Inflación, tasas de interés y presiones en el tipo de cambio

Durante la semana que recién concluyó vimos como el tipo de cambio fue presionado al alza, de manera que éste llegó el viernes 18 de junio a niveles cercanos a los 20.70 pesos por dólar, desde los 19.87 pesos observados en el arranque de la semana. Esta evolución resultó sorpresiva para muchos, sobre todo si se toma en consideración que estábamos en un periodo de “estabilidad” cambiaria y que inclusive en la Encuesta Citibanamex de Expectativas del 7 de junio, el consenso manifestó que espera que el tipo de cambio se ubique en 20.50 unidades por dólar al cierre del año.  En esta entrega abordamos las razones de tal ajuste, y de los episodios de volatilidad que estaremos observando en el marcado cambiario, las cuales son principalmente de naturaleza externa, concretamente por lo que está sucediendo con el crecimiento económico de Estados Unidos y las presiones inflacionarias que está generando.

Desde hace varias semanas, no hay día en que los analistas de medios como el Wall Street Journal o de CNN, no mencionen que el fuerte crecimiento de la economía estadounidense está provocando un incremento en su tasa de inflación, misma que fue del 5.0% anual en mayo. Hay todo un debate respecto de si dicho aumento de los precios es un fenómeno temporal o será un fenómeno permanente, por lo que se especula respecto del impacto que esta inflación tendrá en el nivel de tasas de interés en los Estados Unidos y en el resto del mundo.  El impacto de los precios en el nivel de tasas de interés, así como la expectativa del nivel de éstas en el mediano plazo, es preocupante en un contexto en el que la mayoría de países aún se encuentra en un proceso de recuperación económica, cómo es el caso de México. Un movimiento global hacia tasas de interés más altas, con el Banco de la Reserva Federal (FED) encabezando dicho ajuste, genera el riesgo de sofocar los esfuerzos de recuperación económica en algunos lugares, especialmente en un momento en que la deuda de los mercados emergentes ha aumentado.

Los bancos centrales del mundo están atentos a la manera cómo irá respondiendo la FED al aumento de la inflación en EE.UU. En este sentido, los principales mercados bursátiles a nivel mundial cayeron el jueves 17 después de que los funcionarios del banco central estadounidense, tras su reunión de política monetaria, indicaron que esperan comenzar a subir las tasas de interés hacía finales de 2023. Esto es antes de lo que se había anticipado, tras su pasada reunión de marzo de este año, y es una respuesta clara a un posible sobrecalentamiento de la economía estadounidense.

El tamaño de la economía de EE.UU., que representa casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y la importancia de sus mercados financieros, han ejercido durante mucho tiempo una gran influencia en la formulación de la política monetaria a nivel global. Esto significa que, por lo general cuando la FED sube sus tasas de interés, los demás bancos centrales (en especial los de países en desarrollo) hacen lo propio. Inclusive, en ocasiones sólo basta con que la FED indique la intencionalidad de subir sus tasas de interés, para que en otros países se realicen ajustes al alza anticipadamente. Pero el crecimiento inusualmente fuerte de nuestro vecino del norte durante este año es fundamental para que la economía mundial se recuperé tras la crisis del 2020. De hecho, las expectativas de que el PIB de México pueda crecer arriba del 5% este año descansan en el supuesto de que la economía estadounidense nos jalará a través del sector exportador. Los funcionarios de la FED esperan que la economía estadounidense crezca un 7% este año, según las proyecciones publicadas el miércoles 16, lo que significa que EE.UU. por si sola generaría 1.75 puntos porcentuales del PIB mundial.

Entonces, anticipándose al apretón monetario que vendrá, los capitales salen de los mercados emergentes y por eso el tipo de cambio en México subió el 17 y 18 de junio. Para proteger sus tipos de cambio, ante la incertidumbre por la inflación y posibles movimientos en tasas de interés en Estados Unidos, es que los bancos centrales de Rusia, Brasil y Turquía subieron sus tasas de interés en las últimas semanas, además de que esta medida también obedece a los esfuerzos para reducir la inflación derivada del aumento de los precios de las materias primas este año. A medida que las fábricas de todo el mundo se esfuerzan por satisfacer la demanda estadounidense, los precios de las materias primas, desde el estaño hasta el cobre, se han disparado en todo el mundo.

El banco central de Brasil recientemente anunció su tercer aumento consecutivo en la tasa de interés de 0.75 puntos porcentuales a 4.25% y anticipó posibles aumentos adicionales en el futuro, mientras lucha contra una inflación del 8.1%. Por su parte, el Banco de Rusia ha elevado su tasa de referencia tres veces este año al 5.5%, luego de que la inflación se acelerara a más del 6% este mes, su nivel más alto en casi cinco años. El martes, la gobernadora Elvira Nabiullina dijo que Rusia continuará aumentando las tasas de interés y no espera que esto obstaculice el crecimiento económico.

El banco central de Turquía aumentó bruscamente su tasa de interés principal al 19% en marzo para contrarrestar la inflación de dos dígitos y la depreciación de la lira. Pero la lira turca ha vuelto a estar bajo presión en las últimas semanas dado que los inversionistas intentan evaluar si el banco central atenderá las demandas del presidente Recep Tayyip Erdogan de recortar las tasas.

Queda claro entonces, con base en lo anterior, que el crecimiento económico de Estados Unidos le esta haciendo bien al mundo porque apoya a las economías nacionales al impulsar las importaciones y las remesas desde Estados Unidos. Pero también la inflación que ocasiona y su impacto en las tasas de interés, aumentará los costos de endeudamiento. El ajuste se da en dos vías: por un lado un dólar más fuerte le ocasiona mayores costos a los países que han contratado deuda en dólares, pero por otra parte, le da más competitividad a los exportadores al abaratar sus productos en términos de dólares.

En el caso de México, la tasa de interés objetivo del Banco de México es del 4.0% y ya casi nadie piensa que ésta pudiera bajar más en lo que resta del año; por el contrario, la expectativa es que pudiera comenzar un ciclo alcista hacía finales de este año o principios del que sigue, en caso de que la inflación se mantenga en los niveles anualizados actuales (4.67% en marzo, 6.08% en abril y 5.89% en mayo). De hecho, considero que una de las principales razones por la que no hemos visto todavía un incremento en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico es por la inclusión de Gerardo Esquivel Hernández, Jonathan Heath y Galia Borja Gómez, como miembros de la Junta de Gobierno del banco central. Ellos tres han entrado durante la actual administración federal, y le han dado al Banxico una posición mucho más “paloma” en el sentido de privilegiar el crecimiento y creación de empleos. Esto no obstante que el mandato constitucional del banco central mexicano es preservar el poder adquisitivo de la moneda.

La gran pregunta que queda tiene que ver con lo que sucederá con la tasa de inflación en los Estados Unidos y lo que eventualmente ocurrirá con las tasas de interés por parte de la FED. La incertidumbre respecto de estos posibles movimientos mantendrá al tipo de cambio con alta volatilidad. Esperemos que aquí en México los proveedores de la industria no tomen el tipo de cambio en niveles de 20.70 como pretexto para seguir incrementando los costos de los insumos y materias primas. Eso generaría una espiral inflacionaria y presionaría al Banxico para subir las tasas de interés antes de lo anticipado.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para frenar al monstruo chino

El pasado jueves 18 y viernes 19 de marzo, los Estados Unidos y China sostuvieron conversaciones de alto nivel en la ciudad de Anchorage, Alaska. Estas reuniones terminaron con un tono amargo y  pusieron nuevamente en perspectiva la creciente rivalidad entre ambas naciones, complicando los esfuerzos de las dos potencias para derribar barreras y evitar que las tensiones sigan aumentando.

Las reuniones cubrieron una serie de temas que durante el año pasado llevaron las relaciones entre Estados Unidos y China a su punto más inestable en décadas: la represión de China contra Hong Kong, la represión de los musulmanes en Xinjiang, el control de tecnologías críticas, los reclamos de China contra Taiwán y Japón y en el Mar de China Meridional, entre otros.

En esta entrega me centraré en los aspectos económicos y comerciales, primero presentando los indicadores que dan cuenta de la situación económica de China en el arranque de 2021 y posteriormente abordo la situación que guarda el Acuerdo Comercial de Fase Uno, que fue firmado en enero de 2020 entre Estados Unidos y China.

La evolución de China en el arranque de 2021

Las cifras oficiales muestran que la actividad económica china aumentó fuerte en el comparativo del primer bimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020, cuando dicha nación era azotada por el coronavirus, aunque el panorama se ve ligeramente menos optimista cuando se compara con el desempeño que registraron en el cuarto trimestre de 2020.

Los datos económicos publicados el 15 de marzo por parte de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, mostraron que la producción industrial, el consumo, la inversión y las ventas de viviendas en enero y febrero aumentaron más del 30% con respecto al mismo período del 2020, cuando la economía china estaba cerrada en gran medida para contener el coronavirus. Concretamente, tenemos que la producción industrial en el período enero-febrero aumentó 35.1% respecto al año anterior, mientras que las ventas minoristas (un indicador importante del consumo de China), se expandieron 33.8% durante ese mismo período de tiempo.

Por su parte, los volumen de ventas de viviendas, un indicador de la demanda, se dispararon un 143.5% en los dos primeros meses de 2021 respecto al año anterior; mientras que el valor de la inversión inmobiliaria subió 38.3% en el mismo periodo. Aunado a lo anterior, la inversión en activos fijos aumentó 35.0% durante ese período en comparación con el año anterior.

No obstante este buen desempeño, a varios analistas les preocupa que el desempleo urbano en China,  subió al 5.5% en febrero, desde un 5.4% en enero y 5.2% en diciembre.

Lo que todos estos indicadores indican es que la recuperación económica continúa en la segunda economía más grande del mundo, aunque es evidente que ésta se desaceleró un poco a partir de enero, debido a la imposición de nuevos controles a la movilidad para contener una nueva ola de contagios por el virus. Los sectores más afectados fueron el consumo minorista en los restaurantes y en las tiendas

No obstante lo anterior, derivado de la caída anualizada de 6.8% en el PIB chino en el primer trimestre de 2020, es que se espera que en el primer trimestre de 2021 su PIB crezca en 15% o más. Es importante señalar que la economía china solo cayó el primer trimestre de 2020, ya que en el segundo trimestre creció 3.2%, en el tercero lo hizo en 4.9%, mientras que en el cuarto aumentó 6.5%.

Para todo el año 2021, el gobierno chino se ha fijado una meta de crecimiento del PIB relativamente modesta para sus estándares,  siendo ésta de 6% o más. Esto les da oportunidad para ir dejando paulatinamente los estímulos fiscales y así comenzar a controlar el crecimiento de su deuda. Muchos economistas dicen que la economía de China podría crecer un 8% o más en 2021, incluso con políticas fiscales y monetarias más restrictivas.

¿En qué se ha fincado la recuperación de China? Desde que los principales indicadores económicos de China se desplomaron a tasa de doble dígito en el primer trimestre del año pasado, la economía se ha recuperado en gran medida, liderada por la manufactura y las exportaciones. A partir de 2021, la producción de las fábricas de China ha sido impulsada por una fuerte demanda externa y políticas gubernamentales que alentaron a los trabajadores a permanecer en sus lugares de trabajo en lugar de irse a sus casas para la celebración del Año Nuevo Lunar. Esas políticas tuvieron el doble efecto de contener las infecciones e impulsar la producción.

Los conflictos comerciales con Estados Unidos continuarán  

El éxito económico de China y la llegada del presidente Joe Biden en los Estados Unidos no han relajado en lo más mínimo el estado de cuasi guerra fría que libran ambas naciones. Esto es evidente por las declaraciones públicas de varios altos mandos de la Administración Biden que indican que el Acuerdo Comercial de Fase Uno (firmado en enero de 2020 en la Administración Trump) no será abandonado. A  menos de que el comportamiento de Beijing cambie considerablemente, el enfoque de la Administración Biden para el comercio con China no será muy diferente al de la pasada administración.

De acuerdo con un análisis de Mervyn Piesse, Gerente de investigación del Programa de investigación de crisis mundial de alimentos y agua de Future Ditrections International, se destacan los siguientes puntos clave de lo que podemos esperar de la relación entre Estados Unidos y China:

1. Es poco probable que el enfoque comercial de la Administración Biden con China sea significativamente diferente al de su predecesor. Parece que continuarán los aranceles punitivos y otras medidas que buscan fomentar el cambio sistémico dentro de China.

2. Si bien el acuerdo comercial de la Fase Uno entre Estados Unidos y China está bajo revisión, es poco probable que la Administración Biden lo altere significativamente.

3. No se espera que China cumpla con los objetivos de importación de mercancías estadounidenses establecidos en el acuerdo comercial, pero los funcionarios estadounidenses parecen estar satisfechos con el progreso que Beijing ha logrado en otros puntos del acuerdo.

4. Las declaraciones de varios altos funcionarios de la Administración Biden también sugieren que es probable que el proceso de desvinculación económica de China continúe de alguna forma.

A continuación se explican algunos detalles de estos puntos:

Como antecedente tenemos que el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició una guerra comercial contra China el 6 de julio de 2018, al imponer un arancel del 25% a productos chinos con un valor de 34 mil millones de dólares (mmdd). Este fue el primero grupo de una serie de aranceles punitivos que se fueron imponiendo. En 2019, la administración estadounidense aumentó los aranceles sobre prácticamente todas las importaciones de China.

En enero de 2020, China y Estados Unidos firmaron el Acuerdo Comercial de Fase Uno, y China acordó comprar al menos 200 mmdd más en productos y servicios estadounidenses que en 2017 durante el período de dos años 2020-21. Trump en su momento calificó el acuerdo como «un paso importante…hacia un futuro comercial justo y recíproco con China».

Según el gobierno chino, China estaba dispuesta a cumplir con sus obligaciones. Pero evidentemente la pandemia de Covid-19 y el cierre de actividades productivas, evitó que los exportadores estadounidenses pudieran suministrar a China suficientes bienes y servicios. Según las aduanas de China, las importaciones totales de bienes y servicios estadounidenses del país en 2020 ascendieron a 94 mmdd, más del 40 por ciento por debajo del objetivo. La cifra de compras por parte de China era aproximadamente la misma que en 2017, es decir, antes de que Trump desencadenara la guerra comercial.

La mayor parte del déficit estaba en la manufactura, que representó el 70% de los bienes del Acuerdo Comercial  de Fase Uno. Las exportaciones estadounidenses a China en esta categoría se acordaron en 99 mmdd. Sin embargo, el valor real de las exportaciones estadounidenses fue de solo 57 mmdd en 2020, incluso más bajo que el año anterior. El suministro de recursos energéticos avanzó a un ritmo lento, totalizando solo 10 mmdd contra los 26 mmdd previstos. Y la exportación de productos agrícolas estadounidenses, que fue demasiado sensible para Trump, fue la más cercana de cumplir su objetivo al sumar 27 mmdd, ligeramente por debajo de los 33 mmdd acordados.

Cabe señalar que los compromisos de compra antes mencionados son solo un elemento del acuerdo comercial y, si bien son su componente principal, otros elementos se han implementado con mayor éxito. En junio de 2020, por ejemplo, Beijing había completado 50 de los 57 cambios estructurales que acordó realizar para mejorar el acceso a su mercado para los exportadores estadounidenses. Robert Lighthizer, el Representante Comercial de la Administración Trump, declaró en su momento que Beijing ha hecho un «trabajo razonablemente bueno» en la implementación de partes del acuerdo y que la Administración Biden debería continuar en su implementación.  

Según los términos del acuerdo, Beijing acordó realizar reformas estructurales a su régimen económico y comercial en las áreas de propiedad intelectual, transferencia de tecnología, acceso al mercado agrícola, servicios financieros y de divisas, así como en el tipo de cambio.  El Secretario de Agricultura de Estadcos Unidos, Tom Vilsack afirmó que China ha realizado reformas significativas a sus normas sanitarias y fitosanitarias, lo que ha aumentado el acceso de Estados Unidos a partes clave del mercado chino. Sin embargo, también sugirió que China no ha adoptado completamente las reformas a las que se comprometió en virtud del acuerdo. Si no logra más avances en el segundo año del acuerdo, entonces sugiere que Estados Unidos deberá entablar más negociaciones con Beijing para encontrar medidas de reforma alternativas. Los líderes comerciales republicanos están alentando a la Administración Biden a presionar a China para que cumpla plenamente con el Acuerdo Comercial de la Fase Uno y comience las negociaciones en la segunda fase.

La Agenda de Política Comercial de la Administración Biden recientemente publicada, no es diferente a la de la Administración Trump. Reconoce que las prácticas comerciales coercitivas e injustas de China dañan a los trabajadores estadounidenses, amenazan su ventaja tecnológica, debilitan la capacidad de recuperación de su cadena de suministro y socavan sus intereses nacionales. Abordar el desafío de China requerirá una estrategia integral y un enfoque más sistemático que el enfoque fragmentado del pasado reciente.

La agenda considera que el programa de trabajo forzoso en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang es particularmente perjudicial para el trabajo estadounidense y los valores liberales universales. Es por ello que se espera que la Administración Biden continúe presionando a Beijing para que promulgue reformas económicas y sociales que beneficien a los trabajadores estadounidenses y defiendan los valores estadounidenses.

Conclusiones

El análisis en retrospectiva muestra que los esfuerzos de la Administración Trump para cambiar las prácticas económicas chinas a favor de Estados Unidos fracasaron en gran medida. A finales de 2020, por ejemplo, los inversores estadounidenses seguían teniendo 1.1 billones de dólares en acciones emitidas por empresas chinas, lo que sugiere que el proceso de disociación económica ha sido lento. China también se convirtió en el mayor receptor de inversión extranjera en 2020, superando a Estados Unidos por primera vez. El déficit comercial de Estados Unidos con China al final del mandato de Trump en el cargo es aproximadamente igual al que tenía al final del mandato de Obama. Los consumidores estadounidenses de todo el espectro político, sin embargo, han indicado que están dispuestos a pagar más por productos fabricados en EE.UU. si ello conduce a una menor dependencia de la fabricación china. Ya veremos si ese deseo se reflejará en la relación comercial y de inversión entre los dos países.

Todo parece indicar que Estados Unidos seguirá esforzándose por evitar que China adquiera una mayor relevancia económica mundial, a la luz de las herramientas que utiliza para lograr su objetivo de expansión, como lo son las prácticas desleales de comercio, el robo de propiedad intelectual, la utilización de trabajo forzoso, entre otros. En este sentido, el propio Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se ha referido a China como el desafío más importante para el sistema internacional estable y abierto. Ha señalado que EE.UU. necesitaría «utilizar todas las herramientas para evitar que los países roben nuestra propiedad intelectual o manipulen sus monedas para obtener una ventaja injusta».

Finalmente, es de esperarse que la Administración Biden busque trabajar en conjunto con sus aliados, en lugar de seguir el enfoque de «Estados Unidos Primero» de la Administración Trump. Esto queda claro en el documento de Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional, publicado recientemente, el cual establece “Nuestras alianzas democráticas nos permiten presentar un frente común, producir una visión unificada y unir nuestras fuerzas para promover altos estándares, establecer reglas internacionales efectivas y hacer que países como China rindan cuentas”.

Es probable que la Administración Biden continúe presionando a China para que se adhiera a la reforma económica y política y tampoco abandonarán el Acuerdo Comercial de Fase Uno. Queda claro pues que el enfoque de la administración Biden con respecto a la relación comercial con China no es ni será significativamente diferente al de la administración anterior.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Te invitamos a que aproveches el 50% de descuento y te inscribas a nuestro curso de Econometría Financiera I, un curso en el que aprenderás a hacer pronósticos certeros y a entender cómo es que una variable incide en otra. ¡Iniciamos el 17 de abril de 2021!

Haz click aquí para más información.

El impacto causado por la expansión monetaria en México

Desde hace muchos años, desde tiempos de los Mercantilistas (Siglos XVI al XVIII), se ha analizado el  impacto que tiene la cantidad de dinero en circulación en el crecimiento económico y en el nivel de  precios. La teoría cuantitativa del dinero, que estipula que M*V = P*Q (donde M es la cantidad de dinero, V la velocidad de circulación del dinero, P el nivel de precios y Q el nivel de producción) data de 1556 y desde entonces se ha señalado que dado que la velocidad del dinero y el nivel de producción son relativamente fijos en el corto plazo, cualquier incremento en la cantidad de dinero (M) se traducirá en un aumento del nivel de precios (P).

Teniendo esto en mente, es pertinente hacer mención de la enorme expansión monetaria que ha registrado Estados Unidos en lo que va del siglo XXI. De acuerdo con los Datos Económicos del Banco de la Reserva Federal (FRED por sus siglas en inglés), el agregado monetario M1 de Estados Unidos pasó de 1.095 billones de dólares en enero de 2001 a 18.059 billones en enero de 2021, lo que representa un incremento de 1,549.2%. Por su parte, el agregado monetario M2 de dicho país pasó de 4.971 billones de dólares en enero de 2001 a 19.350 billones de dólares en enero de 2021, lo que representa un aumento de 289.2% en términos nominales.

Cabe señalar que M1 es el agregado monetario compuesto por instrumentos altamente líquidos en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye billetes y monedas emitidos por el banco central, así como depósitos de exigibilidad inmediata en bancos y entidades de ahorro y crédito popular). Por su parte, el agregado monetario M2 está integrado por el M1 más los instrumentos monetarios a plazo en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye la captación con un plazo residual de hasta 5 años en bancos, entidades de ahorro y crédito popular, y uniones de crédito; las acciones de los fondos de inversión de deuda; y los acreedores por reporto de valores).

El enorme incremento de la cantidad de dólares en circulación (medido a través de M2) en nuestro vecino del norte, si bien no ha causado problemas inflacionarios, si ha provocado un enorme incremento en los precios de diversos activos como los precios de acciones, viviendas, criptomonedas, obras de arte, entre muchas más. En el 2020, pese a que el PIB de Estados Unidos cayó -3.5%, derivado de que su M2 creció en 23.62%, es que vimos que el precio del Bitcoin subió 301%, el índice Nasdaq 100 aumentó 48.6%, los commodities aumentaron 13.8%, etc. El fuerte incremento nominal en la cantidad de dólares en circulación ha llevado a los más temerarios, como Michael Burry (les sugiero ver la  película “La Gran Apuesta”) a afirmar que los Estados Unidos se aproximan a un eventual colapso del dólar porque tendrán un episodio de hiperinflación similar al de la Alemania de Weimar (1921-1923).

Para los más moderados, el fuerte aumento de la cantidad de dólares en circulación no es un asunto que represente mayor problema, ya que en buena medida se explica por el hecho de que el dólar estadounidense es la moneda más utilizada para el comercio internacional, y es por ello que en la medida en que ha aumentado el volumen y valor del comercio mundial, pues debe crecer también la cantidad de dólares en circulación. Para ellos, mientras la inflación siga estando baja (en febrero de 2021 fue de 1.7% anualizada) y haya capacidad instalada ociosa, difícilmente habrá un escenario en el que la inflación se salga de control. Sin embargo, no deja de llamar la atención que las expectativas de inflación a un año de los consumidores siguen estando por encima del 3.0%, concretamente en 3.1%.

Con todo esto en mente, en esta entrega analizamos cuál ha sido la evolución de los componentes monetarios M1 y M2 en México y veremos si es sólo Estados Unidos quien ha emprendido una política de aumento desmedido de la oferta monetaria en lo que va del Siglo XXI.

De acuerdo con cifras del Banco de México, el agregado monetario M1 pasó de 524.8 miles de millones de pesos (mmdp) corrientes en enero de 2001 a 5.588 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 964.9% (esto implica una tasa de crecimiento promedio anual de 12.6%); por su parte, el agregado monetario M2 pasó de 1.776 billones de pesos en enero de 2001 a 10.444 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 488.0% (tasa de crecimiento promedio anual de 9.3%).

Estos datos dejan en claro que en relación a M1 el crecimiento registrado por el peso mexicano ha sido inferior al observado por el dólar estadounidense, pero al analizar lo sucedido con el agregado monetario M2, vemos que el incremento observado por el peso mexicano es considerablemente mayor al registrado por el dólar de EE.UU. Esto llama poderosamente la atención, ¿cómo es que México ha aumentado más su agregado monetario M2 que Estados Unidos si el peso mexicano no es una moneda de reserva ni es utilizada para las operaciones de comercio exterior?

Habiendo dicho lo anterior, ahora es pertinente preguntarse qué pasó con el PIB y el nivel de precios en nuestro país en el periodo de 2001 a 2021. Vemos que el PIB nominal pasó de 6.972 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2001 a uno de unos 24.706 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2021 (este último dato es el pronóstico de GAEAP). Esto implica que sin tomar en cuenta la inflación (es decir, analizando el PIB en pesos corrientes), el valor de la producción de bienes y servicios en México habría crecido aproximadamente 254.3% entre 2001 y 2021.

Esto mientras que el PIB real, o ajustado por inflación, sólo habría crecido aproximadamente 36.63% en los 20 años de 2001 a 2021, cifra equivalente a una tasa de crecimiento anual promedio de apenas 1.57%. De lo anterior se infiere que el mayor impacto de la expansión monetaria no fue en la tasa de crecimiento de la producción real, sino en la inflación, tanto de bienes como de activos (como los precios de las acciones). De hecho el crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) entre enero de 2001 y el mismo mes de 2021 fue de 126.9%, lo que implica una tasa promedio de inflación en el periodo de 4.18%, tasa muy superior a la del crecimiento del PIB real en el periodo, de apenas 1.57%.

Otro aspecto relevante de la discusión del impacto de la cantidad de dinero en circulación es su efecto en las tasas de interés. Los datos sugieren que el nivel de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a plazo de 28 días se mueve más en función de lo que pasa con el INPC (el coeficiente de correlación entre la tasa de inflación y el nivel de la TIIE a 28 días es de 0.63 para el periodo de enero de 2001 a enero de 2021) que con respecto a lo que ocurre con M2. Los datos del Banxico nos permiten identificar siete periodos de baja y alza en las tasas de interés en los últimos 20 años: 1. De enero de 2001 a julio de 2003, cuando la TIIE bajo de 18.12% a 4.97% (duración de 30 meses); 2. De julio de 2003 a abril de 2005, cuando la TIIE subió de 4.97% a 10.12% (21 meses); 3. De abril de 2005 a julio de 2006, cuando la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% (15 meses); 4. De julio de 2006 a noviembre de 2008, cuando la TIIE subió de 7.30% a 8.74% (28 meses); 5. De noviembre de 2008 a agosto de 2014 cuando la TIIE bajó de bajó de 8.74% a 3.29% (69 meses); 6. De agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56% (53 meses); y 7. De enero de 2019 al actual febrero de 2021, cuando la TIIE bajó de 8.56% a 4.36% (24 meses).

Si analizamos la tasa de crecimiento nominal del agregado monetario en cada uno de estos periodos y lo comparamos con el nivel de la TIIE a 28 días vemos que el coeficiente de correlación es de -0.46, lo que confirma que el incremento de la cantidad de dinero en circulación está asociado a movimientos en la TIIE a 28 días. Esto puede sonar como una obviedad, pero es una conclusión relevante porque confirma que la TIIE se mueve en función de dos elementos: la evolución de los precios y de lo que sucede con el agregado monetario M2. Los datos muestran, por ejemplo que en el periodo de abril de 2005 a julio de 2006 la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% y en ese periodo M2 aumentó 1.31% mensual, en contraste con el periodo de agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56%, M2 sólo creció 0.66% mensual en promedio.

La conclusión de todo esto es que México también ha tenido una importante expansión de sus agregados monetarios M1 y M2, pero con escaso impacto en el nivel de producción. Por el contrario, parece que el excesivo crecimiento de la cantidad de dinero en circulación sirve para tres cosas: 1. Alimentar una creciente economía informal; 2. Perpetuar un problema inflacionario, que además nos ocasiona una depreciación crónica del peso frente al dólar; 3. Mantener en constante aumento el precio de diversos activos como precios de acciones y de viviendas.

Si nos centramos en el aspecto de inflación de precios, la realidad es que el desempeño del Banco de México, con todo y su autonomía, en cuanto a mantener una inflación a raya no siempre ha sido el mejor (¿O le aplaudimos al Banxico por ese 126.9% de inflación en los últimos 20 años?). Es verdad que el gobierno federal no le ha ayudado con los gasolinazos y porque subsisten múltiples problemas estructurales que causan alzas de precios, pero no podemos dejar de señalar que llama mucho la atención que mientras que el agregado monetario M2 creció en los últimos 20 años en EE.UU. en 289.2%, en México se disparó  488.0%. Allá la expansión monetaria si es noticia, en México no lo es.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Te invitamos a que te inscribas en nuestro curso de Econometría Financiera, arrancamos este 17 de abril. Para más información, haz click en este enlace.

El riesgo inflacionario de Estados Unidos

Hemos entrado a un nuevo episodio de volatilidad y muestra de ello es que este año el tipo de cambio pasó de un mínimo de 19.597 pesos por dólar el 20 de enero a uno de 20.804 pesos por dólar el 25 de febrero, lo que implica un aumento de 6.15% en un periodo de 46 días. Esta volatilidad es causada por diversos factores, tanto internos como externos. En el flanco interno, la aprobación de las modificaciones a la Ley de Energía Eléctrica por parte de la Cámara de Diputados confirman que México ha dejado de ser un país confiable, ya que puede llegar un nuevo gobierno y desconocer los compromisos con inversionistas y otras naciones, modificando el marco normativo sin ninguna consideración de tipo económico o ambiental.

Por el lado externo, la volatilidad se debe principalmente al creciente temor de que el excesivo incremento en la oferta monetaria de Estados Unidos y su impacto en la recuperación económica, podría generar un impacto inflacionario considerable en aquella nación (en los precios al consumidor), lo que provocaría que las históricamente bajas tasas de interés tengan que elevarse, lo que a su vez tendría repercusiones importantes en las finanzas de hogares, empresas, bancos y gobierno.

En esta entrega me voy a centrar específicamente en lo que está sucediendo en los Estados Unidos, aunque no deja de ser relevante la manera como el actual gobierno federal hace añicos la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Quiero comenzar haciendo alusión del newsletter de CNN Business Nightcap enviada el martes 23 de febrero, en la que se plantea en aparente tono de broma que el  mercado de valores de Estados Unidos está todo revuelto (en mal estado) y que nadie sabe nada. Resulta que los precios de las acciones se dispararon durante los meses previos en parte porque Wall Street esperaba que el estímulo económico podría ayudar a impulsar la economía, impulsado por un aumento masivo en el gasto del consumidor. Y ahora resulta que los precios de las acciones comienzan a caer exactamente por la misma causa: en parte porque Wall Street espera que el estímulo económico ayude a impulsar la economía, liderado por un aumento masivo del gasto de los consumidores.

¿Estas confundido? Lo que sucede es que ahora los inversionistas están cada vez más preocupados de que el paquete de estímulo económico a punto de ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos (de 1.9 billones de dólares que incluye cheques de $1,400 dólares a los contribuyentes de menores ingresos) se traduzca en un aumento en el gasto de los consumidores y eso haga que los precios de mercancías se disparen, lo que a su vez perjudicaría a la economía porque subirían las tasas de interés y eso encarecería los pagos de las deudas, además de reducir las ganancias corporativas.

Y es que se debe mencionar que las grandes sumas de estímulo monetario que ha inyectado el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) desde que inició la pandemia del Covid-19, hasta ahora sólo se habían traducido en una burbuja financiera con inflación en los precios de muchos tipos de activos, tales como acciones. Esa es la razón por la que en 2020 el PIB  de Estados Unidos cayó -3.5% y paralelamente el Índice Dow Jones subió 7.2%, mientras que el S&P 500 aumentó 16.25% y el Nasdaq hizo lo propio en 43.6%. Evidentemente la racha alcista se prolongó hasta el 12 de febrero de 2021, fecha a partir de la cual comenzaron algunos tropiezos.

Oferta monetaria (M2) de Estados Unidos

Cabe señalar que la expansión monetaria de Estados Unidos es parte de la explicación del porque algunas monedas, como el peso mexicano, se habían mantenido relativamente fuertes frente al dólar a pesar de todas las complicaciones económicas derivadas del Covid-19. Para ilustrar este punto tenemos que el tipo de cambio promedio en diciembre de 2019 fue de 19.118 pesos por dólar, mientras que en diciembre de 2020 fue de 19.956 pesos por billete verde. Gracias al exceso de dólares en circulación el peso recuperó casi todas sus pérdidas después de haber estado en un promedio de 24.231 pesos por dólar en abril de 2020.

Habiendo dicho lo anterior, me parece que es momento de explicar el tamaño de la burbuja financiera de Estados Unidos.  En un artículo de John Rubino, publicado en el portal de Tyler Durden el 10 de febrero de 2021, y titulado “¿Es esta la burbuja financiera más grande de la historia? ¡Demonios, sí lo es!”, se hace una relatoría del gran problema financiero en el que se ha metido nuestro vecino del norte.

El artículo comienza mencionando que si uno tiene más de 40 años, nos ha tocado vivir al menos tres burbujas financieras épicas: bonos basura en la década de 1980, acciones tecnológicas en la década de 1990 y vivienda en la década de 2000. Cada una fue espectacular a su manera, y cuando cada una de ellas estalló, amenazaba con derribar todo el sistema financiero. No obstante lo anterior, todas palidecen en comparación con lo que está sucediendo hoy. Y es que esas burbujas pasadas fueron específicas de un sector, es decir, la manía y la carnicería resultante ocurrieron principalmente dentro de una clase de activos. La burbuja de hoy se extiende por, bueno, casi todo, de ahí el término «burbuja de todo«.

El artículo de Rubino explica que la mayoría de las burbujas comienzan cuando una afluencia de efectivo externo hace subir drásticamente el precio de algo. Esto captura la imaginación del público inversionista en general y el proceso cobra vida propia, culminando en una “orgía de malas decisiones” y, finalmente, en la aniquilación de las fortunas fáciles que se hicieron en el camino.

Entonces, para entender la burbuja de todo, comencemos por el principio explicando esa afluencia de dinero externo. Esta vez proviene de la Reserva Federal en lo que solo puede describirse como la madre de todas las impresiones monetarias. Con el fin de darle liquidez al sistema financiero (tras la crisis inmobiliaria de 2008-2009 y en medio de la peor crisis económica post Segunda Guerra Mundial por el Covid-19), es que la Fed, a través de la compra de activos financieros de todo tipo, ha incrementado su oferta monetaria o la cantidad de dinero en circulación (su hoja de balance). El  agregado monetario M2, una medida medio-amplia de la oferta monetaria de EE.UU. se ha más que triplicado en lo que va de siglo, y últimamente la tendencia se ha vuelto casi vertical, aumentando en casi un tercio tan solo el año pasado.

La anatomía de una burbuja

Todo este dinero adicional tiene que ir a algún lado, y no es sorpresa que éste está fluyendo en muchas direcciones diferentes. Entre los principales receptores están:

a. Renta fija. Los mercados de bonos y dinero, compuestos por instrumentos que pagan intereses, son en conjunto mucho más grandes que los mercados de valores del mundo. Y han estado en auge, en la medida en que las tasas de interés han caído de manera constante durante cuatro décadas consecutivas. Dado que los precios de los bonos se mueven en sentido opuesto a los rendimientos que pagan, se entiende que el dinero que fluye al mercado de bonos eleva sus precios y por lo tanto disminuye el rendimiento que éstos pagan (el interés de un bono se calcula como la tasa implícita entre el precio del bono y su valor al vencimiento). Se ha visto un mercado alcista épico en el precio de los bonos, que ha ganado fuerza en el último año a medida que la creación masiva de dinero ha obligado a los inversionistas de renta fija (que tienen que invertir el nuevo efectivo de alguna manera) a comprar bonos independientemente de su rendimiento. Las tasas de interés actuales no son bajas sólo para los estándares modernos, de hecho son las más bajas en la historia de la humanidad (este argumento refuerza que la burbuja actual es la más grande de la historia).

La tasa de interés de los bonos a 10 años han tenido un repunte

b. Acciones.  Las burbujas más obvias ocurren en los precios de las acciones, porque lo que ocurre en «el mercado» obtiene la mayor exposición tanto a través de los medios de comunicación financieros como en la mente de los inversionistas. Y después de un largo y lento proceso para salir de las profundidades de la Gran Recesión (crisis de 2008 – 2009), en los últimos dos años los precios de las acciones estadounidenses han superado todos los récords de valoración anteriores. Y es verdad, el mercado bursátil de Estados Unidos es ahora una burbuja más grande que las de 1929 y 1999, y sigue siendo fuerte.

Prácticamente cualquier indicador popular de valoración de acciones respalda esta afirmación, pero el más dramático es probablemente el “Indicador Buffet”, llamado así porque el legendario inversionista Warren Buffet, quien lo usa para decidir cómo asignar sus miles de millones. Este indicador es fácil de entender: hay que graficar el valor de capitalización agregado del mercado de todas las acciones de EE.UU. en función del PIB y listo. Cuando las acciones son bajas en comparación con el PIB, implica que están subestimadas o subvaluadas; cuando es alto el valor en comparación con el PIB, entonces están sobrevaloradas. Hoy resulta que los precios de las acciones son más altos que nunca, incluso justo antes de que iniciara el ciclo bajista de las últimas dos crisis (la punto com y la inmobiliaria).

Evolución del precio de las acciones de Tesla

¿Quieres otros indicadores burbujeantes? Aquí los tienes: en este momento, hay más empresas cuyo valor de capitalización es más de 10 veces superior su valor de ventas comparado con 1999, cuando estaba el apogeo de la burbuja de las empresas punto com. Mientras que el número de empresas «zombis», es decir, aquellas que tienen que pedir prestado para cubrir el servicio de su deuda existente y colapsarán si se les corta el crédito nuevo, nunca había sido tan alto.

Indicador Buffet para determinar si una acción está sobre valuada o subvaluada

c. Bienes inmuebles.  Éste es una sorpresa porque fue el epicentro de la última burbuja, y muy pocas veces una clase de activo se reinfla tan rápidamente. Pero bueno, todo ese dinero adicional en circulación tiene que ir a alguna parte, y las casas son la consecución del sueño americano. En los últimos dos años, los precios de las viviendas en muchos lugares han superado los máximos de la burbuja de 2006 y ahora se están acelerando.

Evolución de los precios de casas en Estados Unidos

d. Criptomonedas – ¿las punto-com de esta generación? Las criptomonedas no estaban presentes en las burbujas anteriores, por lo que aún no se conoce su papel en lo que viene. Lo que está claro es que se están comportando como las acciones en la burbuja de las punto com de la década de 1990, con bitcoin (piense en Amazon.com) elevándose de manera parabólica aunque errática… Y cientos de monedas menores con una amplia variedad de perspectivas de futuro (piense en eBay, AOL, Pets.com) que también se disparan alimentadas por un torrente de combustible para cohetes en la forma de moneda fiduciaria.

El explosivo precio del Bitcoin

La conclusión: incluso si las criptomonedas terminan dominando algún sistema monetario futuro, la forma de sus arcos parabólicos de hoy gritan «¡burbuja!»

Desde luego que hay muchos más activos, cuyos precios presentan un comportamiento que denota la formación de una gran burbuja, mismos que no incluyo en el artículo por cuestiones de espacio.

Lo que si quiero abordar a continuación es el artículo de Michael Burry, del pasado 22 de febrero y en el que advierte que un periodo de Hiperinflación, estilo la Alemania de Weimar, se acerca. Desde mi punto de vista la aseveración de Burry es exagerada en el momento actual, sin embargo, es pertinente destacar varios de los puntos que él menciona.

La nota comienza señalando que la semana anterior, el Bank of America (BofA) había insinuado lo impensable: que el tsunami de estímulos monetarios y fiscales de 2020 más los que vienen, aunado al esperado aumento de la velocidad monetaria en la medida en que la economía mundial emerja de los cierres de actividad, conduciría a un sobrecalentamiento económico sin precedentes. O puesto en los mismos términos del Chief Information Officer (CIO) del BofA, Michael Hartnett, quien lo calificó como un fenómeno precedente, haciendo referencia a la situación de Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que sufrió el episodio “más épico y extremo de creciente velocidad (del dinero) e inflación después del fin de la guerra” causado principalmente por la monetización de la deuda por parte del Reichsbank, extrapolando que esto es similar a lo que está sucediendo ahora.

Por supuesto, hay otro nombre para ese período y es el de la Alemania de Weimar, y como todos sabemos la tragedia que sucedió entonces, es comprensible que el BofA no quiera mencionar ese nombre en particular.

A muchos inversionistas y analistas les ha llamado la atención  que haya sido Michael Burry, quien había estado bastante ocupado haciendo olas dentro de la comunidad financiera expresando ciertas posiciones (más recientemente, su golpe a Robinhood y su visión alcista sobre el uranio), y que haya retomado el tema de la Alemania de Weimar y específicamente su hiperinflación, como modelo para lo que viene a continuación. Y si bien los detalles son familiares para la mayoría de los historiadores monetarios, el hecho es que ahora, nada menos que el hombre que se hizo famoso por sus posiciones cortas en la bolsa, está alertando de una hiperinflación al estilo de Weimar en los EE.UU.

Hombre con una carretilla de Marcos alemanes

Reitero que en mi opinión estamos lejos de visualizar un episodio inflacionario como el que vivió la  Alemania de Weimar, aunque si hay una genuina preocupación por el resurgimiento de presiones inflacionarias una vez que se retome un crecimiento económico vigoroso ante el mar de dólares estadounidenses que hay en el mundo.

Para concluir, quiero hacer referencia al neswletter de Jeffrey Sparshott del Wall Street Journal, del pasado 22 de febrero en el que plantea la pregunta de si se está midiendo la inflación correctamente. Citando un análisis de Jon Hilsenrath, señala que la medida de inflación favorita de la Fed (índice de precios al consumidor) ha estado más de medio punto porcentual por debajo de la meta del banco central durante varios años. Con la inflación tan baja durante tanto tiempo, se piensa que la Fed puede mantener las tasas de interés muy bajas por un largo tiempo para ayudar a impulsar la economía mientras se recupera de los efectos de la pandemia de coronavirus. Esto plantea una pregunta importante: ¿Está pensando el banco central en la medida de inflación correctamente? La Fed define su meta de inflación en términos de precios al consumidor, como los que se pagan por automóviles, pasta de dientes y cortes de pelo. Pero en las últimas décadas, los precios a menudo han subido mucho más rápido para los activos de inversión, como viviendas y acciones, y han provocado dos veces auges (burbujas) y caídas seguidas de recesiones. Si la Fed tiene problemas con las bajas tasas de interés que ha ayudado a diseñar, podría deberse a los precios de los activos y no a los precios al consumidor.

Agrega que es fácil encontrar motivos de malestar. El precio de las acciones de Tesla subió más del 300% el año pasado. Los precios del cobre subieron un 56%. El índice de precios de viviendas S&P Case-Shiller ha subido un 9.5%. Los precios de los fletes aumentaron un 215%; la soja en 54%, madera aserrada en 117%. El tema de los precios de las casas es particularmente espinoso. Si bien las casas proporcionan un servicio, vivimos en ellas, que se mide en índices oficiales de precios al consumidor. También son el activo más valioso en las carteras de inversión de muchos hogares. Lo que llama la atención es que de acuerdo a la medida oficial del Departamento de Trabajo, los costos de alquiler de viviendas en el último año aumentaron solo un 2%, mientras que los precios de las viviendas a nivel nacional aumentaron casi cinco veces esa tasa.

¿Cuál es la conclusión a todo lo aquí expuesto? Pues que hay un enorme nerviosismo por parte de los inversionistas respecto de lo qué sucederá con la inflación y por lo tanto con  las tasas de interés. Si bien el presidente de la Fed, Jerome Powell, dio un testimonio el pasado 23 de febrero, mencionando que la inflación sigue “suave” y que la Fed está comprometida con la política monetaria actual, la realidad es que las voces que anuncian el inminente colapso del dólar y un problema inflacionario seguirán sonando. Esto continuará metiendo ruido en los mercados financieros, y obviamente, para los países con una estructura financiera debilitada como México, las palabras de analistas y del propio presidente de la Fed tendrán la capacidad de tumbar nuestra moneda en un instante.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Si quieres aprender a modelar cómo las fluctuaciones en el tipo de cambio podrían afectar los resultados de tu actividad, te invitamos a que te inscribas a nuestro curso en línea de

Modelación de Riesgos Método Montecarlo,

con duración de 12 horas, durante tres sábados consecutivos.

Iniciamos el 6 de marzo, cupo limitado a 14 participantes.

Haz click aquí para más información. ¡No te lo puedes perder!

Buenas noticias, se va Trump; pero su legado quedará

Después de una semana llena de incertidumbre, todo parece indicar que el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, ganó las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Lo único que falta es que se reúna el Colegio Electoral de dicho país y que los delegados lo formalicen. Con esto parece que concluye una etapa de constante incertidumbre mundial y una era de populismo que le “dio alas” para hacer y deshacer a muchos líderes populistas en todo el mundo, incluido al presidente mexicano. El desdén por la verdad, los medios de comunicación, la ciencia, la globalización, así como la práctica de polarizar a la población, tienen ya sus días contados. 

Ahora en día, las redes sociales están inundadas de mensajes en el sentido de que el triunfo de Biden es un triunfo de los “socialistas”, pero me parece que no es así. El triunfo de Biden pone un fin a una etapa en la cual la política exterior de los Estados Unidos se regía por el estado de ánimo de Donald Trump y su cuenta de Twitter. Se acabó el solapar lo que sucede en Venezuela porque Maduro es un protegido de Putin, quien a su vez “se la lleva bien” o tiene una relación obscura con Trump. Si las descalificaciones hacia Joe Biden están fincadas en que el Partido Demócrata trabajará más para crear un estado de bienestar en Estados Unidos o si se basan en que los demócratas son pro aborto y los republicanos son anti aborto, pues me parece que están dejando de ver los temas más importantes que nos deben importar a los mexicanos.

Me parece que con la llegada de Joe Biden a la presidencia, veremos una mayor estabilidad global hacía el futuro. Estados Unidos regresará a una agenda de globalización, una agenda en favor del combate al cambio climático y los derechos de los trabajadores, y dejara de socavar a sus aliados históricos con el fin de congraciarse con sus enemigos históricos como Rusia y Corea del Norte.

Sin embargo, a Joe Biden, no le alcanzará su presidencia (sea de 4 u 8 años) para remediar el daño que ha causado Donald Trump, que por muy Republicano que sea, ocasionó un enorme daño a una economía mundial de libre mercado. Y no me refiero al tema de combatir las trampas de los chinos y lo que hicieron creando su virus y enfermedad del Covid-19, y la ventaja que esto les ha dado para la conquista mundial. Me refiero a lo mucho que Donald Trump dañó con su populismo a la economía mundial.

Es así que después del triunfo de Joe Biden, la mayor parte del mundo ha mostrado su beneplácito, sin embargo subsisten aspectos que van a continuar, aunque Donald Trump haya dejado la Casa Blanca. A continuación  los explico:

1. La animadversión contra china. Para la mayoría de estadounidenses es bastante claro que China no juega limpio en el comercio mundial. Es un país que no tiene una economía de mercado por lo que los costos de producción de sus fábricas están distorsionados.  Los gobiernos provinciales siguen dando subsidios a la exportación, además de que sigue teniendo una gran participación del Estado en la vida económica mediante la participación de empresas públicas. Y eso no es todo, sino que además manipula su moneda en aras de obtener una ventaja en precio en los mercados mundiales (el yuan debería estar más caro).

Si a esto le sumamos que hay serias sospechas de que el virus que causa el Covid-19 salió de un laboratorio de China, pues los políticos estadounidenses, con independencia de su partido político, difícilmente permitirán que un presidente Joe Biden sea suave con China. Si bien es probable que las hostilidades en si guerra comercial bajen de nivel, las exigencias a que China juegue limpio van a seguir.  

Por su parte, y esto lo explico más ampliamente en el siguiente punto, los empresarios de Estados Unidos probablemente se lo piensen dos veces antes de invertir fuerte en China, ya que no se descarta que en 4 años llegue a la presidencia otro populista, igual o más duro que Trump, que vuelva a emprender una guerra comercial contra China. Es por ello que considero que las inversiones estadounidenses seguirán saliendo de China y se ubicarán en naciones como Vietnam o Myanmar. A México llegarán unas pocas ya que los inversionistas tampoco confían en las políticas públicas que lleva a cabo el presidente López Obrador. La falta de certidumbre que genera nuestro gobierno no nos permite capitalizar lo que sucede en Oriente.

2. Se ha perdido la confianza en los Estados Unidos. Los problemas de nuestro vecino del norte son muy complejos. Los retos para reactivar su economía, en un  contexto de una creciente pandemia de Covid-19 son mayúsculos, por lo que difícilmente Joe Biden será un presidente popular en el mediano plazo. Es por ello, además de su edad, que es probable que él pierda las elecciones de 2024 (si es que se decide reelegir). Es así que puede ser que en 2024, el propio Donald Trump busque regresar a la presidencia de Estados Unidos o lo haga algún otro populista radical republicano.

Ante este riesgo, los países no tomarán muy en serio el regreso de Estados Unidos a la arena mundial y al mundo globalizado. ¿Si Estados Unidos regresa al Acuerdo de París será sólo mientras los demócratas estén en la Casa Blanca? ¿Si Estados Unidos decide incorporarse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (TIPAT o CPTPP por sus siglas en inglés) será hasta que llegue un radical del partido que sea y decida salirse?  

La confianza en las relaciones que los países, sobre todo los aliados europeos, puedan fincar con Estados Unidos se ha deteriorado. Veremos cómo van evolucionando las cosas en el multilateralismo de Joe Biden.

3. La política del “America First”. Como lo señalé líneas arriba, los problemas económicos para Estados Unidos van a continuar. Su planta manufacturera seguirá cabildeando fuerte para que continúen las políticas arancelarias y no arancelarias que le den protección y le permitan crecer. Estados Unidos ya se dio cuenta de que con la amenaza de aranceles punitivos puede doblar a sus adversarios, por lo que seguirá utilizando esta herramienta para buscar fortalecer su manufactura.

Los tiempos en los que Estados Unidos desdeñaba la manufactura y buscaba las maquilas en Asia, han quedado atrás. Nuestro vecino del norte seguirá buscando atraer de regreso a las fábricas y volver a ser una potencia manufacturera. En ese sentido, Estados Unidos mantendrá una dura política comercial y cuando algo no le parezca, seguirá haciendo valer su palabra con amenazas.

En su relación con México, la llegada de Biden a la Casa Blanca y con la videpresidenta Kamala Harris, pondrá una fuerte presión para que los capítulos laborales y ambientales contenidos en el T-MEC se cumplan. La presión para que se fortalezca el sindicalismo y se aplique la reforma laboral en México va a subir de tono.

AMLO apostó por Trump y se equivocó.

A manera de conclusión podemos decir que la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es una buena noticia para el mundo. Veremos un regreso al multilateralismo y la cooperación, pero el legado de Donald Trump subsistirá, además de que nos queda claro que siempre quedará la puerta abierta para que regrese un populista con un mensaje mesiánico de que resolverá todos sus problemas.

México debe ser inteligente y aprovechar la animadversión contra China y debe entablar una relación de confianza con el nuevo gobierno estadounidense. No creo que le vayan a cobrar muy caro a AMLO la visita de respaldo político que hizo a Washington el pasado 8 de julio, con el pretexto de la ratificación de la entrada en vigor del T-MEC. Sin embargo, les debe quedar bien claro que ya se acabó el gobierno de Donald Trump que les “solapaba” lo que sucedía en México en todos los ámbitos, mientras que nuestro país le detuviera a los migrantes. Ahora si se le exigirán resultados a México, veremos si el gobierno de López Obrador está a la altura.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Nos salvamos, pero Trump nos volverá a amenazar

2019-05-31-trump-tariffs-mexicoMéxico es un país sumamente dependiente de su comercio exterior, y en especial del que mantiene con los Estados Unidos. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2018 México realizó exportaciones con un valor de 450.685 miles de millones de dólares (mmdd), de las cuales 358.285 mmdd tuvieron como destino a nuestro vecino del norte, lo que representa el 79.5% del total. Si tomamos en consideración que en el 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) de México sumó 23.517 billones de pesos y el tipo de cambio promedió 19.23 pesos por dólar, entonces se deduce que nuestro PIB fue de 1.222 billones de dólares.

De esta manera, vemos que el total de nuestras exportaciones del 2018 representaron el 38.88% del PIB, mientras que las destinadas a Estados Unidos representaron el 29.3% del PIB. Resulta claro entonces porque cuando el presidente Donald Trump amenazó a México con imponer aranceles del 5% a partir del 10 de junio y aumentarlos mensualmente hasta llegar al 25%, bastantes personas se pusieron muy nerviosas; y es que una caída de nuestras exportaciones a Estados Unidos del 10% representa una disminución del 2.93% de nuestro PIB. Al ver estas cifras y analizar la estabilidad en el comportamiento del tipo de cambio durante la semana 3 al 7 de junio, se puede intuir que el mercado preveía que habría un arreglo entre México y Estados Unidos, tal como el que se anunció el viernes 7.

Ahora que ha pasado la más reciente amenaza económica de Trump, en esta entrega elaboro una serie de consideraciones respecto a la vulnerabilidad de nuestro país por su dependencia con los Estados Unidos, y hago una propuesta de mediano y largo plazo respecto a cómo mitigar una posible caída de exportaciones a Estados Unidos, la cual consiste en trabajar para reducir nuestro gigantesco y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con cifras del INEGI, en 2018 México le exportó a China mercancías con un valor de 7.429 mmdd e importamos desde dicha nación bienes con un valor de 83.511 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial con dicho país en ese año de -76.082 mmdd. En ese mismo sentido, en 2018 nuestras exportaciones totales a las naciones asiáticas sumaron apenas 25.211 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dichas naciones fueron de 161.014 mmdd, lo que nos ocasionó un enorme déficit en nuestra balanza comercial de -135.803 mmdd. ¿Cómo le hicimos para pagar ese gigantesco déficit comercial? Pues gracias al superávit que tenemos en nuestro comercio con Estados Unidos. En 2018 nuestras exportaciones a nuestro vecino del norte sumaron 358.285 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dicha nación fueron de 215.828 mmdd, lo que nos generó un superávit comercial de 142.457 mmdd. Es así que desde hace muchos años utilizamos nuestro creciente superávit comercial con Estados Unidos para financiar nuestro también creciente déficit comercial con las naciones asiáticas.

Expo e Impo 2018

Como lo he señalado en otras entregas, el problema de esta situación es que es un problema crónico por lo que empeora año con año. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a China sumaron 1.567 mmdd, cifra 5.1% inferior al valor de nuestras exportaciones a dicho país en el primer trimestre de 2018. Por su parte, nuestras importaciones originarias de China sumaron 19.856 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 8.7% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses del 2019, nuestro déficit comercial con China sumó 18.289 mmdd, cifra 10.0% mayor a la observada en el primer trimestre de 2018.

En cuanto a la situación comercial con la suma de las naciones asiáticas tenemos una situación similar. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a dichas naciones sumaron 6.180 mmdd, cifra 6.9% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. Sin embargo, el problema es que nuestras importaciones de mercancías originarias de las naciones asiáticas sumaron 39.668 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 12.4% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas sumó -33.488 mmdd, cifra 13.5% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

En este contexto, vemos que Estados Unidos sigue siendo nuestra fuente de divisas para financiar nuestras compras de productos asiáticos. En el primer trimestre de 2019 las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron 86.121 mmdd, cifra 4.2% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. En el primer trimestre de 2019 nuestras importaciones de mercancías originarias de Estados Unidos sumaron 50.025 mmdd, cifra 0.8% inferior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 logramos un superávit comercial con dicha nación por 36.096 mmdd, cantidad 12.1% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

foto-mike-pence-pide-mexico-hacer-mas-contra-migracion
El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la mesa de negociación con el Vicepresidente Mike Pence. 

Ante la contundencia de estos datos que evidencian lo mucho que necesitamos las divisas que nos genera el superávit comercial con Estados Unidos para poder financiar los desequilibrios comerciales con Asia, urge platear soluciones. La verdad es que resulta poco realista decir que debemos buscar exportarle menos a Estados Unidos, cuando lo que debemos hacer es exportarle más a nuestro vecino del norte, pero sobre todo a los demás países con los que tenemos un tratado de libre comercio y que son acuerdos comerciales poco utilizados por nosotros.

Sin embargo, ahora que ya no existen las oficinas de Proméxico, dicha labor se antoja más difícil. Existen algunos organismos promotores del comercio exterior en los estados, como es el caso de COFOCE en Guanajuato. Estos organismos deben pues promover las exportaciones, haciendo énfasis en mercados como el europeo, el Sudamericano y el Japonés.

mexico-china_69_cuadrada
Para depender menos de EE.UU:, la prioridad para México debe ser disminuir su creciente déficit comercial con China. 

Otra política que debemos implementar para depender menos de las divisas que nos genera el superávit comercial con los Estados Unidos es buscar disminuir el déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Desde diciembre de 2008 México emprendió una desgravación arancelaria unilateral en favor de todos los países que forman parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), bajando los aranceles máximos para los productos manufacturados, que cobra a los países con los que no tenemos tratado de libre comercio, a un nivel de 20% (salvo algunas excepciones en textil, vestido, calzado, entre otros). Esta desgravación arancelaria benefició a muchos países, especialmente a China y Vietnam. ¿Pero cuándo estos dos países han bajado sus aranceles a bienes manufacturados unilateralmente en favor de la economía mundial? La realidad es que no lo han hecho después de su respectivo ingreso a la OMC y tampoco tienen planes de hacerlo en el corto plazo.

Es así que México debería hacer dos cosas en este sentido: 1. Suspender el calendario de desgravaciones arancelarias unilaterales, tales como las de textil, vestido y calzado (programadas para noviembre de este año), y 2. Revisar su política arancelaria, de manera que se ajusten al alza los aranceles de aquellos sectores aquejados por competencia desleal y cuando las diferencias de costo país sean demasiado elevadas. Claro, se deben respetar los acuerdos de la OMC y no rebasar los aranceles consolidados registrados, pero desde luego que hay espacio para ajustar hacía arriba algunas tasas en favor de la producción nacional y en aras de comenzar a resolver los desequilibrios comerciales con las naciones asiáticas. Esto que escribo no es más que proteccionismo para muchos, pero la realidad es que los tiempos del aperturismo indiscriminado ya quedaron atrás y forman parte del discurso de académicos trasnochados que no se han dado cuenta que el mundo ya cambió. México debe cuidar su planta productiva y mantener una sana competencia con el exterior, se debe lograr ese equilibrio.

Necesitamos tomar medidas para anticiparnos a las nuevas amenazas que seguramente nos volverá a lanzar el presidente estadounidense Donald Trump. Faltan 17 meses para las elecciones en los Estados Unidos y les puedo asegurar que los problemas para México no se han terminado. No duden que en uno o dos meses Trump salga a decir que el acuerdo migratorio con México no sirvió y que ahora si impondrá los aranceles, o bien, que salga y diga que la industria automotriz mexicana está acabando con los empleos allá y que pondrá un arancel especial a los autos mexicanos. En fin, todos estamos en riesgo y sabemos que Trump hará y dirá lo que sea en contra de México en aras de aumentar popularidad y reelegirse. Por eso debemos estar preparados, diversifiquemos mercados de exportación y comprémosle menos productos a las naciones asiáticas reactivando nuestra planta  productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La Guerra comercial EE.UU. – China, la perderá Trump

Yuan gold
La guerra comercial de EE.UU. con China se intensificará, antes de terminar.

La Guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump con China entra en su sexto mes, y no hay evidencia alguna que indique que ésta terminará pronto. Tanto Trump como China han continuado lanzándose nuevas amenazas de imponer más aranceles, mientras que las negociaciones han sido escasas, incrementando la posibilidad de una lucha prolongada.

Ed Mills, un analista de política en la firma Raymond James, dijo a sus clientes en una nota que si bien susbsiste la posibilidad de llegar a un acuerdo que provoque el cese de las amenazas, parece poco probable que éste se alcance antes de que se incrementen más las tensiones y las restricciones al comercio entre ambas naciones.

“Nos mantenemos extremadamente preocupados respecto a la volatilidad potencial entre ahora y el momento en el que se llegue a un acuerdo, especialmente porque ambos lados están más inclinados a elevar las tensiones que a parpadear”, dijo Mills. Es de esperarse que el conflicto se prolongue más allá de las elecciones de medio término dado que las reformas que busca la Administración Trump, por parte de China serán difíciles de aceptar e implementar por parte de la nación asiática.

Y es que en lugar de moverse hacía algún tipo de solución, tanto China como Estados Unidos, han externado nuevas amenazas de aranceles durante las últimas semanas, aquí presento una recapitulación de los puntos más relevantes:

  • La guerra comercial inició en serio en julio cuando Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones de productos chinos por un valor de $34 mil millones de dólares, provocando que China respondiera de manera recíproca.
  • Trump amenazó con imponer aranceles de 10% en otros $200 mil millones de dólares de bienes chinos, nuevamente generando una contra-amenaza por parte de Pekín.
  • Las hostilidades se intensificaron el pasado jueves 2 de agosto cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, anunció que Trump le instruyó a su oficina examinar la posibilidad de incrementar los aranceles a ser impuestos en los $200 mil millones de dólares de importaciones chinas, al 25%.
  • China posteriormente respondió con una amenaza el viernes 3, de imponer aranceles del 5% al 25% a sus importaciones provenientes de Estados Unidos por un valor equivalente a $60 mil millones de dólares.
  • Si China cumple con su amenaza, eso significa que cerca del 90%, de los bienes estadounidenses que se exportan a China estarían sujetos a aranceles.

Cabe señalar que estas amenazas de imponer aranceles no parten de aranceles cero para la mayoría de los productos. Veamos un ejemplo, si un producto originario de China paga actualmente un arancel de 10%, la amenaza de Estados Unidos es que pague 25%.

Además de la posible segunda ola de aranceles, ambas partes han estado ventilando sus diferencias en público. Larry Kudlow, el principal asesor del Presidente Trump en comercio, le dijo a Bloomberg TV que el presidente no tiene miedo de concretar sus amenazas en la pelea con China.

“Su economía es débil, su moneda es débil, la gente se está saliendo del país”, dijo Kudlow. “No subestimen la determinación del Presidente Trump de cumplir (sus amenazas)”.

trump trade war 3
El presidente Donald Trump enfrentará una mayor presión política que el presidente Xi. ¿Quién reculara primero?

Al mismo tiempo China ha expresado su disposición de ir al fondo del asunto en el tema de aranceles. El Ministerio de Comercio de China dijo el viernes 3 que si los Estados Unidos continúan chantajeando a China, el conflicto solo se intensificará.

Kudlow, un ex economista de Wall Street y ex comentarista de CNBC, dijo en otra entrevista con el programa Marketplace de  Kai Ryssdal, que las negociaciones con China se han estancado. “Virtualmente nada ha sucedido en el diálogo con China en el último mes o seis semanas…No hemos escuchado de ellos”.

La falta de negociaciones se ve agravada por el hecho de que Trump y la Casa Blanca no han articulado claramente los objetivos de su guerra comercial con China.

Dado todo lo anterior, ¿Quién se espera que sea el primero en recular en esta guerra comercial? Los recientes movimientos de mercado sugieren que será China, donde el índice Shanghai recientemente se tambaleó en el territorio del mercado bajista, mientras que los índices bursátiles estadounidenses se han mantenido a flote. Sin embargo, los analistas sugieren que hay muchos más elementos que se deben tomar en cuenta en esta guerra comercial antes de saber quién cederá primero.

El analista John Rutledge dijo en el programa “Closing Bell” de CNBC que “eso es definitivamente cierto en los mercados de valores, porque los mercados chinos dependen fuertemente de los flujos extranjeros de inversión y en China se han registrado salidas de capitales…pero hay otros dos ángulos en China que importan: uno es el de la economía y el otro es la política”.

En lo que respecta a la política, Rutledge señala que Trump podría ser el primero en doblarse ante la presión de su base política. De los agricultores en los estados republicanos, pasando por las grandes empresas estadounidenses que tienen operaciones en China, “la presión está aquí…una tercera parte del valor agregado de las exportaciones Chinas a los Estados Unidos es de empresas estadounidenses.  De aquí es de donde llegará la presión política en los Estados Unidos, de empresas que no quieren arruinar las ventas de los productos que han estado fabricando en China y de aquellas empresas que ya están vendiendo a consumidores chinos”.

Rutledge agrega que el presidente chino, Xi Jinping, no enfrenta el mismo tipo de presión. “A Xi no le importa la gente pobre de China. ¿Por qué crees que atacaron a la soya? No sólo para dañar a nuestros agricultores, sino porque (a Xi) no le importa la presión de su propio pueblo”.

Por su parte, Veronique de Rugy, una economista de derecha que trabaja en el Mercatus Center Research, está de acuerdo y agrega “China tiene un gobierno autoritario. Creo que la presión legislativa no existe allá…creo que el optimismo de la administración Trump de que China reculará primero es exagerada”.

¿Cómo incide todo esto en la negociación del TLCAN? A juicio de varios analistas, Estados Unidos tiene ahora un mayor incentivo en lograr una renegociación satisfactoria del tratado comercial de América del Norte, ya que eso le dará elementos al presidente Trump para venderse ante su base como alguien que cumple lo que promete. Ante este escenario, la guerra comercial con China podría entonces efectivamente prolongarse.

Por otra parte, es importante señalar que México se podría ver beneficiado y recibir inversión extranjera de empresas que muden sus operaciones de China hacía otras naciones, en busca de evitar los posibles nuevos aranceles. Sin embargo, subsiste el riesgo de que China, al ver cerrados sus mercados en Estados Unidos busque colocar su producción, vía exportaciones, en otras naciones. Esto último es un gran riesgo para la planta productiva nacional, por lo que se vuelve indispensable el contar con un mayor control en las aduanas del país y evitar que nuestro país sea víctima de casos de dumping de mercancías chinas. Habrá que estar atentos a la evolución de las importaciones provenientes de China.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Cómo ser exitoso en la era del caos del consumidor

Panel FDRA
Panel sobre como la tecnología está transformando el negocio de la venta al detalle

El pasado jueves 3 de mayo, se llevó a cabo en la ciudad de Washington, el evento “La revolución minorista del calzado: triunfando en la era del caos en el consumidor”, el cual fue organizado por la Asociación de Detallistas y Distribuidores de Calzado de Estados Unidos (FDRA por sus siglas en inglés). Este evento fue una magnífica oportunidad para conocer los grandes cambios que se presentan en los canales de distribución, atención a clientes cada vez más exigentes, uso de datos e información, como generar innovación, entre otros aspectos por demás relevantes para los negocios, que si bien estaban enfocados en el mercado estadounidense, pueden servir para saber cómo evolucionará el mercado al detalle en México en los próximos meses y años. A continuación les comparto de maneras muy resumida lo más relevante de algunas de las conferencias:

El evento comenzó con un mensaje de bienvenida por parte del presidente de la FDRA, Matt Priest, quien señaló que los negocios deben luchar constantemente por adaptarse a esta época de caos del consumidor. Puso como ejemplo el caso de la cadena de calzado deportivo Foot Locker, que fue la tienda que comenzó con la revolución en la venta de calzado al menudeo, por la enorme cantidad de modelos de calzado que manejan en cada tienda, la forma como están organizados los productos en las tiendas y la atención al cliente que brindan. Dijo que estamos viviendo una “edad dorada” para la innovación en todos los aspectos del negocio; y agregó que a pesar del enorme crecimiento de la venta por internet, la mayoría de los consumidores todavía prefieren la compra de calzado en una tienda real, es por ello que los vendedores exitosos tienen tiendas fijas y están en internet.

Matt
Matt Priest, presidente de la FDRA, personificando a un empleado de Foot Locker, en el mensaje inaugural del evento

Posteriormente, Dick Johnson, el presidente de Foot Locker dio una conferencia llamada “La evolución del consumerismo (sic)”. Él dijo que su compañía procura tener las tiendas correctas en los lugares correctos. Agregó que los consumidores están siendo impactados por muchas cosas todo el tiempo y buscan validación inmediata. Dijo que su negocio está dando nueva forma a cada paso del viaje del consumidor: descubrimiento de un nuevo producto – investigación – visita a la tienda – compra – utilización del producto – seguir adelante – descubrir nuevamente.

Habló de la importancia de que las tiendas sean omnipresentes y que el concepto de omnicanal ha quedado rebasado; en este sentido, dijo que la presencia de marca no sólo debe estar en la tienda y debes estar en todos lados. Comentó que en el caso de los zapatos, no es que ahora se vendan menos, sino lo que sucedió fue que los ciclos de vida de los productos se redujeron considerablemente. Es por ello que los negocios deben recalibrar sus estrategias para adaptarse al cambio, para lo cual hay cuatro estrategias: conectividad del consumidor, estar enfocado digitalmente, construir un sentido de comunidad y experiencia en la tienda.

Dijo que todo comienza con el consumidor, y que estos: 1. No son ciegamente leales a las marcas, que buscan opciones; 2. Buscan experiencias emocionales; 3. Aman el calzado deportivo; 4. Los social es su influenciador; 5. Tienen expectativas más altas; 6. Están obsesionados con lo nuevo; 7. Están pegados a sus dispositivos; 8. Son la generación de Uber y Netflix; y 9. Luchan por lo que les genere  confianza.

Señaló que los datos de los consumidores y sus ideas son lo que debe mover a un negocio, y en este sentido habló de cinco puntos a considerar: emociones, valores, comportamiento, preferencias y compromiso. Y tomando en consideración lo anterior, se deben convertir los datos de los consumidores en acciones que nos muevan en la forma en que enviamos mensajes, se realiza la comercialización,  se da el servicio y se generan experiencias. Y que esto se debe realizar sin problemas en los mundos digital y físico.

Se debe elevar la experiencia del consumidor e invertir para lograr el potencial. Para ello nos debemos apoyar en los datos para medir el potencial del mercado, generar un plan para cada locación, optimizar y creer. En este sentido, se deben poner los productos cerca de los consumidores, se deben atender y dar servicio tanto a las tiendas como a los canales de venta directa, y se debe ser rápido y dar servicio al cliente.

Axios
Jim VandeHei y Mike Allen de Axios, los creadores de Politico

En la siguiente conferencia, Jim VandeHei, cofundador de Axios, el dueño del portal de noticias Politico, dijo que la gente está paralizada por toda la información que les llega, y en este sentido se debe tener claro al comunicar, qué es lo que importa y porqué importa. Además de que tus clientes deben tener claro como es que eres diferente de los demás.

Dijo que en una empresa, una de las posiciones más importantes es la de director de comunicaciones ya que todo el tiempo estamos comunicando y cada ecosistema (medio o plataforma) es diferente y requiere habilidades distintas. Al comunicar debemos contar una historia y decir que fue lo que pasó y porque es importante que lo sepas.

Todos los días debes comunicarte con tus empleados, en especial si son milenials. A ellos debes decirles que es lo que representamos en la empresa para que se sientan inspirados.  El director de comunicaciones de la empresa debe estar muy familiarizado con todas las plataformas tecnológicas y las redes sociales, sino no te sirve. En cuanto a lo que se comunica agregó que no importa la frecuencia del mensaje tanto como la importancia de éste.

Comentaron que la mayor historia periodística de los últimos dos años no ha sido la presidencia de Donald Trump, sino la forma como hemos entregado nuestra privacidad a empresas como Facebook. Los dirigentes de estas empresas de redes sociales pasaron de ser inspiradores a ser tratados como miembros de un grupo que tiene demasiado conocimiento de la gente y que puede hacer mucho daño.

Comentó que el 50% de las personas no creen nada de lo que publican los medios de comunicación, y finalizó señalando que si vas a escribir algo, hazte la siguiente pregunta: ¿lo leería yo si lo escribiera alguien más? Si la respuesta es no, entonces no lo escribas. Para comunicar, primero hay que llegar al círculo rojo, hacer que la gente más importante te lea y de ahí comenzarás a crecer.

La siguiente conferencia fue por parte de Carol Spieckerman, presidenta de Spieckerman Retail, y se tituló “Diez trayectorias desencadenantes de la revolución en las ventas al menudeo”. Ella dijo que hay tres pilares en los que deben trabajar las empresas: productividad, agilidad y afinidad. Agregó que las tiendas físicas ya no son lugares en los que simplemente se venden cosas, y que una tendencia innegable es que lo que se requiere es tener menos tiendas, pero más productivas dirigidas por empleados más productivos. En otras palabras, el núcleo de las tiendas es “no más”.

Habló de la importancia de la alta tecnología y del alto contacto (high tech y high contact) como elementos indispensables para fomentar el compromiso de los consumidores y dejo en claro que no todos los caminos generan una compra. En los próximos meses veremos una total reorganización de las tiendas físicas y eso será muy interesante.

Beers
Tiffany Beers, la creadora/diseñadora de los tenis Nike de Volver al Futuro

La siguiente conferencia fue por parte de Tiffany Beers, Innovadora y disruptora en el diseño de calzado, y se tituló “Adaptándose a un ambiente hiper innovador y constantemente cambiante”. Esta fue una de las mejores conferencias, dado que ella nos contó la manera en que dirigió el grupo que diseñó y creó los nuevos zapatos de Nike que se ajustan/abrochan solos (los de la película de Volver al Futuro). Tiffany comenzó diciendo que este es un momento en el que hay nuevos ciclos cortos de vida de los productos, tendencias rápidas, demasiada información, gratificación instantánea y medios sociales; y agregó que al momento de innovar lo más importante es la experiencia del consumidor.

Describió el proceso de innovación de la siguiente manera: El primer paso es Confirma con expertos. Realiza tu investigación y cocción técnica. Esto significa que debes mapear las posibles soluciones, los expertos son las mejores parejas con quienes trabajar, y el costo y la definición del trabajo te darán una idea de que tan grande es este proyecto. El siguiente paso consiste de Las guerras de los pastelillos. Esta técnica consiste en que se le plantee al grupo un problema y se le dé un tiempo de una hora para encontrar una primera solución. Si dicha solución parece buena, entonces dos días después debes darles cuatro horas para que la desarrollen aún más y volver a hacer una valoración de que tan buena es esa posible alternativa de solución. En este punto dijo que uno aprende más al hacer que al asumir, lo que significa que uno no aprende nada de una suposición y que fallar es la mejor manera de aprender rápido. Ella recomienda como tercer paso Utilizar la magia. Se pueden generar soluciones a los problemas pensando fuera de la caja, dejar de lado las posibles limitaciones físicas. El cuarto y quinto paso son recomendaciones de que el proyecto se debe Mantener fresco y debe ser divertido para el grupo. Por último, ella deja muy en claro que se debe Limitar el tiempo del proyecto. Demasiado tiempo para pensar frecuentemente nos lleva a soluciones demasiado complicadas.

La siguiente conferencia fue un panel de expertos y se tituló “Revolucionando el Compromiso del Consumidor en un Mundo Digital”. De lo más relevante que se dijo fue que la gente está buscando historias que sean auténticas y con las que se puedan relacionar. Se debe atraer rápido la atención porque el consumidor se distrae rápidamente. La gente quiere transparencia, pero sin contenido irrelevante, debe ser contenido concreto y buscan que en internet el producto se vea realmente como es. Finalmente, comentaron que el año que viene en internet se podrán hacer búsquedas de imagen y de voz. Es decir, podrás sacar una foto de un producto, subirla a la red y el buscador te dará imágenes similares a la que subiste, y lo mismo con los sonidos.

Otra conferencia muy interesante fue la de Chris Hillyer, Director de Innovación de Deckers, y de Safir Bellali, Director de Creación Digital Avanzada de VF Global Innovation Center. Su conferencia se tituló “La disrupción digital y la revolución desde adentro: Como es que la colaboración real entre marcas debe ser el camino hacía adelante”. Ellos dijeron que ahora es un momento en el que las industrias están siendo sacudidas por la convergencia innovadora de herramientas digitales (diseño por computadora, maquinas que aprenden), la tecnología de manufactura exponencial (nuevos métodos para hacer las cosas, manufactura aditiva, tejido de ingeniería 3D) y las cambiantes expectativas de los consumidores (productos hechos exclusivamente para mi), y la gran pregunta es entonces ¿Qué significa todo esto para el producto? ¿Cómo es que nosotros, como diseñadores, podemos mantenernos al corriente y apoyarnos en estas tecnologías para lograr resultados exitosos?

Hablaron de que tanto los minoristas como las marcas reconocen el valor del 3D para lograr la velocidad que requiere el mercado, decisiones de diseño más inteligentes, flexibilidad, sustentabilidad, reducción de muestras, utilización de activos de la empresa, relevancia del talento futuro y utilidades.

Por cuestiones de espacio hasta aquí dejaré mi resumen de las conferencias. Desde luego que el detalle de las mismas es enorme y podría escribir mucho más al respecto. Aquí lo importante es que este conocimiento nos motive a investigar más al respecto y que tengamos presente que los viejos modelos de negocio se están volviendo obsoletos. Es por ello que el 52% de las empresas que estaban en la lista de Fortune 500 del año 2000 ya no existen el día de hoy, ya sea porque quebraron o porque fueron “comidas” por sus rivales más grandes o más innovadores.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Queda claro, Donald Trump no sabe economía

11102016_Trump_Ryan
El presidente Donald Trump parece desconocer que un mayor déficit fiscal ocasiona un creciente déficit en la balanza comercial

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no sabe de economía, y esto lo digo por la serie de políticas equivocadas que ha estado implementando: por un lado realiza una reforma fiscal con una serie de recortes a los impuestos que elevan su déficit fiscal, luego se queja del creciente déficit comercial que los Estados Unidos tienen con China y México, y después decide iniciar una guerra comercial imponiendo aranceles a importaciones chinas por un monto de 46 mil millones de dólares.

En los Estados Unidos los economistas están preocupados porque no les gusta el problema de “los déficits gemelos”, un fenómeno que se ha vuelto crónico y en el que se presentan de manera simultánea fuertes desequilibrios en el ámbito fiscal y en la balanza comercial. Esta es una situación que se ha dado desde la década de los ochentas, salvo por un breve periodo a principios de los 2000s.

El déficit comercial de los Estados Unidos sigue creciendo y sumó 57.6 mil millones de dólares en febrero de este año. Y gracias al estímulo masivo por el recorte de impuestos de la administración Trump, el gobierno de los Estados Unidos incrementará la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. El resultante déficit fiscal llegará a un billón de dólares (trillón en inglés) para el año 2020 y será de 1.5 billones de dólares  para el año 2028.

La hipótesis de los déficits gemelos sostiene que un creciente déficit fiscal ocasiona un mayor déficit en la balanza comercial, ya que el mayor gasto público ocasiona un mayor gasto de consumo, lo que a su vez aumenta las importaciones. Los déficits gemelos muchas veces son vistos como fenómenos aislados en lugar de analizarse como elementos que coexisten y se refuerzan uno al otro con efectos perversos para la economía, en especial cuando quien los registra es una economía desarrollada.

El problema de un creciente déficit fiscal se potencializa cuando la economía que lo registra ya está en una situación de pleno empleo. La teoría económica sostiene que cuando una economía está en recesión, el registrar un mayor gasto público y por lo tanto un déficit fiscal ayuda a paliar la caída del Producto Interno Bruto (PIB), ya que un mayor gasto fiscal compensa la disminución de la demanda, provocando que las empresas puedan vender más, contraten personal, aumenten los ingresos, y se reactive el consumo. Esta es la razón por la que a Estados Unidos le ha ido mejor en cuanto a crecimiento económico, comparado con Europa después de la crisis global de 2008 – 2009.

Pero no es aconsejable mantener grandes déficits fiscales cuando la economía ya está trabajando con toda su capacidad, y básicamente todos los que quieren un empleos ya cuentan con uno. En una economía que ya está en pleno empleo de su fuerza laboral y de su capital, el echar un montón de dinero no ayudará a producir más (porque ya no hay gente disponible para producir más), sino que lo que ocasiona es que se incrementen las importaciones, aumentando así el déficit en la balanza comercial.

Entonces esto es lo que le sucede a Estados Unidos, y en lugar de poner remedio al problema del déficit fiscal, lo que hace la administración del presidente Trump es culpar a China y a México. En particular, hemos visto en las semanas recientes como los Estados Unidos, argumentando los robos de propiedad intelectual por parte de China, como ha propuesto imponerle a este país una serie de aranceles a la importación de sus productos. China ha respondido a Estados Unidos y ahora estamos a punto de presenciar una guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas a nivel mundial.

¿Quién está en mejores condiciones para ganar la guerra comercial? Como veremos a continuación, es China.

El presidente Donald Trump ha dicho por Twitter “Cuando ya tienes un déficit comercial de 500 mil millones de dólares, no puedes perder”. Él cree esto porque su país tiene un enorme déficit comercial con China, el cual de hecho fue de 337 mil millones de dólares en 2017 no 500 mil millones, y piensa que puede ganar la guerra comercial entre los dos países. Pero aunque China le vende más a los Estados Unidos respecto a lo que le compra, la posición de Pekín es mucho más fuerte, tanto política como económicamente, de lo que cree Trump.

trump trade war 3
Una guerra comercial entre China y Estados Unidos le hace más daño a éste último país

Desde el punto de vista económico, tanto los Estados Unidos como China, perderán en una guerra comercial. La imposición de aranceles aumentará los precios, disminuirá las exportaciones y perjudicará el crecimiento económico; por lo que tanto Estados Unidos como China estarían mejor si cesan las hostilidades. Pero ahora que la administración Trump amenaza con imponer aranceles a 46 mil millones de dólares de importaciones originarias de China y este país le ha respondido con una amenaza similar, estamos al borde de una guerra comercial. Desde entonces Trump ha aumentado el conflicto amenazando con imponer aranceles a otros 100 mil millones de dólares de importaciones provenientes de China, a lo que Pekin respondió que igualaría en respuesta. Los cálculos de Trump sugieren que piensa que China tiene más que perder y que por lo tanto terminará cediendo. Pero está equivocado.

Las estadísticas parecen indicar que China es más vulnerable que los Estados Unidos, pero no es así. Si nos concentramos en el intercambio de bienes, como lo hacen la mayoría de los analistas, vemos que China le vendió a Estados Unidos un total de 506 mil millones de dólares el año pasado, y le compró apenas bienes por 131 mil millones de dólares. Pero los Estados Unidos también le vendieron a China 38 mil millones de dólares más en servicios de lo que le compraron. Pero el punto fundamental es que la mayor parte de lo que Estados Unidos le vende a China son productos agrícolas y bienes cuyo contenido es en su mayoría estadounidense. Por el contrario, las exportaciones de China a Estados Unidos son típicamente bienes ensamblados en China que contienen muchos componentes de otros países, y muchas veces son de marcas estadounidenses. Y más aún, el 37% de las importaciones de Estados Unidos provenientes de China consisten de partes y componentes que requieren los productores estadounidenses.

Tomemos el ejemplo del IPhone de Apple. Cuando los IPhones son enviados de las fábricas chinas a los Estados Unidos, el costo total de la importación se le atribuye a China. Sin embargo, estos IPhones incluyen componentes de Corea del Sur, Japón, y de muchos otros países. De acuerdo con una estimación, el ensamblaje en China representa entre el 3 y el 6% de los 370 dólares que representa el costo de manufactura de un IPhone X. Dado que este teléfono se vende al público en 999 dólares, el grueso del valor agregado es estadounidense: el margen de Apple y el de los minoristas estadounidenses.

Claro que este es un ejemplo extremo y Trump no le ha puesto aranceles a los IPhones. Pero consideremos que de los 46 mil millones de dólares en aranceles con los que amenaza Trump, 26 mil millones corresponden a importaciones de bienes electrónicos. Las tarifas de Trump fueron diseñadas para perjudicar el objetivo del gobierno chino de desarrollar su propia gama de productos de alta tecnología. Pero de acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), aproximadamente la mitad del valor de las exportaciones chinas de computadoras, electrónicos y equipo óptico es de origen foráneo. Así que aunque los aranceles propuestos se convirtieran en realidad para estos productos, y esto ocasionará una caída de un 25% de las exportaciones chinas de estos productos, el impacto directo para China sería de apenas 6.5 mil millones de dólares, algo así como el 0.05% de su PIB.

TLCAN 2
México podría beneficiarse de la guerra comercial entre China y Estados Unidos si se convierte en una alternativa para la proveeduría

En contraste, el daño potencial que puede ocasionar China a los Estados Unidos es mucho mayor. Esto porque un primer objetivo de China fueron los aviones para transporte civil producidos por la empresa Boeing por un monto de 16 mil millones de dólares. Las acciones de esta empresa se desplomaron después del anuncio de China, pero las aerolíneas chinas se están expandiendo tan rápido que tal vez Boeing esté dispuesto a disminuir los precios de sus aviones para mantener las ventas allá. En ese caso, las tarifas impuestas por China serían pagadas por los Estados Unidos y no por las empresas chinas. Hay que recordar que Boeing compite contra la europea Airbus.

Aunado a lo anterior, otro objetivo de China en cuanto a la imposición de aranceles son las exportaciones estadounidenses de soya, las cuales fueron de 12.8 mil millones de dólares en 2017. China compra la mitad de las exportaciones estadounidenses de este bien, lo que le da poder de mercado. De hecho conforme avanzaba la retórica de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los precios de la soya se desplomaron y no debemos olvidar que China cuenta con Brasil como proveedor de soya.

Es así que podemos llegar a la conclusión de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no sabe de economía y está mal asesorado. No sabe que él es el causante de los crecientes déficits comerciales que registra su país, derivado de su crónico déficit fiscal; y tampoco sabe que en una guerra comercial tiene todo para perder, eligió pelear contra un país que si sabe cómo hacerle daño.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La debilidad del dólar es lo que ha salvado al peso

a_10
Lo que vivimos en 2017 no fue la fortaleza del peso, sino la debilidad del dólar

El Banco de México y el gobierno federal han salido a señalar que el peso mexicano tuvo un “buen” desempeño frente al dólar estadounidense en 2017, ya que la paridad pasó de un promedio de 20.492 pesos por dólar en diciembre de 2016 a 19.149 pesos por billete verde en diciembre de 2017, lo que implica una disminución en el precio del dólar de -6.6 por ciento en el año.

 

Con datos del Pacific Exchange Rate Service, esta evolución ubica al peso mexicano como la cuarta moneda que más se apreció frente al dólar en el periodo antes señalado (de una canasta de 15 monedas seleccionadas por GAEAP). A continuación se muestra la evolución del dólar frente a éstas monedas (en paréntesis se indica el porcentaje que el dólar bajo o subió frente a cada una): Euro (-10.9%), Won de Corea del Sur (-8.3%), Libra esterlina (-6.8%), Peso Mexicano (-6.6%), Yuan chino (-4.7%), Peso chileno (-4.3%), Dólar canadiense (-4.2%), Dólar australiano (-3.8%), Franco suizo (-3.1%), Yen japonés (-2.6%), Real brasileño (-1.9%), Peso colombiano (-0.4%), Dólar de Hong Kong (0.7%), Dólar de Nueva Zelanda (1.2%) y Peso argentino (11.5%).

 

Cabe señalar que desde luego que la “recuperación” del peso en 2017 palidece al tomar en consideración que entre mayo de 2014 y diciembre de 2017, el dólar subió 48.1%, al haber pasado de 12.933 pesos por dólar a 19.149 pesos por billete verde.

 

¿A qué se debe que en el periodo de diciembre de 2016 al mismo mes de 2017 el dólar haya bajado de valor respecto al peso mexicano? Pues esta pregunta tiene muchas explicaciones, una de ellas es el fuerte incremento de tasas de interés que hemos sufrido en México, un menor gasto público, pero la más importante es que lo que vivimos el año que recién concluyó no fue la fortaleza del peso sino la debilidad del dólar.

 

De acuerdo con un artículo publicado en http://www.nasdaq.com, titulado “Why 2018 Could be a Good Year for the Dollar (Por qué el año 2018 puede ser un buen año para el dólar)”, el año 2017 fue el peor año para el dólar estadounidense en más de una década, lo cual se puede constatar con la caída de más del 9% del “Índice Dólar”. La última vez que el dólar registró tiempos tan difíciles fue en 2003 cuando éste perdió el 14.6% de su valor. De cierta manera, ese año fue similar al 2017 en el sentido de que la inflación fue baja, el mercado accionario tuvo un buen desempeño y el Banco de la Reserva Federal (FED) aumentó tasas de interés. Sin embargo, en el 2003 los Estados Unidos se enfrentaban a un problema de deflación no de baja inflación (como ahora), la FED aumentó su tasa de interés sólo una vez en lugar de tres veces como el año pasado, y el mercado accionario subió 8% versus la ganancia de 2017 de casi 20 por ciento.

 

No obstante lo anterior, el 2017 fue un año terrible para el dólar estadounidense, lo cual pudiera resultar sorprendente dado que la FED fue el banco central de un país desarrollado, más agresivo. Subieron la tasa de interés en 75 centésimas de punto porcentual en un contexto de sólido crecimiento económico y bajo desempleo. Su crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue el más alto desde el año 2014 y la tasa de desocupación fue la más baja desde el año 2000. Sin embargo, durante la mayor parte del año 2017, el presidente Trump tuvo dificultades para avanzar en su agenda económica, se estuvo cerca de no lograr un acuerdo para aumentar el techo de endeudamiento público, y esto aunado a otros factores como las disputas con Corea del Norte, y la incertidumbre en las relaciones comerciales con sus principales socios, provocaron que los inversionistas globales prefirieran alejarse del dólar. En otras palabras, los inversionistas extranjeros (en especial los asiáticos y europeos) no quieren a Donald Trump.

 

El artículo de Nasdaq apunta que hacia el 2018, la FED continuará siendo el banco central de un país desarrollado con la política monetaria más restrictiva, aumentando tasas de interés en un rango de entre 50 y 100 centésimas de punto porcentual (75 es lo más probable). Por su parte, una tasa de desocupación muy baja, el recorte de impuestos, y la creciente confianza de consumidores y negocios provocarán un mayor crecimiento económico este año. Todo esto debe impulsar la inflación y el crecimiento económico a niveles más altos, provocando así una recuperación del dólar en el 2018.  Es probable que no veamos el “Índice Dólar” por encima de un nivel de 100 puntos, pero muchos analistas esperan una apreciación del dólar de aproximadamente 5% respecto a las monedas que conforman este índice (euro, yen japonés, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo). Si esta predicción se materializa entonces el peso mexicano estará en problemas dado que un dólar fuerte aunado a la incertidumbre por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones presidenciales, harán que el peso mexicano se deprecie de manera fuerte (tal vez entre un 10 y 25%).

 

incertidumbre del dolar en la economia mundial
El dólar podría debilitarse otro 5% en 2018, según varios analistas

Afortunadamente para México, no todos son optimistas respecto a la evolución del dólar en 2018. En una nota publicada el 2 de enero de este año en http://www.poundsterlinglive.com, titulada “Dollar Forecast 5.0% Lower in 2018 by Citibank (Los pronósticos del dólar 5% más bajo en 2018 por Citibank)” se menciona que el pronóstico es que en 2018 el dólar se debilitará en 2018 por el incremento de las tenencias de pasivos de Estados Unidos por parte de extranjeros, mayor crecimiento económico global comparado con el de Estados Unidos y menores expectativas de inflación. Es así que el mayor negociador de divisas en el mundo, Citibank, se muestra pesimista respecto al dólar en 2018, esperando que la divisa pierda el 5% de su valor en 2018. Si esto se materializa, son buenas noticias para México porque entonces el peso no se depreciará tanto como algunos esperamos.

 

Citibank advierte que hay una creciente tenencia de pasivos estadounidenses por parte de extranjeros, los cuales están en riesgo de ser liquidados y repatriados en cualquier momento; mientras que la tenencia de activos extranjeros por parte de Estados Unidos es considerablemente menor, lo que lleva a un riesgo de desequilibrio en la oferta de dólares. Es así que el considerable deterioro de la posición de activos internacionales por parte de Estados Unidos en los últimos 10 años requiere un tipo de cambio más bajo en el largo plazo.  Algo similar ocurre con el peso mexicano, dado que la tenencia de pasivos denominados en pesos por parte de extranjeros es mucho mayor que la tenencia de pasivos extranjeros por parte de inversionistas mexicanos, lo que nos deja vulnerables ante las salidas de capital.

 

Esto pudiera parecer muy técnico, pero en realidad no lo es, y de hecho es de esperarse que la tenencia de pasivos estadounidenses por parte de extranjeros aumente este año en la medida en que los recortes de impuestos en Estados Unidos provoquen un alza en el mercado accionario, lo que provocará que entren más inversionistas extranjeros.  El problema es que el gobierno estadounidense no podrá financiar el recorte de impuestos por lo que requerirá endeudarse, y mucho de este financiamiento vendrá del extranjero, lo que se convierte en un círculo vicioso que incrementa la posición de extranjeros en Estados Unidos y su posición de activos internacionales netos. En la medida en que el Banco Central Europeo siga endureciendo su política monetaria (si bien no ha subido tasas, si ha disminuido su cantidad de alivio monetario), comenzaremos a ver grandes fugas de capitales de Estados Unidos hacía el viejo continente, que por cierto muestra un buen ritmo de crecimiento económico, lo que lo vuelve atractivo.

 

RT_NAFTA_MGNno1
La renegociación del TLCAN y las elecciones presidenciales de este año, ocasionarán volatilidad en el valor del peso

Es de esta manera que no sabemos que sucederá con el dólar en el 2018, pero lo que si sabemos es que hay múltiples factores en México que hacen que seamos más vulnerables que otras naciones ante lo que sucede en el vecino del norte. A pesar de que el Banco de México ha aumentado su tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 a 7.25% en el mismo mes de 2017, la debacle del peso ahí está. Si Estados Unidos aumenta el ritmo de aumento de sus tasas de interés para evitar fugas de capitales y así financiar sus crecientes pasivos en manos de extranjeros, el Banco de México seguirá subiendo tasas en México en perjuicio de la actividad económica en nuestro país.

 

Desafortunadamente, dada nuestra debilidad y la pasividad de nuestras autoridades del gobierno federal, no nos queda más que cruzar los dedos y esperar que el dólar se debilite para entonces no devaluarnos tanto este año, así como sucedió en 2017. Sin embargo, hasta que no haya claridad respecto a la renegociación del TLCAN y el proceso electoral, seguiremos sufriendo por la debilidad de nuestra moneda y nuestra economía.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

En Twitter: @alejandrogomezt

 

www.gaeap.mx