El impacto causado por la expansión monetaria en México

Desde hace muchos años, desde tiempos de los Mercantilistas (Siglos XVI al XVIII), se ha analizado el  impacto que tiene la cantidad de dinero en circulación en el crecimiento económico y en el nivel de  precios. La teoría cuantitativa del dinero, que estipula que M*V = P*Q (donde M es la cantidad de dinero, V la velocidad de circulación del dinero, P el nivel de precios y Q el nivel de producción) data de 1556 y desde entonces se ha señalado que dado que la velocidad del dinero y el nivel de producción son relativamente fijos en el corto plazo, cualquier incremento en la cantidad de dinero (M) se traducirá en un aumento del nivel de precios (P).

Teniendo esto en mente, es pertinente hacer mención de la enorme expansión monetaria que ha registrado Estados Unidos en lo que va del siglo XXI. De acuerdo con los Datos Económicos del Banco de la Reserva Federal (FRED por sus siglas en inglés), el agregado monetario M1 de Estados Unidos pasó de 1.095 billones de dólares en enero de 2001 a 18.059 billones en enero de 2021, lo que representa un incremento de 1,549.2%. Por su parte, el agregado monetario M2 de dicho país pasó de 4.971 billones de dólares en enero de 2001 a 19.350 billones de dólares en enero de 2021, lo que representa un aumento de 289.2% en términos nominales.

Cabe señalar que M1 es el agregado monetario compuesto por instrumentos altamente líquidos en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye billetes y monedas emitidos por el banco central, así como depósitos de exigibilidad inmediata en bancos y entidades de ahorro y crédito popular). Por su parte, el agregado monetario M2 está integrado por el M1 más los instrumentos monetarios a plazo en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye la captación con un plazo residual de hasta 5 años en bancos, entidades de ahorro y crédito popular, y uniones de crédito; las acciones de los fondos de inversión de deuda; y los acreedores por reporto de valores).

El enorme incremento de la cantidad de dólares en circulación (medido a través de M2) en nuestro vecino del norte, si bien no ha causado problemas inflacionarios, si ha provocado un enorme incremento en los precios de diversos activos como los precios de acciones, viviendas, criptomonedas, obras de arte, entre muchas más. En el 2020, pese a que el PIB de Estados Unidos cayó -3.5%, derivado de que su M2 creció en 23.62%, es que vimos que el precio del Bitcoin subió 301%, el índice Nasdaq 100 aumentó 48.6%, los commodities aumentaron 13.8%, etc. El fuerte incremento nominal en la cantidad de dólares en circulación ha llevado a los más temerarios, como Michael Burry (les sugiero ver la  película “La Gran Apuesta”) a afirmar que los Estados Unidos se aproximan a un eventual colapso del dólar porque tendrán un episodio de hiperinflación similar al de la Alemania de Weimar (1921-1923).

Para los más moderados, el fuerte aumento de la cantidad de dólares en circulación no es un asunto que represente mayor problema, ya que en buena medida se explica por el hecho de que el dólar estadounidense es la moneda más utilizada para el comercio internacional, y es por ello que en la medida en que ha aumentado el volumen y valor del comercio mundial, pues debe crecer también la cantidad de dólares en circulación. Para ellos, mientras la inflación siga estando baja (en febrero de 2021 fue de 1.7% anualizada) y haya capacidad instalada ociosa, difícilmente habrá un escenario en el que la inflación se salga de control. Sin embargo, no deja de llamar la atención que las expectativas de inflación a un año de los consumidores siguen estando por encima del 3.0%, concretamente en 3.1%.

Con todo esto en mente, en esta entrega analizamos cuál ha sido la evolución de los componentes monetarios M1 y M2 en México y veremos si es sólo Estados Unidos quien ha emprendido una política de aumento desmedido de la oferta monetaria en lo que va del Siglo XXI.

De acuerdo con cifras del Banco de México, el agregado monetario M1 pasó de 524.8 miles de millones de pesos (mmdp) corrientes en enero de 2001 a 5.588 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 964.9% (esto implica una tasa de crecimiento promedio anual de 12.6%); por su parte, el agregado monetario M2 pasó de 1.776 billones de pesos en enero de 2001 a 10.444 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 488.0% (tasa de crecimiento promedio anual de 9.3%).

Estos datos dejan en claro que en relación a M1 el crecimiento registrado por el peso mexicano ha sido inferior al observado por el dólar estadounidense, pero al analizar lo sucedido con el agregado monetario M2, vemos que el incremento observado por el peso mexicano es considerablemente mayor al registrado por el dólar de EE.UU. Esto llama poderosamente la atención, ¿cómo es que México ha aumentado más su agregado monetario M2 que Estados Unidos si el peso mexicano no es una moneda de reserva ni es utilizada para las operaciones de comercio exterior?

Habiendo dicho lo anterior, ahora es pertinente preguntarse qué pasó con el PIB y el nivel de precios en nuestro país en el periodo de 2001 a 2021. Vemos que el PIB nominal pasó de 6.972 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2001 a uno de unos 24.706 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2021 (este último dato es el pronóstico de GAEAP). Esto implica que sin tomar en cuenta la inflación (es decir, analizando el PIB en pesos corrientes), el valor de la producción de bienes y servicios en México habría crecido aproximadamente 254.3% entre 2001 y 2021.

Esto mientras que el PIB real, o ajustado por inflación, sólo habría crecido aproximadamente 36.63% en los 20 años de 2001 a 2021, cifra equivalente a una tasa de crecimiento anual promedio de apenas 1.57%. De lo anterior se infiere que el mayor impacto de la expansión monetaria no fue en la tasa de crecimiento de la producción real, sino en la inflación, tanto de bienes como de activos (como los precios de las acciones). De hecho el crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) entre enero de 2001 y el mismo mes de 2021 fue de 126.9%, lo que implica una tasa promedio de inflación en el periodo de 4.18%, tasa muy superior a la del crecimiento del PIB real en el periodo, de apenas 1.57%.

Otro aspecto relevante de la discusión del impacto de la cantidad de dinero en circulación es su efecto en las tasas de interés. Los datos sugieren que el nivel de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a plazo de 28 días se mueve más en función de lo que pasa con el INPC (el coeficiente de correlación entre la tasa de inflación y el nivel de la TIIE a 28 días es de 0.63 para el periodo de enero de 2001 a enero de 2021) que con respecto a lo que ocurre con M2. Los datos del Banxico nos permiten identificar siete periodos de baja y alza en las tasas de interés en los últimos 20 años: 1. De enero de 2001 a julio de 2003, cuando la TIIE bajo de 18.12% a 4.97% (duración de 30 meses); 2. De julio de 2003 a abril de 2005, cuando la TIIE subió de 4.97% a 10.12% (21 meses); 3. De abril de 2005 a julio de 2006, cuando la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% (15 meses); 4. De julio de 2006 a noviembre de 2008, cuando la TIIE subió de 7.30% a 8.74% (28 meses); 5. De noviembre de 2008 a agosto de 2014 cuando la TIIE bajó de bajó de 8.74% a 3.29% (69 meses); 6. De agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56% (53 meses); y 7. De enero de 2019 al actual febrero de 2021, cuando la TIIE bajó de 8.56% a 4.36% (24 meses).

Si analizamos la tasa de crecimiento nominal del agregado monetario en cada uno de estos periodos y lo comparamos con el nivel de la TIIE a 28 días vemos que el coeficiente de correlación es de -0.46, lo que confirma que el incremento de la cantidad de dinero en circulación está asociado a movimientos en la TIIE a 28 días. Esto puede sonar como una obviedad, pero es una conclusión relevante porque confirma que la TIIE se mueve en función de dos elementos: la evolución de los precios y de lo que sucede con el agregado monetario M2. Los datos muestran, por ejemplo que en el periodo de abril de 2005 a julio de 2006 la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% y en ese periodo M2 aumentó 1.31% mensual, en contraste con el periodo de agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56%, M2 sólo creció 0.66% mensual en promedio.

La conclusión de todo esto es que México también ha tenido una importante expansión de sus agregados monetarios M1 y M2, pero con escaso impacto en el nivel de producción. Por el contrario, parece que el excesivo crecimiento de la cantidad de dinero en circulación sirve para tres cosas: 1. Alimentar una creciente economía informal; 2. Perpetuar un problema inflacionario, que además nos ocasiona una depreciación crónica del peso frente al dólar; 3. Mantener en constante aumento el precio de diversos activos como precios de acciones y de viviendas.

Si nos centramos en el aspecto de inflación de precios, la realidad es que el desempeño del Banco de México, con todo y su autonomía, en cuanto a mantener una inflación a raya no siempre ha sido el mejor (¿O le aplaudimos al Banxico por ese 126.9% de inflación en los últimos 20 años?). Es verdad que el gobierno federal no le ha ayudado con los gasolinazos y porque subsisten múltiples problemas estructurales que causan alzas de precios, pero no podemos dejar de señalar que llama mucho la atención que mientras que el agregado monetario M2 creció en los últimos 20 años en EE.UU. en 289.2%, en México se disparó  488.0%. Allá la expansión monetaria si es noticia, en México no lo es.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La debilidad de la demanda agregada de México: Consumo e Inversión

En la semana que recién concluye el Banco de México se sumó al grupo de analistas que han revisado al alza sus expectativas de crecimiento para la economía mexicana en 2021 y 2022. En su Informe Trimestral correspondiente al cuarto trimestre de 2020, el banco central menciona que sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2021 (para el escenario central) se revisan al alza de 3.3% en el informe previo a 4.8% en el actual, en tanto que la expectativa de crecimiento para 2022 se ajusta de 2.6% a 3.3% en la misma comparación.

Si bien es positivo que se ajusten al alza la expectativa de crecimiento, habrá que trabajar para que ésta se materialice. Hemos comentado en las pasadas entregas que el único motor de crecimiento económico que tiene México encendido en este momento es el de las exportaciones, mismas que en enero de 2021 se encontraban sólo 2.6% por debajo de su nivel de enero de 2020 (pero que en diciembre de 2020 ya estaban 11.5% por encima del nivel observado en diciembre de 2019).

Al analizar los otros componentes de la demanda agregada, tenemos que el INEGI publicó las cifras del Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (IMCPMI), así como las de la Inversión fija bruta (IFB) correspondientes al mes de diciembre de 2020, y éstas evidencian que aunque el PIB cayó apenas -4.3% en el cuarto trimestre de 2020 y  que el IGAE se contrajo sólo -2.68% en diciembre de dicho año, la economía sigue enfrentando importantes retos para su recuperación en el periodo de 2021 a 2024.

Más allá de las exportaciones, que van bastante bien; lo que suceda al consumo privado y a la inversión fija es relevante porque a nivel macroeconómico, la demanda agregada de un país está conformada por la suma del consumo privado, la inversión física empresarial, el gasto del gobierno y las diferencia de exportaciones menos importaciones. En esta entrega damos cuenta de la evolución de consumo privado e inversión fija al cierre de 2020.

Consumo privado

El componente consumo privado es el principal componente de la demanda agregada y muestra de ellos es que en los primeros tres trimestres de 2020 éste representó el 63.7%. Aunado a lo anterior, el consumo es importante porque el nivel de éste es quizás el principal elemento que denota el bienestar de una población. Es de suponerse que una sociedad que tiene mayores niveles de consumo vive mejor a una en la que los niveles de consumo son menores. Es por ello que resulta una verdadera desgracia el darnos cuenta de que en  el comparativo del 2020 respecto de 2019, el IMCPMI disminuyó -11.0%. Este nivel de caída hace palidecer las disminuciones observadas en el consumo en las anteriores crisis económicas que ha vivido México (por ejemplo, en 1995 el consumo cayó -4.8% y en 2009 se redujo -6.0%).

La caída de -11.0% en el IMCPMI es producto de que en 2020 el consumo de bienes y servicios nacionales se contrajo -10.5%, mientras que el de bienes importados cayó -15.1%. Analizando a detalle la caída de -10.5% en el consumo de bienes y servicios nacionales, vemos que en 2020 la caída en el consumo de bienes fue de -6.6%, mientras que la disminución en el consumo de servicios fue de -14.1%. Profundizando en lo que sucedió con el consumo nacional de bienes, vemos que la caída de -6.6% se debió a que el consumo de bienes duraderos (refrigeradores, estufas, muebles, etc.) cayó -15.2%, el consumo de bienes semiduraderos (calzado, ropa) se desplomó -26.1%, mientras que el consumo de bienes no duraderos (alimentos) cayó -1.6%.

La fuerte disminución en el consumo de bienes semiduraderos explica la severa crisis que enfrentaron en 2020 las industrias del cuero-calzado y del vestido, mismas que disminuyeron el valor de su producción en dicho año en -29.1% y -33.7% respectivamente.

Inversión Fija Bruta

El componente de la demanda agregada más golpeado en los últimos años es el de la inversión fija bruta. Este es un asunto que preocupa por su doble efecto negativo. Primero, porque implica un menor gasto en general en la economía (hay menos gente produciendo maquinaria y equipo y por lo tanto se llevan menos ingresos a sus hogares), y segundo, porque significa que se limitan las posibilidades de producción futura por parte de México (si no se producen o importan suficientes máquinas nuevas, no hay forma de aumentar la producción y la productividad de la mano de obra en los próximos años).

En 2020 la inversión fija bruta en México disminuyó -18.2%, la mayor caída desde que se mantiene registro estadístico, y es un resultado que se suma al mal desempeño de este indicador en los últimos cuatro años. En 2019 la inversión fija cayó -4.6% en términos reales, en 2018 ésta había crecido apenas 0.9% después de que en 2017 había disminuido -1.2%.

La caída de -18.2% en la inversión fija bruta en 2020 se debe a que la construcción se contrajo -17.4%, mientras que la inversión  en maquinaria y equipo disminuyó -19.3%. En relación a la construcción, la residencial disminuyó -15.0%, mientras que la no residencial se contrajo -19.7% el año pasado. En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo (incluye equipo de transporte), en 2020 la de origen nacional bajó -23.5%, mientras que la de origen importado disminuyó -16.4%. Preocupa de manera especial que la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional presenta una caída de -15.9%, mientras que la maquinaria,  equipo y otros bines de origen importado se contrajo -13.1%. 

Es verdad que en el comparativo de diciembre de 2019 al mismo mes de 2020 ya se observa una mejoría en el sentido de que las tasas de disminución se han moderado, pero las caídas siguen siendo fuertes. En diciembre de 2020 la inversión fija bruta total presenta un nivel 11.5% por debajo del de hace un año, producto de que la construcción presenta una caída de -14.1%, mientras que la maquinaria y equipo (incluye equipo de transporte) observa un retroceso de -12.3%.

Todo esto es muy preocupante porque sin una adecuada cantidad de inversión física, se limitan las posibilidades de crecimiento económico y de recuperación de los niveles de ingreso de la población ocupada. La teoría económica deja en claro que la única manera en que se puede mejorar el nivel de ingresos del personal ocupado sin generar presiones inflacionarias es a través de los aumentos en la productividad de la mano de obra (aumentar producción con los mismos insumos). Una de las principales maneras para aumentar dicha productividad es a través de la adquisición de más y mejores máquinas para que las personas puedan hacer mejor su trabajo. Lo que hemos visto en México es un gran retroceso en los últimos siete años ya que el nivel de inversión de 2020 estuvo 11.2% por debajo del observado en 2013, y con este ritmo tan bajo de reposición de capital el resultado neto es un proceso de destrucción de capital.

Conclusiones

Los niveles tan bajos de consumo privado y de inversión productiva en México son un serio limitante para el crecimiento de la economía nacional; por lo que insisto en que el único motor sólido de crecimiento que tiene nuestro país es el de las exportaciones. Nuevamente tenemos puesto nuestro futuro económico en la suerte de los Estados Unidos, que con el estímulo económico de 1.9 billones de dólares recién aprobado por el Senado, seguro nos dará un fuerte impulso (además de que la reciente depreciación de nuestra moneda a niveles por encima de los 21.30 pesos por dólar, producto del aumento en las tasas de interés de largo plazo en EE.UU. también nos dan un impulso).

Respecto a la inversión productiva quisiera agregar que la perspectiva es de que ésta se mantendrá muy débil producto del clima de incertidumbre que ha creado el gobierno federal. Hay inversionistas extranjeros que se lo están pensando dos veces antes de poner sus plantas en México y están optando por naciones como Colombia. Otros que están en México, están considerando mudarse a otras ubicaciones.

En este contexto, se deben destacar iniciativas, como las de los estados que integran la Alianza Federalista, que tienen el propósito de generar confianza y dar a conocer las bondades que tiene México para la atracción de inversión extranjera a través de la plataforma tecnológica http://investinmx.com/. Esta plataforma promoverá las virtudes de México y particularmente de las entidades que conforman la Alianza, buscando el desarrollo regional en sectores estratégicos para lograr inversiones de mayor valor agregado.

Finalmente, pues no nos queda más que seguir trabajando para que en contexto de bajos niveles de consumo y de inversión productiva, podamos encontrar los nichos de mercado nacional que nos permitan aumentar el empleo y producción.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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El riesgo inflacionario de Estados Unidos

Hemos entrado a un nuevo episodio de volatilidad y muestra de ello es que este año el tipo de cambio pasó de un mínimo de 19.597 pesos por dólar el 20 de enero a uno de 20.804 pesos por dólar el 25 de febrero, lo que implica un aumento de 6.15% en un periodo de 46 días. Esta volatilidad es causada por diversos factores, tanto internos como externos. En el flanco interno, la aprobación de las modificaciones a la Ley de Energía Eléctrica por parte de la Cámara de Diputados confirman que México ha dejado de ser un país confiable, ya que puede llegar un nuevo gobierno y desconocer los compromisos con inversionistas y otras naciones, modificando el marco normativo sin ninguna consideración de tipo económico o ambiental.

Por el lado externo, la volatilidad se debe principalmente al creciente temor de que el excesivo incremento en la oferta monetaria de Estados Unidos y su impacto en la recuperación económica, podría generar un impacto inflacionario considerable en aquella nación (en los precios al consumidor), lo que provocaría que las históricamente bajas tasas de interés tengan que elevarse, lo que a su vez tendría repercusiones importantes en las finanzas de hogares, empresas, bancos y gobierno.

En esta entrega me voy a centrar específicamente en lo que está sucediendo en los Estados Unidos, aunque no deja de ser relevante la manera como el actual gobierno federal hace añicos la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Quiero comenzar haciendo alusión del newsletter de CNN Business Nightcap enviada el martes 23 de febrero, en la que se plantea en aparente tono de broma que el  mercado de valores de Estados Unidos está todo revuelto (en mal estado) y que nadie sabe nada. Resulta que los precios de las acciones se dispararon durante los meses previos en parte porque Wall Street esperaba que el estímulo económico podría ayudar a impulsar la economía, impulsado por un aumento masivo en el gasto del consumidor. Y ahora resulta que los precios de las acciones comienzan a caer exactamente por la misma causa: en parte porque Wall Street espera que el estímulo económico ayude a impulsar la economía, liderado por un aumento masivo del gasto de los consumidores.

¿Estas confundido? Lo que sucede es que ahora los inversionistas están cada vez más preocupados de que el paquete de estímulo económico a punto de ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos (de 1.9 billones de dólares que incluye cheques de $1,400 dólares a los contribuyentes de menores ingresos) se traduzca en un aumento en el gasto de los consumidores y eso haga que los precios de mercancías se disparen, lo que a su vez perjudicaría a la economía porque subirían las tasas de interés y eso encarecería los pagos de las deudas, además de reducir las ganancias corporativas.

Y es que se debe mencionar que las grandes sumas de estímulo monetario que ha inyectado el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) desde que inició la pandemia del Covid-19, hasta ahora sólo se habían traducido en una burbuja financiera con inflación en los precios de muchos tipos de activos, tales como acciones. Esa es la razón por la que en 2020 el PIB  de Estados Unidos cayó -3.5% y paralelamente el Índice Dow Jones subió 7.2%, mientras que el S&P 500 aumentó 16.25% y el Nasdaq hizo lo propio en 43.6%. Evidentemente la racha alcista se prolongó hasta el 12 de febrero de 2021, fecha a partir de la cual comenzaron algunos tropiezos.

Oferta monetaria (M2) de Estados Unidos

Cabe señalar que la expansión monetaria de Estados Unidos es parte de la explicación del porque algunas monedas, como el peso mexicano, se habían mantenido relativamente fuertes frente al dólar a pesar de todas las complicaciones económicas derivadas del Covid-19. Para ilustrar este punto tenemos que el tipo de cambio promedio en diciembre de 2019 fue de 19.118 pesos por dólar, mientras que en diciembre de 2020 fue de 19.956 pesos por billete verde. Gracias al exceso de dólares en circulación el peso recuperó casi todas sus pérdidas después de haber estado en un promedio de 24.231 pesos por dólar en abril de 2020.

Habiendo dicho lo anterior, me parece que es momento de explicar el tamaño de la burbuja financiera de Estados Unidos.  En un artículo de John Rubino, publicado en el portal de Tyler Durden el 10 de febrero de 2021, y titulado “¿Es esta la burbuja financiera más grande de la historia? ¡Demonios, sí lo es!”, se hace una relatoría del gran problema financiero en el que se ha metido nuestro vecino del norte.

El artículo comienza mencionando que si uno tiene más de 40 años, nos ha tocado vivir al menos tres burbujas financieras épicas: bonos basura en la década de 1980, acciones tecnológicas en la década de 1990 y vivienda en la década de 2000. Cada una fue espectacular a su manera, y cuando cada una de ellas estalló, amenazaba con derribar todo el sistema financiero. No obstante lo anterior, todas palidecen en comparación con lo que está sucediendo hoy. Y es que esas burbujas pasadas fueron específicas de un sector, es decir, la manía y la carnicería resultante ocurrieron principalmente dentro de una clase de activos. La burbuja de hoy se extiende por, bueno, casi todo, de ahí el término «burbuja de todo«.

El artículo de Rubino explica que la mayoría de las burbujas comienzan cuando una afluencia de efectivo externo hace subir drásticamente el precio de algo. Esto captura la imaginación del público inversionista en general y el proceso cobra vida propia, culminando en una “orgía de malas decisiones” y, finalmente, en la aniquilación de las fortunas fáciles que se hicieron en el camino.

Entonces, para entender la burbuja de todo, comencemos por el principio explicando esa afluencia de dinero externo. Esta vez proviene de la Reserva Federal en lo que solo puede describirse como la madre de todas las impresiones monetarias. Con el fin de darle liquidez al sistema financiero (tras la crisis inmobiliaria de 2008-2009 y en medio de la peor crisis económica post Segunda Guerra Mundial por el Covid-19), es que la Fed, a través de la compra de activos financieros de todo tipo, ha incrementado su oferta monetaria o la cantidad de dinero en circulación (su hoja de balance). El  agregado monetario M2, una medida medio-amplia de la oferta monetaria de EE.UU. se ha más que triplicado en lo que va de siglo, y últimamente la tendencia se ha vuelto casi vertical, aumentando en casi un tercio tan solo el año pasado.

La anatomía de una burbuja

Todo este dinero adicional tiene que ir a algún lado, y no es sorpresa que éste está fluyendo en muchas direcciones diferentes. Entre los principales receptores están:

a. Renta fija. Los mercados de bonos y dinero, compuestos por instrumentos que pagan intereses, son en conjunto mucho más grandes que los mercados de valores del mundo. Y han estado en auge, en la medida en que las tasas de interés han caído de manera constante durante cuatro décadas consecutivas. Dado que los precios de los bonos se mueven en sentido opuesto a los rendimientos que pagan, se entiende que el dinero que fluye al mercado de bonos eleva sus precios y por lo tanto disminuye el rendimiento que éstos pagan (el interés de un bono se calcula como la tasa implícita entre el precio del bono y su valor al vencimiento). Se ha visto un mercado alcista épico en el precio de los bonos, que ha ganado fuerza en el último año a medida que la creación masiva de dinero ha obligado a los inversionistas de renta fija (que tienen que invertir el nuevo efectivo de alguna manera) a comprar bonos independientemente de su rendimiento. Las tasas de interés actuales no son bajas sólo para los estándares modernos, de hecho son las más bajas en la historia de la humanidad (este argumento refuerza que la burbuja actual es la más grande de la historia).

La tasa de interés de los bonos a 10 años han tenido un repunte

b. Acciones.  Las burbujas más obvias ocurren en los precios de las acciones, porque lo que ocurre en «el mercado» obtiene la mayor exposición tanto a través de los medios de comunicación financieros como en la mente de los inversionistas. Y después de un largo y lento proceso para salir de las profundidades de la Gran Recesión (crisis de 2008 – 2009), en los últimos dos años los precios de las acciones estadounidenses han superado todos los récords de valoración anteriores. Y es verdad, el mercado bursátil de Estados Unidos es ahora una burbuja más grande que las de 1929 y 1999, y sigue siendo fuerte.

Prácticamente cualquier indicador popular de valoración de acciones respalda esta afirmación, pero el más dramático es probablemente el “Indicador Buffet”, llamado así porque el legendario inversionista Warren Buffet, quien lo usa para decidir cómo asignar sus miles de millones. Este indicador es fácil de entender: hay que graficar el valor de capitalización agregado del mercado de todas las acciones de EE.UU. en función del PIB y listo. Cuando las acciones son bajas en comparación con el PIB, implica que están subestimadas o subvaluadas; cuando es alto el valor en comparación con el PIB, entonces están sobrevaloradas. Hoy resulta que los precios de las acciones son más altos que nunca, incluso justo antes de que iniciara el ciclo bajista de las últimas dos crisis (la punto com y la inmobiliaria).

Evolución del precio de las acciones de Tesla

¿Quieres otros indicadores burbujeantes? Aquí los tienes: en este momento, hay más empresas cuyo valor de capitalización es más de 10 veces superior su valor de ventas comparado con 1999, cuando estaba el apogeo de la burbuja de las empresas punto com. Mientras que el número de empresas «zombis», es decir, aquellas que tienen que pedir prestado para cubrir el servicio de su deuda existente y colapsarán si se les corta el crédito nuevo, nunca había sido tan alto.

Indicador Buffet para determinar si una acción está sobre valuada o subvaluada

c. Bienes inmuebles.  Éste es una sorpresa porque fue el epicentro de la última burbuja, y muy pocas veces una clase de activo se reinfla tan rápidamente. Pero bueno, todo ese dinero adicional en circulación tiene que ir a alguna parte, y las casas son la consecución del sueño americano. En los últimos dos años, los precios de las viviendas en muchos lugares han superado los máximos de la burbuja de 2006 y ahora se están acelerando.

Evolución de los precios de casas en Estados Unidos

d. Criptomonedas – ¿las punto-com de esta generación? Las criptomonedas no estaban presentes en las burbujas anteriores, por lo que aún no se conoce su papel en lo que viene. Lo que está claro es que se están comportando como las acciones en la burbuja de las punto com de la década de 1990, con bitcoin (piense en Amazon.com) elevándose de manera parabólica aunque errática… Y cientos de monedas menores con una amplia variedad de perspectivas de futuro (piense en eBay, AOL, Pets.com) que también se disparan alimentadas por un torrente de combustible para cohetes en la forma de moneda fiduciaria.

El explosivo precio del Bitcoin

La conclusión: incluso si las criptomonedas terminan dominando algún sistema monetario futuro, la forma de sus arcos parabólicos de hoy gritan «¡burbuja!»

Desde luego que hay muchos más activos, cuyos precios presentan un comportamiento que denota la formación de una gran burbuja, mismos que no incluyo en el artículo por cuestiones de espacio.

Lo que si quiero abordar a continuación es el artículo de Michael Burry, del pasado 22 de febrero y en el que advierte que un periodo de Hiperinflación, estilo la Alemania de Weimar, se acerca. Desde mi punto de vista la aseveración de Burry es exagerada en el momento actual, sin embargo, es pertinente destacar varios de los puntos que él menciona.

La nota comienza señalando que la semana anterior, el Bank of America (BofA) había insinuado lo impensable: que el tsunami de estímulos monetarios y fiscales de 2020 más los que vienen, aunado al esperado aumento de la velocidad monetaria en la medida en que la economía mundial emerja de los cierres de actividad, conduciría a un sobrecalentamiento económico sin precedentes. O puesto en los mismos términos del Chief Information Officer (CIO) del BofA, Michael Hartnett, quien lo calificó como un fenómeno precedente, haciendo referencia a la situación de Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que sufrió el episodio “más épico y extremo de creciente velocidad (del dinero) e inflación después del fin de la guerra” causado principalmente por la monetización de la deuda por parte del Reichsbank, extrapolando que esto es similar a lo que está sucediendo ahora.

Por supuesto, hay otro nombre para ese período y es el de la Alemania de Weimar, y como todos sabemos la tragedia que sucedió entonces, es comprensible que el BofA no quiera mencionar ese nombre en particular.

A muchos inversionistas y analistas les ha llamado la atención  que haya sido Michael Burry, quien había estado bastante ocupado haciendo olas dentro de la comunidad financiera expresando ciertas posiciones (más recientemente, su golpe a Robinhood y su visión alcista sobre el uranio), y que haya retomado el tema de la Alemania de Weimar y específicamente su hiperinflación, como modelo para lo que viene a continuación. Y si bien los detalles son familiares para la mayoría de los historiadores monetarios, el hecho es que ahora, nada menos que el hombre que se hizo famoso por sus posiciones cortas en la bolsa, está alertando de una hiperinflación al estilo de Weimar en los EE.UU.

Hombre con una carretilla de Marcos alemanes

Reitero que en mi opinión estamos lejos de visualizar un episodio inflacionario como el que vivió la  Alemania de Weimar, aunque si hay una genuina preocupación por el resurgimiento de presiones inflacionarias una vez que se retome un crecimiento económico vigoroso ante el mar de dólares estadounidenses que hay en el mundo.

Para concluir, quiero hacer referencia al neswletter de Jeffrey Sparshott del Wall Street Journal, del pasado 22 de febrero en el que plantea la pregunta de si se está midiendo la inflación correctamente. Citando un análisis de Jon Hilsenrath, señala que la medida de inflación favorita de la Fed (índice de precios al consumidor) ha estado más de medio punto porcentual por debajo de la meta del banco central durante varios años. Con la inflación tan baja durante tanto tiempo, se piensa que la Fed puede mantener las tasas de interés muy bajas por un largo tiempo para ayudar a impulsar la economía mientras se recupera de los efectos de la pandemia de coronavirus. Esto plantea una pregunta importante: ¿Está pensando el banco central en la medida de inflación correctamente? La Fed define su meta de inflación en términos de precios al consumidor, como los que se pagan por automóviles, pasta de dientes y cortes de pelo. Pero en las últimas décadas, los precios a menudo han subido mucho más rápido para los activos de inversión, como viviendas y acciones, y han provocado dos veces auges (burbujas) y caídas seguidas de recesiones. Si la Fed tiene problemas con las bajas tasas de interés que ha ayudado a diseñar, podría deberse a los precios de los activos y no a los precios al consumidor.

Agrega que es fácil encontrar motivos de malestar. El precio de las acciones de Tesla subió más del 300% el año pasado. Los precios del cobre subieron un 56%. El índice de precios de viviendas S&P Case-Shiller ha subido un 9.5%. Los precios de los fletes aumentaron un 215%; la soja en 54%, madera aserrada en 117%. El tema de los precios de las casas es particularmente espinoso. Si bien las casas proporcionan un servicio, vivimos en ellas, que se mide en índices oficiales de precios al consumidor. También son el activo más valioso en las carteras de inversión de muchos hogares. Lo que llama la atención es que de acuerdo a la medida oficial del Departamento de Trabajo, los costos de alquiler de viviendas en el último año aumentaron solo un 2%, mientras que los precios de las viviendas a nivel nacional aumentaron casi cinco veces esa tasa.

¿Cuál es la conclusión a todo lo aquí expuesto? Pues que hay un enorme nerviosismo por parte de los inversionistas respecto de lo qué sucederá con la inflación y por lo tanto con  las tasas de interés. Si bien el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio un testimonio el pasado 23 de febrero, mencionando que la inflación sigue “suave” y que la Fed está comprometida con la política monetaria actual, la realidad es que las voces que anuncian el inminente colapso del dólar y un problema inflacionario seguirán sonando. Esto continuará metiendo ruido en los mercados financieros, y obviamente, para los países con una estructura financiera debilitada como México, las palabras de analistas y del propio presidente de la Fed tendrán la capacidad de tumbar nuestra moneda en un instante.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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El mundo en el 2021: después de la crisis, la oportunidad

La revista inglesa The Economist publicó su edición titulada “El Mundo en 2021”, la cual contiene diversos artículos que analizan a profundidad lo que podemos esperar para el año que viene a nivel global. En esta entrega quiero hacer referencia a dos piezas: la primera de Tom Standage, editor de la edición “El Mundo en 2021”; y la segunda, de Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, titulado “Después de la crisis, oportunidad”. Me parece que ambas son lecturas imperdibles que nos dan una buena idea sobre qué esperar para el año que viene en el ámbito mundial, y cómo Estados Unidos podría regresar a liderar nuevamente la escena mundial.

El mundo en 2021

Tom Standage publicó una carta en la que menciona las 10 tendencias que habremos de observar en año 2021, mismas que dejan claro que no todo será fatalidad y tristeza como en el año que está por concluir. La carta comienza haciendo la pregunta de si nos sentimos con suerte. El número 21 está relacionado con la suerte, como el riesgo de lanzar los dados, es el número de puntos en un dado estándar y es el nombre de una familia de juegos de cartas, incluido el blackjack.

Todo esto parece extrañamente apropiado para un año de inusual incertidumbre. El gran premio que se ofrece es la posibilidad de controlar la pandemia de coronavirus. Pero en el proceso, abundan múltiples riesgos para la salud, la recuperación económica y la estabilidad social en 2021. A continuación se presentan las diez tendencias a seguir en el próximo año:

1. Peleas por las vacunas. A medida que las primeras vacunas ya están disponibles en cantidad, el enfoque pasará del heroico esfuerzo para desarrollarlas a la igualmente abrumadora tarea de distribuirlas. La “diplomacia” de las vacunas acompañará las luchas dentro y entre países sobre quién debería recibirlos y cuándo. Pero habrá un comodín: ¿cuántas personas rechazarán una vacuna cuando se les ofrezca?

2. Una recuperación económica desigual. A medida que las economías reboten después de la crisis de la pandemia, la recuperación será irregular, ya que los cierres económicos parciales se seguirán imponiendo en diferentes lugares, se removerán y se volverán a imponer conforme la pandemia avance. Y los gobiernos que han dado apoyos, pasarán de una estrategia de apoyar a las empresas (para mantenerlas con vida artificial) a ayudar a los trabajadores que han perdido sus trabajos. Se ampliará la brecha entre empresas fuertes y débiles.

3. Reparando el desorden del nuevo mundo. ¿Cuánto podrá Joe Biden, recién llegado a la Casa Blanca, arreglar de un orden internacional basado en reglas que se desmoronan? El Acuerdo climático de París y el Acuerdo nuclear con Irán son los lugares obvios donde comenzará la presidencia de Biden. La tarea será difícil porque el derrumbe del orden mundial comenzó desde antes de la Presidencia de Donald Trump, por lo que repararlo durará más de los cuatro años que duró su presidencia.

4. Más tensiones entre Estados Unidos y China. No esperen que Biden termine la guerra comercial con China. En cambio, querrá enmendar las relaciones con los aliados para librarla de una manera más efectiva. Muchos países, desde África hasta el sudeste asiático, están haciendo todo lo posible para evitar tomar partido a medida que aumenta la tensión.

5. Empresas en primera línea. Otro frente para el conflicto entre Estados Unidos y China son las empresas, y no solo los ejemplos obvios de Huawei y TikTok, en la medida en la que los negocios se convierten más en un campo de batalla geopolítico. Además de la presión desde arriba, los jefes de estas grandes empresas también se enfrentan a la presión desde abajo, ya que los empleados y clientes exigen que se tomen posiciones más firmes sobre el cambio climático y la justicia social, donde los políticos han hecho muy poco.

6 Después de la tecno-celeración. En 2020, la pandemia aceleró la adopción de muchos comportamientos tecnológicos, desde videoconferencias y compras en línea hasta trabajo remoto y aprendizaje a distancia. En 2021, será más claro hasta qué punto estos cambios se mantendrán o si retrocederán.

7 Un mundo menos suelto. El turismo se encogerá y cambiará de forma, con más énfasis en los viajes nacionales. Las aerolíneas, las cadenas hoteleras y los fabricantes de aviones seguirán teniendo dificultades, al igual que las universidades que dependen en gran medida de los estudiantes extranjeros. El intercambio cultural también se verá afectado.

8. Una oportunidad sobre el cambio climático. Un lado positivo en medio de la crisis es la oportunidad de tomar medidas sobre el cambio climático, ya que los gobiernos de países desarrollados han estado invirtiendo en planes de recuperación ecológica para crear empleos y reducir las emisiones. ¿Qué tan ambiciosas serán las promesas de reducción por parte de los países en la Conferencia de la ONU sobre el Clima, la cual no se pudo llevar en 2020?

9. El año del déjà vu. Ese es solo un ejemplo de cómo el próximo año puede sentirse, en muchos aspectos como una segunda versión del 2020, ya que los organizadores de eventos como los Juegos Olímpicos, la Expo de Dubai y muchas otras reuniones políticas, deportivas y comerciales harán todo lo posible para llevarlas a cabo un año después de lo planeado. No todos tendrán éxito.

10 Una llamada de atención para otros riesgos. Los académicos y analistas, muchos de los cuales han advertido del peligro de una pandemia durante años, intentarán aprovechar esta estrecha ventana de oportunidad para lograr que los responsables de la formulación de políticas tomen más en serio otros riesgos desatendidos, como la resistencia a los antibióticos y el terrorismo nuclear. Hay que desearles suerte.

Tom Standage concluye señalando que el próximo año promete ser particularmente impredecible, dadas las interacciones entre la pandemia, una recuperación económica desigual y una geopolítica conflictiva. Advierte que entre más informados estemos, tendremos mayores probabilidades de sortear los riesgos y las oportunidades que se avecinan.

Después de la crisis, la oportunidad

En el artículo de Zanny Minton Beddoes, la autora aborda lo que considera que son las fuerzas que darán forma al mundo post-Trump y post-covid. Ella comienza señalando que algunos años cobran protagonismo en la historia. Por lo general, es el final de una guerra o el inicio de una revolución lo que marca el cambio de un capítulo a otro, pero el 2020 será una excepción. La derrota de Donald Trump marcó el final de una de las presidencias más divisivas y dañinas en la historia de Estados Unidos. Por su parte, una pandemia única en un siglo ha creado la oportunidad de un reinicio económico y social tan dramático como el de la era progresista. La gran pregunta para 2021 es si los políticos son lo suficientemente atrevidos para comprenderlo.

El Covid-19 no solo ha golpeado la economía global. Ha cambiado la trayectoria de las tres grandes fuerzas que están dando forma al mundo moderno: 1. La globalización se ha truncado, 2. La revolución digital se ha acelerado radicalmente, y 3. La rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China se ha intensificado. Al mismo tiempo, la pandemia ha agravado uno de los grandes flagelos actuales: la desigualdad. Y al mostrar el costo de no estar preparados para un desastre de baja probabilidad pero de muy alto impacto, ha hecho que más mentes piensen en el desastre inevitable e incluso de mayor impacto del próximo siglo: el del cambio climático. Todo esto significa que no hay vuelta atrás al mundo pre-covid.

Esto no será obvio a principios del siguiente año. En medio de la miseria de una segunda ola de contagios y muertos, la atención en muchos países seguirá centrada en controlar el virus. Cuando comience el año nuevo, ya habrá vacunas, aunque no estén todavía ampliamente disponibles. Solo a medida que avance el 2021 y se hagan vacunaciones masivas, quedará claro cuánto en el mundo ha cambiado permanentemente.

Y eso resultará ser mucho, particularmente para Occidente. El mundo post-covid será mucho más digital. Desde el trabajo a distancia hasta el comercio minorista en línea, la pandemia ha reducido años de transformación digital a meses, lo que ha traído consigo un cambio radical en la forma en que las personas viven, lo que compran y dónde trabajan. Los ganadores de este ataque de destrucción creativa incluyen a los gigantes tecnológicos (cuyas ganancias y precios de las acciones han aumentado) y las grandes empresas en general (que tienen los mayores tesoros de datos y los suficientes recursos para invertir en la transformación digital). Las grandes ciudades tendrán que reinventarse. Habremos de presenciar una avalancha de más cierres, especialmente entre pequeñas empresas y en las industrias minorista, de viajes y hotelería.

Aunque la globalización seguirá siendo sobre bienes y capitales que cruzan fronteras, la gente viajará menos. Los países asiáticos que controlaron el virus con mayor eficacia fueron también los que cerraron sus fronteras de forma más estricta. Su experiencia dará forma a las políticas de otros. Las restricciones fronterizas y las cuarentenas permanecerán vigentes mucho después de que disminuyan los casos de covid-19. E incluso después de que se reinicie el turismo, la migración seguirá siendo mucho más difícil. Eso hará mella en las perspectivas de los países pobres que dependen de los flujos de remesas de sus trabajadores migrantes en el extranjero, reforzando el daño causado por la pandemia en sí. Es probable que unos 150 millones de personas caigan en la pobreza extrema a fines de 2021.

El comercio mundial se llevará a cabo en un contexto geopolítico desfavorable. El mercantilismo de Trump desaparecerá, pero las sospechas de Estados Unidos sobre el comportamiento de China no terminarán con la partida del «Tariff Man», como el presidente Trump se enorgullecía de ser conocido. Se mantendrán los aranceles, ahora aplicados a dos tercios de las importaciones de China, al igual que las restricciones a sus empresas de tecnología. Continuará la fragmentación del mundo digital y su cadena de suministro en dos partes, una dominada por los chinos y la otra por los estadounidenses. La rivalidad chino-estadounidense no será la única influencia de esas dos potencias en la globalización. Castigados por su dependencia de suministros médicos importados y otros bienes críticos (a menudo de China), los gobiernos de Europa a India redefinirán el alcance de las “industrias estratégicas” que deben protegerse. Las ayudas estatales para apoyar esta nueva política industrial se han convertido y seguirán siendo omnipresentes.

Todo esto dejará la economía mundial dividida y debilitada. La brecha entre la fuerza de China (y otras economías asiáticas post-covid) y la debilidad de otros lugares seguirá siendo evidente. La de China fue la única gran economía que creció en 2020; en 2021 su tasa de crecimiento superará el 7%, sustancialmente más alta que la tasa de recuperación en Europa y América. Y, a diferencia de las economías occidentales, su recuperación no se sustentará en enormes déficits presupuestarios o estímulos monetarios extraordinarios. El éxito económico de China y la rápida derrota del covid-19 serán el telón de fondo de un año de celebración triunfal en Beijing, ya que el Partido Comunista celebra su centenario.

El contraste con Occidente será profundo. Estados Unidos comenzará el año con un crecimiento tambaleante, sobre todo por no haber aprobado un paquete de estímulo económico lo suficientemente robusto en los últimos días de la administración Trump. Las economías de Europa serán lentas por mucho más tiempo, con generosos apoyos laborales que atan a las personas a trabajos que ya no existen y mantienen empresas zombis respaldadas por el estado. A ambos lados del Atlántico, la inequidad del impacto del covid-19 será cada vez más clara: los más vulnerables son los más afectados por el virus; la pérdida de puestos de trabajo se concentra entre las personas menos calificadas; la interrupción educativa afectará más a los niños más pobres. La ira pública crecerá, particularmente en Estados Unidos, que entrará en 2021 como un país profundamente dividido.

Con un mundo occidental golpeado y China cacareando, muchos expertos declararán que la pandemia será la sentencia de muerte para un orden mundial liderado por Occidente. Esa afirmación resultará prematura. A pesar de su “diplomacia de las vacunas”, China inspira más miedo y sospecha que admiración. Y a pesar de toda su determinación de llevar a China al centro del escenario, su presidente, Xi Jinping, muestra poco apetito por un liderazgo global genuino. Aunque el desprecio de Trump por los aliados y las incursiones en la diplomacia transaccional han sacudido la confianza en el orden global liderado por Estados Unidos, no la han destruido del todo.

Eso significa que Estados Unidos, una vez más, tendrá la capacidad desproporcionada para moldear el mundo pospandémico, y el hombre más capaz de marcar la pauta es un hombre de 78 años. Joe Biden, quien es considerado como un moderado constructor de consensos cuyas propias posiciones políticas siempre se han acercado al centro de gravedad de su partido, es poco probable que se convierta en el arquitecto del nuevo orden mundial.

Pero podría ser la persona adecuada. La plataforma política de Biden es lo suficientemente ambiciosa. Detrás del lema de «reconstruir mejor» hay un intento audaz, pero no radical, de unir un estímulo a corto plazo con una fuerte inversión en infraestructura verde, investigación y tecnología para acelerar drásticamente la transformación energética de Estados Unidos. Desde ampliar el acceso a la atención médica hasta mejorar el seguro social, el contrato social propuesto por Bidenomics es una versión del siglo XXI de la era progresista: reforma audaz sin izquierdismo peligroso.

En política exterior, Biden reparará las relaciones y reafirmará los valores y el papel global de Estados Unidos. Un veterano de la diplomacia y un multilateralista instintivo y constructor de instituciones, Biden enviará señales fuertes rápidamente: Estados Unidos volverá a entrar en el Acuerdo climático de París, permanecerá en la Organización Mundial de la Salud y se unirá a COVAX, la coalición global para distribuir una vacuna covid-19. Se dirigirá rápidamente a Europa para reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la alianza transatlántica, aunque su primera parada será Berlín o París, en lugar del Brexit de Boris Johnson en Gran Bretaña. Biden reafirmará la importancia de los derechos humanos y la democracia para la política exterior estadounidense. Espere críticas más duras a China por su trato a los uigures en Xinjiang y su opresión en Hong Kong. Con Biden ya no habrá más simpatías para con los dictadores.

Sin embargo, en las cuestiones más importantes, la presidencia de Biden ofrecerá más un cambio de enfoque que de dirección. Estados Unidos seguirá preocupado por la amenaza que representa una China en ascenso: la administración Trump merece crédito por centrar la atención en este punto. Pero en lugar de atacar con aranceles unilaterales, el equipo de Biden se centrará en construir una coalición multilateral para contrarrestar a China. Espere que se hable de una gran negociación transatlántica en la que Estados Unidos tranquilizará las preocupaciones europeas sobre sus gigantes tecnológicos, particularmente los datos personales que recopilan y el impuesto que no pagan, a cambio de una estrategia conjunta en contra de las empresas tecnológicas chinas. Espere escuchar de una nueva alianza global, que unirá a las democracias asiáticas en la coalición occidental para contrarrestar a China, la base, posiblemente, de un nuevo tipo de orden mundial liderado por Estados Unidos.

Zanny Minton Beddoes concluye señalando que la oportunidad esta ahí. La pregunta es si el señor Biden lo comprenderá. El riesgo es que, tanto en casa como en el extranjero, una presidencia de Biden demuestre ser extensa en palabras tranquilizadoras y corta en acciones efectivas. De igual forma existe el riesgo de que Biden, esté o no limitado por un Senado controlado por el partido Republicano, dedique demasiado tiempo en reparar el mundo del ayer en lugar de construir el de mañana. En conclusión, el mayor peligro no es la sacudida de la izquierda que temen muchos simpatizantes de derecha, sino la inacción, la timidez y el estancamiento. Para Estados Unidos y el mundo, sería una lástima terrible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Lo peor de la crisis está por llegar?

«El bienestar de la gente en particular, siempre ha sido la coartada de los tiranos».

– Albert Camus (2012). “Resistencia, rebelión y muerte: ensayos”, p.101, Vintage

Con el afán de acabar con los contagios, los gobiernos han implementado medidas que han mermado severamente la actividad económica a un costo enorme. El sacrificio y sufrimiento para millones de personas que han perdido su empleo, han visto disminuida su jornada laboral o han sufrido un recorte en sus ingresos, ha sido mayúsculo. En México, en materia de empleo los indicadores de abril y mayo fueron terribles por la disminución de 12 millones de personas de la Población Económicamente Activa y por el incremento del subempleo hasta un 29.9%. En junio vimos una incipiente recuperación y en julio confirmamos que esto tardará mucho en resolverse. Para ilustrar esto tenemos que la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva edición (ENOEN) con datos a julio, y entre los resultados más importantes de ésta tenemos lo siguiente:

1. La ENOEN en julio de 2020, reportó un incremento de 1.5 millones de personas en la PEA, con una Tasa de Participación Económica de 54.9% respecto a la población de 15 años y más, cifra 1.8 puntos porcentuales superior a la de junio pasado, pero aun por debajo del 59.8% observado en marzo de este año. Esto implica que en el séptimo mes de 2020, la población ocupada resultó en 49.8 millones de personas. No obstante lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 11.3 millones.

2. La población desocupada fue de 5.4% en julio y de 5.5% en junio como proporción de la PEA, porcentaje equivalente a 2.8 millones de personas en ambos meses. En julio de 2019 la tasa de desocupación fue de 3.7%. ¿Por qué no ha aumentado más el desempleo? Como ya lo hemos señalado, por dos razones principales: 1. Mucha gente sigue en casa sin buscar trabajo porque tiene miedo al Covid o porque sabe que de plano es muy difícil conseguir un empleo en la actual situación económica, y 2. Porque la economía informal siempre será una vía de escape para millones de personas que no encuentran una ocupación en el sector formal de la economía.

3. La población ocupada a tiempo parcial (jornadas inferiores a 35 horas semanales) disminuyó en (-)2 millones entre junio y julio de 2020. La ENOEN en julio de 2020 registró una tasa de subocupación de 18.4%, cifra inferior en (-)1.6 puntos porcentuales a la de junio del mismo año. Este descenso representa una variación de (-)0.5 millones de personas ocupadas. Estas cifras denotan una mejoría, pero debemos considerar que la tasa de subocupación era de apenas 7.9% en julio de 2019.

4. La ocupación informal en julio de 2020 ascendió a 27.3 millones, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 54.9%, cifra mayor en 1.9 puntos porcentuales comparada con la del mes previo. En julio de 2019 había 30.9 millones de personas laborando en la economía informal, por lo que es de esperase que a finales de este año el número de personas laborando en la informalidad supere las 31 millones de personas.

Las cifras se dicen fácil, pero el hablar de un problema de desempleo, subempleo y pérdida de ingresos que afecta a millones de personas es una verdadera tragedia. Con esto en mente, quiero pasar a comentar un artículo de Gary Barnett titulado “¡La Destrucción Económica de 2020 debido a la respuesta del Estado, palidecerá en comparación de lo que viene!” el cual hace una dura crítica a la manera cómo los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, han respondido a la pandemia del Covid-19, con una agenda obscura de empobrecimiento de las mayorías para el beneficio de un grupo que se encuentra por encima del propio gobierno federal.

El artículo de Barnett señala que hay una elite económica, encabezada por banqueros, aquellos que están en el gran mundo corporativo y quienes controlan la política monetaria y económica. Esta élite está por encima del gobierno,  pero no obstante lo anterior, el gobierno federal es responsable de la destrucción económica por ser el iniciador y ejecutor de políticas que tienen como objetivo enriquecer a unos pocos que se encuentran en lo más alto de la pirámide a costa del bienestar las mayorías. Esto nunca había sido más evidente que ahora. Es interesante ver como la empresa Zoom ahora vale más que Boeing, IBM, Starbucks, entre muchas más, con un valor de capitalización de 122 mil millones de dólares.

La mayoría de los países han pasado por un infierno este año debido a las políticas implementadas para combatir lo que se ha llamado una «pandemia» mortal. Teniendo en cuenta la evidencia y las cifras actuales de muertes totales, esta «pandemia» ha demostrado “ser un fraude” (al momento de escribir estas líneas van 883 mil muertes a nivel mundial, lo que representa el 0.011% de la población total).  Aparentemente, eso no importa, ya que el público en general ha aceptado la propaganda y ha aceptado inmensas medidas draconianas que han devastado la economía y la salud natural de la población. Hasta ahora, las cosas han ido exactamente según lo planeado, y la gente ha dado por un hecho la exageración hasta el punto de permitir la destrucción de su sistema inmunológico natural al estar encerrados y sin contacto con otras personas; además de que en muchos casos, han permitido la destrucción de su patrimonio y sus medios de sustento económico. Esto no augura nada bueno para el futuro si no se revierte la tendencia actual, señala Barnett.

Los sistemas económicos en todo el mundo, y en especial de las economías desarrolladas,  se han hinchado por el aumento constante en la oferta monetaria durante al menos los últimos 12 años o más. Solo este año, esa expansión se ha disparado exponencialmente y no se ve que vaya a terminar pronto, y por supuesto que esta expansión monetaria se atribuyó al brote del virus. Con este tipo de expansión, y la respuesta coincidente de cierre de la actividad económica, de negocios y viajes, cuarentenas y propaganda del miedo, algunos precios han aumentado dramáticamente y el desempleo se ha disparado. Se han cerrado miles de empresas en todo el país, muchas de forma permanente y otras tantas se han visto obligadas a declararse en quiebra. Por supuesto, a las que peor les ha ido es, en su mayor parte las pequeñas y medianas empresas, lo que constituye la columna vertebral de las economías como la de Estados Unidos y México. El desempleo causado por esta dura e injustificada respuesta del gobierno ha sido inimaginable y ha llevado a más de 40 millones de personas en los Estados Unidos a quedarse sin trabajo. En el caso de México, abordamos el tema de la afectación al empleo al inicio de esta entrega. Esto hecho por sí solo, tiene el potencial de destruir la economía de cualquier país, pero desafortunadamente esto podría ser solo el comienzo.

Se me viene a la mente la pregunta que se pudieron haber formulado los chinos. ¿Cómo destruir la planta manufacturera mundial? Sencillo, con un virus que obligue a muchas empresas a cerrar, para que luego esa producción “faltante” sea reemplazada por fábricas chinas. Es una magnifica manera de llenar los pedidos faltantes ocasionados por la guerra comercial con los Estados Unidos. Por eso es fundamental salvar la planta productiva nacional, aunque en México el gobierno federal ha mostrado una y otra vez su desdén en contra de los empresarios.

De acuerdo con Barnett, la destrucción de la economía como la conocíamos es un aspecto necesario del plan para promover una gobernanza global. Entre más personas haya sin trabajo y dependientes del gobierno, éstas serán mucho más fáciles de controlar. La pobreza masiva ya es evidente, el suministro de alimentos ha sido menguando en algunas regiones, hay muchos que son incapaces de mantener a sus familias, y la hambruna entre una gran parte de la población es ciertamente posible. Esta es la agenda buscada por aquellos en la clase dominante que necesitan que se cumpla para reestructurar el sistema económico global. El colapso económico que se avecinaba después de las debilidades expuestas tras la crisis de 2008, era más que inminente, pero ahora se está impulsando ese colapso a una mucho mayor velocidad y se ha usado al Covid-19 como “chivo expiatorio” para generar el deseado “reinicio económico”.

La mayor amenaza que enfrentamos la viviremos en el próximo otoño e invierno, ya que esta temporada de gripe probablemente será mucho peor de lo normal debido al debilitamiento intencionado del sistema inmunológico de la mayoría de las personas. Negarse a someterse a las órdenes gubernamentales  que debilitan el sistema inmunológico, ciertamente detendría en seco este ataque de tiranía. Eso no ha sucedido hasta ahora, pero sin esa disidencia, enfrentaremos renovados problemas de salud que se traducirán en un agravamiento del problema económico. Imagínese todo lo malo que ha sucedido en los últimos 6 meses y luego duplique o triplique esa respuesta. La respuesta gubernamental vista hasta ahora será eclipsada por la respuesta que veremos este invierno si el número de muertos es mayor como lo predice Gary Barnett.

Es así que al parecer muy pronto se verá en algunos países una respuesta gubernamental mucho más estricta conforme los casos de influenza tradicional se confunden con casos de Covid-19. Existe una programación y la próxima gran ola de contagios está planificada y lista para lanzarse en las próximas semanas. Ya en diversos países se están adoptando medidas mucho más brutales y opresivas por el incumplimiento del uso de máscaras, el distanciamiento y la evasión de cuarentena. Estamos en la víspera de medidas mucho más duras y los gobernantes deben acostumbrar a la población a una ampliación en su vigencia de manera que puedan hacer los cambios necesarios en el sistema económico. Es así que este otoño e invierno serán los más importantes para el país, tal vez el tiempo más importante de la historia.

Si continúa el cumplimiento masivo de las medidas que han dado echado a perder la economía, y si no se produce el desacuerdo de amplios sectores de la población, la vida tal como la conocemos podría terminar antes de la primavera de 2021. El reinicio o establecimiento de un nuevo orden económico global podría estar avanzando ahora mismo a un ritmo tal que luego sea casi imposible de detener.

Con más cierres de la actividad económica, más cuarentenas, más aislamiento social y más destrucción de la economía, el desempleo se disparará a niveles inauditos, causando aún más enfermedades, muertes y tiranía a manos del gobierno. Además, cuantas más muertes ocurran, más draconianas se volverán las políticas públicas, y la matanza provocada por la respuesta maligna a este llamado virus no cejará, solo empeorará. ¿Imagínese un desempleo en los Estados Unidos en niveles de 50%, 60% o más?

Todo esto conduce a una vacuna mundial obligatoria que se lanzará en algún momento de este otoño o invierno. Si la mayoría de la población mundial se pone esta vacuna, algo que ahora parece posible, los efectos resultantes de estas toxinas que se desconocen en este momento ya habrán entrado en acción dentro de los cuerpos de la mayoría de la población. ¿Qué daño traerá eso? ¿Será irreversible?

Barnett finaliza señalando que en esta etapa, el plan para la gobernanza global habrá avanzado, y estaríamos en camino de establecer una sociedad que no utiliza el efectivo, con todos los sistemas monetarios volviéndose digitales y siendo todas las transacciones rastreables. Adiós a la privacidad. Esto marcará el final de una era que comenzó con la libertad, pero que terminará en muerte, destrucción, esclavitud y tiranía. No se puede permitir que esto ocurra.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Por qué resulta tan difícil competir contra China? Subsidios y apoyos

mexico-china_69_cuadradaDejando de lado el brote de Coronavirus en China y su expansión por el mundo, el Gobierno chino debe estar muy contento ya que el pasado 23 de enero el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) anunció que su país reducirá de 15% a 7.5% los aranceles adicionales impuestos a diversos productos originarios de China. De esta manera, si un par de zapatos de cuero de China estaba pagando, desde el 1 de septiembre de 2019, el arancel regular de 10% + 15% de arancel punitivo, a partir del 14 de febrero de este año pagará 10% + 7.5%.

Esto es el resultado de que el pasado 16 de enero, finalmente China y Estados Unidos firmaron la primera fase de un acuerdo comercial. Los principales temas incluidos en este primer acuerdo son: a) China se compromete a comprar más productos americanos por valor de 200 mil millones de dólares en 2 años, incluyendo 32 mil millones en productos agrícolas; b) en cuanto a la protección de propiedad intelectual se incluyen medidas para prevenir y castigar el robo de secretos comerciales; y c) China se compromete a abrir su mercado de servicios financieros a través de la eliminación de barreras operativas. El acuerdo también incluye la creación de una oficina para la solución de controversias. En cuanto a los aranceles que ambos países han impuesto y que permanecen vigentes no se presentaron detalles de cuándo podrían ser eliminados, lo que podría ocurrir cuando se complete la Fase 2 del acuerdo. Finalmente, China también se comprometió a no intervenir en el mercado cambiario o devaluar su moneda y a proporcionar información de forma regular sobre sus posiciones cambiarias.

Esto sin duda es una gran noticia para el mundo y genera la expectativa de que los flujos comerciales mundiales irán paulatinamente retomando su cauce. Mejora la expectativa de crecimiento del PIB mundial y del bienestar global. Sin embargo y con independencia del acuerdo entre China y Estados Unidos, debe quedar bien claro, en especial para el gobierno mexicano, que China seguirá siendo una gran amenaza para muchas actividades manufactureras nacionales. Esto por la naturaleza propia de su sector público y aparato productivo, así como por los apoyos y subsidios que sigue dando directa o indirectamente a muchas actividades productivas.

Subsidios ChinaEn un estudio de enero de 2020, titulado “Apoyos, incentivos y subsidios por parte del sector público a la cadena del calzado en China” y elaborado por el Dr. Enrique Dussel Peters, Director del Centro de Estudios China-México (CECHIMEX) de la UNAM, para la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), se da cuenta de esta situación. A continuación expongo un resumen de lo que considero son los puntos más relevantes:

El sector público de China

En el estudio del Dr. Dussel se menciona que el sector público en China, que descansa en la existencia y la fuerza política del Partido Comunista Chino (PCCh), puede comprenderse como una institución que no existe en América Latina y el Caribe: se trata de la suma de las instituciones públicas del gobierno central, de provincias, ciudades y municipios, que con una visión de desarrollo de largo plazo compiten entre sí, logrando así relativamente altos niveles de coherencia nacionales en el tiempo.

Además, existen una multiplicidad de instrumentos y mecanismos utilizados por el sector público, lo que ha generado un alto grado de producción, productividad y eficiencia con base en la propia propiedad pública -con participación en niveles cercanos al 50% del PIB, y muy por encima de cualquier economía comparable en la actualidad y de su tamaño. Dussel habla de la “omnipresencia del sector público” en China, la cual ha sido la principal fuente y el motor de dinamismo; es decir, en China no necesariamente ha sido el sector privado el mayor impulsor de su éxito económico.

En China existen millones de empresas de propiedad pública -y mucho más allá de un estrecho número de state-owned enterprises-, destaca que son un instrumento fundamental para la generación de ciencia y tecnología, innovación, empleo, financiamiento, comercio exterior y la propia entrada y salida de inversión extranjera directa (IED), entre muchas otras.

Comenta que el Consejo de Estado y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas (CNDR) son las instituciones públicas líderes que permiten la definición de objetivos de desarrollo con instrumentos de largo plazo. No se trata necesariamente de una estructura monolítica y vertical, sino de planteamientos generales, el establecimiento de tecnologías para la fabricación de semiconductores para competir con los principales productores de éstos en Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, o un generalizado proceso de escalamiento industrial y del incremento del valor agregado de la industria, que son implementados por las diversas agencias del sector público (gobierno central, provincias, ciudades y/o municipios).  Por estas instancias pasan y se evalúan los objetivos de desarrollo como la urbanización, el crecimiento del PIB, los cambios de las exportaciones al sector doméstico y los esfuerzos para mejorar la entrada y salida de IED, así como la eficiencia de la energía y la protección del medio ambiente.

Apoyos, incentivos y subsidios

fabrica_chinaEn cuanto a los apoyos, incentivos y subsidios otorgados por China, Dussel cita a Dihn (2017), y señala que el enfoque de coordinación descentralizada utilizado en China fue muy útil para identificar y superar limitaciones para el crecimiento y desarrollo de manufacturas ligeras como la industria del calzado, textil y vestido. Este autor identifica seis características relevantes para el desarrollo de la competitividad de las manufacturas ligeras en China: i. Disponibilidad, costo y calidad de los insumos; ii. Acceso a tierras industriales y localización; iii. Acceso al financiamiento; iv. Logística comercial; v. Capacidades empresariales, tanto técnicas como gerenciales y; vi. Habilidades de los trabajadores.

Dussel señala que las políticas industriales en China con frecuencia identifican industrias y, a veces, incluso empresas individuales para recibir apoyo del sector público y superar la mayoría de las restricciones señaladas: apoyos explícitos, como un trato especial al obtener licencias y aprobaciones, así como regímenes de importación/exportación destinados a crear condiciones de mercado favorables dentro de China.

Menciona que en 2006, China proporcionó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) una notificación de sus prácticas de subsidios a actividades productivas con cierto tiempo de aplicación. Esa notificación confirmó la existencia de programas de subsidios como los siguientes: Preferencias para la inversión extranjera en actividades «seleccionadas» o de interés para promover; Promoción de inversión y desarrollo (I&D) y la transferencia de tecnología; Acelerar la industrialización agrícola y promover la silvicultura; Desarrollo de circuitos integrados; e Impulsar a las empresas a actualizar la tecnología y los equipos.

Por su parte, respecto de los programas y medidas de apoyo notificados por China, de aplicación general o de los que no se incluyen información que desagregue condiciones o sectores específicos a los que se aplica, éstos se pueden clasificar de la siguiente manera de acuerdo con Dorn y Cloutier (2013):

  1. Política de financiamiento: El sector bancario de China está dominado prácticamente en su totalidad por el sector público: cuatro bancos «comerciales» y tres bancos «más de carácter político», todos los cuales son propiedad del sector público. Debido al nivel de desarrollo del mercado interno de capitales para las emisiones de deuda y capital, estos bancos determinan efectivamente la asignación de capital de inversión a las empresas en China. Aunque los cuatro bancos, nominalmente comerciales, consideran riesgos y beneficios comerciales, la evidencia indica que se ven principalmente a sí mismos como agentes del poder del Estado: desde la década de los noventa del siglo XX el financiamiento al sector productivo en China representó más del 100% del PIB y el 161% en 2018.
  2. Tipo de cambio fijo. Durante décadas (Kroeber 2016), y particularmente hasta inicios del siglo XXI donde el aparato productivo chino todavía dependía en forma significativa de sus exportaciones de procesos de ensamble y de la IED, el control del tipo de cambio y particularmente la subvaluación del renminbi (RMB), fue una medida macroeconómica significativa en aras de incentivar las exportaciones chinas, a la IED y buscar sustituir importaciones por producción en China.
  3. Impuesto sobre la renta. El sector público en China -y particularmente a nivel de municipios, ciudades y provincias- tiene la capacidad no sólo de otorgar financiamiento, sino que también significativas reducciones de impuestos y puntualmente del impuesto sobre la renta a ciertas empresas nacionales y extranjeras que busca atraer.
  4. Pagos directos. En China existen además una serie de medidas y programas que proporcionan pagos directos a las empresas. Los pagos de subvenciones a menudo están relacionados con el desarrollo de propiedad intelectual de propiedad china, la innovación tecnológica o la actualización de equipos para hacer que las instalaciones sean más eficientes (USITC 2007; Stevenson-Yang 2013).
  5. Devoluciones de impuestos. Otro pago directo importante utilizado para guiar la actividad económica es la devolución de los impuestos al valor agregado (IVA) en el momento de la exportación. El gobierno central recauda el IVA sobre las ventas (excepto las exportaciones), las importaciones de bienes y la prestación de servicios para el procesamiento, reparación y reemplazo de bienes.
  6. Adquisiciones gubernamentales. Finalmente, las autoridades chinas también se han embarcado en un programa para ayudar a las industrias nacionales a través de las adquisiciones.

Es indispensable comprender que más allá de estos instrumentos específicos, el sector público en China tiene la propiedad significativa del sector público, es decir, el gobierno central, provincias, ciudades y municipios son los únicos propietarios -en algunos casos mediante docenas de forma de propiedad con el sector privado y extranjero- con lo que estas empresas son tratadas como parte del sector público y con innumerables relaciones políticas, económicas, de proveeduría y receptoras de compras y programas que en muchos casos ni siquiera se registran formalmente.

El Dr. Dussel nos da ejemplos específicos de apoyos a la cadena de valor del sector calzado de China, lo cual explica los precios extraordinariamente bajos de muchos de los calzados que se fabrican allá. El documento completo del Dr. Enrique Dussel, que es de lectura obligada para entender los crecientes desequilibrios comerciales entre México y China, se encuentra disponible para descarga gratuita en: https://www.ciceg.org/pdf/China_incentivos.pdf

Todo lo anterior nos lleva a la conclusión de que los apoyos, incentivos y subsidios en China orientados al sector productivo, son cualitativamente diferentes a los conocidos en México. De igual forma, buscar mediante una “política industrial” en México sobrellevar estas diferencias pareciera ser iluso, ya que no comprende la profundidad y extensión de la omnipresencia del sector público en general y específicamente en muchas de las actividades de las industrias ligeras. Desde una perspectiva global, y para México, las condiciones de competencia no sólo son desiguales, sino que también inconmensurables: después de décadas de esfuerzos de políticas de desarrollo del sector público en China, las industrias ligeras de China se encuentran en condiciones de competencia global y es el líder en un grupo sustantivo de segmentos de las propias cadenas, por ende el interés de China de lograr acuerdos comerciales de (libre) comercio, entre ellos con México. Debemos tener mucho cuidado.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Focos amarillos en la industria automotriz

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el reporte mensual del Registro administrativo de la industria automotriz de vehículos ligeros con datos al mes de septiembre y las cifras son cada vez más preocupantes. Esto porque en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019 se reportan caídas importantes en las ventas al público de vehículos ligeros, lo que ha afectado negativamente las cifras de producción, dado que el crecimiento de las exportaciones ha dejado de ser lo suficientemente elevado como para compensar la caída de las ventas internas. Lo que sucede con la industria automotriz debe preocuparnos a todos ya que ésta actividad (fabricación de automóviles y camiones) generó en el segundo trimestre de este año un PIB nominal de 476.6 miles de millones de pesos, lo que representa el 11.4% del PIB manufacturero y el 2.0% del PIB total de México.

Los porcentajes pudieran parecer pequeños, pero la realidad es que su importancia económica trasciende su peso relativo en el PIB. La industria automotriz genera un gran efecto multiplicador sobre el resto de las industrias, debido a la gran cantidad de empleos formales que registra, su transferencia de tecnología y atracción de inversiones. De acuerdo con algunos analistas del sector, por cada puesto de trabajo que se genera en la actividad automotriz, se crean otros cinco en el resto de la economía.  De esta manera, con su buen desempeño se benefician otras ramas de actividad como la metalmecánica, el plástico, neumáticos, entre otras.

Con esto en mente, tenemos que de acuerdo con el registro del INEGI, en el acumulado de enero a septiembre de 2019 se vendieron solamente 955 mil vehículos ligeros, cifra que implica una caída de -7.51% respecto de los 1.033 millones de vehículos vendidos en los mismos meses de 2018. Sin embargo, cabe señalar que el dato de 2019 es muy preocupante porque se suma a las caídas anuales en las ventas ocurridas desde 2016. De hecho la cifra de ventas en los primeros nueve meses de 2019 es 14.9% inferior a la observada en los primeros nueve meses de 2016, cuando se vendieron 1.122 millones de vehículos.

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La caída en las ventas en el mercado interno no había afectado significativamente a la producción nacional de vehículos porque las exportaciones iban en aumento, pero esto ya ha comenzado a cambiar. En los primeros nueve meses de 2019 se produjeron 2.931 millones de vehículos ligeros en México, cifra 0.83% inferior a los 2.955 millones de vehículos producidos en los mismos meses de 2018.  Esta caída ocurre como resultado de que en el periodo de enero a septiembre de 2019 la exportación de vehículos ligeros sumó 2.584 millones de vehículos, cantidad apenas 0.51% superior a los 2.571 millones de vehículos ligeros exportados en los primeros nueve meses de 2018.

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Queda claro pues que el aumento de exportación en los primeros nueve meses de 2019, de tan sólo 13,067 unidades, no fue lo suficiente alto como para compensar la caída de las ventas nacionales de -77,530 unidades y por eso la producción nacional se redujo en -24,393 unidades. Cabe señalar que estas estadísticas provienen de 21 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, A.C. (AMIA), Mitsubishi Motors y Giant Motors Latinoamérica.

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Profundizando en el desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros, tenemos que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, las de Audi reportan una caída de -8.9%, las de FCA México van abajo -12.6%, las de Mazda cayeron -55.6%, mientras que las de Nissan bajaron -6.4%. Por su parte, las de Ford Motor van arriba 14.8%, las de General Motors subieron 3.8%, las de Honda subieron 40.5%, las de KIA aumentaron 2.5%, las de Toyota subieron 5.5%, mientras que las de Volkswagen subieron 19.4%.

Es importante precisar que el débil desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros obedece a una debilidad mundial en la venta de automóviles. De acuerdo con información de VDA, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, las ventas en Europa (UE + EFTA) registran una caída de -3.1%, en Rusia abajo -2.4%, en los Estados Unidos -1.9%, en Japón -0.3%, en Brasil +10.9%, en India -10.3%, en China -14.0%.

De acuerdo con diversos analistas, la actividad económica relacionada a la industria automotriz se está encogiendo a nivel global porque en China, el mayor nuevo mercado automotriz del mundo, las ventas se han desplomado. Las ventas van mejor en los Estados Unidos, pero la dirección sigue siendo hacía abajo. El caso de China es preocupante a nivel global porque acumula 14 caídas anualizadas en los últimos 15 meses (si no fuera por el dato de enero de este año, México llevaría 27 meses con caídas anualizadas), lo que implica el mayor bache para esta industria en China en tres décadas. Para apoyar a una recuperación, el gobierno de China ha implementado medidas para fomentar el consumo.

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Guillermo Rosales de la AMDA

Dado este panorama, en el que se advierte que las exportaciones de automóviles por parte de México pueden caer, y dada la debilidad del mercado interno y la presión que ejercen las armadoras respecto de los distribuidores, es que el director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), Guillermo Rosales, consideró que ha llegado el momento de que el gobierno  federal implemente un programa emergente para reactivar el sector.

Y es que en México prevalece un entorno de incertidumbre económica y laboral que está retrayendo el gasto para la compra de nuevas unidades, además de que la capacidad de endeudamiento de las familias se ha deteriorado por el alza en las tasas de interés que inició en diciembre de 2015. El tema de tasas de interés e incertidumbre es relevante en México, porque a diferencia de otras naciones, aquí comprar en automóvil es una inversión, mientras que en Estados Unidos es una actividad de consumo.

La AMDA ha elaborado un plan que se denomina Programa de Fortalecimiento del Mercado Interno Automotor, el cual de llevarse a cabo permitirá remontar la caída del principal motor de la economía de varias regiones del país. Para la AMDA el plan debe considerar cuatro puntos.

  1. Apoyo crediticio a las micro y pequeñas empresas para la renovación del parque vehicular.
  2. Control en la importación de vehículos usados.
  3. Combate al contrabando de autos de segunda mano, y
  4. Ampliación de la deducibilidad contra el ISR en la adquisición de éstos, ya que está vigente un monto deducible de hace 11 años por 175 mil pesos.

El que se pueda implementar exitosamente este plan dependerá de la buena voluntad de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Servicio de Administración Tributario (SAT) y la Administración General de Aduanas (AGA), Nacional Financiera, entre otros.

Por otra parte, y también en apoyo al fortalecimiento de la industria automotriz, es importante mencionar que la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), impulsó la creación del Centro de Innovación Industrial para el Sector Automotriz-Tlalnepantla (CIIA), el cual tiene por objeto fomentar la innovación tecnológica en las empresas del sector automotriz y de autopartes para lograr mayor competitividad de la industria nacional. Con este nuevo centro, que ya fue inaugurado, se marcará el tránsito hacia el diseño de una hoja de ruta del sector, y se logrará que la innovación y la modernidad tecnológica se incrusten mejor en la industria, para que las empresas sean más competitivas y así se logre un mayor crecimiento y desarrollo.

A manera de conclusión podemos señalar que efectivamente se deben implementar políticas públicas efectivas para apoyar a este importante sector de la economía nacional, que durante varios años ha sido motor de crecimiento del PIB y de las exportaciones, además de ser fuente de millones de dólares de divisas por la atracción de inversión extranjera directa. México es el séptimo productor de automóviles, al haber producido 3.9 millones de automóviles en 2018. Si no se toman medidas urgentes, pronto podríamos ser rebasados por países como España y Brasil; pero lo que es peor es que sufriríamos un mayor estancamiento económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Un “súper peso” detenido por alfileres (tasas de interés)

Ha transcurrido un año desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la elección por la Presidencia de la República el 1 de julio de 2018. Desde ese día hemos presenciado algunas decisiones gubernamentales que han mermado la confianza empresarial, lo que ha frenado la tasa de crecimiento económico e inclusive ha ocasionado la degradación de la calificación de la deuda soberana de México. De igual manera, vivimos la incertidumbre respecto a la renegociación del TLCAN y posteriormente las complicaciones para la aprobación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. También hemos sido agredidos verbalmente con amenazas arancelarias por parte del presidente estadounidense, quien recientemente nos ha convertido en su principal instrumento de control migratorio. Todo esto ha ocasionado episodios temporales de volatilidad en el tipo de cambio. En esta entrega analizamos el comportamiento de la paridad peso-dólar en el último año y explicamos la razón de la “fortaleza” del peso a pesar de las malas noticias y la interminable incertidumbre política y económica en la que vivimos.

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Con datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de British Columbia, vemos que en el último año, una de las monedas que más se apreció frente al dólar estadounidense fue precisamente el peso mexicano, al haber pasado de un promedio de 20.392 pesos por dólar en junio de 2018 a uno de 19.034 pesos por dólar en junio de 2019, lo que implica una disminución del precio del dólar de -5.1% y ubica al peso mexicano como la divisa de mejor desempeño del grupo de las 10 más importantes a nivel global.

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A la par de ese buen desempeño frente al dólar estadounidense, durante ese mismo periodo, el peso mexicano también se fortaleció frente a las principales monedas del mundo, como se muestra a continuación (en paréntesis se indica el porcentaje de apreciación del peso frente a cada divisa): dólar australiano (13.60%), won de Corea del Sur (12.77%), yuan chino (12.31%), dólar de Nueva Zelanda (10.71%), libra esterlina (10.38%), euro (8.86%), dong de Vietnam (7.67%), rublo ruso (7.46%), dólar canadiense (6.58%), franco suizo (5.11%), dólar de Hong Kong (5.04%) y yen japonés (3.40%). Queda claro pues que en el balance posterior a un año el peso tiene ahora una posición que previo a las elecciones presidenciales.

De igual manera, haciendo el análisis con datos mensuales vemos que en el periodo de enero de 2018 a lo que llevamos de julio de 2019, el peso mexicano exhibe una volatilidad media en comparación con otras monedas en su cotización frente al dólar estadounidense. En GAEAP calculamos la desviación estándar de cada moneda y la dividimos entre su cotización promedio del periodo y obtuvimos los siguientes valores (en paréntesis se indica el cociente obtenido): dólar de Hong Kong (0.2%), dong de Vietnam (1.1%), yen japonés (1.8%), franco suizo (2.1%), dólar canadiense (2.2%) peso mexicano (2.7%), won coreano (3.1%), euro (3.3%), libra esterlina (3.4%), yuan chino (3.5%), dólar neozelandes (3.6%), dólar australiano (4.1%) y real brasileño (6.9%).

Tipo de cambio

Lo anterior significa que si bien en México hemos vivido episodios de volatilidad en momentos de mayor incertidumbre económica y política, esta volatilidad es menor a la que han registrado otras divisas como el euro o el real.

¿A qué se debe la “fortaleza” del peso y su buen desempeño? Las cifras oficiales dan cuenta de que no se debe a que nuestra economía esté en una posición de solidez por su crecimiento económico o por tener un superávit en su cuenta corriente de la balanza de pagos. El peso ha estado fuerte básicamente por lo elevadas que están las tasas de interés en nuestro país. Y es que de las economías más importantes del mundo, la de México es la que paga las mayores tasas de interés, siendo la tasa objetivo del Banco de México de 8.25% en la actualidad. Claro, hay casos como el de Turquía, que paga actualmente un interés del 24.0%; pero de ahí en más tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica la tasa de interés actual fijada por el banco central): Rusia (7.5%), Sudáfrica (6.75%), Brasil (6.5%), Indonesia (6.5%), India (5.75%), China (4.35%), Arabia Saudita (3.0%), Estados Unidos (2.5%), Chile (2.5%), República Checa (2.0%), Corea del Sur (1.75%), Canadá (1.75%), Nueva Zelanda (1.5%), Polonia (1.5%), Noruega (1.25%), Australia (1.0%). Hungría (0.9%), Gran Bretaña (0.75%), Israel (0.25%), Dinamarca (0.05%), Europa (0.0%), Japón (-0.1%), Suecia (-0.25%) y Suiza (-0.75%).

Tasas de interés

Si usted fuera un inversionista internacional y dados estos valores de tasa de interés ¿a usted en qué país le gustaría invertir? Desde luego que México es una alternativa atractiva, ya que aún conserva su calificación de deuda soberana en la categoría de “grado de inversión”. Mientras que en los Estados Unidos un bono a un mes paga actualmente una tasa anualizada de 2.26%, los Cetes a 28 días en México pagan 8.10%, por lo que queda claro que el diferencial de tasas es muy elevado. En una entrega anterior había explicado que cualquier riesgo de la inversión por motivo de la depreciación del peso se puede cubrir comprando coberturas cambiarias, por lo que nuestro país sigue representando una magnifica alternativa para los inversionistas internacionales (claro a costa de los bolsillos de los mexicanos como veremos a continuación).

Estas elevadas tasas de interés, si bien ayudan a mantener el tipo de cambio estable porque son el imán que atrae capitales golondrinos, son también en parte causa de la desaceleración económica del país ya que han afectado la inversión productiva. La contracción del sector construcción, la caída en la venta de automóviles y la disminución en la adquisición de maquinaria y equipo por parte de empresas, en buena medida fue ocasionada por las fuertes alzas en la tasa de interés por parte del Banco de México, organismo que llevó su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 hasta el actual 8.25%. Y de igual manera, el hecho de que ahora familias, empresas y gobiernos en México paguen mucho más por sus créditos, es producto de las decisiones del banco central mexicano en su lucha contra la inflación. En este sentido cabe recordar que gran parte de la inflación que el Banxico ha combatido fue causada por el propio gobierno federal en la administración anterior con los interminables gasolinazos.

Mucho se ha especulado respecto a cuándo llegará el momento en el que el Banxico comenzará a bajar su tasa de interés objetivo. Los analistas del grupo financiero Citibanamex especulan que esto comenzará en septiembre de este año, pero aunque eso suceda, se prevé que las bajas serán muy lentas de manera que tal vez en diciembre de 2020 dicha tasa se ubique en 7.50%. Claro que este escenario está sujeto a que la inflación se mantenga dentro del rango tolerable para el banco central que es de 3.0% +/- un punto porcentual (la inflación anualizada a la primera quincena de junio fue de 4.0%). Si la inflación cierra este año en torno a 3.85%, entonces habrá espacio para estas pequeñas bajas marginales en la tasa de interés en México.

Debemos señalar que la lentitud en la regularización de la política monetaria en México (llevar la tasa de interés a un nivel “neutro”) se debe a que el Banco de México tiene pánico de que una baja inoportuna en su tasa de interés objetivo se traduzca en movimientos desordenados del tipo de cambio.

Es bien sabido que México depende de la entrada de inversión extranjera de cartera para mantener su equilibrio externo, por lo que una baja en la tasa de interés que ocasione una caída en la entrada de divisas al país, hará que la demanda de dólares en México sea mayor que la oferta y con ello el dólar podría subir de manera considerable y con ello volveríamos a sufrir problemas inflacionarios.

mexico-china_69_cuadradaDado lo anterior, y para evitar ser tan dependientes de la entrada de inversión extranjera de cartera, es importante que se trabaje en otros flancos como lo es la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, así como buscar equilibrar nuestro desequilibrio comercial con los países asiáticos. El tema del déficit comercial con las naciones asiáticas lo he abordado en anteriores entregas, pero hay que recordar que en el año 2018 dicho déficit fue de -135.803 miles de millones de dólares.

Para lograr lo anterior, es fundamental dos cosas: primero, se debe modificar la Ley Aduanera para que se le den más facultades a las autoridades para desechar el valor de las mercancías a ser importadas cuando éstas estén claramente subvaluadas; y segundo, se debe hacer una exhausta revisión de la política arancelaria de México con el fin de obtener concesiones de países asiáticos. Y pues cosas como los compromisos unilaterales de México de bajar aranceles a cambio de nada (como lo es el caso de los sectores textil, vestido y calzado), deberían posponerse de manera indefinida.

México necesita ser menos dependiente de las entradas de capitales internacionales. El costo de la entrada de dichas divisas ha sido muy elevado para todos, pero seguiremos siendo dependientes en la medida en que no implementemos medidas para tener cuentas externas más sólidas, y eso no lo lograremos mientras sigamos siendo inundados de productos asiáticos subvaluados que perjudican la planta productiva nacional y mientras mantengamos ese fuerte desequilibrio comercial con los países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaedap.com

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La lógica detrás de las amenazas de Donald Trump

U.S. President Trump participates in revitalization council meeting at the White House in Washington
Después de amenazar con cerrar la frontera con México, ahora Trump amenaza con cobrar aranceles a todas las importaciones originarias de México.

El jueves 30 de mayo, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a hacer algo que parece disfrutar y es el agarrar a México de “piñata” con el fin de armar un show para satisfacer a su base electoral que está cansada de la creciente inmigración. Como ya ha sido ampliamente comentado, Trump dijo que a partir del 10 de junio impondría un arancel del 5% a todos los bienes importados desde México a menos de que se detenga el flujo de inmigración ilegal a los Estados Unidos, lo que fue visto como un escalamiento de sus amenazas fronterizas que podría tener implicaciones bastante negativas para ambas economías, en especial para la mexicana.

La nueva amenaza de Trump es peculiar porque combina dos de sus temas favoritos: migración y comercio, y llega en un momento en que él ha tenido dificultades para lograr victorias en ambos temas, a menos de año y medio de las elecciones presidenciales en las que estará en juego su reelección.

La Casa Blanca planea imponer aranceles punitivos a las importaciones provenientes de México, comenzando con un 5% e incrementar dichos aranceles mensualmente hasta llegar al 25%, si el flujo migratorio no se detiene. Trump dijo que eliminaría los aranceles solo si toda la migración ilegal a través de la frontera cesaba, aunque otros funcionarios de la Casa Blanca han dicho que les bastaría si México toma “acciones mayores” en el tema. La gran duda para muchos es ¿cómo el elevar el costo de los productos mexicanos puede ayudar a reducir el flujo de migrantes? Lo lógico es que si los aranceles deterioran la economía mexicana, más mexicanos querrán emigrar para buscar un empleo en los Estados Unidos.

De concretarse, es de esperarse que las consecuencias económicas del nuevo plan de Trump se comiencen a sentir rápidamente y que éstas sean severas. En teoría, los aranceles son pagados por las empresas que importan los productos, por lo que las empresas estadounidenses pagarían los aranceles y posteriormente podrían pasarle algunos de estos costos adicionales a los consumidores. Sin embargo, eso es en teoría, pero en la práctica podríamos ver casos en los que el exportador mexicano tenga que absorber el costo del arancel en áreas de mantener el cliente (esto básicamente depende de la elasticidad-precio de la demanda de cada producto importado).  En otras palabras, es probable que Estados Unidos nos siga comprando aguacates, pero es difícil saber si nos seguirán comprando zapatos. México le exportó 346.5 miles de millones de dólares (mmdd) a los Estados Unidos en 2018, cifra equivalente al 28% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB).

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Las importaciones del sector automotriz podrían verse fuertemente afectadas.

Dado lo anterior, no se han hecho esperar las críticas a esta amenaza en ambos lados de la frontera. Nadie puede negar que los flujos masivos de migrantes centroamericanos hacía los Estados Unidos son un problema real; pero la amenaza repentina del presidente Trump es injusta y claramente inapropiada. No solo le atribuye la totalidad de la culpa del flujo migratorio a México, sino que toma de rehén a la débil economía mexicana, además de que encarecerá los productos para los consumidores estadounidenses. Todo debido a una disputa que no tiene absolutamente nada que ver con el comercio internacional.

Por su parte, el presidente Trump socavó la buena voluntad que recientemente se había alcanzado cuando se eliminaron los aranceles al acero y aluminio mexicanos, lo cual se había hecho para promover la ratificación del T-MEC. Ahora las expectativas de que dicho acuerdo pueda ser aprobado por el Congreso estadounidense se han desplomado y Donald Trump le ha vuelto a mostrar al mundo porque es tan difícil, para cualquier contraparte nacional o extranjera, construir con él.

De acuerdo con un artículo editorial publicado por el diario Washington Post, si el presidente Trump en realidad lleva a cabo su ultimátum, tan sólo por frutas y verduras, el consumidor estadounidense comenzará a pagar por los nuevos aranceles unos cuantos cientos de millones de dólares hasta llegar a unos 3 mil millones de dólares en octubre, en caso de que México no haya satisfecho las demandas de Trump para entonces.  Si se toma en consideración que en 2018 la totalidad de importaciones originarias de México sumaron 346.5 mil millones de dólares, entonces el costo máximo para el consumidor estadounidense sería de unos 87 mil millones de dólares, suponiendo que no hubiese sustitución de importaciones desde otros países, algo que resulta impensable. Queda claro que Trump no está pensando en términos de costo-beneficio, sino en términos de causar caos en su vecino del sur argumentando “una emergencia y amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y economía de los Estados Unidos”.

En cuanto a la legitimidad de la medida, funcionarios de la Casa Blanca creen que Trump tiene la facultad, en base a una ley de 1977, de imponer aranceles en todas las importaciones de ciertos países si cita una “emergencia nacional”. Y hace varios meses, Trump declaró una emergencia nacional a lo largo de la frontera con México debido a un incremento de migrantes cruzando hacía los Estados Unidos.  Pero la ley de 1977 nunca se ha utilizado para imponer aranceles de esta manera, y las nuevas acciones de Trump podrían enfrentar retos legales importantes por la diversidad de compañías transnacionales que resultarían afectadas.

En otro editorial de Jeff Spross, publicado en el portal The Week, el autor nos recuerda que Donald Trump se hace llamar “hombre aranceles”, pero la realidad es que él no entiende para que sirve y como funciona su herramienta favorita para torcerle el brazo a sus adversarios internacionales. Trump lanzó sus amenazas contra México, pero no para contrarrestar malas prácticas comerciales por parte de su vecino del sur, sino para detener el flujo de migrantes indocumentados, lo cual carece de lógica.

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El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se reunirá el miércoles 5 con funcionarios estadounidenses en Washington.

Los críticos de Trump insisten en que cuando un país “A” le impone aranceles a otro país “B”, no es “B” o sus empresas las que pagan los aranceles. Son los consumidores y empresas del país “A” las que acaban pagando los aranceles, por eso consideran que lo que hace Trump es castigar a los consumidores estadounidenses. En teoría, la idea de imponer aranceles es para equiparar los precios de los productos entre ambos países con el fin de conservar producción y empleos. Bajo este tenor, es lógico pensar que en el mediano y largo plazos las empresas mexicanas perderán ventas en los Estados Unidos, y las deberán reemplazar con exportaciones a otros países para evitar ”sufrir alguna forma de dolor económico”, como quiere Trump.

Los aranceles propuestos por Trump causarán una gran disrupción en la industria automotriz, ya que las cadenas de suministro para los fabricantes automotrices descansan en una red compleja en la que los productos van y vienen entre los dos países hasta ocho veces. Entonces la imposición de los aranceles podría provocar que algunos procesos manufactureros intermedios dejen de realizarse en México y se muden a los Estados Unidos o Canadá.

El editorial de Jeff Spross menciona que es verdad que hay casos en los que se han utilizado aranceles punitivos para incidir en las políticas de otros países.  Pero si está es la ruta que se va a tomar, pues al menos Estados Unidos debería asegurarse de que México pueda cumplir con sus exigencias. En este caso es difícil ver qué más podría hacer México para agradar a la Administración Trump. En el primer trimestre de este año, México arrestó a 31 mil personas y deportó a otras 22 mil. El país enfrenta un gran problema de corrupción, por lo que la aplicación de la ley se hace aún más difícil. Como ya se mencionó, mucha de la migración que Trump quiere frenar no viene de México, sino que proviene de Centroamérica, con miles de migrantes que huyen de la crisis económica, problemas políticos, violencia, entre otras cosas sobre las que el gobierno mexicano no puede hacer mucho. Y si los nuevos aranceles de Trump logran infligir suficiente “dolor económico” a las empresas mexicanas, ¿Quién llevará la mayor carga de eso? Desde luego que muchos de los trabajadores que pierdan su empleo decidirán migrar hacía el norte, provocando que la migración que Trump quiere controlar sea aun más difícil de atenuar.

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Las probabilidades de que se apruebe el T-MEC han disminuido sustancialmente después de la amenaza de aranceles por parte de Trump.

Además, la administración Trump no le dio a México ningún objetivo en términos cuantitativos que el gobierno deba lograr para evitar los aranceles. Esto desde luego que implica que los Estados Unidos nos pueden hacer dejar los aranceles que quieran durante el tiempo que quieran, y nosotros no tendremos elementos para decir “ya cumplimos, quita los aranceles”.

Desde luego que todo esto echa a la basura los esfuerzos por aprobar pronto el T-MEC. Es imposible pensar que los políticos mexicanos y estadounidenses, en sus respectivas esferas, se pongan de acuerdo ahora, cuando la amenaza de nuevos y crecientes aranceles está en el aire. Es así que el presidente Trump ha convertido su mayor iniciativa comercial en algo que el día de hoy es impasable en el Congreso estadounidense.

Pero tal vez ese era el punto. Era poco probable que los legisladores demócratas aprobaran el T-MEC sin realizar revisiones significativas en temas ambientales, laborales y de propiedad intelectual; los cuales posteriormente serían rechazadas por los republicanos. Al castigar y enfurecer a políticos y empresarios mexicanos, Trump podría forzar a México a retirarse del acuerdo antes de que los políticos estadounidenses lo maten. Entonces Trump podría culpar a México de hundir el T-MEC, mientras que su amenaza de poner aranceles por el tema migratorio tendrá a su base política muy contenta. En otras palabras, tal vez Trump no desea que los aranceles contra México entren en vigor y sólo necesita una distracción y una salida.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Consideraciones respecto a la negociación bilateral México – EE.UU. en el marco del TLCAN

8ca58ce3-2894-4d3b-a1ce-df2ef7b9ed2fSi bien hay aspectos positivos que se desprenden de la negociación bilateral de México y Estados Unidos en el TLCAN; a continuación expongo algunos puntos de la “renegociación” del TLCAN que me preocupan:

  1. Afectación al sector textil mexicano por eliminación de TPLs, los que permiten importar insumos de fuera de la región, transformarlos y gozar de preferencia arancelaria.
  2. En automotriz, se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes que excedan un valor de 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos es un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual, dicho cupo podría alcanzarse en 6 años.
  3. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles.
  4. México cedió ante Estados Unidos en el Capítulo 19 de resolución de controversias.
  5. En propiedad intelectual hay temas de marcas y patentes que pueden afectar a empresas mexicanas, así como en el aspecto farmacéutico.
  6. Afectación al sector transporte mexicano de carga y pasaje. De igual forma hay preocupación por parte del sector acero y farmaceúticos.
  7. No está Canadá, lo que nos resta capacidad de negociación. En caso de que Canadá no regrese a mesa de negociación, en los EE.UU. entrarán en un debate respecto a la facultad que tuvo el gobierno de dicho país de negociar un tratado bilateral con México, cuando la autorización era de negociar un acuerdo trilateral.
  8. Lo acordado hasta ahora sólo ha sido de manera verbal, no hay textos que se puedan revisar. Falta la redacción de los detalles, lo cual puede ser sumamente tardado y complicado.
  9. No obstante el acuerdo en el TLCAN, los aranceles al acero y aluminio por parte de EE.UU. en contra de México se mantendrán.

Alejandro Gómez Tamez*