¿”Primero México y luego el extranjero” o “Primero China y luego México”?

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La promesa de Primero México y luego el extranjero no se ha cumplido.

El pasado 3 de febrero, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en gira de trabajo por Veracruz dijo que revisará los acuerdos de la venta de azúcar al extranjero y los permisos que se dieron para utilizar edulcorantes que vienen de otros países, en un marco de respeto a los acuerdos de libre comercio, pero dando prioridad al productor mexicano.

Varios industriales le aplaudimos al presidente que textualmente haya dicho: “Sí queremos el libre comercio y respetaremos los acuerdos, pero vamos a defender al productor nacional. Primero México y luego el extranjero”. El problema es que para su Secretaria de Economía, la Dra. Graciela Márquez Colín, primero no está México, sino China, por lo que no ha atendido la instrucción presidencial.

Hay que recordar que al sector mexicano de la moda, conformado por las industrias del calzado, vestido y textil les dijo algo similar en el marco de la reunión de Consejo de la CONCAMIN, el pasado 9 de julio de 2018. Las palabras textuales de López Obrador fueron: “en cuanto a la industria del calzado, pues son de los sectores prioritarios para nosotros…toda la industria textil y la industria del calzado.”

Después de este anuncio en favor de la industria mexicana de la moda, me consta que diversos empresarios se han comprometido con la estrategia del presidente, en particular con la de llevar empleos al sur de país. Se han realizado viajes exploratorios por parte de industriales del calzado, con el fin de establecer fábricas en los estados de Oaxaca y Yucatán.  De igual manera, después de que el presidente dijo que el calzado y textil serían prioritarios para su gobierno, diversos fabricantes han realizado inversiones para aumentar su capacidad de producción, tanto para el mercado interno como para la exportación.

Sin embargo, estos anuncios del presidente, en el sentido de “Primero México y luego el extranjero”, una versión tropicalizada del America First de Donald Trump, pues se topan con pared ante las acciones llevadas a cabo por la Secretaría de Economía.

Como se ha señalado desde este espacio, y decenas de notas periodísticas, la Secretaría de Economía tuvo la oportunidad de posponer o cancelar la última fase de la desgravación arancelaria decretada unilateralmente por México en 2008. El día límite para haber publicado un Decreto Presidencial para evitar que los aranceles máximos cobrados a las importaciones de textil, vestido y calzado pasara de un máximo de 30% a un máximo de 20% fue el 30 de enero de este año.

Ante el daño que la baja arancelaria causará, la molestia de fabricantes y líderes empresariales, y el enojo de prominentes miembros del gabinete del presidente López Obrador, es que la Secretaría de Economía citó a los sectores afectados a reuniones, a llevarse a cabo el viernes 8 de febrero, con el fin de abordar el impacto que esta decisión de la Secretaría de Economía tendrá en la actividad económica. Cabe señalar que cada sector fue citado por separado, supongo que para evitar reclamos mayores.

A dicha reunión acudimos, por parte del sector calzado, el Lic. Luis Gerarado González García, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato ((CICEG) y de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (CANAICAL); el Lic. Thomas Alfred Trivilino Reed, Secretario de ambas cámaras; el Lic. Mauricio Battaglia Velázquez, Vicepresidente de PROSPECTA de CICEG; el Lic. Roberto Plasencia Torres, Consejero de CICEG; y su servidor, en carácter de presidente ejecutivo de ambas cámaras.

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Graciela Márquez, Secretaria de Economía, con una agenda que beneficia a los extranjeros.

Llegamos puntualmente a la reunión, la cual comenzó a la 1.30pm y concluyó a las 3.00pm. La Secretaria Márquez se hizo acompañar por el Subsecretario de Industria y Comercio, el Dr. Ernesto Acevedo; por el Director General de Industrias Ligeras, el Mtro. Héctor Hernández; el Director General de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), Mtro. Víctor Aguilar; por el Director General de Comercio Exterior Subsecretaría de Industria y Comercio, Mtro. Juan Díaz Mazadiego; y por el Dr. Marcos Ávalos, Coordinador de Asesores de la Secretaria de Economía. Previo a la reunión, a los representantes de calzado, nos solicitaron dejar fuera los celulares, por lo que no hay ni una foto de dicha reunión.

La Dra. Márquez comenzó dando la bienvenida y nos pidió que le presentáramos el material que llevábamos preparado. Le explicamos qué es la industria del calzado y las múltiples razones que justificaban haber mantenido los aranceles máximos en el nivel de 30% (de lo cual escribí en este espacio hace una semana). Le manifestamos a la Dra. Márquez cuáles serán las afectaciones de su decisión, las cuales les comparto brevemente a continuación:

  1. De acuerdo a un estudio econométrico para anticipar el daño que sufrirá la industria nacional del calzado por el incremento de importaciones, se puede anticipar una clara afectación a la industria ya que el coeficiente de correlación entre el volumen de pares de calzado importados de China y su precio promedio (para el periodo de enero de 2009 a diciembre de 2018) es de -0.79. Este es a todas luces elevado e indicativo de que a menor precio de importación, mayores serán las compras de calzado asiático, en especial de China.
  2. Le mostramos gráficos en los que se puede apreciar claramente como en la medida en que el precio promedio de las importaciones de calzado originarias de China ha disminuido, el volumen de importaciones (en pares) ha aumentado considerablemente. De esta manera, la baja arancelaria de entre 5 y 10 puntos porcentuales (que se traduce en un menor precio final de importación) ocasionará sin duda un alza en la cantidad de pares importados.

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  1. Presentamos la evolución de las importaciones totales de calzado, en donde se aprecia que en el periodo de 2015 a 2018 éstas aumentaron de manera considerable. De hecho, la tasa de crecimiento promedio de las importaciones en el periodo es de 6.76%, pero con una evidente tendencia a aumentar (fue de 10.59% en 2018). El modelo econométrico que elaboramos muestra que este año se superará la tasa de crecimiento de las importaciones en 2014, la cual fue de 17.81%.

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  1. Le comentamos que también se debe reconocer que los precios promedio de venta de calzado (valor de la producción dividido entre el número de pares producidos, según reportes de la Encuesta Mensual de la Industria manufacturera de INEGI) por parte de los fabricantes, han estado prácticamente estancados en términos reales desde el año 2012 en torno a los 230 pesos por unidad. Esta situación, aunada a la inflación en costos de producción ha ocasionado que los márgenes de rentabilidad de las empresas fabricantes se hayan erosionado de manera importante en los últimos seis años, siendo ahora dichos márgenes de entre el 5% y el 8%. Es por esta razón que una disminución de entre 5 y 10 puntos porcentuales en los aranceles máximos NMF para el sector calzado, pudiera convertirse en el puntapié para que varias empresas opten por cerrar sus puertas. Esta situación se explica porque los grandes comercializadores de calzado (se estima que los 20 mayores comercializadores controlan más del 75% de la venta de calzado en México) tienen precios meta para sus aparadores, entonces con la baja arancelaria tendrán elementos para presionar al fabricante mexicano de calzado a venderle sus productos entre un 5 y 10% más baratos o de lo contrario compraran producto asiático.Desgravación 3

Al estar concentrada en pocos jugadores la venta de calzado, los grandes comercializadores no tienen incentivo para bajar precios en beneficio del consumidor (de alguna manera podemos asumir que el comportamiento de la curva de demanda está quebrada como en el caso de algunos oligopolios), pero si tienen elementos para exigirle precios más bajos al ya de por si castigado productor.

  1. Dado todo lo anterior, anticipamos en un escenario base que la baja arancelaria ocasionará un incremento de las importaciones totales en 2019 de entre 20% y 25%, lo que llevaría al volumen total de pares importados este año a un total que oscilaría entre 116.9 millones y 121.77 millones de unidades. Si asumimos una productividad promedio de la mano de obra de 8 pares por persona al día, el incremento pronosticado de las importaciones ocasionará la pérdida de entre 9,700 y 12,200 puestos de trabajo.

Es innegable que la industria nacional del calzado sufrirá las consecuencias de tener un costo-país más elevado que China, Vietnam e Indonesia.

¿Qué dijo la Secretaria Márquez ante la contundencia de estos datos? Pues básicamente se limitó a decir que la decisión de no haber detenido la baja arancelaria se tomó con una perspectiva de no analizar casos aislados, sino con una visión integral de toda la industria. Dijo que la decisión fue del Gobierno Federal y que se consultó con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), con la Oficina de la Presidencia y con el propio presidente López Obrador; y que se había presentado el caso al gabinete. Nos dijo que el mundo ha dado un giro proteccionista y que en áreas de garantizar el acceso de los productos mexicanos a los mercados globales, por eso se decidió no detener la baja de aranceles al 20%. Si, hubo también compromisos de la Secretaria en cuanto a redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación, apoyar en la elaboración de casos/denuncias en contra de aquellas grandes cadenas comerciales que realizan prácticas depredatorias en contra de los fabricantes de calzado, y quedó latente la posibilidad de que una vez que se haya documentado el aumento de importaciones y el correspondiente daño, se pueda armar un caso antidumping en contra de China, Vietnam e Indonesia.  Sin embargo, respeto al tema fundamental, que es la baja arancelaria ahí no se pudo hacer nada.

Ante este señalamiento, el presidente de CICEG y CANAICAL, Luis Gerarado González, le recordó que esta baja arancelaria fue unilateral, que no recibimos nada a cambio de ningún otro país, que no forma parte de ningún tratado internacional y que sólo entregamos nuestro mercado. En ningún momento el sector calzado pidió subir aranceles, la petición fue que no los bajaran. Ante esto la Secretaría sólo atinó decir que la decisión fue bien pensada y que fue del Gobierno Federal, no de ella.

Una vez concluido este tema, como industriales de calzado, le presentamos a la Secretaria y a su equipo de trabajo la agenda de trabajo que la industria quiere impulsar con la Secretaria de Economía en 2019. Por razones de espacio, no la puedo desarrollar en este momento. Pero si quisiera destacar pues que es evidente que el Presidente de la República habla de que los mexicanos somos primero, que habrá sectores prioritarios por su alta capacidad de generación de empleos, pero la Secretaría de Economía no comparte esta visión y para ella es más importante quedar bien con los chinos, antes de apoyar en los hechos lo que el presidente de la República menciona en sus discursos, pero habrá 12 mil trabajadores de la industria del calzado, que probablemente perderán su empleo en 2019, que le recordarán su falta de apoyo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Una Secretaría de Economía que no escucha

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El sector calzado sufrió un duro revés por parte del gobierno que lo había calificado como “prioritario”.

El pasado 31 de enero los aranceles máximos cobrados a las importaciones de productos de las industrias del calzado, textil y vestido, originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, bajaron de un máximo de 30% a un 20%. Este hecho sin duda ocasionará múltiples problemas para estas industrias las cuales se verán amenazadas por una mayor tasa de crecimiento de las importaciones de estos bienes, las cuales desplazarán la producción y empleo nacionales. En esta entrega abordo el caso de la industria del calzado, emblemática para el estado de Guanajuato.

Antecedentes

En diciembre de 2008, el gobierno federal de México decretó unilateralmente una baja a sus aranceles Nación Más Favorecida (NMF), los cuales aplican a las naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio, entre ellas China. En el caso de las importaciones de calzado, la baja arancelaria se haría en dos momentos: a partir del 1 de enero de 2009 los aranceles máximos NMF quedarían en 30% y a partir del 1 de enero de 2013 dichos aranceles quedarían en un nivel máximo de 20%.

Cabe señalar que en su momento, esta baja arancelaria estuvo acompañada de una serie de compromisos del gobierno federal para disminuir el costo país, de manera que la industria nacional pudiera competir en igualdad de condiciones con las naciones a las que les habíamos bajado los aranceles; sin embargo, estos compromisos no se cumplieron, ni en la Administración del presidente Felipe Calderón, ni en la del presidente Enrique Peña Nieto.

Es así que con esta medida, los aranceles máximos cobrados a la importación de calzados comprendidos en las fracciones más sensibles efectivamente bajaron a partir del 1 de enero de 2009 a un máximo de 30% (mientras que otros productos quedaron exentos y otros con tasas de 25%, 10% y 0%).

Como ya se señaló, la segunda y última fase de la desgravación arancelaria estaba programada para entrar en vigor el 1 de enero de 2013, la que hubiera llevado a que los aranceles máximos cobrados en la importación de productos textiles, de la confección y de calzado fuera del 20%. Es por ello que desde los primeros días de diciembre del 2012, la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), comenzó  los trabajos para demostrar a la Secretaría de Economía del Dr. Ildefonso Guajardo Villarreal, el daño que la desgravación arancelaria ocasionaría en la industria de la moda.

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Ildefonso Guajardo, un aliado de la industria nacional

Afortunadamente el Dr. Guajardo fue sensible ante los argumentos de que México tiene un mayor costo-país en comparación con naciones como China, fuimos escuchados, y logramos que se emitieran los correspondientes Decretos Presidenciales que prorrogaran, en dos ocasiones la baja arancelaria durante 2013 y 2014. Posteriormente, y gracias a los Decretos presidenciales de 2014 (en favor del sector calzado y de textil-vestido), se estableció una tercera prórroga para la entrada en vigor de la última fase de desgravación arancelaria, quedando ésta para el 30 de enero de 2019.

Solicitud hecha a la Secretaría de Economía

Dado el hecho de que no hay plazo que no se cumpla, en diciembre de 2018 comenzamos la labor de convencimiento con la nueva Secretaría de Economía, encabezada por la Dra. Graciela Márquez, con el fin de lograr la cancelación de la baja arancelaria. Concretamente le solicitamos que para brindar certeza a la industria del calzado y poder compensar las diferencias de “costo país” de México respecto a naciones como China, Vietnam, Malasia, Indonesia y otras, es necesario que el gobierno federal decrete la cancelación de la última fase de la desgravación arancelaria.

La solicitud aplica para 35 fracciones arancelarias (26 con arancel del 30% y 9 con arancel del 25%), las cuales representan el 78% de los calzados importados en 2018.

Razones que justifican la solicitud de cancelar la desgravación arancelaria

A la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Oficina de la Presidencia de la República, Senadores por Guanajuato, al Gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, y otros servidores públicos, les entregamos los correspondientes estudios que justificaban nuestra solicitud de cancelación de la desgravación. Entre nuestros argumentos se encontraban los siguientes:

  1. La industria del calzado ha presentado una evolución favorable de 2014 a 2018. De acuerdo con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, la producción total de pares de calzado aumentó 10.9% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2014 y los mismos meses de 2018.
  2. La industria del calzado es intensiva en mano de obra, generando aproximadamente 220 mil empleos directos e indirectos. Es una industria que puede apoyar en la estrategia del presidente López Obrador de creación de empleos, sobre todo, en las regiones del sur del país.
  3. No obstante que los aranceles NMF máximos se encuentran en niveles de 30%, para las fracciones más sensibles, vemos un incremento importante en el volumen de importaciones. En el caso de calzado, tenemos que en el periodo de 2010 a 2014 las importaciones de calzado aumentaron de 58.6 millones de pares a 100.0 millones. Después de la publicación del Decreto presidencial en favor del sector calzado, de agosto de 2014, vemos que la importación de calzado disminuyó de 100.0 millones de pates en 2014 a 80.0 millones en 2015. Sin embargo, desde 2015 la importación de calzado ha venido aumentando y en 2018 sumó 97 millones de pares, un nivel que implica serios problemas para las más de 10 mil unidades económicas que comprende esta industria a nivel nacional.

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    Miles de empleo están en riesgo por la disminución de aranceles del 30 al 20%
  4. El grueso de las importaciones de productos de la industria de la moda provienen de oriente. En el caso de calzado, en 2018 el 89.95% de las importaciones provienen de tres naciones; China, Vietnam e Indonesia.
  5. Una baja arancelaria del 30% a 20% o del 25% al 20%, es lo suficientemente dañina para la industria, cuando se toma en consideración, que el margen promedio de utilidad por un par de zapatos producidos es entre un 5% y 8%, por lo que esta baja arancelaria del 10 puntos sacará a varios fabricantes nacionales del mercado.
  6. No obstante que la producción nacional de calzado ha ido en aumento, la tasa de crecimiento de las importaciones ha sido mayor, lo que implica que la participación de las importaciones en el Consumo Nacional Aparente (CNA) ha ido incrementándose en los últimos tres años. En el caso de calzado tenemos que el peso de las importaciones respecto al CNA es de 32.8% en 2017. De esta manera, hoy en día uno de cada tres pares de zapatos que se consumen en México es de origen importado.
  7. La industria del calzado ha venido avanzando en cuanto a su productividad. De acuerdo con cifras del INEGI, entre el tercer trimestre de 2011 y el mismo trimestre de 2018, la productividad laboral con base en el personal ocupado, en la fabricación de calzado aumentó 19.50%.
  8. En cuanto a precios de las importaciones de calzado, vemos que en el caso de las originarias de China, principal proveedor de calzado a México, vemos que éstas pasaron de un precio promedio de 12.18 dólares en 2010 a 6.37 dólares en 2014, producto de la desaparición de las medidas de transición contra China que hizo rentable importar zapatos más baratos desde dicha nación. Posteriormente, a partir del Decreto de agosto de 2014, el precio promedio subió hasta 9.42 dólares en 2015 para después ir disminuyendo paulatinamente hasta llegar al año 2018 con un precio promedio de 7.20 dólares. Esta baja en el precio promedio no se ha traducido en precios más bajos para el consumidor final.
  9. Diversos análisis muestran que una disminución adicional de la tasa arancelaria de entre 5 y 10 puntos porcentuales resultará en un mayor daño a la producción nacional de calzado. Esta afirmación queda clara al ver que en el promedio de los primeros nueve meses de 2018 el precio promedio del calzado hecho en México es de 11.65 dólares, mientras que el originario de China tiene uno de 7.20 dólares, es decir, es un 38.7% más bajo. China sin duda sería el principal beneficiario de una disminución de aranceles por parte de México.
  10. El aumento en la participación de las importaciones en el mercado nacional se debe en buena medida a la reducción en el precio relativo de estas importaciones respecto del precio del calzado nacional. El deterioro en la participación de la producción nacional en el CNA se debe a que resulta más barato comprar mercancías importadas con relación a las mercancías nacionales. Una disminución de los aranceles sólo agravará este problema sin traducirse en beneficios concretos para los consumidores.
  11. La pérdida de mercado descrita se traduce en una pérdida de empleos en la industria nacional de calzado. Podemos afirmar que la reducción de aranceles genera una transferencia de empleos de México hacia el extranjero.
  12. La baja de aranceles a la importación no se traduce en una disminución en los precios de venta para el consumidor, sino que se convierte en un mayor margen de rentabilidad para el importador y comercializador. Para el caso de calzado tenemos que en los primeros nueve meses de 2018, el precio promedio del calzado importado es de 11.48 dólares por par y el que tiene origen China tiene un precio de 7.20 dólares por par. Sin embargo, de acuerdo con información del Estudio de Consumo de Calzado 2018 elaborado por CICEG vemos que el precio promedio en aparador del calzado importado vendido en México es de 1,118 pesos por par.
  13. Se debe destacar que la industria nacional de la moda tiene capacidad libremente disponible para atender al mercado nacional actual y un potencial crecimiento futuro, así como para atender la parte del mercado que actualmente atienden las importaciones de los sectores textil, confección y calzado.
  14. En cuanto a los sueldos pagados en los diferentes países. Tenemos que para el sector calzado mientras que en México en 2018 se pagan 2.96 dólares por hora, vemos el caso de China se paga un salario por hora se 2.58 dólares, mientras que en Vietnam es de 1.66 dólares e Indonesia uno de 2.28 dólares.
  15. En el sentido teórico, los aranceles son un mecanismo que le permite a los países compensar las diferencias con otras naciones, cuando las otras gozan de menores costos de producción o en general, un menor costo país. En el caso de la mano de obra, vemos que en China es 12.83% más barata, que la de Vietnam es 43.92% menor y la de Indonesia es 22.97% más económica en comparación con la que registra el sector calzado en México.
  16. Diversos análisis demuestran que la pérdida fiscal de recaudación por dejar de cobrar el Impuesto General de Importación (IGI) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al sector calzado será aproximadamente de 1,300 millones de pesos al año. Estos recursos representan una transferencia neta de dinero del fisco federal a los importadores, no a los consumidores.

Resultado y conclusión

Queda claro que no es un tema de proteccionismo, y que no obstante todos los argumentos, además de contar con el apoyo de funcionarios de la Oficina de la Presidencia de la República y de la SHCP, a la Secretaría de Economía no le importó, y no publicó en necesario decreto presidencial. De esta manera a partir del 31 de enero los aranceles máximos cobrados a la importación de calzado es del 20%.

Es innegable que la industria nacional del calzado sufrirá las consecuencias de tener un costo-país más elevado que China, Vietnam e Indonesia. Es por ello que ahora se hace indispensable contar con apoyos en diversos sentidos: 1. Para la elaboración e implementación de un plan de transformación de la industria en temas como internacionalización, innovación y eficiencia; 2. Elaboración de un caso de remedio comercial ante el eventual daño que el incremento de las importaciones causará en la planta productiva nacional; 3. Capacitación y desarrollo de las empresas del sector; 4. Financiamiento a tasas competitivas; y 5. Redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación que realizan algunos  importadores nacionales en perjuicio de la planta productiva y el fisco federal. Esta agenda de cinco puntos es la que habremos de impulsar a lo largo de 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Ahora si habrá una política industrial para contener a Asia y China?

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El cambio de gobierno en el ámbito federal abre la posibilidad a implementar una verdadera política industrial

Con la llegada del nuevo gobierno federal se da la oportunidad de implementar una verdadera política industrial que se traduzca en una mayor tasa de crecimiento económico, creación de empleos y mejora en los niveles salariales de la población ocupada. Sin duda ahora es el momento de dejar atrás paradigmas como la creencia de que “la mejor política industrial es aquella que no existe”, la cual por cierto es atribuida al exsecretario de Comercio y Fomento Industrial en el sexenio de Carlos Salinas, Jaime Serra Puche.

Es momento de reconocer que el libre mercado y la apertura comercial a ultranza, por si solos, no solucionarán los enormes retos que presenta nuestro país en materia social y económica. Se debe admitir que durante años hemos vivido sin una política industrial en México y que indebidamente se pensó que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sería la panacea para el desarrollo económico. Sin embargo, al cabo de 25 años desde que entró en funcionamiento, vemos que si somos mejores en diversas variables, entre la que destaca que la calidad de los productos hechos en México es cada vez mayor, pero al final del día seguimos siendo un país con una tasa mediocre de crecimiento, donde abundan los pobres, hay una amplísima incidencia de la economía informal y bajos niveles de productividad en múltiples sectores económicos.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), encabezado por mi amigo, el Dr. Jose Luis de la Cruz Gallegos, la evidencia muestra que en los últimos 25 años el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no supera el 2.5% anual y que el 23% del PIB es generado por la economía informal. Tenemos un mercado laboral predominantemente informal, donde el 57% de la población ocupada se encuentra en dicha situación. Resulta alarmante que a mediados del año pasado, de una PEA de 56 millones de personas, menos de 450 mil mexicanos ganaban más de 10 salarios mínimos (lo que en aquel entonces equivalía a 27 mil pesos al mes).

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La precarización económica es producto de la ausencia de una política industrial en México y el aperturismo económico.

Estoy convencido que gran parte de este resultado se debe a que en buena medida, la apuesta de los gobiernos federales en turno, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, fue la de forzar a las empresas a hacerse más competitivas simplemente abriendo la frontera a la importación (algo así como “hágase la competitividad sobre los bueyes de mi compadre”). El problema es que el costo país de México no ha disminuido al ritmo que si ha bajado para muchos de nuestros principales socios comerciales, lo que nos ha restado competitividad y la pérdida del mercado interno. En sectores como el calzado las importaciones ya dominan aproximadamente el 32% del Consumo Nacional Aparente.

Y lo que es peor, esto impidió que pudieran aumentar los sueldos pagados a la mano de obra mexicana. ¿Cómo esperaba el gobierno federal que subieran los niveles de ingreso promedio de la población si tienes una frontera abierta y estás compitiendo con productos 30 o 50% más baratos que los producidos en México? La respuesta a esta pregunta nada tiene que ver con un llamado al proteccionismo.

Desde luego que la apuesta debió haber sido apostarle al crecimiento de la productividad. El problema es que al implementar una serie de políticas neoliberales, el gobierno abandonó a la planta productiva nacional para que saliera adelante por si sola o con muy escasos apoyos. El resultado fue el cierre de empresas, carestía en los ingresos de la población, la venta de muchas grandes empresas nacionales a corporativos extranjeros y un universo de micro, pequeñas y medianas empresas que hacen todo lo posible para sobrevivir. La excesiva competencia ha provocado que los márgenes de rentabilidad de la mayoría de las mipymes hayan disminuido al grado en que es casi imposible reinvertir y crecer, y de manera paralela el crédito en México sigue siendo mucho más caro que lo que le cuesta a nuestros competidores de otros países.

Es así que la política implementada de abrir los mercados mexicanos para obligar a las empresas a sobrevivir a como dé lugar, imposibilitó que las empresas pudieran mejorar los sueldos de la población ocupada, manteniendo así un mercado interno débil; y entonces para tratar de mejorar los niveles de vida de la población al gobierno federal en turno incentivo la importación masiva de productos baratos (sobre todo de naciones asiáticas) para que la población los pudiera comprar, lo que a su vez desplazaba la producción nacional, ocasionaba el cierre de empresas, despido de personal, bajos salarios, y otros tantos problemas. Para resumir todo este escenario, la falta de una política industrial, creó y reforzó diversos círculos viciosos que tuvieron como resultado las cosas que señalo en el tercer párrafo de esta reflexión.

Sin duda todo esto debe cambiar y una pieza fundamental es implementar una verdadera política industrial que quede plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024. En materia de política industrial deben incorporarse diversos elementos como el financiamiento, el encadenamiento productivo, la mejora tecnológica, compras de gobierno, entre otros. En esta entrega quiero abordar un punto que me parece que es crucial y tiene que ver con nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

Comercio total

Durante los primeros once meses de 2018 (dato más reciente disponible al momento de escribir estas líneas) las exportaciones totales mexicanas sumaron 413.042 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 10.6% superior a la observada en los mismos meses de 2017. Por su parte, en los primeros once meses de 2018, las importaciones totales de México sumaron 428.583 mmdd, monto superior en 11.5% al observado en los mismos meses de 2017. De esta manera, vemos un fuerte deterioro en la balanza comercial del país en el periodo antes señalado, ya que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.965 mmdd en los primeros once meses de 2017 a uno de -15.540 mmdd en los mismos meses de 2018, lo que implica un incremento del desequilibrio comercial mexicano de 41.7%.

Podrá haber quien diga que es un déficit manejable y que no hay de qué preocuparnos. Pero la realidad es que este es el mayor déficit en la balanza comercial de México para un periodo de los primeros once meses del año, desde que se tiene registro. El déficit de la balanza comercial de México en 2008 fue de -15.191 mmdd y en los primeros once meses de 1994 fue de -15.276 mmdd. So es necesario decir que el déficit de la balanza comercial de 2018 es similar a los que se tuvieron previo a las crisis económicas de 1995 y 2009.

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Comercio con Asia y China

¿A qué se debe el incremento en el déficit comercial de México? Una de las variables que lo explican es el crónico desequilibrio comercial con las naciones asiáticas, en especial con China, tal y como se explica a continuación.

Para ilustrar el problema tenemos que en el año 2000 (previo a la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio –OMC-) el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -18.113 mmdd y con China fue de -2.676 mmdd. Para el año 2012 el déficit comercial de México con Asia fue de -96.388 mmdd y con China sumó -51.215 mmdd. En el año 2017 (último año para el que se tienen cifras completas al momento de escribir estas líneas) el déficit comercial con las naciones asiáticas fue de -124.207 mmdd y con China sumó -67.433 mmdd. Queda claro que en el periodo de 2000 a 2017 el déficit comercial con las naciones asiáticas creció en 585.7%, mientras que el desequilibrio comercial con China aumentó en 2,419.9%.

Ahora, en el comparativo de los primeros once meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, vemos que la situación siguió deteriorándose. Esto porque como ya se señaló líneas arriba, nuestro déficit comercial total subió de -10.965 mmdd a -15.541 mmdd, lo que implica un aumento de 41.7%. Nuestro déficit comercial con la suma de las naciones asiáticas subió de -114.324 mmdd a -125.368 mmdd, lo que representa un aumento de 9.7%, mientras que el déficit comercial con China creció de -61.682 mmdd a -70.091 mmdd, lo que implica un incremento de 13.6%. Queda claro que es un problema crónico y que debe atenderse.

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Resulta evidente también que las reuniones que en su momento sostuvo el presidente Peña Nieto con su homólogo chino Xi Jinping, quedaron en buenas intenciones y que las empresas chinas siguen depredando los mercados nacionales. No obstante lo anterior y la erosión a la planta productiva de diversos sectores económicos, hay quienes ensalzan a los chinos e inclusive se atreven a proponer que negociemos un tratado de libre comercio con dicha nación (inclusive desconociendo la cláusula anti-china del T-MEC).

A manera de conclusión sólo quiero dejar en claro que no soy proteccionistas ni estoy en contra del libre mercado. Creo profundamente en los beneficios que nos genera el intercambio comercial, pero éste debe darse de manera ordenada, buscando expandir nuestras oportunidades de compra, y con el debido acompañamiento de una política industrial que impulse la competitividad de las empresas y de la mano de obra que en ellas labora. La relación comercial con Asia y, en particular China, debe ser motivo de una profunda reflexión, y no se ocurrencias. La Secretaría de Economía debería realizar foros de discusión al respecto y evitar que al cierre del sexenio del presidente López Obrador, China se haya terminado de quedar con lo que quedaba del mercado nacional atendido por empresas mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La renovada fortaleza del peso, ¿durará?

dolar-vs-pesoEn los últimos días hemos visto al peso mexicano fortaleciéndose respecto a prácticamente todas las monedas del mundo. Este viernes 11 de enero vimos que el dólar estadounidense bajó hasta los 19.0599 pesos en su cotización interbancaria, lo que implica el mejor nivel para el peso desde octubre de 2018. Dada esta situación, muchos se preguntan las causas de la apreciación del peso, y ese es el tema que desarrollaré a continuación.

El punto por el cual debemos comenzar es aclarando si la evolución antes mencionada se trata verdaderamente de una apreciación del peso o si más bien estamos presenciando un episodio de debilidad del dólar. Es por ello que analizamos el comportamiento del billete verde y vemos, en el  comparativo de los primeros once días de enero de 2019 respecto a los mismos días de diciembre de 2018, un desempeño mixto de dicha divisa. Con información del Pacific Exchange Rate Service, vemos que respecto a las 10 principales monedas del mundo, el billete verde se fortaleció frente a las siguientes monedas: el dólar canadiense, dólar australiano, dólar de Hong Kong, dólar de Nueva Zelanda y Won de Corea del Sur. Por su parte, el dólar estadounidense se debilitó frente a: el euro, yen japonés, a la libra esterlina, al franco suizo y al peso mexicano. Cabe destacar que de todas estas monedas, la que observó la mayor apreciación frente al dólar estadounidense fue el peso mexicano, ya que el tipo de cambio bajó de 20.3587 pesos por dólar en los primeros once días de diciembre de 2018 a 19.3666 pesos por dólar en los primeros once días de enero de 2019, lo que implica una disminución de 4.87% en el último mes.

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Ahora, en cuanto al desempeño del peso frente a varias de las principales monedas del mundo, vemos que fue muy bueno. En el comparativo de los primeros once días de enero de 2019 respecto a los mismos días de diciembre de 2018, apreciamos el siguiente comportamiento (en paréntesis se menciona el porcentaje de apreciación del peso respecto a cada divisa): dólar estadounidense (5.1%), dólar canadiense (5.4%), euro (4.4%), libra esterlina (4.9%), real brasileño (1.1%), yuan chino (4.5%) y won de Corea del Sur (5.2%).

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¿A qué se debe la reciente fortaleza del peso, sobre todo la observada respecto al dólar estadounidense? Para responder esta pregunta podemos identificar factores externos e internos, los cuales se explican a continuación:

a. Inflación estadounidense. El dólar ha reflejado un debilitamiento debido a la inflación de Estados Unidos que se ubica en tasa interanual de 1.9%, durante el mes de diciembre, reduciéndose respecto a la de noviembre inmediato anterior, la cual fue de 2.2%. Esto es relevante ya que en la medida en que la inflación sea baja en los Estados Unidos, será menor la probabilidad de que en dicho país ocurran mayores incrementos en sus tasas de interés.

b. Cierre del gobierno de Estados Unidos. Otro de los factores por los que el dólar se ha debilitado recientemente es la reciente preocupación por la extensión del cierre parcial de operaciones del gobierno estadunidense. Este cierre se debe a que el presidente Donald Trump demanda 5.7 mil millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México, mientras que los legisladores del Partido Demócrata, que ahora son mayoría en la Cámara de Representantes, consideran que ese es un gasto innecesario. Cabe señalar que el cese de operaciones del gobierno es ya el más extenso en la historia desde 1976, año en que se creó la ley que habilita el cierre de algunas agencias del gobierno si no se logra un acuerdo en materia de financiamiento.

El cierre parcial del gobierno estadounidense significa también que no se emitirán cifras macroeconómicas en dicho país, sino hasta que las cosas se normalicen. También significa que el gobierno sigue perdiendo dinero, y aunque son sólo aproximadamente el 25% de las oficinas gubernamentales las que están cerradas, las pérdidas acumuladas de las últimas tres semanas son de cerca de 3.6 mil millones de dólares, de acuerdo al economista principal de Donald Trump, lo que aumenta las preocupaciones respecto a una desaceleración económica, lo que eventualmente afectará  el desempeño de las compañías y la atractividad de las bolsas de valores de dicho país.

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La FED ha dicho que será más paciente en sus alzas de tasa de interés.

c. Minutas del Banco de la Reserva Federal (FED). Un factor muy importante que ha ayudado a la fortaleza del peso y de otras monedas fue la publicación de las minutas de la última reunión de la FED, así como declaraciones de varios funcionarios, que confirman la intensión por parte del banco central estadounidense de ser más paciente en sus alzas en su tasa de interés de fondos federales.

d. Política monetaria por parte del Banco de México. De la mano del punto anterior, tenemos que en México la tasa de interés objetivo por parte del Banxico se ha aumentado a un nivel de 8.25%. En México la inflación cerró el 2018 en 4.83%, todavía muy por encima de la meta inflacionaria del 3.0% por parte del banco central. Ese hecho alimenta la expectativa de que durante este año la tasa de interés objetivo seguirá aumentando hasta en medio punto porcentual. El diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, y la expectativa de que éste aumente aún más, hace atractiva la entrada de capitales al país, lo que fortalece al peso.

e. Prudencia del Paquete Económico 2019. Si bien tiene algunos detalles que no agradaron al sector empresarial, la realidad es que el Paquete Económico enviado por la Secretaría de Hacienda y aprobado por el Congreso gustó a los inversionistas internacionales, quienes al ver un déficit fiscal moderado y el aseguramiento en el pago de los intereses de la deuda, han ido regresando al país.

En este sentido, durante la semana que recién concluyó, el titular de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, consideró en un mensaje de Twitter que el nivel de tipo de cambio “es indicativo de que el sector financiero internacional acogió con satisfacción el mensaje de estabilidad y prudencia fiscal del Presupuesto Federal de 2019”.  De igual manera, el miércoles 9 de enero, dijo en una entrevista en Nueva York que el peso mexicano podría seguir ganando terreno hasta un nivel de 19 pesos por dólar en el corto plazo, con la posibilidad de ubicarse por debajo de dicho nivel.

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Carlos Urzua informa de los resultados de su gira de trabajo en NY.

f. Carlos Urzua está haciendo su trabajo. Altos funcionarios de Pemex y el Secretario de Hacienda visitaron Wall Street la semana que concluye para presentar los planes de negocios de la paraestatal y la estrategia de combate al mercado negro de combustibles. De acuerdo con un reporte de Barclays publicado en Bloomberg, los resultados no fueron positivos ya que “Los nuevos directivos no convencieron a nadie”.

Ante esta nota, la respuesta fue casi inmediata y en Twitter Carlos Urzúa desmintió la nota de Bloomberg, y dijo lo siguiente: “Regreso de una fructífera gira de trabajo en Nueva York donde me reuní con inversionistas. Les transmití las acciones para impulsar el sector financiero, destacando innovaciones que promueven la inclusión financiera de millones de mexicanos y puedan obtener créditos”.

En un mensaje posterior agregó: “Terminamos exitosamente la negociación de las coberturas petroleras para 2019 y platicamos de cómo el tipo de cambio refleja, además del entorno económico internacional, que el #PaqueteEconómico2019 fue bien recibido por la prudencia de establecer un superávit primario del 1%”. En el tema de las coberturas petroleras, se debe destacar que con ellas se ha garantizado un precio de 55 dólares por barril para la producción nacional de crudo de 2019.

Dado este escenario que explica la fortaleza del peso/debilidad del dólar, ahora la pregunta obligada es ¿Qué factores podrían ocasionar el debilitamiento del peso en los próximos meses? A continuación menciono algunos sucesos que podrían descarrilar la buena marcha del tipo de cambio:

a. Ocurrencias del gobierno o de los legisladores. Así como ya sucedió en el pasado con la presentación de iniciativas de ley que ponen nerviosos a los inversionistas (la de quitarle y hacer uso de las reservas internacionales del Banxico, la de eliminar y disminuir las comisiones bancarias, entre otras), o bien con el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), de repetirse estas situaciones se generarán nuevos episodios de volatilidad en el tipo de cambio. En este sentido, un tema al que se le prestará mucha atención en los próximos días es a la presentación de la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo para cumplir con el anexo laboral del T-MEC.

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La aprobación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos es tal vez el mayor reto que enfrenta el peso mexicano en el corto plazo.

b. Complicaciones en la aprobación del T-MEC. Diversos analistas coincidimos en que de no resolverse la disputa entre los demócratas en el Congreso y el presidente Donald Trump por los recursos para el muro, difícilmente se darán las condiciones para la aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá en el Congreso Estadounidense. Pero el principal problema surge de la posibilidad de que los congresistas demócratas quieran realizarle cambios, sobre todo en les temas laborales, medio ambiente, patentes de medicamentos, entre otros, y que ante dicha posibilidad Donald Trump le notifique a México y a Canadá que se retirará del TLCAN, lo que abriría un espacio de sólo 6 meses para que se dé la aprobación del T-MEC en Estados Unidos. Esos serían meses de una enorme volatilidad en el mercado cambiario.

c. Que la escasez de gasolina se prolongue y tenga un impacto económico en el país. El problema de escasez de gasolina ha golpeado a diversos sectores económicos, como el agropecuario, turístico, comercial y manufacturero de 6 estados del país y la Ciudad de México. De prolongarse el problema y extenderse a más entidades, habría una afectación mayor en la actividad económica, lo que provocaría una menor tasa de crecimiento económico y por lo tanto una menor atracción de inversión extranjera directa y de cartera.

Para concluir, podemos ver entonces que una serie de acontecimientos externos e internos se han conjuntado para que el peso goce de un nivel de fortaleza que hace varios meses no veíamos. Es posible que el dólar baje hasta los 18.50 pesos si el gobierno hace las cosas correctas y manda las señales correctas a los mercados e inversionistas; sin embargo, existen riesgos (como el descrito respecto a la aprobación del T-MEC) que de materializarse podrían llevar el tipo de cambio nuevamente a niveles de 21 pesos por dólar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de 2019: Consultas populares e inflación

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El Banxico ha advertido de diversos riesgos a los que se enfrentará la economía mexicana en 2019

El 2019 será un año de importantes riesgos de diversa índole, los que de materializarse tendrán un impacto importante en el desempeño económico nacional, tanto en crecimiento de la producción como del empleo y la estabilidad de precios.

En los Criterios Generales de Política Económica 2019 se estableció una meta de crecimiento del PIB para el año que recién comienza de 2.0%, tasa más baja comparada con el 2.3% al que habría crecido la economía nacional en 2018. Al mediocre crecimiento esperado para este año, hay que sumarle el hecho de que nuestro país está entrando en “un periodo político peligroso”. De acuerdo con un artículo publicado el 3 de enero de este año, en el portal de Forbes, y titulado “The U.S. Economy in 2019: Challenges And Lower Expectations” (La economía de Estados Unidos en 2019: Retos y Menores Expectativas), los votantes mexicanos, quienes inclusive están más disgustados con los partidos políticos que los votantes de los Estados Unidos y el Reino Unido, eligieron a un presidente de izquierda populista que llegó al poder con un clima económico afectado por un extremadamente débil estado de derecho. Menciona que México ocupa la posición 135 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. Además ocupa el lugar 95 de 113 países en cuanto a Estado de Derecho por parte del Proyecto de Justicia Mundial (World Justice Project). La publicación afirma que dado lo anterior, el potencial para un desempeño negativo en 2019 por parte de México es enorme.

Por otra parte, al evaluar una economía debemos poner atención en su grado de libertad económica. Las economías más libres tienden a ser más prósperas y de acuerdo a la Fundación Heritage, en el año 2018 México ocupó la posición 63 de 180 países y regiones, con una calificación de 64.8, cifra 1.2 puntos superior a la observada en la pasada medición. Esto ubica a México en la categoría de economía “moderadamente libre” y en un nivel similar al de Filipinas, Jordania, Eslovenia y Albania.  Cabe señalar que los tres primeros lugares en este índice fueron ocupados por (entre paréntesis se menciona la claificación obtenida): Hong Kong (90.2), Singapur (88.8) y Nueva Zelanda (84.2); mientras que los tres peores lugares fueron para: Cuba (31.9), Venezuela (25.2) y Corea del Norte (5.8). Curiosamente dos de los tres peores países en libertad económica son admirados por varios de los nuevos liderazgos políticos en México.

Con Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la República, todo parece indicar que esta calificación comenzará a caer, y lo hará en parte por el mayor riesgo asociado a invertir en México. Concretamente tenemos el riesgo que representa una eventual reforma constitucional al artículo 35 para quitar los “candados” a las consultas populares. Se espera que el Congreso de la Unión aborde esta iniciativa en el próximo periodo de sesiones y logre los consensos para avalar dicha reforma. A continuación explico el tema.

Consultas populares

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Morena busca reglamentar las Consultas Populares, lo que podría convertirse en un riesgo para las inversiones en México.

Desde la llegada del nuevo gobierno federal, es innegable la percepción de un mayor riego para los inversionistas que quieren hacer negocios en México. Este riesgo para los inversionistas llega principalmente por la agenda populista del nuevo presidente. Las mayores fuentes de incertidumbre para las empresas nacionales y extranjeras serán las políticas que se implementen en materia energética por parte de López Obrador y su impulso para permitir consultas ciudadanas en una amplia gama de temas. El partido de Morena ya ha propuesto reformar la Constitución para que cualquier ciudadano, cualquier grupo de interés, o cualquier orden de gobierno (federal, estatal o municipal) pueda solicitar la realización de una consulta, inclusive de temas que la ley actualmente prohíbe que sean sujetos de consulta popular. Es así que la reforma energética, gasto social, inversión privada y medidas anticorrupción podrían ser temas que se vean en una boleta de una próxima consulta popular.

El gobierno de AMLO ve estos cambios como una manera de corregir una falla política y permitir al pueblo el tener una participación significativa más allá de las elecciones federales de cada tres años. Pero en la práctica, esta reforma tiene altas probabilidades de convertirse en una fuente de mayor incertidumbre para las inversiones y los negocios. Los inversionistas afectados por solicitudes de consultas podrían defenderse de dichas solicitudes en los tribunales. Sin embargo, los jueces podrían alinearse con la parte que busca la consulta popular, abriendo así el camino para dictar una sentencia  vinculante que estropee los planes de inversión de una compañía.

Las inversiones privadas que podrían afectar el medio ambiente o causar preocupaciones a la salud estarían en un mayor riego. Los votantes a nivel municipal, estatal o federal podrían detener algún proyecto supuestamente disruptivo, incluyendo petróleo, gas, construcción de ductos, e inclusive proyectos de energías limpias. Los grandes proyectos de transporte, tales como autopistas también estarían en peligro. Adicionalmente, los inversionistas podrían enfrentar los problemas legales ya cuando vayan bastante avanzados en la búsqueda de financiamiento para sus proyectos. Si las consultas provocan que fracasen proyectos relevantes en materia energética y obras públicas, entonces los inversionistas considerarían a México como un destino más riesgoso para el capital y probablemente retrasen sus proyectos o de plano los cancelen.

Riesgos para proyectos energéticos

Para las inversiones en proyectos energéticos, la amenaza es mucho más grande. Además de ser un objetivo probable de las consultas populares, se enfrentan a un presidente de la República que tiene una imagen en general negativa de las reformas de 2013. Morena y sus aliados actualmente carecen de los votos suficientes que necesita en el Senado para echar para atrás partes sustanciales de dichas reformas, por lo que el camino por la vía del Legislativo está bloqueado por el momento. Pero la administración de AMLO de todas maneras tiene la intención de moldear la política energética para ajustarla a sus prioridades políticas.

Para lograr esto, el nuevo gobierno probablemente intentará ajustar los requerimientos de contenido local y los términos de los contratos, lo que puede lograr sin cambios a la Constitución o inclusive en la legislación. También puede reducir el presupuesto anual de las dependencias gubernamentales que supervisan la política energética, como lo son: la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Cabe recordar que la CNH supervisa las rondas de licitación de gas y petróleo para la exploración y producción; mientras que la CRE está encargada de emitir permisos para refinación, procesamiento, mercadeo y distribución. ASEA es la encargada de aprobar los permisos ambientales para las inversiones en toda la cadena de valor.

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El dotarle de menos recursos a la CRE, CNH y ASEA puede ser una forma de incidir en la política energética del país.

El recortarle sus presupuestos probablemente conduzca a despidos de empleados profesionales de estas dependencias; lo que será exacerbado por la orden presidencial de limitar los sueldos a los empleados públicos. De esta manera, sin un esfuerzo amplio por modificar la Constitución o el marco legal, AMLO podría frenar la inversión privada en el sector energético mexicano durante años al disminuir el tamaño y la eficiencia de los órganos reguladores de energía.

Los riesgos que ve el Banco de México

Ahora, en cuanto a política monetaria y los riesgos asociados a la inflación. Cabe recordar que en su pasada reunión del 20 de diciembre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió aumentar su tasa de tasa de interés objetivo a 8.25%. Esta decisión, que sin duda daña la inversión productiva nacional, e incrementa el costo financiero de la deuda del gobierno, empresas y hogares, fue tomada por los riesgos que también observa el banco central mexicano para el 2019.

En la minuta publicada de la reunión de la más reciente Junta de Gobierno del Banxico se mencionan algunos de los riesgos que durante este año podrían generar mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales. Entre ellos se encuentra el menor ritmo de crecimiento económico, aunado a la posibilidad de un deterioro adicional en la confianza de los hogares y los negocios derivado de las tensiones comerciales de Estados Unidos con otros países del mundo. Menciona que en particular, si bien China y Estados Unidos acordaron una tregua en materia comercial, prevalece la incertidumbre sobre si efectivamente se logrará un acuerdo de largo plazo que evite un deterioro en el dinamismo económico y una afectación en las cadenas de producción a nivel global. Además, prevalece una serie de eventos de riesgo de índole política entre los que destacan las negociaciones de salida de Reino Unido de la Unión Europea, la negociación del presupuesto fiscal en Italia y otros eventos idiosincrásicos en países emergentes. También señala que las altas valuaciones de algunos activos financieros y el alto apalancamiento del sector corporativo en algunos países avanzados siguen siendo un riesgo latente.

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El lenguaje de la última minuta de la reunión de la Junta de Gobierno del Banxico denota una profunda preocupación.

Por su parte, en la misma minuta se hace mención a los riesgos que enfrenta nuestro país en cuanto a control de la inflación, entre los que destacan los siguientes: a. Que la cotización de la moneda nacional continúe siendo presionada tanto por factores externos, como internos; b. Considerando la magnitud de los aumentos al salario mínimo recientemente anunciados, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos con afectaciones en el empleo formal y en los precios; c. Que persistan presiones en los precios de los productos agropecuarios o que se den nuevos incrementos en los precios de los energéticos; d. Que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; e. Que se registre un deterioro de las finanzas públicas; f. Por los choques observados y los niveles que ha alcanzado la inflación, existe el riesgo de que se presenten efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios; g. A lo anterior se suman riesgos de carácter estructural derivados de la posible adopción de políticas que pudieran conducir a cambios profundos en el proceso de formación de precios en la economía.

Dado todo lo anterior, el Banxico considera que al arranque de 2019 el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se ha deteriorado y muestra un importante sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre. En este sentido es de esperarse que en la medida en que se materializan algunos de los riesgos arriba mencionados y la tasa de inflación se mantiene fuera del objetivo del Banxico, veamos una mayor restricción monetaria que se traducirá en mayores tasas de interés, con el consecuente efecto negativo por el mayor costo financiero de las deudas, menor inversión productiva, menos dinamismo del sector construcción, menor venta de automóviles, entre otros.

Es así que el escenario para el 2019 es complicado, parece que la economía está en una posición de enorme debilidad, lo que es exacerbado por el débil estado de derecho y la implementación de políticas públicas sin la debida planeación. Es cierto que el gobierno federal salió bien librado del reto que representaba presentar un Paquete Económico 2019 sensato que fuera bien visto por los inversionistas (quienes básicamente lo que buscan es garantizar el pago de sus intereses y capital); sin embargo, hay muchos temas que no terminaron de gustar al sector privado nacional, de los cuales estaremos escribiendo en las próximas entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La deuda pública es el mayor lastre para México

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Una variable que explica la debilidad de la economía mexicana es su débil situación fiscal.

La deuda pública es el mayor lastre en materia económica con el que carga el país y es responsable de muchos de los recortes presupuestales que se han propuesto para el 2019, además de ser la causa de los mayores controles fiscales propuestos, los cuales sin duda afectarán los flujos operativos de las empresas. En esta entrega se explica lo que la deuda pública representa para las finanzas de México y como ésta limita las posibilidades de desarrollo económico y social.

Al mes de octubre de 2018, el saldo total de la deuda neta se ubicó en 10.517 billones de pesos, de los cuales 6.602 billones de pesos correspondían a deuda interna neta y el resto, el equivalente a 3.915 billones de pesos eran deuda externa neta (197,731 millones de dólares). Aunque diversos economistas y analistas lo nieguen, este nivel de endeudamiento representa una pesada carga fiscal para el país.

Diversos economistas dicen que el saldo de la deuda pública no representa un problema porque equivale a apenas el 45% de un PIB nominal, que ascendió a 23.425 billones de pesos al tercer trimestre de 2018. Argumentan inclusive que México todavía se puede endeudar más y ponen como ejemplo la situación fiscal de naciones desarrolladas, como Japón que tiene una deuda pública que representa el 253% de su PIB, o los Estados Unidos con una que representa el 105.4% de su PIB.

Estas comparaciones son irresponsables, porque pretenden hacer creer que todavía nos podemos endeudar más como país, siendo que ya hemos llegado al límite del endeudamiento en función de nuestra capacidad de hacer frente al costo financiero de dicha deuda. Para el año 2018 el costo financiero de la deuda se estima que será de 630.791 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representa el 12.35% de los 5.106 billones de pesos que se tendrán de ingresos presupuestarios por parte del sector público.  Para el 2019 el costo financiero se pronostica en 749.574 mmdp, cantidad que representa el 14.21% de los ingresos presupuestarios del sector público previstos para dicho año. Vemos pues que para el 2019 se espera que tan sólo por los intereses que genera la deuda del sector público se eroguen casi 120 mmdp adicionales respecto a este año, y pues de algún lugar debe salir ese dinero extra que se requiere.

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2018/p: dato al mes de octubre de 2018, Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de la SHCP

Es así que sin duda, este mayor costo financiero, sumado al capricho de cancelar el aeropuerto de Texcoco, así como la necesidad de cumplir promesas de campaña, explican varios de los  muy sensibles recortes planteados en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019. En otras palabras, dados los compromisos existentes, el costo de tener finanzas públicas ”equilibradas” es el recorte presupuestal planteado. Y no, no se trata de estar en crisis para que sea justificable realizar ajustes presupuestales (como recientemente lo dijo el columnista Pablo Hiriart), sino que los recortes al gasto son precisamente una condición indispensable para evitar esa crisis.

Al final de cuentas, debemos quedarnos con el dato de que tan sólo el pagar los intereses de la deuda del sector público se lleva casi uno de cada siete pesos que eroga todo el sector público federal; y lo peor es que en tanto no bajen las tasas de interés en México, éste se ha convertido en un problema crónico para las finanzas públicas del país. ¿Cómo fue que llegamos a esta lamentable situación?

En el año 2006 el costo financiero de la deuda pública en México fue de apenas 250.065 mmdp, para el año 2012 fue de 305.118 mmdp, ya en el año 2015 fue de 408.287 mmdp, y como ya se señaló, en el 2018 se estima que será de 630.791 mmdp, hasta llegar a los casi 750 mmdp en 2019. Estas mayores erogaciones son producto de tres factores: 1) El incremento irresponsable del saldo de la deuda pública en el sexenio de Enrique Peña Nieto (creció 96.5% entre el 31 de diciembre de 2012 y el 31 de octubre de 2018), 2) El aumento en las tasas de interés en México a partir de diciembre de 2015 (los Cetes a 28 días pasaron de 3.14 en diciembre de 2015 a 7.83% en noviembre de 2018), y 3) Por la reciente alza en las tasas de interés en los Estados Unidos (la tasa de fondos federales pasó de 0.12% en noviembre de 2015 a 2.20% en noviembre de 2018).

Cabe señalar que en 2019 la deuda del sector público seguirá aumentando en términos nominales. Para dicho año se plantea un superávit de 245.733 mmdp, pero al restarle los intereses de la deuda por 749.574 mmdp, pues acabamos con un balance económico deficitario por 503.841 mmdp, y es precisamente en este monto en lo que veremos aumentar la deuda del sector público el año que viene. En otras palabras, la deuda del sector público federal aumentará el año que viene en más de medio billón de pesos para rebasar los 11 billones al cierre de 2019.

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2018/p: Estimación de cierre de año; Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de la SHCP

Una de las peores cosas de toda esta situación es que el crecimiento de la deuda pública en México no se ha traducido en un país más competitivo o un país con mucha mayor infraestructura física. ¡El ritmo de endeudamiento durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fue equivalente a 2,700 millones de pesos diarios! ¿Y para qué sirvió todo ese dinero? Los responsables del endeudamiento deberían dar una explicación, pero lo que si es una realidad es que no fue dinero que fuera para inversión física.

De acuerdo a cifras de la Secretaría de Hacienda, el gasto en inversión física directa estuvo muy por debajo del ritmo de endeudamiento y vino hacía menos en los últimos años del sexenio de Peña Nieto. En 2016 dicho gasto fue de 455.074 mmdp, en 2017 cayó a 321.225 mmdp, y en los primeros 10 meses de 2018 es de tan sólo 279.085 mmdp. Queda claro que lo que se invirtió en infraestructura por parte de sector público en el pasado sexenio fue tan sólo una parte del monto en el que endeudaron al país, por eso la forma como nos endeudaron fue irresponsable y ahora pagamos las consecuencias.

A manera de conclusión podemos decir que la herencia fiscal de Enrique Peña Nieto trascenderá su sexenio y limitará mucho lo que se pueda hacer en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. La apuesta del gobierno no es lograr un balance económico positivo (superávit fiscal) sino simplemente lograr que la deuda crezca a una tasa inferior a lo que crece el PIB nominal para que éste tenga cada vez un menor peso en la economía. Sin embargo, lo que se debe cuidar es que el costo financiero de la deuda sea cada vez un porcentaje más bajo de los ingresos presupuestarios del país. Esta es la única manera en que las calificadoras de deuda soberana nos podrán ver como un país con finanzas públicas sólidas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿El Paquete Económico 2019 es responsable?

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La SHCP entregó al Senado el Paquete Económico 2019, se espera que la discusión sobre el mismo inicie de inmediato.

De conformidad con los tiempos legales, el 15 de diciembre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2019, el cual está conformado por los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF). A continuación presento algunas consideraciones al respecto:

Criterios Generales de Política Económica 2019

Los CGPE 2019 son muy importantes, ya que fundamentan las estimaciones de ingresos y gastos que tendrá el sector público federal. Si estos no reflejan la realidad del país y del mundo, difícilmente habrá credibilidad en cuanto a alcanzar la meta de ingresos y gastos públicos.

En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB) se estima que éste crecerá entre 1.5% y 2.5%, siendo la estimación puntual de crecimiento del 2.0%. De esta manera, se espera que el PIB nominal sume 24.942 billones de pesos. La tasa de crecimiento real planteada para el 2019 es menor a la observada en 2018, la cual se espera que sea de 2.3%; sin embargo se debe reconocer que es realista y va en línea con las estimaciones plasmadas en la encuesta de expectativas económicas de Banamex.

Se estima que la inflación anualizada para el periodo de diciembre de 2018 al mismo mes de 2019 será de 3.4%, en línea con la estimación del Banco de México. Esto implica una disminución sustancial respecto a la tasa de inflación anual esperada para el cierre 2018 de 4.7%.

En cuanto a la estimación del tipo de cambio, se plantea un promedio anual y de fin de periodo de 20 pesos por dólar. Este es un nivel ligeramente por debajo de los 20.23 pesos por dólar en el que se encuentra el dólar al momento de escribir estas líneas. Considero que dadas las circunstancias que generan volatilidad en la moneda, tales como los conflictos comerciales internacionales y el próximo debate por la aprobación del T-MEC en Estados Unidos, que la estimación de un tipo de cambio en 20 pesos es posible, pero poco probable que ocurra. Más realista sería un tipo de cambio en 20.50 pesos por dólar como promedio anual.

En materia de tasas de interés, se espera que la tasa de los Cetes a 28 días sea de 8.3% al final del año y como promedio anual. Al momento de escribir estas líneas la tasa de los Cetes a 28 días es de 7.97%, por lo que la estimación del gobierno federal es que el año entrante las tasas de interés aumenten en poco más de un cuarto de punto porcentual. Considero que el nivel de tasas de interés de los Cetes a 28 días pronosticado en los CGPE 2019 no se materializará y que en realidad terminará siendo más alto, en torno al 8.5%. Esto porque es altamente probable que el Banco de México elevará en un cuarto de punto porcentual su tasa de interés objetivo en su próxima reunión, lo que de entrada hará que arrancando el año los Cetes a 28 días estén en un nivel cercano al 8.25%.

Finalmente, los CGPE 2019 estiman que el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos sea de -27.326 miles de millones de dólares, cifra equivalente al 2.2% del PIB. Esta cifra va en línea con la estimación de analistas, y es una cifra que debe ser monitoreada de cerca, ya que implica el déficit de cuenta corriente más alto desde 1994.

En cuanto a las variables de apoyo, vemos que para 2019 se estima un crecimiento del PIB estadounidense de 2.6% y una tasa de interés internacional (Libor 3 meses promedio) de 2.9%. El precio promedio de la mezcla mexicana de petróleo es de 55 dólares por barril, nivel 7 dólares inferior al observado en 2018. Para 2019 se estima una plataforma de producción de crudo de 1.847 millones de barriles al día, cantidad similar a la observada en 2018, aunque en cuanto a la plataforma de exportación de crudo se estima 1.016 millones de barriles por día, cantidad inferior a los 1.192 millones diarios en promedio observados en 2018.

En relación a los precios de las gasolinas, los CGPE señalan que solo se actualizarán por la inflación, y durante 2019 se aplicará un mecanismo para modular los precios, a fin de mantenerlos constantes en términos reales. Es decir, se espera que nuevamente el IEPS sirva como amortiguador para evitar movimientos en los precios de las gasolinas por encima de la inflación.

Variables macroeconómicas 2019

Después de analizar lo plasmado en los CGPE 2019, queda claro que las variables planteadas están en línea con las expectativas de los analistas; sin embargo, es importante que la SHCP tenga presente que el marco macroeconómico planteado puede verse afectado si llegaran a exacerbarse algunos riesgos que han venido materializándose, entre los cuales destacan: 1. Las condiciones financieras más astringentes por la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, 2. Un aumento en las tensiones comerciales y geopolíticas a nivel mundial, y 3. Mayor volatilidad en los mercados financieros globales y nacionales, en especial por la incertidumbre generada por la aprobación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos.

Ley de Ingresos de la Federación 2019

En materia de ingresos, es muy importante comenzar señalando que se preserva en lo fundamental el marco tributario, ya que no se proponen aumentos en las tasas de los impuestos existentes ni la creación de impuestos nuevos. Sin embargo, se hace mención en los CGPE que en la segunda mitad de la administración se propondrá una reforma fiscal con ejes rectores en la progresividad y la simplicidad del marco tributario, entre otros temas como la economía digital.

Los ingresos presupuestales totales para 2019 se estiman en 5.274 billones de pesos, de los cuales 1.045 billones corresponden a ingresos petroleros y 4.229 billones son ingresos no petrtoleros. De estos últimos, 3.287 billones son ingresos tributarios, 120.3 miles de millones de pesos (mmdp) son ingresos no tributarios, y 821.5 mmdp son ingresos de organismos y empresas.

Considero que de manera prudente, con respecto a la estimación de como cerrará el 2018, se prevé que los ingresos presupuestarios de 2019 muestren un decrecimiento real de -0.5%.  Esto es producto de un aumento real de 1.0% en los ingresos petroleros y de una caída real de -0.9% en los no petroleros. Sin embargo, se estima un aumento real de 3.8% en los ingresos tributarios. Este aumento, por encima de la expectativa de crecimiento del PIB, hace suponer que se endurecerá la fiscalización.

Un tema relevante es que en 2019 se implementará un paquete de estímulos para los municipios de la franja fronteriza norte. Dicho estímulo consistirá en una tasa de Impuesto al Valor Agregado (IVA) reducida del 8% y una reducción en un tercio de Impuesto Sobre la Renta (ISR) a personas morales y personas físicas con actividad empresarial. De la mano de lo anterior, se dará un incremento al salario mínimo que puede ser absorbido por las empresas en función del ahorro fiscal que tendrán. Este estímulo tendrá un costo fiscal de 19.6 mmdp para el IVA y de 22.6 mmdp para el ISR.

Presupuesto de Egresos de la Federación 2019

El gasto neto total del sector público será de 5.778 billones de pesos, lo que implica un decrecimiento real en 2019 de -0.2% respecto a la cifra estimada para el cierre de 2018. De este total, el gasto programable pagado será de 4.086 billones de pesos, cifra 2.4% real inferior a la prevista para el cierre de 2018.

En cuanto al costo financiero de la deuda en 2019, se estima que será de 749.074 mmdp, cifra superior a los 630.291 mmdp que se estima se erogarán en 2018. Por su parte, las participaciones a entidades federativas serán de 914.496 mmdp en 2019, cifra 3.7% real por encima de la cifra de cierre de 2018.

Cabe señalar que el Paquete Económico considera recursos por cerca de 252 mmdp para Proyectos Prioritarios del Sector Central. Destacan la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, que con un presupuesto planteado de 100 mmdp permitirá duplicar los recursos que reciben los adultos mayores; el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, para el que se proponen 44.3 mmdp para brindar oportunidades de trabajo y estudio a 2.6 millones de jóvenes; y diversos proyectos de infraestructura ferroviaria, carretera y aeroportuaria por un monto de 30.4 mmdp, que potenciarán la conectividad interna y con el exterior de nuestro país.

Deuda pública

Analizando los ingresos presupuestarios y el gasto neto pagado, vemos una diferencia negativa de -503.841 mmdp, y es en esta proporción en la que se espera que aumente la deuda pública durante 2019. Entonces vemos que si bien se espera un superávit primario de 245.733 mmdp, al restarle el costo financiero de la deuda por 749.574 mmdp, nos arroja el déficit equivalente al monto en el que se espera que aumente el saldo de la deuda pública, el cual es de 503.841 mmdp.

De esta manera, se espera que el resultado fiscal planteado en el Paquete Económico 2019 ocasionará que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen en una proporción de 2.5% del PIB, de manera que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que es considerada la medida más amplia de la deuda del país, no aumente con respecto al estimado de cierre para 2018.

Finanzas Públicas 2019b

Desde luego que hay mucho más que decir respecto al Paquete Económico 2019, de lo cual seguramente escucharemos en los próximos días. En mi parecer, lo presentado es sensato y prudente, no estamos viendo un paquete irresponsable. Sin embargo, aun falta la aprobación por parte del Congreso de la Unión. En el caso de Senadores la Ley de Ingresos, y en el caso de Diputados, la Ley de Ingresos y posteriormente el Presupuesto de Egresos. Hay que cuidar que lo presentado no se descomponga durante el debate legislativo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt