Los riesgos de cerrar apresuradamente la renegociación del TLCAN

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Con tal de cerrar rápidamente las negociaciones del TLCAN, México podría aceptar condiciones de Estados Unidos que antes consideraba inaceptables

Para diversos analistas, el gran esfuerzo que se realizó para tener un “acuerdo en principio” respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes del 1 de mayo, no será suficiente, no obstante que se lograron avances sustanciales en varios temas. Se ha informado a la opinión pública que los ministros de los tres países que conforman el acuerdo comercial no se volverán a reunir sino hasta después de que el Representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, regresé de su viaje a China.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que los ministros se volverán a reunir hasta el 7 de mayo; mientras que la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho que no habrá un acuerdo sino hasta que se dé la siguiente reunión ministerial. Esto no obstante que las negociaciones técnicas por parte de funcionarios de menor nivel continuarán hasta entonces. ¿Es posible el anuncio de un “acuerdo en principio” para el día 7 de mayo? Antes de contestar esa pregunta, quiero hacer algunas consideraciones.

De acuerdo a diversos analistas, como Laura Dawson de The Globe and Mail de Canadá, no obstante el enorme esfuerzo que se ha realizado por parte de los negociadores, es difícil entender cómo es que los tres países pudieran concluir un texto legal sustancial en tan sólo unas semanas o días. De acuerdo a diversos reportes, el volumen de texto legal pendiente que enfrentan los negociadores requerirá de al menos nueve meses de negociaciones bajo circunstancias normales. Inclusive con reuniones técnicas permanentes, cada uno de los equipos negociadores está obligado a regresar a su país para realizar consultas respecto a las nuevas propuestas. Si se hacen las cosas bien, este tipo de comunicación y construcción de consensos lleva tiempo.

Es así que el escenario de un acuerdo completo y sustancial, realistamente está fuera de alcance en el corto plazo, los Estados Unidos están sugiriendo un “acuerdo en principio” (¿un acuerdo de que estamos de acuerdo?) para amarrar a los tres países durante las elecciones; es decir, ya nos pusimos de acuerdo en lo sustancial y “nadie se puede rajar”.

Estos son los factores que favorecen un “acuerdo en principio”:

  1. Las prolongadas negociaciones del TLCAN 2.0 y la política comercial relacionada están enfriando las decisiones de inversión y la producción en Norteamérica, y México y Canadá han sido los más afectados. Un acuerdo rápido podría restaurar la confianza;
  2. El equipo negociador de los Estados Unidos tiene una capacidad limitada para librar múltiples batallas de manera simultánea. Siendo la renegociación del TLCAN menos importante que la disputa comercial con China, los Estados Unidos podrían estar dispuestos a ceder algunas concesiones en aras de avanzar en otros temas más relevantes;
  3. Se espera que la Cámara de Representantes será controlada por los Demócratas después de las elecciones de noviembre. Es probable que los Demócratas no se opongan un acuerdo en el TLCAN pero el mandato específico que se le dio a Robert Lighthizer seguramente cambiaría, dando mayor prioridad a temas laborales y ambientales, por ejemplo.

Ahora, estos son los factores que favorecen negociaciones prolongadas:

  1. México y Canadá han dicho que no aceptarán un TLCAN que sea más débil que el que existe actualmente. El aceptar un acuerdo antes de que los temas complicados sean resueltos disminuirá la capacidad de México y Canadá de presionar, renunciando al derecho de retirarse de las negociaciones porteriormente;
  2. Andrés Manuel López Obrador ha hecho una campaña basada en el nacionalismo económico y con un sentimiento anti-Trump. Si él se convierte en el próximo presidente de México, ¿aceptará un acuerdo percibido como que se negoció sobre las rodillas y se cerró apresuradamente al final con varios temas aún sin resolverse con el debido consenso con los industriales del país?
  3. El presidente Trump ha tomado una línea dura respecto al comercio, pero las presiones por parte de la industria y los agricultores, parece que han provocado que modere su posición respecto al TLCAN, y ahora en lugar de buscar terminar el acuerdo habla de negociarlo, bajo esta óptica ¿Cuál es la prisa?
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Es posible que a partir del 7 de mayo se anuncie un «acuerdo en principio» respecto al TLCAN

No cabe duda que las discusiones aceleradas de las últimas tres semanas han generado progreso real en las negociaciones, ¿pero es suficiente que los tres países estén dispuestos a llegar a un acuerdo exitoso antes de que los detalles se hayan resuelto? Como dijo el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe: “el diablo está en los detalles”. Recientemente México anunció que había llegado a un “acuerdo en principio” en la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), pero esas negociaciones estaban sustancialmente más completas antes de que el anuncio se hubiera hecho. Para que un “acuerdo en principio” en el TLCAN tenga sentido, las negociaciones deberían estar más cercanas a la línea de meta.

En este contexto, es pertinente mencionar que el que se haya prolongado el “acuerdo en principio” en el TLCAN, tiene nerviosos a varios analistas, ya que la Administración Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá a partir del 1 de mayo si considera que no se ha logrado suficiente progreso en las negociaciones del TLCAN. Hasta este momento no ha quedado claro si dicho plazo también se ha pospuesto. Esta es una decisión del presidente Donald Trump de la que nos informaremos en los próximos días.

Ahora, volviendo a los temas complicados que aún no se han podido cerrar en la negociación, quiero aprovechar para comentar en este espacio únicamente tres: 1. las reglas de origen en el sector automotriz, 2. la solicitud de los Estados Unidos de incrementar la franquicia libre de arancel para las importaciones vía empresas de mensajería y paquetería a 800 dólares (conocido como de minimis), y 3. resolver si se elimina el Capítulo XIX de resolución de controversias.

Respecto al tema automotriz, subsiste la pregunta de cuanto contenido de un vehículo deberá ser abastecido en la región del TLCAN para que obtenga preferencias arancelarias, este continúa siendo uno de los temas más difíciles de resolver. Los negociadores de Estados Unidos en un principio demandaban aumentar el porcentaje de contenido regional a 85% desde el actual 62.5%. Los directivos de la industria han dicho que este porcentaje ha sido disminuido a 75%, y contemplando que la producción de ciertos componentes específicos sea llevada a cabo en lugares donde se pagan mayores sueldos, lo que constituye una demanda que busca preservar la manufactura en los Estados Unidos y Canadá y presionar a México para aumentar sueldos en la industria automotriz. Ha trascendido que el receso en las negociaciones servirá para que el equipo negociador de México pueda realizar consultas con los ejecutivos de la industria automotriz nacional.

En cuanto al tema de minimis, varios sectores industriales, así como el comercio establecido, se han pronunciado en contra de que en México se aumente la franquicia para la importación de productos desde cualquier parte del mundo, libre de arancel e IVA, de los actuales 50 dólares (300 dólares en el caso del Servicio Postal Mexicano) a 800 dólares. El sector industrial ha señalado que de aceptarse esta medida en el TLCAN, esto sería fuente de competencia desleal para empresas establecidas en el país ya que éstas tienen que pagar el arancel e IVA correspondiente al internarse mercancía vía otro medio de transporte, se daría un incremento de mercancía procedente de países ajenos al TLCAN sin pagar arancel e IVA, y se utilizaría esta franquicia para evadir el cumplimiento de disposiciones establecidas en el TLCAN (reglas de origen, procedimientos aduaneros, normas de etiquetado, entre otras).

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Si se da un «acuerdo en principio» en el TLCAN, este debe ser en beneficio de la economía nacional, no en beneficio del curriculum de los funcionarios negociadores.

Finalmente, en cuanto al deseo de Estados Unidos de eliminar el Capítulo XIX, es inaceptable que se quiera desaparecer dado que este capítulo es un mecanismo jurídico único en el mundo en donde las decisiones de los gobiernos en materia de prácticas desleales de comercio internacional pueden ser cuestionadas de manera efectiva, es decir, un grupo de expertos analiza si una resolución antidumping o anti subvenciones se apegó a la legislación nacional e internacional. A diferencia de los paneles de la OMC, puede ser solicitado por los particulares y uno de sus efectos, en caso de proceder, es la devolver las cuotas compensatorias pagadas; mientras en la OMC sólo pueden participar los gobiernos y su único efecto es revocar la cuota compensatoria pero no se genera la devolución de las cuotas compensatorias ya pagadas.

Sabemos que en este aspecto, Estados Unidos se ha mantenido inflexible en su posición, y desde luego que existe el riesgo, al igual que con el tema de minimis, que el gobierno mexicano, en aras de tener el “acuerdo en principio” acabe cediendo en estos temas en perjuicio de la planta productiva y el comercio formal en el país.

Para no extenderme más, sólo cerraría comentando que la opción del “acuerdo en principio” sólo vale la pena que sea considerada si se piensa que los temas más importantes han sido resueltos de manera satisfactoria para las partes, y por lo que vemos este no es el caso para México. No se puede permitir, que en aras de que la Secretaría de Economía se cuelgue una estrellita, se vaya a perjudicar de manera importante a la economía de México. Cuando comenzaron las negociaciones se nos dijo que se buscaría salvaguardar los intereses de México y que había líneas rojas que no se deberían cruzar, pues esperemos que sigan con esa mentalidad, porque en los hechos parece que están cediendo en contra de lo que le conviene al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La séptima ronda de negociaciones del TLCAN fue más de lo mismo

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La séptima ronda de negociaciones del TLCAN concluye sin avances importantes en temas relevantes

La séptima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), comenzó el 25 de febrero en la ciudad de México, y estando próxima su conclusión podemos decir que  sus resultados son muy pobres, ya que hasta ahora sólo se ha anunciado que el capítulo de Mejores Prácticas Regulatorias se cerró y ha trascendido que se concluyeron los de Telecomunicaciones y Obstáculos Técnicos al Comercio, aunque aún no es oficial.

 

De esta manera, al momento de escribir estas líneas, hay 6 capítulos formalmente terminados de un total de 29 (aunque en función de lo comentado líneas arriba al cierre de la séptima ronda se podrían tener 8 terminados), pero el problema es que los grandes temas en los que han existido diferencias desde el comienzo de la renegociación permanecen prácticamente estancados, aunque las autoridades de México y Canadá recurrentemente salgan a declarar que “hay avances”.

 

Haciendo un repaso de los temas propuestos por Estados Unidos y que siguen entrampando la negociación tenemos los siguientes (esta lista no es exhaustiva):

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo.
  2. En cuanto al sector automotriz, está la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos.
  3. Establecimiento de aranceles temporales contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos.
  4. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”.
  5. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región.
  6. Desaparición de capítulos de resolución de controversias y disputas comerciales. Estados Unidos quiere que estos temas sean resueltos en cortes de su país, y no a través de paneles.

 

En ninguno de estos temas hubo avances, pero para complicar las cosas aún más, tenemos que esta séptima ronda de negociaciones se vio empañada el jueves 1 de marzo con el anuncio de la administración Trump de que impondrá (tan pronto como la siguiente semana), aranceles a la importación de acero y de aluminio, a razón de 25% y 10% respectivamente. En principio no se aclaró si estos aranceles también aplicarán a los socios del TLCAN y si, en su caso, serán en dichos porcentajes. Sin embargo, el domingo 4 de marzo por la mañana, el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, aclaró que ningún país será excluido de dichas tarifas, ni siquiera los aliados estadounidenses.

 

En entrevista con CNN, Navarro dijo que eventualmente habrá un procedimiento de excepción para casos particulares en las que “necesitamos excepciones para que las empresas puedan avanzar, pero en este momento no hay exclusiones”. Regresaré a este tema más delante para comentar sobre las implicaciones que esto tiene en la competitividad de Norteamérica y en especial para la fabricación de automóviles.

 

Acciones como esta confirman que pocos temas parecen amargarle tanto la vida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como los “muy malos acuerdos” que según él tiene con sus socios comerciales. Pero los Estados Unidos no van a estar solos al tomar una posición más dura en relación al comercio exterior, ya que vemos como las tensiones internacionales aumentaron desde el anuncio,  y se podría llegar a un punto crítico este año conforme ocurre la renegociación del TLCAN, crece el déficit comercial estadounidense con la Unión Europea y cada vez están se acercan más a una guerra comercial con China.

 

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El acuerdo peligra porque Estados Unidos está obsesionado con el déficit comercial que registra con México

Se debe mencionar que pese a la retórica de Trump, el déficit comercial de los Estados Unidos creció 12% en 2017 hasta alcanzar los 566 mil millones de dólares (mmdd), el mayor incremento desde el 2008, lo que ha intensificado el debate respecto a qué es lo mejor para las empresas y trabajadores estadounidenses en relación al comercio exterior. Es motivo de ásperos debates si esos déficits están dañando su economía, pero al final de cuentas estos desequilibrios se han convertido en una obsesión para la administración Trump. El problema es que en lugar de poner remedio a temas como su desequilibrio fiscal, que eleva su demanda agregada y contribuye enormemente a su déficit comercial, buscan castigar al resto del mundo endureciendo acuerdos e imponiendo aranceles. En este contexto es importante señalar que del déficit de 566 mmdd que registraron los Estados Unidos el año pasado, el 66.2%, equivalentes a 375 mmdd fueron con China.

 

Para los Estados Unidos, gran parte del problema de su desindustrialización y su déficit comercial con México, el cual fue de -71.056 mmdd en el 2017, surge por los bajos salarios que se pagan en nuestro país. México no ha aceptado que se ponga el tema salarial en la mesa de negociaciones, pero comentarios editoriales como el de Bill Pascrell Jr., Congresista del Partido Demócrata, publicado el pasado 1 de marzo, sin duda siguen ejerciendo presión importante.

 

Pascrell señala que cuando el TLCAN fue debatido por primera vez en el Congreso estadounidense, se encontró con resistencia por parte de los Demócratas debido a que su partido temía que el acuerdo construiría una economía integrada sobre las espaldas de trabajadores explotados.  Agrega que estos temores se materializaron en las últimas dos décadas. Conforme la productividad de los trabajadores industriales en México ha aumentado, sus sueldos permanecieron estancados y sus derechos básicos y protecciones han sido reiteradamente  “aplastados”.

 

Pascrell agrega que a lo largo de la vida del TLCAN, los Estados Unidos han ayudado a generar un “sistema roto” para los trabajadores mexicanos.  Desde su óptica, esta ceguera voluntaria es importante porque es una causa directa de las presiones salariales a la baja que han devastado nuestros centros industriales como Youngstown, Ohio; Flint, Michigan; y Paterson, New Jersey.

 

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Un tema que sigue sin resolverse es el de los bajos salarios que paga México a sus trabajadores industriales 

Menciona que los Estados Unidos han permitido por un cuarto de siglo que los trabajadores estadounidenses sean amenazados de que se llevarán sus puestos de trabajo a México si no están de acuerdo en aceptar términos más favorables para los dueños de las empresas. Muchas familias trabajadoras han enfrentado recortes en sus pagos y sus beneficios, y lo que en alguna vez fue un sistema organizado de trabajo ha sido debilitado en favor de un sistema que privilegia las ganancias corporativas. En los Estados Unidos se ha tolerado un TLCAN que ha fallado a los trabajadores, por lo que se deben realizar cambios de fondo. Hasta aquí los comentarios de Pascrell.

 

Todo lo anteriormente expuesto es el contexto de las tarifas que serán impuestas a las importaciones de acero y aluminio por parte de los Estados Unidos, las cuales sin duda tendrán un impacto negativo en el sector automotriz, uno de los temas más sensibles en la negociación. Esta acción ha exacerbado las tensiones comerciales en todo el mundo y los países comienzan a evaluar como tomarán medidas de represalia. Esto es relevante no sólo por la utilización de estos metales en el proceso de fabricación de automóviles, sino por las medidas que terminarán afectando la producción y costos de otros productos finales.

 

Queda claro que la pretensión de imponer un arancel de 25% a la importación de acero busca abatir el déficit comercial de Estados Unidos al incrementar el contenido de dicho país en los bienes industriales que fabrica, pero esto tendrá consecuencias no deseadas en muchos sectores industriales. No queda claro a quien se pretende beneficiar, ya que al final alguien tendrá que pagar por estos nuevos aranceles y se mermará la competitividad de América del Norte, sobre todo en la fabricación de automóviles, los cuales tendrán un mayor costo de producción respecto a sus contrapartes asiáticas.

 

Esto fue tan disruptivo que de hecho, en el marco de la séptima ronda de negociaciones, las pláticas respecto a la regla de origen automotriz fueron suspendidas cuando Jason Bernstein, quien encabeza esta discusión por parte de Estados Unidos regreso a Washington para realizar consultas con su industria.

 

Con todo esto en mente, se debe señalar que no obstante que la negociación del TLCAN sigue, persiste el riesgo de que este fracase.  El peor escenario es que desaparezca el TLCAN, lo que sería un duro golpe para las empresas y trabajadores de la región, y Estados Unidos no se salvará, aunque Trump piense lo contrario. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, tan sólo en dicho país hay cerca de 14 millones de empleos dependen del comercio con México y Canadá, y el fin del TLCAN le costaría a los Estados Unidos la pérdida de 1.8 millones de empleos de acuerdo con la Mesa redonda de Negocios.

 

Obviamente también persiste el escenario optimista en el que los tres países alcanzarán acuerdos respecto a cómo se puede renovar el comercio, lo que implica ponerse de acuerdo en una nueva regla de origen automotriz. Si bien, está por concluir la séptima de ocho rondas pactadas hasta marzo de este año, la realidad es que no existe como tal un plazo fatal para concluir la negociación, por lo que las negociaciones pueden prolongarse todo lo que se requiera. Aunque muchos opinan que si no se alcanza un acuerdo para el fin de marzo, las negociaciones podrían prolongarse hasta el 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP¨

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

TLCAN sin avances sustanciales, CPTPP el nuevo riesgo

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Concluyó la Sexta Ronda de negociaciones del TLCAN con avances marginales, nada en los temas sustantivos

México está viviendo un momento de importantes definiciones en materia comercial. Por un lado tenemos la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y por el otro la inminente resurrección del Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sin Estados Unidos, al cual se le ha denominado TPP-11 o bien CPTPP. En esta entrega quiero abordar el estatus que guardan ambos acuerdos comerciales.

 

Al momento de escribir estas líneas está a punto de concluir la sexta ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN y podemos señalar que, a diferencia de las anteriores, ésta termina con un cierto optimismo por parte de los jefes negociadores de los tres países que conforman el bloque comercial. De acuerdo con una nota publicada el sábado 27 de enero en el portal de internet de Radio Canada International y titulada “NAFTA talks in Montreal end with glimmer of hope”, se destaca que Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá dijo a los medios “Creo que fue una semana positiva, nos estamos moviendo en la dirección correcta pero aún falta mucho por avanzar”.

 

Este tono optimista contrasta con lo publicado unos días antes, cuando el jueves 25 de enero, varios medios reportaron que tres fuentes cercanas a la negociación del TLCAN dijeron que Estados Unidos se mantenía firme en sus demandas. Esto provocó que surgieran preguntas respecto a si se estaba dando algún movimiento real en la más reciente ronda de negociaciones. De hecho un funcionario hablando en condiciones de anonimidad dijo a Reuters: “Hemos traído flexibilidad, hemos traído ideas, pero el problema es que los Estados Unidos no se han movido ni una pulgada. Ellos dicen ´es mi propuesta o nada.´”

 

No obstante lo anterior, los funcionarios de los tres países admitieron que las intensas negociaciones programadas del 21 al 29 de enero en Montreal fueron más constructivas de lo que se esperaba y que los negociadores atendieron temas sensibles tales como la regla de origen para automóviles, la resolución de controversias, la cláusula de extinción del acuerdo cada cinco años (conocida como “sunset”); es decir todos los temas escabrosos que son considerados potenciales “pastillas envenenadas”.

 

Por su parte, un funcionario canadiense que habló en condiciones de anonimato dijo que los negociadores cerraron un capítulo sobre anticorrupción y que se lograron avances sustanciales en al menos otros seis capítulos. Además hay planes para que en los próximos dos meses se lleven a cabo nuevas rondas de negociación en la Ciudad de México y Washington, para seguir elaborando sobre lo que se construyó en Montreal.

 

No obstante lo anterior, todavía subsisten diferencias sustanciales en las posiciones de los tres países en temas tales como la resolución de controversias, capítulo laboral y la cláusula sunset que exige Estados Unidos. De hecho el portal de noticias canadiense NGNews señala en una nota del sábado 27 que “apenas si ha comenzado la negociación seria, ninguno de los tópicos duros se ha completado; otros elementos irritantes como productos lácteos apenas si han sido tocados; y los negociadores están esperando escuchar lo que siga el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, cuando atienda las negociaciones el lunes 29.”

 

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Quedan apenas ocho semanas, en el calendario oficial, para que concluya la renegociación del TLCAN

En este contexto es importante recordar que de acuerdo al calendario oficial de la renegociación, quedan apenas ocho semanas antes de que expire el tiempo para la renegociación, y el presidente estadounidense, Donald Trump se enfrentará en los próximos días a la decisión respecto a extender las negociaciones, pausar durante las elecciones nacionales en los Estados Unidos y México, o iniciar el proceso para la cancelación del TLCAN.

 

Por su parte, hay señales de que el cabildeo de México y Canadá, al contactar a diversos grupos de interés en Estados Unidos, están rindiendo frutos, ya que se percibe el apoyo en el Congreso estadounidense tanto por parte de legisladores republicanos como demócratas, quienes se han dado cuenta de que cancelar el TLCAN traerá más problemas a sus estados.  En este sentido, el sábado 27 se publicó una nota en la que se señala que un grupo de senadores del Partido Republicano le enviarán a Donald Trump una carta el 29 de enero (un día antes de su discurso del Estado de la Unión) diciéndole que debe conservar el TLCAN para seguir acrecentar las ganancias del mercado de valores y los logros económicos que el presidente dice que se han logrado gracias a su reforma fiscal.

 

Y mientras esto sucede con el TLCAN, los 11 países miembros del fallido TPP, anunciaron  el pasado 23 de enero que habían concluido de las discusiones de un acuerdo revisado, el cual se firmará el 8 de marzo en una ceremonia en Chile. Como lo he comentado desde este espacio, el TPP sin Estados Unidos pasará a denominarse, a partir de su firma, como CPTPP o Tratado Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica.

 

Las naciones que formarán parte del CPTPP son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam; y a través de diversos funcionarios se ha mencionado que se espera lograr mejoras comerciales y mayores accesos a los mercados participantes. Esto es especialmente importante porque este acuerdo comercial actualiza los términos de comercio entre Canadá y México, por lo que un eventual fracaso del TLCAN no obligaría a actualizarlo sólo para México y Canadá ya que el comercio entre ambas naciones se daría en el marco del CPTPP.

 

Fuera de esta ventaja, a juicio de muchos, el CPTPP representa un gran riesgo para múltiples industrias manufactureras mexicanas, así como para el sector agropecuario. Antes de abordar las razones por las cuales el CPTPP dañaría a productores mexicanos, vale la pena repasar algunos datos:

 

Los Estados Unidos se retiraron del TPP el 30 de enero de 2017, después de que el acuerdo se había concluido y firmado, sólo faltaba su ratificación e implementación por parte de cada país. Los países miembros del TPP representan aproximadamente el 40% del PIB mundial, pero sin Estados Unidos el CPTPP cubre el 13.6% del PIB mundial.

 

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El CPTPP sin Estados Unidos representa más amenazas que oportunidades para México

El CPTPP es un riesgo para México porque no cambia nada de lo estipulado por el TPP en materia de reglas de origen y acceso a mercado. Esto implica que naciones como Vietnam y Malasia tendrán acceso preferencial al mercado mexicano en muchos productos, pudiéndose abastecer de insumos chinos (China no forma parte del TPP), lo cual implica que tendrán menores costos de producción y desplazarán la producción nacional de muchos productos como calzado, textiles y ropa. ¿Existe posibilidad de que México se abastezca de insumos chinos para venderle a Vietnam y Malasia? Evidentemente no es un escenario con mucha probabilidad de ocurrencia.

 

Dada la urgencia y relevancia de este tema, en la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN) se ha tomado la decisión de crear una mesa de trabajo para analizar el impacto que tendría en la industria nacional la entrada en vigor del CPTPP. Sin embargo, existe el riesgo de que después del 8 de marzo vivamos en México un albazo legislativo y el Senado ratifique el CPTPP antes de que comiencen las campañas electorales y de que la industria nacional se pueda organizar para externar sus preocupaciones por el nuevo acuerdo comercial.

 

A manera de conclusión, vemos que en México seguiremos viviendo tiempos de intensidad en materia de negociaciones internacionales. Queda claro que aún falta resolver lo importante del TLCAN y que las negociaciones no concluirán pronto; y por parte del CPTPP se vuelve fundamental que la Secretaría de Economía escuche a los sectores productivos del país y no se enterquen en aprobar algo para México que será nocivo para la planta productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La incertidumbre se apodera de la sexta ronda de negociaciones del TLCAN

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El 23 de enero comienza la Sexta Ronda de Negociaciones del TLCAN y no se esperan importantes avances

Se acerca el arranque de la sexta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y persiste la incertidumbre respecto a si Estados Unidos permanecerá o se retirará del acuerdo. Hemos visto como su posición cambia de un día para otro, y desafortunadamente al día de hoy México parece no tener un verdadero “Plan B” por si el acuerdo trilateral se disuelve.

 

La sexta ronda, de ocho pactadas, está programada para iniciar el 23 de enero en Montreal, Canadá, y francamente no se sabe que esperar. El pasado miércoles 10, dos funcionarios canadienses de alto nivel le dijeron a la agencia de noticias Reuters que están cada vez más convencidos de que la administración Trump está próxima a anunciar que se retirará del acuerdo. Esta noticia tumbó temporalmente al peso mexicano y al dólar canadiense en los mercados globales.

 

Sin embargo, un día después en una entrevista publicada por el diario Wall Street Jornal (WSJ), el presidente Trump dijo que él sería “un poco más flexible” en su amenaza de retirarse del acuerdo debido a que México tendrá su elección presidencial este año y señaló “Entiendo que muchas cosas son difíciles de negociar antes de una elección”. Con la nota del WSJ, se dejó entrever la posibilidad de que se prolonguen las rondas de negociación más allá de la fecha pactada de marzo de este año. Esta nota provocó que el tipo de cambio se fortaleciera y cerrará la semana en ligeramente arriba de los 19.10 pesos por dólar.

 

Con  esto en mente, cabe señalar que en realidad no es ningún secreto que el presidente Donald Trump quiere desaparecer el TLCAN, y casi lo logra el año pasado planteando una serie de demandas (propuestas) irracionales y ridículas en las mesas de negociación. Se dice que Trump está haciendo eso intencionalmente en aras de cumplir una de sus promesas de campaña saboteando las negociaciones, y al no ser aceptadas éstas por parte de México y Canadá, retirándose del acuerdo que acaba de cumplir 23 años de existencia, y del cual dependen al menos 14 millones de empleos en los Estados Unidos.

 

Muchos analistas argumentan que las amenazas de la administración Trump serán usadas como fichas de negociación, presionando para que las negociaciones terminen más rápidamente y provocando así que México y Canadá acaben aceptando sus condiciones.

 

No obstante lo anterior, hay quienes se siguen sintiendo optimistas y piensan que la negociación llegará a buen puerto. Los optimistas basan sus argumentos en varios hechos, los cuales presento a continuación:

 

La industria está hablando

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Hay algunos factores que nos pueden hacer sentir ligeramente optimistas, como las recientes declaraciones de Donald Trump al WSJ

Dos grupos que antes estaban callados, por fin están hablando y fuerte: Una vez aprobada la reforma fiscal en Estados Unidos, más representantes de la industria y liderazgos estadounidenses en los estados dependientes del TLCAN se han comenzado a manifestar. Líderes de empresas en los sectores automotriz, agrícola, manufacturero y comercio al por menor, ahora están sonando las alertas, articulando públicamente lo devastador que sería para la competitividad de Estados Unidos respecto al  mundo si se retiran del TLCAN.

 

De manera similar, gobernadores y líderes políticos en los estados de Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania continúan en el frente promocionando los beneficios del comercio del TLCAN y argumentando que éstos son esenciales para estimular las economías de sus estados. En estas entidades hay una gran base de trabajadores en la industria automotriz, manufacturas y en granjas, y se espera que su apoyo público para que se avance en las negociaciones irá en aumento.

 

¿Porque las críticas al TLCAN podrían estar disminuyendo?

Es bien sabido que muchos de los estados dependientes del TLCAN, como los arriba mencionados, son los que llevaron a Donald Trump a la presidencia. Conforme se mueve el péndulo político y se aleja de la ideología proteccionista y las políticas Trumpistas, conforme se acercan las elecciones intermedias en Estados Unidos de 2018, la amenaza de perder empleos y la incertidumbre económica comienza a pesar en el ánimo de los electores.

 

Por su parte, de acuerdo con un artículo editorial de Marco López, publicado en el portal de azcentral.com y titulado “El TLCAN podría sobrevivir, inclusive si Trump amenaza con retirarse (NAFTA may survive, even if Trump threatens to pull out)”, el autor señala que fuentes de la Casa Blanca le han dicho que el control sobre la estrategia de negociaciones del TLCAN pasó del Secretario de Comercio Wilbur Ross y el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) Robert Lighthizer, hacía el Vicepresidente Mike Pence y el principal asesor económico del presidente, Gary Cohn.

 

Pence es un exgobernador pro libre comercio del Oeste Medio de Estados Unidos, un exbanquero de Wall Street, y ha históricamente apoyado la agenda de libre comercio. El hecho de que el centro de poder se haya movido de los funcionarios de línea dura como Ross y Lighthizer, y la probabilidad de que lleguen nuevos miembros pro libre comercio al Congreso en 2019, le suman al optimismo de que el TLCAN sobrevivirá.

 

¿Cuántos conflictos comerciales puede mantener Estados Unidos de manera simultánea?

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México no cuenta todavía con un verdadero «Plan B» por si Estados Unidos se retira del TLCAN. la estrategia es se limita a decir «no pasa nada» 

Finalmente, la agencia de noticias Reuters informó que el pasado sábado 13 de enero, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión con el USTR, Robert Lighthizer, y abordaron temas como la relación comercial de Estados Unidos con China y el TLCAN. A este respecto, una vocera de la Casa Blanca comentó que la administración Trump está considerando la imposición de nuevos aranceles compensatorios a las importaciones provenientes de China en las próximas semanas (en acero y aluminio), así como una serie de acciones punitivas contra China derivadas de la investigación realizada por el presunto robo de propiedad intelectual por parte de dicha nación asiática.

 

Habrá que estar atentos a las sanciones que Estados Unidos pueda imponer a China, y la reacción del gigante asiático, para muchos una guerra comercial se aproxima y Estados Unidos deberá mantenerse cerca de sus aliados. También, hay que recordar que la semana pasada, el 10 de enero, se publicó una nota por parte de Bloomberg en la que señala que algunos importantes funcionarios del gobierno de China están evaluando la tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, y que habían recomendado frenar o disminuir el ritmo de compra de éstos. Esta nota tiró ligeramente al dólar en los mercados globales y desde su publicación ha sido desmentida por algunos. Sin embargo, una batería de sanciones estadounidenses contra China podría materializar lo que se dice en dicha nota. No debemos olvidar que China es el principal acreedor del gobierno estadounidense, por lo que pueden responder de manera poderosa, más allá de una guerra comercial.

 

A manera de conclusión quisiera retomar lo que señalé en el primer párrafo de esta entrega. No sabemos que esperar y México no tiene un claro y definido “Plan B” ´por si fracasa el TLCAN. Se ha hablado mucho de una estrategia de diversificación de mercados, sobre todo para abastecernos de productos primarios. Sin embargo, no conocemos estudios serios y profesionales que analicen el impacto que se ocasionará en las cadenas globales de valor, ni el impacto que tendremos en el corto y mediano plazo en los flujos comerciales, producción y empleo.  Es por esto que los mercados siguen sobre-reaccionando ante cualquier nota.

 

Lo que el gobierno mexicano debe hacer es tener mapeadas todas las eventualidades que podrían suceder y trabajar con todos los posibles escenarios. No es suficiente con decir que como los aranceles OMC que tiene registrados Estados Unidos son muy bajos (en promedio), aquí no pasará nada. ¿Qué hay de las posibilidades de atracción de inversiones? Por otra parte, se debe cuidar que si eventualmente se logra una renegociación del TLCAN, que éste no se convierta en un instrumento demasiado complicado, burocrático y costoso de manera que se cancele la posibilidad de obtener productos manufacturados de bajo costo en esta región. Esto es especialmente importante para el sector automotriz, principal fuente de divisas para México.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El fracaso de la quinta ronda del TLCAN

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La quinta ronda de negociaciones del TLCAN concluyó sin avances

La quinta ronda para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cual se llevó a cabo del viernes 17 al martes 21 de noviembre en la Ciudad de México, concluyó sin avances, inclusive en los temas más simples, y a pesar de que el proceso formal de renegociación del tratado comercial inició hace tres meses.

 

De esta manera, Canadá, Estados Unidos y México aún se encuentran distantes en los temas más importantes que ha propuesto nuestro vecino del norte, como el endurecimiento de la regla de origen del sector automotriz, limitar compras de gobierno, la modificación al mecanismo de protección inversionista-estado, eliminación de cupos a la exportación del sector textil, procesos antidumping exprés a productos agrícolas, entre otros. Este bloque de propuestas ha sido calificado por el gobierno y la iniciativa privada mexicanos como “intransitable”.

 

El Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, se ha quejado de que Canadá y México no están negociando seriamente en las partes medulares del TLCAN que necesitan ser revisadas. Ha dicho que los Estados Unidos no aceptarán un acuerdo que no redirija los flujos comerciales en favor de su país. “Mientras que hemos progresado en algunos de nuestros esfuerzos para modernizar el TLCAN, me mantengo preocupado por la falta de avances”, dijo Lighthizer a medios de comunicación.

 

En este sentido, Phil English, un asesor senior de la firma legal Arent Fox ubicada en la ciudad de Washington DC, dijo: “Realmente necesitan estar mucho más avanzados que esto, y me preocupa que esta negociación está al borde de estancarse. Estoy muy preocupado de que esta creciente inercia en los grandes temas está creando un ambiente que llevará a malos resultados.”

 

Cabe señalar que los tres ministros de cada país que encabezan las negociaciones no formaron parte de esta ronda de negociaciones, y no se espera que asistan a las sesiones más pequeñas que se llevarán a cabo en diciembre, antes de la sexta ronda de negociaciones a celebrarse en Canadá del 23 al 28 de enero de 2018.

 

Sin embargo, hay esperanza para algunos. De acuerdo con una nota publicada por Digital Journal el 22 de noviembre y titulada “La 5ta ronda de negociaciones del TLCAN terminó en México sin resolver los grandes temas”, menciona que de acuerdo a una fuente gubernamental anónima, todavía es posible alcanzar un acuerdo antes de marzo de 2018. En un comunicado conjunto emitido al finalizar la quinta ronda, los tres países señalaron que “Los jefes negociadores reafirmaron su compromiso para avanzar en todas las áreas de la negociación, para así concluir las negociaciones lo más pronto posible”.

 

Temas sin resolver

Los Estados Unidos quieren la “cláusula sunset” completa, la cual terminaría con el tratado cada cinco años a menos de que los tres países estén de acuerdo en una extensión. Sin embargo, una versión actualizada de los objetivos de la negociación por parte de Estados Unidos señala ahora sólo una revisión periódica del pacto.

 

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La propuesta de regla de origen para el sector automotriz permanece y es un factor que mantiene las negociaciones estancadas.

En otros aspectos clave como el contenido regional automotriz (regla de origen) no hubo movimientos en la quinta ronda. Tampoco hubo una solución en el tema de los productos lácteos entre Estados Unidos y Canadá y este último insiste en que quiere protección  para su sistema de administración de oferta. Los Estados Unidos también quieren terminar con el sistema de solución de controversias (Capítulo XIX del Tratado) que obligarían a las partes a acogerse a los paneles de la OMC o resolverlas en cortes estadounidenses.

 

Por su parte, Estados Unidos quiere también limitar el acceso a los proyectos de compras gubernamentales provocando que México hiciera una propuesta similar con respecto a sus propios proyectos de compras.

 

Ha trascendido que México está planeando empujar con una contrapropuesta a la demanda estadounidense en materia automotriz. El Secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, dijo que la propuesta actual de Estados Unidos era poco práctica e ineficiente para la industria. Dijo que México está dispuesto a ayudar a Estados Unidos a resolver su déficit comercial pero sólo a través de la expansión de sus exportaciones y no a través de limitar el comercio entre los dos países. Guajardo dijo: “Es una negociación con un alto grado de complejidad, pero estamos trabajando en ello, y en algún punto encontraremos los espacios para un aterrizaje que sea útil para todos”.

 

Guajardo, en un tono optimista, destacó que hubo progreso en temas tales como el comercio electrónico, seguridad alimenticia y el medio ambiente. Mucho del trabajo técnico ya se ha concluido y que muchos de esos temas podrían ser concluidos inclusive entre rondas de negociación.

 

México y Canadá tienen problemas con algunas de las propuestas estadounidenses

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho a reporteros que hay diferencias significativas en áreas medulares. Dijo que la posición estadounidense en la “cláusula sunset” y la propuesta automotriz eran extremas y son inaceptables. Freeland sostuvo que la “cláusula sunset” es redundante dado que cualquiera de las partes del tratado se puede retirar después de notificarlo con seis meses de anticipación. Los funcionarios canadienses han sido advertidos que no habrá una renegociación del TLCAN si los Estados Unidos no se retractan en algunos temas.

 

Por su parte, los Estados Unidos están demandando que la mitad del valor del contendido de todos los carros producidos en Norteamérica sea de origen estadounidense; mientras que el valor de contenido total de Norteamérica debe ser incrementado a 85% dese el actual 62.5%. Ahora en día no hay regla en el TLCAN que indique el porcentaje del valor de un automóvil que debe ser originario de Estados Unidos. Además cabe señalar que el vecino del norte también quiere que el acero empleado sea originario de Norteamérica.

 

Es así que las negociaciones frecuentemente enfrentan a los Estados Unidos con México y Canadá. Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá dijo: “Canadá y México están trabajando muy de cerca. Tenemos muchos temas en común”.

 

Las negociaciones se podrían extender hasta el 2019

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Las negociaciones del TLCAN podrían extenderse hasta el 2019, aunque se contaminarán por elecciones en México y Estados Unidos

Brett House, un economista de Scotiabank en Canadá, dijo que el presidente Donald Trump podría notificar que su país se retirará del TLCAN y no llevarlo a cabo. También podría tratar de retirar a Estados Unidos y enfrentar una tremenda oposición en el Congreso. House piensa que hay sólo un 20% de probabilidades de que haya un acuerdo para marzo de 2018 pero que es mucho más probable  que las negociaciones continúen a lo largo del año y se prolonguen hasta 2019.

 

A manera de conclusión podemos señalar que después del fracaso de la quinta ronda de negociaciones, dada su falta de avances, para muchos queda claro que existe una clara señal de que el presidente Trump desea retirar a su país del tratado; y aunque Canadá y México están muy conscientes de esta posibilidad, han optado por no “tirar la toalla”.

 

Esto es porque se está haciendo cada vez más obvio que el Congreso de Estados Unidos no se quedará cruzado de brazos. Una vez que cada representante y senador sepa cuantos empleos y cuanta inversión se perderán en su distrito o estado en caso de un retiro del TLCAN, veremos a un Congreso listo para luchar la batalla y proteger ese acceso a mercado, cueste lo que cueste.

 

No obstante lo anterior, México debe estar preparado para vivir sin el TLCAN; y en este sentido debe quedar claro que la iniciativa del CPTPP (o puesto coloquialmente: el Tratado Transpacífico o TPP sin Estados Unidos) no es la salida dado que para muchas industrias mexicanas este tratado, tal como fue negociado, no tiene sentido sin la presencia de Estados Unidos. En este sentido, se debe señalar que en varias industrias se negociaron reglas de origen que sin la presencia del mercado más grande del mundo en el acuerdo, sólo acabaran por beneficiar a países como Vietnam (y a China indirectamente).

 

Entonces esperemos que las autoridades no se confundan y acaben por causarle un doble daño a la industria con un fracaso del TLCAN y metiendo más a China a través de Vietnam en un CPTPP.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La pérdida agropecuaria de Estados Unidos si se retira del TLCAN

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88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales enviaron una carta solicitando que no fracase la renegociación del TLCAN

El pasado 25 de octubre, un total de 88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales, enviaron una carta al Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross para solicitarle que no se emita la notificación de salida del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dado que dicha decisión ocasionaría un enorme daño a la economía de Estados Unidos, en especial a los sectores productivos que representan.

 

En la carta reconocen que efectivamente el TLCAN no ha beneficiado a algunos sectores como si ha sucedido con el alimentario y agrícola, y le piden al presidente Trump que respecte su promesa de modernizar el TLCAN, pero con un enfoque de “no causar daño”.

 

En la misiva enviada por organizaciones que representan 21 millones de empleos y que proveen más empleos manufactureros que cualquier otra actividad del ramo, además de representar el 20% de la economía estadounidense, se señala que ellos representan el corazón del Estados Unidos rural.

 

Señalan que gracias al TLCAN las exportaciones agrícolas y de alimentos crecieron 450%. En el año 2015, los Estados Unidos mantenían el 65% de participación de mercado para los productos agrícolas en la región TLCAN, y en 2016 exportaron 43 mil millones de dólares (mmdd) de alimentos y bienes agrícolas a Canadá y México, y de esta manera estos dos países son los mayores consumidores de estos productos estadounidenses a nivel mundial. Agregan que gracias al TLCAN se disminuyeron los precios de varios insumos a lo largo de la cadena de valor, beneficiando a consumidores, y ayudando a eliminar las barreras no arancelarias, haciendo así a la agricultura estadounidense más competitiva. Y en descargo de México señalan que gracias al TLCAN los consumidores estadounidenses tienen acceso confiable a todos los productos del campo durante todo el año, siendo que antes sólo eran disponibles de acuerdo a la temporalidad de los productos.

 

Agregan que de acuerdo con un estudio de la firma ImpactECON, si Canadá y México imponen aranceles de “Nación Más Favorecida (NMF)” a las exportaciones de Estados Unidos, el impacto negativo en los Estados Unidos será mucho mayor a los beneficios de tener aranceles más altos, incluida una pérdida neta de 256 mil empleos estadounidenses, de los cuales al menos 50 mil se perderían en los sectores de agrícolas y de alimentos, además de una caída del PIB agrícola de 13 mmdd. Una salida del TLCAN ocasionaría una disrupción en las vitales cadenas de valor, cerraría mercados, eliminaría empleo, y aumentaría los precios de las necesidades básicas de los consumidores estadounidenses.

 

Más específicamente, el impacto negativo de la salida de Estados Unidos del TLCAN incluye lo siguiente a nivel de producto:

 

Maíz: Los Estados Unidos exportaron 3.2 mmdd de maíz a México y Canadá tan sólo en el 2016, apoyando así 25,000 empleos. La salida del TLCAN causaría que la producción estadounidense caiga un promedio de 150 millones de bushels (una tonelada equivale a 39,370 bushels de maíz) anualmente, eliminando 800 millones de dólares (mdd) de valor y aumentando la necesidad de pagos a los programas de apoyo a los granjeros en 1.2 mmdd.

 

Carne de puerco: México y Canadá representan el 40% del volumen de exportación de carne de puerco de Estados Unidos. Un análisis económico realizado por la Universidad de Iowa encontró que la salida de Estados Unidos del TLCAN reduciría la producción de carne de puerco de ese país en 5%, resultando en una pérdida agregada para la industria de cerca de 1.5 mmdd, poniendo en juego más de 16,200 empleos estadounidenses.

 

Frutas y vegetales frescos: Canadá y México representan el 18% de las exportaciones estadounidenses de frutas y el 60% de las exportaciones de vegetales frescos. Desde 1993, las exportaciones de frutas y vegetales frescos se han más que triplicado, alcanzando los 7.2 mmdd. Cuando México aplicó aranceles compensatorios en represalia a las manzanas, cerezas y peras a partir de 2009, las pérdidas alcanzaron los 65 millones por cultivo por año, lo que es un buen presagio de lo que sucedería si Estados Unidos se retira del TLCAN.

 

Arroz: Los Estados Unidos compiten en un mercado global que es distorsionado por subsidios y controles gubernamentales a la importación, lo que artificialmente eleva la oferta mundial de arroz y restringe los mercados estadounidenses. El TLCAN es un probado escudo contra estas distorsiones. México y Canadá representan casi el 30% de todas las exportaciones de arroz de Estados Unidos, por lo que la salida del TLCAN abriría estos mercados a los competidores en Asia y Brasil sin que se sepa que sucedería con las ventas estadounidenses que se verían desplazadas, en un contexto en el que las reservas mundiales de arroz se están incrementando.

 

Campo americano
México es altamente dependiente de importaciones de maíz, trigo, pollo, huevo y leche de Estados Unidos

Soya: Las exportaciones anuales de soya estarían amenazadas si México y Canadá buscan otras fuentes de abastecimiento en América del Sur.

 

Carne de res: En el año 2016, las exportaciones de carne de res a México y Canadá superaron los 1.7 mmdd y representaron el 27% del total de exportaciones de este producto. Desde que se implementó el TLCAN, las exportaciones a México, un mercado irremplazable para grandes volúmenes de ciertos cortes de carne, han aumentado en 250%. La salida del TLCAN aumentaría los aranceles arriba del 20%, causando una reducción de las exportaciones de carne de res, una contracción en la producción, menos empleos en la industria de la carne en los Estados Unidos, y un menor rendimiento para los ganaderos, rancheros y empacadores de carne.

 

Carne de aves de corral: La producción estadounidense de carne de pollo y pavo se ha beneficiado enormemente del TLCAN. En 2016, las exportaciones de carne de aves de corral sumaron 7.95 millones de libras, lo que representa más del 16% de la producción total. México es el cliente individual más importante para las exportaciones de estos productos. La disrupción del comercio de estos productos sería devastadora. México importó el 23.5% de todas las exportaciones estadounidenses de carne de aves de corral en dicho año.

 

Alta fructosa de maíz: Las exportaciones que van a México disminuirían en 500 mdd por año en la medida en que México reemplaza la fructosa importada con  azúcar, y no hay mercado alternativo para esta producción estadounidense.

 

Trigo: Antes del TLCAN, la intervención gubernamental y la existencia de aranceles hacían que las exportaciones de este producto estadounidense se mantuvieran fuera de México. Ahora, la mayoría de los productores de trigo dependen de México como su mercado más importante. Sin el TLCAN, el trigo importado de otros países desplazaría al de Estados Unidos en los mercados canadiense y mexicano.

 

Lácteos: Más de 1 mmdd anuales de productos lácteos son enviados a México. Si México impone aranceles NMF a estos productos provenientes de Estados Unidos, éstos serían de entre 20% y 60% para el queso, y de 45% para la leche desnatada en polvo, golpeando así a los productores estadounidenses que tienen en México su mercado más grande. México no tendría problema en reemplazar a Estados Unidos como proveedor, ya que cuenta con un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, que en sí es el exportador más grande de productos lácteos del mundo.

 

La carta de los productores agrícolas, agroindustriales y de alimentos también da cuenta del terrible impacto que tendía la salida de Estados Unidos del TLCAN en otros productos como alimentos y bebidas procesadas, frutas y vegetales congelados, bebidas alcohólicas, fibra de algodón y textiles de algodón,  avena, confitería, pastura, y alimento para mascotas.

 

También menciona que los exportadores agrícolas de Brasil y Argentina, específicamente, se están moviendo rápido y agresivamente para tomar ventaja de la oportunidad percibida para acceder a los mercados del Norte América debido a la retórica de negociación del TLCAN. Adicionalmente, la Unión Europea está negociando agresivamente la modernización de su TLC con México para expandir sus ventas buscando la reducción de aranceles mexicanos y buscando la incorporación de reglas creando barreras comerciales de facto para obtener ventajas a costa de los productores estadounidenses.

 

Finalizan la carta diciéndole a Wilbur Ross que es imperativo que los Estados Unidos preserven y aumenten el acceso a los mercados de México y Canadá en los que tienen una ventaja competitiva respecto a otros proveedores globales. Queda claro que la salida del TLCAN resultaría en un daño sustancial para la economía estadounidense en general, y para los productores agrícolas en particular. Es por ello que solicitan que se busquen negociaciones positivas que beneficien los intereses económicos estadounidenses logrando el abrir nuevas oportunidades de exportaciones y atendiendo las preocupaciones de barreras no arancelarias que se han identificado. Reiteran la solicitud de que se mantenga la promesa de “no dañar” en la renegociación del TLCAN.

 

Esta carta sin duda será muy positiva para mantener la renegociación del TLCAN fluyendo, no obstante todos los obstáculos que Estados Unidos ha puesto en el camino, y de los cuales hemos dado cuenta desde este espacio.

 

En este contexto, es fundamental que México también analice la enorme dependencia que ha generado de los productos agrícolas estadounidenses y se generen las políticas públicas de apoyo al campo para que se logre disminuir la presencia de productos importados en el sector primario de la economía. No basta con sólo buscar nuevos proveedores en la Unión Europea, Argentina y Brasil, sino que la prioridad debe ser fomentar la producción nacional.

 

Desafortunadamente, la óptica de libre mercado en México, que estipula que exportemos aquellos bienes en los que tenemos una ventaja competitiva e importemos aquellos en los que no la tenemos, ha sido en gran medida la responsable de que en muchos productos básicos México se haya rezagado o de plano caído la producción. Ahí están los casos del maíz y del trigo, sólo por citar algunos de los más impactantes. Pero la dependencia de México de productos del exterior va en muchos más productos como el pollo, la leche y el huevo.

 

Por el bien de México, por ser un tema de seguridad nacional (la seguridad alimenticia es seguridad nacional) se deben implementar políticas de apoyo a la agricultura de los productos más básicos.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN: propuestas y especulación

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La probabilidad de fracaso del TLCAN se ha elevado a 50%

La probabilidad de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no concluya satisfactoriamente, y que por lo tanto Estados Unidos se retire del acuerdo, se ha elevado a un 50% de acuerdo con estimaciones hechas por separado por parte del ex secretario de Comercio y Fomento Industrial, Herminio Blanco, y del ex Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick.

 

Esto derivado de la enorme cantidad de propuestas inaceptables y carentes de lógica económica que nuestro vecino del norte ha puesto en las mesas de negociación. Durante la cuarta ronda de negociaciones, la cual se lleva a cabo en Washington al momento de escribir estas líneas, Estados Unidos ha formalizado más propuestas que de ninguna manera pueden ser aceptadas por México porque nos colocan en calidad de “socio comercial de tercera” y nos hacen pensar que nos iría mejor sin el tratado modificado.

 

A continuación se presenta un resumen de las propuestas más importantes hechas por Estados Unidos que son consideradas como inaceptables por parte de México:

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto ha merecido duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.

 

  1. En cuanto al sector automotriz, ya se formalizó la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos. De materializarse esta propuesta implicaría el rompimiento de las cadenas productivas en la región dado que, como lo mencioné en la entrega de la semana pasada, ahora en día sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de Estados Unidos y Canadá.

 

  1. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.

 

  1. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.

 

  1. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.

 

Queda claro con estas propuestas que la posición de Estados Unidos es claramente proteccionista y tiene un sesgo que de acuerdo con un funcionario estadounidense que declaró a Reuters en condiciones de anonimato que “tratan de erradicar, minimizar y eliminar los mecanismos que existieron en el TLCAN durante los últimos 20 años.”

 

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Estados Unidos propone una regla de origen para automóviles de 85% de contenido regional y 50% contenido estadounidense

No obstante lo anterior, para los más optimistas del lado mexicano, el que Estados Unidos haya hecho estas propuestas y el que las siga haciendo, no debería ser motivo de preocupación ya que están en todo su derecho de presentarlas para que sea el punto de partida de una negociación constructiva. Para ellos, lo que ahora estamos viviendo es algo ya esperado desde que se anunció la renegociación del TLCAN; además creen que lo natural será que una vez que se presenten las contrapropuestas por parte de México y Canadá, se podrá llegar a un punto intermedio satisfactorio para las partes.

 

Estos mismos optimistas están contentos porque las negociaciones podrían ser aún más complicadas si se hubiera agregado a la discusión el tema de los bajos salarios en México, pero ese asunto aun no se presenta y todo parece indicar que no se presentará. En materia laboral, si bien hay molestia por parte de sindicatos estadounidenses y canadienses, el texto propuesto por Estados Unidos es muy similar al que ya habíamos aceptado cuando estaban las negociaciones del Tratado Transpacífico (TPP), en el que esencialmente las partes se comprometen a no violar reiterada y consistentemente la legislación laboral.

 

Sin embargo, para los más pesimistas (o realistas) el hecho de que Estados Unidos presente “ocurrencias más que propuestas”, es una indicación de que buscan fastidiar la negociación. Saben que México y Canadá no aceptarán mucho de lo que proponen porque inclusive carece de lógica económica, y porque implica recibir un trato peor al que tendríamos sin acuerdo. Entonces la negativa de México será el pretexto ideal para levantarse de la mesa de negociación y dar por terminado el acuerdo. En este contexto a las propuestas inaceptables les denominan “pastillas envenenadas”.

 

Ante este escenario hay quien aprovecha la incertidumbre en el mercado cambiario y especula en contra del peso. El pasado viernes 13 de octubre el tipo de cambio interbancario llegó a un máximo de 18.9860 pesos por dólar, su nivel máximo en cinco meses, aunque todavía distante del máximo histórico de 21.9565 registrado a principios de año.

 

Y pues claro que declaraciones irresponsables como las de la firma británica Capital Economics empeoran las cosas al señalar que un rompimiento del TLCAN llevaría a la economía mexicana a crecer hasta un punto porcentual menos de lo proyectado para el 2018 (CGPE 2018 establecen meta de entre 2 y 3%), y que el tipo de cambio se ubicaría entre los 23 y 25 pesos por dólar. De este tipo de firmas no podemos esperar menos y queda claro que se frotan sus manos cuando ocurren este tipo de episodios especulativos dado que si tumban al peso, cualquier inversión que quieran hacer en México les saldrá más barata.

 

Para los que le apuestan al fracaso del TLCAN, pues lo más probable es que tengan que esperar ya que eso no ocurrirá en la cuarta ronda de negociaciones. La quinta ronda, a ser llevada a cabo en la Ciudad de México, sigue en píe para los últimos días de octubre y/o primeros días de noviembre; y es posible que si los negociadores mexicanos mantienen la calma y paciencia, se vea un escenario más suave en la negociación y con construcción de propuestas viables y satisfactorias para las tres partes.

 

De cualquier manera, se debe insistir en que si se termina el TLCAN no será de ninguna forma motivo de una crisis económica prolongada en nuestro país. Bajo este escenario la tasa arancelaria de las importaciones totales de Estados Unidos provenientes de México aumentaría del 0.12% actual al 3.25% y 3 capítulos –automotriz, autopartes y electrónica- pagarían el 76.49% del aumento arancelario del arancel Nación Más Favorecida (NMF). Por su parte, en caso de que se cancelara el TLCAN las importaciones de México provenientes de Estados Unidos verían incrementar su tasa arancelaria a pagar del 0.10% actual al 4.69% (Dussel 2016).

 

Finalmente, es muy positivo que el gobierno mexicano empiece a mapear los sectores que serán más afectados ante una eventual cancelación del TLCAN para que estos reciban apoyos destinados a buscar nuevos mercados y mejorar su productividad, de manera que pueden absorber el mayor porcentaje posible del alza arancelaría que sufrirían.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

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La diferencia salarial entre México y Estados Unidos

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Los ministros de Estados Unidos, Canadá y México se volverán a ver en Washington del 12 al 15 de octubre

Cerca de 700 funcionarios se reunirán esta semana en Washington D.C. para discutir y tratar de avanzar en los múltiples temas pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); pero todos ellos están conscientes de que las probabilidades de fracaso han ido en aumento, dadas las propuestas concretas e inaceptables que Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa desde la pasada ronda de negociaciones en Ottawa, Canadá.

 

Si los funcionarios de las tres naciones no pueden lograr más avances en la cuarta ronda de negociaciones, la cual comienza el miércoles 11 de octubre, las probabilidades de ponerse de acuerdo en el futuro  caerán aún más y Donald Trump tendrá una excusa ideal para retirar a su país del TLCAN, lo que sin duda será disruptivo para la economía de Norteamérica.

 

Desafortunadamente esto último se ve como el escenario más probable dado que se  espera que Estados Unidos, al ser el anfitrión de la cuarta ronda de negociaciones, continúe poniendo sobre la mesa propuestas que ponen a México como un socio comercial “de segunda”.

 

Los más optimistas respecto a la negociación consideran que toda esta serie de propuestas inaceptables que ha vertido Estados Unidos en materia textil, agrícola, compras de gobierno, automotriz, entre otros, son parte de una estrategia que sólo busca asustar a México. Creen que una vez que nuestro país haga las correspondientes contrapropuestas, se llegará a un punto intermedio que será satisfactorio para los tres países. En lo personal, no creo que esta sea la situación y más bien, Estados Unidos está buscando romper la negociación y dar por terminado el TLCAN.

 

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Obrero mexicano de la industria automotriz

Uno de los temas en los que se espera que se concreten algunas propuestas en la cuarta ronda de negociación es en el de las reglas de origen, y en especial en la del sector automotriz. Actualmente la regla establece que para obtener la preferencia arancelaria, el 62.5% del valor de un automóvil debe ser de insumos de México, Estados Unidos y/o Canadá. De acuerdo con información de la National Highway Traffic Safety Administration de Estados Unidos, actualmente cerca del 24% del valor de los vehículos exportados por México contiene partes originarias de Estados Unidos y Canadá, por lo que la propuesta con la que se ha especulado en el sentido de que nuestro vecino del norte propondrá que el porcentaje de contenido regional se eleve al 85% y que el porcentaje de insumos de Estados Unidos sea de entre el 35% y el 50% haría que México deje de exportar carros con preferencia arancelaria a Estados Unidos y Canadá, al menos en el corto plazo.

 

Otro tema que probablemente será abordado en la cuarta ronda de negociaciones es el laboral. Siendo el tema de las diferencias salariales entre México y Estados Unidos y Canadá, la parte más complicada. Varios congresistas de Estados Unidos, entre ellos, Sander Levin (del Partido Demócrata por Michigan) han criticado duramente esta situación. De hecho recientemente Levin dijo ante los miembros del Consejo de Relaciones Exteriores que la empresa BMW había firmado un contrato en mayo de este año en el cual se comprometía a pagar un salario inicial a sus trabajadores de 1.10 dólares la hora, para después irlo ajustando al alza hasta 2.53 dólares la hora.

 

Y es precisamente en el tema de las diferencias salariales, en donde quiero hacer énfasis en el análisis de esta entrega. ¿De qué tamaño es realmente la diferencia? ¿la diferencia se ha venido achicando o ampliando? Eso es lo que explicaré a continuación.

 

De acuerdo con el sitio Tradingeconomics.com, el salario promedio diario en México fue de 337.37 pesos diarios en julio de este año, mientras que en febrero del 2000 era de 129.28 pesos, lo que indica un aumento nominal de 161.0% en poco más de 17 años. Si tomamos en cuenta que en dicho periodo la inflación fue de 110.3%, entonces vemos que en términos reales el salario promedio en México creció apenas 24.1% en el periodo.

 

En cuanto al salario promedio en dólares, tenemos que el tipo de cambio era de 9.373 pesos por dólar en febrero de 2000, por lo que entonces en dicho mes el salario promedio diario fue de 13.79 dólares (equivalente a 1.72 dólares por hora asumiendo una jornada de 8 horas diarias); por su parte, en julio de 2017 el tipo de cambio fue de 17.841 dólares, por lo que el salario promedio diario fue de 18.90 dólares (2.36 dólares por hora). De esta manera vemos que de febrero de 2000 a julio de 2017 el salario promedio diario en dólares en México creció en 37.1 por ciento.

 

Si tomamos en consideración que de acuerdo con el sitio de Tradingeconomics.com, el salario promedio en Estados Unidos era de 22.09 dólares por  hora, pues queda claro que en términos nominales el trabajador promedio estadounidense gana actualmente 8.34 veces más que el trabajador promedio de México.

 

Sin embargo, este análisis es parcial. Debemos tomar en consideración que el costo de vida en México es más bajo que en Estados Unidos y por lo tanto las cifras de sueldos deben ser ajustadas para reflejar mejor la realidad. De hecho este tipo de ajustes se llevan a cabo para comparaciones del Producto Interno Bruto per cápita y se les denomina “ajustado por poder de compra”. De acuerdo con cifras del Banco Mundial el ajuste correspondiente para México es de 2.17, por lo que entonces podemos decir que el salario promedio por hora en nuestro país es de 5.14 dólares ajustado por poder de compra.

 

En base a lo anterior, vemos pues que la diferencia salarial entre México y Estados Unidos es de 3.29 veces solamente. Desde luego que es una diferencia considerable, pero es menos grande de lo que se menciona en los medios de comunicación y respecto a lo que argumentan los políticos, líderes sindicales y negociadores de Estados Unidos y Canadá.

 

Tomando en cuenta lo anterior, para equiparar el salario promedio (ajustado por poder de compra) y así dar gusto a los estadounidenses y canadienses, entonces éste debería aumentar a 1,447 pesos diarios, asumiendo que el peso ya no se depreciara más. Este nivel de salario le daría al trabajador mexicano el mismo nivel de vida (en términos de lo que puede comprar) que el de uno de Estados Unidos.

 

Es obvio que las empresas mexicanas no tienen capacidad actualmente para pagar este nivel de sueldos dado que los incrementos salariales deben ir aparejados a los aumentos de la productividad de los trabajadores, de lo contrario los incrementos en las remuneraciones se traducirán en despidos. Esto es así porque  el ingreso marginal de cada trabajador contratado debe ser igual o mayor al salario de éste, de lo contrario la empresa no podrá maximizar sus ingresos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es altamente probable que las negociaciones del TLCAN fracasen y que el acuerdo con Estados Unidos desaparezca. El tema laboral puede ser uno de los factores que provoquen el mayor desacuerdo, y por eso es importante que los negociadores mexicanos cuenten con los argumentos suficientes para responderle a los de Estados Unidos. En este sentido, un argumento que les puede ser de utilidad es que la diferencia efectiva de los salarios entre México y Estados Unidos se ha venido achicando, y que de ninguna manera es de 9 a 1, sino que es de 4 a 1. Desde luego que la diferencia es considerable, pero es un argumento que se puede emplear junto con propuestas de políticas públicas a las que México se comprometa para que la productividad de la mano de obra aumente de manera ininterrumpida para que los sueldos en México puedan seguir subiendo.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Grupos textiles de EE.UU. piden la eliminación de los TPLs del TLCAN

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La eliminación de los TPLs será un duro golpe para la industria textil mexicana

De acuerdo con una nota publicada el pasado 2 de octubre por el sitio de internet InsideTrade.com, ocho grupos que representan a los fabricantes textiles de Estados Unidos están presionando a los miembros de los Comités de Finanzas del Senado y de Procedimientos de la Cámara de Representantes, para que apoyen la propuesta hecha por el gobierno estadounidense en la renegociación del TLCAN, consistente en eliminar los cupos con preferencias arancelarias (TPLs) de dicho acuerdo comercial, bajo el argumento de que al hacer eso se cerrará una enorme coladera en la regla de origen del hilado (hacía delante) que es actualmente explotada por China.

 

“Simplemente es inaceptable que continúe este mecanismo que contradice la intensión básica del TLCAN de estimular las estructuras comerciales de manera mutuamente beneficiosa entre las partes contratantes y acelerar la inversión, producción, y empleo en los Estados Unidos y la región TLCAN”, el grupo escribió en una carta del 2 de octubre dirigidas al presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch (Republicano por Utah) y al miembro de dicho Comité, Rob Wyden (Republicano de Texas), así como al Presidente del Comité de Procedimientos de la Cámara de Representantes, Kevin Brady (Republicano de Texas) y al miembro Richard Neal (Demócrata por Massachusetts).

 

Los TPLs permiten que cierta cantidad (un cupo) de hilados específicos y tejidos producidos fuera de la región TLCAN puedan ser usados en la región TLCAN para la producción de ropa y puedan ser considerados como originarios mientras que la transformación ocurra en la región.

 

La carta escrita por los líderes del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, la Asociación de Fabricantes Americanos de fibras, el Consejo Nacional del Algodón, entre otros, se presenta después de dos semanas de que las organizaciones de distribuidores del vestido y organizaciones de minoristas de los tres países miembros del TLCAN le escribieran a los ministros de los tres países pidiéndoles que mantuvieran los actuales TPLs, y se da una semana después de que los Estados Unidos pusieran en la mesa de negociación una propuesta para eliminarlos en la ronda de Ottawa.

 

La propuesta estadounidense puede encontrar apoyo entre los congresistas que representan a los distritos con fuerte presencia en la fabricación de textiles, como Carolina del Sur y Georgia, dijeron algunas fuentes.

 

Canadá y México se oponen a esta propuesta.

 

Los minoristas y la industria del vestido argumentan que eliminar los TPLs rompería las cadenas de proveeduría que se han establecido por más de dos décadas. Además de que aumentaría los precios para los consumidores.

 

La industria textil estadounidense no está de acuerdo con este argumento. Señala que los TPLs del TLCAN le han costado a los Estados Unidos miles de empleos en las industrias textil y del vestido y argumentan que “hasta ahora se les ha negado a los fabricantes textiles estadounidenses los cientos de millones de dólares en ventas anuales que se les han dado a nuestros socios del TLCAN.”

 

“Adicionalmente, el sistema de TPLs le ha dado grandes beneficios y concesiones a países como China que no están dando preferencias de mercado recíprocas para acceder a sus mercados”, el grupo textil señala.

 

Los que proponen eliminar los TPLs señalan que el hacer esto haría que regresaran de China miles de empleos manufactureros en el sector textil. Por su parte, los que apoyan los TPLs dicen que si éstos se eliminan, las empresas estadounidenses ahora serán más propensas a comprar insumos de China y realizar importaciones para vender los productos en la región TLCAN, en lugar de comprar insumos más caros de fabricantes estadounidenses (a pesar de tener que pagar un arancel por no cumplir con la regla de origen del hilado).

 

De acuerdo con datos de 2015, los grupos que se oponen a los TPLs estiman que México y Canadá enviaron más de 725 millones de dólares de textiles y ropa a los Estados Unidos sin pagar aranceles a través del sistema de TPLs.

Alejandro Gómez Tamez*

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt