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Apuntes para una neopolítica industrial en México

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador y la Secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín.

Habían sido días de un enorme nerviosismo y de un arduo trabajo de cabildeo con autoridades del gobierno federal, por parte de los sectores calzado, textil y vestido. Esto porque los aranceles máximos Nación Más Favorecida (NMF) cobrados a las importaciones de estos productos originarios de países con los que no tenemos un tratado de libre comercio, en especial originarios de China y Vietnam, estaban programados para disminuir al 20% a partir del próximo 2 de noviembre.

Dada la enorme diferencia de costo-país de México versus China, y el hecho de que dicha nación asiática no es una economía de mercado aunque ellos digan que si, la baja arancelaria planteada representaba un enorme riesgo para decenas de miles de empleos de estas industrias, erosiona la rentabilidad de las empresas, merma la recaudación de impuestos por parte del gobierno federal en favor de grupos de importadores, afecta el crecimiento de varias regiones de México, y no se traduce en precios más bajos para los consumidores. La baja arancelaría implicaba simplemente entregarle nuestro mercado a las empresas de naciones asiáticas, una mayor concentración  de la riqueza y lo peor es que sería a cambio de absolutamente nada.

Dada esta situación y la urgencia de tener una definición que diera certidumbre a los sectores productivos, el viernes 25 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la Secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, anunciaron la decisión de mantener los aranceles máximos a la importación de productos de calzado, textil y vestido, en los niveles actuales hasta el fin del sexenio, es decir, hasta el 31 de agosto de 2024.

Esta decisión, que fue recibida con un enorme beneplácito por parte de empresarios y trabajadores de la industria, así como por parte de la población en general que entiende la importancia de los sectores calzado, textil y vestido, es posiblemente la acción más clara de política industrial que ha llevado a cabo el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Es una acción contundente que demuestra que cuando dijo que Primero México y luego el extranjero, el presidente hablaba en serio.

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Simón Levy Dabbah, un aliado de la industria nacional.

Es así que debe reconocerse la importancia que el gobierno federal le ha dado a estas actividades productivas que tienen un enorme potencial de crecimiento del empleo y creación de riqueza que puede permear a miles de familias. La decisión implica un cambio de mentalidad por parte del gobierno federal respecto a administraciones anteriores. En este sentido, resulta relevante hacer alusión a los mensajes de Twitter que publicó mi amigo Simón Levy Dabbah tras el anuncio de mantener los aranceles: “Hoy me siento orgulloso de la #4taTransformacion porque la industria del calzado es considerada –a diferencia del modelo neoliberal- estratégica para el mercado interno. Compitamos globalmente; si a la apertura pero no al libertinaje. Tanto mercado interno para tanta globalización” y “Todos los ortodoxos que predican y rezan a favor del libre comercio, están equivocados: el comercio libre es una falacia hoy más que nunca. Lo que hay, es comercio inteligente y los jugadores ya no sólo son empresas sino paraestatales. Impulsemos una apertura con inteligencia.”

Tal vez por las acciones del presidente estadounidense Donald Trump y su America First, o por la manera cómo han permeado los conceptos de Manufactura 4.0 impulsados fuertemente por Alemania, o tal vez sea por los problemas crónicos de crecimiento económico que enfrenta México, pero la realidad es que afortunadamente en nuestro país, hay una creciente cantidad de funcionarios públicos y líderes empresariales que reconocen la importancia de implementar una política industrial inteligente y moderna. Esto es muy bueno, porque la idea de una política industrial de verdad fue relegada durante décadas en nuestro país. Hoy más que nunca, las teorías de libros de texto de economía de los ochentas y noventas han quedado atrás y sólo los académicos trasnochados siguen creyendo en ellas.

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Noah Smith de Bloomberg

Y pues en este contexto y dado que el tema será cada vez más importante, quiero hacer referencia a un reciente artículo de Noah Smith, publicado en el portal de Bloomberg y titulado “¿Deben los gobiernos elegir ganadores? Ha funcionado anteriormente” en él se hace un recuento de ocho libros que dan cuenta de los éxitos y fracasos de la política industrial en el mundo. A continuación se mencionan dichos libros y algunos de sus principales argumentos.

  1. Economía concreta: El Enfoque de Hamilton hacía el Crecimiento Económico y la Política” de Stephen S. Cohen y Brad DeLong. En este libro los autores tratan menos el tema de cómo llevar a cabo la política industrial y elaboran más sobre la necesidad de llevarla a cabo. Dando una enorme cantidad de ejemplos en base a la historia de Estados Unidos, Cohen y DeLong argumentan que el apoyar a ciertos sectores económicos específicos y realizar algunas promesas específicas es esencial para ganar legitimidad popular y apoyo para un programa de economía política. La gente sólo apoyará un plan, argumentan los autores, si tienen cierta idea concreta de cómo dicho plan mejorará sus vidas. El simplemente dejar el desarrollo económico a los caprichos del mercado seguramente resultará en un sector financiero hinchado de ganancias y en desilusión popular.
  2. Política industrial para el Siglo Veintiuno” de Dani Rodrik. En este libro, Rodrik, un economista de la Universidad de Harvard, ofrece una teoría de porqué la política industrial funciona como una estrategia de desarrollo para los países pobres. En lugar de elegir industrias ganadoras, Rodrik argumenta, que los países exitosos subsidian las exportaciones, con el objetivo de darse cuenta de qué cosas son las que fabrican mejor. Los mercados mundiales reaccionan como una herramienta de descubrimiento, recompensando a las industrias exitosas y castigando a las que no son productivas, y ayudando a cada país a encontrar su lugar de mayor eficiencia en el sistema global de comercio.
  3. Como funciona Asia” de Joe Studwell. Si quieres leer acerca de la historia reciente de políticas industriales exitosas, este es el libro de lectura obligada. Haciendo uso de una enorme cantidad de recursos y fuentes de información, Studwell presenta una visión unificada del modelo de desarrollo del Este de Asia que convirtió a Japón, Corea del Sur y Taiwán en naciones ricas, y que ahora ayuda a impulsar la economía de China. Algunos elementos del modelo –por ejemplo, redistribución de la tierra agrícola de terratenientes a agricultores- son solo aplicables a países pobres. Pero la idea de Studwell de “disciplina exportadora” –mover a las empresas a incursionar en los mercados globales y forzar la liquidación de aquellos que fallan- podría usarse en los países ricos también.
  4. La era de Park Chung-Hee: La Transformación de Corea del Sur”, editado por Byung-Kook Kim y Ezra Vogel. Esta colección de ensayos detalla la impresionante forma de gobernar durante 16 años por parte del dictador militar surcoreano Park Chung-Hee, un periodo en el que su ingreso real per cápita casi se cuadruplico. Aunque Park fue un tirano represor, sus políticas económicas sacaron al país de la pobreza a una tasa más rápida que cualquier otro país en toda la historia. El enfoque de Park, que incluía vastas cantidades de planeación estatal, grandes conglomerados apoyados por el gobierno, focalización de industrias estratégicas y promoción de exportaciones, es tal vez el ejemplo más puro de una política industrial moderna en funcionamiento.
  5. ¿Puede competir Japón?” de Michael Porter, Hirotaka Takeuchi y Mariko Sakakibara. Escrito en el año 2000, este libro ofrece una historia con moraleja sobre cómo la política industrial puede distorsionarse, especialmente en los países desarrollados. El profesor de negocios Porter, Takeuchi y Sakakibara nos muestran cómo es que el famoso Ministerio de Comercio Exterior e Industria de Japón (MITI por sus siglas en inglés) ayudó a impulsar al país al liderazgo mundial en industrias como la manufactura de automóviles y herramientas para maquinaria, pero comenzó a fallar en los 80s y 90s. En las nuevas industrias como la electrónica, las viejas recetas fallaron, y Japón perdió competitividad, y la reputación del MITI quedó amargada.
  6. El Estado Emprendedor: Desenmascarando los mitos del sector público vs privado” de Mariana Mazzucato. En este contundente libro, que ha sido muy influyente en el Reino Unido, la economista Mazzucato argumenta que los mayores avances tecnológicos tienen una cantidad significativa de apoyo gubernamental. Ella demuestra que las compañías privadas como Apple, aunque venerada por su innovación, de hecho cosecha los frutos de un proceso de largo alcance de investigación y desarrollo apoyado por el gobierno. Mazzucato argumenta que las teorías populares respecto a la superioridad del sector privado sobre el gobierno están equivocadas, y que sólo el sector público puede hacerse cargo de los enormes gastos y apoyar en los grandes proyectos de largo plazo.
  7. Iniciando América: cómo la ciencia revolucionaria puede revivir el crecimiento económico y el sueño americano” de Jonathan Gruber y Simon Johnson. Los economistas Gruber y Johnson no sólo teorizan respecto del valor de la política industrial, ellos diseñan un plan concreto. Aprovechando las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y la carrera espacial, proponen un aumento anual de $ 100 mil millones de dólares en gastos de investigación y desarrollo en los Estados Unidos. Conscientes del problema de la actividad económica que se concentra en un puñado de centros tecnológicos de las grandes ciudades, proponen construir grandes parques de investigación nuevos en áreas económicamente deprimidas con mucho talento local y buena calidad de vida. Cada centro se centraría en un área prometedora de descubrimiento científico, con el gobierno poniendo fondos para investigación y asistencia de comercialización, y extrayendo un retorno a través de la propiedad pública de la tierra. Es un plan audaz y también bueno.
  8. Nuestras ciudades: un viaje de 100,000 millas al corazón de América” de James y Deborah Fallows. Volando alrededor de los Estados Unidos, en un pequeño avión, los dos escritores veteranos narran las historias de ciudades que han revivido después del triple impacto del declive de la franja conocida como el Cinturón de Óxido, la competencia china y la Gran Recesión de 2009. Al observar los elementos comunes, intentan extraer lecciones generales sobre los tipos de políticas industriales locales que las ciudades pueden adoptar para revivirse. Las recetas incluyen un centro de la ciudad revitalizado, educación técnica sólida, enfoque en una industria específica o un conjunto de industrias y, lo más importante, una estrecha cooperación entre el gobierno local, las empresas, las universidades y las organizaciones sin fines de lucro.

Esta lista de lecturas proporciona una introducción al mejor pensamiento moderno sobre el tema de la política industrial, pero hay mucho más para leer. Debemos aprovechar la coyuntura actual para lanzar una gran política industrial mexicana que replique los milagros industriales de las naciones asiáticas. Hay que apoyar al gobierno federal en esta gran tarea y hay que esperar que éste haga lo propio para crear las condiciones necesarias para el desarrollo industrial de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Sólo cuatro ramas manufactureras crecen

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El valor de la producción manufacturera cayó -1.7% real en los primeros ocho meses de 2019.

La debilidad de la manufactura nacional se va manifestando de forma cada vez más clara conforme avanza el año. El aumento de 5.1% anualizado en el valor de las exportaciones manufactureras que se ha presentado en los primeros ocho meses de 2019 no ha sido suficiente para impedir que en el agregado, la manufactura nacional presente ya una importante contracción. De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en los primeros ocho meses de 2019, el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 5.506 billones de pesos, cifra nominalmente 2.2% superior a la observada en los primeros ocho meses de 2018. Sin embargo, esto preocupa porque si tomamos en cuenta la inflación del periodo, vemos una contracción en el valor de la producción de -1.7%.

Al analizar la evolución de la industria manufacturera a nivel de rama de actividad, en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, tenemos que solamente cuatro ramas muestran una tasa de crecimiento del valor de su producción por encima de la inflación del periodo (en paréntesis se muestra la tasa de crecimiento nominal): 1. Industria de las bebidas y del tabaco (7.5%); 2. Fabricación de equipo de transporte (7.0%); 3. Industria del papel  (5.6%); y 4. Fabricación de maquinaria y equipo (4.2%). Estas cuatro ramas de actividad representan el 46.5% del valor de la producción total de la industria manufacturera de México.

Por su parte, tenemos que hay ocho ramas de actividad que presentan incrementos nominales en su valor de producción, pero éstos están por debajo de la inflación del periodo, por lo que en términos reales se están contrayendo (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento nominal): 1. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.4%); 2. Industria del plástico y del hule (3.4%); 3. Industria alimentaria (3.1%); 4. Industria de la madera (2.9%); 5. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (1.2%); 6. Otras industrias manufactureras (0.8%); 7. Fabricación de prendas de vestir (0.7%); y 8. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.7%). Cabe señalar que estas ocho ramas de actividad representan el 24.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera nacional.

Finalmente, tenemos un grupo de nueve ramas de actividad que en el periodo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, muestran una caída nominal en su valor de producción, la cual es evidentemente exacerbada al tomar en cuenta la inflación del periodo (en paréntesis se muestra el porcentaje de disminución nominal): 1. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-0.3%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.1%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-1.6%); 4. Industria química (-2.3%); 5. Fabricación de productos metálicos (-3.0%); 6. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-5.2%); 7. Industrias metálicas básicas (-6.0%); 8. Impresión e industrias conexas (-6.3%); y 9. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-14.0%). Estas nueve ramas de actividad representan el 28.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera y son las que más problemas presentan.

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La industria automótriz genera el 35% del valor de la producción manufacturera de México.

De esta manera queda claro que de un total de 22 ramas de producción manufacturera, solamente cuatro presentan buenos números, y como veremos en un momento más, es básicamente por la industria automotriz (fabricación de equipo de transporte) que la caída en la manufactura no es más grave.

Ahora, en cuanto al tamaño de cada una de las ramas de actividad manufacturera, en los primeros ocho meses de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje que representa su valor de producción respecto del total): Fabricación de equipo de transporte (35.0%); Industria alimentaria (15.4%); Industria química (9.4%); Industrias metálicas básicas (7.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Industria del plástico y del hule (3.9%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.6%); Fabricación de productos metálicos (3.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.2%); Industria del papel (3.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.9%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.4%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.9%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.7%); Fabricación de prendas de vestir (0.7%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.6%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%); e Industria de la madera (0.2%).

Con los anteriores datos, queda clara la importancia de la rama de Fabricación de equipo de transporte, ya que representa más de una tercera parte de todo el valor de producción de la manufactura en México. Entonces, si realizamos el ejercicio de cuál sería el desempeño de la industria manufacturera nacional sin tomar en cuenta a la industria automotriz, vemos que en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, habría una caída nominal de -0.2%, y si tomamos en cuenta la inflación del periodo tendríamos una caída de la industria manufacturera de -4.0% en términos reales. Resulta evidente pues que la caída real de -1.7% en el valor de la manufactura nacional sería de más del doble si no tuviéramos los datos de la industria automotriz.

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La Secretaria de Economía, Dra. Graciela Márquez Colín, quiere bajar aranceles a importación de textil, vestido y calzado originarias de países con los que no tenemos TLC. 

Todo esto nos debe llevar a la reflexión de que la ausencia de verdaderas políticas públicas por parte de la Secretaría de Economía han debilitado a la actividad manufacturera de México a lo largo de este año. Es verdad que la Secretaría de Economía recientemente presentó un decálogo de la nueva Política Industrial de México, pero en la práctica lo que ahí se dice sigue siendo solamente buenas intenciones que difícilmente revertirán, por si solas, la tendencia a la baja en la actividad económica nacional. Muestra de ello es el plan que tiene la Secretaría de Economía de bajar los aranceles a la importación de textiles, calzado y ropa originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio y a cambio de absolutamente nada por parte de las naciones que se van a beneficiar de esta medida. Esta acción perjudicará enormemente a estos tres sectores con la importación masiva de estos productos desplazando la producción nacional, generando pérdida de empleos, y lo peor es que no se traducirá en precios más bajos para los consumidores, sólo en mayores ganancias para los importadores, los cuales se ahorraran cerca de 5 mil millones de impuestos a la importación y al valor agregado. ¿Entonces de que sirve un decálogo de política industrial cuando en la práctica se pretende tomar decisiones que dañan a la industria nacional?

La situación de la mayoría de las ramas manufactureras de México es alarmante, por lo que se vuelve indispensable que se tomen, a la brevedad, medidas concretas contundentes en favor de los sectores productivos. A continuación presento tres que se pueden implementar: 1. Revisar la política arancelaria de México, para ajustar los aranceles en función del costo-país que tenemos frente a otras naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio; 2. Lucha frontal contra el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país y endurecer penas para quienes realicen estos ilícitos; y 3. Dar de baja de programas que facilitan importaciones a aquellas empresas que han abusado de éstos (IMMEX, OEAs, etc.).

Al trabajar en estos tres aspectos se podría dar un respiro a varios sectores productivos nacionales, incluido el automotriz. Son acciones que se pueden hacer con voluntad política, y lo mejor de todo es que no le costaría recursos presupuestales al gobierno federal llevarlo a cabo, por el contrario, le daría una mayor recaudación tributaria. Esperemos pues que escuchen y actúen por el bien de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿”Primero México y luego el extranjero” o “Primero China y luego México”?

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La promesa de Primero México y luego el extranjero no se ha cumplido.

El pasado 3 de febrero, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en gira de trabajo por Veracruz dijo que revisará los acuerdos de la venta de azúcar al extranjero y los permisos que se dieron para utilizar edulcorantes que vienen de otros países, en un marco de respeto a los acuerdos de libre comercio, pero dando prioridad al productor mexicano.

Varios industriales le aplaudimos al presidente que textualmente haya dicho: “Sí queremos el libre comercio y respetaremos los acuerdos, pero vamos a defender al productor nacional. Primero México y luego el extranjero”. El problema es que para su Secretaria de Economía, la Dra. Graciela Márquez Colín, primero no está México, sino China, por lo que no ha atendido la instrucción presidencial.

Hay que recordar que al sector mexicano de la moda, conformado por las industrias del calzado, vestido y textil les dijo algo similar en el marco de la reunión de Consejo de la CONCAMIN, el pasado 9 de julio de 2018. Las palabras textuales de López Obrador fueron: “en cuanto a la industria del calzado, pues son de los sectores prioritarios para nosotros…toda la industria textil y la industria del calzado.”

Después de este anuncio en favor de la industria mexicana de la moda, me consta que diversos empresarios se han comprometido con la estrategia del presidente, en particular con la de llevar empleos al sur de país. Se han realizado viajes exploratorios por parte de industriales del calzado, con el fin de establecer fábricas en los estados de Oaxaca y Yucatán.  De igual manera, después de que el presidente dijo que el calzado y textil serían prioritarios para su gobierno, diversos fabricantes han realizado inversiones para aumentar su capacidad de producción, tanto para el mercado interno como para la exportación.

Sin embargo, estos anuncios del presidente, en el sentido de “Primero México y luego el extranjero”, una versión tropicalizada del America First de Donald Trump, pues se topan con pared ante las acciones llevadas a cabo por la Secretaría de Economía.

Como se ha señalado desde este espacio, y decenas de notas periodísticas, la Secretaría de Economía tuvo la oportunidad de posponer o cancelar la última fase de la desgravación arancelaria decretada unilateralmente por México en 2008. El día límite para haber publicado un Decreto Presidencial para evitar que los aranceles máximos cobrados a las importaciones de textil, vestido y calzado pasara de un máximo de 30% a un máximo de 20% fue el 30 de enero de este año.

Ante el daño que la baja arancelaria causará, la molestia de fabricantes y líderes empresariales, y el enojo de prominentes miembros del gabinete del presidente López Obrador, es que la Secretaría de Economía citó a los sectores afectados a reuniones, a llevarse a cabo el viernes 8 de febrero, con el fin de abordar el impacto que esta decisión de la Secretaría de Economía tendrá en la actividad económica. Cabe señalar que cada sector fue citado por separado, supongo que para evitar reclamos mayores.

A dicha reunión acudimos, por parte del sector calzado, el Lic. Luis Gerarado González García, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato ((CICEG) y de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (CANAICAL); el Lic. Thomas Alfred Trivilino Reed, Secretario de ambas cámaras; el Lic. Mauricio Battaglia Velázquez, Vicepresidente de PROSPECTA de CICEG; el Lic. Roberto Plasencia Torres, Consejero de CICEG; y su servidor, en carácter de presidente ejecutivo de ambas cámaras.

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Graciela Márquez, Secretaria de Economía, con una agenda que beneficia a los extranjeros.

Llegamos puntualmente a la reunión, la cual comenzó a la 1.30pm y concluyó a las 3.00pm. La Secretaria Márquez se hizo acompañar por el Subsecretario de Industria y Comercio, el Dr. Ernesto Acevedo; por el Director General de Industrias Ligeras, el Mtro. Héctor Hernández; el Director General de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), Mtro. Víctor Aguilar; por el Director General de Comercio Exterior Subsecretaría de Industria y Comercio, Mtro. Juan Díaz Mazadiego; y por el Dr. Marcos Ávalos, Coordinador de Asesores de la Secretaria de Economía. Previo a la reunión, a los representantes de calzado, nos solicitaron dejar fuera los celulares, por lo que no hay ni una foto de dicha reunión.

La Dra. Márquez comenzó dando la bienvenida y nos pidió que le presentáramos el material que llevábamos preparado. Le explicamos qué es la industria del calzado y las múltiples razones que justificaban haber mantenido los aranceles máximos en el nivel de 30% (de lo cual escribí en este espacio hace una semana). Le manifestamos a la Dra. Márquez cuáles serán las afectaciones de su decisión, las cuales les comparto brevemente a continuación:

  1. De acuerdo a un estudio econométrico para anticipar el daño que sufrirá la industria nacional del calzado por el incremento de importaciones, se puede anticipar una clara afectación a la industria ya que el coeficiente de correlación entre el volumen de pares de calzado importados de China y su precio promedio (para el periodo de enero de 2009 a diciembre de 2018) es de -0.79. Este es a todas luces elevado e indicativo de que a menor precio de importación, mayores serán las compras de calzado asiático, en especial de China.
  2. Le mostramos gráficos en los que se puede apreciar claramente como en la medida en que el precio promedio de las importaciones de calzado originarias de China ha disminuido, el volumen de importaciones (en pares) ha aumentado considerablemente. De esta manera, la baja arancelaria de entre 5 y 10 puntos porcentuales (que se traduce en un menor precio final de importación) ocasionará sin duda un alza en la cantidad de pares importados.

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  1. Presentamos la evolución de las importaciones totales de calzado, en donde se aprecia que en el periodo de 2015 a 2018 éstas aumentaron de manera considerable. De hecho, la tasa de crecimiento promedio de las importaciones en el periodo es de 6.76%, pero con una evidente tendencia a aumentar (fue de 10.59% en 2018). El modelo econométrico que elaboramos muestra que este año se superará la tasa de crecimiento de las importaciones en 2014, la cual fue de 17.81%.

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  1. Le comentamos que también se debe reconocer que los precios promedio de venta de calzado (valor de la producción dividido entre el número de pares producidos, según reportes de la Encuesta Mensual de la Industria manufacturera de INEGI) por parte de los fabricantes, han estado prácticamente estancados en términos reales desde el año 2012 en torno a los 230 pesos por unidad. Esta situación, aunada a la inflación en costos de producción ha ocasionado que los márgenes de rentabilidad de las empresas fabricantes se hayan erosionado de manera importante en los últimos seis años, siendo ahora dichos márgenes de entre el 5% y el 8%. Es por esta razón que una disminución de entre 5 y 10 puntos porcentuales en los aranceles máximos NMF para el sector calzado, pudiera convertirse en el puntapié para que varias empresas opten por cerrar sus puertas. Esta situación se explica porque los grandes comercializadores de calzado (se estima que los 20 mayores comercializadores controlan más del 75% de la venta de calzado en México) tienen precios meta para sus aparadores, entonces con la baja arancelaria tendrán elementos para presionar al fabricante mexicano de calzado a venderle sus productos entre un 5 y 10% más baratos o de lo contrario compraran producto asiático.Desgravación 3

Al estar concentrada en pocos jugadores la venta de calzado, los grandes comercializadores no tienen incentivo para bajar precios en beneficio del consumidor (de alguna manera podemos asumir que el comportamiento de la curva de demanda está quebrada como en el caso de algunos oligopolios), pero si tienen elementos para exigirle precios más bajos al ya de por si castigado productor.

  1. Dado todo lo anterior, anticipamos en un escenario base que la baja arancelaria ocasionará un incremento de las importaciones totales en 2019 de entre 20% y 25%, lo que llevaría al volumen total de pares importados este año a un total que oscilaría entre 116.9 millones y 121.77 millones de unidades. Si asumimos una productividad promedio de la mano de obra de 8 pares por persona al día, el incremento pronosticado de las importaciones ocasionará la pérdida de entre 9,700 y 12,200 puestos de trabajo.

Es innegable que la industria nacional del calzado sufrirá las consecuencias de tener un costo-país más elevado que China, Vietnam e Indonesia.

¿Qué dijo la Secretaria Márquez ante la contundencia de estos datos? Pues básicamente se limitó a decir que la decisión de no haber detenido la baja arancelaria se tomó con una perspectiva de no analizar casos aislados, sino con una visión integral de toda la industria. Dijo que la decisión fue del Gobierno Federal y que se consultó con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), con la Oficina de la Presidencia y con el propio presidente López Obrador; y que se había presentado el caso al gabinete. Nos dijo que el mundo ha dado un giro proteccionista y que en áreas de garantizar el acceso de los productos mexicanos a los mercados globales, por eso se decidió no detener la baja de aranceles al 20%. Si, hubo también compromisos de la Secretaria en cuanto a redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación, apoyar en la elaboración de casos/denuncias en contra de aquellas grandes cadenas comerciales que realizan prácticas depredatorias en contra de los fabricantes de calzado, y quedó latente la posibilidad de que una vez que se haya documentado el aumento de importaciones y el correspondiente daño, se pueda armar un caso antidumping en contra de China, Vietnam e Indonesia.  Sin embargo, respeto al tema fundamental, que es la baja arancelaria ahí no se pudo hacer nada.

Ante este señalamiento, el presidente de CICEG y CANAICAL, Luis Gerarado González, le recordó que esta baja arancelaria fue unilateral, que no recibimos nada a cambio de ningún otro país, que no forma parte de ningún tratado internacional y que sólo entregamos nuestro mercado. En ningún momento el sector calzado pidió subir aranceles, la petición fue que no los bajaran. Ante esto la Secretaría sólo atinó decir que la decisión fue bien pensada y que fue del Gobierno Federal, no de ella.

Una vez concluido este tema, como industriales de calzado, le presentamos a la Secretaria y a su equipo de trabajo la agenda de trabajo que la industria quiere impulsar con la Secretaria de Economía en 2019. Por razones de espacio, no la puedo desarrollar en este momento. Pero si quisiera destacar pues que es evidente que el Presidente de la República habla de que los mexicanos somos primero, que habrá sectores prioritarios por su alta capacidad de generación de empleos, pero la Secretaría de Economía no comparte esta visión y para ella es más importante quedar bien con los chinos, antes de apoyar en los hechos lo que el presidente de la República menciona en sus discursos, pero habrá 12 mil trabajadores de la industria del calzado, que probablemente perderán su empleo en 2019, que le recordarán su falta de apoyo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt