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Tres de los cuatro motores de crecimiento económico se apagaron

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La SHCP mantiene una expectativa de crecimiento del PIB para este año de entre 0.6% y 1.2%. 

La mayoría de los analistas económicos ubican la perspectiva de crecimiento económico para el cierre de este año en 0.5%. El Banco de México estima que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ubicará en un rango de entre 0.2% y 0.7% en 2019, mientras que la más optimista continúa siendo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que todavía ubica el crecimiento para este año en un rango de entre 0.6% y 1.2%. Muchos se preguntan el porqué de estas expectativas, y como veremos en esta entrega, esto se debe a que salvo por las exportaciones, todas las demás fuentes de crecimiento económico en México se terminaron de apagar en el segundo trimestre de 2019.

Durante la semana que recién concluyó, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó los resultados de la Oferta y Demanda Global de Bienes y Servicios, provenientes del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM). De acuerdo a dicha información, la Oferta Global (que es igual a la Demanda Global) de Bienes y Servicios a precios corrientes sumó 33.732 billones de pesos en el segundo trimestre de 2019. De este total, lo que se produjo nacionalmente fue el 72.0% que representa la totalidad del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a unos 24.28 billones de pesos, mientras que el restante 28.0% consistió de importaciones de bienes y servicios (M), porcentaje que representa unos 9.44 billones de pesos.

De los 33.732 billones de pesos que sumó la Oferta Global, el 46.3% se destinó a Consumo privado (C), el 8.2% para Consumo de gobierno (G), el 14.8% para Formación bruta de capital fijo o inversión física (I), el 0.5% para Variación de existencias, el 28.8% se destinó a la Exportación de bienes y servicios (X), mientras que el restante 1.4% es una “discrepancia estadística”. Los datos del segundo trimestre de 2019 implican que con respecto al dato anual de 2018, el Consumo privado (C) aumentó su importancia relativa en 0.5 puntos porcentuales, la relevancia de la Formación bruta de capital fijo (I) cayó en 1.1 puntos porcentuales, mientras que la Exportación de bienes y servicios (X) aumentó su peso relativo en 1.0 puntos porcentuales. Esta evolución va en línea con lo que desde este espacio hemos estado señalando en el sentido de la gravedad en la caída de la inversión productiva y la relevancia que ha tenido el sector exportador para evitar un mayor descalabro económico.

Profundizando en los datos de INEGI, vemos que con cifras originales, se puede apreciar la razón de la caída anualizada del PIB de -0.8% en términos reales en el segundo trimestre de 2019.  Los datos muestran que la Importación de bienes y servicios (M) disminuyó -1.4%, lo cual en algunos casos es positivo para el crecimiento económico porque abre espacios para la producción nacional a través de sustitución de importaciones. Por su parte, el Consumo privado (C) disminuyó -0.3%, el Consumo de gobierno (G) se contrajo -2.3%, la Formación bruta de capital fijo (I) disminuyó -7.3%, mientras que el único rubro de incremento fue el de Exportación de bienes y servicios (X) que aumentó 2.5%. De esta manera queda claro que de los cuatro rubros que provocan aumento del PIB (C, G, I, X) sólo creció uno en términos reales en el segundo trimestre de 2019.   Esta evolución contrasta con el dinamismo observado en 2018, año en el que el Consumo privado (C) creció 2.2%, el Consumo de gobierno (G) subió 1.4%, la Formación bruta de capital fijo (I) aumentó 0.6%, y la Exportación de bienes y servicios (X) creció 5.7%.

Oferta y demanda global

Como ya se señaló, en el segundo trimestre de 2019 el PIB cayó -0.8%, y con los datos anteriores se puede inferir la contribución de cada componente de la demanda final para dicho resultado. Es así que el Consumo privado (C) aporto al desempeño neto del PIB una disminución de -0.2 puntos porcentuales, el Consumo de gobierno (G) contribuyó con -0.3 puntos, la Formación bruta de capital fijo (I) contribuyó con -1.5 puntos porcentuales, la Exportación de bienes y servicios (X) fue el único que aportó de manera positiva siendo ésta de +0.9 puntos, mientras que la Importación de bienes y servicios (M) aportó +0.5 puntos (esto gracias a que las importaciones disminuyeron -1.4%).

Dada esta situación, vemos que lo único que ha evitado que la economía nacional caiga en una recesión es el aumento de las exportaciones y la caída de las importaciones, lo que vuelve complicado que podamos ver una recuperación económica en el corto plazo a través de un mayor consumo privado, consumo de gobierno y formación bruta de capital fijo. En otras palabras, sin crecimiento económico pues se dificultará la creación de empleo que genere una mayor masa salarial para que los consumidores compren más. La desaceleración en el ritmo de creación de empleos en México es preocupante ya que en el periodo de agosto de 2017 al mismo mes de 2018 el número de trabajadores registrados en el IMSS creció en 770,568 personas, pero en el periodo de agosto de 2018 al mismo mes de 2019 dicho número se redijo a sólo 358,577 personas. Puesto de otra forma para dimensionar el tamaño del problema en cuanto a creación de empleo formal, tenemos lo siguiente: el 30 de noviembre de 2018 había en el IMSS un total de 20.457 millones de trabajadores asegurados y al 31 de agosto de 2019 había 20.422 millones de trabajadores, lo que significa que con respecto al día de la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador, el número de trabajadores registrados en el IMSS ha disminuido en 35,916 personas. ¡No se han creado nuevos empleos formales en la actual administración federal!

Ahora, por el lado del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 tenemos que el presentado hace unos días ha sido fuertemente criticado porque parte de supuestos irreales de crecimiento económico para dicho año de entre 1.5% y 2.0%. En base a lo anterior, establece un aumento real del gasto neto pagado de 0.8%, lo que ocasionará una disminución del peso relativo del gasto público de 23.3% del PIB en 2019 a 23.1% del PIB en 2020. En cuanto a la Formación bruta de capital fijo o inversión, pues tampoco se ve una fuerza que vaya a provocar que ésta despegue, ya que los empresarios siguen mostrando incertidumbre ante la caída del crecimiento económico y por ciertas políticas públicas que no dan la suficiente certidumbre jurídica.

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Las exportaciones son el único motor de crecimiento económico de México.

Con respecto a las exportaciones, es altamente probable que éstas sigan creciendo, aunque será a una tasa más baja. El Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) espera que este año el crecimiento del PIB de dicha nación sea de 2.2%, tasa por debajo del 3.0% observado en 2018. Mientras que la expectativa es de un aumento del PIB de 1.7% en 2020.  Siendo Estados Unidos el destino de aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones, pues mientras su economía siga creciendo les podremos vender más, pero queda claro que la tasa de aumento de las exportaciones en 2020 probablemente sea más baja respecto de la observada este año.

Son este tipo de datos duros los que me llevan a pensar que la expectativa de un crecimiento económico de 0.5% para este año y de 1.0% o más en 2020 son optimistas, y que más bien este año el crecimiento del PIB estará en un rango de -0.5% y 0.0%, y que en el 2020 podría ser de 0.5%. Y es que sin creación de suficientes puestos de trabajo, no se fortalecerá el mercado interno, y sin crecimiento económico las empresas no pueden vender más por lo que el aumento de los salarios se dificulta. La solución al estancamiento económico tampoco llegará del gasto público ya que el Presupuesto de Egresos 2020 en el mejor de los casos implica un aumento marginal del gasto público de 0.8% en términos reales. Y por parte de los empresarios también se ve complicado ya que no hay incentivos claros para que la inversión productiva vuelva a crecer, aunque tal vez la aprobación del T-MEC en los Estados Unidos dé un respiro, pero habrá que esperar. Finalmente, queda claro que las exportaciones seguirán creciendo, pero será a una tasa más lenta en el corto plazo. Veremos si se materializa la expectativa de muchos analistas en el sentido de que los Estados Unidos entraran en una recesión en algún momento de los próximos 24 meses.

¿Qué hacer ante este panorama? Trabajar de manera intensa e inteligente, seguir estudiando y preparándonos, generar mayor valor agregado por el tiempo invertido en nuestras actividades productivas, innovar en mejores productos y procesos, ser más productivos y eficientes, atender mejor a nuestros clientes y estar más cercanos a ellos, entre otras tantas cosas. Aunque el panorama económico sea complejo, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Si bien no depende de nosotros cambiar el entorno macroeconómico y de incertidumbre, si depende de nosotros la manera en que aprovechemos las oportunidades que se presentan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La receta para crecer una vez más

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El premio Nobel de Economía, Robert Solow.

Diversos estudiosos del fenómeno del crecimiento económico, como el economista Robert Solow (1924), han puesto un enorme énfasis en la necesidad de las inversiones en bienes de capital como un requisito indispensable para que pueda generarse el ansiado crecimiento. Las inversiones en activos de capital, tales como fábricas, maquinaria, herramientas y otros equipos para la producción, son indispensables porque son el medio a través del cual las empresas generan ingresos y mejoran su eficiencia operativa.

Los bienes de capital mejorados aumentan la productividad del trabajo, permitiendo a las empresas pagar mejores sueldos y ser más productivas y eficientes. Más equipamiento en las fábricas provoca un incremento en la rapidez con la que se producen los bienes y servicios; además de que las nuevas inversiones suelen ahorrarle costos a las empresas, lo que le permite a éstas incrementar sus utilidades.

Con esto en mente, queda claro porque se ha argumentado tanto respecto a que buena parte de la razón por la cual el PIB cayó -0.8% en el segundo trimestre de 2019 (con cifras originales) se debe a la importante caída que ha registrado la inversión fija bruta. La evidencia estadística muestra que el coeficiente de correlación entre la tasa de crecimiento económico y la tasa de aumento de la inversión física es muy elevado, siendo éste de 0.79 para el periodo del cuarto trimestre de 2007 al segundo trimestre de 2019.

De acuerdo con cifras del INEGI, el segundo trimestre de 2019 resultó muy negativo para la inversión fija bruta total ya que su índice de volumen físico cayó -7.3% respecto al mismo trimestre de 2018, lo que representa la mayor caída anualizada para este indicador desde el cuarto trimestre de 2009, año en el que vivimos la última gran crisis económica en nuestro país. Con la caída anualizada del segundo trimestre de 2019, se acumulan tres trimestres consecutivos con caídas en este indicador, lo que es indicativo de que el freno en la inversión ya se venía arrastrando desde el cierre del sexenio anterior. Esto puede deberse a la incertidumbre generada por el cambio de gobierno federal y algunas decisiones que se anunciaron tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, tales como la cancelación del NAIM.

Resulta pertinente señalar que la inversión fija bruta no tuvo un desempeño muy vigoroso en el pasado sexenio del gobierno federal, ya que el crecimiento promedio anualizado entre 2013 y 2018 fue de apenas 0.8%, y no obstante esto, la tasa de crecimiento del PIB en el mismo periodo fue de 2.41%. En contraste, en el sexenio de Felipe Calderón la tasa de crecimiento promedio de la inversión fija bruta fue de 3.1%, con una tasa de crecimiento del PIB de 1.76%.

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Entrando en los detalles tenemos que la caída anualizada de -7.3% en el volumen físico de la inversión fija bruta en el segundo trimestre de 2019 se debió a la combinación de varios factores. Por un lado, tenemos que la inversión en construcción se contrajo -5.9%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo de desplomó -9.1%. Ambas caídas son preocupantes, pero es más grave la de maquinaria y equipo porque, si tomamos en consideración la depreciación, implica un menor stock de capital por persona ocupada. Esto complica las posibilidades de aumentar la productividad de la mano de obra.

Profundizando en la caída de -5.9% en la construcción, vemos que ésta se debió a una contracción de -6.2% en la construcción residencial y una caída de -5.6% en la construcción no residencial. Por su parte, la caída de -9.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debió a que la inversión en maquinaria y equipo nacional disminuyó -4.0%, mientras que la de origen extranjero cayó -12.4%.

La contracción de -4.0% en la inversión en maquinaria y equipo nacional se debe a que no obstante que la inversión en equipo de transporte aumentó 7.7%, la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes se desplomó -21.4% anualizado. Por su parte, la caída de -12.4% en la inversión en maquinaria y equipo importado se debió a que el equipo de transporte importado disminuyó -6.2%, mientras que la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado retrocedió -13.4%. Las disminuciones en maquinaria y equipo son verdaderamente alarmantes y muestran el verdadero tamaño del freno económico que estamos viviendo y que enfrentaremos en los próximos meses. Es por ello que la expectativa, por parte de los analistas encuestados por el Banco de México, que consideran que este año el PIB crecerá 0.5% pecan de optimistas, siendo que la proyección de GAEAP está en un rango de -0.5% a 0.0%.

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De esta manera, el balance del primer semestre de 2019 es de una caída de -4.1% en la inversión física total, lo que se debió a una caída de -2.7% en la inversión en construcción y un retroceso de -6.0% en la inversión en maquinaria y equipo total. Preocupa demasiado la contracción de -16.0% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional y la caída de -7.9% en la maquinaria, equipo y otros bienes de origen importado.

¿Más allá de la incertidumbre generada desde el propio sector público con algunas decisiones poco amigables con el sector productivo, de qué otra manera ha contribuido el gobierno a la caída en la inversión? De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el gasto neto del sector público presupuestario muestra una caída de -15.8% en la inversión física, lo que implica una disminución de 45,583 millones de pesos. Cabe señalar que si se excluye la inversión de PEMEX, la caída de la inversión física sería de -23.2% y es menor a los 200 mil millones de pesos en los primeros siete meses de 2019.

700x420_rodillos-carretera-istockOtra forma de ver la caída en la inversión física presupuestaria por parte del sector público federal es a través de su clasificación funcional. Los datos de la SHCP muestran que en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión en comunicaciones y transportes cayó en -40.3%, la inversión en educación se desplomó -76.2%, la de salud cayó -29.4%, mientras que la del sector energético (hidrocarburos y eléctrico) retrocedió solamente -1.4%.

Con estas cifras queda claro, que por donde se le quiera ver, México es un país que está dejando de apostarle al futuro por haber disminuido de manera tan importante su inversión física. Esta tendencia debe revertirse cuanto antes para poder revertir la caída en el PIB y continuar sentando las bases para una economía más eficiente y productiva.

Y es que además de cancelar posibilidades de crecimiento, la caída de la inversión productiva, nos coloca en una desventaja respecto a otras naciones que al realizar inversiones importantes se hacen más productivos, lo que les permitirá ser más competitivos en sus exportaciones, las cuales terminarán desplazando la producción nacional, en perjuicio de la rentabilidad de los negocios y de la creación de empleos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Recaudación fiscal y actividad económica en México: balance al primer semestre de 2019

dinero_okLa teoría económica nos indica que a mayor actividad económica, el sector público tendrá mayores ingresos, lo que a su vez se traduce en mayor gasto público, lo que eventualmente genera mayor crecimiento económico si este gasto tiene un elevado componente de inversión física, generando así un círculo virtuoso. En el caso de México, estamos viendo una situación en la que los ingresos del sector público crecen en términos reales, mientras que el gasto público cae de manera importante, en especial el de inversión, y en este contexto el sector público federal continúa presentando un desequilibrio fiscal que se traduce en una deuda pública que no deja de crecer. En esta entrega se presenta un breve análisis de cuál ha sido la evolución de los ingresos y gastos públicos, y cómo éstos se relacionan con el nivel de actividad económica medida a través de distintos indicadores. De igual manera, en el análisis se hace especial énfasis en la evolución de los ingresos tributarios.

Ingresos del sector público

A la par de un incremento anualizado del PIB en términos reales de apenas 0.3% en el primer semestre de 2019, con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), vemos que los ingresos totales del sector público federal presentan un incremento real de 0.6%, ya que pasaron de 2.501 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.622 billones de pesos en los mismos meses de 2019.  Este marginal incremento se deriva de una caída de -16.7% en los ingresos petroleros y un aumento significativo de 4.7% real en los ingresos no petroleros. Cabe señalar que en la primera mitad del 2019, los ingresos petroleros representaron apenas el 15.73% del total de ingresos del sector público, mientras que los ingresos no petroleros representaron el restante 84.27% del total. Se debe pues destacar que no obstante el casi nulo crecimiento de la economía nacional, los ingresos no petroleros del sector público aumentaron en casi 5% en la primera mitad del año, lo que indica que la autoridad fiscal está apretando más a los contribuyentes cautivos.

Es importante destacar que el aumento de 4.7% en los ingresos no petroleros se deriva de un aumento de 4.5% en los ingresos del gobierno federal, un incremento de 2.5% en los ingresos de los organismos de control presupuestario directo (IMSS e ISSSTE), y un incremento de 9.4% en los ingresos de la empresa productiva del estado (CFE).

Dentro del rubro de ingresos del gobierno federal, tenemos un dato por demás importante y es que los ingresos tributarios (impuestos) crecieron 4.4%, mientras que los no tributarios se elevaron en 5.9%. Más adelante, se explica la evolución de los ingresos tributarios del gobierno federal y cómo se relacionan éstos con la evolución económica nacional.

Ingresos sector público

Gastos del sector público

Contrario al incremento anualizado en términos reales de 0.3% en los ingresos del sector público en el primer semestre de 2019, el gasto del sector público reporta una caída de -4.5%, ya que éste pasó de 2.789 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.775 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Esta evolución se deriva de una caída de -2.5% en el gasto corriente, una caída por demás relevante de -17.0% en el gasto de capital y un incremento de 5.1% en el gasto de pensiones.

Profundizando en la evolución del gasto programable corriente, vemos que éste disminuyó -5.2% debido a que el gasto en los servicios personales (nómina) disminuyó -4.8%, mientras que los gastos de operación disminuyeron -2.9%. En cuanto a los gastos programables de capital, vemos que lamentablemente, la inversión física disminuyó -17.3% en términos reales, lo que a su vez se debe a que la inversión física directa cayó -15.1% y la inversión física indirecta decreció -19.8%. Cabe señalar que la inversión física del gasto programable representó apenas el 9.82% del gasto total del sector público federal en el primer semestre de 2019 (en el primer semestre de 2018 dicho porcentaje ascendió a 11.34%, por lo que se percibe el acelerado deterioro en este indicador).

En cuanto al gasto no programable, tenemos que en la primera mitad de 2019, el costo financiero de la deuda pública creció 4.7% real respecto a los mismos meses de 2018, ya que pasó de 331.772 a 361.949 miles de millones de pesos (mmdp). Este incremento se debe a una creciente deuda pública y a un aumento generalizado en las tasas de interés que pagan los instrumentos del sector público. Por ejemplo, tenemos que la tasa de interés promedio de los Cetes a 28 días pasó de 7.46% en el primer semestre de 2018 a 8.00% en el primer semestre de 2019.  Respecto al costo financiero, se debe destacar que lamentablemente en el primer semestre de 2019, el costo financiero de la deuda pública fue 32% mayor que el gasto por inversión física de todo el sector público.  Por su parte, el gasto en participaciones creció en 4.9% en términos reales en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

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Balance de ingresos y gastos del sector público

Si tomamos los ingresos presupuestarios del sector público y le sustraemos el gasto neto del sector público presupuestario durante el primer semestre de 2019, vemos que hay un déficit de -153.118 mmdp, el cual se compara favorablemente respecto del déficit de -166.553 mmdp observado en el primer semestre de 2018.

De esta manera, pese al aumento en los ingresos presupuestarios del sector público y la fuerte caída en el gasto neto del sector público presupuestario, la deuda del sector público continúa creciendo. De acuerdo con información de la SHCP, el total de la deuda neta del sector público federal pasó de 10.829 billones de pesos en diciembre de 2018 a 10.965 billones de pesos en junio de 2019, lo que representa un incremento de 136 mil millones de pesos en los primeros seis meses de 2019. Cabe aclarar que este ritmo de endeudamiento es considerablemente más bajo que el observado en el sexenio anterior, en el que la deuda del sector público creció en promedio en 910 mmdp por año.

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Recaudación fiscal del gobierno federal

Como se señaló líneas arriba, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, los ingresos tributarios (impuestos) del gobierno federal crecieron 4.4% en términos reales al haber pasado de 1.558 a 1.694 billones de pesos.

A continuación  se menciona la evolución de los impuestos más relevantes durante el primer semestre de 2019: La recaudación por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) creció 1.5% en términos reales, al haber pasado de 877.3 mmdp a  927.2 mmdp. Mientras que lo recaudado por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -0.4% en términos reales al haber pasado de 460.8 mmdp a 477.9 mmdp. Por su parte, lo obtenido por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicio (IEPS) a la gasolina y diésel subió 69.5% en términos reales al haber pasado de 83.8 mmdp a 147.9 mmdp. Finalmente, la recaudación por impuestos a la importación subió 11.1% en términos reales, al haber pasado de 27.6 mmdp a 32.0 mmdp.

Evolución económica y su relación con la recaudación fiscal

Como ya se señaló, esta evolución de la recaudación impositiva se da en un contexto en el que de acuerdo a la más reciente estimación oportuna del PIB, en el primer semestre de 2019 la economía creció 0.3% en términos reales respecto del mismo semestre de 2018. Por su parte, y en el mismo sentido, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció también 0.3% anualizado en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018.

Por su parte, el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, muestra un aumento de apenas 1.0% real en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018. Finalmente, vemos que el valor de las importaciones de México (en términos de pesos) subió 0.6% en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

Relación de la recaudación fiscal y evolución económica

La recaudación por ISR es mayor que la tasa de crecimiento del PIB (1.5% vs 0.3%), lo que es indicativo de que se está apretando a las empresas con mayores actos de fiscalización. Las medidas tomadas en contra de la venta de facturas y operaciones simuladas también pueden haber jugado un papel relevante. De igual forma, el continuo retraso en la devolución de los saldos a favor de IVA para los exportadores, también juega un papel. No se considera que el gobierno federal esté tomando medidas relevantes respecto al combate a la economía informal.

Respecto a la recaudación de IVA, vemos que ésta ha caído -0.4% a pesar de que el consumo privado aumentó en 1.0%. Esto puede deberse a que los canales de comercialización formales se han visto más afectados que los informales.

Llama la atención el fuerte aumento en la recaudación de IEPS a gasolinas y diésel, esto ocurre por el menor “subsidio” otorgado a éstas por parte del gobierno federal. Hay que recordar que antes de las elecciones de 2018, el gobierno federal trató de mantener los precios de las gasolinas amortiguando las alzas cobrando menos IEPS.

Finalmente, el hecho de que la recaudación por impuestos a la importación haya aumentado en 11.1% en un contexto en el que el valor de las importaciones creció sólo 0.6% en pesos, es indicativo de que puede estarse dando un cambio en el origen de las mercancías de países con los que tenemos tratado de libre comercio a naciones con los que no lo tenemos (ej. China), mayores controles a la importación de mercancías, cambios en los hábitos de consumo hacía bienes con mayores aranceles originarios de naciones con los que no tenemos acuerdo comercial.

A manera de conclusión podemos señalar que el gobierno federal está haciendo su trabajo en cuanto a mantener finanzas públicas sanas, ya que a pesar de la caída en los ingresos petroleros, en el balance sus ingresos han aumentado. Es muy positivo que la deuda del sector público ahora crezca a un ritmo mucho más lento que en el sexenio pasado, sin embargo, preocupa que esto se dé porque el gasto público ha caído principalmente por un mucho menor gasto de inversión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Ahora si ya estamos en recesión?

fotonoticia_20190718124348_640Prácticamente cada semana vemos nuevos indicadores económicos que dan cuenta de que estamos en una clara etapa de desaceleración económica y probablemente próximos a entrar en recesión. El Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa promedio trimestral de 2.41% en el periodo de 2013 a 2018, y pues todo parece indicar que este año, en el mejor de los casos, tal vez logremos crecer a una tasa de 0.2%, tal como lo ha pronosticado el Grupo Financiero Citibanamex. Si consideramos que en el primer trimestre de 2019 el PIB creció a una tasa de 1.2%, pues resulta claro que en el resto de los trimestres del año veremos caídas en la tasa de crecimiento del PIB, de manera que el crecimiento promedio anual quede en ese 0.2% que se estima. En esta entrega analizamos tres de los indicadores económicos que se publicaron la semana pasada y que dan cuenta de la difícil situación por la que atraviesa la economía nacional:

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

El viernes 26 de julio, el INEGI dio a conocer el IGAE, que podemos decir que es una proxy mensual para el PIB. Los datos no fueron nada halagüeños ya que en el comparativo de mayo de 2019 respecto al mismo mes de 2018 el IGAE disminuyó -0.43%, con lo que se ligan dos meses consecutivos con disminuciones en este indicador (había caído -1.46% anualizado en abril). La caída anualizada del mes de mayo de este año fue producto de un incremento de 0.48% en las actividades primarias, una contracción de -3.35% en las secundarias y un aumento de 0.93% en las actividades terciarias. Profundizando en la evolución de las actividades secundarias, tenemos que en el comparativo de mayo de 2019 respecto del mismo mes de 2018, la minería se desplomó -8.90%, mientras que la generación de electricidad, gas y agua aumentaron 1.60%, la construcción cayó -9.75%, y la industria manufacturera aumentó apenas 0.68%.  En cuanto a la evolución de las actividades terciarias, destaca que en el periodo de referencia, el comercio al por mayor se desplomó -5.10%, mientras que el comercio al por menor aumentó 4.21%.

Análisis Enero – Mayo 2019

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2Ahora, con los datos acumulados de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, vemos que el IGAE total presenta un incremento de tan sólo 0.32%. Este crecimiento contrasta con el aumento de 2.04% observado en los primeros cinco meses de 2018. De hecho el de 2019 es el arranque de año más lento desde el año 2009, cuando en los primeros cinco meses de dicho año el IGAE se desplomó -7.48%.

El aumento marginal de 0.32% es producto de un incremento de 3.98% en las actividades primarias, una caída de -1.64% en las actividades secundarias y un incremento de 1.11% en las actividades terciarias. Analizando a detalle el comportamiento de las actividades secundarias, vemos que la minería muestra una contracción de -8.15%, la generación de electricidad, gas y agua una disminución de -0.47%, la construcción una caída de -3.23%, mientras que las industrias manufactureras presentan un incremento de 1.03%. Analizando a detalle la evolución de las actividades terciarias, destaca que el comercio al por mayor presenta una caída de -1.40%, mientras que el comercio al por menor un aumento de 2.89%.

Las cifras del IGAE denotan una clara tendencia a la baja y de hecho provocaron que los dos principales índices accionarios, de la Bolsa Mexicana de Valores y de Biva, alcanzaran nuevos mínimos del año el pasado viernes 26.

Balanza Comercial

El mismo viernes 26 de julio, el INEGI publicó las cifras de la balanza comercial de México al mes de junio y las cifras son muy preocupantes. En el comparativo de junio de 2019 respecto al mismo mes de 2018, las exportaciones crecieron 1.2% pero las importaciones se desplomaron -7.8%. La caída de las importaciones en dicho mes se debió a una disminución de -7.1% en las importaciones de bienes de consumo, caída de -6.2% en las importaciones de bienes intermedios y contracción de -21.2% en las importaciones de bienes de capital. La caída de las importaciones pudiera pensarse que es positiva porque implica la posibilidad de expandir la producción nacional, pero en este caso lamentablemente no es eso lo que lo explica. La caída de las importaciones en el contexto actual lo que denota es que dada la debilidad de la producción nacional y del comercio al mayoreo, que se está dejando de importar porque simplemente no hay una demanda robusta.

De esta manera, tenemos que en el acumulado de los primeros seis meses de 2019, México registra un superávit en su balanza comercial por 3.145 mil millones de dólares (mmdd), cifra que contrasta con el déficit de -4.468 mmdd observado en el primer semestre de 2018. El haber pasado de un déficit comercial a un superávit, se debió a que en el comparativo del primer semestre de 2018 al mismo semestre de 2019, las exportaciones totales crecieron 3.7%, mientras que nuestras importaciones subieron apenas 0.2%.

Encuesta Nacional de Empresas Constructoras

Industria_de_la_ConstrucciónEl INEGI publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras con cifras al mes de mayo y los resultados también son muy preocupantes. En el comparativo de mayo de 2019 respecto al mismo mes de 2018 el valor de la producción de esta industria cayó -10.9%, producto de que el valor de la construcción en obras de edificación se contrajo -16.8%, el valor de la construcción de obras de ingeniería civil cayó -6.2%, mientras que el valor de los trabajos especializados para la construcción aumentó apenas 0.2%.

De esta manera, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el valor total de la producción de la industria de la construcción cayó -5.1%, el valor de las obras de edificación presenta una disminución de -6.6%, el valor de la construcción de obras de ingeniería civil registra -4.3%, mientras que el valor de los trabajos especializados para la construcción acumula una caída de -0.5%.

Conclusiones

La evolución del IGAE, de las importaciones mexicanas y de la industria de la construcción nos muestran un panorama muy complicado para la economía nacional, y la expectativa es de que las cosas se complicarán más antes de arreglarse. Como lo he señalado en pasadas entregas, no existe ningún elemento exógeno, que haga suponer que la situación se revertirá. La inversión privada continúa a la baja, cada vez es más común escuchar a empresarios quejarse de bajas ventas en el mercado interno, los Estados Unidos comenzarán a desacelerarse poco a poco por lo que no es espera tampoco un repunte de exportaciones, la inversión  pública igualmente es insuficiente y va rezagada, entre otros tantos datos duros adicionales.

Ante esta realidad, no hay más que hacernos más eficientes y productivos en las empresas, abatir la mayoría de los costos que no generan valor agregado a nuestro cliente y producto, centrarnos en el consumidor, ser innovadores. En eso es en lo que debemos trabajar porque eso es lo que está en nuestras manos hacer.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La decepcionante evolución del empleo formal en México

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En México aproximadamente el 58% de la población ocupada trabaja en el sector informal.

Un indicador del desarrollo económico en México sin duda es la evolución del empleo formal. En la medida que más personas en México cuentan con un empleo que les brinda prestaciones como la Seguridad Social, mejor es el nivel de vida promedio de la población. En este sentido, México ha avanzado bastante y muestra de ello es que en el año 2005 en México había una población ocupada de 42.079 millones de personas y el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 12.965 millones, lo que nos indica que en dicho año el porcentaje de población asegurada fue de 30.8%, mientras que en el primer trimestre de 2019 la población ocupada es de 54.152 millones de personas y el número de trabajadores asegurados al mes de marzo de dicho año fue de 20.348 millones, lo que implica que el 37.6% de las personas que trabajan en México cuentan con seguridad social. Es así que en 14 años aumentó en 6.8 puntos porcentuales la cobertura del IMSS en la población ocupada total.

Lamentablemente, después de nueve años ininterrumpidos de crecimiento del empleo formal, este año comenzamos a ver dificultades en el aumento de trabajadores asegurados. Los datos de junio de este año dan cuenta de una disminución importante, la cual esperamos sea coyuntural. En esta entrega analizamos el comportamiento del número de trabajadores registrados en el IMSS en el último año y en el último mes, con el fin de poder comprender mejor que es lo que esta sucediendo con este importante indicador de crecimiento y desarrollo económico.

Análisis por actividad económica

En el comparativo de junio de 2018 al mismo mes de 2019, vemos que el número de trabajadores asegurados en el IMSS creció en 474,091 personas, lo que representa un incremento de apenas 2.4%. Esta es la tasa de crecimiento anualizado más baja de este indicador desde marzo de 2010 y es considerablemente inferior al 3.97% observado en junio de 2018. A continuación se presenta la evolución  de cada uno de los sectores de actividad económica (en paréntesis se indica el incremento o decremento en el número de trabajadores): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (35,470); Industrias Extractivas (-4,371); Industrias de Transformación (146,760); Industria de  la Construcción (-34,692); Industria eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (1,138); Comercio (107,204); Transportes y Comunicaciones (58,577); Servicios para Empresas, Personas y el Hogar (136,439); y Servicios Sociales y Comunales (27,566).  Estos datos ilustran que la actividad que más empleos sigue generando en México es la manufactura, representando el 30.9% del incremento neto.

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En junio de 2019 retrocedió el empleo formal en México

Ahora, en cuanto al comparativo de mayo de 2019 a junio de 2019 las cifras son bastante preocupantes, ya que el número de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en -14,244 personas.  Esta pérdida de empleos es producto de los siguientes movimientos en los diferentes sectores de actividad (en paréntesis se indica la variación): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (-32,045); Industrias Extractivas (-67); Industrias de la  Transformación (-10,822); Industria de  la Construcción (4,230); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-621); Comercio (14,469); Transportes y Comunicaciones (7,415); Servicios para Empresas, Personas y el Hogar (21,210); Servicios Sociales y Comunales (-18,013). Se debe destacar que esta es la primera caída mensual en un mes de junio, en el empleo formal de la industria de la transformación, desde el año 2009. Esto sin duda es preocupante porque es reflejo de la desaceleración industrial que esta viviendo México no obstante el incremento de nuestras exportaciones manufactureras.

Análisis por entidad federativa

En el comparativo de junio de 2018 a junio de 2019, tenemos la siguiente evolución por entidad federativa. Los estados están ordenados de mayor a menor variación absoluta en el número de trabajadores asegurados (en paréntesis se indica la variación): Ciudad de México (44,565), Nuevo Leon (43,266), Jalisco (40,782), Estado de México (38,584), Baja California (36,517), Querétaro (35,940), Guanajuato (33,091), Tamaulipas (19,143), Sinaloa (17,780), Yucatán (17,683), Quintana Roo (17,371), Chihuahua (16,907), Veracruz (15,479), Sonora (15,283), Puebla (13,524), Aguascalientes (12,801), Coahuila (11,168), Nayarit (10,846), San Luis Potosí (9,406), Michoacán (7,454), Baja California Sur (7,069), Campeche (6,801), Hidalgo (4,519), Tlaxcala (3,888), Zacatecas (3,323), Colima (2,159), Morelos (235), Tabasco (-257), Durango (-516), Oaxaca (-882), Chiapas (-2,410) y Guerrero (-7,428). Estos datos muestran que la Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, el Estado de México, Baja California, Querétaro y Guanajuato (siete entidades) generaron el 57.5% de todos los empleos formales del país. Otro dato interesante es que en el último año, la Ciudad de México o Nuevo León generaron  una cantidad de empleos formales equivalentes a los que generaron juntos San Luis Potosí, Michoacán, Baja California Sur, Campeche, Hidalgo, Tlaxcala, Zacatecas, Colima y Morelos.

Ahora, si ordenamos los estados por su tasa de crecimiento en el número de trabajadores asegurados en el periodo de junio de 2018 al mismo mes de 2019, tenemos el siguiente desempeño (en paréntesis se indica la tasa de incremento o decremento): Nayarit (7.74%), Querétaro (6.29%), Campeche (5.54%), Yucatán (4.84%), Baja California (4.23%), Aguascalientes (4.04%), Baja California Sur (3.94%), Tlaxcala (3.89%), Quintana Roo (3.88%), Sinaloa (3.40%), Guanajuato (3.37%), Tamaulipas (2.88%), Nuevo León (2.70%), Sonora (2.51%), Estado de México (2.40%), Jalisco (2.32%), Puebla (2.20%), San Luis Potosí (2.16%), Veracruz (2.13%), Hidalgo (1.98%), Chihuahua (1.92%), Zacatecas (1.80%), Michoacán (1.70%), Colima (1.62%), Coahuila (1.44%), Ciudad de México (1.31%), Morelos (0.11%), Tabasco (-0.15%), Durango (-0.21%), Oaxaca (-0.42%), Chiapas (-1.08%), Guerrero (-4.60%). Como se puede apreciar, hay cinco entidades federativas con disminución en el número de trabajadores registrados en el IMSS, y cómo se puede apreciar, cuatro de ellos están considerados entre las entidades más pobres del país. Esto denota que estos estados en lugar de avanzar en su desarrollo económico, van en retroceso.

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El sector calzado representa más de 82 mil empleos formales en el Estado de Guanajuato

En cuanto a la evolución del número de trabajadores asegurados en el IMSS en el periodo de mayo a junio de 2019, por entidad federativa, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica la variación): Estado de México (6,199), Nuevo Leon (3,785), Jalisco (2,830), Guanajuato (2,746), Querétaro (1,859), Yucatán (1,630), Puebla (1,332), Colima (1,318), Tamaulipas (1,161), Guerrero (1,089), Quintana Roo (1,043), Tlaxcala (897), Coahuila (777), Aguascalientes (749), Hidalgo (746), Campeche (725), Michoacán (688), Zacatecas (605), Chihuahua (404), Chiapas (272), Ciudad de México (8), Baja California Sur (-566), Morelos (-689), Tabasco (-815), Nayarit (-914), Oaxaca (-1,414), Durango (-1,687), Baja California (-1,968), San Luis Potosí (-3,905), Sonora (-5,387), Veracruz (-12,913) y , Sinaloa (-14,102). Como se puede apreciar, vemos que en junio fueron 11 los estados con disminución en el número de trabajadores registrados en el IMSS.

Todos estos números hablan por si solos y queda claro que en el comparativo anual es verdad que los asegurados en el IMSS siguen creciendo, aunque a una tasa muy baja; mientras que en la comparación mensual hubo una evidente caída. Esta evolución es un signo inequívoco de que nos dirigimos, en el mejor de los casos, a una situación de estancamiento económico y de recesión en algunas ramas de actividad económica, como la manufactura.

Aunque se antoja muy difícil, se debe buscar la manera de revertir esta situación, y en este sentido hay tres cuestiones fundamentales: restablecer la confianza de los inversionistas (inversión productiva no de cartera), comenzar el ciclo de baja en la tasa de interés y acabar con los subejercicios en el gasto público, sobre todo el gasto de inversión física.  Respecto a lo primero, no se ve en el corto plazo que el gobierno federal pueda tomar alguna medida para que los inversionistas se sientan más confiados; respecto a la baja en tasas de interés, esto es algo que seguramente comenzaremos a ver a partir de septiembre de este año, pero será muy gradual; y en cuanto al gasto público, pues también se antoja difícil porque la expectativa es que siga habiendo “ahorros” para transferirle esos recursos a Pemex. Lamentablemente es un panorama muy complicado y no parece haber nadie capaz de hacerle ver al gobierno federal lo complejo de esta situación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twiter: @alejandrogomezt

México y su capacidad de atraer Inversión Extranjera Directa (IED)

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El Departamento de Estado publicó el documento “Declaraciones del Clima de Inversión 2019”

Las dificultades en materia de inversión productiva continúan para México. El INEGI acaba de informar que el Índice de Volumen Físico de la Inversión registra una disminución de -2.1% en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, lo cual se debe a una contracción de -0.8% en la construcción y una caída de -3.9% en maquinaria y equipo. Como lo señalamos hace unas semanas, lo que sucede con la inversión productiva en México es reflejo de la incertidumbre para hacer negocios en el país y también obedece a expectativas económicas cada vez más frágiles para lo que queda de este año y para el 2020.

En este contexto, el pasado 11 de julio, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó el documento “Declaraciones del Clima de Inversión 2019: México”, en el cual se hace una crítica a algunos aspectos de la vida nacional que preocupan al gobierno de Estados Unidos y, desde luego, a los empresarios de dicha nación. En esta entrega, presento un resumen de los aspectos más importantes mencionados en el documento.

El documento comienza con un diagnóstico de la posición competitiva de México en varios aspectos. Señala que en 2018 nuestro país ocupó la posición 138 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. En 2019 ocupamos la posición 54 de 190 países en el Reporte del Banco Mundial de Hacer Negocios (Doing Business Report) y en 2018 estábamos en la posición 56 de 126 países en el Índice de Innovación Global. Por su parte, el documento apunta que en 2017 había 109.7 miles de millones de dólares de inversión extranjera estadounidense en el país.

Se destaca que México es uno de los principales socios comerciales y de inversión de los Estados Unidos. El comercio bilateral creció 650% entre 1993 y 2018 y menciona que México es el segundo mercado de exportaciones y el tercer mayor socio comercial de los Estados Unidos. Los Estados Unidos son la principal, fuente de inversión extranjera directa (IED) siendo ésta de 12.3 miles de millones de dólares en 2018, cifra que representa el 39% del flujo total de IED que llega a México.

La economía mexicana registra una tasa de crecimiento promedio de su Producto Interno Bruto (PIB) de 2.6% en el periodo de 1994 a 2017. Señala que México se ha beneficiado, desde la crisis Tequila de 1995, por una buena administración económica que le ha ayudado al país a sortear un periodo de bajos precios internacionales del petróleo y una volatilidad global significativa. Reconoce que el Presupuesto de Egresos de 2019 es prudente al tener como objetivo un superávit primario de 1% del PIB, además de que el nuevo gobierno ha respetado la autonomía del banco central. La inflación al cierre de 2018 fue de 4.8 por ciento, una mejora respecto del 6.6% registrado al cierre de 2017, pero aun por encima de la meta del Banco de México de 3%. Apunta que la inflación fue causada por la depreciación del peso frente al dólar y por los precios más altos de los combustibles, lo que a su vez fue ocasionado por los esfuerzos del gobierno de estimular la competencia en ese sector.

México iedDos temas que sin duda son relevantes para la atracción de inversión son los relacionados con las perspectivas de ratificación del Tratado México – Estados Unidos – Canadá (USMCA por sus siglas en inglés) en el 2019 y el cambio histórico en el gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018. Sobre esto, el Departamento de Estado señala que éstos se mantienen como las dos principales fuentes de incertidumbre para la inversión extranjera. Destaca que la nueva administración ha señalado su compromiso con políticas fiscal y monetaria prudentes; pero de cualquier manera, algunas de las  políticas públicas y programas implementados que están en conflicto, y la estrategia de comunicación de la nueva administración, han contribuido a la continua incertidumbre, especialmente en las reformas del sector energético y en la salud financiera de Pemex.

El reporte señala que “los inversionistas están cada vez más preocupados” porque el gobierno federal está minando la confianza en “las reglas del juego”, particularmente en el sector energético, al debilitar la autonomía política  de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), así como de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

El texto del Departamento de Estados señala “La administración designó cuatro de los siete miembros de la CRE por encima de las objeciones del Senado, quienes votaron dos veces para rechazar a los nominados, en parte por las preocupaciones de que con dichas nominaciones se erosionaría la autonomía política de la CRE“.

De igual manera, el reporte señala que los recortes presupuestales de la administración han resultado en despidos significativos, lo que ha complicado la capacidad de ciertas oficinas gubernamentales de realizar su trabajo, lo que constituye un factor clave en las decisiones de inversión.

El reporte también destaca que la mayoría de las instituciones financieras, incluido el Banco de México, han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento del PIB para 2019; mientras que las principales calificadoras de riesgo han degradado o puesto con perspectiva negativa, la calificación de la deuda soberana de México.

Se destaca que la administración federal cumplió la promesa de campaña de cancelar el proyecto del nuevo aeropuerto, recortar los salarios de los trabajadores gubernamentales, suspender las subastas de energía, pro también ha debilitado los organismos autónomos. La incertidumbre respecto al cumplimiento de los contratos, la creciente inseguridad y la corrupción continúan debilitando el crecimiento económico de México. Estos factores elevan significativamente el costo de hacer negocios en México.

blog_IEDEl Departamento de Estado reconoce que un pilar clave de la campaña presidencial de López Obrador fue combatir la corrupción en todos los niveles. Sin embargo, menciona que la complicidad del gobierno y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley con elementos criminales es todavía un tema de “preocupación significativa”; y agrega que “aunque la corrupción pública y privada se puede encontrar en muchos países, la colaboración de actores gubernamentales (frecuentemente debido a intimidación  o amenazas) con organizaciones criminales representa un reto serio para el estado de derecho en México.”

Finalmente, el Departamento de Estado también señala que la inseguridad se mantiene como una fuerte preocupación para las empresas que consideran invertir en México. “La Cámara de Comercio de Estados Unidos en México estima en su reporte bianual que los costos de seguridad para los negocios representan hasta el 5% de sus presupuestos operacionales. Muchas empresas eligen tomar precauciones adicionales para la protección  de sus ejecutivos. También reportan crecientes costos de seguridad en los traslados y envíos de mercancías.

Después de leer el reporte del Departamento de Estado, queda claro que hay enormes retos que atender si queremos ser competitivos en la atracción de inversiones. Lamentablemente a nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, no le preocupa la economía por lo que entonces es de esperarse que ésta se deteriore más y más. Entonces es evidente que es responsabilidad de los empresarios el exigir que se den las condiciones mínimas suficientes para que se de la inversión nacional y la extranjera. El estado de derecho, la certeza jurídica, la lucha contra la corrupción y la inseguridad deben ser prioridad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Un “súper peso” detenido por alfileres (tasas de interés)

Ha transcurrido un año desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la elección por la Presidencia de la República el 1 de julio de 2018. Desde ese día hemos presenciado algunas decisiones gubernamentales que han mermado la confianza empresarial, lo que ha frenado la tasa de crecimiento económico e inclusive ha ocasionado la degradación de la calificación de la deuda soberana de México. De igual manera, vivimos la incertidumbre respecto a la renegociación del TLCAN y posteriormente las complicaciones para la aprobación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. También hemos sido agredidos verbalmente con amenazas arancelarias por parte del presidente estadounidense, quien recientemente nos ha convertido en su principal instrumento de control migratorio. Todo esto ha ocasionado episodios temporales de volatilidad en el tipo de cambio. En esta entrega analizamos el comportamiento de la paridad peso-dólar en el último año y explicamos la razón de la “fortaleza” del peso a pesar de las malas noticias y la interminable incertidumbre política y económica en la que vivimos.

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Con datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de British Columbia, vemos que en el último año, una de las monedas que más se apreció frente al dólar estadounidense fue precisamente el peso mexicano, al haber pasado de un promedio de 20.392 pesos por dólar en junio de 2018 a uno de 19.034 pesos por dólar en junio de 2019, lo que implica una disminución del precio del dólar de -5.1% y ubica al peso mexicano como la divisa de mejor desempeño del grupo de las 10 más importantes a nivel global.

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A la par de ese buen desempeño frente al dólar estadounidense, durante ese mismo periodo, el peso mexicano también se fortaleció frente a las principales monedas del mundo, como se muestra a continuación (en paréntesis se indica el porcentaje de apreciación del peso frente a cada divisa): dólar australiano (13.60%), won de Corea del Sur (12.77%), yuan chino (12.31%), dólar de Nueva Zelanda (10.71%), libra esterlina (10.38%), euro (8.86%), dong de Vietnam (7.67%), rublo ruso (7.46%), dólar canadiense (6.58%), franco suizo (5.11%), dólar de Hong Kong (5.04%) y yen japonés (3.40%). Queda claro pues que en el balance posterior a un año el peso tiene ahora una posición que previo a las elecciones presidenciales.

De igual manera, haciendo el análisis con datos mensuales vemos que en el periodo de enero de 2018 a lo que llevamos de julio de 2019, el peso mexicano exhibe una volatilidad media en comparación con otras monedas en su cotización frente al dólar estadounidense. En GAEAP calculamos la desviación estándar de cada moneda y la dividimos entre su cotización promedio del periodo y obtuvimos los siguientes valores (en paréntesis se indica el cociente obtenido): dólar de Hong Kong (0.2%), dong de Vietnam (1.1%), yen japonés (1.8%), franco suizo (2.1%), dólar canadiense (2.2%) peso mexicano (2.7%), won coreano (3.1%), euro (3.3%), libra esterlina (3.4%), yuan chino (3.5%), dólar neozelandes (3.6%), dólar australiano (4.1%) y real brasileño (6.9%).

Tipo de cambio

Lo anterior significa que si bien en México hemos vivido episodios de volatilidad en momentos de mayor incertidumbre económica y política, esta volatilidad es menor a la que han registrado otras divisas como el euro o el real.

¿A qué se debe la “fortaleza” del peso y su buen desempeño? Las cifras oficiales dan cuenta de que no se debe a que nuestra economía esté en una posición de solidez por su crecimiento económico o por tener un superávit en su cuenta corriente de la balanza de pagos. El peso ha estado fuerte básicamente por lo elevadas que están las tasas de interés en nuestro país. Y es que de las economías más importantes del mundo, la de México es la que paga las mayores tasas de interés, siendo la tasa objetivo del Banco de México de 8.25% en la actualidad. Claro, hay casos como el de Turquía, que paga actualmente un interés del 24.0%; pero de ahí en más tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica la tasa de interés actual fijada por el banco central): Rusia (7.5%), Sudáfrica (6.75%), Brasil (6.5%), Indonesia (6.5%), India (5.75%), China (4.35%), Arabia Saudita (3.0%), Estados Unidos (2.5%), Chile (2.5%), República Checa (2.0%), Corea del Sur (1.75%), Canadá (1.75%), Nueva Zelanda (1.5%), Polonia (1.5%), Noruega (1.25%), Australia (1.0%). Hungría (0.9%), Gran Bretaña (0.75%), Israel (0.25%), Dinamarca (0.05%), Europa (0.0%), Japón (-0.1%), Suecia (-0.25%) y Suiza (-0.75%).

Tasas de interés

Si usted fuera un inversionista internacional y dados estos valores de tasa de interés ¿a usted en qué país le gustaría invertir? Desde luego que México es una alternativa atractiva, ya que aún conserva su calificación de deuda soberana en la categoría de “grado de inversión”. Mientras que en los Estados Unidos un bono a un mes paga actualmente una tasa anualizada de 2.26%, los Cetes a 28 días en México pagan 8.10%, por lo que queda claro que el diferencial de tasas es muy elevado. En una entrega anterior había explicado que cualquier riesgo de la inversión por motivo de la depreciación del peso se puede cubrir comprando coberturas cambiarias, por lo que nuestro país sigue representando una magnifica alternativa para los inversionistas internacionales (claro a costa de los bolsillos de los mexicanos como veremos a continuación).

Estas elevadas tasas de interés, si bien ayudan a mantener el tipo de cambio estable porque son el imán que atrae capitales golondrinos, son también en parte causa de la desaceleración económica del país ya que han afectado la inversión productiva. La contracción del sector construcción, la caída en la venta de automóviles y la disminución en la adquisición de maquinaria y equipo por parte de empresas, en buena medida fue ocasionada por las fuertes alzas en la tasa de interés por parte del Banco de México, organismo que llevó su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 hasta el actual 8.25%. Y de igual manera, el hecho de que ahora familias, empresas y gobiernos en México paguen mucho más por sus créditos, es producto de las decisiones del banco central mexicano en su lucha contra la inflación. En este sentido cabe recordar que gran parte de la inflación que el Banxico ha combatido fue causada por el propio gobierno federal en la administración anterior con los interminables gasolinazos.

Mucho se ha especulado respecto a cuándo llegará el momento en el que el Banxico comenzará a bajar su tasa de interés objetivo. Los analistas del grupo financiero Citibanamex especulan que esto comenzará en septiembre de este año, pero aunque eso suceda, se prevé que las bajas serán muy lentas de manera que tal vez en diciembre de 2020 dicha tasa se ubique en 7.50%. Claro que este escenario está sujeto a que la inflación se mantenga dentro del rango tolerable para el banco central que es de 3.0% +/- un punto porcentual (la inflación anualizada a la primera quincena de junio fue de 4.0%). Si la inflación cierra este año en torno a 3.85%, entonces habrá espacio para estas pequeñas bajas marginales en la tasa de interés en México.

Debemos señalar que la lentitud en la regularización de la política monetaria en México (llevar la tasa de interés a un nivel “neutro”) se debe a que el Banco de México tiene pánico de que una baja inoportuna en su tasa de interés objetivo se traduzca en movimientos desordenados del tipo de cambio.

Es bien sabido que México depende de la entrada de inversión extranjera de cartera para mantener su equilibrio externo, por lo que una baja en la tasa de interés que ocasione una caída en la entrada de divisas al país, hará que la demanda de dólares en México sea mayor que la oferta y con ello el dólar podría subir de manera considerable y con ello volveríamos a sufrir problemas inflacionarios.

mexico-china_69_cuadradaDado lo anterior, y para evitar ser tan dependientes de la entrada de inversión extranjera de cartera, es importante que se trabaje en otros flancos como lo es la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, así como buscar equilibrar nuestro desequilibrio comercial con los países asiáticos. El tema del déficit comercial con las naciones asiáticas lo he abordado en anteriores entregas, pero hay que recordar que en el año 2018 dicho déficit fue de -135.803 miles de millones de dólares.

Para lograr lo anterior, es fundamental dos cosas: primero, se debe modificar la Ley Aduanera para que se le den más facultades a las autoridades para desechar el valor de las mercancías a ser importadas cuando éstas estén claramente subvaluadas; y segundo, se debe hacer una exhausta revisión de la política arancelaria de México con el fin de obtener concesiones de países asiáticos. Y pues cosas como los compromisos unilaterales de México de bajar aranceles a cambio de nada (como lo es el caso de los sectores textil, vestido y calzado), deberían posponerse de manera indefinida.

México necesita ser menos dependiente de las entradas de capitales internacionales. El costo de la entrada de dichas divisas ha sido muy elevado para todos, pero seguiremos siendo dependientes en la medida en que no implementemos medidas para tener cuentas externas más sólidas, y eso no lo lograremos mientras sigamos siendo inundados de productos asiáticos subvaluados que perjudican la planta productiva nacional y mientras mantengamos ese fuerte desequilibrio comercial con los países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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