¿Cómo impactará el COVID-19 a la economía de México?

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Escenas de desolación en varias ciudades del mundo.

Los días recientes han estado saturados de información respecto a la propagación del COVID-19 y las acciones de los gobiernos para tratar mitigar el avance de la enfermedad. La cancelación de diversas actividades económicas en diversos países aunado a las medidas de contención que se implementarán en los próximos días, hacen prever que la tasa de crecimiento económico a nivel mundial será la más baja desde 2009, año en que ésta registró una caída de -1.679%

De acuerdo con Kozul-Wright, Director de la División sobre Globalización y Estrategias de Desarrollo en la UNCTAD, la desaceleración de la economía global a una tasa por debajo del 2% para este año, tendrá un costo de 1 billón de dólares (cifra equivalente al 80% del PIB de México). Sin embargo, en un “escenario del día del juicio final” en el que la economía mundial crece a una tasa de apenas 0.5%,  implicaría un golpe al PIB de la economía mundial de 2 billones de dólares.

Estas perspectivas, de la mano del colapso de los precios del petróleo y la interrupción de las cadenas de suministro de China y Europa, ha sido un factor que contribuye a una creciente sensación de inquietud y pánico en materia económica. De esta manera, atravesamos por el peor de los escenarios, ya que ahora hay un grado enorme de ansiedad que va mucho más allá de los problemas de salud, los cuales de por sí son muy graves y preocupantes. Todo esto ha impactado muy negativamente en el ánimo de inversionistas en las diferentes bolsas de valores a nivel mundial, de manera que éstas han tenido los peores días desde el crack bursátil de 1987.

De acuerdo con el sitio de internet mx.investing.com, en el último mes el Dow Jones de Nueva York muestra una caída de -21.13%, mientras que el índice Nasdaq presenta una disminución de -19.08%, el Euro Stoxx 50 una caída de -32.67%,  el índice DAX de Alemania una contracción de -32.83%, el FTSE MIB de Italia una caída de -35.86%, y el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores una disminución de -15.37%. Curiosamente las bolsas de valores de China presentan caídas mucho más moderadas. En lo que va del año el SZSE Component muestra un incremento de 13.41%, mientras que la bolsa de Shanghai presenta una caída de -5.33%.

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La industria del turismo tendrá pérdidas gigantescas este año por el Covid-19

A nivel mundial hay una creciente preocupación de que en la medida en que el COVID-19 se propaga, provocando el colapso de los precios del petróleo y en la industria del turismo, así como cierre de fábricas en Italia, Francia, España y China, pues aumenta el riesgo de que las compañías en los sectores de energía, turismo, automóviles, entre otros, no podrán hacer frente a sus obligaciones de deuda. Esto podría desencadenar una serie de incumplimientos y rebajas en las calificaciones, lo que desestabilizaría aún más los mercados financieros y agravarían el shock económico al hacerlo mucho más duradero.

En este contexto, la economía mexicana ha recibido duros golpes en los últimos días. La amenaza de Arabia Saudita de inundar el mercado con petróleo tras un desacuerdo con Rusia desató el apocalipsis. Para México el escenario de mayor preocupación comenzó el domingo 8 de marzo, cuando los mercados de petróleo en Asia abrieron y en menos de 30 minutos se registró una caída de más de un 30% en el precio del barril de petróleo. La preocupación de lo que esta caída representa para Pemex y las finanzas del sector público federal, con una posible degradación en la calificación crediticia, fue lo que de inmediato llevó al tipo de cambio a niveles por encima de los 21.50 pesos por dólar.

Al igual que para la mayoría de países, el escenario para México (por lo que está sucediendo en materia de salud y con la economía), es por demás complejo. En aras de explicar cómo se interrelacionan las diferentes variables económicas, a continuación presento algunos escenarios respecto de lo que podría suceder en México en los próximos seis meses:

Finanzas públicas

Debemos comenzar diciendo que Pemex ha sido muy poco transparente y por lo tanto es difícil evaluar el impacto de la baja en el precio del petróleo en sus finanzas y las finanzas de la administración pública federal. Cabe recordar que hace apenas unos días se nos informó que dicha empresa registró pérdidas por 346.135 miles de millones de pesos (mmdp) durante 2019, cifra 92% superior respecto a las pérdidas de un año antes.

De acuerdo con un análisis de Citibanamex, la situación del sector público en 2020 dependerá de: 1. El grado en el que las coberturas petroleras actuales cubran el faltante de ingresos, y 2. El impacto que tendrá el menor precio del petróleo respecto del precio local de la gasolina, dado que la diferencia es el IEPS, actualmente en 4.95 pesos por litro (para la gasolina de bajo octanaje) y que representa 297.5 mmdp de los ingresos públicos (aproximadamente el 9.3% de los ingresos tributarios).

Suponiendo un precio para la Mezcla Mexicana de Exportación de 35dpb (vs. 50 dpb estimado en el presupuesto 2020), se estima que habrá un faltante de ingresos para el Sector Público de 188.2 mmdd, de los cuales aproximadamente 40% serían compensados por las coberturas petroleras del Gobierno Federal. El faltante de ingresos adicional sería parcialmente compensado con la cobertura de Pemex (sobre la cual no tenemos detalles específicos). Esto aún dejaría un faltante de ingresos, el cual se podría compensar con ingresos adicionales de aproximadamente 105 mmdp si, por ejemplo, el IEPS aumentara a partir del mes de abril a 6.4 pesos por litro. Esto implica que la caída de los precios internacionales de la gasolina no se traduzca en precios más bajos de las gasolinas, sino que efectivamente se utilice para fortalecer las finanzas públicas.

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En México han comenzado las compras de pánico

Otro tema de preocupación en materia de finanzas públicas es cómo afectará a la recaudación de ISR e IVA el continuar con una economía en recesión. Hay que recordar que los Criterios Generales de Política Económica 2020 estiman una tasa de crecimiento del PIB de entre 1.5% y 2.5%, algo que definitivamente no sucederá.  En este sentido el gobierno federal debe encontrar fuentes alternas de recaudación y una gran oportunidad subsiste estableciendo un combate frontal en contra del contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Este tema ya lo he abordado en pasadas entregas.

Tipo de cambio

El 19 de febrero de este año un dólar costaba 18.588 pesos y al momento de escribir estas líneas la paridad es de 21.9169 pesos por dólar, lo que implica que en tres semanas el dólar se encareció 17.9%. Esto es el resultado del nerviosismo por parte de inversionistas que prefieren llevar su dinero a lugares más seguros. Como ya se explicó, la caída de los precios del petróleo y la desaceleración  económica global, pondrán una mayor presión en las finanzas públicas y las de Pemex, lo que hace muy probable que las calificadoras de riesgo degraden la nota mexicana y pongan a la de Pemex en calidad de inversión especulativa. De suceder esto, las medidas como las que ha tomado el Banco de México, de aumentar las subastas de coberturas cambiarias, tendrán un impacto positivo limitado.

Por otra parte, la posibilidad de que los Estados Unidos impongan medidas más severas de control de restricción de viajes desde otros países, entre ellos México si la epidemia se nos sale de control, deja abierta la puerta para que el tipo de cambio siga aumentando (la noche del 11 de marzo se acercó bastante a los 23 pesos por dólar durante unos momentos). El Banco Base ha señalado que existen las condiciones para que el dólar aumente hasta los 25 pesos, lo cual desde luego que puede ocurrir. Sin embargo, es de esperarse que una vez que regrese la calma a los mercados, el dólar pudiera regresarse a niveles de 20 pesos por dólar. Para que esto suceda, dependerá mucho el resultado de las elecciones en los Estados Unidos, siendo el triunfo de Joe Biden lo que más le conviene a México.

Inflación

La inflación anualizada en México se ubicó en 3.70% en febrero de este año, muy cerca del rango máximo objetivo por el Banco de México de 3% más un punto porcentual. Si a esta situación le agregamos la posible presión que un tipo de cambio más alto ejercerá en los precios nacionales, es posible que la inflación continúe con su tendencia alcista, al menos en el corto plazo.

De acuerdo con Citibanamex, las estimaciones actuales de traspaso de alza en el tipo de cambio en la inflación en México son de alrededor de 3 puntos base por 1% de depreciación. Esto implica que una depreciación del peso de 10% provocaría que la inflación aumentara en 0.3 puntos porcentuales. No obstante lo anterior, se podría considerar que el efecto traspaso del tipo de cambio a la inflación, sería limitado porque la demanda interna sigue débil. ¿Cómo puedes subirle los precios a tus clientes si de por si tus ventas son bajas?

Tasas de interés

La suerte de las tasas de interés dependerá de varios factores. En primer lugar, pues el hecho de que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) haya bajado sorpresivamente su tasa de interés de fondos federales en 0.5 puntos, le da un enorme margen al Banco de México para hacer lo propio. Sin embargo, el banco central estará muy vigilante de cómo la evolución del tipo de cambio impacta a los precios nacionales. De esta manera, lo que se anticipa es que en la reunión de la Junta de Gobierno del Banxico de marzo se realice un recorte a la tasa de interés objetivo de medio punto porcentual, para darle un respiro a la economía, y que de ahí en adelante las decisiones de política monetaria dependan de la evolución de la inflación.

Crecimiento económico

El pasado 11 de marzo, el Bank of America ajustó de +0.5% a -0.1% su pronóstico del crecimiento de la economía mexicana en 2020, lo que implica un escenario similar de contracción económica que vivió el país en 2019 y significa dos años consecutivos con caídas en el Producto Interno Bruto. Este pronóstico está sustentado en un entorno económico global más débil (pronósticos de crecimiento del PIB de Estados Unidos que inclusive apuntan a una recesión) así como una mayor aversión al riesgo global y precios del petróleo considerablemente más bajos.

A manera de conclusión podemos señalar que no cabe duda que el escenario macroeconómico mundial y para México es muy complicado. Se requiere de todo el talento de los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México, para evitar que el país caiga en una crisis económica. Para evitar esto, también es fundamental el apoyo y prudencia de las diferentes fuerzas políticas, así como la del propio presidente López Obrador.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Los costos económicos globales por el coronavirus

China-coronavirus-e1580162861299La semana que recién concluye estuvo llena de noticias intensas. El Reino Unido abandonó la Unión Europea, después de 47 años de haber sido parte de este enorme bloque económico; Estados Unidos anunció un nuevo plan de paz en Medio Oriente, que por cierto no gustó a los Palestinos; y el Senado estadounidense adelantó su juicio político contra el presidente Trump, quien sabemos que la semana que viene será exonerado dado que no se autorizó llamar a testigos a poder declarar.

En México el INEGI dio a conocer que con cifras originales y en su estimación preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país disminuyó -0.3% en su comparación del cuarto trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre de 2018. Con esto México se encuentra en recesión, ya que acumula tres trimestres consecutivos con caídas anualizadas (-0.9% en II/19, -0.3% en III/19 y -0.3% en IV/19) y cierra el 2019 con una caída preliminar de -0.1% en su PIB anual. Desde luego que el presidente López Obrador dijo que él tiene otros datos y que aunque haya caído el PIB, la población está mejor, entre otras tantas cosas que no merecen mayor comentario por parte de esta columna.

No obstante todo lo anterior, mejor he decidido dedicar mi columna semanal a otro tema: los costos globales y amenaza por la epidemia de coronavirus. Y es que no es demasiado pronto para contemplar las posibles consecuencias de este virus, que se cree que se originó en un mercado de vida silvestre de Wuhan y que ya ha resultado (al momento de escribir estas líneas) en 305 muertes y 14,677 casos confirmados en 19 regiones de China y 25 países alrededor del mundo. Los casos ahora incluyen transmisiones de persona a persona en los Estados Unidos, y una advertencia de nivel cuatro del Departamento de Estado de “no viajar” a ninguna parte de China.

Image1Recuerdo que hace apenas una semana hacía mención en mi comentario editorial que China estaría muy contenta por su acuerdo comercial con Estados Unidos, el cual bajaría los aranceles punitivos impuestos por el presidente Donald Trump de un 15% a un 7.5% a partir del 14 de febrero de este año. Pero en una semana bastantes cosas cambiaron y parece que el arreglo con Estados Unidos será poca cosa comparada con lo que se necesitará China para impulsar su economía en el contexto de una crisis del coronavirus que se sale de control.

Muchos han comparado la epidemia de SARS del 2003 con lo que sucede actualmente, pero el impacto en la economía mundial ahora será mucho mayor dada la importancia de la economía china en la actualidad. En un artículo publicado en el portal de Forbes y titulado “China entonces y ahora: ¿Por qué el coronavirus es una amenaza mayor para la economía mundial que los brotes anteriores?” se menciona que hace dieciséis años el virus del SARS infectó a más de 8,000 personas y mató a 77, por lo que las cifras de contagio y muerte por coronavirus ya rebasaron por mucho a las del SARS, lo que ha generado temor en todo el mundo y no se tiene ninguna vacuna a la vista.

Es así que es probable que el coronavirus tenga un mayor impacto económico que los brotes anteriores gracias a una economía china que continua registrando rápido crecimiento y que ahora mantiene lazos comerciales más profundos con los Estados Unidos. En 2003, cuando llegó el virus del SARS, el PIB de China era de $1.6 billones. Hoy, el PIB de China ronda los $13 billones de dólares, lo que la ubica como la segunda mayor economía del mundo.

Durante ese período, China ha sido un centro de atracción de inversiones y crecimiento para las empresas estadounidenses que buscan formas de aumentar su rentabilidad. Ahora esas compañías están en la primera línea de una creciente pandemia de salud. Esto implica complicaciones gigantescas en las operaciones de una enorme cantidad de empresas globales.

No cabe duda que la economía de China se encuentra entre las de más rápido crecimiento en el mundo (6.6% en 2018 y 6.1% en 2019 a pesar de los costos que le representó la guerra comercial con los Estados Unidos); sin embargo, hay crecientes preocupaciones de que la tasa de crecimiento de China para el 2020 pueda verse fuertemente impactada por la amenaza del coronavirus y que no se logre la meta de un crecimiento de 6.0%. Esto es relevante, ya que China contribuyó en 2019 con aproximadamente el 30% del crecimiento del PIB mundial. Esto significa que si la tasa de crecimiento del PIB de China se reduce a un 4.0%, la tasa de crecimiento del PIB mundial caerá en 1 por ciento.

CoronaEs así que anticipándose al impacto económico que causará el coronavirus, el Banco central de China informó que el lunes 3 de febrero, inyectará a su sistema bancario 150 mil millones de yuanes (unos 21.6 miles de millones de dólares) para ayudar a su economía a protegerse de la epidemia de coronavirus. Esta sin duda será la primera de muchas intervenciones por parte del banco central chino.

El impacto económico de la desaceleración China afectará a muchos países, tanto por el comercio internacional, como por el turismo. En 2019 el volumen total de comercio de China creció 3.4% y registró un volumen total de comercio superior a los 31 billones de yuanes (unos 4.5 billones de dólares). Es así que China se ubicó en 2019 como el mayor país del mundo en términos de comercio de artículos. Ahora, en cuanto al turismo, hemos visto que muchas aerolíneas han cancelado sus vuelos hacia y desde China, y países como Estados Unidos están restringiendo la entrada a todas aquellas personas que hayan estado en China recientemente. Si esto se prolonga demasiado, habrá un fuerte golpe a la actividad turística global. Según la consultora Nielsen, los viajes se han convertido en un indicador clave de la calidad de vida de la creciente población acomodada de China, ya que cada vez más chinos viajan al extranjero para sus vacaciones. Los turistas chinos gastaron un promedio de $762 dólares por persona en sus viajes al extranjero, mientras que los turistas no chinos promediaron $486 dólares, según una encuesta de Nielsen de 2017. En 2018, hubo 163 millones de turistas chinos, lo que representó una tercera parte de las ventas de viajes a nivel mundial.

Por otra parte, en un artículo publicado por el portal de CNBC y titulado “El coronavirus comienza a causar un impacto en la economía y política globales”, Frederick Kempe hace mención de que aún es muy temprano para valorar qué tan grande será el impacto económico del coronavirus, pero sabemos que será significativo en China y para las cadenas globales de suministro, así como para los mercados globales y varias economías nacionales. También tendrá un impacto importante en el Partido Comunista Chino, además de que afectará las relaciones chinas con sus vecinos y con los Estados Unidos, con quien la confianza ya estaba mermada.

Kempe menciona que el primer efecto, y quizás el más fácil de medir, será el golpe para los mercados y economías de China y sus principales socios comerciales. Esto en un momento en que el mundo, no creía que se fuera a presentar un evento de “cisne negro” que podría empujar a la economía mundial hacia una recesión, después del peor año de la economía mundial en una década, en 2019, cuando la economía mundial creció apenas 2.3%. En este contexto, los mercados estadounidenses se convulsionaron el viernes 31 de enero, cayendo en más de 600 puntos.

El impacto es aún mayor, ya que coincide con lo que ya era una economía china en franca desaceleración. Además, llega en un momento en que las compañías estadounidenses y de otros países ya estaban mudando las cadenas de suministro de China hacía otros lugares debido a los aranceles impuestos por los Estados Unidos y las tensiones comerciales. En este contexto, el virus servirá como otro recordatorio para que las empresas diversifiquen más rápidamente sus cadenas de suministro fuera de China.

Tras el acuerdo comercial de la “fase uno” con los Estados Unidos, el golpe del coronavirus también socava el naciente optimismo comercial bilateral que había impulsado a los mercados recientemente. En la última semana ha cambiado la narrativa y han aumentado las probabilidades de una desaceleración de la economía mundial en 2020. Eso le pegará más fuerte a los mercados emergentes y a los productores de productos básicos, desde petróleo hasta cobre.

Si la crisis se prolonga por otro mes, y los expertos ahora consideran que es más probable que ésta llegue hasta el verano, el costo podría ser una disminución de dos puntos porcentuales en el crecimiento de China a 4% o menos este año. Las cifras de crecimiento del primer trimestre en China podrían caer al 2% interanual, lo que sería el más bajo en décadas, y muy por debajo del 6% observado en el último trimestre de 2019.

Es así que el impacto en la economía mundial será mucho más significativo que durante la pandemia de SARS de 2003, que se estima que provocó una pérdida económica global de $ 40 mil millones de dólares y un impacto del 0.1% en el PIB mundial. Esto se debe a que la participación de China en el PIB mundial se ha cuadruplicado desde entonces al 16% desde el 4%, y un tercio del crecimiento global proviene de China, como se señaló líneas arriba.

En todo este contexto, cabe entonces preguntarse. ¿Qué planes tiene el gobierno mexicano para mitigar el impacto negativo que causará el coronavirus en la economía nacional?, ¿Tienen alguna cuantificación del posible impacto de una caída en el crecimiento del PIB mundial y en el sector externo mexicano? Lo más probable es que no haya ni plan de contingencia, ni cuantificación de cómo nos va a afectar este asunto. Entonces la pregunta obligada, es hacía nosotros mismos, ¿Estamos preparados para enfrentar esta pandemia en México?, ¿Qué aprendimos de cuando vivimos en México la crisis del virus H1N1?

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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En Twitter: @alejandrogomezt

La receta para crecer una vez más

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El premio Nobel de Economía, Robert Solow.

Diversos estudiosos del fenómeno del crecimiento económico, como el economista Robert Solow (1924), han puesto un enorme énfasis en la necesidad de las inversiones en bienes de capital como un requisito indispensable para que pueda generarse el ansiado crecimiento. Las inversiones en activos de capital, tales como fábricas, maquinaria, herramientas y otros equipos para la producción, son indispensables porque son el medio a través del cual las empresas generan ingresos y mejoran su eficiencia operativa.

Los bienes de capital mejorados aumentan la productividad del trabajo, permitiendo a las empresas pagar mejores sueldos y ser más productivas y eficientes. Más equipamiento en las fábricas provoca un incremento en la rapidez con la que se producen los bienes y servicios; además de que las nuevas inversiones suelen ahorrarle costos a las empresas, lo que le permite a éstas incrementar sus utilidades.

Con esto en mente, queda claro porque se ha argumentado tanto respecto a que buena parte de la razón por la cual el PIB cayó -0.8% en el segundo trimestre de 2019 (con cifras originales) se debe a la importante caída que ha registrado la inversión fija bruta. La evidencia estadística muestra que el coeficiente de correlación entre la tasa de crecimiento económico y la tasa de aumento de la inversión física es muy elevado, siendo éste de 0.79 para el periodo del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2019.

De acuerdo con cifras del INEGI, el segundo trimestre de 2019 resultó muy negativo para la inversión fija bruta total ya que su índice de volumen físico cayó -7.3% respecto al mismo trimestre de 2018, lo que representa la mayor caída anualizada para este indicador desde el cuarto trimestre de 2009, año en el que vivimos la última gran crisis económica en nuestro país. Con la caída anualizada del segundo trimestre de 2019, se acumulan tres trimestres consecutivos con caídas en este indicador, lo que es indicativo de que el freno en la inversión ya se venía arrastrando desde el cierre del sexenio anterior. Esto puede deberse a la incertidumbre generada por el cambio de gobierno federal y algunas decisiones que se anunciaron tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, tales como la cancelación del NAIM.

Resulta pertinente señalar que la inversión fija bruta no tuvo un desempeño muy vigoroso en el pasado sexenio del gobierno federal, ya que el crecimiento promedio anualizado entre 2013 y 2018 fue de apenas 0.8%, y no obstante esto, la tasa de crecimiento del PIB en el mismo periodo fue de 2.41%. En contraste, en el sexenio de Felipe Calderón la tasa de crecimiento promedio de la inversión fija bruta fue de 3.1%, con una tasa de crecimiento del PIB de 1.76%.

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Entrando en los detalles tenemos que la caída anualizada de -7.3% en el volumen físico de la inversión fija bruta en el segundo trimestre de 2019 se debió a la combinación de varios factores. Por un lado, tenemos que la inversión en construcción se contrajo -5.9%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo de desplomó -9.1%. Ambas caídas son preocupantes, pero es más grave la de maquinaria y equipo porque, si tomamos en consideración la depreciación, implica un menor stock de capital por persona ocupada. Esto complica las posibilidades de aumentar la productividad de la mano de obra.

Profundizando en la caída de -5.9% en la construcción, vemos que ésta se debió a una contracción de -6.2% en la construcción residencial y una caída de -5.6% en la construcción no residencial. Por su parte, la caída de -9.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debió a que la inversión en maquinaria y equipo nacional disminuyó -4.0%, mientras que la de origen extranjero cayó -12.4%.

La contracción de -4.0% en la inversión en maquinaria y equipo nacional se debe a que no obstante que la inversión en equipo de transporte aumentó 7.7%, la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes se desplomó -21.4% anualizado. Por su parte, la caída de -12.4% en la inversión en maquinaria y equipo importado se debió a que el equipo de transporte importado disminuyó -6.2%, mientras que la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado retrocedió -13.4%. Las disminuciones en maquinaria y equipo son verdaderamente alarmantes y muestran el verdadero tamaño del freno económico que estamos viviendo y que enfrentaremos en los próximos meses. Es por ello que la expectativa, por parte de los analistas encuestados por el Banco de México, que consideran que este año el PIB crecerá 0.5% pecan de optimistas, siendo que la proyección de GAEAP está en un rango de -0.5% a 0.0%.

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De esta manera, el balance del primer semestre de 2019 es de una caída de -4.1% en la inversión física total, lo que se debió a una caída de -2.7% en la inversión en construcción y un retroceso de -6.0% en la inversión en maquinaria y equipo total. Preocupa demasiado la contracción de -16.0% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional y la caída de -7.9% en la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado.

¿Más allá de la incertidumbre generada desde el propio sector público con algunas decisiones poco amigables con el sector productivo, de qué otra manera ha contribuido el gobierno a la caída en la inversión? De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el gasto neto del sector público presupuestario muestra una caída de -15.8% en la inversión física, lo que implica una disminución de 45,583 millones de pesos. Cabe señalar que si se excluye la inversión de PEMEX, la caída de la inversión física sería de -23.2% y es menor a los 200 mil millones de pesos en los primeros siete meses de 2019.

700x420_rodillos-carretera-istockOtra forma de ver la caída en la inversión física presupuestaria por parte del sector público federal es a través de su clasificación funcional. Los datos de la SHCP muestran que en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión en comunicaciones y transportes cayó en -40.3%, la inversión en educación se desplomó -76.2%, la de salud cayó -29.4%, mientras que la del sector energético (hidrocarburos y eléctrico) retrocedió solamente -1.4%.

Con estas cifras queda claro, que por donde se le quiera ver, México es un país que está dejando de apostarle al futuro por haber disminuido de manera tan importante su inversión física. Esta tendencia debe revertirse cuanto antes para poder revertir la caída en el PIB y continuar sentando las bases para una economía más eficiente y productiva.

Y es que además de cancelar posibilidades de crecimiento, la caída de la inversión productiva, nos coloca en una desventaja respecto a otras naciones que al realizar inversiones importantes se hacen más productivos, lo que les permitirá ser más competitivos en sus exportaciones, las cuales terminarán desplazando la producción nacional, en perjuicio de la rentabilidad de los negocios y de la creación de empleos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La realidad de la industria manufacturera mexicana

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La industria manufacturera mexicana es una de contrastes con sectores creciendo a tasas promedio anual superiores al 8%, mientras que otros presentan caídas ininterrumpidas

De acuerdo con cifras del INEGI, en el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018, la economía de México (medida a través de su Producto Interno Bruto –PIB-) registró una tasa real de crecimiento promedio anual de 2.73%, mientras que la industria manufacturera observó una de 2.70%. Este ritmo de crecimiento sin duda es enviadiable para muchas otras naciones, como los Estados Unidos y buena parte de la zona Euro, que han visto menores tasas de crecimiento. No obstante lo anterior, queda claro que este crecimiento en México fue insuficiente para abatir la pobreza y mejorar el nivel de vida de la mayoría de la población ocupada.

Esto se debe a que estas cifras agregadas, al igual que la mayoría de los análisis que se hacen en base a promedios, ocultan la realidad de muchas industrias manufactureras, las cuales han observado dificultades durante los últimos años.

Para ilustrar este punto, a continuación presento la tasa de crecimiento real promedio anual para el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018 para cada una de las ramas de actividad de la industria manufacturera: Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (8.50%); Fabricación de equipo de transporte (5.96%); Fabricación de maquinaria y equipo (4.40%); Industria de las bebidas y del tabaco (3.90%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (3.25%); Fabricación de productos metálicos (3.10%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.87%); Otras industrias manufactureras (2.77%); Industria del papel (2.68%); Industria del plástico y del hule (2.51%); Fabricación de prendas de vestir (1.76%); Industria alimentaria (1.69%); Industrias metálicas básicas (1.42%); Industria de la madera (1.40%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (1.35%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (1.08%); Impresión e industrias conexas (0.70%);  Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.24%); Industria química (-1.29%); y Curtido y acabado de cuero y piel, fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.96%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-12.44%).

Como puede apreciarse, en nuestro país hay sectores que durante el actual sexenio registraron un desempeño formidable, hay otros con tasas promedio mediocres de crecimiento de su valor agregado, mientras que hay tres sectores que inclusive presentan tasas de crecimiento reales negativas.

Para complementar el análisis, es importante también mencionar que en México durante el primer trimestre de 2018, de las 21 ramas de actividad que compone el PIB manufacturero, sólo 5 sectores representan el 66.8% de éste. A continuación se presentan los sectores con mayor contribución al PIB manufacturero (en paréntesis se especifica su contribución porcentual): Industria alimentaria (23.2%); Fabricación de equipo de transporte (19.8%); Industria química (8.6%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (8.6%); e Industrias metálicas básicas (6.6%). De esta manera tenemos que si a  estos 5 sectores les va bien, se da la apariencia de que a la industria manufacturera de México le está yendo bien, siendo que no necesariamente ese es el caso, como se explicó líneas arriba.

Esto es especialmente importante porque de acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, estos cinco sectores manuactureros le dan empleo al 56.38% del total de población ocupada en la manufactura en México. Esto implica que estos cinco sectores básicamente mueven el PIB manufacturero de México, pero sólo dan empleo a poco más de la mitad de las personas que laboran en la industria de la transformación a nivel nacional.

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Cinco sectores manufactureros representan más de dos terceras partes del PIB manufacturero en México, pero sólo emplean al 56% de la fuerza laboral de la industria de la transformación.

El hecho de que existan sectores manufactureros a los que nos les esté yendo bien, indica que la estrategia del actual gobierno federal de elegir sectores “estrella” o ganadores, a través de estudios académicos de escritorio ha tenido importantes costos en varios sectores productivos; y por lo tanto estos resultados deben motivar a que las nuevas autoridades del gobierno federal, las cuales entrarán en funciones a partir del primero de diciembre de este año, replanteen la política industrial de nuestro país hacía una que genere un crecimiento más equilibrado de la manufactura en México. Esto es fundamental y le debe quedar totalmente claro al equipo que entrará a la Secretaría de Economía.

Para fundamentar lo anterior, e ilustrar la importancia de tener un sector manufacturero fuerte para tener una economía sana, quiero referirme a Jon Rynn, autor del libro “Manufacturando Prosperidad Verde; El Poder para reconstruir la clase media estadounidense”. Rynn apunta que la manufactura es importante por diversos motivos, entre los que destacan:

1. La manufactura ha sido el sendero hacía el desarrollo. El crear un sector manufacturero de alta calidad para poder desarrollar riqueza nacional y poder, ha sido el logro estratégico de las naciones ricas durante varios cientos de años. Tal como lo señala Erik Reinert en su libro “Porque los países ricos se hicieron ricos…y los pobres se quedaron pobres”, desde el surgimiento de Inglaterra en el siglo XIX, pasando por el surgimiento de los Estados Unidos, Alemania, Japón, y la Unión Soviética en el siglo XX, hasta la experiencia de los nuevos países industrializados como Corea, Taiwan y China, la manufactura ha sido la clave para la prosperidad.

2. La manufactura es el cimiento para un “Gran poder” global. Las naciones más poderosas del mundo – los “Grandes Poderes”- son aquellas que controlan la mayor parte de la producción global de tecnología manufacturera. Esto significa que no es suficiente simplemente con tener fábricas que produzcan más bienes, sino que preferentemente se debe saber cómo construir las máquinas que producen los bienes. Así pues, la clave para el poder económico es tener la capacidad de crear los medios para la producción (bienes de capital).

3. La manufactura es la causa más importante para el crecimiento económico. El crecimiento de la producción de maquinaria para la manufactura, así como las mejoras tecnológicas en dicha maquinaria, son las principales fuerzas para el crecimiento económico. Si no hay industrias de maquinaria en un país no habrá crecimiento económico sostenido en el largo plazo.

A este respecto quisiera comentar que en el caso de México, el PIB de la fabricación de maquinaria y equipo muestra una tasa de crecimiento promedio anual de 4.40% en el periodo del año 2013 al 2018, lo cual es muy positivo; sin embargo, el problema es que la contribución de esta actividad en el PIB manufacturero es de tan sólo 4.50 por ciento.

4. El comercio internacional está basado en bienes, no en servicios. Un país no puede intercambiar servicios para obtener todos los bienes que requiere. De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 80% del comercio mundial es de mercancías y solo el 20% es de servicios. Estados Unidos ha aprendido de una forma ruda lo que sucede cuando se desmantelan las fábricas y se mudan los procesos productivos a otras naciones, y lo podemos ver con un abultado déficit comercial de 795 mil millones de dólares en 2017, lo que presiona para que los salarios en promedio se mantengan bajos y la mayoría de los empleos que genera sean en comercio y servicios.

5. Los servicios dependen de los bienes manufacturados. Los servicios son básicamente el acto de usar bienes manufacturados. No se puede exportar la experiencia de usar algo. El sector comercio al mayoreo y menudeo, que en el caso de México representa el 17.03% del PIB mexicano en el primer trimestre de 2018 (en Estados Unidos es de aproximadamente 11%), no es más que el acto de comprar y vender bienes manufacturados, lo que indica que si no hay manufactura no hay comercio.

6. La manufactura crea empleos. La mayoría de los trabajos, de manera directa o indirecta, dependen de la manufactura, por lo que tener un sector manufacturero fuerte puede generar millones de empleos adicionales. En los Estados Unidos se han hecho estudios por parte del Economic Policy Institute y se ha encontrado que cada empleo en la manufactura es el soporte de otros tres empleos, lo cual hace sentido considerando los cinco puntos antes mencionados. Por otra parte, se estima que si Estados Unidos lograra tener la misma participación que Alemania de la manufactura en su PIB, podría crear 10 millones de empleos adicionales.

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Sectores como el calzado han sufrido por la entrada de millones de pares de zapatos cada año en condiciones de contrabando y subvaluación.

En el caso de México, es importante que se creen más puestos de trabajo en la industria manufacturera ya que de acuerdo con las cifras de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) más recientes, los sueldos en la industria de la transformación son 5.3% más altos que el promedio de otras actividades, pero son 18.2% más altos que en el sector comercio.

Dado todo lo anterior, es indispensable que el nuevo gobierno federal establezca políticas públicas tendientes a fortalecer todas las ramas de actividad de la industria manufacturera, y no sólo el sector automotriz, que si bien es fuente de una enorme riqueza y divisas, no es la única actividad que impulsa el desarrollo de México.

También es muy importante que se redoblen los esfuerzos de combate a la subvaluación y contrabando de mercancías en las aduanas mexicanas; además de que se debe brindar incentivos fiscales para la adquisición de equipo para la manufactura. Y más importante es aun que actividades como la fabricación de maquinaria y equipo tuvieran un tratamiento fiscal diferente al resto de los demás sectores de la economía con el fin de impulsar decididamente esta actividad.

Si se implementa una verdadera política industrial en favor de la planta manufacturera nacional seremos un país más fuerte, como lo son las economías asiáticas en este momento. Si dejamos que las cosas sigan sucediendo en base a la tendencia, pues seguiremos siendo un país con un desempeño económico mediocre y no seremos un importante jugador económico global.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.mx

En Twitter: @alejandrogomezt