Depender de la recuperación económica global para volver a crecer

De acuerdo con la más reciente encuesta de expectativas económicas de los analistas del sector privado, realizada por el Banco de México, la expectativa es de que el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá -9.82% en el 2020. A nuestro juicio este pronóstico sigue siendo demasiado pesimista y, así como lo señalamos en la entrega de la semana pasada, nosotros consideramos que la caída del PIB de este año será de aproximadamente -8.5%. La disminución es brutal por donde se le quiera ver, pero aquí lo más importante son las medidas que se tomen para que la recuperación económica sea más rápida.

Sabemos que por parte del gobierno federal los estímulos para la reactivación económica son prácticamente nulos. El gasto público del 2021 será de 6.295 billones de pesos, lo que significa una reducción de 0.3% real anual respecto del 2020, además de que el Paquete Económico 2021 no contempla ningún incentivo fiscal para las empresas. Por su parte, la inversión fija bruta del sector privado apenas crecerá un poco en 2021 después de la fuerte caída del 20% que registrará al cierre de este año; mientras que el consumo privado probablemente tenga una recuperación marginal de un 4 0 5% el año que viene, siempre y cuando el gobierno federal no vuelva a cometer el error de cerrar el economía, independientemente de lo que pase con la epidemia del Covid-19.  Dado lo anterior, la gran esperanza para la recuperación económica está puesta en el sector exportador, el cual depende principalmente de la evolución económica de los Estados Unidos.

Para ilustrar la importancia del sector exportador en México tenemos que de acuerdo con información del Sistema Nacional de Cuentas Nacionales de INEGI, en el año 2019 el PIB de México fue de 24.237 billones de pesos, mientras que el valor de las exportaciones FOB de bienes y servicios sumaron 9.491 billones de pesos. Esto implica que las exportaciones representaron el 39.2% del PIB. En el primer semestre del 2020 el PIB de México promedió 22.131 billones de pesos, mientras que las exportaciones fueron de 8.185 billones de pesos, por lo que éstas representaron el 37.0% del PIB.

Con estos porcentajes queda clara la enorme importancia que tienen nuestras ventas al exterior como motor de nuestra economía. Desde este espacio hemos señalado que las empresas manufactureras que se queden quietas atenidas a la evolución del mercado interno, verán un proceso de recuperación muy lento y que el promedio de ellas recuperará (si es que sobreviven) los niveles de producción del 2019 hasta el 2023 o 2024 en el mejor de los casos. Es por ello que la apuesta debe ser hacía el exterior y aprovechar la recuperación económica más rápida que se espera para países como Estados Unidos, que en 2019 fue el destino del 80.5% de nuestras exportaciones, mientras que en los primeros seis meses de 2020 se llevó el 81.2% de nuestras ventas al exterior.

No obstante lo anterior, debemos tener presente que la recuperación de la economía mundial, sobre todo de las economías desarrolladas, y en especial la de Estados Unidos, no será tan fácil y que de hecho ya se comienzan a ver signos de agotamiento de la rápida recuperación que se observó en los meses de junio a agosto. De hecho ya no se habla de una recuperación en forma de V, sino de K, lo que implica que algunos sectores económicos tendrán una rápida recuperación, mientras que otros seguirán con caídas y problemas durante largo tiempo.

De acuerdo con una nota de Enda Curran y Rich Miller, publicada el pasado 30 de septiembre en el portal de Bloomberg y titulada “La recuperación económica mundial se está desacelerando de un rebote hacía un estancamiento” se menciona que aparentemente la mejor parte de la recuperación económica de la economía global ya terminó, la cual había comenzado con un sprint, pero que ahora muestra claros signos de agotamiento.

Señalan que esa es la advertencia de los economistas de Wall Street, quienes se acercan al último trimestre de un año por demás traumático. Aproximadamente 20 billones de dólares (cifra equivalente a unas 17 veces el PIB de México pre pandemia) es lo que diversos gobiernos y bancos centrales de varias de las economías del mundo se han gastado o han prestado con el fin de recuperar la mayor parte de lo que se tenía previo a la pandemia del Covid-19. Pero por múltiples razones, el último tramo de la recuperación será el más difícil.

Fuente: El Financiero

Este estímulo fiscal de 20 billones de dólares le añadió 3.7 puntos porcentuales de crecimiento al PIB mundial este año, según JPMorgan Chase & Co, pero los economistas del banco esperan que los responsables de la formulación de políticas repitan los errores que cometieron después de la crisis financiera de 2008 y regresen prematuramente hacia la austeridad convirtiendo el estímulo fiscal de este año en un lastre fiscal de 2.4 puntos el próximo año.

En las próximas semanas, los funcionarios de los gobiernos de múltiples países podrían reducir el apoyo fiscal, mismo que ha sido clave para la recuperación, tal y como ha sucedido en países como los Estados Unidos. De esta manera, lo que se suponía que eran recortes temporales de empleos podrían convertirse en despidos permanentes. Esta preocupación se agravó la semana que recién concluye cuando los gigantes corporativos de Walt Disney Co. y Royal Dutch Shell Plc despidieron a miles de trabajadores. Otra complicación es que en algunas partes del mundo el virus se está propagando más rápido, y con la retórica auspiciada por gobiernos como el de China, podrían incidir en el ambiente social para presionar a que algunos gobiernos de economías importantes vuelvan a imponer cierres de la actividad económica.

Ethan Harris, jefe de investigación económica global de Bank of America Corp, dijo que “Estamos concluyendo la fase en la que nos recuperamos de haber cerrado actividades…Ahora estamos en la fase de complicaciones para seguir avanzando”. Todos estos riesgos han desanimado a los inversionistas, y con ello en septiembre el índice bursátil S&P500 cayó después de haber registrado cinco meses consecutivos de avances.

En los Estados Unidos, los economistas han estado recortando los pronósticos de crecimiento del PIB en el cuarto trimestre de 2020 porque temen que los esfuerzos para aprobar otro proyecto de ley de gastos relacionados con el coronavirus en el Congreso, se han estancado, aunque sigue siendo posible un acuerdo antes de las elecciones presidenciales de noviembre. Otro factor que frena las esperanzas de una recuperación en forma de V es la propagación acelerada del virus en las últimas semanas y la ausencia de una vacuna.

La economía de China crecerá 1.3%, mientras que la de Estados Unidos caerá -5.6% este año

Es así que con sus ingresos mermados y reducidos, las empresas en infinidad de países podrían enfrentar problemas para pagar sus deudas, lo que provocaría más quiebras y haría que los bancos se muestren más reacios a extender crédito incluso a empresas viables. Y cuanto más tiempo existan los regímenes de distanciamiento social, más probable es que las empresas consideren que la caída en la demanda de sus bienes o servicios no es un fenómeno temporal, sino permanente, y reduzcan aún más su fuerza laboral.

Respecto al tema del financiamiento, es importante señalar que en México ya se materializó el credit crunch, ya que en agosto de 2020, el saldo del financiamiento otorgado por la banca comercial al sector privado, que constituye 66% del financiamiento total, fue de 5,030.3 miles de millones de pesos, lo que implica una disminución de 1.7% respecto a hace un año.

A manera de conclusión podemos señalar que los tiempos difíciles van a continuar. La apuesta por la exportación es la más viable para las empresas manufactureras, que podrían ser tractoras del resto de la economía nacional, pero esta estrategia no estará libre de riesgos. México debe aprovechar el sentimiento anti China que prevalece en los Estados Unidos y en otras partes del mundo. Ya no hay un Proméxico que ayude en la tarea de exportar y atraer inversiones, pero las empresas, apoyadas en los organismos empresariales encontrarán la manera.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para crecer hay que sustituir importaciones

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El nulo crecimiento económico debe forzar al gobierno federal a buscar alternativas para crecer. 

Después de la gran decepción ocasionada por una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), de 0.0% en los primeros nueve meses de 2019, el gobierno federal debe estar pensando sobre las medidas de política económica que se deben implementar para retomar el sendero del crecimiento. El reciente anuncio del Programa Nacional de Infraestructura, que desarrollará el gobierno federal y el sector privado, quedó corto en cuanto a las posibilidades de crecimiento que éste pueda generar, ya que en el mejor de los casos éste incidirá en un 0.7% del PIB anual del 2020 al 2024. Por su parte, muchos analistas estiman que habrá una desaceleración económica en los Estados Unidos al pasar de un estimado de 2.3% en 2019 a uno de 1.8% en 2020, por lo que será difícil que por el sector externo  llegue el ansiado impulso al crecimiento económico. Por su parte, el gobierno sufrirá un duro apretón fiscal en el 2020 conforme se vaya dando cuenta de que los supuestos bajo los cuales se armó el Paquete Económico 2020 fueron demasiado optimistas y que se quedarán por debajo en sus estimaciones de ingresos fiscales. Finalmente, en cuanto al consumo privado, es posible que derivado de la entrada de más personas al mercado laboral y la llegada de remesas, pues éste crezca a una tasa moderada, de aproximadamente 1.0% en términos reales, una tasa insuficiente para impulsar el PIB nacional.

Dado todo lo anterior, una de las pocas alternativas viables que quedan para fortalecer el crecimiento económico es implementar una política de sustitución de importaciones que incentive la producción nacional. En esta entrega analizamos la situación del comercio exterior de México, en especial con las naciones asiáticas, y generamos una serie de conclusiones al respecto. No se trata de políticas proteccionistas, como veremos más adelante.

Exportaciones

De acuerdo con el INEGI, en el 2018 las exportaciones mexicanas de mercancías sumaron 450.7 miles de millones de dólares (mmdd), y en los primeros nueve meses de 2019 dicha cifra se ubica en los 344.2 mmdd) cifra 3.3% mayor respecto del valor de las exportaciones realizadas en los primeros nueve meses de 2018. Este incremento de 3.3% fue producto de que las exportaciones a América del Norte crecieron 4.7%, las destinadas a Centroamérica aumentaron apenas 0.02%, las destinadas a América del Sur se desplomaron -15.9%, las que van a la Unión Europea cayeron -3.2%, las que van al resto de Europa aumentaron 3.6%, las que van a Asia aumentaron 3.0%, las que van a África crecieron 37.3%, mientras que las destinadas a Oceanía cayeron -22.8%. De esta manera, de los 344.2 mmdd exportados en los primeros nueve meses de 2019, el 83.42% tuvo como destino América del Norte, el 1.41% a Centroamérica, el 2.91% a América del Sur, el 5.39% a la Unión Europea, el 0.37% al resto de Europa, el 0.21% a África, el 0.26% a Oceanía y el restante 0.50% a otras regiones.

De todas estas cifras, hay dos cosas que son preocupantes primero, que no obstante que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China y que Estados Unidos crece a una tasa robusta de 2.3%, nuestras exportaciones a Norteamérica crecieron apenas 4.7%. Por otra parte, preocupa que las exportaciones a otros mercados, como América del Sur y la Unión Europea hayan disminuido, ya que eso provoca que nuestra dependencia con las naciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hay aumentado de 82.29% del total en los primeros nueve meses de 2018 a 83.42% del total de exportaciones en los primeros nueve meses de 2019.

Importaciones

En cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 464.3 mmdd en 2018 y suman 341.5 mmdd en los primeros nueve meses de 2019, lo que implica una caída de -0.5% respecto del valor de las importaciones en los primeros nueve meses de 2018.  La caída de -0.5%  en el valor de las importaciones es producto de una disminución de -2.8% en las importaciones originarias de América del Norte, una caída de -0.9% en las originarias de Centroamérica, disminución de -1.2% en las que vienen de América del Sur, caída de -4.6% en las originarias de la Unión Europea, caída de -13.3% en las que vienen del resto de Europa, un aumento de 4.8% en las originarias de Asia, caída de -29.7% en las que vienen de África y aumento de 24.6% en las provenientes de Oceanía. De esta manera, de los 341.5 mmdd de importaciones registradas en los primeros nueve meses de 2019, tenemos que el 47.61% provino de América del Norte, el 0.45% de Centroamérica, el 2.61% de América del Sur, el 11.33% de la Unión Europea, el 36.19% de Asia, el 0.35% de África, el 0.17% de Oceanía y el restante 0.26% de otras regiones.

De todas estas cifras, llama la atención que de todos los orígenes de nuestras importaciones, sólo hayan aumentado las que vienen de Asia y Oceanía. Preocupa que cada vez dependemos más de las importaciones originarias de naciones asiáticas, ya que éstas pasaron de representar el 34.33% del total en los primeros nueve meses de 2018 a ser el 36.19% del total en los primeros nueve meses de 2019. Por su parte, la dependencia de importaciones originarias de países TLCAN disminuyó al pasar de 48.71% en los primeros nueve meses de 2018 a 47.61% en los primeros nueve meses de 2019.

SBC 2019

Saldo de la balanza comercial

Producto del incremento de 3.3% en las exportaciones totales y la caída de -0.5% en las importaciones totales, es que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.222 mmdd en los primeros nueve meses de 2018 a tener un superávit de 2.687 mmdd en los primeros nueve meses de 2019. Al analizar el saldo de la balanza comercial por región en los primeros nueve meses de 2019, vemos que con América del Norte tenemos un superávit de 124.6 mmdd, con Centroamérica el superávit es de 3.308 mmdd, con América del Sur el superávit es de 1.118 mmdd, con la Unión Europea registramos un déficit de -20.136 mmdd, con el resto de Europa el déficit es de -2.263 mmdd, con Asia hay un gigantesco déficit de -104.557 mmdd, con África el déficit es -0.473 mmdd, mientras que con Oceanía hay un superávit de 0.287 mmdd.

Los datos muestran claramente que utilizamos el superávit en la balanza comercial con América del Norte, para básicamente financiar nuestros desequilibrios comerciales con las naciones europeas y asiáticas, en especial con estas últimas.

Situación con Asia

El tema del desequilibrio comercial con Asia es preocupante, porque es un problema crónico para la economía nacional, y muestra de ello es que a pesar de que el crecimiento del PIB mexicano es de 0.0% en los primeros tres trimestres del año, nuestras compras de mercancías de origen asiático aumentaron 4.8%.

El déficit de la balanza comercial con las naciones asiáticas de -104.557 mmdd, registrado en los primeros nueve meses de 2019 se concentra en un grupo de nueve países (en paréntesis se menciona el monto del déficit con cada nación): China (-56.594 mmdd), Japón (-10.589 mmdd), Corea del Sur (-9.873 mmdd), Malasia (-8.223 mmdd), Taiwán (-6.466 mmdd), Tailandia (-4.192 mmdd), Vietnam (-4.038 mmdd), Filipinas (-2.218 mmdd) e Indonesia (-1.161 mmdd).

El caso de nuestro déficit comercial con China es especialmente preocupante, ya que es un problema crónico. El déficit fue de apenas -2.676 mmdd en el año 2000, y aumentó a -22.750 mmdd en 2006, creció hasta -51.215 mmdd en 2012 y llegó hasta los -76.081 mmdd en el 2018. De continuar la tendencia observada en los primeros nueve meses de 2019, terminaremos este año con un déficit comercial con China de unos -77.5 mmdd.

SBC China

Recomendaciones de política económica

Es urgente que se tomen acciones para remediar nuestro abultado déficit comercial con las naciones asiáticas y en espacial, con China. Si logramos disminuir 10% nuestras importaciones desde Asia, eso implicaría reducir nuestras importaciones totales en unos 17 mmdd, cifra que representa el 1.4% del PIB. Esos 17 mmdd menos de importaciones serían compensados con producción nacional de una gran gama de productos, los cuales van desde textiles, vestido, calzado, muebles, equipo electrónico, entre muchos más.

¿Cómo lograr disminuir 10% nuestras importaciones de naciones asiáticas en el corto plazo? Una primera acción sería combatir frontalmente el contrabando técnico y la subvaluación, así como las prácticas desleales de comercio (dumping y subsidios). Es bien sabido que un elevado porcentaje de importaciones, originarias de China y Vietnam, son realizadas con precios que no reflejan ni siquiera el costo de las materias primas requeridas para su fabricación. En este sentido, el hacer más expedito el armado de casos de remedio comercial en la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), así como realizar cambios a la Ley Aduanera, para darle más herramientas a la autoridad para desechar el valor de las mercancías, cuando éstas están claramente subvaluadas, es fundamental. De igual forma, el endurecer las penas y sanciones para quienes realizan contrabando, equiparando a éste como un delito de defraudación fiscal, ayudaría a aumentar la percepción de riesgo e inhibir estas conductas.

Combatiendo el contrabando, la subvaluación y las prácticas desleales de comercio, se daría una corrección en los precios de las mercancías que vienen de China y Vietnam, lo que ayudaría a aumentar la producción nacional en beneficio de miles de familias mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Nuestro superávit comercial con Estados Unidos se lo regalamos a Asia

Exports2
El debate comercial en México se ha centrado en el TLCAN, y se ha dejado de atender el tema de los déficits crónicos con las naciones asiáticas

Derivado de que el tema de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha absorbido buena parte de la discusión sobre asuntos comerciales internacionales, un asunto al que no se le ha prestado la debida atención es la evolución de nuestra relación comercial con otros importantes mercados como la Unión Europea y las naciones asiáticas.

 

Como es bien sabido, el presidente estadounidense ha criticado en incontables ocasiones al TLCAN por considerar que éste sólo beneficia a México. En esta entrega, confirmaremos de acuerdo con cifras oficiales que efectivamente México obtiene un gigantesco y creciente superávit comercial con Estados Unidos, pero que desafortunadamente nuestro país lo utiliza para financiar enormes déficits comerciales, en especial, con naciones asiáticas. Este no es un asunto transitorio o pasajero, sino que se ha convertido en un problema crónico que da sustento a las acusaciones de funcionarios estadounidenses en el sentido de que naciones asiáticas, en especial China, se benefician enormemente del TLCAN sin ser parte de él. A continuación se presenta la evidencia:

 

Exportaciones

De acuerdo con cifras del INEGI, en los primeros nueve meses de 2017 las exportaciones totales mexicanas sumaron 299.288 miles de millones de dólares (mmdd), lo que implica un incremento de 9.3% respecto a los mismos meses de 2016. Esta favorable evolución contrasta con la caída de 1.7% observada en el comparativo de 2015 a 2016 y responde principalmente al dinamismo industrial estadounidense.

 

A nivel región, el incremento de 9.3% en el valor de las exportaciones mexicanas es producto de una favorable evolución en las ventas a prácticamente todos los mercados, ya que las que tienen como destino los Estados Unidos crecieron 8.2%, las que van a la Unión Europea repuntaron 14.7%, mientras que las que son enviadas a las naciones asiáticas crecieron 25.7%; y dentro del total asiático las exportaciones a China crecieron 36.5%, las que van a Corea del Sur subieron 32.4% y las que van a Japón se elevaron 4.8%.

 

Cabe señalar que en los primeros nueve meses de 2017, el 80.3% del total de exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos, y son equivalentes a 240.343 mmdd; el 5.47% la Unión Europea, equivalentes a 16.371 mmdd; el 5.26% a Asia, equivalentes a 15.741 mmdd; y el restante 8.97% a otros mercados, equivalentes a 26.873 mmdd. Del total asiático el 1.65% de nuestras exportaciones van a China, cantidad que representa sólo 4.931 mmdd; el 0.79% van a Corea del Sur, y equivalen a 2.376 mmdd;  y el 0.93% a Japón, y representan 2.773 mmdd. Esto último cobra especial relevancia, ya que podemos ver en los primeros nueve meses de 2017 elevadas tasas de crecimiento de las exportaciones mexicanas a China y Corea del Sur, pero su participación dentro del total es muy bajo, lo que se traduce en incrementos nominales poco significativos.

Exports

Importaciones

Ahora, en cuanto a las importaciones totales por parte de México, vemos que en el periodo de los primeros nueve meses de 2016 a los mismos meses de 2017, éstas crecieron en 7.8%, al haber pasado de 286.101 mmdd a 308.339 mmdd. Este incremento contrasta con la caída que registraron éstas de -2.1% en el periodo de 2015 a 2016.

 

El aumento de 7.8% en las importaciones totales es producto de aumento en las importaciones provenientes de prácticamente todos los orígenes. Las que vienen de Estados Unidos subieron 8.0%, las de la Unión Europea 14.2%, mientras que las de las naciones asiáticas se incrementaron 6.2%. Dentro del total asiático, se debe destacar que las importaciones que provienen de China subieron 7.2%, las de Corea del Sur 16.4% y las de Japón 4.3%.

 

Se debe señalar que en los primeros nueve meses de 2017, el 46.3% de nuestras importaciones provienen de Estados Unidos, porcentaje equivalente a 142.878 mmdd; el 11.7% vienen de la Unión Europea, equivalentes a 36.214 mmdd; el 34.8% de Asia, las cuales representan 107.270 mmdd;  y el restante 7.2% de otras regiones, equivalentes a 21.977 mmdd. Del total asiático, el 17.4% de nuestras importaciones provienen de China, cifra que representa 53.803 mmdd; el 3.8% de Corea del Sur, que equivale a 11.643 mmdd; y el 4.4% de Japón, cantidad que representa 13.592 mmdd.

 

Al observar la participación relativa de las exportaciones y las importaciones de cada país respecto al total, queda claro con que países registramos superávits comerciales y con cuales déficits; y eso se detalla a continuación.

Imports

Saldo de la balanza comercial

En los primeros nueve meses de 2017, México registró un déficit en su balanza comercial de -9.051 mmdd, cifra menor en -26.4% comparada con el déficit comercial de -12.289 mmdd registrada en los primeros nueve meses de 2016. El déficit comercial de -9.051 mmdd, es producto de un superávit de 97.465 mmdd con los Estados Unidos, un déficit de -19.843 mmdd con la Unión Europea, un déficit de -91.528 mmdd con Asia, y un déficit de -22.957 mmdd con el resto del mundo. Estas cifras confirman lo que argumentábamos al principio de esta entrega en el sentido de que el creciente superávit comercial con Estados Unidos sirve principalmente para compensar el déficit comercial con las naciones asiáticas.

 

El problema de los déficits comerciales con las naciones asiáticas es un problema crónico. En los primeros nueve meses de 2012 éste ascendió a -70.625 mmdd, pero en los mismos meses de 2015 fue de -88.059 mmdd, en el mismo periodo de 2016 fue de -88.439 mmdd y ahora vemos que en los primeros nueve meses de 2017 ya suma -91.528 mmdd. Afortunadamente, en el mismo periodo el superávit comercial con Estados Unidos pasó de 76.545 mmdd en los primeros nueve meses de 2012 a los actuales 97.465 mmdd en los mismos meses de 2017, y con esta entrada de divisas compensamos los desequilibrios con Asia.

 

Del déficit comercial de -91.528 mmdd con las naciones asiáticas, cabe señalar que -48.871 mmdd son con China, -9.266 mmdd con Corea del Sur y -10.819 mmdd con Japón. De esta manera, estas tres naciones representan el 75.3% del déficit que tiene México con los países asiáticos, o bien, el déficit con estas tres naciones “se come” el 70.8% del superávit comercial que tenemos con los Estados Unidos.

 

Cabe señalas también que el déficit comercial con China también es un problema crónico, no obstante que las exportaciones mexicanas a dicha nación han aumentado de forma importante. En los primeros nueve meses de 2012 nuestro déficit comercial con China fue de -36.909 mmdd, para los mismos meses de 2016 fue de -48.030 mmdd y vemos que en los primeros nueve meses de 2017 ya es de -48.871 mmdd.

Saldo

La conclusión que uno puede obtener de todo esto es que parece que somos muy dependientes de nuestras exportaciones a Estados Unidos debido a que necesitamos financiar los gigantescos déficits con las naciones asiáticas, y en especial con China. Si lográramos abatir estos déficits, no nos afectaría tanto en nuestra balanza de pagos el perder algunas exportaciones a nuestro vecino del norte. Pero vemos que pasan los años y que las autoridades de la Secretaría de Economía y de Proméxico hicieron poco para lograr comenzar a nivelar nuestro comercio con Asia.

 

Tal vez con una renegociación exitosa del TLCAN que endurezca las reglas de origen para varios productos podría lograrse cerrarle la puerta a las crecientes importaciones provenientes de Asia. Y esto se podría lograr incentivando la producción nacional de aquellos bienes intermedios que actualmente traemos de Asia y que sirven de insumos para nuestras exportaciones a Estados Unidos.

 

Y otro punto que es muy importante para lograr mejorar nuestra balanza comercial con las naciones asiáticas es que se debe reforzar la lucha contra el contrabando y la subvaluación. En la medida en que las autoridades aduanales mexicanas tengan más herramientas para desechar valor cuando se pretendan importar mercancías claramente subvaluadas, lograremos disminuir el déficit comercial y tendremos una industria mucho más sólida.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt