¿Está listo México para enfrentar los retos económicos globales 2020?

ONU Desarrollo 2La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recién publicó el documento Situación económica mundial y prospectiva 2020 y en él se abordan varios de los principales problemas y retos en materia económica, comercial, monetaria, energética y ambiental, que el mundo afronta y que se intensificarán en el futuro inmediato. En esta entrega se presenta un resumen de algunos de ellos con el fin de valorar que tan bien preparados estamos en México para enfrentarlos.

El deterioro generalizado de las perspectivas económicas mundiales puede causar contratiempos para el logro de los objetivos de desarrollo. Una economía global dinámica e incluyente es esencial para cumplir los ambiciosos objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Pero las disputas comerciales prolongadas y la incertidumbre política casi generalizada que la economía mundial ha experimentado, generó un deterioro significativo y de amplia base durante el año pasado. Esto obstaculiza los esfuerzos para reducir la pobreza, crear empleos decentes, ampliar el acceso a energía limpia, y lograr muchos otros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial cayó a 2.3% en 2019, la más baja desde la crisis financiera mundial de 2008-2009. Esta desaceleración se produce aunado al creciente descontento con la calidad social y ambiental del crecimiento económico, a la par de desigualdades generalizadas y profundización de la crisis climática. A pesar de que las tensiones comerciales mundiales disminuyen en algunos frentes, el probabilidad de recaída es alta, ya que los problemas que subyacen a estas disputas aún no se han abordado en profundidad. Bajo el supuesto de que los riesgos no se materialicen, se pronostica un repunte modesto en el crecimiento global del 2.5% para 2020, aunque la incertidumbre política seguirá afectando los planes de inversión.

La incertidumbre en la política comercial ha afectado la inversión y las exportaciones mundiales. La guerra comercial con su aumento de aranceles han alimentado la incertidumbre política, reducido significativamente la inversión y mermado la tasa de crecimiento del comercio mundial a 0.3% en 2019, su nivel más bajo en una década. El comercio bilateral entre los Estados Unidos de América y China se ha desplomado, con importantes interrupciones en las cadenas de suministro internacionales. Los sectores mundiales de la electrónica y el automóvil, que tienen amplias redes de producción entre países, se han visto particularmente afectados. Sin embargo, algunos países se han beneficiado de un aumento en la participación del mercado de exportación global, ya que las empresas buscan obtener insumos de países que no están directamente afectados por el aumento de los aranceles.

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Las tensiones comerciales se han entrelazado con las fragilidades financieras. La economía mundial está plagada de riesgos que amenazan la estabilidad financiera. Derivado de condiciones monetarias relajadas durante mucho tiempo en las economías desarrolladas y el rápido crecimiento del crédito en algunas economías emergentes, los altos niveles de deuda ahora son generalizados. Los niveles elevados de deuda no solo plantean riesgos financieros por sí mismos, sino que también reducen la resistencia de una economía a los choques, creando una fuente de fragilidad en casos de un mayor deterioro de la actividad económica. Una escalada de las tensiones comerciales mundiales podría exacerbar estas debilidades si se provocaran flujos financieros hacía activos más seguros (por ejemplo los estadounidenses) entre los inversores, impulsando una apreciación del dólar de los Estados Unidos y un endurecimiento implícito de las condiciones monetarias en los países en desarrollo.

Hay una creciente preocupación de que la política monetaria ha alcanzado sus límites… Las políticas monetarias sobreutilizadas han demostrado ser insuficientes para estimular la inversión, que en muchos países se ve frenada más por la falta de confianza empresarial que por los costos financieros de ésta. Por su parte, gran parte de la deuda global acumulada recientemente se ha canalizado hacia activos financieros en lugar de aumentar la capacidad productiva, lo que denota una desconexión preocupante entre el sector financiero y la actividad económica real. La fuerte demanda de bonos soberanos con tasas de rendimiento negativo (como se han registrado en Europa durante los últimos cinco años) sugiere que muchos inversores están más dispuestos a soportar pequeñas pérdidas que a realizar inversiones productivas, lo que indica una visión muy pesimista sobre las posibilidades de crecimiento económico en el futuro. Sin signos de una recuperación significativa de la inversión en el corto plazo, es de esperarse que el crecimiento de la productividad seguirá siendo débil.

Los riesgos permanecen fuertemente inclinados a la baja. El modesto repunte del crecimiento mundial previsto para 2020 está basado en el supuesto de que no se materialicen numerosos riesgos que acechan en el horizonte: que las tensiones comerciales y los aranceles no se intensifican aún más; que el Brexit concluya con un marco transparente para la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea; que las fricciones geopolíticas no se intensifiquen; que los riesgos para la estabilidad financiera permanezcan contenidos; y que las crisis climáticas catastróficas permanezcan a raya. Incluso una pequeña desviación de cualquiera de estas estipulaciones podría generar una mayor desaceleración en el crecimiento mundial en 2020. Por ejemplo, un estallido de tensiones comerciales que lleve a las empresas en las economías desarrolladas y en el este de Asia a posponer solo el 1% de la inversión podría provocar que el comercio mundial desacelerarse a una tasa de crecimiento de apenas 0.6% y el crecimiento del PIB a solo 1.8% en 2020. Esto se compara con las proyecciones de referencia del 2.3% y 2.5%, respectivamente.

Se necesita una combinación de políticas fiscal y monetaria más equilibrada. En un contexto de preocupación por las políticas monetarias sobreutilizadas, se requiere una combinación de políticas económicas más equilibrada. Si bien los bancos centrales han respondido rápidamente al deterioro de las perspectivas mundiales, la política fiscal generalmente se ha subutilizado como herramienta anticíclica. Con las tasas de interés en mínimos históricos, los gobiernos que tengan espacio fiscal, deberían hacer uso de las condiciones financieras favorables actuales para atender sus necesidades de inversión pública. Sin embargo, los altos niveles de deuda y los déficits fiscales considerables limitan el margen de estímulo fiscal en muchos casos, como es el caso de México.

Las políticas nacionales deben complementarse con una cooperación mundial más efectiva. Muchos desafíos de desarrollo son de naturaleza global y no pueden abordarse adecuadamente mediante políticas estructurales nacionales por sí solas. Las políticas nacionales deben complementarse con una cooperación internacional más efectiva para lograr objetivos compartidos, particularmente en las áreas de cambio climático, comercio internacional y finanzas. A medida que el equilibrio económico global está cambiando de la Unión Europea, los Estados Unidos y otros países desarrollados hacia China, India y otros países en desarrollo, el poder de toma de decisiones económicas globales también está cambiando.

El progreso hacia niveles de vida más altos se ha estancado para muchos. En términos per cápita, se proyecta que la economía mundial crecerá un 1.5% en 2020 (México está en el rango de países que tendrán un crecimiento de su PIB por habitante de entre -0.5% y +0.5%). El escenario base proyecta una aceleración modesta en el crecimiento del PIB en muchas regiones en desarrollo, y se espera que África Oriental y Asia Oriental continúen exhibiendo un rápido crecimiento de los ingresos. Sin embargo, 1 de cada 5 países verá los ingresos per cápita estancados o disminuidos este año. En un tercio de los países en desarrollo que dependen de los productos básicos (hogar de 870 millones de personas), los ingresos reales promedio son más bajos hoy que en 2014.

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Erradicar la pobreza dependerá cada vez más de abatir la desigualdad. La proporción de la población que vive en la pobreza extrema ha disminuido de manera constante y significativa en las últimas décadas, en gran parte debido a las experiencias exitosas en China e India. Si bien se han logrado progresos en términos globales, el número de personas que viven en la pobreza extrema ha aumentado en varios países del África subsahariana y en partes de América Latina y el Caribe y Asia occidental. El progreso sostenido hacia la reducción de la pobreza requerirá tanto un impulso significativo para el crecimiento de la productividad como compromisos firmes para abordar los altos niveles de desigualdad.

Los riesgos climáticos representan cada vez más amenazas para la humanidad… Los riesgos asociados con la crisis climática se están convirtiendo en un desafío cada vez mayor para muchos países, y la acción climática debe ser una parte integral de cualquier combinación de políticas. La única forma de romper la conexión entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la actividad económica es cambiar la combinación energética. La lucha contra el calentamiento global requerirá una fuerte voluntad política y el despliegue completo de todos los instrumentos de política disponibles.

…Mientras que muchas acciones políticas actuales carecen de visión a largo plazo, lo que agrava los riesgos globales. Los riesgos climáticos continúan siendo subestimados, alentando decisiones miopes que expanden la inversión en activos intensivos en carbono. La transición a un mundo que pone precio al carbono, donde los contaminadores asumen una parte cada vez mayor de los costos ambientales asociados con sus actividades, expondrá vulnerabilidades generalizadas entre los tenedores de activos intensivos en carbono. En términos más generales, la falta actual de una visión a largo plazo hará que los objetivos ambientales sean extremadamente difíciles de alcanzar.

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Muchos países pueden beneficiarse de la transición energética… La transición a una combinación energética más limpia tiene el potencial de traer no solo beneficios ambientales sino también beneficios económicos para muchos países. Por ejemplo, los grandes importadores de combustibles fósiles se beneficiarán del desarrollo de fuentes locales de energía renovable, lo que conducirá a mejoras en la seguridad del suministro de energía y los equilibrios externos. Mientras tanto, algunos países verán una mayor demanda de recursos utilizados en tecnologías bajas en carbono, incluidos metales y materiales necesarios para sistemas de energía renovable, edificios eficientes y nuevas formas de transporte. En última instancia, la transición dará lugar a un mayor valor de los recursos naturales como el sol, el viento y las vías fluviales, y a un mayor apoyo para la protección y expansión de los bosques a medida que se hunde el carbono.

…pero los costos y beneficios no se compartirán por igual. Las consecuencias económicas y sociales de la transición energética global serán necesariamente de largo alcance. Los costos y beneficios se distribuirán de manera muy desigual dentro y entre los países; Las discrepancias deben reconocerse y abordarse mediante acuerdos de cooperación para garantizar una transición justa.

Acciones urgentes pueden acelerar el progreso hacia el logro de los objetivos mundiales de desarrollo sostenible relacionados con la energía… Las estrategias para la entrega de energía accesible, confiable y descarbonizada están disponibles pero requieren priorización política y apoyo público. Lograr la disminución necesaria en los niveles de emisión requerirá una combinación de cambios tecnológicos para mejorar la eficiencia energética; cambio de comportamiento para promover la conservación de energía y la expansión de los sumideros de carbono; inversión en la infraestructura y tecnología requerida para cambiar la composición de la combinación energética; y el desarrollo y despliegue de tecnologías de captura y secuestro de carbono.

A manera de conclusión podemos señalar que queda claro que persisten importantes riesgos de diversa índole a nivel mundial y que México desafortunadamente resulta vulnerable por los siguientes motivos: no ha sabido crear un clima de negocios que incentive la inversión privada; por su elevada dependencia con la economía de Estados Unidos y la amenaza latente de que nos quieran poner aranceles cuando hagamos algo que no le guste al presidente Donald Trump; porque dados su niveles de endeudamiento y bajo nivel de recaudación tributaria, tiene prácticamente nulo margen fiscal para incentivar el crecimiento económico con algo además de la política monetaria; porque ha dado pasos hacía atrás golpeando el mercado de energías renovables y dando prioridad a combustibles fósiles y el carbón; y porque a todas luces se ha aislado del mundo en muchos temas. Aquí están las advertencias y sugerencias que hace la ONU, depende de nosotros hacer algo al respecto.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los miles de millones que el SAT deja ir

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La recaudación de impuestos a la importación representa apenas el 0.74% del valor de las importaciones

México es el país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene la menor recaudación fiscal como porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB), siendo ésta de aproximadamente 13.15% en los primeros once meses de 2019. Esta situación, aunada a otros problemas, provoca que México tenga grandes rezagos en materia social, económica y de infraestructura. Esto a su vez se ve agravado por la corrupción y la ineficiente forma de gastar, lo que provoca que el gobierno federal se vea forzado a aumentar su recaudación fiscal.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado en múltiples ocasiones que en su gobierno no habrá aumento de impuestos en términos reales (por encima de la inflación) sino hasta la segunda mitad de su sexenio; sin embargo, existen maneras de recaudar más ingresos fiscales sin incrementar las cargas tributarias a los que ya pagan impuestos, y una de ellas es combatiendo la subvaluación y el contrabando de mercancías en las aduanas del país. A continuación se presenta un análisis de cómo han evolucionado los ingresos fiscales por impuestos a la importación.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el año 2000 los impuestos a la importación cobrados por México sumaron 32.861 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representó el 5.2% de la totalidad de ingresos tributarios del gobierno federal. Para el año 2006 éstos ascendieron a 31.726 mmdp y representaron el 3.6%, mientras que en el 2012 cayeron hasta los 27.906 mmdp y representaron apenas el 2.1% de los ingresos tributarios totales. En el año 2018 los ingresos por impuestos a la importación sumaron 65.542 mmdp y representaron el 2.1% del total.  Como puede verse, entre el año 2000 y 2018, la recaudación por impuestos a la importación aumentó 99.5% en términos de pesos nominales, pero el problema es que en dicho periodo la inflación  fue de 115.7%, por lo que en términos reales la recaudación por impuestos a la importación disminuyó -7.5%.

Cabe señalar que en los primeros once meses de 2019, la recaudación por impuestos generales a la importación fue de 59.879 mmdp, cifra 0.2% superior en términos nominales a la observada en los mismos meses de 2018. Sin embargo, al considerar que la inflación promedio en el periodo fue de 3.7%, tenemos entonces que la recaudación por impuestos a la importación presenta un retroceso en términos reales de -3.4% en el periodo.

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La evolución en términos reales de la recaudación por impuestos a la importación se dio no obstante el enorme incremento en el volumen de importaciones por parte de México. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2000 las importaciones de nuestro país sumaron 174.458 miles de millones de dólares (mmdd), para el año 2006 éstas ya eran de 256.058 mmdd, en el 2012 sumaron 370.752 mmdd y en el 2018 cerraron en 464.302 mmdd. Como puede verse, entre los años 2000 y el 2018, el valor en dólares de las importaciones de mercancías por parte de México creció 166.1%, y a pesar de esto la recaudación por impuestos a la importación ha venido disminuyendo en términos reales.

Otra forma de ver esta situación es convirtiendo la recaudación de impuestos a la importación en dólares y ver lo que ésta representa respecto del valor total de las importaciones. En el año 2000 la recaudación de este impuesto fue equivalente a 2.856 mmdd, lo que representó el 2.01% del valor total de las importaciones. Para el año 2006, la recaudación de impuesto a las importaciones fue de 2.910 mmdd y dicha cantidad fue equivalente al 1.14% del valor total de las importaciones. Para el año 2012 la recaudación de este impuesto fue por un monto equivalente a 2.121 mmdd, cantidad equivalente al 0.57% del valor de las importaciones. Para el año 2018 la recaudación subió hasta un equivalente de 3.408 mmdd, pero dicha cantidad fue equivalente al 0.73% del valor total de las importaciones mexicanas.

En los primeros once meses de 2019 la recaudación fue de un monto equivalente a 3.108 mmdd, cantidad que representa apenas el 0.74% del valor total de las importaciones.

Con estos datos queda más que claro que no obstante que el valor de las importaciones creció 166.1% entre los años 2000 y 2018, el valor en dólares de lo recaudado por impuestos a la importación disminuyó -1.9% y lo que la recaudación representa respecto del valor de las importaciones también se contrajo de manera importante. ¿A qué se debe esto? A continuación se explica.

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Claro que parte de la razón de este hecho es que México ahora tiene más tratados de libre comercio que hace 20 años y que México ha disminuido unilateralmente sus aranceles Nación Más Favorecida (NMF) registrados ante la Organización Mundial de Comercio (OMC); sin embargo llama poderosamente la atención que se haya dado esta caída en la recaudación del impuesto a la importación cuando la proporción de importaciones originarias de naciones con las que no tenemos tratado comercial, como China, Corea del Sur, India Indonesia y Vietnam (Con Vietnam el CPTPP entró en vigor en el 2019) creció de manera explosiva entre los años 2000 y 2018.

En el año 2000, el valor de las importaciones de México originarias de las naciones asiáticas mencionadas líneas arriba fue de 7.368 mmdd y representó el 4.2% del valor de las importaciones totales; para el año 2006 dicho valor subió a 37.375 mmdd y el porcentaje subió a 14.6%. En el 2012 el valor de las importaciones desde dichas naciones asiáticas aumentó a 75.572 mmdd y el porcentaje de lo que representan subió a 20.4%, mientras que en el año 2018 el valor fue de 111.471 mmdd y éstas representaron el 24.0% del valor total de las importaciones.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que somos un país con un enorme grado de apertura comercial, ya que la recaudación de impuestos a la importación apenas representa el 0.74% del valor de las importaciones. En Estados Unidos los ingresos por impuestos a las importaciones alcanzaron 50 mil millones de dólares en 2018 y en dicho año el valor total de sus importaciones fue de 2.407 billones de dólares, lo que nos arroja que su recaudación por impuestos a las importaciones fue de 2.07%; este es un porcentaje casi tres veces mayor que el de México.

Desde luego que parte del problema también se debe a lo extendido que está el problema de subvaluación de mercancías en las aduanas del país. En este sentido, Hermann Saenger, director de SGS, compañía especializada en inspección, y verificación en comercio exterior, recién señaló a El Financiero que “de acuerdo con información proporcionada por el SAT, recopilada de las 49 aduanas del país, alrededor del 30 por ciento de todas las mercancías que entran a México tienen subvaluación”. Es decir, tres de cada 10 mercancías reportan un precio más bajo que el real con el fin de evadir pagar  la totalidad de impuestos.

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Urgen reformas legales para combatir contrabando y subvaluación

Aunado a este problema, existe una enorme carencia de capacitación para el personal de las aduanas de manera que puedan verificar que haya una correcta clasificación arancelaria. Sucede que muchos productos son clasificados errónea y deliberadamente en las fracciones arancelarias libres de impuesto o en las que tienen las tasas impositivas más bajas, con el fin de evadir el pago de impuestos y defraudar al fisco federal. Esto implica la necesidad de aumentar la capacitación en las aduanas del país y aquí el sector privado tiene mucho que aportar.

Finalmente, dado que México pierde miles de millones de pesos al año por la subvaluación de mercancías y el contrabando técnico, es indispensable que se realicen cambios a la Ley Aduanera, de manera que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas están claramente subvaluadas. Además de equiparar los “errores recurrentes” de una empresa o persona física en la clasificación aduanera al delito de defraudación fiscal. Finalmente, se deben imponer sanciones ejemplares a los importadores subvaluadores, ya que el mecanismo actual de darlos de baja del padrón de importadores, para que posteriormente se allanen y se pongan al corriente para volver a ser dados de alta, es claramente inservible.

Es así pues, que existen formas de aumentar la recaudación de impuestos en México sin perjudicar a quienes ya pagan impuestos. El combatir el contrabando y la subvaluación ayudará a las finanzas públicas y también fortalecerá a la industria manufacturera nacional, aumentando su producción y creando más empleos mejor remunerados.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomez

Se agrava la debilidad fiscal de México

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El estancamiento económico de México ha mermado los ingresos del sector público.

La situación de las finanzas públicas de México es preocupante ya que a la par del nulo crecimiento económico registrado en los primeros tres trimestres de 2019, los ingresos del sector público federal prácticamente están estancados en términos reales. Esto implica un gigantesco reto para las autoridades ya que se requieren recursos para cumplir las promesas de campaña del presidente López Obrador, pero también se requiere mantener la disciplina fiscal para que las calificadoras de riesgo no nos bajen la calificación de nuestra deuda soberana.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los ingresos presupuestarios del sector público muestran un incremento en términos reales de apenas 0.3%, al haber pasado de 4.656 billones en los primeros once meses de 2018 a 4.841 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Este aumento marginal es producto de que los ingresos petroleros disminuyeron -9.2%, mientras que los no petroleros aumentaron apenas 2.5%.

Si asumimos que el PIB nominal fue de 24.195 billones de pesos en 2019 y también estimamos que al cierre de dicho año los ingresos del sector público cerraron con un aumento real de 0.3% respecto al 2018, podemos anticipar que los ingresos de todo el sector público en dicho año representaron aproximadamente el 21.8% del PIB. Sin embargo, si analizamos lo que representan los ingresos tributarios respecto del PIB, vemos que el porcentaje es de apenas el 13.15%, uno de los porcentajes más bajos de toda América Latina y el más bajo de todos los países que conforman la Organización  para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). A continuación se presenta un análisis detallado de la evolución de los ingresos tributarios en 2019.

Las cifras de la SHCP muestran que los ingresos tributarios del gobierno federal aumentaron apenas 0.9% en términos reales en el comparativo de los primeros once meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, ya que pasaron de 2.790 billones de pesos a 2.921 billones de pesos. De esta manera vemos que los ingresos tributarios pasaron de representar el 59.9% de los ingresos totales del sector público en 2018 a ser el 60.3% de éstos en 2019.

Ahora, tenemos que el aumento en términos reales de 0.9% en los ingresos tributarios del gobierno federal es producto de que la recaudación por Impuesto Sobre la Renta (ISR) retrocedió -1.6%, la del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -3.7%, la del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) subió 29.7%, la de Impuestos a la Importación (IGI) retrocedió -3.4%, la del Impuesto por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos (IAEEH) subió 9.2%, mientras que la de otros impuestos cayó -16.5%. Esta evolución es sin duda producto del estancamiento económico, ya que si la economía no crece, no hay forma de que aumente la recaudación por ISR, IVA e IGI.

Ingresos Sector Público

Entre el 2018 y el 2019 vemos un cambio en la conformación de los ingresos tributarios en México. En los primeros once meses de 2018 la recaudación se dio de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de lo que representa cada impuesto respecto de la recaudación tributaria total): ISR (53.9%), IVA (30.7%), IEPS (11.2%), IGI (2.1%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.9%). En los primeros once meses de 2019 la conformación de la carga tributaria fue de la siguiente manera: ISR (52.5%), IVA (29.3%), IEPS (14.4%), IGI (2.0%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.6%). Estas cifras muestran claramente la como el IEPS adquiere cada vez una mayor importancia para las finanzas públicas.

Puesto en pesos nominales, vemos que en el periodo de referencia la recaudación por ISR pasó de 1.503 billones de pesos a 1.533 billones de pesos, mientras que la recaudación por IVA pasó de 856.17 miles de millones de pesos (mmdp) a 855.18 mmdp, pero el mayor aumento lo tenemos en la recaudación por IEPS, la cual pasó de 312.9 mmdp a 421.01 mmdp. Con estas cifras queda claro que el desastre fiscal de México se logró evitar en el 2019 gracias a la recaudación de IEPS, cuyo principal componente es el que se cobra a las gasolinas y al diésel.

La debilidad fiscal de México ha sido bastante documentada y analizada, desde hace muchos años. En el recientemente publicado reporte “Estadísticas de ingresos 2019: Tendencias de los ingresos fiscales en la OCDE” elaborado por dicho organismo multinacional, se presentan datos detallados comparables internacionalmente sobre los ingresos fiscales de los países de la OCDE para todos los niveles de gobierno. La última edición proporciona datos finales sobre ingresos fiscales en 2018 y México destaca por ocupar la última posición.

Los datos de la OCDE muestran que, en promedio, los ingresos fiscales como porcentaje del PIB (es decir, la relación de recaudación de impuestos respecto del PIB) de los países miembros de dicho organismo internacional fue de 34.3% en 2018, cifra ligeramente superior al 34.2% observado en 2017. El reporte menciona que Francia tuvo la mayor relación impuestos / PIB en 2018 (46.1%). Dinamarca, que tuvo la relación más alta entre impuestos y PIB de los países de la OCDE entre 2002 y 2016, ocupó la segunda relación más alta entre impuestos y PIB en 2018 (44.9%); mientras que México tuvo la proporción más baja de impuestos a PIB (16.1%). Como se puede destacar, este porcentaje es superior al 13.15% mencionado en el tercer párrafo de este análisis.

Recaudación fiscal OCDE

El estudio de la OCDE hace mención a que la mayor caída en la relación impuestos / PIB entre 2017 y 2018 fue en los Estados Unidos (2.5 puntos porcentuales menos). La disminución en los Estados Unidos se debió a las reformas fiscales implementadas en la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos, que redujo la tasa de impuestos corporativos del 38.9% en 2017 al 25.8% en 2018 y también redujo la carga fiscal sobre el ingreso laboral a través de reducciones en el ingreso tasas impositivas y aumentos en la deducción estándar y el crédito tributario por hijos.

¿A qué se debe la debilidad fiscal de México? Hay muchas razones, pero una de las más importantes tiene que ver con lo extendida que esta la economía informal en nuestro país. De acuerdo con cifras de INEGI recientemente publicadas, en 2018 la medición de la Economía Informal mostró que 22.5% del PIB es informal y se genera por 56.7% de la población ocupada en condiciones de informalidad. De esta manera, tenemos que el 77.5% del PIB lo genera el Sector Formal con sólo el 43.3% de la población ocupada. En otras palabras: por cada 100 pesos generados de PIB del país, 78 pesos provienen del 43% de ocupados formales, mientras que 22 pesos corresponden al 57% de ocupados en informalidad.

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En México el 57% de las personas trabajan en la economía informal.

Cabe señalar que del citado 22.5% de PIB generado por la Economía Informal en 2018, 11.1 puntos corresponden al Sector Informal, es decir, a aquellos negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios. De igual manera, 11.4 puntos corresponden a las Otras Modalidades de la Informalidad, que refieren a todo trabajo que aún y cuándo labora para unidades económicas distintas a las de los micronegocios no registrados, no cuenta con el amparo del marco legal e institucional (seguridad social, prestaciones sociales).

Aunado a lo anterior, existen otras causas que explican la históricamente baja recaudación fiscal: 1. La falta voluntad política del gobierno para proponer una real reforma tributaria, 2. Una ineficiente administración tributaria (existen grandes niveles de evasión y elusión fiscal), 3. El amparo en materia impositiva ha restado fuerza a la autoridad fiscal, y no en todos los casos beneficia a la mayoría de causantes, 4. La existencia de regímenes o estímulos fiscales especiales a ciertos sectores erosiona la base tributaria, , además de que existía un amplio otorgamiento de facultades discrecionales del Ejecutivo para establecer, mediante decreto, exenciones o condonaciones, 5. La percepción negativa por los ciudadanos del uso y manejo honesto del gasto público, 6. Como se explicó líneas arriba, existe un reducido número de impuestos con el que el Estado mexicano grava a sus ciudadanos (básicamente ISR e IVA aportan el 81.8% de la recaudación tributaria), y 7. Las pocas facilidades administrativas para el cumplimiento de obligaciones tributarias.

No obstante todo lo anterior, y que el dinero no alcanza para realizar un adecuado gasto de inversión física por parte del sector público porque se le ha dado prioridad a algunos programas sociales clientelares, el presidente López Obrador insiste en que no habrá reforma fiscal sino hasta el 2021. Esto implica que seguiremos bajo la lupa de las agencias calificadoras y seguiremos gastando irresponsablemente los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) hasta terminárnoslo. Es así que aunque tengamos indicadores financieros sólidos que hacen pensar a muchos que vamos bien en materia económica, la realidad es que la economía está detenida por alfileres, al menos en el ámbito fiscal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

En contra de quienes quieren la basura Marxista en México

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Las ideas de Marx han hecho mucho daño al mundo.

Es innegable que en los nuevos tiempos políticos de México, hay muchas personas que están en posiciones importantes de poder, que quisieran que nuestro país transite hacía un sistema de gobierno comunista. Ahí están las múltiples loas al régimen cubano y al venezolano, ahí están los discursos en los que se habla de llevar la Revolución Bolivariana a México, entre muchas más declaraciones que denotan una enorme ignorancia de lo que el marxismo representa.

Desconozco las razones por las cuales piensan que lo mejor para México sería un sistema comunista/marxista, siendo que las personas que lo exaltan se han beneficiado de un sistema económico de libre mercado. Además de que la evidencia es contundente en el sentido de que el Marxismo ha causado una miseria incalculable a decenas de millones de personas que se han visto obligadas a vivir bajo regímenes comunistas. Durante gran parte del siglo XX, el 40% de la humanidad sufrió hambrunas, campos de trabajo forzado, censura y otras formas de represión a manos de los autoproclamados marxistas. Ahí están también los casos de Cuba, Venezuela, Corea del Norte, naciones autoritarias que han fracasado en mejorar la vida de su población, pero que tienen una clase dirigente privilegiada y sumamente rica. Es por ello que el economista austriaco Ludwig von Mises (1881 – 1973) señala que “lo peor que le puede pasar a un socialista es que su país sea gobernado por socialistas que no sean sus amigos.” En esta entrega quiero compartir algunas ideas que aparecen en el ensayo “Marxismo y la manipulación del hombre” por parte de Mises, así como una serie de reflexiones por parte de Carl Bildt del Instituto Australiano de Políticas Públicas.

Hay que partir del hecho de que Carlos Marx consideraba la propiedad privada como la fuente de todo mal en las sociedades capitalistas emergentes de su época. En consecuencia, creía que solo aboliéndola se podrían curar las divisiones de clase de la sociedad y garantizar un futuro armonioso. Bajo el comunismo, su colaborador Friedrich Engels, afirmó más tarde, el estado mismo sería innecesario y “se marchitaría”. Estas afirmaciones no se hicieron como especulaciones, sino como afirmaciones científicas sobre lo que deparaba el futuro.

Las doctrinas filosóficas de Marx se hicieron populares porque la gente se familiarizó con algunos de sus términos, eslóganes, etc., aunque los usaban de manera diferente a como se usaban en el sistema de Karl Marx. Tal simplificación le sucede a muchas doctrinas. Por ejemplo, el darwinismo se hizo conocido como la teoría basada en la idea de que el hombre es nieto de un simio. Lo que queda de Nietzsche no es mucho más que su término “superhombre”, que más tarde adquirió popularidad en los Estados Unidos sin ninguna conexión con Nietzsche. Con respecto a Marx, la gente conoce sus términos, pero los usan con ignorancia, de manera descuidada y muy libremente.

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Diversos dirigentes de Morena exaltan el comunismo de Cuba y Venezuela. 

Por supuesto que toda la basura y la teoría de la historia de Marx, así como el materialismo dialéctico, se ha demostrado errónea y peligrosa en prácticamente todos los aspectos. El gran filósofo del siglo XX, Karl Popper, uno de los críticos más fuertes de Marx, lo llamó acertadamente un “falso profeta”. Y, si se necesitaran más pruebas, los países que adoptaron el capitalismo en el siglo XX se convirtieron en sociedades democráticas, abiertas y prósperas. Por el contrario, cada régimen que ha rechazado el capitalismo en nombre del marxismo ha fallado, y no por coincidencia o como resultado de un desafortunado malentendido doctrinal por parte de los seguidores de Marx. Al abolir la propiedad privada y establecer el control estatal de la economía, uno no solo priva a la sociedad del espíritu empresarial necesario para impulsarla hacia adelante; uno también abolió la libertad misma. Sin libertad económica para producir y trabajar, las sociedades no pueden prosperar.

Debido a que el marxismo trata todas las contradicciones en la sociedad como el producto de una lucha de clases que desaparecerá cuando la propiedad privada lo haga, la falta de acuerdos después del establecimiento del comunismo es imposible. Por definición, cualquier desafío al nuevo orden debe ser un remanente ilegítimo del orden opresivo anterior y por eso terminan instaurándose regímenes peores. En este sentido, tenemos las palabras de Karl Kautsky, quien señaló “Si la naturaleza humana va en contra del socialismo, entonces se debe cambiar la naturaleza humana.”

Así, los regímenes marxistas han sido, de hecho, extensiones lógicas de sus doctrinas. Por supuesto, que Marx, quien murió 34 años antes de la Revolución Rusa, no fue responsable de los campos de trabajo forzado en Rusia, pero sus ideas claramente lo fueron.

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Pobreza extrema es el legado del socialismo en Venezuela.

En su estudio histórico de tres volúmenes titulado “Las principales corrientes del marxismo”, el filósofo polaco Leszek Kołakowski, quien se convirtió en uno de los principales críticos del marxismo después de haberlo abrazado en su juventud, señala que Marx no mostró casi ningún interés en las personas y sus necesidades particulares. “El marxismo toma poco o nada en cuenta al hecho de que las personas nacen y mueren, que son hombres y mujeres, jóvenes o viejos, sanos o enfermos”, escribe. Como tal, ‘El mal y el sufrimiento, a sus ojos, no tenían sentido excepto como instrumentos de liberación; eran hechos puramente sociales, no una parte esencial de la condición humana”.

La idea de Kołakowski ayuda a explicar por qué los regímenes que han abrazado la doctrina mecánica y determinista de Marx inevitablemente deben recurrir al totalitarismo cuando se enfrentan a la realidad de una sociedad compleja. No siempre han tenido éxito por completo; pero la historia nos muestra que los resultados siempre han sido trágicos.

Habrá quien ponga como ejemplo de éxito del comunismo el caso de China. Hasta su presidente, Xi Jinping considera el desarrollo económico de China en las últimas décadas como una “prueba de hierro” de la validez continua del marxismo. Pero, en todo caso, es exactamente al revés. Hay que recordar que fue la China del comunismo puro la que produjo la hambruna y el terror del “Gran Salto Adelante” y la “Revolución Cultural”. La decisión de Mao Tse Tung de privar a los agricultores de sus tierras y a los empresarios de sus empresas tuvo resultados predeciblemente desastrosos, y desde entonces el Partido Comunista de China (PCCh) ha abandonado ese enfoque doctrinario.

Bajo el sucesor de Mao, Deng Xiaoping, el PCCh lanzó la gran “apertura” económica de China. Después de 1978, comenzó a restaurar la propiedad privada y permitir el emprendimiento, y los resultados han sido espectaculares. Si algo está frenando el desarrollo de China hoy en día, son los restos del marxismo los que todavía son visibles en las empresas estatales ineficientes y la represión de la disidencia. El sistema centralizado de partido único de China es simplemente incompatible con una sociedad moderna y diversa.

El año pasado se cumplieron 200 años del nacimiento de Marx y sin duda es sabio reflexionar sobre su legado intelectual. Debemos tener los argumentos para que cuando alguien en una alta posición de gobierno o un compañero de trabajo o un familiar comiencen a exaltar el comunismo o las ideas marxistas/bolivarianas, podamos hacerlos ver su error.  Y cierro con una frase del texto de Mises: “El hombre más poderoso del mundo es el hombre del que se han dicho y creído las más grandes mentiras”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Fitch nos mantuvo la calificación, pero subsiste la debilidad fiscal

fitch-ratings-foto-reuters_0_41_800_497El viernes 13 de diciembre la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings emitió un comunicado en el que ratificó la calificación de la deuda soberana de México en “BBB” con perspectiva estable. Esta es una magnifica noticia para México, pero es importante hacer mención de varios de los aspectos que se resaltan en el comunicado, así como hacer una valoración de cómo han evolucionado las finanzas públicas a lo largo de este año. Esos son los temas que abordaré en esta entrega.

Con respecto a Fitch, se debe destacar que la agencia sustentó su decisión de mantener la calificación de México porque ésta está respaldada por una economía nacional diversificada y un historial de políticas económicas sólido y disciplinado que ha mantenido la estabilidad macroeconómica y ha contenido los desequilibrios. Señala que si bien algunas de las decisiones de política microeconómica de la administración del presidente López Obrador han resultado polémicas, las decisiones de políticas macroeconómicas han sido relativamente ortodoxas hasta la fecha. Sin embargo, señala que estas fortalezas se ven contrarrestadas por el nulo crecimiento económico, una base de ingresos fiscales baja en comparación con otras naciones, una penetración crediticia superficial y puntajes de gobierno entre los más bajos en la categoría de países ‘BBB’.

De su Modelo de Calificación Soberana (SRM por sus siglas en inglés), se desprende que se le asignó a México un puntaje equivalente a una calificación BBB en la escala IDR en moneda extranjera en el largo plazo, en función de lo siguiente:

  1. Macroeconomía: +1 nivel, para reflejar el historial de México en administraciones sucesivas con políticas macroeconómicas prudentes, creíbles y consistentes. Las autoridades continúan enfatizando la estabilidad macroeconómica en sus decisiones de política buscando remediar los desequilibrios macroeconómicos.
  2. Finanzas públicas: -1 nivel, para reflejar la expectativa de que el continuo apoyo soberano para Pemex resultará en una menor disponibilidad de recursos para otras tareas gubernamentales y/o una mayor carga de la deuda del gobierno federal y del sector público, impactando negativamente las finanzas públicas.

Respecto a Pemex señalan que ésta contribuirá menos a los ingresos federales en 2020 en comparación con 2019 (aportando sólo el equivalente al 1.8% del PIB), ya que el gobierno tiene contemplados recortes adicionales  en las tasas impositivas para ésta hasta 2021. Fitch también espera que la producción de petróleo de Pemex continúe disminuyendo en 2020, habiendo caído 9.6% anual en octubre de 2019, promediando 1.64 millones de barriles diarios (mbd). Esto contrasta con el ambicioso aumento de la producción a 1.85 mbd asumido para 2020 en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) actuales.

Pemex sigue siendo un contribuyente neto del gobierno federal y mantiene una deuda mayoritariamente denominada en dólares estadounidenses que representa más del 8% del PIB, por lo que continuará representando un importante pasivo contingente para el gobierno federal. Cabe recordar que el gobierno federal le inyectó a la compañía 5 mil millones de dólares adicionales en septiembre de este año para respaldar una recompra de deuda a corto plazo y una operación de gestión de pasivos que reduce los pagos a corto plazo, con lo que mejora su liquidez.

Pero más allá de las consideraciones de Fitch Ratings, ¿Qué datos duros podemos mencionar sobre la situación de las finanzas públicas de México? En GAEAP analizamos las cifras más recientes y vemos que al cierre de octubre de 2019 el saldo de la deuda interna bruta del sector público federal fue de 7.555 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda externa bruta fue de 205.9 miles de millones de dólares (mmdd), de manera que el saldo del total de la deuda sumó 11.491 billones de pesos al 31 de octubre de este año. Si tomamos en consideración que el Producto Interno Bruto (PIB) nominal ha promediado 24.085 billones de pesos en los tres primeros trimestres de este año, entonces se ve que el saldo de la deuda bruta del sector público federal representa aproximadamente el 47.7% del PIB.

Deuda del sector público Oct19

Se debe recordar que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado en varias ocasiones que durante su gobierno el saldo de la deuda pública no aumentará en términos reales ya que se tiene una meta de un superávit primario de 1.0% del PIB, aunque una vez que se toma en cuenta el costo financiero de la deuda este superávit primario se convierte en un déficit fiscal de 2.4% del PIB, por lo que la deuda pública claro que sigue creciendo. ¿Cómo vamos con esta meta? Pues de acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el  comparativo del cierre de diciembre de 2018 al cierre de octubre de 2019, tenemos que el saldo de la deuda interna bruta aumentó en 519.4 miles de millones de pesos (mmdp), equivalente a un 7.4% adicional; mientras que el saldo de la deuda externa bruta aumentó en 3.5 miles de millones de dólares, lo que equivale a un incremento de 1.7%. De esta manera, el saldo de la deuda bruta total del sector público reporta un aumento de 472.4 mmdp, lo que representa un incremento de 4.3% en los primeros 10 meses de 2019.

Es importante mencionar que en un contexto de una deuda bruta del gobierno federal creciente, es que no obstante las disminuciones en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México de 8.25% hasta un actual 7.5%, el costo financiero de la deuda ha aumentado de manera importante este año. En el periodo de enero a octubre de 2019 el costo financiero de la deuda fue de 482.98 mmdp, mientras que en los mismos meses de 2018 fue de 438.34 mmdp, lo que representa un incremento nominal de 10.2% o de un 6.2% en términos reales.

Volviendo al comunicado de la agencia Fitch, éste menciona los elementos que podrían contribuir a la mejora o al deterioro de la calificación crediticia de México en los próximos meses. Entre los aspectos que jugarían a favor están:

– Mejores perspectivas de inversión y crecimiento respaldadas por políticas macroeconómicas creíbles;

– Disminución de la carga de la deuda pública y reducción de los riesgos de responsabilidad contingente relacionados con Pemex;

– Mejora en los indicadores de gobernanza a un nivel más cercano al promedio de la categoría de la calificación BBB.

Por su parte, los eventos que podrían resultar en una baja de nuestra calificación son:

– Un debilitamiento de la congruencia y credibilidad del marco de la política macroeconómica y/o un continuo bajo desempeño macroeconómico, por ejemplo un crecimiento consistentemente débil;

– Un aumento de la tendencia de la carga de la deuda pública, evidenciado por una trayectoria ascendente en el índice de deuda del sector público;

– El deterioro en los indicadores de gobernanza que amplíe aún más la brecha respecto de los  puntajes de otros países de la categoría BBB.

2018-03-13T011242Z_357512528_RC1E9454AA50_RTRMADP_3_MEXICO-PEMEX-e1547050156479-640x360¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que se le reconoce al gobierno federal un manejo “prudente” de las finanzas públicas, pero los grandes riesgos ahí subsisten. Hay que recordar que para el 2020 se anticipa un superávit primario de apenas 0.7% del PIB (menor al de 1.0% de este año), lo que se traducirá en un déficit fiscal total del PIB. Diversos analistas han criticado que el Presupuesto de Ingresos del año que viene es muy optimista con respecto a la plataforma de producción petrolera y que antes de ver un aumento de la producción veremos mayores disminuciones en 2020. De igual gorma es demasiado optimista en sus proyecciones de ingresos derivados de recaudación de impuestos como ISR e IVA, ya que definitivamente no hay forma de que crezcamos a una tasa del 2.0%, como se anticipa en los CGPE 2020.

Se debe destacar que en 2019 no se lograron las metas de ingresos petroleros por un monto equivalente a 0.5% del PIB, por lo que el gobierno habrá utilizado hasta 150 mmdp del Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros (FEIP), pero a dicho fondo ya no le quedará mucho para sacarle en el 2020 por lo que seguramente para el 2021 ya habrá quedado vacío cubriendo los faltantes de ingresos petroleros, derivado de las cuentas alegres que se han hecho. Esto obliga a una reforma fiscal, a la cual el gobierno federal no le ha querido entrar ahora y ha anunciado que será hasta el 2022.

Queda claro pues que Fitch nos da el voto de confianza, por ahora, pero habrán de tomarse importantes medidas a lo largo de 2020 para mitigar los riesgos, si no queremos ver nuestra calificación de deuda degradada. Veremos que dicen las otras dos calificadoras (Moody´s y Standard and Poor´s) al respecto.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para crecer hay que sustituir importaciones

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El nulo crecimiento económico debe forzar al gobierno federal a buscar alternativas para crecer. 

Después de la gran decepción ocasionada por una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), de 0.0% en los primeros nueve meses de 2019, el gobierno federal debe estar pensando sobre las medidas de política económica que se deben implementar para retomar el sendero del crecimiento. El reciente anuncio del Programa Nacional de Infraestructura, que desarrollará el gobierno federal y el sector privado, quedó corto en cuanto a las posibilidades de crecimiento que éste pueda generar, ya que en el mejor de los casos éste incidirá en un 0.7% del PIB anual del 2020 al 2024. Por su parte, muchos analistas estiman que habrá una desaceleración económica en los Estados Unidos al pasar de un estimado de 2.3% en 2019 a uno de 1.8% en 2020, por lo que será difícil que por el sector externo  llegue el ansiado impulso al crecimiento económico. Por su parte, el gobierno sufrirá un duro apretón fiscal en el 2020 conforme se vaya dando cuenta de que los supuestos bajo los cuales se armó el Paquete Económico 2020 fueron demasiado optimistas y que se quedarán por debajo en sus estimaciones de ingresos fiscales. Finalmente, en cuanto al consumo privado, es posible que derivado de la entrada de más personas al mercado laboral y la llegada de remesas, pues éste crezca a una tasa moderada, de aproximadamente 1.0% en términos reales, una tasa insuficiente para impulsar el PIB nacional.

Dado todo lo anterior, una de las pocas alternativas viables que quedan para fortalecer el crecimiento económico es implementar una política de sustitución de importaciones que incentive la producción nacional. En esta entrega analizamos la situación del comercio exterior de México, en especial con las naciones asiáticas, y generamos una serie de conclusiones al respecto. No se trata de políticas proteccionistas, como veremos más adelante.

Exportaciones

De acuerdo con el INEGI, en el 2018 las exportaciones mexicanas de mercancías sumaron 450.7 miles de millones de dólares (mmdd), y en los primeros nueve meses de 2019 dicha cifra se ubica en los 344.2 mmdd) cifra 3.3% mayor respecto del valor de las exportaciones realizadas en los primeros nueve meses de 2018. Este incremento de 3.3% fue producto de que las exportaciones a América del Norte crecieron 4.7%, las destinadas a Centroamérica aumentaron apenas 0.02%, las destinadas a América del Sur se desplomaron -15.9%, las que van a la Unión Europea cayeron -3.2%, las que van al resto de Europa aumentaron 3.6%, las que van a Asia aumentaron 3.0%, las que van a África crecieron 37.3%, mientras que las destinadas a Oceanía cayeron -22.8%. De esta manera, de los 344.2 mmdd exportados en los primeros nueve meses de 2019, el 83.42% tuvo como destino América del Norte, el 1.41% a Centroamérica, el 2.91% a América del Sur, el 5.39% a la Unión Europea, el 0.37% al resto de Europa, el 0.21% a África, el 0.26% a Oceanía y el restante 0.50% a otras regiones.

De todas estas cifras, hay dos cosas que son preocupantes primero, que no obstante que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China y que Estados Unidos crece a una tasa robusta de 2.3%, nuestras exportaciones a Norteamérica crecieron apenas 4.7%. Por otra parte, preocupa que las exportaciones a otros mercados, como América del Sur y la Unión Europea hayan disminuido, ya que eso provoca que nuestra dependencia con las naciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hay aumentado de 82.29% del total en los primeros nueve meses de 2018 a 83.42% del total de exportaciones en los primeros nueve meses de 2019.

Importaciones

En cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 464.3 mmdd en 2018 y suman 341.5 mmdd en los primeros nueve meses de 2019, lo que implica una caída de -0.5% respecto del valor de las importaciones en los primeros nueve meses de 2018.  La caída de -0.5%  en el valor de las importaciones es producto de una disminución de -2.8% en las importaciones originarias de América del Norte, una caída de -0.9% en las originarias de Centroamérica, disminución de -1.2% en las que vienen de América del Sur, caída de -4.6% en las originarias de la Unión Europea, caída de -13.3% en las que vienen del resto de Europa, un aumento de 4.8% en las originarias de Asia, caída de -29.7% en las que vienen de África y aumento de 24.6% en las provenientes de Oceanía. De esta manera, de los 341.5 mmdd de importaciones registradas en los primeros nueve meses de 2019, tenemos que el 47.61% provino de América del Norte, el 0.45% de Centroamérica, el 2.61% de América del Sur, el 11.33% de la Unión Europea, el 36.19% de Asia, el 0.35% de África, el 0.17% de Oceanía y el restante 0.26% de otras regiones.

De todas estas cifras, llama la atención que de todos los orígenes de nuestras importaciones, sólo hayan aumentado las que vienen de Asia y Oceanía. Preocupa que cada vez dependemos más de las importaciones originarias de naciones asiáticas, ya que éstas pasaron de representar el 34.33% del total en los primeros nueve meses de 2018 a ser el 36.19% del total en los primeros nueve meses de 2019. Por su parte, la dependencia de importaciones originarias de países TLCAN disminuyó al pasar de 48.71% en los primeros nueve meses de 2018 a 47.61% en los primeros nueve meses de 2019.

SBC 2019

Saldo de la balanza comercial

Producto del incremento de 3.3% en las exportaciones totales y la caída de -0.5% en las importaciones totales, es que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.222 mmdd en los primeros nueve meses de 2018 a tener un superávit de 2.687 mmdd en los primeros nueve meses de 2019. Al analizar el saldo de la balanza comercial por región en los primeros nueve meses de 2019, vemos que con América del Norte tenemos un superávit de 124.6 mmdd, con Centroamérica el superávit es de 3.308 mmdd, con América del Sur el superávit es de 1.118 mmdd, con la Unión Europea registramos un déficit de -20.136 mmdd, con el resto de Europa el déficit es de -2.263 mmdd, con Asia hay un gigantesco déficit de -104.557 mmdd, con África el déficit es -0.473 mmdd, mientras que con Oceanía hay un superávit de 0.287 mmdd.

Los datos muestran claramente que utilizamos el superávit en la balanza comercial con América del Norte, para básicamente financiar nuestros desequilibrios comerciales con las naciones europeas y asiáticas, en especial con estas últimas.

Situación con Asia

El tema del desequilibrio comercial con Asia es preocupante, porque es un problema crónico para la economía nacional, y muestra de ello es que a pesar de que el crecimiento del PIB mexicano es de 0.0% en los primeros tres trimestres del año, nuestras compras de mercancías de origen asiático aumentaron 4.8%.

El déficit de la balanza comercial con las naciones asiáticas de -104.557 mmdd, registrado en los primeros nueve meses de 2019 se concentra en un grupo de nueve países (en paréntesis se menciona el monto del déficit con cada nación): China (-56.594 mmdd), Japón (-10.589 mmdd), Corea del Sur (-9.873 mmdd), Malasia (-8.223 mmdd), Taiwán (-6.466 mmdd), Tailandia (-4.192 mmdd), Vietnam (-4.038 mmdd), Filipinas (-2.218 mmdd) e Indonesia (-1.161 mmdd).

El caso de nuestro déficit comercial con China es especialmente preocupante, ya que es un problema crónico. El déficit fue de apenas -2.676 mmdd en el año 2000, y aumentó a -22.750 mmdd en 2006, creció hasta -51.215 mmdd en 2012 y llegó hasta los -76.081 mmdd en el 2018. De continuar la tendencia observada en los primeros nueve meses de 2019, terminaremos este año con un déficit comercial con China de unos -77.5 mmdd.

SBC China

Recomendaciones de política económica

Es urgente que se tomen acciones para remediar nuestro abultado déficit comercial con las naciones asiáticas y en espacial, con China. Si logramos disminuir 10% nuestras importaciones desde Asia, eso implicaría reducir nuestras importaciones totales en unos 17 mmdd, cifra que representa el 1.4% del PIB. Esos 17 mmdd menos de importaciones serían compensados con producción nacional de una gran gama de productos, los cuales van desde textiles, vestido, calzado, muebles, equipo electrónico, entre muchos más.

¿Cómo lograr disminuir 10% nuestras importaciones de naciones asiáticas en el corto plazo? Una primera acción sería combatir frontalmente el contrabando técnico y la subvaluación, así como las prácticas desleales de comercio (dumping y subsidios). Es bien sabido que un elevado porcentaje de importaciones, originarias de China y Vietnam, son realizadas con precios que no reflejan ni siquiera el costo de las materias primas requeridas para su fabricación. En este sentido, el hacer más expedito el armado de casos de remedio comercial en la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), así como realizar cambios a la Ley Aduanera, para darle más herramientas a la autoridad para desechar el valor de las mercancías, cuando éstas están claramente subvaluadas, es fundamental. De igual forma, el endurecer las penas y sanciones para quienes realizan contrabando, equiparando a éste como un delito de defraudación fiscal, ayudaría a aumentar la percepción de riesgo e inhibir estas conductas.

Combatiendo el contrabando, la subvaluación y las prácticas desleales de comercio, se daría una corrección en los precios de las mercancías que vienen de China y Vietnam, lo que ayudaría a aumentar la producción nacional en beneficio de miles de familias mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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¿Por qué el “ajuste estacional” es un engaño?

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre este tema, y dada la reciente publicación de los datos del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al tercer trimestre de 2019, y la confusión que arrojan las diferentes tasas de crecimiento publicadas, decidí no dejar pasar más tiempo sin externar mi opinión. Hoy escribo respecto de un tema que se presta al engaño a la opinión pública por su naturaleza intrínseca de  manipulación de información estadística: el ajuste estacional de series de tiempo.

La publicación de estadísticas oficiales por parte del INEGI en lugar de ser un ejercicio sencillo para que la mayoría de la población sepa cómo vamos en diferentes indicadores, frecuentemente es motivo de confusión, sobre todo cuando se trata del dato de variables tan importantes como el crecimiento del PIB. Sucede que, por ejemplo, para el tercer trimestre de 2019 hay tres datos oficiales de crecimiento del PIB, los cuales menciono a continuación: a. Variación anual del PIB con cifras originales: -0.3%; b. Variación trimestral del PIB con cifras desestacionalizadas: 0.0%; y c. Variación anual del PIB con cifras desestacionalizadas: -0.2%.

El primer porcentaje se refiere al crecimiento real (ajustado por inflación) del valor del PIB del tercer trimestre de 2019 respecto del PIB del mismo trimestre de 2018 y se obtiene de una serie de tiempo que simplemente plasma el valor de producción de bienes y servicios en la economía.  El segundo y tercer datos se derivan de una serie de tiempo que fue “ajustada estacionalmente”, es decir una serie de tiempo que fue manipulada sometiéndola a un método estadístico que elimina el efecto de elementos estacionales en una serie de tiempo que exhibe variaciones que son claramente provocadas por estacionalidad o por la época del año (por ejemplo, que en diciembre el consumo es más elevado que en febrero).

Entonces, dados los tres valores del crecimiento del PIB, todos oficiales, ¿cuál es el “bueno”? Pues de acuerdo a la escuela tradicional o la vieja escuela, el primero (con cifras originales) es el mejor ya que denota la realidad percibida en los bolsillos de las personas y en las cajas registradoras de las empresas, con independencia de consideraciones estacionales. A lo largo de esta entrega veremos cómo es que el utilizar cifras desestacionalizadas no es más que un truco estadístico que implica manipular series de tiempo, por lo que se pierde el sentido de lo que verdaderamente ocurre con la economía y su impacto en los bolsillos de la población.

PIB Originas y desestacionalizado

Esta manipulación queda evidenciada cuando comparamos la serie original con la serie desestacionalizada del PIB real (en pesos de 2013) de los últimos cuatro trimestres. Tenemos que la serie desestacionalizada del PIB reporta 203.9 miles de millones de pesos (mmdp) adicionales respecto de la serie original en el cuarto trimestre, reporta 25.8 mmdp adicionales en el segundo trimestre de 2019, reporta 278.5 mmdp  adicionales en el primer trimestre de 2019 y reporta 459.3 mmdp menos que la serie original en el cuarto trimestre de 2018.  O sea el punto es que en el tercer trimestre de 2019 la gente sintió realmente en su bolsillo un PIB real de 18.348 billones de pesos, mientras que la serie desestacionalizada reporta un PIB real de 18.552 billones de pesos. ¿Se observa la manipulación de las cifras? ¿Se entiende que el medir el crecimiento del PIB con estos datos manipulados es una tomada de pelo porque no muestra lo que la gente vive?, ¿Cómo es posible que la serie desestacionalizada implique 342.8 mmdp adicionales de PIB en el periodo del primer trimestre de 2015 al tercer trimestre de 2019 y muchos economistas tomen estas cifras como las buenas para medir el crecimiento económico?

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Respecto del tema del uso de series desestacionalizadas, cabe hacer mención de un artículo de Lee Adler, publicado el 15 de enero de 2012 en el portal de internet The Wall Street Examiner, y titulado “¿Por qué el ajuste estacional apesta?”. En dicha entrega, el autor califica la utilización de series desestacionalizadas como un “odioso proceso estacional de hacer trampa, fingir, falsificar, manipular o como quieran llamarlo.”

El autor se pregunta ¿Por qué los economistas y los expertos pagados de Wall Street usan solo datos ajustados estacionalmente? A lo que él mismo responde que “puede ser porque son demasiado flojos, porque la mayoría de las agencias gubernamentales que publican estos datos los proporcionan. O tal vez quieren manipularnos o tal vez porque creen que somos demasiado tontos para entender la diferencia entre una serie original y una desestacionalizada.”

Adler agrega que no somos tontos y elabora una crítica respecto de la capacidad de algunos  economistas y expertos de hacer pronósticos de mediano plazo que sean certeros. Señala que gran parte de las fallas en los pronósticos se debe a que los economistas utilizan series desestacionalizadas en lugar de series originales y menciona que los economistas suelen obtener pronósticos correctos sólo en menos de la mitad de las veces, lo que es probablemente peor que el resultado de un ejercicio de adivinar resultados de manera aleatoria. Respecto al asunto de los pronósticos, coincido completamente con Adler y esto ha sido motivo de reiteradas críticas de mi parte a los siempre equivocados pronósticos macroeconómicos publicados, por ejemplo, en la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco de México.

Para ilustrar esto, tenemos que en la encuesta de diciembre de 2018, los encuestados por el Banxico pronosticaron que en el 2019 sucedería lo siguiente: Inflación de 3.85%, Crecimiento del PIB de 1.89%, Tipo de cambio de 20.79 pesos por dólar y Tasa de fondeo interbancario de 8.22%. Como puede verse, ¡no le atinaron a ninguna variable! Y no es la primera vez que esto sucede, cada año es lo mismo, los “expertos” encuestados por el Banxico son tan buenos haciendo pronósticos como lo sería un niño al que se le dieran a escoger al azar determinados valores dentro de un rango. ¿Y a qué se debe entonces estas grandes fallas? Pues como lo señala Adler, en parte a la realización de modelos económicos que utilizan series de tiempo manipuladas estadísticamente como las series desestacionalizadas.

En mi despecho de GAEAP realizamos nuestros pronósticos macroeconómicos utilizando series originales, además de que somos bastante realistas porque no tenemos interés de andar quedando bien con el gobierno federal. Muestra de ello es que en un artículo publicado en economex.blog, desde el 25 de agosto de este año, predijimos que el PIB este año tendría un desempeño de entre -0.5% y 0.0% (https://economex.blog/2019/08/25/la-decepcion-del-pib-mexicano/). Esto mientras que en agosto de este año, los analistas encuestados por el Banxico aun pensaban que el PIB crecería 0.5% en el 2019. Obvio, se equivocaron al principio de año y se seguían equivocando a mediados.

¿Por qué el pronóstico de GAEAP fue más acertado que el de los economistas encuestados por el Banxico? Pues además del tema del uso de series originales vs series desestacionalizadas, está el hecho de que nosotros vivimos en el mundo real, mientras que muchos de los “expertos” encuestados por el Banxico, muchos de ellos economistas, muy bien remunerados por sus jefes del sistema financiero, viven en torres de marfil, sin tener que preocuparse por las pruebas y tribulaciones diarias que el resto de nosotros conocemos como la “realidad”, la cual no es ajustada estacionalmente.

Por cierto, ¿cuándo harán los medios especializados, como El Financiero, El Economista o Forbes un reportaje respecto de lo fraudulentas que son la mayoría de los pronósticos de los analistas encuestados por el Banxico? Creo que sabemos la respuesta.

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Los analistas encuestados por el Banxico tienen grandes márgenes de error en sus pronósticos. 

Los números ajustados estacionalmente a menudo se alejan de la realidad por la naturaleza misma del proceso arbitrario de ajuste estacional. Los economistas y los medios se centran casi por completo en este sinsentido, que intenta comparar un número ficticio con otro número ficticio para derivar un cambio porcentual ficticio de mes a mes o de trimestre a trimestre. Mientras tanto, ignoran los datos reales.

Los datos no ajustados estacionalmente (NSA por sus siglas en inglés) o series originales son los datos reales. Los datos ajustados estacionalmente son una ficción absoluta, y con frecuencia sobrepasan o subestiman la tasa real de cambio de la tendencia (como se señaló líneas arriba), y a veces incluso van en la dirección opuesta al impulso real de la tendencia. Muchos de los analistas de las grandes firmas financieras, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la OCDE, intentan minimizar los datos reales llamándolos datos “no” ajustados estacionalmente, lo que conlleva la connotación de que de alguna manera “estacionalmente ajustado” sin el “no” en frente es lo real, cuando lo contrario es lo cierto.

Al parecer pues, estos analistas de las grandes empresas financieras, organismos internacionales y algunos economistas académicos tienen otros intereses y no realizan el análisis simple de comparar los cambios año a año y la tasa mensual de cambio en los datos reales de los años pasados ​​para tener una idea clara de hacia dónde se dirige la tendencia. Es muy fácil hacerlo cuando los datos se colocan en un gráfico. Pero a diferencia de los analistas técnicos que realmente saben leer patrones y tendencias en datos en los que aparece mucho ruido, la gran mayoría de los economistas que se venden al mejor postor, no tienen idea de cómo hacerlo. El proceso es muy simple. Quizás ese sea el problema. Les gusta la complicación porque piensan que pone la verdad fuera del alcance del público en general. En realidad, el público lo entiende porque lo vive todos los días. Son estos economistas los que no lo entienden.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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