Alzas generalizadas en Cetes en todos sus plazos: tasa líder en 7.97%

Staff GAEAP*

imagesAgencia GAEAP. 20/11/18.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través del Banco de México, en su carácter de agente financiero del gobierno federal, informó los resultados de la subasta de valores gubernamentales correspondientes a la semana 48/18, los cuales se presentan a continuación:

En la subasta del martes 27 de noviembre, los Cetes con plazos de 28, 91 y 175 días registraron incrementos. Los Cetes a plazo de 28 días subieron 3 centésimas de punto porcentual para ubicarse en 7.97%, los Cetes a 91 días repuntaron 2 centésimas de punto y ahora pagarán 8.25%, mientras que los Cetes a plazo de 175 días subieron 8 centésimas de punto porcentual para situarse en 8.48%.

Este resultado se da en un contexto de levado nerviosismo en los mercados financieros, producto del cambio de gobierno federal, así como de la incertidumbre respecto a las políticas económicas que serán impulsadas desde el Ejecutivo y Legislativo. Por su parte, el 67% de los analistas estima que en su próxima reunión del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), ésta aumentará nuevamente su tasa de interés de fondos federales en un cuarto de punto porcentual, lo que hace que sea altamente probable que en México también veamos un incremento en la tasa de interés objetivo del Banco de México a un nivel de 8.25%. De hecho, la curva de rendimientos a diferentes plazos, así lo muestra: que el mercado está descontando un incremento en la tasa de interés en diciembre.

Cabe señalar que el día de hoy, las tasas de interés de los T-Bills en los Estados Unidos se ubicaron en los siguientes porcentajes: en 2.31% para el instrumento a plazo de un mes, de 2.37% para el que tiene plazo a tres meses, 2.41% para el que tiene vencimiento a seis meses, y 2.53% para los instrumentos a plazo de un año. Estos niveles de tasa son superiores a los observados hace una semana, en especial, para los instrumentos a 28 y 91 días.

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China en la siguiente recesión global y cómo afectará a México

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Las complicaciones económicas de China tendrán un impacto en la economía mexicana

Las probabilidades de enfrentar una desaceleración económica global en 2019 van en aumento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial será de 3.7% en dicho año, pero la semana que recién concluye, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) publicó que estima que el año que viene el PIB global crecerá apenas 3.5%.

Uno de los factores que inciden en el pesimismo respecto al desempeño económico para el año que viene es la desaceleración de la economía de China, la segunda más grande del mundo. De acuerdo con el banco de inversión UBS, si la guerra comercial que sostiene con Estados Unidos se recrudece, su tasa de crecimiento económico podría caer hasta 5.5%, lo que de materializarse sería la tasa más baja en casi tres décadas. Por su parte, para Goldman Sachs, la tasa de crecimiento del PIB chino podría caer a 6.2% en la medida en que su economía enfrenta la presión de la disputa comercial, así como vientos en contra internos derivados de un menor dinamismo en su mercado inmobiliario y altos niveles de deuda.

Cabe recordar que este año la administración del presidente, Donald Trump, ha impuesto aranceles a prácticamente la mitad de las importaciones estadounidenses de productos chinos, y está programado que dichos aranceles aumentarán a 25% a partir del 1 de enero de 2019 para unos 200 mil millones de dólares de productos fabricados en China. El gigante asiático ha respondido con la imposición de sus propios aranceles a la importación de productos estadounidenses, lo que constituye una grave amenaza a casi tres décadas de expansión sin restricciones.

En este contexto, naciones orientadas al comercio internacional y sus monedas, tales como Taiwan y Singapur, probablemente enfrenten mayor presión conforme el impacto de los aranceles estadounidenses aplicados a China se abre paso a lo largo de las cadenas de suministro asiáticas. En este sentido cabe señalar que de acuerdo con el economista Mahamoud Islam, de la compañía de seguros de crédito Euler Hermes, se espera que el comercio mundial crezca 3.8% este año y que dicha tasa baje hasta 3.6% en 2019. Estas cifras contrastan con el crecimiento del comercio internacional de 4.8% registrado en 2017.

Pero la principal pregunta que subyace en el armado de pronósticos económicos para el año 2019 es qué tanto más el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) continuará aumentando su tasa de interés de fondos federales y qué tanto esto provocará mayores restricciones monetarias a nivel mundial. En el caso de México ya tenemos una tasa objetivo del Banco de México de 8.0%, nivel considerado como un peligro para la inversión productiva y para la adquisición de bienes de capital.

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El endurecimiento de la política monetaria estadounidense ocasiona mayores costos a países deudores en dólares.

El alza en la tasa de interés por parte de la FED es especialmente importante cuando se considera que la suma de deudas en dólares fuera de los Estados Unidos asciende a 12 billones de dólares (12 trillion en inglés), lo que implica un incremento respecto a los 9 billones registrados en 2013. Con estas cifras uno puede imaginarse el impacto que tiene en el costo financiero global cada vez que la FED decide aumentar su tasa en un cuarto de punto porcentual. Cabe señalar que la deuda externa del sector público de México, al mes de septiembre de 2018, es de 201.8 miles de millones de dólares. De ese tamaño es nuestra exposición (por parte del sector público) a lo que suceda con el precio del dólar y sus tasas de interés.

Lamentablemente para las condiciones crediticias en México y el mundo, se espera que la FED aumente la tasa de interés, por novena ocasión desde 2015, este próximo diciembre. Este hecho presionará al Banco de México a realizar un nuevo aumento en su tasa de interés objetivo a 8.25%; pero el problema es que al parecer aquí no concluirá el ciclo alcista de tasas de interés. Muchos economistas esperan hasta cuatro incrementos adicionales a lo largo de 2019. Estos aumentos son esperados, no tanto porque exista un problema inflacionario, sino como una medida para disminuir la liquidez del dólar a nivel mundial. Será entonces hasta el 2020, cuando Estados Unidos pudiera entrar en una recesión, que pudiéramos ver estabilidad en su tasa de interés e inclusive una disminución en éstas.

Con este escenario de fondo, los líderes empresariales y analistas tienen altas esperanzas de que China y los Estados Unidos puedan llegar a un acuerdo comercial una vez que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, se reúnan en Buenos Aires la siguiente semana en el marco del encuentro de líderes del G20. Para otros analistas, no debemos esperar mucho de dicha reunión, ya que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence y el presidente Xi se culparon mutuamente, la semana pasada, de ser responsables de la guerra comercial.

La guerra comercial ha ocasionado la caída de la moneda china y el tipo de cambio se acerca al nivel sicológico de 7 yuanes por dólar. La pregunta que se hacen muchos observadores es si el gobierno chino tomará acciones para apoyar su moneda en un contexto de un debilitamiento económico interno.  Para algunos, toda China depende de la evolución de la guerra comercial. Si ésta escala, como muchos piensan que sucederá, lo más probable es que veremos un yuan cada vez más débil respecto al dólar. Esto tiene implicaciones para la competitividad relativa de México frente a China (y por lo tanto, del precio promedio de importaciones originarias de dicha nación). En junio de este año un yuan costaba 3.1394 pesos, mientras que para octubre su precio bajó a 2.7734 pesos y al momento de escribir estas líneas se cotiza en 2.9472 pesos. Sea como sea, las importaciones de origen chino hoy cuestan más baratas que a mediados de este año.

Un aspecto por demás importante es que conforme el crecimiento económico de China comenzó a disminuir a lo largo de este año, el gobierno chino desistió de sus esfuerzos por disminuir la deuda corporativa, los cuales había comenzado a finales de 2016, particularmente en el sector financiero. Algunos analistas han dicho que esos esfuerzos por desapalancarse podrían suspenderse hasta que la economía dé muestras de un fortalecimiento.

De acuerdo con un artículo de Panos Mourdoukoutas, titulado “La deuda, no la guerra comercial, es el problema más grande de China”, el autor señala que la guerra comercial entre China y Estados Unidos creó bastante ansiedad en los mercados financieros. Pero ésta llegará eventualmente a su fin tarde o temprano, así como Washington ya dio por terminada la guerra comercial con México y Canadá. Pero lo que Washington no puede hacer es terminar el problema de deuda de China, lo que puede ser un gran problema para la propia China y la economía global.

Es verdad que Estados Unidos tiene un problema de deuda pública, ya que ésta representa el 105.4% de su PIB. De igual manera, Japón tiene un problema de deuda pública al representar ésta el 250% de su PIB. Estos son números gigantescos, pero son bien conocidos, y en un mercado eficiente esto provoca entonces que los rendimientos y los precios de la deuda en ambos países reflejen correctamente las primas de riesgo para los inversionistas, pero esta no es la situación con la deuda de China.

Oficialmente, la de China es una deuda pública razonable que representa el 47.6% de su PIB, pero de manera extraoficial es difícil saber el verdadero tamaño de su deuda, y esto se debe a una buena razón: el gobierno es tanto el acreedor como el deudor. Una rama del gobierno le presta a otra (bancos propiedad del gobierno le prestan dinero a las empresas propiedad del estado, por ejemplo).

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Estimaciones extra oficiales ubican la deuda publica y privada de China en una cantidad equivalente al 300% de su PIB.

Es así que surgen algunas estimaciones extra oficiales, como el del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés), que la semana pasada publicó que la deuda total de China respecto a su PIB es del 300%. Este problema no pudo haber sido mejor expresado, que de la manera en que lo plasmó Bloomberg en una nota de septiembre de este año: “ha sido llamada una montaña, una película de terror, una bomba y un camino al infierno. Para los pesimistas, la deuda total pública y privada de China (equivalente a) 34 billones de dólares (34 trillion en inglés) esta es una amenaza explosiva para la economía global”. Como ya se mencionó, lo grave es que este aumento en la deuda china llega en un momento en el que su economía se desacelera.

Kevin Lai, economista en jefe para Asia de la firma Daiwa Capital Markets, señala que la deuda masiva de China ha sido por mucho tiempo un dolor de cabeza para Pekín, pero es el creciente apalancamiento externo del dólar estadounidense en China lo que se ha subestimado y lo que podría ocasionar una crisis financiera mayúscula. La deuda de 3 billones de dólares (3 trillion en inglés) vuelve a China muy vulnerable debido a las restricciones monetarias de la FED en la forma de alzas en la tasa de interés de fondos federales, además de la debilidad del yuan y la guerra comercial con Estados Unidos.

Queda claro entonces que la deuda de China en dólares representa el 25% de toda la deuda global en dólares fuera de los Estados Unidos. Esta enorme dependencia con el dólar, en un marco de alza en las tasas de interés estadounidenses y un yuan débil, ahora en día rozando los 7 yuanes por dólar, podría complicarle las cosas bastante a China. De hecho, existe la posibilidad de que si no hay acuerdo entre Trump y Jinping en Argentina, que ponga fin a su guerra comercial, el dólar podría superar la barrera sicológica de los 7 yuans por dólar y veríamos entonces a la moneda china devaluarse aún más.

¿Por qué es esto relevante para México? Pues porque con un yuan relativamente fuerte, hemos sido inundados por productos chinos y hemos sufrido un creciente y crónico déficit comercial con China, entonces imaginemos que pasará con un yuan crónicamente débil. Para ilustrar esto tenemos que de acuerdo con cifras del INEGI, en los primeros nueve meses de 2017 México registró un déficit comercial con China de -48.871 miles de millones de dólares (mmdd) y en los mismos meses de 2018, dicho déficit es de -55.604 mmdd, lo que implica que en el último año nuestro desequilibrio comercial aumentó en un preocupante 13.8%. ¿Qué clase de déficit comercial vamos a tener si un yuan llegara a costar 2.50 pesos o menos?

Este tema da para mucho más análisis pero por cuestiones de espacio, hasta aquí dejo mi comentario. Sólo resta mencionar que aunado a la ceremonia de firma del T-MEC por parte de los presidentes de México y Estados Unidos, así como de primer ministro de Canadá; el otro evento relevante de la cumbre del G20 en Argentina, será entonces el encuentro entre Trump y Xinping. Por el bien de México y el mundo, ojala que después de su encuentro veamos que pronto darán por terminada su guerra comercial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Perspectivas para México y la economía mundial en 2019

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La economía mexicana enfrentará importantes retos en 2019, y un contexto internacional adverso

A partir del 1 de diciembre, el nuevo gobierno federal tendrá que darse a la tarea de atender varios problemas económicos relevantes, así como de restaurar la confianza de amplios sectores empresariales y de consumidores que no saben qué acciones de política económica llevará a cabo la administración de Andrés Manuel López Obrador. Esto último aparentemente ya ha comenzado a afectar las decisiones de inversión productiva y de consumo, ya veremos cómo salen los índices de confianza del consumidor y confianza empresarial del mes de noviembre.

Esto se da en un contexto internacional complicado, ya que como veremos más adelante, 3 de las 4 principales economías del mundo enfrentan caídas o desaceleración en su tasa de crecimiento. Esto es importante porque si ocurre una disminución considerable en la tasa de crecimiento de Estados Unidos, entonces uno de nuestros principales motores de crecimiento económico se verá afectado: las exportaciones.

Antes de explicar lo que sucede con las economías de Alemania, Japón y China, vale la pena hacer un breve recuento de algunas de los retos que enfrentará el nuevo gobierno federal en materia económica:

  1. Mayor presión para las finanzas públicas derivadas de un incremento sustancial en el costo financiero de la deuda pública (interna y externa). Esto es producto del alza en el tipo de cambio y de las tasas de interés. Un tipo de cambio en 20.30 pesos por dólar, y CETES a 28 días en torno al 8.0% implican que el año que viene el costo financiero de la deuda en la práctica superará los 750 mil millones de pesos. Con esta cifra, queda claro que una de las herencias más perversas que le deja el gobierno de Enrique Peña Nieto al de Andrés Manuel López Obrador, es la situación de las finanzas públicas. Peña Nieto endeudó al país de una manera irresponsable y muestra de ello es que en lo que va de su mandato la deuda del sector público pasó de 5.35 a 10.31 billones de pesos (al mes de septiembre de 2018).
  2. Otro tema que preocupa es una posible disminución en la inversión productiva, derivada del alza en las tasas de interés, y por la incertidumbre o riesgo de que el próximo gobierno decida suspender la reforma energética. El alza en la tasa de interés en 5 puntos porcentuales en el periodo de los últimos tres años ha afectado negativamente a diversos sectores como el inmobiliario y el de venta de automóviles. Además, en el periodo de enero a agosto de 2018, se aprecia un estancamiento del sector construcción con un alza anualizada de apenas 0.5%, mientras que la inversión en maquinaria nacional presenta una disminución anualizada de -0.5%. En cuanto a la reforma energética, se debe destacar que bajo las reglas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), los inversionistas estadounidenses y canadienses que se vean afectados por una cancelación de la reforma energética pueden demandar al gobierno mexicano, por lo que se ve poco probable una cancelación; sin embargo, si existe un elevado riesgo de que la reforma citada se suspenda y que ya no veamos más licitaciones en el periodo de 2019 a 2024.
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    Fitch Ratings ha puesto la calificación de la deuda soberana de México con perspectiva negativa.

    En el tema de la calificación de la deuda soberana, pues ya tanto Fitch Ratings como HR Ratings nos la pusieron con perspectiva “negativa” después de haberla tenido en “estable”. Sin embargo, la prueba de fuego para la calificación de la deuda mexicana será la presentación del Paquete Económico 2019, ya que en esos documentos (Criterios Generales de Política Económica, Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos) veremos cuanto y en qué pretenderán gastar, si habrá impuestos nuevos, cuanto se destinará para el pago de intereses para deuda interna y externa, si los supuestos en los que se basan los ingresos son reales, entre muchas otras cosas más. Los mercados analizarán con lupa el Paquete Económico 2019, y el día de su presentación ante el Legislativo es un día en el que podríamos ver un movimiento relevante en el tipo de cambio.

  4. Otro tema que preocupa es el proceso de ratificación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. En la semana que concluye ya escuchamos a legisladores del envalentonado Partido Demócrata insinuando que solicitarán modificaciones al texto del tratado. “Ciertamente hay algunas mejoras en el USMCA (T-MEC) con respecto al previo TLCAN, pero aún no hay nada definido sobre si este acuerdo cumple con mi estándar para un acuerdo mejor para los trabajadores estadounidenses”, dijo el representante de Nueva Jersey, Bill Pascrell, actualmente el demócrata de más alto nivel de comercio del Subcomité de Medios y Arbitrios. Veremos si la negativa del Partido Demócrata a aprobar el T-MEC no se traduce en la denuncia del presidente Donald Trump de que se retiran del TLCAN, y con ello veamos al tipo de cambio mexicano presionarse de manera importante. No debemos olvidar que el tema tipo de cambio es muy relevante, y que si este no se estabiliza seguiremos viendo alzas en diversos insumos para la producción y en los bienes de consumo final, lo que representa más apretones en la política monetaria del Banco de México.
  5. Incidencia de Andrés Manuel López Obrador en la política monetaria. Desde que el Banxico obtuvo su autonomía, AMLO será el primer presidente de México que tendrá la oportunidad de proponer durante su mandato a tres Subgobernadores del banco central. Si bien esto no ocurrirá en el 2019, si podríamos presenciar en los próximos años a un banco central más preocupado por coadyuvar para que haya un mayor crecimiento de la producción y del empleo, y no tan preocupado en cumplir su mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda. ¿Es esto algo positivo? Creo que sí porque tendríamos un banco central moderno con objetivos similares a los que tiene el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos; sin embargo, hay que ver cómo reaccionan los mercados cuando se hagan las propuestas de quienes serán los subgobernadores (hasta ahora solo sabemos de Jonathan Heath, quien me parece una magnífica elección) y cuidar que quienes sean propuestos sean personas de una reconocidísima trayectoria y profesionalismo.

Como lo mencioné al principio de esta entrega, tenemos que el gobierno de López Obrador enfrentará los retos en materia económica antes mencionados, y muchos otros más, en un contexto internacional de desaceleración en su tasa de crecimiento.

De acuerdo con información publicada la semana que recién terminó, la desaceleración económica mundial es una realidad y ésta probablemente golpeará a los Estados Unidos en 2019. Esto porque las economías de Alemania y Japón reportaron una caída de su respectivo PIB en el tercer trimestre de este año, la primera de -0.2%, mientras que la segun

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La economía de Estados Unidos creció 4.2% en el segundo trimestre y 3.5% en el segundo, pero hay elevadas probabilidades de que se desacelere en el 2019.

da de -1.2%. Esto contrasta con el crecimiento de 3.5% anualizado reportado por los Estados Unidos durante el mismo periodo. Por su parte, en China, hay diversas señales de una profundización en su malestar económico, ya que su crecimiento fue de 6.5%, la tasa más baja desde la crisis financiera mundial. Es así que tres de las cuatro mayores economías del mundo están en problemas.

El tema de la posible desaceleración económica de Estados Unidos es muy relevante porque nuestras exportaciones a dicho mercado equivalen al 27.5% de nuestro PIB, y obviamente no es coincidencia que nuestras exportaciones con destino a nuestro vecino del norte hayan aumentado a una tasa superior al 10% en el tercer trimestre del año, y al mismo tiempo hayamos visto una economía estadounidense extremadamente fuerte en el segundo y tercer trimestres de este año.

Estados Unidos, con su creciente déficit fiscal y sus guerras comerciales, enfrentará gigantescos retos en el 2019, por lo que es incierto el desempeño que vaya a tener el comercio exterior mexicano. ¿Cuál será entonces la estrategia para lograr una economía dinámica que genere los puestos de trabajo bien remunerado que se requieren? Hemos visto que el crecimiento del mercado interno en México se ha dado porque cada vez hay más gente trabajando, y no porque haya habido una recuperación de los ingresos promedio de la población ocupada. Ojala que el próximo gobierno federal no se vea tentado a aumentar el gasto público de manera desproporcionada como detonante del crecimiento, habrá que esperar.

Mientras tanto, en GAEAP ya hemos ajustado a la baja nuestra proyección de crecimiento del PIB mexicano en 2019 a un 1.9%, cifra que implica una tasa de crecimiento 0.3 puntos porcentuales por debajo de la que estimamos para el 2018.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Dos iniciativas de ley que pueden destruir la economía mexicana

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La actual Legislatura ha sido muy intensa, pero se han presentado iniciativas sin ninguna lógica económica ni de mercado. 

No exagero con el título de esta entrega y a continuación les explicaré porque. En días recientes hemos visto un intenso trabajo legislativo en la forma de presentación de iniciativas de ley, tanto en la Cámara de Diputados como en la Cámara de Senadores. En algunas de estas iniciativas se puede distinguir la “creatividad” y la ignorancia de algunos legisladores, lo que en un clima de incertidumbre, ha afectado negativamente a la economía nacional de diversas formas. En este sentido, tenemos un par de ejemplos: en primer lugar está la iniciativa del diputado del Partido del Trabajo, Benjamín Robles, que pretende una reforma para que el Banco de México utilice las reservas internacionales para financiar la inversión productiva y el combate contra la pobreza. En segundo, está la iniciativa del Senador de Morena, Ricardo Monreal, con el fin de eliminar y limitar algunas de las comisiones que actualmente cobran los bancos que trabajan en México. En esta entrega haré un análisis de lo que implican ambas iniciativas para la economía nacional.

Respecto a la iniciativa del diputado Robles, quisiera comenzar explicando cómo es que el Banco de México adquiere sus reservas internacionales. La lógica convencional nos indica que el Banxico adquiere sus reservas comprando los dólares que los bancos comerciales le entregan para que se los cambie por pesos, pero la realidad es que así no funcionan las cosas. A menos de que el Banxico anuncie públicamente que intervendrá en el mercado cambiario para comprar o vender dólares, el banco central no interviene en el mercado cambiario. El tipo de cambio que vemos en un momento dado es el que se determina a través de la libre interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda. O sea que el banco central  no anda comprando ni vendiendo dólares en el mercado, por lo que la única forma en que aumenta su tenencia de reservas internacionales es cuando le compra sus dólares a PEMEX o a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) después de una colocación de algún bono en los mercados internacionales.

Es así que desde hace varios años el Banxico ha ido aumentando el monto de sus reservas internacionales, rara vez interviniendo en el mercado, y si comprándole sus dólares al gobierno federal y a las empresas productivas del estado. Cabe señalar que cuando el Banxico le compra sus dólares a la SHCP, le entrega pesos, pero estos pesos que el Banxico le entrega a la SHCP no son pesos nuevos que le imprima para comprarle sus dólares, ya que esto implicaría aumentar la base monetaria y eventualmente habría un problema inflacionario. Lo que tiene que hacer el Banxico cuando le compra sus dólares a la SHCP es algo que se llama proceso de “esterilización” de reservas a través del cual el Banxico vende bonos al público inversionista y de esta manera obtiene los pesos que eventualmente le entregará a la SHCP, de esta manera el monto de la base monetaria se mantiene sin cambios una vez que el Banxico le cambie sus dólares por pesos a la SHCP o a PEMEX.  Insisto en que el proceso de esterilización de reservas es fundamental para que la base monetaria no aumente artificialmente y así no haya presiones inflacionarias por un exceso de circulante.

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El querer quitarle sus reservas internacionales al BANXICO para fomentar crecimiento económico ocasionaría un grave problema inflacionario. 

Volviendo al tema de la iniciativa del diputado Robles, pues el pretender que el Banxico le entregue al gobierno federal para que este último tenga más recursos para gastar en combate a la pobreza o desarrollar infraestructura, no es más que un enorme disparate que muestra una total y absoluta ignorancia respecto a cómo funciona la economía.

La base monetaria de México actualmente es de 1.540 billones de pesos y con esta base funciona una economía de 23.450 billones de pesos. El monto de las reservas internacionales es de 173,633 millones de dólares, que al tipo de cambio vigente al escribir estas líneas equivalen a 3.498 billones de pesos. Queda claro que el monto de las reservas internacionales es de más de dos veces el monto de la base monetaria de México, por lo que nos podemos imaginar el impacto que tendría convertir a pesos las reservas internacionales para dárselas al gobierno mexicano para que las gaste.

Para algunos esto puede ser una buena idea para generar desarrollo económico, pero hay que recordar lo que señala la ecuación cuantitativa del dinero (M * V = P * Q) donde M es la base monetaria, V es la velocidad del dinero, P es el nivel de precios y Q es la producción en términos reales. Podemos asumir que en el corto plazo V y Q son fijos o que se mueven muy lentamente, por lo que entonces si M (la cantidad de dinero en circulación) aumenta de manera importante, pues P (el nivel de precios) lo hará casi en la misma proporción. No quiero aburrir con cuestiones técnicas, pero lo que esto significa es que si aumentas la base monetaria en 200%, lo más seguro es que el nivel de precios aumente casi en la misma proporción.

Es por ello que a las muchas personas que me han preguntado que qué opino de esta iniciativa les he dicho que en cuanto vean que está vaya a ser aprobada, en ese mismo momento vayan al banco y cambien todos sus pesos por dólares, ya que el golpe para el peso será descomunal por la inflación que se generaría, lo que a su vez se vería agravado por un mayor déficit en la balanza comercial.

Claro que el futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías, le entiende a esto y por eso ha declarado que “las reservas del Banco de México” no se tocan. Pero la realidad es que persiste el riesgo de que un amplio grupo de legisladores ignorantes de temas económicos avancen en este proyecto en perjuicio de TODOS los mexicanos. Y no será necesario que aprueben la iniciativa del diputado Robles para que causen daño, los mercados se pondrán extremadamente nerviosos con el sólo hecho de que se apruebe en comisiones. Es decir, esta iniciativa tiene el poder de tumbar al peso, pegarle al precio de la gasolina y deteriorar más el nivel de vida de la población en general.

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Si, los bancos cobran comisiones excesivas, pero jamás se debe permitir que el Legislativo dicte los precios en México.

Ahora, en cuanto a la iniciativa del Senador Monreal para eliminar el cobro de algunas comisiones, pues la realidad es que aunque nos parezca excesivo lo que se cobra por comisiones en nuestro país y consideremos que los bancos son abusivos con sus clientes, el principio que no podemos permitir que se rompa es el de libre mercado. En este sentido, es inadmisible que el Poder Legislativo quiera intervenir en la economía para fijar que se puede cobrar y que no, o que le digan a la Iniciativa Privada cuanto cobrar por sus bienes y servicios.

Como se ha dicho en otras ocasiones. Ahora comienzan los legisladores de Morena queriendo limitar por los cobros de las comisiones de los bancos, ¿pero luego que va a ser? ¿Limitar lo que las empresas pueden cobrar por los servicios telefónicos, limitar lo que se puede cobrar por un boleto de avión, poner precios tope para la venta de ropa y zapatos?

Insisto, en lo personal no estoy de acuerdo con los abusos que se cometen en algunos sectores de la economía, los cuales abusan de una posición monopólica u oligopólica, pero creo que existen otra clase de mecanismos para que a través de la sana competencia se ponga freno a los abusos. Jamás estaré de acuerdo en que el Estado vuelva a imponer precios o que controle precios en México como lo vivimos en la década de los ochentas.

A manera de conclusión, creo que es fundamental que la gente este informada de las implicaciones de las diversas iniciativas de ley que se están presentando en el Congreso. Es indispensable que los líderes empresariales se pronuncien fuerte en contra de todo aquello que atente contra la lógica económica y los mecanismos de mercado. Bajo ninguna circunstancia se debe permitir que en los próximos 6 años retrocedamos 50 en materia económica, y no se puede utilizar como pretexto que es en favor de los pobres, ya que en realidad será a ellos a quienes más se afectará con los escenarios de mayor inflación y con el desabasto que ocurrirá si se quiere imponer una economía con controles de precios.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿Cómo va la industria manufacturera en 2018?

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La industria manufacturera de México muestra un buen desempeño en general, apoyada en la manufactura de autos, que representa el 33.3% del valor de la producción manufacturera, según la EMIM de INEGI

Hace unos días el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que de acuerdo a sus estimaciones preliminares, el Producto Interno Bruto (PIB) de México habría crecido 2.6% durante el tercer trimestre del año. De materializarse este pronóstico, la tasa de crecimiento promedio de los tres primeros trimestres de 2018 sería de 2.2%. Por su parte, el INEGI también informó que en el tercer trimestre de 2018, su estimación es que el PIB industrial del país creció apenas 1.1%, lo que haría que el promedio de crecimiento de los nueve primeros meses de 2018 sea de apenas 0.53%. Hay que recordar que la industria nacional está compuesta de cuatro actividades: Minería, Construcción; electricidad, gas y agua; e industria manufacturera.

Con estos datos en mente, en esta entrega analizaré cual ha sido el comportamiento de la industria manufacturera en los primeros ocho meses de 2018 (son los datos más recientes disponibles) con el fin de determinar cuáles sectores de actividad van bien y cuáles son los que requieren de apoyo; ya que a diferencia de quienes consideran que los sectores emproblemados deberían desaparecer porque los apoyos sólo prolongan la agonía, estoy convencido de que México debe tener una economía sólida basada en su diversificación industrial.

El análisis que a continuación se presenta se elaboró con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, que como su nombre lo dice, es una encuesta, no es un censo, por lo que los resultados de diversas industrias están subestimados en términos del valor de su producción y el empleo que generan. Esto es muy importante tenerlo en mente durante la lectura.

La EMIM indica que en los primeros ocho meses de 2018, el valor nominal de la producción de la industria manufacturera sumó 5.002 billones de pesos, cifra 6.4% superior a la observada en el mismo periodo de 2017, y porcentaje mayor al de la inflación del periodo, por lo que podemos afirmar que hubo un incremento en términos reales de poco aproximadamente 1.4 por ciento.

¿Quién es quién en la industria manufacturera?

¿Cómo está distribuido el valor de la producción entre las diferentes ramas de actividad? A continuación se presenta la contribución de cada rama durante los primeros ocho meses de este año, indicando en paréntesis su porcentaje respecto al valor total: Fabricación de equipo de transporte (33.3% del total); Industria alimentaria (15.8%); Industria química (10.1%); Industrias metálicas básicas (8.0%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (4.5%); Industria del plástico y del hule (3.5%); Fabricación de productos metálicos (3.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.4%); Industria del papel (2.8%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.8%); Fabricación de prendas de vestir (0.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.5%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Industria de la madera (0.2%); y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%).

Es revelador que tres ramas de actividad (Fabricación de equipo de transporte, la Industria alimentaria y la Industria química) muevan el 59.3% del valor total de toda la industria manufacturera. Estas son grandes industrias que generan una enorme riqueza al país, pero no obstante lo anterior, para efectos de políticas públicas, las autoridades no se deben olvidar de implementar acciones que fortalezcan a aquellas actividades productivas que tal vez no representan mucho en términos de producción, pero si en términos de empleos absolutos, como veremos más adelante.

Crecimiento de la industria manufacturera

Más allá de saber el peso específico de las diferentes ramas de actividad manufacturera, también es relevante conocer el desempeño, medido a través del incremento en el valor de su producción. Para el comparativo de los primeros ocho meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, hemos agrupado las ramas de actividad manufacturera en cuatro grupos. Primero, están las ramas de actividad que crecen a tasas por encima del total de la industria manufacturera (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Industrias metálicas básicas (12.8%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (11.9%); Fabricación de productos metálicos (9.4%); Industria de las bebidas y del tabaco (8.7%); Impresión e industrias conexas (8.2%); Industria del papel (8.1%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (7.7%); Fabricación de equipo de transporte (7.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (7.2%); y Fabricación de maquinaria y equipo (7.0%). Segundo, las ramas de actividad manufacturera que crecen por debajo del total de la industria, pero por encima de la inflación del periodo: Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (6.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (5.9%); Industria del plástico y del hule (5.5%); e Industria alimentaria (5.0%). Tercero, las ramas de actividad que crecen por debajo de la inflación, es decir que presentan una disminución en términos reales: Fabricación de prendas de vestir (4.9%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (4.0%); Industria química (2.5%); Otras industrias manufactureras (1.8%); Industria de la madera (1.5%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.5%). Cuarto, las ramas de actividad que muestran una disminución en términos nominales: Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-0.5%).

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Un gran lastre para la economía nacional es la informalidad y la ilegalidad. 

De la anterior información, queda claro que en los primeros ocho meses de 2018, tenemos 15 ramas de actividad que presentan un incremento en términos reales, o al menos no están cayendo en el valor de su producción, como es el caso de la industria alimentaria; y tenemos 7 ramas de actividad que presentan problemas. Es a estas industrias a las que se les debe apoyar, con el establecimiento de políticas públicas, las cuales en muchas ocasiones no requieren de mayores recursos presupuestales, como es el caso de llevar a cabo una eficiente lucha contra la importación ilegal de mercancías. Este problema se puede resolver con cambios legales, aplicando la ley y luchando contra la corrupción.

Contribución de la industria manufacturera al empleo nacional

Es importante que más allá de analizar únicamente el valor de la producción y su contribución a la industria manufacturera, que veamos su contribución total al empleo. En este sentido, tenemos que de acuerdo a la EMIM, al mes de agosto de este año, el personal ocupado total en la industria manufacturera fue de 3.830 millones de personas. A continuación se presenta para cada rama de actividad en paréntesis el número de empleos que reporta la encuesta y a continuación su porcentaje de contribución al empleo manufacturero total: Fabricación de equipo de transporte (947,814 empleados, representando el 24.7% del total); Industria alimentaria (663,361, 17.3%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (310,594, 8.1%); Fabricación de productos metálicos (251,995, 6.6%); Industria del plástico y del hule (208,330, 5.4%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (199,003, 5.2%); Otras industrias manufactureras (178,514, 4.7%); Industria química (151,356, 4.0%); Fabricación de prendas de vestir (139,480, 3.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (126,740, 3.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (122,324, 3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (99,536, 2.6%); Industrias metálicas básicas (90,716, 2.4%); Industria del papel (74,928, 2.0%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (63,372, 1.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (59,574, 1.6%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (52,319, 1.4%); Impresión e industrias conexas (28,572, 0.7%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (25,059, 0.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (21,719, 0.6%); e Industria de la madera (14,753, 0.4%).

Respecto a este punto se deben destacar dos puntos. En primer lugar, hacer énfasis en que los datos que arroja la EMIM están subestimados respecto a la realidad. Por ejemplo, la EMIM reporta para la rama de actividad “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” un total de 63,372 empleos, siendo que de acuerdo al Censo Económico 2014 de INEGI estas actividades representaban más de 250 mil empleos. El otro punto a destacar es que todas las ramas de actividad representan miles de empleos, y es por ello que las expresiones en el sentido de que el gobierno debe escoger a priori “ganadores y “perdedores” en función de sus políticas públicas es un gigantesco error, y todos los sectores deben ser apoyados con programas que mejoren su productividad y competitividad.

Valor de la producción por persona ocupada

Finalmente, en base a los datos antes presentados, es que podemos estimar el valor promedio mensual de la producción por persona ocupada en la industria manufacturera, durante los primeros ocho meses de 2018, y vemos que ésta fue de 164,995 pesos por trabajador. A continuación se presenta dicho valor para cada una de las ramas de actividad: Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (1,114,109 pesos por persona por mes); Industrias metálicas básicas (558,805 pesos);

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La persona ocupada promedio en la fabricación de calzado y la curtiduría genera un valor de producción de 54,041 pesos mensuales. 

Industria química (419,050 pesos); Industria de las bebidas y del tabaco (295,572 pesos); Industria del papel ( 238,222 pesos); Fabricación de equipo de transporte (223,848 pesos); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (212,938 pesos); Industria alimentaria (148,592 pesos); Industria del plástico y del hule (106,641 pesos); Fabricación de maquinaria y equipo (102,491 pesos); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (88,113 pesos); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (85,443 pesos); Industria de la madera (85,156 pesos); Fabricación de productos metálicos (85,061 pesos); Impresión e industrias conexas (72,078 pesos); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (54,041 pesos); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (52,462 pesos); Fabricación de muebles, colchones y persianas (37,086 pesos); Fabricación de prendas de vestir (28,323 pesos); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (17,769.07 pesos) y Otras industrias manufactureras (17,457 pesos).

Resulta obvia una enorme diferencia entre sectores productivos, la cual se debe a una cantidad de factores, tales como el nivel de tecnificación de la empresa en la que se labora, el precio de venta del producto terminado, la productividad de los trabajadores, entre otros. Aquí lo importante es ver cómo se comporta este valor de la producción por trabajador a lo largo del tiempo, y tenemos que para el caso de la industria manufacturera total éste aumentó en apenas 3.4% en el comparativo de los primeros ocho meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017. Esta tasa es inferior a la de la inflación del periodo. En contraste, para la actividad “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” el valor promedio creció 5.4% tasa por encima de la inflación del periodo.

A manera de conclusión quisiera señalar que desde luego que hay muchos más análisis que realizar para tener una fotografía más clara de lo que sucede con las diferentes ramas de actividad de la industria manufacturera. Sin embargo, en la construcción de las políticas públicas que se habrán de implementar a partir de la llegada de la nueva administración federal, debemos participar todos los sectores productivos. Un primer paso es contar con un buen diagnóstico de lo que sucede con cada sector, en este sentido, espero que esta breve entrega haya arrojado luz sobre el tema.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

http://www.gaeap.mx

En Twitter: @alejandrogomezt