El PIB de México cerrará el 2020 con una caída de -8.5%

Las malas noticias en materia económica se siguen acumulando para México. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) recién publicó sus expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2020 y advierten que el de México caerá -10.0%, un desempeño mucho peor a la caída esperada del PIB estadounidense de -5.4%, del -4.9% esperada para Alemania o del -4.5% que se anticipa para Japón. De acuerdo con  el organismo dependiente de las Naciones Unidas, se espera una contracción de -10.4% en Argentina y de -5.7% en Brasil. Mientras que China, lugar donde se inició la pandemia, y que se especula fue responsable de la creación del virus en uno de sus laboratorios, crecerá 1.3% este año.

Sede de la UNCTAD en Ginebra, Suiza

Los pronósticos del mal desempeño de la economía mexicana durante este año parecen estabilizarse en torno a esa perspectiva de una caída de -10.0%, y de hecho la tasa de disminución del PIB probablemente termine siendo cercana al -8.5%. Esto es así ya que se publicó el dato de la evolución del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de julio, el cual muestra una caída mucho más moderada en comparación con los tres meses anteriores. El IGAE es lo más cercano a lo que pudiéramos considerar un PIB mensual, por lo que su desempeño es muy importante. En esta entrega analizamos la evolución del IGAE en tres periodos: 1. Comparativo de julio de 2019 respecto del mismo mes de 2020, 2. Comparativo de junio a julio de 2020, y 3. Comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.  A continuación se presentan los resultados:

Comparación julio 2019 – julio 2020

Con cifras originales, en el comparativo de julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IGAE presentó una contracción de -9.8%. Si bien el dato de julio implica una importante contracción económica, también representa una caída considerablemente menor comparada con el -13.3% de junio, el -22.7% de mayo o el -19.9% de abril. Con el dato de julio, el IGAE acumula un retroceso promedio de -9.9% en los primeros siete meses de este año.

La caída anualizada de -9.8% del IGAE durante julio es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.) aumentaron 11.0%, las actividades secundarias (industria) se contrajeron -11.3%, mientras que las actividades terciarias (comercio y servicios) retrocedieron -10.1%.

Profundizando en el desempeño de las actividades secundarias, vemos que la caída de -11.3% es producto de que la Minería disminuyó -3.1%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -8.9%; la Construcción registra una disminución de -23.5%; mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -9.0%.

En cuanto a las actividades terciarias, la disminución anualizada de -10.1% observada en julio de este año es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Comercio al por mayor (-14.1%); Comercio al por menor (-8.1%); Transportes, correos y almacenamiento e Información en medios masivos (-21.9%); Servicios financieros y de seguros y los Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (-1.1%); Servicios profesionales, científicos y técnicos, los Corporativos y los Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (0.8%); Servicios educativos y los Servicios de salud y de asistencia social (-4.5%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos y los Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-19.5%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-61.4%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (4.4%).

Con estas cifras queda claro que las tasas de caída se han moderado considerablemente. También se aprecia que la actividad a la que más duro seguía golpeando la crisis económica en julio de 2020, fue la de los restaurantes y hoteles, ya que estaban 61.4% por debajo de su nivel de un año antes.

Comparación Junio 2020 – Julio 2020

Con cifras originales (no utilicé cifras desestacionalizadas, porque aquí quiero analizar lo que sucede en la actividad económica real de las empresas), tenemos que en el comparativo de junio y julio de 2020, el IGAE total aumentó 4.4%, lo que es indicativo de una continuada recuperación ya que en junio el IGAE había aumentado 9.8% respecto a mayo y en mayo había crecido 1.2% respecto a abril. Con esto se ligan tres meses consecutivos con incrementos utilizando cifras originales. El aumento de 4.4% de julio fue producto de una caída de -0.7% en las actividades primarias, un aumento de 6.5% en las actividades secundarias y un incremento de 3.8% en las actividades terciarias.

Respecto al incremento de 6.5% en las actividades secundarias, esto es producto de un incremento de 1.0% en la Minería; un incremento de 6.6% en la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final; un aumento de 3.4% en la Construcción y un incremento de 9.5% en las Industrias manufactureras.

En relación al aumento de 3.8% en las actividades terciarias; tenemos la siguiente evolución a nivel de cada una de las ramas que la conforman (en paréntesis se hace mención del porcentaje de cambio): Comercio al por mayor (-1.6%); Comercio al por menor (12.1%); Transportes, correos y almacenamiento; Información en medios masivos (5.9%); Servicios financieros y de seguros; Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (2.4%); Servicios profesionales, científicos y técnicos; Corporativos; Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (5.4%); Servicios educativos; Servicios de salud y de asistencia social (-5.5%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos; Otros servicios excepto actividades gubernamentales (11.8%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (35.0%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (1.2%).

En el comparativo de junio y julio de este año destaca el aumento de 35.0% en la actividad de restaurantes y hoteles, pero como vimos en el apartado anterior, esta actividad aun se encontraba 61.4% por debajo de su nivel de julio de 2019.

Comparación primeros siete meses 2020 respecto a mismos meses de 2019

En este apartado es donde se puede apreciar mejor el tamaño de la crisis económica provocada por el cierre de la mayor parte de la actividad económica en el segundo trimestre del año y del cierre parcial de algunas actividades en los meses posteriores.

En el comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que el IGAE total presenta una caída de -9.9%. Esto implica que si en los siguientes cinco meses del 2020 la caída promedio del IGAE fuera del -7.0%, entonces cerraríamos el 2020 con una caída promedio del PIB de -8.5%.

La disminución del IGAE de -9.9% es producto de un incremento de 2.3% en las actividades primarias, una caída de -13.7% en la industria o actividades secundarias, y una contracción del comercio y los servicios o actividades terciarias de -8.7%. En cuanto al desempeño de las actividades secundarias y su caída de -13.7%, esto es producto de que la Minería cayó -0.4%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -5.7%; la Construcción se contrajo -21.2%; mientras que las Industrias manufactureras presentaron una caída de -15.1%.

En cuanto a las actividades terciarias y su caída de -8.7%; a continuación  se presenta la evolución  de cada una de las actividades que la componen (en paréntesis se muestra el porcentaje de variación anual): Comercio al por mayor (-13.4%); Comercio al por menor (-13.4%); Transportes, correos y almacenamiento; Información en medios masivos (-15.4%); Servicios financieros y de seguros; Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (-0.8%); Servicios profesionales, científicos y técnicos; Corporativos; Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (-2.5%); Servicios educativos; Servicios de salud y de asistencia social (-1.8%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos; Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-17.3%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-43.0%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.8%).

Nuevamente se puede apreciar que la crisis económica ha golpeado más fuerte a la actividad de restaurantes y hoteles, misma que muestra una contracción de -43.0% en el acumulado de los primeros siete meses de 2020.

Conclusiones

No cabe duda que la recuperación económica siguió su marcha en julio y que lo más probable es que terminemos este año con una contracción de -8.5% en el PIB, lo que convertiría este año al de peor desempeño desde 1932. El problema que hemos estado señalando es que a diferencia de otros países, en México la recuperación económica será mucho más lenta en los años subsecuentes. Es altamente probable que en 2021 el PIB de México crezca a un 3.0% y en 2022 cerca de un 2.5%, lo que confirma que este será un sexenio perdido y de un fuerte aumento en el número de pobres. Este es el resultado de ausencia de políticas públicas en favor de las fuentes de empleo y la consecuente destrucción del capital.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com  

En Twitter: @alejanxdrogomezt

¿Es realista el Paquete Económico 2021?

El pasado 8 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó a la Cámara de Diputados el Paquete Económico 2021, lo que es considerado como el documento de política económica más importante del año. Si bien no hubo ninguna sorpresa agradable por algún cambio en la política económica que nos haga pensar en una reactivación económica más acelerada, tampoco hubo sorpresas negativas. En esta entrega analizamos algunos de los aspectos más relevantes de dicho paquete en cuanto a los supuestos del desempeño macroeconómico para lo que resta de este año y el 2021, así como las proyecciones de ingresos y gastos públicos, y la incidencia de éstos en el saldo de la deuda pública.

Supuestos macroeconómicos

Como se esperaba, en aras de justificar mayores ingresos públicos en 2021, los supuestos macroeconómicos plasmados en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2021 son muy optimistas, lo que se traduce en importantes riesgos de que las metas de recaudación no se cumplan. Para 2020, la SHCP proyecta una contracción del PIB de -8.0%, cifra casi 2 puntos porcentuales por debajo de la estimación de -9.9% mencionada en la más reciente encuesta de expectativas económicas de Banamex y también mejor al -9.97% de la más reciente encuesta de expectativas económicas del Banco de México. Esto es relevante porque el nivel del PIB de 2020 es la base sobre la que se realizan las proyecciones de 2021. Para 2021, Hacienda espera un rebote del PIB de 4.6%, muy por encima de la estimación de la encuesta de expectativas de Citibanamex (3.4%) y de la encuesta del Banxico (3.01%).

Otra fuente que “infla” la expectativa de ingresos públicos en 2020 y 2021 es la estimación de la plataforma de producción de petróleo. La SHCP estima que ésta será de 1.74 millones de barriles diarios (mbd) en 2020 y de 1.86 mbd en 2021. Cabe señalar que estas cifras son poco realistas ya que  hasta ahora los resultados en cuanto a producción petrolera han sido muy malos siendo ésta de 1.68 mbd al mes de julio, la producción más baja desde 1979. Aunado a lo anterior, los precios esperados para la mezcla mexicana parecen elevados, siendo de 34.60 dólares por barril en 2020 y de 42.10 dólares por barril en 2021.

En cuanto a las expectativas de inflación y del tipo de cambio presentadas en los CGPE 2021, éstas están alineadas a lo que suponen analistas privados. En cuanto a la inflación 2020 y 2021, la SHCP espera que ésta sea de 3.5% y 3.0% respectivamente. En relación al tipo de cambio, esperan que el promedio de 2020 sea de 22.00 pesos por dólar, mientras que el de 2021 sea de un promedio 22.10 pesos por billete verde.

Ingresos y gastos presupuestarios

Derivado de los supuestos poco realistas de crecimiento del PIB y de la plataforma de producción de petróleo, las proyecciones de ingresos públicos también son optimistas. La SHCP estima ingresos presupuestarios totales y tributarios en 2021 que representen el 22.2% y 14.1% del PIB, respectivamente, lo que implica tasas de crecimiento reales de -0.5% y +5.7% en comparación con el 2020. La disminución de los ingresos presupuestarios se debe principalmente a que ya no incluirían recursos de fondos y fideicomisos (sabemos que éstos se agotarán este año). Por otro lado, el esperado incremento en la recaudación tributaria está asociado al repunte de la actividad económica y la estrategia de “eficiencia” implementada hasta el momento por el SAT, ya que Hacienda reiteró su compromiso de no proponer nuevos impuestos ni elevar las tasas de los existentes.

Es así que la SHCP estima que en 2021 los ingresos presupuestarios totales sumen 5.539 billones de pesos y con la “magia” de las cifras alegres en materia petrolera, se espera que el 16.9% de estos ingresos sean petroleros. Por su parte, la proporción de ingresos tributarios respecto del total de ingresos pasa de 60.05% en 2020 a 63.78% en 2021.

En cuanto al gasto, genera preocupación la austera propuesta global, especialmente porque ésta se da en un contexto de una profunda contracción en 2020 y una perspectiva de recuperación relativamente moderada el próximo año. La propuesta de presupuesto 2021 incluye recortes en todos los ámbitos, a excepción de los subsidios, los “programas prioritarios” y el sistema de salud. El gasto total se proyecta que represente el 25.0% del PIB, un incremento en términos reales de 0.1% anual. Sin embargo, si excluimos los gastos irreductibles como el costo financiero de la deuda, los pasivos de pensiones y las participaciones a entidades federativas (gastos etiquetados), se espera que los egresos disminuyan en 2.2% real anual en comparación con 2020. En cuanto al gasto asignado por secretaría, hay disminuciones significativas en términos reales para muchas de ellas, incluido un recorte de 20% a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y una reducción de 17% en el presupuesto de la Secretaría de Hacienda con respecto a 2020. Es preocupante que se proyecta que las participaciones a las entidades federativas disminuyan en 6.4%, mientras que se propone que el gasto clientelar en subsidios y transferencias administrados por el gobierno federal aumenten 6.9% en términos reales.

No obstante esta política de austeridad, y los importantes recortes en el presupuesto de la Secretaría de Energía, una parte importante del gasto programable sigue destinándose al sector energético. Los recursos presupuestarios asignados a Pemex y CFE representan el 21.8% del gasto programable, una cantidad enorme, particularmente cuando muchas otras áreas trabajan con recursos insuficientes. En el caso de Pemex, también es de destacarse la propuesta de que el balance de la empresa en 2021 sea deficitario en -92.7 miles de millones de pesos (mmdp), un aumento considerable respecto del déficit de -62.6 mmdp aprobado para 2020.

En lo que respecta al gasto no programable, el costo financiero de la deuda pública se estima que represente el 2.9% del PIB, cifra inferior al 3.1% del PIB proyectado para 2020, lo cual se debe a que no obstante el fuerte aumento en el saldo de la deuda pública este año, le favorecerá al sector público la baja sustancial en las tasas de interés en México y el mundo.

Balance fiscal y deuda pública

En general, la SHCP propone una postura fiscal más laxa en 2021, al pasar de un superávit primario de 0.2% del PIB en 2020 a un balance de 0.0% en 2021, lo cual es bienvenido ante el escenario de una economía recesiva. De cualquier manera, como ya se señaló, preocupan bastante los supuestos macroeconómicos demasiado optimistas, lo que seguramente complicará el cumplimiento de las metas fiscales de recaudación y de balance público.

Es de destacarse que si bien la SHCP hace mención de que las cifras de balance primario se lograron por un incremento en la recaudación fiscal de agosto, es verdad que el gobierno federal obtuvo “ingresos” este año equivalentes a 1.6% del PIB por el uso y agotamiento de lo que se tenía en fideicomisos. El tema de si estos recursos provenientes de fideicomisos públicos debe ser contabilizado como un ingreso, es materia para otro análisis.

El balance primario es el resultado de los ingresos y gastos del sector público antes de considerar el costo financiero de la deuda, es así que cuando agregamos el pago de intereses, el resultado fiscal de 2020 y 2021 dan cuenta de un deterioro importante en la solidez fiscal del país. En 2020 el costo financiero se estima que será de 718 mmdp, mientras que en 2021 se espera que sea de 724 mmdd, por lo que el balance de 2020 será deficitario en -663.3 mmdp, y en 2021 se espera que sea de -718.1 mmdp, ambas cifras representan el 2.9% del PIB de los dos años.

Es así que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida más amplia del crecimiento de la deuda del sector público, serán de 1.082 billones de pesos en 2020 y de 842.4 mmdp en 2021, cifra que representa el 4.7% y 3.4% del PIB respectivamente. Dado lo anterior, la SHCP estima que el Saldo Histórico de los RFSP (SHRFSP) sean del 54.7% y 53.7% del PIB en 2020 y 2021. Cabe señalar que el SHRFSP representaron el 44.8% del PIB en 2019, por lo que se aprecia un fuerte incremento en la proporción de deuda pública total respecto al PIB del país.

Conclusiones

De acuerdo con varios analistas, no obstante la enorme crisis económica y sanitaria que vivimos, la propuesta del Paquete Económico 2021 maneja los mismos principios que prevalecían antes de la crisis del Covid-19: prioridades de gasto similares en general, austeridad y una buena carga de optimismo en las proyecciones de variables macroeconómicas clave, lo que probablemente forzará a realizar ajustes a lo largo de 2021. Lamentablemente el Paquete Económico 2021 no plantea estrategias ni incentivos para la recuperación económica; y como ejemplo tenemos que se espera que la inversión pública disminuya de representar el 3.1% del PIB este año a 2.3% al final de la administración, mientras que la SHCP reconoce que incluso dentro de su senda optimista, el crecimiento del PIB alcanzaría un mero 2.5% para el 2024. Se confirma que en el mejor de los casos este será un sexenio perdido en materia económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El circulo vicioso por la crisis del comercio y del empleo

En la pasada entrega hacíamos mención de la fuerte caída de la producción industrial, y señalamos que en esta ocasión abordaríamos cómo es que el mercado interno se encuentra en terapia intensiva, lo cual se puede confirmar al ver la evolución de las ventas del comercio al menudeo. Esto es relevante, porque es de esperarse que en la medida en que la demanda (ventas al por menor de productos terminados) es baja, la producción  industrial de bienes y servicios finales no se reactivará. Entonces el bajo nivel de consumo es uno de los factores que explica las fuertes caídas en el nivel de producción industrial, en especial en las manufacturas, que comentábamos la semana pasada.

El INEGI publicó los resultados de la Encuesta mensual sobre empresas comerciales (EMEC) y en ella podemos ver la evolución de los ingresos totales por suministro de bienes y servicios (ventas) para el comercio al por menor. En este rubro, vemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, el comercio al por menor total se contrajo -21.3%. Esta cifra explica buena parte de la caída de -29.6% registrada por parte de las manufacturas en el mismo periodo.

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La caída de -21.3% en las ventas del comercio al menudeo es producto de la siguiente evolución (en paréntesis se muestra el porcentaje de variación anualizada en el segundo trimestre de 2020): Comercio al por menor de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco (-24.5%); Comercio al por menor en tiendas de autoservicio y departamentales (-8.9%); Comercio al por menor de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado (-70.3%); Comercio al por menor de artículos para el cuidado de la salud (+1.2%); Comercio al por menor de artículos de papelería, para el esparcimiento y otros artículos de uso personal (-58.9%); Comercio al por menor de enseres domésticos, computadoras, artículos para la decoración de interiores y artículos usados (-27.8%); Comercio al por menor de artículos de ferretería, tlapalería y vidrios (-11.5%); Comercio al por menor de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes (-28.0%); y Comercio al por menor exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares (+60.5%).

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Entrando al detalle de las categorías mencionadas en el párrafo anterior, tenemos la siguiente evolución de cada rama del comercio al por menor (en paréntesis se menciona el porcentaje de cambio anualizado en el segundo trimestre de 2020): Abarrotes y alimentos (-20.6%); Bebidas, hielo y tabaco (-52.3%); Tiendas de autoservicio (2.5%); Tiendas departamentales (-52.8%); Ropa, bisutería y accesorios de vestir (-71.7%); Calzado (-72.4%); Artículos de perfumería y joyería (-65.5%); Artículos para el esparcimiento (-72.5%); Artículos de papelería, libros, revistas y periódicos (-49.1%); Mascotas, regalos, artículos religiosos, desechables y otros artículos de uso personal (-48.2%); Muebles para el hogar y otros enseres domésticos (-22.6%); Mobiliario, equipo y accesorios de cómputo, teléfonos y otros aparatos de comunicación (-28.5%); Artículos para la decoración de interiores (-51.4%); Artículos usados (-42.7%); Automóviles y camionetas (-45.0%); Partes y refacciones para automóviles, camionetas y camiones (-23.4%); Motocicletas y otros vehículos de motor (-25.3%); y Combustibles, aceites y grasas lubricantes (-17.8%).

Vemos que de todas las categorías del comercio al menudeo, solamente tres presentan una evolución favorable en el segundo trimestre de 2020: 1. Comercio al por menor en tiendas de autoservicio; 2. Comercio al por menor de artículos para el cuidado de la salud; y 3. Comercio al por menor exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares.

Como se puede apreciar, la evolución del comercio es otro signo más del desastre económico que vivimos, el cual es producto de varios factores, de los cuales destacan dos:

1. El cierre total o parcial de la actividad económica y la campaña de “quédate en casa”, lo que ocasiona que la gente tenga miedo y no salga a consumir, más que en lo esencial.

2. La terrible pérdida de empleo, el aumento del subempleo, pero sobre todo, la caída en el poder adquisitivo de la población ocupada.

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Con respecto al segundo punto, vale la pena destacar algunos de los principales resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo de junio, mismos que dan cuenta de la afectación a la población:

a. La Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, quienes no buscaron trabajo, pero aceptarían uno si se los ofrecieran, fue de 13.2 millones de personas en el sexto mes de 2020. Gran parte de estas personas son gente que solía tener un empleo, fueron despedidos y no salen a buscar uno nuevo porque consideran que no lo van a conseguir o por temor a contagiarse.

b. Con relación a los ingresos derivados del trabajo, la población ocupada entre mayo y junio de 2020 con una percepción de apenas entre 1 y 2 salarios mínimos, aumentó en 3.5 millones, al pasar de 14.3 millones a 17.8 millones; en términos relativos. Esto es indicativo de que ahora más mexicanos ganan entre 3,746 y 7,491 pesos al mes, cantidad insuficiente para cubrir las necesidades básicas de un hogar.

c. Las personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda fue de 9.7 millones en junio de 2020. Esta es una cifra escandalosa del subempleo en México.

d. La población ocupada informal, que comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, en junio de 2020 fue de 25.6 millones, 3 millones más que en mayo del mismo año. Queda claro que la economía informal nuevamente es la válvula de escape para muchos de los que perdieron su empleo formal.

e. La población que se encuentra sin trabajar y que estuvo buscando trabajo en el último mes, fue de 5.5% de la PEA en el mes de junio de 2020, porcentaje 1.3 puntos porcentuales mayor respecto al del mes inmediato anterior que fue de 4.2 por ciento. En términos absolutos, la población desocupada aumentó en 901 mil personas al pasar de 1.9 millones en mayo a 2.8 millones en el mes en cuestión. Nuevamente, podemos señalar que las razones por las que el número de desempleados no aumentó más son las siguientes: i. Por la existencia de la economía informal; ii. Porque al no haber una red de seguridad social que proteja a los desempleados y por la falta de ahorros de la población, quien pierde su empleo debe salir rápidamente a buscar uno nuevo, aunque sea vendiendo cosas en el tianguis; y iii. Porque la metodología empleada para medir el desempleo establece que cualquier persona que labora al menos una hora a la semana (en la economía formal o informal), no está desempleado. De esta manera, si alguien sale a lavar carros un par de horas los sábados “no está desempleado”.

COMERCIO-CERRADO

A manera de conclusión podemos señalar que mientras se mantenga así de débil el mercado laboral, y se le siga metiendo miedo a la población  para que no salga a gastar, el nivel de ventas del comercio al por menor se mantendrá bajo, lo que a su vez tendrá un impacto negativo en la planta manufacturera nacional. Esto a su vez, provoca que las empresas paguen sueldos bajos a sus empleados, lo que entonces implica un círculo vicioso. El reto es romper este círculo vicioso. Un primer paso en ese sentido es dejar atrás el “quédate en casa” y cambiarlo por “sal, cuídate, usa el cubre bocas, guarda la sana distancia y gasta en productos hechos en México”.

Desafortunadamente no hay ninguna fuerza económica que nos pueda hacer recuperarnos rápidamente de la crisis económica en la que estamos metidos, el gasto público va en descenso, la inversión productiva está colapsada, el consumo privado hemos visto que está fuertemente contraído, por eso insisto en la importancia del sector exportador. De esto hablaremos en la próxima entrega.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La crisis económica y las entidades federativas en el primer trimestre de 2020

México vive un verdadero apocalipsis en materia económica. El INEGI recién informó que en el segundo trimestre de 2020, de acuerdo con la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto con series desestacionalizadas, el valor de producción de bienes y servicios mostró un retroceso real anual de -18.9%, lo cual fue producto de que las actividades primarias cayeron -0.3%, las secundarias se colapsaron en -26.0%, mientras que las terciarias disminuyeron -15.6%.  De esta manera, en el acumulado del primer semestre de 2020, el PIB registra una disminución de -10.5% respecto a igual semestre de 2019.

En este contexto, desde este espacio hemos dado cuenta de la información publicada por el INEGI que muestra lo mal que les ha ido a las entidades federativas en México en variables como el valor de la manufactura y de la construcción, así como el desempeño del comercio y del empleo; sin embargo, es importante también presentar los datos agregados que nos indiquen la salud general de las economías locales.

En este sentido, el INEGI publicó los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el primer trimestre de 2020 y con ello podemos ver cómo llegaron los diferentes estados del país a enfrentar la crisis ocasionada por el COVID-19 y el cierre de la actividad económica. El ITAEE es una buena aproximación a un PIB estatal, por lo que su evolución en el primer trimestre del año da cuenta del desempeño económico de cada entidad justo antes de que comenzara la peor crisis económica de México desde 1932.

Total

En el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, vemos que en cuanto al ITAEE de la totalidad de la economía, sólo 7 entidades federativas crecieron, mientras que las restantes 25 ya mostraban retrocesos desde antes de que iniciara la crisis del COVID-19. Las cinco entidades líderes en crecimiento fueron: Tabasco (+9.2%), Colima (+2.6%), Sonora (+2.1%), Veracruz (+1.5%) y Chiapas (+0.5%). De acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB nacional de cada una de estas entidades fue de la siguiente manera: Tabasco aporta el 2.2%, Colima el 0.6%, Sonora el 3.4%, Veracruz el 4.4% y Chiapas el 1.5%. De esta manera, queda claro que los cinco estados de mejor desempeño económico en los primeros tres meses de 2020 generan aproximadamente el 12.1% del PIB nacional.

Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño en el ITAEE total en el primer trimestre de 2020, son: Puebla (-4.7%), Hidalgo (-4.9%), Coahuila (-5.8%), Quintana Roo (-5.9%) y Baja California Sur (-6.8%). Cabe señalar que de acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB de cada una de estas entidades fue como sigue: Puebla aporta el 3.3%, Hidalgo el 1.7%, Coahuila el 3.7%, Quintana Roo el 1.6% y baja California Sur el 1.0%. La contribución al PIB de los cinco estados de peor desempeño económico en el primer trimestre de 2020 sumó 11.3%.

ITAEE Total

Actividades primarias

En cuanto al desempeño del ITAEE en las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, forestal. Etc.), tenemos que 23 entidades presentaron incremento, mientras que 9 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño anualizado en el primer trimestre de 2020 fueron: Zacatecas (+18.2%), Estado de México (+18.1%), Nuevo León (+15.4%), Tamaulipas (+11.9%) y Campeche (+10.9%). Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño fueron: Jalisco (-4.3%), Tlaxcala (-10.0%), Sinaloa (-10.0%), Hidalgo (-15.0%) y Quintana Roo (-23.0%).

ITAEE Primarias

Actividades secundarias

Las actividades secundarias constituyen la industria nacional, la cual tiene cuatro actividades: minería; electricidad, gas y agua; construcción y manufacturas. En el primer trimestre de 2020, sólo 7 entidades mostraron incremento en estas actividades, mientras que 25 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño en las actividades secundarias en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019 fueron: Tabasco (+14.8%), Colima (+10.0%), Sonora (+4.2%), Veracruz (3.0%) y Yucatán (+1.0%). Por su parte, los cinco estados con el peor desempeño en la industria son: Guerrero (-10.5%), Puebla (-11.2%), Nayarit (-16.4%), Quintana Roo (-16.5%) y Baja California Sur (-27.7%).

ITAEE Secundarias

Respecto a la industria manufacturera, de igual manera, solamente 9 entidades mostraron aumento, mientras que 23 presentaron caídas. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, son: Tabasco (+12.2%), Michoacán (+9.4%), Baja California Sur (+7.9%), Yucatán (+5.5%) y Guanajuato (+5.3%). Respecto a estos datos vale la pena destacar que de acuerdo con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera, en el primer trimestre de 2020, la contribución de cada uno de estos estados al valor de la producción manufacturera nacional fue de la siguiente manera: Tabasco con el 0.8% del total, Michoacán con el 1.4%, Baja California Sur con el 0.04%, Yucatán el 0.7% y Guanajuato el 10.1%. Estos cinco estados generaron el 13.04% del valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020.

En cuanto a los estados con peor desempeño  en el ITAEE de manufacturas en el primer trimestre de 2020, tenemos a los siguientes: Hidalgo (-6.6%), Oaxaca (-7.0%), Coahuila (-7.9%), Puebla (-13.9%) y Chiapas (-16.2%). Cabe señalar que la contribución de estos estados al valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020 fue de la siguiente manera: Hidalgo (2.0%), Oaxaca (0.9%), Coahuila (10.9%), Puebla (6.1%) y Chiapas (0.6%). Estos cinco estados generaron el 20.5% del valor de la producción manufacturera en los primeros tres meses de 2020.

ITAEE Manufacturas

Actividades terciarias

En relación a las actividades terciarias, las cuales están conformadas por comercio y servicios, tenemos que 10 estados presentaron incrementos y 22 muestran caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño del ITAEE en el primer trimestre de 2020 fueron: Chiapas (+2.7%), Campeche (+2.2%), Sinaloa (+2.2%), baja California (+1.3%) y tabasco (+0.8%). Contrario a esta evolución, los cinco estados de peor desempeño anualizado en las actividades terciarias en el primer trimestre de 2020 fueron: Ciudad de México 8-1.7%), Guerrero (-2.0%), Coahuila (-2.1%), Hidalgo (-2.9%), y Quintana Roo (-4.1%).

ITAEE Terciarias

Engrando en el detalle de las actividades terciarias, tenemos la evolución del ITAEE del comercio al por mayor y por menor, y vemos que 12 entidades presentan incrementos, mientras que 20 observaron caídas desde antes de que comenzara la crisis económica. En el primer trimestre de 2020, las cinco entidades de mejor desempeño anualizado fueron: Campeche (+10.7%), Baja California (+4.5%), Estado de México (+4.4%), Sinaloa (+4.3%) y Chiapas (+4.2%). Ahora, las cinc o entidades de peor desempeño fueron las siguientes: Aguascalientes (-5.7%), Coahuila (-5.7%), Quintana Roo (-7.7%), Ciudad de México (-8.2%) e Hidalgo (-8.9%).

ITAEE Comercio

¿Qué podemos concluir de todo esto?

De manera general, lo que estos datos nos indican es que la mayoría de los estados del país llegaron en una situación recesiva a enfrentar la crisis del COVID-19. Desde luego que la falta de recursos propios o su incapacidad de adquirir deuda ha impedido que algunos gobernadores puedan, desde lo local, implementar medidas contracíclicas efectivas para evitar una mayor catástrofe económica en las entidades.

Y pues desde el gobierno federal, en donde reside la mayor responsabilidad, no se han implementado políticas económicas para apoyar a las fuentes de empleo. Esto se ha traducido en una grave crisis económica con millones de desempleados, subempleados, personas que han visto recortados sus ingresos, negocios que cierran para siempre, entre otros. El daño ha sido terrible, ninguna de las crisis económicas vividas en las décadas de los ochentas o noventas se parece en lo más mínimo a lo que ahora enfrentamos, con un gobierno federal ajeno al daño que han causado y que, aunque quisiera, no saben cómo arreglar lo que descompusieron.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto del COVID-19 en la gente y la economía de México

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía mundial sigue siendo muy alta, ya que la propagación del COVID-19 y el efecto de las medidas de contención siguen siendo muy difíciles de predecir. Esta crisis ha exacerbado la volatilidad de las tensiones comerciales y la menor cooperación internacional que fueron características de 2019. Los pronósticos más recientes por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea revisaron significativamente a la baja sus proyecciones para el crecimiento de 2020.

Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia muestran fuertes colapsos en el nivel de producción, los cuales son aún más pronunciados en el sector servicios y, en algunos casos, son de mayor magnitud comparado con la contracción económica que se vivió con la Gran Depresión de 1929 a 1932. Se estima que la producción cayó entre un 20% y 30% durante el cierre de la actividad económica en algunos países de la OCDE, mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la pérdida global de horas trabajadas entre el último trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020 suma 130 millones de empleos, pero lo peor es que se estima que se perdieron 305 millones de empleos a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2020.

El impacto de la pandemia, tanto en la salud como en la economía, ha sido muy desigual en diferentes poblaciones, a menudo reforzando patrones históricos de desigualdad y de ventaja de unas naciones sobre otras. Los datos sugieren que la crisis ha sido desproporcionadamente más severa para las mujeres, así como para los hogares de bajos y medianos ingresos.

En este contexto mundial es que el INEGI dio a conocer los resultados de diversas encuestas respecto de cómo ha afectado el COVID-19 en varios aspectos de la vida de los mexicanos. Una de ellas es la “Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en la Empresas (ECOVID-IE) 2020”.  El objetivo de la encuesta es generar indicadores cualitativos a partir de las opiniones de los dirigentes empresariales, que permitan conocer el impacto registrado en el país.

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Uno de los aspectos que se midieron fue el de los paros técnicos llevados a cabo por las empresas. La encuesta arrojó que se estima que, de 1.873 millones de empresas que existen en el país, 59.6% de éstas instrumentaron paros técnicos como medida de prevención, mientras que el restante 40.4% (757,581) no lo hicieron. Las microempresas fueron las que en su mayoría llevaron a cabo esta acción siendo el 93.4% de éstas las que los realizaron. Por su parte, se aprecia que el 46.7% de las empresas a nivel nacional llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales de 21 o más días, este total se obtiene del hecho de que el 41.4% de las empresas en sectores esenciales realizaron paros técnicos, mientras que el 50.5% de las no esenciales los realizaron. Analizando los datos por tamaño de empresa, 68.1% de las grandes empresas, 54.0% de las medianas y pequeñas empresas y 46.1% de las microempresas, implementaron paros técnicos o cierres temporales en periodos mayores de 21 días.

En cuanto a las afectaciones por la contingencia sanitaria (disminución de los ingresos, baja de demanda y/o escasez de insumos y/o productos), tenemos que el 93.2 % de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, mientras que solo el 6.8% de las empresas no reportó alguna de estas tres afectaciones.

Para los diferentes tamaños de empresa, la mayor afectación se registró en la disminución de los ingresos, promediando a nivel nacional 91.3% del total de empresas sufriendo una afectación en este sentido. Las 41.4% de las grandes empresas reportaron afectación, mientras que en las medianas y pequeñas empresas, así como en las microempresas, el 87.8% y 92.0% respectivamente sufrieron pérdida de ingresos.

La baja demanda también se reportó como una importante afectación, ya que obtuvo a nivel nacional un 72.6% de empresas afectadas. Las 35.9% de las grandes empresas, el 71.2% de las medianas y pequeñas; así como el 73.0% de las micro fueron las más afectadas en este rubro.

Otras afectaciones importantes que se observaron durante la contingencia son la reducción de personal y la reducción de remuneraciones y/o prestaciones. Hay que destacar que la mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, ya que la reducción de remuneraciones y/o prestaciones registró a nivel nacional apenas el 19.1%: las grandes empresas con 41.8%, las medianas y pequeñas con 20.6% y la micro 18.8%. En tanto, la reducción de personal a nivel nacional fue de 15.4%: en las grandes 22.3%, las medianas y pequeñas 18.6% y las micro 15.1 por ciento.

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En cuanto a los apoyos recibidos en atención a la contingencia sanitaria, la encuesta estimó que de 1.873 millones de empresas, solo 7.8% (146,782) obtuvo algún tipo de apoyo, mientras que el resto (92.2%) no recibió ayuda de ninguna índole. De los pocos que obtuvieron algún tipo de apoyo, la mayor parte de éstos provinieron de los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal.

Otra de las encuestas realizadas por el INEGI para conocer los efectos del COVID-19 fue la “Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML)”, la cual muestra los siguientes resultados en el mes de abril de 2020:

  1. La Población Económicamente Activa fue de 35 millones, cifra que representa una tasa de participación económica del 51.3% en el mes de abril de 2020. De dicha población, el 61.2% son hombres y el 38.8% mujeres.
  2. La ECOVID-ML reporta una Población No Económicamente Activa (PNEA) de 33.2 millones, cifra equivalente al 48.7% de la población de 18 y más años en el mes de abril de 2020. Del total de PNEA estimada por la ECOVID-ML, 19.6 millones eran personas no disponibles para trabajar (59%), pero 13.6 millones (41%) si estaban disponibles para trabajar.
  3. De los 13.6 millones de PNEA disponible para trabajar reportada por la ECOVID-ML en abril de 2020, 87.1% (11.9 millones) fueron personas ausentes de un trabajo o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por el COVID-19, mientras que 12.9% (1.7 millones) estuvieron ausentes o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por otras razones (falta de materia prima, clientes, vacaciones, etc.).
  4. Por su parte, de los 11.9 millones de PNEA disponible para trabajar que estuvo ausente de su trabajo o deseaba trabajar pero no buscó trabajo por el COVID-19; el 65.7% (7.8 millones) estuvieron ausentes de un trabajo por el COVID-19 y 34.3% (4.1 millones) deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por la pandemia.
  5. En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó una población ocupada de 32.9 millones de personas, que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años. Por sexo, las mujeres ocupadas son 12.4 millones y los hombres 20.5 millones; lo que significa una tasa de ocupación de 33.4% y 66.1%, respectivamente.
  6. De los 32.9 millones de personas ocupadas, 7.2 millones son ausentes temporales con vínculo laboral o que fueron suspendidas durante la contingencia sanitaria, cifra que representa el 21.8% del total de ocupados. Asimismo, cabe destacar que en el 92.9% de los casos la ausencia o suspensión laboral, la razón principal fue la pandemia originada por el COVID-19 y en 7.1% debido a otras razones.
  7. La ECOVID-ML, reportó que derivado de las medidas de distanciamiento social para contener la pandemia del COVID-19, el 23.5% de los ocupados en abril tuvo que trabajar desde su casa, 42.3% disminuyó su jornada de trabajo durante la contingencia sanitaria; mientras que 46.1% redujo los ingresos derivados de su trabajo, 5% recibió algún apoyo gubernamental y 89.8% no recibió ningún tipo de apoyo.fd5f1cc2dec12a4ef72649af56d00d19
  8. La ECOVID-ML también registró en abril de 2020 un total de 6.1 millones de trabajadores subordinados y remunerados que fueron suspendidos de su trabajo durante la contingencia sanitaria, cifra equivalente a 25.1% del total.
  9. Durante la suspensión laboral, 37.1% de los hombres recibió completo su sueldo o salario contra 40.5% de las mujeres; asimismo, 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo o salario frente a 46.9% de las mujeres y, por último, 20.5% de los hombres y 12.6% de las mujeres, no recibieron ingresos por su trabajo.
  10. Los trabajadores independientes suman un total de 8.4 millones y representan 25.5% de la población ocupada. En abril de 2020 de acuerdo con la ECOVID-ML, 41.2% enfrentaba problemas en su negocio por el COVID-19, 32.7% reportó falta de clientes y 6.1 otros problemas como deudas, aumentó de precios en las materias primas o mercancías, entre otros y el 19.9% no tenía problemas.
  11. La forma en que los trabajadores independientes han enfrentado los problemas que tienen en sus negocios son diversos: 12.2% implementó acciones para ofrecer sus productos en alguna plataforma tecnológica o una modalidad similar; porcentaje que en los hombres fue de 9.6% y en las mujeres de 17.1 por ciento. Otro segmento de negocios acudió a créditos, cambio de actividad o al despido de trabajadores, situaciones que representan 12.9%.
  12. Del total de ocupados, 7.7 millones trabajaron desde su casa (23.5%), cifra que equivale a 3.4 millones de hombres (44.1%) y 4.3 millones de mujeres (55.9%). Este segmento de la fuerza de trabajo, además de trabajar desde su casa, realizó otras actividades, representando en muchos de los casos no solo una doble actividad, sino una mayor carga de trabajo.
  13. En relación con la jornada de trabajo, 52.8% de los trabajadores que laboraron desde su casa disminuyó sus horas trabajadas, el 28.2% mantuvo su jornada y 16.9% la aumentó. En el caso de los ingresos, 38.8% de los trabajadores vio reducidos sus ingresos por parte del trabajo, mientras que 57.9% no tuvo cambio en sus ingresos. Asimismo, 8.9% de los trabajadores recibió algún apoyo gubernamental o familiar durante la contingencia sanitaria y el 91.3% no recibió apoyo.
  14. Por otra parte, también cabe mencionar que el 26.8% de las personas ocupadas que trabajaron desde su casa, en la semana pasada a la entrevista tomaron algún curso de capacitación para el trabajo principalmente bajo la modalidad virtual o a distancia.

El efecto del COVIUD-19 en las viviendas

En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó un total de 25.6 millones de viviendas con residentes de 18 y más años de edad y en el 30.4% de ellas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia del COVID-19.

En relación con el impacto del COVID-19 en los ingresos de las viviendas, en 65.1% sus ingresos registraron alguna disminución y en 34.9%, se mantuvieron sin cambios.

En 65.1% de las viviendas que tuvieron un descenso en sus ingresos debido a la contingencia sanitaria, 37.4% tuvo que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros para afrontar la contingencia sanitaria; mientras que, 62.6% no tuvo que recurrir a la enajenación de sus bienes para solventar la reducción de sus ingresos.

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Con estos datos queda claro que el impacto del COVID-19 ha sido muy fuerte en las empresas, sobre todo las micro, y que millones de personas lo han resentido en su trabajo o ingreso, Hasta ahora no hemos visto mayores problemas sociales derivados del desempleo y pérdida de ingresos ocasionado por el cierre de actividad económica. Pero conforme pasa el tiempo y la situación económica de las empresas y los hogares no se resuelve, es de esperarse que los problemas sociales se incrementen. Lamentablemente veremos que el problema de delincuencia y desigualdad social aumentará, y el gobierno federal seguirá cruzado de brazos simplemente observando cómo se destruye capital de las empresas y se tiran a la basura 20 años de mejoras en materia de desarrollo social.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap,com

En Twitter: @alejandrogomezt

Comienza la recuperación económica, aunque ésta será muy larga

Estamos transitando por la peor crisis económica en casi un siglo y la caída de la actividad económica ha generado enormes costos para prácticamente todos los mexicanos. El INEGI recién informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI)  durante mayo de este año y si bien el desempeño económico siguió deteriorándose, y es terriblemente malo, hubo algunas actividades manufactureras que presentaron cierta mejoría. En esta entrega presento un análisis de la actividad industrial en México, con cifras del IVFAI, mediante tres comparaciones temporales: a. De abril a mayo de 2020, b. De mayo de 2019 a mayo de 2020, y c. Los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

El análisis es relevante porque la actividad industrial es muy importante para México ya que ésta representó el 30.44% del Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2019, y a través de la industria manufacturera, generó exportaciones por 410.833 miles de millones de dólares en 2019, lo que la convierte en la principal fuente de divisas para el país. Por su parte, en términos de empleos formales, al cierre de diciembre de 2019, tenemos que la industria nacional tenía 7.299 millones de empleos registrados en el IMSS, lo que representó el 35.74% del total. Con esto en mente, pasemos a analizar cómo le fue en el mes de mayo de este año:

Actividad industrial total

Abril a Mayo de 2020

Si el mes de abril había sido muy malo para la industria nacional, de hecho el peor mes desde que se tienes registros formales, en el mes de mayo la industria cayó todavía un poco más. De acuerdo con los datos del INEGI, con cifras desestacionalizadas, el total de la industria se contrajo -1.8%, producto de que la minería retrocedió -3.0%; las actividades de electricidad, gas y agua disminuyeron otro -10.2%; la construcción cayó -1.3%; mientras que la industria manufacturera retrocedió -0.3%.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Al comparar los datos del IVFAI de mayo de este año respecto del mismo mes de 2019 vemos un panorama aun peor del que registramos en el pasado mes de abril. Con cifras originales, vemos que la totalidad de la industria nacional presenta una caída de -30.7%, producto de que la minería se contrajo -5.9%; las actividades de electricidad, gas y agua cayó -13.1%; la construcción se colapsó -36.3%; mientras que las manufacturas fueron las más afectadas al retroceder -37.1%.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, al comparar la evolución acumulada del IVFAI durante los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que con cifras originales la industria nacional muestra una caída de -13.7%. Esto es producto de un incremento de apenas 0.7% en la minería, caída de -19.4% en las actividades de electricidad, gas y agua; disminución de -19.4% en la construcción; y retroceso de -16.3% en las industrias manufactureras.

El resumen de lo hasta ahora presentado es que en los dos meses de mayor suspensión de actividades (abril y mayo) el golpe a la actividad industrial fue terrible, siendo la caída de mayo peor que la de abril. Sin embargo, el hecho de que las tasas de decremento entre abril y mayo hayan sido relativamente pequeñas, y aunado al hecho de que varios estados retomaron algunas actividades productivas (a una mínima capacidad) a partir de junio, es de esperarse que ya hayamos iniciado el lento y largo camino hacía la recuperación de la industria nacional.

IVFAI Mayo20

Actividad de la industria manufacturera

Abril a Mayo de 2020

No obstante que el IVFAI de la industria manufacturera en su conjunto cayó -0.3% entre abril y mayo de este año, la buena noticia es que hubo algunas ramas de actividad que presentaron cierto nivel de recuperación en dicho periodo con cifras desestacionalizadas. A continuación se presenta la evolución de las diferentes actividades y se indica entre paréntesis el porcentaje de incremento o disminución (ordenado de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (60.2%); Fabricación de equipo de transporte (42.6%); Impresión e industrias conexas (33.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (8.9%); Otras industrias manufactureras (6.2%); Fabricación de prendas de vestir (5.0%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (4.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (3.8%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (2.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (2.6%); Industrias metálicas básicas (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-0.3%); Industria alimentaria (-1.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (-2.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (-4.6%); Industria química (-6.5%); Industria del papel (-8.9%); Fabricación de productos metálicos (-9.0%); Industria de la madera (-10.1%); Industria del plástico y del hule (-11.4%); y Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-13.5%).

Vemos que en el mes de mayo 11 actividades presentaron una mejoría respecto al mes de abril, mientras que otras 10 actividades cayeron. Por otra parte, es pertinente aclarar que no debemos dejarnos sorprender por algunos elevados porcentajes de incremento en la actividad manufacturera, ya que éstos se aprecian grandes porque parten de una base muy pequeña. Por ejemplo, en el caso de la actividad de Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir, la cual creció 60.2%, para ésta su índice pasó de 34.7 en abril a 55.6 en mayo, lo cual es indicativo de una mejora, pero implica que está 50.4% por debajo del nivel que registró en mayo de 2019.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Ahora, en cuanto a la evolución del IVFAI para la industria manufacturera en el periodo de mayo de 2019 a mayo de 2020, tenemos que éste cayó -37.1%. Al analizar la evolución de cada una de las ramas de actividad vemos cifras muy preocupantes. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.0%); Industria alimentaria (-3.7%); Industria química (-15.5%); Industria del papel (-21.6%); Industrias metálicas básicas (-23.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-23.9%); Otras industrias manufactureras (-27.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.0%); Impresión e industrias conexas (-32.9%);  Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-32.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-39.2%); Industria del plástico y del hule (-43.2%); Industria de la madera (-45.3%); Fabricación de productos metálicos (-47.0%); Fabricación de maquinaria y equipo (-47.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-50.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-64.1%); Fabricación de prendas de vestir (-76.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-76.9%); Fabricación de equipo de transporte (-80.7%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%).

Como se puede apreciar, en el comparativo anualizado de mayo de 2020, las 21 ramas de actividad manufacturera muestran retrocesos en cuanto a su volumen físico de producción.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, en relación al comparativo del acumulado de los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, se aprecia un panorama complejo porque la totalidad de la actividad manufacturera presenta una contracción de -16.3%. Al analizar cada una de las ramas de actividad vemos que sólo una presenta incremento y 20 muestran caídas. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-4.0%); Industria química (-4.6%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-5.4%); Industria del papel (-7.9%); Industrias metálicas básicas (-11.5%); Otras industrias manufactureras (-13.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-14.1%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Industria de las bebidas y del tabaco (-16.4%); Impresión e industrias conexas (-17.5%); Industria del plástico y del hule (-18.1%); Industria de la madera (-20.4%); Fabricación de productos metálicos (-20.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-23.5%); Fabricación de maquinaria y equipo (-24.7%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-29.5%); Fabricación de prendas de vestir (-35.8%); Fabricación de equipo de transporte (-38.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-39.4%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-41.7%).

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Empleo en el IMSS

Los porcentajes de caídas en la actividad industrial se dicen fácil, pero no podemos dejar de considerar que detrás de ellos hay miles de personas que laboran en la industria. Los datos del empleo formal que nos ofrece el IMSS reflejan una terrible situación en materia laboral. Tenemos que entre febrero y junio de este año el número total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.113 millones de personas, al haber pasado de 20.613 millones a 19.499 millones. Esta disminución implica la pérdida del 5.4% del total del empleo formal en el país.

Ahora, en cuanto a la industria, tenemos que en el mismo periodo el número de trabajos formales perdidos en las industrias extractivas fue de 7.9 miles; mientras que en las industrias de la transformación se perdieron 245.0 miles; en la industria de la construcción la caída fue de 164.3 miles; mientras que en las industrias eléctrica, captación y suministro de agua potable se perdieron 380 empleos. Entre estas cuatro actividades, que conforman la industria nacional, suman 417.5 miles de empleos perdidos, mismos que representan el 45.7% de la totalidad de empleos formales perdidos entre febrero y junio de este año.

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Conclusiones

Queda claro que la industria nacional tuvo un muy mal desempeño en el mes de mayo y que inclusive fue peor que abril, sin embargo, para algunos sectores de actividad manufacturera comenzó a darse una ligera recuperación respecto al mes inmediato anterior. Sin embargo, el principal problema que veremos en los próximos meses es que en la medida en que la recuperación avanza lentamente, más negocios se verán en la necesidad de despedir a más personal o cerrar definitivamente. Muchas fábricas están trabajando al 30% de su capacidad (otras tantas en un porcentaje inferior), y pues con ese nivel de operación no hay manera de mantener los costos fijos de las empresas. Vemos que ya se perdieron 1.113 millones de empleos formales registrados en el IMSS, siendo que la expectativa es  que se perderán cerca de dos millones antes de que concluya el presente año.

Dado lo anterior, es fundamental fortalecer el ambiente en el que trabajan las empresas, combatiendo el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país; activar un mayor número de créditos con fondos de garantía de Nafin, para que la tasa de interés que cobran los bancos no sea demasiado alta; entre otras medidas que he mencionado en anteriores entregas.

Finalmente, es fundamental que la gente use el cubrebocas para limitar la cantidad de contagios nuevos y minimizar el riesgo de que se vuelva a cerrar la actividad económica. Esto sin duda reforzaría la confianza de la gente para salir a comprar, lo que sin duda reactivará más rápidamente la actividad económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Con menor consumo, cae el nivel de vida de millones de mexicanos

Desde este espacio hemos comentado el enorme costo económico que ha tenido el cierre de buena parte de la actividad económica en México en los últimos meses. Una de las repercusiones más fuertes la vimos con el retiro de 12 millones de personas de la población económicamente activa en abril y mayo de este año, así como un incremento sustancial en el número de personas subocupadas, llegando éstas a 11 millones de personas en abril y luego a 13 millones de personas en mayo.

La obligación de cerrar muchas actividades económicas implicó el freno de buena parte de la actividad productiva y muestra de ello es que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) se contrajo -19.9% en el pasado mes de abril. Muchas empresas, al no tener ingresos por ventas y por el retraso en el pago de sus cuentas por cobrar, se vieron forzadas a disminuir los sueldos del personal o a realizar despidos de parte (o inclusive la totalidad) de sus empleados.  Por otro lado, muchos comercios también se vieron forzados a cerrar por parte de las autoridades sanitarias, lo que terminó por colapsar el consumo. Estos eventos constituyeron severos shocks de la oferta y demanda agregadas del país.  Estos shocks también afectaron a las personas autoempleadas (en la formalidad o informalidad), quienes tuvieron que suspender sus labores o trabajar menos horas.

Con esto en mente es que en esta entrega analizamos los primeros datos oficiales, que se hacen públicos, respecto de cómo se vio afectado el consumo privado en México en el primer mes del cierre de las actividades económicas (abril). Veremos que el golpe al consumo privado resultó tan duro como la caída en el nivel de actividad económica, pero con la salvedad de que las caídas en el nivel de consumo implican una pérdida real en el nivel de vida de la población.

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El INEGI informó que en el comparativo de abril de 2019 al mismo mes de 2020, el Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (con cifras originales) registró una caída de -22.3%, misma que es producto de una contracción de -21.2% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de -31.8% en el de bienes importados. Cabe señalar que esta caída de -22.3% en la totalidad del consumo privado es la mayor que se haya registrado en toda la historia del indicador y palidece en comparación con el -12.4% observado en mayo de 2009, cuando estábamos en plena crisis financiera internacional.

Ahora, profundizando en el análisis, tenemos que la caída de -21.2% en el consumo de bienes y servicios nacionales es producto de que el consumo de bienes retrocedió -20.3%, mientras que el de servicios cayó -22.1%.

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En cuanto a la caída de -20.3% en el consumo de bienes nacionales, éste se debió a que el de bienes duraderos (muebles, electrodomésticos, etc.) cayó -48.3%, el de los semiduraderos (ropa, calzado) -75.6%, mientras que el de los no duraderos (alimento) se contrajo en menor medida, un -5.7%. Por su parte, la disminución de -31.8% en el consumo de bienes importados es producto de que el consumo de bienes duraderos cayó -46.6%, el de bienes semiduraderos -33.3%, mientras que el de bienes no duraderos se contrajo -16.9%.

Los datos de empleo, desempleo y subempleo sugieren que el problema de falta de ingresos, y por lo tanto de consumo, se ha prolongado durante mayo, junio y julio. Es por ello que llama la atención que no obstante la fuerte caída en el nivel de consumo en México, la inflación durante junio fue de 0.55%, de manera que la inflación anualizada a dicho mes fue de 3.33%.

Este nivel inflacionario está dentro del rango objetivo del Banco de México y de hecho implica un alza de precios más bajo respecto al 3.95% anualizado observado en junio de 2019. Sin embargo, una pregunta emerge y es relevante: ¿De qué sirve una baja inflación si los mexicanos igual no tienen dinero para consumir? Como ya se señaló, las estadísticas nos muestran que 12 millones de personas se retiraron del mercado laboral y que por lo tanto dejaron de percibir ingresos y además hay 13 millones de personas en condiciones de subocupación (de hecho la tasa de subocupación pasó de 7.8% en mayo de 2019 a 29.9% en mayo de 2020). Desde luego que una mayor incidencia de la subocupación tiene un impacto directo en el nivel de ingresos de las personas que conservaron su ocupación o empleo a pesar del cierre de actividades económicas.

Derivado de esta situación, así como de los erráticos mensajes por parte del gobierno federal y de algunos legisladores del partido en el poder, así como de la expectativa de una caída del PIB de entre -8.0% y -12.0%, es que la inversión fija bruta aceleró su colapso, mismo que comenzó desde el 2019, año en el que el índice de volumen físico de ésta disminuyó -5.1%.

El INEGI informó que en abril de 2020 la inversión fija bruta se desplomó -36.9% a tasa anual, lo cual fue resultado de una caída de -36.2% en la construcción y de -52.6% en la inversión en maquinaria y equipo. Hacia adentro de la construcción, tenemos que la residencial se contrajo -40.8%, mientras que la no residencial disminuyó -31.4%.

Inversión abr20

Ahora, en cuanto a la inversión en maquinaria y equipo, tenemos que en abril de 2020 la de origen nacional cayó -52.6%, mientras que la de origen importado cayó -28.9%. Entrando en el detalle del colapso de la inversión en maquinaria y equipo nacional, tenemos que ésta cayó en esa magnitud porque la destinada a equipo de transporte disminuyó -63.2%, mientras que la de maquinaría, equipo y otros bienes disminuyó -34.3%. En relación a la maquinaria y equipo de origen importado, tenemos que la de equipo de transporte se contrajo -53.9%, mientras que la de maquinaria, equipo y otros bienes disminuyó -24.8%.

Estos datos son terribles para la economía nacional porque implican que muchos empresarios han dejado de confiar en la economía mexicana, al menos en el corto y mediano plazos, y con ello se cancelan las posibilidades de crecimiento económico; además de que es inminente la caída de la productividad de la mano de obra, por lo que se perpetuaran los bajos niveles de ingreso de la población ocupada.

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Ante este complicado panorama, ¿Qué podría hacer el gobierno federal para resucitar la inversión productiva? Como ya se señaló en pasadas entregas, es fundamental el fortalecer la confianza empresarial en qué las “reglas del juego” se mantendrán y que quien invierte en México gozará de certidumbre y seguridad para sus negocios. Hay que recordar que México salió este año del Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa 2020, elaborado por la consultora A.T. Kearney. El ranking incluye 25 sitios y México, tras ocupar en la edición del año pasado el lugar 25, ya no aparece este año. Aunado a lo anterior, es importante el modificar el marco fiscal para que se incentive la inversión productiva. En este sentido, el permitir la deducibilidad inmediata y total de las inversiones, sería un gran impulso.

Desafortunadamente, el consumo privado no se reactivará hasta que logremos cierto nivel de recuperación de la actividad económica. Debemos tener presente que la caída del consumo implica por definición un deterioro de los niveles de vida de la población y que de poco sirve el combate a la inflación cuando la población no tiene capacidad para comprar bienes y servicios. La recuperación económica  no se logrará si no se reestablecen las condiciones mínimas necesarias para que haya inversión productiva. Esperemos que después del viaje del presidente López Obrador a Washington esto le haya quedado claro y actúe en consecuencia.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La terrible crisis del empleo en México

La epidemia del COVID-19 ha dejado en México una secuela de destrucción. Al momento de escribir estas líneas el número de contagiados y de fallecidos, de los que se tiene registro, es de más de 252 mil y más de 30 mil respectivamente. Este sólo hecho supone un gigantesco costo para el país, pero desafortunadamente no es el único, ya que además hay que sumar los costos sociales y emocionales ocasionados por el cierre de las actividades económicas y que se ven reflejados en un severo deterioro de la calidad del empleo en nuestra nación.

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Para ilustrar los severos problemas en materia laboral que se vive en nuestro país, a continuación se presentan los principales resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) correspondiente a mayo, misma que fue elaborada por el INEGI:

1. La Tasa de Participación Económica fue de 47.4% respecto a la población de 15 años y más, cifra similar al 47.5% observado en el mes de abril de 2020. Esto implica que se mantiene la cifra de 12 millones de personas que dejaron de ser económicamente activas. Para darnos una idea de la disminución, tenemos que en el pasado mes de marzo la tasa de participación económica fue de 59.8%, pero debido a la suspensión laboral temporal ocasionada por las medidas de distanciamiento social, esta participación disminuyó dramáticamente. Es importante subrayar que se trata de una suspensión laboral sin percepción de ingresos de por medio y sin certeza de si se mantiene el vínculo laboral o de retorno al trabajo.

ETOE1

 

2. La encuesta arroja que en el quinto mes del año, la tasa de subocupación fue del 29.9% de la población ocupada, cifra superior en 4.5 puntos porcentuales a la registrada en el pasado mes de abril, cuando ésta fue de 25.4% (en mayo de 2019 era de apenas 7.2%). Este aumento representa un incremento de otras 2 millones de personas, para llegar a un total de 13 millones de personas subempleadas (que trabajan menos de 35 horas a la semana y quisieran laborar más horas).

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3. La población ocupada que no estaba yendo a trabajar, pero que mantiene el vínculo laboral disminuyó en 3.1 millones entre abril y mayo de 2020.

4. La ocupación informal en mayo de 2020 ascendió a 22.6 millones, por lo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 51.8%, cifra mayor en 4.1 puntos porcentuales comparada con la del mes previo cuando había 20.7 millones de personas en la informalidad.

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4. Dado de que cualquier persona de más de 15 años que trabaje al menos una hora a la semana (aunque sea lavando carros) no es considerada desempleada, es que en el mes de mayo la población desocupada se mantuvo sin cambios significativos con respecto a abril de 2020. Cabe señalar que en abril, se estimó que la población desocupada fue de 2.1 millones de personas, que equivalen a 4.7% de la Población Económicamente Activa (PEA), tasa superior en 1.7 puntos porcentuales respecto al mes inmediato anterior y en 1.2 puntos porcentuales mayor a la de abril del año pasado. Como se puede ver, las personas que se retiraron de la PEA no son consideradas como desempleadas (porque no están buscando trabajo), ya que de otra manera los desocupados serían unos 14.1 millones de personas al mes de mayo.

5. Derivado de lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no buscó trabajo pero que aceptaría uno si se lo ofrecieran, fue de 19.4 millones en mayo, lo que representa el 38.4% de la población no económicamente activa.

En la ETOE no se hace mención de los niveles de ingreso de la población que mantiene su empleo, pero como se puede ver, hay un enorme deterioro laboral por la enorme cantidad de gente que salió de la población económicamente activa y los millones que mantuvieron su ocupación, pero están en una condición de subempleados. Los datos también sugieren que ni la economía informal sirvió de escape para el desempleo ya que las personas que trabajan en la informalidad de hecho pasaron de 30.9 millones de en mayo de 2019 a 22.6 millones en el mismo mes de 2020.

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¿Qué podemos esperar para los próximos meses? La realidad es que el proceso de recuperación de empleos será extremadamente tardado. Mis estimaciones son en el sentido de que con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 10.5%, como lo estima el Fondo Monetario Internacional, al cierre del año se habrán perdido más de un millón de empleos formales y que eventualmente veremos el indicador de tasa de desempleo aumentar mes con mes, posiblemente a niveles cercanos al 10%, conforme las personas buscan reingresar a la población económicamente activa y no encuentren una fuente de empleo más que en la forma de autoempleo o en la informalidad. Desde luego que es de esperarse que la subocupación se mantenga alta.

El problema del desempleo y la crisis económica que estamos viviendo han ocasionado y exacerbarán los problemas de delincuencia en nuestro país. Diario vemos notas de cómo se han disparado los asaltos, los robos a casa habitación y negocios, así como todo tipo de actos criminales. Este es un fenómeno que desde mediados del mes pasado ya había sido advertido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNOCD, por sus siglas en inglés) emitió su reporte “COVID-19 y la cadena de suministros de drogas: de la producción y el tráfico al consumo”, en el que advierte que la crisis económica y el desempleo ocasionada por la pandemia de COVID-19 provocarán que más personas se enlisten en el crimen organizado y que un mayor número de campesinos se dediquen a la siembra de cultivos ilícitos, como marihuana y amapola. La agencia de la ONU aseguró que a México le espera una reducción de 6.5% de su PIB, la pérdida de hasta 14% de los empleos formales y pobreza extrema.

Además, advirtió de un mayor consumo de drogas en el mundo, debido a una sobreoferta a menor precio: “Por una reducción en la demanda, traficantes y distribuidores están acumulando grandes cantidades de droga (incluyendo en la frontera entre México y Estados Unidos), lo cual podría generar una sobreoferta (menor precio y más riesgo de sobredosis) una vez que se levanten las restricciones…Se espera que la crisis económica propicie un mayor uso de sustancias ilegales para acoplarse a las dificultades. Asimismo, se prevé un incremento en el uso de drogas más económicas”.

La UNOCD afirmó que durante el distanciamiento social aumentó la demanda de productos cannábicos y se registró una importante baja en la demanda de drogas de uso recreativo, concretamente las sintéticas y cocaína, debido al cierre de centros nocturnos y conciertos.

Concluye que ante un panorama en el que se ha visto afectado el traslado de drogas entre países (sobre todo a través de mulas humanas), las organizaciones criminales se diversificaron hacía otras actividades como el cibercrimen y el tráfico de medicinas falsificadas, además, “han llenado vacíos del Estado al proveer comida y servicios a la población vulnerable durante el confinamiento, ganando terreno en territorios y poblaciones en disputa”. Tal y como lo hemos visto en México en donde varios cárteles han entregado despensas a la población vulnerable.

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¿Qué hacer ante este complicado panorama? Es imperativo reactivar la economía, pero la falta de políticas públicas que estimulen la economía (por el lado de la oferta y de la demanda) hará que el proceso sea aún más largo y si a esto le sumamos el severo deterioro en el clima para invertir, pues el panorama se complica aun más. Por su parte, la inacción para frenar las importaciones subvaluadas es más que evidente ya que erróneamente se piensa que dejando entrar productos subvaluados, los consumidores tendrán productos más baratos, pero eso es totalmente falso ya que la subvaluación lo único que genera es ahorros para los importadores defraudando a un fisco que les acaban engordando la cartera. Todo parece indicar que la apuesta de los empresarios que puedan irá enfocada a la exportación a los Estados Unidos, lo cual tampoco será sencillo. Ojala que nuestros vecinos tengan una rápida recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomez

Industria y empleo: peor que una economía en guerra

Cada semana se publican más y más datos que dan cuenta del desastre económico que fue causado por el draconiano cierre de la actividad económica, el cual fue decretado en México por las autoridades federales, sin haber entendido el proceso de contagios y haciendo una mala copia de los cierres económicos realizados en China, Italia, España, Estados Unidos, entre otros. Es así que los costos económicos y sociales de las decisiones gubernamentales comienzan a verse plasmados en los indicadores económicos. En esta entrega veremos los datos de la producción industrial y un recuento de la evolución del empleo formal por actividad económica y entidad federativa.

Total de la industria

La semana que recién concluye, el INEGI informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) durante el pasado mes de abril y los datos son terriblemente alarmantes. Con cifras originales, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IVFAI cayó -29.3%, lo que constituyó su mayor disminución anualizada desde que se mide este indicador (1993). Esta contracción se debió a que la minería cayó -3.6%; la electricidad, gas y agua disminuyeron -3.5%, la construcción se redujo -38.0%, mientras que las industrias manufactureras retrocedieron -35.3%. De esta manera, en el comparativo del acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, la totalidad de la actividad industrial registró una caída de -9.3%, producto de un incremento de 2.4% en la minería; retroceso de -0.7% en electricidad, gas y agua; caída de -15.4% en construcción y contracción de -10.9% en las industrias manufactureras. Hasta el primer cuatrimestre del año la evolución de la actividad industrial en su conjunto es similar a la que vivimos con la crisis económica del 2009, aunque sabemos que esta crisis económica apenas comienza, por lo que el saldo esperado para todo el año es de una caída del IVFAI de entre -12.0% y -15.0%.

IVFAI Abr20-1

Industria de la construcción

En cuanto a la industria de la construcción, la cual no fue declarada como actividad esencial durante los meses de abril y mayo, registró una caída de -38.0% en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019. De igual manera, esta es la mayor caída en el sector desde que se tienen registros. Esta evolución fue producto de una caída de -40.4% en las obras de edificación, disminución de -31.9% en la construcción de obras de ingeniería civil y colapso de -33.0% en los trabajos especializados para la construcción. De esta manera, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que la industria de la construcción presenta una caída de -15.4%, producto de que las obras de edificación se cayeron -14.4%, la construcción de obras de ingeniería civil se contrajeron -21.1%, mientras que los trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

El colapso de la industria de la construcción durante abril de este año es muy preocupante por varias razones. Primero, porque la industria de la construcción es un indicador adelantado, mismo que incide en 66 ramas de actividad, por lo que su fuerte caída confirma los pronósticos de que este año será uno en el que en el mejor de los casos veremos una caída del PIB de entre 8% y 12%. En segundo lugar, porque nos habla de una cancelación de muchos de los proyectos de inversión, mismos que eran fundamentales para sentar las bases de una economía con perspectivas de crecer en los próximos años.

Industria manufacturera

En cuanto a la industria manufacturera, vemos que ésta presenta una caída de -35.3% en el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019. Esta terrible evolución es también la mayor desde que se tienen registros y es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (+1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.7%); Industria química (-7.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-10.0%); Industria del papel (-13.0%); Industrias metálicas básicas (-24.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.3%); Otras industrias manufactureras (-32.9%); Industria del plástico y del hule (-35.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-37.0%); Industria de la madera (-38.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-39.2%); Fabricación de productos metálicos (-40.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (-43.3%); Impresión e industrias conexas (-49.9%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-66.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-67.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-77.8%); Fabricación de prendas de vestir (-77.9%); Fabricación de equipo de transporte (-85.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%). Vemos que de 21 ramas de actividad solamente una registró incremento.

Con estos datos queda claro que la decisión del gobierno federal de cerrar la actividad económica durante abril y mayo, sin tomar en cuenta consideraciones demográficas ni regionales, golpeó a prácticamente toda la industria, pero en especial a las manufacturas de textil, vestido, automotriz, curtiduría, calzado y marroquinería. En el caso de automotriz no cabe duda que conforme se reactive la actividad internacional, pronto ésta ira recuperando su nivel de actividad, pero en el caso de las industrias textil vestido, calzado, curtiduría y marroquinería, el golpe ha sido brutal, y lo peor es que se espera que los datos de actividad de mayo sean igual o peor de malos que los de abril. Y es que estos sectores ya habían sido severamente golpeados en los años recientes por problemas como el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, por lo que el cierre de actividad se suma a los problemas ya existentes para crear un escenario catastrófico con pérdida de miles de empleos y cierre definitivo de la actividad de decenas de empresas.

IVFAI Abr20-2

En cuanto a la evolución de la industria manufacturera en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que ésta se contrajo -10.9%, producto de la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y los datos están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-0.8%); Industria de la madera (-1.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (-4.2%); Otras industrias manufactureras (-4.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-8.4%); Fabricación de productos metálicos (-9.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-10.0%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-10.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-11.7%); Industria del plástico y del hule (-13.6%); Impresión e industrias conexas (-14.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.2%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-18.8%); Fabricación de equipo de transporte (-20.8%); Industria del papel (-25.2%); Fabricación de prendas de vestir (-26.9%); Industria química (-29.0%); e Industrias metálicas básicas (-29.5%). Nuevamente vemos que de 21 ramas de actividad manufacturera, solamente una presenta aumento en términos reales.

Estos indicadores se dicen fácil, pero hay que entender que con la contracción de la actividad económica, viene aparejada una disminución de los empleos formales e informales. A continuación veremos cuál ha sido la evolución del empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

Empleo en el IMSS

En el comparativo de febrero  a mayo de 2020, vemos que el total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.030 millones de personas. Esta enorme pérdida de empleos formales se debido a la siguiente evolución (en paréntesis se indica la variación nominal): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (-59,028); Industrias Extractivas (-7,349); Industrias de  Transformación (-210,920); Industria de  la Construcción (-262,317); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-576); Comercio (-97,079); Transportes y Comunicaciones (-36,778); Servicios para Empresas, Personas y El Hogar (-367,473); y Servicios Sociales y Comunales (11,154). Con estos datos queda claro que la industria perdió 481,162 empleos formales en el periodo de febrero a mayo de 2020, y lo que es peor es que la pérdida de empleos seguirá en muchas empresas aunque paulatinamente se haya retomado la actividad económica en junio y los meses siguientes.

IMSS May20

Ahora, en cuanto a la evolución por entidad federativa en el periodo de febrero a mayo de 2020, tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño en valores absolutos): Tlaxcala (-3,336); Tabasco (-4,117), Colima (-4,223), Campeche (-5,465), Chiapas (-5,743), Zacatecas (-6,689), Durango (-7,487), Morelos (-7,735), Oaxaca (-10,797), Hidalgo (-12,158), Guerrero (-12,312), Aguascalientes (-12,740), Michoacán (-14,566), Baja California (-17,450), Nayarit (-17,565), Yucatán (-18,814), San Luis Potosí (-18,930), Baja California Sur (-22,445), Tamaulipas (-27,957), Chihuahua (-31,191), Sonora (-32,751), Coahuila (-33,261), Querétaro (-34,107), Puebla (-36,426), Guanajuato (-42,416), Sinaloa (-43,597), Veracruz (-46,300), Mexico (-58,652), Jalisco (-67,642), Nuevo León (-85,385), Quintana Roo (-113,798) y Distrito Federal (-174,311).

¿Qué puede hacer el gobierno federal para que la actividad económica se recupere en un periodo menos largo? Sin duda hay muchas cosas que se pueden realizar y que no requieren de un presupuesto. En primer lugar tenemos el combatir el contrabando y la subvaluación de todo tipo de mercancías en las aduanas del país. Esto requiere ajustes normativos para que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas pretenden ser ingresadas al país con precios ridículamente bajos. También se debe sancionar al contrabando no documentado como Delito Grave del Orden Federal. De igual manera, se pueden fortalecer los esquemas como el de créditos FONACOT para que se incentive el consumo de productos hechos en México por parte de quienes gozan de dicha prestación. También es importante fomentar el Programa IMPULSO NAFIN + ESTADOS para que más empresas puedan acceder al financiamiento bancario con tasas de interés no mayores al 13.9% anual. Otro aspecto que es muy relevante es que las grandes cadenas nacionales y tiendas departamentales reviertan la prioridad que le dan a los productos importados respecto de los nacionales y tengan un mejor trato con sus proveedores nacionales, a quienes en múltiples ocasiones les cobran todo tipo de descuentos y bonificaciones en aras de mantener ellos su rentabilidad, a costa del fabricante nacional. Se debe hacer valer el Convenio de Buenas Prácticas Comerciales. Así como estas acciones, hay muchas más que se pueden llevar a cabo y que sin duda se traducirán en una industria mexicana que tardará menos en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Sigue el deterioro de la calidad del empleo en México

Una semana más que trascurre y se siguen acumulando indicadores que dan cuenta de lo mal que arrancamos el 2020. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2020. Y si bien, a esa fecha aún no comenzaban los estragos económicos que ha ocasionado el encierro y cese de actividades no esenciales declarado por parte del gobierno federal ante la pandemia del COVID-19, los indicadores oficiales ya daban cuenta de un mayor deterioro en las condiciones laborales de nuestro país en los primeros tres meses del año. A continuación se detallan dichos indicadores.

La ENOE de INEGI reporta que la población ocupada total en México pasó de 54.152 millones en el primer trimestre de 2019 a 55.352 millones de personas en el primer trimestre de 2020, lo que implica un incremento de 1.2 millones de personas o un 2.2% de aumento. En el mismo periodo el número de personas desocupadas aumentó de 1.886 millones en los primeros tres meses de 2019 a 1.976 millones de personas en los mismos meses de 2020, lo que implica que el número de desempleados creció en casi 90 mil personas en el último año, cifra equivalente a un incremento de 4.8%. A pesar del aumento en el número de desocupados, a simple vista, pareciera que el incremento en el tamaño de la población ocupada es indicativo de que México mantiene un buen ritmo de “creación” de puestos de trabajo, pero la realidad es que aunque si se están creando “oportunidades” laborales, la mayoría son de mala calidad, tal y como veremos a continuación.

Subocupación en la población ocupada

Un primer indicio del deterioro en la calidad del trabajo lo tenemos en el aumento de la población ocupada en condiciones de subocupación. Y es que si bien en el último año hay 1.2 millones de personas adicionales “trabajando”, también es cierto que la población subocupada pasó de 3.683 millones de personas en el primer trimestre de 2019 a 4.685 millones en el primer trimestre de 2020, lo que implica que ahora hay poco más de un millón de personas adicionales en un estatus de subocupación. De esta manera, los subocupados pasaron de representar el 6.80% de la población ocupada en el primer trimestre de 2019 a ser el 8.47% en el primer trimestre de 2020.

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Incidencia de la economía informal

Un segundo indicio del deterioro de la calidad del empleo lo tenemos por el incremento en el número de personas que trabajan en la economía informal. En el primer trimestre de 2019 la población ocupada en el sector informal fue de 15.039 millones de personas, mientras que en el mismo trimestre de 2020 es de 15.282 millones, lo que implica un incremento de poco más de 243 mil personas.  Se debe precisar que la población ocupada en el sector informal se refiere a aquellas personas que trabajan en unidades económicas no agropecuarias operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa. Esto implica que a los 15.282 millones de personas que laboran en la informalidad, hay que sumarle aquellas personas que trabajan para una empresa formal, pero que no están registradas como empleadas por dicha empresa.

Derivado de lo anterior es que la Tasa de Informalidad Laboral 2 representó al 51.96% de la población ocupada en el primer trimestre de 2020. La TIL2 se refiere a la proporción de la población ocupada no agropecuaria que comprende a la suma, sin duplicar, de los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, con aquellos otros ocupados no agropecuarios cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo. En este sentido, es ilustrativo ver que en marzo de 2019 había 20.348 millones de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representaba el 37.6% de la población  ocupada en el primer trimestre de 2019. Para marzo de 2020 el número de trabajadores registrados en el IMSS es de 20.482 millones de personas, cantidad que representa el 37.0% de la población ocupada en el primer trimestre de 2020. Puede verse que la participación de la fuerza de trabajo registrada en el IMSS respecto del total disminuyó en el último año y es de esperarse que dicha participación  continúe cayendo ya que entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020 se han perdido casi 421 mil puestos de trabajo formales.

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Nivel de ingresos de la población ocupada

Otra manera de ver el deterioro en la calidad del empleo lo podemos observar al analizar el comportamiento de la población ocupada por nivel de ingreso. Si bien el salario mínimo pasó de $102.68 pesos en el primer trimestre de 2019 a  $123.22 pesos en el mismo trimestre de 2020, se observa un deterioro importante en los ingresos de algunos grupos de población  ocupada.

Es verdad que entre el primer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020 la población ocupada que no tiene ingresos pasó de ser 3.123 millones de personas a 2.908 millones, lo que implica una disminución de 215 mil personas, equivalente a una caía de -7.4%. Sin embargo, fuera de esta buena noticia, se observa un importante deterioro ya que en el último año la población ocupada que tiene ingresos inferiores a un salario mínimo al día se incrementó de 10.642 millones a 12.533 millones, lo que implica un aumento de 1.890 millones de personas, equivalente a un 15.1%. Por su parte, en el mismo periodo la población ocupada que gana entre 1 y 2 salarios mínimos al día pasó de 17.141 millones de personas a 19.781 millones, lo que equivale a 2.640 millones de personas, equivalente a un alza de 13.3%. Algo que es muy preocupante es que los que ganan entre 2 y 3 salarios mínimos cayeron de 9.818 millones de personas a 8.613 millones, lo que implica una caída de 1.205 millones de personas, equivalente a una reducción de -14.0%. Es aún más preocupante que el número de personas que ganan entre 3 y 5 salarios mínimos disminuyeron de 4.522 millones a 3.715 millones de personas, lo que representa 807 mil personas menos en estos mayores niveles de ingreso, lo que representa una disminución de -21.7%. Finalmente, los que ganan más de 5 salarios mínimos al día pasaron de ser 1.741 millones de personas en el primer trimestre de 2019 a apenas 1.534 millones de personas en el mismo trimestre de 2020, lo que significa una reducción de casi 207 mil personas, equivalente a -13.5%.

Estas cifras nos indican que en México, apenas el 2.8% de la población ocupada declara ganar más de $1,100  pesos diarios o $33,430 pesos al mes. Mientras que el 63.6% de la población ocupada gana menos de $246 pesos diarios o unos  $7,500 pesos al mes.

PO nivel de ingreso I20

Condiciones críticas de ocupación

En base a los datos antes arriba mencionados es que no debería sorprendernos que la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación  (TCCO) pasó de representar el 18.96% de la población  ocupada en el primer trimestre de 2019 a ser el 22.58% de la población ocupada en el mismo trimestre de 2020. La TCCO se refiere al porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado (no encuentran más trabajo aunque lo buscan), más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Conclusiones

Los indicadores aquí presentados dan cuenta de que el mercado laboral de México continúa absorbiendo a quienes se integran a éste, pero la mayor proporción se incorporan a la economía informal y/o a puestos de trabajo que los mantienen laborando por debajo de las horas que están dispuestos a trabajar. Por el lado de los ingresos, queda claro que no obstante el incremento al salario mínimo, las personas que obtienen los mayores niveles de ingreso son cada vez una menor proporción de la fuerza laboral. Lamentablemente estos indicadores habrán de deteriorarse de manera considerable en el segundo trimestre y en lo que resta del año. Es por ello que se deben tomar medidas urgentes para salvar el empleo y una de ellas es el hacer frente decidido en contra del contrabando y subvaluación de mercancías importadas. En la medida en que se le ponga un freno a la competencia ilegal que representan buena parte de las importaciones, más rápido podremos ver la recuperación de fábricas y el empleo nacionales. En las siguientes entregas hablaremos de otras medidas urgentes, y que no cuestan, que se pueden implementar en beneficio del empleo formal y bien remunerado en México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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