Por un mayor consumo de productos hechos en México

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En el periodo de 2012 a 2018 el crecimiento del consumo interno de bienes importados ha duplicado el de los bienes nacionales 

Durante el actual sexenio uno de los motores del crecimiento económico fue la evolución del mercado interno, el cual se vio favorecido principalmente por la incorporación de una mayor cantidad de personas a la fuerza laboral. De acuerdo a un análisis elaborado por GAEAP con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), la población ocupada total en México pasó de 47.726 millones de personas en el primer trimestre de 2012 a 52.876 millones de personas en el mismo trimestre de 2018, lo que representa un aumento de 5.150 millones en 5 años. Cabe señalar que de este total no todos fueron empleos formales (registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social -IMSS-), ya que el empleo registrado ante dicho instituto aumentó en sólo 4.091 millones en el periodo de marzo de 2012 al mismo mes de 2018.

Con cifras de la EMIM y cálculos propios podemos ver que entre el primer trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2018, el salario promedio nominal diario por persona ocupada en México pasó de 149.61 pesos a 190.00 pesos, lo que implica un incremento de 27.0%; sin embargo, al tomar en consideración que la inflación en el mismo periodo fue de 21.9%, esto nos indica que en los últimos seis años el ingreso promedio real diario por persona ocupada en México aumentó apenas 4.2%, lo que a su vez equivale a un incremento real de apenas 0.69% por año.

Vemos pues que el ingreso real de los ingresos por persona ocupada en México crecieron de manera ínfima en los últimos seis años, sin embargo, debido a la enorme cantidad de personas que se incorporaron al mercado laboral, es que México ha observado un dinamismo importante en su nivel de consumo agregado, tal como veremos a continuación:

De acuerdo con el INEGI, el Indicador mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior aumentó 17.3% real en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2012, lo que representa una tasa de incremento promedio anual de 2.7%. Esta cifra sin duda es una buena noticia, pero lo que no resulta tan positivo es que es producto de un incremento promedio anual de 2.5% en el consumo de bienes y servicios de origen nacional y de una tasa de crecimiento promedio anual de 5.0% en el consumo de bienes importados. Es decir, los mexicanos hemos aumentado nuestro consumo de bienes de origen extranjero a una tasa del doble de lo que se ha incrementado el consumo de bienes y servicios hechos en México.

Haciendo un análisis más profundo de la evolución del consumo de bienes y servicios nacionales, vemos que la tasa de crecimiento promedio anual de los últimos seis años es de apenas 1.3% para el total de bienes y este incremento es producto de una tasa de crecimiento promedio anual de 5.6% en los bienes duraderos, de 3.2% en los bienes semiduraderos y de 0.5% en los no duraderos. Por su parte, el consumo de servicios creció a una tasa de 3.6% promedio anual. Todas estas cifras son las que generan el incremento de 2.5% mencionado en el párrafo anterior.

Por su parte, la tasa de crecimiento de 5.0% promedio anual en el consumo de bienes importados, es producto de un aumento de 7.3% en el consumo de bienes duraderos, de 5.8% en los bienes semiduraderos y de 2.7% en los bienes no duraderos.

Consumno internoEsto es importante porque vemos entonces que la tasa de crecimiento en el consumo de bienes duraderos de origen importado es 1.30 veces la tasa de aumento en el consumo de bienes duraderos de origen nacional; para los bienes semiduraderos, la tasa de crecimiento en el consumo de los bienes importados 1.65 veces la tasa de crecimiento del consumo del producto nacional; y para el caso de los bienes no duraderos, vemos que la tasa de crecimiento del consumo del producto importado es 5.4 veces el nivel de tasa de crecimiento del producto nacional. Vemos pues que en todas las categorías de bienes de producto, crece más rápido el consumo de bienes importados que el de bienes nacionales.

¿Por qué se da esta situación en la que los bienes de consumo importados cada vez tienen una mayor participación en el mercado nacional, no obstante la fuerte depreciación del peso mexicano frente al dólar? Desde luego que hay muchas razones y en este espacio pretendo mencionar cuatro de ellas, las cuales generalmente no son las que las leemos en los análisis de los grandes despechos de consultoría. Y es que para muchos, la explicación de este fenómeno se da por precios y competitividad, pero no necesariamente es así, a continuación explico porque:

  1. El problema persistente de subvaluación y contrabando técnico en las aduanas del país hace que de manera “legal”, ante los ojos de la autoridad, se importen miles de millones de dólares de mercancías que después terminan en tianguis, establecimientos comerciales y hasta en las grandes cadenas comerciales. Estos productos, en muchas ocasiones, son producidos en países en los cuales no existen los mismos estándares laborales que en México, se pagan sueldos inclusive más bajos de los que se pagan en México, y además no pagan los correspondientes impuestos a la importación y el IVA. Estos productos llegan a ser vendidos con precios más bajos que los ofrecidos por los productores nacionales, lo que desplaza a la producción nacional en favor de los productos extranjeros, en especial los originarios de Asia.
  2. Tengo conocimiento de que algunos compradores de grandes cadenas minoristas nacionales tienen como consigna incrementar su margen de rentabilidad, y para ellos, la única manera de lograr esto es abasteciéndose de las grandes fábricas ubicadas en China, las cuales pueden producir los productos que demandan aprovechando las grandes económicas a escala que sus plantas les permiten. Esto debido a que abastecen a comercializadores de todo el mundo y tienen gigantescos volúmenes de producción. Desafortunadamente, estas economías a escala no las tienen muchas fábricas de México por lo que les resulta imposible competir en precio con sus pares extranjeras.
  3. Relacionado con los dos puntos anteriores, está el problema por la obsesión de las cadenas comerciales por comprar lo más barato posible, y no necesariamente para vender los productos a precios más bajos, sino para incrementar sus márgenes de rentabilidad. Esta obsesión por los precios bajos, que de hecho es un fenómeno que se observa en todo el mundo, es causante de que los sueldos no puedan aumentar para millones de trabajadores en Asia, y México no es la excepción.
  4. Esta finalmente el tema de las normas oficiales mexicanas, muchas de las cuales no están actualizadas. Tenemos por ejemplo que en el caso del sector calzado no existe una norma de inocuidad que impida que en México se comercialicen zapatos que contienen sustancias tóxicas como plomo, mercurio, ftalatos, cromo, entre otros. Esto es un problema porque luego México es inundado de productos importados de baja calidad provenientes de naciones asiáticas. Y es que en México los chinos pueden vender productos que ni en su propio país los fabricantes podrían vender.
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Debe implementarse una política que incentive el consumo de productos hechos en México procurando que haya piso parejo para competir

Desde luego que existen más razones que explican porque el consumo de bienes importados crece a tasas muy por encima del consumo de bienes hechos en México. Y si, es verdad que los fabricantes nacionales deben invertir en sus empresas para ser más productivos y competitivos en un mundo cada vez más globalizado; pero también es cierto que se debe romper el círculo vicioso en el que estamos, por lo que se deben generar condiciones de “piso parejo” para competir. Muchos industriales no quieren invertir en bienes de capital para sus empresas porque precisamente ven que sus ventas van en caída a costa de mayor presencia de productos importados.

Es importante pues, que en la generación de la nueva política económica que regirá al país en los próximos seis años se tomen en cuenta estos elementos y se busque que se aproveche el dinamismo en el consumo que ha observado México, que como ya se mencionó, no es producto de una mejora en los niveles de vida de la población, pero si es producto de una mayor cantidad de gente trabajando. Si no se toman medidas para modificar esta tendencia, veremos que el consumo interno también se estancará dado que no se pueden crear empleos bien remunerados cuando la mayor parte de lo que se vende es de origen extranjero.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La mayoría de los países crece, pero México no

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La economía mexicana tuvo un desempeño económico mediocre en 2017, al resto del mundo le fue bien

El año 2017 fue bueno para la economía mundial, pero en México pasaron varias cosas que hicieron que perdiéramos el incipiente dinamismo del mercado interno que teníamos. En esta entrega veremos que sucede con la economía mundial y qué fue lo que pasó en nuestro país que nos impidió disfrutar de los beneficios de lo que fue el mejor año para la economía mundial desde la crisis financiera de 2008.

 

En la minuta de la Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 14 de diciembre de 2017, publicada el pasado 28 de diciembre, se da cuenta de la buena marcha de la economía mundial. Concretamente se menciona que “la economía mundial continuó expandiéndose en el tercer trimestre y a principios del cuarto de manera más generalizada, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes.”

 

En relación a Estados Unidos, se señala que en el tercer trimestre del año, la economía más grande del mundo creció a una tasa trimestral anualizada de 3.3 por ciento. Este dinamismo se debe al repunte en la inversión en equipo y por una mayor contribución al crecimiento de las exportaciones netas y de la variación en inventarios. Se agrega que el índice de producción industrial y la producción manufacturera repuntaron en octubre, y también se menciona que las condiciones del mercado laboral de  nuestro vecino del norte han continuado mejorando. En efecto, se han generado en promedio 174 mil nuevas plazas mensuales en lo que va del año, superando el ritmo necesario para absorber el crecimiento de la fuerza laboral.

 

En cuanto a la economía de la zona Euro, se menciona que los indicadores prospectivos apuntan a un crecimiento generalizado entre países y sectores durante el cuarto trimestre del año. La sólida expansión de esta región ha estado respaldada por las condiciones monetarias acomodaticias y la expansión del crédito. Además, los niveles de confianza en los principales sectores de la economía se ubican por encima de sus promedios históricos, lo que también parecería haber impulsado la demanda interna.

 

Finalmente, en cuanto a las economías emergentes (China, India, Brasil), los indicadores disponibles apuntan a que durante el cuarto trimestre persistirá la recuperación de la actividad productiva. La expansión de este grupo de economías continúa explicándose por el sólido crecimiento de la producción industrial y de sus exportaciones. Adicionalmente, el consumo privado siguió fortaleciéndose en la mayoría de estas economías.

 

Hasta aquí lo mencionado por la minuta del Banxico; y es en este contexto de buen desempeño económico mundial que nuestro país ahora sufre una fuerte desaceleración. De acuerdo con cifras del INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció apenas 1.5% en el tercer trimestre de 2017, después de haber aumentado 3.2% el primero y 1.9% el segundo trimestre. De hecho, con series desestacionalizadas de tendencia-ciclo, podemos ver que el crecimiento del PIB de México registró un crecimiento de 0% en el tercer trimestre del año que recién concluyó.

 

Por su parte, el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) en México acumuló en octubre de 2017, cinco meses consecutivos con caídas anualizadas, siendo el decremento en octubre de este año de -1.10%.

 

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El mercado interno mexicano sigue siendo precario

¿A qué se debe esta desfavorable evolución? Pues en parte a la pérdida de dinamismo del consumo privado. Con cifras del INEGI podemos ver que el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior creció en términos anualizados apenas 2.93% en el tercer trimestre de 2017, siendo que en el mismo trimestre de 2016 éste creció 3.93%. Pero lo peor es que la tasa de incremento del componente de consumo de bienes nacionales pasó de 4.5% en el tercer trimestre de 2016 a sólo 2.66% en el mismo trimestre de 2017; mientras que el componente de consumo de bienes importados pasó de haber caído -1.0% en el tercer trimestre de 2016 a aumentar 5.66% en el mismo trimestre de 2017. Es decir, el consumo de los mexicanos ahora crece menos que antes por la pérdida de poder adquisitivo, pero estamos privilegiando los bienes importados respecto a los hechos en México. Una de las causas de esta situación es el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, tema que he abordado en muchas ocasiones desde este espacio.

 

Otra causa de la desaceleración económica en México es la pérdida de dinamismo por parte del crédito otorgado por la banca comercial al sector privado del país (empresas y personas físicas). Tenemos que de acuerdo con cifras del Banxico, al mes de noviembre de 2017 éste creció apenas 2.41% en términos reales anualizados (ajustado por inflación), siendo que en noviembre de 2016 éste creció un 12.47%, lo que implica entonces una caída de 10 puntos porcentuales.

 

Desde luego que la causa raíz de esta situación es la astringente política monetaria implementada por el propio Banxico desde diciembre de 2015, lo que ha llevado a su tasa de interés objetivo desde 3.0% hasta el actual 7.25%. Alguien podrá decir que un aumento de 4.25 puntos porcentuales no es gran cosa, pero el problema es que las tasas que cobran los bancos por muchos de sus créditos han aumentado en un rango mayor. Por ejemplo, una prestigiada tarjeta de crédito internacional emitida en México, en su versión platino, cobraba en diciembre de 2015 una tasa de interés regular de 26.95% y ya en el mismo mes de 2017 cobraba el 39.20%, lo que representa un incremento de casi 13 puntos porcentuales. ¿Si esta es la situación de una tarjeta de crédito platino, cual es la situación del resto de las tarjetas de crédito? Obviamente el resto de los créditos, como los automotrices y para las micro, pequeñas y medianas empresas también han aumentado en su tasa de interés en más de lo que creció la tasa de interés objetivo del Banxico.

 

Desde luego que este aumento en tasas de interés también ha causado mella en la inversión productiva en nuestro país. En el tercer trimestre de 2014 el Índice de Volumen Físico de la inversión Fija Bruta en México creció en términos anualizados 8.2%, producto de un incremento de 4.5% en la construcción y de 14.0% en maquinaria y equipo. Después de las alzas en la tasa de interés, en el tercer trimestre de 2017, la inversión total privada cayó -0.8%, producto de un decremento en la construcción de -3.2% y un aumento en maquinaria y equipo de apenas 2.3%.

 

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Las políticas monetaria y fiscal restrictivas en México, son culpables de la desaceleración económica que se vive

Pero no toda la culpa de la desaceleración económica de México es culpa del Banco de México. Después de la borrachera de deuda en la que se incurrió en el periodo de 2013 a 2016, que llevó a los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) a representar el 50.5% del PIB, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se vio forzada a recortar el gasto público. En el comparativo de los primeros once meses de 2017 respecto a los mismos meses de 2016, el gasto neto total del sector público federal muestra una disminución en términos reales (ajustado por inflación) de -6.5%. Dentro de este recorte, el rubro que más se ha visto afectado es el de gasto de capital (inversión física como carreteras), el cual presenta una caída real de -33.9%. Esto ha tenido fuertes repercusiones porque la inversión física directa en los primeros once meses de 2017 suma 284.920 miles de millones de pesos (mmdp), mientras que el costo financiero de la deuda (pago de intereses) fue de 387.938 mmdp, lo que denota que derivado de un menor gasto público y el alza en las tasas de interés en México, el gobierno federal gasta un 36.15% más en el servicio de la deuda que en desarrollar la necesaria infraestructura que requiere el país.

 

La lista de indicadores que dan cuenta de los problemas que enfrenta México en el arranque de 2018 podría extenderse mucho más. Podemos hablar de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios reales, de la inflación causada por parte del propio gobierno federal con sus recurrentes alzas en los precios de combustibles y energéticos. También podemos extendernos mencionando la caída de la producción petrolera debido al saqueo y corrupción de la que ha sido objeto Pemex estos últimos años, lo que impidió invertir en el desarrollo de nuevos campos petroleros.

 

Pero la pregunta es entonces, ¿Qué hacer en el 2018 para revertir esta tendencia? ¿Por qué mientras el resto del mundo vive una etapa de relativa bonanza económica en México nos dirigimos a una posible recesión? Desde luego que las respuestas no son sencillas, pero si hay ciertas cosas que se pueden hacer, entre las que destacan el aprovechar el crecimiento económico de otras partes del mundo y apoyar el sector exportador a través de Proméxico (organismo que sigue sin dar resultados y ha brillado por su ausencia durante todo el presente sexenio), se puede redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, se puede fortalecer la competitividad y la productividad de las empresas dotándole de más recursos al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) y al Programa para la Productividad y Competitividad Industrial (PPCI) de la Secretaría de Economía, se pueden atender las propuestas de ajustes fiscales hechas por la iniciativa privada nacional para recuperar la competitividad perdida después de la aprobación de la reforma fiscal estadounidense, y se pueden hacer muchas cosas más.

 

El que piense que dado que este es un año electoral y que habrá mucho gasto en las campañas, hará que se recupere la economía, está muy equivocado. Los problemas de la economía de México son estructurales y se requieren medidas de fondo en materia de política industrial, fiscal y monetaria para resolverlos. Veremos que sucede, y los primeros tres meses de este año que comienza serán fundamentales si se quiere hacer algo antes de que sea demasiado tarde.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Es el mercado interno verdaderamente fuerte?

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El nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México se ha estancado en los últimos cinco años.

La semana que recién concluye el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al tercer trimestre de 2017, y en ella se confirma lo que hemos estado observando a lo largo del sexenio: una importante expansión del empleo, pero de baja calidad, de manera que los ingresos reales de la población ocupada en promedio han estado  estancados.

 

De acuerdo a la ENOE, en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 la población ocupada (que laboró al menos una hora a la semana) aumentó en 3.163 millones de personas al haber pasado de 49.275 a 52.438 millones de personas, lo que representa un aumento de 6.4% (equivalente al 1.25% promedio anual). Esta cifra se compara favorablemente con la evolución del número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual pasó de 16.033 millones en septiembre de 2012 a 19.428 millones en el mismo mes de 2017, lo que representa  un incremento de 3.395 millones de personas en el lapso de cinco años. Decimos que esta es una cifra favorable porque implica que por primera vez en la historia, el número de trabajadores registrados en el IMSS creció más en términos absolutos que la población ocupada total, de tal manera que pasamos de tener un 32.5% del total de población ocupada con prestación del IMSS a tener el 37.1% del total de la población ocupada con esta prestación.

 

Como se señaló líneas arriba, el problema es que los salarios promedio de la población ocupada se han estancado debido a que los puestos de trabajo de menores remuneraciones han aumentado, mientras que los de mayores ingresos han disminuido. En el comparativo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 vemos que la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en -639 mil personas, los que ganan hasta un salario mínimo aumentaron en 567 mil personas, los que perciben de 1 a 2 salarios mínimos subieron en 2.269 millones de personas, y los que ganan de 2 a 3 salarios mínimos crecieron en 484 mil personas. Por su parte, los que perciben de 3 a 5 salarios mínimos disminuyeron en -721 mil personas y los que ganan más de 5 salarios mínimos decrecieron en -1.172 millones de personas.

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De esta manera,  el salario promedio ponderado de la población  ocupada en México disminuyó de 2.44 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2012 a 2.25 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2017. Alguien pudiera argumentar que esto es “normal” dado que el salario mínimo pasó en el periodo de 60.50 a 80.04 pesos por día, de tal manera que el salario promedio diario de la población ocupada en México pasó de 147.77 pesos en el tercer trimestre de 2012 a 180.30 pesos en el mismo trimestre de 2017, lo que representa un aumento nominal de 22.0%.

 

Aquí el problema es que la inflación en el periodo de septiembre de 2012 al mismo mes de 2017 fue de 22.0%, lo que entonces provoca que en términos reales (ajustado por inflación), el salario promedio de la población ocupada en México creció apenas 0.9% en el periodo de los últimos cinco años (equivalente a tan sólo 0.17% promedio anual en el periodo). Queda claro pues que el nivel de ingresos del grueso de la población ocupada en México está estancado.

 

Dados estos datos, ¿Por qué el gobierno nos presume y nos habla tanto de la fortaleza del mercado interno como motor de crecimiento económico? Pues simplemente porque hay más gente trabajando, no porque la gente esté ganando más. La masa salarial en México ha crecido 7.3% en términos reales en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017. Esta tasa equivale a un aumento promedio anual de 1.42%, por lo que queda claro que efectivamente aproximadamente dos terceras partes del mediocre crecimiento económico que hemos tenido este sexenio (2.2% en promedio anual), se debe a “la fortaleza” del mercado interno.

 

Otros indicadores que arroja la ENOE y que dan cuenta de la situación del mercado laboral en México son los relacionados a la población desocupada (entendida como aquella que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición para hacerlo e hizo alguna actividad por obtener empleo), la subocupada (referida al porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda) y la ocupada en el sector informal (sector informal, trabajo doméstico remunerado de los hogares, trabajo agropecuario no protegido y trabajadores subordinados que aunque trabajan en unidades económicas formales, lo hacen en modalidades fuera de la seguridad social).

 

En cuanto a la población desocupada, ésta pasó de 2.652 millones de personas en el tercer trimestre de 2012 a 1.931 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de 720 mil personas, equivalente a una caída de -27.2%. De esta manera la tasa de desocupación se ubicó en apenas el 3.3% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que ubica a nuestro país muy cercano al pleno empleo, pero que aunado con los datos antes presentados, denota que el desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos, pero esto se debe a la precariedad del empleo.

 

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En México el 26.6% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad en empresas formales

Dada esta situación, en la que en muchas ciudades muchos sectores económicos enfrentan un serio problema de escasez de mano de obra, se puede presentar un problema ya que los salarios tenderán a aumentar pero sin estar aparejados a los incrementos en la productividad, lo que se traducirá en mayores costos de producción para las empresas que no se vuelvan más productivas. Es por esto que se vuelve muy importante el que los diferentes órdenes de gobierno sepan la razón por la que muchas personas están desocupadas, ya que es posible que muchas de ellas lo que requieran sea capacitación, mejora en el sistema de transporte de su vivienda a donde están las fuentes de trabajo, para las mujeres facilidades para que les cuiden sus hijos en esquemas diferentes a los de las guarderías del IMSS, entre otros.

 

Ahora, en relación a la población subocupada, vemos que ésta pasó de 4.286 millones de personas en el tercer trimestre de 2012 a 3.686 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de -599 mil personas en esta condición, equivalente a una baja de -14.0%. De esta manera, la población subocupada pasó de representar el 8.7% de la población ocupada en el tercer trimestre de 2012 a ser el 7.0% de ésta en el tercer trimestre de 2017.

 

Finalmente, en cuanto a la población ocupada en la informalidad, vemos que ésta pasó de 14.331 millones en el tercer trimestre de 2012 a 13.946 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de -384 mil personas, equivalente a una baja de apenas -2.7%. Es así que los ocupados en la informalidad pasaron de representar el 29.1% de la población ocupada en el tercer trimestre de 2012 a ser el 26.6% de la población ocupada en el mismo trimestre de 2017. En relación a este punto, es muy importante que las autoridades del IMSS y del Servicio de Administración Tributaria (SAT) intensifiquen sus actos de revisión y fiscalización para que todas las personas que trabajan en una empresa legalmente constituida cuenten con las prestaciones de ley. Esto es relevante porque las empresas que sólo tienen en el IMSS a una parte de sus empleados gozan de una ventaja en costo respecto a las que si cumplen con la ley. De esta manera los informales se convierten una especie de cáncer que provoca que los formales dejen de cumplir al 100% para poder ser competitivos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que México cuenta con un mercado interno relativamente fuerte por el crecimiento de su fuerza laboral, y no porque la población ocupada en promedio esté ganando más ingresos. La capacitación y el adiestramiento de la población ocupada y la desocupada es fundamental para que los salarios crezcan sin generar presiones inflacionarias y para que los que no tienen empleo cuenten con uno. El combate a la economía informal también debe seguir siendo prioridad, se han logrado avances sustanciales y como evidencia tenemos las estadísticas de trabajadores registrados en el IMSS, pero queda más que claro que aún falta mucho por hacer en este tema.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt