En el nuevo mundo, el pez rápido se come al pez lento

RAI 2019Del 9 al 11 de octubre se llevó a cabo en León, Gto., la Reunión Anual de Industriales 2019: Hacía una Industria del Futuro con Inclusión Social (4.0 mx), organizada por la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN). Fue un magnifico evento con 19 conferencias y paneles de discusión de altísimo nivel, en las cuales se abordaron los temas que le ocupan y preocupan a la industria nacional. En esta entrega quiero compartir con ustedes algunos de los conceptos que se mencionaron en tres de las conferencias del programa.

Una plática por demás interesante fue la titulada “Industria 4.0, Facilitador para la Competitividad del Futuro” por parte de Dieter Kempf, quien es presidente de la Asociación Federal de la Industria Empresarial Alemana (BDI). Él comenzó mencionándonos de una publicación que contiene el posicionamiento de BDI respecto a China y en el que se menciona que es un rival estratégico al que ya no se le debe ver como un país en vías de desarrollo, sino como una potencia industrial. En este sentido, se le debe exigir a China que juegue limpio conforme a reglas de comercio internacional recíprocas, sin favoritismo de trato por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

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Dieter Kempf

Respecto a dicho posicionamiento de BDI, el cual ya tuve la oportunidad de revisar, éste señala que las expectativas de que el sistema económico de China vaya gradual e incrementalmente alineándose a un sistema de libre mercado como el de las economías Occidentales, no será cumplida en el futuro cercano. Por el contrario, el gobierno chino cada vez es más descarado al presentar su propio modelo de una economía controlada por el estado, no sólo en el ámbito doméstico, sino alrededor del mundo.

Kempf mencionó que ante la incertidumbre y las implicaciones por el BREXIT, Alemania busca mantener  cercanía con sus aliados estratégicos como México, país que resulta muy atractivo porque tiene una red de tratados de libre comercio con 45 países, además de contar con una ubicación estratégica. Es por ello que México es el mayor socio comercial  de Alemania en América Latina.

Cuando comenzó a abordar el tema de la Industria 4.0, destacó que la economía mundial se ha transformado por la digitalización, la que ha apoyado para incrementar de manera impresionante la velocidad de desarrollo y diseño de nuevos productos. Enfatizó que sólo si somos rápidos podremos competir contra los grandes jugadores industriales. Solamente siendo rápidos es que se puede mantener la ventaja que uno tiene en este momento.

La manufactura 4.0 es un tema demasiado importante porque asegurará que las empresas que implementen sus elementos (digitalización, análisis de datos en bigdata, robótica, internet de las cosas, entre otros), se mantengan como líderes. Un punto fundamental es el de la digitalización, pero lo que se debe hacer es digitalizar toda la cadena de valor, más allá de sólo lo que haces en tú fábrica.

Otra gran conferencia fue la titulada “Siemens: Innovación, base de su continua transformación”, impartida por Joe Kaeser, CEO Global Siemens, quien comenzó destacando que gracias al internet te puedes deshacer de los intermediarios (the internet cuts out the middle man) y así incrementar tus ganancias.

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Joe Kaeser

Fue claro al señalar que la actual era digital es binaria ya que estas dentro o estás fuera, y es por ello que estamos en la era en la que “El ganador lo gana todo (The Winner takes it all)”. Esto se debe a la relevancia del aumento en la velocidad de manufactura y desarrollo. Sólo los más rápidos son tomados en cuenta.

Comentó que el aprendizaje de las máquinas (machine learning) será la cosa más grande que se desarrolle en la manufactura en los próximos años. Son millones de máquinas conectadas entre si, mediante el internet de las cosas y la robótica, todas aprendiendo de los errores y las formas de trabajar de las demás.

De esta manera, hay varias cosas que trae la cuarta revolución industrial, entre las que destacan: 1. El aumento de velocidad de desarrollo, manufactura y para llegar al mercado (speed to market); 2. La calidad es extremadamente importante (increíblemente aproximadamente el 10% de los teléfonos iPhone fallan a los 3 meses); y 3. La relevancia de la digitalización, optimización de procesos y producción. Los beneficios de esta cuarta revolución industrial son incuestionables.

Sin embargo, advirtió que no puede haber cuarta revolución industrial en un mundo de nacionalismos, por lo que debemos construir puentes entre los países. Estos nacionalismos, que han surgido en todo el mundo, son resultado de la persistente pobreza y desigualdad. En este sentido dijo que debemos quitarnos la mentalidad de “Mi país primero (my country first)” en clara alusión al America First del presidente estadounidense Donald Trump, y por el contrario, debemos abrirnos.

Respecto al delicado tema del “winner takes it all” dijo que debemos preguntarnos cómo va a afectar la cuarta revolución industrial a la clase media. ¿Qué habilidades tienen para conservar su empleo? Es inaceptable que haya pocos ganadores de la era digital, por lo que la labor inmediata que tenemos como empresarios es ser incluyentes con la sociedad en este tema. Debemos ser conscientes de que no todos son ingenieros en sistemas. Debemos construir un capitalismo incluyente ya que nos hemos excedido con un sistema que hace que los ricos sean cada vez más ricos.

Debemos asegurarnos de que no sólo los jóvenes sean entrenados en la edad digital. ¿Qué vamos a hacer con los millones que trabajan ahora en las fábricas? Deben ser reentrenados y debe haber programas públicos y privados que contemplen este reto.

Dijo que se requieren líderes conscientes y compañías responsables. La mayor responsabilidad que tenemos como compañías es ser incluyentes, algo que resulta complicado porque a diferencia de las anteriores revoluciones industriales, en esta no hay cosas tangibles por lo que la gente no le presta la debida atención. Cerró señalando algo que es una gran verdad y es que al final del día no seremos recordados por cuanto dinero ganamos, sino por lo que hicimos por la gente.

Relacionado con el tema de la crisis que se nos viene en materia del cambio laboral que habrá por la Industria 4.0, fue la conferencia del periodista Andres Oppenheimer, la cual se tituló “Innovación y los retos tecnológicos de México y América Latina en la era de la automatización”.

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Andrés Oppenheimer

Oppenheimer básicamente habló de su libro “Sálvese quien pueda” y destacó que lo que lo motivó a escribirlo fue el estudio de la Universidad de Oxford que señala que el 47% de los empleos actuales van a desaparecer en los próximos 15 años por la robótica.

Me llamó mucho la atención que dijo que los maestros se van a convertir más en motivadores para los alumnos, los van a enseñar a buscar información y les inculcarán valores. Los maestros que enseñan cosas información que se puede obtener de internet van a desaparecer.

Señaló que los países más afectados por la robotización son China y México porque lo que hacen los robots son labores repetitivas, entonces al ser México un país manufacturero con una alta incidencia de mano de obra, hay un gran riesgo de que las personas sean desplazadas.

Pero el problema es mayor para México porque China si se esta robotizando a toda velocidad y México no. China es el país de todo el mundo que más robots compra, siendo 210 mil robots industriales en 2019, mientras que México compró apenas 6 mil en ese mismo año. El gobierno chino le apostó a la eficiencia, no protegieron empleos, sino a las personas a través de la capacitación. Hubo una clara política pública de robotización.

Destacó dos cambios que transforman el mundo industrial: 1. Los robots son cada vez más baratos, y puso como ejemplo que éstos pasaron de costar el equivalente 5.3 años de salario promedio a 1.3 años de salario promedio en menos de una década. Afirmó que los robots industriales ya son más baratos que la mano de obra en México, además de que trabajan tres turnos, no se cansan, no piden aumento de sueldo, etc; y 2. Los robots son cada vez más inteligentes porque aprenden de otros robots.

Dijo que se siente optimista porque, así como en el pasado, la tecnología va a acabar creando más trabajos que los que va a destruir. Y advirtió que la revolución en el mundo del trabajo no va a ocurrir en 30 años, sino que ya está ocurriendo. Nos invitó a tener una obsesión por el futuro para podernos preparar e hizo algunas predicciones y dio algunos consejos:

– Vanos a tener que estudiar de por vida. Ir a la universidad será como comprar la suscripción de por vida a una revista, deberás tener cursos permanentemente.

– Vamos a tener que ser más innovadores. Debe haber políticas públicas que incentiven y premien la innovación.

– Debemos crear una cultura de veneración a los innovadores.

– Debemos crear una cultura de tolerancia social respecto del fracaso. No hay éxito que no sea el resultado de una larga cadena de fracasos.

A manera de conclusión de estas tres importantes charlas, podemos señalar que el tema medular tiene que ver con desarrollar las capacidades de quienes van a incorporarse al mercado laboral y de quienes ya tienen un trabajo. Tenemos que hacerlo ya, porque los países no se van a detener a esperarnos. Y en este sentido, resulta relevante recordar que se acaba de dar a conocer la calificación de México en el Índice de Competitividad Global 2019, la buena noticia es que subimos nuestra calificación a 64.9 puntos, la mala es que dos países nos rebasaron y nos caímos hasta la posición 48.

Por eso me quedo con la siguiente frase de Klaus Schwab, Presidente del Foro Económico Mundial: “En el nuevo mundo, no es el pez grande el que se come al pez pequeño, es el pez rápido el que se come al lento”. En la Cuarta Revolución Industrial, sólo los más rápidos sobrevivirán.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Focos amarillos en la industria automotriz

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el reporte mensual del Registro administrativo de la industria automotriz de vehículos ligeros con datos al mes de septiembre y las cifras son cada vez más preocupantes. Esto porque en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019 se reportan caídas importantes en las ventas al público de vehículos ligeros, lo que ha afectado negativamente las cifras de producción, dado que el crecimiento de las exportaciones ha dejado de ser lo suficientemente elevado como para compensar la caída de las ventas internas. Lo que sucede con la industria automotriz debe preocuparnos a todos ya que ésta actividad (fabricación de automóviles y camiones) generó en el segundo trimestre de este año un PIB nominal de 476.6 miles de millones de pesos, lo que representa el 11.4% del PIB manufacturero y el 2.0% del PIB total de México.

Los porcentajes pudieran parecer pequeños, pero la realidad es que su importancia económica trasciende su peso relativo en el PIB. La industria automotriz genera un gran efecto multiplicador sobre el resto de las industrias, debido a la gran cantidad de empleos formales que registra, su transferencia de tecnología y atracción de inversiones. De acuerdo con algunos analistas del sector, por cada puesto de trabajo que se genera en la actividad automotriz, se crean otros cinco en el resto de la economía.  De esta manera, con su buen desempeño se benefician otras ramas de actividad como la metalmecánica, el plástico, neumáticos, entre otras.

Con esto en mente, tenemos que de acuerdo con el registro del INEGI, en el acumulado de enero a septiembre de 2019 se vendieron solamente 955 mil vehículos ligeros, cifra que implica una caída de -7.51% respecto de los 1.033 millones de vehículos vendidos en los mismos meses de 2018. Sin embargo, cabe señalar que el dato de 2019 es muy preocupante porque se suma a las caídas anuales en las ventas ocurridas desde 2016. De hecho la cifra de ventas en los primeros nueve meses de 2019 es 14.9% inferior a la observada en los primeros nueve meses de 2016, cuando se vendieron 1.122 millones de vehículos.

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La caída en las ventas en el mercado interno no había afectado significativamente a la producción nacional de vehículos porque las exportaciones iban en aumento, pero esto ya ha comenzado a cambiar. En los primeros nueve meses de 2019 se produjeron 2.931 millones de vehículos ligeros en México, cifra 0.83% inferior a los 2.955 millones de vehículos producidos en los mismos meses de 2018.  Esta caída ocurre como resultado de que en el periodo de enero a septiembre de 2019 la exportación de vehículos ligeros sumó 2.584 millones de vehículos, cantidad apenas 0.51% superior a los 2.571 millones de vehículos ligeros exportados en los primeros nueve meses de 2018.

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Queda claro pues que el aumento de exportación en los primeros nueve meses de 2019, de tan sólo 13,067 unidades, no fue lo suficiente alto como para compensar la caída de las ventas nacionales de -77,530 unidades y por eso la producción nacional se redujo en -24,393 unidades. Cabe señalar que estas estadísticas provienen de 21 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, A.C. (AMIA), Mitsubishi Motors y Giant Motors Latinoamérica.

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Profundizando en el desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros, tenemos que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, las de Audi reportan una caída de -8.9%, las de FCA México van abajo -12.6%, las de Mazda cayeron -55.6%, mientras que las de Nissan bajaron -6.4%. Por su parte, las de Ford Motor van arriba 14.8%, las de General Motors subieron 3.8%, las de Honda subieron 40.5%, las de KIA aumentaron 2.5%, las de Toyota subieron 5.5%, mientras que las de Volkswagen subieron 19.4%.

Es importante precisar que el débil desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros obedece a una debilidad mundial en la venta de automóviles. De acuerdo con información de VDA, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, las ventas en Europa (UE + EFTA) registran una caída de -3.1%, en Rusia abajo -2.4%, en los Estados Unidos -1.9%, en Japón -0.3%, en Brasil +10.9%, en India -10.3%, en China -14.0%.

De acuerdo con diversos analistas, la actividad económica relacionada a la industria automotriz se está encogiendo a nivel global porque en China, el mayor nuevo mercado automotriz del mundo, las ventas se han desplomado. Las ventas van mejor en los Estados Unidos, pero la dirección sigue siendo hacía abajo. El caso de China es preocupante a nivel global porque acumula 14 caídas anualizadas en los últimos 15 meses (si no fuera por el dato de enero de este año, México llevaría 27 meses con caídas anualizadas), lo que implica el mayor bache para esta industria en China en tres décadas. Para apoyar a una recuperación, el gobierno de China ha implementado medidas para fomentar el consumo.

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Guillermo Rosales de la AMDA

Dado este panorama, en el que se advierte que las exportaciones de automóviles por parte de México pueden caer, y dada la debilidad del mercado interno y la presión que ejercen las armadoras respecto de los distribuidores, es que el director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), Guillermo Rosales, consideró que ha llegado el momento de que el gobierno  federal implemente un programa emergente para reactivar el sector.

Y es que en México prevalece un entorno de incertidumbre económica y laboral que está retrayendo el gasto para la compra de nuevas unidades, además de que la capacidad de endeudamiento de las familias se ha deteriorado por el alza en las tasas de interés que inició en diciembre de 2015. El tema de tasas de interés e incertidumbre es relevante en México, porque a diferencia de otras naciones, aquí comprar en automóvil es una inversión, mientras que en Estados Unidos es una actividad de consumo.

La AMDA ha elaborado un plan que se denomina Programa de Fortalecimiento del Mercado Interno Automotor, el cual de llevarse a cabo permitirá remontar la caída del principal motor de la economía de varias regiones del país. Para la AMDA el plan debe considerar cuatro puntos.

  1. Apoyo crediticio a las micro y pequeñas empresas para la renovación del parque vehicular.
  2. Control en la importación de vehículos usados.
  3. Combate al contrabando de autos de segunda mano, y
  4. Ampliación de la deducibilidad contra el ISR en la adquisición de éstos, ya que está vigente un monto deducible de hace 11 años por 175 mil pesos.

El que se pueda implementar exitosamente este plan dependerá de la buena voluntad de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Servicio de Administración Tributario (SAT) y la Administración General de Aduanas (AGA), Nacional Financiera, entre otros.

Por otra parte, y también en apoyo al fortalecimiento de la industria automotriz, es importante mencionar que la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), impulsó la creación del Centro de Innovación Industrial para el Sector Automotriz-Tlalnepantla (CIIA), el cual tiene por objeto fomentar la innovación tecnológica en las empresas del sector automotriz y de autopartes para lograr mayor competitividad de la industria nacional. Con este nuevo centro, que ya fue inaugurado, se marcará el tránsito hacia el diseño de una hoja de ruta del sector, y se logrará que la innovación y la modernidad tecnológica se incrusten mejor en la industria, para que las empresas sean más competitivas y así se logre un mayor crecimiento y desarrollo.

A manera de conclusión podemos señalar que efectivamente se deben implementar políticas públicas efectivas para apoyar a este importante sector de la economía nacional, que durante varios años ha sido motor de crecimiento del PIB y de las exportaciones, además de ser fuente de millones de dólares de divisas por la atracción de inversión extranjera directa. México es el séptimo productor de automóviles, al haber producido 3.9 millones de automóviles en 2018. Si no se toman medidas urgentes, pronto podríamos ser rebasados por países como España y Brasil; pero lo que es peor es que sufriríamos un mayor estancamiento económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Nos salvamos, pero Trump nos volverá a amenazar

2019-05-31-trump-tariffs-mexicoMéxico es un país sumamente dependiente de su comercio exterior, y en especial del que mantiene con los Estados Unidos. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2018 México realizó exportaciones con un valor de 450.685 miles de millones de dólares (mmdd), de las cuales 358.285 mmdd tuvieron como destino a nuestro vecino del norte, lo que representa el 79.5% del total. Si tomamos en consideración que en el 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) de México sumó 23.517 billones de pesos y el tipo de cambio promedió 19.23 pesos por dólar, entonces se deduce que nuestro PIB fue de 1.222 billones de dólares.

De esta manera, vemos que el total de nuestras exportaciones del 2018 representaron el 38.88% del PIB, mientras que las destinadas a Estados Unidos representaron el 29.3% del PIB. Resulta claro entonces porque cuando el presidente Donald Trump amenazó a México con imponer aranceles del 5% a partir del 10 de junio y aumentarlos mensualmente hasta llegar al 25%, bastantes personas se pusieron muy nerviosas; y es que una caída de nuestras exportaciones a Estados Unidos del 10% representa una disminución del 2.93% de nuestro PIB. Al ver estas cifras y analizar la estabilidad en el comportamiento del tipo de cambio durante la semana 3 al 7 de junio, se puede intuir que el mercado preveía que habría un arreglo entre México y Estados Unidos, tal como el que se anunció el viernes 7.

Ahora que ha pasado la más reciente amenaza económica de Trump, en esta entrega elaboro una serie de consideraciones respecto a la vulnerabilidad de nuestro país por su dependencia con los Estados Unidos, y hago una propuesta de mediano y largo plazo respecto a cómo mitigar una posible caída de exportaciones a Estados Unidos, la cual consiste en trabajar para reducir nuestro gigantesco y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con cifras del INEGI, en 2018 México le exportó a China mercancías con un valor de 7.429 mmdd e importamos desde dicha nación bienes con un valor de 83.511 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial con dicho país en ese año de -76.082 mmdd. En ese mismo sentido, en 2018 nuestras exportaciones totales a las naciones asiáticas sumaron apenas 25.211 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dichas naciones fueron de 161.014 mmdd, lo que nos ocasionó un enorme déficit en nuestra balanza comercial de -135.803 mmdd. ¿Cómo le hicimos para pagar ese gigantesco déficit comercial? Pues gracias al superávit que tenemos en nuestro comercio con Estados Unidos. En 2018 nuestras exportaciones a nuestro vecino del norte sumaron 358.285 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dicha nación fueron de 215.828 mmdd, lo que nos generó un superávit comercial de 142.457 mmdd. Es así que desde hace muchos años utilizamos nuestro creciente superávit comercial con Estados Unidos para financiar nuestro también creciente déficit comercial con las naciones asiáticas.

Expo e Impo 2018

Como lo he señalado en otras entregas, el problema de esta situación es que es un problema crónico por lo que empeora año con año. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a China sumaron 1.567 mmdd, cifra 5.1% inferior al valor de nuestras exportaciones a dicho país en el primer trimestre de 2018. Por su parte, nuestras importaciones originarias de China sumaron 19.856 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 8.7% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses del 2019, nuestro déficit comercial con China sumó 18.289 mmdd, cifra 10.0% mayor a la observada en el primer trimestre de 2018.

En cuanto a la situación comercial con la suma de las naciones asiáticas tenemos una situación similar. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a dichas naciones sumaron 6.180 mmdd, cifra 6.9% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. Sin embargo, el problema es que nuestras importaciones de mercancías originarias de las naciones asiáticas sumaron 39.668 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 12.4% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas sumó -33.488 mmdd, cifra 13.5% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

En este contexto, vemos que Estados Unidos sigue siendo nuestra fuente de divisas para financiar nuestras compras de productos asiáticos. En el primer trimestre de 2019 las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron 86.121 mmdd, cifra 4.2% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. En el primer trimestre de 2019 nuestras importaciones de mercancías originarias de Estados Unidos sumaron 50.025 mmdd, cifra 0.8% inferior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 logramos un superávit comercial con dicha nación por 36.096 mmdd, cantidad 12.1% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

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El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la mesa de negociación con el Vicepresidente Mike Pence. 

Ante la contundencia de estos datos que evidencian lo mucho que necesitamos las divisas que nos genera el superávit comercial con Estados Unidos para poder financiar los desequilibrios comerciales con Asia, urge platear soluciones. La verdad es que resulta poco realista decir que debemos buscar exportarle menos a Estados Unidos, cuando lo que debemos hacer es exportarle más a nuestro vecino del norte, pero sobre todo a los demás países con los que tenemos un tratado de libre comercio y que son acuerdos comerciales poco utilizados por nosotros.

Sin embargo, ahora que ya no existen las oficinas de Proméxico, dicha labor se antoja más difícil. Existen algunos organismos promotores del comercio exterior en los estados, como es el caso de COFOCE en Guanajuato. Estos organismos deben pues promover las exportaciones, haciendo énfasis en mercados como el europeo, el Sudamericano y el Japonés.

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Para depender menos de EE.UU:, la prioridad para México debe ser disminuir su creciente déficit comercial con China. 

Otra política que debemos implementar para depender menos de las divisas que nos genera el superávit comercial con los Estados Unidos es buscar disminuir el déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Desde diciembre de 2008 México emprendió una desgravación arancelaria unilateral en favor de todos los países que forman parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), bajando los aranceles máximos para los productos manufacturados, que cobra a los países con los que no tenemos tratado de libre comercio, a un nivel de 20% (salvo algunas excepciones en textil, vestido, calzado, entre otros). Esta desgravación arancelaria benefició a muchos países, especialmente a China y Vietnam. ¿Pero cuándo estos dos países han bajado sus aranceles a bienes manufacturados unilateralmente en favor de la economía mundial? La realidad es que no lo han hecho después de su respectivo ingreso a la OMC y tampoco tienen planes de hacerlo en el corto plazo.

Es así que México debería hacer dos cosas en este sentido: 1. Suspender el calendario de desgravaciones arancelarias unilaterales, tales como las de textil, vestido y calzado (programadas para noviembre de este año), y 2. Revisar su política arancelaria, de manera que se ajusten al alza los aranceles de aquellos sectores aquejados por competencia desleal y cuando las diferencias de costo país sean demasiado elevadas. Claro, se deben respetar los acuerdos de la OMC y no rebasar los aranceles consolidados registrados, pero desde luego que hay espacio para ajustar hacía arriba algunas tasas en favor de la producción nacional y en aras de comenzar a resolver los desequilibrios comerciales con las naciones asiáticas. Esto que escribo no es más que proteccionismo para muchos, pero la realidad es que los tiempos del aperturismo indiscriminado ya quedaron atrás y forman parte del discurso de académicos trasnochados que no se han dado cuenta que el mundo ya cambió. México debe cuidar su planta productiva y mantener una sana competencia con el exterior, se debe lograr ese equilibrio.

Necesitamos tomar medidas para anticiparnos a las nuevas amenazas que seguramente nos volverá a lanzar el presidente estadounidense Donald Trump. Faltan 17 meses para las elecciones en los Estados Unidos y les puedo asegurar que los problemas para México no se han terminado. No duden que en uno o dos meses Trump salga a decir que el acuerdo migratorio con México no sirvió y que ahora si impondrá los aranceles, o bien, que salga y diga que la industria automotriz mexicana está acabando con los empleos allá y que pondrá un arancel especial a los autos mexicanos. En fin, todos estamos en riesgo y sabemos que Trump hará y dirá lo que sea en contra de México en aras de aumentar popularidad y reelegirse. Por eso debemos estar preparados, diversifiquemos mercados de exportación y comprémosle menos productos a las naciones asiáticas reactivando nuestra planta  productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Tiempos complicados para la industria manufacturera nacional

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La industria manufacturera nacional cerró el 2018 con una fuerte desaceleración.

El pasado 20 de febrero, el grupo financiero Citibanamex dio a conocer los resultados de su encuesta de expectativas económicas, y en ella se reiteró que se espera que el crecimiento económico para este año es de apenas 1.7% y para el 2020 de 1.9%. Estas raquíticas tasas esperadas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) son menores al promedio de 2.44% observado durante el sexenio anterior, por lo que difícilmente veremos una mejoría económica reflejada en mejores perspectivas de empleo. La mejora para muchos podría llegar en la forma de apoyos económicos por parte del gobierno federal, por lo que es de esperarse que haya un fortalecimiento de los sectores comercio y servicios, a la par de una considerable desaceleración en la industria manufacturera.

El pesimismo respecto a lo que le espera a la industria manufacturera en 2019 se basa en varios factores de índole nacional e internacional: 1. La marcada tendencia a la baja en esta industria en México al cierre de 2018; 2. La incertidumbre ante la falta de acuerdos entre los Estados Unidos y China para resolver su guerra comercial; 3. Varios países europeos están en el umbral de ser declarados en recesión, entre ellos Alemania; 4. La menor tasa de crecimiento económico en China, la cual se espera que sea de 6.2% en 2019; 5. El desvanecimiento del impulso fiscal ganado por los Estados Unidos en 2018; entre otros.

Para complicar las cosas aún más para la economía de México, tenemos que en el Reporte de Manufactura Barata 2019 (Cheap Manufacturing in 2019) elaborado por el US News & World Report, no se encuentra México en las primeras 10 posiciones a nivel global. Mientras que China nuevamente se ubica como el mejor país del mundo en este indicador, aunque se percibe que aunque dicha potencia asiática ha sido considerada como el mejor lugar del mundo en cuanto a manufactura de bajo costo, los expertos ahora están hablando de India como la siguiente gran fábrica del mundo.

El reporte fue llevado a cabo con la ayuda de más de 20 mil encuestados a los que se les pidió calificar a 80 países en diversos atributos. El sistema califica a todos los países en función de diversas variables clave así como beneficios intangibles tales como libertad y seguridad.

A continuación se presentan los 10 principales países en cuanto a manufactura barata en 2019 y se menciona la posición que ubican en general en todos los demás indicadores: 10. Myanmar, posición 61 en la clasificación mundial; 9. Sri Lanka, posición 45 en la clasificación mundial; 8. Pakistán (República Islámica de), posición 75 en la clasificación mundial; 7. Malasia, posición 38 en la clasificación mundial; 6. Filipinas, posición 50 en la clasificación mundial; 5. Indonesia, posición 43 en la clasificación mundial; 4. Tailandia, posición 26 en la clasificación mundial; 3.  Vietnam, posición 39 en la clasificación mundial; 2. India, posición 27 en la clasificación mundial; y 1. China, posición 16 en la clasificación mundial.  Respecto a México, el ranking le da a México una calificación de 7.3 en manufactura barata, considerablemente por debajo de la calificación de 10.0 obtenida por China o del 9.9 obtenido por Vietnam.

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China ocupa la primera posición en el ranking de “manufactura barata” con una calificación de 10.0, México sacó 7.3

Llama poderosamente la atención que en esta clasificación están dentro de los primeros cinco lugares China, Vietnam e Indonesia, naciones de las cuales provienen más del 90% de los zapatos que México importa anualmente. Queda claro que tienen mano de obra productiva y barata, lo que combinado con la reciente baja de aranceles es la receta perfecta para un desastre manufacturero. Cabe señalar que el mismo problema sufren las industrias textil y del vestido, las cuales también se vieron afectadas con la reciente baja arancelaria, la cual básicamente beneficia a los 10 países señalados líneas arriba ya que con ninguno tenemos tratado de libre comercio (salvo con Vietnam en el marco del Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, el cual apenas entró en vigor el 14 de enero de este año).

Para complicar las cosas aún más para la manufactura en México, tenemos que ahora no es su momento de mayor fortaleza. De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en el 2018 el valor de las ventas de los productos elaborados aumentó 2.0% en términos reales. Dicho aumento fue producto de la siguiente evolución trimestral anualizada: -3.5% en el primer trimestre, 5.4% en el segundo, 5.4% en el tercero y 0.8% en el cuarto. Como puede apreciarse, preocupa la fuerte desaceleración observada en el último trimestre del año que recién concluyó.

Ahora, en cuanto a la evolución de cada una de las ramas de actividad, tenemos que en el cuarto trimestre de 2018, se registró el siguiente comportamiento en el valor de las ventas en términos reales (entre paréntesis se presenta el porcentaje de crecimiento anualizado): 1. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (8.1%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (4.7%); 3. Industrias metálicas básicas (4.1%); 4. Industria del plástico y del hule (3.6%); 5. Industria del papel (3.5%); 6. Fabricación de productos metálicos (3.1%);  7. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.5%); 8. Impresión e industrias conexas (2.4%); 9. Industria de la madera (2.3%); 10. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.2%); 11. Industria de las bebidas y del tabaco (1.7%); 12. Industria química (1.6%); 13. Fabricación de prendas de vestir (0.4%); 14. Fabricación de equipo de transporte (-0.1%); 15. Otras industrias manufactureras (-0.2%); 16. Fabricación de maquinaria y equipo (-0.8%); 17. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-1.4%); 18. Industria alimentaria (-1.9%); 19. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-2.0%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.1%); y 21. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-4.7%).

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De 21 ramas de actividad manufacturera, 16 presentaron desaceleración en el cuarto trimestre de 2018.

Vemos que de 21 ramas de actividad, siete registraron una disminución del valor de sus ventas en términos reales durante el cuarto trimestre de 2018. Pero lo más grave es que de las 21 ramas de actividad, 16 registraron una desaceleración en su tasa de crecimiento en comparación del trimestre inmediato anterior. De esta manera, del total de ramas manufactureras, sólo tres registraron crecimiento anualizado positivo superior a la del trimestre inmediato anterior: Fabricación de prendas de vestir, Impresión e industrias conexas, e Industria del plástico y del hule.

Todo este complejo panorama debe movernos a la acción e implementación de políticas públicas tendientes a crear un ambiente macroeconómico propicio para la inversión y el crecimiento económico. El recientemente creado Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, encabezado por el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Ing. Alfonso Romo Garza, podría iniciar formalmente sus actividades estableciendo una mesa que rápidamente determine las políticas públicas que se deben implementar para el fortalecimiento de la industria nacional.

De igual forma, debe haber un compromiso por parte de los industriales del país, para hacer frente a los problemas que enfrenta la industria. Deben desarrollar la capacidad de ajustarse y adaptarse a las nuevas realidades, lo que implica pensar fuera de la caja, buscar la automatización de procesos, capacitar y formar el capital humano de sus empresas, mejorar sus sistemas de procesamiento de datos, y lo más importante, deben ser capaces de innovar en el desarrollo de nuevos productos y en la forma que fabrican dichos productos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Ahora si habrá una política industrial para contener a Asia y China?

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El cambio de gobierno en el ámbito federal abre la posibilidad a implementar una verdadera política industrial

Con la llegada del nuevo gobierno federal se da la oportunidad de implementar una verdadera política industrial que se traduzca en una mayor tasa de crecimiento económico, creación de empleos y mejora en los niveles salariales de la población ocupada. Sin duda ahora es el momento de dejar atrás paradigmas como la creencia de que “la mejor política industrial es aquella que no existe”, la cual por cierto es atribuida al exsecretario de Comercio y Fomento Industrial en el sexenio de Carlos Salinas, Jaime Serra Puche.

Es momento de reconocer que el libre mercado y la apertura comercial a ultranza, por si solos, no solucionarán los enormes retos que presenta nuestro país en materia social y económica. Se debe admitir que durante años hemos vivido sin una política industrial en México y que indebidamente se pensó que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sería la panacea para el desarrollo económico. Sin embargo, al cabo de 25 años desde que entró en funcionamiento, vemos que si somos mejores en diversas variables, entre la que destaca que la calidad de los productos hechos en México es cada vez mayor, pero al final del día seguimos siendo un país con una tasa mediocre de crecimiento, donde abundan los pobres, hay una amplísima incidencia de la economía informal y bajos niveles de productividad en múltiples sectores económicos.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), encabezado por mi amigo, el Dr. Jose Luis de la Cruz Gallegos, la evidencia muestra que en los últimos 25 años el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no supera el 2.5% anual y que el 23% del PIB es generado por la economía informal. Tenemos un mercado laboral predominantemente informal, donde el 57% de la población ocupada se encuentra en dicha situación. Resulta alarmante que a mediados del año pasado, de una PEA de 56 millones de personas, menos de 450 mil mexicanos ganaban más de 10 salarios mínimos (lo que en aquel entonces equivalía a 27 mil pesos al mes).

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La precarización económica es producto de la ausencia de una política industrial en México y el aperturismo económico.

Estoy convencido que gran parte de este resultado se debe a que en buena medida, la apuesta de los gobiernos federales en turno, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, fue la de forzar a las empresas a hacerse más competitivas simplemente abriendo la frontera a la importación (algo así como “hágase la competitividad sobre los bueyes de mi compadre”). El problema es que el costo país de México no ha disminuido al ritmo que si ha bajado para muchos de nuestros principales socios comerciales, lo que nos ha restado competitividad y la pérdida del mercado interno. En sectores como el calzado las importaciones ya dominan aproximadamente el 32% del Consumo Nacional Aparente.

Y lo que es peor, esto impidió que pudieran aumentar los sueldos pagados a la mano de obra mexicana. ¿Cómo esperaba el gobierno federal que subieran los niveles de ingreso promedio de la población si tienes una frontera abierta y estás compitiendo con productos 30 o 50% más baratos que los producidos en México? La respuesta a esta pregunta nada tiene que ver con un llamado al proteccionismo.

Desde luego que la apuesta debió haber sido apostarle al crecimiento de la productividad. El problema es que al implementar una serie de políticas neoliberales, el gobierno abandonó a la planta productiva nacional para que saliera adelante por si sola o con muy escasos apoyos. El resultado fue el cierre de empresas, carestía en los ingresos de la población, la venta de muchas grandes empresas nacionales a corporativos extranjeros y un universo de micro, pequeñas y medianas empresas que hacen todo lo posible para sobrevivir. La excesiva competencia ha provocado que los márgenes de rentabilidad de la mayoría de las mipymes hayan disminuido al grado en que es casi imposible reinvertir y crecer, y de manera paralela el crédito en México sigue siendo mucho más caro que lo que le cuesta a nuestros competidores de otros países.

Es así que la política implementada de abrir los mercados mexicanos para obligar a las empresas a sobrevivir a como dé lugar, imposibilitó que las empresas pudieran mejorar los sueldos de la población ocupada, manteniendo así un mercado interno débil; y entonces para tratar de mejorar los niveles de vida de la población al gobierno federal en turno incentivo la importación masiva de productos baratos (sobre todo de naciones asiáticas) para que la población los pudiera comprar, lo que a su vez desplazaba la producción nacional, ocasionaba el cierre de empresas, despido de personal, bajos salarios, y otros tantos problemas. Para resumir todo este escenario, la falta de una política industrial, creó y reforzó diversos círculos viciosos que tuvieron como resultado las cosas que señalo en el tercer párrafo de esta reflexión.

Sin duda todo esto debe cambiar y una pieza fundamental es implementar una verdadera política industrial que quede plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024. En materia de política industrial deben incorporarse diversos elementos como el financiamiento, el encadenamiento productivo, la mejora tecnológica, compras de gobierno, entre otros. En esta entrega quiero abordar un punto que me parece que es crucial y tiene que ver con nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

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Durante los primeros once meses de 2018 (dato más reciente disponible al momento de escribir estas líneas) las exportaciones totales mexicanas sumaron 413.042 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 10.6% superior a la observada en los mismos meses de 2017. Por su parte, en los primeros once meses de 2018, las importaciones totales de México sumaron 428.583 mmdd, monto superior en 11.5% al observado en los mismos meses de 2017. De esta manera, vemos un fuerte deterioro en la balanza comercial del país en el periodo antes señalado, ya que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.965 mmdd en los primeros once meses de 2017 a uno de -15.540 mmdd en los mismos meses de 2018, lo que implica un incremento del desequilibrio comercial mexicano de 41.7%.

Podrá haber quien diga que es un déficit manejable y que no hay de qué preocuparnos. Pero la realidad es que este es el mayor déficit en la balanza comercial de México para un periodo de los primeros once meses del año, desde que se tiene registro. El déficit de la balanza comercial de México en 2008 fue de -15.191 mmdd y en los primeros once meses de 1994 fue de -15.276 mmdd. So es necesario decir que el déficit de la balanza comercial de 2018 es similar a los que se tuvieron previo a las crisis económicas de 1995 y 2009.

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Comercio con Asia y China

¿A qué se debe el incremento en el déficit comercial de México? Una de las variables que lo explican es el crónico desequilibrio comercial con las naciones asiáticas, en especial con China, tal y como se explica a continuación.

Para ilustrar el problema tenemos que en el año 2000 (previo a la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio –OMC-) el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -18.113 mmdd y con China fue de -2.676 mmdd. Para el año 2012 el déficit comercial de México con Asia fue de -96.388 mmdd y con China sumó -51.215 mmdd. En el año 2017 (último año para el que se tienen cifras completas al momento de escribir estas líneas) el déficit comercial con las naciones asiáticas fue de -124.207 mmdd y con China sumó -67.433 mmdd. Queda claro que en el periodo de 2000 a 2017 el déficit comercial con las naciones asiáticas creció en 585.7%, mientras que el desequilibrio comercial con China aumentó en 2,419.9%.

Ahora, en el comparativo de los primeros once meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, vemos que la situación siguió deteriorándose. Esto porque como ya se señaló líneas arriba, nuestro déficit comercial total subió de -10.965 mmdd a -15.541 mmdd, lo que implica un aumento de 41.7%. Nuestro déficit comercial con la suma de las naciones asiáticas subió de -114.324 mmdd a -125.368 mmdd, lo que representa un aumento de 9.7%, mientras que el déficit comercial con China creció de -61.682 mmdd a -70.091 mmdd, lo que implica un incremento de 13.6%. Queda claro que es un problema crónico y que debe atenderse.

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Resulta evidente también que las reuniones que en su momento sostuvo el presidente Peña Nieto con su homólogo chino Xi Jinping, quedaron en buenas intenciones y que las empresas chinas siguen depredando los mercados nacionales. No obstante lo anterior y la erosión a la planta productiva de diversos sectores económicos, hay quienes ensalzan a los chinos e inclusive se atreven a proponer que negociemos un tratado de libre comercio con dicha nación (inclusive desconociendo la cláusula anti-china del T-MEC).

A manera de conclusión sólo quiero dejar en claro que no soy proteccionistas ni estoy en contra del libre mercado. Creo profundamente en los beneficios que nos genera el intercambio comercial, pero éste debe darse de manera ordenada, buscando expandir nuestras oportunidades de compra, y con el debido acompañamiento de una política industrial que impulse la competitividad de las empresas y de la mano de obra que en ellas labora. La relación comercial con Asia y, en particular China, debe ser motivo de una profunda reflexión, y no se ocurrencias. La Secretaría de Economía debería realizar foros de discusión al respecto y evitar que al cierre del sexenio del presidente López Obrador, China se haya terminado de quedar con lo que quedaba del mercado nacional atendido por empresas mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Lo que el T-MEC significa para China

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El 30 de noviembre se firmará el T-MEC

Después de 13 meses de negociaciones, México, Estados Unidos y Canadá finalmente llegaron a un nuevo acuerdo comercial trilateral. Lo lograron antes de la fecha límite autoimpuesta por la administración del presidente Donald Trump del 30 de septiembre.

El nuevo acuerdo, que actualiza al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue denominado en español como T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá) o bien USMCA por sus siglas en inglés (United States-México-Canadá Agreement). Llama la atención que el nuevo tratado no contiene las palabras “libre comercio”, y se debe destacar que incorpora concesiones clave hacía el proteccionismo estadounidense, fortalece la posición de nuestro vecino del norte en su guerra comercial con China, y que en general, no promueve más el libre comercio en comparación con el TLCAN.

Los detalles del tratado han sido acordados por los negociadores y los legisladores de cada país aún deben aprobar el acuerdo, algo que se espera ocurra hasta el año 2019. Cabe señalar que aunque el T-MEC sea aprobado por los legislativos de cada uno de los tres países, la mayoría de las provisiones del nuevo acuerdo no entrarán en vigor sino hasta el 2020.

¿En qué difiere el T-MEC respecto al TLCAN?

La respuesta corta es que no en mucho. La renegociación del TLCAN fue una promesa de campaña clave del presidente Donald Trump, y el nuevo acuerdo es en su mayoría una mezcla del viejo TLCAN y el fallido Tratado Transpacífico (TPP), del cual Trump se retiró en enero de 2017, tras asumir la presidencia de su país.

Sin embargo, algunos pocos cambios introducidos en el T-MEC tienen grandes implicaciones para el sector automotriz, además de disposiciones que afectan el mercado agrícola, la regulación ambiental, la propiedad intelectual (IP), y el comercio digital. Importante también es la manera en la que el T-MEC apoya los intereses comerciales y económicos estadounidenses, como veremos en esta entrega.

A continuación expondré algunas de las nuevas disposiciones del T-MEC que podrían afectar a otras naciones, en especial a China.

El poder de veto de Estados Unidos tiene a China como objetivo

Muchos observadores han destacado la inclusión del Artículo 32.10 en el T-MEC, el cual establece las consecuencias de negociar un tratado de libre comercio con una “economía que nos sea de mercado”, concepto que para muchos se refiere a China.

Lo que el texto del artículo señala es que si México o Canadá quieren negociar un tratado de libre comercio con China, éstos deben informar a los Estados Unidos con tres meses de anticipación antes de iniciar la negociación. En caso de que se firme un tratado de libre comercio bilateral con China, cualquiera de los tres países que conforman el T-MEC podría retirarse del tratado sólo avisando con seis meses de anticipación.

Para muchos, lo que significa la cláusula “somos nosotros o son ellos” es más simbólica que sustantiva, ya que el Artículo 2205 del anterior TLCAN ya permitía que cualquiera de sus miembros se retirara del acuerdo avisando a las otras partes con seis meses de anticipación; y de manera similar, el T-MEC en su Artículo 34.6 también permite que cualquiera de los países miembros se retiren del tratado avisando con seis meses de anticipación y sin tener que dar ninguna justificación.

Más aun, ni México ni Canadá están siquiera cerca de firmar un tratado de libre comercio con China.  Canadá ha llegado a explorar la posibilidad de firmar un TLC con China, pero la realidad es que ambos países comparten muchas de las lamentaciones que tiene Estados Unidos sobre su relación con China. Por su parte, México busca fortalecer su posición de potencia manufacturera y hace lo posible para ser considerada una alternativa respecto a China, no tendría sentido un TLC México-China.

El T-MEC endurece las reglas de origen e introduce una nueva regla de salario mínimo

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El T-MEC endurece reglas de origen para el sector automotriz. Se piensa que éstas disminuirán la competitividad del sector en la región.

El T-MEC tiene importantes cambios en el sector automotriz. Bajo el nuevo acuerdo, los carros y las camionetas deben tener el 75% de su valor de contenido regional de México, Estados Unidos y/o Canadá para obtener la preferencia de cero arancel. Con el TLCAN dicho porcentaje era del 62.5%.

Esto implica que los fabricantes automotrices que venden a los consumidores de Norteamérica que dejen de abastecerse de algunas partes e insumos de algunos mercados más baratos de Asia, incluidas China, Vietnam y la India. Esto para muchos es un contrasentido porque entonces en aras de aprovechar los beneficios arancelarios, se tendrá una proveeduría más cara y se elevarán los costos finales de mercado.

Más aún, se ha establecido una regla de salario mínimo para el sector automotriz por primera vez. El T-MEC exige que entre el 40 y el 45% de las manufacturas del auto sean producidas por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora para el año 2023. Y de manera similar a lo que indicaba el TPP, el T-MEC permitirá a cada país sancionar a los demás por violaciones laborales que impacten el comercio, aunque el proceso es bastante complejo.

No obstante el optimismo de muchos por esta nueva regla, para algunos más realistas, las reglas de origen y de salario desincentivarán la inversión y la producción en México (o China y Vietnam), donde los sueldos más bajos y la manufactura barata han, ante los ojos de Donald Trump, resultado en pérdida de empleos estadounidenses y cierre de plantas. Esto es algo que Trump espera terminar con el nuevo tratado.

Al mismo tiempo, tales estándares salariales más altos y limitantes al abastecimiento de proveeduría, harán que los carros de Norteamérica sean menos competitivos en los mercados internacionales. Una producción más costosa resultará en precios más altos para los carros y los camiones. Esto podría reducir sus exportaciones al resto del mundo en la medida en que los fabricantes de automóviles en Asia y Europa no están sujetos a las reglas de origen del T-MEC.

Si tal escenario se materializara, para los fabricantes de automóviles extranjeros no sería difícil diversificar sus inversiones en mercados fuera de Norteamérica. Por ejemplo, China es todavía el mercado automotriz más grande del mundo, a pesar de una reciente desaceleración en las ventas. De hecho los analistas de mercado destacan a China por sus mayores estándares de consumo, un mayor interés por la adquisición de autos eléctricos, y gusto por las marcas japonesas y las alemanas de lujo.

Protección a la propiedad intelectual y comercio digital

El T-MEC extiende el término de la protección a la propiedad intelectual de 50 años después de la vida del autor a 70 años después de la vida del autor.

En el sector farmacéutico, el nuevo tratado aumenta la protección para los medicamentos biológicos de 8 a 10 años, lo que protegerá a las nuevas medicinas de la competencia de los fabricantes de genéricos más baratos.

Finalmente, el T-MEC incorpora nuevas disposiciones en materia de economía digital, lo que representa un avance considerable respecto al viejo TLCAN. Se establece que no se podrán cobrar aranceles a los productos comprados electrónicamente, tales como descargas de música o libros electrónicos, y protege a las compañías de internet de manera de que no serán responsables por el contenido producido por usuarios en sus plataformas.

Protección para el gobierno de las demandas de inversionistas

El Capítulo 11 del TLCAN permite a los inversionistas demandar a los gobiernos por los cambios en las políticas que pudieran afectar negativamente sus ganancias futuras. Esto ha sido eliminado para los Estados Unidos y Canadá; en México quedo restringido a unos cuantos sectores, tales como el energético, algo que se percibe como un blindaje para que el próximo gobierno federal no vaya a dar marcha atrás a la reforma energética.

Los aranceles al acero y al aluminio continuarán

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A pesar del acuerdo en el T-MEC, Estados Unidos conserva aranceles al acero y aluminio de México y Canadá

La Sección 232 de los Estados Unidos es una laguna legal que la administración Trump ha utilizado para la imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio, incluido para sus socios y aliados:  México, Canadá, la Unión Europea, entre otros. Esta laguna legal continuará en el T-MEC.

La Sección 232 básicamente permite que los Estados Unidos bloqueen la importación de insumos o materiales que sean críticos para la seguridad nacional para asegurarse que el país tenga sus propias fuentes de abastecimiento seguras para el caso de una guerra. Dada esa lógica, la imposición de aranceles no tiene sentido ya que los Estados Unidos obtiene mucho de su acero de sus aliados.

Lo que hace la cláusula es darle peso legal a la habilidad de la administración Trump de imponer tales aranceles proteccionistas a sus industrias nacionales.

Introducción de cláusula de extinción (sunset)

El T-MEC contiene una “cláusula de extinción” en la que se señala que los términos del tratado expiran de manera automática a los 16 años a menos de que sea explícitamente extendido por los tres países miembros. Los Estados Unidos inicialmente querían que la extinción ocurriera a los cinco años.

Adicionalmente, el acuerdo será revisado cada seis años, momento en el que México, Estados Unidos y Canadá pueden decidir extender el T-MEC.

El T-MEC aún debe ser aprobado

El T-MEC debe ser primero firmado, lo cual ocurrirá el 30 de noviembre, para posteriormente ser ratificado por los legislativos de los tres países. Si alguno de los legislativos de los países quiere que se le hagan modificaciones al texto negociado como condición para aprobarlo (por ejemplo en materia laboral o ambiental), esto alargaría la entrada en vigor del nuevo tratado y podría provocar una nueva ronda de amenazas de Donald Trump respecto a abandonar el TLCAN, que al día de hoy sigue estando vigente. Este noviembre hay elecciones en los Estados Unidos y si el partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes, las cosas se podrían complicar bastante para la aprobación del T-MEC en dicha nación, los Demócratas no querrán darle una victoria fácil a quien ven como el rival a vencer en el año 2020.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La Guerra comercial EE.UU. – China, la perderá Trump

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La guerra comercial de EE.UU. con China se intensificará, antes de terminar.

La Guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump con China entra en su sexto mes, y no hay evidencia alguna que indique que ésta terminará pronto. Tanto Trump como China han continuado lanzándose nuevas amenazas de imponer más aranceles, mientras que las negociaciones han sido escasas, incrementando la posibilidad de una lucha prolongada.

Ed Mills, un analista de política en la firma Raymond James, dijo a sus clientes en una nota que si bien susbsiste la posibilidad de llegar a un acuerdo que provoque el cese de las amenazas, parece poco probable que éste se alcance antes de que se incrementen más las tensiones y las restricciones al comercio entre ambas naciones.

“Nos mantenemos extremadamente preocupados respecto a la volatilidad potencial entre ahora y el momento en el que se llegue a un acuerdo, especialmente porque ambos lados están más inclinados a elevar las tensiones que a parpadear”, dijo Mills. Es de esperarse que el conflicto se prolongue más allá de las elecciones de medio término dado que las reformas que busca la Administración Trump, por parte de China serán difíciles de aceptar e implementar por parte de la nación asiática.

Y es que en lugar de moverse hacía algún tipo de solución, tanto China como Estados Unidos, han externado nuevas amenazas de aranceles durante las últimas semanas, aquí presento una recapitulación de los puntos más relevantes:

  • La guerra comercial inició en serio en julio cuando Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones de productos chinos por un valor de $34 mil millones de dólares, provocando que China respondiera de manera recíproca.
  • Trump amenazó con imponer aranceles de 10% en otros $200 mil millones de dólares de bienes chinos, nuevamente generando una contra-amenaza por parte de Pekín.
  • Las hostilidades se intensificaron el pasado jueves 2 de agosto cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, anunció que Trump le instruyó a su oficina examinar la posibilidad de incrementar los aranceles a ser impuestos en los $200 mil millones de dólares de importaciones chinas, al 25%.
  • China posteriormente respondió con una amenaza el viernes 3, de imponer aranceles del 5% al 25% a sus importaciones provenientes de Estados Unidos por un valor equivalente a $60 mil millones de dólares.
  • Si China cumple con su amenaza, eso significa que cerca del 90%, de los bienes estadounidenses que se exportan a China estarían sujetos a aranceles.

Cabe señalar que estas amenazas de imponer aranceles no parten de aranceles cero para la mayoría de los productos. Veamos un ejemplo, si un producto originario de China paga actualmente un arancel de 10%, la amenaza de Estados Unidos es que pague 25%.

Además de la posible segunda ola de aranceles, ambas partes han estado ventilando sus diferencias en público. Larry Kudlow, el principal asesor del Presidente Trump en comercio, le dijo a Bloomberg TV que el presidente no tiene miedo de concretar sus amenazas en la pelea con China.

“Su economía es débil, su moneda es débil, la gente se está saliendo del país”, dijo Kudlow. “No subestimen la determinación del Presidente Trump de cumplir (sus amenazas)”.

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El presidente Donald Trump enfrentará una mayor presión política que el presidente Xi. ¿Quién reculara primero?

Al mismo tiempo China ha expresado su disposición de ir al fondo del asunto en el tema de aranceles. El Ministerio de Comercio de China dijo el viernes 3 que si los Estados Unidos continúan chantajeando a China, el conflicto solo se intensificará.

Kudlow, un ex economista de Wall Street y ex comentarista de CNBC, dijo en otra entrevista con el programa Marketplace de  Kai Ryssdal, que las negociaciones con China se han estancado. “Virtualmente nada ha sucedido en el diálogo con China en el último mes o seis semanas…No hemos escuchado de ellos”.

La falta de negociaciones se ve agravada por el hecho de que Trump y la Casa Blanca no han articulado claramente los objetivos de su guerra comercial con China.

Dado todo lo anterior, ¿Quién se espera que sea el primero en recular en esta guerra comercial? Los recientes movimientos de mercado sugieren que será China, donde el índice Shanghai recientemente se tambaleó en el territorio del mercado bajista, mientras que los índices bursátiles estadounidenses se han mantenido a flote. Sin embargo, los analistas sugieren que hay muchos más elementos que se deben tomar en cuenta en esta guerra comercial antes de saber quién cederá primero.

El analista John Rutledge dijo en el programa “Closing Bell” de CNBC que “eso es definitivamente cierto en los mercados de valores, porque los mercados chinos dependen fuertemente de los flujos extranjeros de inversión y en China se han registrado salidas de capitales…pero hay otros dos ángulos en China que importan: uno es el de la economía y el otro es la política”.

En lo que respecta a la política, Rutledge señala que Trump podría ser el primero en doblarse ante la presión de su base política. De los agricultores en los estados republicanos, pasando por las grandes empresas estadounidenses que tienen operaciones en China, “la presión está aquí…una tercera parte del valor agregado de las exportaciones Chinas a los Estados Unidos es de empresas estadounidenses.  De aquí es de donde llegará la presión política en los Estados Unidos, de empresas que no quieren arruinar las ventas de los productos que han estado fabricando en China y de aquellas empresas que ya están vendiendo a consumidores chinos”.

Rutledge agrega que el presidente chino, Xi Jinping, no enfrenta el mismo tipo de presión. “A Xi no le importa la gente pobre de China. ¿Por qué crees que atacaron a la soya? No sólo para dañar a nuestros agricultores, sino porque (a Xi) no le importa la presión de su propio pueblo”.

Por su parte, Veronique de Rugy, una economista de derecha que trabaja en el Mercatus Center Research, está de acuerdo y agrega “China tiene un gobierno autoritario. Creo que la presión legislativa no existe allá…creo que el optimismo de la administración Trump de que China reculará primero es exagerada”.

¿Cómo incide todo esto en la negociación del TLCAN? A juicio de varios analistas, Estados Unidos tiene ahora un mayor incentivo en lograr una renegociación satisfactoria del tratado comercial de América del Norte, ya que eso le dará elementos al presidente Trump para venderse ante su base como alguien que cumple lo que promete. Ante este escenario, la guerra comercial con China podría entonces efectivamente prolongarse.

Por otra parte, es importante señalar que México se podría ver beneficiado y recibir inversión extranjera de empresas que muden sus operaciones de China hacía otras naciones, en busca de evitar los posibles nuevos aranceles. Sin embargo, subsiste el riesgo de que China, al ver cerrados sus mercados en Estados Unidos busque colocar su producción, vía exportaciones, en otras naciones. Esto último es un gran riesgo para la planta productiva nacional, por lo que se vuelve indispensable el contar con un mayor control en las aduanas del país y evitar que nuestro país sea víctima de casos de dumping de mercancías chinas. Habrá que estar atentos a la evolución de las importaciones provenientes de China.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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