La crisis económica y las entidades federativas en el primer trimestre de 2020

México vive un verdadero apocalipsis en materia económica. El INEGI recién informó que en el segundo trimestre de 2020, de acuerdo con la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto con series desestacionalizadas, el valor de producción de bienes y servicios mostró un retroceso real anual de -18.9%, lo cual fue producto de que las actividades primarias cayeron -0.3%, las secundarias se colapsaron en -26.0%, mientras que las terciarias disminuyeron -15.6%.  De esta manera, en el acumulado del primer semestre de 2020, el PIB registra una disminución de -10.5% respecto a igual semestre de 2019.

En este contexto, desde este espacio hemos dado cuenta de la información publicada por el INEGI que muestra lo mal que les ha ido a las entidades federativas en México en variables como el valor de la manufactura y de la construcción, así como el desempeño del comercio y del empleo; sin embargo, es importante también presentar los datos agregados que nos indiquen la salud general de las economías locales.

En este sentido, el INEGI publicó los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el primer trimestre de 2020 y con ello podemos ver cómo llegaron los diferentes estados del país a enfrentar la crisis ocasionada por el COVID-19 y el cierre de la actividad económica. El ITAEE es una buena aproximación a un PIB estatal, por lo que su evolución en el primer trimestre del año da cuenta del desempeño económico de cada entidad justo antes de que comenzara la peor crisis económica de México desde 1932.

Total

En el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, vemos que en cuanto al ITAEE de la totalidad de la economía, sólo 7 entidades federativas crecieron, mientras que las restantes 25 ya mostraban retrocesos desde antes de que iniciara la crisis del COVID-19. Las cinco entidades líderes en crecimiento fueron: Tabasco (+9.2%), Colima (+2.6%), Sonora (+2.1%), Veracruz (+1.5%) y Chiapas (+0.5%). De acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB nacional de cada una de estas entidades fue de la siguiente manera: Tabasco aporta el 2.2%, Colima el 0.6%, Sonora el 3.4%, Veracruz el 4.4% y Chiapas el 1.5%. De esta manera, queda claro que los cinco estados de mejor desempeño económico en los primeros tres meses de 2020 generan aproximadamente el 12.1% del PIB nacional.

Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño en el ITAEE total en el primer trimestre de 2020, son: Puebla (-4.7%), Hidalgo (-4.9%), Coahuila (-5.8%), Quintana Roo (-5.9%) y Baja California Sur (-6.8%). Cabe señalar que de acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB de cada una de estas entidades fue como sigue: Puebla aporta el 3.3%, Hidalgo el 1.7%, Coahuila el 3.7%, Quintana Roo el 1.6% y baja California Sur el 1.0%. La contribución al PIB de los cinco estados de peor desempeño económico en el primer trimestre de 2020 sumó 11.3%.

ITAEE Total

Actividades primarias

En cuanto al desempeño del ITAEE en las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, forestal. Etc.), tenemos que 23 entidades presentaron incremento, mientras que 9 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño anualizado en el primer trimestre de 2020 fueron: Zacatecas (+18.2%), Estado de México (+18.1%), Nuevo León (+15.4%), Tamaulipas (+11.9%) y Campeche (+10.9%). Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño fueron: Jalisco (-4.3%), Tlaxcala (-10.0%), Sinaloa (-10.0%), Hidalgo (-15.0%) y Quintana Roo (-23.0%).

ITAEE Primarias

Actividades secundarias

Las actividades secundarias constituyen la industria nacional, la cual tiene cuatro actividades: minería; electricidad, gas y agua; construcción y manufacturas. En el primer trimestre de 2020, sólo 7 entidades mostraron incremento en estas actividades, mientras que 25 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño en las actividades secundarias en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019 fueron: Tabasco (+14.8%), Colima (+10.0%), Sonora (+4.2%), Veracruz (3.0%) y Yucatán (+1.0%). Por su parte, los cinco estados con el peor desempeño en la industria son: Guerrero (-10.5%), Puebla (-11.2%), Nayarit (-16.4%), Quintana Roo (-16.5%) y Baja California Sur (-27.7%).

ITAEE Secundarias

Respecto a la industria manufacturera, de igual manera, solamente 9 entidades mostraron aumento, mientras que 23 presentaron caídas. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, son: Tabasco (+12.2%), Michoacán (+9.4%), Baja California Sur (+7.9%), Yucatán (+5.5%) y Guanajuato (+5.3%). Respecto a estos datos vale la pena destacar que de acuerdo con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera, en el primer trimestre de 2020, la contribución de cada uno de estos estados al valor de la producción manufacturera nacional fue de la siguiente manera: Tabasco con el 0.8% del total, Michoacán con el 1.4%, Baja California Sur con el 0.04%, Yucatán el 0.7% y Guanajuato el 10.1%. Estos cinco estados generaron el 13.04% del valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020.

En cuanto a los estados con peor desempeño  en el ITAEE de manufacturas en el primer trimestre de 2020, tenemos a los siguientes: Hidalgo (-6.6%), Oaxaca (-7.0%), Coahuila (-7.9%), Puebla (-13.9%) y Chiapas (-16.2%). Cabe señalar que la contribución de estos estados al valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020 fue de la siguiente manera: Hidalgo (2.0%), Oaxaca (0.9%), Coahuila (10.9%), Puebla (6.1%) y Chiapas (0.6%). Estos cinco estados generaron el 20.5% del valor de la producción manufacturera en los primeros tres meses de 2020.

ITAEE Manufacturas

Actividades terciarias

En relación a las actividades terciarias, las cuales están conformadas por comercio y servicios, tenemos que 10 estados presentaron incrementos y 22 muestran caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño del ITAEE en el primer trimestre de 2020 fueron: Chiapas (+2.7%), Campeche (+2.2%), Sinaloa (+2.2%), baja California (+1.3%) y tabasco (+0.8%). Contrario a esta evolución, los cinco estados de peor desempeño anualizado en las actividades terciarias en el primer trimestre de 2020 fueron: Ciudad de México 8-1.7%), Guerrero (-2.0%), Coahuila (-2.1%), Hidalgo (-2.9%), y Quintana Roo (-4.1%).

ITAEE Terciarias

Engrando en el detalle de las actividades terciarias, tenemos la evolución del ITAEE del comercio al por mayor y por menor, y vemos que 12 entidades presentan incrementos, mientras que 20 observaron caídas desde antes de que comenzara la crisis económica. En el primer trimestre de 2020, las cinco entidades de mejor desempeño anualizado fueron: Campeche (+10.7%), Baja California (+4.5%), Estado de México (+4.4%), Sinaloa (+4.3%) y Chiapas (+4.2%). Ahora, las cinc o entidades de peor desempeño fueron las siguientes: Aguascalientes (-5.7%), Coahuila (-5.7%), Quintana Roo (-7.7%), Ciudad de México (-8.2%) e Hidalgo (-8.9%).

ITAEE Comercio

¿Qué podemos concluir de todo esto?

De manera general, lo que estos datos nos indican es que la mayoría de los estados del país llegaron en una situación recesiva a enfrentar la crisis del COVID-19. Desde luego que la falta de recursos propios o su incapacidad de adquirir deuda ha impedido que algunos gobernadores puedan, desde lo local, implementar medidas contracíclicas efectivas para evitar una mayor catástrofe económica en las entidades.

Y pues desde el gobierno federal, en donde reside la mayor responsabilidad, no se han implementado políticas económicas para apoyar a las fuentes de empleo. Esto se ha traducido en una grave crisis económica con millones de desempleados, subempleados, personas que han visto recortados sus ingresos, negocios que cierran para siempre, entre otros. El daño ha sido terrible, ninguna de las crisis económicas vividas en las décadas de los ochentas o noventas se parece en lo más mínimo a lo que ahora enfrentamos, con un gobierno federal ajeno al daño que han causado y que, aunque quisiera, no saben cómo arreglar lo que descompusieron.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto del COVID-19 en la gente y la economía de México

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía mundial sigue siendo muy alta, ya que la propagación del COVID-19 y el efecto de las medidas de contención siguen siendo muy difíciles de predecir. Esta crisis ha exacerbado la volatilidad de las tensiones comerciales y la menor cooperación internacional que fueron características de 2019. Los pronósticos más recientes por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea revisaron significativamente a la baja sus proyecciones para el crecimiento de 2020.

Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia muestran fuertes colapsos en el nivel de producción, los cuales son aún más pronunciados en el sector servicios y, en algunos casos, son de mayor magnitud comparado con la contracción económica que se vivió con la Gran Depresión de 1929 a 1932. Se estima que la producción cayó entre un 20% y 30% durante el cierre de la actividad económica en algunos países de la OCDE, mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la pérdida global de horas trabajadas entre el último trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020 suma 130 millones de empleos, pero lo peor es que se estima que se perdieron 305 millones de empleos a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2020.

El impacto de la pandemia, tanto en la salud como en la economía, ha sido muy desigual en diferentes poblaciones, a menudo reforzando patrones históricos de desigualdad y de ventaja de unas naciones sobre otras. Los datos sugieren que la crisis ha sido desproporcionadamente más severa para las mujeres, así como para los hogares de bajos y medianos ingresos.

En este contexto mundial es que el INEGI dio a conocer los resultados de diversas encuestas respecto de cómo ha afectado el COVID-19 en varios aspectos de la vida de los mexicanos. Una de ellas es la “Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en la Empresas (ECOVID-IE) 2020”.  El objetivo de la encuesta es generar indicadores cualitativos a partir de las opiniones de los dirigentes empresariales, que permitan conocer el impacto registrado en el país.

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Uno de los aspectos que se midieron fue el de los paros técnicos llevados a cabo por las empresas. La encuesta arrojó que se estima que, de 1.873 millones de empresas que existen en el país, 59.6% de éstas instrumentaron paros técnicos como medida de prevención, mientras que el restante 40.4% (757,581) no lo hicieron. Las microempresas fueron las que en su mayoría llevaron a cabo esta acción siendo el 93.4% de éstas las que los realizaron. Por su parte, se aprecia que el 46.7% de las empresas a nivel nacional llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales de 21 o más días, este total se obtiene del hecho de que el 41.4% de las empresas en sectores esenciales realizaron paros técnicos, mientras que el 50.5% de las no esenciales los realizaron. Analizando los datos por tamaño de empresa, 68.1% de las grandes empresas, 54.0% de las medianas y pequeñas empresas y 46.1% de las microempresas, implementaron paros técnicos o cierres temporales en periodos mayores de 21 días.

En cuanto a las afectaciones por la contingencia sanitaria (disminución de los ingresos, baja de demanda y/o escasez de insumos y/o productos), tenemos que el 93.2 % de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, mientras que solo el 6.8% de las empresas no reportó alguna de estas tres afectaciones.

Para los diferentes tamaños de empresa, la mayor afectación se registró en la disminución de los ingresos, promediando a nivel nacional 91.3% del total de empresas sufriendo una afectación en este sentido. Las 41.4% de las grandes empresas reportaron afectación, mientras que en las medianas y pequeñas empresas, así como en las microempresas, el 87.8% y 92.0% respectivamente sufrieron pérdida de ingresos.

La baja demanda también se reportó como una importante afectación, ya que obtuvo a nivel nacional un 72.6% de empresas afectadas. Las 35.9% de las grandes empresas, el 71.2% de las medianas y pequeñas; así como el 73.0% de las micro fueron las más afectadas en este rubro.

Otras afectaciones importantes que se observaron durante la contingencia son la reducción de personal y la reducción de remuneraciones y/o prestaciones. Hay que destacar que la mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, ya que la reducción de remuneraciones y/o prestaciones registró a nivel nacional apenas el 19.1%: las grandes empresas con 41.8%, las medianas y pequeñas con 20.6% y la micro 18.8%. En tanto, la reducción de personal a nivel nacional fue de 15.4%: en las grandes 22.3%, las medianas y pequeñas 18.6% y las micro 15.1 por ciento.

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En cuanto a los apoyos recibidos en atención a la contingencia sanitaria, la encuesta estimó que de 1.873 millones de empresas, solo 7.8% (146,782) obtuvo algún tipo de apoyo, mientras que el resto (92.2%) no recibió ayuda de ninguna índole. De los pocos que obtuvieron algún tipo de apoyo, la mayor parte de éstos provinieron de los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal.

Otra de las encuestas realizadas por el INEGI para conocer los efectos del COVID-19 fue la “Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML)”, la cual muestra los siguientes resultados en el mes de abril de 2020:

  1. La Población Económicamente Activa fue de 35 millones, cifra que representa una tasa de participación económica del 51.3% en el mes de abril de 2020. De dicha población, el 61.2% son hombres y el 38.8% mujeres.
  2. La ECOVID-ML reporta una Población No Económicamente Activa (PNEA) de 33.2 millones, cifra equivalente al 48.7% de la población de 18 y más años en el mes de abril de 2020. Del total de PNEA estimada por la ECOVID-ML, 19.6 millones eran personas no disponibles para trabajar (59%), pero 13.6 millones (41%) si estaban disponibles para trabajar.
  3. De los 13.6 millones de PNEA disponible para trabajar reportada por la ECOVID-ML en abril de 2020, 87.1% (11.9 millones) fueron personas ausentes de un trabajo o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por el COVID-19, mientras que 12.9% (1.7 millones) estuvieron ausentes o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por otras razones (falta de materia prima, clientes, vacaciones, etc.).
  4. Por su parte, de los 11.9 millones de PNEA disponible para trabajar que estuvo ausente de su trabajo o deseaba trabajar pero no buscó trabajo por el COVID-19; el 65.7% (7.8 millones) estuvieron ausentes de un trabajo por el COVID-19 y 34.3% (4.1 millones) deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por la pandemia.
  5. En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó una población ocupada de 32.9 millones de personas, que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años. Por sexo, las mujeres ocupadas son 12.4 millones y los hombres 20.5 millones; lo que significa una tasa de ocupación de 33.4% y 66.1%, respectivamente.
  6. De los 32.9 millones de personas ocupadas, 7.2 millones son ausentes temporales con vínculo laboral o que fueron suspendidas durante la contingencia sanitaria, cifra que representa el 21.8% del total de ocupados. Asimismo, cabe destacar que en el 92.9% de los casos la ausencia o suspensión laboral, la razón principal fue la pandemia originada por el COVID-19 y en 7.1% debido a otras razones.
  7. La ECOVID-ML, reportó que derivado de las medidas de distanciamiento social para contener la pandemia del COVID-19, el 23.5% de los ocupados en abril tuvo que trabajar desde su casa, 42.3% disminuyó su jornada de trabajo durante la contingencia sanitaria; mientras que 46.1% redujo los ingresos derivados de su trabajo, 5% recibió algún apoyo gubernamental y 89.8% no recibió ningún tipo de apoyo.fd5f1cc2dec12a4ef72649af56d00d19
  8. La ECOVID-ML también registró en abril de 2020 un total de 6.1 millones de trabajadores subordinados y remunerados que fueron suspendidos de su trabajo durante la contingencia sanitaria, cifra equivalente a 25.1% del total.
  9. Durante la suspensión laboral, 37.1% de los hombres recibió completo su sueldo o salario contra 40.5% de las mujeres; asimismo, 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo o salario frente a 46.9% de las mujeres y, por último, 20.5% de los hombres y 12.6% de las mujeres, no recibieron ingresos por su trabajo.
  10. Los trabajadores independientes suman un total de 8.4 millones y representan 25.5% de la población ocupada. En abril de 2020 de acuerdo con la ECOVID-ML, 41.2% enfrentaba problemas en su negocio por el COVID-19, 32.7% reportó falta de clientes y 6.1 otros problemas como deudas, aumentó de precios en las materias primas o mercancías, entre otros y el 19.9% no tenía problemas.
  11. La forma en que los trabajadores independientes han enfrentado los problemas que tienen en sus negocios son diversos: 12.2% implementó acciones para ofrecer sus productos en alguna plataforma tecnológica o una modalidad similar; porcentaje que en los hombres fue de 9.6% y en las mujeres de 17.1 por ciento. Otro segmento de negocios acudió a créditos, cambio de actividad o al despido de trabajadores, situaciones que representan 12.9%.
  12. Del total de ocupados, 7.7 millones trabajaron desde su casa (23.5%), cifra que equivale a 3.4 millones de hombres (44.1%) y 4.3 millones de mujeres (55.9%). Este segmento de la fuerza de trabajo, además de trabajar desde su casa, realizó otras actividades, representando en muchos de los casos no solo una doble actividad, sino una mayor carga de trabajo.
  13. En relación con la jornada de trabajo, 52.8% de los trabajadores que laboraron desde su casa disminuyó sus horas trabajadas, el 28.2% mantuvo su jornada y 16.9% la aumentó. En el caso de los ingresos, 38.8% de los trabajadores vio reducidos sus ingresos por parte del trabajo, mientras que 57.9% no tuvo cambio en sus ingresos. Asimismo, 8.9% de los trabajadores recibió algún apoyo gubernamental o familiar durante la contingencia sanitaria y el 91.3% no recibió apoyo.
  14. Por otra parte, también cabe mencionar que el 26.8% de las personas ocupadas que trabajaron desde su casa, en la semana pasada a la entrevista tomaron algún curso de capacitación para el trabajo principalmente bajo la modalidad virtual o a distancia.

El efecto del COVIUD-19 en las viviendas

En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó un total de 25.6 millones de viviendas con residentes de 18 y más años de edad y en el 30.4% de ellas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia del COVID-19.

En relación con el impacto del COVID-19 en los ingresos de las viviendas, en 65.1% sus ingresos registraron alguna disminución y en 34.9%, se mantuvieron sin cambios.

En 65.1% de las viviendas que tuvieron un descenso en sus ingresos debido a la contingencia sanitaria, 37.4% tuvo que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros para afrontar la contingencia sanitaria; mientras que, 62.6% no tuvo que recurrir a la enajenación de sus bienes para solventar la reducción de sus ingresos.

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Con estos datos queda claro que el impacto del COVID-19 ha sido muy fuerte en las empresas, sobre todo las micro, y que millones de personas lo han resentido en su trabajo o ingreso, Hasta ahora no hemos visto mayores problemas sociales derivados del desempleo y pérdida de ingresos ocasionado por el cierre de actividad económica. Pero conforme pasa el tiempo y la situación económica de las empresas y los hogares no se resuelve, es de esperarse que los problemas sociales se incrementen. Lamentablemente veremos que el problema de delincuencia y desigualdad social aumentará, y el gobierno federal seguirá cruzado de brazos simplemente observando cómo se destruye capital de las empresas y se tiran a la basura 20 años de mejoras en materia de desarrollo social.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap,com

En Twitter: @alejandrogomezt

Comienza la recuperación económica, aunque ésta será muy larga

Estamos transitando por la peor crisis económica en casi un siglo y la caída de la actividad económica ha generado enormes costos para prácticamente todos los mexicanos. El INEGI recién informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI)  durante mayo de este año y si bien el desempeño económico siguió deteriorándose, y es terriblemente malo, hubo algunas actividades manufactureras que presentaron cierta mejoría. En esta entrega presento un análisis de la actividad industrial en México, con cifras del IVFAI, mediante tres comparaciones temporales: a. De abril a mayo de 2020, b. De mayo de 2019 a mayo de 2020, y c. Los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

El análisis es relevante porque la actividad industrial es muy importante para México ya que ésta representó el 30.44% del Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2019, y a través de la industria manufacturera, generó exportaciones por 410.833 miles de millones de dólares en 2019, lo que la convierte en la principal fuente de divisas para el país. Por su parte, en términos de empleos formales, al cierre de diciembre de 2019, tenemos que la industria nacional tenía 7.299 millones de empleos registrados en el IMSS, lo que representó el 35.74% del total. Con esto en mente, pasemos a analizar cómo le fue en el mes de mayo de este año:

Actividad industrial total

Abril a Mayo de 2020

Si el mes de abril había sido muy malo para la industria nacional, de hecho el peor mes desde que se tienes registros formales, en el mes de mayo la industria cayó todavía un poco más. De acuerdo con los datos del INEGI, con cifras desestacionalizadas, el total de la industria se contrajo -1.8%, producto de que la minería retrocedió -3.0%; las actividades de electricidad, gas y agua disminuyeron otro -10.2%; la construcción cayó -1.3%; mientras que la industria manufacturera retrocedió -0.3%.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Al comparar los datos del IVFAI de mayo de este año respecto del mismo mes de 2019 vemos un panorama aun peor del que registramos en el pasado mes de abril. Con cifras originales, vemos que la totalidad de la industria nacional presenta una caída de -30.7%, producto de que la minería se contrajo -5.9%; las actividades de electricidad, gas y agua cayó -13.1%; la construcción se colapsó -36.3%; mientras que las manufacturas fueron las más afectadas al retroceder -37.1%.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, al comparar la evolución acumulada del IVFAI durante los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que con cifras originales la industria nacional muestra una caída de -13.7%. Esto es producto de un incremento de apenas 0.7% en la minería, caída de -19.4% en las actividades de electricidad, gas y agua; disminución de -19.4% en la construcción; y retroceso de -16.3% en las industrias manufactureras.

El resumen de lo hasta ahora presentado es que en los dos meses de mayor suspensión de actividades (abril y mayo) el golpe a la actividad industrial fue terrible, siendo la caída de mayo peor que la de abril. Sin embargo, el hecho de que las tasas de decremento entre abril y mayo hayan sido relativamente pequeñas, y aunado al hecho de que varios estados retomaron algunas actividades productivas (a una mínima capacidad) a partir de junio, es de esperarse que ya hayamos iniciado el lento y largo camino hacía la recuperación de la industria nacional.

IVFAI Mayo20

Actividad de la industria manufacturera

Abril a Mayo de 2020

No obstante que el IVFAI de la industria manufacturera en su conjunto cayó -0.3% entre abril y mayo de este año, la buena noticia es que hubo algunas ramas de actividad que presentaron cierto nivel de recuperación en dicho periodo con cifras desestacionalizadas. A continuación se presenta la evolución de las diferentes actividades y se indica entre paréntesis el porcentaje de incremento o disminución (ordenado de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (60.2%); Fabricación de equipo de transporte (42.6%); Impresión e industrias conexas (33.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (8.9%); Otras industrias manufactureras (6.2%); Fabricación de prendas de vestir (5.0%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (4.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (3.8%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (2.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (2.6%); Industrias metálicas básicas (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-0.3%); Industria alimentaria (-1.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (-2.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (-4.6%); Industria química (-6.5%); Industria del papel (-8.9%); Fabricación de productos metálicos (-9.0%); Industria de la madera (-10.1%); Industria del plástico y del hule (-11.4%); y Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-13.5%).

Vemos que en el mes de mayo 11 actividades presentaron una mejoría respecto al mes de abril, mientras que otras 10 actividades cayeron. Por otra parte, es pertinente aclarar que no debemos dejarnos sorprender por algunos elevados porcentajes de incremento en la actividad manufacturera, ya que éstos se aprecian grandes porque parten de una base muy pequeña. Por ejemplo, en el caso de la actividad de Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir, la cual creció 60.2%, para ésta su índice pasó de 34.7 en abril a 55.6 en mayo, lo cual es indicativo de una mejora, pero implica que está 50.4% por debajo del nivel que registró en mayo de 2019.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Ahora, en cuanto a la evolución del IVFAI para la industria manufacturera en el periodo de mayo de 2019 a mayo de 2020, tenemos que éste cayó -37.1%. Al analizar la evolución de cada una de las ramas de actividad vemos cifras muy preocupantes. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.0%); Industria alimentaria (-3.7%); Industria química (-15.5%); Industria del papel (-21.6%); Industrias metálicas básicas (-23.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-23.9%); Otras industrias manufactureras (-27.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.0%); Impresión e industrias conexas (-32.9%);  Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-32.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-39.2%); Industria del plástico y del hule (-43.2%); Industria de la madera (-45.3%); Fabricación de productos metálicos (-47.0%); Fabricación de maquinaria y equipo (-47.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-50.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-64.1%); Fabricación de prendas de vestir (-76.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-76.9%); Fabricación de equipo de transporte (-80.7%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%).

Como se puede apreciar, en el comparativo anualizado de mayo de 2020, las 21 ramas de actividad manufacturera muestran retrocesos en cuanto a su volumen físico de producción.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, en relación al comparativo del acumulado de los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, se aprecia un panorama complejo porque la totalidad de la actividad manufacturera presenta una contracción de -16.3%. Al analizar cada una de las ramas de actividad vemos que sólo una presenta incremento y 20 muestran caídas. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-4.0%); Industria química (-4.6%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-5.4%); Industria del papel (-7.9%); Industrias metálicas básicas (-11.5%); Otras industrias manufactureras (-13.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-14.1%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Industria de las bebidas y del tabaco (-16.4%); Impresión e industrias conexas (-17.5%); Industria del plástico y del hule (-18.1%); Industria de la madera (-20.4%); Fabricación de productos metálicos (-20.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-23.5%); Fabricación de maquinaria y equipo (-24.7%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-29.5%); Fabricación de prendas de vestir (-35.8%); Fabricación de equipo de transporte (-38.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-39.4%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-41.7%).

IVFA Mayo 20-2

Empleo en el IMSS

Los porcentajes de caídas en la actividad industrial se dicen fácil, pero no podemos dejar de considerar que detrás de ellos hay miles de personas que laboran en la industria. Los datos del empleo formal que nos ofrece el IMSS reflejan una terrible situación en materia laboral. Tenemos que entre febrero y junio de este año el número total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.113 millones de personas, al haber pasado de 20.613 millones a 19.499 millones. Esta disminución implica la pérdida del 5.4% del total del empleo formal en el país.

Ahora, en cuanto a la industria, tenemos que en el mismo periodo el número de trabajos formales perdidos en las industrias extractivas fue de 7.9 miles; mientras que en las industrias de la transformación se perdieron 245.0 miles; en la industria de la construcción la caída fue de 164.3 miles; mientras que en las industrias eléctrica, captación y suministro de agua potable se perdieron 380 empleos. Entre estas cuatro actividades, que conforman la industria nacional, suman 417.5 miles de empleos perdidos, mismos que representan el 45.7% de la totalidad de empleos formales perdidos entre febrero y junio de este año.

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Conclusiones

Queda claro que la industria nacional tuvo un muy mal desempeño en el mes de mayo y que inclusive fue peor que abril, sin embargo, para algunos sectores de actividad manufacturera comenzó a darse una ligera recuperación respecto al mes inmediato anterior. Sin embargo, el principal problema que veremos en los próximos meses es que en la medida en que la recuperación avanza lentamente, más negocios se verán en la necesidad de despedir a más personal o cerrar definitivamente. Muchas fábricas están trabajando al 30% de su capacidad (otras tantas en un porcentaje inferior), y pues con ese nivel de operación no hay manera de mantener los costos fijos de las empresas. Vemos que ya se perdieron 1.113 millones de empleos formales registrados en el IMSS, siendo que la expectativa es  que se perderán cerca de dos millones antes de que concluya el presente año.

Dado lo anterior, es fundamental fortalecer el ambiente en el que trabajan las empresas, combatiendo el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país; activar un mayor número de créditos con fondos de garantía de Nafin, para que la tasa de interés que cobran los bancos no sea demasiado alta; entre otras medidas que he mencionado en anteriores entregas.

Finalmente, es fundamental que la gente use el cubrebocas para limitar la cantidad de contagios nuevos y minimizar el riesgo de que se vuelva a cerrar la actividad económica. Esto sin duda reforzaría la confianza de la gente para salir a comprar, lo que sin duda reactivará más rápidamente la actividad económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Con menor consumo, cae el nivel de vida de millones de mexicanos

Desde este espacio hemos comentado el enorme costo económico que ha tenido el cierre de buena parte de la actividad económica en México en los últimos meses. Una de las repercusiones más fuertes la vimos con el retiro de 12 millones de personas de la población económicamente activa en abril y mayo de este año, así como un incremento sustancial en el número de personas subocupadas, llegando éstas a 11 millones de personas en abril y luego a 13 millones de personas en mayo.

La obligación de cerrar muchas actividades económicas implicó el freno de buena parte de la actividad productiva y muestra de ello es que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) se contrajo -19.9% en el pasado mes de abril. Muchas empresas, al no tener ingresos por ventas y por el retraso en el pago de sus cuentas por cobrar, se vieron forzadas a disminuir los sueldos del personal o a realizar despidos de parte (o inclusive la totalidad) de sus empleados.  Por otro lado, muchos comercios también se vieron forzados a cerrar por parte de las autoridades sanitarias, lo que terminó por colapsar el consumo. Estos eventos constituyeron severos shocks de la oferta y demanda agregadas del país.  Estos shocks también afectaron a las personas autoempleadas (en la formalidad o informalidad), quienes tuvieron que suspender sus labores o trabajar menos horas.

Con esto en mente es que en esta entrega analizamos los primeros datos oficiales, que se hacen públicos, respecto de cómo se vio afectado el consumo privado en México en el primer mes del cierre de las actividades económicas (abril). Veremos que el golpe al consumo privado resultó tan duro como la caída en el nivel de actividad económica, pero con la salvedad de que las caídas en el nivel de consumo implican una pérdida real en el nivel de vida de la población.

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El INEGI informó que en el comparativo de abril de 2019 al mismo mes de 2020, el Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (con cifras originales) registró una caída de -22.3%, misma que es producto de una contracción de -21.2% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de -31.8% en el de bienes importados. Cabe señalar que esta caída de -22.3% en la totalidad del consumo privado es la mayor que se haya registrado en toda la historia del indicador y palidece en comparación con el -12.4% observado en mayo de 2009, cuando estábamos en plena crisis financiera internacional.

Ahora, profundizando en el análisis, tenemos que la caída de -21.2% en el consumo de bienes y servicios nacionales es producto de que el consumo de bienes retrocedió -20.3%, mientras que el de servicios cayó -22.1%.

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En cuanto a la caída de -20.3% en el consumo de bienes nacionales, éste se debió a que el de bienes duraderos (muebles, electrodomésticos, etc.) cayó -48.3%, el de los semiduraderos (ropa, calzado) -75.6%, mientras que el de los no duraderos (alimento) se contrajo en menor medida, un -5.7%. Por su parte, la disminución de -31.8% en el consumo de bienes importados es producto de que el consumo de bienes duraderos cayó -46.6%, el de bienes semiduraderos -33.3%, mientras que el de bienes no duraderos se contrajo -16.9%.

Los datos de empleo, desempleo y subempleo sugieren que el problema de falta de ingresos, y por lo tanto de consumo, se ha prolongado durante mayo, junio y julio. Es por ello que llama la atención que no obstante la fuerte caída en el nivel de consumo en México, la inflación durante junio fue de 0.55%, de manera que la inflación anualizada a dicho mes fue de 3.33%.

Este nivel inflacionario está dentro del rango objetivo del Banco de México y de hecho implica un alza de precios más bajo respecto al 3.95% anualizado observado en junio de 2019. Sin embargo, una pregunta emerge y es relevante: ¿De qué sirve una baja inflación si los mexicanos igual no tienen dinero para consumir? Como ya se señaló, las estadísticas nos muestran que 12 millones de personas se retiraron del mercado laboral y que por lo tanto dejaron de percibir ingresos y además hay 13 millones de personas en condiciones de subocupación (de hecho la tasa de subocupación pasó de 7.8% en mayo de 2019 a 29.9% en mayo de 2020). Desde luego que una mayor incidencia de la subocupación tiene un impacto directo en el nivel de ingresos de las personas que conservaron su ocupación o empleo a pesar del cierre de actividades económicas.

Derivado de esta situación, así como de los erráticos mensajes por parte del gobierno federal y de algunos legisladores del partido en el poder, así como de la expectativa de una caída del PIB de entre -8.0% y -12.0%, es que la inversión fija bruta aceleró su colapso, mismo que comenzó desde el 2019, año en el que el índice de volumen físico de ésta disminuyó -5.1%.

El INEGI informó que en abril de 2020 la inversión fija bruta se desplomó -36.9% a tasa anual, lo cual fue resultado de una caída de -36.2% en la construcción y de -52.6% en la inversión en maquinaria y equipo. Hacia adentro de la construcción, tenemos que la residencial se contrajo -40.8%, mientras que la no residencial disminuyó -31.4%.

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Ahora, en cuanto a la inversión en maquinaria y equipo, tenemos que en abril de 2020 la de origen nacional cayó -52.6%, mientras que la de origen importado cayó -28.9%. Entrando en el detalle del colapso de la inversión en maquinaria y equipo nacional, tenemos que ésta cayó en esa magnitud porque la destinada a equipo de transporte disminuyó -63.2%, mientras que la de maquinaría, equipo y otros bienes disminuyó -34.3%. En relación a la maquinaria y equipo de origen importado, tenemos que la de equipo de transporte se contrajo -53.9%, mientras que la de maquinaria, equipo y otros bienes disminuyó -24.8%.

Estos datos son terribles para la economía nacional porque implican que muchos empresarios han dejado de confiar en la economía mexicana, al menos en el corto y mediano plazos, y con ello se cancelan las posibilidades de crecimiento económico; además de que es inminente la caída de la productividad de la mano de obra, por lo que se perpetuaran los bajos niveles de ingreso de la población ocupada.

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Ante este complicado panorama, ¿Qué podría hacer el gobierno federal para resucitar la inversión productiva? Como ya se señaló en pasadas entregas, es fundamental el fortalecer la confianza empresarial en qué las “reglas del juego” se mantendrán y que quien invierte en México gozará de certidumbre y seguridad para sus negocios. Hay que recordar que México salió este año del Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa 2020, elaborado por la consultora A.T. Kearney. El ranking incluye 25 sitios y México, tras ocupar en la edición del año pasado el lugar 25, ya no aparece este año. Aunado a lo anterior, es importante el modificar el marco fiscal para que se incentive la inversión productiva. En este sentido, el permitir la deducibilidad inmediata y total de las inversiones, sería un gran impulso.

Desafortunadamente, el consumo privado no se reactivará hasta que logremos cierto nivel de recuperación de la actividad económica. Debemos tener presente que la caída del consumo implica por definición un deterioro de los niveles de vida de la población y que de poco sirve el combate a la inflación cuando la población no tiene capacidad para comprar bienes y servicios. La recuperación económica  no se logrará si no se reestablecen las condiciones mínimas necesarias para que haya inversión productiva. Esperemos que después del viaje del presidente López Obrador a Washington esto le haya quedado claro y actúe en consecuencia.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La terrible crisis del empleo en México

La epidemia del COVID-19 ha dejado en México una secuela de destrucción. Al momento de escribir estas líneas el número de contagiados y de fallecidos, de los que se tiene registro, es de más de 252 mil y más de 30 mil respectivamente. Este sólo hecho supone un gigantesco costo para el país, pero desafortunadamente no es el único, ya que además hay que sumar los costos sociales y emocionales ocasionados por el cierre de las actividades económicas y que se ven reflejados en un severo deterioro de la calidad del empleo en nuestra nación.

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Para ilustrar los severos problemas en materia laboral que se vive en nuestro país, a continuación se presentan los principales resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) correspondiente a mayo, misma que fue elaborada por el INEGI:

1. La Tasa de Participación Económica fue de 47.4% respecto a la población de 15 años y más, cifra similar al 47.5% observado en el mes de abril de 2020. Esto implica que se mantiene la cifra de 12 millones de personas que dejaron de ser económicamente activas. Para darnos una idea de la disminución, tenemos que en el pasado mes de marzo la tasa de participación económica fue de 59.8%, pero debido a la suspensión laboral temporal ocasionada por las medidas de distanciamiento social, esta participación disminuyó dramáticamente. Es importante subrayar que se trata de una suspensión laboral sin percepción de ingresos de por medio y sin certeza de si se mantiene el vínculo laboral o de retorno al trabajo.

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2. La encuesta arroja que en el quinto mes del año, la tasa de subocupación fue del 29.9% de la población ocupada, cifra superior en 4.5 puntos porcentuales a la registrada en el pasado mes de abril, cuando ésta fue de 25.4% (en mayo de 2019 era de apenas 7.2%). Este aumento representa un incremento de otras 2 millones de personas, para llegar a un total de 13 millones de personas subempleadas (que trabajan menos de 35 horas a la semana y quisieran laborar más horas).

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3. La población ocupada que no estaba yendo a trabajar, pero que mantiene el vínculo laboral disminuyó en 3.1 millones entre abril y mayo de 2020.

4. La ocupación informal en mayo de 2020 ascendió a 22.6 millones, por lo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 51.8%, cifra mayor en 4.1 puntos porcentuales comparada con la del mes previo cuando había 20.7 millones de personas en la informalidad.

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4. Dado de que cualquier persona de más de 15 años que trabaje al menos una hora a la semana (aunque sea lavando carros) no es considerada desempleada, es que en el mes de mayo la población desocupada se mantuvo sin cambios significativos con respecto a abril de 2020. Cabe señalar que en abril, se estimó que la población desocupada fue de 2.1 millones de personas, que equivalen a 4.7% de la Población Económicamente Activa (PEA), tasa superior en 1.7 puntos porcentuales respecto al mes inmediato anterior y en 1.2 puntos porcentuales mayor a la de abril del año pasado. Como se puede ver, las personas que se retiraron de la PEA no son consideradas como desempleadas (porque no están buscando trabajo), ya que de otra manera los desocupados serían unos 14.1 millones de personas al mes de mayo.

5. Derivado de lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no buscó trabajo pero que aceptaría uno si se lo ofrecieran, fue de 19.4 millones en mayo, lo que representa el 38.4% de la población no económicamente activa.

En la ETOE no se hace mención de los niveles de ingreso de la población que mantiene su empleo, pero como se puede ver, hay un enorme deterioro laboral por la enorme cantidad de gente que salió de la población económicamente activa y los millones que mantuvieron su ocupación, pero están en una condición de subempleados. Los datos también sugieren que ni la economía informal sirvió de escape para el desempleo ya que las personas que trabajan en la informalidad de hecho pasaron de 30.9 millones de en mayo de 2019 a 22.6 millones en el mismo mes de 2020.

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¿Qué podemos esperar para los próximos meses? La realidad es que el proceso de recuperación de empleos será extremadamente tardado. Mis estimaciones son en el sentido de que con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 10.5%, como lo estima el Fondo Monetario Internacional, al cierre del año se habrán perdido más de un millón de empleos formales y que eventualmente veremos el indicador de tasa de desempleo aumentar mes con mes, posiblemente a niveles cercanos al 10%, conforme las personas buscan reingresar a la población económicamente activa y no encuentren una fuente de empleo más que en la forma de autoempleo o en la informalidad. Desde luego que es de esperarse que la subocupación se mantenga alta.

El problema del desempleo y la crisis económica que estamos viviendo han ocasionado y exacerbarán los problemas de delincuencia en nuestro país. Diario vemos notas de cómo se han disparado los asaltos, los robos a casa habitación y negocios, así como todo tipo de actos criminales. Este es un fenómeno que desde mediados del mes pasado ya había sido advertido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNOCD, por sus siglas en inglés) emitió su reporte “COVID-19 y la cadena de suministros de drogas: de la producción y el tráfico al consumo”, en el que advierte que la crisis económica y el desempleo ocasionada por la pandemia de COVID-19 provocarán que más personas se enlisten en el crimen organizado y que un mayor número de campesinos se dediquen a la siembra de cultivos ilícitos, como marihuana y amapola. La agencia de la ONU aseguró que a México le espera una reducción de 6.5% de su PIB, la pérdida de hasta 14% de los empleos formales y pobreza extrema.

Además, advirtió de un mayor consumo de drogas en el mundo, debido a una sobreoferta a menor precio: “Por una reducción en la demanda, traficantes y distribuidores están acumulando grandes cantidades de droga (incluyendo en la frontera entre México y Estados Unidos), lo cual podría generar una sobreoferta (menor precio y más riesgo de sobredosis) una vez que se levanten las restricciones…Se espera que la crisis económica propicie un mayor uso de sustancias ilegales para acoplarse a las dificultades. Asimismo, se prevé un incremento en el uso de drogas más económicas”.

La UNOCD afirmó que durante el distanciamiento social aumentó la demanda de productos cannábicos y se registró una importante baja en la demanda de drogas de uso recreativo, concretamente las sintéticas y cocaína, debido al cierre de centros nocturnos y conciertos.

Concluye que ante un panorama en el que se ha visto afectado el traslado de drogas entre países (sobre todo a través de mulas humanas), las organizaciones criminales se diversificaron hacía otras actividades como el cibercrimen y el tráfico de medicinas falsificadas, además, “han llenado vacíos del Estado al proveer comida y servicios a la población vulnerable durante el confinamiento, ganando terreno en territorios y poblaciones en disputa”. Tal y como lo hemos visto en México en donde varios cárteles han entregado despensas a la población vulnerable.

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¿Qué hacer ante este complicado panorama? Es imperativo reactivar la economía, pero la falta de políticas públicas que estimulen la economía (por el lado de la oferta y de la demanda) hará que el proceso sea aún más largo y si a esto le sumamos el severo deterioro en el clima para invertir, pues el panorama se complica aun más. Por su parte, la inacción para frenar las importaciones subvaluadas es más que evidente ya que erróneamente se piensa que dejando entrar productos subvaluados, los consumidores tendrán productos más baratos, pero eso es totalmente falso ya que la subvaluación lo único que genera es ahorros para los importadores defraudando a un fisco que les acaban engordando la cartera. Todo parece indicar que la apuesta de los empresarios que puedan irá enfocada a la exportación a los Estados Unidos, lo cual tampoco será sencillo. Ojala que nuestros vecinos tengan una rápida recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomez

Debemos prepararnos para una larga recuperación económica

Desde este espacio he ido comentando la evolución de los diferentes indicadores económicos nacionales que dan cuenta del enorme daño que le ha causado a la economía el cierre de la actividad económica y las medidas de distanciamiento social. La semana que recién concluye se publicó uno de los datos más importantes: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) al mes de abril y este indicador es muy importante porque hace las veces de un Producto Interno Bruto (PIB) mensual. Es así que en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019 el IGAE cayó -19.9%, lo que constituyó su mayor caída de la historia para este indicador. La caída de -19.9% es producto de que las actividades primarias (agropecuario) aumentaron 1.8%, mientras que las secundarias cayeron -29.3% y las terciarias (comercio y servicios) retrocedieron -16.4%.

A su vez, la caída de -29.3% en la actividad industrial se debió a que la minería se contrajo -3.6%; electricidad, gas y agua -3.5%; la construcción se colapsó -38.0%, mientras que las industrias manufactureras cayeron -35.3%. En cuanto a las actividades terciarias, sólo quisiera destacar que el comercio al por mayor cayó -19.6%, mientras que el comercio al por menor se contrajo -32.7%. Estas cifras se leen con facilidad, pero denotan una caída brutal en la actividad económica como la que se observa cuando un país está en guerra.

IGAE 2020

En México el problema económico se ha exacerbado por la falta de apoyos gubernamentales y por la ausencia de una banca de desarrollo con una clara intención de apoyar a las empresas para que salven los empleos y cuenten con los recursos para retomar la actividad productiva, en un contexto en el que las cuentas por cobrar a los clientes no disminuyen.

En esta entrega quiero presentar un resumen de lo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reciente actualización de perspectivas económicas mundiales, así como un interesante artículo de Michael Snyder respecto de otras complicaciones que están surgiendo en diversas partes del mundo y que deben movernos a prepararnos para enfrentar un complicado segundo semestre de 2020.

Fondo Monetario Internacional (FMI)

El escenario económico mundial, en lugar de mostrar una mejoría, da señales claras de deterioro. Muestra de ello es que el FMI publicó la actualización de sus Perspectivas para la Economía Global (WEO por sus siglas en inglés) correspondiente a junio de 2020 y en él señala que la previsión de caída en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial es de -4.9% en 2020, nivel 1.9 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. La expectativa de crecimiento del consumo privado se ha reducido para la mayoría de las economías, lo cual es resultado de una prolongada interrupción de la actividad económica en casi todas las naciones.  Las previsiones de un consumo privado más débil son, a su vez, resultado de la combinación de un gran choque adverso de la demanda agregada por el distanciamiento social y el cierre de la actividad económica, así como de un aumento en el ahorro precautorio. Además, se espera que el nivel de inversión productiva sea moderado en este entorno de alta incertidumbre. No obstante lo anterior, en algunos países, el apoyo a través de políticas públicas ha compensado parcialmente el deterioro de la demanda interna privada.

En el escenario base del FMI, se espera que la actividad económica mundial caiga sustancialmente en el segundo trimestre de 2020 y que se recupere posteriormente. Se prevé que en 2021 el crecimiento se reactive con una tasa de 5.4%, lo que implica 0.4 puntos porcentuales menos que el pronóstico de abril. Se prevé que el consumo se fortalezca gradualmente el próximo año y que la  inversión productiva aumente, pero que se mantenga moderada. Derivado de lo anterior, se espera que el PIB mundial para el año 2021 en su conjunto superare el nivel observado en 2019.

En estos pronósticos la incertidumbre sigue siendo generalizada ya que estos dependen de la profundidad de la contracción que observemos en el segundo trimestre de 2020 (para el cual aún no se dispone de datos completos), así como de la magnitud y la persistencia del choque adverso. Estos elementos, a su vez, dependen de varios factores inciertos, incluidos los siguientes:

  • La duración de la pandemia y los cierres de las economías.
  • El distanciamiento social voluntario, lo cual afecta el nivel de gasto de los hogares.
  • La capacidad de los trabajadores desempleados de encontrar un nuevo trabajo, posiblemente en otros sectores.
  • Los problemas derivados del cierre de empresas y desempleo, lo que puede dificultar que la actividad se recupere una vez que la pandemia desaparezca.
  • El costo para las empresas asociado a los cambios requeridos para fortalecer la seguridad en el lugar de trabajo, turnos de trabajo escalonados, mayor higiene y limpieza, ajustes respecto a la proximidad del personal en las líneas de producción, entre otros.
  • Reconfiguraciones en las cadenas globales de suministro, que afectan la productividad a medida que las empresas intentan mejorar su respuesta a las interrupciones en el suministro.

De acuerdo al FMI, el crecimiento económico en el grupo de países de economías avanzadas se proyecta de –8.0% en 2020, tasa 1.9 puntos porcentuales menos respecto de la presentada en el WEO de abril de 2020. El ajuste se debe al mayor impacto, respecto a lo previsto, en la actividad en la primera mitad del año. Hay datos que sugieren una recuperación más lenta en la segunda mitad del año, ya que es probable que continúe el miedo al contagio. Para el 2020, se prevén bajas profundas en Estados Unidos (–8.0%); Japón (–5.8%); Reino Unido (–10.2%); Alemania (–7.8%); Francia (–12.5%); Italia y España (–12.8%). En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de este grupo de países sea de apenas 4.8%, lo que implica que en 2021 el PIB del grupo aun estará 4% por debajo de su nivel de 2019.

En cuanto al crecimiento del grupo de países emergentes y en desarrollo, se pronostica que en 2020 habrá una caída de –3.0% en su PIB, tasa 2 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. El crecimiento del grupo de países en desarrollo de bajos ingresos se espera que sea de –1.0% en 2020, tasa 1.4 puntos porcentuales por debajo del pronóstico WEO de abril de 2020, aunque con diferencias sustanciales entre países individuales.

De esta manera, por primera vez se espera que todas las regiones del mundo experimentarán un crecimiento negativo en 2020. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre las diferentes economías, lo que es producto de: a. La evolución de la pandemia y la efectividad de las estrategias de contención; b. La variación en la estructura económica (por ejemplo, dependencia de sectores gravemente afectados, como el turismo y el petróleo); c. Dependencia de los flujos financieros externos, incluidas las remesas; y d. La tendencia de crecimiento previa a la crisis.

En China, donde inició la pandemia, se proyecta un crecimiento de 1.0% en 2020, respaldado por el fuerte estímulo gubernamental. Se prevé que la economía de la India se contraiga en un -4.5% luego de un período de cierre de actividad económica más largo y una recuperación más lenta de lo previsto. En América Latina, donde la mayoría de los países aún luchan por contener las infecciones, se proyecta que las dos economías más grandes, Brasil y México, se contraerán 9.1% y 10.5%, respectivamente en 2020. Se espera que en 2021 crezcan 3.6% y 3.3% respectivamente, por lo que queda claro que será muy lento el proceso de recuperar los niveles de actividad de 2019.

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En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo sea de 5.9%, lo cual se debe, en gran medida, al pronóstico de rebote para China de 8.2%. Se espera que la tasa de crecimiento para el grupo de países emergentes, excluyendo a China, sea –5.0% en 2020 y 4.7% en 2021, dejando el PIB de 2021 para este subconjunto de mercados ligeramente por debajo de su nivel de 2019.

Como consecuencia de todo lo anterior, el comercio mundial sufrirá una profunda contracción este año de –11.9%, lo que refleja una demanda considerablemente más débil de bienes y servicios, incluido el turismo. En consonancia con la recuperación gradual de la demanda interna el próximo año, se espera que el crecimiento del comercio aumente en apenas 8.0 por ciento.

¿Por qué todos debemos prepararnos para la segunda mitad de 2020?

Es así que hemos prácticamente concluido la primera mitad del año 2020 y desafortunadamente, el escenario para la segunda mitad del año es bastante complicado. En un artículo de Michael Snyder, publicado por TheMostImportantNews.com y titulado “Por qué cada persona en los Estados Unidos necesita estar preparada en la segunda mitad de 2020”, se pinta un negro panorama.

Snyder señala que en la segunda mitad de 2020 Estados Unidos habrá de seguir enfrentando grandes problemas económicos y nos recuerda que en lo que va del año, más de 47 millones de estadounidenses han presentado nuevos solicitudes de apoyo para el desempleo. Además, más de 100 mil empresas han cerrado permanentemente sus puertas, por lo que se espera que el PIB de nuestro vecino del norte caerá en un 46.6% anualizado durante el segundo trimestre. Esas son cifras absolutamente desastrosas, pero hasta ahora, los billones de dólares en gastos gubernamentales de emergencia han ayudado a mitigar un poco el  dolor.

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Sin embargo, estas medidas de emergencia solo tenían la intención de ayudar a los estadounidenses a sobrellevar unos pocos meses, y ahora está quedando claro que esta nueva depresión económica estará presente durante mucho tiempo.

Por supuesto que el deterioro de las condiciones económicas generará aún más problemas sociales. En las últimas semanas hemos visto disturbios, saqueos, incendios provocados y violencia en ciudad tras ciudad, y podemos anticipar que habrá mayores complicaciones sociales en el horizonte. De hecho, producto de la pandemia del Covid-19, los cierres de la actividad económica y los desmanes sociales, muchas personas han comenzado a mudarse a vivir en pueblos pequeños y áreas rurales, donde los precios de las propiedades han comenzado a aumentar.

Aunado a todo lo anterior, la escasez de alimentos está comenzando a ocurrir en diversas partes del mundo. El jefe de la ONU advirtió el jueves, a la mayor congregación de líderes mundiales desde que comenzó la pandemia de coronavirus,  que éste causará “devastación y sufrimiento inimaginables en todo el mundo”, con niveles históricos de hambre y hambruna y que habrá 1.6 miles de millones de personas que serán incapaces de ganarse la vida a menos de que se tomen medidas ahora.

Por su parte, enjambres gigantes de langostas del tamaño de ciudades enteras están devorando cultivos en África, Oriente Medio y Asia; la peste porcina africana ya ha matado a aproximadamente un cuarto de todos los cerdos en todo el mundo; y el cambio climático esta causando estragos en la producción de cultivos en todo el planeta. Y ahora, para complicar las cosas aún más, el Covid-19 ha interrumpido de manera importante los sistemas de distribución de alimentos en todo el mundo. Nunca hemos visto tantas amenazas graves para la producción mundial de alimentos simultáneamente.

Mientras tanto, una guerra importante podría estallar en el Medio Oriente en cualquier momento. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que comenzará el proceso de anexión de porciones de Judea y Samaria en julio, y los vecinos árabes de Israel han prometido una respuesta muy contundente si eso realmente sucede. La región ha estado constantemente en el umbral de una guerra durante años, y esto podría ser el desencadenante que finalmente provoque que suceda.

Es un panorama complicado, pero incluso teniendo en cuenta todo lo que acabo de compartir con ustedes, no hay otro momento en la historia humana en el que hubiera preferido estar vivo que en este momento. Sin embargo, va a ser extremadamente difícil prosperar durante los eventos históricos que se avecinan si no nos preparamos para lo que viene.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La manufactura nacional, estragos del encierro

La industria manufacturera es sumamente importante para la economía nacional. En el primer trimestre de 2020 sumó un Producto Interno Bruto (PIB) de 4.162 billones de pesos, cifra que representa el 17.1% del PIB total. De igual forma, en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportaba 5.450 millones de trabajadores asegurados al cierre de 2019, lo que representa el 26.68% del empleo formal en el país. Además, la industria manufacturera nacional alcanzó exportaciones de 410.833 miles de millones de dólares en 2019, lo que la convierte en la principal fuente de divisas para el país.  Dados estos indicadores, es relevante monitorear la evolución de la industria manufacturera en México y ese es el motivo de la entrega de esta semana: presentar la evolución de esta industria y de sus muy deteriorados indicadores del mes de abril de 2020, el cual fue el primer mes de suspensión de actividades económicas no esenciales.

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La Industria automotriz fue de las más afectadas con el cierre de actividades no esenciales durante abril y mayo. 

Utilizamos información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, la cual nos brinda información respecto a la evolución de esta industria en diversas variables relevantes. Si bien no es un censo de la actividad económica, si resulta bastante ilustrativa para conocer la tendencia de indicadores tales como empleo, remuneraciones, valor de la producción y de las ventas, entre otros.

En la semana que recién concluye, el INEGI publicó los resultados de la EMIM correspondientes al cuarto mes del año y los resultados son alarmantes. En el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, el personal ocupado total empleado en esta industria disminuyó -3.7% al pasar de 4.360 millones a 4.196 millones de personas, lo que equivale a una diminución de 164 mil personas. Paralelamente, y con un enorme esfuerzo por parte de las fábricas, es que las remuneraciones (sueldos y salarios) totales pagadas disminuyeron únicamente en términos nominales en apenas 0.4% al pasar de 52.533 miles de millones de pesos (mmdp) a 52.312 mmdp. Al considerar la inflación del periodo, la caída en las remuneraciones totales es de poco menos de 3%. Derivado de lo anterior es que la remuneración promedio por persona ocupada en la industria manufacturera aumentó 3.5% al haber pasado de 12,048 pesos en abril de 2019 a 12,465 pesos en abril de 2020. Cabe señalar que este pequeño aumento se pudo haber dado por el pago de liquidaciones y finiquitos laborales a ese 3.7% de personas que perdieron su empleo.

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Durante el mes de abril, surgieron fuertes problemas para las empresas, ya que como puede verse, mantuvieron casi la totalidad de su plantilla laboral con un ajuste mínimo en las remuneraciones que pagan, pero de manera paralela el valor de la producción de los productos elaborados disminuyó -42.8% entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020. Para ilustrar esta situación tenemos que en abril de 2019 las remuneraciones representaron el 7.8% del valor de la producción, mientras que en abril de 2020 éstas representaron el 13.6%. Aunado a lo anterior, el valor de la producción por persona ocupada disminuyó de manera importante al pasar de 154,334 pesos en abril de 2019 a apenas 91,748 pesos en abril de 2020.  En cuanto al valor de las ventas, se aprecia una situación similar al del valor de la producción, ya que estas disminuyeron -41.3% entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020, por lo que el valor de las ventas por persona ocupada cayó -39.0% al pasar de 152,364 pesos en abril de 2019 a 92,897 pesos en abril de 2020. Esta situación es la que ha descapitalizado a muchas empresas, las cuales se mantuvieron pagando remuneraciones, no obstante que el valor de la producción y de las ventas se colapsó. Y todo esto en un contexto en el que no hubo apoyos federales para que las empresas pudieran sobrevivir.

La EMIM nos arroja cifras de lo que sucedió con las industrias manufactureras mismas que se presentan a continuación. En el comparativo de abril de 2019 al mismo mes de 2020, esta fue la evolución del valor de la producción manufacturera (se muestran ordenados de mejor a peor desempeño y en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): Sinaloa (10.7%), Colima (10.4%), Michoacán (7.8%), Nayarit (6.6%), Yucatán (3.3%), Tabasco (1.4%), Durango (-3.7%), Baja California Sur (-4.5%), Guerrero (-7.5%), Quintana Roo (-7.9%), Campeche (-8.4%), Tamaulipas (-12.0%), Veracruz (-16.6%), Jalisco (-17.7%), Chiapas (-21.7%), Ciudad de México (-21.8%), Hidalgo (-31.7%), Querétaro (-32.8%), Nuevo León (-33.6%), Estado de México (-33.9%), Tlaxcala (-41.1%), Zacatecas (-43.9%), Chihuahua (-44.0%), Sonora (-44.0%), Morelos (-53.8%), Oaxaca (-55.4%), San Luis Potosí (-57.8%), Baja California (-64.0%), Guanajuato (-65.6%), Coahuila (-67.2%), Puebla (-76.0%), y Aguascalientes (-83.8%).

EMIM Abr2020-2

Con esto vemos que solamente 6 entidades federativas registraron un incremento nominal en el valor de la producción, mientras que 26 observaron retrocesos. Por su parte, si tomamos en consideración que a nivel nacional el porcentaje de caída en el valor de la producción fue de -42.8%, entonces queda claro que 11 estados (Zacatecas, Chihuahua, Sonora, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Baja California, Guanajuato, Coahuila, Puebla y Aguascalientes) tuvieron un desempeño peor que el de la media nacional.

Cabe señalar que estos 11 estados contribuyeron con un valor de la producción de 306.256 mmdp en abril de 2019 y en los primeros cuatro meses de 2020 sólo generaron 107.907 mmdp. De esta manera, estos estados pasaron de contribuir con el 46.3% del valor de la producción manufacturera nacional en abril de 2019 a contribuir con apenas el 28.8% en abril de 2020.

Me parece pertinente a continuación analizar brevemente el porqué del colapso manufacturero en Guanajuato, Puebla y Aguascalientes.

Manufacturas en Guanajuato

En el caso de Guanajuato los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-97.9%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-90.4%); y 3. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-88.8%).

Manufacturas en Puebla

En el caso de Puebla los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-97.5%); 2. Industria del plástico y del hule (-85.9%); 3. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-84.9%); 4. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-84.9%); 5. Fabricación de prendas de vestir (-84.7%); y 6. Industria de la madera (-81.0%).

Manufacturas en Aguascalientes

En el caso de Aguascalientes los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-98.5%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-91.6%); 3. Industria del plástico y del hule (-91.4%); y 4. Fabricación de prendas de vestir (-89.8%).

Podemos ver que el común denominador de estos tres estados, que son de los más golpeados en su manufactura por el cierre de actividades decretado por el Gobierno Federal, es una enorme dependencia del sector automotriz, mismo que no fue declarado como esencial. De igual forma, los sectores del calzado, textil y vestido, fueron duramente golpeados y estas tres entidades tienen una importante presencia de una o varias de estas industrias.

A manera de conclusión, sólo falta agregar que todas estas cifras del mal desempeño de la industria manufacturera se traducen en pérdida de empleos y de exportaciones. En el caso de los empleos, la EMIM arroja una caída de 164 mil puestos de trabajo entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020; pero el IMSS reporta que entre febrero y mayo de 2020 se han perdido 211 empleos formales en las manufacturas. Esto es indicativo de que el golpe ha sido muy fuerte. Es por ello que se vuelve indispensable apoyar a la industria manufacturera con políticas como el combate al contrabando y la subvaluación de mercancías, además de que es indispensable que se aproveche el conflicto comercial que aún perdura entre los Estados Unidos y China. La entrada en vigor del T-MEC será una magnífica oportunidad para atraer inversión productiva a nuestro país, pero se requieren señales claras de certidumbre de que el gobierno federal y los de los estados las van a respetar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Industria y empleo: peor que una economía en guerra

Cada semana se publican más y más datos que dan cuenta del desastre económico que fue causado por el draconiano cierre de la actividad económica, el cual fue decretado en México por las autoridades federales, sin haber entendido el proceso de contagios y haciendo una mala copia de los cierres económicos realizados en China, Italia, España, Estados Unidos, entre otros. Es así que los costos económicos y sociales de las decisiones gubernamentales comienzan a verse plasmados en los indicadores económicos. En esta entrega veremos los datos de la producción industrial y un recuento de la evolución del empleo formal por actividad económica y entidad federativa.

Total de la industria

La semana que recién concluye, el INEGI informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) durante el pasado mes de abril y los datos son terriblemente alarmantes. Con cifras originales, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IVFAI cayó -29.3%, lo que constituyó su mayor disminución anualizada desde que se mide este indicador (1993). Esta contracción se debió a que la minería cayó -3.6%; la electricidad, gas y agua disminuyeron -3.5%, la construcción se redujo -38.0%, mientras que las industrias manufactureras retrocedieron -35.3%. De esta manera, en el comparativo del acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, la totalidad de la actividad industrial registró una caída de -9.3%, producto de un incremento de 2.4% en la minería; retroceso de -0.7% en electricidad, gas y agua; caída de -15.4% en construcción y contracción de -10.9% en las industrias manufactureras. Hasta el primer cuatrimestre del año la evolución de la actividad industrial en su conjunto es similar a la que vivimos con la crisis económica del 2009, aunque sabemos que esta crisis económica apenas comienza, por lo que el saldo esperado para todo el año es de una caída del IVFAI de entre -12.0% y -15.0%.

IVFAI Abr20-1

Industria de la construcción

En cuanto a la industria de la construcción, la cual no fue declarada como actividad esencial durante los meses de abril y mayo, registró una caída de -38.0% en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019. De igual manera, esta es la mayor caída en el sector desde que se tienen registros. Esta evolución fue producto de una caída de -40.4% en las obras de edificación, disminución de -31.9% en la construcción de obras de ingeniería civil y colapso de -33.0% en los trabajos especializados para la construcción. De esta manera, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que la industria de la construcción presenta una caída de -15.4%, producto de que las obras de edificación se cayeron -14.4%, la construcción de obras de ingeniería civil se contrajeron -21.1%, mientras que los trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

El colapso de la industria de la construcción durante abril de este año es muy preocupante por varias razones. Primero, porque la industria de la construcción es un indicador adelantado, mismo que incide en 66 ramas de actividad, por lo que su fuerte caída confirma los pronósticos de que este año será uno en el que en el mejor de los casos veremos una caída del PIB de entre 8% y 12%. En segundo lugar, porque nos habla de una cancelación de muchos de los proyectos de inversión, mismos que eran fundamentales para sentar las bases de una economía con perspectivas de crecer en los próximos años.

Industria manufacturera

En cuanto a la industria manufacturera, vemos que ésta presenta una caída de -35.3% en el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019. Esta terrible evolución es también la mayor desde que se tienen registros y es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (+1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.7%); Industria química (-7.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-10.0%); Industria del papel (-13.0%); Industrias metálicas básicas (-24.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.3%); Otras industrias manufactureras (-32.9%); Industria del plástico y del hule (-35.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-37.0%); Industria de la madera (-38.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-39.2%); Fabricación de productos metálicos (-40.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (-43.3%); Impresión e industrias conexas (-49.9%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-66.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-67.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-77.8%); Fabricación de prendas de vestir (-77.9%); Fabricación de equipo de transporte (-85.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%). Vemos que de 21 ramas de actividad solamente una registró incremento.

Con estos datos queda claro que la decisión del gobierno federal de cerrar la actividad económica durante abril y mayo, sin tomar en cuenta consideraciones demográficas ni regionales, golpeó a prácticamente toda la industria, pero en especial a las manufacturas de textil, vestido, automotriz, curtiduría, calzado y marroquinería. En el caso de automotriz no cabe duda que conforme se reactive la actividad internacional, pronto ésta ira recuperando su nivel de actividad, pero en el caso de las industrias textil vestido, calzado, curtiduría y marroquinería, el golpe ha sido brutal, y lo peor es que se espera que los datos de actividad de mayo sean igual o peor de malos que los de abril. Y es que estos sectores ya habían sido severamente golpeados en los años recientes por problemas como el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, por lo que el cierre de actividad se suma a los problemas ya existentes para crear un escenario catastrófico con pérdida de miles de empleos y cierre definitivo de la actividad de decenas de empresas.

IVFAI Abr20-2

En cuanto a la evolución de la industria manufacturera en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que ésta se contrajo -10.9%, producto de la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y los datos están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-0.8%); Industria de la madera (-1.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (-4.2%); Otras industrias manufactureras (-4.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-8.4%); Fabricación de productos metálicos (-9.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-10.0%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-10.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-11.7%); Industria del plástico y del hule (-13.6%); Impresión e industrias conexas (-14.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.2%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-18.8%); Fabricación de equipo de transporte (-20.8%); Industria del papel (-25.2%); Fabricación de prendas de vestir (-26.9%); Industria química (-29.0%); e Industrias metálicas básicas (-29.5%). Nuevamente vemos que de 21 ramas de actividad manufacturera, solamente una presenta aumento en términos reales.

Estos indicadores se dicen fácil, pero hay que entender que con la contracción de la actividad económica, viene aparejada una disminución de los empleos formales e informales. A continuación veremos cuál ha sido la evolución del empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

Empleo en el IMSS

En el comparativo de febrero  a mayo de 2020, vemos que el total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.030 millones de personas. Esta enorme pérdida de empleos formales se debido a la siguiente evolución (en paréntesis se indica la variación nominal): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (-59,028); Industrias Extractivas (-7,349); Industrias de  Transformación (-210,920); Industria de  la Construcción (-262,317); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-576); Comercio (-97,079); Transportes y Comunicaciones (-36,778); Servicios para Empresas, Personas y El Hogar (-367,473); y Servicios Sociales y Comunales (11,154). Con estos datos queda claro que la industria perdió 481,162 empleos formales en el periodo de febrero a mayo de 2020, y lo que es peor es que la pérdida de empleos seguirá en muchas empresas aunque paulatinamente se haya retomado la actividad económica en junio y los meses siguientes.

IMSS May20

Ahora, en cuanto a la evolución por entidad federativa en el periodo de febrero a mayo de 2020, tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño en valores absolutos): Tlaxcala (-3,336); Tabasco (-4,117), Colima (-4,223), Campeche (-5,465), Chiapas (-5,743), Zacatecas (-6,689), Durango (-7,487), Morelos (-7,735), Oaxaca (-10,797), Hidalgo (-12,158), Guerrero (-12,312), Aguascalientes (-12,740), Michoacán (-14,566), Baja California (-17,450), Nayarit (-17,565), Yucatán (-18,814), San Luis Potosí (-18,930), Baja California Sur (-22,445), Tamaulipas (-27,957), Chihuahua (-31,191), Sonora (-32,751), Coahuila (-33,261), Querétaro (-34,107), Puebla (-36,426), Guanajuato (-42,416), Sinaloa (-43,597), Veracruz (-46,300), Mexico (-58,652), Jalisco (-67,642), Nuevo León (-85,385), Quintana Roo (-113,798) y Distrito Federal (-174,311).

¿Qué puede hacer el gobierno federal para que la actividad económica se recupere en un periodo menos largo? Sin duda hay muchas cosas que se pueden realizar y que no requieren de un presupuesto. En primer lugar tenemos el combatir el contrabando y la subvaluación de todo tipo de mercancías en las aduanas del país. Esto requiere ajustes normativos para que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas pretenden ser ingresadas al país con precios ridículamente bajos. También se debe sancionar al contrabando no documentado como Delito Grave del Orden Federal. De igual manera, se pueden fortalecer los esquemas como el de créditos FONACOT para que se incentive el consumo de productos hechos en México por parte de quienes gozan de dicha prestación. También es importante fomentar el Programa IMPULSO NAFIN + ESTADOS para que más empresas puedan acceder al financiamiento bancario con tasas de interés no mayores al 13.9% anual. Otro aspecto que es muy relevante es que las grandes cadenas nacionales y tiendas departamentales reviertan la prioridad que le dan a los productos importados respecto de los nacionales y tengan un mejor trato con sus proveedores nacionales, a quienes en múltiples ocasiones les cobran todo tipo de descuentos y bonificaciones en aras de mantener ellos su rentabilidad, a costa del fabricante nacional. Se debe hacer valer el Convenio de Buenas Prácticas Comerciales. Así como estas acciones, hay muchas más que se pueden llevar a cabo y que sin duda se traducirán en una industria mexicana que tardará menos en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

México se dirige a una crisis con forma de U profunda

La inversión productiva  es una pieza fundamental para la salud de la economía. Por un lado, vemos que es un componente muy importante de la demanda agregada, ya que tiene múltiples efectos en ésta: primero, en la forma de compra de activos productivos por parte de las empresas, lo que provoca que quienes producen bienes de capital tengan más ventas; y segundo, porque la construcción de bienes inmuebles, genera un impacto positivo en múltiples industrias como la del cemento, acero, aluminio, vidrio, arena, entre muchas otras más. Pero eso no es todo ya que la inversión productiva también tiene un impacto en el mediano plazo por el lado de la oferta agregada, ya que ésta determina las posibilidades de expandir la capacidad productiva en el futuro. Si los negocios hoy compran más máquinas y equipo y expanden el tamaño de su planta, estarán en posibilidades de producir más bienes y servicios en el futuro cercano. De manera inversa, en una economía en la que cae la inversión, disminuye la demanda agregada y se limitan las posibilidades de crecimiento para el futuro.

Como veremos en esta entrega, en el caso de México, con la caída de la actividad económica, la cancelación de múltiples proyectos de inversión, así como el cierre de negocios y la falta de confianza empresarial, se está dando un duro golpe a la capacidad de crecimiento y desarrollo económico que tendremos en los próximos años.

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Mucho se ha analizado respecto a qué tan grave será esta crisis económica causada por el encierro y el cese de actividades productivas decretado por el gobierno federal. La semana pasada veíamos que en el Informe Trimestral del Banco de México, dicha institución planteó tres escenarios de caída y recuperación. El banco central mencionó que en un escenario “Tipo V” se esperaría que el PIB caiga este año -4.6% y crezca 4.0% en 2021, en un escenario “Tipo V Profunda” el PIB caería -8.8% este año y crecería 4.1% en 2021, mientras que en un escenario “Tipo U Profunda” el PIB caería -8.3% este año y caería otro -0.5% en 2021.

¿De qué depende que se materialice alguno de estos tres escenarios? O puesto de otra forma ¿Qué es lo que provoca la geometría del choque (V o U)? Como lo veíamos en mi editorial del 29 de marzo de este año, pues básicamente depende del grado de daño que sufra el capital y la inversión productiva en el país (el lado de la oferta agregada). Mencionábamos que cuando el stock de capital no crece o de plano cae por el cierre definitivo de múltiples empresas, la recuperación económica va a ser muy lenta. A esto hay que agregar el problema de los trabajadores que “abandonan” la fuerza laboral, como lamentablemente sucedió en México durante el pasado mes de abril cuando 12 millones de personas dejaron de estar en la Población Económicamente Activa  (PEA). En este punto cabe destacar que el INEGI no los contabilizó como “desocupados” porque se retiraron de la PEA y no salieron a buscar un nuevo empleo (supongo que muchos porque sabían que no encontrarían uno nuevo), pero si tomáramos en consideración a estos 12 millones de personas que salieron de la PEA y los sumamos a los 2.1 millones de desempleados oficiales, tendríamos una tasa de desempleo en abril de 25.2% respecto de la PEA observada en el primer trimestre de 2020. Es así que el choque provocado por el encierro se ha vuelto estructural para nuestro país, es decir, ya no es sólo un problema de demanda agregada que se pueda arreglar incentivando sus componentes.

¿Por lo que hasta ahora hemos visto, qué se puede anticipar respecto a la geometría del shock del encierro decretado por el coronavirus? La intensidad del choque ha sido y será brutal para México dado que el Gobierno Federal abandonó a las empresas a su suerte y porque se ha perdido buena parte del poder adquisitivo de la población en edad de trabajar (ocupada, desempleada o que abandonó la PEA). En este sentido confirmamos el pronóstico de que a México le espera un choque en forma de U profunda, algo que igual ya se podía anticipar al ver la manera como se ha colapsado la inversión fija bruta en el primer trimestre de 2020, lo que se debe sumar al pésimo desempeño de ésta en 2019, año en el que cayó -4.94 por ciento.

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El INEGI recién informó los datos de la evolución del índice de volumen físico de la Inversión  Fija Bruta al mes de marzo y los resultados son bastante negativos al cierre del primer trimestre de este año. Tenemos que en el comparativo de los primeros tres meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, el Índice total de la inversión fija bruta disminuyó -9.3%, lo que representa la mayor caída anualizada trimestral desde el tercer trimestre de 2009, cuando ésta disminuyó -12.3%. La caída de -9.3% es producto de una contracción de -7.3% en la inversión en Construcción y una caída de -12.2% en la inversión en Maquinaria y equipo.

Inversión fija I20

En cuanto a la construcción, el INEGI nos muestra que en el primer trimestre de 2020, la residencial se contrajo -6.3% anualizado, mientras que la no residencial muestra una caída de -8.3%. Ahora, en relación a  la inversión en maquinaria y equipo, tenemos que la de origen nacional cayó -9.1%, mientras que la de origen importado se contrajo -14.2%.

Se debe hacer hincapié en el hecho de que estos son los datos del primer trimestre de 2020, antes de que se decretara el cierre de actividades no esenciales en México. Además de que los datos del mes de marzo, vistos de manera aislada, cuentan una historia aún más grave respecto a cómo llegamos a enfrentar la crisis ocasionada por el cese de actividades. En el comparativo de marzo de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta cayó -11.0%, lo que se convierte en la mayor caída mensual anualizada desde octubre de 2009. La caída de -11.0% fue producto de una contracción de -7.2% en la construcción y una disminución de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo. Se debe destacar que la caída de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debe a que este tipo de inversión de origen nacional cayó -14.9%, mientras que la de origen importado se contrajo -16.9%.

Queda claro pues el complicado escenario en cuanto al daño estructural que se le está causando a la economía nacional; y si a esto le sumamos la evolución de otro indicador que se informó la semana pasada, que es lo que ha sucedido con el consumo privado, pues cobra aún más sentido el pensar que la recuperación económica será bastante lenta.

La debilidad de la demanda agregada, desde antes de que se generara la crisis económica por el encierro, queda evidenciada con las cifras que divulgó el INEGI en el sentido de que el consumo privado en el mercado interior disminuyó en -2.6% en el comparativo de marzo de 2020 respecto del mismo mes de 2019, lo cual se debió a una contracción de -2.3% en el consumo de bienes nacionales y una caída de -5.6% en el de bienes importados. Resulta más que evidente que el dato de caída en el consumo durante abril será terrible, una vez que se considera que 12 millones de personas dejaron de trabajar y por lo tanto ellos y sus familias se quedaron sin una fuente de ingresos y posibilidades de consumir.

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Es de esperarse que para todo 2020 la caída en la inversión productiva (lado de la oferta) sea de cerca de un 20%, mientras que el consumo privado (lado de la demanda) se contraiga en un 12%.  Esto es indicativo de que la economía mexicana caerá fuerte y el proceso de recuperación será muy lento, con la posibilidad de que en el arranque del 2021 nuestro PIB continúe cayendo y comencemos a ver las primeras tasas de aumento del PIB hasta el segundo o tercer trimestre del año que viene. Es decir, veremos una crisis en forma de U profunda.

Para concluir, solo agregaría que lo aquí planteado es el escenario inercial en base a un gobierno federal que no toma medidas para mitigar el impacto negativo de la crisis económica en las personas y en las empresas. Si el gobierno federal tomara la decisión de aumentar la deuda pública y esos recursos los utiliza de manera inteligente en inversión productiva que detone la demanda agregada, y que además se generen incentivos fiscales para que las empresas inviertan y contraten personal, pues las cosas podrían cambiar para bien en cuanto a las expectativas económicas.

P.D. Deliberadamente no mencioné el término “crisis económica ocasionada por el Covid-19” ya que el virus no causó esta crisis, sino los diferentes gobiernos que a nivel mundial decidieron cerrar la actividad económica sin consideraciones geográficas o demográficas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El mayor error: haber cerrado la economía

En México estamos próximos a regresar poco a poco a la actividad productiva, a partir del 1 de junio, pero un profundo daño se ha ocasionado a la economía de las personas y las empresas, y lo que es peor es que pese a los enormes sacrificios, el Coronavirus aquí sigue. Desde el punto de vista de salud estos dos meses de encierro sólo retrasaron la propagación del virus, pero la enfermedad no ha sido vencida, y al contrario, la probabilidad de enfermarse es mucho mayor ahora que cuando se acordó cerrar toda actividad económica que no sea considerada “esencial”. Todos sabemos que la enfermedad no está domada y que ni siquiera estamos cerca de llegar a la meseta de la curva de contagios.

¿Pero porque nos encerraron? Desde el punto de vista de varios analistas, las ideas que funcionan se hacen virales y en este sentido, parece que el mundo quiso copiar el caso de la ciudad de Wuhan, en donde el encierro resultó exitoso para frenar la enfermedad en China. Las decisiones de cerrar la economía fueron adoptadas en países europeos y luego en Estados Unidos. México no fue la excepción y nos acabaron mandando a casi todos a nuestras casas, sin importar la circunstancia particular en cuanto a número de casos que había en cada región del país.

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La Ciudad China de Wuhan, el modelo seguido de confinamiento. 

La evidencia muestra que estos dos meses de encierro no han frenado la epidemia en México, pero si han traído terribles consecuencias para nuestra economía. De acuerdo con el Banco de México, en un escenario económico tipo U profunda, este año el Producto Interno Bruto (PIB) caerá -8.3% y en el 2021 retrocederá otro -0.5%. El hablar de una caída del PIB de esta magnitud no hace mucho sentido, hasta que le ponemos número al impacto en el empleo, y de acuerdo con el propio banco central, se espera que este año se pierdan entre 800 mil y 1.4 millones de empleos registrados en el IMSS y para el 2021 se espera que se recuperen un máximo de 400 mil o que se pierdan otros 200 mil. Sea como sea, el cierre de la actividad económica en México ocasionará un retroceso de la actividad económica de varios años, ya que en el mejor de los casos, será en el 2022 o 2023 cuando recuperemos los niveles de actividad económica observados en 2019. Además de que hay estimaciones por parte del Dr. José Luis de la Cruz, Presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN en el sentido de que si el PIB cae por encima de -6.0% en 2020 en el corto plazo la pobreza aumentará entre 3.0 y 3.5 millones de personas, mientras que en el mediano plazo, dicho aumento sería de 5 millones de personas.

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Estas duras cifras parecen no importarles a muchos y desafortunadamente los argumentos respecto de la utilidad del cierre de la economía se han convertido en una simple decisión binaria y simplista: salud versus economía. Si te colocas a la izquierda, valoras la salud sobre el dinero, y por lo tanto apoyas el cierre de la economía, lo cual ha demostrado ser un terrible error.

El falso debate de “salud versus economía” ignora lo desastroso que ha sido el cierre de la actividad económica para las micro, pequeñas y medianas empresas, para las personas que en ellas trabajan, así como para las clases medias en México. A pesar de la retórica sobre un dizque “sacrificio compartido”, la capacidad de autoaislamiento está ampliamente correlacionado con los ingresos que mantuvo cada familia, así como con los ahorros que mantenía. Esta pandemia muestra una radiografía que expone las desigualdades de nuestra sociedad. Vemos las redes sociales saturadas de mensajes de “gente acomodada” o que le mantuvieron su pago haciendo trabajo en casa, criticando que haya personas en las calles, mercados o tianguis, cuando resulta imposible que estas personas se guarden cuando viven al día o no tienen el dinero para ir a comprar su despensa al Walmart.

El caso en contra del cierre de la economía

Lyman Stone, un investigador del American Enterprise Institute, vive en Hong Kong y se pregunta si la mayor parte del mundo recurrió a sacar un gran mazo para derrotar a COVID-19 cuando unos pocos golpes de martillo, bien colocados, habrían hecho el trabajo y evitarían mucho del daño colateral. De acuerdo con Stone, el cierre de la economía no agrega mucho después de haber tomado otras medidas de distanciamiento social, y para ello tenemos el caso de Hong Kong, donde las escuelas han cerrado, muchos hacen trabajo en casa, pero los restaurantes y centros comerciales siguen en operación y repletos de gente.

En México se cerró buena parte de la actividad económica y tenemos 87,512 contagios y 9,779 muertes de Covid-19, mientras que en Hong Kong, con una población  de 7.5 millones de personas, registra apenas 4 muertes. ¿A qué se debe esto? Pues a que Hong Kong registró aproximadamente dos quintas partes de las muertes de SARS en 2003, por lo que la gente usa cubrebocas al tener el menor signo de resfriado o enfermedad, además de tomar estrictas medidas de distanciamiento social cuando se informa de algún nuevo brote epidemiológico. Un estudio publicado el 17 de abril en la revista médica The Lancet encuestó a las personas sobre cómo se estaban adaptando al brote de COVID-19 y descubrió que el 85% evitaba los lugares públicos de forma voluntaria y casi el 99% llevaba cubrebocas en el exterior.

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El Subsecretario López Gatell, apenas rectificó su postura respecto del uso del cubrebocas.

“Al implementar rápidamente medidas de salud pública, Hong Kong ha demostrado que la transmisión de COVID-19 puede ser efectivamente contenida, sin recurrir al cierre completo de la actividad económica, altamente disruptivo adoptado por China, los Estados Unidos y los países de Europa occidental”, dijo Benjamin Cowling, profesor del Universidad de Hong Kong.

En este sentido, el empresario veterano irlandés, de 83 años de edad, Michael Smurfit, se ha sumado a las voces que critican la decisión de los gobiernos de casi todo el mundo de haber cerrado sus economías en respuesta a la pandemia de COVID-19. En una entrevista con la publicación Inside Business, el señor Smurfit dijo: “Mi propio punto de vista es que los historiadores verán esta etapa de cierre económico como un error muy grave. Debería haber habido un bloqueo parcial para las personas mayores y las personas con síntomas subyacentes, entre otras medidas. Pero el haber cerrado la economía de poblaciones enteras…..nunca antes había sucedido. Destruye la economía, destruye empleos y los efectos negativos de esto durarán por muchos años.”

Y agregó: “No hemos visto el final de esto de ninguna manera: los resultados del bloqueo, el haber mantenido en tierra a los aviones y cruceros y todo lo demás. Va a ser un momento muy difícil por delante, me temo…Muchas personas dependen de su pago semanal o mensual. Si les quitas eso durante unos meses, esto tendrá un enorme efecto en la economía. Es un efecto horrendo. Cuanto más rápido lleguemos a abrir la economía, será mejor desde mi punto de vista”.

¿Cómo se reactivará la economía?

Como señalé al inicio, varios estados de México regresan a la actividad económica a partir del 1 de junio a través de mecanismos propios en función de un “semáforo estatal”. Ahora resulta claro que así es como se debió haber restringido la actividad económica cuando este problema apenas comenzaba: a través de un semáforo por entidad federativa, que fuera limitando ciertas actividades productivas, pero no de la manera que se hizo en la que mandaron a todos los colaboradores de las empresas no esenciales a su casa, independientemente de que estuvieran en una ciudad con pocos o muchos contagiados de COVID-19.

El regreso a la actividad será paulatino y los consumidores están asustados por todas las historias de terror que se presentaban en los medios de comunicación y en redes sociales todos los días, por lo que esto llevará mucho tiempo en comenzar a componerse. Las historias de gente joven que moría por COVID-19 fueron ampliamente divulgadas y viralizadas para que nadie se confiara y se mantuvieran en casa, no obstante, el porcentaje de gente joven que ha muerto por COVID-19 es muy baja. En Corea del Sur, China, Italia y España el porcentaje de personas de 40 a 49 años que contraen la enfermedad y mueren de ésta es de 0.4% y para los grupos de edad más jóvenes el porcentaje es aún más bajo (https://ourworldindata.org/mortality-risk-covid#case-fatality-rate-of-covid-19-by-age).

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El remediar el daño económico causado por los políticos de todo el mundo que decidieron cerrar la economía será el reto más importante que habremos de enfrentar. En el caso de México vemos que transformamos nuestro problema económico de tener una economía que no crecía por limitaciones de la demanda agregada a una que ya no crece por limitaciones de oferta agregada, lo que entonces implica un doble problema.

Como ya lo dije, la enfermedad sigue presente (ahora más que antes) y es bastante difícil predecir con precisión cómo se desarrollará el escenario futuro, tanto a nivel nacional como internacional. Esto se debe al hecho de que nadie está seguro de cuándo se encontrará una cura, ya sea en forma de terapia o vacuna, o si la población desarrollará inmunidad colectiva. Investigadores de diferentes partes del mundo han proporcionado diferentes estimaciones de la línea de tiempo para llegar al final de la crisis y éstas se extienden por hasta dos años. Incluso si se encuentra una cura en el futuro, algunas de las economías, para entonces, se parecerían más a naciones devastadas por la guerra, dado que los  esfuerzos de “reconstrucción” a través de estímulos a la demanda o la oferta pueden operar muy lentamente.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, el restablecimiento de la “nueva normalidad” requerirá recuperar la confianza del consumidor y la eliminación de la incertidumbre de sus flujos de ingresos. A este respecto, en la semana que recién concluye se informó que en México, en abril el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC-ETCO) registró un balance de apenas 32.2 puntos, mismo que señala una percepción desfavorable de los consumidores. Este nivel al compararlo con el dato procedente de la Encuesta Nacional de Confianza del Consumidor tradicional para el mes de marzo (42.1), resulta 9.9 puntos más bajo. Si se compara con el dato relativo al mismo mes de abril, pero de 2019 (45.5), el ICC-ETCO 2020 es 13.3 puntos menor.

Por el lado de la oferta, los productores enfrentan problemas simultáneos al asegurarse de que sus trabajadores lleguen sanos al centro de trabajo y además haya un aseguramiento de insumos para producir, además de lidiar con la falta de confianza del consumidor. Sumado a esto, en un contexto de no tener ingresos o que estos sean muy limitados, cerca del 95% de los negocios enfrentan problemas por tener que hacer frente a pagos fijos (nómina, servicios, cuotas, renta, entre otros).

Finalmente, a medida que el cierre de la actividad económica se relaja gradualmente, la propagación del virus seguramente va a aumentar, lo que podría traer nuevos cierres, interrupciones e incertidumbre a la economía. Como resultado, incluso la estructura de la economía en términos de participación de cada sector económico en la producción de varios sectores puede cambiar.

A manera de conclusión, sólo queda señalar que el profundo daño económico está hecho y depende de todos nosotros que no se extienda más, para lo que se requiere actuar con responsabilidad. Por responsabilidad me refiero a que se cuente con las medidas de salud en los centros de trabajo, que se mantenga el uso de cubrebocas y sana distancia, que compremos productos hechos en México, que nos alimentemos bien y nos expongamos a los rayos del sol 15 minutos al día, que los dueños de las grandes cadenas comerciales le paguen a los fabricantes por la mercancía que ya les entregaron, que los importadores no traigan productos subvaluados, entre muchas cosas más. Se va a requerir de un gran esfuerzo conjunto y como sociedad podremos organizarnos para resucitar nuestra economía.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt