No se erradicará el Covid, aprendamos a vivir con eso

Al momento de escribir estas líneas, oficialmente se han registrado 201 millones de casos de Covid-19 en el mundo, y de ese total, han fallecido 4.27 millones de personas. En el caso de México, los casos oficiales son 2.964 millones, mientras que las personas que han perdido la vida son 248 mil (El INEGI estima 35.3% más muertes por Covid-19 que las reportadas por el gobierno en el 2020). Desde luego que la cantidad real de casos y muertes a nivel global es considerablemente mayor a lo que indican las cifras oficiales. Ahora, la expectativa con la tercera ola de contagios, impulsada por la variante Delta, es que aún nos falta por ver muchas cosas terribles en materia de salud. En este contexto se abre un debate en cada nación respecto a qué hacer para enfrentar esta nueva ola. Se destaca la importancia de aumentar la vacunación, se refuerza el mensaje de que es indispensable usar cubrebocas y mantener la higiene de manos. Sin embargo, acecha la amenaza de que volvamos a enfrentar cierres de actividad económica y limitaciones a la movilidad, en caso de que el número de casos siga creciendo exponencialmente y que esto ocasione una saturación en el sistema de salud pública y privado.

Esta semana tuve la oportunidad de leer un artículo editorial respecto a la estrategia que deben seguir los gobiernos nacionales para enfrentar la enfermedad del Covid-19 causada por el virus SARS-CoV-2. El artículo se titula “La erradicación del Covid es una fantasía peligrosa y cara” y fue escrito por el Dr. Jay Bhattacharya y Donald J. Boudreaux. Fue publicado por el Wall Street Journal el 4 de agosto. En él se dan argumentos sólidos para pensar que los intentos de erradicar el Covid-19 de la faz de la tierra están destinados al fracaso, que el cierre de la actividad económica es un ejercicio perverso e inútil, y que los esfuerzos deben estar puestos en mantener buenos hábitos de higiene, así como de aumentar las tasas de vacunación. El virus que causa el Covid-19 no se va a ir jamás.

Cabe señalar que el Dr. Bhattacharya es profesor de medicina en Stanford e investigador asociado en la Oficina Nacional de Investigación Económica. El Sr. Boudreaux es profesor de economía en la Universidad George Mason.

El artículo argumenta que gran parte de la patología subyacente a la política gubernamental en contra del Covid surge de la fantasía de que es posible erradicar el virus. Aprovechando el pánico pandémico, los gobiernos de muchas naciones y los medios de comunicación “obedientes” han utilizado la atractiva idea de que es posible llegar a tener cero casos de Covid, y para ello se induce a una obediencia ciega respecto de las duras políticas que limitan la actividad económica, mismas que han sido arbitrarias, además de que en muchos países se han violentado las libertades civiles.

De entre todos los países, Nueva Zelanda, Australia y especialmente China, han adoptado con más celo la política de llegar a cero casos de Covid. El cierre inicial de China en Wuhan fue el más tiránico. Encerró infamemente a las personas en sus hogares, obligó a los pacientes a tomar medicamentos no probados e impuso cuarentenas de 40 días a punta de pistola.

Por su parte, el 24 de marzo de 2020, Nueva Zelanda impuso uno de los bloqueos a la actividad económica más onerosos del mundo libre, con fuertes restricciones a los viajes internacionales, cierres de negocios, prohibición a las personas de salir a la calle y un fomento oficial para que los ciudadanos denunciaran a sus vecinos. En mayo de 2020, después de haber alcanzado cero casos de Covid,  Nueva Zelanda levantó la mayoría de las restricciones a la actividad económica, excepto las cuarentenas para viajeros internacionales y los registros domiciliarios sin orden judicial, para hacer cumplir el bloqueo de actividades y movilidad.

Australia también implementó políticas para llegar a cero casos de Covid. Si bien los pasos iniciales se enfocaron en prohibir los viajes internacionales, los cierres de actividad allá también involucraron a las escuelas, separación ocasional de madres de recién nacidos prematuros, represión brutal de protestas y arrestos por deambular a más de 5 kilómetros de su hogar.

Los medios de comunicación y las revistas científicas acogieron con fanfarria el logro temporal de Nueva Zelanda y Australia cuando alcanzaron los cero casos de Covid, así como del éxito autodeclarado por parte de China. La respuesta autoritaria de China pareció tan exitosa, a pesar del historial del país de mentir sobre el virus, que los gobiernos democráticos de todo el mundo, en estado de pánico, copiaron la estrategia con resultados brutales para sus economías.

Es así que Australia, Nueva Zelanda y China levantaron sus cierres de actividad y celebraron; pero luego, cuando el Covid regresó a esas tres naciones, también lo volvieron a hacer los cierres de la actividad económica. Los bloqueos actuales de Australia en Sídney ahora son aplicados por patrullas militares junto con advertencias estrictas de los funcionarios de salud advirtiendo de los riesgos de algo tan simple como hablar con los vecinos. Después de que el primer ministro Boris Johnson anunció que el Reino Unido debe «aprender a vivir con» el virus”, el ministro encargado de atender el Covid-19 de Nueva Zelanda, Chris Hipkins, respondió imperiosamente: «Eso no es algo que hayamos estado dispuestos a aceptar en Nueva Zelanda».

El historial poco impresionante de la humanidad de erradicar deliberadamente enfermedades contagiosas nos advierte que las medidas de cierre de la economía, por más draconianas que sean, no pueden funcionar. Hasta ahora, el número de enfermedades de ese tipo eliminadas es de dos, y una de ellas, la peste bovina, afectó solo a los ungulados con un número par de dedos. La única enfermedad infecciosa humana que hemos erradicado deliberadamente es la viruela. Por su parte, la bacteria responsable de la peste negra, el brote de peste bubónica del siglo XIV, todavía está con nosotros, causando infecciones incluso en los EE.UU.

El Dr. Jay Bhattacharya y Donald J. Boudreaux agregan que si bien la erradicación de la viruela, un virus 100 veces más mortal que Covid, fue una hazaña impresionante, no debería usarse como un precedente para la lucha contra el Covid. Por un lado, a diferencia de la viruela, que era transportada solo por humanos, el SARS-CoV-2 también es transportado por animales, lo que, según algunas hipótesis, puede transmitir la enfermedad a los humanos. Necesitaríamos deshacernos de perros, gatos, visones, murciélagos y más para llegar a cero casos de Covid.

Por otro lado, la vacuna contra la viruela es increíblemente eficaz para prevenir infecciones y enfermedades graves, incluso después de la exposición a la enfermedad, con una protección que dura de cinco a 10 años. Recientemente ha quedado más que claro que las vacunas Covid son mucho menos efectivas para prevenir la propagación del virus.

Y la erradicación de la viruela requirió un esfuerzo global concertado que duró décadas y una cooperación sin precedentes entre las naciones. Nada como esto es posible hoy, especialmente si requiere un cierre perpetuo a la actividad en todos los países del mundo. Eso es simplemente pedir demasiado, especialmente a los países pobres, donde los cierres de la actividad económica han demostrado ser devastadoramente dañinos para sus esfuerzos de desarrollo (De acuerdo a la Coneval., en México la pobreza creció y ahora alcanza a 44% de la población). Es de esta manera que si incluso un reservorio no humano o un solo país o región no adopta el programa de erradicación del Covid, la estrategia de llegar a cero casos a nivel mundial fallaría.

Los costos de cualquier programa de erradicación del Covid-19 son inmensos y deben justificarse antes de que los gobiernos persigan tal objetivo. Estos costos incluyen el sacrificio de bienes y servicios no relacionados con la salud, así como otras prioridades de salud, prevención y tratamientos a los que se tendría que renunciar. El fracaso constante de los funcionarios del gobierno para reconocer los daños de los cierres económicos, a menudo poniendo como pretexto el principio de prevención, descalifica al Covid como candidato para su erradicación.

La única ruta práctica es aprender a vivir con el virus de la misma manera que hemos aprendido a vivir durante milenios con otros innumerables patógenos. Una política de protección bien focalizada puede ayudarnos a enfrentar el riesgo. Hay una diferencia mil veces mayor en el riesgo de mortalidad y hospitalización que representa el virus para los ancianos en relación con los jóvenes. Ahora tenemos buenas vacunas que han ayudado a proteger a las personas vulnerables de los estragos del Covid. La solución prioritaria es ofrecer la vacuna a los grupos más vulnerables en todas partes del mundo. Se debe abandonar la idea de los cierres de actividad económica, así como las  restricciones a la movilidad, ya que esto ha probado ser una estrategia fallida.

El Dr. Jay Bhattacharya y Donald J. Boudreaux concluyen mencionando que vivimos con innumerables peligros, cada uno de los cuales podríamos elegir sensatamente no erradicar. Las muertes de accidentes de automóviles podrían erradicarse prohibiendo los vehículos de motor. El ahogamiento podría erradicarse prohibiendo la natación y el baño en albercas. La electrocución podría erradicarse prohibiendo la electricidad. Vivimos con estos riesgos no porque seamos indiferentes al sufrimiento, sino porque entendemos que los costos de cero ahogamiento o cero electrocución serían demasiado altos. Lo mismo ocurre con la estrategia de llegar a cero casos de Covid.

 Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Inflación, tasas de interés y presiones en el tipo de cambio

Durante la semana que recién concluyó vimos como el tipo de cambio fue presionado al alza, de manera que éste llegó el viernes 18 de junio a niveles cercanos a los 20.70 pesos por dólar, desde los 19.87 pesos observados en el arranque de la semana. Esta evolución resultó sorpresiva para muchos, sobre todo si se toma en consideración que estábamos en un periodo de “estabilidad” cambiaria y que inclusive en la Encuesta Citibanamex de Expectativas del 7 de junio, el consenso manifestó que espera que el tipo de cambio se ubique en 20.50 unidades por dólar al cierre del año.  En esta entrega abordamos las razones de tal ajuste, y de los episodios de volatilidad que estaremos observando en el marcado cambiario, las cuales son principalmente de naturaleza externa, concretamente por lo que está sucediendo con el crecimiento económico de Estados Unidos y las presiones inflacionarias que está generando.

Desde hace varias semanas, no hay día en que los analistas de medios como el Wall Street Journal o de CNN, no mencionen que el fuerte crecimiento de la economía estadounidense está provocando un incremento en su tasa de inflación, misma que fue del 5.0% anual en mayo. Hay todo un debate respecto de si dicho aumento de los precios es un fenómeno temporal o será un fenómeno permanente, por lo que se especula respecto del impacto que esta inflación tendrá en el nivel de tasas de interés en los Estados Unidos y en el resto del mundo.  El impacto de los precios en el nivel de tasas de interés, así como la expectativa del nivel de éstas en el mediano plazo, es preocupante en un contexto en el que la mayoría de países aún se encuentra en un proceso de recuperación económica, cómo es el caso de México. Un movimiento global hacia tasas de interés más altas, con el Banco de la Reserva Federal (FED) encabezando dicho ajuste, genera el riesgo de sofocar los esfuerzos de recuperación económica en algunos lugares, especialmente en un momento en que la deuda de los mercados emergentes ha aumentado.

Los bancos centrales del mundo están atentos a la manera cómo irá respondiendo la FED al aumento de la inflación en EE.UU. En este sentido, los principales mercados bursátiles a nivel mundial cayeron el jueves 17 después de que los funcionarios del banco central estadounidense, tras su reunión de política monetaria, indicaron que esperan comenzar a subir las tasas de interés hacía finales de 2023. Esto es antes de lo que se había anticipado, tras su pasada reunión de marzo de este año, y es una respuesta clara a un posible sobrecalentamiento de la economía estadounidense.

El tamaño de la economía de EE.UU., que representa casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y la importancia de sus mercados financieros, han ejercido durante mucho tiempo una gran influencia en la formulación de la política monetaria a nivel global. Esto significa que, por lo general cuando la FED sube sus tasas de interés, los demás bancos centrales (en especial los de países en desarrollo) hacen lo propio. Inclusive, en ocasiones sólo basta con que la FED indique la intencionalidad de subir sus tasas de interés, para que en otros países se realicen ajustes al alza anticipadamente. Pero el crecimiento inusualmente fuerte de nuestro vecino del norte durante este año es fundamental para que la economía mundial se recuperé tras la crisis del 2020. De hecho, las expectativas de que el PIB de México pueda crecer arriba del 5% este año descansan en el supuesto de que la economía estadounidense nos jalará a través del sector exportador. Los funcionarios de la FED esperan que la economía estadounidense crezca un 7% este año, según las proyecciones publicadas el miércoles 16, lo que significa que EE.UU. por si sola generaría 1.75 puntos porcentuales del PIB mundial.

Entonces, anticipándose al apretón monetario que vendrá, los capitales salen de los mercados emergentes y por eso el tipo de cambio en México subió el 17 y 18 de junio. Para proteger sus tipos de cambio, ante la incertidumbre por la inflación y posibles movimientos en tasas de interés en Estados Unidos, es que los bancos centrales de Rusia, Brasil y Turquía subieron sus tasas de interés en las últimas semanas, además de que esta medida también obedece a los esfuerzos para reducir la inflación derivada del aumento de los precios de las materias primas este año. A medida que las fábricas de todo el mundo se esfuerzan por satisfacer la demanda estadounidense, los precios de las materias primas, desde el estaño hasta el cobre, se han disparado en todo el mundo.

El banco central de Brasil recientemente anunció su tercer aumento consecutivo en la tasa de interés de 0.75 puntos porcentuales a 4.25% y anticipó posibles aumentos adicionales en el futuro, mientras lucha contra una inflación del 8.1%. Por su parte, el Banco de Rusia ha elevado su tasa de referencia tres veces este año al 5.5%, luego de que la inflación se acelerara a más del 6% este mes, su nivel más alto en casi cinco años. El martes, la gobernadora Elvira Nabiullina dijo que Rusia continuará aumentando las tasas de interés y no espera que esto obstaculice el crecimiento económico.

El banco central de Turquía aumentó bruscamente su tasa de interés principal al 19% en marzo para contrarrestar la inflación de dos dígitos y la depreciación de la lira. Pero la lira turca ha vuelto a estar bajo presión en las últimas semanas dado que los inversionistas intentan evaluar si el banco central atenderá las demandas del presidente Recep Tayyip Erdogan de recortar las tasas.

Queda claro entonces, con base en lo anterior, que el crecimiento económico de Estados Unidos le esta haciendo bien al mundo porque apoya a las economías nacionales al impulsar las importaciones y las remesas desde Estados Unidos. Pero también la inflación que ocasiona y su impacto en las tasas de interés, aumentará los costos de endeudamiento. El ajuste se da en dos vías: por un lado un dólar más fuerte le ocasiona mayores costos a los países que han contratado deuda en dólares, pero por otra parte, le da más competitividad a los exportadores al abaratar sus productos en términos de dólares.

En el caso de México, la tasa de interés objetivo del Banco de México es del 4.0% y ya casi nadie piensa que ésta pudiera bajar más en lo que resta del año; por el contrario, la expectativa es que pudiera comenzar un ciclo alcista hacía finales de este año o principios del que sigue, en caso de que la inflación se mantenga en los niveles anualizados actuales (4.67% en marzo, 6.08% en abril y 5.89% en mayo). De hecho, considero que una de las principales razones por la que no hemos visto todavía un incremento en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico es por la inclusión de Gerardo Esquivel Hernández, Jonathan Heath y Galia Borja Gómez, como miembros de la Junta de Gobierno del banco central. Ellos tres han entrado durante la actual administración federal, y le han dado al Banxico una posición mucho más “paloma” en el sentido de privilegiar el crecimiento y creación de empleos. Esto no obstante que el mandato constitucional del banco central mexicano es preservar el poder adquisitivo de la moneda.

La gran pregunta que queda tiene que ver con lo que sucederá con la tasa de inflación en los Estados Unidos y lo que eventualmente ocurrirá con las tasas de interés por parte de la FED. La incertidumbre respecto de estos posibles movimientos mantendrá al tipo de cambio con alta volatilidad. Esperemos que aquí en México los proveedores de la industria no tomen el tipo de cambio en niveles de 20.70 como pretexto para seguir incrementando los costos de los insumos y materias primas. Eso generaría una espiral inflacionaria y presionaría al Banxico para subir las tasas de interés antes de lo anticipado.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos inherentes de las criptomonedas

El miércoles 9 de junio, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley que le da a la criptomoneda Bitcoin el carácter de “moneda de curso legal”, es decir, de dinero. De esta manera, en ese país el Bitcoin podrá ser usado “en cualquier transacción y cualquier título que las personas naturales o jurídicas públicas o privadas requerían realizar”. De igual forma, siendo que la moneda oficial de El Salvador es el dólar estadounidense, el tipo de cambio entre el Bitcoin y el billete verde será determinado libremente por el mercado y todo precio en El Salvador “podrá ser expresado en bitcoin”, además de que se obliga a todo agente económico a “aceptar bitcoin como forma de pago”. Quedan excluidos quienes por hecho notorio y de manera evidente “no tenga acceso a la tecnología” que permite ejecutar las transacciones.

Desde mi punto de vista, el autorizar una criptomoneda sumamente volátil como moneda de curso legal y con la que puedes pagar tus impuestos, es una enorme tontería. Pero ese no es en tema de esta entrega. El propósito es abordar dos cuestiones: primero, si la aprobación del Bitcoin como moneda de curso legal en un país que mantiene relaciones con Estados Unidos provoca que la mayor potencia económica mundial le tenga también que conferir el mismo carácter de “moneda”; y 2. Algunas de las razones por las cuales el Bitcoin probablemente esté destinado a ser simplemente una gigantesca  burbuja especulativa del Siglo XXI. Esto no quiere decir que la tecnología del blockchain no sea extremadamente útil, el tema es con las criptomonedas.

Implicaciones legales para Estados Unidos

La aprobación de esta ley hay provocado toda clase de especulaciones en el sentido de cómo reaccionará Estados Unidos y si la legislación estadounidense le dará estatus de dinero de curso legal.  En este sentido, previo a la aprobación de la Ley Bitcoin, el despacho estadounidense SmithAmundsen publicó una nota en la que señala que en principio no es claro el impacto que esta medida tendrá en la valuación de las reservas de divisas de El Salvador y cómo esto podría afectar su acceso al crédito en los mercados de capitales (https://www.jdsupra.com/legalnews/the-impact-of-el-salvador-recognizing-7997113/).

Respecto a las implicaciones para los Estados Unidos, SmithAmundsen menciona que según la legislación estadounidense, el Bitcoin está regulado como un commodity por parte de la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC por sus siglas en inglés). Por su parte el IRS (el SAT de EE.UU.) cataloga a la criptomoneda como «propiedad» para los efectos del impuesto sobre la renta federal. Por lo tanto, el tratamiento de Bitcoin según la ley de los EE.UU., probablemente no se verá afectado por la ley aprobada por El Salvador.

Sin embargo, algunos analistas han especulado que la adopción de Bitcoin por parte de El Salvador como moneda de curso legal podría hacer que el Bitcoin caiga dentro de la definición de «dinero» por parte del Código Uniforme de Comercio (UCC) de EE.UU. Dicho ordenamiento define el dinero como: [Un] medio de cambio actualmente autorizado o adoptado por un gobierno nacional o extranjero. El término incluye una unidad de cuenta monetaria establecida por una organización intergubernamental o por acuerdo entre dos o más países.

El que el Bitcoin entrara dentro de la definición de «dinero» del UCC tendría gigantescas implicaciones legales para todo el planeta. Sin embargo, la profesora Jeanne L. Schroeder no está de acuerdo con esa evaluación. Señala que “El Bitcoin no podría convertirse en “dinero” bajo las definiciones de la UCC, incluso si un gobierno lo adopta. El problema es que, aunque está redactado de manera desarticulada, en contexto, está claro que el término bajo la UCC se limita a moneda física o ‘mano a mano’ «. La interpretación es que la UCC limita el término «dinero» a la moneda física.

No obstante lo anterior, el despacho SmithAmudsen admite que no existe jurisprudencia o autoridad legal formal que permita predecir cómo se tratará al Bitcoin para efectos del UCC. Una vez que El Salvador ha aprobado la Ley Bitcoin, es un hecho que veremos una nueva ronda de debates sobre cómo deben Estados Unidos y otros países, tratar a Bitcoin.

Habiendo dicho todo lo anterior, me gustaría ahora abordar el segundo tema de esta entrega, el cual consiste en mencionar los riesgos inherentes a las criptomonedas, así como las contradicciones en las que han caído sus usuarios, una vez que éstas se han popularizado.

De acuerdo con un análisis de Chi Lo, publicado el 21 de mayo de este año en el blog de BNP Paribas Asset Management y titulado “Los riesgos inherentes de las criptomonedas: cuando bitcoin se encuentra con la CBDC de China”, se hace un magnífico recuento de los grandes retos que enfrentan las criptomonedas, tales como seguridad, medio ambiente, competencia por parte de las monedas digitales de los bancos centrales, entre otros.

Chi Lo comienza señalando que el incremento en los controles regulatorios, debido a que los bancos centrales protegen su soberanía de política económica y los gobiernos nacionales buscan mitigar el cambio climático, es un riesgo inminente para las criptomonedas. En este sentido no debe sorprender que la posición oficial de China es ‘anti-cryptos’.

El anonimato de las criptomonedas, especialmente en el caso de Bitcoin, viene con el costo de que no existe ningún recurso ni protección contra el robo, la pérdida u otras formas de delitos financieros. Esto crea un riesgo inherente que el mercado crypto está tratando de solucionar. Irónicamente, las posibles soluciones son las de la banca tradicional y son un mal augurio para las criptomonedas, ya que se destruye su característica de anonimato imposible de rastrear.

A largo plazo, la “protesta social” que ha dado popularidad al uso del Bitcoin podría mover a los los gobiernos nacionales a mejorar su gestión macroeconómica y fortalecer el marco de sus instituciones. De materializarse esto, las criptomonedas podrían verse marginadas por el auge de las monedas digitales de los bancos centrales caracterizadas por un ‘anonimato controlable’, como el planteado por el modelo chino.

El Bitcoin- Un nuevo tipo de arreglo institucional

La fiebre de las criptomonedas ha aparecido en los titulares de los diarios financieros, con el aumento del precio de Bitcoin (y su posterior debacle el último mes), además de que ha generado un intenso debate respecto del costo ambiental que implica la tecnología de criptomonedas. Sin embargo, estos pueden ser un tema secundario en comparación de una importante tendencia en desarrollo, que es la digitalización de la moneda de China, el yuan o renminbi.

La moneda digital del banco central (CBDC por sus siglas en inglés), oficialmente llamada Pago Electrónico en Moneda Digital (DCEP o ‘e-CNY’ en el caso de China), también pone en evidencia los riesgos inherentes de las criptomonedas. Las CBDCs podrían conducir a la desaparición de las cryptos cuando se pueda restablecer la confianza pública en la política monetaria y en las instituciones gubernamentales.

El punto de partida para el Bitcoin, y las criptomonedas en general, es la pérdida de confianza en las instituciones gubernamentales como el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y otras del mundo desarrollado, sobre todo después de la Gran Crisis Financiera de 2007-08 y ahora con el enorme crecimiento del dinero fiat en prácticamente todo el mundo tras la pandemia de Covid-19. El Bitcoin ha surgido como un nuevo tipo de arreglo institucional en el que los participantes acuerdan el valor del dinero sin el respaldo de instituciones públicas como los bancos centrales. La persistente idea de que Estados Unidos se aproxima a un periodo de elevada inflación provoca que más personas estén interesadas en cubrirse en instrumentos como el Bitcoin.

El costo ambiental del Bitcoin

El proceso de ‘minería’ de bitcoin, que determina su suministro finito de 21 millones de bitcoins en circulación para 2040, tiene un costo ambiental significativo en términos de consumo masivo de electricidad. Éste ha experimentado un aumento exponencial a lo largo de los años. El Centro de Cambridge para las Finanzas Alternativas estimó que la industria minera de bitcoins consumía alrededor de 143 teravatios-hora de electricidad al año en mayo de 2021, equivalente al 0.6% del consumo total de energía del mundo.

A modo de comparación, la red eléctrica principal de Australia usa menos de 200 teravatios-hora al año y toda Argentina usa solo 125 teravatios-hora al año. Bajo las iniciativas globales para el control del cambio climático, la minería de bitcoins se enfrenta a un riesgo inminente de un mayor control regulatorio global.

Este riesgo es especialmente prominente en China, donde el carbón es la principal fuente de energía, ya que ahí se lleva a cabo el 65.1% del total de la minería de Bitcoin. En su decimocuarto plan quinquenal, China estableció metas para que las emisiones de carbono alcancen su punto máximo para 2030 y para la neutralidad de carbono para 2060. Las fuertes emisiones provocadas por la minería de bitcoins podrían socavar estos esfuerzos de reducción de carbono.

La estrategia Anti-Bitcoin de China

El gobierno chino está comenzando a controlar la minería de bitcoins a medida que implementa los objetivos climáticos. Incluso las provincias ricas en energía renovable no quieren aceptar proyectos de minería de bitcoins. Prefieren favorecer los proyectos de uso intensivo de energía que se ajusten a los objetivos de desarrollo de Beijing. La minería de Bitcoin definitivamente no contribuye al desarrollo económico per se.

Desde el 2013, el Banco Popular de China (PBoC) prohibió a los bancos y comercios hacer transacciones con bitcoins. En 2017, cerró todos los exchanges (intercambios) nacionales y prohibió las ofertas iniciales de monedas (ICO) que creaban criptomonedas para financiar nuevas empresas. Se puede argumentar que, en estas circunstancias, la industria de bitcoins simplemente se mudaría de China a otro lugar. Evidentemente eso no ha sucedido.

Sin embargo, desde una perspectiva de control climático, es probable que el riesgo regulatorio que se observa ahora en China también surja en otros países. Por lo tanto, la minería de bitcoins / criptomonedas no tendrá a dónde ir a largo plazo. El impacto a corto plazo en la oferta podría presionar al alza el precio de bitcoin, inflando y prolongando la actual burbuja en su precio.

A pesar de la prohibición de China, millones de chinos todavía comercian con bitcoins a través de exchanges en el extranjero, o a través de corredores locales que organizan intercambios entre pares que no tienen un Exchange. Esto ha llevado al PBoC a comenzar a explorar la emisión de una moneda digital oficial, el DCEP. Las pruebas y experimentos con su circulación comenzaron en 2017. Beijing incluso planea usar su e-CNY como medio de pago en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en China.

Las monedas digitales de los bancos centrales están en camino

La tendencia es que los bancos centrales mundiales desarrollen y ofrezcan sus propias monedas digitales, tanto por razones económicas y políticas. En opinión de Chi Lo, esto podría marginar a las criptomonedas. Económicamente, los países quieren proteger sus sistemas monetarios y monedas para salvaguardar la soberanía de la gestión económica. La postura de China es claramente anti-bitcoin, con el PBoC apuntando a reemplazar el efectivo con un e-CNY controlado centralmente que le dará un ‘anonimato controlable’. Este es un ataque directo al anonimato irrastreable de los criptos.

El suministro fijo de bitcoins (y criptos) implica un gran ‘apocalipsis económico’ potencial que los bancos centrales quieren evitar. Una economía ‘basada en bitcoins’ (es decir, con el bitcoin de suministro fijo reemplazando todo el dinero fiduciario) le impediría al banco central tener la capacidad de llevar a cabo una política monetaria expansiva o anticíclica. Es simple economía: si fija variables nominales (Bitcoin, en nuestro caso), la producción real tiene que ajustarse a la baja para absorber cualquier impacto económico.

Entonces, en el caso de una recesión económica, cuando el suministro de bitcoins no puede expandirse, la producción económica entraría en caída libre. Fue este problema de la oferta monetaria rígida, lo que llevó a la desaparición del Patrón Oro y del sistema de Bretton Woods. Ambos privaron a los gobiernos de la capacidad de contrarrestar los grandes shocks económicos negativos, las crisis financieras y la deflación de los precios de los activos. ¿Alguien todavía piensa que el suministro fijo de Bitcoin es la panacea?

Políticamente, las CBDC inyectarán una nueva dimensión de intereses soberanos en competencia al ejercer influencia global en una futura guerra de divisas. Cuando una CBDC es generalmente aceptada por la comunidad global, impulsará el dominio de la moneda del país emisor en el fondo de reservas globales.

Las divisas se valoran como activos de reserva cuando cumplen dos condiciones:

1) Cuando sean estables, líquidos y ampliamente utilizados en transacciones internacionales.

2) Cuando están respaldados por un país que tiene vínculos importantes con el sistema global.

La revolución digital monetaria de China la está encaminando para satisfacer estos criterios, aunque a largo plazo. China también está inspirando la emulación, presionando a otros países para que exploren el desarrollo de CBDC, tal y como lo están haciendo el Banco Central Europeo y la FED.

Las crypto dándose un balazo en el píe

La comunidad crypro está contraatacando abordando el tema de la seguridad de Bitcoin y los enormes problemas de consumo de energía. Es por ello que han surgido nuevos jugadores intermediarios, como las carteras de custodia. Éstas permiten a los dueños a mantener sus criptomonedas en billeteras virtuales centralizadas, lo que les brinda las funciones elementales de recuperación de contraseña y protección de acceso, elementos de protección similares a los de la banca en línea.

Para reducir el consumo de energía, los desarrolladores de criptografía están explorando diferentes sistemas de incentivos y soluciones tecnológicas para reemplazar la computación de alto consumo de energía con modelos más eficientes. En particular, los sistemas basados ​​en la “prueba de participación” pueden establecer un consenso más rápido. Sin embargo, esto también significa que la integridad de este sistema depende de que la mayor parte de la tenencia de una criptomoneda permanezca en manos de jugadores honestos. Realmente no resuelve el problema del uso indebido de bitcoins / criptos por parte de los delincuentes. Además, los pesos de información en los que se basan los sistemas de prueba de participación dependen a su vez de que los saldos de monedas sean fácilmente verificables en un libro de contabilidad digital sin la necesidad de información externa. La identidad del titular es inevitablemente necesaria para la verificación. ¿Quién tiene la identidad legal de los poseedores de monedas? ¡El Gobierno!

Es obvio que estas soluciones replican algunas de las características del sistema financiero convencional. Requieren la participación del gobierno y la divulgación de la identidad del titular, ambos de los cuales se supone que el Bitcoin evita. Es así que la comunidad criptográfica se está disparando en el pie. Esto destaca otro tema clave: la confianza, en la que las criptomonedas se centran en atacar.

Instituciones débiles vs fuertes

Cuando la gente disfruta de sistemas legales y económicos sólidos, con un gobierno eficaz, buenas leyes de protección al consumidor, una política monetaria sólida y garantías gubernamentales como el seguro de depósitos contra quiebras bancarias, entonces la ventaja del anonimato que ofrece el Bitcoin resulta poca cosa.

Esencialmente, las criptomonedas prosperan en un entorno institucional débil. Entonces, cuando un sistema democrático fuerte se deteriora y la confianza del público en sus instituciones gubernamentales disminuye, surgen las criptomonedas, como se ve en el aumento del Bitcoin a raíz de la crisis financiera de 2008-09 cuando los promotores de criptomonedas capitalizaron el miedo y la desconfianza al dinero fiduciario. La evidencia sugiere que más que cualquier otra cosa, la fuerza de la demanda de bitcoins en las economías democráticas ricas avanzadas refleja una pura especulación sobre un posible colapso del sistema monetario o un esquema piramidal Ponzi donde el objetivo es salirse antes del colapso.

Esto, a su vez, sostiene que si los gobiernos y sus agencias quieren salvaguardar su soberanía de política económica, deben actuar juntos para recuperar la confianza pública. Al ver esto de manera positiva, la ‘protesta criptográfica’ es una llamada de atención para que los gobiernos cambien su comportamiento de gestión monetaria y se vuelvan más responsables para recuperar la credibilidad y la confianza pública.

Crypto no ha ganado el día

El intercambio de moneda digital Coinbase se convirtió en una empresa pública en abril de 2021 con gran fanfarria. Los partidarios de las criptomonedas argumentaron que su salida a bolsa de valores exitosa estableció a las criptomonedas como una fuerza a tener en cuenta en Wall Street. Respecto a este punto, Chi Lo es escéptico, por decir lo menos.

¿Por qué la gente todavía quiere este exchange y por qué sus acciones todavía tienen un precio que se cotiza en dólares estadounidenses en lugar de bitcoins? Las tecnología blockchain debería permitir al mundo eliminar al intermediario (Coinbase) y permitir un comercio directo sin problemas. Sin embargo, irónicamente, Coinbase es el mayor intermediario de comercio de cryptos. Su exitosa cotización y precio en dólares estadounidenses demuestran que la comunidad criptográfica no ha podido abandonar el sistema tradicional de dinero fiduciario controlado por el estado y la importancia de los intermediarios.

Peor aún, a los 56 millones de usuarios de Coinbase no les importa que la mayoría de sus transacciones ni siquiera se liquiden a través de ninguna blockchain o cadena de bloques. Esto es evidencia de que su motivación es la especulación, de manera que los especuladores solo están interesados ​​en usar bitcoin para obtener más dólares estadounidenses (la moneda fiduciaria que se supone que debe eliminar). Por lo tanto, el esquema Ponzi, disfrazado de Bitcoin, es sólo una historia cautivadora, pero ficticia, con la esperanza de que los precios seguirán subiendo hasta llegar al millón de dólares por Bitcoin. Cuando la historia se derrumbe, toda la pirámide se derrumbará.

Chi Lo concluye señalando que si el éxito de la cotización de Coinbase nos dice algo, es que los estados nacionales, no las criptomonedas, ganarán  la batalla y que se retendrá el control del sistema financiero del dinero fiduciario.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El mercado de la plata es “El juego de las sillas”

En infinidad de activos, es mucho más lo que se compra y vende en papel que lo que existe físicamente; y este es el caso del oro y la plata. En un artículo de Cyrille Jubert, publicado el 20 de abril de este año en el sitio goldbroker.com, y titulado “El juego de las sillas y el mercado de la plata” (https://goldbroker.com/news/musical-chairs-silver-market-2269), se evidencia este hecho y se muestra cómo el precio de la plata, que al momento de escribir estas líneas se encuentra en los mercados mundiales en 25.92 dólares por onza, no tiene absolutamente nada que ver con el precio que en ocasiones se debe pagar para obtener el metal en físico (si es que se pudiera obtener).

Esto porque en lo que va de este año se han dado episodios en los que con los precios oficiales se han vaciado las reservas de plata física de diversos cambistas en diferentes partes del mundo. La evidencia muestra que el precio del metal está claramente manipulado a la baja en base a una oferta ilimitada de plata virtual, que no está respaldada en plata que exista físicamente. En esta entrega veremos cómo es que esto ocurre.

¿Cómo darle en la torre a los grandes capitales que apuestan a la caída de precios de los activos?

Como fue ampliamente comentado en la prensa financiera, en enero de 2021, un ejército de inversionistas (traders) novatos se coordinó en el foro de la red social Reddit para sacudir a Wall Street al tomar una posición masiva contraria a la de los enormes fondos de cobertura. Estos pequeños especuladores son casi 13 millones de personas y salen de cacería en manada.

En particular, el asunto de la empresa GameStop hizo que hubiera enormes pérdidas para los grandes fondos de Nueva York y otros centros financieros del mundo. Sucede que GameStop fue vendida “en corto” (cuando vendes algo que no tienes) por los fondos de cobertura (ya que pensaban que el precio de la acción iba a bajar), mismos que vendieron más acciones que las que la propia empresa había emitido. Los especuladores de Reddit vieron esta situación por lo que compraron todas las acciones disponibles en el mercado e hicieron que el precio subiera (así creando las pérdidas para los fondos de inversión). Posteriormente compraron opciones de compra (call options) y exigieron la entrega de sus acciones en físico, no en efectivo.

Como sabían que era imposible entregar en físico, era una apuesta segura. Cuando el ataque inició el precio de GameStop era de $20 dólares y los especuladores lograron que se disparara. Algunos inversionistas se jactaron de vender sus acciones fuera del mercado hasta en $5,000 dólares. Las autoridades del mercado y los medios de comunicación se ocuparon del asunto, y las enormes pérdidas de los fondos de cobertura hicieron que casi estallara todo el sistema.

Cómo vender la plata que físicamente no existe

Con esto en mente y a sabiendas de que hay casi 100 onzas de papel-plata por cada onza de plata que existe en físico, una pequeña parte de otro grupo de inversionistas, llamado Wall Street Silver, decidió dar un «pequeño apretón» al mercado de la plata. Inicialmente, eran solo unos pocos miles de personas que no estaban familiarizadas con las complejidades del mercado. Como resultado, su primer ataque fue bastante disperso. Atacaron en todas direcciones, no solo las existencias de monedas y barras de los comerciantes en línea, sino también SLV (iShares Silver Trust ETF) y el COMEX Silver Futures. Su ataque provocó un breve desvío en los precios entre el 28 de enero y el 2 de febrero de este año, moviendo los precios de $24.80 dólares a $30 dólares la onza.

Ocho días después de este primer ataque, Craig Hemke (propietario de TFMetalsReport) publicó un artículo advirtiendo a los especuladores que dejaran de perder el tiempo en SLV y COMEX y que mejor atacaran lugares secundarios como Perth (Australia), Zurich (Suiza) o Montreal (Canadá).  Queda claro que al escribir el artículo, Hemke sabía perfectamente lo que se iba a suceder y evidenciar.

De hecho, la horda de pequeños inversores vació rápidamente las monedas y barras de plata físicas disponibles para la venta en el Perth Mint (Australian Mint).

El 20 de marzo, el economista australiano John Adams (Adamseconomics) reveló que algunos de sus contactos habían solicitado la entrega de su plata en físico vaciando así sus cuentas de plata no asignadas de Perth Mint. Según los informes, la Casa de la Moneda les dijo que no había plata física disponible. Después de esto, John Adams subió un tweet, mismo que concluyó con «¡Perth Mint ha incumplido!»

Este Tweet había sido visto por 369 mil personas y despertó a todos los australianos, que poseen plata u oro a través de cuentas de metales, lo que desencadenó una revuelta en Perth Mint y Australian Bullion Banks, que ofrecían la posibilidad de invertir en una cuenta de metal con opción a liquidar en físico. Los inversores se apresuraron a recuperar su plata física, si es que quedaba alguna disponible.

En cuestión de días, Perth Mint se quedó sin barras de 1,000 onzas. Los clientes a principios de abril recibieron barras de plata de China, compradas rápidamente por Perth Mint, que tiene el monopolio de la acuñación de metales preciosos en Australia. Los clientes australianos estaban furiosos porque querían que su plata se acuñara «Mint de Perth» y con el grado de LBMA. Además, la Casa de la Moneda de Australia facturó esos productos chinos agregando los costos de acuñación, que se han multiplicado por 4 durante el año pasado.

Esta es una prueba más de que el precio al contado de COMEX o Londres ya no tiene nada que ver con la realidad del precio físico. ¿De qué sirve que te digan que una onza de plata vale 26.24 dólares si no la puedes obtener en físico? Lo que si puedes comprar con 26.24 dólares es un papel que dice “Vale por una onza de plata”.

El australiano John Adams no solo escribió en Twitter, sino que dio entrevistas en video en muchos sitios que cubren los mercados del oro y la plata.  Su publicación inicial desencadenó el inicio de una avalancha. En todo el mundo, los inversores informados han comenzado a preocuparse por la realidad de sus inversiones en plata física.

Desde el 8 de abril, la Royal Mint del Reino Unido se ha quedado sin reservas de lingotes de plata, independientemente de su peso. Señalan «Disculpas, pero debido al aumento de la demanda, este producto está actualmente agotado», pero si te dicen que «La plata digital está en stock y disponible para comprar o vender 24 horas al día, 7 días a la semana. Compre plata digital». ¡Qué vergüenza!

The Crown Journal publicó un artículo el 13 de abril sobre la Casa de la Moneda de Austria en el cual menciona que «Claramente, los metales preciosos tienen una demanda como nunca antes: la Casa de la Moneda de Austria, incluso operando en dos turnos, está luchando para cumplir con los pedidos de monedas de la Filarmónica de Viena en oro, plata y platino».

Después de haber asaltado las acciones de los revendedores online de Wall Street Silver, ahora es necesario esperar varias semanas de retraso antes de que cualquier pedido sea entregado, así como una prima en las piezas de hasta un 45% por encima del precio del papel de plata.

Para John Adams, el mercado de la plata está cambiando drásticamente. Los inversores se dan cuenta de que los ETFs, las cuentas de metales y todos los productos financieros de metales preciosos sintéticos son una trampa. Finalmente entienden que invertir en este tipo de productos es una ilusión, es totalmente contraproducente y va en contra de sus propios intereses.

Es así que la confianza en el sistema digital de plata y reserva fraccionaria está siendo destruida ante nuestros ojos. Es posible que veamos que se forman colas frente a las tiendas numismáticas y los bancos de lingotes, como en China el 23 de diciembre de 1948, cuando la gente luchaba por un poco de oro cuando la moneda perdía su valor.

Cyrille Jubert lleva varios años hablando de que todo esto es el juego de las sillas musicales, diciendo que con SLV y GLD, cuando la música se detenga, habrá una persona sentada y al menos 49 más que no tendrán silla.

¿Qué repercusiones tiene esto para México y qué debemos hacer?

Todo esto tiene dos repercusiones importantes para México. La primera es que debemos saber que lo que sucede con la plata, también ocurre con el oro, y nuestro país tiene el 3% de sus reservas internacionales en oro.  

En una nota del 23 de octubre de 2019, publicada en El Financiero, y en otra del 16 de septiembre de 2020, publicada por El Universal, se menciona que el Banco de México cuenta con 120 toneladas de oro, que equivalen a 3.86 millones de onzas troy, o alrededor de 9,700 lingotes. Pero estas reservas no están en el edificio de Avenida 5 de Mayo en la Ciudad de México, sino que se encuentran distribuidas en diferentes partes del mundo, pero principalmente en la bóveda del Banco de Inglaterra desde el 2011, fecha en que el banco central comenzó a comprar el metal precioso. Actualmente el oro representa el 3 por ciento del total de las reservas internacionales del país. Aquí cabe hacerse varias preguntas, ¿El oro del Banxico está en onzas físicas o en una cuenta que dice que tiene 3.86 millones de onzas? ¿Si el Banxico quisiera repatriar ese oro en físico, el Banco de Inglaterra se lo permitiría? ¿Existe ese oro en físico? Me parece que la respuesta a estas preguntas es una cuestión de soberanía que se debe abordar en el actual contexto mundial.

La segunda consideración tiene que ver con el hecho de que en la actual situación, con una inflación anualizada de 6.05% en la primera quincena de abril de 2021, en aras de preservar el poder adquisitivo de la moneda, se debería legalizar que la plata pueda ser utilizada en México como moneda de curso legal. Como lo dice la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata A.C, “No se propone la sustitución total de la base monetaria; el peso actual, seguiría circulando. La plata ingresa a la economía nacional como una moneda alternativa, una opción a la cual los ciudadanos podrían recurrir para ahorrar y obtener financiamiento, en vez de hacerlo en pesos actuales o monedas extranjeras”.

Hay una coyuntura monetaria importante que no podemos dejar de observar. El tema da para un extenso debate, ya que no podemos ignorar los riesgos que implica este nuevo sistema, pero ya es momento de reflexionar respecto de lo que debemos hacer para que México cuente con una moneda fuerte a prueba de devaluaciones y del desgaste de la inflación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una sombría visión del futuro

La comunidad de inteligencia de los Estados Unidos ha advertido que la pandemia de COVID-19 tendrá consecuencias a largo plazo con una afectación profunda en la sociedad, la política y la economía de todo el mundo. El pasado jueves 8 de abril se publicó el Reporte de Tendencias Globales 2040 por parte del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, y en dicho documento, que se publica cada cuatro años, se presenta una imagen oscura del futuro del mundo, en el que la pandemia del coronavirus ha profundizado las disputas entre países y la desigualdad económica, ha agotado los recursos de los gobiernos y ha avivado los sentimientos nacionalistas.

En el Reporte de Tendencias Globales se evalúan cuatro de las tendencias clave que darán forma al entorno estratégico para los Estados Unidos durante las próximas dos décadas. El documento está diseñado para proporcionar un marco analítico para los funcionarios estadounidenses en las primeras etapas de cada nueva administración para auxiliarlos en la elaboración de una estrategia de seguridad nacional. El objetivo no es ofrecer una predicción específica del mundo en 2040; en cambio, su intención es ayudar a ver lo que puede haber más allá del horizonte y prepararse para una variedad de escenarios globales posibles.

En esta entrega hacemos un recuento de los principales puntos de dicho reporte.

Cuatro fuerzas estructurales

Entre las tendencias más probables de materializarse en los próximos 20 años están los importantes cambios demográficos originados a medida que el crecimiento poblacional mundial se desacelera y el mundo envejece rápidamente. Algunas economías desarrolladas y emergentes, incluidas las de Europa y Asia oriental, envejecerán más rápidamente y se enfrentarán a una contracción de su población, lo que afectará sus posibilidades de crecimiento económico. Por el contrario, algunos países en desarrollo de América Latina, el sur de Asia, el Medio Oriente y el norte de África se benefician de una mayor población en edad de trabajar, lo que les ofrecerá un bono demográfico si se combina con mejoras en la infraestructura y las habilidades laborales. Por su parte, el desarrollo humano (que incluye salud, educación y prosperidad familiar), ha logrado mejoras históricas en todas las regiones del mundo en las últimas décadas. Sin embargo, las mejoras pasadas se centraron en los aspectos básicos de la salud, la educación y la reducción de la pobreza, pero los siguientes niveles de desarrollo son más difíciles de alcanzar y enfrentan las dificultades propias de la pandemia de COVID-19. El crecimiento económico mundial potencialmente más lento, el envejecimiento de la población y el cambio climático son enormes retos para los gobiernos, que buscarán proporcionar la educación e infraestructura necesarias para mejorar la productividad de sus crecientes clases medias urbanas. A medida que algunos países sean exitosos en estos desafíos y otros se rezaguen, las tendencias demográficas globales que ahora vemos, seguramente agravarán las disparidades en las oportunidades económicas dentro de las naciones y entre los países durante las próximas dos décadas, por lo que se espera un agravamiento en los problemas de migración.

En cuanto al medio ambiente, es probable que los efectos físicos del cambio climático se intensifiquen durante las próximas dos décadas, especialmente en la década de 2030. Veremos tormentas, sequías e inundaciones más extremas; derretimiento de glaciares y casquetes polares; y el aumento del nivel del mar vendrá acompañado de un incremento en las temperaturas. El impacto se sentirá de manera desproporcionada en los países en vías de desarrollo y las regiones más pobres. Esto se sumará a la degradación ambiental, por lo que se crearán nuevas vulnerabilidades, y se exacerbarán los riesgos existentes para la prosperidad económica, los alimentos, el agua, la salud y la seguridad energética. Es probable que los gobiernos, las sociedades y el sector privado amplíen las medidas de adaptación y resiliencia para gestionar las amenazas existentes, pero es poco probable que estas medidas se puedan implementar de manera uniforme, por lo que quedarán rezagadas algunas poblaciones.

Durante las próximas dos décadas, veremos preocupantes tendencias económicas mundiales, tales como el aumento del saldo de las deudas nacionales, un entorno comercial más complejo y fragmentado, cambios en el comercio y problemas crónicos en materia de empleo. Muchos gobiernos verán reducida su flexibilidad por tener que hacer frente a una mayor carga de deuda; de igual manera, se edificarán nuevas reglas comerciales; y veremos a una gama más amplia de poderosos actores gubernamentales y corporativos que ejercen influencia. Las grandes corporaciones, que proporcionan plataformas de mercados en línea para un gran número de compradores y vendedores, podrían impulsar la globalización comercial continua y ayudar a las empresas más pequeñas a crecer y obtener acceso a los mercados internacionales. Es probable que estas poderosas empresas intenten ejercer influencia en los ámbitos político y social, esfuerzos que pueden llevar a los gobiernos a imponer nuevas restricciones a su operación. Las economías asiáticas parecen estar preparadas para continuar con años de crecimiento hasta al menos 2030, aunque potencialmente éste será más lento. Es poco probable que alcancen el nivel de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita o la influencia económica de las economías avanzadas existentes, incluidos los Estados Unidos y Europa. El crecimiento de la productividad seguirá siendo un factor clave para el éxito de las naciones.

La tecnología ofrecerá el potencial para mitigar problemas, como los ocasionados por el cambio climático y las enfermedades, y para crear nuevos desafíos, como el desplazamiento laboral de los que realizan actividades mecánicas. Las tecnologías se inventan, utilizan, difunden y luego se descartan a velocidades cada vez mayores en todo el mundo, y están surgiendo nuevos centros de innovación. Durante las próximas dos décadas, es probable que el ritmo y el alcance de los desarrollos tecnológicos aumenten cada vez más rápido, transformando una gama de experiencias y capacidades humanas y al mismo tiempo creando nuevas tensiones e interrupciones dentro y entre sociedades, industrias y gobiernos. Los rivales gubernamentales y del sector privado competirán por el liderazgo y el dominio en la ciencia y la tecnología con riesgos e implicaciones inmediatas para la seguridad económica, militar y social.

Dinámicas emergentes

Estas cuatro fuerzas estructurales, aunadas a otros factores, crearán oportunidades y retos para las sociedades, instituciones, corporaciones y gobiernos. También es probable que produzcan un mayor desgaste en todos los ámbitos en niveles no vistos desde el final de la Guerra Fría. Esto es producto de ideologías diferentes y visiones contrastantes sobre la forma más eficaz de organizar la sociedad y abordar los nuevos desafíos.

Dentro de las sociedades, hay crecientes divisiones y disputas sobre cuestiones económicas, culturales y políticas. Décadas de avances constantes en la prosperidad y otros aspectos del desarrollo humano se han traducido en una mejora del nivel de vida en todas las regiones del mundo, por lo que han aumentado las expectativas de la gente respecto a un futuro mejor. A medida que estas tendencias de mejora se han estancado recientemente y se combinan con rápidos cambios sociales y tecnológicos, es que grandes segmentos de la población mundial comienzan a desconfiar de las instituciones y los gobiernos a quienes consideran como omisos o incompetentes para resolver sus necesidades. La gente está gravitando hacia grupos familiares y de ideas afines para la comunidad y la seguridad, incluidas las identidades étnicas, religiosas y culturales, así como los grupos con intereses y causas, como el ambientalismo. La combinación de nuevas y diversas lealtades de identidad y un entorno de información más aislado está exponiendo y agravando las líneas divisorias dentro de los países, socavando el nacionalismo cívico y aumentando la volatilidad.

A nivel país, es probable que en todas las regiones del mundo las relaciones entre la sociedades y el gobierno enfrenten tensiones persistentes debido a un desajuste cada vez mayor entre lo que la gente necesita  y espera, respecto a lo que los gobiernos pueden hacer y harán. Las poblaciones de todas las regiones están cada vez más equipadas con las herramientas, la capacidad y los incentivos para promover sus objetivos sociales y políticos preferidos y para exigir más para que los gobiernos encuentren soluciones. Al mismo tiempo que las poblaciones están cada vez más empoderadas y exigen más, los gobiernos enfrentan una creciente presión debido a los nuevos desafíos y recursos cada vez más limitados. Esta brecha hace pensar que vienen tiempos de creciente volatilidad política, erosión de la democracia y creciente participación de proveedores alternativos de gobernabilidad. Con el tiempo, estas dinámicas podrían abrir la puerta a cambios más significativos en la forma en que las personas gobiernan.

En el sistema internacional, es probable que ningún país esté en condiciones de dominar todas las regiones y temas, por lo que es de esperarse que una gama más amplia de actores competirán para dar forma a un nuevo sistema internacional con objetivos más concretos. Es probable que la aceleración de los cambios en el poder militar, la demografía, el crecimiento económico, las condiciones ambientales y la tecnología, aumenten aún más la competencia entre China y una coalición occidental liderada por Estados Unidos. Las potencias rivales lucharán para dar forma a las nuevas normas, reglas e instituciones globales, mientras que las potencias regionales y los actores no gubernamentales pueden ejercer más influencia y liderazgo en los asuntos que las principales potencias no atienden. Es probable que estas interacciones produzcan un entorno geopolítico más volátil y propenso a los conflictos y que socaven el multilateralismo.

Los cinco escenarios alternativos para el 2040

Las respuestas humanas a las dinámicas arriba descritas determinarán cómo evoluciona el mundo durante las próximas dos décadas. De las muchas incertidumbres sobre el futuro, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos exploró preguntas clave en torno a las condiciones dentro de regiones y países específicos y de políticas públicas que desean las sociedades y los líderes que darán forma al ambiente global. A partir de estas preguntas, se construyeron cinco escenarios para mundos alternativos que podrían ocurrir en el año 2040:

1. En Democracias Renacidas, se plantea un escenario en el que el mundo se encuentra en medio de un resurgimiento de democracias abiertas lideradas por Estados Unidos y sus aliados. Los rápidos avances tecnológicos fomentados por asociaciones público-privadas en los Estados Unidos y otras sociedades democráticas están transformando la economía global, aumentando los ingresos y mejorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. La marea creciente de crecimiento económico y logros tecnológicos permite respuestas a los desafíos globales, alivia las divisiones sociales y renueva la confianza pública en las instituciones democráticas. En contraste, años de controles y monitoreo sociales cada vez más comunes en China y Rusia han sofocado la innovación a medida que científicos y empresarios destacados buscan asilo en los Estados Unidos y Europa.

2. En Un mundo a la deriva, el sistema internacional carece de dirección, es caótico y volátil, ya que las principales potencias como China, los actores regionales y los actores no gubernamentales ignoran en gran medida las reglas e instituciones internacionales. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sufren un crecimiento económico más lento, divisiones sociales cada vez mayores y parálisis política. China se está aprovechando de los problemas de Occidente para expandir su influencia internacional, especialmente en Asia, pero Beijing carece de la voluntad y el poder militar para asumir el liderazgo global, dejando muchos desafíos globales, como el cambio climático y la inestabilidad a los países en desarrollo.

3. En Coexistencia competitiva, Estados Unidos y China han priorizado el crecimiento económico y restaurado una relación comercial sólida, pero esta interdependencia económica existe junto con la competencia por la influencia política, los modelos de gobernanza, el dominio tecnológico y la ventaja estratégica. El riesgo de una guerra importante se mantiene bajo, y la cooperación internacional y la innovación tecnológica hacen que los problemas globales sean manejables a corto plazo para las economías avanzadas, pero persisten los desafíos climáticos a más largo plazo.

4. En Silos Separados, el mundo está fragmentado en varios bloques económicos y de seguridad de diverso tamaño y fuerza, centrados en Estados Unidos, China, la Unión Europea (UE), Rusia y un par de potencias regionales; estos bloques se centran en la autosuficiencia, la resiliencia y la defensa. La información fluye dentro de enclaves cibersoberanos separados, las cadenas de suministro se reorientan y el comercio internacional se interrumpe. Los países en desarrollo vulnerables están atrapados en el medio y algunos están a punto de convertirse en estados fallidos. Los problemas globales, en particular el cambio climático, se abordan de manera irregular, si es que se abordan.

5. En Tragedia y movilización,  una coalición mundial, liderada por la Unión Europea y China, que trabaja con organizaciones no gubernamentales e instituciones multilaterales revitalizadas, está implementando cambios de gran alcance diseñados para abordar el cambio climático, el agotamiento de los recursos y la pobreza después de una crisis mundial de una catástrofe alimentaria causada por eventos climáticos y degradación ambiental. Los países más ricos cambian para ayudar a los más pobres a gestionar la crisis y luego hacer la transición a economías bajas en carbono a través de amplios programas de ayuda y transferencias de tecnologías energéticas avanzadas, reconociendo la rapidez con que estos desafíos globales se extienden a través de las fronteras.

Conclusiones

México ha dejado de ser un jugador global relevante. Somos meros expectadores de lo que sucede en el mundo y hemos traicionado cualquier compromiso que se tenía para contribuir a abatir el cambio climático. Estamos agotados por pugnas políticas internas y por un escenario macroeconómico muy desfavorable en 2019 y 2020. En los escenarios planteados por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos no queda claro en qué bando jugará México, si como país alineado a los intereses de su vecino del norte o seguirá coqueteando con los regímenes socialistas de Sudamérica y el Caribe. Estamos atrapados en una discusión arcaica y atrasándonos cada vez más respecto a la mayoría de países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El riesgo inflacionario de Estados Unidos

Hemos entrado a un nuevo episodio de volatilidad y muestra de ello es que este año el tipo de cambio pasó de un mínimo de 19.597 pesos por dólar el 20 de enero a uno de 20.804 pesos por dólar el 25 de febrero, lo que implica un aumento de 6.15% en un periodo de 46 días. Esta volatilidad es causada por diversos factores, tanto internos como externos. En el flanco interno, la aprobación de las modificaciones a la Ley de Energía Eléctrica por parte de la Cámara de Diputados confirman que México ha dejado de ser un país confiable, ya que puede llegar un nuevo gobierno y desconocer los compromisos con inversionistas y otras naciones, modificando el marco normativo sin ninguna consideración de tipo económico o ambiental.

Por el lado externo, la volatilidad se debe principalmente al creciente temor de que el excesivo incremento en la oferta monetaria de Estados Unidos y su impacto en la recuperación económica, podría generar un impacto inflacionario considerable en aquella nación (en los precios al consumidor), lo que provocaría que las históricamente bajas tasas de interés tengan que elevarse, lo que a su vez tendría repercusiones importantes en las finanzas de hogares, empresas, bancos y gobierno.

En esta entrega me voy a centrar específicamente en lo que está sucediendo en los Estados Unidos, aunque no deja de ser relevante la manera como el actual gobierno federal hace añicos la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Quiero comenzar haciendo alusión del newsletter de CNN Business Nightcap enviada el martes 23 de febrero, en la que se plantea en aparente tono de broma que el  mercado de valores de Estados Unidos está todo revuelto (en mal estado) y que nadie sabe nada. Resulta que los precios de las acciones se dispararon durante los meses previos en parte porque Wall Street esperaba que el estímulo económico podría ayudar a impulsar la economía, impulsado por un aumento masivo en el gasto del consumidor. Y ahora resulta que los precios de las acciones comienzan a caer exactamente por la misma causa: en parte porque Wall Street espera que el estímulo económico ayude a impulsar la economía, liderado por un aumento masivo del gasto de los consumidores.

¿Estas confundido? Lo que sucede es que ahora los inversionistas están cada vez más preocupados de que el paquete de estímulo económico a punto de ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos (de 1.9 billones de dólares que incluye cheques de $1,400 dólares a los contribuyentes de menores ingresos) se traduzca en un aumento en el gasto de los consumidores y eso haga que los precios de mercancías se disparen, lo que a su vez perjudicaría a la economía porque subirían las tasas de interés y eso encarecería los pagos de las deudas, además de reducir las ganancias corporativas.

Y es que se debe mencionar que las grandes sumas de estímulo monetario que ha inyectado el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) desde que inició la pandemia del Covid-19, hasta ahora sólo se habían traducido en una burbuja financiera con inflación en los precios de muchos tipos de activos, tales como acciones. Esa es la razón por la que en 2020 el PIB  de Estados Unidos cayó -3.5% y paralelamente el Índice Dow Jones subió 7.2%, mientras que el S&P 500 aumentó 16.25% y el Nasdaq hizo lo propio en 43.6%. Evidentemente la racha alcista se prolongó hasta el 12 de febrero de 2021, fecha a partir de la cual comenzaron algunos tropiezos.

Oferta monetaria (M2) de Estados Unidos

Cabe señalar que la expansión monetaria de Estados Unidos es parte de la explicación del porque algunas monedas, como el peso mexicano, se habían mantenido relativamente fuertes frente al dólar a pesar de todas las complicaciones económicas derivadas del Covid-19. Para ilustrar este punto tenemos que el tipo de cambio promedio en diciembre de 2019 fue de 19.118 pesos por dólar, mientras que en diciembre de 2020 fue de 19.956 pesos por billete verde. Gracias al exceso de dólares en circulación el peso recuperó casi todas sus pérdidas después de haber estado en un promedio de 24.231 pesos por dólar en abril de 2020.

Habiendo dicho lo anterior, me parece que es momento de explicar el tamaño de la burbuja financiera de Estados Unidos.  En un artículo de John Rubino, publicado en el portal de Tyler Durden el 10 de febrero de 2021, y titulado “¿Es esta la burbuja financiera más grande de la historia? ¡Demonios, sí lo es!”, se hace una relatoría del gran problema financiero en el que se ha metido nuestro vecino del norte.

El artículo comienza mencionando que si uno tiene más de 40 años, nos ha tocado vivir al menos tres burbujas financieras épicas: bonos basura en la década de 1980, acciones tecnológicas en la década de 1990 y vivienda en la década de 2000. Cada una fue espectacular a su manera, y cuando cada una de ellas estalló, amenazaba con derribar todo el sistema financiero. No obstante lo anterior, todas palidecen en comparación con lo que está sucediendo hoy. Y es que esas burbujas pasadas fueron específicas de un sector, es decir, la manía y la carnicería resultante ocurrieron principalmente dentro de una clase de activos. La burbuja de hoy se extiende por, bueno, casi todo, de ahí el término «burbuja de todo«.

El artículo de Rubino explica que la mayoría de las burbujas comienzan cuando una afluencia de efectivo externo hace subir drásticamente el precio de algo. Esto captura la imaginación del público inversionista en general y el proceso cobra vida propia, culminando en una “orgía de malas decisiones” y, finalmente, en la aniquilación de las fortunas fáciles que se hicieron en el camino.

Entonces, para entender la burbuja de todo, comencemos por el principio explicando esa afluencia de dinero externo. Esta vez proviene de la Reserva Federal en lo que solo puede describirse como la madre de todas las impresiones monetarias. Con el fin de darle liquidez al sistema financiero (tras la crisis inmobiliaria de 2008-2009 y en medio de la peor crisis económica post Segunda Guerra Mundial por el Covid-19), es que la Fed, a través de la compra de activos financieros de todo tipo, ha incrementado su oferta monetaria o la cantidad de dinero en circulación (su hoja de balance). El  agregado monetario M2, una medida medio-amplia de la oferta monetaria de EE.UU. se ha más que triplicado en lo que va de siglo, y últimamente la tendencia se ha vuelto casi vertical, aumentando en casi un tercio tan solo el año pasado.

La anatomía de una burbuja

Todo este dinero adicional tiene que ir a algún lado, y no es sorpresa que éste está fluyendo en muchas direcciones diferentes. Entre los principales receptores están:

a. Renta fija. Los mercados de bonos y dinero, compuestos por instrumentos que pagan intereses, son en conjunto mucho más grandes que los mercados de valores del mundo. Y han estado en auge, en la medida en que las tasas de interés han caído de manera constante durante cuatro décadas consecutivas. Dado que los precios de los bonos se mueven en sentido opuesto a los rendimientos que pagan, se entiende que el dinero que fluye al mercado de bonos eleva sus precios y por lo tanto disminuye el rendimiento que éstos pagan (el interés de un bono se calcula como la tasa implícita entre el precio del bono y su valor al vencimiento). Se ha visto un mercado alcista épico en el precio de los bonos, que ha ganado fuerza en el último año a medida que la creación masiva de dinero ha obligado a los inversionistas de renta fija (que tienen que invertir el nuevo efectivo de alguna manera) a comprar bonos independientemente de su rendimiento. Las tasas de interés actuales no son bajas sólo para los estándares modernos, de hecho son las más bajas en la historia de la humanidad (este argumento refuerza que la burbuja actual es la más grande de la historia).

La tasa de interés de los bonos a 10 años han tenido un repunte

b. Acciones.  Las burbujas más obvias ocurren en los precios de las acciones, porque lo que ocurre en «el mercado» obtiene la mayor exposición tanto a través de los medios de comunicación financieros como en la mente de los inversionistas. Y después de un largo y lento proceso para salir de las profundidades de la Gran Recesión (crisis de 2008 – 2009), en los últimos dos años los precios de las acciones estadounidenses han superado todos los récords de valoración anteriores. Y es verdad, el mercado bursátil de Estados Unidos es ahora una burbuja más grande que las de 1929 y 1999, y sigue siendo fuerte.

Prácticamente cualquier indicador popular de valoración de acciones respalda esta afirmación, pero el más dramático es probablemente el “Indicador Buffet”, llamado así porque el legendario inversionista Warren Buffet, quien lo usa para decidir cómo asignar sus miles de millones. Este indicador es fácil de entender: hay que graficar el valor de capitalización agregado del mercado de todas las acciones de EE.UU. en función del PIB y listo. Cuando las acciones son bajas en comparación con el PIB, implica que están subestimadas o subvaluadas; cuando es alto el valor en comparación con el PIB, entonces están sobrevaloradas. Hoy resulta que los precios de las acciones son más altos que nunca, incluso justo antes de que iniciara el ciclo bajista de las últimas dos crisis (la punto com y la inmobiliaria).

Evolución del precio de las acciones de Tesla

¿Quieres otros indicadores burbujeantes? Aquí los tienes: en este momento, hay más empresas cuyo valor de capitalización es más de 10 veces superior su valor de ventas comparado con 1999, cuando estaba el apogeo de la burbuja de las empresas punto com. Mientras que el número de empresas «zombis», es decir, aquellas que tienen que pedir prestado para cubrir el servicio de su deuda existente y colapsarán si se les corta el crédito nuevo, nunca había sido tan alto.

Indicador Buffet para determinar si una acción está sobre valuada o subvaluada

c. Bienes inmuebles.  Éste es una sorpresa porque fue el epicentro de la última burbuja, y muy pocas veces una clase de activo se reinfla tan rápidamente. Pero bueno, todo ese dinero adicional en circulación tiene que ir a alguna parte, y las casas son la consecución del sueño americano. En los últimos dos años, los precios de las viviendas en muchos lugares han superado los máximos de la burbuja de 2006 y ahora se están acelerando.

Evolución de los precios de casas en Estados Unidos

d. Criptomonedas – ¿las punto-com de esta generación? Las criptomonedas no estaban presentes en las burbujas anteriores, por lo que aún no se conoce su papel en lo que viene. Lo que está claro es que se están comportando como las acciones en la burbuja de las punto com de la década de 1990, con bitcoin (piense en Amazon.com) elevándose de manera parabólica aunque errática… Y cientos de monedas menores con una amplia variedad de perspectivas de futuro (piense en eBay, AOL, Pets.com) que también se disparan alimentadas por un torrente de combustible para cohetes en la forma de moneda fiduciaria.

El explosivo precio del Bitcoin

La conclusión: incluso si las criptomonedas terminan dominando algún sistema monetario futuro, la forma de sus arcos parabólicos de hoy gritan «¡burbuja!»

Desde luego que hay muchos más activos, cuyos precios presentan un comportamiento que denota la formación de una gran burbuja, mismos que no incluyo en el artículo por cuestiones de espacio.

Lo que si quiero abordar a continuación es el artículo de Michael Burry, del pasado 22 de febrero y en el que advierte que un periodo de Hiperinflación, estilo la Alemania de Weimar, se acerca. Desde mi punto de vista la aseveración de Burry es exagerada en el momento actual, sin embargo, es pertinente destacar varios de los puntos que él menciona.

La nota comienza señalando que la semana anterior, el Bank of America (BofA) había insinuado lo impensable: que el tsunami de estímulos monetarios y fiscales de 2020 más los que vienen, aunado al esperado aumento de la velocidad monetaria en la medida en que la economía mundial emerja de los cierres de actividad, conduciría a un sobrecalentamiento económico sin precedentes. O puesto en los mismos términos del Chief Information Officer (CIO) del BofA, Michael Hartnett, quien lo calificó como un fenómeno precedente, haciendo referencia a la situación de Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que sufrió el episodio “más épico y extremo de creciente velocidad (del dinero) e inflación después del fin de la guerra” causado principalmente por la monetización de la deuda por parte del Reichsbank, extrapolando que esto es similar a lo que está sucediendo ahora.

Por supuesto, hay otro nombre para ese período y es el de la Alemania de Weimar, y como todos sabemos la tragedia que sucedió entonces, es comprensible que el BofA no quiera mencionar ese nombre en particular.

A muchos inversionistas y analistas les ha llamado la atención  que haya sido Michael Burry, quien había estado bastante ocupado haciendo olas dentro de la comunidad financiera expresando ciertas posiciones (más recientemente, su golpe a Robinhood y su visión alcista sobre el uranio), y que haya retomado el tema de la Alemania de Weimar y específicamente su hiperinflación, como modelo para lo que viene a continuación. Y si bien los detalles son familiares para la mayoría de los historiadores monetarios, el hecho es que ahora, nada menos que el hombre que se hizo famoso por sus posiciones cortas en la bolsa, está alertando de una hiperinflación al estilo de Weimar en los EE.UU.

Hombre con una carretilla de Marcos alemanes

Reitero que en mi opinión estamos lejos de visualizar un episodio inflacionario como el que vivió la  Alemania de Weimar, aunque si hay una genuina preocupación por el resurgimiento de presiones inflacionarias una vez que se retome un crecimiento económico vigoroso ante el mar de dólares estadounidenses que hay en el mundo.

Para concluir, quiero hacer referencia al neswletter de Jeffrey Sparshott del Wall Street Journal, del pasado 22 de febrero en el que plantea la pregunta de si se está midiendo la inflación correctamente. Citando un análisis de Jon Hilsenrath, señala que la medida de inflación favorita de la Fed (índice de precios al consumidor) ha estado más de medio punto porcentual por debajo de la meta del banco central durante varios años. Con la inflación tan baja durante tanto tiempo, se piensa que la Fed puede mantener las tasas de interés muy bajas por un largo tiempo para ayudar a impulsar la economía mientras se recupera de los efectos de la pandemia de coronavirus. Esto plantea una pregunta importante: ¿Está pensando el banco central en la medida de inflación correctamente? La Fed define su meta de inflación en términos de precios al consumidor, como los que se pagan por automóviles, pasta de dientes y cortes de pelo. Pero en las últimas décadas, los precios a menudo han subido mucho más rápido para los activos de inversión, como viviendas y acciones, y han provocado dos veces auges (burbujas) y caídas seguidas de recesiones. Si la Fed tiene problemas con las bajas tasas de interés que ha ayudado a diseñar, podría deberse a los precios de los activos y no a los precios al consumidor.

Agrega que es fácil encontrar motivos de malestar. El precio de las acciones de Tesla subió más del 300% el año pasado. Los precios del cobre subieron un 56%. El índice de precios de viviendas S&P Case-Shiller ha subido un 9.5%. Los precios de los fletes aumentaron un 215%; la soja en 54%, madera aserrada en 117%. El tema de los precios de las casas es particularmente espinoso. Si bien las casas proporcionan un servicio, vivimos en ellas, que se mide en índices oficiales de precios al consumidor. También son el activo más valioso en las carteras de inversión de muchos hogares. Lo que llama la atención es que de acuerdo a la medida oficial del Departamento de Trabajo, los costos de alquiler de viviendas en el último año aumentaron solo un 2%, mientras que los precios de las viviendas a nivel nacional aumentaron casi cinco veces esa tasa.

¿Cuál es la conclusión a todo lo aquí expuesto? Pues que hay un enorme nerviosismo por parte de los inversionistas respecto de lo qué sucederá con la inflación y por lo tanto con  las tasas de interés. Si bien el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio un testimonio el pasado 23 de febrero, mencionando que la inflación sigue “suave” y que la Fed está comprometida con la política monetaria actual, la realidad es que las voces que anuncian el inminente colapso del dólar y un problema inflacionario seguirán sonando. Esto continuará metiendo ruido en los mercados financieros, y obviamente, para los países con una estructura financiera debilitada como México, las palabras de analistas y del propio presidente de la Fed tendrán la capacidad de tumbar nuestra moneda en un instante.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Si quieres aprender a modelar cómo las fluctuaciones en el tipo de cambio podrían afectar los resultados de tu actividad, te invitamos a que te inscribas a nuestro curso en línea de

Modelación de Riesgos Método Montecarlo,

con duración de 12 horas, durante tres sábados consecutivos.

Iniciamos el 6 de marzo, cupo limitado a 14 participantes.

Haz click aquí para más información. ¡No te lo puedes perder!

Grandes esperanzas

Se siguen publicando datos respecto al desempeño económico de las diversas naciones durante el 2020. De igual manera, diversos organismos internacionales han hecho públicos sus pronósticos respecto a lo que esperan en materia de crecimiento económico para el 2021, y a juicio de un servidor, muchos de estos pronósticos son demasiado optimistas a la luz de la forma cómo está creciendo el número de contagios de Covid-19 en el mundo, los cierres de actividad económica que se han prolongado desde diciembre de 2020, así como el muy lento despliegue de vacunas a nivel global. Hay grandes esperanzas puestas en el 2021. En este contexto, esta entrega está estructurada en dos partes: primero, analizamos el desempeño de algunos países desarrollados durante 2020, así como sus perspectivas de crecimiento 2021; en la segunda parte, abordamos lo que sucedió en México y damos cuenta de los principales pronósticos para el 2021.

Economía mundial

El pasado 28 de enero, la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA por sus siglas en inglés) dio a conocer el dato del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de dicho país en el cuarto trimestre y la totalidad del 2020. ¿Qué tan terrible fue el 2020 para nuestro vecino del norte? Esto depende de cómo lo midamos. El PIB anual cayó un -3.5% con respecto a su nivel de 2019, lo que constituye la mayor caída desde 1946, el año posterior a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. En 2020 la mayor parte de la caída del PIB estadounidense se produjo en el primer semestre, ya que el valor de la producción del cuarto trimestre bajó sólo un -2.5% respecto al año anterior.  En una nota publicada en el Wall Street Journal se hace una relación interesante de la disminución del PIB de EE.UU. con la evolución del empleo en dicho país y señala que no obstante el repunte en la actividad en la segunda mitad del 2020, las nóminas no agrícolas en el cuarto trimestre disminuyeron un -6% con respecto al año anterior. Esta divergencia sin precedentes entre la producción y el empleo refleja el impacto desproporcionado de la pandemia en los sectores intensivos en mano de obra como los restaurantes, hoteles, servicios turísticos, actividades recreativas, entre otros en los que la remuneración y la productividad son bajas.

Estados Unidos no ha sido el único país que ha reportado datos preliminares de desempeño del PIB en 2020. A comienzos de la semana que recién termina, se informó que la economía de Corea del Sur sufrió una contracción de -1.0% en 2020. Esta cifra bajo condiciones normales sería un gran fracaso, pero en 2020 es una señal de resiliencia, ya que ésta caída se espera que sea de las más pequeñas entre las principales economías mundiales. La fuerza económica relativa es evidente en Asia, donde China terminó el año con un crecimiento positivo del 2.3% y Vietnam con un 2.9%. Se espera que Taiwán registre una expansión del 1.9%. ¿Qué fue lo que hicieron estos países para tener un buen desempeño en un año tan complicado como el 2020? De acuerdo a diversos análisis, la clave estuvo en la importancia relativa de su gran industria manufacturera (a los servicios les ha ido peor que a la industria), una base de compras en línea (e-commerce) bien establecida y fuertes medidas sanitarias de respuesta a la pandemia.

Contrario a lo que sucede en Asia, el panorama ha sido mucho más complicado en Occidente. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), se espera que en 2020 el PIB de Alemania haya caído -5.5%, el de Brasil -6.0%, el de Canadá -5.4%, el de Francia -9.1%, el de Italia, -9.1%, el de Rusia -4.3% y el del Reino Unido -11.2%. El panorama para muchos de estos países no es muy alentador en el arranque de 2021 ya que el aumento de las infecciones por Covid-19, desde finales de 2020, motivó a varios gobiernos a volver a imponer restricciones a las empresas y las actividades sociales, a la par de que la aplicación de la vacuna ha sido lento. Si bien muchos fabricantes europeos han aprendido lecciones de los cierres de la primavera de 2020 y han logrado mantener las fábricas en funcionamiento en esta ocasión, los consumidores y las empresas siguen siendo cautelosos, lo que merma el gasto de consumidores y la inversión privada.

Una vez que pase lo peor en términos de contagios se pueden esperar mejores cosas. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial se está preparando para una fuerte recuperación de la pandemia en 2021. Según sus pronósticos, el PIB mundial crecerá 5.5% este año (una mejoría respecto del pronóstico de 5.2% hecho en octubre). La materialización  de esta perspectiva depende de que se aumente el ritmo de vacunación y se mejoren los tratamientos contra el Covid-19. El pronóstico supone «una amplia disponibilidad de vacunas en las economías avanzadas y algunas economías de mercados emergentes para el verano de 2021 y en la mayoría de los países para la segunda mitad de 2022».

La OCDE estima que en 2021 la economía de Alemania crecerá 2.6%, la de Brasil 3.5%, Canadá 3.5%, Estados Unidos 3.2%, Francia 6.0%, Italia 4.3%, Rusia 2.8% y el Reino Unido un 4.2%. Como se puede apreciar estas tasas de crecimiento dejarán a todos estos países con niveles de PIB por debajo de los que tenían en 2019 ya que las tasas de caída fueron mayores (en valores absolutos), además de que estas tasas de incremento parten de una base mucho más baja.

Economía de México

El INEGI recién publicó el dato de la estimación oportuna del PIB del 2020 y éste arrojó que el valor de la producción de bienes y servicios en dicho año se desplomó -8.5% (cifra idéntica a la que predijimos en nuestro editorial del 27 de septiembre). Esta cifra se suma al pésimo desempeño observado en 2019 cuando la economía mundial crecía y nosotros caímos -0.03% con cifras revisadas por INEGI. La caída económica de México en 2020 es el peor tropiezo de la economía nacional desde 1932 y hace palidecer las caídas del PIB registradas en las crisis económicas recientes (-4.5% en 1983, -3.73% en 1986, -6.25% en 1995 y -5.28% en 2009). Cabe señalar que la tasa de caída del PIB del comparativo del cuarto trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019 fue de -4.6%, lo que indica cierta “recuperación” económica.

La falta de apoyos gubernamentales a empresas y familias, las pésimas señales enviadas que ahuyentaron la inversión privada en México provocaron que en el balance del año 2020 hayamos retrocedido a un nivel de PIB real similar al de 2015.

Los datos del desempeño del PIB mexicano en 2020 nos ubican en una situación similar a la de Italia, pero con la enorme diferencia de que aquí no hay un estado benefactor que le otorgue un seguro de desempleo a las personas que han perdido su fuente de ingresos. Tampoco contamos con una banca de desarrollo ni comercial que haya salido a prestarle a las empresas a tasas preferenciales en aras de mantenerlas a flote. Es por ello que la recuperación económica de México tardará mucho más, ya que el proceso de empobrecimiento de mucha de la fuerza laboral, aunado a la enorme destrucción de capital, serán grandes obstáculos a superar antes de retomar el nivel de PIB y de vida que se tenía en el país en el 2019.

Las estadísticas de INEGI  de cierre de 2020, dan cuenta de que la tragedia en materia de empleo continúa. En el último mes del año 2020 la Tasa de Participación Económica fue de 56.4% respecto a la población de 15 años y más, mientras que la población ocupada resultó de 52.8 millones de personas. En dicho mes la Tasa de subocupación fue de 14.2% de la población ocupada, la ocupación informal ascendió a 29.5 millones de personas, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 55.8% de la población ocupada.  Finalmente, la población desocupada de 15 y más años, representó el 3.8% de la PEA, porcentaje que equivalente a 2.1 millones de personas en diciembre de este año. Todos estos indicadores denotan un deterioro respecto de la situación  de hace un año.

¿Y qué se espera para el 2021? En un comunicado francamente increíble, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que el PIB mexicano crecerá 4.3% este año, impulsado básicamente por la demanda externa a través de las exportaciones a los Estados Unidos, nación que el FMI proyecta que crecerá 5.1%.  La razón por la cual afirmo que las cifras del FMI son increíbles es porque básicamente deja a la economía estadounidense todo el arrastre para México a través del sector exportador, el cual tendría que arrastrar al resto de la economía.

En el entendido de que las exportaciones a Estados Unidos representen el 28% de nuestro PIB, un aumento de las exportaciones hacía dicho país de un 10% impulsarían nuestra economía en 2.8 puntos porcentuales. ¿De dónde van a salir los otros 1.5 puntos de crecimiento si la inversión privada está colapsada, difícilmente aumentará el gasto público en términos reales y el consumo pudiera crecer un 2% en términos reales?  La realidad es que el planteamiento del FMI es demasiado optimista en un contexto en el que la pandemia del Covid-19 sigue fuera de control, parte de la actividad económica en el centro del país sigue detenida y no hay avances significativos en el proceso de vacunación. De acuerdo a nuestro modelo econométrico, el crecimiento del PIB de 2020 para México estará más en el orden de 3.2%. Veremos si el tiempo nos da la razón.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Qué hizo China para ser el gran ganador de la pandemia de Covid-19?

Los recientes indicadores económicos de China, que dan cuenta de su desempeño en 2020, nos hablan de una historia de “éxito” cuando la enorme mayoría del mundo desarrollado registró un desempeño terrible con caídas en su producción, comercio exterior, empleo, entre otros. Este es el punto abordado en un artículo de Stella Yifan Xie, Eun-Young Jeong y Mike Cherney, publicado en el Wall Street Journal el pasado 13 de enero, y titulado “La economía de China avanza mientras que el resto del mundo se tambalea”. El artículo es por demás ilustrativo e interesante, ya que no obstante que China es el lugar en el que se originó la pandemia de Covid-19 (y hay serias sospechas de que el virus es sintético y se filtró de uno de sus laboratorios), los autores dan cuenta de qué fue lo que hizo China para aprovechar la crisis mundial del Covid-19. En esta entrega lo analizamos.

El artículo comienza señalando que China terminó el año del Covid-19 más fuerte de cómo lo comenzó, en muchos sentidos, acelerando su posición para ser un jugador cada vez más importante en la  economía global, que durante mucho tiempo ha sido dominada por Estados Unidos. Ahora en día, mientras que EE.UU. y Europa están a la expectativa de que la vacunación masiva les permita retomar la senda del crecimiento, China es la única economía importante que habría crecido en 2020, acercándose así a tener una economía del tamaño de la estadounidense.

En el 2020, China amplió su papel en el comercio mundial y reforzó su posición como fábrica mundial, a pesar de los años de esfuerzos de Estados Unidos para persuadir a las empresas de que ubiquen sus empresas en otros países. El mercado de consumo de China, impulsado por su rápida recuperación de Covid-19, sigue ganando impulso, lo que lo convierte en el motor más importante para las ganancias de las empresas globales.

Además, el país ha consolidado su posición como una fuerza en los mercados financieros globales, con una participación récord de ofertas públicas iniciales (OPIs) y cotizaciones secundarias en 2020, además de haber registrado grandes entradas de capital en acciones y bonos, y mantener el desempeño de índices bursátiles que superaron con creces al magnífico desempeño del mercado bursátil estadounidense.

El resultado del 2020 es un mundo que ahora depende más que nunca de China para crecer. De acuerdo con Moody´s Analytics, se espera que en el 2020 la economía de China haya representado el 16.8% del producto interno bruto mundial, ajustado a la inflación. Eso representa un aumento importante respecto del 14.2% que tenía en 2016, antes de que Estados Unidos y China entraran en una guerra comercial. Se espera que EE.UU. haya representado el 22.2% del PIB mundial en 2020, ligeramente por debajo del 22.3% observado en 2016. Tan sólo en el 2020, la participación de China en el PIB mundial aumentó en 1.1 puntos porcentuales, lo que significa el mayor incremento de participación relativa en un año, desde la década de 1970.

Las ganancias de China son resultado del éxito que tuvieron para contener la enfermedad del Covid-19 y hacer que sus negocios volvieran a funcionar. Los programas de estímulo del país, que eran más pequeños (como proporción del tamaño de su economía) comparados con los de EE.UU., se enfocaron en relanzar la producción industrial y evitar que las pequeñas empresas quebraran, además de que éstos implicaron poco apoyo directo para los consumidores (a diferencia de EE.UU. que ha gastado miles de millones en cheques de estímulo para los contribuyentes).

Esto implica una estrategia radical, ya que mientras que los consumidores estadounidenses siguieron gastando mucho (gracias a los estímulos), las fábricas chinas estaban listas para atender esa demanda de bienes. Eso ayudó a respaldar los empleos chinos y el propio gasto del consumidor de China durante el resto del año.

China también se benefició porque es difícil para las empresas manufactureras extranjeras reubicarse de país en el corto plazo, incluso después de que las interrupciones de la pandemia dejaron a muchos ejecutivos con el deseo de diversificar sus cadenas de suministro. Las empresas deben sopesar la pérdida de eficiencia al dejar de tener cerca a la mayoría de los proveedores de sus fábricas, así como los riesgos de mudarse a otro lugar después de que China ha demostrado a lo largo de muchos años que es altamente confiable. Contrariamente a lo que se piensa, en una encuesta de noviembre de HSBC Holdings PLC aplicada a más de 1,100 corporaciones globales, se encontró que el 75%, incluido el 70% de las empresas estadounidenses, esperan aumentar su presencia en la cadena de suministro en China durante los próximos dos años.

Tensiones comerciales

Para el resto del mundo, el éxito de China es un arma de doble filo. Por un lado, la demanda por parte de china ha sido una bendición para las empresas que venden a ese país, incluidos los productores de materias primas, así como los fabricantes de automóviles y las empresas de artículos de lujo que perdieron ventas en otros lugares. Pero por el otro, la renovada fuerza de China también ha dejado a las empresas más expuestas a un país cuyos líderes han dejado en claro que quieren reducir la dependencia de China de las empresas extranjeras y ahora buscan construir más corporaciones propias.

En Estados Unidos, los aranceles que la Administración Trump le aplicó a China tenían como objetivo el atacar los desequilibrios en la economía global y “nivelar el campo de juego” entre los dos países. Sin embargo, se espera que en 2020 China registre el mayor superávit en su cuenta corriente, la medida más amplia de las transacciones de un país con el resto del mundo, en la historia de cualquier país, según Capital Economics, una firma de investigación.

No obstante lo anterior, China continúa enfrentando grandes desafíos económicos, incluido el envejecimiento de su población y el aumento de los costos laborales, que encarecen la fabricación. Una reciente ola de incumplimientos crediticios por parte de empresas estatales se ha sumado a las preocupaciones de hace varios años respecto del manejo de su deuda.  Por su parte, el impulso que ha tenido su manufactura podría disminuir este 2021, si otras partes del mundo echan a andar con fuerza sus aparatos manufactureros. Además, algunos economistas dicen que el modelo económico liderado por el estado del país ha debilitado la innovación del sector privado, la cual sin duda es vital para el futuro de China.

Sin embargo, desde que surgió Covid-19, la economía de China ha sido resistente, reforzando la creencia de los líderes de Beijing de que su sistema ofrece una alternativa más confiable al capitalismo democrático occidental, especialmente durante tiempos de crisis.

No obstante todo lo anterior, no podemos dejar de reconocer que Estados Unidos sigue siendo la economía número uno del mundo, con el mercado de consumo más grande, un nivel de vida mucho más alto y una moneda cuya importancia eclipsa a la del yuan chino. El PIB nominal de Estados Unidos sigue siendo 50% mayor que el de China.

¿Qué esperar en 2021? Es bien sabido que Estados Unidos también está lidiando con un estrés político extremo. Este año, se espera que su PIB crezca entre un 3% y un 4%, pero es probable que su economía no vuelva a su tamaño de 2019 hasta la segunda mitad del año, según las previsiones de algunos economistas. Por su parte, se espera que China crezca hasta un 9% en 2021, según estimaciones de Morgan Stanley.

Fabricas reabiertas

Durante años, los economistas han advertido que los crecientes costos laborales de China, la profundización de la deuda y la disminución de las ganancias de productividad, pondrían en peligro su condición de fábrica mundial. La guerra comercial y los aranceles más altos redujeron aún más las ventajas de China. Pero la participación de China en las exportaciones mundiales de bienes sigue creciendo. Según Oxford Economics, fue del 15.4% en noviembre, el mes más reciente para el que se dispone de datos al momento de escribir etas líneas, cifra que se compara favorablemente con la participación de 13.7% observada a finales de 2019.  Este incremento en la participación relativa fue  impulsada en parte por la rápida transformación manufacturera de China para vender equipos de protección personal, como máscaras y respiradores, cuyas ventas aumentaron durante la pandemia.

De acuerdo con los autores del artículo, Beijing intervino enérgicamente para contener el Covid-19 y ayudar a mantener abiertas las fábricas y negocios. Cerró gran parte del país e impidió que la gente saliera de sus hogares por períodos prolongados. Estas medidas son difíciles de implementar en países con más libertades. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud de China, alrededor de 4,600 personas han muerto en ese país como resultado de la pandemia, aunque algunos investigadores creen que el número real es mucho más alto. En contraste, en Estados Unidos, el número de muertos se acerca a los 380 mil.

China además le ordenó a los bancos estatales que detuvieran el cobro de deudas de las empresas e individuos afectados, al tiempo que ofrecían crédito fresco a las pequeñas empresas a tasas más baratas de lo habitual. Los funcionarios locales exigieron que los propietarios de las fábricas cumplieran con estrictos estándares para garantizar operaciones seguras, incluido, en algunos casos, el monitorear los desplazamientos de los trabajadores en las regiones afectadas.

En aras de mantener la manufactura de píe, muchos gobiernos locales, incluida la ciudad de Foshan, enviaron autobuses para llevar a los trabajadores migrantes varados en las aldeas de regreso a las fábricas una vez que el virus desapareció. Como ejemplo tenemos que algunos de los más grandes fabricantes, como Foxconn Technology Group, que ensambla productos de Apple Inc. en China, ofrecieron a los trabajadores bonificaciones de hasta 430 dólares por persona para que regresaran al trabajo.

Con los consumidores en Occidente pasando más tiempo en casa, los pedidos del extranjero aumentaron y las empresas manufactureras chinas se beneficiaron. Para muchas empresas, sus ventas en 2020 aumentaron alrededor de un 20%. Es así que desde principios de abril, más del 97% de las empresas más grandes de China habían reabierto, según Zhang Weihua, funcionario de la Oficina Nacional de Estadísticas de China.

Expandiendo los mercados de consumo

El gasto del consumidor en China se recuperó hacía el otoño de 2020. De acuerdo con la firma de investigación Euromonitor International, se anticipa que el mercado de artículos de lujo personales de China haya crecido un 7.6% en 2020, en un contexto en el que el mercado global de estos artículos se contrajo un 20%.

Por su parte, si bien la inversión extranjera directa en Estados Unidos y Europa se desplomó en la primera mitad de este año, se mantuvo en gran medida estable en China, donde de hecho aumentó un 6.3% en el acumulado de los primeros once meses de 2020, de acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio de China.

Todo lo anterior se tradujo en que el dinero internacional siguió entrando a China de diversas formas, lo que dio impulso a su objetivo a largo plazo de construir importantes centros financieros nacionales. Los mercados chinos, incluido el de Hong Kong, representaron el 43% de las cotizaciones públicas del mundo el año pasado, según datos de Refinitiv.

Las tenencias extranjeras de bonos chinos alcanzaron un récord de 3.25 billones de yuanes, equivalentes a unos 503 mil millones de dólares, en diciembre, cifra 49% más elevada respecto a hace un año, según datos compilados por Bond Connect Co.

Finalmente, el índice MSCI China, que incluye las empresas chinas que cotizan en el país y las que cotizan en Nueva York u otras ubicaciones, subió un 27% en términos de dólares el año pasado. El índice MSCI AC World subió 14% en el mismo período, y el índice de referencia de MSCI en EE.UU. creció un vigoroso 19%.

¿Qué podemos aprender de la experiencia de China al lidiar con la crisis del Covid-19?

En primer lugar, que lo más importante no es mantener el consumo a flote, sino la capacidad productiva. Desde este espacio he sido un duro crítico de la estrategia del gobierno federal mexicano de no apoyar a los empleadores (empresas) y permitir una destrucción masiva de capital privado, fuente de empleos, ingresos y productividad.

No sé si esto haya sido un acto deliberado para debilitar al sector empresarial mexicano, pero la realidad es que México es de los países que habría salido peor librado por la pandemia. El resucitar las miles de empresas que cerraron sus puertas nos tomará años, mientras que los importadores no tendrán problemas en traer del exterior todo lo que no encuentren en el mercado doméstico. En 2021 comenzaremos a ver con mayor claridad los costos económicos de un pésimo manejo de la pandemia, en la que al cerrar la actividad económica, se condenó a muerte a miles de empresas mexicanas, mientras que las fábricas chinas estuvieron listas para cubrir la demanda mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonjandrogomezt

Te invitamos a que te inscribas en nuestro «Curso en Modelación de Riesgos: Método Montecarlo». Haz click aquí para más información.

Aprovecha la promoción y suscríbete al Servicio Informativo de GAEAP. Haz click aquí para más información.

El mundo en el 2021: después de la crisis, la oportunidad

La revista inglesa The Economist publicó su edición titulada “El Mundo en 2021”, la cual contiene diversos artículos que analizan a profundidad lo que podemos esperar para el año que viene a nivel global. En esta entrega quiero hacer referencia a dos piezas: la primera de Tom Standage, editor de la edición “El Mundo en 2021”; y la segunda, de Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, titulado “Después de la crisis, oportunidad”. Me parece que ambas son lecturas imperdibles que nos dan una buena idea sobre qué esperar para el año que viene en el ámbito mundial, y cómo Estados Unidos podría regresar a liderar nuevamente la escena mundial.

El mundo en 2021

Tom Standage publicó una carta en la que menciona las 10 tendencias que habremos de observar en año 2021, mismas que dejan claro que no todo será fatalidad y tristeza como en el año que está por concluir. La carta comienza haciendo la pregunta de si nos sentimos con suerte. El número 21 está relacionado con la suerte, como el riesgo de lanzar los dados, es el número de puntos en un dado estándar y es el nombre de una familia de juegos de cartas, incluido el blackjack.

Todo esto parece extrañamente apropiado para un año de inusual incertidumbre. El gran premio que se ofrece es la posibilidad de controlar la pandemia de coronavirus. Pero en el proceso, abundan múltiples riesgos para la salud, la recuperación económica y la estabilidad social en 2021. A continuación se presentan las diez tendencias a seguir en el próximo año:

1. Peleas por las vacunas. A medida que las primeras vacunas ya están disponibles en cantidad, el enfoque pasará del heroico esfuerzo para desarrollarlas a la igualmente abrumadora tarea de distribuirlas. La “diplomacia” de las vacunas acompañará las luchas dentro y entre países sobre quién debería recibirlos y cuándo. Pero habrá un comodín: ¿cuántas personas rechazarán una vacuna cuando se les ofrezca?

2. Una recuperación económica desigual. A medida que las economías reboten después de la crisis de la pandemia, la recuperación será irregular, ya que los cierres económicos parciales se seguirán imponiendo en diferentes lugares, se removerán y se volverán a imponer conforme la pandemia avance. Y los gobiernos que han dado apoyos, pasarán de una estrategia de apoyar a las empresas (para mantenerlas con vida artificial) a ayudar a los trabajadores que han perdido sus trabajos. Se ampliará la brecha entre empresas fuertes y débiles.

3. Reparando el desorden del nuevo mundo. ¿Cuánto podrá Joe Biden, recién llegado a la Casa Blanca, arreglar de un orden internacional basado en reglas que se desmoronan? El Acuerdo climático de París y el Acuerdo nuclear con Irán son los lugares obvios donde comenzará la presidencia de Biden. La tarea será difícil porque el derrumbe del orden mundial comenzó desde antes de la Presidencia de Donald Trump, por lo que repararlo durará más de los cuatro años que duró su presidencia.

4. Más tensiones entre Estados Unidos y China. No esperen que Biden termine la guerra comercial con China. En cambio, querrá enmendar las relaciones con los aliados para librarla de una manera más efectiva. Muchos países, desde África hasta el sudeste asiático, están haciendo todo lo posible para evitar tomar partido a medida que aumenta la tensión.

5. Empresas en primera línea. Otro frente para el conflicto entre Estados Unidos y China son las empresas, y no solo los ejemplos obvios de Huawei y TikTok, en la medida en la que los negocios se convierten más en un campo de batalla geopolítico. Además de la presión desde arriba, los jefes de estas grandes empresas también se enfrentan a la presión desde abajo, ya que los empleados y clientes exigen que se tomen posiciones más firmes sobre el cambio climático y la justicia social, donde los políticos han hecho muy poco.

6 Después de la tecno-celeración. En 2020, la pandemia aceleró la adopción de muchos comportamientos tecnológicos, desde videoconferencias y compras en línea hasta trabajo remoto y aprendizaje a distancia. En 2021, será más claro hasta qué punto estos cambios se mantendrán o si retrocederán.

7 Un mundo menos suelto. El turismo se encogerá y cambiará de forma, con más énfasis en los viajes nacionales. Las aerolíneas, las cadenas hoteleras y los fabricantes de aviones seguirán teniendo dificultades, al igual que las universidades que dependen en gran medida de los estudiantes extranjeros. El intercambio cultural también se verá afectado.

8. Una oportunidad sobre el cambio climático. Un lado positivo en medio de la crisis es la oportunidad de tomar medidas sobre el cambio climático, ya que los gobiernos de países desarrollados han estado invirtiendo en planes de recuperación ecológica para crear empleos y reducir las emisiones. ¿Qué tan ambiciosas serán las promesas de reducción por parte de los países en la Conferencia de la ONU sobre el Clima, la cual no se pudo llevar en 2020?

9. El año del déjà vu. Ese es solo un ejemplo de cómo el próximo año puede sentirse, en muchos aspectos como una segunda versión del 2020, ya que los organizadores de eventos como los Juegos Olímpicos, la Expo de Dubai y muchas otras reuniones políticas, deportivas y comerciales harán todo lo posible para llevarlas a cabo un año después de lo planeado. No todos tendrán éxito.

10 Una llamada de atención para otros riesgos. Los académicos y analistas, muchos de los cuales han advertido del peligro de una pandemia durante años, intentarán aprovechar esta estrecha ventana de oportunidad para lograr que los responsables de la formulación de políticas tomen más en serio otros riesgos desatendidos, como la resistencia a los antibióticos y el terrorismo nuclear. Hay que desearles suerte.

Tom Standage concluye señalando que el próximo año promete ser particularmente impredecible, dadas las interacciones entre la pandemia, una recuperación económica desigual y una geopolítica conflictiva. Advierte que entre más informados estemos, tendremos mayores probabilidades de sortear los riesgos y las oportunidades que se avecinan.

Después de la crisis, la oportunidad

En el artículo de Zanny Minton Beddoes, la autora aborda lo que considera que son las fuerzas que darán forma al mundo post-Trump y post-covid. Ella comienza señalando que algunos años cobran protagonismo en la historia. Por lo general, es el final de una guerra o el inicio de una revolución lo que marca el cambio de un capítulo a otro, pero el 2020 será una excepción. La derrota de Donald Trump marcó el final de una de las presidencias más divisivas y dañinas en la historia de Estados Unidos. Por su parte, una pandemia única en un siglo ha creado la oportunidad de un reinicio económico y social tan dramático como el de la era progresista. La gran pregunta para 2021 es si los políticos son lo suficientemente atrevidos para comprenderlo.

El Covid-19 no solo ha golpeado la economía global. Ha cambiado la trayectoria de las tres grandes fuerzas que están dando forma al mundo moderno: 1. La globalización se ha truncado, 2. La revolución digital se ha acelerado radicalmente, y 3. La rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China se ha intensificado. Al mismo tiempo, la pandemia ha agravado uno de los grandes flagelos actuales: la desigualdad. Y al mostrar el costo de no estar preparados para un desastre de baja probabilidad pero de muy alto impacto, ha hecho que más mentes piensen en el desastre inevitable e incluso de mayor impacto del próximo siglo: el del cambio climático. Todo esto significa que no hay vuelta atrás al mundo pre-covid.

Esto no será obvio a principios del siguiente año. En medio de la miseria de una segunda ola de contagios y muertos, la atención en muchos países seguirá centrada en controlar el virus. Cuando comience el año nuevo, ya habrá vacunas, aunque no estén todavía ampliamente disponibles. Solo a medida que avance el 2021 y se hagan vacunaciones masivas, quedará claro cuánto en el mundo ha cambiado permanentemente.

Y eso resultará ser mucho, particularmente para Occidente. El mundo post-covid será mucho más digital. Desde el trabajo a distancia hasta el comercio minorista en línea, la pandemia ha reducido años de transformación digital a meses, lo que ha traído consigo un cambio radical en la forma en que las personas viven, lo que compran y dónde trabajan. Los ganadores de este ataque de destrucción creativa incluyen a los gigantes tecnológicos (cuyas ganancias y precios de las acciones han aumentado) y las grandes empresas en general (que tienen los mayores tesoros de datos y los suficientes recursos para invertir en la transformación digital). Las grandes ciudades tendrán que reinventarse. Habremos de presenciar una avalancha de más cierres, especialmente entre pequeñas empresas y en las industrias minorista, de viajes y hotelería.

Aunque la globalización seguirá siendo sobre bienes y capitales que cruzan fronteras, la gente viajará menos. Los países asiáticos que controlaron el virus con mayor eficacia fueron también los que cerraron sus fronteras de forma más estricta. Su experiencia dará forma a las políticas de otros. Las restricciones fronterizas y las cuarentenas permanecerán vigentes mucho después de que disminuyan los casos de covid-19. E incluso después de que se reinicie el turismo, la migración seguirá siendo mucho más difícil. Eso hará mella en las perspectivas de los países pobres que dependen de los flujos de remesas de sus trabajadores migrantes en el extranjero, reforzando el daño causado por la pandemia en sí. Es probable que unos 150 millones de personas caigan en la pobreza extrema a fines de 2021.

El comercio mundial se llevará a cabo en un contexto geopolítico desfavorable. El mercantilismo de Trump desaparecerá, pero las sospechas de Estados Unidos sobre el comportamiento de China no terminarán con la partida del «Tariff Man», como el presidente Trump se enorgullecía de ser conocido. Se mantendrán los aranceles, ahora aplicados a dos tercios de las importaciones de China, al igual que las restricciones a sus empresas de tecnología. Continuará la fragmentación del mundo digital y su cadena de suministro en dos partes, una dominada por los chinos y la otra por los estadounidenses. La rivalidad chino-estadounidense no será la única influencia de esas dos potencias en la globalización. Castigados por su dependencia de suministros médicos importados y otros bienes críticos (a menudo de China), los gobiernos de Europa a India redefinirán el alcance de las “industrias estratégicas” que deben protegerse. Las ayudas estatales para apoyar esta nueva política industrial se han convertido y seguirán siendo omnipresentes.

Todo esto dejará la economía mundial dividida y debilitada. La brecha entre la fuerza de China (y otras economías asiáticas post-covid) y la debilidad de otros lugares seguirá siendo evidente. La de China fue la única gran economía que creció en 2020; en 2021 su tasa de crecimiento superará el 7%, sustancialmente más alta que la tasa de recuperación en Europa y América. Y, a diferencia de las economías occidentales, su recuperación no se sustentará en enormes déficits presupuestarios o estímulos monetarios extraordinarios. El éxito económico de China y la rápida derrota del covid-19 serán el telón de fondo de un año de celebración triunfal en Beijing, ya que el Partido Comunista celebra su centenario.

El contraste con Occidente será profundo. Estados Unidos comenzará el año con un crecimiento tambaleante, sobre todo por no haber aprobado un paquete de estímulo económico lo suficientemente robusto en los últimos días de la administración Trump. Las economías de Europa serán lentas por mucho más tiempo, con generosos apoyos laborales que atan a las personas a trabajos que ya no existen y mantienen empresas zombis respaldadas por el estado. A ambos lados del Atlántico, la inequidad del impacto del covid-19 será cada vez más clara: los más vulnerables son los más afectados por el virus; la pérdida de puestos de trabajo se concentra entre las personas menos calificadas; la interrupción educativa afectará más a los niños más pobres. La ira pública crecerá, particularmente en Estados Unidos, que entrará en 2021 como un país profundamente dividido.

Con un mundo occidental golpeado y China cacareando, muchos expertos declararán que la pandemia será la sentencia de muerte para un orden mundial liderado por Occidente. Esa afirmación resultará prematura. A pesar de su “diplomacia de las vacunas”, China inspira más miedo y sospecha que admiración. Y a pesar de toda su determinación de llevar a China al centro del escenario, su presidente, Xi Jinping, muestra poco apetito por un liderazgo global genuino. Aunque el desprecio de Trump por los aliados y las incursiones en la diplomacia transaccional han sacudido la confianza en el orden global liderado por Estados Unidos, no la han destruido del todo.

Eso significa que Estados Unidos, una vez más, tendrá la capacidad desproporcionada para moldear el mundo pospandémico, y el hombre más capaz de marcar la pauta es un hombre de 78 años. Joe Biden, quien es considerado como un moderado constructor de consensos cuyas propias posiciones políticas siempre se han acercado al centro de gravedad de su partido, es poco probable que se convierta en el arquitecto del nuevo orden mundial.

Pero podría ser la persona adecuada. La plataforma política de Biden es lo suficientemente ambiciosa. Detrás del lema de «reconstruir mejor» hay un intento audaz, pero no radical, de unir un estímulo a corto plazo con una fuerte inversión en infraestructura verde, investigación y tecnología para acelerar drásticamente la transformación energética de Estados Unidos. Desde ampliar el acceso a la atención médica hasta mejorar el seguro social, el contrato social propuesto por Bidenomics es una versión del siglo XXI de la era progresista: reforma audaz sin izquierdismo peligroso.

En política exterior, Biden reparará las relaciones y reafirmará los valores y el papel global de Estados Unidos. Un veterano de la diplomacia y un multilateralista instintivo y constructor de instituciones, Biden enviará señales fuertes rápidamente: Estados Unidos volverá a entrar en el Acuerdo climático de París, permanecerá en la Organización Mundial de la Salud y se unirá a COVAX, la coalición global para distribuir una vacuna covid-19. Se dirigirá rápidamente a Europa para reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la alianza transatlántica, aunque su primera parada será Berlín o París, en lugar del Brexit de Boris Johnson en Gran Bretaña. Biden reafirmará la importancia de los derechos humanos y la democracia para la política exterior estadounidense. Espere críticas más duras a China por su trato a los uigures en Xinjiang y su opresión en Hong Kong. Con Biden ya no habrá más simpatías para con los dictadores.

Sin embargo, en las cuestiones más importantes, la presidencia de Biden ofrecerá más un cambio de enfoque que de dirección. Estados Unidos seguirá preocupado por la amenaza que representa una China en ascenso: la administración Trump merece crédito por centrar la atención en este punto. Pero en lugar de atacar con aranceles unilaterales, el equipo de Biden se centrará en construir una coalición multilateral para contrarrestar a China. Espere que se hable de una gran negociación transatlántica en la que Estados Unidos tranquilizará las preocupaciones europeas sobre sus gigantes tecnológicos, particularmente los datos personales que recopilan y el impuesto que no pagan, a cambio de una estrategia conjunta en contra de las empresas tecnológicas chinas. Espere escuchar de una nueva alianza global, que unirá a las democracias asiáticas en la coalición occidental para contrarrestar a China, la base, posiblemente, de un nuevo tipo de orden mundial liderado por Estados Unidos.

Zanny Minton Beddoes concluye señalando que la oportunidad esta ahí. La pregunta es si el señor Biden lo comprenderá. El riesgo es que, tanto en casa como en el extranjero, una presidencia de Biden demuestre ser extensa en palabras tranquilizadoras y corta en acciones efectivas. De igual forma existe el riesgo de que Biden, esté o no limitado por un Senado controlado por el partido Republicano, dedique demasiado tiempo en reparar el mundo del ayer en lugar de construir el de mañana. En conclusión, el mayor peligro no es la sacudida de la izquierda que temen muchos simpatizantes de derecha, sino la inacción, la timidez y el estancamiento. Para Estados Unidos y el mundo, sería una lástima terrible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Un futuro laboral espantoso

El economista Peter Koening recién escribió un artículo titulado “El mundo Post Covid: El proyecto diabólico del FEM (´La agenda para el reinicio del futuro del trabajo´ y ´El gran reinicio´) que plantea un futuro espantoso”. En dicho artículo se hace una dura crítica y advertencia respecto de lo que aparentemente son los planes del Foro Económico Mundial (FEM) para la deshumanización del trabajo en un mundo post-covid, mismos que se plasman en “La agenda para el restablecimiento del futuro del trabajo en un mundo Post-Covid”.

Koening, quien trabajó en el Banco Mundial por 30 años, advierte que con el documento previo del FEM (de julio de este año), titulado “Covid-19 el gran reinicio”, el fundador del FEM, Klauss Schwab, tuvo la intención de medir la reacción de la gente ante el planteamiento de un escenario futuro. Al no haber habido mayor reacción negativa, ahora el FEM nos presenta una nueva visión del futuro que si el mundo leyera con atención se levantaría en armas y lucharía contra este reciente plan totalitario, ofrecido al mundo por el FEM.

La agenda para el restablecimiento del futuro del trabajo en un mundo Post-Covid promete un futuro, para el 80% de la población que haya sobrevivido el Covid, que hace ver la obra de «1984» de George Orwell como una fantasía benigna en comparación con lo que el FEM tiene en mente para la humanidad.

El marco temporal de la nueva agenda es dentro de 10 años, en 2030, cuando el plan de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se haya implementado.

Las medidas empresariales contempladas, en materia de trabajo, como respuesta al COVID-19 son las siguientes:

• Una aceleración de los procesos de trabajo digitalizados. Esto ocasionará que el 84% de todos los procesos de trabajo como conferencias, sean digitales o virtuales.

• Se prevé que el 83% de las personas trabajen de forma remota. Es decir, ya no más interacción entre colegas, habrá distanciamiento social absoluto, separación de la humanidad del contacto humano.

• Se planea automatizar alrededor del 50% de todas las tareas; en otras palabras, la participación humana en los centros de trabajo disminuirá drásticamente, incluso mientras se trabaja a distancia.

• Habrá una aceleración de la mejora / actualización de los procesos de digitalización de habilidades (por ejemplo, proveedores de tecnología educativa): el 42% de la actualización de habilidades o la capacitación para nuevas habilidades se digitalizará. Esto significa que se disminuirá aún más el  contacto humano, el futuro es de todo en computadoras, inteligencia artificial (IA) y algoritmos.

• Se acelerará la implementación de programas de perfeccionamiento y/o readaptación de habilidades. Se prevé que el 35% de las habilidades sean «remodeladas», es decir, se planea abandonar las habilidades existentes, declarándolas extintas. Esto implica un duro y costoso proceso de readaptación para quienes cuenten con los medios para lograrlo.

• Se acelerarán las transformaciones organizativas en curso (por ejemplo, reestructuración): se prevé «reestructurar» el 34% de las configuraciones organizacionales actuales o, en otras palabras, las estructuras organizativas existentes se declararán obsoletas para dejar espacio para nuevos conjuntos de marcos organizativos. Se crearán nuevas estructuras digitales que proporcionan el máximo control sobre todas las actividades.

• Reasignación temporal de trabajadores a diferentes tareas: se espera que esto afecte al 30% de la fuerza laboral mundial. Eso también significa escalas de pago completamente diferentes, lo más probable es que haya nuevos salarios insuficientes para subsistir. Esto además provocaría que el también planificado «salario básico universal» o «ingreso básico», sea un salario que apenas te permita sobrevivir, una necesidad obvia. – Pero te haría totalmente dependiente del sistema (el Estado), habría un sistema digital, donde no tienes control alguno.

• Se reducirá temporalmente la población activa: se prevé que esto afectará al 28% de la población. Es una cifra adicional de desempleo, disfrazada, ya que el «temporal» nunca volverá a ser de tiempo completo.

• Reducir permanentemente la fuerza laboral: 13% de la fuerza laboral se reduce permanentemente.

• Incrementar temporalmente la fuerza laboral – 5% – no se hace referencia a qué tipo de fuerza laboral – probablemente será la mano de obra no calificada que tarde o temprano también será reemplazada por la automatización, por la Inteligencia Artificial (IA) y la robotización del lugar de trabajo.

• No se han implementado medidas específicas – 4% – ¿eso significa que solo un 4% permanecerá intacto? ¿Desde el algoritmo y los nuevos lugares de trabajo dirigidos por la IA? – por pequeña e insignificante que sea la cifra, suena como una «ilusión», que nunca se logrará.

• Aumentar permanentemente la fuerza laboral: se proyecta un mero 1% como “fuerza laboral en aumento permanente”. Esto, por supuesto es ridículo. Es un chiste.

Para Koening, esto es lo que se está planteando, es decir, este es el proceso concreto de implementación de “El Gran Reinicio.”

El Gran Reinicio también prevé que haya un plan de crédito mediante el cual toda la deuda personal sería «perdonada» – a cambio de la entrega de todos los activos personales a un organismo o agencia administrativa – la cual podría ser el FMI.

Entonces, no poseerías nada y serías feliz. Porque todas tus necesidades estarán cubiertas.

Además, no se les debería ocurrir estar en desacuerdo con el sistema, porque, a estas alturas, un enorme porcentaje de la población estará vacunado contra la Covid y en su sistema habrá nano-chips, de modo que con la tecnología 5G, y pronto con 6G, su mente puede ser leída e influenciada.

Koening menciona en su artículo que no debemos llamar a esto una teoría de la conspiración, ya que es un borrador o Libro Blanco, es decir, proviene de un «informe autorizado» del FEM.

DARPA – La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, es parte del Pentágono – y hace años desarrolló la tecnología. Es solo cuestión de tiempo para implementarlo. Y se implementará, si nosotros, como pueblo, no protestamos. Cuanto más esperemos antes de tomar acción, más dormidos estaremos caminando hacia este absoluto desastre humano.

“Se están destripando las relaciones sociales y humanas”

Koening menciona en su artículo que se están destruyendo las relaciones sociales y humanas; y esto tiene varias ventajas para este nuevo enfoque “totalitario” de la humanidad por parte del FEM: controlar a la humanidad.

– “Nosotros, el Pueblo”, no podemos rebelarnos, ya no tenemos cohesión entre nosotros,

– «Nosotros, el Pueblo», se utilizará para enemistar a unos contra otros – y habrá un control digital absoluto sobre la humanidad – ejecutado por una pequeña súper élite.

-No tenemos acceso a este control digital, está mucho más allá de nuestro alcance. La idea es que poco a poco nos convertiremos en eso, aquellos de nosotros que podamos sobrevivir. Dentro de una generación más o menos, se espera que esto se convierta en la Nueva Normalidad.

El «ángulo de supervivencia» es un aspecto que no se menciona directamente ni en “El gran reinicio” ni en el Libro blanco que contiene «La agenda para el restablecimiento del futuro del trabajo en un mundo Post-Covid”.

Bill Gates, los Rockefeller, Kissinger y otros tantos más, nunca han ocultado su firme opinión de que el mundo está sobrepoblado y que la cantidad de personas tiene que reducirse literalmente. Estamos tratando con eugenistas.

Un método perfecto para reducir la población mundial son los programas de vacunación iniciados por Bill Gates y apoyados por la OMS. Se registraron escándalos de programas de vacunación tan desastrosos que provocaron la muerte de niños en la India (en la década de 1990), Kenia (2014 y en adelante) y otras partes del mundo.

Véase también un TedTalk muy revelador de Bill Gates de febrero de 2010, «Innovating to Zero«, el cual ocurrió cerca del momento en que se emitió el «Informe Rockefeller 2010», el mismo informe que nos ha proporcionado la idea de los encierros y del cierre de actividades económicas que ahora se vive en varias partes del mundo.

Lo que ninguno de los informes, ni “El gran reinicio” ni «La agenda para el reinicio del trabajo” mencionan es quién va a hacer cumplir estas nuevas reglas draconianas. – Supuestamente son las mismas fuerzas que ahora están siendo entrenadas para la guerra urbana y para reprimir los disturbios en Estados Unidos y Europa: son la policía y el ejército.

Parte de la Organización Popular de Desobediencia Civil, debe estar centrada en cómo enfocar,  hablar, educar e informar a la policía y al ejército de qué serán utilizados por esta pequeña élite, y que al final también son solo seres humanos, como el resto de nosotros. Por eso es mejor que se pongan del lado de la defensa del pueblo y de la humanidad. Lo mismo debe hacerse con los maestros y el personal médico: información, la verdad sin restricciones.

La desinformación mediática es brutal y poderosa y difícil de contradecir por parte de “nosotros”, sin un presupuesto para contrapropaganda, y al ser un grupo de personas, cada vez más dividido por los propios medios de comunicación. Temas como el uso obligatorio de cubrebocas y el distanciamiento social ya se ha convertido en enemigos de lo que solíamos ser, colegas, amigos, incluso dentro de la familia. Este mismo dictado ha logrado crear rupturas, divisiones y discordia dentro de nuestras sociedades.

Koening finaliza mencionando que se debe destrozar «La agenda para el restablecimiento del futuro del trabajo en un mundo Post-Covid”, así como «El Gran Reinició”. Debe haber una alternativa humana que acabe con organizaciones como el FEM y agencias de la ONU cooptadas, como la OMS, UNICEF, OMC, el Banco Mundial, el FMI, y tal vez incluso todo el sistema de la ONU. Los líderes políticos y empresariales detrás de este proyecto deben ser confrontados y se les deben aplicar los principios fundamentales del derecho internacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt