Consideraciones respecto a la negociación bilateral México – EE.UU. en el marco del TLCAN

8ca58ce3-2894-4d3b-a1ce-df2ef7b9ed2fSi bien hay aspectos positivos que se desprenden de la negociación bilateral de México y Estados Unidos en el TLCAN; a continuación expongo algunos puntos de la “renegociación” del TLCAN que me preocupan:

  1. Afectación al sector textil mexicano por eliminación de TPLs, los que permiten importar insumos de fuera de la región, transformarlos y gozar de preferencia arancelaria.
  2. En automotriz, se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes que excedan un valor de 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos es un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual, dicho cupo podría alcanzarse en 6 años.
  3. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles.
  4. México cedió ante Estados Unidos en el Capítulo 19 de resolución de controversias.
  5. En propiedad intelectual hay temas de marcas y patentes que pueden afectar a empresas mexicanas, así como en el aspecto farmacéutico.
  6. Afectación al sector transporte mexicano de carga y pasaje. De igual forma hay preocupación por parte del sector acero y farmaceúticos.
  7. No está Canadá, lo que nos resta capacidad de negociación. En caso de que Canadá no regrese a mesa de negociación, en los EE.UU. entrarán en un debate respecto a la facultad que tuvo el gobierno de dicho país de negociar un tratado bilateral con México, cuando la autorización era de negociar un acuerdo trilateral.
  8. Lo acordado hasta ahora sólo ha sido de manera verbal, no hay textos que se puedan revisar. Falta la redacción de los detalles, lo cual puede ser sumamente tardado y complicado.
  9. No obstante el acuerdo en el TLCAN, los aranceles al acero y aluminio por parte de EE.UU. en contra de México se mantendrán.

Alejandro Gómez Tamez*

Anuncios

¿Pasaremos de un TLCAN a un TLC México – EE.UU.?

NAFTA-Talks-Still-an-Issue-for-the-Mexico-ETF-915x510Las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han adquirido velocidad y al parecer se han resuelto muchos temas pendientes, pero esto se ha dado sólo entre México y los Estados Unidos, ya que Canadá ha sido relegado de la mesa de negociación, algo que podría parecer positivo para nuestro país en aras de avanzar en este tema que mantiene al país con un elevado grado de incertidumbre. A continuación veremos las implicaciones que esto tiene.

Comencemos señalando que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que las negociaciones con México para un nuevo TLCAN “van muy bien”, y le ha dicho a Canadá que tendrá que esperar antes de regresar a las negociaciones para modernizar el acuerdo trilateral, dejando entrever nuevamente su preferencia por los acuerdos bilaterales.

El viernes 10 de agosto por la noche escribió en Twitter: “El acuerdo con México está avanzando muy bien. A los trabajadores automotrices y a los agricultores se les debe cuidar o no habrá acuerdo”, agregando que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador “ha sido todo un caballero”. Pero respecto a Canadá, Trump tuvo palabras más duras señalando “Canadá debe esperar. Sus aranceles y barreras comerciales son demasiado altas. ¡Cobraremos impuestos a los automóviles si no logramos un acuerdo!”

Los comentarios de Trump destacan la buena voluntad entre México y Estados Unidos desde que López Obrador fue electo el 1 de julio. Mientras que sus relaciones con Canadá han estado tensas desde la reunión de junio del Grupo de los 7 (G7), cuando Trump negó su apoyo a la declaración de la cumbre y tuvo un diferendo con el primer ministro Justin Trudeau, cuando éste último prometió que haría frente a los aranceles estadounidenses.

En este sentido, el mismo viernes 10 de agosto, Ken Smith Ramos, jefe negociador de México, declaró que podrían pasar “días o semanas” antes de que a Canadá se le invite de regreso a la mesa de negociación del TLCAN, por lo que nuevamente no estará presente cuando las negociaciones se retomen este miércoles 15.

Y resulta que mientras Canadá se queda esperando en el banquillo, algunos aspectos trilaterales del TLCAN están siendo discutidos y potencialmente acordados entre sólo dos de los tres socios del acuerdo. Para algunos observadores esto ha generado preocupación ya que Canadá podría verse forzado a aceptar los acuerdos alcanzados entre México y los Estados Unidos.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que México y los Estados Unidos han estado progresando de manera importante y que él estaría de regreso en Washington la siguiente semana para una cuarta semana de reuniones bilaterales. Aunque al principio él había sugerido que los canadienses podrían unirse nuevamente a estas alturas de la negociación, en sus declaraciones del viernes 10 fue más ambiguo respecto al regreso de Canadá argumentando que el retorno de los canadienses dependerá de que México y Estados Unidos concluyan los elementos de la relación bilateral.

Los funcionarios canadienses han declinado comentar respecto a la fecha cuando regresarán a la mesa de negociación, pero saben que el tema central de las sesiones de negociación entre México y Estados Unidos ha sido el deseo estadounidense por ver que los vehículos que ahora importa libre de aranceles en el marco del TLCAN, incluyan más partes norteamericanas y más contenido producido por trabajadores de altos salarios. Se espera que Canadá esté de acuerdo con la mayor parte de eso.  .

nafta-teamsSin embargo, para Dan Ujczo, un abogado experto en temas comerciales, a quien constantemente se le informa respecto al progreso de las negociaciones, dijo que es un “mito” que Estados Unidos y México sólo han estado hablando de carros, ya que también han surgido temas como derechos de propiedad intelectual, derechos laborales y otros temas de interés trilateral. Dijo que si eso continúa, Canadá podría terminar presionada para aceptar los acuerdos alcanzados por los otros dos países si le interesa continuar en el TLCAN.  “Nos dirigimos a un ambiente de negociación que no permitirá a las partes el realizar concesiones…si las cosas se presentan como un hecho consumado, se vuelve muy difícil vender eso en casa”, agregó el abogado.

Ante los medios de comunicación, Ildefonso Guajardo, ha confirmado que no sólo se está hablando de autos, aunque repetidamente ha señalado que son temas bilaterales. “Comenzamos con una enorme lista de temas para cerrar y ahora hemos sido capaces de resolver muchos de ellos”, le dijo a los reporteros.

En el tema automotriz no está claro que es lo que se ha alcanzado. Flavio Volpe, quien encabeza la Asociación Canadiense de Fabricantes de Autopartes, dijo que los dos países todavía están regateando respecto a los detalles de la propuesta estadounidense –que los automóviles del TLCAN tengan 75% de contenido norteamericano y estén hechos en un 40%-45% con trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora- con poco progreso desde mayo. Y agregó que “es otro día de adivinar cuando los términos que no cambian, incluirán a los invitados que no están ahí”.

Ujczo dijo que la discusión se ha centrado estrechamente en que aranceles imponer a los autos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen propuestas. Los Estados Unidos parecen estar empujando por algo más alto que el actual 2.5% de arancel de nación más favorecida (OMC) cobrado actualmente.

Para varios analistas, el tema automotriz podría tener algún desenlace no deseable para Canadá. Los negociadores mexicanos dijeron que están en contacto diario con la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, pero ante los negociadores canadienses se percibe que su lealtad es limitada, dado que la propuesta de salarios de $16 dólares por hora, que amenaza con hacer menos competitivas a algunas plantas automotrices de México, es una iniciativa canadiense.

AR-304199979Para el embajador canadiense en los Estados Unidos, David MacNaughton, los Estados Unidos y México parecen estar cerca de un acuerdo en el tema automotriz. “Si pueden resolver sus diferencias en ese tema, entonces creo que podremos avanzar y estar los tres (países) hablando de otros temas que nos afectan”, dijo en una entrevista con Bloomberg.

No obstante lo anterior, una fuente familiarizada con la negociación ha dicho que el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, no será fácil una vez que Canadá regrese a las negociaciones. “Lighthizer le apretará los tornillos a Canadá…creo que debemos estar listos para eso”.

¿Nos dirigimos entonces a la desaparición del TLCAN y al nacimiento de acuerdos bilaterales? Trump ha dicho recientemente que prefiere terminar con el viejo TLCAN y negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá. El 1 de junio dijo “No me importaría ver al TLCAN con otro nombre, en el que haces un acuerdo separado con Canadá y un acuerdo separado con México. Porque estás hablando de dos países muy diferentes”.

En este sentido, Larry Kudlow, el principal asesor económico de la Casa Blanca, dijo que Trump no se quiere retirar del TLCAN pero “prefiere negociaciones bilaterales” y quiere intentar con un enfoque diferente. “Muchas veces, cuando tienes que comprometerte con un grupo de países, obtienes los peores acuerdos”, dijo el 5 de junio.

¿Qué podemos esperar entonces? Queda claro que Canadá no regresará a la mesa de negociaciones hasta que México y Estados Unidos hayan resuelto sus diferencias, en especial las relacionadas con el tema automotriz. Una vez que regrese Canadá se podría ver la manera de resolver la cláusula “sunset”, que implica la cancelación del TLCAN cada cinco años a menos de que el acuerdo sea revisado y nuevamente aprobado, así como la propuesta estadounidense de eliminar los capítulos de resolución de controversias. Dados estos dos obstáculos mayores, sigue siendo probable que terminemos sin renegociación del TLCAN y con acuerdos bilaterales que lo remplacen. No obstante lo anterior, el optimismo prevalece y tanto el gobierno mexicano como el estadounidense siguen pensando que podrían alcanzar un “acuerdo en principio” a finales de este mes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La guerra comercial de un sicópata

1vkv7d
Muchos tratan de encontrar lógica en la “política comercial” de Trump, pero la realidad es que no hay lógica y no es política

El anuncio de la semana pasada de que la Administración Trump impondría a partir del 1 de junio aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio importado de México, Canadá y la Unión Europea, fue respondido con condenas y represalias, así como de una denuncia formal multilateral en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Cabe señalar que estos aranceles habían sido impuestos desde el pasado 23 de marzo en contra de todo el mundo, pero Donald Trump decretó exenciones temporales para la Unión Europea, México, Brasil, Argentina y Australia. Para México y Canadá la exención se derivó por el hecho de que se estaba en proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero ante el estancamiento de dichas negociaciones y con el fin de presionar un cierre a su favor, la Administración Trump decidió eliminar este beneficio y comenzar a cobrar los aranceles.

Ante esta decisión, los líderes canadienses y mexicanos reaccionaron con enojo ya que la justificación para éstos por parte del presidente Donald Trump fueron aspectos de seguridad nacional, algo que  México y Canadá calificaron como absurdo, ilógico e ilegal. ¿Desde cuándo importar acero y aluminio de México y Canadá representa un riesgo para la seguridad de los Estados Unidos?

Canadá es el mayor exportador de acero y aluminio a los Estados Unidos, y dijo que aplicaría aranceles en represalia de 25% y de 10% a exportaciones estadunidenses por un monto de 16.6 mil millones de dólares a metales, productos agrícolas y otros productos, a partir del 1 de julio. Cabe señalar que las importaciones totales de acero por parte de los Estados Unidos sumaron 29 mil millones de dólares en el 2016.

Por su parte, México respondió al anuncio con la aplicación inmediata de aranceles en represalia a productos estadounidenses que incluyen vientres de cerdos, manzanas, uvas, blueberries y láminas de acero.  En principio, estos aranceles serán de carácter temporal y se mantendrán vigentes durante el tiempo que Estados Unidos decida mantener las medidas tomadas en contra de las  exportaciones mexicanas de aluminio y acero nacional. Juan Pablo Castañon, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, ha dicho que el daño a México tras la imposición arancelaria de Estados Unidos al acero y al aluminio llegaría a 2.7 mil millones de dólares al año.

En cuanto a la Unión Europea, sus líderes ya elaboraron una lista de importaciones originarias de Estados Unidos con valor de varios miles de millones de dólares que serán sujetos de aranceles en represalia, incluidos pantalones de mezclilla, bourbon de Kentucky y motocicletas Harley-Davidson, todos ellos bienes que aplicarán una presión política extrema dado que son producidos en estados de importantes legisladores.

Al respecto, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo en un discurso que los aranceles estadounidenses significan “guerra” y complementó diciendo que “Esta decisión no solo es ilegal sino que es un error en muchos sentidos”.

Las denuncias en contra de la medida aplicada por Trump también fueron por parte de la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien advirtió a los funcionarios del G7 de una erosión de la confianza en medio de las fricciones comerciales, y señaló que esta acción “distorsionará y perjudicará las cadenas de suministros que se han establecido a lo largo de décadas”.

aceromexicano
El costo de los aranceles al acero y aluminio mexicanos será de 2.7 mil millones de dólares de acuerdo con el CCE

Lo que ahora le preocupa a varios analistas es cómo reaccionará Trump ante las medidas de represalia que tomarán México, Canadá y la Unión Europea.  Como referencia se debe señalar que en su batalla comercial que mantiene con China, Trump inicialmente amenazó con imponer aranceles a productos chinos por 50 mil millones de dólares acusándolos de robo de propiedad intelectual, pero después de que Pekín advirtió que igualaría dichos aranceles en contra de importaciones estadounidenses, Trump propuso triplicar los aranceles a 150 mil millones de dólares de importaciones chinas.

“Si los Estados Unidos no mantienen esto como un asunto solo del acero, particularmente con Canadá, México y la Unión Europea, entonces eso será una señal de que nos hemos salido de control…puedo entender, de cierta forma, que la administración (Trump) inicie una guerra comercial con China, pero será extremadamente dañino y contraproducente iniciar una guerra comercial con Canadá, México y la Unión Europea”, dijo Douglas Irwin, profesor de economía e historiador del comercio en Dartmouth College.

Ese sentimiento es compartido por legisladores de los partidos Demócrata y Republicano en los Estados Unidos, muchos hombres de negocios y en cierta medida por el sindicato de trabajadores del acero. Los Republicanos en el Congreso criticaron a Trump y predijeron que con esta medida se perjudicará a las empresas y habrá precios más altos para los consumidores estadounidenses.

Por su parte, el economista Jeffery Sachs de la Universidad de Columbia escribió “La suya es una guerra comercial de un sicópata” y calificó como “loca” la decisión de Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Unión Europea, México y Canadá.

Sachs caracteriza la imposición de aranceles por parte de Trump como “flagrantemente ilegales”, y agrega que hay algo más preocupante en juego: Las llamadas políticas de Trump realmente no son políticas. Con Trump las guerras comerciales se encienden, se apagan, se suspenden, se reanudan, en un plazo de días. Las compañías extranjeras son sancionadas hoy y rescatadas al día siguiente. Los acuerdos comerciales globales y las reglas están hechos trizas.  La sintaxis distorsionada de Trump y sus pensamientos desorganizados son imposibles de seguir.

Continúa apuntando que los Estados Unidos probablemente nunca habían tenido un presidente delirante, uno que habla galimatías, insulta a aquellos cerca de él, incluidos sus asociados más cercanos, y desconcierta a todo el mundo. Por instinto, tratamos de encontrarle sentido al sin sentido de Trump, implícitamente asumiendo que hay alguna estrategia escondida, pero realmente no la hay.

“Trump crea caos sin otra razón más que por su incapacidad flagrante de seguir reglas o respectar los intereses de otros”, continúa Sachs. “El resultado será el de socavar el papel de largo plazo del dólar; aumentar la deuda pública; y dañar la expansión actual a través de una espiral de medidas proteccionistas e incremento de la incertidumbre para los negocios.”

3478B3B8-BD88-4108-81A8-4FC525436299_w1023_r1_s
La imposición de aranceles al acero y aluminio de Canadá y México busca presionar a estos países para que cedan a las demandas inaceptables de EE.UU.

Es importante mencionar que resulta obvio que los aranceles impuestos al acero y al aluminio complicarán la renegociación del TLCAN, y en ese sentido Trump ha sido explícito mostrando que la amenaza de estos nuevos aranceles tiene la intensión de obtener mayores concesiones por parte de México y Canadá.  De acuerdo con Christopher Wilson, director del Mexico Institute en el Wilson Centre en Washington, “el impacto más probable es que las negociaciones se estanquen”.

A este respecto, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que habló con Trump el pasado viernes respecto a reunirse con él para finalizar un acuerdo en el TLCAN renegociado, dado que las partes parecen tener un avance importante. Sin embargo, Trudeau también dijo que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, lo habían contactado el pasado martes para decirle que tenía que aceptar la propuesta inaceptable de “cláusula sunset” del tratado, la cual da por finalizado el acuerdo cada cinco años, como una precondición para llegar a un acuerdo en el TLCAN.

Finalmente, se debe señalar que otro punto de preocupación en este periodo de descomposición comercial, es que la semana pasada el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que su agencia está considerando la pertinencia de imponer un arancel de 25% a la importación de autos y sus partes, las cuales dice que están dañando la seguridad nacional de los Estados Unidos. El Departamento de Comercio inició la investigación invocando la misma raramente utilizada provisión de la Ley Comercial de Estados Unidos, llamada sección 232, que fue la base para imponer los aranceles al acero y al aluminio.

A manera de conclusión podemos señalar que la Secretaría de Economía de México debe ser extremadamente cuidadosa para que no escale la guerra comercial con Estados Unidos. Además de que es muy importante que se analice con cuidado en que bienes se imponen los aranceles de represalia contra Estados Unidos, y se debe buscar que éstos se impongan en bienes que podemos sustituir de otros países. Esto porque lo peor que nos puede suceder es que en México los importadores y distribuidores de productos importados, así como varios productores, agarren esto de pretexto para subir precios.

Y como muestra de lo anterior tenemos que el Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESC) ya advirtió que la determinación del Gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles a productos de acero y aluminio que compra a México, y la decisión del gobierno mexicano de aplicar medidas equivalentes a las importaciones provenientes de la Unión Americana, podría provocar un incremento en cascada de los precios de diversos insumos básicos de la industria de la construcción.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La diferencia salarial entre México y Estados Unidos

nafta-talks-kick-off
Los ministros de Estados Unidos, Canadá y México se volverán a ver en Washington del 12 al 15 de octubre

Cerca de 700 funcionarios se reunirán esta semana en Washington D.C. para discutir y tratar de avanzar en los múltiples temas pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); pero todos ellos están conscientes de que las probabilidades de fracaso han ido en aumento, dadas las propuestas concretas e inaceptables que Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa desde la pasada ronda de negociaciones en Ottawa, Canadá.

 

Si los funcionarios de las tres naciones no pueden lograr más avances en la cuarta ronda de negociaciones, la cual comienza el miércoles 11 de octubre, las probabilidades de ponerse de acuerdo en el futuro  caerán aún más y Donald Trump tendrá una excusa ideal para retirar a su país del TLCAN, lo que sin duda será disruptivo para la economía de Norteamérica.

 

Desafortunadamente esto último se ve como el escenario más probable dado que se  espera que Estados Unidos, al ser el anfitrión de la cuarta ronda de negociaciones, continúe poniendo sobre la mesa propuestas que ponen a México como un socio comercial “de segunda”.

 

Los más optimistas respecto a la negociación consideran que toda esta serie de propuestas inaceptables que ha vertido Estados Unidos en materia textil, agrícola, compras de gobierno, automotriz, entre otros, son parte de una estrategia que sólo busca asustar a México. Creen que una vez que nuestro país haga las correspondientes contrapropuestas, se llegará a un punto intermedio que será satisfactorio para los tres países. En lo personal, no creo que esta sea la situación y más bien, Estados Unidos está buscando romper la negociación y dar por terminado el TLCAN.

 

images
Obrero mexicano de la industria automotriz

Uno de los temas en los que se espera que se concreten algunas propuestas en la cuarta ronda de negociación es en el de las reglas de origen, y en especial en la del sector automotriz. Actualmente la regla establece que para obtener la preferencia arancelaria, el 62.5% del valor de un automóvil debe ser de insumos de México, Estados Unidos y/o Canadá. De acuerdo con información de la National Highway Traffic Safety Administration de Estados Unidos, actualmente cerca del 24% del valor de los vehículos exportados por México contiene partes originarias de Estados Unidos y Canadá, por lo que la propuesta con la que se ha especulado en el sentido de que nuestro vecino del norte propondrá que el porcentaje de contenido regional se eleve al 85% y que el porcentaje de insumos de Estados Unidos sea de entre el 35% y el 50% haría que México deje de exportar carros con preferencia arancelaria a Estados Unidos y Canadá, al menos en el corto plazo.

 

Otro tema que probablemente será abordado en la cuarta ronda de negociaciones es el laboral. Siendo el tema de las diferencias salariales entre México y Estados Unidos y Canadá, la parte más complicada. Varios congresistas de Estados Unidos, entre ellos, Sander Levin (del Partido Demócrata por Michigan) han criticado duramente esta situación. De hecho recientemente Levin dijo ante los miembros del Consejo de Relaciones Exteriores que la empresa BMW había firmado un contrato en mayo de este año en el cual se comprometía a pagar un salario inicial a sus trabajadores de 1.10 dólares la hora, para después irlo ajustando al alza hasta 2.53 dólares la hora.

 

Y es precisamente en el tema de las diferencias salariales, en donde quiero hacer énfasis en el análisis de esta entrega. ¿De qué tamaño es realmente la diferencia? ¿la diferencia se ha venido achicando o ampliando? Eso es lo que explicaré a continuación.

 

De acuerdo con el sitio Tradingeconomics.com, el salario promedio diario en México fue de 337.37 pesos diarios en julio de este año, mientras que en febrero del 2000 era de 129.28 pesos, lo que indica un aumento nominal de 161.0% en poco más de 17 años. Si tomamos en cuenta que en dicho periodo la inflación fue de 110.3%, entonces vemos que en términos reales el salario promedio en México creció apenas 24.1% en el periodo.

 

En cuanto al salario promedio en dólares, tenemos que el tipo de cambio era de 9.373 pesos por dólar en febrero de 2000, por lo que entonces en dicho mes el salario promedio diario fue de 13.79 dólares (equivalente a 1.72 dólares por hora asumiendo una jornada de 8 horas diarias); por su parte, en julio de 2017 el tipo de cambio fue de 17.841 dólares, por lo que el salario promedio diario fue de 18.90 dólares (2.36 dólares por hora). De esta manera vemos que de febrero de 2000 a julio de 2017 el salario promedio diario en dólares en México creció en 37.1 por ciento.

 

Si tomamos en consideración que de acuerdo con el sitio de Tradingeconomics.com, el salario promedio en Estados Unidos era de 22.09 dólares por  hora, pues queda claro que en términos nominales el trabajador promedio estadounidense gana actualmente 8.34 veces más que el trabajador promedio de México.

 

Sin embargo, este análisis es parcial. Debemos tomar en consideración que el costo de vida en México es más bajo que en Estados Unidos y por lo tanto las cifras de sueldos deben ser ajustadas para reflejar mejor la realidad. De hecho este tipo de ajustes se llevan a cabo para comparaciones del Producto Interno Bruto per cápita y se les denomina “ajustado por poder de compra”. De acuerdo con cifras del Banco Mundial el ajuste correspondiente para México es de 2.17, por lo que entonces podemos decir que el salario promedio por hora en nuestro país es de 5.14 dólares ajustado por poder de compra.

 

En base a lo anterior, vemos pues que la diferencia salarial entre México y Estados Unidos es de 3.29 veces solamente. Desde luego que es una diferencia considerable, pero es menos grande de lo que se menciona en los medios de comunicación y respecto a lo que argumentan los políticos, líderes sindicales y negociadores de Estados Unidos y Canadá.

 

Tomando en cuenta lo anterior, para equiparar el salario promedio (ajustado por poder de compra) y así dar gusto a los estadounidenses y canadienses, entonces éste debería aumentar a 1,447 pesos diarios, asumiendo que el peso ya no se depreciara más. Este nivel de salario le daría al trabajador mexicano el mismo nivel de vida (en términos de lo que puede comprar) que el de uno de Estados Unidos.

 

Es obvio que las empresas mexicanas no tienen capacidad actualmente para pagar este nivel de sueldos dado que los incrementos salariales deben ir aparejados a los aumentos de la productividad de los trabajadores, de lo contrario los incrementos en las remuneraciones se traducirán en despidos. Esto es así porque  el ingreso marginal de cada trabajador contratado debe ser igual o mayor al salario de éste, de lo contrario la empresa no podrá maximizar sus ingresos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es altamente probable que las negociaciones del TLCAN fracasen y que el acuerdo con Estados Unidos desaparezca. El tema laboral puede ser uno de los factores que provoquen el mayor desacuerdo, y por eso es importante que los negociadores mexicanos cuenten con los argumentos suficientes para responderle a los de Estados Unidos. En este sentido, un argumento que les puede ser de utilidad es que la diferencia efectiva de los salarios entre México y Estados Unidos se ha venido achicando, y que de ninguna manera es de 9 a 1, sino que es de 4 a 1. Desde luego que la diferencia es considerable, pero es un argumento que se puede emplear junto con propuestas de políticas públicas a las que México se comprometa para que la productividad de la mano de obra aumente de manera ininterrumpida para que los sueldos en México puedan seguir subiendo.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt