Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo

El más reciente libro de Michael P. Senger se titula “Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo”. En esta magnífica obra el autor hace un recuento de cómo a través de la propaganda y el fraude, el Partido Comunista Chino (PCCh), bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, transformó “el veneno de serpiente” de los bloqueos y encierros poblacionales en “ciencia” aceptada, cometiendo así el mayor crimen en lo que va del siglo XXI. En su libro, que se puede descargar en la tienda de Amazon (https://www.amazon.com/dp/B09KPJQZWW), Senger plasma cómo fue que Xi lo hizo y por qué. En esta entrega presento los puntos más relevantes del hilo masivo de Twitter en el que el autor da cuenta, con amplitud y profundidad, cómo el PCCh ha atacado a Occidente. Su hilo de Twitter cubre los capítulos del I al VII, de un total de 9. Es importante mencionar que en la traducción del inglés al español modifique algunos elementos de la gramática con el objetivo de hacer una lectura más entendible y fluida en español.

Introducción

En marzo de 2020, la democracia liberal se detuvo repentinamente. Al igual que con el incendio del Reichstag de 1933, es posible que los historiadores nunca sepan cómo surgió el SARS-CoV-2. Para los científicos, explorar sus orígenes sería un esfuerzo gratificante si no fuera impedido por las botas del PCCh del presidente Xi.

Pero mientras las agencias de inteligencia internacionales pasaron meses tratando de investigar los orígenes del virus, el mundo empleó una respuesta sin precedentes para “atender” la pandemia del Covid-19, que generó resultados mucho más devastadores que los del propio virus: cuarentenas y cierres masivos inspirados en las impuestas en China, comúnmente conocidas como «cierres».

Fue la mayor catástrofe geopolítica desde la Segunda Guerra Mundial. Y todo fue en vano. Los encierros nunca estuvieron sustentados en la ciencia. Se convirtieron en una política global por orden del líder del PCCh.

Capítulo I.- Más rojo que el rojo

Xi Jinping nació en Beijing en 1953. Su padre, Xi Zhongxun, se destacó entre los líderes del Partido por ser relativamente moderado. En casa, sin embargo, era otra historia. Xi Zhongxun era un disciplinario brutal que gritaba, arremetía contra su esposa y golpeaba a Xi Jinping y sus hermanos. En público, era el estadista modelo; en privado, era un tirano.

En 1966, Mao lanzó su Revolución Cultural, poniendo a los Guardias Rojos radicales contra la jerarquía del Partido. El objetivo declarado era purgar todos los vestigios del capitalismo y la sociedad tradicional china, imponiendo el pensamiento de Mao Zedong como la ideología dominante de China.

Xi Jinping y sus confidentes rara vez hablan de su experiencia en la Revolución Cultural temprana. Los padres de Xi fueron torturados y su padre fue exiliado. El internado de Xi fue cerrado y él y sus amigos fueron acosados ​​y golpeados sin descanso como hijos de una «pandilla negra». En un incidente, Xi fue subido a un escenario con una gorra de burro. Su madre se vio obligada a asistir y gritar «¡Qué vergüenza Xi Jinping!» junto con la multitud.

El padre de Xi fue encarcelado en 1968 y Xi fue condenado a un centro de detención de menores, pero evitó ese  destino cuando Mao lanzó el movimiento «hacia el campo». Xi no soportaba el trabajo agrícola y se escapó a Beijing, pero fue capturado y sentenciado a un campo de trabajos forzados para su reeducación. Más tarde, Xi regresó a Yan’an y esta vez se dedicó a su trabajo. Se unió oficialmente al PCCh en 1974 después de haber sido rechazado nueve veces. En palabras de un amigo, Xi «eligió sobrevivir haciéndose más rojo que el rojo».

El inteligente joven Xi era el modelo del Partido. Para la gente común, ejemplificó el servicio patriótico y la vida familiar. En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido secretario general del PCCh. Se esperaba que Xi fuera un reformador moderado que continuaría dirigiendo a su país hacia la apertura y la cooperación global; pero Xi Jinping tenía otros planes.

Capítulo II.- Presidente de todo

Xi asumió su papel de secretario general entendiendo que su país estaba en peligro. Xi había estudiado durante mucho tiempo el colapso de la URSS y exigió que sus camaradas hicieran lo mismo, incluida la destrucción del comunismo por medio de los valores occidentales.

En 2013, Xi emitió una directiva secreta conocida como Documento No. 9. Según éste, las ideas que amenazaban a China incluían: “poderes judiciales independientes”, “derechos humanos”, “libertad occidental”, “sociedad civil”, “libertad de prensa”, y el «libre flujo de información en Internet «.

En palabras de Xi, «Solo el socialismo puede salvar a China, y solo el socialismo puede desarrollar China». Las circunstancias fuerzan la cooperación con los capitalistas decadentes, pero los dos sistemas no pueden coexistir por mucho tiempo. El Partido valora el orden internacional liberal, pero aborrece sus valores liberales.

Xi se convirtió en «Presidente de todo». Adquirió diez títulos, asumiendo el control de la política exterior, internet, los tribunales y la policía secreta. A través de su campaña anticorrupción, Xi eliminó a los «tigres y moscas», que implica a los funcionarios de alto como de bajo rango.

Xi revivió las demandas maoístas de conformidad, explicando que los medios de comunicación deben servir como «garganta y lengua» del Partido. En su gobierno se han demolido miles de iglesias y mezquitas en China, y se han reemplazado las imágenes de Cristo por imágenes de Xi.

La guerra de Xi contra los valores occidentales incluye la vigilancia y coacción de disidentes, estudiantes y medios de comunicación fuera de China. El PCCh soborna a funcionarios extranjeros, compra compañías de medios extranjeras, patrocina protestas extranjeras e intimida a investigadores, activistas y personalidades de los medios de comunicación extranjeros.

En 2017, el reformador chino Liu Xiaobo se convirtió en el segundo premio Nobel en morir en prisión, siendo el primero Carl von Ossietzky, quien murió en un campo de concentración en 1938 después de exponer el rearme clandestino de Alemania bajo el entonces canciller Adolfo Hitler.

Capítulo III.- Fangkong

El abrazo entre las élites occidentales y China comenzó hace medio siglo cuando Henry Kissinger argumentó que las relaciones con el PCCh podrían abrir una brecha entre China y la URSS. Los vasos tintinearon cuando China abrió sus puertas a los negocios y la Unión Soviética colapsó.

Lo que comenzó como una probada se convirtió en una adicción cuando Kissinger abrió el acceso a los funcionarios del PCCh, allanando el camino para más vendedores de influencias. En poco tiempo, las élites occidentales se estaban atiborrando de dinero chino, y con cada movimiento de sus garras su codicia solo aumentaba.

Los think tanks, las instituciones de investigación y las universidades de élite desarrollaron un modelo de negocio completo en torno al PCCh. Toda una carrera académica podría construirse o romperse por la opinión de uno sobre China.

Las historias de que Beijing estaba robando secretos científicos y militares, administrando redes de espionaje en Silicon Valley, comprometiendo a los legisladores y pagando enormes cantidades de dinero a los profesores, fueron minimizadas. Las señales de que el PCCh representaba una amenaza para el mundo Occidental de alguna manera fueron silenciadas y descartadas.

Toda una generación de académicos, periodistas, legisladores y empresarios aprendió a contar la historia de una China en proceso de modernización. Los zarcillos del sistema totalitario del PCCh se extendieron gradualmente a las instituciones occidentales. Durante décadas, el PCCh había construido un sistema de múltiples capas para sofocar cualquier intento de disidencia basado en la técnica de guerra psicológica soviética de Zersetzung, o «descomposición psicológica», haciendo que los individuos minimicen deliberadamente la evidencia aunque ésta se encuentre frente a sus propios ojos.

En 2017, Xi impulsó rápidamente la influencia del PCCh en el extranjero en una campaña sin precedentes desencadenando el sofisticado aparato de censura y propaganda del PCCh en todo el mundo. Su rápida velocidad de implementación permitió al PCCh ganar terreno considerable sin llamar la atención.

Los medios estatales de China tienen cuentas en todos los sitios web bloqueados que no se pueden usar en China (Ej. Twitter). Los canales de medios, construidos a lo largo del tiempo con información sobre la cultura china o los pandas, se pueden activar siempre en momentos clave para esparcir la propaganda china a un público mundial enorme.

Se ha descubierto que algunos bots de desinformación del PCCh tienen más de 10,000 seguidores y han twitteado en 55 idiomas diferentes. El ejército de redes sociales del PCCh utiliza inteligencia artificial para generar cuentas con imágenes de personas aparentemente reales, pero que en realidad son ficticias.

En 2021, una nueva cuenta de Twitter se verificó instantáneamente a pesar de presentarse falsamente como médico. Uno de los seguidores de la cuenta era el jefe del China Daily, lo que confirma la capacidad del PCCh para generar perfiles de «médicos» falsos y verificados en Twitter sin tener consecuencias.

El PCCh cultiva medios extranjeros para producir contenido favorable a sus intereses y manipula los resultados de búsquedas internacionales en plataformas como Google. Los gigantes tecnológicos amigables con el PCCh brindan censura y asistencia para la vigilancia, abriendo la puerta a niveles de influencia completamente nuevos.

Los propietarios y ejecutivos de los medios de comunicación imponen la censura impidiendo que se publiquen historias y despidiendo periodistas. El PCCh utiliza intermediarios (anunciantes, empresas de tecnología, gobiernos y organizaciones internacionales) para evitar o castigar la publicación de contenidos desfavorables.

En China, los funcionarios locales obstruyen la labor de corresponsales extranjeros y las fuerzas de seguridad detienen a los familiares de los periodistas. La encuesta anual de 2018 del Club de Corresponsales Extranjeros de China arrojó «la imagen más oscura de las condiciones de información dentro de China en la memoria reciente».

El PCCh se ha mostrado especialmente experto en silenciar a las poblaciones minoritarias de China y ha aprendido que la forma de evitar que los disturbios se vuelvan virales es ponerlos en «cuarentena».

Desde que el PCCh tomó el control de la región de Xinjiang, el Partido ha debatido cuál es la mejor manera de administrar dicho territorio en disputa. Los ataques terroristas en Xinjiang empeoraron a principios de la década de 2000. Un ataque mortal en 2009 mató a casi 200 personas en Urumqi, la capital de Xinjiang. Tras su visita a Xinjiang en 2014, Xi sentó las bases de lo que se convertiría en su política distintiva: la detención, reeducación y «cuarentena» de más de un millón de musulmanes uigures «infectados con el extremismo» en un sistema de campos de concentración en Xinjiang.

Xi comparó el extremismo islámico con un virus y una droga adictiva, y declaró que abordarlo solo se puede hacer a través de «un período de tratamiento intervencionista doloroso». «Debemos ser tan duros como ellos y no mostrar absolutamente ninguna misericordia».

Una directiva sobre cómo manejar a los estudiantes de minorías que regresan a Xinjiang en 2017 instruye a los funcionarios a decirles a los estudiantes que sus familiares habían sido «infectados» por el «virus» del radicalismo islámico y deben ser «puestos en cuarentena» y «curados».

Capítulo IV.- Guerra no restringida

A principios de 2020, cualquier persona que iniciara sesión en cualquier red social era  recibida con una serie de videos que supuestamente mostraban escenas de un virus nuevo que plagaba a los residentes de Wuhan, China. Estas sensaciones capturaban a los residentes de Wuhan en varias pantomimas de horror pandémico, aterrorizando a millones de espectadores en todo el mundo. Algunos mostraban a sus víctimas echando espuma por la boca y colapsando en las calles. Otros presentaban a funcionarios con trajes especiales contra  materiales peligrosos.

Para los escépticos por naturaleza, los videos parecen histéricos y falsos. En uno de los videos, un equipo de policías con la palabra “SWAT” en sus uniformes, en inglés, atrapa a un hombre con una red de cazamariposas por quitarse el cubrebocas.

Las cuentas oficiales chinas compartieron ampliamente una imagen de un ala de hospital supuestamente construida en un día, pero que en realidad corresponde a la imagen de un edificio de apartamentos a 600 millas de distancia.

En una de las mayores sensaciones virales, los videos mostraban a los chinos desplomándose espontáneamente en la calle y muriendo por el virus en escenas comparadas con la película  Zombieland o la serie The Walking Dead. En un video notorio, se ve un hombre que muere espontáneamente, pero extiende sus brazos para no azotarse contra el suelo.

Muchos desecharon los videos por evidentemente falsos. Pero en el momento en que éstos aparecieron, nadie fuera de China sabía si el COVID-19 realmente causaba una muerte súbita.  E incluso para aquellos que no se lo creyeron, siempre estaba esa voz molesta en su mente preguntando: «¿Y si es real…?». Este pensamiento incrustado en la mente inconsciente, fue quizás el efecto más poderoso de todos.

Otro video mostraba “a las víctimas muertas de COVID-19” alineadas en las calles y esperando ser recogidas como basura. Como tuiteó un usuario sobre el video: “Wuhan China. Cuerpos muertos esperando ser recogidos. El coronavirus no es un virus ordinario. ¿Se lanzó intencionalmente una arma biológica?”

Algunas de las imágenes más influyentes mostraban a las autoridades encerrando a los residentes de Wuhan en sus hogares, tanto por su propio bien como, pero aún más, por el bien del mundo.

Otro video mostraba a una mujer muerta en la calle y la historia era que los médicos le habían disparado en la frontera cuando intentaba huir. Pero como todos los demás videos, esto también era mentira. Fue un accidente de motocicleta, ingeniosamente editado para contar una historia completamente diferente. Los videos del miedo de Wuhan fueron el primero de varios eventos perfectamente sincronizados que proporcionarían la justificación para que un público temeroso renunciara a sus derechos y medios de vida a cambio de cierres y restricciones: crearon una narrativa poderosa y preprogramaron innumerables mentes.

Si bien los videos de Wuhan consumieron las redes sociales, la mayoría de los espectadores principales tuvieron su primer encuentro con la propaganda del miedo COVID-19 a través de una historia recogida por los medios de comunicación mundiales a principios de febrero de 2020 sobre un médico llamado Li Wenliang.

Li supuestamente notó una incidencia inusual de neumonía y advirtió a sus amigos que el personal del hospital estaba siendo puesta en cuarentena, causando pánico e ira en Wuhan, por lo que Li fue amonestado por las autoridades locales el 3 de enero de 2020. La historia de Li Wenliang no resiste el más mínimo escrutinio.

Sigue siendo un misterio por qué 27 pacientes que experimentan neumonía en una ciudad de 19 millones puede ser un acontecimiento notable. Pero el 31 de diciembre de 2019, el gobierno municipal de Wuhan no estaba tan decidido a encubrir esos casos e hizo un anuncio público alarmista sobre ellos en su sitio.

Al día siguiente, el 1 de enero de 2020, dos días antes de la supuesta amonestación de Li, People’s Daily, el periódico MÁS GRANDE de China, recogió la historia y la informó de manera alarmista, en inglés: “27 en cuarentena en Wuhan debido a una neumonía viral.

De hecho, la primera vez que el mundo escuchó el nombre «Li Wenliang» fue el 27 de enero de 2020, un mes después de que supuestamente envió sus mensajes virales, cuando se publicó una supuesta exposición con Li en una de los instrumentos de propaganda más venerados por el PCCh: el Diario de la Juventud de Beijing.

Las búsquedas de imágenes de capturas de pantalla de los famosos mensajes de Li Wenliang «haciendo sonar el silbato» respecto al COVID-19 no arrojan nada antes del 27 de enero, un mes después de que supuestamente se habían vuelto virales, pero, casualmente, el mismo día en que el Diario de la Juventud de Beijing habló por primera vez de supuesta existencia de Li.

El periódico The New York Times informó por primera vez sobre Li Wenliang el 1 de febrero de 2020, cinco días después de su debut en el Beijing Youth Daily. Si el Times hubiera hecho una verificación de hechos aunque sea superficial, se habrían dado cuenta de que Li y sus advertencias «virales» habían sido inventadas unos días antes por los medios estatales chinos.

Las notas de propaganda de una dictadura totalitaria parecería ser una violación grave de las políticas editoriales del NYT, aunque el diario tuvo al menos un jefe de oficina que lo hizo durante décadas: Walter Duranty, que había pasado años blanqueando las atrocidades de Stalin para una audiencia global.

La historia de COVID-19 había comenzado con una panoplia de eventos absurdos y mentiras descaradas. Así es como los encierros, bloqueos y cierres a la actividad económica, que se arraigaron en la conciencia humana, surgieron de la mente de Xi Jinping y se propagaron a la política global con una ausencia total de precedentes, análisis o lógica.

Los defensores de los bloqueos con frecuencia justificaron sus políticas comparándolas con las acciones tomadas durante la gripe española un siglo antes. Pero un examen superficial de esas medidas revela que nunca se impuso nada ni remotamente parecido a los bloqueos derivados del Covid.

Los bloqueos no tienen precedente histórico como respuesta a cualquier epidemia o pandemia previa en la historia de Estados Unidos, además de que no se mencionan en la guía reciente ofrecida por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los EEUU. En palabras del juez federal William Stickman: «Parece que la imposición de cierres en Wuhan y otras áreas de China … comenzó un efecto dominó en el que un país y un estado, tras otro, impusieron medidas draconianas y hasta ahora no probadas (como efectivas) ante sus ciudadanos».

La intuición del juez Stickman con respecto a la historia de los encierros estaba en línea con la opinión de los principales estudiosos de las enfermedades infecciosas. Como dijo el Dr. D.A. Henderson, el hombre al que se le atribuye ampliamente la erradicación de la viruela, quien escribió en 2006 que los aislamientos y encierros prolongados eran inefectivos para evitar los contagios de influenza.

De hecho, ningún científico occidental había apoyado públicamente los encierros hasta que Xi Jinping autorizó personalmente el «cierre sin precedentes de Wuhan y otras ciudades a partir del 23 de enero». Xi luego afirmó que había emitido las instrucciones de bloqueos el 7 de enero de 2020, pero sus instrucciones nunca se han revelado. El líder empresarial chino Ren Zhiqiang fue encarcelado durante 18 años por una carta abierta en la que solicitaba que se hicieran públicas las instrucciones de Xi.

Cuando comenzó el bloqueo de Wuhan, el representante de la OMS en China señaló que «tratar de contener una ciudad de 11 millones de personas es nuevo para la ciencia … El bloqueo de 11 millones de personas no tiene precedentes en la historia de la salud pública».

Los observadores de derechos humanos expresaron serias preocupaciones sobre el cierre de China: «El cierre conduciría casi con certeza a violaciones de derechos humanos y sería evidentemente inconstitucional en los Estados Unidos».

Pero las preocupaciones por los derechos humanos no impidieron que la OMS posteriormente elogiara los bloqueos «sin precedentes» del PCCh, pero mucho antes de que produjeran algún resultado. «Las medidas que ha tomado China son buenas no solo para ese país sino también para el resto del mundo», afirmaron.

El infame director de la OMS, Tedros Adhanom, agregó que estaba personalmente «muy impresionado y alentado por el conocimiento detallado del presidente [Xi Jinping] sobre el brote» y al día siguiente elogió a China por «establecer un nuevo estándar para la respuesta al brote». Pero seis días después, el encierro —siendo “sin precedentes en la historia de la salud pública” – no había producido resultados, por lo que Tedros en realidad estaba elogiando los abusos de derechos humanos sin nada que destacar en materia de resultados en salud.

Poco después, Bruce Aylward, de la OMS, dijo a la prensa: “Lo que China ha demostrado es lo que (los gobiernos) tienen que hacer. Si lo hacen, pueden salvar vidas y prevenir miles de casos de lo que es una enfermedad muy difícil”. Dos días después, en una entrevista para la Televisión Central de China, Aylward lo expresó sin rodeos: «Copien la respuesta de China al COVID-19».

Este es el mismo Bruce Aylward, quien, poco después de decirle al mundo que «Lo que China ha demostrado es lo que tienes que hacer” y «Copia la respuesta de China al COVID-19», se negó públicamente a reconocer la existencia de Taiwán.

Hay muchos problemas evidentes con las conclusiones de la OMS. La OMS ni siquiera consideró la economía, la demografía o incluso la cantidad de casos de COVID de otros países, que eran muy pocos en la mayor parte del mundo, antes de decirle al mundo: «Tienes que hacer esto».

Los bloqueos nunca se habían probado antes de 2020, ni siquiera sobre una base teórica. Xi fue quien trajo los bloqueos y encierros a la historia de la humanidad; de lo contrario, nunca habría entrado en el imaginario colectivo. Cada vez que alguien respaldaba un bloqueo, respaldaba una política de Xi Jinping.

Nadie estaba más indignado por el encubrimiento de COVID-19 del PCCh que Xi Jinping. Xi se encargó personalmente de que los funcionarios locales de Wuhan fueran castigados por la forma en que habían tratado al pobre Li Wenliang durante su trágicamente corta existencia (27 de enero al 7 de febrero de 2020). Que descanse en paz.

Pero ahora el mundo se enfrentaba a una pandemia, y la política de «salud pública» de Xi se convirtió de repente en la respuesta a la que acudir el mundo. Todo el mundo libre quedó al descubierto, como tantas fichas de dominó.

Capítulo V.- Sólo quédate en casa

En octubre de 2015, Xi Jinping realizó su única visita al Reino Unido como secretario general del PCCh. Dado que es un hombre ocupado, el viaje de Xi duró solo cuatro días y visitó solo una universidad: el Imperial College London.

En Imperial, Xi anunció «nuevas colaboraciones de educación e investigación entre el Reino Unido y China» que incluyen «nanotecnología, bioingeniería … y salud pública». El presidente del Consejo del  Imperial reiteró que Imperial «se esfuerza» por ser «el mejor socio académico de China en el oeste …»

En febrero de 2020, el Imperial College demostró lo valioso que podía ser el «mejor socio académico de China en Occidente». Un equipo del Imperial dirigido por Neil Ferguson ejecutó un modelo que predecía que más de 500 mil en el Reino Unido y 2.2 millones en los EE.UU, podrían morir de COVID-19.

Neil Ferguson recordó cómo China inspiró los encierros: “Es un estado comunista de partido único, dijimos. No podemos salirnos con la nuestra en Europa … Y luego lo hizo Italia. Y nos dimos cuenta de que si podíamos … Si China no lo hubiera hecho antes, el año habría sido muy diferente «.

Un estudio comparó la precisión de los modelos de varias instituciones que predicen la mortalidad por COVID-19. En todos los períodos de tiempo, se midió que los modelos producidos por el Imperial College tenían tasas de error MUCHO más altas que los demás, pero SIEMPRE eran demasiado altas contribuyendo a sembrar el pánico.

La inexactitud del Imperial curiosamente continuó. Antes de que el Reino Unido pusiera fin a las restricciones de COVID el 19 de julio de 2021, el «Día de la Libertad», Ferguson salió a asustar con un pronóstico de que alcanzar los «100 mil casos al día es casi inevitable». En cambio, los casos por día se redujeron drásticamente de más de 35 mil el 18 de julio a alrededor de 27 mil el 23 de julio.

Justo cuando los modelos de Neil Ferguson estaban dando a la histeria de COVID-19 un barniz de legitimidad, otra pieza de sofisma de Tomás Pueyo comenzó a circular entre los legisladores, implorando a los líderes mundiales que implementaran bloqueos como los del modelo de China.

Pueyo es un MBA sin credenciales relevantes ni interés previo en epidemiología, y había poco que indicara de dónde había sacado sus ideas. El artículo de Pueyo contenía muchas rarezas. Imploró a los líderes mundiales que hubiera encierros. Sin embargo, para el 10 de marzo de 2020, la OMS no había declarado una pandemia; apenas había casos en el mundo en desarrollo fuera de China.

El artículo de Pueyo se volvió viral a un ritmo asombroso y obtuvo 40 millones de visitas en 9 días. Las reacciones fueron mixtas. Muchos comentaristas importantes expresaron conmoción por la falta de calificaciones de Pueyo y lo acusaron de ser un «mentiroso y un fraude». Pero sin inmutarse, el 19 de marzo, Pueyo publicó otro artículo titulado “El martillo y la danza”, que nuevamente se volvió viral, explicando la estrategia “El martillo” (encierros) seguida de “La danza” (pista y rastreo).

Tres días después de la publicación de «El martillo y la danza» de Pueyo, se distribuyó en secreto un documento de estrategia del gobierno alemán (apodado «El Documento del Pánico») a los miembros del parlamento y a ciertos medios de comunicación, lo que jugó un papel importante para justificar los encierros en Alemania.

A pesar de haber sido publicado solo tres días después del artículo de Pueyo, el Documento del Pánico alemán se basó en gran medida en el trabajo de Pueyo, discutiendo el  «El martillo y la danza». El término «Martillo y danza» no tiene historia en epidemiología; Tomás Pueyo lo había inventado para su artículo del 19 de marzo.

Uno de los autores del «El documento del pánico» fue Otto Kölbl, que no tenía experiencia en epidemiología o salud pública, pero enseñó durante muchos años en China y dirigió un blog en el que describió a Hong Kong como «parásito» y elogió la gobernanza ejemplar del PCCh en el Tíbet.

Otro autor del “El documento del pánico”, Maximilian Mayer, tampoco tenía antecedentes en epidemiología o salud, pero pasó años trabajando en la Universidad de Nottingham en Ningbo China, la Universidad Tongji en Shanghai y la Universidad Renmin en Beijing. Posteriormente, se proporcionaron al Comité Corona independiente de Alemania cientos de páginas de correos electrónicos que contenían comunicaciones que conducían al documento del pánico. En un correo electrónico, Mayer recomendó específicamente: «Sugerimos el lema ‘colectivamente distanciados'».

Al mismo tiempo que los líderes asimilaban los modelos de Ferguson, los artículos de Pueyo y las abominaciones nacionales como el documento del pánico alemán, el PCCh participaba en una amplia campaña de propaganda, en gran parte clandestina, para normalizar y promover las medidas de encierros y bloqueos.

En China, el PCCh ha pagado durante mucho tiempo a cientos de miles de propagandistas de las redes sociales que publican cientos de millones de comentarios cada año. Xi impulsó estas actividades a nivel mundial y se intensificaron dramáticamente junto con el COVID.

En general, las empresas de redes sociales solo han podido detectar actividad automatizada obvia, mientras que las cuentas falsas administradas personalmente se pueden crear con facilidad. Esto funciona muy bien para el PCCh, que siempre ha preferido el toque humano.

Cuando Italia se convirtió en el primer país fuera de China en implementar cierres, los expertos chinos llegaron el 12 de marzo y dos días después comenzaron a aconsejar cierres más estrictos. Italia fue bombardeada simultáneamente con propaganda y desinformación chinas. Del 11 al 23 de marzo, aproximadamente el 46% de los tweets con el hashtag #forzaCinaeItalia (Go China, go Italy) y el 37% de los que tenían el hashtag #grazieCina (gracias China), provinieron de bots.

Al mismo tiempo, cientos de miles de publicaciones clandestinas en las redes sociales, luego marcadas como patrocinadas por el estado, usaron términos idénticos para admirar los bloqueos de China e instar a los gobiernos de todo el mundo a emularlos, denigrando a quienes no los siguieron.  Los bots agredieron a los gobiernos de Nigeria, Ghana, Sudáfrica, Namibia, Kenia, Francia, España, Colombia, Brasil, Canadá, Australia, India, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

El 15 de marzo de 2020, los bots comenzaron a compartir salvajemente un video de YouTube que llamaron un «mensaje del futuro» que mostraba a los italianos con «un mensaje para ellos mismos de 10 días antes», obteniendo 8,300,000 visitas.

A medida que cerraron más países, algunas actividades tomaron un giro más oscuro. Cuando la gobernadora de Dakota del Sur, EEUU, Kristi Noem, se negó a emitir una orden de encierro para todo el estado, su cuenta de Twitter se llenó de mensajes ofensivos para presionarla para que lo hiciera. Algunas de estas cuentas lanzarían abusos similares para los gobernadores de todo EEUU.

En este ejemplo, una cuenta modelo del PCCh muestra un fuerte apoyo a las políticas y abusos de China, incluso en Xinjiang y Hong Kong, y antipatía por los principales rivales de China, India y Estados Unidos. La cuenta apoyó fuertemente los bloqueos en todo el mundo.

El abuso en línea en contra de quienes se oponían a los bloqueos continuó durante algún tiempo. Cuando Brian Kemp, el primer gobernador de EE.UU. en poner fin al bloqueo de su estado, honró al difunto representante John Lewis, su cuenta de Twitter fue agredida en un lenguaje que atacaba su postura anti-bloqueo.

Al mismo tiempo, los medios estatales chinos comenzaron a desacreditar la estrategia de «inmunidad colectiva» como una estrategia que viola los «derechos humanos»:  Suecia, cuyos líderes fueron únicos en renunciar a los encierros, se convirtió en un objetivo principal de la campaña de propaganda del encierro del PCCh.

Mientras tanto, se estaban sentando las “bases científicas” para justificar los encierros. El argumento subyacente fue la «propagación asintomática», la única base para restringir la actividad de las personas sanas, que se cree que es una característica novedosa de COVID según estudios de China.

En marzo de 2020, la OMS publicó una guía que recomendaba ventiladores mecánicos para tratar pacientes con COVID, citando artículos de revistas chinas que afirmaban que el «consenso de expertos chinos» pedía la «ventilación mecánica invasiva» como la «primera opción», en parte para proteger al personal de los «aerosoles».

El Dr. Cameron Kyle-Sidell actuó como uno de los primeros denunciantes de esta mala práctica en un video ampliamente compartido. La guía de la OMS y China de utilizar tempranamente respiradores había matado a miles de pacientes inocentes. Un estudio posterior mostró una tasa de mortalidad del 97.2% entre los mayores de 65 años que recibieron ventilación mecánica.

Es así que en cuestión de semanas, el mundo desechó un siglo de investigación epidemiológica y adoptó el modelo del PCCh En el Plan de acción oficial contra el coronavirus del gobierno del Reino Unido del 3 de marzo de 2020, que analiza el distanciamiento social, el cierre de escuelas y la prueba rápida de COVID y el desarrollo de vacunas, casi todas las fuentes que citó el gobierno eran de China.

Todas las medidas descritas en el documento oficial de estrategia de eliminación de COVID-19 de Nueva Zelanda – «distanciamiento físico» «pruebas generalizadas» «vigilancia» – también fueron adoptadas desde China en base al “éxito” informado del cierre de Wuhan por parte del PCCh.

Días después de su Documento del Pánico, el gobierno alemán publicó un «catálogo de medidas» de «expertos» en la «Universidad de Nottingham Ningbo China», recomendando cierres, pruebas y centros de cuarentena, y lo que pronto sería un eslogan propagandístico mundial de COVID: «Juntos separados».

Capítulo VI.- Todo es falso

En marzo de 2020, siguiendo a la OMS, laboratorios de todo el mundo comenzaron las pruebas de PCR masivas para COVID, otra desviación de la guía anterior. Kölbl y Mayer, los sinófilos detrás del Documento del Pánico de Alemania, también comenzaron a ensalzar las pruebas de PCR en «Aprendiendo de Wuhan».

La guía de pruebas de la OMS contenía solo tres estudios que discutían los umbrales del ciclo de PCR. Todos eran de China y todos usaban umbrales de ciclo de 37 a 40, un estándar adoptado en los EE.UU. y muchos otros países, según el cual el 90% de las pruebas positivas eran falsas, según el NYT.

El Dr. Anthony Fauci estuvo de acuerdo en que un Ct de 35 o más no es realmente positivo. Según las directrices emitidas por la OMS, que citan tres estudios de China, los laboratorios de los EE.UU. y muchos otros países han estado utilizando umbrales de ciclo para las pruebas de PCR que aumentan diez veces el recuento de casos de COVID.

La tecnología de PCR fue inventada en 1983 por el bioquímico estadounidense Kary Mullis para permitir a los científicos estudiar en detalle muestras diminutas de ADN. Por ello, ganó el premio Nobel. En un panel que discutió la PCR en 1993, Mullis declaró claramente que la PCR no debería usarse para diagnosticar enfermedades.

En una entrevista de 1996, Mullis eligió palabras para Anthony Fauci, entonces jefe de la respuesta estadounidense al SIDA, especialmente el mal uso de PCR por parte de Fauci. Establezca el Ct lo suficientemente alto y la PCR puede recoger cualquier cantidad de materia viral y producir un sinfín de “casos”: una pandemia permanente.

Si bien gran parte de la influencia del PCCh a favor del bloqueo fue subrepticia, su postura general en apoyo de los bloqueos globales fue explícita. En un video publicado por el portavoz extranjero oficial de China, una niña de 7 años recita un guion sobre cómo obedecer las reglas del encierro.

El director del FBI, Christopher Wray, reveló que el PCCh se había acercado específicamente a los políticos locales para respaldar su respuesta a la pandemia. «Sí, esto está sucediendo tanto a nivel federal como estatal».

La mentira general que el PCCh inculcó en el discurso de la élite fue: «China controló el virus». Por supuesto la idea de que «China controló el virus» es una mentira descarada. Pero al reforzar esa mentira en la alta sociedad, el PCCh se aseguró de que sus datos falsos siguieran siendo primordiales en el discurso científico.

La propaganda en favor de los bloqueos se basó en dos principios clave inherentes a prácticamente todas las comunicaciones oficiales sobre COVID-19. La primera fue que las medidas de China fueron las únicas que demostraron ser «efectivas». La segunda era que el miedo era necesario para garantizar el cumplimiento para que los bloqueos tuvieran éxito.

A través del miedo, la percepción de gran parte de la población se desvincularía de cualquier dato real. Aunque la tasa de fatalidad de la infección (IFR) promedio de COVID para los menores de 40 años está por debajo del 0.01%, los estadounidenses menores de 40 años estiman consistentemente su probabilidad de morir si lo obtienen en alrededor del 10%, una sobreestimación de 1,000 veces.

Del mismo modo, en 2021, el gobierno del Reino Unido revisó su estimación oficial para el IFR de COVID por debajo del 0.1%. Pero en las encuestas, los ciudadanos estimaron en promedio que su probabilidad de morir si contraían el virus era del 38%, cientos de veces más de lo que realmente era.

El PCCh fue instigado en prácticamente todas las etapas de su fraude en favor de los encierros por un aparato mediático global que siguió fielmente sus líneas, alineándose casi a la perfección con los objetivos del PCCh. Los artículos del 10 de marzo de 2020 ilustran cómo los medios de comunicación de élite adoptaron la narrativa de China al unísono.

El efecto de bola de nieve de esta mentira (China controló el virus) pronto se hizo evidente en los propios escritos de los periodistas. En unos meses, se habían transformado en comunistas que echaban espuma por la boca, llenos de antiliberalismo mientras imploraban al mundo que emulara a China.

Seguramente millones de personas sospechaban que los encierros eran un fraude, pero entre aquellos que creían en la narrativa de COVID-19 de China, o pretendían hacerlo, todos los métodos autoritarios que supuestamente contribuyeron al “éxito” de China estaban sobre la mesa: censura, cancelación y  despido de los disidentes.

Los medios pronto desarrollaron su propio conjunto de normas periodísticas retorcidas. Al canalizar la infame defensa de Stalin por Walter Duranty, «No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos», todos los daños inimaginables de los encierros se atribuyeron, absurdamente, a «interrupciones pandémicas».

Políticos, científicos, periodistas y profesionales comunes de todos los tipos se sintieron cómodos repitiendo grandes y mortales mentiras sobre la respuesta del mundo al COVID-19. La Unión Soviética había intentado vencer a Occidente; Xi Jinping simplemente lo había comprado.

Capítulo VII.- El mundo según Xi

La operación de cierre orquestada por el PCCh parece haber tenido sus orígenes filosóficos en el libro “Guerra sin restricciones”, obra magna de los estrategas modernos más influyentes de China. En Guerra sin restricciones, los autores reinventan la guerra para el siglo XXI.

En Guerra sin restricciones, los autores prevén un giro desde la maquinaria pesada hacia los ataques a la mente. «Algunas personas se despertarán por la mañana para descubrir con sorpresa que bastantes cosas amables han comenzado a tener características ofensivas y letales».

En octubre de 2019, dos meses antes de que se revelara el virus SARS-CoV-2 en Wuhan, la Fundación Gates, WEF, Bloomberg y J Hopkins organizaron el Evento 201, una simulación de pandemia. Cada organización tenía estrechos vínculos con China y cada una desempeñó un papel importante en la respuesta mundial al COVID-19.

Es poco probable que muchos participantes en el Evento 201 se dieran cuenta de que un coronavirus se estaba extendiendo por Asia en ese momento. Pero el PCCh bien pudo haber manipulado sus datos de COVID para desencadenar las respuestas apocalípticas planeadas por las organizaciones amigas de China en el Evento 201.

Los delegados del evento 201 incluyeron a George Gao, director de los CDC de China, quien supervisó el artículo original sobre los síntomas del COVID-19. Los participantes discutieron el control de la «desinformación» en una pandemia de coronavirus, y Gao incluso planteó el punto de contrarrestar los rumores de que el virus fue creado por el hombre.

El hilo de twitter del autor Michael P. Senger, finaliza diciendo que cada participante en el Evento 201 incluso recibió un peluche de coronavirus del Evento 201 único en su tipo (fabricado en China).

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La desaceleración de la economía nacional

Los indicadores dados a conocer en la semana que recién concluye confirman que el ritmo de recuperación económica mundial se está desacelerando. Veamos los casos de las dos mayores economías del planeta: En Estados Unidos se informó que en el tercer trimestre de este año el Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 2.0% con respecto al trimestre inmediato anterior. Este dato contrasta con los incrementos observados de 6.7% y 4.5% observados en el segundo y primer trimestres de este año, respectivamente.  Por su parte, la segunda mayor economía del mundo, la de China, creció sólo 4.9% en el comparativo del tercer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, tasa inferior al 7.9% observado en el segundo trimestre y del 12.7% del primero.

Buena parte de la desaceleración de la economía mundial se debe a que en la medida en que los países de todo el mundo eliminan las restricciones a la actividad económica ocasionadas por el Covid, los suministros de muchas materias primas no pueden satisfacer la demanda. La escasez global de semiconductores, por ejemplo, ha afectado mucho la fabricación de automóviles de EE.UU., lo que a su vez se tradujo en una caída de -26.2% en el consumo de bienes duraderos en dicha nación. Desde luego que los problemas logísticos con los puertos saturados de contenedores, la aparición de la variable delta del Covid en pleno verano, así como los incrementos en los precios de los insumos y energía han causado mella en el desempeño económico mundial.

México no es la excepción a este fenómeno de desaceleración y muestra de ello es que el INEGI dio a conocer la Estimación Oportuna del PIB y con cifras desestacionalizadas, en el comparativo del segundo al tercer trimestre de 2021, el PIB total disminuyó -0.2%. Esta contracción es producto de que las actividades terciarias (comercio y servicios) disminuyeron -0.6%, mientras que las primarias (agricultura y ganadería) y las secundarias (industria) crecieron 0.7% en ambos casos.

Esto viene a confirmar lo que diversos analistas habíamos anticipado en el sentido de que entre julio y septiembre el proceso de recuperación se detuvo. Para el caso concreto de México, en esta entrega analizamos algunas de las causas que influyeron en el mal desempeño económico durante el tercer trimestre del año.

1. Variante Delta del Covid. La aparición de esta variante provocó que sectores como el comercio y turismo dejaran de crecer, además de que mermó la confianza de los consumidores. Con cifras originales, vemos que los ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo crecieron apenas 0.72% entre junio y julio de este año, y cayeron -0.36% entre julio y agosto. Por su parte, la confianza de los consumidores también se vio afectada, ya que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) no creció entre junio y julio, cayo -4.1% entre julio y agosto, y creció apenas 1.9% entre agosto y septiembre. Sabemos que si los consumidores no se sienten optimistas guardan la cartera, por lo que la caída en la confianza de los consumidores resultó muy importante.

2. Desaceleración económica de Estados Unidos. Desde luego que la desaceleración económica de Estados Unidos nos afectó porque el ritmo de crecimiento de las exportaciones mexicanas se contrajo.  Entre junio y julio el valor de las exportaciones totales de México cayó -4.2%, entre julio y agosto disminuyó otro -1.4% y entre agosto y septiembre creció 3.4%. La desaceleración de las exportaciones desde luego que afecta directamente el desempeño del sector manufacturero. Al analizar el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) vemos que con respecto al mes inmediato anterior, las manufacturas cayeron -1.31% en mayo, se contrajeron -0.17% en junio, aumentaron apenas 1.56% en julio y crecieron sólo 0.21% en agosto.

3. Problemas en las cadenas globales de suministros y escasez de insumos. Se ha comentado ampliamente que a nivel mundial las interrupciones de la cadena de suministro se han convertido en un desafío importante para la economía global desde el inicio de la pandemia. Los cierres de fábricas en China a principios de 2020, los cierres de actividad económica en varios países, la escasez de mano de obra, la fuerte demanda de bienes comerciables, las interrupciones en las redes logísticas y las limitaciones de capacidad han dado lugar a grandes aumentos en los costos de flete y tiempos de entrega. Esto sin duda causó mella en el PIB mexicano también.

4. Alzas de precios de insumos para la producción. Derivado del punto anterior, los precios de los insumos se han aumentado, lo que a su vez ocasiona una disminución de la oferta y por lo tanto una desaceleración económica. De igual manera, los mayores costos de producción ocasionan dos cosas: a. Que los precios de los bienes y servicios se incrementen (la inflación fue de 6.12% anualizado en la primera quincena de octubre), lo que ha ocasionado que el Banco de México apriete la política monetaria hasta llevar su tasa de interés objetivo a 4.75% y con la perspectiva de que cierre 2021 en 5.25%; y b. Que las utilidades de las empresas disminuyan, complicando así las posibilidades de invertir y crecer.

5. Animadversión del gobierno federal en contra del sector privado. Varios analistas hablan de que la actual relación entre el sector privado y el gobierno federal era algo que no se veía desde el sexenio del presidente Luis Echevarría Álvarez. Las expresiones de desdén hacía el sector privado por parte del presidente desaniman el clima de negocios y afectan la inversión productiva. En su comparativo con el mes inmediato anterior, la Inversión Fija Bruta total registró una caída de -6.2% en abril, creció 5.5% en mayo, cayó -2.1% en junio y subió 2.3% en julio. Desafortunadamente no hay datos más actuales de esta variable al momento de escribir estas líneas, pero es evidente que el gobierno federal hace poco por alentar la inversión productiva por parte del sector privado.

Desde luego que hay otros factores importantes que han afectado a la actividad económica en el tercer trimestre de este año. Es muy importante mencionar que la caída del PIB en el periodo del segundo al tercer trimestre de este año de ninguna manera debe ser interpretada en este momento como que nos aproximamos a una crisis económica, ya que si realizamos una  comparación anual del tercer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, utilizando cifras originales, tenemos que el PIB total registró un avance de 4.6%, producto de que las actividades primarias crecieron 0.7%, las secundarias avanzaron 5.3%, mientras que las terciarias crecieron 4.1%.

Con los datos del tercer trimestre de 2021, ya tenemos que el balance de los primeros nueve meses del año es favorable ya que el PIB total muestra un crecimiento anualizado de 6.1%, producto de que las actividades primarias crecieron 3.4%, las secundarias 8.7% y las terciarias 5.2%. Con estas cifras confirmamos que todavía nos hace falta mucho camino por andar para regresar a los niveles de PIB que teníamos en 2019. Las cifras nos permiten estimar que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2019 el PIB total está 4.1% por debajo, el PIB de las actividades primarias se encuentra 2.02% arriba, el de las actividades secundarias 4.47% por debajo, mientras que el de las terciarias se encuentra 3.91% por debajo.

A manera de conclusión podemos señalar que al momento de escribir estas líneas, la economía nacional sigue en un proceso de recuperación, aunque tuvo un tercer trimestre complicado por las razones antes expuestas. En estos momentos ningún analista serio está anticipando una crisis para el cierre de este año ni en el que sigue. Sin embargo, si hay cosas que preocupan como la alta tasa de inflación y el impacto que esto tendrá en la política monetaria. Todo indica que México seguirá creciendo porque estamos en el proceso de rebote tras la caída de 2020, pero las malas decisiones de política económica por parte del gobierno federal harán que el crecimiento sea cada vez más bajo y que sigamos perdiendo competitividad en comparación de otras naciones. O sea, crisis no hay, pero problemas si, y son muchos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP* 

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En Twitter: @alejandrogomezt

La caída de la productividad laboral en México

El gobierno federal actual ha decretado aumentos considerables en el salario mínimo, el cual pasó de 88.36 pesos en 2018 a 141.70 pesos en 2021, lo que representa un incremento nominal de 60.4%. Sin embargo, son pocas las personas ocupadas que se han visto beneficiadas de este incremento, ya que los ingresos en el empleo informal no se rigen con el salario mínimo, mientras que en el empleo formal el salario promedio de cotización es mucho más elevado ($432 pesos diarios al 30 de septiembre de 2021), por lo que para la enorme mayoría de asegurados los incrementos salariales no se dan en función de cómo se mueve el salario mínimo.

Sin lugar a duda, una gran asignatura pendiente en México es elevar el nivel de ingresos de la población ocupada, pero sin que esto se traduzca en mayores costos o menor rentabilidad para las empresas, ya que no se trata de que los aumentos en los salarios se traduzcan en inflación que merme el poder adquisitivo de las familias. Lo he señalado en múltiples entregas, que de acuerdo con la teoría económica, el aumento de la productividad laboral es una condición indispensable para que haya mejora en los ingresos de la población  ocupada sin presiones inflacionarias, lo que implica que cada unidad de mano de obra empleada produzca un mayor valor de producción. En esta entrega analizamos qué tan bien vamos en el objetivo de tener una economía cada vez más productiva, tanto para la totalidad de la economía nacional como a nivel de entidad federativa.

El INEGI ha informado los datos del índice global de la productividad laboral de la economía con base en la población ocupada al segundo trimestre de 2021. Los datos confirman que lamentablemente para México y su competitividad relativa a nivel mundial, la productividad total promedio ha caído fuerte en lo que va del actual sexenio del gobierno federal. Esto se debe principalmente a la disminución de la productividad de la mano de obra en las actividades industriales. Cabe señalar que en el texto subsecuente, cuando se haga mención a los años 2012, 2018 o 2021, me referiré siempre a los datos del segundo trimestre de cada año.

Productividad a nivel nacional

Para la totalidad de las actividades económicas, mientras que en el periodo de 2012 a 2018 la productividad laboral creció 5.56%, en el periodo de 2018 a 2021 ésta disminuyó en -6.17%, de manera que para el periodo completo de 2012 a 2021, se registra un retroceso de -0.95%. En las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca), observamos un aumento considerable de 15.02% en el periodo de 2012 a 2018, y una caída de -0.27% entre 2018 y 2021, de manera que para el periodo de 2012 a 2021 la productividad laboral muestra un avance de 14.70%. En las actividades secundarias (industria) observamos una caída de la productividad laboral de -12.24% en el periodo de 2012 a 2018 y una caída adicional de -7.70% en el periodo de 2018 a 2021, de manera que para todo el periodo de 2012 a 2021 hay un fuerte retroceso de -19.0%. Finalmente, en las actividades terciarias (comercio y servicios), observamos que entre 2012 y 2018 hubo un aumento de la productividad de 12.85%, pero entre 2018 y 2021 ésta cayó -5.83%, de manera que el balance de 2012 a 2021 es de un incremento de apenas 6.27%. ¿Cuáles son las causas de la pérdida de productividad en actividades primarias, secundarias y terciarias en el actual sexenio? Desde luego que la pandemia del covid-19 jugó un papel, pero desde mi punto de vista el principal problema es la fuerte caída en la inversión fija bruta de -15.6% ocurrida en el comparativo de los primeros siete meses de 2018 y los mismos meses de 2021.

Es muy preocupante la fuerte caída de la productividad de las actividades secundarias y al profundizar en el tema, vemos que el INEGI nos proporciona información para la industria de la construcción y la manufacturera. Respecto a la productividad de la mano de obra ocupada en la industria de la construcción, tenemos que en el periodo de 2012 a 2018 ésta creció 2.82%, pero en el periodo de 2018 a 2021 disminuyó -15.78%, de manera que el balance de 2012 a 2021 es de un retroceso de -13.41%.

Ahora, al analizar la evolución del índice de productividad laboral con base en la población ocupada en la industria manufacturera vemos que en el periodo de 2012 a 2018 ésta cayó -8.11%, producto de que retrocedió -4.85% entre 2012 y 2018 y cayó otro -3.43% entre 2018 y 2021. Esta disminución de la productividad promedio de la industria manufacturera es lo que hace difícil que los salarios puedan aumentar más en esta actividad, además de que nos deja mal parados respecto a otros países que pudieran resultar más atractivos para la atracción de plantas manufactureras.

Productividad en las entidades federativas

Al analizar la evolución de la productividad de la mano de obra en la industria manufacturera, pero a nivel de entidad federativa, tenemos que para el periodo completo de 2012 a 2021, los estados que muestran crecimiento de su productividad de la mano de obra son (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento) son: Michoacán (75.76%), Baja California Sur (62.01%), Morelos (60.98%), Oaxaca (48.72%), Guerrero (44.43%), Baja California (13.44%), Guanajuato (11.30%), Yucatán (9.31%), Campeche (9.27%), Durango (9.02%), Ciudad de México (8.27%), Querétaro (5.71%), Nuevo León (5.38%), Colima (5.27%) y Jalisco (2.94%). En estos 15 estados la mano de obra promedio es ahora más productiva de lo que era en 2012. ¿Qué están haciendo los empresarios de estos estados para avanzar en su productividad?

Por su parte, los estados que presentan disminuciones en su índice de productividad laboral entre 2012 y 2021 son (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución): Chiapas (-39.71%), Zacatecas (-25.76%), Tamaulipas (-24.93%), Nayarit (-23.73%), Hidalgo (-20.77%), Sonora (-20.06%), Quintana Roo (-17.90%), Veracruz (-15.07%), Tlaxcala (-11.04%), Estado de México (-5.44%), Coahuila (-3.91%), Aguascalientes (-3.89%), San Luis Potosí (-3.85%), Tabasco (-3.79%), Chihuahua (-2.90%), Puebla (-2.03%) y Sinaloa (-0.29%).   Desafortunadamente en estos 17 estados la mano de obra es ahora menos productiva de lo que era hace nueve años. ¿Qué sucedió en estas entidades para que no hayan logrado avanzar en su productividad laboral?

Es importante precisar que los datos de la tabla que se presenta a continuación sólo se refieren al crecimiento o disminución de la productividad laboral, no refleja la posición relativa del nivel de productividad de cada entidad. Las cifras del INEGI no permiten conocer la magnitud del nivel de productividad absoluta de los estados, sólo cómo han evolucionado desde 1993.

Al final de cuentas, esta evolución es lo que explica buena parte porque en unas entidades mejora el nivel de vida, mientras que en otras ocurre un estancamiento salarial, además de que confirma que una de las mayores asignaturas pendientes que tienen el sector privado y el sector público es la de elevar la productividad de su fuerza laboral a lo largo y ancho de México. Si no se logra esto, será imposible tener incrementos salariales permanentes cada año sin generar presiones inflacionarias.

Respecto al tema de la productividad laboral, desde luego que se pueden realizar muchos más análisis con un mayor nivel de detalle a nivel nacional y estatal, y claro que también se pueden obtener muchas más conclusiones de lo aquí presentado. Hay tres acciones fundamentales para elevar la productividad de la mano de obra, y son: 1. Elevar el nivel de capacitación y competencias de la población económicamente activa, 2. Generar un entorno económico propicio y amable con la inversión y 3. Brindar incentivos fiscales a la inversión productiva de manera que las empresas puedan adquirir más y mejor maquinaria y equipo.

La estrategia debe ser apostarle a los aumentos en la productividad para hacer frente al enorme reto de disminuir las brechas salariales en la población ocupada, por lo que este debería ser uno de los principales objetivos de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría del Trabajo del gobierno federal actual.   

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿La estanflación está a la vuelta de la esquina?

El miércoles 13 de este mes, el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, informó que la inflación general repuntó, con un aumento del índice de precios al consumidor de 5.4% entre septiembre de 2020 y el mismo mes de 2021, lo que implicó un ligero incremento respecto a la inflación anualizada del mes inmediato anterior. En el caso de México, la semana anterior, el INEGI había informado que la inflación general en México fue de 6.0%, la tasa más elevada desde abril de 2021. Estos son solo dos ejemplos de cómo las presiones inflacionarias están aumentando a nivel mundial y las causas son muchas y diversas, tal y como lo expliqué en mi entrega de la semana pasada. Aquí el punto es que las presiones inflacionarias provocan que diversos países comiencen a endurecer su política monetaria (elevando tasas de interés); y en los que no ha habido apretón de política monetaria, los bancos centrales analizan cómo eliminar paulatinamente los estímulos y transitar a una normalización de la política monetaria con tasas de interés neutrales de aproximadamente 2.0% (caso de EE.UU.).

Las presiones inflacionarias y su impacto en la política monetaria, es algo que preocupa en un contexto de incipiente recuperación económica, misma que en diversos países ha estado financiada en gigantescos estímulos gubernamentales y contratación de deuda. En este contexto es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar su más reciente reporte, en el cual emitió una alerta mundial recortando sus expectativas de crecimiento del PIB global y a nivel país, advirtiendo sobre una «divergencia peligrosa» en el desempeño económico entre regiones y naciones.

El FMI advirtió que las amenazas al crecimiento habían aumentado recientemente, señalando la variante delta del covid, las disrupciones crónicas en las cadenas de suministro, la creciente inflación reflejada en aumento de los precios de alimentos, energía y combustibles. Como resultado, el FMI recortó su pronóstico de crecimiento global y ahora espera que el PIB mundial aumente un 5.9% este año, lo que implica un 0.1% menos de lo que anticipó en julio de este año. El dato sigue siendo sólido e implica un rebote importante después de la contracción global del 3.1% de 2020. El pronóstico de crecimiento para 2022 se mantuvo sin cambios en 4.9%.

El FMI reconoce que a nivel global, las actividades económicas intensivas en mano de obra y las que implican intenso contacto humano, son las que se han visto más afectadas por la pandemia. También advirtió que detrás de su modesta revisión general se esconden grandes ajustes a la baja en la expectativa de crecimiento económico de algunos países. Dijo que en general las perspectivas para el grupo de países en desarrollo de bajos ingresos se han ensombrecido considerablemente debido al empeoramiento de la dinámica de la pandemia. La disminución de la expectativa de crecimiento agregado también refleja perspectivas más difíciles a corto plazo para el grupo de países considerados como economías avanzadas, en parte debido a las interrupciones en las cadenas de suministro. Para compensar parcialmente estos ajustes, las proyecciones para algunos países exportadores de productos primarios se actualizaron hacía arriba debido al aumento de los precios de los productos básicos.

Buena parte de la disparidad en el desempeño de las naciones se basa en diferencias en el acceso a las vacunas y la implementación de políticas públicas de apoyo a la actividad económica. Alrededor del 60% de las personas están vacunadas contra Covid-19 en los países ricos, pero menos del 5% lo están en las naciones de bajos ingresos. Las economías emergentes también están retirando más rápidamente los apoyos gubernamentales y se enfrentan a mayores costos por el encarecimiento de los alimentos.

Entre las economías más grandes del mundo, el FMI recortó su pronóstico para 2021. Concretamente, para los EE.UU., ajustó su pronóstico de crecimiento en un punto porcentual completo a 6.0%, principalmente debido a problemas de la oferta, pero aumentó su estimación para 2022 de 4.9% a  5.2%.

El FMI también pronosticó que China crecerá a una tasa del 8.0% este año y disminuirá a 5.6% en el 2022, lo que implica 0.1 puntos menos en comparación del pronóstico de julio de este año (podríamos esperar que ambos pronósticos se revisen drásticamente a la baja, ya que el grupo financiero Citi advirtió que China está entrando ahora en un período de estanflación aguda, aunque será breve).

Para el caso de México, que suele sufrir a un grado exacerbado los problemas de Estados Unidos, el FMI pronostica que su PIB se expandirá 6.2% este año y un 4% en el 2022. Esto implica un ajuste a la bajade 0.1 puntos en la perspectiva de crecimiento que se tenía el pasado mes de julio.

En contraste con lo anterior, el FMI elevó su proyección para la zona del euro al 5.0% para este año desde el 4.6% que estimaba en julio, y mantuvo su estimación para 2022 en el 4.3%. Las previsiones para Japón, el Reino Unido, Alemania y Canadá se redujeron para este año, pero se elevaron para 2022. Se preveía que los países de bajos ingresos avanzaran solo un 3% este año, una reducción de 0.9 puntos respecto de lo que se esperaba en julio.

Estanflación en puerta

La estanflación se define como una situación económica en la que un país que sufre de estancamiento económico a la vez que persiste el alza de los precios y el aumento del desempleo. Con esto en mente es que tal vez lo más delicado del reporte del FMI es que no obstante que se recortan las perspectivas de crecimiento de muchos países, también se advierte que la economía mundial está entrando en una fase de riesgo inflacionario. Es por ello que le pide a los bancos centrales que estén «muy, muy atentos» y tomen medidas tempranas para endurecer la política monetaria y suban tasas de interés en caso de que las presiones sobre los precios sean persistentes. El informe deja en claro que “los bancos centrales…deben estar preparados para actuar con rapidez si la recuperación se fortalece más rápido de lo esperado (problemas de exceso de demanda) o si los riesgos de aumento de las expectativas de inflación se vuelven tangibles”.

En este sentido, el reporte del FMI no está solo. En una nota del Wall Street Journal publicada el 13 de octubre se menciona que las perspectivas de la economía mundial se oscurecieron con la publicación de una serie de indicadores de Europa y Asia que sugieren que el crecimiento flaqueó en el tercer trimestre, obstaculizado por los problemas de las cadenas de suministro en todo el mundo, una fuerte aceleración de la inflación y el impacto de la variante delta del covid.

Desde Suecia y el Reino Unido hasta Alemania y Japón, los puertos están congestionados y los cuellos de botella en el comercio internacional de materias primas y componentes han impactado negativamente a las fábricas, lo que ha provocado que algunas de éstas detengan la producción y que los ejecutivos adviertan a los clientes que tendrán que esperar por los productos que se necesitan con urgencia.

El FMI advierte que derivado del aumento de la inflación en varios países, los riesgos para las perspectivas económicas han aumentado, lo que ha vuelto más complejo el análisis costo-beneficio de una política cobre otra. ¿Se debe privilegiar la estabilidad de precios y menores tasas de interés en un contexto de débil demanda agregada y frágil recuperación económica?  El FMI recomienda mitigar las presiones inflacionarias antes de permitir que se arraiguen las mentalidades inflacionistas en los agentes económicos. “Una espiral de dudas podría frenar la inversión privada y conducir precisamente a una recuperación más lenta del empleo que los bancos centrales buscan evitar cuando retrasan el endurecimiento de las políticas”, advirtió el FMI. En otras palabras, los bancos centrales no deben hacer nada si la inflación es transitoria, pero deben intervenir rápidamente si no lo es. Si tan solo los bancos centrales supieran cuál es cuál.

Por su parte, se debe destacar que existe una peligrosa divergencia en la implementación de políticas económicas entre países. Mientras que México lleva tres apretones de 0.25 puntos porcentuales en la tasa de interés objetivo del Banco de México, el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) sigue analizando la pertinencia de disminuir o eliminar su programa de compra de bonos en algún momento de principios de 2022 (hablar de subir tasas de interés es casi impensable). Para ilustrar las diferencias monetarias, tenemos que en la primera semana de octubre de 2021 estas eran las tasas de interés nominales de los bancos centrales de algunos países: Suiza (-0.75%), Dinamarca (-0.60%), Eurozona (-0.50%), Japón (-0.10%), Reino Unido (0.10%), Estados Unidos (0.13%), Canadá (0.25%), Corea del Sur (0.75%), Chile (1.50%), Colombia (2.00%), China (3.85%), India (4.00%), México (4.75%), Brasil (6.25%), Rusia (6.75%), Turquía (19.6%) y Argentina (51.4%).

El pronóstico central del FMI es que la inflación aumentará drásticamente hacia fines de este año, pero que se moderará a mediados de 2022 y luego volverá a niveles previos a la pandemia, similar a la narrativa actual de la mayoría de los bancos centrales. Sin embargo, la realidad y las perspectivas de los consumidores están mostrando ser más persistentes. Es evidente que los riesgos de inflación están sesgados al alza, mientras que los del crecimiento están inclinados a la baja, mientras que la receta del FMI es que los bancos centrales actúen subiendo tasas si los precios muestran signos de durabilidad.

La conclusión de todo esto es que el mundo seguirá transitando en una fase de inflación que se irá extendiendo a lo largo y ancho del planeta. La gran incógnita es si estas presiones serán de corta o larga duración, pero en el inter veremos un apretón monetario. En México ya estamos acostumbrados a las altas tasas de interés, el riesgo es lo que sucederá con el tipo de cambio peso-dólar cuando se acabe el exceso de liquidez mundial y Estados Unidos tenga tasas de interés en torno a un 1 o 2%. El impacto en la paridad peso-dólar puede afectar la tasa de inflación y ello puede generar mayores alzas en la tasa de interés en México, las cuales podrían llegar a niveles de un 6.0% el año que viene. En este escenario, podríamos esperar mayores costos financieros para el gobierno federal y empresas, menos inversión y menor crecimiento económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

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El problema inflacionario

La siempre presente inflación es uno de los principales problemas de México ya que año con año erosiona el poder adquisitivo de la población ocupada. Si bien México ya no sufre las tasas de inflación de las décadas de los 70s y 80s, el alza de precios sigue siendo un problema crónico para el desarrollo de nuestro país.

Si analizamos el alza de precios ocurrido en cada una de las últimas cinco décadas nos sorprenderíamos. Tenemos que de enero de 1970 al mismo mes de 1980 la inflación fue de 320.9%; de enero de 1980 a enero de 1990 fue de 15,045.5%; de enero de 1990 a enero de 2000 fue de 477.8%; de enero de 2000 a enero de 2010 fue de 61.5%; mientras que de enero de 2010 a enero de 2020 fue de 46.7%. Las inflaciones de cada década, vistas de manera aislada, hacen que el problema inflacionario se vea menos grave de lo que ha sido, pero la realidad es que para todo el periodo de enero de 1970 a agosto de 2021 ¡la inflación en México fue de 939,436%! Esto equivale a un promedio anual de 19.3% en todo el periodo. Llama mucho la atención este enorme número, pero no podemos olvidar que ya le quitamos tres ceros a la moneda en 1993.

Si nos centramos en los tiempos recientes, tenemos que la inflación de precios al consumidor entre enero del 2000 y agosto de 2021 fue de 155.1%. Esto implica una tasa promedio de 4.56% anual en el periodo, pero deja en claro que hasta las tasas inflacionarias “moderadas”, en el largo plazo causan una enorme mella en el poder adquisitivo de la población ocupada. En promedio, algo que costaba 100 pesos en enero del año 2000, ahora cuesta 255.10 pesos.

Dado el repunte inflacionario que estamos viviendo, en esta entrega analizamos la situación actual en cuanto al alza de precios al consumidor en México, la postura que la Junta de Gobierno del Banco de México ha tenido al respecto, así como las repercusiones de las decisiones de política económica en el débil proceso de recuperación económica.

El pasado 7 de octubre, el INEGI informó que la inflación anualizada de precios al consumidor durante septiembre de 2021 fue de 6.0%, la tasa de incremento de precios más alta desde abril de este año. Pero lo más graves que con este dato se ligan 7 meses consecutivos en los que la inflación general en México ha estado por encima del límite máximo de la meta del Banxico, que es de 4.0 por ciento.

Es verdad que en la actualidad muchos países están experimentando un problema inflacionario derivado de diversas causas (cada caso es distinto), entre las que destacan: el enorme incremento en sus agregados monetarios que se traduce en más dinero en circulación, la escasez de ciertas materias primas e insumos para la industria manufacturera (como los semiconductores), las alzas en los costos de la energía, la persistencia de los problemas logísticos en el comercio internacional, los estímulos económicos en naciones desarrolladas que ocasionaron un fuerte desequilibrio entre la demanda y la oferta de bienes y servicios, entre otros. Todos estos elementos se combinan y causan inflación en distintas naciones. Destacan por su inusualmente alta tasa de inflación naciones como España (3.3%), Canadá (3.7%), Alemania (3.9%), Estados Unidos (5.3%), India (5.3%) Polonia (5.4%), Rusia (6.7%) y Brasil (9.7%).

Regresando al caso de México, tenemos que el incremento de precios del 6.0% entre septiembre de 2020 y el mismo mes de 2021 es producto de que el índice subyacente registró un incremento anualizado de 4.92%, mientras que el índice no subyacente subió 9.37%. Es preocupante que ambos índices acumulan 7 meses consecutivos en un nivel por arriba del 4.0%, que es el límite máximo de la meta anual del Banxico.

Ahora, al analizar el comportamiento de los elementos que componen el índice subyacente, vemos que durante septiembre de 2021 el incremento anualizado del índice de las mercancías fue del 6.26% mientras que el alza de precios en los servicios fue de 3.43%. Este comportamiento es resultado, en parte, de que los hogares ahora destinan un mayor porcentaje de su gasto a la compra de bienes que de servicios (por ejemplo, el gasto en restaurantes y en viajes aun está en un nivel prepandemia). Con esto, el índice de precios de mercancías acumula 18 meses en un nivel arriba del 4.0%, mientras que la inflación de precios de los servicios ha estado controlada. Finalmente, en relación al índice no subyacente, su incremento de 9.37% anualizado en septiembre se debe a que los productos agropecuarios registran alza de 10.41%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 8.55%. Con estos datos tenemos que el índice de los productos agropecuarios acumula 5 meses consecutivos arriba del 4.0%, mientras que el de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno suma 8 meses por arriba.

Más allá del deterioro del poder adquisitivo de la población ocupada, el otro impacto sensible e inmediato de esta persistente inflación es que la Junta de Gobierno del Banco de México ha realizado tres aumentos de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés objetivo en lo que va de este año, elevándola de 4.00% a 4.75%. La enorme mayoría de analistas anticipa que en la reunión de noviembre de este año habrá otro incremento de al menos un cuarto de punto porcentual, pero dado que las presiones inflacionarias arreciaran en lo que queda del año, pues no podemos descartar que el aumento de la tasa objetivo de noviembre sea de medio punto porcentual y la tasa se vaya hasta 5.25%. Desde luego que el mercado está dando por un hecho que en 2022 seguirán los incrementos en la tasa de interés y muestra de ello es que en GAEAP hemos calculado la tasa de interés implícita para los Cetes a 28 días que estaría vigente dentro de un año y es de 6.48 por ciento.

Desde esta columna he mencionado que varios de los componentes del índice inflacionario no van a responder con una disminución o alza más moderada, ante los incrementos en la tasa de interés objetivo del Banxico. Este es el caso de los componentes del índice no subyacente. El hecho de que el Banxico suba su tasa de interés no hará que se produzcan más aguacates o que las gallinas pongan más huevos; y de igual forma, el que el Banxico suba su tasa de interés no hará que baje el precio de la gasolina o del gas. Por lo tanto, la lucha contra la inflación está perdida en este frente.

¿Qué tan efectivo es que el Banxico suba su tasa de interés para frenar el índice de precios de las mercancías? Pues puede ser efectivo sólo para que se disminuya la demanda de estos bienes, pero no hará que se produzcan más semiconductores en Asia, ni hará que se resuelvan los problemas logísticos internacionales que han encarecido los fletes, ni resolverá la crisis energética china y su impacto en la capacidad manufacturera de sus fábricas.

Queda claro pues que la incidencia de los incrementos en tasa de interés por parte del Banxico en los objetivos inflacionarios es muy limitada, pero a pesar de ello, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno, quieren mandar una señal clara de que están comprometidos con su mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda.

El problema es que estos incrementos en tasa de interés tendrán un costo importante para el proceso de recuperación económica. Las mayores tasas de interés implican un golpe a la ya muy deteriorada inversión fija bruta; de igual manera, implican que el gobierno federal tendrá que destinar mayores recursos para hacer frente al costo financiero de su deuda, y de igual forma, los hogares y empresas que tengan créditos a tasa flexible, tendrán que pagar más por estas deudas o bien, los refinanciamientos serán más caros.

Todo esto se da en un contexto de una lenta y frágil recuperación económica. ¿Vale la pena pagar este costo de mayores tasas de interés a sabiendas de que apenas si tendrán un impacto en la inflación? Considero que no, pero al final de cuentas ahí está el mandato del Banco de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Dirección General GAEAP*      

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China quiere entrar al CPTPP, EE.UU. lo puede impedir

El 16 de septiembre de este año, el gobierno de Pekín presentó su solicitud formal para formar parte del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), que es un acuerdo comercial integrado por 11 países, cuyos miembros incluyen a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China envió una notificación al ministro de comercio de Nueva Zelanda, quien funge como el miembro designado del CPTPP que actúa como depositario de los asuntos administrativos.

En el caso de México, los dirigentes de sectores sensibles como calzado y vestido han manifestado su rechazo total al ingreso de China al CPTPP, ya que dicha nación sigue realizando prácticas poco competitivas al no ser una economía de mercado con precios distorsionados. A la fecha no ha habido una respuesta formal por parte del gobierno de México ante la solicitud de China, no obstante que existe una cláusula en el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) que limita a México a negociar acuerdos comerciales con economías de no mercado, como la de China. Sin embargo, no sería sorpresa que en el discurso, México le diera el visto bueno a China, sobre todo a la luz de los guiños que ha tenido el presidente López Obrador con Xi Jinping, a quien se le dio un espacio para hablar a través de un video grabado para la reciente VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Otros países han sido más francos y expeditos al fijar una postura respecto a China, como es el caso de Australia, que señaló que no estaría dispuesta a negociar la solicitud de China para unirse al CPTPP a menos de que Beijing elimine los aranceles de represalia que ha impuesto sobre los productos australianos. Por su parte, Japón mantiene una relación tensa con China por su intrusión en las aguas de las islas Senkaku administradas precisamente por Japón, por lo que no sería sorpresa que manifieste una negativa en tanto ese asunto se resuelve.

Con independencia de lo anterior y de la habilidad de China de cumplir lo que manda el CPTPP a sus países miembros. Existe una gran brecha entre los estándares básicos del CPTPP y los compromisos vigentes de China en otros acuerdos comerciales. El CPTPP tiene capítulos sobre el trabajo y las empresas estatales que exigen la libertad de asociación, eliminan todas las formas de trabajo forzoso y establecen disciplinas sobre las actividades comerciales de las empresas públicas; mientras que el RCEP (Asociación Económica Integral Regional) no lo hace. Tanto el CPTPP como el RCEP contienen un capítulo sobre comercio electrónico, pero los compromisos asumidos son muy diferentes. No se trata solo de que las disposiciones digitales del CPTPP van más allá (por ejemplo, que prohíben la divulgación forzada del código fuente), sino que están sujetas a la solución de controversias entre las partes y no permiten que se invoquen exenciones de seguridad nacional autoevaluables (algo a lo que China es muy proclive).

En este contexto, es importante analizar el papel que Estados Unidos pueda tomar en esta posible negociación de los países miembros del CPTPP con China. En un artículo editorial publicado el pasado 29 de septiembre en el Wall Street Journal y titulado “Estados Unidos tiene un camino para regresar al comercio del Pacífico”, Tim Groser, Ministro de Comercio de Nueva Zelanda del 2008 al 2015 y embajador en los EE.UU. de 2016  a 2018, se señala que Estados Unidos, por razones militares y políticas que contrarresten a China, debe regresar al Tratado Transpacífico. Esto a pesar de que en principio este no es un tema que sea prioritario para el Presidente Joe Biden, ni para los legisladores republicanos ni demócratas.

Recuerda que fue en febrero de 2017 cuando el presidente Donald Trump daba su primer discurso en una sesión conjunta del Congreso. Fue en esa ocasión que el presidente anunció la retirada de Estados Unidos del recientemente negociado Tratado Transpacífico (TPP). Tim Groser relata que mientras Trump daba su discurso, él recordaba una conversación que había tenido con un embajador asiático, particularmente astuto, quien le había dicho que si alguna vez se escribía un libro sobre el declive de la influencia estadounidense en Asia y la región del Indo-Pacífico, su primer capítulo sería un relato sobre la retirada de Estados Unidos del TPP.

Se debe reconocer que en gran parte, fue gracias a la valiente decisión de Japón de avanzar sin EE.UU., que el TPP sobrevivió. Con algunos cambios en algunas de sus disposiciones y un nuevo apodo fue que el TPP se volvió “integral y progresivo” y se convirtió en CPTPP. Nada hubiera sido posible si Japón, por mucho la economía dominante que queda en el acuerdo, hubiera tomado una decisión distinta.

Para Groser, la reciente decisión de China de solicitar acceso como miembro del CPTPP debería ser un recordatorio para los legisladores republicanos y demócratas por igual, de que si Estados Unidos se toma en serio competir con China en la región del Indo-Pacífico, debe enfrentar una realidad central: habiéndose retirado del TPP, Estados Unidos muestra que no tiene una estrategia comercial para respaldar su postura militar en la región. China es el principal socio comercial de muchos países del Indo-Pacífico. El tamaño de la economía de China, así como su ambición militar y geoestratégica, significa que Pekín estará en el centro del debate sobre todos los problemas regionales y globales del siglo XXI, desde el cambio climático hasta el comercio. Su capacidad para influir en los resultados de esos problemas estará determinada por el grado de influencia que EE.UU. mantenga en la zona, y no se ve que vaya a ser mucha.

Todavía no sabemos a dónde conducirá el nuevo guion político que el Partido Comunista Chino está escribiendo sobre el rumbo de la segunda economía más grande del mundo. Cuando Deng Xiaoping, hace 40 años, orientó a China hacia el crecimiento y una economía abierta con su lema “ser rico es glorioso”, fue el comienzo del programa de reducción de la pobreza más grande de la historia de la humanidad. Cientos de millones de chinos salieron de la indigencia y se abrieron enormes oportunidades para los socios comerciales de China. Sin embargo, las cosas se han estado moviendo hacia atrás últimamente, en la dirección de una mayor centralización y control estatal. En este sentido, se podría argumentar que la propia China necesita un equilibrio a partir del compromiso total de Estados Unidos en la región.

El pueblo chino se ha beneficiado del compromiso positivo de Pekín con el modelo económico liberal diseñado por Estados Unidos. Las opciones y estrategias comerciales futuras de China serán fundamentalmente diferentes si no se les pone un freno a través de una estrategia económica comercial estadounidense sólida y exitosa en la región Indo-Pacífico.

Curiosamente, Estados Unidos está paulatinamente implementando los elementos de un nuevo compromiso regional. Es verdad que ninguna política exterior (o política comercial) es políticamente sostenible sin un electorado nacional sólido que la respalde. El comercio ha sido durante mucho tiempo un tema tortuoso en la política interna estadounidense, particularmente para los demócratas, porque el cambio económico crea ansiedad en la clase media (por esa razón este segmento del electorado apoyó a Donald Trump en su campaña de 2016). Cuando las personas se encuentran bajo una fuerte presión económica, el comercio siempre será un buen chivo expiatorio.

En septiembre de 2020, la Fundación Carnegie para la Paz Internacional publicó un documento técnico titulado «Hacer que la política exterior de los Estados Unidos funcione mejor para la clase media». Entre los autores se encontraba Jake Sullivan, quien ahora es asesor de seguridad nacional del presidente Biden. El enfoque de la Casa Blanca para calmar los temores tradicionales de los demócratas de un cambio económico inducido por el comercio internacional parece claro: apuntalar la política interna antes de avanzar agresivamente en cualquier acuerdo comercial internacional.

Sin embargo, el reciente establecimiento del acuerdo de seguridad de AUKUS, entre los EE.UU., el Reino Unido y Australia, no puede dejar ninguna duda de que la administración Biden ve al Indo-Pacífico como el escenario más importante de competencia estratégica con China. Kurt Campbell, el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para el Indo-Pacífico, ha dejado en claro que la estrategia de Estados Unidos en la región debe extenderse más allá de un plan militar para proteger a los aliados estadounidenses de las ambiciones expansionistas de China. Necesita un componente económico.

No obstante lo anterior, en opinión de Tim Groser, es poco probable que EE.UU. rectifique el error de haber dejado el TPP solicitando unirse al CPTPP. Biden ha dicho que se opondría a unirse al acuerdo original sin una renegociación. Eso por sí solo dificultaría que Estados Unidos vuelva a entrar. Pero también es cierto que el entorno estratégico ha evolucionado. Gran parte del TPP, como sus disposiciones sobre comercio y medio ambiente, siguen siendo pertinentes, pero los últimos cinco años han agudizado la comprensión del mundo respecto de las políticas sobre cuestiones clave como el comercio digital y las empresas estatales. Además, hay un chico nuevo en el bloque del TPP: el Reino Unido, la sexta economía más grande del mundo, un importante socio de inteligencia y defensa de los EE.UU. que ha manifestado que quiere unirse al tratado. El deseo del Reino Unido después del Brexit de expandir sus horizontes más allá de la Europa geográfica se desprende del acuerdo comercial anunciado este verano entre Londres y Canberra.

Independientemente de los resultados de las elecciones al Congreso estadounidense en 2022, la participación activa en política exterior siempre requiere del apoyo de los dos partidos políticos estadounidenses. El Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que actualizó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se aprobó fácilmente con el apoyo de republicanos y demócratas durante la administración Trump. Si Estados Unidos vuelve a comprometerse con el TPP, debería rebautizarse como Acuerdo de Asociación Económica Indo-Pacífico. Un nuevo nombre podría facilitar la venta políticamente.

Groser concluye su artículo señalando que ya había mucho en juego en la región incluso antes del movimiento agresivo de China sobre Hong Kong, sus amenazas a Taiwán y su creciente guerra comercial con Australia. Ahora se vuelve necesario que los líderes políticos estadounidenses de ambos partidos comiencen a hablar sobre que la participación en la región es fundamental para cerrarle la puerta a China, no solo en los niveles político y militar, sino en la arquitectura comercial y económica que moldeará las relaciones económicas durante la próxima década y más allá. Sólo entonces el astuto embajador asiático, podrá descansar tranquilo, seguro de saber que el declive de la influencia estadounidense en el Indo-Pacífico es un libro que nunca se escribirá.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

En Twitter: @alejandrogomezt

alejandro@gaeap.com

Dos problemas mundiales: el techo de deuda de EEUU y la crisis del modelo económico chino

Son  días de gran nerviosismo a nivel mundial. Son muchos los temas que mantienen la atención de inversionistas y analistas. Más allá de ver cómo se ha debilitado el proceso de recuperación económica en la mayoría de naciones, hay dos temas que deben ser resueltos en el corto plazo, mismos que abordo en esta entrega: necesidad de elevar el techo de endeudamiento público en los Estados Unidos y el caso de la inmobiliaria china Evergrande. A continuación explico en qué consisten y las implicaciones de cada uno de estos temas:

Techo de endeudamiento de los Estados Unidos

Cómo lo señalé líneas arriba, uno de los principales factores de preocupación a nivel global es que se acaba el tiempo para que el Congreso de Estados Unidos eleve el techo de endeudamiento del sector público. Es verdad que después de la elección presidencial, en la cual fue derrotado Donald Trump, persiste una gran disputa partidista entre legisladores Demócratas y Republicanos. Sin embargo, por el bien económico del país, le corresponde al Congreso dejar de lado dichas disputas partidistas y autorizar el dinero para que Estados Unidos pueda pagar sus deudas, mismas que nunca se han dejado de pagar, pero esta podría ser la primera vez.

Como referencia tenemos que en 2011, Standard & Poor’s rebajó la calificación crediticia triple A de los EE.UU. Por primera vez, después de que el Departamento del Tesoro llegara a estar a pocos días de no poder pagar ciertos beneficios como el Seguro Social. En 2013, durante otro enfrentamiento, el gobierno de EE.UU. cerró durante 16 días hasta que el Congreso aprobó un proyecto de ley que financiaba al gobierno y aumentaba el límite de la deuda.

Hasta ahora los Senadores Republicanos han dicho que no votarán para elevar el techo de la deuda. Esto es evidente ya que no cooperan con los Demócratas dado que no les gustan los planes de crecientes y excesivos gastos por parte del presidente Biden. Es verdad que parece que lo más sensato es no permitir mayor endeudamiento, pero la realidad es que elevar el techo de la deuda en esta ocasión no es para pagar gastos futuros, sino que es para pagar las cosas que tanto demócratas como republicanos ya acordaron, como los recortes de impuestos de la era Trump, por ejemplo. Al mes de agosto de 2021 el saldo de la deuda del sector público de Estados Unidos asciende a 28.427 billones de dólares (trillions en inglés).

Los analistas Matt Egan y Phil Mattingly de CNN, nos muestran su desglose de lo que consideran son el mejor y peor escenario, respecto de lo que podría pasar en caso de que no se autorice el aumento al techo de endeudamiento:

Mejor caso: la economía estadounidense entraría en una recesión leve. E incluso eso provocaría un cortocircuito en la frágil recuperación de la pandemia de formas que no podemos anticipar por completo.

En el peor de los casos: un desastre financiero absoluto que durará meses. Se cerraría el flujo de  decenas de miles de millones de dólares en ayuda para la recuperación económica por el Covid-19. Los precios de las acciones se desplomarían. Los mercados crediticios se paralizarían. Se perderían hasta 6 millones de puestos de trabajo, según estimaciones de la calificadora Moody’s.

Si el escenario del peor de los casos parece más un problema para Wall Street que para la economía real, esto se debe pensar dos veces. Y es que si no aumenta el límite de deuda, también se detendrían los cheques de pago a los trabajadores federales, los beneficios de Medicare, los salarios militares, los reembolsos de impuestos, los cheques del Seguro Social y los pagos a contratistas federales.

En otras palabras, «nadie se salvaría», dijo Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable. «Sería un desastre autoimpuesto del que no nos recuperaríamos, todo en un momento en el que nuestro papel en el mundo ya está siendo cuestionado».

Caso Evergrande de China

En un artículo editorial publicado en el Wall Street Journal el pasado 22 de septiembre, titulado “Evergrande representa la economía de China en pocas palabras”, escrito por James Mackintosh, se hace mención de que el emproblemado conglomerado inmobiliario de Shenzhen, China, Evergrande, es una buena representación en miniatura de lo que es la economía china. Ambos han funcionado durante décadas sobre el principio de que valía la pena pedir prestado para crecer artificialmente a través del sector construcción; en el caso de Evergrande principalmente viviendas, en el caso de China no solo apartamentos, sino carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y cualquier otra infraestructura.

Evergrande es un desarrollador de 25 años ubicado en la metrópolis sureña de Shenzhen. Tiene proyectos —unos 800 en progreso y distribuidos en más de 200 ciudades— en todas las provincias de China continental, según su informe anual más reciente.

El negocio de Evergrande se ha quedado sin acceso al crédito, en gran parte debido a los cambios de política pública por parte del gobierno chino. Xi Jinping, el líder más poderoso de China en décadas, ha enfatizado un papel más importante para el estado en la búsqueda de distribuir la riqueza de manera más equitativa. Los esfuerzos de su gobierno para frenar el alza en los precios de la vivienda empeoraron el problema de escasez de efectivo de Evergrande. Es así que los inversionistas han visto con preocupación cómo sus bonos, y los de otros desarrolladores inmobiliarios con problemas, han colapsado. De acuerdo con Mackintosh, el modelo económico de China también se ha quedado sin rumbo, y es probable que el proceso de ponerlo en una nueva vía de crecimiento traiga más equivocaciones en las políticas gubernamentales, como las que se cometieron en perjuicio de Evergrande.

A nivel mundial, ahora tendremos que lidiar con los riesgos a corto plazo de los posibles efectos de contagio de la caída de Evergrande, mientras evaluamos los efectos a largo plazo del cambio en el modelo económico de China. Ambos podrían tener serias implicaciones para el resto del mundo.

El peor escenario de impacto a corto plazo de la caída de Evergrande sería que provocaría un efecto dominó de quiebras a medida que los capitales huyen de otras compañías inmobiliarias chinas, que los precios de la vivienda y la tierra se desplomen, y los ahorradores chinos encuentran que los apartamentos vacíos en los que invirtieron valen menos de lo que pagaron. Los proveedores de hormigón, acero, alambre, tuberías y otros materiales de construcción colapsarían y el desempleo se dispararía. El impacto global comenzaría con los países que proporcionan el carbón, el mineral de hierro y otros productos básicos que China necesita, como Australia y Brasil, pero no se detendría allí.

Mientras tanto, el contagio financiero podría provenir de problemas por parte de aquellos que hicieron inversiones riesgosas concentradas en activos como acciones o bonos chinos, algo similar al colapso de Long-Term Capital Management en 1998.

Los mercados occidentales hasta ahora han mostrado poca preocupación de que pudiera ocurrir la situación  descrita en el peor escenario, ya que nadie cree que el gobierno de China lo vaya a permitir. Sin embargo, es imposible saber qué apoyo brindará la dictadura comunista de China a Evergrande. El camino más factible es que se opte por proteger a los proveedores, compradores de vivienda, pequeños inversionistas y ahorradores, a expensas de la dirección de Evergrande, los prestamistas, los inversores institucionales y, especialmente, los acreedores extranjeros.  En este sentido, de acuerdo con el WSJ, los participantes del mercado esperan que el gobierno de China permita que Evergrande no pague al menos parte de su deuda, dejando que los inversores extranjeros paguen gran parte de la factura. También esperan que China proteja a los muchos compradores y proveedores de viviendas a los que el desarrollador debe apartamentos y dinero.

En este sentido, los inversionistas que poseen los bonos en dólares estadounidenses de China Evergrande Group no recibieron un pago de intereses por parte del gigante inmobiliario este pasado jueves 23 de septiembre, dijeron personas familiarizadas con el asunto. Evergrande estaba en disposición de hacer $83.5 millones de dólares en pagos de intereses antes de la fecha mencionada, respecto de bonos en dólares con un valor nominal de $ 2.03 miles de millones. La empresa podría realizar los pagos con retraso y tiene un período de gracia de 30 días antes de que los tenedores de bonos puedan declarar un incumplimiento. Por lo tanto se mantiene la incertidumbre.  

En cuanto al contagio financiero que pudiera ocurrir, no hay forma de saberlo ahora con certeza. Es verdad que los grandes bancos en ocasiones hacen cosas tontas, como lo demostraron las pérdidas multimillonarias de los préstamos a Archegos Capital Management a principios de este año. El sistema estadounidense es más resistente ahora de lo que fue en 1998 o 2007, por lo que cualquier explosión de un fondo de cobertura o un banco chino tendría que ser realmente grande o estar interconectada para representar una amenaza.

El contagio psicológico es más probable. Los inversionistas internacionales ansiosos por las altas valoraciones de prácticamente todo podrían volver a centrarse en el riesgo, en lugar de la recompensa.

De esta manera se retirarían en el corto plazo de las acciones y los bonos más riesgosos, pero con el costo de oportunidad tan elevado que tienen los activos seguros y sus rendimientos extremadamente bajos (pérdidas garantizadas después de la inflación en los bonos del gobierno y el efectivo), resulta más caro buscar seguridad, lo que ayuda entonces a respaldar los activos riesgosos en el corto y mediano plazo. En este sentido se publicó unan nota en el WSJ del  22 de septiembre en la cual se menciona que algunos grandes inversores estadounidenses están mirando más allá del posible fracaso de Evergrande y están dando un voto de confianza a China como destino de inversión a pesar de los crecientes riesgos regulatorios y políticos que los inversores extranjeros enfrentan cada vez más allí.

El impacto a largo plazo podría ser aún más perturbador. China ha tratado repetidamente de reequilibrar su economía desde el impulso al sector construcción impulsado por la deuda hacia las industrias de consumo y servicios. Ha tenido cierto éxito, pero cada vez que hay una desaceleración, vuelve al modelo probado de aumentar la deuda y la inversión para impulsar el crecimiento doméstico.

Pero esta vez podría ser diferente, ya que el presidente Xi Jinping ha asegurado todas las palancas del poder estatal. Tal vez esté dispuesto a aceptar un crecimiento económico más lento a cambio de que éste sea más sostenible. La fuga de capitales físico es más difícil ahora que antes, ya que ha habido mayor vigilancia en las rutas que antes se usaban para sacar dinero del país, además de que el Covid-19 ha restringido los viajes internacionales.

Si China realmente está tomando medidas para dejar el modelo insostenible de  crecimiento económico basado en la deuda, se enfrenta a una serie de problemas delicados a medida que rehace su economía. Tendrá que apartar a la población de la idea de que los apartamentos vacíos son un buen vehículo para ahorrar dinero, sin destruir los ahorros de todos. Tendrá que persuadir a las personas de que deben ahorrar menos y gastar más. Tendrá que reubicar un gran número de trabajadores y capital desde el sector inmobiliario y de la industria de la construcción en general (que en conjunto representan alrededor de una octava parte de la economía y, junto con los proveedores, probablemente representan más de una cuarta parte del producto interno bruto), y tendrá que aumentar los impuestos para sustituir la venta de tierras como fuente de financiamiento. Peor aún, tendrá que hacer todo esto mientras agrega menos deuda y acepta una tasa de crecimiento más baja.

La deuda china no puede seguir aumentando al ritmo de la última década. China es uno de los tres únicos países en mantener deuda no financiera que asciende a más del 100% del PIB desde 2011, según el Banco de Pagos Internacionales (junto con Grecia y Singapur, mientras que el territorio chino Hong Kong también lo ha hecho). Ahora tiene aproximadamente el mismo nivel de deuda a PIB que Estados Unidos, a pesar de tener un sistema financiero significativamente menos desarrollado. Cabe señalar que la deuda no financiera consiste en instrumentos de crédito emitidos por entidades gubernamentales, hogares y empresas que no están incluidas en el sector financiero.

Las implicaciones de todo esto para la economía mundial son enormes, ya que si China tiene éxito, significará menos demanda de las materias primas que ha estado importando, más demanda de bienes de consumo y, probablemente, una mejor balanza comercial. Para el resto del mundo, eso significa precios más bajos para el acero, el cobre y la energía que se destinaba al cemento, y una menor necesidad de que China recicle dólares en bonos del Tesoro estadounidense y otras tenencias en el extranjero. Pero si China tiene éxito, también significa menos mano de obra china barata y más consumo chino impulsando hacia arriba la demanda global, las cuales son ampliamente inflacionarias.

La historia sugiere que es excepcionalmente difícil navegar tales cambios sin errores, y China es tan grande que los cambios deberán ser globales, no meramente domésticos. Es así que los siguientes, podrían ser unos años accidentados.

El reequilibrio intermitente de China no ha progresado mucho en los últimos años, pero me parece que el presidente Xi se lo toma cada vez más en serio, además de querer reafirmar el control sobre el sector privado. A medida que ese reequilibrio se filtre al resto del mundo, nos importará a todos. Evergrande es una llamada de atención.

Para muchos, los verdaderos riesgos derivados de los mercados de China van más allá de la deuda y los bienes raíces. Lo que hemos visto es una campaña continua de mayor regulación que se ha dirigido a los gigantes tecnológicos chinos, incluidos Alibaba Group Holding Ltd. y Tencent Holdings Ltd., por cuestiones que incluyen supuestas prácticas anticompetitivas, seguridad de datos y otros asuntos. Las acciones de Alibaba en Hong Kong han bajado alrededor de un tercio en el último año, mientras que las de Tencent, el fabricante de la popular aplicación WeChat en China, han bajado más de un 20%.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El comercio exterior es el principal motor de crecimiento económico

Mucho se ha dicho respecto de que el principal motor de crecimiento económico, desde el segundo semestre de 2020 y a lo largo de 2021, ha sido el sector externo, concretamente las exportaciones. En las pasadas entregas hemos comentado que de los componentes de la demanda agregada, en el comparativo del primer semestre de 2021 respecto del mismo semestre de 2020, el consumo privado de bienes y servicios nacionales muestra un aumento de 5.8%; mientras que la inversión fija bruta total presenta un incremento de 11.1%. No obstante estos aumentos, el consumo privado de bienes y servicios nacionales se encuentra 5.9% por debajo del nivel del primer semestre de 2019, mientras que la inversión fija bruta está 12.2% por debajo de lo observado en el primer semestre de 2019. Respecto del gasto neto del sector público presupuestario, las estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) muestran que en términos reales, entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste creció 9.3% y que se encuentra 15.0% por encima del nivel del primer semestre de 2019. Pero no nos vayamos con la finta de datos preliminares del primer semestre, ya que al tomar en cuanta años completos vemos que entre 2019 y 2020 este gasto neto del sector público creció apenas 0.1% en términos reales.

Con lo anterior en mente, en esta entrega analizamos lo que está pasando con el sector externo y como contribuye a la recuperación económica nacional. Comenzamos haciendo un repaso de lo que sucedió en el periodo de 2019 a 2020, utilizando información de años completos; y posteriormente hacemos un análisis de lo sucedido en los primeros siete meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Este análisis se presenta primero para el volumen total de comercio (exportaciones, importaciones y saldo de la balanza comercial), y posteriormente se presenta la evolución de las diferentes actividades que conforman la industria manufacturera.

Comercio total de México 2019 – 2020

En el 2020 México realizó exportaciones totales de 416.999 miles de millones de dólares (mmdd), cifra que representó una disminución de -9.47% respecto de los 460.603 mmdd exportados en 2019. Por su parte, en cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 382.985 mmdd en 2020, cifra inferior en -15.87% a los 455.241 mmdd observados en 2019.  De esta manera, pasamos de tener un superávit en la balanza comercial de 5.362 mmdd en 2019 a uno de 34.013 mmdd en 2020, lo que implica un aumento del superávit de 534.34 por ciento.

El volumen de comercio exterior de México es enorme cuando lo relacionamos al tamaño de nuestra economía. En 2019 las exportaciones mexicanas sumaron el equivalente a 8.868 billones de pesos, mientras que las importaciones fueron de 8.765 billones de pesos. Es así que la suma de exportaciones e importaciones fue de 17.633 billones de pesos. Si tomamos en cuenta que el PIB nominal de México en 2019 sumó 24.453 billones de pesos, queda claro que en ese año las exportaciones representaron el 36.3% del PIB, las importaciones el 35.8%, mientras que la suma del comercio exterior fue de 72.1% del PIB. En el 2020 las exportaciones mexicanas tuvieron un valor equivalente a 8.882 billones de pesos, mientras que las importaciones sumaron 8.164 billones, por lo que la suma del comercio exterior fue de 17.047 billones de pesos. Si tomamos en consideración que el PIB nominal en 2020 fue de 23.073 billones de pesos, queda claro que en dicho año las exportaciones fueron equivalentes a 38.5% del PIB, las importaciones al 35.4% del PIB y la suma del comercio exterior fue de 72.1% del PIB.

Comercio total de México primeros siete meses de cada año 2019 – 2021

En el acumulado de los primeros siete meses de 2021 vemos que las exportaciones totales de México sumaron 276.994 mmdd, cifra que representa un incremento de 26.9% respecto de los mismos meses de 2020 y que también está 3.9% por encima de lo exportado en los primeros siete meses de 2019.  En materia de importaciones, la dinámica ha sido mayor, ya que éstas sumaron 279.962 mmdd en los primeros siete meses de 2021, cifra 33.2% superior a la observada en los primeros siete meses de 2020 y superior en 5.8% a la observada en los primeros siete meses de 2019.

Es así que derivado de la crisis económica de 2020 y la posterior recuperación de importaciones en 2021, es que pasamos de tener un superávit comercial de 1.945 mmdd en los primeros siete meses de 2019 a un superávit de 8.045 mmdd en los primeros siete meses de 2020 a tener un déficit de -2.968 mmdd en los primeros siete meses de 2021. Este importante aumento de importaciones puede tener dos componentes: 1. Varias de las importaciones son de insumos para la producción de exportaciones, por lo que serían positivas para la economía nacional; y 2. Si son importaciones que desplazan producción nacional, como muchas importaciones de bienes de consumo final, pues estas perjudican a la planta productiva nacional.

Ahora, para ilustrar el peso de las exportaciones e importaciones en el PIB de México en los primeros siete meses de 2021, tenemos que las exportaciones sumaron el equivalente a 5.582 billones de pesos, mientras que las importaciones fueron de 5.642 billones de pesos y la suma del comercio exterior de México de enero a julio de 2021 es de 11.225 billones de pesos. Si tomamos en consideración que el PIB nominal anual en el primer semestre del 2021 fue de 25.419 billones de pesos, tenemos que las exportaciones representan el 22.0% del PIB, las importaciones el 22.2% del PIB y la suma del comercio exterior es equivalente al 44.2% del PIB. Estos porcentajes evidentemente son más bajos que los  presentados líneas arriba, pero hay que tener en mente que corresponden únicamente a los primeros siete meses de 2021, por lo que la expectativa es de que al cierre de 2021 la suma de exportaciones e importaciones de México represente cerca del 75.0% del PIB mexicano.

Comercio manufacturas de México 2019 – 2020

En cuanto al comercio exterior de manufacturas, por pare de México, vemos que en 2020 las exportaciones sumaron 373.823 mmdd, cifra 9.0% inferior a la observada en 2019, cuando éstas sumaron 410.789 mmdd. Por su parte, las importaciones manufactureras sumaron 336.489 mmdd en 2020, cifra 14.3% más baja respecto de los 392.640 mmdd observados en 2019.  De esta manera, México pasó de tener un superávit manufacturero de 18.149 mmdd en 2019 a uno de 37.335 mmdd en 2020, lo que representó un incremento de 105.7%.

En 2020, las actividades manufactureras que más contribuyeron a generar el enorme superávit comercial fueron las siguientes (en paréntesis se indica el monto del superávit generado): Productos metálicos, maquinaria y equipo (78.400 mmdd); Alimentos, bebidas y tabaco (6.941 mmdd); Minerometalurgia (2.326 mmdd); y Fabricación de otros productos minerales no metálicos (1.247 mmdd). Ahora, a continuación se presentan las actividades manufactureras que registraron déficit en su balanza comercial en 2020 (en paréntesis se indica el monto de dicho déficit): Química (-16.444 mmdd); Productos plásticos y de caucho (-12.715 mmdd); Siderurgia (-8.478 mmdd); Otras industrias manufactureras (-5.611 mmdd); Papel, imprentas e industria editorial (-4.415 mmdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (-3.505 mmdd) e Industria de la madera (-0.412 mmdd)     

Comercio manufacturas  de México primeros siete meses de cada año 2019 – 2021

En cuanto al comercio exterior de manufacturas, por pare de México, vemos que en los primeros siete meses de 2021 las exportaciones sumaron 243.916 mmdd, cifra 26.0% superior a la observada en los primeros siete meses de 2020, cuando éstas sumaron 193.639 mmdd. Por su parte, las importaciones manufactureras sumaron 238.387 mmdd en 2021, cifra 29.8% más alta respecto de los 183.634 mmdd observados en los primeros siete meses de 2020.  De esta manera, México pasó de tener un superávit manufacturero de 10.005 mmdd en los primeros siete meses de 2020 a uno de 5.529 mmdd en los primeros siete meses de 2021, lo que representó un decremento de -44.7% en el valor del seuperavit comercial manufacturero.

En los primeros siete meses de 2021, las actividades manufactureras que más contribuyeron a generar el superávit comercial antes mencionado, fueron las siguientes (en paréntesis se indica el monto del superávit generado): Total productos metálicos, maquinaria y equipo (41.969 mmdd); Alimentos, bebidas y tabaco (3.787 mmdd); y Fabricación de otros productos minerales no metálicos (0.658 mmdd). Ahora, a continuación se presentan las actividades manufactureras que registraron déficit en su balanza comercial en el acumulado de los primeros siete meses de 2021 (en paréntesis se indica el monto de dicho déficit): Química (-12.614 mmdd); Productos plásticos y de caucho (-9.626 mmdd); Siderurgia (-8.268 mmdd); Otras industrias manufactureras (-4.461 mmdd); Papel, imprentas e industria editorial (-3.133 mmdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (-2.170 mmdd); Industria de la madera (-0.406 mmdd); y Minerometalurgia (-0.207 mmdd).

Conclusiones

Resulta evidente la dinámica exportadora de México es el principal motor de crecimiento económico de nuestro país. El hecho de que en los primeros siete meses de 2021 las exportaciones totales estén 26.9% por encima de lo observado en los primeros siete meses de 2020 y 3.9% superior a lo registrado en los primeros siete meses de 2019, aunado al enorme peso que tienen las exportaciones en el PIB, deja claro que esta actividad incide positivamente en el desempeño económico nacional. Sin embargo, no dejan de preocupar las importaciones que llegan al país y desplazan producción nacional. Como lo hemos señalado en otras entregas, la recuperación de la economía nacional debe ser en beneficio del empleo y producción mexicanos. Es importante que se cuide a la industria nacional de las prácticas de dumping que realizan diversos países, así como de las prácticas ilegales de comercio como el contrabando y la subvaluación de mercancías. El sector externo puede seguir siendo el principal motor de crecimiento del país, pero sin duda, se debe cuidar que las industrias nacionales sensibles no vayan a ser depredadas por las prácticas comerciales desleales e ilegales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Dos problemas: Elevado consumo de importaciones y caída de ingresos

En la entrega editorial de hace dos semanas informamos que el INEGI había dado a conocer que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero que de cualquier manera, el PIB de dicho trimestre se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019. Con esto en mente, se debe destacar que en el marco de su Informe de Actividades del segundo trimestre de 2021, el Banco de México revisó al alza su estimación de crecimiento de la economía nacional a 6.2% (desde el 6.0% que había considerado a principios de año). De materializarse este pronóstico, entonces sería en el primer trimestre de 2022 cuando se recuperen los niveles de PIB que se tenían previos a la pandemia.

Estas sin duda son buenas noticias porque son datos que muestran que si las cosas salen como las prevé el Banxico, estamos próximos a recuperar los niveles de actividad productiva que se tenían en 2019 para la totalidad de la economía. Es importante precisar que es recuperación de la totalidad de la economía y no se puede dejar de lado que no obstante lo anterior, hay diversos sectores económicos siguen muy golpeados operando hasta 20% por debajo de su nivel de 2019.

Un aspecto que no se puede pasar de lado es que no obstante esta recuperación del PIB total, sigue habiendo variables que preocupan mucho en su desempeño como es el caso del consumo privado, mismo que ha tenido una muy lenta recuperación y por lo tanto refleja el deterioro en el nivel económico tangible de la población al tener ahora menor consumo de bienes y servicios. En esta entrega analizamos la situación en el consumo privado en el primer semestre de 2021 respecto de cómo estábamos antes de la crisis económica de 2020, y cómo la evolución del nivel de consumo va estrechamente relacionado con lo que ha sucedido con los ingresos promedio de la población ocupada.

Consumo privado

El INEGI publicó las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMCPMI) al mes de junio de 2021 y vemos que después de tres meses consecutivos de crecimiento, este indicador total sufrió un descalabro y disminuyó -0.8% mensual durante junio, con cifras desestacionalizadas. Derivado de lo anterior es que al cierre del primer semestre de 2021 el IMCPMI total se ha recuperado apenas 7.88% con respecto al primer semestre de 2020. Este aumento semestral es producto de un incremento de sólo 5.81% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de un preocupante aumento de 27.69% en el consumo de bienes importados. De esta manera, el nivel del IMCPMI total observado en el primer semestre de 2021 es 4.61% más bajo que el que se tenía en el primer semestre de 2019, mientras que para el consumo de bienes y servicios nacionales es 5.95% inferior, pero en el caso del consumo de bienes importados su nivel del primer semestre de 2021 es 7.46% más alto que el que se tenía en el primer semestre de 2019. Queda claro pues que la recuperación del consumo ha favorecido más a los bienes importados que a los nacionales.

Ahora, analizando lo que ha pasado con el consumo de bienes y servicios nacionales, como ya se señaló, tenemos que entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste reporta un aumento de 5.81%. Esto es producto de que el consumo de bienes creció 9.77%, mientras que el consumo de servicios sólo ha aumentado 2.00%. De esta manera, el consumo de bienes nacionales está todavía 1.02% por debajo del nivel del primer semestre de 2019; mientras que el consumo de servicios se encuentra muy rezagado en un nivel 10.54% por debajo del observado en el 2019.

Viendo a detalle lo que ha pasado con el consumo de bienes nacionales, tenemos que el crecimiento  de 9.77% comentado líneas arriba es producto de que el consumo de bienes duraderos subió 24.48%, el de bienes semiduraderos creció 38.69% y el de bienes no duraderos aumentó 4.64%. De esta manera, en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2021, el consumo de bienes duraderos presenta un aumento de apenas 0.67%, el consumo de bienes semiduraderos está 14.27% más bajo, mientras que el consumo de bienes no duraderos está apenas 1.36% por arriba. Cabe señalar que la debilidad en la recuperación del consumo de bienes semiduraderos explica la muy lenta evolución de las ventas de productos como ropa y calzado.

Como lo señalé líneas arriba, es preocupante como la recuperación de la economía y el consumo nacional ha servido más para beneficiar las importaciones que el consumo de productos hechos en México.  La espectacular tasa de incremento del consumo de bienes importados de 27.69% entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, es producto de que el consumo de bienes duraderos importados creció 44.92%, el consumo de bienes semiduraderos importados subió 15.60%, mientras que el consumo de bienes importados no duraderos aumentó 22.25%. De esta manera, al comparar los niveles de consumo de bienes importados en el primer semestre de 2019 con el nivel observado en el primer semestre de 2021, vemos que el de la totalidad de los bienes está 7.46% arriba, producto de que el consumo de bienes importados de consumo duraderos está 2.75% arriba, el de bienes importados semiduraderos está 2.75% abajo, mientras que el de consumo de bienes importados no duraderos se encuentra 17.06% arriba.

¿A qué se debe que la recuperación del consumo haya ayudado más a los bienes importados que a los nacionales? Puede deberse a muchas cuestiones como lo son los precios de importación. Sabemos que en varias naciones como China, muchos productos no pudieron ser comercializados al caer la demanda de muchos de ellos en naciones como Estados Unidos en el 2020. A lo largo de este año, estos productos podrían ser enviados a mercados emergentes como México con precios que  no cubren ni los costos de producción. De esta manera, aunque los costos logísticos a nivel mundial se hayan disparado multiplicándose por 6, cuando los productos tienen precios de dumping, es negocio para los importadores. Esto con independencia de que es bien conocido que en México continúa la importación en masa de productos con precios subvaluados, con lo que los importadores defraudan al fisco federal y perjudican a la planta productiva nacional. Sea como sea, es una pena que gran parte de la recuperación de la economía nacional sea para ayudar a las empresas chinas a vender  más.  

Ingresos promedio de la población ocupada

Ahora, con independencia de que la reactivación del consumo total ha beneficiado más a los productos importados que a los nacionales, vale la pena preguntarse cuáles son las razones del deterioro del consumo en nuestro país.  Evidentemente se debe a la pérdida en términos reales de poder adquisitivo de la población ocupada.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la cantidad de personas ocupadas en México pasó de 54.936 millones de personas en el segundo trimestre de 019 a 55.242 millones de personas en el segundo trimestre de 2021, lo que implica un aumento de apenas 306 mil personas más en el mercado laboral en dos años. Es verdad que en dicho periodo el salario mínimo aumentó 38.0% nominal al pasar de 102.68 pesos diarios a 141.70 pesos al día, por lo que se registraron importantes ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso.

En el periodo antes mencionado la población ocupada que non recibe ingresos disminuyó en 183 mil personas, la población que gana hasta un salario mínimo (sm) creció en 3.336 millones, la que percibe de 1 a 2 sm subió en 2.014 millones, los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron en 2.639 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 963 mil, los que ganan más de 5 sm disminuyeron en 635 mil, mientras que los no especificados bajaron 622 mil personas. Esta información corrobora lo que se ha dicho en el sentido de que no obstante los fuertes incrementos del salario mínimo, los queestán en la economía informal y los que tienen niveles de ingreso superior a dicho salario no vieron sus ingresos aumentar en la misma proporción.  Muestra de ellos es que mientras que en el segundo trimestre de 2019 el 22.8% de la población ocupada ganaba menos de 1 sm, dicho porcentaje fue de 29.2% en el segundo trimestre de 2021; mientras que los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos pasaron de representar el 9.3% de la población ocupada en el segundo trimestre de 2019 a ser el 7.1% de ésta en el segundo trimestre de 2021.

Derivado de lo anteriormente comentado, es que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 1.96 salarios mínimos promedio al día en el segundo trimestre de 2019 a ganar 1.48 salarios mínimos al día en promedio. Si tomamos en consideración el salario mínimo nominal y asumimos algunos ajustes en los rangos salariales, en términos monetarios la población ocupada pasó de ganar 201.364 pesos diarios en el segundo trimestre de 2019 a ganar 209.08 pesos diarios, lo que implica un aumento nominal de 3.7%. El problema es que el nivel de precios subió 8.9% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, por lo que el ingreso promedio de la población en términos reales disminuyó -4.8% en el periodo antes mencionado. 

Si consideramos el número de personas ocupada en el segundo trimestre de 2019 y el que había en el segundo trimestre de 2021, es verdad que en términos nominales la masa salarial promedio diaria creció 4.3% nominal en el periodo, pero nuevamente, cuando tomamos en cuenta el nivel de inflación  del periodo, vemos que en realidad el nivel de masa salarial en términos reales disminuyó -4.2% en los últimos dos años. Esta cifra coincide con el de la caída en el nivel de consumo total en México.

Conclusiones

Resulta evidente que ha habido una pérdida de importante de bienestar por parte del promedio de mexicanos derivado de que el nivel de consumo real es ahora más bajo que hace dos años. Es lamentable que la recuperación haya servido más para que crezca el consumo de productos importados por encima de los hechos en México. El consumo de servicios es el rubro que requiere de más apoyo, pero los relacionados al hospedaje, recreativos, servicios de preparación de alimentos y restaurantes, entre otros, difícilmente se podrán recuperar rápidamente si continúa el desorden del gobierno federal en la aplicación de las vacunas contra el Covid-19.

La pérdida del poder adquisitivo de la población ocupada es evidente, con independencia de que haya aumentado el salario mínimo, en la proporción antes descrita. Sólo a través del crecimiento económico y aumento de productividad se recuperarán los niveles de ingreso previos a la pandemia; pero para ello se requiere consumir productos hechos en México. Aunado a lo anterior, la implementación de casos de remedio comercial (anti dumping) son fundamentales para evitar que los países que se quedaron con miles de millones de productos en saldos, vengan a vender aquí esos productos, perjudicando la planta productiva nacional. Finalmente, la gran asignatura pendiente es la lucha contra la ilegalidad y se deben redoblar esfuerzos para evitar que sigan entrando mercancías al país en condiciones de subfacturación, dañando también a la planta productiva y al fisco federal.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

¿Qué ha pasado con la deuda del sector público en el sexenio de AMLO?

Está más que documentado que el presidente Andrés Manuel López Obrador es proclive a decir cifras incorrectas respecto de los indicadores y desempeño de su gobierno. En este sentido, el pasado 1 de septiembre, durante su Tercer Informe de Gobierno, AMLO dijo, en materia económica, la siguiente frase: Casi todos los pronósticos para este año coinciden en que la economía crecerá alrededor del 6 por ciento; la inversión extranjera en el primer semestre fue de 18 mil 433 millones de dólares, 2.6 por ciento mayor a la registrada en el mismo periodo del año pasado y la mejor en la historia del país. No hemos contratado deuda pública adicional; el peso no se ha devaluado durante los primeros dos años y nueve meses del sexenio, como no había sucedido en tres décadas, y el salario mínimo ha aumentado en términos reales, en 44 por ciento, algo que no había ocurrido en más de 30 años.

En esta entrega solamente analizo la afirmación del presidente, y que he puesto en negrillas y subrayado, respecto de lo que ha sucedido con la contratación de deuda pública adicional.

De acuerdo con  cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo de la deuda total del sector público federal (en pesos corrientes) al 31 de julio de 2021 fue de 12.429 billones de pesos, una cifra que se compone de 7.993 billones de pesos de deuda interna neta (en pesos) y de 222.3 miles de millones de dólares (mmdd) de deuda externa neta.  El saldo de la deuda total implica que con respecto al 30 de noviembre de 2018, ésta ha crecido en 1.697 billones de pesos, equivalente a un incremento nominal de 15.82%. Este aumento en el endeudamiento es producto de que la deuda interna aumentó en 1.304 billones de pesos, equivalente a 19.50% nominal adicional; mientras que la deuda externa neta ha aumentado en 24.26 mmdd.

Cabe señalar que las cifras se dicen fácil, pero el incremento de la deuda del sector público federal en 1.697 billones de pesos en el periodo del 30 de noviembre de 2018 al 31 de julio de 2021 (974 días), ¡equivale a un endeudamiento adicional promedio diario de 1 mil 743 millones de pesos!

¿Cómo se compara este nivel de endeudamiento con el registrado en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto? Cabe señalar que EPN recibió el país con una deuda total neta del sector público federal de 5.172 billones de pesos y dejó el país con una de 10.731 billones de pesos, por lo que en sus 2,191 días de administración ésta creció en 5.559 billones de pesos, cifra equivalente a 2.537 miles de millones de pesos diarios.  Esto implica que la administración del presidente AMLO ha endeudado al país a un ritmo que representa el 68.7% del endeudamiento diario en que se incurrió en el sexenio anterior.

Con estos datos de la propia SHCP queda evidenciada la información falsa respecto de la situación de la deuda del sector público que fue proporcionada en el Tercer Informe de Gobierno. Pero más allá de esto, tenemos que ver que la situación fiscal del país se ha deteriorado en el sentido de que el saldo de la deuda del sector público federal ha crecido, mientras que el PIB nominal no lo ha hecho en la misma proporción. El problema no es tanto endeudarse, sino ver la capacidad que tienes de hacer frente a esa deuda.

De acuerdo con cifras oficiales de INEGI y de la SHCP. En 2012 el PIB nominal de México fue de 15.817 billones de pesos, mientras que la deuda neta del sector público sumó 5.172 billones, por lo que podemos decir que esta deuda representaba el 32.70% del PIB. Para el 2018 el PIB nominal fue de 23.524 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda llegó a 10.731 billones de pesos, por lo que la deuda ya representaba el 45.62% del PIB. En 2020 el PIB nominal fue de 23.073 billones de pesos, y el saldo de la deuda sumó 12.017 billones, por lo que la deuda respecto al PIB alcanzó su máximo de los últimos años en 52.08%. Con las cifras al segundo trimestre de 2021 el PIB nominal es de 25.419 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda neta del sector público es de 12.429 billones, por lo que ésta representa el 48.90% del PIB, veremos cómo cerramos el año.

Otro aspecto que se debe precisar es que en la actualidad el saldo de la deuda externa en dólares no ha tenido un impacto en el saldo total de la deuda actual del sector público por algún efecto del tipo de cambio. El tipo de cambio promedio de noviembre de 2018 fue de 20.244 pesos por dólar, mientras que el tipo de cambio promedio en julio de 2021 fue de 19.968, por lo que inclusive, este pequeño ajuste en el tipo de cambio ha ayudado a que el saldo de la deuda total no se haya visto más elevado.

Queda claro que la deuda del sector público no se ha destinado para incentivar el crecimiento económico nacional, entonces la pregunta qué debemos formularnos es a qué se destina este endeudamiento adicional. Nuestro endeudamiento crónico se debe a que nos seguimos endeudando para pagar los intereses de la deuda acumulada. En el 2018 México registró un déficit presupuestario de 2.1% del PIB y los requerimientos financieros del sector público (RFSP) sumaron el 2.2% del PIB; en 2019 el déficit fue de 1.6% del PIB y los RFSP sumaron 2.3% del PIB, en 2020 la situación se agravó porque tuvimos un déficit presupuestario de 3.5% del PIB y RSFP de 3.9% del PIB. Para el 2021 la proyección de la SHCP es que el déficit presupuestario será de 2.8% y los requerimientos financieros del SPPF sumarán 3.3% del PIB. Cabe señalar que los RFSP consisten de la diferencia entre los ingresos y los gastos distintos de la adquisición neta de pasivos y activos financieros, por lo que constituyen la medida más amplia del déficit fiscal del país.

Queda claro pues que la deuda adicional no ha servido para aumentar sustancialmente la inversión directa del sector público federal, ni ha servido para impulsar la actividad económica nacional. Seguimos con la misma tendencia de un gobierno que recauda muchos ingresos de unos cuantos contribuyentes, “se hace de la vista gorda” con buena parte de la economía informal, y el gasto público que se realiza no es ni el más eficiente ni el más productivo.

Entonces a manera de conclusión, podemos señalar que la situación fiscal del país se sigue deteriorando. Es verdad que no estamos en niveles de endeudamiento como los que observa el mundo desarrollado, pero nosotros somos un país que tiene dificultades para atraer inversión extranjera directa y de cartera por lo que nuestra debilidad fiscal puede jugarnos en contra. Es por eso que nuestra calificación de deuda soberana se ha venido ajustando a la baja en algunos casos, y tiene perspectiva negativa en otros. Esta es nuestra realidad fiscal, aunque el presidente quiera hacernos creer que México no se ha endeudado más en los casi tres años que van de administración federal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt