¿Habrá TLCAN 2.0 o TLC México – Estados Unidos?

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El lunes 27 de agosto, los presidentes Trump y Peña, hablaron por teléfono para conversar respecto al acuerdo firmado

Hace dos semanas formulaba desde este mismo espacio la pregunta que aparece en el título de esta entrega, y el tema sigue sin resolverse. Como se sabe, el pasado 27 de agosto, México y los Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en principio en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para algunos analistas lo acordado entre ambas naciones es inferior a lo que se tenía con el actual TLCAN, para algunos más “se quedó corto” respecto a lo que se pudo haber logrado, mientras que para otros tantos, representa la mejor alternativa ante la posibilidad de cancelar el acuerdo en definitiva por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.

Si bien no hay textos del acuerdo, sabemos de resultados positivos en la negociación por la eliminación de varias de las exigencias de Estados Unidos que hubieran sido muy perjudiciales para México, tales como la “cláusula de extinción”  y la “cláusula de estacionalidad agrícola”. No obstante lo anterior, también hay resultados de la negociación que preocupan o resultan controversiales, entre los que destacan:

  1. En el sector automotriz, se modifica la regla de origen, requiriendo que 75% del valor del contenido de un automóvil sea producido en Estados Unidos y México, además de que se requiere que entre el 40 y el 45% del contenido de un automóvil sea fabricado por trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora. Por su parte, México y Estados Unidos acordaron que aquellos autos que no cumplan con las nuevas reglas de origen y que sean fabricados en plantas existentes actualmente en México, deberán pagar el arancel de Nación Más Favorecida (NMF) de 2.5% al ser importados por Estados Unidos. Los autos que no cumplan con la regla de origen y sean producidos en nuevas plantas serían sujetos de aranceles previstos en la Sección 232 para la importación de automóviles (probablemente de 25% si la administración Trump los impone).

En el tema automotriz se ha especulado, inclusive en columnas de prestigiados editorialistas, que se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes cuando México haya excedido un valor de exportaciones superior a los 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos esto sería un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual de las exportaciones, dicho cupo se alcance en unos 5 años.

  1. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles. Este es un hecho que preocupa a comerciantes e industriales ya que no hay límite a la cantidad de paquetes que se puedan recibir, además de que no está acotado a bienes finales, sino que se podrán importar insumos y bienes intermedios, y desde cualquier parte del mundo, no solo de los socios del TLCAN. Como no habrá revisión de los paquetes, entonces este esquema se presta al contrabando y subvaluación de mercancías.
  2. En el tema del autotransporte, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canarcar), ha externado que como está el nuevo acuerdo, las empresas mexicanas que realizan fletes no podrán cruzar más allá de la zona comercial de la frontera (20 millas al norte), mientras que los transportistas estadounidenses sí podrán ingresar a México. Además de que esta disposición aplicaría sólo para el transporte mexicano y no para el canadiense.
  3. A pesar de que se firme el nuevo acuerdo comercial, los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio mexicano, bajo la Sección 232 se mantendrán. Para la industria del aluminio de México, esta aceptación es violatoria del espíritu mismo del tratado que busca fomentar el comercio y el libre intercambio de mercancías. Para la industria del acero, el gobierno mexicano debe solicitar la exclusión de México de la medida 232 antes de cerrar la negociación del TLCAN.
  4. En el tema de propiedad intelectual, Estados Unidos y México acordaron modernizar y endurecer los estándares en propiedad intelectual. México se distingue por su muy pobre aplicación del estado de derecho, y en este nuevo acuerdo comercial se comprometió a detener los bienes que se sospecha sean piratas o falsificados en todos los puntos de entrada y salida; aplicar sanciones contra la falsificación y piratería que ocurran en una escala comercial; establecer procedimientos criminales significativos y sanciones por la grabación ilegal de películas; sanciones civiles y criminales por el robo de señal de cable y satelital; y amplia protección contra el robo de secretos comerciales, incluyendo a las empresas propiedad del estado. Esto sin duda es positivo, ya veremos si lo pueden cumplir las autoridades mexicanas sin que venga aparejada alguna sanción por parte de Estados Unidos.
  5. En el tema laboral, México se comprometió con Estados Unidos a realizar cambios legislativos específicos para garantizar el derecho a la negociación salarial colectiva, lo que implica terminar con los llamados “contratos de protección”. Es bien sabido que en México estos contratos han servido durante años para mantener bajos los salarios de los trabajadores, quienes en muchos casos se ven obligados a pertenecer a sindicatos cuyas dirigencias –no democráticas– renuncian a pelear por sus derechos en beneficio de los patrones. Estos sindicatos son conocidos popularmente como sindicatos blancos o sindicatos de empresa.
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México y Estados Unidos tienen un acuerdo en principio, la negociación entre Canadá y Estados Unidos está atorada.

Como ya es bien sabido, el acuerdo entre México y Estados Unidos se dio sin la presencia de los negociadores de Canadá, quienes habían sido excluidos de la negociación mientras los equipos estadounidense y mexicano resolvían sus diferencias. Después del anuncio del acuerdo en principio del lunes 27, los canadienses regresaron apuradamente a Washington, D.C. a la mesa de negociación ya que se estableció como fecha límite para cerrar el acuerdo el 31 de agosto.

Cabe señalar que Canadá no tiene mayor objeción al acuerdo entre México y Estados Unidos en el tema automotriz, pero a Ottawa le preocupa mantener las barreras comerciales que mantiene para los productos lácteos y los mecanismos de resolución de controversias plasmados en el capítulo 19 del actual TLCAN. También le preocupa un tema incorporado en el acuerdo México – Estados Unidos que protege a los laboratorios de Estados Unidos que producen medicinas ultra caras en células vivas de la competencia de medicamentos genéricos por 10 años, en lugar de los 8 que acepta Canadá.

Como siempre, encabezando al equipo negociador de Canadá, estaba Chrystia Freeland, quien en tres días no pudo romper el impase de las negociaciones con el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer. Desde luego que las cosas se complicaron después de que Trump le dijo el viernes 31 a la agencia de noticias Bloomberg que no estaba dispuesto a darle ninguna concesión a Canadá en la negociación.  No obstante lo anterior, y los amenazantes twits de Trump contra Canadá de este sábado, los negociadores estarán nuevamente en Washington el miércoles 5 de septiembre.

En este contexto, el mismo viernes 31 de agosto el presidente Trump le envió a su Congreso la notificación  de su intención de firmar un acuerdo comercial con México y de ser posible con Canadá, en un plazo de 90 días. A este respecto, el USTR señaló en un comunicado que “este acuerdo comercial es el más avanzado y de estándares más altos de todo el mundo. En las próximas semanas, el Congreso y asesores autorizados de la sociedad civil y del sector privado podrán examinar el acuerdo. Encontrarán grandes beneficios para los trabajadores, agricultores, rancheros y negocios.”

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Si todo sale bien, el TLCAN 2.0 será firmado antes de que concluya el mandato del presidente Peña Nieto

Con el envío de esta notificación, el nuevo TLCAN sería firmado por el presidente Peña Nieto antes de terminar su encargo. Además de que de acuerdo a las reglas de comercio de Estados Unidos, el equipo de negociadores de dicho país no está obligado a hacer públicos los textos del nuevo acuerdo sino hasta dentro de 30 días. Esta es la ventana de negociación adicional que se ha abierto para los canadienses. De esta manera, la nueva fecha fatal para saber si habrá TLCAN o TLC México –Estados Unidos es el 30 de septiembre, aunque ya para esa fecha debe haber textos para revisar.

A manera de conclusión, lo que se puede señalar es que las autoridades mexicanas deberían aprovechar esta ventana de negociación de 30 días y hacer presión, junto con Canadá, de los temas que no quedaron del todo bien para nuestro país. Se sabe que la labor será titánica, ya que la actitud de Estados Unidos es poco proclive a la negociación, y más aún, cuando ya se tiene un acuerdo en principio. Pero no importa, los negociadores mexicanos deben trabajar hasta el último momento por alcanzar lo que es mejor para las diferentes industrias de México, y ninguna debe ser tomada como “ficha de negociación”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Pasaremos de un TLCAN a un TLC México – EE.UU.?

NAFTA-Talks-Still-an-Issue-for-the-Mexico-ETF-915x510Las negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han adquirido velocidad y al parecer se han resuelto muchos temas pendientes, pero esto se ha dado sólo entre México y los Estados Unidos, ya que Canadá ha sido relegado de la mesa de negociación, algo que podría parecer positivo para nuestro país en aras de avanzar en este tema que mantiene al país con un elevado grado de incertidumbre. A continuación veremos las implicaciones que esto tiene.

Comencemos señalando que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que las negociaciones con México para un nuevo TLCAN “van muy bien”, y le ha dicho a Canadá que tendrá que esperar antes de regresar a las negociaciones para modernizar el acuerdo trilateral, dejando entrever nuevamente su preferencia por los acuerdos bilaterales.

El viernes 10 de agosto por la noche escribió en Twitter: “El acuerdo con México está avanzando muy bien. A los trabajadores automotrices y a los agricultores se les debe cuidar o no habrá acuerdo”, agregando que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador “ha sido todo un caballero”. Pero respecto a Canadá, Trump tuvo palabras más duras señalando “Canadá debe esperar. Sus aranceles y barreras comerciales son demasiado altas. ¡Cobraremos impuestos a los automóviles si no logramos un acuerdo!”

Los comentarios de Trump destacan la buena voluntad entre México y Estados Unidos desde que López Obrador fue electo el 1 de julio. Mientras que sus relaciones con Canadá han estado tensas desde la reunión de junio del Grupo de los 7 (G7), cuando Trump negó su apoyo a la declaración de la cumbre y tuvo un diferendo con el primer ministro Justin Trudeau, cuando éste último prometió que haría frente a los aranceles estadounidenses.

En este sentido, el mismo viernes 10 de agosto, Ken Smith Ramos, jefe negociador de México, declaró que podrían pasar “días o semanas” antes de que a Canadá se le invite de regreso a la mesa de negociación del TLCAN, por lo que nuevamente no estará presente cuando las negociaciones se retomen este miércoles 15.

Y resulta que mientras Canadá se queda esperando en el banquillo, algunos aspectos trilaterales del TLCAN están siendo discutidos y potencialmente acordados entre sólo dos de los tres socios del acuerdo. Para algunos observadores esto ha generado preocupación ya que Canadá podría verse forzado a aceptar los acuerdos alcanzados entre México y los Estados Unidos.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que México y los Estados Unidos han estado progresando de manera importante y que él estaría de regreso en Washington la siguiente semana para una cuarta semana de reuniones bilaterales. Aunque al principio él había sugerido que los canadienses podrían unirse nuevamente a estas alturas de la negociación, en sus declaraciones del viernes 10 fue más ambiguo respecto al regreso de Canadá argumentando que el retorno de los canadienses dependerá de que México y Estados Unidos concluyan los elementos de la relación bilateral.

Los funcionarios canadienses han declinado comentar respecto a la fecha cuando regresarán a la mesa de negociación, pero saben que el tema central de las sesiones de negociación entre México y Estados Unidos ha sido el deseo estadounidense por ver que los vehículos que ahora importa libre de aranceles en el marco del TLCAN, incluyan más partes norteamericanas y más contenido producido por trabajadores de altos salarios. Se espera que Canadá esté de acuerdo con la mayor parte de eso.  .

nafta-teamsSin embargo, para Dan Ujczo, un abogado experto en temas comerciales, a quien constantemente se le informa respecto al progreso de las negociaciones, dijo que es un “mito” que Estados Unidos y México sólo han estado hablando de carros, ya que también han surgido temas como derechos de propiedad intelectual, derechos laborales y otros temas de interés trilateral. Dijo que si eso continúa, Canadá podría terminar presionada para aceptar los acuerdos alcanzados por los otros dos países si le interesa continuar en el TLCAN.  “Nos dirigimos a un ambiente de negociación que no permitirá a las partes el realizar concesiones…si las cosas se presentan como un hecho consumado, se vuelve muy difícil vender eso en casa”, agregó el abogado.

Ante los medios de comunicación, Ildefonso Guajardo, ha confirmado que no sólo se está hablando de autos, aunque repetidamente ha señalado que son temas bilaterales. “Comenzamos con una enorme lista de temas para cerrar y ahora hemos sido capaces de resolver muchos de ellos”, le dijo a los reporteros.

En el tema automotriz no está claro que es lo que se ha alcanzado. Flavio Volpe, quien encabeza la Asociación Canadiense de Fabricantes de Autopartes, dijo que los dos países todavía están regateando respecto a los detalles de la propuesta estadounidense –que los automóviles del TLCAN tengan 75% de contenido norteamericano y estén hechos en un 40%-45% con trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora- con poco progreso desde mayo. Y agregó que “es otro día de adivinar cuando los términos que no cambian, incluirán a los invitados que no están ahí”.

Ujczo dijo que la discusión se ha centrado estrechamente en que aranceles imponer a los autos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen propuestas. Los Estados Unidos parecen estar empujando por algo más alto que el actual 2.5% de arancel de nación más favorecida (OMC) cobrado actualmente.

Para varios analistas, el tema automotriz podría tener algún desenlace no deseable para Canadá. Los negociadores mexicanos dijeron que están en contacto diario con la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, pero ante los negociadores canadienses se percibe que su lealtad es limitada, dado que la propuesta de salarios de $16 dólares por hora, que amenaza con hacer menos competitivas a algunas plantas automotrices de México, es una iniciativa canadiense.

AR-304199979Para el embajador canadiense en los Estados Unidos, David MacNaughton, los Estados Unidos y México parecen estar cerca de un acuerdo en el tema automotriz. “Si pueden resolver sus diferencias en ese tema, entonces creo que podremos avanzar y estar los tres (países) hablando de otros temas que nos afectan”, dijo en una entrevista con Bloomberg.

No obstante lo anterior, una fuente familiarizada con la negociación ha dicho que el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, no será fácil una vez que Canadá regrese a las negociaciones. “Lighthizer le apretará los tornillos a Canadá…creo que debemos estar listos para eso”.

¿Nos dirigimos entonces a la desaparición del TLCAN y al nacimiento de acuerdos bilaterales? Trump ha dicho recientemente que prefiere terminar con el viejo TLCAN y negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá. El 1 de junio dijo “No me importaría ver al TLCAN con otro nombre, en el que haces un acuerdo separado con Canadá y un acuerdo separado con México. Porque estás hablando de dos países muy diferentes”.

En este sentido, Larry Kudlow, el principal asesor económico de la Casa Blanca, dijo que Trump no se quiere retirar del TLCAN pero “prefiere negociaciones bilaterales” y quiere intentar con un enfoque diferente. “Muchas veces, cuando tienes que comprometerte con un grupo de países, obtienes los peores acuerdos”, dijo el 5 de junio.

¿Qué podemos esperar entonces? Queda claro que Canadá no regresará a la mesa de negociaciones hasta que México y Estados Unidos hayan resuelto sus diferencias, en especial las relacionadas con el tema automotriz. Una vez que regrese Canadá se podría ver la manera de resolver la cláusula “sunset”, que implica la cancelación del TLCAN cada cinco años a menos de que el acuerdo sea revisado y nuevamente aprobado, así como la propuesta estadounidense de eliminar los capítulos de resolución de controversias. Dados estos dos obstáculos mayores, sigue siendo probable que terminemos sin renegociación del TLCAN y con acuerdos bilaterales que lo remplacen. No obstante lo anterior, el optimismo prevalece y tanto el gobierno mexicano como el estadounidense siguen pensando que podrían alcanzar un “acuerdo en principio” a finales de este mes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Qué pasará con el TLCAN?

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Las renegociaciones del TLCAN siguen estancadas y la fecha límite para alcanzar un acuerdo este año es el 17 de mayo

En días recientes hemos visto en México una enorme volatilidad en el tipo de cambio. En los últimos 30 días hemos visto que la paridad ha fluctuado en un nivel de los 17.9539 pesos por dólar hasta los 19.6980 pesos por billete verde. Esto representa una variación de casi 10%, lo que tiene preocupados a empresarios que tienen una exposición importante al tipo de cambio. Mucho se nos ha dicho de que esta volatilidad es global y que se debe al fortalecimiento del dólar en los mercados cambiarios mundiales. ¿Pero es esto cierto?

Con información del Pacific Exchange Rate Service, analizamos el precio promedio del dólar en mayo de 2017 y lo comparamos con el promedio observado en los primeros 11 días de mayo de 2018, y vemos que en relación a 15 monedas, el dólar ha bajado de precio frente al yuan chino (-7.7%), el euro (-7.5%), el peso chileno (-7.1%), el dólar canadiense (-5.5%), la libra esterlina (-4.7%), el won de Corea del Sur (-4.6%), el peso colombiano (-2.6%), el yen japonés (-2.5%), el dólar australiano (-0.9%), y el dólar de Nueva Zelanda (-0.7%). Por su parte, en el mismo periodo el dólar ha subido de precio frente al dólar de Hong Kong (0.8%), el franco suizo (1.3%), el peso mexicano (2.6%), el real brasileño (10.9%) y el peso argentino (42.1%).

Queda claro que contrario a lo que se piensa, el dólar se ha debilitado frente a la mayoría de monedas. ¿Entonces por qué de este total de 15 monedas, el peso mexicano está en la posición 13 en cuanto a peor desempeño frente al dólar, sólo superando a Brasil y Argentina? ¿Por qué la debilidad del peso a pesar del fuerte apretón monetario que hemos sufrido dado que la tasa de interés objetivo del Banco de México subió de 3.0% en noviembre de 2015 a 7.5% en marzo de 2018?

Hay diversos factores que explican dicha evolución del peso mexicano, y una de las más importantes es que al parecer, de acuerdo con la prensa estadounidense y canadiense, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no se dirigen hacía ningún lado y el tiempo para lograr un acuerdo este año prácticamente se ha agotado.

El pasado viernes 11 de mayo, los funcionarios de Estados Unidos, Canadá y México terminaron una semana más de negociaciones sin llegar a un acuerdo para modernizar el TLCAN. Las conversaciones están estancadas en diversos temas, en especial por las demandas de Washington por aumentar el porcentaje de componentes estadounidenses en los autos para que éstos puedan calificar y ser exportados a Estados Unidos libres de aranceles, lo cual es percibido como un claro intento de nuestro vecino del norte por arrebatarle manufactura a México.

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La posición de Estados Unidos en las reglas de origen para el sector automotriz sigue impidiendo llegar a un acuerdo

Respecto al TLCAN, “Tienes un embotellamiento en partes significativas de la negociación, y el tema principal que lo está deteniendo es esto”, dijo Harley Shaiken, profesor de la Universidad de California en Berkeley. Bajo las condiciones actuales, un carro a ser exportado a los Estados Unidos debe cumplir con al menos el 62.5% de su contenido de Norteamérica, pero los Estados Unidos quieren incrementar ese porcentaje a 75%. Además de que quieren introducir una nueva regla respecto a los salarios pagados a los trabajadores de la industria automotriz. Específicamente, quieren que un porcentaje mínimo del carro (40% de acuerdo a diversos reportes en las noticias) sea realizado por trabajadores que ganan al menos 16 dólares la hora. Este es un gran problema para México porque el salario promedio en las plantas ensambladoras de nuestro país es menor a los 8 dólares la hora, y es de menos de 4 dólares la hora en las plantas de autopartes.

Aunado a lo anterior, también persisten diferencias entre los tres países por el mecanismo de resolución de controversias (Capítulo XIX) y por la cláusula “sunset” que le permitiría a los países miembros abandonar el acuerdo después de cinco años si éste no es ratificado, la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a la importación estacional de productos agrícolas, entre otros.

Este estancamiento sucede o a pesar de que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, estableció el 17 de mayo como fecha límite para presentar un nuevo acuerdo del TLCAN ante el Congreso para su posterior aprobación este mismo año por la actual legislatura. En caso de que no se logre un acuerdo para antes del 17 de mayo, las negociaciones podrán continuar, aunque los cambios políticos esperados en México y Estados Unidos, tras sus respectivas elecciones, ponen al TLCAN 2.0 en una posición más que incierta. El Partido Republicano podría perder la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre de este año, y entonces este cuerpo legislativo con mayoría Demócrata seguro aprobaría el nuevo TLCAN, pero es altamente probable que le obligue al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) a volver a negociar para exigirle a México mayores concesiones en materia laboral y ambiental. Por su parte, en México es altamente probable que el nuevo Congreso sea de mayoría de izquierda, la cual antes de ratificar el TLCAN podría pedir que se revisen determinados textos nuevamente. Y pues ni que decir de Andrés Manuel López Obrador, que de resultar ganador en la elección  presidencial, bien podría solicitar una renegociación completa del acuerdo antes de siquiera enviarlo al Senado para su ratificación.

En este contexto en el que el tiempo se ha agotado, y para complicar las cosas aún más, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el viernes 11 de mayo con los principales fabricantes de autos del mundo y los presionó a aumentar la producción doméstica al tiempo que reiteró su censura al TLCAN al señalar que éste “…ha sido un horrible, horrible desastre para el país. Y veremos si conseguimos tornarlo razonable”.

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Seguiremos comerciando con el viejo TLCAN, pero el riesgo de que Trump retire unilateralmente a Estados Unidos persiste.

¿Dado este escenario, qué podemos esperar del TLCAN 2.0 entonces? El no llegar a un acuerdo antes del 17 de mayo simplemente significa que el viejo TLCAN se mantiene sin cambios y operando; sin embargo, Donald Trump mantiene la opción de retirar unilateralmente a los Estados Unidos. Esto sigue siendo una posibilidad real dado que Trump ha mantenido la retórica hostil en contra de México, y como muestra está lo que dijo en la reunión del viernes 11 con los fabricantes de automóviles.

Es difícil saber que piensa verdaderamente Donald Trump respecto al TLCAN ya que lo ha contaminado al introducir sus demandas del muro fronterizo y de mayor control en la frontera en el debate. Hay que recordar que hace tres semanas en Twitter, Trump explícitamente amenazó con que de no lograr la cooperación mexicana en estos puntos, se retiraría del acuerdo. Esta fue la segunda vez en un mes que Trump utilizó el TLCAN para lograr avanzar su agenda anti-inmigración.

Dado que el TLCAN se ha vuelto un instrumento de presión por parte de Trump, es probable que no haya avances en el TLCAN 2.0 hasta que el presidente estadounidense no perciba que ha logrado algo respecto a sus promesas de reforzar la seguridad fronteriza. ¿Entonces podría Trump dejar de lado sus preocupaciones con la frontera y darle instrucciones a sus negociadores para que sean más flexibles en el TLCAN y así poder cerrar un acuerdo en los próximos días? Lo que nos muestra el historial de Trump es que podría o no ocurrir. Desde que llegó al poder, hemos visto como Trump ha sido más proclive a desmantelar que en construir acuerdos internacionales. Como ejemplos está que retiró a su país del Tratado Transpacífico (TPP), los acuerdos climáticos de París, y la semana pasada el acuerdo nuclear con Irán.

Pero por otra parte, lo hemos visto alardear mucho en temas de comercio internacional. Respecto a los aranceles al acero y al aluminio, la administración Trump ha brindado excepciones o está en el proceso de negociarlas con cada país. Respecto al tratado comercial que ha logrado, con Corea del Sur, éste resultó tener exigencias menores a las que inicialmente Trump había requerido, mostrando que su administración tal vez no sea tan dura como quiere mostrarse.

A manera de conclusión podemos señalar que lo más probable es que llegará el 17 de mayo sin un acuerdo y que las negociaciones continuarán a un ritmo más lento, mientras tanto seguiremos llevando nuestra relación comercial con Estados Unidos y Canadá en base al actual TLCAN. Sin embargo, seguiremos viendo a Donald Trump despotricando contra México en temas comerciales y migratorios. Se ve poco probable la salida unilateral de Estados Unidos del TLCAN, sin embargo, se mantiene como un escenario posible.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de cerrar apresuradamente la renegociación del TLCAN

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Con tal de cerrar rápidamente las negociaciones del TLCAN, México podría aceptar condiciones de Estados Unidos que antes consideraba inaceptables

Para diversos analistas, el gran esfuerzo que se realizó para tener un “acuerdo en principio” respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes del 1 de mayo, no será suficiente, no obstante que se lograron avances sustanciales en varios temas. Se ha informado a la opinión pública que los ministros de los tres países que conforman el acuerdo comercial no se volverán a reunir sino hasta después de que el Representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, regresé de su viaje a China.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que los ministros se volverán a reunir hasta el 7 de mayo; mientras que la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho que no habrá un acuerdo sino hasta que se dé la siguiente reunión ministerial. Esto no obstante que las negociaciones técnicas por parte de funcionarios de menor nivel continuarán hasta entonces. ¿Es posible el anuncio de un “acuerdo en principio” para el día 7 de mayo? Antes de contestar esa pregunta, quiero hacer algunas consideraciones.

De acuerdo a diversos analistas, como Laura Dawson de The Globe and Mail de Canadá, no obstante el enorme esfuerzo que se ha realizado por parte de los negociadores, es difícil entender cómo es que los tres países pudieran concluir un texto legal sustancial en tan sólo unas semanas o días. De acuerdo a diversos reportes, el volumen de texto legal pendiente que enfrentan los negociadores requerirá de al menos nueve meses de negociaciones bajo circunstancias normales. Inclusive con reuniones técnicas permanentes, cada uno de los equipos negociadores está obligado a regresar a su país para realizar consultas respecto a las nuevas propuestas. Si se hacen las cosas bien, este tipo de comunicación y construcción de consensos lleva tiempo.

Es así que el escenario de un acuerdo completo y sustancial, realistamente está fuera de alcance en el corto plazo, los Estados Unidos están sugiriendo un “acuerdo en principio” (¿un acuerdo de que estamos de acuerdo?) para amarrar a los tres países durante las elecciones; es decir, ya nos pusimos de acuerdo en lo sustancial y “nadie se puede rajar”.

Estos son los factores que favorecen un “acuerdo en principio”:

  1. Las prolongadas negociaciones del TLCAN 2.0 y la política comercial relacionada están enfriando las decisiones de inversión y la producción en Norteamérica, y México y Canadá han sido los más afectados. Un acuerdo rápido podría restaurar la confianza;
  2. El equipo negociador de los Estados Unidos tiene una capacidad limitada para librar múltiples batallas de manera simultánea. Siendo la renegociación del TLCAN menos importante que la disputa comercial con China, los Estados Unidos podrían estar dispuestos a ceder algunas concesiones en aras de avanzar en otros temas más relevantes;
  3. Se espera que la Cámara de Representantes será controlada por los Demócratas después de las elecciones de noviembre. Es probable que los Demócratas no se opongan un acuerdo en el TLCAN pero el mandato específico que se le dio a Robert Lighthizer seguramente cambiaría, dando mayor prioridad a temas laborales y ambientales, por ejemplo.

Ahora, estos son los factores que favorecen negociaciones prolongadas:

  1. México y Canadá han dicho que no aceptarán un TLCAN que sea más débil que el que existe actualmente. El aceptar un acuerdo antes de que los temas complicados sean resueltos disminuirá la capacidad de México y Canadá de presionar, renunciando al derecho de retirarse de las negociaciones porteriormente;
  2. Andrés Manuel López Obrador ha hecho una campaña basada en el nacionalismo económico y con un sentimiento anti-Trump. Si él se convierte en el próximo presidente de México, ¿aceptará un acuerdo percibido como que se negoció sobre las rodillas y se cerró apresuradamente al final con varios temas aún sin resolverse con el debido consenso con los industriales del país?
  3. El presidente Trump ha tomado una línea dura respecto al comercio, pero las presiones por parte de la industria y los agricultores, parece que han provocado que modere su posición respecto al TLCAN, y ahora en lugar de buscar terminar el acuerdo habla de negociarlo, bajo esta óptica ¿Cuál es la prisa?
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Es posible que a partir del 7 de mayo se anuncie un “acuerdo en principio” respecto al TLCAN

No cabe duda que las discusiones aceleradas de las últimas tres semanas han generado progreso real en las negociaciones, ¿pero es suficiente que los tres países estén dispuestos a llegar a un acuerdo exitoso antes de que los detalles se hayan resuelto? Como dijo el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe: “el diablo está en los detalles”. Recientemente México anunció que había llegado a un “acuerdo en principio” en la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), pero esas negociaciones estaban sustancialmente más completas antes de que el anuncio se hubiera hecho. Para que un “acuerdo en principio” en el TLCAN tenga sentido, las negociaciones deberían estar más cercanas a la línea de meta.

En este contexto, es pertinente mencionar que el que se haya prolongado el “acuerdo en principio” en el TLCAN, tiene nerviosos a varios analistas, ya que la Administración Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá a partir del 1 de mayo si considera que no se ha logrado suficiente progreso en las negociaciones del TLCAN. Hasta este momento no ha quedado claro si dicho plazo también se ha pospuesto. Esta es una decisión del presidente Donald Trump de la que nos informaremos en los próximos días.

Ahora, volviendo a los temas complicados que aún no se han podido cerrar en la negociación, quiero aprovechar para comentar en este espacio únicamente tres: 1. las reglas de origen en el sector automotriz, 2. la solicitud de los Estados Unidos de incrementar la franquicia libre de arancel para las importaciones vía empresas de mensajería y paquetería a 800 dólares (conocido como de minimis), y 3. resolver si se elimina el Capítulo XIX de resolución de controversias.

Respecto al tema automotriz, subsiste la pregunta de cuanto contenido de un vehículo deberá ser abastecido en la región del TLCAN para que obtenga preferencias arancelarias, este continúa siendo uno de los temas más difíciles de resolver. Los negociadores de Estados Unidos en un principio demandaban aumentar el porcentaje de contenido regional a 85% desde el actual 62.5%. Los directivos de la industria han dicho que este porcentaje ha sido disminuido a 75%, y contemplando que la producción de ciertos componentes específicos sea llevada a cabo en lugares donde se pagan mayores sueldos, lo que constituye una demanda que busca preservar la manufactura en los Estados Unidos y Canadá y presionar a México para aumentar sueldos en la industria automotriz. Ha trascendido que el receso en las negociaciones servirá para que el equipo negociador de México pueda realizar consultas con los ejecutivos de la industria automotriz nacional.

En cuanto al tema de minimis, varios sectores industriales, así como el comercio establecido, se han pronunciado en contra de que en México se aumente la franquicia para la importación de productos desde cualquier parte del mundo, libre de arancel e IVA, de los actuales 50 dólares (300 dólares en el caso del Servicio Postal Mexicano) a 800 dólares. El sector industrial ha señalado que de aceptarse esta medida en el TLCAN, esto sería fuente de competencia desleal para empresas establecidas en el país ya que éstas tienen que pagar el arancel e IVA correspondiente al internarse mercancía vía otro medio de transporte, se daría un incremento de mercancía procedente de países ajenos al TLCAN sin pagar arancel e IVA, y se utilizaría esta franquicia para evadir el cumplimiento de disposiciones establecidas en el TLCAN (reglas de origen, procedimientos aduaneros, normas de etiquetado, entre otras).

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Si se da un “acuerdo en principio” en el TLCAN, este debe ser en beneficio de la economía nacional, no en beneficio del curriculum de los funcionarios negociadores.

Finalmente, en cuanto al deseo de Estados Unidos de eliminar el Capítulo XIX, es inaceptable que se quiera desaparecer dado que este capítulo es un mecanismo jurídico único en el mundo en donde las decisiones de los gobiernos en materia de prácticas desleales de comercio internacional pueden ser cuestionadas de manera efectiva, es decir, un grupo de expertos analiza si una resolución antidumping o anti subvenciones se apegó a la legislación nacional e internacional. A diferencia de los paneles de la OMC, puede ser solicitado por los particulares y uno de sus efectos, en caso de proceder, es la devolver las cuotas compensatorias pagadas; mientras en la OMC sólo pueden participar los gobiernos y su único efecto es revocar la cuota compensatoria pero no se genera la devolución de las cuotas compensatorias ya pagadas.

Sabemos que en este aspecto, Estados Unidos se ha mantenido inflexible en su posición, y desde luego que existe el riesgo, al igual que con el tema de minimis, que el gobierno mexicano, en aras de tener el “acuerdo en principio” acabe cediendo en estos temas en perjuicio de la planta productiva y el comercio formal en el país.

Para no extenderme más, sólo cerraría comentando que la opción del “acuerdo en principio” sólo vale la pena que sea considerada si se piensa que los temas más importantes han sido resueltos de manera satisfactoria para las partes, y por lo que vemos este no es el caso para México. No se puede permitir, que en aras de que la Secretaría de Economía se cuelgue una estrellita, se vaya a perjudicar de manera importante a la economía de México. Cuando comenzaron las negociaciones se nos dijo que se buscaría salvaguardar los intereses de México y que había líneas rojas que no se deberían cruzar, pues esperemos que sigan con esa mentalidad, porque en los hechos parece que están cediendo en contra de lo que le conviene al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

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La séptima ronda de negociaciones del TLCAN fue más de lo mismo

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La séptima ronda de negociaciones del TLCAN concluye sin avances importantes en temas relevantes

La séptima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), comenzó el 25 de febrero en la ciudad de México, y estando próxima su conclusión podemos decir que  sus resultados son muy pobres, ya que hasta ahora sólo se ha anunciado que el capítulo de Mejores Prácticas Regulatorias se cerró y ha trascendido que se concluyeron los de Telecomunicaciones y Obstáculos Técnicos al Comercio, aunque aún no es oficial.

 

De esta manera, al momento de escribir estas líneas, hay 6 capítulos formalmente terminados de un total de 29 (aunque en función de lo comentado líneas arriba al cierre de la séptima ronda se podrían tener 8 terminados), pero el problema es que los grandes temas en los que han existido diferencias desde el comienzo de la renegociación permanecen prácticamente estancados, aunque las autoridades de México y Canadá recurrentemente salgan a declarar que “hay avances”.

 

Haciendo un repaso de los temas propuestos por Estados Unidos y que siguen entrampando la negociación tenemos los siguientes (esta lista no es exhaustiva):

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo.
  2. En cuanto al sector automotriz, está la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos.
  3. Establecimiento de aranceles temporales contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos.
  4. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”.
  5. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región.
  6. Desaparición de capítulos de resolución de controversias y disputas comerciales. Estados Unidos quiere que estos temas sean resueltos en cortes de su país, y no a través de paneles.

 

En ninguno de estos temas hubo avances, pero para complicar las cosas aún más, tenemos que esta séptima ronda de negociaciones se vio empañada el jueves 1 de marzo con el anuncio de la administración Trump de que impondrá (tan pronto como la siguiente semana), aranceles a la importación de acero y de aluminio, a razón de 25% y 10% respectivamente. En principio no se aclaró si estos aranceles también aplicarán a los socios del TLCAN y si, en su caso, serán en dichos porcentajes. Sin embargo, el domingo 4 de marzo por la mañana, el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, aclaró que ningún país será excluido de dichas tarifas, ni siquiera los aliados estadounidenses.

 

En entrevista con CNN, Navarro dijo que eventualmente habrá un procedimiento de excepción para casos particulares en las que “necesitamos excepciones para que las empresas puedan avanzar, pero en este momento no hay exclusiones”. Regresaré a este tema más delante para comentar sobre las implicaciones que esto tiene en la competitividad de Norteamérica y en especial para la fabricación de automóviles.

 

Acciones como esta confirman que pocos temas parecen amargarle tanto la vida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como los “muy malos acuerdos” que según él tiene con sus socios comerciales. Pero los Estados Unidos no van a estar solos al tomar una posición más dura en relación al comercio exterior, ya que vemos como las tensiones internacionales aumentaron desde el anuncio,  y se podría llegar a un punto crítico este año conforme ocurre la renegociación del TLCAN, crece el déficit comercial estadounidense con la Unión Europea y cada vez están se acercan más a una guerra comercial con China.

 

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El acuerdo peligra porque Estados Unidos está obsesionado con el déficit comercial que registra con México

Se debe mencionar que pese a la retórica de Trump, el déficit comercial de los Estados Unidos creció 12% en 2017 hasta alcanzar los 566 mil millones de dólares (mmdd), el mayor incremento desde el 2008, lo que ha intensificado el debate respecto a qué es lo mejor para las empresas y trabajadores estadounidenses en relación al comercio exterior. Es motivo de ásperos debates si esos déficits están dañando su economía, pero al final de cuentas estos desequilibrios se han convertido en una obsesión para la administración Trump. El problema es que en lugar de poner remedio a temas como su desequilibrio fiscal, que eleva su demanda agregada y contribuye enormemente a su déficit comercial, buscan castigar al resto del mundo endureciendo acuerdos e imponiendo aranceles. En este contexto es importante señalar que del déficit de 566 mmdd que registraron los Estados Unidos el año pasado, el 66.2%, equivalentes a 375 mmdd fueron con China.

 

Para los Estados Unidos, gran parte del problema de su desindustrialización y su déficit comercial con México, el cual fue de -71.056 mmdd en el 2017, surge por los bajos salarios que se pagan en nuestro país. México no ha aceptado que se ponga el tema salarial en la mesa de negociaciones, pero comentarios editoriales como el de Bill Pascrell Jr., Congresista del Partido Demócrata, publicado el pasado 1 de marzo, sin duda siguen ejerciendo presión importante.

 

Pascrell señala que cuando el TLCAN fue debatido por primera vez en el Congreso estadounidense, se encontró con resistencia por parte de los Demócratas debido a que su partido temía que el acuerdo construiría una economía integrada sobre las espaldas de trabajadores explotados.  Agrega que estos temores se materializaron en las últimas dos décadas. Conforme la productividad de los trabajadores industriales en México ha aumentado, sus sueldos permanecieron estancados y sus derechos básicos y protecciones han sido reiteradamente  “aplastados”.

 

Pascrell agrega que a lo largo de la vida del TLCAN, los Estados Unidos han ayudado a generar un “sistema roto” para los trabajadores mexicanos.  Desde su óptica, esta ceguera voluntaria es importante porque es una causa directa de las presiones salariales a la baja que han devastado nuestros centros industriales como Youngstown, Ohio; Flint, Michigan; y Paterson, New Jersey.

 

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Un tema que sigue sin resolverse es el de los bajos salarios que paga México a sus trabajadores industriales 

Menciona que los Estados Unidos han permitido por un cuarto de siglo que los trabajadores estadounidenses sean amenazados de que se llevarán sus puestos de trabajo a México si no están de acuerdo en aceptar términos más favorables para los dueños de las empresas. Muchas familias trabajadoras han enfrentado recortes en sus pagos y sus beneficios, y lo que en alguna vez fue un sistema organizado de trabajo ha sido debilitado en favor de un sistema que privilegia las ganancias corporativas. En los Estados Unidos se ha tolerado un TLCAN que ha fallado a los trabajadores, por lo que se deben realizar cambios de fondo. Hasta aquí los comentarios de Pascrell.

 

Todo lo anteriormente expuesto es el contexto de las tarifas que serán impuestas a las importaciones de acero y aluminio por parte de los Estados Unidos, las cuales sin duda tendrán un impacto negativo en el sector automotriz, uno de los temas más sensibles en la negociación. Esta acción ha exacerbado las tensiones comerciales en todo el mundo y los países comienzan a evaluar como tomarán medidas de represalia. Esto es relevante no sólo por la utilización de estos metales en el proceso de fabricación de automóviles, sino por las medidas que terminarán afectando la producción y costos de otros productos finales.

 

Queda claro que la pretensión de imponer un arancel de 25% a la importación de acero busca abatir el déficit comercial de Estados Unidos al incrementar el contenido de dicho país en los bienes industriales que fabrica, pero esto tendrá consecuencias no deseadas en muchos sectores industriales. No queda claro a quien se pretende beneficiar, ya que al final alguien tendrá que pagar por estos nuevos aranceles y se mermará la competitividad de América del Norte, sobre todo en la fabricación de automóviles, los cuales tendrán un mayor costo de producción respecto a sus contrapartes asiáticas.

 

Esto fue tan disruptivo que de hecho, en el marco de la séptima ronda de negociaciones, las pláticas respecto a la regla de origen automotriz fueron suspendidas cuando Jason Bernstein, quien encabeza esta discusión por parte de Estados Unidos regreso a Washington para realizar consultas con su industria.

 

Con todo esto en mente, se debe señalar que no obstante que la negociación del TLCAN sigue, persiste el riesgo de que este fracase.  El peor escenario es que desaparezca el TLCAN, lo que sería un duro golpe para las empresas y trabajadores de la región, y Estados Unidos no se salvará, aunque Trump piense lo contrario. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, tan sólo en dicho país hay cerca de 14 millones de empleos dependen del comercio con México y Canadá, y el fin del TLCAN le costaría a los Estados Unidos la pérdida de 1.8 millones de empleos de acuerdo con la Mesa redonda de Negocios.

 

Obviamente también persiste el escenario optimista en el que los tres países alcanzarán acuerdos respecto a cómo se puede renovar el comercio, lo que implica ponerse de acuerdo en una nueva regla de origen automotriz. Si bien, está por concluir la séptima de ocho rondas pactadas hasta marzo de este año, la realidad es que no existe como tal un plazo fatal para concluir la negociación, por lo que las negociaciones pueden prolongarse todo lo que se requiera. Aunque muchos opinan que si no se alcanza un acuerdo para el fin de marzo, las negociaciones podrían prolongarse hasta el 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP¨

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

TLCAN sin avances sustanciales, CPTPP el nuevo riesgo

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Concluyó la Sexta Ronda de negociaciones del TLCAN con avances marginales, nada en los temas sustantivos

México está viviendo un momento de importantes definiciones en materia comercial. Por un lado tenemos la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y por el otro la inminente resurrección del Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sin Estados Unidos, al cual se le ha denominado TPP-11 o bien CPTPP. En esta entrega quiero abordar el estatus que guardan ambos acuerdos comerciales.

 

Al momento de escribir estas líneas está a punto de concluir la sexta ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN y podemos señalar que, a diferencia de las anteriores, ésta termina con un cierto optimismo por parte de los jefes negociadores de los tres países que conforman el bloque comercial. De acuerdo con una nota publicada el sábado 27 de enero en el portal de internet de Radio Canada International y titulada “NAFTA talks in Montreal end with glimmer of hope”, se destaca que Steve Verheul, el jefe negociador de Canadá dijo a los medios “Creo que fue una semana positiva, nos estamos moviendo en la dirección correcta pero aún falta mucho por avanzar”.

 

Este tono optimista contrasta con lo publicado unos días antes, cuando el jueves 25 de enero, varios medios reportaron que tres fuentes cercanas a la negociación del TLCAN dijeron que Estados Unidos se mantenía firme en sus demandas. Esto provocó que surgieran preguntas respecto a si se estaba dando algún movimiento real en la más reciente ronda de negociaciones. De hecho un funcionario hablando en condiciones de anonimidad dijo a Reuters: “Hemos traído flexibilidad, hemos traído ideas, pero el problema es que los Estados Unidos no se han movido ni una pulgada. Ellos dicen ´es mi propuesta o nada.´”

 

No obstante lo anterior, los funcionarios de los tres países admitieron que las intensas negociaciones programadas del 21 al 29 de enero en Montreal fueron más constructivas de lo que se esperaba y que los negociadores atendieron temas sensibles tales como la regla de origen para automóviles, la resolución de controversias, la cláusula de extinción del acuerdo cada cinco años (conocida como “sunset”); es decir todos los temas escabrosos que son considerados potenciales “pastillas envenenadas”.

 

Por su parte, un funcionario canadiense que habló en condiciones de anonimato dijo que los negociadores cerraron un capítulo sobre anticorrupción y que se lograron avances sustanciales en al menos otros seis capítulos. Además hay planes para que en los próximos dos meses se lleven a cabo nuevas rondas de negociación en la Ciudad de México y Washington, para seguir elaborando sobre lo que se construyó en Montreal.

 

No obstante lo anterior, todavía subsisten diferencias sustanciales en las posiciones de los tres países en temas tales como la resolución de controversias, capítulo laboral y la cláusula sunset que exige Estados Unidos. De hecho el portal de noticias canadiense NGNews señala en una nota del sábado 27 que “apenas si ha comenzado la negociación seria, ninguno de los tópicos duros se ha completado; otros elementos irritantes como productos lácteos apenas si han sido tocados; y los negociadores están esperando escuchar lo que siga el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, cuando atienda las negociaciones el lunes 29.”

 

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Quedan apenas ocho semanas, en el calendario oficial, para que concluya la renegociación del TLCAN

En este contexto es importante recordar que de acuerdo al calendario oficial de la renegociación, quedan apenas ocho semanas antes de que expire el tiempo para la renegociación, y el presidente estadounidense, Donald Trump se enfrentará en los próximos días a la decisión respecto a extender las negociaciones, pausar durante las elecciones nacionales en los Estados Unidos y México, o iniciar el proceso para la cancelación del TLCAN.

 

Por su parte, hay señales de que el cabildeo de México y Canadá, al contactar a diversos grupos de interés en Estados Unidos, están rindiendo frutos, ya que se percibe el apoyo en el Congreso estadounidense tanto por parte de legisladores republicanos como demócratas, quienes se han dado cuenta de que cancelar el TLCAN traerá más problemas a sus estados.  En este sentido, el sábado 27 se publicó una nota en la que se señala que un grupo de senadores del Partido Republicano le enviarán a Donald Trump una carta el 29 de enero (un día antes de su discurso del Estado de la Unión) diciéndole que debe conservar el TLCAN para seguir acrecentar las ganancias del mercado de valores y los logros económicos que el presidente dice que se han logrado gracias a su reforma fiscal.

 

Y mientras esto sucede con el TLCAN, los 11 países miembros del fallido TPP, anunciaron  el pasado 23 de enero que habían concluido de las discusiones de un acuerdo revisado, el cual se firmará el 8 de marzo en una ceremonia en Chile. Como lo he comentado desde este espacio, el TPP sin Estados Unidos pasará a denominarse, a partir de su firma, como CPTPP o Tratado Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica.

 

Las naciones que formarán parte del CPTPP son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam; y a través de diversos funcionarios se ha mencionado que se espera lograr mejoras comerciales y mayores accesos a los mercados participantes. Esto es especialmente importante porque este acuerdo comercial actualiza los términos de comercio entre Canadá y México, por lo que un eventual fracaso del TLCAN no obligaría a actualizarlo sólo para México y Canadá ya que el comercio entre ambas naciones se daría en el marco del CPTPP.

 

Fuera de esta ventaja, a juicio de muchos, el CPTPP representa un gran riesgo para múltiples industrias manufactureras mexicanas, así como para el sector agropecuario. Antes de abordar las razones por las cuales el CPTPP dañaría a productores mexicanos, vale la pena repasar algunos datos:

 

Los Estados Unidos se retiraron del TPP el 30 de enero de 2017, después de que el acuerdo se había concluido y firmado, sólo faltaba su ratificación e implementación por parte de cada país. Los países miembros del TPP representan aproximadamente el 40% del PIB mundial, pero sin Estados Unidos el CPTPP cubre el 13.6% del PIB mundial.

 

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El CPTPP sin Estados Unidos representa más amenazas que oportunidades para México

El CPTPP es un riesgo para México porque no cambia nada de lo estipulado por el TPP en materia de reglas de origen y acceso a mercado. Esto implica que naciones como Vietnam y Malasia tendrán acceso preferencial al mercado mexicano en muchos productos, pudiéndose abastecer de insumos chinos (China no forma parte del TPP), lo cual implica que tendrán menores costos de producción y desplazarán la producción nacional de muchos productos como calzado, textiles y ropa. ¿Existe posibilidad de que México se abastezca de insumos chinos para venderle a Vietnam y Malasia? Evidentemente no es un escenario con mucha probabilidad de ocurrencia.

 

Dada la urgencia y relevancia de este tema, en la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN) se ha tomado la decisión de crear una mesa de trabajo para analizar el impacto que tendría en la industria nacional la entrada en vigor del CPTPP. Sin embargo, existe el riesgo de que después del 8 de marzo vivamos en México un albazo legislativo y el Senado ratifique el CPTPP antes de que comiencen las campañas electorales y de que la industria nacional se pueda organizar para externar sus preocupaciones por el nuevo acuerdo comercial.

 

A manera de conclusión, vemos que en México seguiremos viviendo tiempos de intensidad en materia de negociaciones internacionales. Queda claro que aún falta resolver lo importante del TLCAN y que las negociaciones no concluirán pronto; y por parte del CPTPP se vuelve fundamental que la Secretaría de Economía escuche a los sectores productivos del país y no se enterquen en aprobar algo para México que será nocivo para la planta productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La incertidumbre se apodera de la sexta ronda de negociaciones del TLCAN

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El 23 de enero comienza la Sexta Ronda de Negociaciones del TLCAN y no se esperan importantes avances

Se acerca el arranque de la sexta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y persiste la incertidumbre respecto a si Estados Unidos permanecerá o se retirará del acuerdo. Hemos visto como su posición cambia de un día para otro, y desafortunadamente al día de hoy México parece no tener un verdadero “Plan B” por si el acuerdo trilateral se disuelve.

 

La sexta ronda, de ocho pactadas, está programada para iniciar el 23 de enero en Montreal, Canadá, y francamente no se sabe que esperar. El pasado miércoles 10, dos funcionarios canadienses de alto nivel le dijeron a la agencia de noticias Reuters que están cada vez más convencidos de que la administración Trump está próxima a anunciar que se retirará del acuerdo. Esta noticia tumbó temporalmente al peso mexicano y al dólar canadiense en los mercados globales.

 

Sin embargo, un día después en una entrevista publicada por el diario Wall Street Jornal (WSJ), el presidente Trump dijo que él sería “un poco más flexible” en su amenaza de retirarse del acuerdo debido a que México tendrá su elección presidencial este año y señaló “Entiendo que muchas cosas son difíciles de negociar antes de una elección”. Con la nota del WSJ, se dejó entrever la posibilidad de que se prolonguen las rondas de negociación más allá de la fecha pactada de marzo de este año. Esta nota provocó que el tipo de cambio se fortaleciera y cerrará la semana en ligeramente arriba de los 19.10 pesos por dólar.

 

Con  esto en mente, cabe señalar que en realidad no es ningún secreto que el presidente Donald Trump quiere desaparecer el TLCAN, y casi lo logra el año pasado planteando una serie de demandas (propuestas) irracionales y ridículas en las mesas de negociación. Se dice que Trump está haciendo eso intencionalmente en aras de cumplir una de sus promesas de campaña saboteando las negociaciones, y al no ser aceptadas éstas por parte de México y Canadá, retirándose del acuerdo que acaba de cumplir 23 años de existencia, y del cual dependen al menos 14 millones de empleos en los Estados Unidos.

 

Muchos analistas argumentan que las amenazas de la administración Trump serán usadas como fichas de negociación, presionando para que las negociaciones terminen más rápidamente y provocando así que México y Canadá acaben aceptando sus condiciones.

 

No obstante lo anterior, hay quienes se siguen sintiendo optimistas y piensan que la negociación llegará a buen puerto. Los optimistas basan sus argumentos en varios hechos, los cuales presento a continuación:

 

La industria está hablando

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Hay algunos factores que nos pueden hacer sentir ligeramente optimistas, como las recientes declaraciones de Donald Trump al WSJ

Dos grupos que antes estaban callados, por fin están hablando y fuerte: Una vez aprobada la reforma fiscal en Estados Unidos, más representantes de la industria y liderazgos estadounidenses en los estados dependientes del TLCAN se han comenzado a manifestar. Líderes de empresas en los sectores automotriz, agrícola, manufacturero y comercio al por menor, ahora están sonando las alertas, articulando públicamente lo devastador que sería para la competitividad de Estados Unidos respecto al  mundo si se retiran del TLCAN.

 

De manera similar, gobernadores y líderes políticos en los estados de Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania continúan en el frente promocionando los beneficios del comercio del TLCAN y argumentando que éstos son esenciales para estimular las economías de sus estados. En estas entidades hay una gran base de trabajadores en la industria automotriz, manufacturas y en granjas, y se espera que su apoyo público para que se avance en las negociaciones irá en aumento.

 

¿Porque las críticas al TLCAN podrían estar disminuyendo?

Es bien sabido que muchos de los estados dependientes del TLCAN, como los arriba mencionados, son los que llevaron a Donald Trump a la presidencia. Conforme se mueve el péndulo político y se aleja de la ideología proteccionista y las políticas Trumpistas, conforme se acercan las elecciones intermedias en Estados Unidos de 2018, la amenaza de perder empleos y la incertidumbre económica comienza a pesar en el ánimo de los electores.

 

Por su parte, de acuerdo con un artículo editorial de Marco López, publicado en el portal de azcentral.com y titulado “El TLCAN podría sobrevivir, inclusive si Trump amenaza con retirarse (NAFTA may survive, even if Trump threatens to pull out)”, el autor señala que fuentes de la Casa Blanca le han dicho que el control sobre la estrategia de negociaciones del TLCAN pasó del Secretario de Comercio Wilbur Ross y el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) Robert Lighthizer, hacía el Vicepresidente Mike Pence y el principal asesor económico del presidente, Gary Cohn.

 

Pence es un exgobernador pro libre comercio del Oeste Medio de Estados Unidos, un exbanquero de Wall Street, y ha históricamente apoyado la agenda de libre comercio. El hecho de que el centro de poder se haya movido de los funcionarios de línea dura como Ross y Lighthizer, y la probabilidad de que lleguen nuevos miembros pro libre comercio al Congreso en 2019, le suman al optimismo de que el TLCAN sobrevivirá.

 

¿Cuántos conflictos comerciales puede mantener Estados Unidos de manera simultánea?

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México no cuenta todavía con un verdadero “Plan B” por si Estados Unidos se retira del TLCAN. la estrategia es se limita a decir “no pasa nada” 

Finalmente, la agencia de noticias Reuters informó que el pasado sábado 13 de enero, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión con el USTR, Robert Lighthizer, y abordaron temas como la relación comercial de Estados Unidos con China y el TLCAN. A este respecto, una vocera de la Casa Blanca comentó que la administración Trump está considerando la imposición de nuevos aranceles compensatorios a las importaciones provenientes de China en las próximas semanas (en acero y aluminio), así como una serie de acciones punitivas contra China derivadas de la investigación realizada por el presunto robo de propiedad intelectual por parte de dicha nación asiática.

 

Habrá que estar atentos a las sanciones que Estados Unidos pueda imponer a China, y la reacción del gigante asiático, para muchos una guerra comercial se aproxima y Estados Unidos deberá mantenerse cerca de sus aliados. También, hay que recordar que la semana pasada, el 10 de enero, se publicó una nota por parte de Bloomberg en la que señala que algunos importantes funcionarios del gobierno de China están evaluando la tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, y que habían recomendado frenar o disminuir el ritmo de compra de éstos. Esta nota tiró ligeramente al dólar en los mercados globales y desde su publicación ha sido desmentida por algunos. Sin embargo, una batería de sanciones estadounidenses contra China podría materializar lo que se dice en dicha nota. No debemos olvidar que China es el principal acreedor del gobierno estadounidense, por lo que pueden responder de manera poderosa, más allá de una guerra comercial.

 

A manera de conclusión quisiera retomar lo que señalé en el primer párrafo de esta entrega. No sabemos que esperar y México no tiene un claro y definido “Plan B” ´por si fracasa el TLCAN. Se ha hablado mucho de una estrategia de diversificación de mercados, sobre todo para abastecernos de productos primarios. Sin embargo, no conocemos estudios serios y profesionales que analicen el impacto que se ocasionará en las cadenas globales de valor, ni el impacto que tendremos en el corto y mediano plazo en los flujos comerciales, producción y empleo.  Es por esto que los mercados siguen sobre-reaccionando ante cualquier nota.

 

Lo que el gobierno mexicano debe hacer es tener mapeadas todas las eventualidades que podrían suceder y trabajar con todos los posibles escenarios. No es suficiente con decir que como los aranceles OMC que tiene registrados Estados Unidos son muy bajos (en promedio), aquí no pasará nada. ¿Qué hay de las posibilidades de atracción de inversiones? Por otra parte, se debe cuidar que si eventualmente se logra una renegociación del TLCAN, que éste no se convierta en un instrumento demasiado complicado, burocrático y costoso de manera que se cancele la posibilidad de obtener productos manufacturados de bajo costo en esta región. Esto es especialmente importante para el sector automotriz, principal fuente de divisas para México.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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