La desgracia nacional en materia de empleo

Resulta sencillo hablar de una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de -8.5% en 2020, como que no nos imaginamos lo que esto representa para la vida de millones de personas. Durante el año que acaba de concluir y en el arranque de este 2021, miles de empresarios (y no me refiero sólo a los que usan traje), se vieron forzados a cerrar su centro de trabajo o fábrica, a despedir a buena parte de sus colaboradores o recortar salarios. Estas medidas han tenido una fuerte repercusión en el nivel de vida de miles de personas que dependen de las fuentes de ingreso generadas por los empresarios. De verdad que es necesario ponerle un rostro humano a este asunto para entender el tamaño de la desgracia económica por la que estamos transitando. El problema no se limita a grandes empresas, de hecho es mayor en las microempresas, tanto del sector formal como informal. En esta entrega hacemos un recuento de los indicadores laborales al cierre de 2020 y arranque de 2021.

Empleo en el IMSS

Comenzamos haciendo una valoración de lo que ha sucedido con el empleo formal, medido a través de las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). De acuerdo con el IMSS, en el comparativo de enero de 2020 al mismo mes de 2021, el número de trabajadores asegurados a nivel nacional pasó de 20.490 millones a 19.821 millones, lo que implica una disminución de casi 669 mil empleos formales, equivalentes a una caída de -3.3%. Esta es una ligera mejora respecto de la disminución anualizada de -4.4% observada en julio de 2020, aunque sin duda sigue siendo preocupante.

Al analizar la evolución de cada una de las ramas de actividad, tenemos lo siguiente (las actividades se encuentran ordenadas de peor a mejor desempeño, se indica en paréntesis la variación porcentual en el número de trabajadores registrados): Servicios para Empresas, Personas y El Hogar (-9.9%); Industria de  la Construcción (-6.0%); Industrias Extractivas (-5.4%); Comercio (-2.4%); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-0.5%); Transportes y Comunicaciones (-0.1%); Industrias de la Transformación (+0.1%); Servicios Sociales y Comunales (+0.3%); y Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (+0.7%).

Ahora, en cuanto a la variación en números absolutos, queda clara la terrible crisis por la que pasa el sector servicios (restaurantes y hoteles principalmente), que perdió en el periodo en cuestión 478,068 empleos; mientras que en el comercio al por mayor y por menor la caída fue de 98,427 empleos formales. La buena noticia es que ha comenzado la recuperación de la industria manufacturera, misma que incrementó su número de puestos de trabajo en 3,254; mientras que las actividades primarias continúan con su buena racha con un incremento de 5,203 empleos formales.

Si analizamos el desempeño del empleo registrado en el IMSS en el periodo de enero de 2020 al mismo mes de 2021, pero por entidad federativa, tenemos que siguen siendo tres las que presentan incremento (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Baja California (+3.0%), Tabasco (+2.4%) y Chihuahua (+1.4%). Cabe señalar que el número de empleos formales creados por estos tres estados sumó 44,815.  Si ahora analizamos los cinco estados con las mayores disminuciones porcentuales en su número de trabajadores registrados en el IMSS, vemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución): Distrito Federal (-6.3%), Puebla (-6.6%), Guerrero (-7.7%), Baja California Sur (-9.1%) y Quintana Roo (-23.2%). Cabe señalar que estas cinco entidades perdieron juntas 395,778 empleos formales en el periodo mencionado.

Es evidente que de los tres estados de buen desempeño, dos son norteños con vocación exportadora y el otro pues es la tierra del presidente Andrés Manuel López Obrador. Por su parte, los estados de peor desempeño en empleo formal son los que tienen una vocación turística, y los otros dos tuvieron cerrada buena parte de su actividad económica en el mes de enero de este año.

Indicadores de INEGI

En relación a los indicadores de empleo y desempleo que recién dio a conocer el INEGI y que corresponden al cuarto trimestre de 2020, a continuación se presentan los datos más relevantes obtenidos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del cuarto trimestre de 2020.

La ENOEN en el cuarto trimestre de 2020 reportó una disminución de -1.7 millones de personas en la Población  Económicamente Activa (PEA), lo que se traduce en que la Tasa de Participación Económica sea de 57.5% respecto a la población de 15 años y más- Esta tasa es 2.9 puntos porcentuales inferior a la de mismo trimestre de 2019 y denota que derivado de la pandemia y de la crisis económica, aún hay casi dos millones de personas que no se han reintegrado a la fuerza laboral (ya sea porque tengan miedo de contagiarse o porque de plano piensan que no van a conseguir trabajo). Esta es una cantidad enorme, válgame la comparación, es como si comentáramos que en una súper fábrica retiraron de la planta 1.7 millones de máquinas.

En línea con lo anterior, tenemos que en el periodo de octubre a diciembre de 2020, la población ocupada resultó en 53.3 millones de personas, cantidad inferior en -2.4 millones de personas comparada con la observada en el cuarto trimestre de 2019. Es preocupante que la disminución en la población ocupada sea más pronunciada en las mujeres. Las cifras oficiales indican que la población ocupada de hombres fue de 32.6 millones, cifra menor en -1 millón, mientras que la población ocupada de mujeres fue de 20.7  millones, cifra 1.3 millones menor a la observada en el cuarto trimestre de 2019.

En cuanto a la población que se encuentra sin trabajar, que estaba disponible y estuvo buscando trabajo en el último mes (personas en una situación de desempleo), fue de 4.6% de la PEA en el cuarto trimestre de 2020, porcentaje mayor al 3.4% observado en el cuarto trimestre de 2019. Esto implica que en términos absolutos, la población desocupada fue de 2.5 millones de personas al cierre de 2020, cantidad superior en 607 mil personas al observado en el cuarto trimestre de 2019.

La estructura sectorial de la ocupación reporta que las actividades terciarias (comercio y servicios), tuvieron una participación del 61.9% de la población ocupada en en el cuarto trimestre de 2020; sin embargo, registran una disminución en términos absolutos de -1.7 millones de personas respecto al cuarto trimestre de 2019. El sector de restaurantes y servicios de alojamiento presentó una disminución de -769 mil ocupados y los servicios diversos de -489 mil personas ocupadas. Esto es reflejo de la severa crisis que enfrentan estas actividades.

En la ocupación por tamaño de la unidad económica, vemos que el número de personas que laboran en micronegocios tuvieron una disminución de -914 mil con lo que reportaron la pérdida de ocupación más alta, específicamente en unidades económicas con establecimiento, en donde la disminución fue de -474 mil ocupados entre el cuarto trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020. Esta cifra es relevante porque demuestra que esta crisis económica ha afectado más a las microempresas que a las grandes empresas, por lo que es evidente que el haber negado apoyos a la planta empresarial definitivamente afectó más a los más vulnerables.

Otro problema es que el fenómeno del subempleo ha aumentad de manera dramática. Las cifras del INEGI muestran que las personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda (población subocupada), pasaron de 4.3 millones en el cuarto trimestre de 2019 a 8.1 millones en el último trimestre de 2020, con un aumento de 3.8 millones de personas.

Cabe señalar que esta crisis económica ha afectado tanto a la economía formal como a la informal. Los indicadores muestran que la población ocupada informal, que comprende tanto a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, en el cuarto trimestre de 2020 fue de 29.6 millones, esta cifra es 1.7 millones de personas menor a la observada en igual trimestre de 2019. Es importante aclarar que la disminución en la población  ocupada en la economía informal no indica que ésta se haya reducido porque hay más oportunidades en la economía formal, sino que es producto de que muchas unidades económicas informales cerraron sus operaciones.

Llama mucho la atención  que la tasa de informalidad en las localidades rurales fue de 78.2% en el cuarto trimestre de 2020, mientras que en las localidades más urbanizadas fue de 42.8 por ciento. Además, no es de extrañarse que en Oaxaca el porcentaje de población ocupada en la informalidad es del 78.5%, en Guerrero del 77.3%, mientras que en Chiapas asciende a 76.4%. Por su parte, en Nuevo León fue considerablemente más baja son un 35.6% de la población ocupada, en Coahuila de 36.7% y en Chihuahua de 37.3%.

De la mano de lo anterior, tenemos que en cuanto a las tasas de condiciones críticas de ocupación en materia de ingresos y horas trabajadas, en Chiapas el 44.4% de la población ocupada está en esta condición, en Tlaxcala es del 33% y en Puebla del 28.9%. En contraste, en Nuevo León el porcentaje de población ocupada en condiciones críticas en el cuarto trimestre de 2020 fue del 10.9%, en Sinaloa fue el 11.8%, mientras que Jalisco y Querétaro observaron tasas del 12.9% cada una.

Conclusiones

Resulta evidente que cuando hablamos de una caída del PIB  de -8.5% en 2020, la cifra viene acompañada de miles de desgracias en materia de empleo. Es lamentable que ante esta situación el gobierno federal no hay lanzado programas de apoyo y haya dejado a la mayoría de las empresas a merced de la debilidad del mercado.

La expectativa es que en 2021 haya una recuperación de la economía con un repunte del PIB de entre un 3.2 y un 4.2%. Esto sin duda ayudará a recuperar muchos de los empleos perdidos (sobre todo en la economía informal) y a que mucha de la gente que se retiró voluntariamente del mercado laboral regrese. Sin embargo, la recuperación  plena de la fuerza de trabajo, con todas sus horas-hombre involucradas, será un  proceso lento que nos llevará al menos cuatro años más. Y es que no sólo se deben recuperar los empleos perdidos y las jornadas completas, sino que además, habrá que generar las fuentes de trabajo para todas aquellas personas que se estarán incorporando al mercado laboral. La labor es titánica, y lamentablemente no hay políticas públicas que faciliten este proceso.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*  

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Ganadores y perdedores en la manufactura en 2020

Estamos a unos cuantos días de que termine el 2020, año que será recordado como uno de los peores en la historia moderna de México y el mundo. Si bien, el pesimismo en los pronósticos se ha moderado, sigue siendo terrible el hecho de que se espera que este año el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contraiga -8.99% y que rebote apenas 3.54% en 2021 y 2.59% en 2022. De cumplirse estas expectativas por parte de los analistas encuestados por Banxico, significa que al término de 2022 estaremos todavía 3.34% por debajo del nivel de PIB que registramos en 2019.

Cabe señalar que con todo y que se espera esta caída de cerca del -9% en 2020, hay sectores que han sido mucho más afectados, cayendo a tasas de doble dígito, mientras que unos pocos han crecido, pese a todo. En esta entrega presento la evolución del valor de la producción de las diferentes actividades que componen la industria manufacturera nacional, y veremos cuáles son los sectores ganadores y perdedores.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, el  agregado de la industria manufacturera en México continuó recuperándose durante el pasado mes de octubre, aunque con una gran polarización. Si analizamos la evolución nominal del valor de la producción, vemos que hay actividades como la fabricación de equipo de transporte que creció 16.73% en términos anualizados, coexistiendo con actividades como la fabricación de prendas de vestir que cayó -26.30%. Es así que en el agregado de todas las actividades manufactureras, el valor de la producción de octubre muestra que ya se tienen dos meses consecutivos de aumentos anualizados en este indicador (4.26% en septiembre y 8.46% en octubre), después de haber registrado caídas anualizadas de hasta -41.68% y -44.30% en abril y mayo, respectivamente.

Como lo señalé líneas arriba, en esta entrega analizamos la evolución de la industria manufacturera, y de cada una de las actividades que la componen, pero lo hacemos para dos periodos: primero, el comparativo de octubre de 2020 respecto del mismo mes de 2019; y segundo, el comparativo del acumulado de los primeros diez meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 (Si se desea conocer información detallada respecto al desempeño de determinada actividad manufacturera en 2020, haz click aquí).

Comparativo octubre 2019 a octubre 2020

En el comparativo de octubre de 2019 a octubre de 2020, vemos que el valor de la producción del sector manufacturero aumentó 8.46% en términos nominales.

A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades manufactureras, ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal anualizada): 1. Fabricación de equipo de transporte (16.73%); 2. Industrias metálicas básicas (15.40%); 3. Fabricación de maquinaria y equipo (12.30%); 4. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (11.97%); 5. Fabricación de productos metálicos (10.83%); 6. Industria del plástico y del hule (8.10%); 7. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (6.33%); 8. Industria de la madera (5.40%); 9. Industria de las bebidas y del tabaco (5.04%); 10. Industria alimentaria (4.95%); 11. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (4.15%); 12. Industria del papel (2.21%); 13. Industria química (0.10%); 14. Otras industrias manufactureras (-4.11%); 15. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-6.06%); 16. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-10.10%); 17. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-11.61%); 18. Impresión e industrias conexas (-13.57%); 19. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-16.07%); 20. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-19.10%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-26.30%).

Si tomamos en consideración que la inflación anualizada en octubre de 2020 fue de 4.09%, queda claro que de las 21 ramas de actividad manufacturera, solo 11 presentaron crecimiento anualizado en términos reales en el periodo de octubre de 2019 al mismo mes de 2020.

Comparativo primeros diez meses de 2019 a primeros diez meses de 2020

No obstante que la industria manufacturera presentó incrementos anualizados en septiembre y octubre de este año, cuando se analiza el balance de los primeros diez meses del año, el saldo es bastante negativo ya que el valor de producción disminuyó -9.02% en términos nominales. Esa desfavorable evolución es producto de que solamente dos ramas de actividad muestran un incremento nominal respecto a los primeros diez meses de 2019, y de hecho solo una muestra incremento en términos reales. 

A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades manufactureras ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se muestra el porcentaje de variación): 1. Industria alimentaria (4.70%); 2. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (1.69%); 3. Industria del papel (-3.13%); 4. Industria de las bebidas y del tabaco (-3.50%);  5. Industrias metálicas básicas (-5.61%); 6. Industria química (-5.83%); 7. Fabricación de productos metálicos (-5.86%); 8. Industria de la madera (-6.17%); 9. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-6.28%); 10. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-7.81%); 11. Otras industrias manufactureras (-8.25%); 12. Industria del plástico y del hule (-10.63%); 13. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-10.90%); 14. Fabricación de maquinaria y equipo (-10.93%); 15. Impresión e industrias conexas (-15.02%);  16. Fabricación de equipo de transporte (-15.81%); 17. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-18.44%); 18. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-26.84%); 19. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-28.61%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-32.25%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-36.12%).

Estos datos muestran la compleja realidad de la industria manufacturera nacional. Vemos que las dos actividades más afectadas son calzado (-32.25%) y vestido (-36.12%). Esto se debe a varios factores, entre los que destacan: 1. Con la crisis económica, muchas personas han visto afectados sus ingresos y por lo tanto su gasto en bienes semiduraderos; 2. Mucha gente se queda en casa, lo que provoca que la ropa y el calzado se gasten menos; 3. El que no haya eventos sociales como antes, hace que las personas no tengan que comprar calzado y ropa como antes; y 4. El que no haya clases presenciales en las escuelas golpeó severamente a muchos fabricantes de calzado y ropa.

Respecto a esta la severa afectación que se ha causado a varias actividades manufactureras, y las estrategias para su reactivación, es fundamental que se retome con enorme seriedad la lucha contra las importaciones en condiciones de ilegalidad. Y es que no obstante que las importaciones han caído, por la propia contracción de la economía nacional, se siguen presentando problemas de contrabando y subvaluación en las aduanas del país. Por mencionar un ejemplo, en el sector calzado el porcentaje de pares importados en condiciones de presunta subvaluación (precios por debajo del costo de las materia primas utilizadas) subió de 41% en 2019 a 45% en 2020.

Importancia relativa de cada actividad

La evolución en los valores de producción ha provocado que el tamaño relativo de cada una de las actividades manufactureras cambiara de forma importante. En los primeros diez meses de 2019, las cinco principales actividades manufactureras fueron (en paréntesis se indica su participación relativa respecto del valor total de la industria manufacturera): Fabricación de equipo de transporte (35.1%);  Industria alimentaria (15.3%); Industria química (9.4%); Industrias metálicas básicas (7.1%) e Industria de las bebidas y del tabaco (6.1%). De esta manera, estas cinco actividades generaron en los primeros 10 meses de 2019, el 73.0% del total del valor de producción de la industria manufacturera nacional.

Ahora, en cuanto a la participación relativa de las principales actividades manufactureras en los primeros 10 meses de 2020, tenemos que comparado con 2019, la Fabricación de equipo de transporte disminuyó su importancia a 32.5%, la Industria alimentaria la aumentó a 17.6%, la Industria química subió ligeramente a 9.7%, las Industrias metálicas básicas subieron un poco hasta 7.4%, mientras que la Industria de las bebidas y del tabaco creció hasta representar el 6.5%. Estas cinco actividades aumentaron su participación relativa en la economía a 73.7% del total del valor de producción  de la industria manufacturera.

Conclusiones

No cabe duda que la recuperación económica está en marcha y que el agregado del sector manufacturero es parte de ello, pero no se puede dejar de reconocer que hay actividades productivas con severos problemas ocasionados por la caída en los ingresos de la población, el cierre de algunos canales de comercialización, así como el cambio en los hábitos de consumo de la población. Muchos empresarios han iniciado largos procesos de transformación y ajuste, algunos otros no han aguantado más y tomaron la dolorosa decisión de cerrar su empresa.

Lo más lamentable es que con independencia de que México es uno de los países en los que menos apoyos hubo por parte del gobierno federal para empresas y sus trabajadores, es que los tiempos difíciles están lejos de terminar por lo que habremos de ver nuevas restricciones a la actividad económica, como las que se acaban de establecer para la Ciudad de México, en la que centros comerciales y tiendas departamentales tienen que cerrar de nuevo en la mejor temporada de ventas del año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleondrogomezt

El PIB del III/20: ¿El vaso medio vació o medio lleno?

En la mañanera del viernes 30 de octubre, el presidente López Obrador, reiteró que la recuperación económica de México está en marcha y que tendría forma de “V”, ya que de acuerdo con la estimación oportuna de INEGI; el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país habría creció 12% en el tercer trimestre del año en el comparativo respecto al trimestre inmediato anterior. Sin duda esta es una buena noticia si se quiere ver la situación económica del país desde la óptica de un vaso que está medio lleno.

El aumento del PIB de 12% fue producto de que las  Actividades Secundarias (industria) avanzaron 22%, las Terciarias (comercio y servicios) aumentaron 8.6%, mientras que las Actividades Primarias (agricultura y ganadería) subieron 7.4% en el trimestre julio‑septiembre de 2020 respecto al trimestre que le precede.

Si bien es aplaudible que el PIB creció 12.0% en el periodo referido, se debe señalar que esto no se dio gracias a algún estímulo o apoyo a los empresarios por parte del gobierno federal. La recuperación ocurrió gracias a la resiliencia de los empresarios, que pese a todo, con apoyo de sus ahorros, proveedores, la banca privada y algunos gobiernos locales, pudieron sobrevivir el cierre de las actividades no esenciales y el lento retorno hacía la normalidad en base a semáforos sanitarios de cada entidad federativa. El crecimiento del PIB también se debió a los 26.4 miles de millones de dólares en remesas que han enviado nuestros paisanos que viven en el exterior, y desde luego, que también se debe a la sólida recuperación económica que tuvo Estados Unidos en el tercer trimestre del año.

En este sentido, me parece que es pertinente poner los datos en perspectiva ya que en el mismo periodo, mientras que México creció 12%, el PIB de Estados Unidos aumentó 33.1%, mientras que el de Italia creció 16.1% y el de España aumentó 16.7%. Es así que queda claro que hubo recuperación, fue sólida, pero no fue tan robusta como la observada en otras naciones.

Ahora bien, si ahora queremos valorar la situación  económica del país desde una óptica de un vaso medio vacío, pues tenemos que en el comparativo del tercer trimestre de 2020 respecto al mismo trimestre de 2019, con cifras desestacionalizadas, el PIB total cayó un -8.6%, lo cual es producto de que las actividades secundarias retrocedieron -8.9%, las Terciarias cayeron -8.8%, mientras que las Actividades Primarias registraron un aumento de 7.4 por ciento.

Estas tasas de caída del PIB total y del PIB de las actividades Secundarias y Terciarias, son más moderadas que las observadas en términos anualizados en el segundo trimestre de este año. Y es que en los meses de abril a junio de este año, en relación a los mismos meses de 2019, el PIB total cayó -18.7%, mientras que el de las actividades primarias disminuyó -0.5%, el de las secundarias se contrajo -25.7%, mientras que el de las terciarias se colapsó -16.2%.

Es así que en términos anualizados el PIB total de México acumula seis trimestres consecutivos con disminuciones. Esto es, desde el segundo trimestre de 2019 el PIB de México no ha dejado de caer, y de hecho la tasa de crecimiento promedio anual del segundo trimestre del 2019 al tercer trimestre de 2020 es de -5.1%. Por su parte, las actividades secundarias acumulan ocho trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -5.6%. De igual forma, las actividades terciarias acumulan 6 trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -4.4%.

Por donde se le quiera ver, lo que va de este sexenio ha sido un total desastre en materia de crecimiento económico, y queda claro que no es un problema derivado del cierre de actividades económicas, erróneamente  decretado por la pandemia del Covid-19, sino que es un problema que ya se venía dando desde que arrancó el sexenio. El que ahora el gobierno federal pretenda hacernos creer que el tema de la caída económica es nuevo y que se debe al Covid-19, pues no deja de ser más que un intento de engaño.

Desde luego que esta difícil situación ha afectado a todas las regiones del país, y en ese sentido el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre del 2020. Esta es información valiosa porque nos permite ver dónde la crisis económica ha pegado más fuerte.

Utilizando cifras originales, a continuación se presenta la evolución de cada estado, ordenados éstos de mejor a peor desempeño, para el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2020 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Tabasco (+1.2%), 2. Campeche (-9.6%), 3. Chiapas (-12.4%), 4. Michoacán (-14.0%), 5. Colima (-14.0%), 6. Sonora (-14.6%), 7. Sinaloa (-15.4%), 8. Durango (-15.9%), 9. Jalisco (-16.1%), 10. Tamaulipas (-16.2%), 11. Veracruz (-16.5%), 12. Ciudad de México (-16.6%), 13. Chihuahua (-17.0%), 14. Estado de México (-17.1%), 15. Oaxaca (-17.3%), 16. Yucatán (-17.3%), 17. Hidalgo (-18.6%), 18. Baja California (-18.6%), 19. Zacatecas (-20.1%), 20. Nuevo León (-21.9%), 21. Guerrero (-22.0%), 22. San Luis Potosí (-22.4%), 23. Guanajuato (-22.5%), 24. Tlaxcala (-22.6%), 25. Querétaro (-23.1%), 26. Nayarit (-23.2%), 27. Aguascalientes (-23.4%), 28. Morelos (-23.6%), 29. Coahuila (-26.2%), 30. Puebla (-29.3%), 31. Quintana Roo (-40.6%), y 32. Baja California Sur (-42.4%).

Más allá de que el único estado que creció en el momento más terrible de la crisis económica, sea la tierra del presidente, estos datos muestran que los mayores impactos negativos se dieron en los estados que tienen una mayor presencia de lo que en su momento fueron identificados como sectores no esenciales. Vemos que estados con una alta dependencia en el turismo, como Quintana Roo y Baja California Sur, fueron muy afectados. Por otra parte, estados con una importante presencia del sector automotriz también se vieron afectados, como es el caso de Guanajuato, Coahuila y Aguascalientes. También vemos casos como el de Puebla, con una importante presencia automotriz, pero con una afectación más significativa derivado de las políticas de un cierre de actividades más prolongado (mientras que muchos estados permitieron que los algunos de los sectores productivos no esenciales regresaran a trabajar en la primera semana de junio, en el caso de Puebla y otras entidades el retorno a la nueva normalidad para la mayor parte de las actividades se retrasó varias semanas más).

¿Qué podemos esperar en materia económica para los próximos meses? Definitivamente el camino de aquí al cierre del año está pavimentado con incertidumbre. En lo interno ya sabemos que el gobierno federal no estimulará el crecimiento económico, sino que lo obstaculizará mermando la confianza empresarial y deteriorando las condiciones para invertir. En lo internacional, pues vemos cómo los  casos de Covid-19 aumentan en todo el mundo y hemos visto como en diversos países europeos se están volviendo a cerrar ciertas actividades económicas y decretando toques de queda. En los Estados Unidos las elecciones presidenciales son este martes 3 de noviembre y si se reelige el presidente Donald Trump, podemos estar tranquilos en el sentido de que se continuará con la misma política de que cada estado determine qué hacer con el cierre o apertura de la actividad económica; pero si gana Joe Biden, pues es posible que desde el gobierno federal de dicho país se presione más a los gobernadores para que cierren la actividad económica para tratar de disminuir los contagios y muertes.

Quiero ser enfático en el sentido de que las políticas económicas de Joe Biden han sido bien evaluadas por expertos de la talla de Paul Krugman, ya que éstas le darían un impulso fiscal a la economía estadounidense a través de un mayor gasto público, resultado de eliminar los recortes de impuestos que llevó a cabo Donald Trump. Sin embargo, en el corto plazo a México le pegaría muy fuerte la llegada de un presidente estadounidense que tomé medidas radicales contra el Covid-19 y se regrese a confinamientos masivos. No nos conviene que la mayoría de los negocios de nuestro vecino del norte cierren sus puertas. Esto lo comento porque lo único que ha evitado un mayor colapso de la actividad económica en México es el sector exportador.

Es importante tener presente que de acuerdo con el INEGI, en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019, las exportaciones totales de México ya se recuperaron y aumentaron 5.1%, mientras que las destinadas a los Estados Unidos subieron 5.8%. Es por ello que no queremos que se descarrile la economía estadounidense.

Es así que ante la ausencia de políticas públicas que promuevan el crecimiento económico en México, la  evolución de la pandemia del Covid-19 y el resultado de la elección del 3 de noviembre, son los factores más importantes que incidirán en el tipo de recuperación económica que seguiremos teniendo. El incipiente optimismo por la recuperación económica podría borrarse o bien, podría consolidarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

Sigue la crisis del empleo en México

La enfermedad del Covid-19 sigue activa y varios gobiernos locales han entrado en pánico. De hecho el gobierno de Chihuahua ha decretado el regreso al semáforo rojo, mientras que otros amenazan con hacerlo si la pandemia satura sus endebles sistemas de salud. Aunque hasta ahora la medida no implica el cierre de  actividades productivas no esenciales, como ocurrió en abril y mayo de este año, si se eleva la percepción de miedo por lo que se descarrillan los esfuerzos de recuperación económica. Esto ocurre en un contexto nacional en el que la enorme mayoría de las actividades económicas se ha estancado en la recuperación y aún están muy lejos del nivel de actividad que tenían a principios de este año.

De hecho, el INEGI recién publicó el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) y éste estima que en agosto la actividad económica nacional cayó -7.9% anualizado, mientras que en septiembre se contrajo -6.9%. De esta manera, reitero mi pronóstico de una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de -8.5% en todo 2020.

En este escenario de una muy lenta recuperación económica, es que el INEGI también dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del mes de septiembre, y en ella se ve claramente que las penurias continúan para millones de mexicanos. En esta entrega presento cómo va evolucionando la situación del empleo en nuestro país, misma que se puede complicar bastante más si en esta temporada de compras en noviembre y diciembre la gente se queda en casa en lugar de salir de compras.

Situación de la fuerza de trabajo

Un primer signo de debilidad en el mercado laboral lo vemos con el tamaño de la Población Económicamente Activa (PEA), misma que sumó 53.8 millones de personas en septiembre de 2020, lo que implica un incremento de apenas 621 mil personas más respecto a agosto pasado. La tasa de participación económica fue de 55.6% de la población en edad para trabajar, 0.5 puntos porcentuales superior a la del mes previo. Como referencia debemos señalar que en septiembre de 2019 la tasa de participación fue de 60.1%, por lo que queda claro que sigue habiendo muchas personas que se retiraron de la fuerza laboral y no han regresado porque tienen miedo de enfermarse o porque de plano saben que no conseguirán un buen trabajo.

En cuanto a la población desocupada, en septiembre de este año ésta representó el 5.1% de la PEA, tasa inferior al 5.4% observado en el pasado mes de julio, pero aun por encima del 3.8% observado en septiembre de 2019. Es así que en términos absolutos, la población desocupada fue de 2.7 millones de personas al mes de septiembre de 2020. Cabe recordar nuevamente que en México la Tasa de Desocupación es más baja que en otros países, no porque aquí tengamos un mercado laboral sólido, sino porque en México no hay seguro de desempleo y la gente no tienen muchos ahorros, además de que hay un problema extendido de economía informal. Es así que una persona que pierde su empleo no se puede dar el lujo de quedarse mucho tiempo desempleado, por lo que si no consigue empleo, pues lo más fácil es salirse a lavar carros o poner un puesto en el tianguis más cercano.

Población ocupada

Durante septiembre de 2020, la población ocupada fue de 51.1 millones, cifra mayor en apenas 670 mil personas comparada con la de agosto del mismo año. Cabe destacar que la población ocupada de hombres fue de 31.5 millones, cifra inferior en -215 mil a la de agosto, mientras que la población ocupada de mujeres fue de 19.6 millones, 885 mil personas más en el mismo periodo.

Cabe destacar que de acuerdo con las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en septiembre de este año había 19.2 millones de trabajadores asegurados, cifra superior a la de agosto en apenas 113 mil personas. Esto es relevante porque vemos que si bien la población ocupada total aumentó en 670 mil personas, de este total sólo 113 mil obtuvieron un empleo formal registrado en el IMSS. También es relevante señalar que el balance de febrero a septiembre de 2020 sigue siendo muy negativo ya que se han perdido 911 mil empleos formales.

Ahora, en cuanto a los ingresos derivados del trabajo, en septiembre de 2020 vemos que el 23.4% de la población ocupada gana menos de un salario mínimo, el 33.7% percibe de 1 a 2 salarios mínimos, el 14.8% gana de 2 a 3 salarios mínimos, el 6.3% gana de 3 a 5 salarios mínimos, mientras que sólo el 2.5% de la gente que trabaja gana más de 5 salarios mínimos al día. Por su parte, el 6.0% no recibe ingresos por su trabajo. El restante 13.3% de la población ocupada no específico su nivel de ingresos. Es así que en comparación con el mes previo, la población ocupada con una percepción de uno a dos salarios mínimos aumentó 1.1 puntos porcentuales; en cambio, la contribución de los ocupados de 2 a 3 salarios mínimos disminuyó -0.5 puntos porcentuales y el de los ocupados que perciben hasta un salario mínimo disminuyó -0.8 puntos porcentuales, en el mismo periodo.

Con estos bajos niveles de ingresos de la población ocupada es muy difícil que se pueda reactivar el mercado interno, y será aún más difícil si los gobiernos de los estados ponen sus respectivos semáforos de salud en rojo.

Población subocupada y en la informalidad

Posiblemente, uno de los aspectos en donde ha habido una mayor afectación por parte de la crisis económica es en el incremento de la subocupación. Esto es, que hay una enorme cantidad de personas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda. Los subocupados pasaron de 8.6 millones en agosto a 8.0 millones en septiembre de 2020, por lo que hubo una disminución de -583 mil personas; sin embargo, cabe señalar que en septiembre de este año la tasa de subocupación fue de 15.7%, mientras que en septiembre de 2019 fue de 7.9%. La enorme cantidad de personas en una situación de subocupación es indicativo de que sigue habiendo muchas empresas que no han retomado sus actividades al 100% y laboran únicamente dos o tres días a la semana.

En cuanto a la población ocupada y que está en una situación de informalidad, misma que  comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, tenemos que en septiembre de 2020 ésta fue de 28.1 millones, esto es 245 mil personas más que en agosto del mismo año. Cabe señalar que en septiembre de 2019 el número de ocupados en la informalidad fue de 31.3 millones de personas, por lo que queda claro que esta crisis ha afectado a las personas que trabajan tanto en la formalidad, como en la informalidad. La baja tasa de crecimiento del empleo formal nos hace prever que en unos meses el número de personas que trabajan en la informalidad rebasará los 31.3 millones observados en septiembre de 2019.

Conclusiones

Cuando hablamos de una caída del PIB de -8.5% para este 2020 debemos ponerle rostro a la crisis y no hay mejor manera que viendo el impacto de ésta en las condiciones de empleo de la población. Hemos comentado en diversas ocasiones que vamos a tardar hasta el 2024 para recuperar los niveles de producción y consumo que se tenían en 2019, pero si en esta temporada de compras por el Buen Fin en noviembre y la Navidad en diciembre, la gente vive atemorizada por el regreso de los semáforos de salud al color rojo, pues la recuperación será aún más tardada y el sufrimiento y desesperación de las personas que están desempleadas o subempleadas, con un bajo nivel de ingreso, continuará de manera innecesaria.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Lo peor de la crisis está por llegar?

«El bienestar de la gente en particular, siempre ha sido la coartada de los tiranos».

– Albert Camus (2012). “Resistencia, rebelión y muerte: ensayos”, p.101, Vintage

Con el afán de acabar con los contagios, los gobiernos han implementado medidas que han mermado severamente la actividad económica a un costo enorme. El sacrificio y sufrimiento para millones de personas que han perdido su empleo, han visto disminuida su jornada laboral o han sufrido un recorte en sus ingresos, ha sido mayúsculo. En México, en materia de empleo los indicadores de abril y mayo fueron terribles por la disminución de 12 millones de personas de la Población Económicamente Activa y por el incremento del subempleo hasta un 29.9%. En junio vimos una incipiente recuperación y en julio confirmamos que esto tardará mucho en resolverse. Para ilustrar esto tenemos que la semana que recién concluyó, el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo nueva edición (ENOEN) con datos a julio, y entre los resultados más importantes de ésta tenemos lo siguiente:

1. La ENOEN en julio de 2020, reportó un incremento de 1.5 millones de personas en la PEA, con una Tasa de Participación Económica de 54.9% respecto a la población de 15 años y más, cifra 1.8 puntos porcentuales superior a la de junio pasado, pero aun por debajo del 59.8% observado en marzo de este año. Esto implica que en el séptimo mes de 2020, la población ocupada resultó en 49.8 millones de personas. No obstante lo anterior, la Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, población que no trabajó ni buscó trabajo pero que aceptaría un trabajo si se lo ofrecieran, fue de 11.3 millones.

2. La población desocupada fue de 5.4% en julio y de 5.5% en junio como proporción de la PEA, porcentaje equivalente a 2.8 millones de personas en ambos meses. En julio de 2019 la tasa de desocupación fue de 3.7%. ¿Por qué no ha aumentado más el desempleo? Como ya lo hemos señalado, por dos razones principales: 1. Mucha gente sigue en casa sin buscar trabajo porque tiene miedo al Covid o porque sabe que de plano es muy difícil conseguir un empleo en la actual situación económica, y 2. Porque la economía informal siempre será una vía de escape para millones de personas que no encuentran una ocupación en el sector formal de la economía.

3. La población ocupada a tiempo parcial (jornadas inferiores a 35 horas semanales) disminuyó en (-)2 millones entre junio y julio de 2020. La ENOEN en julio de 2020 registró una tasa de subocupación de 18.4%, cifra inferior en (-)1.6 puntos porcentuales a la de junio del mismo año. Este descenso representa una variación de (-)0.5 millones de personas ocupadas. Estas cifras denotan una mejoría, pero debemos considerar que la tasa de subocupación era de apenas 7.9% en julio de 2019.

4. La ocupación informal en julio de 2020 ascendió a 27.3 millones, al tiempo que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) se situó en 54.9%, cifra mayor en 1.9 puntos porcentuales comparada con la del mes previo. En julio de 2019 había 30.9 millones de personas laborando en la economía informal, por lo que es de esperase que a finales de este año el número de personas laborando en la informalidad supere las 31 millones de personas.

Las cifras se dicen fácil, pero el hablar de un problema de desempleo, subempleo y pérdida de ingresos que afecta a millones de personas es una verdadera tragedia. Con esto en mente, quiero pasar a comentar un artículo de Gary Barnett titulado “¡La Destrucción Económica de 2020 debido a la respuesta del Estado, palidecerá en comparación de lo que viene!” el cual hace una dura crítica a la manera cómo los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, han respondido a la pandemia del Covid-19, con una agenda obscura de empobrecimiento de las mayorías para el beneficio de un grupo que se encuentra por encima del propio gobierno federal.

El artículo de Barnett señala que hay una elite económica, encabezada por banqueros, aquellos que están en el gran mundo corporativo y quienes controlan la política monetaria y económica. Esta élite está por encima del gobierno,  pero no obstante lo anterior, el gobierno federal es responsable de la destrucción económica por ser el iniciador y ejecutor de políticas que tienen como objetivo enriquecer a unos pocos que se encuentran en lo más alto de la pirámide a costa del bienestar las mayorías. Esto nunca había sido más evidente que ahora. Es interesante ver como la empresa Zoom ahora vale más que Boeing, IBM, Starbucks, entre muchas más, con un valor de capitalización de 122 mil millones de dólares.

La mayoría de los países han pasado por un infierno este año debido a las políticas implementadas para combatir lo que se ha llamado una «pandemia» mortal. Teniendo en cuenta la evidencia y las cifras actuales de muertes totales, esta «pandemia» ha demostrado “ser un fraude” (al momento de escribir estas líneas van 883 mil muertes a nivel mundial, lo que representa el 0.011% de la población total).  Aparentemente, eso no importa, ya que el público en general ha aceptado la propaganda y ha aceptado inmensas medidas draconianas que han devastado la economía y la salud natural de la población. Hasta ahora, las cosas han ido exactamente según lo planeado, y la gente ha dado por un hecho la exageración hasta el punto de permitir la destrucción de su sistema inmunológico natural al estar encerrados y sin contacto con otras personas; además de que en muchos casos, han permitido la destrucción de su patrimonio y sus medios de sustento económico. Esto no augura nada bueno para el futuro si no se revierte la tendencia actual, señala Barnett.

Los sistemas económicos en todo el mundo, y en especial de las economías desarrolladas,  se han hinchado por el aumento constante en la oferta monetaria durante al menos los últimos 12 años o más. Solo este año, esa expansión se ha disparado exponencialmente y no se ve que vaya a terminar pronto, y por supuesto que esta expansión monetaria se atribuyó al brote del virus. Con este tipo de expansión, y la respuesta coincidente de cierre de la actividad económica, de negocios y viajes, cuarentenas y propaganda del miedo, algunos precios han aumentado dramáticamente y el desempleo se ha disparado. Se han cerrado miles de empresas en todo el país, muchas de forma permanente y otras tantas se han visto obligadas a declararse en quiebra. Por supuesto, a las que peor les ha ido es, en su mayor parte las pequeñas y medianas empresas, lo que constituye la columna vertebral de las economías como la de Estados Unidos y México. El desempleo causado por esta dura e injustificada respuesta del gobierno ha sido inimaginable y ha llevado a más de 40 millones de personas en los Estados Unidos a quedarse sin trabajo. En el caso de México, abordamos el tema de la afectación al empleo al inicio de esta entrega. Esto hecho por sí solo, tiene el potencial de destruir la economía de cualquier país, pero desafortunadamente esto podría ser solo el comienzo.

Se me viene a la mente la pregunta que se pudieron haber formulado los chinos. ¿Cómo destruir la planta manufacturera mundial? Sencillo, con un virus que obligue a muchas empresas a cerrar, para que luego esa producción “faltante” sea reemplazada por fábricas chinas. Es una magnifica manera de llenar los pedidos faltantes ocasionados por la guerra comercial con los Estados Unidos. Por eso es fundamental salvar la planta productiva nacional, aunque en México el gobierno federal ha mostrado una y otra vez su desdén en contra de los empresarios.

De acuerdo con Barnett, la destrucción de la economía como la conocíamos es un aspecto necesario del plan para promover una gobernanza global. Entre más personas haya sin trabajo y dependientes del gobierno, éstas serán mucho más fáciles de controlar. La pobreza masiva ya es evidente, el suministro de alimentos ha sido menguando en algunas regiones, hay muchos que son incapaces de mantener a sus familias, y la hambruna entre una gran parte de la población es ciertamente posible. Esta es la agenda buscada por aquellos en la clase dominante que necesitan que se cumpla para reestructurar el sistema económico global. El colapso económico que se avecinaba después de las debilidades expuestas tras la crisis de 2008, era más que inminente, pero ahora se está impulsando ese colapso a una mucho mayor velocidad y se ha usado al Covid-19 como “chivo expiatorio” para generar el deseado “reinicio económico”.

La mayor amenaza que enfrentamos la viviremos en el próximo otoño e invierno, ya que esta temporada de gripe probablemente será mucho peor de lo normal debido al debilitamiento intencionado del sistema inmunológico de la mayoría de las personas. Negarse a someterse a las órdenes gubernamentales  que debilitan el sistema inmunológico, ciertamente detendría en seco este ataque de tiranía. Eso no ha sucedido hasta ahora, pero sin esa disidencia, enfrentaremos renovados problemas de salud que se traducirán en un agravamiento del problema económico. Imagínese todo lo malo que ha sucedido en los últimos 6 meses y luego duplique o triplique esa respuesta. La respuesta gubernamental vista hasta ahora será eclipsada por la respuesta que veremos este invierno si el número de muertos es mayor como lo predice Gary Barnett.

Es así que al parecer muy pronto se verá en algunos países una respuesta gubernamental mucho más estricta conforme los casos de influenza tradicional se confunden con casos de Covid-19. Existe una programación y la próxima gran ola de contagios está planificada y lista para lanzarse en las próximas semanas. Ya en diversos países se están adoptando medidas mucho más brutales y opresivas por el incumplimiento del uso de máscaras, el distanciamiento y la evasión de cuarentena. Estamos en la víspera de medidas mucho más duras y los gobernantes deben acostumbrar a la población a una ampliación en su vigencia de manera que puedan hacer los cambios necesarios en el sistema económico. Es así que este otoño e invierno serán los más importantes para el país, tal vez el tiempo más importante de la historia.

Si continúa el cumplimiento masivo de las medidas que han dado echado a perder la economía, y si no se produce el desacuerdo de amplios sectores de la población, la vida tal como la conocemos podría terminar antes de la primavera de 2021. El reinicio o establecimiento de un nuevo orden económico global podría estar avanzando ahora mismo a un ritmo tal que luego sea casi imposible de detener.

Con más cierres de la actividad económica, más cuarentenas, más aislamiento social y más destrucción de la economía, el desempleo se disparará a niveles inauditos, causando aún más enfermedades, muertes y tiranía a manos del gobierno. Además, cuantas más muertes ocurran, más draconianas se volverán las políticas públicas, y la matanza provocada por la respuesta maligna a este llamado virus no cejará, solo empeorará. ¿Imagínese un desempleo en los Estados Unidos en niveles de 50%, 60% o más?

Todo esto conduce a una vacuna mundial obligatoria que se lanzará en algún momento de este otoño o invierno. Si la mayoría de la población mundial se pone esta vacuna, algo que ahora parece posible, los efectos resultantes de estas toxinas que se desconocen en este momento ya habrán entrado en acción dentro de los cuerpos de la mayoría de la población. ¿Qué daño traerá eso? ¿Será irreversible?

Barnett finaliza señalando que en esta etapa, el plan para la gobernanza global habrá avanzado, y estaríamos en camino de establecer una sociedad que no utiliza el efectivo, con todos los sistemas monetarios volviéndose digitales y siendo todas las transacciones rastreables. Adiós a la privacidad. Esto marcará el final de una era que comenzó con la libertad, pero que terminará en muerte, destrucción, esclavitud y tiranía. No se puede permitir que esto ocurra.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El circulo vicioso por la crisis del comercio y del empleo

En la pasada entrega hacíamos mención de la fuerte caída de la producción industrial, y señalamos que en esta ocasión abordaríamos cómo es que el mercado interno se encuentra en terapia intensiva, lo cual se puede confirmar al ver la evolución de las ventas del comercio al menudeo. Esto es relevante, porque es de esperarse que en la medida en que la demanda (ventas al por menor de productos terminados) es baja, la producción  industrial de bienes y servicios finales no se reactivará. Entonces el bajo nivel de consumo es uno de los factores que explica las fuertes caídas en el nivel de producción industrial, en especial en las manufacturas, que comentábamos la semana pasada.

El INEGI publicó los resultados de la Encuesta mensual sobre empresas comerciales (EMEC) y en ella podemos ver la evolución de los ingresos totales por suministro de bienes y servicios (ventas) para el comercio al por menor. En este rubro, vemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, el comercio al por menor total se contrajo -21.3%. Esta cifra explica buena parte de la caída de -29.6% registrada por parte de las manufacturas en el mismo periodo.

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La caída de -21.3% en las ventas del comercio al menudeo es producto de la siguiente evolución (en paréntesis se muestra el porcentaje de variación anualizada en el segundo trimestre de 2020): Comercio al por menor de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco (-24.5%); Comercio al por menor en tiendas de autoservicio y departamentales (-8.9%); Comercio al por menor de productos textiles, bisutería, accesorios de vestir y calzado (-70.3%); Comercio al por menor de artículos para el cuidado de la salud (+1.2%); Comercio al por menor de artículos de papelería, para el esparcimiento y otros artículos de uso personal (-58.9%); Comercio al por menor de enseres domésticos, computadoras, artículos para la decoración de interiores y artículos usados (-27.8%); Comercio al por menor de artículos de ferretería, tlapalería y vidrios (-11.5%); Comercio al por menor de vehículos de motor, refacciones, combustibles y lubricantes (-28.0%); y Comercio al por menor exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares (+60.5%).

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Entrando al detalle de las categorías mencionadas en el párrafo anterior, tenemos la siguiente evolución de cada rama del comercio al por menor (en paréntesis se menciona el porcentaje de cambio anualizado en el segundo trimestre de 2020): Abarrotes y alimentos (-20.6%); Bebidas, hielo y tabaco (-52.3%); Tiendas de autoservicio (2.5%); Tiendas departamentales (-52.8%); Ropa, bisutería y accesorios de vestir (-71.7%); Calzado (-72.4%); Artículos de perfumería y joyería (-65.5%); Artículos para el esparcimiento (-72.5%); Artículos de papelería, libros, revistas y periódicos (-49.1%); Mascotas, regalos, artículos religiosos, desechables y otros artículos de uso personal (-48.2%); Muebles para el hogar y otros enseres domésticos (-22.6%); Mobiliario, equipo y accesorios de cómputo, teléfonos y otros aparatos de comunicación (-28.5%); Artículos para la decoración de interiores (-51.4%); Artículos usados (-42.7%); Automóviles y camionetas (-45.0%); Partes y refacciones para automóviles, camionetas y camiones (-23.4%); Motocicletas y otros vehículos de motor (-25.3%); y Combustibles, aceites y grasas lubricantes (-17.8%).

Vemos que de todas las categorías del comercio al menudeo, solamente tres presentan una evolución favorable en el segundo trimestre de 2020: 1. Comercio al por menor en tiendas de autoservicio; 2. Comercio al por menor de artículos para el cuidado de la salud; y 3. Comercio al por menor exclusivamente a través de Internet, y catálogos impresos, televisión y similares.

Como se puede apreciar, la evolución del comercio es otro signo más del desastre económico que vivimos, el cual es producto de varios factores, de los cuales destacan dos:

1. El cierre total o parcial de la actividad económica y la campaña de “quédate en casa”, lo que ocasiona que la gente tenga miedo y no salga a consumir, más que en lo esencial.

2. La terrible pérdida de empleo, el aumento del subempleo, pero sobre todo, la caída en el poder adquisitivo de la población ocupada.

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Con respecto al segundo punto, vale la pena destacar algunos de los principales resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo de junio, mismos que dan cuenta de la afectación a la población:

a. La Población No Económicamente Activa (PNEA) disponible para trabajar, es decir, quienes no buscaron trabajo, pero aceptarían uno si se los ofrecieran, fue de 13.2 millones de personas en el sexto mes de 2020. Gran parte de estas personas son gente que solía tener un empleo, fueron despedidos y no salen a buscar uno nuevo porque consideran que no lo van a conseguir o por temor a contagiarse.

b. Con relación a los ingresos derivados del trabajo, la población ocupada entre mayo y junio de 2020 con una percepción de apenas entre 1 y 2 salarios mínimos, aumentó en 3.5 millones, al pasar de 14.3 millones a 17.8 millones; en términos relativos. Esto es indicativo de que ahora más mexicanos ganan entre 3,746 y 7,491 pesos al mes, cantidad insuficiente para cubrir las necesidades básicas de un hogar.

c. Las personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda fue de 9.7 millones en junio de 2020. Esta es una cifra escandalosa del subempleo en México.

d. La población ocupada informal, que comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, en junio de 2020 fue de 25.6 millones, 3 millones más que en mayo del mismo año. Queda claro que la economía informal nuevamente es la válvula de escape para muchos de los que perdieron su empleo formal.

e. La población que se encuentra sin trabajar y que estuvo buscando trabajo en el último mes, fue de 5.5% de la PEA en el mes de junio de 2020, porcentaje 1.3 puntos porcentuales mayor respecto al del mes inmediato anterior que fue de 4.2 por ciento. En términos absolutos, la población desocupada aumentó en 901 mil personas al pasar de 1.9 millones en mayo a 2.8 millones en el mes en cuestión. Nuevamente, podemos señalar que las razones por las que el número de desempleados no aumentó más son las siguientes: i. Por la existencia de la economía informal; ii. Porque al no haber una red de seguridad social que proteja a los desempleados y por la falta de ahorros de la población, quien pierde su empleo debe salir rápidamente a buscar uno nuevo, aunque sea vendiendo cosas en el tianguis; y iii. Porque la metodología empleada para medir el desempleo establece que cualquier persona que labora al menos una hora a la semana (en la economía formal o informal), no está desempleado. De esta manera, si alguien sale a lavar carros un par de horas los sábados “no está desempleado”.

COMERCIO-CERRADO

A manera de conclusión podemos señalar que mientras se mantenga así de débil el mercado laboral, y se le siga metiendo miedo a la población  para que no salga a gastar, el nivel de ventas del comercio al por menor se mantendrá bajo, lo que a su vez tendrá un impacto negativo en la planta manufacturera nacional. Esto a su vez, provoca que las empresas paguen sueldos bajos a sus empleados, lo que entonces implica un círculo vicioso. El reto es romper este círculo vicioso. Un primer paso en ese sentido es dejar atrás el “quédate en casa” y cambiarlo por “sal, cuídate, usa el cubre bocas, guarda la sana distancia y gasta en productos hechos en México”.

Desafortunadamente no hay ninguna fuerza económica que nos pueda hacer recuperarnos rápidamente de la crisis económica en la que estamos metidos, el gasto público va en descenso, la inversión productiva está colapsada, el consumo privado hemos visto que está fuertemente contraído, por eso insisto en la importancia del sector exportador. De esto hablaremos en la próxima entrega.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Rebotó la actividad industrial, pero estamos muy por debajo de 2019

Después del colapso de la actividad económica registrado en el segundo trimestre de este año, periodo en el que el Producto Interno Bruto (PIB) cayó -18.9%, hemos comenzado una etapa en la que diversos indicadores económicos dan cuenta de un fuerte rebote cuando se comparan con el periodo inmediato anterior. Ese es el caso del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IFAI) durante junio de 2020, mismo que registró un fuerte aumento respecto a mayo, pero que aún se encuentra muy por debajo del nivel que observó en 2019. A continuación se presentan la evolución del indicador en ambos periodos.

Evolución mayo a junio 2020

Vamos a comenzar con las buenas noticias. En el comparativo de mayo a junio de este año, vemos que el IVFAI de la totalidad de la industria repuntó 17.9%, esta tasa sorprendió positivamente ya que estuvo por encima de la previsión del Grupo Financiero Citibanamex de 14.2% mensual y también estuvo por arriba de la expectativa reportada en la encuesta de expectativas económicas de dicho grupo financiero, de 17.0%. Sin embargo, este incremento se da después de las caídas de -0.4%, -3.0%, -25.9% y -1.2% mensual observadas en febrero, marzo, abril y mayo, respectivamente.

El repunte de 17.9% en junio es producto del incremento de los cuatro subsectores de actividad industrial que lo conforman: la Minería subió 1.6%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.7%; la Construcción se recuperó 17.5%; mientras que las Industrias manufactureras repuntaron 26.7%.

Dentro de las actividades manufactureras, tenemos la siguiente evolución con cifras desestacionalizadas durante junio (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de equipo de transporte (250.1%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (214.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (100.5%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (99.6%); Fabricación de prendas de vestir (67.9%); Industria del plástico y del hule (38.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (36.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (36.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (35.7%); Fabricación de productos metálicos (31.6%); Industria de la madera (27.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (24.6%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (21.0%); Otras industrias manufactureras (9.6%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (5.3%); Industria del papel (5.1%); Industria química (3.8%); Industria alimentaria (-0.1%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-0.6%); Impresión e industrias conexas (-1.5%); e Industrias metálicas básicas (-2.8%).

IVFAIb

Cabe destacar que aunque varios de los porcentajes de crecimiento se vean espectacularmente altos, en algunos casos se debe a que parten de una base muy reducida, como es el caso de la Fabricación de equipo de transporte, misma que creció 250.1% porque el valor de su índice (Base 2013 = 100) pasó de 29.2 a 102.3; o bien, esta el caso de la cadena de cuero-calzado-marroquinería, que creció 214.2% al haber pasado su índice (Base 2013 = 100) de 12.9 a 40.7. Para la cadena cuero-calzado-marroquinería implica que aunque aumentó su producción en 214.2% entre mayo y junio, aún está 59.3% por debajo del nivel de producción que tenía en el 2013. Por otra parte, tenemos que caso de la Industria alimentaria, misma que cayó -0.1%, pero ésta ha sido de las actividades menos afectadas ya que su índice (Base 2013 = 100) pasó de 112.6 en mayo a 112.5 en junio.

Evolución segundo trimestre 2019 a segundo trimestre 2020

Ahora las malas noticias. Con cifras originales, tenemos que no obstante la recuperación mensual de 17.9% observada en junio, en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, la actividad industrial total se colapsó -25.6%. Esto es producto de que la Minería cayó -4.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -10.0%; la Construcción bajó -34.2%; mientras que las Industrias manufactureras bajaron -29.6%.

Entrando en el detalle de la evolución de la Industria manufacturera, tenemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, las ramas de actividad mostraron la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución y están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (-1.1%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-5.8%); Industria química (-10.5%); Industria del papel (-16.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-22.1%); Industrias metálicas básicas (-22.5%); Otras industrias manufactureras (-26.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-29.5%); Industria de las bebidas y del tabaco (-30.2%); Industria del plástico y del hule (-32.7%); Industria de la madera (-36.1%); Impresión e industrias conexas (-37.3%); Fabricación de productos metálicos (-37.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-37.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-49.4%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-51.6%); Fabricación de equipo de transporte (-64.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-68.2%); Fabricación de prendas de vestir (-70.7%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-76.7%).

IVFAIa

Tras estos datos, es de esperarse que la producción industrial seguirá recuperándose en los próximos meses, aunque a un ritmo más lento. Como ya se señaló, las cifras publicadas por el INEGI implican que la producción industrial (con cifras originales) disminuyó en -25.6% anual durante el segundo trimestre del año. Esta cifra es ligeramente mejor que el -26.0% anual publicado con la estimación oportuna del PIB. Esta revisión implica que el PIB del segundo trimestre se redujo en -18.8% anual en lugar de la estimación oportuna de -18.9% anual.

No obstante lo anterior, los datos mostrados en esta entrega dan cuenta de que el camino hacía la recuperación de los niveles de actividad industrial que se tenían en el 2019 será muy largo y de que tal vez sea hasta el 2023 cuando se recuperen. Esto implica que esta crisis económica nos habrá hecho perder 4 años (de 2020 a 2023) en los que México se pudo haber seguido desarrollando. El golpe económico por el cierre de actividad económica fue brutal, pero la falta de políticas públicas que apoyaran a las micro, pequeñas y medianas empresas, y los empleos que éstas generan, fue la puntilla que nos arrojó al abismo de la peor crisis económica en casi 90 años.

Como hemos señalado en anteriores entregas, todos los motores de crecimiento económico de México están apagados, y por la falta de acciones por parte del gobierno federal, queda claro que lo único que hará que nuestra economía se recupere paulatinamente son las exportaciones. Y es que si bien, las exportaciones totales de México registraron en junio un nivel 12.8% inferior al observado en el mismo mes de 2019, es de destacarse que entre mayo y junio de este año las ventas de México al extranjero subieron 83.0%.

La recuperación ya está en marcha, pero hagamos planes pensando que ésta será muy larga. Los que quieran avanzar más rápido deberán buscar mercados en el exterior o vincularse a alguna empresa exportadora. El mercado interno sigue en terapia intensiva y de eso hablaremos la siguiente semana.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La crisis económica y las entidades federativas en el primer trimestre de 2020

México vive un verdadero apocalipsis en materia económica. El INEGI recién informó que en el segundo trimestre de 2020, de acuerdo con la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto con series desestacionalizadas, el valor de producción de bienes y servicios mostró un retroceso real anual de -18.9%, lo cual fue producto de que las actividades primarias cayeron -0.3%, las secundarias se colapsaron en -26.0%, mientras que las terciarias disminuyeron -15.6%.  De esta manera, en el acumulado del primer semestre de 2020, el PIB registra una disminución de -10.5% respecto a igual semestre de 2019.

En este contexto, desde este espacio hemos dado cuenta de la información publicada por el INEGI que muestra lo mal que les ha ido a las entidades federativas en México en variables como el valor de la manufactura y de la construcción, así como el desempeño del comercio y del empleo; sin embargo, es importante también presentar los datos agregados que nos indiquen la salud general de las economías locales.

En este sentido, el INEGI publicó los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el primer trimestre de 2020 y con ello podemos ver cómo llegaron los diferentes estados del país a enfrentar la crisis ocasionada por el COVID-19 y el cierre de la actividad económica. El ITAEE es una buena aproximación a un PIB estatal, por lo que su evolución en el primer trimestre del año da cuenta del desempeño económico de cada entidad justo antes de que comenzara la peor crisis económica de México desde 1932.

Total

En el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, vemos que en cuanto al ITAEE de la totalidad de la economía, sólo 7 entidades federativas crecieron, mientras que las restantes 25 ya mostraban retrocesos desde antes de que iniciara la crisis del COVID-19. Las cinco entidades líderes en crecimiento fueron: Tabasco (+9.2%), Colima (+2.6%), Sonora (+2.1%), Veracruz (+1.5%) y Chiapas (+0.5%). De acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB nacional de cada una de estas entidades fue de la siguiente manera: Tabasco aporta el 2.2%, Colima el 0.6%, Sonora el 3.4%, Veracruz el 4.4% y Chiapas el 1.5%. De esta manera, queda claro que los cinco estados de mejor desempeño económico en los primeros tres meses de 2020 generan aproximadamente el 12.1% del PIB nacional.

Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño en el ITAEE total en el primer trimestre de 2020, son: Puebla (-4.7%), Hidalgo (-4.9%), Coahuila (-5.8%), Quintana Roo (-5.9%) y Baja California Sur (-6.8%). Cabe señalar que de acuerdo con las cifras más recientes, la contribución al PIB de cada una de estas entidades fue como sigue: Puebla aporta el 3.3%, Hidalgo el 1.7%, Coahuila el 3.7%, Quintana Roo el 1.6% y baja California Sur el 1.0%. La contribución al PIB de los cinco estados de peor desempeño económico en el primer trimestre de 2020 sumó 11.3%.

ITAEE Total

Actividades primarias

En cuanto al desempeño del ITAEE en las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, forestal. Etc.), tenemos que 23 entidades presentaron incremento, mientras que 9 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño anualizado en el primer trimestre de 2020 fueron: Zacatecas (+18.2%), Estado de México (+18.1%), Nuevo León (+15.4%), Tamaulipas (+11.9%) y Campeche (+10.9%). Por su parte, las cinco entidades de peor desempeño fueron: Jalisco (-4.3%), Tlaxcala (-10.0%), Sinaloa (-10.0%), Hidalgo (-15.0%) y Quintana Roo (-23.0%).

ITAEE Primarias

Actividades secundarias

Las actividades secundarias constituyen la industria nacional, la cual tiene cuatro actividades: minería; electricidad, gas y agua; construcción y manufacturas. En el primer trimestre de 2020, sólo 7 entidades mostraron incremento en estas actividades, mientras que 25 observaron caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño en las actividades secundarias en el comparativo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019 fueron: Tabasco (+14.8%), Colima (+10.0%), Sonora (+4.2%), Veracruz (3.0%) y Yucatán (+1.0%). Por su parte, los cinco estados con el peor desempeño en la industria son: Guerrero (-10.5%), Puebla (-11.2%), Nayarit (-16.4%), Quintana Roo (-16.5%) y Baja California Sur (-27.7%).

ITAEE Secundarias

Respecto a la industria manufacturera, de igual manera, solamente 9 entidades mostraron aumento, mientras que 23 presentaron caídas. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo del primer trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, son: Tabasco (+12.2%), Michoacán (+9.4%), Baja California Sur (+7.9%), Yucatán (+5.5%) y Guanajuato (+5.3%). Respecto a estos datos vale la pena destacar que de acuerdo con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera, en el primer trimestre de 2020, la contribución de cada uno de estos estados al valor de la producción manufacturera nacional fue de la siguiente manera: Tabasco con el 0.8% del total, Michoacán con el 1.4%, Baja California Sur con el 0.04%, Yucatán el 0.7% y Guanajuato el 10.1%. Estos cinco estados generaron el 13.04% del valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020.

En cuanto a los estados con peor desempeño  en el ITAEE de manufacturas en el primer trimestre de 2020, tenemos a los siguientes: Hidalgo (-6.6%), Oaxaca (-7.0%), Coahuila (-7.9%), Puebla (-13.9%) y Chiapas (-16.2%). Cabe señalar que la contribución de estos estados al valor de la producción manufacturera en el primer trimestre de 2020 fue de la siguiente manera: Hidalgo (2.0%), Oaxaca (0.9%), Coahuila (10.9%), Puebla (6.1%) y Chiapas (0.6%). Estos cinco estados generaron el 20.5% del valor de la producción manufacturera en los primeros tres meses de 2020.

ITAEE Manufacturas

Actividades terciarias

En relación a las actividades terciarias, las cuales están conformadas por comercio y servicios, tenemos que 10 estados presentaron incrementos y 22 muestran caídas. Las cinco entidades de mejor desempeño del ITAEE en el primer trimestre de 2020 fueron: Chiapas (+2.7%), Campeche (+2.2%), Sinaloa (+2.2%), baja California (+1.3%) y tabasco (+0.8%). Contrario a esta evolución, los cinco estados de peor desempeño anualizado en las actividades terciarias en el primer trimestre de 2020 fueron: Ciudad de México 8-1.7%), Guerrero (-2.0%), Coahuila (-2.1%), Hidalgo (-2.9%), y Quintana Roo (-4.1%).

ITAEE Terciarias

Engrando en el detalle de las actividades terciarias, tenemos la evolución del ITAEE del comercio al por mayor y por menor, y vemos que 12 entidades presentan incrementos, mientras que 20 observaron caídas desde antes de que comenzara la crisis económica. En el primer trimestre de 2020, las cinco entidades de mejor desempeño anualizado fueron: Campeche (+10.7%), Baja California (+4.5%), Estado de México (+4.4%), Sinaloa (+4.3%) y Chiapas (+4.2%). Ahora, las cinc o entidades de peor desempeño fueron las siguientes: Aguascalientes (-5.7%), Coahuila (-5.7%), Quintana Roo (-7.7%), Ciudad de México (-8.2%) e Hidalgo (-8.9%).

ITAEE Comercio

¿Qué podemos concluir de todo esto?

De manera general, lo que estos datos nos indican es que la mayoría de los estados del país llegaron en una situación recesiva a enfrentar la crisis del COVID-19. Desde luego que la falta de recursos propios o su incapacidad de adquirir deuda ha impedido que algunos gobernadores puedan, desde lo local, implementar medidas contracíclicas efectivas para evitar una mayor catástrofe económica en las entidades.

Y pues desde el gobierno federal, en donde reside la mayor responsabilidad, no se han implementado políticas económicas para apoyar a las fuentes de empleo. Esto se ha traducido en una grave crisis económica con millones de desempleados, subempleados, personas que han visto recortados sus ingresos, negocios que cierran para siempre, entre otros. El daño ha sido terrible, ninguna de las crisis económicas vividas en las décadas de los ochentas o noventas se parece en lo más mínimo a lo que ahora enfrentamos, con un gobierno federal ajeno al daño que han causado y que, aunque quisiera, no saben cómo arreglar lo que descompusieron.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El impacto del COVID-19 en la gente y la economía de México

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía mundial sigue siendo muy alta, ya que la propagación del COVID-19 y el efecto de las medidas de contención siguen siendo muy difíciles de predecir. Esta crisis ha exacerbado la volatilidad de las tensiones comerciales y la menor cooperación internacional que fueron características de 2019. Los pronósticos más recientes por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea revisaron significativamente a la baja sus proyecciones para el crecimiento de 2020.

Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia muestran fuertes colapsos en el nivel de producción, los cuales son aún más pronunciados en el sector servicios y, en algunos casos, son de mayor magnitud comparado con la contracción económica que se vivió con la Gran Depresión de 1929 a 1932. Se estima que la producción cayó entre un 20% y 30% durante el cierre de la actividad económica en algunos países de la OCDE, mientras que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la pérdida global de horas trabajadas entre el último trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020 suma 130 millones de empleos, pero lo peor es que se estima que se perdieron 305 millones de empleos a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2020.

El impacto de la pandemia, tanto en la salud como en la economía, ha sido muy desigual en diferentes poblaciones, a menudo reforzando patrones históricos de desigualdad y de ventaja de unas naciones sobre otras. Los datos sugieren que la crisis ha sido desproporcionadamente más severa para las mujeres, así como para los hogares de bajos y medianos ingresos.

En este contexto mundial es que el INEGI dio a conocer los resultados de diversas encuestas respecto de cómo ha afectado el COVID-19 en varios aspectos de la vida de los mexicanos. Una de ellas es la “Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en la Empresas (ECOVID-IE) 2020”.  El objetivo de la encuesta es generar indicadores cualitativos a partir de las opiniones de los dirigentes empresariales, que permitan conocer el impacto registrado en el país.

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Uno de los aspectos que se midieron fue el de los paros técnicos llevados a cabo por las empresas. La encuesta arrojó que se estima que, de 1.873 millones de empresas que existen en el país, 59.6% de éstas instrumentaron paros técnicos como medida de prevención, mientras que el restante 40.4% (757,581) no lo hicieron. Las microempresas fueron las que en su mayoría llevaron a cabo esta acción siendo el 93.4% de éstas las que los realizaron. Por su parte, se aprecia que el 46.7% de las empresas a nivel nacional llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales de 21 o más días, este total se obtiene del hecho de que el 41.4% de las empresas en sectores esenciales realizaron paros técnicos, mientras que el 50.5% de las no esenciales los realizaron. Analizando los datos por tamaño de empresa, 68.1% de las grandes empresas, 54.0% de las medianas y pequeñas empresas y 46.1% de las microempresas, implementaron paros técnicos o cierres temporales en periodos mayores de 21 días.

En cuanto a las afectaciones por la contingencia sanitaria (disminución de los ingresos, baja de demanda y/o escasez de insumos y/o productos), tenemos que el 93.2 % de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, mientras que solo el 6.8% de las empresas no reportó alguna de estas tres afectaciones.

Para los diferentes tamaños de empresa, la mayor afectación se registró en la disminución de los ingresos, promediando a nivel nacional 91.3% del total de empresas sufriendo una afectación en este sentido. Las 41.4% de las grandes empresas reportaron afectación, mientras que en las medianas y pequeñas empresas, así como en las microempresas, el 87.8% y 92.0% respectivamente sufrieron pérdida de ingresos.

La baja demanda también se reportó como una importante afectación, ya que obtuvo a nivel nacional un 72.6% de empresas afectadas. Las 35.9% de las grandes empresas, el 71.2% de las medianas y pequeñas; así como el 73.0% de las micro fueron las más afectadas en este rubro.

Otras afectaciones importantes que se observaron durante la contingencia son la reducción de personal y la reducción de remuneraciones y/o prestaciones. Hay que destacar que la mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, ya que la reducción de remuneraciones y/o prestaciones registró a nivel nacional apenas el 19.1%: las grandes empresas con 41.8%, las medianas y pequeñas con 20.6% y la micro 18.8%. En tanto, la reducción de personal a nivel nacional fue de 15.4%: en las grandes 22.3%, las medianas y pequeñas 18.6% y las micro 15.1 por ciento.

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En cuanto a los apoyos recibidos en atención a la contingencia sanitaria, la encuesta estimó que de 1.873 millones de empresas, solo 7.8% (146,782) obtuvo algún tipo de apoyo, mientras que el resto (92.2%) no recibió ayuda de ninguna índole. De los pocos que obtuvieron algún tipo de apoyo, la mayor parte de éstos provinieron de los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal.

Otra de las encuestas realizadas por el INEGI para conocer los efectos del COVID-19 fue la “Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML)”, la cual muestra los siguientes resultados en el mes de abril de 2020:

  1. La Población Económicamente Activa fue de 35 millones, cifra que representa una tasa de participación económica del 51.3% en el mes de abril de 2020. De dicha población, el 61.2% son hombres y el 38.8% mujeres.
  2. La ECOVID-ML reporta una Población No Económicamente Activa (PNEA) de 33.2 millones, cifra equivalente al 48.7% de la población de 18 y más años en el mes de abril de 2020. Del total de PNEA estimada por la ECOVID-ML, 19.6 millones eran personas no disponibles para trabajar (59%), pero 13.6 millones (41%) si estaban disponibles para trabajar.
  3. De los 13.6 millones de PNEA disponible para trabajar reportada por la ECOVID-ML en abril de 2020, 87.1% (11.9 millones) fueron personas ausentes de un trabajo o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por el COVID-19, mientras que 12.9% (1.7 millones) estuvieron ausentes o deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por otras razones (falta de materia prima, clientes, vacaciones, etc.).
  4. Por su parte, de los 11.9 millones de PNEA disponible para trabajar que estuvo ausente de su trabajo o deseaba trabajar pero no buscó trabajo por el COVID-19; el 65.7% (7.8 millones) estuvieron ausentes de un trabajo por el COVID-19 y 34.3% (4.1 millones) deseaban trabajar pero no buscaron trabajo por la pandemia.
  5. En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó una población ocupada de 32.9 millones de personas, que representa una tasa de ocupación del 48.2% de la población de 18 años. Por sexo, las mujeres ocupadas son 12.4 millones y los hombres 20.5 millones; lo que significa una tasa de ocupación de 33.4% y 66.1%, respectivamente.
  6. De los 32.9 millones de personas ocupadas, 7.2 millones son ausentes temporales con vínculo laboral o que fueron suspendidas durante la contingencia sanitaria, cifra que representa el 21.8% del total de ocupados. Asimismo, cabe destacar que en el 92.9% de los casos la ausencia o suspensión laboral, la razón principal fue la pandemia originada por el COVID-19 y en 7.1% debido a otras razones.
  7. La ECOVID-ML, reportó que derivado de las medidas de distanciamiento social para contener la pandemia del COVID-19, el 23.5% de los ocupados en abril tuvo que trabajar desde su casa, 42.3% disminuyó su jornada de trabajo durante la contingencia sanitaria; mientras que 46.1% redujo los ingresos derivados de su trabajo, 5% recibió algún apoyo gubernamental y 89.8% no recibió ningún tipo de apoyo.fd5f1cc2dec12a4ef72649af56d00d19
  8. La ECOVID-ML también registró en abril de 2020 un total de 6.1 millones de trabajadores subordinados y remunerados que fueron suspendidos de su trabajo durante la contingencia sanitaria, cifra equivalente a 25.1% del total.
  9. Durante la suspensión laboral, 37.1% de los hombres recibió completo su sueldo o salario contra 40.5% de las mujeres; asimismo, 42.4% de los hombres recibió parcialmente su sueldo o salario frente a 46.9% de las mujeres y, por último, 20.5% de los hombres y 12.6% de las mujeres, no recibieron ingresos por su trabajo.
  10. Los trabajadores independientes suman un total de 8.4 millones y representan 25.5% de la población ocupada. En abril de 2020 de acuerdo con la ECOVID-ML, 41.2% enfrentaba problemas en su negocio por el COVID-19, 32.7% reportó falta de clientes y 6.1 otros problemas como deudas, aumentó de precios en las materias primas o mercancías, entre otros y el 19.9% no tenía problemas.
  11. La forma en que los trabajadores independientes han enfrentado los problemas que tienen en sus negocios son diversos: 12.2% implementó acciones para ofrecer sus productos en alguna plataforma tecnológica o una modalidad similar; porcentaje que en los hombres fue de 9.6% y en las mujeres de 17.1 por ciento. Otro segmento de negocios acudió a créditos, cambio de actividad o al despido de trabajadores, situaciones que representan 12.9%.
  12. Del total de ocupados, 7.7 millones trabajaron desde su casa (23.5%), cifra que equivale a 3.4 millones de hombres (44.1%) y 4.3 millones de mujeres (55.9%). Este segmento de la fuerza de trabajo, además de trabajar desde su casa, realizó otras actividades, representando en muchos de los casos no solo una doble actividad, sino una mayor carga de trabajo.
  13. En relación con la jornada de trabajo, 52.8% de los trabajadores que laboraron desde su casa disminuyó sus horas trabajadas, el 28.2% mantuvo su jornada y 16.9% la aumentó. En el caso de los ingresos, 38.8% de los trabajadores vio reducidos sus ingresos por parte del trabajo, mientras que 57.9% no tuvo cambio en sus ingresos. Asimismo, 8.9% de los trabajadores recibió algún apoyo gubernamental o familiar durante la contingencia sanitaria y el 91.3% no recibió apoyo.
  14. Por otra parte, también cabe mencionar que el 26.8% de las personas ocupadas que trabajaron desde su casa, en la semana pasada a la entrevista tomaron algún curso de capacitación para el trabajo principalmente bajo la modalidad virtual o a distancia.

El efecto del COVIUD-19 en las viviendas

En abril de 2020, la ECOVID-ML reportó un total de 25.6 millones de viviendas con residentes de 18 y más años de edad y en el 30.4% de ellas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia del COVID-19.

En relación con el impacto del COVID-19 en los ingresos de las viviendas, en 65.1% sus ingresos registraron alguna disminución y en 34.9%, se mantuvieron sin cambios.

En 65.1% de las viviendas que tuvieron un descenso en sus ingresos debido a la contingencia sanitaria, 37.4% tuvo que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros para afrontar la contingencia sanitaria; mientras que, 62.6% no tuvo que recurrir a la enajenación de sus bienes para solventar la reducción de sus ingresos.

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Con estos datos queda claro que el impacto del COVID-19 ha sido muy fuerte en las empresas, sobre todo las micro, y que millones de personas lo han resentido en su trabajo o ingreso, Hasta ahora no hemos visto mayores problemas sociales derivados del desempleo y pérdida de ingresos ocasionado por el cierre de actividad económica. Pero conforme pasa el tiempo y la situación económica de las empresas y los hogares no se resuelve, es de esperarse que los problemas sociales se incrementen. Lamentablemente veremos que el problema de delincuencia y desigualdad social aumentará, y el gobierno federal seguirá cruzado de brazos simplemente observando cómo se destruye capital de las empresas y se tiran a la basura 20 años de mejoras en materia de desarrollo social.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap,com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Comienza la recuperación económica, aunque ésta será muy larga

Estamos transitando por la peor crisis económica en casi un siglo y la caída de la actividad económica ha generado enormes costos para prácticamente todos los mexicanos. El INEGI recién informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI)  durante mayo de este año y si bien el desempeño económico siguió deteriorándose, y es terriblemente malo, hubo algunas actividades manufactureras que presentaron cierta mejoría. En esta entrega presento un análisis de la actividad industrial en México, con cifras del IVFAI, mediante tres comparaciones temporales: a. De abril a mayo de 2020, b. De mayo de 2019 a mayo de 2020, y c. Los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

El análisis es relevante porque la actividad industrial es muy importante para México ya que ésta representó el 30.44% del Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2019, y a través de la industria manufacturera, generó exportaciones por 410.833 miles de millones de dólares en 2019, lo que la convierte en la principal fuente de divisas para el país. Por su parte, en términos de empleos formales, al cierre de diciembre de 2019, tenemos que la industria nacional tenía 7.299 millones de empleos registrados en el IMSS, lo que representó el 35.74% del total. Con esto en mente, pasemos a analizar cómo le fue en el mes de mayo de este año:

Actividad industrial total

Abril a Mayo de 2020

Si el mes de abril había sido muy malo para la industria nacional, de hecho el peor mes desde que se tienes registros formales, en el mes de mayo la industria cayó todavía un poco más. De acuerdo con los datos del INEGI, con cifras desestacionalizadas, el total de la industria se contrajo -1.8%, producto de que la minería retrocedió -3.0%; las actividades de electricidad, gas y agua disminuyeron otro -10.2%; la construcción cayó -1.3%; mientras que la industria manufacturera retrocedió -0.3%.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Al comparar los datos del IVFAI de mayo de este año respecto del mismo mes de 2019 vemos un panorama aun peor del que registramos en el pasado mes de abril. Con cifras originales, vemos que la totalidad de la industria nacional presenta una caída de -30.7%, producto de que la minería se contrajo -5.9%; las actividades de electricidad, gas y agua cayó -13.1%; la construcción se colapsó -36.3%; mientras que las manufacturas fueron las más afectadas al retroceder -37.1%.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, al comparar la evolución acumulada del IVFAI durante los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que con cifras originales la industria nacional muestra una caída de -13.7%. Esto es producto de un incremento de apenas 0.7% en la minería, caída de -19.4% en las actividades de electricidad, gas y agua; disminución de -19.4% en la construcción; y retroceso de -16.3% en las industrias manufactureras.

El resumen de lo hasta ahora presentado es que en los dos meses de mayor suspensión de actividades (abril y mayo) el golpe a la actividad industrial fue terrible, siendo la caída de mayo peor que la de abril. Sin embargo, el hecho de que las tasas de decremento entre abril y mayo hayan sido relativamente pequeñas, y aunado al hecho de que varios estados retomaron algunas actividades productivas (a una mínima capacidad) a partir de junio, es de esperarse que ya hayamos iniciado el lento y largo camino hacía la recuperación de la industria nacional.

IVFAI Mayo20

Actividad de la industria manufacturera

Abril a Mayo de 2020

No obstante que el IVFAI de la industria manufacturera en su conjunto cayó -0.3% entre abril y mayo de este año, la buena noticia es que hubo algunas ramas de actividad que presentaron cierto nivel de recuperación en dicho periodo con cifras desestacionalizadas. A continuación se presenta la evolución de las diferentes actividades y se indica entre paréntesis el porcentaje de incremento o disminución (ordenado de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (60.2%); Fabricación de equipo de transporte (42.6%); Impresión e industrias conexas (33.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (8.9%); Otras industrias manufactureras (6.2%); Fabricación de prendas de vestir (5.0%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (4.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (3.8%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (2.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (2.6%); Industrias metálicas básicas (2.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-0.3%); Industria alimentaria (-1.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (-2.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (-4.6%); Industria química (-6.5%); Industria del papel (-8.9%); Fabricación de productos metálicos (-9.0%); Industria de la madera (-10.1%); Industria del plástico y del hule (-11.4%); y Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-13.5%).

Vemos que en el mes de mayo 11 actividades presentaron una mejoría respecto al mes de abril, mientras que otras 10 actividades cayeron. Por otra parte, es pertinente aclarar que no debemos dejarnos sorprender por algunos elevados porcentajes de incremento en la actividad manufacturera, ya que éstos se aprecian grandes porque parten de una base muy pequeña. Por ejemplo, en el caso de la actividad de Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir, la cual creció 60.2%, para ésta su índice pasó de 34.7 en abril a 55.6 en mayo, lo cual es indicativo de una mejora, pero implica que está 50.4% por debajo del nivel que registró en mayo de 2019.

Mayo 2020 vs Mayo 2019

Ahora, en cuanto a la evolución del IVFAI para la industria manufacturera en el periodo de mayo de 2019 a mayo de 2020, tenemos que éste cayó -37.1%. Al analizar la evolución de cada una de las ramas de actividad vemos cifras muy preocupantes. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.0%); Industria alimentaria (-3.7%); Industria química (-15.5%); Industria del papel (-21.6%); Industrias metálicas básicas (-23.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-23.9%); Otras industrias manufactureras (-27.7%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.0%); Impresión e industrias conexas (-32.9%);  Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-32.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-39.2%); Industria del plástico y del hule (-43.2%); Industria de la madera (-45.3%); Fabricación de productos metálicos (-47.0%); Fabricación de maquinaria y equipo (-47.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-50.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-64.1%); Fabricación de prendas de vestir (-76.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-76.9%); Fabricación de equipo de transporte (-80.7%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%).

Como se puede apreciar, en el comparativo anualizado de mayo de 2020, las 21 ramas de actividad manufacturera muestran retrocesos en cuanto a su volumen físico de producción.

Primeros 5 meses de 2020 vs primeros 5 meses de 2019

Finalmente, en relación al comparativo del acumulado de los primeros cinco meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, se aprecia un panorama complejo porque la totalidad de la actividad manufacturera presenta una contracción de -16.3%. Al analizar cada una de las ramas de actividad vemos que sólo una presenta incremento y 20 muestran caídas. A continuación se presenta la evolución de cada una de las actividades y en paréntesis se indica el porcentaje de decremento (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-4.0%); Industria química (-4.6%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-5.4%); Industria del papel (-7.9%); Industrias metálicas básicas (-11.5%); Otras industrias manufactureras (-13.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-14.1%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Industria de las bebidas y del tabaco (-16.4%); Impresión e industrias conexas (-17.5%); Industria del plástico y del hule (-18.1%); Industria de la madera (-20.4%); Fabricación de productos metálicos (-20.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-23.5%); Fabricación de maquinaria y equipo (-24.7%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-29.5%); Fabricación de prendas de vestir (-35.8%); Fabricación de equipo de transporte (-38.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-39.4%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-41.7%).

IVFA Mayo 20-2

Empleo en el IMSS

Los porcentajes de caídas en la actividad industrial se dicen fácil, pero no podemos dejar de considerar que detrás de ellos hay miles de personas que laboran en la industria. Los datos del empleo formal que nos ofrece el IMSS reflejan una terrible situación en materia laboral. Tenemos que entre febrero y junio de este año el número total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.113 millones de personas, al haber pasado de 20.613 millones a 19.499 millones. Esta disminución implica la pérdida del 5.4% del total del empleo formal en el país.

Ahora, en cuanto a la industria, tenemos que en el mismo periodo el número de trabajos formales perdidos en las industrias extractivas fue de 7.9 miles; mientras que en las industrias de la transformación se perdieron 245.0 miles; en la industria de la construcción la caída fue de 164.3 miles; mientras que en las industrias eléctrica, captación y suministro de agua potable se perdieron 380 empleos. Entre estas cuatro actividades, que conforman la industria nacional, suman 417.5 miles de empleos perdidos, mismos que representan el 45.7% de la totalidad de empleos formales perdidos entre febrero y junio de este año.

IMSS JUn20

Conclusiones

Queda claro que la industria nacional tuvo un muy mal desempeño en el mes de mayo y que inclusive fue peor que abril, sin embargo, para algunos sectores de actividad manufacturera comenzó a darse una ligera recuperación respecto al mes inmediato anterior. Sin embargo, el principal problema que veremos en los próximos meses es que en la medida en que la recuperación avanza lentamente, más negocios se verán en la necesidad de despedir a más personal o cerrar definitivamente. Muchas fábricas están trabajando al 30% de su capacidad (otras tantas en un porcentaje inferior), y pues con ese nivel de operación no hay manera de mantener los costos fijos de las empresas. Vemos que ya se perdieron 1.113 millones de empleos formales registrados en el IMSS, siendo que la expectativa es  que se perderán cerca de dos millones antes de que concluya el presente año.

Dado lo anterior, es fundamental fortalecer el ambiente en el que trabajan las empresas, combatiendo el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país; activar un mayor número de créditos con fondos de garantía de Nafin, para que la tasa de interés que cobran los bancos no sea demasiado alta; entre otras medidas que he mencionado en anteriores entregas.

Finalmente, es fundamental que la gente use el cubrebocas para limitar la cantidad de contagios nuevos y minimizar el riesgo de que se vuelva a cerrar la actividad económica. Esto sin duda reforzaría la confianza de la gente para salir a comprar, lo que sin duda reactivará más rápidamente la actividad económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt