Análisis del problema inflacionario de México y del PACIC

La inflación que padece nuestro país está ocasionando un enorme costo social, sobre todo para los hogares que tienen los niveles más bajos de ingreso. Esto porque la mayor carga inflacionaria en México, la estamos registrando en el rubro de alimentos y son precisamente los más pobres, quienes destinan un mayor porcentaje de su gasto a este rubro. De acuerdo con cifras de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020 de INEGI, el 30% de los hogares de menos ingresos en el país, destina al rubro de “Alimentos y Bebidas consumidas dentro del hogar”, el 41.2% de su gasto total; mientras que el 10% de los hogares de mayores ingresos, destinan a este rubro de gasto apenas el 15.4% de su gasto total.

De acuerdo con los pronósticos del Banco de México, la inflación estará dentro de su rango objetivo dentro de 18 meses, y eso que los bancos centrales son formadores de expectativas y suelen ser optimistas. Lo que implica que este problema inflacionario va a durar bastante tiempo más y sus efectos serán muy fuertes en los más pobres y en quienes no tienen activos para cubrirse de la erosión del poder adquisitivo. 

Con esto en mente, en esta entrega analizo varios elementos importantes de la discusión vigente: 1. Lo que está sucediendo en el mundo en materia inflacionaria; 2. Análisis respecto a si la inflación que sufre México es importada o es de índole local; 3. Análisis de las medidas anunciadas por el gobierno federal para combatir la inflación (pros y contras); y 4. Otras propuestas del sector privado que puede ayudar a mitigar el alza de precios.

La inflación en el mundo

Queda claro que el problema inflacionario es padecido por la mayor parte del mundo con economías que tienen libres mercados. Las causas de esta situación de diversos tipos, desde el exceso de estímulos fiscales, mismos que fueron financiados con la emisión de dinero, hasta la disrupción en las cadenas de suministro, escasez de materias primas y componentes, recientemente la guerra entre Rusia y Ucrania, entre otros. De igual forma, algunos cambios causados por la epidemia de Covid-19 que ha ocasionado que millones de personas se hayan retirado del mercado laboral, ha incrementado los costos de la mano de obra.

De acuerdo con los datos más recientes de Charlie Bilello, las naciones con las mayores tasas de inmflación son: Sudáfrica (5.9%), Suecia (6.0%), Canadá (6.7%), Nueva Zelanda (6.9%), Reino Unido (7.0%), India (7.0%), Eurozona (7.5%), México (7.5%), Peru (8.0%), Estados Unidos (8.5%), Colombia (8.5%), Chile (9.4%), Polonia (11.0%),Brasil (11.3%) y República Checa (12.7%). Mención aparte merecen los casos de Rusia (16.70%), Argentina (55.10%) y Turquía (70.0%). Cabe señalar que en Estados Unidos y algunos países europeos la inflación ha alcanzado su nivel más alto en más de 40 años.

Es así que muchos bancos centrales, como el Banco de México y el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, ya se han movido hacia una política monetaria más restrictiva. Las interrupciones en las cadenas de suministro relacionadas con la guerra entre Rusia y Ucrania han ampliado las presiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora proyecta que la inflación permanecerá elevada por mucho más tiempo del que inicialmente se pensaba.

¿Inflación importada?

Un tema de cierto debate es si la inflación que padecemos en México es importada o es causada por el deterioro de expectativas inflacionarias, lo que provoca una profecía autorrealizada. No cabe duda que la inflación siempre incorpora un aspecto de expectativas en el que si un fabricante o comercializador piensa que la inflación este año será del 7.0%, pues ajusta sus precios de venta en ese porcentaje o más, con independencia de que ya le hayan aumentado el costo de insumos o materias primas.

Pero para tratar de responder a la pregunta de si la inflación es importada, realizamos un sencillo análisis del comportamiento de los precios en Estados Unidos y en México y encontramos lo siguiente:

En Estados Unidos, la inflación general anual en marzo fue de 8.5%, la cual fue causada por un aumento de precios de los alimentos de 8.8% (los alimentos consumidos en casa subieron 10.0%), incremento de precios de la energía de 32.0%, mientras que los demás bienes subieron 6.5%. Analizando con más detalle el incremento de precios de los alimentos consumidos en casa, tenemos los siguientes incrementos en Estados Unidos (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento): Cereales y productos de panadería (9.4%); Cárnicos, pollo, pescado y huevo (13.7%); Leche y productos relacionados (7.0%); Frutas y vegetales (8.5%); Bebidas no alcohólicas y materiales para bebidas (8.0%); y Otros alimentos consumidos en casa (10.3%).

En el caso de México, tenemos que la inflación anualizada a la primera quincena de abril de 2021 fue de 7.72%, la cual es producto de un alza en el componente subyacente de 7.16% y un incremento de la inflación no subyacente de 9.38%. Cabe señalar que la inflación subyacente representa el 75.55% del índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mientras que la no subyacente representa el restante 24.45%. Dentro de la inflación no subyacente, tenemos que la inflación anualizada en la primera quincena de abril de 2022, los bienes agropecuarios subieron 15.24%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 5.10%. Dentro de los bienes agropecuarios, las frutas y verduras mantienen un aumento de 17.26%, mientras que los productos pecuarios subieron 13.68%.  Los energéticos presentan un aumento de 5.78%, mientras que las tarifas autorizadas por el gobierno uno de apenas 3.44%.

Esto nos lleva a una primera conclusión preliminar, y es que tanto Estados Unidos como México sufren de una importante inflación de alimentos, aunque en México es mayor. Sin embargo, Estados Unidos padece de una inflación de combustibles y energía que México no tiene. En ambos países la inflación subyacente es muy similar (6.50% en Estados Unidos vs 7.16% en México). Al final, si hay una inflación de precios al consumidor en ambos países que es causada por el encarecimiento de precios de los alimentos. Eso es innegable.

Otra forma de analizar que la inflación es importada es midiendo lo que representan las importaciones respecto del PIB de las diferentes actividades productivas. En 2021 el PIB a pesos corrientes promedió 26.212 billones de pesos y de este total, 1.007 billones fueron PIB de las actividades primarias (agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza), fueron 4.705 billones de pesos de PIB manufacturero y 2.004 billones de pesos si sumamos el PIB de las actividades primarias y el de la industria de los alimentos.

Con estas cifras en mente, podemos ver que si en 2021 las importaciones totales fueron de 505.716 miles de millones de dólares, pues entonces éstas representaron el 39.14% del PIB total. Si las importaciones manufactureras sumaron 430.717 miles de millones de dólares, pues éstas representaron el 185.7% del PIB manufacturero (no, no es error. Se debe a que no debemos confundir valor de producción con  valor agregado o PIB, pero ese es motivo de otro análisis). Si las importaciones agropecuarias sumaron 18.342 miles de millones de dólares, pues representan el 36.9% del PIB agropecuario. Finalmente, si las importaciones agropecuarias y agroindustriales sumaron 37.251 miles de millones de dólares en 2021, pues representan el 37.7% del PIB agropecuario y agroindustrial. Como puede verse, las importaciones representan un elevado porcentaje del PIB nacional y en todas las actividades productivas, por lo que es evidente que si sucede algo con los precios (insumos, materias primar, producto terminado) en otros países, claro que habrá una repercusión directa en la economía de México.

Esta conclusión es relevante, ya que la respuesta de políticas púbicas contra la inflación no puede ser la misma si la inflación es importada comparada con si es de origen nacional. Si la inflación que sufres en tu país se debe a las fluctuaciones de precios internacionales de materias primas o insumos, pues será limitado el impacto de las políticas públicas nacionales que buscan mitigar el alza de precios. En todo caso, pues la solución más simple sería revaluar la moneda (a través de mayores tasas de interés o vendiendo reservas internacionales) para provocar que las importaciones sean más baratas, aunque esto golpearía las exportaciones, al sector productivo y generaría toda clase de distorsiones económicas, por lo que esta medida no es recomendable. Durante años el Banco de México apostó a tener un dólar barato (peso sobrevaluado) como estrategia para anclar la inflación, pero se dio con un costo muy elevado para la planta productiva nacional.

El PACIC

Quiero iniciar este apartado con un disclaimer y mencionar que todo lo aquí presentado y analizado parte de la premisa de que el Banco de México conservará su autonomía y que hará todo lo que esté en sus manos para abatir la inflación, incluyendo llevar su tasa de interés objetivo al 8.50% o más a finales de este año. En caso de que el Banxico no actúe con independencia y tenga consideraciones de mantener la actividad económica por encima de su objetivo de abatir la inflación, pues entonces este apartado se puede resumir en que el PACIC fracasará.

Dejando de lado el párrafo anterior, pues tenemos que el miércoles 4 de mayo el gobierno federal anunció el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), mismo que busca que los precios de 24 productos de la canasta básica mantengan estable su precio, de manera que el costo total de la canasta básica PROFECO se mantenga sin cambios. Cabe señalar que la canasta básica total contiene 176 productos genéricos que representan el 62.25% del INPC.

Respecto al PACIC, éste contempla las siguientes grandes medidas: 1. Estrategia de producción (incremento de la oferta de alimentos), 2. Estrategia de distribución, 3. Estrategia de comercio exterior, y 4. Otras medidas. De acuerdo con el gobierno federal, su aportación para este programa representa el 1.4% del PIB, cifra equivale a más de 404 mil 826 millones de pesos

Entre las acciones del PACIC que destacan:

  1. Estabilización del precio de la gasolina y el diésel, precios de referencia del gas LP y electricidad
  2. Aumento de producción de granos
  3. Entrega de fertilizantes
  4. Eliminación de cuota compensatoria el sulfato de amonio
  5. Fortalecimiento de la estrategia de seguridad en carreteras
  6. No incremento en peajes de carreteras (CAPUFE)
  7. Exención de la carta porte (básicos e insumos)
  8. No incremento de tarifas ferroviarias ni de contraprestación por interconexión
  9. Reducción de costos y tiempos de despacho aduanal
  10. Despacho ágil de carga en puertos marítimos
  11. Aranceles cero a la importación (básicos e insumos).
    • Medida temporal por seis meses a 21 de 24 productos de la canasta básica y 5 insumos estratégicos
  12. Constitución de una reserva estratégica de maíz (medida de emergencia)
  13. Precios de garantía en maíz, frijol, arroz y leche
  14. Fortalecimiento del programa de abasto (DICONSA/LICONSA)
  15. Participación privada en el PACIC
  16. No incremento de precios de los servicios de Telmex y Telcel.

Respecto a este listado, hay varias dudas respecto de su implementación y entrada en vigor, como por ejemplo, en el punto 11 de la lista anterior, ya que no se han especificado las fracciones arancelarias concretas.

La gran pregunta qué todos se hacen es si este paquete será efectivo para mitigar la inflación. Respecto a este punto, se pueden comentar muchas cosas, pero debemos partir de algunas cifras que nos da el gobierno federal. Los artículos de la canasta básica PROFECO consta de los siguientes 24 productos: Aceite de canola o maíz, Arroz en grano, Atún en lata, Azúcar morena, Bistec de res, Cebolla, Chile jalapeño, Chuleta de puerco, Frijol en grano, Huevo de gallina blanco, Jabón de tocador, Jitomate, Leche, Limón, Manzana, Naranja, Pan de caja, Papa, Papel higiénico, Pasta para sopa, Pollo entero, Sardina en lata, Tortilla de maíz y Zanahoria. En cuanto a proporción de inflación, la canasta PROFECO contiene los productos que inciden en 13% del INPC. Pero a juicio de las propias autoridades, las medidas del gobierno federal deberían ser efectivas ya que se incluye a los energéticos que representan el 10% del INPC, las tarifas autorizadas por el gobierno, que representan el 4% del INPC, por lo que la incidencia teórica del PACIC en el INPC es del 27%, además de que la canasta PROFECO representa el 46% de la inflación de alimentos.

En resumidas cuentas, el objetivo del gobierno con el PACIC es que la canasta PROFECO mantenga un precio  estable, ¿pero cuanto debe costar? PROFECO hizo un análisis de precios regional a nivel nacional, previo al anuncio del PACIC, y encontró que para la Zona Centro el establecimiento con los precios de la canasta PROFECO más altos fue Mega Soriana León con uno de 1,229.05 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de la Ciudad de México con un precio de 1,037.15 pesos. En la Zona Centro Norte, el lugar más caro fue HEB de San Luis Potosí con uno de 1,197.65 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Durango con un precio de 960.70 pesos. En la Zona Norte el establecimiento más caro fue el HEB de Saltillo República con un precio de 1,327.95 pesos y el más barato fue la Central de Abastos de Monterrey Nuevo León con un precio de 1,041.60 pesos. En la Zona Sur, el lugar más caro fue Mercado Soriana Reforma en Oaxaca con un precio de 1,188.10 pesos, mientras que el más barato fue 1,049.40 pesos en la Central de Abastos de Tabasco.

Entonces, partiendo de las mediciones que hizo PROFECO, pues vigilará que los establecimientos no encarezcan la canasta básica PROFECO durante al menos 6 meses, aunque se deja abierta la posibilidad de que el plazo se aumente y que se agreguen más productos. Se establecerá una mesa de trabajo entre autoridades del gobierno federal y el sector privado para dar seguimiento y evaluar resultados.

¿Pero qué probabilidades de éxito tiene el PACIC? Pues partiendo del hecho de que mucha de nuestra inflación es importada, pues se anticipa que tendrá un impacto muy acotado en el alza de precios y sí uno grande en las finanzas públicas del país. Desde luego que servirá para anclar las expectativas de inflación, pero si los empresarios empiezan a sentir importantes aumentos en sus costos de producción deberán tomar la decisión de subir precios o cerrar la empresa.

A continuación presento los incrementos anualizados en los costos de las materias primas de la industria alimentaria y de algunas industrias seleccionadas, en el periodo de marzo de 2021 a marzo de 2022 y de diciembre de 2021 a marzo de 2022:  

Como puede apreciarse, hay sectores de actividad que han resentido importantes alzas en sus costos de materias primas. Si esta presión no cesa, difícilmente los fabricantes de los 24 productos de la canasta básica de la PROFECO podrán mantener sus precios sin cambio durante seis meses. Por eso es muy importante que varias de las medidas que va a implementar el gobierno se traduzcan en menores costos de producción. En este sentido, se debe cuidar mucho que los sacrificios sean parejos para todos y que no veamos a las grandes cadenas comerciales garantizando su margen de rentabilidad a costa de los fabricantes. Como lo dijo un buen amigo mío: “no podemos seguir en un esquema en el que los muertos sólo los pone el sector industrial”.

Tampoco podemos olvidar que parte de la inflación que enfrentan las economías del mundo, México incluido, es causa principalmente por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, dos países que abastecen a otras naciones de granos como el trigo y fertilizantes. ¿Cuánto tiempo más durará este conflicto? La realidad es que nadie lo sabe.

Es verdad que el PACIC incluye medidas para aumentar la producción de alimentos en el país, lo cual es magnífico, pero tardará más de seis meses en surtir efecto. El proceso de cultivar, cosechar y distribuir no es sencillo.

También es pertinente señalar que si bien, el PACIC le costará al gobierno recursos equivalentes al 1.4% del PIB, también es cierto que este apoyo está recargado en los subsidios a gasolinas, cuyo costo se estima en 330 mil millones de pesos por la dependencia federal, pero que, de acuerdo con lo declarado por la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro, podría llegar hasta 400 mil millones de pesos. Es así que el subsidio a gasolinas, representa 81.5% del PACIC, si se toman sólo las cifras de la Secretaría de Hacienda. El resto se compone por los subsidios a la electricidad, el aumento en la producción de granos, la ampliación en entrega de fertilizantes, los aranceles cero a productos e insumos básicos, también la eliminación hasta por un año del impuesto a la importación del sulfato de amonio, entre otras.

Otras propuestas de solución

Finalmente, es importante destacar que el sector industrial que forma parte de la CONCAMIN, que preside Jose Antonio Abugaber Andonie, realizó una serie de propuestas que podrían ayudar a combatir la inflación. Algunas de éstas si fueron tomadas en cuenta en la propuesta del PACIC, mientras que otras están pendientes de ser analizadas en la mesa de trabajo entre el gobierno federal y el sector productivo. Entre las propuestas del sector privado destacan:

  • Buscar aumentar la producción de productos agrícolas, lo que implica brindar apoyos fiscales a este sector.
  • Ofrecer a la población de menores ingresos apoyos económicos que les ayuden a mitigar el impacto de los elevados precios en alimentos.
  • Intentar reducir restricciones de oferta para así lograr la disminución de algunos  precios, a través de una mejor logística de transporte (fulles) y con la eliminación de regulaciones, mora a las NOMs que traen costos aparejados (como la 187, 247, 086), eliminación de ciertas barreras no arancelarias, además de hacer los procesos aduanales más eficientes para la importación de bienes.
  • Se debe considerar que hay otros factores que repercuten en precio de alimentos, no solo los precios de materias primas, sino también lo de logística (FFCC, Barcos, Camiones) y esto tiene que ver con otros incrementos como combustibles, abusos y propuestas normativas contrarias a la competitividad.
  • Sensibilizar a los gobiernos locales que regulan carga y descarga.
  • Asegurar la fertilización de las siembras y cosechas del segundo semestre es vital.
  • Buscar que el sector financiero brinde créditos a mipymes a tasas más bajas que las actuales.
  • Se deben abatir costos de inseguridad.
  • Se deberían bajar o eliminar aranceles en insumos de productos alimentarios y fertilizantes para intentar disminuir su precio.
  • Abatir escases de ciertos insumos para la producción.
  • Detener la Ley General de Alimentación Adecuada promovida por la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera (Morena) ya aprobada en lo general en comisiones por que contempla fijación de precios máximos discrecionalmente.
  • Trabajar en conjunto con tiendas de autoservicio y de conveniencia, para evitar que se erosione a la industria nacional.

Conclusiones

Se pueden generar múltiples conclusiones respecto del tema expuesto en esta entrega. Es evidente que el problema inflacionario es mundial y que nuestro principal socio comercial lo está padeciendo de manera más aguda, por lo que las consecuencias del excesivo crecimiento de su oferta monetaria, por la monetización de sus déficits fiscales, nos está afectando en México. En nuestro país ha habido un fuerte deterioro de las expectativas inflacionarias, por lo que es indispensable que el Banco de México dé señales claras de que sigue comprometido con la lucha contra la inflación. Aunque sabemos que con alzas en tasas de interés no bajarán los precios de los alimentos importados, ni se resolverán los problemas logísticos internacionales.

Respecto al PACIC, hemos visto que su impacto será limitado ya que los 24 productos contemplados en esta estrategia representan el 27% del INPC. No se espera que como resultado de la implementación de las acciones del PACIC, los precios bajen, sino que dejen de aumentar al ritmo que lo venían haciendo y que para la canasta básica de PROFECO, los precios se mantengan estables sin caer en un control de precios.

El gran reto será que las empresas logren sortear este periodo en el que no se les “permitirán” alzas de precios, en un contexto de incrementos en sus costos de producción. En este sentido se debe cuidar que las cadenas comerciales también pongan de su parte y sacrifiquen parte de su margen de ganancia. Una empresa que se vea fuertemente erosionada en su rentabilidad bien podría tomar la decisión de cerrar sus puertas.  De entrada el PACIC durará 6 meses, pero bien podría durar más y sus medidas podrían ampliarse y/o endurecerse. Estaremos muy atentos a los próximos informes del INEGI respecto de la evolución de los precios.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de los estados en México en 2021

La semana que recién concluye fue de algunas sorpresas en materia económica. En los Estados Unidos se informó que en el primer trimestre de 2022, su Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó -1.4% a tasa anual, lo que contrasta ampliamente con el crecimiento de 6.9% anual en el cuarto trimestre de 2021. La caída se debió a un déficit comercial cada vez mayor, a una tasa de inversión en inventarios por parte de las empresas más lento y la disminución del gasto de estímulo del gobierno.

No obstante la caída del PIB, el gasto de los consumidores aumentó a una tasa anual del 2.7% en el primer trimestre, una ligera aceleración comparado con el desempeño de finales del año pasado. Un informe del Departamento de Comercio sobre el consumo y la inflación en marzo muestra que el gasto también se aceleró el mes pasado, ya que el aumento de los salarios impulsó a los estadounidenses a salir a cenar y viajar más. Sin embargo, los mayores costos salariales y prestaciones laborales se encuentran entre los factores que, según las empresas, las están llevando a aumentar los precios de los bienes y servicios.

Ahora, en el caso de México, tenemos que contrario a lo que sucedió en el vecino del norte, el INEGI informó que con cifras preliminares, en el primer trimestre de 2022, el Producto Interno Bruto de México creció 0.9% respecto al trimestre inmediato anterior. Esta tasa es resultado de que las actividades primarias se contrajeron -1.9%, mientras que las secundarias y terciarias avanzaron 1.1% en ambos casos. En cuanto al comparativo del primer trimestre de 2022 respecto del mismo trimestre de 2021, tenemos que el PIB creció 1.6%, producto de que las actividades primarias aumentaron 2.1%, las secundarias 2.8%, mientras que las terciarias apenas 0.6%. Cabe señalar que parte de este crecimiento a tasa anual de 1.6% se debe a un “efecto rebote” ya que todavía hace un año, en el primer trimestre de 2021 el PIB había disminuido -3.8%.

No obstante lo anterior, queda claro que el sector más dinámico de la economía es la industria, y en particular, las manufacturas, mismas que se han visto beneficiadas por el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos, las cuales han crecido por la fortaleza del gasto del consumidor estadounidense, como lo señalé líneas arriba. ¿Qué pasará con el PIB de México este año y el que viene? Pues las expectativas de crecimiento se siguen ajustando a la baja, siendo el caso más reciente el de la CEPAL, organismo que bajó su pronóstico a 1.7% para el 2022. El riesgo de estanflación para México es muy alto y ante la ausencia de políticas públicas que incentiven el crecimiento, pues básicamente dependemos de lo que suceda con la economía de Estados Unidos para ver qué tanto podremos crecer en lo que resta del año.

En este contexto, en esta entrega quiero presentar brevemente el desempeño de los estados del país durante 2021, derivado de que el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del cuarto trimestre de 2021. Es así que a continuación se presentan los datos agregados de 2019 a 2021, y se presentan las tasas de crecimiento de 2020 a 2021 y de 2019 a 2021, para la economía total, actividades primarias, actividades secundarias, manufacturas y actividades terciarias.

Total de la actividad económica

Como referencia, debemos comenzar mencionando que el PIB de México creció 4.8% en 2021, por lo que la actividad económica agregada en ese año se encontraba en un nivel 3.8% por debajo del nivel de 2019. Ahora, en cuanto al desempeño del ITAEE Total, en la siguiente tabla se presenta la evolución de los estados ordenados de mejor a peor, en función  de la tasa de crecimiento del periodo de 2019 a 2021. Vemos que hay 19 estados con un desempeño mejor que el de la media nacional, pero  solamente hay ocho entidades que en 2021 ya tuvieron un nivel de actividad superior al de 2019; es decir, que ya se habían recuperado de los estragos económicos de la pandemia de Covid-19. Las entidades de mejor desempeño son (en paréntesis se indica el porcentaje de crecimiento): Tabasco (13.6%), Baja California (5.1%), Chiapas (2.7%), Nayarit (0.9%), y Oaxaca (0.6%). De este grupo, desde luego destaca que tres son del Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño económico en el periodo de 2019 a 2021, tenemos a los siguientes (en paréntesis se indica su tasa de caída): Puebla (-8.2%), Ciudad de México (-8.6%), Campeche (-10.0%), Quintana Roo (-13.9%) y Baja California Sur (-15.4%). De este grupo, llama la atención el caso de Campeche, ya que fue el único que presentó caída de su ITAEE en el comparativo de 2020 a 2021.

Actividades Primarias

Respecto a las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, caza), tenemos que el PIB de México creció 2.9% en 2021, por lo que se encuentra 3.2% por encima de su nivel de 2019. De esta manera, en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el de la media nacional y hay 24 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades primarias superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Quintana Roo (33.8%), San Luis Potosí (23.1%), Zacatecas (16.3%), Baja California Sur (15.3%) y Campeche (11.6%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades primarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Baja California (-4.4%), Nuevo León (-4.8%), Ciudad de México (-6.1%), Sinaloa (-6.6%) y Tamaulipas (-13.7%).

Actividades Secundarias

Respecto a las actividades secundarias (minería; construcción; electricidad, gas y agua; y manufacturas), tenemos que el PIB de México creció 6.6% en 2021, por lo que se encuentra 3.9% por debajo de su nivel de 2019. Cabe destacare que gran parte del rezago en las actividades secundarias se debe a que la industria de la construcción ha sido severamente afectada durante este sexenio del gobierno federal.

De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 16 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 6 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades secundarias o actividad industrial superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Tabasco (24.2%), Chiapas (13.3%), Oaxaca (10.0%), Baja California (8.5%) y Nayarit (5.4%). Destaca que tres de los cinco estados de mejor desempeño industrial están ubicados en el Sur-Sureste del país.

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades secundarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Morelos (-15.4%), Tlaxcala (-18.1%), Quintana Roo (-20.5%), Colima (-21.2%), y Baja California Sur (-33.9%).

Actividades Manufactureras

En relación a las actividades manufactureras, tenemos que el PIB manufacturero de México creció 8.6% en 2021, por lo que se encuentra 1.8% por debajo de su nivel de 2019.  De esta manera, el ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 13 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 10 estados que en 2021 ya tenían un nivel de producción de actividades manufactureras superior al observado en 2019. Los cinco estados de mejor desempeño en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Baja California (12.7%), Chihuahua (7.6%), Michoacán (4.5%), Sinaloa (4.3%) y Yucatán (4.0%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades manufactureras en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Jalisco (-7.6%), Hidalgo (-10.3%), Guerrero (-10.4%), Aguascalientes (-10.4%) y Puebla (-10.9%).

Actividades Terciarias

En cuanto a las actividades terciarias (comercio y todo tipo de servicios como los empresariales, restaurantes, hoteles, etc.), tenemos que el PIB de México creció 4.1% en 2021, por lo que se encuentra 3.8% por debajo de su nivel de 2019. El ITAEE nos muestra que en el comparativo de 2019 a 2021, hay 24 entidades que presentan un desempeño mejor que el del PIB nacional, pero sólo hay 4 estados que en 2021 ya tenían un nivel en sus actividades terciarias superior al observado en 2019. Los cuatro estados que presentan incremento en el periodo de 2019 a 2021 son los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento): Colima (3.4%), Baja California (3.3%), México (0.7%) y Chihuahua (0.5%).

En cuanto a los estados de peor desempeño en las actividades terciarias en el periodo de 2019 a 2021, destacan los siguientes (en paréntesis se indica la tasa de disminución): Coahuila (-5.6%), Puebla (-5.7%), Ciudad de México (-8.6%), Baja California Sur (-9.1%) y Quintana Roo (-13.4%). Dentro de este grupo de entidades, destacan las dos de clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo, que se vieron severamente afectadas con la pandemia de Covid-19.

Conclusiones

Las perspectivas de crecimiento económico para este año, de 1.7% implican que el PIB de todo 2022 será todavía 2.1% más bajo que el que tuvimos en 2019; y si en 2023 crecemos 2.0%, entonces el PIB de ese año será 0.2% inferior al de 2019.  Así de atrasados estamos en materia de crecimiento, por lo que la expectativa es que este sexenio será de CERO crecimiento económico neto. Sin embargo, este escenario no está exento de riesgos. Ya veremos cómo va evolucionando la economía de Estados Unidos, la inflación, el endurecimiento de la política monetaria y el alza en tasas de interés, entre otros temas.

En México, desde luego que será en los estados en donde veremos la lucha de cuales destacan y cuales se siguen rezagando. Como se presentó en esta entrega, ya hay 8 estados (tres de los cuales son de la región del Sur-Sureste) que tienen un nivel de actividad económica superior al observado en 2019. Pero hay entidades con vocación turística, y el caso de la Ciudad de México, que en 2021 registraron un nivel de actividad similar al que tenían hace cinco años. Mención aparte merece el impresionante caso del estado petrolero de Campeche, ya que en 2021 su nivel de actividad económica fue 35.4% inferior al que tuvo en el 2013 y sigue cayendo. También están los casos de Tabasco, Chiapas y Veracruz, que si bien los dos primeros son líderes de crecimiento en el actual sexenio, tuvieron niveles de actividad en 2021 inferiores a los de 2013.   

En este contexto, es que los gobernadores que sepan hacer alianzas con el sector privado y generen condiciones propicias para la inversión, podrán destacar a pesar de un complicado marco macroeconómico en el ámbito nacional. Los estados que sean capaces de implementar políticas públicas en las que se puedan desarrollar las micro y pequeñas empresas, están destinados a destacar, mientras que los que centren su atención sólo en las grandes empresas podrán tener buenos indicadores globales, pero tendrán problemas sociales importantes. Obvio, aquellos estados en los que los gobernadores sigan tratando con desdén a la iniciativa privada, les irá muy mal y se seguirán rezagando.

Es así que ahora, más que antes, el hacer alianzas con el sector empresarial y la implementación de políticas públicas inteligentes en el ámbito local, será lo mejor que pueda hacer un gobernador que verdaderamente este preocupado por el desarrollo de su entidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

 alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Crecemos poco y beneficiamos a los fabricantes extranjeros

Las perspectivas de crecimiento económico para México en 2022 se siguen ajustando a la baja. En la semana que recién concluye la agencia calificadora Fitch rebajó su expectativa para la economía de México a 2.0% desde un 2.8% esperado previamente. Por su parte, si bien en la más reciente Encuesta Citibanamex las expectativas de crecimiento del PIB para este año se mantienen en 2.0%, el rango de pronósticos para el crecimiento ahora va de un rango mínimo de 1.1% hasta un máximo de 2.6%. Estos ajustes a la baja se deben a varios factores, entre los que destacan: a. Un entorno económico mundial complicado con la invasión de Rusia a Ucrania y los persistentes problemas logísticos en las cadenas globales de suministro; b. El fuerte endurecimiento de la política monetaria en México ante las persistentes presiones inflacionarias, así como el alza en tasas de interés en otros mercados, como el estadounidense; y c. Los propios errores de política económica de México, con un gobierno que se ha empeñado en ahuyentar la inversión privada, además de tener un nivel de gasto público bajo, que se da el lujo de despilfarrar recursos en obras innecesarias y dádivas.

Sin embargo, este crecimiento anémico esperado para México en 2022, también está relacionado a un persistente problema nacional, y es una elevada elasticidad-ingreso de la demanda de importaciones, lo que significa que cuando crece nuestro PIB, las importaciones crecen a una tasa mucho más elevada, lo que resta posibilidades de crecimiento a la planta productiva nacional. Desde un punto de vista técnico, tenemos una elevada propensión marginal a importar, lo que disminuye nuestro multiplicador de la demanda agregada.

En este sentido, el INEGI publicó los Indicadores Trimestrales de la Oferta y Demanda y del Ahorro Bruto, correspondientes al cuarto trimestre de 2021, y éstos confirman lo que he venido advirtiendo desde este espacio: que la escasa recuperación del consumo nacional se ha traducido en un mayor crecimiento de las importaciones que de la producción nacional. Esta afirmación aplica para bienes terminados, intermedios y materias primas.

Los datos muestran que en el último trimestre de 2021, y con series ajustadas estacionalmente, la Oferta global de bienes y servicios aumentó apenas 0.1% en términos reales respecto al trimestre previo y 3.0% respecto al mismo trimestre de 2020. A su interior, el Producto Interno Bruto no registró variación respecto al trimestre inmediato anterior y aumentó apenas 1.1% respecto al cuarto trimestre de 2020, pero lo preocupante es que las importaciones de bienes y servicios crecieron 0.6% respecto al trimestre inmediato anterior y un sólido 8.1% respecto al mismo trimestre de un año antes.

En el cuarto trimestre de 2021, la Demanda agregada total, al igual que la oferta agregada creció 0.1% en términos reales respecto al trimestre previo y 3.0% respecto al mismo trimestre de 2020; y a nivel de sus componentes vemos que con cifras desestacionalizadas, las Exportaciones de bienes y servicios crecieron 3.5% respecto al trimestre inmediato anterior y 4.2% respecto a un año antes. El Consumo privado aumentó 1.4% respecto al trimestre inmediato anterior y 5.6% en comparación a hace un año (pero en este punto también hay que insistir que las importaciones crecen a una tasa mayor que el consumo de bienes nacionales); el Consumo de gobierno disminuyó 0.6% respecto al trimestre inmediato anterior  y muestra un aumento de apenas 0.7% respecto a un año antes, lo que es reflejo del débil motor de crecimiento que representa el gasto público. Finalmente, en cuanto a la inversión o formación bruta de capital fijo, tenemos que ésta descendió 0.2% respecto al trimestre inmediato anterior y muestra un crecimiento de apenas 6.8% respecto a un año antes, lo que la ubica en un nivel muy por debajo del observado en 2019.

El tema del crecimiento de las importaciones a una tasa superior a la del crecimiento de la producción nacional es relevante por que si analizamos las fuentes de crecimiento o decrecimiento del PIB, vemos que en lo que respecta a todo el año 2021, el consumo privado generó un impulso de 4.9%, el consumo de gobierno apenas 0.1%, la inversión privada 1.7% y las exportaciones 2.6%, lo que significa que sin importaciones la economía nacional el año pasada habría crecido 9.6%, pero derivado del fuerte aumento de las importaciones, la tasa de crecimiento de nuestro PIB fue 4.8 puntos porcentuales menos y acabo siendo precisamente de 4.8%.

Desde luego que se dice fácil el porcentaje de crecimiento de las importaciones y lo que esto implica para las posibilidades de crecimiento nacional, pero también está el lado humano del asunto y es la cantidad de empleos bien remunerados que se podrían crear si sustituyéramos aunque sea el 10% de las importaciones anuales. En 2021 las importaciones totales de México sumaron 505.705 miles de millones de dólares (mmdd), por lo que el 10% de este monto equivaldría a unos 487 mil empleos en el sector manufacturero. Este número se obtiene porque el 10% de 505.705 mmdd son 50.570 mmdd, lo que a un tipo de cambio de 20 pesos por dólar equivale a 1.011 billones de pesos. Si tomamos en consideración que en 2021 el valor promedio de la producción manufacturera por persona ocupada fue de 2.076 millones de pesos, pues entonces el 10% de nuestras importaciones equivales a este casi medio millón de empleos que se podrían crear en México.

Sé que estas son cuentas bastante simplistas, pero ilustran un importante punto que se debería tomar en cuenta. Si queremos tener una tasa de crecimiento del PIB más elevada y queremos crear más y mejores empleos en México, necesitamos sustituir importaciones de algunos bienes e insumos. Parte de ello se podría resolver simplemente evitando los miles de millones de dólares de importaciones subvaluadas que sufre nuestro país. La Secretaría de Economía, y otras autoridades del gobierno federal, junto con el sector privado, pueden armar una buena estrategia en este sentido. Ojalá que lo hagan por el bien de México y de todas aquellas personas que desean un mejor trabajo, bien pagado, en el sector formal de la economía.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Una economía que no avanza en productividad

Después de conocer que la inflación anual de febrero fue de 7.28%, debemos insistir en la importancia de los incrementos de la productividad como elemento indispensable para poder mejorar los niveles de ingreso de la población ocupada, sin que esto se traduzca en más presiones para los costos de las fuentes de empleo. Además de lo anterior, el incremento de la productividad es indispensable para poder aumentar la atracción de inversión productiva, de manera que la principal ventaja competitiva de México  a nivel global deje de ser la mano de obra “barata”. No obstante lo anterior, de manera lamentable, en nuestro país la productividad laboral no solo no ha crecido, sino que ha venido disminuyendo en los últimos años.  En esta entrega analizamos este hecho.

Debemos comenzar mencionando que en esta entrega debemos entender como productividad laboral a la aportación  promedio al Producto Interno Bruto (PIB) por persona ocupada; es decir, es la riqueza que en promedio genera cada persona que tiene un puesto de trabajo, con independencia de si está en la economía formal o informal.

Con esto en mente tenemos que el INEGI dio a conocer los datos del Índice global de productividad laboral de la economía con base en la población ocupada, correspondiente al cuarto trimestre de 2021, por lo que ya podemos hacer la valoración completa de lo sucedido en el año que recién terminó. Con series originales, vemos que en general la población ocupada ha crecido a una tasa más elevada de lo que ha aumentado el PIB, por lo que la productividad ha ido retrocediendo. A continuación vemos el detalle de las cifras, analizando lo sucedido entre 2020 y 2021 y posteriormente de lo que pasó entre 2018 y 2021. El análisis se presenta para la totalidad de la economía y a nivel de grupos de actividad  económica.

Total de la economía

En cuanto al total de la economía, el índice global de productividad laboral retrocedió -3.4% en el 2021, lo cual se debió a que el PIB aumentó 4.7%, pero la población ocupada creció 8.4%. La situación es aun más grave cuando vemos que entre 2018 y 2021 dicha productividad disminuyó 7.2% producto de que el PIB presenta una contracción de -3.7% en un contexto en el que la población ocupada creció 3.8%.

Esto indica que en promedio la gente que ahora está trabajando genera menos PIB de lo que aportaba hace tres años.  Uno pudiera pensar que esta considerable caída en la productividad de la mano de obra se dio porque aumentó la participación de la informalidad laboral, pero no es el caso. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la tasa de informalidad laboral pasó de 56.5% de la población ocupada en 2018 a 55.8% en 2021. Este punto es relevante, y vale la pena recordar que el INEGI recientemente informó que en 2020 el 56% de los ocupados en México laboraba en la economía informal y sólo generaron el 22% del PIB; mientras que el 44% de ocupados estaba en la economía formal y generaron el 78% del PIB. Queda claro pues que una persona promedio en la economía informal produce aproximadamente una cuarta parte de lo que produce una persona en la economía formal.

¿A qué se debe que crezca más la población ocupada que el PIB? Principalmente a la falta de inversión  productiva en un contexto en el que muchas empresas o unidades económicas exhiben rendimientos marginales decrecientes de la mano de obra. Hace falta pues un salto que sólo se logrará invirtiendo en maquinaria, equipo y capacitación.

Actividades primarias

En las actividades primarias, mismas que se refieren a las actividades de agricultura y ganadería principalmente, vemos que la productividad laboral disminuyó -4.8% entre 2020 y 2021, aunque la buena noticia es que en el periodo de 2018 a 2021 muestra un ligero incremento de 1.3%.  La razón de la caída de la productividad entre 2020 y 2021 es que el PIB creció apenas 2.9%, pero la población ocupada aumentó 7.6%; mientras que la razón del pequeño aumento registrado entre 2018 y 2021 es que el PIB creció 2.9%, mientras que la población ocupada aumentó sólo 1.5%.

México ha modernizado su sector primario y se ha ido moviendo hacía el cultivo de hortalizas, tecnificando e innovando en los procesos productivos, lo que se ha traducido en este pequeño aumento de la productividad.

Actividades secundarias

En el caso de las actividades secundarias, mismas que están conformadas por las industrias de la  minería; construcción; electricidad, gas y agua; y manufacturas, vemos una situación preocupante ya que en el periodo de 2020 a 2021 la productividad laboral disminuyó 3.2% producto de que el PIB avanzó 6.5%, pero la población  ocupada creció 9.8%. Pero para el periodo de 2018 a 2021 la situación es aún más grave porque la productividad laboral muestra un retroceso de -6.7% producto de que el PIB se contrajo -5.6% y la población ocupada creció 1.1%.

Dentro del comportamiento de la productividad industrial, es relevante lo que sucede con la industria manufacturera. Los indicadores de INEGI muestran que la productividad laboral (medida como el cociente del volumen físico de producción entre el personal ocupado total) muestra un incremento de 7.9% entre 2020 y 2021; sin embargo, en el comparativo 2021 respecto de 2018, la productividad laboral muestra una caída de  -0.6%. Este dato es preocupante porque en este periodo las grandes potencias manufactureras a nivel mundial aumentaron su nivel de producto por trabajador ocupado en una mayor tasa.

Actividades terciarias

Finalmente, en el caso de las actividades terciarias, conformadas por el comercio y los servicios, la situación es aún más grave. En el periodo de 2020 a 2021, el índice de productividad laboral disminuyó -3.6% derivado de que el PIB sólo creció 4.1%, mientras que la población ocupada aumentó 7.9%. Para el periodo de 2018 a 2021, la productividad laboral retrocedió -8.1% ya que el PIB ha disminuido -3.2%, mientras que la población ocupada creció 5.4%.

En este aspecto, se debe destacar que el retroceso de la productividad laboral de las  actividades terciarias es preocupante porque es el sector de actividad de mayor peso en el PIB. Por lo que si éste cae, arrastra hacía abajo la productividad del resto de la economía.

Conclusiones

Como ya se mencionó, el hecho de que la productividad de la economía haya retrocedido en lo que va del actual sexenio federal, dificulta las posibilidades de las empresas de crear mejores puestos de trabajo con remuneraciones más elevadas

¿Qué hacer para revertir esta caída de productividad? Pues sin duda haciendo que el PIB crezca a una tasa más elevada de lo que crece la población ocupada, pero esto sólo se logrará a través de fuertes incrementos en la inversión fija bruta que nos hagan salir de la situación de rendimientos marginales decrecientes en la que estamos. Pero la realidad es que el gobierno federal no hace mucho para facilitar el clima de inversión productiva en el país y por el contrario, ha mostrado desdén hacía el sector empresarial.

Hay tres acciones fundamentales para elevar la productividad de la mano de obra, y son: 1. Elevar el nivel de capacitación y competencias de la población económicamente activa, 2. Generar un entorno económico propicio y amable con la inversión y 3. Brindar incentivos fiscales a la inversión productiva de manera que las empresas puedan adquirir más y mejor maquinaria y equipo.

Si bien es verdad que hay sectores en los que la productividad va avanzando, lo más seguro es que en lo que resta del actual sexenio, la productividad laboral siga cayendo para el promedio de la economía nacional, lo cual es la fuente de empleos mal remunerados. Y pues tampoco vamos a poder explotar esta ventaja competitiva a nivel internacional, ya que de nada sirve tener sueldo bajos cuando la riqueza generada por persona ocupada es baja.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Radiografía de la industria manufacturera en 2021 y retos 2022

La industria manufacturera es fundamental para lograr el desarrollo de las naciones. Para las naciones exportadoras, puede ser la principal fuente de divisas, y en las industrias ligeras la cantidad de empleos que genera es muy importante. Recientemente hemos visto esfuerzos nacionales, como el de Estados Unidos, por reindustrializarse y por eso dan toda clase de incentivos para que los procesos productivos que se mudaron a otras naciones, regresen a producir domésticamente. Dada la importancia de esta industria, es que en esta entrega hago un recuento de cómo cerró en el año 2021.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, el valor de la producción de esta industria en México cayó -9.2% en términos reales en el comparativo de 2019 a 2020, pero en el año 2021 ésta se recuperó en términos reales con un crecimiento anual de 11.6%. Con esto, al cierre del año que acaba de terminar, el valor de la actividad manufacturera en México ya se encontraba 1.3% arriba en comparación del nivel que tenía en 2019. En otras palabras, el agregado de la actividad manufacturera del país ya se recuperó de la pandemia del Covid-19. No obstante lo anterior, debemos dejar claro que dada la debilidad del mercado interno, la recuperación ha estado apoyada en el aumento de las exportaciones.

Las exportaciones han sido un impulso para la industria manufacturera nacional

En 2021, las exportaciones totales de México rompieron récord y sumaron 494.224 miles de millones de dólares (mmdd), y de este total fueron 436.075 mmdd los que correspondieron a exportaciones de la industria manufacturera. Es decir, 88 de cada 100 dólares de exportaciones lo hicieron las empresas manufactureras. Las exportaciones son un motor de crecimiento económico porque en 2021, el valor de éstas creció 18.5% respecto a 2020, por lo que se encuentran 7.3% arriba del 2019; mientras que las exportaciones manufactureras aumentaron 16.7% anual en 2021 y se encuentran 6.2% por encima del valor de 2019. En contraste con esta favorable evolución, tenemos que el consumo privado de bienes nacionales creció en 2021 a una tasa de apenas 7.04%, tasa evidentemente inferior a la del aumento de las exportaciones.

La industria manufacturera es un pilar de la economía nacional. De acuerdo con cifras de la EMIM de  INEGI, en 2021 el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 9.010 billones de pesos y de este monto, son sólo cinco ramas de actividad las que generan el 71.3% del valor total de la producción manufacturera del país, mismas que se mencionan a continuación (en paréntesis se indica su participación porcentual): Fabricación de equipo de transporte (30.2%); Industria alimentaria (16.0%); Industria química (9.5%); Industrias metálicas básicas (9.2%); e Industria de las bebidas y del tabaco (6.3%). Las restantes 16 actividades representaron apenas el 28.7% del valor de la producción manufacturera de México en 2021.

Como se señaló previamente, el valor total de la producción de la industria manufacturera creció 11.6% en términos reales entre 2020 y 2021, por lo que se ya encuentra en un nivel 1.3% por encima del valor que tenía en 2019. Sin embargo, como es ampliamente sabido, no todas las industrias se han recuperado en la misma proporción. El desempeño de las industrias manufactureras, con datos del INEGI, se pueden clasificar en cuatro grupos, en función de la evolución en términos reales del valor de su producción en el periodo de 2019 a 2021: 1. Aquellas que muestran niveles de recuperación superiores al 10% (5 actividades); 2. Aquellas que muestran una recuperación que va del 0.1% al 9.9% (9 actividades); 3. Aquellas que aún están en un nivel entre -0.1% a -9.9% por debajo (3 actividades); y 4. Aquellas con un valor de producción más de 10% por debajo (4 actividades).  

Actividades de mejor desempeño

En este sentido, las 5 actividades manufactureras de mejor desempeño, en términos del valor de su producción) en el periodo de 2019 a 2022 son (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Industrias metálicas básicas (32.2%); Fabricación de productos metálicos (24.2%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (24.0%); Industria de la madera (22.2%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (19.3%).

Actividades de buen desempeño

Las 9 actividades que tuvieron una “buena” evolución en el periodo de 2019 a 2021 son: Industria del plástico y del hule (5.9%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (5.1%); Industria alimentaria (4.9%); Industria química (3.1%); Industria de las bebidas y del tabaco (2.9%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (2.8%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.1%); Otras industrias manufactureras (0.6%); e Industria del papel (0.5%).

Actividades de mal desempeño

Las 3 actividades que tuvieron un “mal” desempeño en términos del valor de su producción en el periodo de 2019 a 2021 son: Fabricación de maquinaria y equipo (-2.7%); Impresión e industrias conexas (-3.9%); y Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-7.1%).

Actividades en situación muy complicada

Finalmente, las 4 actividades que aún continúan en estado muy complicado por su evolución en el periodo de 2019 a 2021, son: Fabricación de equipo de transporte (-12.1%); Fabricación de prendas de vestir (-20.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-20.6%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-24.9%).

Calzado, Textil y Vestido fueron de las actividades más golpeadas por la crisis del Covid-19 y por los problemas de ilegalidad

Vemos que las actividades productivas de peor desempeño económico entre 2019 y 2021, son aquellas que sufren alguno de los siguientes dos problemas: a. Afectación por el quiebre de las cadenas globales de suministro y escasez de insumos o componentes; o b. Afectación por los enormes niveles de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de contrabando técnico y bronco, así como de piratería.

No debemos dejar de lado que el consumo de bienes y servicios en México creció 8.3% en los primeros once meses de 2021, pero que el gran problema para la planta productiva nacional es que el consumo de bienes nacionales aumentó sólo 7.0%, mientras que el consumo de bienes importados creció 34.3%. En otras palabras, buena parte de la incipiente recuperación del mercado interno ha servido más para el consumo de bienes importados que para reactivar la fabricación de bienes hechos en México.

La perspectiva es que en 2022 la industria manufacturera se siga recuperando, en función de que las exportaciones seguirán aumentando; pero no podemos dejar de lado de que hay dos grandes riesgos/obstáculos que sobrellevar:

1. El hecho de que el conflicto entre Rusia y Ucrania tendrá un impacto en la economía de Estados Unidos y en las cadenas globales de valor, en especial en las industrias de relacionadas al suministro de chips, la industria automotriz y las medicinas. Además de que se espera un golpe a precios de energéticos y alimentos.

2. El problema de una creciente inflación (que lo más probable es que se acelere en los próximos meses), misma que se traducirá en políticas monetarias más restrictivas, como lo señalé en la entrega de la semana pasada. En el caso de México, el mercado anticipa que la tasa de interés objetivo aumentará hasta 7.75%, mientras que en Estados Unidos se espera llegue hasta 1.50%. Como se sabe, una mayor tasa de interés afectará negativamente la inversión productiva y el consumo, lo que frenará el ritmo de crecimiento económico y, desde luego, a la actividad manufacturera.

La mejor apuesta de la industria manufacturera de México es a los mercados de exportación, ya que el mercado interno crecerá muy lentamente producto de que el PIB aumentará poco más de 2.0% en el escenario base actual. Esperemos que los dos riesgos arriba mencionados no echen a perder las perspectivas de crecimiento mundial, en beneficio de las millones de familias mexicanas que dependen de la actividad manufacturera nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La pauperización del poder adquisitivo en México

Afortunadamente para nuestro país, los niveles generales de ocupación laboral se han recuperado e inclusive superado los niveles prepandemia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la población ocupada total (formal e informal) pasó de 54.848 millones de personas en el tercer trimestre de 2019 a 55.836 millones en el mismo trimestre de 2021, lo que representa un incremento de 987 mil personas más con una ocupación, equivalente a un aumento de 1.8%.  Desde luego que el rezago en materia laboral se mantiene, ya que un crecimiento de 1.8% en dos años es muy bajo para los estándares de México, pero el punto es que ya hay más gente trabajando ahora que antes de la pandemia.

Así pues, si bien el dato de la ocupación es positivo, se debe destacar que en el mismo periodo disminuyó la participación del empleo registrado en el IMSS respecto del total de ocupados. En el promedio del tercer trimestre de 2019 había 20.458 millones de trabajadores registrados en el IMSS, lo que representaba el 37.3% de la población ocupada total; mientras que en el tercer trimestre de 2021 el número de trabajadores asegurados fue de 20.435 millones, lo que representa el 36.6% de la población ocupada total. Esta disminución de la participación del empleo formal es un indicador más de la precarización del empleo en el país.

En este contexto, en esta entrega analizamos cómo evolucionó el nivel de ingresos de la población ocupada en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mimo trimestre de 2021, para lo cual utilizamos los datos más recientes disponibles por parte de la ENOE de INEGI.

Como se señaló líneas arriba, la ENOE reporta que la población ocupada creció 1.8% en el periodo mencionado. Y pues derivado de los importantes ajustes al salario mínimo general pagado en el país, es que entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, el número de ocupados que están en los rangos de ingresos más bajos crecieron, mientras que los que están en los rangos de ingresos más altos disminuyeron. Es decir, el salario mínimo subió 38.0% entre el 2019 y el 2021, pero los ingresos de quienes ganan más de un salario mínimo no necesariamente crecieron en la misma proporción. Concretamente, los datos de la ENOE indican que el número de ocupados que ganan menos de un salario mínimo (sm) creció 27.8%, los que perciben de 1 a 2 sm aumentaron 12.9%, los que tienen ingresos de 2 a 3 sm disminuyeron 26.4%, los que ganan de 3 a 5 sm cayeron 23.2%, mientras que los que ganan más de 5 sm decrecieron 28.6%. Finalmente, la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó 2.3 por ciento.

Estos ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso carecen  de mucho sentido (son difíciles de interpretar), si no lo traducimos en lo que implica para el poder de compra de la propia población ocupada. Es así que con los ajustes en la distribución relativa de la población ocupada, el promedio de ingresos pasó de 1.97 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2019 a sólo 1.50 sm por día en el tercer trimestre de 2021.   Al tomar en consideración que el salario mínimo pasó de 102.68 pesos diarios en 2019 a 141.70 pesos por día en 2021, es que concluimos que el ingreso promedio diario de la población ocupada pasó de 201.94 pesos en el tercer trimestre de 2019 a 212.65 pesos diarios en el tercer trimestre de 2021, lo que representa un aumento nominal de apenas 5.3% en el periodo, tasa por debajo de la inflación del periodo. Estos datos confirman lo que han arrojado otros análisis en el sentido de que el saldo de la crisis económica ocasionada por las medidas que se tomaron por el Covid-19 ha ocasionado un empobrecimiento de la persona ocupada promedio.

Ahora, si tomamos en consideración  que en el periodo de referencia la población ocupada creció 1.8%, entonces se concluye que la masa salarial debió haber aumentado 7.2% en términos nominales al pasar de 11.076 miles de millones de pesos diarios en el tercer trimestre de 2019 a 11.873 miles de millones de pesos al día en el mismo trimestre de 2021.

Como ya se mencionó, el problema con este incremento es que en el periodo de referencia, la inflación general de precios al consumidor fue de 9.9%, por lo que el nivel de ingresos promedio diario de la población ocupada tuvo un retroceso en los últimos dos años de -4.2%; pero al considerar que la población ocupada aumentó 1.8% en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, entonces se concluye que la base salarial disminuyó 2.5% en términos reales. Esto significa que lo que percibe la totalidad de personas ocupadas en el tercer trimestre de 2021, alcanza para comprar 2.5% menos cosas de lo que se podía adquirir en el tercer trimestre de 2019.

La estimación de un retroceso de -2.5% en términos reales en la masa salarial, coincide con la caída del índice de ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo (base 2013 = 100). Sucede que este indicador tenía un valor de 114.2 unidades en el tercer trimestre de 2019, cayó a 102.9 puntos en el mismo trimestre de 2020, y subió a 110.8 puntos en el tercer trimestre de 2021. Esto implica que los ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo se encuentran 3.0% abajo del nivel que tenían en 2019. Queda claro pues que la debilidad del comercio se explica por la caída en términos reales de los ingresos promedio de la población, no obstante que ahora hay más gente trabajando que antes y lo mucho que ha aumentado el salario mínimo. De igual forma, no podemos dejar de mencionar que en 2021 las familias mexicanas recibieron 51,594 millones de dólares de remesas, y con todo y este monto que representa el 4.0% del PIB, el consumo no se ha podido recuperar plenamente.

¿Qué se puede hacer para mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada? Desde este espacio hemos mencionado que los ingresos de las personas no se pueden aumentar por decreto, ya que eso provoca que haya más informalidad laboral y una medida así ocasiona inflación. La clave es el aumento de la productividad laboral, sólo creciendo la productividad las personas generan más ingresos a su centro de trabajo y eso permite pagar mejores sueldos. Como ya lo hemos señalado, el gran problema es que la inversión fija bruta actualmente está 14.5% por debajo del nivel de 2018, por lo que los incrementos en productividad difícilmente se están dando. Eso nos condena a seguir con una economía débil, sin fortaleza en el mercado interno, y muy dependiente del sector exportador. Es así que se vuelve indispensable un cambio en la política económica y la implementación de una política industrial que ponga verdaderamente en el centro de la discusión el aumento de la productividad laboral.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿La economía nacional está en crisis?

Las preguntas que muchos se hacen actualmente tienen que ver con la salud de la economía mexicana. En la semana que recién concluye se dieron a conocer dos notas importantes respecto de la disminución en las expectativas de crecimiento económico para este año. Primero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que su estimación de aumento del PIB de México para el 2022 era de apenas 2.8%, tasa 1.2 puntos más baja que la publicada en octubre de 2021. Posteriormente, salió el grupo financiero BBVA a decir que bajaba su pronóstico de crecimiento del PIB 2022 a 2.2%, tasa un punto porcentual por debajo del 3.2% estimada previamente, y agregó que México registra una recuperación “incompleta”, por debajo de otros países latinoamericanos.

Esto se da en un contexto en el que los datos de cierre 2021 de los principales indicadores económicos muestran un deterioro significativo, de manera que el año que recién concluyó habría cerrado con un desempeño muy por debajo del proyectado todavía hace un par de meses. Esto mientras que en Estados Unidos se acaba de informar que su PIB creció 5.7%, la tasa más alta desde la presidencia de Ronald Reagan. En el vecino del norte, el desempeño económico del cuarto trimestre fue particularmente robusto, con una tasa de incremento de 6.9 por ciento.  

Con esto en mente, en esta entrega analizamos los indicadores económicos más relevantes, que dan cuenta de cómo cerramos el 2021 y arrancamos el 2022.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

El IGAE es un índice que mide la evolución mensual de la economía y en ese mismo sentido, pues es lo más cercano a un PIB mensual. El INEGI acaba de dar a conocer los datos de este indicador durante noviembre de 2021 y vemos que en el acumulado de los primeros once meses de dicho año, la actividad económica total del país creció 5.2% respecto del 2020, pero se mantiene 3.7% debajo de su nivel de 2019. Como lo señalamos en la pasada entrega, los datos preliminares apuntan a que el IGAE cayó en diciembre, por lo que es posible que en un mes veamos que el saldo de todo el 2021 será de un crecimiento de aproximadamente 4.8 por ciento. Destaca que lo más probable es que en el comparativo del cuarto trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, el crecimiento del IGAE bien pudo haber sido de 0.0 por ciento.

Al analizar la evolución del IGAE por tipo de actividad, vemos que en el acumulado de los primeros once meses de 2021, las primarias (agricultura, ganadería, etc.) están 6.9% arriba del 2020 y también están 3.1% por encima del nivel que tenían en 2019.

En cuanto a las actividades secundarias (industria), éstas se encuentran en 2021 en un nivel 6.9% superior al de 2020, pero aún están 4.3% debajo de 2019. Analizando con mayor detalle el desempeño de las actividades secundarias, vemos que la Minería va bien porque está 1.7% arriba del nivel de 2020 y también está 1.1% arriba del nivel de 2019; la actividad de electricidad, gas y agua va mal porque se encuentra en 2021 en un nivel 0.6% debajo del de 2020 y está 6.3% inferior al nivel de 2019; la construcción va muy mal porque si bien en 2021 está 7.7% por encima de 2020, todavía está 11.8% por debajo del nivel de actividad que tenía en 2019; y finalmente, las manufacturas van relativamente bien porque están en 2021 en un nivel 9.0% arriba del de 2020, aunque siguen 2.5% abajo del nivel de 2019.

Finalmente, en cuanto a las actividades terciarias (comercio y servicios), que han sido de las más golpeadas en la pandemia de Covid-19, éstas están en 2021 en un nivel 4.6% superior al de 2020, pero siguen 3.8% abajo del de 2019. Esto es muy relevante porque las actividades terciarias representan el 62.3% del valor agregado bruto generado por la economía.  

Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM)

Con relación al valor de la producción de la industria manufacturera, la EMIN nos arroja que, en términos nominales en el acumulado de los primeros once meses de 2021, ésta se encuentra 17.8% arriba del nivel de 2020 y también está 9.2% por encima del valor de 2019. Sin embargo, al analizar la evolución del valor de la producción en términos reales (ajustado por inflación), ésta creció 11.7% respecto al 2020 y se encuentra en el mismo nivel de 2019.  Es importante precisar que valor de la producción no es sinónimo de PIB, ya que éste último se refiere al valor agregado generado por la actividad, no sólo el valor de lo que se produce.

Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC)

Como se señaló líneas arriba, una actividad severamente golpeada desde que inició el actual sexenio del gobierno federal, es el sector construcción. La ENEC arroja que en términos reales, en los primeros once meses de 2021, el valor total de producción generado por las empresas constructoras se encuentra 0.3% abajo del nivel que tenía en 2020, pero está 20.4% por debajo del que tenía en 2019, y lo que es peor, se encuentra en un nivel 26.5% inferior al registrado en 2018.

El caso de la construcción en obras de edificación es aún más grave. Tenemos que en términos reales, en los primeros once meses de 2021, el valor de producción de las empresas constructoras se encuentra 6.1% por debajo del que tenía en 2020, es 29.0% inferior al que tenía en 2019 y está 31.8% por debajo del observado en los primeros once meses de 2018. Esto es gravísimo porque denota que el sector construcción en obras de edificación  ha perdido una tercera parte del negocio en los últimos tres años.

Encuestas sectoriales de comercio y servicios

En materia de comercio, la Encuesta Mensual de Empresas Comerciales (EMEC) de INEGI muestra que en los primeros once meses de 2021, los ingresos por suministro de bienes por parte del comercio al por mayor se encuentra 12.8% por arriba del nivel de 2020 y está 2.0% arriba del observado en 2019. Por su parte, los ingresos de los establecimientos comerciales al por menor se encuentran en 2021 en un nivel 8.0% por encima del observado en 2020, pero todavía están 2.3% debajo de los registrados en 2019. Los datos arrojan una recuperación importante del comercio en 2021, pero el problema es que este buen desempeño ha ayudado más a los fabricantes extranjeros que a los nacionales.

El Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior de INEGI, muestra que en el acumulado de los primeros diez meses de 2021, el consumo de bienes nacionales está 7.4% arriba del que tenía en 2020, pero está 2.1% abajo del observado en 2019. El problema es que el consumo de bienes importados está 25.1% arriba del nivel de 2020 y también está 5.1% por encima del nivel observado en 2019. Las estadísticas son claras en demostrar que la incipiente recuperación del comercio nacional ha beneficiado más (proporcionalmente hablando) a los fabricantes asiáticos.

En cuanto a los ingresos totales por suministro de servicios privados no financieros, éstos muestran que en el acumulado de los primeros once meses de 2021, éstos están 6.6% arriba del nivel de los mismos meses de 2020, pero siguen 12.3% por debajo del nivel observado en 2019. La pandemia ha golpeado fuerte al sector turismo y algunos otros servicios de apoyo a las empresas y vemos que están lejos de recuperarse.

Estadísticas de comercio exterior

Desde este espacio hemos comentado que el principal motor de recuperación de la economía nacional es el comercio exterior. El INEGI recién publicó que en todo 2021 el valor de las exportaciones de México sumó 494.224 miles de millones de dólares (mmdd), cesta es la cifra más alta de la historia y representa un incremento de 18.5% respecto a 2020 y un aumento de 7.3% en comparación del valor de 2019.  Lo negativo de las cifras de comercio exterior, es que las importaciones crecieron más rápido y sumaron en 2021 un valor de 505.715 mmdd, lo que implica un aumento de 32.0% respecto de 2020 y un aumento de 11.1% comparado con el valor de 2019. De esta manera, pasamos de tener un superávit de la balanza comercial de 5.362 mmdd en 2019 a uno de 34.013 mmdd en 2020 a tener un déficit de -11.491 mmdd en 2021. Es importante recalcar que hoy por hoy, las exportaciones son el principal motor de crecimiento de la economía nacional, aunque una estrategia de sustitución de importaciones le daría a la economía un impulso todavía mayor, como lo señalé hace un par de semanas.

Inversión  fija bruta

El último indicador que revisamos es el del índice de volumen físico de la inversión fija bruta (IFB), el cual mide los gastos de las empresas en bienes de capital, tales como maquinaria, equipo, herramientas y vehículos. Este indicador es muy importante ya que denota las posibilidades de crecimiento futuro de la economía nacional y de la productividad de ésta. En este sentido, los datos son muy negativos ya que el INEGI muestran que en el acumulado de los primeros diez meses de 2021, la IFB muestra un aumento de 10.7% comparado con 2020, pero aun se encuentra 10.4% por debajo del nivel que tenía en 2019, y lo que es peor, está 15.0% por debajo de lo observado en 2018. La inversión fija es un componente de la demanda agregada y los datos muestran que en nuestro país está totalmente deprimida.

Conclusiones

Los datos duros aquí presentados muestran que la economía nacional ha tenido un desempeño mediocre en 2021, y que hay sectores ampliamente golpeados como la construcción y los servicios. De igual manera, preocupa que buena parte de la incipiente recuperación  comercial esté sirviendo más para apoyar la demanda de productos importados, por encima de los nacionales. Vemos también que las posibilidades de crecer y ser más productivos en el mediano plazo han quedado severamente afectadas con niveles de inversión que denotan una destrucción neta de capital. La respuesta es que México si está en crisis en diversos sectores de actividad y componentes de la demanda agregada. Por eso hacen sentido los recortes de pronósticos por parte de analistas nacionales y extranjeros. Es una pena para el país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt   

Diez tendencias que darán forma al consumo en 2022

Las perspectivas económicas de México continúan deteriorándose. El INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del mes de diciembre de 2021 y éstos apuntan a que la economía nacional volvió a caer en dicho mes. Se estima que entre diciembre de 2020 y el mismo mes de 2021, la actividad económica cayó -0.2%, producto de que si bien las actividades industriales crecieron 0.4%, el comercio y servicios retrocedieron -1.3%.  Con estos datos preliminares, lo más probable es que el Producto Interno Bruto (PIB) de México haya retrocedido -0.2% anualizado en el cuarto trimestre de 2021 y que entonces el resultado de todo el 2021 sea de un aumento del PIB de apenas 4.6%, lejos de la meta de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de  un crecimiento de 6.3 por ciento.

En materia de la evolución de las industrias manufactureras, tenemos que en el acumulado al mes de noviembre de 2021, comparado con los mismos meses de 2019, el valor de la producción ya se recuperó en términos reales. De hecho ya hay 13 actividades manufactureras que presentan un valor de producción superior al que tenían en 2019, pero quedan 8 actividades muy dañadas que no se han podido recuperar. Las actividades manufactureras más rezagadas en su recuperación son (en paréntesis se indica el porcentaje de caída respecto a 2019): Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-8.5%); Fabricación de equipo de transporte (-13.5%); Fabricación de prendas de vestir (-21.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-21.2%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-26.2%).

Todos estos datos, y muchos otros más, confirman las dificultades por las que atraviesa el proceso de recuperación económica; son muy importantes, pero en esta ocasión (a solicitud de varios de mis lectores) prefiero no abordar la problemática macroeconómica sino enfocarme en cosas positivas y que puedan servir para la toma de decisiones de en los negocios.

Es así que en esta ocasión planteo algunas oportunidades de negocio en función de un artículo editorial de Ann-Marie Alcántara, publicado en el Wall Street Journal el pasado 17 de enero, y titulado “Diez tendencias que darán forma a la forma en que compramos, comemos y vivimos este año”. Si bien el artículo está enfocado en el consumidor norteamericano y europeo, me parece que hay cosas muy rescatables que aplican en el caso de amplios segmentos de consumidores mexicanos o latinoamericanos, y por eso me parece pertinente presentar los puntos más relevantes.

En el escrito de Ann-Marie Alcántara, plantea que en 2021 debemos prepararnos para un nuevo tipo de mesura por parte de los consumidores, a medida que muchos cambian sus hábitos de consumo comprando más artículos de segunda mano y se van solucionando los problemas de la cadena de suministro.

La autora toma como referencia el informe anual de tendencias de la firma de investigación de mercado Euromonitor International, mismo que indica que se espera que este año los consumidores se vuelvan  más moderados y sean más conscientes de sus comportamientos de gasto, buscando alternativas para comprar productos de formas menos tradicionales. Se pronostica lo que los consumidores valoran cada vez más y cómo las empresas deben adaptarse a esos comportamientos. Este año, los consumidores cambiarán sus gastos de manera sutil e incluso experimentarán con el metaverso.

Alison Angus, jefa de investigación de estilos de vida en Euromonitor dijo “Vemos que la clase media está en un periodo de reset y piensa más sus gastos, pero vemos que esto va mucho más allá: todo mundo es mucho más moderado”.

A continuación se presentan las 10 tendencias de consumo de Euromonitor para 2022:

1. Soluciones alternativas de la cadena de suministro

La escasez de productos y las interrupciones en las cadenas de abastecimiento de insumos y productos terminados, han provocado que los consumidores utilicen servicios de suscripción o comprar productos de segunda mano para encontrar lo que buscan. Las empresas deben adaptarse a los gustos de estas personas ofreciendo alternativas a los artículos. Los sistemas de filas virtuales presentan una oportunidad para que los compradores obtengan un lugar en la fila y esperen recibir un producto. Ofrecer productos en alquiler o reacondicionados es otra oportunidad para fidelizar clientes, al igual que tentarlos con artículos exclusivos o en preventa.

2. El cambio climático se convierte en lo más importante

La 26ª conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también conocida como COP26, hizo que los consumidores pensaran en sus acciones cotidianas en relación con el cambio climático. Las personas buscan reducir el desperdicio de alimentos, reducir el uso de plástico y reciclar más. El 67% de los consumidores encuestados por Euromonitor afirmaron que intentaban hacer algo todos los días para tener un impacto beneficioso en el medio ambiente. El cambio climático y la sustentabilidad son tendencias que continuarán evolucionando desde años anteriores, pero en 2022, los consumidores más jóvenes tendrán un mayor impacto en sus pares, padres y abuelos.

3. Las personas mayores optimizan su vida digital

La pandemia obligó a muchas personas a ajustar sus comportamientos, como comprar comestibles en línea por primera vez. Esa tendencia fue especialmente popular entre las personas mayores. Ahora, este grupo de consumidores quiere continuar con su uso digital, y las empresas deben responder en consecuencia ofreciendo capacitación, soporte y fabricando productos que sean fáciles de usar. Para algunas empresas, puede significar hacer que una aplicación (app) o que su sitio web funcione de la misma manera en todos los tipos de dispositivos, como una computadora portátil o un teléfono inteligente.

4. Tomar el control de las finanzas

La inestabilidad de la pandemia hizo que muchos consumidores fueran más conscientes de sus finanzas, además de experimentar con inversiones y probar las criptomonedas.  Las empresas deben ofrecer formas de educar a los consumidores sobre sus servicios financieros o hacer que los productos sean más accesibles, como reducir el cobro de comisiones.

5. Priorizar los valores y objetivos personales

El 34% de las personas en la encuesta de 2021, prefirió gastar dinero en experiencias en lugar de productos, en comparación con el 27% de 2015. Las empresas deben abordar el cambio siendo flexibles a lo que los consumidores quieren, ya sea que éstos estén trabajando o en busca de una nueva oportunidad laboral. “El año pasado, hablábamos de que los consumidores reconsideraran sus prioridades y cómo quieren que sea su vida”, dijo la Sra. Angus.  “Este año… en realidad están haciendo los cambios”.

6. El metaverso cambia de experimento a realidad.

Los consumidores que se vieron obligados a llevar su vida en línea a través de videoconferencias o chats, ahora están cambiando su comportamiento para interactuar con los mundos y las comunidades digitales. Los conciertos virtuales, las ventas de tokens no fungibles (NFTs) y los avatares de vestimenta son comportamientos que los consumidores están aprovechando, y algunas empresas están conociendo a sus clientes allí, dijo la firma de investigación. “Ninguna empresa puede darse el lujo de no pensar en esto”, dijo la Sra. Angus. “Porque está sucediendo y los consumidores van allí”.

7. Los artículos de segunda mano pierden el estigma

Comprar artículos de segunda mano ya no está estigmatizado. Se ha convertido en una opción buscada por los consumidores que quieren tener artículos únicos o están comprando con un presupuesto limitado. Las opciones como las tarjetas de regalo o los programas de recompra que promueven comportamientos de compra de segunda mano por parte de los consumidores, están siendo esquemas exitosos. Las empresas deben satisfacer esta demanda, también atendiendo a los consumidores que desean regresar sus artículos a la tienda a cambio de un cupón o solicitar una reparación.

8. Los residentes de la ciudad optan por ventajas suburbanas y rurales

Las personas que se quedaron en las ciudades y no huyeron a los suburbios durante la pandemia ahora quieren algunas de las ventajas de vivir fuera de una ciudad, como tener acceso a espacios verdes. Otros quieren más servicios más cerca de sus hogares, y muchos todavía trabajan desde casa, dijo la firma de investigación. Las empresas deberían apuntar a acercar las tiendas y los servicios a los consumidores. “Hacer que todo sea accesible para los consumidores en 15 minutos”.

9. Indulgencia en el autocuidado y la felicidad.

El 56% de los consumidores esperan ser más felices en los próximos cinco años, afirmó la firma. Para alcanzar ese nirvana, las personas están comprando productos que ayudan a su mente y cuerpo, como productos de cannabis o cursos de meditación. Las experiencias de compra personalizadas, que pueden predecir las necesidades de un consumidor, se convertirán en un componente clave para llegar a estas personas.

10. Enfoques híbridos de socialización

A medida que continúa la pandemia, los consumidores se fragmentan: los que quieren volver a su vida normal y participar en actividades sociales, y los que siguen siendo cautelosos. Esto significa que las posibilidades híbridas, tales como las visitas digitales o el no cobrar tarifas por cancelación, pueden abordar las necesidades de los diferentes consumidores. Los productos y servicios deben volverse multifacéticos y fluidos para servir a esta base de consumidores dividida.

Como lo mencioné en los comentarios introductorios, estas tendencias pueden ser de utilidad para ajustar algunas de las estrategias de las empresas y mejorar así el desempeño de ventas. Dado el complicado entorno económico en el que estamos, es nuestra responsabilidad encontrar e implementar acciones que nos permitan tener un desempeño mejor que el de la competencia.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Por una política inteligente de sustitución de importaciones

La teoría económica es clara al identificar los componentes de la demanda agregada, y éstos son el consumo privado (C), la inversión física privada (I), el gasto público (G), las exportaciones (X) e importaciones (M). En la medida en que crecen C, I, G y X, aumenta la demanda, y si hay capacidad productiva ociosa, se logra el crecimiento económico sin mayores presiones inflacionarias. Sólo el incremento de M (dejando todo lo demás constante) ocasiona una caída de la demanda agregada, y por lo tanto menor crecimiento económico.

Es por este hecho que muchos estudiosos de la economía, desde el siglo XVI con la escuela de los Mercantilistas, han apoyado la idea de que una buena estrategia para aumentar la producción de la economía es sustituyendo importaciones, y en la medida de lo posible lograr superávits anuales en la balanza comercial.

Con esto en mente, es pertinente mencionar que de acuerdo con cifras del INEGI, durante los primeros once meses de 2021, México logró exportaciones totales por 446.531 miles de millones de dólares (mmdd), lo que implicó un incremento de 19.4% respecto al valor de las exportaciones de los mismos meses de 2020 y representa un aumento de 5.8% respecto a las de 2019. Por su parte, en los primeros once meses de 2021 las importaciones sumaron 458.6 mmdd, lo que significó un incremento de 32.5% respecto a las de 2020 y de 9.3% en comparación de las de 2019.  De esta manera, México pasó de tener un superávit en su balanza comercial de 2.295 mmdd en los primeros once meses de 2019, a un superávit aún más grande de 27.837 mmdd en el mismo periodo de 2020, para lamentablemente caer a  un déficit de -12.081 mmdd en los primeros once meses de 2021.

Es verdad que mucho de lo que importamos son insumos para la producción, por lo que muchas de estas importaciones son positivas para el crecimiento del país en estos casos; pero en ocasiones, las compras del exterior desplazan a la producción nacional ocasionando cierre de empresas y pérdida de empleos. Bajo la lógica de libre mercado esto es “bueno” porque le “ayuda” al país a reubicar sus recursos productivos en aquellas industrias en la que es más eficiente y dedicarse a lo que le genera mayores ganancias (este es el argumento de la Teoría de la Ventaja Comparativa de David Ricardo). Pero la realidad no siempre es así, ya que las importaciones que destruyen industrias pueden darse porque existen condiciones de competencia desleal o ilegal, lo cual entonces es injusto para los fabricantes y trabajadores nacionales que ven afectada su economía. Además de que el desplazamiento de la mano de obra entre sectores productivos no es automático, toma tiempo e implica costos de adiestramiento de la mano de obra.

Dado lo anterior, en esta entrega analizamos la capacidad de planta instalada que emplea la industria manufacturera nacional y posteriormente vemos el nivel de importaciones que se tienen en cada tipo de rama manufacturera en el año 2021.

De acuerdo con el INEGI, en los primeros 10 meses de 2021, la planta manufacturera nacional total trabajó utilizando sólo el 77.8% de su capacidad de planta instalada en promedio, lo cual implica una mejoría respecto de la utilización del 71.1% en el 2020, pero todavía por debajo del nivel de 2019 y 2018 cuando ascendió a 78.9% y 81.1% respectivamente.

Como es de esperarse, la utilización de la capacidad manufacturera instalada de 77.8% es producto de que diversas actividades productivas trabajan casi al 90% de su capacidad, mientras que otras laboran rozando un nivel de utilización de casi la mitad de lo que podrían potencialmente producir.

Las ramas de actividad que en el acumulado de los primeros 10 meses de 2021, trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada superior al 80% son las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (89.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (86.9%); Industria del papel (86.0%); Otras industrias manufactureras (85.5%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (85.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (84.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (81.8%); Industrias metálicas básicas (81.6%); Industria del plástico y del hule (81.0%); Industria de la madera (80.5%); e Industria de las bebidas y del tabaco (80.3%).

Ahora, las ramas de actividad manufacturera que trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada entre un 70% y 80% son las siguientes: Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (79.4%); Fabricación de productos metálicos (79.1%); Industria alimentaria (77.9%); Fabricación de equipo de transporte (77.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (74.4%); e Impresión e industrias conexas (70.9%).

Finalmente, las ramas de actividad que en los primeros 10 meses de 2021 trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada por debajo de un 70% son las siguientes: Fabricación de prendas de vestir (66.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (66.3%); Industria química (65.7%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (53.3%).

Desde luego que no es sorpresa que los sectores calzado, textil y vestido, que sufren de elevados niveles de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de contrabando técnico y bronco, sean de los que trabajan con menores porcentajes de su capacidad instalada.

También es importante mencionar que si bien se ve que hay ramas de actividad que en promedio trabajan utilizando un “elevado” porcentaje de su capacidad instalada, al momento de analizar el detalle de la situación a nivel de actividad económica (código Scian a 6 dígitos), vemos que hay 22 trabajando con menos del 60% de su capacidad, mismas que se mencionan a continuación: confección en serie de camisas (59.7%); Fabricación de calzado con corte de tela (59.1%); Fabricación de equipo telefónico (59.0%); Tratamiento de la madera y fabricación de postes y durmientes (58.1%); Fabricación de equipo ferroviario (57.7%); Fabricación de ropa interior de tejido de punto (57.6%); Fabricación de calcetines y medias de tejido de punto (55.8%); Confección de otros accesorios y prendas de vestir no clasificados en otra parte (55.8%); Fabricación de pesticidas y otros agroquímicos, excepto fertilizantes (53.8%); Fabricación de fertilizantes (52.6%); Elaboración de bebidas alcohólicas a base de uva (52.3%); Refinación de petróleo (51.3%); Fabricación de películas, placas y papel fotosensible para fotografía (50.9%); Elaboración de cigarros (50.9%); Impresión de libros, periódicos y revistas (50.8%); Fabricación de ropa exterior de tejido de punto (50.7%); Fabricación de calzado con corte de piel y cuero (50.2%); Fabricación de productos de asfalto (43.8%); Elaboración de azúcar de caña (43.0%); Fabricación de embarcaciones (42.8%); Fabricación de alfombras y tapetes (38.5%); y Fabricación de petroquímicos básicos del gas natural y del petróleo refinado (28.9%).

Es verdad que varias de estas actividades están atravesando una complicada situación económica porque los productos que generan cada vez se usan menos o porque enfrentan problemáticas más complejas; pero quiero insistir en el hecho de que muchas industrias trabajan a un nivel mínimo de su capacidad porque enfrentan la competencia de crecientes volúmenes de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de ilegalidad.

Ahora, tomando en consideración las cifras del INEGI, tenemos los siguientes valores de importaciones totales por rama de actividad en los primeros diez meses de 2021 (en paréntesis se menciona el valor en millones de dólares): Total de importaciones manufactureras (351,508.2 mdd); Alimentos, bebidas y tabaco (14,824.6 mdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (11,170.3 mdd); Industria de la madera (2,072.8 mdd); Papel, imprentas e industria editorial (6,532.7 mdd); Química (27,920.7 mdd); Productos plásticos y de caucho (25,281.4 mdd); Fabricación de otros productos minerales no metálicos (3,046.9 mdd); Siderurgia y minerometalurgia (34,794.4 mdd); Productos metálicos, maquinaria y equipo (203,272.8 mdd); y Otras industrias manufactureras (22,591.5 mdd).

En particular, llama la atención  que se importaron en los primeros 10 meses de 2021 productos de las industrias textil, vestido y calzado por más de 11 mil millones de dólares, y estas tres industrias operan por debajo del 60% de su capacidad. Este es un claro ejemplo de cómo, a través de la sustitución inteligente de importaciones, se podría impulsar la producción y empleo nacionales.

Reitero que es cierto que muchas de las importaciones que hace la industria son necesarias para poder realizar nuestras exportaciones; pero insisto en que muchas de estas importaciones son de bienes terminados, intermedios o materias primas que podrían producirse en México. Lamentablemente muchas compras del exterior se hacen a China, país al que en los primeros 10 meses de 2021 le compramos 73.505 m miles de millones de dólares (mmdd) en 2020 y 80.575 mmdd en los primeros 10 meses de 2021, y mucho de lo que importamos desde ese país se da en condiciones de dumping, subsidios disfrazados o con precios distorsionados y es por ello que China sigue sin obtener el reconocimiento de tener una economía de mercado. Además de que está el problema de subvaluación de mercancías, lo cual implica evasión de impuestos y también provoca que no se puedan compensar las diferencias de costo país, ocasionando que frecuentemente el producto importado sea más barato que el hecho en México.

Si como país nos pusiéramos la meta de disminuir el 10% de las importaciones anuales y reemplazarlas con producto nacional, eso implicaría un impulso al PIB de aproximadamente un billón de pesos, cantidad que representa 4.0% del PIB nominal actual. En un país que registra una tasa de crecimiento promedio de su PIB de apenas 1.77% en el periodo de 2000 a 2021, el impulso de 4 puntos porcentuales adicionales, basado en una política inteligente de sustitución de importaciones, debería analizarse seriamente como estrategia nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El cáncer de la informalidad en México

La existencia de una vasta economía informal en México ocasiona todo tipo de males que impiden el desarrollo económico y social. Desde luego que es una fuente de competencia injusta e ilegal para empresarios que si pagan sus impuestos y hacen frente a la elevada carga social que implica el generar empleos registrados ante el IMSS. Las empresas, sean micro, pequeñas, medianas o grandes, que están en la informalidad por lo general pueden ofertar sus bienes y servicios a precios más bajos, ya que tienen costos de mano de obra inferiores y no cobran el 16% de Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las empresas en la economía informal, al no pagar correctamente sus impuestos, tampoco contribuyen al desarrollo nacional.

En el encabezado de esta entrega digo que la economía informal es un cáncer porque con su existencia, se limitan las posibilidades de que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca por encima del nivel promedio de 1.5% observado de 2000 a 2021. Esto porque al mermar la rentabilidad de las empresas formales, se limita su capacidad de invertir, crecer en producción, aumentar la contratación de personal y mejorar los sueldos.

Y lo que es peor, la economía informal es un cáncer porque provoca que algunos negocios formales se vuelvan total o parcialmente informales para poder “sobrevivir”. ¿Cómo le hace un negocio para subsistir cuando su competencia se ahorra el 30 a 40% del costo de mano de obra, además de que no carga el IVA a sus clientes y por lo tanto tiene precios mucho más bajos? La respuesta es que en ocasiones, se quedan con una menor cuota de mercado o de plano comienzan a vender parte de su producción sin facturarlo ni reportarlo al fisco. Es decir, aquí aplica la teoría de las ventanas rotas y un informal puede provocar que haya más informales.

En este sentido, en una de las pasadas entregas comenté que la razón por la cual México no era considerado un país del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es porque no tiene un mercado interno fuerte que le permita crecer por sí solo, o bien poder ser considerado un “motor de crecimiento” de la economía mundial.

Es decir, desafortunadamente nuestro país es un “seguidor” de los acontecimientos mundiales, y no es un “líder” que provoque que a la economía mundial le vaya bien o le vaya mal. Y esto obedece precisamente a esta grave incidencia de la economía informal en todo tipo de actividades económicas, desde el comercio hasta las actividades manufactureras, pasando por los servicios. En todas ellas vemos personas y empresas que no pagan impuestos correctamente o bien que tampoco registran a sus trabajadores ante el IMSS.

En esta entrega, quiero analizar lo extendida y lo poco productiva que es la economía informal en México. El pasado jueves 16 de diciembre, el INEGI presentó los resultados preliminares de la Medición de la Economía Informal 2020, que tiene como objetivo medir qué tanto contribuye al Producto Interno Bruto (PIB) del país. En el reporte vemos que en 2020 la economía informal registró una participación de 21.9% en el PIB nacional, la proporción más baja desde 2003 (cuando se empezó a medir este problema). El porcentaje de participación más alto de la economía informal ocurrió en 2009 con un 24.4%, mientras que en 2019 fue de 23.1%. De acuerdo con el INEGI, derivado del confinamiento por la pandemia por COVID-19 es que dicho porcentaje bajó al 21.9% antes mencionado.

De acuerdo con cifras preliminares, la contribución de 21.9% del PIB informal se generó por 55.6% de la población ocupada en condiciones de informalidad. Por el contrario, el 78.1% del PIB lo generó el sector formal empleando el 44.4% de la población ocupada formal. Esto significa que por cada 100 pesos generados del PIB del país, 78 pesos lo generan el 44% de ocupados formales, mientras que 22 pesos los generan el 56% de ocupados en informalidad. Esto tiene implicaciones enormes, ya que denota que la productividad del sector formal es 3.46 veces más productivo que el sector informal de la economía o puesto de manera más simple: si una persona que labora en la economía informal en promedio produce 1 peso, su contraparte en la economía formal produce 4.46 pesos.

Este hecho explica buenas parte del por que generalmente los sueldos o ingresos son más altos en la economía formal respecto de la informal y exhibe que en cuanto a mano de obra, tenemos el potencial de generar un PIB al menos 77% más alto que el actual.

Por su parte, cabe señalar que en el comparativo de 2019 a 2020, las participación de la ocupación laboral informal disminuyó de 56.5% a 55.6%, mientras que su aportación al PIB pasó de 23.1% a 21.9%. Esto es indicativo de que entre 2019 y 2020, el personal ocupado en la economía informal aumentó su productividad en 3.79%, pero fue porque disminuyó más la gente laborando en la economía informal que lo que bajó su producción.

Es verdad que la economía informal es vista por muchos, como una válvula de escape en materia laboral, ante la imposibilidad del sector formal de crear los empleos suficientes que se requieren cada año. Pero también es cierto que dado lo extendido que esta la economía informal, hace prácticamente imposible que el sector formal pueda crecer a todo su potencial. Es  así que estamos atrapados en un círculo vicioso del cual es muy difícil escapar.

Las personas responden a incentivos, y con esto en mente queda claro que la forma de revertir la incidencia de la economía informal es creando castigos para quienes están en la ilegalidad y premiando a los formales. Pero lo malo es que en México, en materia fiscal las cosas están completamente al revés, ya que con el marco actual se castiga al formal por cualquier falta que éste cometa, mientras que al informal no se le molesta.

Alejandro Gomez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt