La evolución de la productividad en México y los estados

La teoría económica establece que una condición indispensable para mejorar los niveles de ingreso promedio de la población ocupada, sin ocasionar presiones inflacionarias, así como la calidad del crecimiento económico, es el que aumente la productividad de la mano de obra. La productividad laboral puede ser medida de diversas maneras, pero la más común consiste en cuantificar la producción lograda por trabajador ocupado.

En este sentido, tenemos que de acuerdo con cifras de INEGI, el Índice global de productividad laboral del total de la economía (con base en la población ocupada) aumentó apenas 3.93% en el periodo de 2012 a 2018, lo que equivale a una tasa promedio anual de crecimiento de apenas 0.65%. Cabe señalar que el crecimiento de la productividad laboral de 3.93% fue producto de un incremento de 4.0% en la de las empresas constructoras, una caída de -2.1% en las industrias manufactureras, una disminución de -4.5% en el comercio al por mayor, un incremento de 11.5% en el comercio al por menor y un alza de 19.6% en los servicios privados no financieros.  La interpretación de la evolución en la productividad de la mano de obra empleada en las diferentes actividades económicas es que si aumenta la producción total más que el personal ocupado, entonces crece la productividad; y de manera análoga, si aumenta la población ocupada más que la producción, entonces cae la productividad laboral.

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Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Con estos datos en mente, pasemos ahora a analizar cómo se comportaron los ingresos promedio de la población ocupada. De acuerdo a estimaciones de GAEAP con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la población ocupada en México pasó de tener un ingreso promedio diario de 2.47 salarios mínimos en el cuarto trimestre de 2012 a uno de equivalente a 2.17 salarios mínimos en el mismo trimestre de 2018. Esto en pesos equivale a que el ingreso promedio de la población ocupada pasó de 149.48 pesos a 191.47 pesos por día en el periodo mencionado, lo que equivale a un aumento nominal de 28.1%; sin embargo, al tomar en cuenta que la inflación en el periodo fue de 27.4%, tenemos que el nivel de ingresos promedio por persona ocupada aumentó apenas 0.5% en términos reales.

Con estos datos y los del párrafo anterior, queda claro que si no crece la productividad laboral no habrá crecimiento sustancial de los niveles salariales de la población ocupada en México. Es decir, no debe sorprender que la productividad laboral total creció 3.93% en el pasado sexenio, y en el mismo periodo los ingresos promedio de la población  ocupada aumentaron apenas 0.5%.

Ahora, no obstante el escaso crecimiento de la productividad laboral, y en algunos casos, disminución de la misma, se debe destacar que el Producto Interno Bruto total de México creció en términos reales en 15.3% entre 2012 y 2018, lo que equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 2.4%. El aumento del PIB total se dio mientras que en el mismo periodo el PIB del sector de la construcción creció apenas 5.2% (0.85% promedio anual), el de la industria manufacturera fue de 14.4% (2.27% promedio anual), el del comercio al por mayor se elevó 22.1% (3.39% promedio anual), el del comercio al por menor subió 19.4% (2.99% promedio anual), mientras que el de los servicios no financieros se incrementó en 16.8% (2.62% promedio anual).

Al ver el aumento del PIB en términos reales, acompañado de un muy bajo incremento de la productividad total de la mano de obra, queda clara la razón  por la que el incremento del valor agregado en México no se traduce en mejoras salariales para el grueso de la población ocupada, tal como se comentó líneas arriba.

Si realizamos un análisis más detallado, podemos medir el comportamiento el Índice de Productividad Laboral de la industria manufacturera con base en el personal ocupado, elaborado por el INEGI, para el periodo de 2007 a 2018 por entidad federativa. Los datos muestran una importante polarización en la evolución de la productividad laboral de los estados del país. Para ilustrar esto, a continuación se presenta el desempeño de los estados, ordenados de mejor a peor (en paréntesis se muestra el tasa de crecimiento o disminución de dicha productividad): Baja California Sur (105.7%), Puebla (47.3%), Yucatán (41.0%), Jalisco (40.2%), Chihuahua (29.8%), Aguascalientes (27.9%), Guerrero (23.6%), Quintana Roo (18.6%), Estado de México (17.6%), Campeche (14.8%), Guanajuato (13.6%), San Luis Potosí (13.3%), Morelos (11.6%), Nayarit (8.4%), Baja California (8.0%), Ciudad de México (6.8%), Nuevo León (6.8%), Sinaloa (6.6%), Tabasco (6.4%), Tlaxcala (6.2%), Querétaro (1.5%), Michoacán (-3.0%), Coahuila (-12.7%), Sonora (-14.7%), Veracruz (-20.2%), Durango (-21.3%), Oaxaca (-21.4%), Chiapas (-21.9%), Tamaulipas (-27.3%), Hidalgo (-28.5%), Zacatecas (-37.4%), Colima (-39.1%). Vemos que son 21 entidades con aumento y 11 con disminución.

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Evidentemente, los estados de mejor desempeño en cuanto a crecimiento de su productividad fueron aquellos que lograron aumentar en mayor proporción su producción manufacturera en relación a su fuerza laboral empleada en dicha industria.

Para medir la relación entre el crecimiento de la productividad y el desempeño económico, en GAEAP medimos el  coeficiente de correlación entre el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) de la industria manufacturera y el Índice de Productividad Laboral, para algunos estados seleccionados y encontramos resultados también muy dispersos (en paréntesis se indica el valor del coeficiente de correlación): Jalisco (0.91), Guanajuato (0.90), estado de México (0.83), Nuevo León (0.69), Querétaro (0.66), Veracruz (0.44), Zacatecas (-0.42) y Ciudad de México (-0.43).

Estos resultados sugieren que hay algunos estados como Jalisco, Guanajuato y Estado de México, en los que el crecimiento de la productividad laboral si es un factor que incide favorablemente en su desempeño económico; pero también hay otro grupo de entidades, como Nuevo León, Querétaro y Veracruz en las que la incidencia del aumento en la productividad laboral en el desempeño de la industria manufacturera es no es tan elevada. Por su parte, hay otras entidades como la Ciudad de México en donde la fuerza laboral en la manufactura es cada vez más productiva pero el peso específico de esta actividad ha venido disminuyendo en la última década. Finalmente, también hay entidades como Zacatecas en donde su actividad manufacturera ha crecido de manera importante, aunque su mano de obra en la manufactura es cada vez menos productiva.

Desde luego que se pueden realizar muchos más análisis con un mayor nivel de detalle a nivel nacional y estatal, y claro que también se pueden obtener muchas conclusiones de lo aquí presentado; sin embargo, el punto fundamental es que se deben establecer políticas públicas tendientes a que aumente la productividad laboral en todos los sectores productivos y en todas las entidades del país. En este sentido hay dos acciones fundamentales para elevar la productividad de la mano de obra, y son: 1. Elevar el nivel de capacitación y competencias de la población económicamente activa, y 2. Brindar incentivos fiscales a la inversión productiva de manera que las empresas puedan adquirir más y mejor maquinaria y equipo.

La estrategia de apostarle a los aumentos en la productividad hará menos complicado el gigantesco reto de disminuir las brechas salariales en la población ocupada, por lo que debiera tal vez ser el objetivo número uno de la Secretaría de Economía en el actual sexenio, pero no será suficiente y se requerirán políticas de apoyo por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como de la Secretaría del Trabajo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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No al CPTPP: el caso de Textil, Vestido y Calzado

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El CPTPP podría acabar con al menos 12,622 empleos directos en textil, vestido y calzado en los próximos cinco años

Después de la firma del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés), el pasado 8 de marzo en Santiago de Chile, hemos visto una intensa campaña por parte de funcionarios de la Secretaría de Economía defendiendo sus supuestos “beneficios”. Esto a pesar de que al día de hoy seguimos sin ver un solo estudio técnico serio, que dé soporte a las afirmaciones de los funcionarios respecto a las ventajas que tendría este acuerdo para la economía nacional. Hablan de las ventajas del CPTPP como si fuera lo mismo que el fallido Tratado Transpacífico (TPP), siendo que al no estar Estados Unidos en el nuevo acuerdo, estamos entrando en un tratado que tendrá repercusiones para México completamente diferentes.

 

Dado lo anterior, y ante la falta de estudios técnicos que midan el impacto del CPTPP en el empleo en México, a través de GAEAP decidí elaborar un modelo econométrico sencillo que arroje cierta luz para responder esta duda. A continuación presento las generalidades del modelo:

 

El objetivo es conocer cómo el incremento de las importaciones y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) impactan el empleo total en las siguientes cuatro ramas de actividad: 1. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles; 2. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir; 3. Fabricación de prendas de vestir; y 4. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos. Esta información se obtuvo de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI.

 

Por su parte, el valor de las importaciones se obtuvo de INEGI para la rama Textiles, artículos de vestir e industria del cuero; mientras que los valores de PIB utilizados fueron los de las ramas de actividad: 1. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles; 2. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir; 3. Fabricación de prendas de vestir; y 4. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos.

 

Antes de presentar los resultados del modelo, quisiera comentar algunas cifras importantes. Según la EMIM, la suma del empleo total en las ramas de actividad arriba mencionadas pasó de 354,304 personas en el cuarto trimestre de 2007 a 284,770 personas en el mismo trimestre de 2017, lo que equivale a una pérdida del 19.6% de los empleos en los últimos diez años. Esto se dio mientras que en el mismo periodo el valor de las importaciones de los productos textiles, vestido, cuero y calzado subió de 2.602 miles de millones de dólares a 3.307 miles de millones de dólares, lo que representa un incremento de 27.1%. Por su parte, el PIB (en pesos de 2013) de las ramas de actividad antes mencionadas pasó de 123.457 miles de millones de pesos (mmdp) en el cuarto trimestre de 2007 a 120,656 mmdp en el cuarto trimestre de 2017, lo que representa una caída en términos reales de -2.3% en los últimos 10 años (ver Tabla 1 y Gráficas 1 y 2).

Tabla 1

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Gráfica 1

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Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Estos datos son impactantes, y se deben hacer algunas aclaraciones sobre los mismos. 1. La cifra de empleo total que hace la EMIM para estas ramas de actividad está claramente subestimada y en realidad estas actividades dan empleo directo a aproximadamente 1.2 millones de personas a nivel nacional; 2. Las cifras de importación oficiales no toman en cuenta el grave y extendido problema de contrabando y subvaluación de mercancías que afecta a estos sectores, de manera que si se conocieran los datos de contrabando y no hubiera subvaluación veríamos valores de importaciones considerablemente más elevados a los reportados por las autoridades.

Gráfica 2

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Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Con esto en mente, procedo a mostrar los resultados del modelo econométrico:

El modelo arrojó que por cada millón de dólares en que aumentan las importaciones de las ramas de actividad antes mencionadas, se pierden en México 26 empleos directos en esas mismas ramas. Por su parte, si el PIB de México en esas ramas de actividad aumenta en 18.5 millones de pesos (valores de 2013), vemos que se crean 35 empleos directos en esas mismas ramas de actividad. Este estudio está a disposición de quien lo desee para consulta, favor de solicitarlo si es de su interés.

Esos datos son más que reveladores porque podemos inferir que, si con todo y que las fracciones sensibles quedarán con un arancel de 0% en plazos que van de 13 a 16 años, en 5 años las importaciones de textil, vestido, cuero y calzado aumentan en 20%, se perderán en México un total de 12,622 empleos directos. Por su parte, si en 10 años las importaciones aumentan en 40% perderíamos al menos 28,700 empleos directos en estas ramas de actividad. Esto sin tomar en consideración que tanto los datos de empleo reportados por la EMIM, como las cifras de importaciones, están subestimados, por lo que la pérdida de empleos sería mucho mayor. Es importante precisar que con los escenarios planteados de aumento de importaciones, no se esperan incrementos en el PIB de estas ramas de actividad (como ha venido pasando en los últimos años), por lo que no habría forma de crear empleos en estas ramas suponiendo mayores ventas en el mercado interno si siguen aumentando las importaciones.

 

Pero otra conclusión importante que podemos obtener del modelo econométrico es que si el gobierno federal impulsara a estas ramas de actividad se podrían crear miles de empleos adicionales, sobre todo en las zonas donde éstos hacen más falta. Con los incentivos fiscales correctos y los apoyos de programas como el PPCI (Programa para la Productividad y Competitividad Industrial) se podrían dar las inversiones para que se reconvierta la industria y pueda crecer con mayor competitividad. Si de lo que se trata es crear empleos, resulta mucho mejor incentivar la industria nacional que abrir las fronteras a países que tienen todo tipo de ventajas desleales (subsidios, dumping, sueldos de miseria, entre otros).

 

Es así que queda claro que estar en el CPTPP con Vietnam, sin duda tendría un impacto negativo en miles de familias mexicanas, las cuales se quedarían sin su fuente de ingreso. Para el gobierno federal esto no representa mayor problema porque en su lógica de una economía de libro de texto dicen que los que pierdan su empleo podrán encontrar otro en alguna otra actividad (movilidad del factor trabajo), pero la realidad es otra ya que en el mejor de los casos para poder mover a un trabajador de una fábrica de zapatos a una ensambladora de automóviles se requerirá de mucha capacitación y entrenamiento; y en el peor de los casos tendremos la pérdida de miles de empleos manufactureros que se irán a trabajar al comercio y los servicios, los cuales en general pagan sueldos más bajos.

 

Este ejercicio se puede replicar para otras ramas de actividad para saber el impacto que tendrá el CPTPP, y este es el tipo de análisis que deben ser presentados a los Senadores de la República, ya que son ellos los que tienen la última palabra respecto a la ratificación del CPTPP en México. De igual manera, los Senadores pueden pedirle al Secretario de Economía que firme cartas paralelas con Vietnam y Malasia, que ayuden a mitigar los impactos de este acuerdo internacional en los sectores sensibles de la economía mexicana.

 

Hasta ahora la Secretaría de Economía se ha negado a firmas cartas paralelas con Vietnam, a pesar de que otros países si lo han hecho, argumentando que no tenemos nada que ofrecerles a los vietnamitas. Esto es una visión muy parcial del problema, ya que lo que tenemos que ofrecerle a los asiáticos es muy grande y muy importante, y es nuestro mercado nacional.

 

Aún estamos a tiempo de evitar una mayor desindustrialización de México y los Senadores deben conocer los estudios que evidencian lo que sucederá antes de tomar una decisión. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que se pierdan miles de empleos y que los dueños de las empresas de textiles, vestido y calzado pierdan su patrimonio.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

México en el CPTPP, ¿nos equivocamos?

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El CPTPP fue firmado el 8 de marzo en Santiago de Chile

Parece que desde que el presidente Carlos Salinas de Gortari firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), todos los mandatarios han tenido el deseo de pasar a la historia como signatarios de acuerdos comerciales. Por citar solo algunos ejemplos, Ernesto Zedillo firmó el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), Vicente Fox los tratados con Japón y Uruguay, luego con Felipe Calderón se concretaron los tratados con Perú y varias naciones de Centroamérica, además de que comenzaron las negociaciones  del Tratado Transpacífico (TPP). Con Enrique Peña Nieto se continuaron y concluyeron las negociaciones del TPP, pero éste jamás vio la luz porque aunque fue firmado por sus 12 países miembros, antes de que éste fuera ratificado por los legislativos de cada estado miembro, en enero de 2017 el presidente de Estados Unidos anunció que se retiraban del acuerdo por considerarlo perjudicial para su economía.

 

Sin embargo, cuando la mayoría se había olvidado del tema, en enero de este año sorpresivamente se anunció que se habían resuelto diferencias entre Canadá y Japón y que se crearía el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés) y que éste sería firmado por los 11 miembros restantes del TPP, el 8 de marzo en la ciudad de Santiago de Chile. Como lo he comentado en pasadas entregas, el texto del CPTPP es básicamente el mismo del TPP en materia de reglas de origen y acceso a mercado, y sólo quedaron suspendidas unas 20 disposiciones de interés para Estados Unidos a manera de “zanahoria”, con la esperanza de que dicho país se integre al CPTPP.

 

En México varios sectores industriales se han pronunciado en contra del CPTPP ya que en principio ofrece muy pocas ventajas en términos de acceso a nuevos mercados, pero si pone en riesgo el mercado nacional al darle acceso a empresas de países con costos de producción considerablemente más bajos; y aquí tenemos el caso concreto de Vietnam, que en la práctica no es una economía de mercado al tener un estado que interviene fuertemente en toda la actividad económica creando distorsiones de precios en favor de sus productores.

 

Es así que de los 11 miembros del CPTPP, México ya tiene tratados de libre comercio vigentes con Canadá, Chile, Perú y Japón. El resto de los nuevos socios son Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Vietnam, Singapur y Brunei, naciones que por su tamaño de mercado, distancia y régimen de gobierno se antoja muy complicado incrementar nuestras exportaciones.

 

Para tener más elementos respecto a lo que podría suceder con este nuevo acuerdo comercial, a continuación analizamos el volumen y tendencias del comercio exterior de México con los restantes 10 países miembros del CPTPP.

 

Exportaciones

En el año 2017 las exportaciones totales de México sumaron 409.494 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 9.5% superior a la registrada en 2016. De este total, sólo 21.967 mmdd fueron exportaciones realizadas a los países miembros del CPTPP, lo que representa apenas el 5.36% del total de nuestras ventas al exterior.

 

De igual manera, en 2017 exportamos a Canadá 11.380 mmdd, a Chile 1.804 mmdd, a Perú 1.510 mmdd, a Australia 1.189 mmdd, a Nueva Zelanda 0.113 mmdd, a Malasia 0.710 mmdd a Vietnam 0.292 mmdd, a Japón 4.055 mmdd, a Singapur 0.905 mmdd y a Brunei 0.005 mmdd. En cuanto a las tasas de variación de las exportaciones mexicanas en 2017, tenemos que las destinadas a Canadá subieron +9.1%,  a Chile +3.4%, a Perú +7.6%, a Australia +42.4%, a Nueva Zelanda +20.9%, a Malasia +58.6%, las que van a Vietnam se desplomaron -71.9%, las que van a Japón subieron +7.3%, a Singapur +6.4% y a Brunei +183.9%.  Es así que el valor total de las exportaciones de México a los países del CPTPP aumentaron apenas 6.5% en 2017. Sin embargo, se debe mencionar que el valor de las exportaciones a los países del CPTPP con quienes no tenemos un tratado de libre comercio vigente pasaron de 3.270 mmdd en 2016 a 3.216 mmdd en 2017, lo que representa una disminución de -1.7%.

Exports CPTPP

Importaciones

En 2017 las importaciones totales de México sumaron 420.369 mmdd, cifra 8.6% superior a la registrada en 2016.  De este total, 44.634 mmdd fueron importaciones provenientes de los países miembros del CPTPP, lo que equivale a 10.61% del total de importaciones, y es aquí donde podemos generar una primera observación relevante, ya que estamos entrando a un acuerdo comercial con naciones que son el destino de apenas el 5.36% de nuestras exportaciones, pero son el origen del 10.61% de nuestras compras.

 

En 2017 realizamos importaciones de Canadá por 9.787 mmdd, de Chile por 1.536 mmdd, de Perú 0.513 mmdd, de Australia 0.344 mmdd, de Nueva Zelanda 0.358 mmdd, de Malasia 7.887 mmdd, de Vietnam 4.615 mmdd, de Japón 18.184 mmdd, de Singapur 1.405 mmdd y de Brunei apenas 52 mil dólares. En cuanto a las tasas de variación de las importaciones mexicanas en 2017, tenemos que las originarias de Canadá subieron +1.6%,  de Chile +15.1%, de Perú cayeron -7.7%, de Australia se desplomaron -34.7%, de Nueva Zelanda retrocedieron -1.6%, de Malasia cayeron -3.4%, las que vienen de Vietnam subieron +15.0%, las de Japón subieron +2.4%, de Singapur +9.9% y de Brunei +477.8%.  Es así que el valor total de las importaciones de México provenientes de los países del CPTPP aumentaron 2.3% en 2017. Sin embargo, se debe mencionar que el valor de las importaciones desde los países del CPTPP con quienes no tenemos un tratado de libre comercio vigente pasaron de 14.344 mmdd en 2016 a 14.611 mmdd en 2017, lo que representa un aumento de 1.9%.

 

En este punto vale la pena hacer otra importante reflexión y contrastar que mientras que las exportaciones mexicanas a los países del CPTPP con los que no tenemos tratado de libre comercio vigente cayeron -1.7%, nuestras importaciones desde esas naciones crecieron 1.9%. Y para ilustrar la falta de reciprocidad comercial, se debe señalar que en 2017, mientras que nosotros les exportamos a estas naciones 3.217 mmdd, les compramos casi 4 veces más de lo que les vendemos, cifra que alcanzó 14.611 mmdd.

Imports CPTPP

Saldo de la balanza comercial

En el 2017 México registró un déficit en su balanza comercial total por -10.874 mmdd, cantidad 17.1% inferior al déficit de -13.125 mmdd registrado un año antes. No obstante lo anterior, nuestro déficit con las naciones del CPTPP sumó -22.666 mmdd en 2017, cifra 1.4% inferior al déficit observado en 2016. A nivel país tuvimos un superávit comercial con Canadá por +1.592 mmdd, clon Chile superávit de +0.267 mmdd, con Perú superávit de +0.997 mmdd, con Australia superávit de +0.845 mmdd, con Nueva Zelanda déficit de -0.245 mmdd, con Malasia déficit de -7.176 mmdd, con Vietnam déficit de -4.323 mmdd, con Japón déficit de -14.128 mmdd, con Singapur déficit de -0.500 mmdd y con Brunei superávit de +0.005 mmdd.

SBC CPTPP

Es importante señalar que con las naciones del CPTPP con las que no tenemos un acuerdo comercial vigente registramos un déficit comercial agregado de -11.395 mmdd en 2017, cifra 2.9% superior al déficit observado en 2016, cuando este sumó -11.073 mmdd. Esto nos lleva a una nueva reflexión y a cuestionarnos la conveniencia de que se haya firmado un acuerdo comercial con naciones con las que ya de por si tenemos un importante desequilibrio comercial, sobre todo porque la realidad es que Malasia y Vietnam, naciones con las que ya tenemos importantes desequilibrios comerciales, no hay grandes oportunidades de exportación, dado que éstas naciones pueden abastecerse a un costo más bajo de naciones como China.

 

Ante estas cifras, la posición de la Secretaría de Economía ha sido que estamos en el CPTPP porque es estratégico porque “en su panza” tiene un TLCAN, y de esta manera, si fracasa la renegociación con Estados Unidos y Canadá, sería más factible que una vez que termine su mandato el presidente Donald Trump, Estados Unidos regrese al CPTPP a que se vuelva a construir un TLCAN.

 

Pero este no puede ser considerado como un argumento válido ya que para muchas industrias hace más daño el estar en el CPTPP que quedarnos sin TLCAN. Y esto es algo que el Senado de la República debe valorar al analizar y votar si se aprueba el CPTPP. La realidad es que no se han hecho estudios serios y profesionales que digan que sectores se beneficiarían, y en que grado, del CPTPP y parece que la única razón por la cual le estaremos entregando nuestro mercado a naciones como Vietnam es por los funcionarios mexicanos que quieren pasar a la historia como impulsores del libre comercio.

 

Debe quedar claro que el CPTPP ocasionará un mayor deterioro de los niveles salariales en México, ya que industrias como la del vestido, textil y calzado (por citas sólo algunas) sufrirán por el crecimiento de las importaciones de naciones como Malasia y Vietnam. Estos países le harán daño a México porque, como quedaron redactadas las reglas de origen, se abastecerán de materia prima barata de China y elaborarán productos pagando a sus trabajadores sueldos que en promedio están 50% por debajo de lo que se paga en México. Esto aunado a los riesgos fundados de que se prestarán para realizar triangulación de productos no originarios buscando obtener preferencias arancelarias, aprovechándose de la ineficacia en la verificación de origen.

 

El CPTPP entrará en vigor una vez que 6 de sus 11 miembros lo hayan aprobado. Esperemos que el Senado de la República actúe con responsabilidad y analice bien los costos que este acuerdo tendrá en la producción y empleo en nuestro país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El CPTPP es una bomba de tiempo

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Miles de manifestantes en Australia y Nueva Zelanda han externado su rechazo al CPTPP

El pasado 24 de enero, 11 países de la Cuenca del Pacífico alcanzaron un acuerdo para firmar un resucitado Tratado Transpacífico (TPP), pero ahora con el nombre de Acuerdo Global y Progresivo para la Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés). Este enorme tratado comercial, TPP, había sido casi olvidado después de que el año pasado, el presidente estadounidense Donald Trump, retiró a su país del mismo haciendo mención a preocupaciones por una eventual pérdida de empleos.

 

El CPTPP está programado para ser firmado el próximo 8 de marzo en Santiago, Chile, y no obstante lo anterior, el texto de este acuerdo apenas fue dado a conocer el pasado 21 de febrero a nivel mundial. De este texto revisado se desprende que no hay cambios en materia de reglas de origen (la determinación del porcentaje de contenido regional que un bien debe tener para gozar de preferencia arancelaria) y acceso a mercado (el periodo de desgravación o disminución de los aranceles).

 

Sin embargo, Patricia Ranald, de la Red Australiana de Libre Comercio e Inversión (AFTINET por sus siglas en inglés) ha señalado que en la nueva versión del acuerdo, hay nuevas disposiciones entre Vietnam y los otros países que debilitan las obligaciones en materia de derechos laborales. Ranald ha calificado al CPTPP como “un lío de acuerdos separados improvisados para resolver problemas planteados por Canadá y otros”. Esto es secundado por Steve Ciobo, Ministro de Comercio e Inversión de Australia, quien ha señalado que el CPTPP está conformado por 18 tratados de libre comercio.

 

El CPTPP también incluye nuevas disposiciones entre Canadá y los otros países en temas culturales, y nuevas disposiciones para el acceso de la industria automotriz entre Canadá, Japón, Malasia y Australia.

 

Por su parte, existen otras 20 disposiciones, que habían sido impulsadas por los Estados Unidos que han sido suspendidas en tanto dicho país no regrese al acuerdo. Entre éstas están muchas de las disposiciones más perjudiciales del acuerdo, tales como derechos de propiedad intelectual más estrictos para las corporaciones, las cuales habían sido aceptadas en su momento por los demás países como condición para ganar acceso al mercado estadounidense.

 

Sin embargo, este tema de la “suspensión” de las provisiones controversiales del CPTPP no es garantía de que éstas entren en efecto hasta que Estados Unidos se incorpore al acuerdo, ya que el artículo 2 del CPTPP señala que las suspensiones aplicaran “hasta que las partes estén de acuerdo en terminar la suspensión”. En otras palabras, nada fue realmente removido del TPP en el CPTPP.

 

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Los 11 países miembros del CPTPP

A este respecto Jack Burton de Open Source Industry Australia (OSIA) ha dicho que el CPTPP es “una bomba de tiempo” porque “nadie tiene idea de sí y cuando estas suspensiones serán reinstaladas. Si éstas algún día son reinstaladas tendremos una situación tan mala como si el TPP original hubiera entrado en efecto. Mientras tanto, tenemos algo aún peor: dos terceras partes de las restricciones originales propuestas del TPP relacionadas a anti-comercio y anti-innovación, además de una total incertidumbre sobre sí y cuando la otra tercera parte pueda ser resucitada”. En la industria, la incertidumbre arbitraria tiende a desmotivar el comercio de largo plazo y la inversión.

 

Aunado a lo anterior, la secrecía en las negociaciones ha sido denunciada por grupos de activistas anti-TPP desde el principio, y con el CPTPP no fue la excepción. Se dice que los gobiernos sólo dan a conocer información positiva sobre posible acceso a mercado generado por el acuerdo, pero el texto completo con los cambios no había estado disponible para el escrutinio público, sino a partir del 21 de febrero, 15 días antes de su firma.

 

Dado lo anterior, varios grupos de los países miembros del CPTPP (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur, Perú y Vietnam) están solicitándole a sus cuerpos legislativos que realicen una valoración independiente del acuerdo, así como de sus costos verdaderos.  Se han hecho llamados para que economistas independientes realicen modelos para determinar los impactos en cada país, dado que no se sabe cuántos empleos se crearán y se eliminaran con este acuerdo comercial; y es que hay un enorme riesgo de que se sacrificarán muchos empleos y la soberanía nacional en favor de las ganancias de las corporaciones multinacionales.

 

Ged Kearny, presidente del Consejo Australiano de Sindicatos Comerciales (ACTU) ha dicho que “los acuerdos comerciales como este son muestra del fallado experimento neoliberal que nos ha dejado con salarios estancados y la mayor inequidad de los últimos 70 años”.

 

Y como no va a ser así, si teniendo a Vietnam en el CPTPP estamos hablando de que habrá importaciones masivas por parte de México en sectores como textil, vestido y calzado (por mencionar sólo algunos), los cuales serán fabricados con materias primas baratas de China y serán ensambladas con mano de obra aún más barata de Vietnam. Es por esto que México debería abandonar la intensión de firmar el CPTPP y debería mejor enfocarse en implementar políticas públicas que mejoren los sueldos de los trabajadores mexicanos. ¿Cómo piensan que van a subir los sueldos en México enfrentando la competencia desleal por parte de países como Vietnam? De acuerdo al propio gobierno de Vietnam, el salario promedio en dicha nación es de 150 dólares al mes (https://www.vietnamonline.com/az/average-salary.html), lo cual equivale a 2,780 pesos, menos de la mitad de lo que es el salario promedio en México. Si a esto le agregamos que Vietnam sigue sin ser una economía de mercado, pues ya nos podemos imaginar lo que sucederá en México con nuestra planta productiva cuando las importaciones desde dicho país aceleren su tasa de crecimiento.

 

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En varios de los países miembros del CPTPP solicitan se haga una revisión profunda de los costos del acuerdo antes de una aprobación

Pero para terminar de complicar las cosas, el CPTPP aun contiene los peores elementos del TPP original como lo son las disposiciones para la resolución de controversias inversionista-estado (ISDS), las cuales le dan a las corporaciones el derecho a demandar a los gobiernos en tribunales especiales si ocurre un cambio en las leyes que les merme sus utilidades. Respecto a este asunto, la Comisión de las Naciones Unidas sobre Leyes de Comercio Internacional sostuvo reuniones el pasado noviembre para discutir sus preocupaciones respecto a ISDS y entre éstas estaban: el costo y duración de las disputas, el tema de las corporaciones que no pagan los costos si se falla en su contra, reclamos frívolos por parte de inversionistas, fallos inconsistentes, y falta de transparencia e imparcialidad de los árbitros.

 

Dado todo lo anterior y la obsolescencia de las reglas de origen ante la ausencia de Estados Unidos en el acuerdo, aunado a la enorme secrecía con la que se continuó el proceso de negociación del CPTPP, es que es fundamental que la Secretaría de Economía de México convoque a los sectores productivos a presentar los análisis de sus sensibilidades y sobre cómo les afectará de manera negativa el CPTPP.

 

En caso de que la Secretaría de Economía quiera justificar que no hará consultas porque ya se realizaron hace más de un año en el seno del Senado de la República, cuando se discutía el TPP, pues entonces se debe solicitar a los Senadores que actúen con responsabilidad y no aprueben un tratado comercial que será dañino para México; además de que debe quedar muy claro que no es lo mismo el TPP que el CPTPP, y por lo tanto se debe volver a escuchar a los sectores productivos en sus inquietudes ante la ausencia de Estados Unidos en este nuevo tratado comercial.

 

El ignorar esto por parte de la Secretaría de Economía y del Senado de la República tendrá importantes repercusiones en el proceso electoral mexicano, por la gigantesca molestia que se ocasionará en los sectores productivos nacionales. Es así que se debe explicar claramente primero que gana México con el CPTPP antes de cualquier aprobación, aunque ya sabemos que será muy difícil que encuentren alguna justificación técnica real.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*¨

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.mx

TLCAN sin avances sustanciales, CPTPP el nuevo riesgo

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Concluyó la Sexta Ronda de negociaciones del TLCAN con avances marginales, nada en los temas sustantivos

México está viviendo un momento de importantes definiciones en materia comercial. Por un lado tenemos la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y por el otro la inminente resurrección del Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sin Estados Unidos, al cual se le ha denominado TPP-11 o bien CPTPP. En esta entrega quiero abordar el estatus que guardan ambos acuerdos comerciales.

 

Al momento de escribir estas líneas está a punto de concluir la sexta ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN y podemos señalar que, a diferencia de las anteriores, ésta termina con un cierto optimismo por parte de los jefes negociadores de los tres países que conforman el bloque comercial. De acuerdo con una nota publicada el sábado 27 de enero en el portal de internet de Radio Canada International y titulada “NAFTA talks in Montreal end with glimmer of hope”, se destaca que Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá dijo a los medios “Creo que fue una semana positiva, nos estamos moviendo en la dirección correcta pero aún falta mucho por avanzar”.

 

Este tono optimista contrasta con lo publicado unos días antes, cuando el jueves 25 de enero, varios medios reportaron que tres fuentes cercanas a la negociación del TLCAN dijeron que Estados Unidos se mantenía firme en sus demandas. Esto provocó que surgieran preguntas respecto a si se estaba dando algún movimiento real en la más reciente ronda de negociaciones. De hecho un funcionario hablando en condiciones de anonimidad dijo a Reuters: “Hemos traído flexibilidad, hemos traído ideas, pero el problema es que los Estados Unidos no se han movido ni una pulgada. Ellos dicen ´es mi propuesta o nada.´”

 

No obstante lo anterior, los funcionarios de los tres países admitieron que las intensas negociaciones programadas del 21 al 29 de enero en Montreal fueron más constructivas de lo que se esperaba y que los negociadores atendieron temas sensibles tales como la regla de origen para automóviles, la resolución de controversias, la cláusula de extinción del acuerdo cada cinco años (conocida como “sunset”); es decir todos los temas escabrosos que son considerados potenciales “pastillas envenenadas”.

 

Por su parte, un funcionario canadiense que habló en condiciones de anonimato dijo que los negociadores cerraron un capítulo sobre anticorrupción y que se lograron avances sustanciales en al menos otros seis capítulos. Además hay planes para que en los próximos dos meses se lleven a cabo nuevas rondas de negociación en la Ciudad de México y Washington, para seguir elaborando sobre lo que se construyó en Montreal.

 

No obstante lo anterior, todavía subsisten diferencias sustanciales en las posiciones de los tres países en temas tales como la resolución de controversias, capítulo laboral y la cláusula sunset que exige Estados Unidos. De hecho el portal de noticias canadiense NGNews señala en una nota del sábado 27 que “apenas si ha comenzado la negociación seria, ninguno de los tópicos duros se ha completado; otros elementos irritantes como productos lácteos apenas si han sido tocados; y los negociadores están esperando escuchar lo que siga el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, cuando atienda las negociaciones el lunes 29.”

 

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Quedan apenas ocho semanas, en el calendario oficial, para que concluya la renegociación del TLCAN

En este contexto es importante recordar que de acuerdo al calendario oficial de la renegociación, quedan apenas ocho semanas antes de que expire el tiempo para la renegociación, y el presidente estadounidense, Donald Trump se enfrentará en los próximos días a la decisión respecto a extender las negociaciones, pausar durante las elecciones nacionales en los Estados Unidos y México, o iniciar el proceso para la cancelación del TLCAN.

 

Por su parte, hay señales de que el cabildeo de México y Canadá, al contactar a diversos grupos de interés en Estados Unidos, están rindiendo frutos, ya que se percibe el apoyo en el Congreso estadounidense tanto por parte de legisladores republicanos como demócratas, quienes se han dado cuenta de que cancelar el TLCAN traerá más problemas a sus estados.  En este sentido, el sábado 27 se publicó una nota en la que se señala que un grupo de senadores del Partido Republicano le enviarán a Donald Trump una carta el 29 de enero (un día antes de su discurso del Estado de la Unión) diciéndole que debe conservar el TLCAN para seguir acrecentar las ganancias del mercado de valores y los logros económicos que el presidente dice que se han logrado gracias a su reforma fiscal.

 

Y mientras esto sucede con el TLCAN, los 11 países miembros del fallido TPP, anunciaron  el pasado 23 de enero que habían concluido de las discusiones de un acuerdo revisado, el cual se firmará el 8 de marzo en una ceremonia en Chile. Como lo he comentado desde este espacio, el TPP sin Estados Unidos pasará a denominarse, a partir de su firma, como CPTPP o Tratado Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica.

 

Las naciones que formarán parte del CPTPP son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam; y a través de diversos funcionarios se ha mencionado que se espera lograr mejoras comerciales y mayores accesos a los mercados participantes. Esto es especialmente importante porque este acuerdo comercial actualiza los términos de comercio entre Canadá y México, por lo que un eventual fracaso del TLCAN no obligaría a actualizarlo sólo para México y Canadá ya que el comercio entre ambas naciones se daría en el marco del CPTPP.

 

Fuera de esta ventaja, a juicio de muchos, el CPTPP representa un gran riesgo para múltiples industrias manufactureras mexicanas, así como para el sector agropecuario. Antes de abordar las razones por las cuales el CPTPP dañaría a productores mexicanos, vale la pena repasar algunos datos:

 

Los Estados Unidos se retiraron del TPP el 30 de enero de 2017, después de que el acuerdo se había concluido y firmado, sólo faltaba su ratificación e implementación por parte de cada país. Los países miembros del TPP representan aproximadamente el 40% del PIB mundial, pero sin Estados Unidos el CPTPP cubre el 13.6% del PIB mundial.

 

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El CPTPP sin Estados Unidos representa más amenazas que oportunidades para México

El CPTPP es un riesgo para México porque no cambia nada de lo estipulado por el TPP en materia de reglas de origen y acceso a mercado. Esto implica que naciones como Vietnam y Malasia tendrán acceso preferencial al mercado mexicano en muchos productos, pudiéndose abastecer de insumos chinos (China no forma parte del TPP), lo cual implica que tendrán menores costos de producción y desplazarán la producción nacional de muchos productos como calzado, textiles y ropa. ¿Existe posibilidad de que México se abastezca de insumos chinos para venderle a Vietnam y Malasia? Evidentemente no es un escenario con mucha probabilidad de ocurrencia.

 

Dada la urgencia y relevancia de este tema, en la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN) se ha tomado la decisión de crear una mesa de trabajo para analizar el impacto que tendría en la industria nacional la entrada en vigor del CPTPP. Sin embargo, existe el riesgo de que después del 8 de marzo vivamos en México un albazo legislativo y el Senado ratifique el CPTPP antes de que comiencen las campañas electorales y de que la industria nacional se pueda organizar para externar sus preocupaciones por el nuevo acuerdo comercial.

 

A manera de conclusión, vemos que en México seguiremos viviendo tiempos de intensidad en materia de negociaciones internacionales. Queda claro que aún falta resolver lo importante del TLCAN y que las negociaciones no concluirán pronto; y por parte del CPTPP se vuelve fundamental que la Secretaría de Economía escuche a los sectores productivos del país y no se enterquen en aprobar algo para México que será nocivo para la planta productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Nuestro superávit comercial con Estados Unidos se lo regalamos a Asia

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El debate comercial en México se ha centrado en el TLCAN, y se ha dejado de atender el tema de los déficits crónicos con las naciones asiáticas

Derivado de que el tema de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha absorbido buena parte de la discusión sobre asuntos comerciales internacionales, un asunto al que no se le ha prestado la debida atención es la evolución de nuestra relación comercial con otros importantes mercados como la Unión Europea y las naciones asiáticas.

 

Como es bien sabido, el presidente estadounidense ha criticado en incontables ocasiones al TLCAN por considerar que éste sólo beneficia a México. En esta entrega, confirmaremos de acuerdo con cifras oficiales que efectivamente México obtiene un gigantesco y creciente superávit comercial con Estados Unidos, pero que desafortunadamente nuestro país lo utiliza para financiar enormes déficits comerciales, en especial, con naciones asiáticas. Este no es un asunto transitorio o pasajero, sino que se ha convertido en un problema crónico que da sustento a las acusaciones de funcionarios estadounidenses en el sentido de que naciones asiáticas, en especial China, se benefician enormemente del TLCAN sin ser parte de él. A continuación se presenta la evidencia:

 

Exportaciones

De acuerdo con cifras del INEGI, en los primeros nueve meses de 2017 las exportaciones totales mexicanas sumaron 299.288 miles de millones de dólares (mmdd), lo que implica un incremento de 9.3% respecto a los mismos meses de 2016. Esta favorable evolución contrasta con la caída de 1.7% observada en el comparativo de 2015 a 2016 y responde principalmente al dinamismo industrial estadounidense.

 

A nivel región, el incremento de 9.3% en el valor de las exportaciones mexicanas es producto de una favorable evolución en las ventas a prácticamente todos los mercados, ya que las que tienen como destino los Estados Unidos crecieron 8.2%, las que van a la Unión Europea repuntaron 14.7%, mientras que las que son enviadas a las naciones asiáticas crecieron 25.7%; y dentro del total asiático las exportaciones a China crecieron 36.5%, las que van a Corea del Sur subieron 32.4% y las que van a Japón se elevaron 4.8%.

 

Cabe señalar que en los primeros nueve meses de 2017, el 80.3% del total de exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos, y son equivalentes a 240.343 mmdd; el 5.47% la Unión Europea, equivalentes a 16.371 mmdd; el 5.26% a Asia, equivalentes a 15.741 mmdd; y el restante 8.97% a otros mercados, equivalentes a 26.873 mmdd. Del total asiático el 1.65% de nuestras exportaciones van a China, cantidad que representa sólo 4.931 mmdd; el 0.79% van a Corea del Sur, y equivalen a 2.376 mmdd;  y el 0.93% a Japón, y representan 2.773 mmdd. Esto último cobra especial relevancia, ya que podemos ver en los primeros nueve meses de 2017 elevadas tasas de crecimiento de las exportaciones mexicanas a China y Corea del Sur, pero su participación dentro del total es muy bajo, lo que se traduce en incrementos nominales poco significativos.

Exports

Importaciones

Ahora, en cuanto a las importaciones totales por parte de México, vemos que en el periodo de los primeros nueve meses de 2016 a los mismos meses de 2017, éstas crecieron en 7.8%, al haber pasado de 286.101 mmdd a 308.339 mmdd. Este incremento contrasta con la caída que registraron éstas de -2.1% en el periodo de 2015 a 2016.

 

El aumento de 7.8% en las importaciones totales es producto de aumento en las importaciones provenientes de prácticamente todos los orígenes. Las que vienen de Estados Unidos subieron 8.0%, las de la Unión Europea 14.2%, mientras que las de las naciones asiáticas se incrementaron 6.2%. Dentro del total asiático, se debe destacar que las importaciones que provienen de China subieron 7.2%, las de Corea del Sur 16.4% y las de Japón 4.3%.

 

Se debe señalar que en los primeros nueve meses de 2017, el 46.3% de nuestras importaciones provienen de Estados Unidos, porcentaje equivalente a 142.878 mmdd; el 11.7% vienen de la Unión Europea, equivalentes a 36.214 mmdd; el 34.8% de Asia, las cuales representan 107.270 mmdd;  y el restante 7.2% de otras regiones, equivalentes a 21.977 mmdd. Del total asiático, el 17.4% de nuestras importaciones provienen de China, cifra que representa 53.803 mmdd; el 3.8% de Corea del Sur, que equivale a 11.643 mmdd; y el 4.4% de Japón, cantidad que representa 13.592 mmdd.

 

Al observar la participación relativa de las exportaciones y las importaciones de cada país respecto al total, queda claro con que países registramos superávits comerciales y con cuales déficits; y eso se detalla a continuación.

Imports

Saldo de la balanza comercial

En los primeros nueve meses de 2017, México registró un déficit en su balanza comercial de -9.051 mmdd, cifra menor en -26.4% comparada con el déficit comercial de -12.289 mmdd registrada en los primeros nueve meses de 2016. El déficit comercial de -9.051 mmdd, es producto de un superávit de 97.465 mmdd con los Estados Unidos, un déficit de -19.843 mmdd con la Unión Europea, un déficit de -91.528 mmdd con Asia, y un déficit de -22.957 mmdd con el resto del mundo. Estas cifras confirman lo que argumentábamos al principio de esta entrega en el sentido de que el creciente superávit comercial con Estados Unidos sirve principalmente para compensar el déficit comercial con las naciones asiáticas.

 

El problema de los déficits comerciales con las naciones asiáticas es un problema crónico. En los primeros nueve meses de 2012 éste ascendió a -70.625 mmdd, pero en los mismos meses de 2015 fue de -88.059 mmdd, en el mismo periodo de 2016 fue de -88.439 mmdd y ahora vemos que en los primeros nueve meses de 2017 ya suma -91.528 mmdd. Afortunadamente, en el mismo periodo el superávit comercial con Estados Unidos pasó de 76.545 mmdd en los primeros nueve meses de 2012 a los actuales 97.465 mmdd en los mismos meses de 2017, y con esta entrada de divisas compensamos los desequilibrios con Asia.

 

Del déficit comercial de -91.528 mmdd con las naciones asiáticas, cabe señalar que -48.871 mmdd son con China, -9.266 mmdd con Corea del Sur y -10.819 mmdd con Japón. De esta manera, estas tres naciones representan el 75.3% del déficit que tiene México con los países asiáticos, o bien, el déficit con estas tres naciones “se come” el 70.8% del superávit comercial que tenemos con los Estados Unidos.

 

Cabe señalas también que el déficit comercial con China también es un problema crónico, no obstante que las exportaciones mexicanas a dicha nación han aumentado de forma importante. En los primeros nueve meses de 2012 nuestro déficit comercial con China fue de -36.909 mmdd, para los mismos meses de 2016 fue de -48.030 mmdd y vemos que en los primeros nueve meses de 2017 ya es de -48.871 mmdd.

Saldo

La conclusión que uno puede obtener de todo esto es que parece que somos muy dependientes de nuestras exportaciones a Estados Unidos debido a que necesitamos financiar los gigantescos déficits con las naciones asiáticas, y en especial con China. Si lográramos abatir estos déficits, no nos afectaría tanto en nuestra balanza de pagos el perder algunas exportaciones a nuestro vecino del norte. Pero vemos que pasan los años y que las autoridades de la Secretaría de Economía y de Proméxico hicieron poco para lograr comenzar a nivelar nuestro comercio con Asia.

 

Tal vez con una renegociación exitosa del TLCAN que endurezca las reglas de origen para varios productos podría lograrse cerrarle la puerta a las crecientes importaciones provenientes de Asia. Y esto se podría lograr incentivando la producción nacional de aquellos bienes intermedios que actualmente traemos de Asia y que sirven de insumos para nuestras exportaciones a Estados Unidos.

 

Y otro punto que es muy importante para lograr mejorar nuestra balanza comercial con las naciones asiáticas es que se debe reforzar la lucha contra el contrabando y la subvaluación. En la medida en que las autoridades aduanales mexicanas tengan más herramientas para desechar valor cuando se pretendan importar mercancías claramente subvaluadas, lograremos disminuir el déficit comercial y tendremos una industria mucho más sólida.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La hipocresía de Walmart sobre el terremoto

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Walmart no es una empresa socialmente responsable, ni comprometida con México

Sucede que Walmart se viste de empresa socialmente responsable y anuncia más de 300 toneladas de diversos artículos a ser donados para los daminificados del sismo en Oaxaca y Chiapas. Ante esto, muchos se van con la finta y le aplauden a esa empresa, tan “comprometida con México”.

Pero la realidad es que esos “donativos” para los que la pasan mal en dos de los estados más pobres del país, realmente no le cuestan a Walmart, sino que le son exigidos a sus proveedores. O me regalas mercancía para donar o te dejo de comprar. Esta es la forma en que se realiza el chantaje.

Así es, Walmart no aporta nada, pero si se adorna quedando bien ante la sociedad y gobierno.

Por otra parte, me han informado fuentes confiables que existe un plan por parte de Walmart de vender el pan a tan sólo un peso la pieza en Chiapas y Oaxaca. Y claro que esto no será una aportación de ellos, sino que será con cargo a los industriales harineros del país, obligándolos a vender su producto casi a precio regalado. El plan de Walmart iría en detrimento de los panaderos de dichos estados, los cuales son muchos más. ¿Quién va a ir a una panadería a comprar un bolillo a 2 pesos si en Walmart te lo venden a uno?

La industria harinera nacional, con justa razón, se opone a este abuso por parte del mayor detallista del país.

Ante este tipo de hechos, y muchos más que implican un abuso por parte de Walmart para con sus proveedores como los descuentos obligados, es indispensable que la Secretaría de Economía tome cartas en el asunto para que se hagan valer los convenios de buenas prácticas comerciales.

Walmart no es un amigo del pueblo de México, ni de los industriales del país, hay que desenmascararlos.

Alejandro Gómez Tamez