¿Por qué está tan enojado el pueblo de México?

candidatos-presidencia-mexico-2018
Gane quien gane la elección presidencial, deberá emprender una transformación a fondo de México

El 1 de julio se elige al Nuevo presidente de México, y gane quien gane éste se enfrentara una enorme cantidad de importantes retos, muchos de los cuales explican porque muchos mexicanos han estado enojados con el gobierno estos últimos años. Es por esto que a partir de esta fecha México, su gobierno y población, deberá cambiar si se quiere ahora aspirar a ser un país desarrollado. Entre los asuntos que el próximo gobierno deberá atender prioritariamente, y que inclusive han sido ampliamente documentados por el diario Financial Times, tenemos:

Corrupción  y violencia

México es percibido como el sexto país más corrupto del continente americano, y ocupa la posición  135 de 180 naciones en el índice de corrupción del Foro Económico Mundial. La percepción de corrupción no sólo ha continuado a lo largo del tiempo, sino que ha empeorado, y ahora es considerado el problema más grande del país para las empresas extranjeras que se quieren instalar en nuestro país.

El segundo mayor problema que presiona a esas empresas que quieren operar en México es la delincuencia. Después de haber disminuido ligeramente durante tres años en el periodo de 2012 a 2014, la violencia y delincuencia en México han ido en aumento en los años recientes. El número de homicidios en los primeros cinco meses de 2018 es 42% mayor al observado en los mismos meses de 2015. Además, México tiene el nada honroso primer lugar en tasa de homicidios entre los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y es la nación  con el porcentaje más bajo de población que se siente segura al caminar sola por la calle durante la noche.

El Foro Económico Mundial califica a México entre los países de peor desempeño en términos de costo para hacer negocios por el crimen y la violencia, la presencia del crimen organizado y la escaza confiabilidad en los servicios policiacos o de las fuerzas de seguridad pública. “Los crecientes niveles de violencia han destruido la confianza en todos los estratos de la sociedad y han minado al ya de por si deteriorado estado de derecho” dijo recientemente Talia Hagerty del Instituto Henry J. Leir, un centro de estudios especializado en la materia.

Los dos Méxicos

descarga
En México, amplios sectores de la población viven en condiciones de pobreza extrema 

El qué tan mal te sientas respecto a la situación del país depende de dónde vives. Mientras que menos de una de cada tres personas se sienten inseguros en el estado de Yucatán, esta proporción más que se duplica en los estados más empobrecidos como Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

La violencia va de la mano de la ausencia de crecimiento económico, el tamaño de la economía informal y la pobreza. El crecimiento económico acumulado en los estados de mejor desempeño en México alcanzó 32% en el periodo de 2007 a 2016, cerca del doble del promedio del crecimiento de los países de América Latina, pero es cerca de cuatro veces más alto que la tasa de crecimiento promedio de los estados de peor desempeño. Más alarmante aún es el hecho de que el producto promedio por habitante muestra el mismo patrón divergente.

“Las ambiciosas reformas estructurales y las sólidas políticas macroeconómicas han asegurado la resistencia de una economía mexicana muy abierta”, escribió la OCDE en su encuesta más reciente. Sin embargo, “el crecimiento no ha sido lo suficientemente inclusivo para alcanzar mejores niveles de vida para muchas familias mexicanas”. Esto se debe en gran medida a las crecientes disparidades entre “la economía moderna, altamente productiva, del norte y el centro, respecto a la economía menos productiva y tradicional del sur”.

Un reporte del despacho de consultoría McKinsey menciona las disparidades de los “dos Méxicos que se mueven en direcciones opuestas”. Por su parte, la publicación Geopolitical Futures, especializada en la realización de pronósticos, explicó en una nota que mientras que el norte tiene trabajadores mejor educados con  salarios más elevados y más empleo formal, los “estados del sur tienen acceso limitado a la educación, frecuentemente la población ocupada se emplea en el sector informal y se les pagan salarios más bajos, empleados generalmente en manufactura de bajo valor agregado y agricultura de subsistencia.”

El crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) al final del año pasado varió de una expansión de 14% en el estado de Baja California, el cual contrasta con la caída de -8% en el estado de Campeche, ampliamente dependiente del petróleo, y con las contracciones menores en los estados de Oaxaca y Chiapas. Es ampliamente sabido que en estos estados hay un problema por la falta de acceso a las necesidades básicas de la población.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), cerca del 70% de la población de Oaxaca y Chiapas vive en condiciones de pobreza y entre el 23 y 28% vive en pobreza extrema. El trabajo es mayoritariamente en el sector informal en ambos estados, y muestra de ello es que aproximadamente el 80% de los trabajadores en estas entidades no tienen acceso a la seguridad social. Por su parte, cerca del 20% de su población vive en casas sin agua, el 40% vive por debajo de la línea de pobreza y la mitad de su población reporta falta de seguridad alimenticia.

Aunado a lo anterior, de acuerdo a un estudio de evaluación internacional de la OCDE, los estudiantes en las áreas más pobres tienen un desempeño menor al promedio nacional.

La convergencia con los Estados Unidos se ha detenido

industria-maquiladora-1024x683-724x400
El vagón mexicano ha dejado de estar enganchado a la locomotora estadounidense

La economía de México se ha expandido a un ritmo sólido y consistente (de 2.4% en lo que va del presente sexenio), pero no a una tasa suficiente para mantener la convergencia con los Estados Unidos observada hasta la década de los noventas y años anteriores. La economía de México más que se duplicó hasta alcanzar el 16% del producto estadounidense a mediados de la década de los ochentas, pero desde entonces ha disminuido hasta representar el 12%.

Esto se debe en parte al hecho de que ahora en día el producto por trabajador, en relación al de los Estados Unidos, está en su nivel más bajo observado desde 1950. Esto a pesar de que México pasó de ser una economía dependiente del petróleo a principios de la década de los noventas para convertirse en un creciente centro mundial de fabricación manufacturera después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

A este respecto, la OCDE ha advertido que los altos niveles de pobreza, una economía informal extendida, el escaso nivel educativo y los persistentes niveles de corrupción e inseguridad y corrupción, limitan el potencial económico de México.

Estos tres puntos son una pequeña muestra de los retos que el nuevo presidente de México deberá atender con eficiencia y premura a partir del 1 de diciembre. México está en deuda con millones de sus habitantes, a los cuales les ha privado de bienestar y seguridad. El gobierno federal que resulte electo no le puede fallar a los mexicanos más pobres, y en ese sentido será fundamental implementar una política industrial moderna, conservar la poca estabilidad macroeconómica que nos queda respetando la autonomía del Banco de México, además de mantener finanzas públicas equilibradas, algo que no hizo el gobierno de Enrique Peña Nieto. Vamos pues por un cambio, veremos que tipo de cambio queremos para nuestro país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Anuncios

Salarios estancados, ¿qué hacer para que aumenten?

 

rJebzNZA7g_930x525
En México prácticamente se ha abatido el desempleo, pero el alto grado de informalidad hace que éste sea precario

El INEGI recién dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al primer trimestre de 2018, y ésta lamentablemente muestra como se ha dado un estancamiento en las condiciones salariales promedio de la población ocupada. Esto derivado de que  el número de personas trabajando que recibe menores ingresos se ha incrementado, mientras que los que trabajan y ganan más, son cada una menor proporción de la fuerza laboral.

 

La ENOE muestra que en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018 la población ocupada en México aumentó en 1.017 millones de personas, pero el problema es que los que ganan menos de un salario mínimo (sm) aumentaron en 1.202 millones, los que ganan de 1 a 2 sm crecieron en 991 mil, los que perciben de 2 a 3 sm disminuyeron en 1.464 millones de personas, y lo más grave es que los que ganan más de 5 sm decrecieron en 432 mil personas, mientras que los “no especificados” crecieron en 781 mil. Sin embargo, una buena noticia es que los que no reciben ingresos disminuyeron en 168 mil.  De esta manera, la persona ocupada promedio en México pasó de ganar 2.25 sm diarios en el primer trimestre de 2017 a percibir 2.15 sm en el primer trimestre de 2018.

Es verdad que el salario mínimo pasó de 80.04 pesos por día en el primer trimestre de 2017 a 88.36 pesos diarios en los mismos meses de 2018, pero esto de nada sirvió para elevar los ingresos reales promedio de la población ocupada. Con cálculos de GAEAP, en el primer trimestre de 2017 la persona ocupada promedio en México ganaba 180.12 pesos, mientras que en el mismo trimestre de 2018 ganaba 190.00 pesos, lo que equivale a un incremento nominal de 5.5%. Sin embargo, si tomamos en consideración que en el periodo en cuestión la inflación fue de 5.3%, pues entonces el aumento real del poder adquisitivo de la población ocupada en México fue de apenas 0.2%.

 

La desfavorable evolución de los ingresos promedio de la población ocupada no fue un fenómeno que ocurriera sólo en el último año, sino que este fenómeno de estancamiento se dio en el balance del actual sexenio federal.

 

En el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018 la población ocupada en México creció en 4.518 millones de personas, pero los que ganan menos de 1 sm aumentaron en 2.388 millones, los que ganan de 1 a 2 sm crecieron en 3.403 millones, los que perciben de 2 a 3 sm disminuyeron en 344 mil, los que ganan de 3 a 5 sm decrecieron en 1.161 millones, mientras que los que ganan menos de 5 sm disminuyeron en 1.352 millones. Los que no reciben ingresos bajaron en 532 mil y los “no especificados” crecieron en 2.117 millones.

 

De esta manera, con cálculos de GAEAP tenemos que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 2.47 sm diarios en el primer trimestre de 2013 a recibir 2.15 sm promedio en el primer trimestre de 2018. Tomando en consideración como ha evolucionado el salario mínimo nominal, tenemos que la percepción promedio diaria pasó de 149.42 pesos en los primeros tres meses de 2013 a 190 pesos en los mismos meses de 2018, lo que representa un aumento de 27.2%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación promedio del periodo fue de 21.9%, pues vemos que en los últimos cinco años el ingreso promedio de quienes trabajan en México creció apenas 4.3%, lo que representa un incremento promedio anual real de apenas 0.85%.

 

¿Dados estos datos porque en el discurso del gobierno federal se menciona que la economía va bien por el mercado interno? Pues simplemente porque cada vez hay más gente trabajando, pero no porque ésta gané mucho más que antes. De hecho la masa salarial en México creció entre el primer trimestre de 2013 y el mismo trimestre de 2018 en 14.1% en términos reales, lo que representa un incremento promedio anual de 2.67%, y pues en buena medida este ha sido el principal motor de crecimiento económico en México en el presente sexenio.

 

informalidad-header-2
En los últimos cinco años los ingresos promedio de la población ocupada en México crecieron menos de 1% promedio anual en términos reales

Entonces con estos datos vemos que en la macroeconomía las cosas marchan “bien” con un crecimiento aceptable del mercado interno, pero en la microeconomía las cosas están mal porque en cinco años la población ocupada promedio ha visto sus ingresos estancarse o bien, deteriorarse.

 

¿Qué podemos hacer para que la gente pueda ganar más sin que esto se traduzca en incrementos de los costos de producción y eventualmente inflación? Pues sin duda la respuesta la encontramos en la necesidad de aumentar la productividad de la fuerza laboral. No debería llamarnos la atención que el ingreso promedio en términos reales de las personas ocupadas creció entre el primer trimestre de 2013 y el mismo trimestre de 2018 en apenas 4.3%, y que de acuerdo al mismo INEGI, en el periodo del cuarto trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 (dato más reciente disponible) la productividad laboral de la economía creció 3.4%. No es coincidencia.

 

¿Cómo aumentamos entonces la productividad de la gente que trabaja? La teoría económica sugiere dos alternativas: incrementar y mejorar el capital (maquinas, equipo, herramientas, software, etc.) con la que dispone la mano de obra, o bien, capacitar la mano de obra para que adquiera más conocimientos respecto a cómo realizar mejor su trabajo.

 

En cuanto a la inversión fija bruta por parte de las empresas en maquinaria y equipo, tenemos que de acuerdo al INEGI, ésta aumentó en 17.3% en el periodo del cuarto trimestre de 2012 al mismo trimestre, de 2017, lo que equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 3.24%, si asumimos arbitrariamente que la tasa de desgaste natural del capital es de 1.5% (un supuesto muy conservador), entonces tenemos que la inversión por parte de las empresas ha sido muy baja estos últimos cinco años. ¿Y cómo no va a ser así si las tasas de interés han subido de manera importante desde finales de 2015 y por otro lado los incentivos fiscales para que las empresas inviertan son prácticamente nulos?

Ahora, en cuanto al tema de la capacitación de la mano de obra, sobre todo en los niveles técnico, medio superior y superior (que son los que pueden aspirar a mayores ingresos y una mayor contribución laboral a la empresa), pues tenemos que los resultados han sido también muy pobres, como veremos a continuación.

 

mexico-automotriz-gettyimages-631784912
El grueso de la población ocupada en México no tiene un empleo bien remunerado y formal, como el de este empleado de la industria automotriz

De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, en el ciclo escolar 2016 – 2017, la matrícula en todas sus modalidades (público y privado, escolarizado y no escolarizado) en Técnico superior sumó apenas 179,295 personas, mientras que en licenciatura universitaria y tecnológica fueron 658,829 personas. (Fuente: http://www.anuies.mx/iinformacion-y-servicios/informacion-estadistica-de-educacion-superior/anuario-estadistico-de-educacion-superior). Con estas cifras, no debería sorprendernos que en el año 2015 sólo el 16% de los adultos en México habían completado educación terciaria, de acuerdo con la OCDE, pero si a estos bajos números le sumamos que la educación, en muchas escuelas, es de baja calidad pues estamos en un grave problema.

 

Es por ello que labores como las realizadas por los diferentes COEPES (Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior) se vuelven fundamentales para mejorar planes de estudios, lograr vinculación efectiva, y poder lograr que más personas puedan estudiar para poder ingresar a un centro de trabajo. Esto con el objetivo fundamental de que las personas tengan mayores posibilidades de obtener un empleo formal que les permita obtener un mayor nivel de ingresos.

 

A manera de conclusión podemos decir que si bien este sexenio caracterizó porque se crearon muchos empleos, además de los mies que se regularizaron al pasar del sector informal al formal de la economía, la gran asignatura que quedó pendiente fue la de mejorar los niveles de vida de la población. Las estadísticas oficiales muestran que en el mejor de los casos hubo un estancamiento, el cual se debió a la falta de aumento en la productividad de la mano de obra. El siguiente gobierno deberá implementar políticas fiscales que incentiven la inversión productiva en maquinaria y equipo, pero también deberá trabajar para con los centros educativos y los COEPES para que se mejoren las habilidades técnicas de la población que aspira a un empleo bien remunerado.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt