La inflación puede descarrilar el Paquete Económico 2023

La semana que recién concluye ocurrieron dos eventos importantes en materia económica. Ambos sucedieron el jueves 8, y el primero fue el anuncio de que la inflación de precios al consumidor subió a 8.70% anual durante agosto, el nivel más alto desde diciembre del año 2000, cuando ésta fue de 8.96%. El otro evento, muy importante para el país, fue que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2023. Ambos tienen relación porque el dato de inflación es fundamental para la construcción del escenario macroeconómico sobre el que se construyó dicho paquete económico. En esta entrega explico por qué, pero vamos a iniciar explicando la gravedad del tema inflacionario.

Inflación en el mundo

Es verdad que el problema inflacionario es internacional, pero en el último mes hemos visto países en los que el alza de precios se ha moderado, mientras que en otros va en ascenso. Las cifras más recientes de inflación indican que los países con las tasas anuales por debajo del 5% son: China (2.5%), Japón (2.6%), Tailandia (2.7%), Arabia Saudita (2.7%), Suiza (3.5%), Malasia (4.4%) e Indonesia (4.7%). Entre los países con inflación entre 5.1% y 10.0% están: Corea del Sur (5.7%), Australia (6.1%), Noruega (6.5%), India (6.7%), Canadá (7.6%), Perú (8.4%), Suecia (8.5%), Estados Unidos (8.5%), Dinamarca (8.7%), México (8.7%), Brasil (8.7%) y la Zona Euro (9.1%). Finalmente, entre los países con  inflación por arriba del 10% anual destacan: Reino Unido (10.1%), Chile (14.1%), Rusia (15.1%), Polonia (16.1%), República Checa (17.5%), Argentina (71%) y Turquía (80.2%). Entre las naciones en los que se ha agravado el problema inflacionario están Japón, Francia, Italia, México, Alemania y Reino Unido. Algo muy importante es que el dato de inflación de Estados Unidos durante agosto se publicará el 13 de septiembre, habrá que ver si continúan con su tendencia descendente o si hay un rebote tras la disminución al 8.5% anual del mes de julio.  

Como lo he mencionado en pasadas entregas, parte del problema inflacionario de México se debe a que mucho de lo que importamos esta subiendo de precio. En particular, destaca que el  43.7% del valor de nuestras importaciones provienen de EE.UU. y que nuestras importaciones totales representan casi el 40% de nuestro PIB.

Muchos analistas, en el ámbito internacional, tienen la esperanza de que la inflación  ya alcanzó su nivel máximo en varios mercados debido a que los precios de los alimentos acumulan cinco meses con disminuciones mensuales. El índice de precios de los alimentos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) alcanzó un máximo de 159.7 en marzo y desde entonces ha bajado 13.57%. De hecho, los datos de agosto de este año muestran que dicho índice sólo está 7.9% por arriba del nivel observado en agosto de 2021. Esto es una baja considerable si se considera que la inflación internacional anual de alimentos fue de 33.95% en marzo de este año.  

¿Cómo estamos parados hoy? Pues en cuanto a los cárnicos, en agosto de 2022 están 8.2% más altos que hace un año, los lácteos siguen muy altos comparados con hace un año, ya que están 23.5% por arriba. Los cereales se ubican 11.4% por arriba de su nivel de agosto de 2021, pero los aceites y el azúcar están con un precio 1.5% y 8.4% más bajo respectivamente comparado con agosto de 2021. En pocas palabras, la tasa anual de inflación internacional de alimentos sigue muy alta, pero ha venido bajando, de acuerdo con la FAO.

Pero no sólo eso, si analizamos los precios de los contratos futuros del maíz, trigo y soya, vemos que las cotizaciones ahora son más bajas de lo que lo eran de marzo a julio de este año, aunque siguen estando por arriba de su nivel de hace un año. Caso a parte es el del petróleo, cuyos futuros ahora se cotizan con un precio por debajo del que tenían previo a la invasión de Rusia a Ucrania. Esto ha permitido que en Estados Unidos bajen los precios de la gasolina, lo que les ha ayudado a controlar la inflación en la última lectura, aunque claro que están padeciendo una muy elevada inflación de alimentos por las razones que expliqué líneas arriba.  

Inflación en México

Como ya se señaló, el alza interanual de precios al consumidor en México durante agosto fue de 8.70%, nivel superior al 8.15% anual observado en el mes inmediato anterior, por lo que México forma parte del grupo de países en los que el problema inflacionario va en aumento.

La inflación  de agosto es producto de que la inflación subyacente fue de 8.05% y la no subyacente de 10.65%, ambas tasas son muy elevadas, pero lo que hay en ellas es bastante más preocupante. Dentro del componente subyacente destaca que la inflación de precios de las mercancías fue de 10.55% (12.94% en los alimentos, bebidas y tabaco y de 7.90% en las mercancías no alimenticias), lo que denota que la inflación ya está bastante arraigada en la economía y que no se trata solamente de un asunto coyuntural de alza en precios de alimentos o que sea el producto de la Guerra en Ucrania. Una inflación de mercancías no alimenticias denota problemas serios de aumentos en costos de materias primas. Por su parte, La inflación no subyacente de 10.65% se debe principalmente a que los productos agropecuarios subieron 14.90% (Frutas y verduras 15.18% y productos pecuarios 14.68%), mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 7.25%.  

A todo esto, ¿cómo van los productos que se incluyeron en el Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC) anunciado el pasado 4 de mayo? De acuerdo con un análisis del instituto de Información Estadística y Geografía de Jalisco (IEEG), a partir de la línea base de medición (que es la segunda quincena de abril de 2022), la inflación de los productos genéricos que integran la Canasta Profeco del PACIC ha aumentado más que la inflación general, siendo el aumento de 8.8% a nivel nacional, mientras que la inflación general acumulada desde al anuncio de esta medida federal es de 2.60% nacional. Queda claro que los 24 artículos que integran esta canasta han tenido aumentos fuertes, los que se explican por los elevados aumentos en los costos de sus materias primas.

Muestra de lo anterior es que el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) en su componente de materias primas, según quién los consume, muestra que en el acumulado de los primeros ocho meses de 2022, la Elaboración de leche y derivados lácteos presenta un incremento de costos de 16.8%; la Elaboración de pan y otros productos de panadería un 15.9% de aumento; la Elaboración de galletas y pastas para sopa un 15.0%; la Elaboración de tortillas de maíz y molienda de nixtamal un 12.7%; la Elaboración de almidones, aceites y grasas vegetales comestibles un 12.0%; el Beneficio del arroz, elaboración de productos de molinería, y de malta un 10.6%; y esta lista puede seguir, pero me parece que el punto ha sido aclarado en el sentido de que los aumentos de precios de alimentos (al igual que de muchos otros productos) se debe al incremento en los costos de las materias primas utilizadas en su elaboración. Además de que la escasez de mano de obra en muchas actividades ha provocado incrementos de los sueldos con tasas muy por encima de la inflación. En otras palabras, a diferencia de lo que piensan algunos personajes del gobierno federal de la 4T, el alza de precios en muchos productos, sobre todos los alimenticios, no se debe a que los empresarios(as) quieran tener más utilidades, sino que es un asunto de costos de producción.

¿Cuánto tiempo durará elevada la inflación? De acuerdo con los pronósticos del Banco de México, el pico de la inflación en México ocurrirá en el tercer trimestre de este año y cerraremos el 2022 con una inflación de 8.1%, esperan que de ahí baje a 7.1% en el primer trimestre de 2023, 5.0% en el segundo trimestre, 3.7% en el tercero y  3.2% en el cuarto. Por su parte, el grupo financiero Citibanamex comunicó, tras publicarse el dato de inflación de 8.7% que estiman que las presiones en los alimentos seguirán siendo una preocupación importante, por lo que consideran poco probable que éstas disminuyan pronto. Por lo anterior, proyectan que la inflación alcanzará su punto máximo en el tercer trimestre de este año con un promedio de 8.5% anual, y mantienen sus estimaciones de inflación general y subyacente para finales de año de 8.2% y 7.8%, respectivamente. No obstante, los riesgos permanecen sesgados al alza.

Paquete Económico 2023

¿Cómo se relaciona todo lo anterior con el Paquete Económico 2023? Pues de varias maneras, pero las que destacan son que en la medida en que la inflación se mantenga elevada, las tasas de interés serán más altas, lo que a su vez incide en el costo financiero de la deuda y en las posibilidades de crecimiento económico. Y es que la teoría económica menciona que a mayor tasa de interés, la inversión productiva es menor, disminuye también el consumo, lo que afecta negativamente a la demanda agregada y al crecimiento del PIB.

El Paquete Económico 2023 está compuesto por los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF), y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF). De estos elementos, una pieza fundamental son los criterios de política económica porque en ellos se plasman los supuestos bajo los que se construye la estimación de cuantos ingresos tendrá el sector público federal.

Los CGPE 2023 tienen los siguientes supuestos principales:

De estos pronósticos, destacan varios: en primer lugar, la proyección de un crecimiento del PIB de 3.0% en 2023 parece estar fuera de lugar, ya que la mayoría de analistas consideramos que será de un 1.5% dado el entorno recesivo que se vive a nivel internacional por las políticas monetarias restrictivas. Otro es que se alinean con la proyección del Banco de México de que la inflación de precios al consumidor será de 3.2% en el cuarto trimestre de 2023, algo que se ve muy difícil de que suceda por lo arraigadas que están las expectativas de inflación en México y por el complicado entorno global. Finalmente, destaca la proyección de tasas de interés en torno al 8.5%, algo que se ve muy complicado de lograr ante la perspectiva de la FED de los Estados Unidos mantendrá sus tasas de interés elevadas durante todo el tiempo que sea necesario hasta lograr que la inflación regrese a un nivel entorno al 3%.

De hecho, el ejercicio que hemos hecho en GAEAP de calcular las tasas de interés implícitas muestran que el mercado anticipa que la tasa de Cetes a 28 días llegará a 10.20% dentro de seis meses (marzo de 2023) y posteriormente bajará a 9.68% en siguientes seis meses (en septiembre de 2023). Con esta perspectiva de tasas de interés difícilmente se logrará lo que dice el gobierno federal de que las tasas serán de 8.5 por ciento.

El tema de las tasas de interés es fundamental para las finanzas públicas, ya que de ellas depende el gasto realizado en el servicio de la deuda. Cabe señalar que en el Presupuesto de Egresos 2023 se estima que será de 1.079 billones de pesos, cantidad muy superior a los 830.7 miles de millones de pesos (mmdp) que se estima se pagaran este año por dicho concepto. Como puede verse, la SHCP espera gastar en intereses de la deuda de 2023 un monto 248 mmdp superior a lo erogado en 2022, pero todo parece indicar que gastarás más derivado de mayores tasas de interés respecto de las proyectadas. El costo financiero de la deuda proyectado para el 2023 equivale al 3.4% del PIB, nos dice el gobierno federal, pero lo que no nos dice es que representará el 13% de la totalidad de los 8.3 billones que planean gastar.

Es importante también mencionar que en el Paquete Económico 2023 se prevé un déficit público de 1.134 billones de pesos, con lo que se elevaría el saldo de la deuda del sector público federal en 3.6 puntos porcentuales del PIB nominal estimado para el cierre del presente año. Al relacionar el dato del déficit del sector público con el costo financiero de la deuda queda claro que nos endeudamos para pagar los intereses de la deuda.

Conclusión

Es evidente que el problema inflacionario de México, además de lesionar las finanzas de las familias mexicanas, también genera enormes costos para México en la forma de menor crecimiento económico y más recursos que en lugar de destinarse a la inversión en infraestructura, se tendrán que destinar a un mayor pago de intereses sobre la deuda. El escenario macroeconómico no es tan alegre como lo pinta el gobierno federal, veremos si se hace algún ajuste al Paquete Económico 2023 en el proceso de revisión y aprobación por parte del Congreso de la Unión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

En Twitter: @alejandrogomezt

alejandro@gaeap.com

El precio del tiempo

Desde un punto de vista, llamémosle “tradicional”, el concepto de lo que es la tasa de interés se ha desvirtuado, sobre todo después de la crisis económica mundial de 2008-2009. Desde esa fecha, y hasta recientemente, en Estados Unidos y demás países desarrollados, hemos visto tasas de interés ultrabajas para la enorme mayoría de créditos, las cuales acabaron distorsionando toda clase de mercados y por lo cual ahora comienzan a pagar un costo. En México las tasas de interés para la mayoría de los créditos, no registraron disminuciones sustanciales, lo cual también ocasionó sus propios costos en la forma de escasos niveles de inversión productiva.

Para entender cómo se desvirtuó el concepto de interés en el mundo, quiero comenzar haciendo un breve repaso de una de las primeras teorías que lo explican, la denominada Teoría Productiva del Interés, que fue expuesta por J. B. Clark y F. H. Knight; y apoyada por economistas de la talla de Alfred Marshall, J. B. Say, y Von-Thunen. De acuerdo con ésta, el interés surge a causa de la productividad del capital físico. La cantidad de producción que produce el trabajo con la ayuda de bienes de capital es generalmente mayor que la cantidad que puede producir el trabajo por si mismo. La maquinaria y las herramientas invariablemente suman a los ingresos de quienes las utilizan. Es por eso que hay demanda de capital físico por parte de los empleadores individuales.

John Bates Clark

En esta misma línea de pensamiento, algunos economistas clásicos sostienen que el interés es la recompensa que se paga al capital porque es productivo. De hecho, el interés se paga con la productividad del capital. Cuando se emplea una mayor cantidad de capital físico junto con la mano de obra y otros recursos, la productividad general mejora.

Al emplear capital, el prestatario (empresario) obtiene una mayor producción, por lo que debe pagar una parte de esta producción adicional al propietario del capital en forma de Interés. La teoría implica que el capital se demanda porque es productivo. Y, porque es productivo, su precio debe ser la tasa de interés.

Obvio, al paso del tiempo esta teoría ha sido criticada y desechada, aunque sigue vigente en la mente de muchos economistas. En términos más sencillos, durante muchos años se ha pensado que la tasa de interés debe corresponder al rendimiento del capital, de lo contrario se introducen distorsiones importantes en la economía, como inflación de precios de activos cuando la tasa es demasiado baja, o escasos niveles de inversión productiva, cuando la tasa es demasiado alta.

Respecto a esto, considero importante hacer mención a una reseña del libro “El precio del tiempo”, escrito por Edward Chancellor, y que fue publicada en el diario Wall Street Journal. La reseña, escrita por el historiador Adam Rowe, narra cómo Chancellor explica la manera en que se ha desvirtuado el concepto de la tasa de interés. Las tasas son el “precio universal” que descansa en la base de una economía y mantener las tasas artificialmente bajas (como en el caso de Estados Unidos y la Unión Europea desde 2008) ha creado una adicción al crédito que conlleva su propio costo. El libro es un amplio análisis histórico de cómo el sistema financiero estadounidense, una vez más, se desvinculó del mundo al que se supone debe servir.

La reseña comienza señalando que después de la crisis financiera de 2008, el temor al colapso económico dio paso a un nuevo gran mercado alcista (bull market) provocado por el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). Los precios de todo tipo de activos (commodities, productos básicos industriales, precios de la vivienda, acciones, etc.) se dispararon hasta llegar a extremos irracionales. “Nunca antes en la historia se habían inflado simultáneamente tantas burbujas de precios de activos”, escribe en su libro Edward Chancellor.

Chancellor argumenta que en el corazón de la desvinculación del sistema financiero y la economía real, hay un solo factor: las tasas de interés artificialmente bajas. Menciona que las tasas de interés son la señal más importante en una economía que está basada en los mecanismos de mercado, “el precio universal” que afecta a todos los demás. El interés se define mejor como el valor del dinero en el tiempo, que el Sr. Chancellor ingeniosamente traduce como “el precio del tiempo”. Es el precio que informa cada decisión financiera clave: ahorrar, gastar, invertir. Disminuir artificialmente la tasa de interés es una forma poderosa de impulsar una economía que de otro modo estaría destinada a la recesión, pero es peligrosa. Es financiar lo que los opiáceos son para la medicina, una distorsión de la percepción disfrazada de cura. Las expansiones monetarias que se traducen en menores tasas de interés, por si solas no pueden resolver los problemas estructurales de la economía.

Edward Chancellor

Después de 2008, señala Chancellor, “los banqueros centrales llevaron las tasas de interés a su nivel más bajo en cinco milenios”. La medida pareció un éxito al principio, evitando la deflación y el desempleo masivo. Pero detrás de este resultado inmediato acechaban problemas estructurales que los banqueros habían dejado crecer. Las bajas tasas han agravado “nuestros problemas actuales”, dice Chancellor. Estos incluyen “el colapso del crecimiento de la productividad, la vivienda inasequible, el aumento de la desigualdad, la pérdida de competencia en el mercado” y, como todos podemos sentir en este momento, la “fragilidad financiera”.

Un resumen del argumento del Sr. Chancellor corre el riesgo de reducir su fascinante trabajo de historia y análisis a una mera polémica -es mucho más que eso-. El Sr. Chancellor, periodista financiero y autor de “Devil Take the Hindmost: A History of Financial Speculation” (1999), aparentemente leyó todos los estudios y tratados sobre la tasa de interés que se hayan escrito, muchos contradictorios y la mayoría conteniendo al menos una pizca de verdad. Su intento de comprender el momento presente lo lleva a un recorrido por las finanzas antiguas y modernas, y demuestra ser una guía interesante e instructiva.

Perspectiva histórica del interés

La práctica de cobrar intereses es tan antigua como el tiempo mismo. Antes de que los mesopotámicos aprendieran a acuñar dinero o poner ruedas a los carros, los prestamistas habían establecido la práctica de exigir más en el futuro de lo que pusieran a disposición de los prestatarios en el presente. La etimología de muchas de las palabras para interés se deriva de la descendencia del ganado, lo que refleja la conciencia de que la riqueza bien administrada es fructífera. Pero la etimología también refleja la sospecha de que el interés permite que los ricos devoren a los pobres. Las palabras hebreas antiguas para interés incluyen una que significa “la mordedura de una serpiente”. La magia del interés compuesto, que transforma una miseria en una fortuna, siempre ha provocado asombro y furia.

Desde el principio, Chancellor nos muestra cómo los gobernantes han tratado de intervenir para suavizar el antagonismo entre prestatarios y prestamistas. El primer conjunto de leyes, el código de Hammurabi en Babilonia (alrededor de 1750 a. C.), se ocupa de regular el interés, estableciendo tasas máximas de préstamo, incluido el 20% para la plata y el 33.33 % para la cebada. Un milenio después, el renombrado legislador de Atenas, Solón, ordenó que se destruyeran todas las piedras que registraban las hipotecas como parte de un esfuerzo de renovación moral y política (su predecesor Draco, a quien le debemos la palabra «draconiano», había obligado a muchos deudores a la esclavitud.) Pensadores y filósofos a lo largo de la historia, desde Aristóteles y Tomás de Aquino hasta Proudhon y Marx, han considerado injusta cualquier tasa de interés. De acuerdo con Daniel Defoe, “el interés del dinero es un gusano gangrenoso sobre la ganancia del comerciante”.

Persiste la percepción de que los prestatarios son inherentemente necesitados y los prestamistas codiciosos. Pero cualquier verdad que contenía en el mundo premoderno se desvaneció con el surgimiento de las economías capitalistas. Sobre la Inglaterra protocapitalista del siglo XVI, el historiador R.H. Tawney escribió: “El prestatario a menudo era un comerciante, que solicitaba un préstamo para especular sobre los intercambios o para acaparar la cosecha de lana”. En cuanto al prestamista, bien podría ser “un inocente económico, que buscó una inversión segura para sus ahorros”.

Lo que las mentes perspicaces captaron en el siglo XVI lo olvidan quienes, hoy, piensan que las tasas de interés bajas necesariamente promueven la igualdad. Como cualquier otro precio, la tasa de interés refleja un complejo equilibrio de fuerzas en la economía real, desde el ahorro agregado hasta las expectativas futuras. Cuando los gobiernos empujan ese precio demasiado bajo, o demasiado alto, crean distorsiones que son contraproducentes y socialmente injustas.

La desvirtualización del interés

En los últimos 15 años, las tasas de interés se han reducido a casi cero en todo el mundo desarrollado. Incluso se volvieron negativos en Europa y Japón. Pero los resultados, observa Chancellor, no fueron tan angustiosos para los ricos como podría haber esperado un canonista medieval. El precio de los valores tiende a subir o bajar inversamente con el nivel de las tasas de interés. Aquellos que poseen la mayor cantidad de valores son los que más se benefician cuando las tasas de interés caen. “No es una coincidencia”, escribe el Sr. Chancellor, “que las mayores fortunas se hayan ganado durante períodos de tasas de interés anormalmente bajas”. Como lo expresa vívidamente, «las grandes ballenas se alimentan del plancton de ahorro». Este fenómeno ahora lo hemos visto en el mercado inmobiliario: cuando las tasas de interés son bajas, los precios de las viviendas aumentan más rápido porque muchos más pueden acceder al financiamiento. Lo contrario sucede cuando las tasas de interés suben. 

Las bajas tasas de interés no ayudan a los pobres, que no tienen acceso a crédito barato. Ayudan a las personas con una formidable cantidad de activos, en parte al hacer que el apalancamiento sea más atractivo. Con dinero tan barato, los financistas pueden aumentar los rendimientos de las inversiones con dinero prestado. Como observó Louis Brandeis, Wall Street usa “el dinero de otras personas”. Prefiere pagar lo menos posible por el privilegio.

La primera objeción del Sr. Chancellor a la manipulación de intereses es, por lo tanto, moral. “La justicia distributiva requiere que los prestatarios y los prestamistas reciban una equivalencia de valor”, escribe. Es injusto que los trabajadores ahorradores no puedan obtener un rendimiento decente en sus cuentas de ahorro, mientras que los especuladores sofisticados (bancos) ganan fortunas con el capital que les es “prestado” de forma casi gratuita.

Su segunda objeción es a la vez más pragmática y más alarmante. Las tasas artificialmente bajas distorsionan el proceso de toma de decisiones descentralizado de una economía de mercado. Sin interés, escribe, “el capital no se puede asignar adecuadamente y se ahorra muy poco”. Los inversionistas aceptan más riesgos en busca de mayores rendimientos, lo que hace que el crecimiento futuro parezca más atractivo que el obtener ganancias en el presente. Y debido a que el interés es uno de los principales costos en las finanzas, las tasas bajas desplazan la actividad económica de las empresas en la «economía real» hacía las transacciones puramente financieras. Como ha declarado el administrador de fondos de cobertura de Boston, Seth Klarman: “La idea de tasas bajas persistentes se ha infiltrado en todo: el pensamiento de los inversores, las previsiones del mercado, las expectativas de inflación, los modelos de valoración”.

Entonces, al provocar tasas de interés artificialmente bajas, los bancos centrales se han involucrado en una forma de planificación central más sutil y perniciosa que la variedad desacreditada existente en el siglo XX. Los fracasos de la planificación central son obvios cuando el estado intenta dirigir toda la economía, desde los ferrocarriles hasta las tiendas de comestibles. La política monetaria equivocada, por el contrario, opera de manera invisible, dispersando incentivos perversos y señales falsas en todo el sistema financiero. “Y cuanto más nos equivocamos, más parece fallar el sistema, lo que a su vez justifica más intervenciones”, escribe Chancellor. Peor aún, cuanto más intervienen los banqueros centrales, más manipulado parece volverse el sistema.

La apasionante y aprendida historia del Sr. Chancellor concluye con una sombría advertencia. En comparación con formas de intrusión gubernamental más severas o evidentes, la manipulación de las tasas de interés por parte de los bancos centrales puede parecer bastante inocua, y es mucho menos probable que provoque grandes objeciones por parte de los ciudadanos comunes, por el contrario. Pero más que cualquier otro, amenaza la eficiencia y la integridad del sistema de libre empresa. Detrás del precio del tiempo está el invaluable derecho a la libertad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Es peor de lo que creemos

Estos últimos días he escuchado algunas opiniones de quienes piensan que la economía de México está en mejor posición que la estadounidense. Esta creencia surge porque en este 2022, Estados Unidos acumula dos trimestres consecutivos cayendo a tasa trimestral, mientras que la economía mexicana sigue creciendo, aunque sea a una tasa muy baja. Como veremos en esta entrega, la economía mexicana es de las pocas que no ha podido recuperar su nivel prepandemia y todo indica que difícilmente lo hará en lo que resta del sexenio; además de que seguimos cargando un lastre estructural que nos impide crecer a las tasas que necesitamos para abatir los rezagos sociales.

En mi editorial de la semana pasada escribí que a diferencia de Estados Unidos, que ha visto su Producto Interno Bruto (PIB) retroceder a tasa trimestral en los dos primeros trimestres de 2022 (-1.6% en el primero y -0.9% en el segundo), la economía de México registra crecimientos respecto al trimestre inmediato anterior. De acuerdo con el INEGI, el PIB de México creció 1.0% en el primer y segundo trimestres de este año, aunque el dato del segundo trimestre es aún cifra preliminar. A tasa anual, las cifras de crecimiento del PIB mexicano se ven aún mejor, siendo éstas de 1.8% en el primer trimestre y de 2.1% en el segundo (cifra preliminar). Pero esto de ninguna manera puede hacernos pensar que vamos bien o que nuestra economía esté en mejor posición que la estadounidense. Es necesario ser claros y poner las cosas en perspectiva.

Y es que en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2022, el PIB real de México se encuentra en un nivel 1.65% por debajo.  Esto es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca y caza) muestran un aumento de 1.87%, pero las secundarias (industrias como la minería, construcción y manufacturas) están 1.61% por debajo; mientras que las terciarias (comercio y servicios) se encuentran en un nivel 1.67% inferior al que tenían en el primer semestre de 2019. Derivado de lo anterior, México encabeza una reducida lista de economías nacionales que aún no recuperan el nivel de PIB que tenían previo a la pandemia. Casi todos los países que integran el G20 mostraban en el primer trimestre de 2022 una recuperación respecto al PIB que tenían en el cuarto trimestre de 2018; pero cuatro son la excepción: Italia (-0.3%), España (-1.8%), Japón (-2.4%) y México (-2.7%). En contraste, la economía de Estados Unidos estaba en el primer trimestre de 2022 en un nivel 5.1% arriba del nivel de cuarto trimestre de 2018.

Desde una perspectiva histórica, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB de México, entre el primer semestre de 2000 y el mismo semestre de 2022, es de apenas 1.55%. Desde luego que más allá del hecho de que tenemos un sistema económico injusto con los que menos tienen, la tasa de crecimiento económico observada en las últimas dos décadas ha resultado insuficiente para abatir los enormes rezagos sociales que enfrentamos.

Se dice que México tiene un crecimiento inercial del 2.0% y que estamos destinados a crecer en el mejor de los casos a esa tasa a menos de que realicemos nuevas reformas estructurales que mantengan el equilibrio de nuestras cuentas externas y que atraigan mayores niveles de inversión. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mencionado entre las “reformas estructurales adicionales” a las relacionadas con el combate a la informalidad, la participación del sector privado en energía y cambios en la estrategia comercial y de gobernabilidad en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sabemos que difícilmente habrá reformas estructurales en ese sentido en lo que resta del sexenio en México. Por otra parte, los datos duros muestran que nuestro crecimiento inercial de las últimas dos décadas ya no es del 2.0%, sino que es más bajo.

En lo personal, además de la baja tasa de crecimiento económico promedio de los últimos 22 años (exacerbada por el nulo crecimiento de este sexenio) y del hecho de que no habrá reformas estructurales que nos ayuden a mejorar nuestro desempeño, me preocupa que todo indica que en el corto y mediano plazos se dificultarán las posibilidades de crecimiento. Esto por el fuerte rezago en materia de inversión productiva que se ha dado en los últimos tres años.

Los datos del INEGI del acumulado de los primeros cinco meses de 2022, muestran que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta se encuentra 6.0% por arriba del nivel de 2021, pero sigue 7.3% por debajo del nivel observado en 2019. Al analizar el tipo de inversión, vemos que la destinada a construcción presenta un aumento de 2.1% respecto al año pasado, pero está 13.7% por debajo del nivel de 2019; mientras que la destinada a maquinaria y equipo creció 11.2% respecto a 2021 y con ello se ubica sólo 1.7% por arriba del nivel de 2019.

Y para complicar las cosas aun más, tenemos que buena parte de nuestra escasa tasa de crecimiento económico está fincada en el desempeño de la economía de Estados Unidos, que es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones. O puesto de otra forma, lo que le vendemos a nuestro vecino del norte equivale a 30.7% de nuestro PIB y es por ello que sus dificultades económicas eventualmente nos van a afectar. Para muchos, la situación recesiva que se vive en Estados Unidos, aunado a los propios problemas internos de nuestro país, han encendido los focos de alerta respecto de lo que sucederá el año que viene con nuestro crecimiento económico.

En este sentido, el Bank of America recién advirtió que la economía de México no crecerá en 2023 debido a la desaceleración en EE.UU., las tasas de interés más altas, y una mayor incertidumbre política. Ahora se anticipa que el PIB mexicano registre un crecimiento de 0% en 2023. Cabe señalar que la estimación previa del banco era de que creceríamos 1.0% el año que viene. Evidentemente las cosas no pintan bien y el actual gobierno federal ha apagado los motores internos de crecimiento que teníamos. Ah, y con respecto al que nos queda, que es el sector exportador, coquetean de manera irresponsable con la posibilidad de que México abandone el T-MEC. Es increíble el grado de destrucción que pueden causar.

Quiero concluir esta entrega con una reflexión. El gran economista francés Frédéric Bastiat, en el siglo XIX enfatizó que los costos reales de la destrucción inspirada en políticas no son lo que ves sino lo que no ves. Es la inversión que no se realizó, los ingresos que no obtuvimos, los ahorros que de otro modo habríamos ahorrado pero no lo hicimos, las tecnologías que podrían haber surgido, los empleos que de otro modo se habrían creado, el arte y la música que nunca vio la luz del día, el progreso que habría definido nuestros tiempos que nunca vimos.

Bastiat llamó a esto la diferencia entre lo visible y lo invisible. Se necesita cierto sentido de la abstracción, alguna percepción que viva dentro de la imaginación, para obtener una idea completa del costo de la devastación económica de este sexenio. Nunca conoceremos su plenitud, pero sabemos que está ahí, lo que pudo haber sido. Lo invisible existe aunque solo sea en esperanzas y sueños no realizados. Los verdaderos economistas, dijo Bastiat, deben ver lo que no se ve. Por eso la situación es peor de lo que creemos. La comparación correcta no es respecto a cómo estábamos, sino respecto a cómo deberíamos estar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Rusia y China anunciarán la “Nueva moneda de reserva global”

Mucho se ha dicho con relación a la pérdida de confianza respecto al dólar estadounidense, por parte de muchos países no alineados a los intereses de Washington. Por una parte, la invasión de Rusia a Ucrania y el posterior congelamiento de las reservas internacionales de Rusia, creó una enorme desconfianza en el sentido de que cuando las naciones actúen en contra de los intereses de Occidente, las naciones de la OTAN pueden simplemente impedirte el acceso a tus reservas. Una segunda fuente de desconfianza hacía el dólar se deriva de la inflación que afecta a Estados Unidos, misma que fue de 9.1% en junio, con una tasa de interés de los bonos del Tesoro a plazo de un mes en apenas 2.15% al momento de escribir estas líneas.

Si, es verdad que no obstante lo anterior, el dólar se ha fortalecido a nivel global y muestra de ello es que un euro cuesta sólo 0.98 dólares. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que hay naciones que quisieran dar por terminado el sistema financiero global basado en el dólar estadounidense y que fue implementado hace más de 75 años en la conferencia de Bretton Woods.

A este respecto, en un artículo del 22 de julio que apareció en el portal de Zerodge, por parte de Quoth the Raven y titulado Es oficial: Rusia y China anuncian «nueva moneda de reserva global», se menciona China y Rusia están amenazando al dólar estadounidense; pero como sucede a menudo con las noticias importantes en los Estados Unidos y Occidente, pocos parecen darse cuenta o incluso preocuparse.

Desde principios de este año, el autor ha estado escribiendo sobre la posibilidad de que Rusia y China desafíen el estado de moneda de reserva global que tiene el dólar estadounidense; y al parecer ahora ya está sucediendo. Desde hace meses se menciona que Rusia está regresando al patrón oro y China será la siguiente nación en hacer lo propio, lo cual constituye el cambio sísmico más profundo en la base monetaria global en décadas.

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente ruso, Vladimir Putin

No debería sorprender a quienes prestan atención a estos temas, el que Rusia y China están fortaleciendo sus lazos económicos en medio de las continuas sanciones occidentales contra Rusia como resultado de la guerra de ese país en Ucrania.

Sin embargo, lo que puede sorprender a algunas personas es que Rusia y los países BRICS, incluidos Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, están trabajando oficialmente en su propia «nueva moneda de reserva global», informó la agencia de noticias RT a fines de junio, pero no muchos se dieron cuenta.

El presidente ruso, Vladimir Putin dijo en el marco del foro empresarial BRICS del mes pasado: “Se está resolviendo el tema de crear una moneda de reserva internacional basada en una canasta de monedas de nuestros países”.  

Y, por supuesto, dado que Rusia ha sido aislada del sistema de pagos SWIFT, también se está asociando con China y las naciones BRIC para desarrollar «mecanismos alternativos confiables para pagos internacionales» con el fin de «reducir la dependencia del sistema financiero occidental».

Mientras tanto, Rusia también está tomando otras medidas para fortalecer la alianza entre las naciones BRIC, incluido el desvío del comercio a China e India, según CNN:

El presidente Vladimir Putin dijo el miércoles (20) que Rusia está desviando el comercio a «socios internacionales confiables» como Brasil, India, China y Sudáfrica, mientras Occidente intenta romper los lazos económicos.

“Estamos comprometidos activamente en reorientar nuestros flujos comerciales y contactos económicos extranjeros hacia socios internacionales confiables, principalmente los países BRICS”, dijo Putin en su discurso de apertura en video a los participantes de la Cumbre BRICS virtual.

De hecho, “el comercio entre Rusia y los países BRICS aumentó un 38% y alcanzó los 45 mil millones de dólares en los primeros tres meses del año” en este año. Mientras tanto, las ventas de petróleo crudo ruso a China alcanzaron cifras récord durante la primavera de este año, superando a Arabia Saudita como el principal proveedor de petróleo de China.

«Junto con los socios de BRICS, estamos desarrollando mecanismos alternativos confiables para acuerdos internacionales», dijo Putin.

Importaciones chinas de petróleo ruso

Putin continuó, afirmando en el foro del mes pasado: «Los contactos entre los círculos empresariales rusos y la comunidad empresarial de los países BRICS se han intensificado. Por ejemplo, se están llevando a cabo negociaciones para abrir cadenas de tiendas indias en Rusia [y para] aumentar la participación de automóviles, equipos y productos de hardware chinos en nuestro mercado».

En junio, Putin también acusó a Occidente de ignorar «los principios básicos de [la] economía de mercado», como el libre comercio. “(Occidente) socava los intereses comerciales a escala global, afectando negativamente el bienestar de las personas y en efecto, de todos los países”, dijo.

El presidente Xi hizo eco de los sentimientos de Putin, según un artículo de junio de Bloomberg:

“Politizar, instrumentalizar y armar la economía mundial usando una posición dominante en el sistema financiero global para imponer sanciones sin sentido, solo dañaría a los otros, además de dañarse a uno mismo, dejando a la gente en todo el mundo sufriendo. Aquellos que se obsesionan con una posición de fuerza, expanden su alianza militar y buscan su propia seguridad a expensas de los demás, solo caerán en un enigma de seguridad”.

Para el autor, todos estos hechos refuerzan la creencia basada en acumulación de muchos datos e información, de que una moneda de reserva global respaldada por oro está en camino, algo sobre lo que ha estado escribiendo durante meses. Y es sorprendente que a nadie parezca importarle que posiblemente se esté produciendo el mayor cambio en el campo de juego macroeconómico mundial en el último medio siglo.

Claro, en el contexto del conflicto en Ucrania, estas noticias pueden parecer «normales», lo que puede resultar en que los medios y el mundo financiero le resten importancia. Pero se se expusiera esta información por sí sola, sin contexto, que se está produciendo un desafío global coordinado en contra del dólar estadounidense, sería la noticia más importante en décadas. Imagínese si China y Rusia anunciaran esto de la nada. Ahora, recuerde que ambos países han estado trabajando y preparándose para esta situación durante años.

Esto resulta evidente al observar como las tenencias rusas de bonos del Tesoro de Estados Unidos se desplomaron desde el segundo trimestre de 2018 y siguieron una tendencia descendente desde entonces hasta ser prácticamente nulas. Esto mientras sus reservas internacionales crecieron de manera casi ininterrumpida hasta alcanzar casi 500 mil millones de dólares a finales de 2021.

Tenencias rusas de bonos del Tesoro estadounidense y sus reservas internacionales

Y aunado a lo anterior, en el mismo periodo Rusia también estuvo aumentando sus tenencias de oro, más que cuadruplicándolas de 2008 a 2022.

Tenencias de oro por parte de Rusia

Y titulares de la prensa, señalando que China y Rusia abandonan el dólar en un intento de crear una “alianza financiera”, se publicaron a principios de 2020, solo unos meses antes de la invasión rusa de Ucrania.

¿Alguien piensa que es una coincidencia?

El diario Nikkei escribió en ese momento:

La desdolarización ha sido una prioridad para Rusia y China desde 2014, cuando comenzaron a expandir la cooperación económica tras el alejamiento de Moscú de Occidente por la anexión de Crimea. Reemplazar el dólar en los acuerdos comerciales se convirtió en una necesidad para eludir las sanciones de Estados Unidos contra Rusia.

Los datos muestran que el porcentaje de transacciones entre China y Rusia liquidadas en dólares pasó de cerca del 90% en 2015 a cerca de un 45% en 2020. Desconozco el porcentaje actual, pero debe ser muy bajo.

Por lo tanto, para el autor es evidente que las naciones que conforman el grupo de los BRIC entienden exactamente cuán precaria es la situación financiera de EE.UU. y del dólar. No obstante el reciente fortalecimiento del dólar frente a la mayoría de divisas, estas naciones han estado trabajando en un plan de varias décadas para desdolarizarse. Incluso antes de que comenzara el conflicto de Ucrania, tanto China como Rusia estaban acumulando oro y trabajando en la denominación de transacciones fuera del dólar estadounidense. Este era  otro “secreto” que estaba a la vista.

Todavía hace unos meses era considerado una locura considerar que había llegado la “hora cero” al dinero fiat estadounidense, dado que Rusia y China podían desafiar colectivamente el estatus del dólar de moneda global de reserva. 

Muchos pensaban que era imposible. Hoy en día, ya no es tanto.

Mientras tanto, desde la conferencia BRIC de junio, los lazos entre Rusia y China continúan estrechándose, y Japón incluso advirtió esta semana sobre el «fortalecimiento de los lazos militares» de la pareja; al mismo tiempo de que China ha estado muy atenta a un viaje planeado para el mes que entra por parte de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán.

Japón dijo la semana pasada:

“Como resultado de la agresión actual (a Ucrania), es posible que el poder nacional de Rusia disminuya a mediano y largo plazo, y que el equilibrio militar dentro de la región y la cooperación militar con China cambien…En las cercanías de Japón, Rusia ha tomado medidas para fortalecer la cooperación con China, como vuelos conjuntos de bombarderos y navegación conjunta de buques de guerra que involucran a los ejércitos ruso y chino, así como medidas para representar dicha cooperación militar como coordinación estratégica”.

Japón dijo que esta alineación entre los dos países “debe continuar siendo observada de cerca en el futuro”.

Mientras los engranajes económicos giran tras bastidores, China también se está volviendo cada vez más cautelosa con respecto a Taiwán. El país “ha enviado aviones de combate muchas veces en los últimos meses a  la zona identificada como zona de defensa aérea autodeclarada de Taiwán”, según CNN, y recientemente aludió a la idea de una zona de exclusión aérea sobre Taiwán antes de la visita planificada de Nancy Pelosi.

El presidente Biden comentó sobre los planes de viaje de Pelosi esta semana y afirmó: “El ejército cree que no es una buena idea en este momento. Pero no sé cuál es el estado de eso”. En este sentido, el Washington Post publicó unan nota el sábado 23 de julio señalando que la administración Biden teme que un viaje de Pelosi a Taiwán pueda desencadenar una crisis a través del estrecho. Según los informes, el viaje de la presidenta del Congreso, una crítica de Beijing desde hace mucho tiempo, puede provocar a China en un momento muy delicado.

A manera de conclusión podemos señalar que por primera vez en más de 75 años el dólar estadounidense enfrenta una verdadera amenaza para comenzar a ser desplazado como moneda hegemónica global. No creo que el dólar sea desplazado en países como México, ya que el 62% de nuestro comercio internacional es con Estados Unidos. Sin embargo, las naciones que comercian menos con la principal economía del mundo podrán optar por tener un menor porcentaje de sus reservas internacionales en dólares.

Sin duda este es un tema que debe preocuparle a Estados Unidos, ya que si los países comienzan a rechazar el dólar como moneda de reserva, el dólar podría sufrir la peor devaluación de su historia, lo que ocasionaría una crisis financiera mundial de proporciones jamás vistas. Veremos como se va desarrollando la situación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La economía del metaverso

El metaverso es un concepto nuevo que aun no se ha terminado de definir. Para muchos, hablar del metaverso trae recuerdos de la película “Ready Player One”, en la que en un futuro no muy lejano, el grueso de la población vive la mayor parte de su vida en un espacio virtual llamado el Oasis y en el que pueden hacer lo que quieran.

En un artículo del 25 de abril de este año, publicado por WIRED, y titulado “¿Qué es el metaverso, exactamente?” se menciona que de acuerdo con la visión de los directores ejecutivos de tecnología más importantes, como Mark Zuckerberg o Satya Nadella, el metaverso es el futuro del Internet. Pero por ahora tal vez sólo sea visto como un videojuego o tal vez sea como algo peor: una mala versión de Zoom. Es difícil de decir.

Han pasado más de 6 meses desde que Facebook anunció que cambiaría su nombre a Meta y que centraría su apuesta por el futuro desarrollando el próximo «metaverso». Desde entonces, lo que significa ese término no se ha clarificado. Meta está construyendo una plataforma social de realidad virtual, Roblox está facilitando los videojuegos generados por los usuarios, mientras que algunas compañías ofrecen plataformas digitales inmersivas donde los visitantes pueden interactuar, comprar NFTs y jugar. Algunas de estas plataformas gozan de cierta interoperabilidad entre sus mundos, lo que significa que los consumidores pueden llevar sus avatares más o menos intactos de una plataforma a otra.

Los defensores de esta tecnología, desde nuevas empresas de nicho hasta gigantes tecnológicos, han argumentado que esta falta de coherencia se debe a que el metaverso aún se está construyendo y es demasiado nuevo para definir lo que significa. Internet existió desde la década de 1970, por ejemplo, pero no todas las ideas de cómo terminaría siendo  eventualmente acabaron siendo ciertas.

Al final, ya existe un nuevo espacio virtual (metaverso) es donde algunas de las compañías más grandes del mundo están comenzando a instalarse, esbozando un plan inicial sobre cómo las personas podrían eventualmente ganar dinero real en este publicitado ámbito digital. Para las marcas de moda, restaurantes, fabricantes de juguetes y otros, este mundo en línea donde los usuarios interactúan en su forma digital como avatares (tal y como en la película «Ready Player One» o en el juego en línea «Second Life»), está emergiendo como una nueva frontera a ser conquistada por el comercio.

Después de leer esta entrega, si usted no analiza entrar en el metaverso, estaría cometiendo un gran error.

Tamaño del mercado

En un artículo de Ann-Marie Alcántara, publicado en el Wall Street Journal titulado “El gasto del metaverso totalizará $5 billones en 2030, predice McKinsey” se revela que de acuerdo con un nuevo informe de la empresa consultora McKinsey & Co, el gasto global anual de las empresas y los consumidores relacionado con el metaverso podría alcanzar los 5 billones de dólares para 2030 (eso es un 5 seguido de doce ceros).  El comercio electrónico en el metaverso comprenderá entre $ 2 billones y $ 2.6 billones del total, mientras que los esfuerzos de publicidad virtual representarán entre $144  y $ 206 mil millones de dólares. Esta cifras son enormes si se les compara con el gasto en inteligencia artificial, el cual totalizó apenas $93 mil millones de dólares el año pasado.

McKinsey publicó sus nuevas estimaciones para el metaverso en un estudio sobre el tema, que también incluyó los resultados de una encuesta aplicada a 3,104 consumidores de 11 países y una encuesta de ejecutivos de nivel C de 448 empresas en 15 industrias y 10 países.

Para los fines de su estudio, McKinsey definió el metaverso principalmente como plataformas y experiencias en línea que no ocurren únicamente en la realidad virtual o requieren interoperabilidad entre mundos virtuales. El informe de McKinsey predice que el metaverso abarcará cinco tipos de actividades diarias: juegos, socialización, actividad física, comercio y aprendizaje remoto. Y agrega que “la gente está indicando que el deseo de conexión es probablemente su principal interés”.

El 79% de los encuestados dijeron que ya habían realizado una compra en el metaverso tal como existe hoy en día, y el 47 % de esas personas dijeron que habían realizado compras dentro de los juegos, el 37% informaron haber comprado artículos cosméticos virtuales y el 33% dijeron que compraron artículos reales (artículos del mundo real que se ofrecieron a través de plataformas virtuales).

Por su parte, el 95% de los ejecutivos del estudio de McKinsey dijeron que creen que el metaverso tendrá un impacto positivo en sus respectivas industrias en 5 a 10 años, y el 25% dijo que espera que impulse el 15% del crecimiento del margen total de su organización en cinco años.

Restaurantes en el metaverso

Los investigadores de McKinsey señalan que los experimentos que hasta ahora han realizado las grandes marcas en los mundos virtuales ofrecen señales sobre cómo el marketing y la publicidad para los consumidores podrían ser en el futuro en el metaverso.  

Tenemos el caso de la cadena de restaurantes estadounidense Chipotle Mexican Grill Inc., que ha realizado dos campañas en el metaverso en colaboración con Roblox, la plataforma de juegos en línea popular entre los niños. Una de las campañas fue un proyecto de 2021 con temática de Halloween llamado Boorito en el que los usuarios que visitaron una tienda virtual recibieron un código para un burrito gratis del mundo real. Otra campaña, de abril de este año, permitió a los consumidores hacer burritos virtuales para ganar dinero dentro del  juego que también podría cambiarse por comida en el mundo real.

El director de marketing de Chipotle, Chris Brandt, dijo que los beneficios potenciales de explorar el metaverso superan los riesgos…“el metaverso es confuso. Recibe mucha publicidad, pero no hay mucha gente allí, (sin embargo) muchos de nuestros consumidores tienen hijos en Roblox. Oye, nos estamos arriesgando. No entremos y gastemos $5 millones en este burrito [juego]; gastemos $100,000 y veamos qué pasa”.

Los dos juegos atrajeron a 6 millones de usuarios únicos, muchos de los cuales también se inscribieron en el programa de recompensas de Chipotle, y los totales de ventas diarias de «Boorito» superaron a los de las campañas de Halloween de años anteriores en el mundo físico.

Chipotle se ha animado lo suficiente como para comenzar a asignar una pequeña parte de su presupuesto de marketing al metaverso, dijo Brandt, y señaló que espera aumentar la inversión en los próximos años.

Las marcas de moda en el metaverso

La marca Forever 21 de Authentic Brands Group LLC se ha apoyado en la idea de «hermanamiento», un concepto que implica que las personas usen la misma ropa en el mundo real que sus avatares digitales. Por ejemplo. Forever 21 vendió un gorro negro en su tienda después de que se hizo popular en Roblox.

“El metaverso tiene que ver con la autoexpresión, por lo que poder usar atuendos idénticos en los mundos físico y virtual es una tendencia que creemos que seguirá creciendo”, dijo Jacob Hawkins, director general de marketing y comercio de Forever 21.

Sin embargo, algunos ejecutivos siguen siendo escépticos, con un 31% inseguro sobre el retorno sobre las inversiones hechas para generar experiencias de metaverso, según McKinsey.

Las marcas deben moderar las expectativas y las inversiones en el metaverso, ya que llevará tiempo antes de que ocurra la adopción masiva por parte del consumidor, dijo Mike Proulx, vicepresidente y director de investigación de Forrester Research Inc.

“El eje de todo este cálculo del metaverso tiene que ser convencer a la gente común de cómo el metaverso complementará su vida diaria”, agregó. “Y hasta que eso suceda, la base de usuarios de los medios inmersivos seguirá siendo un mercado de nicho”.

Ahora, para complementar lo hasta ahora expuesto, tenemos otra nota del 20 de junio, también publicada en el WSJ, por parte de Sarah E. Needleman y Meghan Bobrowsky, titulada “El metaverso atrae a marcas como Nike y Gap con nuevas formas de comercializar y ganar dinero”. En ella se menciona que las empresas están creando versiones de sus productos que solo existen en las pantallas (de computadora, tableta o celular), con la propiedad respaldada por escrituras digitales conocidas como tokens no fungibles o NFTs, y también están comprando bienes raíces virtuales. Más del 70% de la «tierra» en un mundo en línea llamado «The Sandbox» ya ha sido comprada, en gran parte por empresas como Binance, el exchange de criptomonedas más grande del mundo, y Atari, aquel viejo fabricante de videojuegos.

Aunque las empresas están incursionando en la realización de transacciones comerciales en el metaverso, como se señaló líneas arriba, por ahora gran parte de la actividad se centra en el marketing para generar ventas en el mundo real. Por ejemplo, los músicos realizan conciertos en escenarios virtuales para promocionar sus álbumes, al igual que las marcas de ropa participan en desfiles de moda virtuales para generar interés en sus últimas novedades.

Algunos de esos esfuerzos de marketing también generan oportunidades de hacer dinero para las empresas. El minorista de ropa estadounidense Gap Inc. comenzó en enero de este año a vender sudaderas con capucha digitales, en forma de NFT, lo que es una prueba inicial de cómo sería hacer negocios en el metaverso para la empresa. Una sudadera con capucha NFT es algo que el avatar del comprador podría usar algún día mientras explora los diferentes rincones del metaverso. Sin embargo, por el momento, las NFT de Gap no ofrecen esa opción, lo que requeriría que Gap desarrolle su propio reino virtual o encuentre una manera de hacer que sus NFT sean compatibles con los metaversos existentes. Mientras tanto, los clientes ahora pueden coleccionar seis de estos NFT, que actualmente cuestan entre $2 y $11 dólares cada uno. Pero al comprar la colección completa, los clientes ganan la oportunidad de comprar NFT especiales más caros.

¿Cree que es una tontería tener ropa digital para su avatar? Pues no. El primer lote de sudaderas con capucha NFT se agotó rápidamente cuando se lanzaron, dice la compañía. Gap lanzó más en abril y un conjunto de otros NFT en junio. Algunos de ellos están disponibles para su reventa en mercados secundarios en línea para aquellos que aún desean completar su colección. Gap y el artista que ayudó a crear el NFT, ganan 10% del precio de venta cada vez que se revende uno. La compañía dice que planea continuar lanzando NFTs de ropa virtual en un futuro cercano y potencialmente trabajar con más plataformas digitales.

Más inmersivo

Todavía es temprano en lo que algunos entusiastas del metaverso anuncian como la próxima evolución de Internet, pero los defensores lo describen como algo mucho más inmersivo comparado con las ofertas en línea existentes, con imágenes tridimensionales de mayor calidad. En muchos casos, se espera que los usuarios en el metaverso se sientan como si estuvieran interactuando con contenido digital y entre ellos, permitiéndoles tener experiencias que de otro modo podrían ser demasiado costosas o desafiantes, o imposibles en el mundo real. Y las empresas pueden beneficiarse vendiendo bienes virtuales o promocionando sus marcas a esos usuarios en el metaverso.

Empresas como Nascar, la cadena de comida rápida Wendy’s e instituciones financieras centenarias como JPMorgan Chase & Co. están entrando al metaverso.

JPMorgan, el banco más grande de Estados Unidos, firmó un contrato de arrendamiento de un año dentro de un centro comercial virtual de una empresa nueva llamada Everyrealm Inc. La propiedad está ubicada en Decentraland, uno de un número creciente de mundos en línea tridimensionales que han surgido. La ubicación no ofrece servicios bancarios reales o virtuales, pero actualmente cuenta con un salón virtual con un teletransporte al segundo piso, pantallas con videos sobre temas como criptomonedas, un libro blanco sobre el metaverso, una biblioteca llena de libros y un búho académico.

Los comentarios de los clientes corporativos hasta ahora muestran que es «una excelente manera de usar nuestros recursos de marketing», dice Umar Farooq, director ejecutivo de la unidad Onyx del banco, que se fundó en 2020 y opera una plataforma basada en blockchain para transacciones de pagos.

Si bien JPMorgan dice que por ahora no tiene planes de ganar dinero en el metaverso y tiene la intención de permanecer presente solo como una herramienta de marketing, proyecta que los proveedores de plataformas de metaverso y las empresas presentes en el metaverso crecerán para generar eventualmente $1 billón de dólares en ingresos anuales totales.

Se necesitará mucho trabajo para que el metaverso alcance algo cercano a esa escala, e incluso algunas figuras destacadas de la industria tecnológica han expresado su escepticismo de que vaya a ser algo tan grande. De acuerdo con Mark Zuckerberg, el metaverso  representará una nueva forma para que las personas interactúen, ofreciendo nuevas oportunidades para el comercio, aunque con altos costos iniciales para los equipos, como auriculares de alta gama  para experiencias más inmersivas.

Primeros reinos

Aún así, los primeros esfuerzos ofrecen una idea de los nuevos tipos de oportunidades comerciales que podrían surgir. Algunos de los primeros reinos digitales incluyen juegos en línea con sus propias microeconomías, como «Eve Online». Roblox Corp es un ejemplo más popular y moderno, donde los usuarios se teletransportan de un centro virtual a otro en una  plataforma para jugar, socializar y asistir a conciertos.

Startups como Hololands LLC, la organización sin fines de lucro Decentraland Foundation y Pixowl Inc., una unidad de Animoca Brands propietaria del juego «The Sandbox», también están tratando de construir ciudades virtuales. Estas organizaciones están vendiendo bienes raíces virtuales a los primeros usuarios, empresas e individuos, a quienes no les importa comprar terrenos en un lugar donde constantemente se agrega más “tierra”.

Los compradores se están convirtiendo en propietarios, alquilando sus propiedades en línea a empresas que buscan establecer tiendas, organizar eventos especiales o simplemente colocar vallas publicitarias para anunciarse a los transeúntes. Estos propietarios también ofrecen propiedades virtuales a los consumidores para construir casas digitales para almacenar sus NFT y pasar el rato con amigos.

El año pasado Nike Inc., Mattel Inc. y otros fabricantes de productos de consumo crearon sus propios centros en Roblox para promocionar sus marcas. Gucci instaló uno en el que vendió alrededor de dos docenas de artículos a los usuarios, incluidos bolsos virtuales y cintas para la cabeza, en la mayoría de los casos por entre 80 y 900 Robux (alrededor de $1 a $10 dólares), la moneda de la plataforma. Más recientemente, Gucci comenzó a vender en mayo un nuevo conjunto de artículos, incluido un par de mallas virtuales por 130 Robux. Los precios de Robux comienzan en 99 centavos por 80 unidades y suben a $ 99.99 por 10,000.

Los retos del metaverso

Una de las grandes preguntas que aún pende sobre el metaverso y su potencial de ganancias a largo plazo es si el reino en línea será un mundo virtual de libre comercio (entre plataformas) o será un mosaico de feudos corporativos (en el que las plataformas del metaverso no son compatibles entre sí). Los analistas dicen que para algunas empresas que ya han establecido economías virtuales con grandes comunidades en línea, no hay muchos incentivos para vincular los mundos. Pero imagine las limitantes impuestas si existe una economía global de metaverso en la que las personas puedan pasar de un país a otro, pero no puedan comerciar y no puedan ingresar y sacar su dinero.

“Si cada plataforma de metaverso actúa como un país cuyos guardias fronterizos no permiten que los visitantes traigan las zapatillas Gucci o la sudadera GAP que compraron en otro país (otra plataforma), el metaverso será un lugar diminuto”, dice Erik Gordon, director gerente de Wolverine Venture Fund en Ross School of Negocios en la Universidad de Michigan.

Para evitar eso, algunas empresas están trabajando en conectar los elementos del futuro metaverso.

La startup Tilia Inc. ofrece una forma de enviar dinero dentro y fuera del metaverso, y está trabajando en formas de enviar dinero entre reinos virtuales. Y los mercados en línea están surgiendo para vender una gama de NFT para su uso en múltiples ámbitos. OpenSea, Rarible y Objekt permiten a los consumidores comprar tokens que funcionan como moneda digital, así como revenderlos o intercambiarlos con otros.

Lidiane Jones, vicepresidenta ejecutiva y gerente general de la unidad de Experiencias Digitales de Salesforce.com Inc, menciona que “Todavía estamos en las primeras etapas, pero ya estamos viendo nuevas formas para que las empresas expresen sus propias marcas y brinden experiencias comerciales en estos entornos virtuales”.

A manera de conclusión podemos mencionar que el futuro de gran parte del marketing y de los negocios estarán en el metaverso, las empresas deben explorar que es e invertir de a poco para aprender de cómo funciona “el lugar” dónde las nuevas generaciones estarán pasando mucho tiempo. Me parece interesante el que las empresas abran una tienda virtual en el metaverso con precios de descuento y que en dicha tienda puedas comprarle los zapatos a tu avatar y al mismo comprar unos iguales para ti en el mundo real. Me parece que otra oportunidad de negocio de corto plazo serán las empresas de consultoría que asesorarán a las empresas en su proceso de inmersión al multiverso. Las oportunidades ahí estarán, es nuestra oportunidad capitalizarlas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inflación no cede y los bancos centrales nos recetarán una recesión

La economía mexicana continúa dando muestras de cierta resistencia ante las dificultades internas y externas. Muestra de ello es que con relación al volumen físico de actividad industrial, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022 ésta presenta un incremento anual de 3.0% y destaca que la construcción reporta un crecimiento de 0.4%, mientras que las manufacturas se han expandido 4.5%. Por su parte, si bien aún está en un nivel 8.8% por debajo del de 2019, en el primer trimestre de este año la inversión fija bruta presenta un aumento anual de 5.6%, producto de que la de construcción ha crecido 2.7%, mientras que la de maquinaria y equipo un 9.5%. También, tenemos que el consumo privado en el mercado interior muestra un aumento anual de 8.6% en los primeros tres meses de 2022, producto de que el consumo de bienes nacionales ha crecido 3.8% y el de importados 15.0%.

Este “aceptable” desempeño económico de un largo proceso de recuperación tras la pandemia de Covid-19, pronto podría ser descarrilada por los agresivos aumentos en la tasa de interés que realizará el Banco de México este mes y en los que restan para finalizar el año. Todo en aras de tratar de contener el problema inflacionario que vivimos. Como lo he comentado en pasadas entregas, la efectividad de la lucha contra la inflación en México está supeditada a lo que suceda con la inflación en los Estados Unidos, lo que a su vez depende en gran medida de que se resuelvan los desequilibrios entre oferta y demanda en varios mercados, como el de alimentos y energía. En otras palabras, lo que haga el Banxico en materia de combate a la inflación podría servir sólo parcialmente.

¿Cómo vamos con la inflación en México después del anuncio del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)? El INEGI recién informó que la inflación de precios al consumidor fue de 7.65% anual durante mayo, esta tasa es ligeramente inferior al 7.68% observado en abril. Sin duda es una buena noticia que la inflación mensual a tasa anual se contuvo. Sin embargo, si tomamos en consideración  la inflación anual de la segunda quincena de mayo, vemos que esta fue de 7.72%, tasa superior al 7.58% observada en la primera quincena de ese mismo mes. Esta información podría estar dejando entrever que el problema inflacionario de México se está agravando, al igual que en Estados Unidos (eso lo veremos un poco más adelante).

En la comparación de la inflación anual entre abril y mayo de este año se ve un nuevo deterioro en la inflación subyacente, ya que pasó de 7.22% a 7.28%, pero una mejoría en la no subyacente al haber pasado de 9.07% a 8.77%. Dentro del rubro de inflación no subyacente, destaca lo sucedido con la inflación de frutas y verduras, ya que pasó de 15.84% a 12.88%. En productos pecuarios, se mantuvo relativamente estable al haber pasado de 13.21% a 13.24%. Y en el rubro de energéticos se presentó un deterioro al haber pasado de 5.91% a 6.30%.

Ahora, desde la óptica de una comparación de la inflación anual, pero entre la primera y segunda quincenas de mayo, vemos con preocupación que la inflación subyacente aumentó de 7.24% a 7.32%, mientras que la inflación no subyacente subió de 8.60% a 8.93%. Dentro del rubro de la inflación no subyacente, tenemos que el alza de precios de frutas y verduras subió de 12.76% a 13.00%, la inflación de productos pecuarios subió de 12.60% a 13.88%; mientras que la inflación en los energéticos cedió de 6.32% a 6.28%. Todos estos números se explican mejor con las siguientes dos tablas:

Con estos datos la conclusión que podemos obtener es que la inflación sigue siendo elevada y por el momento se ha logrado contener. Preocupa que la inflación subyacente sigue aumentando, ya que esta es la inflación de las mercancías generales en la economía, lo que indica que hay presiones fuertes en costos de producción y que las expectativas inflacionarias de muchos se han desanclado. 

Ahora, respecto a la inflación en Estados Unidos, las noticias no son tan “favorables”, como podría interpretarse que resultaron para el caso de México.

Pero antes de seguir, quisiera mencionar que otra vez escribo sobre el tema inflacionario porque al menos en el caso de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial con un volumen de comercio internacional de 619.97 miles de millones de dólares en 2021 (398.98 mmdd es lo que les exportamos y 220.98 mmdd es lo que les compramos), estamos viviendo un momento crítico con su inflación más alta desde 1981.

El pasado 10 de junio, los mercados globales fueron sorprendidos con el dato de la inflación de precios al consumidor en Estados Unidos durante mayo de 2022, misma que subió a 8.6% desde el 8.3% reportado en el mes de abril. Esto echa por tierra la idea de que la inflación en el vecino del norte había alcanzado un pico y que comenzaría a bajar paulatinamente.

El dato inflacionario de la economía más grande del mundo es muy importante para México por varias razones: primero, el rumbo de la inflación en Estados Unidos incidirá en la inflación en México, si allá no baja, difícilmente lo hará acá; y segundo, la inflación en Estados Unidos afectará las decisiones de política monetaria del Banco de la Reserva Federal (FED), lo que a su vez impactará en las decisiones de política monetaria del Banco de México, de manera que entre más suban la tasa de interés allá, más tendrá que subir acá si queremos mantener cierta estabilidad en el tipo de cambio.

En una nota publicada el mismo viernes 10 de junio en el portal de Zerohedge y titulada ” Un Wall Street conmocionado reacciona a la publicación del IPC ´aterrador´ de hoy” se menciona que lo que se publicó fue un informe de inflación para la historia ya que la mayoría de analistas esperaba un dato más elevado que la expectativa del consenso, y eso es precisamente lo que obtuvieron pero mucho más alto.

Primero, un resumen rápido de lo sucedido:

  • Los precios generales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) subieron un 0.97% intermensual en mayo, superando las expectativas de consenso de un aumento del 0.7%.
  • Los precios de la energía se dispararon un 3.9% intermensual ya que los precios de la gasolina alcanzaron niveles récord y los precios de los alimentos aumentaron otro 1.2%.
  • La inflación interanual del IPC general alcanzó un nuevo máximo en 40 años del 8.6%.

En una gráfica podríamos ver los aumentos anuales en todos los rubros de gasto y solo dos cosas en toda la canasta del IPC son más baratas en comparación con hace un año: alimentos en los sitios/escuelas de los empleados y artículos de educación y comunicación. Mientras tanto, el combustible ha subido más de 75% en el último año.

El IPC subyacente también superó las expectativas, aumentando un 0.63% intermensual frente al consenso del 0.5%. La tasa interanual pasó de 6.2% a 6.0%, por efecto base.

La inflación general siguió impulsada en gran medida por los aumentos en la energía y los alimentos, entre los que destacan el pollo, los huevos y la leche.  De hecho, los alimentos aportaron el 0.16% del IPC mensual del 0.97%.

Para el caso de México, también nos debe preocupar la fortaleza de la inflación subyacente en Estados Unidos, ya que fue generalizada. Las materias primas subyacentes subieron un 0.7% gracias a los aumentos del 1.0% y el 1.8% en los precios de los automóviles nuevos y usados, respectivamente. Junto con la fuerte caída en las ventas de automóviles el mes pasado, esto sugiere que la industria automotriz se vio afectada por un nuevo episodio de escasez de suministro el mes pasado. Mientras tanto, los precios de la ropa aumentaron un 0.7% y los de otros bienes aumentaron un 0.8%.

Los servicios básicos también aumentaron fuerte en mayo, aumentando un 0.6. En los últimos tres meses, las tarifas aéreas aumentaron un 48%, aunque es probable que parte o gran parte de esta fortaleza se revierta en los próximos meses.

¿Qué pasará ahora?

Bueno, la Fed ha dejado entrever que realizará aumentos de 50 pb en sus reuniones de junio y julio. Lo que es incierto es lo que sucederá en la reunión de septiembre. El Bank of America (BofA) ha mencionado que su escenario base sigue siendo de un aumento de 25 pb en septiembre, pero el dato del IPC de mayo recién publicado aumenta el riesgo de otro aumento de 50 pb en dicho mes como una respuesta más agresiva por parte de la Fed. De materializarse este escenario, veríamos en septiembre de este año, la tasa de fondos federales en un nivel de 2.5%. Nada descarta que la tasa de interés en Estados Unidos supere el 3.0% antes de que acabe el año.

En el caso de México, la mayoría de analistas esperan que el Banco de México suba su tasa de interés objetivo en 0.75 puntos hasta 7.75% en su reunión del 23 de junio. Tras la reunión de junio, el Banxico aun tendría reuniones el 11 de agosto, 29 de septiembre, 10 de noviembre y 15 de diciembre. Si asumimos que ocurrirá el aumento de 0.75 puntos porcentuales en junio y que habrá aumentos de 0.50 puntos porcentuales en las reuniones de agosto y septiembre, y de 0.25 puntos en las de noviembre y diciembre, entonces la tasa de interés objetivo acabaría el año en un nivel de 9.25%. Desde luego que la tasa podría acabar más arriba, pero me parece que este es el escenario base.

Otra variable que debemos mantener vigilada es el tipo de cambio, ya que en la medida en que la FED de Estados Unidos consolide la disminución de su hoja de balance, aunado al alza en tasas de interés, pues los dólares ya no serán tan abundantes como ahora, por lo que no se descarta que el dólar concluya el 2022 en un nivel entorno a los 22 pesos, pero igual podría ser más elevado.

Finalmente, el punto fundamental será el impacto de las alzas de la tasa de interés en México en el crecimiento económico y en la generación de empleos. Ya hemos comentado que la mayoría de analistas ha rebajado sus pronósticos y se espera que el PIB crezca este año entre 1.2% y 2.0%, y desde luego, este menor ritmo de expansión del PIB tendrá un impacto en el crecimiento del empleo formal (el informal seguirá creciendo por ser una válvula de escape de la economía nacional).

El escenario es complicado, la inflación es persistente y seguirá siendo el tema que determinará el futuro económico de varios países.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com     

En Twitter: @alejandrogomezt

Las cosas están mal, pero aún no hemos visto lo peor

El tema de la elevada y persistente inflación es muy importante y se sigue complicando conforme avanza el año, es por ello que nuevamente abordo este asunto en este espacio. El viernes 22 de abril el INEGI informó que en la primera quincena de abril, los precios al consumidor aumentaron 7.72% a tasa anual, lo que constituye la mayor inflación en 21 años e implica que llevamos 27 quincenas consecutivas con una tasa de aumento de precios por encima del 4.0%.

Dentro de esta alza anual de precios de 7.72%, el componente subyacente muestra un aumento de 7.16%, mientras que la inflación  no subyacente tiene un incremento de 9.38%. La inflación  ya es estructural, ya que el índice de precio de las mercancías (algo que no está sujeto a los movimientos coyunturales de mercado), muestra un incremento de 9.13%. Por su parte, en cuanto al índice subyacente, los productos agropecuarios muestran un aumento anual de 15.24%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno han aumentado apenas 5.10% en el último año.

Como ya se señaló, dentro de esta alza de precios de 7.72%, destacan los aumentos en el componente no subyacente de precios agropecuarios, mismos que aumentaron 15.24% y dentro de esta categoría, están las alzas en frutas y verduras de 17.26% y de los productos pecuarios de 13.68%.  La perspectiva es que en los productos alimenticios básicos las cosas van a empeorar más antes de comenzar a mejorar.

Precisamente, en un reciente artículo editorial de Michael Snyder, publicado en el blog The Economic Collapse, y titulado “Las cosas están mal, pero no hemos visto nada todavía”, se plantea un escenario sombrío respecto de las perspectivas inflacionarias en los Estados Unidos, sobre todo en el tema de los alimentos, pero que desde luego también son aplicables a la economía mexicana. A continuación menciono varios de los puntos más destacables del artículo, acompañados de varios comentarios personales:

El artículo comienza señalando que en este momento, los precios de los alimentos en todo Estados Unidos se encuentran en niveles increíblemente bajos. Desde luego que esta afirmación hace pensar que el autor se ha vuelto loco, ya que los precios de los alimentos han estado subiendo a un ritmo muy rápido en todo el país. Pero cuando el autor dice que los precios de los alimentos se encuentran en “niveles increíblemente bajos”, no es porque los esté comparando con los del pasado. Más bien, está comparando los precios actuales con los que estarán en el futuro. Sí, es verdad que las cosas están mal ahora, pero los precios de los alimentos serán mucho más altos dentro en los próximos meses.

Y es que a la crisis global de fertilizantes ciertamente no se le ve ninguna solución; y en todo caso, sólo se va a intensificar.  La escasez de fertilizantes se ha sumado a las crecientes preocupaciones sobre el impacto de la guerra de Ucrania en el precio y la escasez de ciertos alimentos básicos.  Combinados, Rusia y Bielorrusia habían proporcionado alrededor del 40% de las exportaciones mundiales de potasa, según Morgan Stanley. Las exportaciones de Rusia se vieron afectadas por las sanciones impuestas por Occidente. Además, en febrero, un importante productor de Bielorrusia declaró un caso de fuerza mayor y que no podría cumplir con sus contratos debido a fuerzas fuera de su control.

Rusia también solía exportar el 11% de la urea del mundo y el 48% del nitrato de amonio. Rusia y Ucrania juntos exportan el 28% de los fertilizantes hechos de nitrógeno y fósforo, así como de potasio, según Morgan Stanley. ¿Hay solución a la vista? No, ya que las conversaciones de paz están absolutamente muertas, por lo que al parecer, la lucha entre dos de los principales graneros más importantes del mundo continuará durante los próximos meses.

Mientras tanto, la pandemia de gripe aviar continúa acabando con millones de pollos y pavos en todo el mundo. En los reportes de hace dos semanas se mencionaba que en las granjas de Estados Unidos, se han tenido que sacrificar a más de 27 millones de aves de corral en los últimos dos meses y sigue habiendo casos de gripe aviar reportados casi a diario. Hasta ahora se ha visto afectada el 6% de la población de gallinas ponedoras de huevos.

Nunca habíamos visto una “tormenta perfecta” como esta, pero también es cierto que algunos de los factores que harán subir los precios de los alimentos son totalmente autoinfligidos por la humanidad. Por ejemplo, el gobierno chino no necesitaba encerrar a casi 400 millones de personas en un intento desesperado por evitar la propagación del virus del Covid, tras los brotes en Shanghái y áreas circundantes. Los últimos dos años ya han proporcionado amplia evidencia de que tales bloqueos/cierres  son bastante tontos, pero los chinos siguen adelante con su plan de todas maneras.  Como resultado, ahora hay cientos de barcos comerciales esperando impacientes frente a la costa de Shanghái. Esos son barcos de carga gigantes que nos traen cosas a todo el continente americano, a través del Océano Pacífico.

Si los chinos no se relajan y dejan atrás su ridícula política de cero covid, muchos de los estantes de las tiendas de Occidente se verán bastante vacíos en los próximos meses. Esto en si mismo no debería ser una mala noticia si es que somos capaces de implementar una política de sustitución de importaciones, de manera que aprovechemos la oportunidad y produzcamos en México (para el mercado nacional y Norteamérica) lo que no sea posible traer de China.

Pero bueno, no son solo los barcos comerciales los que están inactivos… Shanghái es uno de los centros de fabricación más grandes de China, con una gran concentración de proveedores de productos electrónicos y del sector automotriz. Alberga el puerto de contenedores más grande del mundo y un importante aeropuerto que atiende una gigantesca carga aérea entrante y saliente. Las exportaciones producidas en Shanghai representan el 7.2% del volumen total de China y manejan alrededor del 20% del tráfico de contenedores de exportación de toda China.

Al día de hoy, la mayoría de los almacenes y plantas están cerrados, nueve de cada 10 camiones están fuera de servicio, el puerto y el aeropuerto tienen una función limitada, las unidades de envío están varadas en los lugares equivocados y la carga se acumula.

No hace falta decir que muchos de los principales minoristas, aquí en México y en Estados Unidos, simplemente no podrían operar sin los productos que importan de China, por lo que sería bueno que encuentren su proveeduría hecha en México. Sin embargo, la realidad es que hay muchos insumos para las industrias nacionales que vienen de China y que no se pueden sustituir en el corto plazo, por lo que esperamos que esta pesadilla se resuelva muy pronto.

Derivado de todo lo anterior, así como en México, también en Estados Unidos los precios de los alimentos han subido durante los últimos meses. Para ilustrar el punto, solo es necesario echar un vistazo a los siguientes números:

En Estados Unidos el precio promedio de la mantequilla aumentó 11.9% en el último año. La carne se ha visto especialmente afectada por los problemas de la cadena de suministro, y las salchichas tipo  Frankfurt hechas de 100% carne aumentaron un 35.2% desde marzo de 2021 a un precio promedio de $5.18 por libra (unos 230 pesos por kilo). La chuleta molida, las chuletas de cerdo y el pollo entero mostraron aumentos de precios interanuales del 11.3%, 15.0% y 11.7%, respectivamente.

Como se señaló previamente, puede que esas cifras parezcan malas, pero la verdad es que solo representan los primeros capítulos de esta crisis alimenticia que se aproxima. Las cosas van a empeorar mucho, y hoy, todavía en abril, los informes indican que los aumentos de los precios de los alimentos se están acelerando. En el caso de México, de acuerdo con la agrupación, Certeza en la Toma de Decisiones, el índice de precios de la canasta básica aumentó 13.1% anual en la primera quincena de abril 2022. Este desenvolvimiento se debe a la evolución de los siguientes precios:

  • Pollo: El precio pagado al productor de pollo vivo en granja ha tenido un crecimiento de 25.6%
  • Huevo: Los precios pagados al productor de huevo blanco y rojo presenta un incremento de 10.7 % y 12.0%, respectivamente.
  • Leche: Incremento por el costo de materias primas al productor ha impactado en un 12.5% en el precio al consumidor.
  • Res: Aumento en los precios de la cadena: Ganado para sacrificio 16.7% y la carne en cana 20.3%.
  • Cerdo: En la cadena se percibe un crecimiento de 17.0% en el precio de cerdo en pie.
  • Maíz: El precio del mercado internacional aumenta 35.5%, mientras que el precio de los granos en el mercado nacional se incrementa 30.8%.
  • Trigo: Incremento en los precios futuros de trigo duro y suave en 79.2% y 55.3%, respectivamente.  Los precios de mercado nacional se incrementan 64.8% y 49.6%, respectivamente.
  • Frijol Soya: Los precios de futuros suben 13.1% y el precio de mercado aumenta 16.7%.

Y gracias a la terrible pandemia de gripe aviar que está arrasando a los Estados Unidos, el precio de los huevos se está volviendo completamente loco…Las pérdidas en las parvadas de puesta de huevos han llevado a los productores a competir desesperadamente para satisfacer las demandas del mercado de huevos y ovoproductos, lo que ha resultado en un aumento de los precios de los huevos. El precio promedio de una docena de huevos en Estados Unidos ahora está cerca del equivalente a $60 pesos, comparado con los $32 pesos de principios de año, según un informe nacional sobre los huevos por parte del USDA. En México, el huevo blanco San Juan, con 30 piezas cuesta 75.50 pesos. Cabe señalar que más allá del impacto negativo en las familias, pues el aumento de los precios de los huevos repercute en los beneficios de las panaderías y las empresas alimentarias, que además tienen que hacer frente al aumento de los costes de la harina y otros productos.

Si crees que estos precios son salvajes, simplemente hay que esperar hasta que se dupliquen desde sus niveles actuales.

En todo el mundo ha comenzado una gran batalla por los recursos alimentarios. Los chinos si vieron venir esto con anticipación, por lo que están llevado a cabo el programa de almacenamiento/acaparamiento más grande que cualquiera de nosotros haya visto.

En este momento, la cantidad de comida que los chinos ya han acumulado y guardado, es extremadamente impresionante…De esta manera, menos del 20% de la población mundial ha logrado almacenar más de la mitad del maíz y otros cereales del mundo, lo que ha provocado fuertes aumentos de precios en todo el planeta y sumido en la hambruna a más países. El acaparamiento se está llevando a cabo en China. ¿Estados Unidos o México han estado haciendo algo similar? Por supuesto que no.

Las realidad es que cuando las cosas se pongan realmente mal en nuestro país, estaremos solos.  Por ello es que lo mejor es irse preparando para ello.  Desde que comenzó la guerra en Ucrania, nación tras nación ha comenzado a implementar restricciones a la exportación, y la lucha mundial por los productos básicos agrícolas ha hecho subir constantemente los precios.

Nadie quisiera ser sorprendido con las manos vacías en este juego de las sillas musicales, por lo que debemos emprender una carrera para asegurar los valiosos suministros mientras aún es posible hacerlo.

Lamentablemente, las partes más pobres del mundo terminarán sufriendo más a medida que los países ricos tomen lo que puedan. El aumento dramático que pronto veremos en el hambre global será absolutamente desgarrador.

Pero nadie puede decir que no fuimos advertidos con antelación. Este tipo de colapso se ha estado anunciando desde hace muchos años y ahora ha llegado. Veremos qué acciones toma el gobierno federal al respecto, ya que un pueblo con  hambre puede ser lo que termine con la aprobación presidencial y genere las condiciones para un cambio de régimen en 2024.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Crecemos poco y beneficiamos a los fabricantes extranjeros

Las perspectivas de crecimiento económico para México en 2022 se siguen ajustando a la baja. En la semana que recién concluye la agencia calificadora Fitch rebajó su expectativa para la economía de México a 2.0% desde un 2.8% esperado previamente. Por su parte, si bien en la más reciente Encuesta Citibanamex las expectativas de crecimiento del PIB para este año se mantienen en 2.0%, el rango de pronósticos para el crecimiento ahora va de un rango mínimo de 1.1% hasta un máximo de 2.6%. Estos ajustes a la baja se deben a varios factores, entre los que destacan: a. Un entorno económico mundial complicado con la invasión de Rusia a Ucrania y los persistentes problemas logísticos en las cadenas globales de suministro; b. El fuerte endurecimiento de la política monetaria en México ante las persistentes presiones inflacionarias, así como el alza en tasas de interés en otros mercados, como el estadounidense; y c. Los propios errores de política económica de México, con un gobierno que se ha empeñado en ahuyentar la inversión privada, además de tener un nivel de gasto público bajo, que se da el lujo de despilfarrar recursos en obras innecesarias y dádivas.

Sin embargo, este crecimiento anémico esperado para México en 2022, también está relacionado a un persistente problema nacional, y es una elevada elasticidad-ingreso de la demanda de importaciones, lo que significa que cuando crece nuestro PIB, las importaciones crecen a una tasa mucho más elevada, lo que resta posibilidades de crecimiento a la planta productiva nacional. Desde un punto de vista técnico, tenemos una elevada propensión marginal a importar, lo que disminuye nuestro multiplicador de la demanda agregada.

En este sentido, el INEGI publicó los Indicadores Trimestrales de la Oferta y Demanda y del Ahorro Bruto, correspondientes al cuarto trimestre de 2021, y éstos confirman lo que he venido advirtiendo desde este espacio: que la escasa recuperación del consumo nacional se ha traducido en un mayor crecimiento de las importaciones que de la producción nacional. Esta afirmación aplica para bienes terminados, intermedios y materias primas.

Los datos muestran que en el último trimestre de 2021, y con series ajustadas estacionalmente, la Oferta global de bienes y servicios aumentó apenas 0.1% en términos reales respecto al trimestre previo y 3.0% respecto al mismo trimestre de 2020. A su interior, el Producto Interno Bruto no registró variación respecto al trimestre inmediato anterior y aumentó apenas 1.1% respecto al cuarto trimestre de 2020, pero lo preocupante es que las importaciones de bienes y servicios crecieron 0.6% respecto al trimestre inmediato anterior y un sólido 8.1% respecto al mismo trimestre de un año antes.

En el cuarto trimestre de 2021, la Demanda agregada total, al igual que la oferta agregada creció 0.1% en términos reales respecto al trimestre previo y 3.0% respecto al mismo trimestre de 2020; y a nivel de sus componentes vemos que con cifras desestacionalizadas, las Exportaciones de bienes y servicios crecieron 3.5% respecto al trimestre inmediato anterior y 4.2% respecto a un año antes. El Consumo privado aumentó 1.4% respecto al trimestre inmediato anterior y 5.6% en comparación a hace un año (pero en este punto también hay que insistir que las importaciones crecen a una tasa mayor que el consumo de bienes nacionales); el Consumo de gobierno disminuyó 0.6% respecto al trimestre inmediato anterior  y muestra un aumento de apenas 0.7% respecto a un año antes, lo que es reflejo del débil motor de crecimiento que representa el gasto público. Finalmente, en cuanto a la inversión o formación bruta de capital fijo, tenemos que ésta descendió 0.2% respecto al trimestre inmediato anterior y muestra un crecimiento de apenas 6.8% respecto a un año antes, lo que la ubica en un nivel muy por debajo del observado en 2019.

El tema del crecimiento de las importaciones a una tasa superior a la del crecimiento de la producción nacional es relevante por que si analizamos las fuentes de crecimiento o decrecimiento del PIB, vemos que en lo que respecta a todo el año 2021, el consumo privado generó un impulso de 4.9%, el consumo de gobierno apenas 0.1%, la inversión privada 1.7% y las exportaciones 2.6%, lo que significa que sin importaciones la economía nacional el año pasada habría crecido 9.6%, pero derivado del fuerte aumento de las importaciones, la tasa de crecimiento de nuestro PIB fue 4.8 puntos porcentuales menos y acabo siendo precisamente de 4.8%.

Desde luego que se dice fácil el porcentaje de crecimiento de las importaciones y lo que esto implica para las posibilidades de crecimiento nacional, pero también está el lado humano del asunto y es la cantidad de empleos bien remunerados que se podrían crear si sustituyéramos aunque sea el 10% de las importaciones anuales. En 2021 las importaciones totales de México sumaron 505.705 miles de millones de dólares (mmdd), por lo que el 10% de este monto equivaldría a unos 487 mil empleos en el sector manufacturero. Este número se obtiene porque el 10% de 505.705 mmdd son 50.570 mmdd, lo que a un tipo de cambio de 20 pesos por dólar equivale a 1.011 billones de pesos. Si tomamos en consideración que en 2021 el valor promedio de la producción manufacturera por persona ocupada fue de 2.076 millones de pesos, pues entonces el 10% de nuestras importaciones equivales a este casi medio millón de empleos que se podrían crear en México.

Sé que estas son cuentas bastante simplistas, pero ilustran un importante punto que se debería tomar en cuenta. Si queremos tener una tasa de crecimiento del PIB más elevada y queremos crear más y mejores empleos en México, necesitamos sustituir importaciones de algunos bienes e insumos. Parte de ello se podría resolver simplemente evitando los miles de millones de dólares de importaciones subvaluadas que sufre nuestro país. La Secretaría de Economía, y otras autoridades del gobierno federal, junto con el sector privado, pueden armar una buena estrategia en este sentido. Ojalá que lo hagan por el bien de México y de todas aquellas personas que desean un mejor trabajo, bien pagado, en el sector formal de la economía.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Los costos del apretón monetario que viene

México atraviesa una complicada situación económica, ya que ante la falta de políticas públicas adecuadas, se nos acabó el “efecto rebote” y aparentemente nuestro Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 1.0% en términos anualizados en el último trimestre de 2021. El promedio de analistas económicos prevén que este año la economía podría crecer apenas 2.2%, pero los más pesimistas advierten que sólo creceremos 1.1% (banco Natixis), mientras que los más optimistas hablan de 3.4% (Vector Casa de Bolsa). Mientras otros países ya han recuperado los niveles de PIB prepandemia, en el caso de México, el hecho de que hayamos terminado 2021 en un nivel 3.8% por debajo de cómo estábamos en 2019, se debe a que el gobierno federal, en el mejor de los casos, habría brindado apoyos y estímulos económicos de apenas el equivalente al 2.0% del PIB durante 2020 y 2021 (de acuerdo al Banco Mundial).

La realidad es que mucho de lo que nos suceda este año, en materia de crecimiento económico, dependerá de las políticas del gobierno federal en torno a temas como: 1. El ambiente empresarial y el ánimo de realizar inversiones productivas, elementos que se han visto afectados negativamente por los ataques desde el gobierno federal a los empresarios, la incertidumbre por la reforma energética, el clima de inseguridad pública, entre otros; y 2.El manejo de las finanzas públicas, mismas que dependen de que se cumplan las metas de ingresos tributarios y no tributarios, la evolución del déficit fiscal (que se proyecta en más de un billón de pesos este año), la calificación de la deuda soberana y de Pemex, entre otros.

Desde luego que el desempeño económico de México también está condicionado al funcionamiento de la economía estadounidense, ya que aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones, mismas que sumaron 494.225 miles de millones de dólares en 2021, tienen como destino los Estados Unidos. Esto significa que nuestras ventas de mercancías a nuestro vecino del norte representaron casi el 31% de nuestro PIB el año pasado, por lo que cualquier descarrilamiento del crecimiento estadounidense tendrá importantes repercusiones en nuestro desempeño económico.

En este sentido, otro tema que es muy relevante analizar, es el de las repercusiones del eventual apretón monetario que ocurrirá en Estados Unidos a partir del siguiente mes, así como las implicaciones de la próxima alza de tasas de interés estadounidenses en las acciones que tomará el Banco de México. Ese es el tema medular de esta entrega:

Después de que en Estados Unidos se dio a conocer que la inflación anualizada en enero de 2022 fue de 7.5%, producto principalmente de gigantescos estímulos monetarios y fiscales, los mercados entraron en una fase de mayor incertidumbre, pero ahora respecto a qué tanto pueden aumentar las tasas de interés en dicho país. De acuerdo con el analista Charlie Bilello (@charliebilello en Twitter), después de que se dio a conocer el dato del Índice de Precios al Consumidor, la probabilidad asignada a que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aumente su tasa de interés en medio punto porcentual en su reunión de marzo aumentó a 89% desde un 7% de hace un mes.

Con los datos de los rendimientos de los bonos del Tesoro (T-Bills) de Estados Unidos del 16 de febrero, en GAEAP calculamos la tasa de interés implícita para los T-Bills a plazo de un año para dentro de 3 meses y resultó de 0.53%, la tasa de los T-Bills a plazo de un mes dentro de 6 meses se espera que sea de 0.96%, mientras que la tasa del mismo instrumento para dentro de un año se espera que sea de 1.50%. Esto es muy relevante porque significa que en Estados Unidos el mercado está anticipando un aumento de prácticamente 150 puntos base en los próximos 365 días, lo que en si mismo es un aumento relevante después de un periodo de dos años de tasas de interés cercanas al 0%.

¿Qué impacto tendrá el alza de tasas de interés de Fondos Federales por parte de la FED en Estados Unidos? En el mejor de los casos, que la economía siga creciendo pero a una tasa más baja. Los analistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) han recortado su pronóstico de crecimiento del PIB a 4.0% para este año y a 2.6% en 2023. Sin embargo, el impacto puede ser mucho mayor cuando se toma en consideración que hace unas semanas el monto de la deuda del sector público estadounidense ya superó los 30 billones de dólares (trillions en inglés), mientras que la deuda de los consumidores de dicho país es de unos 15.6 billones de dólares (para mantener el análisis simple, dejo de lado la deuda corporativa). ¿Qué tanto más de intereses anuales deben pagar consumidores y gobierno de Estados Unidos por cada cuarto de punto porcentual que sube la tasa de interés de sus créditos? Pues si la totalidad de la deuda estuviera con una tasa de interés variable (que es bastante común en Estados Unidos) sería algo así como 114 mil millones de dólares adicionales. Obvio, un alza de 1.5 puntos porcentuales implicaría el pago adicional de intereses de 684 mil millones de dólares por parte del gobierno y consumidores estadounidenses. Este es dinero que representa el 3.0% del PIB estadounidense y que en lugar de ser dirigido a la compra de bienes y servicios, irá a parar a los bancos. Reitero que esta cifra no contempla la deuda corporativa. Desde luego que la apuesta de la FED es que con la disminución de la demanda agregada, las presiones inflacionarias irán disminuyendo poco a poco a lo largo de este año.

Pero más allá del impacto en la economía de Estados Unidos, el alza de las tasas de interés y el menor crecimiento en ese país, tendrán repercusiones para el volumen de exportaciones y el nivel de tasas de interés en México. Respecto del primer punto, es posible que la tasa de crecimiento de las exportaciones mexicanas se moderé del 18.5% anual observado en 2021 a un nivel cercano al 6% en 2022, lo que igual implica que las exportaciones seguirán siendo el principal motor de crecimiento económico del país. Respecto del segundo punto, el de las tasas de interés en México, hay bastante que comentar.

Jonathan Heath, Subgobernador del Banco de México, declaró en la semana que recién concluye que el Banxico irá de la mano con la FED en materia de tasas de interés. Esto entonces significa que si la tasa de interés objetivo del banco central mexicano es actualmente de 6.00%, pues que entonces las tasas de interés habrían de aumentar en al menos 1.50 puntos porcentuales en los próximos doce meses hasta llegar al 7.50%. Esta predicción no es descabellada y de hecho es una predicción más conservadora respecto de lo que anticipa el mercado.

De acuerdo con la subasta de Cetes del miércoles 16 de febrero, en GAEAP calculamos que la tasa de interés implícita de los Cetes a 28 días es de 6.47% para dentro de tres meses, es de 7.20% para dentro de 6 meses y es de 7.67% para dentro de un año.  En otras palabras, el mercado está descontando que los Cetes a 28 días aumentarán unos 1.75 puntos porcentuales en los próximos 365 días.

Aquí cabe nuevamente la pregunta ¿cuál será el impacto de este aumento de tasas de interés en el pago del servicio de la deuda del sector público federal, empresas y familias mexicanas? El gobierno tiene presupuestado el pago del servicio de la deuda de 791.46 miles de millones de pesos en 2022, pero con una tasa de interés promedio anual de 4.8% estipulada en los Criterios Generales de Política Económica 2022. Evidentemente dicha tasa ya no ocurrirá y más bien será de un promedio en torno al 6.75% a 7.00% anual, por lo que el servicio de la deuda podría ser mucho mayor al presupuestado. Por su parte, de acuerdo a cifras del Banco de México, el saldo de la cartera de crédito vigente de la banca comercial al sector privado en diciembre de 2021 fue de 4,806.7 miles de millones de pesos. Desconozco que tanto de esta cartera de crédito se encuentre a tasa fija y cuanta a tasa variable, pero es innegable que las tasas de las tarjetas de crédito han subido y que la mayoría de los refinanciamientos se harán con tasas de interés más elevadas. De esta manera, habrá más dinero que en lugar de irse a la compra de bienes y servicios, o a la inversión  productiva en la empresa o al gasto del sector público, se irá a los bancos. Todo esto significa menor crecimiento económico.

Este es un análisis sencillo de las repercusiones del apretón monetario. La gran duda es si esté enorme costo en el que incurriremos, tanto en Estados Unidos como en México, valdrá la pena en el sentido de que sea eficaz en el combate a la inflación. En anteriores entregas he manifestado mis dudas respecto de qué tan conveniente es que se combata un problema inflacionario del lado de la oferta con remedios que atenúan la demanda agregada. El tiempo nos dirá si el Banxico y la FED tenían razón.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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En Twitter: @alejandrogomezt

El problema inflacionario

La siempre presente inflación es uno de los principales problemas de México ya que año con año erosiona el poder adquisitivo de la población ocupada. Si bien México ya no sufre las tasas de inflación de las décadas de los 70s y 80s, el alza de precios sigue siendo un problema crónico para el desarrollo de nuestro país.

Si analizamos el alza de precios ocurrido en cada una de las últimas cinco décadas nos sorprenderíamos. Tenemos que de enero de 1970 al mismo mes de 1980 la inflación fue de 320.9%; de enero de 1980 a enero de 1990 fue de 15,045.5%; de enero de 1990 a enero de 2000 fue de 477.8%; de enero de 2000 a enero de 2010 fue de 61.5%; mientras que de enero de 2010 a enero de 2020 fue de 46.7%. Las inflaciones de cada década, vistas de manera aislada, hacen que el problema inflacionario se vea menos grave de lo que ha sido, pero la realidad es que para todo el periodo de enero de 1970 a agosto de 2021 ¡la inflación en México fue de 939,436%! Esto equivale a un promedio anual de 19.3% en todo el periodo. Llama mucho la atención este enorme número, pero no podemos olvidar que ya le quitamos tres ceros a la moneda en 1993.

Si nos centramos en los tiempos recientes, tenemos que la inflación de precios al consumidor entre enero del 2000 y agosto de 2021 fue de 155.1%. Esto implica una tasa promedio de 4.56% anual en el periodo, pero deja en claro que hasta las tasas inflacionarias “moderadas”, en el largo plazo causan una enorme mella en el poder adquisitivo de la población ocupada. En promedio, algo que costaba 100 pesos en enero del año 2000, ahora cuesta 255.10 pesos.

Dado el repunte inflacionario que estamos viviendo, en esta entrega analizamos la situación actual en cuanto al alza de precios al consumidor en México, la postura que la Junta de Gobierno del Banco de México ha tenido al respecto, así como las repercusiones de las decisiones de política económica en el débil proceso de recuperación económica.

El pasado 7 de octubre, el INEGI informó que la inflación anualizada de precios al consumidor durante septiembre de 2021 fue de 6.0%, la tasa de incremento de precios más alta desde abril de este año. Pero lo más graves que con este dato se ligan 7 meses consecutivos en los que la inflación general en México ha estado por encima del límite máximo de la meta del Banxico, que es de 4.0 por ciento.

Es verdad que en la actualidad muchos países están experimentando un problema inflacionario derivado de diversas causas (cada caso es distinto), entre las que destacan: el enorme incremento en sus agregados monetarios que se traduce en más dinero en circulación, la escasez de ciertas materias primas e insumos para la industria manufacturera (como los semiconductores), las alzas en los costos de la energía, la persistencia de los problemas logísticos en el comercio internacional, los estímulos económicos en naciones desarrolladas que ocasionaron un fuerte desequilibrio entre la demanda y la oferta de bienes y servicios, entre otros. Todos estos elementos se combinan y causan inflación en distintas naciones. Destacan por su inusualmente alta tasa de inflación naciones como España (3.3%), Canadá (3.7%), Alemania (3.9%), Estados Unidos (5.3%), India (5.3%) Polonia (5.4%), Rusia (6.7%) y Brasil (9.7%).

Regresando al caso de México, tenemos que el incremento de precios del 6.0% entre septiembre de 2020 y el mismo mes de 2021 es producto de que el índice subyacente registró un incremento anualizado de 4.92%, mientras que el índice no subyacente subió 9.37%. Es preocupante que ambos índices acumulan 7 meses consecutivos en un nivel por arriba del 4.0%, que es el límite máximo de la meta anual del Banxico.

Ahora, al analizar el comportamiento de los elementos que componen el índice subyacente, vemos que durante septiembre de 2021 el incremento anualizado del índice de las mercancías fue del 6.26% mientras que el alza de precios en los servicios fue de 3.43%. Este comportamiento es resultado, en parte, de que los hogares ahora destinan un mayor porcentaje de su gasto a la compra de bienes que de servicios (por ejemplo, el gasto en restaurantes y en viajes aun está en un nivel prepandemia). Con esto, el índice de precios de mercancías acumula 18 meses en un nivel arriba del 4.0%, mientras que la inflación de precios de los servicios ha estado controlada. Finalmente, en relación al índice no subyacente, su incremento de 9.37% anualizado en septiembre se debe a que los productos agropecuarios registran alza de 10.41%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 8.55%. Con estos datos tenemos que el índice de los productos agropecuarios acumula 5 meses consecutivos arriba del 4.0%, mientras que el de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno suma 8 meses por arriba.

Más allá del deterioro del poder adquisitivo de la población ocupada, el otro impacto sensible e inmediato de esta persistente inflación es que la Junta de Gobierno del Banco de México ha realizado tres aumentos de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés objetivo en lo que va de este año, elevándola de 4.00% a 4.75%. La enorme mayoría de analistas anticipa que en la reunión de noviembre de este año habrá otro incremento de al menos un cuarto de punto porcentual, pero dado que las presiones inflacionarias arreciaran en lo que queda del año, pues no podemos descartar que el aumento de la tasa objetivo de noviembre sea de medio punto porcentual y la tasa se vaya hasta 5.25%. Desde luego que el mercado está dando por un hecho que en 2022 seguirán los incrementos en la tasa de interés y muestra de ello es que en GAEAP hemos calculado la tasa de interés implícita para los Cetes a 28 días que estaría vigente dentro de un año y es de 6.48 por ciento.

Desde esta columna he mencionado que varios de los componentes del índice inflacionario no van a responder con una disminución o alza más moderada, ante los incrementos en la tasa de interés objetivo del Banxico. Este es el caso de los componentes del índice no subyacente. El hecho de que el Banxico suba su tasa de interés no hará que se produzcan más aguacates o que las gallinas pongan más huevos; y de igual forma, el que el Banxico suba su tasa de interés no hará que baje el precio de la gasolina o del gas. Por lo tanto, la lucha contra la inflación está perdida en este frente.

¿Qué tan efectivo es que el Banxico suba su tasa de interés para frenar el índice de precios de las mercancías? Pues puede ser efectivo sólo para que se disminuya la demanda de estos bienes, pero no hará que se produzcan más semiconductores en Asia, ni hará que se resuelvan los problemas logísticos internacionales que han encarecido los fletes, ni resolverá la crisis energética china y su impacto en la capacidad manufacturera de sus fábricas.

Queda claro pues que la incidencia de los incrementos en tasa de interés por parte del Banxico en los objetivos inflacionarios es muy limitada, pero a pesar de ello, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno, quieren mandar una señal clara de que están comprometidos con su mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda.

El problema es que estos incrementos en tasa de interés tendrán un costo importante para el proceso de recuperación económica. Las mayores tasas de interés implican un golpe a la ya muy deteriorada inversión fija bruta; de igual manera, implican que el gobierno federal tendrá que destinar mayores recursos para hacer frente al costo financiero de su deuda, y de igual forma, los hogares y empresas que tengan créditos a tasa flexible, tendrán que pagar más por estas deudas o bien, los refinanciamientos serán más caros.

Todo esto se da en un contexto de una lenta y frágil recuperación económica. ¿Vale la pena pagar este costo de mayores tasas de interés a sabiendas de que apenas si tendrán un impacto en la inflación? Considero que no, pero al final de cuentas ahí está el mandato del Banco de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Dirección General GAEAP*      

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