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La receta para crecer una vez más

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El premio Nobel de Economía, Robert Solow.

Diversos estudiosos del fenómeno del crecimiento económico, como el economista Robert Solow (1924), han puesto un enorme énfasis en la necesidad de las inversiones en bienes de capital como un requisito indispensable para que pueda generarse el ansiado crecimiento. Las inversiones en activos de capital, tales como fábricas, maquinaria, herramientas y otros equipos para la producción, son indispensables porque son el medio a través del cual las empresas generan ingresos y mejoran su eficiencia operativa.

Los bienes de capital mejorados aumentan la productividad del trabajo, permitiendo a las empresas pagar mejores sueldos y ser más productivas y eficientes. Más equipamiento en las fábricas provoca un incremento en la rapidez con la que se producen los bienes y servicios; además de que las nuevas inversiones suelen ahorrarle costos a las empresas, lo que le permite a éstas incrementar sus utilidades.

Con esto en mente, queda claro porque se ha argumentado tanto respecto a que buena parte de la razón por la cual el PIB cayó -0.8% en el segundo trimestre de 2019 (con cifras originales) se debe a la importante caída que ha registrado la inversión fija bruta. La evidencia estadística muestra que el coeficiente de correlación entre la tasa de crecimiento económico y la tasa de aumento de la inversión física es muy elevado, siendo éste de 0.79 para el periodo del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2019.

De acuerdo con cifras del INEGI, el segundo trimestre de 2019 resultó muy negativo para la inversión fija bruta total ya que su índice de volumen físico cayó -7.3% respecto al mismo trimestre de 2018, lo que representa la mayor caída anualizada para este indicador desde el cuarto trimestre de 2009, año en el que vivimos la última gran crisis económica en nuestro país. Con la caída anualizada del segundo trimestre de 2019, se acumulan tres trimestres consecutivos con caídas en este indicador, lo que es indicativo de que el freno en la inversión ya se venía arrastrando desde el cierre del sexenio anterior. Esto puede deberse a la incertidumbre generada por el cambio de gobierno federal y algunas decisiones que se anunciaron tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, tales como la cancelación del NAIM.

Resulta pertinente señalar que la inversión fija bruta no tuvo un desempeño muy vigoroso en el pasado sexenio del gobierno federal, ya que el crecimiento promedio anualizado entre 2013 y 2018 fue de apenas 0.8%, y no obstante esto, la tasa de crecimiento del PIB en el mismo periodo fue de 2.41%. En contraste, en el sexenio de Felipe Calderón la tasa de crecimiento promedio de la inversión fija bruta fue de 3.1%, con una tasa de crecimiento del PIB de 1.76%.

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Entrando en los detalles tenemos que la caída anualizada de -7.3% en el volumen físico de la inversión fija bruta en el segundo trimestre de 2019 se debió a la combinación de varios factores. Por un lado, tenemos que la inversión en construcción se contrajo -5.9%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo de desplomó -9.1%. Ambas caídas son preocupantes, pero es más grave la de maquinaria y equipo porque, si tomamos en consideración la depreciación, implica un menor stock de capital por persona ocupada. Esto complica las posibilidades de aumentar la productividad de la mano de obra.

Profundizando en la caída de -5.9% en la construcción, vemos que ésta se debió a una contracción de -6.2% en la construcción residencial y una caída de -5.6% en la construcción no residencial. Por su parte, la caída de -9.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debió a que la inversión en maquinaria y equipo nacional disminuyó -4.0%, mientras que la de origen extranjero cayó -12.4%.

La contracción de -4.0% en la inversión en maquinaria y equipo nacional se debe a que no obstante que la inversión en equipo de transporte aumentó 7.7%, la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes se desplomó -21.4% anualizado. Por su parte, la caída de -12.4% en la inversión en maquinaria y equipo importado se debió a que el equipo de transporte importado disminuyó -6.2%, mientras que la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado retrocedió -13.4%. Las disminuciones en maquinaria y equipo son verdaderamente alarmantes y muestran el verdadero tamaño del freno económico que estamos viviendo y que enfrentaremos en los próximos meses. Es por ello que la expectativa, por parte de los analistas encuestados por el Banco de México, que consideran que este año el PIB crecerá 0.5% pecan de optimistas, siendo que la proyección de GAEAP está en un rango de -0.5% a 0.0%.

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De esta manera, el balance del primer semestre de 2019 es de una caída de -4.1% en la inversión física total, lo que se debió a una caída de -2.7% en la inversión en construcción y un retroceso de -6.0% en la inversión en maquinaria y equipo total. Preocupa demasiado la contracción de -16.0% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional y la caída de -7.9% en la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado.

¿Más allá de la incertidumbre generada desde el propio sector público con algunas decisiones poco amigables con el sector productivo, de qué otra manera ha contribuido el gobierno a la caída en la inversión? De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el gasto neto del sector público presupuestario muestra una caída de -15.8% en la inversión física, lo que implica una disminución de 45,583 millones de pesos. Cabe señalar que si se excluye la inversión de PEMEX, la caída de la inversión física sería de -23.2% y es menor a los 200 mil millones de pesos en los primeros siete meses de 2019.

700x420_rodillos-carretera-istockOtra forma de ver la caída en la inversión física presupuestaria por parte del sector público federal es a través de su clasificación funcional. Los datos de la SHCP muestran que en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión en comunicaciones y transportes cayó en -40.3%, la inversión en educación se desplomó -76.2%, la de salud cayó -29.4%, mientras que la del sector energético (hidrocarburos y eléctrico) retrocedió solamente -1.4%.

Con estas cifras queda claro, que por donde se le quiera ver, México es un país que está dejando de apostarle al futuro por haber disminuido de manera tan importante su inversión física. Esta tendencia debe revertirse cuanto antes para poder revertir la caída en el PIB y continuar sentando las bases para una economía más eficiente y productiva.

Y es que además de cancelar posibilidades de crecimiento, la caída de la inversión productiva, nos coloca en una desventaja respecto a otras naciones que al realizar inversiones importantes se hacen más productivos, lo que les permitirá ser más competitivos en sus exportaciones, las cuales terminarán desplazando la producción nacional, en perjuicio de la rentabilidad de los negocios y de la creación de empleos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La realidad de la industria manufacturera mexicana

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La industria manufacturera mexicana es una de contrastes con sectores creciendo a tasas promedio anual superiores al 8%, mientras que otros presentan caídas ininterrumpidas

De acuerdo con cifras del INEGI, en el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018, la economía de México (medida a través de su Producto Interno Bruto –PIB-) registró una tasa real de crecimiento promedio anual de 2.73%, mientras que la industria manufacturera observó una de 2.70%. Este ritmo de crecimiento sin duda es enviadiable para muchas otras naciones, como los Estados Unidos y buena parte de la zona Euro, que han visto menores tasas de crecimiento. No obstante lo anterior, queda claro que este crecimiento en México fue insuficiente para abatir la pobreza y mejorar el nivel de vida de la mayoría de la población ocupada.

Esto se debe a que estas cifras agregadas, al igual que la mayoría de los análisis que se hacen en base a promedios, ocultan la realidad de muchas industrias manufactureras, las cuales han observado dificultades durante los últimos años.

Para ilustrar este punto, a continuación presento la tasa de crecimiento real promedio anual para el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018 para cada una de las ramas de actividad de la industria manufacturera: Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (8.50%); Fabricación de equipo de transporte (5.96%); Fabricación de maquinaria y equipo (4.40%); Industria de las bebidas y del tabaco (3.90%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (3.25%); Fabricación de productos metálicos (3.10%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.87%); Otras industrias manufactureras (2.77%); Industria del papel (2.68%); Industria del plástico y del hule (2.51%); Fabricación de prendas de vestir (1.76%); Industria alimentaria (1.69%); Industrias metálicas básicas (1.42%); Industria de la madera (1.40%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (1.35%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (1.08%); Impresión e industrias conexas (0.70%);  Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.24%); Industria química (-1.29%); y Curtido y acabado de cuero y piel, fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.96%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-12.44%).

Como puede apreciarse, en nuestro país hay sectores que durante el actual sexenio registraron un desempeño formidable, hay otros con tasas promedio mediocres de crecimiento de su valor agregado, mientras que hay tres sectores que inclusive presentan tasas de crecimiento reales negativas.

Para complementar el análisis, es importante también mencionar que en México durante el primer trimestre de 2018, de las 21 ramas de actividad que compone el PIB manufacturero, sólo 5 sectores representan el 66.8% de éste. A continuación se presentan los sectores con mayor contribución al PIB manufacturero (en paréntesis se especifica su contribución porcentual): Industria alimentaria (23.2%); Fabricación de equipo de transporte (19.8%); Industria química (8.6%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (8.6%); e Industrias metálicas básicas (6.6%). De esta manera tenemos que si a  estos 5 sectores les va bien, se da la apariencia de que a la industria manufacturera de México le está yendo bien, siendo que no necesariamente ese es el caso, como se explicó líneas arriba.

Esto es especialmente importante porque de acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, estos cinco sectores manuactureros le dan empleo al 56.38% del total de población ocupada en la manufactura en México. Esto implica que estos cinco sectores básicamente mueven el PIB manufacturero de México, pero sólo dan empleo a poco más de la mitad de las personas que laboran en la industria de la transformación a nivel nacional.

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Cinco sectores manufactureros representan más de dos terceras partes del PIB manufacturero en México, pero sólo emplean al 56% de la fuerza laboral de la industria de la transformación.

El hecho de que existan sectores manufactureros a los que nos les esté yendo bien, indica que la estrategia del actual gobierno federal de elegir sectores “estrella” o ganadores, a través de estudios académicos de escritorio ha tenido importantes costos en varios sectores productivos; y por lo tanto estos resultados deben motivar a que las nuevas autoridades del gobierno federal, las cuales entrarán en funciones a partir del primero de diciembre de este año, replanteen la política industrial de nuestro país hacía una que genere un crecimiento más equilibrado de la manufactura en México. Esto es fundamental y le debe quedar totalmente claro al equipo que entrará a la Secretaría de Economía.

Para fundamentar lo anterior, e ilustrar la importancia de tener un sector manufacturero fuerte para tener una economía sana, quiero referirme a Jon Rynn, autor del libro “Manufacturando Prosperidad Verde; El Poder para reconstruir la clase media estadounidense”. Rynn apunta que la manufactura es importante por diversos motivos, entre los que destacan:

1. La manufactura ha sido el sendero hacía el desarrollo. El crear un sector manufacturero de alta calidad para poder desarrollar riqueza nacional y poder, ha sido el logro estratégico de las naciones ricas durante varios cientos de años. Tal como lo señala Erik Reinert en su libro “Porque los países ricos se hicieron ricos…y los pobres se quedaron pobres”, desde el surgimiento de Inglaterra en el siglo XIX, pasando por el surgimiento de los Estados Unidos, Alemania, Japón, y la Unión Soviética en el siglo XX, hasta la experiencia de los nuevos países industrializados como Corea, Taiwan y China, la manufactura ha sido la clave para la prosperidad.

2. La manufactura es el cimiento para un “Gran poder” global. Las naciones más poderosas del mundo – los “Grandes Poderes”- son aquellas que controlan la mayor parte de la producción global de tecnología manufacturera. Esto significa que no es suficiente simplemente con tener fábricas que produzcan más bienes, sino que preferentemente se debe saber cómo construir las máquinas que producen los bienes. Así pues, la clave para el poder económico es tener la capacidad de crear los medios para la producción (bienes de capital).

3. La manufactura es la causa más importante para el crecimiento económico. El crecimiento de la producción de maquinaria para la manufactura, así como las mejoras tecnológicas en dicha maquinaria, son las principales fuerzas para el crecimiento económico. Si no hay industrias de maquinaria en un país no habrá crecimiento económico sostenido en el largo plazo.

A este respecto quisiera comentar que en el caso de México, el PIB de la fabricación de maquinaria y equipo muestra una tasa de crecimiento promedio anual de 4.40% en el periodo del año 2013 al 2018, lo cual es muy positivo; sin embargo, el problema es que la contribución de esta actividad en el PIB manufacturero es de tan sólo 4.50 por ciento.

4. El comercio internacional está basado en bienes, no en servicios. Un país no puede intercambiar servicios para obtener todos los bienes que requiere. De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 80% del comercio mundial es de mercancías y solo el 20% es de servicios. Estados Unidos ha aprendido de una forma ruda lo que sucede cuando se desmantelan las fábricas y se mudan los procesos productivos a otras naciones, y lo podemos ver con un abultado déficit comercial de 795 mil millones de dólares en 2017, lo que presiona para que los salarios en promedio se mantengan bajos y la mayoría de los empleos que genera sean en comercio y servicios.

5. Los servicios dependen de los bienes manufacturados. Los servicios son básicamente el acto de usar bienes manufacturados. No se puede exportar la experiencia de usar algo. El sector comercio al mayoreo y menudeo, que en el caso de México representa el 17.03% del PIB mexicano en el primer trimestre de 2018 (en Estados Unidos es de aproximadamente 11%), no es más que el acto de comprar y vender bienes manufacturados, lo que indica que si no hay manufactura no hay comercio.

6. La manufactura crea empleos. La mayoría de los trabajos, de manera directa o indirecta, dependen de la manufactura, por lo que tener un sector manufacturero fuerte puede generar millones de empleos adicionales. En los Estados Unidos se han hecho estudios por parte del Economic Policy Institute y se ha encontrado que cada empleo en la manufactura es el soporte de otros tres empleos, lo cual hace sentido considerando los cinco puntos antes mencionados. Por otra parte, se estima que si Estados Unidos lograra tener la misma participación que Alemania de la manufactura en su PIB, podría crear 10 millones de empleos adicionales.

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Sectores como el calzado han sufrido por la entrada de millones de pares de zapatos cada año en condiciones de contrabando y subvaluación.

En el caso de México, es importante que se creen más puestos de trabajo en la industria manufacturera ya que de acuerdo con las cifras de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) más recientes, los sueldos en la industria de la transformación son 5.3% más altos que el promedio de otras actividades, pero son 18.2% más altos que en el sector comercio.

Dado todo lo anterior, es indispensable que el nuevo gobierno federal establezca políticas públicas tendientes a fortalecer todas las ramas de actividad de la industria manufacturera, y no sólo el sector automotriz, que si bien es fuente de una enorme riqueza y divisas, no es la única actividad que impulsa el desarrollo de México.

También es muy importante que se redoblen los esfuerzos de combate a la subvaluación y contrabando de mercancías en las aduanas mexicanas; además de que se debe brindar incentivos fiscales para la adquisición de equipo para la manufactura. Y más importante es aun que actividades como la fabricación de maquinaria y equipo tuvieran un tratamiento fiscal diferente al resto de los demás sectores de la economía con el fin de impulsar decididamente esta actividad.

Si se implementa una verdadera política industrial en favor de la planta manufacturera nacional seremos un país más fuerte, como lo son las economías asiáticas en este momento. Si dejamos que las cosas sigan sucediendo en base a la tendencia, pues seguiremos siendo un país con un desempeño económico mediocre y no seremos un importante jugador económico global.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.mx

En Twitter: @alejandrogomezt