¿Es realista la Ley de Ingresos 2018?

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El pleno de la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa de Ley de Ingresos 2018

El pasado 19 de octubre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular el  dictamen con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2018, con el que se prevé obtener un total de 5.279 billones de pesos, monto que representa un incremento de 43.291 mil millones de pesos (mmdp) adicionales a lo planteado en la propuesta enviada por el Ejecutivo.

 

Aquí lo interesante es que gran parte de esos 43.291 mmdp adicionales para gastar no son producto de una reconsideración de los ingresos fiscales del gobierno, sino que es esencialmente el resultado de  manipular o “jugar” con las cifras de las variables clave con el fin de crear ingresos virtuales, de los cuales no hay certidumbre de que se vayan a lograr.

 

Sucede que en la propuesta enviada por el Ejecutivo se planteaba un precio promedio del barril de petróleo de 46 dólares y un tipo de cambio promedio de 18.10 pesos por dólar, pero la mayoría de los diputados votó a favor de un presupuesto que contempla un precio promedio del barril de petróleo en 48.50 dólares y un tipo de cambio de 18.40 pesos por dólar. La combinación de estas dos variables hace que por cada barril exportado, Pemex obtenga 7.2% de ingresos adicionales respecto al planteamiento inicial del Ejecutivo.

 

Respecto a estas estimaciones, cabe señalar que al momento de escribir estas líneas el tipo de cambio se encuentra en 19 pesos por dólar; sin embargo, el tipo de cambio interbancario promedio en lo que va del año es de 18.88 pesos por dólar, mientras que en todo 2016 el promedio fue de 18.68 pesos. Por su parte, en la última encuesta de expectativas económicas de analistas del sector privado recabada por parte del Banco de México (septiembre 2017), la estimación del tipo de cambio para el cierre de 2018 es de 18.21 pesos por dólar, pero ésta seguramente se revisará al alza en el siguiente levantamiento en función de la reciente volatilidad observada en el mercado cambiario.

 

Dado lo anterior, y derivado de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se prolongará hasta el 2018 y que en ese año habrá elecciones presidenciales en México, es que se espera que el mercado cambiario continúe mostrando volatilidad y presionado al alza. En ese sentido, la proyección de un dólar promedio en 18.40 pesos parece razonable.

 

En cuanto al precio del barril de petróleo en 48.50 pesos, la mayoría de los analistas indican que es poco realista. Al pasado 20 de octubre el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación fue de 49.11 dólares (uno de los niveles más altos del año), mientras que el 23 de junio de este mismo año estaba en 39.65 dólares, por lo que se puede apreciar un precio con tendencia al alza.  Sin embargo, para analistas del mercado energético, es difícil que el precio el barril del petróleo vaya a subir mucho más del nivel actual, pero si es factible que éste presente una baja, por lo que la estimación hecha por la Cámara de Diputados se ubica cerca del límite superior de la expectativa de mercado para el 2018.

 

Ahora, en cuanto al crecimiento de la recaudación fiscal, la Ley de Ingresos 2018 aprobada por la Cámara de Diputados asume que el crecimiento económico será de 2.5%, pero esta proyección parece optimista. Es verdad que el Grupo Financiero Citibanamex espera que en 2018 el crecimiento del PIB sea de 2.5%, pero la Encuesta-Banamex ubica la perspectiva de crecimiento en 2.2%, Bancomer lo ve en 2.0%, el promedio de diversas corredurías lo pone en 2.02%, y la encuesta del Banco de México lo estima en 2.30%.

 

Si a esto le sumamos que el riesgo de que la renegociación del TLCAN fracase ha ido aumentando (se ubica entre 30 y 50% según a quien se le pregunte) y el impacto que esto pudiera tener en nuestro crecimiento económico es de entre 0.3 y 1.0% del PIB el primer año, pues parece muy optimista la meta de lograr un crecimiento de nuestra producción de 2.5% en el 2018, por lo que las estimaciones de recaudación tributaria podrían estar infladas.

 

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La deuda neta del sector público federal crecerá otros 570 mil millones de pesos en 2018

Otro aspecto que se debe destacar de la propuesta de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados es que la deuda del sector público seguirá creciendo, ya que se le autoriza al gobierno federal contraer un monto de endeudamiento neto interno por 470 mmdp, además de un endeudamiento externo neto de 5.500 mil millones de dólares (mmdd), lo cual suma unos 571 mmdp. Esto indica que si bien se espera que el año que viene se tenga un superávit primario (diferencia de ingresos y gastos antes de contemplar el pago de intereses por la deuda del sector público), nos seguiremos endeudando para pagar los intereses de lo que debemos. Esta situación es equivalente a una empresa que logra ventas de un millón de pesos al año y tiene gastos antes de intereses de 900 mil pesos, pues le queda un superávit de 100 mil pesos, pero tiene que pagar 300 mil de intereses sobre su deuda, pues se seguirá endeudando, así como lo hace el gobierno de México.

 

Cabe señalar que al 31 de agosto de este año el saldo total de la deuda neta  del sector público federal asciende a 5.945 billones de pesos de deuda interna más otros 189.804 mmdd de deuda externa, lo que sumado arroja un total de 9.338 billones de pesos. Las proyecciones indican que al cierre de 2017 la deuda neta del sector público federal será cercana a los 10 billones de pesos, y el año 2018 no se espera que haya remanente de operación del Banco de México, el cual este año fue de 321 mmdp y fue oxígeno puro para las finanzas públicas en 2017 porque permitió que “no creciera tanto” la deuda pública.

 

A manera de conclusión podemos señalar que la iniciativa de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados, y que ya fue turnada a la Cámara de Senadores para su revisión y aprobación, fue armada sobre algunos supuestos que podrían no suceder, lo que mermaría los ingresos del sector público; pero lo más importante es que no se pone freno al crecimiento de la deuda pública y el año entrante tendremos en el mejor de los casos otros 570 mmdp adicionales de deuda.

 

En este contexto, resulta interesante tomar en consideración que el costo de reparación de los daños causados por los dos pasados sismos es de 48 mmdp, de acuerdo a lo señalado por el presidente Enrique Peña Nieto, y que entonces esta cantidad representa apenas el 8.4% de la deuda pública adicional que se contraerá. Las cantidades de endeudamiento contraído son descomunales y se nos informa muy poco respecto al destino de todos esos miles de millones de pesos en los que se ha hipotecado el futuro del país.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN: propuestas y especulación

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La probabilidad de fracaso del TLCAN se ha elevado a 50%

La probabilidad de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no concluya satisfactoriamente, y que por lo tanto Estados Unidos se retire del acuerdo, se ha elevado a un 50% de acuerdo con estimaciones hechas por separado por parte del ex secretario de Comercio y Fomento Industrial, Herminio Blanco, y del ex Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick.

 

Esto derivado de la enorme cantidad de propuestas inaceptables y carentes de lógica económica que nuestro vecino del norte ha puesto en las mesas de negociación. Durante la cuarta ronda de negociaciones, la cual se lleva a cabo en Washington al momento de escribir estas líneas, Estados Unidos ha formalizado más propuestas que de ninguna manera pueden ser aceptadas por México porque nos colocan en calidad de “socio comercial de tercera” y nos hacen pensar que nos iría mejor sin el tratado modificado.

 

A continuación se presenta un resumen de las propuestas más importantes hechas por Estados Unidos que son consideradas como inaceptables por parte de México:

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto ha merecido duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.

 

  1. En cuanto al sector automotriz, ya se formalizó la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos. De materializarse esta propuesta implicaría el rompimiento de las cadenas productivas en la región dado que, como lo mencioné en la entrega de la semana pasada, ahora en día sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de Estados Unidos y Canadá.

 

  1. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.

 

  1. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.

 

  1. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.

 

Queda claro con estas propuestas que la posición de Estados Unidos es claramente proteccionista y tiene un sesgo que de acuerdo con un funcionario estadounidense que declaró a Reuters en condiciones de anonimato que “tratan de erradicar, minimizar y eliminar los mecanismos que existieron en el TLCAN durante los últimos 20 años.”

 

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Estados Unidos propone una regla de origen para automóviles de 85% de contenido regional y 50% contenido estadounidense

No obstante lo anterior, para los más optimistas del lado mexicano, el que Estados Unidos haya hecho estas propuestas y el que las siga haciendo, no debería ser motivo de preocupación ya que están en todo su derecho de presentarlas para que sea el punto de partida de una negociación constructiva. Para ellos, lo que ahora estamos viviendo es algo ya esperado desde que se anunció la renegociación del TLCAN; además creen que lo natural será que una vez que se presenten las contrapropuestas por parte de México y Canadá, se podrá llegar a un punto intermedio satisfactorio para las partes.

 

Estos mismos optimistas están contentos porque las negociaciones podrían ser aún más complicadas si se hubiera agregado a la discusión el tema de los bajos salarios en México, pero ese asunto aun no se presenta y todo parece indicar que no se presentará. En materia laboral, si bien hay molestia por parte de sindicatos estadounidenses y canadienses, el texto propuesto por Estados Unidos es muy similar al que ya habíamos aceptado cuando estaban las negociaciones del Tratado Transpacífico (TPP), en el que esencialmente las partes se comprometen a no violar reiterada y consistentemente la legislación laboral.

 

Sin embargo, para los más pesimistas (o realistas) el hecho de que Estados Unidos presente “ocurrencias más que propuestas”, es una indicación de que buscan fastidiar la negociación. Saben que México y Canadá no aceptarán mucho de lo que proponen porque inclusive carece de lógica económica, y porque implica recibir un trato peor al que tendríamos sin acuerdo. Entonces la negativa de México será el pretexto ideal para levantarse de la mesa de negociación y dar por terminado el acuerdo. En este contexto a las propuestas inaceptables les denominan “pastillas envenenadas”.

 

Ante este escenario hay quien aprovecha la incertidumbre en el mercado cambiario y especula en contra del peso. El pasado viernes 13 de octubre el tipo de cambio interbancario llegó a un máximo de 18.9860 pesos por dólar, su nivel máximo en cinco meses, aunque todavía distante del máximo histórico de 21.9565 registrado a principios de año.

 

Y pues claro que declaraciones irresponsables como las de la firma británica Capital Economics empeoran las cosas al señalar que un rompimiento del TLCAN llevaría a la economía mexicana a crecer hasta un punto porcentual menos de lo proyectado para el 2018 (CGPE 2018 establecen meta de entre 2 y 3%), y que el tipo de cambio se ubicaría entre los 23 y 25 pesos por dólar. De este tipo de firmas no podemos esperar menos y queda claro que se frotan sus manos cuando ocurren este tipo de episodios especulativos dado que si tumban al peso, cualquier inversión que quieran hacer en México les saldrá más barata.

 

Para los que le apuestan al fracaso del TLCAN, pues lo más probable es que tengan que esperar ya que eso no ocurrirá en la cuarta ronda de negociaciones. La quinta ronda, a ser llevada a cabo en la Ciudad de México, sigue en píe para los últimos días de octubre y/o primeros días de noviembre; y es posible que si los negociadores mexicanos mantienen la calma y paciencia, se vea un escenario más suave en la negociación y con construcción de propuestas viables y satisfactorias para las tres partes.

 

De cualquier manera, se debe insistir en que si se termina el TLCAN no será de ninguna forma motivo de una crisis económica prolongada en nuestro país. Bajo este escenario la tasa arancelaria de las importaciones totales de Estados Unidos provenientes de México aumentaría del 0.12% actual al 3.25% y 3 capítulos –automotriz, autopartes y electrónica- pagarían el 76.49% del aumento arancelario del arancel Nación Más Favorecida (NMF). Por su parte, en caso de que se cancelara el TLCAN las importaciones de México provenientes de Estados Unidos verían incrementar su tasa arancelaria a pagar del 0.10% actual al 4.69% (Dussel 2016).

 

Finalmente, es muy positivo que el gobierno mexicano empiece a mapear los sectores que serán más afectados ante una eventual cancelación del TLCAN para que estos reciban apoyos destinados a buscar nuevos mercados y mejorar su productividad, de manera que pueden absorber el mayor porcentaje posible del alza arancelaría que sufrirían.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La diferencia salarial entre México y Estados Unidos

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Los ministros de Estados Unidos, Canadá y México se volverán a ver en Washington del 12 al 15 de octubre

Cerca de 700 funcionarios se reunirán esta semana en Washington D.C. para discutir y tratar de avanzar en los múltiples temas pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); pero todos ellos están conscientes de que las probabilidades de fracaso han ido en aumento, dadas las propuestas concretas e inaceptables que Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa desde la pasada ronda de negociaciones en Ottawa, Canadá.

 

Si los funcionarios de las tres naciones no pueden lograr más avances en la cuarta ronda de negociaciones, la cual comienza el miércoles 11 de octubre, las probabilidades de ponerse de acuerdo en el futuro  caerán aún más y Donald Trump tendrá una excusa ideal para retirar a su país del TLCAN, lo que sin duda será disruptivo para la economía de Norteamérica.

 

Desafortunadamente esto último se ve como el escenario más probable dado que se  espera que Estados Unidos, al ser el anfitrión de la cuarta ronda de negociaciones, continúe poniendo sobre la mesa propuestas que ponen a México como un socio comercial “de segunda”.

 

Los más optimistas respecto a la negociación consideran que toda esta serie de propuestas inaceptables que ha vertido Estados Unidos en materia textil, agrícola, compras de gobierno, automotriz, entre otros, son parte de una estrategia que sólo busca asustar a México. Creen que una vez que nuestro país haga las correspondientes contrapropuestas, se llegará a un punto intermedio que será satisfactorio para los tres países. En lo personal, no creo que esta sea la situación y más bien, Estados Unidos está buscando romper la negociación y dar por terminado el TLCAN.

 

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Obrero mexicano de la industria automotriz

Uno de los temas en los que se espera que se concreten algunas propuestas en la cuarta ronda de negociación es en el de las reglas de origen, y en especial en la del sector automotriz. Actualmente la regla establece que para obtener la preferencia arancelaria, el 62.5% del valor de un automóvil debe ser de insumos de México, Estados Unidos y/o Canadá. De acuerdo con información de la National Highway Traffic Safety Administration de Estados Unidos, actualmente cerca del 24% del valor de los vehículos exportados por México contiene partes originarias de Estados Unidos y Canadá, por lo que la propuesta con la que se ha especulado en el sentido de que nuestro vecino del norte propondrá que el porcentaje de contenido regional se eleve al 85% y que el porcentaje de insumos de Estados Unidos sea de entre el 35% y el 50% haría que México deje de exportar carros con preferencia arancelaria a Estados Unidos y Canadá, al menos en el corto plazo.

 

Otro tema que probablemente será abordado en la cuarta ronda de negociaciones es el laboral. Siendo el tema de las diferencias salariales entre México y Estados Unidos y Canadá, la parte más complicada. Varios congresistas de Estados Unidos, entre ellos, Sander Levin (del Partido Demócrata por Michigan) han criticado duramente esta situación. De hecho recientemente Levin dijo ante los miembros del Consejo de Relaciones Exteriores que la empresa BMW había firmado un contrato en mayo de este año en el cual se comprometía a pagar un salario inicial a sus trabajadores de 1.10 dólares la hora, para después irlo ajustando al alza hasta 2.53 dólares la hora.

 

Y es precisamente en el tema de las diferencias salariales, en donde quiero hacer énfasis en el análisis de esta entrega. ¿De qué tamaño es realmente la diferencia? ¿la diferencia se ha venido achicando o ampliando? Eso es lo que explicaré a continuación.

 

De acuerdo con el sitio Tradingeconomics.com, el salario promedio diario en México fue de 337.37 pesos diarios en julio de este año, mientras que en febrero del 2000 era de 129.28 pesos, lo que indica un aumento nominal de 161.0% en poco más de 17 años. Si tomamos en cuenta que en dicho periodo la inflación fue de 110.3%, entonces vemos que en términos reales el salario promedio en México creció apenas 24.1% en el periodo.

 

En cuanto al salario promedio en dólares, tenemos que el tipo de cambio era de 9.373 pesos por dólar en febrero de 2000, por lo que entonces en dicho mes el salario promedio diario fue de 13.79 dólares (equivalente a 1.72 dólares por hora asumiendo una jornada de 8 horas diarias); por su parte, en julio de 2017 el tipo de cambio fue de 17.841 dólares, por lo que el salario promedio diario fue de 18.90 dólares (2.36 dólares por hora). De esta manera vemos que de febrero de 2000 a julio de 2017 el salario promedio diario en dólares en México creció en 37.1 por ciento.

 

Si tomamos en consideración que de acuerdo con el sitio de Tradingeconomics.com, el salario promedio en Estados Unidos era de 22.09 dólares por  hora, pues queda claro que en términos nominales el trabajador promedio estadounidense gana actualmente 8.34 veces más que el trabajador promedio de México.

 

Sin embargo, este análisis es parcial. Debemos tomar en consideración que el costo de vida en México es más bajo que en Estados Unidos y por lo tanto las cifras de sueldos deben ser ajustadas para reflejar mejor la realidad. De hecho este tipo de ajustes se llevan a cabo para comparaciones del Producto Interno Bruto per cápita y se les denomina “ajustado por poder de compra”. De acuerdo con cifras del Banco Mundial el ajuste correspondiente para México es de 2.17, por lo que entonces podemos decir que el salario promedio por hora en nuestro país es de 5.14 dólares ajustado por poder de compra.

 

En base a lo anterior, vemos pues que la diferencia salarial entre México y Estados Unidos es de 3.29 veces solamente. Desde luego que es una diferencia considerable, pero es menos grande de lo que se menciona en los medios de comunicación y respecto a lo que argumentan los políticos, líderes sindicales y negociadores de Estados Unidos y Canadá.

 

Tomando en cuenta lo anterior, para equiparar el salario promedio (ajustado por poder de compra) y así dar gusto a los estadounidenses y canadienses, entonces éste debería aumentar a 1,447 pesos diarios, asumiendo que el peso ya no se depreciara más. Este nivel de salario le daría al trabajador mexicano el mismo nivel de vida (en términos de lo que puede comprar) que el de uno de Estados Unidos.

 

Es obvio que las empresas mexicanas no tienen capacidad actualmente para pagar este nivel de sueldos dado que los incrementos salariales deben ir aparejados a los aumentos de la productividad de los trabajadores, de lo contrario los incrementos en las remuneraciones se traducirán en despidos. Esto es así porque  el ingreso marginal de cada trabajador contratado debe ser igual o mayor al salario de éste, de lo contrario la empresa no podrá maximizar sus ingresos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es altamente probable que las negociaciones del TLCAN fracasen y que el acuerdo con Estados Unidos desaparezca. El tema laboral puede ser uno de los factores que provoquen el mayor desacuerdo, y por eso es importante que los negociadores mexicanos cuenten con los argumentos suficientes para responderle a los de Estados Unidos. En este sentido, un argumento que les puede ser de utilidad es que la diferencia efectiva de los salarios entre México y Estados Unidos se ha venido achicando, y que de ninguna manera es de 9 a 1, sino que es de 4 a 1. Desde luego que la diferencia es considerable, pero es un argumento que se puede emplear junto con propuestas de políticas públicas a las que México se comprometa para que la productividad de la mano de obra aumente de manera ininterrumpida para que los sueldos en México puedan seguir subiendo.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Grupos textiles de EE.UU. piden la eliminación de los TPLs del TLCAN

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La eliminación de los TPLs será un duro golpe para la industria textil mexicana

De acuerdo con una nota publicada el pasado 2 de octubre por el sitio de internet InsideTrade.com, ocho grupos que representan a los fabricantes textiles de Estados Unidos están presionando a los miembros de los Comités de Finanzas del Senado y de Procedimientos de la Cámara de Representantes, para que apoyen la propuesta hecha por el gobierno estadounidense en la renegociación del TLCAN, consistente en eliminar los cupos con preferencias arancelarias (TPLs) de dicho acuerdo comercial, bajo el argumento de que al hacer eso se cerrará una enorme coladera en la regla de origen del hilado (hacía delante) que es actualmente explotada por China.

 

“Simplemente es inaceptable que continúe este mecanismo que contradice la intensión básica del TLCAN de estimular las estructuras comerciales de manera mutuamente beneficiosa entre las partes contratantes y acelerar la inversión, producción, y empleo en los Estados Unidos y la región TLCAN”, el grupo escribió en una carta del 2 de octubre dirigidas al presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch (Republicano por Utah) y al miembro de dicho Comité, Rob Wyden (Republicano de Texas), así como al Presidente del Comité de Procedimientos de la Cámara de Representantes, Kevin Brady (Republicano de Texas) y al miembro Richard Neal (Demócrata por Massachusetts).

 

Los TPLs permiten que cierta cantidad (un cupo) de hilados específicos y tejidos producidos fuera de la región TLCAN puedan ser usados en la región TLCAN para la producción de ropa y puedan ser considerados como originarios mientras que la transformación ocurra en la región.

 

La carta escrita por los líderes del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, la Asociación de Fabricantes Americanos de fibras, el Consejo Nacional del Algodón, entre otros, se presenta después de dos semanas de que las organizaciones de distribuidores del vestido y organizaciones de minoristas de los tres países miembros del TLCAN le escribieran a los ministros de los tres países pidiéndoles que mantuvieran los actuales TPLs, y se da una semana después de que los Estados Unidos pusieran en la mesa de negociación una propuesta para eliminarlos en la ronda de Ottawa.

 

La propuesta estadounidense puede encontrar apoyo entre los congresistas que representan a los distritos con fuerte presencia en la fabricación de textiles, como Carolina del Sur y Georgia, dijeron algunas fuentes.

 

Canadá y México se oponen a esta propuesta.

 

Los minoristas y la industria del vestido argumentan que eliminar los TPLs rompería las cadenas de proveeduría que se han establecido por más de dos décadas. Además de que aumentaría los precios para los consumidores.

 

La industria textil estadounidense no está de acuerdo con este argumento. Señala que los TPLs del TLCAN le han costado a los Estados Unidos miles de empleos en las industrias textil y del vestido y argumentan que “hasta ahora se les ha negado a los fabricantes textiles estadounidenses los cientos de millones de dólares en ventas anuales que se les han dado a nuestros socios del TLCAN.”

 

“Adicionalmente, el sistema de TPLs le ha dado grandes beneficios y concesiones a países como China que no están dando preferencias de mercado recíprocas para acceder a sus mercados”, el grupo textil señala.

 

Los que proponen eliminar los TPLs señalan que el hacer esto haría que regresaran de China miles de empleos manufactureros en el sector textil. Por su parte, los que apoyan los TPLs dicen que si éstos se eliminan, las empresas estadounidenses ahora serán más propensas a comprar insumos de China y realizar importaciones para vender los productos en la región TLCAN, en lugar de comprar insumos más caros de fabricantes estadounidenses (a pesar de tener que pagar un arancel por no cumplir con la regla de origen del hilado).

 

De acuerdo con datos de 2015, los grupos que se oponen a los TPLs estiman que México y Canadá enviaron más de 725 millones de dólares de textiles y ropa a los Estados Unidos sin pagar aranceles a través del sistema de TPLs.

Alejandro Gómez Tamez*

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN 2.0 estancado por culpa de Estados Unidos

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El 23 de septiembre comenzó la tercera ronda de negociaciones del TLCAN 2.0

En la víspera del arranque de la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte  (TLCAN), el viernes 22 de septiembre en Nueva York, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, afirmó que si Estados Unidos decide abandonar dicho acuerdo, no será “el fin del mundo” para México.

 

Lo anterior, dado que más de la mitad de nuestro comercio con Estados Unidos se rige por reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y no por las del TLCAN. Es decir, la mayor parte de lo que exportamos a nuestro vecino del norte paga los aranceles que Estados Unidos tiene registrados ante la OMC y a los cuales se les conoce como aranceles Nación Más Favorecida (NMF). Estos aranceles NMF son los que se aplica a la exportación de productos mexicanos cuando no se cumple el porcentaje de regla de origen para cada producto (según sea su fracción arancelaria).

 

La declaración de Videgaray es una más que se suma a las tantas que han vertido funcionarios públicos y representantes de la iniciativa privada de nuestro país, las cuales buscan varias cosas, entre ellas, el mostrarle a Estados Unidos que no tenemos miedo de que la renegociación del TLCAN fracase; fomentar la confianza empresarial, de inversionistas y de los consumidores; y de alguna manera preparar sicológicamente a la opinión pública mexicana en caso de que efectivamente las negociaciones no lleguen a buen puerto.

 

Es verdad que el diálogo entre México y Estados Unidos ha venido mejorando desde que se dio la primera ronda de negociaciones en Washington DC el 16 de agosto de este año, pero la realidad es que hay altas probabilidades de que las pláticas no avancen en los temas ríspidos (laboral, reglas de origen, ambiental, resolución de controversias, entre otros) y que por lo tanto el TLCAN se cancele. De hecho, el Grupo financiero CitiBanamex, en un análisis de mediados de julio señalaba que hay un 10% de probabilidad de que el proceso de renegociación no se logre, lo cual llevaría a Estados Unidos a retirarse del TLCAN y a negociar dos acuerdos bilaterales por separado con México y Canadá.

 

Considero que este porcentaje se ha elevado a un 20% dadas las posiciones inaceptables que Estados Unidos recurrentemente arroja en los medios de comunicación, como la propuesta de elevar la regla de origen para los automóviles del actual 62.5% a un 70.0%, o la propuesta de que en la regla de origen se estipule un porcentaje de contenido estadounidense. La más reciente de éstas ocurrencias se dio la semana pasada y consistió en agregar una clausula para que el TLCAN tenga una duración de cinco años, a menos de que antes de su vencimiento sea nuevamente ratificado por los tres países miembros del acuerdo. Estos temas han sido rechazados mediáticamente por Canadá y México, no se han propuesto formalmente en un texto, pero siguen en el ambiente general de la negociación. Además de que no debemos olvidar que Estados Unidos continua insistiendo en que su objetivo es reducir su déficit comercial con México, que en el 2016 fue de 64.354 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 suma ya 41.210 mmdd.

 

Así pues, en este contexto es que el sábado 23 de septiembre inició en Ottawa, Canadá, la tercera de siete rondas de negociaciones planeadas para el TLCAN. ¿Qué podemos esperar de dicha ronda? Pues a pesar de cierto optimismo expresado por el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien señaló el pasado lunes 18 de septiembre que en esta ronda se podrían cerrar cuatro capítulos (pequeñas y medianas empresas, transparencia, medidas sanitarias y fitosanitarias), las cosas no se ven muy bien para los temas sustanciales mencionados líneas arriba.

 

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Mensaje de sindicatos estadounidenses en redes sociales

De acuerdo con una nota publicada por el Toronto Star el sábado 23 de septiembre, Jerry Dias,  el líder del sindicato de trabajadores de la industria automotriz, predijo que la tercera ronda de negociaciones será un fracaso dado que los negociadores estadounidenses nuevamente llegaron a la mesa sin precisar sus demandas o propuestas específicas respecto a cómo es que la administración Trump quiere apoyar al sector manufacturero estadounidense.

 

El líder sindical dijo “estoy convencido de que los Estados Unidos no quieren un acuerdo para antes de Navidad….es imposible, estamos muy lejos (en las posiciones)” a más de un mes y medio de que comenzaron las negociaciones para comenzar a tratar los temas a fondo no conocemos sus propuestas plasmadas en textos del acuerdo.  De esta manera, el tiempo comienza a agotarse y cada vez se ve más distante el que se pueda alcanzar la meta de cerrar la negociación del acuerdo este año.

 

Por su parte, Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá, dijo que era demasiado pronto para decir si podría haber un avance sustancial en la ronda de Ottawa, un comentario que fue secundado por el jefe negociador mexicano, Kenneth Smith Ramos.

 

En este contexto, Dias también predijo que el acuerdo se cerrará en el 2018, cerca de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Mientras tanto, agregó que la administración Trump habla fuerte para alardear y aumentar así su popularidad, pero esto es poco probable que provoque que Canadá o México claudiquen en sus respectivas posiciones.

 

Hay que recordar que Canadá se opone a la desaparición del Capítulo de Resolución de Controversias, algo que Estados Unidos ha señalado. Mientras que México se opone a que las violaciones en temas laborales y de medio ambiente tengan aparejadas sanciones comerciales. De igual forma, México se opone a que se le obligue a las empresas mexicanas a comprometerse a ir cerrando la brecha salarial con los obreros de Estados Unidos y Canadá.

 

Para los sindicatos canadienses hay molestia porque el gobierno de Canadá no ha sido lo suficientemente enérgico y no ha puesto sobre la mesa el requisito de mayores estándares laborales (lo que afectaría a México), mientras que México ha dicho que está determinado a no cambiar sus bajos estándares laborales y ambientales. De acuerdo con funcionarios y analistas estadounidenses y canadienses, esto le da a México una ventaja desleal en atracción de inversiones y apuntala su mano de obra mal remunerada y escasamente sindicalizada. Dado lo anterior, según Dias, nos dirigimos por un camino de colisión filosófica en la mesa de negociación.

 

No obstante todo lo anterior, hay quienes dicen que no hay de que preocuparse respecto al retraso de los Estados Unidos en la presentación de sus propuestas concretas formalmente, en especial las relacionadas con reglas de origen. De acuerdo con el abogado canadiense, experto en comercio internacional, Lawrence Herman, nuestro vecino del norte no está provocando un retraso de manera deliberada. “Estos son temas muy complejos” y el Representante Comercial de Estados Unidos está obligado a consultar al Congreso estadounidense a lo largo del proceso.

 

De esta manera, es altamente probable que no se reporten avances sustanciales al finalizar la tercera ronda de negociaciones y que se nos reportaran avances en los temas menos importantes. A manera de conclusión podemos decir que lo que podemos ver es que hoy por hoy está en marcha una  negociación en la que la administración Trump dice que los temas no van a avanzar si México y Canadá no están de acuerdo con sus planteamientos, entonces estos dos países le preguntan cuál es su posición, a lo que Estados Unidos no sabe que responder.

 

Alejandro Gómez Tamez*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La hipocresía de Walmart sobre el terremoto

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Walmart no es una empresa socialmente responsable, ni comprometida con México

Sucede que Walmart se viste de empresa socialmente responsable y anuncia más de 300 toneladas de diversos artículos a ser donados para los daminificados del sismo en Oaxaca y Chiapas. Ante esto, muchos se van con la finta y le aplauden a esa empresa, tan “comprometida con México”.

Pero la realidad es que esos “donativos” para los que la pasan mal en dos de los estados más pobres del país, realmente no le cuestan a Walmart, sino que le son exigidos a sus proveedores. O me regalas mercancía para donar o te dejo de comprar. Esta es la forma en que se realiza el chantaje.

Así es, Walmart no aporta nada, pero si se adorna quedando bien ante la sociedad y gobierno.

Por otra parte, me han informado fuentes confiables que existe un plan por parte de Walmart de vender el pan a tan sólo un peso la pieza en Chiapas y Oaxaca. Y claro que esto no será una aportación de ellos, sino que será con cargo a los industriales harineros del país, obligándolos a vender su producto casi a precio regalado. El plan de Walmart iría en detrimento de los panaderos de dichos estados, los cuales son muchos más. ¿Quién va a ir a una panadería a comprar un bolillo a 2 pesos si en Walmart te lo venden a uno?

La industria harinera nacional, con justa razón, se opone a este abuso por parte del mayor detallista del país.

Ante este tipo de hechos, y muchos más que implican un abuso por parte de Walmart para con sus proveedores como los descuentos obligados, es indispensable que la Secretaría de Economía tome cartas en el asunto para que se hagan valer los convenios de buenas prácticas comerciales.

Walmart no es un amigo del pueblo de México, ni de los industriales del país, hay que desenmascararlos.

Alejandro Gómez Tamez

La nota más ridícula del año…

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El Secretario de Hacienda, Jose Antonio Meade.

Previo a los muy lamentables hechos ocurridos el día de ayer, 19 de septiembre, en los cuales más de 200 personas perdieron la vida, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, se aventó la nota más ridícula del año, la cual evidentemente pretende engañar a la población y abusar de que la mayoría de las personas no saben de economía.

El Sr. Meade dijo, de acuerdo a una nota publicada por El Financiero, que el gobierno heredará «las finanzas públicas más sanas de la historia».

¿Cómo puede decir eso alguien que sabe que la administración Peña Nieto elevó la deuda pública como porcentaje del PIB de 27% en 2012 a 47.5% en 2017?

¿Cómo se puede mentir tan descaradamente cuando se sabe que el año entrante el gasto por intereses de la deuda pública será de casi 664 mil millones de pesos? Cifra que representa el 14% del presupuesto total de egresos para el año 2018.

¿Cómo puede decir eso quien sabe que el actual gobierno federal endeudó al país en 4 billones 340 mil millones de pesos en menos de 5 años? ¡Esta cifra equivale a 2 mil 594 millones de pesos diarios!

¿Cómo puede decir esto alguien que sabe que si no fuera por el remanente de operación del Banco de México del año 2016 la deuda del sector público federal ya estaría rozando los 10 billones de pesos?

México es ahora una economía con finanzas públicas más endebles que hace cinco años. El margen de maniobra para el próximo gobierno es ínfimo….y Pemex sigue siendo un pozo sin fondo.

En fin, se acercan los tiempos electorales y los políticos comienzan a decir mentiras buscando aprovecharse de una población que no conoce de economía.

Difunde por favor, para que se sepa la realidad.

Alejandro Gómez Tamez

Deterioro de los ingresos y de la confianza del consumidor

1453305Entre los determinantes más importantes de la fortaleza del mercado interno están el poder adquisitivo de los consumidores y el nivel de confianza que éstos tienen. En la medida en que en un país aumenta la población ocupada y el nivel salarial promedio de ésta se eleva en términos reales, habrá una mayor masa salarial para la adquisición de bienes y servicios. Por su parte, es de esperarse que si la confianza del consumidor aumenta entonces las personas se sentirán más animadas para realizar compras, sobre todo de bienes duraderos como refrigeradores, automóviles, lavadoras, televisiones, entre otros.

 

A continuación presento el análisis de cómo se han comportado estas dos variables (ingresos de la población ocupada y nivel de confianza del consumidor) en el comparativo de 2017 respecto a 2012, y lamentablemente veremos que las cosas no marchan de manera óptima, lo cual limita las posibilidades de crecimiento y explica buena parte de la razón por la que la tasa de crecimiento promedio del PIB en el sexenio del presidente Peña Nieto es de apenas 2.16 por ciento.

 

Respecto al primer punto, tenemos que los ingresos promedio de la población ocupada muestran un estancamiento en el periodo del primer semestre de 2012 al mismo semestre de 2017. De acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el primer semestre de 2012 había en México una población ocupada de 48.364 millones de personas, de las cuales el 13.6% percibían hasta 1 salario mínimo, el 23.7% entre 1 y 2 salarios mínimos, el 22.0% entre 2 y 3 salarios mínimos, el 15.1% entre 3 y 5 salarios mínimos, sólo el 8.0% más de 5 salarios mínimos, el 7.8% no recibía ingresos y el restante 9.7% no estaba especificado. Para el primer semestre de 2017 la población ocupada fue de 52.029 millones de personas, de las cuales el 14.4% ganan hasta un salario mínimo, el 27.3% entre 1 y 2 salarios mínimos, el 21.3% entre 2 y 3 salarios mínimos, el 12.6% entre 3 y 5 salarios mínimos, apenas el 5.3% más de 5 salarios mínimos, el 6.2% no recibe ingresos y el 12.9% no estaba especificado.

 

Esto significa que entre el primer semestre de 2012 y el mismo semestre de 2017 la población ocupada total creció en 7.6%, lo cual es un buen dato; sin embargo, los que ganan menos de 1 salario mínimo aumentaron en 14.1%, los que ganan de 1 a 2 salarios mínimos crecieron en 23.6%, y los que ganan de 2 a 3 salarios mínimos subieron 4.3%. Lamentablemente los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos disminuyeron -10.1% y los que perciben más de 5 salarios mínimos decrecieron -29.6%. Pero otro buen dato es que los que no perciben ingresos disminuyeron -14.5%. Finalmente, los no especificados aumentaron en 42.9%, seguramente por la falta de confianza de decirle al encuestador cual es su nivel de percepciones.

 

Estos datos son indicativos de que la población ocupada en México pasó de ganar un promedio de 2.46 salarios mínimos en el primer semestre de 2012 a ganar un promedio de 2.25 salarios mínimos en el primer semestre de 2017. Uno puede asumir que esto es normal, dado que en el periodo el salario mínimo creció significativamente al pasar de 60.50 a 80.04 pesos, lo que representa un aumento de 32.3%. Esto provoca que en términos nominales el salario promedio de la población ocupada en México pasara de 148.90 pesos diarios en el primer semestre de 2012 a un promedio de 179.85 pesos diarios en el primer semestre de 2017, lo que implica un incremento nominal de 20.8 por ciento.

 

Sin embargo, cuando tomamos en consideración que la inflación en el periodo fue de 20.6%, pues entonces nos queda que en términos reales el salario promedio de la población ocupada en México creció sólo 0.2% en el periodo del primer semestre de 2012 al mismo semestre de 2017. ¿Entonces porque el gobierno nos habla de que el fortalecimiento del mercado interno ha sido pilar del crecimiento económico en un contexto internacional complicado?

 

Pues lo que sucede es que la población ocupada total ha venido aumentando en promedio 732,886 personas por año en los últimos cinco años y eso es lo que provoca que cada vez haya mayor masa salarial disponible para gastar; aunque como ya se señaló, eso no significa que la población en su conjunto ahora tenga más ingresos reales para poder gastar. Así pues, en resumen, lo que tenemos es que entre 2012 y 2017 la población ocupada gana lo mismo en términos reales, pero hay 3.664 millones de personas adicionales trabajando.

 

Ahora, respecto al nivel de confianza de los consumidores, podemos decir que en lo que va del sexenio éste se ha deteriorado de forma sustancial.

 

De acuerdo a cifras del INEGI, en el comparativo de los primeros ocho meses de 2017 respecto a los mismos meses de 2012, tenemos que el índice de Confianza del Consumidor ha disminuido en -14.0%. Esto denota mayor pesimismo por parte de los consumidores, lo que provoca que éstos cuiden más su gasto ante la percepción de que la situación económica presente y futura no está bien.

 

La fuerte disminución en la confianza del consumidor es el resultado de caídas en los diferentes componentes del índice, los cuales menciono a continuación:

 

En cuanto a la pregunta que hace el INEGI “Comparada con la situación económica que los miembros de este hogar tenían hace 12 meses ¿cómo cree que es su situación en este momento?”, esta presenta una caída de -2.1% en el comparativo de 2017 respecto a 2012; en relación a la pregunta “¿Cómo considera usted que será la situación económica de los miembros de este hogar dentro de 12 meses, respecto a la actual?”, ésta tiene una disminución de -9.2%; respecto a la pregunta “¿Cómo considera usted la situación económica del país hoy en día comparada con la de hace 12 meses?”, ésta es de las que mayor deterioro observa y muestra una caída de -22.6%; y en cuanto a la pregunta “¿Cómo considera usted que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto a la actual situación?”, ésta es la de peor desempeño ya que muestra con una caída de -28.3 por ciento.

 

Queda claro entonces que los consumidores se sienten pesimistas respecto a su situación económica, pero el pesimismo es aún mayor cuando se trata de la situación económica del país, lo que es indicativo de una percepción de que las políticas económicas llevadas a cabo no son las correctas. Factores como la elevada inflación que estamos padeciendo, las dudas respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la creación de miles de empleos inadecuadamente remunerados cada año, los temas de inseguridad, entre otros, seguramente inciden en que las personas no tengan confianza hacía el futuro, como si la tenían en el año 2013, cuando se observaron los índices de confianza más elevados de los últimos cinco años.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es indispensable que el gobierno federal pueda dar un mayor impulso a la economía de las familias, y esto se puede lograr con programas más agresivos de apoyo para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), las cuales constituyen el 98% de las unidades económicas del país y dan empleo a más del 70% de la población ocupada.

 

En este sentido se debe cuidar que en el Presupuesto de Egresos de 2018 se le doten de mayores recursos al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) y al Programa para la Productividad y Competitividad Industrial (PPCI), para que pueda dar más apoyos que incentiven la creación, el desarrollo y la productividad de las empresas; en especial las de jóvenes y mujeres.

 

De igual forma, las autoridades de los tres órdenes de gobierno deben trabajar con los empresarios, para impulsar programas de capacitación de aquellas personas que forman parte de la población económicamente inactiva, y que están en posibilidades de trabajar, pero no lo hacen porque no cuentan con las habilidades suficientes. En este rubro también es pertinente sugerir que se eliminen aquellos incentivos perversos que hacen que muchas personas no quieran trabajar, ya que si trabajan pierden el apoyo que reciben del gobierno.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los entresijos del Paquete Económico 2018

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El Srio. de Hacienda, José Antonio Meade, hace entrega del Paquete Económico 2018 

El viernes 8 de septiembre, conforme a los tiempos legales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2018, el cual está compuesto por la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF), el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) y los Criterios Generales de Política Económica (CGPE).

 

De manera general los comentarios respecto a este Paquete han sido positivos porque se espera que el superávit económico primario pase de un aprobado de 78.190 miles de millones de pesos (mmdp) en 2017 a un propuesto de 197.295 mmdp en 2018. Esto es una muestra de que se mantiene el compromiso de mejorar la situación de las finanzas públicas, después del irresponsable y explosivo crecimiento de la deuda del sector público en los primeros cuatro años de la Administración del presidente Peña Nieto.

 

Hay que recordar que el saldo de la deuda neta del sector público pasó de 5.35 billones de pesos en diciembre de 2012 a 9.69 billones de pesos en el mismo mes de 2016, lo que representó un aumento de 4.34 billones, o bien un incremento promedio diario de 2.972 mmdp por día en el periodo. Afortunadamente después de la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda y la llegada de Jose Antonio Meade, y sobre todo gracias al remanente de operación del Banco de México, el ritmo de crecimiento de la deuda pública se ha moderado y ésta suma 9.29 billones de pesos al 31 de julio de 2017.

 

No obstante lo anterior, es preocupante lo que se puede ver en algunos rubros del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, como es el caso del costo financiero de la deuda (los intereses que se pagan por la deuda), tal como se explica a continuación:

 

En el Paquete Económico 2018, se hace un pronóstico de que el costo financiero del sector público pasará de un aprobado de 573.063 miles de millones de pesos (mmdp) en 2017 a un estimado de 663.980 mmdp en 2018, lo que representa un incremento nominal de 15.86%. De esta manera, este costo pasará de representar el 2.7% del PIB en 2017 a ser 2.9% en 2018.  Esto significa que habrá menor disponibilidad de recursos para infraestructura, combate a la pobreza, seguridad pública, apoyos para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), entre otros rubros de gasto que son muy importantes.

 

El mencionar una cifra de gasto de casi 664 mmdp en intereses, carece de sentido para muchos ya que es una cifra enorme, pero representa el pagar un promedio de 1.82 miles de millones de pesos diarios de intereses, o bien, casi 76 millones de pesos por hora. Puesto de otra forma, lo que nos cuesta pagar los intereses de la deuda representa la totalidad del PIB anual del estado de Chihuahua.

 

No obstante lo anterior, hay quienes dicen que el costo financiero del sector público es muy manejable porque representa menos del 3% del PIB. Considero que no tienen razón ya que desde mi punto de vista resulta mejor analizar el costo financiero de la deuda del sector público como porcentaje de los ingresos presupuestarios, y en ese sentido vemos que éste habría pasado de 13.14% en 2017 a un estimado de 14.02% en 2018. ¿Cree usted que es sano que una familia destine 14 centavos de cada peso que recibe de ingresos exclusivamente al pago de los intereses de sus deudas y que a pesar de este erogación cada vez este más y más endeudada?

 

Otra comparación interesante que ilustra lo costosa que resulta la deuda pública de México surge al ver que de acuerdo con cifras del Departamento del Tesoro, en Estados Unidos el gasto en intereses por su deuda pública sumó $432.649 miles de millones de dólares (mmdd) en 2016, mientras que su PIB nominal fue de 18.57 billones de dólares, por lo que allá su costo financiero representa solo el 2.32% de su PIB, es decir, menos que en México. En su año fiscal 2017 su gasto de intereses por su deuda será de 434.628 mmdd y su PIB será de más de 19 billones de dólares, por lo que su costo financiero como porcentaje del PIB será de aproximadamente 2.2% de su PIB. Esto a pesar de que en el vecino del norte, su deuda pública representó el 77% de su PIB al cierre del año fiscal 2016.

 

Otro punto que se debe destacar es que no obstante el planteamiento de un mayor superávit primario del sector público federal (es el resultante de los ingresos menos los gastos excluyendo los gastos por intereses sobre la deuda), en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, se señala que el balance presupuestario esperado será de un déficit de 466.684 mmdp, cifra que equivale a 2.0% del PIB.  Esta cifra es producto de una estimación de ingresos presupuestarios estimados de 4.735 billones de pesos y de un gasto neto pagado esperado de 5.201 billones de pesos.

 

Esto significa que el año que viene nuevamente nos volveremos a endeudar, y en esta ocasión será por casi medio billón de pesos; y en este contexto hay que tener presente que en 2018 posiblemente no habrá remanente de operación del Banxico (dado que el peso se ha fortalecido respecto a hace un año) que venga a apuntalar las finanzas públicas como si lo hubo en 2016.

 

De esta manera, es altamente probable que en el 2018 veamos que la deuda del sector público llegue a los 10 billones de pesos; aunque de acuerdo con las previsiones de la SHCP, dado el incremento nominal del PIB en 2017 y el esperado en 2018, se prevé que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más amplia de la deuda total del sector público) pasé de representar cerca del 50% en 2016 a 48.0% en 2017 a 47.3% en 2018. Esto puesto de otra forma implica que la estrategia del gobierno no consiste en disminuir nominalmente la deuda del sector público, sino procurar que ésta crezca menos que el PIB de manera que su peso relativo vaya disminuyendo al paso de los años.

 

Un último punto que vale la pena señalar es que en los Criterios Generales de Política Económica 2018, se establece que la tasa de interés de los Cetes a 28 días promedio en 2017 será de 6.7% y que ésta será de 7.0% en 2018. Cabe señalar que actualmente, la tasa de interés de dichos instrumentos es de 6.98%, mientras que la tasa de interés objetivo del Banxico es de 7.0 por ciento, por lo que la estimación gubernamental para 2018 está asumiendo que no habrá más incrementos de tasa en 2018 o bien, que si los hubiera, sería en el mismo 2018 cuando el Banxico comenzaría la baja de tasas. Sea como sea, me parece una estimación de tasas de interés por demás arriesgada y un tanto irreal.

 

Esto es importante, porque si se da un aumento de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés promedio que paga el sector público en 2018, esto implicará un desembolso adicional de recursos por unos 24 mmdp, lo que sin duda provocaría que se dieran recortes adicionales al gasto o bien, que no se respete la meta de incremento en la deuda pública de casi 467 mmdp en 2018.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es aplaudible que el gobierno federal se preocupe por recuperar el orden en las finanzas públicas; sin embargo, es una pena que habiendo tantas necesidades, tengamos que destinar 14 centavos de cada peso para pagar los intereses de la deuda. Es cierto que tenemos una deuda, como porcentaje del PIB, más baja que en Estados Unidos, pero los problemas inflacionarios causados por la depreciación cambiaria y el “gasolinazo” causaron un aumento de la inflación  que provocó una fuerte alza en la tasa de interés objetivo del Banxico. Esto combinado con un crecimiento explosivo de la deuda, provoca que ahora tengamos que gastar más en intereses de la deuda que en las cosas más importantes como promoción de las mipymes, combate a la pobreza, desarrollo de infraestructura, entre otros. El balón ahora está en la cancha del Legislativo, veremos que cambios hacen a la Propuesta que les envió el Ejecutivo, dado que no hay que olvidar que el año que viene es electoral y habrá una gran tentación por subir el gasto público.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt