Un ascenso largo y difícil para la recuperación económica

No cabe duda de que la recuperación económica, para muchos países, ha sido un proceso largo y difícil, pero van avanzando. Desafortunadamente, para otras economías, como la mexicana, la recuperación de los niveles de actividad prepandemia será aún más tardado por la falta de políticas públicas que impulsen el mercado interno. En este sentido, el pasado 13 de octubre, el Fondo Monetario Internacional publicó la actualización de su Perspectiva Económica Mundial 2020 (WEO por sus siglas en inglés), la cual tituló “Un ascenso largo y difícil”. En dicho documento se nos da un panorama claro respecto de la situación que guarda la economía mundial y de las perspectivas de ésta para el corto y mediano plazos. De igual manera, se hacen una serie de recomendaciones en materia de políticas públicas, que no estaría mal que los políticos mexicanos implementaran.

El resumen ejecutivo del documento de 204 páginas, comienza señalando que la economía mundial está saliendo de las profundidades a las que llegó tras el desplome de la actividad económica durante el Gran Cierre de abril de este año. Pero con la propagación de la pandemia de COVID-19, muchos países han retrasado la reapertura económica y algunos están restableciendo cierres parciales para proteger a las poblaciones vulnerables. Si bien la recuperación en China ha sido más rápida de lo esperado (este año crecerá 1.9%), el largo ascenso de la economía mundial para regresar a los niveles de actividad previos a la pandemia sigue estando lleno de riesgos y es propenso a retrocesos. A continuación presento los aspectos más relevantes del WEO de octubre y hago algunos comentarios respecto de algunos puntos que aplican a la economía de México.

Perspectivas de crecimiento global y riesgos

Perspectiva de corto plazo. El Producto Interno Bruto (PIB) mundial se espera que caiga en -4.4% en 2020, una contracción menos severa que la pronosticada en la actualización del WEO de junio de 2020. Para el caso de México, el FMI pronostica una caída del PIB en 2020 de -9.0% y un rebote marginal de 3.5% en 2021. La perspectiva de desempeño económico de México contrasta con la de Brasil, la cual se espera que caiga -5.8% en 2020 y crezca 2.8% en 2021.

La favorable revisión en la perspectiva de desempeño económico mundial refleja que algunos de los resultados del PIB del segundo trimestre fueron mejores de lo anticipado, principalmente en las economías avanzadas, donde la actividad comenzó a mejorar antes de lo esperado después de que se fue abriendo nuevamente la actividad económica en mayo y junio, así como indicadores de una recuperación más sólida en el tercer trimestre. El crecimiento global se proyecta que será de  5.2% en 2021, un poco más bajo que en la Actualización WEO de junio de 2020, lo que refleja la desaceleración más moderada proyectada para 2020 y es una cifra consistente con las expectativas de un prolongado distanciamiento social en el 2021. Tras la contracción en 2020 y la recuperación en 2021, se espera que el nivel del PIB mundial en 2021 sea apenas 0.6% superior al observado en 2019. Las proyecciones de crecimiento implican amplias brechas de producción negativas y elevadas tasas de desempleo este año y en 2021 en países avanzados y en las economías emergentes.

Perspectiva a medio plazo. Después del repunte en 2021, se espera que el crecimiento global se desacelere gradualmente y se estabilice en una tasa de alrededor del 3.5% en el mediano plazo. Esto implica solo un progreso limitado para regresar a la senda de actividad económica que se había anticipado para el periodo de 2020-25, misma que se había proyectado antes de la pandemia. También es un revés severo para la mejora proyectada en el nivel de vida promedio de la población de todos los grupos de países. La pandemia revertirá el progreso logrado desde la década de 1990 en la reducción de la pobreza mundial y aumentará la desigualdad. Las personas que dependen de un trabajo asalariado y están fuera de la red de seguridad social formal enfrentaron pérdidas repentinas de ingresos cuando se impusieron las restricciones de movilidad y se cerraron la mayoría de las actividades económicas. Este año, cerca de 90 millones de personas podrían caer por debajo del umbral de ingresos de 1.90 dólares diarios de pobreza extrema. Además, el cierre de escuelas durante la pandemia plantea un nuevo desafío importante que podría retrasar gravemente la formación y acumulación de capital humano. En el caso de México, investigadores de la UNAM han estimado que este año entre 12 y 16 millones de personas podrían caer a una situación de pobreza extrema.

Por su parte, la moderada perspectiva de crecimiento económico en el mediano plazo viene acompañada de un aumento significativo en el monto de deuda soberana de infinidad de países. Las revisiones a la baja de la producción potencial también implican una base impositiva menor a mediano plazo de lo que se había previsto anteriormente, lo que agrava las dificultades para cumplir con los pagos de intereses de la deuda. En el caso de México, y de acuerdo con cifras oficiales, hemos visto como el monto total de la deuda neta del sector público pasó de 10.83 billones de pesos en 2018 a 11.03 billones en 2019 a 12.18 billones de pesos en 2020. Este incremento en el tamaño de la deuda se debe a la adquisición de nuevos empréstitos, pero también al ajuste en el tipo de cambio que elevó el costo de la deuda pública externa. El incremento en el monto de la deuda neta trae aparejado un aumento en el costo financiero de la misma, no obstante la disminución en las tasas de interés nominales en México y los principales mercados financieros. En 2018 el costo financiero fue de 615.04 miles de millones de pesos (mmdp), en 2019 subió a 666.48 mmdp y para 2020 se proyecta que será de 718 mmdp. Esta evolución de la deuda y su costo financiero, desde luego que ejerce una enorme presión en las finanzas públicas y resta posibilidades de atender temas prioritarios como la salud, educación, seguridad, infraestructura, entre otros.

Volviendo al WEF, tenemos que la proyección de aumento del PIB mundial planteada, asume que el distanciamiento social continuará en 2021, pero posteriormente se desvanecerá con el tiempo a medida que se amplíe la cobertura de vacunas y mejoren las terapias. Se espera que la transmisión local de la enfermedad se reducirá a niveles bajos en todas partes del mundo hasta finales del año 2022.

En función de todo lo anterior, es que las proyecciones a mediano plazo asumen que las economías experimentarán profundas cicatrices debido a la gravedad de la recesión y la necesidad de un cambio estructural, lo que implica efectos negativos persistentes en la producción potencial. Estos efectos incluyen los costos de los ajustes y los impactos negativos en la productividad para las empresas sobrevivientes por diversos motivos: a. Costos para aumentar la seguridad en el lugar de trabajo, b. Amplificación del impacto por la quiebra de empresas, c. Reasignación costosa de recursos entre los sectores productivos, y d. Salida de la fuerza laboral de trabajadores capacitados desalentados. Se espera que estas secuelas de la pandemia agraven las tendencias de estancamiento y pérdida de productividad que venían experimentando muchas economías en los años previos a la pandemia por un bajo crecimiento de la inversión, mejoras modestas en el capital humano y lentas ganancias de eficiencia al combinar la tecnología con factores de producción.

Riesgos. La incertidumbre que rodea al escenario base planteado por el FMI es bastante grande. El pronóstico del FMI se basa en factores económicos y de salud pública que son intrínsecamente difíciles de predecir. Un primer nivel de riesgo se relaciona con la trayectoria de la pandemia, la respuesta de salud pública necesaria y las posibles interrupciones de la actividad doméstica asociadas, sobre todo en los sectores de contacto intensivo. Otra fuente de incertidumbre es qué tan grande serán los efectos globales de los contagios, mismos que ocasionan una débil demanda agregada, un sector turismo muy por debajo de su potencial y menores remesas internacionales. Un tercer conjunto de factores de riesgo comprende las expectativas de los mercados financieros y sus implicaciones para los flujos de capital globales. Además, existe incertidumbre en torno al daño a las cadenas globales de manufactura, mismo que depende de la persistencia de la pandemia y al tamaño y eficacia de la respuesta gubernamental, así como de la magnitud de los desajustes de recursos sectoriales.

El progreso en el desarrollo de vacunas y tratamientos efectivos contra la enfermedad, así como los ajustes realizados en los lugares de trabajo, así como los cambios por parte de los consumidores para reducir la transmisión, pueden permitir que la actividad se recupere a los niveles prepandémicos más rápidamente. De igual manera, una extensión de las medidas de impulso fiscal hasta 2021, por parte de los países que las llevaron a cabo, también podría elevar el crecimiento por encima del pronóstico.  Sin embargo, el riesgo de que ocurran tasas de crecimiento económico peores a los que se anticipan,  sigue siendo considerable. Si el virus resurge, y los avances en los tratamientos y las vacunas son más lentos de lo previsto, o el acceso de los países a ellos sigue siendo desigual, el ritmo de actividad económica podría ser menor de lo esperado, con un distanciamiento social renovado y bloqueos más estrictos.

Teniendo en cuenta la gravedad de la recesión y la posible retirada de los apoyos de emergencia en algunos países, el aumento de las quiebras de empresas podría agravar la pérdida de empleo y de ingresos. El deterioro de la confianza financiera podría desencadenar una interrupción repentina del flujo de préstamos (o la imposibilidad de refinanciar la deuda existente) a economías vulnerables. Y los efectos de contagio transfronterizos de una demanda externa más débil podrían amplificar el impacto de los shocks específicos de cada país.

En el caso de México, hemos señalado en múltiples ocasiones que la falta de apoyos para mantener las fuentes de trabajo tendrá secuelas importantes. La destrucción de capital físico en las empresas que cerraron y no volverán a abrir, así como la pérdida de recursos humanos capacitados en determinadas actividades, tendrá secuelas importantes. Resulta difícil de comprender que mientras que el FMI pide a los gobiernos de los países no recortar abruptamente los apoyos y estímulos para sus economías, aquí en México, realmente estuvimos todo este tiempo sin apoyos del gobierno federal. Si acaso contamos con cierta flexibilidad en la política monetaria que se tradujo en una disminución de las tasas de interés de Cetes y TIIE, pero con un efecto limitado dado que la llave del crédito se cerró (en agosto la cartera de crédito vigente al sector privado de la banca comercial se redujo 1.4% real anual en agosto de 2020).

Prioridades políticas: imperativos a corto plazo, desafíos a mediano plazo

El WEO señala que además de combatir la profunda recesión a corto plazo, los gobernantes deben abordar otros desafíos complejos para poder colocar a sus economías en una senda de mayor crecimiento de la productividad, que de manera paralela garanticen que las ganancias se compartan de manera uniforme y la deuda pública siga siendo sostenible. Muchos países ya enfrentan difíciles dilemas entre implementar medidas para apoyar el crecimiento a corto plazo y evitar una mayor acumulación de deuda que será difícil de pagar en el futuro, considerando el impacto de la crisis en el producto potencial. Por lo tanto, las políticas para respaldar la economía a corto plazo deben diseñarse con miras a guiar a las economías por sendas de crecimiento más fuerte, equitativo y resistente.

Las medidas fiscales y de gasto de los diferentes países deben privilegiar las iniciativas que pueden ayudar a elevar la producción potencial, garantizar un crecimiento participativo que beneficie a todos y proteger a los vulnerables. Es más probable que la deuda adicional contraída para financiar tales esfuerzos se amortice en el futuro aumentando el tamaño de la economía y la base impositiva futura que si los préstamos se hicieran para financiar subsidios mal dirigidos o gastos corrientes derrochadores. Las inversiones en salud, educación y proyectos de infraestructura de alto rendimiento pueden promover esos objetivos. El gasto en investigación puede facilitar la innovación y la adopción de tecnología, los principales impulsores del crecimiento de la productividad a largo plazo.

Como comentario final, pues resulta evidente que a la luz se las sugerencias que hace el FMI, en México estamos siguiendo la receta al revés, ya que el gobierno está otorgando subsidios mal dirigidos ya que éstos no generan riqueza, y se derrocha el escaso recurso en proyectos con escaso impacto en la economía nacional. Es por esto que tardaremos hasta el 2024 o 2025 en retomar los niveles de producción de 2019, siendo que en otros países en el 2021 estarán ligeramente arriba de donde estaban dos años antes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La Depresión Pandémica

En un artículo publicado el 6 de agosto en el portal de Foreign Affairs, por parte de Carmen Reinhart y Vincent Reinhart, titulado “La Depresión Pandémica”, los autores explican cómo es que la economía global no volverá a ser igual y porque la recuperación económica será demasiado larga para la mayoría, además de que exacerbará las diferencias existentes entre ricos y pobres. En esta entrega hago una recapitulación de algunos de los elementos más relevantes de dicho ensayo e incorporo elementos de análisis respecto de lo que está sucediendo en México.

La pandemia del COVID-19 ha creado una contracción económica masiva, la cual será seguida por una fuerte crisis financiera en muchas partes del mundo, a medida que los préstamos morosos de corporaciones y familias se acumulen junto con las bancarrotas. Los incumplimientos de la deuda soberana de países en desarrollo también están a punto de aumentar. Esta crisis seguirá un camino similar al que tomó la crisis de 2008-2009, excepto que esta es mucho peor, acorde con la escala y el alcance del colapso de la actividad económica mundial que hemos presenciado. Esta crisis afectará a los hogares y países de menores ingresos más que a sus homólogos más ricos. De hecho, el Banco Mundial estima que unas 60 millones de personas en todo el mundo caerán a una situación de pobreza extrema como resultado de la pandemia. Derivado de lo anterior, es de esperarse que la economía mundial funcione de manera diferente, ya que además los balances fiscales de muchos países se hunden en los números rojos (como es el caso de México que este año tendrá un déficit primario de  0.6% del PIB, cuando la previsión era de un superávit de 0.7%), mientras que la marcha de la globalización se detiene.

En su análisis más reciente, el Banco Mundial estima que la economía global se reducirá en un -5.2% en 2020. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. publicó recientemente las peores cifras mensuales de desempleo en los 72 años para los cuales la agencia tiene datos registrados. La mayoría de los análisis proyectan que la tasa de desempleo de EE.UU. se mantendrá cerca de la marca de dos dígitos hasta mediados del próximo año. Mientras que el Banco de Inglaterra advirtió que este año el Reino Unido enfrentará su mayor descenso en la producción desde 1706. En el caso de México, hemos comentado que en abril y mayo cerca de 12 millones de personas se retiraron de la fuerza laboral y se quedaron sin ingresos, mientras que el PIB cayó -18.9% en el segundo trimestre del año y la previsión es de una caída en 2020 de -10.02%. Esta situación es tan grave que merece ser llamada “depresión”, una depresión pandémica.

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Los epidemiólogos consideran que la manera de combatir la propagación del coronavirus que causa COVID-19 es manteniendo a los trabajadores alejados de los centros de trabajo y a los consumidores lejos de los mercados, lo cual ha resultado extremadamente costoso. Suponiendo que no haya una segunda o tercera ola del tipo que caracterizó la pandemia de influenza española de 1918-19, es de esperarse que esta pandemia siga una curva en forma de V invertida de infecciones y muertes en aumento y luego en caída. Pero incluso si este escenario se cumple, el COVID-19 se mantendrá vigente en diferentes partes del mundo en distintos momentos, por lo que los riesgos de rebrotes se mantendrán por un largo tiempo.

  1. Todos los motores económicos están apagados

Aunque cualquier tipo de pronóstico en este entorno se ve afectado por la incertidumbre, hay tres indicadores que juntos sugieren que el camino hacia la recuperación económica será largo. El primero son las exportaciones. Debido a la suspensión de la actividad y los cierres de fronteras, la demanda global de bienes se ha contraído, afectando duramente a las economías dependientes de la exportación. En el caso de México, tanto exportaciones como importaciones muestran una caída acumulada de 19.5% en el comparativo del primer semestre de 2020 respecto del mismo semestre de 2019.  Y es que desde antes de la pandemia, muchos exportadores a nivel mundial ya enfrentaban presiones. Entre 2008 y 2018, el crecimiento del comercio mundial disminuyó a la mitad, en comparación con la década anterior. Más recientemente, las exportaciones globales se vieron perjudicadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó desde mediados de 2018. Para las economías donde el turismo es una fuente importante de crecimiento, el colapso de los viajes internacionales ha sido catastrófico. El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado que en algunos países del Caribe, donde el turismo representa entre el 50 y el 90% de los ingresos y el empleo, éstos “volverán a los niveles anteriores a la crisis solo gradualmente en los próximos tres años”.

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Pero no solo ha disminuido el volumen de comercio, sino que también los precios de muchas exportaciones también han caído. En ninguna parte ha sido más visible el drama de la caída de los precios de las materias primas que en el mercado del petróleo. La desaceleración ha provocado una gran caída en la demanda de energía y ha fragmentado la frágil coalición conocida como OPEP+, compuesta por miembros de la OPEP, Rusia y otros productores aliados, que habían estado dirigiendo los precios del petróleo al rango de $ 45 a $ 70 por barril durante gran parte de los últimos tres años. La OPEP+ había podido cooperar cuando la demanda era fuerte y solo se necesitaban recortes simbólicos de oferta. Pero el tipo de recortes de suministro que requirió esta pandemia habría causado que los dos principales actores del cartel, Rusia y Arabia Saudita, soportaran un fuerte dolor, que no estaban dispuestos a tolerar. La sobreproducción resultante y la caída libre de los precios del petróleo están poniendo a prueba los modelos de negocio de todos los productores, particularmente aquellos en los mercados emergentes, incluido el que existe en los Estados Unidos.

El segundo indicador que apunta a una recuperación larga y lenta es el desempleo. Los esfuerzos de mitigación de la pandemia están golpeando fuerte a la economía moderna de mercado y sus piezas, ahora desensambladas, no se volverán a montar ni de forma rápida ni sin problemas. Algunas empresas cerradas no volverán a abrir con la consecuente destrucción de capital. Sus propietarios habrán agotado sus ahorros y muchos seguramente tomarán posturas más cautelosas con respecto a futuros proyectos comerciales. Este golpe a la clase empresarial no beneficiará la innovación.

Más aun, algunos trabajadores con licencia o despedidos saldrán de la fuerza laboral de forma permanente. Otros perderán sus habilidades así como oportunidades de desarrollo profesional durante el largo período de desempleo, haciéndolos menos atractivos para los empleadores potenciales. Los más vulnerables son aquellos que, en primer lugar, tal vez nunca consigan un trabajo: los graduados que ingresan a una economía deteriorada. Es una realidad que el desempeño salarial relativo de quienes ahora tienen entre 40 y 50 años puede explicarse por su situación laboral durante la adolescencia y cuando estaban en sus veintes. Aquellos que tropiecen en la puerta de salida de la carrera de empleo, podrían quedar rezagados permanentemente. Mientras tanto, aquellos que todavía están en la escuela reciben una educación en línea deficiente; en países donde la conectividad a Internet es escasa o lenta, los estudiantes más pobres están abandonando el sistema educativo en masa. Esta será otra herencia de este periodo.

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Las políticas públicas que cada país puede implementar desde luego que son importantes. En general, las economías europeas subsidian los salarios de los empleados que no pueden trabajar o que han visto reducida su jornada laboral, evitando así el desempleo; mientras que Estados Unidos no lo hace y México está mucho peor con un gobierno federal ausente en la materia. En las economías emergentes, la gente se desenvuelve sin una red de seguridad social que los proteja, lo que implica que el problema del desempleo pega más fuerte a los países de menos ingresos. Y dentro del grupo de países que peor les va, pues aquellos países que dependen de las exportaciones de productos básicos, el turismo y las remesas de ciudadanos que trabajan en el extranjero enfrentan los mayores problemas.

Lo que quizás sea más preocupante, es que esta depresión llegó en un momento en que los fundamentos económicos de muchos países, incluidos México, ya se estaban debilitando. En parte como resultado de esta inestabilidad previa, más deudores soberanos han sido degradados por las agencias de calificación este año que en cualquier otro año desde 1980. México no es la excepción y forma parte del grupo de países a los que se les ha disminuido la calificación. Tenemos que para nuestro país, Standard & Poor´s nos bajó la calificación el pasado 26 de marzo, mientras que Fitch y  Moody´s hicieron lo propio el 15 y 17 de abril respectivamente.

La tercera característica sobresaliente de esta crisis es que es muy regresiva dentro de los países y entre países; es decir, es una crisis que afecta más a los pobres o a quienes tienen ingresos más bajos. Estas personas generalmente no tienen la capacidad de trabajar de forma remota y tampoco cuentan con los ahorros para mantenerse si no están trabajando. En México, el 88.9% de la población ocupada labora en micro y pequeñas empresas, principalmente en el comercio y servicios, donde los salarios son bajos. Estas micro y pequeñas empresas pueden ser las más vulnerables a la quiebra ya que no cuentan con reservas para mantener una nómina si no hay ingresos.

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En los países en desarrollo, donde las redes de seguridad social están subdesarrolladas o no existen, la disminución de los niveles de vida se producirá principalmente en los segmentos más pobres de la sociedad. La naturaleza regresiva de la pandemia también puede verse amplificada por un aumento mundial en el precio de los alimentos, ya que las enfermedades y los bloqueos interrumpen las cadenas de suministro y los patrones de migración laboral agrícola. Las Naciones Unidas han advertido recientemente que el mundo se enfrenta a la peor crisis alimentaria en 50 años. En los países más pobres, los alimentos representan entre el 40 y el 60 por ciento de los gastos relacionados con el consumo. Como porcentaje de sus ingresos, las personas de los países de bajos ingresos gastan de cinco a seis veces más en alimentos que sus homólogos de las economías avanzadas.

  1. El camino a la recuperación

En la segunda mitad de 2020, a medida que la crisis de salud pública lentamente se pudiera ir controlando, es probable que se produzcan avances “impresionantes” en la actividad económica y el empleo cuando se hacen comparaciones respecto al mes o trimestre inmediato anterior, lo que alimentará el optimismo del mercado financiero. Sin embargo, es poco probable que este “efecto rebote” produzca una recuperación generalizada. Incluso una respuesta de política macroeconómica eficiente y coordinada no puede lograr que se vendan los productos que no se fabricaron o los servicios que nunca se ofrecieron.

Hasta el momento, la respuesta fiscal en todo el mundo ha tenido un objetivo relativamente limitado y se ha planificado como estímulos temporales. El Congreso estadounidense, normalmente esclerótico, aprobó cuatro piezas de legislación de estímulo en aproximadamente el mismo número de semanas. Pero muchas de estas medidas son excepcionales o tienen fechas de vencimiento predeterminadas. La velocidad de la respuesta, sin duda, fue impulsada por la magnitud del problema. Las acciones de Estados Unidos representan una parte relativamente grande de los $ 11 billones de dólares estimados en apoyo fiscal que los países del G-20 han inyectado en sus economías. En este punto vemos nuevamente que  un mayor tamaño ofrece un mayor margen de maniobra a los países. Las naciones con economías más grandes han desarrollado planes de estímulo más ambiciosos. Por el contrario, el estímulo agregado de los diez mercados emergentes del G-20 está cinco puntos porcentuales por debajo del de sus contrapartes de economías avanzadas. Desafortunadamente, esto significa que la respuesta contracíclica será menor en los lugares más afectados por el shock.

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Los bancos centrales también han intentado estimular la fallida economía mundial. Aquellos bancos que aún no tenían sus manos atadas por decisiones anteriores de mantener las tasas de interés fijadas en mínimos históricos (como lo hicieron el Banco de Japón y el Banco Central Europeo), relajaron su control sobre el flujo de dinero. Entre las naciones que han relajado su política monetaria están Brasil, Chile, Colombia, Egipto, India, Indonesia, México, Pakistán, Sudáfrica y Turquía. Cabe destacar que en épocas anteriores de volatilidad, los funcionarios en esos países generalmente iban en la otra dirección, elevando las tasas de interés para evitar la depreciación del tipo de cambio y contener la inflación y la fuga de capitales. Parece que ahora el shock económico compartido igualó el campo de juego, disminuyendo las preocupaciones sobre la fuga de capitales que generalmente acompaña a la depreciación de la moneda y la caída de las tasas de interés.

Lo que quizás sea más importante es que muchos bancos centrales han podido evitar que algunas de las empresas, temporalmente sin liquidez, caigan en la insolvencia. Un banco central puede mirar más allá de la volatilidad del mercado y comprar activos que actualmente no son líquidos pero parecen ser solventes. Diversos banqueros centrales de países desarrollados y en vías de desarrollo, han asumido una amplia gama de garantías, incluida la deuda privada. El Banco de México se encuentra en el grupo de bancos centrales que  están intentando construir un puente sobre la falta de liquidez actual hacia la economía recuperada del futuro.

Sin duda, las acciones de los bancos centrales aparentemente han frenado el deterioro en el funcionamiento del mercado con recortes de tasas, inyecciones masivas de liquidez y compras de activos. Sin embargo, el resultado neto de estas políticas probablemente esté lejos de ser suficiente para compensar un shock de oferta y demanda tan grande como el que está viviendo el mundo en este momento. Las tasas de interés a largo plazo en los países desarrollados ya eran bastante bajas antes de que se produjera la pandemia, y a pesar de todos los dólares estadounidenses que la Reserva Federal canalizó al exterior, el valor relativo del dólar subió en lugar de bajar. Por sí mismas, estas medidas de estímulo monetario no son suficientes para hacer que los hogares y las empresas gasten más, dadas las dificultades económicas y la incertidumbre actual. Como resultado, los banqueros centrales más importantes del mundo: Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón; Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo; y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, han estado instando a los gobiernos a implementar medidas de estímulo fiscal adicionales. Sus ruegos han sido atendidos, pero de forma incompleta, por lo que evidentemente ha habido una disminución masiva de la actividad económica mundial.

  1. La economía y sus descontentos

La sombra de esta crisis será larga y oscura, mucho más que en las crisis anteriores. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que la relación de déficit fiscal respecto al PIB en las economías avanzadas aumentará de 3.3% en 2019 a 16.6% este año, y en los mercados emergentes, pasará de 4.9% a 10.6% durante el mismo período. Muchos países en desarrollo están siguiendo el ejemplo de sus homólogos desarrollados para abrir el grifo fiscal; pero tanto en las economías avanzadas como en las que están en vías de desarrollo, muchos gobiernos carecen del espacio fiscal para hacerlo.

La globalización comenzó a revertirse con la llegada de la administración Trump en 2016. Con la pandemia, esta tendencia se ha exacerbado ya que los países buscan la autosuficiencia en la producción de diversos bienes considerados como estratégicos. Por su parte, muchas fronteras se han cerrado para tratar de impedir la propagación de la infección. Es evidente que la dependencia en los mercados de exportación arrastra a las economías nacionales hacia abajo cuando el volumen del comercio mundial disminuye. Esta situación, aunada al desplome de los precios de los principales productos básicos y las remesas, han golpeado fuerte a los países en vías de desarrollo. Por su parte, el sentimiento o confianza de la población también es importante para la economía y es difícil imaginar que las actitudes hacia los viajes al extranjero o la educación en el extranjero se vayan a recuperar rápidamente. En términos más generales, la confianza, un lubricante clave para las transacciones de mercado, escasea a nivel internacional.

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Otra razón más por la que la cooperación mundial puede flaquear es que los responsables de la formulación de políticas pueden confundir el rebote económico de corto plazo que se espera con una recuperación duradera. Frenar la caída de los ingresos y la producción será un logro fundamental. Cuanto más tiempo se tarde en salir del hoyo que esta pandemia ocasionó en la economía mundial, más tiempo algunas personas estarán sin trabajo innecesariamente y es más probable que las perspectivas de crecimiento a mediano y largo plazo se vean permanentemente afectadas.

Las consecuencias económicas son bastante directas. A medida que disminuyen los ingresos futuros, la carga de la deuda se vuelve más onerosa, tanto para individuos como gobiernos. Las consecuencias sociales son más difíciles de predecir. Una economía de mercado implica una negociación entre sus ciudadanos: los recursos se utilizarán de la manera más eficiente para hacer que el pastel económico sea lo más grande posible y que éste crezca al paso del tiempo. Mientras el pastel se expanda rápidamente, los perdedores pueden consolarse con el hecho de que el tamaño absoluto de su porción sigue creciendo. Pero ahora el pastel no crece, sino que se contrae, por lo que es difícil creer que la gente seguirá confiando en los mecanismos de mercado que se construyeron después de la Segunda Guerra Mundial. Una oleada de nacionalismo populista a menudo llega cuando la economía decae, por lo que es casi seguro que aumentará la desconfianza entre la comunidad mundial. Esto acelerará el declive del multilateralismo y puede crear un círculo vicioso al reducir aún más las perspectivas económicas futuras. Eso es precisamente lo que sucedió entre las dos guerras mundiales, cuando florecieron el nacionalismo y las políticas de empobrecimiento del vecino.

Evidentemente, no existe una solución única para todos estos problemas políticos y sociales. Pero un curso de acción prudente es evitar que las condiciones económicas que produjeron estas presiones empeoren. Los funcionarios deben seguir adelante con el estímulo fiscal y monetario. Y sobre todo, deben abstenerse de confundir un rebote con una recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Experiencias y enseñanzas de la RAI 2018

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El presidente de la CONCAMIN, Francisco Cervantes, y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador

Los días 13 y 14 de septiembre se llevó a cabo la 25 edición de la Reunión Anual de Industriales (RAI) organizada por la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) y que es liderada por Francisco Cervantes Díaz. En dicho evento hay oportunidad de escuchar las opiniones de líderes de la industria y de funcionarios públicos respecto a los diversos temas relacionados con la industria nacional. En esta entrega quiero compartirles algunos de los conceptos más relevantes de varias de las conferencias a las que asistí.

El evento comenzó con la ponencia de Ángel Sánchez Huerta, titulada “Dominando el cambio, la creatividad y la innovación”, en la que se aportaron diversos conceptos como el hecho de que la gente en las organizaciones no se resiste al cambio, sino que se resiste a ser cambiada, así como el hecho de que hay que entender el proceso de cambio ya que se ha tornado turbulento, impredecible y discontinuo. El cambio ha cambiado.

Sánchez Huerta dijo que ya no existen los tiempos tranquilos y hay que adaptarnos a esta nueva realidad; y respecto al cambio en el personal de las organizaciones señaló que para lograrlo se deben realizar las siguientes acciones: Emocionar, Entender, Creer, Querer (actitud), Poder (saber cómo – aptitud) y Actuar (compromiso).

Nos recordó frases muy significativas como “El mundo no evolucionará del pasado que lo llevo a sus estado actual de crisis, si continúa utilizando la misma forma de pensar que creó esta situación” de Albert Einstein; y “La mejor forma de predecir el futuro es creándolo” de Peter Drucker.

Mencionó los tres tipos de liderazgo que se requiere para las tres fases por las que transita una empresa: el emprendedor, para la primera fase que es la de formación; el administrador, para la segunda fase que es la normativa; y el creativo y compartido, para la tercera fase que es la de integración, en la que la empresa debe innovar o reinventarse para sobrevivir. Todo esto implica un cambio de mentalidad.

En este sentido, la innovación  es tan importante que todas las organizaciones debe tener un director de innovación. Explicó que la innovación consiste en hacer híbridos, es decir, debes combinar elementos de otras industrias e incorporarlo a tu producto o servicio. También, los colaboradores deben aprender a resolver problemas de manera creativa, pero esto no se hace al aventón, sino que se debe tener presente que para ser innovadores se requiere de metodología.

Aconsejó a los empresarios a volcarse al mercado interno para que vean que le pueden poner a su negocio.

Hizo mucho énfasis en que no es lo mismo innovar que reinventarse y mencionó que todos los empresarios deben hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuál es el “Uber” de mi negocio que me convertirá en obsoleto? Y volvió a mencionar que la innovación consiste en estar en un negocio diferente en base a crear híbridos, y comentó que muchos se confunden y piensan que la mejora continua es innovación, y no es así. Una empresa está en transformación cuando está en innovación y no solo evoluciona en base a sus experiencias pasadas.

Dijo que las mejores organizaciones no son aquellas que se basan en “contaditis y numeritis”, sino aquellas que incentivan la creatividad de sus colaboradores. El líder debe ser aprendiz y maestro. Se debe trabajar colaborativamente hacía adentro y el líder debe ser un facilitador de soluciones creativas para los problemas.

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Ildefonso Guajardo, Secretario de Economía, hablando del TLCAN 2.0

En la segunda conferencia de la RAI, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo habló principalmente de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero inició señalando (creo que en alusión al nuevo gobierno federal), que no se debe pensar en cambiar el modelo económico hacía uno que dependa exclusivamente del mercado interno, ya que el mercado interno y el externo tienen importantes vasos comunicantes.

Habló de la Alianza del Pacífico y dijo que debe ser vista como la plataforma de integración de toda América Latina, pero que esto debe darse con reglas y disciplinas.

Respecto al TLCAN dijo que se había logrado que en lugar de cláusula “sunset” se tenga un acuerdo para la revisión cada 6 años y se dé un relanzamiento cada 16 años; sólo cuatro sectores fueron sujetos de renegociación de reglas de origen: vidrio, fibra óptica, acero y automóviles; se eliminó la amenaza de estacionalidad en los productos del campo cuando son tiempos de cosecha en Estados Unidos; en cuanto al Capítulo 19 de solución de controversias, dijo que se respetan los lineamientos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y habló de que este nuevo acuerdo brinda la debida protección de inversiones. Y señaló que los textos del TLCAN 2.0 se liberan el 30 de septiembre.

En la tercera conferencia, Gerardo Esquivel, futuro Subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dijo que al final del sexenio la deuda pública como proporción del PIB será la misma que ahora, en torno al 47%.

Habló de que se está realizando una revisión significativa al presupuesto para detectar qué programas no están funcionando.

Dijo que el Presupuesto de Egresos contará con dos grandes vertientes. La primera es la de generar un mayor gasto en inversión pública que detone la inversión privada (sobre todo en temas de energía y los proyectos de trenes: Transistmico y Maya-). La segunda es la de tener una posición distinta respecto a programas sociales (se va a revisar, eliminar, disminuir y, crear). Mencionó el Programa “Jóvenes construyendo el futuro” que será administrado por la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS). Mencionó el programa para duplicar su pensión a los adultos mayores (actual es de $580 pesos al mes y se va a subir a $1,200 pesos al mes) y que se hará universal para todos los mayores de 68 años.

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Gerardo Esquivel, futuro Subsecretario de Egresos de la SHCP

Dijo que el próximo gobierno buscará disminuir la brecha de desigualdad entre las regiones del país. Reiteró el plan del próximo gobierno de tener una diferenciación de impuestos en la zona fronteriza norte del país de manera que habrá una tasa de ISR del 20% y una de IVA del 8%. Dijo que con esto se podrá ayudar a paliar los efectos de reforma fiscal de Estados Unidos en el norte del país.

Habló de que se buscará cambiar el enfoque hacía “derechos sociales” de la población en lugar de verlo como “apoyos” para los pobres, lo que implica una reconcepción de la política social.

A pregunta de uno de los asistentes, respecto al combate a la ilegalidad dijo que la informalidad no es lo mismo que ilegalidad, y que la informalidad la causa el escaso crecimiento económico. La ilegalidad es lo que se debe combatir a través de la vigencia del estado de derecho, mientras que la informalidad se combatirá con mayor crecimiento económico.

La cuarta conferencia fue por parte de Josefa González Blanco Ortíz Mena, futura Secretaria de Medio Ambiente y Recursos naturales. Respecto a lo dicho por ella solo vale la pena destacar su énfasis en que se dará un cuidado al medio ambiente con justicia social “Por el bien del medio ambiente, primero los pobres” y “Por el bien de sus empresas, primero los pobres” fueron de sus frases. Mencionó que nuestras comunidades están envenenadas por la contaminación y que es prioritario atender estos casos.

La quinta conferencia fue por parte de Li Yong, Directior General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y se tituló “La industria del futuro y los objetivos 2030 de la ONU”. Lo que él dijo es motivo de un editorial completo, pero quiero en este espacio destacar que señaló que todos los países de altos ingresos atravesaron por una etapa de industrialización.

El apostarle a la industrialización le permite a los países, contar con una alta productividad, acumulación de capital, generar economías de escala, desarrollar las cadenas productivas en manufactura y obtener los beneficios de mercado en expansión.

Dijo que los gobiernos deben preocuparse por asegurarse de que el proceso de industrialización sea inclusivo y sostenible.

La sexta conferencia fue a cargo del Gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León y se tituló “Evolución y perspectivas de la economía mexicana”. El funcionario básicamente habló de como el banco central ha luchado contra la inflación en un entorno económico y financiero mundial complejo. Además de que, a pregunta de un servidor, justificó las recurrentes alzas en la tasa de interés por parte del instituto central, a pesar de que sabemos que la inflación actualmente es causada por los incrementos en los precios de los energéticos y que sabemos que los aumentos en la tasa de interés no harán que bajen los precios de los combustibles.

El segundo día de la RAI comenzó con la conferencia de Gabriela Márquez, futura Secretaria de Economía. La futura funcionaria mencionó que la secretaría a su cargo tendrá tres líneas estratégicas que serán la base para las decisiones que se tomarán: 1. Diversificación, 2. Innovación y 3. Inclusión

Dijo que realizarán importantes esfuerzos para cambiar la política de apertura para que ésta se dé con un mercado interno fuerte, con reglas claras, y que se beneficie de un mayor poder adquisitivo de la población.

Mencionó que ningún país puede crecer a tasas elevadas sin innovación, y que es por ello que se va a impulsar en temas administrativos y procesos productivos de las empresas. Dijo que la Secretaría será un puente importante entre los centros de desarrollo de ideas y las universidades; y mencionó que se deben flexibilizar los programas de estudio de universidades.

Para fomentar la innovación, se van a estimular las patentes.

Dijo que la Secretaría de Economía enfrenta importantes restricciones. Hay poco dinero en la Secretaría y que los recursos que se le asignan representan el 0.2% del presupuesto de egresos federal. Es un nivel de presupuesto muy bajo en comparación mundial. Sin embargo, reconoció que hay otros mecanismos con los que se puede trabajar como la capacidad de regulación, esto con el fin de que el gobierno no estorbe la actividad productiva y que la interacción entre gobierno e iniciativa privada sea más fluida. Van a identificar “cuellos de botella” para cumplir con metas de diversificación, innovación e inclusión. A través de la regulación se compensará la falta de presupuesto, y serán la voz de la industria para incorporar propuestas y preocupaciones de políticas públicas.

Sabemos y reconocemos que la iniciativa privada es el motor de crecimiento y es la forma de romper con la racha de banjo crecimiento del PIB per cápita, dijo Márquez.

Señaló que el gobierno está para desarrollar infraestructura, mejorar regulación y combatir la inseguridad. Si hay crecimiento económico aumentarán las capacidades del Estado. Se requiere un estado fortalecido que acompañe a la iniciativa privada, genere equidad e inclusión. Hacer que los mercados funcionen correctamente.

Finalmente, mencionó algo que considero muy acertado y es el romper c pon el concepto de “Mypimes” ya que la diferencia entre micros y medianas empresas es enorme, y que se requieren políticas públicas por tipo de empresa.

Posteriormente, siguió la conferencia del nuevo líder de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, quien comenzó lanzando la pregunta de porque en México no tenemos suficiente crecimiento económico.

Mencionó que ha habido un importante aumento del gasto público, pero que no han mejorado los servicios públicos. Esto evidencia que tenemos un gasto público muy improductivo.

En este sentido, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha pedido que se revise como hemos estado gastando. Una política de austeridad puede generar ahorros importantes y también se puede hacer mucho a través de la reasignación presupuestal.

Dijo que el gobierno ha venido gastando 1.5% del PIB por encima de lo autorizado por el Congreso, y por ello se ha dado un crecimiento de la deuda pública. Se van a generar reasignaciones por el equivalente al 2% del PIB.

También dijo que la corrupción y el robo de combustible no son delitos graves en México, así como la falsificación de facturas. En esta administración se convertirán en delito grave sancionado con cárcel sin derecho a fianza.

Por cuestiones de espacio, no menciono todos los detalles de las conferencias, además de que ya no alcanzo a escribir sobre el tema de la manufactura 4.0, que también se abordó en la RAI, así como las consideraciones de tipo político por parte de Carlos Ugalde.

Como puede apreciarse, por lo abordado en la RAI 2018, estamos presenciando un cambio de época en lo mundial y en lo nacional. Se darán importantes cambios en las políticas públicas de nuestro país y las empresas deben estar preparadas para ello. ¿Cómo lograrlo? Pues con información y la innovación. Si las empresas no evolucionan e innovan de manera disruptiva, están destinadas al fracaso. El papel de las organizaciones empresariales es el de coadyuvar para que las empresas entiendan esta nueva realidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La preocupante precarización del empleo en México

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La existencia de un amplio sector informal en México ocasiona precariedad en el empleo

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) dio a conocer el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) correspondiente al cuarto trimestre de 2017, y los resultados que arroja indican que la precariedad del empleo en México aumentó derivado del grado de retroceso en materia de ingresos promedio en el último año.

 

El reporte del CONEVAL indica que el ingreso laboral per cápita real mostró una disminución anual de -2.5% entre el cuarto trimestre de 2016 y el cuarto trimestre de 2017, al pasar de $1,711.62 a $1,669.31 pesos. Como consecuencia, la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo aumentó de 40.0% a 41.0% entre el periodo señalado. ​

 

De esta manera, con este incremento, se revirtieron los avances observados durante 2016, que habían sido resultado de una baja inflación. Concretamente tenemos que la explicación de este aumento en la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo radica principalmente en un aumento del valor de la canasta alimentaria de 9.0% en zona urbanas y 8.7% en zonas rurales en este periodo; así como por una disminución en el ingreso laboral real de -2.5% anual en este periodo.

 

No obstante, durante el cuarto trimestre de 2017, se redujo el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria, de 41.8 a 41.0%, derivado de un incremento en el número de ocupados en los estratos socioeconómicos de menores ingresos. Estos deberían alarmarnos ya que es muy preocupante que en México 4 de cada 10 trabajadores no tenga el ingreso suficiente para adquirir lo mínimo indispensable para alimentarse adecuadamente.

 

Estas cifras van en línea con las reportadas recientemente por el INEGI en relación a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes al último trimestre de 2017. Tenemos que entre el cuarto trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2017, la población ocupada en México aumentó en 4.043 millones, pero el problema es que los que ganan menos de un salario mínimo (s.m.) al día aumentaron en 1.557 millones, los que perciben de 1 a 2 s.m. crecieron en 2.970 millones, mientras que los que ganan de 2 a 3 s.m. disminuyeron en -198 mil, los que ganan de 3 a 5 s.m. decrecieron en -712 mil y los que perciben más de 5 s.m. disminuyeron en -1.494 millones. Las cifras del INEGI son terribles porque indican que en México sólo el 4.6% de la población ocupada ganaba más de 400 pesos al día en el cuarto trimestre de 2017.

 

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En el 2017 se perdieron los avances que se habían logrado en materia salarial en México

En base a estimaciones de GAEAP, tenemos entonces que la persona ocupada promedio en México pasó de ganar 2.43 s.m. al día en el cuarto trimestre de 2012 a percibir apenas 2.16 s.m. al día en el último trimestre de 2017. Al tomar en cuenta el salario mínimo vigente en cada año vemos entonces que en términos nominales la percepción promedio en México pasó de 146.77 pesos en el cuarto trimestre de 2012 a 173.07 pesos promedio en el cuarto trimestre de 2017, lo que representa un incremento de 17.9%. El problema es que la inflación en el mismo periodo fue de 21.5%, por lo que en términos reales la persona ocupada promedio en México gana en el cuarto trimestre de 2017 un 3.0% menos de lo que percibía en el último trimestre de 2012.

 

Con estos datos, ¿Cómo es posible que el gobierno nos esté recurrentemente presumiendo que el “buen” desempeño de la economía mexicana se debe al mercado interno? Pues lo que sucede es que el mercado interno en México crece simplemente porque cada vez hay más gente trabajando, no porque la gente esté ganando más dinero por su trabajo, lo que a su vez implica un estancamiento o deterioro del nivel de vida de la población.

 

¿A qué se debe la precarización del empleo en México? Desde luego que a muchas razones, entre las que destaca el hecho de que históricamente los salarios nominales han crecido a una tasa más baja que la inflación. Pero esta afirmación no explica las causas del fenómeno, por lo que a continuación explicaré solo dos de ellas: el escaso crecimiento de la productividad ocasionado por un sector informal extendido por toda la economía y un aperturismo comercial carente de estrategia que ha ocasionado que los sueldos de miseria que se pagan en algunas naciones  asiáticas sean el referente para los salarios en México.

 

Respecto al estancamiento de la productividad, tenemos que de acuerdo con el INEGI, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía creció en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 en apenas 4.9%, lo que equivale a un aumento promedio anual de apenas 0.96% en los últimos cinco años. Y respecto al año pasado, tenemos que éste índice creció apenas 0.6% en el periodo del tercer trimestre de 2016 al mismo trimestre de 2017.

 

La teoría económica establece claramente que una condición indispensable para que aumenten los salarios sin generar presiones inflacionarias es a través de aumentos en la productividad, lo que implica que las personas produzcan más con los mismos recursos. En este sentido, es muy importante que haya inversión productiva que se traduzca en un mayor stock de capital de manera que la población ocupada tenga más y mejores herramientas y máquinas para trabajar. En México la inversión fija bruta creció apenas 3.4% entre 2012 y 2017, lo que equivale a una tasa promedio anual de solo 0.67% en los últimos cinco años. Es así que no debe sorprendernos el escaso crecimiento de la productividad cuando la inversión fija bruta apenas si ha crecido. ¿A qué se debe el estancamiento de la inversión productiva en México? Entre las múltiples razones a los escasos incentivos fiscales que se le dan a las empresas para que inviertan.

 

El otro factor que limita el crecimiento de los salarios en México tiene que ver con nuestro aperturismo comercial y la concentración de los canales de distribución de los productos para su venta en cada vez menos jugadores. Sucede que si un fabricante en México desea pagarle mejores sueldos a sus trabajadores, esto repercutirá en su costo de producción y entonces, al enfrentar  la competencia de fabricantes en países como Bangladesh (en donde se pagan sueldos de miseria), pues los comercializadores en México le dejan de comprar a los fabricantes nacionales y optan por proveedores asiáticos.

 

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Las condiciones laborales en Bangladesh son terribles y contra esto compiten sectores económicos en México como el calzado, vestido y textil

Es así que importamos indirectamente los bajos sueldos de otras naciones, porque si en México se pagaran salarios más altos tendríamos productos más caros que nuestras contrapartes en Bangladesh y Vietnam, y entonces los fabricantes nacionales ya no tendrían a quien venderle sus productos. Si a esto le sumamos los problemas del contrabando y subvaluación en las aduanas del país, pues el problema es aún más grave.

 

Es así que la estrategia del gobierno federal desde hace muchos años ha sido una en la que se abren las fronteras, bajando aranceles, buscando así que con la competencia del exterior, los productores mexicanos ofrezcan sus productos con precios más bajos. Pero la realidad es que este modelo ha ocasionado que los márgenes de rentabilidad de las empresas en México caigan y se limiten las posibilidades de subir sueldos en México.

 

A manera de conclusión podemos señalar que el tener un elevado porcentaje de población ocupada recibiendo salarios tan bajos, de manera que no pueden comprar la canasta alimenticia básica, es un caldo de cultivo para muchos problemas adicionales. Es indispensable replantear nuestro modelo económico buscando el incremento sostenido de la inversión productiva y la capacitación laboral; de igual forma, debemos ser muy cuidadosos en nuestra estrategia comercial ya que si bien esta hace que los productos en México sean más baratos, esto se ha dado a costa de sacrificar los ingresos de la población ocupada. ¿De que sirve tener productos baratos si igual la mayoría de la gente gana tan poco que no los puede comprar?

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt