México se dirige a una crisis con forma de U profunda

La inversión productiva  es una pieza fundamental para la salud de la economía. Por un lado, vemos que es un componente muy importante de la demanda agregada, ya que tiene múltiples efectos en ésta: primero, en la forma de compra de activos productivos por parte de las empresas, lo que provoca que quienes producen bienes de capital tengan más ventas; y segundo, porque la construcción de bienes inmuebles, genera un impacto positivo en múltiples industrias como la del cemento, acero, aluminio, vidrio, arena, entre muchas otras más. Pero eso no es todo ya que la inversión productiva también tiene un impacto en el mediano plazo por el lado de la oferta agregada, ya que ésta determina las posibilidades de expandir la capacidad productiva en el futuro. Si los negocios hoy compran más máquinas y equipo y expanden el tamaño de su planta, estarán en posibilidades de producir más bienes y servicios en el futuro cercano. De manera inversa, en una economía en la que cae la inversión, disminuye la demanda agregada y se limitan las posibilidades de crecimiento para el futuro.

Como veremos en esta entrega, en el caso de México, con la caída de la actividad económica, la cancelación de múltiples proyectos de inversión, así como el cierre de negocios y la falta de confianza empresarial, se está dando un duro golpe a la capacidad de crecimiento y desarrollo económico que tendremos en los próximos años.

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Mucho se ha analizado respecto a qué tan grave será esta crisis económica causada por el encierro y el cese de actividades productivas decretado por el gobierno federal. La semana pasada veíamos que en el Informe Trimestral del Banco de México, dicha institución planteó tres escenarios de caída y recuperación. El banco central mencionó que en un escenario “Tipo V” se esperaría que el PIB caiga este año -4.6% y crezca 4.0% en 2021, en un escenario “Tipo V Profunda” el PIB caería -8.8% este año y crecería 4.1% en 2021, mientras que en un escenario “Tipo U Profunda” el PIB caería -8.3% este año y caería otro -0.5% en 2021.

¿De qué depende que se materialice alguno de estos tres escenarios? O puesto de otra forma ¿Qué es lo que provoca la geometría del choque (V o U)? Como lo veíamos en mi editorial del 29 de marzo de este año, pues básicamente depende del grado de daño que sufra el capital y la inversión productiva en el país (el lado de la oferta agregada). Mencionábamos que cuando el stock de capital no crece o de plano cae por el cierre definitivo de múltiples empresas, la recuperación económica va a ser muy lenta. A esto hay que agregar el problema de los trabajadores que “abandonan” la fuerza laboral, como lamentablemente sucedió en México durante el pasado mes de abril cuando 12 millones de personas dejaron de estar en la Población Económicamente Activa  (PEA). En este punto cabe destacar que el INEGI no los contabilizó como “desocupados” porque se retiraron de la PEA y no salieron a buscar un nuevo empleo (supongo que muchos porque sabían que no encontrarían uno nuevo), pero si tomáramos en consideración a estos 12 millones de personas que salieron de la PEA y los sumamos a los 2.1 millones de desempleados oficiales, tendríamos una tasa de desempleo en abril de 25.2% respecto de la PEA observada en el primer trimestre de 2020. Es así que el choque provocado por el encierro se ha vuelto estructural para nuestro país, es decir, ya no es sólo un problema de demanda agregada que se pueda arreglar incentivando sus componentes.

¿Por lo que hasta ahora hemos visto, qué se puede anticipar respecto a la geometría del shock del encierro decretado por el coronavirus? La intensidad del choque ha sido y será brutal para México dado que el Gobierno Federal abandonó a las empresas a su suerte y porque se ha perdido buena parte del poder adquisitivo de la población en edad de trabajar (ocupada, desempleada o que abandonó la PEA). En este sentido confirmamos el pronóstico de que a México le espera un choque en forma de U profunda, algo que igual ya se podía anticipar al ver la manera como se ha colapsado la inversión fija bruta en el primer trimestre de 2020, lo que se debe sumar al pésimo desempeño de ésta en 2019, año en el que cayó -4.94 por ciento.

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El INEGI recién informó los datos de la evolución del índice de volumen físico de la Inversión  Fija Bruta al mes de marzo y los resultados son bastante negativos al cierre del primer trimestre de este año. Tenemos que en el comparativo de los primeros tres meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, el Índice total de la inversión fija bruta disminuyó -9.3%, lo que representa la mayor caída anualizada trimestral desde el tercer trimestre de 2009, cuando ésta disminuyó -12.3%. La caída de -9.3% es producto de una contracción de -7.3% en la inversión en Construcción y una caída de -12.2% en la inversión en Maquinaria y equipo.

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En cuanto a la construcción, el INEGI nos muestra que en el primer trimestre de 2020, la residencial se contrajo -6.3% anualizado, mientras que la no residencial muestra una caída de -8.3%. Ahora, en relación a  la inversión en maquinaria y equipo, tenemos que la de origen nacional cayó -9.1%, mientras que la de origen importado se contrajo -14.2%.

Se debe hacer hincapié en el hecho de que estos son los datos del primer trimestre de 2020, antes de que se decretara el cierre de actividades no esenciales en México. Además de que los datos del mes de marzo, vistos de manera aislada, cuentan una historia aún más grave respecto a cómo llegamos a enfrentar la crisis ocasionada por el cese de actividades. En el comparativo de marzo de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta cayó -11.0%, lo que se convierte en la mayor caída mensual anualizada desde octubre de 2009. La caída de -11.0% fue producto de una contracción de -7.2% en la construcción y una disminución de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo. Se debe destacar que la caída de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debe a que este tipo de inversión de origen nacional cayó -14.9%, mientras que la de origen importado se contrajo -16.9%.

Queda claro pues el complicado escenario en cuanto al daño estructural que se le está causando a la economía nacional; y si a esto le sumamos la evolución de otro indicador que se informó la semana pasada, que es lo que ha sucedido con el consumo privado, pues cobra aún más sentido el pensar que la recuperación económica será bastante lenta.

La debilidad de la demanda agregada, desde antes de que se generara la crisis económica por el encierro, queda evidenciada con las cifras que divulgó el INEGI en el sentido de que el consumo privado en el mercado interior disminuyó en -2.6% en el comparativo de marzo de 2020 respecto del mismo mes de 2019, lo cual se debió a una contracción de -2.3% en el consumo de bienes nacionales y una caída de -5.6% en el de bienes importados. Resulta más que evidente que el dato de caída en el consumo durante abril será terrible, una vez que se considera que 12 millones de personas dejaron de trabajar y por lo tanto ellos y sus familias se quedaron sin una fuente de ingresos y posibilidades de consumir.

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Es de esperarse que para todo 2020 la caída en la inversión productiva (lado de la oferta) sea de cerca de un 20%, mientras que el consumo privado (lado de la demanda) se contraiga en un 12%.  Esto es indicativo de que la economía mexicana caerá fuerte y el proceso de recuperación será muy lento, con la posibilidad de que en el arranque del 2021 nuestro PIB continúe cayendo y comencemos a ver las primeras tasas de aumento del PIB hasta el segundo o tercer trimestre del año que viene. Es decir, veremos una crisis en forma de U profunda.

Para concluir, solo agregaría que lo aquí planteado es el escenario inercial en base a un gobierno federal que no toma medidas para mitigar el impacto negativo de la crisis económica en las personas y en las empresas. Si el gobierno federal tomara la decisión de aumentar la deuda pública y esos recursos los utiliza de manera inteligente en inversión productiva que detone la demanda agregada, y que además se generen incentivos fiscales para que las empresas inviertan y contraten personal, pues las cosas podrían cambiar para bien en cuanto a las expectativas económicas.

P.D. Deliberadamente no mencioné el término “crisis económica ocasionada por el Covid-19” ya que el virus no causó esta crisis, sino los diferentes gobiernos que a nivel mundial decidieron cerrar la actividad económica sin consideraciones geográficas o demográficas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Por un mayor consumo de productos hechos en México

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En el periodo de 2012 a 2018 el crecimiento del consumo interno de bienes importados ha duplicado el de los bienes nacionales 

Durante el actual sexenio uno de los motores del crecimiento económico fue la evolución del mercado interno, el cual se vio favorecido principalmente por la incorporación de una mayor cantidad de personas a la fuerza laboral. De acuerdo a un análisis elaborado por GAEAP con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), la población ocupada total en México pasó de 47.726 millones de personas en el primer trimestre de 2012 a 52.876 millones de personas en el mismo trimestre de 2018, lo que representa un aumento de 5.150 millones en 5 años. Cabe señalar que de este total no todos fueron empleos formales (registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social -IMSS-), ya que el empleo registrado ante dicho instituto aumentó en sólo 4.091 millones en el periodo de marzo de 2012 al mismo mes de 2018.

Con cifras de la EMIM y cálculos propios podemos ver que entre el primer trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2018, el salario promedio nominal diario por persona ocupada en México pasó de 149.61 pesos a 190.00 pesos, lo que implica un incremento de 27.0%; sin embargo, al tomar en consideración que la inflación en el mismo periodo fue de 21.9%, esto nos indica que en los últimos seis años el ingreso promedio real diario por persona ocupada en México aumentó apenas 4.2%, lo que a su vez equivale a un incremento real de apenas 0.69% por año.

Vemos pues que el ingreso real de los ingresos por persona ocupada en México crecieron de manera ínfima en los últimos seis años, sin embargo, debido a la enorme cantidad de personas que se incorporaron al mercado laboral, es que México ha observado un dinamismo importante en su nivel de consumo agregado, tal como veremos a continuación:

De acuerdo con el INEGI, el Indicador mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior aumentó 17.3% real en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2012, lo que representa una tasa de incremento promedio anual de 2.7%. Esta cifra sin duda es una buena noticia, pero lo que no resulta tan positivo es que es producto de un incremento promedio anual de 2.5% en el consumo de bienes y servicios de origen nacional y de una tasa de crecimiento promedio anual de 5.0% en el consumo de bienes importados. Es decir, los mexicanos hemos aumentado nuestro consumo de bienes de origen extranjero a una tasa del doble de lo que se ha incrementado el consumo de bienes y servicios hechos en México.

Haciendo un análisis más profundo de la evolución del consumo de bienes y servicios nacionales, vemos que la tasa de crecimiento promedio anual de los últimos seis años es de apenas 1.3% para el total de bienes y este incremento es producto de una tasa de crecimiento promedio anual de 5.6% en los bienes duraderos, de 3.2% en los bienes semiduraderos y de 0.5% en los no duraderos. Por su parte, el consumo de servicios creció a una tasa de 3.6% promedio anual. Todas estas cifras son las que generan el incremento de 2.5% mencionado en el párrafo anterior.

Por su parte, la tasa de crecimiento de 5.0% promedio anual en el consumo de bienes importados, es producto de un aumento de 7.3% en el consumo de bienes duraderos, de 5.8% en los bienes semiduraderos y de 2.7% en los bienes no duraderos.

Consumno internoEsto es importante porque vemos entonces que la tasa de crecimiento en el consumo de bienes duraderos de origen importado es 1.30 veces la tasa de aumento en el consumo de bienes duraderos de origen nacional; para los bienes semiduraderos, la tasa de crecimiento en el consumo de los bienes importados 1.65 veces la tasa de crecimiento del consumo del producto nacional; y para el caso de los bienes no duraderos, vemos que la tasa de crecimiento del consumo del producto importado es 5.4 veces el nivel de tasa de crecimiento del producto nacional. Vemos pues que en todas las categorías de bienes de producto, crece más rápido el consumo de bienes importados que el de bienes nacionales.

¿Por qué se da esta situación en la que los bienes de consumo importados cada vez tienen una mayor participación en el mercado nacional, no obstante la fuerte depreciación del peso mexicano frente al dólar? Desde luego que hay muchas razones y en este espacio pretendo mencionar cuatro de ellas, las cuales generalmente no son las que las leemos en los análisis de los grandes despechos de consultoría. Y es que para muchos, la explicación de este fenómeno se da por precios y competitividad, pero no necesariamente es así, a continuación explico porque:

  1. El problema persistente de subvaluación y contrabando técnico en las aduanas del país hace que de manera “legal”, ante los ojos de la autoridad, se importen miles de millones de dólares de mercancías que después terminan en tianguis, establecimientos comerciales y hasta en las grandes cadenas comerciales. Estos productos, en muchas ocasiones, son producidos en países en los cuales no existen los mismos estándares laborales que en México, se pagan sueldos inclusive más bajos de los que se pagan en México, y además no pagan los correspondientes impuestos a la importación y el IVA. Estos productos llegan a ser vendidos con precios más bajos que los ofrecidos por los productores nacionales, lo que desplaza a la producción nacional en favor de los productos extranjeros, en especial los originarios de Asia.
  2. Tengo conocimiento de que algunos compradores de grandes cadenas minoristas nacionales tienen como consigna incrementar su margen de rentabilidad, y para ellos, la única manera de lograr esto es abasteciéndose de las grandes fábricas ubicadas en China, las cuales pueden producir los productos que demandan aprovechando las grandes económicas a escala que sus plantas les permiten. Esto debido a que abastecen a comercializadores de todo el mundo y tienen gigantescos volúmenes de producción. Desafortunadamente, estas economías a escala no las tienen muchas fábricas de México por lo que les resulta imposible competir en precio con sus pares extranjeras.
  3. Relacionado con los dos puntos anteriores, está el problema por la obsesión de las cadenas comerciales por comprar lo más barato posible, y no necesariamente para vender los productos a precios más bajos, sino para incrementar sus márgenes de rentabilidad. Esta obsesión por los precios bajos, que de hecho es un fenómeno que se observa en todo el mundo, es causante de que los sueldos no puedan aumentar para millones de trabajadores en Asia, y México no es la excepción.
  4. Esta finalmente el tema de las normas oficiales mexicanas, muchas de las cuales no están actualizadas. Tenemos por ejemplo que en el caso del sector calzado no existe una norma de inocuidad que impida que en México se comercialicen zapatos que contienen sustancias tóxicas como plomo, mercurio, ftalatos, cromo, entre otros. Esto es un problema porque luego México es inundado de productos importados de baja calidad provenientes de naciones asiáticas. Y es que en México los chinos pueden vender productos que ni en su propio país los fabricantes podrían vender.
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Debe implementarse una política que incentive el consumo de productos hechos en México procurando que haya piso parejo para competir

Desde luego que existen más razones que explican porque el consumo de bienes importados crece a tasas muy por encima del consumo de bienes hechos en México. Y si, es verdad que los fabricantes nacionales deben invertir en sus empresas para ser más productivos y competitivos en un mundo cada vez más globalizado; pero también es cierto que se debe romper el círculo vicioso en el que estamos, por lo que se deben generar condiciones de “piso parejo” para competir. Muchos industriales no quieren invertir en bienes de capital para sus empresas porque precisamente ven que sus ventas van en caída a costa de mayor presencia de productos importados.

Es importante pues, que en la generación de la nueva política económica que regirá al país en los próximos seis años se tomen en cuenta estos elementos y se busque que se aproveche el dinamismo en el consumo que ha observado México, que como ya se mencionó, no es producto de una mejora en los niveles de vida de la población, pero si es producto de una mayor cantidad de gente trabajando. Si no se toman medidas para modificar esta tendencia, veremos que el consumo interno también se estancará dado que no se pueden crear empleos bien remunerados cuando la mayor parte de lo que se vende es de origen extranjero.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt