¿Es realista la Ley de Ingresos 2018?

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El pleno de la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa de Ley de Ingresos 2018

El pasado 19 de octubre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular el  dictamen con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2018, con el que se prevé obtener un total de 5.279 billones de pesos, monto que representa un incremento de 43.291 mil millones de pesos (mmdp) adicionales a lo planteado en la propuesta enviada por el Ejecutivo.

 

Aquí lo interesante es que gran parte de esos 43.291 mmdp adicionales para gastar no son producto de una reconsideración de los ingresos fiscales del gobierno, sino que es esencialmente el resultado de  manipular o “jugar” con las cifras de las variables clave con el fin de crear ingresos virtuales, de los cuales no hay certidumbre de que se vayan a lograr.

 

Sucede que en la propuesta enviada por el Ejecutivo se planteaba un precio promedio del barril de petróleo de 46 dólares y un tipo de cambio promedio de 18.10 pesos por dólar, pero la mayoría de los diputados votó a favor de un presupuesto que contempla un precio promedio del barril de petróleo en 48.50 dólares y un tipo de cambio de 18.40 pesos por dólar. La combinación de estas dos variables hace que por cada barril exportado, Pemex obtenga 7.2% de ingresos adicionales respecto al planteamiento inicial del Ejecutivo.

 

Respecto a estas estimaciones, cabe señalar que al momento de escribir estas líneas el tipo de cambio se encuentra en 19 pesos por dólar; sin embargo, el tipo de cambio interbancario promedio en lo que va del año es de 18.88 pesos por dólar, mientras que en todo 2016 el promedio fue de 18.68 pesos. Por su parte, en la última encuesta de expectativas económicas de analistas del sector privado recabada por parte del Banco de México (septiembre 2017), la estimación del tipo de cambio para el cierre de 2018 es de 18.21 pesos por dólar, pero ésta seguramente se revisará al alza en el siguiente levantamiento en función de la reciente volatilidad observada en el mercado cambiario.

 

Dado lo anterior, y derivado de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se prolongará hasta el 2018 y que en ese año habrá elecciones presidenciales en México, es que se espera que el mercado cambiario continúe mostrando volatilidad y presionado al alza. En ese sentido, la proyección de un dólar promedio en 18.40 pesos parece razonable.

 

En cuanto al precio del barril de petróleo en 48.50 pesos, la mayoría de los analistas indican que es poco realista. Al pasado 20 de octubre el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación fue de 49.11 dólares (uno de los niveles más altos del año), mientras que el 23 de junio de este mismo año estaba en 39.65 dólares, por lo que se puede apreciar un precio con tendencia al alza.  Sin embargo, para analistas del mercado energético, es difícil que el precio el barril del petróleo vaya a subir mucho más del nivel actual, pero si es factible que éste presente una baja, por lo que la estimación hecha por la Cámara de Diputados se ubica cerca del límite superior de la expectativa de mercado para el 2018.

 

Ahora, en cuanto al crecimiento de la recaudación fiscal, la Ley de Ingresos 2018 aprobada por la Cámara de Diputados asume que el crecimiento económico será de 2.5%, pero esta proyección parece optimista. Es verdad que el Grupo Financiero Citibanamex espera que en 2018 el crecimiento del PIB sea de 2.5%, pero la Encuesta-Banamex ubica la perspectiva de crecimiento en 2.2%, Bancomer lo ve en 2.0%, el promedio de diversas corredurías lo pone en 2.02%, y la encuesta del Banco de México lo estima en 2.30%.

 

Si a esto le sumamos que el riesgo de que la renegociación del TLCAN fracase ha ido aumentando (se ubica entre 30 y 50% según a quien se le pregunte) y el impacto que esto pudiera tener en nuestro crecimiento económico es de entre 0.3 y 1.0% del PIB el primer año, pues parece muy optimista la meta de lograr un crecimiento de nuestra producción de 2.5% en el 2018, por lo que las estimaciones de recaudación tributaria podrían estar infladas.

 

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La deuda neta del sector público federal crecerá otros 570 mil millones de pesos en 2018

Otro aspecto que se debe destacar de la propuesta de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados es que la deuda del sector público seguirá creciendo, ya que se le autoriza al gobierno federal contraer un monto de endeudamiento neto interno por 470 mmdp, además de un endeudamiento externo neto de 5.500 mil millones de dólares (mmdd), lo cual suma unos 571 mmdp. Esto indica que si bien se espera que el año que viene se tenga un superávit primario (diferencia de ingresos y gastos antes de contemplar el pago de intereses por la deuda del sector público), nos seguiremos endeudando para pagar los intereses de lo que debemos. Esta situación es equivalente a una empresa que logra ventas de un millón de pesos al año y tiene gastos antes de intereses de 900 mil pesos, pues le queda un superávit de 100 mil pesos, pero tiene que pagar 300 mil de intereses sobre su deuda, pues se seguirá endeudando, así como lo hace el gobierno de México.

 

Cabe señalar que al 31 de agosto de este año el saldo total de la deuda neta  del sector público federal asciende a 5.945 billones de pesos de deuda interna más otros 189.804 mmdd de deuda externa, lo que sumado arroja un total de 9.338 billones de pesos. Las proyecciones indican que al cierre de 2017 la deuda neta del sector público federal será cercana a los 10 billones de pesos, y el año 2018 no se espera que haya remanente de operación del Banco de México, el cual este año fue de 321 mmdp y fue oxígeno puro para las finanzas públicas en 2017 porque permitió que “no creciera tanto” la deuda pública.

 

A manera de conclusión podemos señalar que la iniciativa de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados, y que ya fue turnada a la Cámara de Senadores para su revisión y aprobación, fue armada sobre algunos supuestos que podrían no suceder, lo que mermaría los ingresos del sector público; pero lo más importante es que no se pone freno al crecimiento de la deuda pública y el año entrante tendremos en el mejor de los casos otros 570 mmdp adicionales de deuda.

 

En este contexto, resulta interesante tomar en consideración que el costo de reparación de los daños causados por los dos pasados sismos es de 48 mmdp, de acuerdo a lo señalado por el presidente Enrique Peña Nieto, y que entonces esta cantidad representa apenas el 8.4% de la deuda pública adicional que se contraerá. Las cantidades de endeudamiento contraído son descomunales y se nos informa muy poco respecto al destino de todos esos miles de millones de pesos en los que se ha hipotecado el futuro del país.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Los entresijos del Paquete Económico 2018

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El Srio. de Hacienda, José Antonio Meade, hace entrega del Paquete Económico 2018 

El viernes 8 de septiembre, conforme a los tiempos legales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2018, el cual está compuesto por la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF), el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) y los Criterios Generales de Política Económica (CGPE).

 

De manera general los comentarios respecto a este Paquete han sido positivos porque se espera que el superávit económico primario pase de un aprobado de 78.190 miles de millones de pesos (mmdp) en 2017 a un propuesto de 197.295 mmdp en 2018. Esto es una muestra de que se mantiene el compromiso de mejorar la situación de las finanzas públicas, después del irresponsable y explosivo crecimiento de la deuda del sector público en los primeros cuatro años de la Administración del presidente Peña Nieto.

 

Hay que recordar que el saldo de la deuda neta del sector público pasó de 5.35 billones de pesos en diciembre de 2012 a 9.69 billones de pesos en el mismo mes de 2016, lo que representó un aumento de 4.34 billones, o bien un incremento promedio diario de 2.972 mmdp por día en el periodo. Afortunadamente después de la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda y la llegada de Jose Antonio Meade, y sobre todo gracias al remanente de operación del Banco de México, el ritmo de crecimiento de la deuda pública se ha moderado y ésta suma 9.29 billones de pesos al 31 de julio de 2017.

 

No obstante lo anterior, es preocupante lo que se puede ver en algunos rubros del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, como es el caso del costo financiero de la deuda (los intereses que se pagan por la deuda), tal como se explica a continuación:

 

En el Paquete Económico 2018, se hace un pronóstico de que el costo financiero del sector público pasará de un aprobado de 573.063 miles de millones de pesos (mmdp) en 2017 a un estimado de 663.980 mmdp en 2018, lo que representa un incremento nominal de 15.86%. De esta manera, este costo pasará de representar el 2.7% del PIB en 2017 a ser 2.9% en 2018.  Esto significa que habrá menor disponibilidad de recursos para infraestructura, combate a la pobreza, seguridad pública, apoyos para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), entre otros rubros de gasto que son muy importantes.

 

El mencionar una cifra de gasto de casi 664 mmdp en intereses, carece de sentido para muchos ya que es una cifra enorme, pero representa el pagar un promedio de 1.82 miles de millones de pesos diarios de intereses, o bien, casi 76 millones de pesos por hora. Puesto de otra forma, lo que nos cuesta pagar los intereses de la deuda representa la totalidad del PIB anual del estado de Chihuahua.

 

No obstante lo anterior, hay quienes dicen que el costo financiero del sector público es muy manejable porque representa menos del 3% del PIB. Considero que no tienen razón ya que desde mi punto de vista resulta mejor analizar el costo financiero de la deuda del sector público como porcentaje de los ingresos presupuestarios, y en ese sentido vemos que éste habría pasado de 13.14% en 2017 a un estimado de 14.02% en 2018. ¿Cree usted que es sano que una familia destine 14 centavos de cada peso que recibe de ingresos exclusivamente al pago de los intereses de sus deudas y que a pesar de este erogación cada vez este más y más endeudada?

 

Otra comparación interesante que ilustra lo costosa que resulta la deuda pública de México surge al ver que de acuerdo con cifras del Departamento del Tesoro, en Estados Unidos el gasto en intereses por su deuda pública sumó $432.649 miles de millones de dólares (mmdd) en 2016, mientras que su PIB nominal fue de 18.57 billones de dólares, por lo que allá su costo financiero representa solo el 2.32% de su PIB, es decir, menos que en México. En su año fiscal 2017 su gasto de intereses por su deuda será de 434.628 mmdd y su PIB será de más de 19 billones de dólares, por lo que su costo financiero como porcentaje del PIB será de aproximadamente 2.2% de su PIB. Esto a pesar de que en el vecino del norte, su deuda pública representó el 77% de su PIB al cierre del año fiscal 2016.

 

Otro punto que se debe destacar es que no obstante el planteamiento de un mayor superávit primario del sector público federal (es el resultante de los ingresos menos los gastos excluyendo los gastos por intereses sobre la deuda), en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, se señala que el balance presupuestario esperado será de un déficit de 466.684 mmdp, cifra que equivale a 2.0% del PIB.  Esta cifra es producto de una estimación de ingresos presupuestarios estimados de 4.735 billones de pesos y de un gasto neto pagado esperado de 5.201 billones de pesos.

 

Esto significa que el año que viene nuevamente nos volveremos a endeudar, y en esta ocasión será por casi medio billón de pesos; y en este contexto hay que tener presente que en 2018 posiblemente no habrá remanente de operación del Banxico (dado que el peso se ha fortalecido respecto a hace un año) que venga a apuntalar las finanzas públicas como si lo hubo en 2016.

 

De esta manera, es altamente probable que en el 2018 veamos que la deuda del sector público llegue a los 10 billones de pesos; aunque de acuerdo con las previsiones de la SHCP, dado el incremento nominal del PIB en 2017 y el esperado en 2018, se prevé que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más amplia de la deuda total del sector público) pasé de representar cerca del 50% en 2016 a 48.0% en 2017 a 47.3% en 2018. Esto puesto de otra forma implica que la estrategia del gobierno no consiste en disminuir nominalmente la deuda del sector público, sino procurar que ésta crezca menos que el PIB de manera que su peso relativo vaya disminuyendo al paso de los años.

 

Un último punto que vale la pena señalar es que en los Criterios Generales de Política Económica 2018, se establece que la tasa de interés de los Cetes a 28 días promedio en 2017 será de 6.7% y que ésta será de 7.0% en 2018. Cabe señalar que actualmente, la tasa de interés de dichos instrumentos es de 6.98%, mientras que la tasa de interés objetivo del Banxico es de 7.0 por ciento, por lo que la estimación gubernamental para 2018 está asumiendo que no habrá más incrementos de tasa en 2018 o bien, que si los hubiera, sería en el mismo 2018 cuando el Banxico comenzaría la baja de tasas. Sea como sea, me parece una estimación de tasas de interés por demás arriesgada y un tanto irreal.

 

Esto es importante, porque si se da un aumento de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés promedio que paga el sector público en 2018, esto implicará un desembolso adicional de recursos por unos 24 mmdp, lo que sin duda provocaría que se dieran recortes adicionales al gasto o bien, que no se respete la meta de incremento en la deuda pública de casi 467 mmdp en 2018.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es aplaudible que el gobierno federal se preocupe por recuperar el orden en las finanzas públicas; sin embargo, es una pena que habiendo tantas necesidades, tengamos que destinar 14 centavos de cada peso para pagar los intereses de la deuda. Es cierto que tenemos una deuda, como porcentaje del PIB, más baja que en Estados Unidos, pero los problemas inflacionarios causados por la depreciación cambiaria y el “gasolinazo” causaron un aumento de la inflación  que provocó una fuerte alza en la tasa de interés objetivo del Banxico. Esto combinado con un crecimiento explosivo de la deuda, provoca que ahora tengamos que gastar más en intereses de la deuda que en las cosas más importantes como promoción de las mipymes, combate a la pobreza, desarrollo de infraestructura, entre otros. El balón ahora está en la cancha del Legislativo, veremos que cambios hacen a la Propuesta que les envió el Ejecutivo, dado que no hay que olvidar que el año que viene es electoral y habrá una gran tentación por subir el gasto público.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt