El primer nubarrón internacional para AMLO: la aprobación del T-MEC

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El T-MEC fue firmado el 30 de noviembre en Buenos Aires, Argentina.

Más allá de la estructuración y presentación ante el Congreso de la Unión del Paquete Económico 2019, uno de los primeros retos que habrá de afrontar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en materia económica es el de la volatilidad financiera que seguramente se dará durante el proceso de aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC o USMCA por sus siglas en inglés) en el Congreso de los Estados Unidos. Y es que después de la firma de este nuevo tratado, el pasado viernes 30 de noviembre en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, ahora viene el complicado proceso político para su aprobación legislativa en las tres naciones.

Mientras que en México el proceso de aprobación es relativamente sencillo, en los Estados Unidos el proceso es mucho más complejo. De acuerdo al Artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los tratados internacionales deben ser aprobados por el Senado de la República y dicha aprobación debe hacerse por mayoría absoluta. Esto implica que se requieren 65 votos de los 128 legisladores que conforman dicha cámara. En este sentido, no se prevén complicaciones para lograr una aprobación en el Senado mexicano dado que Jesus Seade del equipo de transición de AMLO participó en la fase final de la negociación del nuevo tratado. Cabe señalar que el movimiento “Juntos Haremos Historia”, que llevó a López Obrador al poder, cuenta con 69 senadores, cantidad suficiente para aprobar el T-MEC sin necesidad de sumar a ningún otro partido político.

Como lo señalé en el párrafo anterior, el proceso de aprobación en los Estados Unidos es mucho más complicado, ya que en dicho país se requiere la aprobación por parte de sus dos cámaras legislativas: el Senado y la Cámara de Representantes. Hay que recordar que el pasado 6 de noviembre, dicho país celebró “elecciones intermedias” en las que se renovaron 35 escaños del Senado y la totalidad de los 435 asientos de la Cámara de representantes.  Después de dicha elección vemos que en cuanto a la aprobación en el Senado, no se prevén mayores problemas dado que el Partido Republicano (el partido de Donald Trump) mantuvo la mayoría con 53 de 100 asientos. En cuanto a la Cámara de Representantes, ahí si pueden complicarse las cosas para Trump dado que su partido perdió la mayoría de la que gozaba y ahora solo tiene 200 de los 435 asientos que la conforman, siendo entonces el Partido Demócrata quien ostenta la mayoría.

El hecho de no contar con mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes probablemente le complicará mucho a Trump la aprobación del T-MEC. Es de esperarse que los legisladores del Partido Demócrata no le darán a Donald Trump “una victoria” fácil que pueda ir a presumir a su base como una promesa de campaña cumplida. En este sentido, desde mediados de noviembre hemos visto notas periodísticas en las que se señala que los Demócratas en el nuevo Congreso (que entra en funciones este 3 de enero) han dejado en claro que no aceptan la forma como quedó redactado el T-MEC y que desean estándares laborales más estrictos, además de que realmente sean exigibles en cuanto a su cumplimiento por parte de México.

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El T-MEC aún debe ser aprobado por los cuerpos legislativos de los tres países que lo conforman. El proceso será complicado en EE.UU. 

El Representante del Partido Demócrata, Richard Neal, quien probablemente encabezará el Comité de Medios y Arbitrios en la Cámara de Representantes, ha dicho “necesitamos evaluar si este acuerdo (el T-MEC) realmente implica mejoras reales respecto al TLCAN existente…especialmente en lo que respecta al cumplimiento de las disposiciones del acuerdo, incluyendo las disposiciones que siempre han sido críticas para el apoyo Demócrata – aquellas que proveen las protecciones para los derechos de los trabajadores y en materia ambiental.”

Más preocupante aún resultan las declaraciones de la poderosa senadora Demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, que es considerada una posible contendiente para la elección presidencial del 2020. El pasado 29 de noviembre durante un discurso criticó el T-MEC al señalar que en la forma como está escrito “El acuerdo de Trump no detendrá el serio y constante daño que el TLCAN le causa a los trabajadores estadounidenses.  No detendrá el outsourcing, no aumentará los sueldos y no creará empleos. Es el TLCAN 2.0”. Warren mencionó algunos de los puntos que históricamente le han preocupado a los Demócratas: estándares laborales, estándares ambientales más bajos y las reglas que protegen las patentes de las compañías farmacéuticas. “Las nuevas reglas harán más difícil el bajar los precios de algunos medicamentos para los adultos mayores y para cualquiera que requiera acceso a medicinas que pueden salvar su vida”, agregó Warren.

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Elizabeth Warren, una mujer muy poderosa en el Senado, quiere cambios al T-MEC antes de aprobarlo. 

Pero no sólo los algunos Demócratas se oponen, también hay críticos en el Partido Republicano, como es el caso del Senador Pat Toomey de Pensilvania. Este Senador expresó sus objeciones al T-MEC, que incluyen la manera como quedó redactada la cláusula “sunset” que requiere que el acuerdo sea revisado cada 6 años y renovado cada 16, reglas de origen con requerimientos de salarios mínimos y una protección a inversionistas mucho más débil. Además es muy crítico de que los aranceles al acero y al aluminio no fueron removidos del nuevo acuerdo. “Será un gran ´no´ en su forma actual, dijo Toomey.  Por su parte, el Senador Marco Rubio de Florida, también ha manifestado su insatisfacción con el T-MEC al señalar que es un mal acuerdo para los productores agrícolas estacionales porque “le permitirá a México continuar con sus prácticas injustas que literalmente sacarán del negocio a los productores de Florida.”

En este contexto es que, después de la firma del T-MEC en Argentina por parte de los líderes de los tres países que lo conforman, el presidente Donald Trump dijo a bordo del Airforce One que tiene la intención de notificarle al Congreso de su país que planea dar por terminado el TLCAN para de esa manera presionar a los legisladores a que aprueben el T-MEC. De materializarse esta notificación de denuncia del TLCAN entonces el Congreso de los Estados Unidos tendría un periodo de 6 meses para aprobar el T-MEC tal como está o de lo contrario, nos quedamos sin libre comercio en Norteamérica.

Esta amenaza y chantaje por parte de Trump no cae nada bien en el ánimo del Congreso estadounidense por lo que el escenario de aprobación del T-MEC en Estados Unidos se ha complicado innecesariamente, ya que mientras no se aprobara el nuevo tratado el comercio en Norteamérica seguiría siendo regido por el tratado actual. Es decir, no había prisa por aprobarlo ya que no estaban amenazados los flujos comerciales. Es así que ahora hay que esperar y ver si efectivamente Trump cumple con su amenaza de denunciar el TLCAN, pero también debemos prepararnos para posibles reacciones fuertes en el mercado cambiario en México en caso de que se cumpla la amenaza.

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Como forma para presionar a su Congreso, Trump amenaza con denunciar el T-MEC.

Si Trump presenta la denuncia del TLCAN y los Demócratas por consigna le dicen “No al T-MEC”, entonces hay que prepararnos para probablemente ver el dólar en niveles de 22 o 23 pesos. De materializarse este escenario las cosas se complican en México para el arranque del sexenio de López Obrador, ya que con un dólar en eses niveles se complicará la lucha contra la inflación; la tasa de interés objetivo del Banxico seguirá aumentando en perjuicio de familias, empresas y del propio gobierno; el costo financiero de la deuda se elevará dejando menos recursos en el Presupuesto de Egresos para lo realmente importante; entre otras cosas.

Considero que esta es la mayor amenaza externa para la estabilidad macroeconómica de México; y por lo tanto el equipo económico de López Obrador debe estar trabajando ya en un plan de contención para evitar la denuncia del TLCAN por parte de Trump y para calmar los mercados en caso de que ésta se materialice. Se aproximan tiempos por demás complicados en demasiados frentes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP¨

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Lo que el T-MEC significa para China

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El 30 de noviembre se firmará el T-MEC

Después de 13 meses de negociaciones, México, Estados Unidos y Canadá finalmente llegaron a un nuevo acuerdo comercial trilateral. Lo lograron antes de la fecha límite autoimpuesta por la administración del presidente Donald Trump del 30 de septiembre.

El nuevo acuerdo, que actualiza al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue denominado en español como T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá) o bien USMCA por sus siglas en inglés (United States-México-Canadá Agreement). Llama la atención que el nuevo tratado no contiene las palabras “libre comercio”, y se debe destacar que incorpora concesiones clave hacía el proteccionismo estadounidense, fortalece la posición de nuestro vecino del norte en su guerra comercial con China, y que en general, no promueve más el libre comercio en comparación con el TLCAN.

Los detalles del tratado han sido acordados por los negociadores y los legisladores de cada país aún deben aprobar el acuerdo, algo que se espera ocurra hasta el año 2019. Cabe señalar que aunque el T-MEC sea aprobado por los legislativos de cada uno de los tres países, la mayoría de las provisiones del nuevo acuerdo no entrarán en vigor sino hasta el 2020.

¿En qué difiere el T-MEC respecto al TLCAN?

La respuesta corta es que no en mucho. La renegociación del TLCAN fue una promesa de campaña clave del presidente Donald Trump, y el nuevo acuerdo es en su mayoría una mezcla del viejo TLCAN y el fallido Tratado Transpacífico (TPP), del cual Trump se retiró en enero de 2017, tras asumir la presidencia de su país.

Sin embargo, algunos pocos cambios introducidos en el T-MEC tienen grandes implicaciones para el sector automotriz, además de disposiciones que afectan el mercado agrícola, la regulación ambiental, la propiedad intelectual (IP), y el comercio digital. Importante también es la manera en la que el T-MEC apoya los intereses comerciales y económicos estadounidenses, como veremos en esta entrega.

A continuación expondré algunas de las nuevas disposiciones del T-MEC que podrían afectar a otras naciones, en especial a China.

El poder de veto de Estados Unidos tiene a China como objetivo

Muchos observadores han destacado la inclusión del Artículo 32.10 en el T-MEC, el cual establece las consecuencias de negociar un tratado de libre comercio con una “economía que nos sea de mercado”, concepto que para muchos se refiere a China.

Lo que el texto del artículo señala es que si México o Canadá quieren negociar un tratado de libre comercio con China, éstos deben informar a los Estados Unidos con tres meses de anticipación antes de iniciar la negociación. En caso de que se firme un tratado de libre comercio bilateral con China, cualquiera de los tres países que conforman el T-MEC podría retirarse del tratado sólo avisando con seis meses de anticipación.

Para muchos, lo que significa la cláusula “somos nosotros o son ellos” es más simbólica que sustantiva, ya que el Artículo 2205 del anterior TLCAN ya permitía que cualquiera de sus miembros se retirara del acuerdo avisando a las otras partes con seis meses de anticipación; y de manera similar, el T-MEC en su Artículo 34.6 también permite que cualquiera de los países miembros se retiren del tratado avisando con seis meses de anticipación y sin tener que dar ninguna justificación.

Más aun, ni México ni Canadá están siquiera cerca de firmar un tratado de libre comercio con China.  Canadá ha llegado a explorar la posibilidad de firmar un TLC con China, pero la realidad es que ambos países comparten muchas de las lamentaciones que tiene Estados Unidos sobre su relación con China. Por su parte, México busca fortalecer su posición de potencia manufacturera y hace lo posible para ser considerada una alternativa respecto a China, no tendría sentido un TLC México-China.

El T-MEC endurece las reglas de origen e introduce una nueva regla de salario mínimo

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El T-MEC endurece reglas de origen para el sector automotriz. Se piensa que éstas disminuirán la competitividad del sector en la región.

El T-MEC tiene importantes cambios en el sector automotriz. Bajo el nuevo acuerdo, los carros y las camionetas deben tener el 75% de su valor de contenido regional de México, Estados Unidos y/o Canadá para obtener la preferencia de cero arancel. Con el TLCAN dicho porcentaje era del 62.5%.

Esto implica que los fabricantes automotrices que venden a los consumidores de Norteamérica que dejen de abastecerse de algunas partes e insumos de algunos mercados más baratos de Asia, incluidas China, Vietnam y la India. Esto para muchos es un contrasentido porque entonces en aras de aprovechar los beneficios arancelarios, se tendrá una proveeduría más cara y se elevarán los costos finales de mercado.

Más aún, se ha establecido una regla de salario mínimo para el sector automotriz por primera vez. El T-MEC exige que entre el 40 y el 45% de las manufacturas del auto sean producidas por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora para el año 2023. Y de manera similar a lo que indicaba el TPP, el T-MEC permitirá a cada país sancionar a los demás por violaciones laborales que impacten el comercio, aunque el proceso es bastante complejo.

No obstante el optimismo de muchos por esta nueva regla, para algunos más realistas, las reglas de origen y de salario desincentivarán la inversión y la producción en México (o China y Vietnam), donde los sueldos más bajos y la manufactura barata han, ante los ojos de Donald Trump, resultado en pérdida de empleos estadounidenses y cierre de plantas. Esto es algo que Trump espera terminar con el nuevo tratado.

Al mismo tiempo, tales estándares salariales más altos y limitantes al abastecimiento de proveeduría, harán que los carros de Norteamérica sean menos competitivos en los mercados internacionales. Una producción más costosa resultará en precios más altos para los carros y los camiones. Esto podría reducir sus exportaciones al resto del mundo en la medida en que los fabricantes de automóviles en Asia y Europa no están sujetos a las reglas de origen del T-MEC.

Si tal escenario se materializara, para los fabricantes de automóviles extranjeros no sería difícil diversificar sus inversiones en mercados fuera de Norteamérica. Por ejemplo, China es todavía el mercado automotriz más grande del mundo, a pesar de una reciente desaceleración en las ventas. De hecho los analistas de mercado destacan a China por sus mayores estándares de consumo, un mayor interés por la adquisición de autos eléctricos, y gusto por las marcas japonesas y las alemanas de lujo.

Protección a la propiedad intelectual y comercio digital

El T-MEC extiende el término de la protección a la propiedad intelectual de 50 años después de la vida del autor a 70 años después de la vida del autor.

En el sector farmacéutico, el nuevo tratado aumenta la protección para los medicamentos biológicos de 8 a 10 años, lo que protegerá a las nuevas medicinas de la competencia de los fabricantes de genéricos más baratos.

Finalmente, el T-MEC incorpora nuevas disposiciones en materia de economía digital, lo que representa un avance considerable respecto al viejo TLCAN. Se establece que no se podrán cobrar aranceles a los productos comprados electrónicamente, tales como descargas de música o libros electrónicos, y protege a las compañías de internet de manera de que no serán responsables por el contenido producido por usuarios en sus plataformas.

Protección para el gobierno de las demandas de inversionistas

El Capítulo 11 del TLCAN permite a los inversionistas demandar a los gobiernos por los cambios en las políticas que pudieran afectar negativamente sus ganancias futuras. Esto ha sido eliminado para los Estados Unidos y Canadá; en México quedo restringido a unos cuantos sectores, tales como el energético, algo que se percibe como un blindaje para que el próximo gobierno federal no vaya a dar marcha atrás a la reforma energética.

Los aranceles al acero y al aluminio continuarán

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A pesar del acuerdo en el T-MEC, Estados Unidos conserva aranceles al acero y aluminio de México y Canadá

La Sección 232 de los Estados Unidos es una laguna legal que la administración Trump ha utilizado para la imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio, incluido para sus socios y aliados:  México, Canadá, la Unión Europea, entre otros. Esta laguna legal continuará en el T-MEC.

La Sección 232 básicamente permite que los Estados Unidos bloqueen la importación de insumos o materiales que sean críticos para la seguridad nacional para asegurarse que el país tenga sus propias fuentes de abastecimiento seguras para el caso de una guerra. Dada esa lógica, la imposición de aranceles no tiene sentido ya que los Estados Unidos obtiene mucho de su acero de sus aliados.

Lo que hace la cláusula es darle peso legal a la habilidad de la administración Trump de imponer tales aranceles proteccionistas a sus industrias nacionales.

Introducción de cláusula de extinción (sunset)

El T-MEC contiene una “cláusula de extinción” en la que se señala que los términos del tratado expiran de manera automática a los 16 años a menos de que sea explícitamente extendido por los tres países miembros. Los Estados Unidos inicialmente querían que la extinción ocurriera a los cinco años.

Adicionalmente, el acuerdo será revisado cada seis años, momento en el que México, Estados Unidos y Canadá pueden decidir extender el T-MEC.

El T-MEC aún debe ser aprobado

El T-MEC debe ser primero firmado, lo cual ocurrirá el 30 de noviembre, para posteriormente ser ratificado por los legislativos de los tres países. Si alguno de los legislativos de los países quiere que se le hagan modificaciones al texto negociado como condición para aprobarlo (por ejemplo en materia laboral o ambiental), esto alargaría la entrada en vigor del nuevo tratado y podría provocar una nueva ronda de amenazas de Donald Trump respecto a abandonar el TLCAN, que al día de hoy sigue estando vigente. Este noviembre hay elecciones en los Estados Unidos y si el partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes, las cosas se podrían complicar bastante para la aprobación del T-MEC en dicha nación, los Demócratas no querrán darle una victoria fácil a quien ven como el rival a vencer en el año 2020.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Habrá TLCAN 2.0 o TLC México – Estados Unidos?

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El lunes 27 de agosto, los presidentes Trump y Peña, hablaron por teléfono para conversar respecto al acuerdo firmado

Hace dos semanas formulaba desde este mismo espacio la pregunta que aparece en el título de esta entrega, y el tema sigue sin resolverse. Como se sabe, el pasado 27 de agosto, México y los Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en principio en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para algunos analistas lo acordado entre ambas naciones es inferior a lo que se tenía con el actual TLCAN, para algunos más “se quedó corto” respecto a lo que se pudo haber logrado, mientras que para otros tantos, representa la mejor alternativa ante la posibilidad de cancelar el acuerdo en definitiva por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.

Si bien no hay textos del acuerdo, sabemos de resultados positivos en la negociación por la eliminación de varias de las exigencias de Estados Unidos que hubieran sido muy perjudiciales para México, tales como la “cláusula de extinción”  y la “cláusula de estacionalidad agrícola”. No obstante lo anterior, también hay resultados de la negociación que preocupan o resultan controversiales, entre los que destacan:

  1. En el sector automotriz, se modifica la regla de origen, requiriendo que 75% del valor del contenido de un automóvil sea producido en Estados Unidos y México, además de que se requiere que entre el 40 y el 45% del contenido de un automóvil sea fabricado por trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora. Por su parte, México y Estados Unidos acordaron que aquellos autos que no cumplan con las nuevas reglas de origen y que sean fabricados en plantas existentes actualmente en México, deberán pagar el arancel de Nación Más Favorecida (NMF) de 2.5% al ser importados por Estados Unidos. Los autos que no cumplan con la regla de origen y sean producidos en nuevas plantas serían sujetos de aranceles previstos en la Sección 232 para la importación de automóviles (probablemente de 25% si la administración Trump los impone).

En el tema automotriz se ha especulado, inclusive en columnas de prestigiados editorialistas, que se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes cuando México haya excedido un valor de exportaciones superior a los 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos esto sería un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual de las exportaciones, dicho cupo se alcance en unos 5 años.

  1. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles. Este es un hecho que preocupa a comerciantes e industriales ya que no hay límite a la cantidad de paquetes que se puedan recibir, además de que no está acotado a bienes finales, sino que se podrán importar insumos y bienes intermedios, y desde cualquier parte del mundo, no solo de los socios del TLCAN. Como no habrá revisión de los paquetes, entonces este esquema se presta al contrabando y subvaluación de mercancías.
  2. En el tema del autotransporte, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canarcar), ha externado que como está el nuevo acuerdo, las empresas mexicanas que realizan fletes no podrán cruzar más allá de la zona comercial de la frontera (20 millas al norte), mientras que los transportistas estadounidenses sí podrán ingresar a México. Además de que esta disposición aplicaría sólo para el transporte mexicano y no para el canadiense.
  3. A pesar de que se firme el nuevo acuerdo comercial, los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio mexicano, bajo la Sección 232 se mantendrán. Para la industria del aluminio de México, esta aceptación es violatoria del espíritu mismo del tratado que busca fomentar el comercio y el libre intercambio de mercancías. Para la industria del acero, el gobierno mexicano debe solicitar la exclusión de México de la medida 232 antes de cerrar la negociación del TLCAN.
  4. En el tema de propiedad intelectual, Estados Unidos y México acordaron modernizar y endurecer los estándares en propiedad intelectual. México se distingue por su muy pobre aplicación del estado de derecho, y en este nuevo acuerdo comercial se comprometió a detener los bienes que se sospecha sean piratas o falsificados en todos los puntos de entrada y salida; aplicar sanciones contra la falsificación y piratería que ocurran en una escala comercial; establecer procedimientos criminales significativos y sanciones por la grabación ilegal de películas; sanciones civiles y criminales por el robo de señal de cable y satelital; y amplia protección contra el robo de secretos comerciales, incluyendo a las empresas propiedad del estado. Esto sin duda es positivo, ya veremos si lo pueden cumplir las autoridades mexicanas sin que venga aparejada alguna sanción por parte de Estados Unidos.
  5. En el tema laboral, México se comprometió con Estados Unidos a realizar cambios legislativos específicos para garantizar el derecho a la negociación salarial colectiva, lo que implica terminar con los llamados “contratos de protección”. Es bien sabido que en México estos contratos han servido durante años para mantener bajos los salarios de los trabajadores, quienes en muchos casos se ven obligados a pertenecer a sindicatos cuyas dirigencias –no democráticas– renuncian a pelear por sus derechos en beneficio de los patrones. Estos sindicatos son conocidos popularmente como sindicatos blancos o sindicatos de empresa.
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México y Estados Unidos tienen un acuerdo en principio, la negociación entre Canadá y Estados Unidos está atorada.

Como ya es bien sabido, el acuerdo entre México y Estados Unidos se dio sin la presencia de los negociadores de Canadá, quienes habían sido excluidos de la negociación mientras los equipos estadounidense y mexicano resolvían sus diferencias. Después del anuncio del acuerdo en principio del lunes 27, los canadienses regresaron apuradamente a Washington, D.C. a la mesa de negociación ya que se estableció como fecha límite para cerrar el acuerdo el 31 de agosto.

Cabe señalar que Canadá no tiene mayor objeción al acuerdo entre México y Estados Unidos en el tema automotriz, pero a Ottawa le preocupa mantener las barreras comerciales que mantiene para los productos lácteos y los mecanismos de resolución de controversias plasmados en el capítulo 19 del actual TLCAN. También le preocupa un tema incorporado en el acuerdo México – Estados Unidos que protege a los laboratorios de Estados Unidos que producen medicinas ultra caras en células vivas de la competencia de medicamentos genéricos por 10 años, en lugar de los 8 que acepta Canadá.

Como siempre, encabezando al equipo negociador de Canadá, estaba Chrystia Freeland, quien en tres días no pudo romper el impase de las negociaciones con el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer. Desde luego que las cosas se complicaron después de que Trump le dijo el viernes 31 a la agencia de noticias Bloomberg que no estaba dispuesto a darle ninguna concesión a Canadá en la negociación.  No obstante lo anterior, y los amenazantes twits de Trump contra Canadá de este sábado, los negociadores estarán nuevamente en Washington el miércoles 5 de septiembre.

En este contexto, el mismo viernes 31 de agosto el presidente Trump le envió a su Congreso la notificación  de su intención de firmar un acuerdo comercial con México y de ser posible con Canadá, en un plazo de 90 días. A este respecto, el USTR señaló en un comunicado que “este acuerdo comercial es el más avanzado y de estándares más altos de todo el mundo. En las próximas semanas, el Congreso y asesores autorizados de la sociedad civil y del sector privado podrán examinar el acuerdo. Encontrarán grandes beneficios para los trabajadores, agricultores, rancheros y negocios.”

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Si todo sale bien, el TLCAN 2.0 será firmado antes de que concluya el mandato del presidente Peña Nieto

Con el envío de esta notificación, el nuevo TLCAN sería firmado por el presidente Peña Nieto antes de terminar su encargo. Además de que de acuerdo a las reglas de comercio de Estados Unidos, el equipo de negociadores de dicho país no está obligado a hacer públicos los textos del nuevo acuerdo sino hasta dentro de 30 días. Esta es la ventana de negociación adicional que se ha abierto para los canadienses. De esta manera, la nueva fecha fatal para saber si habrá TLCAN o TLC México –Estados Unidos es el 30 de septiembre, aunque ya para esa fecha debe haber textos para revisar.

A manera de conclusión, lo que se puede señalar es que las autoridades mexicanas deberían aprovechar esta ventana de negociación de 30 días y hacer presión, junto con Canadá, de los temas que no quedaron del todo bien para nuestro país. Se sabe que la labor será titánica, ya que la actitud de Estados Unidos es poco proclive a la negociación, y más aún, cuando ya se tiene un acuerdo en principio. Pero no importa, los negociadores mexicanos deben trabajar hasta el último momento por alcanzar lo que es mejor para las diferentes industrias de México, y ninguna debe ser tomada como “ficha de negociación”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Consideraciones respecto a la negociación bilateral México – EE.UU. en el marco del TLCAN

8ca58ce3-2894-4d3b-a1ce-df2ef7b9ed2fSi bien hay aspectos positivos que se desprenden de la negociación bilateral de México y Estados Unidos en el TLCAN; a continuación expongo algunos puntos de la “renegociación” del TLCAN que me preocupan:

  1. Afectación al sector textil mexicano por eliminación de TPLs, los que permiten importar insumos de fuera de la región, transformarlos y gozar de preferencia arancelaria.
  2. En automotriz, se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes que excedan un valor de 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos es un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual, dicho cupo podría alcanzarse en 6 años.
  3. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles.
  4. México cedió ante Estados Unidos en el Capítulo 19 de resolución de controversias.
  5. En propiedad intelectual hay temas de marcas y patentes que pueden afectar a empresas mexicanas, así como en el aspecto farmacéutico.
  6. Afectación al sector transporte mexicano de carga y pasaje. De igual forma hay preocupación por parte del sector acero y farmaceúticos.
  7. No está Canadá, lo que nos resta capacidad de negociación. En caso de que Canadá no regrese a mesa de negociación, en los EE.UU. entrarán en un debate respecto a la facultad que tuvo el gobierno de dicho país de negociar un tratado bilateral con México, cuando la autorización era de negociar un acuerdo trilateral.
  8. Lo acordado hasta ahora sólo ha sido de manera verbal, no hay textos que se puedan revisar. Falta la redacción de los detalles, lo cual puede ser sumamente tardado y complicado.
  9. No obstante el acuerdo en el TLCAN, los aranceles al acero y aluminio por parte de EE.UU. en contra de México se mantendrán.

Alejandro Gómez Tamez*

¿Pasaremos de un TLCAN a un TLC México – EE.UU.?

NAFTA-Talks-Still-an-Issue-for-the-Mexico-ETF-915x510Las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han adquirido velocidad y al parecer se han resuelto muchos temas pendientes, pero esto se ha dado sólo entre México y los Estados Unidos, ya que Canadá ha sido relegado de la mesa de negociación, algo que podría parecer positivo para nuestro país en aras de avanzar en este tema que mantiene al país con un elevado grado de incertidumbre. A continuación veremos las implicaciones que esto tiene.

Comencemos señalando que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que las negociaciones con México para un nuevo TLCAN “van muy bien”, y le ha dicho a Canadá que tendrá que esperar antes de regresar a las negociaciones para modernizar el acuerdo trilateral, dejando entrever nuevamente su preferencia por los acuerdos bilaterales.

El viernes 10 de agosto por la noche escribió en Twitter: “El acuerdo con México está avanzando muy bien. A los trabajadores automotrices y a los agricultores se les debe cuidar o no habrá acuerdo”, agregando que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador “ha sido todo un caballero”. Pero respecto a Canadá, Trump tuvo palabras más duras señalando “Canadá debe esperar. Sus aranceles y barreras comerciales son demasiado altas. ¡Cobraremos impuestos a los automóviles si no logramos un acuerdo!”

Los comentarios de Trump destacan la buena voluntad entre México y Estados Unidos desde que López Obrador fue electo el 1 de julio. Mientras que sus relaciones con Canadá han estado tensas desde la reunión de junio del Grupo de los 7 (G7), cuando Trump negó su apoyo a la declaración de la cumbre y tuvo un diferendo con el primer ministro Justin Trudeau, cuando éste último prometió que haría frente a los aranceles estadounidenses.

En este sentido, el mismo viernes 10 de agosto, Ken Smith Ramos, jefe negociador de México, declaró que podrían pasar “días o semanas” antes de que a Canadá se le invite de regreso a la mesa de negociación del TLCAN, por lo que nuevamente no estará presente cuando las negociaciones se retomen este miércoles 15.

Y resulta que mientras Canadá se queda esperando en el banquillo, algunos aspectos trilaterales del TLCAN están siendo discutidos y potencialmente acordados entre sólo dos de los tres socios del acuerdo. Para algunos observadores esto ha generado preocupación ya que Canadá podría verse forzado a aceptar los acuerdos alcanzados entre México y los Estados Unidos.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que México y los Estados Unidos han estado progresando de manera importante y que él estaría de regreso en Washington la siguiente semana para una cuarta semana de reuniones bilaterales. Aunque al principio él había sugerido que los canadienses podrían unirse nuevamente a estas alturas de la negociación, en sus declaraciones del viernes 10 fue más ambiguo respecto al regreso de Canadá argumentando que el retorno de los canadienses dependerá de que México y Estados Unidos concluyan los elementos de la relación bilateral.

Los funcionarios canadienses han declinado comentar respecto a la fecha cuando regresarán a la mesa de negociación, pero saben que el tema central de las sesiones de negociación entre México y Estados Unidos ha sido el deseo estadounidense por ver que los vehículos que ahora importa libre de aranceles en el marco del TLCAN, incluyan más partes norteamericanas y más contenido producido por trabajadores de altos salarios. Se espera que Canadá esté de acuerdo con la mayor parte de eso.  .

nafta-teamsSin embargo, para Dan Ujczo, un abogado experto en temas comerciales, a quien constantemente se le informa respecto al progreso de las negociaciones, dijo que es un “mito” que Estados Unidos y México sólo han estado hablando de carros, ya que también han surgido temas como derechos de propiedad intelectual, derechos laborales y otros temas de interés trilateral. Dijo que si eso continúa, Canadá podría terminar presionada para aceptar los acuerdos alcanzados por los otros dos países si le interesa continuar en el TLCAN.  “Nos dirigimos a un ambiente de negociación que no permitirá a las partes el realizar concesiones…si las cosas se presentan como un hecho consumado, se vuelve muy difícil vender eso en casa”, agregó el abogado.

Ante los medios de comunicación, Ildefonso Guajardo, ha confirmado que no sólo se está hablando de autos, aunque repetidamente ha señalado que son temas bilaterales. “Comenzamos con una enorme lista de temas para cerrar y ahora hemos sido capaces de resolver muchos de ellos”, le dijo a los reporteros.

En el tema automotriz no está claro que es lo que se ha alcanzado. Flavio Volpe, quien encabeza la Asociación Canadiense de Fabricantes de Autopartes, dijo que los dos países todavía están regateando respecto a los detalles de la propuesta estadounidense –que los automóviles del TLCAN tengan 75% de contenido norteamericano y estén hechos en un 40%-45% con trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora- con poco progreso desde mayo. Y agregó que “es otro día de adivinar cuando los términos que no cambian, incluirán a los invitados que no están ahí”.

Ujczo dijo que la discusión se ha centrado estrechamente en que aranceles imponer a los autos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen propuestas. Los Estados Unidos parecen estar empujando por algo más alto que el actual 2.5% de arancel de nación más favorecida (OMC) cobrado actualmente.

Para varios analistas, el tema automotriz podría tener algún desenlace no deseable para Canadá. Los negociadores mexicanos dijeron que están en contacto diario con la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, pero ante los negociadores canadienses se percibe que su lealtad es limitada, dado que la propuesta de salarios de $16 dólares por hora, que amenaza con hacer menos competitivas a algunas plantas automotrices de México, es una iniciativa canadiense.

AR-304199979Para el embajador canadiense en los Estados Unidos, David MacNaughton, los Estados Unidos y México parecen estar cerca de un acuerdo en el tema automotriz. “Si pueden resolver sus diferencias en ese tema, entonces creo que podremos avanzar y estar los tres (países) hablando de otros temas que nos afectan”, dijo en una entrevista con Bloomberg.

No obstante lo anterior, una fuente familiarizada con la negociación ha dicho que el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, no será fácil una vez que Canadá regrese a las negociaciones. “Lighthizer le apretará los tornillos a Canadá…creo que debemos estar listos para eso”.

¿Nos dirigimos entonces a la desaparición del TLCAN y al nacimiento de acuerdos bilaterales? Trump ha dicho recientemente que prefiere terminar con el viejo TLCAN y negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá. El 1 de junio dijo “No me importaría ver al TLCAN con otro nombre, en el que haces un acuerdo separado con Canadá y un acuerdo separado con México. Porque estás hablando de dos países muy diferentes”.

En este sentido, Larry Kudlow, el principal asesor económico de la Casa Blanca, dijo que Trump no se quiere retirar del TLCAN pero “prefiere negociaciones bilaterales” y quiere intentar con un enfoque diferente. “Muchas veces, cuando tienes que comprometerte con un grupo de países, obtienes los peores acuerdos”, dijo el 5 de junio.

¿Qué podemos esperar entonces? Queda claro que Canadá no regresará a la mesa de negociaciones hasta que México y Estados Unidos hayan resuelto sus diferencias, en especial las relacionadas con el tema automotriz. Una vez que regrese Canadá se podría ver la manera de resolver la cláusula “sunset”, que implica la cancelación del TLCAN cada cinco años a menos de que el acuerdo sea revisado y nuevamente aprobado, así como la propuesta estadounidense de eliminar los capítulos de resolución de controversias. Dados estos dos obstáculos mayores, sigue siendo probable que terminemos sin renegociación del TLCAN y con acuerdos bilaterales que lo remplacen. No obstante lo anterior, el optimismo prevalece y tanto el gobierno mexicano como el estadounidense siguen pensando que podrían alcanzar un “acuerdo en principio” a finales de este mes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Dónde estamos parados con el TLCAN?

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Las conversaciones respecto al TLCAN se han reiniciado a nivel ministerial con buenas intenciones y optimismo. ¿Lograrán destrabar los temas “escabrosos” cuando la semana que viene inicien las discusiones técnicas?

La semana que recién concluyó fue una en la que vimos que las cosas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) comenzaron nuevamente a moverse, y en un tono por demás optimista. ¿Pero realmente hay algo nuevo? En realidad no. Lo que vimos fue una semana de felices charlas respecto a acelerar las cosas por parte de los tres países miembros del tratado, pero sin ninguna evidencia clara de que alguna de las partes esté dispuesto a ceder en sus exigencias respecto a la negociación.

El tono optimista respecto al futuro del TLCAN lo observamos por parte de funcionarios mexicanos, y también cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, dijo el jueves 26 de julio, en un testimonio ante el Congreso que es posible que los socios del TLCAN alcancen un acuerdo tentativo de revisión del acuerdo en agosto.

Por su parte, Kevin Hassert, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, dijo que los Estados Unidos están teniendo un avance “absolutamente asombroso” respecto a la renegociación del TLCAN y el acuerdo podría cerrarse este otoño. Advirtió que él no es un negociador que participe en las pláticas con Canadá y México, pero que sus colegas que están involucrados en le renegociación le han dicho que las cosas van bien.

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El tema de la modificación a la regla de origen automotriz subsiste como uno de los puntos más complicados de la renegociación.

De acuerdo con el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, los equipos negociadores han cerrado 9 de los 30 capítulos del acuerdo, y hay otros 10 cerca de concluirse en la negociación. Por su parte, subsisten las grandes diferencias en los temas sensibles, algunos de los cuales menciono a continuación:

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto se ha ganado duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de inversiones de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.
  2. En cuanto al sector automotriz, se ha mantenido la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, el gobierno de Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en su país. Se ha dicho que de materializarse esta propuesta, se romperían las cadenas productivas en la región dado que actualmente sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de partes originarias de Estados Unidos y Canadá. Este tema es especialmente importante ya que aproximadamente una cuarta parte de todo el comercio en la región lo realiza el sector automotriz.
  3. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.
  4. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.
  5. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.
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Jesús Seade, del equipo de AMLO, se ha sumado al equipo negociador del TLCAN. 

La lista de temas ríspidos para la negociación es mucho más amplia, pero este listado de cinco puntos nos recuerda las enormes complicaciones subyacentes en las negociaciones. Lo que hemos escuchado desde la semana pasada no son más que buenas intenciones respecto a acelerar el proceso de negociación, pero no hay compromisos concretos respecto a que los países ahora asumirán posturas más flexibles, en especial por parte de Estados Unidos. De esta manera, a menos de que alguien esté dispuesto a ceder, le podemos aplicar una rebaja al optimismo cuidadoso que se ha expresado recientemente en el sentido de que se podría lograr cerrar la negociación antes de las elecciones intermedias en los Estados Unidos y antes de que tome posesión el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre.

A este respecto lo que ha dicho el Secretario Guajardo es que se han puesto de acuerdo en el método para ir avanzando en los temas pendientes y se hará partiendo de los temas más sencillos moviéndose hacía los más complejos.

Para la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, el presionar para un cierre rápido de la negociación, es una manera del gobierno estadounidense para asegurar algunas concesiones importantes, en especial por parte de México, que parece el más interesado en cerrar la negociación con el fin de mitigar la incertidumbre y la volatilidad que lo ha azotado estos últimos meses.

Otro tema que ha cobrado impulso en los últimos días es la idea del presidente Donald Trump de desaparecer el TLCAN y en su lugar celebrar tratados bilaterales entre Estados Unidos y México, y otro entre Estados Unidos y Canadá. En principio, tanto Canadá como México han rechazado esta alternativa, pero la realidad es que no se descarta que esta opción sea aceptada si es lo que se requiere para que Estados Unidos renuncie a varias de las demandas inaceptables que ha planteado.

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No se descarta que el TLCAN desaparezca y sea sustituido por acuerdos bilaterales. 

¿Entonces ya reiniciaron las negociaciones del TLCAN? La realidad es que no. Sólo los principales jugadores políticos han comenzado a reunirse nuevamente después de la pausa derivada de la elección presidencial en México. La semana que concluye, tanto Canadá como los Estados Unidos celebraron reuniones con las administraciones entrante y saliente de México. Ministros canadienses clave estuvieron en México en miércoles 25, y los funcionarios fueron a Washington el jueves y viernes.

Se ha anunciado que en la semana que inicia el 30 de julio comenzarán a trabajar los grupos negociadores técnicos, para realizar propuestas y contrapropuestas, algo que no sucedía desde el pasado mes de mayo. Habrá que estar atentos porque es en estos espacios donde podremos ver si se logra cierto progreso o si las declaraciones de los funcionarios de los tres países solo fueron buenas intenciones.

Este es, de manera general, el estado que guarda el tema TLCAN. Hay elementos para sentirnos optimistas, y eso sin duda es un factor que ha fortalecido la paridad cambiaria, la cual bajó hasta los 18.55 pesos por dólar. Es muy importante que el equipo negociador de México, al cual ya se ha incorporado el equipo de transición del presidente electo López Obrador, cuide los intereses de México y no se deje chantajear por parte de Estados Unidos en el sentido de que la única forma de lograr una renegociación concluida para agosto de este año, será a costa de que se acepten sus propuestas inaceptables o que sea a costa de matar el TLCAN, para entonces negociar acuerdos bilaterales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Escenarios y riesgos en la negociación del TLCAN

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El EMPRA da prácticamente por un hecho que no habrá TLCAN 2.0 en 2018

El Emerging Markets Political Risk Analysis (Análisis de Riesgo Político de Mercados Emergentes) es una publicación muy influyente a nivel internacional, y en su publicación del 14 de junio hace mención de que las perspectivas para lograr el cierre de la renegociación del TLCAN 2.0 en 2018 se han desvanecido después de la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de Canadá, México y la Unión Europea.

Señala que los medios que dan cobertura a temas políticos cubrieron extensamente la respuesta del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien llamó a los aranceles de Trump como “insultantes”, especialmente desde que fueron justificadas sobre la base de seguridad nacional. Chrystia Freeland, la Ministra canadiense de Relaciones Exteriores, también dijo que los canadienses están “tristes e insultados” al haber sido clasificados como riesgo para la seguridad nacional por parte de su “aliado más cercano.” Canadá ha respondido imponiendo aranceles a las importaciones de productos originarios de Estados Unidos, los cuales entrarán en vigor a partir del 1 de julio.

Por su parte, los funcionarios mexicanos han estado igualmente frustrados con los nuevos aranceles. El presidente Peña Nieto ha sido menos verbal respecto a las frustraciones de México en comparación a sus contrapartes canadienses, percibiendo que el entrar en una guerra de palabras sólo será contraproducente para la negociación de los dos países. También se debe, al menos en parte, a que Peña Nieto está cerca de su sexenio, pero seguramente el próximo presidente de México será una voz más fuerte en contra de Trump.

Al igual que Canadá. El gobierno mexicano también ha tomado represalias al imponer aranceles por cerca de 3 mil millones de dólares de importaciones originarias de Estados Unidos en productos como carne de puerco, whiskey, queso, entre otros. Recientemente los funcionarios mexicanos han iniciado una disputa en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ya que argumentan que los aranceles de Estados Unidos, implementados poniendo como pretexto la seguridad nacional, violan las reglas de la OMC.

Con independencia de lo anterior. La fricción política entre México y Estados Unidos ya ha presionado al tipo de cambio. El peso mexicano ha mostrado una mayor depreciación, al haber pasado de 18.10 pesos por dólar el 4 de abril a 20.68 el 13 de junio, incrementando así la incertidumbre para inversiones futuras.

Evolución en la política nacional

Si bien, mucha de la incertidumbre respecto al TLCAN gira en torno a si los países negociantes pueden alcanzar un acuerdo en los temas más complicados, las limitaciones del proceso legislativo de Estados Unidos y el proceso electoral en México han comenzado a pesar en los funcionarios comerciales, modificando el escenario para lograr un acuerdo este año.

El plazo límite del 17 de mayo fijado por el líder del Congreso estadounidense, Paul Ryan, ya quedó muy atrás, inclusive considerando la extensión que se dio para principios de junio, por lo que la probabilidad de que se alcance un acuerdo en 2018 está rápidamente desvaneciéndose. Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, John Cornyn, también ha señalado que un acuerdo potencial ya perdió la ventana para lograr la aprobación legislativa en 2018.

Por su parte, México elegirá un nuevo presidente el 1 de julio, quien seguramente liderará hacía un nuevo enfoque de la próxima administración. Adicionalmente, esto significa que las negociaciones de manera natural caerán en una pausa en las próximas semanas, poniendo la posibilidad de que se alcance un acuerdo antes de las elecciones como algo imposible. Sin embargo, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que las negociaciones continuarán.

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Trump desea negociar acuerdos bilaterales con México y desaparecer el TLCAN

El 5 de junio el principal asesor económico de Trump, Larry Kudlow, transmitió el deseo del presidente de cambiar la naturaleza de las negociaciones del TLCAN comenzando a negociar acuerdos bilaterales con Canadá y México de manera separada. Los expertos en comercio y economistas han sido escépticos respecto a la posibilidad de lograr acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y sus vecinos norteamericanos. Funcionarios tanto de Canadá como de México también han rechazado esa idea. Esta propuesta de negociaciones separadas bilaterales sugieren que Trump y su administración están cada vez más cansados de las negociaciones, y que éstas no se concluirán antes del receso del Congreso de mediados de diciembre. En efecto, después de 10 meses de negociaciones, de 20 a 22 de los estimados 32 capítulos del Tratado, aun se están negociando.

Cumbre del G7

La Cumbre del G7, la cual comenzó el 9 de junio, también fue escenario para que sucedieran algunos eventos alarmantes. El presidente Trump dio reversa a su decisión de firmar el comunicado final conjunto del G7, enfurecido por el Primer Ministro canadiense Trudeau quien prometió tomar represalias con aranceles y rechazó la cláusula “sunset” en un TLCAN modernizado.

La cláusula “sunset” ha sido un tema álgido y motivo de debate debido a que implica que el TLCAN caduca cada cinco años a menos de que los tres países se pongan de acuerdo en que debe continuar. Los funcionarios mexicanos y canadienses han argumentado que esto causará incertidumbre y reducirá la inversión. Aunque el Primer Ministro Trudeau ha dicho que está dispuesto a explorar alternativas a la cláusula “sunset” dejando entrever algún tipo de compromiso, los eventos del G7 sugieren que es poco probable que se alcanzará un acuerdo en las próximas semanas o meses.

Implicaciones probables

La decreciente probabilidad de que haya un acuerdo en el TLCAN en 2018 significa que el ambiente político en el cual surgirá un nuevo TLCAN es incierto. Nuevas circunstancias políticas probablemente emergerán en México y los Estados Unidos. México tendrá un nuevo presidente y probablemente habrá una coalición de izquierda en el Congreso, mientras que en los Estados Unidos habrá un nuevo Congreso, que probablemente será de mayoría del partido Demócrata.

A lo largo de su campaña, el candidato López Obrador se ha manifestado a favor del TLCAN. Considerando sus pasadas críticas al acuerdo, parece que AMLO está dispuesto a negociar el acuerdo en beneficio de los mexicanos. Sin embargo, Gerardo Esquivel, uno de los principales asesores de AMLO ha señalado que es mejor no tener un acuerdo que tener un mal acuerdo. López Obrador también ha señalado que insistirá en que se le incluya en las negociaciones tan pronto como haya sido electo presidente.

En los Estados Unidos hay una alta probabilidad de que la Cámara de Representantes y probablemente el Senado pasen a control de los Demócratas en la elección intermedia de noviembre de este año. Una mayoría del Demócrata pudiera prolongar las negociaciones y cambiar el mandato comercial dado al Representante Comercial (USTR), Robert Lighthizer, poniendo mayor énfasis en aspectos laborales, el medio ambiente y los apoyos nacionales para ajuste comercial.

López Obrador y su falta de experiencia comercial

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AMLO ha manifestado su apoyo en la renegociación del TLCAN

López Obrador y sus asesores se han reunido con al menos 65 fondos de inversión para explicar que su administración está comprometida con el libre comercio y la independencia del banco central. Una declaración de su asesor económico y futuro Secretario de Hacienda, Carlos Urzua, de que la campaña de AMLO no es de izquierda sino de centro-izquierda ha calmado un poco a los inversionistas. Sin embargo, hay amplías preocupaciones dado que sus posibles funcionarios de su administración no contarán con experiencia en la negociación de un acuerdo con dimensiones tan amplias. De igual manera, muchos están preocupados respecto a la capacidad de López Obrador de negociar con una contraparte tan difícil y complicada como Trump.

La elección de López Obrador de encabezar las negociaciones del TLCAN es el economista que trabajó en la OMC, Jesus Seade, quien además estudió en Oxford y fue el principal negociador de México en la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

A diferencia de Seade, la propuesta de AMLO para la Secretaría de Economía, Graciela Márquez, quien supervisará la política comercial y estará fuertemente involucrada en las negociaciones del TLCAN, tiene limitados antecedentes en gobierno y en la negociación de un tratado con el TLCAN. Esto ha generado preocupaciones entre funcionarios públicos y entre los que se oponen a López Obrador.

Congreso de Estados Unidos

El nuevo Congreso de Estados Unidos, aunque no sea controlado por los Republicanos, podría tener simpatías por un nuevo TLCAN. El USTR Lighthizer ha estado cortejando a los Demócratas por el acuerdo. Los Demócratas en la Cámara de Representantes han reaccionado positivamente a la propuesta de Lighthizer de eliminar el mecanismo de resolución de controversias inversionista-estado. Sin embargo, muchos Demócratas han manifestado su preocupación por los bajos sueldos en México y la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos durante los últimos 25 años. Un memorándum firmado por 200 congresistas Demócratas señala que mejorar los derechos laborales en México podría ayudar a combatir la pobreza en el país y asegurar que los salarios estadounidenses sigan deteriorándose.  Esto sugiere que si los Demócratas ganan el control del Congreso, un nuevo acuerdo tendría que integrar más aún el tema de los mercados laborales y homogenizar los estándares laborales entre los tres países.

Finalmente, otro escenario poco probable es que Trump decida retirar unilateralmente a Estados Unidos del TLCAN, abriendo el periodo de 6 meses para que se logre un nuevo acuerdo forzando a México y Canadá a aceptar lo que hasta ahora han rechazado. La incertidumbre respecto a lo que sucedería después de dar por terminado el TLCAN es lo que hace que tal decisión sea poco probable.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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La guerra comercial de un sicópata

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Muchos tratan de encontrar lógica en la “política comercial” de Trump, pero la realidad es que no hay lógica y no es política

El anuncio de la semana pasada de que la Administración Trump impondría a partir del 1 de junio aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio importado de México, Canadá y la Unión Europea, fue respondido con condenas y represalias, así como de una denuncia formal multilateral en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Cabe señalar que estos aranceles habían sido impuestos desde el pasado 23 de marzo en contra de todo el mundo, pero Donald Trump decretó exenciones temporales para la Unión Europea, México, Brasil, Argentina y Australia. Para México y Canadá la exención se derivó por el hecho de que se estaba en proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero ante el estancamiento de dichas negociaciones y con el fin de presionar un cierre a su favor, la Administración Trump decidió eliminar este beneficio y comenzar a cobrar los aranceles.

Ante esta decisión, los líderes canadienses y mexicanos reaccionaron con enojo ya que la justificación para éstos por parte del presidente Donald Trump fueron aspectos de seguridad nacional, algo que  México y Canadá calificaron como absurdo, ilógico e ilegal. ¿Desde cuándo importar acero y aluminio de México y Canadá representa un riesgo para la seguridad de los Estados Unidos?

Canadá es el mayor exportador de acero y aluminio a los Estados Unidos, y dijo que aplicaría aranceles en represalia de 25% y de 10% a exportaciones estadunidenses por un monto de 16.6 mil millones de dólares a metales, productos agrícolas y otros productos, a partir del 1 de julio. Cabe señalar que las importaciones totales de acero por parte de los Estados Unidos sumaron 29 mil millones de dólares en el 2016.

Por su parte, México respondió al anuncio con la aplicación inmediata de aranceles en represalia a productos estadounidenses que incluyen vientres de cerdos, manzanas, uvas, blueberries y láminas de acero.  En principio, estos aranceles serán de carácter temporal y se mantendrán vigentes durante el tiempo que Estados Unidos decida mantener las medidas tomadas en contra de las  exportaciones mexicanas de aluminio y acero nacional. Juan Pablo Castañon, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, ha dicho que el daño a México tras la imposición arancelaria de Estados Unidos al acero y al aluminio llegaría a 2.7 mil millones de dólares al año.

En cuanto a la Unión Europea, sus líderes ya elaboraron una lista de importaciones originarias de Estados Unidos con valor de varios miles de millones de dólares que serán sujetos de aranceles en represalia, incluidos pantalones de mezclilla, bourbon de Kentucky y motocicletas Harley-Davidson, todos ellos bienes que aplicarán una presión política extrema dado que son producidos en estados de importantes legisladores.

Al respecto, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo en un discurso que los aranceles estadounidenses significan “guerra” y complementó diciendo que “Esta decisión no solo es ilegal sino que es un error en muchos sentidos”.

Las denuncias en contra de la medida aplicada por Trump también fueron por parte de la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien advirtió a los funcionarios del G7 de una erosión de la confianza en medio de las fricciones comerciales, y señaló que esta acción “distorsionará y perjudicará las cadenas de suministros que se han establecido a lo largo de décadas”.

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El costo de los aranceles al acero y aluminio mexicanos será de 2.7 mil millones de dólares de acuerdo con el CCE

Lo que ahora le preocupa a varios analistas es cómo reaccionará Trump ante las medidas de represalia que tomarán México, Canadá y la Unión Europea.  Como referencia se debe señalar que en su batalla comercial que mantiene con China, Trump inicialmente amenazó con imponer aranceles a productos chinos por 50 mil millones de dólares acusándolos de robo de propiedad intelectual, pero después de que Pekín advirtió que igualaría dichos aranceles en contra de importaciones estadounidenses, Trump propuso triplicar los aranceles a 150 mil millones de dólares de importaciones chinas.

“Si los Estados Unidos no mantienen esto como un asunto solo del acero, particularmente con Canadá, México y la Unión Europea, entonces eso será una señal de que nos hemos salido de control…puedo entender, de cierta forma, que la administración (Trump) inicie una guerra comercial con China, pero será extremadamente dañino y contraproducente iniciar una guerra comercial con Canadá, México y la Unión Europea”, dijo Douglas Irwin, profesor de economía e historiador del comercio en Dartmouth College.

Ese sentimiento es compartido por legisladores de los partidos Demócrata y Republicano en los Estados Unidos, muchos hombres de negocios y en cierta medida por el sindicato de trabajadores del acero. Los Republicanos en el Congreso criticaron a Trump y predijeron que con esta medida se perjudicará a las empresas y habrá precios más altos para los consumidores estadounidenses.

Por su parte, el economista Jeffery Sachs de la Universidad de Columbia escribió “La suya es una guerra comercial de un sicópata” y calificó como “loca” la decisión de Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Unión Europea, México y Canadá.

Sachs caracteriza la imposición de aranceles por parte de Trump como “flagrantemente ilegales”, y agrega que hay algo más preocupante en juego: Las llamadas políticas de Trump realmente no son políticas. Con Trump las guerras comerciales se encienden, se apagan, se suspenden, se reanudan, en un plazo de días. Las compañías extranjeras son sancionadas hoy y rescatadas al día siguiente. Los acuerdos comerciales globales y las reglas están hechos trizas.  La sintaxis distorsionada de Trump y sus pensamientos desorganizados son imposibles de seguir.

Continúa apuntando que los Estados Unidos probablemente nunca habían tenido un presidente delirante, uno que habla galimatías, insulta a aquellos cerca de él, incluidos sus asociados más cercanos, y desconcierta a todo el mundo. Por instinto, tratamos de encontrarle sentido al sin sentido de Trump, implícitamente asumiendo que hay alguna estrategia escondida, pero realmente no la hay.

“Trump crea caos sin otra razón más que por su incapacidad flagrante de seguir reglas o respectar los intereses de otros”, continúa Sachs. “El resultado será el de socavar el papel de largo plazo del dólar; aumentar la deuda pública; y dañar la expansión actual a través de una espiral de medidas proteccionistas e incremento de la incertidumbre para los negocios.”

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La imposición de aranceles al acero y aluminio de Canadá y México busca presionar a estos países para que cedan a las demandas inaceptables de EE.UU.

Es importante mencionar que resulta obvio que los aranceles impuestos al acero y al aluminio complicarán la renegociación del TLCAN, y en ese sentido Trump ha sido explícito mostrando que la amenaza de estos nuevos aranceles tiene la intensión de obtener mayores concesiones por parte de México y Canadá.  De acuerdo con Christopher Wilson, director del Mexico Institute en el Wilson Centre en Washington, “el impacto más probable es que las negociaciones se estanquen”.

A este respecto, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que habló con Trump el pasado viernes respecto a reunirse con él para finalizar un acuerdo en el TLCAN renegociado, dado que las partes parecen tener un avance importante. Sin embargo, Trudeau también dijo que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, lo habían contactado el pasado martes para decirle que tenía que aceptar la propuesta inaceptable de “cláusula sunset” del tratado, la cual da por finalizado el acuerdo cada cinco años, como una precondición para llegar a un acuerdo en el TLCAN.

Finalmente, se debe señalar que otro punto de preocupación en este periodo de descomposición comercial, es que la semana pasada el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que su agencia está considerando la pertinencia de imponer un arancel de 25% a la importación de autos y sus partes, las cuales dice que están dañando la seguridad nacional de los Estados Unidos. El Departamento de Comercio inició la investigación invocando la misma raramente utilizada provisión de la Ley Comercial de Estados Unidos, llamada sección 232, que fue la base para imponer los aranceles al acero y al aluminio.

A manera de conclusión podemos señalar que la Secretaría de Economía de México debe ser extremadamente cuidadosa para que no escale la guerra comercial con Estados Unidos. Además de que es muy importante que se analice con cuidado en que bienes se imponen los aranceles de represalia contra Estados Unidos, y se debe buscar que éstos se impongan en bienes que podemos sustituir de otros países. Esto porque lo peor que nos puede suceder es que en México los importadores y distribuidores de productos importados, así como varios productores, agarren esto de pretexto para subir precios.

Y como muestra de lo anterior tenemos que el Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESC) ya advirtió que la determinación del Gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles a productos de acero y aluminio que compra a México, y la decisión del gobierno mexicano de aplicar medidas equivalentes a las importaciones provenientes de la Unión Americana, podría provocar un incremento en cascada de los precios de diversos insumos básicos de la industria de la construcción.

Alejandro Gómez Tamez*

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¿Qué pasará con el TLCAN?

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Las renegociaciones del TLCAN siguen estancadas y la fecha límite para alcanzar un acuerdo este año es el 17 de mayo

En días recientes hemos visto en México una enorme volatilidad en el tipo de cambio. En los últimos 30 días hemos visto que la paridad ha fluctuado en un nivel de los 17.9539 pesos por dólar hasta los 19.6980 pesos por billete verde. Esto representa una variación de casi 10%, lo que tiene preocupados a empresarios que tienen una exposición importante al tipo de cambio. Mucho se nos ha dicho de que esta volatilidad es global y que se debe al fortalecimiento del dólar en los mercados cambiarios mundiales. ¿Pero es esto cierto?

Con información del Pacific Exchange Rate Service, analizamos el precio promedio del dólar en mayo de 2017 y lo comparamos con el promedio observado en los primeros 11 días de mayo de 2018, y vemos que en relación a 15 monedas, el dólar ha bajado de precio frente al yuan chino (-7.7%), el euro (-7.5%), el peso chileno (-7.1%), el dólar canadiense (-5.5%), la libra esterlina (-4.7%), el won de Corea del Sur (-4.6%), el peso colombiano (-2.6%), el yen japonés (-2.5%), el dólar australiano (-0.9%), y el dólar de Nueva Zelanda (-0.7%). Por su parte, en el mismo periodo el dólar ha subido de precio frente al dólar de Hong Kong (0.8%), el franco suizo (1.3%), el peso mexicano (2.6%), el real brasileño (10.9%) y el peso argentino (42.1%).

Queda claro que contrario a lo que se piensa, el dólar se ha debilitado frente a la mayoría de monedas. ¿Entonces por qué de este total de 15 monedas, el peso mexicano está en la posición 13 en cuanto a peor desempeño frente al dólar, sólo superando a Brasil y Argentina? ¿Por qué la debilidad del peso a pesar del fuerte apretón monetario que hemos sufrido dado que la tasa de interés objetivo del Banco de México subió de 3.0% en noviembre de 2015 a 7.5% en marzo de 2018?

Hay diversos factores que explican dicha evolución del peso mexicano, y una de las más importantes es que al parecer, de acuerdo con la prensa estadounidense y canadiense, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no se dirigen hacía ningún lado y el tiempo para lograr un acuerdo este año prácticamente se ha agotado.

El pasado viernes 11 de mayo, los funcionarios de Estados Unidos, Canadá y México terminaron una semana más de negociaciones sin llegar a un acuerdo para modernizar el TLCAN. Las conversaciones están estancadas en diversos temas, en especial por las demandas de Washington por aumentar el porcentaje de componentes estadounidenses en los autos para que éstos puedan calificar y ser exportados a Estados Unidos libres de aranceles, lo cual es percibido como un claro intento de nuestro vecino del norte por arrebatarle manufactura a México.

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La posición de Estados Unidos en las reglas de origen para el sector automotriz sigue impidiendo llegar a un acuerdo

Respecto al TLCAN, “Tienes un embotellamiento en partes significativas de la negociación, y el tema principal que lo está deteniendo es esto”, dijo Harley Shaiken, profesor de la Universidad de California en Berkeley. Bajo las condiciones actuales, un carro a ser exportado a los Estados Unidos debe cumplir con al menos el 62.5% de su contenido de Norteamérica, pero los Estados Unidos quieren incrementar ese porcentaje a 75%. Además de que quieren introducir una nueva regla respecto a los salarios pagados a los trabajadores de la industria automotriz. Específicamente, quieren que un porcentaje mínimo del carro (40% de acuerdo a diversos reportes en las noticias) sea realizado por trabajadores que ganan al menos 16 dólares la hora. Este es un gran problema para México porque el salario promedio en las plantas ensambladoras de nuestro país es menor a los 8 dólares la hora, y es de menos de 4 dólares la hora en las plantas de autopartes.

Aunado a lo anterior, también persisten diferencias entre los tres países por el mecanismo de resolución de controversias (Capítulo XIX) y por la cláusula “sunset” que le permitiría a los países miembros abandonar el acuerdo después de cinco años si éste no es ratificado, la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a la importación estacional de productos agrícolas, entre otros.

Este estancamiento sucede o a pesar de que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, estableció el 17 de mayo como fecha límite para presentar un nuevo acuerdo del TLCAN ante el Congreso para su posterior aprobación este mismo año por la actual legislatura. En caso de que no se logre un acuerdo para antes del 17 de mayo, las negociaciones podrán continuar, aunque los cambios políticos esperados en México y Estados Unidos, tras sus respectivas elecciones, ponen al TLCAN 2.0 en una posición más que incierta. El Partido Republicano podría perder la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre de este año, y entonces este cuerpo legislativo con mayoría Demócrata seguro aprobaría el nuevo TLCAN, pero es altamente probable que le obligue al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) a volver a negociar para exigirle a México mayores concesiones en materia laboral y ambiental. Por su parte, en México es altamente probable que el nuevo Congreso sea de mayoría de izquierda, la cual antes de ratificar el TLCAN podría pedir que se revisen determinados textos nuevamente. Y pues ni que decir de Andrés Manuel López Obrador, que de resultar ganador en la elección  presidencial, bien podría solicitar una renegociación completa del acuerdo antes de siquiera enviarlo al Senado para su ratificación.

En este contexto en el que el tiempo se ha agotado, y para complicar las cosas aún más, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el viernes 11 de mayo con los principales fabricantes de autos del mundo y los presionó a aumentar la producción doméstica al tiempo que reiteró su censura al TLCAN al señalar que éste “…ha sido un horrible, horrible desastre para el país. Y veremos si conseguimos tornarlo razonable”.

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Seguiremos comerciando con el viejo TLCAN, pero el riesgo de que Trump retire unilateralmente a Estados Unidos persiste.

¿Dado este escenario, qué podemos esperar del TLCAN 2.0 entonces? El no llegar a un acuerdo antes del 17 de mayo simplemente significa que el viejo TLCAN se mantiene sin cambios y operando; sin embargo, Donald Trump mantiene la opción de retirar unilateralmente a los Estados Unidos. Esto sigue siendo una posibilidad real dado que Trump ha mantenido la retórica hostil en contra de México, y como muestra está lo que dijo en la reunión del viernes 11 con los fabricantes de automóviles.

Es difícil saber que piensa verdaderamente Donald Trump respecto al TLCAN ya que lo ha contaminado al introducir sus demandas del muro fronterizo y de mayor control en la frontera en el debate. Hay que recordar que hace tres semanas en Twitter, Trump explícitamente amenazó con que de no lograr la cooperación mexicana en estos puntos, se retiraría del acuerdo. Esta fue la segunda vez en un mes que Trump utilizó el TLCAN para lograr avanzar su agenda anti-inmigración.

Dado que el TLCAN se ha vuelto un instrumento de presión por parte de Trump, es probable que no haya avances en el TLCAN 2.0 hasta que el presidente estadounidense no perciba que ha logrado algo respecto a sus promesas de reforzar la seguridad fronteriza. ¿Entonces podría Trump dejar de lado sus preocupaciones con la frontera y darle instrucciones a sus negociadores para que sean más flexibles en el TLCAN y así poder cerrar un acuerdo en los próximos días? Lo que nos muestra el historial de Trump es que podría o no ocurrir. Desde que llegó al poder, hemos visto como Trump ha sido más proclive a desmantelar que en construir acuerdos internacionales. Como ejemplos está que retiró a su país del Tratado Transpacífico (TPP), los acuerdos climáticos de París, y la semana pasada el acuerdo nuclear con Irán.

Pero por otra parte, lo hemos visto alardear mucho en temas de comercio internacional. Respecto a los aranceles al acero y al aluminio, la administración Trump ha brindado excepciones o está en el proceso de negociarlas con cada país. Respecto al tratado comercial que ha logrado, con Corea del Sur, éste resultó tener exigencias menores a las que inicialmente Trump había requerido, mostrando que su administración tal vez no sea tan dura como quiere mostrarse.

A manera de conclusión podemos señalar que lo más probable es que llegará el 17 de mayo sin un acuerdo y que las negociaciones continuarán a un ritmo más lento, mientras tanto seguiremos llevando nuestra relación comercial con Estados Unidos y Canadá en base al actual TLCAN. Sin embargo, seguiremos viendo a Donald Trump despotricando contra México en temas comerciales y migratorios. Se ve poco probable la salida unilateral de Estados Unidos del TLCAN, sin embargo, se mantiene como un escenario posible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de cerrar apresuradamente la renegociación del TLCAN

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Con tal de cerrar rápidamente las negociaciones del TLCAN, México podría aceptar condiciones de Estados Unidos que antes consideraba inaceptables

Para diversos analistas, el gran esfuerzo que se realizó para tener un “acuerdo en principio” respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes del 1 de mayo, no será suficiente, no obstante que se lograron avances sustanciales en varios temas. Se ha informado a la opinión pública que los ministros de los tres países que conforman el acuerdo comercial no se volverán a reunir sino hasta después de que el Representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, regresé de su viaje a China.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que los ministros se volverán a reunir hasta el 7 de mayo; mientras que la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho que no habrá un acuerdo sino hasta que se dé la siguiente reunión ministerial. Esto no obstante que las negociaciones técnicas por parte de funcionarios de menor nivel continuarán hasta entonces. ¿Es posible el anuncio de un “acuerdo en principio” para el día 7 de mayo? Antes de contestar esa pregunta, quiero hacer algunas consideraciones.

De acuerdo a diversos analistas, como Laura Dawson de The Globe and Mail de Canadá, no obstante el enorme esfuerzo que se ha realizado por parte de los negociadores, es difícil entender cómo es que los tres países pudieran concluir un texto legal sustancial en tan sólo unas semanas o días. De acuerdo a diversos reportes, el volumen de texto legal pendiente que enfrentan los negociadores requerirá de al menos nueve meses de negociaciones bajo circunstancias normales. Inclusive con reuniones técnicas permanentes, cada uno de los equipos negociadores está obligado a regresar a su país para realizar consultas respecto a las nuevas propuestas. Si se hacen las cosas bien, este tipo de comunicación y construcción de consensos lleva tiempo.

Es así que el escenario de un acuerdo completo y sustancial, realistamente está fuera de alcance en el corto plazo, los Estados Unidos están sugiriendo un “acuerdo en principio” (¿un acuerdo de que estamos de acuerdo?) para amarrar a los tres países durante las elecciones; es decir, ya nos pusimos de acuerdo en lo sustancial y “nadie se puede rajar”.

Estos son los factores que favorecen un “acuerdo en principio”:

  1. Las prolongadas negociaciones del TLCAN 2.0 y la política comercial relacionada están enfriando las decisiones de inversión y la producción en Norteamérica, y México y Canadá han sido los más afectados. Un acuerdo rápido podría restaurar la confianza;
  2. El equipo negociador de los Estados Unidos tiene una capacidad limitada para librar múltiples batallas de manera simultánea. Siendo la renegociación del TLCAN menos importante que la disputa comercial con China, los Estados Unidos podrían estar dispuestos a ceder algunas concesiones en aras de avanzar en otros temas más relevantes;
  3. Se espera que la Cámara de Representantes será controlada por los Demócratas después de las elecciones de noviembre. Es probable que los Demócratas no se opongan un acuerdo en el TLCAN pero el mandato específico que se le dio a Robert Lighthizer seguramente cambiaría, dando mayor prioridad a temas laborales y ambientales, por ejemplo.

Ahora, estos son los factores que favorecen negociaciones prolongadas:

  1. México y Canadá han dicho que no aceptarán un TLCAN que sea más débil que el que existe actualmente. El aceptar un acuerdo antes de que los temas complicados sean resueltos disminuirá la capacidad de México y Canadá de presionar, renunciando al derecho de retirarse de las negociaciones porteriormente;
  2. Andrés Manuel López Obrador ha hecho una campaña basada en el nacionalismo económico y con un sentimiento anti-Trump. Si él se convierte en el próximo presidente de México, ¿aceptará un acuerdo percibido como que se negoció sobre las rodillas y se cerró apresuradamente al final con varios temas aún sin resolverse con el debido consenso con los industriales del país?
  3. El presidente Trump ha tomado una línea dura respecto al comercio, pero las presiones por parte de la industria y los agricultores, parece que han provocado que modere su posición respecto al TLCAN, y ahora en lugar de buscar terminar el acuerdo habla de negociarlo, bajo esta óptica ¿Cuál es la prisa?
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Es posible que a partir del 7 de mayo se anuncie un “acuerdo en principio” respecto al TLCAN

No cabe duda que las discusiones aceleradas de las últimas tres semanas han generado progreso real en las negociaciones, ¿pero es suficiente que los tres países estén dispuestos a llegar a un acuerdo exitoso antes de que los detalles se hayan resuelto? Como dijo el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe: “el diablo está en los detalles”. Recientemente México anunció que había llegado a un “acuerdo en principio” en la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), pero esas negociaciones estaban sustancialmente más completas antes de que el anuncio se hubiera hecho. Para que un “acuerdo en principio” en el TLCAN tenga sentido, las negociaciones deberían estar más cercanas a la línea de meta.

En este contexto, es pertinente mencionar que el que se haya prolongado el “acuerdo en principio” en el TLCAN, tiene nerviosos a varios analistas, ya que la Administración Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá a partir del 1 de mayo si considera que no se ha logrado suficiente progreso en las negociaciones del TLCAN. Hasta este momento no ha quedado claro si dicho plazo también se ha pospuesto. Esta es una decisión del presidente Donald Trump de la que nos informaremos en los próximos días.

Ahora, volviendo a los temas complicados que aún no se han podido cerrar en la negociación, quiero aprovechar para comentar en este espacio únicamente tres: 1. las reglas de origen en el sector automotriz, 2. la solicitud de los Estados Unidos de incrementar la franquicia libre de arancel para las importaciones vía empresas de mensajería y paquetería a 800 dólares (conocido como de minimis), y 3. resolver si se elimina el Capítulo XIX de resolución de controversias.

Respecto al tema automotriz, subsiste la pregunta de cuanto contenido de un vehículo deberá ser abastecido en la región del TLCAN para que obtenga preferencias arancelarias, este continúa siendo uno de los temas más difíciles de resolver. Los negociadores de Estados Unidos en un principio demandaban aumentar el porcentaje de contenido regional a 85% desde el actual 62.5%. Los directivos de la industria han dicho que este porcentaje ha sido disminuido a 75%, y contemplando que la producción de ciertos componentes específicos sea llevada a cabo en lugares donde se pagan mayores sueldos, lo que constituye una demanda que busca preservar la manufactura en los Estados Unidos y Canadá y presionar a México para aumentar sueldos en la industria automotriz. Ha trascendido que el receso en las negociaciones servirá para que el equipo negociador de México pueda realizar consultas con los ejecutivos de la industria automotriz nacional.

En cuanto al tema de minimis, varios sectores industriales, así como el comercio establecido, se han pronunciado en contra de que en México se aumente la franquicia para la importación de productos desde cualquier parte del mundo, libre de arancel e IVA, de los actuales 50 dólares (300 dólares en el caso del Servicio Postal Mexicano) a 800 dólares. El sector industrial ha señalado que de aceptarse esta medida en el TLCAN, esto sería fuente de competencia desleal para empresas establecidas en el país ya que éstas tienen que pagar el arancel e IVA correspondiente al internarse mercancía vía otro medio de transporte, se daría un incremento de mercancía procedente de países ajenos al TLCAN sin pagar arancel e IVA, y se utilizaría esta franquicia para evadir el cumplimiento de disposiciones establecidas en el TLCAN (reglas de origen, procedimientos aduaneros, normas de etiquetado, entre otras).

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Si se da un “acuerdo en principio” en el TLCAN, este debe ser en beneficio de la economía nacional, no en beneficio del curriculum de los funcionarios negociadores.

Finalmente, en cuanto al deseo de Estados Unidos de eliminar el Capítulo XIX, es inaceptable que se quiera desaparecer dado que este capítulo es un mecanismo jurídico único en el mundo en donde las decisiones de los gobiernos en materia de prácticas desleales de comercio internacional pueden ser cuestionadas de manera efectiva, es decir, un grupo de expertos analiza si una resolución antidumping o anti subvenciones se apegó a la legislación nacional e internacional. A diferencia de los paneles de la OMC, puede ser solicitado por los particulares y uno de sus efectos, en caso de proceder, es la devolver las cuotas compensatorias pagadas; mientras en la OMC sólo pueden participar los gobiernos y su único efecto es revocar la cuota compensatoria pero no se genera la devolución de las cuotas compensatorias ya pagadas.

Sabemos que en este aspecto, Estados Unidos se ha mantenido inflexible en su posición, y desde luego que existe el riesgo, al igual que con el tema de minimis, que el gobierno mexicano, en aras de tener el “acuerdo en principio” acabe cediendo en estos temas en perjuicio de la planta productiva y el comercio formal en el país.

Para no extenderme más, sólo cerraría comentando que la opción del “acuerdo en principio” sólo vale la pena que sea considerada si se piensa que los temas más importantes han sido resueltos de manera satisfactoria para las partes, y por lo que vemos este no es el caso para México. No se puede permitir, que en aras de que la Secretaría de Economía se cuelgue una estrellita, se vaya a perjudicar de manera importante a la economía de México. Cuando comenzaron las negociaciones se nos dijo que se buscaría salvaguardar los intereses de México y que había líneas rojas que no se deberían cruzar, pues esperemos que sigan con esa mentalidad, porque en los hechos parece que están cediendo en contra de lo que le conviene al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt