¿Ha valido la pena la lucha contra la inflación?

El principal tema de la agenda económica mundial sigue siendo la inflación, derivada principalmente del encarecimiento de los costos de la energía y los alimentos, así como la prolongación de los problemas de las cadenas globales de suministro. Durante la semana que recién concluyó se informó de la evolución de los precios en los Estados Unidos y México. Para el caso de nuestro vecino del norte al parecer fueron buenas noticias, en el caso de México lo publicado no fue bueno, pero estuvo de acuerdo con lo esperado por los analistas. Para México y la mayor parte del mundo, es importante lo que suceda con la inflación en Estados Unidos porque derivado del enorme volumen de importaciones desde dicha nación (43.7% de nuestras importaciones totales), en la medida en que ellos comiencen a mitigar su inflación, nosotros podremos comenzar a ver menores presiones inflacionarias.  

Inflación en  EE.UU.

En el caso de Estados Unidos, el Departamento de Trabajo informó el miércoles 10 de agosto que la  inflación anual durante julio disminuyó levemente, pero se mantuvo cerca del máximo de cuatro décadas, a pesar del enfriamiento de los precios de la energía. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 8.5% en julio respecto al mismo mes del año anterior, cifra que se compara favorablemente con el 9.1% anual de junio. Junio había marcado el ritmo de inflación más rápido desde noviembre de 1981.

El IPC subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, a menudo volátiles, se mantuvo estable en julio, con un aumento del 5.9% con respecto al mismo mes del año anterior, una señal de que persisten presiones generalizadas sobre los precios en la economía.

Otra buena noticia fue que la inflación mensual de julio fue de 0.0%, dato que se compara favorablemente con el 1.3% el mes anterior. Esta positiva evolución es producto de la caída de los precios de la energía como la gasolina. Por su parte, el índice de precios subyacente subió un 0.3 % el mes pasado, muy por debajo del aumento del 0.7% de junio, pero ligeramente superior al aumento mensual promedio del 0.2 % en los dos años anteriores a la pandemia.

¿Qué tanto han influido las alzas en la tasa de interés de fondos federales, por parte del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), en esta desaceleración de la inflación? Hay que recordar que la FED ha aumentado su tasa de interés objetivo desde un rango de 0.0% a 0.25% al actual nivel de 2.25% a 2.50%. La respuesta es que lo más probable es que muy poco ya que la desaceleración de la inflación se debió en gran parte a la disminución de los precios de la energía, que se habían disparado en junio. Los precios de la gasolina disminuyeron un 7.7% desde junio después de alcanzar un máximo de más de $5 el galón en promedio en todo el país. Es verdad que ahora el precio de un barril de petróleo cuesta menos de lo que costaba antes de la invasión de Rusia a Ucrania, y esto se debe a la expectativa de un menor crecimiento global, lo que a su vez se debe a la percepción de que las políticas monetarias astringentes de ahora pasarán factura al crecimiento económico.  

Imagen tomada del Wall Street Journal del 11 de agosto de 2022

Con independencia de lo anterior, no se debe perder de vista que los precios continuaron aumentando en la mayor parte del resto de la economía y eso lo vemos con el dato de inflación subyacente. Los precios de los alimentos subieron un 1.1% a tasa mensual en julio y un 10.9% con respecto al año pasado. Los comestibles que las familias llevan a casa aumentaron aún más rápido al 1.3% en el mes, o al 13.1% en los últimos 12 meses. La esperanza es que los precios de los alimentos disminuyan en las próximas semanas tras la reciente caída de los precios de las materias primas, pero puede llevar un tiempo ya que las expectativas de inflación ahora están integradas en la cadena de suministro.

Inflación en  México

En el caso de México las noticias de la evolución de los precios no fueron buenas. Los datos del INEGI muestran que, tal y como  se esperaba, la tasa de inflación sigue en aumento no obstante los incrementos en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México. El pasado martes 9 de agosto se informó que la inflación interanual de julio fue de 8.15%, tasa 0.16 puntos porcentuales superior al 7.99% interanual del mes anterior.

La tasa anual de inflación subyacente en julio fue de 7.65%, mientras que la no subyacente ascendió a 9.65%. En ambos casos, implica una aceleración del ritmo de alza de precios comparado con lo observado en junio. Cabe destacar que con todo y que la inflación general de México es más baja que la de Estados Unidos (8.15% en México vs 8.50% en EE.UU.), el índice de inflación subyacente de México es considerablemente más alto que el 5.9% registrado por EE.UU. Preocupa en especial que la inflación  de mercancías no alimenticias haya sido de 7.83%, lo que indica que de ese tamaño es la expectativa inflacionaria para muchos empresarios en México.

De los diferentes componentes del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) destacan los aumentos anuales de precios de Alimentos, bebidas y tabaco (10.07%); Frutas y verduras (16.16%) y productos Pecuarios (15.96%). Estos niveles inflacionarios implican un deterioro respecto de las alzas de precios anuales observadas en el mes inmediato anterior (aumentaron 0.25 puntos, 1.77 puntos y 0.45 puntos más respectivamente).

Los únicos componentes del INPC mexicano que se desaceleraron entre junio y julio fueron el de: Educación (pasó de 3.30% a 3.27%), aunque habrá que ver el dato de agosto que es cuando las escuelas ajustan sus inscripciones y colegiaturas; y Energéticos (pasaron de una inflación anual de 5.68% a una de 4.68%).

De acuerdo con el Banco de México y la mayoría de analistas, se espera que la inflación anual va a seguir subiendo y llegará a un máximo en este mes de agosto. De acuerdo con los pronósticos de inflación del Banxico publicados en su anuncio de política monetaria del 11 de agosto, la inflación promedio del tercer trimestre de este año será de 8.5% y luego comenzará a disminuir para registrar una inflación promedio de 8.1% en el último trimestre de 2022. Se espera que la inflación anual regrese al rango objetivo del Banxico hasta el tercer trimestre de 2023.

Valoración de la política monetaria de México

Como se sabe, el Banco de México ha estado aumentando su tasa de interés, de manera agresiva, objetivo con el fin de controlar la inflación. Desde luego que la pregunta pertinente es si este esfuerzo ha valido la pena.

Desde este espacio he cuestionado la eficacia de los aumentos recientes en la tasa de interés objetivo a la luz de que buena parte de la inflación es importada por el encarecimiento mundial de precios de materias primas, energía, alimentos y rompimiento de las cadenas globales de suministro. En otras palabras, derivado del tamaño de la economía mexicana, el hecho de que el Banco de México aumente su tasa de interés en 0.75 puntos porcentuales en dos ocasiones consecutivas, no hará que baje el precio internacional del maíz.

Cabe recordar que la tasa de interés objetivo en México, se ubicó en 8.25% hasta el 14 de agosto de 2019 y comenzó su ciclo bajista. La crisis económica causada por los cierres de actividad decretados por los gobiernos ante la pandemia del Covid-19, provocaron que se acelerará el ritmo de disminución  en las tasas de interés en México, de manera que en la primera quincena de marzo de 2020 la tasa de interés objetivo ya se encontraba en 7.00% y ésta bajó hasta el 4.25% el 25 de septiembre de 2020. El 12 de febrero de 2021 la tasa objetivo disminuyó hasta 4.00% y ahí se mantuvo hasta que los problemas inflacionarios en México provocaron que el Banxico revirtiera la tendencia y comenzará el ciclo alcista de tasas.

El 25 de junio de 2021 la tasa subió a 4.25%, el 13 de agosto de ese mismo año subió a 4.50%, el 1 de octubre subió a 4.75%, el 12 de noviembre llegó a 5.00%. Las alzas siguieron en 2022y el 11 de febrero subió a 6.00%, el 25 de marzo a 6.50%, el 13 de mayo a 7.00%, el 24 de junio a 7.75% y el pasado jueves 11 de agosto volvió a subir y se ubicó en 8.50%.

Como puede verse, la tasa de interés objetivo ha aumentado en 4.50 puntos porcentuales entre el 24 de junio de 2021 y el 12 de agosto de 2022, y resulta obvio que eso no ha frenado el alza de precios. Como ya se señaló, la expectativa es que la inflación siga en aumento y que llegue a 8.50% en el tercer trimestre de este año.

Las alzas en la tasa de interés objetivo han encarecido casi todos los tipos de créditos para empresas y personas en nuestro país (la TIIE a 28 días está en 8.775% al escribir estas líneas), ahora el gobierno federal tiene que pagar más intereses por su deuda (los Cetes a 28 días pagan 8.30%), las colocaciones de deuda de empresas se han encarecido, las contrataciones de deuda de estados y municipios también ahora son más caras porque generalmente están vinculadas a la TIIE 28 días.

¿Se justifican estos aumentos de tasa de interés en función de los resultados en la lucha contra la inflación? La respuesta a esta pregunta la plantearía en función de tres impactos, mismos que presento a continuación:

  1. Impacto en actividad económica. Como se vio líneas arriba, México comenzó su ciclo alcista de tasas de interés el pasado 25 de junio de 2022, por lo que sin duda las alzas en tasas de interés ya han tenido un impacto en la actividad económica. Si bien el PIB sigue creciendo a razón de 1.0% en el primero y segundo trimestres del año, es innegable que debe haber un impacto negativo en la débil inversión fija bruta, así como en algunos segmentos de consumo de bienes duraderos. ¿La desaceleración económica ha contribuido a la estabilidad de precios? La evidencia apunta a que no.
  2. Impacto en expectativas inflacionarias. Este es quizás el aspecto más importante de los incrementos en las tasas de interés. El Banco de México necesita que le crean que está comprometido con la lucha contra la inflación. Desde este espacio he mencionado en varias ocasiones el tema de las profecías autorrealizadas, por lo que es fundamental que la gente crea que la inflación cerrará este año en 8.0% y no en 12%. Si los formadores de precios  piensan que la inflación será del 12%, probablemente así acabará sucediendo. Es así que desde esta perspectiva me parece que las alzas de tasa de interés si han ayudado a formar expectativas razonables del rumbo de la inflación. 
  3. Impacto en tipo de cambio. Con relación al tipo de cambio, sin duda las alzas en tasas de interés en México han ayudado a mantener un precio del dólar estable, mismo que en estos momentos ha regresado a niveles cercanos a los 19.80 pesos. El diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos (2.50% vs 8.50%) hace atractivo para los extranjeros realizar inversiones de cartera en nuestro país. Obvio, si se compara lo que paga México con las tasas de interés de Japón o la Unión Europea, nuestro país es aún más atractivo. La estabilidad del tipo de cambio es fundamental para combatir la inflación, ya que nuestras importaciones totales representan casi el 40% de nuestro PIB, de manera que si el tipo de cambio sube, todo lo que compremos del exterior aumentará de precio. 

Conclusiones

La lucha contra la inflación ha valido la pena en el sentido de que las alzas en tasas de interés sirven para que los formadores de precios vean que después de haber incendiado los mercados con una política monetaria ultraexpansiva, ahora los bancos centrales tienen un “compromiso” por combatir la inflación. De igual forma, sirve para frenar la demanda de ciertos bienes y servicios, y que así disminuya la inflación subyacente. Los apretones de política monetaria parecen no tener un impacto directo de corto plazo en los precios de alimentos y energía.

Es verdad que el panorama de alza de precios comienza a mejorar a nivel mundial y en nuestro país, aunque sabemos que aún no hemos visto el pico inflacionario en México. El hecho de que los precios de la energía y de algunas materias primas hayan bajado es positivo y se espera que pronto se traduzca en menores precios para los consumidores. Sin embargo, el proceso para alcanzar menores tasas de inflación será largo, ya que las cadenas globales de suministro siguen dañadas y en cualquier momento los problemas geopolíticos se pueden traducir en mayores precios de energía, alimentos  y de muchos commodities.

Finalmente, no debemos dejar de lado que existe una alta probabilidad de que los Estados Unidos entren en una recesión y eso eventualmente nos afectará negativamente en México. Las perspectivas de un menor crecimiento económico mundial ayudarán a frenar la inflación subyacente de algunos países, pero eso no resolverá el problema de fondo que es el rompimiento de las cadenas globales de valor, así como los problemas geopolíticos que no permiten que éstas se reestablezcan.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Es peor de lo que creemos

Estos últimos días he escuchado algunas opiniones de quienes piensan que la economía de México está en mejor posición que la estadounidense. Esta creencia surge porque en este 2022, Estados Unidos acumula dos trimestres consecutivos cayendo a tasa trimestral, mientras que la economía mexicana sigue creciendo, aunque sea a una tasa muy baja. Como veremos en esta entrega, la economía mexicana es de las pocas que no ha podido recuperar su nivel prepandemia y todo indica que difícilmente lo hará en lo que resta del sexenio; además de que seguimos cargando un lastre estructural que nos impide crecer a las tasas que necesitamos para abatir los rezagos sociales.

En mi editorial de la semana pasada escribí que a diferencia de Estados Unidos, que ha visto su Producto Interno Bruto (PIB) retroceder a tasa trimestral en los dos primeros trimestres de 2022 (-1.6% en el primero y -0.9% en el segundo), la economía de México registra crecimientos respecto al trimestre inmediato anterior. De acuerdo con el INEGI, el PIB de México creció 1.0% en el primer y segundo trimestres de este año, aunque el dato del segundo trimestre es aún cifra preliminar. A tasa anual, las cifras de crecimiento del PIB mexicano se ven aún mejor, siendo éstas de 1.8% en el primer trimestre y de 2.1% en el segundo (cifra preliminar). Pero esto de ninguna manera puede hacernos pensar que vamos bien o que nuestra economía esté en mejor posición que la estadounidense. Es necesario ser claros y poner las cosas en perspectiva.

Y es que en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2022, el PIB real de México se encuentra en un nivel 1.65% por debajo.  Esto es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca y caza) muestran un aumento de 1.87%, pero las secundarias (industrias como la minería, construcción y manufacturas) están 1.61% por debajo; mientras que las terciarias (comercio y servicios) se encuentran en un nivel 1.67% inferior al que tenían en el primer semestre de 2019. Derivado de lo anterior, México encabeza una reducida lista de economías nacionales que aún no recuperan el nivel de PIB que tenían previo a la pandemia. Casi todos los países que integran el G20 mostraban en el primer trimestre de 2022 una recuperación respecto al PIB que tenían en el cuarto trimestre de 2018; pero cuatro son la excepción: Italia (-0.3%), España (-1.8%), Japón (-2.4%) y México (-2.7%). En contraste, la economía de Estados Unidos estaba en el primer trimestre de 2022 en un nivel 5.1% arriba del nivel de cuarto trimestre de 2018.

Desde una perspectiva histórica, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB de México, entre el primer semestre de 2000 y el mismo semestre de 2022, es de apenas 1.55%. Desde luego que más allá del hecho de que tenemos un sistema económico injusto con los que menos tienen, la tasa de crecimiento económico observada en las últimas dos décadas ha resultado insuficiente para abatir los enormes rezagos sociales que enfrentamos.

Se dice que México tiene un crecimiento inercial del 2.0% y que estamos destinados a crecer en el mejor de los casos a esa tasa a menos de que realicemos nuevas reformas estructurales que mantengan el equilibrio de nuestras cuentas externas y que atraigan mayores niveles de inversión. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mencionado entre las “reformas estructurales adicionales” a las relacionadas con el combate a la informalidad, la participación del sector privado en energía y cambios en la estrategia comercial y de gobernabilidad en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Sabemos que difícilmente habrá reformas estructurales en ese sentido en lo que resta del sexenio en México. Por otra parte, los datos duros muestran que nuestro crecimiento inercial de las últimas dos décadas ya no es del 2.0%, sino que es más bajo.

En lo personal, además de la baja tasa de crecimiento económico promedio de los últimos 22 años (exacerbada por el nulo crecimiento de este sexenio) y del hecho de que no habrá reformas estructurales que nos ayuden a mejorar nuestro desempeño, me preocupa que todo indica que en el corto y mediano plazos se dificultarán las posibilidades de crecimiento. Esto por el fuerte rezago en materia de inversión productiva que se ha dado en los últimos tres años.

Los datos del INEGI del acumulado de los primeros cinco meses de 2022, muestran que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta se encuentra 6.0% por arriba del nivel de 2021, pero sigue 7.3% por debajo del nivel observado en 2019. Al analizar el tipo de inversión, vemos que la destinada a construcción presenta un aumento de 2.1% respecto al año pasado, pero está 13.7% por debajo del nivel de 2019; mientras que la destinada a maquinaria y equipo creció 11.2% respecto a 2021 y con ello se ubica sólo 1.7% por arriba del nivel de 2019.

Y para complicar las cosas aun más, tenemos que buena parte de nuestra escasa tasa de crecimiento económico está fincada en el desempeño de la economía de Estados Unidos, que es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones. O puesto de otra forma, lo que le vendemos a nuestro vecino del norte equivale a 30.7% de nuestro PIB y es por ello que sus dificultades económicas eventualmente nos van a afectar. Para muchos, la situación recesiva que se vive en Estados Unidos, aunado a los propios problemas internos de nuestro país, han encendido los focos de alerta respecto de lo que sucederá el año que viene con nuestro crecimiento económico.

En este sentido, el Bank of America recién advirtió que la economía de México no crecerá en 2023 debido a la desaceleración en EE.UU., las tasas de interés más altas, y una mayor incertidumbre política. Ahora se anticipa que el PIB mexicano registre un crecimiento de 0% en 2023. Cabe señalar que la estimación previa del banco era de que creceríamos 1.0% el año que viene. Evidentemente las cosas no pintan bien y el actual gobierno federal ha apagado los motores internos de crecimiento que teníamos. Ah, y con respecto al que nos queda, que es el sector exportador, coquetean de manera irresponsable con la posibilidad de que México abandone el T-MEC. Es increíble el grado de destrucción que pueden causar.

Quiero concluir esta entrega con una reflexión. El gran economista francés Frédéric Bastiat, en el siglo XIX enfatizó que los costos reales de la destrucción inspirada en políticas no son lo que ves sino lo que no ves. Es la inversión que no se realizó, los ingresos que no obtuvimos, los ahorros que de otro modo habríamos ahorrado pero no lo hicimos, las tecnologías que podrían haber surgido, los empleos que de otro modo se habrían creado, el arte y la música que nunca vio la luz del día, el progreso que habría definido nuestros tiempos que nunca vimos.

Bastiat llamó a esto la diferencia entre lo visible y lo invisible. Se necesita cierto sentido de la abstracción, alguna percepción que viva dentro de la imaginación, para obtener una idea completa del costo de la devastación económica de este sexenio. Nunca conoceremos su plenitud, pero sabemos que está ahí, lo que pudo haber sido. Lo invisible existe aunque solo sea en esperanzas y sueños no realizados. Los verdaderos economistas, dijo Bastiat, deben ver lo que no se ve. Por eso la situación es peor de lo que creemos. La comparación correcta no es respecto a cómo estábamos, sino respecto a cómo deberíamos estar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

México se salva de la recesión…por el momento; en Estados Unidos y China los problemas siguen

Las malas noticias respecto de la economía mundial no terminan. Muestra de ello es que en la semana que recién concluye se informó que la economía de EE.UU. se contrajo por segundo trimestre consecutivo, lo que de acuerdo con la definición común de recesión, implica que nuestro principal socio comercial ya estaría en ese problema. Las principales causas de la nueva caída del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense son que el mercado de la vivienda se derrumbó ante el aumento de las tasas de interés, mientras que  la alta inflación le ha quitado fuerza al gasto de los consumidores.

El Departamento de Comercio informó que el PIB de la principal economía del mundo cayó a una tasa anual ajustada estacionalmente de 0.9% en el segundo trimestre, la cual se suma a la contracción de 1.6% en los primeros tres meses de 2022.

¿Estados Unidos está en recesión? Como lo señalé líneas arriba, la respuesta es un sí, si nos atenemos a la definición de libro de texto. Sin embargo, aún no lo sabemos ya que la autoridad que determina oficialmente las recesiones en los EE.UU. es la Oficina Nacional de Investigación Económica. Para ellos, una recesión es una disminución significativa en la actividad económica, que se extiende por toda la economía durante más de unos pocos meses. El Business Cycle Dating Committee considera factores que incluyen el empleo, la producción y los ingresos del hogar, y por lo general no toma una determinación de recesión hasta mucho después del hecho.

Ya sea que EE.UU. esté o no en una recesión ahora, el economista de ING, James Knightley, declaró al Wall Street Jorrnal que una recesión es «realmente solo cuestión de tiempo», dada la presión sobre los hogares estadounidenses por la inflación, el mal desempeño de los mercados de valores y porque «la recesión en el sector vivienda realmente se está acelerando ahora», lo que «refuerza la sensación de que es solo cuestión de tiempo antes de que estemos en una recesión formal».

Aunado a lo anterior, en la semana que recién concluye el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió volver a aumentar su tasa de interés de fondos federales en tres cuartos de punto porcentual a un rango de 2.25% a 2.50%. Esta alza ya se había descontado en los mercados financieros, pero ahora el gran problema es que los mayores tipos de intereses en EE.UU. han ocasionado el fortalecimiento del dólar, lo que a su vez empieza a perjudicar a muchas empresas de dicho país con operaciones en el extranjero.

Empresas como Microsoft e IBM se encuentran entre los grandes nombres en una lista creciente de empresas estadounidenses que reportan dificultades derivadas de un tipo de cambio que afecta negativamente sus ganancias extranjeras denominadas en dólares. En términos de dólares, un euro ahora vale 17% menos de lo que costaba en septiembre de 2021, por lo que las utilidades en euros para las empresas estadounidenses ahora valen considerablemente menos de lo que valían hace un año. Desde hace dos semanas, el euro ha cotizado por debajo de la paridad uno a uno con el dólar, lo que también ha exacerbado el problema de inflación, ya que ahora todos los productos importados por los europeos, que se cotizan en dólares, son más caros, especialmente en los precios de la energía. Lo mismo ocurre con Japón, donde el yen oscila en mínimos de varias décadas frente al dólar.

Fuente: Publicado en el Wall Street Journal (29/Jul/22)

El caso México

No obstante que Estados Unidos es el destino del 80.6% de nuestras exportaciones, por ahora México se ha salvado de las caídas del PIB y la economía nacional sigue en expansión. El viernes 29 de julio, el INEGI dio a conocer la estimación oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral del segundo trimestre de 2022, y el resultado es que con respecto al trimestre inmediato anterior, la tasa de crecimiento fue de 1.0%. Esto fue producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza) aumentaron 0.9%, las secundarias (industria) aumentaron 0.9% y las terciarias (comercio y servicios) crecieron 1.0%.

Por su parte, si se compara el PIB del segundo trimestre de 2022 con el del mismo trimestre de 2021, vemos que el crecimiento fue de 1.9%, producto de que las actividades primarias aumentaron 1.4%, las secundarias 3.3% y las terciarias 1.0%. De esta manera, en el acumulado del primer semestre del año, el PIB de México acumula un crecimiento de 1.9%, derivado de un aumento de 1.8% en las actividades primarias, 3.2% en las secundarias y 1.0% en las terciarias.

Cabe señalar que no obstante este aceptable resultado, el PIB del segundo trimestre de 2022 todavía está 0.6% por debajo del nivel que tenía en el segundo trimestre de 2019.

El crecimiento del PIB de México en el primer semestre del año va en línea con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien recientemente revisó al alza la expectativa de crecimiento para  este año a un 2.4% (desde un 2.0% que estimaba en abril). Este ajuste es significativo, ya que el FMI revisó a la baja las expectativas de crecimiento de la mayoría de naciones y de la economía mundial. En el caso del PIB mundial la expectativa pasó de 3.6% a 3.2% y en el caso de Estados Unidos pasó de 3.7% a 2.3%.

No obstante lo anterior y en contraste con la proyección de crecimiento de PIB para México en 2022, en el 2023 el FMI ve un panorama de crecimiento menor al esperado para México. Ahora, prevé que la economía mexicana crezca solo 1.2%, dato menor a la proyección de 2.5% de abril. Esto debido a la enorme probabilidad de que Estados Unidos entre en una recesión el año que viene.

Imagen tomada de la cuenta de Twitter de @CarlosRamirezF

El caso de China

Finalmente, resulta pertinente analizar lo que está sucediendo con la segunda mayor economía mundial. En un artículo editorial publicado el viernes 29 de julio en el Wall Street Journal y titulado “Las luchas económicas de China” se analizan las causas e implicaciones de la desaceleración del crecimiento económico. Menciona que el gobierno de Pekín estableció un objetivo de crecimiento del PIB del 5.5% para 2022, que es modesto según los estándares históricos. Pero incluso el Partido Comunista Chino (PCCh) ahora parece admitir que el país no va a alcanzar ese objetivo, al menos no honestamente, ya que el crecimiento fue solo del 2.5% en la primera mitad del año. Para una economía del tamaño de China, con cientos de millones de ciudadanos aún en la pobreza, este es el equivalente funcional de una recesión.

La desaceleración del crecimiento es global, pero Xi le ha agregado características chinas. Un problema crónico es su política de «covid cero dinámico», que Pekín no da muestras de relajar. Esto impone bloqueos repentinos y estrictos requisitos de prueba en cualquier lugar donde se detecte Covid-19. Los bloqueos son una tensión severa para los chinos comunes y un peligro para las cadenas de suministro globales que pasan por China. Es por ello que las empresas extranjeras están replanteándose las inversiones, mientras que las empresas locales no paran de sufrir.

La implosión en el mercado inmobiliario chino también continúa. La represión a la especulación inmobiliaria que comenzó en 2020 se ha convertido en una crisis más amplia. Cada vez son más los desarrolladores privados que han incumplido el pago de sus deudas o que han estado cerca de hacerlo, y la caída del valor de las propiedades está perjudicando a los gobiernos locales que dependen de la venta de tierras para obtener ingresos. Grupos de posibles compradores de viviendas recientemente organizaron una huelga hipotecaria, negándose a pagar sus créditos de apartamentos que los desarrolladores en quiebra no han terminado. El gobierno rápidamente reprimió las protestas.

Mucho más preocupante es la difícil situación de las pequeñas empresas proveedoras de desarrolladores que han quebrado. Estos acreedores poseen grandes cantidades de papel comercial que representa dinero adeudado por bienes y servicios suministrados, y en el sistema financiero del Lejano Oeste de China, esos pagarés se intercambian con frecuencia como una forma de dinero. Un colapso de la confianza aquí podría causar graves daños.

Una importante noticia llegó el fin de semana pasado en el sentido de que Pekín está considerando un rescate inmobiliario que podría alcanzar los 44 mil millones de dólares. El dinero se canalizaría a través de bancos estatales para comprar proyectos inacabados, según sugieren los informes, y el gobierno podría entonces alquilar algunas de las casas en lugar de venderlas. Esto sería consistente con la especulación de que el Sr. Xi planea usar la crisis inmobiliaria para poner la industria en manos estatales. Pero no resolverá el problema de que la economía de China sigue con un enorme peso derivado del apalancamiento relacionado con los bienes raíces y que los hogares todavía tienen muy pocas otras salidas para el ahorro y la inversión.

En cuanto a la economía en general, Pekín parece querer recurrir a su vieja receta económica para crecer. Se está planeando una nueva explosión del gasto en obras públicas. Las estimaciones varían hasta $1 billón de dólares, gran parte de eso financiado con cuotas de préstamos del gobierno extraídas de años futuros. Esto podría aumentar el PIB por un tiempo, pero a costa de una montaña de deuda aún más alta y menos estable. Se debe tener en cuenta también que la mayoría de los planes económicos del Sr. Xi extraen recursos de la economía privada productiva para expandir el alcance del estado y las empresas estatales, una gran amenaza para la prosperidad futura.

Imagen tomada del Wall Street Journal (China Home Sales Plunge in July, as Mortgage Revolt Deters Buyers, 31/Jul/22)

Estamos hablando de la segunda mayor economía del mundo, por lo que si la economía china también está enferma, pues eso es un peligro geoestratégico.

En el marco de la visita de Nancy Pelosi a Taiwán y toda la tensión global que esto ha causado, no debemos dejar de lado que el presidente Xi busca un tercer mandato como líder del país en una reunión del PCCh a finales de este año. Una economía débil deja al nacionalismo matizado por el militarismo como una de sus cartas políticas más fuertes. Se ha dicho durante algún tiempo que “gestionar el ascenso de China” es el principal desafío estratégico de Occidente. Pero manejar los problemas económicos de China podría ser igual de difícil.

Conclusión

La conclusión de todo esto es que  es evidente que las mayores economías del mundo están en problemas, al igual que la Unión Europea aunque no abordé su situación en esta entrega. Debido a la inflación y las respuestas de política monetaria de la mayoría de bancos centrales, el mundo se perfila a un escenario recesivo hacia finales de 2022 y en 2023. Lamentablemente México no se va a salvar y en el mejor de los casos creceremos 1.2% el año que viene, aunque no se descarta una caída del PIB.

Hemos visto que nuestro país aún no recupera su nivel de PIB que tenía previo a la pandemia del Covid-19, y todo indica que este sexenio será de crecimiento cero. La ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, así como el daño causado a la confianza empresarial y la inversión productiva, son las culpables de el rezago de México. Somos el único país de la OCDE que aún no recupera su nivel de PIB de antes de la pandemia.

El problema es que por ningún lado se ve que las políticas públicas vayan a cambiar para bien en el sentido de impulsar el crecimiento económico, por lo que seguiremos dependiendo de nuestro sector exportador y de lo que suceda con Estados Unidos y la economía mundial.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inflación y el estado de ánimo de la población

Uno de los mayores problemas que enfrenta nuestro país en materia económica es el de la elevada inflación, misma que llegó a 8.09% anual en la segunda quincena de junio. Como lo he señalado desde este espacio, este es un tema mundial que difícilmente se resolverá con los incrementos en tasa de interés por parte del Banco de México o con la “disciplina” de las finanzas públicas por parte de la Secretaría de Hacienda, por lo que no nos deja de preocupar el hecho de que pasaran muchos meses antes de que volvamos a ver una tasa de inflación por debajo del 4.0% anual.  

El alza persistente de precios en México, en un contexto de un proceso de recuperación económica inconcluso (dado que el PIB del primer trimestre de 2022 todavía se encuentra 2.94% por debajo del nivel que tenía en el mismo trimestre de 2019), ha causado un enorme costo social que ya se ve reflejado en carestía y un deterioro de la confianza de los consumidores.

Para ilustrar esto tenemos que el INEGI recién publicó el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) del mes de junio y vemos que el valor de éste ligo dos meses consecutivos con caídas mensuales, de manera que entre abril y junio disminuyó -1.10%.  Esta disminución podría parecer poca cosa, pero el nivel de confianza de los consumidores observado en junio de este año es similar al que tenían en julio de 2018, cuando AMLO ganó la elección de Presidente de la República (el nivel máximo de confianza del ICC se alcanzó en febrero de 2019).

La caída de -1.1% en el ICC se debe a que los cinco componentes que lo integran registraron disminución, pero destaca el deterioro de las expectativas en cuanto a cómo los consumidores consideran que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto comparado con la situación actual, ya que éste cayó -3.39%; mientras que el componente de la comparación de las posibilidades de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para realizar compras de muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etc., disminuyó -3.06%.

Cabe señalar que el creciente pesimismo no es exclusivo de México y que la situación en los Estados Unidos es aun peor ya que además de la erosión del poder adquisitivo, allá las familias están enfrentando un grave problema de destrucción de valor de su riqueza ante la implosión de la burbuja del todo tras los incrementos en la tasa de interés por parte del Banco de la Reserva Federal (FED). En Estados Unidos muchas familias tienen pensiones y fondos de retiro ligadas a las bolsas de valores y hemos visto como el índice S&P 500 ha caído 20% en lo que va del año, mientras que el índice tecnológico Nasdaq acumula una pérdida de -29.5% en los primeros 6 meses de 2022. A esas malas noticias hay que agregar que el valor de las criptodivisas se ha desplomado en 2 billones de dólares desde su nivel máximo de noviembre de 2021.  Derivado de lo anterior, los hogares estadounidenses se encuentran ahora en su nivel de depresión más alto desde que la Universidad de Michigan comenzó a elaborar su índice de confianza del consumidor en la década de 1950. En otras palabras, ahora están con mayor pesimismo de lo que estuvieron en la década de los setentas cuando registraron una inflación cercana al 14%.  Esto lo menciono porque el crecimiento económico de México esta fuertemente influenciado por lo que suceda con el PIB estadounidense.

¿Por qué preocupa que caiga la confianza de los consumidores? La teoría indica que cuando los consumidores están preocupados por sus finanzas y la economía, aumenta el riesgo de que las personas recorten sus gastos, lo que puede provocar una recesión.

Como lo mencioné líneas arriba, una de las principales causas de la actual pérdida de confianza de los consumidores es la creciente y persistente inflación. En el caso de México, el INEGI informó que la inflación anualizada al mes de junio fue de 7.99%, pero no se debe dejar de lado que la inflación en la segunda quincena de ese mes de junio fue de 8.09%, la tasa de inflación quincenal anual más alta desde la primera quincena de enero de 2001. La inflación en México está siendo impulsada por los incrementos de las frutas y verduras, que subieron 15.51%; de los productos pecuarios, que aumentaron 15.90%; y de las mercancías alimentarias que fue de 11.97% en los últimos 12 meses.

A diferencia de Estados Unidos, donde en el último año el combustible para calefacción ha subido 71%, el gas natural 53% y la gasolina 49%, en el caso de México la inflación anual de energéticos en la segunda quincena de junio fue de apenas 5.53%. Sin embargo, es muy preocupante que la inflación de mercancías no alimentarias en nuestro país llegó a 7.76%, nivel ligeramente por debajo del 7.80% observado en la quincena inmediata anterior, pero igual es un nivel de inflación subyacente no visto desde septiembre del año 2000. Este tema es preocupante porque es la parte medular de la inflación, aquella que  no está sujeta directamente a cuestiones climatológicas o del precio del petróleo (por ejemplo).  Esta inflación es fuertemente influenciada por un incremento en costos de producción, pero también por las expectativas inflacionarias, mismas que evidentemente están muy deterioradas.

Pero más allá del problema inflacionario, que merma el poder adquisitivo de las personas, para mi es muy preocupante el “efecto sustitución” que se está dando y que afectará el consumo de bienes que no son de primera necesidad. Veamos un sencillo ejemplo, supongamos que en junio de 2021 una familia tenía un ingreso neto mensual de 12 mil pesos y que de esta cantidad, destinaba el 50% en alimentos. Con un nivel de inflación de alimentos del 15% entre junio de 2021 y el mismo mes de 2022, esa familia pasaría de gastar 6,000 pesos a 6,900 pesos en alimentos (dado que la comida es prioritaria, se asume una demanda perfectamente inelástica). Eso significa que si entre junio de 2021 y el mismo mes de 2022 los ingresos nominales netos de la familia solo crecieron en 5%, pues ahora dicha familia tiene 300 pesos menos para gastar en otras cosas que no sean comida.

De esta manera, se ve impactado negativamente el consumo de ropa, calzado, entretenimiento, viajes  y toda clase de artículos varios, que suelen tener una elasticidad-ingreso de la demanda mucho más alta. Esta es una de las razones por las que diversos analistas anticipan una desaceleración económica.

A manera de conclusión podemos mencionar que es altamente probable que la confianza de los consumidores en México seguirá cayendo a medida que continúa la escalada de precios cada vez más altos. La mayoría de analistas anticipa que el pico de inflación se alcanzará en el tercer trimestre de este año y llegará cerca del 8.5%, para comenzar un lento proceso descendente durante los próximos 24 meses.

Y es que más allá del incierto panorama respecto de la guerra de Rusia y Ucrania, que ha exacerbado la crisis energética y alimentaria a nivel global, en el 2023 habrá más complicaciones en materia inflacionaria por el sólo hecho de que las demandas de aumentos salariales serán cada vez más frecuentes y en porcentajes elevados. Esto sin duda alimentará la inflación en un contexto de menor crecimiento económico y de una posible recesión global.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de los estados en el arranque de 2022

Las perspectivas de crecimiento económico de nuestro país se siguen ajustando a la baja conforme se vislumbra un panorama sombrío para la economía estadounidense y comienzan a surtir efecto los apretones monetarios llevados a cabo por el Banco de México. En la más reciente encuesta del Banco de México de expectativas, los analistas consultados prevén un crecimiento del PIB de apenas 1.77% para 2022 y de 1.74% para 2023; mientras que el propio banco central ubica el límite inferior del posible crecimiento de este año en 1.6% y el Grupo Financiero Citibanamex considera que el país apenas si crecerá 1.5% en 2022.

Es bien sabida la gran dependencia de México en la evolución económica de Estados Unidos. En 2021 nuestras exportaciones a dicho país sumaron  398.989 miles de millones de dólares, cifra que representa unos 8.101 billones de pesos. Si consideramos que el PIB nominal de México fue de 26.273 billones de pesos en dicho año, pues las exportaciones a Estados Unidos representan el 30.8% de nuestro PIB. De ese tamaño es nuestra dependencia. Por lo tanto, si en su pasada reunión de política monetaria, el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos recortó su perspectiva de crecimiento del PIB de 2.8% a sólo 1.7%, pues habrá una afectación para nuestro país.

La tasa de interés objetivo del Banco de México pasó del 4.00% en junio  de 2021 hasta el nivel actual de 7.75% y se prevén alzas adicionales, de manera que podría terminar el año en 9.25%. Esto sin duda tendrá un impacto en la inversión productiva y en el consumo; además de que la inflación que ha provocado las alzas en tasa de interés se concentra en alimentos, por lo que podríamos esperar una afectación a diversas actividades económicas en la medida en que los consumidores sustituyen bienes de menor necesidad para adquirir los alientos más caros.

En este sentido, de acuerdo con el más reciente informe del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, para México persisten diversos riesgos globales, entre  los que destacan: un apretamiento más acelerado y potencialmente desordenado de las condiciones financieras globales, dados los ajustes en las posturas de política monetaria en diversas economías ante presiones inflacionarias globales más persistentes; y, por otro, un crecimiento económico global menor a lo anticipado, con implicaciones para el proceso de recuperación pospandemia. Pero eso no es todo, ya que en el ámbito interno existe el riesgo de un debilitamiento en el consumo e inversión internos, así como de potenciales ajustes en las calificaciones crediticias soberana y de Pemex.

De acuerdo con cifras oficiales, medido a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), la economía de México ha crecido 1.5% anual en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022, lo cual es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, etc.) crecieron 2.7%, las secundarias (industrias de la construcción; minería; electricidad, gas y agua; y manufacturas) 3.0% y las terciarias (comercio y servicios) apenas 0.7%. ¿Será posible que la economía mexicana incremente el ritmo de expansión para lograr un crecimiento de 1.7% este año? Es posible, pero sin duda será complicado en el actual contexto global.

Con esto en mente, en esta entrega quiero abordar la situación de la economía de los diferentes estados del país, ya que si bien México presenta este aumento de 1.5% en lo que va del año, el dinamismo económico difiere a nivel de estado y por tipo de actividad económica. Revisaremos la situación en materia exportaciones, actividad industrial total, industria manufacturera, industria de la construcción y de los establecimientos comerciales. Todo con la información más reciente disponible al momento de escribir estas líneas.

Exportaciones

El INEGI reportó que en el primer trimestre de 2022 el valor de la suma de las exportaciones de las entidades federativas fue de 118.3 miles de millones de dólares (mmdd), monto que equivale a un incremento de 19.0% respecto al valor del primer trimestre de 2021.

Los cinco estados de mayor dinamismo en sus exportaciones durante el periodo mencionado fueron (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Quintana Roo (857.5%), Hidalgo (101.4%), Nayarit (68.3%), Tabasco (67.5%) y Veracruz (61.0%). Se debe señalar que las elevadas tasas de crecimiento porcentual de Quintana Roo, Hidalgo y Nayarit se deben a que la base de comparación del primer trimestre 2021 es muy baja.

Dado lo anterior, resulta útil considerar a los cinco estados de mayor valor de exportaciones en el primer trimestre de 2022 y tenemos a los siguientes (en paréntesis se indica el valor de dichas exportaciones en miles de millones de dólares): Chihuahua ($16.9 mmdd), Coahuila ($13.9 mmdd), Baja California ($12.2 mmdd), Nuevo León ($11.3 mmdd) y Tamaulipas ($8.0 mmdd). Estos cinco estados contribuyeron con el 52.7% de las exportaciones totales de México en dicho trimestre.

Actividad industrial

Con relación al volumen físico de la actividad industrial tota (misma que incluye la minería, construcción, electricidad, gas y agua, y manufacturas), vemos que en el comparativo del primer bimestre de 2021 al primer bimestre de 2022, a nivel nacional ésta creció 3.3%.

Al analizar esta información por entidad federativa, vemos que sólo 21 estados presentan crecimiento en el volumen físico de producción durante el periodo referido por lo que hay 11 entidades federativas que tienen un nivel físico de producción industrial por debajo del observado en el primer bimestre de 2021.  Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo mencionado fueron los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento): Morelos (22.4%), Tabasco (19.5%), Hidalgo (16.1%), Sonora (13.2%) y Nuevo León (7.1%). Por su parte, de los 11 estados que muestran una caída en su nivel de producción industrial, los de peor desempeño fueron los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución): Nayarit (-3.5%), Veracruz (-3.5%), Campeche (-6.5%), Puebla (-6.8%) y Aguascalientes (-7.9%).

Es importante precisar que al mes de febrero de 2022, son sólo 17 los estados que muestran un nivel de producción industrial superior al observado en el año base de 2013. Siendo los de mejor desempeño los siguientes (en paréntesis se indica el valor del índice en febrero de 2022): Baja California (141.7), Querétaro (132.7), Yucatán (            128.7), Chihuahua (122.8) y Aguascalientes (118.0).

Industria manufacturera

Con relación al valor nominal de la producción de la industria manufacturera a nivel nacional, vemos que en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2021 a los mismos meses de  2022, ésta aumentó 17.9% nominal. En el total nacional vemos que en el periodo de referencia, todas las 20 actividades económicas muestran crecimiento nominal en el valor de su producción, pero las cinco de mejor desempeño son (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento nominal): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (93.3%); Industria de la madera (37.6%); Industria química (30.9%); Fabricación de productos metálicos (25.8%); e Impresión e industrias conexas (25.7%).

Por su parte, las cinco actividades manufactureras de menor crecimiento nominal durante el periodo antes mencionado son (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento o disminución): Industria alimentaria (10.3%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (9.8%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (8.9%); Fabricación de equipo de transporte (7.6%); y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.3%).

Al analizar el valor de la producción de la industria manufacturera por entidad federativa en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2021 a los mismos meses de 2022, vemos que los cinco estados de mejor desempeño fueron los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento nominal): Hidalgo (64.09%), Oaxaca (55.13%), Tabasco (54.77%), Chiapas (45.44%) y Tamaulipas (45.32%). Estos cinco estados contribuyeron con el 9.13% del valor de la producción manufacturera en los primeros cuatro meses de 2022. Ahora, los cinco estados de menor desempeño en materia de valor de la producción manufacturera en el periodo de los primeros cuatro meses de 2021 a los mismos meses de 2022 fueron: Quintana Roo (1.55%), Nayarit (-6.82%), Campeche (-8.24%), Aguascalientes (-13.17%) y Morelos (-14.66%). Estas cinco entidades contribuyeron con el 4.30% del valor total de la producción manufacturera nacional en los primeros cuatro meses de 2022.  

En este apartado es pertinente señalar que en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022, los cinco estados de mayor valor de producción manufacturera son (en paréntesis se indica el valor de la producción en miles de millones de pesos corrientes): Nuevo León  $455.2 mmdp), Coahuila ($359.7 mmdp), Estado de México ($357.5 mmdp), Guanajuato ($314.4 mmdp) y Jalisco ($214.3 mmdp). Estos cinco estados contribuyen con el 49.8% del valor total de la industria manufacturera en México en los primeros cuatro meses de 2022.

Industria de la construcción

El valor total de la producción generada por las empresas constructoras creció 21.2% en términos nominales entre los primeros cuatro meses de 2021 y los mismos meses de 2022, ya que ésta pasó de 140.037 a 160.793 miles de millones de pesos. A nivel de entidad federativa, vemos  que hay 21 estados que presentan aumento nominal en el valor de producción, y de este grupo, los cinco de mejor desempeño son: Tlaxcala (176.4%), Hidalgo (135.8%), Zacatecas (124.6%), Tabasco (91.0%) y Oaxaca (59.0%). Estos cinco estados contribuyeron con el 16.6% del valor total de la industria de la construcción en México en los primeros cuatro meses de 2022.

Por su parte, los cinco estados que peor desempeño registraron, por sus disminuciones nominales en el valor de la producción generado en la entidad fueron: Michoacán (-19.8%), Coahuila (-22.6%), Guanajuato (-23.3%), Aguascalientes (-28.5%) y Baja California Sur (-28.7%). Estos cinco estados contribuyeron con el 9.6% del valor total de la industria de la construcción en México en los primeros cuatro meses de 2022.

Aquí también es importante mencionar que en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022, los cinco estados de mayor valor de producción de las empresas constructoras en la entidad son (en paréntesis se indica el valor de la producción en miles de millones de pesos corrientes): Estado de México ($21.625 mmdp), Tabasco ($20.006 mmdp, Nuevo León ($18.622 mmdp), Jalisco ($12.486 mmdp) y Ciudad de México ($8.960 mmdp). Estos cinco estados contribuyen con el 48.11% del valor total de la industria de la construcción en México en los primeros cuatro meses de 2022.

Sector comercio

Finalmente, en cuanto a los ingresos totales por suministro de bienes y servicios por parte de los establecimientos comerciales al por mayor éstos aumentaron 7.6% a nivel nacional en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022 respecto de los mismos meses de 2021.De esta manera, el valor de dichos ingresos en los primeros cuatro meses de 2022 se encuentra en un nivel 6.4% por encima del nivel que registraron en los mismos meses de 2019.

En cuanto al desempeño de los ingresos del comercio al por mayor por entidad federativa, tenemos que los cinco estados de mejor desempeño fueron (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento): Quintana Roo (27.4%), Baja California Sur (27.2%), Colima (15.3%), Baja California (12.5%) y Coahuila de Zaragoza (11.1%).

Por su parte, los cinco estados de peor desempeño en el comercio al por mayor en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2021 a los mismos meses de 2022 fueron: Nayarit (0.6%), Chiapas (0.5%), Durango (-0.5%), Morelos (-2.2%) y Aguascalientes (-2.9%).

Los ingresos totales por suministro de bienes y servicios por parte de los establecimientos comerciales al por menor aumentaron 5.3% a nivel nacional en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022 respecto de los mismos meses de 2021. De esta manera los ingresos de dichos establecimientos comerciales se encuentran 2.4% por encima del nivel registrado en los primeros cuatro meses de 2019. En cuanto al desempeño de los ingresos del comercio al por menor por entidad federativa, tenemos que los cinco estados de mejor desempeño fueron (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento real): Ciudad de México (13.7%), Quintana Roo (11.8%), Hidalgo (11.4%), Baja California Sur (9.9%) y Querétaro (9.4%).

Por su parte, los cinco estados de peor desempeño en el comercio al por menor en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2021 a los mismos meses de 2022 fueron: Tamaulipas (0.7%), Guerrero (-0.04%), Oaxaca (-0.2%), Tlaxcala (-0.2%) y Coahuila de Zaragoza (-1.9%).

Conclusiones

México enfrenta grandes retos este año y la lucha contra la inflación, con los consecuentes incrementos en tasas de interés, ejercerán una enorme presión por lo que se ve difícil alcanzar una tasa de crecimiento superior al 1.5% en 2022. De materializarse esta tasa de aumento del PIB de 1.5%, el tamaño de la economía mexicana todavía estará 2.21% por debajo del nivel que tenía en 2019. Si el PIB de México crece 1.7% en 2023, todavía estaremos por debajo del PIB de 2019, por lo que no cabe duda de que este será un sexenio de nulo crecimiento y de atraso comparado con el desempeño de otras naciones.

Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda haber estados que tengan un desempeño económico por encima de la media nacional y que por lo tanto puedan terminar el sexenio con un nivel de actividad económica superior al que tenían en 2019. El desempeño de los estados estará marcado por las preferencias del gobierno federal en términos de políticas públicas, pero también por la manera como los gobernadores y gobernadoras tratan al sector privado. Las estadísticas muestran claramente cómo en aquellos estados en los que hay una actitud hostil hacía el sector privado, el desempeño económico es más pobre.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inflación no cede y los bancos centrales nos recetarán una recesión

La economía mexicana continúa dando muestras de cierta resistencia ante las dificultades internas y externas. Muestra de ello es que con relación al volumen físico de actividad industrial, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2022 ésta presenta un incremento anual de 3.0% y destaca que la construcción reporta un crecimiento de 0.4%, mientras que las manufacturas se han expandido 4.5%. Por su parte, si bien aún está en un nivel 8.8% por debajo del de 2019, en el primer trimestre de este año la inversión fija bruta presenta un aumento anual de 5.6%, producto de que la de construcción ha crecido 2.7%, mientras que la de maquinaria y equipo un 9.5%. También, tenemos que el consumo privado en el mercado interior muestra un aumento anual de 8.6% en los primeros tres meses de 2022, producto de que el consumo de bienes nacionales ha crecido 3.8% y el de importados 15.0%.

Este “aceptable” desempeño económico de un largo proceso de recuperación tras la pandemia de Covid-19, pronto podría ser descarrilada por los agresivos aumentos en la tasa de interés que realizará el Banco de México este mes y en los que restan para finalizar el año. Todo en aras de tratar de contener el problema inflacionario que vivimos. Como lo he comentado en pasadas entregas, la efectividad de la lucha contra la inflación en México está supeditada a lo que suceda con la inflación en los Estados Unidos, lo que a su vez depende en gran medida de que se resuelvan los desequilibrios entre oferta y demanda en varios mercados, como el de alimentos y energía. En otras palabras, lo que haga el Banxico en materia de combate a la inflación podría servir sólo parcialmente.

¿Cómo vamos con la inflación en México después del anuncio del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)? El INEGI recién informó que la inflación de precios al consumidor fue de 7.65% anual durante mayo, esta tasa es ligeramente inferior al 7.68% observado en abril. Sin duda es una buena noticia que la inflación mensual a tasa anual se contuvo. Sin embargo, si tomamos en consideración  la inflación anual de la segunda quincena de mayo, vemos que esta fue de 7.72%, tasa superior al 7.58% observada en la primera quincena de ese mismo mes. Esta información podría estar dejando entrever que el problema inflacionario de México se está agravando, al igual que en Estados Unidos (eso lo veremos un poco más adelante).

En la comparación de la inflación anual entre abril y mayo de este año se ve un nuevo deterioro en la inflación subyacente, ya que pasó de 7.22% a 7.28%, pero una mejoría en la no subyacente al haber pasado de 9.07% a 8.77%. Dentro del rubro de inflación no subyacente, destaca lo sucedido con la inflación de frutas y verduras, ya que pasó de 15.84% a 12.88%. En productos pecuarios, se mantuvo relativamente estable al haber pasado de 13.21% a 13.24%. Y en el rubro de energéticos se presentó un deterioro al haber pasado de 5.91% a 6.30%.

Ahora, desde la óptica de una comparación de la inflación anual, pero entre la primera y segunda quincenas de mayo, vemos con preocupación que la inflación subyacente aumentó de 7.24% a 7.32%, mientras que la inflación no subyacente subió de 8.60% a 8.93%. Dentro del rubro de la inflación no subyacente, tenemos que el alza de precios de frutas y verduras subió de 12.76% a 13.00%, la inflación de productos pecuarios subió de 12.60% a 13.88%; mientras que la inflación en los energéticos cedió de 6.32% a 6.28%. Todos estos números se explican mejor con las siguientes dos tablas:

Con estos datos la conclusión que podemos obtener es que la inflación sigue siendo elevada y por el momento se ha logrado contener. Preocupa que la inflación subyacente sigue aumentando, ya que esta es la inflación de las mercancías generales en la economía, lo que indica que hay presiones fuertes en costos de producción y que las expectativas inflacionarias de muchos se han desanclado. 

Ahora, respecto a la inflación en Estados Unidos, las noticias no son tan “favorables”, como podría interpretarse que resultaron para el caso de México.

Pero antes de seguir, quisiera mencionar que otra vez escribo sobre el tema inflacionario porque al menos en el caso de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial con un volumen de comercio internacional de 619.97 miles de millones de dólares en 2021 (398.98 mmdd es lo que les exportamos y 220.98 mmdd es lo que les compramos), estamos viviendo un momento crítico con su inflación más alta desde 1981.

El pasado 10 de junio, los mercados globales fueron sorprendidos con el dato de la inflación de precios al consumidor en Estados Unidos durante mayo de 2022, misma que subió a 8.6% desde el 8.3% reportado en el mes de abril. Esto echa por tierra la idea de que la inflación en el vecino del norte había alcanzado un pico y que comenzaría a bajar paulatinamente.

El dato inflacionario de la economía más grande del mundo es muy importante para México por varias razones: primero, el rumbo de la inflación en Estados Unidos incidirá en la inflación en México, si allá no baja, difícilmente lo hará acá; y segundo, la inflación en Estados Unidos afectará las decisiones de política monetaria del Banco de la Reserva Federal (FED), lo que a su vez impactará en las decisiones de política monetaria del Banco de México, de manera que entre más suban la tasa de interés allá, más tendrá que subir acá si queremos mantener cierta estabilidad en el tipo de cambio.

En una nota publicada el mismo viernes 10 de junio en el portal de Zerohedge y titulada ” Un Wall Street conmocionado reacciona a la publicación del IPC ´aterrador´ de hoy” se menciona que lo que se publicó fue un informe de inflación para la historia ya que la mayoría de analistas esperaba un dato más elevado que la expectativa del consenso, y eso es precisamente lo que obtuvieron pero mucho más alto.

Primero, un resumen rápido de lo sucedido:

  • Los precios generales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) subieron un 0.97% intermensual en mayo, superando las expectativas de consenso de un aumento del 0.7%.
  • Los precios de la energía se dispararon un 3.9% intermensual ya que los precios de la gasolina alcanzaron niveles récord y los precios de los alimentos aumentaron otro 1.2%.
  • La inflación interanual del IPC general alcanzó un nuevo máximo en 40 años del 8.6%.

En una gráfica podríamos ver los aumentos anuales en todos los rubros de gasto y solo dos cosas en toda la canasta del IPC son más baratas en comparación con hace un año: alimentos en los sitios/escuelas de los empleados y artículos de educación y comunicación. Mientras tanto, el combustible ha subido más de 75% en el último año.

El IPC subyacente también superó las expectativas, aumentando un 0.63% intermensual frente al consenso del 0.5%. La tasa interanual pasó de 6.2% a 6.0%, por efecto base.

La inflación general siguió impulsada en gran medida por los aumentos en la energía y los alimentos, entre los que destacan el pollo, los huevos y la leche.  De hecho, los alimentos aportaron el 0.16% del IPC mensual del 0.97%.

Para el caso de México, también nos debe preocupar la fortaleza de la inflación subyacente en Estados Unidos, ya que fue generalizada. Las materias primas subyacentes subieron un 0.7% gracias a los aumentos del 1.0% y el 1.8% en los precios de los automóviles nuevos y usados, respectivamente. Junto con la fuerte caída en las ventas de automóviles el mes pasado, esto sugiere que la industria automotriz se vio afectada por un nuevo episodio de escasez de suministro el mes pasado. Mientras tanto, los precios de la ropa aumentaron un 0.7% y los de otros bienes aumentaron un 0.8%.

Los servicios básicos también aumentaron fuerte en mayo, aumentando un 0.6. En los últimos tres meses, las tarifas aéreas aumentaron un 48%, aunque es probable que parte o gran parte de esta fortaleza se revierta en los próximos meses.

¿Qué pasará ahora?

Bueno, la Fed ha dejado entrever que realizará aumentos de 50 pb en sus reuniones de junio y julio. Lo que es incierto es lo que sucederá en la reunión de septiembre. El Bank of America (BofA) ha mencionado que su escenario base sigue siendo de un aumento de 25 pb en septiembre, pero el dato del IPC de mayo recién publicado aumenta el riesgo de otro aumento de 50 pb en dicho mes como una respuesta más agresiva por parte de la Fed. De materializarse este escenario, veríamos en septiembre de este año, la tasa de fondos federales en un nivel de 2.5%. Nada descarta que la tasa de interés en Estados Unidos supere el 3.0% antes de que acabe el año.

En el caso de México, la mayoría de analistas esperan que el Banco de México suba su tasa de interés objetivo en 0.75 puntos hasta 7.75% en su reunión del 23 de junio. Tras la reunión de junio, el Banxico aun tendría reuniones el 11 de agosto, 29 de septiembre, 10 de noviembre y 15 de diciembre. Si asumimos que ocurrirá el aumento de 0.75 puntos porcentuales en junio y que habrá aumentos de 0.50 puntos porcentuales en las reuniones de agosto y septiembre, y de 0.25 puntos en las de noviembre y diciembre, entonces la tasa de interés objetivo acabaría el año en un nivel de 9.25%. Desde luego que la tasa podría acabar más arriba, pero me parece que este es el escenario base.

Otra variable que debemos mantener vigilada es el tipo de cambio, ya que en la medida en que la FED de Estados Unidos consolide la disminución de su hoja de balance, aunado al alza en tasas de interés, pues los dólares ya no serán tan abundantes como ahora, por lo que no se descarta que el dólar concluya el 2022 en un nivel entorno a los 22 pesos, pero igual podría ser más elevado.

Finalmente, el punto fundamental será el impacto de las alzas de la tasa de interés en México en el crecimiento económico y en la generación de empleos. Ya hemos comentado que la mayoría de analistas ha rebajado sus pronósticos y se espera que el PIB crezca este año entre 1.2% y 2.0%, y desde luego, este menor ritmo de expansión del PIB tendrá un impacto en el crecimiento del empleo formal (el informal seguirá creciendo por ser una válvula de escape de la economía nacional).

El escenario es complicado, la inflación es persistente y seguirá siendo el tema que determinará el futuro económico de varios países.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Nada garantiza que desacelerar la economía frenará la inflación

Muchos economistas que analizan la ola de inflación que nos está afectando, predicen que ésta alcanzará su nivel máximo en algún momento entre el segundo y tercer trimestres de este año y comenzará a disminuir paulatinamente. Muestra de ello es que en la más reciente Encuesta de Expectativas Económicas del Banxico, los analistas consultados  estiman que la inflación de precios al consumidor cerrará este año en 6.88% y que será de 4.40% al término de 2023. De igual forma, el promedio obtenido de la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas muestra el mismo fenómeno, con  una inflación  pronosticada de 6.75% para 2022 y de 4.22% en 2023. Con el hecho de que la inflación anual fue de 7.58% en la primera quincena de mayo y lo que está sucediendo en el mundo y en México, ¿Tienen algún sustento estas expectativas?

Destacan dos argumentos que “justifican” esta idea de que la inflación descenderá en lo que resta del año y en 2023: uno que tiene que ver con un ajuste automático de los mercados y otro, que implica la intervención del banco central. El primero se resume en el hecho de que la mejor cura para los precios altos es precisamente los precios altos. Esto se debe a que los precios elevados provocan la destrucción de la demanda por algo denominado “efecto ingreso”, lo que implica que si el ingreso de las personas es fijo, el alza de precios hará que su ingreso disponible le alcance para comprar cada vez menos productos, lo que a su vez ocasiona  una eventual disminución real de la demanda y por lo tanto menores presiones inflacionarias. El segundo argumento tiene que ver con el “efecto monetario”, que implica que si el banco central reduce la oferta monetaria, hay menos dinero para comprar bienes y servicios. El asunto es que ese apretón monetario se traduce en mayores tasas de interés, lo que a su vez reduce la inversión y el consumo privado de la demanda agregada, por lo que habría menores presiones al alza en los precios.

Como puede verse, ambos argumentos llevan consigo una caída de la demanda de bienes y servicios (uno de manera natural y el otro de forma artificial), lo que ocasiona una desaceleración económica, que podría acabar en recesión.

En este marco teórico, la gran incógnita (más allá de las expectativas optimistas de que la inflación disminuirá este año y seguirá bajando el que sigue), es si la disminución de la tasa inflacionaria será lo suficientemente relevante como para justificar el impacto que habrá en la dinámica económica. En otras palabras, habría que preguntarse si las alzas en tasa de interés que realizará la Junta de Gobierno del Banco de México (mismas que pudieran llegar hasta el 9.5% este año según el Grupo Financiero Banorte), ocasionarán que la inflación efectivamente baje de acuerdo con lo pronosticado por el Banxico y cuál será el costo de esta medida en cuanto a menor producción y empleo.

Para tratar de estimar la efectividad de la política monetaria, es importante analizar dos temas: 1. Lo que está pasando con la inflación en el resto del mundo, en especial en los Estados Unidos; y 2. La naturaleza de la inflación en México. A continuación abordo ambos temas:

Inflación en el mundo

Los datos más recientes al momento de escribir estas líneas indican que la inflación anualizada sigue impactando a los países de maneras muy diferentes. Tenemos naciones con “baja” inflación como Japón (1.2%), China (2.1%), Indonesia (3.5%), Corea del Sur (4.8%) y Francia (4.8%). Países con inflación “media”, como Italia (6.0%) y Canadá (6.8%); y países con elevada inflación como: Alemania (7.4%), México (7.7%), Estados Unidos (8.3%), España (8.3%), Reino Unido (9.0%), Brasil (12.1%) y Rusia ( 17.8%).

Se ha comentado mucho que gran parte de la inflación en Estados Unidos y los países europeos se debe a una demanda agregada que creció más rápido que la capacidad de producción global, derivado del enorme gasto público en la forma de apoyos económicos que dieron diversos gobiernos a sus ciudadanos durante la pandemia del Covid-19. Abordaré este asunto en un momento más.

Además de lo anterior, también es cierto que gran parte del problema inflacionario mundial se centra en los aumentos en los precios de los alimentos y de los energéticos, problema que empezó desde antes de que Rusia invadiera a Ucrania. Esto se puede constatar al ver que en EE.UU. si bien la inflación general pasó de 8.5% en marzo de este año a 8.3% en abril. Este resultado fue producto de que la inflación de alimentos pasó de 8.8% en marzo a 9.4% en abril, mientras que el alza de precios de la energía pasó de 32.0% en marzo a 30.3% en abril; y en lo que respecta a los demás bienes, la inflación pasó de 6.5% en marzo a 6.2% en abril.

Destaca pues, que se agravó la inflación de alimentos, lo cual se debe a que la inflación anual de cereales y productos de panadería subió a 10.3%; la de cárnicos, pollo, pescado y huevo subió a 14.3%; la de leche y productos relacionados se incrementó a 9.1%, la de frutas y vegetales fue la única que se moderó descendiendo a 7.8%; la de bebidas no alcohólicas y materiales para bebidas subió a 9.8%; mientras que la de otros alimentos en casa subió a 11.0%.

Estos datos no sorprenden, sobre todo si consideramos que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre abril de 2021 y el mismo mes de 2022, a nivel mundial los precios de los cárnicos aumentaron 26.8%, de los lácteos 23.5%, de los cereales 34.3%, de los aceites 46.5% y del azúcar 21.8%.

En cuanto a la inflación de energía en Estados Unidos, vemos que ésta es altísima al ser de 30.3% anual en abril, pero las perspectivas de que los precios de los energéticos bajen en el corto plazo son muy bajas. Esto es muy preocupante porque aunque en México tengamos los energéticos “subsidiados”, los precios de la energía a nivel global nos van a afectar porque estos determinan los costos de transporte y de un porcentaje de los costos de manufactura. De igual manera, hay un sinfín de productos derivados del petróleo que ya han visto sus precios elevarse de manera considerable. Si tomamos en cuenta que las importaciones totales de México representan el 40% de nuestro PIB, no podemos sentirnos ajenos a que lo que suceda con los precios del petróleo y la energía en el mundo.

En un artículo de Matt Egan, publicado el 2 de junio en el portal de CNN Business y titulado “El mundo puede estar acercándose a una crisis energética al estilo de la década de 1970, o algo peor”, se menciona que el mundo está lidiando con alzas de precios de la energía que desafían la gravedad en todo, desde la gasolina y el gas natural, hasta el carbón; y algunos temen que lo que hasta ahora hemos visto sea solo el comienzo de algo muy grave.

En el caso del carbón, tenemos que los futuros del entregado en el noroeste de Europa han subido un 137% en lo que va de año. El precio de referencia en la región del Pacífico ha subido más de un 140% este año. Los precios pagados en efectivo en los Apalaches en EE.UU. aumentaron un 40% en 2022, y se duplicaron con creces durante el año pasado, hasta $129.65 la tonelada durante la semana pasada, lo cual constituye el precio más alto registrado en la historia.

Funcionarios de energía le dijeron a CNN que les preocupa que la invasión rusa de Ucrania, aunado a años de insuficiente inversión en el sector energético, hayan llevado al mundo a una crisis que rivalizará o incluso superará las crisis petroleras de los años setenta y principios de los ochenta. Pero a diferencia de esos episodios infames, este no está circunscrito sólo al petróleo.

«Ahora tenemos una crisis del petróleo, una crisis del gas y una crisis de la electricidad al mismo tiempo», dijo a Der Spiegel Fatih Birol, director del grupo de vigilancia de la Agencia Internacional de la Energía, en una entrevista publicada esta semana. «Esta crisis energética es mucho más grande que las crisis del petróleo de las décadas de 1970 y 1980. Y probablemente dure más».

Los alcances de esta tormenta perfecta (falta de inversión, fuerte demanda e interrupciones en el suministro debido a la guerra) tendrá consecuencias de gran alcance, que podrían amenazar la recuperación económica tras la pandemia de Covid-19, exacerbar la inflación, alimentar el malestar social y socavar los esfuerzos para salvar el planeta del calentamiento global.

«Es una crisis para la que el mundo lamentablemente no está preparado», dijo Robert McNally, quien se desempeñó como principal asesor energético del ex presidente estadounidense George W. Bush.

No solo los precios de la energía son muy altos, sino que la confiabilidad de la red eléctrica está siendo desafiada por las temperaturas extremas y la sequía severa. Un regulador de la red eléctrica de EE.UU. advirtió el mes pasado que partes del país podrían enfrentar cortes de electricidad e incluso apagones este verano.

Con este escenario en materia energética a nivel mundial es previsible que la inflación se mantendrá elevada durante varios meses más. Sin embargo, si consideramos también que parte de la inflación  se debe al exceso de gasto de los consumidores, pues podría haber otra fuerza que eventualmente  debilitaría la demanda agregada a partir del 2023 y me refiero a que se agotarán los ahorros de los consumidores estadounidenses derivados de los incentivos fiscales que su gobierno les dio durante la pandemia.

En este sentido, causaron gran revuelo las declaraciones de Jamie Dimon, Director Ejecutivo de JPMorgan Chase & Co., quien señaló que a los consumidores estadounidenses solo les quedan de 6 a 9 meses de poder adquisitivo en sus cuentas bancarias y además advirtió que se está gestando un “huracán” económico.

Jamioe Dimon, CEO de JP Morgan

El director del banco más grande de EE.UU. estimó que unos $2 billones en fondos adicionales en cuentas de los consumidores aún quedan por ser gastados. Comentario personal es que uno de los grandes problemas para la economía de Estados Unidos es que la tasa de ahorro personal se ha derrumbado, mientras que la cartera de crédito a los consumidores ha aumentado de manera importante desde enero de 2021.

A manera de resumen de este apartado, podemos señalar que las presiones inflacionarias a nivel global por los precios de los alimentos y energía, continúan fuertes. De hecho, en su Informe Trimestral, el Banco de México identifica como riesgos al alza para la inflación mundial a los siguientes posibles acontecimientos:

  1. Un agravamiento del conflicto entre Rusia y Ucrania que pudiera derivar en efectos de segundo orden en la formación de precios;
  2. Una mayor duración o la intensificación de los desajustes entre la demanda y la oferta globales ante un posible agravamiento de los cuellos de botella derivada del conflicto bélico y/o de la imposición de restricciones para hacer frente a la pandemia, especialmente en China;
  3. Mayores presiones salariales ante el apretamiento de los mercados laborales o por efectos de segundo orden de la inflación;
  4. Depreciaciones cambiarias en algunas economías emergentes ante una posible reducción más acelerada del estímulo monetario en las economías avanzadas o ante una recomposición de portafolios derivada de episodios de mayor aversión al riesgo; y
  5. Un aumento en las expectativas de inflación que afecte al proceso de formación de precios.

Inflación en México

Después de leer lo que sucede con la inflación de alimentos y energéticos, ¿usted cree que México será exitoso para contener el alza de precios a través del Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC)?

La última información de INEGI, la correspondiente a la primera quincena de mayo de 2022, indica que la inflación anual fue de 7.58%, y al analizarla por sus componentes vemos que la naturaleza de la inflación en México tiene similitudes y diferencias respecto de la que aqueja a Estados Unidos.  

La inflación de 7.58% en México es producto de que la inflación subyacente fue de 7.24%, mientras que la no subyacente sumó 8.60%. Dentro de la inflación subyacente, tenemos que la de alimentos, bebidas y tabaco fue de 11.23%; la de mercancías no alimenticias llegó a 7.48%, vivienda de 2.80%, educación  3.18% y otros servicios de 6.79%. Dentro de la inflación no subyacente, la de frutas y verduras fue de 12.76%, productos pecuarios 12.60%, energéticos de 6.32% y tarifas autorizadas por el gobierno de 3.42%. Como puede apreciarse, si hay una inflación importante en las mercancías no alimenticias de 7.48% (en EE.UU. la inflación de “los demás bienes” fue de 6.2%), no tenemos los mismos problemas inflacionarios en lo que respecta a energía, pero si compartimos el problema de la inflación de productos agropecuarios (12.67% en México vs 10.8% de inflación de alimentos en casa en EE.UU.).

Como se ha señalado, gran parte de la inflación que presenta México es importada por lo que está sucediendo en otras partes del mundo. Nuestras importaciones representan casi el 40% del PIB, por lo que un alza de precios en el extranjero nos va a repercutir, sobre todo porque es un problema generalizado en los continentes americano y europeo.

Dado lo anterior, es obligado el preguntarse si las alzas previstas en la tasa de interés objetivo del Banco de México (así como las que ocurrirán en Estados Unidos), servirán para mitigar la inflación o solo causarán daños a los bolsillos de empresas y familias. La respuesta es incierta, pero dando el beneficio de la duda, me parece que las acciones de los bancos centrales pudieran servir en dos formas:

  1. Disminución de la demanda agregada. Ante el alza de precios y las mayores tasas de interés, disminuirán su consumo de bienes semiduraderos y duraderos y privilegiarán el gasto en alimentos. Es decir, habrá un efecto sustitución que puede ayudar a contener la inflación subyacente. Pero el alza en las tasas de interés no servirá para resolver los problemas de oferta en lo que respecta a los alimentos. Si pueden tener un impacto en disminuir demanda de otros bienes, lo que ocasionaría eventualmente menores presiones en los precios de la energía, y como ya lo señalé, una eventual disminución de la inflación subyacente.
  2. Creación de expectativas. Como lo he señalado en anteriores entregas, para los bancos centrales es muy importante que el público perciba que se están tomando medidas en contra de la inflación (esto no ha sucedido en la Unión Europea, donde el banco central no ha elevado la tasa de interés). Como lo señalé la semana pasada, si la gente piensa que la inflación será del 10%, pues se anticipan y ajustan los precios de insumos, materias primas, bienes terminados, salarios, etc., en esa proporción y la inflación acaba siendo de ese porcentaje. Es por ello que aunque en la práctica, el alza en la tasa de interés sirva de poco para mitigar la inflación, ayudará generando expectativas de menor alza de precios.

A manera de conclusión, podemos mencionar que la lucha contra la inflación apenas comienza. Es incierto que la mayor desaceleración económica causada por los bancos centrales vaya a ayudar a controlar la inflación, al menos en el horizonte de tiempo previsto. No hay forma de saberlo. Nos esperan tiempos difíciles, porque los apretones monetarios tendrán costos aparejados, además de grandes riesgos, como lo es el que la inflación se mantenga alta y que se descarrile el proceso de crecimiento económico, mismo que ya ha sido debilitado por la combinación de cosas negativas que han sucedido este año como la guerra en Ucrania, el Covid en China y precisamente la alta inflación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com 

En  Twitter: @alejandrogomezt

Tormenta perfecta, inflación y deterioro del poder adquisitivo

Esta fue una semana bastante sombría con relación a las perspectivas económicas a nivel global. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) disminuyó su expectativa de crecimiento del PIB mundial para 2022 al 2.3% desde el 4.6% previo, haciendo mención de los efectos económicos de la invasión de Rusia a Ucrania, los cierres de China como respuesta a la nueva ola de Covid-19 y el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos. Para el caso de México, el IIF redujo su pronóstico de crecimiento económico a apenas 1.2%, para China al 3.5% y en el caso de Estados Unidos a 2.5%.

Además de recortar pronósticos de crecimiento, el IIF también espera que los flujos de capital hacia los mercados emergentes se reduzcan en un 42% con respecto al año pasado y considera que el riesgo de recesión global ha aumentado. Como veremos en un momento más, la restricción de flujos de capital pondrá en apuros a muchos países que necesitan de mayores divisas para adquirir alimentos importados cada vez más caros y para hacer frente a sus compromisos financieros internacionales.

En 2022 se espera una fuerte contracción de los flujos de capital hacía los mercados emergentes

Pero eso no fue lo único preocupante de la semana que recién concluye, ya que también se llevó a cabo una reunión más del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) de Davos, Suiza, en un tono muy pesimista respecto al futuro económico del planeta, en especial de los países más pobres. La situación apunta a que muchos países en desarrollo y de renta media enfrentan una triple crisis: alimenticia, energética y financiera, misma que ha sido exacerbada por la guerra en Ucrania.

De acuerdo con Achim Steiner, administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el contexto actual de una elevada inflación y restricciones de política monetaria, sobre todo en los Estados Unidos, podrían empujar a más de 70 países al incumplimiento de sus compromisos de deuda. Se prevé que muchos sigan la ruta de Sri Lanka, que recientemente se convirtió en el primer país asiático en dejar de pagar su deuda este siglo en medio de protestas que se volvieron violentas y llevaron al colapso del gobierno.

Los riesgos de corto plazo que enfrenta el mundo, de acuerdo con el WEF

Por su parte, los suministros de trigo y otros alimentos están bloqueados en los puertos ucranianos del Mar Negro, lo que crea escasez y eleva los precios en países como Egipto, el mayor importador de trigo del mundo. Algunas de las cadenas de suministro de petróleo y gas también se han roto, ya que el petróleo ruso es cada vez más rechazado en los mercados petroleros mundiales.

Los precios del trigo en Chicago, el precio de referencia mundial, han subido más del 50% este año y están cerca de alcanzar máximos históricos de alrededor de 12 dólares por bushel. El maíz ha subido un 32% y la soya un 26%. Los precios del crudo Brent de referencia han subido un 46% a alrededor de $114 por barril, mientras que los precios internacionales del diésel y la gasolina se han disparado, mientras que los precios del gas natural de EE.UU. se han más que duplicado en lo que va de 2022. En México, desde luego que hemos visto una relativa “estabilidad” en los precios de los combustibles, derivado de los fuertes subsidios por parte del gobierno federal, mismos que tendrán un costo fiscal altísimo (se estima que de hasta 400 mil millones de pesos) y que seguramente lo veremos reflejado en un déficit fiscal para este año de aproximadamente 1.5 billones de pesos.

Precio de los futuros del maíz en el CBOT

Los shocks de  precios de las materias primas han acelerado la inflación en muchos países; México, Estados Unidos, la Unión Europea no han sido la excepción y esto ha provocado que los bancos centrales suban sus tasas de interés. En el caso de México la tasa objetivo pasó de 4.00% en junio de 2021 al nivel actual de 7.00%, y se espera que llegue a 8.50% al cierre del año. En cuanto a Estados Unidos, la tasa paso de un rango de 0 a 0.25% al actual rango de 0.75 a 1.00%, y se espera para este año al menos dos incrementos más de medio punto porcentual para llevarla al 2.00%. El alza en tasas de interés perjudica el crédito y la inversión productiva, pero la elevada inflación daña a los consumidores, en especial a los de menores recursos, ya que en el caso de México éstos destinan hasta un 70% de su ingreso a la compra de alimentos básicos.

Crisis alimentaria

La preocupación más apremiante para los funcionarios y ejecutivos que se dieron cita en el WEF es la disponibilidad de alimentos, ya que Rusia bloquea los puertos del Mar Negro de Ucrania y se han interrumpido los suministros de fertilizantes provenientes de Rusia y Bielorrusia.

Rusia y Ucrania juntas representan (2021):

  • El 33% de las exportaciones mundiales de trigo,
  • El 27% de las exportaciones mundiales de cebada,
  • El 17% de las exportaciones mundiales de maíz,
  • El 24% de las exportaciones mundiales de semillas de girasol,
  • El 73% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol.

Y la mayoría de estas exportaciones se mueven a través del Mar Negro.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, acusó a Rusia de bombardear los almacenes de granos en Ucrania, bloqueando barcos ucranianos llenos de trigo y semillas de girasol y acaparando sus propias exportaciones de alimentos como una forma de chantaje. “Esto es usar el hambre y el grano para ejercer el poder”, dijo.

Ucrania ha cerrado sus puertos en el Mar Negro

Por su parte, Svein Tore Holsether, director ejecutivo del principal productor de fertilizantes Yara International ASA, dijo que el mundo se encuentra en una grave crisis alimentaria. Incluso si se restableciera la paz en Ucrania ahora, tomaría un tiempo considerable restablecer las líneas de suministro que respaldan la industria alimentaria mundial.

Por su parte, hay preocupación por parte de funcionarios y economistas de que los gobiernos pueden empeorar el problema de escasez de alimentos al luchar para abastecerse de suministros y, en el caso de algunos países productores, prohibiendo las exportaciones de alimentos.

Los aumentos de precios de las materias primas inducidos por la guerra, entre otras presiones, llevaron al Fondo Monetario Internacional a elevar el mes pasado su pronóstico de inflación para 2022 para las economías de mercados emergentes y en desarrollo a 8.7%, 2.8 puntos porcentuales más que su proyección de enero. En los países del África subsahariana donde el trigo, el maíz y el sorgo son una gran parte de la dieta, la inflación ha sido causada casi en su totalidad por los precios de los alimentos.

Crisis energética

En el mercado energético, el déficit es particularmente agudo en los productos refinados. Eso se debe en parte a la falta de capacidad de refinación a nivel mundial y porque Rusia es un importante exportador de diésel y gasolina.

Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global e historiador de la energía, dijo que, según algunas medidas, el mundo está experimentando su peor crisis energética desde la crisis del petróleo de la década de 1970. Pero esta vez la crisis abarca el petróleo, el gas natural y el carbón, ya que las reservas de los tres principales combustibles fósiles se están agotando.

En muchos países, los altos precios de la energía están provocando la inflación en los precios de los alimentos al aumentar el costo de los fertilizantes, que se fabrican con gas natural, y por el mayor costo del transporte. El setenta por ciento del costo de los alimentos proviene del precio de la energía, según Yergin.

Erosión del poder adquisitivo en México

En este contexto, es pertinente analizar cómo ha afectado la inflación y la débil recuperación económica a los ingresos promedio de la población ocupada en México. Esto lo podemos analizar gracias a que el INEGI recién publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) correspondientes al primer trimestre de 2022.

Comparando los resultados de la ENOEN del primer trimestre de 2021 con los del mismo trimestre de 2022, vemos que la población ocupada aumentó de 52.973 millones de personas a 56.079 millones, lo que implica un incremento de 3.105 millones o un 5.9%. Desde luego que buena parte de este fuerte incremento se debe a que en el primer trimestre de 2021 muchas personas seguían fuera del mercado laboral por miedo a la pandemia y muchos de ellos ya se han reintegrado a la fuerza laboral.  

Al analizar cómo ha evolucionado la población de ingreso, debemos tomar en cuenta que el salario mínimo pasó de $141.70 pesos diarios en 2021 a  $172.87 pesos diarios en 2022. Con esto en mente, vemos que entre el primer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022 la población ocupada que no recibe ingresos aumentó de 2.785 millones a 2.893 millones de personas, lo que significa un incremento de 3.9%; los que ganan menos de un salario mínimo (sm) aumentaron en 5.764 millones de personas, equivalentes a un espectacular 43.0% de aumento; mientras que los que ganan de 1 a 2 sm disminuyeron  en 735 mil personas, equivalente a -3.9% menos. Por su parte, vemos caídas importantes en la cantidad de población ocupada con los rangos de ingreso más altos, de manera que los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron de 6.958 millones a 5.759 millones, lo que implica una caída -17.2%; los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 966 mil personas, que representa una caída de -29.5%; los que ganan más de 5 sm pasaron de 1.174 millones a 826 mil personas, lo que representa una caída de -29.7%; finalmente, los que no están especificados (no dijeron cuánto ganan) aumentaron en 481 mil personas, lo que implica un incremento de 7.6 por ciento.  

Es así que en el primer trimestre de 2022, si excluimos a los que no revelan cuanto ganan, a nivel nacional el 5.9% de la población ocupada no percibe ingresos, el 38.9% gana menos de 1 salario mínimo, el 37.2% percibe entre 1 y 2 sm, el 11.7% gana entre 2 y 3 sm, el 4.7% tiene ingresos diarios de entre 3 y 5 sm y solamente el 1.7% de la población ocupada gana más de 5 salarios mínimos al día.  Es decir, en el primer trimestre de este año, solamente 17 de cada 1,000 mexicanos que trabajan, ganan más de 26,270 pesos al mes.

De acuerdo con cálculos de un servidor, todos estos ajustes en la proporción de personal ocupado por nivel de ingreso, significan que la población ocupada pasó de ganar 1.63 salarios mínimos en promedio en el primer trimestre de 2021 a percibir un promedio de apenas 1.37 salarios mínimos diarios. ¿Cuánto significa esto en términos de pesos? Antes de responder esta pregunta quiero dar un poco de contexto.

En un estudio llamado “EL CONEVAL PRESENTA INFORMACIÓN REFERENTE A LA POBREZA LABORAL AL SEGUNDO TRIMESTRE DE 2021” se menciona que dicho organismo estima que en el segundo trimestre 2021, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de $4,380.71 al mes. Los hombres ocupados reportaron un ingreso laboral mensual de $4,755.36 y las mujeres $3,803.92.

De acuerdo con mis estimaciones, obtengo un salario promedio diario de 230.85 pesos en el primer trimestre de 2021 y uno de 236.21 pesos diarios en el primer trimestre de 2022. Esto significa que el salario mensual promedio de la población ocupada pasó de  $7,017.77 pesos mensuales en el primer trimestre de 2021 a  $7,180.65 pesos mensuales en el primer trimestre de 2022, lo que significa un incremento nominal de apenas 2.3% en el año. Si tomamos en cuenta que la inflación del periodo fue de 7.3%, pues eso nos arroja que el ingreso promedio de la población ocupada disminuyó -4.6% en términos reales entre el primer trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. Ese ha sido el impacto de la inflación de precios al consumidor en México en el poder adquisitivo de las personas.

De la información de la tabla anterior, sólo agregaría que al tomar en cuenta el personal ocupado total, la base salarial creció 8.3% en términos nominales en el último año, pero si ajustamos los datos por inflación el aumento es de apenas 1.0% en términos reales. Así, la inflación comienza a afectar negativamente las posibilidades de crecimiento del consumo en términos reales.

¿Qué pasará con la inflación  en el corto plazo?

Es relevante analizar lo que pasará con la inflación, ya que de ello depende lo que sucederá con el poder real de compra del poder adquisitivo, las decisiones de política monetaria y el ritmo de crecimiento económico. El INEGI informó el pasado 24 de mayo, que en la primera quincena de mayo de 2022, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) disminuyó 0.06% respecto a la quincena anterior. Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 7.58%, tasa ligeramente por debajo del 7.68% observado al cierre de abril.

Este dato y después del anuncio del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), ha provocado que algunos piensen que ya se llegó al pico inflacionario y que en los próximos meses la inflación comenzará a descender. Pero la realidad no es así de simple. Hay diversos factores que debemos analizar para tratar de pronosticar como se comportará la inflación en el corto plazo, mismos que son abordados en un artículo del Wall Street Journal que leí esta semana y que menciono a continuación:  

Inflación subyacente

En ocasiones, la inflación es impulsada por factores a corto plazo, como aumentos en los precios de la gasolina o los alimentos, que no reflejan presiones de precios más amplias en la economía. Los economistas han desarrollado lecturas que ayudan a identificar la inflación en toda la economía. Es recomendable prestar atención al INPC que elimina los precios de los bienes y servicios más volátiles (agropecuarios) o de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, y de ahí obtenemos la inflación subyacente. En México la inflación general anualizada en la primera quincena de abril de 2022 fue de 7.58%, pero el gran problema es que la inflación subyacente fue de 7.24% y ha venido mostrando una clara tendencia ascendente (acumula 15 quincenas por arriba del 5% anual).

La demanda de productos manufacturados aumentó a principios de la pandemia de Covid-19 y cayó bruscamente en el caso de los servicios. Ese atracón, junto con las interrupciones en la cadena de suministro también relacionadas con la pandemia, provocó un desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que resultó en una escasez rampante y precios más altos. Los consumidores están cambiando a un equilibrio más normal de gasto en bienes y servicios, lo que podría reducir la presión sobre los precios de los productos.

Mercado laboral ajustado

A medida que algunos consumidores retoman sus niveles de gasto prepandemia, la demanda de bienes y servicios de algunas actividades ha aumentado, lo que a su vez ocasiona que se requiera más personal en los centros de trabajo. He escuchado a empresarios del sector calzado, textil, vestido, construcción, automotriz, entre otros, quejándose de la escasez de mano de obra (aunque el empleo en condiciones de informalidad sigue creciendo y las tasas de desocupación en algunos lugares sigue elevada). Este fenómeno ha presionado al alza los salarios y se puede traducir en mayores presiones inflacionarias en el corto y mediano plazos.

Sectores sensibles al Covid

Los precios de los servicios de viaje que a menudo implican interacción personal, en particular, las tarifas aéreas, los hoteles y el alquiler de automóviles, han oscilado ampliamente durante la pandemia a medida que las infecciones por covid-19 aumentaron y disminuyeron. En los meses recientes hemos visto como las aerolíneas y hoteles han aumentado sus tarifas de manera importante a medida que se observa una recuperación más generalizada del sector turismo.

Futuros de Petróleo

Si bien en México los precios de los combustibles han estado contenidos por intervención del gobierno federal, no se puede dejar de analizar el impacto que en otros países tiene el alza de los combustibles en la inflación general, sobre todo para el caso de Estados Unidos. En cuanto a México el tema es  particularmente importante dado que cerca del 44% del valor de nuestras importaciones proviene de dicha nación y entonces podemos tener inflación importada. En los Estados Unidos, el aumento de los precios de la energía ha contribuido en gran medida a la inflación, y los precios de la gasolina han alcanzado máximos históricos esta primavera. Observar los precios de los contratos para entregas futuras del petróleo West Texas Intermediate, el punto de referencia de EE.UU. para el petróleo crudo, ofrece una guía aproximada de dónde pueden estar los precios de la gasolina dentro de algunos meses o un año.

Expectativas de inflación

La inflación tiene una forma de alimentarse a sí misma una vez que la gente comienza a percibirla. Es por eso que vale la pena observar las llamadas expectativas de inflación. Aquí viene a colación el concepto de profecía autorrealizada, de manera que si los agentes económicos piensan que la inflación este año será del 7.0%, pues todos empiezan a ajustar precios en esa magnitud (proveedores, fabricantes, comercializadores) de manera que la inflación acaba siendo del 7.0% aunque en principio no hubiera razones para que fuera de tal magnitud. Es por ello que las encuestas de expectativas económicas son tan importantes. En este sentido es pertinente mencionar que en la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, los encuestados mencionaron que para este año esperan que la inflación general cierre en 6.75% y que la subyacente se modere a 6.30%, estos son pronósticos más altos que los observados en la encuesta previa.

Imagen de la encuesta de expectativas económicas del Banxico correspondiente a abril 2022. En ella se ve que analistas esperan que la inflación cierre este año en 6.67% y que sea de 4.18% en 2023.

Conclusión

Esta entrega ha sido bastante extensa, pero hemos visto tres temas importantes. El mundo, sobre todo el de los países subdesarrollados la esta pasando bastante mal por las crisis alimentaria, energética y financiera, todo en un contexto de desaceleración económica global. La inflación en México está causando mella en el poder adquisitivo de las personas ocupadas y esto puede frenar el consumo de ciertos bienes, dado que la gente no dejará de comprar alimentos, pero si puede dejar de comprar otros artículos y servicios que considere menos importantes. Finalmente, hay indicios para pensar que la inflación se mantendrá elevada durante un tiempo considerable, probablemente hasta mediados de 2024.

El gran problema es que en México no hay políticas públicas que impulsen el crecimiento económico y que hagan que mejore la expectativa de incremento del PIB. Las decisiones de política monetaria por parte de la Junta de Gobierno del Banco de México pueden descarrilar el escaso crecimiento económico proyectado para este año, pero no vemos a un gobierno federal impulsando la inversión productiva con mayor gasto en obras públicas, ni vemos incentivos fiscales a la inversión, ni una banca de desarrollo volcada a dar las garantías para que el crédito cueste más barato, esas son las grandes cosas que están ausentes y que nos sentencian a que sea hasta el 2023 cuando recuperemos los niveles de actividad que teníamos antes de la pandemia del Covid-19.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Análisis del problema inflacionario de México y del PACIC

La inflación que padece nuestro país está ocasionando un enorme costo social, sobre todo para los hogares que tienen los niveles más bajos de ingreso. Esto porque la mayor carga inflacionaria en México, la estamos registrando en el rubro de alimentos y son precisamente los más pobres, quienes destinan un mayor porcentaje de su gasto a este rubro. De acuerdo con cifras de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020 de INEGI, el 30% de los hogares de menos ingresos en el país, destina al rubro de “Alimentos y Bebidas consumidas dentro del hogar”, el 41.2% de su gasto total; mientras que el 10% de los hogares de mayores ingresos, destinan a este rubro de gasto apenas el 15.4% de su gasto total.

De acuerdo con los pronósticos del Banco de México, la inflación estará dentro de su rango objetivo dentro de 18 meses, y eso que los bancos centrales son formadores de expectativas y suelen ser optimistas. Lo que implica que este problema inflacionario va a durar bastante tiempo más y sus efectos serán muy fuertes en los más pobres y en quienes no tienen activos para cubrirse de la erosión del poder adquisitivo. 

Con esto en mente, en esta entrega analizo varios elementos importantes de la discusión vigente: 1. Lo que está sucediendo en el mundo en materia inflacionaria; 2. Análisis respecto a si la inflación que sufre México es importada o es de índole local; 3. Análisis de las medidas anunciadas por el gobierno federal para combatir la inflación (pros y contras); y 4. Otras propuestas del sector privado que puede ayudar a mitigar el alza de precios.

La inflación en el mundo

Queda claro que el problema inflacionario es padecido por la mayor parte del mundo con economías que tienen libres mercados. Las causas de esta situación de diversos tipos, desde el exceso de estímulos fiscales, mismos que fueron financiados con la emisión de dinero, hasta la disrupción en las cadenas de suministro, escasez de materias primas y componentes, recientemente la guerra entre Rusia y Ucrania, entre otros. De igual forma, algunos cambios causados por la epidemia de Covid-19 que ha ocasionado que millones de personas se hayan retirado del mercado laboral, ha incrementado los costos de la mano de obra.

De acuerdo con los datos más recientes de Charlie Bilello, las naciones con las mayores tasas de inmflación son: Sudáfrica (5.9%), Suecia (6.0%), Canadá (6.7%), Nueva Zelanda (6.9%), Reino Unido (7.0%), India (7.0%), Eurozona (7.5%), México (7.5%), Peru (8.0%), Estados Unidos (8.5%), Colombia (8.5%), Chile (9.4%), Polonia (11.0%),Brasil (11.3%) y República Checa (12.7%). Mención aparte merecen los casos de Rusia (16.70%), Argentina (55.10%) y Turquía (70.0%). Cabe señalar que en Estados Unidos y algunos países europeos la inflación ha alcanzado su nivel más alto en más de 40 años.

Es así que muchos bancos centrales, como el Banco de México y el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, ya se han movido hacia una política monetaria más restrictiva. Las interrupciones en las cadenas de suministro relacionadas con la guerra entre Rusia y Ucrania han ampliado las presiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora proyecta que la inflación permanecerá elevada por mucho más tiempo del que inicialmente se pensaba.

¿Inflación importada?

Un tema de cierto debate es si la inflación que padecemos en México es importada o es causada por el deterioro de expectativas inflacionarias, lo que provoca una profecía autorrealizada. No cabe duda que la inflación siempre incorpora un aspecto de expectativas en el que si un fabricante o comercializador piensa que la inflación este año será del 7.0%, pues ajusta sus precios de venta en ese porcentaje o más, con independencia de que ya le hayan aumentado el costo de insumos o materias primas.

Pero para tratar de responder a la pregunta de si la inflación es importada, realizamos un sencillo análisis del comportamiento de los precios en Estados Unidos y en México y encontramos lo siguiente:

En Estados Unidos, la inflación general anual en marzo fue de 8.5%, la cual fue causada por un aumento de precios de los alimentos de 8.8% (los alimentos consumidos en casa subieron 10.0%), incremento de precios de la energía de 32.0%, mientras que los demás bienes subieron 6.5%. Analizando con más detalle el incremento de precios de los alimentos consumidos en casa, tenemos los siguientes incrementos en Estados Unidos (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento): Cereales y productos de panadería (9.4%); Cárnicos, pollo, pescado y huevo (13.7%); Leche y productos relacionados (7.0%); Frutas y vegetales (8.5%); Bebidas no alcohólicas y materiales para bebidas (8.0%); y Otros alimentos consumidos en casa (10.3%).

En el caso de México, tenemos que la inflación anualizada a la primera quincena de abril de 2021 fue de 7.72%, la cual es producto de un alza en el componente subyacente de 7.16% y un incremento de la inflación no subyacente de 9.38%. Cabe señalar que la inflación subyacente representa el 75.55% del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mientras que la no subyacente representa el restante 24.45%. Dentro de la inflación no subyacente, tenemos que la inflación anualizada en la primera quincena de abril de 2022, los bienes agropecuarios subieron 15.24%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 5.10%. Dentro de los bienes agropecuarios, las frutas y verduras mantienen un aumento de 17.26%, mientras que los productos pecuarios subieron 13.68%.  Los energéticos presentan un aumento de 5.78%, mientras que las tarifas autorizadas por el gobierno uno de apenas 3.44%.

Esto nos lleva a una primera conclusión preliminar, y es que tanto Estados Unidos como México sufren de una importante inflación de alimentos, aunque en México es mayor. Sin embargo, Estados Unidos padece de una inflación de combustibles y energía que México no tiene. En ambos países la inflación subyacente es muy similar (6.50% en Estados Unidos vs 7.16% en México). Al final, si hay una inflación de precios al consumidor en ambos países que es causada por el encarecimiento de precios de los alimentos. Eso es innegable.

Otra forma de analizar que la inflación es importada es midiendo lo que representan las importaciones respecto del PIB de las diferentes actividades productivas. En 2021 el PIB a pesos corrientes promedió 26.212 billones de pesos y de este total, 1.007 billones fueron PIB de las actividades primarias (agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza), fueron 4.705 billones de pesos de PIB manufacturero y 2.004 billones de pesos si sumamos el PIB de las actividades primarias y el de la industria de los alimentos.

Con estas cifras en mente, podemos ver que si en 2021 las importaciones totales fueron de 505.716 miles de millones de dólares, pues entonces éstas representaron el 39.14% del PIB total. Si las importaciones manufactureras sumaron 430.717 miles de millones de dólares, pues éstas representaron el 185.7% del PIB manufacturero (no, no es error. Se debe a que no debemos confundir valor de producción con  valor agregado o PIB, pero ese es motivo de otro análisis). Si las importaciones agropecuarias sumaron 18.342 miles de millones de dólares, pues representan el 36.9% del PIB agropecuario. Finalmente, si las importaciones agropecuarias y agroindustriales sumaron 37.251 miles de millones de dólares en 2021, pues representan el 37.7% del PIB agropecuario y agroindustrial. Como puede verse, las importaciones representan un elevado porcentaje del PIB nacional y en todas las actividades productivas, por lo que es evidente que si sucede algo con los precios (insumos, materias primar, producto terminado) en otros países, claro que habrá una repercusión directa en la economía de México.

Esta conclusión es relevante, ya que la respuesta de políticas púbicas contra la inflación no puede ser la misma si la inflación es importada comparada con si es de origen nacional. Si la inflación que sufres en tu país se debe a las fluctuaciones de precios internacionales de materias primas o insumos, pues será limitado el impacto de las políticas públicas nacionales que buscan mitigar el alza de precios. En todo caso, pues la solución más simple sería revaluar la moneda (a través de mayores tasas de interés o vendiendo reservas internacionales) para provocar que las importaciones sean más baratas, aunque esto golpearía las exportaciones, al sector productivo y generaría toda clase de distorsiones económicas, por lo que esta medida no es recomendable. Durante años el Banco de México apostó a tener un dólar barato (peso sobrevaluado) como estrategia para anclar la inflación, pero se dio con un costo muy elevado para la planta productiva nacional.

El PACIC

Quiero iniciar este apartado con un disclaimer y mencionar que todo lo aquí presentado y analizado parte de la premisa de que el Banco de México conservará su autonomía y que hará todo lo que esté en sus manos para abatir la inflación, incluyendo llevar su tasa de interés objetivo al 8.50% o más a finales de este año. En caso de que el Banxico no actúe con independencia y tenga consideraciones de mantener la actividad económica por encima de su objetivo de abatir la inflación, pues entonces este apartado se puede resumir en que el PACIC fracasará.

Dejando de lado el párrafo anterior, pues tenemos que el miércoles 4 de mayo el gobierno federal anunció el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), mismo que busca que los precios de 24 productos de la canasta básica mantengan estable su precio, de manera que el costo total de la canasta básica PROFECO se mantenga sin cambios. Cabe señalar que la canasta básica total contiene 176 productos genéricos que representan el 62.25% del INPC.

Respecto al PACIC, éste contempla las siguientes grandes medidas: 1. Estrategia de producción (incremento de la oferta de alimentos), 2. Estrategia de distribución, 3. Estrategia de comercio exterior, y 4. Otras medidas. De acuerdo con el gobierno federal, su aportación para este programa representa el 1.4% del PIB, cifra equivale a más de 404 mil 826 millones de pesos

Entre las acciones del PACIC que destacan:

  1. Estabilización del precio de la gasolina y el diésel, precios de referencia del gas LP y electricidad
  2. Aumento de producción de granos
  3. Entrega de fertilizantes
  4. Eliminación de cuota compensatoria el sulfato de amonio
  5. Fortalecimiento de la estrategia de seguridad en carreteras
  6. No incremento en peajes de carreteras (CAPUFE)
  7. Exención de la carta porte (básicos e insumos)
  8. No incremento de tarifas ferroviarias ni de contraprestación por interconexión
  9. Reducción de costos y tiempos de despacho aduanal
  10. Despacho ágil de carga en puertos marítimos
  11. Aranceles cero a la importación (básicos e insumos).
    • Medida temporal por seis meses a 21 de 24 productos de la canasta básica y 5 insumos estratégicos
  12. Constitución de una reserva estratégica de maíz (medida de emergencia)
  13. Precios de garantía en maíz, frijol, arroz y leche
  14. Fortalecimiento del programa de abasto (DICONSA/LICONSA)
  15. Participación privada en el PACIC
  16. No incremento de precios de los servicios de Telmex y Telcel.

Respecto a este listado, hay varias dudas respecto de su implementación y entrada en vigor, como por ejemplo, en el punto 11 de la lista anterior, ya que no se han especificado las fracciones arancelarias concretas.

La gran pregunta qué todos se hacen es si este paquete será efectivo para mitigar la inflación. Respecto a este punto, se pueden comentar muchas cosas, pero debemos partir de algunas cifras que nos da el gobierno federal. Los artículos de la canasta básica PROFECO consta de los siguientes 24 productos: Aceite de canola o maíz, Arroz en grano, Atún en lata, Azúcar morena, Bistec de res, Cebolla, Chile jalapeño, Chuleta de puerco, Frijol en grano, Huevo de gallina blanco, Jabón de tocador, Jitomate, Leche, Limón, Manzana, Naranja, Pan de caja, Papa, Papel higiénico, Pasta para sopa, Pollo entero, Sardina en lata, Tortilla de maíz y Zanahoria. En cuanto a proporción de inflación, la canasta PROFECO contiene los productos que inciden en 13% del INPC. Pero a juicio de las propias autoridades, las medidas del gobierno federal deberían ser efectivas ya que se incluye a los energéticos que representan el 10% del INPC, las tarifas autorizadas por el gobierno, que representan el 4% del INPC, por lo que la incidencia teórica del PACIC en el INPC es del 27%, además de que la canasta PROFECO representa el 46% de la inflación de alimentos.

En resumidas cuentas, el objetivo del gobierno con el PACIC es que la canasta PROFECO mantenga un precio  estable, ¿pero cuanto debe costar? PROFECO hizo un análisis de precios regional a nivel nacional, previo al anuncio del PACIC, y encontró que para la Zona Centro el establecimiento con los precios de la canasta PROFECO más altos fue Mega Soriana León con uno de 1,229.05 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de la Ciudad de México con un precio de 1,037.15 pesos. En la Zona Centro Norte, el lugar más caro fue HEB de San Luis Potosí con uno de 1,197.65 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Durango con un precio de 960.70 pesos. En la Zona Norte el establecimiento más caro fue el HEB de Saltillo República con un precio de 1,327.95 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Monterrey Nuevo León con un precio de 1,041.60 pesos. En la Zona Sur, el lugar más caro fue Mercado Soriana Reforma en Oaxaca con un precio de 1,188.10 pesos, mientras que el más barato fue 1,049.40 pesos en la Central de Abastos de Tabasco.

Entonces, partiendo de las mediciones que hizo PROFECO, pues vigilará que los establecimientos no encarezcan la canasta básica PROFECO durante al menos 6 meses, aunque se deja abierta la posibilidad de que el plazo se aumente y que se agreguen más productos. Se establecerá una mesa de trabajo entre autoridades del gobierno federal y el sector privado para dar seguimiento y evaluar resultados.

¿Pero qué probabilidades de éxito tiene el PACIC? Pues partiendo del hecho de que mucha de nuestra inflación es importada, pues se anticipa que tendrá un impacto muy acotado en el alza de precios y sí uno grande en las finanzas públicas del país. Desde luego que servirá para anclar las expectativas de inflación, pero si los empresarios empiezan a sentir importantes aumentos en sus costos de producción deberán tomar la decisión de subir precios o cerrar la empresa.

A continuación presento los incrementos anualizados en los costos de las materias primas de la industria alimentaria y de algunas industrias seleccionadas, en el periodo de marzo de 2021 a marzo de 2022 y de diciembre de 2021 a marzo de 2022:  

Como puede apreciarse, hay sectores de actividad que han resentido importantes alzas en sus costos de materias primas. Si esta presión no cesa, difícilmente los fabricantes de los 24 productos de la canasta básica de la PROFECO podrán mantener sus precios sin cambio durante seis meses. Por eso es muy importante que varias de las medidas que va a implementar el gobierno se traduzcan en menores costos de producción. En este sentido, se debe cuidar mucho que los sacrificios sean parejos para todos y que no veamos a las grandes cadenas comerciales garantizando su margen de rentabilidad a costa de los fabricantes. Como lo dijo un buen amigo mío: “no podemos seguir en un esquema en el que los muertos sólo los pone el sector industrial”.

Tampoco podemos olvidar que parte de la inflación que enfrentan las economías del mundo, México incluido, es causa principalmente por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, dos países que abastecen a otras naciones de granos como el trigo y fertilizantes. ¿Cuánto tiempo más durará este conflicto? La realidad es que nadie lo sabe.

Es verdad que el PACIC incluye medidas para aumentar la producción de alimentos en el país, lo cual es magnífico, pero tardará más de seis meses en surtir efecto. El proceso de cultivar, cosechar y distribuir no es sencillo.

También es pertinente señalar que si bien, el PACIC le costará al gobierno recursos equivalentes al 1.4% del PIB, también es cierto que este apoyo está recargado en los subsidios a gasolinas, cuyo costo se estima en 330 mil millones de pesos por la dependencia federal, pero que, de acuerdo con lo declarado por la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro, podría llegar hasta 400 mil millones de pesos. Es así que el subsidio a gasolinas, representa 81.5% del PACIC, si se toman sólo las cifras de la Secretaría de Hacienda. El resto se compone por los subsidios a la electricidad, el aumento en la producción de granos, la ampliación en entrega de fertilizantes, los aranceles cero a productos e insumos básicos, también la eliminación hasta por un año del impuesto a la importación del sulfato de amonio, entre otras.

Otras propuestas de solución

Finalmente, es importante destacar que el sector industrial que forma parte de la CONCAMIN, que preside Jose Antonio Abugaber Andonie, realizó una serie de propuestas que podrían ayudar a combatir la inflación. Algunas de éstas si fueron tomadas en cuenta en la propuesta del PACIC, mientras que otras están pendientes de ser analizadas en la mesa de trabajo entre el gobierno federal y el sector productivo. Entre las propuestas del sector privado destacan:

  • Buscar aumentar la producción de productos agrícolas, lo que implica brindar apoyos fiscales a este sector.
  • Ofrecer a la población de menores ingresos apoyos económicos que les ayuden a mitigar el impacto de los elevados precios en alimentos.
  • Intentar reducir restricciones de oferta para así lograr la disminución de algunos  precios, a través de una mejor logística de transporte (fulles) y con la eliminación de regulaciones, mora a las NOMs que traen costos aparejados (como la 187, 247, 086), eliminación de ciertas barreras no arancelarias, además de hacer los procesos aduanales más eficientes para la importación de bienes.
  • Se debe considerar que hay otros factores que repercuten en precio de alimentos, no solo los precios de materias primas, sino también lo de logística (FFCC, Barcos, Camiones) y esto tiene que ver con otros incrementos como combustibles, abusos y propuestas normativas contrarias a la competitividad.
  • Sensibilizar a los gobiernos locales que regulan carga y descarga.
  • Asegurar la fertilización de las siembras y cosechas del segundo semestre es vital.
  • Buscar que el sector financiero brinde créditos a mipymes a tasas más bajas que las actuales.
  • Se deben abatir costos de inseguridad.
  • Se deberían bajar o eliminar aranceles en insumos de productos alimentarios y fertilizantes para intentar disminuir su precio.
  • Abatir escases de ciertos insumos para la producción.
  • Detener la Ley General de Alimentación Adecuada promovida por la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera (Morena) ya aprobada en lo general en comisiones por que contempla fijación de precios máximos discrecionalmente.
  • Trabajar en conjunto con tiendas de autoservicio y de conveniencia, para evitar que se erosione a la industria nacional.

Conclusiones

Se pueden generar múltiples conclusiones respecto del tema expuesto en esta entrega. Es evidente que el problema inflacionario es mundial y que nuestro principal socio comercial lo está padeciendo de manera más aguda, por lo que las consecuencias del excesivo crecimiento de su oferta monetaria, por la monetización de sus déficits fiscales, nos está afectando en México. En nuestro país ha habido un fuerte deterioro de las expectativas inflacionarias, por lo que es indispensable que el Banco de México dé señales claras de que sigue comprometido con la lucha contra la inflación. Aunque sabemos que con alzas en tasas de interés no bajarán los precios de los alimentos importados, ni se resolverán los problemas logísticos internacionales.

Respecto al PACIC, hemos visto que su impacto será limitado ya que los 24 productos contemplados en esta estrategia representan el 27% del INPC. No se espera que como resultado de la implementación de las acciones del PACIC, los precios bajen, sino que dejen de aumentar al ritmo que lo venían haciendo y que para la canasta básica de PROFECO, los precios se mantengan estables sin caer en un control de precios.

El gran reto será que las empresas logren sortear este periodo en el que no se les “permitirán” alzas de precios, en un contexto de incrementos en sus costos de producción. En este sentido se debe cuidar que las cadenas comerciales también pongan de su parte y sacrifiquen parte de su margen de ganancia. Una empresa que se vea fuertemente erosionada en su rentabilidad bien podría tomar la decisión de cerrar sus puertas.  De entrada el PACIC durará 6 meses, pero bien podría durar más y sus medidas podrían ampliarse y/o endurecerse. Estaremos muy atentos a los próximos informes del INEGI respecto de la evolución de los precios.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de los estados en México en 2021

La semana que recién concluye fue de algunas sorpresas en materia económica. En los Estados Unidos se informó que en el primer trimestre de 2022, su Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó -1.4% a tasa anual, lo que contrasta ampliamente con el crecimiento de 6.9% anual en el cuarto trimestre de 2021. La caída se debió a un déficit comercial cada vez mayor, a una tasa de inversión en inventarios por parte de las empresas más lento y la disminución del gasto de estímulo del gobierno.

No obstante la caída del PIB, el gasto de los consumidores aumentó a una tasa anual del 2.7% en el primer trimestre, una ligera aceleración comparado con el desempeño de finales del año pasado. Un informe del Departamento de Comercio sobre el consumo y la inflación en marzo muestra que el gasto también se aceleró el mes pasado, ya que el aumento de los salarios impulsó a los estadounidenses a salir a cenar y viajar más. Sin embargo, los mayores costos salariales y prestaciones laborales se encuentran entre los factores que, según las empresas, las están llevando a aumentar los precios de los bienes y servicios.

Ahora, en el caso de México, tenemos que contrario a lo que sucedió en el vecino del norte, el INEGI informó que con cifras preliminares, en el primer trimestre de 2022, el Producto Interno Bruto de México creció 0.9% respecto al trimestre inmediato anterior. Esta tasa es resultado de que las actividades primarias se contrajeron -1.9%, mientras que las secundarias y terciarias avanzaron 1.1% en ambos casos. En cuanto al comparativo del primer trimestre de 2022 respecto del mismo trimestre de 2021, tenemos que el PIB creció 1.6%, producto de que las actividades primarias aumentaron 2.1%, las secundarias 2.8%, mientras que las terciarias apenas 0.6%. Cabe señalar que parte de este crecimiento a tasa anual de 1.6% se debe a un “efecto rebote” ya que todavía hace un año, en el primer trimestre de 2021 el PIB había disminuido -3.8%.

No obstante lo anterior, queda claro que el sector más dinámico de la economía es la industria, y en particular, las manufacturas, mismas que se han visto beneficiadas por el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos, las cuales han crecido por la fortaleza del gasto del consumidor estadounidense, como lo señalé líneas arriba. ¿Qué pasará con el PIB de México este año y el que viene? Pues las expectativas de crecimiento se siguen ajustando a la baja, siendo el caso más reciente el de la CEPAL, organismo que bajó su pronóstico a 1.7% para el 2022. El riesgo de estanflación para México es muy alto y ante la ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, pues básicamente dependemos de lo que suceda con la economía de Estados Unidos para ver qué tanto podremos crecer en lo que resta del año.

En este contexto, en esta entrega quiero presentar brevemente el desempeño de los estados del país durante 2021, derivado de que el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del cuarto trimestre de 2021. Es así que a continuación se presentan los datos agregados de 2019 a 2021, y se presentan las tasas de crecimiento de 2020 a 2021 y de 2019 a 2021, para la economía total, actividades primarias, actividades secundarias, manufacturas y actividades terciarias.

Total de la actividad económica

Como referencia, debemos comenzar mencionando que el PIB de México creció 4.8% en 2021, por lo que la actividad económica agregada en ese año se encontraba en un nivel 3.8% por debajo del nivel de 2019. Ahora, en cuanto al desempeño del ITAEE Total, en la siguiente tabla se presenta la evolución de los estados ordenados de mejor a peor, en función  de la tasa de crecimiento del periodo de 2019 a 2021. Vemos que hay 19 estados con un desempeño mejor que el de la media nacional, pero  solamente hay ocho entidades que en 2021 ya tuvieron un nivel de actividad superior al de 2019; es decir, que ya se habían recuperado de los estragos económicos de la pandemia de Covid-19. Las entidades de mejor desempeño son (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento): Tabasco (13.6%), Baja California (5.1%), Chiapas (2.7%), Nayarit (0.9%), y Oaxaca (0.6%). De este grupo, desde luego destaca que tres son del Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño económico en el periodo de 2019 a 2021, tenemos a los siguientes (en paréntesis se indica su tasa de caída): Puebla (-8.2%), Ciudad de México (-8.6%), Campeche (-10.0%), Quintana Roo (-13.9%) y Baja California Sur (-15.4%). De este grupo, llama la atención el caso de Campeche, ya que fue el único que presentó caída de su ITAEE en el comparativo de 2020 a 2021.

Actividades Primarias

Respecto a las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza), tenemos que el PIB de México creció 2.9% en 2021, por lo que se encuentra 3.2% por encima de su nivel de 2019. De esta manera, en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el de la media nacional y hay 24 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades primarias superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Quintana Roo (33.8%), San Luis Potosí (23.1%), Zacatecas (16.3%), Baja California Sur (15.3%) y Campeche (11.6%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades primarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Baja California (-4.4%), Nuevo León (-4.8%), Ciudad de México (-6.1%), Sinaloa (-6.6%) y Tamaulipas (-13.7%).

Actividades Secundarias

Respecto a las actividades secundarias (minería; construcción; electricidad, gas y agua; y manufacturas), tenemos que el PIB de México creció 6.6% en 2021, por lo que se encuentra 3.9% por debajo de su nivel de 2019. Cabe destacare que gran parte del rezago en las actividades secundarias se debe a que la industria de la construcción ha sido severamente afectada durante este sexenio del gobierno federal.

De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 6 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades secundarias o actividad industrial superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Tabasco (24.2%), Chiapas (13.3%), Oaxaca (10.0%), Baja California (8.5%) y Nayarit (5.4%). Destaca que tres de los cinco estados de mejor desempeño industrial están ubicados en el Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades secundarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Morelos (-15.4%), Tlaxcala (-18.1%), Quintana Roo (-20.5%), Colima (-21.2%), y Baja California Sur (-33.9%).

Actividades Manufactureras

En relación a las actividades manufactureras, tenemos que el PIB manufacturero de México creció 8.6% en 2021, por lo que se encuentra 1.8% por debajo de su nivel de 2019.  De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 13 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 10 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades manufactureras superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Baja California (12.7%), Chihuahua (7.6%), Michoacán (4.5%), Sinaloa (4.3%) y Yucatán (4.0%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades manufactureras en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Jalisco (-7.6%), Hidalgo (-10.3%), Guerrero (-10.4%), Aguascalientes (-10.4%) y Puebla (-10.9%).

Actividades Terciarias

En cuanto a las actividades terciarias (comercio y todo tipo de servicios como los empresariales, restaurantes, hoteles, etc.), tenemos que el PIB de México creció 4.1% en 2021, por lo que se encuentra 3.8% por debajo de su nivel de 2019. El ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 24 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 4 estados que en 2021 ya tenían un nivel en sus actividades terciarias superior al observado en 2019. Los cuatro estados que presentan incremento en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Colima (3.4%), Baja California (3.3%), México (0.7%) y Chihuahua (0.5%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades terciarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Coahuila (-5.6%), Puebla (-5.7%), Ciudad de México (-8.6%), Baja California Sur (-9.1%) y Quintana Roo (-13.4%). Dentro de este grupo de entidades, destacan las dos de clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo, que se vieron severamente afectadas con la pandemia de Covid-19.

Conclusiones

Las perspectivas de crecimiento económico para este año, de 1.7% implican que el PIB de todo 2022 será todavía 2.1% más bajo que el que tuvimos en 2019; y si en 2023 crecemos 2.0%, entonces el PIB de ese año será 0.2% inferior al de 2019.  Así de atrasados estamos en materia de crecimiento, por lo que la expectativa es que este sexenio será de CERO crecimiento económico neto. Sin embargo, este escenario no está exento de riesgos. Ya veremos cómo va evolucionando la economía de Estados Unidos, la inflación, el endurecimiento de la política monetaria y el alza en tasas de interés, entre otros temas.

En México, desde luego que será en los estados en donde veremos la lucha de cuales destacan y cuales se siguen rezagando. Como se presentó en esta entrega, ya hay 8 estados (tres de los cuales son de la región del Sur-Sureste) que tienen un nivel de actividad económica superior al observado en 2019. Pero hay entidades con vocación turística, y el caso de la Ciudad de México, que en 2021 registraron un nivel de actividad similar al que tenían hace cinco años. Mención aparte merece el impresionante caso del estado petrolero de Campeche, ya que en 2021 su nivel de actividad económica fue 35.4% inferior al que tuvo en el 2013 y sigue cayendo. También están los casos de Tabasco, Chiapas y Veracruz, que si bien los dos primeros son líderes de crecimiento en el actual sexenio, tuvieron niveles de actividad en 2021 inferiores a los de 2013.   

En este contexto, es que los gobernadores que sepan hacer alianzas con el sector privado y generen condiciones propicias para la inversión, podrán destacar a pesar de un complicado marco macroeconómico en el ámbito nacional. Los estados que sean capaces de implementar políticas públicas en las que se puedan desarrollar las micro y pequeñas empresas, están destinados a destacar, mientras que los que centren su atención sólo en las grandes empresas podrán tener buenos indicadores globales, pero tendrán problemas sociales importantes. Obvio, aquellos estados en los que los gobernadores sigan tratando con desdén a la iniciativa privada, les irá muy mal y se seguirán rezagando.

Es así que ahora, más que antes, el hacer alianzas con el sector empresarial y la implementación de políticas públicas inteligentes en el ámbito local, será lo mejor que pueda hacer un gobernador que verdaderamente este preocupado por el desarrollo de su entidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

 alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt