Tiempos complicados para la industria manufacturera nacional

manufactura
La industria manufacturera nacional cerró el 2018 con una fuerte desaceleración.

El pasado 20 de febrero, el grupo financiero Citibanamex dio a conocer los resultados de su encuesta de expectativas económicas, y en ella se reiteró que se espera que el crecimiento económico para este año es de apenas 1.7% y para el 2020 de 1.9%. Estas raquíticas tasas esperadas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) son menores al promedio de 2.44% observado durante el sexenio anterior, por lo que difícilmente veremos una mejoría económica reflejada en mejores perspectivas de empleo. La mejora para muchos podría llegar en la forma de apoyos económicos por parte del gobierno federal, por lo que es de esperarse que haya un fortalecimiento de los sectores comercio y servicios, a la par de una considerable desaceleración en la industria manufacturera.

El pesimismo respecto a lo que le espera a la industria manufacturera en 2019 se basa en varios factores de índole nacional e internacional: 1. La marcada tendencia a la baja en esta industria en México al cierre de 2018; 2. La incertidumbre ante la falta de acuerdos entre los Estados Unidos y China para resolver su guerra comercial; 3. Varios países europeos están en el umbral de ser declarados en recesión, entre ellos Alemania; 4. La menor tasa de crecimiento económico en China, la cual se espera que sea de 6.2% en 2019; 5. El desvanecimiento del impulso fiscal ganado por los Estados Unidos en 2018; entre otros.

Para complicar las cosas aún más para la economía de México, tenemos que en el Reporte de Manufactura Barata 2019 (Cheap Manufacturing in 2019) elaborado por el US News & World Report, no se encuentra México en las primeras 10 posiciones a nivel global. Mientras que China nuevamente se ubica como el mejor país del mundo en este indicador, aunque se percibe que aunque dicha potencia asiática ha sido considerada como el mejor lugar del mundo en cuanto a manufactura de bajo costo, los expertos ahora están hablando de India como la siguiente gran fábrica del mundo.

El reporte fue llevado a cabo con la ayuda de más de 20 mil encuestados a los que se les pidió calificar a 80 países en diversos atributos. El sistema califica a todos los países en función de diversas variables clave así como beneficios intangibles tales como libertad y seguridad.

A continuación se presentan los 10 principales países en cuanto a manufactura barata en 2019 y se menciona la posición que ubican en general en todos los demás indicadores: 10. Myanmar, posición 61 en la clasificación mundial; 9. Sri Lanka, posición 45 en la clasificación mundial; 8. Pakistán (República Islámica de), posición 75 en la clasificación mundial; 7. Malasia, posición 38 en la clasificación mundial; 6. Filipinas, posición 50 en la clasificación mundial; 5. Indonesia, posición 43 en la clasificación mundial; 4. Tailandia, posición 26 en la clasificación mundial; 3.  Vietnam, posición 39 en la clasificación mundial; 2. India, posición 27 en la clasificación mundial; y 1. China, posición 16 en la clasificación mundial.  Respecto a México, el ranking le da a México una calificación de 7.3 en manufactura barata, considerablemente por debajo de la calificación de 10.0 obtenida por China o del 9.9 obtenido por Vietnam.

50c65f35eab8ea323c000001-750-563
China ocupa la primera posición en el ranking de “manufactura barata” con una calificación de 10.0, México sacó 7.3

Llama poderosamente la atención que en esta clasificación están dentro de los primeros cinco lugares China, Vietnam e Indonesia, naciones de las cuales provienen más del 90% de los zapatos que México importa anualmente. Queda claro que tienen mano de obra productiva y barata, lo que combinado con la reciente baja de aranceles es la receta perfecta para un desastre manufacturero. Cabe señalar que el mismo problema sufren las industrias textil y del vestido, las cuales también se vieron afectadas con la reciente baja arancelaria, la cual básicamente beneficia a los 10 países señalados líneas arriba ya que con ninguno tenemos tratado de libre comercio (salvo con Vietnam en el marco del Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, el cual apenas entró en vigor el 14 de enero de este año).

Para complicar las cosas aún más para la manufactura en México, tenemos que ahora no es su momento de mayor fortaleza. De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en el 2018 el valor de las ventas de los productos elaborados aumentó 2.0% en términos reales. Dicho aumento fue producto de la siguiente evolución trimestral anualizada: -3.5% en el primer trimestre, 5.4% en el segundo, 5.4% en el tercero y 0.8% en el cuarto. Como puede apreciarse, preocupa la fuerte desaceleración observada en el último trimestre del año que recién concluyó.

Ahora, en cuanto a la evolución de cada una de las ramas de actividad, tenemos que en el cuarto trimestre de 2018, se registró el siguiente comportamiento en el valor de las ventas en términos reales (entre paréntesis se presenta el porcentaje de crecimiento anualizado): 1. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (8.1%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (4.7%); 3. Industrias metálicas básicas (4.1%); 4. Industria del plástico y del hule (3.6%); 5. Industria del papel (3.5%); 6. Fabricación de productos metálicos (3.1%);  7. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.5%); 8. Impresión e industrias conexas (2.4%); 9. Industria de la madera (2.3%); 10. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.2%); 11. Industria de las bebidas y del tabaco (1.7%); 12. Industria química (1.6%); 13. Fabricación de prendas de vestir (0.4%); 14. Fabricación de equipo de transporte (-0.1%); 15. Otras industrias manufactureras (-0.2%); 16. Fabricación de maquinaria y equipo (-0.8%); 17. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-1.4%); 18. Industria alimentaria (-1.9%); 19. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-2.0%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.1%); y 21. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-4.7%).

mexicanbusinessweb.mx_
De 21 ramas de actividad manufacturera, 16 presentaron desaceleración en el cuarto trimestre de 2018.

Vemos que de 21 ramas de actividad, siete registraron una disminución del valor de sus ventas en términos reales durante el cuarto trimestre de 2018. Pero lo más grave es que de las 21 ramas de actividad, 16 registraron una desaceleración en su tasa de crecimiento en comparación del trimestre inmediato anterior. De esta manera, del total de ramas manufactureras, sólo tres registraron crecimiento anualizado positivo superior a la del trimestre inmediato anterior: Fabricación de prendas de vestir, Impresión e industrias conexas, e Industria del plástico y del hule.

Todo este complejo panorama debe movernos a la acción e implementación de políticas públicas tendientes a crear un ambiente macroeconómico propicio para la inversión y el crecimiento económico. El recientemente creado Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, encabezado por el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Ing. Alfonso Romo Garza, podría iniciar formalmente sus actividades estableciendo una mesa que rápidamente determine las políticas públicas que se deben implementar para el fortalecimiento de la industria nacional.

De igual forma, debe haber un compromiso por parte de los industriales del país, para hacer frente a los problemas que enfrenta la industria. Deben desarrollar la capacidad de ajustarse y adaptarse a las nuevas realidades, lo que implica pensar fuera de la caja, buscar la automatización de procesos, capacitar y formar el capital humano de sus empresas, mejorar sus sistemas de procesamiento de datos, y lo más importante, deben ser capaces de innovar en el desarrollo de nuevos productos y en la forma que fabrican dichos productos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Anuncios

¿Ahora si habrá una política industrial para contener a Asia y China?

n-b6-eu130618-2_drupal main image.var_1528867565
El cambio de gobierno en el ámbito federal abre la posibilidad a implementar una verdadera política industrial

Con la llegada del nuevo gobierno federal se da la oportunidad de implementar una verdadera política industrial que se traduzca en una mayor tasa de crecimiento económico, creación de empleos y mejora en los niveles salariales de la población ocupada. Sin duda ahora es el momento de dejar atrás paradigmas como la creencia de que “la mejor política industrial es aquella que no existe”, la cual por cierto es atribuida al exsecretario de Comercio y Fomento Industrial en el sexenio de Carlos Salinas, Jaime Serra Puche.

Es momento de reconocer que el libre mercado y la apertura comercial a ultranza, por si solos, no solucionarán los enormes retos que presenta nuestro país en materia social y económica. Se debe admitir que durante años hemos vivido sin una política industrial en México y que indebidamente se pensó que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sería la panacea para el desarrollo económico. Sin embargo, al cabo de 25 años desde que entró en funcionamiento, vemos que si somos mejores en diversas variables, entre la que destaca que la calidad de los productos hechos en México es cada vez mayor, pero al final del día seguimos siendo un país con una tasa mediocre de crecimiento, donde abundan los pobres, hay una amplísima incidencia de la economía informal y bajos niveles de productividad en múltiples sectores económicos.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), encabezado por mi amigo, el Dr. Jose Luis de la Cruz Gallegos, la evidencia muestra que en los últimos 25 años el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no supera el 2.5% anual y que el 23% del PIB es generado por la economía informal. Tenemos un mercado laboral predominantemente informal, donde el 57% de la población ocupada se encuentra en dicha situación. Resulta alarmante que a mediados del año pasado, de una PEA de 56 millones de personas, menos de 450 mil mexicanos ganaban más de 10 salarios mínimos (lo que en aquel entonces equivalía a 27 mil pesos al mes).

rJebzNZA7g_930x525
La precarización económica es producto de la ausencia de una política industrial en México y el aperturismo económico.

Estoy convencido que gran parte de este resultado se debe a que en buena medida, la apuesta de los gobiernos federales en turno, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, fue la de forzar a las empresas a hacerse más competitivas simplemente abriendo la frontera a la importación (algo así como “hágase la competitividad sobre los bueyes de mi compadre”). El problema es que el costo país de México no ha disminuido al ritmo que si ha bajado para muchos de nuestros principales socios comerciales, lo que nos ha restado competitividad y la pérdida del mercado interno. En sectores como el calzado las importaciones ya dominan aproximadamente el 32% del Consumo Nacional Aparente.

Y lo que es peor, esto impidió que pudieran aumentar los sueldos pagados a la mano de obra mexicana. ¿Cómo esperaba el gobierno federal que subieran los niveles de ingreso promedio de la población si tienes una frontera abierta y estás compitiendo con productos 30 o 50% más baratos que los producidos en México? La respuesta a esta pregunta nada tiene que ver con un llamado al proteccionismo.

Desde luego que la apuesta debió haber sido apostarle al crecimiento de la productividad. El problema es que al implementar una serie de políticas neoliberales, el gobierno abandonó a la planta productiva nacional para que saliera adelante por si sola o con muy escasos apoyos. El resultado fue el cierre de empresas, carestía en los ingresos de la población, la venta de muchas grandes empresas nacionales a corporativos extranjeros y un universo de micro, pequeñas y medianas empresas que hacen todo lo posible para sobrevivir. La excesiva competencia ha provocado que los márgenes de rentabilidad de la mayoría de las mipymes hayan disminuido al grado en que es casi imposible reinvertir y crecer, y de manera paralela el crédito en México sigue siendo mucho más caro que lo que le cuesta a nuestros competidores de otros países.

Es así que la política implementada de abrir los mercados mexicanos para obligar a las empresas a sobrevivir a como dé lugar, imposibilitó que las empresas pudieran mejorar los sueldos de la población ocupada, manteniendo así un mercado interno débil; y entonces para tratar de mejorar los niveles de vida de la población al gobierno federal en turno incentivo la importación masiva de productos baratos (sobre todo de naciones asiáticas) para que la población los pudiera comprar, lo que a su vez desplazaba la producción nacional, ocasionaba el cierre de empresas, despido de personal, bajos salarios, y otros tantos problemas. Para resumir todo este escenario, la falta de una política industrial, creó y reforzó diversos círculos viciosos que tuvieron como resultado las cosas que señalo en el tercer párrafo de esta reflexión.

Sin duda todo esto debe cambiar y una pieza fundamental es implementar una verdadera política industrial que quede plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024. En materia de política industrial deben incorporarse diversos elementos como el financiamiento, el encadenamiento productivo, la mejora tecnológica, compras de gobierno, entre otros. En esta entrega quiero abordar un punto que me parece que es crucial y tiene que ver con nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

Comercio total

Durante los primeros once meses de 2018 (dato más reciente disponible al momento de escribir estas líneas) las exportaciones totales mexicanas sumaron 413.042 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 10.6% superior a la observada en los mismos meses de 2017. Por su parte, en los primeros once meses de 2018, las importaciones totales de México sumaron 428.583 mmdd, monto superior en 11.5% al observado en los mismos meses de 2017. De esta manera, vemos un fuerte deterioro en la balanza comercial del país en el periodo antes señalado, ya que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.965 mmdd en los primeros once meses de 2017 a uno de -15.540 mmdd en los mismos meses de 2018, lo que implica un incremento del desequilibrio comercial mexicano de 41.7%.

Podrá haber quien diga que es un déficit manejable y que no hay de qué preocuparnos. Pero la realidad es que este es el mayor déficit en la balanza comercial de México para un periodo de los primeros once meses del año, desde que se tiene registro. El déficit de la balanza comercial de México en 2008 fue de -15.191 mmdd y en los primeros once meses de 1994 fue de -15.276 mmdd. So es necesario decir que el déficit de la balanza comercial de 2018 es similar a los que se tuvieron previo a las crisis económicas de 1995 y 2009.

sbc 1

Comercio con Asia y China

¿A qué se debe el incremento en el déficit comercial de México? Una de las variables que lo explican es el crónico desequilibrio comercial con las naciones asiáticas, en especial con China, tal y como se explica a continuación.

Para ilustrar el problema tenemos que en el año 2000 (previo a la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio –OMC-) el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -18.113 mmdd y con China fue de -2.676 mmdd. Para el año 2012 el déficit comercial de México con Asia fue de -96.388 mmdd y con China sumó -51.215 mmdd. En el año 2017 (último año para el que se tienen cifras completas al momento de escribir estas líneas) el déficit comercial con las naciones asiáticas fue de -124.207 mmdd y con China sumó -67.433 mmdd. Queda claro que en el periodo de 2000 a 2017 el déficit comercial con las naciones asiáticas creció en 585.7%, mientras que el desequilibrio comercial con China aumentó en 2,419.9%.

Ahora, en el comparativo de los primeros once meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, vemos que la situación siguió deteriorándose. Esto porque como ya se señaló líneas arriba, nuestro déficit comercial total subió de -10.965 mmdd a -15.541 mmdd, lo que implica un aumento de 41.7%. Nuestro déficit comercial con la suma de las naciones asiáticas subió de -114.324 mmdd a -125.368 mmdd, lo que representa un aumento de 9.7%, mientras que el déficit comercial con China creció de -61.682 mmdd a -70.091 mmdd, lo que implica un incremento de 13.6%. Queda claro que es un problema crónico y que debe atenderse.

sbc2

Resulta evidente también que las reuniones que en su momento sostuvo el presidente Peña Nieto con su homólogo chino Xi Jinping, quedaron en buenas intenciones y que las empresas chinas siguen depredando los mercados nacionales. No obstante lo anterior y la erosión a la planta productiva de diversos sectores económicos, hay quienes ensalzan a los chinos e inclusive se atreven a proponer que negociemos un tratado de libre comercio con dicha nación (inclusive desconociendo la cláusula anti-china del T-MEC).

A manera de conclusión sólo quiero dejar en claro que no soy proteccionistas ni estoy en contra del libre mercado. Creo profundamente en los beneficios que nos genera el intercambio comercial, pero éste debe darse de manera ordenada, buscando expandir nuestras oportunidades de compra, y con el debido acompañamiento de una política industrial que impulse la competitividad de las empresas y de la mano de obra que en ellas labora. La relación comercial con Asia y, en particular China, debe ser motivo de una profunda reflexión, y no se ocurrencias. La Secretaría de Economía debería realizar foros de discusión al respecto y evitar que al cierre del sexenio del presidente López Obrador, China se haya terminado de quedar con lo que quedaba del mercado nacional atendido por empresas mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Lo que el T-MEC significa para China

TMEC-USMCA
El 30 de noviembre se firmará el T-MEC

Después de 13 meses de negociaciones, México, Estados Unidos y Canadá finalmente llegaron a un nuevo acuerdo comercial trilateral. Lo lograron antes de la fecha límite autoimpuesta por la administración del presidente Donald Trump del 30 de septiembre.

El nuevo acuerdo, que actualiza al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue denominado en español como T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá) o bien USMCA por sus siglas en inglés (United States-México-Canadá Agreement). Llama la atención que el nuevo tratado no contiene las palabras “libre comercio”, y se debe destacar que incorpora concesiones clave hacía el proteccionismo estadounidense, fortalece la posición de nuestro vecino del norte en su guerra comercial con China, y que en general, no promueve más el libre comercio en comparación con el TLCAN.

Los detalles del tratado han sido acordados por los negociadores y los legisladores de cada país aún deben aprobar el acuerdo, algo que se espera ocurra hasta el año 2019. Cabe señalar que aunque el T-MEC sea aprobado por los legislativos de cada uno de los tres países, la mayoría de las provisiones del nuevo acuerdo no entrarán en vigor sino hasta el 2020.

¿En qué difiere el T-MEC respecto al TLCAN?

La respuesta corta es que no en mucho. La renegociación del TLCAN fue una promesa de campaña clave del presidente Donald Trump, y el nuevo acuerdo es en su mayoría una mezcla del viejo TLCAN y el fallido Tratado Transpacífico (TPP), del cual Trump se retiró en enero de 2017, tras asumir la presidencia de su país.

Sin embargo, algunos pocos cambios introducidos en el T-MEC tienen grandes implicaciones para el sector automotriz, además de disposiciones que afectan el mercado agrícola, la regulación ambiental, la propiedad intelectual (IP), y el comercio digital. Importante también es la manera en la que el T-MEC apoya los intereses comerciales y económicos estadounidenses, como veremos en esta entrega.

A continuación expondré algunas de las nuevas disposiciones del T-MEC que podrían afectar a otras naciones, en especial a China.

El poder de veto de Estados Unidos tiene a China como objetivo

Muchos observadores han destacado la inclusión del Artículo 32.10 en el T-MEC, el cual establece las consecuencias de negociar un tratado de libre comercio con una “economía que nos sea de mercado”, concepto que para muchos se refiere a China.

Lo que el texto del artículo señala es que si México o Canadá quieren negociar un tratado de libre comercio con China, éstos deben informar a los Estados Unidos con tres meses de anticipación antes de iniciar la negociación. En caso de que se firme un tratado de libre comercio bilateral con China, cualquiera de los tres países que conforman el T-MEC podría retirarse del tratado sólo avisando con seis meses de anticipación.

Para muchos, lo que significa la cláusula “somos nosotros o son ellos” es más simbólica que sustantiva, ya que el Artículo 2205 del anterior TLCAN ya permitía que cualquiera de sus miembros se retirara del acuerdo avisando a las otras partes con seis meses de anticipación; y de manera similar, el T-MEC en su Artículo 34.6 también permite que cualquiera de los países miembros se retiren del tratado avisando con seis meses de anticipación y sin tener que dar ninguna justificación.

Más aun, ni México ni Canadá están siquiera cerca de firmar un tratado de libre comercio con China.  Canadá ha llegado a explorar la posibilidad de firmar un TLC con China, pero la realidad es que ambos países comparten muchas de las lamentaciones que tiene Estados Unidos sobre su relación con China. Por su parte, México busca fortalecer su posición de potencia manufacturera y hace lo posible para ser considerada una alternativa respecto a China, no tendría sentido un TLC México-China.

El T-MEC endurece las reglas de origen e introduce una nueva regla de salario mínimo

AR-304199979
El T-MEC endurece reglas de origen para el sector automotriz. Se piensa que éstas disminuirán la competitividad del sector en la región.

El T-MEC tiene importantes cambios en el sector automotriz. Bajo el nuevo acuerdo, los carros y las camionetas deben tener el 75% de su valor de contenido regional de México, Estados Unidos y/o Canadá para obtener la preferencia de cero arancel. Con el TLCAN dicho porcentaje era del 62.5%.

Esto implica que los fabricantes automotrices que venden a los consumidores de Norteamérica que dejen de abastecerse de algunas partes e insumos de algunos mercados más baratos de Asia, incluidas China, Vietnam y la India. Esto para muchos es un contrasentido porque entonces en aras de aprovechar los beneficios arancelarios, se tendrá una proveeduría más cara y se elevarán los costos finales de mercado.

Más aún, se ha establecido una regla de salario mínimo para el sector automotriz por primera vez. El T-MEC exige que entre el 40 y el 45% de las manufacturas del auto sean producidas por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora para el año 2023. Y de manera similar a lo que indicaba el TPP, el T-MEC permitirá a cada país sancionar a los demás por violaciones laborales que impacten el comercio, aunque el proceso es bastante complejo.

No obstante el optimismo de muchos por esta nueva regla, para algunos más realistas, las reglas de origen y de salario desincentivarán la inversión y la producción en México (o China y Vietnam), donde los sueldos más bajos y la manufactura barata han, ante los ojos de Donald Trump, resultado en pérdida de empleos estadounidenses y cierre de plantas. Esto es algo que Trump espera terminar con el nuevo tratado.

Al mismo tiempo, tales estándares salariales más altos y limitantes al abastecimiento de proveeduría, harán que los carros de Norteamérica sean menos competitivos en los mercados internacionales. Una producción más costosa resultará en precios más altos para los carros y los camiones. Esto podría reducir sus exportaciones al resto del mundo en la medida en que los fabricantes de automóviles en Asia y Europa no están sujetos a las reglas de origen del T-MEC.

Si tal escenario se materializara, para los fabricantes de automóviles extranjeros no sería difícil diversificar sus inversiones en mercados fuera de Norteamérica. Por ejemplo, China es todavía el mercado automotriz más grande del mundo, a pesar de una reciente desaceleración en las ventas. De hecho los analistas de mercado destacan a China por sus mayores estándares de consumo, un mayor interés por la adquisición de autos eléctricos, y gusto por las marcas japonesas y las alemanas de lujo.

Protección a la propiedad intelectual y comercio digital

El T-MEC extiende el término de la protección a la propiedad intelectual de 50 años después de la vida del autor a 70 años después de la vida del autor.

En el sector farmacéutico, el nuevo tratado aumenta la protección para los medicamentos biológicos de 8 a 10 años, lo que protegerá a las nuevas medicinas de la competencia de los fabricantes de genéricos más baratos.

Finalmente, el T-MEC incorpora nuevas disposiciones en materia de economía digital, lo que representa un avance considerable respecto al viejo TLCAN. Se establece que no se podrán cobrar aranceles a los productos comprados electrónicamente, tales como descargas de música o libros electrónicos, y protege a las compañías de internet de manera de que no serán responsables por el contenido producido por usuarios en sus plataformas.

Protección para el gobierno de las demandas de inversionistas

El Capítulo 11 del TLCAN permite a los inversionistas demandar a los gobiernos por los cambios en las políticas que pudieran afectar negativamente sus ganancias futuras. Esto ha sido eliminado para los Estados Unidos y Canadá; en México quedo restringido a unos cuantos sectores, tales como el energético, algo que se percibe como un blindaje para que el próximo gobierno federal no vaya a dar marcha atrás a la reforma energética.

Los aranceles al acero y al aluminio continuarán

Acero
A pesar del acuerdo en el T-MEC, Estados Unidos conserva aranceles al acero y aluminio de México y Canadá

La Sección 232 de los Estados Unidos es una laguna legal que la administración Trump ha utilizado para la imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio, incluido para sus socios y aliados:  México, Canadá, la Unión Europea, entre otros. Esta laguna legal continuará en el T-MEC.

La Sección 232 básicamente permite que los Estados Unidos bloqueen la importación de insumos o materiales que sean críticos para la seguridad nacional para asegurarse que el país tenga sus propias fuentes de abastecimiento seguras para el caso de una guerra. Dada esa lógica, la imposición de aranceles no tiene sentido ya que los Estados Unidos obtiene mucho de su acero de sus aliados.

Lo que hace la cláusula es darle peso legal a la habilidad de la administración Trump de imponer tales aranceles proteccionistas a sus industrias nacionales.

Introducción de cláusula de extinción (sunset)

El T-MEC contiene una “cláusula de extinción” en la que se señala que los términos del tratado expiran de manera automática a los 16 años a menos de que sea explícitamente extendido por los tres países miembros. Los Estados Unidos inicialmente querían que la extinción ocurriera a los cinco años.

Adicionalmente, el acuerdo será revisado cada seis años, momento en el que México, Estados Unidos y Canadá pueden decidir extender el T-MEC.

El T-MEC aún debe ser aprobado

El T-MEC debe ser primero firmado, lo cual ocurrirá el 30 de noviembre, para posteriormente ser ratificado por los legislativos de los tres países. Si alguno de los legislativos de los países quiere que se le hagan modificaciones al texto negociado como condición para aprobarlo (por ejemplo en materia laboral o ambiental), esto alargaría la entrada en vigor del nuevo tratado y podría provocar una nueva ronda de amenazas de Donald Trump respecto a abandonar el TLCAN, que al día de hoy sigue estando vigente. Este noviembre hay elecciones en los Estados Unidos y si el partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes, las cosas se podrían complicar bastante para la aprobación del T-MEC en dicha nación, los Demócratas no querrán darle una victoria fácil a quien ven como el rival a vencer en el año 2020.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La Guerra comercial EE.UU. – China, la perderá Trump

Yuan gold
La guerra comercial de EE.UU. con China se intensificará, antes de terminar.

La Guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump con China entra en su sexto mes, y no hay evidencia alguna que indique que ésta terminará pronto. Tanto Trump como China han continuado lanzándose nuevas amenazas de imponer más aranceles, mientras que las negociaciones han sido escasas, incrementando la posibilidad de una lucha prolongada.

Ed Mills, un analista de política en la firma Raymond James, dijo a sus clientes en una nota que si bien susbsiste la posibilidad de llegar a un acuerdo que provoque el cese de las amenazas, parece poco probable que éste se alcance antes de que se incrementen más las tensiones y las restricciones al comercio entre ambas naciones.

“Nos mantenemos extremadamente preocupados respecto a la volatilidad potencial entre ahora y el momento en el que se llegue a un acuerdo, especialmente porque ambos lados están más inclinados a elevar las tensiones que a parpadear”, dijo Mills. Es de esperarse que el conflicto se prolongue más allá de las elecciones de medio término dado que las reformas que busca la Administración Trump, por parte de China serán difíciles de aceptar e implementar por parte de la nación asiática.

Y es que en lugar de moverse hacía algún tipo de solución, tanto China como Estados Unidos, han externado nuevas amenazas de aranceles durante las últimas semanas, aquí presento una recapitulación de los puntos más relevantes:

  • La guerra comercial inició en serio en julio cuando Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones de productos chinos por un valor de $34 mil millones de dólares, provocando que China respondiera de manera recíproca.
  • Trump amenazó con imponer aranceles de 10% en otros $200 mil millones de dólares de bienes chinos, nuevamente generando una contra-amenaza por parte de Pekín.
  • Las hostilidades se intensificaron el pasado jueves 2 de agosto cuando el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer, anunció que Trump le instruyó a su oficina examinar la posibilidad de incrementar los aranceles a ser impuestos en los $200 mil millones de dólares de importaciones chinas, al 25%.
  • China posteriormente respondió con una amenaza el viernes 3, de imponer aranceles del 5% al 25% a sus importaciones provenientes de Estados Unidos por un valor equivalente a $60 mil millones de dólares.
  • Si China cumple con su amenaza, eso significa que cerca del 90%, de los bienes estadounidenses que se exportan a China estarían sujetos a aranceles.

Cabe señalar que estas amenazas de imponer aranceles no parten de aranceles cero para la mayoría de los productos. Veamos un ejemplo, si un producto originario de China paga actualmente un arancel de 10%, la amenaza de Estados Unidos es que pague 25%.

Además de la posible segunda ola de aranceles, ambas partes han estado ventilando sus diferencias en público. Larry Kudlow, el principal asesor del Presidente Trump en comercio, le dijo a Bloomberg TV que el presidente no tiene miedo de concretar sus amenazas en la pelea con China.

“Su economía es débil, su moneda es débil, la gente se está saliendo del país”, dijo Kudlow. “No subestimen la determinación del Presidente Trump de cumplir (sus amenazas)”.

trump trade war 3
El presidente Donald Trump enfrentará una mayor presión política que el presidente Xi. ¿Quién reculara primero?

Al mismo tiempo China ha expresado su disposición de ir al fondo del asunto en el tema de aranceles. El Ministerio de Comercio de China dijo el viernes 3 que si los Estados Unidos continúan chantajeando a China, el conflicto solo se intensificará.

Kudlow, un ex economista de Wall Street y ex comentarista de CNBC, dijo en otra entrevista con el programa Marketplace de  Kai Ryssdal, que las negociaciones con China se han estancado. “Virtualmente nada ha sucedido en el diálogo con China en el último mes o seis semanas…No hemos escuchado de ellos”.

La falta de negociaciones se ve agravada por el hecho de que Trump y la Casa Blanca no han articulado claramente los objetivos de su guerra comercial con China.

Dado todo lo anterior, ¿Quién se espera que sea el primero en recular en esta guerra comercial? Los recientes movimientos de mercado sugieren que será China, donde el índice Shanghai recientemente se tambaleó en el territorio del mercado bajista, mientras que los índices bursátiles estadounidenses se han mantenido a flote. Sin embargo, los analistas sugieren que hay muchos más elementos que se deben tomar en cuenta en esta guerra comercial antes de saber quién cederá primero.

El analista John Rutledge dijo en el programa “Closing Bell” de CNBC que “eso es definitivamente cierto en los mercados de valores, porque los mercados chinos dependen fuertemente de los flujos extranjeros de inversión y en China se han registrado salidas de capitales…pero hay otros dos ángulos en China que importan: uno es el de la economía y el otro es la política”.

En lo que respecta a la política, Rutledge señala que Trump podría ser el primero en doblarse ante la presión de su base política. De los agricultores en los estados republicanos, pasando por las grandes empresas estadounidenses que tienen operaciones en China, “la presión está aquí…una tercera parte del valor agregado de las exportaciones Chinas a los Estados Unidos es de empresas estadounidenses.  De aquí es de donde llegará la presión política en los Estados Unidos, de empresas que no quieren arruinar las ventas de los productos que han estado fabricando en China y de aquellas empresas que ya están vendiendo a consumidores chinos”.

Rutledge agrega que el presidente chino, Xi Jinping, no enfrenta el mismo tipo de presión. “A Xi no le importa la gente pobre de China. ¿Por qué crees que atacaron a la soya? No sólo para dañar a nuestros agricultores, sino porque (a Xi) no le importa la presión de su propio pueblo”.

Por su parte, Veronique de Rugy, una economista de derecha que trabaja en el Mercatus Center Research, está de acuerdo y agrega “China tiene un gobierno autoritario. Creo que la presión legislativa no existe allá…creo que el optimismo de la administración Trump de que China reculará primero es exagerada”.

¿Cómo incide todo esto en la negociación del TLCAN? A juicio de varios analistas, Estados Unidos tiene ahora un mayor incentivo en lograr una renegociación satisfactoria del tratado comercial de América del Norte, ya que eso le dará elementos al presidente Trump para venderse ante su base como alguien que cumple lo que promete. Ante este escenario, la guerra comercial con China podría entonces efectivamente prolongarse.

Por otra parte, es importante señalar que México se podría ver beneficiado y recibir inversión extranjera de empresas que muden sus operaciones de China hacía otras naciones, en busca de evitar los posibles nuevos aranceles. Sin embargo, subsiste el riesgo de que China, al ver cerrados sus mercados en Estados Unidos busque colocar su producción, vía exportaciones, en otras naciones. Esto último es un gran riesgo para la planta productiva nacional, por lo que se vuelve indispensable el contar con un mayor control en las aduanas del país y evitar que nuestro país sea víctima de casos de dumping de mercancías chinas. Habrá que estar atentos a la evolución de las importaciones provenientes de China.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se termina el Sexenio y no se resolvió el desequilibrio comercial con Asia

mexico-china_69_cuadrada
En el periodo de 2012 a 2017 nuestro déficit comercial con China subió en más de 16 mil millones de dólares

Cuando inició el actual sexenio federal, uno de los primeros viajes internacionales que realizó el presidente Enrique Peña Nieto, fue a la República Popular China, para visitar a su homólogo Xi Jinping. Después de ese primer viaje se nos dijo que existía la voluntad por parte de China de comenzar a resolver la situación del fuerte desequilibrio en la balanza comercial que registra México con dicha nación. Se nos dijo que se logró un consenso para colaborar y aumentar las exportaciones de México a China y corregir así el déficit histórico en la balanza comercial. Concretamente Peña Nieto apuntó: “(Xi Jinping) mostró la mayor disposición a trabajar con México para corregir el desequilibrio en la balanza comercial”.

Sin embargo, pasaron los años y dicho desequilibrio no sólo no se corrigió, sino que se siguió agravando, producto de que nuestras ventas a dicho país apenas si aumentaron en 991 millones de dólares (mdd) en el periodo de 2012 a 2017, mientras que nuestras compras a dicho país crecieron en 17,209 miles de millones de dólares (mmdd) en el mismo periodo. Con esto en mente, en esta entrega hago un recuento de la evolución reciente de nuestro comercio exterior, haciendo énfasis en el deterioro que se registró en nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con las cifras más recientes del INEGI, en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018 las exportaciones totales de México aumentaron un sólido 11.1% al pasar de 94.708 mmdd a 105.242 mmdd, que representa la cantidad más alta de exportaciones para un primer trimestre del año en toda la historia de nuestro país.  Cabe señalar que buena parte de este dinamismo ocurrió gracias a que nuestras ventas a los Estados Unidos, que es el destino del 78.5% de nuestras exportaciones, aumentaron en 8.4%, al pasar de 76.240 mmdd a 82.666 mmdd.

Por su parte, los países asiáticos apenas si contribuyeron al incremento de nuestras exportaciones totales, ya que nuestras ventas a dichas naciones aumentaron tan sólo en 434 millones de dólares (mdd) en el periodo en cuestión, pasando de 5.265 mmdd a 5.700 mmdd. Este incremento se debió principalmente al buen desempeño de nuestras exportaciones a Corea del Sur, las cuales crecieron en 370 mdd, mientras que nuestras exportaciones a China cayeron marginalmente en 0.5%, y las destinadas a Japón se desplomaron 14.7%.

En cuanto a nuestras importaciones, tenemos que en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018, éstas aumentaron en 9.8% al pasar de 97.479 mmdd a 107.018 mmdd, lo que equivale 9.538 mmdd adicionales. De igual manera, éste es el monto de importaciones más alto de nuestra historia para un primer trimestre de año, y fue impulsado porque a Estados Unidos (que es el origen de apenas el 47.1% de nuestras importaciones) le compramos 3.419 mmdd adicionales, pero también se debe destacar que le compramos 2.292 mmdd adicionales a China, mientras que a Corea del Sur y a Japón les compramos 179 mdd y 302 mdd menos respectivamente.

De esta manera, nuestro país pasó de registrar un déficit en su balanza comercial total de -2.770 mmdd en el primer trimestre de 2017 a uno de -1.776 mmdd en el mismo trimestre de 2018, lo que representa una mejoría de 994 mmdd. Nuestra balanza comercial con los Estados Unidos siguió aumentando pese a todas las amenazas del presidente Donald Trump y se colocó en 32.236 mmdd en el primer trimestre de 2018, cifra 10.3% superior a la del mismo trimestre de 2017. Sin embargo, se debe señalar que buena parte de este mayor superávit comercial con Estados Unidos se perdió con las naciones asiáticas, ya que nuestro déficit con esa región del mundo pasó de -27.542 mmdd en el primer trimestre de 2017 a -29.594 mmdd en el mismo trimestre de 2018, lo que implica 2.051 mmdd adicionales de desequilibrio comercial, además de ser nuestro déficit comercial con los países asiáticos más grande de la historia para un primer trimestre.

abr-mexico-china-1494127
Nuestro superávit comercial con los Estados Unidos lo utilizamos prácticamente para sufragar nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas

Como ya se señaló, dentro de la región asiática destaca nuestra relación con China, nación con la que mantenemos déficits comerciales crecientes y crónicos. En el primer trimestre de 2017 nuestro desequilibrio con esta nación fue de -14.317 mmdd, mientras que en el mismo trimestre de 2018 fue de -16.617 mmdd, lo que representa un deterioro de -2.299 mmdd adicionales. Por su parte, cabe destacar que nuestro déficit comercial con Corea del Sur mejoró al pasar de -2.967 mmdd en el primer trimestre de 2017 a -2.418 mmdd en el mismo trimestre de 2018. Por su parte, nuestro déficit comercial con Japón también mejoró al pasar de -3.467 mmdd a -3.305 mmdd en el mismo periodo.

Es importante hacer énfasis en el enorme desequilirbio comercial que mantenemos con los países asiáticos y dimensionar las cifras anuales. En 2012 nuestro déficit comercial con estas naciones fue de -96.388 mmdd (producto de importaciones por 113.713 mmdd y exportaciones de 17.325 mmdd, lo que implica una relación de 5.56 a 1) y en 2017 fue de -124.207 mmdd (producto de exportaciones de 22.636 mmdd y de importaciones de 146.846 mmdd, lo que indica una proporción de 5.48 a 1). De mantenerse la tendencia observada en el primer trimestre de 2018, estaríamos cerrando este año con un déficit de más de 133 mmdd, una cantidad ligeramente superior al superávit comercial que logramos con Estados Unidos en 2017, cuando éste sumó 132.322 mmdd. Dados estos datos, y como lo hemos comentado en otras entregas, parece que importamos de naciones asiáticas para poder exportarle a Estados Unidos, y es por ello que no debería sorprendernos la dureza de los Estados Unidos buscando endurecer reglas de origen en la renegociación del TLCAN con el fin de cerrarle la puerta a las naciones asiáticas, en especial a China, que utiliza las preferencias arancelarias de México para exportarle a Estados Unidos.

Ahora, en cuanto a China, tenemos que en el año 2012 nuestro desequilibrio comercial con dicha nación fue de -51.215 mmdd, mientras que en 2017 fue de -67.432 mmdd, lo que representa un deterioro de -16.217 mmdd adicionales. Esto a pesar de las múltiples visitas de Estado que se realizaron los presidentes de México y China mutuamente en los últimos cinco años. Cabe señalar que de mantenerse la tendencia del primer trimestre de 2018, estaremos cerrando este año con un déficit comercial con China de -78.221 mmdd, obviamente el más alto de nuestra historia y uno que sin duda impide el desarrollo de nuestra planta productiva nacional.

Y no es que me quiera envolver en la bandera nacionalista respecto a nuestro comercio con China, pero cuando se tiene una relación comercial en la que por cada dólar que le vendemos a los chinos les compramos 10, pues no puede ser una relación sana.

El tiempo se ha encargado de mostrar que los chinos no son de fiar y que cuando dicen que se comprometen a comprar más productos a México, pues sólo queda en eso, en buenas intenciones. Y pues no es que los productos nacionales no tengan la capacidad de incursionar en los mercados de China, sino que el problema es la enorme cantidad de barreras arancelarias y no arancelarias que mantiene la economía más grande de Asia.

post_blog_oct_Calzado
El creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China, perjudican la planta productiva nacional y el empleo

En este sentido, de acuerdo al economista y abogado, Alberto Lerin Mestas, entre las diversas causas que explican la baja penetración de las exportaciones mexicanas en el mercado chino se encuentra el hecho de que el costo de importación en China es considerablemente mayor al de México. Información oficial muestra que la tasa arancelaria aplicada, media simple, para productos manufacturados en China es 2.7 veces más grande que la aplicada en México, mientras que el costo para el cumplimiento de la documentación para importar en china es 70% más elevado que en México.

A manera de conclusión lo que se puede señalar es que este fue un sexenio perdido en materia de mejorar nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Ante la incertidumbre en la renegociación del TLCAN deberíamos ponernos a pensar que vamos a hacer si nuestro enorme superávit comercial con los Estados Unidos disminuye. ¿Cómo vamos a hacerle para mantener nuestros niveles de compra de productos asiáticos sin que esto se traduzca en un abultado déficit en la balanza comercial y por lo tanto un mayor desequilibrio en la cuenta corriente de nuestra balanza de pagos.

Si no se pone remedio a esta situación, no nos sorprenda que sin los flujos internacionales de capital que llegan al país, tanto de cartera como en inversión directa, nuestra moneda seguirá siendo débil ya que la sangría de recursos hacía oriente no cesa y es cada vez más grande, ojala que las autoridades entiendan que esto no es sano para la planta productiva nacional y tampoco puede ser sostenible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Queda claro, Donald Trump no sabe economía

11102016_Trump_Ryan
El presidente Donald Trump parece desconocer que un mayor déficit fiscal ocasiona un creciente déficit en la balanza comercial

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no sabe de economía, y esto lo digo por la serie de políticas equivocadas que ha estado implementando: por un lado realiza una reforma fiscal con una serie de recortes a los impuestos que elevan su déficit fiscal, luego se queja del creciente déficit comercial que los Estados Unidos tienen con China y México, y después decide iniciar una guerra comercial imponiendo aranceles a importaciones chinas por un monto de 46 mil millones de dólares.

En los Estados Unidos los economistas están preocupados porque no les gusta el problema de “los déficits gemelos”, un fenómeno que se ha vuelto crónico y en el que se presentan de manera simultánea fuertes desequilibrios en el ámbito fiscal y en la balanza comercial. Esta es una situación que se ha dado desde la década de los ochentas, salvo por un breve periodo a principios de los 2000s.

El déficit comercial de los Estados Unidos sigue creciendo y sumó 57.6 mil millones de dólares en febrero de este año. Y gracias al estímulo masivo por el recorte de impuestos de la administración Trump, el gobierno de los Estados Unidos incrementará la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. El resultante déficit fiscal llegará a un billón de dólares (trillón en inglés) para el año 2020 y será de 1.5 billones de dólares  para el año 2028.

La hipótesis de los déficits gemelos sostiene que un creciente déficit fiscal ocasiona un mayor déficit en la balanza comercial, ya que el mayor gasto público ocasiona un mayor gasto de consumo, lo que a su vez aumenta las importaciones. Los déficits gemelos muchas veces son vistos como fenómenos aislados en lugar de analizarse como elementos que coexisten y se refuerzan uno al otro con efectos perversos para la economía, en especial cuando quien los registra es una economía desarrollada.

El problema de un creciente déficit fiscal se potencializa cuando la economía que lo registra ya está en una situación de pleno empleo. La teoría económica sostiene que cuando una economía está en recesión, el registrar un mayor gasto público y por lo tanto un déficit fiscal ayuda a paliar la caída del Producto Interno Bruto (PIB), ya que un mayor gasto fiscal compensa la disminución de la demanda, provocando que las empresas puedan vender más, contraten personal, aumenten los ingresos, y se reactive el consumo. Esta es la razón por la que a Estados Unidos le ha ido mejor en cuanto a crecimiento económico, comparado con Europa después de la crisis global de 2008 – 2009.

Pero no es aconsejable mantener grandes déficits fiscales cuando la economía ya está trabajando con toda su capacidad, y básicamente todos los que quieren un empleos ya cuentan con uno. En una economía que ya está en pleno empleo de su fuerza laboral y de su capital, el echar un montón de dinero no ayudará a producir más (porque ya no hay gente disponible para producir más), sino que lo que ocasiona es que se incrementen las importaciones, aumentando así el déficit en la balanza comercial.

Entonces esto es lo que le sucede a Estados Unidos, y en lugar de poner remedio al problema del déficit fiscal, lo que hace la administración del presidente Trump es culpar a China y a México. En particular, hemos visto en las semanas recientes como los Estados Unidos, argumentando los robos de propiedad intelectual por parte de China, como ha propuesto imponerle a este país una serie de aranceles a la importación de sus productos. China ha respondido a Estados Unidos y ahora estamos a punto de presenciar una guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas a nivel mundial.

¿Quién está en mejores condiciones para ganar la guerra comercial? Como veremos a continuación, es China.

El presidente Donald Trump ha dicho por Twitter “Cuando ya tienes un déficit comercial de 500 mil millones de dólares, no puedes perder”. Él cree esto porque su país tiene un enorme déficit comercial con China, el cual de hecho fue de 337 mil millones de dólares en 2017 no 500 mil millones, y piensa que puede ganar la guerra comercial entre los dos países. Pero aunque China le vende más a los Estados Unidos respecto a lo que le compra, la posición de Pekín es mucho más fuerte, tanto política como económicamente, de lo que cree Trump.

trump trade war 3
Una guerra comercial entre China y Estados Unidos le hace más daño a éste último país

Desde el punto de vista económico, tanto los Estados Unidos como China, perderán en una guerra comercial. La imposición de aranceles aumentará los precios, disminuirá las exportaciones y perjudicará el crecimiento económico; por lo que tanto Estados Unidos como China estarían mejor si cesan las hostilidades. Pero ahora que la administración Trump amenaza con imponer aranceles a 46 mil millones de dólares de importaciones originarias de China y este país le ha respondido con una amenaza similar, estamos al borde de una guerra comercial. Desde entonces Trump ha aumentado el conflicto amenazando con imponer aranceles a otros 100 mil millones de dólares de importaciones provenientes de China, a lo que Pekin respondió que igualaría en respuesta. Los cálculos de Trump sugieren que piensa que China tiene más que perder y que por lo tanto terminará cediendo. Pero está equivocado.

Las estadísticas parecen indicar que China es más vulnerable que los Estados Unidos, pero no es así. Si nos concentramos en el intercambio de bienes, como lo hacen la mayoría de los analistas, vemos que China le vendió a Estados Unidos un total de 506 mil millones de dólares el año pasado, y le compró apenas bienes por 131 mil millones de dólares. Pero los Estados Unidos también le vendieron a China 38 mil millones de dólares más en servicios de lo que le compraron. Pero el punto fundamental es que la mayor parte de lo que Estados Unidos le vende a China son productos agrícolas y bienes cuyo contenido es en su mayoría estadounidense. Por el contrario, las exportaciones de China a Estados Unidos son típicamente bienes ensamblados en China que contienen muchos componentes de otros países, y muchas veces son de marcas estadounidenses. Y más aún, el 37% de las importaciones de Estados Unidos provenientes de China consisten de partes y componentes que requieren los productores estadounidenses.

Tomemos el ejemplo del IPhone de Apple. Cuando los IPhones son enviados de las fábricas chinas a los Estados Unidos, el costo total de la importación se le atribuye a China. Sin embargo, estos IPhones incluyen componentes de Corea del Sur, Japón, y de muchos otros países. De acuerdo con una estimación, el ensamblaje en China representa entre el 3 y el 6% de los 370 dólares que representa el costo de manufactura de un IPhone X. Dado que este teléfono se vende al público en 999 dólares, el grueso del valor agregado es estadounidense: el margen de Apple y el de los minoristas estadounidenses.

Claro que este es un ejemplo extremo y Trump no le ha puesto aranceles a los IPhones. Pero consideremos que de los 46 mil millones de dólares en aranceles con los que amenaza Trump, 26 mil millones corresponden a importaciones de bienes electrónicos. Las tarifas de Trump fueron diseñadas para perjudicar el objetivo del gobierno chino de desarrollar su propia gama de productos de alta tecnología. Pero de acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), aproximadamente la mitad del valor de las exportaciones chinas de computadoras, electrónicos y equipo óptico es de origen foráneo. Así que aunque los aranceles propuestos se convirtieran en realidad para estos productos, y esto ocasionará una caída de un 25% de las exportaciones chinas de estos productos, el impacto directo para China sería de apenas 6.5 mil millones de dólares, algo así como el 0.05% de su PIB.

TLCAN 2
México podría beneficiarse de la guerra comercial entre China y Estados Unidos si se convierte en una alternativa para la proveeduría

En contraste, el daño potencial que puede ocasionar China a los Estados Unidos es mucho mayor. Esto porque un primer objetivo de China fueron los aviones para transporte civil producidos por la empresa Boeing por un monto de 16 mil millones de dólares. Las acciones de esta empresa se desplomaron después del anuncio de China, pero las aerolíneas chinas se están expandiendo tan rápido que tal vez Boeing esté dispuesto a disminuir los precios de sus aviones para mantener las ventas allá. En ese caso, las tarifas impuestas por China serían pagadas por los Estados Unidos y no por las empresas chinas. Hay que recordar que Boeing compite contra la europea Airbus.

Aunado a lo anterior, otro objetivo de China en cuanto a la imposición de aranceles son las exportaciones estadounidenses de soya, las cuales fueron de 12.8 mil millones de dólares en 2017. China compra la mitad de las exportaciones estadounidenses de este bien, lo que le da poder de mercado. De hecho conforme avanzaba la retórica de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los precios de la soya se desplomaron y no debemos olvidar que China cuenta con Brasil como proveedor de soya.

Es así que podemos llegar a la conclusión de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no sabe de economía y está mal asesorado. No sabe que él es el causante de los crecientes déficits comerciales que registra su país, derivado de su crónico déficit fiscal; y tampoco sabe que en una guerra comercial tiene todo para perder, eligió pelear contra un país que si sabe cómo hacerle daño.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Implicaciones para México de la guerra comercial

trump trade war 3
Estados Unidos ha iniciado una guerra comercial con China, busca evitar la transferencia injusta de tecnología y disminuir su déficit comercial en 100 mil millones de dólares

En las últimas dos semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump impuso una variedad de aranceles en contra de numerosos países, bloqueó la adquisición de empresas tecnológicas estadounidenses por parte de China y busca imponer nuevas restricciones a las futuras inversiones chinas también en el sector tecnológico. Muchos economistas han advertido que el mundo está al borde de una guerra comercial total, en la que veremos represalias al estilo “ojo por ojo”, una retórica acalorada y llamados a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a poner orden, pero ésta está  pobremente equipada para responder. Estamos ante el riesgo de que si las provocaciones comerciales de Trump se salen de control, docenas de tratados comerciales negociados durante varias décadas podrían ser echados de lado, mientras que la perspectiva de un menor crecimiento económico tiene a los mercados bursátiles de todo el mundo tambaleándose.

Las guerras comerciales no son buenas para la economía, y la historia nos da buenos ejemplos. Tenemos el caso de cuando en 1930 el Congreso estadounidense pasó la Ley Smoot-Hawley, la cual elevó los aranceles en 20% en promedio, inicialmente para proteger a los agricultores estadounidenses, pero que después fue ampliado a industrias manufactureras que buscaban protección. En la medida en que se colapsó la demanda de bienes y servicios, el resto de los países buscaron mantener sus reservas de oro devaluando sus monedas o imponiendo más barreras comerciales, por lo que se derrumbó el comercio internacional. Esto provocó que la depresión económica que se vivía en ese entonces se hiciera aún más pronunciada y el mundo, en particular los Estados Unidos, acabaron sufriendo lo que se convirtió en La Gran Depresión.

Lamentablemente esto al parecer ya quedó en el olvido. Los Estados Unidos con la firma del memorándum del pasado 22 de marzo por parte del presidente Trump, en contra de las prácticas de China, iniciaron una guerra comercial que seguro será perjudicial y tendrá consecuencias imprevistas para las relaciones de Estados Unidos con la segunda mayor economía mundial. Además de generar repercusiones en los mercados bursátiles, tasas de interés y tipos de cambio.  De hecho el índice bursátil Dow Jones pasó de 24,879 puntos el 21 de marzo a las 14.30hrs a 23,533 puntos el 23 de marzo a las 16.00hrs, una pérdida de más de 1,300 puntos en dos días.

China-US-Relations-770x285
Aún no se sabe la lista de productos que serán sujetos a aranceles de 25% por un  monto de 60 mil millones de dólares

Argumentando el daño ocasionado por las prácticas injustas y dañinas de adquisición de tecnología estadounidense por parte de China, los Estados Unidos impondrán en los próximos días aranceles del 25% en ciertos productos de China por un monto equivalente al daño ocasionado a la economía estadounidense. No se ha especificado qué productos serán, esto tardará unos días más en definirse, pero se sabe que equivaldrán a unos 60 mil millones de dólares. Por su parte, en la “Section 301 Fact Sheet” se propone que le sean impuestos a los sectores aeroespaciales, tecnologías de comunicaciones e información, así como maquinaria. Aunque no se descarta que eventualmente se impongan aranceles también a calzado, ropa y electrónicos para los consumidores.

La meta de Trump, y así lo anunció en la conferencia de prensa cuando informó de las medidas contra China, es disminuir el déficit comercial que su país tiene con dicha nación en unos 100 mil millones de dólares, equivalente a una reducción del 25%. Sin embargo, se considera que las medidas anunciadas no lograrán dicha meta, ya que no debemos olvidar que China posee más de 1.17 billones de dólares de bonos del Tesoro de Estados Unidos, por lo que su capacidad de negociación con los Estados Unidos será muy amplia.

Ante los aranceles impuestos por los Estados Unidos, China ha tenido una reacción dura en el discurso, pero muy tibia en los hechos, ya que en represalia anunciaron que le impondrán a Estados Unidos aranceles por apenas 3 mil millones de dólares, en productos que van desde frutas frescas, nueces, vino, puerco, aluminio reciclado y tubería de acero. Sin embargo, no podemos descartar que una vez que se conozca la lista de productos a los que Estados Unidos impondrá aranceles, China podría anunciar una gama de productos más amplia, en la cual probablemente estarán más bienes agrícolas como el sorgo y la soya, así como los aviones de la empresa Boeing.

Es importante mencionar que todo esto se da después de la salida de la Casa Blanca de Gary Cohn, un internacionalista que se desempeñaba como director del Consejo Económico Nacional de Trump, y de Robert Porter, quien fungía como secretario de personal de la Casa Blanca. Es así que el presidente Trump ahora está en las manos de nacionalistas comerciales como Peter Navarro y Wilbur Ross, el Secretario de Comercio, quien amasó una fortuna en sus negocios del acero y los textiles apoyado en la existencia de aranceles. Esto es relevante porque queda claro que ya no hay oposición interna seria a los peores instintos de Trump respecto al comercio internacional y China.

Aquí lo bueno es que esta agresividad contra el comercio internacional, erosionará el apoyo de las empresas y del Congreso hacía Trump, ya que mucho de lo que había hecho en favor de las empresas con el recorte de impuestos y la desregulación, perderá efectividad ante su visión mercantilista del comercio internacional.

¿Y qué papel juega México en todo esto? Nuestro país ha sufrido la retórica del presidente Trump, quien no se ha cansado de decir que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el peor acuerdo comercial jamás firmado por los Estados Unidos. De igual forma, Trump ha señalado de manera recurrente a México como un país que se aprovecha indebidamente de Estados Unidos y que por eso obtiene importantes superávits comerciales, el cual en el 2017 fue de 71.056 mil millones de dólares.

china-Mex
La relación comercial entre México y China , tampoco es sencilla y debe ser revisada 

Sin embargo, México se benefició al quedar excluido de la lista de países a los que recientemente se les impusieron aranceles a la importación de acero y aluminio. De igual forma, en este contexto de conflicto comercial entre China y Estados Unidos, trascendió que Estados Unidos retiraría de la mesa de negociación del TLCAN una de sus demandas que ocasionaban mayor problema, y es la de que el 50% del valor de contenido de los automóviles deberían tener contenido estadounidense para gozar de preferencias arancelarias. Para muchos, este anuncio es muestra de que nuestro vecino del norte se ha dado cuenta de que no puede mantener tantos flancos de guerra abiertos en materia comercial, y que le conviene tener un bloque comercial sólido en Norteamérica para contrarrestar sus desequilibrios comerciales con Asia, y en especial con China.

De igual manera, para las empresas mexicanas será muy importante conocer la lista final de bienes a los que Estados Unidos les impondrá aranceles, para en función de ello ver en que sectores surgirán oportunidades para incrementar nuestras exportaciones.

Esto de ninguna manera implica que una guerra comercial total entre Estados Unidos y China beneficiará a México en el largo plazo. Queda claro que en el corto plazo si, ya que la Administración Trump ahora se muestra más flexible en la negociación del TLCAN y podría haber un incremento de exportaciones mexicanas hacía Estados Unidos; sin embargo, en el largo plazo no sabemos si la guerra comercial que aparentemente ha iniciado pueda dañar la dinámica de comercio internacional a nivel mundial, y hacer que la economía mundial crezca más lentamente, lo que acabará por perjudicar las exportaciones totales de nuestro país.

En este sentido, la Secretaría de Economía debe trazar un plan para aprovechar al máximo esta situación, o bien, evitar que nos perjudique.

Y pues a manera de conclusión podemos decir que se confirma que la política comercial estadounidense es llevada a cabo por una administración que no sabe de economía y que se ha convertido en una amenaza para el bienestar global. El presidente Trump y sus asesores están enfocados en disminuir el gigantesco déficit comercial que tienen a través de la imposición de barreras comerciales, pero no entienden que la principal razón de este desequilibrio es su enorme déficit fiscal, el cual eleva artificialmente su demanda agregada, provocando un crecimiento crónico de sus importaciones. Mientras tanto suenan los tambores de guerra y no sabemos cuál vaya a ser el desenlace económico de este episodio.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt