El precio final de las criptomonedas podría ser cero

Después del colapso de la casa de cambio de criptomonedas FTX, y toda la basura que ha salido posteriormente en el sentido del enorme desorden y falta de cualquier control en dicha empresa, se han incrementado las sospechas de que la mayoría de las compañías relacionadas al mundo cripto son un desastre administrativo y contable. Estas empresas carecen de un marco regulatorio que les obligue al orden y a no engañar prometiendo rendimientos que no pueden cumplir, los cuales actúan como gancho para atraer a inocentes desinformados en búsqueda de una ganancia fácil y rápida.

Pero su desorden no es nada en comparación del gigantesco fraude de apalancamiento sobre el cual se construyeron las super valuaciones de todo tipo de criptomonedas y con ello uno de los fraudes más grandes de este siglo. Todo esto ha ido saliendo a la luz pública tras la caída de FTX, aunque muchos ya lo sabíamos, lo que ha ocasionado una enorme pérdida de confianza en el público inversionista potencial y en los grandes inversores institucionales. Pero al final, lo más importante es el hecho de que las criptomonedas carecen de cualquier activo físico que respalde su “valor”, lo cual podría arrastrar a las criptomonedas a un valor ínfimo en un futuro no muy distante. 

En este sentido, en un artículo de Andy Kessler, publicado en el Wall Street Journal, el autor advierte que el precio de las criptomonedas podría llegar a cero dado que ningún prestamista cuerdo otorgaría crédito a ninguna persona o empresa que esté respaldada por activos que carecen de cualquier garantía subyacente (como es el caso de las criptomonedas). Esto se ha más que evidenciado después del derrumbe de FTX.

El autor comienza mencionando que en el mundo real no hay muchas compras apalancadas de empresas de tecnología, y esto se debe a una buena razón: La tecnología y la deuda, como la bebida Red Bull y la leche, no se mezclan. ¿Por qué? Porque cuando la tecnología funciona, tiene valoraciones muy altas. Pero cuando una empresa se queda rezagada y la tecnología pasa a la siguiente gran novedad, pues no queda mucho valor residual de la empresa en forma de activos y garantías a los cuales recurrir en caso de impago de la deuda. FTX, Elon Musk y SoftBank están aprendiendo esta lección.

El analista financiero Andy Kessler

Twitter, que obtuvo ganancias por última vez en 2019, ahora tiene que pagar $1 mil millones de dólares al año por concepto de su deuda. Wall Street no puede deshacerse de la deuda de recompra de Twitter, ahora valuada en tal vez unos 60 centavos por dólar, sin perder dinero. Musk incluso le ha dicho a sus  empleados que “la bancarrota no está descartada”. Por supuesto, Musk se ha beneficiado de la venta de sus propias acciones de Tesla altamente valoradas (aunque en declive). Como Jefe máximo de Twitter, Musk proclama que su plataforma operará bajo los principios de libertad de expresión, pero ante la amenaza de que Twitter sea aún más el mundo de las noticias falsas o “fake news”, es que los anunciantes están huyendo al igual que los empleados. Aquí el punto es que si Twitter fracasa e incumple sus compromisos de deuda, lo único que quedará de la compañía es un código envejecido y algunos pájaros azules de plástico para vender en una subasta. Por eso las empresas tecnológicas son tan riesgosas al dar financiamiento.

Ahora, el nuevo modelo de mezcla tóxica de tecnología y deuda es el ex CEO de FTX, Sam Bankman-Fried, con sus mal logrados imperios (el propio FTX y su empresa hermana Alameda). Claro, estas empresas se apropiaron indebidamente, por decirlo de la manera más sutil, de los activos de sus clientes. Y sí, es verdad que la estampida de retiros en la plataforma actuó como una corrida bancaria, lo cual llevó a la empresa a concurso mercantil o a Chapter 11. Pero si somos honestos veremos que el pecado original de FTX fue pedir prestado poniendo como garantía su propia criptomoneda (o token) FTT, el cual mantenía su precio de manera artificial, basado en nada más que en el aire.

El ex CEO de FTX, Sam Bankman-Fried

Y ese fue el engaño masivo de la criptomoneda FTT, la cual se negociaba tan poco que FTX podía fijarle cualquier precio, pero obvio esto no iba a ser para siempre. FTX y Alameda tomaron prestados tokens que ellos mismos estaban manipulando en su precio, incluidos Solana y otros, que algunos llamaron ”Sam Coins” y ahora denominan “Scam Coins”. Su concepto fatal fue que pensaron que el precio de FTT se mantendría alto para siempre, por lo que invirtieron en posiciones a menudo poco líquidas. FTX incluso estaba pagando a los empleados, proveedores y cualquier otra persona que lo tomara por medio de tokens FTT, cuya capitalización de mercado total solía ser de casi $10 mil millones de dólares y ahora es en el mejor de los casos de alrededor de $400 millones.

No puedes manipular algo por siempre y la realidad eventualmente reemplaza al engaño. Para que colapsara FTX sólo se necesitó que alguien reventara con un alfiler la burbuja. Después de que Coindesk filtrara una copia de la hoja de balance de Alameda (cargado con tokens FTT), el CEO de Binance, Changpeng Zhao, comenzó a vender sus posiciones de FTT. Ese token pasó de valer $22 dólares a menos de $3 en un lapso de 48 horas. Para nada sirvió la pseudo garantía que respaldaba el apalancamiento. Cuando se disipe el humo veremos que, FTX/Alameda podrían tener entre  $8 mil millones y $15 mil millones de dólares en deuda vigente, con pocos activos para vender y poder pagar, llevará años decidir quién recibe qué. Miles de clientes lo perdieron todo.

En este contexto, es importante mencionar que muchos aprovecharon el viaje. Surgió una industria artesanal de empresas cuyo único objetivo era impulsar el precio de las criptomonedas. Fue entonces cuando las cosas se volvieron tóxicas. La primera tarea de estas empresas era atraer a los clientes pagándoles intereses sobre sus tenencias de criptomonedas. El Protocolo Anchor detrás de los tokens algorítmicos de Terra-Luna, empresas que implosionaron de manera espectacular en junio de este año, estaban pagando un rendimiento de hasta un 20% anual.

Representación del token FTT de FTX

Otras plataformas como Binance y Crypto.com también pagaban entre 4% y 8% o más en criptografía, en un claro esquema piramidal, engañando a las masas en momentos en que podrían ganar en los Estados Unidos solo el 0.01% de interés por parte de, bueno, los bancos reales. Pero, ¿cómo podría alguien pagar intereses por las criptomonedas? El esquema era simple, recibían el dinero de los clientes, para darse la vuelta y prestarlo a fondos de cobertura o cualquier otro que también quisiera usar el dinero para operaciones de apalancamiento hasta de 100 a 1. Era una locura.

La empresa Genesis Global Capital creó una plataforma de préstamos para facilitar el préstamo de criptomonedas. ¿Préstamos respaldados en qué? Nuevamente, solo en aire. Empresas como Gemini, creada por los gemelos Winklevoss, pagaban un 8% de interés para que los clientes pudieran obtener rendimientos, estar contentos y seguir invirtiendo dinero de más y más incautos. ¿Por qué había rendimientos en la criptografía? Buena pregunta. Funcionó muy bien cuando los precios iban hacia arriba, pero ya no tanto en el camino hacia abajo. Las cripto se prestaban como una papa caliente hasta que alguien se quedó con valores por debajo del 90% (desde su precio más alto) y todos los demás se quedaron con deudas en mora. Para muchos, siempre se supo que esta era la única forma en que la desilusión podría haber terminado.

La mayoría de estas plataformas de criptos ahora están congeladas para realizar depósitos y retiros. Obvio que podrían desaparecer a medida que los clientes atrapados con esta papa caliente exijan frenéticamente poder realizar retiros después del colapso de FTX. En retrospectiva claro que toda esta burbuja se pudo haber evitado, todo lo que los prestamistas criptográficos tenían que hacer era preguntar: ¿Cuál es la garantía subyacente? ¿Dónde están los activos que respaldan el valor de mi token? Sin una buena respuesta, ningún prestamista en su sano juicio habría prestado con esas garantías de aire. Pero el problema es que nadie preguntó.

Es muy probable que la suerte para la mayoría de criptomonedas sea desaparecer. Tal vez algunas sigan vivas como un genuino medio de pago, pero esa obsesión de poseerlas para ganar dinero rápido y fácil creo que no regresará. Recuerdo cuando el bitcoin “valía” poco más de 64 mil dólares, en octubre de 2021, la gente se volvía loca pensando que su precio llegaría al millón de dólares. Al momento de escribir estas líneas un bitcoin “vale” poco más de 17 mil dólares.

La tecnología, al igual que el Red Bull, funcionan como una sobrecarga hasta que su efecto se termina. Por su parte, la deuda, al igual que la leche, pueden matarte cuando se echan a perder. No se mezclan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: alejandrogomezt

Recuperar el mercado interno para crecer

La evolución económica de México durante el segundo semestre de 2022 ha sido mejor de lo que los analistas pronosticaban. El INEGI acaba de informar que en el tercer trimestre de este año, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 4.3% a tasa anual y con cifras originales, lo cual estuvo apoyado en los incrementos de 3.6% en las actividades agropecuarias, 3.5% en las industriales y 4.5% en el comercio y servicios. De esta manera, en el acumulado de los primeros tres trimestres de 2022, el PIB presenta un aumento anual de 2.9%. Es importante destacar que no obstante lo anterior, nuestro PIB todavía se encuentra en un nivel 1.1% por debajo del registrado en los primeros tres trimestres de 2019.

Hasta ahora, gran parte de la recuperación  económica ha estado sustentada en el crecimiento de las exportaciones, mismas que sumaron 430.3 miles de millones de dólares (mmdd) en los primeros nueve meses de 2022, nivel 19.7% por encima del registrado en los primeros nueve meses de 2021. Si tomamos en cuenta que las exportaciones mexicanas sumaron 494.2 mmdd en todo 2021, y de continuar la tendencia de crecimiento observada en 2022, es posible que este año alcancemos casi los 600 mmdd de ventas al extranjero. Esta cifra es enorme y representaría cerca del 42% de nuestro PIB. 

Como ha sido ampliamente comentado, cerca del 80% de nuestras exportaciones tienen como destino los Estados Unidos, por lo que buena parte de nuestra dinámica comercial está ligada al desempeño del vecino del norte. Los analistas encuestados por el Wall Street Journal establecen que la probabilidad de que Estados Unidos entre en recesión el año que viene es del 60%, lo cual nos pone en una posición de vulnerabilidad, derivada de nuestra enorme dependencia en dicho mercado.

Por otra parte, nuestra dinámica económica nacional también es dependiente de la evolución económica de Estados Unidos por las remesas que desde allá se envían a México. Las cifras oficiales indican que en el periodo de enero a septiembre de 2022 se ingresaron casi 43 mil millones de dólares, monto superior a los 37.3 miles de millones de dólares reportado en igual lapso de 2021, lo que significó un aumento anual de 15 por ciento.

Dado todo lo anterior, nuevamente nuestra preocupación debe ser el fortalecimiento del mercado interno, que nos haga menos dependientes de lo que suceda en el resto del mundo, y en especial en nuestro vecino del norte. El objetivo debe ser que México tenga la fortaleza para crecer por sus propios medios. Habiendo dicho lo anterior, para ver el estado en el que se encuentra el mercado interno, en esta entrega analizamos la evolución del mercado laboral, sus niveles de formalidad y de ingresos.

El INEGI publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) correspondiente al tercer trimestre de 2022, y en ella se puede ver cómo la población ocupada ha seguido aumentando, inclusive habiendo rebasado los niveles de ocupación que se tenían antes de la pandemia, aunque desafortunadamente esto se ha dado en condiciones de carestía laboral para la mayoría.

Los datos muestran que la población ocupada total pasó de 55.8 millones de personas en el tercer trimestre de 2021 a 57.4 millones en el mismo trimestre de 2022, lo que implica un aumento de 1.6 millones de personas trabajando en el último año. Si tomamos como referencia la población ocupada del tercer trimestre de 2019, vemos que el incremento en la población ocupada en los últimos tres años es de casi 2.6 millones de personas.

En un mundo ideal, toda esta gente debería incorporarse al mercado laboral y estar dada de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que implicaría que son empleos formales; sin embargo, la realidad es otra. Ha sido ampliamente comentado, que la economía mexicana tiene problemas estructurales que le impiden crear la cantidad de empleos formales que se requieren cada año. Y esto lo podemos ver con las propias estadísticas de INEGI.

De acuerdo con la ENOEN, en el tercer trimestre de 2021 la Tasa de informalidad laboral 1 (TIL1) fue de 56.3%, de manera que la población ocupada en condiciones de informalidad era de 31.4 millones; para el tercer trimestre de 2022 la TIL1 bajó marginalmente a 55.60%, lo que implica que a nivel nacional había 31.9 millones de personas laborando en la informalidad.  Con esto vemos que aunque la tasa de informalidad bajó marginalmente, el número absoluto de personas en la informalidad creció en 500 mil en el último año.

Esta información es compatible con los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que indican que en septiembre de 2021 había 20.595 millones de trabajadores asegurados y en septiembre de 2022 son 21.409 millones, lo que denota un incremento de 814 mil puestos de trabajo.

En pocas palabras, vemos que en el último año la población ocupada total creció en 1.6 millones. De este total, la población ocupada con seguro social creció en 814 mil, 500 mil personas ingresaron al mercado laboral pero en condiciones de informalidad, mientras que los restantes 290 mil son personas que ingresaron en la formalidad, pero no cuentan con seguro social.  

Ahora, para analizar la población ocupada por nivel de ingresos, de la ENOEN se desprende que entre el tercer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022, la población ocupada que gana menos de un salario mínimo (sm) aumentó en 4.501 millones, los que ganan de 1 a 2 sm disminuyeron en 467 mil personas, los que perciben de 2 a 3 sm disminuyeron en 1.346 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 1.291 millones, los que ganan más de 5 sm decrecieron en 500 mil personas, los que no reciben ingresos se mantuvieron prácticamente en el mismo número, mientras que los que no especificaron su nivel de ingresos aumentaron en casi 705 mil personas. Es posible que el aumento de este último dato se deba a la desconfianza e inseguridad que genera el decirle a un desconocido cuánto ganas.

Con los datos anteriores, en GAEAP determinamos que la población ocupada en México pasó de ganar 1.72 sm diarios en el tercer trimestre de 2021 a 1.51 sm al día en el tercer trimestre de 2022. Si tomamos en consideración que el salario mínimo pasó de 141.70 pesos en 2021 a 172.87 peros en 2022, entonces se desprende que el ingreso promedio diario de la población ocupada aumentó de 243.54 pesos en el tercer trimestre de 2021 a 261.62 pesos diarios en el mismo trimestre de 2022, lo que implica un aumento de 7.4% nominal.

Ahora bien, si tomamos en cuenta que la inflación del periodo fue de 8.5%, entonces en términos reales el ingreso promedio diario de la población ocupada en México cayó 1.0% en el último año. Hay que tener claro que este es un promedio, por lo que sin duda hay gente que ahora gana mucho menos en términos reales respecto al año pasado, y de igual forma, hay quienes ganan mucho más.

Para saber lo que está pasando con el mercado interno, es importante calcular la masa salarial en circulación, la cual obtenemos de multiplicar el ingreso nominal de la población ocupada por la población ocupada total. Vemos que en el tercer trimestre de 2021 fue de 13.6 miles de millones de pesos (mmdp) y que en el tercer trimestre de 2022 fue de 15.0 mmdp, lo que implica un crecimiento nominal de 10.5%. Esto es muy importante porque implica que en el tercer trimestre de 2022, la suma de toda la gente que trabaja tiene 10.5% más ingresos que hace un año.

Sin embargo, aquí también debemos tomar en consideración la inflación del periodo, misma que fue de 8.5%. De esta manera, en términos reales, la masa salarial presenta un incremento de 1.8% en términos reales entre el tercer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. Este dato es pues, el crecimiento en términos reales del mercado interno.  Sin duda esto es lo que hace que la economía mexicana mantenga un cierto porcentaje de crecimiento inercial.

La gran pregunta que cabe hacerse es ¿Qué se puede hacer para que aumenten los ingresos de la población ocupada en términos reales y que crezca más rápidamente el monto de la masa salarial?

Un primer aspecto que se debe atender es impulsar el incremento de la productividad de la mano de obra. En la medida en que se pueda aumentar la relación de valor de la producción dividida entre la cantidad de trabajadores, los dueños del capital pueden pagar mayores salarios. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar esto: si un trabajador produce 5 pares de zapatos al día y cada par de zapatos se vende en 500 pesos (precio fábrica) este trabajador genera un ingreso diario a su empresa de 2,500 pesos. Si suponemos que de esos 500 pesos el 80% es costo de producción, entonces la contribución de este trabajador a las utilidades de la empresa es de 500 pesos diarios. Si este trabajador aumenta su producción diaria a 6 pares de zapatos al día, entonces su contribución a las utilidades de la empresa aumentaría a 600 pesos diarios. De esta manera, parte de los 100 adicionales que generó el trabajador podrían traducirse en un mayor salario sin ocasionar un incremento en los costos de producción por unidad.

El reto de aumentar la productividad no es sencillo, ya que implica inversiones en bienes de capital como maquinaria y equipo, lo cual no es barato. Además de que muchas de las empresas no tienen acceso a créditos a tasa de interés accesibles, por lo que les resulta muy complicado poder adquirir la maquinaria con recursos propios, dado que los márgenes de rentabilidad de las empresas se han deteriorado en los últimos años.

Otra forma de aumentar la productividad de las personas es a través de la capacitación. Esto toma más tiempo, pero sin duda es una buena alternativa para los empresarios que no tienen recursos para la compra de maquinaria y equipo. Hay muchas formas de lograr la capacitación y en ocasiones las diferentes cámaras empresariales la ofrecen a precios muy bajos, ya que cuentan con apoyos gubernamentales.

Desde luego que otra forma de incrementar los ingresos de la población ocupada está relacionada con el combate a la ilegalidad o economía informal. Las empresas formales, que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS y pagan correctamente sus impuestos, enfrentan grandes dificultades al competir con las empresas que están en la ilegalidad ya que éstas tienen menores costos de producción. Esto impide que la empresa formal pueda pagarle mejores salarios a sus trabajadores, ya que tiene que competir con precios más bajos por parte de empresas ilegales. De esta manera, la informalidad se esparce como un cáncer en la economía mermando las posibilidades de mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada. La autoridad debe asumir un compromiso por llevar a más empresas a la legalidad.  

Finalmente, está el tema de ciertas importaciones que impiden a los fabricantes nacionales mejorar los niveles de ingreso de sus trabajadores. Cuando tienes importaciones de productos que fueron fabricados en otros países en condiciones laborales muy malas y pagando sueldos de miseria, estás importando pobreza. ¿Cómo puede una empresa que produce ropa mejorar los sueldos de sus trabajadores cuando los grandes compradores nacionales tienen la posibilidad de comprar productos hechos en Bangladesh a un precio 50% más bajo? Y claro, tomando en consideración que las condiciones laborales de dicho país son sustancialmente más bajas que las de México. Nuestro país debe repensar su política comercial y buscar negociar acuerdos comerciales en los que tengamos posibilidades de exportar más, no simplemente comprar productos baratos que compiten con nuestras fábricas imposibilitando la mejora salarial.

A manera de conclusión podemos señalar que el aumento al salario mínimo si ayuda a aquellas personas que están en la formalidad y perciben precisamente un ingreso equivalente a un salario mínimo. Sin embargo, para la mayoría de la población ocupada, el aumentar el salario mínimo no se ha traducido en una mejoría de los niveles de ingreso promedio. La alternativa es el incremento de la productividad, el combate a la ilegalidad e informalidad, así como revisar la política comercial de nuestro país. Las políticas públicas deben ir encaminadas a tener un mercado interno fuerte porque la gente gana más, no simplemente porque hay más gente trabajando.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El fraude de las criptomonedas, el caso FTX

Las criptomonedas han estado de capa caída desde que inició la llamada «carnicería criptográfica» en noviembre de 2021, cuando el mercado global tenía un valor de 3 billones de dólares de capitalización. Para ilustrar esto, tenemos que el 19 de noviembre de 2021, un bitcoin tenía un valor de 56,896 dólares y un año después su valor es de sólo 16,695 dólares, lo que implica una caída de 70.65%. Si tomamos en cuenta que un bitcoin llegó a costar 65,467 dólares el 11 de julio de 2021, pues queda claro que las pérdidas para muchos que apostaron a esta criptodivisa han sido gigantescas. En lo personal, jamás he aconsejado a nadie a comprarlas, ni siquiera a utilizarlas como medio de pago y mucho menos tenerlas como un “activo” que sirva como instrumento de inversión.

La evidencia ha  mostrado que su precio se mueve por especulación y no por una verdadera demanda de utilizarlas como medio de pago, pero más allá de cuestiones monetarias y burbujas especulativas, la razón para no “tenerlas” es mucho más elemental: si no hay electricidad, tu criptomoneda no existe, a diferencia de otras formas de propiedad como el oro o un bien inmueble, que siempre estarán ahí. Como lo mencioné en un twit reciente: “TODAS las criptomonedas son una mala inversión. Es un engaño de la A a la Z. Su alza de precio fue consecuencia directa de la mega impresión de dólares desde 2009, que ocasionó malas inversiones en proporciones épicas. En inglés ya no son crypto, son «crapto» #cryptocrash”

Hojas de balance de los principales bancos centrales

Las razones por las cuales las criptomonedas han perdido hasta más del 70% de su valor en el último año son diversas. Una de ellas es el apretón monetario en todo el mundo, lo que ha disminuido la liquidez, elevado tasas de interés y provocado que los inversionistas sean más cuidadosos respecto a dónde invierten su dinero. El fin de los años de dinero ultrabarato acabaron con la burbuja de todo y  se desplomaron los precios de toda clase de activos. Otra razón es la reiterada vulnerabilidad de las plataformas de intercambio o comercio (exchanges) a los hackeos, plataformas en las que mucha gente tiene sus cuentas, Y finalmente, está el tema de los malos manejos corporativos por parte de quienes dirigen las grandes plataformas de intercambio, que al descubrirse acaban con los ahorros de la gente de la noche a la mañana.

El riesgo es enorme. De acuerdo con Tuomas Malinen, derivado de la especulación financiera masiva, inducida por los programas de facilitación cuantitativa (QE) por parte de los bancos centrales, el criptomercado se convirtió en un centro de especulación. Durante su primer colapso global en la primavera de 2021, se rumoraba que algunos grandes jugadores se habían involucrado en especulaciones con un apalancamiento de 100 a 1. Es decir, tomando prestado 100 veces el valor del activo subyacente (criptomoneda) e invirtiéndolo nuevamente en el mercado. Tengo que admitir que nunca había oído hablar de algo similar. En el pensamiento económico estándar, el apalancamiento de 12 a 1 (12x) se consideraba extremo. Esa «regla general» se hizo añicos en los criptomercados.

En este sentido, tenemos que hace apenas unos meses, la empresa FTX (con sede en Bahamas) parecía ser una gran historia de éxito en el mundo de las criptomonedas. ¿No está familiarizado con la empresa o lo qué es una criptomoneda? FTX es la abreviatura en inglés de «Futures Exchange» o «Intercambio de futuros». Por su parte, una criptomoneda es una forma de “dinero” negociado en forma digital. Se supone que tiene algunas «seguridades» que evitan que se intercambie más de una vez, es rastreable y tiene protecciones contra la duplicación o el hackeo. Respecto a este último punto, a lo que me refiero es que una criptomoneda no puede ser hackeada o pirateada, pero lo que si puede suceder es que alguien hackie una plataforma de comercio y se robe los nombres de usuarios y contraseñas de los que tienen ahí sus cuentas, vaciándoles sus cuentas.

En fin, volviendo al tema, FTX era uno de las plataformas de intercambios más grandes del mundo, donde se comerciaban esos activos digitales, y muchos artistas y observadores del mercado de las criptomonedas, lo promocionaban como uno de los negocios con operaciones criptográficas más transparentes.

Sam Bankman-Fried, el CEO de FTX

¿Qué desató el escándalo de FTX? Inicialmente, el mercado creía que la implosión de FTX era el resultado de una corrida bancaria a la antigua en las reservas de la bolsa. Sin embargo, a medida que han pasado los días, han surgido más hechos reveladores, por lo que la historia en torno a cómo se manejaba la empresa se ha vuelto mucho más complicada con implicaciones potencialmente criminales.

Todo esto, en una gran esquina del mercado financiero mundial, poco regulada, y en un contexto en el que gran parte del mundo todavía está aprendiendo cómo la propiedad, el comercio y el seguimiento de las criptomonedas funcionarán realmente para los compradores, vendedores y reguladores.

Esto es relevante dado el tamaño de la compañía.  Fue una de las plataformas de intercambios de criptomonedas más grandes y estaba valorada en un estimado de $32 mil millones de dólares en enero. Puede encontrar su nombre en el la FTX Arena de los Estados Unidos, donde juega el equipo Miami Heat de la NBA, o en comerciales con celebridades como Tom Brady y Larry David.

Todo eso se ha ido. Después de declararse en bancarrota la semana pasada, el intercambio de criptomonedas ha perdido todo su valor, su CEO y toda su credibilidad.

Los expertos dicen que la implosión de FTX podría tener un efecto dominó en la industria de las criptomonedas en general.

«Si las corporaciones se comportan como casas de cambio y bancos, deberían ser reguladas como casas de cambio y bancos, independientemente de si se trata de dólares o bitcoins», dijo Omid Malekan, profesor adjunto de la Escuela de Negocios de Columbia y veterano de la criptoindustria.

Si usted desea conocer más sobre la caída de este gigante, con facilidad puede encontrar cientos de notas al respecto en internet. En lo que me quiero centrar en este artículo es en revisar como una y otra vez, las personas caen en este tipo de fraudes, que al final son esquemas ponzi o piramidales en los que se mantiene la atracción de inversionistas pagándole a los viejos inversores con los recursos de los nuevos.

En un artículo de Charles Hugh Smith, publicado el 17 de noviembre en OfTwoMinds blog, titulado “FTX: Las fichas de dominó del fraude financiero aún no han caído” se desarrolla bastante bien el tema. Comienza señalando que una vez que se revela al público o a unos cuantos inversionistas, que los activos que respaldan a una compañía valen mucho menos de lo que supuestamente plasman los libros, el resultado inevitable es la insolvencia.

En este artículo se presenta una vista respecto de la verdadera creatividad e innovación de FTX, al haber comprimido en su historia, todos los libros de jugadas y esquemas de fraudes financieros en un breve ciclo en el que nuevamente cayeron miles de crédulos embaucados. Todos los fraudes financieros comparten el mismo conjunto de herramientas y la caja de herramientas del fraude financiero, ya sea tradicional o criptográfico, contiene variaciones de los siguientes mecanismos básicos:

1. Usar el capital de los clientes (sin compromisos de transparencia o divulgación completa) para así aumentar la ganancia privada de los propietarios de la estafa.

2. Usar el capital de los clientes para arbitrar diferenciales de rendimiento en duración, riesgo y otras asimetrías en beneficio, no de los clientes, sino de los propietarios de la estafa.

3. Sobreestimar el valor de sus activos, inclusive enumerando en sus hojas de balance a activos sin liquidez, controlados internamente y que no están acordes a valoraciones de mercado y por lo tanto están completamente desconectadas de la realidad; es decir, no hay correspondencia con lo que obtendrían por dichos activos en el mercado abierto. Tienen sus hojas de balance llenos de activos emitidos por la propia empresa o sus subsidiarias.

4. Atraer nuevas inversiones de capital y fondos de clientes con rendimientos, objetivos y promesas «demasiado buenos para ser verdad» (pero en el límite de lo creíble, dado el fantástico crecimiento y el historial de altos rendimientos), por lo que el fraude se mantiene desapercibido (Esquema Ponzi).

5. Juegan rápido y sin recato con el apalancamiento, cuyo alcance total no se revela a los clientes ni a los reguladores.

6. Emiten valores (es decir, «dinero»: fichas, bonos, acciones, etc.) cuyo valor se basa en los dizque activos que tiene la empresa y que han sido valorados de forma fraudulenta y están basados en el crecimiento espectacular de la empresa.

7. Convencen a los inversionistas y clientes de que les estás haciendo un favor al permitirles obtener una parte de la ganancia o una parte de la diversión. En otras palabras, explotan la codicia casi infinita.

8. Presentan una fachada de estabilidad prudente, auditada, transparente y regulada que encubre la red entrelazada de fraude, contabilidad falsa, activos que no son líquidos, etc., además de que realizan saqueo de información privilegiada.

Charles Hugh Smith menciona que a menudo ha recomendado la novela de Herman Melville The Confidence-Man por su descripción magistral de cómo, al organizar un viaje por el Mississippi, un estafador disfrazado pone a prueba la confianza de los pasajeros en un absurdo espectáculo de marionetas donde las apariencias engañan y el significado es esquivo. El estafador convence a los escépticos de que no solo es digno de confianza, sino que les está haciendo un favor al permitirles entrar en su estafa.

Hay que tomar en cuenta que existen versiones casi legales de algunas de las ocho prácticas de fraude arriba mencionadas. La exposición total a los riesgos inherentes al apalancamiento extremo y la falta de liquidez pueden ocultarse, disfrazarse en activos y pasivos fuera de balance, etc., mientras que los estados financieros con divulgaciones aturdidoras, seguramente fueron debidamente firmadas por despachos financieros comprados y cegados por la codicia. Ahí está el caso de Vinson & Elkins, una firma de abogados independiente, que en su momento concluyó, en su revisión de las prácticas contables de la empresa Enron, que no habían encontraron ningún delito.

En la historia de FTX, hay muchos afectados y es posible que veamos otras piezas del domino financiero (en especial en el mundo de las criptomonedas) caer.  Ahí está el caso de Crypto Bank Silvergate, que busca calmar a sus accionistas ante su elevada exposición a FTX (el precio de la acción ha caído más del 50% este mes). En las próximas semanas veremos como todos los que se queden cortos por las pérdidas, los reembolsos y las reclamaciones de la contraparte estarán desesperados por ocultar su exposición a la insolvencia por las pérdidas del lado izquierdo de sus balances. Los seres humanos somos animales de manada, y una vez que la manada se asusta, la confianza en las garantías se desploma rápidamente. Todos los ojos están puestos en los riesgos de la contraparte y el mercado real de activos.

Una vez que se revele que los activos que las empresas tienen, valen mucho menos de lo que piensan, el resultado inevitable será la insolvencia. ¿Hasta dónde caerán las  fichas del dominó tras el colapso de FTX? Muy posiblemente mucho más lejos de lo que los crédulos creen posible.

¿Es el final de las criptomonedas? La confianza en las instituciones financieras convencionales se basa en parte en la validación gubernamental: el gobierno supervisa los bancos, regula los riesgos que pueden asumir y garantiza los depósitos hasta cierto límite que cubre a la mayoría de los clientes del banco, mientras que las criptomonedas operan en gran medida sin supervisión y están expuestas a muchos más riesgos. Por tanto, los inversionistas deben confiar en la honestidad y la competencia de los empresarios del mundo cripto; cuando ofrecen rendimientos excepcionalmente buenos, los inversionistas deben creer no solo en sus competencias sino también en que son unos genios.

Todas las predicciones anteriores sobre la inminente desaparición de las criptomonedas han resultado incorrectas. De hecho, el hecho de que Bitcoin y otras criptomonedas no sean realmente utilizables como dinero no significa que vayan a perder la totalidad de su valor. Pero si después de lo sucedido con FTX, el gobierno finalmente interviene para regular las criptoempresas, lo que, entre otras cosas, les impediría prometer rendimientos imposibles de entregar y limitaría su apalancamiento, es difícil ver qué ventaja tendrían estas empresas sobre los bancos comunes o fondos de inversión. Pero incluso si el valor de Bitcoin no llega a cero (lo que podría suceder), el día de hoy hay un caso sólido de que la industria de la criptografía, que se veía tan inmensamente grande hace solo unos meses, se dirige al olvido.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Costos de la guerra contra la inflación

A un costo muy elevado, pero aparentemente las cosas van mejorando en materia de la lucha contra la inflación de precios al consumidor, al menos en lo que respecta a Norteamérica. Entre septiembre y octubre, la tasa de inflación interanual bajó de 7.0% a 6.9% en el caso de Canadá, disminuyó de  8.2% a 7.7% en Estados Unidos, mientras que en México retrocedió de 8.7% a 8.4%. Siguen siendo niveles inaceptables de inflación, pero parece ser que en los tres países ya se alcanzó el pico inflacionario.

En el caso de Estados Unidos, es muy positivo para todo el mundo, que se registraron menores alzas interanuales en todos los componentes del índice de precios al consumidor. Su inflación de alimentos bajó a 10.9% (11.2% septiembre), la de energéticos fue de 17.6% (19.8% septiembre), mientras que la subyacente disminuyó a 6.3% (6.6% septiembre).

Esta mejora en la inflación se debe a que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ha realizado agresivas alzas en su tasa de interés de fondos federales hasta llevarla a un rango de 3.75% a 4.00%. Además de que los precios del petróleo se han estabilizado en torno a los 80-90 dólares por barril. Y lo más importante, ayuda el que los precios mundiales de los alimentos siguen bajando. Entre septiembre y octubre, nuevamente disminuyó el Índice de precios de los alimentos de la FAO (-0.1%), con lo que liga su séptima caída mensual. De esta manera, el valor del índice en octubre de 2022 se encuentra sólo 2.0% arriba del nivel de octubre de 2021. No sé cuándo veremos esto reflejado en nuestra cartera, pero de acuerdo con la FAO, la buena noticia es que los precios de los alimentos ya son prácticamente iguales a los de hace un año.

Como ya lo mencioné, en el caso de México la inflación general interanual de precios al consumidor disminuyó de 8.70% en septiembre a 8.41% en octubre; pero el problema es que esto se dio gracias a que la inflación no subyacente (la de bienes agropecuarios y energéticos) bajó a 8.36%, mientras que la inflación subyacente (la de mercancías y servicios) aumentó a 8.42%, su nivel más alto desde agosto de 2000.  

La inflación subyacente es muy importante debido a que es un indicador de la tendencia o inercia en el crecimiento de los precios de los bienes y servicios que consumimos. Por lo tanto, su distinción técnica respecto a la medida de la inflación general radica en que deja fuera del cálculo a las variaciones de los precios de ciertos bienes y servicios, que pueden resultar más volátiles debido, por ejemplo, a perturbaciones extremas y ajenas a la demanda interna.

Así, al analizar a detalle la inflación subyacente de 8.42% en octubre, tenemos que esta se divide en dos rubros: la de Mercancías (que registró 11.15%) y la de Servicios (que fue de 5.3%). La inflación de Mercancías a su vez tiene dos componentes: Alimentos, bebidas y tabaco (13.95%) y Mercancías no alimenticias (8.03%). Por su parte, la inflación de Servicios tiene tres componentes: Vivienda (3.14%), Educación / colegiaturas (4.49%) y Otros servicios (7.33%).

Si ahora analizamos a detalle la inflación no subyacente, la cual fue de 8.36%, vemos que tiene dos componentes: Agropecuarios (que registró un alza de 14.25%) y Energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno (que fue de apenas 3.77%). Ahora, la inflación de productos agropecuarios tiene dos componentes: Frutas y verduras (12.63%) y Pecuarios (15.61%). Por su parte, la inflación de Energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, también tiene dos componentes: Energéticos (3.1%) y Tarifas autorizadas por el gobierno (5.42%).

Se debe destacar que con el dato de inflación  de precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno de apenas 3.77%, queda claro que el que está haciendo el mayor esfuerzo para contener el alza general de precios es el gobierno. Esto lo vemos principalmente en la forma de una menor recaudación del IEPS a las gasolinas y diésel y lo constatamos con el dato de que la recaudación de este impuesto, el cual pasó de 185.4 miles de millones de pesos (mmdp) en los primeros 9 meses de 2021 a ser de -85.7 mmdp en los mismos meses de 2022. En otras palabras, el no cobro de IEPS a gasolina y diésel y el subsidio gubernamental que se ha dado a estos combustibles ha evitado que la inflación sea de doble dígito y un mayor problema.   

En función de lo anterior, diversos analistas volvieron a ajustar sus pronósticos de inflación para el cierre de año, como es el caso del Grupo Financiero Citibanamex, quienes publicaron que esperan que la inflación subyacente anual alcance su pico de 8.6% en noviembre, y cierre el año en 8.3%. Para la inflación general, esperan que los efectos de base de comparación provoquen que ésta se presione ligeramente al alza en diciembre y la ubican en 8.6%.

Entonces, derivado de que las expectativas inflacionarias siguen deterioradas y la inflación subyacente sigue subiendo, es que el 10 de noviembre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió, en votación dividida de 4 a 1, volver a aumentar su tasa de interés objetivo en 0.75 puntos porcentuales a un nivel de 10.00%, el nivel más alto desde que se creo el mecanismo de objetivo de tasa de interés. El aumento de 75 puntos base ya era ampliamente esperado por el mercado, no fue sorpresa para nadie. La pregunta que muchos se hacen es si este fue el final del ciclo alcista de tasas de interés, en virtud de que la inflación empieza a disminuir. La respuesta es un rotundo NO. Si bien se espera que hacía el futuro las alzas de tasas sean más moderadas, diversos analistas, entre ellos nosotros en GAEAP, esperamos que la tasa objetivo concluya el año en 10.50% y vendrán más alzas en 2023.

La expectativa del mercado se puede constatar calculando la tasa de interés implícita de los Cetes a 28 días, tomando los datos del resultado de la subasta del martes 8 de noviembre. En GAEAP estimamos que el mercado espera que los Cetes a 28 días paguen 10.57% dentro de 3 meses, tengan un rendimiento de 10.96% dentro de 6 meses y de 10.67% dentro de dos años. En términos simples, lo que esto nos dice es que la tasa objetivo del Banxico podría aumentar hasta 11.00% a mediados del 2023 y se quedará en un nivel elevado durante un buen tiempo (dos años), disminuyendo muy gradualmente. 

Claro que la evolución de las tasas de interés esta ligado a lo que suceda con la inflación. En este sentido, en el comunicado emitido por el Banxico con motivo de su decisión de política monetaria, se menciona que se anticipa que la inflación converja a la meta de 3% hasta el  tercer trimestre de 2024. Sin embargo, estas previsiones están sujetas a riesgos.

Los riesgos de que la inflación sea más alta de lo que se anticipa son: i) persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; ii) presiones inflacionarias externas derivadas de la pandemia; iii) mayores presiones en los precios agropecuarios y energéticos por el conflicto geopolítico; iv) depreciación cambiaria; y v) presiones de costos. Ahora, los eventos que podrían hacer que la inflación disminuya más rápidamente son: i) una desaceleración de la economía global mayor a la anticipada; ii) una disminución en la intensidad del conflicto geopolítico; iii) un mejor funcionamiento de las cadenas de suministro; iv) un menor traspaso de algunas presiones de costos; y v) un efecto mayor al previsto de las medidas del Gobierno Federal ante la carestía.  Para el Banxico es mayor la probabilidad de que materialicen los riesgos que podrían hacer que la inflación sea más alta.

Así pues, podemos concluir que si hay avances en la lucha contra la inflación, pero hay un grave problema con su componente subyacente y eso hará que vivamos un periodo largo de elevadas tasas de inflación en México. Es importante destacar que los severos ajustes en la tasa de interés en México explican buena parte de la fortaleza del peso mexicano, el cual llegó a estar en niveles de 19.32 unidades por dólar la semana que recién concluye. Este puede ser considerado como otro costo asociado a la lucha contra la inflación, ya que este super peso perjudicará a las exportaciones y provocará mayores importaciones, lo que dañará a la planta manufacturera nacional.

Es obvio también que el mantener tasas de interés de referencia tan elevadas durante mucho tiempo (arriba del 10% los próximos dos años) tendrá un impacto negativo para todos los que tenemos deudas (personas, empresas y gobiernos), quienes tendremos que pagar más intereses. Además de que el encarecimiento del crédito provocará menos consumo privado e inversión productiva. Es por ello que la enorme mayoría de analistas estima que el año entrante el PIB de México no crecerá más allá de un 1.0%, lo que provocará menor creación de empleos. Podemos anticipar que la escasez de mano de obra que vemos en muchos sectores productivos terminará el año que viene y que desafortunadamente nuevamente veremos un crecimiento del empleo en la economía informal. Todos estos son los costos de esta guerra contra la inflación.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt   

$2 mil billones de deuda mundial descansan precariamente en $2 billones de oro

Derivado de que las presiones inflacionarias continúan en Estados Unidos, el pasado jueves 2 de noviembre, el Banco de la Reserva Federal (FED) anunció su decisión de aumentar su tasa de interés de fondos federales una vez más en 0.75 puntos porcentuales para llevarla a un nivel de 3.75% a 4.00%. De la mano de lo anterior, vemos que la semana pasada, la hoja de balance de la FED alcanzó su nivel más bajo del año, con una caída de $242 mil millones de dólares desde su máximo en abril. Con esto vemos que el banco central estadounidense está acelerando el ritmo de apretón cuantitativo (QT).

No obstante lo anterior, el mundo sigue enfrentando enormes riesgos en materia financiera derivado de la explosión monetaria y de deuda de los últimos 50 años, misma que se exacerbó desde 2008. En un  artículo de Egon von Greyerz, publicado en GoldSwitzerland.com el 30 de octubre, y titulado “$2 Quadrillion Debt Precariously Resting On $2 Trillion Gold” nuevamente se pinta un panorama muy negro para el sistema financiero global y se hacen una serie de recomendaciones para protegerse de los riesgos por si llega el apocalipsis financiero.

Egon von Greyerz

El circo mundial

El artículo de von Greyerz comienza haciendo una descripción de lo que él denomina un circo mundial, que está llegando cada vez a más naciones, tal y como se esperaba. Este circo político es normal que ocurra justo en los momentos finales de la era de la burbuja financiera más extraordinaria de la historia.

Obviamente, es la creación de deuda, la impresión sin control de dinero y la resultante degradación de la moneda, lo que ocasionará la inevitable caída de otro sistema monetario más. Esta ha sido la norma a lo largo de la historia.

La historia de esta caída comenzó en esta ocasión con el cierre de la ventana de convertibilidad de oro por dólares, en agosto de 1971. Ese fue el comienzo de un circo financiero y político que fue agregando continuamente más riesgo con el fin de mantener el show en marcha.

Una agitación económica siempre provoca un caos político con una puerta giratoria de líderes y partidos políticos que van y vienen. Y esto es lo que está empezando a suceder ahora. Veamos el caso del circo en el Reino Unido, con un desfile de personajes que hemos visto entrar y salir de Downing Street en los últimos seis años. Primero fue el primer ministro David Cameron, quien tuvo que renunciar en 2016 debido a un mal manejo del Brexit. Luego, le siguió Theresa May, quien tuvo que irse en 2019 porque no pudo hacer nada, incluido en materia del Brexit. Luego llegó Boris Johnson, quien ganó la mayoría conservadora más grande de la historia, pero se vio obligado a renunciar en 2022 debido a sus escándalo de Partygate durante el Covid.

Llegó Liz Truss como primer ministro en septiembre de este año, pero solo duró 44 días debido al mal manejo del presupuesto por parte de ella y su ministro de finanzas, Kwasi Kwarteng. En unos días consiguieron colapsar la libra y los gilts (bonos) del Reino Unido en los mercados internacionales, lo que provocó que el Banco de Inglaterra tuviera que intervenir. Tanto los gilts, instrumentos financieros derivados y fondos de pensiones del Reino Unido estuvieron al borde de la implosión.

Liz Truss y Rishi Sunak

Y ahora el carrusel ha cerrado el círculo con la llegada de Rishi Sunak, el ex canciller de Hacienda de 2020 a 2022, tomando el timón gracias a que Boris Johnson se retiró de la contienda. Boris claramente decidió que los discursos y otros compromisos privados serían más fructíferos que ser parte del circo. Pero seguramente no pasará mucho tiempo antes de que vuelva a intentar volver.

¡Qué circo!

La evidencia muestra que al final de una era económica, tenemos los peores líderes que siempre prometen pero nunca cumplen.

Y es que en un sistema global en bancarrota, se llega a un punto en el que el valor del dinero impreso muere y cualquier cosa que prometa un líder ya no se puede comprar con dinero falso (fiat) que siempre tendrá CERO valor intrínseco.

Pero nadie debe creer que esto solo está sucediendo en el Reino Unido. Los Estados Unidos tienen un líder que lamentablemente es demasiado viejo y no está al mando, tienen a un “encargado” que no es respetado por nadie. Entonces, si Biden, como muchos creen, no llega al final de su período, es probable que EE.UU. tenga un verdadero circo de liderazgo. Además, la economía de EE.UU. tiene una enfermedad crónica y ha tenido que conducirse con déficits fiscales durante 90 años para poder crecer. Lo que mantiene vivo a los Estados Unidos temporalmente es el dólar, que es fuerte porque es el caballo menos feo en el establo de las monedas. O como se dice coloquialmente: “en el reino de los ciegos el tuerto es rey”.

Por su parte, Angela Merkel le dejó una muy mala mano al canciller Olaf Scholz en Alemania, pero ciertamente las cosas no han mejorado desde que asumió el cargo en 2021 y Alemania está al borde del colapso en medio de una crisis energética.

La mayoría de los países están igual. Macron no tiene mayoría en Francia y las huelgas paralizan su país a diario. Y su nueva contraparte italiana, la primera ministra Georgina Meloni, ciertamente no midió sus palabras cuando en un discurso le dijo sus verdades al presidente francés después de que éste hubiera hecho comentarios sobre Italia, calificando al país de «repugnante, cínico e irresponsable».

Pero para las personas (como yo) que tienen dificultades para aceptar la ola actual de Wokeismo en el mundo, el ataque de Meloni a esta moda (o movimiento) y su fuerte defensa de los valores familiares es «imprescindible». Por lo tanto, nos da una luz de esperanza de que aún quedan líderes que se atreven a expresar sus puntos de vista, que la mayoría de los medios, incluidas las redes sociales, censuran hoy.

Servidumbre por deuda

La historia nos muestra las diferentes formas como se ha dado el castigo por falta de pago.

A principios de la República romana, hace unos 2,500 años, había una servidumbre por deudas llamada Nexum. En términos simples, un prestatario comprometía su persona como garantía para el pago de la deuda. Si no pagaba su deuda, a menudo era esclavizado por un período indeterminado.

Saltando rápidamente a los tiempos modernos, significaría que la mayoría de las personas, especialmente en Occidente, serían esclavos de la deuda hoy. ¿Y qué hace la gente endeudada? Pues trabajar incansablemente para “tratar” de pagar sus deudas.  Es así que la gran diferencia hoy es que la mayoría de las personas son esclavas por deudas pero tienen libertad física. Dado que prácticamente nadie, individuos, empresas o estados soberanos, no tiene la intención ni la capacidad de pagar la deuda, el mundo ahora tiene una esclavitud de deuda crónica con respecto a los grandes dueños del capital.

Pero es incluso peor que eso. En la práctica sabemos que el campo de juego está totalmente sesgado a favor de los bancos, las grandes empresas y los ricos. Cuanto más dinero puedas jugar, más dinero podrás ganar.

Deuda global de $300 billones más $2.2 miles de billones de derivados y pasivos

Solo hay que mirar lo sucedido en los últimos 50 años, desde 1971. A nivel mundial, los gobiernos y los bancos centrales han contribuido a la creación de casi $300 billones de dólares de dinero nuevo, más una gigantesca cantidad de cuasi dinero en la forma de pasivos no financiados e instrumentos financieros derivados por un monto de $2.2 miles de billones, lo que hace un total global de 2.5 miles de billones de dólares ($2,500,000,000,000,000 USD).

A medida que la deuda explota por la subida en las tasas de interés y surge la necesidad de refinanciar (dada la imposibilidad de amortizar capital), el mundo podría enfrentar una carga de deuda de 3 mil billones de dólares para 2025-2030 a medida que los derivados y los pasivos no financiados se conviertan en deuda.

Derivados: el arma financiera más peligrosa creada

Los derivados no son un instrumento nuevo. Por ejemplo, durante la burbuja de la tulipomanía en Holanda en el siglo XVII, ya era posible intercambiar opciones sobre bulbos de tulipanes. Una “opción” es una clase de instrumento financiero derivado que le da al poseedor el derecho a comprar (call) o a vender (put) un activo con un determinado precio en el futuro.  Un ejemplo muy simple es que si yo tengo un contrato put de $10,000 USD con un precio de ejecución de $20.50 pesos por dólar con vencimiento en junio de 2023, al llegar la fecha de ejecución, si el tipo de cambio ese día está en 20.00 pesos por dólar, desde luego que me va a interesar ejecutar el put y me ganaría $5,000 pesos (menos el coso de la prima); si el día de la ejecución del contrato el tipo de cambio spot está en $21 pesos por dólar, entonces no ejecuto el put y sólo pierdo la prima que pagué por comprar la opción.

Hoy en día, el sistema financiero ha desarrollado toda clase de derivados para convertirse en instrumentos tan sofisticado que prácticamente ninguna transacción financiera puede llevarse a cabo sin involucrar alguna forma de cobertura a través de derivados.

Pero el mayor problema con los derivados es que los quants (profesionistas que usan técnicas cuantitativas, matemáticas, estadística y programación para modelar el valor de instrumentos financieros) que los crean no entienden las consecuencias de sus acciones. Y la alta gerencia de bancos y empresas, incluidas las juntas directivas, no tienen ni idea del riesgo masivo que representan los derivados.

El colapso en 1998 del LTCM (Long Term Capital Management), creado por los premios Nobel y la crisis de las Sub-Prime de 2007-2009 es una prueba clara del desconocimiento del riesgo de los derivados. Nuevamente vemos un ejemplo muy sencillo de este desconocimiento analizando la debacle de la empresa Comercial Mexicana, cuyos financieros jugaban a las finanzas con derivados del tipo de cambio.

Aparte, parece que cualquiera puede recibir un premio Nobel hoy. Solo vean el caso de Ben Bernanke, quien ha sido galardonado con el Premio Nobel de economía 2022. Hay que recordar que Bernanke, cuando encabezó la FED, imprimió más dinero que nadie en la historia a través del mecanismo de alivio monetario (QE por sus siglas en inglés). Lo que tenemos que entender es que el comité que elige al ganador del premio Nobel de economía es el Riksbank (banco central) sueco, que está lleno de impresores de dinero keynesianos.

Los derivados han sido una gran fuente de ganancias para todos los bancos involucrados. Inicialmente se crearon como instrumentos de cobertura defensivos, pero hoy en día son el instrumento financiero de destrucción más peligroso y agresivo.

Hace poco más de 10 años, los derivados globales existentes tenían un valor de 1.2 miles de billones de dólares. Luego, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Basilea decidió unilateralmente de la noche a la mañana, reducir a la mitad sus valores a $600 billones de dólares a través del cambio en la base de cálculo. Sin embargo, el riesgo equivalente a $1.2 miles de billones de dólares aún se mantuvo en ese momento.

Desde entonces, los derivados extrabursátiles (OTC por sus siglas en inglés) y que por definición no cotizan en bolsa, han experimentado un crecimiento explosivo al igual que todos los activos financieros. La belleza de los derivados OTC, desde el punto de vista de los emisores, es que no necesitan declararse como derivados negociados en bolsas.

Y hoy en día no existen sólo derivados de tasas de interés, commodities y Forex (divisas). No, estos instrumentos están involucrados en prácticamente todas las transacciones financieras. Todos los fondos de acciones y bonos involucran derivados. Y hoy en día, la mayoría de estos fondos consisten solo en instrumentos sintéticos y no contienen ninguna de las acciones o bonos virtuales que representan.

Bancos centrales al rescate de bancos del Reino Unido y Suiza

Hace solo un par de semanas, el Reino Unido y, por lo tanto, el sistema financiero mundial, estaban bajo una fuerte presión debido a que los derivados sobre tasas de interés de los fondos de pensiones colapsaron en valor después de conocerse la propuesta de presupuesto presentada por Liz Truss. Los fondos de pensiones están globalmente al borde del colapso debido al aumento de las tasas de interés y el riesgo de insolvencia. Para generar flujo de efectivo, los fondos de pensiones habían adquirido swaps de tasas de interés. Pero a medida que las tasas de los bonos aumentaron, estos swaps colapsaron en valor, lo que requería la liquidación de las posiciones o inyecciones de margen por parte de los fondos de pensiones.

Y, por lo tanto, el Banco de Inglaterra tuvo que apoyar a los fondos de pensiones y al sistema financiero del Reino Unido comprando una vez más toda clase de bonos, por un monto de 65 mil millones de libras esterlinas y así evitar el incumplimiento.

Por su parte, en el último par de semanas hemos visto una situación deprimente en Suiza. Los bancos suizos, a través del Banco Nacional Suizo (SNB), han recibido un apoyo continuo por un monto equivalente a $11 mil millones de dólares a través de swaps de divisas (una forma de préstamos en dólares) desde la Reserva Federal.

No se han revelado detalles de la situación suiza, excepto que 17 bancos están involucrados. También podrían ser bancos internacionales. Pero lo más seguro es que el enfermizo Credit Suisse esté involucrado. Credit Suisse acaba de anunciar una pérdida de 4 mil millones de francos suizos.

Lo que está claro es que estas situaciones en el Reino Unido y Suiza son solo la punta del iceberg de lo que está sucediendo en el sistema financiero internacional. El mundo está ahora al borde de otro momento Lehman Brothers que podría estallar en cualquier momento.

Los bancos centrales necesitan aspirar derivados por $ 2 mil billones de dólares

Estos derivados, que Egon von Greyerz estima en más de 2 mil billones de dólares (no los 600 billones de dólares informados por el BIS), son los que él predice que eventualmente derrumbarán el sistema financiero.

Cada derivado incluye un elemento relacionado a la tasa de interés. Y la construcción de todos estos derivados no anticipó el importante y rápido aumento de las tasas de interés que ha visto el mundo. Hay que recordar que Jerome Powell de la FED y Christine Lagarde del FMI, hace un año llamaban al episodio inflacionario como un fenómeno transitorio.

Con una deuda global de más de $2 mil billones de dólares, la protección es crítica

Este artículo se trata de las desastrosas consecuencias de años de mala y engañosa gestión de los gobiernos y los bancos centrales, que han impactado la economía y el dinero de la gente. Pero según la historia, al paso del tiempo, el oro ha demostrado ser la mejor protección o seguro contra estas malas gestiones.

Los inversionistas globales poseen unos $600 billones de dólares en acciones, bonos y propiedades que han disfrutado de una explosión de su valor durante 50 años (40 años para los bonos). ¿Pero por qué solo tienen $2.3 billones de dólares de un activo que sin falta y durante 5000 años siempre se ha apreciado y nunca ha reducido su valor a cero o que incluso haya visto reducido sustancialmente su valor con el tiempo?

Es el activo más simple de entender y apreciar. Se ve bien, incluso brillante y no tienes que entender la tecnología detrás de él ni el balance. Todo lo que necesitas entender es que, como resultado de su mala gestión monetaria y de deuda, todos los días y todos los años los gobiernos provocan el incremento en el valor de este activo.

Entonces, este activo que solo atrae el 0.5% de las inversiones financieras mundiales y que los gobiernos mantienen continuamente al alza a través de su constante creación de dinero es, obviamente, el oro.

Lo que muy pocos inversionistas saben, en parte porque los gobiernos suprimen este tipo de noticias, es que el oro es el único dinero que ha sobrevivido a lo largo de la historia. Todas las demás monedas han caído sin excepción a tener un valor de CERO y se han extinguido.

Con este récord perfecto de 100% por parte del oro, ciertamente es sorprendente que prácticamente nadie lo posea. Los inversionistas parecen no entender el oro ni su relevancia. Hay muchas razones para esto:

Los gobiernos odian el oro a pesar de que todas sus acciones hacen que el oro se aprecie considerablemente con el tiempo.

Por supuesto, son totalmente conscientes del hecho de que su manejo, totalmente inepto de la economía y del sistema monetario, destruye el valor del dinero fiduciario y aumenta el del oro.

Por eso les conviene ocultar su mala gestión de la economía suprimiendo el valor del oro a través de mercados  en lo que se intercambia es oro de papel (esos mercados que suprimen el valor de los metales, no contemplan la entrega física del mismo).

Pero la ignorancia de los inversores sobre el oro y la renuencia a comprarlo, muy pronto experimentarán un cambio tectónico.

Más de $2 mil billones de dólares de pasivos apoyados en solo $2 billones de oro

El oro total producido en toda la historia del mundo tiene un valor aproximado de unos 10.5 billones de dólares. La mayor parte de este oro está en joyería. Los bancos centrales de todo el mundo tienen $2 billones. Eso incluye $425 mil millones que supuestamente tiene Estados Unidos, aunque muchas personas dudan de esta cifra.

Entonces, con más de $2 mil billones (un dos y quince ceros) de dólares de deuda y pasivos que descansan sobre una base de apenas $2 billones de dólares de oro propiedad del gobierno, pues tenemos una cobertura de oro del 0.1% o un apalancamiento de 1000X.

Así que claramente es una pirámide inversa con una base muy débil. Un sistema financiero sólido necesita una base muy sólida de dinero real. Billones de dólares de deudas y pasivos no pueden sobrevivir descansando en esta débil cantidad de oro. Si el oro subiera 100X hasta los $160,000 dólares por onza, la cobertura sería del 10%, lo que todavía es difícilmente aceptable.

Así que el arma financiera de destrucción masiva de $2 mil billones está ahora en camino de destruir totalmente el sistema financiero fiat mundial. Este es un castillo de naipes global que de acuerdo con Egon von Greyerz, colapsará en algún momento en un futuro no muy lejano.

Obviamente, antes del colapso, los bancos centrales primero imprimirán cantidades ilimitadas de dinero para comprar hasta $2 mil billones de dólares de instrumentos financieros derivados que hay en circulación, convirtiéndolos en deuda en sus hojas de balance. Esto creará un círculo vicioso de más deuda, mayores tasas de interés y mayor inflación, con probable hiperinflación como costo por el incumplimiento de los mercados de deuda.

Ningún gobierno y ningún banco central pueden resolver el problema que han creado. Más de lo mismo simplemente no funcionará. Así que estos son los riesgos financieros gigantescos a los que se enfrenta el mundo ahora.

Obviamente no hay certeza en este tipo de pronósticos. Pero lo cierto es que hay que protegerse de riesgos de esta magnitud. No hay razón para creer que el oro jugará esta vez un papel diferente al que ha tenido a lo largo de la historia, preservando la riqueza y los ahorros.

Parece que el oro se erige como el único protector de un sistema monetario sólido y el único dinero que ha sobrevivido a lo largo de los siglos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Problemas en China y oportunidades para México

Es evidente que la economía de China, la segunda más grande del mundo, atraviesa por múltiples problemas que han mermado su crecimiento económico. El pasado 23 de octubre se informó que su Producto Interno Bruto (PIB) creció 3.9%, tasa por debajo de la meta gubernamental y que es producto de sus políticas públicas contra la libre empresa, una severa crisis inmobiliaria y los estrictos controles y bloqueos de cero-Covid, que han reducido la propagación del virus a costa de paralizar la actividad del consumidor. Todo esto sumado a su acercamiento a Rusia e Irán, además de su discurso beligerante contra Taiwan, que nos hace pensar que cualquier día de estos nos amanecemos con la noticia de que ya invadió la isla. 

Esta situación tiene muy preocupados a empresarios e inversionistas que buscan retirar, o al menos disminuir sus operaciones en China. En un artículo publicado en el portal Zerohedge el 28 de octubre, titulado «Confianza sacudida:» Las empresas estadounidenses en China miran a otros lugares mientras el ‘Friendshoring’ cobra fuerza, se hace un recuento de cómo se ha fracturado la economía global a medida que surge la necesidad de reajustar las cadenas de suministro. Las empresas estadounidenses se han dado cuenta de que la política de cero-covid por parte de China y los cierres de actividad económica que esto conlleva, junto con el mayor riesgo geopolítico en toda la región, son malos para las empresas por lo que han reducido sus inversiones en el país.

La última encuesta de la Cámara de Comercio Estadounidense en Shanghái, aplicada a cientos de empresas estadounidenses en el país asiático, encontró que con respecto a la última encuesta, casi el doble de encuestados están recortando inversiones.  Menciona que alrededor de una quinta parte de las 307 empresas encuestadas dijeron que estaban recortando inversiones en 2022 debido a los prolongados cierres relacionados con Covid, restricciones de viaje e interrupciones en la cadena de suministro.

«La confianza ha sido sacudida», dijo la Cámara de Comercio Estadounidense en Shanghái.

El Financial Times citó a Eric Zheng, presidente de la cámara de Shanghái, indicando que Beijing debería «dar un giro hacia un enfoque más sensato para manejar el covid-19 basado en un equilibrio razonable entre la salud pública y la economía», y agregó que las estrictas medidas han «cambiado de rumbo» de las expectativas de rendimiento empresarial».

Aunque las empresas estadounidenses todavía esperan un crecimiento futuro, la confianza empresarial se ha hecho añicos, ya que solo el 55% de los encuestados son optimistas sobre las perspectivas comerciales de China dentro de cinco años, un mínimo histórico.

Y la reciente toma de poder del presidente Xi Jinping de un tercer mandato de cinco años, podría dejar a los directores ejecutivos de empresas estadounidenses frente a una perspectiva compleja. Esto es lo que puede estimular la relocalización acelerada de las cadenas de suministro críticas fuera del país, moviéndolas a lugares más amigables. La encuesta se realizó entre el 14 de julio y el 18 de agosto por lo que no toma en consideración lo sucedido en el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China.

Todo esto sugiere que es cada vez más probable que las empresas occidentales desvíen al menos parte (si no todas) sus cadenas de suministro fuera de China en un movimiento llamado «friendshoring», que implica trasladar las operaciones de regreso a los EE.UU., a Europa o a países cercanos con regímenes amigables. Si se pueden encontrar lugares que conserven el beneficio de los bajos costos laborales y con menos controversia internacional, pues mejor aún. Desde luego que México es en teoría un país idóneo para la relocalización de empresas estadounidenses fuera de China, pero el problema es que nosotros enfrentamos graves problemas como la escasez de mano de obra, insuficiente generación de energía eléctrica, serios problemas de inseguridad y la incertidumbre de un régimen que parece estarse radicalizando en su actuar político.

Desde luego que estamos siendo considerados en este momento. Michael Every, el estratega global de Rabobank, describió recientemente en una nota a sus  clientes, qué países se beneficiarán del friendhoring…Hay una serie de gráficas que lo explican:

Los procesos productivos de mayor complejidad y valor agregado se mudarían de regreso a Estados Unidos, Canadá y Europa:

México y otros países de renta media como Brasil, Argentina, Chile, India y Sudáfrica, podían a traer los procesos de tecnología media:

Mientras que los países subdesarrollados de África y del Sudeste Asiático se beneficiarían de la salida de fábricas de China que realizan procesos productivos de bajo valor agregado e intensivos en mano de obra.

La conclusión es que con todo esto, en esta década podríamos presenciar uno de los mayores ajustes de la cadena de suministro global en una generación, producto de que para muchos, China ha dejado de ser un país confiable.

En este sentido, quiero hacer referencia a lo que se menciona en un artículo de Mickey D. Levy, publicado el 26 de octubre en el Wall Street Journal, y titulado: China está a punto de caer en la trampa de los ingresos medios. En él, se describe muy bien cómo Xi Jinping, al darle la espalda a la libre empresa, está provocando que la economía china deje de crecer, abriendo oportunidades para muchos países de desarrollo medio, entre los que destaca México. El Dr. Levy es economista sénior en Berenberg Capital Markets y académico visitante en la Institución Hoover.

El Dr. Levy comienza mencionando como el XX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino consolidó el poder de Xi Jinping y confirmó su visión ideológica del futuro de China. Pero más allá de eso, el evento reveló poco sobre cómo China lidiará con una gran economía, pero en estado tambaleante. El crecimiento se está desacelerando (ya mencioné que creció apenas 3.9% anual en el tercer trimestre de este año) y el aumento de la autocracia ha agravado los problemas a largo plazo. El modelo de mayor control gubernamental sobre la actividad económica es intrínsecamente defectuoso; es evidente que las trabas que impone al crecimiento económico aumentarán y sin duda se agravarán a medida que Beijing siga reforzando su control sobre la economía.

Hay una gran ironía en el alejamiento cada vez más intenso de los mercados por parte del presidente Xi, ya que fueron los mercados lo que convirtió a China en la potencia económica que es hoy. El sólido crecimiento que sacó a China de la pobreza fue impulsado por un modelo híbrido: una forma de capitalismo de Estado en la que Beijing permitió que la propiedad privada y la libre empresa al estilo estadounidense florecieran junto con grandes empresas estatales de baja productividad. El auge de la fabricación relacionada con la exportación de China fue impulsado por la mano de obra de bajo costo, la inversión del gobierno y la adquisición altamente eficiente de tecnología y conocimientos extranjeros. Con la libre empresa, el capital físico fluyó hacia China e impulsó la innovación y la productividad. La participación de China en las exportaciones mundiales aumentó del 4% en 2000 al 14% en 2015, creando empleos bien remunerados y prosperidad interna que financió la infraestructura urbana moderna. China representó el 30% del crecimiento global en este período.

Algunos analistas promovieron el modelo de crecimiento económico de China como una alternativa favorable respecto al capitalismo estadounidense y proyectaron un rápido crecimiento que duraría muchos años. Esto fue ingenuo. Así no es cómo funcionan las economías. A medida que se absorbió la oferta de mano de obra barata de China, los salarios y los costos de producción aumentaron considerablemente, mientras que los rendimientos marginales de la inversión de capital disminuyeron. La productividad total de los insumos combinados de capital y mano de obra disminuyó.

Para muchos, la evidencia ahora apunta a que el objetivo de China de hacer una transición de la manufactura relacionada con la exportación hacía una economía sostenida en el consumo interno fracasó, y otra muestra de ello es que el crecimiento económico de China depende cada vez más del gasto público, lo cual es una política condenada al fracaso. Muchos podrán decir que esto no es muy diferente a lo que pasa en Estados Unidos, dónde los déficits fiscales crónicos y el crecimiento de la deuda son lo que mantiene a flote su economía.

El problema es que el régimen del Sr. Xi ha frenado la libre empresa, socavando lo que trajo prosperidad a China. Los controles más estrictos están restringiendo el espíritu empresarial privado, la innovación y la movilidad del capital. La creciente propiedad del gobierno en la industria y la asignación burocrática de los recursos nacionales están generando ineficiencias y excesos.

Tomemos en consideración los problemas inmobiliarios de China. Los planificadores centrales de Beijing establecieron de manera persistente objetivos extremadamente altos para el PIB y los lograron aumentando el gasto público en infraestructura y bienes raíces residenciales. Los funcionarios locales y provinciales del Partido Comunista se beneficiaron de los ingresos por  la venta de tierras y los empleos creados por los promotores inmobiliarios. El auge de la urbanización y el valor de las propiedades elevaron la actividad inmobiliaria a más del 25% del PIB y a aproximadamente el 75% del valor del patrimonio neto de los hogares, niveles muy poco saludables e insostenibles.

Los excesos se están desmoronando. Las fuertes caídas en los precios de las viviendas y expectativas agrias que golpean el valor del patrimonio neto de los hogares, han mermado la confianza. Esto está reduciendo el gasto de los consumidores y haciendo ineficaces las iniciativas gubernamentales para estimular el consumo. Los promotores inmobiliarios más grandes se encuentran en una situación desesperada, con crecientes incumplimientos en sus créditos y tasas de incumplimiento de los bonos extranjeros denominados en dólares que superan el 20%. Los futuros propietarios protestan por los pagos de la hipoteca de los apartamentos apenas en construcción que nadie sabe cuándo se terminarán. Los rescates del gobierno, si es que los hay, serán costosos y volver a ganar la confianza del pueblo será un desafío.

El Sr. Xi también está reforzando el control estatal sobre la economía digital de China, las empresas de tecnología de la información, redes sociales y muchas empresas que considera una amenaza para los ideales comunistas. Estos incluyen firmas que brindan una plataforma para expresar puntos de vista contrarios y generación de lo que él considera riqueza «excesiva». Xi está asignando más capital a empresas estatales políticamente leales, al tiempo en el que las regulaciones financieras se vuelven más estrictas y se restringen los flujos de capital para financiar a empresarios privados.

Aunado a lo anterior, hay un claro deterioro de las relaciones de China con el mundo occidental, lo que también pone a prueba su progreso económico. Las empresas globales, cansadas de las prácticas desagradables de China en el comercio internacional y en los joint ventures que ha emprendido, sin mencionar su beligerancia hacia Taiwán, están tomando medidas para reducir la exposición de sus cadenas de suministro, como se mencionó líneas arriba. Muchas naciones están restringiendo el comercio de microchips avanzados y los intercambios de tecnología y capital humano. La iniciativa del presidente estadounidense Joe Biden de restringir las exportaciones estadounidenses de microchips, semiconductores y tecnología relacionada, si se implementa de manera efectiva, será un duro golpe para el desarrollo y la innovación de China en una variedad de industrias. La disminución del flujo de competencia e ideas tecnológicas, a la larga, socavará las capacidades innovadoras de China. Tal vez los asesores de Joe Biden si leyeron la novela «2034», de la cual escribí hace tres semanas.

Los días de crecimiento persistentemente fuerte de China han terminado, pero sin duda seguirá siendo una potencia económica. Su tecnología y las industrias civiles y de defensa apoyadas por el gobierno seguirán siendo fuentes de fortaleza. Sin embargo, la estrategia de relocalización y friend shoring, en la forma de reducciones corporativas de muchas empresas globales, en sus vínculos con la cadena de suministro china ya han comenzado.

Es una realidad que el control cada vez más estricto de Xi y su rechazo a la libre empresa aumentan la probabilidad de que China se vea atrapada en la trampa de los ingresos medios en la que han caído muchas naciones. Sus ciudadanos oprimidos pagarán el precio. Los socios comerciales de China ya están sintiendo los efectos y los que pueden se están saliendo de China. ¿A dónde irán? ¿Será México capaz de capitalizar esta oportunidad y consolidarse como potencia manufacturera mundial? El lograrlo dependerá de las políticas públicas que se implementen que brinden seguridad pública y legal, energía eléctrica suficiente y que sea verde, mano de obra capacitada, parques industriales con la debida infraestructura, entre otros. Veremos que sucede.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desacreditar al liberalismo económico manipulando la historia

El sistema económico de libre mercado o el capitalismo ha sido sujeto de toda clase de críticas desde siempre y tal vez el mejor ejemplo es la obra de Karl Marx. Es verdad que el sistema de mercado y libre empresa ha generado desigualdad e injusticia para muchos. Es por ello que los críticos de este sistema ganaron muchos adeptos tras el “fracaso” de las políticas neoliberales y de libre mercado en América Latina, y tras la crisis financiera de 2008-2009 en los Estados Unidos. La narrativa anti libre mercado ha ocasionado que varios países latinoamericanos, entre ellos México, hayan elegido líderes de izquierda, que han causado más mal que los regímenes que reemplazaron; y tal vez los casos más infames son los de Cuba, Nicaragua y Venezuela. En los Estados Unidos y otras naciones desarrolladas, el clamor anti libre mercado lo vemos en la forma de mayor regulación que evite “los excesos del sistema”.  

En esta entrega no abordaré cómo es que la corrupción, el egoísmo empresarial  y la inefectividad del sistema legal provocan que la política de libre mercado generé tantas fallas, en la forma de una creciente desigualdad. En esta entrega deseo abordar lo que para mi es un falso debate respecto a cuál sistema es mejor: el de libre mercado o el socialista / intervencionista / regulador. Veremos que a través de la construcción de mitos y manipulando la historia es cómo se ha denostado el sistema económico que mayor progreso ha traído a la humanidad en la forma de aumento de producción, creación de empleos y generación  de riqueza.

Quiero comenzar señalando que es falso que la intervención y regulación gubernamental sean un  instrumento infalible para resolver las imperfecciones del sistema de libre mercado. La pregunta no es si el mercado falla, sino cual es el sistema que más probablemente pueda corregir esas fallas, el gobierno o el propio mercado. El economista Harold Demsetz acuñó el término “falacia del nirvana” para señalar este punto: no es suficiente encontrar las fallas en el mundo real; uno debe demostrar que es probable que alguna alternativa factible sea mejor que lo que esta causando la falla. James Buchanan, uno de los padres de la economía de la elección pública, comparó a los defensores de la regulación o intervención gubernamentales en la economía, con los jueces de un concurso de canto que, después de escuchar una actuación imperfecta del primer concursante, inmediatamente premian al segundo concursante, razonando que debe ser mejor.

En este sentido, en un artículo editorial de Ryan McMaken, publicado el 19 de octubre en el portal de El Instituto Mises, y titulado “Por qué necesitamos historia verdadera y buenos historiadores”, se hace un recuento de cómo a través de mitos e historias falsas se ha desacreditado al capitalismo y al sistema de libre mercado, siendo que la evidencia muestra que es el sistema económico que ha traído prosperidad a miles de millones de personas, y en todo caso es la intervención del estado la que ha echado las cosas a perder, ya sea a través de ineptitud, corrupción, negligencia o la razón que sea.

El artículo de McMaken es una adaptación de la introducción al panel de Revisionismo Histórico del Supporters Summit que se llevó a cabo en el resort Arizona Biltmore. Comienza mencionando que en su novela titulada 1984, George Orwell deja en claro el papel del régimen en el control de la información sobre el pasado. Después de ser “reeducado” por el partido gobernante, el protagonista Winston Smith recitó obedientemente la sabiduría del partido con respecto al hecho de que “Quien controla el pasado controla el futuro: quien controla el presente controla el pasado”.

En otras palabras, el partido gobernante en el mundo de la novela 1984 entendió que controlar las narrativas históricas es clave para influir en las opiniones ideológicas del público. Esto es difícil de negar. En México nosotros vemos esto todos los días a través de la conferencia de prensa del presidente, en la cual se impone una narrativa en la que se denosta prácticamente todo lo sucedido en el periodo de 1988 a 2018. Ante los ojos de millones de mexicanos se quiere reescribir la historia y que olvidemos todo lo que nuestro país se modernizó y avanzó en ese periodo “neoliberal”. Se busca desesperadamente que la gente piense que el modelo económico mexicano de 1945 a 1985, con una economía ineficiente, improductiva, cerrada y con un altísimo grado de participación estatal en la actividad económica (a través de regulación y empresas públicas que hacían de todo), es algo a lo que deberíamos regresar.

Pero este tipo de ejercicios de pretender reescribir la historia con fines políticos no es nuevo ni exclusivo de México. Hablando sobre la Revolución Industrial, el historiador Ralph Raico señaló la importancia de la historia para ganar las batallas ideológicas y políticas. Menciona que es un hecho curioso que de todas las disciplinas, parece que la historia más que la filosofía o la economía, determina las opiniones políticas de las personas. Podríamos considerar esto injusto y pensar que la economía tiene más que decir sobre lo que la gente debería pensar sobre la competencia, desregulación e intervención del gobierno en la economía, mientras que la filosofía tiene más que decir sobre lo que la gente debería pensar sobre los derechos naturales de la gente a decidir. Pero, de hecho, la mayoría de las veces parece que la historia, o las interpretaciones de la historia, influyen más en las posiciones que toma la gente.

Algunas personas, por supuesto, insistirán en que el medio más importante para convencer a la gente de una posición u otra involucra argumentos lógicos rigurosos. Sin duda, este enfoque es de especial importancia para algunos, y el pensamiento económico y filosófico sólido es ciertamente importante cuando se trata de interpretar y explicar eventos; pero para la mayoría de las personas, parece que las narrativas históricas han tenido un papel descomunal en influir y establecer los puntos de vista ideológicos.

Retomando lo escrito por Ryan McMaken, esto lo podemos ver fácilmente observando varios ejemplos.

1. El mito como historia en la revolución industrial

Entre las narrativas históricas más importantes que afectan los puntos de vista ideológicos de las personas se encuentran los de la Revolución Industrial. La narrativa histórica generalmente va así: Érase una vez, la gente de Europa occidental vivía vidas sencillas pero decentes en la agricultura. Pero todo terminó cuando los capitalistas forzaron a la gente común a entrar en las fábricas, o lo que los anticapitalistas llamaron «las fábricas satánicas». Gracias a los capitalistas, el nivel de vida de la gente común bajó y la calidad de vida se destruyó durante generaciones. Solo después de que los gobiernos intervinieran para regular a estos propietarios de fábricas, mejoró la vida del trabajador.

2. El mito como historia en la Gran Depresión

Otra narrativa histórica que todos conocemos es que en los años previos a la Gran Depresión, las economías del mundo occidental estaban casi completamente desreguladas. Luego, el capitalismo, de alguna manera, provocó la Gran Depresión. El mundo se sumió en la pobreza gracias a estos capitalistas, y solo gracias a la intervención del gobierno, una vez más, la gente se salvó. La única razón por la que no hemos tenido grandes depresiones repetidas en las décadas posteriores ha sido gracias a la intervención de los gobiernos para evitar que los capitalistas causen otra calamidad similar.

Historiadores motivados por cuestiones ideológicas, e incluso historiadores imparciales que hacen mala historia, han enseñado al mundo estas narrativas falsas. El mundo les cree, y el resultado es un enorme sesgo público contra la libre empresa, la libertad y el libre mercado. Afortunadamente, los buenos historiadores han hecho el arduo trabajo de revisar la historia económica y demostrar que, en realidad, el nivel de vida aumentó durante la Revolución Industrial del siglo XIX. Buenos historiadores, como Murray Rothbard en su libro America’s Great Depression, han demostrado que la Gran Depresión difícilmente fue causada por demasiada libertad económica o laissez-faire. También han demostrado que ciertamente no ha sido la intervención del gobierno la que «resolvió» el problema de la Gran Depresión.

Estos son solo dos ejemplos, de muchos existentes, que tienen que ver con la historia económica mundial. Las narrativas históricas con carga ideológica se remontan mucho más atrás que estos ejemplos y cubren temas históricos aún más amplios. Por ejemplo, hasta el día de hoy, nuestras opiniones sobre la política moderna, las instituciones políticas y la religión continúan estando fuertemente influenciadas por las narrativas históricas de la Edad Media. Estas narraciones en realidad tienen siglos de antigüedad y, como señala Raico, el mito de la Edad Media como «Edad Oscura» fue «quizás el más grande… junto al mito de la Revolución Industrial, uno de los mayores fraudes históricos perpetrados por los humanistas del Renacimiento y filósofos franceses”.

Se escribe nueva historia todo el tiempo

Constantemente se escriben nuevas narrativas históricas. Por ejemplo, una narrativa histórica popular respecto a la causa de la crisis financiera de 2008 fue que el sector financiero estaba más o menos desregulado, y la crisis financiera fue un ejemplo de lo que sucede cuando el gobierno no logra controlar a los capitalistas.

De importancia clave es la narrativa histórica que se enseñará sobre covid-19. Ya sabemos que la historia que los gobiernos quieren que se cuente va más o menos así: una vez apareció la enfermedad del covid. ¡No tenemos idea de dónde salió!, y de no ser por los gobiernos, la cantidad de muertos hubiera sido mucho peor. Gracias a los confinamientos, la obligatoriedad en el uso de cubrebocas, el cierre de negocios, el cierre de fronteras y la obligatoriedad de las vacunas, se evitó un desastre total. Era necesario abandonar la libertad para salvar vidas. En Estados Unidos: ¡Gracias a Dios por Anthony Fauci y sus amigos! En México: ¡Gracias AMLO por haber traído las vacunas y que hayan sido gratis!

Eso es lo que los regímenes quieren que digan los libros de historia.

La tarea que tenemos entre manos es escribir una historia correcta y difundir una buena historia, en lugar de la historia oficial aprobada por el régimen en turno. Porque si la mala historia se convierte en la versión aceptada de la historia, es la historia la que convencerá a innumerables millones de la idea de que los gobiernos de izquierda son los que nos salvaron de los capitalistas o que nos salvaron del covid.

Quienes escribimos, ya sea de historia, economía, finanzas o de la disciplina que sea, debemos hacer el arduo trabajo de escribir una buena historia que cuente historias reales sobre los mercados, el estado moderno, la descentralización y la tiranía de los funcionarios gubernamentales de cualquier ámbito, de la salud, o de lo que sea nuestra especialidad. Sí, necesitamos de una buena economía para comprender cómo funcionan los mercados y debe quedar claro que aunque se pretenda reescribir la historia de manera tendenciosa, los hechos están ahí y México no debe regresar a un modelo económico del pasado, en el cual la excesiva injerencia gubernamental en la economía era el sello que marcaba la ineficiencia de todo un país. Por eso tenemos que escribir y contar las historias correctas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Regreso al patrón oro para poner en orden a los bancos centrales

El problema inflacionario está lejos de resolverse. El pasado mes de septiembre la inflación general de precios al consumidor en México fue de 8.7% anual, nivel idéntico al observado en el mes inmediato anterior; sin embargo, la preocupación respecto al aumento de precios ahora es mayor porque la inflación subyacente subió de 8.05% en agosto a 8.28% en septiembre. En el caso de Estados Unidos, la inflación general de septiembre bajó a 8.2% anual, desde 8.3% en el mes inmediato anterior, pero de igual forma el problema es que la subyacente subió de 6.3% a 6.6% (el nivel más alto en cuatro décadas). La inflación subyacente es aquella que deja de lado los precios de productos agropuecuarios y de los energéticos, que suelen tener un comportamiento más volátil, por lo que se le considera un indicador más preciso de las presiones inflacionarias de corto plazo que sufre una economía. 

En cuanto al alza de precios de los productos agropecuarios, en el caso de México ésta aumentó de 14.9% anual en agosto a 15.05% en septiembre, mientras que en Estados Unidos la inflación anual de alimentos disminuyó de 11.4% en agosto a 11.2% en septiembre. En cuanto al alza de precios de los energéticos, en el caso de México bajó de 7.25% anual en agosto a 5.88% en septiembre, mientras que en el caso de EE.UU., ésta pasó de 22.3% anual en agosto a 19.8% en septiembre.

Esta inflación crónica provoca que semana tras semana se deterioren las expectativas de analistas respecto de los incrementos futuros en las tasas de interés por parte de los bancos centrales. En el caso de México, la tasa de Cetes a 28 días se ubicó en 8.90% en la subasta del martes 11 de octubre, pero la tasa de interés implícita que calculamos en GAEAP para dicho instrumento la ubica en 10.26% para enero de 2023, 10.53% en abril de 2023 y de 10.68% para octubre de 2024. Así es, esta tasa de interés la calculamos con base al resultado de la subasta de Cetes de dicho martes 11 de octubre, en la que ¡se colocaron Cetes a 721 días con una tasa de 10.99% anual!

En el caso de Estados Unidos, después de que el pasado 13 de octubre se conociera el dato de inflación de 8.2%, vimos que la expectativa de tasa de interés de fin de año se ubicó en 4.85%; el mercado ahora asigna una probabilidad de 18% a que en su reunión de noviembre, la FED suba su tasa de interés en 100 puntos base; el bono a 30 años paga un interés anual de casi 4.00%, el nivel más alto desde agosto de 2011; el bono a 10 años está arriba del 4.00%; el dólar se apreció frente a la mayoría de divisas, lo cual perjudica la dinámica exportadora de EE.UU; y el bitcoin otra vez está por debajo de los 19 mil dólares.   

Como lo he señalado en pasadas entregas, la actual crisis inflacionaria tiene diferentes causas, pero en el caso concreto de los Estados Unidos, se debe a años de borrachera monetaria, en la forma de un exceso de liquidez que se ha ido agravando y que fue ocasionado desde el rompimiento del patrón oro en 1971, bajo la presidencia de Richard Nixon. El problema monetario ha existido en la forma de inflación (ya sea de precios de bienes de consumo o de activos), pero la tasa de crecimiento de los agregados monetarios se aceleró de manera exponencial a partir de la crisis financiera de 2008-2009, tras la caída de Lehman Brothers, y ésta fue exacerbada por la crisis causada por las decisiones gubernamentales ante la pandemia del virus chino del Covid-19. Hay que recordar que la enorme mayoría de países  incurrió en severos déficits fiscales (deuda) para sacar adelante sus economías y que en muchos casos, ese endeudamiento adicional fue monetizado a través de programas de compras de toda clase de bonos por parte de los bancos centrales (el llamado quantitative easing o QE). Cabe precisar que México no forma parte de ese grupo de países que se endeudó y monetizó su deuda para apoyar su crecimiento económico.

En 2021, la deuda mundial alcanzó un récord de 303 billones de dólares, según el Instituto de Finanzas Internacionales, una asociación mundial de la industria financiera. Este es un salto enorme respecto al nivel de deuda global en 2020 de 226 billones, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este es el mayor aumento de la deuda en un año desde la Segunda Guerra Mundial.

Al final, en los últimos años, el exceso de deuda monetizada, traducida principalmente en mayor liquidez de dólares estadounidenses, provocó toda clase de burbujas en los precios de activos, como viviendas, precios de acciones y bonos, commodities, obras de arte, coleccionables, metales, entre otros, hasta que eventualmente llegó a los precios de los bienes de consumo a lo largo de este año.

Desde este espacio hemos comentado que el problema inflacionario que vive en México tiene causas internas y que éstas fueron exacerbadas por un problema de inflación importada. Hay que recordar que nuestras importaciones totales representan el 43% del PIB, por lo que si hay un problema inflacionario global, éste contaminará a México en la forma de productos, bienes intermedios y materias primas más elevados. Nuestro país comenzó a registrar tasas anuales de inflación desde marzo de 2021, por lo que cuando explotó el problema inflacionario en Estados Unidos, eso solo vino a agravar la situación aquí.

La respuesta a los inaceptables niveles inflacionarios causados por los bancos centrales, ha sido incrementar las tasas de interés por parte de los propios bancos centrales, como si sólo se tratará de un problema de demanda agregada. La apuesta de los bancos centrales, con independencia de que la economía mundial ha sufrido y sigue recibiendo importantes choques de oferta, es que a través de las alzas en las tasas de interés, se frené el consumo y la inversión, disminuyendo así la demanda agregada.  

El problema es que este problema inflacionario, no se resolverá tan fácil aumentando tasas de interés, sino que  tomará al menos dos años el que se estabilice la situación que mantiene a la oferta deprimida. Pero lo que es peor es que este proceso de contención de la inflación generará más pobreza, presionará las finanzas públicas de prácticamente todos los países (incluido México, que en el mejor de los casos pagará 1.1 billones de pesos por el servicio de su deuda en 2023), ocasionará estrés financiero a empresas y familias, y lo peor es que puede volver a repetirse. Digamos que es una falla en el sistema que se repetirá una y otra vez mientras el modelo monetario de dinero fiduciario o fiat no cambie.

En este sentido, en esta entrega quiero exponer que para resolver los problemas crónicos de inflación y volver a poner el sistema financiero internacional en orden, tal vez la mejor medicina sería regresar a un sistema similar al que se tenía hasta 1971, año en el que el presidente estadounidense Richard Nixon, eliminó el patrón oro.

En un artículo de Jp Cortez, director de Política de Sound Money Defense League, publicado en el portal de MoneyMetals.com, el pasado 8 de octubre y titulado “Congresista de EE.UU. presenta proyecto de ley de patrón oro mientras la inflación se sale de control” se recapitulan las bondades de retornar a dicho sistema, ya que permitiría que el dólar estadounidense recupere una posición estable por primera vez en medio siglo, si se aprueba un proyecto de ley que acaba de presentar el representante (diputado) republicano Alex Mooney.

Conocida como la «Ley de Restauración del Patrón Oro» por los activistas que promueven el retorno del dinero sólido, la H.R. 9157 exige la revinculación de la notas de la Reserva Federal (dinero emitido por la FED) al oro con el fin de abordar los problemas actuales de inflación, una deuda federal descontrolada e inestabilidad del sistema monetario. Cabe señalar que esta iniciativa se presentó el 7 de octubre de 2022 y se remitió al Comité de Servicios Financieros de la Cámara.

Tras la aprobación de la H.R. 9157, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. y la Reserva Federal tendrían 30 meses para divulgar públicamente todas las tenencias de oro y las transacciones de oro, después de lo cual los billetes de la Reserva Federal o sea el «dólar» estarían vinculados a un tipo de cambio fijo con el oro y ese sería su precio de mercado.

El dólar estadounidense sería nuevamente redimible e intercambiable con oro al nuevo precio fijo, con el Tesoro de los EE.UU. y sus reservas de oro respaldando a los Bancos de la Reserva Federal quienes fungirían como garantes.

El representante Mooney, en un comunicado señaló que “El patrón oro protegería contra los hábitos de gasto irresponsables de Washington y la creación de dinero de la nada…Los precios estarían determinados por la economía en lugar de los instintos de los burócratas. Nuestra economía ya no estaría a merced de la Reserva Federal y los gastadores imprudentes de Washington».

En sus considerandos, la Ley de Restauración del Patrón Oro hace mención de varias conclusiones sobre el daño que el Sistema de la Reserva Federal ha infligido a los estadounidenses comunes, particularmente desde que se «suspendió temporalmente» el respaldo en oro del sistema monetario de Estados Unidos en 1971.

H.R. 9157 señala lo siguiente: “El billete de la Reserva Federal ha perdido más del 30 por ciento de su poder adquisitivo desde 2000, y el 97 por ciento de su poder adquisitivo desde la aprobación de la Ley de la Reserva Federal en 1913”.

Los economistas han observado que cuando se rompió la convertibilidad de billetes por oro a un tipo de cambio fijo, se eximió a los banqueros centrales y a los funcionarios del gobierno federal de sus responsabilidades, permitiéndoles expandir irresponsablemente la oferta monetaria, financiando los déficits gubernamentales a través de compras de billones de dólares de bonos y manipular la economía como les plazca. En este sentido es importante mencionar que en el caso de México, producto de la autonomía del Banco de México, el banco central tiene prohibido dar financiamiento al gobierno federal, por lo que no aplica el tema de monetización de la deuda; sin embargo, si es verdad que la Junta de Gobierno del Banco de México tiene la libertad de aumentar o disminuir la base monetaria e incidir en el nivel de tasas de interés, sin pedirle permiso a nadie.

“En ocasiones, incluyendo 2021 y 2022, las acciones de la Reserva Federal ayudaron a crear tasas de inflación del 8 por ciento o más, aumentando el costo de vida de muchos estadounidenses a niveles insostenibles… enriqueciendo a los propietarios de activos financieros mientras… poniendo en peligro la empleos, salarios y ahorros de los trabajadores de cuello azul”, menciona la H.R. 9157.

En particular, el proyecto de ley del representante Mooney también requeriría la divulgación completa de todas las tenencias de oro del banco central y del gobierno de EE.UU. y las transacciones financieras relacionadas con el oro durante las últimas 6 décadas, un tema aparentemente tabú rodeado de misterio y engaño. Concretamente menciona: “Para permitir que el mercado y los participantes del mercado lleguen a la paridad fija dólar-oro de los billetes de la Reserva Federal de manera ordenada… el Secretario del Tesoro y la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal pondrán a disposición del público… todas las tenencias de oro, con un informe de cualquier compra, venta, arrendamiento y cualquier otra transacción financiera que involucre oro, desde la suspensión temporal el 15 de agosto de 1971, de las obligaciones de canje de oro bajo el Acuerdo de Bretton Woods de 1944.”

Además, H.R. 9157 requiere que la Fed y el Tesoro divulguen «todos los registros relacionados con rescates y transferencias de oro de los Estados Unidos en los 10 años anteriores a la suspensión temporal el 15 de agosto de 1971 de las obligaciones de rescate de oro».

A todo este respecto, Stefan Gleason, presidente de Sound Money: Liga de Defensa y Bolsa de Dinero y Metales, menciona que “El sistema actual de dinero fiduciario basado en la deuda sirve principalmente para apoyar a los grandes gobiernos y a los expertos financieros adinerados, mientras que la política en serie de degradación de la moneda de la Reserva Federal castiga a los ahorradores y asalariados, ya que socava la economía…El regreso a un nuevo patrón oro detendría el problema de la inflación, frenaría el crecimiento de un gobierno derrochador e ineficiente y daría inicio a una nueva y emocionante era de prosperidad estadounidense”.

A manera de conclusión podemos señalar que el regreso al patrón oro podría ser el ajuste que el sistema monetario global necesita para erradicar la inflación y poner fin a años y años de crecimiento excesivo de la deuda; sin embargo, lo más probable es que la iniciativa H.R. 9157 no prosperará, dado que los gobiernos no permitirán que se les ponga una camisa de fuerza que los obligue a comportarse con responsabilidad en materia monetaria y fiscal. Además de que el grueso de la población no entiende las causas de la inflación, como para exigirle a sus representantes que la H.R. 9157 sea aprobada. Entonces, si el ajuste no se da en los Estados Unidos, difícilmente se dará en otros países como México. En nuestro caso, hay diversos personajes que promueven que tengamos un sistema monetario en el que el peso mexicano esté respaldado en la plata, pero acá tampoco se ve que existan las condiciones para que una propuesta en este sentido avance. Por lo tanto, debemos mentalizarnos a que episodios inflacionarios como el actual, por la expansión indiscriminada de dinero fiduciario, se seguirán repitiendo en detrimento del poder adquisitivo de la gente.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Lecciones de la guerra de 2034

El mundo está enfrentando riesgos gigantescos y pocos parecen darse cuenta o preocuparse. Dada la fallida estrategia de Rusia en su invasión a Ucrania y la ilegal anexión de cuatro territorios ucranianos, Vladimir Putin amenaza con una guerra nuclear; China tiene los ojos puestos en Taiwán y mantiene un tono agresivo con los Estados Unidos; Irán realiza ejercicios militares de forma regular con China y Rusia; y Corea del Norte acaba de lanzar un misil sobre Japón.  Si eso no suena lo suficientemente catastrófico, el congresista estadounidense, Mike Gallagher tiene peores noticias: EE.UU. es cada vez más vulnerable a perder una guerra, “ya ​​sea por no participar en el conflicto o por la posibilidad de efectivamente ser derrotado en combate”.

En este complicado contexto internacional, el jueves 6 de octubre, el presidente estadounidense, Joe Biden, advirtió que el riesgo de un «armagedón» nuclear ahora está en su nivel más alto desde la crisis de los misiles de Cuba de 1962, ya que los funcionarios rusos discuten la posibilidad de utilizar armas nucleares tácticas después de los importantes reveses sufridos en Ucrania.

Después de estas declaraciones ultraalarmistas de un «armagedón» nuclear, naturalmente la primera pregunta que surgió fue si su evaluación se basa en alguna evidencia clara o si observó alguna postura nuclear intensificada que se avecine fuera de Rusia. El viernes 7, CNN citó a varios funcionarios de inteligencia estadounidenses no identificados para decir: «Estados Unidos todavía no ha visto evidencia de que Putin esté avanzando hacia el uso de la capacidad nuclear de Rusia, ni hay ninguna inteligencia que demuestre que ha decidido hacerlo».

Con esto en mente, y derivado del persistente conflicto entre Estados Unidos y China, por temas como Taiwán, el robo de propiedad intelectual tecnológica y la andanada del PCCh contra intereses privados en general, es que en esta ocasión quiero escribir sobre el libro “2034: Una novela sobre la siguiente guerra mundial” de Elliot Ackerman y James Stavridis, mismo que fue publicado en 2021 (obvio, antes de la invasión de Rusia a Ucrania). Esta novela especula sobre cómo sería una guerra nuclear entre las dos principales potencias económicas del planeta: China y Estados Unidos, con la participación activa de Irán y Rusia como aliados de China, e India como el mediador y eventual potencia económica que queda de pie tras la catástrofe relatada. Si bien, es una novela, nos da un deprimente panorama del resultado de una conflagración nuclear a gran escala y advierte sobre algunas supuestas vulnerabilidades de la economía más grande del mundo. El mensaje principal de este libro es que la guerra debe ser evitada a todo costo.

Los autores del libro son expertos en el tema. Elliot Ackerman es un autor estadounidense y exlíder del equipo de operaciones especiales del Cuerpo de Marines. James George Stavridis es un almirante retirado de la Armada de los Estados Unidos. Desempeñó los cargos de comandante supremo aliado en Europa de la OTAN y de comandante del Mando Europeo de los Estados Unidos en el período de la intervención militar en Libia de 2011 y de las operaciones secretas de Estados Unidos en Siria. En 2034: una novela de la próxima guerra mundial, ambos autores nos ofrecen su punto de vista, a través de una obra de ficción predictiva, uniéndose a las filas de escritores-practicantes que han utilizado el mercado de la ficción para advertir a EE.UU. de las implicaciones de una guerra contra China

El libro comienza narrando cómo el 12 de marzo de 2034, la comodora de la Marina de los EE.UU., Sarah Hunt está en el puente de su buque insignia, el destructor de misiles guiados USS John Paul Jones, realizando un patrullaje rutinario en el Mar de China Meridional cuando su barco detecta un barco pesquero sin bandera que está en situación de peligro, con humo saliendo del mismo. Ese mismo día, el aviador mayor de la Marina de los EE. UU. Chris «Wedge» Mitchell está volando un F35E Lightning sobre el Estrecho de Ormuz, probando una nueva tecnología furtiva mientras se encuentra cerca de espacio aéreo iraní. Pierde control de su avión en lo que aparenta ser una falla en su computadora de vuelo, cosa que no es. Al final de ese día, Wedge será un prisionero iraní y el destructor de Sarah Hunt yacerá en el fondo del mar, hundido por la Armada china. Lo que parecería dos eventos no relacionados, en realidad si lo están. Irán y China han coordinado claramente sus movimientos, que implican el uso de nuevas y poderosas formas de armamento cibernético que dejan indefensos a los barcos y aviones estadounidenses. En un solo día, la fe de Estados Unidos en el poderío estratégico de sus militares queda hecha trizas y comienza el conflicto militar con China, mismo que escala a una guerra mundial que a su vez conduce a una guerra nuclear entre ambas potencias globales. Reitero, es un libro de ficción, pero dadas las credenciales de los autores, debe ser tomada como una seria advertencia.

El propio Elliot Ackerman menciona que en los Estados Unidos, la historia que tantas veces se ha repetido sobre su dominación mundial, su falta de sensibilidad a cualquier amenaza y creencia de que no hay ninguna nación en el mundo que pueda competir con ellos militarmente o económicamente, así como el sentirse que seguirán siendo la mayor y única potencia mundial, es probablemente la historia que los meterá en muchos problemas.

El mensaje que deja 2034 es que Estados Unidos perderá el rumbo en un mundo cambiante si sus líderes no actúan con visión para evitar el desastre y mantener la relevancia global. Hay muchas alusiones a los Estados Unidos como un imperio en declive, con personajes que señalan paralelismos entre éste y un Imperio Británico sobreextendido a mediados del siglo XX. Ackerman y Stavridis enfatizan la amenaza que representa la guerra cibernética china y la necesidad de liderazgo para prepararse para un posible ataque coordinado entre varias naciones. Los autores yuxtaponen las acciones frías y calculadoras de China contra la ineptitud de un Estados Unidos en declive.

En una reseña de este libro, por parte de John A. Nagl, publicada en el sitio del National Defense University Press, coincide en que si bien el libro es una novela, mucho de lo que menciona  eventualmente podría suceder. Cabe señalar que el Dr. John A. Nagl, es un teniente coronel retirado de la armada de EE.UU. y es profesor visitante de estudios de seguridad nacional en la Escuela Superior de Guerra del Ejército de dicho país.

Nagl señala que después de 20 años de guerras largas y agotadoras en Irak y Afganistán, el Pentágono ahora se esfuerza por alejarse de temas de contrainsurgencia en Medio Oriente, para concentrarse en disuadir conflictos convencionales con Rusia y China. En este contexto es que Elliot Ackerman y James Stavridis, lanzaron, en un momento impecable, una novela que imagina qué podría salir mal si Estados Unidos no logra disuadir a sus adversarios históricos.

Decir que 2034 salió de los titulares de los diarios de hoy en día, no le hace justicia. El libro proyecta un Estados Unidos incapaz de recuperarse de sus divisiones políticas actuales, dejando a la nación vulnerable a la inquebrantable voluntad de sus adversarios autoritarios. En el libro no se nombra al presidente estadounidense, aunque nos enteramos de que el presidente es una mujer además que no pertenece a ninguno de los dos principales partidos políticos, ya que ninguno de éstos pudo unir lo suficiente al país detrás de su candidato para ganar en la elección de 2032. También sabemos que ella llegó a la Oficina Oval después del presidente Michael Pence, quien solo duró un periodo presidencial. También nos enteramos de que Vladimir Putin todavía está a cargo de una Rusia ampliada, como lo era en la década de los  ochenta.

Nada de lo planteado en la novela parece del todo inverosímil, a la luz del ciberataque/hackeo del oleoducto Colonial sucedido en mayo de 2021. Tampoco es increíble el argumento principal de la trama en el sentido de que las fuerzas armadas estadounidenses son vulnerables a ataques a través de las capacidades cibernéticas ampliadas de sus adversarios.

Nagl menciona que esta es una historia trepidante que todos los oficiales del ejército de los EE.UU. deberían leer. Es una historia clásica de arrogancia, confianza excesiva en la tecnología, incapacidad para comprender al adversario y de pensar estratégicamente, así como del daño que esos errores pueden causar en un frágil sistema internacional. Es lamentablemente plausible y, por lo tanto, es una advertencia importante para quienes tienen a su cargo responsabilidades de seguridad nacional.

Nagl agrega que 2034 es un libro que se lleva bien con “Unrestricted Warfare”, escrito por los coroneles del Ejército Popular de Liberación de China, Qiao Liang y Wang Xiangsui, en 1999. Este libro argumenta que Estados Unidos sigue siendo vulnerable a un enfoque indirecto, incluidos los ataques cibernéticos y de red. M. Taylor Fravel del MIT, cuyo libro reciente Active Defense: China’s Military Strategy Since 1949 (Princeton University Press, 2019) agregaría profundidad adicional a la discusión del escenario de 2034.

Los escenarios para la guerra y el arte operacional en una era de globalización son exactamente los temas que deben ser discutidos en el Pentágono y en las instituciones de educación militar profesional. La belleza de 2034 es que plantea cuestiones de tal importancia de una manera compulsivamente legible que es un libro excelente para una sesión de desarrollo profesional de oficiales militares.

En otra reseña del libro, ahora por parte de Kathryn Urban y publicada en diciembre de 2021, se pregunta ¿Cómo sería un choque de superpotencias entre Estados Unidos y China? ¿Cómo podrían las tecnologías militares innovadoras y el error de cálculo estratégico escalar un conflicto focalizado en una guerra mundial? ¿Qué líneas rojas dibujaría cada gran potencia y cómo respondería si se cruzaran esas líneas?

Urban menciona que en una entrevista sobre el libro, Stavridis explicó su intención de “hacer sonar una campana de advertencia sobre el surgimiento de China y la propensión en la historia humana” de las potencias emergentes y las potencias establecidas a ir a la guerra. Pero es pertinente la pregunta respecto de la validez de este género literario como herramienta valiosa para los políticos o si es simplemente un libro más con una trama convincente.

Si usted, estimado lector piensa comprar el libro 2034 y no quiere que le echen a perder la trama, NO lea los siguientes dos párrafos:

La crisis de 2034 descansa en la forma como Beijing coloca una «trampa de dedos china» que atraiga intencionalmente a los EE.UU. a una confrontación por el control del Mar de China Meridional. Un grupo de portaaviones de la Marina de los EE.UU., en una patrulla de libertad de navegación captura el Wen Rui, un barco chino que transporta tecnologías de telecomunicaciones avanzadas. Simultáneamente, un piloto de un moderno F-35 que volaba cerca del espacio aéreo iraní sufre el secuestro de su avión a través de una intrusión cibernética y él termina siendo prisionero. China se acerca a EE.UU. con la oferta de un intercambio: devolver el Wen Rui a cambio de que Irán libere al piloto estadounidense en nombre de su aliado chino. Cuando las negociaciones se rompen, ambos estados escalan hacia la guerra.

Mientras las fuerzas de EE.UU. se concentran en China, Rusia sabotea los cables subterráneos de Internet como una demostración de fuerza, eliminando la conectividad de Internet de EE.UU. y desencadenando el intercambio de armas nucleares tácticas que destruyen Zhanjiang, Galveston y San Diego. China no había anticipado una escalada nuclear, pero se ve forzada a atacar en represalia para disuadir a Estados Unidos de acercarse a Taiwán. Con las tensiones de las superpotencias avanzando hacia la destrucción mutua, India interviene como árbitro externo en un intento por restaurar la paz, por la fuerza, si es necesario. Pero sus esfuerzos llegan demasiado tarde para evitar que EE.UU. lance una bomba nuclear en Shanghái, matando a decenas de millones, provocando una caída libre del mercado global y dejando a India como la única potencia viable del mundo.

Otro tema abordado en 2034 es la sobreextensión de la proyección del poder estadounidense y una confianza desmesurada en los principios de la gran estrategia del siglo XX. Un mediador indio advierte que “la arrogancia de Estados Unidos finalmente ha superado su grandeza. ¿Has derrochado tu sangre y tu tesoro con qué fin?… ¿Por la libertad de navegación en el Mar de China Meridional? ¿Por la soberanía de Taiwán? ¿No es el mundo lo suficientemente grande para su gobierno y el de Beijing?”

2034 demuestra que EE.UU. ya no puede tratar a China como una potencia intermedia. La vívida caracterización de las patrullas estadounidenses en el Mar de China ilustra cuán provocativamente Beijing ve tales actividades. Sentimientos similares surgieron durante los primeros intentos de negociación cuando un agregado de defensa chino dice: “Durante décadas, su armada ha navegado a través de nuestras aguas territoriales, ha volado a través del espacio aéreo de nuestros aliados y hoy se ha apoderado de uno de nuestros barcos; pero usted sostiene que usted es la parte agraviada, y nosotros somos los que debemos apaciguarlo?” Al invocar el lenguaje de la territorialidad sacrosanta y los compromisos de defensa mutua con los aliados, Ackerman y Stavridis invitan a los lectores a cambiar el guion  del conflicto geopolítico, contemplando cómo reaccionaría una audiencia estadounidense ante incursiones similares de una potencia extranjera.

Entre los elementos más interesantes de la trama de 2034 está el papel de la tecnología en la demarcación del poder ascendente de China y el declive de Estados Unidos. Beijing se presenta como una potencia cibernética sin rival: Justo cuando las negociaciones se rompen, China cierra todos los sistemas de la Casa Blanca, acumulando un ataque cibernético devastador sobre uno cinético devastador. Beijing también piratea las redes del grupo de portaaviones de EE.UU. en el Mar de China Meridional, cortando las comunicaciones externas y dejando a los comandantes dependiendo de la navegación manual y el despliegue de armas. Detrás de todos estos puntos de la trama está la suposición de que EE.UU. es incapaz de defenderse de las incursiones cibernéticas o responder del mismo modo: “Si los estadounidenses realmente hubieran querido amenazar a los chinos, habrían lanzado un ciberataque masivo. El único problema era que no podían”, se menciona en el libro.

Kathryn Urban se pregunta ¿Qué tan realista es esta imagen de una brecha de capacidad cibernética insuperable entre los EE.UU. y China? Si bien las operaciones cibernéticas de Beijing son una de las principales preocupaciones de los funcionarios estadounidenses, la ventaja comparativa de China parece estar en sus operaciones de influencia que manipulan la opinión pública y el robo cibernético de propiedad intelectual. La idea de que los guerreros cibernéticos chinos puedan penetrar sin problemas en las redes militares de los EE.UU. parece descabellada, al igual que la idea de la lentitud de respuesta estadounidense frente a los ataques cibernéticos concertados. Sin embargo, por exagerado que pueda ser este escenario, Ackerman y Stavridis resaltan los riesgos de la complacencia estadounidense en la disuasión y defensa cibernéticas, por lo que 2034 sirve como una advertencia sobre los peligros de una gran escalada de poder.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿es útil la novela como herramienta de política exterior? 2034 tiene una narrativa apasionante y una introducción convincente a los riesgos de la competencia entre grandes potencias y una historia de advertencia occidental que confía demasiado en la posición estadounidense frente a China. Pero para que una obra de ficción tenga un impacto duradero en las creencias políticas, debe hacer sonar la alarma sobre las amenazas emergentes a través de conjeturas plausibles y bien enfocadas. La ruptura de las relaciones entre Estados Unidos y China en la novela de Ackerman y Stravidis se basa en suposiciones poco probables y el desastre impulsado por la tecnología, narrada en el libro, aunque interesante, amplía los límites de la credulidad.

Pero a pesar de las posibles deficiencias en el alcance y la construcción del mundo, 2034 ofrece un sólido drama de personajes que se asoma al futuro justo en el horizonte e imagina cómo sería un temido choque de las grandes potencias globales y es más que claro que LA GUERRA NUCLEAR DEBE SER EVITADA A CUALQUIER COSTO. Las implicaciones para los Estados Unidos son aleccionadoras ya que dicho país necesita volver a encontrar su camino, tomar las amenazas en serio y tal vez invertir más en la Armada si no quiere convertirse en otra hegemonía global caída, o peor aún, en un páramo nuclear.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El deterioro de las expectativas inflacionarias en México

Nadie puede decirse sorprendido después de que la Junta de Gobierno del Banco de México comunicara, el pasado jueves 29, que decidió por unanimidad nuevamente aumentar su tasa de interés objetivo en 0.75 puntos porcentuales, para ubicarla en 9.25%. Con esto se alcanza el nivel más alto para esta tasa de interés desde que fue instrumentada. Es pertinente recordar que el Banxico instrumenta la política monetaria a través de una tasa objetivo para las operaciones de fondeo bancario a plazo de un día. A partir del 21 de enero de 2008 este objetivo operacional sustituyó al régimen de saldos diarios (coloquialmente conocido como el «corto»).

Regresando al tema, la justificación que dio el banco central para esta decisión de subir la tasa a 9.25% se centró en la valoración de los siguientes seis elementos: 

  1. La magnitud y diversidad de los choques que han afectado a la inflación y sus determinantes,
  2. El deterioro de las expectativas inflacionarias de mediano y largo plazos, así como el  proceso de formación de precios,
  3. Los mayores retos para la conducción de la política monetaria ante el apretamiento de las condiciones financieras globales,
  4. El entorno de acentuada incertidumbre,
  5. Las presiones inflacionarias acumuladas de la pandemia y del conflicto geopolítico, y
  6. La posibilidad de mayores afectaciones a la inflación.

En pocas palabras, Banxico está previendo que el escenario inflacionario se complicará aún más en lo que resta de 2022 y en 2023, por lo que demuestra nuevamente su autonomía y deja en claro (como en los últimos 28 años), que no le importa llevar al país a una recesión  económica si es lo que se requiere para regresar a la inflación a un nivel dentro de su objetivo de 3% anual con un margen de +/- un punto porcentual. En este sentido es una postura similar a la de Jerome Powell de la FED de Estados Unidos, quien ha manifestado explícitamente que la prioridad es contener la inflación, aunque esto implique tasas de interés elevadas por más tiempo y se ocasione una recesión.  

¿Qué tanto más pueden subir las tasas de interés en México? En GAEAP calculamos la tasa de interés implícita con los resultados de la subasta de Cetes del martes 27 de septiembre y encontramos que el mercado está esperando que la tasa de interés de los Cetes a 28 días se ubique en 10.92% dentro de 6 meses y que se ubique en 10.86% dentro de un año. Si esta expectativa se cumple, implica que la tasa objetivo del Banxico aún puede aumentar 1.75 puntos porcentuales más, antes de iniciar un lento descenso.

Es interesante ver que en el comunicado de prensa emitido por el Banxico para informar de la decisión de política monetaria, se hace mención a que las tasas de inflación anual, general y subyacente, observadas en la primera quincena de septiembre de 8.76% y 8.27% respectivamente, son producto de presiones inflacionarias acumuladas derivadas de la pandemia y del conflicto bélico. Desde mi punto de vista, este argumento es parcial y anticuado en la discusión internacional seria respecto de las causas del problema inflacionario, mismo que se debe al exceso de liquidez inyectada por los principales bancos centrales del mundo después de la crisis financiera de 2008, y que fue exacerbado exponencialmente por la crisis económica causada por las decisiones gubernamentales por la pandemia causada por el virus chino del covid-19.

Desde luego que la inflación mundial ha tenido una repercusión importante en México, lo cual queda clara al ponderar que nuestras importaciones representan el 40% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB). Era de esperarse que conforme en Estados Unidos, y otros países, se trasladaba la inflación de commodities y activos a inflación de precios de bienes de consumo, eso eventualmente iba a llegar a México para presionar aún más la escalada de precios que ya estábamos viviendo desde el 2021.

Otro aspecto que se destaca de lo comunicado por el Banxico es que reconocen que las expectativas inflacionarias por parte de analistas, correspondientes a los años 2022 y 2023, volvieron a incrementarse. Este es un punto importante y en este espacio hemos hecho reiteradas alusiones a las profecías autorrealizadas. Si la mayoría de las personas piensan que en 2023 la inflación será de 5% (por ejemplo), pues tomarán decisiones que provocarán que la inflación acabe siendo cercana a ese nivel.

En este sentido, cabe destacar que en la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas publicada el 20 de septiembre, el promedio de analistas consultados prevén que la inflación general de este año sea de 8.36% (8.24% en la encuesta anterior) y que la subyacente llegue a 7.95% (7.82% en la encuesta anterior). En esa misma encuesta se prevé que la inflación general de 2023 sea de 4.74% y que la subyacente se ubique en 4.60%.  En este mismo sentido, el 26 de septiembre, el grupo financiero Citibanamex publicó su revisión al alza de su estimación para cierre de 2022 para la inflación general en 8.6% y de la subyacente en 8.3 por ciento.

De esta manera, el Banxico hizo lo propio y en el comunicado de prensa publicó la trayectoria esperada para la inflación y quedó como sigue para los próximos trimestres:  

Para entender mejor este ajuste al alza en las expectativas inflacionarias, cabe destacar que la perspectiva anterior del Banxico es que cerraríamos 2022 con una inflación general de 7.1% y ahora la ubica en 8.1%; y que cerraríamos 2023 con un alza de precios de 3.2% y ahora es 4.0%. Puede verse que pusieron la inflación de cierre 2023 en el límite máximo de la meta de Banxico.  En este aspecto destaca que la convergencia puntual hacia el objetivo de 3.0% se retrasó, desde finales de 2023 hasta el primer trimestre de 2024. ¿Es realista esta proyección? Me parece un ejercicio prudente, pero que difícilmente se logrará. Debemos tener en cuenta que Banxico es un formador de expectativas, por lo que suele ser conservador en sus pronósticos (aquí juega un papel el tema de las profecías autorrealizadas).

El propio Banxico reconoce en su comunicado que sus proyecciones inflacionarias están sujetas a riesgos. Entre los que identifica que podrían provocar que sea más alta destacan: i) persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; ii) presiones inflacionarias externas derivadas de la pandemia; iii) mayores presiones en los precios agropecuarios y energéticos por el conflicto geopolítico; iv) depreciación cambiaria; y v) presiones de costos.  Sin embargo, también identifica elementos que podrían provocar que la inflación regrese más rápido a su nivel objetivo, entre los que destacan:  i) una desaceleración de la actividad económica mundial mayor a la anticipada; ii) una disminución en la intensidad del conflicto bélico; iii) un mejor funcionamiento de las cadenas de suministro; iv) un efecto mayor al esperado de la brecha negativa del producto; y v) un efecto mayor al esperado del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC). Con esto en mente, es evidente que es más probable que la inflación acabe siendo mayor a lo pronosticado por el banco central.

Me parece que hay otro factor que presionará más los precios y que no es identificado por el Banxico y es el aumento al salario mínimo, y a los salarios en general, a partir de enero de 2023. En este sentido, se han publicado notas mencionando que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos está alistando su próxima propuesta de alza de salario mínimo para 2023 y que la meta de su Administración federal es que este sueldo llegue a 260 pesos diarios al final del sexenio (actualmente es de 172.87 pesos diarios, mientras que en la zona especial de la frontera norte es de 213.39 pesos).

El tema inflacionario es preocupante por los estragos que causa, sobre todo en los que menos tienen. Las mayores alzas de precios se concentran en los alimentos, y la tasa de inflación anual en la primera quincena de septiembre fue de 13.27% para “Alimentos, bebidas y tabaco”, 14.68% en Frutas y verduras y 15.71% en productos Pecuarios. Sin embargo, es aún más preocupante lo que el gobierno federal pueda querer implementar para reforzar su Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC).

Dadas las acusaciones que se han hecho de que parte del alza de precios obedece a que los empresarios están incrementando sus precios para obtener mayores márgenes de utilidad, hay un temor fundado de que el gobierno federal pudiera establecer medidas que impliquen controles de precios. Respecto a esto, es importante destacar tres puntos:

  1. La inflación anualizada de precios al consumidor en agosto fue de 8.7%, pero la de costos al productor fue de 9.41%, lo que implica que los fabricantes siguen absorbiendo la mayor parte de los incrementos de costos, y no los están repercutiendo en los consumidores. Por lo tanto, no es  un asunto de que se hayan ampliado los márgenes de utilidad de las empresas, sino un tema de aumento en los costos de producción. 
  2. Los controles de precios siempre han fallado en su objetivo principal de controlar la inflación. Históricamente hemos visto que siempre terminan con la creación de mercados negros y de alza de precios de los productos que se venden en la clandestinidad. Esto acaba perjudicando a las personas de menores ingresos, que es a los que se debe ayudar.
  3. El gobierno federal puede hacer mucho para disminuir costos de las empresas, por ejemplo con cuestiones de desregulación administrativa y facilitación de algunos trámites y cumplimiento de normas oficiales, mejorando la seguridad pública, entre otros.

A manera de conclusión podemos mencionar que el problema inflacionario seguirá y es posible que se agrave en el corto plazo, tanto en el ámbito internacional como en el nacional. En México el Banco de México está haciendo su trabajo, hemos visto una política monetaria cada vez más restrictiva, a la cual SE LE DEBE DAR ESPACIO PARA ACTUAR. Hay una autonomía del Banxico y en ese sentido se le debe permitir actuar sin distorsiones en los mercados de bienes y servicios. Lo importante es frenar el deterioro de las expectativas inflacionarias, ahí está el gran reto.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt