Dos problemas: Elevado consumo de importaciones y caída de ingresos

En la entrega editorial de hace dos semanas informamos que el INEGI había dado a conocer que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero que de cualquier manera, el PIB de dicho trimestre se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019. Con esto en mente, se debe destacar que en el marco de su Informe de Actividades del segundo trimestre de 2021, el Banco de México revisó al alza su estimación de crecimiento de la economía nacional a 6.2% (desde el 6.0% que había considerado a principios de año). De materializarse este pronóstico, entonces sería en el primer trimestre de 2022 cuando se recuperen los niveles de PIB que se tenían previos a la pandemia.

Estas sin duda son buenas noticias porque son datos que muestran que si las cosas salen como las prevé el Banxico, estamos próximos a recuperar los niveles de actividad productiva que se tenían en 2019 para la totalidad de la economía. Es importante precisar que es recuperación de la totalidad de la economía y no se puede dejar de lado que no obstante lo anterior, hay diversos sectores económicos siguen muy golpeados operando hasta 20% por debajo de su nivel de 2019.

Un aspecto que no se puede pasar de lado es que no obstante esta recuperación del PIB total, sigue habiendo variables que preocupan mucho en su desempeño como es el caso del consumo privado, mismo que ha tenido una muy lenta recuperación y por lo tanto refleja el deterioro en el nivel económico tangible de la población al tener ahora menor consumo de bienes y servicios. En esta entrega analizamos la situación en el consumo privado en el primer semestre de 2021 respecto de cómo estábamos antes de la crisis económica de 2020, y cómo la evolución del nivel de consumo va estrechamente relacionado con lo que ha sucedido con los ingresos promedio de la población ocupada.

Consumo privado

El INEGI publicó las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMCPMI) al mes de junio de 2021 y vemos que después de tres meses consecutivos de crecimiento, este indicador total sufrió un descalabro y disminuyó -0.8% mensual durante junio, con cifras desestacionalizadas. Derivado de lo anterior es que al cierre del primer semestre de 2021 el IMCPMI total se ha recuperado apenas 7.88% con respecto al primer semestre de 2020. Este aumento semestral es producto de un incremento de sólo 5.81% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de un preocupante aumento de 27.69% en el consumo de bienes importados. De esta manera, el nivel del IMCPMI total observado en el primer semestre de 2021 es 4.61% más bajo que el que se tenía en el primer semestre de 2019, mientras que para el consumo de bienes y servicios nacionales es 5.95% inferior, pero en el caso del consumo de bienes importados su nivel del primer semestre de 2021 es 7.46% más alto que el que se tenía en el primer semestre de 2019. Queda claro pues que la recuperación del consumo ha favorecido más a los bienes importados que a los nacionales.

Ahora, analizando lo que ha pasado con el consumo de bienes y servicios nacionales, como ya se señaló, tenemos que entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste reporta un aumento de 5.81%. Esto es producto de que el consumo de bienes creció 9.77%, mientras que el consumo de servicios sólo ha aumentado 2.00%. De esta manera, el consumo de bienes nacionales está todavía 1.02% por debajo del nivel del primer semestre de 2019; mientras que el consumo de servicios se encuentra muy rezagado en un nivel 10.54% por debajo del observado en el 2019.

Viendo a detalle lo que ha pasado con el consumo de bienes nacionales, tenemos que el crecimiento  de 9.77% comentado líneas arriba es producto de que el consumo de bienes duraderos subió 24.48%, el de bienes semiduraderos creció 38.69% y el de bienes no duraderos aumentó 4.64%. De esta manera, en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2021, el consumo de bienes duraderos presenta un aumento de apenas 0.67%, el consumo de bienes semiduraderos está 14.27% más bajo, mientras que el consumo de bienes no duraderos está apenas 1.36% por arriba. Cabe señalar que la debilidad en la recuperación del consumo de bienes semiduraderos explica la muy lenta evolución de las ventas de productos como ropa y calzado.

Como lo señalé líneas arriba, es preocupante como la recuperación de la economía y el consumo nacional ha servido más para beneficiar las importaciones que el consumo de productos hechos en México.  La espectacular tasa de incremento del consumo de bienes importados de 27.69% entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, es producto de que el consumo de bienes duraderos importados creció 44.92%, el consumo de bienes semiduraderos importados subió 15.60%, mientras que el consumo de bienes importados no duraderos aumentó 22.25%. De esta manera, al comparar los niveles de consumo de bienes importados en el primer semestre de 2019 con el nivel observado en el primer semestre de 2021, vemos que el de la totalidad de los bienes está 7.46% arriba, producto de que el consumo de bienes importados de consumo duraderos está 2.75% arriba, el de bienes importados semiduraderos está 2.75% abajo, mientras que el de consumo de bienes importados no duraderos se encuentra 17.06% arriba.

¿A qué se debe que la recuperación del consumo haya ayudado más a los bienes importados que a los nacionales? Puede deberse a muchas cuestiones como lo son los precios de importación. Sabemos que en varias naciones como China, muchos productos no pudieron ser comercializados al caer la demanda de muchos de ellos en naciones como Estados Unidos en el 2020. A lo largo de este año, estos productos podrían ser enviados a mercados emergentes como México con precios que  no cubren ni los costos de producción. De esta manera, aunque los costos logísticos a nivel mundial se hayan disparado multiplicándose por 6, cuando los productos tienen precios de dumping, es negocio para los importadores. Esto con independencia de que es bien conocido que en México continúa la importación en masa de productos con precios subvaluados, con lo que los importadores defraudan al fisco federal y perjudican a la planta productiva nacional. Sea como sea, es una pena que gran parte de la recuperación de la economía nacional sea para ayudar a las empresas chinas a vender  más.  

Ingresos promedio de la población ocupada

Ahora, con independencia de que la reactivación del consumo total ha beneficiado más a los productos importados que a los nacionales, vale la pena preguntarse cuáles son las razones del deterioro del consumo en nuestro país.  Evidentemente se debe a la pérdida en términos reales de poder adquisitivo de la población ocupada.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la cantidad de personas ocupadas en México pasó de 54.936 millones de personas en el segundo trimestre de 019 a 55.242 millones de personas en el segundo trimestre de 2021, lo que implica un aumento de apenas 306 mil personas más en el mercado laboral en dos años. Es verdad que en dicho periodo el salario mínimo aumentó 38.0% nominal al pasar de 102.68 pesos diarios a 141.70 pesos al día, por lo que se registraron importantes ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso.

En el periodo antes mencionado la población ocupada que non recibe ingresos disminuyó en 183 mil personas, la población que gana hasta un salario mínimo (sm) creció en 3.336 millones, la que percibe de 1 a 2 sm subió en 2.014 millones, los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron en 2.639 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 963 mil, los que ganan más de 5 sm disminuyeron en 635 mil, mientras que los no especificados bajaron 622 mil personas. Esta información corrobora lo que se ha dicho en el sentido de que no obstante los fuertes incrementos del salario mínimo, los queestán en la economía informal y los que tienen niveles de ingreso superior a dicho salario no vieron sus ingresos aumentar en la misma proporción.  Muestra de ellos es que mientras que en el segundo trimestre de 2019 el 22.8% de la población ocupada ganaba menos de 1 sm, dicho porcentaje fue de 29.2% en el segundo trimestre de 2021; mientras que los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos pasaron de representar el 9.3% de la población ocupada en el segundo trimestre de 2019 a ser el 7.1% de ésta en el segundo trimestre de 2021.

Derivado de lo anteriormente comentado, es que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 1.96 salarios mínimos promedio al día en el segundo trimestre de 2019 a ganar 1.48 salarios mínimos al día en promedio. Si tomamos en consideración el salario mínimo nominal y asumimos algunos ajustes en los rangos salariales, en términos monetarios la población ocupada pasó de ganar 201.364 pesos diarios en el segundo trimestre de 2019 a ganar 209.08 pesos diarios, lo que implica un aumento nominal de 3.7%. El problema es que el nivel de precios subió 8.9% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, por lo que el ingreso promedio de la población en términos reales disminuyó -4.8% en el periodo antes mencionado. 

Si consideramos el número de personas ocupada en el segundo trimestre de 2019 y el que había en el segundo trimestre de 2021, es verdad que en términos nominales la masa salarial promedio diaria creció 4.3% nominal en el periodo, pero nuevamente, cuando tomamos en cuenta el nivel de inflación  del periodo, vemos que en realidad el nivel de masa salarial en términos reales disminuyó -4.2% en los últimos dos años. Esta cifra coincide con el de la caída en el nivel de consumo total en México.

Conclusiones

Resulta evidente que ha habido una pérdida de importante de bienestar por parte del promedio de mexicanos derivado de que el nivel de consumo real es ahora más bajo que hace dos años. Es lamentable que la recuperación haya servido más para que crezca el consumo de productos importados por encima de los hechos en México. El consumo de servicios es el rubro que requiere de más apoyo, pero los relacionados al hospedaje, recreativos, servicios de preparación de alimentos y restaurantes, entre otros, difícilmente se podrán recuperar rápidamente si continúa el desorden del gobierno federal en la aplicación de las vacunas contra el Covid-19.

La pérdida del poder adquisitivo de la población ocupada es evidente, con independencia de que haya aumentado el salario mínimo, en la proporción antes descrita. Sólo a través del crecimiento económico y aumento de productividad se recuperarán los niveles de ingreso previos a la pandemia; pero para ello se requiere consumir productos hechos en México. Aunado a lo anterior, la implementación de casos de remedio comercial (anti dumping) son fundamentales para evitar que los países que se quedaron con miles de millones de productos en saldos, vengan a vender aquí esos productos, perjudicando la planta productiva nacional. Finalmente, la gran asignatura pendiente es la lucha contra la ilegalidad y se deben redoblar esfuerzos para evitar que sigan entrando mercancías al país en condiciones de subfacturación, dañando también a la planta productiva y al fisco federal.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

¿Qué tan lejos estamos de regresar a la economía que teníamos en 2019?

Mucho se ha especulado respecto a cuándo México podría volver a registrar los niveles de actividad económica que teníamos antes de la crisis ocasionada por los cierres de actividad económica por el Covid-19. Para tratar de responder a esta interrogante, tenemos que el INEGI acaba de dar a conocer los datos de la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) en México durante el segundo trimestre del año. Tenemos que el PIB nominal (medido en pesos corrientes) sumó 25.931 billones de pesos, y de este total 1.022 billones fueron generados por el sector primario, 8.109 billones por el sector secundario y 15.242 billones por el terciario. Si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio fue de 20.0137 pesos por dólar, entonces el PIB de México sumó 1.295 billones de dólares. Estas cifras globales pudieran denotar que hemos superado o estamos cerca de superar, los niveles de actividad económica que se registraban antes de la pandemia.

Para evitar generalizaciones, en esta entrega hacemos un análisis de cómo se encuentra el PIB de las diferentes actividades económicas en el segundo trimestre de 2021, en comparación con el mismo trimestre de 2019 y 2020. Veremos que algunas actividades ya se han recuperado, mientras que otras se mantienen con bastantes complicaciones y operando muy por debajo de cómo lo hacían hace dos años. Para algunas actividades esto es producto de los problemas estructurales a nivel global, fallas en las cadenas de suministro de insumos, disminución del poder adquisitivo del promedio de la población o por las erróneas políticas publicas implementadas por el gobierno federal.

PIB Total

En la Tabla 1 podemos ver que, con cifras originales, en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero también vemos que el PIB actual aún se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019.  Esto significa que si el PIB real creciera a una tasa anualizada de 2.91% en el segundo trimestre de 2022, apenas regresaremos al nivel de PIB prepandemia. Esto es pues, por dónde se le quiera ver, una pérdida de tres años en nuestro proceso de desarrollo económico.

Ahora, si queremos analizar cómo va la economía nacional en el primer semestre del año, tenemos que el nivel de PIB real total se encuentra 6.93% por encima del nivel que tenía en el primer semestre de 2020, pero está 3.83% por debajo del monto de PIB real registrado en el primer semestre de 2019.

En cuanto a las actividades primarias, tenemos que éstas crecieron 6.75% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2020; y de hecho se encuentran 2.60% por encima del nivel registrado en el segundo trimestre de 2019. Es así que las actividades primarias son la única gran rama de actividad que ya se encuentra en un nivel superior al prepandemia.

Las actividades secundarias tuvieron un gran desempeño en el segundo trimestre de 2021, ya que crecieron 27.85% a tasa anual con respecto al segundo trimestre de 2020; sin embargo, aún están 4.62% por debajo del nivel observado en el segundo trimestre de 2019. Es así que para regresar al nivel de PIB observado antes de la crisis del Covid-19, las actividades secundarias deberán crecer 4.85% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. ¿Es posible que la industria nacional crezca a esa tasa el año que viene? Es complicado, pero pudiera darse si continúa el dinamismo de las exportaciones.

Las actividades terciarias también registraron un crecimiento importante en el segundo trimestre de 2021, ya que su PIB real aumentó 17.07%; sin embargo, éste se encuentra 1.99% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019. Es así que el PIB de las actividades terciarias debe crecer 2.04% entre el segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022 para regresar a los niveles de actividad observados previo a la pandemia del Covid-19. En el caso de las actividades terciarias, si se ve factible que en 2022 se recupere el nivel de PIB observado en 2019.   

A continuación se presenta el análisis particular de las actividades secundarias y terciarias.

Actividades secundarias

Como ya se señaló, las actividades secundarias crecieron 27.85% anualizado en el segundo trimestre de 2021, pero su nivel de PIB aún se encuentra 4.62% por debajo del observado en igual trimestre de 2019. En la Tabla 2 vemos que el crecimiento observado entre abril y junio de 2021 en las actividades secundarias es producto de que la Minería creció 6.43%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final subió 4.19%; la Construcción aumentó 33.76%; mientras que las Industrias manufactureras subieron 36.71%. No obstante lo anterior, vemos que sólo la Minería reporta un nivel de actividad superior al observado en el segundo trimestre de 2019. Vemos que la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final se encuentra todavía 5.64% por debajo de su nivel del segundo trimestre de 2019; mientras que la Construcción y las Industrias Manufactureras están 11.85% y 3.37% por debajo del nivel de 2019, respectivamente. 

¿Es posible que el PIB de la construcción crezca en el segundo trimestre de 2022 a una tasa de 13.45% para regresar al nivel que tenía en 2019? Lamentablemente, con las condiciones de incertidumbre y política de nulos incentivos a la inversión, por parte del gobierno federal se ve casi imposible que eso ocurra. Respecto a la industria manufacturera, ¿es posible que ésta crezca a una tasa de 3.49% en el segundo trimestre de 2022 para regresar a los niveles prepandemia? Es probable que si en la medida en que las exportaciones sigan aumentando y se vayan resolviendo los problemas estructurales que limitan la producción y el comercio a nivel mundial.  

De las actividades secundarias, la de mayor importancia, por su contribución al PIB son las industrias manufactureras. En el segundo trimestre de 2021, el PIB total fue de 25.931 billones de pesos, y de este total, 8.109 billones fueron de las actividades secundarias, y de esta última cifra, 4.589 billones de pesos fueron generados por las industrias manufactureras. A continuación se presenta la evolución de estas últimas:  

Manufacturas

En cuanto a las industrias manufactureras, a continuación se presenta la evolución de cada una de ellas en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (205.58%); Fabricación de prendas de vestir (173.01%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (172.06%); Fabricación de equipo de transporte (139.74%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (98.96%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (66.70%);  Fabricación de productos metálicos (60.10%); Industria del plástico y del hule (54.53%); Impresión e industrias conexas (51.11%); Fabricación de maquinaria y equipo (50.66%); Industria de la madera (49.89%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (44.39%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (42.54%); Industria de las bebidas y del tabaco (40.70%); Otras industrias manufactureras (34.11%); Industrias metálicas básicas (28.56%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (25.71%); Industria del papel (24.20%); Industria alimentaria (3.87%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.74%); e Industria química (3.37%).

No obstante muchas de las espectaculares tasas de crecimiento del PIB de diversas actividades manufactureras, muchas de ellas aún se encuentran en un nivel considerablemente por debajo del observado en 2019, aunque es verdad que algunas ya están en un nivel por arriba (a continuación se presenta la evolución de cada una de estas actividades en el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (18.73%); Industria del papel (6.73%); Industria del plástico y del hule (5.25%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.05%); Industrias metálicas básicas  (2.04%); Industria alimentaria (1.62%); Fabricación de productos metálicos (0.66%); Otras industrias manufactureras (0.55%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-1.33%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.16%); Industria de las bebidas y del tabaco (-3.01%); Impresión e industrias conexas (-3.34%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.45%); Industria de la madera (-4.14%); Fabricación de maquinaria y equipo (-5.31%);  Industria química (-6.64%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-7.68%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-10.39%); Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); y Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%).

De esta información llaman la atención varios puntos: 1. De las 21 actividades manufactureras, solamente 8 reportan un nivel de PIB superior al observado en el segundo trimestre de 2020; 2. Que hay sectores que si bien registran importantes tasas de crecimiento entre el 2020 y 2021, aún se encuentran muy por debajo de su nivel de 2019, como es el caso de los sectores automotriz, vestido y calzado; y 3. Los sectores más golpeados son aquellos que dependen más del mercado interno o dependen de las cadenas globales de suministro para varios de sus insumos.

A continuación se presenta la evolución del PIB de las diversas ramas que componen a las actividades terciarias:

Actividades terciarias

Es verdad que en este espacio le dedicamos poco a analizar a las actividades terciarias, mismas que son muy importantes, como vimos en los párrafos introductorios de esta entrega. A continuación se presenta la evolución del PIB de cada rama de actividad en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las ramas están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (168.94%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (160.58%); Transportes, correos y almacenamiento (54.52%); Comercio al por menor (39.36%); Comercio al por mayor (24.84%); Servicios de salud y de asistencia social (16.45%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (10.28%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (8.31%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (7.23%);  Información en medios masivos (4.85%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (4.29%); Corporativos (3.20%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (2.38%); Servicios educativos (1.51%); y  Servicios financieros y de seguros (-1.98%). Los datos muestran que de las 15 actividades que componen a las actividades terciarias, 14 muestran una recuperación en el segundo trimestre de 2021.

Ahora, en cuanto a la evolución de las ramas de actividad que componen a las actividades terciarias durante el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, tenemos lo siguiente (en paréntesis se menciona el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de salud y de asistencia social (17.08%); Información en medios masivos (4.77%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.26%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (3.19%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (2.74%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (-0.38%); Comercio al por menor (-1.14%); Comercio al por mayor (-2.15%); Servicios educativos (-3.70%); Servicios financieros y de seguros (-5.39%); Transportes, correos y almacenamiento (-7.03%); Corporativos (-14.08%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-18.47%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-23.63%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). La información muestra que de 15 actividades solamente 5 muestran un nivel de PIB superior al del segundo trimestre de 2019. Vemos que entre los servicios más afectados se encuentran aquellos relacionados al turismo y muchas de las actividades recreativas.

Conclusión

Las cifras agregadas que indican que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total creció 19.56% y que estamos sólo 2.82% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019 esconden la realidad que siguen enfrentando varios sectores de actividad como lo son los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de variación del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021): Construcción (-11.85%); la Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Corporativos (-14.08%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas  (-23.63%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). Todas estas actividades que aún se encuentran en niveles muy por debajo de los observados en 2019, requieren de una estrategia para reactivarlas porque el futuro no será fácil.

Prácticamente todos los analistas serios coinciden en que la actividad económica tendrá una fuerte desaceleración en la segunda mitad de este año, debido al temor que causa en los consumidores la variable Delta del virus que causa la Covid-19, porque es posible que continúen las disrupciones en las cadenas de valor a nivel mundial, porque en Estados Unidos se está perdiendo el impulso que se había logrado por los estímulos económicos que ha estado dando el gobierno federal, por el endurecimiento de la política monetaria en México, entre otros temas. Es por ello que se hace aún más importante el encontrar estrategias para apoyar el crecimiento del PIB nacional, porque el crecimiento inercial se ha comprobado que nos ha empobrecido.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una recuperación económica muy complicada

El proceso de recuperación económica de México ha sufrido dos reveses en los últimos días. Por una parte, el aumento exponencial en los casos de Covid-19 ha provocado que más personas sean más cautelosas en sus actividades, lo que implica salir menos a de compras, a restaurantes, entre otros. Por otro lado, está la persistente inflación, que ha motivado a un endurecimiento de las condiciones monetarias en el país.

Respecto a este último asunto, tenemos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) recién informó que en julio de 2021 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una inflación de 0.59% respecto al mes inmediato anterior. Con este resultado la inflación general anual se ubicó en 5.81% y se acumulan 5 meses consecutivos en los que la inflación ha estado por encima del límite máximo establecido por el Banco de México de un 4 por ciento.  

En este contexto, el Banco de México llevó a cabo su reunión de Junta de Gobierno del pasado 12 de agosto y en ella decidió incrementar nuevamente su tasa de interés objetivo en un cuarto de punto porcentual a 4.50%. La votación fue dividida y los “halcones” ganaron a las “palomas” con marcador de 3 votos a 2.  El instituto central justificó la decisión en función de que las expectativas de inflación general y subyacente en 2021 han estado aumentando. De hecho, en su comunicado de prensa, el Banxico deja en claro que ve los riesgos inflacionarios al alza en función  de lo siguiente: i) presiones inflacionarias externas; ii) presiones de costos; iii) persistencia en la inflación subyacente; iv) depreciación cambiaria; y v) aumentos en los precios agropecuarios. Sin embargo, también concede que hay algunos elementos favorables que pueden ayudar en la lucha contra la inflación: i) por los efectos de la brecha negativa del producto; ii) mayor distanciamiento social; y iii) apreciación cambiaria.

Esta decisión de incrementar la tasa de interés, es un balde de agua fría para los esfuerzos de recuperación económica nacional, en un contexto de renovado temor por el Covid-19.  Para ilustrar este punto, a continuación presento lo que sucede con la industria nacional y con el consumo privado de bienes y servicios.

Industria nacional

De acuerdo con el INEGI, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) (con cifras desestacionalizadas) disminuyó -0.5% en términos reales en el sexto mes de 2021 respecto al mes previo. Por componentes, la Construcción descendió -2%; la Minería -0.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final -0.5%, mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -0.1 por ciento.

Ahora, en cuanto a su comparación anual de junio de 2021 respecto del mismo mes de 2020, es verdad que se siguen viendo tasas de aumento impresionantes. Tenemos que la Producción Industrial se incrementó 13.6% en términos reales. Por sectores de actividad económica, las Industrias manufactureras crecieron 16.3%; la Construcción 15.5%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final 7.2%, mientras que la Minería aumentó 5.2%. Reitero que estas cifras se ven muy bien, pero no debemos dejar de lado que parten de niveles de comparación muy bajos tras la enorme caída que sufrieron muchas de ellas durante el 2020.

Dado lo anterior, es que a continuación volvemos a analizar la evolución de la industria en el primer semestre del año respecto del 2020, pero más importante, comparada con el nivel prepandemia observado en los primeros seis meses de 2019.

En la Tabla 1 podemos ver que en el nivel de actividad industrial del primer semestre de 2021 es 10.5% superior al observado en el primer semestre de 2020, pero ésta se encuentra 4.7% por debajo del nivel que se tenía en el primer semestre de 2019.  En el caso de la Minería, las cifras del primer semestre de 2021 indican que el nivel de actividad de este sector está 1.6% por encima de lo observado en el primer semestre de 2020 y 2.1% arriba de lo registrado en los primeros seis meses de 2019.

Con relación a la actividad de electricidad, gas y agua, vemos que el índice del primer semestre de 2021 se encuentra 0.9% por debajo de 2020 y está en un nivel 5.7% inferior al registrado en el primer semestre de 2019. Es muy preocupante lo que ocurre con la construcción, misma que en el primer semestre de 2021 se encuentra 9.5% arriba del nivel de 2020, pero sigue estando 13.1% por debajo de lo observado en 2019. Finalmente, en cuanto a las Manufacturas, vemos que en el primer semestre de 2021 éstas se encuentran 15.2% por arriba de 2020, pero están aun 3.1% por debajo del nivel de 2019.

Queda claro, pues, que salvo por la minería, la industria nacional se encuentra operando en niveles por debajo de los que se tenían en 2019; y no debemos olvidar que el 2019 fue cuando comenzaron los problemas recesivos de México porque ese año el PIB cayó -0.15%.

Consumo nacional

En los primeros cinco meses del 2021, el indicador mensual del consumo privado en el mercado interior muestra un incremento de 5.82% respecto de los mismos meses de 2020, pero aún se encuentra 4.96% por debajo del nivel que tenía en los primeros cinco meses de 2019. No obstante lo anterior, lo que más preocupa y es un riesgo para la recuperación económica nacional, es que el consumo de bienes y servicios nacionales muestra un aumento de 3.91% respecto a 2020, pero está 6.10% por debajo del nivel de 2019. Por su parte, el consumo de bienes importados muestra un aumento de 24.05% respecto a 2020 y ya se encuentra 5.20% por encima del valor observado en los primeros cinco meses de 2019.

En otras palabras, lo que estamos viendo es que no obstante que el nivel de consumo total todavía está por debajo del nivel de 2019, el consumo de productos importados ya registra niveles superiores a los observados en 2019. Esto significa que la incipiente recuperación del consumo en México ha beneficiado más a los productos extranjeros que a los nacionales, en perjuicio de la planta productiva nacional.

Para complicar aún más las cosas, tenemos que las alzas en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, fortalecerán más al tipo de cambio (que al escribir estas líneas se encuentra en 19.87 pesos por dólar). Entonces en el contexto actual, lo que se logrará es abaratar el producto importado respecto del hecho en México y así seguiremos viendo que la recuperación económica se traducirá en mayores tasas de crecimiento de las importaciones comparado con el consumo de productos nacionales. Lo peor que puede pasar, y de hecho está pasando, es que en diversos mercados la recuperación del mercado interno sea para los extranjeros.

Conclusión

México enfrenta tiempos muy complicados por el crecimiento exponencial de los contagios de Covid-19, lo que hace probable que la expectativa de crecimiento de un 6.0% no se cumpla. En este contexto, hay un problema estructural de inflación a nivel global, y en México el problema es aún más grave, pero la autoridad del Banco Central cree que subiendo la tasa de interés logrará disminuirla (tal vez lo haga bajando el precio del dólar y así con importaciones baratas incida en el INPC). Lo que el Banxico no quiere entender es que subiendo la tasa de interés en México no resolverá los problemas de los precios de las gasolinas o lo que pasa con los contenedores atorados en casi todos los puertos del mundo. Pero el Banxico ya tomó una decisión y eso afectará la economía nacional, la cual ya privilegia el consumo de bienes importados.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt   

El estancamiento de la productividad manufacturera en México

La teoría económica sugiere que para que puedan incrementarse los niveles de ingreso de la población ocupada sin que esto cause presiones inflacionarias, es fundamental que aumente la productividad de la fuerza laboral. Esto conlleva a que ocurra una de tres cosas: 1. Que se produzca más con la misma cantidad de recursos, 2. Que la producción crezca a una tasa superior de lo que crecen los recursos empleados; o 3. Que la producción caiga menos de lo que disminuya la utilización de recursos. Sea como sea, la receta de incremento de productividad conlleva que el factor producción/trabajadores suba al paso del tiempo.

Los datos del INEGI sugieren que México la productividad laboral de la economía ha estado estancada desde el año 2005, ya que el índice de productividad laboral en base a la población ocupada (base 2013 = 100) pasó de 97.6 en el primer trimestre de 2005 a 101.4 en el primer trimestre de 2019, lo que implica un aumento de apenas 3.9%. Si tomamos en consideración que dicho índice se encontraba en un valor de 98.9 en el primer trimestre de 2021, pues queda claro que apenas si hemos avanzado en 16 años.

En cuanto a la productividad en las actividades secundarias (industria), la situación  es aún peor. Las cifras oficiales muestran que el índice de productividad laboral en base a la población ocupada (base 2013 = 100) pasó de 100.1 en el primer trimestre de 2005 a 88.6 en el primer trimestre de 2019, lo que implica una caída de -11.5%. El valor de dicho índice en el primer trimestre de 2021 es de 84.6, por lo que queda claro el fuerte retroceso en este indicador.

Esta situación es lo que explica buena parte del estancamiento salarial de México y confirma que una de las mayores asignaturas pendientes que tiene el sector privado es la de elevar la productividad de su fuerza laboral. Si no se logra esto, será imposible tener incrementos salariales permanentes cada año sin generar presiones inflacionarias.

Con esto en mente, en esta entrega quiero presentar un ejercicio que realizamos en GAEAP respecto al valor de producción por trabajador en las diferentes actividades manufactureras, así como la evolución que se ha dado de este indicador en el periodo de 2019 a 2021.  

Es así que conforme a los cálculos de GAEAP, con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria manufacturera (EMIM) de INEGI, tenemos que en el acumulado de los primeros cinco meses de 2021, el valor nominal promedio mensual de la producción por trabajador fue de 168,448 pesos para la totalidad de actividades del sector manufacturero. Esto implica un incremento nominal de 27.3% respecto de los 132,359 pesos promedio mensual de 2020 y un incremento nominal de 7.8% en relación a los 156,243 pesos de 2019. Si tomamos en cuenta la inflación del periodo, entonces el valor promedio de la producción por persona ocupada creció 21.5% entre los primeros cinco meses de 2020 y los primeros cinco meses de 2021, mientras que con respecto a 2019, ésta muestra una caída real de -0.2%. Estos hallazgos coinciden con lo expresado en la parte introductoria de esta entrega. 

Cabe precisar que esta evolución en términos nominales del valor promedio de la producción por persona ocupada se debe a que en el promedio de los primeros cinco meses de 2020 a los primeros cinco meses de 2021, el personal ocupado aumentó 1.5%, mientras que el valor de producción lo hizo en un 28.9%. Por su parte, entre los primeros cinco meses de 2019 y los mismos cinco meses de 2021, el personal ocupado promedio disminuyó -1.3%, mientras que el valor de la producción creció 6.4% en términos nominales. 

Ahora, si queremos ver cuál es el nivel de valor de la producción por persona ocupada para cada una de las actividades productivas en los primeros cinco meses de 2021, tenemos que éste se encuentra de la siguiente manera (en paréntesis se indica dicho valor en pesos mexicanos, las actividades se encuentran ordenadas de mayor a menor): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón ($1,216,037); Industrias metálicas básicas ($683,648); Industria química ($384,448); Industria de las bebidas y del tabaco ($288,284); Industria del papel ($244,252); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos ($233,706); Fabricación de equipo de transporte ($229,721); Industria alimentaria ($144,621); Fabricación de maquinaria y equipo ($128,052); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica ($112,813); Industria del plástico y del hule ($114,862); Industria de la madera ($108,141); Fabricación de productos metálicos ($97,155); Impresión e industrias conexas ($77,410); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles ($87,607); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir ($58,988); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos ($49,381); Fabricación de muebles, colchones y persianas ($42,472); Fabricación de prendas de vestir ($29,450); Otras industrias manufactureras ($17,170); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos ($15,775). Estos datos son impresionantes en el sentido de que la diferencia de la actividad que genera el mayor valor de producción por persona ocupada es 77 veces más alta respecto de la actividad que genera el menor valor por persona ocupada.

Ahora, en cuanto a la evolución nominal del valor de la producción por persona ocupada en el periodo de los primeros cinco meses de 2019 a los mismos cinco meses de 2021, como se mencionó líneas arriba, para la totalidad de las industrias manufactureras éste creció 7.8% en términos nominales, pero al tomar en cuenta la inflación del periodo, se aprecia una disminución de -0.2%. En relación a la evolución de cada actividad manufacturera, tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra el porcentaje de cambio nominal y los datos están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria de la madera (26.8%); Fabricación de productos metálicos (21.2%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (17.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (11.7%); Impresión e industrias conexas (9.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (8.5%); Industria del plástico y del hule (7.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (6.5%); Fabricación de prendas de vestir (2.9%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-0.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (-3.3%); Otras industrias manufactureras (-6.8%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-9.4%).

Si tomamos en consideración que la inflación de precios al consumidor en el periodo del promedio de los primeros cinco meses de 2019 al promedio de los mismos meses de 2021 fue de 7.96%, pues queda claro entonces que solamente 10 actividades manufactureras muestran un incremento en términos reales de su índice de valor de la producción por trabajador. En todo caso, son estas actividades las más proclives a incrementar los niveles salariales sin ocasionar un incremento de precios o disminuir la rentabilidad del negocio.

A manera de conclusión podemos señalar que para tener un mercado interno verdaderamente fuerte, que nos ayude a depender menos de las exportaciones como motor de crecimiento, es fundamental que los niveles salariales de la población aumenten. Para lograr esto sin ocasionar problemas inflacionarios es fundamental que haya aumentos en la productividad de los trabajadores, lo cual sólo puede darse mediante la capacitación de éstos o dotándolos de más y mejores bienes de capital (herramienta, maquinaria, equipo, entre otros).

Es por ello que se requieren cambios legales que permitan la deducción inmediata y al 100% de las compras de capital por parte de todas las empresas; además de que se debe permitir la deducibilidad al 100% de las prestaciones laborales (entre ellas la capacitación), ya que cómo está el esquema actual se tiene un serio obstáculo para el incremento de la productividad.

Los tres órdenes de gobierno, así como los dueños de las empresas, deben tener como la máxima prioridad el que se logren aumentos sostenidos de la productividad de los trabajadores. Esperemos en este sentido que a lo largo de este complicado año escuchemos algún anuncio con medidas tendientes a este fin, sobre todo en beneficio de las microempresas, las cuales son las mayores creadoras de empleos en México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Una recuperación industrial heterogénea en 2021

Mucho se ha dicho en el sentido de que la recuperación económica nacional está en marcha. En la última encuesta de expectativas económicas del Banco de México los analistas pronostican un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano de 5.80%, que de materializarse nos  ubicaría al cierre de este año en un nivel 3.0% por debajo del PIB registrado en 2019. En esta entrega analizamos la evolución de la industria nacional en los primeros cinco meses de 2021 comparado con el nivel de actividad observado en los mismos meses de 2020 y de 2019. Lo que sucede con la industria nacional es relevante, ya que ésta es la principal fuente de divisas para el país, al mes de junio de 2021 contaba con 7.465 millones de personas trabajando registradas en el IMSS, además de que en el primer trimestre de 2021, representó el 31.6% del PIB de México.

Para analizar el comportamiento de la industria nacional tenemos que el INEGI acaba de dar a conocer  los datos del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) al mes de mayo, por lo que ya podemos hacer una valoración más precisa del grado de recuperación que ha tenido la industria nacional respecto de los meses más complicados de la crisis de 2020, además de darnos cuenta de cuáles son las actividades en las que ya inclusive se recuperaron los niveles de actividad observados en 2019, previo a la pandemia.

Es así que en cuanto al IVFAI total, con cifras originales vemos que éste muestra un aumento de 9.9% en el comparativo de los primeros cinco meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Si bien esta es una magnífica noticia, se debe señalar que dicho índice se encuentra 4.7% por debajo del nivel que tenía en los primeros cinco meses de 2019.

A continuación se presenta la evolución de las cuatro actividades que componen la industria nacional:

Minería

La Minería representa el 5.0% del PIB total de México en el primer trimestre de 2021 y respecto de esta actividad, tenemos que en los primeros cinco meses de 2021 su índice de producción está 0.9% por encima del nivel observado en los primeros cinco meses de 2020; y destaca que el nivel de 2021 es 2.5% superior al registrado en los primeros cinco meses de 2019. Es así que esta actividad industrial, aparentemente es la única que se ha recuperado de la crisis económica vivida en 2020.

Respecto de las tres ramas de actividad que actividad que conforman la industria minera, tenemos que todas presentan niveles de producción más altos en los primeros cinco meses de 2021 respecto de los observados en los primeros cinco meses de 2019. En este sentido tenemos que los Servicios relacionados con la minería están 5.9% arriba del nivel de 2019, mientras que la Minería de minerales metálicos y no metálicos excepto petróleo y gas está 2.4% por encima, y la extracción de petróleo y gas se encuentra 2.0% por encima del nivel de los primeros cinco meses de 2019.

Electricidad, gas y agua

En cuanto a la actividad denominada “Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final”, ésta representa el 1.9% del PIB total de México en el primer trimestre de 2021. Respecto a su evolución tenemos que ésta no se ha podido recuperar a sus niveles de producción observados en 2019 y de hecho se encuentra aún por debajo de lo observado en 2020. De acuerdo con el INEGI, el IVFAI de electricidad, gas y agua se encuentra en los primeros cinco meses de 2021 en un nivel 2.5% por debajo del de los primeros cinco meses de 2020 y está 5.6% por debajo del nivel observado en los primeros cinco meses de 2019.

De las dos ramas de actividad que componen la actividad de electricidad, gas y agua, tenemos que la de Suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final se encuentra 1.8% por encima del nivel observado en los primeros cinco meses de 2020, pero está 1.3% por debajo del nivel observado en los primeros cinco meses de 2019. En cuanto a la actividad de Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica es preocupante que ésta se encuentre 3.8% por debajo del nivel observado en los primeros cinco meses de 2020 y sea 6.8% inferior al nivel observado en los primeros cinco meses de 2019.

Construcción

La Construcción representa el 6.9% del PIB total de México en el primer trimestre de 2021. Este porcentaje ha disminuido derivado de que el sector industrial más afectado ha sido el de la Construcción, ya que como es bien sabido, a lo largo de lo que lleva esta administración federal, se ha desanimado la inversión física y productiva. Es así que si bien la industria de la construcción se encuentra 8.5% por encima del nivel observado en los primeros cinco meses de 2020, aún está 12.8% por debajo del nivel observado en los primeros cinco meses de 2019.

Respecto a las tres ramas de actividad que componen a la industria de la construcción, vemos una gran variedad en el desempeño de éstas. Vemos que los Trabajos especializados para la construcción se encuentran 16.7% por encima del nivel registrado en los primeros cinco meses de 2020, pero están 2.0% por debajo del nivel de los primeros cinco meses de 2019. En cuanto a la Edificación, ésta se encuentra 8.9% por encima del nivel registrado en los primeros cinco meses de 2020, pero ésta 13.6% por debajo del nivel de los primeros cinco meses de 2019. Finalmente, en cuanto a la Construcción de obras de ingeniería civil ésta se encuentra 1.6% por debajo del nivel observado en los primeros cinco meses de 2019 y se encuentra 19.2% por debajo del nivel de los primeros cinco meses de 2019.

Industrias manufactureras

Las industrias manufactureras representan el 17.9% del PIB total de México en el primer trimestre de 2021 y respecto de estas actividades, vemos que éstas han tenido una favorable evolución en 2021, aunque aún no recuperan su nivel de 2019. Concretamente tenemos que en los primeros cinco meses de 2021 éstas presentan un crecimiento de 15.0% en el volumen de producción respecto a 2020, pero todavía se encuentran 3.2% por debajo del nivel observado en 2019.

En cuanto al desempeño de cada una de las ramas de actividad manufacturera, tenemos que de las 21 ramas de actividad, 20 presentan incremento respecto del nivel observado en los primeros cinco meses de 2020; aunque con respecto a los primeros cinco meses de 2019, sólo 8 presentan un nivel superior en el nivel real de producción. Esto significa que 8 de 21 ramas de actividad se han recuperado plenamente de la crisis de 2020.

A continuación se presenta el desempeño de las ramas de actividad que presentan un nivel de producción superior en 2021 respecto de 2020. Esto para el comparativo de los primeros cinco meses de 2021 respecto de los primeros cinco meses de 2019, ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (17.3%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (12.6%); Industria del plástico y del hule (3.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (2.2%); Fabricación de productos metálicos (2.2%); Industria alimentaria (0.7%); e Industria del papel (0.3%);

Ahora se presentan las ramas de actividad que en los primeros cinco meses de 2021 se encuentran por debajo de su nivel de 2019, ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se incida el porcentaje de variación): Industrias metálicas básicas (-0.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (-1.4%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-2.9%);  Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-4.4%); Otras industrias manufactureras (-4.9%); Impresión e industrias conexas (-5.7%); Industria química (      -6.5%); Fabricación de maquinaria y equipo (-7.8%); Industria de la madera (-8.0%); Fabricación de equipo de transporte (-12.1%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-14.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.8%); Fabricación de prendas de vestir (-23.9%).

Como puede apreciarse, las ramas de actividad más afectadas son las de textiles, vestido, calzado y marroquinería. Un gran apoyo para reactivar estas actividades es el combatir frontalmente las importaciones en condiciones de contrabando y subvaluación, algo que ha sido una asignatura pendiente por parte del gobierno federal desde hace varios años.

En este sentido, preocupan dos cosas: 1. Que el pasado 14 de julio se publicó en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación el “DECRETO por el que se crea la Agencia Nacional de Aduanas de México como un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, el cual crea el órgano administrativo desconcentrado denominado Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM); y 2. La intención del Gobierno Federal de crear los Tianguis del Bienestar para comercializar en ellos los productos de importación decomisados y embargados que se encuentran en bodegas.     

Respecto a la ANAM, el Decreto adolece de vicios serios de inconstitucionalidad que pueden derivar en diversas demandas de amparo, además de que ésta estará a cargo de las fuerzas armadas. En cuanto a los Tianguis del Bienestar, pues es una locura querer legalizar lo que de origen es ilegal ya que es producto pirata o que no cumple con normas de seguridad o salud. Es un atentado en contra de los que menos tienen y es otro golpe al estado de derecho en nuestro país. De estos dos temas se puede escribir un editorial completo.

A manera de conclusión se puede señalar que la industria nacional se va recuperando, aunque ésta es desigual ya que hay actividades que ya están operando en niveles superiores a los de 2019, mientras que otros aun se encuentran muy por debajo. Esto requiere de acciones concretas por parte de la Secretaría de Economía, así como de la recién creada ANAM. Por parte de los empresarios, aquellos que sean capaces de incursionar exitosa y rápidamente en los mercados de exportación tendrán un mejor desempeño respecto de los que se queden a abastecer el mercado interno.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El creciente problema de deuda pública en 2021

Mucho se ha comentado respecto de la vigorosa recuperación económica de Estados Unidos con una proyección de crecimiento económico de 7% para este año. Ésta se sustenta en un incremento sustancial de la oferta monetaria por parte del Banco de la Reserva Federal (FED), así como por los agresivos paquetes de estímulo por parte de su gobierno federal. En total, los estímulos aprobados por parte de Estados Unidos entre 2020 y lo que va de 2021 totalizan casi 5 billones de dólares, cifra que representa el 24.46% de su Producto Interno Bruto (PIB) de este año. Lo más destacable de estos apoyos es que a las personas se les dieron cheques de 1,200 dólares en abril de 2020, otro de 600 dólares entre diciembre de 2020 y enero de 2021, y uno más en marzo de este año por 1,400 dólares. Es así que en el año fiscal 2021 los Estados Unidos registraran un déficit fiscal de 3 billones de dólares, equivalentes al 13.4% de su PIB. Con todo esto queda claro que nuestro vecino del norte está haciendo todo lo posible por resucitar su economía y abatir el desempleo. 

Mientras eso sucede en Estados Unidos, sabemos bien que en México los apoyos por parte del gobierno federal para hacer frente a la pandemia del Covid19 han sido casi nulos. De hecho la recuperación económica que ahora sentimos está sustentada en dos pilares: las exportaciones a los Estados Unidos y la recepción de remesas enviadas desde Estados Unidos. Para ilustrar la importancia de esto tenemos que en los primeros cinco meses de 2021 las exportaciones totales de México se encuentran 29.2% por arriba del valor de las exportadas en los mismos meses de 2020 y también están 2.1% por encima del valor de los primeros cinco meses de 2019. Por su parte, las remesas alcanzaron entre enero y mayo de 2021 un total de 19 mil 178.35 millones de dólares, un aumento del 21.75% respecto al mismo periodo de 2020.

La evidencia muestra que, a diferencia de otros países, en especial respecto a Estados Unidos, el gobierno federal mexicano ha hecho muy poco para que la economía nacional se recupere y lo que vamos avanzando este año es gracias a los empresarios y a lo que los migrantes envían a sus familias. La realidad es que no se sabe si la omisión de México fue por falta de recursos para hacerlo o porque al gobierno federal simplemente no le importa la economía nacional. Pero no obstante lo anterior, pese a que no ha habido apoyos, la situación fiscal del país se sigue deteriorando en términos absolutos con una deuda del sector público federal que no deja de crecer, como veremos a continuación.   

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer los saldos de la deuda del sector público federal al 31 de mayo de 2021, y a dicho mes el saldo total de la deuda neta fue de fue de 12.310 billones de pesos, de los cuales 7.838 billones correspondieron a deuda interna y 224.191 miles de millones de dólares (mmdd) fueron de deuda externa.

De esta manera, pese al discurso oficial de que no se ha endeudado al país, la realidad es que en el periodo del 1 de diciembre de 2018 al 31 de mayo de 2021 (lo que va de la presente administración federal), la deuda interna neta ha aumentado en 1.149 billones de pesos, mientras que la deuda externa creció en 26.127 mmdd. Ambos conceptos suman deuda adicional de 1.579 billones de pesos, equivalente a un crecimiento nominal de 14.1%. Esto implica que el sector público federal se ha endeudado en lo que va de la presente administración federal a un ritmo equivalente a 1,731 millones de pesos adicionales al día en promedio. Esta es una tasa de endeudamiento escandalosa y de hecho es superior a la observada durante el sexenio pasado (2012 – 2018), misma que fue de 1,425 millones de pesos diarios dado que pasó de 5.172 billones de pesos el 1 de diciembre de 2012 a 10.731 billones de pesos el 30 de noviembre de 2018.  

El crecimiento de la deuda del sector público en México se debe a que en 2019 el déficit presupuestario fue de 1.6% del PIB, mientras que en 2020 fue de 3.5% del PIB y se espera que este año llegue a 2.8% del PIB. Este desequilibrio se debe esencialmente a que dejamos de tener superávit primario por lo que ahora el sector público federal se endeuda para poder cubrir el pago de intereses de la deuda

Si tomamos en consideración que el PIB de México en el primer trimestre de 2021 fue de 24.903 billones de pesos, entonces la deuda neta del sector público federal representa el 49.43% del PIB, lo que ubica a México entre los países relativamente menos endeudados; sin embargo, cuando consideramos que los ingresos presupuestarios estimados del sector público federal para el 2021 son de 5.713 billones de pesos, pues queda claro que la deuda del sector público equivale al 215.47% de dicha cantidad. Y es precisamente este dato el que más preocupa.  

Este elevado peso de la deuda respecto de los ingresos del sector público es peligroso, sobre todo, en un contexto de alza en las tasas de interés. En 2020 el costo financiero de la deuda fue de 686.085 miles de millones de pesos (mmdp) y se estima que este año sea de 717.961 mmdp.  Esto significa que el costo financiero de la deuda en 2021 será equivalente al 12.00% de los ingresos presupuestarios. En el caso de Estados Unidos, el gobierno federal pagará este año unos 300 mil millones de dólares de intereses, cifra que representa el 9% de sus ingresos totales, por lo que queda claro que bajo esta medida la situación fiscal de México está más comprometida, aunque tenga una deuda más pequeña en relación al tamaño del PIB.

Para el 2022 el gobierno federal mexicano estima en los Precriterios Generales de Política Económica que la tasa de interés promedio será de 4.0% y que el costo financiero de la deuda será de 761.981 mmdp, pero la realidad es que la tasa de interés estará en promedio en alrededor de 4.75%, por lo que el costo financiero podría ser cercano a los 800 mmdp. Este dato es muy relevante porque implica más presión a las finanzas públicas y que se destinen menos recursos para aspectos prioritarios como el desarrollo de inversión física directa, misma que fue de apenas 362.357 mmdp en 2020. Como referencia, cabe señalar que en 2018 la inversión física directa fue de 346.701 mmdp, por lo que resulta evidente el estancamiento en este indicador.

Hasta ahora las calificadoras de riesgo han valorado el esfuerzo del sector público federal de mantener “finanzas públicas sanas” y dar certeza respecto de la capacidad de pago de los compromisos financieros, pero las perspectivas para el mediano plazo son negativas. Muestra de ello es que el pasado 16 de junio la calificadora de riesgo crediticio S&P Global Ratings informó que ratificó las notas de riesgo crediticio de México de “BBB” en moneda extranjera y de “BBB+” en moneda local, pero a ambas las puso con perspectiva “negativa”. Esto significa que existe la posibilidad de una baja de calificación durante el próximo año debido a un perfil fiscal potencialmente más débil, dados los riesgos provenientes principalmente de Pemex.

Y es que si bien, se mantiene cierta disciplina fiscal, nuestro país no ha logrado el dinamismo económico que si observan otros mercados emergentes, además de que enfrentamos serios problemas con la inversión fija bruta por parte del sector privado, dadas las pocas señales de certidumbre por parte del gobierno federal. De acuerdo con el INEGI, el nivel de inversión fija bruta por parte del sector privado durante el primer trimestre de 2021 es 4.93% más bajo que el del primer trimestre de 2020, pero se debe destacar que es 13.14% inferior al observado en el primer trimestre de 2018.

A manera de conclusión podemos señalar que resulta evidente que es falso que México no esté aumentando si deuda, y que contrario a lo que pudiera pensarse, de hecho la deuda ahora crece a un ritmo más elevado que en el sexenio pasado, lo cual ya es mucho decir. Sin una reforma fiscal que amplíe la base de contribuyentes y combata la economía informal los problemas fiscales del país van a seguir y es probable que perdamos nuestra calificación de deuda soberana con grado de inversión. De suceder esto en 2022 sería una pésima noticia para el país y pudiera ocasionar un fuerte ajuste en el tipo de cambio. El reto para el armado del Paquete Económico 2022 será enorme y los mercados estarán muy atentos. Por el momento, vemos que no habrá motor interno de recuperación económica impulsado por el gobierno federal y que seguiremos dependiendo de las exportaciones y de los paisanos que mandan sus remesas al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Una recuperación industrial heterogénea en el primer trimestre de 2021

El desempeño económico de México en el primer trimestre de 2021 fue de claroscuros, siendo los tonos oscuros los predominantes. De acuerdo a la estimación oportuna del INEGI respecto de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) en los tres primeros meses del año, éste cayó -3.8% a tasa anualizada, producto de que las actividades primarias aumentaron 2.8%, las secundarias se contrajeron -3.0%, mientras que las terciarias cayeron -4.2%.  En esta entrega profundizamos respecto de la evolución de las actividades secundarias, medidas a través del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI).

La semana que recién concluyó, el INEGI dio a conocer la evolución del  IVFAI durante marzo, por lo que ya podemos realizar una valoración del desempeño de la industria mexicana en el primer trimestre de 2021. El dar seguimiento a este indicador es relevante porque las actividades secundarias (minería;  electricidad, gas y agua, construcción y manufacturas)  representaron el 28.17% del PIB en el año 2020 y en el mes de diciembre de dicho año daban empleo formal registrado en el IMSS a 7.193 millones de personas, cifra equivalente al 36.37% del total de trabajadores asegurados en México.

Actividad industrial total

Los datos del IVFAI de INEGI arrojan que en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, la industria nacional se volvió a contraer, en esta ocasión -2.7%. Esto es  producto de que la minería cayó -2.7%; la actividad de electricidad, gas y agua se contrajo -6.1%; la construcción cayó -6.8%; mientras que las industrias manufactureras disminuyeron -0.6%.  Si bien son cifras negativas, se ven alentadoras después de haber visto que en el 2020 el IVFAI total cayó -9.9%, producto de que las actividades primarias se contrajeron -1.1%, las secundarias retrocedieron -5.3%, la construcción cayó -17.4%, mientras que las terciarias cayeron -9.9%.

Ahora bien, aunque el balance del primer trimestre de 2021 es negativo, lo sucedido en marzo denota que los indicadores continúan mejorando ya que entre marzo de 2020 y el mismo mes de 2021, la actividad industria total subió 1.7%. Esto es producto de que la minería se contrajo sólo -2.2; la electricidad, gas y agua disminuyó -3.5%, la construcción cayó -5.5%; pero las actividades manufactureras repuntaron un sólido 6.2%.

Minería

En relación al IVFAI de la Minería, como ya se señaló, ésta se contrajo -2.7% en el comparativo del primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021. Esto es producto de que dos de las tres actividades que componen la minería presentaron disminuciones. Concretamente tenemos que la Extracción de petróleo y gas cayó -2.8%; la Minería de minerales metálicos y no metálicos excepto petróleo y gas aumentó 2.9%; mientras que los Servicios relacionados con la minería se contrajeron -10.9%.

Electricidad, gas y agua

En cuanto a la actividad de Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final, vemos que su IVFAI cayó -6.1% en el comparativo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021. Este resultado es producto de que las dos actividades que la conforman registraron disminuciones. Concretamente tenemos el siguiente resultado: la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica disminuyó -7.6%; mientras que el Suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final decreció -1.0%.

Llama poderosamente la atención que la actividad de suministro de gas y agua haya disminuido, ya que históricamente ésta siempre crece, inclusive en momentos de crisis económica. Esto porque son servicios básicos que se deben dotar a una creciente población. Su caída es un evidente indicador de una disminución en el nivel de bienestar y desarrollo del país.

La caída en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica es natural en un contexto de caída del nivel de producción.

Construcción

En relación al IVFAI de la industria de la construcción, vemos que ésta cayó -6.8% en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Esta evolución es producto de que dos de las tres actividades que la componen presentaron disminuciones. Concretamente tenemos que las obras de Edificación cayeron -9.2%, la Construcción de obras de ingeniería civil bajo -3.4%, mientras que los Trabajos especializados para la construcción fueron los únicos que aumentaron al subir su volumen de producción en 1.7%.

La industria de la construcción ha enfrentado una de las crisis más largas de su historia. El IVFAI de este sector acumula 25 meses consecutivos con caídas anualizadas, ya que el último mes en que creció fue en febrero de 2019. También se debe destacar que en el comparativo de marzo de 2020 al mismo mes de 2021 la construcción en obras de edificación presenta una caída de -9.4%. Esto denota la fuerte caída en la inversión fija en el país y tendrá un elevado costo porque será muy difícil elevar los niveles de productividad en general de la economía.

Manufacturas

Respecto al IVFAI de las manufacturas, tenemos que entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021, éstas muestran una caída de -0.6% aunque la situación en lo interno de esta actividad sigue siendo bastante polarizada ya que hubo 11 actividades que aumentaron su nivel de producción mientras que 10 presentaron caídas.

A continuación se presentan las diferentes actividades, ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis de indica el porcentaje de aumento o disminución durante el periodo): Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (28.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (11.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.6%); Industria del plástico y del hule (5.5%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (    5.0%); Fabricación de productos metálicos (4.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (1.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.6%); Industrias metálicas básicas (1.5%); Industria alimentaria (-0.7%); Industria de la madera (-2.8%); Otras industrias manufactureras (-3.0%); Industria del papel (-3.6%); Impresión e industrias conexas (-3.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-4.6%); Fabricación de equipo de transporte (-6.2%); Industria química (-6.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-15.9%); y Fabricación de prendas de vestir (-20.9%).

En lo correspondiente al comparativo de marzo de 2020 al mismo mes de 2021, vemos que el IVFAI de las manufacturas aumentó 6.2%, producto de que 16 actividades presentan incremento, mientras que cinco continúan con  fuertes problemas. Las actividades que requieren de mayores apoyos para reactivarse, están las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución en el periodo mencionado): Industria del papel (-1.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-1.6%); Industria química (-6.4%); Fabricación de prendas de vestir (-7.6%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%).

Cabe señalar que buena parte de la recuperación en la industria manufacturera está fincada en el aumento de las exportaciones. En el comparativo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2020, vemos que el valor total en dólares de las exportaciones manufactureras (con maquila) creció 2.16%. Esto es producto de la siguiente evolución de las ventas al exterior (en paréntesis se indica el porcentaje de variación en el periodo antes mencionado): Industria de la madera (29.69%); Minerometalurgia (23.69%); Otras industrias manufactureras (13.89%); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (11.70%); Alimentos, bebidas y tabaco (11.39%); Siderurgia (9.36%); Química (8.96%); Productos plásticos y de caucho (6.60%); Fabricación de otros productos minerales no metálicos (4.38%); Papel, imprentas e industria editorial (1.14%); y Total productos metálicos, maquinaria y equipo (-0.88%).

Conclusiones

No cabe duda de que hay una recuperación  industrial en marcha y pese a las políticas públicas del gobierno federal que inhiben la inversión. Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que la recuperación ha sido heterogénea, con sectores económicos registrando niveles de actividad superiores a los del año pasado, mientras que otros siguen retrocediendo, aunque a tasas más moderadas.

Como se mostró, buena parte de la recuperación de la actividad manufacturera proviene de las exportaciones ya que los otros motores de crecimiento interno están apagados. De hecho, será el sector exportador el que impulse la recuperación de la economía nacional este año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Impacto del Covid-19 en la manufactura de cada estado en 2020

La industria manufacturera de México es fundamental para el crecimiento económico y la estabilidad del país. De acuerdo con cifras oficiales, en los primeros once meses de 2020 las actividades manufacturas representaron el 27.13% del total de los empleos registrados en el IMSS, además de haber generado el 89.53% del valor de las exportaciones totales de México en los primeros diez meses de dicho año.

No obstante lo anterior, la crisis económica causada por la suspensión de las actividades “no esenciales” durante abril y mayo de 2020, así como su lenta recuperación por la estrategia de comunicación de “Quédate en casa”, así como la pérdida de miles de empleos y disminución de salarios, ha causado estragos en el mercado interno, con severas implicaciones en la industria manufacturera nacional.

Esto lo confirmamos en la pasada entrega, cuando presentamos el análisis del desempeño de la industria manufacturera en México en los primeros diez meses de 2020. En esta ocasión mostramos el análisis complementario con la evolución de esta actividad en cada estado de la República Mexicana. Se presenta el análisis para dos periodos, primero el comparativo de los primeros diez meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, y posteriormente el comparativo de octubre de 2020 respecto del mismo mes de 2019.

Comparativo Enero-Octubre 2020 respecto Enero-Octubre 2019

De acuerdo con las cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en  el comparativo de los primeros diez meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, se observa que el valor total de la producción manufacturera en México cayó -9.2% en términos nominales (-12.3% en términos reales, es decir, ajustado por inflación). No obstante lo anterior, hubo estados con afectaciones menos graves, y desde luego, otros que registraron mucho más severas que el promedio nacional.

A continuación se presenta la evolución nominal del valor de la producción manufacturera por entidad federativa en el comparativo de los primeros diez meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 (las entidades están ordenadas de mejor a peor desempeño y en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o caída): 1. Colima (9.0%), 2. Tabasco (7.4%), 3. Sinaloa (6.8%), 4. Durango (3.4%), 5. Nayarit (3.2%), 6. Baja California Sur (2.8%), 7. Michoacán (1.7%), 8. Guanajuato (-1.9%), 9. Campeche (-2.4%), 10. Yucatán (-2.7%), 11. Guerrero (-3.6%), 12. San Luis Potosí (-4.0%), 13. Aguascalientes (-4.2%), 14. Chihuahua (-4.4%), 15. Querétaro (-5.5%), 16. Baja California (-6.2%), 17. Tamaulipas (-7.6%), 18. Jalisco (-7.7%), 19. Zacatecas (-7.9%), 20. Ciudad de México (-9.2%), 21. Nuevo León (-9.5%), 22. Sonora (-11.0%), 23. Quintana Roo (-11.8%), 24. Coahuila (-11.9%), 25. Estado de México (-12.3%), 26. Chiapas (-13.2%), 27. Tlaxcala (-14.3%), 28. Puebla (-15.5%), 29. Veracruz (-16.4%), 30. Morelos (-20.2%), 31. Oaxaca (-21.3%), y 32. Hidalgo (-22.0%).

Si tomamos en consideración que la inflación promedio en los primeros diez meses de 2020 fue de 3.4% entonces queda claro que sólo Colima, Tabasco, Sinaloa y Durango observaron un incremento en términos reales; es decir, no presentaron un deterioro en su nivel real de producción en el periodo en cuestión; mientras que 28 entidades federativas si muestran retroceso.

Es importante señalar que si bien hubo 4 entidades con crecimiento en términos reales, éstas representan apenas el 2.6% del valor total de la producción nacional de la industria manufacturera en los primeros 10 meses de 2020.

De hecho para comprender mejor la relevancia del incremento o decremento del valor de la producción manufacturera en cada estado, es importante tener presente el porcentaje de contribución de cada uno al valor total de producción manufacturera a nivel nacional. A continuación se presenta lo que aporta cada estado (en paréntesis se indica el porcentaje): 1. Nuevo León (12.58%), 2. Coahuila (11.68%), 3. Estado de México (11.58%), 4. Guanajuato (9.96%), 5. Jalisco (6.63%), 6. Puebla (5.73%), 7. San Luis Potosí (4.77%), 8. Querétaro (4.52%), 9. Veracruz (3.93%), 10. Aguascalientes (3.90%), 11. Ciudad de México (3.73%), 12. Sonora (3.04%), 13. Baja California (2.68%), 14. Tamaulipas (2.16%), 15. Hidalgo (1.89%), 16. Chihuahua (1.70%), 17. Michoacán (1.62%), 18. Morelos (1.28%), 19. Oaxaca (0.96%), 20. Tabasco (0.88%), 21. Tlaxcala (0.87%), 22. Durango (0.82%), 23. Yucatán (0.78%), 24. Sinaloa (0.72%), 25. Chiapas (0.58%), 26. Zacatecas (0.50%), 27. Colima (0.18%), 28. Nayarit (0.14%), 29. Quintana Roo (0.07%), 30. Baja California Sur (0.05%), 31. Guerrero (0.05%), y 32. Campeche (0.03%).

Llama mucho la atención que cinco estados del país (Nuevo León, Coahuila, Estado de México, Guanajuato y Jalisco) generan el 52.44% del valor total de la industria manufacturera en México, mientras que los 20 estados con menos actividad manufacturera generan apenas el 17.95% del total. Esto es una muestra más de las grandes diferencias y niveles de desarrollo industrial de las regiones de México.

Comparativo octubre 2020 respecto a octubre 2019

Las estadísticas de la EMIM de INEGI dan cuenta de la recuperación del valor de la producción de la industria manufacturera en términos anualizados en septiembre y octubre (creció 4.3% y 8.5% respectivamente). Sin embargo, el aumento nominal de 8.5% observado entre octubre de 2019 y el mismo mes de 2020, no es un fenómeno generalizado para todas las entidades del país, ya que varias crecieron a doble dígito mientras otras tantas caían en proporciones similares.

A continuación se presenta la evolución del valor de la producción manufacturera en el comparativo de octubre de 2020 respecto del mismo mes de 2019 para cada estado del país (las entidades están ordenadas de mejor a peor desempleo y en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): 1. Guanajuato (45.0%), 2. Baja California (27.7%), 3. Tabasco (26.1%), 4. Sonora (21.8%), 5. Aguascalientes (21.2%), 6. Colima (18.0%), 7. Coahuila (14.7%), 8. Michoacán (13.5%), 9. Puebla (9.6%), 10. Querétaro (9.2%), 11. Sinaloa (9.0%), 12. Nuevo León (8.2%), 13. Yucatán (7.3%), 14. San Luis Potosí (7.2%), 15. Baja California Sur (4.7%), 16. Zacatecas (4.0%), 17. Durango (3.6%), 18. Chihuahua (3.1%), 19. Tamaulipas (0.7%), 20. Nayarit (-0.8%), 21. Tlaxcala (-1.0%), 22. Jalisco (-1.4%), 23. Oaxaca (-1.6%), 24. Guerrero (-1.9%), 25. Estado de México (-2.2%), 26. Chiapas (-4.9%), 27. Morelos (-5.7%), 28. Quintana Roo (-5.8%), 29. Ciudad de México (-8.7%), 30. Campeche (-13.8%), 31. Veracruz (-15.4%), y 32. Hidalgo (-26.0%).

Al tomar en consideración que la inflación entre octubre de 2019 y el mismo mes de 2020 fue de 4.2%, queda claro que sólo 15 entidades observaron una tasa de crecimiento real positiva en el periodo de referencia, mientras que 17 observaron una contracción en el valor de su producción manufacturera.

Vemos que los estados de mejor desempeño manufacturero en octubre de 2020 son aquellos en los que hay una importante presencia de Fabricación de equipo de transporte; Industrias metálicas básicas;  3. Fabricación de maquinaria y equipo; Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica; y Fabricación de productos metálicos. De igual forma, las entidades con mejor desempeño son aquellas que tienen un importante volumen de exportaciones.

Conclusiones

Es de esperarse que los datos del cierre de 2020 (noviembre y diciembre) confirmen la recuperación de la industria manufacturera en México y probablemente veremos que ésta cerrará el año que recién concluyó con una caída nominal en su valor de producción de -8.3%. Sin embargo, es un hecho que veremos que muchas actividades seguirán con fuertes problemas (textil, vestido, calzado, muebles, maquinaria y equipo), mientras otras tendrán un buen desempeño (como las que se mencionan líneas arriba). Por su parte, también es de esperarse que algunos estados continuarán mostrando una sólida recuperación, mientras que a otros les tomará años recuperar lo que sus empresas manufactureras perdieron en el 2020. La vía para una recuperación más acelerada seguirá siendo la exportación, dado que el mercado interno seguirá deprimido con una tasa esperada de crecimiento de apenas el 3.0% en 2021.

Si quieres conocer más sobre el desempeño económico de algún estado en particular, contamos con los Análisis coyunturales de las economías estatales de México.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt  

El PIB del III/20: ¿El vaso medio vació o medio lleno?

En la mañanera del viernes 30 de octubre, el presidente López Obrador, reiteró que la recuperación económica de México está en marcha y que tendría forma de “V”, ya que de acuerdo con la estimación oportuna de INEGI; el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país habría creció 12% en el tercer trimestre del año en el comparativo respecto al trimestre inmediato anterior. Sin duda esta es una buena noticia si se quiere ver la situación económica del país desde la óptica de un vaso que está medio lleno.

El aumento del PIB de 12% fue producto de que las  Actividades Secundarias (industria) avanzaron 22%, las Terciarias (comercio y servicios) aumentaron 8.6%, mientras que las Actividades Primarias (agricultura y ganadería) subieron 7.4% en el trimestre julio‑septiembre de 2020 respecto al trimestre que le precede.

Si bien es aplaudible que el PIB creció 12.0% en el periodo referido, se debe señalar que esto no se dio gracias a algún estímulo o apoyo a los empresarios por parte del gobierno federal. La recuperación ocurrió gracias a la resiliencia de los empresarios, que pese a todo, con apoyo de sus ahorros, proveedores, la banca privada y algunos gobiernos locales, pudieron sobrevivir el cierre de las actividades no esenciales y el lento retorno hacía la normalidad en base a semáforos sanitarios de cada entidad federativa. El crecimiento del PIB también se debió a los 26.4 miles de millones de dólares en remesas que han enviado nuestros paisanos que viven en el exterior, y desde luego, que también se debe a la sólida recuperación económica que tuvo Estados Unidos en el tercer trimestre del año.

En este sentido, me parece que es pertinente poner los datos en perspectiva ya que en el mismo periodo, mientras que México creció 12%, el PIB de Estados Unidos aumentó 33.1%, mientras que el de Italia creció 16.1% y el de España aumentó 16.7%. Es así que queda claro que hubo recuperación, fue sólida, pero no fue tan robusta como la observada en otras naciones.

Ahora bien, si ahora queremos valorar la situación  económica del país desde una óptica de un vaso medio vacío, pues tenemos que en el comparativo del tercer trimestre de 2020 respecto al mismo trimestre de 2019, con cifras desestacionalizadas, el PIB total cayó un -8.6%, lo cual es producto de que las actividades secundarias retrocedieron -8.9%, las Terciarias cayeron -8.8%, mientras que las Actividades Primarias registraron un aumento de 7.4 por ciento.

Estas tasas de caída del PIB total y del PIB de las actividades Secundarias y Terciarias, son más moderadas que las observadas en términos anualizados en el segundo trimestre de este año. Y es que en los meses de abril a junio de este año, en relación a los mismos meses de 2019, el PIB total cayó -18.7%, mientras que el de las actividades primarias disminuyó -0.5%, el de las secundarias se contrajo -25.7%, mientras que el de las terciarias se colapsó -16.2%.

Es así que en términos anualizados el PIB total de México acumula seis trimestres consecutivos con disminuciones. Esto es, desde el segundo trimestre de 2019 el PIB de México no ha dejado de caer, y de hecho la tasa de crecimiento promedio anual del segundo trimestre del 2019 al tercer trimestre de 2020 es de -5.1%. Por su parte, las actividades secundarias acumulan ocho trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -5.6%. De igual forma, las actividades terciarias acumulan 6 trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -4.4%.

Por donde se le quiera ver, lo que va de este sexenio ha sido un total desastre en materia de crecimiento económico, y queda claro que no es un problema derivado del cierre de actividades económicas, erróneamente  decretado por la pandemia del Covid-19, sino que es un problema que ya se venía dando desde que arrancó el sexenio. El que ahora el gobierno federal pretenda hacernos creer que el tema de la caída económica es nuevo y que se debe al Covid-19, pues no deja de ser más que un intento de engaño.

Desde luego que esta difícil situación ha afectado a todas las regiones del país, y en ese sentido el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre del 2020. Esta es información valiosa porque nos permite ver dónde la crisis económica ha pegado más fuerte.

Utilizando cifras originales, a continuación se presenta la evolución de cada estado, ordenados éstos de mejor a peor desempeño, para el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2020 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Tabasco (+1.2%), 2. Campeche (-9.6%), 3. Chiapas (-12.4%), 4. Michoacán (-14.0%), 5. Colima (-14.0%), 6. Sonora (-14.6%), 7. Sinaloa (-15.4%), 8. Durango (-15.9%), 9. Jalisco (-16.1%), 10. Tamaulipas (-16.2%), 11. Veracruz (-16.5%), 12. Ciudad de México (-16.6%), 13. Chihuahua (-17.0%), 14. Estado de México (-17.1%), 15. Oaxaca (-17.3%), 16. Yucatán (-17.3%), 17. Hidalgo (-18.6%), 18. Baja California (-18.6%), 19. Zacatecas (-20.1%), 20. Nuevo León (-21.9%), 21. Guerrero (-22.0%), 22. San Luis Potosí (-22.4%), 23. Guanajuato (-22.5%), 24. Tlaxcala (-22.6%), 25. Querétaro (-23.1%), 26. Nayarit (-23.2%), 27. Aguascalientes (-23.4%), 28. Morelos (-23.6%), 29. Coahuila (-26.2%), 30. Puebla (-29.3%), 31. Quintana Roo (-40.6%), y 32. Baja California Sur (-42.4%).

Más allá de que el único estado que creció en el momento más terrible de la crisis económica, sea la tierra del presidente, estos datos muestran que los mayores impactos negativos se dieron en los estados que tienen una mayor presencia de lo que en su momento fueron identificados como sectores no esenciales. Vemos que estados con una alta dependencia en el turismo, como Quintana Roo y Baja California Sur, fueron muy afectados. Por otra parte, estados con una importante presencia del sector automotriz también se vieron afectados, como es el caso de Guanajuato, Coahuila y Aguascalientes. También vemos casos como el de Puebla, con una importante presencia automotriz, pero con una afectación más significativa derivado de las políticas de un cierre de actividades más prolongado (mientras que muchos estados permitieron que los algunos de los sectores productivos no esenciales regresaran a trabajar en la primera semana de junio, en el caso de Puebla y otras entidades el retorno a la nueva normalidad para la mayor parte de las actividades se retrasó varias semanas más).

¿Qué podemos esperar en materia económica para los próximos meses? Definitivamente el camino de aquí al cierre del año está pavimentado con incertidumbre. En lo interno ya sabemos que el gobierno federal no estimulará el crecimiento económico, sino que lo obstaculizará mermando la confianza empresarial y deteriorando las condiciones para invertir. En lo internacional, pues vemos cómo los  casos de Covid-19 aumentan en todo el mundo y hemos visto como en diversos países europeos se están volviendo a cerrar ciertas actividades económicas y decretando toques de queda. En los Estados Unidos las elecciones presidenciales son este martes 3 de noviembre y si se reelige el presidente Donald Trump, podemos estar tranquilos en el sentido de que se continuará con la misma política de que cada estado determine qué hacer con el cierre o apertura de la actividad económica; pero si gana Joe Biden, pues es posible que desde el gobierno federal de dicho país se presione más a los gobernadores para que cierren la actividad económica para tratar de disminuir los contagios y muertes.

Quiero ser enfático en el sentido de que las políticas económicas de Joe Biden han sido bien evaluadas por expertos de la talla de Paul Krugman, ya que éstas le darían un impulso fiscal a la economía estadounidense a través de un mayor gasto público, resultado de eliminar los recortes de impuestos que llevó a cabo Donald Trump. Sin embargo, en el corto plazo a México le pegaría muy fuerte la llegada de un presidente estadounidense que tomé medidas radicales contra el Covid-19 y se regrese a confinamientos masivos. No nos conviene que la mayoría de los negocios de nuestro vecino del norte cierren sus puertas. Esto lo comento porque lo único que ha evitado un mayor colapso de la actividad económica en México es el sector exportador.

Es importante tener presente que de acuerdo con el INEGI, en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019, las exportaciones totales de México ya se recuperaron y aumentaron 5.1%, mientras que las destinadas a los Estados Unidos subieron 5.8%. Es por ello que no queremos que se descarrile la economía estadounidense.

Es así que ante la ausencia de políticas públicas que promuevan el crecimiento económico en México, la  evolución de la pandemia del Covid-19 y el resultado de la elección del 3 de noviembre, son los factores más importantes que incidirán en el tipo de recuperación económica que seguiremos teniendo. El incipiente optimismo por la recuperación económica podría borrarse o bien, podría consolidarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

Un ascenso largo y difícil para la recuperación económica

No cabe duda de que la recuperación económica, para muchos países, ha sido un proceso largo y difícil, pero van avanzando. Desafortunadamente, para otras economías, como la mexicana, la recuperación de los niveles de actividad prepandemia será aún más tardado por la falta de políticas públicas que impulsen el mercado interno. En este sentido, el pasado 13 de octubre, el Fondo Monetario Internacional publicó la actualización de su Perspectiva Económica Mundial 2020 (WEO por sus siglas en inglés), la cual tituló “Un ascenso largo y difícil”. En dicho documento se nos da un panorama claro respecto de la situación que guarda la economía mundial y de las perspectivas de ésta para el corto y mediano plazos. De igual manera, se hacen una serie de recomendaciones en materia de políticas públicas, que no estaría mal que los políticos mexicanos implementaran.

El resumen ejecutivo del documento de 204 páginas, comienza señalando que la economía mundial está saliendo de las profundidades a las que llegó tras el desplome de la actividad económica durante el Gran Cierre de abril de este año. Pero con la propagación de la pandemia de COVID-19, muchos países han retrasado la reapertura económica y algunos están restableciendo cierres parciales para proteger a las poblaciones vulnerables. Si bien la recuperación en China ha sido más rápida de lo esperado (este año crecerá 1.9%), el largo ascenso de la economía mundial para regresar a los niveles de actividad previos a la pandemia sigue estando lleno de riesgos y es propenso a retrocesos. A continuación presento los aspectos más relevantes del WEO de octubre y hago algunos comentarios respecto de algunos puntos que aplican a la economía de México.

Perspectivas de crecimiento global y riesgos

Perspectiva de corto plazo. El Producto Interno Bruto (PIB) mundial se espera que caiga en -4.4% en 2020, una contracción menos severa que la pronosticada en la actualización del WEO de junio de 2020. Para el caso de México, el FMI pronostica una caída del PIB en 2020 de -9.0% y un rebote marginal de 3.5% en 2021. La perspectiva de desempeño económico de México contrasta con la de Brasil, la cual se espera que caiga -5.8% en 2020 y crezca 2.8% en 2021.

La favorable revisión en la perspectiva de desempeño económico mundial refleja que algunos de los resultados del PIB del segundo trimestre fueron mejores de lo anticipado, principalmente en las economías avanzadas, donde la actividad comenzó a mejorar antes de lo esperado después de que se fue abriendo nuevamente la actividad económica en mayo y junio, así como indicadores de una recuperación más sólida en el tercer trimestre. El crecimiento global se proyecta que será de  5.2% en 2021, un poco más bajo que en la Actualización WEO de junio de 2020, lo que refleja la desaceleración más moderada proyectada para 2020 y es una cifra consistente con las expectativas de un prolongado distanciamiento social en el 2021. Tras la contracción en 2020 y la recuperación en 2021, se espera que el nivel del PIB mundial en 2021 sea apenas 0.6% superior al observado en 2019. Las proyecciones de crecimiento implican amplias brechas de producción negativas y elevadas tasas de desempleo este año y en 2021 en países avanzados y en las economías emergentes.

Perspectiva a medio plazo. Después del repunte en 2021, se espera que el crecimiento global se desacelere gradualmente y se estabilice en una tasa de alrededor del 3.5% en el mediano plazo. Esto implica solo un progreso limitado para regresar a la senda de actividad económica que se había anticipado para el periodo de 2020-25, misma que se había proyectado antes de la pandemia. También es un revés severo para la mejora proyectada en el nivel de vida promedio de la población de todos los grupos de países. La pandemia revertirá el progreso logrado desde la década de 1990 en la reducción de la pobreza mundial y aumentará la desigualdad. Las personas que dependen de un trabajo asalariado y están fuera de la red de seguridad social formal enfrentaron pérdidas repentinas de ingresos cuando se impusieron las restricciones de movilidad y se cerraron la mayoría de las actividades económicas. Este año, cerca de 90 millones de personas podrían caer por debajo del umbral de ingresos de 1.90 dólares diarios de pobreza extrema. Además, el cierre de escuelas durante la pandemia plantea un nuevo desafío importante que podría retrasar gravemente la formación y acumulación de capital humano. En el caso de México, investigadores de la UNAM han estimado que este año entre 12 y 16 millones de personas podrían caer a una situación de pobreza extrema.

Por su parte, la moderada perspectiva de crecimiento económico en el mediano plazo viene acompañada de un aumento significativo en el monto de deuda soberana de infinidad de países. Las revisiones a la baja de la producción potencial también implican una base impositiva menor a mediano plazo de lo que se había previsto anteriormente, lo que agrava las dificultades para cumplir con los pagos de intereses de la deuda. En el caso de México, y de acuerdo con cifras oficiales, hemos visto como el monto total de la deuda neta del sector público pasó de 10.83 billones de pesos en 2018 a 11.03 billones en 2019 a 12.18 billones de pesos en 2020. Este incremento en el tamaño de la deuda se debe a la adquisición de nuevos empréstitos, pero también al ajuste en el tipo de cambio que elevó el costo de la deuda pública externa. El incremento en el monto de la deuda neta trae aparejado un aumento en el costo financiero de la misma, no obstante la disminución en las tasas de interés nominales en México y los principales mercados financieros. En 2018 el costo financiero fue de 615.04 miles de millones de pesos (mmdp), en 2019 subió a 666.48 mmdp y para 2020 se proyecta que será de 718 mmdp. Esta evolución de la deuda y su costo financiero, desde luego que ejerce una enorme presión en las finanzas públicas y resta posibilidades de atender temas prioritarios como la salud, educación, seguridad, infraestructura, entre otros.

Volviendo al WEF, tenemos que la proyección de aumento del PIB mundial planteada, asume que el distanciamiento social continuará en 2021, pero posteriormente se desvanecerá con el tiempo a medida que se amplíe la cobertura de vacunas y mejoren las terapias. Se espera que la transmisión local de la enfermedad se reducirá a niveles bajos en todas partes del mundo hasta finales del año 2022.

En función de todo lo anterior, es que las proyecciones a mediano plazo asumen que las economías experimentarán profundas cicatrices debido a la gravedad de la recesión y la necesidad de un cambio estructural, lo que implica efectos negativos persistentes en la producción potencial. Estos efectos incluyen los costos de los ajustes y los impactos negativos en la productividad para las empresas sobrevivientes por diversos motivos: a. Costos para aumentar la seguridad en el lugar de trabajo, b. Amplificación del impacto por la quiebra de empresas, c. Reasignación costosa de recursos entre los sectores productivos, y d. Salida de la fuerza laboral de trabajadores capacitados desalentados. Se espera que estas secuelas de la pandemia agraven las tendencias de estancamiento y pérdida de productividad que venían experimentando muchas economías en los años previos a la pandemia por un bajo crecimiento de la inversión, mejoras modestas en el capital humano y lentas ganancias de eficiencia al combinar la tecnología con factores de producción.

Riesgos. La incertidumbre que rodea al escenario base planteado por el FMI es bastante grande. El pronóstico del FMI se basa en factores económicos y de salud pública que son intrínsecamente difíciles de predecir. Un primer nivel de riesgo se relaciona con la trayectoria de la pandemia, la respuesta de salud pública necesaria y las posibles interrupciones de la actividad doméstica asociadas, sobre todo en los sectores de contacto intensivo. Otra fuente de incertidumbre es qué tan grande serán los efectos globales de los contagios, mismos que ocasionan una débil demanda agregada, un sector turismo muy por debajo de su potencial y menores remesas internacionales. Un tercer conjunto de factores de riesgo comprende las expectativas de los mercados financieros y sus implicaciones para los flujos de capital globales. Además, existe incertidumbre en torno al daño a las cadenas globales de manufactura, mismo que depende de la persistencia de la pandemia y al tamaño y eficacia de la respuesta gubernamental, así como de la magnitud de los desajustes de recursos sectoriales.

El progreso en el desarrollo de vacunas y tratamientos efectivos contra la enfermedad, así como los ajustes realizados en los lugares de trabajo, así como los cambios por parte de los consumidores para reducir la transmisión, pueden permitir que la actividad se recupere a los niveles prepandémicos más rápidamente. De igual manera, una extensión de las medidas de impulso fiscal hasta 2021, por parte de los países que las llevaron a cabo, también podría elevar el crecimiento por encima del pronóstico.  Sin embargo, el riesgo de que ocurran tasas de crecimiento económico peores a los que se anticipan,  sigue siendo considerable. Si el virus resurge, y los avances en los tratamientos y las vacunas son más lentos de lo previsto, o el acceso de los países a ellos sigue siendo desigual, el ritmo de actividad económica podría ser menor de lo esperado, con un distanciamiento social renovado y bloqueos más estrictos.

Teniendo en cuenta la gravedad de la recesión y la posible retirada de los apoyos de emergencia en algunos países, el aumento de las quiebras de empresas podría agravar la pérdida de empleo y de ingresos. El deterioro de la confianza financiera podría desencadenar una interrupción repentina del flujo de préstamos (o la imposibilidad de refinanciar la deuda existente) a economías vulnerables. Y los efectos de contagio transfronterizos de una demanda externa más débil podrían amplificar el impacto de los shocks específicos de cada país.

En el caso de México, hemos señalado en múltiples ocasiones que la falta de apoyos para mantener las fuentes de trabajo tendrá secuelas importantes. La destrucción de capital físico en las empresas que cerraron y no volverán a abrir, así como la pérdida de recursos humanos capacitados en determinadas actividades, tendrá secuelas importantes. Resulta difícil de comprender que mientras que el FMI pide a los gobiernos de los países no recortar abruptamente los apoyos y estímulos para sus economías, aquí en México, realmente estuvimos todo este tiempo sin apoyos del gobierno federal. Si acaso contamos con cierta flexibilidad en la política monetaria que se tradujo en una disminución de las tasas de interés de Cetes y TIIE, pero con un efecto limitado dado que la llave del crédito se cerró (en agosto la cartera de crédito vigente al sector privado de la banca comercial se redujo 1.4% real anual en agosto de 2020).

Prioridades políticas: imperativos a corto plazo, desafíos a mediano plazo

El WEO señala que además de combatir la profunda recesión a corto plazo, los gobernantes deben abordar otros desafíos complejos para poder colocar a sus economías en una senda de mayor crecimiento de la productividad, que de manera paralela garanticen que las ganancias se compartan de manera uniforme y la deuda pública siga siendo sostenible. Muchos países ya enfrentan difíciles dilemas entre implementar medidas para apoyar el crecimiento a corto plazo y evitar una mayor acumulación de deuda que será difícil de pagar en el futuro, considerando el impacto de la crisis en el producto potencial. Por lo tanto, las políticas para respaldar la economía a corto plazo deben diseñarse con miras a guiar a las economías por sendas de crecimiento más fuerte, equitativo y resistente.

Las medidas fiscales y de gasto de los diferentes países deben privilegiar las iniciativas que pueden ayudar a elevar la producción potencial, garantizar un crecimiento participativo que beneficie a todos y proteger a los vulnerables. Es más probable que la deuda adicional contraída para financiar tales esfuerzos se amortice en el futuro aumentando el tamaño de la economía y la base impositiva futura que si los préstamos se hicieran para financiar subsidios mal dirigidos o gastos corrientes derrochadores. Las inversiones en salud, educación y proyectos de infraestructura de alto rendimiento pueden promover esos objetivos. El gasto en investigación puede facilitar la innovación y la adopción de tecnología, los principales impulsores del crecimiento de la productividad a largo plazo.

Como comentario final, pues resulta evidente que a la luz se las sugerencias que hace el FMI, en México estamos siguiendo la receta al revés, ya que el gobierno está otorgando subsidios mal dirigidos ya que éstos no generan riqueza, y se derrocha el escaso recurso en proyectos con escaso impacto en la economía nacional. Es por esto que tardaremos hasta el 2024 o 2025 en retomar los niveles de producción de 2019, siendo que en otros países en el 2021 estarán ligeramente arriba de donde estaban dos años antes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt