Tres de los cuatro motores de crecimiento económico se apagaron

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La SHCP mantiene una expectativa de crecimiento del PIB para este año de entre 0.6% y 1.2%. 

La mayoría de los analistas económicos ubican la perspectiva de crecimiento económico para el cierre de este año en 0.5%. El Banco de México estima que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ubicará en un rango de entre 0.2% y 0.7% en 2019, mientras que la más optimista continúa siendo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que todavía ubica el crecimiento para este año en un rango de entre 0.6% y 1.2%. Muchos se preguntan el porqué de estas expectativas, y como veremos en esta entrega, esto se debe a que salvo por las exportaciones, todas las demás fuentes de crecimiento económico en México se terminaron de apagar en el segundo trimestre de 2019.

Durante la semana que recién concluyó, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó los resultados de la Oferta y Demanda Global de Bienes y Servicios, provenientes del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM). De acuerdo a dicha información, la Oferta Global (que es igual a la Demanda Global) de Bienes y Servicios a precios corrientes sumó 33.732 billones de pesos en el segundo trimestre de 2019. De este total, lo que se produjo nacionalmente fue el 72.0% que representa la totalidad del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a unos 24.28 billones de pesos, mientras que el restante 28.0% consistió de importaciones de bienes y servicios (M), porcentaje que representa unos 9.44 billones de pesos.

De los 33.732 billones de pesos que sumó la Oferta Global, el 46.3% se destinó a Consumo privado (C), el 8.2% para Consumo de gobierno (G), el 14.8% para Formación bruta de capital fijo o inversión física (I), el 0.5% para Variación de existencias, el 28.8% se destinó a la Exportación de bienes y servicios (X), mientras que el restante 1.4% es una “discrepancia estadística”. Los datos del segundo trimestre de 2019 implican que con respecto al dato anual de 2018, el Consumo privado (C) aumentó su importancia relativa en 0.5 puntos porcentuales, la relevancia de la Formación bruta de capital fijo (I) cayó en 1.1 puntos porcentuales, mientras que la Exportación de bienes y servicios (X) aumentó su peso relativo en 1.0 puntos porcentuales. Esta evolución va en línea con lo que desde este espacio hemos estado señalando en el sentido de la gravedad en la caída de la inversión productiva y la relevancia que ha tenido el sector exportador para evitar un mayor descalabro económico.

Profundizando en los datos de INEGI, vemos que con cifras originales, se puede apreciar la razón de la caída anualizada del PIB de -0.8% en términos reales en el segundo trimestre de 2019.  Los datos muestran que la Importación de bienes y servicios (M) disminuyó -1.4%, lo cual en algunos casos es positivo para el crecimiento económico porque abre espacios para la producción nacional a través de sustitución de importaciones. Por su parte, el Consumo privado (C) disminuyó -0.3%, el Consumo de gobierno (G) se contrajo -2.3%, la Formación bruta de capital fijo (I) disminuyó -7.3%, mientras que el único rubro de incremento fue el de Exportación de bienes y servicios (X) que aumentó 2.5%. De esta manera queda claro que de los cuatro rubros que provocan aumento del PIB (C, G, I, X) sólo creció uno en términos reales en el segundo trimestre de 2019.   Esta evolución contrasta con el dinamismo observado en 2018, año en el que el Consumo privado (C) creció 2.2%, el Consumo de gobierno (G) subió 1.4%, la Formación bruta de capital fijo (I) aumentó 0.6%, y la Exportación de bienes y servicios (X) creció 5.7%.

Oferta y demanda global

Como ya se señaló, en el segundo trimestre de 2019 el PIB cayó -0.8%, y con los datos anteriores se puede inferir la contribución de cada componente de la demanda final para dicho resultado. Es así que el Consumo privado (C) aporto al desempeño neto del PIB una disminución de -0.2 puntos porcentuales, el Consumo de gobierno (G) contribuyó con -0.3 puntos, la Formación bruta de capital fijo (I) contribuyó con -1.5 puntos porcentuales, la Exportación de bienes y servicios (X) fue el único que aportó de manera positiva siendo ésta de +0.9 puntos, mientras que la Importación de bienes y servicios (M) aportó +0.5 puntos (esto gracias a que las importaciones disminuyeron -1.4%).

Dada esta situación, vemos que lo único que ha evitado que la economía nacional caiga en una recesión es el aumento de las exportaciones y la caída de las importaciones, lo que vuelve complicado que podamos ver una recuperación económica en el corto plazo a través de un mayor consumo privado, consumo de gobierno y formación bruta de capital fijo. En otras palabras, sin crecimiento económico pues se dificultará la creación de empleo que genere una mayor masa salarial para que los consumidores compren más. La desaceleración en el ritmo de creación de empleos en México es preocupante ya que en el periodo de agosto de 2017 al mismo mes de 2018 el número de trabajadores registrados en el IMSS creció en 770,568 personas, pero en el periodo de agosto de 2018 al mismo mes de 2019 dicho número se redijo a sólo 358,577 personas. Puesto de otra forma para dimensionar el tamaño del problema en cuanto a creación de empleo formal, tenemos lo siguiente: el 30 de noviembre de 2018 había en el IMSS un total de 20.457 millones de trabajadores asegurados y al 31 de agosto de 2019 había 20.422 millones de trabajadores, lo que significa que con respecto al día de la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador, el número de trabajadores registrados en el IMSS ha disminuido en 35,916 personas. ¡No se han creado nuevos empleos formales en la actual administración federal!

Ahora, por el lado del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 tenemos que el presentado hace unos días ha sido fuertemente criticado porque parte de supuestos irreales de crecimiento económico para dicho año de entre 1.5% y 2.0%. En base a lo anterior, establece un aumento real del gasto neto pagado de 0.8%, lo que ocasionará una disminución del peso relativo del gasto público de 23.3% del PIB en 2019 a 23.1% del PIB en 2020. En cuanto a la Formación bruta de capital fijo o inversión, pues tampoco se ve una fuerza que vaya a provocar que ésta despegue, ya que los empresarios siguen mostrando incertidumbre ante la caída del crecimiento económico y por ciertas políticas públicas que no dan la suficiente certidumbre jurídica.

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Las exportaciones son el único motor de crecimiento económico de México.

Con respecto a las exportaciones, es altamente probable que éstas sigan creciendo, aunque será a una tasa más baja. El Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) espera que este año el crecimiento del PIB de dicha nación sea de 2.2%, tasa por debajo del 3.0% observado en 2018. Mientras que la expectativa es de un aumento del PIB de 1.7% en 2020.  Siendo Estados Unidos el destino de aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones, pues mientras su economía siga creciendo les podremos vender más, pero queda claro que la tasa de aumento de las exportaciones en 2020 probablemente sea más baja respecto de la observada este año.

Son este tipo de datos duros los que me llevan a pensar que la expectativa de un crecimiento económico de 0.5% para este año y de 1.0% o más en 2020 son optimistas, y que más bien este año el crecimiento del PIB estará en un rango de -0.5% y 0.0%, y que en el 2020 podría ser de 0.5%. Y es que sin creación de suficientes puestos de trabajo, no se fortalecerá el mercado interno, y sin crecimiento económico las empresas no pueden vender más por lo que el aumento de los salarios se dificulta. La solución al estancamiento económico tampoco llegará del gasto público ya que el Presupuesto de Egresos 2020 en el mejor de los casos implica un aumento marginal del gasto público de 0.8% en términos reales. Y por parte de los empresarios también se ve complicado ya que no hay incentivos claros para que la inversión productiva vuelva a crecer, aunque tal vez la aprobación del T-MEC en los Estados Unidos dé un respiro, pero habrá que esperar. Finalmente, queda claro que las exportaciones seguirán creciendo, pero será a una tasa más lenta en el corto plazo. Veremos si se materializa la expectativa de muchos analistas en el sentido de que los Estados Unidos entraran en una recesión en algún momento de los próximos 24 meses.

¿Qué hacer ante este panorama? Trabajar de manera intensa e inteligente, seguir estudiando y preparándonos, generar mayor valor agregado por el tiempo invertido en nuestras actividades productivas, innovar en mejores productos y procesos, ser más productivos y eficientes, atender mejor a nuestros clientes y estar más cercanos a ellos, entre otras tantas cosas. Aunque el panorama económico sea complejo, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Si bien no depende de nosotros cambiar el entorno macroeconómico y de incertidumbre, si depende de nosotros la manera en que aprovechemos las oportunidades que se presentan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los perfiles profesionales para una industria de la moda 4.0

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Presidentes de Cámaras Latinoamericanas de Calzado. Pedro Beristain es el segundo de izquierda a derecha.

Durante la semana que concluye tuve la oportunidad de asistir al X Foro Latinoamericano de Calzado, así como el XXIII Encuentro de Cámaras Latinoamericanas de Calzado, el cual fue celebrado en la ciudad de Ambato, Ecuador del 12 al 13 de septiembre. Durante el Foro se llevaron a cabo diversas conferencias, y una de ellas que resultó por demás interesante fue la de Pedro Beriestain Bosco, Secretario y Director Gerente de la Cámara de Industriales del Cuero, Calzado y Afines Federación Gremial (FEDECCAL F.G) de Chile, y la cual se tituló “Digitalización para una industria sustentable”.

Lo que nos compartió Pedro Beristain es fundamental para el futuro de la industria y el tema que más llamó mi atención fue el de la forma en la que la digitalización crea nuevos empleos en la industria de la moda. Esta información surge del Proyecto Digital TCLF financiado por el fondo ERASMUS de la Unión Europea.

Pedro nos comentó que las industrias europeas del textil, la ropa, el cuero y el calzado (TCLF) se encuentran inmersas en un proceso de digitalización que está transformando su manera de producir. Este profundo cambio en la forma en que se confeccionan los artículos de moda en Europa provocará que muchos de los actuales puestos de trabajo desaparezcan y, por el contrario, que surjan nuevos empleos relacionados con la digitalización que requerirán de profesionales bien formados en estas nuevas competencias.

En Europa, en los próximos cinco años las industrias TCLF van a necesitar contratar a algo menos de 42 mil trabajadores para cubrir nuevos empleos relacionados con la digitalización. Se calcula que entre el período 2013 y 2025 se perdieron y perderán en estos sectores de toda Europa alrededor de 426 mil viejos puestos de trabajo, pero que, al mismo tiempo, se crearán cerca de 611 mil nuevos. La mayoría de los nuevos empleos (el 93%) exigirá una cualificación media o superior, mientras que se estima que en estos años el 69% de los trabajos poco cualificados desaparecerán.

calzadoCon el objetivo de identificar cuáles serán las profesiones dentro de los sectores TCLF más demandadas en los próximos años, los dueños de las empresas, en colaboración con las agrupaciones sindicales europeas, han trabajado durante más de dos años en la selección de nueve perfiles profesionales emergentes que serán los más requeridos por las empresas de estas industrias en un futuro inminente, los cuales se explican a continuación:

  1. Gestor de datos para la cadena de suministro.

Reúne, rastrea, almacena, analiza y utiliza datos digitales sobre la calidad y la sostenibilidad del proceso. Recopila y comparte datos con actores de la cadena de suministro internacional. El gestor de datos es, por lo tanto, el director de orquesta de los flujos de datos dentro de la empresa. Su profundo conocimiento del análisis del big data le permite dar un pleno sentido a estos flujos de datos e informar sobre sus conclusiones a la dirección y a las partes interesadas externas.

El BIG DATA es el conjunto de datos o combinaciones de conjuntos de datos cuyo tamaño, complejidad y velocidad de crecimiento dificultan su captura, gestión, procesamiento o análisis, mediante tecnologías y herramientas convencionales.

  1. Director de tendencias de producto.

Dentro del departamento de marketing de productos, el director de tendencias de productos identifica las próximas tendencias de moda. Entrega sus conclusiones a los departamentos encargados de las ventas locales, exportaciones, producción, procesos, comercio electrónico y redes sociales. De este modo, alimenta la creación y la estructuración de la colección y contribuye a garantizar que la gama de productos satisfaga la demanda del mercado. Analiza datos sobre los productos, la competencia, las tendencias del mercado y los paneles de consumidores, entre otros. Mediante la integración de las TIC (tecnología de la información y las comunicaciones) y las capacidades de análisis de datos con el marketing y la visión de la moda, desempeña un papel determinante en el éxito comercial de las empresas.

  1. Director del ciclo de vida del producto.

Supervisa y gestiona el procesamiento de datos del ciclo de vida del producto, es decir, los procesos digitales que conducen al diseño del producto y el proceso de producción asociado al producto. El director del ciclo de vida del producto es, por lo tanto, la fuerza impulsora detrás de la capacidad de la empresa de transformar sus habilidades de marketing y creatividad de diseño en productos que puedan fabricarse a escala industrial de forma fiable y responsable.

  1. Analista de proceso.

Reúne, rastrea, almacena, analiza y utiliza los datos digitales generados por el proceso de producción, para cada operación de proceso y para el proceso completo, en relación con el cumplimiento de los requisitos de calidad del cliente, el consumo de recursos (materias primas, energía, agua), la duración de cada operación, el rendimiento del proceso, en comparación con las fichas técnicas y las instrucciones de producción, la tasa de fallos/rechazos, los factores de caracterización del mantenimiento de la producción y la maquinaria.

  1. Tecnólogo del cuero.

Gestiona los aspectos técnicos del departamento de producción de una curtiduría. Analiza, prevé, planifica, programa, gestiona y controla el proceso de producción. También coordina los departamentos de diseño y producción, facilitando así la relación entre las dos áreas traduciendo el diseño en términos técnicos. También depende directamente de la dirección, a la que informa regularmente y a la que presenta propuestas para mejorar la eficiencia de los recursos, la calidad y la sostenibilidad de los procesos. El tecnólogo del cuero también es responsable de la innovación en cuanto a sistemas, procesos y productos en la curtiduría. Planifica, gestiona y controla los procedimientos para un sistema de gestión de la I+D.

  1. Técnico de acabado.

Investiga y experimenta técnicas innovadoras de acabado del textil/cuero y actúa como el intermediario entre los estilistas, el departamento de I+D y los tecnólogos del cuero/textil. Utiliza competencias digitales para investigar y operar máquinas nuevas y experimentales, optimizando el añadido de valor dependiendo de la materia prima utilizada (fibras/tipo de cuero) y el posible uso de productos desechados o subproductos (por ejemplo, roturas del cuero).

  1. Experto en marketing digital.

Analiza los datos del producto, la competencia, la tendencia del mercado y los paneles de consumidores, entre otros, para respaldar al departamento de moda y ventas. Crea una narrativa convincente que incremente la visibilidad online de los productos e impulse las ventas del comercio electrónico. Asegura la integración de las redes sociales y otras herramientas/canales online para ofrecer a los mercados y clientes, a los que se dirige la creación de una presencia y un entorno online atractivo para las ventas a través de internet.

  1. Encargado de investigación, desarrollo e información.

El encargado de investigación, desarrollo e información lleva a cabo proyectos de investigación en relación con nuevos materiales y nuevas aplicaciones textiles, para uso interno o para empresas de clientes externos. En muchas ocasiones en las que las empresas de los clientes no cuentan con su propio departamento de I+D, esto es un medio de subcontratar el desarrollo de nuevos productos o de nuevas aplicaciones textiles, a la vez que también se puede utilizar para realizar pruebas sobre nuevos materiales utilizando maquinaria que las empresas normalmente no poseen (por ejemplo, pruebas de envejecimiento, resistencia, etc.).

  1. Diseñador de calzado en 3D y creador de patrones.

Puede estar a cargo de cuatro áreas de actividad según el tamaño de la empresa: el modelado del calzado en 3D, responsable de producir modelos virtuales y líneas de colección; el patrón de calzado hecho por tecnología CAD (diseño asistido por computadora); diseño de componentes inferiores para calzado mediante herramientas asistidas por ordenador, y asesoramiento al proveedor externo de hormas, en función de los cambios que haya diseñado con tecnología CAD.

Formación necesaria.

Una vez identificadas las nueve profesiones que más se demandarán en la industria de la moda en el futuro, los responsables del proyecto TCLF también han evaluado cuáles de estos nuevos trabajos son los que actualmente requieren, con mayor urgencia, una formación específica por parte de los centros de enseñanza, y qué países europeos van a requerir invertir más y con mayor celeridad en su capacitación. De este modo, gestor de datos para la cadena de suministro, tecnólogo del cuero y técnico de acabado son las tres profesiones del futuro que exigen mayor prioridad de actuación.  Concretamente, en el sector calzado, 90.63 % de las compañías contratará con Diseñadores 3D, el 89.06% con Director de Tendencia del Producto, y 84.44 % con Experto en Marketing Digital.

RESULTADO PROYECTO DIGITAL  SECTORES TCLF DE LA UNIÓN EUROPEA FEBRERO DE 2019

Empleos
T: Textil, C: Vestido, L: Cuero, F: Calzado

Desde luego que hay mucho más que decir respecto a este importante tema, pero por cuestiones de espacio, hasta aquí lo dejo.  Sin embargo, quisiera concluir con el mensaje final que nos dijo el Ing. Pedro Beristain, y es que el mundo de la digitalización ha entrado de lleno en el sector de la moda y las empresas que deseen continuar siendo competitivas deberán adaptarse al nuevo modelo de industria que tenemos ante nosotros, y en el que la implantación del uso de la tecnología digital será clave para avanzar empresarialmente.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La receta para crecer una vez más

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El premio Nobel de Economía, Robert Solow.

Diversos estudiosos del fenómeno del crecimiento económico, como el economista Robert Solow (1924), han puesto un enorme énfasis en la necesidad de las inversiones en bienes de capital como un requisito indispensable para que pueda generarse el ansiado crecimiento. Las inversiones en activos de capital, tales como fábricas, maquinaria, herramientas y otros equipos para la producción, son indispensables porque son el medio a través del cual las empresas generan ingresos y mejoran su eficiencia operativa.

Los bienes de capital mejorados aumentan la productividad del trabajo, permitiendo a las empresas pagar mejores sueldos y ser más productivas y eficientes. Más equipamiento en las fábricas provoca un incremento en la rapidez con la que se producen los bienes y servicios; además de que las nuevas inversiones suelen ahorrarle costos a las empresas, lo que le permite a éstas incrementar sus utilidades.

Con esto en mente, queda claro porque se ha argumentado tanto respecto a que buena parte de la razón por la cual el PIB cayó -0.8% en el segundo trimestre de 2019 (con cifras originales) se debe a la importante caída que ha registrado la inversión fija bruta. La evidencia estadística muestra que el coeficiente de correlación entre la tasa de crecimiento económico y la tasa de aumento de la inversión física es muy elevado, siendo éste de 0.79 para el periodo del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2019.

De acuerdo con cifras del INEGI, el segundo trimestre de 2019 resultó muy negativo para la inversión fija bruta total ya que su índice de volumen físico cayó -7.3% respecto al mismo trimestre de 2018, lo que representa la mayor caída anualizada para este indicador desde el cuarto trimestre de 2009, año en el que vivimos la última gran crisis económica en nuestro país. Con la caída anualizada del segundo trimestre de 2019, se acumulan tres trimestres consecutivos con caídas en este indicador, lo que es indicativo de que el freno en la inversión ya se venía arrastrando desde el cierre del sexenio anterior. Esto puede deberse a la incertidumbre generada por el cambio de gobierno federal y algunas decisiones que se anunciaron tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, tales como la cancelación del NAIM.

Resulta pertinente señalar que la inversión fija bruta no tuvo un desempeño muy vigoroso en el pasado sexenio del gobierno federal, ya que el crecimiento promedio anualizado entre 2013 y 2018 fue de apenas 0.8%, y no obstante esto, la tasa de crecimiento del PIB en el mismo periodo fue de 2.41%. En contraste, en el sexenio de Felipe Calderón la tasa de crecimiento promedio de la inversión fija bruta fue de 3.1%, con una tasa de crecimiento del PIB de 1.76%.

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Entrando en los detalles tenemos que la caída anualizada de -7.3% en el volumen físico de la inversión fija bruta en el segundo trimestre de 2019 se debió a la combinación de varios factores. Por un lado, tenemos que la inversión en construcción se contrajo -5.9%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo de desplomó -9.1%. Ambas caídas son preocupantes, pero es más grave la de maquinaria y equipo porque, si tomamos en consideración la depreciación, implica un menor stock de capital por persona ocupada. Esto complica las posibilidades de aumentar la productividad de la mano de obra.

Profundizando en la caída de -5.9% en la construcción, vemos que ésta se debió a una contracción de -6.2% en la construcción residencial y una caída de -5.6% en la construcción no residencial. Por su parte, la caída de -9.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debió a que la inversión en maquinaria y equipo nacional disminuyó -4.0%, mientras que la de origen extranjero cayó -12.4%.

La contracción de -4.0% en la inversión en maquinaria y equipo nacional se debe a que no obstante que la inversión en equipo de transporte aumentó 7.7%, la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes se desplomó -21.4% anualizado. Por su parte, la caída de -12.4% en la inversión en maquinaria y equipo importado se debió a que el equipo de transporte importado disminuyó -6.2%, mientras que la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado retrocedió -13.4%. Las disminuciones en maquinaria y equipo son verdaderamente alarmantes y muestran el verdadero tamaño del freno económico que estamos viviendo y que enfrentaremos en los próximos meses. Es por ello que la expectativa, por parte de los analistas encuestados por el Banco de México, que consideran que este año el PIB crecerá 0.5% pecan de optimistas, siendo que la proyección de GAEAP está en un rango de -0.5% a 0.0%.

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De esta manera, el balance del primer semestre de 2019 es de una caída de -4.1% en la inversión física total, lo que se debió a una caída de -2.7% en la inversión en construcción y un retroceso de -6.0% en la inversión en maquinaria y equipo total. Preocupa demasiado la contracción de -16.0% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional y la caída de -7.9% en la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado.

¿Más allá de la incertidumbre generada desde el propio sector público con algunas decisiones poco amigables con el sector productivo, de qué otra manera ha contribuido el gobierno a la caída en la inversión? De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el gasto neto del sector público presupuestario muestra una caída de -15.8% en la inversión física, lo que implica una disminución de 45,583 millones de pesos. Cabe señalar que si se excluye la inversión de PEMEX, la caída de la inversión física sería de -23.2% y es menor a los 200 mil millones de pesos en los primeros siete meses de 2019.

700x420_rodillos-carretera-istockOtra forma de ver la caída en la inversión física presupuestaria por parte del sector público federal es a través de su clasificación funcional. Los datos de la SHCP muestran que en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión en comunicaciones y transportes cayó en -40.3%, la inversión en educación se desplomó -76.2%, la de salud cayó -29.4%, mientras que la del sector energético (hidrocarburos y eléctrico) retrocedió solamente -1.4%.

Con estas cifras queda claro, que por donde se le quiera ver, México es un país que está dejando de apostarle al futuro por haber disminuido de manera tan importante su inversión física. Esta tendencia debe revertirse cuanto antes para poder revertir la caída en el PIB y continuar sentando las bases para una economía más eficiente y productiva.

Y es que además de cancelar posibilidades de crecimiento, la caída de la inversión productiva, nos coloca en una desventaja respecto a otras naciones que al realizar inversiones importantes se hacen más productivos, lo que les permitirá ser más competitivos en sus exportaciones, las cuales terminarán desplazando la producción nacional, en perjuicio de la rentabilidad de los negocios y de la creación de empleos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La pobreza salarial de México

ADN-EMPLEOINFORMALEs ampliamente conocido que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México se ha frenado al haber registrado un nulo aumento anualizado en el segundo trimestre de 2019. Hay diversas razones que provocaron esto, entre las que destacan, la caída de la inversión productiva en 3.2% durante los primeros cinco meses de este año; el importante subejercicio del gasto público, en especial en el de inversión física; las exportaciones crecen a una tasa anual de apenas 4.2% en los primeros siete meses de 2019; además de que hay un estancamiento en el nivel de ingresos reales de la población ocupada. En esta entrega analizamos la evolución de esta última variable para comprender como es que uno de los principales motores de crecimiento económico casi se ha apagado, no obstante el considerable aumento del salario mínimo y de la población ocupada.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019, la población ocupada total a nivel nacional aumentó en 1.151 millones de personas, lo que implica un incremento de 2.1%. De esta manera a junio de 2019 había en México una población ocupada total de 54.936 millones de personas, aunque desafortunadamente con un nivel de ingresos promedio muy bajo, ya que cerca del 58% de ésta se encuentra en la economía informal.

Al segundo trimestre de 2019, esta población ocupada en México estaba conformada de la siguiente manera, en función de su nivel de ingresos: había 3.219 millones de personas laborando sin recibir ingresos, 10.891 millones de personas ganando menos de un salario mínimo (s.m.) al día, 17.552 millones que ganan entre 1 y 2 s.m. diarios, 9.919 millones de personas que ganan entre 2 y 3 s.m., apenas 4.437 millones de personas ganando entre 3 y 5 s.m. y sólo 1.831 millones de personas que ganan más de 5 s.m. por día. Cabe señalar que 7.083 millones de personas ocupadas no especificaron su nivel de ingresos en la ENOE.

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Si dejamos de lado la población ocupada que no especificó su nivel de ingresos, los anteriores datos implican que en nuestro país el 86.9% de la población ocupada tiene ingresos por debajo de los 308.04 pesos diarios o 9,364 pesos al mes (unos 468 dólares al tipo de cambio de 20 pesos por dólar).

Lamentablemente, no obstante el aumento del salario mínimo de 16.2% a partir del 1 de enero de 2019, el nivel de ingresos de la población ocupada en México se ha deteriorado este año en términos reales y a continuación explico las causas.

Comencemos analizando la evolución de la población ocupada por nivel de ingreso en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019. Vemos que la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en apenas 35 mil personas, la que gana menos de 1 s.m. aumentó en 2.186 millones, los que ganan de 1 a 2 s.m. aumentaron en 2.265 millones, mientras que los que perciben de 2 a 3 s.m. crecieron en 180 mil personas. Lo desafortunado es que en el mismo periodo los que ganan de 3 a 5 s.m. disminuyeron en 2.498 millones de personas y los que perciben más de 5 s.m. bajaron en 587 mil personas. Se podría argumentar que esta evolución se debe a que el salario mínimo aumentó de manera importante, pero a pesar de esto las cifras muestran que la persona ocupada promedio en México gana en el segundo trimestre de 2019 menos que en el mismo trimestre de 2018, una vez que descontamos la inflación.

Sobre la base de la información anterior, podemos estimar que la población ocupada en México ganaba 2.16 s.m. diarios en el segundo trimestre de 2018 y en el segundo trimestre de 2019 el ingreso promedio de la población ocupada es de 1.91 s.m. Al tomar en consideración el salario mínimo nominal, vemos que en el segundo trimestre de 2018 la persona ocupada promedio percibía 190.92 pesos diarios, mientras que en el segundo trimestre de 2019 dicho nivel de ingresos promedio fue de 195.97 pesos al día, lo que implica un aumento nominal de 2.6%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 4.2%, pues esto implica que el ingreso promedio de la población ocupada cayó -1.5% en el último año.

Dados los anteriores datos, ¿cómo es posible que se hable de un mercado interno en crecimiento? Lo que sucede es que si bien la gente gana menos en términos reales, el hecho de que haya más personas trabajando es lo que provoca que crezca la masa salarial, aunque sea marginalmente. De acuerdo a estimaciones de GAEAP, la masa salarial nominal diaria pasó de 10,268.84 millones de pesos en el segundo trimestre de 2018 a 10,765.82 millones de pesos diarios en el segundo trimestre de 2019, lo que implica un aumento nominal de 4.8%. Sin embargo, al tomar en consideración la inflación del periodo, vemos que en el último año la masa salarial aumentó 0.6% en términos reales. Es por esto que decimos que uno de los principales motores de crecimiento económico ya prácticamente se ha apagado.

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El aumento de la masa salarial diaria en términos reales es la razón del porque se habla de un mercado interno en crecimiento, que es el que genera el crecimiento económico inercial que habíamos venido registrando en torno al 2% anual, pero también es cierto que este aumento del mercado interno no es suficiente para que repunte la venta de ciertos bienes como automóviles, lavadoras, televisiones, entre otros. Es un crecimiento del mercado interno que beneficia principalmente a los productores yb comercializadores de artículos básicos.

Este estancamiento del ingreso promedio de la población ocupada es lo que provoca también que los negocios no puedan aumentar los precios, y que por el contrario, se presione más y más a los fabricantes erosionando márgenes de rentabilidad y capacidad de inversión de las empresas. Esta falta de inversión, a su vez provoca que haya un estancamiento de la productividad de la mano de obra, lo que a su vez limita las posibilidades de aumentar los niveles de ingreso de la población ocupada. Es decir, se genera un círculo vicioso de estancamiento de los ingresos – precios bajos – baja rentabilidad de los negocios – escasa inversión – baja productividad – bajos niveles de ingreso de la población ocupada.

que-es-un-empleo-formal-e-informal-600x345 2¿Qué hacer para revertir esta situación? Pues sin duda la apuesta debe ser por aumentar la productividad de la mano de obra, lo cual requiere forzosamente inversión productiva, en especial por parte del sector privado. Es así que se hace fundamental que el gobierno federal diseñe esquemas fiscales que incentiven la inversión productiva, además de que mejore el clima de confianza empresarial.

Otro aspecto que debe ser abordado decididamente para aumentar la productividad y mejorar las posibilidades de que las empresas puedan pagar mejores salarios, es la lucha contra la ilegalidad desde el gobierno federal, la cual se hace presente en la forma de contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Las importaciones de mercancías con precios ridículamente bajos, que en muchas ocasiones no cubren ni el costo de las materias primas utilizadas en su fabricación, desplazan la producción nacional y ocasionan que los fabricantes nacionales tengan que vender sus productos con precios que hacen imposible mejorar los niveles salariales de sus trabajadores. El gobierno federal debe tener bien claro que el permitir la entrada de mercancías subvaluadas porque luego estas serán comercializadas a precios bajos para la población de escasos recursos es una falacia, ya que esta importación destruye puestos de trabajo nacionales, por lo que las familias que se pretende “ayudar” haciéndose de la vista gorda por no atacar este problema, eventualmente perderán su fuente de empleo porque esas importaciones desplazan a la producción nacional.

Finalmente, otro aspecto que debe ser abordado, tanto por autoridades como por empresarios, es el de la formación laboral, la cual le da a los colaboradores de las empresas más herramientas y conocimientos para ser más productivos. En la medida en que una persona sabe hacer más actividades o se profesionaliza en lo que hace, su capacidad de generar ingresos para la organización sube y las remuneraciones que se le pueden pagar también se incrementan sin generar presiones inflacionarias.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La decepción del PIB mexicano

Llevamos varias semanas en las que se han publicado indicadores que no dejan lugar a dudas de que la economía mexicana no marcha bien. La semana que recién concluye tocó el turno al dato revisado de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre de 2019. Y si bien, el dato preliminar alarmó a muchos, el dato revisado pues resultó peor. En esta entrega hacemos un análisis detallado de la composición del PIB nominal, así como del crecimiento del PIB real en el segundo trimestre de 2019; pero antes de ello haremos un breve recuento del crecimiento del PIB en los dos primeros trimestres de los sexenios más recientes.

Crecimiento porcentual promedio real anualizado del PIB en el primer semestre de cada sexenio (utilizando cifras originales, sin desestacionalizar):

– Carlos Salinas de Gortari: +3.4%

– Ernesto Zedillo Ponce de León: -5.3%

– Vicente Fox Quezada: +0.2%

– Felipe Calderón Hinojosa: +2.0%

– Enrique Peña Nieto: +1.4%

– Andrés Manuel López Obrador: +0.2%

PIB 83-19

Con esto en mente, ahora analizamos los datos actuales.

Distribución porcentual del PIB nominal

De acuerdo con el INEGI, en el segundo trimestre de 2019 el PIB nominal de México anualizado sumó 24.286 billones de pesos corrientes, si a esta cantidad le quitamos los impuestos a los productos (IVA, Impuestos Especiales y otros impuestos similares) por 1.396 billones de pesos, nos queda el valor agregado bruto a precios básicos, el cual fue de 22.890 billones de pesos en dicho trimestre.  Esta última cantidad es la que verdaderamente representa el valor anualizado de los bienes y servicios producidos por la economía durante los meses de abril a junio de este año. (Nota: Es importante aclarar que un PIB de 24.286 billones de pesos no significa que se hayan producido bienes y servicios por dicho valor en el trimestre, el verdadero valor sería de dicha cantidad dividida entre cuatro trimestres, o sea de 6.0715 billones de pesos, solo que por metodología mundial de cuentas nacionales se presenta el dato del PIB de manera anualizada).

Industria_de_la_ConstrucciónAhora, respecto a la distribución porcentual del PIB anualizado nominal durante el segundo trimestre de 2019, tenemos que los Impuestos a los productos representaron el 5.7% del PIB, el valor de las Actividades primarias fue de 3.5% del PIB, las Actividades secundarias representaron el 30.3%, mientras que las Actividades terciarias fueron equivalentes al 60.4% del PIB. Con estos datos queda claro que la economía mexicana es una claramente terciarizada, es decir, que tiene un énfasis principal en el comercio y los servicios.

Las actividades primarias consisten de las actividades de Agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza, y como ya se señaló, éstas actividades representaron el 3.5% del PIB.

Las actividades secundarias, que es la industria nacional, representaron menos de una tercera parte del PIB. Su participación estuvo conformada de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje respecto del PIB total que cada actividad representa): Minería (3.9%); Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (2.1%); Construcción (7.1%) e Industrias manufactureras (17.2%).

Las actividades terciarias representaron el 60.4% del PIB, y este porcentaje estuvo conformado de la siguiente manera (en paréntesis se indica la participación porcentual de cada actividad en el PIB total): Comercio al por mayor (9.1%); Comercio al por menor (9.6%); Transportes, correos y almacenamiento (6.3%); Información en medios masivos (1.5%); Servicios financieros y de seguros (3.9%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (9.9%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (1.9%); Corporativos (0.5%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (3.5%); Servicios educativos (3.7%); Servicios de salud y de asistencia social (2.1%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (0.4%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (2.3%);  Otros servicios excepto actividades gubernamentales (1.9%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.8%).

Crecimiento porcentual del PIB real

Con cifras originales publicadas por el INEGI, vemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, el PIB total decreció -0.8% en términos reales. De esta manera, el crecimiento anualizado real del PIB durante el primer semestre de 2019 fue de 0.20%.

La evolución del PIB en el segundo trimestre de 2019 se derivó de que en dicho periodo el PIB real de las actividades primarias aumentó 1.4%, el de las actividades secundarias cayó -3.0%, mientras que el de las actividades terciarias se mantuvo sin cambio con una variación de 0.0%. A continuación se detalla la evolución de cada una de estas actividades.

En cuanto a las actividades primarias, vemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la Agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza aumentó su PIB en 1.4% en términos reales.  Cabe señalar que esta actividad creció 5.7% anualizado en el primer trimestre de 2019, por lo que se aprecia una clara desaceleración.

manufacturaLa caída de -3.0% en el PIB de las actividades secundarias se debe a que la Minería cayó -7.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.7%; la Construcción se desplomó -6.9%; mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -0.2%. Respecto a esta evolución, cabe señalar que la Minería acumula 26 trimestres consecutivos con caídas anualizadas, mientras que la Construcción acumula tres trimestres consecutivos con disminuciones anualizadas. Por su parte, las Industrias manufactureras presentan su primera caída desde el primer trimestre de 2018, cuando éste cayó -0.4%.

La evolución las actividades terciarias durante el segundo trimestre de 2019 se debe al siguiente comportamiento (en paréntesis se indica la variación real respecto al mismo trimestre de 2018):  Comercio al por mayor (-4.0%);  Comercio al por menor (2.1%); Transportes, correos y almacenamiento (0.5%); Información en medios masivos (-5.0%); Servicios financieros y de seguros (2.1%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (1.0%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (-2.7%); Corporativos (-5.0%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (5.8%); Servicios educativos (-1.7%); Servicios de salud y de asistencia social (1.2%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (0.3%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (2.1%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (3.6%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (-3.8%).

Respecto a las actividades terciarias, se debe señalar que tanto los Servicios corporativos, como las Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales, acumulan tres trimestres consecutivos con caídas.

Crecimiento porcentual del PIB real de la Industria manufacturera

7b1aProfundizando en el comportamiento del PIB, en este apartado analizamos el comportamiento de la industria manufacturera. Como ya se señaló, en el segundo trimestre de 2019, el PIB de las industrias manufactureras cayó -0.19% en términos reales. Este comportamiento es producto de la siguiente evolución en cada una de las ramas manufactureras (en paréntesis se indica el porcentaje de variación respecto al segundo trimestre de 2018): Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.0%); Fabricación de equipo de transporte (5.1%); Industria alimentaria (1.4%); Otras industrias manufactureras (0.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (0.5%); Industria de la madera (-0.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-1.5%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-1.6%); Industria del papel (-1.6%);  Industria química (-3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-3.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (-3.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-4.4%); Industria del plástico y del hule (-4.6%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-5.3%); Industrias metálicas básicas (-5.5%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-5.6%);  Fabricación de prendas de vestir (-6.6%); Fabricación de productos metálicos (-11.9%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-12.7%); e Impresión e industrias conexas (-18.4%). Como puede apreciarse, de las 21 ramas de actividad de la industria manufacturera, 16 presentaron disminución en el segundo trimestre de 2019.

Por su parte, las ramas de actividad manufacturera que ya se encuentran en recesión técnica al acumular dos o más trimestres consecutivos con caída en su PIB son las siguientes (en paréntesis se indica el número de trimestres consecutivos con disminuciones): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (22); Industria de la madera (7); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (4); Industrias metálicas básicas (4); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3); Fabricación de productos metálicos (3); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2);  Impresión e industrias conexas (2); Industria química (2); y Fabricación de muebles, colchones y persianas (2). Con esto podemos ver claramente que de 21 ramas de actividad manufacturera, hay 10 que ya están en recesión técnica.

A manera de conclusión podemos señalar que los datos del PIB al segundo trimestre de 2019 confirman lo que habíamos venido advirtiendo desde este espacio, y es que si bien la economía mexicana no está aun en recesión, si hay varias actividades industriales (minería y construcción) y varias ramas manufactureras que si lo están. Vemos que las actividades terciarias tuvieron una considerable desaceleración de un crecimiento anualizado de 1.8% en el primer trimestre a uno de 0% en el segundo. Es así que es casi seguro que en las próximas semanas veremos más ajustes a la baja en la estimación de crecimiento del PIB para 2019 y 2020. En mi opinión creo que cerramos 2019 con una caída de un medio punto porcentual del PIB. Queda claro que no es el peor arranque de un sexenio en materia económica, pero si está muy lejos de lo que nos dijeron que sucedería. El gran reto es encontrar la manera de revertir esta situación y que el 2020 sea mejor.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Recaudación fiscal y actividad económica en México: balance al primer semestre de 2019

dinero_okLa teoría económica nos indica que a mayor actividad económica, el sector público tendrá mayores ingresos, lo que a su vez se traduce en mayor gasto público, lo que eventualmente genera mayor crecimiento económico si este gasto tiene un elevado componente de inversión física, generando así un círculo virtuoso. En el caso de México, estamos viendo una situación en la que los ingresos del sector público crecen en términos reales, mientras que el gasto público cae de manera importante, en especial el de inversión, y en este contexto el sector público federal continúa presentando un desequilibrio fiscal que se traduce en una deuda pública que no deja de crecer. En esta entrega se presenta un breve análisis de cuál ha sido la evolución de los ingresos y gastos públicos, y cómo éstos se relacionan con el nivel de actividad económica medida a través de distintos indicadores. De igual manera, en el análisis se hace especial énfasis en la evolución de los ingresos tributarios.

Ingresos del sector público

A la par de un incremento anualizado del PIB en términos reales de apenas 0.3% en el primer semestre de 2019, con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), vemos que los ingresos totales del sector público federal presentan un incremento real de 0.6%, ya que pasaron de 2.501 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.622 billones de pesos en los mismos meses de 2019.  Este marginal incremento se deriva de una caída de -16.7% en los ingresos petroleros y un aumento significativo de 4.7% real en los ingresos no petroleros. Cabe señalar que en la primera mitad del 2019, los ingresos petroleros representaron apenas el 15.73% del total de ingresos del sector público, mientras que los ingresos no petroleros representaron el restante 84.27% del total. Se debe pues destacar que no obstante el casi nulo crecimiento de la economía nacional, los ingresos no petroleros del sector público aumentaron en casi 5% en la primera mitad del año, lo que indica que la autoridad fiscal está apretando más a los contribuyentes cautivos.

Es importante destacar que el aumento de 4.7% en los ingresos no petroleros se deriva de un aumento de 4.5% en los ingresos del gobierno federal, un incremento de 2.5% en los ingresos de los organismos de control presupuestario directo (IMSS e ISSSTE), y un incremento de 9.4% en los ingresos de la empresa productiva del estado (CFE).

Dentro del rubro de ingresos del gobierno federal, tenemos un dato por demás importante y es que los ingresos tributarios (impuestos) crecieron 4.4%, mientras que los no tributarios se elevaron en 5.9%. Más adelante, se explica la evolución de los ingresos tributarios del gobierno federal y cómo se relacionan éstos con la evolución económica nacional.

Ingresos sector público

Gastos del sector público

Contrario al incremento anualizado en términos reales de 0.3% en los ingresos del sector público en el primer semestre de 2019, el gasto del sector público reporta una caída de -4.5%, ya que éste pasó de 2.789 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.775 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Esta evolución se deriva de una caída de -2.5% en el gasto corriente, una caída por demás relevante de -17.0% en el gasto de capital y un incremento de 5.1% en el gasto de pensiones.

Profundizando en la evolución del gasto programable corriente, vemos que éste disminuyó -5.2% debido a que el gasto en los servicios personales (nómina) disminuyó -4.8%, mientras que los gastos de operación disminuyeron -2.9%. En cuanto a los gastos programables de capital, vemos que lamentablemente, la inversión física disminuyó -17.3% en términos reales, lo que a su vez se debe a que la inversión física directa cayó -15.1% y la inversión física indirecta decreció -19.8%. Cabe señalar que la inversión física del gasto programable representó apenas el 9.82% del gasto total del sector público federal en el primer semestre de 2019 (en el primer semestre de 2018 dicho porcentaje ascendió a 11.34%, por lo que se percibe el acelerado deterioro en este indicador).

En cuanto al gasto no programable, tenemos que en la primera mitad de 2019, el costo financiero de la deuda pública creció 4.7% real respecto a los mismos meses de 2018, ya que pasó de 331.772 a 361.949 miles de millones de pesos (mmdp). Este incremento se debe a una creciente deuda pública y a un aumento generalizado en las tasas de interés que pagan los instrumentos del sector público. Por ejemplo, tenemos que la tasa de interés promedio de los Cetes a 28 días pasó de 7.46% en el primer semestre de 2018 a 8.00% en el primer semestre de 2019.  Respecto al costo financiero, se debe destacar que lamentablemente en el primer semestre de 2019, el costo financiero de la deuda pública fue 32% mayor que el gasto por inversión física de todo el sector público.  Por su parte, el gasto en participaciones creció en 4.9% en términos reales en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

Gasto Secctor Público I19

Balance de ingresos y gastos del sector público

Si tomamos los ingresos presupuestarios del sector público y le sustraemos el gasto neto del sector público presupuestario durante el primer semestre de 2019, vemos que hay un déficit de -153.118 mmdp, el cual se compara favorablemente respecto del déficit de -166.553 mmdp observado en el primer semestre de 2018.

De esta manera, pese al aumento en los ingresos presupuestarios del sector público y la fuerte caída en el gasto neto del sector público presupuestario, la deuda del sector público continúa creciendo. De acuerdo con información de la SHCP, el total de la deuda neta del sector público federal pasó de 10.829 billones de pesos en diciembre de 2018 a 10.965 billones de pesos en junio de 2019, lo que representa un incremento de 136 mil millones de pesos en los primeros seis meses de 2019. Cabe aclarar que este ritmo de endeudamiento es considerablemente más bajo que el observado en el sexenio anterior, en el que la deuda del sector público creció en promedio en 910 mmdp por año.

DEuda I19

Recaudación fiscal del gobierno federal

Como se señaló líneas arriba, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, los ingresos tributarios (impuestos) del gobierno federal crecieron 4.4% en términos reales al haber pasado de 1.558 a 1.694 billones de pesos.

A continuación  se menciona la evolución de los impuestos más relevantes durante el primer semestre de 2019: La recaudación por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) creció 1.5% en términos reales, al haber pasado de 877.3 mmdp a  927.2 mmdp. Mientras que lo recaudado por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -0.4% en términos reales al haber pasado de 460.8 mmdp a 477.9 mmdp. Por su parte, lo obtenido por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicio (IEPS) a la gasolina y diésel subió 69.5% en términos reales al haber pasado de 83.8 mmdp a 147.9 mmdp. Finalmente, la recaudación por impuestos a la importación subió 11.1% en términos reales, al haber pasado de 27.6 mmdp a 32.0 mmdp.

Evolución económica y su relación con la recaudación fiscal

Como ya se señaló, esta evolución de la recaudación impositiva se da en un contexto en el que de acuerdo a la más reciente estimación oportuna del PIB, en el primer semestre de 2019 la economía creció 0.3% en términos reales respecto del mismo semestre de 2018. Por su parte, y en el mismo sentido, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció también 0.3% anualizado en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018.

Por su parte, el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, muestra un aumento de apenas 1.0% real en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018. Finalmente, vemos que el valor de las importaciones de México (en términos de pesos) subió 0.6% en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

Relación de la recaudación fiscal y evolución económica

La recaudación por ISR es mayor que la tasa de crecimiento del PIB (1.5% vs 0.3%), lo que es indicativo de que se está apretando a las empresas con mayores actos de fiscalización. Las medidas tomadas en contra de la venta de facturas y operaciones simuladas también pueden haber jugado un papel relevante. De igual forma, el continuo retraso en la devolución de los saldos a favor de IVA para los exportadores, también juega un papel. No se considera que el gobierno federal esté tomando medidas relevantes respecto al combate a la economía informal.

Respecto a la recaudación de IVA, vemos que ésta ha caído -0.4% a pesar de que el consumo privado aumentó en 1.0%. Esto puede deberse a que los canales de comercialización formales se han visto más afectados que los informales.

Llama la atención el fuerte aumento en la recaudación de IEPS a gasolinas y diésel, esto ocurre por el menor “subsidio” otorgado a éstas por parte del gobierno federal. Hay que recordar que antes de las elecciones de 2018, el gobierno federal trató de mantener los precios de las gasolinas amortiguando las alzas cobrando menos IEPS.

Finalmente, el hecho de que la recaudación por impuestos a la importación haya aumentado en 11.1% en un contexto en el que el valor de las importaciones creció sólo 0.6% en pesos, es indicativo de que puede estarse dando un cambio en el origen de las mercancías de países con los que tenemos tratado de libre comercio a naciones con los que no lo tenemos (ej. China), mayores controles a la importación de mercancías, cambios en los hábitos de consumo hacía bienes con mayores aranceles originarios de naciones con los que no tenemos acuerdo comercial.

A manera de conclusión podemos señalar que el gobierno federal está haciendo su trabajo en cuanto a mantener finanzas públicas sanas, ya que a pesar de la caída en los ingresos petroleros, en el balance sus ingresos han aumentado. Es muy positivo que la deuda del sector público ahora crezca a un ritmo mucho más lento que en el sexenio pasado, sin embargo, preocupa que esto se dé porque el gasto público ha caído principalmente por un mucho menor gasto de inversión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La situación de la industria mexicana: balance a mitad del año

Conforme avanza el año se publican más indicadores que dan cuenta de que la mayoría de indicadores de la economía real no marchan bien. En la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los datos del Índice de volumen físico de la actividad industrial correspondientes a junio de 2019, por lo que ahora ya tenemos el mes que nos faltaba para hacer un balance de la primera mitad del año para la industria nacional. Cabe señalar que la industria nacional es muy importante porque generó un Producto Interno Bruto (PIB) de 7.337 billones de pesos en el primer trimestre de 2019, lo que representa el 30.5% del PIB total de México.

De igual manera, es relevante mencionar que la industria está compuesta de cuatro actividades (en paréntesis se señala su contribución al PIB total en el primer trimestre de 2019): 1. Minería (4.0%); Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final (1.9%); Construcción (7.6%); e Industrias Manufactureras (17.0%).

Habiendo dicho lo anterior, a continuación se presenta el análisis de la evolución de la industria nacional al cierre del segundo trimestre del año, utilizando los datos del índice de volumen físico de la actividad industrial de INEGI. Desafortunadamente los datos no son positivos ya que vemos que la industria acumula tres trimestres consecutivos con caídas anualizadas. En el cuarto trimestre de 2018 cayó -0.9%, posteriormente en el primero de este año disminuyó -0.6% y ahora tenemos que en el segundo retrocedió -3.0%.

La caída anualizada de -3.0% en el índice de volumen físico de la actividad industrial durante el segundo trimestre de 2019 se debió a que la Minería se contrajo -7.8%; la actividad de electricidad, gas y agua aumentó apenas 0.7%, la Construcción cayó -6.9%, mientras que las industrias manufactureras decrecieron -0.2%. Cabe señalar que con el resultado del segundo trimestre de 2019 la minería acumula 26 trimestres consecutivos con caídas anualizadas (la última vez que creció fue el cuarto trimestre de 2012), la Construcción acumula tres trimestres consecutivos con caídas, mientras que esta es la primera caída en las Industrias manufactureras desde el primer trimestre de 2018.

Industria 1

Minería

En cuanto a la minería, como se señaló líneas arriba, esta actividad no ha dejado de tener disminuciones trimestrales anualizadas desde el cuarto trimestre de 2012. Vemos que la caída de -7.8% observada en el segundo trimestre de 2019 es producto de una disminución de -9.2% en la extracción de petróleo y gas, una caída de -3.3% en la minería de minerales metálicos y no metálicos, y una caída de -6.8% en los servicios relacionadas con la minería.

Mineria

Electricidad, gas y agua

En cuanto a la rama de generación de electricidad, suministro de agua y gas, tenemos que en el segundo trimestre de 2019, ésta creció 0.7%, lo cual se debe a un aumento de 0.6% en la generación y distribución de energía eléctrica y un aumento de 1.1% en el suministro de agua y gas por ductos. Cabe señalar que con el dato del segundo trimestre de 2019, esta rama de actividad liga seis trimestres consecutivos con crecimientos anualizados. Esta actividad generalmente crece, con independencia del ciclo económico debido a que gran parte de su evolución depende del crecimiento poblacional y un mayor desarrollo económico y social en el país.

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Construcción

La construcción liga tres trimestres consecutivos con disminuciones anualizadas, y en el segundo trimestre de 2019 retrocedió -6.9%. Esta evolución se debe a una caída de -5.9% en obras de edificación, un retroceso de -6.5% en la construcción de obras de ingeniería civil y una disminución de -11.9% en los trabajos especializados para la construcción.

Cabe señalar que la construcción de obras de ingeniería civil liga 13 trimestres consecutivos con caídas anualizadas, mientras que los trabajos especializados para la construcción ligan tres trimestres consecutivos con disminuciones.

Construcción

Manufacturas

En cuanto a las manufacturas, la actividad industrial que representa el mayor porcentaje del PIB, tenemos que éstas registraron un retroceso de -0.2% anualizado en el segundo trimestre de 2019 y con esta disminución se rompe una racha de 4 trimestres consecutivos en los que había venido creciendo este indicador. La caída anualizada de -0.2% observada en el segundo trimestre del año se debió a la siguiente evolución en las diversas ramas de actividad (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución anualizada y las ramas están ordenadas de mejor a peor desempeño):  Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.0%); Fabricación de equipo de transporte (5.1%); Industria alimentaria (1.4%); Otras industrias manufactureras (0.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (0.5%); Industria de la madera (-0.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-1.5%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-1.6%); Industria del papel (-1.6%); Industria química (-3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-3.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (-3.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-4.4%); Industria del plástico y del hule (-4.6%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-5.3%); Industrias metálicas básicas (-5.5%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-5.6%); Fabricación de prendas de vestir (-6.6%); Fabricación de productos metálicos (-11.9%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-12.7%); e Impresión e industrias conexas (-18.4%).

Manufactura

Como se puede apreciar, de las 21 ramas de actividad que componen la industria manufacturera, 16 presentaron disminuciones en su volumen físico de producción en el segundo trimestre del año. Pero lo que es más grave es que muchas de ellas llevan varios trimestres consecutivos con caídas anualizadas y a continuación se mencionan. Tenemos el caso de la Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón que lleva 22 trimestres consecutivos con caídas; la Industria de la madera con 7 trimestres seguidos; el Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos acumula 4 trimestres cayendo; la Fabricación de productos a base de minerales no metálicos lleva 3 trimestres cayendo; las Industrias metálicas básicas igualmente llevan 3 trimestres con caídas; la Fabricación de productos metálicos también acumulan 3 trimestres cayendo; la Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles llevan 2 trimestres; la Fabricación de prendas de vestir de igual manera 2 trimestres consecutivos con disminuciones; y la Fabricación de muebles, colchones  y persianas también 2 trimestres.

Después de analizar estos indicadores no cabe duda de que la industria nacional, desde la óptica del volumen físico de producción, está en recesión puesto que acumula tres trimestres consecutivos con caídas. Los casos de la industria minera y de la construcción son muy preocupantes por la cantidad de meses en los que sus indicadores no han estado bien (y no debemos olvidar que estas actividades representan casi el 10% del PIB nacional). Finalmente, preocupa que ya se prendieron los focos rojos en la industria manufacturera, que no obstante el dinamismo del sector automotriz (fabricación de equipo de transporte), ya registró su primera caída anualizada en el segundo trimestre del año y que esto se da con 16 ramas de actividad disminuyendo. Y lo que es peor es que hay nueve ramas de actividad que acumulan al menos dos trimestres consecutivos con caídas anualizadas.

Lo anterior requiere de la implementación de políticas públicas que mejoren el mercado interno, se combata la ilegalidad en la importación de mercancías en condiciones de subvaluación y contrabando, se impulse el gasto en inversión física, se restablezca la confianza de los empresarios, se fomente el sector exportador aprovechando que Estados Unidos aun crece con fuerza, entre otras medidas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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