Complicaciones en la recuperación de la manufactura nacional

Se ha comentado ampliamente que la industria manufacturera mundial atraviesa por momentos complicados. En un reporte del Foro Económico Mundial publicado el 11 de noviembre se menciona que el COVID-19 mostró que las cadenas de suministro modernas son como un castillo de naipes, que colapsan en el momento en que se ven sometidas a cualquier tipo de presión sostenida. Muchas empresas que sufrieron los bloqueos y cierres globales se han dado cuenta de que la velocidad de la recuperación económica en países como Estados Unidos ha probado ser un proceso igualmente complejo e incierto. La obstrucción de puertos y la escasez generalizada de insumos y componentes han provocado una acumulación récord de pedidos pendientes de atender en las diferentes cadenas de suministro.

La crisis en la capacidad de contenedores podría durar hasta el cuarto trimestre de 2022, según la firma de investigación marítima Drewry. La escasez de componentes clave, incluidos los semiconductores, podría tardar aún más en resolverse. ¿La respuesta es seguir impulsando los pedidos con la esperanza de que estos problemas se resuelvan por sí solos? Dos años después de la pandemia, hay fuertes indicios de que las empresas globales están comenzando a darse cuenta de que las cadenas de suministro realmente necesitan una reforma radical.

Desde luego que la planta manufacturera de México no se ha salvado de los problemas y diversas ramas de actividad han presentado una evolución un tanto volátil en lo que va de este año. En esta entrega analizamos el comportamiento del valor de la producción de la industria manufacturera de México en dos periodos: primero, en el comparativo del tercer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020; y segundo, en el comparativo del acumulado de los primeros nueve meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Veremos cuales son los sectores de mayor y menor dinamismo, y analizamos la importancia relativa de cada actividad en el valor total de la industria manufacturera nacional en 2021.

El análisis aquí presentado se realiza con los datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, de la cual vale la pena destacar que no es un censo, es una encuesta, por lo que el valor de producción de ciertas industrias pudiera estar subestimado. No obstante lo anterior, la información presentada es por demás útil para comprender el desempeño económico de las actividades en los últimos dos años.

Datos del tercer trimestre de 2021

De acuerdo con la información de la EMIM, el valor de la producción manufacturera de México en el tercer trimestre de 2019 fue de 2.081 billones de pesos, en el mismo trimestre de 2020 fue de 2.092 billones y en igual trimestre de 2021 sumó 2.247 billones de pesos. Esto implica que en términos nominales (sin tomar en cuenta la inflación), el valor de la producción creció 7.4% entre 2020 y 2021, y aumentó 8.0% entre 2019 y 2021. Estas se ven como cifras muy positivas, pero al tomar en cuenta la inflación del periodo, el panorama se aprecia diferente, ya que el valor de la producción solamente aumentó 1.51% en términos reales entre 2020 y 2021, y se encuentra 1.78% por debajo en el comparativo de 2019 a 2021 (tomando en consideración los datos del tercer trimestre de cada año).

Ahora, si queremos analizar con mayor detalle la evolución del valor de la producción en términos reales en el comparativo del tercer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, tenemos que hay un grupo de 12 ramas de actividad que muestran un incremento, mientras que las restantes 9 ramas de actividad presentan un retroceso, indicativo de que aun no recuperan el valor de producción que tenían antes de la pandemia del COVID-19.

A continuación se presentan las diversas ramas de actividad, ordenadas de mayor a menor crecimiento durante el periodo del tercer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento en términos reales, ordenados de mayor a menor crecimiento): Industrias metálicas básicas (36.51%); Fabricación de productos metálicos (33.51%); Industria de la madera (26.59%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (26.36%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (12.12%); Industria química (7.78%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (7.73%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (6.09%); Industria del plástico y del hule (5.03%); Industria alimentaria (4.57%); Industria del papel (3.52%); e Industria de las bebidas y del tabaco (2.54%). Podemos decir que estas ramas de actividad ya superaron la parte más complicada de la crisis y que en promedio se han recuperado.

En seguida se presentan las ramas de actividad que en el tercer trimestre de 2021 se encuentran con un valor de producción  inferior al observado en el tercer trimestre de 2019 (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución en términos reales, ordenados de menor a mayor caída): Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-0.54%); Otras industrias manufactureras (-1.28%); Fabricación de maquinaria y equipo (-2.90%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-7.21%); Impresión e industrias conexas (-12.17%); Fabricación de prendas de vestir (-19.20%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-19.70%); Fabricación de equipo de transporte (-21.99%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-27.80%).

De los datos presentados llama la atención  la fuerte caída en el valor de la producción de la rama de Fabricación  de equipo de transporte, en la que entra la fabricación de automóviles. Vemos un retroceso de –21.99% en términos reales entre 2019 y 2021, mientras que la caída de 2020 a 2021 es de -22.17%. Como se ha venido comentando, la rama de fabricación de equipo de transporte se ha visto impactada por la escasez de semiconductores y otros insumos para la producción. De igual forma, vemos que los sectores del vestido y del calzado y marroquinería siguen muy golpeados con niveles de producción  19.2% y 19.7% por debajo de lo observado en el tercer trimestre de 2019. En la entrega de la semana pasada comentábamos como el consumo nacional privado de bienes semiduraderos continúa deprimido, lo que explica la desfavorable evolución de estas dos ramas de actividad. De igual manera, preocupa cómo se ha afectado a la rama de Fabricación de equipo de computación, comunicación y medición, ya que presenta una caída de -27.80%, producto de la escasez de chips, componentes e insumos indispensables para la elaboración de sus productos.

Datos de los primeros nueve meses de 2021

Ahora analizamos la evolución  de la industria manufacturera nacional en el acumulado de los primeros nueve meses de 2021. De acuerdo con la información de la EMIM, el valor de la producción de la industria manufacturera fue de 6.180 billones de pesos en los primeros nueve meses de 2019 y cayó a 5.528 billones en los mismos meses de 2020. En el 2021 hemos estado en un proceso de recuperación por lo que éste subió a 6.641 billones de pesos en los primeros nueve meses de 2021. Esto significa que en términos nominales el valor de la producción manufacturera en 2021 está 20.1% arriba del observado en 2020 y 7.5% por encima del registrado en 2019. El panorama es un poco diferente cuando tomamos en cuenta la inflación  del periodo, ya que se aprecia que entre 2020 y 2021 el crecimiento real del valor de la producción fue de 14.24%, mientras que en el comparativo de 2019 a 2021 éste muestra un retroceso de -1.22%, lo que indica que en lo que va del año no se ha logrado alcanzar el valor de producción manufacturera precrisis COVID-19.

Al analizar la evolución a nivel de rama de actividad, vemos que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2019, hay 12 ramas de actividad que muestran crecimiento, mientras que las restantes 9 ramas de actividad presentan disminución, por lo que aún no recuperan su valor de producción  que tenían previo a las crisis ocasionada por el COVID-19.

A continuación se presentan las diversas ramas de actividad, ordenadas de mayor a menor crecimiento durante el periodo de los primeros nueve meses de 2019 a los mismos meses de 2021 (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento en términos reales, ordenados de mayor a menor crecimiento): Industrias metálicas básicas (26.97%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (22.11%); Fabricación de productos metálicos (20.05%); Industria de la madera (18.95%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (9.29%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (5.33%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (4.55%); Industria alimentaria (4.37%); Industria del plástico y del hule (2.32%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.71%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (1.23%); y Otras industrias manufactureras (0.72%).

En seguida se presentan las ramas de actividad que en el acumulado de los primeros nueve meses de 2021 se encuentran con un valor de producción  inferior al observado en los primeros nueve meses de 2019 (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución en términos reales, ordenados de menor a mayor caída): Industria del papel (-2.10%); Industria química (-2.15%); Impresión e industrias conexas (-7.15%); Fabricación de maquinaria y equipo (-7.33%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-10.13%); Fabricación de equipo de transporte (-13.52%); Fabricación de prendas de vestir (-21.86%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-21.97%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-26.43%). De esta información, pues destaca lo mismo que señalábamos en el análisis del tercer trimestre con fuertes caídas en la rama de equipo de transporte, en los sectores vestido y calzado, así como en el de computo y equipo de medición.

Para entender cómo es que la caída en términos reales del valor de la producción de 9 ramas de actividad arrastra hacía abajo el valor total de la producción de la industria manufacturera, debemos analizar la participación relativa de cada una de las ramas de actividad en el total del valor de producción.

Con los datos de la EMIM podemos calcular la distribución porcentual de ésta en los primeros nueve meses de 2021 (en paréntesis se indica la participación porcentual): Fabricación de equipo de transporte (30.7%); Industria alimentaria (16.2%); Industria química (9.3%); Industrias metálicas básicas (9.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.3%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (4.0%); Industria del plástico y del hule (4.0%); Fabricación de productos metálicos (4.0%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.7%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.3%); Industria del papel (3.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.7%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Fabricación de prendas de vestir (0.5%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.4%); Impresión e industrias conexas (0.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.4%);  Industria de la madera (0.3%); y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%).

Resulta evidente que la rama de fabricación de equipo de transporte, al representar casi una tercera parte del valor de la producción manufacturera (30.7%), y con una caída de su valor de producción de -13.52%, pues genera un arrastre hacía abajo de 4.15 puntos porcentuales en el valor total de producción de la industria manufacturera.

Conclusiones

Los datos del INEGI muestran que el valor de producción de la industria manufacturera nacional se encuentra por debajo del nivel que tenía en 2019 y esto se debe a que hay nueve ramas de actividad que presentan problemas serios, como es el caso de la fabricación de equipo de transporte, vestido, calzado y fabricación de equipo de cómputo. Veremos como es que a nivel global se resuelven los problemas de escasez de chips y semiconductores, así como la manera cómo México puede sumarse a resolver estos importantes retos. En el caso de vestido y calzado, su recuperación será paulatina en la medida en que se siga recuperando el mercado interno.

Es así que no se puede negar que las dificultades en la industria manufacturera continuaron en el tercer trimestre de 2021; sin embargo, el panorama económico general para el cierre de este año es favorable. Esto porque en los Estados Unidos las ventas el menudeo continúan fuertes (subieron 1.7% en octubre), además de que los recientes indicadores de la marcha económica en México, por parte del INEGI, denotan una mejoría.

El INEGI recién publicó que su Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) estima una variación positiva del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de 1.9% en octubre de 2021 respecto al mismo mes del año anterior.  Para los principales Grandes Sectores de Actividad del IGAE, se tiene que para las actividades Secundarias se calcula un incremento anual de 1.3% en octubre pasado y para el sector Terciario el aumento anual es de 2 por ciento.

Obvio que los retos para la industria manufacturera persistirán, pero en la medida en que se resuelvan los problemas logísticos y de escasez de componentes, otras ramas de actividad se seguirán recuperando. El gran riesgo que ahora se ve en el horizonte es el impacto que tendrá en el proceso de recuperación económica, los apretones monetarios por parte del Banco de México (los que ya se dieron más los que faltan para este año y 2022), pero ese tema será abordado en otra entrega.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com.  

En Twitter: @alejandrogomezt

Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo

El más reciente libro de Michael P. Senger se titula “Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo”. En esta magnífica obra el autor hace un recuento de cómo a través de la propaganda y el fraude, el Partido Comunista Chino (PCCh), bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, transformó “el veneno de serpiente” de los bloqueos y encierros poblacionales en “ciencia” aceptada, cometiendo así el mayor crimen en lo que va del siglo XXI. En su libro, que se puede descargar en la tienda de Amazon (https://www.amazon.com/dp/B09KPJQZWW), Senger plasma cómo fue que Xi lo hizo y por qué. En esta entrega presento los puntos más relevantes del hilo masivo de Twitter en el que el autor da cuenta, con amplitud y profundidad, cómo el PCCh ha atacado a Occidente. Su hilo de Twitter cubre los capítulos del I al VII, de un total de 9. Es importante mencionar que en la traducción del inglés al español modifique algunos elementos de la gramática con el objetivo de hacer una lectura más entendible y fluida en español.

Introducción

En marzo de 2020, la democracia liberal se detuvo repentinamente. Al igual que con el incendio del Reichstag de 1933, es posible que los historiadores nunca sepan cómo surgió el SARS-CoV-2. Para los científicos, explorar sus orígenes sería un esfuerzo gratificante si no fuera impedido por las botas del PCCh del presidente Xi.

Pero mientras las agencias de inteligencia internacionales pasaron meses tratando de investigar los orígenes del virus, el mundo empleó una respuesta sin precedentes para “atender” la pandemia del Covid-19, que generó resultados mucho más devastadores que los del propio virus: cuarentenas y cierres masivos inspirados en las impuestas en China, comúnmente conocidas como «cierres».

Fue la mayor catástrofe geopolítica desde la Segunda Guerra Mundial. Y todo fue en vano. Los encierros nunca estuvieron sustentados en la ciencia. Se convirtieron en una política global por orden del líder del PCCh.

Capítulo I.- Más rojo que el rojo

Xi Jinping nació en Beijing en 1953. Su padre, Xi Zhongxun, se destacó entre los líderes del Partido por ser relativamente moderado. En casa, sin embargo, era otra historia. Xi Zhongxun era un disciplinario brutal que gritaba, arremetía contra su esposa y golpeaba a Xi Jinping y sus hermanos. En público, era el estadista modelo; en privado, era un tirano.

En 1966, Mao lanzó su Revolución Cultural, poniendo a los Guardias Rojos radicales contra la jerarquía del Partido. El objetivo declarado era purgar todos los vestigios del capitalismo y la sociedad tradicional china, imponiendo el pensamiento de Mao Zedong como la ideología dominante de China.

Xi Jinping y sus confidentes rara vez hablan de su experiencia en la Revolución Cultural temprana. Los padres de Xi fueron torturados y su padre fue exiliado. El internado de Xi fue cerrado y él y sus amigos fueron acosados ​​y golpeados sin descanso como hijos de una «pandilla negra». En un incidente, Xi fue subido a un escenario con una gorra de burro. Su madre se vio obligada a asistir y gritar «¡Qué vergüenza Xi Jinping!» junto con la multitud.

El padre de Xi fue encarcelado en 1968 y Xi fue condenado a un centro de detención de menores, pero evitó ese  destino cuando Mao lanzó el movimiento «hacia el campo». Xi no soportaba el trabajo agrícola y se escapó a Beijing, pero fue capturado y sentenciado a un campo de trabajos forzados para su reeducación. Más tarde, Xi regresó a Yan’an y esta vez se dedicó a su trabajo. Se unió oficialmente al PCCh en 1974 después de haber sido rechazado nueve veces. En palabras de un amigo, Xi «eligió sobrevivir haciéndose más rojo que el rojo».

El inteligente joven Xi era el modelo del Partido. Para la gente común, ejemplificó el servicio patriótico y la vida familiar. En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido secretario general del PCCh. Se esperaba que Xi fuera un reformador moderado que continuaría dirigiendo a su país hacia la apertura y la cooperación global; pero Xi Jinping tenía otros planes.

Capítulo II.- Presidente de todo

Xi asumió su papel de secretario general entendiendo que su país estaba en peligro. Xi había estudiado durante mucho tiempo el colapso de la URSS y exigió que sus camaradas hicieran lo mismo, incluida la destrucción del comunismo por medio de los valores occidentales.

En 2013, Xi emitió una directiva secreta conocida como Documento No. 9. Según éste, las ideas que amenazaban a China incluían: “poderes judiciales independientes”, “derechos humanos”, “libertad occidental”, “sociedad civil”, “libertad de prensa”, y el «libre flujo de información en Internet «.

En palabras de Xi, «Solo el socialismo puede salvar a China, y solo el socialismo puede desarrollar China». Las circunstancias fuerzan la cooperación con los capitalistas decadentes, pero los dos sistemas no pueden coexistir por mucho tiempo. El Partido valora el orden internacional liberal, pero aborrece sus valores liberales.

Xi se convirtió en «Presidente de todo». Adquirió diez títulos, asumiendo el control de la política exterior, internet, los tribunales y la policía secreta. A través de su campaña anticorrupción, Xi eliminó a los «tigres y moscas», que implica a los funcionarios de alto como de bajo rango.

Xi revivió las demandas maoístas de conformidad, explicando que los medios de comunicación deben servir como «garganta y lengua» del Partido. En su gobierno se han demolido miles de iglesias y mezquitas en China, y se han reemplazado las imágenes de Cristo por imágenes de Xi.

La guerra de Xi contra los valores occidentales incluye la vigilancia y coacción de disidentes, estudiantes y medios de comunicación fuera de China. El PCCh soborna a funcionarios extranjeros, compra compañías de medios extranjeras, patrocina protestas extranjeras e intimida a investigadores, activistas y personalidades de los medios de comunicación extranjeros.

En 2017, el reformador chino Liu Xiaobo se convirtió en el segundo premio Nobel en morir en prisión, siendo el primero Carl von Ossietzky, quien murió en un campo de concentración en 1938 después de exponer el rearme clandestino de Alemania bajo el entonces canciller Adolfo Hitler.

Capítulo III.- Fangkong

El abrazo entre las élites occidentales y China comenzó hace medio siglo cuando Henry Kissinger argumentó que las relaciones con el PCCh podrían abrir una brecha entre China y la URSS. Los vasos tintinearon cuando China abrió sus puertas a los negocios y la Unión Soviética colapsó.

Lo que comenzó como una probada se convirtió en una adicción cuando Kissinger abrió el acceso a los funcionarios del PCCh, allanando el camino para más vendedores de influencias. En poco tiempo, las élites occidentales se estaban atiborrando de dinero chino, y con cada movimiento de sus garras su codicia solo aumentaba.

Los think tanks, las instituciones de investigación y las universidades de élite desarrollaron un modelo de negocio completo en torno al PCCh. Toda una carrera académica podría construirse o romperse por la opinión de uno sobre China.

Las historias de que Beijing estaba robando secretos científicos y militares, administrando redes de espionaje en Silicon Valley, comprometiendo a los legisladores y pagando enormes cantidades de dinero a los profesores, fueron minimizadas. Las señales de que el PCCh representaba una amenaza para el mundo Occidental de alguna manera fueron silenciadas y descartadas.

Toda una generación de académicos, periodistas, legisladores y empresarios aprendió a contar la historia de una China en proceso de modernización. Los zarcillos del sistema totalitario del PCCh se extendieron gradualmente a las instituciones occidentales. Durante décadas, el PCCh había construido un sistema de múltiples capas para sofocar cualquier intento de disidencia basado en la técnica de guerra psicológica soviética de Zersetzung, o «descomposición psicológica», haciendo que los individuos minimicen deliberadamente la evidencia aunque ésta se encuentre frente a sus propios ojos.

En 2017, Xi impulsó rápidamente la influencia del PCCh en el extranjero en una campaña sin precedentes desencadenando el sofisticado aparato de censura y propaganda del PCCh en todo el mundo. Su rápida velocidad de implementación permitió al PCCh ganar terreno considerable sin llamar la atención.

Los medios estatales de China tienen cuentas en todos los sitios web bloqueados que no se pueden usar en China (Ej. Twitter). Los canales de medios, construidos a lo largo del tiempo con información sobre la cultura china o los pandas, se pueden activar siempre en momentos clave para esparcir la propaganda china a un público mundial enorme.

Se ha descubierto que algunos bots de desinformación del PCCh tienen más de 10,000 seguidores y han twitteado en 55 idiomas diferentes. El ejército de redes sociales del PCCh utiliza inteligencia artificial para generar cuentas con imágenes de personas aparentemente reales, pero que en realidad son ficticias.

En 2021, una nueva cuenta de Twitter se verificó instantáneamente a pesar de presentarse falsamente como médico. Uno de los seguidores de la cuenta era el jefe del China Daily, lo que confirma la capacidad del PCCh para generar perfiles de «médicos» falsos y verificados en Twitter sin tener consecuencias.

El PCCh cultiva medios extranjeros para producir contenido favorable a sus intereses y manipula los resultados de búsquedas internacionales en plataformas como Google. Los gigantes tecnológicos amigables con el PCCh brindan censura y asistencia para la vigilancia, abriendo la puerta a niveles de influencia completamente nuevos.

Los propietarios y ejecutivos de los medios de comunicación imponen la censura impidiendo que se publiquen historias y despidiendo periodistas. El PCCh utiliza intermediarios (anunciantes, empresas de tecnología, gobiernos y organizaciones internacionales) para evitar o castigar la publicación de contenidos desfavorables.

En China, los funcionarios locales obstruyen la labor de corresponsales extranjeros y las fuerzas de seguridad detienen a los familiares de los periodistas. La encuesta anual de 2018 del Club de Corresponsales Extranjeros de China arrojó «la imagen más oscura de las condiciones de información dentro de China en la memoria reciente».

El PCCh se ha mostrado especialmente experto en silenciar a las poblaciones minoritarias de China y ha aprendido que la forma de evitar que los disturbios se vuelvan virales es ponerlos en «cuarentena».

Desde que el PCCh tomó el control de la región de Xinjiang, el Partido ha debatido cuál es la mejor manera de administrar dicho territorio en disputa. Los ataques terroristas en Xinjiang empeoraron a principios de la década de 2000. Un ataque mortal en 2009 mató a casi 200 personas en Urumqi, la capital de Xinjiang. Tras su visita a Xinjiang en 2014, Xi sentó las bases de lo que se convertiría en su política distintiva: la detención, reeducación y «cuarentena» de más de un millón de musulmanes uigures «infectados con el extremismo» en un sistema de campos de concentración en Xinjiang.

Xi comparó el extremismo islámico con un virus y una droga adictiva, y declaró que abordarlo solo se puede hacer a través de «un período de tratamiento intervencionista doloroso». «Debemos ser tan duros como ellos y no mostrar absolutamente ninguna misericordia».

Una directiva sobre cómo manejar a los estudiantes de minorías que regresan a Xinjiang en 2017 instruye a los funcionarios a decirles a los estudiantes que sus familiares habían sido «infectados» por el «virus» del radicalismo islámico y deben ser «puestos en cuarentena» y «curados».

Capítulo IV.- Guerra no restringida

A principios de 2020, cualquier persona que iniciara sesión en cualquier red social era  recibida con una serie de videos que supuestamente mostraban escenas de un virus nuevo que plagaba a los residentes de Wuhan, China. Estas sensaciones capturaban a los residentes de Wuhan en varias pantomimas de horror pandémico, aterrorizando a millones de espectadores en todo el mundo. Algunos mostraban a sus víctimas echando espuma por la boca y colapsando en las calles. Otros presentaban a funcionarios con trajes especiales contra  materiales peligrosos.

Para los escépticos por naturaleza, los videos parecen histéricos y falsos. En uno de los videos, un equipo de policías con la palabra “SWAT” en sus uniformes, en inglés, atrapa a un hombre con una red de cazamariposas por quitarse el cubrebocas.

Las cuentas oficiales chinas compartieron ampliamente una imagen de un ala de hospital supuestamente construida en un día, pero que en realidad corresponde a la imagen de un edificio de apartamentos a 600 millas de distancia.

En una de las mayores sensaciones virales, los videos mostraban a los chinos desplomándose espontáneamente en la calle y muriendo por el virus en escenas comparadas con la película  Zombieland o la serie The Walking Dead. En un video notorio, se ve un hombre que muere espontáneamente, pero extiende sus brazos para no azotarse contra el suelo.

Muchos desecharon los videos por evidentemente falsos. Pero en el momento en que éstos aparecieron, nadie fuera de China sabía si el COVID-19 realmente causaba una muerte súbita.  E incluso para aquellos que no se lo creyeron, siempre estaba esa voz molesta en su mente preguntando: «¿Y si es real…?». Este pensamiento incrustado en la mente inconsciente, fue quizás el efecto más poderoso de todos.

Otro video mostraba “a las víctimas muertas de COVID-19” alineadas en las calles y esperando ser recogidas como basura. Como tuiteó un usuario sobre el video: “Wuhan China. Cuerpos muertos esperando ser recogidos. El coronavirus no es un virus ordinario. ¿Se lanzó intencionalmente una arma biológica?”

Algunas de las imágenes más influyentes mostraban a las autoridades encerrando a los residentes de Wuhan en sus hogares, tanto por su propio bien como, pero aún más, por el bien del mundo.

Otro video mostraba a una mujer muerta en la calle y la historia era que los médicos le habían disparado en la frontera cuando intentaba huir. Pero como todos los demás videos, esto también era mentira. Fue un accidente de motocicleta, ingeniosamente editado para contar una historia completamente diferente. Los videos del miedo de Wuhan fueron el primero de varios eventos perfectamente sincronizados que proporcionarían la justificación para que un público temeroso renunciara a sus derechos y medios de vida a cambio de cierres y restricciones: crearon una narrativa poderosa y preprogramaron innumerables mentes.

Si bien los videos de Wuhan consumieron las redes sociales, la mayoría de los espectadores principales tuvieron su primer encuentro con la propaganda del miedo COVID-19 a través de una historia recogida por los medios de comunicación mundiales a principios de febrero de 2020 sobre un médico llamado Li Wenliang.

Li supuestamente notó una incidencia inusual de neumonía y advirtió a sus amigos que el personal del hospital estaba siendo puesta en cuarentena, causando pánico e ira en Wuhan, por lo que Li fue amonestado por las autoridades locales el 3 de enero de 2020. La historia de Li Wenliang no resiste el más mínimo escrutinio.

Sigue siendo un misterio por qué 27 pacientes que experimentan neumonía en una ciudad de 19 millones puede ser un acontecimiento notable. Pero el 31 de diciembre de 2019, el gobierno municipal de Wuhan no estaba tan decidido a encubrir esos casos e hizo un anuncio público alarmista sobre ellos en su sitio.

Al día siguiente, el 1 de enero de 2020, dos días antes de la supuesta amonestación de Li, People’s Daily, el periódico MÁS GRANDE de China, recogió la historia y la informó de manera alarmista, en inglés: “27 en cuarentena en Wuhan debido a una neumonía viral.

De hecho, la primera vez que el mundo escuchó el nombre «Li Wenliang» fue el 27 de enero de 2020, un mes después de que supuestamente envió sus mensajes virales, cuando se publicó una supuesta exposición con Li en una de los instrumentos de propaganda más venerados por el PCCh: el Diario de la Juventud de Beijing.

Las búsquedas de imágenes de capturas de pantalla de los famosos mensajes de Li Wenliang «haciendo sonar el silbato» respecto al COVID-19 no arrojan nada antes del 27 de enero, un mes después de que supuestamente se habían vuelto virales, pero, casualmente, el mismo día en que el Diario de la Juventud de Beijing habló por primera vez de supuesta existencia de Li.

El periódico The New York Times informó por primera vez sobre Li Wenliang el 1 de febrero de 2020, cinco días después de su debut en el Beijing Youth Daily. Si el Times hubiera hecho una verificación de hechos aunque sea superficial, se habrían dado cuenta de que Li y sus advertencias «virales» habían sido inventadas unos días antes por los medios estatales chinos.

Las notas de propaganda de una dictadura totalitaria parecería ser una violación grave de las políticas editoriales del NYT, aunque el diario tuvo al menos un jefe de oficina que lo hizo durante décadas: Walter Duranty, que había pasado años blanqueando las atrocidades de Stalin para una audiencia global.

La historia de COVID-19 había comenzado con una panoplia de eventos absurdos y mentiras descaradas. Así es como los encierros, bloqueos y cierres a la actividad económica, que se arraigaron en la conciencia humana, surgieron de la mente de Xi Jinping y se propagaron a la política global con una ausencia total de precedentes, análisis o lógica.

Los defensores de los bloqueos con frecuencia justificaron sus políticas comparándolas con las acciones tomadas durante la gripe española un siglo antes. Pero un examen superficial de esas medidas revela que nunca se impuso nada ni remotamente parecido a los bloqueos derivados del Covid.

Los bloqueos no tienen precedente histórico como respuesta a cualquier epidemia o pandemia previa en la historia de Estados Unidos, además de que no se mencionan en la guía reciente ofrecida por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los EEUU. En palabras del juez federal William Stickman: «Parece que la imposición de cierres en Wuhan y otras áreas de China … comenzó un efecto dominó en el que un país y un estado, tras otro, impusieron medidas draconianas y hasta ahora no probadas (como efectivas) ante sus ciudadanos».

La intuición del juez Stickman con respecto a la historia de los encierros estaba en línea con la opinión de los principales estudiosos de las enfermedades infecciosas. Como dijo el Dr. D.A. Henderson, el hombre al que se le atribuye ampliamente la erradicación de la viruela, quien escribió en 2006 que los aislamientos y encierros prolongados eran inefectivos para evitar los contagios de influenza.

De hecho, ningún científico occidental había apoyado públicamente los encierros hasta que Xi Jinping autorizó personalmente el «cierre sin precedentes de Wuhan y otras ciudades a partir del 23 de enero». Xi luego afirmó que había emitido las instrucciones de bloqueos el 7 de enero de 2020, pero sus instrucciones nunca se han revelado. El líder empresarial chino Ren Zhiqiang fue encarcelado durante 18 años por una carta abierta en la que solicitaba que se hicieran públicas las instrucciones de Xi.

Cuando comenzó el bloqueo de Wuhan, el representante de la OMS en China señaló que «tratar de contener una ciudad de 11 millones de personas es nuevo para la ciencia … El bloqueo de 11 millones de personas no tiene precedentes en la historia de la salud pública».

Los observadores de derechos humanos expresaron serias preocupaciones sobre el cierre de China: «El cierre conduciría casi con certeza a violaciones de derechos humanos y sería evidentemente inconstitucional en los Estados Unidos».

Pero las preocupaciones por los derechos humanos no impidieron que la OMS posteriormente elogiara los bloqueos «sin precedentes» del PCCh, pero mucho antes de que produjeran algún resultado. «Las medidas que ha tomado China son buenas no solo para ese país sino también para el resto del mundo», afirmaron.

El infame director de la OMS, Tedros Adhanom, agregó que estaba personalmente «muy impresionado y alentado por el conocimiento detallado del presidente [Xi Jinping] sobre el brote» y al día siguiente elogió a China por «establecer un nuevo estándar para la respuesta al brote». Pero seis días después, el encierro —siendo “sin precedentes en la historia de la salud pública” – no había producido resultados, por lo que Tedros en realidad estaba elogiando los abusos de derechos humanos sin nada que destacar en materia de resultados en salud.

Poco después, Bruce Aylward, de la OMS, dijo a la prensa: “Lo que China ha demostrado es lo que (los gobiernos) tienen que hacer. Si lo hacen, pueden salvar vidas y prevenir miles de casos de lo que es una enfermedad muy difícil”. Dos días después, en una entrevista para la Televisión Central de China, Aylward lo expresó sin rodeos: «Copien la respuesta de China al COVID-19».

Este es el mismo Bruce Aylward, quien, poco después de decirle al mundo que «Lo que China ha demostrado es lo que tienes que hacer” y «Copia la respuesta de China al COVID-19», se negó públicamente a reconocer la existencia de Taiwán.

Hay muchos problemas evidentes con las conclusiones de la OMS. La OMS ni siquiera consideró la economía, la demografía o incluso la cantidad de casos de COVID de otros países, que eran muy pocos en la mayor parte del mundo, antes de decirle al mundo: «Tienes que hacer esto».

Los bloqueos nunca se habían probado antes de 2020, ni siquiera sobre una base teórica. Xi fue quien trajo los bloqueos y encierros a la historia de la humanidad; de lo contrario, nunca habría entrado en el imaginario colectivo. Cada vez que alguien respaldaba un bloqueo, respaldaba una política de Xi Jinping.

Nadie estaba más indignado por el encubrimiento de COVID-19 del PCCh que Xi Jinping. Xi se encargó personalmente de que los funcionarios locales de Wuhan fueran castigados por la forma en que habían tratado al pobre Li Wenliang durante su trágicamente corta existencia (27 de enero al 7 de febrero de 2020). Que descanse en paz.

Pero ahora el mundo se enfrentaba a una pandemia, y la política de «salud pública» de Xi se convirtió de repente en la respuesta a la que acudir el mundo. Todo el mundo libre quedó al descubierto, como tantas fichas de dominó.

Capítulo V.- Sólo quédate en casa

En octubre de 2015, Xi Jinping realizó su única visita al Reino Unido como secretario general del PCCh. Dado que es un hombre ocupado, el viaje de Xi duró solo cuatro días y visitó solo una universidad: el Imperial College London.

En Imperial, Xi anunció «nuevas colaboraciones de educación e investigación entre el Reino Unido y China» que incluyen «nanotecnología, bioingeniería … y salud pública». El presidente del Consejo del  Imperial reiteró que Imperial «se esfuerza» por ser «el mejor socio académico de China en el oeste …»

En febrero de 2020, el Imperial College demostró lo valioso que podía ser el «mejor socio académico de China en Occidente». Un equipo del Imperial dirigido por Neil Ferguson ejecutó un modelo que predecía que más de 500 mil en el Reino Unido y 2.2 millones en los EE.UU, podrían morir de COVID-19.

Neil Ferguson recordó cómo China inspiró los encierros: “Es un estado comunista de partido único, dijimos. No podemos salirnos con la nuestra en Europa … Y luego lo hizo Italia. Y nos dimos cuenta de que si podíamos … Si China no lo hubiera hecho antes, el año habría sido muy diferente «.

Un estudio comparó la precisión de los modelos de varias instituciones que predicen la mortalidad por COVID-19. En todos los períodos de tiempo, se midió que los modelos producidos por el Imperial College tenían tasas de error MUCHO más altas que los demás, pero SIEMPRE eran demasiado altas contribuyendo a sembrar el pánico.

La inexactitud del Imperial curiosamente continuó. Antes de que el Reino Unido pusiera fin a las restricciones de COVID el 19 de julio de 2021, el «Día de la Libertad», Ferguson salió a asustar con un pronóstico de que alcanzar los «100 mil casos al día es casi inevitable». En cambio, los casos por día se redujeron drásticamente de más de 35 mil el 18 de julio a alrededor de 27 mil el 23 de julio.

Justo cuando los modelos de Neil Ferguson estaban dando a la histeria de COVID-19 un barniz de legitimidad, otra pieza de sofisma de Tomás Pueyo comenzó a circular entre los legisladores, implorando a los líderes mundiales que implementaran bloqueos como los del modelo de China.

Pueyo es un MBA sin credenciales relevantes ni interés previo en epidemiología, y había poco que indicara de dónde había sacado sus ideas. El artículo de Pueyo contenía muchas rarezas. Imploró a los líderes mundiales que hubiera encierros. Sin embargo, para el 10 de marzo de 2020, la OMS no había declarado una pandemia; apenas había casos en el mundo en desarrollo fuera de China.

El artículo de Pueyo se volvió viral a un ritmo asombroso y obtuvo 40 millones de visitas en 9 días. Las reacciones fueron mixtas. Muchos comentaristas importantes expresaron conmoción por la falta de calificaciones de Pueyo y lo acusaron de ser un «mentiroso y un fraude». Pero sin inmutarse, el 19 de marzo, Pueyo publicó otro artículo titulado “El martillo y la danza”, que nuevamente se volvió viral, explicando la estrategia “El martillo” (encierros) seguida de “La danza” (pista y rastreo).

Tres días después de la publicación de «El martillo y la danza» de Pueyo, se distribuyó en secreto un documento de estrategia del gobierno alemán (apodado «El Documento del Pánico») a los miembros del parlamento y a ciertos medios de comunicación, lo que jugó un papel importante para justificar los encierros en Alemania.

A pesar de haber sido publicado solo tres días después del artículo de Pueyo, el Documento del Pánico alemán se basó en gran medida en el trabajo de Pueyo, discutiendo el  «El martillo y la danza». El término «Martillo y danza» no tiene historia en epidemiología; Tomás Pueyo lo había inventado para su artículo del 19 de marzo.

Uno de los autores del «El documento del pánico» fue Otto Kölbl, que no tenía experiencia en epidemiología o salud pública, pero enseñó durante muchos años en China y dirigió un blog en el que describió a Hong Kong como «parásito» y elogió la gobernanza ejemplar del PCCh en el Tíbet.

Otro autor del “El documento del pánico”, Maximilian Mayer, tampoco tenía antecedentes en epidemiología o salud, pero pasó años trabajando en la Universidad de Nottingham en Ningbo China, la Universidad Tongji en Shanghai y la Universidad Renmin en Beijing. Posteriormente, se proporcionaron al Comité Corona independiente de Alemania cientos de páginas de correos electrónicos que contenían comunicaciones que conducían al documento del pánico. En un correo electrónico, Mayer recomendó específicamente: «Sugerimos el lema ‘colectivamente distanciados'».

Al mismo tiempo que los líderes asimilaban los modelos de Ferguson, los artículos de Pueyo y las abominaciones nacionales como el documento del pánico alemán, el PCCh participaba en una amplia campaña de propaganda, en gran parte clandestina, para normalizar y promover las medidas de encierros y bloqueos.

En China, el PCCh ha pagado durante mucho tiempo a cientos de miles de propagandistas de las redes sociales que publican cientos de millones de comentarios cada año. Xi impulsó estas actividades a nivel mundial y se intensificaron dramáticamente junto con el COVID.

En general, las empresas de redes sociales solo han podido detectar actividad automatizada obvia, mientras que las cuentas falsas administradas personalmente se pueden crear con facilidad. Esto funciona muy bien para el PCCh, que siempre ha preferido el toque humano.

Cuando Italia se convirtió en el primer país fuera de China en implementar cierres, los expertos chinos llegaron el 12 de marzo y dos días después comenzaron a aconsejar cierres más estrictos. Italia fue bombardeada simultáneamente con propaganda y desinformación chinas. Del 11 al 23 de marzo, aproximadamente el 46% de los tweets con el hashtag #forzaCinaeItalia (Go China, go Italy) y el 37% de los que tenían el hashtag #grazieCina (gracias China), provinieron de bots.

Al mismo tiempo, cientos de miles de publicaciones clandestinas en las redes sociales, luego marcadas como patrocinadas por el estado, usaron términos idénticos para admirar los bloqueos de China e instar a los gobiernos de todo el mundo a emularlos, denigrando a quienes no los siguieron.  Los bots agredieron a los gobiernos de Nigeria, Ghana, Sudáfrica, Namibia, Kenia, Francia, España, Colombia, Brasil, Canadá, Australia, India, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

El 15 de marzo de 2020, los bots comenzaron a compartir salvajemente un video de YouTube que llamaron un «mensaje del futuro» que mostraba a los italianos con «un mensaje para ellos mismos de 10 días antes», obteniendo 8,300,000 visitas.

A medida que cerraron más países, algunas actividades tomaron un giro más oscuro. Cuando la gobernadora de Dakota del Sur, EEUU, Kristi Noem, se negó a emitir una orden de encierro para todo el estado, su cuenta de Twitter se llenó de mensajes ofensivos para presionarla para que lo hiciera. Algunas de estas cuentas lanzarían abusos similares para los gobernadores de todo EEUU.

En este ejemplo, una cuenta modelo del PCCh muestra un fuerte apoyo a las políticas y abusos de China, incluso en Xinjiang y Hong Kong, y antipatía por los principales rivales de China, India y Estados Unidos. La cuenta apoyó fuertemente los bloqueos en todo el mundo.

El abuso en línea en contra de quienes se oponían a los bloqueos continuó durante algún tiempo. Cuando Brian Kemp, el primer gobernador de EE.UU. en poner fin al bloqueo de su estado, honró al difunto representante John Lewis, su cuenta de Twitter fue agredida en un lenguaje que atacaba su postura anti-bloqueo.

Al mismo tiempo, los medios estatales chinos comenzaron a desacreditar la estrategia de «inmunidad colectiva» como una estrategia que viola los «derechos humanos»:  Suecia, cuyos líderes fueron únicos en renunciar a los encierros, se convirtió en un objetivo principal de la campaña de propaganda del encierro del PCCh.

Mientras tanto, se estaban sentando las “bases científicas” para justificar los encierros. El argumento subyacente fue la «propagación asintomática», la única base para restringir la actividad de las personas sanas, que se cree que es una característica novedosa de COVID según estudios de China.

En marzo de 2020, la OMS publicó una guía que recomendaba ventiladores mecánicos para tratar pacientes con COVID, citando artículos de revistas chinas que afirmaban que el «consenso de expertos chinos» pedía la «ventilación mecánica invasiva» como la «primera opción», en parte para proteger al personal de los «aerosoles».

El Dr. Cameron Kyle-Sidell actuó como uno de los primeros denunciantes de esta mala práctica en un video ampliamente compartido. La guía de la OMS y China de utilizar tempranamente respiradores había matado a miles de pacientes inocentes. Un estudio posterior mostró una tasa de mortalidad del 97.2% entre los mayores de 65 años que recibieron ventilación mecánica.

Es así que en cuestión de semanas, el mundo desechó un siglo de investigación epidemiológica y adoptó el modelo del PCCh En el Plan de acción oficial contra el coronavirus del gobierno del Reino Unido del 3 de marzo de 2020, que analiza el distanciamiento social, el cierre de escuelas y la prueba rápida de COVID y el desarrollo de vacunas, casi todas las fuentes que citó el gobierno eran de China.

Todas las medidas descritas en el documento oficial de estrategia de eliminación de COVID-19 de Nueva Zelanda – «distanciamiento físico» «pruebas generalizadas» «vigilancia» – también fueron adoptadas desde China en base al “éxito” informado del cierre de Wuhan por parte del PCCh.

Días después de su Documento del Pánico, el gobierno alemán publicó un «catálogo de medidas» de «expertos» en la «Universidad de Nottingham Ningbo China», recomendando cierres, pruebas y centros de cuarentena, y lo que pronto sería un eslogan propagandístico mundial de COVID: «Juntos separados».

Capítulo VI.- Todo es falso

En marzo de 2020, siguiendo a la OMS, laboratorios de todo el mundo comenzaron las pruebas de PCR masivas para COVID, otra desviación de la guía anterior. Kölbl y Mayer, los sinófilos detrás del Documento del Pánico de Alemania, también comenzaron a ensalzar las pruebas de PCR en «Aprendiendo de Wuhan».

La guía de pruebas de la OMS contenía solo tres estudios que discutían los umbrales del ciclo de PCR. Todos eran de China y todos usaban umbrales de ciclo de 37 a 40, un estándar adoptado en los EE.UU. y muchos otros países, según el cual el 90% de las pruebas positivas eran falsas, según el NYT.

El Dr. Anthony Fauci estuvo de acuerdo en que un Ct de 35 o más no es realmente positivo. Según las directrices emitidas por la OMS, que citan tres estudios de China, los laboratorios de los EE.UU. y muchos otros países han estado utilizando umbrales de ciclo para las pruebas de PCR que aumentan diez veces el recuento de casos de COVID.

La tecnología de PCR fue inventada en 1983 por el bioquímico estadounidense Kary Mullis para permitir a los científicos estudiar en detalle muestras diminutas de ADN. Por ello, ganó el premio Nobel. En un panel que discutió la PCR en 1993, Mullis declaró claramente que la PCR no debería usarse para diagnosticar enfermedades.

En una entrevista de 1996, Mullis eligió palabras para Anthony Fauci, entonces jefe de la respuesta estadounidense al SIDA, especialmente el mal uso de PCR por parte de Fauci. Establezca el Ct lo suficientemente alto y la PCR puede recoger cualquier cantidad de materia viral y producir un sinfín de “casos”: una pandemia permanente.

Si bien gran parte de la influencia del PCCh a favor del bloqueo fue subrepticia, su postura general en apoyo de los bloqueos globales fue explícita. En un video publicado por el portavoz extranjero oficial de China, una niña de 7 años recita un guion sobre cómo obedecer las reglas del encierro.

El director del FBI, Christopher Wray, reveló que el PCCh se había acercado específicamente a los políticos locales para respaldar su respuesta a la pandemia. «Sí, esto está sucediendo tanto a nivel federal como estatal».

La mentira general que el PCCh inculcó en el discurso de la élite fue: «China controló el virus». Por supuesto la idea de que «China controló el virus» es una mentira descarada. Pero al reforzar esa mentira en la alta sociedad, el PCCh se aseguró de que sus datos falsos siguieran siendo primordiales en el discurso científico.

La propaganda en favor de los bloqueos se basó en dos principios clave inherentes a prácticamente todas las comunicaciones oficiales sobre COVID-19. La primera fue que las medidas de China fueron las únicas que demostraron ser «efectivas». La segunda era que el miedo era necesario para garantizar el cumplimiento para que los bloqueos tuvieran éxito.

A través del miedo, la percepción de gran parte de la población se desvincularía de cualquier dato real. Aunque la tasa de fatalidad de la infección (IFR) promedio de COVID para los menores de 40 años está por debajo del 0.01%, los estadounidenses menores de 40 años estiman consistentemente su probabilidad de morir si lo obtienen en alrededor del 10%, una sobreestimación de 1,000 veces.

Del mismo modo, en 2021, el gobierno del Reino Unido revisó su estimación oficial para el IFR de COVID por debajo del 0.1%. Pero en las encuestas, los ciudadanos estimaron en promedio que su probabilidad de morir si contraían el virus era del 38%, cientos de veces más de lo que realmente era.

El PCCh fue instigado en prácticamente todas las etapas de su fraude en favor de los encierros por un aparato mediático global que siguió fielmente sus líneas, alineándose casi a la perfección con los objetivos del PCCh. Los artículos del 10 de marzo de 2020 ilustran cómo los medios de comunicación de élite adoptaron la narrativa de China al unísono.

El efecto de bola de nieve de esta mentira (China controló el virus) pronto se hizo evidente en los propios escritos de los periodistas. En unos meses, se habían transformado en comunistas que echaban espuma por la boca, llenos de antiliberalismo mientras imploraban al mundo que emulara a China.

Seguramente millones de personas sospechaban que los encierros eran un fraude, pero entre aquellos que creían en la narrativa de COVID-19 de China, o pretendían hacerlo, todos los métodos autoritarios que supuestamente contribuyeron al “éxito” de China estaban sobre la mesa: censura, cancelación y  despido de los disidentes.

Los medios pronto desarrollaron su propio conjunto de normas periodísticas retorcidas. Al canalizar la infame defensa de Stalin por Walter Duranty, «No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos», todos los daños inimaginables de los encierros se atribuyeron, absurdamente, a «interrupciones pandémicas».

Políticos, científicos, periodistas y profesionales comunes de todos los tipos se sintieron cómodos repitiendo grandes y mortales mentiras sobre la respuesta del mundo al COVID-19. La Unión Soviética había intentado vencer a Occidente; Xi Jinping simplemente lo había comprado.

Capítulo VII.- El mundo según Xi

La operación de cierre orquestada por el PCCh parece haber tenido sus orígenes filosóficos en el libro “Guerra sin restricciones”, obra magna de los estrategas modernos más influyentes de China. En Guerra sin restricciones, los autores reinventan la guerra para el siglo XXI.

En Guerra sin restricciones, los autores prevén un giro desde la maquinaria pesada hacia los ataques a la mente. «Algunas personas se despertarán por la mañana para descubrir con sorpresa que bastantes cosas amables han comenzado a tener características ofensivas y letales».

En octubre de 2019, dos meses antes de que se revelara el virus SARS-CoV-2 en Wuhan, la Fundación Gates, WEF, Bloomberg y J Hopkins organizaron el Evento 201, una simulación de pandemia. Cada organización tenía estrechos vínculos con China y cada una desempeñó un papel importante en la respuesta mundial al COVID-19.

Es poco probable que muchos participantes en el Evento 201 se dieran cuenta de que un coronavirus se estaba extendiendo por Asia en ese momento. Pero el PCCh bien pudo haber manipulado sus datos de COVID para desencadenar las respuestas apocalípticas planeadas por las organizaciones amigas de China en el Evento 201.

Los delegados del evento 201 incluyeron a George Gao, director de los CDC de China, quien supervisó el artículo original sobre los síntomas del COVID-19. Los participantes discutieron el control de la «desinformación» en una pandemia de coronavirus, y Gao incluso planteó el punto de contrarrestar los rumores de que el virus fue creado por el hombre.

El hilo de twitter del autor Michael P. Senger, finaliza diciendo que cada participante en el Evento 201 incluso recibió un peluche de coronavirus del Evento 201 único en su tipo (fabricado en China).

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La desaceleración de la economía nacional

Los indicadores dados a conocer en la semana que recién concluye confirman que el ritmo de recuperación económica mundial se está desacelerando. Veamos los casos de las dos mayores economías del planeta: En Estados Unidos se informó que en el tercer trimestre de este año el Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 2.0% con respecto al trimestre inmediato anterior. Este dato contrasta con los incrementos observados de 6.7% y 4.5% observados en el segundo y primer trimestres de este año, respectivamente.  Por su parte, la segunda mayor economía del mundo, la de China, creció sólo 4.9% en el comparativo del tercer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, tasa inferior al 7.9% observado en el segundo trimestre y del 12.7% del primero.

Buena parte de la desaceleración de la economía mundial se debe a que en la medida en que los países de todo el mundo eliminan las restricciones a la actividad económica ocasionadas por el Covid, los suministros de muchas materias primas no pueden satisfacer la demanda. La escasez global de semiconductores, por ejemplo, ha afectado mucho la fabricación de automóviles de EE.UU., lo que a su vez se tradujo en una caída de -26.2% en el consumo de bienes duraderos en dicha nación. Desde luego que los problemas logísticos con los puertos saturados de contenedores, la aparición de la variable delta del Covid en pleno verano, así como los incrementos en los precios de los insumos y energía han causado mella en el desempeño económico mundial.

México no es la excepción a este fenómeno de desaceleración y muestra de ello es que el INEGI dio a conocer la Estimación Oportuna del PIB y con cifras desestacionalizadas, en el comparativo del segundo al tercer trimestre de 2021, el PIB total disminuyó -0.2%. Esta contracción es producto de que las actividades terciarias (comercio y servicios) disminuyeron -0.6%, mientras que las primarias (agricultura y ganadería) y las secundarias (industria) crecieron 0.7% en ambos casos.

Esto viene a confirmar lo que diversos analistas habíamos anticipado en el sentido de que entre julio y septiembre el proceso de recuperación se detuvo. Para el caso concreto de México, en esta entrega analizamos algunas de las causas que influyeron en el mal desempeño económico durante el tercer trimestre del año.

1. Variante Delta del Covid. La aparición de esta variante provocó que sectores como el comercio y turismo dejaran de crecer, además de que mermó la confianza de los consumidores. Con cifras originales, vemos que los ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo crecieron apenas 0.72% entre junio y julio de este año, y cayeron -0.36% entre julio y agosto. Por su parte, la confianza de los consumidores también se vio afectada, ya que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) no creció entre junio y julio, cayo -4.1% entre julio y agosto, y creció apenas 1.9% entre agosto y septiembre. Sabemos que si los consumidores no se sienten optimistas guardan la cartera, por lo que la caída en la confianza de los consumidores resultó muy importante.

2. Desaceleración económica de Estados Unidos. Desde luego que la desaceleración económica de Estados Unidos nos afectó porque el ritmo de crecimiento de las exportaciones mexicanas se contrajo.  Entre junio y julio el valor de las exportaciones totales de México cayó -4.2%, entre julio y agosto disminuyó otro -1.4% y entre agosto y septiembre creció 3.4%. La desaceleración de las exportaciones desde luego que afecta directamente el desempeño del sector manufacturero. Al analizar el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) vemos que con respecto al mes inmediato anterior, las manufacturas cayeron -1.31% en mayo, se contrajeron -0.17% en junio, aumentaron apenas 1.56% en julio y crecieron sólo 0.21% en agosto.

3. Problemas en las cadenas globales de suministros y escasez de insumos. Se ha comentado ampliamente que a nivel mundial las interrupciones de la cadena de suministro se han convertido en un desafío importante para la economía global desde el inicio de la pandemia. Los cierres de fábricas en China a principios de 2020, los cierres de actividad económica en varios países, la escasez de mano de obra, la fuerte demanda de bienes comerciables, las interrupciones en las redes logísticas y las limitaciones de capacidad han dado lugar a grandes aumentos en los costos de flete y tiempos de entrega. Esto sin duda causó mella en el PIB mexicano también.

4. Alzas de precios de insumos para la producción. Derivado del punto anterior, los precios de los insumos se han aumentado, lo que a su vez ocasiona una disminución de la oferta y por lo tanto una desaceleración económica. De igual manera, los mayores costos de producción ocasionan dos cosas: a. Que los precios de los bienes y servicios se incrementen (la inflación fue de 6.12% anualizado en la primera quincena de octubre), lo que ha ocasionado que el Banco de México apriete la política monetaria hasta llevar su tasa de interés objetivo a 4.75% y con la perspectiva de que cierre 2021 en 5.25%; y b. Que las utilidades de las empresas disminuyan, complicando así las posibilidades de invertir y crecer.

5. Animadversión del gobierno federal en contra del sector privado. Varios analistas hablan de que la actual relación entre el sector privado y el gobierno federal era algo que no se veía desde el sexenio del presidente Luis Echevarría Álvarez. Las expresiones de desdén hacía el sector privado por parte del presidente desaniman el clima de negocios y afectan la inversión productiva. En su comparativo con el mes inmediato anterior, la Inversión Fija Bruta total registró una caída de -6.2% en abril, creció 5.5% en mayo, cayó -2.1% en junio y subió 2.3% en julio. Desafortunadamente no hay datos más actuales de esta variable al momento de escribir estas líneas, pero es evidente que el gobierno federal hace poco por alentar la inversión productiva por parte del sector privado.

Desde luego que hay otros factores importantes que han afectado a la actividad económica en el tercer trimestre de este año. Es muy importante mencionar que la caída del PIB en el periodo del segundo al tercer trimestre de este año de ninguna manera debe ser interpretada en este momento como que nos aproximamos a una crisis económica, ya que si realizamos una  comparación anual del tercer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, utilizando cifras originales, tenemos que el PIB total registró un avance de 4.6%, producto de que las actividades primarias crecieron 0.7%, las secundarias avanzaron 5.3%, mientras que las terciarias crecieron 4.1%.

Con los datos del tercer trimestre de 2021, ya tenemos que el balance de los primeros nueve meses del año es favorable ya que el PIB total muestra un crecimiento anualizado de 6.1%, producto de que las actividades primarias crecieron 3.4%, las secundarias 8.7% y las terciarias 5.2%. Con estas cifras confirmamos que todavía nos hace falta mucho camino por andar para regresar a los niveles de PIB que teníamos en 2019. Las cifras nos permiten estimar que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2019 el PIB total está 4.1% por debajo, el PIB de las actividades primarias se encuentra 2.02% arriba, el de las actividades secundarias 4.47% por debajo, mientras que el de las terciarias se encuentra 3.91% por debajo.

A manera de conclusión podemos señalar que al momento de escribir estas líneas, la economía nacional sigue en un proceso de recuperación, aunque tuvo un tercer trimestre complicado por las razones antes expuestas. En estos momentos ningún analista serio está anticipando una crisis para el cierre de este año ni en el que sigue. Sin embargo, si hay cosas que preocupan como la alta tasa de inflación y el impacto que esto tendrá en la política monetaria. Todo indica que México seguirá creciendo porque estamos en el proceso de rebote tras la caída de 2020, pero las malas decisiones de política económica por parte del gobierno federal harán que el crecimiento sea cada vez más bajo y que sigamos perdiendo competitividad en comparación de otras naciones. O sea, crisis no hay, pero problemas si, y son muchos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP* 

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La caída de la productividad laboral en México

El gobierno federal actual ha decretado aumentos considerables en el salario mínimo, el cual pasó de 88.36 pesos en 2018 a 141.70 pesos en 2021, lo que representa un incremento nominal de 60.4%. Sin embargo, son pocas las personas ocupadas que se han visto beneficiadas de este incremento, ya que los ingresos en el empleo informal no se rigen con el salario mínimo, mientras que en el empleo formal el salario promedio de cotización es mucho más elevado ($432 pesos diarios al 30 de septiembre de 2021), por lo que para la enorme mayoría de asegurados los incrementos salariales no se dan en función de cómo se mueve el salario mínimo.

Sin lugar a duda, una gran asignatura pendiente en México es elevar el nivel de ingresos de la población ocupada, pero sin que esto se traduzca en mayores costos o menor rentabilidad para las empresas, ya que no se trata de que los aumentos en los salarios se traduzcan en inflación que merme el poder adquisitivo de las familias. Lo he señalado en múltiples entregas, que de acuerdo con la teoría económica, el aumento de la productividad laboral es una condición indispensable para que haya mejora en los ingresos de la población  ocupada sin presiones inflacionarias, lo que implica que cada unidad de mano de obra empleada produzca un mayor valor de producción. En esta entrega analizamos qué tan bien vamos en el objetivo de tener una economía cada vez más productiva, tanto para la totalidad de la economía nacional como a nivel de entidad federativa.

El INEGI ha informado los datos del índice global de la productividad laboral de la economía con base en la población ocupada al segundo trimestre de 2021. Los datos confirman que lamentablemente para México y su competitividad relativa a nivel mundial, la productividad total promedio ha caído fuerte en lo que va del actual sexenio del gobierno federal. Esto se debe principalmente a la disminución de la productividad de la mano de obra en las actividades industriales. Cabe señalar que en el texto subsecuente, cuando se haga mención a los años 2012, 2018 o 2021, me referiré siempre a los datos del segundo trimestre de cada año.

Productividad a nivel nacional

Para la totalidad de las actividades económicas, mientras que en el periodo de 2012 a 2018 la productividad laboral creció 5.56%, en el periodo de 2018 a 2021 ésta disminuyó en -6.17%, de manera que para el periodo completo de 2012 a 2021, se registra un retroceso de -0.95%. En las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca), observamos un aumento considerable de 15.02% en el periodo de 2012 a 2018, y una caída de -0.27% entre 2018 y 2021, de manera que para el periodo de 2012 a 2021 la productividad laboral muestra un avance de 14.70%. En las actividades secundarias (industria) observamos una caída de la productividad laboral de -12.24% en el periodo de 2012 a 2018 y una caída adicional de -7.70% en el periodo de 2018 a 2021, de manera que para todo el periodo de 2012 a 2021 hay un fuerte retroceso de -19.0%. Finalmente, en las actividades terciarias (comercio y servicios), observamos que entre 2012 y 2018 hubo un aumento de la productividad de 12.85%, pero entre 2018 y 2021 ésta cayó -5.83%, de manera que el balance de 2012 a 2021 es de un incremento de apenas 6.27%. ¿Cuáles son las causas de la pérdida de productividad en actividades primarias, secundarias y terciarias en el actual sexenio? Desde luego que la pandemia del covid-19 jugó un papel, pero desde mi punto de vista el principal problema es la fuerte caída en la inversión fija bruta de -15.6% ocurrida en el comparativo de los primeros siete meses de 2018 y los mismos meses de 2021.

Es muy preocupante la fuerte caída de la productividad de las actividades secundarias y al profundizar en el tema, vemos que el INEGI nos proporciona información para la industria de la construcción y la manufacturera. Respecto a la productividad de la mano de obra ocupada en la industria de la construcción, tenemos que en el periodo de 2012 a 2018 ésta creció 2.82%, pero en el periodo de 2018 a 2021 disminuyó -15.78%, de manera que el balance de 2012 a 2021 es de un retroceso de -13.41%.

Ahora, al analizar la evolución del índice de productividad laboral con base en la población ocupada en la industria manufacturera vemos que en el periodo de 2012 a 2018 ésta cayó -8.11%, producto de que retrocedió -4.85% entre 2012 y 2018 y cayó otro -3.43% entre 2018 y 2021. Esta disminución de la productividad promedio de la industria manufacturera es lo que hace difícil que los salarios puedan aumentar más en esta actividad, además de que nos deja mal parados respecto a otros países que pudieran resultar más atractivos para la atracción de plantas manufactureras.

Productividad en las entidades federativas

Al analizar la evolución de la productividad de la mano de obra en la industria manufacturera, pero a nivel de entidad federativa, tenemos que para el periodo completo de 2012 a 2021, los estados que muestran crecimiento de su productividad de la mano de obra son (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento) son: Michoacán (75.76%), Baja California Sur (62.01%), Morelos (60.98%), Oaxaca (48.72%), Guerrero (44.43%), Baja California (13.44%), Guanajuato (11.30%), Yucatán (9.31%), Campeche (9.27%), Durango (9.02%), Ciudad de México (8.27%), Querétaro (5.71%), Nuevo León (5.38%), Colima (5.27%) y Jalisco (2.94%). En estos 15 estados la mano de obra promedio es ahora más productiva de lo que era en 2012. ¿Qué están haciendo los empresarios de estos estados para avanzar en su productividad?

Por su parte, los estados que presentan disminuciones en su índice de productividad laboral entre 2012 y 2021 son (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución): Chiapas (-39.71%), Zacatecas (-25.76%), Tamaulipas (-24.93%), Nayarit (-23.73%), Hidalgo (-20.77%), Sonora (-20.06%), Quintana Roo (-17.90%), Veracruz (-15.07%), Tlaxcala (-11.04%), Estado de México (-5.44%), Coahuila (-3.91%), Aguascalientes (-3.89%), San Luis Potosí (-3.85%), Tabasco (-3.79%), Chihuahua (-2.90%), Puebla (-2.03%) y Sinaloa (-0.29%).   Desafortunadamente en estos 17 estados la mano de obra es ahora menos productiva de lo que era hace nueve años. ¿Qué sucedió en estas entidades para que no hayan logrado avanzar en su productividad laboral?

Es importante precisar que los datos de la tabla que se presenta a continuación sólo se refieren al crecimiento o disminución de la productividad laboral, no refleja la posición relativa del nivel de productividad de cada entidad. Las cifras del INEGI no permiten conocer la magnitud del nivel de productividad absoluta de los estados, sólo cómo han evolucionado desde 1993.

Al final de cuentas, esta evolución es lo que explica buena parte porque en unas entidades mejora el nivel de vida, mientras que en otras ocurre un estancamiento salarial, además de que confirma que una de las mayores asignaturas pendientes que tienen el sector privado y el sector público es la de elevar la productividad de su fuerza laboral a lo largo y ancho de México. Si no se logra esto, será imposible tener incrementos salariales permanentes cada año sin generar presiones inflacionarias.

Respecto al tema de la productividad laboral, desde luego que se pueden realizar muchos más análisis con un mayor nivel de detalle a nivel nacional y estatal, y claro que también se pueden obtener muchas más conclusiones de lo aquí presentado. Hay tres acciones fundamentales para elevar la productividad de la mano de obra, y son: 1. Elevar el nivel de capacitación y competencias de la población económicamente activa, 2. Generar un entorno económico propicio y amable con la inversión y 3. Brindar incentivos fiscales a la inversión productiva de manera que las empresas puedan adquirir más y mejor maquinaria y equipo.

La estrategia debe ser apostarle a los aumentos en la productividad para hacer frente al enorme reto de disminuir las brechas salariales en la población ocupada, por lo que este debería ser uno de los principales objetivos de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría del Trabajo del gobierno federal actual.   

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Dos problemas: Elevado consumo de importaciones y caída de ingresos

En la entrega editorial de hace dos semanas informamos que el INEGI había dado a conocer que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero que de cualquier manera, el PIB de dicho trimestre se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019. Con esto en mente, se debe destacar que en el marco de su Informe de Actividades del segundo trimestre de 2021, el Banco de México revisó al alza su estimación de crecimiento de la economía nacional a 6.2% (desde el 6.0% que había considerado a principios de año). De materializarse este pronóstico, entonces sería en el primer trimestre de 2022 cuando se recuperen los niveles de PIB que se tenían previos a la pandemia.

Estas sin duda son buenas noticias porque son datos que muestran que si las cosas salen como las prevé el Banxico, estamos próximos a recuperar los niveles de actividad productiva que se tenían en 2019 para la totalidad de la economía. Es importante precisar que es recuperación de la totalidad de la economía y no se puede dejar de lado que no obstante lo anterior, hay diversos sectores económicos siguen muy golpeados operando hasta 20% por debajo de su nivel de 2019.

Un aspecto que no se puede pasar de lado es que no obstante esta recuperación del PIB total, sigue habiendo variables que preocupan mucho en su desempeño como es el caso del consumo privado, mismo que ha tenido una muy lenta recuperación y por lo tanto refleja el deterioro en el nivel económico tangible de la población al tener ahora menor consumo de bienes y servicios. En esta entrega analizamos la situación en el consumo privado en el primer semestre de 2021 respecto de cómo estábamos antes de la crisis económica de 2020, y cómo la evolución del nivel de consumo va estrechamente relacionado con lo que ha sucedido con los ingresos promedio de la población ocupada.

Consumo privado

El INEGI publicó las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMCPMI) al mes de junio de 2021 y vemos que después de tres meses consecutivos de crecimiento, este indicador total sufrió un descalabro y disminuyó -0.8% mensual durante junio, con cifras desestacionalizadas. Derivado de lo anterior es que al cierre del primer semestre de 2021 el IMCPMI total se ha recuperado apenas 7.88% con respecto al primer semestre de 2020. Este aumento semestral es producto de un incremento de sólo 5.81% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de un preocupante aumento de 27.69% en el consumo de bienes importados. De esta manera, el nivel del IMCPMI total observado en el primer semestre de 2021 es 4.61% más bajo que el que se tenía en el primer semestre de 2019, mientras que para el consumo de bienes y servicios nacionales es 5.95% inferior, pero en el caso del consumo de bienes importados su nivel del primer semestre de 2021 es 7.46% más alto que el que se tenía en el primer semestre de 2019. Queda claro pues que la recuperación del consumo ha favorecido más a los bienes importados que a los nacionales.

Ahora, analizando lo que ha pasado con el consumo de bienes y servicios nacionales, como ya se señaló, tenemos que entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste reporta un aumento de 5.81%. Esto es producto de que el consumo de bienes creció 9.77%, mientras que el consumo de servicios sólo ha aumentado 2.00%. De esta manera, el consumo de bienes nacionales está todavía 1.02% por debajo del nivel del primer semestre de 2019; mientras que el consumo de servicios se encuentra muy rezagado en un nivel 10.54% por debajo del observado en el 2019.

Viendo a detalle lo que ha pasado con el consumo de bienes nacionales, tenemos que el crecimiento  de 9.77% comentado líneas arriba es producto de que el consumo de bienes duraderos subió 24.48%, el de bienes semiduraderos creció 38.69% y el de bienes no duraderos aumentó 4.64%. De esta manera, en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2021, el consumo de bienes duraderos presenta un aumento de apenas 0.67%, el consumo de bienes semiduraderos está 14.27% más bajo, mientras que el consumo de bienes no duraderos está apenas 1.36% por arriba. Cabe señalar que la debilidad en la recuperación del consumo de bienes semiduraderos explica la muy lenta evolución de las ventas de productos como ropa y calzado.

Como lo señalé líneas arriba, es preocupante como la recuperación de la economía y el consumo nacional ha servido más para beneficiar las importaciones que el consumo de productos hechos en México.  La espectacular tasa de incremento del consumo de bienes importados de 27.69% entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, es producto de que el consumo de bienes duraderos importados creció 44.92%, el consumo de bienes semiduraderos importados subió 15.60%, mientras que el consumo de bienes importados no duraderos aumentó 22.25%. De esta manera, al comparar los niveles de consumo de bienes importados en el primer semestre de 2019 con el nivel observado en el primer semestre de 2021, vemos que el de la totalidad de los bienes está 7.46% arriba, producto de que el consumo de bienes importados de consumo duraderos está 2.75% arriba, el de bienes importados semiduraderos está 2.75% abajo, mientras que el de consumo de bienes importados no duraderos se encuentra 17.06% arriba.

¿A qué se debe que la recuperación del consumo haya ayudado más a los bienes importados que a los nacionales? Puede deberse a muchas cuestiones como lo son los precios de importación. Sabemos que en varias naciones como China, muchos productos no pudieron ser comercializados al caer la demanda de muchos de ellos en naciones como Estados Unidos en el 2020. A lo largo de este año, estos productos podrían ser enviados a mercados emergentes como México con precios que  no cubren ni los costos de producción. De esta manera, aunque los costos logísticos a nivel mundial se hayan disparado multiplicándose por 6, cuando los productos tienen precios de dumping, es negocio para los importadores. Esto con independencia de que es bien conocido que en México continúa la importación en masa de productos con precios subvaluados, con lo que los importadores defraudan al fisco federal y perjudican a la planta productiva nacional. Sea como sea, es una pena que gran parte de la recuperación de la economía nacional sea para ayudar a las empresas chinas a vender  más.  

Ingresos promedio de la población ocupada

Ahora, con independencia de que la reactivación del consumo total ha beneficiado más a los productos importados que a los nacionales, vale la pena preguntarse cuáles son las razones del deterioro del consumo en nuestro país.  Evidentemente se debe a la pérdida en términos reales de poder adquisitivo de la población ocupada.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la cantidad de personas ocupadas en México pasó de 54.936 millones de personas en el segundo trimestre de 019 a 55.242 millones de personas en el segundo trimestre de 2021, lo que implica un aumento de apenas 306 mil personas más en el mercado laboral en dos años. Es verdad que en dicho periodo el salario mínimo aumentó 38.0% nominal al pasar de 102.68 pesos diarios a 141.70 pesos al día, por lo que se registraron importantes ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso.

En el periodo antes mencionado la población ocupada que non recibe ingresos disminuyó en 183 mil personas, la población que gana hasta un salario mínimo (sm) creció en 3.336 millones, la que percibe de 1 a 2 sm subió en 2.014 millones, los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron en 2.639 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 963 mil, los que ganan más de 5 sm disminuyeron en 635 mil, mientras que los no especificados bajaron 622 mil personas. Esta información corrobora lo que se ha dicho en el sentido de que no obstante los fuertes incrementos del salario mínimo, los queestán en la economía informal y los que tienen niveles de ingreso superior a dicho salario no vieron sus ingresos aumentar en la misma proporción.  Muestra de ellos es que mientras que en el segundo trimestre de 2019 el 22.8% de la población ocupada ganaba menos de 1 sm, dicho porcentaje fue de 29.2% en el segundo trimestre de 2021; mientras que los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos pasaron de representar el 9.3% de la población ocupada en el segundo trimestre de 2019 a ser el 7.1% de ésta en el segundo trimestre de 2021.

Derivado de lo anteriormente comentado, es que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 1.96 salarios mínimos promedio al día en el segundo trimestre de 2019 a ganar 1.48 salarios mínimos al día en promedio. Si tomamos en consideración el salario mínimo nominal y asumimos algunos ajustes en los rangos salariales, en términos monetarios la población ocupada pasó de ganar 201.364 pesos diarios en el segundo trimestre de 2019 a ganar 209.08 pesos diarios, lo que implica un aumento nominal de 3.7%. El problema es que el nivel de precios subió 8.9% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, por lo que el ingreso promedio de la población en términos reales disminuyó -4.8% en el periodo antes mencionado. 

Si consideramos el número de personas ocupada en el segundo trimestre de 2019 y el que había en el segundo trimestre de 2021, es verdad que en términos nominales la masa salarial promedio diaria creció 4.3% nominal en el periodo, pero nuevamente, cuando tomamos en cuenta el nivel de inflación  del periodo, vemos que en realidad el nivel de masa salarial en términos reales disminuyó -4.2% en los últimos dos años. Esta cifra coincide con el de la caída en el nivel de consumo total en México.

Conclusiones

Resulta evidente que ha habido una pérdida de importante de bienestar por parte del promedio de mexicanos derivado de que el nivel de consumo real es ahora más bajo que hace dos años. Es lamentable que la recuperación haya servido más para que crezca el consumo de productos importados por encima de los hechos en México. El consumo de servicios es el rubro que requiere de más apoyo, pero los relacionados al hospedaje, recreativos, servicios de preparación de alimentos y restaurantes, entre otros, difícilmente se podrán recuperar rápidamente si continúa el desorden del gobierno federal en la aplicación de las vacunas contra el Covid-19.

La pérdida del poder adquisitivo de la población ocupada es evidente, con independencia de que haya aumentado el salario mínimo, en la proporción antes descrita. Sólo a través del crecimiento económico y aumento de productividad se recuperarán los niveles de ingreso previos a la pandemia; pero para ello se requiere consumir productos hechos en México. Aunado a lo anterior, la implementación de casos de remedio comercial (anti dumping) son fundamentales para evitar que los países que se quedaron con miles de millones de productos en saldos, vengan a vender aquí esos productos, perjudicando la planta productiva nacional. Finalmente, la gran asignatura pendiente es la lucha contra la ilegalidad y se deben redoblar esfuerzos para evitar que sigan entrando mercancías al país en condiciones de subfacturación, dañando también a la planta productiva y al fisco federal.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

¿Qué tan lejos estamos de regresar a la economía que teníamos en 2019?

Mucho se ha especulado respecto a cuándo México podría volver a registrar los niveles de actividad económica que teníamos antes de la crisis ocasionada por los cierres de actividad económica por el Covid-19. Para tratar de responder a esta interrogante, tenemos que el INEGI acaba de dar a conocer los datos de la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) en México durante el segundo trimestre del año. Tenemos que el PIB nominal (medido en pesos corrientes) sumó 25.931 billones de pesos, y de este total 1.022 billones fueron generados por el sector primario, 8.109 billones por el sector secundario y 15.242 billones por el terciario. Si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio fue de 20.0137 pesos por dólar, entonces el PIB de México sumó 1.295 billones de dólares. Estas cifras globales pudieran denotar que hemos superado o estamos cerca de superar, los niveles de actividad económica que se registraban antes de la pandemia.

Para evitar generalizaciones, en esta entrega hacemos un análisis de cómo se encuentra el PIB de las diferentes actividades económicas en el segundo trimestre de 2021, en comparación con el mismo trimestre de 2019 y 2020. Veremos que algunas actividades ya se han recuperado, mientras que otras se mantienen con bastantes complicaciones y operando muy por debajo de cómo lo hacían hace dos años. Para algunas actividades esto es producto de los problemas estructurales a nivel global, fallas en las cadenas de suministro de insumos, disminución del poder adquisitivo del promedio de la población o por las erróneas políticas publicas implementadas por el gobierno federal.

PIB Total

En la Tabla 1 podemos ver que, con cifras originales, en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero también vemos que el PIB actual aún se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019.  Esto significa que si el PIB real creciera a una tasa anualizada de 2.91% en el segundo trimestre de 2022, apenas regresaremos al nivel de PIB prepandemia. Esto es pues, por dónde se le quiera ver, una pérdida de tres años en nuestro proceso de desarrollo económico.

Ahora, si queremos analizar cómo va la economía nacional en el primer semestre del año, tenemos que el nivel de PIB real total se encuentra 6.93% por encima del nivel que tenía en el primer semestre de 2020, pero está 3.83% por debajo del monto de PIB real registrado en el primer semestre de 2019.

En cuanto a las actividades primarias, tenemos que éstas crecieron 6.75% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2020; y de hecho se encuentran 2.60% por encima del nivel registrado en el segundo trimestre de 2019. Es así que las actividades primarias son la única gran rama de actividad que ya se encuentra en un nivel superior al prepandemia.

Las actividades secundarias tuvieron un gran desempeño en el segundo trimestre de 2021, ya que crecieron 27.85% a tasa anual con respecto al segundo trimestre de 2020; sin embargo, aún están 4.62% por debajo del nivel observado en el segundo trimestre de 2019. Es así que para regresar al nivel de PIB observado antes de la crisis del Covid-19, las actividades secundarias deberán crecer 4.85% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. ¿Es posible que la industria nacional crezca a esa tasa el año que viene? Es complicado, pero pudiera darse si continúa el dinamismo de las exportaciones.

Las actividades terciarias también registraron un crecimiento importante en el segundo trimestre de 2021, ya que su PIB real aumentó 17.07%; sin embargo, éste se encuentra 1.99% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019. Es así que el PIB de las actividades terciarias debe crecer 2.04% entre el segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022 para regresar a los niveles de actividad observados previo a la pandemia del Covid-19. En el caso de las actividades terciarias, si se ve factible que en 2022 se recupere el nivel de PIB observado en 2019.   

A continuación se presenta el análisis particular de las actividades secundarias y terciarias.

Actividades secundarias

Como ya se señaló, las actividades secundarias crecieron 27.85% anualizado en el segundo trimestre de 2021, pero su nivel de PIB aún se encuentra 4.62% por debajo del observado en igual trimestre de 2019. En la Tabla 2 vemos que el crecimiento observado entre abril y junio de 2021 en las actividades secundarias es producto de que la Minería creció 6.43%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final subió 4.19%; la Construcción aumentó 33.76%; mientras que las Industrias manufactureras subieron 36.71%. No obstante lo anterior, vemos que sólo la Minería reporta un nivel de actividad superior al observado en el segundo trimestre de 2019. Vemos que la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final se encuentra todavía 5.64% por debajo de su nivel del segundo trimestre de 2019; mientras que la Construcción y las Industrias Manufactureras están 11.85% y 3.37% por debajo del nivel de 2019, respectivamente. 

¿Es posible que el PIB de la construcción crezca en el segundo trimestre de 2022 a una tasa de 13.45% para regresar al nivel que tenía en 2019? Lamentablemente, con las condiciones de incertidumbre y política de nulos incentivos a la inversión, por parte del gobierno federal se ve casi imposible que eso ocurra. Respecto a la industria manufacturera, ¿es posible que ésta crezca a una tasa de 3.49% en el segundo trimestre de 2022 para regresar a los niveles prepandemia? Es probable que si en la medida en que las exportaciones sigan aumentando y se vayan resolviendo los problemas estructurales que limitan la producción y el comercio a nivel mundial.  

De las actividades secundarias, la de mayor importancia, por su contribución al PIB son las industrias manufactureras. En el segundo trimestre de 2021, el PIB total fue de 25.931 billones de pesos, y de este total, 8.109 billones fueron de las actividades secundarias, y de esta última cifra, 4.589 billones de pesos fueron generados por las industrias manufactureras. A continuación se presenta la evolución de estas últimas:  

Manufacturas

En cuanto a las industrias manufactureras, a continuación se presenta la evolución de cada una de ellas en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (205.58%); Fabricación de prendas de vestir (173.01%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (172.06%); Fabricación de equipo de transporte (139.74%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (98.96%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (66.70%);  Fabricación de productos metálicos (60.10%); Industria del plástico y del hule (54.53%); Impresión e industrias conexas (51.11%); Fabricación de maquinaria y equipo (50.66%); Industria de la madera (49.89%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (44.39%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (42.54%); Industria de las bebidas y del tabaco (40.70%); Otras industrias manufactureras (34.11%); Industrias metálicas básicas (28.56%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (25.71%); Industria del papel (24.20%); Industria alimentaria (3.87%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.74%); e Industria química (3.37%).

No obstante muchas de las espectaculares tasas de crecimiento del PIB de diversas actividades manufactureras, muchas de ellas aún se encuentran en un nivel considerablemente por debajo del observado en 2019, aunque es verdad que algunas ya están en un nivel por arriba (a continuación se presenta la evolución de cada una de estas actividades en el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (18.73%); Industria del papel (6.73%); Industria del plástico y del hule (5.25%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.05%); Industrias metálicas básicas  (2.04%); Industria alimentaria (1.62%); Fabricación de productos metálicos (0.66%); Otras industrias manufactureras (0.55%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-1.33%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.16%); Industria de las bebidas y del tabaco (-3.01%); Impresión e industrias conexas (-3.34%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.45%); Industria de la madera (-4.14%); Fabricación de maquinaria y equipo (-5.31%);  Industria química (-6.64%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-7.68%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-10.39%); Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); y Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%).

De esta información llaman la atención varios puntos: 1. De las 21 actividades manufactureras, solamente 8 reportan un nivel de PIB superior al observado en el segundo trimestre de 2020; 2. Que hay sectores que si bien registran importantes tasas de crecimiento entre el 2020 y 2021, aún se encuentran muy por debajo de su nivel de 2019, como es el caso de los sectores automotriz, vestido y calzado; y 3. Los sectores más golpeados son aquellos que dependen más del mercado interno o dependen de las cadenas globales de suministro para varios de sus insumos.

A continuación se presenta la evolución del PIB de las diversas ramas que componen a las actividades terciarias:

Actividades terciarias

Es verdad que en este espacio le dedicamos poco a analizar a las actividades terciarias, mismas que son muy importantes, como vimos en los párrafos introductorios de esta entrega. A continuación se presenta la evolución del PIB de cada rama de actividad en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las ramas están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (168.94%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (160.58%); Transportes, correos y almacenamiento (54.52%); Comercio al por menor (39.36%); Comercio al por mayor (24.84%); Servicios de salud y de asistencia social (16.45%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (10.28%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (8.31%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (7.23%);  Información en medios masivos (4.85%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (4.29%); Corporativos (3.20%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (2.38%); Servicios educativos (1.51%); y  Servicios financieros y de seguros (-1.98%). Los datos muestran que de las 15 actividades que componen a las actividades terciarias, 14 muestran una recuperación en el segundo trimestre de 2021.

Ahora, en cuanto a la evolución de las ramas de actividad que componen a las actividades terciarias durante el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, tenemos lo siguiente (en paréntesis se menciona el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de salud y de asistencia social (17.08%); Información en medios masivos (4.77%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.26%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (3.19%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (2.74%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (-0.38%); Comercio al por menor (-1.14%); Comercio al por mayor (-2.15%); Servicios educativos (-3.70%); Servicios financieros y de seguros (-5.39%); Transportes, correos y almacenamiento (-7.03%); Corporativos (-14.08%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-18.47%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-23.63%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). La información muestra que de 15 actividades solamente 5 muestran un nivel de PIB superior al del segundo trimestre de 2019. Vemos que entre los servicios más afectados se encuentran aquellos relacionados al turismo y muchas de las actividades recreativas.

Conclusión

Las cifras agregadas que indican que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total creció 19.56% y que estamos sólo 2.82% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019 esconden la realidad que siguen enfrentando varios sectores de actividad como lo son los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de variación del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021): Construcción (-11.85%); la Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Corporativos (-14.08%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas  (-23.63%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). Todas estas actividades que aún se encuentran en niveles muy por debajo de los observados en 2019, requieren de una estrategia para reactivarlas porque el futuro no será fácil.

Prácticamente todos los analistas serios coinciden en que la actividad económica tendrá una fuerte desaceleración en la segunda mitad de este año, debido al temor que causa en los consumidores la variable Delta del virus que causa la Covid-19, porque es posible que continúen las disrupciones en las cadenas de valor a nivel mundial, porque en Estados Unidos se está perdiendo el impulso que se había logrado por los estímulos económicos que ha estado dando el gobierno federal, por el endurecimiento de la política monetaria en México, entre otros temas. Es por ello que se hace aún más importante el encontrar estrategias para apoyar el crecimiento del PIB nacional, porque el crecimiento inercial se ha comprobado que nos ha empobrecido.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una recuperación económica muy complicada

El proceso de recuperación económica de México ha sufrido dos reveses en los últimos días. Por una parte, el aumento exponencial en los casos de Covid-19 ha provocado que más personas sean más cautelosas en sus actividades, lo que implica salir menos a de compras, a restaurantes, entre otros. Por otro lado, está la persistente inflación, que ha motivado a un endurecimiento de las condiciones monetarias en el país.

Respecto a este último asunto, tenemos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) recién informó que en julio de 2021 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una inflación de 0.59% respecto al mes inmediato anterior. Con este resultado la inflación general anual se ubicó en 5.81% y se acumulan 5 meses consecutivos en los que la inflación ha estado por encima del límite máximo establecido por el Banco de México de un 4 por ciento.  

En este contexto, el Banco de México llevó a cabo su reunión de Junta de Gobierno del pasado 12 de agosto y en ella decidió incrementar nuevamente su tasa de interés objetivo en un cuarto de punto porcentual a 4.50%. La votación fue dividida y los “halcones” ganaron a las “palomas” con marcador de 3 votos a 2.  El instituto central justificó la decisión en función de que las expectativas de inflación general y subyacente en 2021 han estado aumentando. De hecho, en su comunicado de prensa, el Banxico deja en claro que ve los riesgos inflacionarios al alza en función  de lo siguiente: i) presiones inflacionarias externas; ii) presiones de costos; iii) persistencia en la inflación subyacente; iv) depreciación cambiaria; y v) aumentos en los precios agropecuarios. Sin embargo, también concede que hay algunos elementos favorables que pueden ayudar en la lucha contra la inflación: i) por los efectos de la brecha negativa del producto; ii) mayor distanciamiento social; y iii) apreciación cambiaria.

Esta decisión de incrementar la tasa de interés, es un balde de agua fría para los esfuerzos de recuperación económica nacional, en un contexto de renovado temor por el Covid-19.  Para ilustrar este punto, a continuación presento lo que sucede con la industria nacional y con el consumo privado de bienes y servicios.

Industria nacional

De acuerdo con el INEGI, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) (con cifras desestacionalizadas) disminuyó -0.5% en términos reales en el sexto mes de 2021 respecto al mes previo. Por componentes, la Construcción descendió -2%; la Minería -0.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final -0.5%, mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -0.1 por ciento.

Ahora, en cuanto a su comparación anual de junio de 2021 respecto del mismo mes de 2020, es verdad que se siguen viendo tasas de aumento impresionantes. Tenemos que la Producción Industrial se incrementó 13.6% en términos reales. Por sectores de actividad económica, las Industrias manufactureras crecieron 16.3%; la Construcción 15.5%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final 7.2%, mientras que la Minería aumentó 5.2%. Reitero que estas cifras se ven muy bien, pero no debemos dejar de lado que parten de niveles de comparación muy bajos tras la enorme caída que sufrieron muchas de ellas durante el 2020.

Dado lo anterior, es que a continuación volvemos a analizar la evolución de la industria en el primer semestre del año respecto del 2020, pero más importante, comparada con el nivel prepandemia observado en los primeros seis meses de 2019.

En la Tabla 1 podemos ver que en el nivel de actividad industrial del primer semestre de 2021 es 10.5% superior al observado en el primer semestre de 2020, pero ésta se encuentra 4.7% por debajo del nivel que se tenía en el primer semestre de 2019.  En el caso de la Minería, las cifras del primer semestre de 2021 indican que el nivel de actividad de este sector está 1.6% por encima de lo observado en el primer semestre de 2020 y 2.1% arriba de lo registrado en los primeros seis meses de 2019.

Con relación a la actividad de electricidad, gas y agua, vemos que el índice del primer semestre de 2021 se encuentra 0.9% por debajo de 2020 y está en un nivel 5.7% inferior al registrado en el primer semestre de 2019. Es muy preocupante lo que ocurre con la construcción, misma que en el primer semestre de 2021 se encuentra 9.5% arriba del nivel de 2020, pero sigue estando 13.1% por debajo de lo observado en 2019. Finalmente, en cuanto a las Manufacturas, vemos que en el primer semestre de 2021 éstas se encuentran 15.2% por arriba de 2020, pero están aun 3.1% por debajo del nivel de 2019.

Queda claro, pues, que salvo por la minería, la industria nacional se encuentra operando en niveles por debajo de los que se tenían en 2019; y no debemos olvidar que el 2019 fue cuando comenzaron los problemas recesivos de México porque ese año el PIB cayó -0.15%.

Consumo nacional

En los primeros cinco meses del 2021, el indicador mensual del consumo privado en el mercado interior muestra un incremento de 5.82% respecto de los mismos meses de 2020, pero aún se encuentra 4.96% por debajo del nivel que tenía en los primeros cinco meses de 2019. No obstante lo anterior, lo que más preocupa y es un riesgo para la recuperación económica nacional, es que el consumo de bienes y servicios nacionales muestra un aumento de 3.91% respecto a 2020, pero está 6.10% por debajo del nivel de 2019. Por su parte, el consumo de bienes importados muestra un aumento de 24.05% respecto a 2020 y ya se encuentra 5.20% por encima del valor observado en los primeros cinco meses de 2019.

En otras palabras, lo que estamos viendo es que no obstante que el nivel de consumo total todavía está por debajo del nivel de 2019, el consumo de productos importados ya registra niveles superiores a los observados en 2019. Esto significa que la incipiente recuperación del consumo en México ha beneficiado más a los productos extranjeros que a los nacionales, en perjuicio de la planta productiva nacional.

Para complicar aún más las cosas, tenemos que las alzas en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, fortalecerán más al tipo de cambio (que al escribir estas líneas se encuentra en 19.87 pesos por dólar). Entonces en el contexto actual, lo que se logrará es abaratar el producto importado respecto del hecho en México y así seguiremos viendo que la recuperación económica se traducirá en mayores tasas de crecimiento de las importaciones comparado con el consumo de productos nacionales. Lo peor que puede pasar, y de hecho está pasando, es que en diversos mercados la recuperación del mercado interno sea para los extranjeros.

Conclusión

México enfrenta tiempos muy complicados por el crecimiento exponencial de los contagios de Covid-19, lo que hace probable que la expectativa de crecimiento de un 6.0% no se cumpla. En este contexto, hay un problema estructural de inflación a nivel global, y en México el problema es aún más grave, pero la autoridad del Banco Central cree que subiendo la tasa de interés logrará disminuirla (tal vez lo haga bajando el precio del dólar y así con importaciones baratas incida en el INPC). Lo que el Banxico no quiere entender es que subiendo la tasa de interés en México no resolverá los problemas de los precios de las gasolinas o lo que pasa con los contenedores atorados en casi todos los puertos del mundo. Pero el Banxico ya tomó una decisión y eso afectará la economía nacional, la cual ya privilegia el consumo de bienes importados.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt   

El riesgo inflacionario de Estados Unidos

Hemos entrado a un nuevo episodio de volatilidad y muestra de ello es que este año el tipo de cambio pasó de un mínimo de 19.597 pesos por dólar el 20 de enero a uno de 20.804 pesos por dólar el 25 de febrero, lo que implica un aumento de 6.15% en un periodo de 46 días. Esta volatilidad es causada por diversos factores, tanto internos como externos. En el flanco interno, la aprobación de las modificaciones a la Ley de Energía Eléctrica por parte de la Cámara de Diputados confirman que México ha dejado de ser un país confiable, ya que puede llegar un nuevo gobierno y desconocer los compromisos con inversionistas y otras naciones, modificando el marco normativo sin ninguna consideración de tipo económico o ambiental.

Por el lado externo, la volatilidad se debe principalmente al creciente temor de que el excesivo incremento en la oferta monetaria de Estados Unidos y su impacto en la recuperación económica, podría generar un impacto inflacionario considerable en aquella nación (en los precios al consumidor), lo que provocaría que las históricamente bajas tasas de interés tengan que elevarse, lo que a su vez tendría repercusiones importantes en las finanzas de hogares, empresas, bancos y gobierno.

En esta entrega me voy a centrar específicamente en lo que está sucediendo en los Estados Unidos, aunque no deja de ser relevante la manera como el actual gobierno federal hace añicos la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Quiero comenzar haciendo alusión del newsletter de CNN Business Nightcap enviada el martes 23 de febrero, en la que se plantea en aparente tono de broma que el  mercado de valores de Estados Unidos está todo revuelto (en mal estado) y que nadie sabe nada. Resulta que los precios de las acciones se dispararon durante los meses previos en parte porque Wall Street esperaba que el estímulo económico podría ayudar a impulsar la economía, impulsado por un aumento masivo en el gasto del consumidor. Y ahora resulta que los precios de las acciones comienzan a caer exactamente por la misma causa: en parte porque Wall Street espera que el estímulo económico ayude a impulsar la economía, liderado por un aumento masivo del gasto de los consumidores.

¿Estas confundido? Lo que sucede es que ahora los inversionistas están cada vez más preocupados de que el paquete de estímulo económico a punto de ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos (de 1.9 billones de dólares que incluye cheques de $1,400 dólares a los contribuyentes de menores ingresos) se traduzca en un aumento en el gasto de los consumidores y eso haga que los precios de mercancías se disparen, lo que a su vez perjudicaría a la economía porque subirían las tasas de interés y eso encarecería los pagos de las deudas, además de reducir las ganancias corporativas.

Y es que se debe mencionar que las grandes sumas de estímulo monetario que ha inyectado el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) desde que inició la pandemia del Covid-19, hasta ahora sólo se habían traducido en una burbuja financiera con inflación en los precios de muchos tipos de activos, tales como acciones. Esa es la razón por la que en 2020 el PIB  de Estados Unidos cayó -3.5% y paralelamente el Índice Dow Jones subió 7.2%, mientras que el S&P 500 aumentó 16.25% y el Nasdaq hizo lo propio en 43.6%. Evidentemente la racha alcista se prolongó hasta el 12 de febrero de 2021, fecha a partir de la cual comenzaron algunos tropiezos.

Oferta monetaria (M2) de Estados Unidos

Cabe señalar que la expansión monetaria de Estados Unidos es parte de la explicación del porque algunas monedas, como el peso mexicano, se habían mantenido relativamente fuertes frente al dólar a pesar de todas las complicaciones económicas derivadas del Covid-19. Para ilustrar este punto tenemos que el tipo de cambio promedio en diciembre de 2019 fue de 19.118 pesos por dólar, mientras que en diciembre de 2020 fue de 19.956 pesos por billete verde. Gracias al exceso de dólares en circulación el peso recuperó casi todas sus pérdidas después de haber estado en un promedio de 24.231 pesos por dólar en abril de 2020.

Habiendo dicho lo anterior, me parece que es momento de explicar el tamaño de la burbuja financiera de Estados Unidos.  En un artículo de John Rubino, publicado en el portal de Tyler Durden el 10 de febrero de 2021, y titulado “¿Es esta la burbuja financiera más grande de la historia? ¡Demonios, sí lo es!”, se hace una relatoría del gran problema financiero en el que se ha metido nuestro vecino del norte.

El artículo comienza mencionando que si uno tiene más de 40 años, nos ha tocado vivir al menos tres burbujas financieras épicas: bonos basura en la década de 1980, acciones tecnológicas en la década de 1990 y vivienda en la década de 2000. Cada una fue espectacular a su manera, y cuando cada una de ellas estalló, amenazaba con derribar todo el sistema financiero. No obstante lo anterior, todas palidecen en comparación con lo que está sucediendo hoy. Y es que esas burbujas pasadas fueron específicas de un sector, es decir, la manía y la carnicería resultante ocurrieron principalmente dentro de una clase de activos. La burbuja de hoy se extiende por, bueno, casi todo, de ahí el término «burbuja de todo«.

El artículo de Rubino explica que la mayoría de las burbujas comienzan cuando una afluencia de efectivo externo hace subir drásticamente el precio de algo. Esto captura la imaginación del público inversionista en general y el proceso cobra vida propia, culminando en una “orgía de malas decisiones” y, finalmente, en la aniquilación de las fortunas fáciles que se hicieron en el camino.

Entonces, para entender la burbuja de todo, comencemos por el principio explicando esa afluencia de dinero externo. Esta vez proviene de la Reserva Federal en lo que solo puede describirse como la madre de todas las impresiones monetarias. Con el fin de darle liquidez al sistema financiero (tras la crisis inmobiliaria de 2008-2009 y en medio de la peor crisis económica post Segunda Guerra Mundial por el Covid-19), es que la Fed, a través de la compra de activos financieros de todo tipo, ha incrementado su oferta monetaria o la cantidad de dinero en circulación (su hoja de balance). El  agregado monetario M2, una medida medio-amplia de la oferta monetaria de EE.UU. se ha más que triplicado en lo que va de siglo, y últimamente la tendencia se ha vuelto casi vertical, aumentando en casi un tercio tan solo el año pasado.

La anatomía de una burbuja

Todo este dinero adicional tiene que ir a algún lado, y no es sorpresa que éste está fluyendo en muchas direcciones diferentes. Entre los principales receptores están:

a. Renta fija. Los mercados de bonos y dinero, compuestos por instrumentos que pagan intereses, son en conjunto mucho más grandes que los mercados de valores del mundo. Y han estado en auge, en la medida en que las tasas de interés han caído de manera constante durante cuatro décadas consecutivas. Dado que los precios de los bonos se mueven en sentido opuesto a los rendimientos que pagan, se entiende que el dinero que fluye al mercado de bonos eleva sus precios y por lo tanto disminuye el rendimiento que éstos pagan (el interés de un bono se calcula como la tasa implícita entre el precio del bono y su valor al vencimiento). Se ha visto un mercado alcista épico en el precio de los bonos, que ha ganado fuerza en el último año a medida que la creación masiva de dinero ha obligado a los inversionistas de renta fija (que tienen que invertir el nuevo efectivo de alguna manera) a comprar bonos independientemente de su rendimiento. Las tasas de interés actuales no son bajas sólo para los estándares modernos, de hecho son las más bajas en la historia de la humanidad (este argumento refuerza que la burbuja actual es la más grande de la historia).

La tasa de interés de los bonos a 10 años han tenido un repunte

b. Acciones.  Las burbujas más obvias ocurren en los precios de las acciones, porque lo que ocurre en «el mercado» obtiene la mayor exposición tanto a través de los medios de comunicación financieros como en la mente de los inversionistas. Y después de un largo y lento proceso para salir de las profundidades de la Gran Recesión (crisis de 2008 – 2009), en los últimos dos años los precios de las acciones estadounidenses han superado todos los récords de valoración anteriores. Y es verdad, el mercado bursátil de Estados Unidos es ahora una burbuja más grande que las de 1929 y 1999, y sigue siendo fuerte.

Prácticamente cualquier indicador popular de valoración de acciones respalda esta afirmación, pero el más dramático es probablemente el “Indicador Buffet”, llamado así porque el legendario inversionista Warren Buffet, quien lo usa para decidir cómo asignar sus miles de millones. Este indicador es fácil de entender: hay que graficar el valor de capitalización agregado del mercado de todas las acciones de EE.UU. en función del PIB y listo. Cuando las acciones son bajas en comparación con el PIB, implica que están subestimadas o subvaluadas; cuando es alto el valor en comparación con el PIB, entonces están sobrevaloradas. Hoy resulta que los precios de las acciones son más altos que nunca, incluso justo antes de que iniciara el ciclo bajista de las últimas dos crisis (la punto com y la inmobiliaria).

Evolución del precio de las acciones de Tesla

¿Quieres otros indicadores burbujeantes? Aquí los tienes: en este momento, hay más empresas cuyo valor de capitalización es más de 10 veces superior su valor de ventas comparado con 1999, cuando estaba el apogeo de la burbuja de las empresas punto com. Mientras que el número de empresas «zombis», es decir, aquellas que tienen que pedir prestado para cubrir el servicio de su deuda existente y colapsarán si se les corta el crédito nuevo, nunca había sido tan alto.

Indicador Buffet para determinar si una acción está sobre valuada o subvaluada

c. Bienes inmuebles.  Éste es una sorpresa porque fue el epicentro de la última burbuja, y muy pocas veces una clase de activo se reinfla tan rápidamente. Pero bueno, todo ese dinero adicional en circulación tiene que ir a alguna parte, y las casas son la consecución del sueño americano. En los últimos dos años, los precios de las viviendas en muchos lugares han superado los máximos de la burbuja de 2006 y ahora se están acelerando.

Evolución de los precios de casas en Estados Unidos

d. Criptomonedas – ¿las punto-com de esta generación? Las criptomonedas no estaban presentes en las burbujas anteriores, por lo que aún no se conoce su papel en lo que viene. Lo que está claro es que se están comportando como las acciones en la burbuja de las punto com de la década de 1990, con bitcoin (piense en Amazon.com) elevándose de manera parabólica aunque errática… Y cientos de monedas menores con una amplia variedad de perspectivas de futuro (piense en eBay, AOL, Pets.com) que también se disparan alimentadas por un torrente de combustible para cohetes en la forma de moneda fiduciaria.

El explosivo precio del Bitcoin

La conclusión: incluso si las criptomonedas terminan dominando algún sistema monetario futuro, la forma de sus arcos parabólicos de hoy gritan «¡burbuja!»

Desde luego que hay muchos más activos, cuyos precios presentan un comportamiento que denota la formación de una gran burbuja, mismos que no incluyo en el artículo por cuestiones de espacio.

Lo que si quiero abordar a continuación es el artículo de Michael Burry, del pasado 22 de febrero y en el que advierte que un periodo de Hiperinflación, estilo la Alemania de Weimar, se acerca. Desde mi punto de vista la aseveración de Burry es exagerada en el momento actual, sin embargo, es pertinente destacar varios de los puntos que él menciona.

La nota comienza señalando que la semana anterior, el Bank of America (BofA) había insinuado lo impensable: que el tsunami de estímulos monetarios y fiscales de 2020 más los que vienen, aunado al esperado aumento de la velocidad monetaria en la medida en que la economía mundial emerja de los cierres de actividad, conduciría a un sobrecalentamiento económico sin precedentes. O puesto en los mismos términos del Chief Information Officer (CIO) del BofA, Michael Hartnett, quien lo calificó como un fenómeno precedente, haciendo referencia a la situación de Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que sufrió el episodio “más épico y extremo de creciente velocidad (del dinero) e inflación después del fin de la guerra” causado principalmente por la monetización de la deuda por parte del Reichsbank, extrapolando que esto es similar a lo que está sucediendo ahora.

Por supuesto, hay otro nombre para ese período y es el de la Alemania de Weimar, y como todos sabemos la tragedia que sucedió entonces, es comprensible que el BofA no quiera mencionar ese nombre en particular.

A muchos inversionistas y analistas les ha llamado la atención  que haya sido Michael Burry, quien había estado bastante ocupado haciendo olas dentro de la comunidad financiera expresando ciertas posiciones (más recientemente, su golpe a Robinhood y su visión alcista sobre el uranio), y que haya retomado el tema de la Alemania de Weimar y específicamente su hiperinflación, como modelo para lo que viene a continuación. Y si bien los detalles son familiares para la mayoría de los historiadores monetarios, el hecho es que ahora, nada menos que el hombre que se hizo famoso por sus posiciones cortas en la bolsa, está alertando de una hiperinflación al estilo de Weimar en los EE.UU.

Hombre con una carretilla de Marcos alemanes

Reitero que en mi opinión estamos lejos de visualizar un episodio inflacionario como el que vivió la  Alemania de Weimar, aunque si hay una genuina preocupación por el resurgimiento de presiones inflacionarias una vez que se retome un crecimiento económico vigoroso ante el mar de dólares estadounidenses que hay en el mundo.

Para concluir, quiero hacer referencia al neswletter de Jeffrey Sparshott del Wall Street Journal, del pasado 22 de febrero en el que plantea la pregunta de si se está midiendo la inflación correctamente. Citando un análisis de Jon Hilsenrath, señala que la medida de inflación favorita de la Fed (índice de precios al consumidor) ha estado más de medio punto porcentual por debajo de la meta del banco central durante varios años. Con la inflación tan baja durante tanto tiempo, se piensa que la Fed puede mantener las tasas de interés muy bajas por un largo tiempo para ayudar a impulsar la economía mientras se recupera de los efectos de la pandemia de coronavirus. Esto plantea una pregunta importante: ¿Está pensando el banco central en la medida de inflación correctamente? La Fed define su meta de inflación en términos de precios al consumidor, como los que se pagan por automóviles, pasta de dientes y cortes de pelo. Pero en las últimas décadas, los precios a menudo han subido mucho más rápido para los activos de inversión, como viviendas y acciones, y han provocado dos veces auges (burbujas) y caídas seguidas de recesiones. Si la Fed tiene problemas con las bajas tasas de interés que ha ayudado a diseñar, podría deberse a los precios de los activos y no a los precios al consumidor.

Agrega que es fácil encontrar motivos de malestar. El precio de las acciones de Tesla subió más del 300% el año pasado. Los precios del cobre subieron un 56%. El índice de precios de viviendas S&P Case-Shiller ha subido un 9.5%. Los precios de los fletes aumentaron un 215%; la soja en 54%, madera aserrada en 117%. El tema de los precios de las casas es particularmente espinoso. Si bien las casas proporcionan un servicio, vivimos en ellas, que se mide en índices oficiales de precios al consumidor. También son el activo más valioso en las carteras de inversión de muchos hogares. Lo que llama la atención es que de acuerdo a la medida oficial del Departamento de Trabajo, los costos de alquiler de viviendas en el último año aumentaron solo un 2%, mientras que los precios de las viviendas a nivel nacional aumentaron casi cinco veces esa tasa.

¿Cuál es la conclusión a todo lo aquí expuesto? Pues que hay un enorme nerviosismo por parte de los inversionistas respecto de lo qué sucederá con la inflación y por lo tanto con  las tasas de interés. Si bien el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio un testimonio el pasado 23 de febrero, mencionando que la inflación sigue “suave” y que la Fed está comprometida con la política monetaria actual, la realidad es que las voces que anuncian el inminente colapso del dólar y un problema inflacionario seguirán sonando. Esto continuará metiendo ruido en los mercados financieros, y obviamente, para los países con una estructura financiera debilitada como México, las palabras de analistas y del propio presidente de la Fed tendrán la capacidad de tumbar nuestra moneda en un instante.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Qué hizo China para ser el gran ganador de la pandemia de Covid-19?

Los recientes indicadores económicos de China, que dan cuenta de su desempeño en 2020, nos hablan de una historia de “éxito” cuando la enorme mayoría del mundo desarrollado registró un desempeño terrible con caídas en su producción, comercio exterior, empleo, entre otros. Este es el punto abordado en un artículo de Stella Yifan Xie, Eun-Young Jeong y Mike Cherney, publicado en el Wall Street Journal el pasado 13 de enero, y titulado “La economía de China avanza mientras que el resto del mundo se tambalea”. El artículo es por demás ilustrativo e interesante, ya que no obstante que China es el lugar en el que se originó la pandemia de Covid-19 (y hay serias sospechas de que el virus es sintético y se filtró de uno de sus laboratorios), los autores dan cuenta de qué fue lo que hizo China para aprovechar la crisis mundial del Covid-19. En esta entrega lo analizamos.

El artículo comienza señalando que China terminó el año del Covid-19 más fuerte de cómo lo comenzó, en muchos sentidos, acelerando su posición para ser un jugador cada vez más importante en la  economía global, que durante mucho tiempo ha sido dominada por Estados Unidos. Ahora en día, mientras que EE.UU. y Europa están a la expectativa de que la vacunación masiva les permita retomar la senda del crecimiento, China es la única economía importante que habría crecido en 2020, acercándose así a tener una economía del tamaño de la estadounidense.

En el 2020, China amplió su papel en el comercio mundial y reforzó su posición como fábrica mundial, a pesar de los años de esfuerzos de Estados Unidos para persuadir a las empresas de que ubiquen sus empresas en otros países. El mercado de consumo de China, impulsado por su rápida recuperación de Covid-19, sigue ganando impulso, lo que lo convierte en el motor más importante para las ganancias de las empresas globales.

Además, el país ha consolidado su posición como una fuerza en los mercados financieros globales, con una participación récord de ofertas públicas iniciales (OPIs) y cotizaciones secundarias en 2020, además de haber registrado grandes entradas de capital en acciones y bonos, y mantener el desempeño de índices bursátiles que superaron con creces al magnífico desempeño del mercado bursátil estadounidense.

El resultado del 2020 es un mundo que ahora depende más que nunca de China para crecer. De acuerdo con Moody´s Analytics, se espera que en el 2020 la economía de China haya representado el 16.8% del producto interno bruto mundial, ajustado a la inflación. Eso representa un aumento importante respecto del 14.2% que tenía en 2016, antes de que Estados Unidos y China entraran en una guerra comercial. Se espera que EE.UU. haya representado el 22.2% del PIB mundial en 2020, ligeramente por debajo del 22.3% observado en 2016. Tan sólo en el 2020, la participación de China en el PIB mundial aumentó en 1.1 puntos porcentuales, lo que significa el mayor incremento de participación relativa en un año, desde la década de 1970.

Las ganancias de China son resultado del éxito que tuvieron para contener la enfermedad del Covid-19 y hacer que sus negocios volvieran a funcionar. Los programas de estímulo del país, que eran más pequeños (como proporción del tamaño de su economía) comparados con los de EE.UU., se enfocaron en relanzar la producción industrial y evitar que las pequeñas empresas quebraran, además de que éstos implicaron poco apoyo directo para los consumidores (a diferencia de EE.UU. que ha gastado miles de millones en cheques de estímulo para los contribuyentes).

Esto implica una estrategia radical, ya que mientras que los consumidores estadounidenses siguieron gastando mucho (gracias a los estímulos), las fábricas chinas estaban listas para atender esa demanda de bienes. Eso ayudó a respaldar los empleos chinos y el propio gasto del consumidor de China durante el resto del año.

China también se benefició porque es difícil para las empresas manufactureras extranjeras reubicarse de país en el corto plazo, incluso después de que las interrupciones de la pandemia dejaron a muchos ejecutivos con el deseo de diversificar sus cadenas de suministro. Las empresas deben sopesar la pérdida de eficiencia al dejar de tener cerca a la mayoría de los proveedores de sus fábricas, así como los riesgos de mudarse a otro lugar después de que China ha demostrado a lo largo de muchos años que es altamente confiable. Contrariamente a lo que se piensa, en una encuesta de noviembre de HSBC Holdings PLC aplicada a más de 1,100 corporaciones globales, se encontró que el 75%, incluido el 70% de las empresas estadounidenses, esperan aumentar su presencia en la cadena de suministro en China durante los próximos dos años.

Tensiones comerciales

Para el resto del mundo, el éxito de China es un arma de doble filo. Por un lado, la demanda por parte de china ha sido una bendición para las empresas que venden a ese país, incluidos los productores de materias primas, así como los fabricantes de automóviles y las empresas de artículos de lujo que perdieron ventas en otros lugares. Pero por el otro, la renovada fuerza de China también ha dejado a las empresas más expuestas a un país cuyos líderes han dejado en claro que quieren reducir la dependencia de China de las empresas extranjeras y ahora buscan construir más corporaciones propias.

En Estados Unidos, los aranceles que la Administración Trump le aplicó a China tenían como objetivo el atacar los desequilibrios en la economía global y “nivelar el campo de juego” entre los dos países. Sin embargo, se espera que en 2020 China registre el mayor superávit en su cuenta corriente, la medida más amplia de las transacciones de un país con el resto del mundo, en la historia de cualquier país, según Capital Economics, una firma de investigación.

No obstante lo anterior, China continúa enfrentando grandes desafíos económicos, incluido el envejecimiento de su población y el aumento de los costos laborales, que encarecen la fabricación. Una reciente ola de incumplimientos crediticios por parte de empresas estatales se ha sumado a las preocupaciones de hace varios años respecto del manejo de su deuda.  Por su parte, el impulso que ha tenido su manufactura podría disminuir este 2021, si otras partes del mundo echan a andar con fuerza sus aparatos manufactureros. Además, algunos economistas dicen que el modelo económico liderado por el estado del país ha debilitado la innovación del sector privado, la cual sin duda es vital para el futuro de China.

Sin embargo, desde que surgió Covid-19, la economía de China ha sido resistente, reforzando la creencia de los líderes de Beijing de que su sistema ofrece una alternativa más confiable al capitalismo democrático occidental, especialmente durante tiempos de crisis.

No obstante todo lo anterior, no podemos dejar de reconocer que Estados Unidos sigue siendo la economía número uno del mundo, con el mercado de consumo más grande, un nivel de vida mucho más alto y una moneda cuya importancia eclipsa a la del yuan chino. El PIB nominal de Estados Unidos sigue siendo 50% mayor que el de China.

¿Qué esperar en 2021? Es bien sabido que Estados Unidos también está lidiando con un estrés político extremo. Este año, se espera que su PIB crezca entre un 3% y un 4%, pero es probable que su economía no vuelva a su tamaño de 2019 hasta la segunda mitad del año, según las previsiones de algunos economistas. Por su parte, se espera que China crezca hasta un 9% en 2021, según estimaciones de Morgan Stanley.

Fabricas reabiertas

Durante años, los economistas han advertido que los crecientes costos laborales de China, la profundización de la deuda y la disminución de las ganancias de productividad, pondrían en peligro su condición de fábrica mundial. La guerra comercial y los aranceles más altos redujeron aún más las ventajas de China. Pero la participación de China en las exportaciones mundiales de bienes sigue creciendo. Según Oxford Economics, fue del 15.4% en noviembre, el mes más reciente para el que se dispone de datos al momento de escribir etas líneas, cifra que se compara favorablemente con la participación de 13.7% observada a finales de 2019.  Este incremento en la participación relativa fue  impulsada en parte por la rápida transformación manufacturera de China para vender equipos de protección personal, como máscaras y respiradores, cuyas ventas aumentaron durante la pandemia.

De acuerdo con los autores del artículo, Beijing intervino enérgicamente para contener el Covid-19 y ayudar a mantener abiertas las fábricas y negocios. Cerró gran parte del país e impidió que la gente saliera de sus hogares por períodos prolongados. Estas medidas son difíciles de implementar en países con más libertades. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud de China, alrededor de 4,600 personas han muerto en ese país como resultado de la pandemia, aunque algunos investigadores creen que el número real es mucho más alto. En contraste, en Estados Unidos, el número de muertos se acerca a los 380 mil.

China además le ordenó a los bancos estatales que detuvieran el cobro de deudas de las empresas e individuos afectados, al tiempo que ofrecían crédito fresco a las pequeñas empresas a tasas más baratas de lo habitual. Los funcionarios locales exigieron que los propietarios de las fábricas cumplieran con estrictos estándares para garantizar operaciones seguras, incluido, en algunos casos, el monitorear los desplazamientos de los trabajadores en las regiones afectadas.

En aras de mantener la manufactura de píe, muchos gobiernos locales, incluida la ciudad de Foshan, enviaron autobuses para llevar a los trabajadores migrantes varados en las aldeas de regreso a las fábricas una vez que el virus desapareció. Como ejemplo tenemos que algunos de los más grandes fabricantes, como Foxconn Technology Group, que ensambla productos de Apple Inc. en China, ofrecieron a los trabajadores bonificaciones de hasta 430 dólares por persona para que regresaran al trabajo.

Con los consumidores en Occidente pasando más tiempo en casa, los pedidos del extranjero aumentaron y las empresas manufactureras chinas se beneficiaron. Para muchas empresas, sus ventas en 2020 aumentaron alrededor de un 20%. Es así que desde principios de abril, más del 97% de las empresas más grandes de China habían reabierto, según Zhang Weihua, funcionario de la Oficina Nacional de Estadísticas de China.

Expandiendo los mercados de consumo

El gasto del consumidor en China se recuperó hacía el otoño de 2020. De acuerdo con la firma de investigación Euromonitor International, se anticipa que el mercado de artículos de lujo personales de China haya crecido un 7.6% en 2020, en un contexto en el que el mercado global de estos artículos se contrajo un 20%.

Por su parte, si bien la inversión extranjera directa en Estados Unidos y Europa se desplomó en la primera mitad de este año, se mantuvo en gran medida estable en China, donde de hecho aumentó un 6.3% en el acumulado de los primeros once meses de 2020, de acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio de China.

Todo lo anterior se tradujo en que el dinero internacional siguió entrando a China de diversas formas, lo que dio impulso a su objetivo a largo plazo de construir importantes centros financieros nacionales. Los mercados chinos, incluido el de Hong Kong, representaron el 43% de las cotizaciones públicas del mundo el año pasado, según datos de Refinitiv.

Las tenencias extranjeras de bonos chinos alcanzaron un récord de 3.25 billones de yuanes, equivalentes a unos 503 mil millones de dólares, en diciembre, cifra 49% más elevada respecto a hace un año, según datos compilados por Bond Connect Co.

Finalmente, el índice MSCI China, que incluye las empresas chinas que cotizan en el país y las que cotizan en Nueva York u otras ubicaciones, subió un 27% en términos de dólares el año pasado. El índice MSCI AC World subió 14% en el mismo período, y el índice de referencia de MSCI en EE.UU. creció un vigoroso 19%.

¿Qué podemos aprender de la experiencia de China al lidiar con la crisis del Covid-19?

En primer lugar, que lo más importante no es mantener el consumo a flote, sino la capacidad productiva. Desde este espacio he sido un duro crítico de la estrategia del gobierno federal mexicano de no apoyar a los empleadores (empresas) y permitir una destrucción masiva de capital privado, fuente de empleos, ingresos y productividad.

No sé si esto haya sido un acto deliberado para debilitar al sector empresarial mexicano, pero la realidad es que México es de los países que habría salido peor librado por la pandemia. El resucitar las miles de empresas que cerraron sus puertas nos tomará años, mientras que los importadores no tendrán problemas en traer del exterior todo lo que no encuentren en el mercado doméstico. En 2021 comenzaremos a ver con mayor claridad los costos económicos de un pésimo manejo de la pandemia, en la que al cerrar la actividad económica, se condenó a muerte a miles de empresas mexicanas, mientras que las fábricas chinas estuvieron listas para cubrir la demanda mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonjandrogomezt

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El mundo en el 2021: después de la crisis, la oportunidad

La revista inglesa The Economist publicó su edición titulada “El Mundo en 2021”, la cual contiene diversos artículos que analizan a profundidad lo que podemos esperar para el año que viene a nivel global. En esta entrega quiero hacer referencia a dos piezas: la primera de Tom Standage, editor de la edición “El Mundo en 2021”; y la segunda, de Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, titulado “Después de la crisis, oportunidad”. Me parece que ambas son lecturas imperdibles que nos dan una buena idea sobre qué esperar para el año que viene en el ámbito mundial, y cómo Estados Unidos podría regresar a liderar nuevamente la escena mundial.

El mundo en 2021

Tom Standage publicó una carta en la que menciona las 10 tendencias que habremos de observar en año 2021, mismas que dejan claro que no todo será fatalidad y tristeza como en el año que está por concluir. La carta comienza haciendo la pregunta de si nos sentimos con suerte. El número 21 está relacionado con la suerte, como el riesgo de lanzar los dados, es el número de puntos en un dado estándar y es el nombre de una familia de juegos de cartas, incluido el blackjack.

Todo esto parece extrañamente apropiado para un año de inusual incertidumbre. El gran premio que se ofrece es la posibilidad de controlar la pandemia de coronavirus. Pero en el proceso, abundan múltiples riesgos para la salud, la recuperación económica y la estabilidad social en 2021. A continuación se presentan las diez tendencias a seguir en el próximo año:

1. Peleas por las vacunas. A medida que las primeras vacunas ya están disponibles en cantidad, el enfoque pasará del heroico esfuerzo para desarrollarlas a la igualmente abrumadora tarea de distribuirlas. La “diplomacia” de las vacunas acompañará las luchas dentro y entre países sobre quién debería recibirlos y cuándo. Pero habrá un comodín: ¿cuántas personas rechazarán una vacuna cuando se les ofrezca?

2. Una recuperación económica desigual. A medida que las economías reboten después de la crisis de la pandemia, la recuperación será irregular, ya que los cierres económicos parciales se seguirán imponiendo en diferentes lugares, se removerán y se volverán a imponer conforme la pandemia avance. Y los gobiernos que han dado apoyos, pasarán de una estrategia de apoyar a las empresas (para mantenerlas con vida artificial) a ayudar a los trabajadores que han perdido sus trabajos. Se ampliará la brecha entre empresas fuertes y débiles.

3. Reparando el desorden del nuevo mundo. ¿Cuánto podrá Joe Biden, recién llegado a la Casa Blanca, arreglar de un orden internacional basado en reglas que se desmoronan? El Acuerdo climático de París y el Acuerdo nuclear con Irán son los lugares obvios donde comenzará la presidencia de Biden. La tarea será difícil porque el derrumbe del orden mundial comenzó desde antes de la Presidencia de Donald Trump, por lo que repararlo durará más de los cuatro años que duró su presidencia.

4. Más tensiones entre Estados Unidos y China. No esperen que Biden termine la guerra comercial con China. En cambio, querrá enmendar las relaciones con los aliados para librarla de una manera más efectiva. Muchos países, desde África hasta el sudeste asiático, están haciendo todo lo posible para evitar tomar partido a medida que aumenta la tensión.

5. Empresas en primera línea. Otro frente para el conflicto entre Estados Unidos y China son las empresas, y no solo los ejemplos obvios de Huawei y TikTok, en la medida en la que los negocios se convierten más en un campo de batalla geopolítico. Además de la presión desde arriba, los jefes de estas grandes empresas también se enfrentan a la presión desde abajo, ya que los empleados y clientes exigen que se tomen posiciones más firmes sobre el cambio climático y la justicia social, donde los políticos han hecho muy poco.

6 Después de la tecno-celeración. En 2020, la pandemia aceleró la adopción de muchos comportamientos tecnológicos, desde videoconferencias y compras en línea hasta trabajo remoto y aprendizaje a distancia. En 2021, será más claro hasta qué punto estos cambios se mantendrán o si retrocederán.

7 Un mundo menos suelto. El turismo se encogerá y cambiará de forma, con más énfasis en los viajes nacionales. Las aerolíneas, las cadenas hoteleras y los fabricantes de aviones seguirán teniendo dificultades, al igual que las universidades que dependen en gran medida de los estudiantes extranjeros. El intercambio cultural también se verá afectado.

8. Una oportunidad sobre el cambio climático. Un lado positivo en medio de la crisis es la oportunidad de tomar medidas sobre el cambio climático, ya que los gobiernos de países desarrollados han estado invirtiendo en planes de recuperación ecológica para crear empleos y reducir las emisiones. ¿Qué tan ambiciosas serán las promesas de reducción por parte de los países en la Conferencia de la ONU sobre el Clima, la cual no se pudo llevar en 2020?

9. El año del déjà vu. Ese es solo un ejemplo de cómo el próximo año puede sentirse, en muchos aspectos como una segunda versión del 2020, ya que los organizadores de eventos como los Juegos Olímpicos, la Expo de Dubai y muchas otras reuniones políticas, deportivas y comerciales harán todo lo posible para llevarlas a cabo un año después de lo planeado. No todos tendrán éxito.

10 Una llamada de atención para otros riesgos. Los académicos y analistas, muchos de los cuales han advertido del peligro de una pandemia durante años, intentarán aprovechar esta estrecha ventana de oportunidad para lograr que los responsables de la formulación de políticas tomen más en serio otros riesgos desatendidos, como la resistencia a los antibióticos y el terrorismo nuclear. Hay que desearles suerte.

Tom Standage concluye señalando que el próximo año promete ser particularmente impredecible, dadas las interacciones entre la pandemia, una recuperación económica desigual y una geopolítica conflictiva. Advierte que entre más informados estemos, tendremos mayores probabilidades de sortear los riesgos y las oportunidades que se avecinan.

Después de la crisis, la oportunidad

En el artículo de Zanny Minton Beddoes, la autora aborda lo que considera que son las fuerzas que darán forma al mundo post-Trump y post-covid. Ella comienza señalando que algunos años cobran protagonismo en la historia. Por lo general, es el final de una guerra o el inicio de una revolución lo que marca el cambio de un capítulo a otro, pero el 2020 será una excepción. La derrota de Donald Trump marcó el final de una de las presidencias más divisivas y dañinas en la historia de Estados Unidos. Por su parte, una pandemia única en un siglo ha creado la oportunidad de un reinicio económico y social tan dramático como el de la era progresista. La gran pregunta para 2021 es si los políticos son lo suficientemente atrevidos para comprenderlo.

El Covid-19 no solo ha golpeado la economía global. Ha cambiado la trayectoria de las tres grandes fuerzas que están dando forma al mundo moderno: 1. La globalización se ha truncado, 2. La revolución digital se ha acelerado radicalmente, y 3. La rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China se ha intensificado. Al mismo tiempo, la pandemia ha agravado uno de los grandes flagelos actuales: la desigualdad. Y al mostrar el costo de no estar preparados para un desastre de baja probabilidad pero de muy alto impacto, ha hecho que más mentes piensen en el desastre inevitable e incluso de mayor impacto del próximo siglo: el del cambio climático. Todo esto significa que no hay vuelta atrás al mundo pre-covid.

Esto no será obvio a principios del siguiente año. En medio de la miseria de una segunda ola de contagios y muertos, la atención en muchos países seguirá centrada en controlar el virus. Cuando comience el año nuevo, ya habrá vacunas, aunque no estén todavía ampliamente disponibles. Solo a medida que avance el 2021 y se hagan vacunaciones masivas, quedará claro cuánto en el mundo ha cambiado permanentemente.

Y eso resultará ser mucho, particularmente para Occidente. El mundo post-covid será mucho más digital. Desde el trabajo a distancia hasta el comercio minorista en línea, la pandemia ha reducido años de transformación digital a meses, lo que ha traído consigo un cambio radical en la forma en que las personas viven, lo que compran y dónde trabajan. Los ganadores de este ataque de destrucción creativa incluyen a los gigantes tecnológicos (cuyas ganancias y precios de las acciones han aumentado) y las grandes empresas en general (que tienen los mayores tesoros de datos y los suficientes recursos para invertir en la transformación digital). Las grandes ciudades tendrán que reinventarse. Habremos de presenciar una avalancha de más cierres, especialmente entre pequeñas empresas y en las industrias minorista, de viajes y hotelería.

Aunque la globalización seguirá siendo sobre bienes y capitales que cruzan fronteras, la gente viajará menos. Los países asiáticos que controlaron el virus con mayor eficacia fueron también los que cerraron sus fronteras de forma más estricta. Su experiencia dará forma a las políticas de otros. Las restricciones fronterizas y las cuarentenas permanecerán vigentes mucho después de que disminuyan los casos de covid-19. E incluso después de que se reinicie el turismo, la migración seguirá siendo mucho más difícil. Eso hará mella en las perspectivas de los países pobres que dependen de los flujos de remesas de sus trabajadores migrantes en el extranjero, reforzando el daño causado por la pandemia en sí. Es probable que unos 150 millones de personas caigan en la pobreza extrema a fines de 2021.

El comercio mundial se llevará a cabo en un contexto geopolítico desfavorable. El mercantilismo de Trump desaparecerá, pero las sospechas de Estados Unidos sobre el comportamiento de China no terminarán con la partida del «Tariff Man», como el presidente Trump se enorgullecía de ser conocido. Se mantendrán los aranceles, ahora aplicados a dos tercios de las importaciones de China, al igual que las restricciones a sus empresas de tecnología. Continuará la fragmentación del mundo digital y su cadena de suministro en dos partes, una dominada por los chinos y la otra por los estadounidenses. La rivalidad chino-estadounidense no será la única influencia de esas dos potencias en la globalización. Castigados por su dependencia de suministros médicos importados y otros bienes críticos (a menudo de China), los gobiernos de Europa a India redefinirán el alcance de las “industrias estratégicas” que deben protegerse. Las ayudas estatales para apoyar esta nueva política industrial se han convertido y seguirán siendo omnipresentes.

Todo esto dejará la economía mundial dividida y debilitada. La brecha entre la fuerza de China (y otras economías asiáticas post-covid) y la debilidad de otros lugares seguirá siendo evidente. La de China fue la única gran economía que creció en 2020; en 2021 su tasa de crecimiento superará el 7%, sustancialmente más alta que la tasa de recuperación en Europa y América. Y, a diferencia de las economías occidentales, su recuperación no se sustentará en enormes déficits presupuestarios o estímulos monetarios extraordinarios. El éxito económico de China y la rápida derrota del covid-19 serán el telón de fondo de un año de celebración triunfal en Beijing, ya que el Partido Comunista celebra su centenario.

El contraste con Occidente será profundo. Estados Unidos comenzará el año con un crecimiento tambaleante, sobre todo por no haber aprobado un paquete de estímulo económico lo suficientemente robusto en los últimos días de la administración Trump. Las economías de Europa serán lentas por mucho más tiempo, con generosos apoyos laborales que atan a las personas a trabajos que ya no existen y mantienen empresas zombis respaldadas por el estado. A ambos lados del Atlántico, la inequidad del impacto del covid-19 será cada vez más clara: los más vulnerables son los más afectados por el virus; la pérdida de puestos de trabajo se concentra entre las personas menos calificadas; la interrupción educativa afectará más a los niños más pobres. La ira pública crecerá, particularmente en Estados Unidos, que entrará en 2021 como un país profundamente dividido.

Con un mundo occidental golpeado y China cacareando, muchos expertos declararán que la pandemia será la sentencia de muerte para un orden mundial liderado por Occidente. Esa afirmación resultará prematura. A pesar de su “diplomacia de las vacunas”, China inspira más miedo y sospecha que admiración. Y a pesar de toda su determinación de llevar a China al centro del escenario, su presidente, Xi Jinping, muestra poco apetito por un liderazgo global genuino. Aunque el desprecio de Trump por los aliados y las incursiones en la diplomacia transaccional han sacudido la confianza en el orden global liderado por Estados Unidos, no la han destruido del todo.

Eso significa que Estados Unidos, una vez más, tendrá la capacidad desproporcionada para moldear el mundo pospandémico, y el hombre más capaz de marcar la pauta es un hombre de 78 años. Joe Biden, quien es considerado como un moderado constructor de consensos cuyas propias posiciones políticas siempre se han acercado al centro de gravedad de su partido, es poco probable que se convierta en el arquitecto del nuevo orden mundial.

Pero podría ser la persona adecuada. La plataforma política de Biden es lo suficientemente ambiciosa. Detrás del lema de «reconstruir mejor» hay un intento audaz, pero no radical, de unir un estímulo a corto plazo con una fuerte inversión en infraestructura verde, investigación y tecnología para acelerar drásticamente la transformación energética de Estados Unidos. Desde ampliar el acceso a la atención médica hasta mejorar el seguro social, el contrato social propuesto por Bidenomics es una versión del siglo XXI de la era progresista: reforma audaz sin izquierdismo peligroso.

En política exterior, Biden reparará las relaciones y reafirmará los valores y el papel global de Estados Unidos. Un veterano de la diplomacia y un multilateralista instintivo y constructor de instituciones, Biden enviará señales fuertes rápidamente: Estados Unidos volverá a entrar en el Acuerdo climático de París, permanecerá en la Organización Mundial de la Salud y se unirá a COVAX, la coalición global para distribuir una vacuna covid-19. Se dirigirá rápidamente a Europa para reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la alianza transatlántica, aunque su primera parada será Berlín o París, en lugar del Brexit de Boris Johnson en Gran Bretaña. Biden reafirmará la importancia de los derechos humanos y la democracia para la política exterior estadounidense. Espere críticas más duras a China por su trato a los uigures en Xinjiang y su opresión en Hong Kong. Con Biden ya no habrá más simpatías para con los dictadores.

Sin embargo, en las cuestiones más importantes, la presidencia de Biden ofrecerá más un cambio de enfoque que de dirección. Estados Unidos seguirá preocupado por la amenaza que representa una China en ascenso: la administración Trump merece crédito por centrar la atención en este punto. Pero en lugar de atacar con aranceles unilaterales, el equipo de Biden se centrará en construir una coalición multilateral para contrarrestar a China. Espere que se hable de una gran negociación transatlántica en la que Estados Unidos tranquilizará las preocupaciones europeas sobre sus gigantes tecnológicos, particularmente los datos personales que recopilan y el impuesto que no pagan, a cambio de una estrategia conjunta en contra de las empresas tecnológicas chinas. Espere escuchar de una nueva alianza global, que unirá a las democracias asiáticas en la coalición occidental para contrarrestar a China, la base, posiblemente, de un nuevo tipo de orden mundial liderado por Estados Unidos.

Zanny Minton Beddoes concluye señalando que la oportunidad esta ahí. La pregunta es si el señor Biden lo comprenderá. El riesgo es que, tanto en casa como en el extranjero, una presidencia de Biden demuestre ser extensa en palabras tranquilizadoras y corta en acciones efectivas. De igual forma existe el riesgo de que Biden, esté o no limitado por un Senado controlado por el partido Republicano, dedique demasiado tiempo en reparar el mundo del ayer en lugar de construir el de mañana. En conclusión, el mayor peligro no es la sacudida de la izquierda que temen muchos simpatizantes de derecha, sino la inacción, la timidez y el estancamiento. Para Estados Unidos y el mundo, sería una lástima terrible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt