Es peor de lo que creemos

Estos últimos días he escuchado algunas opiniones de quienes piensan que la economía de México está en mejor posición que la estadounidense. Esta creencia surge porque en este 2022, Estados Unidos acumula dos trimestres consecutivos cayendo a tasa trimestral, mientras que la economía mexicana sigue creciendo, aunque sea a una tasa muy baja. Como veremos en esta entrega, la economía mexicana es de las pocas que no ha podido recuperar su nivel prepandemia y todo indica que difícilmente lo hará en lo que resta del sexenio; además de que seguimos cargando un lastre estructural que nos impide crecer a las tasas que necesitamos para abatir los rezagos sociales.

En mi editorial de la semana pasada escribí que a diferencia de Estados Unidos, que ha visto su Producto Interno Bruto (PIB) retroceder a tasa trimestral en los dos primeros trimestres de 2022 (-1.6% en el primero y -0.9% en el segundo), la economía de México registra crecimientos respecto al trimestre inmediato anterior. De acuerdo con el INEGI, el PIB de México creció 1.0% en el primer y segundo trimestres de este año, aunque el dato del segundo trimestre es aún cifra preliminar. A tasa anual, las cifras de crecimiento del PIB mexicano se ven aún mejor, siendo éstas de 1.8% en el primer trimestre y de 2.1% en el segundo (cifra preliminar). Pero esto de ninguna manera puede hacernos pensar que vamos bien o que nuestra economía esté en mejor posición que la estadounidense. Es necesario ser claros y poner las cosas en perspectiva.

Y es que en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2022, el PIB real de México se encuentra en un nivel 1.65% por debajo.  Esto es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca y caza) muestran un aumento de 1.87%, pero las secundarias (industrias como la minería, construcción y manufacturas) están 1.61% por debajo; mientras que las terciarias (comercio y servicios) se encuentran en un nivel 1.67% inferior al que tenían en el primer semestre de 2019. Derivado de lo anterior, México encabeza una reducida lista de economías nacionales que aún no recuperan el nivel de PIB que tenían previo a la pandemia. Casi todos los países que integran el G20 mostraban en el primer trimestre de 2022 una recuperación respecto al PIB que tenían en el cuarto trimestre de 2018; pero cuatro son la excepción: Italia (-0.3%), España (-1.8%), Japón (-2.4%) y México (-2.7%). En contraste, la economía de Estados Unidos estaba en el primer trimestre de 2022 en un nivel 5.1% arriba del nivel de cuarto trimestre de 2018.

Desde una perspectiva histórica, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB de México, entre el primer semestre de 2000 y el mismo semestre de 2022, es de apenas 1.55%. Desde luego que más allá del hecho de que tenemos un sistema económico injusto con los que menos tienen, la tasa de crecimiento económico observada en las últimas dos décadas ha resultado insuficiente para abatir los enormes rezagos sociales que enfrentamos.

Se dice que México tiene un crecimiento inercial del 2.0% y que estamos destinados a crecer en el mejor de los casos a esa tasa a menos de que realicemos nuevas reformas estructurales que mantengan el equilibrio de nuestras cuentas externas y que atraigan mayores niveles de inversión. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mencionado entre las “reformas estructurales adicionales” a las relacionadas con el combate a la informalidad, la participación del sector privado en energía y cambios en la estrategia comercial y de gobernabilidad en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sabemos que difícilmente habrá reformas estructurales en ese sentido en lo que resta del sexenio en México. Por otra parte, los datos duros muestran que nuestro crecimiento inercial de las últimas dos décadas ya no es del 2.0%, sino que es más bajo.

En lo personal, además de la baja tasa de crecimiento económico promedio de los últimos 22 años (exacerbada por el nulo crecimiento de este sexenio) y del hecho de que no habrá reformas estructurales que nos ayuden a mejorar nuestro desempeño, me preocupa que todo indica que en el corto y mediano plazos se dificultarán las posibilidades de crecimiento. Esto por el fuerte rezago en materia de inversión productiva que se ha dado en los últimos tres años.

Los datos del INEGI del acumulado de los primeros cinco meses de 2022, muestran que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta se encuentra 6.0% por arriba del nivel de 2021, pero sigue 7.3% por debajo del nivel observado en 2019. Al analizar el tipo de inversión, vemos que la destinada a construcción presenta un aumento de 2.1% respecto al año pasado, pero está 13.7% por debajo del nivel de 2019; mientras que la destinada a maquinaria y equipo creció 11.2% respecto a 2021 y con ello se ubica sólo 1.7% por arriba del nivel de 2019.

Y para complicar las cosas aun más, tenemos que buena parte de nuestra escasa tasa de crecimiento económico está fincada en el desempeño de la economía de Estados Unidos, que es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones. O puesto de otra forma, lo que le vendemos a nuestro vecino del norte equivale a 30.7% de nuestro PIB y es por ello que sus dificultades económicas eventualmente nos van a afectar. Para muchos, la situación recesiva que se vive en Estados Unidos, aunado a los propios problemas internos de nuestro país, han encendido los focos de alerta respecto de lo que sucederá el año que viene con nuestro crecimiento económico.

En este sentido, el Bank of America recién advirtió que la economía de México no crecerá en 2023 debido a la desaceleración en EE.UU., las tasas de interés más altas, y una mayor incertidumbre política. Ahora se anticipa que el PIB mexicano registre un crecimiento de 0% en 2023. Cabe señalar que la estimación previa del banco era de que creceríamos 1.0% el año que viene. Evidentemente las cosas no pintan bien y el actual gobierno federal ha apagado los motores internos de crecimiento que teníamos. Ah, y con respecto al que nos queda, que es el sector exportador, coquetean de manera irresponsable con la posibilidad de que México abandone el T-MEC. Es increíble el grado de destrucción que pueden causar.

Quiero concluir esta entrega con una reflexión. El gran economista francés Frédéric Bastiat, en el siglo XIX enfatizó que los costos reales de la destrucción inspirada en políticas no son lo que ves sino lo que no ves. Es la inversión que no se realizó, los ingresos que no obtuvimos, los ahorros que de otro modo habríamos ahorrado pero no lo hicimos, las tecnologías que podrían haber surgido, los empleos que de otro modo se habrían creado, el arte y la música que nunca vio la luz del día, el progreso que habría definido nuestros tiempos que nunca vimos.

Bastiat llamó a esto la diferencia entre lo visible y lo invisible. Se necesita cierto sentido de la abstracción, alguna percepción que viva dentro de la imaginación, para obtener una idea completa del costo de la devastación económica de este sexenio. Nunca conoceremos su plenitud, pero sabemos que está ahí, lo que pudo haber sido. Lo invisible existe aunque solo sea en esperanzas y sueños no realizados. Los verdaderos economistas, dijo Bastiat, deben ver lo que no se ve. Por eso la situación es peor de lo que creemos. La comparación correcta no es respecto a cómo estábamos, sino respecto a cómo deberíamos estar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

México se salva de la recesión…por el momento; en Estados Unidos y China los problemas siguen

Las malas noticias respecto de la economía mundial no terminan. Muestra de ello es que en la semana que recién concluye se informó que la economía de EE.UU. se contrajo por segundo trimestre consecutivo, lo que de acuerdo con la definición común de recesión, implica que nuestro principal socio comercial ya estaría en ese problema. Las principales causas de la nueva caída del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense son que el mercado de la vivienda se derrumbó ante el aumento de las tasas de interés, mientras que  la alta inflación le ha quitado fuerza al gasto de los consumidores.

El Departamento de Comercio informó que el PIB de la principal economía del mundo cayó a una tasa anual ajustada estacionalmente de 0.9% en el segundo trimestre, la cual se suma a la contracción de 1.6% en los primeros tres meses de 2022.

¿Estados Unidos está en recesión? Como lo señalé líneas arriba, la respuesta es un sí, si nos atenemos a la definición de libro de texto. Sin embargo, aún no lo sabemos ya que la autoridad que determina oficialmente las recesiones en los EE.UU. es la Oficina Nacional de Investigación Económica. Para ellos, una recesión es una disminución significativa en la actividad económica, que se extiende por toda la economía durante más de unos pocos meses. El Business Cycle Dating Committee considera factores que incluyen el empleo, la producción y los ingresos del hogar, y por lo general no toma una determinación de recesión hasta mucho después del hecho.

Ya sea que EE.UU. esté o no en una recesión ahora, el economista de ING, James Knightley, declaró al Wall Street Jorrnal que una recesión es «realmente solo cuestión de tiempo», dada la presión sobre los hogares estadounidenses por la inflación, el mal desempeño de los mercados de valores y porque «la recesión en el sector vivienda realmente se está acelerando ahora», lo que «refuerza la sensación de que es solo cuestión de tiempo antes de que estemos en una recesión formal».

Aunado a lo anterior, en la semana que recién concluye el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió volver a aumentar su tasa de interés de fondos federales en tres cuartos de punto porcentual a un rango de 2.25% a 2.50%. Esta alza ya se había descontado en los mercados financieros, pero ahora el gran problema es que los mayores tipos de intereses en EE.UU. han ocasionado el fortalecimiento del dólar, lo que a su vez empieza a perjudicar a muchas empresas de dicho país con operaciones en el extranjero.

Empresas como Microsoft e IBM se encuentran entre los grandes nombres en una lista creciente de empresas estadounidenses que reportan dificultades derivadas de un tipo de cambio que afecta negativamente sus ganancias extranjeras denominadas en dólares. En términos de dólares, un euro ahora vale 17% menos de lo que costaba en septiembre de 2021, por lo que las utilidades en euros para las empresas estadounidenses ahora valen considerablemente menos de lo que valían hace un año. Desde hace dos semanas, el euro ha cotizado por debajo de la paridad uno a uno con el dólar, lo que también ha exacerbado el problema de inflación, ya que ahora todos los productos importados por los europeos, que se cotizan en dólares, son más caros, especialmente en los precios de la energía. Lo mismo ocurre con Japón, donde el yen oscila en mínimos de varias décadas frente al dólar.

Fuente: Publicado en el Wall Street Journal (29/Jul/22)

El caso México

No obstante que Estados Unidos es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones, por ahora México se ha salvado de las caídas del PIB y la economía nacional sigue en expansión. El viernes 29 de julio, el INEGI dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral del segundo trimestre de 2022, y el resultado es que con respecto al trimestre inmediato anterior, la tasa de crecimiento fue de 1.0%. Esto fue producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza) aumentaron 0.9%, las secundarias (industria) aumentaron 0.9% y las terciarias (comercio y servicios) crecieron 1.0%.

Por su parte, si se compara el PIB del segundo trimestre de 2022 con el del mismo trimestre de 2021, vemos que el crecimiento fue de 1.9%, producto de que las actividades primarias aumentaron 1.4%, las secundarias 3.3% y las terciarias 1.0%. De esta manera, en el acumulado del primer semestre del año, el PIB de México acumula un crecimiento de 1.9%, derivado de un aumento de 1.8% en las actividades primarias, 3.2% en las secundarias y 1.0% en las terciarias.

Cabe señalar que no obstante este aceptable resultado, el PIB del segundo trimestre de 2022 todavía está 0.6% por debajo del nivel que tenía en el segundo trimestre de 2019.

El crecimiento del PIB de México en el primer semestre del año va en línea con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien recientemente revisó al alza la expectativa de crecimiento para  este año a un 2.4% (desde un 2.0% que estimaba en abril). Este ajuste es significativo, ya que el FMI revisó a la baja las expectativas de crecimiento de la mayoría de naciones y de la economía mundial. En el caso del PIB mundial la expectativa pasó de 3.6% a 3.2% y en el caso de Estados Unidos pasó de 3.7% a 2.3%.

No obstante lo anterior y en contraste con la proyección de crecimiento de PIB para México en 2022, en el 2023 el FMI ve un panorama de crecimiento menor al esperado para México. Ahora, prevé que la economía mexicana crezca solo 1.2%, dato menor a la proyección de 2.5% de abril. Esto debido a la enorme probabilidad de que Estados Unidos entre en una recesión el año que viene.

Imagen tomada de la cuenta de Twitter de @CarlosRamirezF

El caso de China

Finalmente, resulta pertinente analizar lo que está sucediendo con la segunda mayor economía mundial. En un artículo editorial publicado el viernes 29 de julio en el Wall Street Journal y titulado “Las luchas económicas de China” se analizan las causas e implicaciones de la desaceleración del crecimiento económico. Menciona que el gobierno de Pekín estableció un objetivo de crecimiento del PIB del 5.5% para 2022, que es modesto según los estándares históricos. Pero incluso el Partido Comunista Chino (PCCh) ahora parece admitir que el país no va a alcanzar ese objetivo, al menos no honestamente, ya que el crecimiento fue solo del 2.5% en la primera mitad del año. Para una economía del tamaño de China, con cientos de millones de ciudadanos aún en la pobreza, este es el equivalente funcional de una recesión.

La desaceleración del crecimiento es global, pero Xi le ha agregado características chinas. Un problema crónico es su política de «covid cero dinámico», que Pekín no da muestras de relajar. Esto impone bloqueos repentinos y estrictos requisitos de prueba en cualquier lugar donde se detecte Covid-19. Los bloqueos son una tensión severa para los chinos comunes y un peligro para las cadenas de suministro globales que pasan por China. Es por ello que las empresas extranjeras están replanteándose las inversiones, mientras que las empresas locales no paran de sufrir.

La implosión en el mercado inmobiliario chino también continúa. La represión a la especulación inmobiliaria que comenzó en 2020 se ha convertido en una crisis más amplia. Cada vez son más los desarrolladores privados que han incumplido el pago de sus deudas o que han estado cerca de hacerlo, y la caída del valor de las propiedades está perjudicando a los gobiernos locales que dependen de la venta de tierras para obtener ingresos. Grupos de posibles compradores de viviendas recientemente organizaron una huelga hipotecaria, negándose a pagar sus créditos de apartamentos que los desarrolladores en quiebra no han terminado. El gobierno rápidamente reprimió las protestas.

Mucho más preocupante es la difícil situación de las pequeñas empresas proveedoras de desarrolladores que han quebrado. Estos acreedores poseen grandes cantidades de papel comercial que representa dinero adeudado por bienes y servicios suministrados, y en el sistema financiero del Lejano Oeste de China, esos pagarés se intercambian con frecuencia como una forma de dinero. Un colapso de la confianza aquí podría causar graves daños.

Una importante noticia llegó el fin de semana pasado en el sentido de que Pekín está considerando un rescate inmobiliario que podría alcanzar los 44 mil millones de dólares. El dinero se canalizaría a través de bancos estatales para comprar proyectos inacabados, según sugieren los informes, y el gobierno podría entonces alquilar algunas de las casas en lugar de venderlas. Esto sería consistente con la especulación de que el Sr. Xi planea usar la crisis inmobiliaria para poner la industria en manos estatales. Pero no resolverá el problema de que la economía de China sigue con un enorme peso derivado del apalancamiento relacionado con los bienes raíces y que los hogares todavía tienen muy pocas otras salidas para el ahorro y la inversión.

En cuanto a la economía en general, Pekín parece querer recurrir a su vieja receta económica para crecer. Se está planeando una nueva explosión del gasto en obras públicas. Las estimaciones varían hasta $1 billón de dólares, gran parte de eso financiado con cuotas de préstamos del gobierno extraídas de años futuros. Esto podría aumentar el PIB por un tiempo, pero a costa de una montaña de deuda aún más alta y menos estable. Se debe tener en cuenta también que la mayoría de los planes económicos del Sr. Xi extraen recursos de la economía privada productiva para expandir el alcance del estado y las empresas estatales, una gran amenaza para la prosperidad futura.

Imagen tomada del Wall Street Journal (China Home Sales Plunge in July, as Mortgage Revolt Deters Buyers, 31/Jul/22)

Estamos hablando de la segunda mayor economía del mundo, por lo que si la economía china también está enferma, pues eso es un peligro geoestratégico.

En el marco de la visita de Nancy Pelosi a Taiwán y toda la tensión global que esto ha causado, no debemos dejar de lado que el presidente Xi busca un tercer mandato como líder del país en una reunión del PCCh a finales de este año. Una economía débil deja al nacionalismo matizado por el militarismo como una de sus cartas políticas más fuertes. Se ha dicho durante algún tiempo que “gestionar el ascenso de China” es el principal desafío estratégico de Occidente. Pero manejar los problemas económicos de China podría ser igual de difícil.

Conclusión

La conclusión de todo esto es que  es evidente que las mayores economías del mundo están en problemas, al igual que la Unión Europea aunque no abordé su situación en esta entrega. Debido a la inflación y las respuestas de política monetaria de la mayoría de bancos centrales, el mundo se perfila a un escenario recesivo hacia finales de 2022 y en 2023. Lamentablemente México no se va a salvar y en el mejor de los casos creceremos 1.2% el año que viene, aunque no se descarta una caída del PIB.

Hemos visto que nuestro país aún no recupera su nivel de PIB que tenía previo a la pandemia del Covid-19, y todo indica que este sexenio será de crecimiento cero. La ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, así como el daño causado a la confianza empresarial y la inversión productiva, son las culpables de el rezago de México. Somos el único país de la OCDE que aún no recupera su nivel de PIB de antes de la pandemia.

El problema es que por ningún lado se ve que las políticas públicas vayan a cambiar para bien en el sentido de impulsar el crecimiento económico, por lo que seguiremos dependiendo de nuestro sector exportador y de lo que suceda con Estados Unidos y la economía mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Rusia y China anunciarán la “Nueva moneda de reserva global”

Mucho se ha dicho con relación a la pérdida de confianza respecto al dólar estadounidense, por parte de muchos países no alineados a los intereses de Washington. Por una parte, la invasión de Rusia a Ucrania y el posterior congelamiento de las reservas internacionales de Rusia, creó una enorme desconfianza en el sentido de que cuando las naciones actúen en contra de los intereses de Occidente, las naciones de la OTAN pueden simplemente impedirte el acceso a tus reservas. Una segunda fuente de desconfianza hacía el dólar se deriva de la inflación que afecta a Estados Unidos, misma que fue de 9.1% en junio, con una tasa de interés de los bonos del Tesoro a plazo de un mes en apenas 2.15% al momento de escribir estas líneas.

Si, es verdad que no obstante lo anterior, el dólar se ha fortalecido a nivel global y muestra de ello es que un euro cuesta sólo 0.98 dólares. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que hay naciones que quisieran dar por terminado el sistema financiero global basado en el dólar estadounidense y que fue implementado hace más de 75 años en la conferencia de Bretton Woods.

A este respecto, en un artículo del 22 de julio que apareció en el portal de Zerodge, por parte de Quoth the Raven y titulado Es oficial: Rusia y China anuncian «nueva moneda de reserva global», se menciona China y Rusia están amenazando al dólar estadounidense; pero como sucede a menudo con las noticias importantes en los Estados Unidos y Occidente, pocos parecen darse cuenta o incluso preocuparse.

Desde principios de este año, el autor ha estado escribiendo sobre la posibilidad de que Rusia y China desafíen el estado de moneda de reserva global que tiene el dólar estadounidense; y al parecer ahora ya está sucediendo. Desde hace meses se menciona que Rusia está regresando al patrón oro y China será la siguiente nación en hacer lo propio, lo cual constituye el cambio sísmico más profundo en la base monetaria global en décadas.

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente ruso, Vladimir Putin

No debería sorprender a quienes prestan atención a estos temas, el que Rusia y China están fortaleciendo sus lazos económicos en medio de las continuas sanciones occidentales contra Rusia como resultado de la guerra de ese país en Ucrania.

Sin embargo, lo que puede sorprender a algunas personas es que Rusia y los países BRICS, incluidos Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, están trabajando oficialmente en su propia «nueva moneda de reserva global», informó la agencia de noticias RT a fines de junio, pero no muchos se dieron cuenta.

El presidente ruso, Vladimir Putin dijo en el marco del foro empresarial BRICS del mes pasado: “Se está resolviendo el tema de crear una moneda de reserva internacional basada en una canasta de monedas de nuestros países”.  

Y, por supuesto, dado que Rusia ha sido aislada del sistema de pagos SWIFT, también se está asociando con China y las naciones BRIC para desarrollar «mecanismos alternativos confiables para pagos internacionales» con el fin de «reducir la dependencia del sistema financiero occidental».

Mientras tanto, Rusia también está tomando otras medidas para fortalecer la alianza entre las naciones BRIC, incluido el desvío del comercio a China e India, según CNN:

El presidente Vladimir Putin dijo el miércoles (20) que Rusia está desviando el comercio a «socios internacionales confiables» como Brasil, India, China y Sudáfrica, mientras Occidente intenta romper los lazos económicos.

“Estamos comprometidos activamente en reorientar nuestros flujos comerciales y contactos económicos extranjeros hacia socios internacionales confiables, principalmente los países BRICS”, dijo Putin en su discurso de apertura en video a los participantes de la Cumbre BRICS virtual.

De hecho, “el comercio entre Rusia y los países BRICS aumentó un 38% y alcanzó los 45 mil millones de dólares en los primeros tres meses del año” en este año. Mientras tanto, las ventas de petróleo crudo ruso a China alcanzaron cifras récord durante la primavera de este año, superando a Arabia Saudita como el principal proveedor de petróleo de China.

«Junto con los socios de BRICS, estamos desarrollando mecanismos alternativos confiables para acuerdos internacionales», dijo Putin.

Importaciones chinas de petróleo ruso

Putin continuó, afirmando en el foro del mes pasado: «Los contactos entre los círculos empresariales rusos y la comunidad empresarial de los países BRICS se han intensificado. Por ejemplo, se están llevando a cabo negociaciones para abrir cadenas de tiendas indias en Rusia [y para] aumentar la participación de automóviles, equipos y productos de hardware chinos en nuestro mercado».

En junio, Putin también acusó a Occidente de ignorar «los principios básicos de [la] economía de mercado», como el libre comercio. “(Occidente) socava los intereses comerciales a escala global, afectando negativamente el bienestar de las personas y en efecto, de todos los países”, dijo.

El presidente Xi hizo eco de los sentimientos de Putin, según un artículo de junio de Bloomberg:

“Politizar, instrumentalizar y armar la economía mundial usando una posición dominante en el sistema financiero global para imponer sanciones sin sentido, solo dañaría a los otros, además de dañarse a uno mismo, dejando a la gente en todo el mundo sufriendo. Aquellos que se obsesionan con una posición de fuerza, expanden su alianza militar y buscan su propia seguridad a expensas de los demás, solo caerán en un enigma de seguridad”.

Para el autor, todos estos hechos refuerzan la creencia basada en acumulación de muchos datos e información, de que una moneda de reserva global respaldada por oro está en camino, algo sobre lo que ha estado escribiendo durante meses. Y es sorprendente que a nadie parezca importarle que posiblemente se esté produciendo el mayor cambio en el campo de juego macroeconómico mundial en el último medio siglo.

Claro, en el contexto del conflicto en Ucrania, estas noticias pueden parecer «normales», lo que puede resultar en que los medios y el mundo financiero le resten importancia. Pero se se expusiera esta información por sí sola, sin contexto, que se está produciendo un desafío global coordinado en contra del dólar estadounidense, sería la noticia más importante en décadas. Imagínese si China y Rusia anunciaran esto de la nada. Ahora, recuerde que ambos países han estado trabajando y preparándose para esta situación durante años.

Esto resulta evidente al observar como las tenencias rusas de bonos del Tesoro de Estados Unidos se desplomaron desde el segundo trimestre de 2018 y siguieron una tendencia descendente desde entonces hasta ser prácticamente nulas. Esto mientras sus reservas internacionales crecieron de manera casi ininterrumpida hasta alcanzar casi 500 mil millones de dólares a finales de 2021.

Tenencias rusas de bonos del Tesoro estadounidense y sus reservas internacionales

Y aunado a lo anterior, en el mismo periodo Rusia también estuvo aumentando sus tenencias de oro, más que cuadruplicándolas de 2008 a 2022.

Tenencias de oro por parte de Rusia

Y titulares de la prensa, señalando que China y Rusia abandonan el dólar en un intento de crear una “alianza financiera”, se publicaron a principios de 2020, solo unos meses antes de la invasión rusa de Ucrania.

¿Alguien piensa que es una coincidencia?

El diario Nikkei escribió en ese momento:

La desdolarización ha sido una prioridad para Rusia y China desde 2014, cuando comenzaron a expandir la cooperación económica tras el alejamiento de Moscú de Occidente por la anexión de Crimea. Reemplazar el dólar en los acuerdos comerciales se convirtió en una necesidad para eludir las sanciones de Estados Unidos contra Rusia.

Los datos muestran que el porcentaje de transacciones entre China y Rusia liquidadas en dólares pasó de cerca del 90% en 2015 a cerca de un 45% en 2020. Desconozco el porcentaje actual, pero debe ser muy bajo.

Por lo tanto, para el autor es evidente que las naciones que conforman el grupo de los BRIC entienden exactamente cuán precaria es la situación financiera de EE.UU. y del dólar. No obstante el reciente fortalecimiento del dólar frente a la mayoría de divisas, estas naciones han estado trabajando en un plan de varias décadas para desdolarizarse. Incluso antes de que comenzara el conflicto de Ucrania, tanto China como Rusia estaban acumulando oro y trabajando en la denominación de transacciones fuera del dólar estadounidense. Este era  otro “secreto” que estaba a la vista.

Todavía hace unos meses era considerado una locura considerar que había llegado la “hora cero” al dinero fiat estadounidense, dado que Rusia y China podían desafiar colectivamente el estatus del dólar de moneda global de reserva. 

Muchos pensaban que era imposible. Hoy en día, ya no es tanto.

Mientras tanto, desde la conferencia BRIC de junio, los lazos entre Rusia y China continúan estrechándose, y Japón incluso advirtió esta semana sobre el «fortalecimiento de los lazos militares» de la pareja; al mismo tiempo de que China ha estado muy atenta a un viaje planeado para el mes que entra por parte de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán.

Japón dijo la semana pasada:

“Como resultado de la agresión actual (a Ucrania), es posible que el poder nacional de Rusia disminuya a mediano y largo plazo, y que el equilibrio militar dentro de la región y la cooperación militar con China cambien…En las cercanías de Japón, Rusia ha tomado medidas para fortalecer la cooperación con China, como vuelos conjuntos de bombarderos y navegación conjunta de buques de guerra que involucran a los ejércitos ruso y chino, así como medidas para representar dicha cooperación militar como coordinación estratégica”.

Japón dijo que esta alineación entre los dos países “debe continuar siendo observada de cerca en el futuro”.

Mientras los engranajes económicos giran tras bastidores, China también se está volviendo cada vez más cautelosa con respecto a Taiwán. El país “ha enviado aviones de combate muchas veces en los últimos meses a  la zona identificada como zona de defensa aérea autodeclarada de Taiwán”, según CNN, y recientemente aludió a la idea de una zona de exclusión aérea sobre Taiwán antes de la visita planificada de Nancy Pelosi.

El presidente Biden comentó sobre los planes de viaje de Pelosi esta semana y afirmó: “El ejército cree que no es una buena idea en este momento. Pero no sé cuál es el estado de eso”. En este sentido, el Washington Post publicó unan nota el sábado 23 de julio señalando que la administración Biden teme que un viaje de Pelosi a Taiwán pueda desencadenar una crisis a través del estrecho. Según los informes, el viaje de la presidenta del Congreso, una crítica de Beijing desde hace mucho tiempo, puede provocar a China en un momento muy delicado.

A manera de conclusión podemos señalar que por primera vez en más de 75 años el dólar estadounidense enfrenta una verdadera amenaza para comenzar a ser desplazado como moneda hegemónica global. No creo que el dólar sea desplazado en países como México, ya que el 62% de nuestro comercio internacional es con Estados Unidos. Sin embargo, las naciones que comercian menos con la principal economía del mundo podrán optar por tener un menor porcentaje de sus reservas internacionales en dólares.

Sin duda este es un tema que debe preocuparle a Estados Unidos, ya que si los países comienzan a rechazar el dólar como moneda de reserva, el dólar podría sufrir la peor devaluación de su historia, lo que ocasionaría una crisis financiera mundial de proporciones jamás vistas. Veremos como se va desarrollando la situación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La pesadilla inflacionaria de EE.UU. y su impacto mundial

La inflación a nivel mundial no está mejorando, sino que por el contrario, las tasas de crecimiento de los índices de precios de la mayoría de los países han seguido aumentando. Como respuesta casi automática al problema inflacionario, muchos bancos centrales han aumentado sus tasas de interés, pero con un costo cada vez más alto para consumidores, hogares, empresas y gobiernos. En particular preocupa la elevada inflación de Estados Unidos y las decisiones de política monetaria de la FED, mismas que ya han generado importantes ondas de choque en los mercados financieros internacionales. En esta entrega analizo esta situación y vemos los riesgos para el sistema financiero global, así como para las finanzas y cuentas externas de los países en desarrollo.

El dato de inflación de EE.UU.

El miércoles 13 de julio, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos informó que la inflación de precios al consumidor en dicho país aumentó a 9.1% interanual en junio, la tasa más alta de los últimos 41 años (desde noviembre de 1981). La principal causa del repunte inflacionario, desde el 8.6% anual de mayo, fue el aumento de los precios de la gasolina, aunque los de los alimentos también contribuyeron. Con esto se agrega presión al Banco de la Reserva Federal (FED) para que realice aumentos a su tasa de interés de manera más acelerada y muchos analistas debaten si la FED consideraría seriamente realizar un incremento de 1.00 punto porcentual en su reunión de dentro de dos semanas.

Dentro del alarmante dato inflacionario, un punto positivo es que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como los de alimentos y energéticos, aumentó sólo 5.9% en junio, ligeramente menor al 6.0% observado en mayo, lo que puede ser interpretado como que las presiones inflacionarias en amplios sectores de la economía comienzan a ceder.

Con independencia de lo anterior, cabe señalar que a pesar de una inflación anual de 9.1% en junio, hay hechos recientes que podrían moderar las presiones sobre los precios en los próximos meses.

  1. Las expectativas de los inversionistas de una desaceleración del crecimiento económico en todo el mundo han llevado a una caída en los precios de las materias primas en las últimas semanas, incluidos el petróleo, el cobre, el trigo y el maíz, después de que esos precios aumentaran considerablemente tras la invasión rusa de Ucrania.
  2. Los minoristas se han dado cuenta de la necesidad de realizar importantes descuentos, especialmente de prendas de vestir y artículos para el hogar. Esto porque infinidad de productos en inventario no van de acuerdo a las preferencias actuales de los clientes en la medida en que el gasto se desplaza hacia los servicios y se aleja de los bienes, a la par de que los consumidores se gastan sus ahorros. Lo que haga cada tienda al respecto dependerá de su capacidad de almacenaje.

Las presiones inflacionarias al alza, provocaron que el mes pasado, la FED elevara una vez más su tasa de interés objetivo, pero ahora en 0.75 puntos porcentuales (el mayor aumento desde 1994), y la ubicó en un rango de 1.50% a 1.75%.

El aumento de la tasa tiene el objetivo de desacelerar la demanda agregada, lo cual es clave para el objetivo de la FED de restaurar la estabilidad de precios en una economía que todavía está luchando con problemas para reactivar su oferta de bienes y servicios. Pero el aumento de tasas de interés también eleva el riesgo de una recesión. La FED también está tratando de evitar que se deterioren más las expectativas inflacionarias de productores y consumidores, ya que tales expectativas pueden ser autorrealizadas, como lo he comentado en pasadas entregas.

¿Qué tanto durará el ciclo alcista de las tasas de interés? El presidente de la FED, Jerome Powell, ha dicho que el banco central quiere ver evidencia clara de que las presiones sobre los precios están disminuyendo antes de detener frenar las intenciones de aumentos de tasas.

¿Aumento de un punto porcentual a la tasa de interés de la FED?

Tras el anuncio del dato de inflación de junio de 9.1%, analistas financieros se pusieron nerviosos y hubo repercusiones en los mercados a nivel mundial. Vimos como el euro cayó a un nivel por debajo del precio del dólar (0.99 dólares por euro) y se desató la especulación, aumentando las probabilidades asignadas a que la FED decida aumentar su tasa de interés objetivo en un punto porcentual completo en su próxima reunión prevista para el 26 y 27 de julio.

El banco de inversión Nomura, brevemente después del anuncio del dato inflacionario, anunció que ahora ve tiene como escenario base un aumento de 100 puntos base (pb) en la tasa de interés de la FED. ¿Es esto imposible? Para nada, Nomura fue el primar banco que predijo correctamente el alza de 75 pb en la pasada reunión de la FED, lo que en principio fue visto como un pronóstico ridículo. El argumento para esperar un alza de un punto porcentual es que la FED sigue siendo muy dependiente de datos y los datos de inflación tan elevada sugieren que se necesita un incremento más grande.

El banco japonés menciona que la decisión de un aumento entre 75 pb y 100 pb en julio aún puede ser bastante incierta, pero creen que 100 pb será la decisión «correcta», tanto desde una perspectiva de pronóstico como desde la perspectiva de una política monetaria óptima.

Cuando se le preguntó acerca de un aumento de 100 pb en la conferencia de prensa de junio, el presidente Powell señaló que «vamos a reaccionar a los datos entrantes y de manera adecuada». Bueno, a juicio de Nomura, los datos entrantes sugieren que el problema de inflación de la FED ha empeorado, por lo que esperan que los responsables de la política monetaria reaccionen aumentando el ritmo de las subidas de tasas para reforzar su credibilidad.

Pero 100bps en una economía que ya está en una recesión técnica, ¿no desatarán, digamos, una recesión (o depresión) aún peor? Bueno, sí, ¡ese es el punto! Nomura menciona:

Si bien aumentan las preocupaciones sobre la desaceleración de la actividad económica, los recientes errores en los pronósticos de inflación por parte de la FED han empujado al Comité de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) a priorizar los datos actuales sobre las proyecciones a futuro al tomar decisiones de política monetaria. Además, seguimos viendo un riesgo considerable de expectativas de inflación no ancladas, lo que puede requerir un endurecimiento aún más agresivo para reducir la inflación al objetivo.

Como resultado, Nomura ve a la FED priorizando la elevada inflación actual respecto de todos los demás factores presentes, y no podemos esperar que los datos de una actividad económica en desaceleración disuadan a los funcionarios de la FED de reaccionar con energía al dato inflacionario de junio.   

TOKYO, JAPAN – Nomura Holdings Japanese financial holding company Banking financial services Headquarters at Nihonbashi Tokyo Japan

Entonces, ¿qué sucede después de que la Fed suba 100 pb en la última semana de julio (suponiendo que lo haga, por supuesto)? Bueno, Nomura sigue esperando un aumento de 50 pb en septiembre y tres aumentos más de 25 pb en noviembre, diciembre y febrero. Después de incorporar la revisión al alza de 25 pb en la decisión de julio, la tasa de fin de año que Nomura anticipa es ahora de entre 3.75-4.00%; y el banco cree que ésta permanecerá en ese nivel hasta septiembre de 2023 cuando la FED comience a recortar las tasas en 25 pb por reunión.

Canadá lo hizo

Más allá del análisis de Nomura, ¿es impensable un alza de un punto porcentual completo? Pues no y tal vez usted se sorprenderá de conocer que el mismo día que se divulgó el dato inflacionario de EE.UU., el Banco de Canadá (país donde la inflación interanual es de 7.7%) sorprendió elevando su tasa de política en un punto porcentual completo, agregando que se necesitan más aumentos de tasas, marcando uno de los movimientos más dramáticos hasta la fecha por parte de un banco central del mundo desarrollado para reducir la inflación.

El Banco de Canadá elevó su objetivo para la tasa de interés de 1.50% a 2.50%, lo que constituye el mayor aumento de golpe desde 1998, cuando los funcionarios monetarios intentaron impulsar la moneda nacional en medio de las crisis financieras en Asia y Rusia (efecto Dragón y Vodka). La última vez que la tasa de política del Banco de Canadá fue tan alta fue en el otoño de 2008, o antes del inicio de la crisis financiera mundial. Todos, menos uno de los 12 economistas encuestados la semana pasada por The Wall Street Journal predecían que el aumento sería de 0.75 puntos porcentuales, evidentemente se equivocaron.

La FED “no lo está considerando”

El jueves 14, tras el alza del IPC de 9.1%, que llevó a Nomura y a otros a pedir un aumento de 100 pb en julio, y el mercado asignó un 75% de posibilidades a que ello sucederá, la FED envió a Christopher Waller (Miembro de la Junta de Gobernadores de la FED) a recuperar las expectativas. Fue Nick Timiraos, del WSJ, quien citó a Waller en una nota diciendo:

«Lo que hizo el informe del IPC (índice de precios al consumidor) «fue anclar, para mí, que vamos a llegar a… 75 (pb)».

«Uno no quiere exagerar con los aumentos de tasas. Un aumento de 75 puntos base es enorme. No piense que porque uno no va a 100 pb, no está haciendo su trabajo».

Y pues después de estas declaraciones la reacción instantánea fue muy clara… las expectativas de un aumento de 100 pb se desplomaron y los precios de las acciones y de las criptodivisas se recuperaron.

Christopher Waller, Uno de los gobernadores de la FED

¿Pero que pasará si se concreta un aumento de 100 puntos base por parte de la FED?

En un artículo de Larry McDonald, autor del Bear Traps Report, titulado «Toma la tragedia en Sri Lanka y multiplícala por diez»: la Reserva Federal acaba de lanzar una bomba nuclear financiera que destruirá la economía mundial, el autor menciona que estamos viviendo en un período de engaño económico masivo. Hace apenas veinte meses, los banqueros centrales ofrecían comprar casi todos los bonos basura conocidos por la humanidad, distorsionando drásticamente el «verdadero costo del capital». Desde las criptomonedas hasta los mercados emergentes, fue una sobredosis de riesgo moral. Todos en la tierra estaban pidiendo dinero prestado pagando rendimientos de bonos acorde a si viviéramos en la Tierra de la Fantasía.

Ahora, la FED promete aumentos interminables en su tasa de interés y una reducción de $1 billón de dólares en su hoja de balance general en un contexto en el que los mercados crediticios de la eurozona y de los  mercados emergentes están en llamas.

De acuerdo al autor, quien realizó un minucioso estudio de la mayor quiebra bancaria de todos los tiempos, la de 2008 – 2009, la agenda actual de la FED es pura locura y eso será descubierto muy pronto.

Y es que el verdadero costo del capital estuvo distorsionado durante tanto tiempo que ahora tenemos cientos de académicos, sin idea de la serpiente subyacente dentro de los mercados globales. Cuando Paul Volcker presidió la Junta de la Reserva Federal en Washington (1979 – 1987), nuestro planeta tenía una deuda de aproximadamente $200 billones de dólares MENOS de lo que estamos observando como nivel de deuda global actualmente.

Hoy muchos economistas son muy delirantes y se han convertido en un grupo muy peligroso. Cuando aumentan las tasas de interés agresivamente con un dólar fuerte, se multiplica el riesgo de tasa de interés, que de por si ya estaba fuera de los gráficos, ya que proviene de una base tan baja desde 2020 en términos de rendimiento (prácticamente de 0%), por lo que vemos una pesadilla de convexidad. Los aumentos de las tasas de interés de 2022, de la mano de un dólar estadounidense fuerte, tienen un poder destructivo 100 veces mayor que el del aumento de tasas vivido en la era Carter-Reagan.

Al mismo tiempo, se le agrega combustible al fuego del riesgo crediticio en los mercados emergentes con un dólar muy fuerte. Los bancos globales ahora tienen que hacer recurrentes llamadas al margen para cubrir la mayoría de estos activos. Si las tasas globales de interés vuelven a subir y se mantienen en niveles elevados, el enorme volumen de deuda soberana está en peligro. La respuesta monetaria a las crisis de Lehman y Covid ha dejado una factura matemáticamente insostenible para las siguientes generaciones. La Fed NO PUEDE subir las tasas agresivamente en este lío sin hacer estallar la economía global por la serie de impagos que van a suceder.

No olvidemos que el Covid-19 ocasionó una bomba de apalancamiento colosal en naciones, empresas e individuos. Los países de mercados emergentes y fronterizos actualmente le deben al FMI más de $100 mil millones de dólares. La política del banco central de EE.UU. que ha provocado que el dólar suba a toda velocidad, en un sistema en el que las materias primas agrícolas se cotizan globalmente en dólares, es un enorme impuesto para los países de mercados emergentes. Con sus acciones, los funcionarios de la FED están exportando la inflación a los países que menos pueden permitírselo.

En total es un cuarto de billón de dólares de deuda que ya está en situación de dificultad, amenaza con arrastrar al mundo en desarrollo a una cascada histórica de incumplimientos, que a su vez podrían ocasionar una crisis sistémica financiera de proporciones épicas. El número de países en desarrollo en dificultades comerciales se ha duplicado: El Salvador, Ghana, Egipto, Túnez y Pakistán parecen particularmente vulnerables.

Con los países de bajos ingresos, los riesgos de la deuda y las crisis de la deuda no son hipotéticos: intente comprar petróleo en dólares estadounidenses en una moneda emergente. Una quinta parte, o alrededor del 17%, de los $1.4 billones de bonos soberanos de mercados emergentes tienen deuda externa pendiente denominada en dólares, euros o yenes, según datos compilados por Bloomberg.

Insisto, la FED está exportando la inflación a los países que menos pueden permitírselo, diezmando comunidades en todo el planeta. Las tragedias se acumulan. En términos de quién dirige realmente el espectáculo: los bonos de los mercados emergentes se desploman 10 puntos por semana y Powell quiere que piense que el tiene el control de la situación.

Así que ahora tenemos balances bancarios globales, estresados ​​por un monto de $20 billones a $30 billones de dólares, ocasionadas por pérdidas de mercado de acciones, bonos del Tesoro, bonos del gobierno europeo, criptomonedas, capital privado y capital de riesgo; y todo en medio de la peor crisis crediticia de los mercados emergentes en décadas. Y esto es el resultado de subidas de apenas 150 puntos base en la tasa de interés de la FED. ¿Cuáles serán las consecuencias de las siguientes alzas? Recuerde la estimación de Nomura de una tasa de interés objetivo de la FED de 3.75%-4.00% a principios de 2023.

Conclusión

La FED esta preocupada por combatir la inflación y necesita dar un claro mensaje de que está comprometida en lograrlo, para de esta forma anclar las expectativas inflacionarias. Sin embargo, debe ser muy cuidadosa en el ritmo de aumentos de tasa de interés, ya que más allá de frenar la demanda agregada y con ello la economía mundial, puede causar una grave crisis financiera por un mayor costo del dinero y un dólar muy caro.

Es verdad que gran parte de este problema inflacionario que vivimos es culpa de Estados Unidos por su política monetaria de tasas de interés ultrabajas después de la crisis financiera de 2008 y posteriormente tras la crisis del covid-19. El exceso de dólares que elevo los precios de todo tipo de activos, ahora causa que los precios de los bienes y servicios también suban a un ritmo no visto en 40 años.

La situación se puede tornar muy complicada, y no debemos dejar de reconocer que Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, reiteró que un ‘huracán económico’ se viene sobre el mundo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inflación y el estado de ánimo de la población

Uno de los mayores problemas que enfrenta nuestro país en materia económica es el de la elevada inflación, misma que llegó a 8.09% anual en la segunda quincena de junio. Como lo he señalado desde este espacio, este es un tema mundial que difícilmente se resolverá con los incrementos en tasa de interés por parte del Banco de México o con la “disciplina” de las finanzas públicas por parte de la Secretaría de Hacienda, por lo que no nos deja de preocupar el hecho de que pasaran muchos meses antes de que volvamos a ver una tasa de inflación por debajo del 4.0% anual.  

El alza persistente de precios en México, en un contexto de un proceso de recuperación económica inconcluso (dado que el PIB del primer trimestre de 2022 todavía se encuentra 2.94% por debajo del nivel que tenía en el mismo trimestre de 2019), ha causado un enorme costo social que ya se ve reflejado en carestía y un deterioro de la confianza de los consumidores.

Para ilustrar esto tenemos que el INEGI recién publicó el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) del mes de junio y vemos que el valor de éste ligo dos meses consecutivos con caídas mensuales, de manera que entre abril y junio disminuyó -1.10%.  Esta disminución podría parecer poca cosa, pero el nivel de confianza de los consumidores observado en junio de este año es similar al que tenían en julio de 2018, cuando AMLO ganó la elección de Presidente de la República (el nivel máximo de confianza del ICC se alcanzó en febrero de 2019).

La caída de -1.1% en el ICC se debe a que los cinco componentes que lo integran registraron disminución, pero destaca el deterioro de las expectativas en cuanto a cómo los consumidores consideran que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto comparado con la situación actual, ya que éste cayó -3.39%; mientras que el componente de la comparación de las posibilidades de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para realizar compras de muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etc., disminuyó -3.06%.

Cabe señalar que el creciente pesimismo no es exclusivo de México y que la situación en los Estados Unidos es aun peor ya que además de la erosión del poder adquisitivo, allá las familias están enfrentando un grave problema de destrucción de valor de su riqueza ante la implosión de la burbuja del todo tras los incrementos en la tasa de interés por parte del Banco de la Reserva Federal (FED). En Estados Unidos muchas familias tienen pensiones y fondos de retiro ligadas a las bolsas de valores y hemos visto como el índice S&P 500 ha caído 20% en lo que va del año, mientras que el índice tecnológico Nasdaq acumula una pérdida de -29.5% en los primeros 6 meses de 2022. A esas malas noticias hay que agregar que el valor de las criptodivisas se ha desplomado en 2 billones de dólares desde su nivel máximo de noviembre de 2021.  Derivado de lo anterior, los hogares estadounidenses se encuentran ahora en su nivel de depresión más alto desde que la Universidad de Michigan comenzó a elaborar su índice de confianza del consumidor en la década de 1950. En otras palabras, ahora están con mayor pesimismo de lo que estuvieron en la década de los setentas cuando registraron una inflación cercana al 14%.  Esto lo menciono porque el crecimiento económico de México esta fuertemente influenciado por lo que suceda con el PIB estadounidense.

¿Por qué preocupa que caiga la confianza de los consumidores? La teoría indica que cuando los consumidores están preocupados por sus finanzas y la economía, aumenta el riesgo de que las personas recorten sus gastos, lo que puede provocar una recesión.

Como lo mencioné líneas arriba, una de las principales causas de la actual pérdida de confianza de los consumidores es la creciente y persistente inflación. En el caso de México, el INEGI informó que la inflación anualizada al mes de junio fue de 7.99%, pero no se debe dejar de lado que la inflación en la segunda quincena de ese mes de junio fue de 8.09%, la tasa de inflación quincenal anual más alta desde la primera quincena de enero de 2001. La inflación en México está siendo impulsada por los incrementos de las frutas y verduras, que subieron 15.51%; de los productos pecuarios, que aumentaron 15.90%; y de las mercancías alimentarias que fue de 11.97% en los últimos 12 meses.

A diferencia de Estados Unidos, donde en el último año el combustible para calefacción ha subido 71%, el gas natural 53% y la gasolina 49%, en el caso de México la inflación anual de energéticos en la segunda quincena de junio fue de apenas 5.53%. Sin embargo, es muy preocupante que la inflación de mercancías no alimentarias en nuestro país llegó a 7.76%, nivel ligeramente por debajo del 7.80% observado en la quincena inmediata anterior, pero igual es un nivel de inflación subyacente no visto desde septiembre del año 2000. Este tema es preocupante porque es la parte medular de la inflación, aquella que  no está sujeta directamente a cuestiones climatológicas o del precio del petróleo (por ejemplo).  Esta inflación es fuertemente influenciada por un incremento en costos de producción, pero también por las expectativas inflacionarias, mismas que evidentemente están muy deterioradas.

Pero más allá del problema inflacionario, que merma el poder adquisitivo de las personas, para mi es muy preocupante el “efecto sustitución” que se está dando y que afectará el consumo de bienes que no son de primera necesidad. Veamos un sencillo ejemplo, supongamos que en junio de 2021 una familia tenía un ingreso neto mensual de 12 mil pesos y que de esta cantidad, destinaba el 50% en alimentos. Con un nivel de inflación de alimentos del 15% entre junio de 2021 y el mismo mes de 2022, esa familia pasaría de gastar 6,000 pesos a 6,900 pesos en alimentos (dado que la comida es prioritaria, se asume una demanda perfectamente inelástica). Eso significa que si entre junio de 2021 y el mismo mes de 2022 los ingresos nominales netos de la familia solo crecieron en 5%, pues ahora dicha familia tiene 300 pesos menos para gastar en otras cosas que no sean comida.

De esta manera, se ve impactado negativamente el consumo de ropa, calzado, entretenimiento, viajes  y toda clase de artículos varios, que suelen tener una elasticidad-ingreso de la demanda mucho más alta. Esta es una de las razones por las que diversos analistas anticipan una desaceleración económica.

A manera de conclusión podemos mencionar que es altamente probable que la confianza de los consumidores en México seguirá cayendo a medida que continúa la escalada de precios cada vez más altos. La mayoría de analistas anticipa que el pico de inflación se alcanzará en el tercer trimestre de este año y llegará cerca del 8.5%, para comenzar un lento proceso descendente durante los próximos 24 meses.

Y es que más allá del incierto panorama respecto de la guerra de Rusia y Ucrania, que ha exacerbado la crisis energética y alimentaria a nivel global, en el 2023 habrá más complicaciones en materia inflacionaria por el sólo hecho de que las demandas de aumentos salariales serán cada vez más frecuentes y en porcentajes elevados. Esto sin duda alimentará la inflación en un contexto de menor crecimiento económico y de una posible recesión global.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La economía del metaverso

El metaverso es un concepto nuevo que aun no se ha terminado de definir. Para muchos, hablar del metaverso trae recuerdos de la película “Ready Player One”, en la que en un futuro no muy lejano, el grueso de la población vive la mayor parte de su vida en un espacio virtual llamado el Oasis y en el que pueden hacer lo que quieran.

En un artículo del 25 de abril de este año, publicado por WIRED, y titulado “¿Qué es el metaverso, exactamente?” se menciona que de acuerdo con la visión de los directores ejecutivos de tecnología más importantes, como Mark Zuckerberg o Satya Nadella, el metaverso es el futuro del Internet. Pero por ahora tal vez sólo sea visto como un videojuego o tal vez sea como algo peor: una mala versión de Zoom. Es difícil de decir.

Han pasado más de 6 meses desde que Facebook anunció que cambiaría su nombre a Meta y que centraría su apuesta por el futuro desarrollando el próximo «metaverso». Desde entonces, lo que significa ese término no se ha clarificado. Meta está construyendo una plataforma social de realidad virtual, Roblox está facilitando los videojuegos generados por los usuarios, mientras que algunas compañías ofrecen plataformas digitales inmersivas donde los visitantes pueden interactuar, comprar NFTs y jugar. Algunas de estas plataformas gozan de cierta interoperabilidad entre sus mundos, lo que significa que los consumidores pueden llevar sus avatares más o menos intactos de una plataforma a otra.

Los defensores de esta tecnología, desde nuevas empresas de nicho hasta gigantes tecnológicos, han argumentado que esta falta de coherencia se debe a que el metaverso aún se está construyendo y es demasiado nuevo para definir lo que significa. Internet existió desde la década de 1970, por ejemplo, pero no todas las ideas de cómo terminaría siendo  eventualmente acabaron siendo ciertas.

Al final, ya existe un nuevo espacio virtual (metaverso) es donde algunas de las compañías más grandes del mundo están comenzando a instalarse, esbozando un plan inicial sobre cómo las personas podrían eventualmente ganar dinero real en este publicitado ámbito digital. Para las marcas de moda, restaurantes, fabricantes de juguetes y otros, este mundo en línea donde los usuarios interactúan en su forma digital como avatares (tal y como en la película «Ready Player One» o en el juego en línea «Second Life»), está emergiendo como una nueva frontera a ser conquistada por el comercio.

Después de leer esta entrega, si usted no analiza entrar en el metaverso, estaría cometiendo un gran error.

Tamaño del mercado

En un artículo de Ann-Marie Alcántara, publicado en el Wall Street Journal titulado “El gasto del metaverso totalizará $5 billones en 2030, predice McKinsey” se revela que de acuerdo con un nuevo informe de la empresa consultora McKinsey & Co, el gasto global anual de las empresas y los consumidores relacionado con el metaverso podría alcanzar los 5 billones de dólares para 2030 (eso es un 5 seguido de doce ceros).  El comercio electrónico en el metaverso comprenderá entre $ 2 billones y $ 2.6 billones del total, mientras que los esfuerzos de publicidad virtual representarán entre $144  y $ 206 mil millones de dólares. Esta cifras son enormes si se les compara con el gasto en inteligencia artificial, el cual totalizó apenas $93 mil millones de dólares el año pasado.

McKinsey publicó sus nuevas estimaciones para el metaverso en un estudio sobre el tema, que también incluyó los resultados de una encuesta aplicada a 3,104 consumidores de 11 países y una encuesta de ejecutivos de nivel C de 448 empresas en 15 industrias y 10 países.

Para los fines de su estudio, McKinsey definió el metaverso principalmente como plataformas y experiencias en línea que no ocurren únicamente en la realidad virtual o requieren interoperabilidad entre mundos virtuales. El informe de McKinsey predice que el metaverso abarcará cinco tipos de actividades diarias: juegos, socialización, actividad física, comercio y aprendizaje remoto. Y agrega que “la gente está indicando que el deseo de conexión es probablemente su principal interés”.

El 79% de los encuestados dijeron que ya habían realizado una compra en el metaverso tal como existe hoy en día, y el 47 % de esas personas dijeron que habían realizado compras dentro de los juegos, el 37% informaron haber comprado artículos cosméticos virtuales y el 33% dijeron que compraron artículos reales (artículos del mundo real que se ofrecieron a través de plataformas virtuales).

Por su parte, el 95% de los ejecutivos del estudio de McKinsey dijeron que creen que el metaverso tendrá un impacto positivo en sus respectivas industrias en 5 a 10 años, y el 25% dijo que espera que impulse el 15% del crecimiento del margen total de su organización en cinco años.

Restaurantes en el metaverso

Los investigadores de McKinsey señalan que los experimentos que hasta ahora han realizado las grandes marcas en los mundos virtuales ofrecen señales sobre cómo el marketing y la publicidad para los consumidores podrían ser en el futuro en el metaverso.  

Tenemos el caso de la cadena de restaurantes estadounidense Chipotle Mexican Grill Inc., que ha realizado dos campañas en el metaverso en colaboración con Roblox, la plataforma de juegos en línea popular entre los niños. Una de las campañas fue un proyecto de 2021 con temática de Halloween llamado Boorito en el que los usuarios que visitaron una tienda virtual recibieron un código para un burrito gratis del mundo real. Otra campaña, de abril de este año, permitió a los consumidores hacer burritos virtuales para ganar dinero dentro del  juego que también podría cambiarse por comida en el mundo real.

El director de marketing de Chipotle, Chris Brandt, dijo que los beneficios potenciales de explorar el metaverso superan los riesgos…“el metaverso es confuso. Recibe mucha publicidad, pero no hay mucha gente allí, (sin embargo) muchos de nuestros consumidores tienen hijos en Roblox. Oye, nos estamos arriesgando. No entremos y gastemos $5 millones en este burrito [juego]; gastemos $100,000 y veamos qué pasa”.

Los dos juegos atrajeron a 6 millones de usuarios únicos, muchos de los cuales también se inscribieron en el programa de recompensas de Chipotle, y los totales de ventas diarias de «Boorito» superaron a los de las campañas de Halloween de años anteriores en el mundo físico.

Chipotle se ha animado lo suficiente como para comenzar a asignar una pequeña parte de su presupuesto de marketing al metaverso, dijo Brandt, y señaló que espera aumentar la inversión en los próximos años.

Las marcas de moda en el metaverso

La marca Forever 21 de Authentic Brands Group LLC se ha apoyado en la idea de «hermanamiento», un concepto que implica que las personas usen la misma ropa en el mundo real que sus avatares digitales. Por ejemplo. Forever 21 vendió un gorro negro en su tienda después de que se hizo popular en Roblox.

“El metaverso tiene que ver con la autoexpresión, por lo que poder usar atuendos idénticos en los mundos físico y virtual es una tendencia que creemos que seguirá creciendo”, dijo Jacob Hawkins, director general de marketing y comercio de Forever 21.

Sin embargo, algunos ejecutivos siguen siendo escépticos, con un 31% inseguro sobre el retorno sobre las inversiones hechas para generar experiencias de metaverso, según McKinsey.

Las marcas deben moderar las expectativas y las inversiones en el metaverso, ya que llevará tiempo antes de que ocurra la adopción masiva por parte del consumidor, dijo Mike Proulx, vicepresidente y director de investigación de Forrester Research Inc.

“El eje de todo este cálculo del metaverso tiene que ser convencer a la gente común de cómo el metaverso complementará su vida diaria”, agregó. “Y hasta que eso suceda, la base de usuarios de los medios inmersivos seguirá siendo un mercado de nicho”.

Ahora, para complementar lo hasta ahora expuesto, tenemos otra nota del 20 de junio, también publicada en el WSJ, por parte de Sarah E. Needleman y Meghan Bobrowsky, titulada “El metaverso atrae a marcas como Nike y Gap con nuevas formas de comercializar y ganar dinero”. En ella se menciona que las empresas están creando versiones de sus productos que solo existen en las pantallas (de computadora, tableta o celular), con la propiedad respaldada por escrituras digitales conocidas como tokens no fungibles o NFTs, y también están comprando bienes raíces virtuales. Más del 70% de la «tierra» en un mundo en línea llamado «The Sandbox» ya ha sido comprada, en gran parte por empresas como Binance, el exchange de criptomonedas más grande del mundo, y Atari, aquel viejo fabricante de videojuegos.

Aunque las empresas están incursionando en la realización de transacciones comerciales en el metaverso, como se señaló líneas arriba, por ahora gran parte de la actividad se centra en el marketing para generar ventas en el mundo real. Por ejemplo, los músicos realizan conciertos en escenarios virtuales para promocionar sus álbumes, al igual que las marcas de ropa participan en desfiles de moda virtuales para generar interés en sus últimas novedades.

Algunos de esos esfuerzos de marketing también generan oportunidades de hacer dinero para las empresas. El minorista de ropa estadounidense Gap Inc. comenzó en enero de este año a vender sudaderas con capucha digitales, en forma de NFT, lo que es una prueba inicial de cómo sería hacer negocios en el metaverso para la empresa. Una sudadera con capucha NFT es algo que el avatar del comprador podría usar algún día mientras explora los diferentes rincones del metaverso. Sin embargo, por el momento, las NFT de Gap no ofrecen esa opción, lo que requeriría que Gap desarrolle su propio reino virtual o encuentre una manera de hacer que sus NFT sean compatibles con los metaversos existentes. Mientras tanto, los clientes ahora pueden coleccionar seis de estos NFT, que actualmente cuestan entre $2 y $11 dólares cada uno. Pero al comprar la colección completa, los clientes ganan la oportunidad de comprar NFT especiales más caros.

¿Cree que es una tontería tener ropa digital para su avatar? Pues no. El primer lote de sudaderas con capucha NFT se agotó rápidamente cuando se lanzaron, dice la compañía. Gap lanzó más en abril y un conjunto de otros NFT en junio. Algunos de ellos están disponibles para su reventa en mercados secundarios en línea para aquellos que aún desean completar su colección. Gap y el artista que ayudó a crear el NFT, ganan 10% del precio de venta cada vez que se revende uno. La compañía dice que planea continuar lanzando NFTs de ropa virtual en un futuro cercano y potencialmente trabajar con más plataformas digitales.

Más inmersivo

Todavía es temprano en lo que algunos entusiastas del metaverso anuncian como la próxima evolución de Internet, pero los defensores lo describen como algo mucho más inmersivo comparado con las ofertas en línea existentes, con imágenes tridimensionales de mayor calidad. En muchos casos, se espera que los usuarios en el metaverso se sientan como si estuvieran interactuando con contenido digital y entre ellos, permitiéndoles tener experiencias que de otro modo podrían ser demasiado costosas o desafiantes, o imposibles en el mundo real. Y las empresas pueden beneficiarse vendiendo bienes virtuales o promocionando sus marcas a esos usuarios en el metaverso.

Empresas como Nascar, la cadena de comida rápida Wendy’s e instituciones financieras centenarias como JPMorgan Chase & Co. están entrando al metaverso.

JPMorgan, el banco más grande de Estados Unidos, firmó un contrato de arrendamiento de un año dentro de un centro comercial virtual de una empresa nueva llamada Everyrealm Inc. La propiedad está ubicada en Decentraland, uno de un número creciente de mundos en línea tridimensionales que han surgido. La ubicación no ofrece servicios bancarios reales o virtuales, pero actualmente cuenta con un salón virtual con un teletransporte al segundo piso, pantallas con videos sobre temas como criptomonedas, un libro blanco sobre el metaverso, una biblioteca llena de libros y un búho académico.

Los comentarios de los clientes corporativos hasta ahora muestran que es «una excelente manera de usar nuestros recursos de marketing», dice Umar Farooq, director ejecutivo de la unidad Onyx del banco, que se fundó en 2020 y opera una plataforma basada en blockchain para transacciones de pagos.

Si bien JPMorgan dice que por ahora no tiene planes de ganar dinero en el metaverso y tiene la intención de permanecer presente solo como una herramienta de marketing, proyecta que los proveedores de plataformas de metaverso y las empresas presentes en el metaverso crecerán para generar eventualmente $1 billón de dólares en ingresos anuales totales.

Se necesitará mucho trabajo para que el metaverso alcance algo cercano a esa escala, e incluso algunas figuras destacadas de la industria tecnológica han expresado su escepticismo de que vaya a ser algo tan grande. De acuerdo con Mark Zuckerberg, el metaverso  representará una nueva forma para que las personas interactúen, ofreciendo nuevas oportunidades para el comercio, aunque con altos costos iniciales para los equipos, como auriculares de alta gama  para experiencias más inmersivas.

Primeros reinos

Aún así, los primeros esfuerzos ofrecen una idea de los nuevos tipos de oportunidades comerciales que podrían surgir. Algunos de los primeros reinos digitales incluyen juegos en línea con sus propias microeconomías, como «Eve Online». Roblox Corp es un ejemplo más popular y moderno, donde los usuarios se teletransportan de un centro virtual a otro en una  plataforma para jugar, socializar y asistir a conciertos.

Startups como Hololands LLC, la organización sin fines de lucro Decentraland Foundation y Pixowl Inc., una unidad de Animoca Brands propietaria del juego «The Sandbox», también están tratando de construir ciudades virtuales. Estas organizaciones están vendiendo bienes raíces virtuales a los primeros usuarios, empresas e individuos, a quienes no les importa comprar terrenos en un lugar donde constantemente se agrega más “tierra”.

Los compradores se están convirtiendo en propietarios, alquilando sus propiedades en línea a empresas que buscan establecer tiendas, organizar eventos especiales o simplemente colocar vallas publicitarias para anunciarse a los transeúntes. Estos propietarios también ofrecen propiedades virtuales a los consumidores para construir casas digitales para almacenar sus NFT y pasar el rato con amigos.

El año pasado Nike Inc., Mattel Inc. y otros fabricantes de productos de consumo crearon sus propios centros en Roblox para promocionar sus marcas. Gucci instaló uno en el que vendió alrededor de dos docenas de artículos a los usuarios, incluidos bolsos virtuales y cintas para la cabeza, en la mayoría de los casos por entre 80 y 900 Robux (alrededor de $1 a $10 dólares), la moneda de la plataforma. Más recientemente, Gucci comenzó a vender en mayo un nuevo conjunto de artículos, incluido un par de mallas virtuales por 130 Robux. Los precios de Robux comienzan en 99 centavos por 80 unidades y suben a $ 99.99 por 10,000.

Los retos del metaverso

Una de las grandes preguntas que aún pende sobre el metaverso y su potencial de ganancias a largo plazo es si el reino en línea será un mundo virtual de libre comercio (entre plataformas) o será un mosaico de feudos corporativos (en el que las plataformas del metaverso no son compatibles entre sí). Los analistas dicen que para algunas empresas que ya han establecido economías virtuales con grandes comunidades en línea, no hay muchos incentivos para vincular los mundos. Pero imagine las limitantes impuestas si existe una economía global de metaverso en la que las personas puedan pasar de un país a otro, pero no puedan comerciar y no puedan ingresar y sacar su dinero.

“Si cada plataforma de metaverso actúa como un país cuyos guardias fronterizos no permiten que los visitantes traigan las zapatillas Gucci o la sudadera GAP que compraron en otro país (otra plataforma), el metaverso será un lugar diminuto”, dice Erik Gordon, director gerente de Wolverine Venture Fund en Ross School of Negocios en la Universidad de Michigan.

Para evitar eso, algunas empresas están trabajando en conectar los elementos del futuro metaverso.

La startup Tilia Inc. ofrece una forma de enviar dinero dentro y fuera del metaverso, y está trabajando en formas de enviar dinero entre reinos virtuales. Y los mercados en línea están surgiendo para vender una gama de NFT para su uso en múltiples ámbitos. OpenSea, Rarible y Objekt permiten a los consumidores comprar tokens que funcionan como moneda digital, así como revenderlos o intercambiarlos con otros.

Lidiane Jones, vicepresidenta ejecutiva y gerente general de la unidad de Experiencias Digitales de Salesforce.com Inc, menciona que “Todavía estamos en las primeras etapas, pero ya estamos viendo nuevas formas para que las empresas expresen sus propias marcas y brinden experiencias comerciales en estos entornos virtuales”.

A manera de conclusión podemos mencionar que el futuro de gran parte del marketing y de los negocios estarán en el metaverso, las empresas deben explorar que es e invertir de a poco para aprender de cómo funciona “el lugar” dónde las nuevas generaciones estarán pasando mucho tiempo. Me parece interesante el que las empresas abran una tienda virtual en el metaverso con precios de descuento y que en dicha tienda puedas comprarle los zapatos a tu avatar y al mismo comprar unos iguales para ti en el mundo real. Me parece que otra oportunidad de negocio de corto plazo serán las empresas de consultoría que asesorarán a las empresas en su proceso de inmersión al multiverso. Las oportunidades ahí estarán, es nuestra oportunidad capitalizarlas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Asumiendo la realidad inflacionaria

El pasado miércoles 15 de junio, el banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), elevó drásticamente su tasa de interés a un rango entre 1.50% y 1.75% (para cumplir con las expectativas del mercado), además redujo de manera importante sus perspectivas de crecimiento y empleo para este año. Cabe señalar que la última vez que la Fed subió su tasa en 0.75 puntos porcentuales, tuvimos la ‘Crisis del Tequila’ y Bill Clinton y el FMI tuvieron que rescatar a México.

La reacción de los mercados tras el anuncio fue de relativa calma, observando ligeros incrementos en las bolsas de valores y en el caso de México, vimos que el peso se revaluó unos centavos respecto al dólar. Sin embargo, el jueves 16 fue caótico en los mercados y vimos como los principales índices bursátiles se desplomaron y el dólar se revaluó fuerte. Esta enorme volatilidad en los mercados se debe a que Wall Street no sabe lo que quiere. Por un lado le grita a la FED que haga algo contundente para controlar la inflación, pero por otro lado grita en pánico advirtiendo que con las alzas en la tasa de interés Estados Unidos caerá en recesión.

Esto no es nuevo. Cabe recordar que desde la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la FED (FOMC por sus siglas en inglés) del 4 de mayo de este año, se desató el infierno en los mercados de capital (y en las economías) globales. Desde este espacio hemos dado cuenta de cómo ha comenzado a estallar la burbuja del todo. Los precios de las acciones de EE.UU. se han derrumbado (Nasdaq -31% y el S&P 500 -22.5% en lo que va de 2022), mientras que los rendimientos de los Bonos del Tesoro de EE.UU. se han disparado al alza (3.49% el bono a 10 años, lo que implica que su precio está cayendo). El oro ha bajado alrededor de un 3% desde el último FOMC, lo que refleja el aumento del 3% en el índice USDollar (pero hay que tener en cuenta que todo cambió después de la publicación del índice de precios al consumidor en EE.UU. el pasado 10 de junio).

Esto es lo que hizo la Reserva Federal el pasado 15 de junio:

  • La Fed elevó su tasa de referencia en 75 puntos base, el mayor aumento desde 1994, a un rango de 1.5% a 1.75%, en línea con las expectativas de los inversores y los economistas.
  • La decisión fue votada a favor por una abrumadora mayoría de 11 a 1, sólo la presidenta de la Fed de Kansas City, Esther George, disintió a favor de un aumento de 50 puntos base.
  • En su comunicado, el FOMC agregó una línea que dice que está «firmemente comprometido a devolver la inflación a su objetivo del 2%» y elimina el lenguaje anterior que decía que el FOMC «espera que la inflación regrese a su objetivo del 2% y que el mercado laboral se mantenga fuerte».
  • Reitera el camino en la reducción de la hoja de su balance general, mismo que entró en vigor el 1 de junio, reduciendo su tenencia de bonos en $47.5 mil millones de dólares por mes y aumentando el ritmo de $95 mil millones a partir de septiembre

Las nuevas proyecciones muestran un fuerte aumento desde marzo, con la tasa objetivo de fondos federales incrementándose hasta 3.4% para fin de este año, lo que implica que el mercado espera incrementos de 1.75 puntos porcentuales adicionales en este año, y llegar a 3.8% en 2023, antes de caer a 3.4% en 2024. Cabe señalar que las previsiones anteriores de marzo de este año eran de una tasa de interés que estaría en 1.9% a finales de este año y del 2.8% en 2023 y 2024

Una cosa crucial a tener en cuenta es que 2024 será un año de gran incertidumbre (y no solo por las elecciones) ya que las expectativas de los miembros de la Fed para la tasa de interés van desde un mínimo de 2.0% hasta un máximo de 4.0% – el mayor diferencial en la historia del FOMC.

Además, las proyecciones económicas de la Fed mostraron que se esperaba una desaceleración económica estadounidense mucho más profunda, con un aumento de la tasa de desempleo del 3.7% a fines de 2022 al 4.1 % en 2024; mientras que las previsiones de crecimiento económico se redujeron al 1.7% para 2022 y 2023, desde el 2.8% y el 2.2% que se pronosticaba en marzo; Los funcionarios de la Fed todavía esperan que la inflación baje significativamente en 2023.

Después del anuncio por parte del FOMC, el análisis por parte de los medios de comunicación especializados estadounidenses, y por parte del mercado, es que la FED por fin sacó la bazuca antiinflacionaria con ese aumento de la tasa de 75 puntos, y no hay duda de que el presidente de la FED, Jerome Powell, tuvo notas retóricas agresivas en contra de la escalada de precios. Pero en el mensaje general la FED aún se parece más a un banco central que si bien se inclina más hacia la realidad de una inflación que debe controlar, se aprecia que aún no está convencido de que tiene que hacer todo lo posible para controlar los precios.

La realidad es que es difícil que las alzas en tasa de interés por parte de la FED ayuden poderosamente a controlar la inflación cuando ésta es causada por factores externos tales como los precios de la energía (en los últimos 12 meses en EE.UU. el precio del gas natural ha subido 130%, el aceite para calefacción 110.0% y la gasolina 78.0%), las disrupciones en las cadenas de suministros, la escalada en precios de alimentos, los cierres manufactureros en regiones de China, entre otros. Es verdad que hay un componente inflacionario derivado del excesivo gasto público en Estados Unidos, durante la pandemia, por lo que  las alzas en tasas de interés tendrán un efecto limitado en controlar la inflación en el corto plazo.  

La falta de confianza en que la FED hará todo lo que esté en su poder para controlar la inflación resulta evidente al ver que el pronóstico medio de la propia FED es que la tasa de interés de los fondos federales aumente solo al 3.4% para fines de este año. Eso significa que los aumentos disminuirán durante el resto del 2022 y la FED predice un pico de solo 3.8% en 2023. La Fed está adelantando sus aumentos de tasas, pero aún no anticipa que tiene que llegar mucho más alto para vencer una inflación que llegó a 8.6% en mayo.

Es así que la gran pregunta es si llevar la tasa de interés a 3.4% a finales de este año, será suficiente para que la inflación regrese al objetivo de la FED del 2%. Tal vez si, pero mientras subsistan los problemas globales y a un  ritmo tan lento de alza en la tasa, el lograr el objetivo va a llevar mucho tiempo. El pronóstico de la FED para su medida preferida de inflación (el gasto de consumo personal o índice PCE) para finales de este año es ahora del 5.2%. Pero la inflación del PCE ha sido superior al 6% anual en los últimos meses, lo que significa que la inflación tendría que caer bruscamente durante los próximos seis meses para llegar al 5.2% anual. El pronóstico de la FED de que la inflación alcance el 2.6% en 2023 parece aún más improbable, a menos que haya una recesión. ¿Esto significa que el apretón monetario serás más agresivo? Tal vez.

Los bancos centrales generalmente son optimistas porque son formadores de opinión, lo que nos hace preguntarnos si en EE.UU. todavía piensan, en lo más profundo de sus modelos económicos, que la inflación es realmente “transitoria”. Como lo señalé líneas arriba, todo indica que si, que aún creen que la principal causa de la inflación radica en el virus chino del Covid-19, los problemas en las cadenas de suministro y la guerra de Ucrania; y que no es culpa de la irresponsable política monetaria que han tenido en los últimos dos años, por lo que desde su óptica la FED no tiene que hacer un ajuste monetario tan fuerte.

El pronóstico promedio de la Fed también es notablemente optimista para la economía, a pesar de los aumentos de tasas. Como ya lo señalé, el pronóstico prevé que la tasa de desempleo aumente a solo el 3.9% en 2023 desde el 3.6% actual, y que el crecimiento del PIB no caiga por debajo del 1.7%.

Esperamos que el Sr. Jerome Powell tenga razón en que la economía es «muy fuerte» y que el consumidor está en buena forma para salir adelante en un contexto de tasas de interés mucho más altas. No debemos olvidar que la economía estadounidense se contrajo 1.4% en el primer trimestre de este año, y el rastreador GDPNow de la Fed de Atlanta el pasado miércoles 15 redujo a cero su pronóstico de crecimiento para el segundo trimestre. Los consumidores golpeados por la inflación y los precios de la gasolina están incidiendo fuerte en sus gastos y esto se puede confirmar con la caída de las ventas minoristas durante mayo.

¡Carnicería!

Y pues en este contexto no está de más analizar que más allá de la posible recesión a la que se dirige Estados Unidos, y probablemente también nosotros en México, hay otro problema y es el de las burbujas de precios de activos que están estallando. Lo advertí desde el 15 de mayo en mi editorial “Crisis en los mercados financieros: comienza a estallar ´la burbuja de todo´” y la sangría en los mercados no ha cesado. Se han evaporado billones de dólares en riqueza, lo que afecta también las posibilidades de consumo, así como el ánimo de los mismos.

Para empezar, pues tenemos el caso de las criptomonedas que han sido arrastradas a la baja en medio de la búsqueda de los inversionistas de una disminución general del riesgo. La situación de las criptomonedas se agravó esta semana que concluye con los problemas sistémicos de Celsius y Binance de manera que Bitcoin alcanzó un precio por debajo de los $18,000 dólares, el más bajo desde diciembre de 2020…La capitalización total del criptomercado cayó por debajo de los 850 mil millones de dólares, casi 75% por debajo de los 3.2 billones de dólares que tenía a finales de 2021.

Desde la reunión  del FOMC de mayo, casi todas las clases de activos han sido golpeados, sobre todo conforme ha crecido la ansiedad por el mayor riesgo de eventos (antes del FOMC del 15 de junio) combinada con los datos técnicos de OpEx (vencimiento de opciones por un valor de 3.4 billones de dólares) y los temores de ‘fragmentación’ europea y todos los problemas geopolíticos y geoeconómicos que están frenando a los compradores a medida que el S&P cae en un mercado que ya está en una tendencia a la baja (bear market), mientras que el precio de más de dos terceras partes de las acciones de EE.UU. ya tienen un precio por debajo del que tenían justo antes de empezar la crisis del Covid-19.

Ahora la expectativa no es como en el pasado en el sentido de que durante el verano los inversionistas se ponían a analizar sus carteras y posiciones previo al calentamiento del mercado durante septiembre. Ahora no será así por los múltiples temblores fundamentales que amenazan con sacudir los mercados:

  • Inflación, inflación, inflación
  • Cadenas de Suministro, Covid y China
  • Europa y el BCE
  • Recesión/estanflación
  • Guerra
  • Endurecimiento de los bancos centrales
  • Restablecimientos de acciones y ganancias
  • Colapso del mercado de bonos
  • Restablecimiento del comercio global y desglobalización
  • Estados Unidos, el dólar y Trump

Las predicciones son de un tercer trimestre tormentoso: la tranquilidad de los mercados de los meses de julio y agosto será reemplazada por oleadas de escollos, de números malos y un panorama bastante nublado; mientras los mercados luchan contra el acelerado flujo de noticias negativas sobre la inflación, menores ganancias corporativas, mercados de consumo debilitados y, cada vez más, política tambaleante en la que el presidente estadounidense Joe Biden perderá su mayoría en el Congreso en las elecciones del mes de noviembre.

Las condiciones financieras se han endurecido y se seguirán endureciendo para todos. A las autoridades mexicanas de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México les tocará lidiar  con este gran problema. De entrada ya sabemos que el Banxico elevará en 0.75 puntos porcentuales su tasa de interés objetivo para situarla en 7.75%, tal vez el aumento sea de un punto porcentual completo. Las condiciones crediticias se endurecerán en México a tal grado que podríamos ver la tasa objetivo entre 9.25% y 9.50% a fin de año. En GAEAP calculamos la tasa de interés implícita de los Cetes a 28 días para dentro de un año en 10.00%, así de grave se puede poner el tema de tasas de interés en nuestro país. Esperamos que las autoridades logren sortear las mayores presiones en finanzas públicas por las mayores tasas de interés, así como las que sin duda seguirá habiendo en materia de tipo de cambio. México no aguanta otra crisis económica. 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inflación no cede y los bancos centrales nos recetarán una recesión

La economía mexicana continúa dando muestras de cierta resistencia ante las dificultades internas y externas. Muestra de ello es que con relación al volumen físico de actividad industrial, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022 ésta presenta un incremento anual de 3.0% y destaca que la construcción reporta un crecimiento de 0.4%, mientras que las manufacturas se han expandido 4.5%. Por su parte, si bien aún está en un nivel 8.8% por debajo del de 2019, en el primer trimestre de este año la inversión fija bruta presenta un aumento anual de 5.6%, producto de que la de construcción ha crecido 2.7%, mientras que la de maquinaria y equipo un 9.5%. También, tenemos que el consumo privado en el mercado interior muestra un aumento anual de 8.6% en los primeros tres meses de 2022, producto de que el consumo de bienes nacionales ha crecido 3.8% y el de importados 15.0%.

Este “aceptable” desempeño económico de un largo proceso de recuperación tras la pandemia de Covid-19, pronto podría ser descarrilada por los agresivos aumentos en la tasa de interés que realizará el Banco de México este mes y en los que restan para finalizar el año. Todo en aras de tratar de contener el problema inflacionario que vivimos. Como lo he comentado en pasadas entregas, la efectividad de la lucha contra la inflación en México está supeditada a lo que suceda con la inflación en los Estados Unidos, lo que a su vez depende en gran medida de que se resuelvan los desequilibrios entre oferta y demanda en varios mercados, como el de alimentos y energía. En otras palabras, lo que haga el Banxico en materia de combate a la inflación podría servir sólo parcialmente.

¿Cómo vamos con la inflación en México después del anuncio del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)? El INEGI recién informó que la inflación de precios al consumidor fue de 7.65% anual durante mayo, esta tasa es ligeramente inferior al 7.68% observado en abril. Sin duda es una buena noticia que la inflación mensual a tasa anual se contuvo. Sin embargo, si tomamos en consideración  la inflación anual de la segunda quincena de mayo, vemos que esta fue de 7.72%, tasa superior al 7.58% observada en la primera quincena de ese mismo mes. Esta información podría estar dejando entrever que el problema inflacionario de México se está agravando, al igual que en Estados Unidos (eso lo veremos un poco más adelante).

En la comparación de la inflación anual entre abril y mayo de este año se ve un nuevo deterioro en la inflación subyacente, ya que pasó de 7.22% a 7.28%, pero una mejoría en la no subyacente al haber pasado de 9.07% a 8.77%. Dentro del rubro de inflación no subyacente, destaca lo sucedido con la inflación de frutas y verduras, ya que pasó de 15.84% a 12.88%. En productos pecuarios, se mantuvo relativamente estable al haber pasado de 13.21% a 13.24%. Y en el rubro de energéticos se presentó un deterioro al haber pasado de 5.91% a 6.30%.

Ahora, desde la óptica de una comparación de la inflación anual, pero entre la primera y segunda quincenas de mayo, vemos con preocupación que la inflación subyacente aumentó de 7.24% a 7.32%, mientras que la inflación no subyacente subió de 8.60% a 8.93%. Dentro del rubro de la inflación no subyacente, tenemos que el alza de precios de frutas y verduras subió de 12.76% a 13.00%, la inflación de productos pecuarios subió de 12.60% a 13.88%; mientras que la inflación en los energéticos cedió de 6.32% a 6.28%. Todos estos números se explican mejor con las siguientes dos tablas:

Con estos datos la conclusión que podemos obtener es que la inflación sigue siendo elevada y por el momento se ha logrado contener. Preocupa que la inflación subyacente sigue aumentando, ya que esta es la inflación de las mercancías generales en la economía, lo que indica que hay presiones fuertes en costos de producción y que las expectativas inflacionarias de muchos se han desanclado. 

Ahora, respecto a la inflación en Estados Unidos, las noticias no son tan “favorables”, como podría interpretarse que resultaron para el caso de México.

Pero antes de seguir, quisiera mencionar que otra vez escribo sobre el tema inflacionario porque al menos en el caso de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial con un volumen de comercio internacional de 619.97 miles de millones de dólares en 2021 (398.98 mmdd es lo que les exportamos y 220.98 mmdd es lo que les compramos), estamos viviendo un momento crítico con su inflación más alta desde 1981.

El pasado 10 de junio, los mercados globales fueron sorprendidos con el dato de la inflación de precios al consumidor en Estados Unidos durante mayo de 2022, misma que subió a 8.6% desde el 8.3% reportado en el mes de abril. Esto echa por tierra la idea de que la inflación en el vecino del norte había alcanzado un pico y que comenzaría a bajar paulatinamente.

El dato inflacionario de la economía más grande del mundo es muy importante para México por varias razones: primero, el rumbo de la inflación en Estados Unidos incidirá en la inflación en México, si allá no baja, difícilmente lo hará acá; y segundo, la inflación en Estados Unidos afectará las decisiones de política monetaria del Banco de la Reserva Federal (FED), lo que a su vez impactará en las decisiones de política monetaria del Banco de México, de manera que entre más suban la tasa de interés allá, más tendrá que subir acá si queremos mantener cierta estabilidad en el tipo de cambio.

En una nota publicada el mismo viernes 10 de junio en el portal de Zerohedge y titulada ” Un Wall Street conmocionado reacciona a la publicación del IPC ´aterrador´ de hoy” se menciona que lo que se publicó fue un informe de inflación para la historia ya que la mayoría de analistas esperaba un dato más elevado que la expectativa del consenso, y eso es precisamente lo que obtuvieron pero mucho más alto.

Primero, un resumen rápido de lo sucedido:

  • Los precios generales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) subieron un 0.97% intermensual en mayo, superando las expectativas de consenso de un aumento del 0.7%.
  • Los precios de la energía se dispararon un 3.9% intermensual ya que los precios de la gasolina alcanzaron niveles récord y los precios de los alimentos aumentaron otro 1.2%.
  • La inflación interanual del IPC general alcanzó un nuevo máximo en 40 años del 8.6%.

En una gráfica podríamos ver los aumentos anuales en todos los rubros de gasto y solo dos cosas en toda la canasta del IPC son más baratas en comparación con hace un año: alimentos en los sitios/escuelas de los empleados y artículos de educación y comunicación. Mientras tanto, el combustible ha subido más de 75% en el último año.

El IPC subyacente también superó las expectativas, aumentando un 0.63% intermensual frente al consenso del 0.5%. La tasa interanual pasó de 6.2% a 6.0%, por efecto base.

La inflación general siguió impulsada en gran medida por los aumentos en la energía y los alimentos, entre los que destacan el pollo, los huevos y la leche.  De hecho, los alimentos aportaron el 0.16% del IPC mensual del 0.97%.

Para el caso de México, también nos debe preocupar la fortaleza de la inflación subyacente en Estados Unidos, ya que fue generalizada. Las materias primas subyacentes subieron un 0.7% gracias a los aumentos del 1.0% y el 1.8% en los precios de los automóviles nuevos y usados, respectivamente. Junto con la fuerte caída en las ventas de automóviles el mes pasado, esto sugiere que la industria automotriz se vio afectada por un nuevo episodio de escasez de suministro el mes pasado. Mientras tanto, los precios de la ropa aumentaron un 0.7% y los de otros bienes aumentaron un 0.8%.

Los servicios básicos también aumentaron fuerte en mayo, aumentando un 0.6. En los últimos tres meses, las tarifas aéreas aumentaron un 48%, aunque es probable que parte o gran parte de esta fortaleza se revierta en los próximos meses.

¿Qué pasará ahora?

Bueno, la Fed ha dejado entrever que realizará aumentos de 50 pb en sus reuniones de junio y julio. Lo que es incierto es lo que sucederá en la reunión de septiembre. El Bank of America (BofA) ha mencionado que su escenario base sigue siendo de un aumento de 25 pb en septiembre, pero el dato del IPC de mayo recién publicado aumenta el riesgo de otro aumento de 50 pb en dicho mes como una respuesta más agresiva por parte de la Fed. De materializarse este escenario, veríamos en septiembre de este año, la tasa de fondos federales en un nivel de 2.5%. Nada descarta que la tasa de interés en Estados Unidos supere el 3.0% antes de que acabe el año.

En el caso de México, la mayoría de analistas esperan que el Banco de México suba su tasa de interés objetivo en 0.75 puntos hasta 7.75% en su reunión del 23 de junio. Tras la reunión de junio, el Banxico aun tendría reuniones el 11 de agosto, 29 de septiembre, 10 de noviembre y 15 de diciembre. Si asumimos que ocurrirá el aumento de 0.75 puntos porcentuales en junio y que habrá aumentos de 0.50 puntos porcentuales en las reuniones de agosto y septiembre, y de 0.25 puntos en las de noviembre y diciembre, entonces la tasa de interés objetivo acabaría el año en un nivel de 9.25%. Desde luego que la tasa podría acabar más arriba, pero me parece que este es el escenario base.

Otra variable que debemos mantener vigilada es el tipo de cambio, ya que en la medida en que la FED de Estados Unidos consolide la disminución de su hoja de balance, aunado al alza en tasas de interés, pues los dólares ya no serán tan abundantes como ahora, por lo que no se descarta que el dólar concluya el 2022 en un nivel entorno a los 22 pesos, pero igual podría ser más elevado.

Finalmente, el punto fundamental será el impacto de las alzas de la tasa de interés en México en el crecimiento económico y en la generación de empleos. Ya hemos comentado que la mayoría de analistas ha rebajado sus pronósticos y se espera que el PIB crezca este año entre 1.2% y 2.0%, y desde luego, este menor ritmo de expansión del PIB tendrá un impacto en el crecimiento del empleo formal (el informal seguirá creciendo por ser una válvula de escape de la economía nacional).

El escenario es complicado, la inflación es persistente y seguirá siendo el tema que determinará el futuro económico de varios países.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Nada garantiza que desacelerar la economía frenará la inflación

Muchos economistas que analizan la ola de inflación que nos está afectando, predicen que ésta alcanzará su nivel máximo en algún momento entre el segundo y tercer trimestres de este año y comenzará a disminuir paulatinamente. Muestra de ello es que en la más reciente Encuesta de Expectativas Económicas del Banxico, los analistas consultados  estiman que la inflación de precios al consumidor cerrará este año en 6.88% y que será de 4.40% al término de 2023. De igual forma, el promedio obtenido de la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas muestra el mismo fenómeno, con  una inflación  pronosticada de 6.75% para 2022 y de 4.22% en 2023. Con el hecho de que la inflación anual fue de 7.58% en la primera quincena de mayo y lo que está sucediendo en el mundo y en México, ¿Tienen algún sustento estas expectativas?

Destacan dos argumentos que “justifican” esta idea de que la inflación descenderá en lo que resta del año y en 2023: uno que tiene que ver con un ajuste automático de los mercados y otro, que implica la intervención del banco central. El primero se resume en el hecho de que la mejor cura para los precios altos es precisamente los precios altos. Esto se debe a que los precios elevados provocan la destrucción de la demanda por algo denominado “efecto ingreso”, lo que implica que si el ingreso de las personas es fijo, el alza de precios hará que su ingreso disponible le alcance para comprar cada vez menos productos, lo que a su vez ocasiona  una eventual disminución real de la demanda y por lo tanto menores presiones inflacionarias. El segundo argumento tiene que ver con el “efecto monetario”, que implica que si el banco central reduce la oferta monetaria, hay menos dinero para comprar bienes y servicios. El asunto es que ese apretón monetario se traduce en mayores tasas de interés, lo que a su vez reduce la inversión y el consumo privado de la demanda agregada, por lo que habría menores presiones al alza en los precios.

Como puede verse, ambos argumentos llevan consigo una caída de la demanda de bienes y servicios (uno de manera natural y el otro de forma artificial), lo que ocasiona una desaceleración económica, que podría acabar en recesión.

En este marco teórico, la gran incógnita (más allá de las expectativas optimistas de que la inflación disminuirá este año y seguirá bajando el que sigue), es si la disminución de la tasa inflacionaria será lo suficientemente relevante como para justificar el impacto que habrá en la dinámica económica. En otras palabras, habría que preguntarse si las alzas en tasa de interés que realizará la Junta de Gobierno del Banco de México (mismas que pudieran llegar hasta el 9.5% este año según el Grupo Financiero Banorte), ocasionarán que la inflación efectivamente baje de acuerdo con lo pronosticado por el Banxico y cuál será el costo de esta medida en cuanto a menor producción y empleo.

Para tratar de estimar la efectividad de la política monetaria, es importante analizar dos temas: 1. Lo que está pasando con la inflación en el resto del mundo, en especial en los Estados Unidos; y 2. La naturaleza de la inflación en México. A continuación abordo ambos temas:

Inflación en el mundo

Los datos más recientes al momento de escribir estas líneas indican que la inflación anualizada sigue impactando a los países de maneras muy diferentes. Tenemos naciones con “baja” inflación como Japón (1.2%), China (2.1%), Indonesia (3.5%), Corea del Sur (4.8%) y Francia (4.8%). Países con inflación “media”, como Italia (6.0%) y Canadá (6.8%); y países con elevada inflación como: Alemania (7.4%), México (7.7%), Estados Unidos (8.3%), España (8.3%), Reino Unido (9.0%), Brasil (12.1%) y Rusia ( 17.8%).

Se ha comentado mucho que gran parte de la inflación en Estados Unidos y los países europeos se debe a una demanda agregada que creció más rápido que la capacidad de producción global, derivado del enorme gasto público en la forma de apoyos económicos que dieron diversos gobiernos a sus ciudadanos durante la pandemia del Covid-19. Abordaré este asunto en un momento más.

Además de lo anterior, también es cierto que gran parte del problema inflacionario mundial se centra en los aumentos en los precios de los alimentos y de los energéticos, problema que empezó desde antes de que Rusia invadiera a Ucrania. Esto se puede constatar al ver que en EE.UU. si bien la inflación general pasó de 8.5% en marzo de este año a 8.3% en abril. Este resultado fue producto de que la inflación de alimentos pasó de 8.8% en marzo a 9.4% en abril, mientras que el alza de precios de la energía pasó de 32.0% en marzo a 30.3% en abril; y en lo que respecta a los demás bienes, la inflación pasó de 6.5% en marzo a 6.2% en abril.

Destaca pues, que se agravó la inflación de alimentos, lo cual se debe a que la inflación anual de cereales y productos de panadería subió a 10.3%; la de cárnicos, pollo, pescado y huevo subió a 14.3%; la de leche y productos relacionados se incrementó a 9.1%, la de frutas y vegetales fue la única que se moderó descendiendo a 7.8%; la de bebidas no alcohólicas y materiales para bebidas subió a 9.8%; mientras que la de otros alimentos en casa subió a 11.0%.

Estos datos no sorprenden, sobre todo si consideramos que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre abril de 2021 y el mismo mes de 2022, a nivel mundial los precios de los cárnicos aumentaron 26.8%, de los lácteos 23.5%, de los cereales 34.3%, de los aceites 46.5% y del azúcar 21.8%.

En cuanto a la inflación de energía en Estados Unidos, vemos que ésta es altísima al ser de 30.3% anual en abril, pero las perspectivas de que los precios de los energéticos bajen en el corto plazo son muy bajas. Esto es muy preocupante porque aunque en México tengamos los energéticos “subsidiados”, los precios de la energía a nivel global nos van a afectar porque estos determinan los costos de transporte y de un porcentaje de los costos de manufactura. De igual manera, hay un sinfín de productos derivados del petróleo que ya han visto sus precios elevarse de manera considerable. Si tomamos en cuenta que las importaciones totales de México representan el 40% de nuestro PIB, no podemos sentirnos ajenos a que lo que suceda con los precios del petróleo y la energía en el mundo.

En un artículo de Matt Egan, publicado el 2 de junio en el portal de CNN Business y titulado “El mundo puede estar acercándose a una crisis energética al estilo de la década de 1970, o algo peor”, se menciona que el mundo está lidiando con alzas de precios de la energía que desafían la gravedad en todo, desde la gasolina y el gas natural, hasta el carbón; y algunos temen que lo que hasta ahora hemos visto sea solo el comienzo de algo muy grave.

En el caso del carbón, tenemos que los futuros del entregado en el noroeste de Europa han subido un 137% en lo que va de año. El precio de referencia en la región del Pacífico ha subido más de un 140% este año. Los precios pagados en efectivo en los Apalaches en EE.UU. aumentaron un 40% en 2022, y se duplicaron con creces durante el año pasado, hasta $129.65 la tonelada durante la semana pasada, lo cual constituye el precio más alto registrado en la historia.

Funcionarios de energía le dijeron a CNN que les preocupa que la invasión rusa de Ucrania, aunado a años de insuficiente inversión en el sector energético, hayan llevado al mundo a una crisis que rivalizará o incluso superará las crisis petroleras de los años setenta y principios de los ochenta. Pero a diferencia de esos episodios infames, este no está circunscrito sólo al petróleo.

«Ahora tenemos una crisis del petróleo, una crisis del gas y una crisis de la electricidad al mismo tiempo», dijo a Der Spiegel Fatih Birol, director del grupo de vigilancia de la Agencia Internacional de la Energía, en una entrevista publicada esta semana. «Esta crisis energética es mucho más grande que las crisis del petróleo de las décadas de 1970 y 1980. Y probablemente dure más».

Los alcances de esta tormenta perfecta (falta de inversión, fuerte demanda e interrupciones en el suministro debido a la guerra) tendrá consecuencias de gran alcance, que podrían amenazar la recuperación económica tras la pandemia de Covid-19, exacerbar la inflación, alimentar el malestar social y socavar los esfuerzos para salvar el planeta del calentamiento global.

«Es una crisis para la que el mundo lamentablemente no está preparado», dijo Robert McNally, quien se desempeñó como principal asesor energético del ex presidente estadounidense George W. Bush.

No solo los precios de la energía son muy altos, sino que la confiabilidad de la red eléctrica está siendo desafiada por las temperaturas extremas y la sequía severa. Un regulador de la red eléctrica de EE.UU. advirtió el mes pasado que partes del país podrían enfrentar cortes de electricidad e incluso apagones este verano.

Con este escenario en materia energética a nivel mundial es previsible que la inflación se mantendrá elevada durante varios meses más. Sin embargo, si consideramos también que parte de la inflación  se debe al exceso de gasto de los consumidores, pues podría haber otra fuerza que eventualmente  debilitaría la demanda agregada a partir del 2023 y me refiero a que se agotarán los ahorros de los consumidores estadounidenses derivados de los incentivos fiscales que su gobierno les dio durante la pandemia.

En este sentido, causaron gran revuelo las declaraciones de Jamie Dimon, Director Ejecutivo de JPMorgan Chase & Co., quien señaló que a los consumidores estadounidenses solo les quedan de 6 a 9 meses de poder adquisitivo en sus cuentas bancarias y además advirtió que se está gestando un “huracán” económico.

Jamioe Dimon, CEO de JP Morgan

El director del banco más grande de EE.UU. estimó que unos $2 billones en fondos adicionales en cuentas de los consumidores aún quedan por ser gastados. Comentario personal es que uno de los grandes problemas para la economía de Estados Unidos es que la tasa de ahorro personal se ha derrumbado, mientras que la cartera de crédito a los consumidores ha aumentado de manera importante desde enero de 2021.

A manera de resumen de este apartado, podemos señalar que las presiones inflacionarias a nivel global por los precios de los alimentos y energía, continúan fuertes. De hecho, en su Informe Trimestral, el Banco de México identifica como riesgos al alza para la inflación mundial a los siguientes posibles acontecimientos:

  1. Un agravamiento del conflicto entre Rusia y Ucrania que pudiera derivar en efectos de segundo orden en la formación de precios;
  2. Una mayor duración o la intensificación de los desajustes entre la demanda y la oferta globales ante un posible agravamiento de los cuellos de botella derivada del conflicto bélico y/o de la imposición de restricciones para hacer frente a la pandemia, especialmente en China;
  3. Mayores presiones salariales ante el apretamiento de los mercados laborales o por efectos de segundo orden de la inflación;
  4. Depreciaciones cambiarias en algunas economías emergentes ante una posible reducción más acelerada del estímulo monetario en las economías avanzadas o ante una recomposición de portafolios derivada de episodios de mayor aversión al riesgo; y
  5. Un aumento en las expectativas de inflación que afecte al proceso de formación de precios.

Inflación en México

Después de leer lo que sucede con la inflación de alimentos y energéticos, ¿usted cree que México será exitoso para contener el alza de precios a través del Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC)?

La última información de INEGI, la correspondiente a la primera quincena de mayo de 2022, indica que la inflación anual fue de 7.58%, y al analizarla por sus componentes vemos que la naturaleza de la inflación en México tiene similitudes y diferencias respecto de la que aqueja a Estados Unidos.  

La inflación de 7.58% en México es producto de que la inflación subyacente fue de 7.24%, mientras que la no subyacente sumó 8.60%. Dentro de la inflación subyacente, tenemos que la de alimentos, bebidas y tabaco fue de 11.23%; la de mercancías no alimenticias llegó a 7.48%, vivienda de 2.80%, educación  3.18% y otros servicios de 6.79%. Dentro de la inflación no subyacente, la de frutas y verduras fue de 12.76%, productos pecuarios 12.60%, energéticos de 6.32% y tarifas autorizadas por el gobierno de 3.42%. Como puede apreciarse, si hay una inflación importante en las mercancías no alimenticias de 7.48% (en EE.UU. la inflación de “los demás bienes” fue de 6.2%), no tenemos los mismos problemas inflacionarios en lo que respecta a energía, pero si compartimos el problema de la inflación de productos agropecuarios (12.67% en México vs 10.8% de inflación de alimentos en casa en EE.UU.).

Como se ha señalado, gran parte de la inflación que presenta México es importada por lo que está sucediendo en otras partes del mundo. Nuestras importaciones representan casi el 40% del PIB, por lo que un alza de precios en el extranjero nos va a repercutir, sobre todo porque es un problema generalizado en los continentes americano y europeo.

Dado lo anterior, es obligado el preguntarse si las alzas previstas en la tasa de interés objetivo del Banco de México (así como las que ocurrirán en Estados Unidos), servirán para mitigar la inflación o solo causarán daños a los bolsillos de empresas y familias. La respuesta es incierta, pero dando el beneficio de la duda, me parece que las acciones de los bancos centrales pudieran servir en dos formas:

  1. Disminución de la demanda agregada. Ante el alza de precios y las mayores tasas de interés, disminuirán su consumo de bienes semiduraderos y duraderos y privilegiarán el gasto en alimentos. Es decir, habrá un efecto sustitución que puede ayudar a contener la inflación subyacente. Pero el alza en las tasas de interés no servirá para resolver los problemas de oferta en lo que respecta a los alimentos. Si pueden tener un impacto en disminuir demanda de otros bienes, lo que ocasionaría eventualmente menores presiones en los precios de la energía, y como ya lo señalé, una eventual disminución de la inflación subyacente.
  2. Creación de expectativas. Como lo he señalado en anteriores entregas, para los bancos centrales es muy importante que el público perciba que se están tomando medidas en contra de la inflación (esto no ha sucedido en la Unión Europea, donde el banco central no ha elevado la tasa de interés). Como lo señalé la semana pasada, si la gente piensa que la inflación será del 10%, pues se anticipan y ajustan los precios de insumos, materias primas, bienes terminados, salarios, etc., en esa proporción y la inflación acaba siendo de ese porcentaje. Es por ello que aunque en la práctica, el alza en la tasa de interés sirva de poco para mitigar la inflación, ayudará generando expectativas de menor alza de precios.

A manera de conclusión, podemos mencionar que la lucha contra la inflación apenas comienza. Es incierto que la mayor desaceleración económica causada por los bancos centrales vaya a ayudar a controlar la inflación, al menos en el horizonte de tiempo previsto. No hay forma de saberlo. Nos esperan tiempos difíciles, porque los apretones monetarios tendrán costos aparejados, además de grandes riesgos, como lo es el que la inflación se mantenga alta y que se descarrile el proceso de crecimiento económico, mismo que ya ha sido debilitado por la combinación de cosas negativas que han sucedido este año como la guerra en Ucrania, el Covid en China y precisamente la alta inflación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com 

En  Twitter: @alejandrogomezt

Tormenta perfecta, inflación y deterioro del poder adquisitivo

Esta fue una semana bastante sombría con relación a las perspectivas económicas a nivel global. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) disminuyó su expectativa de crecimiento del PIB mundial para 2022 al 2.3% desde el 4.6% previo, haciendo mención de los efectos económicos de la invasión de Rusia a Ucrania, los cierres de China como respuesta a la nueva ola de Covid-19 y el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos. Para el caso de México, el IIF redujo su pronóstico de crecimiento económico a apenas 1.2%, para China al 3.5% y en el caso de Estados Unidos a 2.5%.

Además de recortar pronósticos de crecimiento, el IIF también espera que los flujos de capital hacia los mercados emergentes se reduzcan en un 42% con respecto al año pasado y considera que el riesgo de recesión global ha aumentado. Como veremos en un momento más, la restricción de flujos de capital pondrá en apuros a muchos países que necesitan de mayores divisas para adquirir alimentos importados cada vez más caros y para hacer frente a sus compromisos financieros internacionales.

En 2022 se espera una fuerte contracción de los flujos de capital hacía los mercados emergentes

Pero eso no fue lo único preocupante de la semana que recién concluye, ya que también se llevó a cabo una reunión más del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) de Davos, Suiza, en un tono muy pesimista respecto al futuro económico del planeta, en especial de los países más pobres. La situación apunta a que muchos países en desarrollo y de renta media enfrentan una triple crisis: alimenticia, energética y financiera, misma que ha sido exacerbada por la guerra en Ucrania.

De acuerdo con Achim Steiner, administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el contexto actual de una elevada inflación y restricciones de política monetaria, sobre todo en los Estados Unidos, podrían empujar a más de 70 países al incumplimiento de sus compromisos de deuda. Se prevé que muchos sigan la ruta de Sri Lanka, que recientemente se convirtió en el primer país asiático en dejar de pagar su deuda este siglo en medio de protestas que se volvieron violentas y llevaron al colapso del gobierno.

Los riesgos de corto plazo que enfrenta el mundo, de acuerdo con el WEF

Por su parte, los suministros de trigo y otros alimentos están bloqueados en los puertos ucranianos del Mar Negro, lo que crea escasez y eleva los precios en países como Egipto, el mayor importador de trigo del mundo. Algunas de las cadenas de suministro de petróleo y gas también se han roto, ya que el petróleo ruso es cada vez más rechazado en los mercados petroleros mundiales.

Los precios del trigo en Chicago, el precio de referencia mundial, han subido más del 50% este año y están cerca de alcanzar máximos históricos de alrededor de 12 dólares por bushel. El maíz ha subido un 32% y la soya un 26%. Los precios del crudo Brent de referencia han subido un 46% a alrededor de $114 por barril, mientras que los precios internacionales del diésel y la gasolina se han disparado, mientras que los precios del gas natural de EE.UU. se han más que duplicado en lo que va de 2022. En México, desde luego que hemos visto una relativa “estabilidad” en los precios de los combustibles, derivado de los fuertes subsidios por parte del gobierno federal, mismos que tendrán un costo fiscal altísimo (se estima que de hasta 400 mil millones de pesos) y que seguramente lo veremos reflejado en un déficit fiscal para este año de aproximadamente 1.5 billones de pesos.

Precio de los futuros del maíz en el CBOT

Los shocks de  precios de las materias primas han acelerado la inflación en muchos países; México, Estados Unidos, la Unión Europea no han sido la excepción y esto ha provocado que los bancos centrales suban sus tasas de interés. En el caso de México la tasa objetivo pasó de 4.00% en junio de 2021 al nivel actual de 7.00%, y se espera que llegue a 8.50% al cierre del año. En cuanto a Estados Unidos, la tasa paso de un rango de 0 a 0.25% al actual rango de 0.75 a 1.00%, y se espera para este año al menos dos incrementos más de medio punto porcentual para llevarla al 2.00%. El alza en tasas de interés perjudica el crédito y la inversión productiva, pero la elevada inflación daña a los consumidores, en especial a los de menores recursos, ya que en el caso de México éstos destinan hasta un 70% de su ingreso a la compra de alimentos básicos.

Crisis alimentaria

La preocupación más apremiante para los funcionarios y ejecutivos que se dieron cita en el WEF es la disponibilidad de alimentos, ya que Rusia bloquea los puertos del Mar Negro de Ucrania y se han interrumpido los suministros de fertilizantes provenientes de Rusia y Bielorrusia.

Rusia y Ucrania juntas representan (2021):

  • El 33% de las exportaciones mundiales de trigo,
  • El 27% de las exportaciones mundiales de cebada,
  • El 17% de las exportaciones mundiales de maíz,
  • El 24% de las exportaciones mundiales de semillas de girasol,
  • El 73% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol.

Y la mayoría de estas exportaciones se mueven a través del Mar Negro.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, acusó a Rusia de bombardear los almacenes de granos en Ucrania, bloqueando barcos ucranianos llenos de trigo y semillas de girasol y acaparando sus propias exportaciones de alimentos como una forma de chantaje. “Esto es usar el hambre y el grano para ejercer el poder”, dijo.

Ucrania ha cerrado sus puertos en el Mar Negro

Por su parte, Svein Tore Holsether, director ejecutivo del principal productor de fertilizantes Yara International ASA, dijo que el mundo se encuentra en una grave crisis alimentaria. Incluso si se restableciera la paz en Ucrania ahora, tomaría un tiempo considerable restablecer las líneas de suministro que respaldan la industria alimentaria mundial.

Por su parte, hay preocupación por parte de funcionarios y economistas de que los gobiernos pueden empeorar el problema de escasez de alimentos al luchar para abastecerse de suministros y, en el caso de algunos países productores, prohibiendo las exportaciones de alimentos.

Los aumentos de precios de las materias primas inducidos por la guerra, entre otras presiones, llevaron al Fondo Monetario Internacional a elevar el mes pasado su pronóstico de inflación para 2022 para las economías de mercados emergentes y en desarrollo a 8.7%, 2.8 puntos porcentuales más que su proyección de enero. En los países del África subsahariana donde el trigo, el maíz y el sorgo son una gran parte de la dieta, la inflación ha sido causada casi en su totalidad por los precios de los alimentos.

Crisis energética

En el mercado energético, el déficit es particularmente agudo en los productos refinados. Eso se debe en parte a la falta de capacidad de refinación a nivel mundial y porque Rusia es un importante exportador de diésel y gasolina.

Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global e historiador de la energía, dijo que, según algunas medidas, el mundo está experimentando su peor crisis energética desde la crisis del petróleo de la década de 1970. Pero esta vez la crisis abarca el petróleo, el gas natural y el carbón, ya que las reservas de los tres principales combustibles fósiles se están agotando.

En muchos países, los altos precios de la energía están provocando la inflación en los precios de los alimentos al aumentar el costo de los fertilizantes, que se fabrican con gas natural, y por el mayor costo del transporte. El setenta por ciento del costo de los alimentos proviene del precio de la energía, según Yergin.

Erosión del poder adquisitivo en México

En este contexto, es pertinente analizar cómo ha afectado la inflación y la débil recuperación económica a los ingresos promedio de la población ocupada en México. Esto lo podemos analizar gracias a que el INEGI recién publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) correspondientes al primer trimestre de 2022.

Comparando los resultados de la ENOEN del primer trimestre de 2021 con los del mismo trimestre de 2022, vemos que la población ocupada aumentó de 52.973 millones de personas a 56.079 millones, lo que implica un incremento de 3.105 millones o un 5.9%. Desde luego que buena parte de este fuerte incremento se debe a que en el primer trimestre de 2021 muchas personas seguían fuera del mercado laboral por miedo a la pandemia y muchos de ellos ya se han reintegrado a la fuerza laboral.  

Al analizar cómo ha evolucionado la población de ingreso, debemos tomar en cuenta que el salario mínimo pasó de $141.70 pesos diarios en 2021 a  $172.87 pesos diarios en 2022. Con esto en mente, vemos que entre el primer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022 la población ocupada que no recibe ingresos aumentó de 2.785 millones a 2.893 millones de personas, lo que significa un incremento de 3.9%; los que ganan menos de un salario mínimo (sm) aumentaron en 5.764 millones de personas, equivalentes a un espectacular 43.0% de aumento; mientras que los que ganan de 1 a 2 sm disminuyeron  en 735 mil personas, equivalente a -3.9% menos. Por su parte, vemos caídas importantes en la cantidad de población ocupada con los rangos de ingreso más altos, de manera que los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron de 6.958 millones a 5.759 millones, lo que implica una caída -17.2%; los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 966 mil personas, que representa una caída de -29.5%; los que ganan más de 5 sm pasaron de 1.174 millones a 826 mil personas, lo que representa una caída de -29.7%; finalmente, los que no están especificados (no dijeron cuánto ganan) aumentaron en 481 mil personas, lo que implica un incremento de 7.6 por ciento.  

Es así que en el primer trimestre de 2022, si excluimos a los que no revelan cuanto ganan, a nivel nacional el 5.9% de la población ocupada no percibe ingresos, el 38.9% gana menos de 1 salario mínimo, el 37.2% percibe entre 1 y 2 sm, el 11.7% gana entre 2 y 3 sm, el 4.7% tiene ingresos diarios de entre 3 y 5 sm y solamente el 1.7% de la población ocupada gana más de 5 salarios mínimos al día.  Es decir, en el primer trimestre de este año, solamente 17 de cada 1,000 mexicanos que trabajan, ganan más de 26,270 pesos al mes.

De acuerdo con cálculos de un servidor, todos estos ajustes en la proporción de personal ocupado por nivel de ingreso, significan que la población ocupada pasó de ganar 1.63 salarios mínimos en promedio en el primer trimestre de 2021 a percibir un promedio de apenas 1.37 salarios mínimos diarios. ¿Cuánto significa esto en términos de pesos? Antes de responder esta pregunta quiero dar un poco de contexto.

En un estudio llamado “EL CONEVAL PRESENTA INFORMACIÓN REFERENTE A LA POBREZA LABORAL AL SEGUNDO TRIMESTRE DE 2021” se menciona que dicho organismo estima que en el segundo trimestre 2021, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de $4,380.71 al mes. Los hombres ocupados reportaron un ingreso laboral mensual de $4,755.36 y las mujeres $3,803.92.

De acuerdo con mis estimaciones, obtengo un salario promedio diario de 230.85 pesos en el primer trimestre de 2021 y uno de 236.21 pesos diarios en el primer trimestre de 2022. Esto significa que el salario mensual promedio de la población ocupada pasó de  $7,017.77 pesos mensuales en el primer trimestre de 2021 a  $7,180.65 pesos mensuales en el primer trimestre de 2022, lo que significa un incremento nominal de apenas 2.3% en el año. Si tomamos en cuenta que la inflación del periodo fue de 7.3%, pues eso nos arroja que el ingreso promedio de la población ocupada disminuyó -4.6% en términos reales entre el primer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. Ese ha sido el impacto de la inflación de precios al consumidor en México en el poder adquisitivo de las personas.

De la información de la tabla anterior, sólo agregaría que al tomar en cuenta el personal ocupado total, la base salarial creció 8.3% en términos nominales en el último año, pero si ajustamos los datos por inflación el aumento es de apenas 1.0% en términos reales. Así, la inflación comienza a afectar negativamente las posibilidades de crecimiento del consumo en términos reales.

¿Qué pasará con la inflación  en el corto plazo?

Es relevante analizar lo que pasará con la inflación, ya que de ello depende lo que sucederá con el poder real de compra del poder adquisitivo, las decisiones de política monetaria y el ritmo de crecimiento económico. El INEGI informó el pasado 24 de mayo, que en la primera quincena de mayo de 2022, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) disminuyó 0.06% respecto a la quincena anterior. Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 7.58%, tasa ligeramente por debajo del 7.68% observado al cierre de abril.

Este dato y después del anuncio del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), ha provocado que algunos piensen que ya se llegó al pico inflacionario y que en los próximos meses la inflación comenzará a descender. Pero la realidad no es así de simple. Hay diversos factores que debemos analizar para tratar de pronosticar como se comportará la inflación en el corto plazo, mismos que son abordados en un artículo del Wall Street Journal que leí esta semana y que menciono a continuación:  

Inflación subyacente

En ocasiones, la inflación es impulsada por factores a corto plazo, como aumentos en los precios de la gasolina o los alimentos, que no reflejan presiones de precios más amplias en la economía. Los economistas han desarrollado lecturas que ayudan a identificar la inflación en toda la economía. Es recomendable prestar atención al INPC que elimina los precios de los bienes y servicios más volátiles (agropecuarios) o de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, y de ahí obtenemos la inflación subyacente. En México la inflación general anualizada en la primera quincena de abril de 2022 fue de 7.58%, pero el gran problema es que la inflación subyacente fue de 7.24% y ha venido mostrando una clara tendencia ascendente (acumula 15 quincenas por arriba del 5% anual).

La demanda de productos manufacturados aumentó a principios de la pandemia de Covid-19 y cayó bruscamente en el caso de los servicios. Ese atracón, junto con las interrupciones en la cadena de suministro también relacionadas con la pandemia, provocó un desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que resultó en una escasez rampante y precios más altos. Los consumidores están cambiando a un equilibrio más normal de gasto en bienes y servicios, lo que podría reducir la presión sobre los precios de los productos.

Mercado laboral ajustado

A medida que algunos consumidores retoman sus niveles de gasto prepandemia, la demanda de bienes y servicios de algunas actividades ha aumentado, lo que a su vez ocasiona que se requiera más personal en los centros de trabajo. He escuchado a empresarios del sector calzado, textil, vestido, construcción, automotriz, entre otros, quejándose de la escasez de mano de obra (aunque el empleo en condiciones de informalidad sigue creciendo y las tasas de desocupación en algunos lugares sigue elevada). Este fenómeno ha presionado al alza los salarios y se puede traducir en mayores presiones inflacionarias en el corto y mediano plazos.

Sectores sensibles al Covid

Los precios de los servicios de viaje que a menudo implican interacción personal, en particular, las tarifas aéreas, los hoteles y el alquiler de automóviles, han oscilado ampliamente durante la pandemia a medida que las infecciones por covid-19 aumentaron y disminuyeron. En los meses recientes hemos visto como las aerolíneas y hoteles han aumentado sus tarifas de manera importante a medida que se observa una recuperación más generalizada del sector turismo.

Futuros de Petróleo

Si bien en México los precios de los combustibles han estado contenidos por intervención del gobierno federal, no se puede dejar de analizar el impacto que en otros países tiene el alza de los combustibles en la inflación general, sobre todo para el caso de Estados Unidos. En cuanto a México el tema es  particularmente importante dado que cerca del 44% del valor de nuestras importaciones proviene de dicha nación y entonces podemos tener inflación importada. En los Estados Unidos, el aumento de los precios de la energía ha contribuido en gran medida a la inflación, y los precios de la gasolina han alcanzado máximos históricos esta primavera. Observar los precios de los contratos para entregas futuras del petróleo West Texas Intermediate, el punto de referencia de EE.UU. para el petróleo crudo, ofrece una guía aproximada de dónde pueden estar los precios de la gasolina dentro de algunos meses o un año.

Expectativas de inflación

La inflación tiene una forma de alimentarse a sí misma una vez que la gente comienza a percibirla. Es por eso que vale la pena observar las llamadas expectativas de inflación. Aquí viene a colación el concepto de profecía autorrealizada, de manera que si los agentes económicos piensan que la inflación este año será del 7.0%, pues todos empiezan a ajustar precios en esa magnitud (proveedores, fabricantes, comercializadores) de manera que la inflación acaba siendo del 7.0% aunque en principio no hubiera razones para que fuera de tal magnitud. Es por ello que las encuestas de expectativas económicas son tan importantes. En este sentido es pertinente mencionar que en la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, los encuestados mencionaron que para este año esperan que la inflación general cierre en 6.75% y que la subyacente se modere a 6.30%, estos son pronósticos más altos que los observados en la encuesta previa.

Imagen de la encuesta de expectativas económicas del Banxico correspondiente a abril 2022. En ella se ve que analistas esperan que la inflación cierre este año en 6.67% y que sea de 4.18% en 2023.

Conclusión

Esta entrega ha sido bastante extensa, pero hemos visto tres temas importantes. El mundo, sobre todo el de los países subdesarrollados la esta pasando bastante mal por las crisis alimentaria, energética y financiera, todo en un contexto de desaceleración económica global. La inflación en México está causando mella en el poder adquisitivo de las personas ocupadas y esto puede frenar el consumo de ciertos bienes, dado que la gente no dejará de comprar alimentos, pero si puede dejar de comprar otros artículos y servicios que considere menos importantes. Finalmente, hay indicios para pensar que la inflación se mantendrá elevada durante un tiempo considerable, probablemente hasta mediados de 2024.

El gran problema es que en México no hay políticas públicas que impulsen el crecimiento económico y que hagan que mejore la expectativa de incremento del PIB. Las decisiones de política monetaria por parte de la Junta de Gobierno del Banco de México pueden descarrilar el escaso crecimiento económico proyectado para este año, pero no vemos a un gobierno federal impulsando la inversión productiva con mayor gasto en obras públicas, ni vemos incentivos fiscales a la inversión, ni una banca de desarrollo volcada a dar las garantías para que el crédito cueste más barato, esas son las grandes cosas que están ausentes y que nos sentencian a que sea hasta el 2023 cuando recuperemos los niveles de actividad que teníamos antes de la pandemia del Covid-19.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt