¿Es realista el Paquete Económico 2021?

El pasado 8 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó a la Cámara de Diputados el Paquete Económico 2021, lo que es considerado como el documento de política económica más importante del año. Si bien no hubo ninguna sorpresa agradable por algún cambio en la política económica que nos haga pensar en una reactivación económica más acelerada, tampoco hubo sorpresas negativas. En esta entrega analizamos algunos de los aspectos más relevantes de dicho paquete en cuanto a los supuestos del desempeño macroeconómico para lo que resta de este año y el 2021, así como las proyecciones de ingresos y gastos públicos, y la incidencia de éstos en el saldo de la deuda pública.

Supuestos macroeconómicos

Como se esperaba, en aras de justificar mayores ingresos públicos en 2021, los supuestos macroeconómicos plasmados en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2021 son muy optimistas, lo que se traduce en importantes riesgos de que las metas de recaudación no se cumplan. Para 2020, la SHCP proyecta una contracción del PIB de -8.0%, cifra casi 2 puntos porcentuales por debajo de la estimación de -9.9% mencionada en la más reciente encuesta de expectativas económicas de Banamex y también mejor al -9.97% de la más reciente encuesta de expectativas económicas del Banco de México. Esto es relevante porque el nivel del PIB de 2020 es la base sobre la que se realizan las proyecciones de 2021. Para 2021, Hacienda espera un rebote del PIB de 4.6%, muy por encima de la estimación de la encuesta de expectativas de Citibanamex (3.4%) y de la encuesta del Banxico (3.01%).

Otra fuente que “infla” la expectativa de ingresos públicos en 2020 y 2021 es la estimación de la plataforma de producción de petróleo. La SHCP estima que ésta será de 1.74 millones de barriles diarios (mbd) en 2020 y de 1.86 mbd en 2021. Cabe señalar que estas cifras son poco realistas ya que  hasta ahora los resultados en cuanto a producción petrolera han sido muy malos siendo ésta de 1.68 mbd al mes de julio, la producción más baja desde 1979. Aunado a lo anterior, los precios esperados para la mezcla mexicana parecen elevados, siendo de 34.60 dólares por barril en 2020 y de 42.10 dólares por barril en 2021.

En cuanto a las expectativas de inflación y del tipo de cambio presentadas en los CGPE 2021, éstas están alineadas a lo que suponen analistas privados. En cuanto a la inflación 2020 y 2021, la SHCP espera que ésta sea de 3.5% y 3.0% respectivamente. En relación al tipo de cambio, esperan que el promedio de 2020 sea de 22.00 pesos por dólar, mientras que el de 2021 sea de un promedio 22.10 pesos por billete verde.

Ingresos y gastos presupuestarios

Derivado de los supuestos poco realistas de crecimiento del PIB y de la plataforma de producción de petróleo, las proyecciones de ingresos públicos también son optimistas. La SHCP estima ingresos presupuestarios totales y tributarios en 2021 que representen el 22.2% y 14.1% del PIB, respectivamente, lo que implica tasas de crecimiento reales de -0.5% y +5.7% en comparación con el 2020. La disminución de los ingresos presupuestarios se debe principalmente a que ya no incluirían recursos de fondos y fideicomisos (sabemos que éstos se agotarán este año). Por otro lado, el esperado incremento en la recaudación tributaria está asociado al repunte de la actividad económica y la estrategia de “eficiencia” implementada hasta el momento por el SAT, ya que Hacienda reiteró su compromiso de no proponer nuevos impuestos ni elevar las tasas de los existentes.

Es así que la SHCP estima que en 2021 los ingresos presupuestarios totales sumen 5.539 billones de pesos y con la “magia” de las cifras alegres en materia petrolera, se espera que el 16.9% de estos ingresos sean petroleros. Por su parte, la proporción de ingresos tributarios respecto del total de ingresos pasa de 60.05% en 2020 a 63.78% en 2021.

En cuanto al gasto, genera preocupación la austera propuesta global, especialmente porque ésta se da en un contexto de una profunda contracción en 2020 y una perspectiva de recuperación relativamente moderada el próximo año. La propuesta de presupuesto 2021 incluye recortes en todos los ámbitos, a excepción de los subsidios, los “programas prioritarios” y el sistema de salud. El gasto total se proyecta que represente el 25.0% del PIB, un incremento en términos reales de 0.1% anual. Sin embargo, si excluimos los gastos irreductibles como el costo financiero de la deuda, los pasivos de pensiones y las participaciones a entidades federativas (gastos etiquetados), se espera que los egresos disminuyan en 2.2% real anual en comparación con 2020. En cuanto al gasto asignado por secretaría, hay disminuciones significativas en términos reales para muchas de ellas, incluido un recorte de 20% a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y una reducción de 17% en el presupuesto de la Secretaría de Hacienda con respecto a 2020. Es preocupante que se proyecta que las participaciones a las entidades federativas disminuyan en 6.4%, mientras que se propone que el gasto clientelar en subsidios y transferencias administrados por el gobierno federal aumenten 6.9% en términos reales.

No obstante esta política de austeridad, y los importantes recortes en el presupuesto de la Secretaría de Energía, una parte importante del gasto programable sigue destinándose al sector energético. Los recursos presupuestarios asignados a Pemex y CFE representan el 21.8% del gasto programable, una cantidad enorme, particularmente cuando muchas otras áreas trabajan con recursos insuficientes. En el caso de Pemex, también es de destacarse la propuesta de que el balance de la empresa en 2021 sea deficitario en -92.7 miles de millones de pesos (mmdp), un aumento considerable respecto del déficit de -62.6 mmdp aprobado para 2020.

En lo que respecta al gasto no programable, el costo financiero de la deuda pública se estima que represente el 2.9% del PIB, cifra inferior al 3.1% del PIB proyectado para 2020, lo cual se debe a que no obstante el fuerte aumento en el saldo de la deuda pública este año, le favorecerá al sector público la baja sustancial en las tasas de interés en México y el mundo.

Balance fiscal y deuda pública

En general, la SHCP propone una postura fiscal más laxa en 2021, al pasar de un superávit primario de 0.2% del PIB en 2020 a un balance de 0.0% en 2021, lo cual es bienvenido ante el escenario de una economía recesiva. De cualquier manera, como ya se señaló, preocupan bastante los supuestos macroeconómicos demasiado optimistas, lo que seguramente complicará el cumplimiento de las metas fiscales de recaudación y de balance público.

Es de destacarse que si bien la SHCP hace mención de que las cifras de balance primario se lograron por un incremento en la recaudación fiscal de agosto, es verdad que el gobierno federal obtuvo “ingresos” este año equivalentes a 1.6% del PIB por el uso y agotamiento de lo que se tenía en fideicomisos. El tema de si estos recursos provenientes de fideicomisos públicos debe ser contabilizado como un ingreso, es materia para otro análisis.

El balance primario es el resultado de los ingresos y gastos del sector público antes de considerar el costo financiero de la deuda, es así que cuando agregamos el pago de intereses, el resultado fiscal de 2020 y 2021 dan cuenta de un deterioro importante en la solidez fiscal del país. En 2020 el costo financiero se estima que será de 718 mmdp, mientras que en 2021 se espera que sea de 724 mmdd, por lo que el balance de 2020 será deficitario en -663.3 mmdp, y en 2021 se espera que sea de -718.1 mmdp, ambas cifras representan el 2.9% del PIB de los dos años.

Es así que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida más amplia del crecimiento de la deuda del sector público, serán de 1.082 billones de pesos en 2020 y de 842.4 mmdp en 2021, cifra que representa el 4.7% y 3.4% del PIB respectivamente. Dado lo anterior, la SHCP estima que el Saldo Histórico de los RFSP (SHRFSP) sean del 54.7% y 53.7% del PIB en 2020 y 2021. Cabe señalar que el SHRFSP representaron el 44.8% del PIB en 2019, por lo que se aprecia un fuerte incremento en la proporción de deuda pública total respecto al PIB del país.

Conclusiones

De acuerdo con varios analistas, no obstante la enorme crisis económica y sanitaria que vivimos, la propuesta del Paquete Económico 2021 maneja los mismos principios que prevalecían antes de la crisis del Covid-19: prioridades de gasto similares en general, austeridad y una buena carga de optimismo en las proyecciones de variables macroeconómicas clave, lo que probablemente forzará a realizar ajustes a lo largo de 2021. Lamentablemente el Paquete Económico 2021 no plantea estrategias ni incentivos para la recuperación económica; y como ejemplo tenemos que se espera que la inversión pública disminuya de representar el 3.1% del PIB este año a 2.3% al final de la administración, mientras que la SHCP reconoce que incluso dentro de su senda optimista, el crecimiento del PIB alcanzaría un mero 2.5% para el 2024. Se confirma que en el mejor de los casos este será un sexenio perdido en materia económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Lo peor de la crisis está por llegar?

“El bienestar de la gente en particular, siempre ha sido la coartada de los tiranos”.

– Albert Camus (2012). “Resistencia, rebelión y muerte: ensayos”, p.101, Vintage

Con el afán de acabar con los contagios, los gobiernos han implementado medidas que han mermado severamente la actividad económica a un costo enorme. El sacrificio y sufrimiento para millones de personas que han perdido su empleo, han visto disminuida su jornada laboral o han sufrido un recorte en sus ingresos, ha sido mayúsculo. En México, en materia de empleo los indicadores de abril y mayo fueron terribles por la disminución de 12 millones de personas de la Población Económicamente Activa y por el incremento del subempleo hasta un 29.9%. En junio vimos una incipiente recuperación y en julio confirmamos que esto tardará mucho en resolverse. Para ilustrar esto tenemos que la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva edición (ENOEN) con datos a julio, y entre los resultados más importantes de ésta tenemos lo siguiente:

1. La ENOEN en julio de 2020, reportó un incremento de 1.5 millones de personas en la PEA, con una Tasa de Participación Económica de 54.9% respecto a la población de 15 años y más, cifra 1.8 puntos porcentuales superior a la de junio pasado, pero aun por debajo del 59.8% observado en marzo de este año. Esto implica que en el séptimo mes de 2020, la población ocupada resultó en 49.8 millones de personas. No obstante lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 11.3 millones.

2. La población desocupada fue de 5.4% en julio y de 5.5% en junio como proporción de la PEA, porcentaje equivalente a 2.8 millones de personas en ambos meses. En julio de 2019 la tasa de desocupación fue de 3.7%. ¿Por qué no ha aumentado más el desempleo? Como ya lo hemos señalado, por dos razones principales: 1. Mucha gente sigue en casa sin buscar trabajo porque tiene miedo al Covid o porque sabe que de plano es muy difícil conseguir un empleo en la actual situación económica, y 2. Porque la economía informal siempre será una vía de escape para millones de personas que no encuentran una ocupación en el sector formal de la economía.

3. La población ocupada a tiempo parcial (jornadas inferiores a 35 horas semanales) disminuyó en (-)2 millones entre junio y julio de 2020. La ENOEN en julio de 2020 registró una tasa de subocupación de 18.4%, cifra inferior en (-)1.6 puntos porcentuales a la de junio del mismo año. Este descenso representa una variación de (-)0.5 millones de personas ocupadas. Estas cifras denotan una mejoría, pero debemos considerar que la tasa de subocupación era de apenas 7.9% en julio de 2019.

4. La ocupación informal en julio de 2020 ascendió a 27.3 millones, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 54.9%, cifra mayor en 1.9 puntos porcentuales comparada con la del mes previo. En julio de 2019 había 30.9 millones de personas laborando en la economía informal, por lo que es de esperase que a finales de este año el número de personas laborando en la informalidad supere las 31 millones de personas.

Las cifras se dicen fácil, pero el hablar de un problema de desempleo, subempleo y pérdida de ingresos que afecta a millones de personas es una verdadera tragedia. Con esto en mente, quiero pasar a comentar un artículo de Gary Barnett titulado “¡La Destrucción Económica de 2020 debido a la respuesta del Estado, palidecerá en comparación de lo que viene!” el cual hace una dura crítica a la manera cómo los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, han respondido a la pandemia del Covid-19, con una agenda obscura de empobrecimiento de las mayorías para el beneficio de un grupo que se encuentra por encima del propio gobierno federal.

El artículo de Barnett señala que hay una elite económica, encabezada por banqueros, aquellos que están en el gran mundo corporativo y quienes controlan la política monetaria y económica. Esta élite está por encima del gobierno,  pero no obstante lo anterior, el gobierno federal es responsable de la destrucción económica por ser el iniciador y ejecutor de políticas que tienen como objetivo enriquecer a unos pocos que se encuentran en lo más alto de la pirámide a costa del bienestar las mayorías. Esto nunca había sido más evidente que ahora. Es interesante ver como la empresa Zoom ahora vale más que Boeing, IBM, Starbucks, entre muchas más, con un valor de capitalización de 122 mil millones de dólares.

La mayoría de los países han pasado por un infierno este año debido a las políticas implementadas para combatir lo que se ha llamado una “pandemia” mortal. Teniendo en cuenta la evidencia y las cifras actuales de muertes totales, esta “pandemia” ha demostrado “ser un fraude” (al momento de escribir estas líneas van 883 mil muertes a nivel mundial, lo que representa el 0.011% de la población total).  Aparentemente, eso no importa, ya que el público en general ha aceptado la propaganda y ha aceptado inmensas medidas draconianas que han devastado la economía y la salud natural de la población. Hasta ahora, las cosas han ido exactamente según lo planeado, y la gente ha dado por un hecho la exageración hasta el punto de permitir la destrucción de su sistema inmunológico natural al estar encerrados y sin contacto con otras personas; además de que en muchos casos, han permitido la destrucción de su patrimonio y sus medios de sustento económico. Esto no augura nada bueno para el futuro si no se revierte la tendencia actual, señala Barnett.

Los sistemas económicos en todo el mundo, y en especial de las economías desarrolladas,  se han hinchado por el aumento constante en la oferta monetaria durante al menos los últimos 12 años o más. Solo este año, esa expansión se ha disparado exponencialmente y no se ve que vaya a terminar pronto, y por supuesto que esta expansión monetaria se atribuyó al brote del virus. Con este tipo de expansión, y la respuesta coincidente de cierre de la actividad económica, de negocios y viajes, cuarentenas y propaganda del miedo, algunos precios han aumentado dramáticamente y el desempleo se ha disparado. Se han cerrado miles de empresas en todo el país, muchas de forma permanente y otras tantas se han visto obligadas a declararse en quiebra. Por supuesto, a las que peor les ha ido es, en su mayor parte las pequeñas y medianas empresas, lo que constituye la columna vertebral de las economías como la de Estados Unidos y México. El desempleo causado por esta dura e injustificada respuesta del gobierno ha sido inimaginable y ha llevado a más de 40 millones de personas en los Estados Unidos a quedarse sin trabajo. En el caso de México, abordamos el tema de la afectación al empleo al inicio de esta entrega. Esto hecho por sí solo, tiene el potencial de destruir la economía de cualquier país, pero desafortunadamente esto podría ser solo el comienzo.

Se me viene a la mente la pregunta que se pudieron haber formulado los chinos. ¿Cómo destruir la planta manufacturera mundial? Sencillo, con un virus que obligue a muchas empresas a cerrar, para que luego esa producción “faltante” sea reemplazada por fábricas chinas. Es una magnifica manera de llenar los pedidos faltantes ocasionados por la guerra comercial con los Estados Unidos. Por eso es fundamental salvar la planta productiva nacional, aunque en México el gobierno federal ha mostrado una y otra vez su desdén en contra de los empresarios.

De acuerdo con Barnett, la destrucción de la economía como la conocíamos es un aspecto necesario del plan para promover una gobernanza global. Entre más personas haya sin trabajo y dependientes del gobierno, éstas serán mucho más fáciles de controlar. La pobreza masiva ya es evidente, el suministro de alimentos ha sido menguando en algunas regiones, hay muchos que son incapaces de mantener a sus familias, y la hambruna entre una gran parte de la población es ciertamente posible. Esta es la agenda buscada por aquellos en la clase dominante que necesitan que se cumpla para reestructurar el sistema económico global. El colapso económico que se avecinaba después de las debilidades expuestas tras la crisis de 2008, era más que inminente, pero ahora se está impulsando ese colapso a una mucho mayor velocidad y se ha usado al Covid-19 como “chivo expiatorio” para generar el deseado “reinicio económico”.

La mayor amenaza que enfrentamos la viviremos en el próximo otoño e invierno, ya que esta temporada de gripe probablemente será mucho peor de lo normal debido al debilitamiento intencionado del sistema inmunológico de la mayoría de las personas. Negarse a someterse a las órdenes gubernamentales  que debilitan el sistema inmunológico, ciertamente detendría en seco este ataque de tiranía. Eso no ha sucedido hasta ahora, pero sin esa disidencia, enfrentaremos renovados problemas de salud que se traducirán en un agravamiento del problema económico. Imagínese todo lo malo que ha sucedido en los últimos 6 meses y luego duplique o triplique esa respuesta. La respuesta gubernamental vista hasta ahora será eclipsada por la respuesta que veremos este invierno si el número de muertos es mayor como lo predice Gary Barnett.

Es así que al parecer muy pronto se verá en algunos países una respuesta gubernamental mucho más estricta conforme los casos de influenza tradicional se confunden con casos de Covid-19. Existe una programación y la próxima gran ola de contagios está planificada y lista para lanzarse en las próximas semanas. Ya en diversos países se están adoptando medidas mucho más brutales y opresivas por el incumplimiento del uso de máscaras, el distanciamiento y la evasión de cuarentena. Estamos en la víspera de medidas mucho más duras y los gobernantes deben acostumbrar a la población a una ampliación en su vigencia de manera que puedan hacer los cambios necesarios en el sistema económico. Es así que este otoño e invierno serán los más importantes para el país, tal vez el tiempo más importante de la historia.

Si continúa el cumplimiento masivo de las medidas que han dado echado a perder la economía, y si no se produce el desacuerdo de amplios sectores de la población, la vida tal como la conocemos podría terminar antes de la primavera de 2021. El reinicio o establecimiento de un nuevo orden económico global podría estar avanzando ahora mismo a un ritmo tal que luego sea casi imposible de detener.

Con más cierres de la actividad económica, más cuarentenas, más aislamiento social y más destrucción de la economía, el desempleo se disparará a niveles inauditos, causando aún más enfermedades, muertes y tiranía a manos del gobierno. Además, cuantas más muertes ocurran, más draconianas se volverán las políticas públicas, y la matanza provocada por la respuesta maligna a este llamado virus no cejará, solo empeorará. ¿Imagínese un desempleo en los Estados Unidos en niveles de 50%, 60% o más?

Todo esto conduce a una vacuna mundial obligatoria que se lanzará en algún momento de este otoño o invierno. Si la mayoría de la población mundial se pone esta vacuna, algo que ahora parece posible, los efectos resultantes de estas toxinas que se desconocen en este momento ya habrán entrado en acción dentro de los cuerpos de la mayoría de la población. ¿Qué daño traerá eso? ¿Será irreversible?

Barnett finaliza señalando que en esta etapa, el plan para la gobernanza global habrá avanzado, y estaríamos en camino de establecer una sociedad que no utiliza el efectivo, con todos los sistemas monetarios volviéndose digitales y siendo todas las transacciones rastreables. Adiós a la privacidad. Esto marcará el final de una era que comenzó con la libertad, pero que terminará en muerte, destrucción, esclavitud y tiranía. No se puede permitir que esto ocurra.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonejandrogomezt