Debemos prepararnos para una larga recuperación económica

Desde este espacio he ido comentando la evolución de los diferentes indicadores económicos nacionales que dan cuenta del enorme daño que le ha causado a la economía el cierre de la actividad económica y las medidas de distanciamiento social. La semana que recién concluye se publicó uno de los datos más importantes: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) al mes de abril y este indicador es muy importante porque hace las veces de un Producto Interno Bruto (PIB) mensual. Es así que en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019 el IGAE cayó -19.9%, lo que constituyó su mayor caída de la historia para este indicador. La caída de -19.9% es producto de que las actividades primarias (agropecuario) aumentaron 1.8%, mientras que las secundarias cayeron -29.3% y las terciarias (comercio y servicios) retrocedieron -16.4%.

A su vez, la caída de -29.3% en la actividad industrial se debió a que la minería se contrajo -3.6%; electricidad, gas y agua -3.5%; la construcción se colapsó -38.0%, mientras que las industrias manufactureras cayeron -35.3%. En cuanto a las actividades terciarias, sólo quisiera destacar que el comercio al por mayor cayó -19.6%, mientras que el comercio al por menor se contrajo -32.7%. Estas cifras se leen con facilidad, pero denotan una caída brutal en la actividad económica como la que se observa cuando un país está en guerra.

IGAE 2020

En México el problema económico se ha exacerbado por la falta de apoyos gubernamentales y por la ausencia de una banca de desarrollo con una clara intención de apoyar a las empresas para que salven los empleos y cuenten con los recursos para retomar la actividad productiva, en un contexto en el que las cuentas por cobrar a los clientes no disminuyen.

En esta entrega quiero presentar un resumen de lo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reciente actualización de perspectivas económicas mundiales, así como un interesante artículo de Michael Snyder respecto de otras complicaciones que están surgiendo en diversas partes del mundo y que deben movernos a prepararnos para enfrentar un complicado segundo semestre de 2020.

Fondo Monetario Internacional (FMI)

El escenario económico mundial, en lugar de mostrar una mejoría, da señales claras de deterioro. Muestra de ello es que el FMI publicó la actualización de sus Perspectivas para la Economía Global (WEO por sus siglas en inglés) correspondiente a junio de 2020 y en él señala que la previsión de caída en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial es de -4.9% en 2020, nivel 1.9 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. La expectativa de crecimiento del consumo privado se ha reducido para la mayoría de las economías, lo cual es resultado de una prolongada interrupción de la actividad económica en casi todas las naciones.  Las previsiones de un consumo privado más débil son, a su vez, resultado de la combinación de un gran choque adverso de la demanda agregada por el distanciamiento social y el cierre de la actividad económica, así como de un aumento en el ahorro precautorio. Además, se espera que el nivel de inversión productiva sea moderado en este entorno de alta incertidumbre. No obstante lo anterior, en algunos países, el apoyo a través de políticas públicas ha compensado parcialmente el deterioro de la demanda interna privada.

En el escenario base del FMI, se espera que la actividad económica mundial caiga sustancialmente en el segundo trimestre de 2020 y que se recupere posteriormente. Se prevé que en 2021 el crecimiento se reactive con una tasa de 5.4%, lo que implica 0.4 puntos porcentuales menos que el pronóstico de abril. Se prevé que el consumo se fortalezca gradualmente el próximo año y que la  inversión productiva aumente, pero que se mantenga moderada. Derivado de lo anterior, se espera que el PIB mundial para el año 2021 en su conjunto superare el nivel observado en 2019.

En estos pronósticos la incertidumbre sigue siendo generalizada ya que estos dependen de la profundidad de la contracción que observemos en el segundo trimestre de 2020 (para el cual aún no se dispone de datos completos), así como de la magnitud y la persistencia del choque adverso. Estos elementos, a su vez, dependen de varios factores inciertos, incluidos los siguientes:

  • La duración de la pandemia y los cierres de las economías.
  • El distanciamiento social voluntario, lo cual afecta el nivel de gasto de los hogares.
  • La capacidad de los trabajadores desempleados de encontrar un nuevo trabajo, posiblemente en otros sectores.
  • Los problemas derivados del cierre de empresas y desempleo, lo que puede dificultar que la actividad se recupere una vez que la pandemia desaparezca.
  • El costo para las empresas asociado a los cambios requeridos para fortalecer la seguridad en el lugar de trabajo, turnos de trabajo escalonados, mayor higiene y limpieza, ajustes respecto a la proximidad del personal en las líneas de producción, entre otros.
  • Reconfiguraciones en las cadenas globales de suministro, que afectan la productividad a medida que las empresas intentan mejorar su respuesta a las interrupciones en el suministro.

De acuerdo al FMI, el crecimiento económico en el grupo de países de economías avanzadas se proyecta de –8.0% en 2020, tasa 1.9 puntos porcentuales menos respecto de la presentada en el WEO de abril de 2020. El ajuste se debe al mayor impacto, respecto a lo previsto, en la actividad en la primera mitad del año. Hay datos que sugieren una recuperación más lenta en la segunda mitad del año, ya que es probable que continúe el miedo al contagio. Para el 2020, se prevén bajas profundas en Estados Unidos (–8.0%); Japón (–5.8%); Reino Unido (–10.2%); Alemania (–7.8%); Francia (–12.5%); Italia y España (–12.8%). En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de este grupo de países sea de apenas 4.8%, lo que implica que en 2021 el PIB del grupo aun estará 4% por debajo de su nivel de 2019.

En cuanto al crecimiento del grupo de países emergentes y en desarrollo, se pronostica que en 2020 habrá una caída de –3.0% en su PIB, tasa 2 puntos porcentuales por debajo del pronóstico del WEO de abril de 2020. El crecimiento del grupo de países en desarrollo de bajos ingresos se espera que sea de –1.0% en 2020, tasa 1.4 puntos porcentuales por debajo del pronóstico WEO de abril de 2020, aunque con diferencias sustanciales entre países individuales.

De esta manera, por primera vez se espera que todas las regiones del mundo experimentarán un crecimiento negativo en 2020. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre las diferentes economías, lo que es producto de: a. La evolución de la pandemia y la efectividad de las estrategias de contención; b. La variación en la estructura económica (por ejemplo, dependencia de sectores gravemente afectados, como el turismo y el petróleo); c. Dependencia de los flujos financieros externos, incluidas las remesas; y d. La tendencia de crecimiento previa a la crisis.

En China, donde inició la pandemia, se proyecta un crecimiento de 1.0% en 2020, respaldado por el fuerte estímulo gubernamental. Se prevé que la economía de la India se contraiga en un -4.5% luego de un período de cierre de actividad económica más largo y una recuperación más lenta de lo previsto. En América Latina, donde la mayoría de los países aún luchan por contener las infecciones, se proyecta que las dos economías más grandes, Brasil y México, se contraerán 9.1% y 10.5%, respectivamente en 2020. Se espera que en 2021 crezcan 3.6% y 3.3% respectivamente, por lo que queda claro que será muy lento el proceso de recuperar los niveles de actividad de 2019.

IMF 2020

En 2021, se prevé que la tasa de crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo sea de 5.9%, lo cual se debe, en gran medida, al pronóstico de rebote para China de 8.2%. Se espera que la tasa de crecimiento para el grupo de países emergentes, excluyendo a China, sea –5.0% en 2020 y 4.7% en 2021, dejando el PIB de 2021 para este subconjunto de mercados ligeramente por debajo de su nivel de 2019.

Como consecuencia de todo lo anterior, el comercio mundial sufrirá una profunda contracción este año de –11.9%, lo que refleja una demanda considerablemente más débil de bienes y servicios, incluido el turismo. En consonancia con la recuperación gradual de la demanda interna el próximo año, se espera que el crecimiento del comercio aumente en apenas 8.0 por ciento.

¿Por qué todos debemos prepararnos para la segunda mitad de 2020?

Es así que hemos prácticamente concluido la primera mitad del año 2020 y desafortunadamente, el escenario para la segunda mitad del año es bastante complicado. En un artículo de Michael Snyder, publicado por TheMostImportantNews.com y titulado “Por qué cada persona en los Estados Unidos necesita estar preparada en la segunda mitad de 2020”, se pinta un negro panorama.

Snyder señala que en la segunda mitad de 2020 Estados Unidos habrá de seguir enfrentando grandes problemas económicos y nos recuerda que en lo que va del año, más de 47 millones de estadounidenses han presentado nuevos solicitudes de apoyo para el desempleo. Además, más de 100 mil empresas han cerrado permanentemente sus puertas, por lo que se espera que el PIB de nuestro vecino del norte caerá en un 46.6% anualizado durante el segundo trimestre. Esas son cifras absolutamente desastrosas, pero hasta ahora, los billones de dólares en gastos gubernamentales de emergencia han ayudado a mitigar un poco el  dolor.

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Sin embargo, estas medidas de emergencia solo tenían la intención de ayudar a los estadounidenses a sobrellevar unos pocos meses, y ahora está quedando claro que esta nueva depresión económica estará presente durante mucho tiempo.

Por supuesto que el deterioro de las condiciones económicas generará aún más problemas sociales. En las últimas semanas hemos visto disturbios, saqueos, incendios provocados y violencia en ciudad tras ciudad, y podemos anticipar que habrá mayores complicaciones sociales en el horizonte. De hecho, producto de la pandemia del Covid-19, los cierres de la actividad económica y los desmanes sociales, muchas personas han comenzado a mudarse a vivir en pueblos pequeños y áreas rurales, donde los precios de las propiedades han comenzado a aumentar.

Aunado a todo lo anterior, la escasez de alimentos está comenzando a ocurrir en diversas partes del mundo. El jefe de la ONU advirtió el jueves, a la mayor congregación de líderes mundiales desde que comenzó la pandemia de coronavirus,  que éste causará “devastación y sufrimiento inimaginables en todo el mundo”, con niveles históricos de hambre y hambruna y que habrá 1.6 miles de millones de personas que serán incapaces de ganarse la vida a menos de que se tomen medidas ahora.

Por su parte, enjambres gigantes de langostas del tamaño de ciudades enteras están devorando cultivos en África, Oriente Medio y Asia; la peste porcina africana ya ha matado a aproximadamente un cuarto de todos los cerdos en todo el mundo; y el cambio climático esta causando estragos en la producción de cultivos en todo el planeta. Y ahora, para complicar las cosas aún más, el Covid-19 ha interrumpido de manera importante los sistemas de distribución de alimentos en todo el mundo. Nunca hemos visto tantas amenazas graves para la producción mundial de alimentos simultáneamente.

Mientras tanto, una guerra importante podría estallar en el Medio Oriente en cualquier momento. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que comenzará el proceso de anexión de porciones de Judea y Samaria en julio, y los vecinos árabes de Israel han prometido una respuesta muy contundente si eso realmente sucede. La región ha estado constantemente en el umbral de una guerra durante años, y esto podría ser el desencadenante que finalmente provoque que suceda.

Es un panorama complicado, pero incluso teniendo en cuenta todo lo que acabo de compartir con ustedes, no hay otro momento en la historia humana en el que hubiera preferido estar vivo que en este momento. Sin embargo, va a ser extremadamente difícil prosperar durante los eventos históricos que se avecinan si no nos preparamos para lo que viene.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La manufactura nacional, estragos del encierro

La industria manufacturera es sumamente importante para la economía nacional. En el primer trimestre de 2020 sumó un Producto Interno Bruto (PIB) de 4.162 billones de pesos, cifra que representa el 17.1% del PIB total. De igual forma, en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportaba 5.450 millones de trabajadores asegurados al cierre de 2019, lo que representa el 26.68% del empleo formal en el país. Además, la industria manufacturera nacional alcanzó exportaciones de 410.833 miles de millones de dólares en 2019, lo que la convierte en la principal fuente de divisas para el país.  Dados estos indicadores, es relevante monitorear la evolución de la industria manufacturera en México y ese es el motivo de la entrega de esta semana: presentar la evolución de esta industria y de sus muy deteriorados indicadores del mes de abril de 2020, el cual fue el primer mes de suspensión de actividades económicas no esenciales.

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La Industria automotriz fue de las más afectadas con el cierre de actividades no esenciales durante abril y mayo. 

Utilizamos información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, la cual nos brinda información respecto a la evolución de esta industria en diversas variables relevantes. Si bien no es un censo de la actividad económica, si resulta bastante ilustrativa para conocer la tendencia de indicadores tales como empleo, remuneraciones, valor de la producción y de las ventas, entre otros.

En la semana que recién concluye, el INEGI publicó los resultados de la EMIM correspondientes al cuarto mes del año y los resultados son alarmantes. En el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, el personal ocupado total empleado en esta industria disminuyó -3.7% al pasar de 4.360 millones a 4.196 millones de personas, lo que equivale a una diminución de 164 mil personas. Paralelamente, y con un enorme esfuerzo por parte de las fábricas, es que las remuneraciones (sueldos y salarios) totales pagadas disminuyeron únicamente en términos nominales en apenas 0.4% al pasar de 52.533 miles de millones de pesos (mmdp) a 52.312 mmdp. Al considerar la inflación del periodo, la caída en las remuneraciones totales es de poco menos de 3%. Derivado de lo anterior es que la remuneración promedio por persona ocupada en la industria manufacturera aumentó 3.5% al haber pasado de 12,048 pesos en abril de 2019 a 12,465 pesos en abril de 2020. Cabe señalar que este pequeño aumento se pudo haber dado por el pago de liquidaciones y finiquitos laborales a ese 3.7% de personas que perdieron su empleo.

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Durante el mes de abril, surgieron fuertes problemas para las empresas, ya que como puede verse, mantuvieron casi la totalidad de su plantilla laboral con un ajuste mínimo en las remuneraciones que pagan, pero de manera paralela el valor de la producción de los productos elaborados disminuyó -42.8% entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020. Para ilustrar esta situación tenemos que en abril de 2019 las remuneraciones representaron el 7.8% del valor de la producción, mientras que en abril de 2020 éstas representaron el 13.6%. Aunado a lo anterior, el valor de la producción por persona ocupada disminuyó de manera importante al pasar de 154,334 pesos en abril de 2019 a apenas 91,748 pesos en abril de 2020.  En cuanto al valor de las ventas, se aprecia una situación similar al del valor de la producción, ya que estas disminuyeron -41.3% entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020, por lo que el valor de las ventas por persona ocupada cayó -39.0% al pasar de 152,364 pesos en abril de 2019 a 92,897 pesos en abril de 2020. Esta situación es la que ha descapitalizado a muchas empresas, las cuales se mantuvieron pagando remuneraciones, no obstante que el valor de la producción y de las ventas se colapsó. Y todo esto en un contexto en el que no hubo apoyos federales para que las empresas pudieran sobrevivir.

La EMIM nos arroja cifras de lo que sucedió con las industrias manufactureras mismas que se presentan a continuación. En el comparativo de abril de 2019 al mismo mes de 2020, esta fue la evolución del valor de la producción manufacturera (se muestran ordenados de mejor a peor desempeño y en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): Sinaloa (10.7%), Colima (10.4%), Michoacán (7.8%), Nayarit (6.6%), Yucatán (3.3%), Tabasco (1.4%), Durango (-3.7%), Baja California Sur (-4.5%), Guerrero (-7.5%), Quintana Roo (-7.9%), Campeche (-8.4%), Tamaulipas (-12.0%), Veracruz (-16.6%), Jalisco (-17.7%), Chiapas (-21.7%), Ciudad de México (-21.8%), Hidalgo (-31.7%), Querétaro (-32.8%), Nuevo León (-33.6%), Estado de México (-33.9%), Tlaxcala (-41.1%), Zacatecas (-43.9%), Chihuahua (-44.0%), Sonora (-44.0%), Morelos (-53.8%), Oaxaca (-55.4%), San Luis Potosí (-57.8%), Baja California (-64.0%), Guanajuato (-65.6%), Coahuila (-67.2%), Puebla (-76.0%), y Aguascalientes (-83.8%).

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Con esto vemos que solamente 6 entidades federativas registraron un incremento nominal en el valor de la producción, mientras que 26 observaron retrocesos. Por su parte, si tomamos en consideración que a nivel nacional el porcentaje de caída en el valor de la producción fue de -42.8%, entonces queda claro que 11 estados (Zacatecas, Chihuahua, Sonora, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Baja California, Guanajuato, Coahuila, Puebla y Aguascalientes) tuvieron un desempeño peor que el de la media nacional.

Cabe señalar que estos 11 estados contribuyeron con un valor de la producción de 306.256 mmdp en abril de 2019 y en los primeros cuatro meses de 2020 sólo generaron 107.907 mmdp. De esta manera, estos estados pasaron de contribuir con el 46.3% del valor de la producción manufacturera nacional en abril de 2019 a contribuir con apenas el 28.8% en abril de 2020.

Me parece pertinente a continuación analizar brevemente el porqué del colapso manufacturero en Guanajuato, Puebla y Aguascalientes.

Manufacturas en Guanajuato

En el caso de Guanajuato los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-97.9%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-90.4%); y 3. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-88.8%).

Manufacturas en Puebla

En el caso de Puebla los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-97.5%); 2. Industria del plástico y del hule (-85.9%); 3. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-84.9%); 4. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-84.9%); 5. Fabricación de prendas de vestir (-84.7%); y 6. Industria de la madera (-81.0%).

Manufacturas en Aguascalientes

En el caso de Aguascalientes los sectores de actividad manufacturera que más cayeron en cuanto a valor de la producción, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, fueron: 1. Fabricación de equipo de transporte (-98.5%); 2. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-91.6%); 3. Industria del plástico y del hule (-91.4%); y 4. Fabricación de prendas de vestir (-89.8%).

Podemos ver que el común denominador de estos tres estados, que son de los más golpeados en su manufactura por el cierre de actividades decretado por el Gobierno Federal, es una enorme dependencia del sector automotriz, mismo que no fue declarado como esencial. De igual forma, los sectores del calzado, textil y vestido, fueron duramente golpeados y estas tres entidades tienen una importante presencia de una o varias de estas industrias.

A manera de conclusión, sólo falta agregar que todas estas cifras del mal desempeño de la industria manufacturera se traducen en pérdida de empleos y de exportaciones. En el caso de los empleos, la EMIM arroja una caída de 164 mil puestos de trabajo entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020; pero el IMSS reporta que entre febrero y mayo de 2020 se han perdido 211 empleos formales en las manufacturas. Esto es indicativo de que el golpe ha sido muy fuerte. Es por ello que se vuelve indispensable apoyar a la industria manufacturera con políticas como el combate al contrabando y la subvaluación de mercancías, además de que es indispensable que se aproveche el conflicto comercial que aún perdura entre los Estados Unidos y China. La entrada en vigor del T-MEC será una magnífica oportunidad para atraer inversión productiva a nuestro país, pero se requieren señales claras de certidumbre de que el gobierno federal y los de los estados las van a respetar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Industria y empleo: peor que una economía en guerra

Cada semana se publican más y más datos que dan cuenta del desastre económico que fue causado por el draconiano cierre de la actividad económica, el cual fue decretado en México por las autoridades federales, sin haber entendido el proceso de contagios y haciendo una mala copia de los cierres económicos realizados en China, Italia, España, Estados Unidos, entre otros. Es así que los costos económicos y sociales de las decisiones gubernamentales comienzan a verse plasmados en los indicadores económicos. En esta entrega veremos los datos de la producción industrial y un recuento de la evolución del empleo formal por actividad económica y entidad federativa.

Total de la industria

La semana que recién concluye, el INEGI informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) durante el pasado mes de abril y los datos son terriblemente alarmantes. Con cifras originales, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IVFAI cayó -29.3%, lo que constituyó su mayor disminución anualizada desde que se mide este indicador (1993). Esta contracción se debió a que la minería cayó -3.6%; la electricidad, gas y agua disminuyeron -3.5%, la construcción se redujo -38.0%, mientras que las industrias manufactureras retrocedieron -35.3%. De esta manera, en el comparativo del acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, la totalidad de la actividad industrial registró una caída de -9.3%, producto de un incremento de 2.4% en la minería; retroceso de -0.7% en electricidad, gas y agua; caída de -15.4% en construcción y contracción de -10.9% en las industrias manufactureras. Hasta el primer cuatrimestre del año la evolución de la actividad industrial en su conjunto es similar a la que vivimos con la crisis económica del 2009, aunque sabemos que esta crisis económica apenas comienza, por lo que el saldo esperado para todo el año es de una caída del IVFAI de entre -12.0% y -15.0%.

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Industria de la construcción

En cuanto a la industria de la construcción, la cual no fue declarada como actividad esencial durante los meses de abril y mayo, registró una caída de -38.0% en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019. De igual manera, esta es la mayor caída en el sector desde que se tienen registros. Esta evolución fue producto de una caída de -40.4% en las obras de edificación, disminución de -31.9% en la construcción de obras de ingeniería civil y colapso de -33.0% en los trabajos especializados para la construcción. De esta manera, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que la industria de la construcción presenta una caída de -15.4%, producto de que las obras de edificación se cayeron -14.4%, la construcción de obras de ingeniería civil se contrajeron -21.1%, mientras que los trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

El colapso de la industria de la construcción durante abril de este año es muy preocupante por varias razones. Primero, porque la industria de la construcción es un indicador adelantado, mismo que incide en 66 ramas de actividad, por lo que su fuerte caída confirma los pronósticos de que este año será uno en el que en el mejor de los casos veremos una caída del PIB de entre 8% y 12%. En segundo lugar, porque nos habla de una cancelación de muchos de los proyectos de inversión, mismos que eran fundamentales para sentar las bases de una economía con perspectivas de crecer en los próximos años.

Industria manufacturera

En cuanto a la industria manufacturera, vemos que ésta presenta una caída de -35.3% en el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019. Esta terrible evolución es también la mayor desde que se tienen registros y es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (+1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.7%); Industria química (-7.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-10.0%); Industria del papel (-13.0%); Industrias metálicas básicas (-24.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.3%); Otras industrias manufactureras (-32.9%); Industria del plástico y del hule (-35.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-37.0%); Industria de la madera (-38.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-39.2%); Fabricación de productos metálicos (-40.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (-43.3%); Impresión e industrias conexas (-49.9%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-66.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-67.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-77.8%); Fabricación de prendas de vestir (-77.9%); Fabricación de equipo de transporte (-85.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%). Vemos que de 21 ramas de actividad solamente una registró incremento.

Con estos datos queda claro que la decisión del gobierno federal de cerrar la actividad económica durante abril y mayo, sin tomar en cuenta consideraciones demográficas ni regionales, golpeó a prácticamente toda la industria, pero en especial a las manufacturas de textil, vestido, automotriz, curtiduría, calzado y marroquinería. En el caso de automotriz no cabe duda que conforme se reactive la actividad internacional, pronto ésta ira recuperando su nivel de actividad, pero en el caso de las industrias textil vestido, calzado, curtiduría y marroquinería, el golpe ha sido brutal, y lo peor es que se espera que los datos de actividad de mayo sean igual o peor de malos que los de abril. Y es que estos sectores ya habían sido severamente golpeados en los años recientes por problemas como el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, por lo que el cierre de actividad se suma a los problemas ya existentes para crear un escenario catastrófico con pérdida de miles de empleos y cierre definitivo de la actividad de decenas de empresas.

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En cuanto a la evolución de la industria manufacturera en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que ésta se contrajo -10.9%, producto de la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y los datos están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-0.8%); Industria de la madera (-1.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (-4.2%); Otras industrias manufactureras (-4.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-8.4%); Fabricación de productos metálicos (-9.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-10.0%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-10.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-11.7%); Industria del plástico y del hule (-13.6%); Impresión e industrias conexas (-14.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.2%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-18.8%); Fabricación de equipo de transporte (-20.8%); Industria del papel (-25.2%); Fabricación de prendas de vestir (-26.9%); Industria química (-29.0%); e Industrias metálicas básicas (-29.5%). Nuevamente vemos que de 21 ramas de actividad manufacturera, solamente una presenta aumento en términos reales.

Estos indicadores se dicen fácil, pero hay que entender que con la contracción de la actividad económica, viene aparejada una disminución de los empleos formales e informales. A continuación veremos cuál ha sido la evolución del empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

Empleo en el IMSS

En el comparativo de febrero  a mayo de 2020, vemos que el total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.030 millones de personas. Esta enorme pérdida de empleos formales se debido a la siguiente evolución (en paréntesis se indica la variación nominal): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (-59,028); Industrias Extractivas (-7,349); Industrias de  Transformación (-210,920); Industria de  la Construcción (-262,317); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-576); Comercio (-97,079); Transportes y Comunicaciones (-36,778); Servicios para Empresas, Personas y El Hogar (-367,473); y Servicios Sociales y Comunales (11,154). Con estos datos queda claro que la industria perdió 481,162 empleos formales en el periodo de febrero a mayo de 2020, y lo que es peor es que la pérdida de empleos seguirá en muchas empresas aunque paulatinamente se haya retomado la actividad económica en junio y los meses siguientes.

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Ahora, en cuanto a la evolución por entidad federativa en el periodo de febrero a mayo de 2020, tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño en valores absolutos): Tlaxcala (-3,336); Tabasco (-4,117), Colima (-4,223), Campeche (-5,465), Chiapas (-5,743), Zacatecas (-6,689), Durango (-7,487), Morelos (-7,735), Oaxaca (-10,797), Hidalgo (-12,158), Guerrero (-12,312), Aguascalientes (-12,740), Michoacán (-14,566), Baja California (-17,450), Nayarit (-17,565), Yucatán (-18,814), San Luis Potosí (-18,930), Baja California Sur (-22,445), Tamaulipas (-27,957), Chihuahua (-31,191), Sonora (-32,751), Coahuila (-33,261), Querétaro (-34,107), Puebla (-36,426), Guanajuato (-42,416), Sinaloa (-43,597), Veracruz (-46,300), Mexico (-58,652), Jalisco (-67,642), Nuevo León (-85,385), Quintana Roo (-113,798) y Distrito Federal (-174,311).

¿Qué puede hacer el gobierno federal para que la actividad económica se recupere en un periodo menos largo? Sin duda hay muchas cosas que se pueden realizar y que no requieren de un presupuesto. En primer lugar tenemos el combatir el contrabando y la subvaluación de todo tipo de mercancías en las aduanas del país. Esto requiere ajustes normativos para que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas pretenden ser ingresadas al país con precios ridículamente bajos. También se debe sancionar al contrabando no documentado como Delito Grave del Orden Federal. De igual manera, se pueden fortalecer los esquemas como el de créditos FONACOT para que se incentive el consumo de productos hechos en México por parte de quienes gozan de dicha prestación. También es importante fomentar el Programa IMPULSO NAFIN + ESTADOS para que más empresas puedan acceder al financiamiento bancario con tasas de interés no mayores al 13.9% anual. Otro aspecto que es muy relevante es que las grandes cadenas nacionales y tiendas departamentales reviertan la prioridad que le dan a los productos importados respecto de los nacionales y tengan un mejor trato con sus proveedores nacionales, a quienes en múltiples ocasiones les cobran todo tipo de descuentos y bonificaciones en aras de mantener ellos su rentabilidad, a costa del fabricante nacional. Se debe hacer valer el Convenio de Buenas Prácticas Comerciales. Así como estas acciones, hay muchas más que se pueden llevar a cabo y que sin duda se traducirán en una industria mexicana que tardará menos en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

México se dirige a una crisis con forma de U profunda

La inversión productiva  es una pieza fundamental para la salud de la economía. Por un lado, vemos que es un componente muy importante de la demanda agregada, ya que tiene múltiples efectos en ésta: primero, en la forma de compra de activos productivos por parte de las empresas, lo que provoca que quienes producen bienes de capital tengan más ventas; y segundo, porque la construcción de bienes inmuebles, genera un impacto positivo en múltiples industrias como la del cemento, acero, aluminio, vidrio, arena, entre muchas otras más. Pero eso no es todo ya que la inversión productiva también tiene un impacto en el mediano plazo por el lado de la oferta agregada, ya que ésta determina las posibilidades de expandir la capacidad productiva en el futuro. Si los negocios hoy compran más máquinas y equipo y expanden el tamaño de su planta, estarán en posibilidades de producir más bienes y servicios en el futuro cercano. De manera inversa, en una economía en la que cae la inversión, disminuye la demanda agregada y se limitan las posibilidades de crecimiento para el futuro.

Como veremos en esta entrega, en el caso de México, con la caída de la actividad económica, la cancelación de múltiples proyectos de inversión, así como el cierre de negocios y la falta de confianza empresarial, se está dando un duro golpe a la capacidad de crecimiento y desarrollo económico que tendremos en los próximos años.

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Mucho se ha analizado respecto a qué tan grave será esta crisis económica causada por el encierro y el cese de actividades productivas decretado por el gobierno federal. La semana pasada veíamos que en el Informe Trimestral del Banco de México, dicha institución planteó tres escenarios de caída y recuperación. El banco central mencionó que en un escenario “Tipo V” se esperaría que el PIB caiga este año -4.6% y crezca 4.0% en 2021, en un escenario “Tipo V Profunda” el PIB caería -8.8% este año y crecería 4.1% en 2021, mientras que en un escenario “Tipo U Profunda” el PIB caería -8.3% este año y caería otro -0.5% en 2021.

¿De qué depende que se materialice alguno de estos tres escenarios? O puesto de otra forma ¿Qué es lo que provoca la geometría del choque (V o U)? Como lo veíamos en mi editorial del 29 de marzo de este año, pues básicamente depende del grado de daño que sufra el capital y la inversión productiva en el país (el lado de la oferta agregada). Mencionábamos que cuando el stock de capital no crece o de plano cae por el cierre definitivo de múltiples empresas, la recuperación económica va a ser muy lenta. A esto hay que agregar el problema de los trabajadores que “abandonan” la fuerza laboral, como lamentablemente sucedió en México durante el pasado mes de abril cuando 12 millones de personas dejaron de estar en la Población Económicamente Activa  (PEA). En este punto cabe destacar que el INEGI no los contabilizó como “desocupados” porque se retiraron de la PEA y no salieron a buscar un nuevo empleo (supongo que muchos porque sabían que no encontrarían uno nuevo), pero si tomáramos en consideración a estos 12 millones de personas que salieron de la PEA y los sumamos a los 2.1 millones de desempleados oficiales, tendríamos una tasa de desempleo en abril de 25.2% respecto de la PEA observada en el primer trimestre de 2020. Es así que el choque provocado por el encierro se ha vuelto estructural para nuestro país, es decir, ya no es sólo un problema de demanda agregada que se pueda arreglar incentivando sus componentes.

¿Por lo que hasta ahora hemos visto, qué se puede anticipar respecto a la geometría del shock del encierro decretado por el coronavirus? La intensidad del choque ha sido y será brutal para México dado que el Gobierno Federal abandonó a las empresas a su suerte y porque se ha perdido buena parte del poder adquisitivo de la población en edad de trabajar (ocupada, desempleada o que abandonó la PEA). En este sentido confirmamos el pronóstico de que a México le espera un choque en forma de U profunda, algo que igual ya se podía anticipar al ver la manera como se ha colapsado la inversión fija bruta en el primer trimestre de 2020, lo que se debe sumar al pésimo desempeño de ésta en 2019, año en el que cayó -4.94 por ciento.

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El INEGI recién informó los datos de la evolución del índice de volumen físico de la Inversión  Fija Bruta al mes de marzo y los resultados son bastante negativos al cierre del primer trimestre de este año. Tenemos que en el comparativo de los primeros tres meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, el Índice total de la inversión fija bruta disminuyó -9.3%, lo que representa la mayor caída anualizada trimestral desde el tercer trimestre de 2009, cuando ésta disminuyó -12.3%. La caída de -9.3% es producto de una contracción de -7.3% en la inversión en Construcción y una caída de -12.2% en la inversión en Maquinaria y equipo.

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En cuanto a la construcción, el INEGI nos muestra que en el primer trimestre de 2020, la residencial se contrajo -6.3% anualizado, mientras que la no residencial muestra una caída de -8.3%. Ahora, en relación a  la inversión en maquinaria y equipo, tenemos que la de origen nacional cayó -9.1%, mientras que la de origen importado se contrajo -14.2%.

Se debe hacer hincapié en el hecho de que estos son los datos del primer trimestre de 2020, antes de que se decretara el cierre de actividades no esenciales en México. Además de que los datos del mes de marzo, vistos de manera aislada, cuentan una historia aún más grave respecto a cómo llegamos a enfrentar la crisis ocasionada por el cese de actividades. En el comparativo de marzo de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que el índice de volumen físico de la inversión fija bruta cayó -11.0%, lo que se convierte en la mayor caída mensual anualizada desde octubre de 2009. La caída de -11.0% fue producto de una contracción de -7.2% en la construcción y una disminución de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo. Se debe destacar que la caída de -16.1% en la inversión en maquinaria y equipo se debe a que este tipo de inversión de origen nacional cayó -14.9%, mientras que la de origen importado se contrajo -16.9%.

Queda claro pues el complicado escenario en cuanto al daño estructural que se le está causando a la economía nacional; y si a esto le sumamos la evolución de otro indicador que se informó la semana pasada, que es lo que ha sucedido con el consumo privado, pues cobra aún más sentido el pensar que la recuperación económica será bastante lenta.

La debilidad de la demanda agregada, desde antes de que se generara la crisis económica por el encierro, queda evidenciada con las cifras que divulgó el INEGI en el sentido de que el consumo privado en el mercado interior disminuyó en -2.6% en el comparativo de marzo de 2020 respecto del mismo mes de 2019, lo cual se debió a una contracción de -2.3% en el consumo de bienes nacionales y una caída de -5.6% en el de bienes importados. Resulta más que evidente que el dato de caída en el consumo durante abril será terrible, una vez que se considera que 12 millones de personas dejaron de trabajar y por lo tanto ellos y sus familias se quedaron sin una fuente de ingresos y posibilidades de consumir.

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Es de esperarse que para todo 2020 la caída en la inversión productiva (lado de la oferta) sea de cerca de un 20%, mientras que el consumo privado (lado de la demanda) se contraiga en un 12%.  Esto es indicativo de que la economía mexicana caerá fuerte y el proceso de recuperación será muy lento, con la posibilidad de que en el arranque del 2021 nuestro PIB continúe cayendo y comencemos a ver las primeras tasas de aumento del PIB hasta el segundo o tercer trimestre del año que viene. Es decir, veremos una crisis en forma de U profunda.

Para concluir, solo agregaría que lo aquí planteado es el escenario inercial en base a un gobierno federal que no toma medidas para mitigar el impacto negativo de la crisis económica en las personas y en las empresas. Si el gobierno federal tomara la decisión de aumentar la deuda pública y esos recursos los utiliza de manera inteligente en inversión productiva que detone la demanda agregada, y que además se generen incentivos fiscales para que las empresas inviertan y contraten personal, pues las cosas podrían cambiar para bien en cuanto a las expectativas económicas.

P.D. Deliberadamente no mencioné el término “crisis económica ocasionada por el Covid-19” ya que el virus no causó esta crisis, sino los diferentes gobiernos que a nivel mundial decidieron cerrar la actividad económica sin consideraciones geográficas o demográficas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El mayor error: haber cerrado la economía

En México estamos próximos a regresar poco a poco a la actividad productiva, a partir del 1 de junio, pero un profundo daño se ha ocasionado a la economía de las personas y las empresas, y lo que es peor es que pese a los enormes sacrificios, el Coronavirus aquí sigue. Desde el punto de vista de salud estos dos meses de encierro sólo retrasaron la propagación del virus, pero la enfermedad no ha sido vencida, y al contrario, la probabilidad de enfermarse es mucho mayor ahora que cuando se acordó cerrar toda actividad económica que no sea considerada “esencial”. Todos sabemos que la enfermedad no está domada y que ni siquiera estamos cerca de llegar a la meseta de la curva de contagios.

¿Pero porque nos encerraron? Desde el punto de vista de varios analistas, las ideas que funcionan se hacen virales y en este sentido, parece que el mundo quiso copiar el caso de la ciudad de Wuhan, en donde el encierro resultó exitoso para frenar la enfermedad en China. Las decisiones de cerrar la economía fueron adoptadas en países europeos y luego en Estados Unidos. México no fue la excepción y nos acabaron mandando a casi todos a nuestras casas, sin importar la circunstancia particular en cuanto a número de casos que había en cada región del país.

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La Ciudad China de Wuhan, el modelo seguido de confinamiento. 

La evidencia muestra que estos dos meses de encierro no han frenado la epidemia en México, pero si han traído terribles consecuencias para nuestra economía. De acuerdo con el Banco de México, en un escenario económico tipo U profunda, este año el Producto Interno Bruto (PIB) caerá -8.3% y en el 2021 retrocederá otro -0.5%. El hablar de una caída del PIB de esta magnitud no hace mucho sentido, hasta que le ponemos número al impacto en el empleo, y de acuerdo con el propio banco central, se espera que este año se pierdan entre 800 mil y 1.4 millones de empleos registrados en el IMSS y para el 2021 se espera que se recuperen un máximo de 400 mil o que se pierdan otros 200 mil. Sea como sea, el cierre de la actividad económica en México ocasionará un retroceso de la actividad económica de varios años, ya que en el mejor de los casos, será en el 2022 o 2023 cuando recuperemos los niveles de actividad económica observados en 2019. Además de que hay estimaciones por parte del Dr. José Luis de la Cruz, Presidente de la Comisión de Estudios Económicos de CONCAMIN en el sentido de que si el PIB cae por encima de -6.0% en 2020 en el corto plazo la pobreza aumentará entre 3.0 y 3.5 millones de personas, mientras que en el mediano plazo, dicho aumento sería de 5 millones de personas.

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Estas duras cifras parecen no importarles a muchos y desafortunadamente los argumentos respecto de la utilidad del cierre de la economía se han convertido en una simple decisión binaria y simplista: salud versus economía. Si te colocas a la izquierda, valoras la salud sobre el dinero, y por lo tanto apoyas el cierre de la economía, lo cual ha demostrado ser un terrible error.

El falso debate de “salud versus economía” ignora lo desastroso que ha sido el cierre de la actividad económica para las micro, pequeñas y medianas empresas, para las personas que en ellas trabajan, así como para las clases medias en México. A pesar de la retórica sobre un dizque “sacrificio compartido”, la capacidad de autoaislamiento está ampliamente correlacionado con los ingresos que mantuvo cada familia, así como con los ahorros que mantenía. Esta pandemia muestra una radiografía que expone las desigualdades de nuestra sociedad. Vemos las redes sociales saturadas de mensajes de “gente acomodada” o que le mantuvieron su pago haciendo trabajo en casa, criticando que haya personas en las calles, mercados o tianguis, cuando resulta imposible que estas personas se guarden cuando viven al día o no tienen el dinero para ir a comprar su despensa al Walmart.

El caso en contra del cierre de la economía

Lyman Stone, un investigador del American Enterprise Institute, vive en Hong Kong y se pregunta si la mayor parte del mundo recurrió a sacar un gran mazo para derrotar a COVID-19 cuando unos pocos golpes de martillo, bien colocados, habrían hecho el trabajo y evitarían mucho del daño colateral. De acuerdo con Stone, el cierre de la economía no agrega mucho después de haber tomado otras medidas de distanciamiento social, y para ello tenemos el caso de Hong Kong, donde las escuelas han cerrado, muchos hacen trabajo en casa, pero los restaurantes y centros comerciales siguen en operación y repletos de gente.

En México se cerró buena parte de la actividad económica y tenemos 87,512 contagios y 9,779 muertes de Covid-19, mientras que en Hong Kong, con una población  de 7.5 millones de personas, registra apenas 4 muertes. ¿A qué se debe esto? Pues a que Hong Kong registró aproximadamente dos quintas partes de las muertes de SARS en 2003, por lo que la gente usa cubrebocas al tener el menor signo de resfriado o enfermedad, además de tomar estrictas medidas de distanciamiento social cuando se informa de algún nuevo brote epidemiológico. Un estudio publicado el 17 de abril en la revista médica The Lancet encuestó a las personas sobre cómo se estaban adaptando al brote de COVID-19 y descubrió que el 85% evitaba los lugares públicos de forma voluntaria y casi el 99% llevaba cubrebocas en el exterior.

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El Subsecretario López Gatell, apenas rectificó su postura respecto del uso del cubrebocas.

“Al implementar rápidamente medidas de salud pública, Hong Kong ha demostrado que la transmisión de COVID-19 puede ser efectivamente contenida, sin recurrir al cierre completo de la actividad económica, altamente disruptivo adoptado por China, los Estados Unidos y los países de Europa occidental”, dijo Benjamin Cowling, profesor del Universidad de Hong Kong.

En este sentido, el empresario veterano irlandés, de 83 años de edad, Michael Smurfit, se ha sumado a las voces que critican la decisión de los gobiernos de casi todo el mundo de haber cerrado sus economías en respuesta a la pandemia de COVID-19. En una entrevista con la publicación Inside Business, el señor Smurfit dijo: “Mi propio punto de vista es que los historiadores verán esta etapa de cierre económico como un error muy grave. Debería haber habido un bloqueo parcial para las personas mayores y las personas con síntomas subyacentes, entre otras medidas. Pero el haber cerrado la economía de poblaciones enteras…..nunca antes había sucedido. Destruye la economía, destruye empleos y los efectos negativos de esto durarán por muchos años.”

Y agregó: “No hemos visto el final de esto de ninguna manera: los resultados del bloqueo, el haber mantenido en tierra a los aviones y cruceros y todo lo demás. Va a ser un momento muy difícil por delante, me temo…Muchas personas dependen de su pago semanal o mensual. Si les quitas eso durante unos meses, esto tendrá un enorme efecto en la economía. Es un efecto horrendo. Cuanto más rápido lleguemos a abrir la economía, será mejor desde mi punto de vista”.

¿Cómo se reactivará la economía?

Como señalé al inicio, varios estados de México regresan a la actividad económica a partir del 1 de junio a través de mecanismos propios en función de un “semáforo estatal”. Ahora resulta claro que así es como se debió haber restringido la actividad económica cuando este problema apenas comenzaba: a través de un semáforo por entidad federativa, que fuera limitando ciertas actividades productivas, pero no de la manera que se hizo en la que mandaron a todos los colaboradores de las empresas no esenciales a su casa, independientemente de que estuvieran en una ciudad con pocos o muchos contagiados de COVID-19.

El regreso a la actividad será paulatino y los consumidores están asustados por todas las historias de terror que se presentaban en los medios de comunicación y en redes sociales todos los días, por lo que esto llevará mucho tiempo en comenzar a componerse. Las historias de gente joven que moría por COVID-19 fueron ampliamente divulgadas y viralizadas para que nadie se confiara y se mantuvieran en casa, no obstante, el porcentaje de gente joven que ha muerto por COVID-19 es muy baja. En Corea del Sur, China, Italia y España el porcentaje de personas de 40 a 49 años que contraen la enfermedad y mueren de ésta es de 0.4% y para los grupos de edad más jóvenes el porcentaje es aún más bajo (https://ourworldindata.org/mortality-risk-covid#case-fatality-rate-of-covid-19-by-age).

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El remediar el daño económico causado por los políticos de todo el mundo que decidieron cerrar la economía será el reto más importante que habremos de enfrentar. En el caso de México vemos que transformamos nuestro problema económico de tener una economía que no crecía por limitaciones de la demanda agregada a una que ya no crece por limitaciones de oferta agregada, lo que entonces implica un doble problema.

Como ya lo dije, la enfermedad sigue presente (ahora más que antes) y es bastante difícil predecir con precisión cómo se desarrollará el escenario futuro, tanto a nivel nacional como internacional. Esto se debe al hecho de que nadie está seguro de cuándo se encontrará una cura, ya sea en forma de terapia o vacuna, o si la población desarrollará inmunidad colectiva. Investigadores de diferentes partes del mundo han proporcionado diferentes estimaciones de la línea de tiempo para llegar al final de la crisis y éstas se extienden por hasta dos años. Incluso si se encuentra una cura en el futuro, algunas de las economías, para entonces, se parecerían más a naciones devastadas por la guerra, dado que los  esfuerzos de “reconstrucción” a través de estímulos a la demanda o la oferta pueden operar muy lentamente.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, el restablecimiento de la “nueva normalidad” requerirá recuperar la confianza del consumidor y la eliminación de la incertidumbre de sus flujos de ingresos. A este respecto, en la semana que recién concluye se informó que en México, en abril el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC-ETCO) registró un balance de apenas 32.2 puntos, mismo que señala una percepción desfavorable de los consumidores. Este nivel al compararlo con el dato procedente de la Encuesta Nacional de Confianza del Consumidor tradicional para el mes de marzo (42.1), resulta 9.9 puntos más bajo. Si se compara con el dato relativo al mismo mes de abril, pero de 2019 (45.5), el ICC-ETCO 2020 es 13.3 puntos menor.

Por el lado de la oferta, los productores enfrentan problemas simultáneos al asegurarse de que sus trabajadores lleguen sanos al centro de trabajo y además haya un aseguramiento de insumos para producir, además de lidiar con la falta de confianza del consumidor. Sumado a esto, en un contexto de no tener ingresos o que estos sean muy limitados, cerca del 95% de los negocios enfrentan problemas por tener que hacer frente a pagos fijos (nómina, servicios, cuotas, renta, entre otros).

Finalmente, a medida que el cierre de la actividad económica se relaja gradualmente, la propagación del virus seguramente va a aumentar, lo que podría traer nuevos cierres, interrupciones e incertidumbre a la economía. Como resultado, incluso la estructura de la economía en términos de participación de cada sector económico en la producción de varios sectores puede cambiar.

A manera de conclusión, sólo queda señalar que el profundo daño económico está hecho y depende de todos nosotros que no se extienda más, para lo que se requiere actuar con responsabilidad. Por responsabilidad me refiero a que se cuente con las medidas de salud en los centros de trabajo, que se mantenga el uso de cubrebocas y sana distancia, que compremos productos hechos en México, que nos alimentemos bien y nos expongamos a los rayos del sol 15 minutos al día, que los dueños de las grandes cadenas comerciales le paguen a los fabricantes por la mercancía que ya les entregaron, que los importadores no traigan productos subvaluados, entre muchas cosas más. Se va a requerir de un gran esfuerzo conjunto y como sociedad podremos organizarnos para resucitar nuestra economía.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Sigue el deterioro de la calidad del empleo en México

Una semana más que trascurre y se siguen acumulando indicadores que dan cuenta de lo mal que arrancamos el 2020. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2020. Y si bien, a esa fecha aún no comenzaban los estragos económicos que ha ocasionado el encierro y cese de actividades no esenciales declarado por parte del gobierno federal ante la pandemia del COVID-19, los indicadores oficiales ya daban cuenta de un mayor deterioro en las condiciones laborales de nuestro país en los primeros tres meses del año. A continuación se detallan dichos indicadores.

La ENOE de INEGI reporta que la población ocupada total en México pasó de 54.152 millones en el primer trimestre de 2019 a 55.352 millones de personas en el primer trimestre de 2020, lo que implica un incremento de 1.2 millones de personas o un 2.2% de aumento. En el mismo periodo el número de personas desocupadas aumentó de 1.886 millones en los primeros tres meses de 2019 a 1.976 millones de personas en los mismos meses de 2020, lo que implica que el número de desempleados creció en casi 90 mil personas en el último año, cifra equivalente a un incremento de 4.8%. A pesar del aumento en el número de desocupados, a simple vista, pareciera que el incremento en el tamaño de la población ocupada es indicativo de que México mantiene un buen ritmo de “creación” de puestos de trabajo, pero la realidad es que aunque si se están creando “oportunidades” laborales, la mayoría son de mala calidad, tal y como veremos a continuación.

Subocupación en la población ocupada

Un primer indicio del deterioro en la calidad del trabajo lo tenemos en el aumento de la población ocupada en condiciones de subocupación. Y es que si bien en el último año hay 1.2 millones de personas adicionales “trabajando”, también es cierto que la población subocupada pasó de 3.683 millones de personas en el primer trimestre de 2019 a 4.685 millones en el primer trimestre de 2020, lo que implica que ahora hay poco más de un millón de personas adicionales en un estatus de subocupación. De esta manera, los subocupados pasaron de representar el 6.80% de la población ocupada en el primer trimestre de 2019 a ser el 8.47% en el primer trimestre de 2020.

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Incidencia de la economía informal

Un segundo indicio del deterioro de la calidad del empleo lo tenemos por el incremento en el número de personas que trabajan en la economía informal. En el primer trimestre de 2019 la población ocupada en el sector informal fue de 15.039 millones de personas, mientras que en el mismo trimestre de 2020 es de 15.282 millones, lo que implica un incremento de poco más de 243 mil personas.  Se debe precisar que la población ocupada en el sector informal se refiere a aquellas personas que trabajan en unidades económicas no agropecuarias operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa. Esto implica que a los 15.282 millones de personas que laboran en la informalidad, hay que sumarle aquellas personas que trabajan para una empresa formal, pero que no están registradas como empleadas por dicha empresa.

Derivado de lo anterior es que la Tasa de Informalidad Laboral 2 representó al 51.96% de la población ocupada en el primer trimestre de 2020. La TIL2 se refiere a la proporción de la población ocupada no agropecuaria que comprende a la suma, sin duplicar, de los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, con aquellos otros ocupados no agropecuarios cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo. En este sentido, es ilustrativo ver que en marzo de 2019 había 20.348 millones de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representaba el 37.6% de la población  ocupada en el primer trimestre de 2019. Para marzo de 2020 el número de trabajadores registrados en el IMSS es de 20.482 millones de personas, cantidad que representa el 37.0% de la población ocupada en el primer trimestre de 2020. Puede verse que la participación de la fuerza de trabajo registrada en el IMSS respecto del total disminuyó en el último año y es de esperarse que dicha participación  continúe cayendo ya que entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020 se han perdido casi 421 mil puestos de trabajo formales.

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Nivel de ingresos de la población ocupada

Otra manera de ver el deterioro en la calidad del empleo lo podemos observar al analizar el comportamiento de la población ocupada por nivel de ingreso. Si bien el salario mínimo pasó de $102.68 pesos en el primer trimestre de 2019 a  $123.22 pesos en el mismo trimestre de 2020, se observa un deterioro importante en los ingresos de algunos grupos de población  ocupada.

Es verdad que entre el primer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020 la población ocupada que no tiene ingresos pasó de ser 3.123 millones de personas a 2.908 millones, lo que implica una disminución de 215 mil personas, equivalente a una caía de -7.4%. Sin embargo, fuera de esta buena noticia, se observa un importante deterioro ya que en el último año la población ocupada que tiene ingresos inferiores a un salario mínimo al día se incrementó de 10.642 millones a 12.533 millones, lo que implica un aumento de 1.890 millones de personas, equivalente a un 15.1%. Por su parte, en el mismo periodo la población ocupada que gana entre 1 y 2 salarios mínimos al día pasó de 17.141 millones de personas a 19.781 millones, lo que equivale a 2.640 millones de personas, equivalente a un alza de 13.3%. Algo que es muy preocupante es que los que ganan entre 2 y 3 salarios mínimos cayeron de 9.818 millones de personas a 8.613 millones, lo que implica una caída de 1.205 millones de personas, equivalente a una reducción de -14.0%. Es aún más preocupante que el número de personas que ganan entre 3 y 5 salarios mínimos disminuyeron de 4.522 millones a 3.715 millones de personas, lo que representa 807 mil personas menos en estos mayores niveles de ingreso, lo que representa una disminución de -21.7%. Finalmente, los que ganan más de 5 salarios mínimos al día pasaron de ser 1.741 millones de personas en el primer trimestre de 2019 a apenas 1.534 millones de personas en el mismo trimestre de 2020, lo que significa una reducción de casi 207 mil personas, equivalente a -13.5%.

Estas cifras nos indican que en México, apenas el 2.8% de la población ocupada declara ganar más de $1,100  pesos diarios o $33,430 pesos al mes. Mientras que el 63.6% de la población ocupada gana menos de $246 pesos diarios o unos  $7,500 pesos al mes.

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Condiciones críticas de ocupación

En base a los datos antes arriba mencionados es que no debería sorprendernos que la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación  (TCCO) pasó de representar el 18.96% de la población  ocupada en el primer trimestre de 2019 a ser el 22.58% de la población ocupada en el mismo trimestre de 2020. La TCCO se refiere al porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado (no encuentran más trabajo aunque lo buscan), más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Conclusiones

Los indicadores aquí presentados dan cuenta de que el mercado laboral de México continúa absorbiendo a quienes se integran a éste, pero la mayor proporción se incorporan a la economía informal y/o a puestos de trabajo que los mantienen laborando por debajo de las horas que están dispuestos a trabajar. Por el lado de los ingresos, queda claro que no obstante el incremento al salario mínimo, las personas que obtienen los mayores niveles de ingreso son cada vez una menor proporción de la fuerza laboral. Lamentablemente estos indicadores habrán de deteriorarse de manera considerable en el segundo trimestre y en lo que resta del año. Es por ello que se deben tomar medidas urgentes para salvar el empleo y una de ellas es el hacer frente decidido en contra del contrabando y subvaluación de mercancías importadas. En la medida en que se le ponga un freno a la competencia ilegal que representan buena parte de las importaciones, más rápido podremos ver la recuperación de fábricas y el empleo nacionales. En las siguientes entregas hablaremos de otras medidas urgentes, y que no cuestan, que se pueden implementar en beneficio del empleo formal y bien remunerado en México.

Alejandro Gómez Tamez*

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Se colapsa el empleo y la industria nacional, ¿de quién es la culpa?

Conforme pasan los días, comienzan a surgir más indicadores que dan cuenta del enorme costo económico que han tenido las decisiones gubernamentales de cerrar la mayor parte de la actividad económica en México. Se ha dado a conocer un “Plan de Regreso a la Nueva Normalidad” en el que a partir del 1 de junio, y en función de un semáforo actualizable, podrá darse una apertura parcial o total de diferentes actividades en los municipios y alcaldías de México que presentan casos de COVID-19. Sin embargo, sabemos que el Coronavirus llegó para quedarse, por lo que desde mi punto de vista no hace mayor diferencia hacer la reapertura con este sistema de semáforo el 18 de mayo o el 1 de junio para todo el país, ya que de todas maneras nos tenemos que cuidar implementando fuertes medidas de salubridad en los centros de trabajo y las personas vulnerables deben quedarse en casa. Para mi, el haber retrasado hasta el 1 de junio la autorización formal a regresar a trabajar en la mayoría de las industrias, sólo se traducirá en mayor dolor y desesperación para millones de personas que están en condiciones de hacerlo.  A continuación hago mención de la evolución reciente de la actividad industrial y del empleo formal:

Actividad industrial

El pasado 12 de mayo el INEGI dio a conocer las cifras del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) al mes de marzo, por lo que ya tenemos claro cuál fue la evolución de la industria nacional durante el primer trimestre del año. Vemos que con cifras originales, en el comparativo de dicho trimestre respecto del primer trimestre de 2019, el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) muestra una caída de -2.9%, la cual es la mayor caída anualizada en este indicador desde el primer trimestre de 2013. Cabe señalar que la disminución de -2.9% fue producto de una caída anualizada de -1.6% en enero, -2.0% en febrero y -5.0% en marzo. Si bien la industria ya andaba mal desde el año pasado, cuando ésta cayó -0.2%, los datos de la evolución de ésta en el primer trimestre de 2020 dan cuenta de lo rápido que se terminó de descarrilar esta actividad al arranque de este año.

Esta evolución muestra la rapidez con la que se está dando el colapso económico en México. El hablar de una caída anualizada de la actividad industrial del -5.0% en marzo, cuando aun no se decretaba el cierre de la actividad económica no esencial en México (pero si en varias regiones de Estados Unidos), no es más que una advertencia del duro golpe que la economía sufrió en abril y ha sufrido en mayo. La expectativa es que la producción industrial se deteriorará más en los próximos meses y podríamos ver caídas de hasta un 40% en la actividad industrial en el segundo trimestre de este año.

Ahora, entrando en el detalle de las causas de la caída anualizada de -2.9% en la actividad industrial en el primer trimestre de 2020, tenemos que ésta se debe a que si bien la minería creció 4.2%; y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.3%; vemos por otra parte que la construcción se colapsó -8.2%; mientras que las industrias manufactureras se contrajeron también -2.9%.

Profundizando en el desempeño del sector construcción, tenemos que en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, el volumen físico de la de construcción en edificación retrocedió -6.3%, mientras que el de la construcción de obras de ingeniería civil cayó -17.4%, y el de los trabajos especializados para la construcción bajó -7.5%.

Ahora, en cuanto la evolución de la actividad manufacturera, la cual disminuyó -2.9% en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, tenemos que esto fue producto de la siguiente evolución de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se muestra la tasa de variación porcentual y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.8%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (2.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (0.4%); Industria química (0.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (0.2%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-0.8%); Industria del papel (-1.5%); Impresión e industrias conexas (-2.2%); Otras industrias manufactureras (-2.4%); Industrias metálicas básicas (-3.2%); Industria del plástico y del hule (-3.5%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.1%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-4.7%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-5.3%); Fabricación de productos metálicos (-5.3%); Industria de la madera (-6.5%); Fabricación de prendas de vestir (-7.3%); Fabricación de equipo de transporte (-8.1%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-10.2%); Fabricación de maquinaria y equipo (-10.6%); y Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-13.9%). Como puede apreciarse, de 21 ramas de actividad, sólo 5 muestran incrementos en el arranque del año.

IVFPI

Empleo formal

A la par de los datos respecto de la evolución de la producción industrial, en la semana que concluye, se dio a conocer que durante abril de 2020 el empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tuvo una contracción mensual de 555.247 miles de puestos de trabajo, lo que implica una disminución de -2.7%. Al comparar las cifras de abril de 2020 con los del mismo mes de 2019 vemos una disminución de 451.231 miles de personas, equivalente a una tasa anual de -2.2%. Como ya se señaló, esta caída se explica principalmente por el confinamiento casi generalizado, decretado por las autoridades derivado de la emergencia sanitaria. Los números se dicen fácil, pero estamos hablando de más de medio millón de personas que en un mes perdieron su fuente de sustento económico, con todas las implicaciones sociales que esto conlleva.

IMSS

Por sectores, las mayores caídas anuales en el empleo registrado en el IMSS se observaron en construcción (-15.0%), industrias extractivas (-5.5%), y servicios para empresas (-4.2%). Por su parte, las entidades con las mayores disminuciones anuales en el empleo fueron Quintana Roo (-18.1%), Baja California Sur (-10.8%) y Guerrero (-6.3%).

Llama la atención que en lo que respecta a las remuneraciones, al 30 de abril el salario base de cotización de trabajadores asegurados al IMSS alcanzó un monto de 403.60 pesos, lo cual representa un incremento anual nominal del 8.0%, que es el mayor observado para un mes de abril en 10 años. Esto último sugiere que la mayor parte de los empleos que se perdieron fueron precisamente los de las personas de menores ingresos en las empresas. Esto es lamentable, perro tiene cierta lógica, ya que si asumimos que a mayor productividad de un trabajador, mayor será su remuneración, es razonable asumir que las empresas trataron de quedarse con aquellos colaboradores más productivos y despidieron a aquellos que son relativamente más sencillos de reemplazar cuando se reanuden actividades productivas.

¿De quién es culpa esta deblacle?

Ahora, vale la pena preguntarse de quien es la culpa de este colapso económico. Muchos dirán que es culpa del coronavirus, pero la realidad es que no es así, a nivel mundial fue culpa de las erróneas políticas públicas implementadas para “hacer frente a la pandemia”.  El haber aplicado una receta generalizada, cerrando la mayor parte de las actividades productivas, sin tener en consideración la circunstancia sanitaria de cada localidad fue un enorme error.

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En un artículo de Mac Slavo publicado en SHTFplan.com y titulado “No fue el virus lo que estropeó la economía, fue la gente que obedeció”, se plantea una opinión controversial, pero que vale la pena tomar en cuenta (Hilo en Twitter, por parte de @Pernila, que elabora con mucho mayor detalle sobre el tema).Dice que la mayoría de las atrocidades en la historia humana han sido cometidas por individuos y funcionarios gubernamentales que estaban “simplemente siguiendo órdenes” o “simplemente obedeciendo la ley”. Queda claro que el coronavirus no dio ninguna orden. Fueron las personas que obedecieron las órdenes de los tiranos las que colapsaron la economía y arruinaron los niveles de vida de millones de personas.

Agrega que la mayoría de los seres humanos todavía piensan como si fueran esclavos. En lugar de cuestionar a la autoridad, hacer preguntas inteligentes o usar sus habilidades de pensamiento crítico para preguntarse si algo está bien antes de hacerlo, simplemente obedecen a la “autoridad” percibida. La verdad es que este bloqueo de la actividad económica es culpa de todos los que ordenaron y cumplieron el “quédate en casa”.

Los principales medios de comunicación siguen culpando de la devastación económica al coronavirus, pero no fue culpa de un virus. Los principales medios de comunicación todavía están tratando desesperadamente de mantener la narrativa y culpar al “enemigo invisible” por el costo real en las miles de vidas humanas que la reacción poco planeada de los gobiernos ya ha causado. Para Mac Slavo esto no es más que propaganda, y los medios de comunicación no quieren que culpes a quien debes culpar, por lo que se esconden detrás de los titulares de engaño que te mantendrán temeroso del COVID-19 el mayor tiempo posible.

Terminaría reiterando lo que señalé en mi editorial de hace dos semanas y son las ideas del Dr. Shiva Ayyadurai de los Estados Unidos. Es un error mantener las recetas de contención de la enfermedad que se han seguido hasta ahora porque datan de la década de los 50s; no se debe aplicar el mismo remedio para todos (one size fits all); y no hay necesidad de apagar a todo un país con un confinamiento obligatorio para todos. Yo si creo que el coronavirus existe y mata gente, si es muy contagioso, si nos tenemos que cuidar (sobre todo los vulnerables), si tenemos que tomar vitaminas y el sol; pero el estar encerrados no es la receta que nos hará triunfar respecto a este mal, el cual ha sido utilizado por la mayoría de los gobiernos del mundo, incluido el mexicano, para imponer una agenda que obedece a otros intereses. En el caso de nuestro país siempre recordaremos la frase “nos vino como anillo al dedo”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Cómo llegaron los estados de México a enfrentar al COVID-19

En la semana que recién concluye el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en base a su estimación oportuna y con cifras originales, durante el primer trimestre de 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) de México cayó -1.58%, producto de un incremento de 1.50% en las actividades primarias, disminución de -3.19% en las actividades secundarias y retroceso de -0.86% en las actividades terciarias. Con este dato se ratifica que México está en recesión ya que se acumularon 4 trimestres consecutivos con disminuciones anualizadas en este indicador (-0.95% en II/19, -0.25% en III/19, -0.49% en IV/19 y -1.58% en I/20).

La caída del PIB de -1.58% en el primer trimestre de 2019 resulta por demás moderada respecto al apocalipsis económico que hemos vivido en el segundo trimestre de 2020, periodo en el cual se estima que el PIB de México podría haberse hundido hasta un 40%, según estimaciones del banco estadounidense JP Morgan, de manera que el retroceso de todo el año 2020 podría ser de un -8.4%, porcentaje peor al -8.0% estimado por GAEAP hace dos semanas.

Como hemos venido diciendo, el año 2020 sin duda registrará la peor crisis económica para México desde 1932, año en el cual el PIB cayó -14.83%, producto de la desmonetización del oro y las secuelas de la Gran Depresión de los Estados Unidos.

En este contexto, y en seguimiento a mi editorial de la semana pasada en el que hice un recuento de cómo llegó la economía nacional a enfrentar el COVID-19, en esta entrega analizo en qué condiciones llegan las diferentes entidades federativas del país a enfrentar la pandemia. A continuación se presenta el desempeño de cada estado en 2019 en tres variables clave: Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE), valor de la producción de las empresas constructoras y valor de la producción de las empresas manufactureras.

Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE)

Respecto al ITAEE, la semana que recién concluye el INEGI dio a conocer las cifras al cuarto trimestre de 2019, por lo que ahora resulta posible hacer una valoración del desempeño en 2019 realizando un promedio simple de la variación de cada uno de los cuatro trimestres de dicho año. A continuación se presentan los resultados (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento o de caída): 1. Tlaxcala (6.69%), 2. Colima (4.29%), 3. Chihuahua (2.14%), 4. Baja California (1.97%), 5. Nuevo León (1.90%), 6. Yucatán (1.68%), 7. Tamaulipas (1.61%), 8. Durango (1.26%), 9. Sinaloa (1.14%), 10. Coahuila (1.08%), 11.  Jalisco (0.63%), 12. Veracruz (0.42%), 13. Querétaro (0.31%), 14. Michoacán (0.30%), 15. Quintana Roo (0.03%), 16. Nayarit (-0.02%), 17. Ciudad de México (-0.18%), 18. Guanajuato (-0.20%), 19. Puebla (-0.32%), 20. Aguascalientes (-0.49%), 21. Sonora (-0.64%), 22. Hidalgo (-0.97%), 23. San Luis Potosí (-1.08%), 24. Guerrero (-1.23%), 25. Morelos (-1.89%), 26. Chiapas (-2.07%), 27. Campeche (-2.09%), 28. México (-2.10%), 29. Zacatecas (-3.01%), 30. Oaxaca (-3.14%), 31. Tabasco (-5.23%), y Baja California Sur (-7.31%).

En 2019 el PIB de México retrocedió -0.13%, por lo que queda claro que 16 entidades federativas tuvieron un mejor desempeño que la totalidad de la economía, mientras que otros 16 estados tuvieron un desempeño peor. Destacan los casos de Guerrero, Chiapas, Campeche, Oaxaca y Tabasco, ya que son estados del sur del país que se siguen rezagando. Mientras que la mayoría de los estados de norte como Chihuahua, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Coahuila mostraron tasas de crecimiento aceptables no obstante las dificultades de la economía en su conjunto.

ITAEE 2019

Empresas constructoras

Para valorar el desempeño de la industria de la construcción en los diferentes estados del país tomamos los datos de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) de INEGI. Vemos que el valor de la producción generado por las empresas constructoras a nivel nacional cayó -8.1% en términos reales en el comparativo de 2019 respecto de 2018. Al analizar la evolución de este indicador por entidad federativa, tenemos lo siguiente (en paréntesis se menciona el porcentaje de variación en términos reales ordenado de mayor crecimiento a mayor caída): 1. Colima (65.6%), 2. México (32.0%), 3. Tamaulipas (28.4%), 4. Durango (21.4%), 5. Chihuahua (16.9%), 6. Veracruz (12.0%), 7. Puebla (4.0%), 8. Quintana Roo (3.3%), 9. Campeche (3.0%), 10. Guanajuato (-1.2%), 11. Yucatán (-2.8%), 12. Nuevo León (-4.1%), 13. Baja California (-5.9%), 14. Jalisco (-8.1%), 15. Tlaxcala (-8.2%), 16. Sonora (-11.6%), 17. Ciudad de México (-15.4%), 18. San Luis Potosí (-16.1%), 19. Hidalgo (-16.8%), 20. Michoacán (-17.3%), 21. Coahuila (-19.8%), 22. Querétaro (-23.9%), 23. Aguascalientes (-24.2%), 24. Zacatecas (-30.0%), 25. Sinaloa (-33.4%), 26. Tabasco (-35.3%), 27. Guerrero (-35.9%), 28. Chiapas (-41.4%), 29. Oaxaca (-42.6%), 30. Morelos (-45.3%), 31. Nayarit (-48.2%) y 32. Baja California Sur (-68.8%). Como se puede apreciar, 9 estados del país tuvieron un sector construcción en crecimiento, mientras que 23 estados observaron caídas.

Empresas constructoras

Ahora, en cuanto al desempeño del valor de la construcción en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto del mismo bimestre de 2019, vemos que la situación de varios estados se agravó considerablemente, como se muestra a continuación: 1. México (82.7%), 2. Tlaxcala (58.5%), 3. Nayarit (42.1%), 4. Nuevo León (31.4%), 5. Chihuahua (25.1%), 6. Hidalgo (11.6%), 7. San Luis Potosí (5.6%), 8. Sonora (4.5%), 9. Veracruz (4.0%), 10. Tamaulipas (0.2%), 11. Quintana Roo (-1.8%), 12. Durango (-14.9%), 13. Oaxaca (-22.7%), 14. Yucatán (-23.9%), 15. Campeche (-25.1%), 16. Jalisco (-27.0%), 17. Sinaloa (-28.3%), 18. Baja California (-30.2%), 19. Morelos (    -31.1%), 20. Ciudad de México (-31.9%), 21. Chiapas (-32.3%), 22. Coahuila de Zaragoza (-32.7%), 23. Puebla (-35.1%), 24. Querétaro (-35.2%), 25. Guanajuato (-36.0%), 26. Tabasco (-37.6%), 27. Colima (-43.6%), 28. Zacatecas (-46.2%), 29. Aguascalientes (-53.3%), 30. Guerrero (-55.5%), 31. Michoacán (-70.5%) y 32. Baja California Sur (-75.7%).

Llama fuertemente la atención el deterioro a inicios de este año que observan estados como Jalisco, que pasó de caer -8.1% a contraerse -27.0% en el primer bimestre de 2020, Querétaro que cayó -23.9% en 2019 y ahora cae -35.2%, Guanajuato que cayó -1.2% en 2019 y en los primeros dos meses de 2020 se contrajo -36.0%, o Puebla que creció 4.0% en 2019 y ahora registra una disminución de -35.1%. Debe destacarse que estas fuertes caídas en el valor de la construcción se dieron antes de que llegara la epidemia del COVID-19 con su consecuente cancelación de actividades económicas.

Empresas manufactureras

Finalmente, en cuanto a la actividad manufacturera tenemos los datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI. En ella vemos la evolución del valor nominal de la producción manufacturera por entidad federativa, y tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación porcentual en términos nominales): 1. Baja California (13.7%), 2. Nayarit (7.3%), 3. Coahuila (7.3%), 4. Aguascalientes (6.5%), 5. Jalisco (5.0%), 6. Puebla (4.5%), 7. Yucatán (4.1%), 8. Chihuahua (3.5%), 9. Sinaloa (3.3%), 10. Baja California Sur (2.8%), 11. Querétaro (2.4%), 12. Tamaulipas (2.3%), 13. Sonora (2.0%), 14. Guanajuato (1.8%), 15. Michoacán (0.9%), 16. Nuevo León (0.5%), 17. Durango (-0.1%), 18. Ciudad de México (-0.1%), 19. Veracruz (-0.7%), 20. Tlaxcala (-1.5%), 21. Zacatecas (-3.2%), 22. México (-3.6%), 23. Guerrero (-4.2%), 24. Colima (-5.0%), 25. Hidalgo (-5.2%), 26. Campeche (-7.0%), 27. San Luis Potosí (-7.0%), 28. Morelos (-7.5%), 29. Tabasco (-13.8%), 30. Quintana Roo (-14.5%), 31. Chiapas (-17.1%) y 32. Oaxaca (-20.3%). Si tomamos en consideración que la inflación anualizada promedio de 2019 fue de 3.6%, entonces queda claro que el valor de la producción manufacturera en 2019 aumentó en términos reales en solamente 7 estados del país, mientras que registró una contracción en términos reales en los restantes 25 estados.

Empresas manufactureras

Ahora, en cuanto a la evolución del valor de la producción manufacturera en términos nominales en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto del mismo bimestre de 2019, tenemos lo siguiente: 1. Aguascalientes (44.2%), 2. Guanajuato (13.5%), 3. Sonora (8.8%), 4. Campeche (5.7%), 5. Chihuahua (5.3%), 6. Zacatecas (4.7%), 7. Coahuila (4.6%), 8. Durango (4.1%), 9. Puebla (4.0%), 10. Sinaloa (3.3%), 11. Colima (3.3%), 12. Guerrero (2.9%), 13. Ciudad de México (1.6%), 14. San Luis Potosí (1.1%), 15. Baja California Sur (0.7%), 16. Yucatán  (0.5%), 17. Hidalgo (0.3%), 18. Querétaro (-0.1%), 19. Tamaulipas (-0.5%), 20. Jalisco (-2.4%), 21. Baja California (-2.4%), 22. Nayarit (-2.6%), 23. México (-4.4%), 24. Michoacán (-4.4%), 25. Tabasco (-4.6%), 26. Tlaxcala (-6.6%), 27. Nuevo León (-7.6%), 28. Veracruz (-10.0%), 29. Oaxaca (-12.0%), 30. Chiapas (-16.8%), 31. Morelos (-19.2%) y 32. Quintana Roo (-21.1%). Si tomamos en cuenta que la inflación anualizada promedio en el primer bimestre de 2020 fue de 3.5%, entonces queda claro que en el arranque de 2020 hubo 9 estados que registraron crecimiento en términos reales del valor de su producción, mientras que 23 llegaron con caídas.

Conclusiones

A manera de conclusión podemos señalar que desafortunadamente, la mayoría de los estados del país llegaron a enfrentar la epidemia del COVID-19 con una economía débil, lo que se constata al ver el desempeño del ITAEE, el valor de construcción de las empresas constructoras y el valor de la actividad manufacturera. Las empresas y sus trabajadores están siendo sometidas a un enorme dolor y costo por el haber suspendido las actividades de los sectores no esenciales. La pérdida de empleos es descomunal y el empobrecimiento de la población es alarmante. El costo económico de las medidas de confinamiento será gigantesco cuando por fin se nos autorice a regresar a laborar, pero esto no debiera ser así si se nos permite regresar a trabajar el 17 de mayo y no hasta el 1 de junio.

El Dr. Shiva Ayyadurai en los Estados Unidos envió una carta abierta al presidente Donald Trump aconsejándole como restablecer la salud pública y económica de dicho país, y de la cual creo que podemos aprender bastante.  En la carta critica las recetas de contención de la enfermedad que se han seguido hasta ahora porque datan de la década de los 50s. Comenta que no se debe aplicar el mismo remedio para todos (one size fits all) y menciona que no hay necesidad de apagar al país completo con un confinamiento obligatorio para todos. El Dr. Shiva propone que se divida a la población en cuatro grupos: 1. Los que han dado positivo al COVID-19, 2. Los hospitalizados y en condición crítica, 3. Los que tienen problemas inmunológicos y no han dado positivo a COVID-19, y 4. Los individuos saludables que no han dado positivo al COVID-19.

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Sólo mencionaré lo que dice el Dr. Shiva para el cuarto grupo: Estos individuos deben tomar 10,000 IU de palmitato de vitamina A al día, 5,000 IU de vitamina D3 al día, 1,000 miligramos de vitamina C al día, y 6 gotas de yodo en una bebida una vez al día. Estas personas bien vitaminadas y saludables deben regresar a trabajar inmediatamente para restaurar la economía del país.

Considero que eso mismo deberíamos hacer en México. En aras de regresar a trabajar, los empresarios podemos invertir en darle complementos vitamínicos a nuestros trabajadores y mantener estrictos protocolos de seguridad e higiene. Lo más importante es la salud de las personas, pero también la de las empresas. Si no hacemos algo urgente para restablecer la actividad productiva, la mitad de las empresas estará quebrada a finales del mes de mayo y la pobreza se disparará. Es urgente que el gobierno federal entienda esto y nos permita trabajar de una vez.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

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En Twitter: @alejandrogomezt

La economía mexicana llegó muy débil a la lucha contra el COVID-19

Hay consenso entre los analistas económicos de que la economía de México sufrirá un duro golpe en 2020 y que transitaremos por la peor crisis económica desde el periodo de 1929 a 1932, años en los que nuestro Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo -20.55% y por lo tanto es considerada la peor crisis de toda nuestra historia.  Lo que ahora vivimos es muy grave y muestra de ello es que entre las proyecciones dadas a conocer en los últimos siete días respecto del crecimiento del PIB, tenemos a la Encuesta Citibanamex que anticipa una caída de -6.70%, la del propio Grupo Financiero Citibanamex que estima una contracción de -9.0%, la CEPAL que pronostica una caída de -6.50% o la del Grupo Financiero BBVA que prevé una caída de entre -6.0% y -12.0 por ciento.

Expeco 2020

Cabe señalar que este escenario catastrófico que ahora vivimos para la economía nacional, no es totalmente atribuible al COVID-19. Sucede que la economía nacional ya venía mostrando una recesión desde finales de 2019 y principios de este año. En pasadas entregas hemos señalado que la mayoría de las empresas llegaron débiles al 2020 ya que el año pasado el PIB cayó durante tres trimestres consecutivos y cerró con un -0.1% anualizado. Ahora, con los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirmamos lo mal que estaba la economía nacional desde antes de que se publicara el ACUERDO por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2, el 31 de marzo de 2020. A continuación se muestra la evolución de diversos indicadores recientemente publicados y que muestran la debilidad económica que la economía nacional mostraba justo antes de que nos tomaran por sorpresa la crisis del COVID-19 y sus consecuencias:

Inversión Fija Bruta

Uno de las variables más golpeadas en el último año ha sido la inversión productiva. En el comparativo de enero de 2020 respecto del mismo mes de 2019, la Inversión Fija Bruta cayó -8.8% en términos reales. A su interior, los gastos en Maquinaria y equipo total disminuyeron -11.2% y en Construcción descendieron -7.1%, con series originales. Con el dato de enero de 2020 la Inversión Fija Bruta liga 12 meses consecutivos con caídas anualizadas, los gastos en Maquinaria y equipo total acumulan también 12 meses consecutivos con caídas, mientras que los gastos en Construcción ligan once meses consecutivos cayendo.

Actividad industrial

Lo que sucede con la actividad industrial es una verdadera desgracia para el país. Con cifras originales vemos que en su comparación anual, el índice de volumen físico de la Actividad Industrial retrocedió -1.9% en el comparativo de febrero de 2020 respecto del mismo mes de 2019. Por sectores de actividad económica, la Construcción se redujo -9.1% y las Industrias manufactureras -1.0%; en tanto que la Minería se incrementó 5.5% y la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 1.6 por ciento. Con los datos de febrero de este año vemos que el Total de la actividad industrial acumula 16 meses consecutivos con caídas anualizadas, mientras que la Construcción lleva 13 y las Industrias manufactureras registra 5 meses con caídas.

IVFPI

Empresas comerciales

El sector comercio fue de los pocos que sostuvo la actividad económica en 2019, pero eso ya cambió. Tenemos que en cuanto a las empresas comerciales, el INEGI informó que en el comparativo de febrero de 2020 respecto del mismo mes de 2019, los datos desestacionalizados del comercio al por mayor indican que los ingresos reales (ventas) por suministro de bienes y servicios mostraron una caída nominal de ‑1.7%, mientras que las remuneraciones medias reales pagadas por persona ocupada cayeron ‑3.2%; aunque el personal ocupado total creció 1.3%. Por su parte, en las empresas comerciales al por menor los ingresos reales (ventas) se redujeron ‑0.2% en términos nominales, mientras que las remuneraciones medias reales observaron un alza de 2% y el personal ocupado total se acrecentó 1.2 por ciento.

Si analizamos las cifras originales, vemos que los ingresos totales por suministro de bienes y servicios del comercio al por mayor acumulan dos meses consecutivos de caídas.

Empresas constructoras

El INEGI informó que en su comparación anual, el valor real de la producción de las empresas constructoras mostró una reducción de ‑15.6%, las horas trabajadas totales retrocedieron ‑10.6% y el personal ocupado total fue menor en ‑10%. No obstante lo anterior, las remuneraciones medias reales por persona ocupada se incrementaron 4.9% durante febrero de 2020 con relación al mismo mes de un año antes.

Es muy preocupante que, con series originales, los Ingresos totales por suministro de bienes y servicios de las empresas constructoras acumulan 14 meses consecutivos con caídas en términos reales, y en los últimos 12 meses dicha caída ha sido de doble dígito.

Sector servicios

El INEGI informó que a tasa anual, el índice agregado de los Ingresos Totales reales por Suministro de Bienes y Servicios registró una reducción de ‑1.3%, el de los Gastos Totales por Consumo de Bienes y Servicios cayó ‑4.7% y el índice del Personal Ocupado Total lo hizo en ‑0.1%, mientras que el de las Remuneraciones Totales se incrementó 3.9% en el comparativo del segundo mes del presente año respecto del mismo mes de 2019.

Sector manufacturero

El INEGI informó que con base en los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), en el periodo de febrero de 2019 al mismo mes de 2020, el personal ocupado total registró una caída de ‑2.1% y las horas trabajadas descendieron ‑2.4%, mientras que las remuneraciones medias reales se incrementaron 2 por ciento.

Los datos del INEGI indican que en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto de los mismo meses de 2019, el valor de la producción aumentó 1.03% en términos nominales, tasa por debajo de la inflación del periodo, la cual ascendió a 3.47%, por lo que en el comparativo de los primeros dos meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 observamos una contracción  en el valor de la producción de casi -2.5 por ciento.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

Todo lo anterior se traduce a que en términos anuales, en el periodo de febrero de 2019 al mismo mes de 2020, el IGAE registró una reducción real de ‑1.6% en el mes de referencia. Por grandes grupos de actividades, tenemos que las actividades Primarias retrocedieron -8.3%, las Secundarias cayeron -3.5%, mientras que las Terciarias lo hicieron en -0.3 por ciento.

Ahora, con series originales tenemos que el IGAE Total acumula dos meses consecutivos con caídas anualizadas, después de que en 2019 promediara un desempeño de -0.14% para los 12 meses del año. Las Actividades secundarias acumulan 16 meses consecutivos con caídas; y dentro de éstas, destaca la Construcción con  16 meses consecutivos con caídas anualizadas, mientras que las Manufacturas llevan cinco meses consecutivos cayendo.

IGAE 2020

Es en esta circunstancia de debilidad económica que llegó el COVID-19 a terminar de descarrilar la economía nacional. A diferencia de otros países, como Estados Unidos que creció su PIB 2.3% en 2019, la mayoría de las empresas mexicanas llegaron a enfrentar esta crisis en una situación de caída en la producción y de las ventas. La recesión en México llegó desde 2019 por los errores de política económica del Gobierno Federal y ahora su inacción para salvar los empleos nos dirigen a la peor crisis económica que hayamos registrado en los últimos 90 años. Ahora con lo que se viene para la economía nacional, y en menor medida para la mundial, las autoridades tendrán el pretexto que necesitaban para justificar la debacle económica, pero que en el caso de México ya se venía dando desde 2019. Ahora ya tendrán los argumentos para justificar porque los mexicanos nos hicimos más pobres y porque ahora la iniciativa privada está más debilitada. El reto es sobrevivir y mantener las empresas y sus fuentes de trabajo, habremos de encontrar la manera.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La economía de México se sigue hundiendo

El coronavirus está destruyendo las economías de todo el mundo, pero el daño está resultando particularmente mayor en México, un país que ya estaba en una situación recesiva desde antes de que llegara el golpe de la pandemia, registrando una caída de su Producto Interno Bruto (PIB) de -0.1% y una contracción de -1.8% en su actividad industrial en 2019.

Múltiples analistas han manifestado su preocupación sobre la solidez fiscal de nuestro país. El 15 de abril, la agencia calificadora de deuda, Fitch Ratings, rebajó la deuda soberana del país al nivel de BBB-, el nivel más bajo dentro de la categoría de “grado de inversión”, apenas por encima de la categoría de bonos basura. La agencia de calificación citó como causas de esta baja al shock económico representado por la pandemia de coronavirus, que conducirá a una recesión severa en México en 2020, así como a una gobernanza relativamente débil y las intervenciones políticas ad hoc del gobierno. Por su parte, la calificadora Moody’s hizo lo propio el 17 de abril, y rebajó la calificación de México a Baa1, y citó entre las causas del ajuste a un menor potencial de crecimiento, el cambio de la administración en el modelo de negocios del sector energético, y las decisiones de política económica durante el último año que han menguado la confianza empresarial y las perspectivas de inversión.

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La recesión que sufrirá México este año será brutal y el impacto en el empleo y la recaudación fiscal serán muy duras, como veremos más adelante. Y es que ya han pasado casi tres semanas desde que el lunes 30 de marzo, el gobierno federal declaró que el país entró en una emergencia sanitaria por el brote del COVID-19 y, junto con ello, anunció el endurecimiento de las medidas de la Jornada Nacional de Sana Distancia, con el objetivo de combatir el “ascenso rápido” en la cantidad de casos. El Decreto Presidencial con la declaratoria de emergencia sanitaria conllevó la “suspensión inmediata de actividades no esenciales” y “en los sectores esenciales, no realizar reuniones de más de 50 personas”.

El resultado de esta declaración de emergencia es que buena parte de la actividad económica nacional se encuentra paralizada, y sólo hay unos cuantos sectores económicos calificados como “esenciales”, trabajando con cierta “normalidad”; mientras que otras actividades luchan por sobrevivir, laborando a puerta cerrada, casi en la clandestinidad, a una capacidad mínima respecto a su potencial, esperando que no llegue físicamente la autoridad federal a obligarlos a cerrar o les imponga una multa.

De acuerdo con la firma Deloitte Latinoamérica, el COVID-19 ha tenido un impacto en los mercados financieros a nivel global y prácticamente todos los empresarios están enfrentando retos mayúsculos asociados con los impactos económicos derivados de los esfuerzos a enfrentar la pandemia. Ejemplos de dichos retos incluyen a los siguientes: 1. Interrupciones en la producción; 2. Interrupciones en la cadena de suministro; 3. Falta de disponibilidad de personal; 4. Reducciones en ventas, ingresos o productividad; 5. Cierre de instalaciones y tiendas; 6. Retrasos en los planes de expansión de negocios; 7. Incapacidad para obtener y aumentar el financiamiento; 8. Volatilidad en los mercados financieros, impactando el valor de los títulos de capital, deuda, los tipos de cambio y las tasas de interés; 9. Reducción del turismo, cancelación de viajes vacacionales y actividades deportivas, actividades culturales y otras actividades recreativas; 10. Falta de liquidez en los negocios; 11. Cambios en el uso de seguros para la organización; y 12. Cambios en el comportamiento de las tasas de pérdidas.

Deloitte Covid19

Deloitte también identifica a las ramas de actividad de más alta exposición, y entre ellas ubica a: Industria de la moda (vestido y calzado); Fabricación automotriz; Proveedor automotriz; Bienes de consumo duradero; Juegos de azar; Alojamiento/Recreación y turismo (línea de cruceros); Aerolíneas; Venta minorista (No alimentos); Transporte marítimo; y Espectáculos públicos.

La negativa del gobierno del presidente López Obrador a dar facilidades para el pago de impuestos federales, así como  a proporcionar a las empresas privadas un paquete de estímulos (medidas que Estados Unidos adoptó desde el mes pasado), ha exacerbado los ánimos de los empresarios y ha aumentado la creciente brecha de entendimiento entre el gobierno federal y la comunidad empresarial.

En este contexto de abandono por parte del gobierno federal, es que preocupa demasiado que la quiebra o cierre definitivo de empresas va en aumento por la propia estructura productiva del país. De acuerdo con datos hechos públicos el pasado miércoles 15 de abril, por la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), en nuestro país hay 4.773 millones de empresas, de las cuales el 95% son microempresas que cuentan con 2 a 10 empleados, el 3.94% son pequeñas empresas que tienen de 11 a 50 empleados, el 0.83% son empresas medianas con 51 a 250 trabajadores y solamente el 0.22% son consideradas grandes con más de 251 empleados. Esto es muy relevante porque la mayoría de las micro y pequeñas empresas “viven al día” y la inactividad económica prolongada, y la alta prevalencia de la economía informal, tienen el potencial de provocar que una enorme cantidad de estas empresas desaparezca, al no generar ingresos y si tener el compromiso de seguir pagando la nómina de los trabajadores, al igual que muchos de sus otros costos fijos.

Dada la falta de medidas de apoyo concretas por parte del gobierno federal para mitigar el costo de la crisis en las micro, pequeñas y medianas empresas, es que diversos analistas tienen estimaciones sombrías para el desempeño del PIB de México en el presente año. Al día de hoy el Banco Mundial estima que en 2020 nuestro PIB caerá -6.00%, el Banco suizo UBS estima una contracción  de -7.60%, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en sus Precriterios Generales de Política Económica estima que el PIB estará en un rango de entre 0.1% a -3.9%, Ducker Frontier pronostica una caída de -9.50%, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una contracción de -6.60%, el Bank of America estima caída de -8.00%, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pronostica que caerá -5.30%, y así una larga lista de agencias que visualizan un escenario muy complicado.

Expeco Mex 2020

En GAEAP estimamos que en 2020 el PIB caerá -8.0% en términos reales y que con un tipo de cambio promedio de 22.40 pesos por dólar, nuestro PIB en dólares bajará de 1.258 billones en 2019 a 1.033 billones en 2020. Lo anterior traerá aparejado un incremento de la Tasa de Desocupación al 7.0%, desde el 3.5% observado en 2019. Al cierre de este año se habrán perdido el 10% de los empleos registrados en el IMSS al pasar de 20.5 millones en 2019 a 18.4 millones en 2020.También esperamos que la masa salarial total se contraiga -4.0% en términos reales en el 2020.

Pero más allá de estas estimaciones macroeconómicas que parecen lejanas, es pertinente hacer mención de lo que ya están sufriendo las empresas de dos importantes sectores económicos: textil y calzado.

De acuerdo con una encuesta realizada en la tercera semana de abril, por parte de la Cámara Nacional de la Industria Textil (CANAINTEX), el 47.4% de las empresas de la industria textil están completamente paradas, mientras que el 21.0% trabajan en un rango del 0% al 25% de su capacidad. Por su parte, el 68.4% de las empresas encuestadas mencionan que sus ventas cayeron entre un 81 y 100%. Este escenario hace que el 52.6% de los empresarios anticipen que el balance del 2020 sea una caída de ventas de entre el 21 y 40%, aunque el 31.6% estima que el balance anual será de una caída de entre el 61% y 80%. En la misma encuesta se hace mención a que el 16.7% de las empresas reporta un aumento de su cartera vencida de entre el 81 y el 100%, mientras que el 38.9% de las empresas han visto aumentar su cartera vencida en un rango de entre el 61 y 80%.

Ahora, en cuanto a la encuesta realizada por la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), la cual se levantó entre el 15 y 16 de abril, tenemos que el 70.37% de las empresas encuestadas registra caídas de entre el 81 y 100% de sus ventas. El 64.20% de las empresas encuestadas registró una caída en su nivel de producción de entre el 91 y el 100%, mientras que el 9.88% registra una caída en su producción de entre el 81 y el 90%. De manera solidaria, el 69.1% de las empresas encuestadas ha conservado a más del 70% de su plantilla laboral. Finalmente, el 61.72% de los encuestados señala que su cobranza ha caído entre el 81 y el 100%.

Los daños a las empresas ahí están, son  evidentes. Es así que es urgente que se tomen medidas reales para salvar los empleos y las fuentes de ingreso de miles de familias mexicanas. La falta de acción por parte del gobierno federal ya provocó que nos bajaran la calificación de la deuda y eso trae aparejados otros costos. La iniciativa privada mexicana, a través del Consejo Coordinador Empresarial propuso un decálogo de acciones para rescatar la economía del país, y el gobierno federal les “cerró la puerta”. Es importante que surjan más personajes que alcen la voz e insistan hasta que el gobierno escuche que esta equivocado y nos lleva por el sendero equivocado, a uno de mayor pobreza y subdesarrollo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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