México se salva de la recesión…por el momento; en Estados Unidos y China los problemas siguen

Las malas noticias respecto de la economía mundial no terminan. Muestra de ello es que en la semana que recién concluye se informó que la economía de EE.UU. se contrajo por segundo trimestre consecutivo, lo que de acuerdo con la definición común de recesión, implica que nuestro principal socio comercial ya estaría en ese problema. Las principales causas de la nueva caída del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense son que el mercado de la vivienda se derrumbó ante el aumento de las tasas de interés, mientras que  la alta inflación le ha quitado fuerza al gasto de los consumidores.

El Departamento de Comercio informó que el PIB de la principal economía del mundo cayó a una tasa anual ajustada estacionalmente de 0.9% en el segundo trimestre, la cual se suma a la contracción de 1.6% en los primeros tres meses de 2022.

¿Estados Unidos está en recesión? Como lo señalé líneas arriba, la respuesta es un sí, si nos atenemos a la definición de libro de texto. Sin embargo, aún no lo sabemos ya que la autoridad que determina oficialmente las recesiones en los EE.UU. es la Oficina Nacional de Investigación Económica. Para ellos, una recesión es una disminución significativa en la actividad económica, que se extiende por toda la economía durante más de unos pocos meses. El Business Cycle Dating Committee considera factores que incluyen el empleo, la producción y los ingresos del hogar, y por lo general no toma una determinación de recesión hasta mucho después del hecho.

Ya sea que EE.UU. esté o no en una recesión ahora, el economista de ING, James Knightley, declaró al Wall Street Jorrnal que una recesión es «realmente solo cuestión de tiempo», dada la presión sobre los hogares estadounidenses por la inflación, el mal desempeño de los mercados de valores y porque «la recesión en el sector vivienda realmente se está acelerando ahora», lo que «refuerza la sensación de que es solo cuestión de tiempo antes de que estemos en una recesión formal».

Aunado a lo anterior, en la semana que recién concluye el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió volver a aumentar su tasa de interés de fondos federales en tres cuartos de punto porcentual a un rango de 2.25% a 2.50%. Esta alza ya se había descontado en los mercados financieros, pero ahora el gran problema es que los mayores tipos de intereses en EE.UU. han ocasionado el fortalecimiento del dólar, lo que a su vez empieza a perjudicar a muchas empresas de dicho país con operaciones en el extranjero.

Empresas como Microsoft e IBM se encuentran entre los grandes nombres en una lista creciente de empresas estadounidenses que reportan dificultades derivadas de un tipo de cambio que afecta negativamente sus ganancias extranjeras denominadas en dólares. En términos de dólares, un euro ahora vale 17% menos de lo que costaba en septiembre de 2021, por lo que las utilidades en euros para las empresas estadounidenses ahora valen considerablemente menos de lo que valían hace un año. Desde hace dos semanas, el euro ha cotizado por debajo de la paridad uno a uno con el dólar, lo que también ha exacerbado el problema de inflación, ya que ahora todos los productos importados por los europeos, que se cotizan en dólares, son más caros, especialmente en los precios de la energía. Lo mismo ocurre con Japón, donde el yen oscila en mínimos de varias décadas frente al dólar.

Fuente: Publicado en el Wall Street Journal (29/Jul/22)

El caso México

No obstante que Estados Unidos es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones, por ahora México se ha salvado de las caídas del PIB y la economía nacional sigue en expansión. El viernes 29 de julio, el INEGI dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral del segundo trimestre de 2022, y el resultado es que con respecto al trimestre inmediato anterior, la tasa de crecimiento fue de 1.0%. Esto fue producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza) aumentaron 0.9%, las secundarias (industria) aumentaron 0.9% y las terciarias (comercio y servicios) crecieron 1.0%.

Por su parte, si se compara el PIB del segundo trimestre de 2022 con el del mismo trimestre de 2021, vemos que el crecimiento fue de 1.9%, producto de que las actividades primarias aumentaron 1.4%, las secundarias 3.3% y las terciarias 1.0%. De esta manera, en el acumulado del primer semestre del año, el PIB de México acumula un crecimiento de 1.9%, derivado de un aumento de 1.8% en las actividades primarias, 3.2% en las secundarias y 1.0% en las terciarias.

Cabe señalar que no obstante este aceptable resultado, el PIB del segundo trimestre de 2022 todavía está 0.6% por debajo del nivel que tenía en el segundo trimestre de 2019.

El crecimiento del PIB de México en el primer semestre del año va en línea con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien recientemente revisó al alza la expectativa de crecimiento para  este año a un 2.4% (desde un 2.0% que estimaba en abril). Este ajuste es significativo, ya que el FMI revisó a la baja las expectativas de crecimiento de la mayoría de naciones y de la economía mundial. En el caso del PIB mundial la expectativa pasó de 3.6% a 3.2% y en el caso de Estados Unidos pasó de 3.7% a 2.3%.

No obstante lo anterior y en contraste con la proyección de crecimiento de PIB para México en 2022, en el 2023 el FMI ve un panorama de crecimiento menor al esperado para México. Ahora, prevé que la economía mexicana crezca solo 1.2%, dato menor a la proyección de 2.5% de abril. Esto debido a la enorme probabilidad de que Estados Unidos entre en una recesión el año que viene.

Imagen tomada de la cuenta de Twitter de @CarlosRamirezF

El caso de China

Finalmente, resulta pertinente analizar lo que está sucediendo con la segunda mayor economía mundial. En un artículo editorial publicado el viernes 29 de julio en el Wall Street Journal y titulado “Las luchas económicas de China” se analizan las causas e implicaciones de la desaceleración del crecimiento económico. Menciona que el gobierno de Pekín estableció un objetivo de crecimiento del PIB del 5.5% para 2022, que es modesto según los estándares históricos. Pero incluso el Partido Comunista Chino (PCCh) ahora parece admitir que el país no va a alcanzar ese objetivo, al menos no honestamente, ya que el crecimiento fue solo del 2.5% en la primera mitad del año. Para una economía del tamaño de China, con cientos de millones de ciudadanos aún en la pobreza, este es el equivalente funcional de una recesión.

La desaceleración del crecimiento es global, pero Xi le ha agregado características chinas. Un problema crónico es su política de «covid cero dinámico», que Pekín no da muestras de relajar. Esto impone bloqueos repentinos y estrictos requisitos de prueba en cualquier lugar donde se detecte Covid-19. Los bloqueos son una tensión severa para los chinos comunes y un peligro para las cadenas de suministro globales que pasan por China. Es por ello que las empresas extranjeras están replanteándose las inversiones, mientras que las empresas locales no paran de sufrir.

La implosión en el mercado inmobiliario chino también continúa. La represión a la especulación inmobiliaria que comenzó en 2020 se ha convertido en una crisis más amplia. Cada vez son más los desarrolladores privados que han incumplido el pago de sus deudas o que han estado cerca de hacerlo, y la caída del valor de las propiedades está perjudicando a los gobiernos locales que dependen de la venta de tierras para obtener ingresos. Grupos de posibles compradores de viviendas recientemente organizaron una huelga hipotecaria, negándose a pagar sus créditos de apartamentos que los desarrolladores en quiebra no han terminado. El gobierno rápidamente reprimió las protestas.

Mucho más preocupante es la difícil situación de las pequeñas empresas proveedoras de desarrolladores que han quebrado. Estos acreedores poseen grandes cantidades de papel comercial que representa dinero adeudado por bienes y servicios suministrados, y en el sistema financiero del Lejano Oeste de China, esos pagarés se intercambian con frecuencia como una forma de dinero. Un colapso de la confianza aquí podría causar graves daños.

Una importante noticia llegó el fin de semana pasado en el sentido de que Pekín está considerando un rescate inmobiliario que podría alcanzar los 44 mil millones de dólares. El dinero se canalizaría a través de bancos estatales para comprar proyectos inacabados, según sugieren los informes, y el gobierno podría entonces alquilar algunas de las casas en lugar de venderlas. Esto sería consistente con la especulación de que el Sr. Xi planea usar la crisis inmobiliaria para poner la industria en manos estatales. Pero no resolverá el problema de que la economía de China sigue con un enorme peso derivado del apalancamiento relacionado con los bienes raíces y que los hogares todavía tienen muy pocas otras salidas para el ahorro y la inversión.

En cuanto a la economía en general, Pekín parece querer recurrir a su vieja receta económica para crecer. Se está planeando una nueva explosión del gasto en obras públicas. Las estimaciones varían hasta $1 billón de dólares, gran parte de eso financiado con cuotas de préstamos del gobierno extraídas de años futuros. Esto podría aumentar el PIB por un tiempo, pero a costa de una montaña de deuda aún más alta y menos estable. Se debe tener en cuenta también que la mayoría de los planes económicos del Sr. Xi extraen recursos de la economía privada productiva para expandir el alcance del estado y las empresas estatales, una gran amenaza para la prosperidad futura.

Imagen tomada del Wall Street Journal (China Home Sales Plunge in July, as Mortgage Revolt Deters Buyers, 31/Jul/22)

Estamos hablando de la segunda mayor economía del mundo, por lo que si la economía china también está enferma, pues eso es un peligro geoestratégico.

En el marco de la visita de Nancy Pelosi a Taiwán y toda la tensión global que esto ha causado, no debemos dejar de lado que el presidente Xi busca un tercer mandato como líder del país en una reunión del PCCh a finales de este año. Una economía débil deja al nacionalismo matizado por el militarismo como una de sus cartas políticas más fuertes. Se ha dicho durante algún tiempo que “gestionar el ascenso de China” es el principal desafío estratégico de Occidente. Pero manejar los problemas económicos de China podría ser igual de difícil.

Conclusión

La conclusión de todo esto es que  es evidente que las mayores economías del mundo están en problemas, al igual que la Unión Europea aunque no abordé su situación en esta entrega. Debido a la inflación y las respuestas de política monetaria de la mayoría de bancos centrales, el mundo se perfila a un escenario recesivo hacia finales de 2022 y en 2023. Lamentablemente México no se va a salvar y en el mejor de los casos creceremos 1.2% el año que viene, aunque no se descarta una caída del PIB.

Hemos visto que nuestro país aún no recupera su nivel de PIB que tenía previo a la pandemia del Covid-19, y todo indica que este sexenio será de crecimiento cero. La ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, así como el daño causado a la confianza empresarial y la inversión productiva, son las culpables de el rezago de México. Somos el único país de la OCDE que aún no recupera su nivel de PIB de antes de la pandemia.

El problema es que por ningún lado se ve que las políticas públicas vayan a cambiar para bien en el sentido de impulsar el crecimiento económico, por lo que seguiremos dependiendo de nuestro sector exportador y de lo que suceda con Estados Unidos y la economía mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Análisis del problema inflacionario de México y del PACIC

La inflación que padece nuestro país está ocasionando un enorme costo social, sobre todo para los hogares que tienen los niveles más bajos de ingreso. Esto porque la mayor carga inflacionaria en México, la estamos registrando en el rubro de alimentos y son precisamente los más pobres, quienes destinan un mayor porcentaje de su gasto a este rubro. De acuerdo con cifras de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020 de INEGI, el 30% de los hogares de menos ingresos en el país, destina al rubro de “Alimentos y Bebidas consumidas dentro del hogar”, el 41.2% de su gasto total; mientras que el 10% de los hogares de mayores ingresos, destinan a este rubro de gasto apenas el 15.4% de su gasto total.

De acuerdo con los pronósticos del Banco de México, la inflación estará dentro de su rango objetivo dentro de 18 meses, y eso que los bancos centrales son formadores de expectativas y suelen ser optimistas. Lo que implica que este problema inflacionario va a durar bastante tiempo más y sus efectos serán muy fuertes en los más pobres y en quienes no tienen activos para cubrirse de la erosión del poder adquisitivo. 

Con esto en mente, en esta entrega analizo varios elementos importantes de la discusión vigente: 1. Lo que está sucediendo en el mundo en materia inflacionaria; 2. Análisis respecto a si la inflación que sufre México es importada o es de índole local; 3. Análisis de las medidas anunciadas por el gobierno federal para combatir la inflación (pros y contras); y 4. Otras propuestas del sector privado que puede ayudar a mitigar el alza de precios.

La inflación en el mundo

Queda claro que el problema inflacionario es padecido por la mayor parte del mundo con economías que tienen libres mercados. Las causas de esta situación de diversos tipos, desde el exceso de estímulos fiscales, mismos que fueron financiados con la emisión de dinero, hasta la disrupción en las cadenas de suministro, escasez de materias primas y componentes, recientemente la guerra entre Rusia y Ucrania, entre otros. De igual forma, algunos cambios causados por la epidemia de Covid-19 que ha ocasionado que millones de personas se hayan retirado del mercado laboral, ha incrementado los costos de la mano de obra.

De acuerdo con los datos más recientes de Charlie Bilello, las naciones con las mayores tasas de inmflación son: Sudáfrica (5.9%), Suecia (6.0%), Canadá (6.7%), Nueva Zelanda (6.9%), Reino Unido (7.0%), India (7.0%), Eurozona (7.5%), México (7.5%), Peru (8.0%), Estados Unidos (8.5%), Colombia (8.5%), Chile (9.4%), Polonia (11.0%),Brasil (11.3%) y República Checa (12.7%). Mención aparte merecen los casos de Rusia (16.70%), Argentina (55.10%) y Turquía (70.0%). Cabe señalar que en Estados Unidos y algunos países europeos la inflación ha alcanzado su nivel más alto en más de 40 años.

Es así que muchos bancos centrales, como el Banco de México y el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, ya se han movido hacia una política monetaria más restrictiva. Las interrupciones en las cadenas de suministro relacionadas con la guerra entre Rusia y Ucrania han ampliado las presiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora proyecta que la inflación permanecerá elevada por mucho más tiempo del que inicialmente se pensaba.

¿Inflación importada?

Un tema de cierto debate es si la inflación que padecemos en México es importada o es causada por el deterioro de expectativas inflacionarias, lo que provoca una profecía autorrealizada. No cabe duda que la inflación siempre incorpora un aspecto de expectativas en el que si un fabricante o comercializador piensa que la inflación este año será del 7.0%, pues ajusta sus precios de venta en ese porcentaje o más, con independencia de que ya le hayan aumentado el costo de insumos o materias primas.

Pero para tratar de responder a la pregunta de si la inflación es importada, realizamos un sencillo análisis del comportamiento de los precios en Estados Unidos y en México y encontramos lo siguiente:

En Estados Unidos, la inflación general anual en marzo fue de 8.5%, la cual fue causada por un aumento de precios de los alimentos de 8.8% (los alimentos consumidos en casa subieron 10.0%), incremento de precios de la energía de 32.0%, mientras que los demás bienes subieron 6.5%. Analizando con más detalle el incremento de precios de los alimentos consumidos en casa, tenemos los siguientes incrementos en Estados Unidos (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento): Cereales y productos de panadería (9.4%); Cárnicos, pollo, pescado y huevo (13.7%); Leche y productos relacionados (7.0%); Frutas y vegetales (8.5%); Bebidas no alcohólicas y materiales para bebidas (8.0%); y Otros alimentos consumidos en casa (10.3%).

En el caso de México, tenemos que la inflación anualizada a la primera quincena de abril de 2021 fue de 7.72%, la cual es producto de un alza en el componente subyacente de 7.16% y un incremento de la inflación no subyacente de 9.38%. Cabe señalar que la inflación subyacente representa el 75.55% del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mientras que la no subyacente representa el restante 24.45%. Dentro de la inflación no subyacente, tenemos que la inflación anualizada en la primera quincena de abril de 2022, los bienes agropecuarios subieron 15.24%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 5.10%. Dentro de los bienes agropecuarios, las frutas y verduras mantienen un aumento de 17.26%, mientras que los productos pecuarios subieron 13.68%.  Los energéticos presentan un aumento de 5.78%, mientras que las tarifas autorizadas por el gobierno uno de apenas 3.44%.

Esto nos lleva a una primera conclusión preliminar, y es que tanto Estados Unidos como México sufren de una importante inflación de alimentos, aunque en México es mayor. Sin embargo, Estados Unidos padece de una inflación de combustibles y energía que México no tiene. En ambos países la inflación subyacente es muy similar (6.50% en Estados Unidos vs 7.16% en México). Al final, si hay una inflación de precios al consumidor en ambos países que es causada por el encarecimiento de precios de los alimentos. Eso es innegable.

Otra forma de analizar que la inflación es importada es midiendo lo que representan las importaciones respecto del PIB de las diferentes actividades productivas. En 2021 el PIB a pesos corrientes promedió 26.212 billones de pesos y de este total, 1.007 billones fueron PIB de las actividades primarias (agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza), fueron 4.705 billones de pesos de PIB manufacturero y 2.004 billones de pesos si sumamos el PIB de las actividades primarias y el de la industria de los alimentos.

Con estas cifras en mente, podemos ver que si en 2021 las importaciones totales fueron de 505.716 miles de millones de dólares, pues entonces éstas representaron el 39.14% del PIB total. Si las importaciones manufactureras sumaron 430.717 miles de millones de dólares, pues éstas representaron el 185.7% del PIB manufacturero (no, no es error. Se debe a que no debemos confundir valor de producción con  valor agregado o PIB, pero ese es motivo de otro análisis). Si las importaciones agropecuarias sumaron 18.342 miles de millones de dólares, pues representan el 36.9% del PIB agropecuario. Finalmente, si las importaciones agropecuarias y agroindustriales sumaron 37.251 miles de millones de dólares en 2021, pues representan el 37.7% del PIB agropecuario y agroindustrial. Como puede verse, las importaciones representan un elevado porcentaje del PIB nacional y en todas las actividades productivas, por lo que es evidente que si sucede algo con los precios (insumos, materias primar, producto terminado) en otros países, claro que habrá una repercusión directa en la economía de México.

Esta conclusión es relevante, ya que la respuesta de políticas púbicas contra la inflación no puede ser la misma si la inflación es importada comparada con si es de origen nacional. Si la inflación que sufres en tu país se debe a las fluctuaciones de precios internacionales de materias primas o insumos, pues será limitado el impacto de las políticas públicas nacionales que buscan mitigar el alza de precios. En todo caso, pues la solución más simple sería revaluar la moneda (a través de mayores tasas de interés o vendiendo reservas internacionales) para provocar que las importaciones sean más baratas, aunque esto golpearía las exportaciones, al sector productivo y generaría toda clase de distorsiones económicas, por lo que esta medida no es recomendable. Durante años el Banco de México apostó a tener un dólar barato (peso sobrevaluado) como estrategia para anclar la inflación, pero se dio con un costo muy elevado para la planta productiva nacional.

El PACIC

Quiero iniciar este apartado con un disclaimer y mencionar que todo lo aquí presentado y analizado parte de la premisa de que el Banco de México conservará su autonomía y que hará todo lo que esté en sus manos para abatir la inflación, incluyendo llevar su tasa de interés objetivo al 8.50% o más a finales de este año. En caso de que el Banxico no actúe con independencia y tenga consideraciones de mantener la actividad económica por encima de su objetivo de abatir la inflación, pues entonces este apartado se puede resumir en que el PACIC fracasará.

Dejando de lado el párrafo anterior, pues tenemos que el miércoles 4 de mayo el gobierno federal anunció el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), mismo que busca que los precios de 24 productos de la canasta básica mantengan estable su precio, de manera que el costo total de la canasta básica PROFECO se mantenga sin cambios. Cabe señalar que la canasta básica total contiene 176 productos genéricos que representan el 62.25% del INPC.

Respecto al PACIC, éste contempla las siguientes grandes medidas: 1. Estrategia de producción (incremento de la oferta de alimentos), 2. Estrategia de distribución, 3. Estrategia de comercio exterior, y 4. Otras medidas. De acuerdo con el gobierno federal, su aportación para este programa representa el 1.4% del PIB, cifra equivale a más de 404 mil 826 millones de pesos

Entre las acciones del PACIC que destacan:

  1. Estabilización del precio de la gasolina y el diésel, precios de referencia del gas LP y electricidad
  2. Aumento de producción de granos
  3. Entrega de fertilizantes
  4. Eliminación de cuota compensatoria el sulfato de amonio
  5. Fortalecimiento de la estrategia de seguridad en carreteras
  6. No incremento en peajes de carreteras (CAPUFE)
  7. Exención de la carta porte (básicos e insumos)
  8. No incremento de tarifas ferroviarias ni de contraprestación por interconexión
  9. Reducción de costos y tiempos de despacho aduanal
  10. Despacho ágil de carga en puertos marítimos
  11. Aranceles cero a la importación (básicos e insumos).
    • Medida temporal por seis meses a 21 de 24 productos de la canasta básica y 5 insumos estratégicos
  12. Constitución de una reserva estratégica de maíz (medida de emergencia)
  13. Precios de garantía en maíz, frijol, arroz y leche
  14. Fortalecimiento del programa de abasto (DICONSA/LICONSA)
  15. Participación privada en el PACIC
  16. No incremento de precios de los servicios de Telmex y Telcel.

Respecto a este listado, hay varias dudas respecto de su implementación y entrada en vigor, como por ejemplo, en el punto 11 de la lista anterior, ya que no se han especificado las fracciones arancelarias concretas.

La gran pregunta qué todos se hacen es si este paquete será efectivo para mitigar la inflación. Respecto a este punto, se pueden comentar muchas cosas, pero debemos partir de algunas cifras que nos da el gobierno federal. Los artículos de la canasta básica PROFECO consta de los siguientes 24 productos: Aceite de canola o maíz, Arroz en grano, Atún en lata, Azúcar morena, Bistec de res, Cebolla, Chile jalapeño, Chuleta de puerco, Frijol en grano, Huevo de gallina blanco, Jabón de tocador, Jitomate, Leche, Limón, Manzana, Naranja, Pan de caja, Papa, Papel higiénico, Pasta para sopa, Pollo entero, Sardina en lata, Tortilla de maíz y Zanahoria. En cuanto a proporción de inflación, la canasta PROFECO contiene los productos que inciden en 13% del INPC. Pero a juicio de las propias autoridades, las medidas del gobierno federal deberían ser efectivas ya que se incluye a los energéticos que representan el 10% del INPC, las tarifas autorizadas por el gobierno, que representan el 4% del INPC, por lo que la incidencia teórica del PACIC en el INPC es del 27%, además de que la canasta PROFECO representa el 46% de la inflación de alimentos.

En resumidas cuentas, el objetivo del gobierno con el PACIC es que la canasta PROFECO mantenga un precio  estable, ¿pero cuanto debe costar? PROFECO hizo un análisis de precios regional a nivel nacional, previo al anuncio del PACIC, y encontró que para la Zona Centro el establecimiento con los precios de la canasta PROFECO más altos fue Mega Soriana León con uno de 1,229.05 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de la Ciudad de México con un precio de 1,037.15 pesos. En la Zona Centro Norte, el lugar más caro fue HEB de San Luis Potosí con uno de 1,197.65 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Durango con un precio de 960.70 pesos. En la Zona Norte el establecimiento más caro fue el HEB de Saltillo República con un precio de 1,327.95 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Monterrey Nuevo León con un precio de 1,041.60 pesos. En la Zona Sur, el lugar más caro fue Mercado Soriana Reforma en Oaxaca con un precio de 1,188.10 pesos, mientras que el más barato fue 1,049.40 pesos en la Central de Abastos de Tabasco.

Entonces, partiendo de las mediciones que hizo PROFECO, pues vigilará que los establecimientos no encarezcan la canasta básica PROFECO durante al menos 6 meses, aunque se deja abierta la posibilidad de que el plazo se aumente y que se agreguen más productos. Se establecerá una mesa de trabajo entre autoridades del gobierno federal y el sector privado para dar seguimiento y evaluar resultados.

¿Pero qué probabilidades de éxito tiene el PACIC? Pues partiendo del hecho de que mucha de nuestra inflación es importada, pues se anticipa que tendrá un impacto muy acotado en el alza de precios y sí uno grande en las finanzas públicas del país. Desde luego que servirá para anclar las expectativas de inflación, pero si los empresarios empiezan a sentir importantes aumentos en sus costos de producción deberán tomar la decisión de subir precios o cerrar la empresa.

A continuación presento los incrementos anualizados en los costos de las materias primas de la industria alimentaria y de algunas industrias seleccionadas, en el periodo de marzo de 2021 a marzo de 2022 y de diciembre de 2021 a marzo de 2022:  

Como puede apreciarse, hay sectores de actividad que han resentido importantes alzas en sus costos de materias primas. Si esta presión no cesa, difícilmente los fabricantes de los 24 productos de la canasta básica de la PROFECO podrán mantener sus precios sin cambio durante seis meses. Por eso es muy importante que varias de las medidas que va a implementar el gobierno se traduzcan en menores costos de producción. En este sentido, se debe cuidar mucho que los sacrificios sean parejos para todos y que no veamos a las grandes cadenas comerciales garantizando su margen de rentabilidad a costa de los fabricantes. Como lo dijo un buen amigo mío: “no podemos seguir en un esquema en el que los muertos sólo los pone el sector industrial”.

Tampoco podemos olvidar que parte de la inflación que enfrentan las economías del mundo, México incluido, es causa principalmente por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, dos países que abastecen a otras naciones de granos como el trigo y fertilizantes. ¿Cuánto tiempo más durará este conflicto? La realidad es que nadie lo sabe.

Es verdad que el PACIC incluye medidas para aumentar la producción de alimentos en el país, lo cual es magnífico, pero tardará más de seis meses en surtir efecto. El proceso de cultivar, cosechar y distribuir no es sencillo.

También es pertinente señalar que si bien, el PACIC le costará al gobierno recursos equivalentes al 1.4% del PIB, también es cierto que este apoyo está recargado en los subsidios a gasolinas, cuyo costo se estima en 330 mil millones de pesos por la dependencia federal, pero que, de acuerdo con lo declarado por la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro, podría llegar hasta 400 mil millones de pesos. Es así que el subsidio a gasolinas, representa 81.5% del PACIC, si se toman sólo las cifras de la Secretaría de Hacienda. El resto se compone por los subsidios a la electricidad, el aumento en la producción de granos, la ampliación en entrega de fertilizantes, los aranceles cero a productos e insumos básicos, también la eliminación hasta por un año del impuesto a la importación del sulfato de amonio, entre otras.

Otras propuestas de solución

Finalmente, es importante destacar que el sector industrial que forma parte de la CONCAMIN, que preside Jose Antonio Abugaber Andonie, realizó una serie de propuestas que podrían ayudar a combatir la inflación. Algunas de éstas si fueron tomadas en cuenta en la propuesta del PACIC, mientras que otras están pendientes de ser analizadas en la mesa de trabajo entre el gobierno federal y el sector productivo. Entre las propuestas del sector privado destacan:

  • Buscar aumentar la producción de productos agrícolas, lo que implica brindar apoyos fiscales a este sector.
  • Ofrecer a la población de menores ingresos apoyos económicos que les ayuden a mitigar el impacto de los elevados precios en alimentos.
  • Intentar reducir restricciones de oferta para así lograr la disminución de algunos  precios, a través de una mejor logística de transporte (fulles) y con la eliminación de regulaciones, mora a las NOMs que traen costos aparejados (como la 187, 247, 086), eliminación de ciertas barreras no arancelarias, además de hacer los procesos aduanales más eficientes para la importación de bienes.
  • Se debe considerar que hay otros factores que repercuten en precio de alimentos, no solo los precios de materias primas, sino también lo de logística (FFCC, Barcos, Camiones) y esto tiene que ver con otros incrementos como combustibles, abusos y propuestas normativas contrarias a la competitividad.
  • Sensibilizar a los gobiernos locales que regulan carga y descarga.
  • Asegurar la fertilización de las siembras y cosechas del segundo semestre es vital.
  • Buscar que el sector financiero brinde créditos a mipymes a tasas más bajas que las actuales.
  • Se deben abatir costos de inseguridad.
  • Se deberían bajar o eliminar aranceles en insumos de productos alimentarios y fertilizantes para intentar disminuir su precio.
  • Abatir escases de ciertos insumos para la producción.
  • Detener la Ley General de Alimentación Adecuada promovida por la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera (Morena) ya aprobada en lo general en comisiones por que contempla fijación de precios máximos discrecionalmente.
  • Trabajar en conjunto con tiendas de autoservicio y de conveniencia, para evitar que se erosione a la industria nacional.

Conclusiones

Se pueden generar múltiples conclusiones respecto del tema expuesto en esta entrega. Es evidente que el problema inflacionario es mundial y que nuestro principal socio comercial lo está padeciendo de manera más aguda, por lo que las consecuencias del excesivo crecimiento de su oferta monetaria, por la monetización de sus déficits fiscales, nos está afectando en México. En nuestro país ha habido un fuerte deterioro de las expectativas inflacionarias, por lo que es indispensable que el Banco de México dé señales claras de que sigue comprometido con la lucha contra la inflación. Aunque sabemos que con alzas en tasas de interés no bajarán los precios de los alimentos importados, ni se resolverán los problemas logísticos internacionales.

Respecto al PACIC, hemos visto que su impacto será limitado ya que los 24 productos contemplados en esta estrategia representan el 27% del INPC. No se espera que como resultado de la implementación de las acciones del PACIC, los precios bajen, sino que dejen de aumentar al ritmo que lo venían haciendo y que para la canasta básica de PROFECO, los precios se mantengan estables sin caer en un control de precios.

El gran reto será que las empresas logren sortear este periodo en el que no se les “permitirán” alzas de precios, en un contexto de incrementos en sus costos de producción. En este sentido se debe cuidar que las cadenas comerciales también pongan de su parte y sacrifiquen parte de su margen de ganancia. Una empresa que se vea fuertemente erosionada en su rentabilidad bien podría tomar la decisión de cerrar sus puertas.  De entrada el PACIC durará 6 meses, pero bien podría durar más y sus medidas podrían ampliarse y/o endurecerse. Estaremos muy atentos a los próximos informes del INEGI respecto de la evolución de los precios.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de los estados en México en 2021

La semana que recién concluye fue de algunas sorpresas en materia económica. En los Estados Unidos se informó que en el primer trimestre de 2022, su Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó -1.4% a tasa anual, lo que contrasta ampliamente con el crecimiento de 6.9% anual en el cuarto trimestre de 2021. La caída se debió a un déficit comercial cada vez mayor, a una tasa de inversión en inventarios por parte de las empresas más lento y la disminución del gasto de estímulo del gobierno.

No obstante la caída del PIB, el gasto de los consumidores aumentó a una tasa anual del 2.7% en el primer trimestre, una ligera aceleración comparado con el desempeño de finales del año pasado. Un informe del Departamento de Comercio sobre el consumo y la inflación en marzo muestra que el gasto también se aceleró el mes pasado, ya que el aumento de los salarios impulsó a los estadounidenses a salir a cenar y viajar más. Sin embargo, los mayores costos salariales y prestaciones laborales se encuentran entre los factores que, según las empresas, las están llevando a aumentar los precios de los bienes y servicios.

Ahora, en el caso de México, tenemos que contrario a lo que sucedió en el vecino del norte, el INEGI informó que con cifras preliminares, en el primer trimestre de 2022, el Producto Interno Bruto de México creció 0.9% respecto al trimestre inmediato anterior. Esta tasa es resultado de que las actividades primarias se contrajeron -1.9%, mientras que las secundarias y terciarias avanzaron 1.1% en ambos casos. En cuanto al comparativo del primer trimestre de 2022 respecto del mismo trimestre de 2021, tenemos que el PIB creció 1.6%, producto de que las actividades primarias aumentaron 2.1%, las secundarias 2.8%, mientras que las terciarias apenas 0.6%. Cabe señalar que parte de este crecimiento a tasa anual de 1.6% se debe a un “efecto rebote” ya que todavía hace un año, en el primer trimestre de 2021 el PIB había disminuido -3.8%.

No obstante lo anterior, queda claro que el sector más dinámico de la economía es la industria, y en particular, las manufacturas, mismas que se han visto beneficiadas por el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos, las cuales han crecido por la fortaleza del gasto del consumidor estadounidense, como lo señalé líneas arriba. ¿Qué pasará con el PIB de México este año y el que viene? Pues las expectativas de crecimiento se siguen ajustando a la baja, siendo el caso más reciente el de la CEPAL, organismo que bajó su pronóstico a 1.7% para el 2022. El riesgo de estanflación para México es muy alto y ante la ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, pues básicamente dependemos de lo que suceda con la economía de Estados Unidos para ver qué tanto podremos crecer en lo que resta del año.

En este contexto, en esta entrega quiero presentar brevemente el desempeño de los estados del país durante 2021, derivado de que el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del cuarto trimestre de 2021. Es así que a continuación se presentan los datos agregados de 2019 a 2021, y se presentan las tasas de crecimiento de 2020 a 2021 y de 2019 a 2021, para la economía total, actividades primarias, actividades secundarias, manufacturas y actividades terciarias.

Total de la actividad económica

Como referencia, debemos comenzar mencionando que el PIB de México creció 4.8% en 2021, por lo que la actividad económica agregada en ese año se encontraba en un nivel 3.8% por debajo del nivel de 2019. Ahora, en cuanto al desempeño del ITAEE Total, en la siguiente tabla se presenta la evolución de los estados ordenados de mejor a peor, en función  de la tasa de crecimiento del periodo de 2019 a 2021. Vemos que hay 19 estados con un desempeño mejor que el de la media nacional, pero  solamente hay ocho entidades que en 2021 ya tuvieron un nivel de actividad superior al de 2019; es decir, que ya se habían recuperado de los estragos económicos de la pandemia de Covid-19. Las entidades de mejor desempeño son (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento): Tabasco (13.6%), Baja California (5.1%), Chiapas (2.7%), Nayarit (0.9%), y Oaxaca (0.6%). De este grupo, desde luego destaca que tres son del Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño económico en el periodo de 2019 a 2021, tenemos a los siguientes (en paréntesis se indica su tasa de caída): Puebla (-8.2%), Ciudad de México (-8.6%), Campeche (-10.0%), Quintana Roo (-13.9%) y Baja California Sur (-15.4%). De este grupo, llama la atención el caso de Campeche, ya que fue el único que presentó caída de su ITAEE en el comparativo de 2020 a 2021.

Actividades Primarias

Respecto a las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza), tenemos que el PIB de México creció 2.9% en 2021, por lo que se encuentra 3.2% por encima de su nivel de 2019. De esta manera, en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el de la media nacional y hay 24 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades primarias superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Quintana Roo (33.8%), San Luis Potosí (23.1%), Zacatecas (16.3%), Baja California Sur (15.3%) y Campeche (11.6%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades primarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Baja California (-4.4%), Nuevo León (-4.8%), Ciudad de México (-6.1%), Sinaloa (-6.6%) y Tamaulipas (-13.7%).

Actividades Secundarias

Respecto a las actividades secundarias (minería; construcción; electricidad, gas y agua; y manufacturas), tenemos que el PIB de México creció 6.6% en 2021, por lo que se encuentra 3.9% por debajo de su nivel de 2019. Cabe destacare que gran parte del rezago en las actividades secundarias se debe a que la industria de la construcción ha sido severamente afectada durante este sexenio del gobierno federal.

De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 6 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades secundarias o actividad industrial superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Tabasco (24.2%), Chiapas (13.3%), Oaxaca (10.0%), Baja California (8.5%) y Nayarit (5.4%). Destaca que tres de los cinco estados de mejor desempeño industrial están ubicados en el Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades secundarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Morelos (-15.4%), Tlaxcala (-18.1%), Quintana Roo (-20.5%), Colima (-21.2%), y Baja California Sur (-33.9%).

Actividades Manufactureras

En relación a las actividades manufactureras, tenemos que el PIB manufacturero de México creció 8.6% en 2021, por lo que se encuentra 1.8% por debajo de su nivel de 2019.  De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 13 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 10 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades manufactureras superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Baja California (12.7%), Chihuahua (7.6%), Michoacán (4.5%), Sinaloa (4.3%) y Yucatán (4.0%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades manufactureras en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Jalisco (-7.6%), Hidalgo (-10.3%), Guerrero (-10.4%), Aguascalientes (-10.4%) y Puebla (-10.9%).

Actividades Terciarias

En cuanto a las actividades terciarias (comercio y todo tipo de servicios como los empresariales, restaurantes, hoteles, etc.), tenemos que el PIB de México creció 4.1% en 2021, por lo que se encuentra 3.8% por debajo de su nivel de 2019. El ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 24 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 4 estados que en 2021 ya tenían un nivel en sus actividades terciarias superior al observado en 2019. Los cuatro estados que presentan incremento en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Colima (3.4%), Baja California (3.3%), México (0.7%) y Chihuahua (0.5%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades terciarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Coahuila (-5.6%), Puebla (-5.7%), Ciudad de México (-8.6%), Baja California Sur (-9.1%) y Quintana Roo (-13.4%). Dentro de este grupo de entidades, destacan las dos de clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo, que se vieron severamente afectadas con la pandemia de Covid-19.

Conclusiones

Las perspectivas de crecimiento económico para este año, de 1.7% implican que el PIB de todo 2022 será todavía 2.1% más bajo que el que tuvimos en 2019; y si en 2023 crecemos 2.0%, entonces el PIB de ese año será 0.2% inferior al de 2019.  Así de atrasados estamos en materia de crecimiento, por lo que la expectativa es que este sexenio será de CERO crecimiento económico neto. Sin embargo, este escenario no está exento de riesgos. Ya veremos cómo va evolucionando la economía de Estados Unidos, la inflación, el endurecimiento de la política monetaria y el alza en tasas de interés, entre otros temas.

En México, desde luego que será en los estados en donde veremos la lucha de cuales destacan y cuales se siguen rezagando. Como se presentó en esta entrega, ya hay 8 estados (tres de los cuales son de la región del Sur-Sureste) que tienen un nivel de actividad económica superior al observado en 2019. Pero hay entidades con vocación turística, y el caso de la Ciudad de México, que en 2021 registraron un nivel de actividad similar al que tenían hace cinco años. Mención aparte merece el impresionante caso del estado petrolero de Campeche, ya que en 2021 su nivel de actividad económica fue 35.4% inferior al que tuvo en el 2013 y sigue cayendo. También están los casos de Tabasco, Chiapas y Veracruz, que si bien los dos primeros son líderes de crecimiento en el actual sexenio, tuvieron niveles de actividad en 2021 inferiores a los de 2013.   

En este contexto, es que los gobernadores que sepan hacer alianzas con el sector privado y generen condiciones propicias para la inversión, podrán destacar a pesar de un complicado marco macroeconómico en el ámbito nacional. Los estados que sean capaces de implementar políticas públicas en las que se puedan desarrollar las micro y pequeñas empresas, están destinados a destacar, mientras que los que centren su atención sólo en las grandes empresas podrán tener buenos indicadores globales, pero tendrán problemas sociales importantes. Obvio, aquellos estados en los que los gobernadores sigan tratando con desdén a la iniciativa privada, les irá muy mal y se seguirán rezagando.

Es así que ahora, más que antes, el hacer alianzas con el sector empresarial y la implementación de políticas públicas inteligentes en el ámbito local, será lo mejor que pueda hacer un gobernador que verdaderamente este preocupado por el desarrollo de su entidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

 alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las cosas están mal, pero aún no hemos visto lo peor

El tema de la elevada y persistente inflación es muy importante y se sigue complicando conforme avanza el año, es por ello que nuevamente abordo este asunto en este espacio. El viernes 22 de abril el INEGI informó que en la primera quincena de abril, los precios al consumidor aumentaron 7.72% a tasa anual, lo que constituye la mayor inflación en 21 años e implica que llevamos 27 quincenas consecutivas con una tasa de aumento de precios por encima del 4.0%.

Dentro de esta alza anual de precios de 7.72%, el componente subyacente muestra un aumento de 7.16%, mientras que la inflación  no subyacente tiene un incremento de 9.38%. La inflación  ya es estructural, ya que el índice de precio de las mercancías (algo que no está sujeto a los movimientos coyunturales de mercado), muestra un incremento de 9.13%. Por su parte, en cuanto al índice subyacente, los productos agropecuarios muestran un aumento anual de 15.24%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno han aumentado apenas 5.10% en el último año.

Como ya se señaló, dentro de esta alza de precios de 7.72%, destacan los aumentos en el componente no subyacente de precios agropecuarios, mismos que aumentaron 15.24% y dentro de esta categoría, están las alzas en frutas y verduras de 17.26% y de los productos pecuarios de 13.68%.  La perspectiva es que en los productos alimenticios básicos las cosas van a empeorar más antes de comenzar a mejorar.

Precisamente, en un reciente artículo editorial de Michael Snyder, publicado en el blog The Economic Collapse, y titulado “Las cosas están mal, pero no hemos visto nada todavía”, se plantea un escenario sombrío respecto de las perspectivas inflacionarias en los Estados Unidos, sobre todo en el tema de los alimentos, pero que desde luego también son aplicables a la economía mexicana. A continuación menciono varios de los puntos más destacables del artículo, acompañados de varios comentarios personales:

El artículo comienza señalando que en este momento, los precios de los alimentos en todo Estados Unidos se encuentran en niveles increíblemente bajos. Desde luego que esta afirmación hace pensar que el autor se ha vuelto loco, ya que los precios de los alimentos han estado subiendo a un ritmo muy rápido en todo el país. Pero cuando el autor dice que los precios de los alimentos se encuentran en “niveles increíblemente bajos”, no es porque los esté comparando con los del pasado. Más bien, está comparando los precios actuales con los que estarán en el futuro. Sí, es verdad que las cosas están mal ahora, pero los precios de los alimentos serán mucho más altos dentro en los próximos meses.

Y es que a la crisis global de fertilizantes ciertamente no se le ve ninguna solución; y en todo caso, sólo se va a intensificar.  La escasez de fertilizantes se ha sumado a las crecientes preocupaciones sobre el impacto de la guerra de Ucrania en el precio y la escasez de ciertos alimentos básicos.  Combinados, Rusia y Bielorrusia habían proporcionado alrededor del 40% de las exportaciones mundiales de potasa, según Morgan Stanley. Las exportaciones de Rusia se vieron afectadas por las sanciones impuestas por Occidente. Además, en febrero, un importante productor de Bielorrusia declaró un caso de fuerza mayor y que no podría cumplir con sus contratos debido a fuerzas fuera de su control.

Rusia también solía exportar el 11% de la urea del mundo y el 48% del nitrato de amonio. Rusia y Ucrania juntos exportan el 28% de los fertilizantes hechos de nitrógeno y fósforo, así como de potasio, según Morgan Stanley. ¿Hay solución a la vista? No, ya que las conversaciones de paz están absolutamente muertas, por lo que al parecer, la lucha entre dos de los principales graneros más importantes del mundo continuará durante los próximos meses.

Mientras tanto, la pandemia de gripe aviar continúa acabando con millones de pollos y pavos en todo el mundo. En los reportes de hace dos semanas se mencionaba que en las granjas de Estados Unidos, se han tenido que sacrificar a más de 27 millones de aves de corral en los últimos dos meses y sigue habiendo casos de gripe aviar reportados casi a diario. Hasta ahora se ha visto afectada el 6% de la población de gallinas ponedoras de huevos.

Nunca habíamos visto una “tormenta perfecta” como esta, pero también es cierto que algunos de los factores que harán subir los precios de los alimentos son totalmente autoinfligidos por la humanidad. Por ejemplo, el gobierno chino no necesitaba encerrar a casi 400 millones de personas en un intento desesperado por evitar la propagación del virus del Covid, tras los brotes en Shanghái y áreas circundantes. Los últimos dos años ya han proporcionado amplia evidencia de que tales bloqueos/cierres  son bastante tontos, pero los chinos siguen adelante con su plan de todas maneras.  Como resultado, ahora hay cientos de barcos comerciales esperando impacientes frente a la costa de Shanghái. Esos son barcos de carga gigantes que nos traen cosas a todo el continente americano, a través del Océano Pacífico.

Si los chinos no se relajan y dejan atrás su ridícula política de cero covid, muchos de los estantes de las tiendas de Occidente se verán bastante vacíos en los próximos meses. Esto en si mismo no debería ser una mala noticia si es que somos capaces de implementar una política de sustitución de importaciones, de manera que aprovechemos la oportunidad y produzcamos en México (para el mercado nacional y Norteamérica) lo que no sea posible traer de China.

Pero bueno, no son solo los barcos comerciales los que están inactivos… Shanghái es uno de los centros de fabricación más grandes de China, con una gran concentración de proveedores de productos electrónicos y del sector automotriz. Alberga el puerto de contenedores más grande del mundo y un importante aeropuerto que atiende una gigantesca carga aérea entrante y saliente. Las exportaciones producidas en Shanghai representan el 7.2% del volumen total de China y manejan alrededor del 20% del tráfico de contenedores de exportación de toda China.

Al día de hoy, la mayoría de los almacenes y plantas están cerrados, nueve de cada 10 camiones están fuera de servicio, el puerto y el aeropuerto tienen una función limitada, las unidades de envío están varadas en los lugares equivocados y la carga se acumula.

No hace falta decir que muchos de los principales minoristas, aquí en México y en Estados Unidos, simplemente no podrían operar sin los productos que importan de China, por lo que sería bueno que encuentren su proveeduría hecha en México. Sin embargo, la realidad es que hay muchos insumos para las industrias nacionales que vienen de China y que no se pueden sustituir en el corto plazo, por lo que esperamos que esta pesadilla se resuelva muy pronto.

Derivado de todo lo anterior, así como en México, también en Estados Unidos los precios de los alimentos han subido durante los últimos meses. Para ilustrar el punto, solo es necesario echar un vistazo a los siguientes números:

En Estados Unidos el precio promedio de la mantequilla aumentó 11.9% en el último año. La carne se ha visto especialmente afectada por los problemas de la cadena de suministro, y las salchichas tipo  Frankfurt hechas de 100% carne aumentaron un 35.2% desde marzo de 2021 a un precio promedio de $5.18 por libra (unos 230 pesos por kilo). La chuleta molida, las chuletas de cerdo y el pollo entero mostraron aumentos de precios interanuales del 11.3%, 15.0% y 11.7%, respectivamente.

Como se señaló previamente, puede que esas cifras parezcan malas, pero la verdad es que solo representan los primeros capítulos de esta crisis alimenticia que se aproxima. Las cosas van a empeorar mucho, y hoy, todavía en abril, los informes indican que los aumentos de los precios de los alimentos se están acelerando. En el caso de México, de acuerdo con la agrupación, Certeza en la Toma de Decisiones, el índice de precios de la canasta básica aumentó 13.1% anual en la primera quincena de abril 2022. Este desenvolvimiento se debe a la evolución de los siguientes precios:

  • Pollo: El precio pagado al productor de pollo vivo en granja ha tenido un crecimiento de 25.6%
  • Huevo: Los precios pagados al productor de huevo blanco y rojo presenta un incremento de 10.7 % y 12.0%, respectivamente.
  • Leche: Incremento por el costo de materias primas al productor ha impactado en un 12.5% en el precio al consumidor.
  • Res: Aumento en los precios de la cadena: Ganado para sacrificio 16.7% y la carne en cana 20.3%.
  • Cerdo: En la cadena se percibe un crecimiento de 17.0% en el precio de cerdo en pie.
  • Maíz: El precio del mercado internacional aumenta 35.5%, mientras que el precio de los granos en el mercado nacional se incrementa 30.8%.
  • Trigo: Incremento en los precios futuros de trigo duro y suave en 79.2% y 55.3%, respectivamente.  Los precios de mercado nacional se incrementan 64.8% y 49.6%, respectivamente.
  • Frijol Soya: Los precios de futuros suben 13.1% y el precio de mercado aumenta 16.7%.

Y gracias a la terrible pandemia de gripe aviar que está arrasando a los Estados Unidos, el precio de los huevos se está volviendo completamente loco…Las pérdidas en las parvadas de puesta de huevos han llevado a los productores a competir desesperadamente para satisfacer las demandas del mercado de huevos y ovoproductos, lo que ha resultado en un aumento de los precios de los huevos. El precio promedio de una docena de huevos en Estados Unidos ahora está cerca del equivalente a $60 pesos, comparado con los $32 pesos de principios de año, según un informe nacional sobre los huevos por parte del USDA. En México, el huevo blanco San Juan, con 30 piezas cuesta 75.50 pesos. Cabe señalar que más allá del impacto negativo en las familias, pues el aumento de los precios de los huevos repercute en los beneficios de las panaderías y las empresas alimentarias, que además tienen que hacer frente al aumento de los costes de la harina y otros productos.

Si crees que estos precios son salvajes, simplemente hay que esperar hasta que se dupliquen desde sus niveles actuales.

En todo el mundo ha comenzado una gran batalla por los recursos alimentarios. Los chinos si vieron venir esto con anticipación, por lo que están llevado a cabo el programa de almacenamiento/acaparamiento más grande que cualquiera de nosotros haya visto.

En este momento, la cantidad de comida que los chinos ya han acumulado y guardado, es extremadamente impresionante…De esta manera, menos del 20% de la población mundial ha logrado almacenar más de la mitad del maíz y otros cereales del mundo, lo que ha provocado fuertes aumentos de precios en todo el planeta y sumido en la hambruna a más países. El acaparamiento se está llevando a cabo en China. ¿Estados Unidos o México han estado haciendo algo similar? Por supuesto que no.

Las realidad es que cuando las cosas se pongan realmente mal en nuestro país, estaremos solos.  Por ello es que lo mejor es irse preparando para ello.  Desde que comenzó la guerra en Ucrania, nación tras nación ha comenzado a implementar restricciones a la exportación, y la lucha mundial por los productos básicos agrícolas ha hecho subir constantemente los precios.

Nadie quisiera ser sorprendido con las manos vacías en este juego de las sillas musicales, por lo que debemos emprender una carrera para asegurar los valiosos suministros mientras aún es posible hacerlo.

Lamentablemente, las partes más pobres del mundo terminarán sufriendo más a medida que los países ricos tomen lo que puedan. El aumento dramático que pronto veremos en el hambre global será absolutamente desgarrador.

Pero nadie puede decir que no fuimos advertidos con antelación. Este tipo de colapso se ha estado anunciando desde hace muchos años y ahora ha llegado. Veremos qué acciones toma el gobierno federal al respecto, ya que un pueblo con  hambre puede ser lo que termine con la aprobación presidencial y genere las condiciones para un cambio de régimen en 2024.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Causas y costos de una inflación que llegó para quedarse

Ahora en día, la noticia más importante en materia económica a nivel mundial es el de la elevada inflación, misma que está golpeando a naciones ricas y pobres, pero con diferentes proporciones. De hecho, para el presente año se espera que la inflación mundial registre la tasa más alta desde 1996, al promediar una variación de más de 7.0%, provocada principalmente por los altos costos de los energéticos y de los alimentos, según la nueva estimación al alza de Oxford Economics.

El petróleo ha experimentado una gran volatilidad y fluctuaciones extremas en los últimos meses y semanas, a medida que los mercados siguen la evolución de la guerra entre Rusia y Ucrania. Incluso antes de la guerra, el mercado del petróleo ya presentaba un desequilibrio entre demanda y oferta, ya que la recuperación de la actividad económica tras la crisis del Covid-19 provocó que se drenaran los inventarios, lo que provocó que los precios se dispararan. Por su parte, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Ucrania y Rusia son de los principales países productores mundiales de trigo, cebada, maíz, al tener una participación promedio de 27%, 23% y 15% de las exportaciones globales entre 2016 y 2020, respectivamente.

Como lo mencioné líneas arriba, la inflación está afectando a las naciones en diferentes proporciones, pero casi todas están sufriendo sus estragos. Con los datos más recientes disponibles, vemos los casos más escandalosos como Turquía con una tasa de inflación de 61.1%, Argentina con  52.3%, Rusia con 17.49%, República Checa con 12.7%, Brasil con 11.3% y Polonia con 10.9%; casos de inflación intermedia como Chile con 9.4%, Estados Unidos con 8.5%, Colombia con 8.5%, México con 7.5% e India    con 7.0%; y casos de inflación moderada como Reino Unido con 6.2%, Dinamarca con 5.4%, Suecia con 4.3%, Corea del Sur con 4.1%, Australia con 3.5%, Suiza con 2.4%, China con 1.5% y Japón con 0.9%.  Respecto a este último grupo cabe señalar que aunque parezcan tener tasas bajas de inflación, son países que generalmente tienen tasas de aumento de los precios por debajo del 2.0% o inclusive sufren de deflación.

Respecto de la inflación en países desarrollados, es obligado analizar el caso de Estados Unidos, donde la inflación no tienen las mismas causas que en otros países desarrollados. El pasado martes 12 de abril, se informó que el alza de precios fue de 1.2% en marzo. Esta es la mayor subida mensual desde que se inició la escalada de inflación actual, por lo que el aumento de precios en los últimos 12 meses llegó al 8.5%, la tasa más elevada desde 1981.  Los funcionarios de la Casa Blanca habían salido el día anterior a “curarse en salud” advirtiendo que el informe de inflación que sería publicado el día siguiente sería feo y culparon a Vladimir Putin de este problema. Sin duda, eso es mejor que admitir la culpa por los propios errores de política económica (fiscal y monetaria) que han cometido, ya que deben reconocer que la inflación de precios al consumidor no surgió a partir de la invasión de Rusia a Ucrania, sino que ya era un problema desde el cuarto trimestre de 2021. Y desde luego, que no se puede ignorar el hecho de que desde hace dos años, Estados Unidos ya registraba un importante problema de inflación de precios de activos, con alzas importantes en viviendas, acciones bursátiles, obras de arte, commodities, criptomonedas, entre muchos más.

En Estados Unidos los precios de la energía durante marzo contribuyeron en gran medida al aumento de la inflación, y parte de eso se debe a lo inestabilidad en los mercados petroleros. Pero los llamados precios subyacentes, mismos que excluyen alimentos y energía, subieron un 6.5% en los últimos 12 meses. Por su parte, los precios de los servicios, excluida la energía, que no se suponía que se verían afectados por las interrupciones de la cadena de suministro, presentan un aumento de 4.7 % en el último año.

Si se analiza en una gráfica, es fácilmente identificable que la tendencia de la inflación ascendente en Estados Unidos comenzó hace un año, al comienzo de la presidencia de Biden. Se ha acelerado durante la mayor parte de los últimos 12 meses y eso fue mucho antes de que Putin decidiera invadir a su vecino. El momento actual refleja que hay demasiado dinero en busca de pocos bienes, debido principalmente a la combinación de una creciente deuda pública monetizada (por un aumento del gasto federal) y una política monetaria expansiva con un Banco de la Reserva Federal (FED) que no ha dejado de aumentar su hoja de balance. En este contexto muchos en México se preguntan porqué el dólar está tan barato (19.96 pesos por billete verde al escribir estas líneas) y la respuesta tiene que ver con la enorme cantidad de dólares en circulación y al hecho de las tasas reales negativas que ofrece tener dólares como ahorro.

¿Qué fue lo que detonó el problema inflacionario en EE.UU.? Hay que recordar que el presidente Trump firmó un proyecto de ley de alivio de Covid de $900 mil millones de dólares, ya innecesarios para diciembre de 2020, y los Demócratas arrojaron queroseno sobre la leña con otro paquete de estímulo de $1.9 billones de dólares en marzo de 2021. Por su parte, la FED continúa generando tasas de interés reales negativas (de -8.1% anual en la actualidad) a casi dos años después de que terminó la recesión pandémica. No cabe duda de que la inflación en la economía más grande del planeta es producto de las decisiones tomadas en Washington, D.C.

En el caso de México, la inflación de precios al consumidor ya estaba en niveles por encima del 5.0% anual desde abril de 2021, por lo que tampoco se le puede echar la culpa de la actual escalada de precios únicamente al conflicto en Ucrania, que ha tenido impactos en precios de alimentos y de energéticos.

Es verdad que México se ha visto afectado por los problemas logísticos internacionales y por la escasez de ciertas materias primas, pero también es cierto que hemos visto una enorme expansión monetaria que podría ser una de las principales fuerzas detrás del alza de precios. Tenemos que en entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2022, el agregado monetario M1 (billetes y monedas en circulación más depósitos a la vista) creció 38.4% en términos nominales, mientras que el agregado monetario M2 (está integrado por el M1 más los instrumentos monetarios a plazo en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero) creció 20.7% nominal. Y este aumento del circulante no sólo se debió a la crisis causada por el virus chino del Covid-19, ya que una vez pasada la crisis, en el periodo de febrero de 2021 a febrero de 2022 M1 creció 14.1%, mientras que M2 aumentó 8.9%.

La teoría cuantitativa del dinero es muy clara y establece que si aumenta el dinero en circulación y no crece la producción, el resultado será un aumento de precios. Por eso, no es descabellado pensar que no todo el problema inflacionario de México es estructural o que se debe a problemas internacionales, sino que también se debe a un enorme crecimiento del dinero en circulación.

En este contexto, tenemos que el INEGI recién informó que en marzo de 2022, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó una variación de 0.99% respecto al mes anterior. Con este resultado, la inflación general anual en México se ubicó en 7.45%. En cuanto al índice de precios subyacente (que excluye frutas, verduras, energéticos y tarifas administradas por el Estado), éste registró un incremento de 0.72% mensual y fue de 6.78% anual. Por su parte, el índice de precios no subyacente aumentó 1.79% a tasa mensual y 9.45% a tasa anual. Finalmente, en marzo del 2022, la canasta básica registró una tasa de inflación interanual de 8.07%.

Desde luego que la escalada de precios representa malas noticias para los trabajadores y consumidores. De acuerdo con cifras del IMSS, al 31 de marzo de 2022, el salario base de cotización promedio de los puestos de trabajo formales afiliados al instituto alcanzó un monto de $472.50 pesos diarios.  Este salario representa un incremento anual nominal de 10.5%, pero al tomar en cuenta la inflación de 7.45%, pues el aumento nominal se diluye a sólo 2.8% real anual. Y este es el caso para el promedio del salario del sector formal de la economía, por lo que hay muchos trabajadores que no han recibido este tipo de incremento nominal en su salario en el último año, por lo que ahora están con un poder adquisitivo más bajo. No se diga, los millones que trabajan en el sector informal de la economía siendo autoempleados, seguramente a ellos les está afectando más la inflación.

Otro impacto para los trabajadores y la economía en general, es lo que sucederá con las tasas de interés. Se sabe que el Banco de México asumirá una posición más agresiva con alza de tasas de interés para combatir la inflación. Con información de la subasta de Cetes del lunes 11 de abril, en GAEAP calculamos la tasa de interés implícita anualizada para los Cetes a 28 días en el futuro, y vemos que ésta es de 7.43% para dentro de 91 días, de 8.12% para dentro de 176 días y de 8.98% para dentro de 357 días.  Esto implica que el mercado anticipa que el rendimiento de los Cetes a plazo de 28 días estará 2.46 puntos porcentuales más altos en un año respecto de lo que están ahora. Si esto se cumple y los Cetes a 28 días están en 9.0% dentro de un año o antes, pues podemos irnos despidiendo de las hipotecas baratas. Además de que las tasas de interés para los negocios y tarjetas de crédito también seguirán aumentando. Obvio esto también pone en serios aprietos las finanzas públicas, ya que el cálculo de costo financiero para la deuda del sector público en 2022 se hizo con una expectativa de tasa de interés promedio para este año de apenas 5.0%. La Secretaría de Hacienda había anticipado que el costo financiero de este año sería de 791,463 millones de pesos; sin embargo, en los Precriterios 2023 ahora se prevé que los recursos destinados a este rubro sumen 869,337 millones de pesos. Esta última estimación se ve bastante optimista y no se puede descartar que el costo financiero rebase los 900 mil millones de pesos este año.

Finalmente, también está el riesgo de caer en una recesión, tanto en Estados Unidos como en México. Como lo he venido señalando en este espacio, las expectativas de crecimiento económico por parte de analistas se han venido ajustando a la baja. En la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, se menciona que en cuanto a crecimiento del PIB para 2022 éstas disminuyeron a 1.9% de 2.0%, pero el rango de pronósticos para el crecimiento este año ahora va desde los más pesimistas que lo ven en 1.1% hasta los más optimistas que lo ubican en apenas 2.3%.

En el caso de Estados Unidos, el pasado 16 de marzo, la FED recortó su pronóstico de crecimiento de su PIB a 2.8%, desde una perspectiva previa de 4.0%.  Sin embargo,  hay voces como la del director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, que advierten del riesgo de que la FED lleve accidentalmente a la economía estadounidense a una recesión mientras combate la inflación, está aumentando.  Esto desde luego que debe preocuparnos porque ahora somos más dependientes que antes en el desempeño de la economía de Estados Unidos para crecer. Una recesión en nuestro vecino del norte, terminará por descarrilar la economía de México, convirtiendo este sexenio en el de peor desempeño económico desde la Gran Depresión.

El gran problema es que en México no se están tomando medidas contracíclicas para evitar este escenario, y no se trata de endeudar más a México (para este año la SHCP contempla que los requerimientos financieros del sector público federal sean equivalentes a 3.7% del PIB, de ese tamaño será la deuda adicional de este año), sino de crear una atmósfera propicia para la inversión y los negocios, pero el actual gobierno federal, ni eso está dispuesto a realizar. Preparémonos para al menos dos años de elevada inflación y carestía, bajo crecimiento económico y una continuada incertidumbre mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Cómo se perdió Occidente con un dólar inestable

Durante muchos años, prácticamente desde que en 1971 Richard Nixon acabó con el sistema financiero mundial creado en Bretton Woods en 1944, el cual  establecía las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo, se han escrito innumerables artículos y ensayos respecto de la debacle del dólar estadounidense como moneda de reserva. Dichos escritos se volvieron más frecuentes a raíz del enorme crecimiento de la oferta monetaria en Estados Unidos (usted recordará el quantitative easing ó QE) tras la crisis hipotecaria del 2008 y ahora con la crisis generada por el virus chino del Covid-19 (con una descomunal monetización de la deuda pública).

El Presidente estadounidense, Richard Nixon

Y es que los gobiernos de todo el mundo implementaron enormes programas de estímulo para combatir el daño económico causado por el Covid-19. Estos programas asignaron miles de millones de dólares en pagos directos, exenciones de impuestos, subsidios comerciales y otros alivios. El tamaño y la escala de estos programas provocaron que muchos gobiernos tengan déficits presupuestarios mucho más altos de lo normal. Pero, ¿cómo financiaron estos déficits? Una forma, que algunos consideraron  anatema para el mandato de estabilidad de precios de un banco central, volvió a ser el centro de atención a medida que avanzaba la crisis: la monetización de la deuda soberana.

En este sentido, recién leí un artículo de Matthew Piepenburg, publicado el 31 de marzo en GoldSwitzerland.com y titulado “Cómo se perdió Occidente: una moneda de reserva mundial vacilante”, y en él se detalla cómo es que el sistema financiero occidental y el dólar estadounidense, la moneda de reserva mundial, ahora están en un franco declive.

Matthew Piepenburg

El autor comienza señalando que hace apenas dos años, él escribió un libro advirtiendo que los mercados occidentales en general, y los mercados estadounidenses en particular, estaban en la ruta para comenzar a fallar. Y pues de hecho, ahora, en tiempo real, vemos que ya están fallando. Esta dura realidad no tiene tanto que ver con el virus chino del Covid-19 o la guerra en Ucrania, sino más bien con una fuerza simple, que los mercados eufóricos y los gobernantes/políticos negligentes han estado ignorando durante décadas, a saber: la deuda.

En un esquema en el que Estados Unidos crea dinero de la nada, solamente intercambiando bonos del Tesoro por efectivo, en el que las deudas gubernamentales se monetizan. Es que tantas veces se ha repetido que la deuda destruye naciones, sistemas financieros, mercados y monedas. Siempre y cada vez esto ha sucedido.

Como vemos en esta entrega, el sistema financiero inflacionario ahora está fallando (y que mejor muestra de sus fallas al ver las tasas de inflación de precios al consumidor más altas en 40 años y una descomunal e imparable inflación de activos desde 2008) porque sus niveles de deuda lo han vuelto incapaz de generar crecimiento económico, reaccionar con sensatez o sostener sus adicciones crónicas a la deuda de forma natural. Es una realidad, sin aumentar su deuda Estados Unidos no podría crecer, lo cual derrumbaría a la economía mundial.

La evidencia de esto está literalmente en todas partes, desde la Reserva Federal, hasta el Petrodólar y el mercado de bonos, hasta el precio del oro. A continuación se analiza el tema

La Reserva Federal: No quedan mejores escenarios

El Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) se ha puesto a si misma, y ​​por lo tanto a los mercados financieros y a la economía de EE.UU., en un rincón demasiado predecible y en una encrucijada históricamente peligrosa. Si gira hacia la izquierda (es decir, más impresión de dinero/liquidez) para proteger la enorme burbuja de toda clase de activos, se enfrentará a un mayor problema inflacionario; y si gira a la derecha (y sube las tasas de interés o comienza a reducir su hoja de balance), desatará el infierno en los mercados.

¿Cómo es que se llegó a esta encrucijada? Fácil: Décadas de tasas de interés excesivamente bajas artificialmente, crédito barato y una deuda soberana que alcanzó los 30,000,000,000,000 (30 billones de dólares) de proporciones sin precedentes (e insostenibles).

La deuda pública de EE.UU. como porcentaje de su PIB

El moribundo mercado alcista de bonos

Con gran parte de esta deuda indeseable sobre su espalda nacional, nadie más que la Reserva Federal comprará los bonos emitidos por el Tío Sam. Como resultado, los bonos del Tesoro a largo plazo están cayendo en precio y aumentando en rendimiento, a medida que Bloomberg nos recuerda que estamos en la peor caída de precios de los bonos globales en 20 años.

En resumen, el mercado alcista de bonos, creado por el banco central durante las últimas cuatro décadas y fracción, ahora está cayendo sobre sus rodillas. Irónicamente, el único camino hacia una mayor demanda de bonos es si el mercado de valores se derrumba por completo y los inversores bursátiles huyen ciegamente hacia los bonos, como pasajeros que buscan botes salvavidas en el Titanic.

Pero los bonos y las acciones pueden caer juntos, a menos de que sean salvados por la impresión de más dólares devaluados por la inflación más alta de los últimos 40 años.

Pero como nos lo recordó dolorosamente el «crash” del Covid de marzo de 2020, en un mundo de burbujas inflacionarias de todo tipo de activos, impulsadas por los bancos centrales, las acciones y los bonos históricamente sobrevaluados pueden y caerán juntos a menos que la Reserva Federal cree otro bote salvavidas con una emisión multimillonaria de dinero, que acaba con la fuerza inherente de los dólares en su posesión.

Por lo tanto, una y otra vez: no quedan buenas opciones, y la FED debe elegir entre inflación o una implosión del mercado.

El Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED)

Fantasía y deshonestidad – La nueva política

Pero esto nunca ha impedido que la FED finja lo contrario o trate de confundir para cubrir sus pecados monetarios. A pesar de casi un año de mentir deliberadamente respecto a que la inflación sería “transitoria», la FED se tragó el poco orgullo que le quedaba y admitió que hay un problema inflacionario real en los Estados Unidos.

La Reserva Federal, junto con los políticos económicamente ignorantes, esencialmente han regresado a los EE.UU., que alguna vez fue un gran país desarrollado, a uno con una conducción monetaria que se asemeja a la de un país en desarrollo. En otras palabras, el “sueño americano”, así como el excepcionalismo estadounidense, están siendo degradados a una especie de tragicomedia en tiempo real.

Sin embargo, el siempre doble discurso del presidente de la FED, Jerome Powell, se está duplicando en más fantasías (mentiras) sobre el aumento de la participación laboral y el crecimiento del PIB, como las medidas que ayudarán a “sacar” a los EE.UU. del agujero de la deuda y la inflación que la pala de Alan Greenspan abrió hace muchos años, durante los tiempos “exuberantes”. Pero Powell está equivocado.

El Presidente de la FED, Jerome Powell

Participación laboral – La más reciente fantasía

Basado en datos demográficos simples, la falta de interés por los bonos de EE.UU., los crecientes déficits comerciales (junto con el aumento del gasto deficitario) y un dólar estadounidense sobrevaluado, la participación de la fuerza laboral de EE.UU. no aumentará lo suficiente para que la tierra de la moneda de reserva mundial pueda escapar por si misma del peso de una deuda pública que representa el 122% de su PIB en el que la Fed la ha metido (después de décadas de tasas de interés ultra bajas).

Sin una mayor participación de la fuerza laboral, la única opción que le queda a Washington para luchar contra la inflación es: 1) aumentar las tasas de interés para inducir una recesión mortal (y la implosión del mercado), o bien 2) recortar los déficits gubernamentales en al menos un 10%.

Desafortunadamente, reducir los déficits en un 10% también acabará con el PIB en al menos una cantidad equivalente, lo que debilita los ingresos fiscales y, por lo tanto, hace que sea casi imposible que el Tío Sam pague incluso los intereses de deuda interna.

Los adictos son creaturas predecibles

Entonces, ¿qué hará la Reserva Federal arrinconada y borracha de deudas? Bueno, pues lo que hacen todos los adictos, seguir bebiendo, es decir, imprimir más y más dólares cada vez más devaluados, lo que solo creará más vientos de cola en favor de metales como el oro. (Pero también en favor del encarecimiento de materias primas en general, acciones industriales y bienes raíces).

Mientras tanto, la Reserva Federal, el gobierno de EE.UU. y sus brazos de propaganda de propiedad corporativa en los medios de EE.UU., culparán a Vladimir Putin de la inflación, de toda esta nueva impresión de dinero y el continuo gasto deficitario, en lugar de reconocer que se debe a décadas de mala gestión monetaria. Pero esto no es ninguna sorpresa.

Pero Putin, incluso si lo odias, ve cosas que los titulares omiten. La desdolarización y los rumores de los petrodólares: ¿eh, oh? Cada vez hay más signos que hacen dudar de la solvencia de largo plazo del alguna vez poderoso Petrodólar.

¿Se acerca el fin del petrodólar?

De gatillo fácil a dispararse en el píe

Las sanciones financieras occidentales en respuesta a la guerra en Ucrania tienen una forma de causar tanto daño al que jala el gatillo como al objetivo previsto. En términos más simples, congelar las reservas de divisas de un país y las transacciones SWIFT tienen una forma de asustar a otras contrapartes, y no solo a los objetivos previstos.

Imagínese, por ejemplo, si sus cuentas bancarias fueran congeladas por cualquier motivo. ¿Entonces confiaría en el banco que congeló sus cuentas en el futuro una vez que se resolvió el problema? ¿Recomendaría ese banco a otras personas?

Bueno, el mundo ha estado observando cómo las potencias occidentales congelan efectivamente los activos de Putin, e independientemente de si está de acuerdo o no con tales medidas, otros países (no todos los cuales son «malos actores») están pensando en cambiar de banco, o al menos de dólares a otra divisa…

Si es así, Estados Unidos acaba de dispararse en el pie mientras apuntaba a Putin.

Como se ha advertido anteriormente, las sanciones occidentales simplemente están alejando a Rusia y China más y más lejos de los dólares estadounidenses y los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Tales cambios tienen efectos dominó masivos que el equipo financiero del presidente Joe Biden parece haber ignorado.

Y como todos, desde el multimillonario Jamie Dimon, hasta Barack Obama, han advertido anteriormente, eso no es algo bueno y está causando que el mundo en general reconsidere el liderazgo financiero de EE.UU. y la hegemonía del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial.

El congelamiento de las reservas internacionales de Rusia, tras la invasión a Ucrania, ha provocado que naciones e individuos se lo piensen dos veces si desean tener sus reservas/ahorros en dólares o euros.

Arabia Saudita: ¿Repensando el petrodólar?

Tome ese “aliado” no tan democrático de los EE.UU., Arabia Saudita, a quien Biden había llamado “Estado paria” en 2020…

A partir de marzo, las noticias de Arabia Saudita insinúan que considerarían comprar petróleo en yuanes chinos (CNY) en lugar de dólares estadounidenses (USD), lo que señalaría el lento final del petrodólar y solo agregaría más vientos de cola inflacionarios para los estadounidenses que sufren en casa. Si los extranjeros no están dispuestos a tomar los dólares, ¿a dónde irán estos a parar? Pues a su país de origen de emisión.

Uno simplemente no puede subestimar (ni exagerar lo suficiente) el profundo significado de un mundo en el que el petrodólar se debilita.

¿Qué pueden hacer los saudíes con dinero chino?

Algunos argumentan que los sauditas no pueden comprar mucho con yuanes y que después de todo, el dólar estadounidense tiene más atractivo, ¿verdad? Mmm.

Tomando en cuenta el hecho de que los bonos del Tesoro de EE.UU. pagan rendimientos reales de cero a negativos, tal vez «todas las cosas estadounidenses» simplemente no son lo que solían ser…

Con la invasión de Rusia a Ucrania, los saudíes ahora han visto que EE.UU. está dispuesto a apoderarse de sus bonos del Tesoro como una forma de guerra financiera. Los saudíes (como muchas otras naciones, como India y China) ciertamente se preguntan si EE.UU. podría realizar un movimiento similar contra ellos en el futuro.

Por lo tanto, no es una coincidencia que ellos también estén mirando hacia el Este en lugar del Oeste para futuros acuerdos, y Rusia podría usar sus nuevas monedas chinas para comprar de todo, desde plantas nucleares hasta lingotes de oro en Shanghái.

FILE PHOTO © Getty Images / Lintao Zhang

El petróleo importa

Mientras tanto, y a pesar del intento de los medios de pintar a Putin como Hitler 2.0, el líder ruso sabe algo que los titulares noticiosos ignoran: el mundo necesita su petróleo.Sin el petróleo ruso, el sistema energético y económico global implosiona, porque el sistema tiene demasiada deuda como para de repente poder ir solo y/o contraatacar.

¿Ve cómo los elevados niveles de deuda soberana eliminan opciones y cambian el escenario global?

Mientras tanto, Rusia, que no tiene las mismas cadenas de deuda a PIB alrededor de su tobillo que la Unión Europea (UE) y EE.UU., puede comenzar a exigir el pago de su petróleo en rublos en lugar de dólares estadounidenses.

Al momento de escribir este artículo, los estados árabes están en conversaciones privadas con China, Rusia y Francia para dejar de vender petróleo en dólares. Tales movimientos debilitarían la demanda y la fortaleza del dólar, agregando más combustible inflacionario a un fuego inflacionario creciente en toda la Union Americana.

Me pregunto si Biden, la vicepresidenta Harris o alguien en su círculo de «expertos» pensó en esa parte. Dada su fortaleza en óptica frente a su debilidad en matemáticas, geografía e historia, está bastante claro que no lo hicieron ni pudieron…

¿No es para preocuparse?

Mientras tanto, por supuesto, el Wall Street Journal y otras organizaciones de noticias políticas occidentales le aseguran al mundo que no se preocupe, ya que los volúmenes de negociación de divisas en dólares eclipsan a los de China (Rusia) y otras monedas.

OK, de acuerdo, ¿Pero por cuánto tiempo?

Una vez más, lo que muchos políticos y la mayoría de los periodistas no entienden (además de las matemáticas básicas) es la historia básica. Sus políticas miopes y pronósticos hechos a la ligera se basan en la noción de que si no llueve hoy, no puede llover mañana. Pero ya está lloviendo sobre los EE.UU., así como lo hace sobre el liderazgo financiero mundial de los EE.UU.

Mientras tanto, el banco central de Rusia ahora está en movimiento para aumentar las compras de oro con todos los nuevos rublos (no USD) que recibirá por sus ventas de petróleo. Los inversores deben realizar un seguimiento muy cuidadoso de estos eventos macro en las próximas semanas y meses.

Un nuevo mundo multidivisa

La conclusión, sin embargo, es que el mundo se está alejando lentamente de la era de una moneda de reserva mundial a un sistema cada vez más multidivisa.

Una vez que el genio de las sanciones y la guerra financiera está fuera de la botella, es difícil volver a colocarlo. La confianza en Occidente y su sistema monetario liderado por el dólar está cambiando. Al tomar la emocionante decisión de congelar las reservas de divisas rusas, sancionar los DEG del FMI ruso y eliminar su acceso a los sistemas de pago SWIFT, EE.UU. obtuvo titulares a corto plazo para parecer «duros», pero marcó el comienzo de un camino con consecuencias a más largo plazo que lo debilitarán (y a su dólar).

A medida que el petróleo multidivisa se convierte en el nuevo escenario, los ganadores inflacionarios serán, nuevamente, las materias primas, los productos industriales y ciertas jugadas inmobiliarias.

El oro importa

En cuanto al oro, sigue siendo el único activo de reserva verdaderamente neutral de los balances de los bancos centrales mundiales y tiene altas probabilidades de aumentar de precio al paso del tiempo a medida que emerge lentamente un mercado de energía que no esté denominado en dólares.

Además, Rusia está permitiendo pagos en oro por su gas natural.

Y para aquellos (es decir, Wall Street) que todavía argumentan que el oro es una «roca mascota» y una «reliquia bárbara» del pasado, puede ser hora de repensar.

Después de todo, ¿por qué el Departamento del Tesoro ha incluido una sección completa sobre el oro en su manual de sanciones para Rusia? La respuesta es tan obvia como ignorada.

Los bancos chinos (con líneas de intercambio de divisas rusas) pueden actuar como intermediarios para ayudar a Rusia a utilizar el mercado del oro para “blanquear” su dinero sancionado. Es decir, Rusia puede y seguirá comerciando a nivel mundial (Eurasia, Brasil, India, China…) en lo que se reduce a un mercado verdaderamente libre de «oro por productos básicos» que ni siquiera los ladrones de COMEX pueden fijar artificialmente. Algo no visto en décadas.

El Congreso de EE.UU. quiere impedir que Rusia pueda seguir liquidando sus reservas de oro

Desglobalización

En pocas palabras: el poderoso dólar y los sueños de «globalización» de Occidente están presenciando lentamente una era emergente de desglobalización inflacionaria a medida que cada país ahora hace lo que se requiere y lo mejor para sí mismo, en lugar de las fantasías megalómanas del fundador del  Foro Económico Mundial, Klaus Schwab.

Los EE.UU., acorralados, por supuesto, probablemente intentarán sancionar las transacciones de oro con Rusia, pero esto requeriría ahogar por completo las ventas de energía de Rusia a la UE, algo que la economía de la UE (y los ciudadanos) simplemente no pueden permitirse.

Mientras tanto, un presidente francés desesperado está considerando cheques de estímulo para gasolina y alimentos. Eso, por cierto, también es inflacionario…

La historia se repite

Una vez más, Occidente, saturado de deudas y dependiente de la energía rusa, no es tan fuerte como los titulares quieren hacer creer, lo que significa que el oro, como lo ha hecho durante miles de años, se elevará, mientras que los líderes fallidos, naciones endeudadas y las monedas de reserva mundial caen.

La historia, por desgracia, es tan importante como las matemáticas, el descubrimiento de precios y la oferta y la demanda. Lamentablemente, la gran mayoría de los líderes modernos no saben casi nada de estas fuerzas o temas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Daños colaterales de la guerra en Ucrania y los problemas de China

Hace unas semanas la perspectiva de crecimiento global para el 2022 era de una tasa de 4.5% de acuerdo con la Organización  para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE); sin embargo, después de la invasión de Rusia a Ucrania, los riesgos inherentes al conflicto y las nuevas disrupciones en la economía global, las perspectivas económicas mundiales se deterioran con cada día que pasa y ahora se estima que el costo de esta guerra será del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta.

En el caso de México el banco de inversión Goldman Sachs recién ajustó su pronóstico de crecimiento económico del PIB de México para este año a solamente 1.4%, desde un 1.7% estimado previamente. La justificación del ajuste es por la debilidad económica mostrada en la región, sumada a mayores precios en combustibles, la persistente interrupción de las cadenas de suministro y un debilitamiento de la confianza empresarial y del consumidor. De igual manera, en la más reciente encuesta Citibanamex de expectativas, se ajustó a la baja la expectativa de crecimiento del PIB a 2.0%   Las expectativas de crecimiento del PIB para 2022 disminuyeron a 2.0% desde el 2.1% reportado en la encuesta anterior; mientras que para el 2023 se espera una tasa de crecimiento de 2.1%.

Desde luego que la situación en México podría ser más llevadera en materia económica si el gobierno federal hiciera algo para atender tres grandes problemas: 1. Crear clima propicio para la inversión / incentivos fiscales /certidumbre legal; 2. Se fomentará más la integración económica en el T-MEC desplazando a China en el mercado mexicano y de Estados Unidos; y 3. Se redirigiera el gasto público a gasto de inversión y no tirarlo a la basura con dádivas. Pero difícilmente un gobierno que no ha hecho mucho por apoyar la economía los últimos 40 meses, comenzará a hacer algo ahora.

En cuanto a Estados Unidos, también hay ajustes a la baja, ya que la elevada inflación y las perturbaciones económicas causadas por la guerra en Ucrania están oscureciendo las perspectivas de recuperación. Es importante mencionar que el 16 de marzo, el Banco de la Reserva Federal (FED), elevó las tasas de interés en un cuarto de punto porcentual y recortó su estimación del PIB para 2022. Ahora prevé que la economía se expanda un 2.8 % este año, por debajo del 4 % que había pronosticado en diciembre 2021, cuando los salarios aún eran bajos y la variante omicron del covid-19 aún no había alcanzado su pico de contagios.

EE.UU. enfrenta toda clase de complicaciones en el ámbito nacional e internacional, con su tasa de inflación de 7.9% anual en febrero, pues no resulta sorpresa que la semana que recién concluye se haya informado que Arabia Saudita está en conversaciones activas con Beijing para fijar el precio de algunas de sus ventas de petróleo a China en yuanes. Esta medida afectará el dominio del dólar estadounidense en el mercado mundial del petróleo y marcaría otro cambio en el crudo más importante del mundo exportado hacia Asia.

Ahora bien, lo anteriormente comentado es por demás relevante, pero en esta entrega quiero céntrame en explicar lo que está sucediendo con la economía china, en donde las cosas no están saliendo nada bien para su presidente Xi Jinping.  Pero antes, quiero hacer mención de la llamada del viernes 18 de marzo, que sostuvieron el presidente estadounidense, Joe Biden, y el presidente chino, Xi Jinping, respecto de la invasión rusa a Ucrania.  De acuerdo con el comunicado de prensa emitido por la Casa Blanca, el presidente Biden detalló sus esfuerzos para prevenir y luego responder a la invasión, imponiendo elevados costos a Rusia. Describió las implicaciones y consecuencias si China brinda apoyo material a Rusia mientras realiza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranianos. El Presidente subrayó su apoyo a una solución diplomática a la crisis. Los dos mandatarios también coincidieron en la importancia de mantener abiertas las líneas de comunicación, para gestionar la competencia entre los dos países. El presidente reiteró que la política de Estados Unidos sobre Taiwán no ha cambiado y enfatizó que Estados Unidos continúa oponiéndose a cualquier cambio unilateral en el statu quo. Los dos líderes encargaron a sus equipos que hicieran un seguimiento de la conversación de hoy en el período crítico que se avecina.

A la fecha, Beijing no ha condenado la guerra de Rusia en Ucrania y se ha abstenido de usar el término “invasión”.

Habiendo mencionado lo anterior y volviendo al tema económico de China, quiero comenzar mencionando que ésta registró un crecimiento anual real del PIB del 8.1% en 2021, una de las tasas más altas del mundo. Para la mayoría de los países esto sería un logro envidiable. Sin embargo, para China, este regreso a un alto crecimiento se debió a que en 2020 su PIB creció “apenas” 2.2% (en ese año el PIB de México cayó -8.0% y el de Estados Unidos retrocedió -3.5%).  De esta manera, la tasa de crecimiento anualizada para el período de dos años 2020-21 fue solo del 5.1%, inferior al 6.0% registrado en 2019. En ese momento, para China esa fue la tasa más baja registrada en casi dos décadas.

Además, en comparación con los mismos períodos de 2020, China registró tasas de crecimiento anualizadas de 18.3% y 7.9% en los dos primeros trimestres de 2021, respectivamente, pero solo 4.9% en el tercero y 4.0% en el cuarto. La causa de este patrón de crecimiento de “comienzo fuerte, final débil” no fue solo el efecto rebote, sino también las decisiones de política fiscal y económica realizadas por el gobierno chino. Para el 2022 China, la segunda economía más grande del mundo, espera una tasa de crecimiento de su PIB se tan sólo 5.5% y en esta entrega analizamos que esta pasando en dicha nación en materia económica.

En un artículo editorial de Lingling Wei, publicado el 16 de marzo en el  Wall Street Journal y titulado “El retroceso de la campaña económica de Xi Jinping expone grietas en su poder”, se explica muy bien la serie de decisiones desafortunadas que ha tomado la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh) en el último año y medio, así como la forma en que están dando marcha atrás a muchas decisiones equivocadas.

Wei comienza recordando cómo todavía el año pasado, el presidente Xi Jinping parecía casi invencible, pero ahora sus esfuerzos para alejar a China del capitalismo y de Occidente han sumido a la economía china en la incertidumbre y expuesto algunas grietas en su control del poder. Los legisladores chinos se alarmaron a fines de 2021 por la fuerte desaceleración del crecimiento chino después de que Xi endureciera los controles sobre las empresas privadas, desde los gigantes tecnológicos hasta los desarrolladores inmobiliarios. Esto, sumado a política de Xi de cero tolerancia a los casos de Covid y los estrictos bloqueos resultantes (mismos que se ha intensificado nuevamente a medida que aumentan los casos), afecta el gasto de los consumidores y la producción de las fábricas. A lo anterior hay que agregar el pacto con Rusia de principios de febrero de este año, solo unas semanas antes de su invasión de Ucrania, lo que ha ampliado las diferencias entre China y Occidente y ha dejado de manifiesto los altos costos para China por implementar la agenda de Xi en lo interno y en el plano internacional.

Respecto al Covid-19, hay evidencia circunstancial de que éste se originó por una fuga de un laboratorio en Wuhan, China, y la semana que recién concluye se destacan nuevos contagios de ese país. Las políticas de cero covid de Beijing, una vez elogiadas en algunos sectores de Occidente, se están convirtiendo en un peligro para las economías china y mundial a medida que regresa el virus. No hay duda de que un fuerte brote de Covid está en marcha en China. El recuento oficial de casos, de unos 5,000 por día hace ocho días, se encuentra en niveles no vistos desde el comienzo de la pandemia. Esto parece ser impulsado por la variante Omicron, que ya transitó por la mayoría de los países occidentales hace semanas. En China, los brotes se concentran en el noreste de la provincia de Jilin y cerca de Hong Kong en el sur, pero están surgiendo casos en todo el país.

Las vacunas occidentales, como las producidas por Pfizer y Moderna, demostraron tener un éxito razonable en proteger a quienes contrajeron Omicron de síntomas graves, pero las vacunas fabricadas en China son menos efectivas. Gracias a dos años de políticas draconianas de cero covid, una proporción más pequeña de la población china tiene inmunidad contra una infección previa.

El resultado son nuevos cierres de actividad y una nueva preocupación para una economía global que había comenzado a enderezarse después de dos años de interrupciones por la pandemia. Un gran grupo de exportadores han cerrado las operaciones de sus fábricas, incluidos Foxconn (proveedor de Apple) y Toyota. Se están desarrollando nuevas saturaciones en los puertos chinos, lo que tendrá nuevos efectos colaterales para el transporte marítimo mundial.

Aunado a esta delicada situación, en estos días Beijing trabaja para gestionar su entente con el presidente ruso Vladimir Putin y al mismo tiempo evitar el colapso de su relación con Occidente, pero la mayor inquietud surge por la caída del crecimiento económico al 4% en el cuarto trimestre desde el 18.3% a principios de 2021. En este contexto, algunos funcionarios ahora hablan de la necesidad de una “corrección de rumbo” para mitigar algunos de los efectos nocivos de las políticas del Sr. Xi.

Algunos altos funcionarios han indicado que están preocupados por los costos para China de la alineación con Rusia. Los fabricantes chinos ahora están evaluando los riesgos de convertirse en “daños colaterales” de las sanciones occidentales contra Moscú. El aumento vertiginoso de los precios de las materias primas, también está afectando a las empresas chinas que ya se enfrentan al debilitamiento de la demanda mundial.

Tanto el pacto con Rusia como la desaceleración económica en el país, surgieron por las intenciones de Xi de hacer frente a los EE.UU. y marcar cierta distancia con la política de Deng Xiaoping de abrir China al mundo occidental. Junto con una postura cada vez más dura hacia China por parte de  Washington, las relaciones con Estados Unidos y sus aliados, se han hundido a su nivel más bajo en décadas.

Cada vez que Xi ha tenido la oportunidad de desafiar el orden mundial liderado por EE.UU., lo ha aprovechado, priorizando los objetivos políticos sobre los económicos. Como ejemplo tenemos que el año pasado se dio una prohibición a la importación de carbón australiano, después de que Canberra enfureciera a Xi al acercarse a Estados Unidos, lo que empeoró la escasez de energía en China y obligó a los fabricantes a cerrar temporalmente algunas fábricas.

Poco antes de que Rusia invadiera Ucrania, Pekín acordó comprar petróleo y gas a Rusia por un valor estimado de 117.5 miles de millones de dólares. Es posible que China pueda renegociar los términos u obtener descuentos a medida que a Rusia le resulte más difícil vender su gas y petróleo, pero algunos funcionarios chinos han cuestionado si tiene sentido honrar tales contratos cuando los precios de la energía son altos.

Incluso antes de la crisis de Ucrania, China ya estaba recurriendo a reservas estratégicas para combatir la inflación provocada por el aumento de los precios de los energéticos y de las materias primas.

A principios de marzo, Hu Wei, asesor sénior del Consejo de Estado, suscitó un debate en línea con un artículo sobre la política prorrusa del Sr. Xi. “China no puede estar atada a Putin y los lazos deben cortarse lo antes posible”, escribió Hu en el artículo, que fue eliminado por los censores de Beijing. “Separarse de Putin…ayudará a construir la imagen internacional de China y facilitará sus relaciones con Estados Unidos y Occidente”, mencionó.

Repaso económico

El año pasado, Xi reunió a todo el gobierno detrás de su campaña para tomar medidas drásticas contra las fuerzas capitalistas, desde reforzar el control de Beijing sobre los datos obtenidos por el sector privado, hasta restringir las cotizaciones de acciones en el extranjero y cerrarle la llave de los préstamos a empresas inmobiliarias, en un realineamiento con los principios socialistas.

A finales de 2021, las ventas de los desarrolladores inmobiliarios se desplomaron más que durante la crisis financiera mundial de 2008-2009. Las grandes firmas de tecnología, que durante mucho tiempo atrajeron a los jóvenes brillantes a China, emulando a Silicon Valley, estaban despidiendo a una gran cantidad de personal.

El principal organismo gubernamental de China, el Consejo de Estado, se sorprendió por el resultado de la evaluación económica de las principales ciudades. El liderazgo había anticipado golpes en ciertos sectores, pero “la velocidad de la desaceleración fue una sorpresa”. Una reunión política de alto nivel de fin de año estuvo a punto de reconocer que la campaña económica de Xi había ido demasiado lejos.

En los últimos meses, China se ha esforzado por revertir algunos de los males hechos el año pasado. Ahora, los reguladores financieros están suavizando las restricciones para los bancos de prestar a los desarrolladores y compradores de viviendas y varias agencias gubernamentales están nuevamente apoyando a las empresas de tecnología. Los funcionarios locales están desviando la atención de la redistribución de la riqueza a cómo apuntalar las empresas.

La corrección de rumbo, como algunos funcionarios describen el reciente cambio de política, ha creado oportunidades para que otras figuras del partido desempeñen un papel más visible en lo que durante mucho tiempo ha sido un acto en solitario por parte del presidente Xi.  También algunos líderes retirados del PCCh,  que aún tienen voz en el discurso político, se han pronunciado recientemente en privado en contra de la política centrada en el Estado de Xi, han comentado diversas fuentes.

Apoyo para las compañías

Desde principios de año, varios niveles de gobierno se han alejado de la represión casi generalizada en contra las empresas privadas de 2021. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, la principal agencia de planificación económica de China, encabezó un grupo de agencias gubernamentales para reafirmar el apoyo a las empresas que forman la llamada economía de plataformas, como Alibaba Group Holding Ltd., el gigante del comercio electrónico cofundado por el multimillonario Jack Ma; el conglomerado Tencent Holdings Ltd.; y la empresa de motores de búsqueda Baidu Inc., que recibieron severos castigos regulatorios el año pasado por lo que las autoridades llamaron comportamiento anticompetitivo.

El esfuerzo refleja una admisión tácita entre los líderes de que se necesitan controles más flexibles para permitir que estas empresas continúen operando, especialmente en áreas de innovación digital, mientras que al mismo tiempo continúan limitando la incursión de los gigantes tecnológicos en áreas financieras, como los préstamos.

Una palabra de moda que Xi introdujo el año pasado, «prosperidad común», un objetivo para distribuir la riqueza de manera más equitativa que había hecho que los dueños de negocios se preocuparan por verse obligados a entregar sus fortunas, ya casi no se menciona.

A puerta cerrada en una conferencia de diciembre para establecer la agenda económica de 2022, Xi incluso pareció reconocer que la redistribución de la riqueza es difícil de hacer cuando el crecimiento se está desacelerando. La prosperidad común, dijo a los funcionarios, se trata de «hacer el pastel más grande primero» y luego dividirlo de manera más equitativa.

No obstante lo anterior, Xi no ha terminado de luchar por su renovación económica y la presión sobre los empresarios no ha desaparecido por completo. Siguen vigentes los requisitos estrictos sobre los datos y las inversiones del sector tecnológico. Para cumplir con esas reglas, Tencent se ha estado deshaciendo de su amplia cartera, incluso vendiendo acciones en una empresa de Internet de Singapur y en un operador de comercio electrónico chino.

Por ahora, el partido insta a la precaución con cualquier política nueva y potencialmente disruptiva. Poco después de la reunión de diciembre, Han Wenxiu, asesor principal de Xi, resumió la agenda económica de Beijing para este año en un artículo en un diario del partido: “Todas las partes deben introducir activamente políticas que conduzcan a la estabilidad económica”. Dijo que las políticas que conducirían a la contracción económica deberían introducirse “prudentemente”.

Corolario

No cabe duda que varios miembros de la cúpula del PCCh están preocupados por las consecuencias económicas para su país por la ambigüedad en su relación con Rusia y por la necesidad de revertir los errores de una política pública que buscaba debilitar al sector privado y terminó mermando sus posibilidades de crecimiento.

Respecto a Rusia, no es sorpresa que el pasado 15 de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores de China le haya dicho a su homólogo español que su país no quiere verse afectado por las sanciones económicas occidentales impuestas a Rusia tras su invasión de Ucrania el mes pasado. Dijo que “China no es parte de la crisis, y mucho menos quiere verse afectada por las sanciones”. En cuanto a los ajustes en la política económica, pues al menos se han dado cuenta de que golpear al sector privado por los caprichos del presidente fue un gran error, y han comenzado a enderezar las cosas, aunque la desconfianza empresarial interna y externa, durará varios años.

En los próximos días o semanas veremos cómo se van alineando las cosas y si Estados Unidos aprovecha esta coyuntura para debilitar más a China con sanciones, justificada o injustificadamente. Esto sin duda agravaría el proceso inflacionario mundial, pero al parecer en Estados Unidos la mayoría de la opinión pública ha manifestado que está dispuesta a pagar precios más altos por los combustibles y alimentos si la causa es salvar a Ucrania.

Finalmente, los nuevos brotes de Covid-19 en China, algo que se sabía que iba a ocurrir porque su política de cero tolerancia sólo postergó lo inevitable, son el otro tema que preocupa. Los científicos han señalado que existe la posibilidad de que desde China surja una nueva mutación más peligrosa y cause más sufrimiento a la humanidad. Pero de momento, las disrupciones en las cadenas globales de manufactura se van a exacerbar por la guerra en Ucrania y por los nuevos cierres de actividad en algunas ciudades de China, por lo que el 2022 será un año muy complejo una vez más.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP¨*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La pauperización del poder adquisitivo en México

Afortunadamente para nuestro país, los niveles generales de ocupación laboral se han recuperado e inclusive superado los niveles prepandemia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la población ocupada total (formal e informal) pasó de 54.848 millones de personas en el tercer trimestre de 2019 a 55.836 millones en el mismo trimestre de 2021, lo que representa un incremento de 987 mil personas más con una ocupación, equivalente a un aumento de 1.8%.  Desde luego que el rezago en materia laboral se mantiene, ya que un crecimiento de 1.8% en dos años es muy bajo para los estándares de México, pero el punto es que ya hay más gente trabajando ahora que antes de la pandemia.

Así pues, si bien el dato de la ocupación es positivo, se debe destacar que en el mismo periodo disminuyó la participación del empleo registrado en el IMSS respecto del total de ocupados. En el promedio del tercer trimestre de 2019 había 20.458 millones de trabajadores registrados en el IMSS, lo que representaba el 37.3% de la población ocupada total; mientras que en el tercer trimestre de 2021 el número de trabajadores asegurados fue de 20.435 millones, lo que representa el 36.6% de la población ocupada total. Esta disminución de la participación del empleo formal es un indicador más de la precarización del empleo en el país.

En este contexto, en esta entrega analizamos cómo evolucionó el nivel de ingresos de la población ocupada en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mimo trimestre de 2021, para lo cual utilizamos los datos más recientes disponibles por parte de la ENOE de INEGI.

Como se señaló líneas arriba, la ENOE reporta que la población ocupada creció 1.8% en el periodo mencionado. Y pues derivado de los importantes ajustes al salario mínimo general pagado en el país, es que entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, el número de ocupados que están en los rangos de ingresos más bajos crecieron, mientras que los que están en los rangos de ingresos más altos disminuyeron. Es decir, el salario mínimo subió 38.0% entre el 2019 y el 2021, pero los ingresos de quienes ganan más de un salario mínimo no necesariamente crecieron en la misma proporción. Concretamente, los datos de la ENOE indican que el número de ocupados que ganan menos de un salario mínimo (sm) creció 27.8%, los que perciben de 1 a 2 sm aumentaron 12.9%, los que tienen ingresos de 2 a 3 sm disminuyeron 26.4%, los que ganan de 3 a 5 sm cayeron 23.2%, mientras que los que ganan más de 5 sm decrecieron 28.6%. Finalmente, la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó 2.3 por ciento.

Estos ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso carecen  de mucho sentido (son difíciles de interpretar), si no lo traducimos en lo que implica para el poder de compra de la propia población ocupada. Es así que con los ajustes en la distribución relativa de la población ocupada, el promedio de ingresos pasó de 1.97 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2019 a sólo 1.50 sm por día en el tercer trimestre de 2021.   Al tomar en consideración que el salario mínimo pasó de 102.68 pesos diarios en 2019 a 141.70 pesos por día en 2021, es que concluimos que el ingreso promedio diario de la población ocupada pasó de 201.94 pesos en el tercer trimestre de 2019 a 212.65 pesos diarios en el tercer trimestre de 2021, lo que representa un aumento nominal de apenas 5.3% en el periodo, tasa por debajo de la inflación del periodo. Estos datos confirman lo que han arrojado otros análisis en el sentido de que el saldo de la crisis económica ocasionada por las medidas que se tomaron por el Covid-19 ha ocasionado un empobrecimiento de la persona ocupada promedio.

Ahora, si tomamos en consideración  que en el periodo de referencia la población ocupada creció 1.8%, entonces se concluye que la masa salarial debió haber aumentado 7.2% en términos nominales al pasar de 11.076 miles de millones de pesos diarios en el tercer trimestre de 2019 a 11.873 miles de millones de pesos al día en el mismo trimestre de 2021.

Como ya se mencionó, el problema con este incremento es que en el periodo de referencia, la inflación general de precios al consumidor fue de 9.9%, por lo que el nivel de ingresos promedio diario de la población ocupada tuvo un retroceso en los últimos dos años de -4.2%; pero al considerar que la población ocupada aumentó 1.8% en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, entonces se concluye que la base salarial disminuyó 2.5% en términos reales. Esto significa que lo que percibe la totalidad de personas ocupadas en el tercer trimestre de 2021, alcanza para comprar 2.5% menos cosas de lo que se podía adquirir en el tercer trimestre de 2019.

La estimación de un retroceso de -2.5% en términos reales en la masa salarial, coincide con la caída del índice de ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo (base 2013 = 100). Sucede que este indicador tenía un valor de 114.2 unidades en el tercer trimestre de 2019, cayó a 102.9 puntos en el mismo trimestre de 2020, y subió a 110.8 puntos en el tercer trimestre de 2021. Esto implica que los ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo se encuentran 3.0% abajo del nivel que tenían en 2019. Queda claro pues que la debilidad del comercio se explica por la caída en términos reales de los ingresos promedio de la población, no obstante que ahora hay más gente trabajando que antes y lo mucho que ha aumentado el salario mínimo. De igual forma, no podemos dejar de mencionar que en 2021 las familias mexicanas recibieron 51,594 millones de dólares de remesas, y con todo y este monto que representa el 4.0% del PIB, el consumo no se ha podido recuperar plenamente.

¿Qué se puede hacer para mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada? Desde este espacio hemos mencionado que los ingresos de las personas no se pueden aumentar por decreto, ya que eso provoca que haya más informalidad laboral y una medida así ocasiona inflación. La clave es el aumento de la productividad laboral, sólo creciendo la productividad las personas generan más ingresos a su centro de trabajo y eso permite pagar mejores sueldos. Como ya lo hemos señalado, el gran problema es que la inversión fija bruta actualmente está 14.5% por debajo del nivel de 2018, por lo que los incrementos en productividad difícilmente se están dando. Eso nos condena a seguir con una economía débil, sin fortaleza en el mercado interno, y muy dependiente del sector exportador. Es así que se vuelve indispensable un cambio en la política económica y la implementación de una política industrial que ponga verdaderamente en el centro de la discusión el aumento de la productividad laboral.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Para abajo en los pronósticos de crecimiento económico 2022

Derivado del crecimiento explosivo de los contagios de Covid-19, por la variante ómicron, así como por la persistencia de los problemas en las cadenas globales de suministros, escasez de insumos clave para diversos procesos manufactureros y cierre de actividades en China, es que a nivel mundial se han ajustado a la baja las expectativas de crecimiento económico. En México, por lo anterior y por los problemas que nos causamos a nosotros mismos, derivados de una ausencia de política económica que incentive la inversión productiva y el crecimiento económico, es que los recortes de las proyecciones son aún más pronunciados. En esta entrega revisamos lo que está sucediendo en el mundo, con especial interés en los Estados Unidos, y posteriormente vemos la situación de México.

El mundo

En una nota publicada en el Wall Street Journal (WSJ) del 11 de enero, titulada “Ómicron, problemas en la cadena de suministro desacelerarán el crecimiento, dice el Banco Mundial” y escrita por Josh Zumbrun, se menciona que dicho organismo internacional ha advertido que la economía global está a punto de desacelerarse este año debido al creciente número de enfermos por la variante Ómicron, la continuidad en las interrupciones en las cadenas de suministro, la escasez de mano de obra y la disminución de los apoyos económicos por parte de algunos gobiernos nacionales. Se espera que estos factores reduzcan el crecimiento económico al 4.1 % en 2022, por debajo del 5.5% observado en 2021, que tras la crisis de 2020 ha sido la tasa de crecimiento más alta en 80 años.

De acuerdo con el informe semestral Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial (BM), la tasa de crecimiento del PIB mundial se desacelerará aún más en 2023 con una tasa prevista de 3.2%. Y para los países en desarrollo (donde las tasas de vacunación son más bajas) advierte que en un momento en que los gobiernos de muchas economías carecen del espacio político y fiscal para apoyar la actividad económica (en caso de ser necesario), los nuevos brotes de Covid-19, los cuellos de botella persistentes en la cadena de suministro, las presiones inflacionarias y las elevadas vulnerabilidades financieras en grandes franjas del mundo, aumentan el riesgo de un aterrizaje forzoso en materia de crecimiento económico.

Los problemas antes mencionados también ocasionarán dificultades en los países desarrollados. El BM espera que el crecimiento del PIB de EE.UU. se desacelere a 3.7% desde un 5.6% en 2021; de igual manera, se proyecta que China se desacelere a 5.1% desde el 8.0% que habría crecido en 2021. Sin embargo, algunas economías podrán contrarrestar la tendencia y crecer con más fuerza en 2022, especialmente aquellas que permanecieron significativamente debilitadas durante la pandemia, como varias economías del sudeste y este de Asia. En este sentido, Japón, Indonesia, Tailandia, Malasia y Vietnam se encuentran entre los países que se espera que se fortalezcan en 2022.

En su informe, el BM proporcionó estimaciones del impacto de las interrupciones en las cadenas de suministro, que ha afectado más a los países más dependientes en el comercio exterior, mencionado que han suprimido el comercio internacional en un 8.4% y la producción industrial en un 6.9%, en comparación con la cantidad de actividad que habría ocurrido en un sistema internacional que funcionara normalmente. Para ilustrar esto tenemos que a mediados de 2021, el comercio mundial fue un 5% más alto que en diciembre de 2019, pero si no hubiera habido interrupciones en las cadenas de suministros, el comercio habría crecido un 13.40%, lo que habría permitido que el mundo hubiera entrado al 2022 con bases más sólidas.

El BM dijo que estima que los cuellos de botella en el suministro y la escasez de mano de obra se disiparán gradualmente a lo largo de 2022 y que en la segunda mitad del año, la inflación y los precios de las materias primas también disminuirían paulatinamente. La demanda subyacente de bienes duraderos, una fuerza que ejerce presión sobre las cadenas de suministro, probablemente se moderará a la par de la desaceleración de la economía mundial.

Estados Unidos

En una nota de Paul R. La Monica, publicada el 12 de enero en CNN Business y titulada “Si los precios siguen subiendo, un escenario de pesadilla para la economía estadounidense es una posibilidad real”, menciona que no se puede negar que la inflación está aquí, ya que los precios al consumidor aumentaron 7% en 2021. Los precios de energéticos y vivienda han seguido subiendo fuerte, pero la pregunta en la mente de muchos economistas y estrategas de Wall Street es si podría pasar algo aún peor, y la respuesta es si, ya que los precios suben a medida que la economía se desacelera.

Esa es la definición de libro de texto de estanflación, y sería la peor pesadilla para los consumidores, los inversionistas y el Banco de la Reserva Federal (FED). Sin mencionar al presidente Joe Biden y al resto del liderazgo del Partido Demócrata en Washington. Solo hay que preguntarle al ex presidente Jimmy Carter, quien perdió ante Ronald Reagan en la campaña para su reelección en 1980 cuando la economía sufría por el aumento de los precios de la gasolina.

Obviamente, la pandemia causó severas disrupciones en la economía estadounidense y contribuyó a las presiones inflacionarias, pero la realidad es que la producción de EE.UU. es ahora mayor y los puertos de dicha nación mueven un 27% más de bienes que antes de la pandemia. Para comenzar a resolver el problema inflacionario, el gobierno de EE.UU. debe reconocer que buena parte de la inflación es impulsada por el exceso de demanda que ellos mismos están ocasionando con sus diversos paquetes de estímulo y apoyo a sus ciudadanos. En ese sentido, es posible que ahora los problemas en la cadena de suministro son cada vez más el resultado de la inflación y no la causa de ésta.

En un artículo editorial publicado en el WSJ el 14 de enero, por parte de Jason Furman y titulado “Cuatro razones para seguir preocupados por la inflación”, el autor menciona que si nos enfocamos solo en las razones por las que la inflación debería ser más baja en 2022, corremos el riesgo de ignorar cuatro fuerzas compensatorias que impulsarán una inflación más alta este año:

Primero, la economía estadounidense arrancó el 2022 con mercados laborales mucho más apretados con respecto a hace un año. Durante las dos décadas anteriores a la pandemia, el mejor predictor de la inflación anual fue la tasa de personas que renunciaban a su trabajo como porcentaje del empleo total. Ahora es, por mucho, la tasa más alta que jamás haya existido.

En segundo lugar, la demanda debería mantenerse por encima de las tendencias previas a la pandemia, mientras que la oferta probablemente seguirá rezagada. Muchos analistas contaban con que habría una drástica reducción del apoyo fiscal con el fin de contener la inflación. Esa reducción dramática ocurrió hace más de ocho meses y no hay señales de que el gasto de los consumidores se esté enfriando. El apoyo fiscal seguirá siendo relativamente alto con más de $500 mil millones del Plan de Rescate Estadounidense gastado este año fiscal.

En tercer lugar, los consumidores, las empresas, los analistas y los mercados financieros esperan que la inflación a corto plazo sea entre 1 y 3 puntos porcentuales más alta que hace un año. Esto presionará aún más a la inflación al alza. Las expectativas acaban convirtiéndose en una profecía autorrealizada.

Cuarto, la trayectoria de Covid-19 y su efecto sobre la inflación son altamente inciertos. Si la pandemia se vuelve manejablemente endémica en 2022, eso podría impulsar la inflación de la misma manera que lo hizo la rápida reapertura de la economía en la primera mitad de 2021. Si China intenta mantener una tasa cero de Covid-19, con su población efectivamente sin vacunar contra Ómicron, podríamos obtener lo peor de todos los mundos a medida que la fuerte demanda de EE.UU. siga presionando las cadenas globales de suministro.

La FED de Estados Unidos ha anunciado que espera realizar tres aumentos en su tasa de interés de fondos federales. Esto sin duda enfriará la economía, pero es incierta la efectividad de la medida como freno a la inflación, en un contexto en el que el crecimiento económico podría colapsar en cualquier momento, tal y como sucedió en el tercer trimestre de 2021.

El año que recién concluyó, el PIB de Estados Unidos creció respecto al trimestre inmediato anterior, en 6.3% en el primer trimestre, 6.7% en el segundo, apenas 2.3% en el tercero y se espera un aumento de 5.5% en el cuarto (tasa anualizada de 2021 de 5.6%). Sin embargo, producto de todo lo anterior, ahora la mayoría de los analistas esperan una tasa de crecimiento anualizado de 3.9% en 2022, lo que implica una disminución  respecto del estimado previo de 4.1% parta dicho año.

México

México enfrenta importantes retos en materia económica durante este año, y entre los que destacan está el hacer frente a la inflación de precios al consumidor, que cerró el 2021 en 7.36%, así como evitar que la normalización de la política monetaria en Estados Unidos se traduzca en una depreciación desordenada del tipo de cambio. Desde luego que México también se enfrenta a los problemas causados por los bajos niveles de inversión fija bruta, las disrupciones en las cadenas de valor y escasez de insumos y componentes para ciertas industrias manufactureras.

Dado todo lo anterior, el Bank of America (BofA Securities) comunicó el martes 12 de enero que recortó su pronóstico de crecimiento del PIB mexicano para 2022 a tan sólo 1.5% desde el 2.5% pronosticado anteriormente, citando una actividad económica interna más débil de lo esperado, lo que subraya las preocupaciones sobre la recuperación de nuestro país.

BofA dijo que había establecido su pronóstico de crecimiento de México muy por debajo del consenso de la encuesta de expectativas del Banco de México de 2.8%, debido a una «combinación de políticas conservadoras, alta incertidumbre y bajas expectativas de crecimiento», destacando también la situación de un crecimiento exponencial de casos de Covid-19 en el país.

Llama la atención que en México estamos tendiendo bajas tasas de crecimiento a pesar del crecimiento de EE.UU. mencionado en los párrafos anteriores. La dinámica estadounidense ha ayudado a la economía mexicana a través del comercio exterior y las remesas. En materia de comercio, en los primeros 10 meses de 2021, nuestras exportaciones a EE.UU. sumaron 322.651 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 18.4% superior a la observada en los mismos meses de 2020 e inclusive es 4.4% mayor a la registrada en los mismos meses de 2019.   Las exportaciones de México a EE.UU en el periodo de enero a octubre de 2021 representan el 28% del PIB total de dicho año. En cuanto a las remesas recibidas por México, el Banco de México informó que en el acumulado de los primeros once meses de 2021 éstas sumaron 46.833 mmdd, cifra que representa un aumento de 26.7% respecto a los mismos meses de 2020 y 40.6% de incremento respecto del mismo periodo de 2019. El valor de las remesas de los primeros once meses de 2021 representan el 4.0% del PIB de todo el año 2021. Con estas cifras nos damos cuenta de que si no fuera por el apoyo que nos brinda la fortaleza económica de EE.UU., estaríamos atravesando una crisis económica.

Para ilustrar la severa desaceleración de la economía nacional, tomemos los datos de crecimiento anualizado del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del segundo semestre de 2021. En julio de 2021 el IGAE creció 7.52% en términos anuales y 0.1% en mensuales, en agosto creció 4.32% en términos anuales y -1.2% mensuales, en septiembre aumentó sólo 0.93% anualizado y cayó -0.4% en relación al mes inmediato anterior, y en octubre (mes más reciente para el que se tiene información), el IGAE cayó -0.67% en términos anuales y cayó -0.2% en términos mensuales. Los datos muestran que el pico de actividad se alcanzó en julio de 2021 y desde entonces ésta ha disminuido mes con mes.

Por su parte, también el 12 de enero, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) también ajustó a la baja sus estimados de crecimiento económico para México a 2.9% en 2022, desde un 3.2% que había pronosticado en agosto de 2021. Si bien sigue siendo optimista, la CEPAL menciona que hay una profunda incertidumbre a nivel mundial y enormes asimetrías en la capacidad de respuesta en términos macroeconómicos, productivos, de salud entre los países.

Finalmente, la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, publicada el 5 pasado de enero y en la que participaron 28 grupos de análisis económico y financiero, también pinta un escenario menos positivo respecto de lo que se estimaba hace todavía un mes. Los analistas esperan que en 2022, la tasa de interés objetivo del Banxico se eleve a un rango de entre 6.50% y 6.75%, respecto del actual 5.50%; que el tipo de cambio llegué al cierre del año a los 21.47 pesos por dólar; que el crecimiento del PIB sea de apenas 2.70% después de un aumento de 5.50% en 2021; y que la inflación general de precios al consumidor se moderé a 4.20% al cierre del año.

A manera de conclusión, pues queda claro que las expectativas de desempeño mundial y nacional se han ajustado a la baja. Pero no podemos dejar de señalar que los actuales problemas por los que atraviesa el mundo, en México se exacerban producto de la falta de políticas económicas que incentiven la inversión productiva, la producción, las ventas y el empleo. El escenario es que si bien nos va, este año regresaremos al nivel de PIB que teníamos en 2019, lo que implica que habremos 3 valiosos años en los que aumentó la pobreza y se deterioraron las posibilidades de crecer en el mediano y largo plazos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El cáncer de la informalidad en México

La existencia de una vasta economía informal en México ocasiona todo tipo de males que impiden el desarrollo económico y social. Desde luego que es una fuente de competencia injusta e ilegal para empresarios que si pagan sus impuestos y hacen frente a la elevada carga social que implica el generar empleos registrados ante el IMSS. Las empresas, sean micro, pequeñas, medianas o grandes, que están en la informalidad por lo general pueden ofertar sus bienes y servicios a precios más bajos, ya que tienen costos de mano de obra inferiores y no cobran el 16% de Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las empresas en la economía informal, al no pagar correctamente sus impuestos, tampoco contribuyen al desarrollo nacional.

En el encabezado de esta entrega digo que la economía informal es un cáncer porque con su existencia, se limitan las posibilidades de que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca por encima del nivel promedio de 1.5% observado de 2000 a 2021. Esto porque al mermar la rentabilidad de las empresas formales, se limita su capacidad de invertir, crecer en producción, aumentar la contratación de personal y mejorar los sueldos.

Y lo que es peor, la economía informal es un cáncer porque provoca que algunos negocios formales se vuelvan total o parcialmente informales para poder “sobrevivir”. ¿Cómo le hace un negocio para subsistir cuando su competencia se ahorra el 30 a 40% del costo de mano de obra, además de que no carga el IVA a sus clientes y por lo tanto tiene precios mucho más bajos? La respuesta es que en ocasiones, se quedan con una menor cuota de mercado o de plano comienzan a vender parte de su producción sin facturarlo ni reportarlo al fisco. Es decir, aquí aplica la teoría de las ventanas rotas y un informal puede provocar que haya más informales.

En este sentido, en una de las pasadas entregas comenté que la razón por la cual México no era considerado un país del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es porque no tiene un mercado interno fuerte que le permita crecer por sí solo, o bien poder ser considerado un “motor de crecimiento” de la economía mundial.

Es decir, desafortunadamente nuestro país es un “seguidor” de los acontecimientos mundiales, y no es un “líder” que provoque que a la economía mundial le vaya bien o le vaya mal. Y esto obedece precisamente a esta grave incidencia de la economía informal en todo tipo de actividades económicas, desde el comercio hasta las actividades manufactureras, pasando por los servicios. En todas ellas vemos personas y empresas que no pagan impuestos correctamente o bien que tampoco registran a sus trabajadores ante el IMSS.

En esta entrega, quiero analizar lo extendida y lo poco productiva que es la economía informal en México. El pasado jueves 16 de diciembre, el INEGI presentó los resultados preliminares de la Medición de la Economía Informal 2020, que tiene como objetivo medir qué tanto contribuye al Producto Interno Bruto (PIB) del país. En el reporte vemos que en 2020 la economía informal registró una participación de 21.9% en el PIB nacional, la proporción más baja desde 2003 (cuando se empezó a medir este problema). El porcentaje de participación más alto de la economía informal ocurrió en 2009 con un 24.4%, mientras que en 2019 fue de 23.1%. De acuerdo con el INEGI, derivado del confinamiento por la pandemia por COVID-19 es que dicho porcentaje bajó al 21.9% antes mencionado.

De acuerdo con cifras preliminares, la contribución de 21.9% del PIB informal se generó por 55.6% de la población ocupada en condiciones de informalidad. Por el contrario, el 78.1% del PIB lo generó el sector formal empleando el 44.4% de la población ocupada formal. Esto significa que por cada 100 pesos generados del PIB del país, 78 pesos lo generan el 44% de ocupados formales, mientras que 22 pesos los generan el 56% de ocupados en informalidad. Esto tiene implicaciones enormes, ya que denota que la productividad del sector formal es 3.46 veces más productivo que el sector informal de la economía o puesto de manera más simple: si una persona que labora en la economía informal en promedio produce 1 peso, su contraparte en la economía formal produce 4.46 pesos.

Este hecho explica buenas parte del por que generalmente los sueldos o ingresos son más altos en la economía formal respecto de la informal y exhibe que en cuanto a mano de obra, tenemos el potencial de generar un PIB al menos 77% más alto que el actual.

Por su parte, cabe señalar que en el comparativo de 2019 a 2020, las participación de la ocupación laboral informal disminuyó de 56.5% a 55.6%, mientras que su aportación al PIB pasó de 23.1% a 21.9%. Esto es indicativo de que entre 2019 y 2020, el personal ocupado en la economía informal aumentó su productividad en 3.79%, pero fue porque disminuyó más la gente laborando en la economía informal que lo que bajó su producción.

Es verdad que la economía informal es vista por muchos, como una válvula de escape en materia laboral, ante la imposibilidad del sector formal de crear los empleos suficientes que se requieren cada año. Pero también es cierto que dado lo extendido que esta la economía informal, hace prácticamente imposible que el sector formal pueda crecer a todo su potencial. Es  así que estamos atrapados en un círculo vicioso del cual es muy difícil escapar.

Las personas responden a incentivos, y con esto en mente queda claro que la forma de revertir la incidencia de la economía informal es creando castigos para quienes están en la ilegalidad y premiando a los formales. Pero lo malo es que en México, en materia fiscal las cosas están completamente al revés, ya que con el marco actual se castiga al formal por cualquier falta que éste cometa, mientras que al informal no se le molesta.

Alejandro Gomez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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