Para abajo en los pronósticos de crecimiento económico 2022

Derivado del crecimiento explosivo de los contagios de Covid-19, por la variante ómicron, así como por la persistencia de los problemas en las cadenas globales de suministros, escasez de insumos clave para diversos procesos manufactureros y cierre de actividades en China, es que a nivel mundial se han ajustado a la baja las expectativas de crecimiento económico. En México, por lo anterior y por los problemas que nos causamos a nosotros mismos, derivados de una ausencia de política económica que incentive la inversión productiva y el crecimiento económico, es que los recortes de las proyecciones son aún más pronunciados. En esta entrega revisamos lo que está sucediendo en el mundo, con especial interés en los Estados Unidos, y posteriormente vemos la situación de México.

El mundo

En una nota publicada en el Wall Street Journal (WSJ) del 11 de enero, titulada “Ómicron, problemas en la cadena de suministro desacelerarán el crecimiento, dice el Banco Mundial” y escrita por Josh Zumbrun, se menciona que dicho organismo internacional ha advertido que la economía global está a punto de desacelerarse este año debido al creciente número de enfermos por la variante Ómicron, la continuidad en las interrupciones en las cadenas de suministro, la escasez de mano de obra y la disminución de los apoyos económicos por parte de algunos gobiernos nacionales. Se espera que estos factores reduzcan el crecimiento económico al 4.1 % en 2022, por debajo del 5.5% observado en 2021, que tras la crisis de 2020 ha sido la tasa de crecimiento más alta en 80 años.

De acuerdo con el informe semestral Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial (BM), la tasa de crecimiento del PIB mundial se desacelerará aún más en 2023 con una tasa prevista de 3.2%. Y para los países en desarrollo (donde las tasas de vacunación son más bajas) advierte que en un momento en que los gobiernos de muchas economías carecen del espacio político y fiscal para apoyar la actividad económica (en caso de ser necesario), los nuevos brotes de Covid-19, los cuellos de botella persistentes en la cadena de suministro, las presiones inflacionarias y las elevadas vulnerabilidades financieras en grandes franjas del mundo, aumentan el riesgo de un aterrizaje forzoso en materia de crecimiento económico.

Los problemas antes mencionados también ocasionarán dificultades en los países desarrollados. El BM espera que el crecimiento del PIB de EE.UU. se desacelere a 3.7% desde un 5.6% en 2021; de igual manera, se proyecta que China se desacelere a 5.1% desde el 8.0% que habría crecido en 2021. Sin embargo, algunas economías podrán contrarrestar la tendencia y crecer con más fuerza en 2022, especialmente aquellas que permanecieron significativamente debilitadas durante la pandemia, como varias economías del sudeste y este de Asia. En este sentido, Japón, Indonesia, Tailandia, Malasia y Vietnam se encuentran entre los países que se espera que se fortalezcan en 2022.

En su informe, el BM proporcionó estimaciones del impacto de las interrupciones en las cadenas de suministro, que ha afectado más a los países más dependientes en el comercio exterior, mencionado que han suprimido el comercio internacional en un 8.4% y la producción industrial en un 6.9%, en comparación con la cantidad de actividad que habría ocurrido en un sistema internacional que funcionara normalmente. Para ilustrar esto tenemos que a mediados de 2021, el comercio mundial fue un 5% más alto que en diciembre de 2019, pero si no hubiera habido interrupciones en las cadenas de suministros, el comercio habría crecido un 13.40%, lo que habría permitido que el mundo hubiera entrado al 2022 con bases más sólidas.

El BM dijo que estima que los cuellos de botella en el suministro y la escasez de mano de obra se disiparán gradualmente a lo largo de 2022 y que en la segunda mitad del año, la inflación y los precios de las materias primas también disminuirían paulatinamente. La demanda subyacente de bienes duraderos, una fuerza que ejerce presión sobre las cadenas de suministro, probablemente se moderará a la par de la desaceleración de la economía mundial.

Estados Unidos

En una nota de Paul R. La Monica, publicada el 12 de enero en CNN Business y titulada “Si los precios siguen subiendo, un escenario de pesadilla para la economía estadounidense es una posibilidad real”, menciona que no se puede negar que la inflación está aquí, ya que los precios al consumidor aumentaron 7% en 2021. Los precios de energéticos y vivienda han seguido subiendo fuerte, pero la pregunta en la mente de muchos economistas y estrategas de Wall Street es si podría pasar algo aún peor, y la respuesta es si, ya que los precios suben a medida que la economía se desacelera.

Esa es la definición de libro de texto de estanflación, y sería la peor pesadilla para los consumidores, los inversionistas y el Banco de la Reserva Federal (FED). Sin mencionar al presidente Joe Biden y al resto del liderazgo del Partido Demócrata en Washington. Solo hay que preguntarle al ex presidente Jimmy Carter, quien perdió ante Ronald Reagan en la campaña para su reelección en 1980 cuando la economía sufría por el aumento de los precios de la gasolina.

Obviamente, la pandemia causó severas disrupciones en la economía estadounidense y contribuyó a las presiones inflacionarias, pero la realidad es que la producción de EE.UU. es ahora mayor y los puertos de dicha nación mueven un 27% más de bienes que antes de la pandemia. Para comenzar a resolver el problema inflacionario, el gobierno de EE.UU. debe reconocer que buena parte de la inflación es impulsada por el exceso de demanda que ellos mismos están ocasionando con sus diversos paquetes de estímulo y apoyo a sus ciudadanos. En ese sentido, es posible que ahora los problemas en la cadena de suministro son cada vez más el resultado de la inflación y no la causa de ésta.

En un artículo editorial publicado en el WSJ el 14 de enero, por parte de Jason Furman y titulado “Cuatro razones para seguir preocupados por la inflación”, el autor menciona que si nos enfocamos solo en las razones por las que la inflación debería ser más baja en 2022, corremos el riesgo de ignorar cuatro fuerzas compensatorias que impulsarán una inflación más alta este año:

Primero, la economía estadounidense arrancó el 2022 con mercados laborales mucho más apretados con respecto a hace un año. Durante las dos décadas anteriores a la pandemia, el mejor predictor de la inflación anual fue la tasa de personas que renunciaban a su trabajo como porcentaje del empleo total. Ahora es, por mucho, la tasa más alta que jamás haya existido.

En segundo lugar, la demanda debería mantenerse por encima de las tendencias previas a la pandemia, mientras que la oferta probablemente seguirá rezagada. Muchos analistas contaban con que habría una drástica reducción del apoyo fiscal con el fin de contener la inflación. Esa reducción dramática ocurrió hace más de ocho meses y no hay señales de que el gasto de los consumidores se esté enfriando. El apoyo fiscal seguirá siendo relativamente alto con más de $500 mil millones del Plan de Rescate Estadounidense gastado este año fiscal.

En tercer lugar, los consumidores, las empresas, los analistas y los mercados financieros esperan que la inflación a corto plazo sea entre 1 y 3 puntos porcentuales más alta que hace un año. Esto presionará aún más a la inflación al alza. Las expectativas acaban convirtiéndose en una profecía autorrealizada.

Cuarto, la trayectoria de Covid-19 y su efecto sobre la inflación son altamente inciertos. Si la pandemia se vuelve manejablemente endémica en 2022, eso podría impulsar la inflación de la misma manera que lo hizo la rápida reapertura de la economía en la primera mitad de 2021. Si China intenta mantener una tasa cero de Covid-19, con su población efectivamente sin vacunar contra Ómicron, podríamos obtener lo peor de todos los mundos a medida que la fuerte demanda de EE.UU. siga presionando las cadenas globales de suministro.

La FED de Estados Unidos ha anunciado que espera realizar tres aumentos en su tasa de interés de fondos federales. Esto sin duda enfriará la economía, pero es incierta la efectividad de la medida como freno a la inflación, en un contexto en el que el crecimiento económico podría colapsar en cualquier momento, tal y como sucedió en el tercer trimestre de 2021.

El año que recién concluyó, el PIB de Estados Unidos creció respecto al trimestre inmediato anterior, en 6.3% en el primer trimestre, 6.7% en el segundo, apenas 2.3% en el tercero y se espera un aumento de 5.5% en el cuarto (tasa anualizada de 2021 de 5.6%). Sin embargo, producto de todo lo anterior, ahora la mayoría de los analistas esperan una tasa de crecimiento anualizado de 3.9% en 2022, lo que implica una disminución  respecto del estimado previo de 4.1% parta dicho año.

México

México enfrenta importantes retos en materia económica durante este año, y entre los que destacan está el hacer frente a la inflación de precios al consumidor, que cerró el 2021 en 7.36%, así como evitar que la normalización de la política monetaria en Estados Unidos se traduzca en una depreciación desordenada del tipo de cambio. Desde luego que México también se enfrenta a los problemas causados por los bajos niveles de inversión fija bruta, las disrupciones en las cadenas de valor y escasez de insumos y componentes para ciertas industrias manufactureras.

Dado todo lo anterior, el Bank of America (BofA Securities) comunicó el martes 12 de enero que recortó su pronóstico de crecimiento del PIB mexicano para 2022 a tan sólo 1.5% desde el 2.5% pronosticado anteriormente, citando una actividad económica interna más débil de lo esperado, lo que subraya las preocupaciones sobre la recuperación de nuestro país.

BofA dijo que había establecido su pronóstico de crecimiento de México muy por debajo del consenso de la encuesta de expectativas del Banco de México de 2.8%, debido a una «combinación de políticas conservadoras, alta incertidumbre y bajas expectativas de crecimiento», destacando también la situación de un crecimiento exponencial de casos de Covid-19 en el país.

Llama la atención que en México estamos tendiendo bajas tasas de crecimiento a pesar del crecimiento de EE.UU. mencionado en los párrafos anteriores. La dinámica estadounidense ha ayudado a la economía mexicana a través del comercio exterior y las remesas. En materia de comercio, en los primeros 10 meses de 2021, nuestras exportaciones a EE.UU. sumaron 322.651 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 18.4% superior a la observada en los mismos meses de 2020 e inclusive es 4.4% mayor a la registrada en los mismos meses de 2019.   Las exportaciones de México a EE.UU en el periodo de enero a octubre de 2021 representan el 28% del PIB total de dicho año. En cuanto a las remesas recibidas por México, el Banco de México informó que en el acumulado de los primeros once meses de 2021 éstas sumaron 46.833 mmdd, cifra que representa un aumento de 26.7% respecto a los mismos meses de 2020 y 40.6% de incremento respecto del mismo periodo de 2019. El valor de las remesas de los primeros once meses de 2021 representan el 4.0% del PIB de todo el año 2021. Con estas cifras nos damos cuenta de que si no fuera por el apoyo que nos brinda la fortaleza económica de EE.UU., estaríamos atravesando una crisis económica.

Para ilustrar la severa desaceleración de la economía nacional, tomemos los datos de crecimiento anualizado del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del segundo semestre de 2021. En julio de 2021 el IGAE creció 7.52% en términos anuales y 0.1% en mensuales, en agosto creció 4.32% en términos anuales y -1.2% mensuales, en septiembre aumentó sólo 0.93% anualizado y cayó -0.4% en relación al mes inmediato anterior, y en octubre (mes más reciente para el que se tiene información), el IGAE cayó -0.67% en términos anuales y cayó -0.2% en términos mensuales. Los datos muestran que el pico de actividad se alcanzó en julio de 2021 y desde entonces ésta ha disminuido mes con mes.

Por su parte, también el 12 de enero, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) también ajustó a la baja sus estimados de crecimiento económico para México a 2.9% en 2022, desde un 3.2% que había pronosticado en agosto de 2021. Si bien sigue siendo optimista, la CEPAL menciona que hay una profunda incertidumbre a nivel mundial y enormes asimetrías en la capacidad de respuesta en términos macroeconómicos, productivos, de salud entre los países.

Finalmente, la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, publicada el 5 pasado de enero y en la que participaron 28 grupos de análisis económico y financiero, también pinta un escenario menos positivo respecto de lo que se estimaba hace todavía un mes. Los analistas esperan que en 2022, la tasa de interés objetivo del Banxico se eleve a un rango de entre 6.50% y 6.75%, respecto del actual 5.50%; que el tipo de cambio llegué al cierre del año a los 21.47 pesos por dólar; que el crecimiento del PIB sea de apenas 2.70% después de un aumento de 5.50% en 2021; y que la inflación general de precios al consumidor se moderé a 4.20% al cierre del año.

A manera de conclusión, pues queda claro que las expectativas de desempeño mundial y nacional se han ajustado a la baja. Pero no podemos dejar de señalar que los actuales problemas por los que atraviesa el mundo, en México se exacerban producto de la falta de políticas económicas que incentiven la inversión productiva, la producción, las ventas y el empleo. El escenario es que si bien nos va, este año regresaremos al nivel de PIB que teníamos en 2019, lo que implica que habremos 3 valiosos años en los que aumentó la pobreza y se deterioraron las posibilidades de crecer en el mediano y largo plazos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La política monetaria no nos salvará en esta ocasión

Hay un problema inflacionario de precios al consumidor en la mayoría de los países del mundo y en México la situación es aún más grave comparada con la de la mayoría de naciones. En Estados Unidos se acaba de informar que su inflación anualizada en noviembre fue de 6.8%, la tasa más alta desde 1982. Por su parte, en Canadá es de 4.7%, Alemania 5.2%, Irlanda 5.3%, España 5.6%, Polonia 6.8%, Rusia 7.45%, Brasil 10.7%, y pues en nuestro país el alza de precios anualizada fue de 7.37% en el onceavo mes de 2021. Para nosotros en México, una inflación  superior al 5% anual podría parecer “normal” y estamos “acostumbrados” a lidiar con ella, pero en EE.UU. y Europa la escalada de precios  es el principal tema en materia económica, así como la forma como se debe lidiar con él.  

El nivel actual de inflación en los Estados Unidos es similar al que experimentaron a finales de la década de los setentas y principios de los ochentas en las presidencias de Jimmy Carter y Ronald Reagan; mientras que en México estamos viviendo la inflación más alta desde enero de 2001. Sin embargo, las causas del alza de precios de ahora no son las mismas que las del pasado, por lo que las viejas recetas de política monetaria de recortar la oferta monetaria y subir las tasas de interés no necesariamente funcionaran ahora, o al menos sin ocasionar un severo golpe al proceso de recuperación económica en el que nos encontramos.

Es verdad que en Estados Unidos y México se dio un fuerte incremento en su agregado monetario M1, el cual consiste de billetes y monedas en circulación, así como los depósitos a la vista. Entre septiembre de 2019 y el mismo mes de 2021, en EE.UU. M1 aumentó 410.9%, mientras que en México subió 35.8%. Es evidente que en ambos casos el dinero en circulación  creció mucho más de lo que lo hizo la actividad económica. Esto sin duda contribuye al crecimiento de los precios, pero en este momento no es la única causa.

Como ya lo señalé, en los Estados Unidos el índice de precios al consumidor subió un 6.8% anualizado en noviembre de 2021, la mayor tasa de inflación anualizada desde junio de 1982. Se observaron aumentos de precios en muchos sectores, incluidos la gasolina, el gas, la alimentación y la vivienda. Este es el sexto mes consecutivo que Estados Unidos experimenta aumentos de precios. Los precios de la gasolina aumentaron un 58.1% en noviembre, el mayor aumento anual desde 1980. En el caso de México, la inflación general fue de 7.37% anualizado en noviembre, pero tenemos diversos bienes y servicios que aumentaron más que eso. Está el caso de frutas y verduras, que subieron 17.8%, los energéticos aumentaron 15.41%, los productos pecuarios subieron 11.44%, mientras que el rubro de alimentos, bebidas y tabaco presenta un crecimiento de 7.59%.

Es verdad que los estímulos económicos que dio el gobierno de Estados Unidos a su población, durante la presidencia de Donald Trump y en la de Joe Biden, impulsaron una fuerte recuperación de la demanda de bienes y servicios, cuando la producción de bienes y servicios en muchos países aún estaba cerrada, lo que provocó escasez de diversos productos e insumos para la producción, de igual manera escasearon los contenedores y hubo saturación en los puertos para despachar las mercancías que venían de Oriente. También es cierto que estamos viviendo en un “crunch” energético porque muchas compañías han dejado de invertir en los combustibles fósiles cuando aun no estamos listos para depender exclusivamente de las energías renovables.  

Con esto en mente y al analizar los componentes de los índices de precios que más están aumentando, que la inflación que ahora vemos en México y Estados Unidos no es causada exclusivamente por un fenómeno monetario, sino que es un problema estructural global. Por lo que la vieja receta de subir tasas de interés no hará que bajen los precios de las frutas, ni resolverá los problemas logísticos internacionales, ni hará que baje el precio del petróleo (al menos en el corto plazo).

Debemos recordar que la situación inflacionaria de principios de los ochentas y en los noventas en México fue causada por las tres crisis económicas de balanza de pagos que sufrimos (III/82 a IV/83, I/86 a I/87 y I/95 a IV/95), las cuales se traducían en fuertes devaluaciones del peso, encarecimiento de importaciones, inflación, alza en tasas de interés y caídas generalizadas del PIB durante varios trimestres. En el caso de Estados Unidos, los problemas inflacionarios de finales de los setentas y principios de los ochentas fueron impulsados por lo que se llamó «estanflación», una combinación de desempleo de dos dígitos, inflación y altas tasas de interés. El abandono del patrón oro, la revolución iraní, los controles de precios y salarios de la era Nixon y una serie de otros factores contribuyeron a las tasas de inflación del pasado estadounidense.

En los últimos 18 meses, a nivel global, hemos sufrido más una inflación como la que ocurre cuando estamos en guerra o en una crisis financiera. La pandemia ocasionada por el Partido Comunista Chino y su Covid-19, cerró la producción de muchos sectores económicos, por lo que poner en funcionamiento esos sistemas lleva tiempo, especialmente en una situación en la que una nueva variante del covid-19  puede retrasar el proceso una y otra vez. Las cadenas de suministro simplemente no han tenido la oportunidad de recuperarse de manera que pueda mantenerse al día con la creciente demanda, impulsada por los miles de millones de dólares de estímulo que Estados Unidos dio a sus  consumidores.

Los problemas de la cadena de suministro y el transporte pueden ayudar a explicar por qué los precios de la gasolina son más altos ahora que en 2008, cuando el costo del barril de petróleo era mucho más alto que en la actualidad. Los precios de muchas mercancías, frutas, verduras y productos pecuarios seguirán aumentando independientemente del nivel de las tasas de interés. Esto por el simple hecho de que la oferta no ha seguido el ritmo de crecimiento de la demanda. No importa lo que hagan con  las tasas de interés, el problema de inflación  no se resolverá hasta que aumente la producción, o sea, no se trata de descarrilar el proceso de recuperación golpeando la recuperación de la demanda agregada de consumo y de inversión empresarial.

En Estados Unidos el Banco de la Reserva Federal (FED) anunció el 3 de noviembre que comenzarían a disminuir lentamente (en 15 mil millones de dólares menos al mes) su programa de compra de bonos que venía siendo de 120 mil millones de dólares que venía comprando al mes. Sin embargo, se espera que en su reunión del 14 y 15 de diciembre, la FED discuta la posibilidad de acelerar el fin de su programa de compra de bonos. Si la FED decide reducir sus compras de bonos más rápidamente, también podría comenzar a subir las tasas de interés más rápido, tal vez tan pronto como marzo o abril de 2022. Los inversionistas estarán atentos a las nuevas previsiones de tasas de interés de la FED.

El Banco de México tendrá su última reunión de 2021 este jueves 16 de diciembre y prácticamente la totalidad de analistas estamos seguros de que habrá un nuevo incremento en la tasa de interés objetivo a un día, misma que en la actualidad está en 5.00%. La mayoría de analistas se inclina a pensar que será un aumento de un cuarto de punto porcentual, pero no se descarta que el alza sea de medio punto hasta 5.50% si la FED anuncia que tomará medidas más contundentes contra la inflación. Sin embargo, el perfil de los nuevos integrantes de la Junta de Gobierno (más paloma que halcón) nos hace pensar que cuidarán no estropear el proceso de recuperación de la economía mexicana, mandando también una señal de que están preocupados por la inflación y la estabilidad del tipo de cambio, por lo que lo más probable es que vemos que la tasa objetivo cierre 2021 en 5.25%.

Al final, con independencia de los aumentos que veamos en tasas de interés en México, el problema inflacionario por el que transitamos es estructural por lo que tardará al menos dos años en resolverse. Esperemos que no se agrave más y no se cumpla el pronóstico de los más pesimistas de que veremos tasas de inflación superiores al 10 por ciento.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las predicciones más descabelladas para el 2022

Después de la sorpresiva pandemia del Covid-19 y la crisis económica y social que ha causado, diversos despachos de consultoría han comenzado han realizar ejercicios para tratar de visualizar los posibles Cisnes Negros del siguiente año. Cabe señalar que la teoría del cisne negro refiere que éste es un suceso sorpresivo (para el observador), de gran impacto socioeconómico y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección (haciendo que parezca predecible o explicable, y dando impresión de que se esperaba que ocurriera).

En un artículo del CIO de Saxo Bank, Steen Jakobsen, publicado el 2 de diciembre en el portal de ZeroHedge y titulado “¡Aquí viene una revolución!» – Saxo Bank presenta sus ‘predicciones escandalosas’ para el próximo año, se menciona que a medida que las guerras culturales se desatan en todo el mundo, ya no se trata de si veremos una revolución socioeconómica, sino de cuándo y cómo.

¿Qué predicción revolucionaria será la más probable? Las predicciones para 2022 por parte de Saxo Bank son una serie de eventos poco probables pero subestimados que, de ocurrir, podrían generar importantes ondas de choque en los mercados financieros internacionales, y éstas son las siguientes:

  1. El plan para acabar con los combustibles fósiles es pospuesto: Los gobiernos y legisladores a nivel mundial posponen los objetivos climáticos para después, y por el contrario, apoyan la inversión en combustibles fósiles para combatir la inflación y el riesgo de disturbios sociales mientras reconsideran el camino hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.
  2. El éxodo juvenil de Facebook: Los jóvenes abandonan las plataformas de Facebook en protesta contra la extracción de información personal con fines de lucro; el intento de Meta, el padre de Facebook, de hacerlos quedarse  con el Metaverso es un gran fracaso.
  3. Las elecciones intermedias en Estados Unidos traen consigo una crisis constitucional:  Las elecciones intermedias llegan a un punto muerto en cuanto a la certificación de los resultados de unas elecciones muy cerradas para el Senado y la Cámara de Representantes, lo que lleva a un escenario en el que el 118 ° Congreso no puede instalarse según lo programado a principios de 2023.
  4. La inflación de EE.UU. supera el 15% en una espiral de alza de precios y salarios: Para el cuarto trimestre de 2022, la inflación del índice de precios de EE.UU., alcanza un 15% anualizado a medida que las empresas suben los salarios en un esfuerzo por encontrar trabajadores dispuestos y calificados, lo que desencadena una espiral de precios y salarios muy diferente a todo lo visto desde la década de 1970.
  5. Se anuncia un Superfondo de la Unión Europea para el clima, la energía y la defensa, que se financiará con pensiones privadas: Para defenderse del aumento del populismo, profundizar en el compromiso de frenar el cambio climático y defender sus fronteras, a medida que retrocede el paraguas de seguridad que proporcionaba EE.UU., la UE lanza un audaz Superfondo de 3 billones de dólares que se financiará con el fondo de pensiones de los trabajadores en lugar de nuevos impuestos.
  6. El ejército femenino de Reddit se enfrenta al patriarcado empresarial. Imitando las tácticas del Ejército de Reddit (de acciones de memes de 2020-21), un grupo de mujeres inversionistas en acciones lanza un asalto coordinado contra las acciones de empresas con antecedentes débiles en materia de equidad de género, lo que lleva a grandes cambios en los precios de las acciones de las empresas objetivo.
  7. India se une al Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo como miembro sin derecho a voto: Las alianzas geopolíticas del mundo entrarán en una fase de drástico realineamiento a medida que continuamos con una fea combinación  de una nueva geopolítica desglobalizadora y precios de la energía mucho más altos.
  8. Spotify es interrumpido debido a la plataforma de derechos digitales basada en NFT: Los músicos están listos para el cambio, ya que el paradigma actual de transmisión de música significa que las discográficas y las plataformas de transmisión se quedan con entre el 75 y el 95 por ciento de los ingresos pagados por escuchar música transmitida. En 2022, la nueva tecnología basada en blockchain le ayudará a los músicos a recuperar su parte justa de los ingresos de la industria.
  9. La nueva tecnología hipersónica impulsa la carrera espacial y la nueva guerra fría: Las últimas pruebas de misiles hipersónicos están generando una sensación de inseguridad cada vez mayor, ya que esta tecnología vuelve obsoleto el hardware militar convencional e incluso el nuclear. En 2022, se desarrolla una carrera masiva de armamentos hipersónicos entre los principales ejércitos, ya que ningún país quiere sentirse rezagado.
  10. Los avances médicos extienden la esperanza de vida promedio en 25 años: Joven para siempre, o al menos por mucho más tiempo. En 2022, un avance clave en biomedicina trae la perspectiva de extender la edad adulta productiva y la esperanza de vida promedio en hasta 25 años, lo que provocará crisis éticas, ambientales y fiscales proyectadas de proporciones épicas.

Steen Jakobsen señala que se está acumulando mucha energía en nuestra sociedad y economía, plagadas de inequidad. Hay que agregar a eso la incapacidad del sistema actual para abordar y resolver los problemas, por lo que al ver hacía el futuro no se trata de preguntarse si habrá una revolución, sino más bien de cuándo y cómo ocurrirá. Con cada revolución, algunos ganan y otros pierden, pero ese no es el punto: si el sistema actual no puede cambiar, pero debe hacerlo, entonces el camino de la revolución es el único que se puede seguir.

Una guerra cultural se está librando en todo el mundo y la división ya no es simplemente entre ricos y pobres. También es entre los jóvenes frente a los viejos, la clase educada frente a la clase trabajadora menos educada, los mercados reales con descubrimiento de precios frente a la intervención del gobierno, recompras por parte de empresas en el mercado de valores frente a gasto en Investigación y Desarrollo (I + D), inflación frente a deflación, mujeres frente a hombres, izquierda progresista frente a izquierda centrista, señalización virtual en las redes sociales versus cambios reales en la sociedad, la clase rentista versus el trabajo, combustibles fósiles versus energía verde, iniciativas ESG versus la necesidad de abastecer al mundo con energía confiable, y la lista continúa.

Lo que es interesante, es que los 10 problemas que se mencionan al inicio de esta entrega, apuntan al final de un ciclo en lugar de una continuación de más de lo mismo. Después de la pandemia (bueno, tal vez de que nos hemos acostumbrado a vivir con ella) el mercado espera que las cosas sigan como antes, pero como solía decir un viejo mentor, aquí no se trata de “esperar” que las cosas sucedan.  «la esperanza es para la iglesia los domingos”. Es probable que el año 2022 vea mucho menos de lo que los mercados esperan y mucho más en el sentido de una mayor volatilidad en la medida en la que los movimientos revolucionarios se ponen en marcha y desafían el status quo, mientras buscamos a tientas nuestro camino hacia un nuevo paradigma. Algunos de estos movimientos harán las cosas bien, algunos de ellos cometerán errores, pero tenemos que empezar. Prácticamente todo debe cambiar si queremos lograr cero emisiones, menos desigualdad, energía estable y, lo que es más importante, más productividad.

Pero la intención es la definición más amplia de revolución: no es el derrocamiento físico de gobiernos, sino momentos similares al “¡eureka!” de Arquímides, que desencadenan un cambio de pensamiento, un cambio de comportamiento y un rechazo de un status quo insostenible. Con suerte, cada una de las Predicciones Escandalosas aquí mencionadas hará eco de ese punto general y desencadenará un par de revoluciones por las implicaciones “involuntarias” del progreso técnico: misiles hipersónicos y terapia de longevidad. Necesitamos más libertad por parte de los gobiernos en algunas áreas, como una política monetaria menos dura y el riesgo moral de respaldar de manera improductiva los mercados, como ha venido ocurriendo. Y necesitamos más regulación en otros, como evitar los peligros de una economía hiperfinanciera con un exceso brutal de liquidez, monopolios demasiado poderosos y la desigualdad. Lo que es más urgente, es que debemos ofrecer una perspectiva del mundo mucho más brillante para los jóvenes y una mayor cooperación entre las naciones, en lugar de la tendencia actual de los gobiernos de alejarse de la globalización y las instituciones multilaterales.

Debemos recordar que el mundo está evolucionando siempre a diferentes velocidades, mientras que los ciclos económicos y políticos son siempre finitos. Saxo Bank está apostando a que en 2022 la velocidad de la evolución aumentará hacia un estado revolucionario a medida que se ponga en marcha un nuevo ciclo. «El cambio es bueno» debe ser el nuevo mantra, o como mínimo: «prueba y error». ¡Intentemos al menos errar un poco más en lugar de intentar patear el bote  para siempre!

Finalmente, el autor enfatiza su advertencia anual, de que estas Predicciones Descabelladas no deben verse como la visión oficial de Saxo Bank sobre el mercado y la política. Este año, más que nunca, están tratando de provocarnos a los lectores a que pensemos fuera de la caja y a participar en la discusión de los temas importantes que se plantean. Que comience la diversión y el futuro.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo

El más reciente libro de Michael P. Senger se titula “Veneno de serpiente: Cómo Xi Jinping cerró el mundo”. En esta magnífica obra el autor hace un recuento de cómo a través de la propaganda y el fraude, el Partido Comunista Chino (PCCh), bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, transformó “el veneno de serpiente” de los bloqueos y encierros poblacionales en “ciencia” aceptada, cometiendo así el mayor crimen en lo que va del siglo XXI. En su libro, que se puede descargar en la tienda de Amazon (https://www.amazon.com/dp/B09KPJQZWW), Senger plasma cómo fue que Xi lo hizo y por qué. En esta entrega presento los puntos más relevantes del hilo masivo de Twitter en el que el autor da cuenta, con amplitud y profundidad, cómo el PCCh ha atacado a Occidente. Su hilo de Twitter cubre los capítulos del I al VII, de un total de 9. Es importante mencionar que en la traducción del inglés al español modifique algunos elementos de la gramática con el objetivo de hacer una lectura más entendible y fluida en español.

Introducción

En marzo de 2020, la democracia liberal se detuvo repentinamente. Al igual que con el incendio del Reichstag de 1933, es posible que los historiadores nunca sepan cómo surgió el SARS-CoV-2. Para los científicos, explorar sus orígenes sería un esfuerzo gratificante si no fuera impedido por las botas del PCCh del presidente Xi.

Pero mientras las agencias de inteligencia internacionales pasaron meses tratando de investigar los orígenes del virus, el mundo empleó una respuesta sin precedentes para “atender” la pandemia del Covid-19, que generó resultados mucho más devastadores que los del propio virus: cuarentenas y cierres masivos inspirados en las impuestas en China, comúnmente conocidas como «cierres».

Fue la mayor catástrofe geopolítica desde la Segunda Guerra Mundial. Y todo fue en vano. Los encierros nunca estuvieron sustentados en la ciencia. Se convirtieron en una política global por orden del líder del PCCh.

Capítulo I.- Más rojo que el rojo

Xi Jinping nació en Beijing en 1953. Su padre, Xi Zhongxun, se destacó entre los líderes del Partido por ser relativamente moderado. En casa, sin embargo, era otra historia. Xi Zhongxun era un disciplinario brutal que gritaba, arremetía contra su esposa y golpeaba a Xi Jinping y sus hermanos. En público, era el estadista modelo; en privado, era un tirano.

En 1966, Mao lanzó su Revolución Cultural, poniendo a los Guardias Rojos radicales contra la jerarquía del Partido. El objetivo declarado era purgar todos los vestigios del capitalismo y la sociedad tradicional china, imponiendo el pensamiento de Mao Zedong como la ideología dominante de China.

Xi Jinping y sus confidentes rara vez hablan de su experiencia en la Revolución Cultural temprana. Los padres de Xi fueron torturados y su padre fue exiliado. El internado de Xi fue cerrado y él y sus amigos fueron acosados ​​y golpeados sin descanso como hijos de una «pandilla negra». En un incidente, Xi fue subido a un escenario con una gorra de burro. Su madre se vio obligada a asistir y gritar «¡Qué vergüenza Xi Jinping!» junto con la multitud.

El padre de Xi fue encarcelado en 1968 y Xi fue condenado a un centro de detención de menores, pero evitó ese  destino cuando Mao lanzó el movimiento «hacia el campo». Xi no soportaba el trabajo agrícola y se escapó a Beijing, pero fue capturado y sentenciado a un campo de trabajos forzados para su reeducación. Más tarde, Xi regresó a Yan’an y esta vez se dedicó a su trabajo. Se unió oficialmente al PCCh en 1974 después de haber sido rechazado nueve veces. En palabras de un amigo, Xi «eligió sobrevivir haciéndose más rojo que el rojo».

El inteligente joven Xi era el modelo del Partido. Para la gente común, ejemplificó el servicio patriótico y la vida familiar. En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido secretario general del PCCh. Se esperaba que Xi fuera un reformador moderado que continuaría dirigiendo a su país hacia la apertura y la cooperación global; pero Xi Jinping tenía otros planes.

Capítulo II.- Presidente de todo

Xi asumió su papel de secretario general entendiendo que su país estaba en peligro. Xi había estudiado durante mucho tiempo el colapso de la URSS y exigió que sus camaradas hicieran lo mismo, incluida la destrucción del comunismo por medio de los valores occidentales.

En 2013, Xi emitió una directiva secreta conocida como Documento No. 9. Según éste, las ideas que amenazaban a China incluían: “poderes judiciales independientes”, “derechos humanos”, “libertad occidental”, “sociedad civil”, “libertad de prensa”, y el «libre flujo de información en Internet «.

En palabras de Xi, «Solo el socialismo puede salvar a China, y solo el socialismo puede desarrollar China». Las circunstancias fuerzan la cooperación con los capitalistas decadentes, pero los dos sistemas no pueden coexistir por mucho tiempo. El Partido valora el orden internacional liberal, pero aborrece sus valores liberales.

Xi se convirtió en «Presidente de todo». Adquirió diez títulos, asumiendo el control de la política exterior, internet, los tribunales y la policía secreta. A través de su campaña anticorrupción, Xi eliminó a los «tigres y moscas», que implica a los funcionarios de alto como de bajo rango.

Xi revivió las demandas maoístas de conformidad, explicando que los medios de comunicación deben servir como «garganta y lengua» del Partido. En su gobierno se han demolido miles de iglesias y mezquitas en China, y se han reemplazado las imágenes de Cristo por imágenes de Xi.

La guerra de Xi contra los valores occidentales incluye la vigilancia y coacción de disidentes, estudiantes y medios de comunicación fuera de China. El PCCh soborna a funcionarios extranjeros, compra compañías de medios extranjeras, patrocina protestas extranjeras e intimida a investigadores, activistas y personalidades de los medios de comunicación extranjeros.

En 2017, el reformador chino Liu Xiaobo se convirtió en el segundo premio Nobel en morir en prisión, siendo el primero Carl von Ossietzky, quien murió en un campo de concentración en 1938 después de exponer el rearme clandestino de Alemania bajo el entonces canciller Adolfo Hitler.

Capítulo III.- Fangkong

El abrazo entre las élites occidentales y China comenzó hace medio siglo cuando Henry Kissinger argumentó que las relaciones con el PCCh podrían abrir una brecha entre China y la URSS. Los vasos tintinearon cuando China abrió sus puertas a los negocios y la Unión Soviética colapsó.

Lo que comenzó como una probada se convirtió en una adicción cuando Kissinger abrió el acceso a los funcionarios del PCCh, allanando el camino para más vendedores de influencias. En poco tiempo, las élites occidentales se estaban atiborrando de dinero chino, y con cada movimiento de sus garras su codicia solo aumentaba.

Los think tanks, las instituciones de investigación y las universidades de élite desarrollaron un modelo de negocio completo en torno al PCCh. Toda una carrera académica podría construirse o romperse por la opinión de uno sobre China.

Las historias de que Beijing estaba robando secretos científicos y militares, administrando redes de espionaje en Silicon Valley, comprometiendo a los legisladores y pagando enormes cantidades de dinero a los profesores, fueron minimizadas. Las señales de que el PCCh representaba una amenaza para el mundo Occidental de alguna manera fueron silenciadas y descartadas.

Toda una generación de académicos, periodistas, legisladores y empresarios aprendió a contar la historia de una China en proceso de modernización. Los zarcillos del sistema totalitario del PCCh se extendieron gradualmente a las instituciones occidentales. Durante décadas, el PCCh había construido un sistema de múltiples capas para sofocar cualquier intento de disidencia basado en la técnica de guerra psicológica soviética de Zersetzung, o «descomposición psicológica», haciendo que los individuos minimicen deliberadamente la evidencia aunque ésta se encuentre frente a sus propios ojos.

En 2017, Xi impulsó rápidamente la influencia del PCCh en el extranjero en una campaña sin precedentes desencadenando el sofisticado aparato de censura y propaganda del PCCh en todo el mundo. Su rápida velocidad de implementación permitió al PCCh ganar terreno considerable sin llamar la atención.

Los medios estatales de China tienen cuentas en todos los sitios web bloqueados que no se pueden usar en China (Ej. Twitter). Los canales de medios, construidos a lo largo del tiempo con información sobre la cultura china o los pandas, se pueden activar siempre en momentos clave para esparcir la propaganda china a un público mundial enorme.

Se ha descubierto que algunos bots de desinformación del PCCh tienen más de 10,000 seguidores y han twitteado en 55 idiomas diferentes. El ejército de redes sociales del PCCh utiliza inteligencia artificial para generar cuentas con imágenes de personas aparentemente reales, pero que en realidad son ficticias.

En 2021, una nueva cuenta de Twitter se verificó instantáneamente a pesar de presentarse falsamente como médico. Uno de los seguidores de la cuenta era el jefe del China Daily, lo que confirma la capacidad del PCCh para generar perfiles de «médicos» falsos y verificados en Twitter sin tener consecuencias.

El PCCh cultiva medios extranjeros para producir contenido favorable a sus intereses y manipula los resultados de búsquedas internacionales en plataformas como Google. Los gigantes tecnológicos amigables con el PCCh brindan censura y asistencia para la vigilancia, abriendo la puerta a niveles de influencia completamente nuevos.

Los propietarios y ejecutivos de los medios de comunicación imponen la censura impidiendo que se publiquen historias y despidiendo periodistas. El PCCh utiliza intermediarios (anunciantes, empresas de tecnología, gobiernos y organizaciones internacionales) para evitar o castigar la publicación de contenidos desfavorables.

En China, los funcionarios locales obstruyen la labor de corresponsales extranjeros y las fuerzas de seguridad detienen a los familiares de los periodistas. La encuesta anual de 2018 del Club de Corresponsales Extranjeros de China arrojó «la imagen más oscura de las condiciones de información dentro de China en la memoria reciente».

El PCCh se ha mostrado especialmente experto en silenciar a las poblaciones minoritarias de China y ha aprendido que la forma de evitar que los disturbios se vuelvan virales es ponerlos en «cuarentena».

Desde que el PCCh tomó el control de la región de Xinjiang, el Partido ha debatido cuál es la mejor manera de administrar dicho territorio en disputa. Los ataques terroristas en Xinjiang empeoraron a principios de la década de 2000. Un ataque mortal en 2009 mató a casi 200 personas en Urumqi, la capital de Xinjiang. Tras su visita a Xinjiang en 2014, Xi sentó las bases de lo que se convertiría en su política distintiva: la detención, reeducación y «cuarentena» de más de un millón de musulmanes uigures «infectados con el extremismo» en un sistema de campos de concentración en Xinjiang.

Xi comparó el extremismo islámico con un virus y una droga adictiva, y declaró que abordarlo solo se puede hacer a través de «un período de tratamiento intervencionista doloroso». «Debemos ser tan duros como ellos y no mostrar absolutamente ninguna misericordia».

Una directiva sobre cómo manejar a los estudiantes de minorías que regresan a Xinjiang en 2017 instruye a los funcionarios a decirles a los estudiantes que sus familiares habían sido «infectados» por el «virus» del radicalismo islámico y deben ser «puestos en cuarentena» y «curados».

Capítulo IV.- Guerra no restringida

A principios de 2020, cualquier persona que iniciara sesión en cualquier red social era  recibida con una serie de videos que supuestamente mostraban escenas de un virus nuevo que plagaba a los residentes de Wuhan, China. Estas sensaciones capturaban a los residentes de Wuhan en varias pantomimas de horror pandémico, aterrorizando a millones de espectadores en todo el mundo. Algunos mostraban a sus víctimas echando espuma por la boca y colapsando en las calles. Otros presentaban a funcionarios con trajes especiales contra  materiales peligrosos.

Para los escépticos por naturaleza, los videos parecen histéricos y falsos. En uno de los videos, un equipo de policías con la palabra “SWAT” en sus uniformes, en inglés, atrapa a un hombre con una red de cazamariposas por quitarse el cubrebocas.

Las cuentas oficiales chinas compartieron ampliamente una imagen de un ala de hospital supuestamente construida en un día, pero que en realidad corresponde a la imagen de un edificio de apartamentos a 600 millas de distancia.

En una de las mayores sensaciones virales, los videos mostraban a los chinos desplomándose espontáneamente en la calle y muriendo por el virus en escenas comparadas con la película  Zombieland o la serie The Walking Dead. En un video notorio, se ve un hombre que muere espontáneamente, pero extiende sus brazos para no azotarse contra el suelo.

Muchos desecharon los videos por evidentemente falsos. Pero en el momento en que éstos aparecieron, nadie fuera de China sabía si el COVID-19 realmente causaba una muerte súbita.  E incluso para aquellos que no se lo creyeron, siempre estaba esa voz molesta en su mente preguntando: «¿Y si es real…?». Este pensamiento incrustado en la mente inconsciente, fue quizás el efecto más poderoso de todos.

Otro video mostraba “a las víctimas muertas de COVID-19” alineadas en las calles y esperando ser recogidas como basura. Como tuiteó un usuario sobre el video: “Wuhan China. Cuerpos muertos esperando ser recogidos. El coronavirus no es un virus ordinario. ¿Se lanzó intencionalmente una arma biológica?”

Algunas de las imágenes más influyentes mostraban a las autoridades encerrando a los residentes de Wuhan en sus hogares, tanto por su propio bien como, pero aún más, por el bien del mundo.

Otro video mostraba a una mujer muerta en la calle y la historia era que los médicos le habían disparado en la frontera cuando intentaba huir. Pero como todos los demás videos, esto también era mentira. Fue un accidente de motocicleta, ingeniosamente editado para contar una historia completamente diferente. Los videos del miedo de Wuhan fueron el primero de varios eventos perfectamente sincronizados que proporcionarían la justificación para que un público temeroso renunciara a sus derechos y medios de vida a cambio de cierres y restricciones: crearon una narrativa poderosa y preprogramaron innumerables mentes.

Si bien los videos de Wuhan consumieron las redes sociales, la mayoría de los espectadores principales tuvieron su primer encuentro con la propaganda del miedo COVID-19 a través de una historia recogida por los medios de comunicación mundiales a principios de febrero de 2020 sobre un médico llamado Li Wenliang.

Li supuestamente notó una incidencia inusual de neumonía y advirtió a sus amigos que el personal del hospital estaba siendo puesta en cuarentena, causando pánico e ira en Wuhan, por lo que Li fue amonestado por las autoridades locales el 3 de enero de 2020. La historia de Li Wenliang no resiste el más mínimo escrutinio.

Sigue siendo un misterio por qué 27 pacientes que experimentan neumonía en una ciudad de 19 millones puede ser un acontecimiento notable. Pero el 31 de diciembre de 2019, el gobierno municipal de Wuhan no estaba tan decidido a encubrir esos casos e hizo un anuncio público alarmista sobre ellos en su sitio.

Al día siguiente, el 1 de enero de 2020, dos días antes de la supuesta amonestación de Li, People’s Daily, el periódico MÁS GRANDE de China, recogió la historia y la informó de manera alarmista, en inglés: “27 en cuarentena en Wuhan debido a una neumonía viral.

De hecho, la primera vez que el mundo escuchó el nombre «Li Wenliang» fue el 27 de enero de 2020, un mes después de que supuestamente envió sus mensajes virales, cuando se publicó una supuesta exposición con Li en una de los instrumentos de propaganda más venerados por el PCCh: el Diario de la Juventud de Beijing.

Las búsquedas de imágenes de capturas de pantalla de los famosos mensajes de Li Wenliang «haciendo sonar el silbato» respecto al COVID-19 no arrojan nada antes del 27 de enero, un mes después de que supuestamente se habían vuelto virales, pero, casualmente, el mismo día en que el Diario de la Juventud de Beijing habló por primera vez de supuesta existencia de Li.

El periódico The New York Times informó por primera vez sobre Li Wenliang el 1 de febrero de 2020, cinco días después de su debut en el Beijing Youth Daily. Si el Times hubiera hecho una verificación de hechos aunque sea superficial, se habrían dado cuenta de que Li y sus advertencias «virales» habían sido inventadas unos días antes por los medios estatales chinos.

Las notas de propaganda de una dictadura totalitaria parecería ser una violación grave de las políticas editoriales del NYT, aunque el diario tuvo al menos un jefe de oficina que lo hizo durante décadas: Walter Duranty, que había pasado años blanqueando las atrocidades de Stalin para una audiencia global.

La historia de COVID-19 había comenzado con una panoplia de eventos absurdos y mentiras descaradas. Así es como los encierros, bloqueos y cierres a la actividad económica, que se arraigaron en la conciencia humana, surgieron de la mente de Xi Jinping y se propagaron a la política global con una ausencia total de precedentes, análisis o lógica.

Los defensores de los bloqueos con frecuencia justificaron sus políticas comparándolas con las acciones tomadas durante la gripe española un siglo antes. Pero un examen superficial de esas medidas revela que nunca se impuso nada ni remotamente parecido a los bloqueos derivados del Covid.

Los bloqueos no tienen precedente histórico como respuesta a cualquier epidemia o pandemia previa en la historia de Estados Unidos, además de que no se mencionan en la guía reciente ofrecida por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los EEUU. En palabras del juez federal William Stickman: «Parece que la imposición de cierres en Wuhan y otras áreas de China … comenzó un efecto dominó en el que un país y un estado, tras otro, impusieron medidas draconianas y hasta ahora no probadas (como efectivas) ante sus ciudadanos».

La intuición del juez Stickman con respecto a la historia de los encierros estaba en línea con la opinión de los principales estudiosos de las enfermedades infecciosas. Como dijo el Dr. D.A. Henderson, el hombre al que se le atribuye ampliamente la erradicación de la viruela, quien escribió en 2006 que los aislamientos y encierros prolongados eran inefectivos para evitar los contagios de influenza.

De hecho, ningún científico occidental había apoyado públicamente los encierros hasta que Xi Jinping autorizó personalmente el «cierre sin precedentes de Wuhan y otras ciudades a partir del 23 de enero». Xi luego afirmó que había emitido las instrucciones de bloqueos el 7 de enero de 2020, pero sus instrucciones nunca se han revelado. El líder empresarial chino Ren Zhiqiang fue encarcelado durante 18 años por una carta abierta en la que solicitaba que se hicieran públicas las instrucciones de Xi.

Cuando comenzó el bloqueo de Wuhan, el representante de la OMS en China señaló que «tratar de contener una ciudad de 11 millones de personas es nuevo para la ciencia … El bloqueo de 11 millones de personas no tiene precedentes en la historia de la salud pública».

Los observadores de derechos humanos expresaron serias preocupaciones sobre el cierre de China: «El cierre conduciría casi con certeza a violaciones de derechos humanos y sería evidentemente inconstitucional en los Estados Unidos».

Pero las preocupaciones por los derechos humanos no impidieron que la OMS posteriormente elogiara los bloqueos «sin precedentes» del PCCh, pero mucho antes de que produjeran algún resultado. «Las medidas que ha tomado China son buenas no solo para ese país sino también para el resto del mundo», afirmaron.

El infame director de la OMS, Tedros Adhanom, agregó que estaba personalmente «muy impresionado y alentado por el conocimiento detallado del presidente [Xi Jinping] sobre el brote» y al día siguiente elogió a China por «establecer un nuevo estándar para la respuesta al brote». Pero seis días después, el encierro —siendo “sin precedentes en la historia de la salud pública” – no había producido resultados, por lo que Tedros en realidad estaba elogiando los abusos de derechos humanos sin nada que destacar en materia de resultados en salud.

Poco después, Bruce Aylward, de la OMS, dijo a la prensa: “Lo que China ha demostrado es lo que (los gobiernos) tienen que hacer. Si lo hacen, pueden salvar vidas y prevenir miles de casos de lo que es una enfermedad muy difícil”. Dos días después, en una entrevista para la Televisión Central de China, Aylward lo expresó sin rodeos: «Copien la respuesta de China al COVID-19».

Este es el mismo Bruce Aylward, quien, poco después de decirle al mundo que «Lo que China ha demostrado es lo que tienes que hacer” y «Copia la respuesta de China al COVID-19», se negó públicamente a reconocer la existencia de Taiwán.

Hay muchos problemas evidentes con las conclusiones de la OMS. La OMS ni siquiera consideró la economía, la demografía o incluso la cantidad de casos de COVID de otros países, que eran muy pocos en la mayor parte del mundo, antes de decirle al mundo: «Tienes que hacer esto».

Los bloqueos nunca se habían probado antes de 2020, ni siquiera sobre una base teórica. Xi fue quien trajo los bloqueos y encierros a la historia de la humanidad; de lo contrario, nunca habría entrado en el imaginario colectivo. Cada vez que alguien respaldaba un bloqueo, respaldaba una política de Xi Jinping.

Nadie estaba más indignado por el encubrimiento de COVID-19 del PCCh que Xi Jinping. Xi se encargó personalmente de que los funcionarios locales de Wuhan fueran castigados por la forma en que habían tratado al pobre Li Wenliang durante su trágicamente corta existencia (27 de enero al 7 de febrero de 2020). Que descanse en paz.

Pero ahora el mundo se enfrentaba a una pandemia, y la política de «salud pública» de Xi se convirtió de repente en la respuesta a la que acudir el mundo. Todo el mundo libre quedó al descubierto, como tantas fichas de dominó.

Capítulo V.- Sólo quédate en casa

En octubre de 2015, Xi Jinping realizó su única visita al Reino Unido como secretario general del PCCh. Dado que es un hombre ocupado, el viaje de Xi duró solo cuatro días y visitó solo una universidad: el Imperial College London.

En Imperial, Xi anunció «nuevas colaboraciones de educación e investigación entre el Reino Unido y China» que incluyen «nanotecnología, bioingeniería … y salud pública». El presidente del Consejo del  Imperial reiteró que Imperial «se esfuerza» por ser «el mejor socio académico de China en el oeste …»

En febrero de 2020, el Imperial College demostró lo valioso que podía ser el «mejor socio académico de China en Occidente». Un equipo del Imperial dirigido por Neil Ferguson ejecutó un modelo que predecía que más de 500 mil en el Reino Unido y 2.2 millones en los EE.UU, podrían morir de COVID-19.

Neil Ferguson recordó cómo China inspiró los encierros: “Es un estado comunista de partido único, dijimos. No podemos salirnos con la nuestra en Europa … Y luego lo hizo Italia. Y nos dimos cuenta de que si podíamos … Si China no lo hubiera hecho antes, el año habría sido muy diferente «.

Un estudio comparó la precisión de los modelos de varias instituciones que predicen la mortalidad por COVID-19. En todos los períodos de tiempo, se midió que los modelos producidos por el Imperial College tenían tasas de error MUCHO más altas que los demás, pero SIEMPRE eran demasiado altas contribuyendo a sembrar el pánico.

La inexactitud del Imperial curiosamente continuó. Antes de que el Reino Unido pusiera fin a las restricciones de COVID el 19 de julio de 2021, el «Día de la Libertad», Ferguson salió a asustar con un pronóstico de que alcanzar los «100 mil casos al día es casi inevitable». En cambio, los casos por día se redujeron drásticamente de más de 35 mil el 18 de julio a alrededor de 27 mil el 23 de julio.

Justo cuando los modelos de Neil Ferguson estaban dando a la histeria de COVID-19 un barniz de legitimidad, otra pieza de sofisma de Tomás Pueyo comenzó a circular entre los legisladores, implorando a los líderes mundiales que implementaran bloqueos como los del modelo de China.

Pueyo es un MBA sin credenciales relevantes ni interés previo en epidemiología, y había poco que indicara de dónde había sacado sus ideas. El artículo de Pueyo contenía muchas rarezas. Imploró a los líderes mundiales que hubiera encierros. Sin embargo, para el 10 de marzo de 2020, la OMS no había declarado una pandemia; apenas había casos en el mundo en desarrollo fuera de China.

El artículo de Pueyo se volvió viral a un ritmo asombroso y obtuvo 40 millones de visitas en 9 días. Las reacciones fueron mixtas. Muchos comentaristas importantes expresaron conmoción por la falta de calificaciones de Pueyo y lo acusaron de ser un «mentiroso y un fraude». Pero sin inmutarse, el 19 de marzo, Pueyo publicó otro artículo titulado “El martillo y la danza”, que nuevamente se volvió viral, explicando la estrategia “El martillo” (encierros) seguida de “La danza” (pista y rastreo).

Tres días después de la publicación de «El martillo y la danza» de Pueyo, se distribuyó en secreto un documento de estrategia del gobierno alemán (apodado «El Documento del Pánico») a los miembros del parlamento y a ciertos medios de comunicación, lo que jugó un papel importante para justificar los encierros en Alemania.

A pesar de haber sido publicado solo tres días después del artículo de Pueyo, el Documento del Pánico alemán se basó en gran medida en el trabajo de Pueyo, discutiendo el  «El martillo y la danza». El término «Martillo y danza» no tiene historia en epidemiología; Tomás Pueyo lo había inventado para su artículo del 19 de marzo.

Uno de los autores del «El documento del pánico» fue Otto Kölbl, que no tenía experiencia en epidemiología o salud pública, pero enseñó durante muchos años en China y dirigió un blog en el que describió a Hong Kong como «parásito» y elogió la gobernanza ejemplar del PCCh en el Tíbet.

Otro autor del “El documento del pánico”, Maximilian Mayer, tampoco tenía antecedentes en epidemiología o salud, pero pasó años trabajando en la Universidad de Nottingham en Ningbo China, la Universidad Tongji en Shanghai y la Universidad Renmin en Beijing. Posteriormente, se proporcionaron al Comité Corona independiente de Alemania cientos de páginas de correos electrónicos que contenían comunicaciones que conducían al documento del pánico. En un correo electrónico, Mayer recomendó específicamente: «Sugerimos el lema ‘colectivamente distanciados'».

Al mismo tiempo que los líderes asimilaban los modelos de Ferguson, los artículos de Pueyo y las abominaciones nacionales como el documento del pánico alemán, el PCCh participaba en una amplia campaña de propaganda, en gran parte clandestina, para normalizar y promover las medidas de encierros y bloqueos.

En China, el PCCh ha pagado durante mucho tiempo a cientos de miles de propagandistas de las redes sociales que publican cientos de millones de comentarios cada año. Xi impulsó estas actividades a nivel mundial y se intensificaron dramáticamente junto con el COVID.

En general, las empresas de redes sociales solo han podido detectar actividad automatizada obvia, mientras que las cuentas falsas administradas personalmente se pueden crear con facilidad. Esto funciona muy bien para el PCCh, que siempre ha preferido el toque humano.

Cuando Italia se convirtió en el primer país fuera de China en implementar cierres, los expertos chinos llegaron el 12 de marzo y dos días después comenzaron a aconsejar cierres más estrictos. Italia fue bombardeada simultáneamente con propaganda y desinformación chinas. Del 11 al 23 de marzo, aproximadamente el 46% de los tweets con el hashtag #forzaCinaeItalia (Go China, go Italy) y el 37% de los que tenían el hashtag #grazieCina (gracias China), provinieron de bots.

Al mismo tiempo, cientos de miles de publicaciones clandestinas en las redes sociales, luego marcadas como patrocinadas por el estado, usaron términos idénticos para admirar los bloqueos de China e instar a los gobiernos de todo el mundo a emularlos, denigrando a quienes no los siguieron.  Los bots agredieron a los gobiernos de Nigeria, Ghana, Sudáfrica, Namibia, Kenia, Francia, España, Colombia, Brasil, Canadá, Australia, India, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

El 15 de marzo de 2020, los bots comenzaron a compartir salvajemente un video de YouTube que llamaron un «mensaje del futuro» que mostraba a los italianos con «un mensaje para ellos mismos de 10 días antes», obteniendo 8,300,000 visitas.

A medida que cerraron más países, algunas actividades tomaron un giro más oscuro. Cuando la gobernadora de Dakota del Sur, EEUU, Kristi Noem, se negó a emitir una orden de encierro para todo el estado, su cuenta de Twitter se llenó de mensajes ofensivos para presionarla para que lo hiciera. Algunas de estas cuentas lanzarían abusos similares para los gobernadores de todo EEUU.

En este ejemplo, una cuenta modelo del PCCh muestra un fuerte apoyo a las políticas y abusos de China, incluso en Xinjiang y Hong Kong, y antipatía por los principales rivales de China, India y Estados Unidos. La cuenta apoyó fuertemente los bloqueos en todo el mundo.

El abuso en línea en contra de quienes se oponían a los bloqueos continuó durante algún tiempo. Cuando Brian Kemp, el primer gobernador de EE.UU. en poner fin al bloqueo de su estado, honró al difunto representante John Lewis, su cuenta de Twitter fue agredida en un lenguaje que atacaba su postura anti-bloqueo.

Al mismo tiempo, los medios estatales chinos comenzaron a desacreditar la estrategia de «inmunidad colectiva» como una estrategia que viola los «derechos humanos»:  Suecia, cuyos líderes fueron únicos en renunciar a los encierros, se convirtió en un objetivo principal de la campaña de propaganda del encierro del PCCh.

Mientras tanto, se estaban sentando las “bases científicas” para justificar los encierros. El argumento subyacente fue la «propagación asintomática», la única base para restringir la actividad de las personas sanas, que se cree que es una característica novedosa de COVID según estudios de China.

En marzo de 2020, la OMS publicó una guía que recomendaba ventiladores mecánicos para tratar pacientes con COVID, citando artículos de revistas chinas que afirmaban que el «consenso de expertos chinos» pedía la «ventilación mecánica invasiva» como la «primera opción», en parte para proteger al personal de los «aerosoles».

El Dr. Cameron Kyle-Sidell actuó como uno de los primeros denunciantes de esta mala práctica en un video ampliamente compartido. La guía de la OMS y China de utilizar tempranamente respiradores había matado a miles de pacientes inocentes. Un estudio posterior mostró una tasa de mortalidad del 97.2% entre los mayores de 65 años que recibieron ventilación mecánica.

Es así que en cuestión de semanas, el mundo desechó un siglo de investigación epidemiológica y adoptó el modelo del PCCh En el Plan de acción oficial contra el coronavirus del gobierno del Reino Unido del 3 de marzo de 2020, que analiza el distanciamiento social, el cierre de escuelas y la prueba rápida de COVID y el desarrollo de vacunas, casi todas las fuentes que citó el gobierno eran de China.

Todas las medidas descritas en el documento oficial de estrategia de eliminación de COVID-19 de Nueva Zelanda – «distanciamiento físico» «pruebas generalizadas» «vigilancia» – también fueron adoptadas desde China en base al “éxito” informado del cierre de Wuhan por parte del PCCh.

Días después de su Documento del Pánico, el gobierno alemán publicó un «catálogo de medidas» de «expertos» en la «Universidad de Nottingham Ningbo China», recomendando cierres, pruebas y centros de cuarentena, y lo que pronto sería un eslogan propagandístico mundial de COVID: «Juntos separados».

Capítulo VI.- Todo es falso

En marzo de 2020, siguiendo a la OMS, laboratorios de todo el mundo comenzaron las pruebas de PCR masivas para COVID, otra desviación de la guía anterior. Kölbl y Mayer, los sinófilos detrás del Documento del Pánico de Alemania, también comenzaron a ensalzar las pruebas de PCR en «Aprendiendo de Wuhan».

La guía de pruebas de la OMS contenía solo tres estudios que discutían los umbrales del ciclo de PCR. Todos eran de China y todos usaban umbrales de ciclo de 37 a 40, un estándar adoptado en los EE.UU. y muchos otros países, según el cual el 90% de las pruebas positivas eran falsas, según el NYT.

El Dr. Anthony Fauci estuvo de acuerdo en que un Ct de 35 o más no es realmente positivo. Según las directrices emitidas por la OMS, que citan tres estudios de China, los laboratorios de los EE.UU. y muchos otros países han estado utilizando umbrales de ciclo para las pruebas de PCR que aumentan diez veces el recuento de casos de COVID.

La tecnología de PCR fue inventada en 1983 por el bioquímico estadounidense Kary Mullis para permitir a los científicos estudiar en detalle muestras diminutas de ADN. Por ello, ganó el premio Nobel. En un panel que discutió la PCR en 1993, Mullis declaró claramente que la PCR no debería usarse para diagnosticar enfermedades.

En una entrevista de 1996, Mullis eligió palabras para Anthony Fauci, entonces jefe de la respuesta estadounidense al SIDA, especialmente el mal uso de PCR por parte de Fauci. Establezca el Ct lo suficientemente alto y la PCR puede recoger cualquier cantidad de materia viral y producir un sinfín de “casos”: una pandemia permanente.

Si bien gran parte de la influencia del PCCh a favor del bloqueo fue subrepticia, su postura general en apoyo de los bloqueos globales fue explícita. En un video publicado por el portavoz extranjero oficial de China, una niña de 7 años recita un guion sobre cómo obedecer las reglas del encierro.

El director del FBI, Christopher Wray, reveló que el PCCh se había acercado específicamente a los políticos locales para respaldar su respuesta a la pandemia. «Sí, esto está sucediendo tanto a nivel federal como estatal».

La mentira general que el PCCh inculcó en el discurso de la élite fue: «China controló el virus». Por supuesto la idea de que «China controló el virus» es una mentira descarada. Pero al reforzar esa mentira en la alta sociedad, el PCCh se aseguró de que sus datos falsos siguieran siendo primordiales en el discurso científico.

La propaganda en favor de los bloqueos se basó en dos principios clave inherentes a prácticamente todas las comunicaciones oficiales sobre COVID-19. La primera fue que las medidas de China fueron las únicas que demostraron ser «efectivas». La segunda era que el miedo era necesario para garantizar el cumplimiento para que los bloqueos tuvieran éxito.

A través del miedo, la percepción de gran parte de la población se desvincularía de cualquier dato real. Aunque la tasa de fatalidad de la infección (IFR) promedio de COVID para los menores de 40 años está por debajo del 0.01%, los estadounidenses menores de 40 años estiman consistentemente su probabilidad de morir si lo obtienen en alrededor del 10%, una sobreestimación de 1,000 veces.

Del mismo modo, en 2021, el gobierno del Reino Unido revisó su estimación oficial para el IFR de COVID por debajo del 0.1%. Pero en las encuestas, los ciudadanos estimaron en promedio que su probabilidad de morir si contraían el virus era del 38%, cientos de veces más de lo que realmente era.

El PCCh fue instigado en prácticamente todas las etapas de su fraude en favor de los encierros por un aparato mediático global que siguió fielmente sus líneas, alineándose casi a la perfección con los objetivos del PCCh. Los artículos del 10 de marzo de 2020 ilustran cómo los medios de comunicación de élite adoptaron la narrativa de China al unísono.

El efecto de bola de nieve de esta mentira (China controló el virus) pronto se hizo evidente en los propios escritos de los periodistas. En unos meses, se habían transformado en comunistas que echaban espuma por la boca, llenos de antiliberalismo mientras imploraban al mundo que emulara a China.

Seguramente millones de personas sospechaban que los encierros eran un fraude, pero entre aquellos que creían en la narrativa de COVID-19 de China, o pretendían hacerlo, todos los métodos autoritarios que supuestamente contribuyeron al “éxito” de China estaban sobre la mesa: censura, cancelación y  despido de los disidentes.

Los medios pronto desarrollaron su propio conjunto de normas periodísticas retorcidas. Al canalizar la infame defensa de Stalin por Walter Duranty, «No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos», todos los daños inimaginables de los encierros se atribuyeron, absurdamente, a «interrupciones pandémicas».

Políticos, científicos, periodistas y profesionales comunes de todos los tipos se sintieron cómodos repitiendo grandes y mortales mentiras sobre la respuesta del mundo al COVID-19. La Unión Soviética había intentado vencer a Occidente; Xi Jinping simplemente lo había comprado.

Capítulo VII.- El mundo según Xi

La operación de cierre orquestada por el PCCh parece haber tenido sus orígenes filosóficos en el libro “Guerra sin restricciones”, obra magna de los estrategas modernos más influyentes de China. En Guerra sin restricciones, los autores reinventan la guerra para el siglo XXI.

En Guerra sin restricciones, los autores prevén un giro desde la maquinaria pesada hacia los ataques a la mente. «Algunas personas se despertarán por la mañana para descubrir con sorpresa que bastantes cosas amables han comenzado a tener características ofensivas y letales».

En octubre de 2019, dos meses antes de que se revelara el virus SARS-CoV-2 en Wuhan, la Fundación Gates, WEF, Bloomberg y J Hopkins organizaron el Evento 201, una simulación de pandemia. Cada organización tenía estrechos vínculos con China y cada una desempeñó un papel importante en la respuesta mundial al COVID-19.

Es poco probable que muchos participantes en el Evento 201 se dieran cuenta de que un coronavirus se estaba extendiendo por Asia en ese momento. Pero el PCCh bien pudo haber manipulado sus datos de COVID para desencadenar las respuestas apocalípticas planeadas por las organizaciones amigas de China en el Evento 201.

Los delegados del evento 201 incluyeron a George Gao, director de los CDC de China, quien supervisó el artículo original sobre los síntomas del COVID-19. Los participantes discutieron el control de la «desinformación» en una pandemia de coronavirus, y Gao incluso planteó el punto de contrarrestar los rumores de que el virus fue creado por el hombre.

El hilo de twitter del autor Michael P. Senger, finaliza diciendo que cada participante en el Evento 201 incluso recibió un peluche de coronavirus del Evento 201 único en su tipo (fabricado en China).

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

China quiere entrar al CPTPP, EE.UU. lo puede impedir

El 16 de septiembre de este año, el gobierno de Pekín presentó su solicitud formal para formar parte del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), que es un acuerdo comercial integrado por 11 países, cuyos miembros incluyen a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China envió una notificación al ministro de comercio de Nueva Zelanda, quien funge como el miembro designado del CPTPP que actúa como depositario de los asuntos administrativos.

En el caso de México, los dirigentes de sectores sensibles como calzado y vestido han manifestado su rechazo total al ingreso de China al CPTPP, ya que dicha nación sigue realizando prácticas poco competitivas al no ser una economía de mercado con precios distorsionados. A la fecha no ha habido una respuesta formal por parte del gobierno de México ante la solicitud de China, no obstante que existe una cláusula en el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) que limita a México a negociar acuerdos comerciales con economías de no mercado, como la de China. Sin embargo, no sería sorpresa que en el discurso, México le diera el visto bueno a China, sobre todo a la luz de los guiños que ha tenido el presidente López Obrador con Xi Jinping, a quien se le dio un espacio para hablar a través de un video grabado para la reciente VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Otros países han sido más francos y expeditos al fijar una postura respecto a China, como es el caso de Australia, que señaló que no estaría dispuesta a negociar la solicitud de China para unirse al CPTPP a menos de que Beijing elimine los aranceles de represalia que ha impuesto sobre los productos australianos. Por su parte, Japón mantiene una relación tensa con China por su intrusión en las aguas de las islas Senkaku administradas precisamente por Japón, por lo que no sería sorpresa que manifieste una negativa en tanto ese asunto se resuelve.

Con independencia de lo anterior y de la habilidad de China de cumplir lo que manda el CPTPP a sus países miembros. Existe una gran brecha entre los estándares básicos del CPTPP y los compromisos vigentes de China en otros acuerdos comerciales. El CPTPP tiene capítulos sobre el trabajo y las empresas estatales que exigen la libertad de asociación, eliminan todas las formas de trabajo forzoso y establecen disciplinas sobre las actividades comerciales de las empresas públicas; mientras que el RCEP (Asociación Económica Integral Regional) no lo hace. Tanto el CPTPP como el RCEP contienen un capítulo sobre comercio electrónico, pero los compromisos asumidos son muy diferentes. No se trata solo de que las disposiciones digitales del CPTPP van más allá (por ejemplo, que prohíben la divulgación forzada del código fuente), sino que están sujetas a la solución de controversias entre las partes y no permiten que se invoquen exenciones de seguridad nacional autoevaluables (algo a lo que China es muy proclive).

En este contexto, es importante analizar el papel que Estados Unidos pueda tomar en esta posible negociación de los países miembros del CPTPP con China. En un artículo editorial publicado el pasado 29 de septiembre en el Wall Street Journal y titulado “Estados Unidos tiene un camino para regresar al comercio del Pacífico”, Tim Groser, Ministro de Comercio de Nueva Zelanda del 2008 al 2015 y embajador en los EE.UU. de 2016  a 2018, se señala que Estados Unidos, por razones militares y políticas que contrarresten a China, debe regresar al Tratado Transpacífico. Esto a pesar de que en principio este no es un tema que sea prioritario para el Presidente Joe Biden, ni para los legisladores republicanos ni demócratas.

Recuerda que fue en febrero de 2017 cuando el presidente Donald Trump daba su primer discurso en una sesión conjunta del Congreso. Fue en esa ocasión que el presidente anunció la retirada de Estados Unidos del recientemente negociado Tratado Transpacífico (TPP). Tim Groser relata que mientras Trump daba su discurso, él recordaba una conversación que había tenido con un embajador asiático, particularmente astuto, quien le había dicho que si alguna vez se escribía un libro sobre el declive de la influencia estadounidense en Asia y la región del Indo-Pacífico, su primer capítulo sería un relato sobre la retirada de Estados Unidos del TPP.

Se debe reconocer que en gran parte, fue gracias a la valiente decisión de Japón de avanzar sin EE.UU., que el TPP sobrevivió. Con algunos cambios en algunas de sus disposiciones y un nuevo apodo fue que el TPP se volvió “integral y progresivo” y se convirtió en CPTPP. Nada hubiera sido posible si Japón, por mucho la economía dominante que queda en el acuerdo, hubiera tomado una decisión distinta.

Para Groser, la reciente decisión de China de solicitar acceso como miembro del CPTPP debería ser un recordatorio para los legisladores republicanos y demócratas por igual, de que si Estados Unidos se toma en serio competir con China en la región del Indo-Pacífico, debe enfrentar una realidad central: habiéndose retirado del TPP, Estados Unidos muestra que no tiene una estrategia comercial para respaldar su postura militar en la región. China es el principal socio comercial de muchos países del Indo-Pacífico. El tamaño de la economía de China, así como su ambición militar y geoestratégica, significa que Pekín estará en el centro del debate sobre todos los problemas regionales y globales del siglo XXI, desde el cambio climático hasta el comercio. Su capacidad para influir en los resultados de esos problemas estará determinada por el grado de influencia que EE.UU. mantenga en la zona, y no se ve que vaya a ser mucha.

Todavía no sabemos a dónde conducirá el nuevo guion político que el Partido Comunista Chino está escribiendo sobre el rumbo de la segunda economía más grande del mundo. Cuando Deng Xiaoping, hace 40 años, orientó a China hacia el crecimiento y una economía abierta con su lema “ser rico es glorioso”, fue el comienzo del programa de reducción de la pobreza más grande de la historia de la humanidad. Cientos de millones de chinos salieron de la indigencia y se abrieron enormes oportunidades para los socios comerciales de China. Sin embargo, las cosas se han estado moviendo hacia atrás últimamente, en la dirección de una mayor centralización y control estatal. En este sentido, se podría argumentar que la propia China necesita un equilibrio a partir del compromiso total de Estados Unidos en la región.

El pueblo chino se ha beneficiado del compromiso positivo de Pekín con el modelo económico liberal diseñado por Estados Unidos. Las opciones y estrategias comerciales futuras de China serán fundamentalmente diferentes si no se les pone un freno a través de una estrategia económica comercial estadounidense sólida y exitosa en la región Indo-Pacífico.

Curiosamente, Estados Unidos está paulatinamente implementando los elementos de un nuevo compromiso regional. Es verdad que ninguna política exterior (o política comercial) es políticamente sostenible sin un electorado nacional sólido que la respalde. El comercio ha sido durante mucho tiempo un tema tortuoso en la política interna estadounidense, particularmente para los demócratas, porque el cambio económico crea ansiedad en la clase media (por esa razón este segmento del electorado apoyó a Donald Trump en su campaña de 2016). Cuando las personas se encuentran bajo una fuerte presión económica, el comercio siempre será un buen chivo expiatorio.

En septiembre de 2020, la Fundación Carnegie para la Paz Internacional publicó un documento técnico titulado «Hacer que la política exterior de los Estados Unidos funcione mejor para la clase media». Entre los autores se encontraba Jake Sullivan, quien ahora es asesor de seguridad nacional del presidente Biden. El enfoque de la Casa Blanca para calmar los temores tradicionales de los demócratas de un cambio económico inducido por el comercio internacional parece claro: apuntalar la política interna antes de avanzar agresivamente en cualquier acuerdo comercial internacional.

Sin embargo, el reciente establecimiento del acuerdo de seguridad de AUKUS, entre los EE.UU., el Reino Unido y Australia, no puede dejar ninguna duda de que la administración Biden ve al Indo-Pacífico como el escenario más importante de competencia estratégica con China. Kurt Campbell, el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para el Indo-Pacífico, ha dejado en claro que la estrategia de Estados Unidos en la región debe extenderse más allá de un plan militar para proteger a los aliados estadounidenses de las ambiciones expansionistas de China. Necesita un componente económico.

No obstante lo anterior, en opinión de Tim Groser, es poco probable que EE.UU. rectifique el error de haber dejado el TPP solicitando unirse al CPTPP. Biden ha dicho que se opondría a unirse al acuerdo original sin una renegociación. Eso por sí solo dificultaría que Estados Unidos vuelva a entrar. Pero también es cierto que el entorno estratégico ha evolucionado. Gran parte del TPP, como sus disposiciones sobre comercio y medio ambiente, siguen siendo pertinentes, pero los últimos cinco años han agudizado la comprensión del mundo respecto de las políticas sobre cuestiones clave como el comercio digital y las empresas estatales. Además, hay un chico nuevo en el bloque del TPP: el Reino Unido, la sexta economía más grande del mundo, un importante socio de inteligencia y defensa de los EE.UU. que ha manifestado que quiere unirse al tratado. El deseo del Reino Unido después del Brexit de expandir sus horizontes más allá de la Europa geográfica se desprende del acuerdo comercial anunciado este verano entre Londres y Canberra.

Independientemente de los resultados de las elecciones al Congreso estadounidense en 2022, la participación activa en política exterior siempre requiere del apoyo de los dos partidos políticos estadounidenses. El Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que actualizó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se aprobó fácilmente con el apoyo de republicanos y demócratas durante la administración Trump. Si Estados Unidos vuelve a comprometerse con el TPP, debería rebautizarse como Acuerdo de Asociación Económica Indo-Pacífico. Un nuevo nombre podría facilitar la venta políticamente.

Groser concluye su artículo señalando que ya había mucho en juego en la región incluso antes del movimiento agresivo de China sobre Hong Kong, sus amenazas a Taiwán y su creciente guerra comercial con Australia. Ahora se vuelve necesario que los líderes políticos estadounidenses de ambos partidos comiencen a hablar sobre que la participación en la región es fundamental para cerrarle la puerta a China, no solo en los niveles político y militar, sino en la arquitectura comercial y económica que moldeará las relaciones económicas durante la próxima década y más allá. Sólo entonces el astuto embajador asiático, podrá descansar tranquilo, seguro de saber que el declive de la influencia estadounidense en el Indo-Pacífico es un libro que nunca se escribirá.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

En Twitter: @alejandrogomezt

alejandro@gaeap.com

Dos problemas mundiales: el techo de deuda de EEUU y la crisis del modelo económico chino

Son  días de gran nerviosismo a nivel mundial. Son muchos los temas que mantienen la atención de inversionistas y analistas. Más allá de ver cómo se ha debilitado el proceso de recuperación económica en la mayoría de naciones, hay dos temas que deben ser resueltos en el corto plazo, mismos que abordo en esta entrega: necesidad de elevar el techo de endeudamiento público en los Estados Unidos y el caso de la inmobiliaria china Evergrande. A continuación explico en qué consisten y las implicaciones de cada uno de estos temas:

Techo de endeudamiento de los Estados Unidos

Cómo lo señalé líneas arriba, uno de los principales factores de preocupación a nivel global es que se acaba el tiempo para que el Congreso de Estados Unidos eleve el techo de endeudamiento del sector público. Es verdad que después de la elección presidencial, en la cual fue derrotado Donald Trump, persiste una gran disputa partidista entre legisladores Demócratas y Republicanos. Sin embargo, por el bien económico del país, le corresponde al Congreso dejar de lado dichas disputas partidistas y autorizar el dinero para que Estados Unidos pueda pagar sus deudas, mismas que nunca se han dejado de pagar, pero esta podría ser la primera vez.

Como referencia tenemos que en 2011, Standard & Poor’s rebajó la calificación crediticia triple A de los EE.UU. Por primera vez, después de que el Departamento del Tesoro llegara a estar a pocos días de no poder pagar ciertos beneficios como el Seguro Social. En 2013, durante otro enfrentamiento, el gobierno de EE.UU. cerró durante 16 días hasta que el Congreso aprobó un proyecto de ley que financiaba al gobierno y aumentaba el límite de la deuda.

Hasta ahora los Senadores Republicanos han dicho que no votarán para elevar el techo de la deuda. Esto es evidente ya que no cooperan con los Demócratas dado que no les gustan los planes de crecientes y excesivos gastos por parte del presidente Biden. Es verdad que parece que lo más sensato es no permitir mayor endeudamiento, pero la realidad es que elevar el techo de la deuda en esta ocasión no es para pagar gastos futuros, sino que es para pagar las cosas que tanto demócratas como republicanos ya acordaron, como los recortes de impuestos de la era Trump, por ejemplo. Al mes de agosto de 2021 el saldo de la deuda del sector público de Estados Unidos asciende a 28.427 billones de dólares (trillions en inglés).

Los analistas Matt Egan y Phil Mattingly de CNN, nos muestran su desglose de lo que consideran son el mejor y peor escenario, respecto de lo que podría pasar en caso de que no se autorice el aumento al techo de endeudamiento:

Mejor caso: la economía estadounidense entraría en una recesión leve. E incluso eso provocaría un cortocircuito en la frágil recuperación de la pandemia de formas que no podemos anticipar por completo.

En el peor de los casos: un desastre financiero absoluto que durará meses. Se cerraría el flujo de  decenas de miles de millones de dólares en ayuda para la recuperación económica por el Covid-19. Los precios de las acciones se desplomarían. Los mercados crediticios se paralizarían. Se perderían hasta 6 millones de puestos de trabajo, según estimaciones de la calificadora Moody’s.

Si el escenario del peor de los casos parece más un problema para Wall Street que para la economía real, esto se debe pensar dos veces. Y es que si no aumenta el límite de deuda, también se detendrían los cheques de pago a los trabajadores federales, los beneficios de Medicare, los salarios militares, los reembolsos de impuestos, los cheques del Seguro Social y los pagos a contratistas federales.

En otras palabras, «nadie se salvaría», dijo Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable. «Sería un desastre autoimpuesto del que no nos recuperaríamos, todo en un momento en el que nuestro papel en el mundo ya está siendo cuestionado».

Caso Evergrande de China

En un artículo editorial publicado en el Wall Street Journal el pasado 22 de septiembre, titulado “Evergrande representa la economía de China en pocas palabras”, escrito por James Mackintosh, se hace mención de que el emproblemado conglomerado inmobiliario de Shenzhen, China, Evergrande, es una buena representación en miniatura de lo que es la economía china. Ambos han funcionado durante décadas sobre el principio de que valía la pena pedir prestado para crecer artificialmente a través del sector construcción; en el caso de Evergrande principalmente viviendas, en el caso de China no solo apartamentos, sino carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y cualquier otra infraestructura.

Evergrande es un desarrollador de 25 años ubicado en la metrópolis sureña de Shenzhen. Tiene proyectos —unos 800 en progreso y distribuidos en más de 200 ciudades— en todas las provincias de China continental, según su informe anual más reciente.

El negocio de Evergrande se ha quedado sin acceso al crédito, en gran parte debido a los cambios de política pública por parte del gobierno chino. Xi Jinping, el líder más poderoso de China en décadas, ha enfatizado un papel más importante para el estado en la búsqueda de distribuir la riqueza de manera más equitativa. Los esfuerzos de su gobierno para frenar el alza en los precios de la vivienda empeoraron el problema de escasez de efectivo de Evergrande. Es así que los inversionistas han visto con preocupación cómo sus bonos, y los de otros desarrolladores inmobiliarios con problemas, han colapsado. De acuerdo con Mackintosh, el modelo económico de China también se ha quedado sin rumbo, y es probable que el proceso de ponerlo en una nueva vía de crecimiento traiga más equivocaciones en las políticas gubernamentales, como las que se cometieron en perjuicio de Evergrande.

A nivel mundial, ahora tendremos que lidiar con los riesgos a corto plazo de los posibles efectos de contagio de la caída de Evergrande, mientras evaluamos los efectos a largo plazo del cambio en el modelo económico de China. Ambos podrían tener serias implicaciones para el resto del mundo.

El peor escenario de impacto a corto plazo de la caída de Evergrande sería que provocaría un efecto dominó de quiebras a medida que los capitales huyen de otras compañías inmobiliarias chinas, que los precios de la vivienda y la tierra se desplomen, y los ahorradores chinos encuentran que los apartamentos vacíos en los que invirtieron valen menos de lo que pagaron. Los proveedores de hormigón, acero, alambre, tuberías y otros materiales de construcción colapsarían y el desempleo se dispararía. El impacto global comenzaría con los países que proporcionan el carbón, el mineral de hierro y otros productos básicos que China necesita, como Australia y Brasil, pero no se detendría allí.

Mientras tanto, el contagio financiero podría provenir de problemas por parte de aquellos que hicieron inversiones riesgosas concentradas en activos como acciones o bonos chinos, algo similar al colapso de Long-Term Capital Management en 1998.

Los mercados occidentales hasta ahora han mostrado poca preocupación de que pudiera ocurrir la situación  descrita en el peor escenario, ya que nadie cree que el gobierno de China lo vaya a permitir. Sin embargo, es imposible saber qué apoyo brindará la dictadura comunista de China a Evergrande. El camino más factible es que se opte por proteger a los proveedores, compradores de vivienda, pequeños inversionistas y ahorradores, a expensas de la dirección de Evergrande, los prestamistas, los inversores institucionales y, especialmente, los acreedores extranjeros.  En este sentido, de acuerdo con el WSJ, los participantes del mercado esperan que el gobierno de China permita que Evergrande no pague al menos parte de su deuda, dejando que los inversores extranjeros paguen gran parte de la factura. También esperan que China proteja a los muchos compradores y proveedores de viviendas a los que el desarrollador debe apartamentos y dinero.

En este sentido, los inversionistas que poseen los bonos en dólares estadounidenses de China Evergrande Group no recibieron un pago de intereses por parte del gigante inmobiliario este pasado jueves 23 de septiembre, dijeron personas familiarizadas con el asunto. Evergrande estaba en disposición de hacer $83.5 millones de dólares en pagos de intereses antes de la fecha mencionada, respecto de bonos en dólares con un valor nominal de $ 2.03 miles de millones. La empresa podría realizar los pagos con retraso y tiene un período de gracia de 30 días antes de que los tenedores de bonos puedan declarar un incumplimiento. Por lo tanto se mantiene la incertidumbre.  

En cuanto al contagio financiero que pudiera ocurrir, no hay forma de saberlo ahora con certeza. Es verdad que los grandes bancos en ocasiones hacen cosas tontas, como lo demostraron las pérdidas multimillonarias de los préstamos a Archegos Capital Management a principios de este año. El sistema estadounidense es más resistente ahora de lo que fue en 1998 o 2007, por lo que cualquier explosión de un fondo de cobertura o un banco chino tendría que ser realmente grande o estar interconectada para representar una amenaza.

El contagio psicológico es más probable. Los inversionistas internacionales ansiosos por las altas valoraciones de prácticamente todo podrían volver a centrarse en el riesgo, en lugar de la recompensa.

De esta manera se retirarían en el corto plazo de las acciones y los bonos más riesgosos, pero con el costo de oportunidad tan elevado que tienen los activos seguros y sus rendimientos extremadamente bajos (pérdidas garantizadas después de la inflación en los bonos del gobierno y el efectivo), resulta más caro buscar seguridad, lo que ayuda entonces a respaldar los activos riesgosos en el corto y mediano plazo. En este sentido se publicó unan nota en el WSJ del  22 de septiembre en la cual se menciona que algunos grandes inversores estadounidenses están mirando más allá del posible fracaso de Evergrande y están dando un voto de confianza a China como destino de inversión a pesar de los crecientes riesgos regulatorios y políticos que los inversores extranjeros enfrentan cada vez más allí.

El impacto a largo plazo podría ser aún más perturbador. China ha tratado repetidamente de reequilibrar su economía desde el impulso al sector construcción impulsado por la deuda hacia las industrias de consumo y servicios. Ha tenido cierto éxito, pero cada vez que hay una desaceleración, vuelve al modelo probado de aumentar la deuda y la inversión para impulsar el crecimiento doméstico.

Pero esta vez podría ser diferente, ya que el presidente Xi Jinping ha asegurado todas las palancas del poder estatal. Tal vez esté dispuesto a aceptar un crecimiento económico más lento a cambio de que éste sea más sostenible. La fuga de capitales físico es más difícil ahora que antes, ya que ha habido mayor vigilancia en las rutas que antes se usaban para sacar dinero del país, además de que el Covid-19 ha restringido los viajes internacionales.

Si China realmente está tomando medidas para dejar el modelo insostenible de  crecimiento económico basado en la deuda, se enfrenta a una serie de problemas delicados a medida que rehace su economía. Tendrá que apartar a la población de la idea de que los apartamentos vacíos son un buen vehículo para ahorrar dinero, sin destruir los ahorros de todos. Tendrá que persuadir a las personas de que deben ahorrar menos y gastar más. Tendrá que reubicar un gran número de trabajadores y capital desde el sector inmobiliario y de la industria de la construcción en general (que en conjunto representan alrededor de una octava parte de la economía y, junto con los proveedores, probablemente representan más de una cuarta parte del producto interno bruto), y tendrá que aumentar los impuestos para sustituir la venta de tierras como fuente de financiamiento. Peor aún, tendrá que hacer todo esto mientras agrega menos deuda y acepta una tasa de crecimiento más baja.

La deuda china no puede seguir aumentando al ritmo de la última década. China es uno de los tres únicos países en mantener deuda no financiera que asciende a más del 100% del PIB desde 2011, según el Banco de Pagos Internacionales (junto con Grecia y Singapur, mientras que el territorio chino Hong Kong también lo ha hecho). Ahora tiene aproximadamente el mismo nivel de deuda a PIB que Estados Unidos, a pesar de tener un sistema financiero significativamente menos desarrollado. Cabe señalar que la deuda no financiera consiste en instrumentos de crédito emitidos por entidades gubernamentales, hogares y empresas que no están incluidas en el sector financiero.

Las implicaciones de todo esto para la economía mundial son enormes, ya que si China tiene éxito, significará menos demanda de las materias primas que ha estado importando, más demanda de bienes de consumo y, probablemente, una mejor balanza comercial. Para el resto del mundo, eso significa precios más bajos para el acero, el cobre y la energía que se destinaba al cemento, y una menor necesidad de que China recicle dólares en bonos del Tesoro estadounidense y otras tenencias en el extranjero. Pero si China tiene éxito, también significa menos mano de obra china barata y más consumo chino impulsando hacia arriba la demanda global, las cuales son ampliamente inflacionarias.

La historia sugiere que es excepcionalmente difícil navegar tales cambios sin errores, y China es tan grande que los cambios deberán ser globales, no meramente domésticos. Es así que los siguientes, podrían ser unos años accidentados.

El reequilibrio intermitente de China no ha progresado mucho en los últimos años, pero me parece que el presidente Xi se lo toma cada vez más en serio, además de querer reafirmar el control sobre el sector privado. A medida que ese reequilibrio se filtre al resto del mundo, nos importará a todos. Evergrande es una llamada de atención.

Para muchos, los verdaderos riesgos derivados de los mercados de China van más allá de la deuda y los bienes raíces. Lo que hemos visto es una campaña continua de mayor regulación que se ha dirigido a los gigantes tecnológicos chinos, incluidos Alibaba Group Holding Ltd. y Tencent Holdings Ltd., por cuestiones que incluyen supuestas prácticas anticompetitivas, seguridad de datos y otros asuntos. Las acciones de Alibaba en Hong Kong han bajado alrededor de un tercio en el último año, mientras que las de Tencent, el fabricante de la popular aplicación WeChat en China, han bajado más de un 20%.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los bancos centrales están ahora “en el final del juego”

Desde hace varios años es común leer artículos, escritos por amateurs y por verdaderos profesionales, que anticipan el colapso del dólar estadounidense derivado del impresionante ritmo de crecimiento de la oferta monetaria en el vecino del norte, la cual no tiene absolutamente ningún respaldo. La aparición de este tipo de opiniones se aceleró después de la crisis financiera de 2018 y ahora es materia de análisis prácticamente todos los días, tras el incremento de la cantidad de dólares en circulación derivado de la crisis económica causada por las decisiones que se tomaron ante la pandemia del Covid-19.

Para ilustrar lo anterior, tenemos que de acuerdo con el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos, el agregado monetario M2 era de 1.591 billones de dólares en noviembre de 1980 y llegó hasta 8.004 billones en octubre de 2008, el dato más reciente es que M2 fue de 20.39 billones de dólares en junio de 2021.  Esto demuestra que tuvieron que pasar 28 años para que M2 aumentara en 6.413 billones de dólares, pero sólo tuvieron que transcurrir poco menos de 13 años para que M2 aumentara en 12.385 billones de dólares. Llama particularmente la atención ver que entre marzo de 2020 y junio de 2021 M2 en EEUU creció en 4.561 billones de dólares. ¿Qué es lo que ampara el incremento indiscriminado de dólares (M2 son los billetes, monedas y depósitos a la vista y a plazo)? Absolutamente nada, más la creencia de las personas de que esos billetes verdes sirven para comprar bienes y servicios.

Con esto en mente, me gustaría hacer mención de un artículo de Egon von Greyerz que leí la semana que termina. Dicha entrega fue publicada por el portal GoldSwitzerland.com y se titula “Los bancos centrales están ahora en el final del juego”. En él se hace una advertencia respecto de a dónde se dirige el sistema monetario actual, de acuerdo a la forma cómo se han comportado los bancos centrales de los países desarrollados después de la crisis financiera de 2008 y la crisis económica ocasionada por el Covid-19.

El autor menciona que los banqueros centrales recibieron la maldición del Rey Midas hace medio siglo. Midas convertía todo lo que tocaba en oro, incluso su propia comida. Hace exactamente 50 años (el 15 de agosto de 1971) los banqueros centrales recibieron una maldición por parte del presidente Richard  Nixon, al dar por concluido el sistema del Patrón Oro que fue implementado después de la Segunda Guerra Mundial.  Pero los banqueros centrales, en lugar de convertir todo en oro, recibieron la maldición de convertir todos los activos reales, incluido el oro, en papeles sin valor, creando así la semilla para este final del sistema que se espera para el sistema implementado por los bancos centrales.

Nixon, por supuesto, no había estudiado historia económica. Porque si lo hubiera hecho, habría entendido que su decisión financiera con repercusiones a nivel global era $100 billones de dólares peor que las mentiras que dijo respecto del escándalo de Watergate.

Egon von Greyerz menciona que para todos fines prácticos, el dólar ha perdido un 98% de su valor en términos reales (respecto al oro) desde 1971, ya que una onza de oro pasó de costar 35 dólares en 1971 a costar 1,780 dólares en la actualidad).  Una lección de historia de una hora le habría enseñado a Nixon que ninguna moneda ha sobrevivido en la historia a un proceso de desapego a una referencia metálica, ya que todos los líderes desde tiempos del Imperio Romano, que han hecho lo que hizo el presidente Richard Nixon, sin excepción han fracasado.

Todas las monedas a lo largo de la historia se han degradado hasta que ha llegado a un valor de cero.

Parece incomprensible que los presidentes y los banqueros centrales no se hayan enterado de que todos desempeñarán el mismo papel que tienen sus predecesores en el proceso de destrucción del valor de  la moneda nacional con la impresión indiscriminada de dinero sin sustento. Con su arrogancia, es obvio que todos los líderes esperan poder heredar el problema a su sucesor para que el desenlace no suceda durante su mandato. Y debido a que la mayoría de los líderes tienen un periodo relativamente corto en relación con la vida útil de una moneda, a menudo escapan de la responsabilidad, aunque sean culpables de degradar el valor de la moneda.

Nixon, por ejemplo, creyó que estaba haciendo una buena acción y de hecho estabilizó el dólar durante un tiempo. Si él está mirando desde el Cielo, ahora, 50 años después del término del Acuerdo de  Bretton Woods, verá que sus acciones ocasionaron la caída del 98% del valor del dólar hasta ahora.

¡Así que Nixon salvó el dólar muy brevemente en el corto plazo, pero lo sentenció a matarlo en el largo plazo!

Una economía global disfuncional

Haciendo un recuento de la historia, podemos decir que el período posterior al final de la Segunda Guerra Mundial fue seguido por un largo capítulo en el que imperaban la ley y el orden en Occidente. Esto no era solo en la sociedad en general, sino que también había orden y disciplina, así como cortesía en las escuelas y en las familias. Ahora, en muchos países no hay respeto por los profesores, los padres, mucho menos para la policía. Todas las eras pasan por ciclos y la peor parte del ciclo es lo que estamos experimentando ahora.

Los valores morales y éticos se han ido menguando y el crimen está desenfrenado. Esto no es nuevo en la historia y ocurre regularmente al final de épocas o ciclos importantes. Esto sucedió, por ejemplo, al final del Imperio Romano cuando Roma se desintegró económica y moralmente. La decadencia era desenfrenada entonces como lo es hoy. También lo eran las deudas y los déficits gubernamentales.

El emperador Cómodo comenzó la caída y se puede decir que fue el antiguo Nixon. El emperador Galieno lo terminó, por lo que podemos decir que es la versión romana de Biden. El hecho de que Estados Unidos, por ejemplo, haya aumentado su deuda federal todos los años desde 1960 (con cuatro excepciones menores) es un signo de enfermedad crónica y disfunción total.

El autor menciona que si el gobierno de los Estados Unidos durante más de 60 años se ha vuelto cada vez más decadente, tanto económica como moralmente, ¿cómo se puede esperar que la gente se comporte de manera diferente?

A muchos países del mundo les ha ido de manera similar o peor, pero debido al tamaño de la economía estadounidense y al estado general de la principal moneda de reserva a nivel mundial (el dólar), las consecuencias de lo que sucede en EEUU son considerablemente más importantes.

Ahora estamos en el juego final de los bancos centrales

Ahora en día, en los Estados Unidos se registran las mayores burbujas de precios de activos de la historia. La razón de esas burbujas es evidente al mirar cómo crecen de manera desenfrenada los balances de los bancos centrales, que ahora está siendo exponencial, como lo mencioné en el segundo párrafo de esta entrega. Desde antes de que comenzara la Gran Crisis Financiera, en 2006, los balances de los cuatro mayores bancos centrales a nivel mundial se han multiplicado por seis. Dado que la crisis se aceleró en 2019, ¡el crecimiento ahora es EXPLOSIVO!

Pero no son solo los bancos centrales los que provocan burbujas. Porque el mundo entero se ha convertido en una burbuja: Se necesitaron 2000 años para alcanzar una deuda global de $100 billones de dólares y la mayor parte se ha acumulado desde 1971. Luego, 50 años después, la deuda global se triplicó a $300 billones de dólares.

Egon von Greyerz proyecta $2 trillones o más de deuda en los próximos 4-9 años. Suena enorme y sensacional, pero las matemáticas son simples. Si sumamos el saldo actual de deuda, más los pasivos no financiados de al menos $200 billones a nivel mundial, más el saldo de instrumentos financieros derivados totales de al menos $1.5 trillones, eso nos lleva a $2 trillones de dólares de deuda a nivel global.

A medida que la burbuja de los instrumentos financieros derivados explote, o más bien implosione, en los próximos años, cuando lleguemos al final de los tiempos en el concepto de banco central como ahora lo conocemos, todo ese dinero tendrá que ser impreso por los bancos centrales en un intento final e inútil de salvar el sistema financiero.

Así pues, el 15 de agosto de 1971 fue el comienzo del fin de la era económica y el sistema monetario actuales. La Gran Crisis Financiera de 2008 fue el comienzo del Fin del Fin.

En agosto de 2019, cuando los bancos centrales entraron en pánico y declararon que harían lo que fuera necesario para salvar el sistema, comenzó la etapa final del fin del final. De acuerdo al autor esta etapa final y el final del juego de nuestro sistema monetario actual terminará entre 2025 y 2030. Sin embargo, es verdad que el final de una era económica importante es, por supuesto, imposible de pronosticar. Normalmente las cosas tardan más de lo esperado. Pero una vez que inicia el final del banco central con problemas hiperinflacionarios (seguido de una implosión deprimente), las cosas normalmente suceden muy rápido. Los períodos hiperinflacionarios suelen ser de 2 a 4 años.

Veremos qué sucede, por alguna razón este tema lo vemos cada vez más en las columnas de análisis económico..

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonndrogomezt

Inflación, tasas de interés y presiones en el tipo de cambio

Durante la semana que recién concluyó vimos como el tipo de cambio fue presionado al alza, de manera que éste llegó el viernes 18 de junio a niveles cercanos a los 20.70 pesos por dólar, desde los 19.87 pesos observados en el arranque de la semana. Esta evolución resultó sorpresiva para muchos, sobre todo si se toma en consideración que estábamos en un periodo de “estabilidad” cambiaria y que inclusive en la Encuesta Citibanamex de Expectativas del 7 de junio, el consenso manifestó que espera que el tipo de cambio se ubique en 20.50 unidades por dólar al cierre del año.  En esta entrega abordamos las razones de tal ajuste, y de los episodios de volatilidad que estaremos observando en el marcado cambiario, las cuales son principalmente de naturaleza externa, concretamente por lo que está sucediendo con el crecimiento económico de Estados Unidos y las presiones inflacionarias que está generando.

Desde hace varias semanas, no hay día en que los analistas de medios como el Wall Street Journal o de CNN, no mencionen que el fuerte crecimiento de la economía estadounidense está provocando un incremento en su tasa de inflación, misma que fue del 5.0% anual en mayo. Hay todo un debate respecto de si dicho aumento de los precios es un fenómeno temporal o será un fenómeno permanente, por lo que se especula respecto del impacto que esta inflación tendrá en el nivel de tasas de interés en los Estados Unidos y en el resto del mundo.  El impacto de los precios en el nivel de tasas de interés, así como la expectativa del nivel de éstas en el mediano plazo, es preocupante en un contexto en el que la mayoría de países aún se encuentra en un proceso de recuperación económica, cómo es el caso de México. Un movimiento global hacia tasas de interés más altas, con el Banco de la Reserva Federal (FED) encabezando dicho ajuste, genera el riesgo de sofocar los esfuerzos de recuperación económica en algunos lugares, especialmente en un momento en que la deuda de los mercados emergentes ha aumentado.

Los bancos centrales del mundo están atentos a la manera cómo irá respondiendo la FED al aumento de la inflación en EE.UU. En este sentido, los principales mercados bursátiles a nivel mundial cayeron el jueves 17 después de que los funcionarios del banco central estadounidense, tras su reunión de política monetaria, indicaron que esperan comenzar a subir las tasas de interés hacía finales de 2023. Esto es antes de lo que se había anticipado, tras su pasada reunión de marzo de este año, y es una respuesta clara a un posible sobrecalentamiento de la economía estadounidense.

El tamaño de la economía de EE.UU., que representa casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y la importancia de sus mercados financieros, han ejercido durante mucho tiempo una gran influencia en la formulación de la política monetaria a nivel global. Esto significa que, por lo general cuando la FED sube sus tasas de interés, los demás bancos centrales (en especial los de países en desarrollo) hacen lo propio. Inclusive, en ocasiones sólo basta con que la FED indique la intencionalidad de subir sus tasas de interés, para que en otros países se realicen ajustes al alza anticipadamente. Pero el crecimiento inusualmente fuerte de nuestro vecino del norte durante este año es fundamental para que la economía mundial se recuperé tras la crisis del 2020. De hecho, las expectativas de que el PIB de México pueda crecer arriba del 5% este año descansan en el supuesto de que la economía estadounidense nos jalará a través del sector exportador. Los funcionarios de la FED esperan que la economía estadounidense crezca un 7% este año, según las proyecciones publicadas el miércoles 16, lo que significa que EE.UU. por si sola generaría 1.75 puntos porcentuales del PIB mundial.

Entonces, anticipándose al apretón monetario que vendrá, los capitales salen de los mercados emergentes y por eso el tipo de cambio en México subió el 17 y 18 de junio. Para proteger sus tipos de cambio, ante la incertidumbre por la inflación y posibles movimientos en tasas de interés en Estados Unidos, es que los bancos centrales de Rusia, Brasil y Turquía subieron sus tasas de interés en las últimas semanas, además de que esta medida también obedece a los esfuerzos para reducir la inflación derivada del aumento de los precios de las materias primas este año. A medida que las fábricas de todo el mundo se esfuerzan por satisfacer la demanda estadounidense, los precios de las materias primas, desde el estaño hasta el cobre, se han disparado en todo el mundo.

El banco central de Brasil recientemente anunció su tercer aumento consecutivo en la tasa de interés de 0.75 puntos porcentuales a 4.25% y anticipó posibles aumentos adicionales en el futuro, mientras lucha contra una inflación del 8.1%. Por su parte, el Banco de Rusia ha elevado su tasa de referencia tres veces este año al 5.5%, luego de que la inflación se acelerara a más del 6% este mes, su nivel más alto en casi cinco años. El martes, la gobernadora Elvira Nabiullina dijo que Rusia continuará aumentando las tasas de interés y no espera que esto obstaculice el crecimiento económico.

El banco central de Turquía aumentó bruscamente su tasa de interés principal al 19% en marzo para contrarrestar la inflación de dos dígitos y la depreciación de la lira. Pero la lira turca ha vuelto a estar bajo presión en las últimas semanas dado que los inversionistas intentan evaluar si el banco central atenderá las demandas del presidente Recep Tayyip Erdogan de recortar las tasas.

Queda claro entonces, con base en lo anterior, que el crecimiento económico de Estados Unidos le esta haciendo bien al mundo porque apoya a las economías nacionales al impulsar las importaciones y las remesas desde Estados Unidos. Pero también la inflación que ocasiona y su impacto en las tasas de interés, aumentará los costos de endeudamiento. El ajuste se da en dos vías: por un lado un dólar más fuerte le ocasiona mayores costos a los países que han contratado deuda en dólares, pero por otra parte, le da más competitividad a los exportadores al abaratar sus productos en términos de dólares.

En el caso de México, la tasa de interés objetivo del Banco de México es del 4.0% y ya casi nadie piensa que ésta pudiera bajar más en lo que resta del año; por el contrario, la expectativa es que pudiera comenzar un ciclo alcista hacía finales de este año o principios del que sigue, en caso de que la inflación se mantenga en los niveles anualizados actuales (4.67% en marzo, 6.08% en abril y 5.89% en mayo). De hecho, considero que una de las principales razones por la que no hemos visto todavía un incremento en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico es por la inclusión de Gerardo Esquivel Hernández, Jonathan Heath y Galia Borja Gómez, como miembros de la Junta de Gobierno del banco central. Ellos tres han entrado durante la actual administración federal, y le han dado al Banxico una posición mucho más “paloma” en el sentido de privilegiar el crecimiento y creación de empleos. Esto no obstante que el mandato constitucional del banco central mexicano es preservar el poder adquisitivo de la moneda.

La gran pregunta que queda tiene que ver con lo que sucederá con la tasa de inflación en los Estados Unidos y lo que eventualmente ocurrirá con las tasas de interés por parte de la FED. La incertidumbre respecto de estos posibles movimientos mantendrá al tipo de cambio con alta volatilidad. Esperemos que aquí en México los proveedores de la industria no tomen el tipo de cambio en niveles de 20.70 como pretexto para seguir incrementando los costos de los insumos y materias primas. Eso generaría una espiral inflacionaria y presionaría al Banxico para subir las tasas de interés antes de lo anticipado.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para frenar al monstruo chino

El pasado jueves 18 y viernes 19 de marzo, los Estados Unidos y China sostuvieron conversaciones de alto nivel en la ciudad de Anchorage, Alaska. Estas reuniones terminaron con un tono amargo y  pusieron nuevamente en perspectiva la creciente rivalidad entre ambas naciones, complicando los esfuerzos de las dos potencias para derribar barreras y evitar que las tensiones sigan aumentando.

Las reuniones cubrieron una serie de temas que durante el año pasado llevaron las relaciones entre Estados Unidos y China a su punto más inestable en décadas: la represión de China contra Hong Kong, la represión de los musulmanes en Xinjiang, el control de tecnologías críticas, los reclamos de China contra Taiwán y Japón y en el Mar de China Meridional, entre otros.

En esta entrega me centraré en los aspectos económicos y comerciales, primero presentando los indicadores que dan cuenta de la situación económica de China en el arranque de 2021 y posteriormente abordo la situación que guarda el Acuerdo Comercial de Fase Uno, que fue firmado en enero de 2020 entre Estados Unidos y China.

La evolución de China en el arranque de 2021

Las cifras oficiales muestran que la actividad económica china aumentó fuerte en el comparativo del primer bimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020, cuando dicha nación era azotada por el coronavirus, aunque el panorama se ve ligeramente menos optimista cuando se compara con el desempeño que registraron en el cuarto trimestre de 2020.

Los datos económicos publicados el 15 de marzo por parte de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, mostraron que la producción industrial, el consumo, la inversión y las ventas de viviendas en enero y febrero aumentaron más del 30% con respecto al mismo período del 2020, cuando la economía china estaba cerrada en gran medida para contener el coronavirus. Concretamente, tenemos que la producción industrial en el período enero-febrero aumentó 35.1% respecto al año anterior, mientras que las ventas minoristas (un indicador importante del consumo de China), se expandieron 33.8% durante ese mismo período de tiempo.

Por su parte, los volumen de ventas de viviendas, un indicador de la demanda, se dispararon un 143.5% en los dos primeros meses de 2021 respecto al año anterior; mientras que el valor de la inversión inmobiliaria subió 38.3% en el mismo periodo. Aunado a lo anterior, la inversión en activos fijos aumentó 35.0% durante ese período en comparación con el año anterior.

No obstante este buen desempeño, a varios analistas les preocupa que el desempleo urbano en China,  subió al 5.5% en febrero, desde un 5.4% en enero y 5.2% en diciembre.

Lo que todos estos indicadores indican es que la recuperación económica continúa en la segunda economía más grande del mundo, aunque es evidente que ésta se desaceleró un poco a partir de enero, debido a la imposición de nuevos controles a la movilidad para contener una nueva ola de contagios por el virus. Los sectores más afectados fueron el consumo minorista en los restaurantes y en las tiendas

No obstante lo anterior, derivado de la caída anualizada de 6.8% en el PIB chino en el primer trimestre de 2020, es que se espera que en el primer trimestre de 2021 su PIB crezca en 15% o más. Es importante señalar que la economía china solo cayó el primer trimestre de 2020, ya que en el segundo trimestre creció 3.2%, en el tercero lo hizo en 4.9%, mientras que en el cuarto aumentó 6.5%.

Para todo el año 2021, el gobierno chino se ha fijado una meta de crecimiento del PIB relativamente modesta para sus estándares,  siendo ésta de 6% o más. Esto les da oportunidad para ir dejando paulatinamente los estímulos fiscales y así comenzar a controlar el crecimiento de su deuda. Muchos economistas dicen que la economía de China podría crecer un 8% o más en 2021, incluso con políticas fiscales y monetarias más restrictivas.

¿En qué se ha fincado la recuperación de China? Desde que los principales indicadores económicos de China se desplomaron a tasa de doble dígito en el primer trimestre del año pasado, la economía se ha recuperado en gran medida, liderada por la manufactura y las exportaciones. A partir de 2021, la producción de las fábricas de China ha sido impulsada por una fuerte demanda externa y políticas gubernamentales que alentaron a los trabajadores a permanecer en sus lugares de trabajo en lugar de irse a sus casas para la celebración del Año Nuevo Lunar. Esas políticas tuvieron el doble efecto de contener las infecciones e impulsar la producción.

Los conflictos comerciales con Estados Unidos continuarán  

El éxito económico de China y la llegada del presidente Joe Biden en los Estados Unidos no han relajado en lo más mínimo el estado de cuasi guerra fría que libran ambas naciones. Esto es evidente por las declaraciones públicas de varios altos mandos de la Administración Biden que indican que el Acuerdo Comercial de Fase Uno (firmado en enero de 2020 en la Administración Trump) no será abandonado. A  menos de que el comportamiento de Beijing cambie considerablemente, el enfoque de la Administración Biden para el comercio con China no será muy diferente al de la pasada administración.

De acuerdo con un análisis de Mervyn Piesse, Gerente de investigación del Programa de investigación de crisis mundial de alimentos y agua de Future Ditrections International, se destacan los siguientes puntos clave de lo que podemos esperar de la relación entre Estados Unidos y China:

1. Es poco probable que el enfoque comercial de la Administración Biden con China sea significativamente diferente al de su predecesor. Parece que continuarán los aranceles punitivos y otras medidas que buscan fomentar el cambio sistémico dentro de China.

2. Si bien el acuerdo comercial de la Fase Uno entre Estados Unidos y China está bajo revisión, es poco probable que la Administración Biden lo altere significativamente.

3. No se espera que China cumpla con los objetivos de importación de mercancías estadounidenses establecidos en el acuerdo comercial, pero los funcionarios estadounidenses parecen estar satisfechos con el progreso que Beijing ha logrado en otros puntos del acuerdo.

4. Las declaraciones de varios altos funcionarios de la Administración Biden también sugieren que es probable que el proceso de desvinculación económica de China continúe de alguna forma.

A continuación se explican algunos detalles de estos puntos:

Como antecedente tenemos que el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició una guerra comercial contra China el 6 de julio de 2018, al imponer un arancel del 25% a productos chinos con un valor de 34 mil millones de dólares (mmdd). Este fue el primero grupo de una serie de aranceles punitivos que se fueron imponiendo. En 2019, la administración estadounidense aumentó los aranceles sobre prácticamente todas las importaciones de China.

En enero de 2020, China y Estados Unidos firmaron el Acuerdo Comercial de Fase Uno, y China acordó comprar al menos 200 mmdd más en productos y servicios estadounidenses que en 2017 durante el período de dos años 2020-21. Trump en su momento calificó el acuerdo como «un paso importante…hacia un futuro comercial justo y recíproco con China».

Según el gobierno chino, China estaba dispuesta a cumplir con sus obligaciones. Pero evidentemente la pandemia de Covid-19 y el cierre de actividades productivas, evitó que los exportadores estadounidenses pudieran suministrar a China suficientes bienes y servicios. Según las aduanas de China, las importaciones totales de bienes y servicios estadounidenses del país en 2020 ascendieron a 94 mmdd, más del 40 por ciento por debajo del objetivo. La cifra de compras por parte de China era aproximadamente la misma que en 2017, es decir, antes de que Trump desencadenara la guerra comercial.

La mayor parte del déficit estaba en la manufactura, que representó el 70% de los bienes del Acuerdo Comercial  de Fase Uno. Las exportaciones estadounidenses a China en esta categoría se acordaron en 99 mmdd. Sin embargo, el valor real de las exportaciones estadounidenses fue de solo 57 mmdd en 2020, incluso más bajo que el año anterior. El suministro de recursos energéticos avanzó a un ritmo lento, totalizando solo 10 mmdd contra los 26 mmdd previstos. Y la exportación de productos agrícolas estadounidenses, que fue demasiado sensible para Trump, fue la más cercana de cumplir su objetivo al sumar 27 mmdd, ligeramente por debajo de los 33 mmdd acordados.

Cabe señalar que los compromisos de compra antes mencionados son solo un elemento del acuerdo comercial y, si bien son su componente principal, otros elementos se han implementado con mayor éxito. En junio de 2020, por ejemplo, Beijing había completado 50 de los 57 cambios estructurales que acordó realizar para mejorar el acceso a su mercado para los exportadores estadounidenses. Robert Lighthizer, el Representante Comercial de la Administración Trump, declaró en su momento que Beijing ha hecho un «trabajo razonablemente bueno» en la implementación de partes del acuerdo y que la Administración Biden debería continuar en su implementación.  

Según los términos del acuerdo, Beijing acordó realizar reformas estructurales a su régimen económico y comercial en las áreas de propiedad intelectual, transferencia de tecnología, acceso al mercado agrícola, servicios financieros y de divisas, así como en el tipo de cambio.  El Secretario de Agricultura de Estadcos Unidos, Tom Vilsack afirmó que China ha realizado reformas significativas a sus normas sanitarias y fitosanitarias, lo que ha aumentado el acceso de Estados Unidos a partes clave del mercado chino. Sin embargo, también sugirió que China no ha adoptado completamente las reformas a las que se comprometió en virtud del acuerdo. Si no logra más avances en el segundo año del acuerdo, entonces sugiere que Estados Unidos deberá entablar más negociaciones con Beijing para encontrar medidas de reforma alternativas. Los líderes comerciales republicanos están alentando a la Administración Biden a presionar a China para que cumpla plenamente con el Acuerdo Comercial de la Fase Uno y comience las negociaciones en la segunda fase.

La Agenda de Política Comercial de la Administración Biden recientemente publicada, no es diferente a la de la Administración Trump. Reconoce que las prácticas comerciales coercitivas e injustas de China dañan a los trabajadores estadounidenses, amenazan su ventaja tecnológica, debilitan la capacidad de recuperación de su cadena de suministro y socavan sus intereses nacionales. Abordar el desafío de China requerirá una estrategia integral y un enfoque más sistemático que el enfoque fragmentado del pasado reciente.

La agenda considera que el programa de trabajo forzoso en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang es particularmente perjudicial para el trabajo estadounidense y los valores liberales universales. Es por ello que se espera que la Administración Biden continúe presionando a Beijing para que promulgue reformas económicas y sociales que beneficien a los trabajadores estadounidenses y defiendan los valores estadounidenses.

Conclusiones

El análisis en retrospectiva muestra que los esfuerzos de la Administración Trump para cambiar las prácticas económicas chinas a favor de Estados Unidos fracasaron en gran medida. A finales de 2020, por ejemplo, los inversores estadounidenses seguían teniendo 1.1 billones de dólares en acciones emitidas por empresas chinas, lo que sugiere que el proceso de disociación económica ha sido lento. China también se convirtió en el mayor receptor de inversión extranjera en 2020, superando a Estados Unidos por primera vez. El déficit comercial de Estados Unidos con China al final del mandato de Trump en el cargo es aproximadamente igual al que tenía al final del mandato de Obama. Los consumidores estadounidenses de todo el espectro político, sin embargo, han indicado que están dispuestos a pagar más por productos fabricados en EE.UU. si ello conduce a una menor dependencia de la fabricación china. Ya veremos si ese deseo se reflejará en la relación comercial y de inversión entre los dos países.

Todo parece indicar que Estados Unidos seguirá esforzándose por evitar que China adquiera una mayor relevancia económica mundial, a la luz de las herramientas que utiliza para lograr su objetivo de expansión, como lo son las prácticas desleales de comercio, el robo de propiedad intelectual, la utilización de trabajo forzoso, entre otros. En este sentido, el propio Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se ha referido a China como el desafío más importante para el sistema internacional estable y abierto. Ha señalado que EE.UU. necesitaría «utilizar todas las herramientas para evitar que los países roben nuestra propiedad intelectual o manipulen sus monedas para obtener una ventaja injusta».

Finalmente, es de esperarse que la Administración Biden busque trabajar en conjunto con sus aliados, en lugar de seguir el enfoque de «Estados Unidos Primero» de la Administración Trump. Esto queda claro en el documento de Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional, publicado recientemente, el cual establece “Nuestras alianzas democráticas nos permiten presentar un frente común, producir una visión unificada y unir nuestras fuerzas para promover altos estándares, establecer reglas internacionales efectivas y hacer que países como China rindan cuentas”.

Es probable que la Administración Biden continúe presionando a China para que se adhiera a la reforma económica y política y tampoco abandonarán el Acuerdo Comercial de Fase Uno. Queda claro pues que el enfoque de la administración Biden con respecto a la relación comercial con China no es ni será significativamente diferente al de la administración anterior.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Te invitamos a que aproveches el 50% de descuento y te inscribas a nuestro curso de Econometría Financiera I, un curso en el que aprenderás a hacer pronósticos certeros y a entender cómo es que una variable incide en otra. ¡Iniciamos el 17 de abril de 2021!

Haz click aquí para más información.

El impacto causado por la expansión monetaria en México

Desde hace muchos años, desde tiempos de los Mercantilistas (Siglos XVI al XVIII), se ha analizado el  impacto que tiene la cantidad de dinero en circulación en el crecimiento económico y en el nivel de  precios. La teoría cuantitativa del dinero, que estipula que M*V = P*Q (donde M es la cantidad de dinero, V la velocidad de circulación del dinero, P el nivel de precios y Q el nivel de producción) data de 1556 y desde entonces se ha señalado que dado que la velocidad del dinero y el nivel de producción son relativamente fijos en el corto plazo, cualquier incremento en la cantidad de dinero (M) se traducirá en un aumento del nivel de precios (P).

Teniendo esto en mente, es pertinente hacer mención de la enorme expansión monetaria que ha registrado Estados Unidos en lo que va del siglo XXI. De acuerdo con los Datos Económicos del Banco de la Reserva Federal (FRED por sus siglas en inglés), el agregado monetario M1 de Estados Unidos pasó de 1.095 billones de dólares en enero de 2001 a 18.059 billones en enero de 2021, lo que representa un incremento de 1,549.2%. Por su parte, el agregado monetario M2 de dicho país pasó de 4.971 billones de dólares en enero de 2001 a 19.350 billones de dólares en enero de 2021, lo que representa un aumento de 289.2% en términos nominales.

Cabe señalar que M1 es el agregado monetario compuesto por instrumentos altamente líquidos en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye billetes y monedas emitidos por el banco central, así como depósitos de exigibilidad inmediata en bancos y entidades de ahorro y crédito popular). Por su parte, el agregado monetario M2 está integrado por el M1 más los instrumentos monetarios a plazo en poder de los sectores residentes nacionales tenedores de dinero (incluye la captación con un plazo residual de hasta 5 años en bancos, entidades de ahorro y crédito popular, y uniones de crédito; las acciones de los fondos de inversión de deuda; y los acreedores por reporto de valores).

El enorme incremento de la cantidad de dólares en circulación (medido a través de M2) en nuestro vecino del norte, si bien no ha causado problemas inflacionarios, si ha provocado un enorme incremento en los precios de diversos activos como los precios de acciones, viviendas, criptomonedas, obras de arte, entre muchas más. En el 2020, pese a que el PIB de Estados Unidos cayó -3.5%, derivado de que su M2 creció en 23.62%, es que vimos que el precio del Bitcoin subió 301%, el índice Nasdaq 100 aumentó 48.6%, los commodities aumentaron 13.8%, etc. El fuerte incremento nominal en la cantidad de dólares en circulación ha llevado a los más temerarios, como Michael Burry (les sugiero ver la  película “La Gran Apuesta”) a afirmar que los Estados Unidos se aproximan a un eventual colapso del dólar porque tendrán un episodio de hiperinflación similar al de la Alemania de Weimar (1921-1923).

Para los más moderados, el fuerte aumento de la cantidad de dólares en circulación no es un asunto que represente mayor problema, ya que en buena medida se explica por el hecho de que el dólar estadounidense es la moneda más utilizada para el comercio internacional, y es por ello que en la medida en que ha aumentado el volumen y valor del comercio mundial, pues debe crecer también la cantidad de dólares en circulación. Para ellos, mientras la inflación siga estando baja (en febrero de 2021 fue de 1.7% anualizada) y haya capacidad instalada ociosa, difícilmente habrá un escenario en el que la inflación se salga de control. Sin embargo, no deja de llamar la atención que las expectativas de inflación a un año de los consumidores siguen estando por encima del 3.0%, concretamente en 3.1%.

Con todo esto en mente, en esta entrega analizamos cuál ha sido la evolución de los componentes monetarios M1 y M2 en México y veremos si es sólo Estados Unidos quien ha emprendido una política de aumento desmedido de la oferta monetaria en lo que va del Siglo XXI.

De acuerdo con cifras del Banco de México, el agregado monetario M1 pasó de 524.8 miles de millones de pesos (mmdp) corrientes en enero de 2001 a 5.588 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 964.9% (esto implica una tasa de crecimiento promedio anual de 12.6%); por su parte, el agregado monetario M2 pasó de 1.776 billones de pesos en enero de 2001 a 10.444 billones de pesos en enero de 2021, lo que implica un incremento nominal de 488.0% (tasa de crecimiento promedio anual de 9.3%).

Estos datos dejan en claro que en relación a M1 el crecimiento registrado por el peso mexicano ha sido inferior al observado por el dólar estadounidense, pero al analizar lo sucedido con el agregado monetario M2, vemos que el incremento observado por el peso mexicano es considerablemente mayor al registrado por el dólar de EE.UU. Esto llama poderosamente la atención, ¿cómo es que México ha aumentado más su agregado monetario M2 que Estados Unidos si el peso mexicano no es una moneda de reserva ni es utilizada para las operaciones de comercio exterior?

Habiendo dicho lo anterior, ahora es pertinente preguntarse qué pasó con el PIB y el nivel de precios en nuestro país en el periodo de 2001 a 2021. Vemos que el PIB nominal pasó de 6.972 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2001 a uno de unos 24.706 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2021 (este último dato es el pronóstico de GAEAP). Esto implica que sin tomar en cuenta la inflación (es decir, analizando el PIB en pesos corrientes), el valor de la producción de bienes y servicios en México habría crecido aproximadamente 254.3% entre 2001 y 2021.

Esto mientras que el PIB real, o ajustado por inflación, sólo habría crecido aproximadamente 36.63% en los 20 años de 2001 a 2021, cifra equivalente a una tasa de crecimiento anual promedio de apenas 1.57%. De lo anterior se infiere que el mayor impacto de la expansión monetaria no fue en la tasa de crecimiento de la producción real, sino en la inflación, tanto de bienes como de activos (como los precios de las acciones). De hecho el crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) entre enero de 2001 y el mismo mes de 2021 fue de 126.9%, lo que implica una tasa promedio de inflación en el periodo de 4.18%, tasa muy superior a la del crecimiento del PIB real en el periodo, de apenas 1.57%.

Otro aspecto relevante de la discusión del impacto de la cantidad de dinero en circulación es su efecto en las tasas de interés. Los datos sugieren que el nivel de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a plazo de 28 días se mueve más en función de lo que pasa con el INPC (el coeficiente de correlación entre la tasa de inflación y el nivel de la TIIE a 28 días es de 0.63 para el periodo de enero de 2001 a enero de 2021) que con respecto a lo que ocurre con M2. Los datos del Banxico nos permiten identificar siete periodos de baja y alza en las tasas de interés en los últimos 20 años: 1. De enero de 2001 a julio de 2003, cuando la TIIE bajo de 18.12% a 4.97% (duración de 30 meses); 2. De julio de 2003 a abril de 2005, cuando la TIIE subió de 4.97% a 10.12% (21 meses); 3. De abril de 2005 a julio de 2006, cuando la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% (15 meses); 4. De julio de 2006 a noviembre de 2008, cuando la TIIE subió de 7.30% a 8.74% (28 meses); 5. De noviembre de 2008 a agosto de 2014 cuando la TIIE bajó de bajó de 8.74% a 3.29% (69 meses); 6. De agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56% (53 meses); y 7. De enero de 2019 al actual febrero de 2021, cuando la TIIE bajó de 8.56% a 4.36% (24 meses).

Si analizamos la tasa de crecimiento nominal del agregado monetario en cada uno de estos periodos y lo comparamos con el nivel de la TIIE a 28 días vemos que el coeficiente de correlación es de -0.46, lo que confirma que el incremento de la cantidad de dinero en circulación está asociado a movimientos en la TIIE a 28 días. Esto puede sonar como una obviedad, pero es una conclusión relevante porque confirma que la TIIE se mueve en función de dos elementos: la evolución de los precios y de lo que sucede con el agregado monetario M2. Los datos muestran, por ejemplo que en el periodo de abril de 2005 a julio de 2006 la TIIE bajó de 10.12% a 7.30% y en ese periodo M2 aumentó 1.31% mensual, en contraste con el periodo de agosto de 2014 a enero de 2019 cuando la TIIE subió de 3.29% a 8.56%, M2 sólo creció 0.66% mensual en promedio.

La conclusión de todo esto es que México también ha tenido una importante expansión de sus agregados monetarios M1 y M2, pero con escaso impacto en el nivel de producción. Por el contrario, parece que el excesivo crecimiento de la cantidad de dinero en circulación sirve para tres cosas: 1. Alimentar una creciente economía informal; 2. Perpetuar un problema inflacionario, que además nos ocasiona una depreciación crónica del peso frente al dólar; 3. Mantener en constante aumento el precio de diversos activos como precios de acciones y de viviendas.

Si nos centramos en el aspecto de inflación de precios, la realidad es que el desempeño del Banco de México, con todo y su autonomía, en cuanto a mantener una inflación a raya no siempre ha sido el mejor (¿O le aplaudimos al Banxico por ese 126.9% de inflación en los últimos 20 años?). Es verdad que el gobierno federal no le ha ayudado con los gasolinazos y porque subsisten múltiples problemas estructurales que causan alzas de precios, pero no podemos dejar de señalar que llama mucho la atención que mientras que el agregado monetario M2 creció en los últimos 20 años en EE.UU. en 289.2%, en México se disparó  488.0%. Allá la expansión monetaria si es noticia, en México no lo es.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Te invitamos a que te inscribas en nuestro curso de Econometría Financiera, arrancamos este 17 de abril. Para más información, haz click en este enlace.