México y su capacidad de atraer Inversión Extranjera Directa (IED)

Departamenmto de estado
El Departamento de Estado publicó el documento “Declaraciones del Clima de Inversión 2019”

Las dificultades en materia de inversión productiva continúan para México. El INEGI acaba de informar que el Índice de Volumen Físico de la Inversión registra una disminución de -2.1% en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, lo cual se debe a una contracción de -0.8% en la construcción y una caída de -3.9% en maquinaria y equipo. Como lo señalamos hace unas semanas, lo que sucede con la inversión productiva en México es reflejo de la incertidumbre para hacer negocios en el país y también obedece a expectativas económicas cada vez más frágiles para lo que queda de este año y para el 2020.

En este contexto, el pasado 11 de julio, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó el documento “Declaraciones del Clima de Inversión 2019: México”, en el cual se hace una crítica a algunos aspectos de la vida nacional que preocupan al gobierno de Estados Unidos y, desde luego, a los empresarios de dicha nación. En esta entrega, presento un resumen de los aspectos más importantes mencionados en el documento.

El documento comienza con un diagnóstico de la posición competitiva de México en varios aspectos. Señala que en 2018 nuestro país ocupó la posición 138 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. En 2019 ocupamos la posición 54 de 190 países en el Reporte del Banco Mundial de Hacer Negocios (Doing Business Report) y en 2018 estábamos en la posición 56 de 126 países en el Índice de Innovación Global. Por su parte, el documento apunta que en 2017 había 109.7 miles de millones de dólares de inversión extranjera estadounidense en el país.

Se destaca que México es uno de los principales socios comerciales y de inversión de los Estados Unidos. El comercio bilateral creció 650% entre 1993 y 2018 y menciona que México es el segundo mercado de exportaciones y el tercer mayor socio comercial de los Estados Unidos. Los Estados Unidos son la principal, fuente de inversión extranjera directa (IED) siendo ésta de 12.3 miles de millones de dólares en 2018, cifra que representa el 39% del flujo total de IED que llega a México.

La economía mexicana registra una tasa de crecimiento promedio de su Producto Interno Bruto (PIB) de 2.6% en el periodo de 1994 a 2017. Señala que México se ha beneficiado, desde la crisis Tequila de 1995, por una buena administración económica que le ha ayudado al país a sortear un periodo de bajos precios internacionales del petróleo y una volatilidad global significativa. Reconoce que el Presupuesto de Egresos de 2019 es prudente al tener como objetivo un superávit primario de 1% del PIB, además de que el nuevo gobierno ha respetado la autonomía del banco central. La inflación al cierre de 2018 fue de 4.8 por ciento, una mejora respecto del 6.6% registrado al cierre de 2017, pero aun por encima de la meta del Banco de México de 3%. Apunta que la inflación fue causada por la depreciación del peso frente al dólar y por los precios más altos de los combustibles, lo que a su vez fue ocasionado por los esfuerzos del gobierno de estimular la competencia en ese sector.

México iedDos temas que sin duda son relevantes para la atracción de inversión son los relacionados con las perspectivas de ratificación del Tratado México – Estados Unidos – Canadá (USMCA por sus siglas en inglés) en el 2019 y el cambio histórico en el gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018. Sobre esto, el Departamento de Estado señala que éstos se mantienen como las dos principales fuentes de incertidumbre para la inversión extranjera. Destaca que la nueva administración ha señalado su compromiso con políticas fiscal y monetaria prudentes; pero de cualquier manera, algunas de las  políticas públicas y programas implementados que están en conflicto, y la estrategia de comunicación de la nueva administración, han contribuido a la continua incertidumbre, especialmente en las reformas del sector energético y en la salud financiera de Pemex.

El reporte señala que “los inversionistas están cada vez más preocupados” porque el gobierno federal está minando la confianza en “las reglas del juego”, particularmente en el sector energético, al debilitar la autonomía política  de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), así como de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

El texto del Departamento de Estados señala “La administración designó cuatro de los siete miembros de la CRE por encima de las objeciones del Senado, quienes votaron dos veces para rechazar a los nominados, en parte por las preocupaciones de que con dichas nominaciones se erosionaría la autonomía política de la CRE“.

De igual manera, el reporte señala que los recortes presupuestales de la administración han resultado en despidos significativos, lo que ha complicado la capacidad de ciertas oficinas gubernamentales de realizar su trabajo, lo que constituye un factor clave en las decisiones de inversión.

El reporte también destaca que la mayoría de las instituciones financieras, incluido el Banco de México, han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento del PIB para 2019; mientras que las principales calificadoras de riesgo han degradado o puesto con perspectiva negativa, la calificación de la deuda soberana de México.

Se destaca que la administración federal cumplió la promesa de campaña de cancelar el proyecto del nuevo aeropuerto, recortar los salarios de los trabajadores gubernamentales, suspender las subastas de energía, pro también ha debilitado los organismos autónomos. La incertidumbre respecto al cumplimiento de los contratos, la creciente inseguridad y la corrupción continúan debilitando el crecimiento económico de México. Estos factores elevan significativamente el costo de hacer negocios en México.

blog_IEDEl Departamento de Estado reconoce que un pilar clave de la campaña presidencial de López Obrador fue combatir la corrupción en todos los niveles. Sin embargo, menciona que la complicidad del gobierno y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley con elementos criminales es todavía un tema de “preocupación significativa”; y agrega que “aunque la corrupción pública y privada se puede encontrar en muchos países, la colaboración de actores gubernamentales (frecuentemente debido a intimidación  o amenazas) con organizaciones criminales representa un reto serio para el estado de derecho en México.”

Finalmente, el Departamento de Estado también señala que la inseguridad se mantiene como una fuerte preocupación para las empresas que consideran invertir en México. “La Cámara de Comercio de Estados Unidos en México estima en su reporte bianual que los costos de seguridad para los negocios representan hasta el 5% de sus presupuestos operacionales. Muchas empresas eligen tomar precauciones adicionales para la protección  de sus ejecutivos. También reportan crecientes costos de seguridad en los traslados y envíos de mercancías.

Después de leer el reporte del Departamento de Estado, queda claro que hay enormes retos que atender si queremos ser competitivos en la atracción de inversiones. Lamentablemente a nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, no le preocupa la economía por lo que entonces es de esperarse que ésta se deteriore más y más. Entonces es evidente que es responsabilidad de los empresarios el exigir que se den las condiciones mínimas suficientes para que se de la inversión nacional y la extranjera. El estado de derecho, la certeza jurídica, la lucha contra la corrupción y la inseguridad deben ser prioridad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Un “súper peso” detenido por alfileres (tasas de interés)

Ha transcurrido un año desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la elección por la Presidencia de la República el 1 de julio de 2018. Desde ese día hemos presenciado algunas decisiones gubernamentales que han mermado la confianza empresarial, lo que ha frenado la tasa de crecimiento económico e inclusive ha ocasionado la degradación de la calificación de la deuda soberana de México. De igual manera, vivimos la incertidumbre respecto a la renegociación del TLCAN y posteriormente las complicaciones para la aprobación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. También hemos sido agredidos verbalmente con amenazas arancelarias por parte del presidente estadounidense, quien recientemente nos ha convertido en su principal instrumento de control migratorio. Todo esto ha ocasionado episodios temporales de volatilidad en el tipo de cambio. En esta entrega analizamos el comportamiento de la paridad peso-dólar en el último año y explicamos la razón de la “fortaleza” del peso a pesar de las malas noticias y la interminable incertidumbre política y económica en la que vivimos.

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Con datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de British Columbia, vemos que en el último año, una de las monedas que más se apreció frente al dólar estadounidense fue precisamente el peso mexicano, al haber pasado de un promedio de 20.392 pesos por dólar en junio de 2018 a uno de 19.034 pesos por dólar en junio de 2019, lo que implica una disminución del precio del dólar de -5.1% y ubica al peso mexicano como la divisa de mejor desempeño del grupo de las 10 más importantes a nivel global.

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A la par de ese buen desempeño frente al dólar estadounidense, durante ese mismo periodo, el peso mexicano también se fortaleció frente a las principales monedas del mundo, como se muestra a continuación (en paréntesis se indica el porcentaje de apreciación del peso frente a cada divisa): dólar australiano (13.60%), won de Corea del Sur (12.77%), yuan chino (12.31%), dólar de Nueva Zelanda (10.71%), libra esterlina (10.38%), euro (8.86%), dong de Vietnam (7.67%), rublo ruso (7.46%), dólar canadiense (6.58%), franco suizo (5.11%), dólar de Hong Kong (5.04%) y yen japonés (3.40%). Queda claro pues que en el balance posterior a un año el peso tiene ahora una posición que previo a las elecciones presidenciales.

De igual manera, haciendo el análisis con datos mensuales vemos que en el periodo de enero de 2018 a lo que llevamos de julio de 2019, el peso mexicano exhibe una volatilidad media en comparación con otras monedas en su cotización frente al dólar estadounidense. En GAEAP calculamos la desviación estándar de cada moneda y la dividimos entre su cotización promedio del periodo y obtuvimos los siguientes valores (en paréntesis se indica el cociente obtenido): dólar de Hong Kong (0.2%), dong de Vietnam (1.1%), yen japonés (1.8%), franco suizo (2.1%), dólar canadiense (2.2%) peso mexicano (2.7%), won coreano (3.1%), euro (3.3%), libra esterlina (3.4%), yuan chino (3.5%), dólar neozelandes (3.6%), dólar australiano (4.1%) y real brasileño (6.9%).

Tipo de cambio

Lo anterior significa que si bien en México hemos vivido episodios de volatilidad en momentos de mayor incertidumbre económica y política, esta volatilidad es menor a la que han registrado otras divisas como el euro o el real.

¿A qué se debe la “fortaleza” del peso y su buen desempeño? Las cifras oficiales dan cuenta de que no se debe a que nuestra economía esté en una posición de solidez por su crecimiento económico o por tener un superávit en su cuenta corriente de la balanza de pagos. El peso ha estado fuerte básicamente por lo elevadas que están las tasas de interés en nuestro país. Y es que de las economías más importantes del mundo, la de México es la que paga las mayores tasas de interés, siendo la tasa objetivo del Banco de México de 8.25% en la actualidad. Claro, hay casos como el de Turquía, que paga actualmente un interés del 24.0%; pero de ahí en más tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica la tasa de interés actual fijada por el banco central): Rusia (7.5%), Sudáfrica (6.75%), Brasil (6.5%), Indonesia (6.5%), India (5.75%), China (4.35%), Arabia Saudita (3.0%), Estados Unidos (2.5%), Chile (2.5%), República Checa (2.0%), Corea del Sur (1.75%), Canadá (1.75%), Nueva Zelanda (1.5%), Polonia (1.5%), Noruega (1.25%), Australia (1.0%). Hungría (0.9%), Gran Bretaña (0.75%), Israel (0.25%), Dinamarca (0.05%), Europa (0.0%), Japón (-0.1%), Suecia (-0.25%) y Suiza (-0.75%).

Tasas de interés

Si usted fuera un inversionista internacional y dados estos valores de tasa de interés ¿a usted en qué país le gustaría invertir? Desde luego que México es una alternativa atractiva, ya que aún conserva su calificación de deuda soberana en la categoría de “grado de inversión”. Mientras que en los Estados Unidos un bono a un mes paga actualmente una tasa anualizada de 2.26%, los Cetes a 28 días en México pagan 8.10%, por lo que queda claro que el diferencial de tasas es muy elevado. En una entrega anterior había explicado que cualquier riesgo de la inversión por motivo de la depreciación del peso se puede cubrir comprando coberturas cambiarias, por lo que nuestro país sigue representando una magnifica alternativa para los inversionistas internacionales (claro a costa de los bolsillos de los mexicanos como veremos a continuación).

Estas elevadas tasas de interés, si bien ayudan a mantener el tipo de cambio estable porque son el imán que atrae capitales golondrinos, son también en parte causa de la desaceleración económica del país ya que han afectado la inversión productiva. La contracción del sector construcción, la caída en la venta de automóviles y la disminución en la adquisición de maquinaria y equipo por parte de empresas, en buena medida fue ocasionada por las fuertes alzas en la tasa de interés por parte del Banco de México, organismo que llevó su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 hasta el actual 8.25%. Y de igual manera, el hecho de que ahora familias, empresas y gobiernos en México paguen mucho más por sus créditos, es producto de las decisiones del banco central mexicano en su lucha contra la inflación. En este sentido cabe recordar que gran parte de la inflación que el Banxico ha combatido fue causada por el propio gobierno federal en la administración anterior con los interminables gasolinazos.

Mucho se ha especulado respecto a cuándo llegará el momento en el que el Banxico comenzará a bajar su tasa de interés objetivo. Los analistas del grupo financiero Citibanamex especulan que esto comenzará en septiembre de este año, pero aunque eso suceda, se prevé que las bajas serán muy lentas de manera que tal vez en diciembre de 2020 dicha tasa se ubique en 7.50%. Claro que este escenario está sujeto a que la inflación se mantenga dentro del rango tolerable para el banco central que es de 3.0% +/- un punto porcentual (la inflación anualizada a la primera quincena de junio fue de 4.0%). Si la inflación cierra este año en torno a 3.85%, entonces habrá espacio para estas pequeñas bajas marginales en la tasa de interés en México.

Debemos señalar que la lentitud en la regularización de la política monetaria en México (llevar la tasa de interés a un nivel “neutro”) se debe a que el Banco de México tiene pánico de que una baja inoportuna en su tasa de interés objetivo se traduzca en movimientos desordenados del tipo de cambio.

Es bien sabido que México depende de la entrada de inversión extranjera de cartera para mantener su equilibrio externo, por lo que una baja en la tasa de interés que ocasione una caída en la entrada de divisas al país, hará que la demanda de dólares en México sea mayor que la oferta y con ello el dólar podría subir de manera considerable y con ello volveríamos a sufrir problemas inflacionarios.

mexico-china_69_cuadradaDado lo anterior, y para evitar ser tan dependientes de la entrada de inversión extranjera de cartera, es importante que se trabaje en otros flancos como lo es la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, así como buscar equilibrar nuestro desequilibrio comercial con los países asiáticos. El tema del déficit comercial con las naciones asiáticas lo he abordado en anteriores entregas, pero hay que recordar que en el año 2018 dicho déficit fue de -135.803 miles de millones de dólares.

Para lograr lo anterior, es fundamental dos cosas: primero, se debe modificar la Ley Aduanera para que se le den más facultades a las autoridades para desechar el valor de las mercancías a ser importadas cuando éstas estén claramente subvaluadas; y segundo, se debe hacer una exhausta revisión de la política arancelaria de México con el fin de obtener concesiones de países asiáticos. Y pues cosas como los compromisos unilaterales de México de bajar aranceles a cambio de nada (como lo es el caso de los sectores textil, vestido y calzado), deberían posponerse de manera indefinida.

México necesita ser menos dependiente de las entradas de capitales internacionales. El costo de la entrada de dichas divisas ha sido muy elevado para todos, pero seguiremos siendo dependientes en la medida en que no implementemos medidas para tener cuentas externas más sólidas, y eso no lo lograremos mientras sigamos siendo inundados de productos asiáticos subvaluados que perjudican la planta productiva nacional y mientras mantengamos ese fuerte desequilibrio comercial con los países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaedap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Cae la inversión y se desploma el crecimiento económico

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Robots de una fábrica ensamblando un carro

Una condición indispensable para que una región o país pueda crecer es que haya inversión productiva. Esta inversión en bienes de capital consiste de infraestructura, construcciones residenciales y no residenciales, maquinaria, equipo, herramientas, entre otros, y como puede observarse, ésta es fundamental porque es la base material para realizar la producción interna de bienes y servicios.

No obstante lo anterior, conforme ha avanzado este año hemos visto que la inversión productiva en México ha venido cayendo, lo cual es producto de varios factores, entre los que destacan: La incertidumbre económica causada por el propio gobierno federal por decisiones tales como la cancelación de proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM); la incertidumbre económica causada por los Estados Unidos por la tardanza en la ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); una política monetaria que sigue siendo astringente; y por las menores expectativas de crecimiento económico para este año y el 2020.  En esta entrega se analiza cual ha sido el comportamiento de la inversión productiva en México desde el 2015, y se pone especial atención en lo que ha sucedido en los primeros meses de la administración del presidente López Obrador.

De acuerdo con cifras del INEGI, el índice de volumen físico de la inversión fija bruta total ya venía presentando problemas y muestra de ello es que registró un incremento nulo (de 0.0%) en el comparativo de 2018 respecto de 2015, pero al comparar el nivel de ésta en el primer trimestre de 2019 respecto del nivel observado en el mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión presenta una caída de -0.9%. Esto implica que los niveles de inversión actuales son inferiores a los observados en 2015, lo cual se explica por tres factores principales: el fuerte aumento que presentaron las tasas de interés en el periodo, la incertidumbre ocasionada por las decisiones recientes del gobierno federal y por una expectativa de menor crecimiento económico para este año y el 2020.

En este sentido, debemos enfatizar que la inversión productiva comenzó a ser fuertemente afectada de manera negativa con los incrementos en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, los cuales comenzaron en diciembre de 2015 cuando dicha tasa pasó de 3.00% a 3.25%, hasta eventualmente llegar al actual 8.25%. Resulta obvio que a mayor tasa de interés, habrá menor inversión productiva, sobre todo en construcción, porque el financiamiento para hogares y empresas resulta más caro, además de que los proyectos productivos ahora deben competir contra mejores rendimientos que ofrecen los fondos de inversión.

Inversión 2

La inversión fija bruta tiene dos componentes: Construcción y Maquinaria y equipo. En el comparativo de 2018 respecto de 2015, vemos que la inversión en construcción presenta una caída de -3.6%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra un incremento de 5.2%.   Sin embargo, al comparar el dato del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión en construcción presenta un aumento de apenas 0.3%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra una caída de -2.7%. Este último dato es el que nos tiene preocupados porque vemos que si bien la inversión en maquinaria y equipo había venido aumentando en México pese a los aumentos en las tasas de interés, producto de que la economía crecía, pues ahora muchos empresarios han decidido cerrar la cartera de manera que el nivel de inversión en los primeros tres meses de este año es menor al de hace un año.

Inversión 1

Profundizando en el análisis de la inversión en construcción, tenemos que en el comparativo de 2015 a 2018, la construcción residencial ha aumentado 8.3%, mientras que la inversión en construcción no residencial se desplomó -12.9%. Esta tendencia continúa en el 2019, ya que en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la construcción residencial se desaceleró a una tasa de crecimiento de apenas 2.2%, mientras que la construcción no residencial cayó otro -1.4%. Esto implica que los empresarios están construyendo menos naves industriales, bodegas, edificios, entre otros.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo, vemos que en el comparativo de 2018 respecto de 2015, la de origen nacional cayó -1.0%, mientras que la de origen importado creció 9.5%.  La situación se ha agravado porque en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, la inversión en maquinaria y equipo nacional cayó -5.7%, mientras que la de origen importado se contrajo -0.8%.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo nacional, vemos que en el comparativo del primer trimestre de 2019 y del mismo trimestre de 2018, se registró una caída de -1.9% en la inversión en equipo de transporte y una disminución de -10.6% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes. Finalmente, respecto de la inversión en maquinaria y equipo importado, la inversión en equipo de transporte presenta un incremento de 6.1%, mientras que la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes presenta una caída de -1.9%.

Al igual que con la construcción no residencial, esto también es preocupante porque denota que los empresarios están comprando menos equipamiento para producir bienes y servicios, lo cual se explica por una expectativa de menor crecimiento económico para este año, el cual podría ser en el mejor de los casos de entre 0.5% y 0.9%.

¿Cómo se ha comportado la inversión en las diferentes regiones del país? El INEGI, nos proporciona el Índice de valor de producción de las empresas constructoras generado en cada entidad federativa, el cual se obtiene de la Encuesta nacional de empresas constructoras (ENEC). En cuanto a este índice, tenemos que en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, a nivel nacional se observa una caída de -3.7%; mientras que de las 32 entidades federativas, 18 presentan incrementos y 14 disminuciones.

A continuación se presenta la evolución de cada una de las entidades federativas ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Colima (82.7%), Morelos (41.5%), Campeche (41.3%), Veracruz (38.8%), Puebla (35.6%), Tamaulipas (30.4%), Tlaxcala (27.6%), Chihuahua (27.5%), Durango (25.5%), Quintana Roo (23.2%), Guanajuato (13.4%), Nayarit (12.9%), Michoacán (7.0%), Nuevo León (6.6%), Coahuila (4.8%), Aguascalientes (4.8%), Hidalgo (4.0%), Guerrero (2.4%), Yucatán (-5.5%), Jalisco (-5.7%), Baja California (-7.9%), Sonora (-9.3%), Querétaro (-12.1%), Ciudad de México (-15.0%), Sinaloa (-15.4%), Baja California Sur (-21.6%), México (-29.4%), San Luis Potosí (-31.2%), Chiapas (-33.6%), Oaxaca (-46.0%), Zacatecas (-47.9%) y Tabasco (-48.8%).

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Por su parte, cabe señalar que solamente 12 entidades federativas presentan en el 2019 un índice por encima de 100, y son las siguientes (en paréntesis se indica el valor del índice en los primeros cuatro meses de 2019): Yucatán (175.9), Coahuila (141.1), Morelos (133.1), Puebla (131.7), Nuevo León (121.2), México (118.3), Michoacán (115.9), Aguascalientes (114.3), Hidalgo (113.1)l, Tamaulipas (108.5), Quintana Roo (104.6) y Colima (100.6). Solamente estas 12 entidades presentan un nivel de valor de producción superior al que tenían en 2013.

Con todas estas cifras queda claro que la inversión productiva en México ha venido atravesando por un periodo complicado desde 2015, pero la situación se ha agravado en el arranque de este año. ¿Se puede revertir esta situación? Sería complicado, pero si, si se puede y para ello se requieren básicamente dos cosas. En primer lugar, que el gobierno federal genere un clima de certidumbre y confianza para los empresarios. En segundo lugar, es importante que en la medida en que se consolida el logro de la meta inflacionaria del Banco de México de 3% con un rango de variación de +/- 1 punto porcentual (la inflación anualizada en la primera quincena de junio de este año fue de 4.0%), el banco central comience con un relativamente rápido ciclo bajista de tasas de interés.  Respecto a este último punto ayuda el hecho de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) está próxima a comenzar a bajar su tasa de interés de fondos federales.

Si por el contrario, en lugar de restablecer la confianza empresarial, el gobierno federal no coadyuva a construir un clima favorable a los negocios, y aunado a esto, el Banxico se sigue tardando en comenzar a bajar su tasa de interés objetivo, entonces veremos un mayor enfriamiento de la economía (con una posible caída del PIB en 2020), en perjuicio del objetivo gubernamental de crear fuentes de empleo, sobre todo para los jóvenes y en los estados del sureste mexicano.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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México en el Índice de Libertad Económica 2019

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De izquierda a derecha: Larry Rubin, James M. Roberts y Luis Cervera.

El pasado miércoles 19 de junio, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia por parte de James M. Roberts, en la cual se presentaron los resultados, en general y para México, del 2019 Index of Economic Freedom, elaborado por The Heritage Foundation. Dicha presentación se llevó a cabo en el auditorio de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) y fue organizada por mi amigo, Larry Rubin, miembro de la Mesa Directiva de CONCAMIN y Representante del Partido Republicano en México.

Considero que es importante compartir los hallazgos de dicho reporte, en un contexto en el cual a México le cuesta cada vez más trabajo alcanzar tasas medianamente aceptables de crecimiento económico. No hay que olvidar que en la semana que recién concluye, el Grupo Financiero Citibanamex revisó a la baja su pronóstico de crecimiento del PIB mexicano para 2019 a 0.9% desde 1.2% anteriormente. También modificaron su pronóstico de crecimiento del PIB para 2020 a 1.5% desde 1.7%.

Con esto en mente, tenemos que en general los resultados del Índice de Libertad Económica 2019 nuevamente confirman la importancia de la libertad económica para promover el rápido crecimiento económico y el progreso social sustentable. Entre sus principales conclusiones están las siguientes:

  1. Los ciudadanos de países “libres” o “mayormente libres” disfrutan de niveles de ingresos que son más del doble respecto del promedio global y son más de seis veces más altos respecto a aquellos ciudadanos que viven en economías reprimidas.
  2. La liga entre las mejoras en la libertad económica y el crecimiento económico es robusta. Una mayor libertad económica ha contribuido a duplicar el PIB mundial desde 1995, año en el que se publicó por primera ocasión el Índice de Libertad Económica.
  3. La gente en sociedades económicamente libres viven más, disfrutan de mejor salud, pueden acceder a “bienes sociales” de mayor calidad tales como educación, y cuentan con los recursos para cuidar de una mejor manera del medio ambiente.
  4. Una mayor libertad económica también está correlacionada con una mejor gobernanza democrática y un estado de derecho más sólido.

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El Índice global 2019 promedio de todo el mundo de libertad económica es de 60.8 puntos, el tercer mayor nivel desde 1995. De los 180 países evaluados, seis son considerados “libres”, mientras que otros 88 son considerados al menos como “moderadamente libres”. Del otro lado del espectro, 86 economías recibieron valores por debajo de 60 puntos y son considerados como ”mayormente poco libres” o “represivas”.

La pequeña caída en la libertad económica en 2019 a nivel mundial fue impulsada por un mayor proteccionismo en algunos grandes mercados, retrocesos en la efectividad judicial e intentos de algunos gobiernos de influir en las decisiones de los consumidores y de las empresas a través de la regulación y el gasto público.

Los 10 países con mayor libertad económica son los siguientes (en paréntesis se indica su calificación): Hong Kong (90.2), Singapur (89.4), Nueva Zelanda (84.4), Suiza (81.9), Australia (80.9), Irlanda (80.5), Reino Unido (78.9), Canadá (77.7), Emiratos Árabes Unidos (77.6) y Taiwán (77.3). Los Estados Unidos están en la posición 12 con una calificación de 76.8, mientras que China ocupa la posición 100 con una calificación de 58.4. Por su parte, los 10 peores países en libertad económica son los siguientes (en paréntesis se indica su calificación): Corea del Norte (5.9), Venezuela (25.9), Cuba (27.8), Eritrea (38.9), República del Congo (39.7), Zimbabue (39.7), Guinea Ecuatorial (40.4), Bolivia (42.3), Timor del Este (44.2) y Algeria (46.2).

La situación de México

La calificación de libertad económica de México fue de 64.7 lo que lo ubica en la posición 66 a nivel mundial del índice 2019. Respecto a la pasada medición, su calificación general disminuyó en 0.1 puntos, con caídas en su efectividad judicial, libertad de comercio, libertad monetaria y libertad laboral, nulificando el mayor puntaje obtenido en la salud fiscal. México está en la posición 12 de 32 países en el continente americano, y su puntaje en general está por encima de los promedios regional (59.6) y mundial (60.8).

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Imagen del documento 2019 Index of Economic Freedom

El estudio 2019 destaca que las fortalezas relativas de México están en su salud fiscal y su libertad comercial, mientras que las preocupaciones residen en la integridad gubernamental y la efectividad judicial. Desde 1995, México ha aumentado apenas 1.6 puntos en su calificación. Esto último contrasta con los casos de la República de Georgia que ha aumentado en 31.8 puntos y ahora tiene un puntaje de 75.9, o el caso de Ruanda que ha aumentado 32.8 puntos y ahora registra una calificación de 71.1 (ambas superiores a la calificación de México).

El estudio menciona que el PIB de 2 billones de dólares de México refleja los beneficios del comercio regional, por lo que el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) firmado en 2018 es vital. Dice que el nuevo gobierno probablemente continúe reformando los sectores energético, financiero, fiscal y de telecomunicaciones con el objetivo de largo plazo de mejorar la competitividad y el crecimiento económico en toda la economía. Señala que el crecimiento en 2019 debe ser apoyado por mayores precios del petróleo, pero la economía está limitada por su baja productividad, un amplio sector informal que emplea a más de la mitad de la fuerza laboral, un débil estado de derecho y la corrupción.

A continuación se presenta lo que se dice de México en cuatro de las dimensiones que se miden:

Estado de derecho: Los derechos de propiedad son protegidos, pero el gobierno ha vuelto el proceso de registro de propiedad más caro. El sistema judicial es débil. Es frecuente la solicitud de sobornos por parte de burócratas y funcionarios, existe una amplia impunidad, y hay una alta incidencia de extorsión criminal, lo que deteriora el estado de derecho. La corrupción es penetrante y alimentada por miles de millones de narco-dólares. Más de 100 políticos fueron asesinados en 2018. En este rubro las calificaciones obtenidas son las siguientes: Derechos de propiedad (59.1), Efectividad judicial (34.9), Integridad gubernamental (26.3).

Tamaño del gobierno: La tasa más alta de impuesto sobre la renta para las personas físicas es de 35%, mientras que la tasa para las empresas es de 30%. Otros impuestos incluyen al valor agregado. La carga fiscal total equivale a 17.2% del ingreso nacional total. En los últimos tres años, el gasto público ha representado el 26.9% de la producción del país (PIB), y los déficits fiscales han promediado 2.6% del PIB, La deuda pública es equivalente al 54.2% del PIB. En este rubro las calificaciones obtenidas son las siguientes: Carga fiscal (75.8), Gasto público (78.2), Salud fiscal (83.2).

Eficiencia regulatoria: No hay requisitos mínimos de capital para iniciar un negocio, pero el completar los requisitos de papeleo sigue siendo costoso. Las leyes laborales rígidas que hacen que el contratar y despedir empleados sea costoso, proveen un incentivo para que las pequeñas empresas operen fuera del sector formal. El gobierno comenzó a liberalizar su mercado energético al desregular los precios de las gasolinas en 2017. En este rubro las calificaciones obtenidas fueron: Libertad de los negocios (67.8), Libertad laboral (58.6), Libertad monetaria (75.9).

Apertura de mercados: El valor combinado de exportaciones e importaciones anuales es igual al 77.6% de su PIB. El arancel promedio cobrado a las importaciones es de 4.3%. Al 30 de junio de 2018, de acuerdo a la OMC, México tenía 236 medidas no arancelarias implementadas. El sistema bancario permanece relativamente bien capitalizado, y la participación de participantes extranjeros ha aumentado. Cerca del 38% de los mexicanos adultos tienen acceso a una cuenta con una institución bancaria formal.

El estudio concluye que los países que han reconocido los límites para la actividad gubernamental y han continuado con su compromiso de lograr una libertad económica sostenida han capitalizado las recompensas tangibles de un fuerte rebote económico y un dinamismo renovado. En contraste, aquellos que han renunciado a la libertad económica en favor de la intervención gubernamental de corto plazo y políticas populistas, han sufrido crisis prolongadas y caído en la trampa de la estagflación económica y mayor incertidumbre.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Han mejorado los ingresos de la población ocupada en 2019?

7b1aA partir del 1 de enero de 2019 el salario mínimo (S.M.) aumentó de 88.36 a 102.68 pesos diarios. Para el Gobierno Federal, esta medida fue un paso importante para comenzar a recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en México, fenómeno que se dio de manera importante entre 1976 y 2012. Sin embargo, subsiste le pregunta relevante, en el sentido de si este aumento mejoró el nivel de ingresos de la población ocupada en México. En esta entrega se presenta el análisis correspondiente utilizando información de la recientemente publicada Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI.

Cabe señalar que este análisis no toma en consideración que el salario mínimo en la zona libre de la frontera norte subió a 176.72 pesos. Esto porque no se cuenta con información respecto al tamaño de la población ocupada por niveles de ingreso en dicha zona.

Ingresos de PO

De acuerdo con la ENOE, en el primer trimestre de 2019 había en México una población ocupada de 54.152 millones de personas, de las cuales 3.123 millones no recibe ingresos, 10.642 millones ganan hasta un S.M., 17.141 millones ganan más de 1 y hasta 2 S.M., 9.818 millones ganan más de 2 y hasta 3 S.M., 4.522 millones tienen un ingreso diario de más de 3 y hasta 5 S.M., 1.741 millones perciben más de 5 S.M., mientras que 7.161 millones no indicaron su nivel de ingreso y se les denomina “no especificado”. De entrada estos datos preocupan porque de los encuestados en la ENOE, solamente el 8.4% dice ganar entre 3 y 5 S.M., y apenas el 3.2% de los encuestados dice ganar más de 5 S.M. Si ignoramos a los “no especificados”, dichos porcentajes recalculados quedarían en 9.6% y 3.7% respectivamente, por lo que vemos que en nuestro país solamente el 11.6% de las personas ocupadas gana más de 308.04 pesos al día (9,364 pesos al mes equivalentes a unos 493 dólares). Estos datos también preocupan cuando se toma en consideración que en marzo de 2019 el número de trabajadores  registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 20.348 millones, cifra que representa el 39.01% de la población ocupada total.

En cuanto a la evolución del nivel de ingresos en México en el último año, tenemos que al comparar los datos del primer trimestre de 2019 respecto a los del mismo trimestre de 2018, el número de personas ocupadas aumentó en 1.275 millones, lo que representa un incremento de 2.4%. Si tomamos en consideración que entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en 562 mil personas, queda claro que un enorme porcentaje de quienes se incorporan al mercado laboral lo hacen a la economía informal.

El aumento de 2.4% en la población ocupada se debió a la combinación de los siguientes cambios (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución de cada grupo): el número de personas ocupadas que no recibe ingresos aumentó en 158 mil (5.1%), el número de personas que ganan hasta un salario mínimo creció en 1.997 millones de personas (18.8%), los que ganan de 1 hasta 2 S.M. aumentaron en 1.887 millones de personas (11.0%), los que ganan de 2 hasta 3 S.M. crecieron en 64 mil personas (0.7%), los que ganan más de 3 y hasta 5 S.M. disminuyeron en 2.184 millones (-48.3%), los que ganan más de 5 S.M. decrecieron en 530 mil (-30.5%), mientras que los que no reportaron un nivel de ingresos (no especificados) disminuyeron en 116 mil personas (-1.6%).

De esta manera, la población ocupada pasó de percibir un ingreso promedio de 2.15 S.M. en el primer trimestre de 2018 a percibir 1.91 S.M. en el mismo trimestre de 2019. Como ya se señaló, el salario mínimo en el país pasó de 88.36 pesos a 102.68 pesos en el periodo antes señalado, lo que representa un aumento nominal del S.M. de 16.2%. De esta manera el salario promedio de la población ocupada pasó de 190.00 pesos en el primer trimestre de 2018 a 196.50 pesos en el mismo trimestre de 2019, lo que representa un aumento de apenas 3.4%. Si tomamos en consideración la inflación del periodo, la cual fue de 4.1%, entonces vemos que en el periodo señalado el ingreso promedio de la población ocupada en México cayó -0.7%. Lo que confirma que el aumentar el salario mínimo por decreto no ocasiona una mejoría del nivel de ingresos promedio de la población ocupada.

Ingresos de PO2

Sin embargo, la buena noticia es que la masa salarial en México continúa creciendo, en términos nominales y reales, dado que cada vez hay más gente trabajando en nuestro país. En términos nominales, la base salarial de México pasó de 10.047 miles de millones de pesos diarios en el primer trimestre de 2018 a 10.640 mmdp diarios en el primer trimestre de 2019, lo que implica un incremento de 5.9%. Sin embargo, al tomar en cuenta la inflación en el periodo, vemos que la masa salarial promedio diaria creció sólo 1.7%. Sin duda esto es lo que hace que la economía mexicana mantenga un cierto porcentaje de crecimiento inercial.

Queda claro entonces que el nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México no sólo no ha aumentado en el último año, sino que presenta una ligera disminución. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

manufactura
Para incrementar los ingresos de la población ocupada es fundamental aumentar la productividad de la mano de obra.

Un primer aspecto a atender es impulsar el incremento de la productividad de la mano de obra. En la medida en que se pueda aumentar la relación de valor de la producción dividida entre la cantidad de trabajadores, los dueños del capital pueden pagar mayores salarios. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar esto: si un trabajador produce 5 pares de zapatos al día y cada par de zapatos se vende en 300 pesos (precio fábrica) este trabajador genera un ingreso diario a su empresa de 1,500 pesos. Si suponemos que de esos 300 pesos el 80% es costo de producción, entonces la contribución de este trabajador a las utilidades de la empresa es de 300 pesos diarios. Si este trabajador aumenta su producción diaria a 6 pares de zapatos al día, entonces su contribución a las utilidades de la empresa aumentaría a 360 pesos diarios. De esta manera, parte de los 60 adicionales que generó el trabajador podrían traducirse en un mayor salario sin ocasionar un incremento en los costos de producción por unidad.

El reto de aumentar la productividad no es sencillo, ya que implica inversiones en bienes de capital como maquinaria y equipo, lo cual no es barato. Además de que muchas de las empresas no tienen acceso a créditos a tasa de interés accesibles, por lo que les resulta muy complicado poder adquirir la maquinaria con recursos propios, dado que los márgenes de rentabilidad de las empresas se han deteriorado en los últimos años.

Otra forma de aumentar la productividad de las personas es a través de la capacitación. Esto toma más tiempo, pero sin duda es una buena alternativa para los empresarios que no tienen recursos para la compra de maquinaria y equipo. Hay muchas formas de lograr la capacitación y en ocasiones las diferentes cámaras empresariales la ofrecen a precios muy bajos, ya que cuentan con apoyos gubernamentales.

Desde luego que otra forma de incrementar los ingresos de la población ocupada está relacionada con el combate a la ilegalidad o economía informal. Las empresas formales, que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS y pagan correctamente sus impuestos, enfrentan grandes dificultades al competir con las empresas que están en la ilegalidad ya que éstas tienen menores costos de producción. Esto impide que la empresa formal pueda pagarle mejores salarios a sus trabajadores, ya que tiene que competir con precios más bajos por parte de empresas ilegales. De esta manera, la informalidad se esparce como un cáncer en la economía mermando las posibilidades de mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada. La autoridad debe asumir un compromiso por llevar a más empresas a la legalidad.

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Las condiciones laborales de muchos países con los que comerciamos implican que importamos su pobreza.

Finalmente, esta el tema de ciertas importaciones que impiden a los fabricantes nacionales mejorar los niveles de ingreso de sus trabajadores. Cuando tienes importaciones de productos que fueron fabricados en otros países en condiciones laborales muy malas y pagando sueldos de miseria, estás importando pobreza. ¿Cómo puede una empresa que produce ropa mejorar los sueldos de sus trabajadores cuando los grandes compradores nacionales tienen la posibilidad de comprar productos hechos en Bangladesh a un precio 50% más bajo? Y claro, tomando en consideración que las condiciones laborales de dicho país son sustancialmente más bajas que las de México. Nuestro país debe repensar su política comercial y buscar negociar acuerdos comerciales en los que tengamos posibilidades de exportar más, no simplemente comprar productos baratos que compiten con nuestras fábricas imposibilitando la mejora salarial.

A manera de conclusión podemos señalar que el aumento al salario mínimo si ayuda a aquellas personas que están en la formalidad y perciben precisamente un ingreso equivalente a un salario mínimo. Sin embargo, para la mayoría de la población ocupada, el aumentar el salario mínimo no se ha traducido en una mejoría de los niveles de ingreso promedio. La alternativa es el incremento de la productividad, el combate a la ilegalidad e informalidad, así como revisar la política comercial de nuestro país. En este contexto, y en relación al último punto, es claramente un error el bajar aranceles unilateralmente a las importaciones de mercancías intensivas en mano de obra como las de los sectores textil, vestido y calzado. Las políticas públicas deben ir encaminadas a tener un mercado interno fuerte porque la gente gana más, no simplemente porque hay más gente trabajando.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Las cifras de empleo de México

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Entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de empleos registrados en el IMSS aumentó en 561 mil 511 unidades.

Recientemente hemos atestiguado un debate respecto a las cifras de crecimiento el empleo formal en México. Por un lado hay quienes hablan de que en el arranque de 2019 se ha registrado un desempeño mejor al de los años recientes, mientras que otros hablan de que ha sido el arranque más lento en este rubro en varios años. Para aclarar el punto, en esta entrega analizamos la evolución del número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 1998 a la fecha.

Las cifras oficiales del IMSS indican que al mes de marzo de 2019 había 20.348 millones de trabajadores registrados, lo que representa la cantidad máxima en la historia de dicha institución. El número de trabajadores asegurados en el IMSS en marzo de 1998 fue de 10.885 millones, lo que implica que en 21 años este indicador creció en apenas 86.9%, equivalente a un aumento de 3.0% promedio anual. Esta tasa de crecimiento es superior al del crecimiento del PIB en el mismo periodo, que fue del 2.36%, pero ha sido insuficiente para abatir la presencia del empleo informal entre la población ocupada, el cual fue del 56.63% en el cuarto trimestre de 2018.

La cifra de empleo registrado en el IMSS correspondiente a marzo de este año implica un incremento anualizado de 561.5 miles de trabajadores respecto a marzo de 2018, lo que representa un aumento de 2.8%. La cifra de aumento del número de trabajadores (en un periodo de marzo a marzo) es la más baja desde el año 2014, año en el que el número de trabajadores aumentó en 500.2 miles de unidades en el periodo de marzo de 2013 al mismo mes de 2014. La cifra de incremento anualizado en el número de trabajadores en marzo de 2019 es considerablemente más baja respecto a los 839.4 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2017, e inclusive es muy inferior a los 792.7 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2018.

Ahora, si lo que se quiere medir es el aumento de empleos formales en el primer trimestre de cada año (aumento de diciembre del año anterior a marzo del año actual), vemos que en el primer trimestre de 2019 el número de trabajadores aumentó en 269.1 miles de unidades, lo que representa el número más bajo desde el primer trimestre de 2014, cuando el número de empleos formales creció en 256.264 miles de trabajadores. Cabe destacar que en el primer trimestre de 2018 el número de trabajadores formales aumentó en 368.5 miles de unidades, mientras que en el primer trimestre de 2017 creció en 377.7 miles de trabajadores, por lo que resulta evidente la desaceleración en el aumento del empleo en los tres primeros meses de 2019.

Asegurados IMSS
Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Si analizamos en qué divisiones de actividad económica fue en las que se registró el aumento de 561.5 miles de trabajadores registrados en el IMSS en el periodo de marzo de 2018 al mismo mes de 2019, vemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): en la Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza           aumentaron los empleos en 19,899 (2.6%); en las Industrias Extractivas disminuyó en 1,716 (-1.3%); en las Industrias de la Transformación aumentó en 199,068 (3.7%); en la Industria de  la Construcción disminuyó en 704 (0.0%); en las Industrias Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable aumentó en 574 (0.4%); en Comercio creció en 106,290 2.7%); en Transportes y Comunicaciones aumentó en 56,095 (5.1%); en Servicios para Empresas, Personas y el Hogar creció en 144,262 (3.1%); y en Servicios Sociales y Comunales subió en 37,743 (1.8%).

Con estas cifras queda claro que la principal actividad generadora de empleos formales en el país sigue siendo la industria de la transformación. Es por ello que es muy importante que se implementen las políticas públicas tendientes a fortalecer el aparato manufacturero del país, incentivando las exportaciones y sustituyendo, en la medida de lo posible, importaciones. Por su parte, queda claro que la minería continúa observando importantes problemas, mientras que la construcción continúa estancada.

En cuanto al aumento del empleo registrado en el IMSS por entidad federativa en el último año, tenemos que de los 561.5 miles de empleos nuevos, los estados ordenados de mayor a menor aumento quedan de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución): Jalisco aumentó en 52,340 (3.0%), la Ciudad de México en 49,460 (1.5%), Nuevo León en 49,367 (3.1%), Estado de México en 48,843 (3.1%), Guanajuato en 46,186 (4.8%), Baja California en 37,785 (4.4%), Querétaro en 34,353 (6.1%), Quintana Roo en 23,328 (5.4%), Chihuahua en 22,171 (2.5%), Coahuila en 18,902 (2.5%), Yucatán en 18,036 (5.0%), Tamaulipas en 17,969 (2.7%), Veracruz en 16,997 (2.3%), Sonora en 16,808 (2.7%), Puebla en 16,142 (2.7%), Sinaloa en 14,375 (2.6%), Aguascalientes en 13,993 (4.5%), San Luis Potosí en 11,640 (2.7%), Baja California Sur en 11,616 (6.7%), Michoacán en 11,441 (2.6%), Hidalgo en 9,074 (4.0%), Nayarit en 7,437 (5.3%), Campeche en 6,696 (5.5%), Tlaxcala en 5,237 (5.4%), Zacatecas en 4,001 (2.2%), Colima en 3,185 (2.4%), Durango en 2,496 (1.0%), Morelos en 1,301 (0.6%), Chiapas en 834 (0.4%), Oaxaca en 593 (0.3%), Tabasco con una caída de 1,120(-0.7%) y Guerrero con una disminución de 9,975 (-6.1%).

Empleo por entidad

Con estos datos se confirma lo que tantas veces se ha dicho respecto a los estados líderes en creación de empleos formales bien remunerados y los estados que no logran salir del atraso en materia laboral en el que se encuentran, y que con estos datos queda claro que cada vez tienen una mayor participación de empleos informal en su economía.

A manera de conclusión podemos señalar que en materia de empleo sin lugar a dudas se observa una importante desaceleración, tanto en la tasa de crecimiento como en números absolutos. Por otra parte, no se debe olvidar que buena parte del aumento en el número de empleos registrados en el IMSS no se debe a la creación de nuevos empleos sino a los actos de fiscalización del propio Seguro Social. Cuando analizamos que hay 20.348 millones de trabajadores registrados en el IMSS y que hay una Población Ocupada total de 54.194 millones, vemos que el reto en esta materia sigue siendo enorme para las empresas y el gobierno federal, ya que solo el 37% de los trabajadores en México cuenta con Seguro Social.

¿Por qué no se ha podido avanzar más rápido en este sentido? En buena medida a lo extendida que está la competencia informal, o mejor dicho, ilegal en nuestro país que elimina los incentivos de los patrones de dar de alta a sus trabajadores ante el IMSS.

¿A qué me refiero? Pues a que desafortunadamente un patrón que tiene al 100% de sus empleados registrados en el IMSS con su nivel de sueldo real, pues tiene mayores costos de producción comparado con otro que sólo tiene registrados al 10% de sus trabajadores y con un sueldo casi cercano al mínimo.  Entonces cuando ambos empresarios quieren vender sus productos a una cadena comercial o a un minorista, pues el gerente de compras generalmente elige al que ofrece el producto más barato sin considerar que tenga o no a sus trabajadores dados de alta en el IMSS.

En este sentido, hace falta crear más conciencia social entre los empresarios de manera que los compradores no adquieran productos de aquellas fábricas que representan una fuente de competencia ilegal para sus pares. Y lo mismo podemos decir de los productos importados, ya que muchas cadenas comerciales adquieren el producto extranjero más barato en comparación del hecho en México con mano de obra registrada ante el IMSS. Es obvio pues que mientras subsistan estos incentivos perversos, se avanzara lentamente en la formalización del empleo en México.

Así pues, esperemos que las autoridades federales se preocupen por dar incentivos de toda índole para la creación de más empleos formales en México, y que de igual manera, redoblen sus esfuerzos de fiscalización de manera que no haya empresas que ganen participación de mercado en base a conducirse en la ilegalidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Las razones de la “fortaleza” del peso mexicano

world-economy-gdpMuchos reportes sobre la situación económica mundial hacen énfasis en que ésta se ha venido desacelerando desde finales de 2018, derivado de un menor dinamismo en la mayoría de las principales economías avanzadas, así como en varias economías emergentes. Este menor crecimiento se debe, en buena medida, a la mayor incertidumbre por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por las condiciones monetarias más restrictivas a nivel global. Este deterioro se ha traducido en menores expectativas de crecimiento para 2019 y 2020. Concretamente, hasta ahora en los Estados Unidos la actividad económica continúa mostrando un crecimiento saludable y el mercado laboral ha seguido fortaleciéndose, aunque algunos indicadores sugieren cierta moderación. Esto es por demás relevante para el desempeño de la economía mexicana, ya que en el 2018 fue el destino del 79.5% de todas nuestras exportaciones, las cuales sumaron 450.572 miles de millones de dólares en dicho año.

En este contexto, mucho se ha especulado con respecto a la evolución esperada de las tasas de interés en nuestro vecino del norte, donde la tasa de fondos federales del Banco de la Reserva Federal (FED) se encuentra desde principios de año en un rango de entre 2.25% y 2.50%. En este sentido, el pasado miércoles 20 de marzo los miembros de la FED votaron para mantener las tasas en su actual nivel y recomendaron de manera unánime el mantenerse pacientes acordando mantener una pausa indefinida en los cambios a las tasas de interés y de esta manera dejaron entrever que no habrá más aumentos en la tasa de interés en lo que resta de 2019.  Esta decisión está basada en que si bien la economía estadounidense se mantiene fuerte, enfrenta varios riesgos por la desaceleración económica mundial y dentro del mismo Estados Unidos.

En este contexto de incertidumbre económica global, tanto en la parte de la economía real como en los mercados financieros, es que muchas personas se preguntan las razones de la reciente “fortaleza” del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Para muchos es increíble que pese al clima de incertidumbre económica que vive México por el cambio de gobierno y la indefinición de varios temas, el dólar estadounidense haya retrocedió hasta los 18.80 pesos por billete verde el pasado 20 de marzo, después de haber estado en un nivel de 19.58 pesos apenas 13 días antes.

Una primera explicación de esta apreciación del peso mexicano tiene que ver con el diferencial de tasas de interés entre los bonos gubernamentales de Estados Unidos y los de México. Mientras que este viernes 22 de marzo un Treasury Bill con plazo de 3 meses pagaba 2.46%, en México el CETE a 91 días quedó en 8.09% en la subasta del martes 19. Este diferencial de 5.63 puntos porcentuales hace una gran diferencia respecto a las decisiones de inversión de los grandes capitales mundiales. Cabe recordar que la calificación de la deuda soberana de México fue puesta con perspectiva negativa, pero al día de hoy sigue conservando una calificación con grado de inversión, por lo que la probabilidad de que el gobierno mexicano honre sus compromisos con los tenedores de bonos es del 100%.

Dado lo anterior, la fortaleza del peso mexicano también puede ser explicada en función de algo que en finanzas internacionales se conoce como “paridad de tasa de interés”. Este principio establece que la diferencia entre el tipo de cambio de hoy (spot) y el tipo de cambio futuro está explicado por el diferencial de tasas de interés entre dos países. De esta manera, con el diferencial de tasas de interés un inversionista ganaría invirtiendo en México  a 90 días siempre y cuando el 25 de junio el dólar spot esté por debajo de 19.47 pesos. Alguien puede pensar que es una apuesta arriesgada, este tipo de inversionistas más aversos  al riesgo podrían comprar una cobertura cambiaria con una fecha igual a la del vencimiento de su inversión y de esa manera garantizarían su rendimiento. Al momento de escribir estas líneas los futuros del peso que cotizan en el Chicago Mercantile Exchange con entrega en junio de 2019 cotizan en 19.33 pesos por dólar, por lo que evidentemente existe la posibilidad de ganar dinero libre de riesgo con el peso mexicano.

Esta es una simple explicación coyuntural de la fortaleza del peso ocasionada por las elevadas tasas de interés por parte del Banco de México, que tiene su tasa de interés objetivo en 8.25%. ¿Pero es el peso mexicano una moneda fuerte desde una perspectiva de largo plazo? Evidentemente no, ya que nuestra moneda ha tenido una tendencia a depreciarse desde la década de los 70s. No es necesario recordar que entre febrero de 1976 y febrero de 2019 el dólar ha subido de precio frente al peso mexicano en 153,422% (no es error, la cifra es ciento cincuenta y tres mil cuatrocientos veintidós por ciento).

Tipos de cambio2

¿El peso mexicano es una moneda fuerte desde una perspectiva de mediano plazo (los últimos dos años)? Esta es una mejor pregunta porque más allá de analizar movimientos de corto plazo, para valorar la fortaleza de una moneda es mejor analizar tendencias de mediano plazo, y en ese sentido vemos que el dólar ha subido de precio respecto al peso mexicano en el último año, pero está prácticamente en el mismo nivel de hace dos años. Esto porque de acuerdo con el Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia un dólar costaba 19.282 pesos en marzo de 2017, posteriormente 18.62 pesos en marzo de 2018 y en lo que va de marzo de 2019 registra un valor de 19.238 pesos.

Para entender mejor lo que le sucede al peso mexicano siempre es bueno ver lo que sucede con las demás monedas del mundo en su cotización frente al dólar estadounidense. Con ese tipo de análisis podemos ver si el peso mexicano está entre las monedas más fuertes o las más débiles. De acuerdo con el PERS, en el comparativo de marzo de 2018 y el mismo mes de 2019, prácticamente todas las divisas del mundo perdieron valor frente al dólar estadounidense. A continuación se presenta una muestra de divisas ordenadas de mayor a menor fortaleza y en paréntesis se indica el porcentaje que ha subido el dólar estadounidense frente a cada moneda: Dólar de Hong Kong (0.1%), Dong de Vietnam (1.7%), Dólar Canadiense (3.3%), Peso Mexicano (3.3%), Yen Japonés (5.0%), Won de Corea del Sur (5.6%), Franco Suizo (5.8%), Libra esterlina de la Gran Bretaña (6.1%), Yuan Chino (6.1%), Dólar de Nueva Zelanda (6.2%), Euro (9.1%), Peso Colombiano (9.6%), Dólar Australiano (9.7%), Peso Chileno (10.2%) y Peso Argentino (101.0%).

Tipos de cambio

Queda claro que de este listado de 15 divisas, entre las que están las 10 más importantes del mundo, el peso mexicano se encuentra en la posición relativa número 4. Esto no significa que el peso se haya fortalecido en el último año, lo que vemos es que en el comparativo de marzo de 2019 respecto al mismo mes de 2018, el dólar estadounidense aumentó 3.3% en términos de pesos. En otras palabras, en el último año el peso mexicano se depreció menos que las monedas de la Unión Europea, Gran Bretaña, Japón, China, Australia, Nueva Zelanda, Colombia, Chile y Argentina.

Con estas cifras queda claro que el dólar es una moneda fuerte, que si bien tiene tropezones coyunturales, su tendencia de mediano plazo es de fortaleza. Hay que recordar que el dólar estadounidense siempre se fortalece en periodos en los que se perciben riesgos económicos, y en este momento hay muchos a nivel global, entre los que destacan el escalamiento de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos; la posibilidad de una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea; el posible recrudecimiento de tensiones geopolíticas; una desaceleración de la economía global más rápida a la esperada; condiciones monetarias más astringentes; una disminución del apetito por riesgo global que genere una reversión de los flujos en las economías emergentes (entre ellas México) y un contagio a aquellas economías con fundamentos macroeconómicos débiles.

Ante todo este complejo escenario global, es indispensable que en México se mantenga la estabilidad de las finanzas públicas y una política monetaria congruente con nuestra realidad. De igual manera, el gobierno federal debe trabajar por generar un ambiente de confianza que dé impulso a la inversión privada. Debemos entender que sólo con una economía sólida (en lo fiscal, monetario, y actividad económica) tendremos una moneda verdaderamente fuerte.

Alejandro Gómez Tamez*

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