Cómo llegaron los estados de México a enfrentar al COVID-19

En la semana que recién concluye el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en base a su estimación oportuna y con cifras originales, durante el primer trimestre de 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) de México cayó -1.58%, producto de un incremento de 1.50% en las actividades primarias, disminución de -3.19% en las actividades secundarias y retroceso de -0.86% en las actividades terciarias. Con este dato se ratifica que México está en recesión ya que se acumularon 4 trimestres consecutivos con disminuciones anualizadas en este indicador (-0.95% en II/19, -0.25% en III/19, -0.49% en IV/19 y -1.58% en I/20).

La caída del PIB de -1.58% en el primer trimestre de 2019 resulta por demás moderada respecto al apocalipsis económico que hemos vivido en el segundo trimestre de 2020, periodo en el cual se estima que el PIB de México podría haberse hundido hasta un 40%, según estimaciones del banco estadounidense JP Morgan, de manera que el retroceso de todo el año 2020 podría ser de un -8.4%, porcentaje peor al -8.0% estimado por GAEAP hace dos semanas.

Como hemos venido diciendo, el año 2020 sin duda registrará la peor crisis económica para México desde 1932, año en el cual el PIB cayó -14.83%, producto de la desmonetización del oro y las secuelas de la Gran Depresión de los Estados Unidos.

En este contexto, y en seguimiento a mi editorial de la semana pasada en el que hice un recuento de cómo llegó la economía nacional a enfrentar el COVID-19, en esta entrega analizo en qué condiciones llegan las diferentes entidades federativas del país a enfrentar la pandemia. A continuación se presenta el desempeño de cada estado en 2019 en tres variables clave: Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE), valor de la producción de las empresas constructoras y valor de la producción de las empresas manufactureras.

Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE)

Respecto al ITAEE, la semana que recién concluye el INEGI dio a conocer las cifras al cuarto trimestre de 2019, por lo que ahora resulta posible hacer una valoración del desempeño en 2019 realizando un promedio simple de la variación de cada uno de los cuatro trimestres de dicho año. A continuación se presentan los resultados (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento o de caída): 1. Tlaxcala (6.69%), 2. Colima (4.29%), 3. Chihuahua (2.14%), 4. Baja California (1.97%), 5. Nuevo León (1.90%), 6. Yucatán (1.68%), 7. Tamaulipas (1.61%), 8. Durango (1.26%), 9. Sinaloa (1.14%), 10. Coahuila (1.08%), 11.  Jalisco (0.63%), 12. Veracruz (0.42%), 13. Querétaro (0.31%), 14. Michoacán (0.30%), 15. Quintana Roo (0.03%), 16. Nayarit (-0.02%), 17. Ciudad de México (-0.18%), 18. Guanajuato (-0.20%), 19. Puebla (-0.32%), 20. Aguascalientes (-0.49%), 21. Sonora (-0.64%), 22. Hidalgo (-0.97%), 23. San Luis Potosí (-1.08%), 24. Guerrero (-1.23%), 25. Morelos (-1.89%), 26. Chiapas (-2.07%), 27. Campeche (-2.09%), 28. México (-2.10%), 29. Zacatecas (-3.01%), 30. Oaxaca (-3.14%), 31. Tabasco (-5.23%), y Baja California Sur (-7.31%).

En 2019 el PIB de México retrocedió -0.13%, por lo que queda claro que 16 entidades federativas tuvieron un mejor desempeño que la totalidad de la economía, mientras que otros 16 estados tuvieron un desempeño peor. Destacan los casos de Guerrero, Chiapas, Campeche, Oaxaca y Tabasco, ya que son estados del sur del país que se siguen rezagando. Mientras que la mayoría de los estados de norte como Chihuahua, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Coahuila mostraron tasas de crecimiento aceptables no obstante las dificultades de la economía en su conjunto.

ITAEE 2019

Empresas constructoras

Para valorar el desempeño de la industria de la construcción en los diferentes estados del país tomamos los datos de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) de INEGI. Vemos que el valor de la producción generado por las empresas constructoras a nivel nacional cayó -8.1% en términos reales en el comparativo de 2019 respecto de 2018. Al analizar la evolución de este indicador por entidad federativa, tenemos lo siguiente (en paréntesis se menciona el porcentaje de variación en términos reales ordenado de mayor crecimiento a mayor caída): 1. Colima (65.6%), 2. México (32.0%), 3. Tamaulipas (28.4%), 4. Durango (21.4%), 5. Chihuahua (16.9%), 6. Veracruz (12.0%), 7. Puebla (4.0%), 8. Quintana Roo (3.3%), 9. Campeche (3.0%), 10. Guanajuato (-1.2%), 11. Yucatán (-2.8%), 12. Nuevo León (-4.1%), 13. Baja California (-5.9%), 14. Jalisco (-8.1%), 15. Tlaxcala (-8.2%), 16. Sonora (-11.6%), 17. Ciudad de México (-15.4%), 18. San Luis Potosí (-16.1%), 19. Hidalgo (-16.8%), 20. Michoacán (-17.3%), 21. Coahuila (-19.8%), 22. Querétaro (-23.9%), 23. Aguascalientes (-24.2%), 24. Zacatecas (-30.0%), 25. Sinaloa (-33.4%), 26. Tabasco (-35.3%), 27. Guerrero (-35.9%), 28. Chiapas (-41.4%), 29. Oaxaca (-42.6%), 30. Morelos (-45.3%), 31. Nayarit (-48.2%) y 32. Baja California Sur (-68.8%). Como se puede apreciar, 9 estados del país tuvieron un sector construcción en crecimiento, mientras que 23 estados observaron caídas.

Empresas constructoras

Ahora, en cuanto al desempeño del valor de la construcción en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto del mismo bimestre de 2019, vemos que la situación de varios estados se agravó considerablemente, como se muestra a continuación: 1. México (82.7%), 2. Tlaxcala (58.5%), 3. Nayarit (42.1%), 4. Nuevo León (31.4%), 5. Chihuahua (25.1%), 6. Hidalgo (11.6%), 7. San Luis Potosí (5.6%), 8. Sonora (4.5%), 9. Veracruz (4.0%), 10. Tamaulipas (0.2%), 11. Quintana Roo (-1.8%), 12. Durango (-14.9%), 13. Oaxaca (-22.7%), 14. Yucatán (-23.9%), 15. Campeche (-25.1%), 16. Jalisco (-27.0%), 17. Sinaloa (-28.3%), 18. Baja California (-30.2%), 19. Morelos (    -31.1%), 20. Ciudad de México (-31.9%), 21. Chiapas (-32.3%), 22. Coahuila de Zaragoza (-32.7%), 23. Puebla (-35.1%), 24. Querétaro (-35.2%), 25. Guanajuato (-36.0%), 26. Tabasco (-37.6%), 27. Colima (-43.6%), 28. Zacatecas (-46.2%), 29. Aguascalientes (-53.3%), 30. Guerrero (-55.5%), 31. Michoacán (-70.5%) y 32. Baja California Sur (-75.7%).

Llama fuertemente la atención el deterioro a inicios de este año que observan estados como Jalisco, que pasó de caer -8.1% a contraerse -27.0% en el primer bimestre de 2020, Querétaro que cayó -23.9% en 2019 y ahora cae -35.2%, Guanajuato que cayó -1.2% en 2019 y en los primeros dos meses de 2020 se contrajo -36.0%, o Puebla que creció 4.0% en 2019 y ahora registra una disminución de -35.1%. Debe destacarse que estas fuertes caídas en el valor de la construcción se dieron antes de que llegara la epidemia del COVID-19 con su consecuente cancelación de actividades económicas.

Empresas manufactureras

Finalmente, en cuanto a la actividad manufacturera tenemos los datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI. En ella vemos la evolución del valor nominal de la producción manufacturera por entidad federativa, y tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación porcentual en términos nominales): 1. Baja California (13.7%), 2. Nayarit (7.3%), 3. Coahuila (7.3%), 4. Aguascalientes (6.5%), 5. Jalisco (5.0%), 6. Puebla (4.5%), 7. Yucatán (4.1%), 8. Chihuahua (3.5%), 9. Sinaloa (3.3%), 10. Baja California Sur (2.8%), 11. Querétaro (2.4%), 12. Tamaulipas (2.3%), 13. Sonora (2.0%), 14. Guanajuato (1.8%), 15. Michoacán (0.9%), 16. Nuevo León (0.5%), 17. Durango (-0.1%), 18. Ciudad de México (-0.1%), 19. Veracruz (-0.7%), 20. Tlaxcala (-1.5%), 21. Zacatecas (-3.2%), 22. México (-3.6%), 23. Guerrero (-4.2%), 24. Colima (-5.0%), 25. Hidalgo (-5.2%), 26. Campeche (-7.0%), 27. San Luis Potosí (-7.0%), 28. Morelos (-7.5%), 29. Tabasco (-13.8%), 30. Quintana Roo (-14.5%), 31. Chiapas (-17.1%) y 32. Oaxaca (-20.3%). Si tomamos en consideración que la inflación anualizada promedio de 2019 fue de 3.6%, entonces queda claro que el valor de la producción manufacturera en 2019 aumentó en términos reales en solamente 7 estados del país, mientras que registró una contracción en términos reales en los restantes 25 estados.

Empresas manufactureras

Ahora, en cuanto a la evolución del valor de la producción manufacturera en términos nominales en el comparativo del primer bimestre de 2020 respecto del mismo bimestre de 2019, tenemos lo siguiente: 1. Aguascalientes (44.2%), 2. Guanajuato (13.5%), 3. Sonora (8.8%), 4. Campeche (5.7%), 5. Chihuahua (5.3%), 6. Zacatecas (4.7%), 7. Coahuila (4.6%), 8. Durango (4.1%), 9. Puebla (4.0%), 10. Sinaloa (3.3%), 11. Colima (3.3%), 12. Guerrero (2.9%), 13. Ciudad de México (1.6%), 14. San Luis Potosí (1.1%), 15. Baja California Sur (0.7%), 16. Yucatán  (0.5%), 17. Hidalgo (0.3%), 18. Querétaro (-0.1%), 19. Tamaulipas (-0.5%), 20. Jalisco (-2.4%), 21. Baja California (-2.4%), 22. Nayarit (-2.6%), 23. México (-4.4%), 24. Michoacán (-4.4%), 25. Tabasco (-4.6%), 26. Tlaxcala (-6.6%), 27. Nuevo León (-7.6%), 28. Veracruz (-10.0%), 29. Oaxaca (-12.0%), 30. Chiapas (-16.8%), 31. Morelos (-19.2%) y 32. Quintana Roo (-21.1%). Si tomamos en cuenta que la inflación anualizada promedio en el primer bimestre de 2020 fue de 3.5%, entonces queda claro que en el arranque de 2020 hubo 9 estados que registraron crecimiento en términos reales del valor de su producción, mientras que 23 llegaron con caídas.

Conclusiones

A manera de conclusión podemos señalar que desafortunadamente, la mayoría de los estados del país llegaron a enfrentar la epidemia del COVID-19 con una economía débil, lo que se constata al ver el desempeño del ITAEE, el valor de construcción de las empresas constructoras y el valor de la actividad manufacturera. Las empresas y sus trabajadores están siendo sometidas a un enorme dolor y costo por el haber suspendido las actividades de los sectores no esenciales. La pérdida de empleos es descomunal y el empobrecimiento de la población es alarmante. El costo económico de las medidas de confinamiento será gigantesco cuando por fin se nos autorice a regresar a laborar, pero esto no debiera ser así si se nos permite regresar a trabajar el 17 de mayo y no hasta el 1 de junio.

El Dr. Shiva Ayyadurai en los Estados Unidos envió una carta abierta al presidente Donald Trump aconsejándole como restablecer la salud pública y económica de dicho país, y de la cual creo que podemos aprender bastante.  En la carta critica las recetas de contención de la enfermedad que se han seguido hasta ahora porque datan de la década de los 50s. Comenta que no se debe aplicar el mismo remedio para todos (one size fits all) y menciona que no hay necesidad de apagar al país completo con un confinamiento obligatorio para todos. El Dr. Shiva propone que se divida a la población en cuatro grupos: 1. Los que han dado positivo al COVID-19, 2. Los hospitalizados y en condición crítica, 3. Los que tienen problemas inmunológicos y no han dado positivo a COVID-19, y 4. Los individuos saludables que no han dado positivo al COVID-19.

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Sólo mencionaré lo que dice el Dr. Shiva para el cuarto grupo: Estos individuos deben tomar 10,000 IU de palmitato de vitamina A al día, 5,000 IU de vitamina D3 al día, 1,000 miligramos de vitamina C al día, y 6 gotas de yodo en una bebida una vez al día. Estas personas bien vitaminadas y saludables deben regresar a trabajar inmediatamente para restaurar la economía del país.

Considero que eso mismo deberíamos hacer en México. En aras de regresar a trabajar, los empresarios podemos invertir en darle complementos vitamínicos a nuestros trabajadores y mantener estrictos protocolos de seguridad e higiene. Lo más importante es la salud de las personas, pero también la de las empresas. Si no hacemos algo urgente para restablecer la actividad productiva, la mitad de las empresas estará quebrada a finales del mes de mayo y la pobreza se disparará. Es urgente que el gobierno federal entienda esto y nos permita trabajar de una vez.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La dualidad manufacturera de México y su dependencia automotriz

informalidad150818Durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció a una tasa de 2.41% promedio anual, y de los componentes del PIB, la industria manufacturera creció durante el mismo periodo a una tasa promedio de 2.27%. Ambas tasas, si bien modestas,  pueden ser consideradas como “aceptables” ante diversas comparaciones internacionales, pero el gran problema es que queda claro que dichos aumentos fueron insuficientes para abatir las condiciones de precariedad salarial e informal laboral, así como para reducir significativamente el ampliamente extendido problema de pobreza.

Parte del problema del porque el crecimiento económico, y en especial el de la industria manufacturera,  no se traduce en mejores condiciones de vida para la mayoría de las personas, es porque el grueso de la actividad manufacturera se focaliza en unas pocas entidades federativas. En esta entrega analizaremos la composición de la industria manufacturera, dónde se ubica geográficamente y cuál ha sido su evolución en las diferentes regiones de México.

Comenzamos señalando que de acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 7.319 billones de pesos en el 2018, cifra que en términos nominales resultó 6.7% superior a la observada en 2017. Esto implica que en términos reales (ajustado por inflación), el valor de la manufactura reportado por dicha encuesta aumentó en 1.69% en el año que recién concluyó.

Respecto a la composición del valor total de la producción manufacturera en el 2018 reportado por la EMIM, a continuación se presenta la participación porcentual relativa de cada rama de actividad, organizada de mayor a menor (entre paréntesis se indica el porcentaje de participación): Fabricación de equipo de transporte (33.6%); Industria alimentaria (15.6%); Industria química (10.3%); Industrias metálicas básicas (8.0%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (4.4%); Industria del plástico y del hule (3.5%); Fabricación de productos metálicos (3.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.4%); Industria del papel (2.8%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.9%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.8%); Fabricación de prendas de vestir (0.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.5%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Industria de la madera (0.2%); y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%).

manufacturaLlama la atención que las tres principales actividades manufactureras en México concentran el 59.5% del valor total de la producción; y en especial, la industria del transporte (principalmente industria automotriz) genera más de una tercera parte de todo el valor de la producción manufacturera de México.

Ahora, en cuanto al desempeño de la industria manufacturera por entidad federativa, como ya se indicó, vemos que cuando ésta crece no se beneficia a todas las regiones del país por igual ya que la actividad manufacturera se encuentra concentrada en unos pocos estados. De acuerdo con cifras de la EMIM, del valor total de la producción manufacturera en 2018, 10 entidades concentran el 74.3% del total del valor de la producción, y éstas son (en paréntesis se indica su participación porcentual respecto al total nacional): 1. Estado de México (12.9%), 2. Nuevo León (12.1%), 3. Coahuila de Zaragoza (10.7%), 4. Guanajuato (9.3%), 5. Jalisco (6.3%), 6. Puebla (6.2%), 7. San Luis Potosí (4.7%), 8. Veracruz de Ignacio de la Llave (4.4%), 9. Ciudad de México (3.9%) y 10. Querétaro (3.8%).  Queda claro que hay otras 22 entidades federativas que contribuyeron en 2018 con apenas el 25.7% del total del valor de la producción. De hecho los estados de Colima, Baja California Sur, Nayarit, Quintana Roo, Guerrero y Campeche contribuyen en su conjunto con apenas el 0.5% del total del valor de la producción manufacturera de México en el 2018. Resulta obvio entonces que cuando hablamos de que la industria manufacturera tiene un buen desempeño, a estos estados no les causa ningún impacto.

Entidades valor manufactura

Más allá del análisis del peso relativo de cada estado en la actividad manufacturera, debemos analizar el desempeño de cada entidad. A continuación se presenta el desempeño de cada estado en el 2018 respecto al aumento del valor de la producción manufacturera, ordenado de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento nominal): Oaxaca (51.4%), Quintana Roo (25.1%), Baja California (22.6%), Aguascalientes (17.0%), Yucatán (15.8%), Michoacán de Ocampo (14.6%), San Luis Potosí (13.6%), Nuevo León (12.2%), Colima (10.6%), Zacatecas (8.7%), Estado de México (7.7%), Jalisco (6.9%), Durango (6.5%), Coahuila de Zaragoza (6.3%), Tlaxcala (6.0%), Puebla (6.0%), Veracruz de Ignacio de la Llave (5.4%), Sinaloa (5.2%), Querétaro (5.0%), Chiapas (4.4%), Chihuahua (4.3%), Guerrero (3.9%), Ciudad de México (2.6%), Hidalgo (1.3%), Morelos (-0.2%), Campeche (-0.4%), Baja California Sur (-1.0%), Sonora (-1.2%), Guanajuato (-3.3%), Tamaulipas (-3.8%), Tabasco (-3.9%) y Nayarit (-4.3%).

Si tomamos en consideración que la inflación en 2018 fue de 4.83%, entonces queda claro que en 2018, hubo 19 entidades federativas que si registraron un incremento real del valor de su producción,  mientras que hubo otras 13 entidades en las que el valor de la producción cayó en términos reales. Llama la atención los casos de Sonora, Guanajuato y Tamaulipas, los cuales representan en su conjunto casi el 15% del total del valor de la industria manufacturera nacional.

En el caso de Guanajuato, su caída de 3.3% se debió a que la rama de actividad “Fabricación de equipo de transporte” representa el 47.6% del valor generado por la industria manufacturera y esta actividad registró una caída nominal de 12.1% en 2018. Esto no significa que la salud económica de Guanajuato se haya deteriorado, ya que de las 18 ramas de actividad manufacturera, este estado registró crecimientos nominales en 12 a lo largo de 2018.

El caso de Sonora es similar al de Guanajuato, ya que la “Fabricación de equipo de transporte” representó el 43.04% del valor de la producción manufacturera, y ésta registró una caída de 9.70% en el 2018.  En cuanto a Tamaulipas, se aprecia que su fuerte es la industria química, ya que ésta representa el 58.2% del valor de su producción, pero apenas creció el 0.08% en términos nominales en el año que recién concluyó, mientras que la gran caída se dio en la rama “Los demás subsectores” con  una contracción de 45.88%.

Desde luego que se pueden realizar análisis detallados respecto a lo que sucede en cada entidad federativa, y veremos que la contracción en la fabricación de equipo de transporte es algo que afectó el desempeño de varias entidades en el 2018. Vemos con preocupación que los estados en los que hay un mayor peso de la industria automotriz, el desempeño de ésta industria puede ser lo suficientemente fuerte como para arrastrar sus indicadores macroeconómicos para abajo.

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Dra. Graciela Márquez, Secretaria de Economía del Gobierno Federal.

Con independencia de lo anterior, una conclusión es que una tarea fundamental del nuevo gobierno federal debe ser el fortalecer la presencia de la industria manufacturera en las entidades en las que ésta tiene muy baja o casi nula presencia. En este sentido las industrias ligeras como calzado, textil y vestido, pueden ser de gran ayuda para la formación de una fuerza laboral con una adecuada cultura de trabajo y para el establecimiento de algunos de los procesos productivos. De igual forma, los gobernadores de las entidades federativas con escasa presencia manufacturera, deben crear las condiciones propicias para que llegue este tipo de inversión. Con esto me refiero a que no basta con la creación de parques industriales, sino que se debe formar una fuerza laboral dispuesta a trabajar.

Desde luego que el papel de gobierno federal también es importante en materia de generar incentivos fiscales para el establecimiento de empresas manufactureras, tanto en temas de compra de equipo para producir, como en temas de capacitación y formación laboral, obviamente también generando condiciones de seguridad pública.

México es sin duda una potencia manufacturera mundial, pero queda claro que son solo 10 estados los que tienen la mayor participación. México podría convertirse en una potencia manufacturera aún más grande, así como las asiáticas, si somos capaces de utilizar todos nuestros recursos humanos que actualmente están desaprovechados. Esta sin duda sería la mejor política pública para sacar a los millones de mexicanos de la situación de pobreza en la que viven.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt