Con falta de confianza empresarial, la manufactura se recupera lentamente

En un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado el pasado 16 de septiembre y titulado “Generar confianza es crucial en medio de una recuperación económica incierta” se menciona que la pandemia de COVID-19 sigue amenazando los puestos de trabajo, empresas y la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Esto en un contexto de  incertidumbre excepcional, por lo que generar confianza es fundamental para garantizar que las economías se recuperen y se adapten.

En México el gobierno federal destruye la confianza empresarial casi todos los días, y esta es parte de la razón por la cual la OCDE publicó la expectativa de que el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá -10.2% en 2020, tasa similar a la de la contracción que tendrá la India y solo superado por Italia, que caerá -10.5%. Contrariamente, el PIB de Estados Unidos se contraerá apenas -3.8%, el PIB mundial -4.5%, mientras que el de los países que conforman la Zona Euro disminuirá -7.9%. Pero lo malo no se limita a la pronunciada caída del PIB mexicano este año, sino a la lenta recuperación que se anticipa. Mientras que la OCDE espera que el PIB de Italia crezca 5.4% en 2021, para el caso de México la expectativa es de un incremento de apenas 3.0%. Para el caso de India, la OCDE estima que en 2021 su PIB crecerá 10.7% y para Estados Unidos se espera un rebote de 4.0%. Nosotros somos de los pocos países que no tendrán una recuperación en forma de V, sino que será una U muy profunda, como lo hemos señalado en anteriores entregas.

El gobierno federal no ha querido entender que si no hay confianza empresarial, no habrá inversión, y si no hay nuevas inversiones, las capacidades futuras de producir bienes y servicios se ven limitadas. Esto es parte de lo que nos hace pensar que la recuperación del PIB de México a los niveles que se observaron en 2019, tardará al menos de aquí al 2023 si somos muy optimistas, y hasta el 2024 o 2025 si somos realistas.

La afirmación que hago de que el gobierno federal destruye la confianza empresarial se constata al ver los resultados del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) Manufacturero, de la Construcción y del Comercio elaborados por el INEGI. Tenemos que en el caso del ICE manufacturero éste se encontraba en agosto de este año en un nivel de 38.1 puntos, lo que implica -0.4 puntos respecto al mes inmediato anterior y -11.3 puntos por debajo del nivel de agosto de 2019. De esta manera, el ICE manufacturero suma 10 meses consecutivos con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos (cualquier cifra por debajo de 50 puntos implica desconfianza empresarial). En el caso del ICE de la construcción, éste tuvo un valor de 40.1 puntos en agosto de 2020, cifra 0.7 puntos por debajo del valor de julio y 8.2 puntos por debajo del dato de agosto de 2019. Es así que el ICE de la construcción acumula 22 meses consecutivos con un valor por debajo de los 50 puntos. Finalmente, el ICE del comercio registró un valor de 41.5 puntos en agosto, cifra 0.3 puntos por debajo del valor del mes inmediato anterior y 9.3 puntos por debajo del observado en agosto de 2019. Es así que el ICE del Comercio acumula 10 meses con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos.

En este contexto de incertidumbre y pobres expectativas de recuperación, es que el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) durante agosto de 2020. A continuación se presentan los resultados en relación a la evolución del valor nominal de la producción para la industria manufacturera en su conjunto y para cada una de las 21 ramas de actividad manufacturera. Se presentan comparativos de tres periodos: 1. Julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, 2. Julio de 2020 respecto del mes inmediato anterior, y 3. Comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

1. Comparativo Julio 2020 vs Julio 2019.

En cuanto a la evolución del valor de la producción de la industria manufacturera en el periodo de julio de 2019 al mismo mes de 2020, tenemos que ésta pasó de 688.9 miles de millones de pesos (mmdp) a 677.5 mmdp, lo que implica una caída nominal de -1.7%. Esto implica una importante recuperación, ya que la caída anualizada en junio había sido de -12.7%, mientras que en mayo fue de -45.1%. Esto es, el valor de la producción manufacturera se sigue contrayendo respecto a hace un año, pero la caída es cada vez menor.

Ahora, en cuanto a la evolución de cada rama de actividad en el comparativo de julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (+7.0%); 2. Fabricación de equipo de transporte (+6.0%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (+5.8%); 4. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (+5.5%); 5. Industria alimentaria (+4.6%); 6. Industria de las bebidas y del tabaco (+3.5%); 7. Fabricación de productos metálicos (-3.4%); 8. Industria del plástico y del hule (-5.4%); 9. Industria del papel (-5.5%); 10. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-5.5%); 11. Industria de la madera (-7.0%); 12. Industria química (-7.5%); 13. Otras industrias manufactureras (-8.9%); 14. Industrias metálicas básicas (-11.6%); 15. Fabricación de maquinaria y equipo (-13.5%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-13.5%); 17. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-27.0%); 18. Impresión e industrias conexas (-29.3%); 19. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-31.3%); 20. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-44.7%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-45.4%).

Como se puede apreciar, en el séptimo mes de 2020, ya hubo seis ramas de actividad manufacturera que presentaron un incremento nominal en el valor de su producción en el comparativo del séptimo mes de 2020 respecto de igual mes de 2019. Cabe señalar que en el mes de junio solamente la industria alimentaria presentaba incremento anualizado respecto a junio de 2019. Esto nos lleva a la conclusión de que la recuperación se va consolidando conforme se le permite trabajar a más actividades manufactureras.

2. Comparativo Junio 2020 – Julio 2020

Con cifras originales (no desestacionalizadas, es decir, no incorpora variaciones estacionales), tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera pasó de 602.3 mmdp en junio de 2020 a 677.5 mmdp en julio del mismo año, lo que implica un sólido incremento de 12.5% en términos nominales.

Ahora, en cuanto a la evolución a nivel de rama de actividad, tenemos la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): 1. Fabricación de prendas de vestir (52.6%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (47.8%); 3. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (28.4%); 4. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (24.7%); 5. Fabricación de productos metálicos (24.3%); 6. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (23.7%); 7. Fabricación de equipo de transporte (22.0%); 8. Fabricación de muebles, colchones y persianas (21.3%); 9. Industria de la madera (16.7%); 10. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (13.6%); 11. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (13.6%); 12. Otras industrias manufactureras (12.6%); 13. Industria de las bebidas y del tabaco (12.2%); 14. Industria del plástico y del hule (12.2%); 15. Impresión e industrias conexas (12.1%); 16. Industrias metálicas básicas (10.1%); 17. Industria del papel (7.7%); 18. Industria química (3.1%); 19. Industria alimentaria (1.1%); 20. Fabricación de maquinaria y equipo (-2.7%); y 21. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-15.3%).

Como se puede apreciar, en el comparativo de junio y julio de este año, 19 de las 21 ramas de actividad mostraron un incremento en términos nominales. Con independencia de que no utilizamos cifras desestacionalizadas, es innegable que hubo una enorme mejoría en el desempeño de la industria manufacturera en dicho periodo.

3. Comparativo Enero – Julio 2020 vs Enero – Julio 2019.

En el comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera cayó -15.1% en términos nominales al haber pasado de 4.793 billones a 4.067 billones de pesos.

En cuanto al desempeño de cada una de las 21 ramas manufactureras, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Industria alimentaria (+4.6%); 2. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-4.3%); 3. Industria del papel (-6.3%); 4. Industria de las bebidas y del tabaco (-6.5%); 5. Industria química (-8.6%); 6. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-8.7%); 7. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-9.4%); 8. Otras industrias manufactureras (    -11.6%); 9. Industria de la madera (-11.7%); 10. Industrias metálicas básicas (-12.6%); 11. Fabricación de productos metálicos (-15.1%); 12. Industria del plástico y del hule (-16.9%); 13. Fabricación de maquinaria y equipo (-17.4%); 14. Impresión e industrias conexas (-18.1%); 15. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-20.3%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-25.7%); 17. Fabricación de equipo de transporte (-26.9%); 18. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-30.5%); 19. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-32.8%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-38.5%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-40.5%).

Como se puede apreciar, solamente una rama de actividad manufacturera presenta un aumento nominal en el comparativo de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

Derivado de lo anterior, las ramas de actividad de la industria manufacturera nacional sufrieron una importante transformación en términos de su importancia relativa. Entre los cambios más importantes están el hecho de que la Industria alimentaria pasó de representar el 15.6% del valor total de la producción manufacturera en los primeros siete meses de 2019 a representar el 19.2%, lo que implica un incremento de 3.63 puntos porcentuales. Otra rama que ganó importancia relativa es la Industria química, misma que pasó de representar el 9.4% a ser el 10.2% del total, un aumento de 0.73 puntos porcentuales. De igual forma, tenemos a la Industria de las bebidas y del tabaco, la cual pasó de representar el 6.0% del valor de producción en los primeros siete meses de 2019 a ser el 6.6% del total en los mismos meses de 2020, lo que representa un aumento de 0.61 puntos porcentuales. Ahora, en cuanto a las ramas de actividad que más participación perdieron, están la Fabricación de prendas de vestir, la cual pasó de ser el 0.6% a representar el 0.5%, una caída de -0.19 puntos porcentuales. En el mismo sentido está el caso de la Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, la cual pasó de representar el 3.5% del total a ser el 2.9%, lo que implica una caída de -0.64 puntos porcentuales. La rama de actividad que más participación en el valor de la producción registró fue la Fabricación de equipo de transporte, misma que pasó de representar el 34.8% del valor en los primeros siete meses de 2019 a ser el 30.0% del total en los primeros siete meses de 2020, lo que implica una caída de 4.84 puntos porcentuales.

Conclusiones.

Los datos del valor de la producción manufacturera de julio sin duda son positivos cuando se les compara con el mes inmediato anterior, pero es indiscutible que el nivel de actividad económica aún se encuentra muy por debajo del observado en 2019, y como se señaló líneas arriba, la recuperación al nivel de actividad que se tenía en 2019 tardará varios años.

La falta de confianza empresarial complica mucho más las cosas, ya que no se trata de un tema de falta de demanda agregada que reactive la actividad productiva, sino que se mantiene el shock de oferta con empresarios que dudan de si es el momento adecuado para invertir, ven con profunda preocupación la situación económica del país, así como la de su empresa.

La falta de políticas públicas por parte del gobierno federal para apoyar a los empleadores a lo largo de este año, sumado a lo plasmado en el Paquete Económico 2021, auguran tiempos muy difíciles para la mayoría de micro y pequeñas empresas, así como para quienes laboran en ellas. En el 2021 muchos países recuperarán lo perdido en 2020, México tardará años en salir de este bache.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se agrava la debilidad fiscal de México

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El estancamiento económico de México ha mermado los ingresos del sector público.

La situación de las finanzas públicas de México es preocupante ya que a la par del nulo crecimiento económico registrado en los primeros tres trimestres de 2019, los ingresos del sector público federal prácticamente están estancados en términos reales. Esto implica un gigantesco reto para las autoridades ya que se requieren recursos para cumplir las promesas de campaña del presidente López Obrador, pero también se requiere mantener la disciplina fiscal para que las calificadoras de riesgo no nos bajen la calificación de nuestra deuda soberana.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los ingresos presupuestarios del sector público muestran un incremento en términos reales de apenas 0.3%, al haber pasado de 4.656 billones en los primeros once meses de 2018 a 4.841 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Este aumento marginal es producto de que los ingresos petroleros disminuyeron -9.2%, mientras que los no petroleros aumentaron apenas 2.5%.

Si asumimos que el PIB nominal fue de 24.195 billones de pesos en 2019 y también estimamos que al cierre de dicho año los ingresos del sector público cerraron con un aumento real de 0.3% respecto al 2018, podemos anticipar que los ingresos de todo el sector público en dicho año representaron aproximadamente el 21.8% del PIB. Sin embargo, si analizamos lo que representan los ingresos tributarios respecto del PIB, vemos que el porcentaje es de apenas el 13.15%, uno de los porcentajes más bajos de toda América Latina y el más bajo de todos los países que conforman la Organización  para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). A continuación se presenta un análisis detallado de la evolución de los ingresos tributarios en 2019.

Las cifras de la SHCP muestran que los ingresos tributarios del gobierno federal aumentaron apenas 0.9% en términos reales en el comparativo de los primeros once meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, ya que pasaron de 2.790 billones de pesos a 2.921 billones de pesos. De esta manera vemos que los ingresos tributarios pasaron de representar el 59.9% de los ingresos totales del sector público en 2018 a ser el 60.3% de éstos en 2019.

Ahora, tenemos que el aumento en términos reales de 0.9% en los ingresos tributarios del gobierno federal es producto de que la recaudación por Impuesto Sobre la Renta (ISR) retrocedió -1.6%, la del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -3.7%, la del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) subió 29.7%, la de Impuestos a la Importación (IGI) retrocedió -3.4%, la del Impuesto por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos (IAEEH) subió 9.2%, mientras que la de otros impuestos cayó -16.5%. Esta evolución es sin duda producto del estancamiento económico, ya que si la economía no crece, no hay forma de que aumente la recaudación por ISR, IVA e IGI.

Ingresos Sector Público

Entre el 2018 y el 2019 vemos un cambio en la conformación de los ingresos tributarios en México. En los primeros once meses de 2018 la recaudación se dio de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de lo que representa cada impuesto respecto de la recaudación tributaria total): ISR (53.9%), IVA (30.7%), IEPS (11.2%), IGI (2.1%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.9%). En los primeros once meses de 2019 la conformación de la carga tributaria fue de la siguiente manera: ISR (52.5%), IVA (29.3%), IEPS (14.4%), IGI (2.0%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.6%). Estas cifras muestran claramente la como el IEPS adquiere cada vez una mayor importancia para las finanzas públicas.

Puesto en pesos nominales, vemos que en el periodo de referencia la recaudación por ISR pasó de 1.503 billones de pesos a 1.533 billones de pesos, mientras que la recaudación por IVA pasó de 856.17 miles de millones de pesos (mmdp) a 855.18 mmdp, pero el mayor aumento lo tenemos en la recaudación por IEPS, la cual pasó de 312.9 mmdp a 421.01 mmdp. Con estas cifras queda claro que el desastre fiscal de México se logró evitar en el 2019 gracias a la recaudación de IEPS, cuyo principal componente es el que se cobra a las gasolinas y al diésel.

La debilidad fiscal de México ha sido bastante documentada y analizada, desde hace muchos años. En el recientemente publicado reporte “Estadísticas de ingresos 2019: Tendencias de los ingresos fiscales en la OCDE” elaborado por dicho organismo multinacional, se presentan datos detallados comparables internacionalmente sobre los ingresos fiscales de los países de la OCDE para todos los niveles de gobierno. La última edición proporciona datos finales sobre ingresos fiscales en 2018 y México destaca por ocupar la última posición.

Los datos de la OCDE muestran que, en promedio, los ingresos fiscales como porcentaje del PIB (es decir, la relación de recaudación de impuestos respecto del PIB) de los países miembros de dicho organismo internacional fue de 34.3% en 2018, cifra ligeramente superior al 34.2% observado en 2017. El reporte menciona que Francia tuvo la mayor relación impuestos / PIB en 2018 (46.1%). Dinamarca, que tuvo la relación más alta entre impuestos y PIB de los países de la OCDE entre 2002 y 2016, ocupó la segunda relación más alta entre impuestos y PIB en 2018 (44.9%); mientras que México tuvo la proporción más baja de impuestos a PIB (16.1%). Como se puede destacar, este porcentaje es superior al 13.15% mencionado en el tercer párrafo de este análisis.

Recaudación fiscal OCDE

El estudio de la OCDE hace mención a que la mayor caída en la relación impuestos / PIB entre 2017 y 2018 fue en los Estados Unidos (2.5 puntos porcentuales menos). La disminución en los Estados Unidos se debió a las reformas fiscales implementadas en la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos, que redujo la tasa de impuestos corporativos del 38.9% en 2017 al 25.8% en 2018 y también redujo la carga fiscal sobre el ingreso laboral a través de reducciones en el ingreso tasas impositivas y aumentos en la deducción estándar y el crédito tributario por hijos.

¿A qué se debe la debilidad fiscal de México? Hay muchas razones, pero una de las más importantes tiene que ver con lo extendida que esta la economía informal en nuestro país. De acuerdo con cifras de INEGI recientemente publicadas, en 2018 la medición de la Economía Informal mostró que 22.5% del PIB es informal y se genera por 56.7% de la población ocupada en condiciones de informalidad. De esta manera, tenemos que el 77.5% del PIB lo genera el Sector Formal con sólo el 43.3% de la población ocupada. En otras palabras: por cada 100 pesos generados de PIB del país, 78 pesos provienen del 43% de ocupados formales, mientras que 22 pesos corresponden al 57% de ocupados en informalidad.

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En México el 57% de las personas trabajan en la economía informal.

Cabe señalar que del citado 22.5% de PIB generado por la Economía Informal en 2018, 11.1 puntos corresponden al Sector Informal, es decir, a aquellos negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios. De igual manera, 11.4 puntos corresponden a las Otras Modalidades de la Informalidad, que refieren a todo trabajo que aún y cuándo labora para unidades económicas distintas a las de los micronegocios no registrados, no cuenta con el amparo del marco legal e institucional (seguridad social, prestaciones sociales).

Aunado a lo anterior, existen otras causas que explican la históricamente baja recaudación fiscal: 1. La falta voluntad política del gobierno para proponer una real reforma tributaria, 2. Una ineficiente administración tributaria (existen grandes niveles de evasión y elusión fiscal), 3. El amparo en materia impositiva ha restado fuerza a la autoridad fiscal, y no en todos los casos beneficia a la mayoría de causantes, 4. La existencia de regímenes o estímulos fiscales especiales a ciertos sectores erosiona la base tributaria, , además de que existía un amplio otorgamiento de facultades discrecionales del Ejecutivo para establecer, mediante decreto, exenciones o condonaciones, 5. La percepción negativa por los ciudadanos del uso y manejo honesto del gasto público, 6. Como se explicó líneas arriba, existe un reducido número de impuestos con el que el Estado mexicano grava a sus ciudadanos (básicamente ISR e IVA aportan el 81.8% de la recaudación tributaria), y 7. Las pocas facilidades administrativas para el cumplimiento de obligaciones tributarias.

No obstante todo lo anterior, y que el dinero no alcanza para realizar un adecuado gasto de inversión física por parte del sector público porque se le ha dado prioridad a algunos programas sociales clientelares, el presidente López Obrador insiste en que no habrá reforma fiscal sino hasta el 2021. Esto implica que seguiremos bajo la lupa de las agencias calificadoras y seguiremos gastando irresponsablemente los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) hasta terminárnoslo. Es así que aunque tengamos indicadores financieros sólidos que hacen pensar a muchos que vamos bien en materia económica, la realidad es que la economía está detenida por alfileres, al menos en el ámbito fiscal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt