Etiqueta: donald trump

La séptima ronda de negociaciones del TLCAN fue más de lo mismo

2018-03-02T194012Z_3_LYNXNPEE211PV-OUSBS_RTROPTP_3_BUSINESS-US-TRADE-NAFTA
La séptima ronda de negociaciones del TLCAN concluye sin avances importantes en temas relevantes

La séptima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), comenzó el 25 de febrero en la ciudad de México, y estando próxima su conclusión podemos decir que  sus resultados son muy pobres, ya que hasta ahora sólo se ha anunciado que el capítulo de Mejores Prácticas Regulatorias se cerró y ha trascendido que se concluyeron los de Telecomunicaciones y Obstáculos Técnicos al Comercio, aunque aún no es oficial.

 

De esta manera, al momento de escribir estas líneas, hay 6 capítulos formalmente terminados de un total de 29 (aunque en función de lo comentado líneas arriba al cierre de la séptima ronda se podrían tener 8 terminados), pero el problema es que los grandes temas en los que han existido diferencias desde el comienzo de la renegociación permanecen prácticamente estancados, aunque las autoridades de México y Canadá recurrentemente salgan a declarar que “hay avances”.

 

Haciendo un repaso de los temas propuestos por Estados Unidos y que siguen entrampando la negociación tenemos los siguientes (esta lista no es exhaustiva):

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo.
  2. En cuanto al sector automotriz, está la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos.
  3. Establecimiento de aranceles temporales contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos.
  4. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”.
  5. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región.
  6. Desaparición de capítulos de resolución de controversias y disputas comerciales. Estados Unidos quiere que estos temas sean resueltos en cortes de su país, y no a través de paneles.

 

En ninguno de estos temas hubo avances, pero para complicar las cosas aún más, tenemos que esta séptima ronda de negociaciones se vio empañada el jueves 1 de marzo con el anuncio de la administración Trump de que impondrá (tan pronto como la siguiente semana), aranceles a la importación de acero y de aluminio, a razón de 25% y 10% respectivamente. En principio no se aclaró si estos aranceles también aplicarán a los socios del TLCAN y si, en su caso, serán en dichos porcentajes. Sin embargo, el domingo 4 de marzo por la mañana, el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, aclaró que ningún país será excluido de dichas tarifas, ni siquiera los aliados estadounidenses.

 

En entrevista con CNN, Navarro dijo que eventualmente habrá un procedimiento de excepción para casos particulares en las que “necesitamos excepciones para que las empresas puedan avanzar, pero en este momento no hay exclusiones”. Regresaré a este tema más delante para comentar sobre las implicaciones que esto tiene en la competitividad de Norteamérica y en especial para la fabricación de automóviles.

 

Acciones como esta confirman que pocos temas parecen amargarle tanto la vida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como los “muy malos acuerdos” que según él tiene con sus socios comerciales. Pero los Estados Unidos no van a estar solos al tomar una posición más dura en relación al comercio exterior, ya que vemos como las tensiones internacionales aumentaron desde el anuncio,  y se podría llegar a un punto crítico este año conforme ocurre la renegociación del TLCAN, crece el déficit comercial estadounidense con la Unión Europea y cada vez están se acercan más a una guerra comercial con China.

 

3478B3B8-BD88-4108-81A8-4FC525436299_w1023_r1_s
El acuerdo peligra porque Estados Unidos está obsesionado con el déficit comercial que registra con México

Se debe mencionar que pese a la retórica de Trump, el déficit comercial de los Estados Unidos creció 12% en 2017 hasta alcanzar los 566 mil millones de dólares (mmdd), el mayor incremento desde el 2008, lo que ha intensificado el debate respecto a qué es lo mejor para las empresas y trabajadores estadounidenses en relación al comercio exterior. Es motivo de ásperos debates si esos déficits están dañando su economía, pero al final de cuentas estos desequilibrios se han convertido en una obsesión para la administración Trump. El problema es que en lugar de poner remedio a temas como su desequilibrio fiscal, que eleva su demanda agregada y contribuye enormemente a su déficit comercial, buscan castigar al resto del mundo endureciendo acuerdos e imponiendo aranceles. En este contexto es importante señalar que del déficit de 566 mmdd que registraron los Estados Unidos el año pasado, el 66.2%, equivalentes a 375 mmdd fueron con China.

 

Para los Estados Unidos, gran parte del problema de su desindustrialización y su déficit comercial con México, el cual fue de -71.056 mmdd en el 2017, surge por los bajos salarios que se pagan en nuestro país. México no ha aceptado que se ponga el tema salarial en la mesa de negociaciones, pero comentarios editoriales como el de Bill Pascrell Jr., Congresista del Partido Demócrata, publicado el pasado 1 de marzo, sin duda siguen ejerciendo presión importante.

 

Pascrell señala que cuando el TLCAN fue debatido por primera vez en el Congreso estadounidense, se encontró con resistencia por parte de los Demócratas debido a que su partido temía que el acuerdo construiría una economía integrada sobre las espaldas de trabajadores explotados.  Agrega que estos temores se materializaron en las últimas dos décadas. Conforme la productividad de los trabajadores industriales en México ha aumentado, sus sueldos permanecieron estancados y sus derechos básicos y protecciones han sido reiteradamente  “aplastados”.

 

Pascrell agrega que a lo largo de la vida del TLCAN, los Estados Unidos han ayudado a generar un “sistema roto” para los trabajadores mexicanos.  Desde su óptica, esta ceguera voluntaria es importante porque es una causa directa de las presiones salariales a la baja que han devastado nuestros centros industriales como Youngstown, Ohio; Flint, Michigan; y Paterson, New Jersey.

 

PRODUCTIVIDADLABORALMEXICO
Un tema que sigue sin resolverse es el de los bajos salarios que paga México a sus trabajadores industriales 

Menciona que los Estados Unidos han permitido por un cuarto de siglo que los trabajadores estadounidenses sean amenazados de que se llevarán sus puestos de trabajo a México si no están de acuerdo en aceptar términos más favorables para los dueños de las empresas. Muchas familias trabajadoras han enfrentado recortes en sus pagos y sus beneficios, y lo que en alguna vez fue un sistema organizado de trabajo ha sido debilitado en favor de un sistema que privilegia las ganancias corporativas. En los Estados Unidos se ha tolerado un TLCAN que ha fallado a los trabajadores, por lo que se deben realizar cambios de fondo. Hasta aquí los comentarios de Pascrell.

 

Todo lo anteriormente expuesto es el contexto de las tarifas que serán impuestas a las importaciones de acero y aluminio por parte de los Estados Unidos, las cuales sin duda tendrán un impacto negativo en el sector automotriz, uno de los temas más sensibles en la negociación. Esta acción ha exacerbado las tensiones comerciales en todo el mundo y los países comienzan a evaluar como tomarán medidas de represalia. Esto es relevante no sólo por la utilización de estos metales en el proceso de fabricación de automóviles, sino por las medidas que terminarán afectando la producción y costos de otros productos finales.

 

Queda claro que la pretensión de imponer un arancel de 25% a la importación de acero busca abatir el déficit comercial de Estados Unidos al incrementar el contenido de dicho país en los bienes industriales que fabrica, pero esto tendrá consecuencias no deseadas en muchos sectores industriales. No queda claro a quien se pretende beneficiar, ya que al final alguien tendrá que pagar por estos nuevos aranceles y se mermará la competitividad de América del Norte, sobre todo en la fabricación de automóviles, los cuales tendrán un mayor costo de producción respecto a sus contrapartes asiáticas.

 

Esto fue tan disruptivo que de hecho, en el marco de la séptima ronda de negociaciones, las pláticas respecto a la regla de origen automotriz fueron suspendidas cuando Jason Bernstein, quien encabeza esta discusión por parte de Estados Unidos regreso a Washington para realizar consultas con su industria.

 

Con todo esto en mente, se debe señalar que no obstante que la negociación del TLCAN sigue, persiste el riesgo de que este fracase.  El peor escenario es que desaparezca el TLCAN, lo que sería un duro golpe para las empresas y trabajadores de la región, y Estados Unidos no se salvará, aunque Trump piense lo contrario. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, tan sólo en dicho país hay cerca de 14 millones de empleos dependen del comercio con México y Canadá, y el fin del TLCAN le costaría a los Estados Unidos la pérdida de 1.8 millones de empleos de acuerdo con la Mesa redonda de Negocios.

 

Obviamente también persiste el escenario optimista en el que los tres países alcanzarán acuerdos respecto a cómo se puede renovar el comercio, lo que implica ponerse de acuerdo en una nueva regla de origen automotriz. Si bien, está por concluir la séptima de ocho rondas pactadas hasta marzo de este año, la realidad es que no existe como tal un plazo fatal para concluir la negociación, por lo que las negociaciones pueden prolongarse todo lo que se requiera. Aunque muchos opinan que si no se alcanza un acuerdo para el fin de marzo, las negociaciones podrían prolongarse hasta el 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP¨

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Anuncios

TLCAN sin avances sustanciales, CPTPP el nuevo riesgo

RT_NAFTA_MGNno1
Concluyó la Sexta Ronda de negociaciones del TLCAN con avances marginales, nada en los temas sustantivos

México está viviendo un momento de importantes definiciones en materia comercial. Por un lado tenemos la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y por el otro la inminente resurrección del Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sin Estados Unidos, al cual se le ha denominado TPP-11 o bien CPTPP. En esta entrega quiero abordar el estatus que guardan ambos acuerdos comerciales.

 

Al momento de escribir estas líneas está a punto de concluir la sexta ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN y podemos señalar que, a diferencia de las anteriores, ésta termina con un cierto optimismo por parte de los jefes negociadores de los tres países que conforman el bloque comercial. De acuerdo con una nota publicada el sábado 27 de enero en el portal de internet de Radio Canada International y titulada “NAFTA talks in Montreal end with glimmer of hope”, se destaca que Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá dijo a los medios “Creo que fue una semana positiva, nos estamos moviendo en la dirección correcta pero aún falta mucho por avanzar”.

 

Este tono optimista contrasta con lo publicado unos días antes, cuando el jueves 25 de enero, varios medios reportaron que tres fuentes cercanas a la negociación del TLCAN dijeron que Estados Unidos se mantenía firme en sus demandas. Esto provocó que surgieran preguntas respecto a si se estaba dando algún movimiento real en la más reciente ronda de negociaciones. De hecho un funcionario hablando en condiciones de anonimidad dijo a Reuters: “Hemos traído flexibilidad, hemos traído ideas, pero el problema es que los Estados Unidos no se han movido ni una pulgada. Ellos dicen ´es mi propuesta o nada.´”

 

No obstante lo anterior, los funcionarios de los tres países admitieron que las intensas negociaciones programadas del 21 al 29 de enero en Montreal fueron más constructivas de lo que se esperaba y que los negociadores atendieron temas sensibles tales como la regla de origen para automóviles, la resolución de controversias, la cláusula de extinción del acuerdo cada cinco años (conocida como “sunset”); es decir todos los temas escabrosos que son considerados potenciales “pastillas envenenadas”.

 

Por su parte, un funcionario canadiense que habló en condiciones de anonimato dijo que los negociadores cerraron un capítulo sobre anticorrupción y que se lograron avances sustanciales en al menos otros seis capítulos. Además hay planes para que en los próximos dos meses se lleven a cabo nuevas rondas de negociación en la Ciudad de México y Washington, para seguir elaborando sobre lo que se construyó en Montreal.

 

No obstante lo anterior, todavía subsisten diferencias sustanciales en las posiciones de los tres países en temas tales como la resolución de controversias, capítulo laboral y la cláusula sunset que exige Estados Unidos. De hecho el portal de noticias canadiense NGNews señala en una nota del sábado 27 que “apenas si ha comenzado la negociación seria, ninguno de los tópicos duros se ha completado; otros elementos irritantes como productos lácteos apenas si han sido tocados; y los negociadores están esperando escuchar lo que siga el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, cuando atienda las negociaciones el lunes 29.”

 

Exports2
Quedan apenas ocho semanas, en el calendario oficial, para que concluya la renegociación del TLCAN

En este contexto es importante recordar que de acuerdo al calendario oficial de la renegociación, quedan apenas ocho semanas antes de que expire el tiempo para la renegociación, y el presidente estadounidense, Donald Trump se enfrentará en los próximos días a la decisión respecto a extender las negociaciones, pausar durante las elecciones nacionales en los Estados Unidos y México, o iniciar el proceso para la cancelación del TLCAN.

 

Por su parte, hay señales de que el cabildeo de México y Canadá, al contactar a diversos grupos de interés en Estados Unidos, están rindiendo frutos, ya que se percibe el apoyo en el Congreso estadounidense tanto por parte de legisladores republicanos como demócratas, quienes se han dado cuenta de que cancelar el TLCAN traerá más problemas a sus estados.  En este sentido, el sábado 27 se publicó una nota en la que se señala que un grupo de senadores del Partido Republicano le enviarán a Donald Trump una carta el 29 de enero (un día antes de su discurso del Estado de la Unión) diciéndole que debe conservar el TLCAN para seguir acrecentar las ganancias del mercado de valores y los logros económicos que el presidente dice que se han logrado gracias a su reforma fiscal.

 

Y mientras esto sucede con el TLCAN, los 11 países miembros del fallido TPP, anunciaron  el pasado 23 de enero que habían concluido de las discusiones de un acuerdo revisado, el cual se firmará el 8 de marzo en una ceremonia en Chile. Como lo he comentado desde este espacio, el TPP sin Estados Unidos pasará a denominarse, a partir de su firma, como CPTPP o Tratado Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica.

 

Las naciones que formarán parte del CPTPP son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam; y a través de diversos funcionarios se ha mencionado que se espera lograr mejoras comerciales y mayores accesos a los mercados participantes. Esto es especialmente importante porque este acuerdo comercial actualiza los términos de comercio entre Canadá y México, por lo que un eventual fracaso del TLCAN no obligaría a actualizarlo sólo para México y Canadá ya que el comercio entre ambas naciones se daría en el marco del CPTPP.

 

Fuera de esta ventaja, a juicio de muchos, el CPTPP representa un gran riesgo para múltiples industrias manufactureras mexicanas, así como para el sector agropecuario. Antes de abordar las razones por las cuales el CPTPP dañaría a productores mexicanos, vale la pena repasar algunos datos:

 

Los Estados Unidos se retiraron del TPP el 30 de enero de 2017, después de que el acuerdo se había concluido y firmado, sólo faltaba su ratificación e implementación por parte de cada país. Los países miembros del TPP representan aproximadamente el 40% del PIB mundial, pero sin Estados Unidos el CPTPP cubre el 13.6% del PIB mundial.

 

2018-01-26-CA
El CPTPP sin Estados Unidos representa más amenazas que oportunidades para México

El CPTPP es un riesgo para México porque no cambia nada de lo estipulado por el TPP en materia de reglas de origen y acceso a mercado. Esto implica que naciones como Vietnam y Malasia tendrán acceso preferencial al mercado mexicano en muchos productos, pudiéndose abastecer de insumos chinos (China no forma parte del TPP), lo cual implica que tendrán menores costos de producción y desplazarán la producción nacional de muchos productos como calzado, textiles y ropa. ¿Existe posibilidad de que México se abastezca de insumos chinos para venderle a Vietnam y Malasia? Evidentemente no es un escenario con mucha probabilidad de ocurrencia.

 

Dada la urgencia y relevancia de este tema, en la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN) se ha tomado la decisión de crear una mesa de trabajo para analizar el impacto que tendría en la industria nacional la entrada en vigor del CPTPP. Sin embargo, existe el riesgo de que después del 8 de marzo vivamos en México un albazo legislativo y el Senado ratifique el CPTPP antes de que comiencen las campañas electorales y de que la industria nacional se pueda organizar para externar sus preocupaciones por el nuevo acuerdo comercial.

 

A manera de conclusión, vemos que en México seguiremos viviendo tiempos de intensidad en materia de negociaciones internacionales. Queda claro que aún falta resolver lo importante del TLCAN y que las negociaciones no concluirán pronto; y por parte del CPTPP se vuelve fundamental que la Secretaría de Economía escuche a los sectores productivos del país y no se enterquen en aprobar algo para México que será nocivo para la planta productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La incertidumbre se apodera de la sexta ronda de negociaciones del TLCAN

8ca58ce3-2894-4d3b-a1ce-df2ef7b9ed2f
El 23 de enero comienza la Sexta Ronda de Negociaciones del TLCAN y no se esperan importantes avances

Se acerca el arranque de la sexta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y persiste la incertidumbre respecto a si Estados Unidos permanecerá o se retirará del acuerdo. Hemos visto como su posición cambia de un día para otro, y desafortunadamente al día de hoy México parece no tener un verdadero “Plan B” por si el acuerdo trilateral se disuelve.

 

La sexta ronda, de ocho pactadas, está programada para iniciar el 23 de enero en Montreal, Canadá, y francamente no se sabe que esperar. El pasado miércoles 10, dos funcionarios canadienses de alto nivel le dijeron a la agencia de noticias Reuters que están cada vez más convencidos de que la administración Trump está próxima a anunciar que se retirará del acuerdo. Esta noticia tumbó temporalmente al peso mexicano y al dólar canadiense en los mercados globales.

 

Sin embargo, un día después en una entrevista publicada por el diario Wall Street Jornal (WSJ), el presidente Trump dijo que él sería “un poco más flexible” en su amenaza de retirarse del acuerdo debido a que México tendrá su elección presidencial este año y señaló “Entiendo que muchas cosas son difíciles de negociar antes de una elección”. Con la nota del WSJ, se dejó entrever la posibilidad de que se prolonguen las rondas de negociación más allá de la fecha pactada de marzo de este año. Esta nota provocó que el tipo de cambio se fortaleciera y cerrará la semana en ligeramente arriba de los 19.10 pesos por dólar.

 

Con  esto en mente, cabe señalar que en realidad no es ningún secreto que el presidente Donald Trump quiere desaparecer el TLCAN, y casi lo logra el año pasado planteando una serie de demandas (propuestas) irracionales y ridículas en las mesas de negociación. Se dice que Trump está haciendo eso intencionalmente en aras de cumplir una de sus promesas de campaña saboteando las negociaciones, y al no ser aceptadas éstas por parte de México y Canadá, retirándose del acuerdo que acaba de cumplir 23 años de existencia, y del cual dependen al menos 14 millones de empleos en los Estados Unidos.

 

Muchos analistas argumentan que las amenazas de la administración Trump serán usadas como fichas de negociación, presionando para que las negociaciones terminen más rápidamente y provocando así que México y Canadá acaben aceptando sus condiciones.

 

No obstante lo anterior, hay quienes se siguen sintiendo optimistas y piensan que la negociación llegará a buen puerto. Los optimistas basan sus argumentos en varios hechos, los cuales presento a continuación:

 

La industria está hablando

NAFTA-Talks-Still-an-Issue-for-the-Mexico-ETF-915x510
Hay algunos factores que nos pueden hacer sentir ligeramente optimistas, como las recientes declaraciones de Donald Trump al WSJ

Dos grupos que antes estaban callados, por fin están hablando y fuerte: Una vez aprobada la reforma fiscal en Estados Unidos, más representantes de la industria y liderazgos estadounidenses en los estados dependientes del TLCAN se han comenzado a manifestar. Líderes de empresas en los sectores automotriz, agrícola, manufacturero y comercio al por menor, ahora están sonando las alertas, articulando públicamente lo devastador que sería para la competitividad de Estados Unidos respecto al  mundo si se retiran del TLCAN.

 

De manera similar, gobernadores y líderes políticos en los estados de Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania continúan en el frente promocionando los beneficios del comercio del TLCAN y argumentando que éstos son esenciales para estimular las economías de sus estados. En estas entidades hay una gran base de trabajadores en la industria automotriz, manufacturas y en granjas, y se espera que su apoyo público para que se avance en las negociaciones irá en aumento.

 

¿Porque las críticas al TLCAN podrían estar disminuyendo?

Es bien sabido que muchos de los estados dependientes del TLCAN, como los arriba mencionados, son los que llevaron a Donald Trump a la presidencia. Conforme se mueve el péndulo político y se aleja de la ideología proteccionista y las políticas Trumpistas, conforme se acercan las elecciones intermedias en Estados Unidos de 2018, la amenaza de perder empleos y la incertidumbre económica comienza a pesar en el ánimo de los electores.

 

Por su parte, de acuerdo con un artículo editorial de Marco López, publicado en el portal de azcentral.com y titulado “El TLCAN podría sobrevivir, inclusive si Trump amenaza con retirarse (NAFTA may survive, even if Trump threatens to pull out)”, el autor señala que fuentes de la Casa Blanca le han dicho que el control sobre la estrategia de negociaciones del TLCAN pasó del Secretario de Comercio Wilbur Ross y el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) Robert Lighthizer, hacía el Vicepresidente Mike Pence y el principal asesor económico del presidente, Gary Cohn.

 

Pence es un exgobernador pro libre comercio del Oeste Medio de Estados Unidos, un exbanquero de Wall Street, y ha históricamente apoyado la agenda de libre comercio. El hecho de que el centro de poder se haya movido de los funcionarios de línea dura como Ross y Lighthizer, y la probabilidad de que lleguen nuevos miembros pro libre comercio al Congreso en 2019, le suman al optimismo de que el TLCAN sobrevivirá.

 

¿Cuántos conflictos comerciales puede mantener Estados Unidos de manera simultánea?

Guajardo
México no cuenta todavía con un verdadero “Plan B” por si Estados Unidos se retira del TLCAN. la estrategia es se limita a decir “no pasa nada” 

Finalmente, la agencia de noticias Reuters informó que el pasado sábado 13 de enero, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión con el USTR, Robert Lighthizer, y abordaron temas como la relación comercial de Estados Unidos con China y el TLCAN. A este respecto, una vocera de la Casa Blanca comentó que la administración Trump está considerando la imposición de nuevos aranceles compensatorios a las importaciones provenientes de China en las próximas semanas (en acero y aluminio), así como una serie de acciones punitivas contra China derivadas de la investigación realizada por el presunto robo de propiedad intelectual por parte de dicha nación asiática.

 

Habrá que estar atentos a las sanciones que Estados Unidos pueda imponer a China, y la reacción del gigante asiático, para muchos una guerra comercial se aproxima y Estados Unidos deberá mantenerse cerca de sus aliados. También, hay que recordar que la semana pasada, el 10 de enero, se publicó una nota por parte de Bloomberg en la que señala que algunos importantes funcionarios del gobierno de China están evaluando la tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, y que habían recomendado frenar o disminuir el ritmo de compra de éstos. Esta nota tiró ligeramente al dólar en los mercados globales y desde su publicación ha sido desmentida por algunos. Sin embargo, una batería de sanciones estadounidenses contra China podría materializar lo que se dice en dicha nota. No debemos olvidar que China es el principal acreedor del gobierno estadounidense, por lo que pueden responder de manera poderosa, más allá de una guerra comercial.

 

A manera de conclusión quisiera retomar lo que señalé en el primer párrafo de esta entrega. No sabemos que esperar y México no tiene un claro y definido “Plan B” ´por si fracasa el TLCAN. Se ha hablado mucho de una estrategia de diversificación de mercados, sobre todo para abastecernos de productos primarios. Sin embargo, no conocemos estudios serios y profesionales que analicen el impacto que se ocasionará en las cadenas globales de valor, ni el impacto que tendremos en el corto y mediano plazo en los flujos comerciales, producción y empleo.  Es por esto que los mercados siguen sobre-reaccionando ante cualquier nota.

 

Lo que el gobierno mexicano debe hacer es tener mapeadas todas las eventualidades que podrían suceder y trabajar con todos los posibles escenarios. No es suficiente con decir que como los aranceles OMC que tiene registrados Estados Unidos son muy bajos (en promedio), aquí no pasará nada. ¿Qué hay de las posibilidades de atracción de inversiones? Por otra parte, se debe cuidar que si eventualmente se logra una renegociación del TLCAN, que éste no se convierta en un instrumento demasiado complicado, burocrático y costoso de manera que se cancele la posibilidad de obtener productos manufacturados de bajo costo en esta región. Esto es especialmente importante para el sector automotriz, principal fuente de divisas para México.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto de la reforma fiscal estadounidense en México

11102016_Trump_Ryan
El presidente estadounidense, Donald Trump, está a punto de lograr su primera promesa de campaña: una reforma fiscal que implique disminuir el ISR corporativo a 20%

La madrugada del pasado sábado 2 de diciembre, el Senado de los Estados Unidos aprobó su propia versión de una reforma fiscal, la cual tiene como principal componente una disminución del impuesto sobre la renta (ISR) a las corporaciones y empresas de dicho país del 35% actual al 20%, lo que representa un ahorro para éstas de aproximadamente 1.5 billones de dólares (1.5 trillones en inglés) durante los próximos 10 años. También está considerado aumentar el tope de las deducciones fiscales personales a 12 mil dólares para individuos y a 24 mil dólares para parejas. Sin embargo, estos cambios ocurrirán a costa de elevar su deuda pública en 1 billón de dólares durante el mismo periodo, ya tomando en consideración en mayor crecimiento económico que se espera que lograrán.

 

De esta manera, el presidente Donald Trump, está a punto de obtener su primera victoria legislativa en casi un año; lo cual como comentaremos líneas más adelante, podría quitarle un poco de presión a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dado que Trump ya por fin tiene una importante promesa de campaña cumplida (aunque los cambios fiscales propuestos acabarán por beneficiar más a los ricos que a quienes votaron por Trump en el mediano plazo).

 

Aún falta que se dé una reconciliación en la propuesta de reforma fiscal aprobada por la Cámara de Representantes con la propuesta aprobada por el Senado, pero se estima que esto no implica ningún riesgo de que la reforma fiscal que implica una disminución al ISR corporativo se pueda descarrilar. El líder del partido republicano en el Senado, Mitch McConnell ha dicho que es altamente probable que esta semana ambas cámaras lleguen a un acuerdo respecto a la propuesta final para que se convierta en ley.

 

Con este paquete fiscal, el más importante en tres décadas, se espera que haya un importante estímulo a la economía de nuestro vecino del norte, y que en principio, con los ahorros de impuestos que tengan las empresas, tengan más recursos para realizar inversión productiva, y de esta manera se creen más empleos que estimulen la economía. De igual forma, se cree que con el mayor crecimiento económico, eventualmente habrá una mayor recaudación de impuestos, pero éstos no serán lo suficientemente elevados como para compensar la pérdida de ingresos por la disminución en la tasa impositiva y por eso se endeudarán más. Desde luego que este escenario tiene riesgos, ya que si en Estados Unidos las corporaciones utilizan sus ahorros en impuestos para comprar más acciones, pagar deudas, pagar mayores dividendos a sus accionistas, entre otros; y no se traduce en mayor inversión entonces el efecto será negativo porque estarán más endeudados y no lograrán mayores tasas de crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), aunque esto en este momento es mera especulación y nadie sabe con certidumbre que harán las empresas estadounidenses con sus ahorros.

 

usa-healthcare-mcconnell_2
Mitch McConnell, lider republicano en el Senado, ha dicho que no ve problema en reconciliar el PLan Fiscal del Senado con el de la Cámara de Representantes

Algunos de ustedes lectores, pudieran preguntarse qué tiene esto que ver con la economía de México; pero la realidad es que este plan fiscal tiene importantes implicaciones para nuestro país, ya que como nación podemos perder competitividad en materia de atracción de inversiones. Es verdad que tenemos un peso depreciado y que nuestros salarios son en promedio una décima parte de lo que son en Estados Unidos, pero para muchas empresas pudiera ser más atractivo instalarse o mover sus operaciones a Estados Unidos que cobrará un ISR de 20% en comparación con México que cobra un 30%.  En este sentido, el senador republicano, John Barrasso, predijo que “el dinero vendrá corriendo a los Estados Unidos debido a la disminución del impuesto a las corporaciones”.

 

Para ilustrar como es que México (y el resto del mundo) pierden competitividad frente a Estados Unidos con su disminución del ISR corporativo, tenemos que si el impuesto baja a 20% en nuestro vecino del norte, una empresa ubicada en México seguirá 30%, pero ésta sólo podría acreditar en aquel país la tasa de 20%, por lo que se genera un mayor incentivo para mudar la compañía a territorio estadunidense.

 

Otra forma como la reforma fiscal de Trump le afectará a la economía mexicana es que con el estímulo fiscal que se está dando y el mayor déficit fiscal que tendrán nuestros vecinos del norte, habrá mayor crecimiento económico, y eventualmente mayor inflación, y con ello, subirán más rápido las tasas de interés en Estados Unidos, lo que seguramente obligará al Banco de México a hacer lo propio y también aumentar su tasa de interés objetivo, ya de por si elevada ubicándose actualmente en 7.0%. Esto podría frenar aún más el ritmo de crecimiento de la inversión productiva interna en nuestro país, y desacelerar las ventas de casas y automóviles.

 

Es importante mencionar que no todo lo que está contenido en el plan fiscal aprobado por el Senado de Estados Unidos es malo para México, ya que podríamos vernos beneficiados indirectamente por un mayor crecimiento de nuestras exportaciones hacía aquella nación en la medida en que su tasa de crecimiento aumenta. Esto sin duda podría ser un impulso importante para nuestra economía, tomando en consideración que las exportaciones representan más del 30% de nuestro PIB y cerca del 80% de éstas tienen como destino Estados Unidos.

 

937681
El flamante Secretario de Hacienda de México, José Antonio González, enfrentará el reto de implementar medidas que compensen la pérdida de competitividad de México 

En México ya se habla de la necesidad de una nueva reforma fiscal que evite perder competitividad frente a nuestro principal socio comercial, sin embargo, se ve poco probable que se puedan dar fuertes recortes de impuestos dada la precaria situación fiscal que tiene nuestro país, lo que hace sumamente riesgoso aumentar nuestra abultada deuda pública. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (la medida más amplia de la deuda del sector público en México), se ubicó al cierre de octubre de este año en 9.617 billones de pesos, de los cuales 6.043 billones son deuda interna y 186.6 mil millones de dólares son deuda externa.

 

En este sentido, lo que se ha manejado como propuestas por parte de algunos sectores de la iniciativa privada es reducir el ISR empresarial a una tasa de entre el 20 y el 25%, pero que ésta venga acompañada de un aumento del IVA al 18%, y eliminar los bienes que actualmente están exentos y con tasa cero en este gravamen (alimentos, medicinas, transporte público, entre otros).

 

Desde luego que el alza en el IVA planteado es una fuente de enorme polémica, ya que implica sacrificar a los que menos ingresos tienen a costa de beneficiar a los empresarios, lo cual no es bien visto por la población en general, y mucho menos en un año electoral. Claro está también que elevar el IVA al 18% y eliminar exenciones también tendría una repercusión en la inflación y hará más tardado el que bajen tasas de interés y podamos regresar a la meta de una inflación del 3% anual.

 

Finalmente, es pertinente señalar el impacto que la aprobación de la reforma fiscal en Estados Unidos tendrá en las renegociaciones del TLCAN. Mucho se ha dicho de la necesidad que tiene el presidente Trump de obtener una victoria legislativa y así poder cumplir con alguna de sus promesas de campaña; y en este sentido se ha comentado que si no lograba bajarle los impuestos a las corporaciones, lo más “sencillo” para él y en aras de llegar a las elecciones intermedias de noviembre de 2018 con algo para sus electores, sería denunciar el TLCAN y anunciar su retiro de dicho acuerdo comercial.

 

Sin embargo, con la aprobación de la reforma fiscal, el partido Republicano y Donald Trump ya tienen algo para decirle a sus electores que han cumplido, y le resta presión a una eventual salida de Estados Unidos del TLCAN. En otras palabras, los republicanos podrán llegar a las campañas del año que entra diciendo: “logramos una reforma fiscal y estamos renegociando el TLCAN buscando los mejores intereses para los trabajadores estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos señalar que México está en aprietos porque algo tendrá que hacer en materia fiscal para evitar la pérdida de competitividad que tendremos frente a Estados Unidos, y ninguna decisión será fácil. Un alza generalizada en el IVA a escasos meses de las elecciones y siendo que el candidato del PRI está en el tercer lugar en las encuestas significará cancelar cualquier posibilidad de triunfo electoral para José Antonio Meade y sería regalarle la presidencia de la república a Andrés Manuel López Obrador.

 

Con este escenario en mente, parece lo más factible que el gobierno federal tratará de capotear el temporal el año que viene hasta pasadas las elecciones. Veremos que sucede.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

freeland-trump-guajardo-composite
La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

lopo-600x330
Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

NAFTA-NEGOTIATIONS-TRADE-MINISTERS-co-CANADA-TRADE
El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN 2.0 estancado por culpa de Estados Unidos

descarga
El 23 de septiembre comenzó la tercera ronda de negociaciones del TLCAN 2.0

En la víspera del arranque de la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte  (TLCAN), el viernes 22 de septiembre en Nueva York, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, afirmó que si Estados Unidos decide abandonar dicho acuerdo, no será “el fin del mundo” para México.

 

Lo anterior, dado que más de la mitad de nuestro comercio con Estados Unidos se rige por reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y no por las del TLCAN. Es decir, la mayor parte de lo que exportamos a nuestro vecino del norte paga los aranceles que Estados Unidos tiene registrados ante la OMC y a los cuales se les conoce como aranceles Nación Más Favorecida (NMF). Estos aranceles NMF son los que se aplica a la exportación de productos mexicanos cuando no se cumple el porcentaje de regla de origen para cada producto (según sea su fracción arancelaria).

 

La declaración de Videgaray es una más que se suma a las tantas que han vertido funcionarios públicos y representantes de la iniciativa privada de nuestro país, las cuales buscan varias cosas, entre ellas, el mostrarle a Estados Unidos que no tenemos miedo de que la renegociación del TLCAN fracase; fomentar la confianza empresarial, de inversionistas y de los consumidores; y de alguna manera preparar sicológicamente a la opinión pública mexicana en caso de que efectivamente las negociaciones no lleguen a buen puerto.

 

Es verdad que el diálogo entre México y Estados Unidos ha venido mejorando desde que se dio la primera ronda de negociaciones en Washington DC el 16 de agosto de este año, pero la realidad es que hay altas probabilidades de que las pláticas no avancen en los temas ríspidos (laboral, reglas de origen, ambiental, resolución de controversias, entre otros) y que por lo tanto el TLCAN se cancele. De hecho, el Grupo financiero CitiBanamex, en un análisis de mediados de julio señalaba que hay un 10% de probabilidad de que el proceso de renegociación no se logre, lo cual llevaría a Estados Unidos a retirarse del TLCAN y a negociar dos acuerdos bilaterales por separado con México y Canadá.

 

Considero que este porcentaje se ha elevado a un 20% dadas las posiciones inaceptables que Estados Unidos recurrentemente arroja en los medios de comunicación, como la propuesta de elevar la regla de origen para los automóviles del actual 62.5% a un 70.0%, o la propuesta de que en la regla de origen se estipule un porcentaje de contenido estadounidense. La más reciente de éstas ocurrencias se dio la semana pasada y consistió en agregar una clausula para que el TLCAN tenga una duración de cinco años, a menos de que antes de su vencimiento sea nuevamente ratificado por los tres países miembros del acuerdo. Estos temas han sido rechazados mediáticamente por Canadá y México, no se han propuesto formalmente en un texto, pero siguen en el ambiente general de la negociación. Además de que no debemos olvidar que Estados Unidos continua insistiendo en que su objetivo es reducir su déficit comercial con México, que en el 2016 fue de 64.354 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 suma ya 41.210 mmdd.

 

Así pues, en este contexto es que el sábado 23 de septiembre inició en Ottawa, Canadá, la tercera de siete rondas de negociaciones planeadas para el TLCAN. ¿Qué podemos esperar de dicha ronda? Pues a pesar de cierto optimismo expresado por el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo, quien señaló el pasado lunes 18 de septiembre que en esta ronda se podrían cerrar cuatro capítulos (pequeñas y medianas empresas, transparencia, medidas sanitarias y fitosanitarias), las cosas no se ven muy bien para los temas sustanciales mencionados líneas arriba.

 

DKcqVLyVAAEA3bC
Mensaje de sindicatos estadounidenses en redes sociales

De acuerdo con una nota publicada por el Toronto Star el sábado 23 de septiembre, Jerry Dias,  el líder del sindicato de trabajadores de la industria automotriz, predijo que la tercera ronda de negociaciones será un fracaso dado que los negociadores estadounidenses nuevamente llegaron a la mesa sin precisar sus demandas o propuestas específicas respecto a cómo es que la administración Trump quiere apoyar al sector manufacturero estadounidense.

 

El líder sindical dijo “estoy convencido de que los Estados Unidos no quieren un acuerdo para antes de Navidad….es imposible, estamos muy lejos (en las posiciones)” a más de un mes y medio de que comenzaron las negociaciones para comenzar a tratar los temas a fondo no conocemos sus propuestas plasmadas en textos del acuerdo.  De esta manera, el tiempo comienza a agotarse y cada vez se ve más distante el que se pueda alcanzar la meta de cerrar la negociación del acuerdo este año.

 

Por su parte, Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá, dijo que era demasiado pronto para decir si podría haber un avance sustancial en la ronda de Ottawa, un comentario que fue secundado por el jefe negociador mexicano, Kenneth Smith Ramos.

 

En este contexto, Dias también predijo que el acuerdo se cerrará en el 2018, cerca de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Mientras tanto, agregó que la administración Trump habla fuerte para alardear y aumentar así su popularidad, pero esto es poco probable que provoque que Canadá o México claudiquen en sus respectivas posiciones.

 

Hay que recordar que Canadá se opone a la desaparición del Capítulo de Resolución de Controversias, algo que Estados Unidos ha señalado. Mientras que México se opone a que las violaciones en temas laborales y de medio ambiente tengan aparejadas sanciones comerciales. De igual forma, México se opone a que se le obligue a las empresas mexicanas a comprometerse a ir cerrando la brecha salarial con los obreros de Estados Unidos y Canadá.

 

Para los sindicatos canadienses hay molestia porque el gobierno de Canadá no ha sido lo suficientemente enérgico y no ha puesto sobre la mesa el requisito de mayores estándares laborales (lo que afectaría a México), mientras que México ha dicho que está determinado a no cambiar sus bajos estándares laborales y ambientales. De acuerdo con funcionarios y analistas estadounidenses y canadienses, esto le da a México una ventaja desleal en atracción de inversiones y apuntala su mano de obra mal remunerada y escasamente sindicalizada. Dado lo anterior, según Dias, nos dirigimos por un camino de colisión filosófica en la mesa de negociación.

 

No obstante todo lo anterior, hay quienes dicen que no hay de que preocuparse respecto al retraso de los Estados Unidos en la presentación de sus propuestas concretas formalmente, en especial las relacionadas con reglas de origen. De acuerdo con el abogado canadiense, experto en comercio internacional, Lawrence Herman, nuestro vecino del norte no está provocando un retraso de manera deliberada. “Estos son temas muy complejos” y el Representante Comercial de Estados Unidos está obligado a consultar al Congreso estadounidense a lo largo del proceso.

 

De esta manera, es altamente probable que no se reporten avances sustanciales al finalizar la tercera ronda de negociaciones y que se nos reportaran avances en los temas menos importantes. A manera de conclusión podemos decir que lo que podemos ver es que hoy por hoy está en marcha una  negociación en la que la administración Trump dice que los temas no van a avanzar si México y Canadá no están de acuerdo con sus planteamientos, entonces estos dos países le preguntan cuál es su posición, a lo que Estados Unidos no sabe que responder.

 

Alejandro Gómez Tamez*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt