Con falta de confianza empresarial, la manufactura se recupera lentamente

En un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado el pasado 16 de septiembre y titulado “Generar confianza es crucial en medio de una recuperación económica incierta” se menciona que la pandemia de COVID-19 sigue amenazando los puestos de trabajo, empresas y la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Esto en un contexto de  incertidumbre excepcional, por lo que generar confianza es fundamental para garantizar que las economías se recuperen y se adapten.

En México el gobierno federal destruye la confianza empresarial casi todos los días, y esta es parte de la razón por la cual la OCDE publicó la expectativa de que el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá -10.2% en 2020, tasa similar a la de la contracción que tendrá la India y solo superado por Italia, que caerá -10.5%. Contrariamente, el PIB de Estados Unidos se contraerá apenas -3.8%, el PIB mundial -4.5%, mientras que el de los países que conforman la Zona Euro disminuirá -7.9%. Pero lo malo no se limita a la pronunciada caída del PIB mexicano este año, sino a la lenta recuperación que se anticipa. Mientras que la OCDE espera que el PIB de Italia crezca 5.4% en 2021, para el caso de México la expectativa es de un incremento de apenas 3.0%. Para el caso de India, la OCDE estima que en 2021 su PIB crecerá 10.7% y para Estados Unidos se espera un rebote de 4.0%. Nosotros somos de los pocos países que no tendrán una recuperación en forma de V, sino que será una U muy profunda, como lo hemos señalado en anteriores entregas.

El gobierno federal no ha querido entender que si no hay confianza empresarial, no habrá inversión, y si no hay nuevas inversiones, las capacidades futuras de producir bienes y servicios se ven limitadas. Esto es parte de lo que nos hace pensar que la recuperación del PIB de México a los niveles que se observaron en 2019, tardará al menos de aquí al 2023 si somos muy optimistas, y hasta el 2024 o 2025 si somos realistas.

La afirmación que hago de que el gobierno federal destruye la confianza empresarial se constata al ver los resultados del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) Manufacturero, de la Construcción y del Comercio elaborados por el INEGI. Tenemos que en el caso del ICE manufacturero éste se encontraba en agosto de este año en un nivel de 38.1 puntos, lo que implica -0.4 puntos respecto al mes inmediato anterior y -11.3 puntos por debajo del nivel de agosto de 2019. De esta manera, el ICE manufacturero suma 10 meses consecutivos con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos (cualquier cifra por debajo de 50 puntos implica desconfianza empresarial). En el caso del ICE de la construcción, éste tuvo un valor de 40.1 puntos en agosto de 2020, cifra 0.7 puntos por debajo del valor de julio y 8.2 puntos por debajo del dato de agosto de 2019. Es así que el ICE de la construcción acumula 22 meses consecutivos con un valor por debajo de los 50 puntos. Finalmente, el ICE del comercio registró un valor de 41.5 puntos en agosto, cifra 0.3 puntos por debajo del valor del mes inmediato anterior y 9.3 puntos por debajo del observado en agosto de 2019. Es así que el ICE del Comercio acumula 10 meses con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos.

En este contexto de incertidumbre y pobres expectativas de recuperación, es que el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) durante agosto de 2020. A continuación se presentan los resultados en relación a la evolución del valor nominal de la producción para la industria manufacturera en su conjunto y para cada una de las 21 ramas de actividad manufacturera. Se presentan comparativos de tres periodos: 1. Julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, 2. Julio de 2020 respecto del mes inmediato anterior, y 3. Comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

1. Comparativo Julio 2020 vs Julio 2019.

En cuanto a la evolución del valor de la producción de la industria manufacturera en el periodo de julio de 2019 al mismo mes de 2020, tenemos que ésta pasó de 688.9 miles de millones de pesos (mmdp) a 677.5 mmdp, lo que implica una caída nominal de -1.7%. Esto implica una importante recuperación, ya que la caída anualizada en junio había sido de -12.7%, mientras que en mayo fue de -45.1%. Esto es, el valor de la producción manufacturera se sigue contrayendo respecto a hace un año, pero la caída es cada vez menor.

Ahora, en cuanto a la evolución de cada rama de actividad en el comparativo de julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (+7.0%); 2. Fabricación de equipo de transporte (+6.0%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (+5.8%); 4. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (+5.5%); 5. Industria alimentaria (+4.6%); 6. Industria de las bebidas y del tabaco (+3.5%); 7. Fabricación de productos metálicos (-3.4%); 8. Industria del plástico y del hule (-5.4%); 9. Industria del papel (-5.5%); 10. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-5.5%); 11. Industria de la madera (-7.0%); 12. Industria química (-7.5%); 13. Otras industrias manufactureras (-8.9%); 14. Industrias metálicas básicas (-11.6%); 15. Fabricación de maquinaria y equipo (-13.5%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-13.5%); 17. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-27.0%); 18. Impresión e industrias conexas (-29.3%); 19. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-31.3%); 20. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-44.7%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-45.4%).

Como se puede apreciar, en el séptimo mes de 2020, ya hubo seis ramas de actividad manufacturera que presentaron un incremento nominal en el valor de su producción en el comparativo del séptimo mes de 2020 respecto de igual mes de 2019. Cabe señalar que en el mes de junio solamente la industria alimentaria presentaba incremento anualizado respecto a junio de 2019. Esto nos lleva a la conclusión de que la recuperación se va consolidando conforme se le permite trabajar a más actividades manufactureras.

2. Comparativo Junio 2020 – Julio 2020

Con cifras originales (no desestacionalizadas, es decir, no incorpora variaciones estacionales), tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera pasó de 602.3 mmdp en junio de 2020 a 677.5 mmdp en julio del mismo año, lo que implica un sólido incremento de 12.5% en términos nominales.

Ahora, en cuanto a la evolución a nivel de rama de actividad, tenemos la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): 1. Fabricación de prendas de vestir (52.6%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (47.8%); 3. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (28.4%); 4. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (24.7%); 5. Fabricación de productos metálicos (24.3%); 6. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (23.7%); 7. Fabricación de equipo de transporte (22.0%); 8. Fabricación de muebles, colchones y persianas (21.3%); 9. Industria de la madera (16.7%); 10. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (13.6%); 11. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (13.6%); 12. Otras industrias manufactureras (12.6%); 13. Industria de las bebidas y del tabaco (12.2%); 14. Industria del plástico y del hule (12.2%); 15. Impresión e industrias conexas (12.1%); 16. Industrias metálicas básicas (10.1%); 17. Industria del papel (7.7%); 18. Industria química (3.1%); 19. Industria alimentaria (1.1%); 20. Fabricación de maquinaria y equipo (-2.7%); y 21. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-15.3%).

Como se puede apreciar, en el comparativo de junio y julio de este año, 19 de las 21 ramas de actividad mostraron un incremento en términos nominales. Con independencia de que no utilizamos cifras desestacionalizadas, es innegable que hubo una enorme mejoría en el desempeño de la industria manufacturera en dicho periodo.

3. Comparativo Enero – Julio 2020 vs Enero – Julio 2019.

En el comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera cayó -15.1% en términos nominales al haber pasado de 4.793 billones a 4.067 billones de pesos.

En cuanto al desempeño de cada una de las 21 ramas manufactureras, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Industria alimentaria (+4.6%); 2. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-4.3%); 3. Industria del papel (-6.3%); 4. Industria de las bebidas y del tabaco (-6.5%); 5. Industria química (-8.6%); 6. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-8.7%); 7. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-9.4%); 8. Otras industrias manufactureras (    -11.6%); 9. Industria de la madera (-11.7%); 10. Industrias metálicas básicas (-12.6%); 11. Fabricación de productos metálicos (-15.1%); 12. Industria del plástico y del hule (-16.9%); 13. Fabricación de maquinaria y equipo (-17.4%); 14. Impresión e industrias conexas (-18.1%); 15. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-20.3%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-25.7%); 17. Fabricación de equipo de transporte (-26.9%); 18. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-30.5%); 19. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-32.8%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-38.5%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-40.5%).

Como se puede apreciar, solamente una rama de actividad manufacturera presenta un aumento nominal en el comparativo de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

Derivado de lo anterior, las ramas de actividad de la industria manufacturera nacional sufrieron una importante transformación en términos de su importancia relativa. Entre los cambios más importantes están el hecho de que la Industria alimentaria pasó de representar el 15.6% del valor total de la producción manufacturera en los primeros siete meses de 2019 a representar el 19.2%, lo que implica un incremento de 3.63 puntos porcentuales. Otra rama que ganó importancia relativa es la Industria química, misma que pasó de representar el 9.4% a ser el 10.2% del total, un aumento de 0.73 puntos porcentuales. De igual forma, tenemos a la Industria de las bebidas y del tabaco, la cual pasó de representar el 6.0% del valor de producción en los primeros siete meses de 2019 a ser el 6.6% del total en los mismos meses de 2020, lo que representa un aumento de 0.61 puntos porcentuales. Ahora, en cuanto a las ramas de actividad que más participación perdieron, están la Fabricación de prendas de vestir, la cual pasó de ser el 0.6% a representar el 0.5%, una caída de -0.19 puntos porcentuales. En el mismo sentido está el caso de la Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, la cual pasó de representar el 3.5% del total a ser el 2.9%, lo que implica una caída de -0.64 puntos porcentuales. La rama de actividad que más participación en el valor de la producción registró fue la Fabricación de equipo de transporte, misma que pasó de representar el 34.8% del valor en los primeros siete meses de 2019 a ser el 30.0% del total en los primeros siete meses de 2020, lo que implica una caída de 4.84 puntos porcentuales.

Conclusiones.

Los datos del valor de la producción manufacturera de julio sin duda son positivos cuando se les compara con el mes inmediato anterior, pero es indiscutible que el nivel de actividad económica aún se encuentra muy por debajo del observado en 2019, y como se señaló líneas arriba, la recuperación al nivel de actividad que se tenía en 2019 tardará varios años.

La falta de confianza empresarial complica mucho más las cosas, ya que no se trata de un tema de falta de demanda agregada que reactive la actividad productiva, sino que se mantiene el shock de oferta con empresarios que dudan de si es el momento adecuado para invertir, ven con profunda preocupación la situación económica del país, así como la de su empresa.

La falta de políticas públicas por parte del gobierno federal para apoyar a los empleadores a lo largo de este año, sumado a lo plasmado en el Paquete Económico 2021, auguran tiempos muy difíciles para la mayoría de micro y pequeñas empresas, así como para quienes laboran en ellas. En el 2021 muchos países recuperarán lo perdido en 2020, México tardará años en salir de este bache.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Lo peor de la crisis está por llegar?

“El bienestar de la gente en particular, siempre ha sido la coartada de los tiranos”.

– Albert Camus (2012). “Resistencia, rebelión y muerte: ensayos”, p.101, Vintage

Con el afán de acabar con los contagios, los gobiernos han implementado medidas que han mermado severamente la actividad económica a un costo enorme. El sacrificio y sufrimiento para millones de personas que han perdido su empleo, han visto disminuida su jornada laboral o han sufrido un recorte en sus ingresos, ha sido mayúsculo. En México, en materia de empleo los indicadores de abril y mayo fueron terribles por la disminución de 12 millones de personas de la Población Económicamente Activa y por el incremento del subempleo hasta un 29.9%. En junio vimos una incipiente recuperación y en julio confirmamos que esto tardará mucho en resolverse. Para ilustrar esto tenemos que la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva edición (ENOEN) con datos a julio, y entre los resultados más importantes de ésta tenemos lo siguiente:

1. La ENOEN en julio de 2020, reportó un incremento de 1.5 millones de personas en la PEA, con una Tasa de Participación Económica de 54.9% respecto a la población de 15 años y más, cifra 1.8 puntos porcentuales superior a la de junio pasado, pero aun por debajo del 59.8% observado en marzo de este año. Esto implica que en el séptimo mes de 2020, la población ocupada resultó en 49.8 millones de personas. No obstante lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 11.3 millones.

2. La población desocupada fue de 5.4% en julio y de 5.5% en junio como proporción de la PEA, porcentaje equivalente a 2.8 millones de personas en ambos meses. En julio de 2019 la tasa de desocupación fue de 3.7%. ¿Por qué no ha aumentado más el desempleo? Como ya lo hemos señalado, por dos razones principales: 1. Mucha gente sigue en casa sin buscar trabajo porque tiene miedo al Covid o porque sabe que de plano es muy difícil conseguir un empleo en la actual situación económica, y 2. Porque la economía informal siempre será una vía de escape para millones de personas que no encuentran una ocupación en el sector formal de la economía.

3. La población ocupada a tiempo parcial (jornadas inferiores a 35 horas semanales) disminuyó en (-)2 millones entre junio y julio de 2020. La ENOEN en julio de 2020 registró una tasa de subocupación de 18.4%, cifra inferior en (-)1.6 puntos porcentuales a la de junio del mismo año. Este descenso representa una variación de (-)0.5 millones de personas ocupadas. Estas cifras denotan una mejoría, pero debemos considerar que la tasa de subocupación era de apenas 7.9% en julio de 2019.

4. La ocupación informal en julio de 2020 ascendió a 27.3 millones, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 54.9%, cifra mayor en 1.9 puntos porcentuales comparada con la del mes previo. En julio de 2019 había 30.9 millones de personas laborando en la economía informal, por lo que es de esperase que a finales de este año el número de personas laborando en la informalidad supere las 31 millones de personas.

Las cifras se dicen fácil, pero el hablar de un problema de desempleo, subempleo y pérdida de ingresos que afecta a millones de personas es una verdadera tragedia. Con esto en mente, quiero pasar a comentar un artículo de Gary Barnett titulado “¡La Destrucción Económica de 2020 debido a la respuesta del Estado, palidecerá en comparación de lo que viene!” el cual hace una dura crítica a la manera cómo los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, han respondido a la pandemia del Covid-19, con una agenda obscura de empobrecimiento de las mayorías para el beneficio de un grupo que se encuentra por encima del propio gobierno federal.

El artículo de Barnett señala que hay una elite económica, encabezada por banqueros, aquellos que están en el gran mundo corporativo y quienes controlan la política monetaria y económica. Esta élite está por encima del gobierno,  pero no obstante lo anterior, el gobierno federal es responsable de la destrucción económica por ser el iniciador y ejecutor de políticas que tienen como objetivo enriquecer a unos pocos que se encuentran en lo más alto de la pirámide a costa del bienestar las mayorías. Esto nunca había sido más evidente que ahora. Es interesante ver como la empresa Zoom ahora vale más que Boeing, IBM, Starbucks, entre muchas más, con un valor de capitalización de 122 mil millones de dólares.

La mayoría de los países han pasado por un infierno este año debido a las políticas implementadas para combatir lo que se ha llamado una “pandemia” mortal. Teniendo en cuenta la evidencia y las cifras actuales de muertes totales, esta “pandemia” ha demostrado “ser un fraude” (al momento de escribir estas líneas van 883 mil muertes a nivel mundial, lo que representa el 0.011% de la población total).  Aparentemente, eso no importa, ya que el público en general ha aceptado la propaganda y ha aceptado inmensas medidas draconianas que han devastado la economía y la salud natural de la población. Hasta ahora, las cosas han ido exactamente según lo planeado, y la gente ha dado por un hecho la exageración hasta el punto de permitir la destrucción de su sistema inmunológico natural al estar encerrados y sin contacto con otras personas; además de que en muchos casos, han permitido la destrucción de su patrimonio y sus medios de sustento económico. Esto no augura nada bueno para el futuro si no se revierte la tendencia actual, señala Barnett.

Los sistemas económicos en todo el mundo, y en especial de las economías desarrolladas,  se han hinchado por el aumento constante en la oferta monetaria durante al menos los últimos 12 años o más. Solo este año, esa expansión se ha disparado exponencialmente y no se ve que vaya a terminar pronto, y por supuesto que esta expansión monetaria se atribuyó al brote del virus. Con este tipo de expansión, y la respuesta coincidente de cierre de la actividad económica, de negocios y viajes, cuarentenas y propaganda del miedo, algunos precios han aumentado dramáticamente y el desempleo se ha disparado. Se han cerrado miles de empresas en todo el país, muchas de forma permanente y otras tantas se han visto obligadas a declararse en quiebra. Por supuesto, a las que peor les ha ido es, en su mayor parte las pequeñas y medianas empresas, lo que constituye la columna vertebral de las economías como la de Estados Unidos y México. El desempleo causado por esta dura e injustificada respuesta del gobierno ha sido inimaginable y ha llevado a más de 40 millones de personas en los Estados Unidos a quedarse sin trabajo. En el caso de México, abordamos el tema de la afectación al empleo al inicio de esta entrega. Esto hecho por sí solo, tiene el potencial de destruir la economía de cualquier país, pero desafortunadamente esto podría ser solo el comienzo.

Se me viene a la mente la pregunta que se pudieron haber formulado los chinos. ¿Cómo destruir la planta manufacturera mundial? Sencillo, con un virus que obligue a muchas empresas a cerrar, para que luego esa producción “faltante” sea reemplazada por fábricas chinas. Es una magnifica manera de llenar los pedidos faltantes ocasionados por la guerra comercial con los Estados Unidos. Por eso es fundamental salvar la planta productiva nacional, aunque en México el gobierno federal ha mostrado una y otra vez su desdén en contra de los empresarios.

De acuerdo con Barnett, la destrucción de la economía como la conocíamos es un aspecto necesario del plan para promover una gobernanza global. Entre más personas haya sin trabajo y dependientes del gobierno, éstas serán mucho más fáciles de controlar. La pobreza masiva ya es evidente, el suministro de alimentos ha sido menguando en algunas regiones, hay muchos que son incapaces de mantener a sus familias, y la hambruna entre una gran parte de la población es ciertamente posible. Esta es la agenda buscada por aquellos en la clase dominante que necesitan que se cumpla para reestructurar el sistema económico global. El colapso económico que se avecinaba después de las debilidades expuestas tras la crisis de 2008, era más que inminente, pero ahora se está impulsando ese colapso a una mucho mayor velocidad y se ha usado al Covid-19 como “chivo expiatorio” para generar el deseado “reinicio económico”.

La mayor amenaza que enfrentamos la viviremos en el próximo otoño e invierno, ya que esta temporada de gripe probablemente será mucho peor de lo normal debido al debilitamiento intencionado del sistema inmunológico de la mayoría de las personas. Negarse a someterse a las órdenes gubernamentales  que debilitan el sistema inmunológico, ciertamente detendría en seco este ataque de tiranía. Eso no ha sucedido hasta ahora, pero sin esa disidencia, enfrentaremos renovados problemas de salud que se traducirán en un agravamiento del problema económico. Imagínese todo lo malo que ha sucedido en los últimos 6 meses y luego duplique o triplique esa respuesta. La respuesta gubernamental vista hasta ahora será eclipsada por la respuesta que veremos este invierno si el número de muertos es mayor como lo predice Gary Barnett.

Es así que al parecer muy pronto se verá en algunos países una respuesta gubernamental mucho más estricta conforme los casos de influenza tradicional se confunden con casos de Covid-19. Existe una programación y la próxima gran ola de contagios está planificada y lista para lanzarse en las próximas semanas. Ya en diversos países se están adoptando medidas mucho más brutales y opresivas por el incumplimiento del uso de máscaras, el distanciamiento y la evasión de cuarentena. Estamos en la víspera de medidas mucho más duras y los gobernantes deben acostumbrar a la población a una ampliación en su vigencia de manera que puedan hacer los cambios necesarios en el sistema económico. Es así que este otoño e invierno serán los más importantes para el país, tal vez el tiempo más importante de la historia.

Si continúa el cumplimiento masivo de las medidas que han dado echado a perder la economía, y si no se produce el desacuerdo de amplios sectores de la población, la vida tal como la conocemos podría terminar antes de la primavera de 2021. El reinicio o establecimiento de un nuevo orden económico global podría estar avanzando ahora mismo a un ritmo tal que luego sea casi imposible de detener.

Con más cierres de la actividad económica, más cuarentenas, más aislamiento social y más destrucción de la economía, el desempleo se disparará a niveles inauditos, causando aún más enfermedades, muertes y tiranía a manos del gobierno. Además, cuantas más muertes ocurran, más draconianas se volverán las políticas públicas, y la matanza provocada por la respuesta maligna a este llamado virus no cejará, solo empeorará. ¿Imagínese un desempleo en los Estados Unidos en niveles de 50%, 60% o más?

Todo esto conduce a una vacuna mundial obligatoria que se lanzará en algún momento de este otoño o invierno. Si la mayoría de la población mundial se pone esta vacuna, algo que ahora parece posible, los efectos resultantes de estas toxinas que se desconocen en este momento ya habrán entrado en acción dentro de los cuerpos de la mayoría de la población. ¿Qué daño traerá eso? ¿Será irreversible?

Barnett finaliza señalando que en esta etapa, el plan para la gobernanza global habrá avanzado, y estaríamos en camino de establecer una sociedad que no utiliza el efectivo, con todos los sistemas monetarios volviéndose digitales y siendo todas las transacciones rastreables. Adiós a la privacidad. Esto marcará el final de una era que comenzó con la libertad, pero que terminará en muerte, destrucción, esclavitud y tiranía. No se puede permitir que esto ocurra.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonejandrogomezt

La Depresión Pandémica

En un artículo publicado el 6 de agosto en el portal de Foreign Affairs, por parte de Carmen Reinhart y Vincent Reinhart, titulado “La Depresión Pandémica”, los autores explican cómo es que la economía global no volverá a ser igual y porque la recuperación económica será demasiado larga para la mayoría, además de que exacerbará las diferencias existentes entre ricos y pobres. En esta entrega hago una recapitulación de algunos de los elementos más relevantes de dicho ensayo e incorporo elementos de análisis respecto de lo que está sucediendo en México.

La pandemia del COVID-19 ha creado una contracción económica masiva, la cual será seguida por una fuerte crisis financiera en muchas partes del mundo, a medida que los préstamos morosos de corporaciones y familias se acumulen junto con las bancarrotas. Los incumplimientos de la deuda soberana de países en desarrollo también están a punto de aumentar. Esta crisis seguirá un camino similar al que tomó la crisis de 2008-2009, excepto que esta es mucho peor, acorde con la escala y el alcance del colapso de la actividad económica mundial que hemos presenciado. Esta crisis afectará a los hogares y países de menores ingresos más que a sus homólogos más ricos. De hecho, el Banco Mundial estima que unas 60 millones de personas en todo el mundo caerán a una situación de pobreza extrema como resultado de la pandemia. Derivado de lo anterior, es de esperarse que la economía mundial funcione de manera diferente, ya que además los balances fiscales de muchos países se hunden en los números rojos (como es el caso de México que este año tendrá un déficit primario de  0.6% del PIB, cuando la previsión era de un superávit de 0.7%), mientras que la marcha de la globalización se detiene.

En su análisis más reciente, el Banco Mundial estima que la economía global se reducirá en un -5.2% en 2020. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. publicó recientemente las peores cifras mensuales de desempleo en los 72 años para los cuales la agencia tiene datos registrados. La mayoría de los análisis proyectan que la tasa de desempleo de EE.UU. se mantendrá cerca de la marca de dos dígitos hasta mediados del próximo año. Mientras que el Banco de Inglaterra advirtió que este año el Reino Unido enfrentará su mayor descenso en la producción desde 1706. En el caso de México, hemos comentado que en abril y mayo cerca de 12 millones de personas se retiraron de la fuerza laboral y se quedaron sin ingresos, mientras que el PIB cayó -18.9% en el segundo trimestre del año y la previsión es de una caída en 2020 de -10.02%. Esta situación es tan grave que merece ser llamada “depresión”, una depresión pandémica.

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Los epidemiólogos consideran que la manera de combatir la propagación del coronavirus que causa COVID-19 es manteniendo a los trabajadores alejados de los centros de trabajo y a los consumidores lejos de los mercados, lo cual ha resultado extremadamente costoso. Suponiendo que no haya una segunda o tercera ola del tipo que caracterizó la pandemia de influenza española de 1918-19, es de esperarse que esta pandemia siga una curva en forma de V invertida de infecciones y muertes en aumento y luego en caída. Pero incluso si este escenario se cumple, el COVID-19 se mantendrá vigente en diferentes partes del mundo en distintos momentos, por lo que los riesgos de rebrotes se mantendrán por un largo tiempo.

  1. Todos los motores económicos están apagados

Aunque cualquier tipo de pronóstico en este entorno se ve afectado por la incertidumbre, hay tres indicadores que juntos sugieren que el camino hacia la recuperación económica será largo. El primero son las exportaciones. Debido a la suspensión de la actividad y los cierres de fronteras, la demanda global de bienes se ha contraído, afectando duramente a las economías dependientes de la exportación. En el caso de México, tanto exportaciones como importaciones muestran una caída acumulada de 19.5% en el comparativo del primer semestre de 2020 respecto del mismo semestre de 2019.  Y es que desde antes de la pandemia, muchos exportadores a nivel mundial ya enfrentaban presiones. Entre 2008 y 2018, el crecimiento del comercio mundial disminuyó a la mitad, en comparación con la década anterior. Más recientemente, las exportaciones globales se vieron perjudicadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó desde mediados de 2018. Para las economías donde el turismo es una fuente importante de crecimiento, el colapso de los viajes internacionales ha sido catastrófico. El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado que en algunos países del Caribe, donde el turismo representa entre el 50 y el 90% de los ingresos y el empleo, éstos “volverán a los niveles anteriores a la crisis solo gradualmente en los próximos tres años”.

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Pero no solo ha disminuido el volumen de comercio, sino que también los precios de muchas exportaciones también han caído. En ninguna parte ha sido más visible el drama de la caída de los precios de las materias primas que en el mercado del petróleo. La desaceleración ha provocado una gran caída en la demanda de energía y ha fragmentado la frágil coalición conocida como OPEP+, compuesta por miembros de la OPEP, Rusia y otros productores aliados, que habían estado dirigiendo los precios del petróleo al rango de $ 45 a $ 70 por barril durante gran parte de los últimos tres años. La OPEP+ había podido cooperar cuando la demanda era fuerte y solo se necesitaban recortes simbólicos de oferta. Pero el tipo de recortes de suministro que requirió esta pandemia habría causado que los dos principales actores del cartel, Rusia y Arabia Saudita, soportaran un fuerte dolor, que no estaban dispuestos a tolerar. La sobreproducción resultante y la caída libre de los precios del petróleo están poniendo a prueba los modelos de negocio de todos los productores, particularmente aquellos en los mercados emergentes, incluido el que existe en los Estados Unidos.

El segundo indicador que apunta a una recuperación larga y lenta es el desempleo. Los esfuerzos de mitigación de la pandemia están golpeando fuerte a la economía moderna de mercado y sus piezas, ahora desensambladas, no se volverán a montar ni de forma rápida ni sin problemas. Algunas empresas cerradas no volverán a abrir con la consecuente destrucción de capital. Sus propietarios habrán agotado sus ahorros y muchos seguramente tomarán posturas más cautelosas con respecto a futuros proyectos comerciales. Este golpe a la clase empresarial no beneficiará la innovación.

Más aun, algunos trabajadores con licencia o despedidos saldrán de la fuerza laboral de forma permanente. Otros perderán sus habilidades así como oportunidades de desarrollo profesional durante el largo período de desempleo, haciéndolos menos atractivos para los empleadores potenciales. Los más vulnerables son aquellos que, en primer lugar, tal vez nunca consigan un trabajo: los graduados que ingresan a una economía deteriorada. Es una realidad que el desempeño salarial relativo de quienes ahora tienen entre 40 y 50 años puede explicarse por su situación laboral durante la adolescencia y cuando estaban en sus veintes. Aquellos que tropiecen en la puerta de salida de la carrera de empleo, podrían quedar rezagados permanentemente. Mientras tanto, aquellos que todavía están en la escuela reciben una educación en línea deficiente; en países donde la conectividad a Internet es escasa o lenta, los estudiantes más pobres están abandonando el sistema educativo en masa. Esta será otra herencia de este periodo.

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Las políticas públicas que cada país puede implementar desde luego que son importantes. En general, las economías europeas subsidian los salarios de los empleados que no pueden trabajar o que han visto reducida su jornada laboral, evitando así el desempleo; mientras que Estados Unidos no lo hace y México está mucho peor con un gobierno federal ausente en la materia. En las economías emergentes, la gente se desenvuelve sin una red de seguridad social que los proteja, lo que implica que el problema del desempleo pega más fuerte a los países de menos ingresos. Y dentro del grupo de países que peor les va, pues aquellos países que dependen de las exportaciones de productos básicos, el turismo y las remesas de ciudadanos que trabajan en el extranjero enfrentan los mayores problemas.

Lo que quizás sea más preocupante, es que esta depresión llegó en un momento en que los fundamentos económicos de muchos países, incluidos México, ya se estaban debilitando. En parte como resultado de esta inestabilidad previa, más deudores soberanos han sido degradados por las agencias de calificación este año que en cualquier otro año desde 1980. México no es la excepción y forma parte del grupo de países a los que se les ha disminuido la calificación. Tenemos que para nuestro país, Standard & Poor´s nos bajó la calificación el pasado 26 de marzo, mientras que Fitch y  Moody´s hicieron lo propio el 15 y 17 de abril respectivamente.

La tercera característica sobresaliente de esta crisis es que es muy regresiva dentro de los países y entre países; es decir, es una crisis que afecta más a los pobres o a quienes tienen ingresos más bajos. Estas personas generalmente no tienen la capacidad de trabajar de forma remota y tampoco cuentan con los ahorros para mantenerse si no están trabajando. En México, el 88.9% de la población ocupada labora en micro y pequeñas empresas, principalmente en el comercio y servicios, donde los salarios son bajos. Estas micro y pequeñas empresas pueden ser las más vulnerables a la quiebra ya que no cuentan con reservas para mantener una nómina si no hay ingresos.

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En los países en desarrollo, donde las redes de seguridad social están subdesarrolladas o no existen, la disminución de los niveles de vida se producirá principalmente en los segmentos más pobres de la sociedad. La naturaleza regresiva de la pandemia también puede verse amplificada por un aumento mundial en el precio de los alimentos, ya que las enfermedades y los bloqueos interrumpen las cadenas de suministro y los patrones de migración laboral agrícola. Las Naciones Unidas han advertido recientemente que el mundo se enfrenta a la peor crisis alimentaria en 50 años. En los países más pobres, los alimentos representan entre el 40 y el 60 por ciento de los gastos relacionados con el consumo. Como porcentaje de sus ingresos, las personas de los países de bajos ingresos gastan de cinco a seis veces más en alimentos que sus homólogos de las economías avanzadas.

  1. El camino a la recuperación

En la segunda mitad de 2020, a medida que la crisis de salud pública lentamente se pudiera ir controlando, es probable que se produzcan avances “impresionantes” en la actividad económica y el empleo cuando se hacen comparaciones respecto al mes o trimestre inmediato anterior, lo que alimentará el optimismo del mercado financiero. Sin embargo, es poco probable que este “efecto rebote” produzca una recuperación generalizada. Incluso una respuesta de política macroeconómica eficiente y coordinada no puede lograr que se vendan los productos que no se fabricaron o los servicios que nunca se ofrecieron.

Hasta el momento, la respuesta fiscal en todo el mundo ha tenido un objetivo relativamente limitado y se ha planificado como estímulos temporales. El Congreso estadounidense, normalmente esclerótico, aprobó cuatro piezas de legislación de estímulo en aproximadamente el mismo número de semanas. Pero muchas de estas medidas son excepcionales o tienen fechas de vencimiento predeterminadas. La velocidad de la respuesta, sin duda, fue impulsada por la magnitud del problema. Las acciones de Estados Unidos representan una parte relativamente grande de los $ 11 billones de dólares estimados en apoyo fiscal que los países del G-20 han inyectado en sus economías. En este punto vemos nuevamente que  un mayor tamaño ofrece un mayor margen de maniobra a los países. Las naciones con economías más grandes han desarrollado planes de estímulo más ambiciosos. Por el contrario, el estímulo agregado de los diez mercados emergentes del G-20 está cinco puntos porcentuales por debajo del de sus contrapartes de economías avanzadas. Desafortunadamente, esto significa que la respuesta contracíclica será menor en los lugares más afectados por el shock.

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Los bancos centrales también han intentado estimular la fallida economía mundial. Aquellos bancos que aún no tenían sus manos atadas por decisiones anteriores de mantener las tasas de interés fijadas en mínimos históricos (como lo hicieron el Banco de Japón y el Banco Central Europeo), relajaron su control sobre el flujo de dinero. Entre las naciones que han relajado su política monetaria están Brasil, Chile, Colombia, Egipto, India, Indonesia, México, Pakistán, Sudáfrica y Turquía. Cabe destacar que en épocas anteriores de volatilidad, los funcionarios en esos países generalmente iban en la otra dirección, elevando las tasas de interés para evitar la depreciación del tipo de cambio y contener la inflación y la fuga de capitales. Parece que ahora el shock económico compartido igualó el campo de juego, disminuyendo las preocupaciones sobre la fuga de capitales que generalmente acompaña a la depreciación de la moneda y la caída de las tasas de interés.

Lo que quizás sea más importante es que muchos bancos centrales han podido evitar que algunas de las empresas, temporalmente sin liquidez, caigan en la insolvencia. Un banco central puede mirar más allá de la volatilidad del mercado y comprar activos que actualmente no son líquidos pero parecen ser solventes. Diversos banqueros centrales de países desarrollados y en vías de desarrollo, han asumido una amplia gama de garantías, incluida la deuda privada. El Banco de México se encuentra en el grupo de bancos centrales que  están intentando construir un puente sobre la falta de liquidez actual hacia la economía recuperada del futuro.

Sin duda, las acciones de los bancos centrales aparentemente han frenado el deterioro en el funcionamiento del mercado con recortes de tasas, inyecciones masivas de liquidez y compras de activos. Sin embargo, el resultado neto de estas políticas probablemente esté lejos de ser suficiente para compensar un shock de oferta y demanda tan grande como el que está viviendo el mundo en este momento. Las tasas de interés a largo plazo en los países desarrollados ya eran bastante bajas antes de que se produjera la pandemia, y a pesar de todos los dólares estadounidenses que la Reserva Federal canalizó al exterior, el valor relativo del dólar subió en lugar de bajar. Por sí mismas, estas medidas de estímulo monetario no son suficientes para hacer que los hogares y las empresas gasten más, dadas las dificultades económicas y la incertidumbre actual. Como resultado, los banqueros centrales más importantes del mundo: Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón; Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo; y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, han estado instando a los gobiernos a implementar medidas de estímulo fiscal adicionales. Sus ruegos han sido atendidos, pero de forma incompleta, por lo que evidentemente ha habido una disminución masiva de la actividad económica mundial.

  1. La economía y sus descontentos

La sombra de esta crisis será larga y oscura, mucho más que en las crisis anteriores. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que la relación de déficit fiscal respecto al PIB en las economías avanzadas aumentará de 3.3% en 2019 a 16.6% este año, y en los mercados emergentes, pasará de 4.9% a 10.6% durante el mismo período. Muchos países en desarrollo están siguiendo el ejemplo de sus homólogos desarrollados para abrir el grifo fiscal; pero tanto en las economías avanzadas como en las que están en vías de desarrollo, muchos gobiernos carecen del espacio fiscal para hacerlo.

La globalización comenzó a revertirse con la llegada de la administración Trump en 2016. Con la pandemia, esta tendencia se ha exacerbado ya que los países buscan la autosuficiencia en la producción de diversos bienes considerados como estratégicos. Por su parte, muchas fronteras se han cerrado para tratar de impedir la propagación de la infección. Es evidente que la dependencia en los mercados de exportación arrastra a las economías nacionales hacia abajo cuando el volumen del comercio mundial disminuye. Esta situación, aunada al desplome de los precios de los principales productos básicos y las remesas, han golpeado fuerte a los países en vías de desarrollo. Por su parte, el sentimiento o confianza de la población también es importante para la economía y es difícil imaginar que las actitudes hacia los viajes al extranjero o la educación en el extranjero se vayan a recuperar rápidamente. En términos más generales, la confianza, un lubricante clave para las transacciones de mercado, escasea a nivel internacional.

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Otra razón más por la que la cooperación mundial puede flaquear es que los responsables de la formulación de políticas pueden confundir el rebote económico de corto plazo que se espera con una recuperación duradera. Frenar la caída de los ingresos y la producción será un logro fundamental. Cuanto más tiempo se tarde en salir del hoyo que esta pandemia ocasionó en la economía mundial, más tiempo algunas personas estarán sin trabajo innecesariamente y es más probable que las perspectivas de crecimiento a mediano y largo plazo se vean permanentemente afectadas.

Las consecuencias económicas son bastante directas. A medida que disminuyen los ingresos futuros, la carga de la deuda se vuelve más onerosa, tanto para individuos como gobiernos. Las consecuencias sociales son más difíciles de predecir. Una economía de mercado implica una negociación entre sus ciudadanos: los recursos se utilizarán de la manera más eficiente para hacer que el pastel económico sea lo más grande posible y que éste crezca al paso del tiempo. Mientras el pastel se expanda rápidamente, los perdedores pueden consolarse con el hecho de que el tamaño absoluto de su porción sigue creciendo. Pero ahora el pastel no crece, sino que se contrae, por lo que es difícil creer que la gente seguirá confiando en los mecanismos de mercado que se construyeron después de la Segunda Guerra Mundial. Una oleada de nacionalismo populista a menudo llega cuando la economía decae, por lo que es casi seguro que aumentará la desconfianza entre la comunidad mundial. Esto acelerará el declive del multilateralismo y puede crear un círculo vicioso al reducir aún más las perspectivas económicas futuras. Eso es precisamente lo que sucedió entre las dos guerras mundiales, cuando florecieron el nacionalismo y las políticas de empobrecimiento del vecino.

Evidentemente, no existe una solución única para todos estos problemas políticos y sociales. Pero un curso de acción prudente es evitar que las condiciones económicas que produjeron estas presiones empeoren. Los funcionarios deben seguir adelante con el estímulo fiscal y monetario. Y sobre todo, deben abstenerse de confundir un rebote con una recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto del COVID-19 en la gente y la economía de México

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía mundial sigue siendo muy alta, ya que la propagación del COVID-19 y el efecto de las medidas de contención siguen siendo muy difíciles de predecir. Esta crisis ha exacerbado la volatilidad de las tensiones comerciales y la menor cooperación internacional que fueron características de 2019. Los pronósticos más recientes por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea revisaron significativamente a la baja sus proyecciones para el crecimiento de 2020.

Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia muestran fuertes colapsos en el nivel de producción, los cuales son aún más pronunciados en el sector servicios y, en algunos casos, son de mayor magnitud comparado con la contracción económica que se vivió con la Gran Depresión de 1929 a 1932. Se estima que la producción cayó entre un 20% y 30% durante el cierre de la actividad económica en algunos países de la OCDE, mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la pérdida global de horas trabajadas entre el último trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020 suma 130 millones de empleos, pero lo peor es que se estima que se perdieron 305 millones de empleos a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2020.

El impacto de la pandemia, tanto en la salud como en la economía, ha sido muy desigual en diferentes poblaciones, a menudo reforzando patrones históricos de desigualdad y de ventaja de unas naciones sobre otras. Los datos sugieren que la crisis ha sido desproporcionadamente más severa para las mujeres, así como para los hogares de bajos y medianos ingresos.

En este contexto mundial es que el INEGI dio a conocer los resultados de diversas encuestas respecto de cómo ha afectado el COVID-19 en varios aspectos de la vida de los mexicanos. Una de ellas es la “Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en la Empresas (ECOVID-IE) 2020”.  El objetivo de la encuesta es generar indicadores cualitativos a partir de las opiniones de los dirigentes empresariales, que permitan conocer el impacto registrado en el país.

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Uno de los aspectos que se midieron fue el de los paros técnicos llevados a cabo por las empresas. La encuesta arrojó que se estima que, de 1.873 millones de empresas que existen en el país, 59.6% de éstas instrumentaron paros técnicos como medida de prevención, mientras que el restante 40.4% (757,581) no lo hicieron. Las microempresas fueron las que en su mayoría llevaron a cabo esta acción siendo el 93.4% de éstas las que los realizaron. Por su parte, se aprecia que el 46.7% de las empresas a nivel nacional llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales de 21 o más días, este total se obtiene del hecho de que el 41.4% de las empresas en sectores esenciales realizaron paros técnicos, mientras que el 50.5% de las no esenciales los realizaron. Analizando los datos por tamaño de empresa, 68.1% de las grandes empresas, 54.0% de las medianas y pequeñas empresas y 46.1% de las microempresas, implementaron paros técnicos o cierres temporales en periodos mayores de 21 días.

En cuanto a las afectaciones por la contingencia sanitaria (disminución de los ingresos, baja de demanda y/o escasez de insumos y/o productos), tenemos que el 93.2 % de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, mientras que solo el 6.8% de las empresas no reportó alguna de estas tres afectaciones.

Para los diferentes tamaños de empresa, la mayor afectación se registró en la disminución de los ingresos, promediando a nivel nacional 91.3% del total de empresas sufriendo una afectación en este sentido. Las 41.4% de las grandes empresas reportaron afectación, mientras que en las medianas y pequeñas empresas, así como en las microempresas, el 87.8% y 92.0% respectivamente sufrieron pérdida de ingresos.

La baja demanda también se reportó como una importante afectación, ya que obtuvo a nivel nacional un 72.6% de empresas afectadas. Las 35.9% de las grandes empresas, el 71.2% de las medianas y pequeñas; así como el 73.0% de las micro fueron las más afectadas en este rubro.

Otras afectaciones importantes que se observaron durante la contingencia son la reducción de personal y la reducción de remuneraciones y/o prestaciones. Hay que destacar que la mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, ya que la reducción de remuneraciones y/o prestaciones registró a nivel nacional apenas el 19.1%: las grandes empresas con 41.8%, las medianas y pequeñas con 20.6% y la micro 18.8%. En tanto, la reducción de personal a nivel nacional fue de 15.4%: en las grandes 22.3%, las medianas y pequeñas 18.6% y las micro 15.1 por ciento.

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En cuanto a los apoyos recibidos en atención a la contingencia sanitaria, la encuesta estimó que de 1.873 millones de empresas, solo 7.8% (146,782) obtuvo algún tipo de apoyo, mientras que el resto (92.2%) no recibió ayuda de ninguna índole. De los pocos que obtuvieron algún tipo de apoyo, la mayor parte de éstos provinieron de los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal.

Otra de las encuestas realizadas por el INEGI para conocer los efectos del COVID-19 fue la “Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML)”, la cual muestra los siguientes resultados en el mes de abril de 2020:

  1. La Población Económicamente Activa fue de 35 millones, cifra que representa una tasa de participación económica del 51.3% en el mes de abril de 2020. De dicha población, el 61.2% son hombres y el 38.8% mujeres.
  2. La ECOVID-ML reporta una Población No Económicamente Activa (PNEA) de 33.2 millones, cifra equivalente al 48.7% de la población de 18 y más años en el mes de abril de 2020. Del total de PNEA estimada por la ECOVID-ML, 19.6 millones eran personas no disponibles para trabajar (59%), pero 13.6 millones (41%) si estaban disponibles para trabajar.
  3. De los 13.6 millones de PNEA disponible para trabajar reportada por la ECOVID-ML en abril de 2020, 87.1% (11.9 millones) fueron personas ausentes de un trabajo o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por el COVID-19, mientras que 12.9% (1.7 millones) estuvieron ausentes o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por otras razones (falta de materia prima, clientes, vacaciones, etc.).
  4. Por su parte, de los 11.9 millones de PNEA disponible para trabajar que estuvo ausente de su trabajo o deseaba trabajar pero no buscó trabajo por el COVID-19; el 65.7% (7.8 millones) estuvieron ausentes de un trabajo por el COVID-19 y 34.3% (4.1 millones) deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por la pandemia.
  5. En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó una población ocupada de 32.9 millones de personas, que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años. Por sexo, las mujeres ocupadas son 12.4 millones y los hombres 20.5 millones; lo que significa una tasa de ocupación de 33.4% y 66.1%, respectivamente.
  6. De los 32.9 millones de personas ocupadas, 7.2 millones son ausentes temporales con vínculo laboral o que fueron suspendidas durante la contingencia sanitaria, cifra que representa el 21.8% del total de ocupados. Asimismo, cabe destacar que en el 92.9% de los casos la ausencia o suspensión laboral, la razón principal fue la pandemia originada por el COVID-19 y en 7.1% debido a otras razones.
  7. La ECOVID-ML, reportó que derivado de las medidas de distanciamiento social para contener la pandemia del COVID-19, el 23.5% de los ocupados en abril tuvo que trabajar desde su casa, 42.3% disminuyó su jornada de trabajo durante la contingencia sanitaria; mientras que 46.1% redujo los ingresos derivados de su trabajo, 5% recibió algún apoyo gubernamental y 89.8% no recibió ningún tipo de apoyo.fd5f1cc2dec12a4ef72649af56d00d19
  8. La ECOVID-ML también registró en abril de 2020 un total de 6.1 millones de trabajadores subordinados y remunerados que fueron suspendidos de su trabajo durante la contingencia sanitaria, cifra equivalente a 25.1% del total.
  9. Durante la suspensión laboral, 37.1% de los hombres recibió completo su sueldo o salario contra 40.5% de las mujeres; asimismo, 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo o salario frente a 46.9% de las mujeres y, por último, 20.5% de los hombres y 12.6% de las mujeres, no recibieron ingresos por su trabajo.
  10. Los trabajadores independientes suman un total de 8.4 millones y representan 25.5% de la población ocupada. En abril de 2020 de acuerdo con la ECOVID-ML, 41.2% enfrentaba problemas en su negocio por el COVID-19, 32.7% reportó falta de clientes y 6.1 otros problemas como deudas, aumentó de precios en las materias primas o mercancías, entre otros y el 19.9% no tenía problemas.
  11. La forma en que los trabajadores independientes han enfrentado los problemas que tienen en sus negocios son diversos: 12.2% implementó acciones para ofrecer sus productos en alguna plataforma tecnológica o una modalidad similar; porcentaje que en los hombres fue de 9.6% y en las mujeres de 17.1 por ciento. Otro segmento de negocios acudió a créditos, cambio de actividad o al despido de trabajadores, situaciones que representan 12.9%.
  12. Del total de ocupados, 7.7 millones trabajaron desde su casa (23.5%), cifra que equivale a 3.4 millones de hombres (44.1%) y 4.3 millones de mujeres (55.9%). Este segmento de la fuerza de trabajo, además de trabajar desde su casa, realizó otras actividades, representando en muchos de los casos no solo una doble actividad, sino una mayor carga de trabajo.
  13. En relación con la jornada de trabajo, 52.8% de los trabajadores que laboraron desde su casa disminuyó sus horas trabajadas, el 28.2% mantuvo su jornada y 16.9% la aumentó. En el caso de los ingresos, 38.8% de los trabajadores vio reducidos sus ingresos por parte del trabajo, mientras que 57.9% no tuvo cambio en sus ingresos. Asimismo, 8.9% de los trabajadores recibió algún apoyo gubernamental o familiar durante la contingencia sanitaria y el 91.3% no recibió apoyo.
  14. Por otra parte, también cabe mencionar que el 26.8% de las personas ocupadas que trabajaron desde su casa, en la semana pasada a la entrevista tomaron algún curso de capacitación para el trabajo principalmente bajo la modalidad virtual o a distancia.

El efecto del COVIUD-19 en las viviendas

En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó un total de 25.6 millones de viviendas con residentes de 18 y más años de edad y en el 30.4% de ellas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia del COVID-19.

En relación con el impacto del COVID-19 en los ingresos de las viviendas, en 65.1% sus ingresos registraron alguna disminución y en 34.9%, se mantuvieron sin cambios.

En 65.1% de las viviendas que tuvieron un descenso en sus ingresos debido a la contingencia sanitaria, 37.4% tuvo que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros para afrontar la contingencia sanitaria; mientras que, 62.6% no tuvo que recurrir a la enajenación de sus bienes para solventar la reducción de sus ingresos.

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Con estos datos queda claro que el impacto del COVID-19 ha sido muy fuerte en las empresas, sobre todo las micro, y que millones de personas lo han resentido en su trabajo o ingreso, Hasta ahora no hemos visto mayores problemas sociales derivados del desempleo y pérdida de ingresos ocasionado por el cierre de actividad económica. Pero conforme pasa el tiempo y la situación económica de las empresas y los hogares no se resuelve, es de esperarse que los problemas sociales se incrementen. Lamentablemente veremos que el problema de delincuencia y desigualdad social aumentará, y el gobierno federal seguirá cruzado de brazos simplemente observando cómo se destruye capital de las empresas y se tiran a la basura 20 años de mejoras en materia de desarrollo social.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap,com

En Twitter: @alejandrogomezt

Debemos prepararnos para una larga recuperación económica

Desde este espacio he ido comentando la evolución de los diferentes indicadores económicos nacionales que dan cuenta del enorme daño que le ha causado a la economía el cierre de la actividad económica y las medidas de distanciamiento social. La semana que recién concluye se publicó uno de los datos más importantes: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) al mes de abril y este indicador es muy importante porque hace las veces de un Producto Interno Bruto (PIB) mensual. Es así que en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019 el IGAE cayó -19.9%, lo que constituyó su mayor caída de la historia para este indicador. La caída de -19.9% es producto de que las actividades primarias (agropecuario) aumentaron 1.8%, mientras que las secundarias cayeron -29.3% y las terciarias (comercio y servicios) retrocedieron -16.4%.

A su vez, la caída de -29.3% en la actividad industrial se debió a que la minería se contrajo -3.6%; electricidad, gas y agua -3.5%; la construcción se colapsó -38.0%, mientras que las industrias manufactureras cayeron -35.3%. En cuanto a las actividades terciarias, sólo quisiera destacar que el comercio al por mayor cayó -19.6%, mientras que el comercio al por menor se contrajo -32.7%. Estas cifras se leen con facilidad, pero denotan una caída brutal en la actividad económica como la que se observa cuando un país está en guerra.

IGAE 2020

En México el problema económico se ha exacerbado por la falta de apoyos gubernamentales y por la ausencia de una banca de desarrollo con una clara intención de apoyar a las empresas para que salven los empleos y cuenten con los recursos para retomar la actividad productiva, en un contexto en el que las cuentas por cobrar a los clientes no disminuyen.

En esta entrega quiero presentar un resumen de lo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reciente actualización de perspectivas económicas mundiales, así como un interesante artículo de Michael Snyder respecto de otras complicaciones que están surgiendo en diversas partes del mundo y que deben movernos a prepararnos para enfrentar un complicado segundo semestre de 2020.

Fondo Monetario Internacional (FMI)

El escenario económico mundial, en lugar de mostrar una mejoría, da señales claras de deterioro. Muestra de ello es que el FMI publicó la actualización de sus Perspectivas para la Economía Global (WEO por sus siglas en inglés) correspondiente a junio de 2020 y en él señala que la previsión de caída en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial es de -4.9% en 2020, nivel 1.9 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. La expectativa de crecimiento del consumo privado se ha reducido para la mayoría de las economías, lo cual es resultado de una prolongada interrupción de la actividad económica en casi todas las naciones.  Las previsiones de un consumo privado más débil son, a su vez, resultado de la combinación de un gran choque adverso de la demanda agregada por el distanciamiento social y el cierre de la actividad económica, así como de un aumento en el ahorro precautorio. Además, se espera que el nivel de inversión productiva sea moderado en este entorno de alta incertidumbre. No obstante lo anterior, en algunos países, el apoyo a través de políticas públicas ha compensado parcialmente el deterioro de la demanda interna privada.

En el escenario base del FMI, se espera que la actividad económica mundial caiga sustancialmente en el segundo trimestre de 2020 y que se recupere posteriormente. Se prevé que en 2021 el crecimiento se reactive con una tasa de 5.4%, lo que implica 0.4 puntos porcentuales menos que el pronóstico de abril. Se prevé que el consumo se fortalezca gradualmente el próximo año y que la  inversión productiva aumente, pero que se mantenga moderada. Derivado de lo anterior, se espera que el PIB mundial para el año 2021 en su conjunto superare el nivel observado en 2019.

En estos pronósticos la incertidumbre sigue siendo generalizada ya que estos dependen de la profundidad de la contracción que observemos en el segundo trimestre de 2020 (para el cual aún no se dispone de datos completos), así como de la magnitud y la persistencia del choque adverso. Estos elementos, a su vez, dependen de varios factores inciertos, incluidos los siguientes:

  • La duración de la pandemia y los cierres de las economías.
  • El distanciamiento social voluntario, lo cual afecta el nivel de gasto de los hogares.
  • La capacidad de los trabajadores desempleados de encontrar un nuevo trabajo, posiblemente en otros sectores.
  • Los problemas derivados del cierre de empresas y desempleo, lo que puede dificultar que la actividad se recupere una vez que la pandemia desaparezca.
  • El costo para las empresas asociado a los cambios requeridos para fortalecer la seguridad en el lugar de trabajo, turnos de trabajo escalonados, mayor higiene y limpieza, ajustes respecto a la proximidad del personal en las líneas de producción, entre otros.
  • Reconfiguraciones en las cadenas globales de suministro, que afectan la productividad a medida que las empresas intentan mejorar su respuesta a las interrupciones en el suministro.

De acuerdo al FMI, el crecimiento económico en el grupo de países de economías avanzadas se proyecta de –8.0% en 2020, tasa 1.9 puntos porcentuales menos respecto de la presentada en el WEO de abril de 2020. El ajuste se debe al mayor impacto, respecto a lo previsto, en la actividad en la primera mitad del año. Hay datos que sugieren una recuperación más lenta en la segunda mitad del año, ya que es probable que continúe el miedo al contagio. Para el 2020, se prevén bajas profundas en Estados Unidos (–8.0%); Japón (–5.8%); Reino Unido (–10.2%); Alemania (–7.8%); Francia (–12.5%); Italia y España (–12.8%). En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de este grupo de países sea de apenas 4.8%, lo que implica que en 2021 el PIB del grupo aun estará 4% por debajo de su nivel de 2019.

En cuanto al crecimiento del grupo de países emergentes y en desarrollo, se pronostica que en 2020 habrá una caída de –3.0% en su PIB, tasa 2 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. El crecimiento del grupo de países en desarrollo de bajos ingresos se espera que sea de –1.0% en 2020, tasa 1.4 puntos porcentuales por debajo del pronóstico WEO de abril de 2020, aunque con diferencias sustanciales entre países individuales.

De esta manera, por primera vez se espera que todas las regiones del mundo experimentarán un crecimiento negativo en 2020. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre las diferentes economías, lo que es producto de: a. La evolución de la pandemia y la efectividad de las estrategias de contención; b. La variación en la estructura económica (por ejemplo, dependencia de sectores gravemente afectados, como el turismo y el petróleo); c. Dependencia de los flujos financieros externos, incluidas las remesas; y d. La tendencia de crecimiento previa a la crisis.

En China, donde inició la pandemia, se proyecta un crecimiento de 1.0% en 2020, respaldado por el fuerte estímulo gubernamental. Se prevé que la economía de la India se contraiga en un -4.5% luego de un período de cierre de actividad económica más largo y una recuperación más lenta de lo previsto. En América Latina, donde la mayoría de los países aún luchan por contener las infecciones, se proyecta que las dos economías más grandes, Brasil y México, se contraerán 9.1% y 10.5%, respectivamente en 2020. Se espera que en 2021 crezcan 3.6% y 3.3% respectivamente, por lo que queda claro que será muy lento el proceso de recuperar los niveles de actividad de 2019.

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En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo sea de 5.9%, lo cual se debe, en gran medida, al pronóstico de rebote para China de 8.2%. Se espera que la tasa de crecimiento para el grupo de países emergentes, excluyendo a China, sea –5.0% en 2020 y 4.7% en 2021, dejando el PIB de 2021 para este subconjunto de mercados ligeramente por debajo de su nivel de 2019.

Como consecuencia de todo lo anterior, el comercio mundial sufrirá una profunda contracción este año de –11.9%, lo que refleja una demanda considerablemente más débil de bienes y servicios, incluido el turismo. En consonancia con la recuperación gradual de la demanda interna el próximo año, se espera que el crecimiento del comercio aumente en apenas 8.0 por ciento.

¿Por qué todos debemos prepararnos para la segunda mitad de 2020?

Es así que hemos prácticamente concluido la primera mitad del año 2020 y desafortunadamente, el escenario para la segunda mitad del año es bastante complicado. En un artículo de Michael Snyder, publicado por TheMostImportantNews.com y titulado “Por qué cada persona en los Estados Unidos necesita estar preparada en la segunda mitad de 2020”, se pinta un negro panorama.

Snyder señala que en la segunda mitad de 2020 Estados Unidos habrá de seguir enfrentando grandes problemas económicos y nos recuerda que en lo que va del año, más de 47 millones de estadounidenses han presentado nuevos solicitudes de apoyo para el desempleo. Además, más de 100 mil empresas han cerrado permanentemente sus puertas, por lo que se espera que el PIB de nuestro vecino del norte caerá en un 46.6% anualizado durante el segundo trimestre. Esas son cifras absolutamente desastrosas, pero hasta ahora, los billones de dólares en gastos gubernamentales de emergencia han ayudado a mitigar un poco el  dolor.

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Sin embargo, estas medidas de emergencia solo tenían la intención de ayudar a los estadounidenses a sobrellevar unos pocos meses, y ahora está quedando claro que esta nueva depresión económica estará presente durante mucho tiempo.

Por supuesto que el deterioro de las condiciones económicas generará aún más problemas sociales. En las últimas semanas hemos visto disturbios, saqueos, incendios provocados y violencia en ciudad tras ciudad, y podemos anticipar que habrá mayores complicaciones sociales en el horizonte. De hecho, producto de la pandemia del Covid-19, los cierres de la actividad económica y los desmanes sociales, muchas personas han comenzado a mudarse a vivir en pueblos pequeños y áreas rurales, donde los precios de las propiedades han comenzado a aumentar.

Aunado a todo lo anterior, la escasez de alimentos está comenzando a ocurrir en diversas partes del mundo. El jefe de la ONU advirtió el jueves, a la mayor congregación de líderes mundiales desde que comenzó la pandemia de coronavirus,  que éste causará “devastación y sufrimiento inimaginables en todo el mundo”, con niveles históricos de hambre y hambruna y que habrá 1.6 miles de millones de personas que serán incapaces de ganarse la vida a menos de que se tomen medidas ahora.

Por su parte, enjambres gigantes de langostas del tamaño de ciudades enteras están devorando cultivos en África, Oriente Medio y Asia; la peste porcina africana ya ha matado a aproximadamente un cuarto de todos los cerdos en todo el mundo; y el cambio climático esta causando estragos en la producción de cultivos en todo el planeta. Y ahora, para complicar las cosas aún más, el Covid-19 ha interrumpido de manera importante los sistemas de distribución de alimentos en todo el mundo. Nunca hemos visto tantas amenazas graves para la producción mundial de alimentos simultáneamente.

Mientras tanto, una guerra importante podría estallar en el Medio Oriente en cualquier momento. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que comenzará el proceso de anexión de porciones de Judea y Samaria en julio, y los vecinos árabes de Israel han prometido una respuesta muy contundente si eso realmente sucede. La región ha estado constantemente en el umbral de una guerra durante años, y esto podría ser el desencadenante que finalmente provoque que suceda.

Es un panorama complicado, pero incluso teniendo en cuenta todo lo que acabo de compartir con ustedes, no hay otro momento en la historia humana en el que hubiera preferido estar vivo que en este momento. Sin embargo, va a ser extremadamente difícil prosperar durante los eventos históricos que se avecinan si no nos preparamos para lo que viene.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El mayor error: haber cerrado la economía

En México estamos próximos a regresar poco a poco a la actividad productiva, a partir del 1 de junio, pero un profundo daño se ha ocasionado a la economía de las personas y las empresas, y lo que es peor es que pese a los enormes sacrificios, el Coronavirus aquí sigue. Desde el punto de vista de salud estos dos meses de encierro sólo retrasaron la propagación del virus, pero la enfermedad no ha sido vencida, y al contrario, la probabilidad de enfermarse es mucho mayor ahora que cuando se acordó cerrar toda actividad económica que no sea considerada “esencial”. Todos sabemos que la enfermedad no está domada y que ni siquiera estamos cerca de llegar a la meseta de la curva de contagios.

¿Pero porque nos encerraron? Desde el punto de vista de varios analistas, las ideas que funcionan se hacen virales y en este sentido, parece que el mundo quiso copiar el caso de la ciudad de Wuhan, en donde el encierro resultó exitoso para frenar la enfermedad en China. Las decisiones de cerrar la economía fueron adoptadas en países europeos y luego en Estados Unidos. México no fue la excepción y nos acabaron mandando a casi todos a nuestras casas, sin importar la circunstancia particular en cuanto a número de casos que había en cada región del país.

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La Ciudad China de Wuhan, el modelo seguido de confinamiento. 

La evidencia muestra que estos dos meses de encierro no han frenado la epidemia en México, pero si han traído terribles consecuencias para nuestra economía. De acuerdo con el Banco de México, en un escenario económico tipo U profunda, este año el Producto Interno Bruto (PIB) caerá -8.3% y en el 2021 retrocederá otro -0.5%. El hablar de una caída del PIB de esta magnitud no hace mucho sentido, hasta que le ponemos número al impacto en el empleo, y de acuerdo con el propio banco central, se espera que este año se pierdan entre 800 mil y 1.4 millones de empleos registrados en el IMSS y para el 2021 se espera que se recuperen un máximo de 400 mil o que se pierdan otros 200 mil. Sea como sea, el cierre de la actividad económica en México ocasionará un retroceso de la actividad económica de varios años, ya que en el mejor de los casos, será en el 2022 o 2023 cuando recuperemos los niveles de actividad económica observados en 2019. Además de que hay estimaciones por parte del Dr. José Luis de la Cruz, Presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN en el sentido de que si el PIB cae por encima de -6.0% en 2020 en el corto plazo la pobreza aumentará entre 3.0 y 3.5 millones de personas, mientras que en el mediano plazo, dicho aumento sería de 5 millones de personas.

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Estas duras cifras parecen no importarles a muchos y desafortunadamente los argumentos respecto de la utilidad del cierre de la economía se han convertido en una simple decisión binaria y simplista: salud versus economía. Si te colocas a la izquierda, valoras la salud sobre el dinero, y por lo tanto apoyas el cierre de la economía, lo cual ha demostrado ser un terrible error.

El falso debate de “salud versus economía” ignora lo desastroso que ha sido el cierre de la actividad económica para las micro, pequeñas y medianas empresas, para las personas que en ellas trabajan, así como para las clases medias en México. A pesar de la retórica sobre un dizque “sacrificio compartido”, la capacidad de autoaislamiento está ampliamente correlacionado con los ingresos que mantuvo cada familia, así como con los ahorros que mantenía. Esta pandemia muestra una radiografía que expone las desigualdades de nuestra sociedad. Vemos las redes sociales saturadas de mensajes de “gente acomodada” o que le mantuvieron su pago haciendo trabajo en casa, criticando que haya personas en las calles, mercados o tianguis, cuando resulta imposible que estas personas se guarden cuando viven al día o no tienen el dinero para ir a comprar su despensa al Walmart.

El caso en contra del cierre de la economía

Lyman Stone, un investigador del American Enterprise Institute, vive en Hong Kong y se pregunta si la mayor parte del mundo recurrió a sacar un gran mazo para derrotar a COVID-19 cuando unos pocos golpes de martillo, bien colocados, habrían hecho el trabajo y evitarían mucho del daño colateral. De acuerdo con Stone, el cierre de la economía no agrega mucho después de haber tomado otras medidas de distanciamiento social, y para ello tenemos el caso de Hong Kong, donde las escuelas han cerrado, muchos hacen trabajo en casa, pero los restaurantes y centros comerciales siguen en operación y repletos de gente.

En México se cerró buena parte de la actividad económica y tenemos 87,512 contagios y 9,779 muertes de Covid-19, mientras que en Hong Kong, con una población  de 7.5 millones de personas, registra apenas 4 muertes. ¿A qué se debe esto? Pues a que Hong Kong registró aproximadamente dos quintas partes de las muertes de SARS en 2003, por lo que la gente usa cubrebocas al tener el menor signo de resfriado o enfermedad, además de tomar estrictas medidas de distanciamiento social cuando se informa de algún nuevo brote epidemiológico. Un estudio publicado el 17 de abril en la revista médica The Lancet encuestó a las personas sobre cómo se estaban adaptando al brote de COVID-19 y descubrió que el 85% evitaba los lugares públicos de forma voluntaria y casi el 99% llevaba cubrebocas en el exterior.

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El Subsecretario López Gatell, apenas rectificó su postura respecto del uso del cubrebocas.

“Al implementar rápidamente medidas de salud pública, Hong Kong ha demostrado que la transmisión de COVID-19 puede ser efectivamente contenida, sin recurrir al cierre completo de la actividad económica, altamente disruptivo adoptado por China, los Estados Unidos y los países de Europa occidental”, dijo Benjamin Cowling, profesor del Universidad de Hong Kong.

En este sentido, el empresario veterano irlandés, de 83 años de edad, Michael Smurfit, se ha sumado a las voces que critican la decisión de los gobiernos de casi todo el mundo de haber cerrado sus economías en respuesta a la pandemia de COVID-19. En una entrevista con la publicación Inside Business, el señor Smurfit dijo: “Mi propio punto de vista es que los historiadores verán esta etapa de cierre económico como un error muy grave. Debería haber habido un bloqueo parcial para las personas mayores y las personas con síntomas subyacentes, entre otras medidas. Pero el haber cerrado la economía de poblaciones enteras…..nunca antes había sucedido. Destruye la economía, destruye empleos y los efectos negativos de esto durarán por muchos años.”

Y agregó: “No hemos visto el final de esto de ninguna manera: los resultados del bloqueo, el haber mantenido en tierra a los aviones y cruceros y todo lo demás. Va a ser un momento muy difícil por delante, me temo…Muchas personas dependen de su pago semanal o mensual. Si les quitas eso durante unos meses, esto tendrá un enorme efecto en la economía. Es un efecto horrendo. Cuanto más rápido lleguemos a abrir la economía, será mejor desde mi punto de vista”.

¿Cómo se reactivará la economía?

Como señalé al inicio, varios estados de México regresan a la actividad económica a partir del 1 de junio a través de mecanismos propios en función de un “semáforo estatal”. Ahora resulta claro que así es como se debió haber restringido la actividad económica cuando este problema apenas comenzaba: a través de un semáforo por entidad federativa, que fuera limitando ciertas actividades productivas, pero no de la manera que se hizo en la que mandaron a todos los colaboradores de las empresas no esenciales a su casa, independientemente de que estuvieran en una ciudad con pocos o muchos contagiados de COVID-19.

El regreso a la actividad será paulatino y los consumidores están asustados por todas las historias de terror que se presentaban en los medios de comunicación y en redes sociales todos los días, por lo que esto llevará mucho tiempo en comenzar a componerse. Las historias de gente joven que moría por COVID-19 fueron ampliamente divulgadas y viralizadas para que nadie se confiara y se mantuvieran en casa, no obstante, el porcentaje de gente joven que ha muerto por COVID-19 es muy baja. En Corea del Sur, China, Italia y España el porcentaje de personas de 40 a 49 años que contraen la enfermedad y mueren de ésta es de 0.4% y para los grupos de edad más jóvenes el porcentaje es aún más bajo (https://ourworldindata.org/mortality-risk-covid#case-fatality-rate-of-covid-19-by-age).

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El remediar el daño económico causado por los políticos de todo el mundo que decidieron cerrar la economía será el reto más importante que habremos de enfrentar. En el caso de México vemos que transformamos nuestro problema económico de tener una economía que no crecía por limitaciones de la demanda agregada a una que ya no crece por limitaciones de oferta agregada, lo que entonces implica un doble problema.

Como ya lo dije, la enfermedad sigue presente (ahora más que antes) y es bastante difícil predecir con precisión cómo se desarrollará el escenario futuro, tanto a nivel nacional como internacional. Esto se debe al hecho de que nadie está seguro de cuándo se encontrará una cura, ya sea en forma de terapia o vacuna, o si la población desarrollará inmunidad colectiva. Investigadores de diferentes partes del mundo han proporcionado diferentes estimaciones de la línea de tiempo para llegar al final de la crisis y éstas se extienden por hasta dos años. Incluso si se encuentra una cura en el futuro, algunas de las economías, para entonces, se parecerían más a naciones devastadas por la guerra, dado que los  esfuerzos de “reconstrucción” a través de estímulos a la demanda o la oferta pueden operar muy lentamente.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, el restablecimiento de la “nueva normalidad” requerirá recuperar la confianza del consumidor y la eliminación de la incertidumbre de sus flujos de ingresos. A este respecto, en la semana que recién concluye se informó que en México, en abril el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC-ETCO) registró un balance de apenas 32.2 puntos, mismo que señala una percepción desfavorable de los consumidores. Este nivel al compararlo con el dato procedente de la Encuesta Nacional de Confianza del Consumidor tradicional para el mes de marzo (42.1), resulta 9.9 puntos más bajo. Si se compara con el dato relativo al mismo mes de abril, pero de 2019 (45.5), el ICC-ETCO 2020 es 13.3 puntos menor.

Por el lado de la oferta, los productores enfrentan problemas simultáneos al asegurarse de que sus trabajadores lleguen sanos al centro de trabajo y además haya un aseguramiento de insumos para producir, además de lidiar con la falta de confianza del consumidor. Sumado a esto, en un contexto de no tener ingresos o que estos sean muy limitados, cerca del 95% de los negocios enfrentan problemas por tener que hacer frente a pagos fijos (nómina, servicios, cuotas, renta, entre otros).

Finalmente, a medida que el cierre de la actividad económica se relaja gradualmente, la propagación del virus seguramente va a aumentar, lo que podría traer nuevos cierres, interrupciones e incertidumbre a la economía. Como resultado, incluso la estructura de la economía en términos de participación de cada sector económico en la producción de varios sectores puede cambiar.

A manera de conclusión, sólo queda señalar que el profundo daño económico está hecho y depende de todos nosotros que no se extienda más, para lo que se requiere actuar con responsabilidad. Por responsabilidad me refiero a que se cuente con las medidas de salud en los centros de trabajo, que se mantenga el uso de cubrebocas y sana distancia, que compremos productos hechos en México, que nos alimentemos bien y nos expongamos a los rayos del sol 15 minutos al día, que los dueños de las grandes cadenas comerciales le paguen a los fabricantes por la mercancía que ya les entregaron, que los importadores no traigan productos subvaluados, entre muchas cosas más. Se va a requerir de un gran esfuerzo conjunto y como sociedad podremos organizarnos para resucitar nuestra economía.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se colapsa el empleo y la industria nacional, ¿de quién es la culpa?

Conforme pasan los días, comienzan a surgir más indicadores que dan cuenta del enorme costo económico que han tenido las decisiones gubernamentales de cerrar la mayor parte de la actividad económica en México. Se ha dado a conocer un “Plan de Regreso a la Nueva Normalidad” en el que a partir del 1 de junio, y en función de un semáforo actualizable, podrá darse una apertura parcial o total de diferentes actividades en los municipios y alcaldías de México que presentan casos de COVID-19. Sin embargo, sabemos que el Coronavirus llegó para quedarse, por lo que desde mi punto de vista no hace mayor diferencia hacer la reapertura con este sistema de semáforo el 18 de mayo o el 1 de junio para todo el país, ya que de todas maneras nos tenemos que cuidar implementando fuertes medidas de salubridad en los centros de trabajo y las personas vulnerables deben quedarse en casa. Para mi, el haber retrasado hasta el 1 de junio la autorización formal a regresar a trabajar en la mayoría de las industrias, sólo se traducirá en mayor dolor y desesperación para millones de personas que están en condiciones de hacerlo.  A continuación hago mención de la evolución reciente de la actividad industrial y del empleo formal:

Actividad industrial

El pasado 12 de mayo el INEGI dio a conocer las cifras del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) al mes de marzo, por lo que ya tenemos claro cuál fue la evolución de la industria nacional durante el primer trimestre del año. Vemos que con cifras originales, en el comparativo de dicho trimestre respecto del primer trimestre de 2019, el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) muestra una caída de -2.9%, la cual es la mayor caída anualizada en este indicador desde el primer trimestre de 2013. Cabe señalar que la disminución de -2.9% fue producto de una caída anualizada de -1.6% en enero, -2.0% en febrero y -5.0% en marzo. Si bien la industria ya andaba mal desde el año pasado, cuando ésta cayó -0.2%, los datos de la evolución de ésta en el primer trimestre de 2020 dan cuenta de lo rápido que se terminó de descarrilar esta actividad al arranque de este año.

Esta evolución muestra la rapidez con la que se está dando el colapso económico en México. El hablar de una caída anualizada de la actividad industrial del -5.0% en marzo, cuando aun no se decretaba el cierre de la actividad económica no esencial en México (pero si en varias regiones de Estados Unidos), no es más que una advertencia del duro golpe que la economía sufrió en abril y ha sufrido en mayo. La expectativa es que la producción industrial se deteriorará más en los próximos meses y podríamos ver caídas de hasta un 40% en la actividad industrial en el segundo trimestre de este año.

Ahora, entrando en el detalle de las causas de la caída anualizada de -2.9% en la actividad industrial en el primer trimestre de 2020, tenemos que ésta se debe a que si bien la minería creció 4.2%; y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.3%; vemos por otra parte que la construcción se colapsó -8.2%; mientras que las industrias manufactureras se contrajeron también -2.9%.

Profundizando en el desempeño del sector construcción, tenemos que en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, el volumen físico de la de construcción en edificación retrocedió -6.3%, mientras que el de la construcción de obras de ingeniería civil cayó -17.4%, y el de los trabajos especializados para la construcción bajó -7.5%.

Ahora, en cuanto la evolución de la actividad manufacturera, la cual disminuyó -2.9% en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, tenemos que esto fue producto de la siguiente evolución de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se muestra la tasa de variación porcentual y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.8%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (2.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (0.4%); Industria química (0.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (0.2%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-0.8%); Industria del papel (-1.5%); Impresión e industrias conexas (-2.2%); Otras industrias manufactureras (-2.4%); Industrias metálicas básicas (-3.2%); Industria del plástico y del hule (-3.5%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.1%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-4.7%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-5.3%); Fabricación de productos metálicos (-5.3%); Industria de la madera (-6.5%); Fabricación de prendas de vestir (-7.3%); Fabricación de equipo de transporte (-8.1%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-10.2%); Fabricación de maquinaria y equipo (-10.6%); y Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-13.9%). Como puede apreciarse, de 21 ramas de actividad, sólo 5 muestran incrementos en el arranque del año.

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Empleo formal

A la par de los datos respecto de la evolución de la producción industrial, en la semana que concluye, se dio a conocer que durante abril de 2020 el empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tuvo una contracción mensual de 555.247 miles de puestos de trabajo, lo que implica una disminución de -2.7%. Al comparar las cifras de abril de 2020 con los del mismo mes de 2019 vemos una disminución de 451.231 miles de personas, equivalente a una tasa anual de -2.2%. Como ya se señaló, esta caída se explica principalmente por el confinamiento casi generalizado, decretado por las autoridades derivado de la emergencia sanitaria. Los números se dicen fácil, pero estamos hablando de más de medio millón de personas que en un mes perdieron su fuente de sustento económico, con todas las implicaciones sociales que esto conlleva.

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Por sectores, las mayores caídas anuales en el empleo registrado en el IMSS se observaron en construcción (-15.0%), industrias extractivas (-5.5%), y servicios para empresas (-4.2%). Por su parte, las entidades con las mayores disminuciones anuales en el empleo fueron Quintana Roo (-18.1%), Baja California Sur (-10.8%) y Guerrero (-6.3%).

Llama la atención que en lo que respecta a las remuneraciones, al 30 de abril el salario base de cotización de trabajadores asegurados al IMSS alcanzó un monto de 403.60 pesos, lo cual representa un incremento anual nominal del 8.0%, que es el mayor observado para un mes de abril en 10 años. Esto último sugiere que la mayor parte de los empleos que se perdieron fueron precisamente los de las personas de menores ingresos en las empresas. Esto es lamentable, perro tiene cierta lógica, ya que si asumimos que a mayor productividad de un trabajador, mayor será su remuneración, es razonable asumir que las empresas trataron de quedarse con aquellos colaboradores más productivos y despidieron a aquellos que son relativamente más sencillos de reemplazar cuando se reanuden actividades productivas.

¿De quién es culpa esta deblacle?

Ahora, vale la pena preguntarse de quien es la culpa de este colapso económico. Muchos dirán que es culpa del coronavirus, pero la realidad es que no es así, a nivel mundial fue culpa de las erróneas políticas públicas implementadas para “hacer frente a la pandemia”.  El haber aplicado una receta generalizada, cerrando la mayor parte de las actividades productivas, sin tener en consideración la circunstancia sanitaria de cada localidad fue un enorme error.

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En un artículo de Mac Slavo publicado en SHTFplan.com y titulado “No fue el virus lo que estropeó la economía, fue la gente que obedeció”, se plantea una opinión controversial, pero que vale la pena tomar en cuenta (Hilo en Twitter, por parte de @Pernila, que elabora con mucho mayor detalle sobre el tema).Dice que la mayoría de las atrocidades en la historia humana han sido cometidas por individuos y funcionarios gubernamentales que estaban “simplemente siguiendo órdenes” o “simplemente obedeciendo la ley”. Queda claro que el coronavirus no dio ninguna orden. Fueron las personas que obedecieron las órdenes de los tiranos las que colapsaron la economía y arruinaron los niveles de vida de millones de personas.

Agrega que la mayoría de los seres humanos todavía piensan como si fueran esclavos. En lugar de cuestionar a la autoridad, hacer preguntas inteligentes o usar sus habilidades de pensamiento crítico para preguntarse si algo está bien antes de hacerlo, simplemente obedecen a la “autoridad” percibida. La verdad es que este bloqueo de la actividad económica es culpa de todos los que ordenaron y cumplieron el “quédate en casa”.

Los principales medios de comunicación siguen culpando de la devastación económica al coronavirus, pero no fue culpa de un virus. Los principales medios de comunicación todavía están tratando desesperadamente de mantener la narrativa y culpar al “enemigo invisible” por el costo real en las miles de vidas humanas que la reacción poco planeada de los gobiernos ya ha causado. Para Mac Slavo esto no es más que propaganda, y los medios de comunicación no quieren que culpes a quien debes culpar, por lo que se esconden detrás de los titulares de engaño que te mantendrán temeroso del COVID-19 el mayor tiempo posible.

Terminaría reiterando lo que señalé en mi editorial de hace dos semanas y son las ideas del Dr. Shiva Ayyadurai de los Estados Unidos. Es un error mantener las recetas de contención de la enfermedad que se han seguido hasta ahora porque datan de la década de los 50s; no se debe aplicar el mismo remedio para todos (one size fits all); y no hay necesidad de apagar a todo un país con un confinamiento obligatorio para todos. Yo si creo que el coronavirus existe y mata gente, si es muy contagioso, si nos tenemos que cuidar (sobre todo los vulnerables), si tenemos que tomar vitaminas y el sol; pero el estar encerrados no es la receta que nos hará triunfar respecto a este mal, el cual ha sido utilizado por la mayoría de los gobiernos del mundo, incluido el mexicano, para imponer una agenda que obedece a otros intereses. En el caso de nuestro país siempre recordaremos la frase “nos vino como anillo al dedo”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La economía mexicana llegó muy débil a la lucha contra el COVID-19

Hay consenso entre los analistas económicos de que la economía de México sufrirá un duro golpe en 2020 y que transitaremos por la peor crisis económica desde el periodo de 1929 a 1932, años en los que nuestro Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo -20.55% y por lo tanto es considerada la peor crisis de toda nuestra historia.  Lo que ahora vivimos es muy grave y muestra de ello es que entre las proyecciones dadas a conocer en los últimos siete días respecto del crecimiento del PIB, tenemos a la Encuesta Citibanamex que anticipa una caída de -6.70%, la del propio Grupo Financiero Citibanamex que estima una contracción de -9.0%, la CEPAL que pronostica una caída de -6.50% o la del Grupo Financiero BBVA que prevé una caída de entre -6.0% y -12.0 por ciento.

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Cabe señalar que este escenario catastrófico que ahora vivimos para la economía nacional, no es totalmente atribuible al COVID-19. Sucede que la economía nacional ya venía mostrando una recesión desde finales de 2019 y principios de este año. En pasadas entregas hemos señalado que la mayoría de las empresas llegaron débiles al 2020 ya que el año pasado el PIB cayó durante tres trimestres consecutivos y cerró con un -0.1% anualizado. Ahora, con los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirmamos lo mal que estaba la economía nacional desde antes de que se publicara el ACUERDO por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2, el 31 de marzo de 2020. A continuación se muestra la evolución de diversos indicadores recientemente publicados y que muestran la debilidad económica que la economía nacional mostraba justo antes de que nos tomaran por sorpresa la crisis del COVID-19 y sus consecuencias:

Inversión Fija Bruta

Uno de las variables más golpeadas en el último año ha sido la inversión productiva. En el comparativo de enero de 2020 respecto del mismo mes de 2019, la Inversión Fija Bruta cayó -8.8% en términos reales. A su interior, los gastos en Maquinaria y equipo total disminuyeron -11.2% y en Construcción descendieron -7.1%, con series originales. Con el dato de enero de 2020 la Inversión Fija Bruta liga 12 meses consecutivos con caídas anualizadas, los gastos en Maquinaria y equipo total acumulan también 12 meses consecutivos con caídas, mientras que los gastos en Construcción ligan once meses consecutivos cayendo.

Actividad industrial

Lo que sucede con la actividad industrial es una verdadera desgracia para el país. Con cifras originales vemos que en su comparación anual, el índice de volumen físico de la Actividad Industrial retrocedió -1.9% en el comparativo de febrero de 2020 respecto del mismo mes de 2019. Por sectores de actividad económica, la Construcción se redujo -9.1% y las Industrias manufactureras -1.0%; en tanto que la Minería se incrementó 5.5% y la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 1.6 por ciento. Con los datos de febrero de este año vemos que el Total de la actividad industrial acumula 16 meses consecutivos con caídas anualizadas, mientras que la Construcción lleva 13 y las Industrias manufactureras registra 5 meses con caídas.

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Empresas comerciales

El sector comercio fue de los pocos que sostuvo la actividad económica en 2019, pero eso ya cambió. Tenemos que en cuanto a las empresas comerciales, el INEGI informó que en el comparativo de febrero de 2020 respecto del mismo mes de 2019, los datos desestacionalizados del comercio al por mayor indican que los ingresos reales (ventas) por suministro de bienes y servicios mostraron una caída nominal de ‑1.7%, mientras que las remuneraciones medias reales pagadas por persona ocupada cayeron ‑3.2%; aunque el personal ocupado total creció 1.3%. Por su parte, en las empresas comerciales al por menor los ingresos reales (ventas) se redujeron ‑0.2% en términos nominales, mientras que las remuneraciones medias reales observaron un alza de 2% y el personal ocupado total se acrecentó 1.2 por ciento.

Si analizamos las cifras originales, vemos que los ingresos totales por suministro de bienes y servicios del comercio al por mayor acumulan dos meses consecutivos de caídas.

Empresas constructoras

El INEGI informó que en su comparación anual, el valor real de la producción de las empresas constructoras mostró una reducción de ‑15.6%, las horas trabajadas totales retrocedieron ‑10.6% y el personal ocupado total fue menor en ‑10%. No obstante lo anterior, las remuneraciones medias reales por persona ocupada se incrementaron 4.9% durante febrero de 2020 con relación al mismo mes de un año antes.

Es muy preocupante que, con series originales, los Ingresos totales por suministro de bienes y servicios de las empresas constructoras acumulan 14 meses consecutivos con caídas en términos reales, y en los últimos 12 meses dicha caída ha sido de doble dígito.

Sector servicios

El INEGI informó que a tasa anual, el índice agregado de los Ingresos Totales reales por Suministro de Bienes y Servicios registró una reducción de ‑1.3%, el de los Gastos Totales por Consumo de Bienes y Servicios cayó ‑4.7% y el índice del Personal Ocupado Total lo hizo en ‑0.1%, mientras que el de las Remuneraciones Totales se incrementó 3.9% en el comparativo del segundo mes del presente año respecto del mismo mes de 2019.

Sector manufacturero

El INEGI informó que con base en los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), en el periodo de febrero de 2019 al mismo mes de 2020, el personal ocupado total registró una caída de ‑2.1% y las horas trabajadas descendieron ‑2.4%, mientras que las remuneraciones medias reales se incrementaron 2 por ciento.

Los datos del INEGI indican que en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto de los mismo meses de 2019, el valor de la producción aumentó 1.03% en términos nominales, tasa por debajo de la inflación del periodo, la cual ascendió a 3.47%, por lo que en el comparativo de los primeros dos meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 observamos una contracción  en el valor de la producción de casi -2.5 por ciento.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

Todo lo anterior se traduce a que en términos anuales, en el periodo de febrero de 2019 al mismo mes de 2020, el IGAE registró una reducción real de ‑1.6% en el mes de referencia. Por grandes grupos de actividades, tenemos que las actividades Primarias retrocedieron -8.3%, las Secundarias cayeron -3.5%, mientras que las Terciarias lo hicieron en -0.3 por ciento.

Ahora, con series originales tenemos que el IGAE Total acumula dos meses consecutivos con caídas anualizadas, después de que en 2019 promediara un desempeño de -0.14% para los 12 meses del año. Las Actividades secundarias acumulan 16 meses consecutivos con caídas; y dentro de éstas, destaca la Construcción con  16 meses consecutivos con caídas anualizadas, mientras que las Manufacturas llevan cinco meses consecutivos cayendo.

IGAE 2020

Es en esta circunstancia de debilidad económica que llegó el COVID-19 a terminar de descarrilar la economía nacional. A diferencia de otros países, como Estados Unidos que creció su PIB 2.3% en 2019, la mayoría de las empresas mexicanas llegaron a enfrentar esta crisis en una situación de caída en la producción y de las ventas. La recesión en México llegó desde 2019 por los errores de política económica del Gobierno Federal y ahora su inacción para salvar los empleos nos dirigen a la peor crisis económica que hayamos registrado en los últimos 90 años. Ahora con lo que se viene para la economía nacional, y en menor medida para la mundial, las autoridades tendrán el pretexto que necesitaban para justificar la debacle económica, pero que en el caso de México ya se venía dando desde 2019. Ahora ya tendrán los argumentos para justificar porque los mexicanos nos hicimos más pobres y porque ahora la iniciativa privada está más debilitada. El reto es sobrevivir y mantener las empresas y sus fuentes de trabajo, habremos de encontrar la manera.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La economía de México se sigue hundiendo

El coronavirus está destruyendo las economías de todo el mundo, pero el daño está resultando particularmente mayor en México, un país que ya estaba en una situación recesiva desde antes de que llegara el golpe de la pandemia, registrando una caída de su Producto Interno Bruto (PIB) de -0.1% y una contracción de -1.8% en su actividad industrial en 2019.

Múltiples analistas han manifestado su preocupación sobre la solidez fiscal de nuestro país. El 15 de abril, la agencia calificadora de deuda, Fitch Ratings, rebajó la deuda soberana del país al nivel de BBB-, el nivel más bajo dentro de la categoría de “grado de inversión”, apenas por encima de la categoría de bonos basura. La agencia de calificación citó como causas de esta baja al shock económico representado por la pandemia de coronavirus, que conducirá a una recesión severa en México en 2020, así como a una gobernanza relativamente débil y las intervenciones políticas ad hoc del gobierno. Por su parte, la calificadora Moody’s hizo lo propio el 17 de abril, y rebajó la calificación de México a Baa1, y citó entre las causas del ajuste a un menor potencial de crecimiento, el cambio de la administración en el modelo de negocios del sector energético, y las decisiones de política económica durante el último año que han menguado la confianza empresarial y las perspectivas de inversión.

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La recesión que sufrirá México este año será brutal y el impacto en el empleo y la recaudación fiscal serán muy duras, como veremos más adelante. Y es que ya han pasado casi tres semanas desde que el lunes 30 de marzo, el gobierno federal declaró que el país entró en una emergencia sanitaria por el brote del COVID-19 y, junto con ello, anunció el endurecimiento de las medidas de la Jornada Nacional de Sana Distancia, con el objetivo de combatir el “ascenso rápido” en la cantidad de casos. El Decreto Presidencial con la declaratoria de emergencia sanitaria conllevó la “suspensión inmediata de actividades no esenciales” y “en los sectores esenciales, no realizar reuniones de más de 50 personas”.

El resultado de esta declaración de emergencia es que buena parte de la actividad económica nacional se encuentra paralizada, y sólo hay unos cuantos sectores económicos calificados como “esenciales”, trabajando con cierta “normalidad”; mientras que otras actividades luchan por sobrevivir, laborando a puerta cerrada, casi en la clandestinidad, a una capacidad mínima respecto a su potencial, esperando que no llegue físicamente la autoridad federal a obligarlos a cerrar o les imponga una multa.

De acuerdo con la firma Deloitte Latinoamérica, el COVID-19 ha tenido un impacto en los mercados financieros a nivel global y prácticamente todos los empresarios están enfrentando retos mayúsculos asociados con los impactos económicos derivados de los esfuerzos a enfrentar la pandemia. Ejemplos de dichos retos incluyen a los siguientes: 1. Interrupciones en la producción; 2. Interrupciones en la cadena de suministro; 3. Falta de disponibilidad de personal; 4. Reducciones en ventas, ingresos o productividad; 5. Cierre de instalaciones y tiendas; 6. Retrasos en los planes de expansión de negocios; 7. Incapacidad para obtener y aumentar el financiamiento; 8. Volatilidad en los mercados financieros, impactando el valor de los títulos de capital, deuda, los tipos de cambio y las tasas de interés; 9. Reducción del turismo, cancelación de viajes vacacionales y actividades deportivas, actividades culturales y otras actividades recreativas; 10. Falta de liquidez en los negocios; 11. Cambios en el uso de seguros para la organización; y 12. Cambios en el comportamiento de las tasas de pérdidas.

Deloitte Covid19

Deloitte también identifica a las ramas de actividad de más alta exposición, y entre ellas ubica a: Industria de la moda (vestido y calzado); Fabricación automotriz; Proveedor automotriz; Bienes de consumo duradero; Juegos de azar; Alojamiento/Recreación y turismo (línea de cruceros); Aerolíneas; Venta minorista (No alimentos); Transporte marítimo; y Espectáculos públicos.

La negativa del gobierno del presidente López Obrador a dar facilidades para el pago de impuestos federales, así como  a proporcionar a las empresas privadas un paquete de estímulos (medidas que Estados Unidos adoptó desde el mes pasado), ha exacerbado los ánimos de los empresarios y ha aumentado la creciente brecha de entendimiento entre el gobierno federal y la comunidad empresarial.

En este contexto de abandono por parte del gobierno federal, es que preocupa demasiado que la quiebra o cierre definitivo de empresas va en aumento por la propia estructura productiva del país. De acuerdo con datos hechos públicos el pasado miércoles 15 de abril, por la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), en nuestro país hay 4.773 millones de empresas, de las cuales el 95% son microempresas que cuentan con 2 a 10 empleados, el 3.94% son pequeñas empresas que tienen de 11 a 50 empleados, el 0.83% son empresas medianas con 51 a 250 trabajadores y solamente el 0.22% son consideradas grandes con más de 251 empleados. Esto es muy relevante porque la mayoría de las micro y pequeñas empresas “viven al día” y la inactividad económica prolongada, y la alta prevalencia de la economía informal, tienen el potencial de provocar que una enorme cantidad de estas empresas desaparezca, al no generar ingresos y si tener el compromiso de seguir pagando la nómina de los trabajadores, al igual que muchos de sus otros costos fijos.

Dada la falta de medidas de apoyo concretas por parte del gobierno federal para mitigar el costo de la crisis en las micro, pequeñas y medianas empresas, es que diversos analistas tienen estimaciones sombrías para el desempeño del PIB de México en el presente año. Al día de hoy el Banco Mundial estima que en 2020 nuestro PIB caerá -6.00%, el Banco suizo UBS estima una contracción  de -7.60%, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en sus Precriterios Generales de Política Económica estima que el PIB estará en un rango de entre 0.1% a -3.9%, Ducker Frontier pronostica una caída de -9.50%, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una contracción de -6.60%, el Bank of America estima caída de -8.00%, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pronostica que caerá -5.30%, y así una larga lista de agencias que visualizan un escenario muy complicado.

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En GAEAP estimamos que en 2020 el PIB caerá -8.0% en términos reales y que con un tipo de cambio promedio de 22.40 pesos por dólar, nuestro PIB en dólares bajará de 1.258 billones en 2019 a 1.033 billones en 2020. Lo anterior traerá aparejado un incremento de la Tasa de Desocupación al 7.0%, desde el 3.5% observado en 2019. Al cierre de este año se habrán perdido el 10% de los empleos registrados en el IMSS al pasar de 20.5 millones en 2019 a 18.4 millones en 2020.También esperamos que la masa salarial total se contraiga -4.0% en términos reales en el 2020.

Pero más allá de estas estimaciones macroeconómicas que parecen lejanas, es pertinente hacer mención de lo que ya están sufriendo las empresas de dos importantes sectores económicos: textil y calzado.

De acuerdo con una encuesta realizada en la tercera semana de abril, por parte de la Cámara Nacional de la Industria Textil (CANAINTEX), el 47.4% de las empresas de la industria textil están completamente paradas, mientras que el 21.0% trabajan en un rango del 0% al 25% de su capacidad. Por su parte, el 68.4% de las empresas encuestadas mencionan que sus ventas cayeron entre un 81 y 100%. Este escenario hace que el 52.6% de los empresarios anticipen que el balance del 2020 sea una caída de ventas de entre el 21 y 40%, aunque el 31.6% estima que el balance anual será de una caída de entre el 61% y 80%. En la misma encuesta se hace mención a que el 16.7% de las empresas reporta un aumento de su cartera vencida de entre el 81 y el 100%, mientras que el 38.9% de las empresas han visto aumentar su cartera vencida en un rango de entre el 61 y 80%.

Ahora, en cuanto a la encuesta realizada por la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), la cual se levantó entre el 15 y 16 de abril, tenemos que el 70.37% de las empresas encuestadas registra caídas de entre el 81 y 100% de sus ventas. El 64.20% de las empresas encuestadas registró una caída en su nivel de producción de entre el 91 y el 100%, mientras que el 9.88% registra una caída en su producción de entre el 81 y el 90%. De manera solidaria, el 69.1% de las empresas encuestadas ha conservado a más del 70% de su plantilla laboral. Finalmente, el 61.72% de los encuestados señala que su cobranza ha caído entre el 81 y el 100%.

Los daños a las empresas ahí están, son  evidentes. Es así que es urgente que se tomen medidas reales para salvar los empleos y las fuentes de ingreso de miles de familias mexicanas. La falta de acción por parte del gobierno federal ya provocó que nos bajaran la calificación de la deuda y eso trae aparejados otros costos. La iniciativa privada mexicana, a través del Consejo Coordinador Empresarial propuso un decálogo de acciones para rescatar la economía del país, y el gobierno federal les “cerró la puerta”. Es importante que surjan más personajes que alcen la voz e insistan hasta que el gobierno escuche que esta equivocado y nos lleva por el sendero equivocado, a uno de mayor pobreza y subdesarrollo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La debacle económica de México en tiempos del Covid-19

negocioscerradoscelayaTodos los días podemos ver lo que sucede con algunos indicadores financieros como el tipo de cambio y tasas de interés. En cuanto al primero, hemos vimos su enorme volatilidad y cómo éste pasó de 18.588 pesos por dólar el 19 de febrero a 23.607 pesos por dólar el pasado jueves 9 de abril.  En relación a las tasas de interés, vimos cómo el Banco de México adelantó su reunión de Junta de Gobierno para el 20 de marzo y en ella se decidió disminuir su tasa de interés objetivo en medio punto porcentual para ubicarla en 6.50%.

No obstante lo anterior, carecemos de información actualizada de lo que está sucediendo con la economía real. No tenemos datos que nos indiquen cuantas empresas han cerrado definitivamente, todo lo que se ha perdido por la caída de la producción y de las ventas, así como de la cancelación de empleos formales e informales a nivel nacional. Más allá del dato que dio la secretaria del trabajo, Luisa María Alcalde, en el sentido de que se habían perdido 346 mil empleos registrados en el IMSS, no tenemos datos oficiales de la enorme tragedia económica que vive el país, ocasionada por la epidemia del Covid-19 y la inacción del gobierno federal para mitigar su impacto en las fuentes de empleo.

Dado lo anterior, y partiendo del supuesto de que los mercados bursátiles poseen la mayor cantidad posible de información, es que en esta entrega haré un recuento del desempeño económico de México en función de lo que está ocurriendo con las acciones de las 35 empresas que conforman el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores, el cual pasó de 44,802 puntos el 16 de febrero de este año a 38,085 puntos el 8 de marzo a los actuales 34,567 puntos, lo que implica que del 16 de febrero a la fecha éste ha perdido el 22.84% de su valor.

IPC

Pero antes de mostrar el desempeño de cada una de las acciones del IPC en lo particular, vale la pena recordar que el precio de una acción se determina por la interacción de la oferta y demanda de éstas en el mercado bursátil; y la oferta y la demanda dependen a su vez de la valoración que los inversionistas hacen sobre la empresa que emite las acciones, lo cual depende de muchos factores, pero entre los más importantes están: 1. La expectativa de los dividendos que pagará la compañía y 2. La expectativa del precio futuro de la acción.

Con esto en mente y con los datos de investing.com, procedemos a mencionar que en el último mes, de las 35 empresas que conforman la muestra del IPC de la BMV, tenemos que 24 muestran retrocesos en su cotización, mientras un grupo de 11 registran incrementos, tal como se muestra a continuación:

La empresa que encabeza la lista de pérdidas es Alsea, empresa que cuenta con un portafolio multi-marcas integrado por Domino’s Pizza, Starbucks, Burger King, Chili’s. F. Chang’s, Italianni’s, The Cheesecake Factory, Vips, entre otras. Esta empresa ha registrado una caída en el último mes en el precio de su acción de -55.31%.  En segundo lugar de pérdidas se encuentra Gentera SAB de CV, con una caída de -38.47%, y que resulta ser Compartamos Banco. Es un banco mexicano y es también una entidad bancaria en América Latina para microfinanzas, con más de 2.5 millones clientes. Fue fundado en 1990 y tiene su sede en la Ciudad de México. El banco se dedica a los sectores de crédito y seguros.

En tercero, cuarto y quinto lugar se encuentran los bancos Banregio Grupo Financiero O, Santander México B y Banco del Bajío, con pérdidas de -37.89%, -36.55% y -30.16% respectivamente. La problemática específica de los bancos fue abordada en mi editorial de la semana pasada.

Quien sigue en pérdidas es la empresa OMA B, la cual representa al Grupo Aeroportuario Centro Norte, y la cual muestra una caída de -25.46% en el último mes. La caída en el precio de OMA B, se explica por la fuerte afectación que ha tenido el turismo a nivel mundial y nacional. En séptimo lugar de caída, se encuentra Grupo Cementos (Grupo Cementos De Chihuahua), con una disminución de -24.75%. La caída en esta empresa se debe a la expectativa de una menor inversión privada y pública en el rubro de la construcción, además de que la autoridad sanitaria había declarado a la producción de cemento, vidrio y acero como actividades no esenciales, aunque posteriormente corrigió mencionando que si estas actividades son para los proyectos estratégicos del gobierno federal, que podrían seguir operando, y las que no tuvieran contratos para estas obras lo podrían hacer a una capacidad mínima.

En octavo y noveno lugar de caídas tenemos a Asur B, Grupo Aeroportuario Del Sureste, con una caída de -23.26%; y a Grupo Aeroportuario del Pacifico B, con una caída de -22.61%. Vemos nuevamente cómo la caída en el turismo le afecta fuertemente al negocio de los aeropuertos. En décimo lugar de caída tenemos otro banco, y es Financiero Banorte, con una disminución en el precio de su acción de -21.30% en el último mes.

En onceavo lugar de caída tenemos a El Puerto de Liverpool C con una disminución de -20.39% en el precio de su acción. Esta compañía mexicana opera tiendas departamentales de lujo y restaurantes Gourmet, ambos enfocados al consumidor de ingreso medio y alto. Su negocio principal es operar en México las tiendas departamentales Liverpool y Suburbia. Además, también ofrece crédito a través de sus tarjetas Liverpool y recibe ingresos por arrendamiento de espacio en centros comerciales. Las tiendas físicas de Liverpool permanecen cerradas desde el 1 de abril.

En el doceavo lugar de pérdidas se encuentra Orbia Advance Corporation SAB de CV, con una caída de -15.66%. Esta es una compañía mexicana, antes conocida como Mexichem, la cual está involucrada en varias industrias, como en la construcción e infraestructura, comunicaciones de datos, riego, productos químicos y mucho más. Opera en más de 40 países del mundo, con más de 22,000 empleados.

En treceavo lugar de caída está PINFRA SAB de CV con una caída en el último mes de -14.92%. Esta empresa mexicana, también conocida como “Promotora y Operadora de Infraestructura, S.A.B. de C.V.” es una controladora de empresas dedicadas al diseño, planeación y construcción de todo género de obras públicas y privadas. En el catorceavo lugar de disminución se encuentra Alfa, S.A.B. De C.V., con una caída de -13.76%. Esta empresa, antes conocida como Grupo Industrial Alfa, es un grupo diversificado de negocios principalmente industriales que abarca la producción de petroquímicos, componentes automotrices de aluminio y alimentos refrigerados. También participa en la extracción de gas natural y crudo, y ofrece servicios de TI.

En el quinceavo lugar de disminución del precio de la acción tenemos a IENOVA, con una caída de -7.13%. Esta empresa es conocida comercialmente como Infraestructura Energetica Nova SAB y es mexicana, se dedica al desarrollo, construcción y operación de grandes proyectos de infraestructura energética en el país. Es una filial de Sempra Energy, empresa de servicios energéticos basada en San Diego, California. En el lugar dieciséis de caídas tenemos a Grupo Televisa Unit con una disminución en el precio de su acción de -6.11%.

En el lugar 17 tenemos a Arca Continental, S.A.B. De C.V., con una caída de -5.97%. Esta es una empresa mexicana de fabricación y distribución de bebidas con sede en Monterrey. Fabrica refrescos de marcas de propiedad o con licencia de The Coca-Cola Company en el norte y oeste de México, Ecuador, Perú, norte de Argentina y el suroeste de los Estados Unidos. Es el segundo mayor embotellador de Coca-Cola en América Latina y el tercero más grande del mundo.

En el lugar 18 de caídas está la cementera Cemex con una caída de -4.21% en el último mes. En el 19 está otro banco, el Grupo Financiero Inbursa con una disminución de -4.09%; en la posición 20 está la minera Peñoles con una disminución de -4.07%. En el lugar 21 está Alpek SAB de CV con una caída de -3.64%. Esta última es una empresa multinacional mexicana que manufactura químicos y que tiene su sede en San Pedro Garza García.

En el lugar 22 está Grupo Mexico, S.A.B. De C.V. con una caída de -3.11%. Grupo México es una compañía minera mexicana. En 2019, se posicionaba como la empresa minera más grande de México y la tercera productora de cobre más grande del mundo. En el lugar 23 se encuentra América Movil con una caída de -0.85%; y en el lugar 24 se encuentra la acción de la propia Bolsa Mexicana de Valores A, con una caía de -0.11%. Y con esto terminamos la lista de las 24 empresas que registran una caída en el precio de sus acciones en el último mes.

Ahora se presenta el listado de las 11 empresas que muestran incremento en el precio de sus acciones en el último mes (están ordenados de mayor a menor ganancia y en paréntesis se indica el porcentaje de aumento): Bimbo (19.24%), Grupo Carso A1 (9.21%), Gruma SAB de CV (8.86%), Megacable Cpo (8.03%), Elektra (7.49%), Kimberly-Clark de Mexico A (5.02%), Becle (4.49%), Coca Cola Femsa L (3.04%), Genomma Lab B (2.18%), Wal Mart México (0.92%) y Fomento Económico Mexicano UBD (0.47%). Por cuestiones de espacio no elaboro respecto a las razones por las que estas empresas presentan un buen desempeño en el último mes.

A manera de conclusión, queda claro que el desempeño del IPC de la BMV dista mucho de ser lo que las micro, pequeñas y medianas empresas del país están sufriendo, pero dada la ausencia de indicadores oportunos que nos digan qué está pasando en el país, pues es una buena proxy para entender la situación. Como se señaló líneas arriba, la caída del valor del IPC desde el 16 de febrero es de casi una cuarta parte. De este tamaño podría ser la contracción de la totalidad de la economía mexicana en los meses de marzo a mayo. Por eso urge que el gobierno visualice la manera de cómo más y más empresas pueden regresar a trabajar, aunque sea de manera parcial. Si no se hace algo al respecto la pérdida de empleos será devastadora para las familias, y sin ingresos es más fácil que las personas mueran en comparación de los riesgos que supone el Covid-19.

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Alejandro Gómez Tamez*

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