ONU Desarrollo 2La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recién publicó el documento Situación económica mundial y prospectiva 2020 y en él se abordan varios de los principales problemas y retos en materia económica, comercial, monetaria, energética y ambiental, que el mundo afronta y que se intensificarán en el futuro inmediato. En esta entrega se presenta un resumen de algunos de ellos con el fin de valorar que tan bien preparados estamos en México para enfrentarlos.

El deterioro generalizado de las perspectivas económicas mundiales puede causar contratiempos para el logro de los objetivos de desarrollo. Una economía global dinámica e incluyente es esencial para cumplir los ambiciosos objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Pero las disputas comerciales prolongadas y la incertidumbre política casi generalizada que la economía mundial ha experimentado, generó un deterioro significativo y de amplia base durante el año pasado. Esto obstaculiza los esfuerzos para reducir la pobreza, crear empleos decentes, ampliar el acceso a energía limpia, y lograr muchos otros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial cayó a 2.3% en 2019, la más baja desde la crisis financiera mundial de 2008-2009. Esta desaceleración se produce aunado al creciente descontento con la calidad social y ambiental del crecimiento económico, a la par de desigualdades generalizadas y profundización de la crisis climática. A pesar de que las tensiones comerciales mundiales disminuyen en algunos frentes, el probabilidad de recaída es alta, ya que los problemas que subyacen a estas disputas aún no se han abordado en profundidad. Bajo el supuesto de que los riesgos no se materialicen, se pronostica un repunte modesto en el crecimiento global del 2.5% para 2020, aunque la incertidumbre política seguirá afectando los planes de inversión.

La incertidumbre en la política comercial ha afectado la inversión y las exportaciones mundiales. La guerra comercial con su aumento de aranceles han alimentado la incertidumbre política, reducido significativamente la inversión y mermado la tasa de crecimiento del comercio mundial a 0.3% en 2019, su nivel más bajo en una década. El comercio bilateral entre los Estados Unidos de América y China se ha desplomado, con importantes interrupciones en las cadenas de suministro internacionales. Los sectores mundiales de la electrónica y el automóvil, que tienen amplias redes de producción entre países, se han visto particularmente afectados. Sin embargo, algunos países se han beneficiado de un aumento en la participación del mercado de exportación global, ya que las empresas buscan obtener insumos de países que no están directamente afectados por el aumento de los aranceles.

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Las tensiones comerciales se han entrelazado con las fragilidades financieras. La economía mundial está plagada de riesgos que amenazan la estabilidad financiera. Derivado de condiciones monetarias relajadas durante mucho tiempo en las economías desarrolladas y el rápido crecimiento del crédito en algunas economías emergentes, los altos niveles de deuda ahora son generalizados. Los niveles elevados de deuda no solo plantean riesgos financieros por sí mismos, sino que también reducen la resistencia de una economía a los choques, creando una fuente de fragilidad en casos de un mayor deterioro de la actividad económica. Una escalada de las tensiones comerciales mundiales podría exacerbar estas debilidades si se provocaran flujos financieros hacía activos más seguros (por ejemplo los estadounidenses) entre los inversores, impulsando una apreciación del dólar de los Estados Unidos y un endurecimiento implícito de las condiciones monetarias en los países en desarrollo.

Hay una creciente preocupación de que la política monetaria ha alcanzado sus límites… Las políticas monetarias sobreutilizadas han demostrado ser insuficientes para estimular la inversión, que en muchos países se ve frenada más por la falta de confianza empresarial que por los costos financieros de ésta. Por su parte, gran parte de la deuda global acumulada recientemente se ha canalizado hacia activos financieros en lugar de aumentar la capacidad productiva, lo que denota una desconexión preocupante entre el sector financiero y la actividad económica real. La fuerte demanda de bonos soberanos con tasas de rendimiento negativo (como se han registrado en Europa durante los últimos cinco años) sugiere que muchos inversores están más dispuestos a soportar pequeñas pérdidas que a realizar inversiones productivas, lo que indica una visión muy pesimista sobre las posibilidades de crecimiento económico en el futuro. Sin signos de una recuperación significativa de la inversión en el corto plazo, es de esperarse que el crecimiento de la productividad seguirá siendo débil.

Los riesgos permanecen fuertemente inclinados a la baja. El modesto repunte del crecimiento mundial previsto para 2020 está basado en el supuesto de que no se materialicen numerosos riesgos que acechan en el horizonte: que las tensiones comerciales y los aranceles no se intensifican aún más; que el Brexit concluya con un marco transparente para la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea; que las fricciones geopolíticas no se intensifiquen; que los riesgos para la estabilidad financiera permanezcan contenidos; y que las crisis climáticas catastróficas permanezcan a raya. Incluso una pequeña desviación de cualquiera de estas estipulaciones podría generar una mayor desaceleración en el crecimiento mundial en 2020. Por ejemplo, un estallido de tensiones comerciales que lleve a las empresas en las economías desarrolladas y en el este de Asia a posponer solo el 1% de la inversión podría provocar que el comercio mundial desacelerarse a una tasa de crecimiento de apenas 0.6% y el crecimiento del PIB a solo 1.8% en 2020. Esto se compara con las proyecciones de referencia del 2.3% y 2.5%, respectivamente.

Se necesita una combinación de políticas fiscal y monetaria más equilibrada. En un contexto de preocupación por las políticas monetarias sobreutilizadas, se requiere una combinación de políticas económicas más equilibrada. Si bien los bancos centrales han respondido rápidamente al deterioro de las perspectivas mundiales, la política fiscal generalmente se ha subutilizado como herramienta anticíclica. Con las tasas de interés en mínimos históricos, los gobiernos que tengan espacio fiscal, deberían hacer uso de las condiciones financieras favorables actuales para atender sus necesidades de inversión pública. Sin embargo, los altos niveles de deuda y los déficits fiscales considerables limitan el margen de estímulo fiscal en muchos casos, como es el caso de México.

Las políticas nacionales deben complementarse con una cooperación mundial más efectiva. Muchos desafíos de desarrollo son de naturaleza global y no pueden abordarse adecuadamente mediante políticas estructurales nacionales por sí solas. Las políticas nacionales deben complementarse con una cooperación internacional más efectiva para lograr objetivos compartidos, particularmente en las áreas de cambio climático, comercio internacional y finanzas. A medida que el equilibrio económico global está cambiando de la Unión Europea, los Estados Unidos y otros países desarrollados hacia China, India y otros países en desarrollo, el poder de toma de decisiones económicas globales también está cambiando.

El progreso hacia niveles de vida más altos se ha estancado para muchos. En términos per cápita, se proyecta que la economía mundial crecerá un 1.5% en 2020 (México está en el rango de países que tendrán un crecimiento de su PIB por habitante de entre -0.5% y +0.5%). El escenario base proyecta una aceleración modesta en el crecimiento del PIB en muchas regiones en desarrollo, y se espera que África Oriental y Asia Oriental continúen exhibiendo un rápido crecimiento de los ingresos. Sin embargo, 1 de cada 5 países verá los ingresos per cápita estancados o disminuidos este año. En un tercio de los países en desarrollo que dependen de los productos básicos (hogar de 870 millones de personas), los ingresos reales promedio son más bajos hoy que en 2014.

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Erradicar la pobreza dependerá cada vez más de abatir la desigualdad. La proporción de la población que vive en la pobreza extrema ha disminuido de manera constante y significativa en las últimas décadas, en gran parte debido a las experiencias exitosas en China e India. Si bien se han logrado progresos en términos globales, el número de personas que viven en la pobreza extrema ha aumentado en varios países del África subsahariana y en partes de América Latina y el Caribe y Asia occidental. El progreso sostenido hacia la reducción de la pobreza requerirá tanto un impulso significativo para el crecimiento de la productividad como compromisos firmes para abordar los altos niveles de desigualdad.

Los riesgos climáticos representan cada vez más amenazas para la humanidad… Los riesgos asociados con la crisis climática se están convirtiendo en un desafío cada vez mayor para muchos países, y la acción climática debe ser una parte integral de cualquier combinación de políticas. La única forma de romper la conexión entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la actividad económica es cambiar la combinación energética. La lucha contra el calentamiento global requerirá una fuerte voluntad política y el despliegue completo de todos los instrumentos de política disponibles.

…Mientras que muchas acciones políticas actuales carecen de visión a largo plazo, lo que agrava los riesgos globales. Los riesgos climáticos continúan siendo subestimados, alentando decisiones miopes que expanden la inversión en activos intensivos en carbono. La transición a un mundo que pone precio al carbono, donde los contaminadores asumen una parte cada vez mayor de los costos ambientales asociados con sus actividades, expondrá vulnerabilidades generalizadas entre los tenedores de activos intensivos en carbono. En términos más generales, la falta actual de una visión a largo plazo hará que los objetivos ambientales sean extremadamente difíciles de alcanzar.

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Muchos países pueden beneficiarse de la transición energética… La transición a una combinación energética más limpia tiene el potencial de traer no solo beneficios ambientales sino también beneficios económicos para muchos países. Por ejemplo, los grandes importadores de combustibles fósiles se beneficiarán del desarrollo de fuentes locales de energía renovable, lo que conducirá a mejoras en la seguridad del suministro de energía y los equilibrios externos. Mientras tanto, algunos países verán una mayor demanda de recursos utilizados en tecnologías bajas en carbono, incluidos metales y materiales necesarios para sistemas de energía renovable, edificios eficientes y nuevas formas de transporte. En última instancia, la transición dará lugar a un mayor valor de los recursos naturales como el sol, el viento y las vías fluviales, y a un mayor apoyo para la protección y expansión de los bosques a medida que se hunde el carbono.

…pero los costos y beneficios no se compartirán por igual. Las consecuencias económicas y sociales de la transición energética global serán necesariamente de largo alcance. Los costos y beneficios se distribuirán de manera muy desigual dentro y entre los países; Las discrepancias deben reconocerse y abordarse mediante acuerdos de cooperación para garantizar una transición justa.

Acciones urgentes pueden acelerar el progreso hacia el logro de los objetivos mundiales de desarrollo sostenible relacionados con la energía… Las estrategias para la entrega de energía accesible, confiable y descarbonizada están disponibles pero requieren priorización política y apoyo público. Lograr la disminución necesaria en los niveles de emisión requerirá una combinación de cambios tecnológicos para mejorar la eficiencia energética; cambio de comportamiento para promover la conservación de energía y la expansión de los sumideros de carbono; inversión en la infraestructura y tecnología requerida para cambiar la composición de la combinación energética; y el desarrollo y despliegue de tecnologías de captura y secuestro de carbono.

A manera de conclusión podemos señalar que queda claro que persisten importantes riesgos de diversa índole a nivel mundial y que México desafortunadamente resulta vulnerable por los siguientes motivos: no ha sabido crear un clima de negocios que incentive la inversión privada; por su elevada dependencia con la economía de Estados Unidos y la amenaza latente de que nos quieran poner aranceles cuando hagamos algo que no le guste al presidente Donald Trump; porque dados su niveles de endeudamiento y bajo nivel de recaudación tributaria, tiene prácticamente nulo margen fiscal para incentivar el crecimiento económico con algo además de la política monetaria; porque ha dado pasos hacía atrás golpeando el mercado de energías renovables y dando prioridad a combustibles fósiles y el carbón; y porque a todas luces se ha aislado del mundo en muchos temas. Aquí están las advertencias y sugerencias que hace la ONU, depende de nosotros hacer algo al respecto.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Un comentario

  1. Un artículo que analiza la realidad mundial y señala las implicaciones en México. Me parece que el panorama si bien es riesgoso y hay muchas probabilidades que empeore, también pienso que al final las cosas afortunadamente se equilibran por si mismas. Por ejemplo, al final Trump es predecible, ya que se le conoce más. Su mayor interés es electorero, ya quedó claro, Sabe que el estado de la economía son votos a favor del partido gobernante, Entonces si se nota que está comenzando a cuidar más la economía. Aún con la disputa con China, ya firmaron una etapa de solución, que aunque es simbólica, precisamente es lo que esperan los mercados que se mueven por expectativas. Otro ejemplo, es nuestro país, donde en los últimos días el tipo de cambio y bolsa alcanzaron niveles mínimos y máximos respectivamente del sexenio. Cemex, cuyas acciones disminuyeron más de 40% en los 2 últimos años, ha tenido un repunte que probablemente continuará a partir de expectativas de mucha mayor inversión en la construcción. En el caso del Brexit, si bien ganó la opción de desintegración comercial, al menos ahora hay una certeza del camino, y por ende bajó la incertidumbre. Mientras haya un buen nivel de independencia económica en un país (que no dependa del gobierno, ni de pequeñas élites) los mismos mercados tienden a autocontrolarse. De cualquier forma hay riesgos que mencionas, que como indicas también en muchos casos son oportunidades al mismo tiempo, como la desigualdad económica, el hecho de que la economía tienda a tener menos conexión con la realidad (por la preponderancia en ganancias de los activos financieros), el cambió climático, las energías renovables son temas muy graves, y aún más en México debido a políticas erradas, y no solo de ahora donde si bien es cierto se ha llegado al colmo de insensatez y falta de toma de decisiones fundamentadas, sino también de sexenios anteriores. Nosotros, como sector moda, o más específicamente sector calzado, nos vemos afectados en la realidad y en percepción de riesgo por todos los factores que indicas. Por ello, es nuestra responsabilidad y obligación, seguir impulsando y exigiendo políticas públicas adecuadas, para también como parte del sector privado hacer lo que corresponde. Los males de un país nunca pueden solo asignarse al gobierno, porque al final el gobierno es nuestra representación, emana de nosotros, somos nosotros mismos al final. A hacer bien la tarea todos….

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