El comercio exterior es el principal motor de crecimiento económico

Mucho se ha dicho respecto de que el principal motor de crecimiento económico, desde el segundo semestre de 2020 y a lo largo de 2021, ha sido el sector externo, concretamente las exportaciones. En las pasadas entregas hemos comentado que de los componentes de la demanda agregada, en el comparativo del primer semestre de 2021 respecto del mismo semestre de 2020, el consumo privado de bienes y servicios nacionales muestra un aumento de 5.8%; mientras que la inversión fija bruta total presenta un incremento de 11.1%. No obstante estos aumentos, el consumo privado de bienes y servicios nacionales se encuentra 5.9% por debajo del nivel del primer semestre de 2019, mientras que la inversión fija bruta está 12.2% por debajo de lo observado en el primer semestre de 2019. Respecto del gasto neto del sector público presupuestario, las estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) muestran que en términos reales, entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste creció 9.3% y que se encuentra 15.0% por encima del nivel del primer semestre de 2019. Pero no nos vayamos con la finta de datos preliminares del primer semestre, ya que al tomar en cuanta años completos vemos que entre 2019 y 2020 este gasto neto del sector público creció apenas 0.1% en términos reales.

Con lo anterior en mente, en esta entrega analizamos lo que está pasando con el sector externo y como contribuye a la recuperación económica nacional. Comenzamos haciendo un repaso de lo que sucedió en el periodo de 2019 a 2020, utilizando información de años completos; y posteriormente hacemos un análisis de lo sucedido en los primeros siete meses de 2021 respecto de los mismos meses de 2020. Este análisis se presenta primero para el volumen total de comercio (exportaciones, importaciones y saldo de la balanza comercial), y posteriormente se presenta la evolución de las diferentes actividades que conforman la industria manufacturera.

Comercio total de México 2019 – 2020

En el 2020 México realizó exportaciones totales de 416.999 miles de millones de dólares (mmdd), cifra que representó una disminución de -9.47% respecto de los 460.603 mmdd exportados en 2019. Por su parte, en cuanto a las importaciones totales, éstas sumaron 382.985 mmdd en 2020, cifra inferior en -15.87% a los 455.241 mmdd observados en 2019.  De esta manera, pasamos de tener un superávit en la balanza comercial de 5.362 mmdd en 2019 a uno de 34.013 mmdd en 2020, lo que implica un aumento del superávit de 534.34 por ciento.

El volumen de comercio exterior de México es enorme cuando lo relacionamos al tamaño de nuestra economía. En 2019 las exportaciones mexicanas sumaron el equivalente a 8.868 billones de pesos, mientras que las importaciones fueron de 8.765 billones de pesos. Es así que la suma de exportaciones e importaciones fue de 17.633 billones de pesos. Si tomamos en cuenta que el PIB nominal de México en 2019 sumó 24.453 billones de pesos, queda claro que en ese año las exportaciones representaron el 36.3% del PIB, las importaciones el 35.8%, mientras que la suma del comercio exterior fue de 72.1% del PIB. En el 2020 las exportaciones mexicanas tuvieron un valor equivalente a 8.882 billones de pesos, mientras que las importaciones sumaron 8.164 billones, por lo que la suma del comercio exterior fue de 17.047 billones de pesos. Si tomamos en consideración que el PIB nominal en 2020 fue de 23.073 billones de pesos, queda claro que en dicho año las exportaciones fueron equivalentes a 38.5% del PIB, las importaciones al 35.4% del PIB y la suma del comercio exterior fue de 72.1% del PIB.

Comercio total de México primeros siete meses de cada año 2019 – 2021

En el acumulado de los primeros siete meses de 2021 vemos que las exportaciones totales de México sumaron 276.994 mmdd, cifra que representa un incremento de 26.9% respecto de los mismos meses de 2020 y que también está 3.9% por encima de lo exportado en los primeros siete meses de 2019.  En materia de importaciones, la dinámica ha sido mayor, ya que éstas sumaron 279.962 mmdd en los primeros siete meses de 2021, cifra 33.2% superior a la observada en los primeros siete meses de 2020 y superior en 5.8% a la observada en los primeros siete meses de 2019.

Es así que derivado de la crisis económica de 2020 y la posterior recuperación de importaciones en 2021, es que pasamos de tener un superávit comercial de 1.945 mmdd en los primeros siete meses de 2019 a un superávit de 8.045 mmdd en los primeros siete meses de 2020 a tener un déficit de -2.968 mmdd en los primeros siete meses de 2021. Este importante aumento de importaciones puede tener dos componentes: 1. Varias de las importaciones son de insumos para la producción de exportaciones, por lo que serían positivas para la economía nacional; y 2. Si son importaciones que desplazan producción nacional, como muchas importaciones de bienes de consumo final, pues estas perjudican a la planta productiva nacional.

Ahora, para ilustrar el peso de las exportaciones e importaciones en el PIB de México en los primeros siete meses de 2021, tenemos que las exportaciones sumaron el equivalente a 5.582 billones de pesos, mientras que las importaciones fueron de 5.642 billones de pesos y la suma del comercio exterior de México de enero a julio de 2021 es de 11.225 billones de pesos. Si tomamos en consideración que el PIB nominal anual en el primer semestre del 2021 fue de 25.419 billones de pesos, tenemos que las exportaciones representan el 22.0% del PIB, las importaciones el 22.2% del PIB y la suma del comercio exterior es equivalente al 44.2% del PIB. Estos porcentajes evidentemente son más bajos que los  presentados líneas arriba, pero hay que tener en mente que corresponden únicamente a los primeros siete meses de 2021, por lo que la expectativa es de que al cierre de 2021 la suma de exportaciones e importaciones de México represente cerca del 75.0% del PIB mexicano.

Comercio manufacturas de México 2019 – 2020

En cuanto al comercio exterior de manufacturas, por pare de México, vemos que en 2020 las exportaciones sumaron 373.823 mmdd, cifra 9.0% inferior a la observada en 2019, cuando éstas sumaron 410.789 mmdd. Por su parte, las importaciones manufactureras sumaron 336.489 mmdd en 2020, cifra 14.3% más baja respecto de los 392.640 mmdd observados en 2019.  De esta manera, México pasó de tener un superávit manufacturero de 18.149 mmdd en 2019 a uno de 37.335 mmdd en 2020, lo que representó un incremento de 105.7%.

En 2020, las actividades manufactureras que más contribuyeron a generar el enorme superávit comercial fueron las siguientes (en paréntesis se indica el monto del superávit generado): Productos metálicos, maquinaria y equipo (78.400 mmdd); Alimentos, bebidas y tabaco (6.941 mmdd); Minerometalurgia (2.326 mmdd); y Fabricación de otros productos minerales no metálicos (1.247 mmdd). Ahora, a continuación se presentan las actividades manufactureras que registraron déficit en su balanza comercial en 2020 (en paréntesis se indica el monto de dicho déficit): Química (-16.444 mmdd); Productos plásticos y de caucho (-12.715 mmdd); Siderurgia (-8.478 mmdd); Otras industrias manufactureras (-5.611 mmdd); Papel, imprentas e industria editorial (-4.415 mmdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (-3.505 mmdd) e Industria de la madera (-0.412 mmdd)     

Comercio manufacturas  de México primeros siete meses de cada año 2019 – 2021

En cuanto al comercio exterior de manufacturas, por pare de México, vemos que en los primeros siete meses de 2021 las exportaciones sumaron 243.916 mmdd, cifra 26.0% superior a la observada en los primeros siete meses de 2020, cuando éstas sumaron 193.639 mmdd. Por su parte, las importaciones manufactureras sumaron 238.387 mmdd en 2021, cifra 29.8% más alta respecto de los 183.634 mmdd observados en los primeros siete meses de 2020.  De esta manera, México pasó de tener un superávit manufacturero de 10.005 mmdd en los primeros siete meses de 2020 a uno de 5.529 mmdd en los primeros siete meses de 2021, lo que representó un decremento de -44.7% en el valor del seuperavit comercial manufacturero.

En los primeros siete meses de 2021, las actividades manufactureras que más contribuyeron a generar el superávit comercial antes mencionado, fueron las siguientes (en paréntesis se indica el monto del superávit generado): Total productos metálicos, maquinaria y equipo (41.969 mmdd); Alimentos, bebidas y tabaco (3.787 mmdd); y Fabricación de otros productos minerales no metálicos (0.658 mmdd). Ahora, a continuación se presentan las actividades manufactureras que registraron déficit en su balanza comercial en el acumulado de los primeros siete meses de 2021 (en paréntesis se indica el monto de dicho déficit): Química (-12.614 mmdd); Productos plásticos y de caucho (-9.626 mmdd); Siderurgia (-8.268 mmdd); Otras industrias manufactureras (-4.461 mmdd); Papel, imprentas e industria editorial (-3.133 mmdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (-2.170 mmdd); Industria de la madera (-0.406 mmdd); y Minerometalurgia (-0.207 mmdd).

Conclusiones

Resulta evidente la dinámica exportadora de México es el principal motor de crecimiento económico de nuestro país. El hecho de que en los primeros siete meses de 2021 las exportaciones totales estén 26.9% por encima de lo observado en los primeros siete meses de 2020 y 3.9% superior a lo registrado en los primeros siete meses de 2019, aunado al enorme peso que tienen las exportaciones en el PIB, deja claro que esta actividad incide positivamente en el desempeño económico nacional. Sin embargo, no dejan de preocupar las importaciones que llegan al país y desplazan producción nacional. Como lo hemos señalado en otras entregas, la recuperación de la economía nacional debe ser en beneficio del empleo y producción mexicanos. Es importante que se cuide a la industria nacional de las prácticas de dumping que realizan diversos países, así como de las prácticas ilegales de comercio como el contrabando y la subvaluación de mercancías. El sector externo puede seguir siendo el principal motor de crecimiento del país, pero sin duda, se debe cuidar que las industrias nacionales sensibles no vayan a ser depredadas por las prácticas comerciales desleales e ilegales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Dos problemas: Elevado consumo de importaciones y caída de ingresos

En la entrega editorial de hace dos semanas informamos que el INEGI había dado a conocer que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero que de cualquier manera, el PIB de dicho trimestre se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019. Con esto en mente, se debe destacar que en el marco de su Informe de Actividades del segundo trimestre de 2021, el Banco de México revisó al alza su estimación de crecimiento de la economía nacional a 6.2% (desde el 6.0% que había considerado a principios de año). De materializarse este pronóstico, entonces sería en el primer trimestre de 2022 cuando se recuperen los niveles de PIB que se tenían previos a la pandemia.

Estas sin duda son buenas noticias porque son datos que muestran que si las cosas salen como las prevé el Banxico, estamos próximos a recuperar los niveles de actividad productiva que se tenían en 2019 para la totalidad de la economía. Es importante precisar que es recuperación de la totalidad de la economía y no se puede dejar de lado que no obstante lo anterior, hay diversos sectores económicos siguen muy golpeados operando hasta 20% por debajo de su nivel de 2019.

Un aspecto que no se puede pasar de lado es que no obstante esta recuperación del PIB total, sigue habiendo variables que preocupan mucho en su desempeño como es el caso del consumo privado, mismo que ha tenido una muy lenta recuperación y por lo tanto refleja el deterioro en el nivel económico tangible de la población al tener ahora menor consumo de bienes y servicios. En esta entrega analizamos la situación en el consumo privado en el primer semestre de 2021 respecto de cómo estábamos antes de la crisis económica de 2020, y cómo la evolución del nivel de consumo va estrechamente relacionado con lo que ha sucedido con los ingresos promedio de la población ocupada.

Consumo privado

El INEGI publicó las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMCPMI) al mes de junio de 2021 y vemos que después de tres meses consecutivos de crecimiento, este indicador total sufrió un descalabro y disminuyó -0.8% mensual durante junio, con cifras desestacionalizadas. Derivado de lo anterior es que al cierre del primer semestre de 2021 el IMCPMI total se ha recuperado apenas 7.88% con respecto al primer semestre de 2020. Este aumento semestral es producto de un incremento de sólo 5.81% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de un preocupante aumento de 27.69% en el consumo de bienes importados. De esta manera, el nivel del IMCPMI total observado en el primer semestre de 2021 es 4.61% más bajo que el que se tenía en el primer semestre de 2019, mientras que para el consumo de bienes y servicios nacionales es 5.95% inferior, pero en el caso del consumo de bienes importados su nivel del primer semestre de 2021 es 7.46% más alto que el que se tenía en el primer semestre de 2019. Queda claro pues que la recuperación del consumo ha favorecido más a los bienes importados que a los nacionales.

Ahora, analizando lo que ha pasado con el consumo de bienes y servicios nacionales, como ya se señaló, tenemos que entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste reporta un aumento de 5.81%. Esto es producto de que el consumo de bienes creció 9.77%, mientras que el consumo de servicios sólo ha aumentado 2.00%. De esta manera, el consumo de bienes nacionales está todavía 1.02% por debajo del nivel del primer semestre de 2019; mientras que el consumo de servicios se encuentra muy rezagado en un nivel 10.54% por debajo del observado en el 2019.

Viendo a detalle lo que ha pasado con el consumo de bienes nacionales, tenemos que el crecimiento  de 9.77% comentado líneas arriba es producto de que el consumo de bienes duraderos subió 24.48%, el de bienes semiduraderos creció 38.69% y el de bienes no duraderos aumentó 4.64%. De esta manera, en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2021, el consumo de bienes duraderos presenta un aumento de apenas 0.67%, el consumo de bienes semiduraderos está 14.27% más bajo, mientras que el consumo de bienes no duraderos está apenas 1.36% por arriba. Cabe señalar que la debilidad en la recuperación del consumo de bienes semiduraderos explica la muy lenta evolución de las ventas de productos como ropa y calzado.

Como lo señalé líneas arriba, es preocupante como la recuperación de la economía y el consumo nacional ha servido más para beneficiar las importaciones que el consumo de productos hechos en México.  La espectacular tasa de incremento del consumo de bienes importados de 27.69% entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, es producto de que el consumo de bienes duraderos importados creció 44.92%, el consumo de bienes semiduraderos importados subió 15.60%, mientras que el consumo de bienes importados no duraderos aumentó 22.25%. De esta manera, al comparar los niveles de consumo de bienes importados en el primer semestre de 2019 con el nivel observado en el primer semestre de 2021, vemos que el de la totalidad de los bienes está 7.46% arriba, producto de que el consumo de bienes importados de consumo duraderos está 2.75% arriba, el de bienes importados semiduraderos está 2.75% abajo, mientras que el de consumo de bienes importados no duraderos se encuentra 17.06% arriba.

¿A qué se debe que la recuperación del consumo haya ayudado más a los bienes importados que a los nacionales? Puede deberse a muchas cuestiones como lo son los precios de importación. Sabemos que en varias naciones como China, muchos productos no pudieron ser comercializados al caer la demanda de muchos de ellos en naciones como Estados Unidos en el 2020. A lo largo de este año, estos productos podrían ser enviados a mercados emergentes como México con precios que  no cubren ni los costos de producción. De esta manera, aunque los costos logísticos a nivel mundial se hayan disparado multiplicándose por 6, cuando los productos tienen precios de dumping, es negocio para los importadores. Esto con independencia de que es bien conocido que en México continúa la importación en masa de productos con precios subvaluados, con lo que los importadores defraudan al fisco federal y perjudican a la planta productiva nacional. Sea como sea, es una pena que gran parte de la recuperación de la economía nacional sea para ayudar a las empresas chinas a vender  más.  

Ingresos promedio de la población ocupada

Ahora, con independencia de que la reactivación del consumo total ha beneficiado más a los productos importados que a los nacionales, vale la pena preguntarse cuáles son las razones del deterioro del consumo en nuestro país.  Evidentemente se debe a la pérdida en términos reales de poder adquisitivo de la población ocupada.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la cantidad de personas ocupadas en México pasó de 54.936 millones de personas en el segundo trimestre de 019 a 55.242 millones de personas en el segundo trimestre de 2021, lo que implica un aumento de apenas 306 mil personas más en el mercado laboral en dos años. Es verdad que en dicho periodo el salario mínimo aumentó 38.0% nominal al pasar de 102.68 pesos diarios a 141.70 pesos al día, por lo que se registraron importantes ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso.

En el periodo antes mencionado la población ocupada que non recibe ingresos disminuyó en 183 mil personas, la población que gana hasta un salario mínimo (sm) creció en 3.336 millones, la que percibe de 1 a 2 sm subió en 2.014 millones, los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron en 2.639 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 963 mil, los que ganan más de 5 sm disminuyeron en 635 mil, mientras que los no especificados bajaron 622 mil personas. Esta información corrobora lo que se ha dicho en el sentido de que no obstante los fuertes incrementos del salario mínimo, los queestán en la economía informal y los que tienen niveles de ingreso superior a dicho salario no vieron sus ingresos aumentar en la misma proporción.  Muestra de ellos es que mientras que en el segundo trimestre de 2019 el 22.8% de la población ocupada ganaba menos de 1 sm, dicho porcentaje fue de 29.2% en el segundo trimestre de 2021; mientras que los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos pasaron de representar el 9.3% de la población ocupada en el segundo trimestre de 2019 a ser el 7.1% de ésta en el segundo trimestre de 2021.

Derivado de lo anteriormente comentado, es que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 1.96 salarios mínimos promedio al día en el segundo trimestre de 2019 a ganar 1.48 salarios mínimos al día en promedio. Si tomamos en consideración el salario mínimo nominal y asumimos algunos ajustes en los rangos salariales, en términos monetarios la población ocupada pasó de ganar 201.364 pesos diarios en el segundo trimestre de 2019 a ganar 209.08 pesos diarios, lo que implica un aumento nominal de 3.7%. El problema es que el nivel de precios subió 8.9% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, por lo que el ingreso promedio de la población en términos reales disminuyó -4.8% en el periodo antes mencionado. 

Si consideramos el número de personas ocupada en el segundo trimestre de 2019 y el que había en el segundo trimestre de 2021, es verdad que en términos nominales la masa salarial promedio diaria creció 4.3% nominal en el periodo, pero nuevamente, cuando tomamos en cuenta el nivel de inflación  del periodo, vemos que en realidad el nivel de masa salarial en términos reales disminuyó -4.2% en los últimos dos años. Esta cifra coincide con el de la caída en el nivel de consumo total en México.

Conclusiones

Resulta evidente que ha habido una pérdida de importante de bienestar por parte del promedio de mexicanos derivado de que el nivel de consumo real es ahora más bajo que hace dos años. Es lamentable que la recuperación haya servido más para que crezca el consumo de productos importados por encima de los hechos en México. El consumo de servicios es el rubro que requiere de más apoyo, pero los relacionados al hospedaje, recreativos, servicios de preparación de alimentos y restaurantes, entre otros, difícilmente se podrán recuperar rápidamente si continúa el desorden del gobierno federal en la aplicación de las vacunas contra el Covid-19.

La pérdida del poder adquisitivo de la población ocupada es evidente, con independencia de que haya aumentado el salario mínimo, en la proporción antes descrita. Sólo a través del crecimiento económico y aumento de productividad se recuperarán los niveles de ingreso previos a la pandemia; pero para ello se requiere consumir productos hechos en México. Aunado a lo anterior, la implementación de casos de remedio comercial (anti dumping) son fundamentales para evitar que los países que se quedaron con miles de millones de productos en saldos, vengan a vender aquí esos productos, perjudicando la planta productiva nacional. Finalmente, la gran asignatura pendiente es la lucha contra la ilegalidad y se deben redoblar esfuerzos para evitar que sigan entrando mercancías al país en condiciones de subfacturación, dañando también a la planta productiva y al fisco federal.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

Industria y empleo: peor que una economía en guerra

Cada semana se publican más y más datos que dan cuenta del desastre económico que fue causado por el draconiano cierre de la actividad económica, el cual fue decretado en México por las autoridades federales, sin haber entendido el proceso de contagios y haciendo una mala copia de los cierres económicos realizados en China, Italia, España, Estados Unidos, entre otros. Es así que los costos económicos y sociales de las decisiones gubernamentales comienzan a verse plasmados en los indicadores económicos. En esta entrega veremos los datos de la producción industrial y un recuento de la evolución del empleo formal por actividad económica y entidad federativa.

Total de la industria

La semana que recién concluye, el INEGI informó respecto de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) durante el pasado mes de abril y los datos son terriblemente alarmantes. Con cifras originales, en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IVFAI cayó -29.3%, lo que constituyó su mayor disminución anualizada desde que se mide este indicador (1993). Esta contracción se debió a que la minería cayó -3.6%; la electricidad, gas y agua disminuyeron -3.5%, la construcción se redujo -38.0%, mientras que las industrias manufactureras retrocedieron -35.3%. De esta manera, en el comparativo del acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, la totalidad de la actividad industrial registró una caída de -9.3%, producto de un incremento de 2.4% en la minería; retroceso de -0.7% en electricidad, gas y agua; caída de -15.4% en construcción y contracción de -10.9% en las industrias manufactureras. Hasta el primer cuatrimestre del año la evolución de la actividad industrial en su conjunto es similar a la que vivimos con la crisis económica del 2009, aunque sabemos que esta crisis económica apenas comienza, por lo que el saldo esperado para todo el año es de una caída del IVFAI de entre -12.0% y -15.0%.

IVFAI Abr20-1

Industria de la construcción

En cuanto a la industria de la construcción, la cual no fue declarada como actividad esencial durante los meses de abril y mayo, registró una caída de -38.0% en el comparativo de abril de 2020 respecto del mismo mes de 2019. De igual manera, esta es la mayor caída en el sector desde que se tienen registros. Esta evolución fue producto de una caída de -40.4% en las obras de edificación, disminución de -31.9% en la construcción de obras de ingeniería civil y colapso de -33.0% en los trabajos especializados para la construcción. De esta manera, en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, vemos que la industria de la construcción presenta una caída de -15.4%, producto de que las obras de edificación se cayeron -14.4%, la construcción de obras de ingeniería civil se contrajeron -21.1%, mientras que los trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

El colapso de la industria de la construcción durante abril de este año es muy preocupante por varias razones. Primero, porque la industria de la construcción es un indicador adelantado, mismo que incide en 66 ramas de actividad, por lo que su fuerte caída confirma los pronósticos de que este año será uno en el que en el mejor de los casos veremos una caída del PIB de entre 8% y 12%. En segundo lugar, porque nos habla de una cancelación de muchos de los proyectos de inversión, mismos que eran fundamentales para sentar las bases de una economía con perspectivas de crecer en los próximos años.

Industria manufacturera

En cuanto a la industria manufacturera, vemos que ésta presenta una caída de -35.3% en el comparativo de abril de 2020 respecto de los mismos meses de 2019. Esta terrible evolución es también la mayor desde que se tienen registros y es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (+1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-4.7%); Industria química (-7.7%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-10.0%); Industria del papel (-13.0%); Industrias metálicas básicas (-24.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-28.3%); Otras industrias manufactureras (-32.9%); Industria del plástico y del hule (-35.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-37.0%); Industria de la madera (-38.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-39.2%); Fabricación de productos metálicos (-40.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (-43.3%); Impresión e industrias conexas (-49.9%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-66.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-67.8%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-77.8%); Fabricación de prendas de vestir (-77.9%); Fabricación de equipo de transporte (-85.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-86.9%). Vemos que de 21 ramas de actividad solamente una registró incremento.

Con estos datos queda claro que la decisión del gobierno federal de cerrar la actividad económica durante abril y mayo, sin tomar en cuenta consideraciones demográficas ni regionales, golpeó a prácticamente toda la industria, pero en especial a las manufacturas de textil, vestido, automotriz, curtiduría, calzado y marroquinería. En el caso de automotriz no cabe duda que conforme se reactive la actividad internacional, pronto ésta ira recuperando su nivel de actividad, pero en el caso de las industrias textil vestido, calzado, curtiduría y marroquinería, el golpe ha sido brutal, y lo peor es que se espera que los datos de actividad de mayo sean igual o peor de malos que los de abril. Y es que estos sectores ya habían sido severamente golpeados en los años recientes por problemas como el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, por lo que el cierre de actividad se suma a los problemas ya existentes para crear un escenario catastrófico con pérdida de miles de empleos y cierre definitivo de la actividad de decenas de empresas.

IVFAI Abr20-2

En cuanto a la evolución de la industria manufacturera en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que ésta se contrajo -10.9%, producto de la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y los datos están ordenados de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (2.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-0.8%); Industria de la madera (-1.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (-4.2%); Otras industrias manufactureras (-4.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-8.4%); Fabricación de productos metálicos (-9.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-9.8%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-10.0%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-10.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-11.7%); Industria del plástico y del hule (-13.6%); Impresión e industrias conexas (-14.0%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-14.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.2%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-18.8%); Fabricación de equipo de transporte (-20.8%); Industria del papel (-25.2%); Fabricación de prendas de vestir (-26.9%); Industria química (-29.0%); e Industrias metálicas básicas (-29.5%). Nuevamente vemos que de 21 ramas de actividad manufacturera, solamente una presenta aumento en términos reales.

Estos indicadores se dicen fácil, pero hay que entender que con la contracción de la actividad económica, viene aparejada una disminución de los empleos formales e informales. A continuación veremos cuál ha sido la evolución del empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

Empleo en el IMSS

En el comparativo de febrero  a mayo de 2020, vemos que el total de trabajadores registrados en el IMSS disminuyó en 1.030 millones de personas. Esta enorme pérdida de empleos formales se debido a la siguiente evolución (en paréntesis se indica la variación nominal): Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza (-59,028); Industrias Extractivas (-7,349); Industrias de  Transformación (-210,920); Industria de  la Construcción (-262,317); Industria Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable (-576); Comercio (-97,079); Transportes y Comunicaciones (-36,778); Servicios para Empresas, Personas y El Hogar (-367,473); y Servicios Sociales y Comunales (11,154). Con estos datos queda claro que la industria perdió 481,162 empleos formales en el periodo de febrero a mayo de 2020, y lo que es peor es que la pérdida de empleos seguirá en muchas empresas aunque paulatinamente se haya retomado la actividad económica en junio y los meses siguientes.

IMSS May20

Ahora, en cuanto a la evolución por entidad federativa en el periodo de febrero a mayo de 2020, tenemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la variación y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño en valores absolutos): Tlaxcala (-3,336); Tabasco (-4,117), Colima (-4,223), Campeche (-5,465), Chiapas (-5,743), Zacatecas (-6,689), Durango (-7,487), Morelos (-7,735), Oaxaca (-10,797), Hidalgo (-12,158), Guerrero (-12,312), Aguascalientes (-12,740), Michoacán (-14,566), Baja California (-17,450), Nayarit (-17,565), Yucatán (-18,814), San Luis Potosí (-18,930), Baja California Sur (-22,445), Tamaulipas (-27,957), Chihuahua (-31,191), Sonora (-32,751), Coahuila (-33,261), Querétaro (-34,107), Puebla (-36,426), Guanajuato (-42,416), Sinaloa (-43,597), Veracruz (-46,300), Mexico (-58,652), Jalisco (-67,642), Nuevo León (-85,385), Quintana Roo (-113,798) y Distrito Federal (-174,311).

¿Qué puede hacer el gobierno federal para que la actividad económica se recupere en un periodo menos largo? Sin duda hay muchas cosas que se pueden realizar y que no requieren de un presupuesto. En primer lugar tenemos el combatir el contrabando y la subvaluación de todo tipo de mercancías en las aduanas del país. Esto requiere ajustes normativos para que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas pretenden ser ingresadas al país con precios ridículamente bajos. También se debe sancionar al contrabando no documentado como Delito Grave del Orden Federal. De igual manera, se pueden fortalecer los esquemas como el de créditos FONACOT para que se incentive el consumo de productos hechos en México por parte de quienes gozan de dicha prestación. También es importante fomentar el Programa IMPULSO NAFIN + ESTADOS para que más empresas puedan acceder al financiamiento bancario con tasas de interés no mayores al 13.9% anual. Otro aspecto que es muy relevante es que las grandes cadenas nacionales y tiendas departamentales reviertan la prioridad que le dan a los productos importados respecto de los nacionales y tengan un mejor trato con sus proveedores nacionales, a quienes en múltiples ocasiones les cobran todo tipo de descuentos y bonificaciones en aras de mantener ellos su rentabilidad, a costa del fabricante nacional. Se debe hacer valer el Convenio de Buenas Prácticas Comerciales. Así como estas acciones, hay muchas más que se pueden llevar a cabo y que sin duda se traducirán en una industria mexicana que tardará menos en recuperarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Puede el coronavirus impulsar a la planta productiva nacional?

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El COVID-19 visto en microscópico de electrones

El coronavirus o COVID-19, que al momento de escribir estas líneas ha infectado a más de 69 mil personas y matado a 1,671, es ahora en día la mayor amenaza real para el crecimiento económico mundial en 2020. Los escenarios y pronósticos de crecimiento económico pronto comenzarán a ser revisados a la baja y una desaceleración global, sin duda le afectará negativamente a la economía mexicana porque una menor tasa de crecimiento significa menor aumento de exportaciones y precios más bajos de materias primas como el Petróleo. Sin embargo, existe la posibilidad de que este organismo microscópico haya abierto la posibilidad para que muchas empresas grandes y pequeñas de México, tengan un mejor desempeño económico este año respecto del 2019. En esta entrega explico por qué.

En múltiples ocasiones he destacado el problema crónico que sufre México por su excesivo y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas. Para ilustrar esto tenemos que de acuerdo con el INEGI, mientras que en el año 2012 el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -96.388 miles de millones de dólares (mmdd), en el 2018 subió hasta -135.802 mmdd y en los primeros once meses de 2019 (dato más reciente al escribir estas líneas) fue de -129.909 mmdd, lo que hace prever que el dato oficial cerrará en unos -140 mmdd. El país que es responsable de más de la mitad del desequilibrio comercial con Asia es China, nación  con la que tuvimos un déficit comercial de -51.215 mmdd en 2012, luego de -76.081 mmdd en 2018 y de -69.867 mmdd en los primeros once meses de 2019, lo que hace pensar que el dato oficial será de unos -75.0 mmdd al cierre del año que recién terminó.

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Peña Nieto y Xi Jinping se reunieron en al menos tres ocasiones a hablar sobre el comercio bileteral.

En el discurso, México ha tratado de remediar este creciente déficit comercial con China y muestra de ello es que en el sexenio pasado el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron en al menos tres ocasiones. Después de cada encuentro se emitieron sendos comunicados de prensa destacando la disposición de China a comprar más productos mexicanos, pero como se puede observar con las estadísticas, el problema comercial de México a lo largo del tiempo no sólo no mejoró, sino que empeoró. Es verdad que entre 2012 y 2018 las compras de China de productos mexicanos aumentaron en 1.708 mmdd, pero también es verdad que en el mismo periodo las compras de México de productos chinos aumentaron en 26.6 mmdd.

Si consideramos que en la actualidad el PIB nominal de México es de 25 billones de pesos y un tipo de cambio de 19 pesos por dólar, eso significa que el PIB de México es de aproximadamente unos 1.315 billones de dólares, lo que entonces implica que el déficit comercial con las naciones asiáticas (estimado en unos -140 mmdd en 2019), equivale al 10.64% del PIB, mientras que el de China, (estimado en unos -75 mmdd en 2019), representa el 5.70% del PIB.

Todo lo anterior implica que si México instrumentara políticas públicas que le permitieran disminuir en 10% las importaciones originarias de Asia y sustituirlas por producción nacional, entonces ese sólo hecho haría que el PIB de México aumente en 1.22 puntos porcentuales. Es decir, sin hacer nada extraordinario, el sólo hecho de dejar de comprarle a las naciones asiáticas el 10% de lo que ahora les compramos y reemplazarlo con producción nacional, sería un formidable impulso para nuestra actividad económica. Desde luego, que estas cifras no consideran el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Si se combatieran frontalmente estos dos grandes delitos, el impacto positivo para la planta productiva nacional sería mucho mayor.

La realidad es que México no ha instrumentado una política de sustitución de importaciones originarias de Asia, ni ha dado un combate frontal a las importaciones ilegales, por lo que el problema comercial no solo subsiste sino que cada vez es peor. Pero afortunadamente para la planta productiva nacional eso podría cambiar gracias al COVID-19 o mejor conocido como el coronavirus.

Para comenzar a ilustrar esto tenemos que hace unos días comenzó a circular en redes un video de MVS Noticias, en el que se relata como el coronavirus ha impedido que el grupo delincuencial de los Marco Polos, asociado a la Unión Tepito, pueda viajar a China a realizar las compras de mercancía, mucha de la cual es pirata, y que entra por contrabando por la frontera sur de México. Se menciona en la nota que esta mercancía ya escasea en comercios formales e informales del Centro Histórico de la Ciudad de México.

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Complicado hacer negocios con China por el COVID-19

De esta manera, tenemos que gracias al COVID-19, diversos negocios del Centro Histórico de la CDMX, y de muchas partes del país, ya han dejado de vender algunos productos chinos, lo cual sin duda debería impulsar la comercialización y consumo de algunos productos nacionales.

Y así como el COVID-19 ha impedido que grupos de contrabandistas puedan ir a China a hacer sus negocios, también ha dificultado que compradores de negocios mexicanos formales puedan ir a la nación asiática a hacer sus negocios. De hecho, el Director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Fernando Ruiz, recientemente advirtió que sí se intensifica la propagación del coronavirus se podría afectar a las empresas mexicanas que utilizan insumos provenientes de China, como componentes electrónicos, eléctricos y acero, entre muchos otros.

Esto, para muchos comercializadores, puede representar un grave problema y sin duda les puede ocasionar grandes pérdidas por pedidos ya comprometidos de clientes nacionales que no podrán ser surtidos. Pero al mismo tiempo abre las posibilidades de incrementar la compra y producción nacional de ciertos insumos y productos.

Hace unos días un fabricante de insumos para el sector calzado me comentaba que durante la primera quincena de febrero de este año sus pedidos y ventas han aumentado de manera importante, ya que sus competidores, muchos de los cuales traen insumos de China, comienzan a tener dificultades para aceptar pedidos. Esto por los retrasos que comienza a haber en los trámites y en las embarcaciones de los productos originarios de aquella nación con motivo del temor que despierta el coronavirus.  Los recuentos periodísticos dan cuenta de que en China se están atrasando embarques, que algunas mercancías no llegan a los puertos porque no hay personal o movimiento terrestre para llevarlos. De hecho el sitio de internet diarioelcanal.com advierte que “en cuanto a las importaciones provenientes de China se prevén retrasos en las entregas que se hayan expedido después del inicio del Año Nuevo Chino a causa del cierre de las aduanas de este país, hecho que puede provocar problemas de provisionamiento para las empresas. Una vez desbloqueada esta situación se prevé que el coste del transporte se incremente a causa de la gran demanda y la limitada oferta de navieras”.

Dado lo anterior la gran pregunta es si el grueso de la planta productiva nacional está en condiciones de hacer frente a la oportunidad que representa la posible disminución de importaciones legales e ilegales (de productos terminados y de insumos) originarias de China, y de igual forma poder abastecer una mayor demanda de productos por parte de Estados Unidos, dadas las dificultades que ellos también enfrentan de importar desde China. La pregunta es relevante porque el año pasado, pese a los aranceles punitivos que impuso Estados Unidos a China y que la economía estadounidense creció a una sólida tasa del 2.3%, nuestras exportaciones hacía dicho país sólo crecieron en 3.60% en los primeros once meses de 2019. Esto es evidencia de que en muchos sectores manufactureros no pudimos sustituir a China como proveedor de Estados Unidos. Ahora parece haber una nueva oportunidad.

China-coronavirus-1-640x400Lo que debemos tener claro es que si las fábricas mexicanas son capaces de abastecer los insumos que se dejen de importar de China a precios competitivos, se generará la ansiada sustitución de importaciones y se impulsará el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en beneficio de la creación de empleos bien remunerados.

Y es que las importaciones originarias de China, formales o contrabandeadas, cuando vienen con precios excesivamente bajos por sus economías de escala o por la política de subsidios que llevan a cabo, son las que en muchas ocasiones impiden que las fábricas en México puedan pagar mejores salarios.

Por ejemplo, en el caso del sector calzado en el 2019, de los 102 millones de pares importados, el 41% de las importaciones se realizaron con precios por debajo de lo que se denomina Precio Materia Prima (PMP) o presuntamente subvaluadas. Estas importaciones, aunadas a las que entran contrabandeadas y no se tienen cuantificadas, ingresan al mercado nacional y son las responsables de que no se puedan pagar mejores sueldos en la industria. Esto porque el comercializador de calzado le puede decir al fabricante nacional que si no le vende a determinados precios, optará por el producto importado. De esta manera el fabricante nacional se ve forzado a vender con precios sumamente bajos, lo que imposibilita a mejorar los salarios. Este problema ocurre en infinidad de actividades manufactureras nacionales como textiles, vestido, muebles, entre muchos más.

Pero ahora con el COVID-19 y las dificultades para importar productos desde China, se abre la posibilidad de fortalecer las cadenas productivas nacionales, reactivar la proveeduría nacional de productos terminados y de insumos, y aumentar la creación de empleos. Es de esta manera que es posible que un virus, que complica las importaciones desde China, podría hacer más por la planta productiva nacional que las políticas públicas implementadas por el actual gobierno federal, cuyo resultado del primer año de actividades fue el de un decrecimiento económico de -0.1% en 2019.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los miles de millones que el SAT deja ir

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La recaudación de impuestos a la importación representa apenas el 0.74% del valor de las importaciones

México es el país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene la menor recaudación fiscal como porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB), siendo ésta de aproximadamente 13.15% en los primeros once meses de 2019. Esta situación, aunada a otros problemas, provoca que México tenga grandes rezagos en materia social, económica y de infraestructura. Esto a su vez se ve agravado por la corrupción y la ineficiente forma de gastar, lo que provoca que el gobierno federal se vea forzado a aumentar su recaudación fiscal.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado en múltiples ocasiones que en su gobierno no habrá aumento de impuestos en términos reales (por encima de la inflación) sino hasta la segunda mitad de su sexenio; sin embargo, existen maneras de recaudar más ingresos fiscales sin incrementar las cargas tributarias a los que ya pagan impuestos, y una de ellas es combatiendo la subvaluación y el contrabando de mercancías en las aduanas del país. A continuación se presenta un análisis de cómo han evolucionado los ingresos fiscales por impuestos a la importación.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el año 2000 los impuestos a la importación cobrados por México sumaron 32.861 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representó el 5.2% de la totalidad de ingresos tributarios del gobierno federal. Para el año 2006 éstos ascendieron a 31.726 mmdp y representaron el 3.6%, mientras que en el 2012 cayeron hasta los 27.906 mmdp y representaron apenas el 2.1% de los ingresos tributarios totales. En el año 2018 los ingresos por impuestos a la importación sumaron 65.542 mmdp y representaron el 2.1% del total.  Como puede verse, entre el año 2000 y 2018, la recaudación por impuestos a la importación aumentó 99.5% en términos de pesos nominales, pero el problema es que en dicho periodo la inflación  fue de 115.7%, por lo que en términos reales la recaudación por impuestos a la importación disminuyó -7.5%.

Cabe señalar que en los primeros once meses de 2019, la recaudación por impuestos generales a la importación fue de 59.879 mmdp, cifra 0.2% superior en términos nominales a la observada en los mismos meses de 2018. Sin embargo, al considerar que la inflación promedio en el periodo fue de 3.7%, tenemos entonces que la recaudación por impuestos a la importación presenta un retroceso en términos reales de -3.4% en el periodo.

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La evolución en términos reales de la recaudación por impuestos a la importación se dio no obstante el enorme incremento en el volumen de importaciones por parte de México. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2000 las importaciones de nuestro país sumaron 174.458 miles de millones de dólares (mmdd), para el año 2006 éstas ya eran de 256.058 mmdd, en el 2012 sumaron 370.752 mmdd y en el 2018 cerraron en 464.302 mmdd. Como puede verse, entre los años 2000 y el 2018, el valor en dólares de las importaciones de mercancías por parte de México creció 166.1%, y a pesar de esto la recaudación por impuestos a la importación ha venido disminuyendo en términos reales.

Otra forma de ver esta situación es convirtiendo la recaudación de impuestos a la importación en dólares y ver lo que ésta representa respecto del valor total de las importaciones. En el año 2000 la recaudación de este impuesto fue equivalente a 2.856 mmdd, lo que representó el 2.01% del valor total de las importaciones. Para el año 2006, la recaudación de impuesto a las importaciones fue de 2.910 mmdd y dicha cantidad fue equivalente al 1.14% del valor total de las importaciones. Para el año 2012 la recaudación de este impuesto fue por un monto equivalente a 2.121 mmdd, cantidad equivalente al 0.57% del valor de las importaciones. Para el año 2018 la recaudación subió hasta un equivalente de 3.408 mmdd, pero dicha cantidad fue equivalente al 0.73% del valor total de las importaciones mexicanas.

En los primeros once meses de 2019 la recaudación fue de un monto equivalente a 3.108 mmdd, cantidad que representa apenas el 0.74% del valor total de las importaciones.

Con estos datos queda más que claro que no obstante que el valor de las importaciones creció 166.1% entre los años 2000 y 2018, el valor en dólares de lo recaudado por impuestos a la importación disminuyó -1.9% y lo que la recaudación representa respecto del valor de las importaciones también se contrajo de manera importante. ¿A qué se debe esto? A continuación se explica.

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Claro que parte de la razón de este hecho es que México ahora tiene más tratados de libre comercio que hace 20 años y que México ha disminuido unilateralmente sus aranceles Nación Más Favorecida (NMF) registrados ante la Organización Mundial de Comercio (OMC); sin embargo llama poderosamente la atención que se haya dado esta caída en la recaudación del impuesto a la importación cuando la proporción de importaciones originarias de naciones con las que no tenemos tratado comercial, como China, Corea del Sur, India Indonesia y Vietnam (Con Vietnam el CPTPP entró en vigor en el 2019) creció de manera explosiva entre los años 2000 y 2018.

En el año 2000, el valor de las importaciones de México originarias de las naciones asiáticas mencionadas líneas arriba fue de 7.368 mmdd y representó el 4.2% del valor de las importaciones totales; para el año 2006 dicho valor subió a 37.375 mmdd y el porcentaje subió a 14.6%. En el 2012 el valor de las importaciones desde dichas naciones asiáticas aumentó a 75.572 mmdd y el porcentaje de lo que representan subió a 20.4%, mientras que en el año 2018 el valor fue de 111.471 mmdd y éstas representaron el 24.0% del valor total de las importaciones.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que somos un país con un enorme grado de apertura comercial, ya que la recaudación de impuestos a la importación apenas representa el 0.74% del valor de las importaciones. En Estados Unidos los ingresos por impuestos a las importaciones alcanzaron 50 mil millones de dólares en 2018 y en dicho año el valor total de sus importaciones fue de 2.407 billones de dólares, lo que nos arroja que su recaudación por impuestos a las importaciones fue de 2.07%; este es un porcentaje casi tres veces mayor que el de México.

Desde luego que parte del problema también se debe a lo extendido que está el problema de subvaluación de mercancías en las aduanas del país. En este sentido, Hermann Saenger, director de SGS, compañía especializada en inspección, y verificación en comercio exterior, recién señaló a El Financiero que “de acuerdo con información proporcionada por el SAT, recopilada de las 49 aduanas del país, alrededor del 30 por ciento de todas las mercancías que entran a México tienen subvaluación”. Es decir, tres de cada 10 mercancías reportan un precio más bajo que el real con el fin de evadir pagar  la totalidad de impuestos.

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Urgen reformas legales para combatir contrabando y subvaluación

Aunado a este problema, existe una enorme carencia de capacitación para el personal de las aduanas de manera que puedan verificar que haya una correcta clasificación arancelaria. Sucede que muchos productos son clasificados errónea y deliberadamente en las fracciones arancelarias libres de impuesto o en las que tienen las tasas impositivas más bajas, con el fin de evadir el pago de impuestos y defraudar al fisco federal. Esto implica la necesidad de aumentar la capacitación en las aduanas del país y aquí el sector privado tiene mucho que aportar.

Finalmente, dado que México pierde miles de millones de pesos al año por la subvaluación de mercancías y el contrabando técnico, es indispensable que se realicen cambios a la Ley Aduanera, de manera que la autoridad tenga más elementos para desechar el valor de las mercancías cuando éstas están claramente subvaluadas. Además de equiparar los “errores recurrentes” de una empresa o persona física en la clasificación aduanera al delito de defraudación fiscal. Finalmente, se deben imponer sanciones ejemplares a los importadores subvaluadores, ya que el mecanismo actual de darlos de baja del padrón de importadores, para que posteriormente se allanen y se pongan al corriente para volver a ser dados de alta, es claramente inservible.

Es así pues, que existen formas de aumentar la recaudación de impuestos en México sin perjudicar a quienes ya pagan impuestos. El combatir el contrabando y la subvaluación ayudará a las finanzas públicas y también fortalecerá a la industria manufacturera nacional, aumentando su producción y creando más empleos mejor remunerados.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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En Twitter: @alejandrogomez

Contrabando y subvaluación, retos mayúsculos para AMLO

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El problema de contrabando y subvaluación en todos los sectores ha ido en aumento

Uno de los retos más grandes que enfrentará la próxima administración del gobierno federal, la cual será encabezada por Andrés Manuel López Obrador, será el combate al contrabando y las demás prácticas ilegales de comercio internacional. Estas actividades, que se derivan de un marco legal anticuado y por los problemas de corrupción en las Aduanas del país, son sumamente perjudiciales para la planta productiva nacional y afectan la cantidad y calidad del empleo en México.

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, parece entenderlo ya que en su pasada reunión del 9 de julio con las cámaras industriales que conforman la Concamin, se comprometió a luchar contra las diversas formas de ilegalidad, habló de la importancia de erradicar la venta de facturas e inclusive mencionó que la persona que esté al frente del Servicio de Administración Tributaria (SAT) durante su administración debe ser como “un santo”. Este pronunciamiento arrancó los aplausos de los empresarios presentes en la reunión.

Desafortunadamente al día de hoy, la evidencia apunta a que en México el problema de ilegalidad va en aumento desde hace ya varios años. Los casos de importaciones introducidas en condiciones de ilegalidad son una constante, lo que ocasiona graves problemas para las empresas formalmente establecidas, más conflictos con las autoridades federales y más confusión para el consumidor. Los datos muestra que las Aduanas permanecerán porosas a pesar de las “buenas intenciones” gubernamentales por sellarlas; lo que nos lleva a la pregunta de cómo debemos entonces combatir el contrabando o comercio ilegal.

Desde tiempos del presidente Calderón, México ha suscrito diversos acuerdos y planes aduaneros con varios países para fortalecer la cooperación y coordinación entre sus aduanas. Se han implementado diversas iniciativas específicas que abarcan temas tales como la cooperación para fortalecer la integridad del personal aduanero; la automatización de todos los procesos de despacho aduanero; la coordinación de las operaciones diarias y proyectos de infraestructura en la frontera común con Estados Unidos; el fortalecimiento de las acciones en materia de aplicación de las leyes para combatir con mayor efectividad el contrabando, el fraude aduanero y delitos relacionados; el aumento de la cooperación en materia de seguridad, especialmente en el caso de cargamentos de mercancías que por su naturaleza requieren controles especiales, entre otros. Sin embargo, nada de esto ha funcionado para combatir la ilegalidad y vemos como en sectores como el calzado cerca del 40% de lo que se importa “legalmente” al país lo hace con precios por debajo de su costo de materia prima.  En los sectores textil y del vestido, al igual que en muchos otros, las estadísticas son igualmente preocupantes.

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Mucho del calzado y ropa que entra de contrabando al país acaba en tianguis y negocios poco fiscalizados

En México la forma en que se lleva a cabo el contrabando ha cambiado. Ya no estamos hablando de los grandes cargamentos de zapatos, textiles, perfumes, electrodomésticos y aparatos electrónicos ocultos en maletas, en cajas de cartón y a bordo de vehículos de doble cajuela que cruzan por ciudades fronterizas o en embarcaciones por puertos como el de Panamá y que terminan en la distribución y venta en mercados de los tianguis del país.

Actualmente, las mercancías de contrabando entran por la puerta grande; pasan las aduanas en grandes contenedores y sobre ellas está la mirada de los agentes aduanales; sin embargo, se trata de  embarques ilegales facturados en un país distinto al lugar real de su origen, triangulado con el fin de evadir impuestos. Otra modalidad es el declarar un valor de la mercancía inferior al real con el fin de evadir las correspondientes contribuciones.  Estos dos casos son ejemplos del denominado «contrabando técnico».

Cuando en México la autoridad ha firmado algún acuerdo en materia aduanera, en principio todo suena muy bien, pero el problema es que están ausentes las medidas o acciones concretas para combatir el “contrabando técnico”.  Por su parte, la situación se agrava por la ausencia de percepción de riesgo entre los importadores subvaluadores y esto se debe a que en lo que va del actual sexenio ningún empresario a pisado la cárcel por este delito, no obstante que hay órdenes de aprehensión giradas en su contra. Además de que el gobierno mexicano no se ha preocupado por firmar acuerdos internacionales para que se sancione a empresarios extranjeros que coadyuven en la falsificación de una factura o un pedimento aduanal.

En este contexto, vale la pena recordar lo señalado en el libro de 2005 de Moisés Naím, titulado “Ilícito: cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo”. En su obra, Naim hace un análisis impactante acerca del problema global del contrabando de bienes, drogas, armas de todo tipo y tamaño, dinero lavado, propiedad intelectual, recursos naturales y hasta gente y sus órganos.

Naím asegura que el tráfico ilegal es lo suficientemente penetrante como para amenazar la estabilidad mundial y juega un papel primordial en la lista de problemas nacionales e internacionales. En su libro el autor menciona que México, junto con Colombia, Rusia, Afganistán y muchas partes de Asia y Africa, son ubicaciones  donde “los traficantes de bienes ilegales, que están conectados a redes globales, tienen un papel definitorio en los asuntos económicos, políticos y militares”. Y agrega que »En estos países las redes de comercio ilícito pueden ‘capturar’ fácilmente organismos públicos: aduanas, tribunales, bancos, puertos, policía… Además, raramente se olvidan de reclutar periodistas, políticos y líderes empresariales».

El problema del contrabando a nivel global es realmente preocupante. Si el monto del lavado de dinero puede ser utilizado como una aproximación para la actividad de contrabando global, entonces tenemos que éste ha crecido en 10 veces desde su nivel de 1990, a poco más de un billón de dólares ahora en día – equivalente al 10 por ciento del comercio legítimo. La mayor parte de esto es narcotráfico, que suma aproximadamente 900 mil millones de dólares al año. Las ventas ilegales de armas suman 10 mil millones de dólares al año; la descarga ilegal de basura toxica entre fronteras suma 12 mil millones de dólares; el contrabando de personas (incluidas mujeres y niños para explotación sexual) suma 7 mil millones de dólares; la piratería de películas 3 mil millones; arte robado 3 mil millones (todas estas son estimaciones generales de fuentes oficiales y asociaciones comerciales.)

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Sin combate al contrabando y subvaluación no podrá mejorar la calidad de los empleos en México

Así pues, la conclusión que se obtiene de todo estos es que entre menos esté preparado un país para hacer frente al problema del contrabando (por falta de tecnología, infraestructura o simplemente por corrupción), más apetitoso se vuelve para las grandes bandas internacionales.

Habiendo dicho todo lo anterior, es urgente centrar nuestra atención en modificar el marco legal para que las autoridades tengan más elementos para desechar valor en la Aduana cuando se pretenda importar una mercancía claramente subvaluada, además de que se deben endurecer las penas y aplicar sanciones más severas para quienes incurren en contrabando técnico. En este respecto se debe señalar que cuando varios de los sectores productivos han hecho propuestas de cambios, los funcionarios del SAT generalmente las desechan, dicen que son de difícil implementación o cualquier otro pretexto para que las cosas sigan igual; tal parece que no tienen mayor interés en modificar el marco legal que les ayude a hacer mejor su trabajo.

Para combatir el contrabando, también es importante aumentar las revisiones físicas que se realicen a los contenedores que entran al país. Las autoridades de Aduanas han implementado un sistema en el cual las revisiones físicas se han disminuido dramáticamente argumentando una simplificación aduanera, pero la realidad es que este tipo de medidas también disminuyen la percepción de riesgo, y los importadores tienen el incentivo para realizar una incorrecta clasificación arancelaria (clasificar la mercancía erróneamente en alguna fracción que pague una menor tasa arancelaria) o declarar falsamente la cantidad de mercancías que se van a importar. Esto es algo a lo que se arriesgan porque lo más probable es que no los van a descubrir, y si los descubren sin ningún problema pueden decir que fue un error, corregir, pagar la multa, y se acabó el problema.

Este es un problema muy importante que afecta a las empresas y a los cientos de miles de familias en México que viven de la industria del calzado y el cuero, así como de la industria textil y del vestido, y éstas se están viendo seriamente afectadas por el cierre de empresas y pérdida de empleos.

A manera de conclusión no basta más que decir que se requieren modificaciones al marco legal para que se defienda la economía de esas familias y la de todos los mexicanos. De igual forma, se debe erradicar la corrupción en las Aduanas y se deben ejecutar las órdenes de aprehensión en contra de importadores subvaluadores que descansan en algún cajón de la Procuraduría General de la República. La entrada del  nuevo gobierno representa una magnífica oportunidad de cambiar lo que evidentemente no funciona bien, confiamos en que así sea.

Alejandro Gómez Tamez*

* Director general GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Indispensable construir una nueva agenda industrial

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Con independencia de quien gane la elección presidencial, se debe construir una nueva agenda industrial, moderna y progresiva

Estamos próximos a elegir un nuevo Presidente de la República, y la persona que sea electa para dicho cargo deberá enfrentar una enorme cantidad de retos en una gran variedad de temas, entre los que destacan la formulación de una nueva política industrial.  La agenda industrial que se desarrolle, sin duda deberá ser construida con el consenso de organismos empresariales, académicos y representantes de los trabajadores. A continuación presento algunos de los puntos que considero se deben incluir en dicha agenda:

1. Apoyos económicos para Manufactura 4.0

Una de las principales preocupaciones de diversas industrias manufactureras es la implementación de las mejores prácticas en materia de manufactura con el fin de tener una industria competitiva que pueda enfrentar los retos que representa una industria globalizada.

Es responsabilidad de los organismos y cámaras empresariales el fomentar en las empresas una cultura de integración, innovación y transformación. Que podamos compartir las mejores prácticas, que analicemos casos de éxito, que aprendamos y diseñemos modelos con esa inspiración, y que generemos networking en todas la cadenas de valor. En este sentido se debe trabajar bajo la premisa de los elementos de la Manufactura 4.0 y se requiere que continúen los apoyos de la Secretaria de Economía con el fin de:

  • Que las empresas manufactureras conozcan de estos importantes cambios.
  • Desarrollo de centros de inteligencia para que realicen investigaciones de lo que está sucediendo en el mundo de la manufactura, en materia de manufactura 4.0.
  • Recursos adicionales para el Programa para la Productividad y Competitividad Industrial (PPCI) y que éstos se traduzcan en apoyos directos para las empresas.
  • Realizar visitas exploratorias para conocer lo que sucede en China, Vietnam, Brasil y Alemania en diferentes industrias.

2. Negociación de acuerdos comerciales internacionales en función de oportunidades de mercado, no para entregar nuestro mercado.

Se requiere desarrollar e implementar una estrategia para hacer frente a la continuación de las negociaciones internacionales respecto a la renegociación del  TLCAN, cierre del TLCUEM, ACE 53 con Brasil, ACE 6 con Argentina, entre otros.

Es importante que el gobierno federal escuche a los sectores industriales en cuanto a los elementos que sustentan su posición, en especial cuando se trata de productos sensibles, en temas como calendario de desgravación (acceso a mercados), Drawback (devolución de aranceles a insumos), temas ambientales y laborales, trato nacional y acceso de bienes al mercado, reglas de origen y procedimientos relacionados con el origen, Anexo de reglas de origen específicas por producto, remedios comerciales, obstáculos técnicos al comercio, empresas propiedad del estado y monopolios designados, pequeñas y medianas empresas, así como solución de controversias y cláusula de adhesión.

3. Recursos para la Cámaras para impulsar la competitividad, productividad, ventas.

Para impulsar la competitividad, productividad, ventas de la  industria, los organismos y cámaras industriales requieren mayores apoyos del gobierno federal para la ejecución de sus programas y proyectos, los cuales pueden ser en las siguientes áreas:

  • Consultorías in Situ específicamente para estructurar las condiciones básicas de las organizaciones administrativas y productivas.
  • Programas de Internacionalización de la Industria con una propuesta original de diseño mexicano con el apoyo de expertos en diseño, brading y comercialización.
  • Desarrollo de Centros de Innovación y Diseño para fortalecer la productividad de las empresas fabricantes, que les permitan incrementar sus capacidades técnicas y dar respuesta en materia de diseño, desarrollo, manufactura de prototipos, permitiendo la introducción de productos innovadores al mercado, la concentración de proveeduría confiable y actualizada, así como la validación del cumplimiento de normas aplicables en los mercados de exportación y así mantener su competitividad al contar con elementos que les brindarán posibilidades de acceder a cadenas de valor.
  • Capacitación para programas en las áreas de producción, diseño y desarrollo, planeación y control de la producción, administración de la operación.
  • Cuando sea el caso, programas de desarrollo de moda en cuestión de análisis, investigación e interpretación de tendencias de moda y para la transferencia de conocimiento y mejores prácticas para la profesionalización de las áreas de diseño, mercadotecnia.
  • Encuentros de Negocios para Empresas en Desarrollo.

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Parte de la nueva agenda industrial implica frenar los abusos de las grandes cadenas comerciales en contra de los fabricantes nacionales

4. Modificar el funcionamiento del Convenio de Buenas Prácticas Comerciales

En relación al funcionamiento del Convenio de Concertación para la Mejora Continua de Prácticas Comerciales Competitivas, es ampliamente sabido que los empresarios que le venden a las grandes cadenas comerciales continúan sufriendo de abusos por parte de dichos establecimientos comercializadores a nivel nacional.

Se cuenta con información respecto a que no se respetan los tiempos y condiciones pactadas, se siguen realizando descuentos y reducción de precios pactados previamente, se hacen devoluciones de mercancía, entre otras prácticas que lesionan la rentabilidad de las empresas fabricantes de calzado, e inclusive ponen en riesgo la propia operación de éstas en el mediano y largo plazos.

Dada esta situación, es necesario replantear dicho Convenio de buenas prácticas de manera que se establezcan ciertos derechos irrenunciables por parte de los empresarios que venden a las grandes cadenas comerciales.

5. Mejorar los programas de apoyo de NAFIN y aumentar fondos de garantía para créditos para la industria

Es importante que se acerque a los empresarios los diferentes mecanismos, opciones y productos financieros que les representen fuentes de financiamiento para materializar sus proyectos

En este sentido, se pueden plantear dos alcances:

  • Formación de cultura financiera
  • Acercamiento con instituciones financieras y fondos públicos

6. Programas de apoyo a los pequeños y medianos comercializadores para contrarrestar el impacto de las grandes cadenas comerciales

Ante la concentración del poder de compra, en el sector calzado, en cada vez menos jugadores y la influencia que éstos ejercer para presionar a los fabricantes en las condiciones y precios de venta, se vuelve indispensable que se instrumenten políticas que fortalezcan a los pequeños comerciantes.

En muchas ocasiones, las condiciones de compra-venta reflejadas en los contratos leoninos que muchos productores están dispuestos a aceptar (descuentos obligados, rebajas, participación en gastos de publicidad de las cadenas, entre otros), acaban ocasionando pérdidas importantes para las empresas, muchas de las cuales han tenido que cerrar sus operaciones ante esta situación. Otras más, quedan debilitadas en su capacidad de inversión y desarrollo de nuevos productos. Y es que el problema surge porque las grandes cadenas comerciales garantizan su rentabilidad por metro cuadrado de espacio de venta, con independencia de si se vende o no el producto, y de las promociones que se implementan para incentivar la venta (sin consultarlas con el productor).

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Otra pieza fundamental de la política industrial es la lucha contra el contrabando y subvaluación, que tanto daño hacen a la planta productiva nacional

7. Relanzar la lucha contra la ilegalidad (contrabando y subvaluación)

Entre los problemas que subsisten en materia de ilegalidad, encontramos los siguientes que aplican a la industria del calzado, y que de alguna manera son compartidos por otras industrias como las del vestido y textil:

  • Creciente problema de incorrecta clasificación arancelaria con el fin de evadir el pago de contribuciones.
  • Aumento del porcentaje de importaciones con precios por debajo de Precio Materia Prima (PMP)
  • Escasa o nula efectividad en el esquema de Garantías establecidas para las importaciones con presunta subvaluación, lo que indica deficiencias en la investigación de esta práctica desleal de comercio.
  • Revisar esquema de funcionamiento de empresas reconocidas como Operadores Económicos Autorizados (OEAs, antes NEEC)

Este es un breve listado de temas que preocupan a muchos de los industriales del país y que sin duda deben formar parte de la agenda industrial del próximo gobierno federal. Sin duda hay muchos temas adicionales que se deben incorporar, tales como el incremento de la productividad, la mentefactura, entre otros, y que por cuestiones de espacio no menciono. Es importante que una vez que entre en funciones el nuevo gobierno se convoque a los sectores productivos para que presenten sus propuestas y se construya un Plan Nacional de Desarrollo que refleje el verdadero sentir de los industriales del país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt