La pérdida agropecuaria de Estados Unidos si se retira del TLCAN

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88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales enviaron una carta solicitando que no fracase la renegociación del TLCAN

El pasado 25 de octubre, un total de 88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales, enviaron una carta al Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross para solicitarle que no se emita la notificación de salida del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dado que dicha decisión ocasionaría un enorme daño a la economía de Estados Unidos, en especial a los sectores productivos que representan.

 

En la carta reconocen que efectivamente el TLCAN no ha beneficiado a algunos sectores como si ha sucedido con el alimentario y agrícola, y le piden al presidente Trump que respecte su promesa de modernizar el TLCAN, pero con un enfoque de “no causar daño”.

 

En la misiva enviada por organizaciones que representan 21 millones de empleos y que proveen más empleos manufactureros que cualquier otra actividad del ramo, además de representar el 20% de la economía estadounidense, se señala que ellos representan el corazón del Estados Unidos rural.

 

Señalan que gracias al TLCAN las exportaciones agrícolas y de alimentos crecieron 450%. En el año 2015, los Estados Unidos mantenían el 65% de participación de mercado para los productos agrícolas en la región TLCAN, y en 2016 exportaron 43 mil millones de dólares (mmdd) de alimentos y bienes agrícolas a Canadá y México, y de esta manera estos dos países son los mayores consumidores de estos productos estadounidenses a nivel mundial. Agregan que gracias al TLCAN se disminuyeron los precios de varios insumos a lo largo de la cadena de valor, beneficiando a consumidores, y ayudando a eliminar las barreras no arancelarias, haciendo así a la agricultura estadounidense más competitiva. Y en descargo de México señalan que gracias al TLCAN los consumidores estadounidenses tienen acceso confiable a todos los productos del campo durante todo el año, siendo que antes sólo eran disponibles de acuerdo a la temporalidad de los productos.

 

Agregan que de acuerdo con un estudio de la firma ImpactECON, si Canadá y México imponen aranceles de “Nación Más Favorecida (NMF)” a las exportaciones de Estados Unidos, el impacto negativo en los Estados Unidos será mucho mayor a los beneficios de tener aranceles más altos, incluida una pérdida neta de 256 mil empleos estadounidenses, de los cuales al menos 50 mil se perderían en los sectores de agrícolas y de alimentos, además de una caída del PIB agrícola de 13 mmdd. Una salida del TLCAN ocasionaría una disrupción en las vitales cadenas de valor, cerraría mercados, eliminaría empleo, y aumentaría los precios de las necesidades básicas de los consumidores estadounidenses.

 

Más específicamente, el impacto negativo de la salida de Estados Unidos del TLCAN incluye lo siguiente a nivel de producto:

 

Maíz: Los Estados Unidos exportaron 3.2 mmdd de maíz a México y Canadá tan sólo en el 2016, apoyando así 25,000 empleos. La salida del TLCAN causaría que la producción estadounidense caiga un promedio de 150 millones de bushels (una tonelada equivale a 39,370 bushels de maíz) anualmente, eliminando 800 millones de dólares (mdd) de valor y aumentando la necesidad de pagos a los programas de apoyo a los granjeros en 1.2 mmdd.

 

Carne de puerco: México y Canadá representan el 40% del volumen de exportación de carne de puerco de Estados Unidos. Un análisis económico realizado por la Universidad de Iowa encontró que la salida de Estados Unidos del TLCAN reduciría la producción de carne de puerco de ese país en 5%, resultando en una pérdida agregada para la industria de cerca de 1.5 mmdd, poniendo en juego más de 16,200 empleos estadounidenses.

 

Frutas y vegetales frescos: Canadá y México representan el 18% de las exportaciones estadounidenses de frutas y el 60% de las exportaciones de vegetales frescos. Desde 1993, las exportaciones de frutas y vegetales frescos se han más que triplicado, alcanzando los 7.2 mmdd. Cuando México aplicó aranceles compensatorios en represalia a las manzanas, cerezas y peras a partir de 2009, las pérdidas alcanzaron los 65 millones por cultivo por año, lo que es un buen presagio de lo que sucedería si Estados Unidos se retira del TLCAN.

 

Arroz: Los Estados Unidos compiten en un mercado global que es distorsionado por subsidios y controles gubernamentales a la importación, lo que artificialmente eleva la oferta mundial de arroz y restringe los mercados estadounidenses. El TLCAN es un probado escudo contra estas distorsiones. México y Canadá representan casi el 30% de todas las exportaciones de arroz de Estados Unidos, por lo que la salida del TLCAN abriría estos mercados a los competidores en Asia y Brasil sin que se sepa que sucedería con las ventas estadounidenses que se verían desplazadas, en un contexto en el que las reservas mundiales de arroz se están incrementando.

 

Campo americano

México es altamente dependiente de importaciones de maíz, trigo, pollo, huevo y leche de Estados Unidos

Soya: Las exportaciones anuales de soya estarían amenazadas si México y Canadá buscan otras fuentes de abastecimiento en América del Sur.

 

Carne de res: En el año 2016, las exportaciones de carne de res a México y Canadá superaron los 1.7 mmdd y representaron el 27% del total de exportaciones de este producto. Desde que se implementó el TLCAN, las exportaciones a México, un mercado irremplazable para grandes volúmenes de ciertos cortes de carne, han aumentado en 250%. La salida del TLCAN aumentaría los aranceles arriba del 20%, causando una reducción de las exportaciones de carne de res, una contracción en la producción, menos empleos en la industria de la carne en los Estados Unidos, y un menor rendimiento para los ganaderos, rancheros y empacadores de carne.

 

Carne de aves de corral: La producción estadounidense de carne de pollo y pavo se ha beneficiado enormemente del TLCAN. En 2016, las exportaciones de carne de aves de corral sumaron 7.95 millones de libras, lo que representa más del 16% de la producción total. México es el cliente individual más importante para las exportaciones de estos productos. La disrupción del comercio de estos productos sería devastadora. México importó el 23.5% de todas las exportaciones estadounidenses de carne de aves de corral en dicho año.

 

Alta fructosa de maíz: Las exportaciones que van a México disminuirían en 500 mdd por año en la medida en que México reemplaza la fructosa importada con  azúcar, y no hay mercado alternativo para esta producción estadounidense.

 

Trigo: Antes del TLCAN, la intervención gubernamental y la existencia de aranceles hacían que las exportaciones de este producto estadounidense se mantuvieran fuera de México. Ahora, la mayoría de los productores de trigo dependen de México como su mercado más importante. Sin el TLCAN, el trigo importado de otros países desplazaría al de Estados Unidos en los mercados canadiense y mexicano.

 

Lácteos: Más de 1 mmdd anuales de productos lácteos son enviados a México. Si México impone aranceles NMF a estos productos provenientes de Estados Unidos, éstos serían de entre 20% y 60% para el queso, y de 45% para la leche desnatada en polvo, golpeando así a los productores estadounidenses que tienen en México su mercado más grande. México no tendría problema en reemplazar a Estados Unidos como proveedor, ya que cuenta con un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, que en sí es el exportador más grande de productos lácteos del mundo.

 

La carta de los productores agrícolas, agroindustriales y de alimentos también da cuenta del terrible impacto que tendía la salida de Estados Unidos del TLCAN en otros productos como alimentos y bebidas procesadas, frutas y vegetales congelados, bebidas alcohólicas, fibra de algodón y textiles de algodón,  avena, confitería, pastura, y alimento para mascotas.

 

También menciona que los exportadores agrícolas de Brasil y Argentina, específicamente, se están moviendo rápido y agresivamente para tomar ventaja de la oportunidad percibida para acceder a los mercados del Norte América debido a la retórica de negociación del TLCAN. Adicionalmente, la Unión Europea está negociando agresivamente la modernización de su TLC con México para expandir sus ventas buscando la reducción de aranceles mexicanos y buscando la incorporación de reglas creando barreras comerciales de facto para obtener ventajas a costa de los productores estadounidenses.

 

Finalizan la carta diciéndole a Wilbur Ross que es imperativo que los Estados Unidos preserven y aumenten el acceso a los mercados de México y Canadá en los que tienen una ventaja competitiva respecto a otros proveedores globales. Queda claro que la salida del TLCAN resultaría en un daño sustancial para la economía estadounidense en general, y para los productores agrícolas en particular. Es por ello que solicitan que se busquen negociaciones positivas que beneficien los intereses económicos estadounidenses logrando el abrir nuevas oportunidades de exportaciones y atendiendo las preocupaciones de barreras no arancelarias que se han identificado. Reiteran la solicitud de que se mantenga la promesa de “no dañar” en la renegociación del TLCAN.

 

Esta carta sin duda será muy positiva para mantener la renegociación del TLCAN fluyendo, no obstante todos los obstáculos que Estados Unidos ha puesto en el camino, y de los cuales hemos dado cuenta desde este espacio.

 

En este contexto, es fundamental que México también analice la enorme dependencia que ha generado de los productos agrícolas estadounidenses y se generen las políticas públicas de apoyo al campo para que se logre disminuir la presencia de productos importados en el sector primario de la economía. No basta con sólo buscar nuevos proveedores en la Unión Europea, Argentina y Brasil, sino que la prioridad debe ser fomentar la producción nacional.

 

Desafortunadamente, la óptica de libre mercado en México, que estipula que exportemos aquellos bienes en los que tenemos una ventaja competitiva e importemos aquellos en los que no la tenemos, ha sido en gran medida la responsable de que en muchos productos básicos México se haya rezagado o de plano caído la producción. Ahí están los casos del maíz y del trigo, sólo por citar algunos de los más impactantes. Pero la dependencia de México de productos del exterior va en muchos más productos como el pollo, la leche y el huevo.

 

Por el bien de México, por ser un tema de seguridad nacional (la seguridad alimenticia es seguridad nacional) se deben implementar políticas de apoyo a la agricultura de los productos más básicos.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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