¿Habrá TLCAN 2.0 o TLC México – Estados Unidos?

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El lunes 27 de agosto, los presidentes Trump y Peña, hablaron por teléfono para conversar respecto al acuerdo firmado

Hace dos semanas formulaba desde este mismo espacio la pregunta que aparece en el título de esta entrega, y el tema sigue sin resolverse. Como se sabe, el pasado 27 de agosto, México y los Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en principio en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para algunos analistas lo acordado entre ambas naciones es inferior a lo que se tenía con el actual TLCAN, para algunos más “se quedó corto” respecto a lo que se pudo haber logrado, mientras que para otros tantos, representa la mejor alternativa ante la posibilidad de cancelar el acuerdo en definitiva por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.

Si bien no hay textos del acuerdo, sabemos de resultados positivos en la negociación por la eliminación de varias de las exigencias de Estados Unidos que hubieran sido muy perjudiciales para México, tales como la “cláusula de extinción”  y la “cláusula de estacionalidad agrícola”. No obstante lo anterior, también hay resultados de la negociación que preocupan o resultan controversiales, entre los que destacan:

  1. En el sector automotriz, se modifica la regla de origen, requiriendo que 75% del valor del contenido de un automóvil sea producido en Estados Unidos y México, además de que se requiere que entre el 40 y el 45% del contenido de un automóvil sea fabricado por trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora. Por su parte, México y Estados Unidos acordaron que aquellos autos que no cumplan con las nuevas reglas de origen y que sean fabricados en plantas existentes actualmente en México, deberán pagar el arancel de Nación Más Favorecida (NMF) de 2.5% al ser importados por Estados Unidos. Los autos que no cumplan con la regla de origen y sean producidos en nuevas plantas serían sujetos de aranceles previstos en la Sección 232 para la importación de automóviles (probablemente de 25% si la administración Trump los impone).

En el tema automotriz se ha especulado, inclusive en columnas de prestigiados editorialistas, que se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes cuando México haya excedido un valor de exportaciones superior a los 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos esto sería un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual de las exportaciones, dicho cupo se alcance en unos 5 años.

  1. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles. Este es un hecho que preocupa a comerciantes e industriales ya que no hay límite a la cantidad de paquetes que se puedan recibir, además de que no está acotado a bienes finales, sino que se podrán importar insumos y bienes intermedios, y desde cualquier parte del mundo, no solo de los socios del TLCAN. Como no habrá revisión de los paquetes, entonces este esquema se presta al contrabando y subvaluación de mercancías.
  2. En el tema del autotransporte, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canarcar), ha externado que como está el nuevo acuerdo, las empresas mexicanas que realizan fletes no podrán cruzar más allá de la zona comercial de la frontera (20 millas al norte), mientras que los transportistas estadounidenses sí podrán ingresar a México. Además de que esta disposición aplicaría sólo para el transporte mexicano y no para el canadiense.
  3. A pesar de que se firme el nuevo acuerdo comercial, los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio mexicano, bajo la Sección 232 se mantendrán. Para la industria del aluminio de México, esta aceptación es violatoria del espíritu mismo del tratado que busca fomentar el comercio y el libre intercambio de mercancías. Para la industria del acero, el gobierno mexicano debe solicitar la exclusión de México de la medida 232 antes de cerrar la negociación del TLCAN.
  4. En el tema de propiedad intelectual, Estados Unidos y México acordaron modernizar y endurecer los estándares en propiedad intelectual. México se distingue por su muy pobre aplicación del estado de derecho, y en este nuevo acuerdo comercial se comprometió a detener los bienes que se sospecha sean piratas o falsificados en todos los puntos de entrada y salida; aplicar sanciones contra la falsificación y piratería que ocurran en una escala comercial; establecer procedimientos criminales significativos y sanciones por la grabación ilegal de películas; sanciones civiles y criminales por el robo de señal de cable y satelital; y amplia protección contra el robo de secretos comerciales, incluyendo a las empresas propiedad del estado. Esto sin duda es positivo, ya veremos si lo pueden cumplir las autoridades mexicanas sin que venga aparejada alguna sanción por parte de Estados Unidos.
  5. En el tema laboral, México se comprometió con Estados Unidos a realizar cambios legislativos específicos para garantizar el derecho a la negociación salarial colectiva, lo que implica terminar con los llamados “contratos de protección”. Es bien sabido que en México estos contratos han servido durante años para mantener bajos los salarios de los trabajadores, quienes en muchos casos se ven obligados a pertenecer a sindicatos cuyas dirigencias –no democráticas– renuncian a pelear por sus derechos en beneficio de los patrones. Estos sindicatos son conocidos popularmente como sindicatos blancos o sindicatos de empresa.
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México y Estados Unidos tienen un acuerdo en principio, la negociación entre Canadá y Estados Unidos está atorada.

Como ya es bien sabido, el acuerdo entre México y Estados Unidos se dio sin la presencia de los negociadores de Canadá, quienes habían sido excluidos de la negociación mientras los equipos estadounidense y mexicano resolvían sus diferencias. Después del anuncio del acuerdo en principio del lunes 27, los canadienses regresaron apuradamente a Washington, D.C. a la mesa de negociación ya que se estableció como fecha límite para cerrar el acuerdo el 31 de agosto.

Cabe señalar que Canadá no tiene mayor objeción al acuerdo entre México y Estados Unidos en el tema automotriz, pero a Ottawa le preocupa mantener las barreras comerciales que mantiene para los productos lácteos y los mecanismos de resolución de controversias plasmados en el capítulo 19 del actual TLCAN. También le preocupa un tema incorporado en el acuerdo México – Estados Unidos que protege a los laboratorios de Estados Unidos que producen medicinas ultra caras en células vivas de la competencia de medicamentos genéricos por 10 años, en lugar de los 8 que acepta Canadá.

Como siempre, encabezando al equipo negociador de Canadá, estaba Chrystia Freeland, quien en tres días no pudo romper el impase de las negociaciones con el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer. Desde luego que las cosas se complicaron después de que Trump le dijo el viernes 31 a la agencia de noticias Bloomberg que no estaba dispuesto a darle ninguna concesión a Canadá en la negociación.  No obstante lo anterior, y los amenazantes twits de Trump contra Canadá de este sábado, los negociadores estarán nuevamente en Washington el miércoles 5 de septiembre.

En este contexto, el mismo viernes 31 de agosto el presidente Trump le envió a su Congreso la notificación  de su intención de firmar un acuerdo comercial con México y de ser posible con Canadá, en un plazo de 90 días. A este respecto, el USTR señaló en un comunicado que “este acuerdo comercial es el más avanzado y de estándares más altos de todo el mundo. En las próximas semanas, el Congreso y asesores autorizados de la sociedad civil y del sector privado podrán examinar el acuerdo. Encontrarán grandes beneficios para los trabajadores, agricultores, rancheros y negocios.”

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Si todo sale bien, el TLCAN 2.0 será firmado antes de que concluya el mandato del presidente Peña Nieto

Con el envío de esta notificación, el nuevo TLCAN sería firmado por el presidente Peña Nieto antes de terminar su encargo. Además de que de acuerdo a las reglas de comercio de Estados Unidos, el equipo de negociadores de dicho país no está obligado a hacer públicos los textos del nuevo acuerdo sino hasta dentro de 30 días. Esta es la ventana de negociación adicional que se ha abierto para los canadienses. De esta manera, la nueva fecha fatal para saber si habrá TLCAN o TLC México –Estados Unidos es el 30 de septiembre, aunque ya para esa fecha debe haber textos para revisar.

A manera de conclusión, lo que se puede señalar es que las autoridades mexicanas deberían aprovechar esta ventana de negociación de 30 días y hacer presión, junto con Canadá, de los temas que no quedaron del todo bien para nuestro país. Se sabe que la labor será titánica, ya que la actitud de Estados Unidos es poco proclive a la negociación, y más aún, cuando ya se tiene un acuerdo en principio. Pero no importa, los negociadores mexicanos deben trabajar hasta el último momento por alcanzar lo que es mejor para las diferentes industrias de México, y ninguna debe ser tomada como “ficha de negociación”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Pasaremos de un TLCAN a un TLC México – EE.UU.?

NAFTA-Talks-Still-an-Issue-for-the-Mexico-ETF-915x510Las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han adquirido velocidad y al parecer se han resuelto muchos temas pendientes, pero esto se ha dado sólo entre México y los Estados Unidos, ya que Canadá ha sido relegado de la mesa de negociación, algo que podría parecer positivo para nuestro país en aras de avanzar en este tema que mantiene al país con un elevado grado de incertidumbre. A continuación veremos las implicaciones que esto tiene.

Comencemos señalando que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que las negociaciones con México para un nuevo TLCAN “van muy bien”, y le ha dicho a Canadá que tendrá que esperar antes de regresar a las negociaciones para modernizar el acuerdo trilateral, dejando entrever nuevamente su preferencia por los acuerdos bilaterales.

El viernes 10 de agosto por la noche escribió en Twitter: “El acuerdo con México está avanzando muy bien. A los trabajadores automotrices y a los agricultores se les debe cuidar o no habrá acuerdo”, agregando que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador “ha sido todo un caballero”. Pero respecto a Canadá, Trump tuvo palabras más duras señalando “Canadá debe esperar. Sus aranceles y barreras comerciales son demasiado altas. ¡Cobraremos impuestos a los automóviles si no logramos un acuerdo!”

Los comentarios de Trump destacan la buena voluntad entre México y Estados Unidos desde que López Obrador fue electo el 1 de julio. Mientras que sus relaciones con Canadá han estado tensas desde la reunión de junio del Grupo de los 7 (G7), cuando Trump negó su apoyo a la declaración de la cumbre y tuvo un diferendo con el primer ministro Justin Trudeau, cuando éste último prometió que haría frente a los aranceles estadounidenses.

En este sentido, el mismo viernes 10 de agosto, Ken Smith Ramos, jefe negociador de México, declaró que podrían pasar “días o semanas” antes de que a Canadá se le invite de regreso a la mesa de negociación del TLCAN, por lo que nuevamente no estará presente cuando las negociaciones se retomen este miércoles 15.

Y resulta que mientras Canadá se queda esperando en el banquillo, algunos aspectos trilaterales del TLCAN están siendo discutidos y potencialmente acordados entre sólo dos de los tres socios del acuerdo. Para algunos observadores esto ha generado preocupación ya que Canadá podría verse forzado a aceptar los acuerdos alcanzados entre México y los Estados Unidos.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que México y los Estados Unidos han estado progresando de manera importante y que él estaría de regreso en Washington la siguiente semana para una cuarta semana de reuniones bilaterales. Aunque al principio él había sugerido que los canadienses podrían unirse nuevamente a estas alturas de la negociación, en sus declaraciones del viernes 10 fue más ambiguo respecto al regreso de Canadá argumentando que el retorno de los canadienses dependerá de que México y Estados Unidos concluyan los elementos de la relación bilateral.

Los funcionarios canadienses han declinado comentar respecto a la fecha cuando regresarán a la mesa de negociación, pero saben que el tema central de las sesiones de negociación entre México y Estados Unidos ha sido el deseo estadounidense por ver que los vehículos que ahora importa libre de aranceles en el marco del TLCAN, incluyan más partes norteamericanas y más contenido producido por trabajadores de altos salarios. Se espera que Canadá esté de acuerdo con la mayor parte de eso.  .

nafta-teamsSin embargo, para Dan Ujczo, un abogado experto en temas comerciales, a quien constantemente se le informa respecto al progreso de las negociaciones, dijo que es un “mito” que Estados Unidos y México sólo han estado hablando de carros, ya que también han surgido temas como derechos de propiedad intelectual, derechos laborales y otros temas de interés trilateral. Dijo que si eso continúa, Canadá podría terminar presionada para aceptar los acuerdos alcanzados por los otros dos países si le interesa continuar en el TLCAN.  “Nos dirigimos a un ambiente de negociación que no permitirá a las partes el realizar concesiones…si las cosas se presentan como un hecho consumado, se vuelve muy difícil vender eso en casa”, agregó el abogado.

Ante los medios de comunicación, Ildefonso Guajardo, ha confirmado que no sólo se está hablando de autos, aunque repetidamente ha señalado que son temas bilaterales. “Comenzamos con una enorme lista de temas para cerrar y ahora hemos sido capaces de resolver muchos de ellos”, le dijo a los reporteros.

En el tema automotriz no está claro que es lo que se ha alcanzado. Flavio Volpe, quien encabeza la Asociación Canadiense de Fabricantes de Autopartes, dijo que los dos países todavía están regateando respecto a los detalles de la propuesta estadounidense –que los automóviles del TLCAN tengan 75% de contenido norteamericano y estén hechos en un 40%-45% con trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora- con poco progreso desde mayo. Y agregó que “es otro día de adivinar cuando los términos que no cambian, incluirán a los invitados que no están ahí”.

Ujczo dijo que la discusión se ha centrado estrechamente en que aranceles imponer a los autos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen propuestas. Los Estados Unidos parecen estar empujando por algo más alto que el actual 2.5% de arancel de nación más favorecida (OMC) cobrado actualmente.

Para varios analistas, el tema automotriz podría tener algún desenlace no deseable para Canadá. Los negociadores mexicanos dijeron que están en contacto diario con la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, pero ante los negociadores canadienses se percibe que su lealtad es limitada, dado que la propuesta de salarios de $16 dólares por hora, que amenaza con hacer menos competitivas a algunas plantas automotrices de México, es una iniciativa canadiense.

AR-304199979Para el embajador canadiense en los Estados Unidos, David MacNaughton, los Estados Unidos y México parecen estar cerca de un acuerdo en el tema automotriz. “Si pueden resolver sus diferencias en ese tema, entonces creo que podremos avanzar y estar los tres (países) hablando de otros temas que nos afectan”, dijo en una entrevista con Bloomberg.

No obstante lo anterior, una fuente familiarizada con la negociación ha dicho que el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, no será fácil una vez que Canadá regrese a las negociaciones. “Lighthizer le apretará los tornillos a Canadá…creo que debemos estar listos para eso”.

¿Nos dirigimos entonces a la desaparición del TLCAN y al nacimiento de acuerdos bilaterales? Trump ha dicho recientemente que prefiere terminar con el viejo TLCAN y negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá. El 1 de junio dijo “No me importaría ver al TLCAN con otro nombre, en el que haces un acuerdo separado con Canadá y un acuerdo separado con México. Porque estás hablando de dos países muy diferentes”.

En este sentido, Larry Kudlow, el principal asesor económico de la Casa Blanca, dijo que Trump no se quiere retirar del TLCAN pero “prefiere negociaciones bilaterales” y quiere intentar con un enfoque diferente. “Muchas veces, cuando tienes que comprometerte con un grupo de países, obtienes los peores acuerdos”, dijo el 5 de junio.

¿Qué podemos esperar entonces? Queda claro que Canadá no regresará a la mesa de negociaciones hasta que México y Estados Unidos hayan resuelto sus diferencias, en especial las relacionadas con el tema automotriz. Una vez que regrese Canadá se podría ver la manera de resolver la cláusula “sunset”, que implica la cancelación del TLCAN cada cinco años a menos de que el acuerdo sea revisado y nuevamente aprobado, así como la propuesta estadounidense de eliminar los capítulos de resolución de controversias. Dados estos dos obstáculos mayores, sigue siendo probable que terminemos sin renegociación del TLCAN y con acuerdos bilaterales que lo remplacen. No obstante lo anterior, el optimismo prevalece y tanto el gobierno mexicano como el estadounidense siguen pensando que podrían alcanzar un “acuerdo en principio” a finales de este mes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La Guerra comercial EE.UU. – China, la perderá Trump

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La guerra comercial de EE.UU. con China se intensificará, antes de terminar.

La Guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump con China entra en su sexto mes, y no hay evidencia alguna que indique que ésta terminará pronto. Tanto Trump como China han continuado lanzándose nuevas amenazas de imponer más aranceles, mientras que las negociaciones han sido escasas, incrementando la posibilidad de una lucha prolongada.

Ed Mills, un analista de política en la firma Raymond James, dijo a sus clientes en una nota que si bien susbsiste la posibilidad de llegar a un acuerdo que provoque el cese de las amenazas, parece poco probable que éste se alcance antes de que se incrementen más las tensiones y las restricciones al comercio entre ambas naciones.

“Nos mantenemos extremadamente preocupados respecto a la volatilidad potencial entre ahora y el momento en el que se llegue a un acuerdo, especialmente porque ambos lados están más inclinados a elevar las tensiones que a parpadear”, dijo Mills. Es de esperarse que el conflicto se prolongue más allá de las elecciones de medio término dado que las reformas que busca la Administración Trump, por parte de China serán difíciles de aceptar e implementar por parte de la nación asiática.

Y es que en lugar de moverse hacía algún tipo de solución, tanto China como Estados Unidos, han externado nuevas amenazas de aranceles durante las últimas semanas, aquí presento una recapitulación de los puntos más relevantes:

  • La guerra comercial inició en serio en julio cuando Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones de productos chinos por un valor de $34 mil millones de dólares, provocando que China respondiera de manera recíproca.
  • Trump amenazó con imponer aranceles de 10% en otros $200 mil millones de dólares de bienes chinos, nuevamente generando una contra-amenaza por parte de Pekín.
  • Las hostilidades se intensificaron el pasado jueves 2 de agosto cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, anunció que Trump le instruyó a su oficina examinar la posibilidad de incrementar los aranceles a ser impuestos en los $200 mil millones de dólares de importaciones chinas, al 25%.
  • China posteriormente respondió con una amenaza el viernes 3, de imponer aranceles del 5% al 25% a sus importaciones provenientes de Estados Unidos por un valor equivalente a $60 mil millones de dólares.
  • Si China cumple con su amenaza, eso significa que cerca del 90%, de los bienes estadounidenses que se exportan a China estarían sujetos a aranceles.

Cabe señalar que estas amenazas de imponer aranceles no parten de aranceles cero para la mayoría de los productos. Veamos un ejemplo, si un producto originario de China paga actualmente un arancel de 10%, la amenaza de Estados Unidos es que pague 25%.

Además de la posible segunda ola de aranceles, ambas partes han estado ventilando sus diferencias en público. Larry Kudlow, el principal asesor del Presidente Trump en comercio, le dijo a Bloomberg TV que el presidente no tiene miedo de concretar sus amenazas en la pelea con China.

“Su economía es débil, su moneda es débil, la gente se está saliendo del país”, dijo Kudlow. “No subestimen la determinación del Presidente Trump de cumplir (sus amenazas)”.

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El presidente Donald Trump enfrentará una mayor presión política que el presidente Xi. ¿Quién reculara primero?

Al mismo tiempo China ha expresado su disposición de ir al fondo del asunto en el tema de aranceles. El Ministerio de Comercio de China dijo el viernes 3 que si los Estados Unidos continúan chantajeando a China, el conflicto solo se intensificará.

Kudlow, un ex economista de Wall Street y ex comentarista de CNBC, dijo en otra entrevista con el programa Marketplace de  Kai Ryssdal, que las negociaciones con China se han estancado. “Virtualmente nada ha sucedido en el diálogo con China en el último mes o seis semanas…No hemos escuchado de ellos”.

La falta de negociaciones se ve agravada por el hecho de que Trump y la Casa Blanca no han articulado claramente los objetivos de su guerra comercial con China.

Dado todo lo anterior, ¿Quién se espera que sea el primero en recular en esta guerra comercial? Los recientes movimientos de mercado sugieren que será China, donde el índice Shanghai recientemente se tambaleó en el territorio del mercado bajista, mientras que los índices bursátiles estadounidenses se han mantenido a flote. Sin embargo, los analistas sugieren que hay muchos más elementos que se deben tomar en cuenta en esta guerra comercial antes de saber quién cederá primero.

El analista John Rutledge dijo en el programa “Closing Bell” de CNBC que “eso es definitivamente cierto en los mercados de valores, porque los mercados chinos dependen fuertemente de los flujos extranjeros de inversión y en China se han registrado salidas de capitales…pero hay otros dos ángulos en China que importan: uno es el de la economía y el otro es la política”.

En lo que respecta a la política, Rutledge señala que Trump podría ser el primero en doblarse ante la presión de su base política. De los agricultores en los estados republicanos, pasando por las grandes empresas estadounidenses que tienen operaciones en China, “la presión está aquí…una tercera parte del valor agregado de las exportaciones Chinas a los Estados Unidos es de empresas estadounidenses.  De aquí es de donde llegará la presión política en los Estados Unidos, de empresas que no quieren arruinar las ventas de los productos que han estado fabricando en China y de aquellas empresas que ya están vendiendo a consumidores chinos”.

Rutledge agrega que el presidente chino, Xi Jinping, no enfrenta el mismo tipo de presión. “A Xi no le importa la gente pobre de China. ¿Por qué crees que atacaron a la soya? No sólo para dañar a nuestros agricultores, sino porque (a Xi) no le importa la presión de su propio pueblo”.

Por su parte, Veronique de Rugy, una economista de derecha que trabaja en el Mercatus Center Research, está de acuerdo y agrega “China tiene un gobierno autoritario. Creo que la presión legislativa no existe allá…creo que el optimismo de la administración Trump de que China reculará primero es exagerada”.

¿Cómo incide todo esto en la negociación del TLCAN? A juicio de varios analistas, Estados Unidos tiene ahora un mayor incentivo en lograr una renegociación satisfactoria del tratado comercial de América del Norte, ya que eso le dará elementos al presidente Trump para venderse ante su base como alguien que cumple lo que promete. Ante este escenario, la guerra comercial con China podría entonces efectivamente prolongarse.

Por otra parte, es importante señalar que México se podría ver beneficiado y recibir inversión extranjera de empresas que muden sus operaciones de China hacía otras naciones, en busca de evitar los posibles nuevos aranceles. Sin embargo, subsiste el riesgo de que China, al ver cerrados sus mercados en Estados Unidos busque colocar su producción, vía exportaciones, en otras naciones. Esto último es un gran riesgo para la planta productiva nacional, por lo que se vuelve indispensable el contar con un mayor control en las aduanas del país y evitar que nuestro país sea víctima de casos de dumping de mercancías chinas. Habrá que estar atentos a la evolución de las importaciones provenientes de China.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Escenarios y riesgos en la negociación del TLCAN

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El EMPRA da prácticamente por un hecho que no habrá TLCAN 2.0 en 2018

El Emerging Markets Political Risk Analysis (Análisis de Riesgo Político de Mercados Emergentes) es una publicación muy influyente a nivel internacional, y en su publicación del 14 de junio hace mención de que las perspectivas para lograr el cierre de la renegociación del TLCAN 2.0 en 2018 se han desvanecido después de la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de Canadá, México y la Unión Europea.

Señala que los medios que dan cobertura a temas políticos cubrieron extensamente la respuesta del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien llamó a los aranceles de Trump como “insultantes”, especialmente desde que fueron justificadas sobre la base de seguridad nacional. Chrystia Freeland, la Ministra canadiense de Relaciones Exteriores, también dijo que los canadienses están “tristes e insultados” al haber sido clasificados como riesgo para la seguridad nacional por parte de su “aliado más cercano.” Canadá ha respondido imponiendo aranceles a las importaciones de productos originarios de Estados Unidos, los cuales entrarán en vigor a partir del 1 de julio.

Por su parte, los funcionarios mexicanos han estado igualmente frustrados con los nuevos aranceles. El presidente Peña Nieto ha sido menos verbal respecto a las frustraciones de México en comparación a sus contrapartes canadienses, percibiendo que el entrar en una guerra de palabras sólo será contraproducente para la negociación de los dos países. También se debe, al menos en parte, a que Peña Nieto está cerca de su sexenio, pero seguramente el próximo presidente de México será una voz más fuerte en contra de Trump.

Al igual que Canadá. El gobierno mexicano también ha tomado represalias al imponer aranceles por cerca de 3 mil millones de dólares de importaciones originarias de Estados Unidos en productos como carne de puerco, whiskey, queso, entre otros. Recientemente los funcionarios mexicanos han iniciado una disputa en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ya que argumentan que los aranceles de Estados Unidos, implementados poniendo como pretexto la seguridad nacional, violan las reglas de la OMC.

Con independencia de lo anterior. La fricción política entre México y Estados Unidos ya ha presionado al tipo de cambio. El peso mexicano ha mostrado una mayor depreciación, al haber pasado de 18.10 pesos por dólar el 4 de abril a 20.68 el 13 de junio, incrementando así la incertidumbre para inversiones futuras.

Evolución en la política nacional

Si bien, mucha de la incertidumbre respecto al TLCAN gira en torno a si los países negociantes pueden alcanzar un acuerdo en los temas más complicados, las limitaciones del proceso legislativo de Estados Unidos y el proceso electoral en México han comenzado a pesar en los funcionarios comerciales, modificando el escenario para lograr un acuerdo este año.

El plazo límite del 17 de mayo fijado por el líder del Congreso estadounidense, Paul Ryan, ya quedó muy atrás, inclusive considerando la extensión que se dio para principios de junio, por lo que la probabilidad de que se alcance un acuerdo en 2018 está rápidamente desvaneciéndose. Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, John Cornyn, también ha señalado que un acuerdo potencial ya perdió la ventana para lograr la aprobación legislativa en 2018.

Por su parte, México elegirá un nuevo presidente el 1 de julio, quien seguramente liderará hacía un nuevo enfoque de la próxima administración. Adicionalmente, esto significa que las negociaciones de manera natural caerán en una pausa en las próximas semanas, poniendo la posibilidad de que se alcance un acuerdo antes de las elecciones como algo imposible. Sin embargo, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que las negociaciones continuarán.

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Trump desea negociar acuerdos bilaterales con México y desaparecer el TLCAN

El 5 de junio el principal asesor económico de Trump, Larry Kudlow, transmitió el deseo del presidente de cambiar la naturaleza de las negociaciones del TLCAN comenzando a negociar acuerdos bilaterales con Canadá y México de manera separada. Los expertos en comercio y economistas han sido escépticos respecto a la posibilidad de lograr acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y sus vecinos norteamericanos. Funcionarios tanto de Canadá como de México también han rechazado esa idea. Esta propuesta de negociaciones separadas bilaterales sugieren que Trump y su administración están cada vez más cansados de las negociaciones, y que éstas no se concluirán antes del receso del Congreso de mediados de diciembre. En efecto, después de 10 meses de negociaciones, de 20 a 22 de los estimados 32 capítulos del Tratado, aun se están negociando.

Cumbre del G7

La Cumbre del G7, la cual comenzó el 9 de junio, también fue escenario para que sucedieran algunos eventos alarmantes. El presidente Trump dio reversa a su decisión de firmar el comunicado final conjunto del G7, enfurecido por el Primer Ministro canadiense Trudeau quien prometió tomar represalias con aranceles y rechazó la cláusula “sunset” en un TLCAN modernizado.

La cláusula “sunset” ha sido un tema álgido y motivo de debate debido a que implica que el TLCAN caduca cada cinco años a menos de que los tres países se pongan de acuerdo en que debe continuar. Los funcionarios mexicanos y canadienses han argumentado que esto causará incertidumbre y reducirá la inversión. Aunque el Primer Ministro Trudeau ha dicho que está dispuesto a explorar alternativas a la cláusula “sunset” dejando entrever algún tipo de compromiso, los eventos del G7 sugieren que es poco probable que se alcanzará un acuerdo en las próximas semanas o meses.

Implicaciones probables

La decreciente probabilidad de que haya un acuerdo en el TLCAN en 2018 significa que el ambiente político en el cual surgirá un nuevo TLCAN es incierto. Nuevas circunstancias políticas probablemente emergerán en México y los Estados Unidos. México tendrá un nuevo presidente y probablemente habrá una coalición de izquierda en el Congreso, mientras que en los Estados Unidos habrá un nuevo Congreso, que probablemente será de mayoría del partido Demócrata.

A lo largo de su campaña, el candidato López Obrador se ha manifestado a favor del TLCAN. Considerando sus pasadas críticas al acuerdo, parece que AMLO está dispuesto a negociar el acuerdo en beneficio de los mexicanos. Sin embargo, Gerardo Esquivel, uno de los principales asesores de AMLO ha señalado que es mejor no tener un acuerdo que tener un mal acuerdo. López Obrador también ha señalado que insistirá en que se le incluya en las negociaciones tan pronto como haya sido electo presidente.

En los Estados Unidos hay una alta probabilidad de que la Cámara de Representantes y probablemente el Senado pasen a control de los Demócratas en la elección intermedia de noviembre de este año. Una mayoría del Demócrata pudiera prolongar las negociaciones y cambiar el mandato comercial dado al Representante Comercial (USTR), Robert Lighthizer, poniendo mayor énfasis en aspectos laborales, el medio ambiente y los apoyos nacionales para ajuste comercial.

López Obrador y su falta de experiencia comercial

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AMLO ha manifestado su apoyo en la renegociación del TLCAN

López Obrador y sus asesores se han reunido con al menos 65 fondos de inversión para explicar que su administración está comprometida con el libre comercio y la independencia del banco central. Una declaración de su asesor económico y futuro Secretario de Hacienda, Carlos Urzua, de que la campaña de AMLO no es de izquierda sino de centro-izquierda ha calmado un poco a los inversionistas. Sin embargo, hay amplías preocupaciones dado que sus posibles funcionarios de su administración no contarán con experiencia en la negociación de un acuerdo con dimensiones tan amplias. De igual manera, muchos están preocupados respecto a la capacidad de López Obrador de negociar con una contraparte tan difícil y complicada como Trump.

La elección de López Obrador de encabezar las negociaciones del TLCAN es el economista que trabajó en la OMC, Jesus Seade, quien además estudió en Oxford y fue el principal negociador de México en la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

A diferencia de Seade, la propuesta de AMLO para la Secretaría de Economía, Graciela Márquez, quien supervisará la política comercial y estará fuertemente involucrada en las negociaciones del TLCAN, tiene limitados antecedentes en gobierno y en la negociación de un tratado con el TLCAN. Esto ha generado preocupaciones entre funcionarios públicos y entre los que se oponen a López Obrador.

Congreso de Estados Unidos

El nuevo Congreso de Estados Unidos, aunque no sea controlado por los Republicanos, podría tener simpatías por un nuevo TLCAN. El USTR Lighthizer ha estado cortejando a los Demócratas por el acuerdo. Los Demócratas en la Cámara de Representantes han reaccionado positivamente a la propuesta de Lighthizer de eliminar el mecanismo de resolución de controversias inversionista-estado. Sin embargo, muchos Demócratas han manifestado su preocupación por los bajos sueldos en México y la pérdida de empleos manufactureros en Estados Unidos durante los últimos 25 años. Un memorándum firmado por 200 congresistas Demócratas señala que mejorar los derechos laborales en México podría ayudar a combatir la pobreza en el país y asegurar que los salarios estadounidenses sigan deteriorándose.  Esto sugiere que si los Demócratas ganan el control del Congreso, un nuevo acuerdo tendría que integrar más aún el tema de los mercados laborales y homogenizar los estándares laborales entre los tres países.

Finalmente, otro escenario poco probable es que Trump decida retirar unilateralmente a Estados Unidos del TLCAN, abriendo el periodo de 6 meses para que se logre un nuevo acuerdo forzando a México y Canadá a aceptar lo que hasta ahora han rechazado. La incertidumbre respecto a lo que sucedería después de dar por terminado el TLCAN es lo que hace que tal decisión sea poco probable.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El compromiso que México requiere escuchar de los candidatos presidenciales

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Los candidatos presidenciales deben comprometerse tácitamente a no desequilibrar más las finanzas públicas 

El próximo 21 de junio se llevará a cabo la cuarta reunión del 2018 de la Junta de Gobierno del Banco de México, de la cual se desprenderá un nuevo anuncio de decisión de política monetaria. Para la mayoría de los analistas, es prácticamente un hecho que el Banxico anunciará que decidió elevar su tasa de interés objetivo nuevamente para llevarla a 7.75% desde el actual 7.50%, derivado de los riesgos inflacionarios percibidos para lo que resta del año. Esto a pesar de que el INEGI acaba de dar a conocer que la inflación anualizada durante mayo de este año fue de apenas 4.51%, la inflación anualizada más baja desde diciembre de 2016.

El llevar la tasa a 7.75% será nuevamente un duro golpe para las empresas, gobierno y familias mexicanas, quienes tendrán que pagar un mayor costo financiero por sus deudas a tasa variable y cuando deseen renegociar pasivos o contratar nuevos créditos. La mayor parte de los riesgos de que repunte la inflación en los próximos meses están asociados a la evolución del tipo de cambio en México, y a continuación explico algunos de los factores que alimentan la especulación y han hecho que nuestra moneda se deprecie y que tenga una perspectiva poco favorable:

El hecho de que el presidente estadunidense, Donald Trump, ha seguido descalificando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), argumentando que será mejor negociar acuerdos bilaterales con México y Canadá, mantiene a los especuladores en los mercados cambiarios entretenidos apostando en contra del peso mexicano. Ahora en día, la probabilidad de cerrar la negociación del TLCAN antes de que concluya el año es muy baja, a pesar de que el Secretario de Economía señaló el pasado 6 de junio que hay un 50% de probabilidades de que éste se cierre antes de que concluya el año.

Otro factor que ha alimentado a los especuladores, y debilitado al peso mexicano, es la imposición de aranceles del 25% al acero y de 10% al aluminio por parte de los Estados Unidos en contra de las exportaciones mexicanas de estos productos a partir del 1 de junio. Esto aunado a la respuesta que dio el gobierno de México imponiendo también aranceles a las importaciones de diversos productos provenientes de dicha nación por un monto aproximado de 4 mil millones de dólares, monto equivalente al impacto que se espera tendrán los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos en contra de las exportaciones de acero y aluminio de México. El riesgo de que crezca la guerra comercial entre México y Estados Unidos está presente y no se puede descartar que próximamente Estados Unidos imponga aranceles en contra de la importación de automóviles, argumentando absurdas razones de seguridad nacional.

Un tercer factor que está debilitando al peso mexicano es la especulación respecto al resultado electoral en México y la política económica que pudiera implementar el candidato, que de acuerdo a las encuestas, encabeza las preferencias electorales. Si bien es cierto que el equipo de Andrés Manuel López Obrador ya ha dicho que, si ganan las elecciones, se sumarán a partir del 2 de julio al equipo de la Secretaría de Economía que está renegociando el TLCAN y también han dicho que es mejor no tener TLCAN a tener un mal TLCAN, también es verdad que sigue habiendo grandes incertidumbres respecto al rumbo que puede tomar la macroeconomía.

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La autonomía del Banxico será fundamental para evitar que un mayor endeudamiento sea financiado con “la máquinita de hacer billetes”

Las encuestas, además de poner a AMLO a la cabeza, indican que probablemente el próximo Congreso de la Unión tendrá mayoría de izquierda, lo cual puede ser un riesgo porque al tener control del Legislativo, podrá modificar leyes prácticamente a discreción. Pero también preocupa lo que pueda suceder con el gasto público, ya que ha realizado diversas promesas de campaña, que de cumplirse sin  que estén aparejadas a recortes en el gasto público de otros rubros, dispararán el déficit fiscal con el consecuente incremento de la deuda pública. Cabe señalar que al 30 de abril de este año la deuda neta del sector público federal sumó 10.167 billones de pesos, cifra que representa el 45.2% del PIB nominal del primer trimestre de 2018. Una mayor deuda respecto al PIB pone nerviosos a los inversionistas y puede perjudicar la calificación crediticia de México ahuyentando la inversión financiera.

Para cerrar el tema AMLO, se debe agregar que, de resultar electo presidente y si los partidos que lo impulsan obtienen la mayoría en el Congreso de la Unión, entonces en México los únicos garantes de la institucionalidad serán el Banxico y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Serán las dos instituciones que podrán frenar algún abuso que se quiera realizar y, en particular el Banxico con su autonomía, será el que podrá garantizar que una mayor deuda pública no se monetice como sucedió en tiempos de los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo, con el nefasto impacto en la inflación y en el empobrecimiento de la población.

Estos temas han estado presionando fuerte al peso mexicano desde abril de este año, y lo mucho que pesan queda constatado al observar que en el periodo de junio de 2017 al mismo mes de 2018, el dólar aumentó un 11.65% frente al peso mexicano, al haber pasado de 18.136 a 20.249 pesos por billete verde. Si bien es cierto que los niveles actuales de tipo de cambio están por debajo del máximo histórico de 21.898 pesos por dólar observado el 19 de enero de 2017, es verdad que muchos importadores realizan incrementos a sus productos cuando el tipo de cambio sube, pero luego no los bajan cuando el dólar disminuye, por lo que con los recientes incrementos en el dólar a niveles de 20.50 pesos, nuevamente están cometiendo abusos en contra de los fabricantes mexicanos.

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La ira de Donald Trump contra México impide que las decisiones de política monetaria del Banxico sean efectivas.

Por su parte, este incremento del dólar, aunado al elevado componente de impuestos en la fórmula para determinar los precios de la gasolina, es lo que ha provocado que el precio del combustible no deje de aumentar mes con mes, llegando la gasolina Premium a rebasar los 20 pesos por litro. Es bien sabido que los incrementos en los combustibles ocasionan aumentos en cascada en los demás precios en la economía, y es por ello que el alza del dólar es peligrosa y pone en riesgo la posibilidad de lograr una inflación por debajo del 4% a finales de este año.

Por todo lo anterior, es de esperarse que en la medida en que continúan las complicaciones comerciales para México y exista incertidumbre respecto a la política económica del próximo gobierno, sobre todo en el ámbito de política fiscal, el tipo de cambio siga aumentando en perjuicio del esfuerzo por reducir la inflación que ha llevado a cabo el Banxico a costa de todos los mexicanos, que ahora tenemos que pagar más intereses por nuestros créditos.

¿Es correcto entonces que en su próxima reunión de Junta de Gobierno el Banco de México suba su tasa de interés objetivo? Desde mi punto de vista definitivamente NO, ya que hemos visto que tras los últimos aumentos en la tasa de interés, el tipo de cambio ha dejado de responder positivamente y que éste más bien se mueve en función de lo que declare o haga el presidente Donald Trump y, en ocasiones, en función de lo que digan los candidatos a la presidencia de la república. En este sentido, si bien no tenemos capacidad de influir en lo que piense y diga Trump, si sería una magnifica señal para los mercados si los tres candidatos punteros a la presidencia hicieran declaraciones contundentes de que de ganar la contienda, mantendrán la estabilidad de las finanzas públicas y que se comprometen a seguir manteniendo al menos un superávit primario en las finanzas del país. El superávit primario implica ingresar más de lo que se gasta antes de tomar en consideración los gastos por intereses de la deuda pública. No me cabe duda de que un compromiso firmado de estas características haría por el peso mexicano más que cualquier alza en la tasa de interés por parte del Banxico.

Es muy importante entender que elevar nuevamente la tasa de interés ocasionará mayores costos financieros para muchos en México, incluidas las familias, empresas y los diferentes órdenes de gobierno. De hecho el costo financiero del sector público federal muestra un incremento de 24.0% en su comparativo del primer cuatrimestre de 2018 respecto al mismo cuatrimestre de 2017, ya que éste pasó de 128.360 a 167.280 miles de millones de pesos. Y no debemos olvidar que por cada peso adicional que se destina a pagar la deuda pública, pues es un peso menos que se destina a las cuestiones prioritarias como infraestructura, educación, salud y seguridad.

Entonces pues, esperemos que el Banxico haga lo correcto no subiendo la tasa de interés, y que para que los integrantes de la Junta de Gobierno se sientan más cómodos con la decisión  de no subir la tasa, reciban la ayuda de los candidatos presidenciales con el compromiso de que cuando lleguen a la presidencia, no echarán a perder lo que muchos años nos ha costado construir: estabilidad macroeconómica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se termina el Sexenio y no se resolvió el desequilibrio comercial con Asia

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En el periodo de 2012 a 2017 nuestro déficit comercial con China subió en más de 16 mil millones de dólares

Cuando inició el actual sexenio federal, uno de los primeros viajes internacionales que realizó el presidente Enrique Peña Nieto, fue a la República Popular China, para visitar a su homólogo Xi Jinping. Después de ese primer viaje se nos dijo que existía la voluntad por parte de China de comenzar a resolver la situación del fuerte desequilibrio en la balanza comercial que registra México con dicha nación. Se nos dijo que se logró un consenso para colaborar y aumentar las exportaciones de México a China y corregir así el déficit histórico en la balanza comercial. Concretamente Peña Nieto apuntó: “(Xi Jinping) mostró la mayor disposición a trabajar con México para corregir el desequilibrio en la balanza comercial”.

Sin embargo, pasaron los años y dicho desequilibrio no sólo no se corrigió, sino que se siguió agravando, producto de que nuestras ventas a dicho país apenas si aumentaron en 991 millones de dólares (mdd) en el periodo de 2012 a 2017, mientras que nuestras compras a dicho país crecieron en 17,209 miles de millones de dólares (mmdd) en el mismo periodo. Con esto en mente, en esta entrega hago un recuento de la evolución reciente de nuestro comercio exterior, haciendo énfasis en el deterioro que se registró en nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con las cifras más recientes del INEGI, en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018 las exportaciones totales de México aumentaron un sólido 11.1% al pasar de 94.708 mmdd a 105.242 mmdd, que representa la cantidad más alta de exportaciones para un primer trimestre del año en toda la historia de nuestro país.  Cabe señalar que buena parte de este dinamismo ocurrió gracias a que nuestras ventas a los Estados Unidos, que es el destino del 78.5% de nuestras exportaciones, aumentaron en 8.4%, al pasar de 76.240 mmdd a 82.666 mmdd.

Por su parte, los países asiáticos apenas si contribuyeron al incremento de nuestras exportaciones totales, ya que nuestras ventas a dichas naciones aumentaron tan sólo en 434 millones de dólares (mdd) en el periodo en cuestión, pasando de 5.265 mmdd a 5.700 mmdd. Este incremento se debió principalmente al buen desempeño de nuestras exportaciones a Corea del Sur, las cuales crecieron en 370 mdd, mientras que nuestras exportaciones a China cayeron marginalmente en 0.5%, y las destinadas a Japón se desplomaron 14.7%.

En cuanto a nuestras importaciones, tenemos que en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018, éstas aumentaron en 9.8% al pasar de 97.479 mmdd a 107.018 mmdd, lo que equivale 9.538 mmdd adicionales. De igual manera, éste es el monto de importaciones más alto de nuestra historia para un primer trimestre de año, y fue impulsado porque a Estados Unidos (que es el origen de apenas el 47.1% de nuestras importaciones) le compramos 3.419 mmdd adicionales, pero también se debe destacar que le compramos 2.292 mmdd adicionales a China, mientras que a Corea del Sur y a Japón les compramos 179 mdd y 302 mdd menos respectivamente.

De esta manera, nuestro país pasó de registrar un déficit en su balanza comercial total de -2.770 mmdd en el primer trimestre de 2017 a uno de -1.776 mmdd en el mismo trimestre de 2018, lo que representa una mejoría de 994 mmdd. Nuestra balanza comercial con los Estados Unidos siguió aumentando pese a todas las amenazas del presidente Donald Trump y se colocó en 32.236 mmdd en el primer trimestre de 2018, cifra 10.3% superior a la del mismo trimestre de 2017. Sin embargo, se debe señalar que buena parte de este mayor superávit comercial con Estados Unidos se perdió con las naciones asiáticas, ya que nuestro déficit con esa región del mundo pasó de -27.542 mmdd en el primer trimestre de 2017 a -29.594 mmdd en el mismo trimestre de 2018, lo que implica 2.051 mmdd adicionales de desequilibrio comercial, además de ser nuestro déficit comercial con los países asiáticos más grande de la historia para un primer trimestre.

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Nuestro superávit comercial con los Estados Unidos lo utilizamos prácticamente para sufragar nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas

Como ya se señaló, dentro de la región asiática destaca nuestra relación con China, nación con la que mantenemos déficits comerciales crecientes y crónicos. En el primer trimestre de 2017 nuestro desequilibrio con esta nación fue de -14.317 mmdd, mientras que en el mismo trimestre de 2018 fue de -16.617 mmdd, lo que representa un deterioro de -2.299 mmdd adicionales. Por su parte, cabe destacar que nuestro déficit comercial con Corea del Sur mejoró al pasar de -2.967 mmdd en el primer trimestre de 2017 a -2.418 mmdd en el mismo trimestre de 2018. Por su parte, nuestro déficit comercial con Japón también mejoró al pasar de -3.467 mmdd a -3.305 mmdd en el mismo periodo.

Es importante hacer énfasis en el enorme desequilirbio comercial que mantenemos con los países asiáticos y dimensionar las cifras anuales. En 2012 nuestro déficit comercial con estas naciones fue de -96.388 mmdd (producto de importaciones por 113.713 mmdd y exportaciones de 17.325 mmdd, lo que implica una relación de 5.56 a 1) y en 2017 fue de -124.207 mmdd (producto de exportaciones de 22.636 mmdd y de importaciones de 146.846 mmdd, lo que indica una proporción de 5.48 a 1). De mantenerse la tendencia observada en el primer trimestre de 2018, estaríamos cerrando este año con un déficit de más de 133 mmdd, una cantidad ligeramente superior al superávit comercial que logramos con Estados Unidos en 2017, cuando éste sumó 132.322 mmdd. Dados estos datos, y como lo hemos comentado en otras entregas, parece que importamos de naciones asiáticas para poder exportarle a Estados Unidos, y es por ello que no debería sorprendernos la dureza de los Estados Unidos buscando endurecer reglas de origen en la renegociación del TLCAN con el fin de cerrarle la puerta a las naciones asiáticas, en especial a China, que utiliza las preferencias arancelarias de México para exportarle a Estados Unidos.

Ahora, en cuanto a China, tenemos que en el año 2012 nuestro desequilibrio comercial con dicha nación fue de -51.215 mmdd, mientras que en 2017 fue de -67.432 mmdd, lo que representa un deterioro de -16.217 mmdd adicionales. Esto a pesar de las múltiples visitas de Estado que se realizaron los presidentes de México y China mutuamente en los últimos cinco años. Cabe señalar que de mantenerse la tendencia del primer trimestre de 2018, estaremos cerrando este año con un déficit comercial con China de -78.221 mmdd, obviamente el más alto de nuestra historia y uno que sin duda impide el desarrollo de nuestra planta productiva nacional.

Y no es que me quiera envolver en la bandera nacionalista respecto a nuestro comercio con China, pero cuando se tiene una relación comercial en la que por cada dólar que le vendemos a los chinos les compramos 10, pues no puede ser una relación sana.

El tiempo se ha encargado de mostrar que los chinos no son de fiar y que cuando dicen que se comprometen a comprar más productos a México, pues sólo queda en eso, en buenas intenciones. Y pues no es que los productos nacionales no tengan la capacidad de incursionar en los mercados de China, sino que el problema es la enorme cantidad de barreras arancelarias y no arancelarias que mantiene la economía más grande de Asia.

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El creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China, perjudican la planta productiva nacional y el empleo

En este sentido, de acuerdo al economista y abogado, Alberto Lerin Mestas, entre las diversas causas que explican la baja penetración de las exportaciones mexicanas en el mercado chino se encuentra el hecho de que el costo de importación en China es considerablemente mayor al de México. Información oficial muestra que la tasa arancelaria aplicada, media simple, para productos manufacturados en China es 2.7 veces más grande que la aplicada en México, mientras que el costo para el cumplimiento de la documentación para importar en china es 70% más elevado que en México.

A manera de conclusión lo que se puede señalar es que este fue un sexenio perdido en materia de mejorar nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Ante la incertidumbre en la renegociación del TLCAN deberíamos ponernos a pensar que vamos a hacer si nuestro enorme superávit comercial con los Estados Unidos disminuye. ¿Cómo vamos a hacerle para mantener nuestros niveles de compra de productos asiáticos sin que esto se traduzca en un abultado déficit en la balanza comercial y por lo tanto un mayor desequilibrio en la cuenta corriente de nuestra balanza de pagos.

Si no se pone remedio a esta situación, no nos sorprenda que sin los flujos internacionales de capital que llegan al país, tanto de cartera como en inversión directa, nuestra moneda seguirá siendo débil ya que la sangría de recursos hacía oriente no cesa y es cada vez más grande, ojala que las autoridades entiendan que esto no es sano para la planta productiva nacional y tampoco puede ser sostenible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Implicaciones para México de la guerra comercial

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Estados Unidos ha iniciado una guerra comercial con China, busca evitar la transferencia injusta de tecnología y disminuir su déficit comercial en 100 mil millones de dólares

En las últimas dos semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump impuso una variedad de aranceles en contra de numerosos países, bloqueó la adquisición de empresas tecnológicas estadounidenses por parte de China y busca imponer nuevas restricciones a las futuras inversiones chinas también en el sector tecnológico. Muchos economistas han advertido que el mundo está al borde de una guerra comercial total, en la que veremos represalias al estilo “ojo por ojo”, una retórica acalorada y llamados a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a poner orden, pero ésta está  pobremente equipada para responder. Estamos ante el riesgo de que si las provocaciones comerciales de Trump se salen de control, docenas de tratados comerciales negociados durante varias décadas podrían ser echados de lado, mientras que la perspectiva de un menor crecimiento económico tiene a los mercados bursátiles de todo el mundo tambaleándose.

Las guerras comerciales no son buenas para la economía, y la historia nos da buenos ejemplos. Tenemos el caso de cuando en 1930 el Congreso estadounidense pasó la Ley Smoot-Hawley, la cual elevó los aranceles en 20% en promedio, inicialmente para proteger a los agricultores estadounidenses, pero que después fue ampliado a industrias manufactureras que buscaban protección. En la medida en que se colapsó la demanda de bienes y servicios, el resto de los países buscaron mantener sus reservas de oro devaluando sus monedas o imponiendo más barreras comerciales, por lo que se derrumbó el comercio internacional. Esto provocó que la depresión económica que se vivía en ese entonces se hiciera aún más pronunciada y el mundo, en particular los Estados Unidos, acabaron sufriendo lo que se convirtió en La Gran Depresión.

Lamentablemente esto al parecer ya quedó en el olvido. Los Estados Unidos con la firma del memorándum del pasado 22 de marzo por parte del presidente Trump, en contra de las prácticas de China, iniciaron una guerra comercial que seguro será perjudicial y tendrá consecuencias imprevistas para las relaciones de Estados Unidos con la segunda mayor economía mundial. Además de generar repercusiones en los mercados bursátiles, tasas de interés y tipos de cambio.  De hecho el índice bursátil Dow Jones pasó de 24,879 puntos el 21 de marzo a las 14.30hrs a 23,533 puntos el 23 de marzo a las 16.00hrs, una pérdida de más de 1,300 puntos en dos días.

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Aún no se sabe la lista de productos que serán sujetos a aranceles de 25% por un  monto de 60 mil millones de dólares

Argumentando el daño ocasionado por las prácticas injustas y dañinas de adquisición de tecnología estadounidense por parte de China, los Estados Unidos impondrán en los próximos días aranceles del 25% en ciertos productos de China por un monto equivalente al daño ocasionado a la economía estadounidense. No se ha especificado qué productos serán, esto tardará unos días más en definirse, pero se sabe que equivaldrán a unos 60 mil millones de dólares. Por su parte, en la “Section 301 Fact Sheet” se propone que le sean impuestos a los sectores aeroespaciales, tecnologías de comunicaciones e información, así como maquinaria. Aunque no se descarta que eventualmente se impongan aranceles también a calzado, ropa y electrónicos para los consumidores.

La meta de Trump, y así lo anunció en la conferencia de prensa cuando informó de las medidas contra China, es disminuir el déficit comercial que su país tiene con dicha nación en unos 100 mil millones de dólares, equivalente a una reducción del 25%. Sin embargo, se considera que las medidas anunciadas no lograrán dicha meta, ya que no debemos olvidar que China posee más de 1.17 billones de dólares de bonos del Tesoro de Estados Unidos, por lo que su capacidad de negociación con los Estados Unidos será muy amplia.

Ante los aranceles impuestos por los Estados Unidos, China ha tenido una reacción dura en el discurso, pero muy tibia en los hechos, ya que en represalia anunciaron que le impondrán a Estados Unidos aranceles por apenas 3 mil millones de dólares, en productos que van desde frutas frescas, nueces, vino, puerco, aluminio reciclado y tubería de acero. Sin embargo, no podemos descartar que una vez que se conozca la lista de productos a los que Estados Unidos impondrá aranceles, China podría anunciar una gama de productos más amplia, en la cual probablemente estarán más bienes agrícolas como el sorgo y la soya, así como los aviones de la empresa Boeing.

Es importante mencionar que todo esto se da después de la salida de la Casa Blanca de Gary Cohn, un internacionalista que se desempeñaba como director del Consejo Económico Nacional de Trump, y de Robert Porter, quien fungía como secretario de personal de la Casa Blanca. Es así que el presidente Trump ahora está en las manos de nacionalistas comerciales como Peter Navarro y Wilbur Ross, el Secretario de Comercio, quien amasó una fortuna en sus negocios del acero y los textiles apoyado en la existencia de aranceles. Esto es relevante porque queda claro que ya no hay oposición interna seria a los peores instintos de Trump respecto al comercio internacional y China.

Aquí lo bueno es que esta agresividad contra el comercio internacional, erosionará el apoyo de las empresas y del Congreso hacía Trump, ya que mucho de lo que había hecho en favor de las empresas con el recorte de impuestos y la desregulación, perderá efectividad ante su visión mercantilista del comercio internacional.

¿Y qué papel juega México en todo esto? Nuestro país ha sufrido la retórica del presidente Trump, quien no se ha cansado de decir que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el peor acuerdo comercial jamás firmado por los Estados Unidos. De igual forma, Trump ha señalado de manera recurrente a México como un país que se aprovecha indebidamente de Estados Unidos y que por eso obtiene importantes superávits comerciales, el cual en el 2017 fue de 71.056 mil millones de dólares.

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La relación comercial entre México y China , tampoco es sencilla y debe ser revisada 

Sin embargo, México se benefició al quedar excluido de la lista de países a los que recientemente se les impusieron aranceles a la importación de acero y aluminio. De igual forma, en este contexto de conflicto comercial entre China y Estados Unidos, trascendió que Estados Unidos retiraría de la mesa de negociación del TLCAN una de sus demandas que ocasionaban mayor problema, y es la de que el 50% del valor de contenido de los automóviles deberían tener contenido estadounidense para gozar de preferencias arancelarias. Para muchos, este anuncio es muestra de que nuestro vecino del norte se ha dado cuenta de que no puede mantener tantos flancos de guerra abiertos en materia comercial, y que le conviene tener un bloque comercial sólido en Norteamérica para contrarrestar sus desequilibrios comerciales con Asia, y en especial con China.

De igual manera, para las empresas mexicanas será muy importante conocer la lista final de bienes a los que Estados Unidos les impondrá aranceles, para en función de ello ver en que sectores surgirán oportunidades para incrementar nuestras exportaciones.

Esto de ninguna manera implica que una guerra comercial total entre Estados Unidos y China beneficiará a México en el largo plazo. Queda claro que en el corto plazo si, ya que la Administración Trump ahora se muestra más flexible en la negociación del TLCAN y podría haber un incremento de exportaciones mexicanas hacía Estados Unidos; sin embargo, en el largo plazo no sabemos si la guerra comercial que aparentemente ha iniciado pueda dañar la dinámica de comercio internacional a nivel mundial, y hacer que la economía mundial crezca más lentamente, lo que acabará por perjudicar las exportaciones totales de nuestro país.

En este sentido, la Secretaría de Economía debe trazar un plan para aprovechar al máximo esta situación, o bien, evitar que nos perjudique.

Y pues a manera de conclusión podemos decir que se confirma que la política comercial estadounidense es llevada a cabo por una administración que no sabe de economía y que se ha convertido en una amenaza para el bienestar global. El presidente Trump y sus asesores están enfocados en disminuir el gigantesco déficit comercial que tienen a través de la imposición de barreras comerciales, pero no entienden que la principal razón de este desequilibrio es su enorme déficit fiscal, el cual eleva artificialmente su demanda agregada, provocando un crecimiento crónico de sus importaciones. Mientras tanto suenan los tambores de guerra y no sabemos cuál vaya a ser el desenlace económico de este episodio.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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