No cesa la crisis del empleo en México

Al cierre del sábado 21 de noviembre, México registraba de manera oficial 101.4 miles de muertes y 1.032 millones de casos de Covid-19. Cómo lo hemos señalado desde este espacio, el reciente repunte en el número de casos y fallecidos diarios ha provocado que diversos estados retrocedan en el color de su semáforo sanitario. Es así que para las siguientes dos semanas, habrá 2 entidades en rojo, 14 en naranja, 14 en amarillo y 2 en verde. Cabe recordar que el nivel rojo del semáforo significa riesgo máximo de contagio; el naranja, riesgo alto; el amarillo, riesgo medio; y el verde, riesgo bajo.

Lo anterior ha ocasionado que se impongan nuevas limitaciones a la actividad económica, tanto en el sector comercio, servicios e industrial; además de que el miedo al contagio que se le ha vuelto a meter a la población ha provocado que muchos cierren la cartera. Esto se da en un contexto en el que la  actividad económica siguió teniendo una lenta recuperación en septiembre y octubre. De acuerdo con las cifras del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), elaborado por el INEGI, se espera que haya habido una contracción anual de -7.0% del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) durante septiembre, con caídas anuales de -7.5% en las actividades secundarias y de -7.3% en el sector terciario. Para octubre, el IOAE prevé una caída anualizada del IGAE de -6.2%, con retrocesos de -6.9% en las actividades secundarias y de -6.0% en las terciarias.

Cómo lo he señalado en anteriores entregas, las cifras de caídas en la actividad económica se dicen fácil, pero hay que entender que detrás de ellas hay millones de personas que perdieron su empleo y no lo han recuperado, a millones de personas se les ha bajado el sueldo y/o les recortaron su jornada laboral. Son muchas personas las que la están pasando mal en materia económica, y la desaceleración de la recuperación ocasionada por las nuevas limitantes a la actividad económica y por el miedo de los consumidores a salir a gastar, no hará más que prolongar el sufrimiento.  

Para ilustrar los graves problemas por los que seguimos transitando tenemos que el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) correspondientes al tercer trimestre de 2020 y en términos generales los resultados del levantamiento de la ENOEN del tercer trimestre de 2020 confirman una lenta recuperación de la ocupación, la cual todavía está por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Los cambios más importantes entre el tercer trimestre de 2019 e igual trimestre de 2020 fueron: 1. Una disminución de la Población Económicamente Activa (PEA) por la vía de la población ocupada, la cual se ve reflejada en la caída de la ocupación en el sector terciario, principalmente en restaurantes y servicios de alojamiento así como en el comercio; 2. Pérdida de empleos de tiempo completo, disminución de la ocupación en los micronegocios y en condiciones de informalidad; y 3. Un aumento de la desocupación, la subocupación y en la ocupación en condiciones críticas.

Ocupación laboral

Es así que la ENOEN del tercer trimestre de 2020 reportó una disminución de -3.6 millones de personas en la PEA, lo que implica que la Tasa de Participación Económica fue de 55.5% respecto a la población de 15 años y más, cifra 4.9 puntos porcentuales inferior a la de mismo trimestre del año pasado.  En términos de personas, eso significa que en el periodo de julio a septiembre de 2020, la población ocupada resultó en 51 millones de personas, cifra inferior en -4.2 millones de personas comparada con la del tercer trimestre de 2019. La población ocupada de hombres fue de 31.8 millones, cifra menor en -1.9 millones, mientras que la población ocupada de mujeres fue de 19.2 millones, cantidad inferior en 2.3 millones menos en el mismo lapso. Este dato confirma que en materia laboral, la actual crisis económica ha afectado más a las mujeres que a los hombres.

Distribución de la población ocupada

La estructura sectorial de la ocupación reporta que las actividades terciarias tuvieron una participación del 60.7% en el tercer trimestre de 2020, lo que implica que en términos absolutos registra una disminución de -3 millones de personas laborando respecto al tercer trimestre de 2019. Llama la atención en particular la situación del sector de restaurantes y servicios de alojamiento y el comercio, ya que éstos reportaron una disminución de 1.1 millones, cada uno.

En cuanto a la ocupación por ámbito y tamaño de la unidad económica, tenemos que ésta tuvo un descenso de -3.8 millones de personas respecto al tercer trimestre de 2019. Vemos que los ocupados en micronegocios son los más afectados, con una disminución de -2.2 millones puestos de trabajo perdidos entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020. Destaca lo sucedido en las  unidades económicas sin establecimiento, en donde la pérdida fue de -1.3 millones de ocupados.

Subempleo, desempleo y empleo formal e informal

La EMOEN reporta que las personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda, pasaron de 4.3 millones en el tercer trimestre de 2019 a 8.7 millones en el mismo periodo de 2020, con un aumento de 4.4 millones de personas.

Por su parte, la población que se encuentra sin trabajar y que estuvo buscando trabajo en el último mes, fue de 5.1% de la PEA en el tercer trimestre de 2020, porcentaje que en igual periodo del año anterior fue de 3.7 por ciento. En términos absolutos, la población desocupada fue de 2.8 millones de personas, monto superior en 622 mil personas comparado con el tercer trimestre de 2019.

Por su parte, la población ocupada informal, que comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, en el tercer trimestre de 2020 fue de 27.7 millones, cifra que representa 3.5 millones menos comparado con el mismo trimestre del año pasado. Destaca el hecho de que la tasa de informalidad en las localidades rurales fue de 79% en el tercer trimestre de 2020, mientras que en las localidades más urbanizadas fue de 40.5 por ciento. Por su parte la tasa de trabajo asalariado en las localidades rurales fue de 50.7% contra 72.4% de las áreas más urbanizadas.

Finalmente, en cuanto al empleo formal, es pertinente mencionar que de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al cierre de octubre, se registraron 19.902 millones de puestos de trabajo formales. Según las cifras del instituto, en octubre se registró un incremento mensual de poco más de 200 mil puestos, equivalente a una tasa mensual de aumento de 1.0%.  Con lo anterior, la disminución del empleo en lo que va del año (enero-octubre) es de 518 mil 609 puestos; sin embargo, en los últimos doce meses se registró una disminución de más de 824 mil puestos, equivalente a una tasa anual de -4.0%.

Consideraciones finales

Dado el sombrío panorama que vivimos en materia económica y sus repercusiones para la recuperación del empleo, me veo obligado a insistir que la estrategia que han emprendido varios gobiernos locales en el sentido de limitar la actividad económica como instrumento para frenar los nuevos contagios de Covid-19 es errónea. De poco sirve impedir que los centros de trabajo operen con un horario regular o a una menor capacidad, si eso se traduce en que haya más gente sin cubrebocas en la calle, en lugares aglomerados como los tianguis, en el transporte público o haciendo fiestas en sus casas. Es francamente ridículo que cierren restaurantes que cumplen los protocolos de salud, pero si permitan que haya puestos de tacos en la calle o en el tianguis, con decenas de personas apretujadas alrededor del taquero. No hay congruencia, evidentemente.

Desafortunadamente la estrategia del gobierno federal de no ser claros respecto al uso del cubrebocas ha provocado que haya gente que piense que su uso no es benéfico, siendo que hay decenas de estudios que demuestran su efectividad. Si los gobiernos locales se preocuparan más por hacer completamente obligatorio el uso del cubrebocas cuando uno está fuera de su domicilio o vehículo, imponiendo sanciones a quienes no lo usen, no estarían pensando en cerrar negocios y generar más pobreza.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha señalado que los cierres de la economía deben ser la última opción a considerar para frenar la pandemia; sin embargo queda claro que hay gobernantes a los que les resulta más sencillo, desde la comodidad de su despacho y su solvencia económica, decretar que los negocios cierren en lugar de hacer obligatorio el uso del cubrebocas (no vayan a parecer represores). A estos gobernantes les preocupa más su futuro electoral que la salud y la economía de quienes los eligieron.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Sigue la crisis del empleo en México

La enfermedad del Covid-19 sigue activa y varios gobiernos locales han entrado en pánico. De hecho el gobierno de Chihuahua ha decretado el regreso al semáforo rojo, mientras que otros amenazan con hacerlo si la pandemia satura sus endebles sistemas de salud. Aunque hasta ahora la medida no implica el cierre de  actividades productivas no esenciales, como ocurrió en abril y mayo de este año, si se eleva la percepción de miedo por lo que se descarrillan los esfuerzos de recuperación económica. Esto ocurre en un contexto nacional en el que la enorme mayoría de las actividades económicas se ha estancado en la recuperación y aún están muy lejos del nivel de actividad que tenían a principios de este año.

De hecho, el INEGI recién publicó el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) y éste estima que en agosto la actividad económica nacional cayó -7.9% anualizado, mientras que en septiembre se contrajo -6.9%. De esta manera, reitero mi pronóstico de una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de -8.5% en todo 2020.

En este escenario de una muy lenta recuperación económica, es que el INEGI también dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del mes de septiembre, y en ella se ve claramente que las penurias continúan para millones de mexicanos. En esta entrega presento cómo va evolucionando la situación del empleo en nuestro país, misma que se puede complicar bastante más si en esta temporada de compras en noviembre y diciembre la gente se queda en casa en lugar de salir de compras.

Situación de la fuerza de trabajo

Un primer signo de debilidad en el mercado laboral lo vemos con el tamaño de la Población Económicamente Activa (PEA), misma que sumó 53.8 millones de personas en septiembre de 2020, lo que implica un incremento de apenas 621 mil personas más respecto a agosto pasado. La tasa de participación económica fue de 55.6% de la población en edad para trabajar, 0.5 puntos porcentuales superior a la del mes previo. Como referencia debemos señalar que en septiembre de 2019 la tasa de participación fue de 60.1%, por lo que queda claro que sigue habiendo muchas personas que se retiraron de la fuerza laboral y no han regresado porque tienen miedo de enfermarse o porque de plano saben que no conseguirán un buen trabajo.

En cuanto a la población desocupada, en septiembre de este año ésta representó el 5.1% de la PEA, tasa inferior al 5.4% observado en el pasado mes de julio, pero aun por encima del 3.8% observado en septiembre de 2019. Es así que en términos absolutos, la población desocupada fue de 2.7 millones de personas al mes de septiembre de 2020. Cabe recordar nuevamente que en México la Tasa de Desocupación es más baja que en otros países, no porque aquí tengamos un mercado laboral sólido, sino porque en México no hay seguro de desempleo y la gente no tienen muchos ahorros, además de que hay un problema extendido de economía informal. Es así que una persona que pierde su empleo no se puede dar el lujo de quedarse mucho tiempo desempleado, por lo que si no consigue empleo, pues lo más fácil es salirse a lavar carros o poner un puesto en el tianguis más cercano.

Población ocupada

Durante septiembre de 2020, la población ocupada fue de 51.1 millones, cifra mayor en apenas 670 mil personas comparada con la de agosto del mismo año. Cabe destacar que la población ocupada de hombres fue de 31.5 millones, cifra inferior en -215 mil a la de agosto, mientras que la población ocupada de mujeres fue de 19.6 millones, 885 mil personas más en el mismo periodo.

Cabe destacar que de acuerdo con las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en septiembre de este año había 19.2 millones de trabajadores asegurados, cifra superior a la de agosto en apenas 113 mil personas. Esto es relevante porque vemos que si bien la población ocupada total aumentó en 670 mil personas, de este total sólo 113 mil obtuvieron un empleo formal registrado en el IMSS. También es relevante señalar que el balance de febrero a septiembre de 2020 sigue siendo muy negativo ya que se han perdido 911 mil empleos formales.

Ahora, en cuanto a los ingresos derivados del trabajo, en septiembre de 2020 vemos que el 23.4% de la población ocupada gana menos de un salario mínimo, el 33.7% percibe de 1 a 2 salarios mínimos, el 14.8% gana de 2 a 3 salarios mínimos, el 6.3% gana de 3 a 5 salarios mínimos, mientras que sólo el 2.5% de la gente que trabaja gana más de 5 salarios mínimos al día. Por su parte, el 6.0% no recibe ingresos por su trabajo. El restante 13.3% de la población ocupada no específico su nivel de ingresos. Es así que en comparación con el mes previo, la población ocupada con una percepción de uno a dos salarios mínimos aumentó 1.1 puntos porcentuales; en cambio, la contribución de los ocupados de 2 a 3 salarios mínimos disminuyó -0.5 puntos porcentuales y el de los ocupados que perciben hasta un salario mínimo disminuyó -0.8 puntos porcentuales, en el mismo periodo.

Con estos bajos niveles de ingresos de la población ocupada es muy difícil que se pueda reactivar el mercado interno, y será aún más difícil si los gobiernos de los estados ponen sus respectivos semáforos de salud en rojo.

Población subocupada y en la informalidad

Posiblemente, uno de los aspectos en donde ha habido una mayor afectación por parte de la crisis económica es en el incremento de la subocupación. Esto es, que hay una enorme cantidad de personas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda. Los subocupados pasaron de 8.6 millones en agosto a 8.0 millones en septiembre de 2020, por lo que hubo una disminución de -583 mil personas; sin embargo, cabe señalar que en septiembre de este año la tasa de subocupación fue de 15.7%, mientras que en septiembre de 2019 fue de 7.9%. La enorme cantidad de personas en una situación de subocupación es indicativo de que sigue habiendo muchas empresas que no han retomado sus actividades al 100% y laboran únicamente dos o tres días a la semana.

En cuanto a la población ocupada y que está en una situación de informalidad, misma que  comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, tenemos que en septiembre de 2020 ésta fue de 28.1 millones, esto es 245 mil personas más que en agosto del mismo año. Cabe señalar que en septiembre de 2019 el número de ocupados en la informalidad fue de 31.3 millones de personas, por lo que queda claro que esta crisis ha afectado a las personas que trabajan tanto en la formalidad, como en la informalidad. La baja tasa de crecimiento del empleo formal nos hace prever que en unos meses el número de personas que trabajan en la informalidad rebasará los 31.3 millones observados en septiembre de 2019.

Conclusiones

Cuando hablamos de una caída del PIB de -8.5% para este 2020 debemos ponerle rostro a la crisis y no hay mejor manera que viendo el impacto de ésta en las condiciones de empleo de la población. Hemos comentado en diversas ocasiones que vamos a tardar hasta el 2024 para recuperar los niveles de producción y consumo que se tenían en 2019, pero si en esta temporada de compras por el Buen Fin en noviembre y la Navidad en diciembre, la gente vive atemorizada por el regreso de los semáforos de salud al color rojo, pues la recuperación será aún más tardada y el sufrimiento y desesperación de las personas que están desempleadas o subempleadas, con un bajo nivel de ingreso, continuará de manera innecesaria.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto del COVID-19 en la gente y la economía de México

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía mundial sigue siendo muy alta, ya que la propagación del COVID-19 y el efecto de las medidas de contención siguen siendo muy difíciles de predecir. Esta crisis ha exacerbado la volatilidad de las tensiones comerciales y la menor cooperación internacional que fueron características de 2019. Los pronósticos más recientes por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea revisaron significativamente a la baja sus proyecciones para el crecimiento de 2020.

Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia muestran fuertes colapsos en el nivel de producción, los cuales son aún más pronunciados en el sector servicios y, en algunos casos, son de mayor magnitud comparado con la contracción económica que se vivió con la Gran Depresión de 1929 a 1932. Se estima que la producción cayó entre un 20% y 30% durante el cierre de la actividad económica en algunos países de la OCDE, mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la pérdida global de horas trabajadas entre el último trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020 suma 130 millones de empleos, pero lo peor es que se estima que se perdieron 305 millones de empleos a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2020.

El impacto de la pandemia, tanto en la salud como en la economía, ha sido muy desigual en diferentes poblaciones, a menudo reforzando patrones históricos de desigualdad y de ventaja de unas naciones sobre otras. Los datos sugieren que la crisis ha sido desproporcionadamente más severa para las mujeres, así como para los hogares de bajos y medianos ingresos.

En este contexto mundial es que el INEGI dio a conocer los resultados de diversas encuestas respecto de cómo ha afectado el COVID-19 en varios aspectos de la vida de los mexicanos. Una de ellas es la “Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en la Empresas (ECOVID-IE) 2020”.  El objetivo de la encuesta es generar indicadores cualitativos a partir de las opiniones de los dirigentes empresariales, que permitan conocer el impacto registrado en el país.

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Uno de los aspectos que se midieron fue el de los paros técnicos llevados a cabo por las empresas. La encuesta arrojó que se estima que, de 1.873 millones de empresas que existen en el país, 59.6% de éstas instrumentaron paros técnicos como medida de prevención, mientras que el restante 40.4% (757,581) no lo hicieron. Las microempresas fueron las que en su mayoría llevaron a cabo esta acción siendo el 93.4% de éstas las que los realizaron. Por su parte, se aprecia que el 46.7% de las empresas a nivel nacional llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales de 21 o más días, este total se obtiene del hecho de que el 41.4% de las empresas en sectores esenciales realizaron paros técnicos, mientras que el 50.5% de las no esenciales los realizaron. Analizando los datos por tamaño de empresa, 68.1% de las grandes empresas, 54.0% de las medianas y pequeñas empresas y 46.1% de las microempresas, implementaron paros técnicos o cierres temporales en periodos mayores de 21 días.

En cuanto a las afectaciones por la contingencia sanitaria (disminución de los ingresos, baja de demanda y/o escasez de insumos y/o productos), tenemos que el 93.2 % de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, mientras que solo el 6.8% de las empresas no reportó alguna de estas tres afectaciones.

Para los diferentes tamaños de empresa, la mayor afectación se registró en la disminución de los ingresos, promediando a nivel nacional 91.3% del total de empresas sufriendo una afectación en este sentido. Las 41.4% de las grandes empresas reportaron afectación, mientras que en las medianas y pequeñas empresas, así como en las microempresas, el 87.8% y 92.0% respectivamente sufrieron pérdida de ingresos.

La baja demanda también se reportó como una importante afectación, ya que obtuvo a nivel nacional un 72.6% de empresas afectadas. Las 35.9% de las grandes empresas, el 71.2% de las medianas y pequeñas; así como el 73.0% de las micro fueron las más afectadas en este rubro.

Otras afectaciones importantes que se observaron durante la contingencia son la reducción de personal y la reducción de remuneraciones y/o prestaciones. Hay que destacar que la mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, ya que la reducción de remuneraciones y/o prestaciones registró a nivel nacional apenas el 19.1%: las grandes empresas con 41.8%, las medianas y pequeñas con 20.6% y la micro 18.8%. En tanto, la reducción de personal a nivel nacional fue de 15.4%: en las grandes 22.3%, las medianas y pequeñas 18.6% y las micro 15.1 por ciento.

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En cuanto a los apoyos recibidos en atención a la contingencia sanitaria, la encuesta estimó que de 1.873 millones de empresas, solo 7.8% (146,782) obtuvo algún tipo de apoyo, mientras que el resto (92.2%) no recibió ayuda de ninguna índole. De los pocos que obtuvieron algún tipo de apoyo, la mayor parte de éstos provinieron de los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal.

Otra de las encuestas realizadas por el INEGI para conocer los efectos del COVID-19 fue la “Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML)”, la cual muestra los siguientes resultados en el mes de abril de 2020:

  1. La Población Económicamente Activa fue de 35 millones, cifra que representa una tasa de participación económica del 51.3% en el mes de abril de 2020. De dicha población, el 61.2% son hombres y el 38.8% mujeres.
  2. La ECOVID-ML reporta una Población No Económicamente Activa (PNEA) de 33.2 millones, cifra equivalente al 48.7% de la población de 18 y más años en el mes de abril de 2020. Del total de PNEA estimada por la ECOVID-ML, 19.6 millones eran personas no disponibles para trabajar (59%), pero 13.6 millones (41%) si estaban disponibles para trabajar.
  3. De los 13.6 millones de PNEA disponible para trabajar reportada por la ECOVID-ML en abril de 2020, 87.1% (11.9 millones) fueron personas ausentes de un trabajo o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por el COVID-19, mientras que 12.9% (1.7 millones) estuvieron ausentes o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por otras razones (falta de materia prima, clientes, vacaciones, etc.).
  4. Por su parte, de los 11.9 millones de PNEA disponible para trabajar que estuvo ausente de su trabajo o deseaba trabajar pero no buscó trabajo por el COVID-19; el 65.7% (7.8 millones) estuvieron ausentes de un trabajo por el COVID-19 y 34.3% (4.1 millones) deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por la pandemia.
  5. En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó una población ocupada de 32.9 millones de personas, que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años. Por sexo, las mujeres ocupadas son 12.4 millones y los hombres 20.5 millones; lo que significa una tasa de ocupación de 33.4% y 66.1%, respectivamente.
  6. De los 32.9 millones de personas ocupadas, 7.2 millones son ausentes temporales con vínculo laboral o que fueron suspendidas durante la contingencia sanitaria, cifra que representa el 21.8% del total de ocupados. Asimismo, cabe destacar que en el 92.9% de los casos la ausencia o suspensión laboral, la razón principal fue la pandemia originada por el COVID-19 y en 7.1% debido a otras razones.
  7. La ECOVID-ML, reportó que derivado de las medidas de distanciamiento social para contener la pandemia del COVID-19, el 23.5% de los ocupados en abril tuvo que trabajar desde su casa, 42.3% disminuyó su jornada de trabajo durante la contingencia sanitaria; mientras que 46.1% redujo los ingresos derivados de su trabajo, 5% recibió algún apoyo gubernamental y 89.8% no recibió ningún tipo de apoyo.fd5f1cc2dec12a4ef72649af56d00d19
  8. La ECOVID-ML también registró en abril de 2020 un total de 6.1 millones de trabajadores subordinados y remunerados que fueron suspendidos de su trabajo durante la contingencia sanitaria, cifra equivalente a 25.1% del total.
  9. Durante la suspensión laboral, 37.1% de los hombres recibió completo su sueldo o salario contra 40.5% de las mujeres; asimismo, 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo o salario frente a 46.9% de las mujeres y, por último, 20.5% de los hombres y 12.6% de las mujeres, no recibieron ingresos por su trabajo.
  10. Los trabajadores independientes suman un total de 8.4 millones y representan 25.5% de la población ocupada. En abril de 2020 de acuerdo con la ECOVID-ML, 41.2% enfrentaba problemas en su negocio por el COVID-19, 32.7% reportó falta de clientes y 6.1 otros problemas como deudas, aumentó de precios en las materias primas o mercancías, entre otros y el 19.9% no tenía problemas.
  11. La forma en que los trabajadores independientes han enfrentado los problemas que tienen en sus negocios son diversos: 12.2% implementó acciones para ofrecer sus productos en alguna plataforma tecnológica o una modalidad similar; porcentaje que en los hombres fue de 9.6% y en las mujeres de 17.1 por ciento. Otro segmento de negocios acudió a créditos, cambio de actividad o al despido de trabajadores, situaciones que representan 12.9%.
  12. Del total de ocupados, 7.7 millones trabajaron desde su casa (23.5%), cifra que equivale a 3.4 millones de hombres (44.1%) y 4.3 millones de mujeres (55.9%). Este segmento de la fuerza de trabajo, además de trabajar desde su casa, realizó otras actividades, representando en muchos de los casos no solo una doble actividad, sino una mayor carga de trabajo.
  13. En relación con la jornada de trabajo, 52.8% de los trabajadores que laboraron desde su casa disminuyó sus horas trabajadas, el 28.2% mantuvo su jornada y 16.9% la aumentó. En el caso de los ingresos, 38.8% de los trabajadores vio reducidos sus ingresos por parte del trabajo, mientras que 57.9% no tuvo cambio en sus ingresos. Asimismo, 8.9% de los trabajadores recibió algún apoyo gubernamental o familiar durante la contingencia sanitaria y el 91.3% no recibió apoyo.
  14. Por otra parte, también cabe mencionar que el 26.8% de las personas ocupadas que trabajaron desde su casa, en la semana pasada a la entrevista tomaron algún curso de capacitación para el trabajo principalmente bajo la modalidad virtual o a distancia.

El efecto del COVIUD-19 en las viviendas

En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó un total de 25.6 millones de viviendas con residentes de 18 y más años de edad y en el 30.4% de ellas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia del COVID-19.

En relación con el impacto del COVID-19 en los ingresos de las viviendas, en 65.1% sus ingresos registraron alguna disminución y en 34.9%, se mantuvieron sin cambios.

En 65.1% de las viviendas que tuvieron un descenso en sus ingresos debido a la contingencia sanitaria, 37.4% tuvo que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros para afrontar la contingencia sanitaria; mientras que, 62.6% no tuvo que recurrir a la enajenación de sus bienes para solventar la reducción de sus ingresos.

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Con estos datos queda claro que el impacto del COVID-19 ha sido muy fuerte en las empresas, sobre todo las micro, y que millones de personas lo han resentido en su trabajo o ingreso, Hasta ahora no hemos visto mayores problemas sociales derivados del desempleo y pérdida de ingresos ocasionado por el cierre de actividad económica. Pero conforme pasa el tiempo y la situación económica de las empresas y los hogares no se resuelve, es de esperarse que los problemas sociales se incrementen. Lamentablemente veremos que el problema de delincuencia y desigualdad social aumentará, y el gobierno federal seguirá cruzado de brazos simplemente observando cómo se destruye capital de las empresas y se tiran a la basura 20 años de mejoras en materia de desarrollo social.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap,com

En Twitter: @alejandrogomezt

La debacle económica de México en tiempos del Covid-19

negocioscerradoscelayaTodos los días podemos ver lo que sucede con algunos indicadores financieros como el tipo de cambio y tasas de interés. En cuanto al primero, hemos vimos su enorme volatilidad y cómo éste pasó de 18.588 pesos por dólar el 19 de febrero a 23.607 pesos por dólar el pasado jueves 9 de abril.  En relación a las tasas de interés, vimos cómo el Banco de México adelantó su reunión de Junta de Gobierno para el 20 de marzo y en ella se decidió disminuir su tasa de interés objetivo en medio punto porcentual para ubicarla en 6.50%.

No obstante lo anterior, carecemos de información actualizada de lo que está sucediendo con la economía real. No tenemos datos que nos indiquen cuantas empresas han cerrado definitivamente, todo lo que se ha perdido por la caída de la producción y de las ventas, así como de la cancelación de empleos formales e informales a nivel nacional. Más allá del dato que dio la secretaria del trabajo, Luisa María Alcalde, en el sentido de que se habían perdido 346 mil empleos registrados en el IMSS, no tenemos datos oficiales de la enorme tragedia económica que vive el país, ocasionada por la epidemia del Covid-19 y la inacción del gobierno federal para mitigar su impacto en las fuentes de empleo.

Dado lo anterior, y partiendo del supuesto de que los mercados bursátiles poseen la mayor cantidad posible de información, es que en esta entrega haré un recuento del desempeño económico de México en función de lo que está ocurriendo con las acciones de las 35 empresas que conforman el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores, el cual pasó de 44,802 puntos el 16 de febrero de este año a 38,085 puntos el 8 de marzo a los actuales 34,567 puntos, lo que implica que del 16 de febrero a la fecha éste ha perdido el 22.84% de su valor.

IPC

Pero antes de mostrar el desempeño de cada una de las acciones del IPC en lo particular, vale la pena recordar que el precio de una acción se determina por la interacción de la oferta y demanda de éstas en el mercado bursátil; y la oferta y la demanda dependen a su vez de la valoración que los inversionistas hacen sobre la empresa que emite las acciones, lo cual depende de muchos factores, pero entre los más importantes están: 1. La expectativa de los dividendos que pagará la compañía y 2. La expectativa del precio futuro de la acción.

Con esto en mente y con los datos de investing.com, procedemos a mencionar que en el último mes, de las 35 empresas que conforman la muestra del IPC de la BMV, tenemos que 24 muestran retrocesos en su cotización, mientras un grupo de 11 registran incrementos, tal como se muestra a continuación:

La empresa que encabeza la lista de pérdidas es Alsea, empresa que cuenta con un portafolio multi-marcas integrado por Domino’s Pizza, Starbucks, Burger King, Chili’s. F. Chang’s, Italianni’s, The Cheesecake Factory, Vips, entre otras. Esta empresa ha registrado una caída en el último mes en el precio de su acción de -55.31%.  En segundo lugar de pérdidas se encuentra Gentera SAB de CV, con una caída de -38.47%, y que resulta ser Compartamos Banco. Es un banco mexicano y es también una entidad bancaria en América Latina para microfinanzas, con más de 2.5 millones clientes. Fue fundado en 1990 y tiene su sede en la Ciudad de México. El banco se dedica a los sectores de crédito y seguros.

En tercero, cuarto y quinto lugar se encuentran los bancos Banregio Grupo Financiero O, Santander México B y Banco del Bajío, con pérdidas de -37.89%, -36.55% y -30.16% respectivamente. La problemática específica de los bancos fue abordada en mi editorial de la semana pasada.

Quien sigue en pérdidas es la empresa OMA B, la cual representa al Grupo Aeroportuario Centro Norte, y la cual muestra una caída de -25.46% en el último mes. La caída en el precio de OMA B, se explica por la fuerte afectación que ha tenido el turismo a nivel mundial y nacional. En séptimo lugar de caída, se encuentra Grupo Cementos (Grupo Cementos De Chihuahua), con una disminución de -24.75%. La caída en esta empresa se debe a la expectativa de una menor inversión privada y pública en el rubro de la construcción, además de que la autoridad sanitaria había declarado a la producción de cemento, vidrio y acero como actividades no esenciales, aunque posteriormente corrigió mencionando que si estas actividades son para los proyectos estratégicos del gobierno federal, que podrían seguir operando, y las que no tuvieran contratos para estas obras lo podrían hacer a una capacidad mínima.

En octavo y noveno lugar de caídas tenemos a Asur B, Grupo Aeroportuario Del Sureste, con una caída de -23.26%; y a Grupo Aeroportuario del Pacifico B, con una caída de -22.61%. Vemos nuevamente cómo la caída en el turismo le afecta fuertemente al negocio de los aeropuertos. En décimo lugar de caída tenemos otro banco, y es Financiero Banorte, con una disminución en el precio de su acción de -21.30% en el último mes.

En onceavo lugar de caída tenemos a El Puerto de Liverpool C con una disminución de -20.39% en el precio de su acción. Esta compañía mexicana opera tiendas departamentales de lujo y restaurantes Gourmet, ambos enfocados al consumidor de ingreso medio y alto. Su negocio principal es operar en México las tiendas departamentales Liverpool y Suburbia. Además, también ofrece crédito a través de sus tarjetas Liverpool y recibe ingresos por arrendamiento de espacio en centros comerciales. Las tiendas físicas de Liverpool permanecen cerradas desde el 1 de abril.

En el doceavo lugar de pérdidas se encuentra Orbia Advance Corporation SAB de CV, con una caída de -15.66%. Esta es una compañía mexicana, antes conocida como Mexichem, la cual está involucrada en varias industrias, como en la construcción e infraestructura, comunicaciones de datos, riego, productos químicos y mucho más. Opera en más de 40 países del mundo, con más de 22,000 empleados.

En treceavo lugar de caída está PINFRA SAB de CV con una caída en el último mes de -14.92%. Esta empresa mexicana, también conocida como “Promotora y Operadora de Infraestructura, S.A.B. de C.V.” es una controladora de empresas dedicadas al diseño, planeación y construcción de todo género de obras públicas y privadas. En el catorceavo lugar de disminución se encuentra Alfa, S.A.B. De C.V., con una caída de -13.76%. Esta empresa, antes conocida como Grupo Industrial Alfa, es un grupo diversificado de negocios principalmente industriales que abarca la producción de petroquímicos, componentes automotrices de aluminio y alimentos refrigerados. También participa en la extracción de gas natural y crudo, y ofrece servicios de TI.

En el quinceavo lugar de disminución del precio de la acción tenemos a IENOVA, con una caída de -7.13%. Esta empresa es conocida comercialmente como Infraestructura Energetica Nova SAB y es mexicana, se dedica al desarrollo, construcción y operación de grandes proyectos de infraestructura energética en el país. Es una filial de Sempra Energy, empresa de servicios energéticos basada en San Diego, California. En el lugar dieciséis de caídas tenemos a Grupo Televisa Unit con una disminución en el precio de su acción de -6.11%.

En el lugar 17 tenemos a Arca Continental, S.A.B. De C.V., con una caída de -5.97%. Esta es una empresa mexicana de fabricación y distribución de bebidas con sede en Monterrey. Fabrica refrescos de marcas de propiedad o con licencia de The Coca-Cola Company en el norte y oeste de México, Ecuador, Perú, norte de Argentina y el suroeste de los Estados Unidos. Es el segundo mayor embotellador de Coca-Cola en América Latina y el tercero más grande del mundo.

En el lugar 18 de caídas está la cementera Cemex con una caída de -4.21% en el último mes. En el 19 está otro banco, el Grupo Financiero Inbursa con una disminución de -4.09%; en la posición 20 está la minera Peñoles con una disminución de -4.07%. En el lugar 21 está Alpek SAB de CV con una caída de -3.64%. Esta última es una empresa multinacional mexicana que manufactura químicos y que tiene su sede en San Pedro Garza García.

En el lugar 22 está Grupo Mexico, S.A.B. De C.V. con una caída de -3.11%. Grupo México es una compañía minera mexicana. En 2019, se posicionaba como la empresa minera más grande de México y la tercera productora de cobre más grande del mundo. En el lugar 23 se encuentra América Movil con una caída de -0.85%; y en el lugar 24 se encuentra la acción de la propia Bolsa Mexicana de Valores A, con una caía de -0.11%. Y con esto terminamos la lista de las 24 empresas que registran una caída en el precio de sus acciones en el último mes.

Ahora se presenta el listado de las 11 empresas que muestran incremento en el precio de sus acciones en el último mes (están ordenados de mayor a menor ganancia y en paréntesis se indica el porcentaje de aumento): Bimbo (19.24%), Grupo Carso A1 (9.21%), Gruma SAB de CV (8.86%), Megacable Cpo (8.03%), Elektra (7.49%), Kimberly-Clark de Mexico A (5.02%), Becle (4.49%), Coca Cola Femsa L (3.04%), Genomma Lab B (2.18%), Wal Mart México (0.92%) y Fomento Económico Mexicano UBD (0.47%). Por cuestiones de espacio no elaboro respecto a las razones por las que estas empresas presentan un buen desempeño en el último mes.

A manera de conclusión, queda claro que el desempeño del IPC de la BMV dista mucho de ser lo que las micro, pequeñas y medianas empresas del país están sufriendo, pero dada la ausencia de indicadores oportunos que nos digan qué está pasando en el país, pues es una buena proxy para entender la situación. Como se señaló líneas arriba, la caída del valor del IPC desde el 16 de febrero es de casi una cuarta parte. De este tamaño podría ser la contracción de la totalidad de la economía mexicana en los meses de marzo a mayo. Por eso urge que el gobierno visualice la manera de cómo más y más empresas pueden regresar a trabajar, aunque sea de manera parcial. Si no se hace algo al respecto la pérdida de empleos será devastadora para las familias, y sin ingresos es más fácil que las personas mueran en comparación de los riesgos que supone el Covid-19.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Deterioro de las expectativas económicas de México para el 2019

33e85-peso-caida-flecha_635-798034Diversos pronósticos respecto a la marcha de la economía mexicana en 2019 continúan ajustándose para mal. Hace apenas unos días el Grupo Financiero Citibanamex dio a conocer los resultados de su encuesta de expectativas económicas correspondiente a febrero de este año, y entre los resultados que arrojó tenemos que la expectativa para el crecimiento económico en 2019 es de apenas 1.7%; mientras que para el 2020, la mediana de los pronósticos de crecimiento del PIB es 1.9%.

De igual manera, los Resultados de la Encuesta de Febrero de 2019 sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, por parte del Banco de México, indican también un deterioro. Esto porque la expectativa de crecimiento del PIB para el 2019 disminuyó de 1.80% (encuesta de enero 2019) a 1.64%, mientras que la de crecimiento económico en 2020 se situó en 1.91%, ligeramente por debajo de la expectativa registrada un mes previo de 1.92%. La misma encuesta de febrero da cuenta de un deterioro en la expectativa de la cotización del tipo de cambio ya que lo ubica en 20.19 pesos por dólar para el cierre de 2019 y en 20.56 pesos por dólar para el cierre de 2020, niveles por encima de los observados en la encuesta del mes inmediato anterior.

En línea con lo anterior, el 27 de febrero, el Banco de México publicó su Informe Trimestral correspondiente al cuarto trimestre de 2018, y en él también se hacen una serie de ajustes a los pronósticos de crecimiento económico, creación de empleos formales e inflación. El Banxico menciona, en cuanto al escenario macroeconómico previsto, lo siguiente:

Crecimiento de la economía nacional: Las perspectivas sobre la actividad económica en México para 2019 se revisaron a la baja de un crecimiento esperado en un rango de 1.7% y 2.7%, a uno de entre 1.1% y 2.1%. Es decir un ajuste a la baja de 0.6 puntos porcentuales, equivalentes a unos 144 mil millones de pesos menos de PIB. Para el año 2020, el intervalo se ajustó de uno de entre 2.0% y 3.0%, a uno de entre 1.7% y 2.7%. Estas previsiones están sujetas a que el gobierno federal preserve un marco macroeconómico sólido y finanzas públicas sostenibles.

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El Banxico ha ajustado a la baja la expectativa de crecimiento económico para México

El Banxico menciona que el ajuste en el crecimiento económico para 2019 se debe a cuestiones externas e internas. En el ámbito externo, se ha observado una pérdida de dinamismo en el comercio mundial y en la actividad económica global más marcada de lo anticipado, lo que se prevé influya sobre la evolución de las exportaciones mexicanas. En el ámbito interno, desde el segundo semestre de 2018 y, en especial en el último trimestre del año que recién concluyó, se observó una desaceleración más pronunciada de la actividad económica. A este respecto, cabe señalar que el INEGI recién dio a conocer que el Producto Interno Bruto creció apenas 2.0% en el 2018 y que la tasa de incremento anualizado de esta variable en el cuarto trimestre fue de 1.7%.

A este panorama de desaceleración al cierre de 2018 y arranque de 2019, se suma la expectativa de que la actividad productiva a principios de año se haya visto afectada por eventos transitorios, tales como el desabasto temporal de combustibles en ciertas regiones del país durante enero, las interrupciones a las vías férreas en Michoacán y los conflictos laborales en Matamoros. Aunado a lo anterior, está la tendencia negativa en la plataforma de producción petrolera y la debilidad de la inversión. Finalmente, está el hecho natural de que al inicio de una nueva administración generalmente se presenta un rezago en la ejecución del gasto público, lo que también puede afectar al crecimiento. Respecto a esto último, tenemos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) acaba de informar que en el comparativo de enero de 2019 respecto al mismo mes de 2018, el gasto presupuestario registró una disminución real de 1.0%, derivado de la combinación de un aumento de 3.0 por ciento real en el gasto programable y una disminución de 10.1 por ciento real en el no programable.

Empleo: Desde luego que si se revisa a la baja la expectativa de crecimiento económico, lo mismo debe hacerse en cuanto al empleo. Es así que para 2019 se ajustó la expectativa del aumento en el número de puestos de trabajo registrados en el IMSS de un intervalo de entre 670 y 770 mil a uno de entre 620 y 720 mil. Para 2020, el intervalo se ajusta de uno de entre 690 y 790 mil a uno de entre 650 y 750 mil. Cabe señalar que en el 2018 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en casi 661 mil personas, por lo que la previsión de Banxico implica que se anticipa que en 2019 aumentará el número de empleos formales en una cifra similar a la observada en el año que recién concluyó.

El Banxico también presenta un listado de los factores de riesgo que persisten y dan lugar a que el balance de riesgos para la actividad económica del país continúe sesgado a la baja. Entre los riesgos a la baja en el horizonte destacan:

i. Que permanezca o se deteriore el actual ambiente de incertidumbre que ha venido afectando a la inversión, y que ello ocasione que diversas empresas pospongan o no lleven a cabo sus planes de inversión o que los consumidores reduzcan su gasto de manera precautoria.

ii. Que el proceso de ratificación e implementación del acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se retrase y genere mayor incertidumbre, afectando a la inversión.

iii. Que haya un escalamiento de las tensiones comerciales internacionales o de que se adopten mayores medidas proteccionistas a nivel mundial que afecten al crecimiento, la inversión y el comercio a nivel global, así como a los mercados financieros internacionales.

iv. Que se observen episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales derivados, entre otros factores, de mayores tensiones comerciales a nivel global, de aumentos imprevistos en las tasas de interés de los principales bancos centrales, de un menor apetito por riesgo, así como de un posible contagio proveniente de otras economías emergentes o de acontecimientos geopolíticos que pudieran reducir las fuentes de financiamiento.

v. Que se observe una desaceleración de la economía y el comercio globales mayor a la esperada.

vi. Que se observe un deterioro en la calificación crediticia del país o en las empresas productivas del Estado y, en particular, que se observen revisiones generalizadas a la baja por parte de las agencias calificadoras a la calificación de la deuda de Pemex que compliquen la situación financiera de la empresa.

vii. Que el efecto sobre la actividad económica de eventos tales como el desabasto de combustible, los bloqueos a las vías férreas en Michoacán o los conflictos laborales en Tamaulipas sea mayor y más persistente que lo previsto o que se presenten nuevos episodios de esta índole.

No obstante lo anterior, el Banxico también destaca posibles eventos que mejorarían el desempeño económico de México, entre los que se encuentran:

i. Que los anuncios referentes al acuerdo alcanzado con Estados Unidos y Canadá en materia comercial (T-MEC) den lugar a una notoria reactivación de la inversión.

ii. Que un dinamismo de la producción industrial en Estados Unidos mayor al anticipado favorezca el desempeño de las exportaciones manufactureras de México.

iii. Que se observe un dinamismo de la demanda agregada mayor al previsto, derivado de un aumento en el gasto de los consumidores o de que algunos sectores productivos enfrenten mejores condiciones para aumentar sus inversiones.

Inflación: En cuanto a la expectativa de alza de precios, tomando en cuenta la postura de política monetaria restrictiva y el horizonte en el que esta opera, así como la información disponible de los determinantes de la inflación, incluyendo el entorno económico actual y el dinamismo económico, tenemos que los pronósticos para la inflación general anual son de que ésta se ubicará en 3.4% anualizado en el cuarto trimestre de 2019, y que será hasta el tercer trimestre de 2020 cuando ésta se ubique por debajo del 3.0% (en un nivel de 2.8% anualizado).

Inflación

Desde luego que esto es una buena noticia ya que más allá de que se cuidará el poder adquisitivo de los salarios, pudiera implicar que en el ciclo bajista de tasas de interés está cercano. El que comiencen a bajar tasas de interés de los Certificados de la Tesorería (CETES) y de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) es fundamental para reactivar la inversión privada, la venta de viviendas y automóviles.

Cabe señalar que así como con el crecimiento económico, de acuerdo al Banxico, los pronósticos de inflación se encuentran sujetos a los siguientes riesgos: i. Que la cotización de la moneda nacional se vea presionada por factores externos o internos; ii. Que se observen nuevas presiones sobre los precios de los energéticos o de los productos agropecuarios; iii. Que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; iv. Que se deterioren las finanzas públicas; v. Considerando la magnitud de los aumentos recientes en el salario mínimo, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos, con afectaciones en el empleo formal y en los precios; y vi. La persistencia que ha mostrado la inflación subyacente podría dar lugar a una mayor resistencia de las expectativas de inflación de largo plazo a disminuir.

De igual manera, existen eventos que de ocurrir, mejorarían la trayectoria de la inflación, entre los que destacan: i. Que se presenten menores variaciones en los precios de algunos bienes incluidos en el subíndice no subyacente; y ii. Que las condiciones de holgura se amplíen más de lo previsto.

Es así que tomando en cuenta todo lo anterior, se considera que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación mantiene un sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre.

Como puede apreciarse, hay una enorme cantidad de factores que están jugando en contra de la economía nacional; pero lo importante es que se atiendan las que son de índole interna, como el fortalecer el estado de derecho y la confianza empresarial. El gobierno federal, en voz del Ing. Alfonso Romo Garza, Jefe de la Oficina de la Presidencia, recién señaló en una reunión con empresarios guanajuatenses que están conscientes de que para poder repartir la riqueza, primero ésta se debe crear. Dado lo anterior pues, es fundamental dar muestras claras del rumbo económico que queremos tomar. Sin crecimiento económico el gobierno del Presidente López Obrador no podrá cumplir su promesa de un México más incluyente y justo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La estrategia para crear buenos empleos

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La economía de México ha sido incapaz de generar los suficientes empleos bien remunerados.

Diversas notas periodísticas y reportajes nos dan cuenta de que en todo el mundo, el mayor reto  para lograr una prosperidad económica incluyente, consiste en generar las condiciones que permitan la creación de un número suficiente de “buenos empleos”.

La evidencia nos muestra que sin empleo productivo y confiable para la vasta mayoría de la fuerza laboral de un país, el crecimiento económico resulta excluyente, de manera que sus beneficios terminan concentrados en una pequeña minoría. La escasez de buenos empleos también socava la confianza en la cúpula gobernante, lo que a su vez impulsa la imposición de políticas autoritarias y nacionalistas que afectan a muchos países ahora en día. En el caso de México podemos ver como en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto la tasa promedio de crecimiento del PIB fue de 2.44%, una tasa aceptable bajo estándares internacionales, pero desde luego insuficiente para haber disminuido el porcentaje de personas que laboran en la economía informal, la cual fue de 56.76% al cierre de 2018.

El economista argentino de la CEPAL, Raul Prebisch, escribió desde 1969 al respecto, y ahora en día seguimos viendo que prácticamente todas las economías en el mundo están compuestas de un segmento avanzado, generalmente integrado globalmente, que emplea a una minoría de la fuerza laboral, y un segmento de baja productividad que absorbe a la enorme mayoría de la fuerza laboral, frecuentemente pagando bajos salarios y con pobres condiciones laborales.

La proporción de ambos segmentos puede diferir. En los países desarrollados, obviamente tienen mayor preponderancia las empresas altamente productivas. Pero cualitativamente, la fotografía se ve bastante similar en los países ricos y pobres, lo que produce los mismos patrones de inequidad en la distribución del ingreso, exclusión y polarización política. ¿Cómo es que los formuladores de políticas públicas deben enfrentar este “dualismo”?

La definición de un “buen trabajo” obviamente depende del nivel general de desarrollo económico de cada país. Generalmente consiste de un trabajo estable en el sector formal que además cuenta con seguridad social, protección laboral tales como condiciones de trabajo seguro, derechos colectivos de negociación, y leyes que protegen en contra de despidos injustificados. Al trabajador le permite tener al menos un nivel de vida de clase media, para los estándares del país, con suficiente ingreso para adquirir una vivienda, alimento, transporte, educación y otros gastos familiares, además de permitir ahorrar.

En México, de acuerdo a estimaciones de GAEAP con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el cuarto trimestre de 2018 el ingreso promedio diario de la población ocupada fue de apenas 2.17 salarios mínimos, equivalente a 191.47 pesos. Y lo que es peor, solamente el 5.29% del total de la fuerza laboral tenía un ingreso promedio superior a los 5 salarios mínimos (442 pesos diarios) al cierre de 2018.

Por otra parte, el INEGI reporta que al cuarto trimestre del año que recién terminó había en México una población ocupada de 54.194 millones de personas, mientras que el Instituto Mexicano del Seguro Social tiene registrados  al cierre de 2018 un total de 20.079 millones de trabajadores, por lo que vemos que solamente el 37.05% de la fuerza laboral mexicana cuenta con la prestación de seguridad social.

Ante estos datos, queda claro pues que estamos muy lejos de tener una economía que genere los suficientes empleos bien remunerados, por lo que resulta evidente que hay mucho que las empresas pueden hacer en lo individual en todo el mundo para mejorar las condiciones de trabajo. Las grandes empresas que tratan mejor a sus trabajadores, al proveerles con mejores sueldos, más autonomía y mayor responsabilidad, generalmente disfrutan de los beneficios en la forma de menor rotación de personal, mayor satisfacción de los trabajadores con su empleo, y mayor productividad. Hay vasta evidencia estadística que sustenta la creencia de que la estrategia de “buenos trabajos” puede ser altamente rentable para las empresas, así como lo es para los trabajadores.

Pero el problema de la falta de buenos empleos es más profundo, es estructural y va más allá de lo que las empresas pueden hacer por cuenta propia. Ahora en día, las naciones desarrolladas y las subdesarrolladas sufren de un creciente desajuste entre la estructura de la producción y la estructura de la fuerza laboral. La producción se está volviendo cada vez más intensiva en habilidades, mientras que el grueso de la fuerza laboral se mantiene con un nivel de habilidades bajo.  Esto genera una brecha crónica entre los tipos de empleo que son creados y los tipos de trabajadores que un país tiene.

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Raúl Prebisch, economista argentino de la CEPAL.

De acuerdo con diversos autores, la tecnología y la globalización han conspirado para aumentar dicha brecha, con la manufactura y los servicios siendo cada vez más automatizados y digitalizados. Mientras que las nuevas tecnologías podrían haber beneficiado, en principio, a los trabajadores con menos habilidades, en la práctica el progreso tecnológico ha servido para reemplazar la mano de obra.

Aunado a lo anterior, el comercio mundial y los flujos de inversión, y las cadenas de valor en particular, han estandarizado las técnicas de producción a lo largo del mundo, haciéndolo así muy difícil para los países pobres el competir en los mercados mundiales sin adoptar las técnicas intensivas en habilidades y en capital similares a aquellas de las economías avanzadas. El resultado de todo esto es el dualismo económico ya comentado previamente.

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Dani Rodrik, profesor de la Universidad de Harvard.

De acuerdo con Dani Rodrik, profesor de economía política internacional de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de la Universidad de Harvard, sólo hay tres formas de reducir el desajuste entre la estructura del sector productivo y el de la fuerza laboral. A continuación se mencionan y explican.

Capital humano

La primera estrategia, y la que recibe el grueso de la atención de políticas públicas, es la inversión en habilidades y entrenamiento. Si la mayoría de los trabajadores adquieren las habilidades y capacidades requeridas para las tecnologías avanzadas, el dualismo eventualmente se puede abatir en la medida en que los sectores de mayor productividad se expanden a costa de los demás.

Tales políticas de capital humano son sin duda importantes, pero una vez implementadas sus efectos se sentirán hasta dentro de varios años. Hacen poco para enfrentar las realidades presentes del mercado laboral ya que no es posible transformar la fuerza laboral de un día para otro.  Además de que siempre existe el riesgo de que la tecnología avanzará más raído que la sociedad en su capacidad de formar a los que cada año ingresan a la fuerza laboral

Contratar más trabajadores poco entrenados

Una segunda estrategia es convencer a las empresas exitosas de emplear más trabajadores con bajo nivel de habilidades. En los países en los que la brecha de habilidades no es tan grande, los gobiernos podrían dar incentivos a las empresas a aumentar el empleo, ya sea de manera directa o con sus proveedores locales.

Los gobiernos en los países desarrollados también tienen un papel que desempeñar al afectar la naturaleza de la innovación tecnológica. Con bastante frecuencia subsidian las tecnologías intensivas en capital que reemplazan mano de obra, en lugar de incentivar la innovación hacía una dirección que sea más benéfica socialmente, para mejorar las condiciones, y no sólo reemplazar a los trabajadores menos capacitados.

Sin embargo, estas políticas probablemente no causarán ninguna diferencia en los países menos desarrollados. Para ellos, el mayor obstáculo seguirá siendo el que las tecnologías existentes brindan poco espacio para la sustitución de factores de producción. Es impensable una estrategia que implique usar más mano de obra poco capacitada en lugar de profesionales preparados o capital físico. Esto debido a que los estándares de calidad requeridos para formar parte de las cadenas globales de valor no pueden ser fácilmente alcanzados reemplazando máquinas con mano de obra.

Esta es la razón por la que la producción integrada globalmente en la mayoría de los países abundantes de mano de obra, tales como la India o Etiopía, descansa en métodos de producción intensivos en capital. Esto deja a muchas economías en desarrollo, desde países de ingreso medio como México y Sudáfrica, hasta países de bajos ingresos como Etiopía, en la incertidumbre. El remedio estándar de mejorar las instituciones educativas no genera beneficios de corto plazo, mientras que los sectores más avanzados de la economía no son capaces de absorber el exceso de oferta de trabajadores poco preparados. Ante esto existe una tercera alternativa.

Más empresas intensivas en mano de obra

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La industria del calzado es una alternativa para la creación de buenos empleos, dado que es una industria intensiva en mano de obra con un nivel medio de tecnificación.

Resolver el problema de insuficiente creación de buenos empleos requiere de una tercera estrategia, la cual tal generalmente es la que menos atención recibe. Consiste en apoyar las actividades económicas con un nivel medio de intensidad de mano de obra y capital, y que pueden absorber mano de obra con poco nivel de preparación.

Tales actividades intermedias, entre las que se encuentran los sectores del calzado, textil y vestido, pueden ser llevadas a cabo por empresas pequeñas y medianas, que no están entre las más productivas. Estos sectores ofrecen parte de la solución, pero lamentablemente raramente están en el centro de atención de las políticas públicas de innovación y transformación.  Sin embargo, no cabe duda de que pueden proveer trabajos significativamente mejores en comparación con las alternativas en el sector informal, sin embargo, requieren de políticas públicas congruentes.

A manera de conclusión, así como lo señala Rodrik, podemos señalar que las políticas públicas en países desarrollados y subdesarrollados frecuentemente están demasiado preocupadas en promover las tecnologías más avanzadas y promover a las empresas más productivas. Eso está bien, pero njo garantiza el éxito económico. El fracaso por no poder generar buenos empleos para robustecer una clase media, tiene elevados costos sociales y políticos. El reducir dichos costos requiere un enfoque diferente, dirigido específicamente hacía el tipo de trabajos que están alineados con la composición actual de las habilidades de su mano de obra.  Eso es lo que los políticos deben entender.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿Cómo va la industria manufacturera en 2018?

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La industria manufacturera de México muestra un buen desempeño en general, apoyada en la manufactura de autos, que representa el 33.3% del valor de la producción manufacturera, según la EMIM de INEGI

Hace unos días el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que de acuerdo a sus estimaciones preliminares, el Producto Interno Bruto (PIB) de México habría crecido 2.6% durante el tercer trimestre del año. De materializarse este pronóstico, la tasa de crecimiento promedio de los tres primeros trimestres de 2018 sería de 2.2%. Por su parte, el INEGI también informó que en el tercer trimestre de 2018, su estimación es que el PIB industrial del país creció apenas 1.1%, lo que haría que el promedio de crecimiento de los nueve primeros meses de 2018 sea de apenas 0.53%. Hay que recordar que la industria nacional está compuesta de cuatro actividades: Minería, Construcción; electricidad, gas y agua; e industria manufacturera.

Con estos datos en mente, en esta entrega analizaré cual ha sido el comportamiento de la industria manufacturera en los primeros ocho meses de 2018 (son los datos más recientes disponibles) con el fin de determinar cuáles sectores de actividad van bien y cuáles son los que requieren de apoyo; ya que a diferencia de quienes consideran que los sectores emproblemados deberían desaparecer porque los apoyos sólo prolongan la agonía, estoy convencido de que México debe tener una economía sólida basada en su diversificación industrial.

El análisis que a continuación se presenta se elaboró con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, que como su nombre lo dice, es una encuesta, no es un censo, por lo que los resultados de diversas industrias están subestimados en términos del valor de su producción y el empleo que generan. Esto es muy importante tenerlo en mente durante la lectura.

La EMIM indica que en los primeros ocho meses de 2018, el valor nominal de la producción de la industria manufacturera sumó 5.002 billones de pesos, cifra 6.4% superior a la observada en el mismo periodo de 2017, y porcentaje mayor al de la inflación del periodo, por lo que podemos afirmar que hubo un incremento en términos reales de poco aproximadamente 1.4 por ciento.

¿Quién es quién en la industria manufacturera?

¿Cómo está distribuido el valor de la producción entre las diferentes ramas de actividad? A continuación se presenta la contribución de cada rama durante los primeros ocho meses de este año, indicando en paréntesis su porcentaje respecto al valor total: Fabricación de equipo de transporte (33.3% del total); Industria alimentaria (15.8%); Industria química (10.1%); Industrias metálicas básicas (8.0%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (4.5%); Industria del plástico y del hule (3.5%); Fabricación de productos metálicos (3.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.4%); Industria del papel (2.8%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.8%); Fabricación de prendas de vestir (0.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.5%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Industria de la madera (0.2%); y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%).

Es revelador que tres ramas de actividad (Fabricación de equipo de transporte, la Industria alimentaria y la Industria química) muevan el 59.3% del valor total de toda la industria manufacturera. Estas son grandes industrias que generan una enorme riqueza al país, pero no obstante lo anterior, para efectos de políticas públicas, las autoridades no se deben olvidar de implementar acciones que fortalezcan a aquellas actividades productivas que tal vez no representan mucho en términos de producción, pero si en términos de empleos absolutos, como veremos más adelante.

Crecimiento de la industria manufacturera

Más allá de saber el peso específico de las diferentes ramas de actividad manufacturera, también es relevante conocer el desempeño, medido a través del incremento en el valor de su producción. Para el comparativo de los primeros ocho meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, hemos agrupado las ramas de actividad manufacturera en cuatro grupos. Primero, están las ramas de actividad que crecen a tasas por encima del total de la industria manufacturera (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Industrias metálicas básicas (12.8%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (11.9%); Fabricación de productos metálicos (9.4%); Industria de las bebidas y del tabaco (8.7%); Impresión e industrias conexas (8.2%); Industria del papel (8.1%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (7.7%); Fabricación de equipo de transporte (7.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (7.2%); y Fabricación de maquinaria y equipo (7.0%). Segundo, las ramas de actividad manufacturera que crecen por debajo del total de la industria, pero por encima de la inflación del periodo: Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (6.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (5.9%); Industria del plástico y del hule (5.5%); e Industria alimentaria (5.0%). Tercero, las ramas de actividad que crecen por debajo de la inflación, es decir que presentan una disminución en términos reales: Fabricación de prendas de vestir (4.9%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (4.0%); Industria química (2.5%); Otras industrias manufactureras (1.8%); Industria de la madera (1.5%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.5%). Cuarto, las ramas de actividad que muestran una disminución en términos nominales: Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-0.5%).

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Un gran lastre para la economía nacional es la informalidad y la ilegalidad. 

De la anterior información, queda claro que en los primeros ocho meses de 2018, tenemos 15 ramas de actividad que presentan un incremento en términos reales, o al menos no están cayendo en el valor de su producción, como es el caso de la industria alimentaria; y tenemos 7 ramas de actividad que presentan problemas. Es a estas industrias a las que se les debe apoyar, con el establecimiento de políticas públicas, las cuales en muchas ocasiones no requieren de mayores recursos presupuestales, como es el caso de llevar a cabo una eficiente lucha contra la importación ilegal de mercancías. Este problema se puede resolver con cambios legales, aplicando la ley y luchando contra la corrupción.

Contribución de la industria manufacturera al empleo nacional

Es importante que más allá de analizar únicamente el valor de la producción y su contribución a la industria manufacturera, que veamos su contribución total al empleo. En este sentido, tenemos que de acuerdo a la EMIM, al mes de agosto de este año, el personal ocupado total en la industria manufacturera fue de 3.830 millones de personas. A continuación se presenta para cada rama de actividad en paréntesis el número de empleos que reporta la encuesta y a continuación su porcentaje de contribución al empleo manufacturero total: Fabricación de equipo de transporte (947,814 empleados, representando el 24.7% del total); Industria alimentaria (663,361, 17.3%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (310,594, 8.1%); Fabricación de productos metálicos (251,995, 6.6%); Industria del plástico y del hule (208,330, 5.4%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (199,003, 5.2%); Otras industrias manufactureras (178,514, 4.7%); Industria química (151,356, 4.0%); Fabricación de prendas de vestir (139,480, 3.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (126,740, 3.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (122,324, 3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (99,536, 2.6%); Industrias metálicas básicas (90,716, 2.4%); Industria del papel (74,928, 2.0%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (63,372, 1.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (59,574, 1.6%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (52,319, 1.4%); Impresión e industrias conexas (28,572, 0.7%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (25,059, 0.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (21,719, 0.6%); e Industria de la madera (14,753, 0.4%).

Respecto a este punto se deben destacar dos puntos. En primer lugar, hacer énfasis en que los datos que arroja la EMIM están subestimados respecto a la realidad. Por ejemplo, la EMIM reporta para la rama de actividad “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” un total de 63,372 empleos, siendo que de acuerdo al Censo Económico 2014 de INEGI estas actividades representaban más de 250 mil empleos. El otro punto a destacar es que todas las ramas de actividad representan miles de empleos, y es por ello que las expresiones en el sentido de que el gobierno debe escoger a priori “ganadores y “perdedores” en función de sus políticas públicas es un gigantesco error, y todos los sectores deben ser apoyados con programas que mejoren su productividad y competitividad.

Valor de la producción por persona ocupada

Finalmente, en base a los datos antes presentados, es que podemos estimar el valor promedio mensual de la producción por persona ocupada en la industria manufacturera, durante los primeros ocho meses de 2018, y vemos que ésta fue de 164,995 pesos por trabajador. A continuación se presenta dicho valor para cada una de las ramas de actividad: Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (1,114,109 pesos por persona por mes); Industrias metálicas básicas (558,805 pesos);

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La persona ocupada promedio en la fabricación de calzado y la curtiduría genera un valor de producción de 54,041 pesos mensuales. 

Industria química (419,050 pesos); Industria de las bebidas y del tabaco (295,572 pesos); Industria del papel ( 238,222 pesos); Fabricación de equipo de transporte (223,848 pesos); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (212,938 pesos); Industria alimentaria (148,592 pesos); Industria del plástico y del hule (106,641 pesos); Fabricación de maquinaria y equipo (102,491 pesos); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (88,113 pesos); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (85,443 pesos); Industria de la madera (85,156 pesos); Fabricación de productos metálicos (85,061 pesos); Impresión e industrias conexas (72,078 pesos); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (54,041 pesos); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (52,462 pesos); Fabricación de muebles, colchones y persianas (37,086 pesos); Fabricación de prendas de vestir (28,323 pesos); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (17,769.07 pesos) y Otras industrias manufactureras (17,457 pesos).

Resulta obvia una enorme diferencia entre sectores productivos, la cual se debe a una cantidad de factores, tales como el nivel de tecnificación de la empresa en la que se labora, el precio de venta del producto terminado, la productividad de los trabajadores, entre otros. Aquí lo importante es ver cómo se comporta este valor de la producción por trabajador a lo largo del tiempo, y tenemos que para el caso de la industria manufacturera total éste aumentó en apenas 3.4% en el comparativo de los primeros ocho meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017. Esta tasa es inferior a la de la inflación del periodo. En contraste, para la actividad “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” el valor promedio creció 5.4% tasa por encima de la inflación del periodo.

A manera de conclusión quisiera señalar que desde luego que hay muchos más análisis que realizar para tener una fotografía más clara de lo que sucede con las diferentes ramas de actividad de la industria manufacturera. Sin embargo, en la construcción de las políticas públicas que se habrán de implementar a partir de la llegada de la nueva administración federal, debemos participar todos los sectores productivos. Un primer paso es contar con un buen diagnóstico de lo que sucede con cada sector, en este sentido, espero que esta breve entrega haya arrojado luz sobre el tema.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

http://www.gaeap.mx

En Twitter: @alejandrogomezt

Salarios estancados, ¿qué hacer para que aumenten?

 

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En México prácticamente se ha abatido el desempleo, pero el alto grado de informalidad hace que éste sea precario

El INEGI recién dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al primer trimestre de 2018, y ésta lamentablemente muestra como se ha dado un estancamiento en las condiciones salariales promedio de la población ocupada. Esto derivado de que  el número de personas trabajando que recibe menores ingresos se ha incrementado, mientras que los que trabajan y ganan más, son cada una menor proporción de la fuerza laboral.

 

La ENOE muestra que en el periodo del primer trimestre de 2017 al mismo trimestre de 2018 la población ocupada en México aumentó en 1.017 millones de personas, pero el problema es que los que ganan menos de un salario mínimo (sm) aumentaron en 1.202 millones, los que ganan de 1 a 2 sm crecieron en 991 mil, los que perciben de 2 a 3 sm disminuyeron en 1.464 millones de personas, y lo más grave es que los que ganan más de 5 sm decrecieron en 432 mil personas, mientras que los “no especificados” crecieron en 781 mil. Sin embargo, una buena noticia es que los que no reciben ingresos disminuyeron en 168 mil.  De esta manera, la persona ocupada promedio en México pasó de ganar 2.25 sm diarios en el primer trimestre de 2017 a percibir 2.15 sm en el primer trimestre de 2018.

Es verdad que el salario mínimo pasó de 80.04 pesos por día en el primer trimestre de 2017 a 88.36 pesos diarios en los mismos meses de 2018, pero esto de nada sirvió para elevar los ingresos reales promedio de la población ocupada. Con cálculos de GAEAP, en el primer trimestre de 2017 la persona ocupada promedio en México ganaba 180.12 pesos, mientras que en el mismo trimestre de 2018 ganaba 190.00 pesos, lo que equivale a un incremento nominal de 5.5%. Sin embargo, si tomamos en consideración que en el periodo en cuestión la inflación fue de 5.3%, pues entonces el aumento real del poder adquisitivo de la población ocupada en México fue de apenas 0.2%.

 

La desfavorable evolución de los ingresos promedio de la población ocupada no fue un fenómeno que ocurriera sólo en el último año, sino que este fenómeno de estancamiento se dio en el balance del actual sexenio federal.

 

En el periodo del primer trimestre de 2013 al mismo trimestre de 2018 la población ocupada en México creció en 4.518 millones de personas, pero los que ganan menos de 1 sm aumentaron en 2.388 millones, los que ganan de 1 a 2 sm crecieron en 3.403 millones, los que perciben de 2 a 3 sm disminuyeron en 344 mil, los que ganan de 3 a 5 sm decrecieron en 1.161 millones, mientras que los que ganan menos de 5 sm disminuyeron en 1.352 millones. Los que no reciben ingresos bajaron en 532 mil y los “no especificados” crecieron en 2.117 millones.

 

De esta manera, con cálculos de GAEAP tenemos que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 2.47 sm diarios en el primer trimestre de 2013 a recibir 2.15 sm promedio en el primer trimestre de 2018. Tomando en consideración como ha evolucionado el salario mínimo nominal, tenemos que la percepción promedio diaria pasó de 149.42 pesos en los primeros tres meses de 2013 a 190 pesos en los mismos meses de 2018, lo que representa un aumento de 27.2%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación promedio del periodo fue de 21.9%, pues vemos que en los últimos cinco años el ingreso promedio de quienes trabajan en México creció apenas 4.3%, lo que representa un incremento promedio anual real de apenas 0.85%.

 

¿Dados estos datos porque en el discurso del gobierno federal se menciona que la economía va bien por el mercado interno? Pues simplemente porque cada vez hay más gente trabajando, pero no porque ésta gané mucho más que antes. De hecho la masa salarial en México creció entre el primer trimestre de 2013 y el mismo trimestre de 2018 en 14.1% en términos reales, lo que representa un incremento promedio anual de 2.67%, y pues en buena medida este ha sido el principal motor de crecimiento económico en México en el presente sexenio.

 

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En los últimos cinco años los ingresos promedio de la población ocupada en México crecieron menos de 1% promedio anual en términos reales

Entonces con estos datos vemos que en la macroeconomía las cosas marchan “bien” con un crecimiento aceptable del mercado interno, pero en la microeconomía las cosas están mal porque en cinco años la población ocupada promedio ha visto sus ingresos estancarse o bien, deteriorarse.

 

¿Qué podemos hacer para que la gente pueda ganar más sin que esto se traduzca en incrementos de los costos de producción y eventualmente inflación? Pues sin duda la respuesta la encontramos en la necesidad de aumentar la productividad de la fuerza laboral. No debería llamarnos la atención que el ingreso promedio en términos reales de las personas ocupadas creció entre el primer trimestre de 2013 y el mismo trimestre de 2018 en apenas 4.3%, y que de acuerdo al mismo INEGI, en el periodo del cuarto trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 (dato más reciente disponible) la productividad laboral de la economía creció 3.4%. No es coincidencia.

 

¿Cómo aumentamos entonces la productividad de la gente que trabaja? La teoría económica sugiere dos alternativas: incrementar y mejorar el capital (maquinas, equipo, herramientas, software, etc.) con la que dispone la mano de obra, o bien, capacitar la mano de obra para que adquiera más conocimientos respecto a cómo realizar mejor su trabajo.

 

En cuanto a la inversión fija bruta por parte de las empresas en maquinaria y equipo, tenemos que de acuerdo al INEGI, ésta aumentó en 17.3% en el periodo del cuarto trimestre de 2012 al mismo trimestre, de 2017, lo que equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 3.24%, si asumimos arbitrariamente que la tasa de desgaste natural del capital es de 1.5% (un supuesto muy conservador), entonces tenemos que la inversión por parte de las empresas ha sido muy baja estos últimos cinco años. ¿Y cómo no va a ser así si las tasas de interés han subido de manera importante desde finales de 2015 y por otro lado los incentivos fiscales para que las empresas inviertan son prácticamente nulos?

Ahora, en cuanto al tema de la capacitación de la mano de obra, sobre todo en los niveles técnico, medio superior y superior (que son los que pueden aspirar a mayores ingresos y una mayor contribución laboral a la empresa), pues tenemos que los resultados han sido también muy pobres, como veremos a continuación.

 

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El grueso de la población ocupada en México no tiene un empleo bien remunerado y formal, como el de este empleado de la industria automotriz

De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, en el ciclo escolar 2016 – 2017, la matrícula en todas sus modalidades (público y privado, escolarizado y no escolarizado) en Técnico superior sumó apenas 179,295 personas, mientras que en licenciatura universitaria y tecnológica fueron 658,829 personas. (Fuente: http://www.anuies.mx/iinformacion-y-servicios/informacion-estadistica-de-educacion-superior/anuario-estadistico-de-educacion-superior). Con estas cifras, no debería sorprendernos que en el año 2015 sólo el 16% de los adultos en México habían completado educación terciaria, de acuerdo con la OCDE, pero si a estos bajos números le sumamos que la educación, en muchas escuelas, es de baja calidad pues estamos en un grave problema.

 

Es por ello que labores como las realizadas por los diferentes COEPES (Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior) se vuelven fundamentales para mejorar planes de estudios, lograr vinculación efectiva, y poder lograr que más personas puedan estudiar para poder ingresar a un centro de trabajo. Esto con el objetivo fundamental de que las personas tengan mayores posibilidades de obtener un empleo formal que les permita obtener un mayor nivel de ingresos.

 

A manera de conclusión podemos decir que si bien este sexenio caracterizó porque se crearon muchos empleos, además de los mies que se regularizaron al pasar del sector informal al formal de la economía, la gran asignatura que quedó pendiente fue la de mejorar los niveles de vida de la población. Las estadísticas oficiales muestran que en el mejor de los casos hubo un estancamiento, el cual se debió a la falta de aumento en la productividad de la mano de obra. El siguiente gobierno deberá implementar políticas fiscales que incentiven la inversión productiva en maquinaria y equipo, pero también deberá trabajar para con los centros educativos y los COEPES para que se mejoren las habilidades técnicas de la población que aspira a un empleo bien remunerado.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt