Un debilitado consumo nacional

El proceso de recuperación económica durante el 2021 ha sido lento y complicado. En el caso de México el INEGI recientemente informó que entre agosto y septiembre de este año, con cifras desestacionalizadas, el índice de volumen físico de la producción industrial disminuyó -1.43%, producto de que la minería avanzó 0.13%; electricidad, gas y agua cayó -1.06%; la construcción decreció -1.44%; mientras que las industrias manufactureras cayeron -1.33%.  Con la caída de -1.43% de septiembre, tenemos que en cuatro de los primeros nueve meses de este año, la actividad industrial en México ha caído respecto al mes inmediato anterior.

La irregular recuperación de la industria se debe a problemas globales en las cadenas de suministro, encarecimiento y escasez de diversos insumos y componentes, la aparición de la variante delta del Covid-19, escasez de mano de obra, los problemas logísticos internacionales, el clima poco propicio para la inversión, entre otros tantos factores. El asunto es que la debilidad industrial es otro factor que incide negativamente en el desempeño de variables como el indicador de consumo privado en el mercado interior (ICPMI), mismo que se encuentra todavía en niveles muy por debajo del observado en 2019 en lo que respecta a bienes y servicios nacionales.

El INEGI informó que entre julio y agosto de este año el consumo privado (por parte de hogares y familias) en el país cayó -0.6%, producto de que el consumo de bienes nacionales cayó -0.3%, el de servicios nacionales se contrajo -0.4%, mientras que el de bienes importados cayó -6.8% (aunque no hay que dejarse llevar por este último dato, ya que como veremos más adelante el consumo de bienes importados se encuentra ya en un nivel muy por encima del observado en 2019).  Es muy preocupante que con la caída de agosto, el consumo privado nacional liga tres meses consecutivos con contracciones respecto al mes inmediato anterior (cayó -0.82% en junio y -0.03% en julio).

Ahora, con los datos de agosto, y con independencia del mal desempeño observado en dicho mes, ya podemos tener una valoración de cómo se ha venido recuperando el consumo nacional en el acumulado de los primeros ocho meses del año, mismo que se presenta a continuación:

En el acumulado de los primeros ocho meses de 2021 vemos que el consumo privado total se encuentra 8.67% por encima de los mismos meses de 2020, pero aun está 4.86% por debajo del nivel de 2019. En cuanto a la categoría de bienes y servicios nacionales, ésta muestra un aumento de 8.69% respecto a 2020, pero está un preocupante 6.02% por debajo de 2019.

En cuanto al consumo de bienes nacionales, tenemos que muestra un incremento de 8.69% respecto a 2020, pero está aun 1.41% por debajo del nivel de 2019. El consumo de bienes duraderos presenta un incremento de 21.47% respecto a 2020, pero sigue 0.78% por debajo del nivel de 2019; el consumo de bienes semiduraderos es el más golpeado, ya que presenta un incremento de 30.48% respecto de 2020, pero está todavía  14.67% por debajo del nivel de 2019; mientras que el consumo de bienes no duraderos ya se recuperó porque está 4.45% arriba del nivel de 2020 y se encuentra 1.11% por encima del nivel de 2019. En relación al consumo de servicios, éste también sigue muy afectado ya que muestra un crecimiento de 4.62% respecto a 2020 y se encuentra 10.30% abajo del nivel de 2019.

Es muy preocupante lo que sucede con el consumo de bienes importados, ya que el consumo de los nacionales está 1.41% abajo del 2019, mientras que el de los importados se encuentra 5.39% arriba del nivel de 2019. Esto muestra cómo buena parte de la recuperación económica nacional esta sirviendo para ayudar en el crecimiento de las industrias de otras naciones, como China. Analizando por tipo de bien, tenemos que el consumo de bienes duraderos importados está 42.23% arriba de 2019, pero 1.84% debajo de 2019; el consumo de bienes importados semi duraderos está 18.36% por arriba de 2019 y sólo 3.37% debajo del nivel de 2019; mientras que el consumo de bienes importados no duraderos está 23.44% arriba del nivel de 2020 y 16.40% por encima del nivel de 2019.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Los indicadores del INEGI muestran tres temas de preocupación para la recuperación plena del mercado interno y la reactivación nacional de producción de bienes y servicios:

  1. La debilidad general del consumo de bienes y servicios, mismo que se debe a que no se ha recuperado la totalidad de la población ocupada que se tenía en 2019; Además de que hay una importante disminución real de los ingresos promedio de la población  ocupada, mismos que se exacerban con los elementos mencionados en el segundo párrafo de esta entrega.
  2. Como ya se mencionó, no es lo ideal que el crecimiento del consumo de bienes importados a una tasa muy superior a la del aumento del consumo de bienes nacionales. Esto resulta sospechoso en un contexto en el que se supone que hay problemas logísticos serios en la importación de mercancías por la escasez de contenedores y el encarecimiento de éstos.
  3. Se mantiene una severa debilidad en el consumo de bienes intermedios nacionales, lo que se traduce en que ciertas industrias, como las del vestido y calzado, continúen experimentando problemas fuertes en su reactivación.

A manera de conclusión, podemos señalar que es muy importante que se dé una reactivación del mercado interno con un consumo sólido. Hasta ahora, buena parte de nuestra recuperación económica ha estado fincada en las exportaciones, pero eso no es lo ideal. Para que se reactive el mercado interno hay que consumir productos hechos en México, incentivar la incorporación de más personas al mercado laboral, reactivar la inversión productiva, tener un gasto público inteligente, entre otros. Pero el gobierno federal parece no entender eso, por lo que el proceso de recuperación a lo que teníamos en 2019 probablemente se vaya a prolongar hasta finales de 2022 o principios de 2023.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Por qué ha caído el consumo en México?

En el arranque de 2021 el consumo privado en México tuvo un mal desempeño. En el comparativo del primer bimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020, el Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior reportó una caída de -7.55%. Esto sin duda denota una caída en el bienestar general de la población y tiene dos explicaciones: por un lado, hay una disminución importante en el número de personas que conforman la población ocupada, y por otro lado, se ha dado una caída en términos reales en el nivel de ingresos promedio de la población.

En esta entrega abordaremos estos dos fenómenos que explican lo sucedido con el poder adquisitivo y consumo de los mexicanos. Desde luego que lo presentado aquí no tiene el rigor de una investigación científica, pero si busca proporcionar una idea clara de la magnitud del problema en el mercado laboral y en los niveles de ingreso promedio de la población ocupada.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN), entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021, la población ocupada total en México disminuyó -4.30%, al haber pasado de 55.352 millones a 52.973 millones de personas. El porcentaje se dice fácil, pero implica que en los primeros tres meses de este año hubo 2.379 millones de personas menos trabajando con respecto a un año antes.

Desde luego que al haber menos gente trabajando, hay menos ingresos para millones de familias, y esto sin duda afecta su capacidad de comprar bienes y servicios. Por otra parte, es verdad que en el último año se dio un aumento importante en el salario mínimo, al haber pasado éste de 123.22 pesos a 141.70 pesos diarios entre 2020 y 2021; sin embargo, ocurrió un cambio significativo en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso. Esto lo explico a continuación.

La ENOEN nos muestra que entre el primer trimestre de 2020 y los primeros tres meses de 2021 la población ocupada que gana menos de un salario mínimo (sm) aumentó 6.99%, al pasar de 12.533 millones a 13.409 millones. Esto ocurrió mientras que todos los demás rangos de ingreso presentaron disminuciones en la población ocupada que se encuentra en ellos.

Tenemos que la cantidad de personas que ganan de 1 hasta 2 sm disminuyeron -3.64%, al pasar de 19.781 millones a 19.062 millones; los que ganan de 2 a 3 sm decrecieron -19.22%, al pasar de 8.613 millones a 6.958 millones de personas; los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron -11.89%, al pasar de 3.715 millones a 3.273 millones de personas; mientras que los que perciben más de 5 sm decrecieron -23.45%, al pasar de 1.534 millones a apenas 1.174 millones de personas. Por su parte, una buena noticia es que aquellos que no reciben ingresos bajaron -4.22%, al pasar de 2.908 millones a 2.785 millones de personas. Finalmente, los que no revelaron cuánto ganan (los no especificados) aumentaron 0.70%, pasando de 6.264 millones a 6.308 millones de personas. Con estos datos, en principio queda claro que hay un empobrecimiento relativo de la población ocupada ya que si excluimos al grupo de “no especificados”, los que ganan menos de un salario mínimo pasaron de representar el 25.5% del total de población ocupada a ser el 28.7% del total.

Ahora, para poder determinar el número de salarios mínimos percibidos en promedio por persona ocupada al día, es necesario realizar algunos supuestos, dado que el INEGI no nos da información en este sentido. Para fines de esta entrega vamos a asumir las siguientes tres cosas:

a. En el primer trimestre de 2020 los que declararon que ganan menos de un sm, percibían 0.7 sm; los que dijeron que ganan de entre 1 y 2 sm perciben 1.4 sm; los que ganan entre 2 y 3 sm perciben 2.4 sm, los que dijeron que ganan de 3 a 5 sm perciben 3.9 sm; los que dijeron ganar más de 5 sm perciben 5.9 sm.

b. La crisis económica ocasionada por el Covid-19 ha mermado los niveles de ingreso de la población ocupada, por lo que las percepciones promedio en cada uno de los rangos se ajustaron a la baja.

c. Conservadoramente, vamos a asumir que en el primer trimestre de 2021, los que declararon que ganan menos de un sm, percibían en promedio 0.6 sm; los que dijeron que ganan de entre 1 y 2 sm perciben 1.25 sm; los que ganan entre 2 y 3 sm perciben 2.3 sm, los que dijeron que ganan de 3 a 5 sm perciben 3.8 sm; los que dijeron ganar más de 5 sm perciben en promedio 5.8 sm.

Si el optimismo plasmado en los supuestos anteriores es verdad, eso implica que en el primer trimestre de 2020 la población ocupada promedio percibía 1.64 sm diarios, mientras que en el primer trimestre de 2021 la percepción económica promedio fue de 1.44 sm. Esto implica una caída de -12.48% en el número de salarios mínimos que en promedio gana la población ocupada. Sin embargo, debemos recordar que en el salario mínimo pasó de 123.22 pesos en los primeros tres meses de 2020 a 141.70 pesos en los mismos meses de 2021, lo que representa un aumento de 15.00%.

Esto significa que el salario nominal promedio diario de la población ocupada habría pasado de 202.53 pesos en el primer trimestre de 2020 a 203.85 pesos en promedio en los mismos meses de 2021. Es decir, habría habido un aumento nominal de los ingresos promedio de 0.65% en el periodo referido. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 3.99%, eso significa que las percepciones promedio en términos reales habrían bajado -3.21% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021.

Ahora, en cuanto a la evolución de la masa salarial nominal (la percepción promedio diaria multiplicado por el número de días en el trimestre por el número de personas en la población ocupada) pasó de 1.008 billones de pesos en el primer trimestre de 2020 a 971.9 miles de millones de pesos en el primer trimestre de 2021. Esto implica una disminución  de -3.68% en términos nominales.  Obvio, si tomamos en consideración la inflación del periodo, vemos que el valor de la masa salarial se contrajo -7.37% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021. No es coincidencia que esta caída en el nivel de ingresos de la población ocupada sea en una magnitud similar a lo que cayó el consumo privado en el mercado interior en el primer bimestre de 2021, tal y como se indicó en el primer párrafo de esta entrega.

A manera de conclusión quiero señalar que México está en un proceso de recuperación económica, pero los niveles de consumo por habitante que veíamos en 2019 tardarán al menos tres años en recuperarse. En esta entrega vemos que la caída en los niveles de ingreso promedio de la población ocupada cayeron casi marginalmente, pero sin duda hay muchas personas que ahora ganan considerablemente menos que hace un año. Por otra parte, para recuperar los niveles de consumo agregado, será necesario que se recuperen las fuentes de empleo que se han perdido. Esto se ve bastante complicado a la luz de que no hay incentivos fiscales ni apoyos para que las empresas puedan expandir sus operaciones. Estamos atenidos a la recuperación de Estados Unidos para que a través del sector externo se pueda expandir la producción. No hay estrategia y por eso, con todo y que este año la economía crezca un 4 o 5%, el bienestar perdido tardará muchos años en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twiter: @alejandrogomezt

La hipocresía de Walmart sobre el terremoto

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Walmart no es una empresa socialmente responsable, ni comprometida con México

Sucede que Walmart se viste de empresa socialmente responsable y anuncia más de 300 toneladas de diversos artículos a ser donados para los daminificados del sismo en Oaxaca y Chiapas. Ante esto, muchos se van con la finta y le aplauden a esa empresa, tan “comprometida con México”.

Pero la realidad es que esos “donativos” para los que la pasan mal en dos de los estados más pobres del país, realmente no le cuestan a Walmart, sino que le son exigidos a sus proveedores. O me regalas mercancía para donar o te dejo de comprar. Esta es la forma en que se realiza el chantaje.

Así es, Walmart no aporta nada, pero si se adorna quedando bien ante la sociedad y gobierno.

Por otra parte, me han informado fuentes confiables que existe un plan por parte de Walmart de vender el pan a tan sólo un peso la pieza en Chiapas y Oaxaca. Y claro que esto no será una aportación de ellos, sino que será con cargo a los industriales harineros del país, obligándolos a vender su producto casi a precio regalado. El plan de Walmart iría en detrimento de los panaderos de dichos estados, los cuales son muchos más. ¿Quién va a ir a una panadería a comprar un bolillo a 2 pesos si en Walmart te lo venden a uno?

La industria harinera nacional, con justa razón, se opone a este abuso por parte del mayor detallista del país.

Ante este tipo de hechos, y muchos más que implican un abuso por parte de Walmart para con sus proveedores como los descuentos obligados, es indispensable que la Secretaría de Economía tome cartas en el asunto para que se hagan valer los convenios de buenas prácticas comerciales.

Walmart no es un amigo del pueblo de México, ni de los industriales del país, hay que desenmascararlos.

Alejandro Gómez Tamez