Un “súper peso” detenido por alfileres (tasas de interés)

Ha transcurrido un año desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la elección por la Presidencia de la República el 1 de julio de 2018. Desde ese día hemos presenciado algunas decisiones gubernamentales que han mermado la confianza empresarial, lo que ha frenado la tasa de crecimiento económico e inclusive ha ocasionado la degradación de la calificación de la deuda soberana de México. De igual manera, vivimos la incertidumbre respecto a la renegociación del TLCAN y posteriormente las complicaciones para la aprobación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. También hemos sido agredidos verbalmente con amenazas arancelarias por parte del presidente estadounidense, quien recientemente nos ha convertido en su principal instrumento de control migratorio. Todo esto ha ocasionado episodios temporales de volatilidad en el tipo de cambio. En esta entrega analizamos el comportamiento de la paridad peso-dólar en el último año y explicamos la razón de la “fortaleza” del peso a pesar de las malas noticias y la interminable incertidumbre política y económica en la que vivimos.

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Con datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de British Columbia, vemos que en el último año, una de las monedas que más se apreció frente al dólar estadounidense fue precisamente el peso mexicano, al haber pasado de un promedio de 20.392 pesos por dólar en junio de 2018 a uno de 19.034 pesos por dólar en junio de 2019, lo que implica una disminución del precio del dólar de -5.1% y ubica al peso mexicano como la divisa de mejor desempeño del grupo de las 10 más importantes a nivel global.

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A la par de ese buen desempeño frente al dólar estadounidense, durante ese mismo periodo, el peso mexicano también se fortaleció frente a las principales monedas del mundo, como se muestra a continuación (en paréntesis se indica el porcentaje de apreciación del peso frente a cada divisa): dólar australiano (13.60%), won de Corea del Sur (12.77%), yuan chino (12.31%), dólar de Nueva Zelanda (10.71%), libra esterlina (10.38%), euro (8.86%), dong de Vietnam (7.67%), rublo ruso (7.46%), dólar canadiense (6.58%), franco suizo (5.11%), dólar de Hong Kong (5.04%) y yen japonés (3.40%). Queda claro pues que en el balance posterior a un año el peso tiene ahora una posición que previo a las elecciones presidenciales.

De igual manera, haciendo el análisis con datos mensuales vemos que en el periodo de enero de 2018 a lo que llevamos de julio de 2019, el peso mexicano exhibe una volatilidad media en comparación con otras monedas en su cotización frente al dólar estadounidense. En GAEAP calculamos la desviación estándar de cada moneda y la dividimos entre su cotización promedio del periodo y obtuvimos los siguientes valores (en paréntesis se indica el cociente obtenido): dólar de Hong Kong (0.2%), dong de Vietnam (1.1%), yen japonés (1.8%), franco suizo (2.1%), dólar canadiense (2.2%) peso mexicano (2.7%), won coreano (3.1%), euro (3.3%), libra esterlina (3.4%), yuan chino (3.5%), dólar neozelandes (3.6%), dólar australiano (4.1%) y real brasileño (6.9%).

Tipo de cambio

Lo anterior significa que si bien en México hemos vivido episodios de volatilidad en momentos de mayor incertidumbre económica y política, esta volatilidad es menor a la que han registrado otras divisas como el euro o el real.

¿A qué se debe la “fortaleza” del peso y su buen desempeño? Las cifras oficiales dan cuenta de que no se debe a que nuestra economía esté en una posición de solidez por su crecimiento económico o por tener un superávit en su cuenta corriente de la balanza de pagos. El peso ha estado fuerte básicamente por lo elevadas que están las tasas de interés en nuestro país. Y es que de las economías más importantes del mundo, la de México es la que paga las mayores tasas de interés, siendo la tasa objetivo del Banco de México de 8.25% en la actualidad. Claro, hay casos como el de Turquía, que paga actualmente un interés del 24.0%; pero de ahí en más tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica la tasa de interés actual fijada por el banco central): Rusia (7.5%), Sudáfrica (6.75%), Brasil (6.5%), Indonesia (6.5%), India (5.75%), China (4.35%), Arabia Saudita (3.0%), Estados Unidos (2.5%), Chile (2.5%), República Checa (2.0%), Corea del Sur (1.75%), Canadá (1.75%), Nueva Zelanda (1.5%), Polonia (1.5%), Noruega (1.25%), Australia (1.0%). Hungría (0.9%), Gran Bretaña (0.75%), Israel (0.25%), Dinamarca (0.05%), Europa (0.0%), Japón (-0.1%), Suecia (-0.25%) y Suiza (-0.75%).

Tasas de interés

Si usted fuera un inversionista internacional y dados estos valores de tasa de interés ¿a usted en qué país le gustaría invertir? Desde luego que México es una alternativa atractiva, ya que aún conserva su calificación de deuda soberana en la categoría de “grado de inversión”. Mientras que en los Estados Unidos un bono a un mes paga actualmente una tasa anualizada de 2.26%, los Cetes a 28 días en México pagan 8.10%, por lo que queda claro que el diferencial de tasas es muy elevado. En una entrega anterior había explicado que cualquier riesgo de la inversión por motivo de la depreciación del peso se puede cubrir comprando coberturas cambiarias, por lo que nuestro país sigue representando una magnifica alternativa para los inversionistas internacionales (claro a costa de los bolsillos de los mexicanos como veremos a continuación).

Estas elevadas tasas de interés, si bien ayudan a mantener el tipo de cambio estable porque son el imán que atrae capitales golondrinos, son también en parte causa de la desaceleración económica del país ya que han afectado la inversión productiva. La contracción del sector construcción, la caída en la venta de automóviles y la disminución en la adquisición de maquinaria y equipo por parte de empresas, en buena medida fue ocasionada por las fuertes alzas en la tasa de interés por parte del Banco de México, organismo que llevó su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 hasta el actual 8.25%. Y de igual manera, el hecho de que ahora familias, empresas y gobiernos en México paguen mucho más por sus créditos, es producto de las decisiones del banco central mexicano en su lucha contra la inflación. En este sentido cabe recordar que gran parte de la inflación que el Banxico ha combatido fue causada por el propio gobierno federal en la administración anterior con los interminables gasolinazos.

Mucho se ha especulado respecto a cuándo llegará el momento en el que el Banxico comenzará a bajar su tasa de interés objetivo. Los analistas del grupo financiero Citibanamex especulan que esto comenzará en septiembre de este año, pero aunque eso suceda, se prevé que las bajas serán muy lentas de manera que tal vez en diciembre de 2020 dicha tasa se ubique en 7.50%. Claro que este escenario está sujeto a que la inflación se mantenga dentro del rango tolerable para el banco central que es de 3.0% +/- un punto porcentual (la inflación anualizada a la primera quincena de junio fue de 4.0%). Si la inflación cierra este año en torno a 3.85%, entonces habrá espacio para estas pequeñas bajas marginales en la tasa de interés en México.

Debemos señalar que la lentitud en la regularización de la política monetaria en México (llevar la tasa de interés a un nivel “neutro”) se debe a que el Banco de México tiene pánico de que una baja inoportuna en su tasa de interés objetivo se traduzca en movimientos desordenados del tipo de cambio.

Es bien sabido que México depende de la entrada de inversión extranjera de cartera para mantener su equilibrio externo, por lo que una baja en la tasa de interés que ocasione una caída en la entrada de divisas al país, hará que la demanda de dólares en México sea mayor que la oferta y con ello el dólar podría subir de manera considerable y con ello volveríamos a sufrir problemas inflacionarios.

mexico-china_69_cuadradaDado lo anterior, y para evitar ser tan dependientes de la entrada de inversión extranjera de cartera, es importante que se trabaje en otros flancos como lo es la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, así como buscar equilibrar nuestro desequilibrio comercial con los países asiáticos. El tema del déficit comercial con las naciones asiáticas lo he abordado en anteriores entregas, pero hay que recordar que en el año 2018 dicho déficit fue de -135.803 miles de millones de dólares.

Para lograr lo anterior, es fundamental dos cosas: primero, se debe modificar la Ley Aduanera para que se le den más facultades a las autoridades para desechar el valor de las mercancías a ser importadas cuando éstas estén claramente subvaluadas; y segundo, se debe hacer una exhausta revisión de la política arancelaria de México con el fin de obtener concesiones de países asiáticos. Y pues cosas como los compromisos unilaterales de México de bajar aranceles a cambio de nada (como lo es el caso de los sectores textil, vestido y calzado), deberían posponerse de manera indefinida.

México necesita ser menos dependiente de las entradas de capitales internacionales. El costo de la entrada de dichas divisas ha sido muy elevado para todos, pero seguiremos siendo dependientes en la medida en que no implementemos medidas para tener cuentas externas más sólidas, y eso no lo lograremos mientras sigamos siendo inundados de productos asiáticos subvaluados que perjudican la planta productiva nacional y mientras mantengamos ese fuerte desequilibrio comercial con los países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaedap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inestabilidad del peso y algunas de sus causas

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En 2017 y 2018 el peso mexicano ha sido una de las monedas más volátiles.

Para muchos, el año 2018 ha sido uno de elevada volatilidad en materia de tipo de cambio. A lo largo de este año hemos visto el dólar en niveles que han oscilado entre 17.9830 y los 20.7120 pesos, lo que implica que el peso ha fluctuado en un rango de 2.7290 pesos. Esta gran inestabilidad en el tipo de cambio desde luego que ha complicado las tareas de planeación, sobre todo para aquellas empresas que realizan operaciones de comercio exterior.

El problema de la volatilidad cambiaria no es reciente, sino que la venimos arrastrando de manera relevante desde el 2016, año en el que se realizaron las campañas presidenciales en los Estados Unidos, y el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, amenazaba que si ganaba la elección retiraría a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), construiría un muro fronterizo con México, haría que fluyera menos inversión extranjera hacía México, y haría una deportación masiva de migrantes mexicanos. Una vez que se dio el triunfo del Republicano, sus políticas económicas y declaraciones han ocasionado importantes fluctuaciones en el valor de las monedas, y a México parece afectarle más que a otros países.

En esta entrega se analiza cómo ha evolucionado la volatilidad del peso mexicano frente al dólar y posteriormente se realiza un análisis comparativo de la volatilidad de nuestra moneda en relación a un grupo de otras 10 divisas. Finalmente, se explican algunas de las razones que provocan la debilidad y volatilidad del peso.

De acuerdo con datos del Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia, con cotizaciones diarias, el tipo de cambio promedió 18.91 pesos por dólar en 2017, y las cotizaciones registraron una desviación estándar de 1.06 pesos. Con estos dos datos podemos construir un indicador de volatilidad dividiendo el valor de la desviación estándar entre la media, y de esta manera, este indicador arroja un valor de 5.6% para el peso mexicano en el año 2017.  Ahora, en relación a lo que va del año 2018 la media (o promedio) de las cotizaciones diarias del tipo de cambio es de 19.18 pesos por dólar y se registra una desviación estándar de 0.68 pesos, lo que arroja un cociente de desviación estándar respecto a la media de 3.5%.

Si limitamos el análisis a las cotizaciones diarias del peso mexicano frente al dólar, para el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre de este año, vemos que el tipo de cambio promedio fue de 20.27 pesos por dólar con una desviación estándar de 0.20 pesos, lo que nos arroja una relación de desviación estándar respecto a la media de apenas el 1.0%. Todos estos datos significan que contrario a lo que pudiera pensarse, la volatilidad del tipo de cambio ha venido disminuyendo en 2018 respecto a la observada en 2017.

¿Cómo se compara la volatilidad del tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar con la registrada por otras monedas? Para responder esta pregunta, en GAEAP realizamos un análisis de la volatilidad de las siguientes divisas: peso argentino (ARS), real brasileño (BRL), dólar canadiense (CAD), peso chileno (CLP), yuan chino (CNY), peso colombiano (COP), euro (EUR), yen japonés (JPY), won de Corea del Sur (KRW) y el dong vietnamita (VND).

Con datos del PERS, encontramos que durante 2017 de este grupo de 11 monedas la de mayor volatilidad fue el peso mexicano (MXN) con un cociente de desviación estándar dividido entre su cotización promedio de 5.6%. Le siguieron las siguientes monedas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de la desviación estándar dividido entre el promedio anual de cotizaciones diarias): ARS (5.5%), EUR (4.6%), CAD (3.2%), CLP (2.5%), BRL (2.2%), KRW (2.1%), CNY (1.9%), COP (1.9%), JPY (1.6%), y VND (0.6%). Vemos que contrario a lo sucedido con el peso mexicano, el dong vietnamita fue la moneda que presentó la mayor estabilidad, lo cual se debe a los controles cambiarios que ejerce el régimen comunista que controla al país.

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En el 2018 el dólar ha oscilado entre los 17.9830 y los 20.7120 pesos

En lo que va del año 2018, vemos que la moneda que registra la mayor volatilidad es el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto a su cotización promedio del año de 26.2%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto a la cotización promedio del periodo): BRL (8.1%), CLP (5.0%), COP (4.5%), CNY (3.9%), MXN (3.5%), EUR (3.0%), KRW (2.4%), JPY (2.1%), CAD (2.0%) y VND (1.2%). Vemos que el peso mexicano (MXN) ocupó la sexta posición de las 11 monedas analizadas, también destaca que nuevamente fue el dong vietnamita (VND) la de menor volatilidad. Esto último es positivo para la manufactura en México porque en la medida en que se ha encarecido el dólar estadounidense, también lo ha hecho el dong y eso hace que los productos vietnamitas sean más caros y entonces se limiten las importaciones originarias desde dicha nación.

En cuanto a la volatilidad observada en el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre, vemos que la moneda de mayor volatilidad fue nuevamente el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio de 2.8%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio del periodo): BRL (1.7%), MXN (1.1%), JPY (1.0%), COP (1.0%), CLP (0.6%), CAD (0.6%), VND (0.5%), CNY (0.5%), EUR (0.4%) y KRW (0.4%). Vemos que en el periodo de análisis el peso mexicano (MXN) ocupa el tercer lugar en cuanto a volatilidad, mientras que el won de Corea del Sur es la moneda más estable. Por su parte, el yuan chino ha disminuido mucho sus fluctuaciones frente al dólar, no obstante la guerra comercial que mantiene con los Estados Unidos.

Lo que este análisis nos indica es que para las monedas de Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Japón, Corea del Sur y Vietnam el año 2018 ha sido más volátil, para sus respectivas monedas, comparado con el año 2017. Mientras que para Canadá, las naciones de la Unión Económica y Monetaria de Europa, así como para México, la volatilidad de sus monedas ha sido menor.

Volatilidad tipo de cambio

Después de conocer estos datos, resulta relevante preguntarnos cuales son las causas de que México tenga una de las monedas más volátiles a nivel mundial. ¿Por qué México no tiene una moneda fuerte?

Una de las causas que explica la debilidad del peso mexicano es el deterioro que han sufrido las finanzas públicas del país. De acuerdo con estadísticas de la secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a octubre de 2018 el saldo de la deuda neta del sector público federal ascendió a 10.517 billones de pesos, cifra que se compara negativamente con el saldo de la deuda neta de 5.352 billones de pesos, observada al cierre de diciembre de 2012. Estos datos implican que en el lapso de 5 años y 10 meses, el nivel de endeudamiento de nuestro país se elevó en 96.50%, equivalente a 5.165 billones de pesos. Este aumento en el nivel de endeudamiento ha sido más que irresponsable, nominalmente ha sido por mucho el más alto de la historia del país, y tendrá importantes repercusiones para las finanzas públicas por el excesivo costo financiero de la deuda.

Deduda pública
El mayor problema que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray le heredan a Andres Manuel López Obrador es el saldo de la deuda del sector público federal. 

En el año 2012 el sector público federal destinó 305.12 mil millones de pesos (mmdp) para pagar los intereses de la deuda del sector público. En el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018 se presupuestaron 663.98 mmdp para hacer frente al costo financiero de la deuda, pero en realidad dicho costo acabará siendo superior a los 700 mmdp. Derivado de las alzas en las tasas de interés, se estima que en 2019 el pago de intereses por la deuda del sector público será cercano a los 800 mmdp. Esto implica que para el año que viene el costo financiero de la deuda se llevará aproximadamente el 14.5% de la totalidad de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación (los que dispondrá el sector público).

Desde luego que este dato ilustra la posición de enorme vulnerabilidad en la que se encuentran las finanzas del país, esto lo ven las calificadoras de riesgo y hace imposible que mejore nuestra calificación crediticia de la deuda soberana. Sin una mejor calificación, pues es difícil atraer suficientes flujos de divisas a menores tasas de interés, y por el contrario, el estar con la incertidumbre respecto a la evolución de la calificación de nuestra deuda nos pone en una situación complicada.

Claro que hay otros factores que inciden en la debilidad de nuestra moneda y por lo tanto, en la volatilidad que sufrimos. Podemos extender este análisis y hablar del papel que juegan los especuladores, del rol del gigantesco déficit comercial que tenemos con las naciones asiáticas, de la escasa participación de componentes mexicanos en el total de “nuestras” exportaciones, del papel de la política monetaria por parte del Banco de México, del efecto perverso causado por la inflación generada por parte del propio gobierno federal, de los Twits de Donald Trump, entre otros. Ya habrá oportunidad de elaborar respecto a estos elementos en posteriores entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La debilidad del dólar es lo que ha salvado al peso

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Lo que vivimos en 2017 no fue la fortaleza del peso, sino la debilidad del dólar

El Banco de México y el gobierno federal han salido a señalar que el peso mexicano tuvo un “buen” desempeño frente al dólar estadounidense en 2017, ya que la paridad pasó de un promedio de 20.492 pesos por dólar en diciembre de 2016 a 19.149 pesos por billete verde en diciembre de 2017, lo que implica una disminución en el precio del dólar de -6.6 por ciento en el año.

 

Con datos del Pacific Exchange Rate Service, esta evolución ubica al peso mexicano como la cuarta moneda que más se apreció frente al dólar en el periodo antes señalado (de una canasta de 15 monedas seleccionadas por GAEAP). A continuación se muestra la evolución del dólar frente a éstas monedas (en paréntesis se indica el porcentaje que el dólar bajo o subió frente a cada una): Euro (-10.9%), Won de Corea del Sur (-8.3%), Libra esterlina (-6.8%), Peso Mexicano (-6.6%), Yuan chino (-4.7%), Peso chileno (-4.3%), Dólar canadiense (-4.2%), Dólar australiano (-3.8%), Franco suizo (-3.1%), Yen japonés (-2.6%), Real brasileño (-1.9%), Peso colombiano (-0.4%), Dólar de Hong Kong (0.7%), Dólar de Nueva Zelanda (1.2%) y Peso argentino (11.5%).

 

Cabe señalar que desde luego que la “recuperación” del peso en 2017 palidece al tomar en consideración que entre mayo de 2014 y diciembre de 2017, el dólar subió 48.1%, al haber pasado de 12.933 pesos por dólar a 19.149 pesos por billete verde.

 

¿A qué se debe que en el periodo de diciembre de 2016 al mismo mes de 2017 el dólar haya bajado de valor respecto al peso mexicano? Pues esta pregunta tiene muchas explicaciones, una de ellas es el fuerte incremento de tasas de interés que hemos sufrido en México, un menor gasto público, pero la más importante es que lo que vivimos el año que recién concluyó no fue la fortaleza del peso sino la debilidad del dólar.

 

De acuerdo con un artículo publicado en http://www.nasdaq.com, titulado “Why 2018 Could be a Good Year for the Dollar (Por qué el año 2018 puede ser un buen año para el dólar)”, el año 2017 fue el peor año para el dólar estadounidense en más de una década, lo cual se puede constatar con la caída de más del 9% del “Índice Dólar”. La última vez que el dólar registró tiempos tan difíciles fue en 2003 cuando éste perdió el 14.6% de su valor. De cierta manera, ese año fue similar al 2017 en el sentido de que la inflación fue baja, el mercado accionario tuvo un buen desempeño y el Banco de la Reserva Federal (FED) aumentó tasas de interés. Sin embargo, en el 2003 los Estados Unidos se enfrentaban a un problema de deflación no de baja inflación (como ahora), la FED aumentó su tasa de interés sólo una vez en lugar de tres veces como el año pasado, y el mercado accionario subió 8% versus la ganancia de 2017 de casi 20 por ciento.

 

No obstante lo anterior, el 2017 fue un año terrible para el dólar estadounidense, lo cual pudiera resultar sorprendente dado que la FED fue el banco central de un país desarrollado, más agresivo. Subieron la tasa de interés en 75 centésimas de punto porcentual en un contexto de sólido crecimiento económico y bajo desempleo. Su crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue el más alto desde el año 2014 y la tasa de desocupación fue la más baja desde el año 2000. Sin embargo, durante la mayor parte del año 2017, el presidente Trump tuvo dificultades para avanzar en su agenda económica, se estuvo cerca de no lograr un acuerdo para aumentar el techo de endeudamiento público, y esto aunado a otros factores como las disputas con Corea del Norte, y la incertidumbre en las relaciones comerciales con sus principales socios, provocaron que los inversionistas globales prefirieran alejarse del dólar. En otras palabras, los inversionistas extranjeros (en especial los asiáticos y europeos) no quieren a Donald Trump.

 

El artículo de Nasdaq apunta que hacia el 2018, la FED continuará siendo el banco central de un país desarrollado con la política monetaria más restrictiva, aumentando tasas de interés en un rango de entre 50 y 100 centésimas de punto porcentual (75 es lo más probable). Por su parte, una tasa de desocupación muy baja, el recorte de impuestos, y la creciente confianza de consumidores y negocios provocarán un mayor crecimiento económico este año. Todo esto debe impulsar la inflación y el crecimiento económico a niveles más altos, provocando así una recuperación del dólar en el 2018.  Es probable que no veamos el “Índice Dólar” por encima de un nivel de 100 puntos, pero muchos analistas esperan una apreciación del dólar de aproximadamente 5% respecto a las monedas que conforman este índice (euro, yen japonés, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo). Si esta predicción se materializa entonces el peso mexicano estará en problemas dado que un dólar fuerte aunado a la incertidumbre por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones presidenciales, harán que el peso mexicano se deprecie de manera fuerte (tal vez entre un 10 y 25%).

 

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El dólar podría debilitarse otro 5% en 2018, según varios analistas

Afortunadamente para México, no todos son optimistas respecto a la evolución del dólar en 2018. En una nota publicada el 2 de enero de este año en http://www.poundsterlinglive.com, titulada “Dollar Forecast 5.0% Lower in 2018 by Citibank (Los pronósticos del dólar 5% más bajo en 2018 por Citibank)” se menciona que el pronóstico es que en 2018 el dólar se debilitará en 2018 por el incremento de las tenencias de pasivos de Estados Unidos por parte de extranjeros, mayor crecimiento económico global comparado con el de Estados Unidos y menores expectativas de inflación. Es así que el mayor negociador de divisas en el mundo, Citibank, se muestra pesimista respecto al dólar en 2018, esperando que la divisa pierda el 5% de su valor en 2018. Si esto se materializa, son buenas noticias para México porque entonces el peso no se depreciará tanto como algunos esperamos.

 

Citibank advierte que hay una creciente tenencia de pasivos estadounidenses por parte de extranjeros, los cuales están en riesgo de ser liquidados y repatriados en cualquier momento; mientras que la tenencia de activos extranjeros por parte de Estados Unidos es considerablemente menor, lo que lleva a un riesgo de desequilibrio en la oferta de dólares. Es así que el considerable deterioro de la posición de activos internacionales por parte de Estados Unidos en los últimos 10 años requiere un tipo de cambio más bajo en el largo plazo.  Algo similar ocurre con el peso mexicano, dado que la tenencia de pasivos denominados en pesos por parte de extranjeros es mucho mayor que la tenencia de pasivos extranjeros por parte de inversionistas mexicanos, lo que nos deja vulnerables ante las salidas de capital.

 

Esto pudiera parecer muy técnico, pero en realidad no lo es, y de hecho es de esperarse que la tenencia de pasivos estadounidenses por parte de extranjeros aumente este año en la medida en que los recortes de impuestos en Estados Unidos provoquen un alza en el mercado accionario, lo que provocará que entren más inversionistas extranjeros.  El problema es que el gobierno estadounidense no podrá financiar el recorte de impuestos por lo que requerirá endeudarse, y mucho de este financiamiento vendrá del extranjero, lo que se convierte en un círculo vicioso que incrementa la posición de extranjeros en Estados Unidos y su posición de activos internacionales netos. En la medida en que el Banco Central Europeo siga endureciendo su política monetaria (si bien no ha subido tasas, si ha disminuido su cantidad de alivio monetario), comenzaremos a ver grandes fugas de capitales de Estados Unidos hacía el viejo continente, que por cierto muestra un buen ritmo de crecimiento económico, lo que lo vuelve atractivo.

 

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La renegociación del TLCAN y las elecciones presidenciales de este año, ocasionarán volatilidad en el valor del peso

Es de esta manera que no sabemos que sucederá con el dólar en el 2018, pero lo que si sabemos es que hay múltiples factores en México que hacen que seamos más vulnerables que otras naciones ante lo que sucede en el vecino del norte. A pesar de que el Banco de México ha aumentado su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 a 7.25% en el mismo mes de 2017, la debacle del peso ahí está. Si Estados Unidos aumenta el ritmo de aumento de sus tasas de interés para evitar fugas de capitales y así financiar sus crecientes pasivos en manos de extranjeros, el Banco de México seguirá subiendo tasas en México en perjuicio de la actividad económica en nuestro país.

 

Desafortunadamente, dada nuestra debilidad y la pasividad de nuestras autoridades del gobierno federal, no nos queda más que cruzar los dedos y esperar que el dólar se debilite para entonces no devaluarnos tanto este año, así como sucedió en 2017. Sin embargo, hasta que no haya claridad respecto a la renegociación del TLCAN y el proceso electoral, seguiremos sufriendo por la debilidad de nuestra moneda y nuestra economía.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

En Twitter: @alejandrogomezt

 

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