Los escenarios optimistas de crecimiento para México

A lo largo del año hemos visto cómo el nivel de optimismo respecto de la recuperación económica de México ha ido en aumento. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) acaba de ajustar su perspectiva de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de este año de 4.5% a 5.0%. También, la semana que concluye la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hizo lo propio y estableció su pronóstico en una tasa de crecimiento de 6.5%. Y pues tampoco podía faltar el Banco de México, organismo que presentó su Informe Trimestral correspondiente al primer trimestre de 2021 y en él actualizó al alza su pronóstico para este año y para el 2022.  El ajuste que realizó el banco central es muy relevante porque confirma que dicho organismo ha dejado su línea dura de combate a la inflación al costo que sea, por una posición mucho más flexible, en la cual se privilegiará el tener tasas de interés reales negativas para apoyar la recuperación económica del país. En esta entrega presento los escenarios de crecimiento económico planteados por el Banxico, así como los elementos que, de materializarse, ponen en riesgo el que éstos se materialicen.

En su Informe Trimestral el Banxico destaca que en materia de crecimiento de la economía nacional, en 2021 el escenario base es de un crecimiento de 6.0%, en tanto que para 2022 se anticipa un crecimiento de 3.0%. Sin embargo, dada la incertidumbre que persiste alrededor de la dinámica prevista para la actividad económica, se considera que el crecimiento del PIB podría ubicarse entre 5.0 y 7.0% en 2021 y entre 2.0 y 4.0% en 2022.

Es escenario base del Banxico para el 2021 está sustentado en un mejor desempeño de la economía en el primer trimestre del año respecto a lo que previamente se había anticipado, ya que el PIB creció 0.8% entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021. Sin duda hay expectativas positivas para lo que resta del año, las cuales están principalmente fincadas en la fortaleza de la demanda externa, particularmente por el cuantioso estímulo fiscal otorgado en Estados Unidos. A esto hay que sumarle el impacto positivo en el ánimo de los consumidores nacionales por los mayores avances en el proceso de vacunación y la eliminación de las restricciones a la movilidad que se adoptaron el año pasado y a principios de éste para hacer frente a la pandemia. Por su parte, la previsión de crecimiento del PIB para 2022 está basado en que México regrese a su tasa de crecimiento inercial.

De acuerdo con el Banxico, si en 2021 se materializa un crecimiento cercano a la parte superior del intervalo (7.0%), la actividad económica recuperaría en el último trimestre de este año el nivel observado al cierre de 2019. Con un crecimiento cercano al punto intermedio de los intervalos, dicha recuperación ocurriría hacia el segundo trimestre de 2022. Con un crecimiento cercano a la parte inferior de ambos intervalos, el nivel observado al cierre de 2019 se alcanzaría a principios de 2023.  Puesto de otra forma, si partimos de un valor de 100 en 2019 y la economía cayó 8.2% en 2020, con un crecimiento de 7% en 2021 estaríamos en este año 1.77% por debajo del valor del PIB de 2019. Si en 2022 la economía crece 4.0%, entonces el año que viene estaríamos 2.15% por encima del PIB de 2019. Habrá que ver si este escenario ultra optimista se materializa.

En función de lo anterior y con base en las previsiones para la actividad y la información más reciente sobre el número de puestos de trabajo afiliados al IMSS, el Banxico espera una crecimiento de entre 370 y 570 mil puestos de trabajo para este indicador en 2021. Para 2022, se espera una variación de entre 390 y 590 mil puestos de trabajo. Cabe recordar que en febrero de 2020 se alcanzó el máximo nivel de trabajadores registrados en el IMSS con 20.613 millones, por lo que si en abril de este año había 20.070 millones, eso significa que aún estamos 543 mil empleos abajo. Es así que de materializarse la expectativa más optimista del Banxico, en este año apenas se recuperarían los empleos formales perdidos por la pandemia del Covid19.

Desde luego que hay riesgos para el crecimiento. Las previsiones del Banxico no están talladas en piedra y pudieran no materializarse (también hay una pequeña probabilidad de que inclusive pudieran resultar mejores), ya que siguen los retos para la recuperación en un entorno de alta incertidumbre, ya que la pandemia de Covid19 aún no termina.

Entre los riesgos detectados por el Banxico y que podrían provocar que la tasa de crecimiento del PIB de 6% no se materialice están:

i. Que haya retrasos en la producción, distribución o aplicación de las vacunas o que haya un recrudecimiento de la pandemia, tanto a nivel global, como nacional, que implique la adopción de nuevas medidas de distanciamiento social para contenerla.

ii. Que se generen “cuellos de botella” en las cadenas de suministro a nivel global y éstos generen escasez de insumos para algunos sectores en México, particularmente el automotriz. Del mismo modo, que se dé un episodio de incrementos adicionales en los costos de insumos y de producción en diversos sectores de la economía.

iii. Que se observen nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales y se afecten los flujos de financiamiento para las economías emergentes. Esto podría ocurrir como resultado de mayores aumentos en las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos o por un aumento en la aversión al riesgo. La reciente inclusión de China en los principales índices globales de inversión de renta fija podría representar un reto para el financiamiento externo del resto de las economías emergentes.

iv. Que la recuperación de la inversión sea menor a la esperada, manteniéndose en niveles bajos respecto de lo requerido para apoyar la recuperación frente a la pandemia y el crecimiento de largo plazo del país.

Por su parte, entre los elementos que podrían hacer que la tasa de crecimiento sea más elevada, destacan:

i. Que la pandemia se disipe con mayor rapidez, particularmente por una campaña de vacunación efectiva, lo que apoyaría la confianza en la economía y las expectativas de una recuperación vigorosa.

ii. Que los estímulos que se han otorgado a nivel internacional contribuyan a restaurar la confianza de consumidores e inversionistas, y a apoyar la recuperación de la economía y el comercio globales.

iii. Que, dentro del marco del T-MEC, la mayor demanda externa esperada ante los estímulos implementados en Estados Unidos induzca un aumento en la inversión productiva.

iv. Que se mantengan condiciones financieras globales propicias para una recuperación económica acelerada.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que afortunadamente este será un buen año en materia de crecimiento y recuperaremos parte de lo que se perdió con la crisis de 2020 y principios de 2021.  Sin embargo, debemos tener claro que la recuperación será más vigorosa en aquellas actividades ligadas al sector externo y que pueden ampliar sus exportaciones a los Estados Unidos. Es una realidad que el consumo interno se recuperará muy lentamente en la medida en que crece el empleo, mientras que el gasto público (sobre todo el de inversión) continuará muy débil. Es por ello que la manufactura será el principal motor de crecimiento y con la recuperación de esta actividad podrá venir el crecimiento para el consumo y los servicios. Esperemos que los pronósticos optimistas del Banxico se materialicen, pero para ello se requiere trabajo y una buena dosis de suerte.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El rostro humano de las cifras del PIB en I/21

Durante la semana que termina, varios analistas destacaron que con cifras desestacionalizadas el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 0.8% en términos reales entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021. Esto sin duda implica una mejoría y provocó que varios despachos ajustaran al alza su pronóstico de crecimiento económico para este año, como es el caso de Goldman Sachs, que lo elevó de 5.3% a 5.9%. No obstante lo anterior, es importante hacer la distinción de lo que es el crecimiento respecto del trimestre inmediato anterior versus el desempeño respecto al mismo trimestre de hace un año.

Aunado a lo anterior, es necesario entender lo que está sucediendo en las diferentes actividades que generan el PIB de nuestro país ya que la cifra agregada pues refleja el promedio, siendo que hay actividades que siguen teniendo un mal desempeño, lo que tiene implicaciones importantes para el bienestar de millones de personas. En esta entrega explicaré varios conceptos, pero antes sólo me gustaría poner como referencia que mientras que México creció 0.8% entre el cuarto trimestre de 2020 y el primero de 2021, el PIB de Estados Unidos creció 6.4 por ciento. 

Es pertinente comenzar mencionando el dato que nos da el INEGI respecto del PIB  Nominal  (PIBN) con cifras originales, mismo que a precios de mercado se situó en 24.903 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2021. Esto implica un aumento de 1.8% con relación al primer trimestre de  2020; sin embargo, cabe señalar que este resultado se originó de la disminución de -3.62% del PIB real (ajustado por inflación) y del incremento de 5.6% del índice de precios implícitos del PIB (inflación del periodo).

Como se señaló en el párrafo anterior, en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, el PIB total cayó -3.62% con lo que se liga la octava disminución anualizada consecutiva en este indicador. Con este dato, se confirma que a pesar de que hubo una mejoría respecto del trimestre inmediato anterior, seguimos transitando por la crisis económica más prolongada que ha sufrido nuestro país desde 1932. Es así que con todo y que vamos avanzando lentamente, en el comparativo del primer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, el PIB en términos reales registra una caída de -4.86%. Esto implica que no es que sólo nos hayamos caído en el arranque del 2021 en 3.62%, sino que esto se vino a sumar a la disminución anualizada de 1.29% observada en el primer trimestre de 2020.

Ahora, en cuanto al desempeño del PIB por tipo de actividad en el periodo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, tenemos que las actividades primarias (agricultura, ganadería, etc.) avanzaron 2.82%, mientras que las secundarias (industria) cayeron -2.66% y las terciarias (comercio y servicios) nuevamente fueron las más afectadas con una disminución de -4.03%. Con estos datos vemos que las actividades primarias ligan 3 trimestres consecutivos con aumentos anualizados, pero las actividades secundarias llevan 10 trimestres seguidos cayendo, mientras que las terciarias ligaron 6 trimestres al hilo con caídas.

Haciendo el análisis de lo sucedido dentro de las actividades secundarias en el primer trimestre de 2021, tenemos que la minería retrocedió -2.72%; la electricidad, gas y agua cayó -6.10%; la construcción se contrajo -6.80%; mientras que las manufacturas cayeron sólo -0.61%.  Respecto a estos datos, se debe señalar que tanto la minería, como la electricidad, gas y agua, acumularon 4 trimestres consecutivos con caídas anualizadas; mientras que la construcción ligó 8 trimestres seguidos con contracciones; y las manufacturas hilaron 6 trimestres seguidos con caídas.  

Como lo he señalado en anteriores entregas, el hablar de disminuciones en el PIB es muy sencillo, pero los números son fríos y no denotan la tragedia que significa la prolongada crisis económica que estamos viviendo. Es así que considero importante hacer mención de algunos de los indicadores más significativos que se desprenden de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del INEGI.

En dicha encuesta, se hace mención que (producto de la crisis económica por la que atraviesa nuestro país) la población ocupada en México en el primer trimestre de 2021 fue de 53 millones de personas, cifra inferior en 2.1 millones comparada con la del primer trimestre de 2020. Esto significa que el número de personas trabajando disminuyó -3.8% en el último año.

Por su parte, derivado de que el PIB de las actividades terciarias disminuyó -4.03% es que se explica que estas actividades hayan perdido 1.9 millones de puestos de trabajo entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021. Dentro de estas actividades destaca lo sucedido con el comercio, actividad que perdió 712 mil ocupados, mientras que los restaurantes y servicios de alojamiento dejaron ir a 656 mil personas en el mismo periodo.

Se debe aclarar que cuando se habla de la disminución de alguna actividad, esto se refiere a la suma de todas las unidades económicas. Es obvio que el impacto de la crisis económica no es igual para una microempresa que para una grande. Es así que se debe destacar que en el último año los micronegocios perdieron 924 mil puestos de trabajo y fueron el tipo de unidad económica que reportó la mayor pérdida de ocupación.

Finalmente, con todo y que en México la economía informal es una importante válvula de escape para evitar que tengamos un problema de desempleo más grande, tenemos que en el primer trimestre de 2021 la población desocupada (aquella que se encontraba sin trabajar, que estaba disponible y estuvo buscando trabajo), fue de 4.4% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica a 2.4 millones de personas desempleadas, cifra superior en 455 mil personas a la observada en el primer trimestre de 2020.

Con estos datos queda claro que la recuperación económica está en marcha y que todo parece indicar que a pesar de la falta de políticas públicas por parte del gobierno federal que incentiven la inversión, este será un buen año en materia de crecimiento. Sin embargo, no podemos dejar de admitir que hay sectores que aún están muy afectados por la crisis económica y que son los que más puestos de trabajo han perdido. Es importante Incentivar la demanda interna de productos mexicanos y no sólo depender del sector exportador para lograr la recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Por qué ha caído el consumo en México?

En el arranque de 2021 el consumo privado en México tuvo un mal desempeño. En el comparativo del primer bimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020, el Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior reportó una caída de -7.55%. Esto sin duda denota una caída en el bienestar general de la población y tiene dos explicaciones: por un lado, hay una disminución importante en el número de personas que conforman la población ocupada, y por otro lado, se ha dado una caída en términos reales en el nivel de ingresos promedio de la población.

En esta entrega abordaremos estos dos fenómenos que explican lo sucedido con el poder adquisitivo y consumo de los mexicanos. Desde luego que lo presentado aquí no tiene el rigor de una investigación científica, pero si busca proporcionar una idea clara de la magnitud del problema en el mercado laboral y en los niveles de ingreso promedio de la población ocupada.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN), entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021, la población ocupada total en México disminuyó -4.30%, al haber pasado de 55.352 millones a 52.973 millones de personas. El porcentaje se dice fácil, pero implica que en los primeros tres meses de este año hubo 2.379 millones de personas menos trabajando con respecto a un año antes.

Desde luego que al haber menos gente trabajando, hay menos ingresos para millones de familias, y esto sin duda afecta su capacidad de comprar bienes y servicios. Por otra parte, es verdad que en el último año se dio un aumento importante en el salario mínimo, al haber pasado éste de 123.22 pesos a 141.70 pesos diarios entre 2020 y 2021; sin embargo, ocurrió un cambio significativo en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso. Esto lo explico a continuación.

La ENOEN nos muestra que entre el primer trimestre de 2020 y los primeros tres meses de 2021 la población ocupada que gana menos de un salario mínimo (sm) aumentó 6.99%, al pasar de 12.533 millones a 13.409 millones. Esto ocurrió mientras que todos los demás rangos de ingreso presentaron disminuciones en la población ocupada que se encuentra en ellos.

Tenemos que la cantidad de personas que ganan de 1 hasta 2 sm disminuyeron -3.64%, al pasar de 19.781 millones a 19.062 millones; los que ganan de 2 a 3 sm decrecieron -19.22%, al pasar de 8.613 millones a 6.958 millones de personas; los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron -11.89%, al pasar de 3.715 millones a 3.273 millones de personas; mientras que los que perciben más de 5 sm decrecieron -23.45%, al pasar de 1.534 millones a apenas 1.174 millones de personas. Por su parte, una buena noticia es que aquellos que no reciben ingresos bajaron -4.22%, al pasar de 2.908 millones a 2.785 millones de personas. Finalmente, los que no revelaron cuánto ganan (los no especificados) aumentaron 0.70%, pasando de 6.264 millones a 6.308 millones de personas. Con estos datos, en principio queda claro que hay un empobrecimiento relativo de la población ocupada ya que si excluimos al grupo de “no especificados”, los que ganan menos de un salario mínimo pasaron de representar el 25.5% del total de población ocupada a ser el 28.7% del total.

Ahora, para poder determinar el número de salarios mínimos percibidos en promedio por persona ocupada al día, es necesario realizar algunos supuestos, dado que el INEGI no nos da información en este sentido. Para fines de esta entrega vamos a asumir las siguientes tres cosas:

a. En el primer trimestre de 2020 los que declararon que ganan menos de un sm, percibían 0.7 sm; los que dijeron que ganan de entre 1 y 2 sm perciben 1.4 sm; los que ganan entre 2 y 3 sm perciben 2.4 sm, los que dijeron que ganan de 3 a 5 sm perciben 3.9 sm; los que dijeron ganar más de 5 sm perciben 5.9 sm.

b. La crisis económica ocasionada por el Covid-19 ha mermado los niveles de ingreso de la población ocupada, por lo que las percepciones promedio en cada uno de los rangos se ajustaron a la baja.

c. Conservadoramente, vamos a asumir que en el primer trimestre de 2021, los que declararon que ganan menos de un sm, percibían en promedio 0.6 sm; los que dijeron que ganan de entre 1 y 2 sm perciben 1.25 sm; los que ganan entre 2 y 3 sm perciben 2.3 sm, los que dijeron que ganan de 3 a 5 sm perciben 3.8 sm; los que dijeron ganar más de 5 sm perciben en promedio 5.8 sm.

Si el optimismo plasmado en los supuestos anteriores es verdad, eso implica que en el primer trimestre de 2020 la población ocupada promedio percibía 1.64 sm diarios, mientras que en el primer trimestre de 2021 la percepción económica promedio fue de 1.44 sm. Esto implica una caída de -12.48% en el número de salarios mínimos que en promedio gana la población ocupada. Sin embargo, debemos recordar que en el salario mínimo pasó de 123.22 pesos en los primeros tres meses de 2020 a 141.70 pesos en los mismos meses de 2021, lo que representa un aumento de 15.00%.

Esto significa que el salario nominal promedio diario de la población ocupada habría pasado de 202.53 pesos en el primer trimestre de 2020 a 203.85 pesos en promedio en los mismos meses de 2021. Es decir, habría habido un aumento nominal de los ingresos promedio de 0.65% en el periodo referido. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 3.99%, eso significa que las percepciones promedio en términos reales habrían bajado -3.21% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021.

Ahora, en cuanto a la evolución de la masa salarial nominal (la percepción promedio diaria multiplicado por el número de días en el trimestre por el número de personas en la población ocupada) pasó de 1.008 billones de pesos en el primer trimestre de 2020 a 971.9 miles de millones de pesos en el primer trimestre de 2021. Esto implica una disminución  de -3.68% en términos nominales.  Obvio, si tomamos en consideración la inflación del periodo, vemos que el valor de la masa salarial se contrajo -7.37% entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021. No es coincidencia que esta caída en el nivel de ingresos de la población ocupada sea en una magnitud similar a lo que cayó el consumo privado en el mercado interior en el primer bimestre de 2021, tal y como se indicó en el primer párrafo de esta entrega.

A manera de conclusión quiero señalar que México está en un proceso de recuperación económica, pero los niveles de consumo por habitante que veíamos en 2019 tardarán al menos tres años en recuperarse. En esta entrega vemos que la caída en los niveles de ingreso promedio de la población ocupada cayeron casi marginalmente, pero sin duda hay muchas personas que ahora ganan considerablemente menos que hace un año. Por otra parte, para recuperar los niveles de consumo agregado, será necesario que se recuperen las fuentes de empleo que se han perdido. Esto se ve bastante complicado a la luz de que no hay incentivos fiscales ni apoyos para que las empresas puedan expandir sus operaciones. Estamos atenidos a la recuperación de Estados Unidos para que a través del sector externo se pueda expandir la producción. No hay estrategia y por eso, con todo y que este año la economía crezca un 4 o 5%, el bienestar perdido tardará muchos años en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twiter: @alejandrogomezt

Una recuperación industrial heterogénea en el primer trimestre de 2021

El desempeño económico de México en el primer trimestre de 2021 fue de claroscuros, siendo los tonos oscuros los predominantes. De acuerdo a la estimación oportuna del INEGI respecto de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) en los tres primeros meses del año, éste cayó -3.8% a tasa anualizada, producto de que las actividades primarias aumentaron 2.8%, las secundarias se contrajeron -3.0%, mientras que las terciarias cayeron -4.2%.  En esta entrega profundizamos respecto de la evolución de las actividades secundarias, medidas a través del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI).

La semana que recién concluyó, el INEGI dio a conocer la evolución del  IVFAI durante marzo, por lo que ya podemos realizar una valoración del desempeño de la industria mexicana en el primer trimestre de 2021. El dar seguimiento a este indicador es relevante porque las actividades secundarias (minería;  electricidad, gas y agua, construcción y manufacturas)  representaron el 28.17% del PIB en el año 2020 y en el mes de diciembre de dicho año daban empleo formal registrado en el IMSS a 7.193 millones de personas, cifra equivalente al 36.37% del total de trabajadores asegurados en México.

Actividad industrial total

Los datos del IVFAI de INEGI arrojan que en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, la industria nacional se volvió a contraer, en esta ocasión -2.7%. Esto es  producto de que la minería cayó -2.7%; la actividad de electricidad, gas y agua se contrajo -6.1%; la construcción cayó -6.8%; mientras que las industrias manufactureras disminuyeron -0.6%.  Si bien son cifras negativas, se ven alentadoras después de haber visto que en el 2020 el IVFAI total cayó -9.9%, producto de que las actividades primarias se contrajeron -1.1%, las secundarias retrocedieron -5.3%, la construcción cayó -17.4%, mientras que las terciarias cayeron -9.9%.

Ahora bien, aunque el balance del primer trimestre de 2021 es negativo, lo sucedido en marzo denota que los indicadores continúan mejorando ya que entre marzo de 2020 y el mismo mes de 2021, la actividad industria total subió 1.7%. Esto es producto de que la minería se contrajo sólo -2.2; la electricidad, gas y agua disminuyó -3.5%, la construcción cayó -5.5%; pero las actividades manufactureras repuntaron un sólido 6.2%.

Minería

En relación al IVFAI de la Minería, como ya se señaló, ésta se contrajo -2.7% en el comparativo del primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021. Esto es producto de que dos de las tres actividades que componen la minería presentaron disminuciones. Concretamente tenemos que la Extracción de petróleo y gas cayó -2.8%; la Minería de minerales metálicos y no metálicos excepto petróleo y gas aumentó 2.9%; mientras que los Servicios relacionados con la minería se contrajeron -10.9%.

Electricidad, gas y agua

En cuanto a la actividad de Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final, vemos que su IVFAI cayó -6.1% en el comparativo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021. Este resultado es producto de que las dos actividades que la conforman registraron disminuciones. Concretamente tenemos el siguiente resultado: la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica disminuyó -7.6%; mientras que el Suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final decreció -1.0%.

Llama poderosamente la atención que la actividad de suministro de gas y agua haya disminuido, ya que históricamente ésta siempre crece, inclusive en momentos de crisis económica. Esto porque son servicios básicos que se deben dotar a una creciente población. Su caída es un evidente indicador de una disminución en el nivel de bienestar y desarrollo del país.

La caída en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica es natural en un contexto de caída del nivel de producción.

Construcción

En relación al IVFAI de la industria de la construcción, vemos que ésta cayó -6.8% en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Esta evolución es producto de que dos de las tres actividades que la componen presentaron disminuciones. Concretamente tenemos que las obras de Edificación cayeron -9.2%, la Construcción de obras de ingeniería civil bajo -3.4%, mientras que los Trabajos especializados para la construcción fueron los únicos que aumentaron al subir su volumen de producción en 1.7%.

La industria de la construcción ha enfrentado una de las crisis más largas de su historia. El IVFAI de este sector acumula 25 meses consecutivos con caídas anualizadas, ya que el último mes en que creció fue en febrero de 2019. También se debe destacar que en el comparativo de marzo de 2020 al mismo mes de 2021 la construcción en obras de edificación presenta una caída de -9.4%. Esto denota la fuerte caída en la inversión fija en el país y tendrá un elevado costo porque será muy difícil elevar los niveles de productividad en general de la economía.

Manufacturas

Respecto al IVFAI de las manufacturas, tenemos que entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021, éstas muestran una caída de -0.6% aunque la situación en lo interno de esta actividad sigue siendo bastante polarizada ya que hubo 11 actividades que aumentaron su nivel de producción mientras que 10 presentaron caídas.

A continuación se presentan las diferentes actividades, ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis de indica el porcentaje de aumento o disminución durante el periodo): Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (28.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (11.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.6%); Industria del plástico y del hule (5.5%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (    5.0%); Fabricación de productos metálicos (4.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (1.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.6%); Industrias metálicas básicas (1.5%); Industria alimentaria (-0.7%); Industria de la madera (-2.8%); Otras industrias manufactureras (-3.0%); Industria del papel (-3.6%); Impresión e industrias conexas (-3.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-4.6%); Fabricación de equipo de transporte (-6.2%); Industria química (-6.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-15.9%); y Fabricación de prendas de vestir (-20.9%).

En lo correspondiente al comparativo de marzo de 2020 al mismo mes de 2021, vemos que el IVFAI de las manufacturas aumentó 6.2%, producto de que 16 actividades presentan incremento, mientras que cinco continúan con  fuertes problemas. Las actividades que requieren de mayores apoyos para reactivarse, están las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución en el periodo mencionado): Industria del papel (-1.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-1.6%); Industria química (-6.4%); Fabricación de prendas de vestir (-7.6%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%).

Cabe señalar que buena parte de la recuperación en la industria manufacturera está fincada en el aumento de las exportaciones. En el comparativo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2020, vemos que el valor total en dólares de las exportaciones manufactureras (con maquila) creció 2.16%. Esto es producto de la siguiente evolución de las ventas al exterior (en paréntesis se indica el porcentaje de variación en el periodo antes mencionado): Industria de la madera (29.69%); Minerometalurgia (23.69%); Otras industrias manufactureras (13.89%); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (11.70%); Alimentos, bebidas y tabaco (11.39%); Siderurgia (9.36%); Química (8.96%); Productos plásticos y de caucho (6.60%); Fabricación de otros productos minerales no metálicos (4.38%); Papel, imprentas e industria editorial (1.14%); y Total productos metálicos, maquinaria y equipo (-0.88%).

Conclusiones

No cabe duda de que hay una recuperación  industrial en marcha y pese a las políticas públicas del gobierno federal que inhiben la inversión. Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que la recuperación ha sido heterogénea, con sectores económicos registrando niveles de actividad superiores a los del año pasado, mientras que otros siguen retrocediendo, aunque a tasas más moderadas.

Como se mostró, buena parte de la recuperación de la actividad manufacturera proviene de las exportaciones ya que los otros motores de crecimiento interno están apagados. De hecho, será el sector exportador el que impulse la recuperación de la economía nacional este año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de las entidades federativas en México en 2020

México es un país de enormes contrastes, y más aún en cuestiones como el desempeño económico de sus diversas regiones en tiempos de crisis económica. Se ha comentado sobradamente que con el dato del primer trimestre de 2021, nuestro país acumuló 8 trimestres consecutivos con caídas anualizadas en su Producto Interno Bruto (PIB), lo que convierte a ésta en una de las recesiones más largas de nuestra historia moderna.

Como referencia tenemos que la primera crisis de la década de 1980 tuvo una duración de 6 trimestres (de III/82 a IV/83); la segunda crisis de los ochentas duró 5 trimestres (de I/86 a I/87); la crisis derivada del “error de diciembre de 1994” duró 4 trimestres (de I/95 a IV/95); la crisis financiera internacional tuvo un impacto en México de 5 trimestres (de IV/08 a IV/09); mientras que la recesión ocasionada por el actual gobierno federal aunada a la crisis del Covid-19 ya ha durado 8 trimestres (de II/19 a I/21). Cabe señalar que la estimación oportuna del PIB del primer trimestre de 2021 ubicó la caída de este indicador (con cifras originales) en -3.8%.

Como hemos mencionado desde este espacio, los costos sociales de la más reciente crisis económica han sido enormes, con millones de personas que abandonaron el mercado laboral, perdieron su empleo, les recortaron su jornada de trabajo y/o les disminuyeron su ingreso. Sin embargo, el impacto de ésta crisis no ha sido homogénea en México. En ese sentido, en esta entrega analizamos cual fue el impacto de la crisis económica en las diferentes entidades federativas del país.

Esto lo podemos presentar puesto que el INEGI dio a conocer los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE) del cuarto trimestre de 2020, con lo que se puede tener una imagen completa de lo sucedido en México a nivel de entidad federativa durante dicho año.  Presentaré primero la evolución de las economías en su conjunto, posteriormente veremos lo que sucedió con las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.), luego analizamos lo que pasó con las actividades secundarias (industria) haciendo especial énfasis en el sector manufacturero, finalmente, vemos el desempeño de las actividades terciarias (comercio y servicios).

Actividad económica total

En cuanto a la actividad económica total, cabe recordar que con cifras originales, el PIB de México en 2020 registró una caída de -8.2%. Esto implica que en dicho año hubo 20 entidades federativas que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (3.4%), 2. Chiapas (-4.1%), 3. Zacatecas (-4.2%), 4. Baja California (-4.5%), 5. Oaxaca (-4.9%), 6. Sonora (-5.4%), 7. Chihuahua (-6.0%), 8. Durango (-6.3%), 9. Michoacán (-6.7%), 10. Campeche (-6.8%), 11. Jalisco (-6.9%), 12. México (-7.0%), 13. Guanajuato (-7.1%), 14. Aguascalientes (-7.2%), 15. Sinaloa (-7.2%), 16. Colima (-7.5%), 17. San Luis Potosí (-7.5%), 18. Yucatán (-7.9%), 19. Tamaulipas (-8.0%), 20. Veracruz (-8.2%), 21. Nuevo León (-8.7%), 22. Guerrero (-9.2%), 23. Ciudad de México (-9.4%), 24. Querétaro (-9.5%), 25. Nayarit (-10.1%), 26. Hidalgo (-10.6%), 27. Coahuila (-11.1%), 28. Morelos (-11.6%), 29. Tlaxcala (-11.6%), 30. Puebla (-11.7%), 31. Baja California Sur (-21.5%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Actividades primarias

En cuanto al PIB de las actividades primarias, tenemos que en 2020 éste aumentó 1.9%.  Eso significa que hubo 19 entidades que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades primarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Zacatecas (25.5%), 2. San Luis Potosí (12.8%), 3. Campeche (8.6%), 4. Guerrero (8.3%), 5. México (6.7%), 6. Oaxaca (6.7%), 7. Durango (4.6%), 8. Tabasco (4.5%), 9. Puebla (4.4%), 10. Veracruz (4.3%), 11. Aguascalientes (4.3%), 12. Coahuila (4.1%), 13. Baja California Sur (3.2%), 14. Nuevo León (3.1%), 15. Nayarit (3.1%), 16. Colima (2.6%), 17. Jalisco (2.3%), 18. Chiapas (2.1%), 19. Guanajuato (2.1%), 20. Hidalgo (1.8%), 21. Yucatán (1.6%), 22. Morelos (1.1%), 23. Ciudad de México (0.8%), 24. Sonora (0.6%), 25. Querétaro (0.1%), 26. Tlaxcala (0.0%), 27. Tamaulipas (-1.6%), 28. Chihuahua (-2.5%), 29. Michoacán (-3.4%), 30. Quintana Roo (-4.4%), 31. Sinaloa (-5.5%) y 32. Baja California (-6.5%).

Actividades secundarias

En cuanto al PIB de las actividades secundarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%.  Esto implica que hubo sólo 13 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el observado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades secundarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (10.1%), 2. Oaxaca (0.4%), 3. Chiapas (-2.0%), 4. Baja California (-3.7%), 5. Sonora (-6.3%), 6. Michoacán (-6.5%), 7. Campeche (-7.0%), 8. Chihuahua (-7.5%), 9. Sinaloa (-7.9%), 10. Guanajuato (-8.5%), 11. San Luis Potosí (-9.1%), 12. Jalisco (-9.3%), 13. Zacatecas (-9.5%), 14. Guerrero (-10.2%), 15. Durango (-10.5%), 16. Aguascalientes (-11.2%), 17. Nuevo León (-11.6%), 18. Yucatán (-11.9%), 19. Tamaulipas (-12.1%), 20. Veracruz (-12.1%), 21. Querétaro (-12.6%), 22. México (-13.3%), 23. Ciudad de México (-13.4%), 24. Nayarit (-13.5%), 25. Colima (-14.8%), 26. Coahuila (-15.8%), 27. Puebla (-18.2%), 28. Hidalgo (-18.8%), 29. Morelos (-20.4%), 30. Tlaxcala (-20.7%), 31. Quintana Roo (-25.4%) y 32. Baja California Sur (-32.7%).

Manufacturas

En cuanto al PIB de la industria manufacturera, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%, igual que la caída del conjunto de las actividades secundarias.  Esto implica que hubo 17 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el registrado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de la industria manufacturera para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Sinaloa (2.4%), 2. Tabasco (1.6%), 3. Michoacán (0.2%), 4. Baja California Sur (0.0%), 5. Nayarit (-2.5%), 6. Baja California (-2.7%), 7. Colima (-3.6%), 8. Tamaulipas (-4.5%), 9. Chihuahua (-4.7%), 10. Campeche (-4.7%), 11. Yucatán (-5.3%), 12. Guerrero (-6.0%), 13. Guanajuato (-6.5%), 14. Oaxaca (-8.4%), 15. San Luis Potosí (-8.4%), 16. Durango (-9.0%), 17. Jalisco (-9.3%), 18. Sonora (-10.2%), 19. Nuevo León (-10.6%), 20. Tlaxcala (-11.1%), 21. Zacatecas (-11.3%), 22. México (-11.5%), 23. Ciudad de México (-11.7%), 24. Veracruz (-12.2%), 25. Aguascalientes (-12.5%), 26. Quintana Roo (-12.5%), 27. Querétaro (-13.1%), 28. Chiapas (-14.4%), 29. Morelos (-15.5%), 30. Puebla (-16.2%), 31. Coahuila (-16.2%) y 32. Hidalgo (-22.6%).

Actividades terciarias

En cuanto al PIB de las actividades terciarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -7.7%. Esto implica que hubo 24 entidades federativas que registraron una evolución mejor que la del total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades terciarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Baja California (-4.9%), 2. Aguascalientes (-5.0%), 3. México (-5.1%), 4. Chihuahua (-5.2%), 5. Chiapas (-5.2%), 6. Colima (-5.4%), 7. Sonora (-5.5%), 8. Zacatecas (-5.6%), 9. Tamaulipas (-5.8%), 10. Durango (-5.8%), 11. Tlaxcala (-6.2%), 12. Jalisco (-6.6%), 13. Campeche (-6.7%), 14. Coahuila (-6.8%), 15. Guanajuato (-6.9%), 16. Yucatán (-6.9%), 17. Tabasco (-7.0%), 18. Nuevo León (-7.2%), 19. Sinaloa (-7.3%), 20. Michoacán (-7.3%), 21. Veracruz (-7.3%), 22. Hidalgo (-7.4%), 23. Oaxaca (-7.4%), 24. Querétaro (-7.7%), 25. San Luis Potosí (-7.9%), 26. Morelos (-8.2%), 27. Ciudad de México (-9.0%), 28. Puebla (-9.1%), 29. Guerrero (-10.2%), 30. Nayarit (-10.6%), 31. Baja California Sur (-18.1%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Conclusiones

Resulta evidente que gran parte de la caída en el PIB se debió al mal desempeño económico de los grandes centros económicos, como es el caso de la Ciudad de México. En el ITAEE total la CDMX cayó -9.4%, mientras que en el de las actividades secundarias se desplomó -13.4% y en el de las terciarias se contrajo -9.0%. Este mal desempeño de la entidad de mayor peso económico en el país se debió a que el cierre de su actividad económica en 2020 fue mucho más duradero que el de otros estados como Guanajuato, que reabrió su economía relativamente rápido y sólo se contrajo -7.1%.  Para reafirmar este comentarios, tenemos el caso de Puebla que ocupó el tercer lugar en cuanto a peor caída del ITAEE, al haber registrado una disminución de -11.7%. Este estado también tuvo uno de los cierres de actividad más largos y estrictos en el país en 2020.

Otro aspecto relevante es que los dos estados más golpeados por la crisis de 2020 fueron entidades con una clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo. El primero cayó a una tasa de más del doble que la caída nacional, mientras que el segundo vio colapsarse su economía casi al triple de lo que cayó el PIB de México. Es muy difícil imaginar lo que debe ser que la economía de donde resides caiga en una cuarta parte de su valor.

Finalmente, los estados de mejor desempeño económico Tabasco, Chiapas y Zacatecas no lograron jalar al resto de la economía ya que sus economía son muy pequeñas. Estas tres entidades representaron en su conjunto el 4.59% del PIB total en 2019. El buen desempeño de Tabasco, que de hecho fue el único estado del país que creció en 2020 se debió al estímulo económico recibido de la federación.

Y esto último debería llevarnos a la reflexión de cuál hubiese sido el desempeño económico del país en 2020 si lo que hizo el gobierno federal en Tabasco lo hubiera hecho (aunque sea en menor escala) en los demás estados del país. Si se hubiese contrato un billón de pesos de deuda pública adicional y ese dinero integro se hubiera invertido en la realización de obras públicas a lo largo y ancho de México. Hasta la propia calificadora de riesgo Moody´s, señaló el pasado 12 de enero que “más deuda puede ser positivo para México si se destina al crecimiento económico”.

Con mayor deuda dudo mucho que la situación fiscal relativa de México se hubiese deteriorado más de lo que lo hizo el año pasado (con un aumento nominal de la deuda neta del sector público federal de 1.1 billones de pesos), pero sin duda tendríamos una economía menos perjudicada y con mejores expectativas de recuperación para este año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El mercado de la plata es “El juego de las sillas”

En infinidad de activos, es mucho más lo que se compra y vende en papel que lo que existe físicamente; y este es el caso del oro y la plata. En un artículo de Cyrille Jubert, publicado el 20 de abril de este año en el sitio goldbroker.com, y titulado “El juego de las sillas y el mercado de la plata” (https://goldbroker.com/news/musical-chairs-silver-market-2269), se evidencia este hecho y se muestra cómo el precio de la plata, que al momento de escribir estas líneas se encuentra en los mercados mundiales en 25.92 dólares por onza, no tiene absolutamente nada que ver con el precio que en ocasiones se debe pagar para obtener el metal en físico (si es que se pudiera obtener).

Esto porque en lo que va de este año se han dado episodios en los que con los precios oficiales se han vaciado las reservas de plata física de diversos cambistas en diferentes partes del mundo. La evidencia muestra que el precio del metal está claramente manipulado a la baja en base a una oferta ilimitada de plata virtual, que no está respaldada en plata que exista físicamente. En esta entrega veremos cómo es que esto ocurre.

¿Cómo darle en la torre a los grandes capitales que apuestan a la caída de precios de los activos?

Como fue ampliamente comentado en la prensa financiera, en enero de 2021, un ejército de inversionistas (traders) novatos se coordinó en el foro de la red social Reddit para sacudir a Wall Street al tomar una posición masiva contraria a la de los enormes fondos de cobertura. Estos pequeños especuladores son casi 13 millones de personas y salen de cacería en manada.

En particular, el asunto de la empresa GameStop hizo que hubiera enormes pérdidas para los grandes fondos de Nueva York y otros centros financieros del mundo. Sucede que GameStop fue vendida “en corto” (cuando vendes algo que no tienes) por los fondos de cobertura (ya que pensaban que el precio de la acción iba a bajar), mismos que vendieron más acciones que las que la propia empresa había emitido. Los especuladores de Reddit vieron esta situación por lo que compraron todas las acciones disponibles en el mercado e hicieron que el precio subiera (así creando las pérdidas para los fondos de inversión). Posteriormente compraron opciones de compra (call options) y exigieron la entrega de sus acciones en físico, no en efectivo.

Como sabían que era imposible entregar en físico, era una apuesta segura. Cuando el ataque inició el precio de GameStop era de $20 dólares y los especuladores lograron que se disparara. Algunos inversionistas se jactaron de vender sus acciones fuera del mercado hasta en $5,000 dólares. Las autoridades del mercado y los medios de comunicación se ocuparon del asunto, y las enormes pérdidas de los fondos de cobertura hicieron que casi estallara todo el sistema.

Cómo vender la plata que físicamente no existe

Con esto en mente y a sabiendas de que hay casi 100 onzas de papel-plata por cada onza de plata que existe en físico, una pequeña parte de otro grupo de inversionistas, llamado Wall Street Silver, decidió dar un «pequeño apretón» al mercado de la plata. Inicialmente, eran solo unos pocos miles de personas que no estaban familiarizadas con las complejidades del mercado. Como resultado, su primer ataque fue bastante disperso. Atacaron en todas direcciones, no solo las existencias de monedas y barras de los comerciantes en línea, sino también SLV (iShares Silver Trust ETF) y el COMEX Silver Futures. Su ataque provocó un breve desvío en los precios entre el 28 de enero y el 2 de febrero de este año, moviendo los precios de $24.80 dólares a $30 dólares la onza.

Ocho días después de este primer ataque, Craig Hemke (propietario de TFMetalsReport) publicó un artículo advirtiendo a los especuladores que dejaran de perder el tiempo en SLV y COMEX y que mejor atacaran lugares secundarios como Perth (Australia), Zurich (Suiza) o Montreal (Canadá).  Queda claro que al escribir el artículo, Hemke sabía perfectamente lo que se iba a suceder y evidenciar.

De hecho, la horda de pequeños inversores vació rápidamente las monedas y barras de plata físicas disponibles para la venta en el Perth Mint (Australian Mint).

El 20 de marzo, el economista australiano John Adams (Adamseconomics) reveló que algunos de sus contactos habían solicitado la entrega de su plata en físico vaciando así sus cuentas de plata no asignadas de Perth Mint. Según los informes, la Casa de la Moneda les dijo que no había plata física disponible. Después de esto, John Adams subió un tweet, mismo que concluyó con «¡Perth Mint ha incumplido!»

Este Tweet había sido visto por 369 mil personas y despertó a todos los australianos, que poseen plata u oro a través de cuentas de metales, lo que desencadenó una revuelta en Perth Mint y Australian Bullion Banks, que ofrecían la posibilidad de invertir en una cuenta de metal con opción a liquidar en físico. Los inversores se apresuraron a recuperar su plata física, si es que quedaba alguna disponible.

En cuestión de días, Perth Mint se quedó sin barras de 1,000 onzas. Los clientes a principios de abril recibieron barras de plata de China, compradas rápidamente por Perth Mint, que tiene el monopolio de la acuñación de metales preciosos en Australia. Los clientes australianos estaban furiosos porque querían que su plata se acuñara «Mint de Perth» y con el grado de LBMA. Además, la Casa de la Moneda de Australia facturó esos productos chinos agregando los costos de acuñación, que se han multiplicado por 4 durante el año pasado.

Esta es una prueba más de que el precio al contado de COMEX o Londres ya no tiene nada que ver con la realidad del precio físico. ¿De qué sirve que te digan que una onza de plata vale 26.24 dólares si no la puedes obtener en físico? Lo que si puedes comprar con 26.24 dólares es un papel que dice “Vale por una onza de plata”.

El australiano John Adams no solo escribió en Twitter, sino que dio entrevistas en video en muchos sitios que cubren los mercados del oro y la plata.  Su publicación inicial desencadenó el inicio de una avalancha. En todo el mundo, los inversores informados han comenzado a preocuparse por la realidad de sus inversiones en plata física.

Desde el 8 de abril, la Royal Mint del Reino Unido se ha quedado sin reservas de lingotes de plata, independientemente de su peso. Señalan «Disculpas, pero debido al aumento de la demanda, este producto está actualmente agotado», pero si te dicen que «La plata digital está en stock y disponible para comprar o vender 24 horas al día, 7 días a la semana. Compre plata digital». ¡Qué vergüenza!

The Crown Journal publicó un artículo el 13 de abril sobre la Casa de la Moneda de Austria en el cual menciona que «Claramente, los metales preciosos tienen una demanda como nunca antes: la Casa de la Moneda de Austria, incluso operando en dos turnos, está luchando para cumplir con los pedidos de monedas de la Filarmónica de Viena en oro, plata y platino».

Después de haber asaltado las acciones de los revendedores online de Wall Street Silver, ahora es necesario esperar varias semanas de retraso antes de que cualquier pedido sea entregado, así como una prima en las piezas de hasta un 45% por encima del precio del papel de plata.

Para John Adams, el mercado de la plata está cambiando drásticamente. Los inversores se dan cuenta de que los ETFs, las cuentas de metales y todos los productos financieros de metales preciosos sintéticos son una trampa. Finalmente entienden que invertir en este tipo de productos es una ilusión, es totalmente contraproducente y va en contra de sus propios intereses.

Es así que la confianza en el sistema digital de plata y reserva fraccionaria está siendo destruida ante nuestros ojos. Es posible que veamos que se forman colas frente a las tiendas numismáticas y los bancos de lingotes, como en China el 23 de diciembre de 1948, cuando la gente luchaba por un poco de oro cuando la moneda perdía su valor.

Cyrille Jubert lleva varios años hablando de que todo esto es el juego de las sillas musicales, diciendo que con SLV y GLD, cuando la música se detenga, habrá una persona sentada y al menos 49 más que no tendrán silla.

¿Qué repercusiones tiene esto para México y qué debemos hacer?

Todo esto tiene dos repercusiones importantes para México. La primera es que debemos saber que lo que sucede con la plata, también ocurre con el oro, y nuestro país tiene el 3% de sus reservas internacionales en oro.  

En una nota del 23 de octubre de 2019, publicada en El Financiero, y en otra del 16 de septiembre de 2020, publicada por El Universal, se menciona que el Banco de México cuenta con 120 toneladas de oro, que equivalen a 3.86 millones de onzas troy, o alrededor de 9,700 lingotes. Pero estas reservas no están en el edificio de Avenida 5 de Mayo en la Ciudad de México, sino que se encuentran distribuidas en diferentes partes del mundo, pero principalmente en la bóveda del Banco de Inglaterra desde el 2011, fecha en que el banco central comenzó a comprar el metal precioso. Actualmente el oro representa el 3 por ciento del total de las reservas internacionales del país. Aquí cabe hacerse varias preguntas, ¿El oro del Banxico está en onzas físicas o en una cuenta que dice que tiene 3.86 millones de onzas? ¿Si el Banxico quisiera repatriar ese oro en físico, el Banco de Inglaterra se lo permitiría? ¿Existe ese oro en físico? Me parece que la respuesta a estas preguntas es una cuestión de soberanía que se debe abordar en el actual contexto mundial.

La segunda consideración tiene que ver con el hecho de que en la actual situación, con una inflación anualizada de 6.05% en la primera quincena de abril de 2021, en aras de preservar el poder adquisitivo de la moneda, se debería legalizar que la plata pueda ser utilizada en México como moneda de curso legal. Como lo dice la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata A.C, “No se propone la sustitución total de la base monetaria; el peso actual, seguiría circulando. La plata ingresa a la economía nacional como una moneda alternativa, una opción a la cual los ciudadanos podrían recurrir para ahorrar y obtener financiamiento, en vez de hacerlo en pesos actuales o monedas extranjeras”.

Hay una coyuntura monetaria importante que no podemos dejar de observar. El tema da para un extenso debate, ya que no podemos ignorar los riesgos que implica este nuevo sistema, pero ya es momento de reflexionar respecto de lo que debemos hacer para que México cuente con una moneda fuerte a prueba de devaluaciones y del desgaste de la inflación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

A más de un año de pandemia, sigue la crisis de empleo e ingresos

Llevamos mucho tiempo padeciendo los problemas ocasionados y exacerbados por el actual gobierno federal, así como los derivados de la pandemia del Covid-19. Respecto al cierre de la actividad económica del año pasado, fue el 31 de marzo de 2020 cuando la Secretaría de Salud publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2. A través de ese instrumento se ordenó la suspensión inmediata de las actividades no esenciales. Esta suspensión de actividades, que fue ampliada hasta el 30 de mayo de ese año para posteriormente comenzar a relajarse muy paulatinamente a diferentes ritmos en los diferentes estados del país, sigue teniendo un costo enorme en la economía nacional y en el bienestar de millones de personas en México.

Las secuelas de la decisión gubernamental se siguen sintiendo con los indicadores económicos actuales y muestra de ello es que en la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN), que tiene datos a marzo 2021, se manifiesta la cruda realidad que siguen enfrentando millones de personas en materia de empleo y de ingresos.  Esto con independencia de las graves secuelas en materia de salud y la pérdida de más de 215 mil vidas humanas, según las cifras oficiales.

En contraste a lo que vivimos en México, en los Estados Unidos su gobierno federal y banco central  han brindado diversos paquetes de apoyo y estímulos económicos por el Covid-19, mismos que representan el 24.46% de su Producto Interno Bruto (PIB). Su política de estímulos ha sido exitosa y muestra de ello es que las solicitudes de apoyo por desempleo bajaron la semana pasada a apenas 547 mil y alcanzan el nivel más bajo registrado desde principios de 2020. Mientras tanto en México, no ha habido apoyos del gobierno federal por lo hay millones de personas que a la fecha siguen sin haber recuperado su empleo, están en una situación de subempleo y/o han registrado una disminución en su nivel de ingresos.

En esta entrega se presentan los principales resultados de la ENOEN en el comparativo de marzo de 2021 respecto del mismo mes de 2020, para posteriormente abordar los problemas de carestía que viven millones de familias.

1. Se aprecia un descenso de la Población Económicamente Activa (PEA) de 1.5 millones de personas. Esta es gente que sigue sin salir a buscar trabajo ya sea por miedo a la pandemia o porque de plano piensan que no van a obtener empleo, por lo que se han retirado de la fuerza laboral. En términos de porcentajes, tenemos que en marzo de 2021, la ENOEN reportó una Tasa de Participación Económica  de 57.2% de la población en edad para trabajar, cifra 2.6 puntos porcentuales inferior a la de marzo del 2020.

En este mismo orden de ideas, la encuesta arroja que la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 8 millones, y representó 19% de la PNEA. En comparación con marzo de 2020, la PNEA disponible para trabajar pero que no trabaja aumentó en 2.1 millones de personas durante el tercer mes de 2021.

2. La población ocupada resultó de 53.8 millones de personas en marzo de 2021, cifra inferior en 2 millones de personas a la reportada en el mismo mes del 2020. En relación a la población ocupada, los y las trabajadoras subordinadas y remuneradas reportaron una disminución de 2.2 millones. Por lo general el fenómeno de personas que laboran sin remuneración se ve en los negocios familiares, pero no deja de preocupar que ahora haya más personas trabajando sin recibir ingresos.

3. Como se ha comentado, de los sectores económicos más golpeados por la pandemia están las actividades de hospedaje y preparación de alimentos. En este sentido, las estadísticas del INEGI muestran que en el sector terciario se han perdido 2.4 millones de puestos de trabajo.

4. La ENOEN en marzo de 2021 registró una Tasa de subocupación de la población ocupada de 13.2%, cifra superior en 4.1 puntos porcentuales respecto a la del mismo mes del año pasado. Este aumento representa 2 millones de personas subocupadas.

5. La ocupación informal en marzo de 2021 ascendió a 30.6 millones de personas, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 56.8%. Si bien esta cifra es inferior en 1.1 puntos porcentuales a la observada en marzo de 2020, denota lo grave y extendido que es el problema de la informalidad laboral en México.

6. La población desocupada de 15 y más años como proporción de la PEA, representó 3.9% equivalente a 2.2 millones de personas y un punto porcentual por arriba de la del tercer mes del año pasado. Respecto a este dato, pudiera parecer que el desempleo en México es bastante bajo comparado con el de otros países, pero no debemos dejar de ver que el desempleo en nuestro país es bajo porque la gente no tiene una red de seguridad social que lo proteja, por lo que la gente se ve forzada a salir a buscar empleo de inmediato (aunque sea vendiendo macetas en el tianguis). 

Si a todo este complejo panorama le agregamos el hecho de que en la primera quincena de abril de 2021 la inflación anual se ubicó en 6.05%, mientras que el índice de precios de la canasta de consumo mínimo aumentó 7.51%, pues es evidente que la situación de pobreza y carestía de la población en general va en aumento. Si asumimos que la persona promedio sufrió una caída nominal de su ingreso en el último año de 10%, pues con el alza de precios, la pérdida sería de 15.13%. Por su parte, si la caída nominal del ingreso fuera del 20%, entonces la disminución en términos reales es de 24.56%. De este tamaño es el problema para muchos mexicanos.

En este sentido, una variable clara que denota el deterioro de la calidad de vida de las personas lo tenemos en el indicador mensual del consumo privado en el mercado interior. Con series originales tenemos que en la totalidad del año 2020 éste cayó -11.0%, mientras que en el comparativo de enero de 2021 respecto del mismo mes de 2020 la disminución es de -7.1%. Este deterioro en el nivel de vida de la población es producto de lo que he comentado líneas arriba: pérdida de empleo e ingresos, así como de un encarecimiento de las mercancías que adquieren los consumidores mexicanos. La debilidad del consumo privado es un círculo vicioso que se debe romper ya que si el consumo es bajo, la demanda es insuficiente, lo que a su vez provoca que las fábricas trabajen por debajo de su capacidad, lo que a su vez se traduce en pocas oportunidades de empleo para quienes están desempleados.  

¿Qué hacer ante esta situación? Como hemos señalado en anteriores entregas, de los cuatro posibles motores de crecimiento económico, sólo está encendido el de las exportaciones. En la medida en que más empresas manufactureras nacionales puedan incursionar en los mercados de exportación, mejor nos irá a pesar de las políticas del gobierno federal. De igual manera, los sectores de comercio y servicios deben procurar vincularse a empresas exportadoras, ya que éstas serán en promedio los mejores clientes en 2021.

Otra cosa que las empresas pueden hacer es innovar para moverse a los segmentos de mercado en los que la demanda es mayor. En este sentido hemos visto en el sector calzado múltiples fábricas que solían producir calzado escolar, pero que dada la nula demanda de estos productos, han cambiado sus líneas de producción para fabricar calzado industrial. Este tipo de ajustes, que requieren realizar inversiones, son obligados para aquellas empresas que no han logrado recuperar sus ventas.

Sabemos que no contamos con el gobierno federal. Hay que buscar en nuestro interior, en nuestra empresa y con nuestro equipo de trabajo, cómo incursionar en mayores mercados con los productos que más se están demandando. Sólo así se reactivará la economía y se recuperarán los empleos y jornadas laborales completas que se perdieron.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una sombría visión del futuro

La comunidad de inteligencia de los Estados Unidos ha advertido que la pandemia de COVID-19 tendrá consecuencias a largo plazo con una afectación profunda en la sociedad, la política y la economía de todo el mundo. El pasado jueves 8 de abril se publicó el Reporte de Tendencias Globales 2040 por parte del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, y en dicho documento, que se publica cada cuatro años, se presenta una imagen oscura del futuro del mundo, en el que la pandemia del coronavirus ha profundizado las disputas entre países y la desigualdad económica, ha agotado los recursos de los gobiernos y ha avivado los sentimientos nacionalistas.

En el Reporte de Tendencias Globales se evalúan cuatro de las tendencias clave que darán forma al entorno estratégico para los Estados Unidos durante las próximas dos décadas. El documento está diseñado para proporcionar un marco analítico para los funcionarios estadounidenses en las primeras etapas de cada nueva administración para auxiliarlos en la elaboración de una estrategia de seguridad nacional. El objetivo no es ofrecer una predicción específica del mundo en 2040; en cambio, su intención es ayudar a ver lo que puede haber más allá del horizonte y prepararse para una variedad de escenarios globales posibles.

En esta entrega hacemos un recuento de los principales puntos de dicho reporte.

Cuatro fuerzas estructurales

Entre las tendencias más probables de materializarse en los próximos 20 años están los importantes cambios demográficos originados a medida que el crecimiento poblacional mundial se desacelera y el mundo envejece rápidamente. Algunas economías desarrolladas y emergentes, incluidas las de Europa y Asia oriental, envejecerán más rápidamente y se enfrentarán a una contracción de su población, lo que afectará sus posibilidades de crecimiento económico. Por el contrario, algunos países en desarrollo de América Latina, el sur de Asia, el Medio Oriente y el norte de África se benefician de una mayor población en edad de trabajar, lo que les ofrecerá un bono demográfico si se combina con mejoras en la infraestructura y las habilidades laborales. Por su parte, el desarrollo humano (que incluye salud, educación y prosperidad familiar), ha logrado mejoras históricas en todas las regiones del mundo en las últimas décadas. Sin embargo, las mejoras pasadas se centraron en los aspectos básicos de la salud, la educación y la reducción de la pobreza, pero los siguientes niveles de desarrollo son más difíciles de alcanzar y enfrentan las dificultades propias de la pandemia de COVID-19. El crecimiento económico mundial potencialmente más lento, el envejecimiento de la población y el cambio climático son enormes retos para los gobiernos, que buscarán proporcionar la educación e infraestructura necesarias para mejorar la productividad de sus crecientes clases medias urbanas. A medida que algunos países sean exitosos en estos desafíos y otros se rezaguen, las tendencias demográficas globales que ahora vemos, seguramente agravarán las disparidades en las oportunidades económicas dentro de las naciones y entre los países durante las próximas dos décadas, por lo que se espera un agravamiento en los problemas de migración.

En cuanto al medio ambiente, es probable que los efectos físicos del cambio climático se intensifiquen durante las próximas dos décadas, especialmente en la década de 2030. Veremos tormentas, sequías e inundaciones más extremas; derretimiento de glaciares y casquetes polares; y el aumento del nivel del mar vendrá acompañado de un incremento en las temperaturas. El impacto se sentirá de manera desproporcionada en los países en vías de desarrollo y las regiones más pobres. Esto se sumará a la degradación ambiental, por lo que se crearán nuevas vulnerabilidades, y se exacerbarán los riesgos existentes para la prosperidad económica, los alimentos, el agua, la salud y la seguridad energética. Es probable que los gobiernos, las sociedades y el sector privado amplíen las medidas de adaptación y resiliencia para gestionar las amenazas existentes, pero es poco probable que estas medidas se puedan implementar de manera uniforme, por lo que quedarán rezagadas algunas poblaciones.

Durante las próximas dos décadas, veremos preocupantes tendencias económicas mundiales, tales como el aumento del saldo de las deudas nacionales, un entorno comercial más complejo y fragmentado, cambios en el comercio y problemas crónicos en materia de empleo. Muchos gobiernos verán reducida su flexibilidad por tener que hacer frente a una mayor carga de deuda; de igual manera, se edificarán nuevas reglas comerciales; y veremos a una gama más amplia de poderosos actores gubernamentales y corporativos que ejercen influencia. Las grandes corporaciones, que proporcionan plataformas de mercados en línea para un gran número de compradores y vendedores, podrían impulsar la globalización comercial continua y ayudar a las empresas más pequeñas a crecer y obtener acceso a los mercados internacionales. Es probable que estas poderosas empresas intenten ejercer influencia en los ámbitos político y social, esfuerzos que pueden llevar a los gobiernos a imponer nuevas restricciones a su operación. Las economías asiáticas parecen estar preparadas para continuar con años de crecimiento hasta al menos 2030, aunque potencialmente éste será más lento. Es poco probable que alcancen el nivel de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita o la influencia económica de las economías avanzadas existentes, incluidos los Estados Unidos y Europa. El crecimiento de la productividad seguirá siendo un factor clave para el éxito de las naciones.

La tecnología ofrecerá el potencial para mitigar problemas, como los ocasionados por el cambio climático y las enfermedades, y para crear nuevos desafíos, como el desplazamiento laboral de los que realizan actividades mecánicas. Las tecnologías se inventan, utilizan, difunden y luego se descartan a velocidades cada vez mayores en todo el mundo, y están surgiendo nuevos centros de innovación. Durante las próximas dos décadas, es probable que el ritmo y el alcance de los desarrollos tecnológicos aumenten cada vez más rápido, transformando una gama de experiencias y capacidades humanas y al mismo tiempo creando nuevas tensiones e interrupciones dentro y entre sociedades, industrias y gobiernos. Los rivales gubernamentales y del sector privado competirán por el liderazgo y el dominio en la ciencia y la tecnología con riesgos e implicaciones inmediatas para la seguridad económica, militar y social.

Dinámicas emergentes

Estas cuatro fuerzas estructurales, aunadas a otros factores, crearán oportunidades y retos para las sociedades, instituciones, corporaciones y gobiernos. También es probable que produzcan un mayor desgaste en todos los ámbitos en niveles no vistos desde el final de la Guerra Fría. Esto es producto de ideologías diferentes y visiones contrastantes sobre la forma más eficaz de organizar la sociedad y abordar los nuevos desafíos.

Dentro de las sociedades, hay crecientes divisiones y disputas sobre cuestiones económicas, culturales y políticas. Décadas de avances constantes en la prosperidad y otros aspectos del desarrollo humano se han traducido en una mejora del nivel de vida en todas las regiones del mundo, por lo que han aumentado las expectativas de la gente respecto a un futuro mejor. A medida que estas tendencias de mejora se han estancado recientemente y se combinan con rápidos cambios sociales y tecnológicos, es que grandes segmentos de la población mundial comienzan a desconfiar de las instituciones y los gobiernos a quienes consideran como omisos o incompetentes para resolver sus necesidades. La gente está gravitando hacia grupos familiares y de ideas afines para la comunidad y la seguridad, incluidas las identidades étnicas, religiosas y culturales, así como los grupos con intereses y causas, como el ambientalismo. La combinación de nuevas y diversas lealtades de identidad y un entorno de información más aislado está exponiendo y agravando las líneas divisorias dentro de los países, socavando el nacionalismo cívico y aumentando la volatilidad.

A nivel país, es probable que en todas las regiones del mundo las relaciones entre la sociedades y el gobierno enfrenten tensiones persistentes debido a un desajuste cada vez mayor entre lo que la gente necesita  y espera, respecto a lo que los gobiernos pueden hacer y harán. Las poblaciones de todas las regiones están cada vez más equipadas con las herramientas, la capacidad y los incentivos para promover sus objetivos sociales y políticos preferidos y para exigir más para que los gobiernos encuentren soluciones. Al mismo tiempo que las poblaciones están cada vez más empoderadas y exigen más, los gobiernos enfrentan una creciente presión debido a los nuevos desafíos y recursos cada vez más limitados. Esta brecha hace pensar que vienen tiempos de creciente volatilidad política, erosión de la democracia y creciente participación de proveedores alternativos de gobernabilidad. Con el tiempo, estas dinámicas podrían abrir la puerta a cambios más significativos en la forma en que las personas gobiernan.

En el sistema internacional, es probable que ningún país esté en condiciones de dominar todas las regiones y temas, por lo que es de esperarse que una gama más amplia de actores competirán para dar forma a un nuevo sistema internacional con objetivos más concretos. Es probable que la aceleración de los cambios en el poder militar, la demografía, el crecimiento económico, las condiciones ambientales y la tecnología, aumenten aún más la competencia entre China y una coalición occidental liderada por Estados Unidos. Las potencias rivales lucharán para dar forma a las nuevas normas, reglas e instituciones globales, mientras que las potencias regionales y los actores no gubernamentales pueden ejercer más influencia y liderazgo en los asuntos que las principales potencias no atienden. Es probable que estas interacciones produzcan un entorno geopolítico más volátil y propenso a los conflictos y que socaven el multilateralismo.

Los cinco escenarios alternativos para el 2040

Las respuestas humanas a las dinámicas arriba descritas determinarán cómo evoluciona el mundo durante las próximas dos décadas. De las muchas incertidumbres sobre el futuro, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos exploró preguntas clave en torno a las condiciones dentro de regiones y países específicos y de políticas públicas que desean las sociedades y los líderes que darán forma al ambiente global. A partir de estas preguntas, se construyeron cinco escenarios para mundos alternativos que podrían ocurrir en el año 2040:

1. En Democracias Renacidas, se plantea un escenario en el que el mundo se encuentra en medio de un resurgimiento de democracias abiertas lideradas por Estados Unidos y sus aliados. Los rápidos avances tecnológicos fomentados por asociaciones público-privadas en los Estados Unidos y otras sociedades democráticas están transformando la economía global, aumentando los ingresos y mejorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. La marea creciente de crecimiento económico y logros tecnológicos permite respuestas a los desafíos globales, alivia las divisiones sociales y renueva la confianza pública en las instituciones democráticas. En contraste, años de controles y monitoreo sociales cada vez más comunes en China y Rusia han sofocado la innovación a medida que científicos y empresarios destacados buscan asilo en los Estados Unidos y Europa.

2. En Un mundo a la deriva, el sistema internacional carece de dirección, es caótico y volátil, ya que las principales potencias como China, los actores regionales y los actores no gubernamentales ignoran en gran medida las reglas e instituciones internacionales. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sufren un crecimiento económico más lento, divisiones sociales cada vez mayores y parálisis política. China se está aprovechando de los problemas de Occidente para expandir su influencia internacional, especialmente en Asia, pero Beijing carece de la voluntad y el poder militar para asumir el liderazgo global, dejando muchos desafíos globales, como el cambio climático y la inestabilidad a los países en desarrollo.

3. En Coexistencia competitiva, Estados Unidos y China han priorizado el crecimiento económico y restaurado una relación comercial sólida, pero esta interdependencia económica existe junto con la competencia por la influencia política, los modelos de gobernanza, el dominio tecnológico y la ventaja estratégica. El riesgo de una guerra importante se mantiene bajo, y la cooperación internacional y la innovación tecnológica hacen que los problemas globales sean manejables a corto plazo para las economías avanzadas, pero persisten los desafíos climáticos a más largo plazo.

4. En Silos Separados, el mundo está fragmentado en varios bloques económicos y de seguridad de diverso tamaño y fuerza, centrados en Estados Unidos, China, la Unión Europea (UE), Rusia y un par de potencias regionales; estos bloques se centran en la autosuficiencia, la resiliencia y la defensa. La información fluye dentro de enclaves cibersoberanos separados, las cadenas de suministro se reorientan y el comercio internacional se interrumpe. Los países en desarrollo vulnerables están atrapados en el medio y algunos están a punto de convertirse en estados fallidos. Los problemas globales, en particular el cambio climático, se abordan de manera irregular, si es que se abordan.

5. En Tragedia y movilización,  una coalición mundial, liderada por la Unión Europea y China, que trabaja con organizaciones no gubernamentales e instituciones multilaterales revitalizadas, está implementando cambios de gran alcance diseñados para abordar el cambio climático, el agotamiento de los recursos y la pobreza después de una crisis mundial de una catástrofe alimentaria causada por eventos climáticos y degradación ambiental. Los países más ricos cambian para ayudar a los más pobres a gestionar la crisis y luego hacer la transición a economías bajas en carbono a través de amplios programas de ayuda y transferencias de tecnologías energéticas avanzadas, reconociendo la rapidez con que estos desafíos globales se extienden a través de las fronteras.

Conclusiones

México ha dejado de ser un jugador global relevante. Somos meros expectadores de lo que sucede en el mundo y hemos traicionado cualquier compromiso que se tenía para contribuir a abatir el cambio climático. Estamos agotados por pugnas políticas internas y por un escenario macroeconómico muy desfavorable en 2019 y 2020. En los escenarios planteados por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos no queda claro en qué bando jugará México, si como país alineado a los intereses de su vecino del norte o seguirá coqueteando con los regímenes socialistas de Sudamérica y el Caribe. Estamos atrapados en una discusión arcaica y atrasándonos cada vez más respecto a la mayoría de países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

China imparable, ahora tiene una nueva arma: el ciber-yuan

El gobierno federal de México ha destruido muchos de los programas que se tenían para apoyar a los que menos tienen, como el Seguro Popular, guarderías y estancias infantiles financiadas con recursos públicos, refugios para mujeres violentadas, comedores comunitarios, entre otros. Pero no solo eso, el gobierno federal también volvió inoperante uno de los principales impulsores del desarrollo tecnológico nacional y me refiero al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Y mientras el promedio de empresas en México son cada vez menos productivas, comparadas con sus pares extranjeras, por la falta de tecnología e inversión, el resto del mundo sigue avanzando por lo que la brecha de nuestro país y las naciones líderes se amplía todos los días.

En este contexto quiero abordar en esta entrega el artículo de James T. Areddy, publicado el pasado 5 de abril en el Wall Street Journal, y titulado “China crea su propia moneda digital, la primera de las grandes economías”. En dicha nota se explica como un ciber-yuan puede dar a Pekín nuevos poderes y medios de influencia global, tales cómo realizar un seguimiento del gasto de las personas en tiempo real y tener  el mecanismo para evadir las sanciones estadounidenses contra cualquier país, al tener una moneda que no esté vinculada al sistema financiero mundial dominado por el dólar. Es así que como en el Siglo VII, cuando el dinero significaba monedas metálicas, China inventó el papel moneda; ahora el gobierno chino está acuñando efectivo digitalmente, en una reinvención del dinero que ha comenzado a sacudir el poder estadounidense.

Es verdad que en el pasado el dólar se ha enfrentado a rivales, como el euro, pero eventualmente ha recuperado su importancia cuando las deficiencias de sus competidores se han hecho evidentes. El dólar supera con creces a todas las demás monedas para su uso en el comercio internacional de divisas, con un 88% en los últimos rankings del Banco de Pagos Internacionales, mientras que el yuan se utilizó solo en un 4 por ciento de las operaciones.

El concepto de  una moneda nacional virtual o una cibermoneda puede ser confuso. Para muchos hay una idea de que el dinero ya es virtual, ya que las tarjetas de crédito y las aplicaciones de pago como Apple Pay en los EE.UU. y WeChat en China eliminan la necesidad de billetes o monedas físicos. Pero esas son solo formas de pago o de mover dinero electrónicamente. Lo que está haciendo China ahora es convertir su moneda de curso legal en un código informático sin intermediarios para la realización de transacciones. Por su parte, las criptomonedas, como bitcoin, aunque existen fuera del sistema financiero global tradicional, no son moneda de curso legal como el efectivo emitido por los gobiernos, además de que han sido objeto de inmensa especulación y volatilidad.

La versión china de una moneda digital es una que está controlada por su banco central, quien emitirá el nuevo dinero electrónico. Se espera que brinde al gobierno de China amplias herramientas nuevas para monitorear tanto su economía como a su gente; y una de ellas es que el yuan digital anulará uno de los principales atractivos de bitcoin: el anonimato para el usuario.

A diferencia de las transacciones electrónicas de hoy, el yuan digital está diseñado para moverse de A a B instantáneamente, al menos en teoría eliminando una forma en que los bancos y las aplicaciones financieras se benefician de las comisiones y eliminando los breves retrasos incorporados en tales transferencias. El único intermediario necesario es el banco central. El yuan digital, debido a que está respaldado por el estado, reducirá los riesgos para el sistema financiero que plantean las plataformas de pago dominantes de China, que son propiedad de empresas privadas.

Pekín  también está posicionando el yuan digital para uso internacional y diseñándolo para que no esté atado al sistema financiero global, donde el dólar estadounidense ha sido el rey desde el acuerdo de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial. China está adoptando esta estrategia de digitalización, incluido el dinero, en un intento por obtener un control más centralizado al tiempo que se adelanta a las tecnologías del futuro.

El dinero digitalizado podría reordenar los fundamentos de las finanzas de la misma manera que Amazon transformó el comercio minorista y Uber Technologies revolucionó los sistemas de taxis.

El hecho de que China, un estado autoritario y un rival estadounidense, haya tomado la iniciativa para introducir una moneda digital nacional está generando ansiedad en Washington. Cuando se les preguntó recientemente cómo las monedas nacionales digitalizadas como la de China podrían afectar al dólar, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijeron que el tema se está estudiando seriamente, incluso están valorando si un dólar digital tiene sentido algún día.

Posteriormente, cuando se le preguntó durante una comparecencia reciente en el Senado si el dólar podría digitalizarse para ayudar a Estados Unidos a defender su supremacía, Powell, de la Fed, dijo que investigar esa cuestión es un «proyecto de la más alta prioridad».

De acuerdo con analistas y economistas, la mera digitalización del yuan por sí sola no convertiría a dicha moneda instantáneamente en un rival del dólar en transferencias bancarias de banco a banco, pero en su nueva forma, el yuan podría ganar importancia en el sistema financiero internacional. Brindaría opciones para que las personas de países pobres transfieran dinero a nivel internacional. Incluso un uso internacional limitado podría socavar el impacto de las sanciones estadounidenses en contra de naciones, corporaciones e individuos, mismas que se utilizan cada vez más contra empresas o personas chinas.

El yuan digital reside en el ciberespacio, está disponible en el teléfono móvil del propietario o en una tarjeta para los menos conocedores de la tecnología. Gastarlo no requiere estrictamente una conexión a internet, simplemente aparece en una pantalla con una silueta de Mao Zedong, que se parece al papel moneda.

En las pruebas de los últimos meses, más de 100 mil personas en China han descargado una aplicación para teléfonos móviles del banco central que les permite gastar pequeñas donaciones gubernamentales de efectivo digital con comerciantes, incluidos los puntos de venta chinos de Starbucks y McDonald’s. Su uso es bastante sencillo, sólo se necesita apuntar tu teléfono hacia un escáner instalado en el comercio donde vas a hacer tu compra.

China ha indicado que el yuan digital circulará junto con billetes y monedas durante algún tiempo. Los banqueros y otros analistas dicen que Pekín  tiene como objetivo digitalizar todo su dinero eventualmente, pero el gobierno chino no se ha pronunciado formalmente al respecto.

Herramienta macroeconómica de ensueño

El dinero digital parece una herramienta macroeconómica de ensueño potencial para el gobierno emisor, que se puede utilizar para rastrear el gasto de las personas en tiempo real, acelerar el auxilio a las víctimas de desastres o identificar las actividades delictivas. Con él, Pekín puede obtener nuevos y vastos poderes para endurecer aún más el gobierno autoritario del presidente Xi Jinping.

El dinero en sí es programable. Pekín  ha establecido fechas de vencimiento del dinero digital para alentar a los usuarios a gastarlo rápidamente en momentos en que la economía necesita un impulso. De hecho una idea es que con el dinero digital, el gobierno puede imponer una tasa de interés negativa y así provocar que la gente gaste más en momentos en los que la demanda agregada sea débil.

El yuan digital también es rastreable, lo que agrega otra herramienta a la intensa vigilancia estatal de China. El gobierno despliega cientos de millones de cámaras de reconocimiento facial para monitorear a su población, a veces usándolas para imponer multas por actividades como cruzar imprudentemente la calle. Una moneda digital permitiría imponer y cobrar multas tan pronto como se detecte una infracción.

Un estallido de acumulación de efectivo en China el año pasado indica la preocupación de los residentes sobre el ojo del banco central en cada transacción. Song Ke, profesor de finanzas de la Universidad Renmin en Pekín , dijo en una conferencia reciente que la medida de China del yuan en circulación, o efectivo, aumentó un 10% en 2020.

¿Qué pasa con la volatilidad?

Las criptomonedas como bitcoin son famosas por ser inestables. Pero en el caso del Banco Popular de China éste controlará estrictamente el yuan digital para garantizar que no haya diferencias de valoración entre éste y los billetes y monedas de papel. Eso significa que no tendrá sentido que los inversores y comerciantes especulen con el yuan digital como lo hacen algunos con las criptomonedas.

Si bien China no ha publicado la legislación final en la materia, el banco central dice que inicialmente puede imponer límites a la cantidad de yuanes digitales que las personas pueden poseer, como una forma de controlar cómo circula y proporcionar a los usuarios una dosis de seguridad y privacidad.

El banco central de China no usará la nueva tecnología como una forma de poner más dinero en circulación, ya que cada yuan emitido digitalmente cancelará esencialmente un yuan que circula en forma física.

Un gobierno visionario

Con todo esto queda claro que cuando el Bitcoin fue lanzado en 2009, los responsables políticos de la mayoría de las naciones le restaron importancia al tema, pero China si prestó atención. Al ser una nación hipervigilante ante las amenazas, el liderazgo chino temía que una criptomoneda pudiera socavar el poder del gobierno si la gente comenzaba a usarla en serio. Zhou Xiaochuan, el principal banquero central de China de 2002 a 2018, ha dicho que Bitcoin lo deslumbró y lo asustó. En 2014, lanzó un estudio formal para una posible moneda digital china y ahora se ven los resultados.

Paralelamente, durante este tiempo en China se estaba produciendo una revolución de la tecnología financiera, con la adopción frenética de aplicaciones como Alipay y WeChat que impulsaban a las empresas de nueva creación con sencillas formas de pagar.

El caso de Facebook

A mediados de 2019, Facebook Inc. dijo que buscaría crear su propia criptomoneda. Este anuncio le abrió los ojos a muchos para visualizar que las criptomonedas podrían circular en una base de usuarios mucho más grande que cualquier población nacional y trajo el reconocimiento inmediato de que la tecnología podría cambiar las monedas tradicionales.

Sin embargo, el plan no prosperó porque los reguladores estadounidenses se centraron en detener a Facebook hasta finalmente en lograrlo, mientras que China aceleró su búsqueda de un yuan digitalizado y lanzó pruebas en abril de 2020.

Ahora los banqueros centrales de EE.UU. y de otras economías occidentales temen que lo que Facebook planeó con una moneda digital ahora lo pueda hacer China, un gobierno poderoso.

«Existe una especie de miedo a Uber», dijo un alto funcionario del Banco Central Europeo, refiriéndose al estrés en los sistemas de taxis cuando la empresa de transporte privado llegó a ciudades de todo el mundo. «No quiere que la moneda de otro país circule entre sus ciudadanos», dijo el banquero.

Evadir las sanciones de EE.UU.

Estados Unidos, como el emisor de los dólares que necesitan los más de 21 mil bancos del mundo para hacer negocios, ha exigido durante mucho tiempo información sobre los principales movimientos de divisas transfronterizos. Esto le da a Washington la capacidad de congelar las cuentas de individuos e instituciones y dejarlos fuera del sistema financiero global al prohibir que los bancos realicen transacciones con ellos, una práctica criticada como «armamento del dólar».

Las sanciones estadounidenses contra Corea del Norte e Irán por sus programas nucleares aíslan sus economías. Después del golpe de estado de febrero de este año en Myanmar, Estados Unidos utilizó sanciones para bloquear el movimiento de activos financieros de altos oficiales militares a través de los bancos. La base de datos del Tesoro de personas y empresas sancionadas, la «Lista de ciudadanos especialmente designados y personas bloqueadas», afecta prácticamente a todas las naciones del mundo. Este poder de EE.UU. podría desaparecer. 

Pekín  está especialmente desconcertada por la rápida expansión de la lista de personas sancionadas: más de 250 nombres chinos, incluidos políticos a los que Estados Unidos acusa de atrocidades contra las minorías étnicas o de restringir las libertades en Hong Kong. Como ejemplo, tenemos el caso de cómo las sanciones dejaron a Carrie Lam, la principal funcionaria de China en Hong Kong, con una reserva de efectivo en su casa porque los bancos temían que aceptar sus depósitos los expondría también a una congelación bancaria estadounidense.

El yuan digital podría darles a aquellos que Estados Unidos busca penalizar, una forma de cambiar dinero sin su conocimiento. Los intercambios no necesitarían usar SWIFT, la red de mensajería que se usa en transferencias de dinero entre bancos comerciales y que puede ser monitoreada por el gobierno de EE.UU. La posibilidad de debilitar el poder de las sanciones estadounidenses es fundamental para la comercialización del yuan digital por parte del gobierno de Pekín y para sus esfuerzos por internacionalizar el yuan en general.

En una simulación de un juego de guerra de 2019 en la Universidad de Harvard, los legisladores estadounidenses veteranos se apresuraron a elaborar una respuesta al desarrollo de un misil nuclear por parte de Corea del Norte financiado en secreto con yuanes digitales. Debido al poder de la moneda para socavar las sanciones, los participantes, incluidos varios que ahora están en la administración de Joe Biden, lo consideraron más amenazante que la ojiva.

Conclusiones

Los avances digitales de China llaman la atención sobre cómo Estados Unidos y otros países necesitan modernizar su propia infraestructura financiera. Ahora en día más de 60 países se encuentran en alguna etapa de estudio o desarrollo de una moneda digital, según el grupo de investigación CBDC Tracker. Las monedas digitales tienen su mayor potencial para los 1.7 miles de millones de personas en todo el mundo que, según el Banco Mundial, carecen de una cuenta bancaria. Las Bahamas ya ha emitido una moneda digital para abordar las poblaciones económicamente desatendidas. Algunos bancos centrales dicen que esas monedas serían útiles para las familias de trabajadores migrantes que realizan pequeñas transferencias de fondos que son engorrosas y costosas.

En el caso de México no se tiene conocimiento de que el Banco de México esté planeando el lanzamiento de alguna moneda como ciber-peso o peso digital. Sin duda el mayor reto en caso de que lo piensen hacer es la baja tasa de bancarización de los mexicanos, que en agosto de 2020 era del 36.9%, de las tasas más bajas de los grandes países latinoamericanos. En lo personal, dudo mucho que con el actual gobierno federal, su falta de visión y desdén por la tecnología, vaya a prosperar cualquier iniciativa de ciber-peso, además de que se requerirá del visto bueno por parte de los Estados Unidos. Sin embargo, no me cabe duda de que eventualmente tendremos en México una moneda digital, sólo que no con los que actualmente nos gobiernan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Quieres aprender a realizar pronósticos de las variables económicas y financieras más relevantes para tu empresa? ¿Deseas conocer qué tanto incide una variable en el comportamiento de otra?

Si la respuesta es si, entonces te invitamos a que te inscribas en nuestro curso de Econometría Financiera.

Haz click en este enlace para más información.

Iniciamos el 17 de abril.

El inminente rebote de las tasas de interés

Después de que el pasado 10 de marzo se aprobó el paquete de apoyo económico de 1.9 billones de dólares en los Estados Unidos, ahora se negocia otro paquete de 3 billones de dólares para infraestructura, educación, desarrollo de la fuerza laboral y lucha contra el cambio climático, con el objetivo de hacer la economía más productiva.  Estos gigantescos estímulos son lo que sustenta buena parte de la recuperación económica de Estados Unidos prevista para este año, de al menos un crecimiento del PIB de 6%; pero paralelamente causan temor por el impacto que tendrán en el consumo y las presiones inflacionarias que nuestro vecino del norte pueda registrar. Esto a su vez provocaría un incremento en sus tasas de interés de corto plazo, con repercusiones en todo el mundo y en México de manera especial.

El presidente del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Jerome Powell, ha manifestado en diversas ocasiones que no existen tales riesgos inflacionarios en su país y que la FED tiene un compromiso para mantener tasas de interés ultra bajas al menos hasta el 2023. Sin embargo, la especulación de una mayor inflación ha provocado que la tasa de interés de los bonos del Tesoro a plazo de 10 años no deje de aumentar y al momento de escribir estas líneas se ubica en 1.72%.  

Jerome Powell, Presidente de la FED

Por su parte, en China también se está registrando un problema inflacionario por el aumento de los costos de las materias primas y por los graves problemas que enfrentan las cadenas globales de  suministro, lo que está provocando que muchos exportadores chinos aumenten los precios de los productos que venden en el extranjero, lo que incrementa los temores de que aumenten las presiones inflacionarias globales.

De igual forma, en México estamos experimentando un episodio inflacionario, como no se registraba desde mayo de 2019, al registrar una inflación anualizada en la primera quincena de marzo de 2021 de 4.12%. Por su parte, el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) registró un aumento de 5.88% entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021, su nivel más alto desde diciembre de 2018, y todo indica que el INPP seguirá en aumento dados los incrementos observados en los precios de una infinidad de materias primas y commodities, tales como acero, algodón, poliuretano, madera, y un largo etcétera.

Estas presiones en los niveles de precios, aunado a la volatilidad en el tipo de cambio, que ha llevado este año a la cotización a estar en niveles máximos de 21.454 pesos por dólar el 8 de marzo, después de haber estado en su nivel mínimo de 19.597 pesos por dólar el 20 de enero, es lo que ha ocasionado que el Banco de México concluyera su ciclo de disminuciones en la tasa de interés objetivo.

Dado lo anterior y después de la reunión del jueves 25 de marzo, en la que el Banxico decidió dejar su tasa de interés objetivo en 4.00%, cada vez somos más quienes pensamos que ya no habrá nuevos recortes en dicha tasa en lo que resta del año 2021, aunque aún quedan algunos optimistas que creen que dada la debilidad de la recuperación económica en México y la amplitud de la brecha de producto, que es posible que la tasa objetivo pueda bajar a 3.75%.

En este contexto, el mercado ya se hizo a la idea de que las tasas de interés van a aumentar. Si analizamos lo que ha sucedido con la tasa de los Cetes estas últimas semanas, en especial lo que ocurrió en la subasta del lunes 29 de marzo, queda claro que el mercado está anticipando un alza importante en las tasas de interés en el lapso de un año, siendo éste de casi un punto porcentual. En la subasta del 29 de marzo los Cetes a 29 días subieron 5 centésimas de punto para pagar una tasa anualizada de 4.08%, los Cetes a 92 días aumentaron 10 centésimas de punto para situarse en 4.16%, los Cetes con plazo de 176 días subieron 11 centésimas de punto y ahora pagan 4.33%, mientras que los instrumentos con plazo de 344 días aumentaron su tasa en 25 centésimas de punto y se situaron con una tasa anualizada de 4.70 por ciento.

Cabe señalar que la tasa de interés implícita anualizada que calculamos en GAEAP indica que el mercado está anticipando que los  Cetes a 28 días pagarán 4.18% para dentro de 92 días, 4.42% en 182 días y 4.98% en 344 días.  Esto implica que en este momento el mercado anticipa que el rendimiento de los Cetes a plazo de 28 días estarán 0.90 puntos porcentuales más altos en un año respecto de lo que están ahora.

Desde luego que este escenario puede cambiar conforme se vayan publicando los datos de la evolución de la inflación en México y Estados Unidos, así como los datos de la recuperación económica y la volatilidad del tipo de cambio. Pero no deja de llamar la atención el fuerte incremento de tasas de interés que el mercado está descontando ya que de materializarse tendrá implicaciones negativas para el gobierno, empresas y familias.

Un alza de un punto porcentual en la tasa de interés de los Cetes implica un mayor costo financiero para el gobierno federal. De acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, se espera que este año el costo financiero de la deuda del sector público federal sea de 724 mil millones de pesos, cifra superior a los 686.09 miles de millones de pesos erogados en 2020 para dicho fin (en el 2020, de cada peso que gastó el sector público federal, destinó 11 centavos a pagar los intereses de la deuda pública).

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo de la deuda total neta del sector público federal ascendió a 12.309 billones de pesos al 28 de febrero de este año (275 mil millones de pesos más que el saldo registrado al 31 de diciembre de 2020), por lo que la tasa de interés promedio de la deuda debe ser cercano al 5.8% y entonces un alza de medio punto porcentual en el costo financiero del gobierno nos costaría unos 60 mil millones de pesos más de intereses adicionales. ¿De dónde va a salir ese dinero para pagar más intereses de la deuda con lo debilitadas que están las finanzas públicas? Evidentemente, de recortar el gasto de otros rubros, tales como la inversión pública en infraestructura, como se ha venido haciendo en los últimos dos años.

El alza en la tasa de interés de los Cetes también ocasionará problemas a la deuda de empresas y familia que tienen créditos contratados con tasa de interés variable. Cualquier alza en la tasa de Cetes ocasionará un incremento en la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), a la cual está  referenciada una infinidad de créditos. El pagar más intereses por los créditos en un contexto de debilidad económica retrasará la recuperación económica.

Dado todo lo anterior, los miembros de la junta de gobierno del Banco de México, así como los funcionarios de la SHCP, deben estar monitoreando muy de cerca lo que suceda en Estados Unidos y sus tasas de interés. Elevar tasas en el contexto actual hará menos probable que se materialice el escenario alegre de la SHCP de crecimiento económico este año de 5.3%. Estoy seguro de que el Banxico tratará de evitar a toda costa subir tasas de interés en México, pero dada la inminente materialización de los riesgos inflacionarios, el mercado ya está apostando en que el incremento en el costo del dinero es inevitable.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Te invitamos a inscribirte en nuestro curso de Econometría Financiera, en el que aprenderás a modelar escenarios y predecir la evolución de variables económicas y financieras, tanto a nivel macro, como de tú negocio.

¡No te lo puedes perder!

Comenzamos el 17 de abril, más información haciendo click en el siguiente enlace: