El miércoles 9 de junio, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley que le da a la criptomoneda Bitcoin el carácter de “moneda de curso legal”, es decir, de dinero. De esta manera, en ese país el Bitcoin podrá ser usado “en cualquier transacción y cualquier título que las personas naturales o jurídicas públicas o privadas requerían realizar”. De igual forma, siendo que la moneda oficial de El Salvador es el dólar estadounidense, el tipo de cambio entre el Bitcoin y el billete verde será determinado libremente por el mercado y todo precio en El Salvador “podrá ser expresado en bitcoin”, además de que se obliga a todo agente económico a “aceptar bitcoin como forma de pago”. Quedan excluidos quienes por hecho notorio y de manera evidente “no tenga acceso a la tecnología” que permite ejecutar las transacciones.

Desde mi punto de vista, el autorizar una criptomoneda sumamente volátil como moneda de curso legal y con la que puedes pagar tus impuestos, es una enorme tontería. Pero ese no es en tema de esta entrega. El propósito es abordar dos cuestiones: primero, si la aprobación del Bitcoin como moneda de curso legal en un país que mantiene relaciones con Estados Unidos provoca que la mayor potencia económica mundial le tenga también que conferir el mismo carácter de “moneda”; y 2. Algunas de las razones por las cuales el Bitcoin probablemente esté destinado a ser simplemente una gigantesca  burbuja especulativa del Siglo XXI. Esto no quiere decir que la tecnología del blockchain no sea extremadamente útil, el tema es con las criptomonedas.

Implicaciones legales para Estados Unidos

La aprobación de esta ley hay provocado toda clase de especulaciones en el sentido de cómo reaccionará Estados Unidos y si la legislación estadounidense le dará estatus de dinero de curso legal.  En este sentido, previo a la aprobación de la Ley Bitcoin, el despacho estadounidense SmithAmundsen publicó una nota en la que señala que en principio no es claro el impacto que esta medida tendrá en la valuación de las reservas de divisas de El Salvador y cómo esto podría afectar su acceso al crédito en los mercados de capitales (https://www.jdsupra.com/legalnews/the-impact-of-el-salvador-recognizing-7997113/).

Respecto a las implicaciones para los Estados Unidos, SmithAmundsen menciona que según la legislación estadounidense, el Bitcoin está regulado como un commodity por parte de la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC por sus siglas en inglés). Por su parte el IRS (el SAT de EE.UU.) cataloga a la criptomoneda como «propiedad» para los efectos del impuesto sobre la renta federal. Por lo tanto, el tratamiento de Bitcoin según la ley de los EE.UU., probablemente no se verá afectado por la ley aprobada por El Salvador.

Sin embargo, algunos analistas han especulado que la adopción de Bitcoin por parte de El Salvador como moneda de curso legal podría hacer que el Bitcoin caiga dentro de la definición de «dinero» por parte del Código Uniforme de Comercio (UCC) de EE.UU. Dicho ordenamiento define el dinero como: [Un] medio de cambio actualmente autorizado o adoptado por un gobierno nacional o extranjero. El término incluye una unidad de cuenta monetaria establecida por una organización intergubernamental o por acuerdo entre dos o más países.

El que el Bitcoin entrara dentro de la definición de «dinero» del UCC tendría gigantescas implicaciones legales para todo el planeta. Sin embargo, la profesora Jeanne L. Schroeder no está de acuerdo con esa evaluación. Señala que “El Bitcoin no podría convertirse en “dinero” bajo las definiciones de la UCC, incluso si un gobierno lo adopta. El problema es que, aunque está redactado de manera desarticulada, en contexto, está claro que el término bajo la UCC se limita a moneda física o ‘mano a mano’ «. La interpretación es que la UCC limita el término «dinero» a la moneda física.

No obstante lo anterior, el despacho SmithAmudsen admite que no existe jurisprudencia o autoridad legal formal que permita predecir cómo se tratará al Bitcoin para efectos del UCC. Una vez que El Salvador ha aprobado la Ley Bitcoin, es un hecho que veremos una nueva ronda de debates sobre cómo deben Estados Unidos y otros países, tratar a Bitcoin.

Habiendo dicho todo lo anterior, me gustaría ahora abordar el segundo tema de esta entrega, el cual consiste en mencionar los riesgos inherentes a las criptomonedas, así como las contradicciones en las que han caído sus usuarios, una vez que éstas se han popularizado.

De acuerdo con un análisis de Chi Lo, publicado el 21 de mayo de este año en el blog de BNP Paribas Asset Management y titulado “Los riesgos inherentes de las criptomonedas: cuando bitcoin se encuentra con la CBDC de China”, se hace un magnífico recuento de los grandes retos que enfrentan las criptomonedas, tales como seguridad, medio ambiente, competencia por parte de las monedas digitales de los bancos centrales, entre otros.

Chi Lo comienza señalando que el incremento en los controles regulatorios, debido a que los bancos centrales protegen su soberanía de política económica y los gobiernos nacionales buscan mitigar el cambio climático, es un riesgo inminente para las criptomonedas. En este sentido no debe sorprender que la posición oficial de China es ‘anti-cryptos’.

El anonimato de las criptomonedas, especialmente en el caso de Bitcoin, viene con el costo de que no existe ningún recurso ni protección contra el robo, la pérdida u otras formas de delitos financieros. Esto crea un riesgo inherente que el mercado crypto está tratando de solucionar. Irónicamente, las posibles soluciones son las de la banca tradicional y son un mal augurio para las criptomonedas, ya que se destruye su característica de anonimato imposible de rastrear.

A largo plazo, la “protesta social” que ha dado popularidad al uso del Bitcoin podría mover a los los gobiernos nacionales a mejorar su gestión macroeconómica y fortalecer el marco de sus instituciones. De materializarse esto, las criptomonedas podrían verse marginadas por el auge de las monedas digitales de los bancos centrales caracterizadas por un ‘anonimato controlable’, como el planteado por el modelo chino.

El Bitcoin- Un nuevo tipo de arreglo institucional

La fiebre de las criptomonedas ha aparecido en los titulares de los diarios financieros, con el aumento del precio de Bitcoin (y su posterior debacle el último mes), además de que ha generado un intenso debate respecto del costo ambiental que implica la tecnología de criptomonedas. Sin embargo, estos pueden ser un tema secundario en comparación de una importante tendencia en desarrollo, que es la digitalización de la moneda de China, el yuan o renminbi.

La moneda digital del banco central (CBDC por sus siglas en inglés), oficialmente llamada Pago Electrónico en Moneda Digital (DCEP o ‘e-CNY’ en el caso de China), también pone en evidencia los riesgos inherentes de las criptomonedas. Las CBDCs podrían conducir a la desaparición de las cryptos cuando se pueda restablecer la confianza pública en la política monetaria y en las instituciones gubernamentales.

El punto de partida para el Bitcoin, y las criptomonedas en general, es la pérdida de confianza en las instituciones gubernamentales como el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y otras del mundo desarrollado, sobre todo después de la Gran Crisis Financiera de 2007-08 y ahora con el enorme crecimiento del dinero fiat en prácticamente todo el mundo tras la pandemia de Covid-19. El Bitcoin ha surgido como un nuevo tipo de arreglo institucional en el que los participantes acuerdan el valor del dinero sin el respaldo de instituciones públicas como los bancos centrales. La persistente idea de que Estados Unidos se aproxima a un periodo de elevada inflación provoca que más personas estén interesadas en cubrirse en instrumentos como el Bitcoin.

El costo ambiental del Bitcoin

El proceso de ‘minería’ de bitcoin, que determina su suministro finito de 21 millones de bitcoins en circulación para 2040, tiene un costo ambiental significativo en términos de consumo masivo de electricidad. Éste ha experimentado un aumento exponencial a lo largo de los años. El Centro de Cambridge para las Finanzas Alternativas estimó que la industria minera de bitcoins consumía alrededor de 143 teravatios-hora de electricidad al año en mayo de 2021, equivalente al 0.6% del consumo total de energía del mundo.

A modo de comparación, la red eléctrica principal de Australia usa menos de 200 teravatios-hora al año y toda Argentina usa solo 125 teravatios-hora al año. Bajo las iniciativas globales para el control del cambio climático, la minería de bitcoins se enfrenta a un riesgo inminente de un mayor control regulatorio global.

Este riesgo es especialmente prominente en China, donde el carbón es la principal fuente de energía, ya que ahí se lleva a cabo el 65.1% del total de la minería de Bitcoin. En su decimocuarto plan quinquenal, China estableció metas para que las emisiones de carbono alcancen su punto máximo para 2030 y para la neutralidad de carbono para 2060. Las fuertes emisiones provocadas por la minería de bitcoins podrían socavar estos esfuerzos de reducción de carbono.

La estrategia Anti-Bitcoin de China

El gobierno chino está comenzando a controlar la minería de bitcoins a medida que implementa los objetivos climáticos. Incluso las provincias ricas en energía renovable no quieren aceptar proyectos de minería de bitcoins. Prefieren favorecer los proyectos de uso intensivo de energía que se ajusten a los objetivos de desarrollo de Beijing. La minería de Bitcoin definitivamente no contribuye al desarrollo económico per se.

Desde el 2013, el Banco Popular de China (PBoC) prohibió a los bancos y comercios hacer transacciones con bitcoins. En 2017, cerró todos los exchanges (intercambios) nacionales y prohibió las ofertas iniciales de monedas (ICO) que creaban criptomonedas para financiar nuevas empresas. Se puede argumentar que, en estas circunstancias, la industria de bitcoins simplemente se mudaría de China a otro lugar. Evidentemente eso no ha sucedido.

Sin embargo, desde una perspectiva de control climático, es probable que el riesgo regulatorio que se observa ahora en China también surja en otros países. Por lo tanto, la minería de bitcoins / criptomonedas no tendrá a dónde ir a largo plazo. El impacto a corto plazo en la oferta podría presionar al alza el precio de bitcoin, inflando y prolongando la actual burbuja en su precio.

A pesar de la prohibición de China, millones de chinos todavía comercian con bitcoins a través de exchanges en el extranjero, o a través de corredores locales que organizan intercambios entre pares que no tienen un Exchange. Esto ha llevado al PBoC a comenzar a explorar la emisión de una moneda digital oficial, el DCEP. Las pruebas y experimentos con su circulación comenzaron en 2017. Beijing incluso planea usar su e-CNY como medio de pago en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en China.

Las monedas digitales de los bancos centrales están en camino

La tendencia es que los bancos centrales mundiales desarrollen y ofrezcan sus propias monedas digitales, tanto por razones económicas y políticas. En opinión de Chi Lo, esto podría marginar a las criptomonedas. Económicamente, los países quieren proteger sus sistemas monetarios y monedas para salvaguardar la soberanía de la gestión económica. La postura de China es claramente anti-bitcoin, con el PBoC apuntando a reemplazar el efectivo con un e-CNY controlado centralmente que le dará un ‘anonimato controlable’. Este es un ataque directo al anonimato irrastreable de los criptos.

El suministro fijo de bitcoins (y criptos) implica un gran ‘apocalipsis económico’ potencial que los bancos centrales quieren evitar. Una economía ‘basada en bitcoins’ (es decir, con el bitcoin de suministro fijo reemplazando todo el dinero fiduciario) le impediría al banco central tener la capacidad de llevar a cabo una política monetaria expansiva o anticíclica. Es simple economía: si fija variables nominales (Bitcoin, en nuestro caso), la producción real tiene que ajustarse a la baja para absorber cualquier impacto económico.

Entonces, en el caso de una recesión económica, cuando el suministro de bitcoins no puede expandirse, la producción económica entraría en caída libre. Fue este problema de la oferta monetaria rígida, lo que llevó a la desaparición del Patrón Oro y del sistema de Bretton Woods. Ambos privaron a los gobiernos de la capacidad de contrarrestar los grandes shocks económicos negativos, las crisis financieras y la deflación de los precios de los activos. ¿Alguien todavía piensa que el suministro fijo de Bitcoin es la panacea?

Políticamente, las CBDC inyectarán una nueva dimensión de intereses soberanos en competencia al ejercer influencia global en una futura guerra de divisas. Cuando una CBDC es generalmente aceptada por la comunidad global, impulsará el dominio de la moneda del país emisor en el fondo de reservas globales.

Las divisas se valoran como activos de reserva cuando cumplen dos condiciones:

1) Cuando sean estables, líquidos y ampliamente utilizados en transacciones internacionales.

2) Cuando están respaldados por un país que tiene vínculos importantes con el sistema global.

La revolución digital monetaria de China la está encaminando para satisfacer estos criterios, aunque a largo plazo. China también está inspirando la emulación, presionando a otros países para que exploren el desarrollo de CBDC, tal y como lo están haciendo el Banco Central Europeo y la FED.

Las crypto dándose un balazo en el píe

La comunidad crypro está contraatacando abordando el tema de la seguridad de Bitcoin y los enormes problemas de consumo de energía. Es por ello que han surgido nuevos jugadores intermediarios, como las carteras de custodia. Éstas permiten a los dueños a mantener sus criptomonedas en billeteras virtuales centralizadas, lo que les brinda las funciones elementales de recuperación de contraseña y protección de acceso, elementos de protección similares a los de la banca en línea.

Para reducir el consumo de energía, los desarrolladores de criptografía están explorando diferentes sistemas de incentivos y soluciones tecnológicas para reemplazar la computación de alto consumo de energía con modelos más eficientes. En particular, los sistemas basados ​​en la “prueba de participación” pueden establecer un consenso más rápido. Sin embargo, esto también significa que la integridad de este sistema depende de que la mayor parte de la tenencia de una criptomoneda permanezca en manos de jugadores honestos. Realmente no resuelve el problema del uso indebido de bitcoins / criptos por parte de los delincuentes. Además, los pesos de información en los que se basan los sistemas de prueba de participación dependen a su vez de que los saldos de monedas sean fácilmente verificables en un libro de contabilidad digital sin la necesidad de información externa. La identidad del titular es inevitablemente necesaria para la verificación. ¿Quién tiene la identidad legal de los poseedores de monedas? ¡El Gobierno!

Es obvio que estas soluciones replican algunas de las características del sistema financiero convencional. Requieren la participación del gobierno y la divulgación de la identidad del titular, ambos de los cuales se supone que el Bitcoin evita. Es así que la comunidad criptográfica se está disparando en el pie. Esto destaca otro tema clave: la confianza, en la que las criptomonedas se centran en atacar.

Instituciones débiles vs fuertes

Cuando la gente disfruta de sistemas legales y económicos sólidos, con un gobierno eficaz, buenas leyes de protección al consumidor, una política monetaria sólida y garantías gubernamentales como el seguro de depósitos contra quiebras bancarias, entonces la ventaja del anonimato que ofrece el Bitcoin resulta poca cosa.

Esencialmente, las criptomonedas prosperan en un entorno institucional débil. Entonces, cuando un sistema democrático fuerte se deteriora y la confianza del público en sus instituciones gubernamentales disminuye, surgen las criptomonedas, como se ve en el aumento del Bitcoin a raíz de la crisis financiera de 2008-09 cuando los promotores de criptomonedas capitalizaron el miedo y la desconfianza al dinero fiduciario. La evidencia sugiere que más que cualquier otra cosa, la fuerza de la demanda de bitcoins en las economías democráticas ricas avanzadas refleja una pura especulación sobre un posible colapso del sistema monetario o un esquema piramidal Ponzi donde el objetivo es salirse antes del colapso.

Esto, a su vez, sostiene que si los gobiernos y sus agencias quieren salvaguardar su soberanía de política económica, deben actuar juntos para recuperar la confianza pública. Al ver esto de manera positiva, la ‘protesta criptográfica’ es una llamada de atención para que los gobiernos cambien su comportamiento de gestión monetaria y se vuelvan más responsables para recuperar la credibilidad y la confianza pública.

Crypto no ha ganado el día

El intercambio de moneda digital Coinbase se convirtió en una empresa pública en abril de 2021 con gran fanfarria. Los partidarios de las criptomonedas argumentaron que su salida a bolsa de valores exitosa estableció a las criptomonedas como una fuerza a tener en cuenta en Wall Street. Respecto a este punto, Chi Lo es escéptico, por decir lo menos.

¿Por qué la gente todavía quiere este exchange y por qué sus acciones todavía tienen un precio que se cotiza en dólares estadounidenses en lugar de bitcoins? Las tecnología blockchain debería permitir al mundo eliminar al intermediario (Coinbase) y permitir un comercio directo sin problemas. Sin embargo, irónicamente, Coinbase es el mayor intermediario de comercio de cryptos. Su exitosa cotización y precio en dólares estadounidenses demuestran que la comunidad criptográfica no ha podido abandonar el sistema tradicional de dinero fiduciario controlado por el estado y la importancia de los intermediarios.

Peor aún, a los 56 millones de usuarios de Coinbase no les importa que la mayoría de sus transacciones ni siquiera se liquiden a través de ninguna blockchain o cadena de bloques. Esto es evidencia de que su motivación es la especulación, de manera que los especuladores solo están interesados ​​en usar bitcoin para obtener más dólares estadounidenses (la moneda fiduciaria que se supone que debe eliminar). Por lo tanto, el esquema Ponzi, disfrazado de Bitcoin, es sólo una historia cautivadora, pero ficticia, con la esperanza de que los precios seguirán subiendo hasta llegar al millón de dólares por Bitcoin. Cuando la historia se derrumbe, toda la pirámide se derrumbará.

Chi Lo concluye señalando que si el éxito de la cotización de Coinbase nos dice algo, es que los estados nacionales, no las criptomonedas, ganarán  la batalla y que se retendrá el control del sistema financiero del dinero fiduciario.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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