Desempeño económico de las entidades federativas en México en 2020

México es un país de enormes contrastes, y más aún en cuestiones como el desempeño económico de sus diversas regiones en tiempos de crisis económica. Se ha comentado sobradamente que con el dato del primer trimestre de 2021, nuestro país acumuló 8 trimestres consecutivos con caídas anualizadas en su Producto Interno Bruto (PIB), lo que convierte a ésta en una de las recesiones más largas de nuestra historia moderna.

Como referencia tenemos que la primera crisis de la década de 1980 tuvo una duración de 6 trimestres (de III/82 a IV/83); la segunda crisis de los ochentas duró 5 trimestres (de I/86 a I/87); la crisis derivada del “error de diciembre de 1994” duró 4 trimestres (de I/95 a IV/95); la crisis financiera internacional tuvo un impacto en México de 5 trimestres (de IV/08 a IV/09); mientras que la recesión ocasionada por el actual gobierno federal aunada a la crisis del Covid-19 ya ha durado 8 trimestres (de II/19 a I/21). Cabe señalar que la estimación oportuna del PIB del primer trimestre de 2021 ubicó la caída de este indicador (con cifras originales) en -3.8%.

Como hemos mencionado desde este espacio, los costos sociales de la más reciente crisis económica han sido enormes, con millones de personas que abandonaron el mercado laboral, perdieron su empleo, les recortaron su jornada de trabajo y/o les disminuyeron su ingreso. Sin embargo, el impacto de ésta crisis no ha sido homogénea en México. En ese sentido, en esta entrega analizamos cual fue el impacto de la crisis económica en las diferentes entidades federativas del país.

Esto lo podemos presentar puesto que el INEGI dio a conocer los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE) del cuarto trimestre de 2020, con lo que se puede tener una imagen completa de lo sucedido en México a nivel de entidad federativa durante dicho año.  Presentaré primero la evolución de las economías en su conjunto, posteriormente veremos lo que sucedió con las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.), luego analizamos lo que pasó con las actividades secundarias (industria) haciendo especial énfasis en el sector manufacturero, finalmente, vemos el desempeño de las actividades terciarias (comercio y servicios).

Actividad económica total

En cuanto a la actividad económica total, cabe recordar que con cifras originales, el PIB de México en 2020 registró una caída de -8.2%. Esto implica que en dicho año hubo 20 entidades federativas que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (3.4%), 2. Chiapas (-4.1%), 3. Zacatecas (-4.2%), 4. Baja California (-4.5%), 5. Oaxaca (-4.9%), 6. Sonora (-5.4%), 7. Chihuahua (-6.0%), 8. Durango (-6.3%), 9. Michoacán (-6.7%), 10. Campeche (-6.8%), 11. Jalisco (-6.9%), 12. México (-7.0%), 13. Guanajuato (-7.1%), 14. Aguascalientes (-7.2%), 15. Sinaloa (-7.2%), 16. Colima (-7.5%), 17. San Luis Potosí (-7.5%), 18. Yucatán (-7.9%), 19. Tamaulipas (-8.0%), 20. Veracruz (-8.2%), 21. Nuevo León (-8.7%), 22. Guerrero (-9.2%), 23. Ciudad de México (-9.4%), 24. Querétaro (-9.5%), 25. Nayarit (-10.1%), 26. Hidalgo (-10.6%), 27. Coahuila (-11.1%), 28. Morelos (-11.6%), 29. Tlaxcala (-11.6%), 30. Puebla (-11.7%), 31. Baja California Sur (-21.5%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Actividades primarias

En cuanto al PIB de las actividades primarias, tenemos que en 2020 éste aumentó 1.9%.  Eso significa que hubo 19 entidades que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades primarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Zacatecas (25.5%), 2. San Luis Potosí (12.8%), 3. Campeche (8.6%), 4. Guerrero (8.3%), 5. México (6.7%), 6. Oaxaca (6.7%), 7. Durango (4.6%), 8. Tabasco (4.5%), 9. Puebla (4.4%), 10. Veracruz (4.3%), 11. Aguascalientes (4.3%), 12. Coahuila (4.1%), 13. Baja California Sur (3.2%), 14. Nuevo León (3.1%), 15. Nayarit (3.1%), 16. Colima (2.6%), 17. Jalisco (2.3%), 18. Chiapas (2.1%), 19. Guanajuato (2.1%), 20. Hidalgo (1.8%), 21. Yucatán (1.6%), 22. Morelos (1.1%), 23. Ciudad de México (0.8%), 24. Sonora (0.6%), 25. Querétaro (0.1%), 26. Tlaxcala (0.0%), 27. Tamaulipas (-1.6%), 28. Chihuahua (-2.5%), 29. Michoacán (-3.4%), 30. Quintana Roo (-4.4%), 31. Sinaloa (-5.5%) y 32. Baja California (-6.5%).

Actividades secundarias

En cuanto al PIB de las actividades secundarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%.  Esto implica que hubo sólo 13 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el observado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades secundarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (10.1%), 2. Oaxaca (0.4%), 3. Chiapas (-2.0%), 4. Baja California (-3.7%), 5. Sonora (-6.3%), 6. Michoacán (-6.5%), 7. Campeche (-7.0%), 8. Chihuahua (-7.5%), 9. Sinaloa (-7.9%), 10. Guanajuato (-8.5%), 11. San Luis Potosí (-9.1%), 12. Jalisco (-9.3%), 13. Zacatecas (-9.5%), 14. Guerrero (-10.2%), 15. Durango (-10.5%), 16. Aguascalientes (-11.2%), 17. Nuevo León (-11.6%), 18. Yucatán (-11.9%), 19. Tamaulipas (-12.1%), 20. Veracruz (-12.1%), 21. Querétaro (-12.6%), 22. México (-13.3%), 23. Ciudad de México (-13.4%), 24. Nayarit (-13.5%), 25. Colima (-14.8%), 26. Coahuila (-15.8%), 27. Puebla (-18.2%), 28. Hidalgo (-18.8%), 29. Morelos (-20.4%), 30. Tlaxcala (-20.7%), 31. Quintana Roo (-25.4%) y 32. Baja California Sur (-32.7%).

Manufacturas

En cuanto al PIB de la industria manufacturera, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%, igual que la caída del conjunto de las actividades secundarias.  Esto implica que hubo 17 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el registrado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de la industria manufacturera para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Sinaloa (2.4%), 2. Tabasco (1.6%), 3. Michoacán (0.2%), 4. Baja California Sur (0.0%), 5. Nayarit (-2.5%), 6. Baja California (-2.7%), 7. Colima (-3.6%), 8. Tamaulipas (-4.5%), 9. Chihuahua (-4.7%), 10. Campeche (-4.7%), 11. Yucatán (-5.3%), 12. Guerrero (-6.0%), 13. Guanajuato (-6.5%), 14. Oaxaca (-8.4%), 15. San Luis Potosí (-8.4%), 16. Durango (-9.0%), 17. Jalisco (-9.3%), 18. Sonora (-10.2%), 19. Nuevo León (-10.6%), 20. Tlaxcala (-11.1%), 21. Zacatecas (-11.3%), 22. México (-11.5%), 23. Ciudad de México (-11.7%), 24. Veracruz (-12.2%), 25. Aguascalientes (-12.5%), 26. Quintana Roo (-12.5%), 27. Querétaro (-13.1%), 28. Chiapas (-14.4%), 29. Morelos (-15.5%), 30. Puebla (-16.2%), 31. Coahuila (-16.2%) y 32. Hidalgo (-22.6%).

Actividades terciarias

En cuanto al PIB de las actividades terciarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -7.7%. Esto implica que hubo 24 entidades federativas que registraron una evolución mejor que la del total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades terciarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Baja California (-4.9%), 2. Aguascalientes (-5.0%), 3. México (-5.1%), 4. Chihuahua (-5.2%), 5. Chiapas (-5.2%), 6. Colima (-5.4%), 7. Sonora (-5.5%), 8. Zacatecas (-5.6%), 9. Tamaulipas (-5.8%), 10. Durango (-5.8%), 11. Tlaxcala (-6.2%), 12. Jalisco (-6.6%), 13. Campeche (-6.7%), 14. Coahuila (-6.8%), 15. Guanajuato (-6.9%), 16. Yucatán (-6.9%), 17. Tabasco (-7.0%), 18. Nuevo León (-7.2%), 19. Sinaloa (-7.3%), 20. Michoacán (-7.3%), 21. Veracruz (-7.3%), 22. Hidalgo (-7.4%), 23. Oaxaca (-7.4%), 24. Querétaro (-7.7%), 25. San Luis Potosí (-7.9%), 26. Morelos (-8.2%), 27. Ciudad de México (-9.0%), 28. Puebla (-9.1%), 29. Guerrero (-10.2%), 30. Nayarit (-10.6%), 31. Baja California Sur (-18.1%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Conclusiones

Resulta evidente que gran parte de la caída en el PIB se debió al mal desempeño económico de los grandes centros económicos, como es el caso de la Ciudad de México. En el ITAEE total la CDMX cayó -9.4%, mientras que en el de las actividades secundarias se desplomó -13.4% y en el de las terciarias se contrajo -9.0%. Este mal desempeño de la entidad de mayor peso económico en el país se debió a que el cierre de su actividad económica en 2020 fue mucho más duradero que el de otros estados como Guanajuato, que reabrió su economía relativamente rápido y sólo se contrajo -7.1%.  Para reafirmar este comentarios, tenemos el caso de Puebla que ocupó el tercer lugar en cuanto a peor caída del ITAEE, al haber registrado una disminución de -11.7%. Este estado también tuvo uno de los cierres de actividad más largos y estrictos en el país en 2020.

Otro aspecto relevante es que los dos estados más golpeados por la crisis de 2020 fueron entidades con una clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo. El primero cayó a una tasa de más del doble que la caída nacional, mientras que el segundo vio colapsarse su economía casi al triple de lo que cayó el PIB de México. Es muy difícil imaginar lo que debe ser que la economía de donde resides caiga en una cuarta parte de su valor.

Finalmente, los estados de mejor desempeño económico Tabasco, Chiapas y Zacatecas no lograron jalar al resto de la economía ya que sus economía son muy pequeñas. Estas tres entidades representaron en su conjunto el 4.59% del PIB total en 2019. El buen desempeño de Tabasco, que de hecho fue el único estado del país que creció en 2020 se debió al estímulo económico recibido de la federación.

Y esto último debería llevarnos a la reflexión de cuál hubiese sido el desempeño económico del país en 2020 si lo que hizo el gobierno federal en Tabasco lo hubiera hecho (aunque sea en menor escala) en los demás estados del país. Si se hubiese contrato un billón de pesos de deuda pública adicional y ese dinero integro se hubiera invertido en la realización de obras públicas a lo largo y ancho de México. Hasta la propia calificadora de riesgo Moody´s, señaló el pasado 12 de enero que “más deuda puede ser positivo para México si se destina al crecimiento económico”.

Con mayor deuda dudo mucho que la situación fiscal relativa de México se hubiese deteriorado más de lo que lo hizo el año pasado (con un aumento nominal de la deuda neta del sector público federal de 1.1 billones de pesos), pero sin duda tendríamos una economía menos perjudicada y con mejores expectativas de recuperación para este año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Sólo cuatro ramas manufactureras crecen

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El valor de la producción manufacturera cayó -1.7% real en los primeros ocho meses de 2019.

La debilidad de la manufactura nacional se va manifestando de forma cada vez más clara conforme avanza el año. El aumento de 5.1% anualizado en el valor de las exportaciones manufactureras que se ha presentado en los primeros ocho meses de 2019 no ha sido suficiente para impedir que en el agregado, la manufactura nacional presente ya una importante contracción. De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en los primeros ocho meses de 2019, el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 5.506 billones de pesos, cifra nominalmente 2.2% superior a la observada en los primeros ocho meses de 2018. Sin embargo, esto preocupa porque si tomamos en cuenta la inflación del periodo, vemos una contracción en el valor de la producción de -1.7%.

Al analizar la evolución de la industria manufacturera a nivel de rama de actividad, en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, tenemos que solamente cuatro ramas muestran una tasa de crecimiento del valor de su producción por encima de la inflación del periodo (en paréntesis se muestra la tasa de crecimiento nominal): 1. Industria de las bebidas y del tabaco (7.5%); 2. Fabricación de equipo de transporte (7.0%); 3. Industria del papel  (5.6%); y 4. Fabricación de maquinaria y equipo (4.2%). Estas cuatro ramas de actividad representan el 46.5% del valor de la producción total de la industria manufacturera de México.

Por su parte, tenemos que hay ocho ramas de actividad que presentan incrementos nominales en su valor de producción, pero éstos están por debajo de la inflación del periodo, por lo que en términos reales se están contrayendo (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento nominal): 1. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.4%); 2. Industria del plástico y del hule (3.4%); 3. Industria alimentaria (3.1%); 4. Industria de la madera (2.9%); 5. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (1.2%); 6. Otras industrias manufactureras (0.8%); 7. Fabricación de prendas de vestir (0.7%); y 8. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.7%). Cabe señalar que estas ocho ramas de actividad representan el 24.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera nacional.

Finalmente, tenemos un grupo de nueve ramas de actividad que en el periodo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, muestran una caída nominal en su valor de producción, la cual es evidentemente exacerbada al tomar en cuenta la inflación del periodo (en paréntesis se muestra el porcentaje de disminución nominal): 1. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-0.3%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.1%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-1.6%); 4. Industria química (-2.3%); 5. Fabricación de productos metálicos (-3.0%); 6. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-5.2%); 7. Industrias metálicas básicas (-6.0%); 8. Impresión e industrias conexas (-6.3%); y 9. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-14.0%). Estas nueve ramas de actividad representan el 28.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera y son las que más problemas presentan.

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La industria automótriz genera el 35% del valor de la producción manufacturera de México.

De esta manera queda claro que de un total de 22 ramas de producción manufacturera, solamente cuatro presentan buenos números, y como veremos en un momento más, es básicamente por la industria automotriz (fabricación de equipo de transporte) que la caída en la manufactura no es más grave.

Ahora, en cuanto al tamaño de cada una de las ramas de actividad manufacturera, en los primeros ocho meses de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje que representa su valor de producción respecto del total): Fabricación de equipo de transporte (35.0%); Industria alimentaria (15.4%); Industria química (9.4%); Industrias metálicas básicas (7.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Industria del plástico y del hule (3.9%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.6%); Fabricación de productos metálicos (3.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.2%); Industria del papel (3.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.9%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.4%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.9%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.7%); Fabricación de prendas de vestir (0.7%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.6%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%); e Industria de la madera (0.2%).

Con los anteriores datos, queda clara la importancia de la rama de Fabricación de equipo de transporte, ya que representa más de una tercera parte de todo el valor de producción de la manufactura en México. Entonces, si realizamos el ejercicio de cuál sería el desempeño de la industria manufacturera nacional sin tomar en cuenta a la industria automotriz, vemos que en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, habría una caída nominal de -0.2%, y si tomamos en cuenta la inflación del periodo tendríamos una caída de la industria manufacturera de -4.0% en términos reales. Resulta evidente pues que la caída real de -1.7% en el valor de la manufactura nacional sería de más del doble si no tuviéramos los datos de la industria automotriz.

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La Secretaria de Economía, Dra. Graciela Márquez Colín, quiere bajar aranceles a importación de textil, vestido y calzado originarias de países con los que no tenemos TLC. 

Todo esto nos debe llevar a la reflexión de que la ausencia de verdaderas políticas públicas por parte de la Secretaría de Economía han debilitado a la actividad manufacturera de México a lo largo de este año. Es verdad que la Secretaría de Economía recientemente presentó un decálogo de la nueva Política Industrial de México, pero en la práctica lo que ahí se dice sigue siendo solamente buenas intenciones que difícilmente revertirán, por si solas, la tendencia a la baja en la actividad económica nacional. Muestra de ello es el plan que tiene la Secretaría de Economía de bajar los aranceles a la importación de textiles, calzado y ropa originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio y a cambio de absolutamente nada por parte de las naciones que se van a beneficiar de esta medida. Esta acción perjudicará enormemente a estos tres sectores con la importación masiva de estos productos desplazando la producción nacional, generando pérdida de empleos, y lo peor es que no se traducirá en precios más bajos para los consumidores, sólo en mayores ganancias para los importadores, los cuales se ahorraran cerca de 5 mil millones de impuestos a la importación y al valor agregado. ¿Entonces de que sirve un decálogo de política industrial cuando en la práctica se pretende tomar decisiones que dañan a la industria nacional?

La situación de la mayoría de las ramas manufactureras de México es alarmante, por lo que se vuelve indispensable que se tomen, a la brevedad, medidas concretas contundentes en favor de los sectores productivos. A continuación presento tres que se pueden implementar: 1. Revisar la política arancelaria de México, para ajustar los aranceles en función del costo-país que tenemos frente a otras naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio; 2. Lucha frontal contra el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país y endurecer penas para quienes realicen estos ilícitos; y 3. Dar de baja de programas que facilitan importaciones a aquellas empresas que han abusado de éstos (IMMEX, OEAs, etc.).

Al trabajar en estos tres aspectos se podría dar un respiro a varios sectores productivos nacionales, incluido el automotriz. Son acciones que se pueden hacer con voluntad política, y lo mejor de todo es que no le costaría recursos presupuestales al gobierno federal llevarlo a cabo, por el contrario, le daría una mayor recaudación tributaria. Esperemos pues que escuchen y actúen por el bien de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La pobreza salarial de México

ADN-EMPLEOINFORMALEs ampliamente conocido que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México se ha frenado al haber registrado un nulo aumento anualizado en el segundo trimestre de 2019. Hay diversas razones que provocaron esto, entre las que destacan, la caída de la inversión productiva en 3.2% durante los primeros cinco meses de este año; el importante subejercicio del gasto público, en especial en el de inversión física; las exportaciones crecen a una tasa anual de apenas 4.2% en los primeros siete meses de 2019; además de que hay un estancamiento en el nivel de ingresos reales de la población ocupada. En esta entrega analizamos la evolución de esta última variable para comprender como es que uno de los principales motores de crecimiento económico casi se ha apagado, no obstante el considerable aumento del salario mínimo y de la población ocupada.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019, la población ocupada total a nivel nacional aumentó en 1.151 millones de personas, lo que implica un incremento de 2.1%. De esta manera a junio de 2019 había en México una población ocupada total de 54.936 millones de personas, aunque desafortunadamente con un nivel de ingresos promedio muy bajo, ya que cerca del 58% de ésta se encuentra en la economía informal.

Al segundo trimestre de 2019, esta población ocupada en México estaba conformada de la siguiente manera, en función de su nivel de ingresos: había 3.219 millones de personas laborando sin recibir ingresos, 10.891 millones de personas ganando menos de un salario mínimo (s.m.) al día, 17.552 millones que ganan entre 1 y 2 s.m. diarios, 9.919 millones de personas que ganan entre 2 y 3 s.m., apenas 4.437 millones de personas ganando entre 3 y 5 s.m. y sólo 1.831 millones de personas que ganan más de 5 s.m. por día. Cabe señalar que 7.083 millones de personas ocupadas no especificaron su nivel de ingresos en la ENOE.

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Si dejamos de lado la población ocupada que no especificó su nivel de ingresos, los anteriores datos implican que en nuestro país el 86.9% de la población ocupada tiene ingresos por debajo de los 308.04 pesos diarios o 9,364 pesos al mes (unos 468 dólares al tipo de cambio de 20 pesos por dólar).

Lamentablemente, no obstante el aumento del salario mínimo de 16.2% a partir del 1 de enero de 2019, el nivel de ingresos de la población ocupada en México se ha deteriorado este año en términos reales y a continuación explico las causas.

Comencemos analizando la evolución de la población ocupada por nivel de ingreso en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019. Vemos que la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en apenas 35 mil personas, la que gana menos de 1 s.m. aumentó en 2.186 millones, los que ganan de 1 a 2 s.m. aumentaron en 2.265 millones, mientras que los que perciben de 2 a 3 s.m. crecieron en 180 mil personas. Lo desafortunado es que en el mismo periodo los que ganan de 3 a 5 s.m. disminuyeron en 2.498 millones de personas y los que perciben más de 5 s.m. bajaron en 587 mil personas. Se podría argumentar que esta evolución se debe a que el salario mínimo aumentó de manera importante, pero a pesar de esto las cifras muestran que la persona ocupada promedio en México gana en el segundo trimestre de 2019 menos que en el mismo trimestre de 2018, una vez que descontamos la inflación.

Sobre la base de la información anterior, podemos estimar que la población ocupada en México ganaba 2.16 s.m. diarios en el segundo trimestre de 2018 y en el segundo trimestre de 2019 el ingreso promedio de la población ocupada es de 1.91 s.m. Al tomar en consideración el salario mínimo nominal, vemos que en el segundo trimestre de 2018 la persona ocupada promedio percibía 190.92 pesos diarios, mientras que en el segundo trimestre de 2019 dicho nivel de ingresos promedio fue de 195.97 pesos al día, lo que implica un aumento nominal de 2.6%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 4.2%, pues esto implica que el ingreso promedio de la población ocupada cayó -1.5% en el último año.

Dados los anteriores datos, ¿cómo es posible que se hable de un mercado interno en crecimiento? Lo que sucede es que si bien la gente gana menos en términos reales, el hecho de que haya más personas trabajando es lo que provoca que crezca la masa salarial, aunque sea marginalmente. De acuerdo a estimaciones de GAEAP, la masa salarial nominal diaria pasó de 10,268.84 millones de pesos en el segundo trimestre de 2018 a 10,765.82 millones de pesos diarios en el segundo trimestre de 2019, lo que implica un aumento nominal de 4.8%. Sin embargo, al tomar en consideración la inflación del periodo, vemos que en el último año la masa salarial aumentó 0.6% en términos reales. Es por esto que decimos que uno de los principales motores de crecimiento económico ya prácticamente se ha apagado.

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El aumento de la masa salarial diaria en términos reales es la razón del porque se habla de un mercado interno en crecimiento, que es el que genera el crecimiento económico inercial que habíamos venido registrando en torno al 2% anual, pero también es cierto que este aumento del mercado interno no es suficiente para que repunte la venta de ciertos bienes como automóviles, lavadoras, televisiones, entre otros. Es un crecimiento del mercado interno que beneficia principalmente a los productores yb comercializadores de artículos básicos.

Este estancamiento del ingreso promedio de la población ocupada es lo que provoca también que los negocios no puedan aumentar los precios, y que por el contrario, se presione más y más a los fabricantes erosionando márgenes de rentabilidad y capacidad de inversión de las empresas. Esta falta de inversión, a su vez provoca que haya un estancamiento de la productividad de la mano de obra, lo que a su vez limita las posibilidades de aumentar los niveles de ingreso de la población ocupada. Es decir, se genera un círculo vicioso de estancamiento de los ingresos – precios bajos – baja rentabilidad de los negocios – escasa inversión – baja productividad – bajos niveles de ingreso de la población ocupada.

que-es-un-empleo-formal-e-informal-600x345 2¿Qué hacer para revertir esta situación? Pues sin duda la apuesta debe ser por aumentar la productividad de la mano de obra, lo cual requiere forzosamente inversión productiva, en especial por parte del sector privado. Es así que se hace fundamental que el gobierno federal diseñe esquemas fiscales que incentiven la inversión productiva, además de que mejore el clima de confianza empresarial.

Otro aspecto que debe ser abordado decididamente para aumentar la productividad y mejorar las posibilidades de que las empresas puedan pagar mejores salarios, es la lucha contra la ilegalidad desde el gobierno federal, la cual se hace presente en la forma de contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Las importaciones de mercancías con precios ridículamente bajos, que en muchas ocasiones no cubren ni el costo de las materias primas utilizadas en su fabricación, desplazan la producción nacional y ocasionan que los fabricantes nacionales tengan que vender sus productos con precios que hacen imposible mejorar los niveles salariales de sus trabajadores. El gobierno federal debe tener bien claro que el permitir la entrada de mercancías subvaluadas porque luego estas serán comercializadas a precios bajos para la población de escasos recursos es una falacia, ya que esta importación destruye puestos de trabajo nacionales, por lo que las familias que se pretende “ayudar” haciéndose de la vista gorda por no atacar este problema, eventualmente perderán su fuente de empleo porque esas importaciones desplazan a la producción nacional.

Finalmente, otro aspecto que debe ser abordado, tanto por autoridades como por empresarios, es el de la formación laboral, la cual le da a los colaboradores de las empresas más herramientas y conocimientos para ser más productivos. En la medida en que una persona sabe hacer más actividades o se profesionaliza en lo que hace, su capacidad de generar ingresos para la organización sube y las remuneraciones que se le pueden pagar también se incrementan sin generar presiones inflacionarias.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La gravedad de la desaceleración económica

INDUSTRIAA lo largo del año hemos escuchado y leído diversos análisis que dan cuenta de la desaceleración económica que vive México. Hemos visto como diversos analistas han bajado sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2019 de niveles de 2.0% a un promedio de 1.5%, pero con tendencia a disminuir hasta 1.0%. Afortunadamente, ningún analista serio habla de que se vaya a presentar una crisis económica, pero sin duda existe preocupación respecto a cómo evolucionará la economía en lo que resta del año. En esta entrega, analizamos el recientemente publicado dato del PIB del primer trimestre de 2019, así como las diferentes actividades que lo componen con el fin de determinar que tan sanas se encuentran éstas.

PIB nominal

El viernes 24 de mayo, el INEGI informó que en el primer trimestre de 2019, el PIB anualizado de México sumó 24.039 billones de pesos corrientes, por lo que si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio en los primeros tres meses del año fue de 19.198 pesos por dólar, entonces significa que nuestro PIB fue de 1.252 billones de dólares.  Esto significa que la economía de México es el 5.94% de la economía de Estados Unidos.

Del PIB total, el 3.3% (equivalente a 804.3 miles de millones de pesos) correspondió a actividades primarias, el 30.5% (igual a 7.337 billones) a actividades secundarias y el 59.9% (unos 14.398 billones) a actividades terciarias. Cabe señalar que las actividades primarias se refieren básicamente a actividades agrícolas y ganaderas, las secundarias son las relacionadas con la industria, mientras que las terciarias consisten del comercio y servicios.

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2Profundizando en el análisis, vemos que del PIB nominal de las actividades secundarias en el primer trimestre de 2019, el 13.1% lo generó la Minería; el 6.4% fue de electricidad, gas y agua; el 25.0% la Construcción y el restante 55.5% lo genera la industria manufacturera. De esta manera vemos que el PIB manufacturero de México en los primeros tres meses de año fue de apenas 4.075 billones de pesos, equivalentes a 17.0% del PIB total.

Cabe señalar que de los últimos 26 años, la mayor participación de la industria manufacturera en el PIB ocurrió en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando ésta llegó a ser de hasta 20.8% del PIB total en el primer trimestre de 1998. Mientras que la menor participación ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, justo en medio de la crisis financiera de 2009, cuando éste fue de apenas 14.7%.

PIB real

Ahora, en cuanto a la evolución del PIB en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre de 2018, tenemos que el PIB total aumentó 1.2% en términos reales. Desde luego que es una tasa de crecimiento muy baja, que se compara negativamente con el crecimiento promedio de 2.4% observado en el sexenio anterior. ¿Pero cómo se compara este aumento con el primer dato del PIB de pasadas administraciones? En el primer trimestre de 1995, siendo presidente Ernesto Zedillo, el PIB cayó -1.5%; en el primer trimestre de 2001, siendo presidente Vicente Fox, el PIB creció 0.6%; en el primer trimestre de 2007, siendo presidente Felipe Calderón, el PIB creció 2.0%; y en el primer trimestre de 2013, siendo presidente Enrique Peña, el PIB creció 0.6%. Queda claro pues que hay una desaceleración en el país, pero la cifra de crecimiento del primer trimestre completo del presidente López Obrador no difiere mucho respecto a lo que hemos vivido en el arranque de otras administraciones federales.

El dato de crecimiento real anualizado de 1.2% en el primer trimestre de 2019, es producto de un aumento de 5.8% en las actividades primarias, una caída de -0.7% en las actividades secundarias y un incremento de 1.9% en las actividades terciarias. La caída de -0.7% en las actividades secundarias es producto de una disminución de -7.6% en el PIB de la minería; una caída de -0.7% en electricidad, gas y agua; una disminución de -0.8% en el PIB de la construcción y un incremento de 1.6% en las industrias manufactureras.

n-b6-eu130618-2_drupal main image.var_1528867565Profundizando en el análisis de la evolución de la industria manufacturera, vemos que el incremento de 1.6% anualizado es producto del aumento del PIB en 10 de las ramas de actividad que la componen, mientras que las restantes 11 ramas de actividad muestran retrocesos. A continuación se presenta la evolución de cada una de las ramas (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución del PIB): Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (6.13%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.97%); Fabricación de equipo de transporte (3.86%); Industria alimentaria (2.86%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (2.82%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.18%); Industria del papel (2.15%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.94%); Otras industrias manufactureras (1.88%); Industria del plástico y del hule (0.88%); Industrias metálicas básicas (-0.47%); Industria de la madera (-0.94%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-1.20%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.41%); Industria química (-2.83%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.98%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-3.04%); Fabricación de prendas de vestir (-3.04%); Fabricación de productos metálicos (-4.58%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-6.41%); e Impresión e industrias conexas (-8.25%).

De las 11 ramas de actividad manufacturera que presentan caída en su PIB en el primer trimestre de 2019, hay 6 que preocupan porque acumulan dos trimestres consecutivos con disminuciones en dicho indicador, lo que las ubica técnicamente en recesión: Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos; Industria de la madera; Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón; Fabricación de productos a base de minerales no metálicos; Industrias metálicas básicas; y Fabricación de productos metálicos. Estas 6 actividades tienen un peso específico relevante ya que generaron un PIB nominal de 659.7 miles de millones de pesos corrientes en el primer trimestre del año y requieren de medidas especiales de apoyo.

Propuestas para fortalecer el crecimiento

CONCAMIN-1024x614¿Qué clase de apoyos requiere la industria manufacturera para fortalecerse? ¿Cómo se pueden alcanzar mayores tasas de crecimiento económico? Hay distintos tipos de medidas que se pueden implementar, y en este sentido, la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) ha realizado 22 propuestas para que sean consideradas en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024, actualmente en análisis en la Cámara de Diputados. Estas propuestas se dividen en dos grandes grupos: I. Punto de partida: contribuir a garantizar el crecimiento del PIB (Propuestas de la 1 a la 15) y II. Vinculación de las 15 propuestas con el Bienestar, la reducción de pobreza, inequidad (Propuestas de la 16 a 22). A continuación hago mención de las propuestas relacionadas al incremento del PIB:

  1. Elevar los niveles de inversión a 30% como proporción del PIB en 2024.
  2. Elevar la participación de la Banca de Desarrollo en el fomento del sector productivo.
  3. 100% de contenido nacional en la construcción de los caminos rurales.
  4. 100% de contenido nacional en los proyectos carreteros del sexenio.
  5.  40% de contenido nacional en las exportaciones.
  6. No a la competencia desleal en las obras de infraestructura pública.
  7. Transparencia en los beneficios fiscales a la maquila.
  8. Productividad en función de la vinculación entre empresas, universidades y proyectos de infraestructura del Sector Público Federal.
  9. Fomento a las patentes de mexicanos.
  10. Participación de empresas mexicanas en todas las obras de infraestructura del Sector Público Federal.
  11. Generación de energías limpias con insumos nacionales y crecimiento económico.
  12. Telecomunicaciones con infraestructura básica nacional.
  13. Compromiso del Sector Público Federal con el ambiente y el crecimiento económico.
  14. Competitividad Industrial para el desarrollo, adoptar la métrica de ONUDI a nivel estatal.
  15. Elevar el contenido nacional al 80% de alimentos y bienes utilizados en el sector turismo mexicano.

A manera de conclusión podemos señalar que la economía nacional claramente atraviesa una etapa de desaceleración, y que dentro de la actividad económica, hay sectores que se encuentran en recesión. Es importante que se tomen medidas para apuntalar el crecimiento económico y en ese sentido, esperamos que los legisladores federales incorporen las propuestas de la CONCAMIN y que se desarrollen políticas públicas reales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt