Una Secretaría de Economía que no escucha

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El sector calzado sufrió un duro revés por parte del gobierno que lo había calificado como “prioritario”.

El pasado 31 de enero los aranceles máximos cobrados a las importaciones de productos de las industrias del calzado, textil y vestido, originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, bajaron de un máximo de 30% a un 20%. Este hecho sin duda ocasionará múltiples problemas para estas industrias las cuales se verán amenazadas por una mayor tasa de crecimiento de las importaciones de estos bienes, las cuales desplazarán la producción y empleo nacionales. En esta entrega abordo el caso de la industria del calzado, emblemática para el estado de Guanajuato.

Antecedentes

En diciembre de 2008, el gobierno federal de México decretó unilateralmente una baja a sus aranceles Nación Más Favorecida (NMF), los cuales aplican a las naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, entre ellas China. En el caso de las importaciones de calzado, la baja arancelaria se haría en dos momentos: a partir del 1 de enero de 2009 los aranceles máximos NMF quedarían en 30% y a partir del 1 de enero de 2013 dichos aranceles quedarían en un nivel máximo de 20%.

Cabe señalar que en su momento, esta baja arancelaria estuvo acompañada de una serie de compromisos del gobierno federal para disminuir el costo país, de manera que la industria nacional pudiera competir en igualdad de condiciones con las naciones a las que les habíamos bajado los aranceles; sin embargo, estos compromisos no se cumplieron, ni en la Administración del presidente Felipe Calderón, ni en la del presidente Enrique Peña Nieto.

Es así que con esta medida, los aranceles máximos cobrados a la importación de calzados comprendidos en las fracciones más sensibles efectivamente bajaron a partir del 1 de enero de 2009 a un máximo de 30% (mientras que otros productos quedaron exentos y otros con tasas de 25%, 10% y 0%).

Como ya se señaló, la segunda y última fase de la desgravación arancelaria estaba programada para entrar en vigor el 1 de enero de 2013, la que hubiera llevado a que los aranceles máximos cobrados en la importación de productos textiles, de la confección y de calzado fuera del 20%. Es por ello que desde los primeros días de diciembre del 2012, la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), comenzó  los trabajos para demostrar a la Secretaría de Economía del Dr. Ildefonso Guajardo Villarreal, el daño que la desgravación arancelaria ocasionaría en la industria de la moda.

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Ildefonso Guajardo, un aliado de la industria nacional

Afortunadamente el Dr. Guajardo fue sensible ante los argumentos de que México tiene un mayor costo-país en comparación con naciones como China, fuimos escuchados, y logramos que se emitieran los correspondientes Decretos Presidenciales que prorrogaran, en dos ocasiones la baja arancelaria durante 2013 y 2014. Posteriormente, y gracias a los Decretos presidenciales de 2014 (en favor del sector calzado y de textil-vestido), se estableció una tercera prórroga para la entrada en vigor de la última fase de desgravación arancelaria, quedando ésta para el 30 de enero de 2019.

Solicitud hecha a la Secretaría de Economía

Dado el hecho de que no hay plazo que no se cumpla, en diciembre de 2018 comenzamos la labor de convencimiento con la nueva Secretaría de Economía, encabezada por la Dra. Graciela Márquez, con el fin de lograr la cancelación de la baja arancelaria. Concretamente le solicitamos que para brindar certeza a la industria del calzado y poder compensar las diferencias de “costo país” de México respecto a naciones como China, Vietnam, Malasia, Indonesia y otras, es necesario que el gobierno federal decrete la cancelación de la última fase de la desgravación arancelaria.

La solicitud aplica para 35 fracciones arancelarias (26 con arancel del 30% y 9 con arancel del 25%), las cuales representan el 78% de los calzados importados en 2018.

Razones que justifican la solicitud de cancelar la desgravación arancelaria

A la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Oficina de la Presidencia de la República, Senadores por Guanajuato, al Gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, y otros servidores públicos, les entregamos los correspondientes estudios que justificaban nuestra solicitud de cancelación de la desgravación. Entre nuestros argumentos se encontraban los siguientes:

  1. La industria del calzado ha presentado una evolución favorable de 2014 a 2018. De acuerdo con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, la producción total de pares de calzado aumentó 10.9% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2014 y los mismos meses de 2018.
  2. La industria del calzado es intensiva en mano de obra, generando aproximadamente 220 mil empleos directos e indirectos. Es una industria que puede apoyar en la estrategia del presidente López Obrador de creación de empleos, sobre todo, en las regiones del sur del país.
  3. No obstante que los aranceles NMF máximos se encuentran en niveles de 30%, para las fracciones más sensibles, vemos un incremento importante en el volumen de importaciones. En el caso de calzado, tenemos que en el periodo de 2010 a 2014 las importaciones de calzado aumentaron de 58.6 millones de pares a 100.0 millones. Después de la publicación del Decreto presidencial en favor del sector calzado, de agosto de 2014, vemos que la importación de calzado disminuyó de 100.0 millones de pates en 2014 a 80.0 millones en 2015. Sin embargo, desde 2015 la importación de calzado ha venido aumentando y en 2018 sumó 97 millones de pares, un nivel que implica serios problemas para las más de 10 mil unidades económicas que comprende esta industria a nivel nacional.

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    Miles de empleo están en riesgo por la disminución de aranceles del 30 al 20%
  4. El grueso de las importaciones de productos de la industria de la moda provienen de oriente. En el caso de calzado, en 2018 el 89.95% de las importaciones provienen de tres naciones; China, Vietnam e Indonesia.
  5. Una baja arancelaria del 30% a 20% o del 25% al 20%, es lo suficientemente dañina para la industria, cuando se toma en consideración, que el margen promedio de utilidad por un par de zapatos producidos es entre un 5% y 8%, por lo que esta baja arancelaria del 10 puntos sacará a varios fabricantes nacionales del mercado.
  6. No obstante que la producción nacional de calzado ha ido en aumento, la tasa de crecimiento de las importaciones ha sido mayor, lo que implica que la participación de las importaciones en el Consumo Nacional Aparente (CNA) ha ido incrementándose en los últimos tres años. En el caso de calzado tenemos que el peso de las importaciones respecto al CNA es de 32.8% en 2017. De esta manera, hoy en día uno de cada tres pares de zapatos que se consumen en México es de origen importado.
  7. La industria del calzado ha venido avanzando en cuanto a su productividad. De acuerdo con cifras del INEGI, entre el tercer trimestre de 2011 y el mismo trimestre de 2018, la productividad laboral con base en el personal ocupado, en la fabricación de calzado aumentó 19.50%.
  8. En cuanto a precios de las importaciones de calzado, vemos que en el caso de las originarias de China, principal proveedor de calzado a México, vemos que éstas pasaron de un precio promedio de 12.18 dólares en 2010 a 6.37 dólares en 2014, producto de la desaparición de las medidas de transición contra China que hizo rentable importar zapatos más baratos desde dicha nación. Posteriormente, a partir del Decreto de agosto de 2014, el precio promedio subió hasta 9.42 dólares en 2015 para después ir disminuyendo paulatinamente hasta llegar al año 2018 con un precio promedio de 7.20 dólares. Esta baja en el precio promedio no se ha traducido en precios más bajos para el consumidor final.
  9. Diversos análisis muestran que una disminución adicional de la tasa arancelaria de entre 5 y 10 puntos porcentuales resultará en un mayor daño a la producción nacional de calzado. Esta afirmación queda clara al ver que en el promedio de los primeros nueve meses de 2018 el precio promedio del calzado hecho en México es de 11.65 dólares, mientras que el originario de China tiene uno de 7.20 dólares, es decir, es un 38.7% más bajo. China sin duda sería el principal beneficiario de una disminución de aranceles por parte de México.
  10. El aumento en la participación de las importaciones en el mercado nacional se debe en buena medida a la reducción en el precio relativo de estas importaciones respecto del precio del calzado nacional. El deterioro en la participación de la producción nacional en el CNA se debe a que resulta más barato comprar mercancías importadas con relación a las mercancías nacionales. Una disminución de los aranceles sólo agravará este problema sin traducirse en beneficios concretos para los consumidores.
  11. La pérdida de mercado descrita se traduce en una pérdida de empleos en la industria nacional de calzado. Podemos afirmar que la reducción de aranceles genera una transferencia de empleos de México hacia el extranjero.
  12. La baja de aranceles a la importación no se traduce en una disminución en los precios de venta para el consumidor, sino que se convierte en un mayor margen de rentabilidad para el importador y comercializador. Para el caso de calzado tenemos que en los primeros nueve meses de 2018, el precio promedio del calzado importado es de 11.48 dólares por par y el que tiene origen China tiene un precio de 7.20 dólares por par. Sin embargo, de acuerdo con información del Estudio de Consumo de Calzado 2018 elaborado por CICEG vemos que el precio promedio en aparador del calzado importado vendido en México es de 1,118 pesos por par.
  13. Se debe destacar que la industria nacional de la moda tiene capacidad libremente disponible para atender al mercado nacional actual y un potencial crecimiento futuro, así como para atender la parte del mercado que actualmente atienden las importaciones de los sectores textil, confección y calzado.
  14. En cuanto a los sueldos pagados en los diferentes países. Tenemos que para el sector calzado mientras que en México en 2018 se pagan 2.96 dólares por hora, vemos el caso de China se paga un salario por hora se 2.58 dólares, mientras que en Vietnam es de 1.66 dólares e Indonesia uno de 2.28 dólares.
  15. En el sentido teórico, los aranceles son un mecanismo que le permite a los países compensar las diferencias con otras naciones, cuando las otras gozan de menores costos de producción o en general, un menor costo país. En el caso de la mano de obra, vemos que en China es 12.83% más barata, que la de Vietnam es 43.92% menor y la de Indonesia es 22.97% más económica en comparación con la que registra el sector calzado en México.
  16. Diversos análisis demuestran que la pérdida fiscal de recaudación por dejar de cobrar el Impuesto General de Importación (IGI) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al sector calzado será aproximadamente de 1,300 millones de pesos al año. Estos recursos representan una transferencia neta de dinero del fisco federal a los importadores, no a los consumidores.

Resultado y conclusión

Queda claro que no es un tema de proteccionismo, y que no obstante todos los argumentos, además de contar con el apoyo de funcionarios de la Oficina de la Presidencia de la República y de la SHCP, a la Secretaría de Economía no le importó, y no publicó en necesario decreto presidencial. De esta manera a partir del 31 de enero los aranceles máximos cobrados a la importación de calzado es del 20%.

Es innegable que la industria nacional del calzado sufrirá las consecuencias de tener un costo-país más elevado que China, Vietnam e Indonesia. Es por ello que ahora se hace indispensable contar con apoyos en diversos sentidos: 1. Para la elaboración e implementación de un plan de transformación de la industria en temas como internacionalización, innovación y eficiencia; 2. Elaboración de un caso de remedio comercial ante el eventual daño que el incremento de las importaciones causará en la planta productiva nacional; 3. Capacitación y desarrollo de las empresas del sector; 4. Financiamiento a tasas competitivas; y 5. Redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación que realizan algunos  importadores nacionales en perjuicio de la planta productiva y el fisco federal. Esta agenda de cinco puntos es la que habremos de impulsar a lo largo de 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Dónde estamos parados con el TLCAN?

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Las conversaciones respecto al TLCAN se han reiniciado a nivel ministerial con buenas intenciones y optimismo. ¿Lograrán destrabar los temas “escabrosos” cuando la semana que viene inicien las discusiones técnicas?

La semana que recién concluyó fue una en la que vimos que las cosas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) comenzaron nuevamente a moverse, y en un tono por demás optimista. ¿Pero realmente hay algo nuevo? En realidad no. Lo que vimos fue una semana de felices charlas respecto a acelerar las cosas por parte de los tres países miembros del tratado, pero sin ninguna evidencia clara de que alguna de las partes esté dispuesto a ceder en sus exigencias respecto a la negociación.

El tono optimista respecto al futuro del TLCAN lo observamos por parte de funcionarios mexicanos, y también cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, dijo el jueves 26 de julio, en un testimonio ante el Congreso que es posible que los socios del TLCAN alcancen un acuerdo tentativo de revisión del acuerdo en agosto.

Por su parte, Kevin Hassert, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, dijo que los Estados Unidos están teniendo un avance “absolutamente asombroso” respecto a la renegociación del TLCAN y el acuerdo podría cerrarse este otoño. Advirtió que él no es un negociador que participe en las pláticas con Canadá y México, pero que sus colegas que están involucrados en le renegociación le han dicho que las cosas van bien.

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El tema de la modificación a la regla de origen automotriz subsiste como uno de los puntos más complicados de la renegociación.

De acuerdo con el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, los equipos negociadores han cerrado 9 de los 30 capítulos del acuerdo, y hay otros 10 cerca de concluirse en la negociación. Por su parte, subsisten las grandes diferencias en los temas sensibles, algunos de los cuales menciono a continuación:

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto se ha ganado duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de inversiones de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.
  2. En cuanto al sector automotriz, se ha mantenido la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, el gobierno de Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en su país. Se ha dicho que de materializarse esta propuesta, se romperían las cadenas productivas en la región dado que actualmente sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de partes originarias de Estados Unidos y Canadá. Este tema es especialmente importante ya que aproximadamente una cuarta parte de todo el comercio en la región lo realiza el sector automotriz.
  3. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.
  4. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.
  5. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.
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Jesús Seade, del equipo de AMLO, se ha sumado al equipo negociador del TLCAN. 

La lista de temas ríspidos para la negociación es mucho más amplia, pero este listado de cinco puntos nos recuerda las enormes complicaciones subyacentes en las negociaciones. Lo que hemos escuchado desde la semana pasada no son más que buenas intenciones respecto a acelerar el proceso de negociación, pero no hay compromisos concretos respecto a que los países ahora asumirán posturas más flexibles, en especial por parte de Estados Unidos. De esta manera, a menos de que alguien esté dispuesto a ceder, le podemos aplicar una rebaja al optimismo cuidadoso que se ha expresado recientemente en el sentido de que se podría lograr cerrar la negociación antes de las elecciones intermedias en los Estados Unidos y antes de que tome posesión el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre.

A este respecto lo que ha dicho el Secretario Guajardo es que se han puesto de acuerdo en el método para ir avanzando en los temas pendientes y se hará partiendo de los temas más sencillos moviéndose hacía los más complejos.

Para la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, el presionar para un cierre rápido de la negociación, es una manera del gobierno estadounidense para asegurar algunas concesiones importantes, en especial por parte de México, que parece el más interesado en cerrar la negociación con el fin de mitigar la incertidumbre y la volatilidad que lo ha azotado estos últimos meses.

Otro tema que ha cobrado impulso en los últimos días es la idea del presidente Donald Trump de desaparecer el TLCAN y en su lugar celebrar tratados bilaterales entre Estados Unidos y México, y otro entre Estados Unidos y Canadá. En principio, tanto Canadá como México han rechazado esta alternativa, pero la realidad es que no se descarta que esta opción sea aceptada si es lo que se requiere para que Estados Unidos renuncie a varias de las demandas inaceptables que ha planteado.

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No se descarta que el TLCAN desaparezca y sea sustituido por acuerdos bilaterales. 

¿Entonces ya reiniciaron las negociaciones del TLCAN? La realidad es que no. Sólo los principales jugadores políticos han comenzado a reunirse nuevamente después de la pausa derivada de la elección presidencial en México. La semana que concluye, tanto Canadá como los Estados Unidos celebraron reuniones con las administraciones entrante y saliente de México. Ministros canadienses clave estuvieron en México en miércoles 25, y los funcionarios fueron a Washington el jueves y viernes.

Se ha anunciado que en la semana que inicia el 30 de julio comenzarán a trabajar los grupos negociadores técnicos, para realizar propuestas y contrapropuestas, algo que no sucedía desde el pasado mes de mayo. Habrá que estar atentos porque es en estos espacios donde podremos ver si se logra cierto progreso o si las declaraciones de los funcionarios de los tres países solo fueron buenas intenciones.

Este es, de manera general, el estado que guarda el tema TLCAN. Hay elementos para sentirnos optimistas, y eso sin duda es un factor que ha fortalecido la paridad cambiaria, la cual bajó hasta los 18.55 pesos por dólar. Es muy importante que el equipo negociador de México, al cual ya se ha incorporado el equipo de transición del presidente electo López Obrador, cuide los intereses de México y no se deje chantajear por parte de Estados Unidos en el sentido de que la única forma de lograr una renegociación concluida para agosto de este año, será a costa de que se acepten sus propuestas inaceptables o que sea a costa de matar el TLCAN, para entonces negociar acuerdos bilaterales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Escenarios y riesgos en la negociación del TLCAN

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El EMPRA da prácticamente por un hecho que no habrá TLCAN 2.0 en 2018

El Emerging Markets Political Risk Analysis (Análisis de Riesgo Político de Mercados Emergentes) es una publicación muy influyente a nivel internacional, y en su publicación del 14 de junio hace mención de que las perspectivas para lograr el cierre de la renegociación del TLCAN 2.0 en 2018 se han desvanecido después de la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de Canadá, México y la Unión Europea.

Señala que los medios que dan cobertura a temas políticos cubrieron extensamente la respuesta del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien llamó a los aranceles de Trump como “insultantes”, especialmente desde que fueron justificadas sobre la base de seguridad nacional. Chrystia Freeland, la Ministra canadiense de Relaciones Exteriores, también dijo que los canadienses están “tristes e insultados” al haber sido clasificados como riesgo para la seguridad nacional por parte de su “aliado más cercano.” Canadá ha respondido imponiendo aranceles a las importaciones de productos originarios de Estados Unidos, los cuales entrarán en vigor a partir del 1 de julio.

Por su parte, los funcionarios mexicanos han estado igualmente frustrados con los nuevos aranceles. El presidente Peña Nieto ha sido menos verbal respecto a las frustraciones de México en comparación a sus contrapartes canadienses, percibiendo que el entrar en una guerra de palabras sólo será contraproducente para la negociación de los dos países. También se debe, al menos en parte, a que Peña Nieto está cerca de su sexenio, pero seguramente el próximo presidente de México será una voz más fuerte en contra de Trump.

Al igual que Canadá. El gobierno mexicano también ha tomado represalias al imponer aranceles por cerca de 3 mil millones de dólares de importaciones originarias de Estados Unidos en productos como carne de puerco, whiskey, queso, entre otros. Recientemente los funcionarios mexicanos han iniciado una disputa en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ya que argumentan que los aranceles de Estados Unidos, implementados poniendo como pretexto la seguridad nacional, violan las reglas de la OMC.

Con independencia de lo anterior. La fricción política entre México y Estados Unidos ya ha presionado al tipo de cambio. El peso mexicano ha mostrado una mayor depreciación, al haber pasado de 18.10 pesos por dólar el 4 de abril a 20.68 el 13 de junio, incrementando así la incertidumbre para inversiones futuras.

Evolución en la política nacional

Si bien, mucha de la incertidumbre respecto al TLCAN gira en torno a si los países negociantes pueden alcanzar un acuerdo en los temas más complicados, las limitaciones del proceso legislativo de Estados Unidos y el proceso electoral en México han comenzado a pesar en los funcionarios comerciales, modificando el escenario para lograr un acuerdo este año.

El plazo límite del 17 de mayo fijado por el líder del Congreso estadounidense, Paul Ryan, ya quedó muy atrás, inclusive considerando la extensión que se dio para principios de junio, por lo que la probabilidad de que se alcance un acuerdo en 2018 está rápidamente desvaneciéndose. Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, John Cornyn, también ha señalado que un acuerdo potencial ya perdió la ventana para lograr la aprobación legislativa en 2018.

Por su parte, México elegirá un nuevo presidente el 1 de julio, quien seguramente liderará hacía un nuevo enfoque de la próxima administración. Adicionalmente, esto significa que las negociaciones de manera natural caerán en una pausa en las próximas semanas, poniendo la posibilidad de que se alcance un acuerdo antes de las elecciones como algo imposible. Sin embargo, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que las negociaciones continuarán.

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Trump desea negociar acuerdos bilaterales con México y desaparecer el TLCAN

El 5 de junio el principal asesor económico de Trump, Larry Kudlow, transmitió el deseo del presidente de cambiar la naturaleza de las negociaciones del TLCAN comenzando a negociar acuerdos bilaterales con Canadá y México de manera separada. Los expertos en comercio y economistas han sido escépticos respecto a la posibilidad de lograr acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y sus vecinos norteamericanos. Funcionarios tanto de Canadá como de México también han rechazado esa idea. Esta propuesta de negociaciones separadas bilaterales sugieren que Trump y su administración están cada vez más cansados de las negociaciones, y que éstas no se concluirán antes del receso del Congreso de mediados de diciembre. En efecto, después de 10 meses de negociaciones, de 20 a 22 de los estimados 32 capítulos del Tratado, aun se están negociando.

Cumbre del G7

La Cumbre del G7, la cual comenzó el 9 de junio, también fue escenario para que sucedieran algunos eventos alarmantes. El presidente Trump dio reversa a su decisión de firmar el comunicado final conjunto del G7, enfurecido por el Primer Ministro canadiense Trudeau quien prometió tomar represalias con aranceles y rechazó la cláusula “sunset” en un TLCAN modernizado.

La cláusula “sunset” ha sido un tema álgido y motivo de debate debido a que implica que el TLCAN caduca cada cinco años a menos de que los tres países se pongan de acuerdo en que debe continuar. Los funcionarios mexicanos y canadienses han argumentado que esto causará incertidumbre y reducirá la inversión. Aunque el Primer Ministro Trudeau ha dicho que está dispuesto a explorar alternativas a la cláusula “sunset” dejando entrever algún tipo de compromiso, los eventos del G7 sugieren que es poco probable que se alcanzará un acuerdo en las próximas semanas o meses.

Implicaciones probables

La decreciente probabilidad de que haya un acuerdo en el TLCAN en 2018 significa que el ambiente político en el cual surgirá un nuevo TLCAN es incierto. Nuevas circunstancias políticas probablemente emergerán en México y los Estados Unidos. México tendrá un nuevo presidente y probablemente habrá una coalición de izquierda en el Congreso, mientras que en los Estados Unidos habrá un nuevo Congreso, que probablemente será de mayoría del partido Demócrata.

A lo largo de su campaña, el candidato López Obrador se ha manifestado a favor del TLCAN. Considerando sus pasadas críticas al acuerdo, parece que AMLO está dispuesto a negociar el acuerdo en beneficio de los mexicanos. Sin embargo, Gerardo Esquivel, uno de los principales asesores de AMLO ha señalado que es mejor no tener un acuerdo que tener un mal acuerdo. López Obrador también ha señalado que insistirá en que se le incluya en las negociaciones tan pronto como haya sido electo presidente.

En los Estados Unidos hay una alta probabilidad de que la Cámara de Representantes y probablemente el Senado pasen a control de los Demócratas en la elección intermedia de noviembre de este año. Una mayoría del Demócrata pudiera prolongar las negociaciones y cambiar el mandato comercial dado al Representante Comercial (USTR), Robert Lighthizer, poniendo mayor énfasis en aspectos laborales, el medio ambiente y los apoyos nacionales para ajuste comercial.

López Obrador y su falta de experiencia comercial

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AMLO ha manifestado su apoyo en la renegociación del TLCAN

López Obrador y sus asesores se han reunido con al menos 65 fondos de inversión para explicar que su administración está comprometida con el libre comercio y la independencia del banco central. Una declaración de su asesor económico y futuro Secretario de Hacienda, Carlos Urzua, de que la campaña de AMLO no es de izquierda sino de centro-izquierda ha calmado un poco a los inversionistas. Sin embargo, hay amplías preocupaciones dado que sus posibles funcionarios de su administración no contarán con experiencia en la negociación de un acuerdo con dimensiones tan amplias. De igual manera, muchos están preocupados respecto a la capacidad de López Obrador de negociar con una contraparte tan difícil y complicada como Trump.

La elección de López Obrador de encabezar las negociaciones del TLCAN es el economista que trabajó en la OMC, Jesus Seade, quien además estudió en Oxford y fue el principal negociador de México en la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

A diferencia de Seade, la propuesta de AMLO para la Secretaría de Economía, Graciela Márquez, quien supervisará la política comercial y estará fuertemente involucrada en las negociaciones del TLCAN, tiene limitados antecedentes en gobierno y en la negociación de un tratado con el TLCAN. Esto ha generado preocupaciones entre funcionarios públicos y entre los que se oponen a López Obrador.

Congreso de Estados Unidos

El nuevo Congreso de Estados Unidos, aunque no sea controlado por los Republicanos, podría tener simpatías por un nuevo TLCAN. El USTR Lighthizer ha estado cortejando a los Demócratas por el acuerdo. Los Demócratas en la Cámara de Representantes han reaccionado positivamente a la propuesta de Lighthizer de eliminar el mecanismo de resolución de controversias inversionista-estado. Sin embargo, muchos Demócratas han manifestado su preocupación por los bajos sueldos en México y la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos durante los últimos 25 años. Un memorándum firmado por 200 congresistas Demócratas señala que mejorar los derechos laborales en México podría ayudar a combatir la pobreza en el país y asegurar que los salarios estadounidenses sigan deteriorándose.  Esto sugiere que si los Demócratas ganan el control del Congreso, un nuevo acuerdo tendría que integrar más aún el tema de los mercados laborales y homogenizar los estándares laborales entre los tres países.

Finalmente, otro escenario poco probable es que Trump decida retirar unilateralmente a Estados Unidos del TLCAN, abriendo el periodo de 6 meses para que se logre un nuevo acuerdo forzando a México y Canadá a aceptar lo que hasta ahora han rechazado. La incertidumbre respecto a lo que sucedería después de dar por terminado el TLCAN es lo que hace que tal decisión sea poco probable.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de cerrar apresuradamente la renegociación del TLCAN

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Con tal de cerrar rápidamente las negociaciones del TLCAN, México podría aceptar condiciones de Estados Unidos que antes consideraba inaceptables

Para diversos analistas, el gran esfuerzo que se realizó para tener un “acuerdo en principio” respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes del 1 de mayo, no será suficiente, no obstante que se lograron avances sustanciales en varios temas. Se ha informado a la opinión pública que los ministros de los tres países que conforman el acuerdo comercial no se volverán a reunir sino hasta después de que el Representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, regresé de su viaje a China.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que los ministros se volverán a reunir hasta el 7 de mayo; mientras que la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho que no habrá un acuerdo sino hasta que se dé la siguiente reunión ministerial. Esto no obstante que las negociaciones técnicas por parte de funcionarios de menor nivel continuarán hasta entonces. ¿Es posible el anuncio de un “acuerdo en principio” para el día 7 de mayo? Antes de contestar esa pregunta, quiero hacer algunas consideraciones.

De acuerdo a diversos analistas, como Laura Dawson de The Globe and Mail de Canadá, no obstante el enorme esfuerzo que se ha realizado por parte de los negociadores, es difícil entender cómo es que los tres países pudieran concluir un texto legal sustancial en tan sólo unas semanas o días. De acuerdo a diversos reportes, el volumen de texto legal pendiente que enfrentan los negociadores requerirá de al menos nueve meses de negociaciones bajo circunstancias normales. Inclusive con reuniones técnicas permanentes, cada uno de los equipos negociadores está obligado a regresar a su país para realizar consultas respecto a las nuevas propuestas. Si se hacen las cosas bien, este tipo de comunicación y construcción de consensos lleva tiempo.

Es así que el escenario de un acuerdo completo y sustancial, realistamente está fuera de alcance en el corto plazo, los Estados Unidos están sugiriendo un “acuerdo en principio” (¿un acuerdo de que estamos de acuerdo?) para amarrar a los tres países durante las elecciones; es decir, ya nos pusimos de acuerdo en lo sustancial y “nadie se puede rajar”.

Estos son los factores que favorecen un “acuerdo en principio”:

  1. Las prolongadas negociaciones del TLCAN 2.0 y la política comercial relacionada están enfriando las decisiones de inversión y la producción en Norteamérica, y México y Canadá han sido los más afectados. Un acuerdo rápido podría restaurar la confianza;
  2. El equipo negociador de los Estados Unidos tiene una capacidad limitada para librar múltiples batallas de manera simultánea. Siendo la renegociación del TLCAN menos importante que la disputa comercial con China, los Estados Unidos podrían estar dispuestos a ceder algunas concesiones en aras de avanzar en otros temas más relevantes;
  3. Se espera que la Cámara de Representantes será controlada por los Demócratas después de las elecciones de noviembre. Es probable que los Demócratas no se opongan un acuerdo en el TLCAN pero el mandato específico que se le dio a Robert Lighthizer seguramente cambiaría, dando mayor prioridad a temas laborales y ambientales, por ejemplo.

Ahora, estos son los factores que favorecen negociaciones prolongadas:

  1. México y Canadá han dicho que no aceptarán un TLCAN que sea más débil que el que existe actualmente. El aceptar un acuerdo antes de que los temas complicados sean resueltos disminuirá la capacidad de México y Canadá de presionar, renunciando al derecho de retirarse de las negociaciones porteriormente;
  2. Andrés Manuel López Obrador ha hecho una campaña basada en el nacionalismo económico y con un sentimiento anti-Trump. Si él se convierte en el próximo presidente de México, ¿aceptará un acuerdo percibido como que se negoció sobre las rodillas y se cerró apresuradamente al final con varios temas aún sin resolverse con el debido consenso con los industriales del país?
  3. El presidente Trump ha tomado una línea dura respecto al comercio, pero las presiones por parte de la industria y los agricultores, parece que han provocado que modere su posición respecto al TLCAN, y ahora en lugar de buscar terminar el acuerdo habla de negociarlo, bajo esta óptica ¿Cuál es la prisa?
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Es posible que a partir del 7 de mayo se anuncie un “acuerdo en principio” respecto al TLCAN

No cabe duda que las discusiones aceleradas de las últimas tres semanas han generado progreso real en las negociaciones, ¿pero es suficiente que los tres países estén dispuestos a llegar a un acuerdo exitoso antes de que los detalles se hayan resuelto? Como dijo el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe: “el diablo está en los detalles”. Recientemente México anunció que había llegado a un “acuerdo en principio” en la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), pero esas negociaciones estaban sustancialmente más completas antes de que el anuncio se hubiera hecho. Para que un “acuerdo en principio” en el TLCAN tenga sentido, las negociaciones deberían estar más cercanas a la línea de meta.

En este contexto, es pertinente mencionar que el que se haya prolongado el “acuerdo en principio” en el TLCAN, tiene nerviosos a varios analistas, ya que la Administración Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá a partir del 1 de mayo si considera que no se ha logrado suficiente progreso en las negociaciones del TLCAN. Hasta este momento no ha quedado claro si dicho plazo también se ha pospuesto. Esta es una decisión del presidente Donald Trump de la que nos informaremos en los próximos días.

Ahora, volviendo a los temas complicados que aún no se han podido cerrar en la negociación, quiero aprovechar para comentar en este espacio únicamente tres: 1. las reglas de origen en el sector automotriz, 2. la solicitud de los Estados Unidos de incrementar la franquicia libre de arancel para las importaciones vía empresas de mensajería y paquetería a 800 dólares (conocido como de minimis), y 3. resolver si se elimina el Capítulo XIX de resolución de controversias.

Respecto al tema automotriz, subsiste la pregunta de cuanto contenido de un vehículo deberá ser abastecido en la región del TLCAN para que obtenga preferencias arancelarias, este continúa siendo uno de los temas más difíciles de resolver. Los negociadores de Estados Unidos en un principio demandaban aumentar el porcentaje de contenido regional a 85% desde el actual 62.5%. Los directivos de la industria han dicho que este porcentaje ha sido disminuido a 75%, y contemplando que la producción de ciertos componentes específicos sea llevada a cabo en lugares donde se pagan mayores sueldos, lo que constituye una demanda que busca preservar la manufactura en los Estados Unidos y Canadá y presionar a México para aumentar sueldos en la industria automotriz. Ha trascendido que el receso en las negociaciones servirá para que el equipo negociador de México pueda realizar consultas con los ejecutivos de la industria automotriz nacional.

En cuanto al tema de minimis, varios sectores industriales, así como el comercio establecido, se han pronunciado en contra de que en México se aumente la franquicia para la importación de productos desde cualquier parte del mundo, libre de arancel e IVA, de los actuales 50 dólares (300 dólares en el caso del Servicio Postal Mexicano) a 800 dólares. El sector industrial ha señalado que de aceptarse esta medida en el TLCAN, esto sería fuente de competencia desleal para empresas establecidas en el país ya que éstas tienen que pagar el arancel e IVA correspondiente al internarse mercancía vía otro medio de transporte, se daría un incremento de mercancía procedente de países ajenos al TLCAN sin pagar arancel e IVA, y se utilizaría esta franquicia para evadir el cumplimiento de disposiciones establecidas en el TLCAN (reglas de origen, procedimientos aduaneros, normas de etiquetado, entre otras).

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Si se da un “acuerdo en principio” en el TLCAN, este debe ser en beneficio de la economía nacional, no en beneficio del curriculum de los funcionarios negociadores.

Finalmente, en cuanto al deseo de Estados Unidos de eliminar el Capítulo XIX, es inaceptable que se quiera desaparecer dado que este capítulo es un mecanismo jurídico único en el mundo en donde las decisiones de los gobiernos en materia de prácticas desleales de comercio internacional pueden ser cuestionadas de manera efectiva, es decir, un grupo de expertos analiza si una resolución antidumping o anti subvenciones se apegó a la legislación nacional e internacional. A diferencia de los paneles de la OMC, puede ser solicitado por los particulares y uno de sus efectos, en caso de proceder, es la devolver las cuotas compensatorias pagadas; mientras en la OMC sólo pueden participar los gobiernos y su único efecto es revocar la cuota compensatoria pero no se genera la devolución de las cuotas compensatorias ya pagadas.

Sabemos que en este aspecto, Estados Unidos se ha mantenido inflexible en su posición, y desde luego que existe el riesgo, al igual que con el tema de minimis, que el gobierno mexicano, en aras de tener el “acuerdo en principio” acabe cediendo en estos temas en perjuicio de la planta productiva y el comercio formal en el país.

Para no extenderme más, sólo cerraría comentando que la opción del “acuerdo en principio” sólo vale la pena que sea considerada si se piensa que los temas más importantes han sido resueltos de manera satisfactoria para las partes, y por lo que vemos este no es el caso para México. No se puede permitir, que en aras de que la Secretaría de Economía se cuelgue una estrellita, se vaya a perjudicar de manera importante a la economía de México. Cuando comenzaron las negociaciones se nos dijo que se buscaría salvaguardar los intereses de México y que había líneas rojas que no se deberían cruzar, pues esperemos que sigan con esa mentalidad, porque en los hechos parece que están cediendo en contra de lo que le conviene al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN 2.0 estancado por culpa de Estados Unidos

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El 23 de septiembre comenzó la tercera ronda de negociaciones del TLCAN 2.0

En la víspera del arranque de la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte  (TLCAN), el viernes 22 de septiembre en Nueva York, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, afirmó que si Estados Unidos decide abandonar dicho acuerdo, no será “el fin del mundo” para México.

 

Lo anterior, dado que más de la mitad de nuestro comercio con Estados Unidos se rige por reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y no por las del TLCAN. Es decir, la mayor parte de lo que exportamos a nuestro vecino del norte paga los aranceles que Estados Unidos tiene registrados ante la OMC y a los cuales se les conoce como aranceles Nación Más Favorecida (NMF). Estos aranceles NMF son los que se aplica a la exportación de productos mexicanos cuando no se cumple el porcentaje de regla de origen para cada producto (según sea su fracción arancelaria).

 

La declaración de Videgaray es una más que se suma a las tantas que han vertido funcionarios públicos y representantes de la iniciativa privada de nuestro país, las cuales buscan varias cosas, entre ellas, el mostrarle a Estados Unidos que no tenemos miedo de que la renegociación del TLCAN fracase; fomentar la confianza empresarial, de inversionistas y de los consumidores; y de alguna manera preparar sicológicamente a la opinión pública mexicana en caso de que efectivamente las negociaciones no lleguen a buen puerto.

 

Es verdad que el diálogo entre México y Estados Unidos ha venido mejorando desde que se dio la primera ronda de negociaciones en Washington DC el 16 de agosto de este año, pero la realidad es que hay altas probabilidades de que las pláticas no avancen en los temas ríspidos (laboral, reglas de origen, ambiental, resolución de controversias, entre otros) y que por lo tanto el TLCAN se cancele. De hecho, el Grupo financiero CitiBanamex, en un análisis de mediados de julio señalaba que hay un 10% de probabilidad de que el proceso de renegociación no se logre, lo cual llevaría a Estados Unidos a retirarse del TLCAN y a negociar dos acuerdos bilaterales por separado con México y Canadá.

 

Considero que este porcentaje se ha elevado a un 20% dadas las posiciones inaceptables que Estados Unidos recurrentemente arroja en los medios de comunicación, como la propuesta de elevar la regla de origen para los automóviles del actual 62.5% a un 70.0%, o la propuesta de que en la regla de origen se estipule un porcentaje de contenido estadounidense. La más reciente de éstas ocurrencias se dio la semana pasada y consistió en agregar una clausula para que el TLCAN tenga una duración de cinco años, a menos de que antes de su vencimiento sea nuevamente ratificado por los tres países miembros del acuerdo. Estos temas han sido rechazados mediáticamente por Canadá y México, no se han propuesto formalmente en un texto, pero siguen en el ambiente general de la negociación. Además de que no debemos olvidar que Estados Unidos continua insistiendo en que su objetivo es reducir su déficit comercial con México, que en el 2016 fue de 64.354 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 suma ya 41.210 mmdd.

 

Así pues, en este contexto es que el sábado 23 de septiembre inició en Ottawa, Canadá, la tercera de siete rondas de negociaciones planeadas para el TLCAN. ¿Qué podemos esperar de dicha ronda? Pues a pesar de cierto optimismo expresado por el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien señaló el pasado lunes 18 de septiembre que en esta ronda se podrían cerrar cuatro capítulos (pequeñas y medianas empresas, transparencia, medidas sanitarias y fitosanitarias), las cosas no se ven muy bien para los temas sustanciales mencionados líneas arriba.

 

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Mensaje de sindicatos estadounidenses en redes sociales

De acuerdo con una nota publicada por el Toronto Star el sábado 23 de septiembre, Jerry Dias,  el líder del sindicato de trabajadores de la industria automotriz, predijo que la tercera ronda de negociaciones será un fracaso dado que los negociadores estadounidenses nuevamente llegaron a la mesa sin precisar sus demandas o propuestas específicas respecto a cómo es que la administración Trump quiere apoyar al sector manufacturero estadounidense.

 

El líder sindical dijo “estoy convencido de que los Estados Unidos no quieren un acuerdo para antes de Navidad….es imposible, estamos muy lejos (en las posiciones)” a más de un mes y medio de que comenzaron las negociaciones para comenzar a tratar los temas a fondo no conocemos sus propuestas plasmadas en textos del acuerdo.  De esta manera, el tiempo comienza a agotarse y cada vez se ve más distante el que se pueda alcanzar la meta de cerrar la negociación del acuerdo este año.

 

Por su parte, Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá, dijo que era demasiado pronto para decir si podría haber un avance sustancial en la ronda de Ottawa, un comentario que fue secundado por el jefe negociador mexicano, Kenneth Smith Ramos.

 

En este contexto, Dias también predijo que el acuerdo se cerrará en el 2018, cerca de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Mientras tanto, agregó que la administración Trump habla fuerte para alardear y aumentar así su popularidad, pero esto es poco probable que provoque que Canadá o México claudiquen en sus respectivas posiciones.

 

Hay que recordar que Canadá se opone a la desaparición del Capítulo de Resolución de Controversias, algo que Estados Unidos ha señalado. Mientras que México se opone a que las violaciones en temas laborales y de medio ambiente tengan aparejadas sanciones comerciales. De igual forma, México se opone a que se le obligue a las empresas mexicanas a comprometerse a ir cerrando la brecha salarial con los obreros de Estados Unidos y Canadá.

 

Para los sindicatos canadienses hay molestia porque el gobierno de Canadá no ha sido lo suficientemente enérgico y no ha puesto sobre la mesa el requisito de mayores estándares laborales (lo que afectaría a México), mientras que México ha dicho que está determinado a no cambiar sus bajos estándares laborales y ambientales. De acuerdo con funcionarios y analistas estadounidenses y canadienses, esto le da a México una ventaja desleal en atracción de inversiones y apuntala su mano de obra mal remunerada y escasamente sindicalizada. Dado lo anterior, según Dias, nos dirigimos por un camino de colisión filosófica en la mesa de negociación.

 

No obstante todo lo anterior, hay quienes dicen que no hay de que preocuparse respecto al retraso de los Estados Unidos en la presentación de sus propuestas concretas formalmente, en especial las relacionadas con reglas de origen. De acuerdo con el abogado canadiense, experto en comercio internacional, Lawrence Herman, nuestro vecino del norte no está provocando un retraso de manera deliberada. “Estos son temas muy complejos” y el Representante Comercial de Estados Unidos está obligado a consultar al Congreso estadounidense a lo largo del proceso.

 

De esta manera, es altamente probable que no se reporten avances sustanciales al finalizar la tercera ronda de negociaciones y que se nos reportaran avances en los temas menos importantes. A manera de conclusión podemos decir que lo que podemos ver es que hoy por hoy está en marcha una  negociación en la que la administración Trump dice que los temas no van a avanzar si México y Canadá no están de acuerdo con sus planteamientos, entonces estos dos países le preguntan cuál es su posición, a lo que Estados Unidos no sabe que responder.

 

Alejandro Gómez Tamez*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt