China imparable, ahora tiene una nueva arma: el ciber-yuan

El gobierno federal de México ha destruido muchos de los programas que se tenían para apoyar a los que menos tienen, como el Seguro Popular, guarderías y estancias infantiles financiadas con recursos públicos, refugios para mujeres violentadas, comedores comunitarios, entre otros. Pero no solo eso, el gobierno federal también volvió inoperante uno de los principales impulsores del desarrollo tecnológico nacional y me refiero al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Y mientras el promedio de empresas en México son cada vez menos productivas, comparadas con sus pares extranjeras, por la falta de tecnología e inversión, el resto del mundo sigue avanzando por lo que la brecha de nuestro país y las naciones líderes se amplía todos los días.

En este contexto quiero abordar en esta entrega el artículo de James T. Areddy, publicado el pasado 5 de abril en el Wall Street Journal, y titulado “China crea su propia moneda digital, la primera de las grandes economías”. En dicha nota se explica como un ciber-yuan puede dar a Pekín nuevos poderes y medios de influencia global, tales cómo realizar un seguimiento del gasto de las personas en tiempo real y tener  el mecanismo para evadir las sanciones estadounidenses contra cualquier país, al tener una moneda que no esté vinculada al sistema financiero mundial dominado por el dólar. Es así que como en el Siglo VII, cuando el dinero significaba monedas metálicas, China inventó el papel moneda; ahora el gobierno chino está acuñando efectivo digitalmente, en una reinvención del dinero que ha comenzado a sacudir el poder estadounidense.

Es verdad que en el pasado el dólar se ha enfrentado a rivales, como el euro, pero eventualmente ha recuperado su importancia cuando las deficiencias de sus competidores se han hecho evidentes. El dólar supera con creces a todas las demás monedas para su uso en el comercio internacional de divisas, con un 88% en los últimos rankings del Banco de Pagos Internacionales, mientras que el yuan se utilizó solo en un 4 por ciento de las operaciones.

El concepto de  una moneda nacional virtual o una cibermoneda puede ser confuso. Para muchos hay una idea de que el dinero ya es virtual, ya que las tarjetas de crédito y las aplicaciones de pago como Apple Pay en los EE.UU. y WeChat en China eliminan la necesidad de billetes o monedas físicos. Pero esas son solo formas de pago o de mover dinero electrónicamente. Lo que está haciendo China ahora es convertir su moneda de curso legal en un código informático sin intermediarios para la realización de transacciones. Por su parte, las criptomonedas, como bitcoin, aunque existen fuera del sistema financiero global tradicional, no son moneda de curso legal como el efectivo emitido por los gobiernos, además de que han sido objeto de inmensa especulación y volatilidad.

La versión china de una moneda digital es una que está controlada por su banco central, quien emitirá el nuevo dinero electrónico. Se espera que brinde al gobierno de China amplias herramientas nuevas para monitorear tanto su economía como a su gente; y una de ellas es que el yuan digital anulará uno de los principales atractivos de bitcoin: el anonimato para el usuario.

A diferencia de las transacciones electrónicas de hoy, el yuan digital está diseñado para moverse de A a B instantáneamente, al menos en teoría eliminando una forma en que los bancos y las aplicaciones financieras se benefician de las comisiones y eliminando los breves retrasos incorporados en tales transferencias. El único intermediario necesario es el banco central. El yuan digital, debido a que está respaldado por el estado, reducirá los riesgos para el sistema financiero que plantean las plataformas de pago dominantes de China, que son propiedad de empresas privadas.

Pekín  también está posicionando el yuan digital para uso internacional y diseñándolo para que no esté atado al sistema financiero global, donde el dólar estadounidense ha sido el rey desde el acuerdo de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial. China está adoptando esta estrategia de digitalización, incluido el dinero, en un intento por obtener un control más centralizado al tiempo que se adelanta a las tecnologías del futuro.

El dinero digitalizado podría reordenar los fundamentos de las finanzas de la misma manera que Amazon transformó el comercio minorista y Uber Technologies revolucionó los sistemas de taxis.

El hecho de que China, un estado autoritario y un rival estadounidense, haya tomado la iniciativa para introducir una moneda digital nacional está generando ansiedad en Washington. Cuando se les preguntó recientemente cómo las monedas nacionales digitalizadas como la de China podrían afectar al dólar, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijeron que el tema se está estudiando seriamente, incluso están valorando si un dólar digital tiene sentido algún día.

Posteriormente, cuando se le preguntó durante una comparecencia reciente en el Senado si el dólar podría digitalizarse para ayudar a Estados Unidos a defender su supremacía, Powell, de la Fed, dijo que investigar esa cuestión es un «proyecto de la más alta prioridad».

De acuerdo con analistas y economistas, la mera digitalización del yuan por sí sola no convertiría a dicha moneda instantáneamente en un rival del dólar en transferencias bancarias de banco a banco, pero en su nueva forma, el yuan podría ganar importancia en el sistema financiero internacional. Brindaría opciones para que las personas de países pobres transfieran dinero a nivel internacional. Incluso un uso internacional limitado podría socavar el impacto de las sanciones estadounidenses en contra de naciones, corporaciones e individuos, mismas que se utilizan cada vez más contra empresas o personas chinas.

El yuan digital reside en el ciberespacio, está disponible en el teléfono móvil del propietario o en una tarjeta para los menos conocedores de la tecnología. Gastarlo no requiere estrictamente una conexión a internet, simplemente aparece en una pantalla con una silueta de Mao Zedong, que se parece al papel moneda.

En las pruebas de los últimos meses, más de 100 mil personas en China han descargado una aplicación para teléfonos móviles del banco central que les permite gastar pequeñas donaciones gubernamentales de efectivo digital con comerciantes, incluidos los puntos de venta chinos de Starbucks y McDonald’s. Su uso es bastante sencillo, sólo se necesita apuntar tu teléfono hacia un escáner instalado en el comercio donde vas a hacer tu compra.

China ha indicado que el yuan digital circulará junto con billetes y monedas durante algún tiempo. Los banqueros y otros analistas dicen que Pekín  tiene como objetivo digitalizar todo su dinero eventualmente, pero el gobierno chino no se ha pronunciado formalmente al respecto.

Herramienta macroeconómica de ensueño

El dinero digital parece una herramienta macroeconómica de ensueño potencial para el gobierno emisor, que se puede utilizar para rastrear el gasto de las personas en tiempo real, acelerar el auxilio a las víctimas de desastres o identificar las actividades delictivas. Con él, Pekín puede obtener nuevos y vastos poderes para endurecer aún más el gobierno autoritario del presidente Xi Jinping.

El dinero en sí es programable. Pekín  ha establecido fechas de vencimiento del dinero digital para alentar a los usuarios a gastarlo rápidamente en momentos en que la economía necesita un impulso. De hecho una idea es que con el dinero digital, el gobierno puede imponer una tasa de interés negativa y así provocar que la gente gaste más en momentos en los que la demanda agregada sea débil.

El yuan digital también es rastreable, lo que agrega otra herramienta a la intensa vigilancia estatal de China. El gobierno despliega cientos de millones de cámaras de reconocimiento facial para monitorear a su población, a veces usándolas para imponer multas por actividades como cruzar imprudentemente la calle. Una moneda digital permitiría imponer y cobrar multas tan pronto como se detecte una infracción.

Un estallido de acumulación de efectivo en China el año pasado indica la preocupación de los residentes sobre el ojo del banco central en cada transacción. Song Ke, profesor de finanzas de la Universidad Renmin en Pekín , dijo en una conferencia reciente que la medida de China del yuan en circulación, o efectivo, aumentó un 10% en 2020.

¿Qué pasa con la volatilidad?

Las criptomonedas como bitcoin son famosas por ser inestables. Pero en el caso del Banco Popular de China éste controlará estrictamente el yuan digital para garantizar que no haya diferencias de valoración entre éste y los billetes y monedas de papel. Eso significa que no tendrá sentido que los inversores y comerciantes especulen con el yuan digital como lo hacen algunos con las criptomonedas.

Si bien China no ha publicado la legislación final en la materia, el banco central dice que inicialmente puede imponer límites a la cantidad de yuanes digitales que las personas pueden poseer, como una forma de controlar cómo circula y proporcionar a los usuarios una dosis de seguridad y privacidad.

El banco central de China no usará la nueva tecnología como una forma de poner más dinero en circulación, ya que cada yuan emitido digitalmente cancelará esencialmente un yuan que circula en forma física.

Un gobierno visionario

Con todo esto queda claro que cuando el Bitcoin fue lanzado en 2009, los responsables políticos de la mayoría de las naciones le restaron importancia al tema, pero China si prestó atención. Al ser una nación hipervigilante ante las amenazas, el liderazgo chino temía que una criptomoneda pudiera socavar el poder del gobierno si la gente comenzaba a usarla en serio. Zhou Xiaochuan, el principal banquero central de China de 2002 a 2018, ha dicho que Bitcoin lo deslumbró y lo asustó. En 2014, lanzó un estudio formal para una posible moneda digital china y ahora se ven los resultados.

Paralelamente, durante este tiempo en China se estaba produciendo una revolución de la tecnología financiera, con la adopción frenética de aplicaciones como Alipay y WeChat que impulsaban a las empresas de nueva creación con sencillas formas de pagar.

El caso de Facebook

A mediados de 2019, Facebook Inc. dijo que buscaría crear su propia criptomoneda. Este anuncio le abrió los ojos a muchos para visualizar que las criptomonedas podrían circular en una base de usuarios mucho más grande que cualquier población nacional y trajo el reconocimiento inmediato de que la tecnología podría cambiar las monedas tradicionales.

Sin embargo, el plan no prosperó porque los reguladores estadounidenses se centraron en detener a Facebook hasta finalmente en lograrlo, mientras que China aceleró su búsqueda de un yuan digitalizado y lanzó pruebas en abril de 2020.

Ahora los banqueros centrales de EE.UU. y de otras economías occidentales temen que lo que Facebook planeó con una moneda digital ahora lo pueda hacer China, un gobierno poderoso.

«Existe una especie de miedo a Uber», dijo un alto funcionario del Banco Central Europeo, refiriéndose al estrés en los sistemas de taxis cuando la empresa de transporte privado llegó a ciudades de todo el mundo. «No quiere que la moneda de otro país circule entre sus ciudadanos», dijo el banquero.

Evadir las sanciones de EE.UU.

Estados Unidos, como el emisor de los dólares que necesitan los más de 21 mil bancos del mundo para hacer negocios, ha exigido durante mucho tiempo información sobre los principales movimientos de divisas transfronterizos. Esto le da a Washington la capacidad de congelar las cuentas de individuos e instituciones y dejarlos fuera del sistema financiero global al prohibir que los bancos realicen transacciones con ellos, una práctica criticada como «armamento del dólar».

Las sanciones estadounidenses contra Corea del Norte e Irán por sus programas nucleares aíslan sus economías. Después del golpe de estado de febrero de este año en Myanmar, Estados Unidos utilizó sanciones para bloquear el movimiento de activos financieros de altos oficiales militares a través de los bancos. La base de datos del Tesoro de personas y empresas sancionadas, la «Lista de ciudadanos especialmente designados y personas bloqueadas», afecta prácticamente a todas las naciones del mundo. Este poder de EE.UU. podría desaparecer. 

Pekín  está especialmente desconcertada por la rápida expansión de la lista de personas sancionadas: más de 250 nombres chinos, incluidos políticos a los que Estados Unidos acusa de atrocidades contra las minorías étnicas o de restringir las libertades en Hong Kong. Como ejemplo, tenemos el caso de cómo las sanciones dejaron a Carrie Lam, la principal funcionaria de China en Hong Kong, con una reserva de efectivo en su casa porque los bancos temían que aceptar sus depósitos los expondría también a una congelación bancaria estadounidense.

El yuan digital podría darles a aquellos que Estados Unidos busca penalizar, una forma de cambiar dinero sin su conocimiento. Los intercambios no necesitarían usar SWIFT, la red de mensajería que se usa en transferencias de dinero entre bancos comerciales y que puede ser monitoreada por el gobierno de EE.UU. La posibilidad de debilitar el poder de las sanciones estadounidenses es fundamental para la comercialización del yuan digital por parte del gobierno de Pekín y para sus esfuerzos por internacionalizar el yuan en general.

En una simulación de un juego de guerra de 2019 en la Universidad de Harvard, los legisladores estadounidenses veteranos se apresuraron a elaborar una respuesta al desarrollo de un misil nuclear por parte de Corea del Norte financiado en secreto con yuanes digitales. Debido al poder de la moneda para socavar las sanciones, los participantes, incluidos varios que ahora están en la administración de Joe Biden, lo consideraron más amenazante que la ojiva.

Conclusiones

Los avances digitales de China llaman la atención sobre cómo Estados Unidos y otros países necesitan modernizar su propia infraestructura financiera. Ahora en día más de 60 países se encuentran en alguna etapa de estudio o desarrollo de una moneda digital, según el grupo de investigación CBDC Tracker. Las monedas digitales tienen su mayor potencial para los 1.7 miles de millones de personas en todo el mundo que, según el Banco Mundial, carecen de una cuenta bancaria. Las Bahamas ya ha emitido una moneda digital para abordar las poblaciones económicamente desatendidas. Algunos bancos centrales dicen que esas monedas serían útiles para las familias de trabajadores migrantes que realizan pequeñas transferencias de fondos que son engorrosas y costosas.

En el caso de México no se tiene conocimiento de que el Banco de México esté planeando el lanzamiento de alguna moneda como ciber-peso o peso digital. Sin duda el mayor reto en caso de que lo piensen hacer es la baja tasa de bancarización de los mexicanos, que en agosto de 2020 era del 36.9%, de las tasas más bajas de los grandes países latinoamericanos. En lo personal, dudo mucho que con el actual gobierno federal, su falta de visión y desdén por la tecnología, vaya a prosperar cualquier iniciativa de ciber-peso, además de que se requerirá del visto bueno por parte de los Estados Unidos. Sin embargo, no me cabe duda de que eventualmente tendremos en México una moneda digital, sólo que no con los que actualmente nos gobiernan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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