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En un complicado entorno internacional, México al borde de la recesión

El pasado 31 de octubre, el INEGI publicó su estimación oportuna del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre de 2019. El dato se anticipaba negativo y así acabo sucediendo ya que, con cifras originales, el PIB disminuyó -0.4% en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018. Esta caída fue producto de un incremento de 5.4% en las actividades primarias (agricultura y ganadería), una disminución de -1.7% en las actividades secundarias (industria) y un retroceso de -0.1% en las actividades terciarias (comercio y servicios).

Con esta cifra, se ligan dos trimestres consecutivos con caídas anualizadas en el PIB total, ya que éste retrocedió -0.8% en el segundo trimestre de 2019, lo que ubica a México al borde de una recesión técnica. Por su parte, el PIB de las actividades secundarias acumula cuatro trimestres consecutivos con caídas anualizadas, mientras que para las actividades terciarias se registró la primera caída desde el cuarto trimestre de 2009.

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Es así que en el promedio de los tres primeros trimestres de 2019 la tasa de crecimiento anual promedio del PIB total es de 0.0%, y es con este escenario que los analistas encuestados por el Banco de México estiman que el crecimiento del PIB en todo el 2019 será de apenas 0.26%, mientras que en GAEAP mantenemos nuestro pronóstico (hecho público desde agosto) de que el PIB de 2019 cerrará en terreno negativo.

Se debe destacar que la situación de estancamiento económico que vive México no es generalizada a lo largo y ancho del país. Precisamente el miércoles 30 de octubre el INEGI publicó los datos de la evolución del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre de 2019 y con dichos datos vemos que hay entidades que al primer semestre del año aún registraban un desempeño positivo. A continuación se presenta la evolución del ITAEE con cifras originales, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018 (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento o disminución): Chihuahua (3.5%), Tlaxcala (3.4%), Sinaloa (2.8%), Nuevo León (2.8%), Colima (2.7%), Durango (2.2%), Tamaulipas (2.0%), Baja California (1.9%), Yucatán (1.8%), Jalisco (1.3%), Veracruz (1.3%), Puebla (1.2%), Querétaro (1.2%), Nayarit (1.1%), Quintana Roo (1.1%), Aguascalientes (0.7%), Coahuila (0.6%), Sonora (0.2%), Ciudad de México (0.2%), Guerrero (0.0%), Morelos (-0.2%), San Luis Potosí (-0.4%), Hidalgo (-0.5%), Guanajuato (-0.6%), Michoacán (-0.9%), Estado de México (-2.0%), Oaxaca (-2.0%), Campeche (-2.5%), Chiapas (-2.7%), Baja California Sur (-2.8%), Zacatecas (-3.6%) y Tabasco (-10.5%). Como puede apreciarse, hay 20 entidades que presentan incremento en su crecimiento económico y 12 que presentan decremento.

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La inversión productiva del país muestra una caída de -4.6% en los primeros siete meses del año.

Regresando al desempeño del PIB, a lo largo del año hemos señalado que éste se ha visto fuertemente afectado por la caída de la inversión privada y pública.  Por el lado de la inversión productiva del sector privado tenemos que de acuerdo al INEGI, en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el Índice de volumen físico de la inversión fija bruta muestra un retroceso de -4.6%, producto de que el total de inversión en construcción cayó -3.2%, mientras que la inversión total en maquinaria y equipo se ha contraído -6.5%.

En cuanto a la inversión pública las cifras son aun más preocupantes ya que de acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión física del sector público presupuestario muestra una caída en términos reales de -14.4%, pero si sustraemos la inversión de PEMEX, vemos que la disminución es de -21.7% en términos reales.  Si nos centramos exclusivamente en la inversión física del sector público en el rubro de Desarrollo Económico la caída es de -20.8% en el periodo de referencia.

¿Hay alguna expectativa de que el año que viene pueda ser mejor? Por el lado interno se antoja muy complicado que pueda haber una recuperación, ya que las expectativas empresariales continúan deteriorándose; mientras que por el lado externo la situación también es bastante complicada en varias de las principales economías del mundo.

El pasado 1 de noviembre, el INEGI publicó el resultado de su Encuesta de Expectativas Empresariales con datos al mes de septiembre, y el ella se aprecia un claro deterioro en este indicador. Con cifras originales, en el comparativo del noveno mes del 2019 respecto del mismo mes de 2018, vemos que en el sector manufacturero hubo un deterioro de las expectativas en Demanda nacional de sus productos (-0.1), Exportaciones (-1.4), Personal ocupado total (-1.1) e Inversión en planta y equipo (-1.3). En el sector de la construcción se deterioró la expectativa en Valor de las obras ejecutadas como contratista principal (-3.6), Valor de las obras ejecutadas como subcontratista (-6.5), Total de contratos y subcontratos (-1.5) y Personal ocupado total (-0.5). En cuanto a las expectativas del sector comercio, hubo baja en Ingresos por consignación y/o comisión (-0.1), Compras netas (-3.0), Inventarios de mercancías (-5.2) y Personal ocupado total (-4.2). Finalmente, en los servicios privados no financieros hubo un deterioro en las expectativas de Ingresos por la prestación de servicios (-2.8), Demanda nacional de servicios (-4.6) y Gastos por consumo de bienes y servicios (-6.4).

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La economía mundial enfrenta grandes retos y peligros. 

Por su parte, respecto al ámbito mundial, quiero hacer eco de lo señalado en un reciente artículo editorial publicado en el portal de The Japan Times, y titulado “El panorama económico problemático del FMI”. En él se hace eco del mensaje principal de la más reciente edición de la publicación Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), y que es que la economía global continúa desacelerándose y el problema principal que se enfrenta es la perspectiva geopolítica. El reporte vislumbra diversos peligros y sugiere que los encargados de formular políticas públicas deben estar atentos a una serie de desafíos que amenazan la estabilidad y el bienestar mundiales.

Se menciona que el crecimiento en 2019 será el más débil desde la crisis financiera de 2008. El FMI anticipa un crecimiento global del 3.0%, que representa una caída de 0.3 puntos porcentuales con respecto a su pronóstico de abril de este año y una reducción sustancial comparada con la expansión del 3.6% observada el año pasado.

Los factores de riesgo son bastante conocidos: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las crecientes tensiones en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, el Brexit y una desaceleración en las economías más grandes. Las disputas comerciales son el mayor problema. La creciente disposición a imponer aranceles a los socios comerciales ha frenado el crecimiento del comercio en los primeros seis meses del año a apenas 1.0%, que representa el desempeño anual más bajo desde 2012. Kristalina Georgieva, la nueva directora gerente del FMI, advirtió que las disputas comerciales podrían costar $700 mil millones de dólares en producción global para fines del próximo año, cantidad que representa alrededor del 0.8% del total mundial.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha intensificado la desaceleración de este último. El FMI pronostica que el crecimiento de China caerá a 6.1% en 2019 y luego a 5.8% en 2020, las tasas más bajas desde 1990, cuando el país fue golpeado por sanciones internacionales tras la masacre de la Plaza Tiananmen. Los economistas de China son más pesimistas y concluyen que el crecimiento del tercer trimestre ya ha caído al 6%. Sus exportaciones cayeron un 3.2% respecto al año anterior, una señal preocupante para una economía que depende en gran medida del acceso a los mercados extranjeros.

Y al contrario de la creencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar, el FMI concluye que la guerra comercial le ha costado a los Estados Unidos un 0.6% en riqueza; El FMI proyecta que su economía también se desacelerará, registrando una expansión de 2.4% en 2019, lo que representa una caída de medio punto porcentual desde 2018.

Por otra parte, en un artículo publicado el 28 de octubre, en el portal estadounidense de Forbes y titulado “Aquí están los países al borde de la recesión hacia 2020” se presenta un vistazo a las principales economías que están en alerta de recesión, y si, si aparece México:

  • Hong Kong, aunque no es un país, ha visto cinco meses de protestas ciudadanas que han golpeado la economía de la ciudad, enviándola a una “recesión técnica”, con industrias como el turismo y el comercio minorista especialmente afectadas por la agitación en curso.
  • El Reino Unido, con su actual incertidumbre sobre dejar la Unión Europea (y todavía no se vislumbra el final), ha visto cómo su economía se contrae recientemente por primera vez desde 2012, y un Brexit sin acuerdo podría llevarlo a una recesión.
  • Alemania, la economía más grande de la Unión Europea, está preparada para caer en una recesión debido a una disminución continua en su sector manufacturero, así como a las mediocres ventas mundiales de automóviles.
  • Italia, la cuarta economía más grande de la Unión Europea, se encontraba en una recesión técnica durante la segunda mitad de 2018 y se ha enfrentado a continuos problemas económicos debido a la débil productividad, el alto desempleo, la enorme deuda y la agitación política.
  • La economía de China también se ha desacelerado en medio de la guerra comercial, aunque aún no se acerca a una recesión: el FMI pronosticó un crecimiento de solo 5.8% para la segunda economía más grande del mundo (en términos de PIB) en 2020, por debajo del 6.6% en 2018 y el pronóstico del 6.1% en 2019.
  • Otras economías altamente estresadas en todo el mundo incluyen Turquía, Argentina, Irán, México y Brasil, entre otros.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que a pesar de que Estados Unidos presenta tasas de crecimiento económico aceptables, México se dirige a una recesión autoinfligida al haber registrado esa fuerte caída en la inversión productiva y en la inversión del sector público. La situación mundial se complicará aun más, los flujos internacionales de capital podrían ser más limitados y en nuestro país parece que no se dimensiona el tamaño del reto que se avecina para todos. No hemos visto un verdadero plan de desarrollo económico que establezca estrategias reales de cómo saldremos de la eventual recesión en la que vamos a caer. Urge tomar el tema en serio, ya que el deterioro económico nos llevará a mayores complicaciones en otros ámbitos como el social, la seguridad pública y la política.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Cae la inversión y se desploma el crecimiento económico

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Robots de una fábrica ensamblando un carro

Una condición indispensable para que una región o país pueda crecer es que haya inversión productiva. Esta inversión en bienes de capital consiste de infraestructura, construcciones residenciales y no residenciales, maquinaria, equipo, herramientas, entre otros, y como puede observarse, ésta es fundamental porque es la base material para realizar la producción interna de bienes y servicios.

No obstante lo anterior, conforme ha avanzado este año hemos visto que la inversión productiva en México ha venido cayendo, lo cual es producto de varios factores, entre los que destacan: La incertidumbre económica causada por el propio gobierno federal por decisiones tales como la cancelación de proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM); la incertidumbre económica causada por los Estados Unidos por la tardanza en la ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); una política monetaria que sigue siendo astringente; y por las menores expectativas de crecimiento económico para este año y el 2020.  En esta entrega se analiza cual ha sido el comportamiento de la inversión productiva en México desde el 2015, y se pone especial atención en lo que ha sucedido en los primeros meses de la administración del presidente López Obrador.

De acuerdo con cifras del INEGI, el índice de volumen físico de la inversión fija bruta total ya venía presentando problemas y muestra de ello es que registró un incremento nulo (de 0.0%) en el comparativo de 2018 respecto de 2015, pero al comparar el nivel de ésta en el primer trimestre de 2019 respecto del nivel observado en el mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión presenta una caída de -0.9%. Esto implica que los niveles de inversión actuales son inferiores a los observados en 2015, lo cual se explica por tres factores principales: el fuerte aumento que presentaron las tasas de interés en el periodo, la incertidumbre ocasionada por las decisiones recientes del gobierno federal y por una expectativa de menor crecimiento económico para este año y el 2020.

En este sentido, debemos enfatizar que la inversión productiva comenzó a ser fuertemente afectada de manera negativa con los incrementos en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, los cuales comenzaron en diciembre de 2015 cuando dicha tasa pasó de 3.00% a 3.25%, hasta eventualmente llegar al actual 8.25%. Resulta obvio que a mayor tasa de interés, habrá menor inversión productiva, sobre todo en construcción, porque el financiamiento para hogares y empresas resulta más caro, además de que los proyectos productivos ahora deben competir contra mejores rendimientos que ofrecen los fondos de inversión.

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La inversión fija bruta tiene dos componentes: Construcción y Maquinaria y equipo. En el comparativo de 2018 respecto de 2015, vemos que la inversión en construcción presenta una caída de -3.6%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra un incremento de 5.2%.   Sin embargo, al comparar el dato del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión en construcción presenta un aumento de apenas 0.3%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra una caída de -2.7%. Este último dato es el que nos tiene preocupados porque vemos que si bien la inversión en maquinaria y equipo había venido aumentando en México pese a los aumentos en las tasas de interés, producto de que la economía crecía, pues ahora muchos empresarios han decidido cerrar la cartera de manera que el nivel de inversión en los primeros tres meses de este año es menor al de hace un año.

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Profundizando en el análisis de la inversión en construcción, tenemos que en el comparativo de 2015 a 2018, la construcción residencial ha aumentado 8.3%, mientras que la inversión en construcción no residencial se desplomó -12.9%. Esta tendencia continúa en el 2019, ya que en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la construcción residencial se desaceleró a una tasa de crecimiento de apenas 2.2%, mientras que la construcción no residencial cayó otro -1.4%. Esto implica que los empresarios están construyendo menos naves industriales, bodegas, edificios, entre otros.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo, vemos que en el comparativo de 2018 respecto de 2015, la de origen nacional cayó -1.0%, mientras que la de origen importado creció 9.5%.  La situación se ha agravado porque en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, la inversión en maquinaria y equipo nacional cayó -5.7%, mientras que la de origen importado se contrajo -0.8%.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo nacional, vemos que en el comparativo del primer trimestre de 2019 y del mismo trimestre de 2018, se registró una caída de -1.9% en la inversión en equipo de transporte y una disminución de -10.6% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes. Finalmente, respecto de la inversión en maquinaria y equipo importado, la inversión en equipo de transporte presenta un incremento de 6.1%, mientras que la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes presenta una caída de -1.9%.

Al igual que con la construcción no residencial, esto también es preocupante porque denota que los empresarios están comprando menos equipamiento para producir bienes y servicios, lo cual se explica por una expectativa de menor crecimiento económico para este año, el cual podría ser en el mejor de los casos de entre 0.5% y 0.9%.

¿Cómo se ha comportado la inversión en las diferentes regiones del país? El INEGI, nos proporciona el Índice de valor de producción de las empresas constructoras generado en cada entidad federativa, el cual se obtiene de la Encuesta nacional de empresas constructoras (ENEC). En cuanto a este índice, tenemos que en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, a nivel nacional se observa una caída de -3.7%; mientras que de las 32 entidades federativas, 18 presentan incrementos y 14 disminuciones.

A continuación se presenta la evolución de cada una de las entidades federativas ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Colima (82.7%), Morelos (41.5%), Campeche (41.3%), Veracruz (38.8%), Puebla (35.6%), Tamaulipas (30.4%), Tlaxcala (27.6%), Chihuahua (27.5%), Durango (25.5%), Quintana Roo (23.2%), Guanajuato (13.4%), Nayarit (12.9%), Michoacán (7.0%), Nuevo León (6.6%), Coahuila (4.8%), Aguascalientes (4.8%), Hidalgo (4.0%), Guerrero (2.4%), Yucatán (-5.5%), Jalisco (-5.7%), Baja California (-7.9%), Sonora (-9.3%), Querétaro (-12.1%), Ciudad de México (-15.0%), Sinaloa (-15.4%), Baja California Sur (-21.6%), México (-29.4%), San Luis Potosí (-31.2%), Chiapas (-33.6%), Oaxaca (-46.0%), Zacatecas (-47.9%) y Tabasco (-48.8%).

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Por su parte, cabe señalar que solamente 12 entidades federativas presentan en el 2019 un índice por encima de 100, y son las siguientes (en paréntesis se indica el valor del índice en los primeros cuatro meses de 2019): Yucatán (175.9), Coahuila (141.1), Morelos (133.1), Puebla (131.7), Nuevo León (121.2), México (118.3), Michoacán (115.9), Aguascalientes (114.3), Hidalgo (113.1)l, Tamaulipas (108.5), Quintana Roo (104.6) y Colima (100.6). Solamente estas 12 entidades presentan un nivel de valor de producción superior al que tenían en 2013.

Con todas estas cifras queda claro que la inversión productiva en México ha venido atravesando por un periodo complicado desde 2015, pero la situación se ha agravado en el arranque de este año. ¿Se puede revertir esta situación? Sería complicado, pero si, si se puede y para ello se requieren básicamente dos cosas. En primer lugar, que el gobierno federal genere un clima de certidumbre y confianza para los empresarios. En segundo lugar, es importante que en la medida en que se consolida el logro de la meta inflacionaria del Banco de México de 3% con un rango de variación de +/- 1 punto porcentual (la inflación anualizada en la primera quincena de junio de este año fue de 4.0%), el banco central comience con un relativamente rápido ciclo bajista de tasas de interés.  Respecto a este último punto ayuda el hecho de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) está próxima a comenzar a bajar su tasa de interés de fondos federales.

Si por el contrario, en lugar de restablecer la confianza empresarial, el gobierno federal no coadyuva a construir un clima favorable a los negocios, y aunado a esto, el Banxico se sigue tardando en comenzar a bajar su tasa de interés objetivo, entonces veremos un mayor enfriamiento de la economía (con una posible caída del PIB en 2020), en perjuicio del objetivo gubernamental de crear fuentes de empleo, sobre todo para los jóvenes y en los estados del sureste mexicano.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El Banco de México se volvió a equivocar

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Alejandro Díaz de León, flamante gobernador del Banxico, debuta aumentando la tasa de interés objetivo a 7.25%

La Junta de Gobierno del Banco de México tomó una decisión incorrecta al haber vuelto a incrementar su tasa de interés objetivo el pasado jueves 14 de diciembre. En esta ocasión fue un alza de un cuarto de punto porcentual al haber llevado ésta de 7.00 a 7.25% y este aumento se dio después de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) anunciara el día anterior un incremento de un cuarto de punto porcentual en su tasa de fondos federales y una semana después de que el INEGI diera a conocer que la inflación anualizada en noviembre fue de 6.63%.

 

Muchos analistas ya esperaban el aumento de tasa por parte del Banxico, y de hecho en la subasta de Cetes del lunes 11 de diciembre, los instrumentos a plazo de 28 días habían subido a 7.19%. La razón principal era el incremento en la tasa por parte de la FED y el pensar que México debe imitar a dicho banco central en sus decisiones de política monetaria.

 

Respecto a la FED, cabe señalar que desde diciembre de 2008 hasta diciembre de 2015 la tasa de fondos federales se mantuvo en un rango de 0 a 0.25%, y a partir del 17 de diciembre de 2015 y hasta el 14 de diciembre de 2016 estuvo en un rango de 0.25 a 0.50%. Del 14 de diciembre de 2016 hasta el 15 de marzo de 2017 estuvo en un rango de  0.50 a 0.75%; del 15 de marzo al 14 de junio en un rango de 0.75 a 1.00%, y del 14 de junio al 13 de diciembre en uno de 1.00 a 1.25%. Finalmente, a partir del 13 de diciembre de este año, la tasa se ubica en un rango de 1.25 a 1.50%. Esto significa que en el periodo de diciembre de 2015 a diciembre de 2017, la FED ha elevado su tasa de interés de referencia desde 0.25 hasta 1.50%, es decir, 1.25 puntos porcentuales.

 

El problema es que en ese mismo periodo de tiempo, el Banco de México elevó su tasa de interés objetivo desde 3.00% en diciembre de 2015 hasta el actual 7.25%, lo que representa un incremento de 4.25 puntos porcentuales. Esto es un incremento 240% superior al que ha llevado a cabo el banco central de nuestro vecino del norte.

 

Decimos que el Banco de México se equivoca al volver a elevar su tasa de interés objetivo porque sus incrementos no han servido para frenar la inflación, ni para detener la caída del peso, y sólo han ocasionado un freno en la inversión  productiva y un mayor costo financiero para empresas, familias y sector público.

 

Otro aspecto a tomar en cuenta es que la naturaleza de la inflación que estamos viviendo en México no se debe a una discrepancia entre la oferta y la demanda de bienes y servicios, y más bien ésta ha sido ocasionada por parte del gobierno federal. De acuerdo con el INEGI, la inflación general anualizada en noviembre fue de 6.63%, pero la inflación subyacente (la que excluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno) fue de 4.89%, mientras que el alza en los precios de los energéticos es de 17.03% y el incremento de las tarifas autorizadas por el gobierno es de 8.15%. Esto significa, que en general los empresarios no están aumentando precios como muchos analistas nos quieren hacer creer y la realidad es que el gobierno federal es el culpable de esta inestabilidad de precios.

 

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El Banxico actúa como si ignorara que la inflación es causada por el propio gobierno federal

Dada esta situación, resulta obvio que aumentar tasas no bajará la inflación ya que estos incrementos por parte del Banxico no harán que baje el precio de la gasolina, del gas, de la electricidad y demás cobros que nos hace el gobierno. Además de que el alza de tasas ya demostró ser sumamente ineficaz para hacer que baje el precio del dólar, y como muestra tenemos lo sucedido la semana pasada: el miércoles un dólar interbancario costaba 19.128 pesos, el jueves después del alza en la tasa de interés por parte del Banxico el dólar bajó a 19.092, pero para el viernes ya se había regresado a 19.124 pesos. ¿Entonces para que subir la tasa de interés? ¿Subiendo la tasa de interés disminuirá la volatilidad en el tipo de cambio ocasionada por la incertidumbre en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)? Obvio, no.

 

El Banxico nos dice que el aumento de tasas es para anclar las expectativas de inflación, pero la realidad es que sus apretones de política monetaria no han sido efectivas y sólo han provocado una desaceleración de la actividad económica, al hacer que empresas, familias y gobierno tengan que pagar más por sus créditos, y teniendo entonces las familias menos dinero para gastar en bienes y servicios como ropa, calzado, salidas a comer, entre otros. Lo que está haciendo el Banxico, además de frenar la economía es darle a ganar miles de millones de pesos adicionales a los bancos, los cuales han agarrado de pretexto el alza de la tasa de interés objetivo del Banxico para encarecer desproporcionadamente todos sus créditos, en especial los de tarjetas de crédito.

 

Para dar más sustento a lo hasta ahora mencionado, a continuación se presenta un breve recuento de los costos que ha tenido el alza en la tasa de interés por parte del Banxico

 

Freno en inversión

Uno de los impactos en la economía que ha ocasionado el alza en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico ha sido el freno al crecimiento de la inversión. En el periodo de los primeros nueve meses de 2017 la inversión fija bruta total registra una caída anualizada de -1.3%, mientras que la inversión en construcción muestra una disminución de -4.2% y la inversión en maquinaria y equipo apenas se ha elevado en 2.7%. Para contrastar esta situación, vale la pena señalar que en el comparativo de 2015 respecto a 2014 (antes de que comenzará el ciclo alcista de tasa de interés por parte del Banxico), la inversión fija bruta total creció 4.96%, la inversión en construcción aumentó 1.52%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo registró un incremento de 10.38%.

 

Mayor gasto de intereses sobre la deuda pública

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El gobierno, empresas y familias tendrán que pagar más intereses por su deuda en 2018

En el periodo de enero a octubre de 2017, el costo financiero del sector público fue de 372.341 miles de millones de pesos (mmdp), cifra 9.6% superior a la observada en los mismos meses de 2016, cuando éste sumó 320.753 mmdp. Cabe señalar que en todo el 2016 este costo fue de 473.019 mmdp, cifra 12.7% superior a los 408.287 mmdp registrados en 2015. Es importante mencionar que en todo el 2012 fue de 305.118 mmdp

 

Se espera que el costo financiero en todo 2017 sea superior a los 599 mmdp y para el 2018 se llegue a los 663,479 mmdp (de acuerdo con el Presupuesto de Egresos 2018 aprobado por la Cámara de Diputados. El problema es que en los Criterios Generales de Política Económica se estableció una tasa de interés de los Cetes a 28 días de 7.00%, la cual desde ahora sabemos que no se cumplirá por lo que el costo financiero será mucho mayor al presupuestado. ¿De dónde saldrán los recursos adicionales para pagar estos intereses sobre la deuda? ¿Qué programas públicos se dejarán de apoyar?

 

Caída en ventas de automóviles

Según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMIA), en el comparativo de los 10 primeros meses de 2017 respecto a los mismos meses de 2016, vemos que la venta total de automóviles en México ha caído en -5.1%, al haber pasado de 835,612 unidades en 2016 a 793,002 unidades en dichos meses de 2017. Esto contrasta enormemente con el incremento de 19.5% observado en el comparativo de 2015 a 2016, cuando éstas pasaron de 892,208 unidades a 1,065,911 unidades.

 

Derivado de que un elevado porcentaje de los carros en México se venden a crédito, por parte de la banca y de las empresas financieras propiedad de las automotrices, es que vemos esta fuerte caída, la cual tiene inclusive impactos negativos en el medio ambiente ya que tardará mucho más tiempo la renovación del parque vehicular en nuestro país.

 

A manera de conclusión podemos señalar que el Banxico se volvió a equivocar con la más reciente alza en su tasa de interés, ya que como se ha señalado, dicha medida no es efectiva para frenar inflación, ni para fortalecer al peso, y sólo golpea a la economía de empresas, familias y gobierno. Lo peor del caso es que la FED está previendo dos o tres alzas adicionales en su tasa de interés de fondos federales para el año que viene. ¿Cómo reaccionará el Banxico ante estos incrementos? ¿Llevarán la tasa de interés objetivo en México hasta el 8.0%? Es una posibilidad y un riesgo importante que hay que tomar en consideración.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt