El TLCAN: propuestas y especulación

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La probabilidad de fracaso del TLCAN se ha elevado a 50%

La probabilidad de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no concluya satisfactoriamente, y que por lo tanto Estados Unidos se retire del acuerdo, se ha elevado a un 50% de acuerdo con estimaciones hechas por separado por parte del ex secretario de Comercio y Fomento Industrial, Herminio Blanco, y del ex Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick.

 

Esto derivado de la enorme cantidad de propuestas inaceptables y carentes de lógica económica que nuestro vecino del norte ha puesto en las mesas de negociación. Durante la cuarta ronda de negociaciones, la cual se lleva a cabo en Washington al momento de escribir estas líneas, Estados Unidos ha formalizado más propuestas que de ninguna manera pueden ser aceptadas por México porque nos colocan en calidad de “socio comercial de tercera” y nos hacen pensar que nos iría mejor sin el tratado modificado.

 

A continuación se presenta un resumen de las propuestas más importantes hechas por Estados Unidos que son consideradas como inaceptables por parte de México:

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto ha merecido duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.

 

  1. En cuanto al sector automotriz, ya se formalizó la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos. De materializarse esta propuesta implicaría el rompimiento de las cadenas productivas en la región dado que, como lo mencioné en la entrega de la semana pasada, ahora en día sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de Estados Unidos y Canadá.

 

  1. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.

 

  1. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.

 

  1. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.

 

Queda claro con estas propuestas que la posición de Estados Unidos es claramente proteccionista y tiene un sesgo que de acuerdo con un funcionario estadounidense que declaró a Reuters en condiciones de anonimato que “tratan de erradicar, minimizar y eliminar los mecanismos que existieron en el TLCAN durante los últimos 20 años.”

 

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Estados Unidos propone una regla de origen para automóviles de 85% de contenido regional y 50% contenido estadounidense

No obstante lo anterior, para los más optimistas del lado mexicano, el que Estados Unidos haya hecho estas propuestas y el que las siga haciendo, no debería ser motivo de preocupación ya que están en todo su derecho de presentarlas para que sea el punto de partida de una negociación constructiva. Para ellos, lo que ahora estamos viviendo es algo ya esperado desde que se anunció la renegociación del TLCAN; además creen que lo natural será que una vez que se presenten las contrapropuestas por parte de México y Canadá, se podrá llegar a un punto intermedio satisfactorio para las partes.

 

Estos mismos optimistas están contentos porque las negociaciones podrían ser aún más complicadas si se hubiera agregado a la discusión el tema de los bajos salarios en México, pero ese asunto aun no se presenta y todo parece indicar que no se presentará. En materia laboral, si bien hay molestia por parte de sindicatos estadounidenses y canadienses, el texto propuesto por Estados Unidos es muy similar al que ya habíamos aceptado cuando estaban las negociaciones del Tratado Transpacífico (TPP), en el que esencialmente las partes se comprometen a no violar reiterada y consistentemente la legislación laboral.

 

Sin embargo, para los más pesimistas (o realistas) el hecho de que Estados Unidos presente “ocurrencias más que propuestas”, es una indicación de que buscan fastidiar la negociación. Saben que México y Canadá no aceptarán mucho de lo que proponen porque inclusive carece de lógica económica, y porque implica recibir un trato peor al que tendríamos sin acuerdo. Entonces la negativa de México será el pretexto ideal para levantarse de la mesa de negociación y dar por terminado el acuerdo. En este contexto a las propuestas inaceptables les denominan “pastillas envenenadas”.

 

Ante este escenario hay quien aprovecha la incertidumbre en el mercado cambiario y especula en contra del peso. El pasado viernes 13 de octubre el tipo de cambio interbancario llegó a un máximo de 18.9860 pesos por dólar, su nivel máximo en cinco meses, aunque todavía distante del máximo histórico de 21.9565 registrado a principios de año.

 

Y pues claro que declaraciones irresponsables como las de la firma británica Capital Economics empeoran las cosas al señalar que un rompimiento del TLCAN llevaría a la economía mexicana a crecer hasta un punto porcentual menos de lo proyectado para el 2018 (CGPE 2018 establecen meta de entre 2 y 3%), y que el tipo de cambio se ubicaría entre los 23 y 25 pesos por dólar. De este tipo de firmas no podemos esperar menos y queda claro que se frotan sus manos cuando ocurren este tipo de episodios especulativos dado que si tumban al peso, cualquier inversión que quieran hacer en México les saldrá más barata.

 

Para los que le apuestan al fracaso del TLCAN, pues lo más probable es que tengan que esperar ya que eso no ocurrirá en la cuarta ronda de negociaciones. La quinta ronda, a ser llevada a cabo en la Ciudad de México, sigue en píe para los últimos días de octubre y/o primeros días de noviembre; y es posible que si los negociadores mexicanos mantienen la calma y paciencia, se vea un escenario más suave en la negociación y con construcción de propuestas viables y satisfactorias para las tres partes.

 

De cualquier manera, se debe insistir en que si se termina el TLCAN no será de ninguna forma motivo de una crisis económica prolongada en nuestro país. Bajo este escenario la tasa arancelaria de las importaciones totales de Estados Unidos provenientes de México aumentaría del 0.12% actual al 3.25% y 3 capítulos –automotriz, autopartes y electrónica- pagarían el 76.49% del aumento arancelario del arancel Nación Más Favorecida (NMF). Por su parte, en caso de que se cancelara el TLCAN las importaciones de México provenientes de Estados Unidos verían incrementar su tasa arancelaria a pagar del 0.10% actual al 4.69% (Dussel 2016).

 

Finalmente, es muy positivo que el gobierno mexicano empiece a mapear los sectores que serán más afectados ante una eventual cancelación del TLCAN para que estos reciban apoyos destinados a buscar nuevos mercados y mejorar su productividad, de manera que pueden absorber el mayor porcentaje posible del alza arancelaría que sufrirían.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La diferencia salarial entre México y Estados Unidos

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Los ministros de Estados Unidos, Canadá y México se volverán a ver en Washington del 12 al 15 de octubre

Cerca de 700 funcionarios se reunirán esta semana en Washington D.C. para discutir y tratar de avanzar en los múltiples temas pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); pero todos ellos están conscientes de que las probabilidades de fracaso han ido en aumento, dadas las propuestas concretas e inaceptables que Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa desde la pasada ronda de negociaciones en Ottawa, Canadá.

 

Si los funcionarios de las tres naciones no pueden lograr más avances en la cuarta ronda de negociaciones, la cual comienza el miércoles 11 de octubre, las probabilidades de ponerse de acuerdo en el futuro  caerán aún más y Donald Trump tendrá una excusa ideal para retirar a su país del TLCAN, lo que sin duda será disruptivo para la economía de Norteamérica.

 

Desafortunadamente esto último se ve como el escenario más probable dado que se  espera que Estados Unidos, al ser el anfitrión de la cuarta ronda de negociaciones, continúe poniendo sobre la mesa propuestas que ponen a México como un socio comercial “de segunda”.

 

Los más optimistas respecto a la negociación consideran que toda esta serie de propuestas inaceptables que ha vertido Estados Unidos en materia textil, agrícola, compras de gobierno, automotriz, entre otros, son parte de una estrategia que sólo busca asustar a México. Creen que una vez que nuestro país haga las correspondientes contrapropuestas, se llegará a un punto intermedio que será satisfactorio para los tres países. En lo personal, no creo que esta sea la situación y más bien, Estados Unidos está buscando romper la negociación y dar por terminado el TLCAN.

 

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Obrero mexicano de la industria automotriz

Uno de los temas en los que se espera que se concreten algunas propuestas en la cuarta ronda de negociación es en el de las reglas de origen, y en especial en la del sector automotriz. Actualmente la regla establece que para obtener la preferencia arancelaria, el 62.5% del valor de un automóvil debe ser de insumos de México, Estados Unidos y/o Canadá. De acuerdo con información de la National Highway Traffic Safety Administration de Estados Unidos, actualmente cerca del 24% del valor de los vehículos exportados por México contiene partes originarias de Estados Unidos y Canadá, por lo que la propuesta con la que se ha especulado en el sentido de que nuestro vecino del norte propondrá que el porcentaje de contenido regional se eleve al 85% y que el porcentaje de insumos de Estados Unidos sea de entre el 35% y el 50% haría que México deje de exportar carros con preferencia arancelaria a Estados Unidos y Canadá, al menos en el corto plazo.

 

Otro tema que probablemente será abordado en la cuarta ronda de negociaciones es el laboral. Siendo el tema de las diferencias salariales entre México y Estados Unidos y Canadá, la parte más complicada. Varios congresistas de Estados Unidos, entre ellos, Sander Levin (del Partido Demócrata por Michigan) han criticado duramente esta situación. De hecho recientemente Levin dijo ante los miembros del Consejo de Relaciones Exteriores que la empresa BMW había firmado un contrato en mayo de este año en el cual se comprometía a pagar un salario inicial a sus trabajadores de 1.10 dólares la hora, para después irlo ajustando al alza hasta 2.53 dólares la hora.

 

Y es precisamente en el tema de las diferencias salariales, en donde quiero hacer énfasis en el análisis de esta entrega. ¿De qué tamaño es realmente la diferencia? ¿la diferencia se ha venido achicando o ampliando? Eso es lo que explicaré a continuación.

 

De acuerdo con el sitio Tradingeconomics.com, el salario promedio diario en México fue de 337.37 pesos diarios en julio de este año, mientras que en febrero del 2000 era de 129.28 pesos, lo que indica un aumento nominal de 161.0% en poco más de 17 años. Si tomamos en cuenta que en dicho periodo la inflación fue de 110.3%, entonces vemos que en términos reales el salario promedio en México creció apenas 24.1% en el periodo.

 

En cuanto al salario promedio en dólares, tenemos que el tipo de cambio era de 9.373 pesos por dólar en febrero de 2000, por lo que entonces en dicho mes el salario promedio diario fue de 13.79 dólares (equivalente a 1.72 dólares por hora asumiendo una jornada de 8 horas diarias); por su parte, en julio de 2017 el tipo de cambio fue de 17.841 dólares, por lo que el salario promedio diario fue de 18.90 dólares (2.36 dólares por hora). De esta manera vemos que de febrero de 2000 a julio de 2017 el salario promedio diario en dólares en México creció en 37.1 por ciento.

 

Si tomamos en consideración que de acuerdo con el sitio de Tradingeconomics.com, el salario promedio en Estados Unidos era de 22.09 dólares por  hora, pues queda claro que en términos nominales el trabajador promedio estadounidense gana actualmente 8.34 veces más que el trabajador promedio de México.

 

Sin embargo, este análisis es parcial. Debemos tomar en consideración que el costo de vida en México es más bajo que en Estados Unidos y por lo tanto las cifras de sueldos deben ser ajustadas para reflejar mejor la realidad. De hecho este tipo de ajustes se llevan a cabo para comparaciones del Producto Interno Bruto per cápita y se les denomina “ajustado por poder de compra”. De acuerdo con cifras del Banco Mundial el ajuste correspondiente para México es de 2.17, por lo que entonces podemos decir que el salario promedio por hora en nuestro país es de 5.14 dólares ajustado por poder de compra.

 

En base a lo anterior, vemos pues que la diferencia salarial entre México y Estados Unidos es de 3.29 veces solamente. Desde luego que es una diferencia considerable, pero es menos grande de lo que se menciona en los medios de comunicación y respecto a lo que argumentan los políticos, líderes sindicales y negociadores de Estados Unidos y Canadá.

 

Tomando en cuenta lo anterior, para equiparar el salario promedio (ajustado por poder de compra) y así dar gusto a los estadounidenses y canadienses, entonces éste debería aumentar a 1,447 pesos diarios, asumiendo que el peso ya no se depreciara más. Este nivel de salario le daría al trabajador mexicano el mismo nivel de vida (en términos de lo que puede comprar) que el de uno de Estados Unidos.

 

Es obvio que las empresas mexicanas no tienen capacidad actualmente para pagar este nivel de sueldos dado que los incrementos salariales deben ir aparejados a los aumentos de la productividad de los trabajadores, de lo contrario los incrementos en las remuneraciones se traducirán en despidos. Esto es así porque  el ingreso marginal de cada trabajador contratado debe ser igual o mayor al salario de éste, de lo contrario la empresa no podrá maximizar sus ingresos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es altamente probable que las negociaciones del TLCAN fracasen y que el acuerdo con Estados Unidos desaparezca. El tema laboral puede ser uno de los factores que provoquen el mayor desacuerdo, y por eso es importante que los negociadores mexicanos cuenten con los argumentos suficientes para responderle a los de Estados Unidos. En este sentido, un argumento que les puede ser de utilidad es que la diferencia efectiva de los salarios entre México y Estados Unidos se ha venido achicando, y que de ninguna manera es de 9 a 1, sino que es de 4 a 1. Desde luego que la diferencia es considerable, pero es un argumento que se puede emplear junto con propuestas de políticas públicas a las que México se comprometa para que la productividad de la mano de obra aumente de manera ininterrumpida para que los sueldos en México puedan seguir subiendo.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Grupos textiles de EE.UU. piden la eliminación de los TPLs del TLCAN

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La eliminación de los TPLs será un duro golpe para la industria textil mexicana

De acuerdo con una nota publicada el pasado 2 de octubre por el sitio de internet InsideTrade.com, ocho grupos que representan a los fabricantes textiles de Estados Unidos están presionando a los miembros de los Comités de Finanzas del Senado y de Procedimientos de la Cámara de Representantes, para que apoyen la propuesta hecha por el gobierno estadounidense en la renegociación del TLCAN, consistente en eliminar los cupos con preferencias arancelarias (TPLs) de dicho acuerdo comercial, bajo el argumento de que al hacer eso se cerrará una enorme coladera en la regla de origen del hilado (hacía delante) que es actualmente explotada por China.

 

“Simplemente es inaceptable que continúe este mecanismo que contradice la intensión básica del TLCAN de estimular las estructuras comerciales de manera mutuamente beneficiosa entre las partes contratantes y acelerar la inversión, producción, y empleo en los Estados Unidos y la región TLCAN”, el grupo escribió en una carta del 2 de octubre dirigidas al presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch (Republicano por Utah) y al miembro de dicho Comité, Rob Wyden (Republicano de Texas), así como al Presidente del Comité de Procedimientos de la Cámara de Representantes, Kevin Brady (Republicano de Texas) y al miembro Richard Neal (Demócrata por Massachusetts).

 

Los TPLs permiten que cierta cantidad (un cupo) de hilados específicos y tejidos producidos fuera de la región TLCAN puedan ser usados en la región TLCAN para la producción de ropa y puedan ser considerados como originarios mientras que la transformación ocurra en la región.

 

La carta escrita por los líderes del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, la Asociación de Fabricantes Americanos de fibras, el Consejo Nacional del Algodón, entre otros, se presenta después de dos semanas de que las organizaciones de distribuidores del vestido y organizaciones de minoristas de los tres países miembros del TLCAN le escribieran a los ministros de los tres países pidiéndoles que mantuvieran los actuales TPLs, y se da una semana después de que los Estados Unidos pusieran en la mesa de negociación una propuesta para eliminarlos en la ronda de Ottawa.

 

La propuesta estadounidense puede encontrar apoyo entre los congresistas que representan a los distritos con fuerte presencia en la fabricación de textiles, como Carolina del Sur y Georgia, dijeron algunas fuentes.

 

Canadá y México se oponen a esta propuesta.

 

Los minoristas y la industria del vestido argumentan que eliminar los TPLs rompería las cadenas de proveeduría que se han establecido por más de dos décadas. Además de que aumentaría los precios para los consumidores.

 

La industria textil estadounidense no está de acuerdo con este argumento. Señala que los TPLs del TLCAN le han costado a los Estados Unidos miles de empleos en las industrias textil y del vestido y argumentan que “hasta ahora se les ha negado a los fabricantes textiles estadounidenses los cientos de millones de dólares en ventas anuales que se les han dado a nuestros socios del TLCAN.”

 

“Adicionalmente, el sistema de TPLs le ha dado grandes beneficios y concesiones a países como China que no están dando preferencias de mercado recíprocas para acceder a sus mercados”, el grupo textil señala.

 

Los que proponen eliminar los TPLs señalan que el hacer esto haría que regresaran de China miles de empleos manufactureros en el sector textil. Por su parte, los que apoyan los TPLs dicen que si éstos se eliminan, las empresas estadounidenses ahora serán más propensas a comprar insumos de China y realizar importaciones para vender los productos en la región TLCAN, en lugar de comprar insumos más caros de fabricantes estadounidenses (a pesar de tener que pagar un arancel por no cumplir con la regla de origen del hilado).

 

De acuerdo con datos de 2015, los grupos que se oponen a los TPLs estiman que México y Canadá enviaron más de 725 millones de dólares de textiles y ropa a los Estados Unidos sin pagar aranceles a través del sistema de TPLs.

Alejandro Gómez Tamez*

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN 2.0 estancado por culpa de Estados Unidos

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El 23 de septiembre comenzó la tercera ronda de negociaciones del TLCAN 2.0

En la víspera del arranque de la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte  (TLCAN), el viernes 22 de septiembre en Nueva York, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, afirmó que si Estados Unidos decide abandonar dicho acuerdo, no será “el fin del mundo” para México.

 

Lo anterior, dado que más de la mitad de nuestro comercio con Estados Unidos se rige por reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y no por las del TLCAN. Es decir, la mayor parte de lo que exportamos a nuestro vecino del norte paga los aranceles que Estados Unidos tiene registrados ante la OMC y a los cuales se les conoce como aranceles Nación Más Favorecida (NMF). Estos aranceles NMF son los que se aplica a la exportación de productos mexicanos cuando no se cumple el porcentaje de regla de origen para cada producto (según sea su fracción arancelaria).

 

La declaración de Videgaray es una más que se suma a las tantas que han vertido funcionarios públicos y representantes de la iniciativa privada de nuestro país, las cuales buscan varias cosas, entre ellas, el mostrarle a Estados Unidos que no tenemos miedo de que la renegociación del TLCAN fracase; fomentar la confianza empresarial, de inversionistas y de los consumidores; y de alguna manera preparar sicológicamente a la opinión pública mexicana en caso de que efectivamente las negociaciones no lleguen a buen puerto.

 

Es verdad que el diálogo entre México y Estados Unidos ha venido mejorando desde que se dio la primera ronda de negociaciones en Washington DC el 16 de agosto de este año, pero la realidad es que hay altas probabilidades de que las pláticas no avancen en los temas ríspidos (laboral, reglas de origen, ambiental, resolución de controversias, entre otros) y que por lo tanto el TLCAN se cancele. De hecho, el Grupo financiero CitiBanamex, en un análisis de mediados de julio señalaba que hay un 10% de probabilidad de que el proceso de renegociación no se logre, lo cual llevaría a Estados Unidos a retirarse del TLCAN y a negociar dos acuerdos bilaterales por separado con México y Canadá.

 

Considero que este porcentaje se ha elevado a un 20% dadas las posiciones inaceptables que Estados Unidos recurrentemente arroja en los medios de comunicación, como la propuesta de elevar la regla de origen para los automóviles del actual 62.5% a un 70.0%, o la propuesta de que en la regla de origen se estipule un porcentaje de contenido estadounidense. La más reciente de éstas ocurrencias se dio la semana pasada y consistió en agregar una clausula para que el TLCAN tenga una duración de cinco años, a menos de que antes de su vencimiento sea nuevamente ratificado por los tres países miembros del acuerdo. Estos temas han sido rechazados mediáticamente por Canadá y México, no se han propuesto formalmente en un texto, pero siguen en el ambiente general de la negociación. Además de que no debemos olvidar que Estados Unidos continua insistiendo en que su objetivo es reducir su déficit comercial con México, que en el 2016 fue de 64.354 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 suma ya 41.210 mmdd.

 

Así pues, en este contexto es que el sábado 23 de septiembre inició en Ottawa, Canadá, la tercera de siete rondas de negociaciones planeadas para el TLCAN. ¿Qué podemos esperar de dicha ronda? Pues a pesar de cierto optimismo expresado por el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien señaló el pasado lunes 18 de septiembre que en esta ronda se podrían cerrar cuatro capítulos (pequeñas y medianas empresas, transparencia, medidas sanitarias y fitosanitarias), las cosas no se ven muy bien para los temas sustanciales mencionados líneas arriba.

 

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Mensaje de sindicatos estadounidenses en redes sociales

De acuerdo con una nota publicada por el Toronto Star el sábado 23 de septiembre, Jerry Dias,  el líder del sindicato de trabajadores de la industria automotriz, predijo que la tercera ronda de negociaciones será un fracaso dado que los negociadores estadounidenses nuevamente llegaron a la mesa sin precisar sus demandas o propuestas específicas respecto a cómo es que la administración Trump quiere apoyar al sector manufacturero estadounidense.

 

El líder sindical dijo “estoy convencido de que los Estados Unidos no quieren un acuerdo para antes de Navidad….es imposible, estamos muy lejos (en las posiciones)” a más de un mes y medio de que comenzaron las negociaciones para comenzar a tratar los temas a fondo no conocemos sus propuestas plasmadas en textos del acuerdo.  De esta manera, el tiempo comienza a agotarse y cada vez se ve más distante el que se pueda alcanzar la meta de cerrar la negociación del acuerdo este año.

 

Por su parte, Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá, dijo que era demasiado pronto para decir si podría haber un avance sustancial en la ronda de Ottawa, un comentario que fue secundado por el jefe negociador mexicano, Kenneth Smith Ramos.

 

En este contexto, Dias también predijo que el acuerdo se cerrará en el 2018, cerca de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Mientras tanto, agregó que la administración Trump habla fuerte para alardear y aumentar así su popularidad, pero esto es poco probable que provoque que Canadá o México claudiquen en sus respectivas posiciones.

 

Hay que recordar que Canadá se opone a la desaparición del Capítulo de Resolución de Controversias, algo que Estados Unidos ha señalado. Mientras que México se opone a que las violaciones en temas laborales y de medio ambiente tengan aparejadas sanciones comerciales. De igual forma, México se opone a que se le obligue a las empresas mexicanas a comprometerse a ir cerrando la brecha salarial con los obreros de Estados Unidos y Canadá.

 

Para los sindicatos canadienses hay molestia porque el gobierno de Canadá no ha sido lo suficientemente enérgico y no ha puesto sobre la mesa el requisito de mayores estándares laborales (lo que afectaría a México), mientras que México ha dicho que está determinado a no cambiar sus bajos estándares laborales y ambientales. De acuerdo con funcionarios y analistas estadounidenses y canadienses, esto le da a México una ventaja desleal en atracción de inversiones y apuntala su mano de obra mal remunerada y escasamente sindicalizada. Dado lo anterior, según Dias, nos dirigimos por un camino de colisión filosófica en la mesa de negociación.

 

No obstante todo lo anterior, hay quienes dicen que no hay de que preocuparse respecto al retraso de los Estados Unidos en la presentación de sus propuestas concretas formalmente, en especial las relacionadas con reglas de origen. De acuerdo con el abogado canadiense, experto en comercio internacional, Lawrence Herman, nuestro vecino del norte no está provocando un retraso de manera deliberada. “Estos son temas muy complejos” y el Representante Comercial de Estados Unidos está obligado a consultar al Congreso estadounidense a lo largo del proceso.

 

De esta manera, es altamente probable que no se reporten avances sustanciales al finalizar la tercera ronda de negociaciones y que se nos reportaran avances en los temas menos importantes. A manera de conclusión podemos decir que lo que podemos ver es que hoy por hoy está en marcha una  negociación en la que la administración Trump dice que los temas no van a avanzar si México y Canadá no están de acuerdo con sus planteamientos, entonces estos dos países le preguntan cuál es su posición, a lo que Estados Unidos no sabe que responder.

 

Alejandro Gómez Tamez*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La hipocresía de Walmart sobre el terremoto

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Walmart no es una empresa socialmente responsable, ni comprometida con México

Sucede que Walmart se viste de empresa socialmente responsable y anuncia más de 300 toneladas de diversos artículos a ser donados para los daminificados del sismo en Oaxaca y Chiapas. Ante esto, muchos se van con la finta y le aplauden a esa empresa, tan “comprometida con México”.

Pero la realidad es que esos “donativos” para los que la pasan mal en dos de los estados más pobres del país, realmente no le cuestan a Walmart, sino que le son exigidos a sus proveedores. O me regalas mercancía para donar o te dejo de comprar. Esta es la forma en que se realiza el chantaje.

Así es, Walmart no aporta nada, pero si se adorna quedando bien ante la sociedad y gobierno.

Por otra parte, me han informado fuentes confiables que existe un plan por parte de Walmart de vender el pan a tan sólo un peso la pieza en Chiapas y Oaxaca. Y claro que esto no será una aportación de ellos, sino que será con cargo a los industriales harineros del país, obligándolos a vender su producto casi a precio regalado. El plan de Walmart iría en detrimento de los panaderos de dichos estados, los cuales son muchos más. ¿Quién va a ir a una panadería a comprar un bolillo a 2 pesos si en Walmart te lo venden a uno?

La industria harinera nacional, con justa razón, se opone a este abuso por parte del mayor detallista del país.

Ante este tipo de hechos, y muchos más que implican un abuso por parte de Walmart para con sus proveedores como los descuentos obligados, es indispensable que la Secretaría de Economía tome cartas en el asunto para que se hagan valer los convenios de buenas prácticas comerciales.

Walmart no es un amigo del pueblo de México, ni de los industriales del país, hay que desenmascararlos.

Alejandro Gómez Tamez

La nota más ridícula del año…

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El Secretario de Hacienda, Jose Antonio Meade.

Previo a los muy lamentables hechos ocurridos el día de ayer, 19 de septiembre, en los cuales más de 200 personas perdieron la vida, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, se aventó la nota más ridícula del año, la cual evidentemente pretende engañar a la población y abusar de que la mayoría de las personas no saben de economía.

El Sr. Meade dijo, de acuerdo a una nota publicada por El Financiero, que el gobierno heredará “las finanzas públicas más sanas de la historia”.

¿Cómo puede decir eso alguien que sabe que la administración Peña Nieto elevó la deuda pública como porcentaje del PIB de 27% en 2012 a 47.5% en 2017?

¿Cómo se puede mentir tan descaradamente cuando se sabe que el año entrante el gasto por intereses de la deuda pública será de casi 664 mil millones de pesos? Cifra que representa el 14% del presupuesto total de egresos para el año 2018.

¿Cómo puede decir eso quien sabe que el actual gobierno federal endeudó al país en 4 billones 340 mil millones de pesos en menos de 5 años? ¡Esta cifra equivale a 2 mil 594 millones de pesos diarios!

¿Cómo puede decir esto alguien que sabe que si no fuera por el remanente de operación del Banco de México del año 2016 la deuda del sector público federal ya estaría rozando los 10 billones de pesos?

México es ahora una economía con finanzas públicas más endebles que hace cinco años. El margen de maniobra para el próximo gobierno es ínfimo….y Pemex sigue siendo un pozo sin fondo.

En fin, se acercan los tiempos electorales y los políticos comienzan a decir mentiras buscando aprovecharse de una población que no conoce de economía.

Difunde por favor, para que se sepa la realidad.

Alejandro Gómez Tamez