La inflación la causa el gobierno y todos la pagamos

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La inflación anualizada en agosto fue de 4.9%, y con eso ya se ligan 20 meses en que la inflación ha estado por encima de la meta del Banxico

Uno de los mayores retos que enfrenta la economía nacional es el de abatir la inflación, ya que ésta ha sido la causante de que los avances que se dieron al principio del sexenio en materia de ingresos promedio de la población ocupada se vieran nulificados. La inflación empobrece a la población, erosiona los ahorros y genera importantes distorsiones en la economía.

El INEGI recién informó que durante agosto la inflación anualizada en México fue de 4.9%, nivel casi un punto porcentual por encima del objetivo del Banco de México, de 3.0% con un margen de variación de +/- un punto porcentual.  Esta tasa de inflación es superior al 4.5% registrado en mayo de este año y en esta entrega veremos que es lo que provoca que el banco central no pueda cumplir su meta. Cabe señalar que con el dato de agosto, se ligan 20 meses consecutivos en los que la inflación anualizada en México ha estado por encima del 4%. Esto es lo que nos ha ocasionado un constante apretón monetario por parte del Banco de México, cuyo mandato constitucional es preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, aunque se dé al traste con el crecimiento económico.

El nuevo dato de inflación ha generado muchos comentarios en el sentido de que en la próxima reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, programada para el 4 de octubre, se anunciará una nueva alza en la tasa de interés objetivo del banco central para llevarla a un nivel de 8.00% desde el actual 7.75%. Cabe recordar que este ciclo alcista en la tasa de interés del Banxico inició el 17 de  diciembre de 2015, cuando dicha tasa subió de 3.0% a 3.25%, y desde entonces se han registrado 12 aumentos adicionales.

La muy probable alza en la tasa de interés del banco central en octubre sería un error, ya que con ella no se va a lograr una reducción de la tasa de inflación, ya que como veremos a continuación, el alza de precios en buena medida es ocasionada por el gobierno.

Analizando a detalle el dato de la inflación de 4.9%, vemos que ésta tiene dos componentes. Por un lado está la inflación subyacente, la cual fue de 3.6%, y por otro lado está la inflación no subyacente, la cual fue de 8.8%. De la inflación subyacente, vemos que su componente de mercancías aumentó en  3.9%, mientras que el de servicios creció 3.4%. Queda claro que aquí no es donde se concentra el problema inflacionario que vivimos en México. En cuanto a la inflación no subyacente, tenemos que la de bienes agropecuarios fue de apenas 1.4%, mientras que la de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno fue de 13.7%.

Es así que queda claro que la inflación en México la está causando el gobierno con su política de precios para los energéticos y en especial de los combustibles. Una vez que concluyó el proceso electoral, el gobierno federal ha ido eliminando poco a poco el “subsidio” que se le daba a la gasolina mediante el menor cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), y ahora ya el cobro del impuesto es prácticamente completo. En el caso de la gasolina Magna, el IEPS es de aproximadamente 3.27 pesos, mientras que el de la Premium es de 4 pesos y el del diésel es de 3.32 pesos.  Es así que aunque a nivel internacional ha bajado el precio de los combustibles, en México la gasolina no deja de subir, en la medida en que el gobierno federal nos cobra el IEPS completo, y esto es lo que ha ocasionado que el precio de la gasolina Magna ya esté cerca de los 20 pesos, mientras que la Premium se vende por encima de los 21 pesos por litro.

Con todo esto en mente, vale la pena preguntarse, ¿el subir la tasa de interés hará que baje el precio de la gasolina? La respuesta obviamente es no. Aunque suban la tasa de interés al 10% la gasolina no va a bajar de precio, pero si se causa un enorme daño a la economía, tal y como se muestra a continuación.

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El Banxico ha apretado fuerte la política monetaria para controlar la inflación, pero no ha tenido éxito.

Entre los múltiples problemas que causa el alza en las tasas de interés, tenemos la forma como se ha incrementado el costo financiero para familias, empresas y el gobierno.  Producto de las interminables alzas registradas en la tasa de interés objetivo del Banxico, las cuales iniciaron en diciembre de 2015, tenemos que la tasa de interés de los Cetes a 28 días subió de 3.14% en diciembre de 2015 a 7.73% en agosto de 2018, lo que implica un incremento de 146.2%; mientras que en el mismo periodo la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIEE) a 28 días pasó de 3.5475% a 8.1038%, lo que representa un aumento de 128.4%.

Claro que los bancos no se han limitado a subir el costo de muchos de sus créditos en 4.55 puntos porcentuales, que es lo que ha subido la TIIE en el periodo antes señalado. Tenemos los casos de tarjetas de crédito que han aumentado su tasa de interés hasta en 20 puntos porcentuales, con el pretexto de que el dinero ahora es más caro. Y pues producto de los mayores intereses que cobran a empresas y familias, es que los bancos nuevamente alcanzan su nivel más alto de utilidades, siendo éstas de 89 mil millones de pesos en los primeros siete meses de 2018, cifra 14.72% superior a las observadas en los mismos meses de 2017.

En el caso de las familias, también vale la pena señalar que el alza en las tasas de interés ocasiona problemas en los presupuestos de gastos, ya que al pagar más intereses por los créditos, hace que se destinen menos recursos para la compra de otros artículos como zapatos, ropa, salidas a comer, entre otros.

En cuanto al sector público, tenemos que de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, en los primeros 7 meses de 2018 el costo financiero de la deuda del sector público fue de 364.385 miles de millones de pesos, cifra 107.17% más alta a la erogada en los primeros siete meses del año 2013. Aunque efectivamente se debe reconocer que parte de este incremento en el costo financiero de la deuda del sector público se debe a que en el periodo de diciembre de 2013 a julio de 2018 el saldo de la deuda neta del sector público pasó de 5.943 a 10.142 billones de pesos, lo que representa un aumento de 70.65%.

Finalmente, quiero señalar que también se ha mencionado que el Banxico debe subir su tasa de interés objetivo para estar en sincronía con lo que hace el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), institución que muy probablemente aumentará su tasa de interés de fondos federales en su próxima reunión. Se especula que la FED aumentará su tasa de interés porque la economía de Estados Unidos crece de manera vigorosa (4.2% el segundo trimestre de este año) y es prudente subir la tasa antes de que se presenten problemas inflacionarios.

Se nos dice que la razón para subir la tasa en México, si es que sube en los Estados Unidos, es para mantener el atractivo y mantener la entrada de divisas al país. Sin embargo, hay mucha evidencia que muestra que los movimientos en la tasa de interés en México dejaron de ser relevantes para la entrada de capitales y el nivel de tipo de cambio. Lo he dicho en varias ocasiones desde este espacio, y la realidad es que le ayuda más a México un mensaje positivo vía Twitter del presidente Donald Trump, que un alza de medio punto porcentual en la tasa de interés objetivo del Banxico.

Es así que esperemos que el Banco de México actúe con prudencia antes de recetarnos una nueva alza en la tasa de interés. Por otra parte, es preocupante que los combustibles no dejan de subir y la promesa del nuevo gobierno es que una vez que entren en funciones los aumentos a los energéticos estarán ligados a la inflación, lo que implica que en los próximos 6 años la gasolina aumentará en promedio un peso cada año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Las fobias del Banxico y su impacto en la economía mexicana

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El Banxico subió su tasa de interés objetivo a 7.50% el pasado 8 de febrero

El pasado 8 de febrero, el INEGI informó que durante enero del año en curso el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.53%, dato que se compara favorablemente con el aumento de 1.70% reportado en el mismo mes de 2017. De esta manera, la inflación anualizada en el primer mes de 2018 fue de 5.55%, cifra por debajo del 6.7% registrado al cierre de 2017.

 

El INEGI también informó que en enero de este año el índice de inflación subyacente fue de 4.56%, mientras que la inflación no subyacente registró una tasa de crecimiento anualizada de 8.44%. Esto es muy importante para entender porque la Junta de Gobierno del Banxico nuevamente se equivocó al haber aumentado ese mismo jueves 8 de febrero su tasa de interés objetivo en un cuarto de punto porcentual para llevar la tasa a un 7.50% anualizado.

 

Se debe precisar la diferencia entre la inflación subyacente y la no subyacente. La primera mide el cambio en los precios de mercancías como alimentos, bebidas y tabaco; mercancías no alimenticias; y servicios de vivienda, educación y otros. Por su parte, la inflación no subyacente mide la evolución de precios de productos agropecuarios como frutas, verduras y productos pecuarios; y lo más importante, incluye la evolución de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno.

 

Con esto en mente, vale la pena señalar que la inflación subyacente es la que pudiera responder ante los apretones de política monetaria por parte del Banxico; mientras que la no subyacente no responde porque se mueve en función de los ajustes en los precios internacionales de los energéticos, de las decisiones de política de precios por parte del gobierno federal,  y a cuestiones climáticas. Entonces al ver que la inflación subyacente fue de 4.56% anualizada en enero de 2018, y compararla con sus valores previos, vemos que ésta tiene una clara tendencia a la baja, lo que indica que vamos por buen camino.

 

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El Banxico no ha querido entender que el problema inflacionario en México se debe al alza en combustibles y productos agropecuarios

La inflación subyacente llegó a 5.00% anualizado en agosto de 2017 y desde entonces ha venido disminuyendo. Cerró ese año en 4.87%, y como se señaló líneas arriba, en enero de 2018 ya se encuentra en 4.56%. Por su parte, la inflación no subyacente se encontraba en agosto de 2017 en 11.98% anualizada, cerró ese año en 12.62% y vemos que en enero de 2018 fue de 8.44%. El INEGI nos informa de cuales fueron los bienes que más aumentaron de precio, y más incidencia tuvieron en el índice inflacionario, durante enero de este año y vemos que entre éstos están: gasolina de bajo octanaje (3.19%), gas doméstico LP (2.99%) y huevo (7.71%). ¿Dados estos datos, para que volver a subir la tasa de interés?

 

La verdad es que no se explica dado que los datos mencionados dejan en claro que el principal causante de inflación en México no responde a las alzas en la tasa de interés, y que el grueso de bienes y servicios ya están cerca de la meta de inflación del Banxico de 3.0%.

 

En el comunicado de prensa emitido tras la decisión de la Junta de Gobierno del Banxico de aumentar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.50% se señala lo siguiente respecto a la evolución reciente de la inflación:

 

“La inflación general anual presentó un repunte a finales de 2017, alcanzando un nivel de 6.77 por ciento al cierre del año. Ello fue consecuencia de varios choques no previstos, entre los que destacan: i) los aumentos en los precios de algunos energéticos, principalmente el gas L.P., y de ciertas frutas y verduras; ii) una depreciación adicional de la moneda nacional y un aumento en su volatilidad, ante la incertidumbre asociada al proceso de renegociación del TLCAN; y iii) los efectos del aumento al salario mínimo, que entró en vigor en diciembre en lugar de enero. No obstante, en enero la inflación general anual disminuyó a 5.55 por ciento.”

 

Queda claro pues, que el propio Banxico reconoce que el problema de inflación en México es causado por la inflación no subyacente; sin embargo agregan que les preocupa el incremento de las expectativas de inflación general para el cierre de 2018, aunque las de mediano y largo plazo se mantuvieron alrededor de 3.50%. Pero mencionan también que “Por lo que toca a las expectativas para la inflación subyacente, estas se han mantenido estables para los cierres de 2018 y 2019.”  Esto último es importante porque parece entonces que la decisión de haber aumentado la tasa de interés una vez más obedece principalmente a un simple tema de expectativas por parte de los 36 grupos de análisis y consultoría que encuestaron en enero de 2018.

 

Así pues, la lógica del Banxico es “las expectativas de inflación están arriba de mi meta, subamos la tasa de interés (independientemente del daño que esto cause en la economía real) para que piensen que la inflación será menor”. ¿Y acaso subir la tasa de interés hará que baje el precio del petróleo, que el gobierno baje los precios de los bienes que administra o que las gallinas pongan más huevos? La respuesta es evidentemente un rotundo NO.

 

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La miopia del Banxico ha provocado alzas en los costos financieros y un desplome de la inversión productiva

Finalmente, en su argumentación y más allá del tema de expectativas inflacionarias, el Banxico establece que hay diversos riesgos de que la inflación en México aumente este año; entre los que destaca: 1. Que se registre una depreciación de la moneda nacional en respuesta, entre otros factores, a una evolución desfavorable del proceso de negociación del TLCAN, a una reacción adversa de los mercados a las acciones de política monetaria en los Estados Unidos, a condiciones más restrictivas en los mercados financieros internacionales o a volatilidad asociada al proceso electoral de 2018; 2. Que ocurran  episodios adicionales de choques en los precios de los bienes agropecuarios o que se presenten presiones al alza en los precios de algunos energéticos, ya sea por incrementos en sus referencias internacionales o por ausencia de condiciones de competencia en algunos mercados; y 3. Que en el  mercado laboral, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría presionar a la inflación. Sin embargo, el Banxico también reconoce que hay factores que podrían provocar que la inflación sea menor a la esperada, y entre éstos se encuentran: 1. Que la moneda nacional se aprecie en caso de que el resultado de las negociaciones del TLCAN sea favorable. Adicionalmente; y 2. Que la actividad económica podría presentar un menor dinamismo que el anticipado.

 

Respecto a este punto, solo quiero agregar que la evidencia también muestra que las alzas en la tasa de interés del Banxico han dejado de tener un efecto positivo en el tipo de cambio, ya que éste se mueve en función  de lo que sucede en Estados Unidos (por la debilidad del dólar, no por la fortaleza del peso). Muestra de ello es que el jueves 8 de febrero, que subió la tasa, el dólar aumentó 16 centavos por lo que estaba pasando en Wall Street.

 

¿Pero porque nos debe preocupar el alza recurrente y constante en la tasa de interés objetivo del Banxico? En primer lugar porque en función de esta tasa se mueven los rendimientos de los Cetes y de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), y en función  de esta última se mueven prácticamente todos los créditos a tasa variable en México. De igual forma, esto incide en los costos de contratación de nuevas deudas por parte de familias, empresas y diferentes órdenes de gobierno. Así, casi todos los que tienen créditos tendrán que pagar más intereses por sus deudas, en lugar de destinar esos recursos a la compra de bienes y servicios, así como a la inversión productiva. Gracias al Banxico muchos de los nuevos créditos hipotecarios y automotrices ahora son más caros que hace dos años, los intereses de las tarjetas de crédito son más elevados; y también es importante señalar que ya pusieron en más aprietos a las finanzas del sector público federal, que de por si ya estima un gasto por intereses de su deuda de casi 700 mil millones de pesos para este año.

 

Por otra parte, la evidencia muestra que lo que el Banxico ha provocado con sus recurrentes alzas en la tasa de interés es un desplome en la inversión fija bruta en México, la cual disminuyó -4.5% en noviembre y en el acumulado de los primeros once meses de 2017 muestra una caída de -1.8%. Analizando la evolución de cada uno de los componentes de la inversión vemos que en los primeros once meses del año que recién terminó la construcción presenta una caída de -4.5%, la construcción no residencial acumula una pérdida de -8.6% y la inversión en equipo de transporte se ha contraído -5.0%. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo cayó en noviembre un -1.4%, siendo el balance de enero a noviembre de un incremento de apenas 2.0%.

 

Esto es preocupante porque en la medida en que cae la inversión, se limitan las posibilidades de crecimiento en el futuro. Queda claro que muchas empresas están dejando de construir nuevas plantas, están dejando de ampliar las existentes y lo mismo sucede con la adquisición de maquinaria y equipo, indispensables para el crecimiento sostenido de la productividad de los trabajadores, y eventualmente, crecimiento de los salarios reales de éstos.  Así, las alzas en la tasa de interés se traducen en menos consumo, menos inversión y una menor dinámica de crecimiento económico, lo que eventualmente genera menos creación de empleos.

 

A manera de conclusión podemos decir que lamentablemente se esperan más alzas en las tasas de interés en México y que éstas tal vez lleguen al 8.0% a finales de año en función de lo que suceda con las tasas de interés por parte del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). Es altamente probable que el Banxico aumente tasas cada que la FED lo haga, lo que nos lleva a reafirmar que esta última alza volvió a ser un error del Banxico, y que en todo caso se debieron haber esperado a subir la tasa de interés hasta que lo hicieran en nuestro vecino del norte.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt