Una sombría visión del futuro

La comunidad de inteligencia de los Estados Unidos ha advertido que la pandemia de COVID-19 tendrá consecuencias a largo plazo con una afectación profunda en la sociedad, la política y la economía de todo el mundo. El pasado jueves 8 de abril se publicó el Reporte de Tendencias Globales 2040 por parte del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, y en dicho documento, que se publica cada cuatro años, se presenta una imagen oscura del futuro del mundo, en el que la pandemia del coronavirus ha profundizado las disputas entre países y la desigualdad económica, ha agotado los recursos de los gobiernos y ha avivado los sentimientos nacionalistas.

En el Reporte de Tendencias Globales se evalúan cuatro de las tendencias clave que darán forma al entorno estratégico para los Estados Unidos durante las próximas dos décadas. El documento está diseñado para proporcionar un marco analítico para los funcionarios estadounidenses en las primeras etapas de cada nueva administración para auxiliarlos en la elaboración de una estrategia de seguridad nacional. El objetivo no es ofrecer una predicción específica del mundo en 2040; en cambio, su intención es ayudar a ver lo que puede haber más allá del horizonte y prepararse para una variedad de escenarios globales posibles.

En esta entrega hacemos un recuento de los principales puntos de dicho reporte.

Cuatro fuerzas estructurales

Entre las tendencias más probables de materializarse en los próximos 20 años están los importantes cambios demográficos originados a medida que el crecimiento poblacional mundial se desacelera y el mundo envejece rápidamente. Algunas economías desarrolladas y emergentes, incluidas las de Europa y Asia oriental, envejecerán más rápidamente y se enfrentarán a una contracción de su población, lo que afectará sus posibilidades de crecimiento económico. Por el contrario, algunos países en desarrollo de América Latina, el sur de Asia, el Medio Oriente y el norte de África se benefician de una mayor población en edad de trabajar, lo que les ofrecerá un bono demográfico si se combina con mejoras en la infraestructura y las habilidades laborales. Por su parte, el desarrollo humano (que incluye salud, educación y prosperidad familiar), ha logrado mejoras históricas en todas las regiones del mundo en las últimas décadas. Sin embargo, las mejoras pasadas se centraron en los aspectos básicos de la salud, la educación y la reducción de la pobreza, pero los siguientes niveles de desarrollo son más difíciles de alcanzar y enfrentan las dificultades propias de la pandemia de COVID-19. El crecimiento económico mundial potencialmente más lento, el envejecimiento de la población y el cambio climático son enormes retos para los gobiernos, que buscarán proporcionar la educación e infraestructura necesarias para mejorar la productividad de sus crecientes clases medias urbanas. A medida que algunos países sean exitosos en estos desafíos y otros se rezaguen, las tendencias demográficas globales que ahora vemos, seguramente agravarán las disparidades en las oportunidades económicas dentro de las naciones y entre los países durante las próximas dos décadas, por lo que se espera un agravamiento en los problemas de migración.

En cuanto al medio ambiente, es probable que los efectos físicos del cambio climático se intensifiquen durante las próximas dos décadas, especialmente en la década de 2030. Veremos tormentas, sequías e inundaciones más extremas; derretimiento de glaciares y casquetes polares; y el aumento del nivel del mar vendrá acompañado de un incremento en las temperaturas. El impacto se sentirá de manera desproporcionada en los países en vías de desarrollo y las regiones más pobres. Esto se sumará a la degradación ambiental, por lo que se crearán nuevas vulnerabilidades, y se exacerbarán los riesgos existentes para la prosperidad económica, los alimentos, el agua, la salud y la seguridad energética. Es probable que los gobiernos, las sociedades y el sector privado amplíen las medidas de adaptación y resiliencia para gestionar las amenazas existentes, pero es poco probable que estas medidas se puedan implementar de manera uniforme, por lo que quedarán rezagadas algunas poblaciones.

Durante las próximas dos décadas, veremos preocupantes tendencias económicas mundiales, tales como el aumento del saldo de las deudas nacionales, un entorno comercial más complejo y fragmentado, cambios en el comercio y problemas crónicos en materia de empleo. Muchos gobiernos verán reducida su flexibilidad por tener que hacer frente a una mayor carga de deuda; de igual manera, se edificarán nuevas reglas comerciales; y veremos a una gama más amplia de poderosos actores gubernamentales y corporativos que ejercen influencia. Las grandes corporaciones, que proporcionan plataformas de mercados en línea para un gran número de compradores y vendedores, podrían impulsar la globalización comercial continua y ayudar a las empresas más pequeñas a crecer y obtener acceso a los mercados internacionales. Es probable que estas poderosas empresas intenten ejercer influencia en los ámbitos político y social, esfuerzos que pueden llevar a los gobiernos a imponer nuevas restricciones a su operación. Las economías asiáticas parecen estar preparadas para continuar con años de crecimiento hasta al menos 2030, aunque potencialmente éste será más lento. Es poco probable que alcancen el nivel de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita o la influencia económica de las economías avanzadas existentes, incluidos los Estados Unidos y Europa. El crecimiento de la productividad seguirá siendo un factor clave para el éxito de las naciones.

La tecnología ofrecerá el potencial para mitigar problemas, como los ocasionados por el cambio climático y las enfermedades, y para crear nuevos desafíos, como el desplazamiento laboral de los que realizan actividades mecánicas. Las tecnologías se inventan, utilizan, difunden y luego se descartan a velocidades cada vez mayores en todo el mundo, y están surgiendo nuevos centros de innovación. Durante las próximas dos décadas, es probable que el ritmo y el alcance de los desarrollos tecnológicos aumenten cada vez más rápido, transformando una gama de experiencias y capacidades humanas y al mismo tiempo creando nuevas tensiones e interrupciones dentro y entre sociedades, industrias y gobiernos. Los rivales gubernamentales y del sector privado competirán por el liderazgo y el dominio en la ciencia y la tecnología con riesgos e implicaciones inmediatas para la seguridad económica, militar y social.

Dinámicas emergentes

Estas cuatro fuerzas estructurales, aunadas a otros factores, crearán oportunidades y retos para las sociedades, instituciones, corporaciones y gobiernos. También es probable que produzcan un mayor desgaste en todos los ámbitos en niveles no vistos desde el final de la Guerra Fría. Esto es producto de ideologías diferentes y visiones contrastantes sobre la forma más eficaz de organizar la sociedad y abordar los nuevos desafíos.

Dentro de las sociedades, hay crecientes divisiones y disputas sobre cuestiones económicas, culturales y políticas. Décadas de avances constantes en la prosperidad y otros aspectos del desarrollo humano se han traducido en una mejora del nivel de vida en todas las regiones del mundo, por lo que han aumentado las expectativas de la gente respecto a un futuro mejor. A medida que estas tendencias de mejora se han estancado recientemente y se combinan con rápidos cambios sociales y tecnológicos, es que grandes segmentos de la población mundial comienzan a desconfiar de las instituciones y los gobiernos a quienes consideran como omisos o incompetentes para resolver sus necesidades. La gente está gravitando hacia grupos familiares y de ideas afines para la comunidad y la seguridad, incluidas las identidades étnicas, religiosas y culturales, así como los grupos con intereses y causas, como el ambientalismo. La combinación de nuevas y diversas lealtades de identidad y un entorno de información más aislado está exponiendo y agravando las líneas divisorias dentro de los países, socavando el nacionalismo cívico y aumentando la volatilidad.

A nivel país, es probable que en todas las regiones del mundo las relaciones entre la sociedades y el gobierno enfrenten tensiones persistentes debido a un desajuste cada vez mayor entre lo que la gente necesita  y espera, respecto a lo que los gobiernos pueden hacer y harán. Las poblaciones de todas las regiones están cada vez más equipadas con las herramientas, la capacidad y los incentivos para promover sus objetivos sociales y políticos preferidos y para exigir más para que los gobiernos encuentren soluciones. Al mismo tiempo que las poblaciones están cada vez más empoderadas y exigen más, los gobiernos enfrentan una creciente presión debido a los nuevos desafíos y recursos cada vez más limitados. Esta brecha hace pensar que vienen tiempos de creciente volatilidad política, erosión de la democracia y creciente participación de proveedores alternativos de gobernabilidad. Con el tiempo, estas dinámicas podrían abrir la puerta a cambios más significativos en la forma en que las personas gobiernan.

En el sistema internacional, es probable que ningún país esté en condiciones de dominar todas las regiones y temas, por lo que es de esperarse que una gama más amplia de actores competirán para dar forma a un nuevo sistema internacional con objetivos más concretos. Es probable que la aceleración de los cambios en el poder militar, la demografía, el crecimiento económico, las condiciones ambientales y la tecnología, aumenten aún más la competencia entre China y una coalición occidental liderada por Estados Unidos. Las potencias rivales lucharán para dar forma a las nuevas normas, reglas e instituciones globales, mientras que las potencias regionales y los actores no gubernamentales pueden ejercer más influencia y liderazgo en los asuntos que las principales potencias no atienden. Es probable que estas interacciones produzcan un entorno geopolítico más volátil y propenso a los conflictos y que socaven el multilateralismo.

Los cinco escenarios alternativos para el 2040

Las respuestas humanas a las dinámicas arriba descritas determinarán cómo evoluciona el mundo durante las próximas dos décadas. De las muchas incertidumbres sobre el futuro, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos exploró preguntas clave en torno a las condiciones dentro de regiones y países específicos y de políticas públicas que desean las sociedades y los líderes que darán forma al ambiente global. A partir de estas preguntas, se construyeron cinco escenarios para mundos alternativos que podrían ocurrir en el año 2040:

1. En Democracias Renacidas, se plantea un escenario en el que el mundo se encuentra en medio de un resurgimiento de democracias abiertas lideradas por Estados Unidos y sus aliados. Los rápidos avances tecnológicos fomentados por asociaciones público-privadas en los Estados Unidos y otras sociedades democráticas están transformando la economía global, aumentando los ingresos y mejorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. La marea creciente de crecimiento económico y logros tecnológicos permite respuestas a los desafíos globales, alivia las divisiones sociales y renueva la confianza pública en las instituciones democráticas. En contraste, años de controles y monitoreo sociales cada vez más comunes en China y Rusia han sofocado la innovación a medida que científicos y empresarios destacados buscan asilo en los Estados Unidos y Europa.

2. En Un mundo a la deriva, el sistema internacional carece de dirección, es caótico y volátil, ya que las principales potencias como China, los actores regionales y los actores no gubernamentales ignoran en gran medida las reglas e instituciones internacionales. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sufren un crecimiento económico más lento, divisiones sociales cada vez mayores y parálisis política. China se está aprovechando de los problemas de Occidente para expandir su influencia internacional, especialmente en Asia, pero Beijing carece de la voluntad y el poder militar para asumir el liderazgo global, dejando muchos desafíos globales, como el cambio climático y la inestabilidad a los países en desarrollo.

3. En Coexistencia competitiva, Estados Unidos y China han priorizado el crecimiento económico y restaurado una relación comercial sólida, pero esta interdependencia económica existe junto con la competencia por la influencia política, los modelos de gobernanza, el dominio tecnológico y la ventaja estratégica. El riesgo de una guerra importante se mantiene bajo, y la cooperación internacional y la innovación tecnológica hacen que los problemas globales sean manejables a corto plazo para las economías avanzadas, pero persisten los desafíos climáticos a más largo plazo.

4. En Silos Separados, el mundo está fragmentado en varios bloques económicos y de seguridad de diverso tamaño y fuerza, centrados en Estados Unidos, China, la Unión Europea (UE), Rusia y un par de potencias regionales; estos bloques se centran en la autosuficiencia, la resiliencia y la defensa. La información fluye dentro de enclaves cibersoberanos separados, las cadenas de suministro se reorientan y el comercio internacional se interrumpe. Los países en desarrollo vulnerables están atrapados en el medio y algunos están a punto de convertirse en estados fallidos. Los problemas globales, en particular el cambio climático, se abordan de manera irregular, si es que se abordan.

5. En Tragedia y movilización,  una coalición mundial, liderada por la Unión Europea y China, que trabaja con organizaciones no gubernamentales e instituciones multilaterales revitalizadas, está implementando cambios de gran alcance diseñados para abordar el cambio climático, el agotamiento de los recursos y la pobreza después de una crisis mundial de una catástrofe alimentaria causada por eventos climáticos y degradación ambiental. Los países más ricos cambian para ayudar a los más pobres a gestionar la crisis y luego hacer la transición a economías bajas en carbono a través de amplios programas de ayuda y transferencias de tecnologías energéticas avanzadas, reconociendo la rapidez con que estos desafíos globales se extienden a través de las fronteras.

Conclusiones

México ha dejado de ser un jugador global relevante. Somos meros expectadores de lo que sucede en el mundo y hemos traicionado cualquier compromiso que se tenía para contribuir a abatir el cambio climático. Estamos agotados por pugnas políticas internas y por un escenario macroeconómico muy desfavorable en 2019 y 2020. En los escenarios planteados por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos no queda claro en qué bando jugará México, si como país alineado a los intereses de su vecino del norte o seguirá coqueteando con los regímenes socialistas de Sudamérica y el Caribe. Estamos atrapados en una discusión arcaica y atrasándonos cada vez más respecto a la mayoría de países asiáticos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El mundo en el 2021: después de la crisis, la oportunidad

La revista inglesa The Economist publicó su edición titulada “El Mundo en 2021”, la cual contiene diversos artículos que analizan a profundidad lo que podemos esperar para el año que viene a nivel global. En esta entrega quiero hacer referencia a dos piezas: la primera de Tom Standage, editor de la edición “El Mundo en 2021”; y la segunda, de Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, titulado “Después de la crisis, oportunidad”. Me parece que ambas son lecturas imperdibles que nos dan una buena idea sobre qué esperar para el año que viene en el ámbito mundial, y cómo Estados Unidos podría regresar a liderar nuevamente la escena mundial.

El mundo en 2021

Tom Standage publicó una carta en la que menciona las 10 tendencias que habremos de observar en año 2021, mismas que dejan claro que no todo será fatalidad y tristeza como en el año que está por concluir. La carta comienza haciendo la pregunta de si nos sentimos con suerte. El número 21 está relacionado con la suerte, como el riesgo de lanzar los dados, es el número de puntos en un dado estándar y es el nombre de una familia de juegos de cartas, incluido el blackjack.

Todo esto parece extrañamente apropiado para un año de inusual incertidumbre. El gran premio que se ofrece es la posibilidad de controlar la pandemia de coronavirus. Pero en el proceso, abundan múltiples riesgos para la salud, la recuperación económica y la estabilidad social en 2021. A continuación se presentan las diez tendencias a seguir en el próximo año:

1. Peleas por las vacunas. A medida que las primeras vacunas ya están disponibles en cantidad, el enfoque pasará del heroico esfuerzo para desarrollarlas a la igualmente abrumadora tarea de distribuirlas. La “diplomacia” de las vacunas acompañará las luchas dentro y entre países sobre quién debería recibirlos y cuándo. Pero habrá un comodín: ¿cuántas personas rechazarán una vacuna cuando se les ofrezca?

2. Una recuperación económica desigual. A medida que las economías reboten después de la crisis de la pandemia, la recuperación será irregular, ya que los cierres económicos parciales se seguirán imponiendo en diferentes lugares, se removerán y se volverán a imponer conforme la pandemia avance. Y los gobiernos que han dado apoyos, pasarán de una estrategia de apoyar a las empresas (para mantenerlas con vida artificial) a ayudar a los trabajadores que han perdido sus trabajos. Se ampliará la brecha entre empresas fuertes y débiles.

3. Reparando el desorden del nuevo mundo. ¿Cuánto podrá Joe Biden, recién llegado a la Casa Blanca, arreglar de un orden internacional basado en reglas que se desmoronan? El Acuerdo climático de París y el Acuerdo nuclear con Irán son los lugares obvios donde comenzará la presidencia de Biden. La tarea será difícil porque el derrumbe del orden mundial comenzó desde antes de la Presidencia de Donald Trump, por lo que repararlo durará más de los cuatro años que duró su presidencia.

4. Más tensiones entre Estados Unidos y China. No esperen que Biden termine la guerra comercial con China. En cambio, querrá enmendar las relaciones con los aliados para librarla de una manera más efectiva. Muchos países, desde África hasta el sudeste asiático, están haciendo todo lo posible para evitar tomar partido a medida que aumenta la tensión.

5. Empresas en primera línea. Otro frente para el conflicto entre Estados Unidos y China son las empresas, y no solo los ejemplos obvios de Huawei y TikTok, en la medida en la que los negocios se convierten más en un campo de batalla geopolítico. Además de la presión desde arriba, los jefes de estas grandes empresas también se enfrentan a la presión desde abajo, ya que los empleados y clientes exigen que se tomen posiciones más firmes sobre el cambio climático y la justicia social, donde los políticos han hecho muy poco.

6 Después de la tecno-celeración. En 2020, la pandemia aceleró la adopción de muchos comportamientos tecnológicos, desde videoconferencias y compras en línea hasta trabajo remoto y aprendizaje a distancia. En 2021, será más claro hasta qué punto estos cambios se mantendrán o si retrocederán.

7 Un mundo menos suelto. El turismo se encogerá y cambiará de forma, con más énfasis en los viajes nacionales. Las aerolíneas, las cadenas hoteleras y los fabricantes de aviones seguirán teniendo dificultades, al igual que las universidades que dependen en gran medida de los estudiantes extranjeros. El intercambio cultural también se verá afectado.

8. Una oportunidad sobre el cambio climático. Un lado positivo en medio de la crisis es la oportunidad de tomar medidas sobre el cambio climático, ya que los gobiernos de países desarrollados han estado invirtiendo en planes de recuperación ecológica para crear empleos y reducir las emisiones. ¿Qué tan ambiciosas serán las promesas de reducción por parte de los países en la Conferencia de la ONU sobre el Clima, la cual no se pudo llevar en 2020?

9. El año del déjà vu. Ese es solo un ejemplo de cómo el próximo año puede sentirse, en muchos aspectos como una segunda versión del 2020, ya que los organizadores de eventos como los Juegos Olímpicos, la Expo de Dubai y muchas otras reuniones políticas, deportivas y comerciales harán todo lo posible para llevarlas a cabo un año después de lo planeado. No todos tendrán éxito.

10 Una llamada de atención para otros riesgos. Los académicos y analistas, muchos de los cuales han advertido del peligro de una pandemia durante años, intentarán aprovechar esta estrecha ventana de oportunidad para lograr que los responsables de la formulación de políticas tomen más en serio otros riesgos desatendidos, como la resistencia a los antibióticos y el terrorismo nuclear. Hay que desearles suerte.

Tom Standage concluye señalando que el próximo año promete ser particularmente impredecible, dadas las interacciones entre la pandemia, una recuperación económica desigual y una geopolítica conflictiva. Advierte que entre más informados estemos, tendremos mayores probabilidades de sortear los riesgos y las oportunidades que se avecinan.

Después de la crisis, la oportunidad

En el artículo de Zanny Minton Beddoes, la autora aborda lo que considera que son las fuerzas que darán forma al mundo post-Trump y post-covid. Ella comienza señalando que algunos años cobran protagonismo en la historia. Por lo general, es el final de una guerra o el inicio de una revolución lo que marca el cambio de un capítulo a otro, pero el 2020 será una excepción. La derrota de Donald Trump marcó el final de una de las presidencias más divisivas y dañinas en la historia de Estados Unidos. Por su parte, una pandemia única en un siglo ha creado la oportunidad de un reinicio económico y social tan dramático como el de la era progresista. La gran pregunta para 2021 es si los políticos son lo suficientemente atrevidos para comprenderlo.

El Covid-19 no solo ha golpeado la economía global. Ha cambiado la trayectoria de las tres grandes fuerzas que están dando forma al mundo moderno: 1. La globalización se ha truncado, 2. La revolución digital se ha acelerado radicalmente, y 3. La rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China se ha intensificado. Al mismo tiempo, la pandemia ha agravado uno de los grandes flagelos actuales: la desigualdad. Y al mostrar el costo de no estar preparados para un desastre de baja probabilidad pero de muy alto impacto, ha hecho que más mentes piensen en el desastre inevitable e incluso de mayor impacto del próximo siglo: el del cambio climático. Todo esto significa que no hay vuelta atrás al mundo pre-covid.

Esto no será obvio a principios del siguiente año. En medio de la miseria de una segunda ola de contagios y muertos, la atención en muchos países seguirá centrada en controlar el virus. Cuando comience el año nuevo, ya habrá vacunas, aunque no estén todavía ampliamente disponibles. Solo a medida que avance el 2021 y se hagan vacunaciones masivas, quedará claro cuánto en el mundo ha cambiado permanentemente.

Y eso resultará ser mucho, particularmente para Occidente. El mundo post-covid será mucho más digital. Desde el trabajo a distancia hasta el comercio minorista en línea, la pandemia ha reducido años de transformación digital a meses, lo que ha traído consigo un cambio radical en la forma en que las personas viven, lo que compran y dónde trabajan. Los ganadores de este ataque de destrucción creativa incluyen a los gigantes tecnológicos (cuyas ganancias y precios de las acciones han aumentado) y las grandes empresas en general (que tienen los mayores tesoros de datos y los suficientes recursos para invertir en la transformación digital). Las grandes ciudades tendrán que reinventarse. Habremos de presenciar una avalancha de más cierres, especialmente entre pequeñas empresas y en las industrias minorista, de viajes y hotelería.

Aunque la globalización seguirá siendo sobre bienes y capitales que cruzan fronteras, la gente viajará menos. Los países asiáticos que controlaron el virus con mayor eficacia fueron también los que cerraron sus fronteras de forma más estricta. Su experiencia dará forma a las políticas de otros. Las restricciones fronterizas y las cuarentenas permanecerán vigentes mucho después de que disminuyan los casos de covid-19. E incluso después de que se reinicie el turismo, la migración seguirá siendo mucho más difícil. Eso hará mella en las perspectivas de los países pobres que dependen de los flujos de remesas de sus trabajadores migrantes en el extranjero, reforzando el daño causado por la pandemia en sí. Es probable que unos 150 millones de personas caigan en la pobreza extrema a fines de 2021.

El comercio mundial se llevará a cabo en un contexto geopolítico desfavorable. El mercantilismo de Trump desaparecerá, pero las sospechas de Estados Unidos sobre el comportamiento de China no terminarán con la partida del «Tariff Man», como el presidente Trump se enorgullecía de ser conocido. Se mantendrán los aranceles, ahora aplicados a dos tercios de las importaciones de China, al igual que las restricciones a sus empresas de tecnología. Continuará la fragmentación del mundo digital y su cadena de suministro en dos partes, una dominada por los chinos y la otra por los estadounidenses. La rivalidad chino-estadounidense no será la única influencia de esas dos potencias en la globalización. Castigados por su dependencia de suministros médicos importados y otros bienes críticos (a menudo de China), los gobiernos de Europa a India redefinirán el alcance de las “industrias estratégicas” que deben protegerse. Las ayudas estatales para apoyar esta nueva política industrial se han convertido y seguirán siendo omnipresentes.

Todo esto dejará la economía mundial dividida y debilitada. La brecha entre la fuerza de China (y otras economías asiáticas post-covid) y la debilidad de otros lugares seguirá siendo evidente. La de China fue la única gran economía que creció en 2020; en 2021 su tasa de crecimiento superará el 7%, sustancialmente más alta que la tasa de recuperación en Europa y América. Y, a diferencia de las economías occidentales, su recuperación no se sustentará en enormes déficits presupuestarios o estímulos monetarios extraordinarios. El éxito económico de China y la rápida derrota del covid-19 serán el telón de fondo de un año de celebración triunfal en Beijing, ya que el Partido Comunista celebra su centenario.

El contraste con Occidente será profundo. Estados Unidos comenzará el año con un crecimiento tambaleante, sobre todo por no haber aprobado un paquete de estímulo económico lo suficientemente robusto en los últimos días de la administración Trump. Las economías de Europa serán lentas por mucho más tiempo, con generosos apoyos laborales que atan a las personas a trabajos que ya no existen y mantienen empresas zombis respaldadas por el estado. A ambos lados del Atlántico, la inequidad del impacto del covid-19 será cada vez más clara: los más vulnerables son los más afectados por el virus; la pérdida de puestos de trabajo se concentra entre las personas menos calificadas; la interrupción educativa afectará más a los niños más pobres. La ira pública crecerá, particularmente en Estados Unidos, que entrará en 2021 como un país profundamente dividido.

Con un mundo occidental golpeado y China cacareando, muchos expertos declararán que la pandemia será la sentencia de muerte para un orden mundial liderado por Occidente. Esa afirmación resultará prematura. A pesar de su “diplomacia de las vacunas”, China inspira más miedo y sospecha que admiración. Y a pesar de toda su determinación de llevar a China al centro del escenario, su presidente, Xi Jinping, muestra poco apetito por un liderazgo global genuino. Aunque el desprecio de Trump por los aliados y las incursiones en la diplomacia transaccional han sacudido la confianza en el orden global liderado por Estados Unidos, no la han destruido del todo.

Eso significa que Estados Unidos, una vez más, tendrá la capacidad desproporcionada para moldear el mundo pospandémico, y el hombre más capaz de marcar la pauta es un hombre de 78 años. Joe Biden, quien es considerado como un moderado constructor de consensos cuyas propias posiciones políticas siempre se han acercado al centro de gravedad de su partido, es poco probable que se convierta en el arquitecto del nuevo orden mundial.

Pero podría ser la persona adecuada. La plataforma política de Biden es lo suficientemente ambiciosa. Detrás del lema de «reconstruir mejor» hay un intento audaz, pero no radical, de unir un estímulo a corto plazo con una fuerte inversión en infraestructura verde, investigación y tecnología para acelerar drásticamente la transformación energética de Estados Unidos. Desde ampliar el acceso a la atención médica hasta mejorar el seguro social, el contrato social propuesto por Bidenomics es una versión del siglo XXI de la era progresista: reforma audaz sin izquierdismo peligroso.

En política exterior, Biden reparará las relaciones y reafirmará los valores y el papel global de Estados Unidos. Un veterano de la diplomacia y un multilateralista instintivo y constructor de instituciones, Biden enviará señales fuertes rápidamente: Estados Unidos volverá a entrar en el Acuerdo climático de París, permanecerá en la Organización Mundial de la Salud y se unirá a COVAX, la coalición global para distribuir una vacuna covid-19. Se dirigirá rápidamente a Europa para reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la alianza transatlántica, aunque su primera parada será Berlín o París, en lugar del Brexit de Boris Johnson en Gran Bretaña. Biden reafirmará la importancia de los derechos humanos y la democracia para la política exterior estadounidense. Espere críticas más duras a China por su trato a los uigures en Xinjiang y su opresión en Hong Kong. Con Biden ya no habrá más simpatías para con los dictadores.

Sin embargo, en las cuestiones más importantes, la presidencia de Biden ofrecerá más un cambio de enfoque que de dirección. Estados Unidos seguirá preocupado por la amenaza que representa una China en ascenso: la administración Trump merece crédito por centrar la atención en este punto. Pero en lugar de atacar con aranceles unilaterales, el equipo de Biden se centrará en construir una coalición multilateral para contrarrestar a China. Espere que se hable de una gran negociación transatlántica en la que Estados Unidos tranquilizará las preocupaciones europeas sobre sus gigantes tecnológicos, particularmente los datos personales que recopilan y el impuesto que no pagan, a cambio de una estrategia conjunta en contra de las empresas tecnológicas chinas. Espere escuchar de una nueva alianza global, que unirá a las democracias asiáticas en la coalición occidental para contrarrestar a China, la base, posiblemente, de un nuevo tipo de orden mundial liderado por Estados Unidos.

Zanny Minton Beddoes concluye señalando que la oportunidad esta ahí. La pregunta es si el señor Biden lo comprenderá. El riesgo es que, tanto en casa como en el extranjero, una presidencia de Biden demuestre ser extensa en palabras tranquilizadoras y corta en acciones efectivas. De igual forma existe el riesgo de que Biden, esté o no limitado por un Senado controlado por el partido Republicano, dedique demasiado tiempo en reparar el mundo del ayer en lugar de construir el de mañana. En conclusión, el mayor peligro no es la sacudida de la izquierda que temen muchos simpatizantes de derecha, sino la inacción, la timidez y el estancamiento. Para Estados Unidos y el mundo, sería una lástima terrible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Buenas noticias, se va Trump; pero su legado quedará

Después de una semana llena de incertidumbre, todo parece indicar que el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, ganó las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Lo único que falta es que se reúna el Colegio Electoral de dicho país y que los delegados lo formalicen. Con esto parece que concluye una etapa de constante incertidumbre mundial y una era de populismo que le “dio alas” para hacer y deshacer a muchos líderes populistas en todo el mundo, incluido al presidente mexicano. El desdén por la verdad, los medios de comunicación, la ciencia, la globalización, así como la práctica de polarizar a la población, tienen ya sus días contados. 

Ahora en día, las redes sociales están inundadas de mensajes en el sentido de que el triunfo de Biden es un triunfo de los “socialistas”, pero me parece que no es así. El triunfo de Biden pone un fin a una etapa en la cual la política exterior de los Estados Unidos se regía por el estado de ánimo de Donald Trump y su cuenta de Twitter. Se acabó el solapar lo que sucede en Venezuela porque Maduro es un protegido de Putin, quien a su vez “se la lleva bien” o tiene una relación obscura con Trump. Si las descalificaciones hacia Joe Biden están fincadas en que el Partido Demócrata trabajará más para crear un estado de bienestar en Estados Unidos o si se basan en que los demócratas son pro aborto y los republicanos son anti aborto, pues me parece que están dejando de ver los temas más importantes que nos deben importar a los mexicanos.

Me parece que con la llegada de Joe Biden a la presidencia, veremos una mayor estabilidad global hacía el futuro. Estados Unidos regresará a una agenda de globalización, una agenda en favor del combate al cambio climático y los derechos de los trabajadores, y dejara de socavar a sus aliados históricos con el fin de congraciarse con sus enemigos históricos como Rusia y Corea del Norte.

Sin embargo, a Joe Biden, no le alcanzará su presidencia (sea de 4 u 8 años) para remediar el daño que ha causado Donald Trump, que por muy Republicano que sea, ocasionó un enorme daño a una economía mundial de libre mercado. Y no me refiero al tema de combatir las trampas de los chinos y lo que hicieron creando su virus y enfermedad del Covid-19, y la ventaja que esto les ha dado para la conquista mundial. Me refiero a lo mucho que Donald Trump dañó con su populismo a la economía mundial.

Es así que después del triunfo de Joe Biden, la mayor parte del mundo ha mostrado su beneplácito, sin embargo subsisten aspectos que van a continuar, aunque Donald Trump haya dejado la Casa Blanca. A continuación  los explico:

1. La animadversión contra china. Para la mayoría de estadounidenses es bastante claro que China no juega limpio en el comercio mundial. Es un país que no tiene una economía de mercado por lo que los costos de producción de sus fábricas están distorsionados.  Los gobiernos provinciales siguen dando subsidios a la exportación, además de que sigue teniendo una gran participación del Estado en la vida económica mediante la participación de empresas públicas. Y eso no es todo, sino que además manipula su moneda en aras de obtener una ventaja en precio en los mercados mundiales (el yuan debería estar más caro).

Si a esto le sumamos que hay serias sospechas de que el virus que causa el Covid-19 salió de un laboratorio de China, pues los políticos estadounidenses, con independencia de su partido político, difícilmente permitirán que un presidente Joe Biden sea suave con China. Si bien es probable que las hostilidades en si guerra comercial bajen de nivel, las exigencias a que China juegue limpio van a seguir.  

Por su parte, y esto lo explico más ampliamente en el siguiente punto, los empresarios de Estados Unidos probablemente se lo piensen dos veces antes de invertir fuerte en China, ya que no se descarta que en 4 años llegue a la presidencia otro populista, igual o más duro que Trump, que vuelva a emprender una guerra comercial contra China. Es por ello que considero que las inversiones estadounidenses seguirán saliendo de China y se ubicarán en naciones como Vietnam o Myanmar. A México llegarán unas pocas ya que los inversionistas tampoco confían en las políticas públicas que lleva a cabo el presidente López Obrador. La falta de certidumbre que genera nuestro gobierno no nos permite capitalizar lo que sucede en Oriente.

2. Se ha perdido la confianza en los Estados Unidos. Los problemas de nuestro vecino del norte son muy complejos. Los retos para reactivar su economía, en un  contexto de una creciente pandemia de Covid-19 son mayúsculos, por lo que difícilmente Joe Biden será un presidente popular en el mediano plazo. Es por ello, además de su edad, que es probable que él pierda las elecciones de 2024 (si es que se decide reelegir). Es así que puede ser que en 2024, el propio Donald Trump busque regresar a la presidencia de Estados Unidos o lo haga algún otro populista radical republicano.

Ante este riesgo, los países no tomarán muy en serio el regreso de Estados Unidos a la arena mundial y al mundo globalizado. ¿Si Estados Unidos regresa al Acuerdo de París será sólo mientras los demócratas estén en la Casa Blanca? ¿Si Estados Unidos decide incorporarse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (TIPAT o CPTPP por sus siglas en inglés) será hasta que llegue un radical del partido que sea y decida salirse?  

La confianza en las relaciones que los países, sobre todo los aliados europeos, puedan fincar con Estados Unidos se ha deteriorado. Veremos cómo van evolucionando las cosas en el multilateralismo de Joe Biden.

3. La política del “America First”. Como lo señalé líneas arriba, los problemas económicos para Estados Unidos van a continuar. Su planta manufacturera seguirá cabildeando fuerte para que continúen las políticas arancelarias y no arancelarias que le den protección y le permitan crecer. Estados Unidos ya se dio cuenta de que con la amenaza de aranceles punitivos puede doblar a sus adversarios, por lo que seguirá utilizando esta herramienta para buscar fortalecer su manufactura.

Los tiempos en los que Estados Unidos desdeñaba la manufactura y buscaba las maquilas en Asia, han quedado atrás. Nuestro vecino del norte seguirá buscando atraer de regreso a las fábricas y volver a ser una potencia manufacturera. En ese sentido, Estados Unidos mantendrá una dura política comercial y cuando algo no le parezca, seguirá haciendo valer su palabra con amenazas.

En su relación con México, la llegada de Biden a la Casa Blanca y con la videpresidenta Kamala Harris, pondrá una fuerte presión para que los capítulos laborales y ambientales contenidos en el T-MEC se cumplan. La presión para que se fortalezca el sindicalismo y se aplique la reforma laboral en México va a subir de tono.

AMLO apostó por Trump y se equivocó.

A manera de conclusión podemos decir que la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es una buena noticia para el mundo. Veremos un regreso al multilateralismo y la cooperación, pero el legado de Donald Trump subsistirá, además de que nos queda claro que siempre quedará la puerta abierta para que regrese un populista con un mensaje mesiánico de que resolverá todos sus problemas.

México debe ser inteligente y aprovechar la animadversión contra China y debe entablar una relación de confianza con el nuevo gobierno estadounidense. No creo que le vayan a cobrar muy caro a AMLO la visita de respaldo político que hizo a Washington el pasado 8 de julio, con el pretexto de la ratificación de la entrada en vigor del T-MEC. Sin embargo, les debe quedar bien claro que ya se acabó el gobierno de Donald Trump que les “solapaba” lo que sucedía en México en todos los ámbitos, mientras que nuestro país le detuviera a los migrantes. Ahora si se le exigirán resultados a México, veremos si el gobierno de López Obrador está a la altura.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Lo peor de la crisis está por llegar?

«El bienestar de la gente en particular, siempre ha sido la coartada de los tiranos».

– Albert Camus (2012). “Resistencia, rebelión y muerte: ensayos”, p.101, Vintage

Con el afán de acabar con los contagios, los gobiernos han implementado medidas que han mermado severamente la actividad económica a un costo enorme. El sacrificio y sufrimiento para millones de personas que han perdido su empleo, han visto disminuida su jornada laboral o han sufrido un recorte en sus ingresos, ha sido mayúsculo. En México, en materia de empleo los indicadores de abril y mayo fueron terribles por la disminución de 12 millones de personas de la Población Económicamente Activa y por el incremento del subempleo hasta un 29.9%. En junio vimos una incipiente recuperación y en julio confirmamos que esto tardará mucho en resolverse. Para ilustrar esto tenemos que la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva edición (ENOEN) con datos a julio, y entre los resultados más importantes de ésta tenemos lo siguiente:

1. La ENOEN en julio de 2020, reportó un incremento de 1.5 millones de personas en la PEA, con una Tasa de Participación Económica de 54.9% respecto a la población de 15 años y más, cifra 1.8 puntos porcentuales superior a la de junio pasado, pero aun por debajo del 59.8% observado en marzo de este año. Esto implica que en el séptimo mes de 2020, la población ocupada resultó en 49.8 millones de personas. No obstante lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 11.3 millones.

2. La población desocupada fue de 5.4% en julio y de 5.5% en junio como proporción de la PEA, porcentaje equivalente a 2.8 millones de personas en ambos meses. En julio de 2019 la tasa de desocupación fue de 3.7%. ¿Por qué no ha aumentado más el desempleo? Como ya lo hemos señalado, por dos razones principales: 1. Mucha gente sigue en casa sin buscar trabajo porque tiene miedo al Covid o porque sabe que de plano es muy difícil conseguir un empleo en la actual situación económica, y 2. Porque la economía informal siempre será una vía de escape para millones de personas que no encuentran una ocupación en el sector formal de la economía.

3. La población ocupada a tiempo parcial (jornadas inferiores a 35 horas semanales) disminuyó en (-)2 millones entre junio y julio de 2020. La ENOEN en julio de 2020 registró una tasa de subocupación de 18.4%, cifra inferior en (-)1.6 puntos porcentuales a la de junio del mismo año. Este descenso representa una variación de (-)0.5 millones de personas ocupadas. Estas cifras denotan una mejoría, pero debemos considerar que la tasa de subocupación era de apenas 7.9% en julio de 2019.

4. La ocupación informal en julio de 2020 ascendió a 27.3 millones, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 54.9%, cifra mayor en 1.9 puntos porcentuales comparada con la del mes previo. En julio de 2019 había 30.9 millones de personas laborando en la economía informal, por lo que es de esperase que a finales de este año el número de personas laborando en la informalidad supere las 31 millones de personas.

Las cifras se dicen fácil, pero el hablar de un problema de desempleo, subempleo y pérdida de ingresos que afecta a millones de personas es una verdadera tragedia. Con esto en mente, quiero pasar a comentar un artículo de Gary Barnett titulado “¡La Destrucción Económica de 2020 debido a la respuesta del Estado, palidecerá en comparación de lo que viene!” el cual hace una dura crítica a la manera cómo los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, han respondido a la pandemia del Covid-19, con una agenda obscura de empobrecimiento de las mayorías para el beneficio de un grupo que se encuentra por encima del propio gobierno federal.

El artículo de Barnett señala que hay una elite económica, encabezada por banqueros, aquellos que están en el gran mundo corporativo y quienes controlan la política monetaria y económica. Esta élite está por encima del gobierno,  pero no obstante lo anterior, el gobierno federal es responsable de la destrucción económica por ser el iniciador y ejecutor de políticas que tienen como objetivo enriquecer a unos pocos que se encuentran en lo más alto de la pirámide a costa del bienestar las mayorías. Esto nunca había sido más evidente que ahora. Es interesante ver como la empresa Zoom ahora vale más que Boeing, IBM, Starbucks, entre muchas más, con un valor de capitalización de 122 mil millones de dólares.

La mayoría de los países han pasado por un infierno este año debido a las políticas implementadas para combatir lo que se ha llamado una «pandemia» mortal. Teniendo en cuenta la evidencia y las cifras actuales de muertes totales, esta «pandemia» ha demostrado “ser un fraude” (al momento de escribir estas líneas van 883 mil muertes a nivel mundial, lo que representa el 0.011% de la población total).  Aparentemente, eso no importa, ya que el público en general ha aceptado la propaganda y ha aceptado inmensas medidas draconianas que han devastado la economía y la salud natural de la población. Hasta ahora, las cosas han ido exactamente según lo planeado, y la gente ha dado por un hecho la exageración hasta el punto de permitir la destrucción de su sistema inmunológico natural al estar encerrados y sin contacto con otras personas; además de que en muchos casos, han permitido la destrucción de su patrimonio y sus medios de sustento económico. Esto no augura nada bueno para el futuro si no se revierte la tendencia actual, señala Barnett.

Los sistemas económicos en todo el mundo, y en especial de las economías desarrolladas,  se han hinchado por el aumento constante en la oferta monetaria durante al menos los últimos 12 años o más. Solo este año, esa expansión se ha disparado exponencialmente y no se ve que vaya a terminar pronto, y por supuesto que esta expansión monetaria se atribuyó al brote del virus. Con este tipo de expansión, y la respuesta coincidente de cierre de la actividad económica, de negocios y viajes, cuarentenas y propaganda del miedo, algunos precios han aumentado dramáticamente y el desempleo se ha disparado. Se han cerrado miles de empresas en todo el país, muchas de forma permanente y otras tantas se han visto obligadas a declararse en quiebra. Por supuesto, a las que peor les ha ido es, en su mayor parte las pequeñas y medianas empresas, lo que constituye la columna vertebral de las economías como la de Estados Unidos y México. El desempleo causado por esta dura e injustificada respuesta del gobierno ha sido inimaginable y ha llevado a más de 40 millones de personas en los Estados Unidos a quedarse sin trabajo. En el caso de México, abordamos el tema de la afectación al empleo al inicio de esta entrega. Esto hecho por sí solo, tiene el potencial de destruir la economía de cualquier país, pero desafortunadamente esto podría ser solo el comienzo.

Se me viene a la mente la pregunta que se pudieron haber formulado los chinos. ¿Cómo destruir la planta manufacturera mundial? Sencillo, con un virus que obligue a muchas empresas a cerrar, para que luego esa producción “faltante” sea reemplazada por fábricas chinas. Es una magnifica manera de llenar los pedidos faltantes ocasionados por la guerra comercial con los Estados Unidos. Por eso es fundamental salvar la planta productiva nacional, aunque en México el gobierno federal ha mostrado una y otra vez su desdén en contra de los empresarios.

De acuerdo con Barnett, la destrucción de la economía como la conocíamos es un aspecto necesario del plan para promover una gobernanza global. Entre más personas haya sin trabajo y dependientes del gobierno, éstas serán mucho más fáciles de controlar. La pobreza masiva ya es evidente, el suministro de alimentos ha sido menguando en algunas regiones, hay muchos que son incapaces de mantener a sus familias, y la hambruna entre una gran parte de la población es ciertamente posible. Esta es la agenda buscada por aquellos en la clase dominante que necesitan que se cumpla para reestructurar el sistema económico global. El colapso económico que se avecinaba después de las debilidades expuestas tras la crisis de 2008, era más que inminente, pero ahora se está impulsando ese colapso a una mucho mayor velocidad y se ha usado al Covid-19 como “chivo expiatorio” para generar el deseado “reinicio económico”.

La mayor amenaza que enfrentamos la viviremos en el próximo otoño e invierno, ya que esta temporada de gripe probablemente será mucho peor de lo normal debido al debilitamiento intencionado del sistema inmunológico de la mayoría de las personas. Negarse a someterse a las órdenes gubernamentales  que debilitan el sistema inmunológico, ciertamente detendría en seco este ataque de tiranía. Eso no ha sucedido hasta ahora, pero sin esa disidencia, enfrentaremos renovados problemas de salud que se traducirán en un agravamiento del problema económico. Imagínese todo lo malo que ha sucedido en los últimos 6 meses y luego duplique o triplique esa respuesta. La respuesta gubernamental vista hasta ahora será eclipsada por la respuesta que veremos este invierno si el número de muertos es mayor como lo predice Gary Barnett.

Es así que al parecer muy pronto se verá en algunos países una respuesta gubernamental mucho más estricta conforme los casos de influenza tradicional se confunden con casos de Covid-19. Existe una programación y la próxima gran ola de contagios está planificada y lista para lanzarse en las próximas semanas. Ya en diversos países se están adoptando medidas mucho más brutales y opresivas por el incumplimiento del uso de máscaras, el distanciamiento y la evasión de cuarentena. Estamos en la víspera de medidas mucho más duras y los gobernantes deben acostumbrar a la población a una ampliación en su vigencia de manera que puedan hacer los cambios necesarios en el sistema económico. Es así que este otoño e invierno serán los más importantes para el país, tal vez el tiempo más importante de la historia.

Si continúa el cumplimiento masivo de las medidas que han dado echado a perder la economía, y si no se produce el desacuerdo de amplios sectores de la población, la vida tal como la conocemos podría terminar antes de la primavera de 2021. El reinicio o establecimiento de un nuevo orden económico global podría estar avanzando ahora mismo a un ritmo tal que luego sea casi imposible de detener.

Con más cierres de la actividad económica, más cuarentenas, más aislamiento social y más destrucción de la economía, el desempleo se disparará a niveles inauditos, causando aún más enfermedades, muertes y tiranía a manos del gobierno. Además, cuantas más muertes ocurran, más draconianas se volverán las políticas públicas, y la matanza provocada por la respuesta maligna a este llamado virus no cejará, solo empeorará. ¿Imagínese un desempleo en los Estados Unidos en niveles de 50%, 60% o más?

Todo esto conduce a una vacuna mundial obligatoria que se lanzará en algún momento de este otoño o invierno. Si la mayoría de la población mundial se pone esta vacuna, algo que ahora parece posible, los efectos resultantes de estas toxinas que se desconocen en este momento ya habrán entrado en acción dentro de los cuerpos de la mayoría de la población. ¿Qué daño traerá eso? ¿Será irreversible?

Barnett finaliza señalando que en esta etapa, el plan para la gobernanza global habrá avanzado, y estaríamos en camino de establecer una sociedad que no utiliza el efectivo, con todos los sistemas monetarios volviéndose digitales y siendo todas las transacciones rastreables. Adiós a la privacidad. Esto marcará el final de una era que comenzó con la libertad, pero que terminará en muerte, destrucción, esclavitud y tiranía. No se puede permitir que esto ocurra.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Puede el coronavirus impulsar a la planta productiva nacional?

GF15P13F1_171553
El COVID-19 visto en microscópico de electrones

El coronavirus o COVID-19, que al momento de escribir estas líneas ha infectado a más de 69 mil personas y matado a 1,671, es ahora en día la mayor amenaza real para el crecimiento económico mundial en 2020. Los escenarios y pronósticos de crecimiento económico pronto comenzarán a ser revisados a la baja y una desaceleración global, sin duda le afectará negativamente a la economía mexicana porque una menor tasa de crecimiento significa menor aumento de exportaciones y precios más bajos de materias primas como el Petróleo. Sin embargo, existe la posibilidad de que este organismo microscópico haya abierto la posibilidad para que muchas empresas grandes y pequeñas de México, tengan un mejor desempeño económico este año respecto del 2019. En esta entrega explico por qué.

En múltiples ocasiones he destacado el problema crónico que sufre México por su excesivo y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas. Para ilustrar esto tenemos que de acuerdo con el INEGI, mientras que en el año 2012 el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -96.388 miles de millones de dólares (mmdd), en el 2018 subió hasta -135.802 mmdd y en los primeros once meses de 2019 (dato más reciente al escribir estas líneas) fue de -129.909 mmdd, lo que hace prever que el dato oficial cerrará en unos -140 mmdd. El país que es responsable de más de la mitad del desequilibrio comercial con Asia es China, nación  con la que tuvimos un déficit comercial de -51.215 mmdd en 2012, luego de -76.081 mmdd en 2018 y de -69.867 mmdd en los primeros once meses de 2019, lo que hace pensar que el dato oficial será de unos -75.0 mmdd al cierre del año que recién terminó.

Xi Jinping, Enrique Pena Nieto
Peña Nieto y Xi Jinping se reunieron en al menos tres ocasiones a hablar sobre el comercio bileteral.

En el discurso, México ha tratado de remediar este creciente déficit comercial con China y muestra de ello es que en el sexenio pasado el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron en al menos tres ocasiones. Después de cada encuentro se emitieron sendos comunicados de prensa destacando la disposición de China a comprar más productos mexicanos, pero como se puede observar con las estadísticas, el problema comercial de México a lo largo del tiempo no sólo no mejoró, sino que empeoró. Es verdad que entre 2012 y 2018 las compras de China de productos mexicanos aumentaron en 1.708 mmdd, pero también es verdad que en el mismo periodo las compras de México de productos chinos aumentaron en 26.6 mmdd.

Si consideramos que en la actualidad el PIB nominal de México es de 25 billones de pesos y un tipo de cambio de 19 pesos por dólar, eso significa que el PIB de México es de aproximadamente unos 1.315 billones de dólares, lo que entonces implica que el déficit comercial con las naciones asiáticas (estimado en unos -140 mmdd en 2019), equivale al 10.64% del PIB, mientras que el de China, (estimado en unos -75 mmdd en 2019), representa el 5.70% del PIB.

Todo lo anterior implica que si México instrumentara políticas públicas que le permitieran disminuir en 10% las importaciones originarias de Asia y sustituirlas por producción nacional, entonces ese sólo hecho haría que el PIB de México aumente en 1.22 puntos porcentuales. Es decir, sin hacer nada extraordinario, el sólo hecho de dejar de comprarle a las naciones asiáticas el 10% de lo que ahora les compramos y reemplazarlo con producción nacional, sería un formidable impulso para nuestra actividad económica. Desde luego, que estas cifras no consideran el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Si se combatieran frontalmente estos dos grandes delitos, el impacto positivo para la planta productiva nacional sería mucho mayor.

La realidad es que México no ha instrumentado una política de sustitución de importaciones originarias de Asia, ni ha dado un combate frontal a las importaciones ilegales, por lo que el problema comercial no solo subsiste sino que cada vez es peor. Pero afortunadamente para la planta productiva nacional eso podría cambiar gracias al COVID-19 o mejor conocido como el coronavirus.

Para comenzar a ilustrar esto tenemos que hace unos días comenzó a circular en redes un video de MVS Noticias, en el que se relata como el coronavirus ha impedido que el grupo delincuencial de los Marco Polos, asociado a la Unión Tepito, pueda viajar a China a realizar las compras de mercancía, mucha de la cual es pirata, y que entra por contrabando por la frontera sur de México. Se menciona en la nota que esta mercancía ya escasea en comercios formales e informales del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Face-masks-nCoV1
Complicado hacer negocios con China por el COVID-19

De esta manera, tenemos que gracias al COVID-19, diversos negocios del Centro Histórico de la CDMX, y de muchas partes del país, ya han dejado de vender algunos productos chinos, lo cual sin duda debería impulsar la comercialización y consumo de algunos productos nacionales.

Y así como el COVID-19 ha impedido que grupos de contrabandistas puedan ir a China a hacer sus negocios, también ha dificultado que compradores de negocios mexicanos formales puedan ir a la nación asiática a hacer sus negocios. De hecho, el Director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Fernando Ruiz, recientemente advirtió que sí se intensifica la propagación del coronavirus se podría afectar a las empresas mexicanas que utilizan insumos provenientes de China, como componentes electrónicos, eléctricos y acero, entre muchos otros.

Esto, para muchos comercializadores, puede representar un grave problema y sin duda les puede ocasionar grandes pérdidas por pedidos ya comprometidos de clientes nacionales que no podrán ser surtidos. Pero al mismo tiempo abre las posibilidades de incrementar la compra y producción nacional de ciertos insumos y productos.

Hace unos días un fabricante de insumos para el sector calzado me comentaba que durante la primera quincena de febrero de este año sus pedidos y ventas han aumentado de manera importante, ya que sus competidores, muchos de los cuales traen insumos de China, comienzan a tener dificultades para aceptar pedidos. Esto por los retrasos que comienza a haber en los trámites y en las embarcaciones de los productos originarios de aquella nación con motivo del temor que despierta el coronavirus.  Los recuentos periodísticos dan cuenta de que en China se están atrasando embarques, que algunas mercancías no llegan a los puertos porque no hay personal o movimiento terrestre para llevarlos. De hecho el sitio de internet diarioelcanal.com advierte que “en cuanto a las importaciones provenientes de China se prevén retrasos en las entregas que se hayan expedido después del inicio del Año Nuevo Chino a causa del cierre de las aduanas de este país, hecho que puede provocar problemas de provisionamiento para las empresas. Una vez desbloqueada esta situación se prevé que el coste del transporte se incremente a causa de la gran demanda y la limitada oferta de navieras”.

Dado lo anterior la gran pregunta es si el grueso de la planta productiva nacional está en condiciones de hacer frente a la oportunidad que representa la posible disminución de importaciones legales e ilegales (de productos terminados y de insumos) originarias de China, y de igual forma poder abastecer una mayor demanda de productos por parte de Estados Unidos, dadas las dificultades que ellos también enfrentan de importar desde China. La pregunta es relevante porque el año pasado, pese a los aranceles punitivos que impuso Estados Unidos a China y que la economía estadounidense creció a una sólida tasa del 2.3%, nuestras exportaciones hacía dicho país sólo crecieron en 3.60% en los primeros once meses de 2019. Esto es evidencia de que en muchos sectores manufactureros no pudimos sustituir a China como proveedor de Estados Unidos. Ahora parece haber una nueva oportunidad.

China-coronavirus-1-640x400Lo que debemos tener claro es que si las fábricas mexicanas son capaces de abastecer los insumos que se dejen de importar de China a precios competitivos, se generará la ansiada sustitución de importaciones y se impulsará el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en beneficio de la creación de empleos bien remunerados.

Y es que las importaciones originarias de China, formales o contrabandeadas, cuando vienen con precios excesivamente bajos por sus economías de escala o por la política de subsidios que llevan a cabo, son las que en muchas ocasiones impiden que las fábricas en México puedan pagar mejores salarios.

Por ejemplo, en el caso del sector calzado en el 2019, de los 102 millones de pares importados, el 41% de las importaciones se realizaron con precios por debajo de lo que se denomina Precio Materia Prima (PMP) o presuntamente subvaluadas. Estas importaciones, aunadas a las que entran contrabandeadas y no se tienen cuantificadas, ingresan al mercado nacional y son las responsables de que no se puedan pagar mejores sueldos en la industria. Esto porque el comercializador de calzado le puede decir al fabricante nacional que si no le vende a determinados precios, optará por el producto importado. De esta manera el fabricante nacional se ve forzado a vender con precios sumamente bajos, lo que imposibilita a mejorar los salarios. Este problema ocurre en infinidad de actividades manufactureras nacionales como textiles, vestido, muebles, entre muchos más.

Pero ahora con el COVID-19 y las dificultades para importar productos desde China, se abre la posibilidad de fortalecer las cadenas productivas nacionales, reactivar la proveeduría nacional de productos terminados y de insumos, y aumentar la creación de empleos. Es de esta manera que es posible que un virus, que complica las importaciones desde China, podría hacer más por la planta productiva nacional que las políticas públicas implementadas por el actual gobierno federal, cuyo resultado del primer año de actividades fue el de un decrecimiento económico de -0.1% en 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los costos económicos globales por el coronavirus

China-coronavirus-e1580162861299La semana que recién concluye estuvo llena de noticias intensas. El Reino Unido abandonó la Unión Europea, después de 47 años de haber sido parte de este enorme bloque económico; Estados Unidos anunció un nuevo plan de paz en Medio Oriente, que por cierto no gustó a los Palestinos; y el Senado estadounidense adelantó su juicio político contra el presidente Trump, quien sabemos que la semana que viene será exonerado dado que no se autorizó llamar a testigos a poder declarar.

En México el INEGI dio a conocer que con cifras originales y en su estimación preliminar, el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país disminuyó -0.3% en su comparación del cuarto trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre de 2018. Con esto México se encuentra en recesión, ya que acumula tres trimestres consecutivos con caídas anualizadas (-0.9% en II/19, -0.3% en III/19 y -0.3% en IV/19) y cierra el 2019 con una caída preliminar de -0.1% en su PIB anual. Desde luego que el presidente López Obrador dijo que él tiene otros datos y que aunque haya caído el PIB, la población está mejor, entre otras tantas cosas que no merecen mayor comentario por parte de esta columna.

No obstante todo lo anterior, mejor he decidido dedicar mi columna semanal a otro tema: los costos globales y amenaza por la epidemia de coronavirus. Y es que no es demasiado pronto para contemplar las posibles consecuencias de este virus, que se cree que se originó en un mercado de vida silvestre de Wuhan y que ya ha resultado (al momento de escribir estas líneas) en 305 muertes y 14,677 casos confirmados en 19 regiones de China y 25 países alrededor del mundo. Los casos ahora incluyen transmisiones de persona a persona en los Estados Unidos, y una advertencia de nivel cuatro del Departamento de Estado de «no viajar» a ninguna parte de China.

Image1Recuerdo que hace apenas una semana hacía mención en mi comentario editorial que China estaría muy contenta por su acuerdo comercial con Estados Unidos, el cual bajaría los aranceles punitivos impuestos por el presidente Donald Trump de un 15% a un 7.5% a partir del 14 de febrero de este año. Pero en una semana bastantes cosas cambiaron y parece que el arreglo con Estados Unidos será poca cosa comparada con lo que se necesitará China para impulsar su economía en el contexto de una crisis del coronavirus que se sale de control.

Muchos han comparado la epidemia de SARS del 2003 con lo que sucede actualmente, pero el impacto en la economía mundial ahora será mucho mayor dada la importancia de la economía china en la actualidad. En un artículo publicado en el portal de Forbes y titulado “China entonces y ahora: ¿Por qué el coronavirus es una amenaza mayor para la economía mundial que los brotes anteriores?” se menciona que hace dieciséis años el virus del SARS infectó a más de 8,000 personas y mató a 77, por lo que las cifras de contagio y muerte por coronavirus ya rebasaron por mucho a las del SARS, lo que ha generado temor en todo el mundo y no se tiene ninguna vacuna a la vista.

Es así que es probable que el coronavirus tenga un mayor impacto económico que los brotes anteriores gracias a una economía china que continua registrando rápido crecimiento y que ahora mantiene lazos comerciales más profundos con los Estados Unidos. En 2003, cuando llegó el virus del SARS, el PIB de China era de $1.6 billones. Hoy, el PIB de China ronda los $13 billones de dólares, lo que la ubica como la segunda mayor economía del mundo.

Durante ese período, China ha sido un centro de atracción de inversiones y crecimiento para las empresas estadounidenses que buscan formas de aumentar su rentabilidad. Ahora esas compañías están en la primera línea de una creciente pandemia de salud. Esto implica complicaciones gigantescas en las operaciones de una enorme cantidad de empresas globales.

No cabe duda que la economía de China se encuentra entre las de más rápido crecimiento en el mundo (6.6% en 2018 y 6.1% en 2019 a pesar de los costos que le representó la guerra comercial con los Estados Unidos); sin embargo, hay crecientes preocupaciones de que la tasa de crecimiento de China para el 2020 pueda verse fuertemente impactada por la amenaza del coronavirus y que no se logre la meta de un crecimiento de 6.0%. Esto es relevante, ya que China contribuyó en 2019 con aproximadamente el 30% del crecimiento del PIB mundial. Esto significa que si la tasa de crecimiento del PIB de China se reduce a un 4.0%, la tasa de crecimiento del PIB mundial caerá en 1 por ciento.

CoronaEs así que anticipándose al impacto económico que causará el coronavirus, el Banco central de China informó que el lunes 3 de febrero, inyectará a su sistema bancario 150 mil millones de yuanes (unos 21.6 miles de millones de dólares) para ayudar a su economía a protegerse de la epidemia de coronavirus. Esta sin duda será la primera de muchas intervenciones por parte del banco central chino.

El impacto económico de la desaceleración China afectará a muchos países, tanto por el comercio internacional, como por el turismo. En 2019 el volumen total de comercio de China creció 3.4% y registró un volumen total de comercio superior a los 31 billones de yuanes (unos 4.5 billones de dólares). Es así que China se ubicó en 2019 como el mayor país del mundo en términos de comercio de artículos. Ahora, en cuanto al turismo, hemos visto que muchas aerolíneas han cancelado sus vuelos hacia y desde China, y países como Estados Unidos están restringiendo la entrada a todas aquellas personas que hayan estado en China recientemente. Si esto se prolonga demasiado, habrá un fuerte golpe a la actividad turística global. Según la consultora Nielsen, los viajes se han convertido en un indicador clave de la calidad de vida de la creciente población acomodada de China, ya que cada vez más chinos viajan al extranjero para sus vacaciones. Los turistas chinos gastaron un promedio de $762 dólares por persona en sus viajes al extranjero, mientras que los turistas no chinos promediaron $486 dólares, según una encuesta de Nielsen de 2017. En 2018, hubo 163 millones de turistas chinos, lo que representó una tercera parte de las ventas de viajes a nivel mundial.

Por otra parte, en un artículo publicado por el portal de CNBC y titulado “El coronavirus comienza a causar un impacto en la economía y política globales”, Frederick Kempe hace mención de que aún es muy temprano para valorar qué tan grande será el impacto económico del coronavirus, pero sabemos que será significativo en China y para las cadenas globales de suministro, así como para los mercados globales y varias economías nacionales. También tendrá un impacto importante en el Partido Comunista Chino, además de que afectará las relaciones chinas con sus vecinos y con los Estados Unidos, con quien la confianza ya estaba mermada.

Kempe menciona que el primer efecto, y quizás el más fácil de medir, será el golpe para los mercados y economías de China y sus principales socios comerciales. Esto en un momento en que el mundo, no creía que se fuera a presentar un evento de «cisne negro» que podría empujar a la economía mundial hacia una recesión, después del peor año de la economía mundial en una década, en 2019, cuando la economía mundial creció apenas 2.3%. En este contexto, los mercados estadounidenses se convulsionaron el viernes 31 de enero, cayendo en más de 600 puntos.

El impacto es aún mayor, ya que coincide con lo que ya era una economía china en franca desaceleración. Además, llega en un momento en que las compañías estadounidenses y de otros países ya estaban mudando las cadenas de suministro de China hacía otros lugares debido a los aranceles impuestos por los Estados Unidos y las tensiones comerciales. En este contexto, el virus servirá como otro recordatorio para que las empresas diversifiquen más rápidamente sus cadenas de suministro fuera de China.

Tras el acuerdo comercial de la «fase uno» con los Estados Unidos, el golpe del coronavirus también socava el naciente optimismo comercial bilateral que había impulsado a los mercados recientemente. En la última semana ha cambiado la narrativa y han aumentado las probabilidades de una desaceleración de la economía mundial en 2020. Eso le pegará más fuerte a los mercados emergentes y a los productores de productos básicos, desde petróleo hasta cobre.

Si la crisis se prolonga por otro mes, y los expertos ahora consideran que es más probable que ésta llegue hasta el verano, el costo podría ser una disminución de dos puntos porcentuales en el crecimiento de China a 4% o menos este año. Las cifras de crecimiento del primer trimestre en China podrían caer al 2% interanual, lo que sería el más bajo en décadas, y muy por debajo del 6% observado en el último trimestre de 2019.

Es así que el impacto en la economía mundial será mucho más significativo que durante la pandemia de SARS de 2003, que se estima que provocó una pérdida económica global de $ 40 mil millones de dólares y un impacto del 0.1% en el PIB mundial. Esto se debe a que la participación de China en el PIB mundial se ha cuadruplicado desde entonces al 16% desde el 4%, y un tercio del crecimiento global proviene de China, como se señaló líneas arriba.

En todo este contexto, cabe entonces preguntarse. ¿Qué planes tiene el gobierno mexicano para mitigar el impacto negativo que causará el coronavirus en la economía nacional?, ¿Tienen alguna cuantificación del posible impacto de una caída en el crecimiento del PIB mundial y en el sector externo mexicano? Lo más probable es que no haya ni plan de contingencia, ni cuantificación de cómo nos va a afectar este asunto. Entonces la pregunta obligada, es hacía nosotros mismos, ¿Estamos preparados para enfrentar esta pandemia en México?, ¿Qué aprendimos de cuando vivimos en México la crisis del virus H1N1?

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para crecer hay que sustituir importaciones

que_es_la_sustitucion_de_importaciones
El nulo crecimiento económico debe forzar al gobierno federal a buscar alternativas para crecer. 

Después de la gran decepción ocasionada por una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), de 0.0% en los primeros nueve meses de 2019, el gobierno federal debe estar pensando sobre las medidas de política económica que se deben implementar para retomar el sendero del crecimiento. El reciente anuncio del Programa Nacional de Infraestructura, que desarrollará el gobierno federal y el sector privado, quedó corto en cuanto a las posibilidades de crecimiento que éste pueda generar, ya que en el mejor de los casos éste incidirá en un 0.7% del PIB anual del 2020 al 2024. Por su parte, muchos analistas estiman que habrá una desaceleración económica en los Estados Unidos al pasar de un estimado de 2.3% en 2019 a uno de 1.8% en 2020, por lo que será difícil que por el sector externo  llegue el ansiado impulso al crecimiento económico. Por su parte, el gobierno sufrirá un duro apretón fiscal en el 2020 conforme se vaya dando cuenta de que los supuestos bajo los cuales se armó el Paquete Económico 2020 fueron demasiado optimistas y que se quedarán por debajo en sus estimaciones de ingresos fiscales. Finalmente, en cuanto al consumo privado, es posible que derivado de la entrada de más personas al mercado laboral y la llegada de remesas, pues éste crezca a una tasa moderada, de aproximadamente 1.0% en términos reales, una tasa insuficiente para impulsar el PIB nacional.

Dado todo lo anterior, una de las pocas alternativas viables que quedan para fortalecer el crecimiento económico es implementar una política de sustitución de importaciones que incentive la producción nacional. En esta entrega analizamos la situación del comercio exterior de México, en especial con las naciones asiáticas, y generamos una serie de conclusiones al respecto. No se trata de políticas proteccionistas, como veremos más adelante.

Exportaciones

De acuerdo con el INEGI, en el 2018 las exportaciones mexicanas de mercancías sumaron 450.7 miles de millones de dólares (mmdd), y en los primeros nueve meses de 2019 dicha cifra se ubica en los 344.2 mmdd) cifra 3.3% mayor respecto del valor de las exportaciones realizadas en los primeros nueve meses de 2018. Este incremento de 3.3% fue producto de que las exportaciones a América del Norte crecieron 4.7%, las destinadas a Centroamérica aumentaron apenas 0.02%, las destinadas a América del Sur se desplomaron -15.9%, las que van a la Unión Europea cayeron -3.2%, las que van al resto de Europa aumentaron 3.6%, las que van a Asia aumentaron 3.0%, las que van a África crecieron 37.3%, mientras que las destinadas a Oceanía cayeron -22.8%. De esta manera, de los 344.2 mmdd exportados en los primeros nueve meses de 2019, el 83.42% tuvo como destino América del Norte, el 1.41% a Centroamérica, el 2.91% a América del Sur, el 5.39% a la Unión Europea, el 0.37% al resto de Europa, el 0.21% a África, el 0.26% a Oceanía y el restante 0.50% a otras regiones.

De todas estas cifras, hay dos cosas que son preocupantes primero, que no obstante que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China y que Estados Unidos crece a una tasa robusta de 2.3%, nuestras exportaciones a Norteamérica crecieron apenas 4.7%. Por otra parte, preocupa que las exportaciones a otros mercados, como América del Sur y la Unión Europea hayan disminuido, ya que eso provoca que nuestra dependencia con las naciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hay aumentado de 82.29% del total en los primeros nueve meses de 2018 a 83.42% del total de exportaciones en los primeros nueve meses de 2019.

Importaciones

En cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 464.3 mmdd en 2018 y suman 341.5 mmdd en los primeros nueve meses de 2019, lo que implica una caída de -0.5% respecto del valor de las importaciones en los primeros nueve meses de 2018.  La caída de -0.5%  en el valor de las importaciones es producto de una disminución de -2.8% en las importaciones originarias de América del Norte, una caída de -0.9% en las originarias de Centroamérica, disminución de -1.2% en las que vienen de América del Sur, caída de -4.6% en las originarias de la Unión Europea, caída de -13.3% en las que vienen del resto de Europa, un aumento de 4.8% en las originarias de Asia, caída de -29.7% en las que vienen de África y aumento de 24.6% en las provenientes de Oceanía. De esta manera, de los 341.5 mmdd de importaciones registradas en los primeros nueve meses de 2019, tenemos que el 47.61% provino de América del Norte, el 0.45% de Centroamérica, el 2.61% de América del Sur, el 11.33% de la Unión Europea, el 36.19% de Asia, el 0.35% de África, el 0.17% de Oceanía y el restante 0.26% de otras regiones.

De todas estas cifras, llama la atención que de todos los orígenes de nuestras importaciones, sólo hayan aumentado las que vienen de Asia y Oceanía. Preocupa que cada vez dependemos más de las importaciones originarias de naciones asiáticas, ya que éstas pasaron de representar el 34.33% del total en los primeros nueve meses de 2018 a ser el 36.19% del total en los primeros nueve meses de 2019. Por su parte, la dependencia de importaciones originarias de países TLCAN disminuyó al pasar de 48.71% en los primeros nueve meses de 2018 a 47.61% en los primeros nueve meses de 2019.

SBC 2019

Saldo de la balanza comercial

Producto del incremento de 3.3% en las exportaciones totales y la caída de -0.5% en las importaciones totales, es que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.222 mmdd en los primeros nueve meses de 2018 a tener un superávit de 2.687 mmdd en los primeros nueve meses de 2019. Al analizar el saldo de la balanza comercial por región en los primeros nueve meses de 2019, vemos que con América del Norte tenemos un superávit de 124.6 mmdd, con Centroamérica el superávit es de 3.308 mmdd, con América del Sur el superávit es de 1.118 mmdd, con la Unión Europea registramos un déficit de -20.136 mmdd, con el resto de Europa el déficit es de -2.263 mmdd, con Asia hay un gigantesco déficit de -104.557 mmdd, con África el déficit es -0.473 mmdd, mientras que con Oceanía hay un superávit de 0.287 mmdd.

Los datos muestran claramente que utilizamos el superávit en la balanza comercial con América del Norte, para básicamente financiar nuestros desequilibrios comerciales con las naciones europeas y asiáticas, en especial con estas últimas.

Situación con Asia

El tema del desequilibrio comercial con Asia es preocupante, porque es un problema crónico para la economía nacional, y muestra de ello es que a pesar de que el crecimiento del PIB mexicano es de 0.0% en los primeros tres trimestres del año, nuestras compras de mercancías de origen asiático aumentaron 4.8%.

El déficit de la balanza comercial con las naciones asiáticas de -104.557 mmdd, registrado en los primeros nueve meses de 2019 se concentra en un grupo de nueve países (en paréntesis se menciona el monto del déficit con cada nación): China (-56.594 mmdd), Japón (-10.589 mmdd), Corea del Sur (-9.873 mmdd), Malasia (-8.223 mmdd), Taiwán (-6.466 mmdd), Tailandia (-4.192 mmdd), Vietnam (-4.038 mmdd), Filipinas (-2.218 mmdd) e Indonesia (-1.161 mmdd).

El caso de nuestro déficit comercial con China es especialmente preocupante, ya que es un problema crónico. El déficit fue de apenas -2.676 mmdd en el año 2000, y aumentó a -22.750 mmdd en 2006, creció hasta -51.215 mmdd en 2012 y llegó hasta los -76.081 mmdd en el 2018. De continuar la tendencia observada en los primeros nueve meses de 2019, terminaremos este año con un déficit comercial con China de unos -77.5 mmdd.

SBC China

Recomendaciones de política económica

Es urgente que se tomen acciones para remediar nuestro abultado déficit comercial con las naciones asiáticas y en espacial, con China. Si logramos disminuir 10% nuestras importaciones desde Asia, eso implicaría reducir nuestras importaciones totales en unos 17 mmdd, cifra que representa el 1.4% del PIB. Esos 17 mmdd menos de importaciones serían compensados con producción nacional de una gran gama de productos, los cuales van desde textiles, vestido, calzado, muebles, equipo electrónico, entre muchos más.

¿Cómo lograr disminuir 10% nuestras importaciones de naciones asiáticas en el corto plazo? Una primera acción sería combatir frontalmente el contrabando técnico y la subvaluación, así como las prácticas desleales de comercio (dumping y subsidios). Es bien sabido que un elevado porcentaje de importaciones, originarias de China y Vietnam, son realizadas con precios que no reflejan ni siquiera el costo de las materias primas requeridas para su fabricación. En este sentido, el hacer más expedito el armado de casos de remedio comercial en la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), así como realizar cambios a la Ley Aduanera, para darle más herramientas a la autoridad para desechar el valor de las mercancías, cuando éstas están claramente subvaluadas, es fundamental. De igual forma, el endurecer las penas y sanciones para quienes realizan contrabando, equiparando a éste como un delito de defraudación fiscal, ayudaría a aumentar la percepción de riesgo e inhibir estas conductas.

Combatiendo el contrabando, la subvaluación y las prácticas desleales de comercio, se daría una corrección en los precios de las mercancías que vienen de China y Vietnam, lo que ayudaría a aumentar la producción nacional en beneficio de miles de familias mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

En el nuevo mundo, el pez rápido se come al pez lento

RAI 2019Del 9 al 11 de octubre se llevó a cabo en León, Gto., la Reunión Anual de Industriales 2019: Hacía una Industria del Futuro con Inclusión Social (4.0 mx), organizada por la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN). Fue un magnifico evento con 19 conferencias y paneles de discusión de altísimo nivel, en las cuales se abordaron los temas que le ocupan y preocupan a la industria nacional. En esta entrega quiero compartir con ustedes algunos de los conceptos que se mencionaron en tres de las conferencias del programa.

Una plática por demás interesante fue la titulada “Industria 4.0, Facilitador para la Competitividad del Futuro” por parte de Dieter Kempf, quien es presidente de la Asociación Federal de la Industria Empresarial Alemana (BDI). Él comenzó mencionándonos de una publicación que contiene el posicionamiento de BDI respecto a China y en el que se menciona que es un rival estratégico al que ya no se le debe ver como un país en vías de desarrollo, sino como una potencia industrial. En este sentido, se le debe exigir a China que juegue limpio conforme a reglas de comercio internacional recíprocas, sin favoritismo de trato por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

greeting-dieter-kempf
Dieter Kempf

Respecto a dicho posicionamiento de BDI, el cual ya tuve la oportunidad de revisar, éste señala que las expectativas de que el sistema económico de China vaya gradual e incrementalmente alineándose a un sistema de libre mercado como el de las economías Occidentales, no será cumplida en el futuro cercano. Por el contrario, el gobierno chino cada vez es más descarado al presentar su propio modelo de una economía controlada por el estado, no sólo en el ámbito doméstico, sino alrededor del mundo.

Kempf mencionó que ante la incertidumbre y las implicaciones por el BREXIT, Alemania busca mantener  cercanía con sus aliados estratégicos como México, país que resulta muy atractivo porque tiene una red de tratados de libre comercio con 45 países, además de contar con una ubicación estratégica. Es por ello que México es el mayor socio comercial  de Alemania en América Latina.

Cuando comenzó a abordar el tema de la Industria 4.0, destacó que la economía mundial se ha transformado por la digitalización, la que ha apoyado para incrementar de manera impresionante la velocidad de desarrollo y diseño de nuevos productos. Enfatizó que sólo si somos rápidos podremos competir contra los grandes jugadores industriales. Solamente siendo rápidos es que se puede mantener la ventaja que uno tiene en este momento.

La manufactura 4.0 es un tema demasiado importante porque asegurará que las empresas que implementen sus elementos (digitalización, análisis de datos en bigdata, robótica, internet de las cosas, entre otros), se mantengan como líderes. Un punto fundamental es el de la digitalización, pero lo que se debe hacer es digitalizar toda la cadena de valor, más allá de sólo lo que haces en tú fábrica.

Otra gran conferencia fue la titulada “Siemens: Innovación, base de su continua transformación”, impartida por Joe Kaeser, CEO Global Siemens, quien comenzó destacando que gracias al internet te puedes deshacer de los intermediarios (the internet cuts out the middle man) y así incrementar tus ganancias.

920182014915931244685
Joe Kaeser

Fue claro al señalar que la actual era digital es binaria ya que estas dentro o estás fuera, y es por ello que estamos en la era en la que “El ganador lo gana todo (The Winner takes it all)”. Esto se debe a la relevancia del aumento en la velocidad de manufactura y desarrollo. Sólo los más rápidos son tomados en cuenta.

Comentó que el aprendizaje de las máquinas (machine learning) será la cosa más grande que se desarrolle en la manufactura en los próximos años. Son millones de máquinas conectadas entre si, mediante el internet de las cosas y la robótica, todas aprendiendo de los errores y las formas de trabajar de las demás.

De esta manera, hay varias cosas que trae la cuarta revolución industrial, entre las que destacan: 1. El aumento de velocidad de desarrollo, manufactura y para llegar al mercado (speed to market); 2. La calidad es extremadamente importante (increíblemente aproximadamente el 10% de los teléfonos iPhone fallan a los 3 meses); y 3. La relevancia de la digitalización, optimización de procesos y producción. Los beneficios de esta cuarta revolución industrial son incuestionables.

Sin embargo, advirtió que no puede haber cuarta revolución industrial en un mundo de nacionalismos, por lo que debemos construir puentes entre los países. Estos nacionalismos, que han surgido en todo el mundo, son resultado de la persistente pobreza y desigualdad. En este sentido dijo que debemos quitarnos la mentalidad de “Mi país primero (my country first)” en clara alusión al America First del presidente estadounidense Donald Trump, y por el contrario, debemos abrirnos.

Respecto al delicado tema del “winner takes it all” dijo que debemos preguntarnos cómo va a afectar la cuarta revolución industrial a la clase media. ¿Qué habilidades tienen para conservar su empleo? Es inaceptable que haya pocos ganadores de la era digital, por lo que la labor inmediata que tenemos como empresarios es ser incluyentes con la sociedad en este tema. Debemos ser conscientes de que no todos son ingenieros en sistemas. Debemos construir un capitalismo incluyente ya que nos hemos excedido con un sistema que hace que los ricos sean cada vez más ricos.

Debemos asegurarnos de que no sólo los jóvenes sean entrenados en la edad digital. ¿Qué vamos a hacer con los millones que trabajan ahora en las fábricas? Deben ser reentrenados y debe haber programas públicos y privados que contemplen este reto.

Dijo que se requieren líderes conscientes y compañías responsables. La mayor responsabilidad que tenemos como compañías es ser incluyentes, algo que resulta complicado porque a diferencia de las anteriores revoluciones industriales, en esta no hay cosas tangibles por lo que la gente no le presta la debida atención. Cerró señalando algo que es una gran verdad y es que al final del día no seremos recordados por cuanto dinero ganamos, sino por lo que hicimos por la gente.

Relacionado con el tema de la crisis que se nos viene en materia del cambio laboral que habrá por la Industria 4.0, fue la conferencia del periodista Andres Oppenheimer, la cual se tituló “Innovación y los retos tecnológicos de México y América Latina en la era de la automatización”.

14401543500512
Andrés Oppenheimer

Oppenheimer básicamente habló de su libro “Sálvese quien pueda” y destacó que lo que lo motivó a escribirlo fue el estudio de la Universidad de Oxford que señala que el 47% de los empleos actuales van a desaparecer en los próximos 15 años por la robótica.

Me llamó mucho la atención que dijo que los maestros se van a convertir más en motivadores para los alumnos, los van a enseñar a buscar información y les inculcarán valores. Los maestros que enseñan cosas información que se puede obtener de internet van a desaparecer.

Señaló que los países más afectados por la robotización son China y México porque lo que hacen los robots son labores repetitivas, entonces al ser México un país manufacturero con una alta incidencia de mano de obra, hay un gran riesgo de que las personas sean desplazadas.

Pero el problema es mayor para México porque China si se esta robotizando a toda velocidad y México no. China es el país de todo el mundo que más robots compra, siendo 210 mil robots industriales en 2019, mientras que México compró apenas 6 mil en ese mismo año. El gobierno chino le apostó a la eficiencia, no protegieron empleos, sino a las personas a través de la capacitación. Hubo una clara política pública de robotización.

Destacó dos cambios que transforman el mundo industrial: 1. Los robots son cada vez más baratos, y puso como ejemplo que éstos pasaron de costar el equivalente 5.3 años de salario promedio a 1.3 años de salario promedio en menos de una década. Afirmó que los robots industriales ya son más baratos que la mano de obra en México, además de que trabajan tres turnos, no se cansan, no piden aumento de sueldo, etc; y 2. Los robots son cada vez más inteligentes porque aprenden de otros robots.

Dijo que se siente optimista porque, así como en el pasado, la tecnología va a acabar creando más trabajos que los que va a destruir. Y advirtió que la revolución en el mundo del trabajo no va a ocurrir en 30 años, sino que ya está ocurriendo. Nos invitó a tener una obsesión por el futuro para podernos preparar e hizo algunas predicciones y dio algunos consejos:

– Vanos a tener que estudiar de por vida. Ir a la universidad será como comprar la suscripción de por vida a una revista, deberás tener cursos permanentemente.

– Vamos a tener que ser más innovadores. Debe haber políticas públicas que incentiven y premien la innovación.

– Debemos crear una cultura de veneración a los innovadores.

– Debemos crear una cultura de tolerancia social respecto del fracaso. No hay éxito que no sea el resultado de una larga cadena de fracasos.

A manera de conclusión de estas tres importantes charlas, podemos señalar que el tema medular tiene que ver con desarrollar las capacidades de quienes van a incorporarse al mercado laboral y de quienes ya tienen un trabajo. Tenemos que hacerlo ya, porque los países no se van a detener a esperarnos. Y en este sentido, resulta relevante recordar que se acaba de dar a conocer la calificación de México en el Índice de Competitividad Global 2019, la buena noticia es que subimos nuestra calificación a 64.9 puntos, la mala es que dos países nos rebasaron y nos caímos hasta la posición 48.

Por eso me quedo con la siguiente frase de Klaus Schwab, Presidente del Foro Económico Mundial: “En el nuevo mundo, no es el pez grande el que se come al pez pequeño, es el pez rápido el que se come al lento”. En la Cuarta Revolución Industrial, sólo los más rápidos sobrevivirán.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Focos amarillos en la industria automotriz

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el reporte mensual del Registro administrativo de la industria automotriz de vehículos ligeros con datos al mes de septiembre y las cifras son cada vez más preocupantes. Esto porque en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019 se reportan caídas importantes en las ventas al público de vehículos ligeros, lo que ha afectado negativamente las cifras de producción, dado que el crecimiento de las exportaciones ha dejado de ser lo suficientemente elevado como para compensar la caída de las ventas internas. Lo que sucede con la industria automotriz debe preocuparnos a todos ya que ésta actividad (fabricación de automóviles y camiones) generó en el segundo trimestre de este año un PIB nominal de 476.6 miles de millones de pesos, lo que representa el 11.4% del PIB manufacturero y el 2.0% del PIB total de México.

Los porcentajes pudieran parecer pequeños, pero la realidad es que su importancia económica trasciende su peso relativo en el PIB. La industria automotriz genera un gran efecto multiplicador sobre el resto de las industrias, debido a la gran cantidad de empleos formales que registra, su transferencia de tecnología y atracción de inversiones. De acuerdo con algunos analistas del sector, por cada puesto de trabajo que se genera en la actividad automotriz, se crean otros cinco en el resto de la economía.  De esta manera, con su buen desempeño se benefician otras ramas de actividad como la metalmecánica, el plástico, neumáticos, entre otras.

Con esto en mente, tenemos que de acuerdo con el registro del INEGI, en el acumulado de enero a septiembre de 2019 se vendieron solamente 955 mil vehículos ligeros, cifra que implica una caída de -7.51% respecto de los 1.033 millones de vehículos vendidos en los mismos meses de 2018. Sin embargo, cabe señalar que el dato de 2019 es muy preocupante porque se suma a las caídas anuales en las ventas ocurridas desde 2016. De hecho la cifra de ventas en los primeros nueve meses de 2019 es 14.9% inferior a la observada en los primeros nueve meses de 2016, cuando se vendieron 1.122 millones de vehículos.

Automotriz

La caída en las ventas en el mercado interno no había afectado significativamente a la producción nacional de vehículos porque las exportaciones iban en aumento, pero esto ya ha comenzado a cambiar. En los primeros nueve meses de 2019 se produjeron 2.931 millones de vehículos ligeros en México, cifra 0.83% inferior a los 2.955 millones de vehículos producidos en los mismos meses de 2018.  Esta caída ocurre como resultado de que en el periodo de enero a septiembre de 2019 la exportación de vehículos ligeros sumó 2.584 millones de vehículos, cantidad apenas 0.51% superior a los 2.571 millones de vehículos ligeros exportados en los primeros nueve meses de 2018.

Automotriz2

Queda claro pues que el aumento de exportación en los primeros nueve meses de 2019, de tan sólo 13,067 unidades, no fue lo suficiente alto como para compensar la caída de las ventas nacionales de -77,530 unidades y por eso la producción nacional se redujo en -24,393 unidades. Cabe señalar que estas estadísticas provienen de 21 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, A.C. (AMIA), Mitsubishi Motors y Giant Motors Latinoamérica.

Automotriz4

Profundizando en el desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros, tenemos que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, las de Audi reportan una caída de -8.9%, las de FCA México van abajo -12.6%, las de Mazda cayeron -55.6%, mientras que las de Nissan bajaron -6.4%. Por su parte, las de Ford Motor van arriba 14.8%, las de General Motors subieron 3.8%, las de Honda subieron 40.5%, las de KIA aumentaron 2.5%, las de Toyota subieron 5.5%, mientras que las de Volkswagen subieron 19.4%.

Es importante precisar que el débil desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros obedece a una debilidad mundial en la venta de automóviles. De acuerdo con información de VDA, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, las ventas en Europa (UE + EFTA) registran una caída de -3.1%, en Rusia abajo -2.4%, en los Estados Unidos -1.9%, en Japón -0.3%, en Brasil +10.9%, en India -10.3%, en China -14.0%.

De acuerdo con diversos analistas, la actividad económica relacionada a la industria automotriz se está encogiendo a nivel global porque en China, el mayor nuevo mercado automotriz del mundo, las ventas se han desplomado. Las ventas van mejor en los Estados Unidos, pero la dirección sigue siendo hacía abajo. El caso de China es preocupante a nivel global porque acumula 14 caídas anualizadas en los últimos 15 meses (si no fuera por el dato de enero de este año, México llevaría 27 meses con caídas anualizadas), lo que implica el mayor bache para esta industria en China en tres décadas. Para apoyar a una recuperación, el gobierno de China ha implementado medidas para fomentar el consumo.

12 Regularización de autos chuecos2
Guillermo Rosales de la AMDA

Dado este panorama, en el que se advierte que las exportaciones de automóviles por parte de México pueden caer, y dada la debilidad del mercado interno y la presión que ejercen las armadoras respecto de los distribuidores, es que el director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), Guillermo Rosales, consideró que ha llegado el momento de que el gobierno  federal implemente un programa emergente para reactivar el sector.

Y es que en México prevalece un entorno de incertidumbre económica y laboral que está retrayendo el gasto para la compra de nuevas unidades, además de que la capacidad de endeudamiento de las familias se ha deteriorado por el alza en las tasas de interés que inició en diciembre de 2015. El tema de tasas de interés e incertidumbre es relevante en México, porque a diferencia de otras naciones, aquí comprar en automóvil es una inversión, mientras que en Estados Unidos es una actividad de consumo.

La AMDA ha elaborado un plan que se denomina Programa de Fortalecimiento del Mercado Interno Automotor, el cual de llevarse a cabo permitirá remontar la caída del principal motor de la economía de varias regiones del país. Para la AMDA el plan debe considerar cuatro puntos.

  1. Apoyo crediticio a las micro y pequeñas empresas para la renovación del parque vehicular.
  2. Control en la importación de vehículos usados.
  3. Combate al contrabando de autos de segunda mano, y
  4. Ampliación de la deducibilidad contra el ISR en la adquisición de éstos, ya que está vigente un monto deducible de hace 11 años por 175 mil pesos.

El que se pueda implementar exitosamente este plan dependerá de la buena voluntad de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Servicio de Administración Tributario (SAT) y la Administración General de Aduanas (AGA), Nacional Financiera, entre otros.

Por otra parte, y también en apoyo al fortalecimiento de la industria automotriz, es importante mencionar que la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), impulsó la creación del Centro de Innovación Industrial para el Sector Automotriz-Tlalnepantla (CIIA), el cual tiene por objeto fomentar la innovación tecnológica en las empresas del sector automotriz y de autopartes para lograr mayor competitividad de la industria nacional. Con este nuevo centro, que ya fue inaugurado, se marcará el tránsito hacia el diseño de una hoja de ruta del sector, y se logrará que la innovación y la modernidad tecnológica se incrusten mejor en la industria, para que las empresas sean más competitivas y así se logre un mayor crecimiento y desarrollo.

A manera de conclusión podemos señalar que efectivamente se deben implementar políticas públicas efectivas para apoyar a este importante sector de la economía nacional, que durante varios años ha sido motor de crecimiento del PIB y de las exportaciones, además de ser fuente de millones de dólares de divisas por la atracción de inversión extranjera directa. México es el séptimo productor de automóviles, al haber producido 3.9 millones de automóviles en 2018. Si no se toman medidas urgentes, pronto podríamos ser rebasados por países como España y Brasil; pero lo que es peor es que sufriríamos un mayor estancamiento económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Nos salvamos, pero Trump nos volverá a amenazar

2019-05-31-trump-tariffs-mexicoMéxico es un país sumamente dependiente de su comercio exterior, y en especial del que mantiene con los Estados Unidos. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2018 México realizó exportaciones con un valor de 450.685 miles de millones de dólares (mmdd), de las cuales 358.285 mmdd tuvieron como destino a nuestro vecino del norte, lo que representa el 79.5% del total. Si tomamos en consideración que en el 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) de México sumó 23.517 billones de pesos y el tipo de cambio promedió 19.23 pesos por dólar, entonces se deduce que nuestro PIB fue de 1.222 billones de dólares.

De esta manera, vemos que el total de nuestras exportaciones del 2018 representaron el 38.88% del PIB, mientras que las destinadas a Estados Unidos representaron el 29.3% del PIB. Resulta claro entonces porque cuando el presidente Donald Trump amenazó a México con imponer aranceles del 5% a partir del 10 de junio y aumentarlos mensualmente hasta llegar al 25%, bastantes personas se pusieron muy nerviosas; y es que una caída de nuestras exportaciones a Estados Unidos del 10% representa una disminución del 2.93% de nuestro PIB. Al ver estas cifras y analizar la estabilidad en el comportamiento del tipo de cambio durante la semana 3 al 7 de junio, se puede intuir que el mercado preveía que habría un arreglo entre México y Estados Unidos, tal como el que se anunció el viernes 7.

Ahora que ha pasado la más reciente amenaza económica de Trump, en esta entrega elaboro una serie de consideraciones respecto a la vulnerabilidad de nuestro país por su dependencia con los Estados Unidos, y hago una propuesta de mediano y largo plazo respecto a cómo mitigar una posible caída de exportaciones a Estados Unidos, la cual consiste en trabajar para reducir nuestro gigantesco y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con cifras del INEGI, en 2018 México le exportó a China mercancías con un valor de 7.429 mmdd e importamos desde dicha nación bienes con un valor de 83.511 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial con dicho país en ese año de -76.082 mmdd. En ese mismo sentido, en 2018 nuestras exportaciones totales a las naciones asiáticas sumaron apenas 25.211 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dichas naciones fueron de 161.014 mmdd, lo que nos ocasionó un enorme déficit en nuestra balanza comercial de -135.803 mmdd. ¿Cómo le hicimos para pagar ese gigantesco déficit comercial? Pues gracias al superávit que tenemos en nuestro comercio con Estados Unidos. En 2018 nuestras exportaciones a nuestro vecino del norte sumaron 358.285 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dicha nación fueron de 215.828 mmdd, lo que nos generó un superávit comercial de 142.457 mmdd. Es así que desde hace muchos años utilizamos nuestro creciente superávit comercial con Estados Unidos para financiar nuestro también creciente déficit comercial con las naciones asiáticas.

Expo e Impo 2018

Como lo he señalado en otras entregas, el problema de esta situación es que es un problema crónico por lo que empeora año con año. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a China sumaron 1.567 mmdd, cifra 5.1% inferior al valor de nuestras exportaciones a dicho país en el primer trimestre de 2018. Por su parte, nuestras importaciones originarias de China sumaron 19.856 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 8.7% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses del 2019, nuestro déficit comercial con China sumó 18.289 mmdd, cifra 10.0% mayor a la observada en el primer trimestre de 2018.

En cuanto a la situación comercial con la suma de las naciones asiáticas tenemos una situación similar. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a dichas naciones sumaron 6.180 mmdd, cifra 6.9% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. Sin embargo, el problema es que nuestras importaciones de mercancías originarias de las naciones asiáticas sumaron 39.668 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 12.4% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas sumó -33.488 mmdd, cifra 13.5% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

En este contexto, vemos que Estados Unidos sigue siendo nuestra fuente de divisas para financiar nuestras compras de productos asiáticos. En el primer trimestre de 2019 las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron 86.121 mmdd, cifra 4.2% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. En el primer trimestre de 2019 nuestras importaciones de mercancías originarias de Estados Unidos sumaron 50.025 mmdd, cifra 0.8% inferior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 logramos un superávit comercial con dicha nación por 36.096 mmdd, cantidad 12.1% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

foto-mike-pence-pide-mexico-hacer-mas-contra-migracion
El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la mesa de negociación con el Vicepresidente Mike Pence. 

Ante la contundencia de estos datos que evidencian lo mucho que necesitamos las divisas que nos genera el superávit comercial con Estados Unidos para poder financiar los desequilibrios comerciales con Asia, urge platear soluciones. La verdad es que resulta poco realista decir que debemos buscar exportarle menos a Estados Unidos, cuando lo que debemos hacer es exportarle más a nuestro vecino del norte, pero sobre todo a los demás países con los que tenemos un tratado de libre comercio y que son acuerdos comerciales poco utilizados por nosotros.

Sin embargo, ahora que ya no existen las oficinas de Proméxico, dicha labor se antoja más difícil. Existen algunos organismos promotores del comercio exterior en los estados, como es el caso de COFOCE en Guanajuato. Estos organismos deben pues promover las exportaciones, haciendo énfasis en mercados como el europeo, el Sudamericano y el Japonés.

mexico-china_69_cuadrada
Para depender menos de EE.UU:, la prioridad para México debe ser disminuir su creciente déficit comercial con China. 

Otra política que debemos implementar para depender menos de las divisas que nos genera el superávit comercial con los Estados Unidos es buscar disminuir el déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Desde diciembre de 2008 México emprendió una desgravación arancelaria unilateral en favor de todos los países que forman parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), bajando los aranceles máximos para los productos manufacturados, que cobra a los países con los que no tenemos tratado de libre comercio, a un nivel de 20% (salvo algunas excepciones en textil, vestido, calzado, entre otros). Esta desgravación arancelaria benefició a muchos países, especialmente a China y Vietnam. ¿Pero cuándo estos dos países han bajado sus aranceles a bienes manufacturados unilateralmente en favor de la economía mundial? La realidad es que no lo han hecho después de su respectivo ingreso a la OMC y tampoco tienen planes de hacerlo en el corto plazo.

Es así que México debería hacer dos cosas en este sentido: 1. Suspender el calendario de desgravaciones arancelarias unilaterales, tales como las de textil, vestido y calzado (programadas para noviembre de este año), y 2. Revisar su política arancelaria, de manera que se ajusten al alza los aranceles de aquellos sectores aquejados por competencia desleal y cuando las diferencias de costo país sean demasiado elevadas. Claro, se deben respetar los acuerdos de la OMC y no rebasar los aranceles consolidados registrados, pero desde luego que hay espacio para ajustar hacía arriba algunas tasas en favor de la producción nacional y en aras de comenzar a resolver los desequilibrios comerciales con las naciones asiáticas. Esto que escribo no es más que proteccionismo para muchos, pero la realidad es que los tiempos del aperturismo indiscriminado ya quedaron atrás y forman parte del discurso de académicos trasnochados que no se han dado cuenta que el mundo ya cambió. México debe cuidar su planta productiva y mantener una sana competencia con el exterior, se debe lograr ese equilibrio.

Necesitamos tomar medidas para anticiparnos a las nuevas amenazas que seguramente nos volverá a lanzar el presidente estadounidense Donald Trump. Faltan 17 meses para las elecciones en los Estados Unidos y les puedo asegurar que los problemas para México no se han terminado. No duden que en uno o dos meses Trump salga a decir que el acuerdo migratorio con México no sirvió y que ahora si impondrá los aranceles, o bien, que salga y diga que la industria automotriz mexicana está acabando con los empleos allá y que pondrá un arancel especial a los autos mexicanos. En fin, todos estamos en riesgo y sabemos que Trump hará y dirá lo que sea en contra de México en aras de aumentar popularidad y reelegirse. Por eso debemos estar preparados, diversifiquemos mercados de exportación y comprémosle menos productos a las naciones asiáticas reactivando nuestra planta  productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt