Se agrava la debilidad fiscal de México

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El estancamiento económico de México ha mermado los ingresos del sector público.

La situación de las finanzas públicas de México es preocupante ya que a la par del nulo crecimiento económico registrado en los primeros tres trimestres de 2019, los ingresos del sector público federal prácticamente están estancados en términos reales. Esto implica un gigantesco reto para las autoridades ya que se requieren recursos para cumplir las promesas de campaña del presidente López Obrador, pero también se requiere mantener la disciplina fiscal para que las calificadoras de riesgo no nos bajen la calificación de nuestra deuda soberana.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los ingresos presupuestarios del sector público muestran un incremento en términos reales de apenas 0.3%, al haber pasado de 4.656 billones en los primeros once meses de 2018 a 4.841 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Este aumento marginal es producto de que los ingresos petroleros disminuyeron -9.2%, mientras que los no petroleros aumentaron apenas 2.5%.

Si asumimos que el PIB nominal fue de 24.195 billones de pesos en 2019 y también estimamos que al cierre de dicho año los ingresos del sector público cerraron con un aumento real de 0.3% respecto al 2018, podemos anticipar que los ingresos de todo el sector público en dicho año representaron aproximadamente el 21.8% del PIB. Sin embargo, si analizamos lo que representan los ingresos tributarios respecto del PIB, vemos que el porcentaje es de apenas el 13.15%, uno de los porcentajes más bajos de toda América Latina y el más bajo de todos los países que conforman la Organización  para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). A continuación se presenta un análisis detallado de la evolución de los ingresos tributarios en 2019.

Las cifras de la SHCP muestran que los ingresos tributarios del gobierno federal aumentaron apenas 0.9% en términos reales en el comparativo de los primeros once meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, ya que pasaron de 2.790 billones de pesos a 2.921 billones de pesos. De esta manera vemos que los ingresos tributarios pasaron de representar el 59.9% de los ingresos totales del sector público en 2018 a ser el 60.3% de éstos en 2019.

Ahora, tenemos que el aumento en términos reales de 0.9% en los ingresos tributarios del gobierno federal es producto de que la recaudación por Impuesto Sobre la Renta (ISR) retrocedió -1.6%, la del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -3.7%, la del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) subió 29.7%, la de Impuestos a la Importación (IGI) retrocedió -3.4%, la del Impuesto por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos (IAEEH) subió 9.2%, mientras que la de otros impuestos cayó -16.5%. Esta evolución es sin duda producto del estancamiento económico, ya que si la economía no crece, no hay forma de que aumente la recaudación por ISR, IVA e IGI.

Ingresos Sector Público

Entre el 2018 y el 2019 vemos un cambio en la conformación de los ingresos tributarios en México. En los primeros once meses de 2018 la recaudación se dio de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de lo que representa cada impuesto respecto de la recaudación tributaria total): ISR (53.9%), IVA (30.7%), IEPS (11.2%), IGI (2.1%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.9%). En los primeros once meses de 2019 la conformación de la carga tributaria fue de la siguiente manera: ISR (52.5%), IVA (29.3%), IEPS (14.4%), IGI (2.0%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.6%). Estas cifras muestran claramente la como el IEPS adquiere cada vez una mayor importancia para las finanzas públicas.

Puesto en pesos nominales, vemos que en el periodo de referencia la recaudación por ISR pasó de 1.503 billones de pesos a 1.533 billones de pesos, mientras que la recaudación por IVA pasó de 856.17 miles de millones de pesos (mmdp) a 855.18 mmdp, pero el mayor aumento lo tenemos en la recaudación por IEPS, la cual pasó de 312.9 mmdp a 421.01 mmdp. Con estas cifras queda claro que el desastre fiscal de México se logró evitar en el 2019 gracias a la recaudación de IEPS, cuyo principal componente es el que se cobra a las gasolinas y al diésel.

La debilidad fiscal de México ha sido bastante documentada y analizada, desde hace muchos años. En el recientemente publicado reporte “Estadísticas de ingresos 2019: Tendencias de los ingresos fiscales en la OCDE” elaborado por dicho organismo multinacional, se presentan datos detallados comparables internacionalmente sobre los ingresos fiscales de los países de la OCDE para todos los niveles de gobierno. La última edición proporciona datos finales sobre ingresos fiscales en 2018 y México destaca por ocupar la última posición.

Los datos de la OCDE muestran que, en promedio, los ingresos fiscales como porcentaje del PIB (es decir, la relación de recaudación de impuestos respecto del PIB) de los países miembros de dicho organismo internacional fue de 34.3% en 2018, cifra ligeramente superior al 34.2% observado en 2017. El reporte menciona que Francia tuvo la mayor relación impuestos / PIB en 2018 (46.1%). Dinamarca, que tuvo la relación más alta entre impuestos y PIB de los países de la OCDE entre 2002 y 2016, ocupó la segunda relación más alta entre impuestos y PIB en 2018 (44.9%); mientras que México tuvo la proporción más baja de impuestos a PIB (16.1%). Como se puede destacar, este porcentaje es superior al 13.15% mencionado en el tercer párrafo de este análisis.

Recaudación fiscal OCDE

El estudio de la OCDE hace mención a que la mayor caída en la relación impuestos / PIB entre 2017 y 2018 fue en los Estados Unidos (2.5 puntos porcentuales menos). La disminución en los Estados Unidos se debió a las reformas fiscales implementadas en la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos, que redujo la tasa de impuestos corporativos del 38.9% en 2017 al 25.8% en 2018 y también redujo la carga fiscal sobre el ingreso laboral a través de reducciones en el ingreso tasas impositivas y aumentos en la deducción estándar y el crédito tributario por hijos.

¿A qué se debe la debilidad fiscal de México? Hay muchas razones, pero una de las más importantes tiene que ver con lo extendida que esta la economía informal en nuestro país. De acuerdo con cifras de INEGI recientemente publicadas, en 2018 la medición de la Economía Informal mostró que 22.5% del PIB es informal y se genera por 56.7% de la población ocupada en condiciones de informalidad. De esta manera, tenemos que el 77.5% del PIB lo genera el Sector Formal con sólo el 43.3% de la población ocupada. En otras palabras: por cada 100 pesos generados de PIB del país, 78 pesos provienen del 43% de ocupados formales, mientras que 22 pesos corresponden al 57% de ocupados en informalidad.

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En México el 57% de las personas trabajan en la economía informal.

Cabe señalar que del citado 22.5% de PIB generado por la Economía Informal en 2018, 11.1 puntos corresponden al Sector Informal, es decir, a aquellos negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios. De igual manera, 11.4 puntos corresponden a las Otras Modalidades de la Informalidad, que refieren a todo trabajo que aún y cuándo labora para unidades económicas distintas a las de los micronegocios no registrados, no cuenta con el amparo del marco legal e institucional (seguridad social, prestaciones sociales).

Aunado a lo anterior, existen otras causas que explican la históricamente baja recaudación fiscal: 1. La falta voluntad política del gobierno para proponer una real reforma tributaria, 2. Una ineficiente administración tributaria (existen grandes niveles de evasión y elusión fiscal), 3. El amparo en materia impositiva ha restado fuerza a la autoridad fiscal, y no en todos los casos beneficia a la mayoría de causantes, 4. La existencia de regímenes o estímulos fiscales especiales a ciertos sectores erosiona la base tributaria, , además de que existía un amplio otorgamiento de facultades discrecionales del Ejecutivo para establecer, mediante decreto, exenciones o condonaciones, 5. La percepción negativa por los ciudadanos del uso y manejo honesto del gasto público, 6. Como se explicó líneas arriba, existe un reducido número de impuestos con el que el Estado mexicano grava a sus ciudadanos (básicamente ISR e IVA aportan el 81.8% de la recaudación tributaria), y 7. Las pocas facilidades administrativas para el cumplimiento de obligaciones tributarias.

No obstante todo lo anterior, y que el dinero no alcanza para realizar un adecuado gasto de inversión física por parte del sector público porque se le ha dado prioridad a algunos programas sociales clientelares, el presidente López Obrador insiste en que no habrá reforma fiscal sino hasta el 2021. Esto implica que seguiremos bajo la lupa de las agencias calificadoras y seguiremos gastando irresponsablemente los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) hasta terminárnoslo. Es así que aunque tengamos indicadores financieros sólidos que hacen pensar a muchos que vamos bien en materia económica, la realidad es que la economía está detenida por alfileres, al menos en el ámbito fiscal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

En contra de quienes quieren la basura Marxista en México

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Las ideas de Marx han hecho mucho daño al mundo.

Es innegable que en los nuevos tiempos políticos de México, hay muchas personas que están en posiciones importantes de poder, que quisieran que nuestro país transite hacía un sistema de gobierno comunista. Ahí están las múltiples loas al régimen cubano y al venezolano, ahí están los discursos en los que se habla de llevar la Revolución Bolivariana a México, entre muchas más declaraciones que denotan una enorme ignorancia de lo que el marxismo representa.

Desconozco las razones por las cuales piensan que lo mejor para México sería un sistema comunista/marxista, siendo que las personas que lo exaltan se han beneficiado de un sistema económico de libre mercado. Además de que la evidencia es contundente en el sentido de que el Marxismo ha causado una miseria incalculable a decenas de millones de personas que se han visto obligadas a vivir bajo regímenes comunistas. Durante gran parte del siglo XX, el 40% de la humanidad sufrió hambrunas, campos de trabajo forzado, censura y otras formas de represión a manos de los autoproclamados marxistas. Ahí están también los casos de Cuba, Venezuela, Corea del Norte, naciones autoritarias que han fracasado en mejorar la vida de su población, pero que tienen una clase dirigente privilegiada y sumamente rica. Es por ello que el economista austriaco Ludwig von Mises (1881 – 1973) señala que “lo peor que le puede pasar a un socialista es que su país sea gobernado por socialistas que no sean sus amigos.” En esta entrega quiero compartir algunas ideas que aparecen en el ensayo “Marxismo y la manipulación del hombre” por parte de Mises, así como una serie de reflexiones por parte de Carl Bildt del Instituto Australiano de Políticas Públicas.

Hay que partir del hecho de que Carlos Marx consideraba la propiedad privada como la fuente de todo mal en las sociedades capitalistas emergentes de su época. En consecuencia, creía que solo aboliéndola se podrían curar las divisiones de clase de la sociedad y garantizar un futuro armonioso. Bajo el comunismo, su colaborador Friedrich Engels, afirmó más tarde, el estado mismo sería innecesario y “se marchitaría”. Estas afirmaciones no se hicieron como especulaciones, sino como afirmaciones científicas sobre lo que deparaba el futuro.

Las doctrinas filosóficas de Marx se hicieron populares porque la gente se familiarizó con algunos de sus términos, eslóganes, etc., aunque los usaban de manera diferente a como se usaban en el sistema de Karl Marx. Tal simplificación le sucede a muchas doctrinas. Por ejemplo, el darwinismo se hizo conocido como la teoría basada en la idea de que el hombre es nieto de un simio. Lo que queda de Nietzsche no es mucho más que su término “superhombre”, que más tarde adquirió popularidad en los Estados Unidos sin ninguna conexión con Nietzsche. Con respecto a Marx, la gente conoce sus términos, pero los usan con ignorancia, de manera descuidada y muy libremente.

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Diversos dirigentes de Morena exaltan el comunismo de Cuba y Venezuela. 

Por supuesto que toda la basura y la teoría de la historia de Marx, así como el materialismo dialéctico, se ha demostrado errónea y peligrosa en prácticamente todos los aspectos. El gran filósofo del siglo XX, Karl Popper, uno de los críticos más fuertes de Marx, lo llamó acertadamente un “falso profeta”. Y, si se necesitaran más pruebas, los países que adoptaron el capitalismo en el siglo XX se convirtieron en sociedades democráticas, abiertas y prósperas. Por el contrario, cada régimen que ha rechazado el capitalismo en nombre del marxismo ha fallado, y no por coincidencia o como resultado de un desafortunado malentendido doctrinal por parte de los seguidores de Marx. Al abolir la propiedad privada y establecer el control estatal de la economía, uno no solo priva a la sociedad del espíritu empresarial necesario para impulsarla hacia adelante; uno también abolió la libertad misma. Sin libertad económica para producir y trabajar, las sociedades no pueden prosperar.

Debido a que el marxismo trata todas las contradicciones en la sociedad como el producto de una lucha de clases que desaparecerá cuando la propiedad privada lo haga, la falta de acuerdos después del establecimiento del comunismo es imposible. Por definición, cualquier desafío al nuevo orden debe ser un remanente ilegítimo del orden opresivo anterior y por eso terminan instaurándose regímenes peores. En este sentido, tenemos las palabras de Karl Kautsky, quien señaló “Si la naturaleza humana va en contra del socialismo, entonces se debe cambiar la naturaleza humana.”

Así, los regímenes marxistas han sido, de hecho, extensiones lógicas de sus doctrinas. Por supuesto, que Marx, quien murió 34 años antes de la Revolución Rusa, no fue responsable de los campos de trabajo forzado en Rusia, pero sus ideas claramente lo fueron.

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Pobreza extrema es el legado del socialismo en Venezuela.

En su estudio histórico de tres volúmenes titulado “Las principales corrientes del marxismo”, el filósofo polaco Leszek Kołakowski, quien se convirtió en uno de los principales críticos del marxismo después de haberlo abrazado en su juventud, señala que Marx no mostró casi ningún interés en las personas y sus necesidades particulares. “El marxismo toma poco o nada en cuenta al hecho de que las personas nacen y mueren, que son hombres y mujeres, jóvenes o viejos, sanos o enfermos”, escribe. Como tal, ‘El mal y el sufrimiento, a sus ojos, no tenían sentido excepto como instrumentos de liberación; eran hechos puramente sociales, no una parte esencial de la condición humana”.

La idea de Kołakowski ayuda a explicar por qué los regímenes que han abrazado la doctrina mecánica y determinista de Marx inevitablemente deben recurrir al totalitarismo cuando se enfrentan a la realidad de una sociedad compleja. No siempre han tenido éxito por completo; pero la historia nos muestra que los resultados siempre han sido trágicos.

Habrá quien ponga como ejemplo de éxito del comunismo el caso de China. Hasta su presidente, Xi Jinping considera el desarrollo económico de China en las últimas décadas como una “prueba de hierro” de la validez continua del marxismo. Pero, en todo caso, es exactamente al revés. Hay que recordar que fue la China del comunismo puro la que produjo la hambruna y el terror del “Gran Salto Adelante” y la “Revolución Cultural”. La decisión de Mao Tse Tung de privar a los agricultores de sus tierras y a los empresarios de sus empresas tuvo resultados predeciblemente desastrosos, y desde entonces el Partido Comunista de China (PCCh) ha abandonado ese enfoque doctrinario.

Bajo el sucesor de Mao, Deng Xiaoping, el PCCh lanzó la gran “apertura” económica de China. Después de 1978, comenzó a restaurar la propiedad privada y permitir el emprendimiento, y los resultados han sido espectaculares. Si algo está frenando el desarrollo de China hoy en día, son los restos del marxismo los que todavía son visibles en las empresas estatales ineficientes y la represión de la disidencia. El sistema centralizado de partido único de China es simplemente incompatible con una sociedad moderna y diversa.

El año pasado se cumplieron 200 años del nacimiento de Marx y sin duda es sabio reflexionar sobre su legado intelectual. Debemos tener los argumentos para que cuando alguien en una alta posición de gobierno o un compañero de trabajo o un familiar comiencen a exaltar el comunismo o las ideas marxistas/bolivarianas, podamos hacerlos ver su error.  Y cierro con una frase del texto de Mises: “El hombre más poderoso del mundo es el hombre del que se han dicho y creído las más grandes mentiras”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para crecer hay que sustituir importaciones

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El nulo crecimiento económico debe forzar al gobierno federal a buscar alternativas para crecer. 

Después de la gran decepción ocasionada por una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), de 0.0% en los primeros nueve meses de 2019, el gobierno federal debe estar pensando sobre las medidas de política económica que se deben implementar para retomar el sendero del crecimiento. El reciente anuncio del Programa Nacional de Infraestructura, que desarrollará el gobierno federal y el sector privado, quedó corto en cuanto a las posibilidades de crecimiento que éste pueda generar, ya que en el mejor de los casos éste incidirá en un 0.7% del PIB anual del 2020 al 2024. Por su parte, muchos analistas estiman que habrá una desaceleración económica en los Estados Unidos al pasar de un estimado de 2.3% en 2019 a uno de 1.8% en 2020, por lo que será difícil que por el sector externo  llegue el ansiado impulso al crecimiento económico. Por su parte, el gobierno sufrirá un duro apretón fiscal en el 2020 conforme se vaya dando cuenta de que los supuestos bajo los cuales se armó el Paquete Económico 2020 fueron demasiado optimistas y que se quedarán por debajo en sus estimaciones de ingresos fiscales. Finalmente, en cuanto al consumo privado, es posible que derivado de la entrada de más personas al mercado laboral y la llegada de remesas, pues éste crezca a una tasa moderada, de aproximadamente 1.0% en términos reales, una tasa insuficiente para impulsar el PIB nacional.

Dado todo lo anterior, una de las pocas alternativas viables que quedan para fortalecer el crecimiento económico es implementar una política de sustitución de importaciones que incentive la producción nacional. En esta entrega analizamos la situación del comercio exterior de México, en especial con las naciones asiáticas, y generamos una serie de conclusiones al respecto. No se trata de políticas proteccionistas, como veremos más adelante.

Exportaciones

De acuerdo con el INEGI, en el 2018 las exportaciones mexicanas de mercancías sumaron 450.7 miles de millones de dólares (mmdd), y en los primeros nueve meses de 2019 dicha cifra se ubica en los 344.2 mmdd) cifra 3.3% mayor respecto del valor de las exportaciones realizadas en los primeros nueve meses de 2018. Este incremento de 3.3% fue producto de que las exportaciones a América del Norte crecieron 4.7%, las destinadas a Centroamérica aumentaron apenas 0.02%, las destinadas a América del Sur se desplomaron -15.9%, las que van a la Unión Europea cayeron -3.2%, las que van al resto de Europa aumentaron 3.6%, las que van a Asia aumentaron 3.0%, las que van a África crecieron 37.3%, mientras que las destinadas a Oceanía cayeron -22.8%. De esta manera, de los 344.2 mmdd exportados en los primeros nueve meses de 2019, el 83.42% tuvo como destino América del Norte, el 1.41% a Centroamérica, el 2.91% a América del Sur, el 5.39% a la Unión Europea, el 0.37% al resto de Europa, el 0.21% a África, el 0.26% a Oceanía y el restante 0.50% a otras regiones.

De todas estas cifras, hay dos cosas que son preocupantes primero, que no obstante que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China y que Estados Unidos crece a una tasa robusta de 2.3%, nuestras exportaciones a Norteamérica crecieron apenas 4.7%. Por otra parte, preocupa que las exportaciones a otros mercados, como América del Sur y la Unión Europea hayan disminuido, ya que eso provoca que nuestra dependencia con las naciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hay aumentado de 82.29% del total en los primeros nueve meses de 2018 a 83.42% del total de exportaciones en los primeros nueve meses de 2019.

Importaciones

En cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 464.3 mmdd en 2018 y suman 341.5 mmdd en los primeros nueve meses de 2019, lo que implica una caída de -0.5% respecto del valor de las importaciones en los primeros nueve meses de 2018.  La caída de -0.5%  en el valor de las importaciones es producto de una disminución de -2.8% en las importaciones originarias de América del Norte, una caída de -0.9% en las originarias de Centroamérica, disminución de -1.2% en las que vienen de América del Sur, caída de -4.6% en las originarias de la Unión Europea, caída de -13.3% en las que vienen del resto de Europa, un aumento de 4.8% en las originarias de Asia, caída de -29.7% en las que vienen de África y aumento de 24.6% en las provenientes de Oceanía. De esta manera, de los 341.5 mmdd de importaciones registradas en los primeros nueve meses de 2019, tenemos que el 47.61% provino de América del Norte, el 0.45% de Centroamérica, el 2.61% de América del Sur, el 11.33% de la Unión Europea, el 36.19% de Asia, el 0.35% de África, el 0.17% de Oceanía y el restante 0.26% de otras regiones.

De todas estas cifras, llama la atención que de todos los orígenes de nuestras importaciones, sólo hayan aumentado las que vienen de Asia y Oceanía. Preocupa que cada vez dependemos más de las importaciones originarias de naciones asiáticas, ya que éstas pasaron de representar el 34.33% del total en los primeros nueve meses de 2018 a ser el 36.19% del total en los primeros nueve meses de 2019. Por su parte, la dependencia de importaciones originarias de países TLCAN disminuyó al pasar de 48.71% en los primeros nueve meses de 2018 a 47.61% en los primeros nueve meses de 2019.

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Saldo de la balanza comercial

Producto del incremento de 3.3% en las exportaciones totales y la caída de -0.5% en las importaciones totales, es que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.222 mmdd en los primeros nueve meses de 2018 a tener un superávit de 2.687 mmdd en los primeros nueve meses de 2019. Al analizar el saldo de la balanza comercial por región en los primeros nueve meses de 2019, vemos que con América del Norte tenemos un superávit de 124.6 mmdd, con Centroamérica el superávit es de 3.308 mmdd, con América del Sur el superávit es de 1.118 mmdd, con la Unión Europea registramos un déficit de -20.136 mmdd, con el resto de Europa el déficit es de -2.263 mmdd, con Asia hay un gigantesco déficit de -104.557 mmdd, con África el déficit es -0.473 mmdd, mientras que con Oceanía hay un superávit de 0.287 mmdd.

Los datos muestran claramente que utilizamos el superávit en la balanza comercial con América del Norte, para básicamente financiar nuestros desequilibrios comerciales con las naciones europeas y asiáticas, en especial con estas últimas.

Situación con Asia

El tema del desequilibrio comercial con Asia es preocupante, porque es un problema crónico para la economía nacional, y muestra de ello es que a pesar de que el crecimiento del PIB mexicano es de 0.0% en los primeros tres trimestres del año, nuestras compras de mercancías de origen asiático aumentaron 4.8%.

El déficit de la balanza comercial con las naciones asiáticas de -104.557 mmdd, registrado en los primeros nueve meses de 2019 se concentra en un grupo de nueve países (en paréntesis se menciona el monto del déficit con cada nación): China (-56.594 mmdd), Japón (-10.589 mmdd), Corea del Sur (-9.873 mmdd), Malasia (-8.223 mmdd), Taiwán (-6.466 mmdd), Tailandia (-4.192 mmdd), Vietnam (-4.038 mmdd), Filipinas (-2.218 mmdd) e Indonesia (-1.161 mmdd).

El caso de nuestro déficit comercial con China es especialmente preocupante, ya que es un problema crónico. El déficit fue de apenas -2.676 mmdd en el año 2000, y aumentó a -22.750 mmdd en 2006, creció hasta -51.215 mmdd en 2012 y llegó hasta los -76.081 mmdd en el 2018. De continuar la tendencia observada en los primeros nueve meses de 2019, terminaremos este año con un déficit comercial con China de unos -77.5 mmdd.

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Recomendaciones de política económica

Es urgente que se tomen acciones para remediar nuestro abultado déficit comercial con las naciones asiáticas y en espacial, con China. Si logramos disminuir 10% nuestras importaciones desde Asia, eso implicaría reducir nuestras importaciones totales en unos 17 mmdd, cifra que representa el 1.4% del PIB. Esos 17 mmdd menos de importaciones serían compensados con producción nacional de una gran gama de productos, los cuales van desde textiles, vestido, calzado, muebles, equipo electrónico, entre muchos más.

¿Cómo lograr disminuir 10% nuestras importaciones de naciones asiáticas en el corto plazo? Una primera acción sería combatir frontalmente el contrabando técnico y la subvaluación, así como las prácticas desleales de comercio (dumping y subsidios). Es bien sabido que un elevado porcentaje de importaciones, originarias de China y Vietnam, son realizadas con precios que no reflejan ni siquiera el costo de las materias primas requeridas para su fabricación. En este sentido, el hacer más expedito el armado de casos de remedio comercial en la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), así como realizar cambios a la Ley Aduanera, para darle más herramientas a la autoridad para desechar el valor de las mercancías, cuando éstas están claramente subvaluadas, es fundamental. De igual forma, el endurecer las penas y sanciones para quienes realizan contrabando, equiparando a éste como un delito de defraudación fiscal, ayudaría a aumentar la percepción de riesgo e inhibir estas conductas.

Combatiendo el contrabando, la subvaluación y las prácticas desleales de comercio, se daría una corrección en los precios de las mercancías que vienen de China y Vietnam, lo que ayudaría a aumentar la producción nacional en beneficio de miles de familias mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las cifras de empleo de México

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Entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de empleos registrados en el IMSS aumentó en 561 mil 511 unidades.

Recientemente hemos atestiguado un debate respecto a las cifras de crecimiento el empleo formal en México. Por un lado hay quienes hablan de que en el arranque de 2019 se ha registrado un desempeño mejor al de los años recientes, mientras que otros hablan de que ha sido el arranque más lento en este rubro en varios años. Para aclarar el punto, en esta entrega analizamos la evolución del número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 1998 a la fecha.

Las cifras oficiales del IMSS indican que al mes de marzo de 2019 había 20.348 millones de trabajadores registrados, lo que representa la cantidad máxima en la historia de dicha institución. El número de trabajadores asegurados en el IMSS en marzo de 1998 fue de 10.885 millones, lo que implica que en 21 años este indicador creció en apenas 86.9%, equivalente a un aumento de 3.0% promedio anual. Esta tasa de crecimiento es superior al del crecimiento del PIB en el mismo periodo, que fue del 2.36%, pero ha sido insuficiente para abatir la presencia del empleo informal entre la población ocupada, el cual fue del 56.63% en el cuarto trimestre de 2018.

La cifra de empleo registrado en el IMSS correspondiente a marzo de este año implica un incremento anualizado de 561.5 miles de trabajadores respecto a marzo de 2018, lo que representa un aumento de 2.8%. La cifra de aumento del número de trabajadores (en un periodo de marzo a marzo) es la más baja desde el año 2014, año en el que el número de trabajadores aumentó en 500.2 miles de unidades en el periodo de marzo de 2013 al mismo mes de 2014. La cifra de incremento anualizado en el número de trabajadores en marzo de 2019 es considerablemente más baja respecto a los 839.4 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2017, e inclusive es muy inferior a los 792.7 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2018.

Ahora, si lo que se quiere medir es el aumento de empleos formales en el primer trimestre de cada año (aumento de diciembre del año anterior a marzo del año actual), vemos que en el primer trimestre de 2019 el número de trabajadores aumentó en 269.1 miles de unidades, lo que representa el número más bajo desde el primer trimestre de 2014, cuando el número de empleos formales creció en 256.264 miles de trabajadores. Cabe destacar que en el primer trimestre de 2018 el número de trabajadores formales aumentó en 368.5 miles de unidades, mientras que en el primer trimestre de 2017 creció en 377.7 miles de trabajadores, por lo que resulta evidente la desaceleración en el aumento del empleo en los tres primeros meses de 2019.

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Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Si analizamos en qué divisiones de actividad económica fue en las que se registró el aumento de 561.5 miles de trabajadores registrados en el IMSS en el periodo de marzo de 2018 al mismo mes de 2019, vemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): en la Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza           aumentaron los empleos en 19,899 (2.6%); en las Industrias Extractivas disminuyó en 1,716 (-1.3%); en las Industrias de la Transformación aumentó en 199,068 (3.7%); en la Industria de  la Construcción disminuyó en 704 (0.0%); en las Industrias Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable aumentó en 574 (0.4%); en Comercio creció en 106,290 2.7%); en Transportes y Comunicaciones aumentó en 56,095 (5.1%); en Servicios para Empresas, Personas y el Hogar creció en 144,262 (3.1%); y en Servicios Sociales y Comunales subió en 37,743 (1.8%).

Con estas cifras queda claro que la principal actividad generadora de empleos formales en el país sigue siendo la industria de la transformación. Es por ello que es muy importante que se implementen las políticas públicas tendientes a fortalecer el aparato manufacturero del país, incentivando las exportaciones y sustituyendo, en la medida de lo posible, importaciones. Por su parte, queda claro que la minería continúa observando importantes problemas, mientras que la construcción continúa estancada.

En cuanto al aumento del empleo registrado en el IMSS por entidad federativa en el último año, tenemos que de los 561.5 miles de empleos nuevos, los estados ordenados de mayor a menor aumento quedan de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución): Jalisco aumentó en 52,340 (3.0%), la Ciudad de México en 49,460 (1.5%), Nuevo León en 49,367 (3.1%), Estado de México en 48,843 (3.1%), Guanajuato en 46,186 (4.8%), Baja California en 37,785 (4.4%), Querétaro en 34,353 (6.1%), Quintana Roo en 23,328 (5.4%), Chihuahua en 22,171 (2.5%), Coahuila en 18,902 (2.5%), Yucatán en 18,036 (5.0%), Tamaulipas en 17,969 (2.7%), Veracruz en 16,997 (2.3%), Sonora en 16,808 (2.7%), Puebla en 16,142 (2.7%), Sinaloa en 14,375 (2.6%), Aguascalientes en 13,993 (4.5%), San Luis Potosí en 11,640 (2.7%), Baja California Sur en 11,616 (6.7%), Michoacán en 11,441 (2.6%), Hidalgo en 9,074 (4.0%), Nayarit en 7,437 (5.3%), Campeche en 6,696 (5.5%), Tlaxcala en 5,237 (5.4%), Zacatecas en 4,001 (2.2%), Colima en 3,185 (2.4%), Durango en 2,496 (1.0%), Morelos en 1,301 (0.6%), Chiapas en 834 (0.4%), Oaxaca en 593 (0.3%), Tabasco con una caída de 1,120(-0.7%) y Guerrero con una disminución de 9,975 (-6.1%).

Empleo por entidad

Con estos datos se confirma lo que tantas veces se ha dicho respecto a los estados líderes en creación de empleos formales bien remunerados y los estados que no logran salir del atraso en materia laboral en el que se encuentran, y que con estos datos queda claro que cada vez tienen una mayor participación de empleos informal en su economía.

A manera de conclusión podemos señalar que en materia de empleo sin lugar a dudas se observa una importante desaceleración, tanto en la tasa de crecimiento como en números absolutos. Por otra parte, no se debe olvidar que buena parte del aumento en el número de empleos registrados en el IMSS no se debe a la creación de nuevos empleos sino a los actos de fiscalización del propio Seguro Social. Cuando analizamos que hay 20.348 millones de trabajadores registrados en el IMSS y que hay una Población Ocupada total de 54.194 millones, vemos que el reto en esta materia sigue siendo enorme para las empresas y el gobierno federal, ya que solo el 37% de los trabajadores en México cuenta con Seguro Social.

¿Por qué no se ha podido avanzar más rápido en este sentido? En buena medida a lo extendida que está la competencia informal, o mejor dicho, ilegal en nuestro país que elimina los incentivos de los patrones de dar de alta a sus trabajadores ante el IMSS.

¿A qué me refiero? Pues a que desafortunadamente un patrón que tiene al 100% de sus empleados registrados en el IMSS con su nivel de sueldo real, pues tiene mayores costos de producción comparado con otro que sólo tiene registrados al 10% de sus trabajadores y con un sueldo casi cercano al mínimo.  Entonces cuando ambos empresarios quieren vender sus productos a una cadena comercial o a un minorista, pues el gerente de compras generalmente elige al que ofrece el producto más barato sin considerar que tenga o no a sus trabajadores dados de alta en el IMSS.

En este sentido, hace falta crear más conciencia social entre los empresarios de manera que los compradores no adquieran productos de aquellas fábricas que representan una fuente de competencia ilegal para sus pares. Y lo mismo podemos decir de los productos importados, ya que muchas cadenas comerciales adquieren el producto extranjero más barato en comparación del hecho en México con mano de obra registrada ante el IMSS. Es obvio pues que mientras subsistan estos incentivos perversos, se avanzara lentamente en la formalización del empleo en México.

Así pues, esperemos que las autoridades federales se preocupen por dar incentivos de toda índole para la creación de más empleos formales en México, y que de igual manera, redoblen sus esfuerzos de fiscalización de manera que no haya empresas que ganen participación de mercado en base a conducirse en la ilegalidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una Secretaría de Economía que no escucha

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El sector calzado sufrió un duro revés por parte del gobierno que lo había calificado como “prioritario”.

El pasado 31 de enero los aranceles máximos cobrados a las importaciones de productos de las industrias del calzado, textil y vestido, originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, bajaron de un máximo de 30% a un 20%. Este hecho sin duda ocasionará múltiples problemas para estas industrias las cuales se verán amenazadas por una mayor tasa de crecimiento de las importaciones de estos bienes, las cuales desplazarán la producción y empleo nacionales. En esta entrega abordo el caso de la industria del calzado, emblemática para el estado de Guanajuato.

Antecedentes

En diciembre de 2008, el gobierno federal de México decretó unilateralmente una baja a sus aranceles Nación Más Favorecida (NMF), los cuales aplican a las naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, entre ellas China. En el caso de las importaciones de calzado, la baja arancelaria se haría en dos momentos: a partir del 1 de enero de 2009 los aranceles máximos NMF quedarían en 30% y a partir del 1 de enero de 2013 dichos aranceles quedarían en un nivel máximo de 20%.

Cabe señalar que en su momento, esta baja arancelaria estuvo acompañada de una serie de compromisos del gobierno federal para disminuir el costo país, de manera que la industria nacional pudiera competir en igualdad de condiciones con las naciones a las que les habíamos bajado los aranceles; sin embargo, estos compromisos no se cumplieron, ni en la Administración del presidente Felipe Calderón, ni en la del presidente Enrique Peña Nieto.

Es así que con esta medida, los aranceles máximos cobrados a la importación de calzados comprendidos en las fracciones más sensibles efectivamente bajaron a partir del 1 de enero de 2009 a un máximo de 30% (mientras que otros productos quedaron exentos y otros con tasas de 25%, 10% y 0%).

Como ya se señaló, la segunda y última fase de la desgravación arancelaria estaba programada para entrar en vigor el 1 de enero de 2013, la que hubiera llevado a que los aranceles máximos cobrados en la importación de productos textiles, de la confección y de calzado fuera del 20%. Es por ello que desde los primeros días de diciembre del 2012, la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), comenzó  los trabajos para demostrar a la Secretaría de Economía del Dr. Ildefonso Guajardo Villarreal, el daño que la desgravación arancelaria ocasionaría en la industria de la moda.

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Ildefonso Guajardo, un aliado de la industria nacional

Afortunadamente el Dr. Guajardo fue sensible ante los argumentos de que México tiene un mayor costo-país en comparación con naciones como China, fuimos escuchados, y logramos que se emitieran los correspondientes Decretos Presidenciales que prorrogaran, en dos ocasiones la baja arancelaria durante 2013 y 2014. Posteriormente, y gracias a los Decretos presidenciales de 2014 (en favor del sector calzado y de textil-vestido), se estableció una tercera prórroga para la entrada en vigor de la última fase de desgravación arancelaria, quedando ésta para el 30 de enero de 2019.

Solicitud hecha a la Secretaría de Economía

Dado el hecho de que no hay plazo que no se cumpla, en diciembre de 2018 comenzamos la labor de convencimiento con la nueva Secretaría de Economía, encabezada por la Dra. Graciela Márquez, con el fin de lograr la cancelación de la baja arancelaria. Concretamente le solicitamos que para brindar certeza a la industria del calzado y poder compensar las diferencias de “costo país” de México respecto a naciones como China, Vietnam, Malasia, Indonesia y otras, es necesario que el gobierno federal decrete la cancelación de la última fase de la desgravación arancelaria.

La solicitud aplica para 35 fracciones arancelarias (26 con arancel del 30% y 9 con arancel del 25%), las cuales representan el 78% de los calzados importados en 2018.

Razones que justifican la solicitud de cancelar la desgravación arancelaria

A la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Oficina de la Presidencia de la República, Senadores por Guanajuato, al Gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, y otros servidores públicos, les entregamos los correspondientes estudios que justificaban nuestra solicitud de cancelación de la desgravación. Entre nuestros argumentos se encontraban los siguientes:

  1. La industria del calzado ha presentado una evolución favorable de 2014 a 2018. De acuerdo con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, la producción total de pares de calzado aumentó 10.9% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2014 y los mismos meses de 2018.
  2. La industria del calzado es intensiva en mano de obra, generando aproximadamente 220 mil empleos directos e indirectos. Es una industria que puede apoyar en la estrategia del presidente López Obrador de creación de empleos, sobre todo, en las regiones del sur del país.
  3. No obstante que los aranceles NMF máximos se encuentran en niveles de 30%, para las fracciones más sensibles, vemos un incremento importante en el volumen de importaciones. En el caso de calzado, tenemos que en el periodo de 2010 a 2014 las importaciones de calzado aumentaron de 58.6 millones de pares a 100.0 millones. Después de la publicación del Decreto presidencial en favor del sector calzado, de agosto de 2014, vemos que la importación de calzado disminuyó de 100.0 millones de pates en 2014 a 80.0 millones en 2015. Sin embargo, desde 2015 la importación de calzado ha venido aumentando y en 2018 sumó 97 millones de pares, un nivel que implica serios problemas para las más de 10 mil unidades económicas que comprende esta industria a nivel nacional.

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    Miles de empleo están en riesgo por la disminución de aranceles del 30 al 20%
  4. El grueso de las importaciones de productos de la industria de la moda provienen de oriente. En el caso de calzado, en 2018 el 89.95% de las importaciones provienen de tres naciones; China, Vietnam e Indonesia.
  5. Una baja arancelaria del 30% a 20% o del 25% al 20%, es lo suficientemente dañina para la industria, cuando se toma en consideración, que el margen promedio de utilidad por un par de zapatos producidos es entre un 5% y 8%, por lo que esta baja arancelaria del 10 puntos sacará a varios fabricantes nacionales del mercado.
  6. No obstante que la producción nacional de calzado ha ido en aumento, la tasa de crecimiento de las importaciones ha sido mayor, lo que implica que la participación de las importaciones en el Consumo Nacional Aparente (CNA) ha ido incrementándose en los últimos tres años. En el caso de calzado tenemos que el peso de las importaciones respecto al CNA es de 32.8% en 2017. De esta manera, hoy en día uno de cada tres pares de zapatos que se consumen en México es de origen importado.
  7. La industria del calzado ha venido avanzando en cuanto a su productividad. De acuerdo con cifras del INEGI, entre el tercer trimestre de 2011 y el mismo trimestre de 2018, la productividad laboral con base en el personal ocupado, en la fabricación de calzado aumentó 19.50%.
  8. En cuanto a precios de las importaciones de calzado, vemos que en el caso de las originarias de China, principal proveedor de calzado a México, vemos que éstas pasaron de un precio promedio de 12.18 dólares en 2010 a 6.37 dólares en 2014, producto de la desaparición de las medidas de transición contra China que hizo rentable importar zapatos más baratos desde dicha nación. Posteriormente, a partir del Decreto de agosto de 2014, el precio promedio subió hasta 9.42 dólares en 2015 para después ir disminuyendo paulatinamente hasta llegar al año 2018 con un precio promedio de 7.20 dólares. Esta baja en el precio promedio no se ha traducido en precios más bajos para el consumidor final.
  9. Diversos análisis muestran que una disminución adicional de la tasa arancelaria de entre 5 y 10 puntos porcentuales resultará en un mayor daño a la producción nacional de calzado. Esta afirmación queda clara al ver que en el promedio de los primeros nueve meses de 2018 el precio promedio del calzado hecho en México es de 11.65 dólares, mientras que el originario de China tiene uno de 7.20 dólares, es decir, es un 38.7% más bajo. China sin duda sería el principal beneficiario de una disminución de aranceles por parte de México.
  10. El aumento en la participación de las importaciones en el mercado nacional se debe en buena medida a la reducción en el precio relativo de estas importaciones respecto del precio del calzado nacional. El deterioro en la participación de la producción nacional en el CNA se debe a que resulta más barato comprar mercancías importadas con relación a las mercancías nacionales. Una disminución de los aranceles sólo agravará este problema sin traducirse en beneficios concretos para los consumidores.
  11. La pérdida de mercado descrita se traduce en una pérdida de empleos en la industria nacional de calzado. Podemos afirmar que la reducción de aranceles genera una transferencia de empleos de México hacia el extranjero.
  12. La baja de aranceles a la importación no se traduce en una disminución en los precios de venta para el consumidor, sino que se convierte en un mayor margen de rentabilidad para el importador y comercializador. Para el caso de calzado tenemos que en los primeros nueve meses de 2018, el precio promedio del calzado importado es de 11.48 dólares por par y el que tiene origen China tiene un precio de 7.20 dólares por par. Sin embargo, de acuerdo con información del Estudio de Consumo de Calzado 2018 elaborado por CICEG vemos que el precio promedio en aparador del calzado importado vendido en México es de 1,118 pesos por par.
  13. Se debe destacar que la industria nacional de la moda tiene capacidad libremente disponible para atender al mercado nacional actual y un potencial crecimiento futuro, así como para atender la parte del mercado que actualmente atienden las importaciones de los sectores textil, confección y calzado.
  14. En cuanto a los sueldos pagados en los diferentes países. Tenemos que para el sector calzado mientras que en México en 2018 se pagan 2.96 dólares por hora, vemos el caso de China se paga un salario por hora se 2.58 dólares, mientras que en Vietnam es de 1.66 dólares e Indonesia uno de 2.28 dólares.
  15. En el sentido teórico, los aranceles son un mecanismo que le permite a los países compensar las diferencias con otras naciones, cuando las otras gozan de menores costos de producción o en general, un menor costo país. En el caso de la mano de obra, vemos que en China es 12.83% más barata, que la de Vietnam es 43.92% menor y la de Indonesia es 22.97% más económica en comparación con la que registra el sector calzado en México.
  16. Diversos análisis demuestran que la pérdida fiscal de recaudación por dejar de cobrar el Impuesto General de Importación (IGI) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al sector calzado será aproximadamente de 1,300 millones de pesos al año. Estos recursos representan una transferencia neta de dinero del fisco federal a los importadores, no a los consumidores.

Resultado y conclusión

Queda claro que no es un tema de proteccionismo, y que no obstante todos los argumentos, además de contar con el apoyo de funcionarios de la Oficina de la Presidencia de la República y de la SHCP, a la Secretaría de Economía no le importó, y no publicó en necesario decreto presidencial. De esta manera a partir del 31 de enero los aranceles máximos cobrados a la importación de calzado es del 20%.

Es innegable que la industria nacional del calzado sufrirá las consecuencias de tener un costo-país más elevado que China, Vietnam e Indonesia. Es por ello que ahora se hace indispensable contar con apoyos en diversos sentidos: 1. Para la elaboración e implementación de un plan de transformación de la industria en temas como internacionalización, innovación y eficiencia; 2. Elaboración de un caso de remedio comercial ante el eventual daño que el incremento de las importaciones causará en la planta productiva nacional; 3. Capacitación y desarrollo de las empresas del sector; 4. Financiamiento a tasas competitivas; y 5. Redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación que realizan algunos  importadores nacionales en perjuicio de la planta productiva y el fisco federal. Esta agenda de cinco puntos es la que habremos de impulsar a lo largo de 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inestabilidad del peso y algunas de sus causas

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En 2017 y 2018 el peso mexicano ha sido una de las monedas más volátiles.

Para muchos, el año 2018 ha sido uno de elevada volatilidad en materia de tipo de cambio. A lo largo de este año hemos visto el dólar en niveles que han oscilado entre 17.9830 y los 20.7120 pesos, lo que implica que el peso ha fluctuado en un rango de 2.7290 pesos. Esta gran inestabilidad en el tipo de cambio desde luego que ha complicado las tareas de planeación, sobre todo para aquellas empresas que realizan operaciones de comercio exterior.

El problema de la volatilidad cambiaria no es reciente, sino que la venimos arrastrando de manera relevante desde el 2016, año en el que se realizaron las campañas presidenciales en los Estados Unidos, y el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, amenazaba que si ganaba la elección retiraría a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), construiría un muro fronterizo con México, haría que fluyera menos inversión extranjera hacía México, y haría una deportación masiva de migrantes mexicanos. Una vez que se dio el triunfo del Republicano, sus políticas económicas y declaraciones han ocasionado importantes fluctuaciones en el valor de las monedas, y a México parece afectarle más que a otros países.

En esta entrega se analiza cómo ha evolucionado la volatilidad del peso mexicano frente al dólar y posteriormente se realiza un análisis comparativo de la volatilidad de nuestra moneda en relación a un grupo de otras 10 divisas. Finalmente, se explican algunas de las razones que provocan la debilidad y volatilidad del peso.

De acuerdo con datos del Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia, con cotizaciones diarias, el tipo de cambio promedió 18.91 pesos por dólar en 2017, y las cotizaciones registraron una desviación estándar de 1.06 pesos. Con estos dos datos podemos construir un indicador de volatilidad dividiendo el valor de la desviación estándar entre la media, y de esta manera, este indicador arroja un valor de 5.6% para el peso mexicano en el año 2017.  Ahora, en relación a lo que va del año 2018 la media (o promedio) de las cotizaciones diarias del tipo de cambio es de 19.18 pesos por dólar y se registra una desviación estándar de 0.68 pesos, lo que arroja un cociente de desviación estándar respecto a la media de 3.5%.

Si limitamos el análisis a las cotizaciones diarias del peso mexicano frente al dólar, para el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre de este año, vemos que el tipo de cambio promedio fue de 20.27 pesos por dólar con una desviación estándar de 0.20 pesos, lo que nos arroja una relación de desviación estándar respecto a la media de apenas el 1.0%. Todos estos datos significan que contrario a lo que pudiera pensarse, la volatilidad del tipo de cambio ha venido disminuyendo en 2018 respecto a la observada en 2017.

¿Cómo se compara la volatilidad del tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar con la registrada por otras monedas? Para responder esta pregunta, en GAEAP realizamos un análisis de la volatilidad de las siguientes divisas: peso argentino (ARS), real brasileño (BRL), dólar canadiense (CAD), peso chileno (CLP), yuan chino (CNY), peso colombiano (COP), euro (EUR), yen japonés (JPY), won de Corea del Sur (KRW) y el dong vietnamita (VND).

Con datos del PERS, encontramos que durante 2017 de este grupo de 11 monedas la de mayor volatilidad fue el peso mexicano (MXN) con un cociente de desviación estándar dividido entre su cotización promedio de 5.6%. Le siguieron las siguientes monedas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de la desviación estándar dividido entre el promedio anual de cotizaciones diarias): ARS (5.5%), EUR (4.6%), CAD (3.2%), CLP (2.5%), BRL (2.2%), KRW (2.1%), CNY (1.9%), COP (1.9%), JPY (1.6%), y VND (0.6%). Vemos que contrario a lo sucedido con el peso mexicano, el dong vietnamita fue la moneda que presentó la mayor estabilidad, lo cual se debe a los controles cambiarios que ejerce el régimen comunista que controla al país.

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En el 2018 el dólar ha oscilado entre los 17.9830 y los 20.7120 pesos

En lo que va del año 2018, vemos que la moneda que registra la mayor volatilidad es el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto a su cotización promedio del año de 26.2%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto a la cotización promedio del periodo): BRL (8.1%), CLP (5.0%), COP (4.5%), CNY (3.9%), MXN (3.5%), EUR (3.0%), KRW (2.4%), JPY (2.1%), CAD (2.0%) y VND (1.2%). Vemos que el peso mexicano (MXN) ocupó la sexta posición de las 11 monedas analizadas, también destaca que nuevamente fue el dong vietnamita (VND) la de menor volatilidad. Esto último es positivo para la manufactura en México porque en la medida en que se ha encarecido el dólar estadounidense, también lo ha hecho el dong y eso hace que los productos vietnamitas sean más caros y entonces se limiten las importaciones originarias desde dicha nación.

En cuanto a la volatilidad observada en el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre, vemos que la moneda de mayor volatilidad fue nuevamente el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio de 2.8%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio del periodo): BRL (1.7%), MXN (1.1%), JPY (1.0%), COP (1.0%), CLP (0.6%), CAD (0.6%), VND (0.5%), CNY (0.5%), EUR (0.4%) y KRW (0.4%). Vemos que en el periodo de análisis el peso mexicano (MXN) ocupa el tercer lugar en cuanto a volatilidad, mientras que el won de Corea del Sur es la moneda más estable. Por su parte, el yuan chino ha disminuido mucho sus fluctuaciones frente al dólar, no obstante la guerra comercial que mantiene con los Estados Unidos.

Lo que este análisis nos indica es que para las monedas de Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Japón, Corea del Sur y Vietnam el año 2018 ha sido más volátil, para sus respectivas monedas, comparado con el año 2017. Mientras que para Canadá, las naciones de la Unión Económica y Monetaria de Europa, así como para México, la volatilidad de sus monedas ha sido menor.

Volatilidad tipo de cambio

Después de conocer estos datos, resulta relevante preguntarnos cuales son las causas de que México tenga una de las monedas más volátiles a nivel mundial. ¿Por qué México no tiene una moneda fuerte?

Una de las causas que explica la debilidad del peso mexicano es el deterioro que han sufrido las finanzas públicas del país. De acuerdo con estadísticas de la secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a octubre de 2018 el saldo de la deuda neta del sector público federal ascendió a 10.517 billones de pesos, cifra que se compara negativamente con el saldo de la deuda neta de 5.352 billones de pesos, observada al cierre de diciembre de 2012. Estos datos implican que en el lapso de 5 años y 10 meses, el nivel de endeudamiento de nuestro país se elevó en 96.50%, equivalente a 5.165 billones de pesos. Este aumento en el nivel de endeudamiento ha sido más que irresponsable, nominalmente ha sido por mucho el más alto de la historia del país, y tendrá importantes repercusiones para las finanzas públicas por el excesivo costo financiero de la deuda.

Deduda pública
El mayor problema que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray le heredan a Andres Manuel López Obrador es el saldo de la deuda del sector público federal. 

En el año 2012 el sector público federal destinó 305.12 mil millones de pesos (mmdp) para pagar los intereses de la deuda del sector público. En el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018 se presupuestaron 663.98 mmdp para hacer frente al costo financiero de la deuda, pero en realidad dicho costo acabará siendo superior a los 700 mmdp. Derivado de las alzas en las tasas de interés, se estima que en 2019 el pago de intereses por la deuda del sector público será cercano a los 800 mmdp. Esto implica que para el año que viene el costo financiero de la deuda se llevará aproximadamente el 14.5% de la totalidad de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación (los que dispondrá el sector público).

Desde luego que este dato ilustra la posición de enorme vulnerabilidad en la que se encuentran las finanzas del país, esto lo ven las calificadoras de riesgo y hace imposible que mejore nuestra calificación crediticia de la deuda soberana. Sin una mejor calificación, pues es difícil atraer suficientes flujos de divisas a menores tasas de interés, y por el contrario, el estar con la incertidumbre respecto a la evolución de la calificación de nuestra deuda nos pone en una situación complicada.

Claro que hay otros factores que inciden en la debilidad de nuestra moneda y por lo tanto, en la volatilidad que sufrimos. Podemos extender este análisis y hablar del papel que juegan los especuladores, del rol del gigantesco déficit comercial que tenemos con las naciones asiáticas, de la escasa participación de componentes mexicanos en el total de “nuestras” exportaciones, del papel de la política monetaria por parte del Banco de México, del efecto perverso causado por la inflación generada por parte del propio gobierno federal, de los Twits de Donald Trump, entre otros. Ya habrá oportunidad de elaborar respecto a estos elementos en posteriores entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Alzas generalizadas en Cetes en todos sus plazos: tasa líder en 7.97%

Staff GAEAP*

imagesAgencia GAEAP. 20/11/18.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través del Banco de México, en su carácter de agente financiero del gobierno federal, informó los resultados de la subasta de valores gubernamentales correspondientes a la semana 48/18, los cuales se presentan a continuación:

En la subasta del martes 27 de noviembre, los Cetes con plazos de 28, 91 y 175 días registraron incrementos. Los Cetes a plazo de 28 días subieron 3 centésimas de punto porcentual para ubicarse en 7.97%, los Cetes a 91 días repuntaron 2 centésimas de punto y ahora pagarán 8.25%, mientras que los Cetes a plazo de 175 días subieron 8 centésimas de punto porcentual para situarse en 8.48%.

Este resultado se da en un contexto de levado nerviosismo en los mercados financieros, producto del cambio de gobierno federal, así como de la incertidumbre respecto a las políticas económicas que serán impulsadas desde el Ejecutivo y Legislativo. Por su parte, el 67% de los analistas estima que en su próxima reunión del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), ésta aumentará nuevamente su tasa de interés de fondos federales en un cuarto de punto porcentual, lo que hace que sea altamente probable que en México también veamos un incremento en la tasa de interés objetivo del Banco de México a un nivel de 8.25%. De hecho, la curva de rendimientos a diferentes plazos, así lo muestra: que el mercado está descontando un incremento en la tasa de interés en diciembre.

Cabe señalar que el día de hoy, las tasas de interés de los T-Bills en los Estados Unidos se ubicaron en los siguientes porcentajes: en 2.31% para el instrumento a plazo de un mes, de 2.37% para el que tiene plazo a tres meses, 2.41% para el que tiene vencimiento a seis meses, y 2.53% para los instrumentos a plazo de un año. Estos niveles de tasa son superiores a los observados hace una semana, en especial, para los instrumentos a 28 y 91 días.

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